Читать книгу: «Grupo TA.LI.UM.»

Шрифт:


Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia

Grupo TA.LI.UM. : textos selectos / editor, Gustavo H. Arrieta López. -- 1a ed. -- Santa Marta : Editorial Unimagdalena, 2021.

(Humanidades y artes. Literatura y Estudios Literarios)

Contiene datos biográficos de los autores. -- Contiene referencias bibliográficas.

ISBN 978-958-746-508-2 (impreso) -- 978-958-746-509-9 (pdf) -- 978-958-746-510-5 (epub)

1. Literatura colombiana - Siglo XXI 2. Poesía colombiana - Siglo XXI 3. Cuentos colombianos - Siglo XXI 4. Ensayos colombianos - Siglo XXI I. Arrieta López, Gustavo, 1971-, editor, ed. II. Serie

CDD: Co868.5 ed. 23

CO-BoBN– a1089280

Primera edición, marzo de 2022

2022 © Universidad del Magdalena. Derechos Reservados.

Editorial Unimagdalena

Carrera 32 n.° 22-08

Edificio de Innovación y Emprendimiento

(57 - 605) 4381000 Ext. 1888

Santa Marta D.T.C.H. - Colombia

editorial@unimagdalena.edu.co

https://editorial.unimagdalena.edu.co/

Colección Humanidades y Artes, serie: Literatura y Estudios Literarios

Rector: Pablo Vera Salazar

Vicerrector de Investigación: Jorge Enrique Elías-Caro

Coordinador de Publicaciones y Fomento Editorial: Jorge Mario Ortega Iglesias

Diseño editorial: Luis Felipe Márquez Lora

Diagramación: Eduard Hernández Rodríguez

Diseño de portada: Stephany Hernández Torres

Corrección de estilo: Hernando García

Santa Marta, Colombia, 2022

ISBN: 978-958-746-508-2 (impreso)

ISBN: 978-958-746-509-9 (pdf)

ISBN: 978-958-746-510-5 (epub)

DOI: 10.21676/9789587465082

Hecho en Colombia - Made in Colombia

El contenido de esta obra está protegido por las leyes y tratados internacionales en materia de Derecho de Autor. Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio impreso o digital conocido o por conocer. Queda prohibida la comunicación pública por cualquier medio, inclusive a través de redes digitales, sin contar con la previa y expresa autorización de la Universidad del Magdalena.

Las opiniones expresadas en esta obra son responsabilidad de los autores y no compromete al pensamiento institucional de la Universidad del Magdalena, ni genera responsabilidad frente a terceros.

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

DE LOS DICHOS A LOS HECHOS

POESÍA

Adailton Manuel Aguirre Alarcón

Antonio Escorcia Valencia

Camilo Múnera Benítez

Carmen Lorena Romero Segrera

David Orlando Martínez Martínez

Daylin Palacio Palacio

Diego Armando Soledad Sánchez

Glenys Giomar Arévalo Fontalvo

Jeannie Carolina Sánchez Mendoza

Leydy Manuela García Sarria

Sara Lobo Urango

Yoleira Victoria Reyes Muñoz

CUENTO

Camilo Múnera Benítez

Luces y sombras

Carlos Andrés Patiño Hernández

Carta a un árbol seco

Una habitación algo extraña

Historia de un pajero

Muerte de un poeta en la actualidad

Carmen Lorena Romero Segrera

Sobreviviendo a Benedetti

Cristian Manjarrés Herrera

Idiotas con picos y palas

Cosas que dicen por ahí

Una ciudad sin igual

No mires atrás de ti

Gritos incontrolables

David Orlando Martínez Martínez

No temerás al Terror Nocturno

Daylin Patricia Palacio Palacio

Después de que las voces me hablaron

Deiner Carmona Arrieta

Manos sucias

Didier Lanao Rebolledo

A la chica de los aretes en espiral

El as bajo la manga

Antes de mi adiós

Diego Armando Soledad Sánchez

El llamado

Edwin Galeth Carrillo Ruiz

Larga estela al atardecer

Isabel Cristina Londoño Amaris

Deseo de sangre

Joel José de la Cruz Valiente

Bólido

José Antonio Guerra Osuna

Permíteme casarme contigo

Leydy Manuela García Sarria

Pasos para la formalización de un olvido

Diagnóstico

Lugar seguro

Leidy Carolina Herrera Villalobos

Perro que ladra

Nelson Daniel Avendaño Herrera

El Gon encarcelado

Sergio Andrés Moreno Santiago

Lamentos de agua, tierra y monte

Yahel Tatiana Mejía Rendón

25 agosto 2020

Yarluís Meza Altamar

El sentido inútil de la vida

Yelena Isabel Lapeira Escobar

El último combate

ENSAYOS, APUNTES Y OTRAS REFLEXIONES

Glosas desprevenidas a la luz de la lectura de poemas de Luis Rafael Gutiérrez

Alberto Prado Morales

Entre avatares ribereños y capitalismo desbordado. Chichorreando una (re)lectura de Y otras canoas bajan el río de Rafael Caneva Palomino

Antonio Escorcia Valencia

Etnopoesía: entre la literatura y la antropología

Eduardo Barros Pinto

Remedios, la bella en la poética de Fernando Denis

Gustavo H. Arrieta López

Semiótica del olor: el olor a hojarasca en La hojarasca, de G. G. M.

