Читать книгу: «Organización industrial»

Organización industrial
Segunda edición
Organización industrial: Mercados y estrategias ( Segunda edición )
Resumen
Organización industrial fue revisado exhaustivamente gracias a las observaciones recibidas en clases, ofrece una presentación actualizada y rigurosa de la organización industrial moderna que conjuga teoría con aplicaciones en el mundo real y extrae implicaciones para las estrategias empresariales y la política de la competencia. Este exhaustivo libro de texto familiariza a los lectores con los modelos más relevantes para entender las estrategias de las empresas con poder de mercado y muestra cómo estas empresas se adaptan a las distintas condiciones del mercado. Esta segunda edición incluye modelos formales y estudios de caso nuevos y revisados. Los modelos formales se presentan detalladamente y los análisis se resumen en “lecciones” que destacan los puntos principales. Las teorías se complementan mediante numerosos estudios de caso reales que involucran a los estudiantes y les permiten conectar las teorías con las situaciones del mundo real. Los capítulos incluyen preguntas de repaso, ejercicios y sugerencias de lecturas adicionales para ampliar la experiencia educativa. Una página de internet sirve de acompañamiento y cuenta con ejercicios adicionales para los estudiantes, así como con diapositivas de enseñanza.
Palabras clave: mercadeo, planificación estratégica, administración, industrias.
Industrial Organization: Markets and Strategies ( Second edition )
Abstract
Thoroughly revised according to classroom feedback, Industrial Organization: Markets and Strategies offers an up-to-date and rigorous presentation of modern industrial organization that blends theory with real-world applications and derives implications for firm strategy and competition policy. This comprehensive textbook acquaints readers with the most important models for understanding strategies chosen by firms with market power and shows how such firms adapt to different market environments. The second edition includes new and revised formal models and case studies. Formal models are presented in detail, and analyses are summarized in ‚lessons‘ which highlight the main insights. Theories are complemented by numerous real-world cases that engage students and lead them to connect theories to real situations. Chapters include review questions, exercises, and suggestions for further reading to enhance the learning experience, and an accompanying website offers additional student exercises, as well as teaching slides.
Keywords: Marketing, strategic planning, administration, industries.
Citación sugerida / Suggested citation
Bellaflamme P. y Peitz, M. (2021). Organización industrial: mercados y estrategias (Segunda edición). Bogotá: Editorial Universidad del Rosario. https://doi.org/10.12804/urosario9789587848151
Organización industrial
Mercados y estrategias
Segunda edición
PAUL BELLEFLAMME
Universidad Católica de Lovaina
MARTIN PEITZ
University of Mannheim
Traducción de
SANTIAGO RESTREPO
Revisión y cuidado de la edición
JORGE FLORES-ACOSTA
Belleflamme, Paul
Organización industrial: mercados y estrategias / Paul Belleflamme, Martin Peitz. – Segunda edición – Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2021.
Incluye referencias bibliográficas.
1. Mercadeo. 2. Planificación estratégica. 3. Administración – Industrias. I. Belleflamme, Paul. II. Peitz, Martin. III. Universidad del Rosario. IV. Título.
658.4012 SCDD 20
Catalogación en la fuente – Universidad del Rosario. CRAI
Hecho el depósito legal que marca el Decreto 460 de 1995

© Editorial Universidad del Rosario
© Universidad del Rosario
© Paul Belleflamme, Martin Peitz
© Santiago Restrepo, por la traducción
Edición original: Industrial Organization.Markets and Strategies, 2nd ed.,
Cambridge University Press, 2015.
Editorial Universidad del Rosario
Carrera 7 No. 12B-41, of. 501
Tel: (57-601) 297 0200 Ext. 3113
https://editorial.urosario.edu.co
Edición en español: Bogotá D. C., 2021
ISBN: 978-958-784-813-7 (impreso)
ISBN: 978-958-784-814-4 (ePub)
ISBN: 978-958-784-815-1 (pdf)
https://doi.org/10.12804/urosario9789587848151
Diseño de cubierta: César Yepes y Luz Arango
Diagramación: Precolombi EU-David Reyes
Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.