Martiniano Acosta Acosta

Autobiografías breves

PRESENTACIÓN

Quiero brindar mis agradecimientos a todos aquellos que hicieron posible que TA.LI.U.M., el Taller Literario de la Universidad del Magdalena, esté publicando su V Antología literaria.

Al leer la V antología literaria escrita por nuestros estudiantes, profesores y egresados, me invade la alegría y el agradecimiento por la oportunidad que tenemos como lectores de conocer las obras que todos escribieron con creatividad y dedicación. Sin duda, los esfuerzos que hacemos como institución para potenciar el trabajo de nuestro querido Taller Literario y realizar esta publicación muestra el interés que se tiene de seguir fortaleciendo la pasión por la literatura, la escritura, el desarrollo del pensamiento crítico y la sensibilización de todos los miembros de la comunidad universitaria sobre la realidad que vivimos, y estamos seguros de que los resultados plasmados ratifican que vamos por buen camino.

Revisar los 37 escritos de la Antología es entender que la SIEMBRA que está realizando la Universidad del Magdalena a través del Taller Literario TALIUM ha generado los frutos que permitirán mantener vivo por mucho tiempo el semillero de personas que a través de la literatura expresan sus conocimientos, experiencias, sentimientos y formas de pensar. A ellos, los protagonistas de estas historias, quiero expresarles mi admiración y respeto porque han logrado recordarnos a través de sus escritos que no debemos “dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”, que los calores de esta ciudad son más llevaderos visitando a Félix, el vendedor de raspao; que a falta de agua en Las arterias de las calles, los niños Se bañaron con paños húmedos para ir al colegio. Que a pesar de estar viviendo problemas en nuestros hogares por la pandemia del covid-19, debemos tener siempre presente que Los trapitos sucios se lavan en casa.

Indudablemente, el despliegue de ideas y creatividad de la V Antología nos permite recordar que el covid-19 hizo que tuviéramos que adaptarnos al confinamiento en habitaciones que muchas veces eran extrañas, donde apareció el insomnio como fuente de inspiración para que algunos “pajeros” pudieran escribir las cosas que se dicen por ahí, en las calles de una ciudad sin igual como lo es Santa Marta.

La musa de la inspiración impulsó a los autores a escribir sobre abuelos que desayunan una taza de café y luego pueden caminar por trochas durante horas, contándoles a sus nietos cuentos anti-princesas mientras los llevan al colegio. Por todo esto, los invito a no mirar más nunca hacia atrás, a seguir con la mirada hacia adelante, recordando que el olor de las palabras y sus frases son un as bajo la manga que se debe seguir utilizando para recordarnos lo frágil que es la humanidad sin el arte y la literatura.

Por todo lo anterior, quiero continuar motivándolos a seguir escribiendo. Tomar un papel y un lápiz para escribir historias que nos transportan a lugares impensables es un don inigualable. Continúen participando en las convocatorias que se realizan desde Bienestar Universitario a través del grupo TALIUM, porque con certeza pronto tendremos la VI y VII antología con el resultado del trabajo de todos.

Finalmente, quiero dejarlos con las palabras que hace algunos años le escribí a una amiga que ya no está entre nosotros, pero eso no quiere decir que no viva…

Amiga…

Estás siempre conmigo,

Por eso nunca estaré solo,

Porque vives en la inmensidad de mis pensamientos y recuerdos,

Porque nunca morirá aquel que está en los corazones del que vive,

Porque tu legado se renueva con el ciclo de la vida,

Y cuando juntos compartamos nuestro sueño,

Otro recuerdo nos mantendrá despiertos en los corazones del que nos ama.

En ese momento estaremos sin estar

Viviremos a través de otros

Y seremos recordados en el olvido de los que viven.

Jesús David Suescún Arregocés. Msc.

Director

Bienestar Universitario

DE LOS DICHOS A LOS HECHOS
No hay quinto malo

Aunque yo no sea amante de la tauromaquia y no me quede a mí bien decirlo, a la presente antología sí que le encaja estupendamente este refrán; después de las cuatro recopilaciones anteriores, cada una con sus aciertos y desaciertos, puedo aseverar: “tampoco hay quinto malo”. Con 12 trabajos poéticos, 20 narrativos y la novedad de 5 trabajos académicos para la reflexión alrededor de temas cercanos, por no decir literatura del Caribe, son una manera de invitar a talleristas y demás lectores a trascender la creación artística hacia la escritura de ensayos y artículos literarios que tanta falta le hace a la literatura local y regional; para un total de 30 protagonistas, entre ellos 17 estudiantes y 11 graduados, entre ellos dos docentes y mi persona.