Revisión y cuidado de la edición: Jorge Flores-Acosta
Hecho en Colombia
Made in Colombia
Esta traducción de Industrial Organization se publica mediante un acuerdo con Cambridge University Press.
Derechos reservados. Esta obra no puede ser reproducida sin el permiso previo de la Editorial de la Universidad del Rosario.
Contenido
Prefacio a la segunda edición
Prefacio a la primera edición
Parte I. El comienzo
1 ¿Qué son los mercados y las estrategias?
1.1 Los mercados
1.2 Las estrategias
1.3 Los modelos y el material de Mercados y estrategias
1.4 Nivel, alcance y organización del libro
2 Las empresas, los consumidores y el mercado
2.1 Las empresas y los consumidores
2.1.1 La empresa
2.1.2 Mirando dentro de la caja negra de una empresa
2.1.3 Los consumidores y la persona racional
2.1.4 Análisis de bienestar de los resultados del mercado
2.2 La interacción de mercado
2.2.1 El paradigma perfectamente competitivo
2.2.2 Estrategias en un entorno constante (“monopolio”)
2.2.3 Modelo de la empresa dominante
2.2.4 Competencia imperfecta
2.3 Definición y desempeño del mercado
2.3.1 ¿Cómo definir un mercado?
2.3.2 ¿Cómo evaluar el poder de mercado?
2.1 Libre comercio y mercados competitivos
2.2 El problema del monopolio
2.3 Problema del monopolio en dos periodos
2.4 Pregunta para ensayo: la estructura del mercado de las agencias calificadoras de riesgo
Parte II. Poder de mercado
3 Competencia imperfecta estática
3.1 Competencia en precios
3.1.1 El modelo estándar de Bertrand
3.1.2 Competencia en precios con costos inciertos
3.1.3 Competencia en precios con productos diferenciados
3.1.4 Competencia asimétrica con productos diferenciados
3.2 Competencia en cantidades
3.2.1 El modelo lineal de Cournot
3.2.2 Implicaciones de la competencia de Cournot
3.3 Competencia en precios vs. competencia en cantidades
3.3.1 Capacidad limitada y competencia en precios
3.3.2 Productos diferenciados: Cournot vs. Bertrand
3.3.3 ¿Cuál es el modelo adecuado?
3.4 Sustitutos estratégicos y complementos estratégicos
3.5 Estimando el poder de mercado
4 Aspectos dinámicos de la competencia imperfecta
4.1 Decisión secuencial: Stackelberg
4.1.1 Un líder y un seguidor
4.1.2 Una empresa líder y un número endógeno de seguidoras
4.1.3 Compromiso
4.2 Ausencia de barreras de entrada: un número endógeno de empresas
4.2.1 Propiedades de los equilibrios de ausencia de barreras de entrada
4.2.2 Propiedades de bienestar del modelo de Cournot con ausencia de barreras de entrada
4.2.3 Propiedades de bienestar de la competencia en precios en ausencia de barreras de entrada
4.2.4 Propiedades de bienestar de la competencia monopolística
4.3 Concentración en la industria y rotación de empresas
4.3.1 Costos irrecuperables exógenos vs. endógenos
4.3.2 Entrada y salida dinámica de empresas
Parte III. Las fuentes del poder de mercado
5 Diferenciación de productos
5.1 Perspectivas sobre la diferenciación de productos
5.2 Diferenciación horizontal de productos
5.2.1 Un modelo simple de localización
5.2.2 El modelo lineal de Hotelling
5.2.3 El modelo cuadrático de Hotelling
5.3 Diferenciación vertical de productos
5.3.1 Elección de la calidad
5.3.2 Oligopolios naturales
5.4 Análisis empírico de la diferenciación de productos
5.4.1 Elección probabilística y el modelo logit
5.4.2 Análisis empírico de la diferenciación horizontal de productos
5.4.3 Análisis empírico de la diferenciación vertical de productos
5.4.4 Logit anidado y otras extensiones
6 Publicidad y estrategias de mercadeo relacionadas
6.1 Perspectivas sobre la publicidad