“Sin casco parió la mula y sin pico, la cotorra”

Pero más allá de las estadísticas, y en medio de estos tiempos convulsos, parafrasearé a los amantes de la numerología, indicando que el 5 representa esa transformación producto de la experiencia y nos abre el camino hacia la maestría; que el número, presente en la muy conocida estrella, simboliza un quinto elemento esencial, no material, de la naturaleza, cada uno de los cuales es percibido de 5 maneras distintas a través de nuestros sentidos para crear y vivenciar las realidades posibles en el universo.

“El que quiere marrones, aguanta tirones”

Como es ya bien sabido, las ilustraciones se han convertido en un valor agregado a nuestras publicaciones; por tanto, en la presente versión no podríamos quedarnos atrás y, por ello, se les presentó a los talleristas una propuesta que complementara ese gran talento literario que se despliega tanto en cuentos como en poemas. Así que, como novedad, las imágenes que acompañan cada uno de los trabajos literarios fueron elaboradas por los mismos escritores y poetas, y se construyeron desde los lineamientos de una propuesta a la que bauticé “Niño Interior”, con la que buscaba que se expresaran “garabateando”, desde ese acto creativo primario que ejerce un infante de manera espontánea, unas líneas, un dibujo o, sencillamente, eso: un garabato artístico.

En el caso de los poetas que presentaron varios textos, elaboraron un collage de imágenes dentro del formato seleccionado para tal fin. En el caso de los narradores, seleccionaron un aparte de la obra, ya un diálogo, ya una descripción, ya un retrato; en un acercamiento a los elementos de la narrativa gráfica, a la que le estamos apuntando y muy pronto tendremos muy buenas producciones en manos de algunos talleristas como Carlos Patiño, Cristian Manjarrés y Lorena Romero, quienes poco a poco ganan destreza y experiencia en ese campo.

La técnica, como lo podrán evidenciar, es variada y de acuerdo con las posibilidades, habilidades y consecución de materiales por parte de cada uno, aunque la mayoría optó por el formato digital.

“Los trapitos sucios se lavan en casa”

Lo anterior se produjo desde iniciativas como #quedateencasa, además de los talleres de apreciación, creación y edición, de la participación en eventos online entre la cuarentena y los protocolos de bioseguridad. Me di a la tarea de dinamizar diferentes actividades con el propósito de establecer espacios de “distensión” tanto para los talleristas como para mí. De esa manera, se programaron durante el segundo semestre del 2020 dos concursos en el interior del Grupo Talium.

Concurso “Tu poeta favorito”

Los integrantes y exintegrantes del grupo escogieron un verso de cualquier poema de su poeta favorito, lo ubicaron como verso inicial o epígrafe y a partir de él escribieron un poema de siete líneas. Se publicaron todos los poemas participantes en nuestras redes sociales y un jurado integrado por los extalleristas y egresados Yariffe Marín Freyle y Jorge Mario Sarmientopérez Villarreal escogieron los dos mejores poemas entre 38 concursantes, resultando como ganadores Luisa Fernanda Rosenstiehl Corredor, graduada del programa de Negocios Internacionales, y Javier Viloria Escobar, de Administración de Empresas. Se entregó a los ganadores un conjunto de tres buenos libros de poesía como premio. Veamos, a continuación, en el formato establecido, a los ganadores:



Concurso “Nano-relatos”

Con la temática de los “Espantos” y una extensión exacta de cincuenta palabras, incluyendo el título e incluyendo obligatoriamente la palabra “Talium”, los relatos de talleristas y extalleristas se publicaron en nuestras redes sociales de Facebook, Twitter e Instagram. El jurado estuvo conformado por la escritora Aura Mena de la Cruz, egresada del programa de Administración de Empresas, y el escritor Javier Gámez Rodríguez, egresado del programa de Negocios Internacionales, quienes, después de leer diecisiete textos participantes, dieron a conocer su veredicto, entregándole a la tallerista Carmen Lorena Romero Segrera, del programa de Psicología, el primer puesto, lo que la hizo merecedora de un bono canjeable en libros de una prestigiosa librería de la ciudad. Veamos, pues, en el formato establecido, el texto ganador, invitándolos a leer todos los cuentos participantes publicados en nuestras redes sociales de Facebook, Instagram y Twitter.


“… la quinta pata al gato”

Volver a pertenecer a la Red de Escritura Creativa RELATA, del Ministerio de Cultura, siempre será un honor y un privilegio tanto para mí como para los talleristas; ser referenciados nuestros procesos por el máximo rector de la cultura en el país, compartir experiencias con 79 talleres y 26 tertulias de todo el territorio nacional, disfrutar de las charlas con dos escritores de gran reconocimiento, estar publicados en la Antología RELATA y participar de las diferentes convocatorias literarias nos permiten no solo afianzarnos como grupo, sino también crecer nuestra dinámica personal frente a lo que bien pueda ser simplemente un hobby como estudiantes universitarios o pueda llegar a convertirse en su máxima proyección.