6.2 Estrategias basadas en precios y distintas del precio en el monopolio
6.2.1 Decisiones de precio-publicidad: el modelo Dorfman-Steiner
6.2.2 Un examen más detallado del efecto de la publicidad en la demanda
6.3 La economía del bienestar de la publicidad
6.4 Publicidad y competencia
6.4.1 Publicidad informativa
6.4.2 Publicidad persuasiva
7 La inercia del consumidor
7.1 Los consumidores desinformados y los costos de búsqueda
7.1.1 Dispersión de precios
7.1.2 La búsqueda del consumidor con productos homogéneos
7.1.3 Investigación empírica de la dispersión de precios
7.1.4 Búsqueda secuencial y productos diferenciados
7.2 Costos de cambio
7.2.1 Efectos competitivos de los costos de cambio
7.2.2 Cupones y costos de cambio endógenos
7.2.3 Estimando los costos de cambio
Parte IV. Estrategias de fijación de precios y segmentación del mercado
8 Precios grupales y personalizados
8.1 Discriminación de precios
8.1.1 Discriminación de precios: una tipología
8.1.2 “Conoce a tus clientes”
8.2 Precios personalizados y grupales en los monopolios
8.3 Precios personalizados y grupales en oligopolios
8.3.1 Precios grupales y competencia localizada
8.3.2 Precios personalizados y decisiones de localización
8.3.3 Discriminación geográfica de precios
9 Precios tipo menú
9.1 Precios tipo menú vs. precios grupales
9.2 Un análisis formal de los precios tipo menú en el monopolio
9.2.1 Precios dependientes de la calidad
9.2.2 Los bienes de información y los bienes dañados
9.2.3 Ampliación a precios dependientes del tiempo y la cantidad
9.3 Precios tipo menú bajo competencia imperfecta
9.3.1 Precios tipo menú basados en la calidad en un entorno competitivo
9.3.2 Precios tipo menú basados en cantidades en un entorno competitivo
10 Discriminación intertemporal de precios
10.1 Monopolio de bienes duraderos sin compromiso
10.1.1 Un número pequeño de consumidores
10.1.2 Un gran número de consumidores
10.2 Monopolio de bienes duraderos con compromiso
10.2.1 Capacidad fija
10.2.2 Capacidad flexible
10.2.3 Precios intertemporales y demanda incierta
10.3 Discriminación de precios basada en el comportamiento
10.3.1 Discriminación de precios basada en el comportamiento: el caso del monopolista
10.3.2 Robo de clientes
11 Venta por paquetes
11.1 Un análisis formal de la venta por paquetes en el monopolio
11.1.1 La venta por paquetes pura como mecanismo para ofrecer un descuento
11.1.2 Venta por paquetes mixta
11.1.3 Ampliaciones
11.2 Venta conexa y medición
11.3 Venta por paquetes en un entorno competitivo
11.3.1 La venta por paquetes como una vía para suavizar la competencia en precios
11.3.2 Cuando la venta por paquetes intensifica la competencia en precios
Parte V. Calidad del producto e información
12 Información asimétrica, señales de precio y publicidad
12.1 Problemas de información asimétrica
12.1.1 El problema de la información oculta
12.1.2 El problema de la acción oculta
12.2 Señales de precio y publicidad
12.2.1 Señales de publicidad
12.2.2 Señales de precio
12.2.3 Señales conjuntas de precio y publicidad
12.3 Señales de precio bajo competencia imperfecta
13 Herramientas de mercadeo para los bienes de experiencia
13.1 Garantías
13.1.1 Las garantías como una señal de confiabilidad
13.1.2 Garantías e inversión en control de calidad
13.2 La promoción de la marca
13.2.1 Promoción de las marcas y reputación a lo largo del tiempo
13.2.2 Reputación y competencia
13.2.3 Marcas paraguas
Parte VI. Teoría de la política de la competencia
14 Carteles y colusión tácita
14.1 La formación y la estabilidad de los carteles
14.1.1 La formación simultánea de un cartel
14.1.2 Formación secuencial de carteles
14.1.3 Red de acuerdos para la repartición de mercado
14.2 Sostenibilidad de la colusión tácita
14.2.1 Aspectos básicos de la colusión tácita
14.2.2 El castigo óptimo para las empresas que se desvían
14.2.3 Colusión y contacto multimercado
14.2.4 Colusión tácita y demanda cíclica
14.2.5 Colusión tácita con acciones inobservables
14.3 Detectar y combatir la colusión
14.3.1 Las dificultades para detectar la colusión
14.3.2 Los programas de indulgencia y denunciantes
15 Fusiones horizontales
15.1 La rentabilidad de las fusiones simples de Cournot
15.1.1 Fusiones entre dos empresas
15.1.2 Fusiones entre varias empresas
15.1.3 Fusiones con aumento de eficiencia
15.2 Análisis de bienestar de las fusiones de Cournot
15.2.1 Modelo lineal de Cournot con sinergias
15.2.2 Análisis general del bienestar
15.3 Más allá de las fusiones simples de Cournot
15.3.1 Fusiones sucesivas
15.3.2 Fusiones y entrada de empresas
15.3.3 Las fusiones bajo competencia en precios
15.3.4 Efectos coordinados
15.4 Análisis empírico de las fusiones
15.4.1 Estudios de eventos y comparaciones directas de precios
15.4.2 Simulaciones de fusiones
16 Empresas establecidas estratégicas y entrada de empresas
16.1 Taxonomía de las estrategias relacionadas con la entrada de nuevas empresas
16.1.1 Disuasión de la entrada
16.1.2 Acomodarse a la entrada
16.2 Estrategias que afectan las variables de costo
16.2.1 La inversión en capacidad como estrategia para disuadir la entrada
16.2.2 Reconsiderando la inversión como un factor que disuade la entrada
16.2.3 Aumentar los costos de los rivales
16.3 Estrategias que afectan las variables de la demanda
16.3.1 Proliferación de marcas
16.3.2 La venta por paquetes y el apalancamiento del poder de mercado
16.3.3 Costos de cambio como factor disuasor de la entrada
16.4 Precios límite bajo información incompleta
16.5 Disuasión de la entrada y múltiples empresas establecidas
17 Mercados relacionados verticalmente
17.1 El problema del doble margen
17.1.1 Precios lineales y doble margen
17.1.2 Soluciones contractuales al problema del doble margen
17.1.3 El doble margen y los servicios minoristas
17.2 Fijación del precio de reventa y territorios exclusivos
17.2.1 La fijación del precio de reventa
17.2.2 Territorios exclusivos
17.3 Acuerdos de exclusividad
17.3.1 ¿Efectos anticompetitivos de los contratos de exclusividad? La crítica de Chicago
17.3.2 Integración vertical y contratos de largo plazo como instrumentos de disuasión parcial
17.3.3 Exclusión total y múltiples compradores
17.3.4 Exclusión vertical y contratos secretos
17.3.5 Contratos de exclusividad e incentivos a la inversión
17.4 Oligopolio vertical y fusiones verticales
17.4.1 Oligopolio vertical
17.4.2 Efectos de exclusión de las fusiones verticales
17.4.3 Efectos coordinados de las fusiones verticales
Parte VII. Innovación y propiedad intelectual
18 Innovación e I&D
18.1 Estructura de mercado e incentivos para innovar
18.1.1 Monopolio vs. competencia perfecta: el efecto de remplazo
18.1.2 Incentivos para innovar en los oligopolios
18.1.3 Licenciamiento de patentes
18.1.4 Licenciamiento por parte de un innovador externo
18.1.5 Licenciamiento por parte de un innovador interior
18.2 Cuando la innovación afecta la estructura de mercado
18.2.1 El monopolio amenazado por la entrada: el efecto de eficiencia
18.2.2 Carreras asimétricas de patentes: efectos de remplazo y eficiencia