En adelante, mientras sigamos buscándole la otra pata al gato nos llamaremos TA. LI. U. M. - RELATA Santa Marta.

“No dejar para mañana lo que se puede hacer hoy” o el III Concurso de Cuento Corto Semana Cultural 2019

Antes de la pandemia habíamos dinamizado también un concurso en el marco de la XIX Semana Cultural y Deportiva Unimagdalena que quedó en standy by buscando el momento preciso para la publicación de los textos ganadores. En aquella ocasión se convocó a todos los estudiantes activos de la Universidad del Magdalena. La temática fue un “Tributo al Mar”. Los participantes escribieron un cuento corto con máximo 250 palabras, totalmente inédito. El cuento debía incluir exacta y completamente cinco palabras o conceptos clave: tributo al mar, caribe, playa, cano y ola. El jurado estuvo conformado por Ibeth Noriega Herazo (artista plástica y poeta), René Escorcia (artista plástico y poeta) y Rafael Darío Jiménez (escritor y poeta), quienes realizaron una preselección de los diez mejores cuentos cortos, los cuales fueron leídos el día de la premiación a los tres primeros lugares.

Primer puesto

Cuento: Jo’sa, eco de la armonía

Autor: María Alejandra Zapata Izquierdo (estudiante de Antropología)

Vivíamos a las orillas del inminente mar, las olas chocaban de manera incesante y abrupta contra las piedras, Cheychi1 decía que los espíritus del agua estaban enojados, él llevaba en sus arrugadas manos un caracol blanco como las perlas, plateado y transparente como su ser. Pronto, cuando calmó la marea y las olas descansaron, fuimos a visitar a Jiwu2 para rendirle tributo al mar, a las olas, a los peces y al misterio de las aguas más profundas y solemnes de todo el Caribe; la playa estaba desolada, los árboles danzando al compás de la brisa, las sombrías nubes nos gritaban: “No son dignos de venir, aléjense”, no entendíamos por qué tanto disgusto, estábamos realmente preocupados.

Él sacó de su mochila algunas hojas de Ayu3, tomó el Jo’sa4 y comenzó a emitir las más dulces notas de esta caracola, era el sonido del alma de mi abuelo, de la vida y del pagamento divino. De pronto empezaron a caer meteoritos diminutos en forma de cristal líquido, los cielos se abrieron, el padre Jwi5 se asomó y el puente de colores, Kumeyti6, convino nuestro pacto. Regresamos a nuestra casa, la canoa del vecino estaba destruida, la basura estaba regada en la superficie y muchos peces pequeños, muertos.

Quizás él no estaba enojado con nosotros, sino con aquellos que aún no lo entienden.

Segundo puesto

Cuento: Retorno a las aguas

Autor: David Martínez Martínez (estudiante de Antropología)

Aquella mañana, Marcelo escuchó su sentencia por la radio. El locutor informaba que el responsable del desfalco al Puente Taykú había sido visto en un hotel de Taganga. Ya no tenía tiempo. En cualquier momento la policía o los matones de su tío derribarían la puerta de la habitación. Sentado en la cama, repasó por última vez la tarde que le reclamó a Mateo por inculparlo ante las autoridades:

—Robaste esa plata. Esos muertos bajo el puente no son míos.

—No fui el que firmó los papeles —dijo Mateo antes de ser baleado por Marcelo. Oprimía furioso el reloj Cartier, reliquia símbolo del poder familiar. Lo había arrebatado a su primo. Se levantó. Ajustó su traje de buzo. Metió en la mochila la careta y su ultimo millón. Dejó la habitación.

En la playa, sobornó a un incrédulo pescador que preparaba su canoa. Le pidió llevarlo a Punta Aguja, sin preguntar. El fajo lo deslumbró, convencido por la cara de muerte del cachaco. La canoa remontaba una ola grande, mientras del cerro bajaban patrullas en su búsqueda. Este era su final elegido. Moriría como buzo, su pasión; no como gerente financiero en desgracia. Descendería a los arrecifes del Caribe, que, de joven, nunca debió abandonar.

Cerca del islote, largó el dinero al pescador con una sonrisa apesadumbrada, como de agradecimiento.

—Loco, ¿qué vas a hacer?

—Pagar un último tributo al mar —dijo Marcelo mientras lanzaba lejos el reloj seguido de su humanidad en las verdosas aguas.

Tercer puesto

Cuento: Polychrommytho

Autor: Antonio Escorcia Valencia (estudiante de Antropología)

El cielo irradiaba su gris vestido. Restos de barcos verdes, blancos y negros dormían en la orilla de la playa. Una ola saludó, estirando sus dedos a la arena. Huellas desaparecían al contacto con el agua. Burbujas reflejaron piernas canelas por el sol, pero torneadas por el oficio. El cedro esculpió tronco y senos marrones, y los mangles pintaron de ojos cafés la cabeza morena. Era Terra, sosteniendo su atarraya. El Oasis ofrenda salinas como tributo al mar, armonizando al Caribe. Descendiente de Gaia, la madre tierra que volvió a perecer, alistaba su faena. Subió a su canoa rosada “Delfín Lacustre”, y canaleteó, sola, sin más compañía que garzas y gaviotas, coloreadas lavanda y mostaza, por el océano incoloro que anula el rosicler del ocaso, maldición de humanos que antaño degeneraron el mundo. Lanzó la red, pescando toda clase de seres marinos sin color. De pronto, entre unas rocas cercanas, observa a un hombre moribundo, pecho plateado, piel avellana, con cinturón de plumas amarillas, anaranjadas y rojas, el cabello caído en churcos sobre la frente: era Vendaval, hijo de Eolo, condenado a morir. Resuelta a darle vida, dejó todo y lo abrazó fuertemente. Se fundieron creando un líquido, translúcido por iridiscencias de todos los minerales, deslizándose entre las piedras, besando el piélago. Los seres marinos que antes no tenían color se llenaron con infinidad de estos, y la mar, de haber sido maldita, revive como explosión de alba, teñida con el eterno destello del universo: azul.

Gustavo Hermógenes Arrieta López

Director, Taller Literario Unimagdalena

1. Papá.

2. Mar.

3. Hoja de coca.

4. Concha de caracol de mar.

5. Padre sol.

6. Arcoíris.

POESÍA

Ilustración – Adailton Aguirre

Adailton Manuel Aguirre Alarcón
Así empezó el mundo

Absorto en la impaciencia forjada por el tiempo

En el designio del dios falso

El deseo de vivir se tradujo en una contienda trivial

—Una fachada mezquina—

Solo

En la incertidumbre

Queriendo ser algo o nada

Siendo en verdad un ente amorfo

Extraviado en la audacia de máximas maquiavélicas

Que me vinculan a dioses olvidados.

Baco7

La sangre se concentró en mi rostro

Los ojos escondidos en gozo

Y tú atrincherada en las paredes del motel

El corazón se entrecortaba

Como las horas suspendidas de un reloj

Al compás

Tus caderas exorcizaron demonios

Que te guardaban en vilo hacía meses

Los cristales rotos

Testigos de una noche engalanada

Con la indiferencia de la concubina

Del corcel predilecto

Por la negrura airosa de Dionisos.

Ezis8

Desde la cúspide fría

Solo las culpas te acompañan

Sin tregua ni reversa

Vives entre verdugos expuesta ante las cadenas de un mundo

Que centímetro a centímetro lacera tu carne en decadencia

Mientras te das cuenta de lo errada que estás

Al padecer siempre cuando deberías superar

No conoces más que a tu propia indulgencia

Desde la cúspide

El flagelo es tu mayor consuelo

Te fundes con ellos frente al firmamento

En un instante mítico como si el tiempo no te afectara

Como si fuera tu decisión y no un decreto infundado

De esos que nos dejan frágiles e impotentes

Sin redención.

Bragi9 II

Mis pecados son agonías de otros tiempos

Se camuflan en los versos paganos

De hombres que no conocieron jamás la clemencia

Son la desnudez de palabras cobardes

El espejismo de la culpa de una supuesta osadía

Reclaman verdades que subyacen en tu pecho

Clavadas en la garganta e impresas en el alma

Ser el registro de historias ajenas

La pluma de versos que no deseas

Es la muestra de la miseria escandinava

De la pena que te da estar furtivo

En líneas

Entre figuras poéticas que nadie entiende.

7. Dios del vino y de la danza para los romanos.

8. Divinidad griega que personificaba la angustia.

9. Dios de la poesía en la mitología nórdica.


Ilustración - Antonio Escorcia

Antonio Escorcia Valencia
Félix, vendedor de raspao

El camino vasto se acorta cuando lo andas

El amanecer es tierno

Por contenerse en la esencia líquida de kola, limón y tamarindo

Que lleva tu carrito glacial.

Las abejas se agitan al saborear con sus zumbidos

La leche condensada

Privilegio de quienes empuñan el brillo de una moneda de quinientos

Con otra de cien

En tus oídos

Guardaste los chismes del barrio

Que compartirás a otros vendedores

Transportas los vasos cónicos que contendrán

La nieve que tumbe el caluroso día

Después de haberse raspado con seis giros de manivela

El inverno que no llegó a Santa Marta

Entre dos colegios en los que pelás y pelaos

Te caen como gajos de mamones

Nancy, la vendedora de jugos te saluda, admirada.

Carlos, quien vende perros calientes, se inspira de tus esfuerzos.