18.2.3 Inversión excesiva en I&D en una carrera de patentes
18.3 Cooperación en I&D y efectos de propagación
18.3.1 Efectos del comportamiento estratégico
18.3.2 Efectos de la cooperación en I&D
18.3.3 Ampliación del análisis de la cooperación en I&D
19 Propiedad intelectual
19.1 Innovación y PI: fundamentos
19.1.1 Información y apropiabilidad
19.1.2 Derechos de propiedad intelectual
19.1.3 Mecanismos de incentivos alternativos: recompensas y secretos
19.1.4 La protección de la PI en la práctica
19.2 La protección de las innovaciones
19.2.1 Diseño óptimo de los derechos de PI
19.2.2 Recompensas vs. patentes
19.2.3 Secretos vs. patentes
19.3 Innovaciones acumulativas
19.3.1 Innovaciones secuenciales y bloqueos
19.3.2 Innovaciones complementarias y anticomunes
19.4 Propiedad intelectual en la economía digital
19.4.1 Piratería por parte del usuario final
19.4.2 Protección del software
Parte VIII. Redes, estándares y sistemas
20 Mercados con bienes de red
20.1 Efectos de red
20.1.1 Efectos de red directos e indirectos
20.1.2 Efectos de red y costos de cambio
20.1.3 Evidencia empírica de los efectos de red
20.2 Mercados para un único bien de red
20.2.1 Un modelo para la demanda de un bien de red
20.2.2 Suministro de un bien de red
20.3 Mercados de varios bienes de red
20.3.1 La demanda de bienes de red incompatibles
20.3.2 Precios de oligopolio y estandarización
21 Estrategias para bienes de red
21.1 Escoger cómo competir
21.1.1 Un análisis simple de la estandarización
21.1.2 Un análisis completo de la estandarización
21.2 Estrategias en las guerras de estándares
21.2.1 Construyendo una base instalada de modo preventivo
21.2.2 Compatibilidad con versiones anteriores y desempeño
21.2.3 La administración de las expectativas
21.3 Políticas públicas en los mercados de red
21.3.1 Intervenciones ex ante
21.3.2 Intervenciones ex post
Parte IX. Mercados con bienes intermediados
22 Mercados con bienes intermediados
22.1 Los intermediarios como distribuidores
22.1.1 Comercio intermediado vs. no-intermediado
22.1.2 Distribuidor vs. operador de plataforma puro
22.2 Los intermediarios como emparejadores
22.2.1 Estrategias tipo divide y vencerás
22.2.2 Ordenamiento por parte de un intermediario en un mercado de emparejamiento
22.3 Intermediarios como plataformas bilaterales
22.3.1 La estructura de precios para los servicios de intermediación
22.3.2 Intermediarios que compiten entre sí
22.3.3 Implicaciones para la regulación y las políticas antimonopolio
23 Información y reputación en los mercados intermediados
23.1 Intermediación e información
23.1.1 Exceso de información
23.1.2 Los “infomediarios” y la competencia en los mercados de búsqueda
23.1.3 Redes de información y recomendación
23.2 Intermediación y reputación
23.2.1 Intermediarios certificadores
23.2.2 Sistemas de reputación
Apéndices
Apéndice A: Teoría de juegos
A.1 Juegos en forma normal y el equilibrio de Nash
A.2 Juegos en forma extensiva y perfección en subjuegos
A.3 Juegos estáticos con información asimétrica y equilibrio de Nash Bayesiano
A.4 Juegos dinámicos de información asimétrica y equilibrio de Nash Bayesiano perfecto
Apéndice B: política de la competencia
B.1 Una breve perspectiva histórica
B.2 Leyes de la competencia
B.2.1 Legislación antimonopolio en Estados Unidos
B.2.2 Legislación sobre la competencia en la Unión Europea
B.3 Política de la competencia en la Unión Europea y Estados Unidos
Soluciones a los ejercicios situados al final de los capítulos
Capítulo 1. ¿Qué son los mercados y las estrategias?