Mi hermano fue alegre por las veces que le fiaste ese elixir del trópico

Mi papá te estrechó la mano en gratitud por refrescarles el alma a mis abuelos

Mientras yo, el siempre niño delante de tus ojos

Sostengo el corazón gélido más cálido que me dejaron

Para nunca olvidarte.

Agua

El agua dejó a la ciudad.

La tragedia ahoga porque la motobomba se cebó

Pero el líquido se va

Alrededor del barrio reluce el sudor desde la madrugada.

Las arterias de las calles

Ya no son los dibujos festivos

Que todo un barrio adornaba para navidades

Sino la palidez rígida del PVC

Que se sumerge entre la rutina.

Los niños que salieron para el colegio

Se bañaron con paños húmedos

Que previsoras guardaban sus madres

Mientras los jóvenes

Como Sísifos del trópico

Suben y bajan las pimpinas de los cerros

Para alimentar con dos pesos los bolsillos

Que vaciarán enseguida

En el almuerzo de la casa

Y en uno que otro guarapo para el calor.

Me miro con mi padre

Desistimos de querer arrebatarle al tubo principal

El arjé que Tales tanto adoraba.

En cada una de sus pupilas

Vienen aproximándose las lágrimas

Únicas gotas con las que me bañaré

En este lunes

Que inaugura el fluir de otra semana con sequía.

Como lenguaje moribundo, duermo en la oscuridad

No obstante, algo me libera del sueño:

Los libros del estante que susurran como vida que se apaga

En una fila, algunos me arrastran hacia su aquelarre:

Fausto enojado por los ires y venires que impone Mefistófeles

Miller, con los pies sobre su escritorio, imagina que subo el tranvía ovárico

Baudelaire, levantando su copa de vino

Me invita a la embriaguez descarnada;

En otra, más apacible para conmoverme

Borges, con ojos en el laberinto del más allá, organiza este librero de Alejandría

Mientras me revela las metáforas de las Mil y una Noches

Nelly Sachs que observa los epitafios en el aire

Espera algún día escuchar la canción no entonada de la paz

Y, para sostenerme sobre el infinito,

Marguerite Yourcenar evoca los Fuegos que abren el santuario de la Historia

Cuando ese círculo se abre

Me es imposible detener el fluir de sus astros

O las sombras con que abrasan a mi ser.

Como hago en las noches en las que aparece el insomnio

Me sentaré a conjurar a mis monstruos interiores

Con la literatura que se cristaliza en mis palmas

Hasta que el Tiempo vuelva a incrustarse sobre el mundo.

Con Fito, armando cambuche

De lejos viene.

Cerca, están sus cuatro hijos, esposa

Y unos cuantos enseres

Sucia trae la cara

Como la primera vez que llegó.

La ciudad le abruma.

El cerro lo alivia de cualquier ciudadano

Que lo mire mal

Que le escupa el vaso donde recibe monedas

Que le cierre la ventana del carro.

Los materiales que pudo vender en la chivera

Les sirvieron para comprarle a su familia

La bienestarina contrabandeada.

Sabe que sufrí parecido

Que perdí los perros de la finca

La yuca que vendía en la vereda

Los nietos que llevaba al colegio

Caminando tres horas por trocha.

Me pide que le ayude a soportar la joroba del pasado.

A pesar de perderlo todo

De no saber si comerán mañana

O si vivirá lo suficiente para recobrar el verdor en sus manos

Me brinda su plato de peltre

Y me dice con ternura

Que traiga más aluminio, cartones o pedazos de techo roto

Para ampliar el cambuche

No sería bueno que duerma solo

Con tanta muerte caminando.

Palabras

En el preciso instante en el que muere la hoja

En la exacta fijeza donde descansa la luz

Las palabras revolotean sin mirar atrás

Sin tomarse en serio a quienes la hablan

Se transluce en ellas lo que nos es prohibido

Lo que valdría de grande para el corazón

Y su brillo

Se adhiere a nuestros ojos

Pero se desvanece en el mundo

Cuando estiramos las manos para arrastrarlas hacia el papel

Las palabras:

Todas ellas nos nombran

Para extinguirnos en el suspiro

Que arrojan con nostalgia.


Ilustración - Camilo Múnera

Camilo Múnera Benítez
Extra Terrestre

Me declaro incapaz

Incapaz de descifrar lo que quieres de mí

Lo que espero de ti

Porque un día eres de Mercurio

—Segura, ardiente—

Otros de Neptuno

Helada y distante

Como la roca inerte

En otros eres Júpiter

Poderosa y atractiva

Llena de tormentas e incertidumbres.

Yo, por otro lado

Soy el Sol

Siempre en el centro mientras me orbitas indecisa.

Hay días que vienes de Venus

Brillando sin miedos.

En otros te he visto llegar de Marte

Sonrojada a pesar de tus tormentas

Alcanzable y conquistable.

También sé cómo luchas entre bajar de Urano o de Plutón

Pasando de ser enorme a chiquita en segundos.

Y te decides por ser Saturno

Sumergida entre nubes densas de inseguridades

Mientras tus anillos me mantienen lejos.

Pero cuando eres de la Tierra

Llegas a ser perfecta

Llena de vida y curiosidades

Mi calor te alcanza a la distancia justa para acariciarte.


Ilustración - Carmen Lorena Romero

Carmen Lorena Romero Segrera
Al fondo del pasillo

El particular sabor a café

Deja mis noches llenas preguntas

—Ideas que se zambullen alrededor

mientras con un lápiz pesco su esencia—

Al fondo del pasillo susurros y risas

Sus almas vibrantes recorren el edificio

Toman vida cuando los demás ya han huido a casa.

Desde que no estás

A cierta hora mi respiración se dificulta

Los latidos aumentan y me llevan a pensarte

El calor me recorre

Hace días que no estás

La humedad me invade cuando te recuerdo

Te siento apoderándote de cada centímetro de piel

Mi boca se agua y te siento en mí.

Con tu cuerpo ausente me hago el amor

El aire cómplice desde que no estás.

Bloque 2

A Talium por coserme las alas.

Entre el ruido del viento que hace volar cabellos

Se escuchan susurros de historias y versos que estremecen

El olor a café se apodera del ambiente

Las risas, las anécdotas...

Almas oscilando en la misma frecuencia

Dejan salir profundos anhelos

Sus extrañas preocupaciones

Enormes miedos y oscuros pensamientos

Quedando al descubierto en la soledad de la noche.

Época de instantes

“Usted no sabe cómo yo valoro su sencillo coraje de quererme”

Mario Benedetti

a Ángelo Gallo por su incondicional amor

De cuidar cada paso y de apoyar cada objetivo

Aunque un día soy un bosque y al otro soy desierto

Que me observe cuando lluevo y en silencio me acompañe

Porque en esta época de instantes me ha regalado un para siempre.

Reminiscencias

A quien en mi mente siempre fue niño, C. T.

Volviendo a la tierna infancia avisto a una greñuda que corría descalza persiguiendo a su hermano.

Atravesando el parque de la virgen se abrió la puerta de la casa de al frente, su hermano voló escaleras arriba y el ímpetu de la niña cesó al encontrase con unos ojos verdes cómplices de una sonrisa tímida... el clic fue inminente.

El brillo de la inocencia en esa sencilla escena, que solo se percibe en almas de quienes apenas comienzan a vivir, nunca desapareció; ni la distancia, ni el tiempo, ni la muerte lograron apagarlo; aunque hoy, después de 19 años y a falta de un duelo justo, se derrama por sus mejillas.


Ilustración - David Martínez

David Orlando Martínez Martínez
Yo te quiero desnuda

Yo te quiero desnuda

Como un amanecer abierto de par en par

Como la nuca de un ejecutado

Como la muerte en su matrimonio con la fortuna

Como el meditar de la Tierra sobre sí misma

Como una mentira bajo el reflector

Como un firmamento limpio tras la tormenta

Desnuda como arena lamida por las olas

Como un suspiro de amor

Como una revelación encadenada a la espalda del mundo

Como cosas adheridas a la aurora

Lloviznas

Mariposas

Ropa de trabajo

Marionetas

Carcajadas

Pocillos rotos

Naves interestelares en planetas errantes

Te quiero desnuda

Para acapararte el cántico del arcoíris

Y que desde la puerta del huracán lluevan saudades para ti

Yo te quiero desnuda

Aunque no venda porvenires

Aunque olvidé mi bolsa de versos antes de nacer

Cuidado te enamoras de mí

No puedo ofrecer más que un trago de bilis negra

Quizás un astro sin descubrir

Pero si me quieres

Te regalaré un bosque mudo donde sembrar tus recelos

La balada de un piano sordo e inútiles cartografías de ti

Ven aquí

desnuda

Me despeñaré por tus húmidos acantilados

De rocío matinal

Estremeceré tus profundidades

Fosa Mariana

Si prometes arrancarme del Barco Ebrio

Y escupirme a orillas de tu desdén.

Espejo

Desde su ojo de plata

El mundo se precipita

Y mi alma se quiebra

Como una algarabía de golondrinas

El Ilusorio Acusador delata la caída

He notado eso que llaman vida

Relámpago en basílica de vitrales rotos

Una dictadura de la mirada

Soy todas las deformaciones del color

Cada mutación escupida por el sol de media tarde

En el pastor de silencios

Alguien que toca la puerta

De su propia conciencia

Y al abrir la encuentra

Tomada por extraños inquilinos

Espejo

Juez

Verdugo

Testigo mudo del largo tropiezo que nunca llega a derrumbe

¿Y qué si no fuera aliento en hueso al caer?

¿Si en vez de plomo cayera ánfora

o aguzado vuelo de lechuza

hundiéndose como daga en la obsidiana de la noche?