Capítulo 2. Las empresas, los consumidores y el mercado
Capítulo 3. Competencia imperfecta estática
Capítulo 4. Aspectos dinámicos de la competencia imperfecta
Capítulo 5. Diferenciación de productos
Capítulo 6. Publicidad y estrategias de mercadeo relacionadas
Capítulo 7. La inercia del consumidor
Capítulo 8. Precios grupales y personalizados
Capítulo 9. Precios tipo menú
Capítulo 10. Discriminación intertemporal de precios
Capítulo 11. Venta por paquetes
Parte V. Calidad del Producto e Información
Capítulo 12. Información asimétrica, señales de precio y publicidad
Capítulo 13. Herramientas de mercadeo para bienes de experiencia
Parte VI. Teoría de la Política de la Competencia
Capítulo 14. Carteles y colusión tácita
Capítulo 15. Fusiones horizontales
Capítulo 16. Empresas establecidas estratégicas y entrada de empresas
Capítulo 17. Mercados relacionados verticalmente
Capítulo 18. Innovación e I&D
Capítulo 19. Propiedad intelectual
Capítulo 20. Mercados con bienes de red
Capítulo 21. Estrategias para bienes de red
Capítulo 22. Mercados con bienes intermediados
Capítulo 23. Información y reputación en los mercados intermediados
Figuras
Figura 2.1 El excedente del consumidor
Figura 3.1 Funciones de reacción y equilibrio en el duopolio de Bertrand (con productos homogéneos y costos marginales constantes)
Figura 3.2 Demanda residual para un oligopolista de Cournot
Figura 3.3 Duopolio de Cournot
Figura 3.4 Racionamiento eficiente con capacidades limitadas
Figura 3.5 Fijar p2 > p* no es una desviación rentable
Figura 3.6 Funciones de reacción para competencia en precios vs cantidades (cuando las empresas producen bienes sustituibles)
Figura 4.1 Número de empresas de equilibrio en una industria con costos irrecuperables endógenos
Figura 4.2 El límite inferior de concentración en industrias con costos irrecuperables endógenos vs. exógenos
Figura 5.1 Elección del consumidor en el modelo lineal de Hotelling
Figura 5.2 Función de beneficios en el modelo lineal de Hotelling
Figura 5.3 Función de beneficios bajo diferenciación vertical
Figura 5.4 El problema de la elección del consumidor en las páginas de internet que recolectan precios
Figura 6.1 Demanda con publicidad informativa
Figura 7.1 Demanda con productos diferenciados y búsqueda secuencial
Figura 8.1 Precios uniformes (izquierda) vs. precios grupales con dos segmentos (derecha)
Figura 8.2 Efecto de la mayor segmentación en la división del bienestar bajo precios grupales de monopolio
Figura 8.3 Partición del intervalo unitario
Figura 8.4 Beneficios de una empresa típica en la etapa 1
Figura 8.5 Los beneficios de las empresas bajo discriminación de precios perfecta para ubicaciones dadas
Figura 8.7 Política de precios en equilibrio
Figura 10.1 Precios intertemporales óptimos en presencia de dos consumidores
Figura 10.2 Función de beneficios “concavificada”
Figura 10.3 Demanda del periodo 2 en el modelo con robo de consumidores
Figura 11.1 Venta separada vs. venta por paquetes pura
Figura 11.2 Efecto de la reducción de precios bajo venta por separado y venta por paquetes pura
Figura 11.3 Excedente del consumidor bajo venta por paquetes pura vs. venta por separado
Figura 11.4 Demanda bajo venta por paquetes mixta
Figura 11.5 Venta por separado vs. venta por paquetes pura con valores correlacionados
Figura 11.6 Venta por paquetes de un número creciente de bienes
Figura 11.7 Venta por paquetes en un duopolio
Figura 11.8 Preferencias por sistemas
Figura 12.1 Calidad esperada bajo información asimétrica
Figura 12.2 Distorsión de precios para señalar calidad alta
Figura 14.1 Estrategia del garrote y la zanahoria en el duopolio lineal de Cournot
Figura 15.1 Niveles de sinergias necesarios para que una fusión de Cournot sea rentable (φp), para aumentar el bienestar (φw) o el excedente del consumidor (φc)
Figura 16.1 Mejores respuestas en un modelo de entrada con compromiso en la capacidad
Figura 16.2 La función de beneficios de la empresa establecida en un modelo de entrada con compromiso en la capacidad
Figura 16.3 Equilibrios posibles en un modelo de entrada con compromiso en la capacidad
Figura 16.4 Demanda de la empresa 1 en el modelo de duopolio con venta por paquetes