No conocemos el hábito de las cárceles

No conocemos el hábito de las cárceles

No sabemos levantarnos en la penumbra

Sin haber enjugado los sueños al sol

En la calle

Azrael aprieta su marcha legionaria

Mientras los parientes apuran el carnaval

Incontables ocasiones

Vieron el fin del mundo a la cara

Y este nunca sopló sus trompetas

El Caribe conjura el Apocalipsis

No conocemos el hábito de las cárceles

No sabemos clavarnos en blancas paredes

Cuando la sal y el polvo y la luz llaman a nuestros pies

Afuera

Recogen los cuerpos en la oscuridad

Para que nadie los cuente

Ya no bogan las corrientes del Magdalena

Para que niños hagan sus macabras aritméticas

Aunque persisten en la desmemoria

Sin rostro

Sin apellidos

En la estrechez del aislamiento

Ruego no ser el próximo olvidado

¿Quebraría tanta oración el mandato providencial?

Por si acaso

Pintemos los dinteles de rojo holocausto

Aunque nuestras firmas reposen en la lista de espera.

Rendición

Quisiera una piedra por corazón

Con hondos sepulcros en vez de ojos

Para que no pudieras pisotearme

Cada vez que apareces de la nada

Y tornas el mundo pálido y obscuro

Quisiera un conjuro preciso

Que me escatimara de desearte

Como mi espectro enlazado

A una canción de tu triste guitarra

Pero eres tan esquiva y orgullosa

Y yo estoy abatido

De tanto anhelar de tus labios

Una aceptación o una execración

Delante de ti

Soy como una cortina

Raída a través

Y tú el resplandor que hiere profundo

Esta sórdida habitación

Soy un canto de cisne surcando la madrugada

Y tú

La bala del cazador.

Invitación

Mi corazón es un ánfora que cae y que se quiebra…Tu silencio lo recoge y quebrado lo arrincona…Mi idea de ti es un cadáver que el mar trae a la playa…, y mientras tantotú eres la tela irreal en la que mi arte yerra el color…

Fernando Pessoa

Sentémonos ante la pleamar de la circunstancia

Tus ojos sobre mis ojos

Tu nombre sobre mi nombre

Entremos en la alta madrugada

Te mostraré los viejos sonidos

Que cuelgan de tu perfil

Constelado

Frágil

Desnudemos la superstición en el paseo de la lluvia

Donde tigres acechan con espejos y lucernas

Ven conmigo a la muerte de las tinieblas

Y erijamos la música de un verso silente.


Ilustración - Daylin Palacio

Daylin Palacio Palacio
Hasta ser espuma

Divisando los límites del confinamiento

Llegas a mí como niña asustada.

Estás fría,

Hueles a sal.

¿De dónde vienes?

Llévame a cabalgar sobre las olas

Hasta ser espuma y desaparecer en la arena

A vivir en la porción mojada de la playa

Para guardar las huellas

De los amantes que borre el mar.

En los escondrijos del confinamiento

El mundo se me ha reducido a un cubo

Descubriéndolo en sus rincones

Noto las abundantes canas de la abuela

La brisa añeja de un diciembre con sabor a paz

Cuando soñaba en su regazo

Afuera el mundo va deprisa, atemorizado

Yo levito en la sazón de mamá,

Mis hermanos pintan la incierta mañana con risas

Mientras la elocuencia de papá ilumina el ahora

Despojando al presente

De la angustia disuelta en las noticias

Mis sentidos abren sus alas

Y vuelo sobre el amor

De la foto viva de mis padres bailando en la cocina

Además de hija, hermana, nieta

Soy maestra y bailarina de estas esquinas

Que guardan tantas versiones de mí.

Al mundo expandirse

Las conocerán.

A Nily

La dibujo entre las hebras que tejen los sueños

La observo en lo oculto,

Percibo ante su silueta perfecta

Los destellos del universo,

El aporte de cada planeta a su existencia.

He vivido dormida; para calmar este frenesí

Producto de tanta espera.

Cuando al fin llegue:

Viviré insomne

Me acercaré cual cazador.

Acariciaré, su perfecta silueta

Lograré el engranaje preciso de nuestros cuerpos

Y apreciaré las auroras boreales que trae su voz

En cada rasgueo de mis manos sobre sus cuerdas.

Brotan mis raíces

Me extiendo en medio de la tierra húmeda

Hasta que mis raíces abrazan el núcleo de la Tierra

(Soy fuego)

Florezco en la quebrada naciente de un páramo

La neblina me envuelve, me ciega, pero me guía.

Ahora,

Viajo por un río turbulento

Que promete desembocar cauteloso en tus aguas saladas.

Бесплатный фрагмент закончился.

716,39 ₽
Возрастное ограничение:
0+
Дата выхода на Литрес:
22 октября 2025
Объем:
201 стр. 70 иллюстраций
ISBN:
9789587465105
Издатель:
Редактор:
Правообладатель:
Bookwire
Формат скачивания:

Похожие книги