Figura 17.2 Contrato de exclusividad como una barrera a la entrada: los beneficios del vendedor establecido
Figura 18.1 Innovaciones drásticas y no drásticas en el proceso
Figura 18.2 Incentivos para innovar como una función de la estructura de mercado
Figura 18.3 Efecto estratégico de las inversiones en I&D (izquierda: competencia en cantidades; derecha: competencia en precios)
Figura 19.1 Trade off entre eficiencia dinámica y eficiencia estática
Figura 20.1 Una red simple en estrella
Figura 20.2 Demanda de expectativas cumplidas cuando los consumidores valoran de forma diferente los beneficios de red
Figura 20.3 Demanda de expectativas cumplidas cuando los consumidores valoran de forma diferente los beneficios independientes
Figura 20.4 Provisión de red bajo monopolio y competencia perfecta
Figura 20.5 Adopción de tecnología con efectos de red
Figura 20.6 Fallas potenciales de coordinación en la adopción de bienes de red incompatibles
Figura 20.7 Equilibrio simétrico de popularidad
Figura 21.1 Equilibrios de Nash (EN) en el juego de estandarización
Figura 21.2 Disuasión de la entrada mediante la conformación de una base instalada (c = 0.4)
Figura 22.1 Los modelos de negocios de los intermediarios: distribuidor y operador de plataforma
Figura 22.2 Comercio de equilibrio bajo intermediación de distribución y plataforma
Figura 23.1 Exceso de información y una plataforma de acceso abierto
Figura 23.2 Exceso de información y el rol de un guardián de la información
Figura 23.3 Elección de un producto por parte de un solo consumidor
Figura A.1 Forma extensiva del modelo simplificado de Stackelberg
Tablas
Tabla 2.1 Índices de Herfindahl en el sector manufacturero de Estados Unidos
Tabla 6.2 Intensidad de la publicidad en industrias seleccionadas de Estados Unidos en 2011
Tabla 16.1 Pagos en el juego de proliferación de marcas
Tabla 16.2 Pagos en el juego no-cooperativo de disuasión de entrada
Tabla 19.1 Panorama comparativo de la protección de patentes y derechos de autor en la Unión Europea y Estados Unidos
Tabla 20.1 Utilidad de los consumidores
Tabla 20.2 Un juego típico de coordinación
Tabla 20.3 Resultados cuando el oponente utiliza una estrategia de popularidad
Tabla 21.1 Un juego de estandarización simple
Tabla 21.2 Pagos en el juego de estandarización - Escenario 1
Tabla 21.3 Pagos en el juego de estandarización - Escenario 2
Tabla 21.4 Base instalada y precios de penetración
Tabla 23.1 Utilidad esperada según la señal y el emparejamiento
Casos
Caso 1.1 El monopolio natural de Alcoa
Caso 2.1 El mercado de los medicamentos genéricos
Caso 2.2 Definición del mercado relevante a través de la sustituibilidad del lado de la oferta
Caso 2.3 La diferencia en la concentración entre diferentes industrias y a lo largo del tiempo
Caso 3.1 Bananos y naranjas
Caso 3.2 Airbus vs. Boeing y el mercado de las aeronaves de fuselaje ancho
Caso 3.3 Cuando las decisiones sobre la capacidad condicionan las decisiones sobre el precio en la industria de alquiler de DVD por correo
Caso 3.4 La revolución digital en la industria editorial
Caso 4.1 La entrada de empresas en ciudades pequeñas de Estados Unidos
Caso 4.2 Entrada socialmente excesiva en las emisoras de radio en Estados Unidos
Caso 4.3 Los costos irrecuperables endógenos en el caso de los supermercados en Estados Unidos
Caso 4.4 Entrada y salida de las peluquerías en Suecia
Caso 5.1 La diferenciación del café
Caso 5.2 Posicionamiento de productos en la industria de los jets ultra ligeros: la “batalla de los baños”
Caso 5.3 Modelamiento probabilístico del comportamiento individual y el Iphone de Apple
Caso 5.4 Logit anidado en el mercado de automóviles de Estados Unidos
Caso 5.5 Logit anidado para las librerías en internet: la marca importa
Caso 6.1 Los gastos de los medios de comunicación estadounidenses en publicidad en 2012
Caso 6.2 Yoplait 150
Caso 6.3 La publicidad de la salsa de tomate Heinz
Caso 6.4 La publicidad persuasiva y el mercado de pensiones privatizado en México
Caso 6.5 Una campaña publicitaria conjunta para promover los servicios privados de salud
Caso 7.1 ¿La intensidad de la búsqueda afecta la dispersión de precios?
Caso 7.2 Ejemplos de costos de cambio
Caso 7.3 Los cupones en el mercado de cereales para el desayuno
Caso 7.4 Métodos econométricos directos para estimar los costos de cambio en el mercado de la telefonía móvil
Caso 8.1 Discriminación de precios en las tarifas de los tiquetes aéreos
Caso 8.2 Minería de datos
Caso 8.3 Cuando el arbitraje evita el suministro de medicamentos baratos para el VIH/SIDA en África
Caso 8.4 Discriminación internacional de precios en el mercado de libros de texto
Caso 8.5 Discriminación internacional de precios en el mercado de automóviles
Caso 8.6 Los precios de los supermercados en el Reino Unido
Caso 9.1 Ejemplos de precios tipo menú en la economía de la información
Caso 9.2 Precios geográficos por parte de las aerolíneas de bajo costo
Caso 9.3 Bienes dañados y marcas de combate
Caso 9.4 Algunos estudios empíricos sobre la discriminación de precios
Caso 9.5 Precios por adiciones
Caso 10.1 Monopolio de bienes duraderos y el caso Microsoft
Caso 10.2 Obsolescencia programada de los libros de texto
Caso 10.3 Zara y la industria de la moda
Caso 10.4 Pagar para cambiar en el mercado de software para la automatización de negocios
Caso 11.1 Ejemplos de venta por paquetes en la economía de la información
Caso 11.2 ¿Por qué el maíz pira cuesta tanto en los cines?
Caso 11.3 Triple play
Caso 12.1 ¿Por qué colapsaron los precios en el mercado de automóviles usados de Mumbai después de julio de 2005?
Caso 12.2 La selección adversa en el mercado de los automóviles usados
Caso 12.3 La venta de productos usados en eBay
Caso 12.4 Sistemas de administración de la calidad
Caso 12.5 Análisis empírico de la publicidad como señal de calidad
Caso 12.6 Cuando la calidad baja pasa por calidad alta
Caso 12.7 Señalización de precios para los vinos de Burdeos
Caso 13.1 Garantías en el mercado de los automóviles nuevos
Caso 13.2 El nacimiento de las marcas en el Valle del Indo
Caso 13.3 Los automóviles gemelos y los nombres de la marca
Caso 13.4 Las virtudes de la marca Virgin
Caso 13.5 Las marcas paraguas en el mercado para los productos de higiene oral
Caso 14.1 Los carteles de las vitaminas
Caso 14.2 Los carteles de vitaminas (2)
Caso 14.3 El contacto multimercado en la industria de las aerolíneas en Estados Unidos
Caso 14.4 Acuerdos de repartición de mercado en Europa y Estados Unidos
Caso 14.5 Los carteles de las vitaminas (3)
Caso 14.6 El Comité Ejecutivo Conjunto
Caso 14.7 Los carteles de las vitaminas (4)
Caso 14.8 El cartel de la cerveza en los Países Bajos
Caso 15.1 Fusiones y adquisiciones en Europa
Caso 15.2 La “defensa de la eficiencia” en el caso Superior Propane
Caso 15.3 Consolidación en la industria aérea en Estados Unidos
Caso 15.4 Efectos coordinados en la fusión Nestlé-Perrier
Caso 15.5 La simulación de fusiones en la telefonía móvil en Portugal
Caso 15.6 La fusión propuesta entre los fabricantes europeos de camiones Volvo y Scania
Caso 16.1 Kodak vs. Fuji Acto I
Caso 16.2 La disuasión de la entrada en los mercados de procedimientos hospitalarios
Caso 16.3 La disuasión de la entrada a ciertas profesiones mediante la regulación
Caso 16.4 Disuasión de la entrada en la industria de los cereales de caja
Caso 16.5 El caso de Microsoft en Europa
Caso 16.6 Kodak vs. Fuji - Acto II
Caso 16.7 Disuasión de la entrada en la industria de las aerolíneas: la amenaza de Southwest Airlines
Caso 16.8 Kodak vs. Fuji -Acto III
Caso 17.1 El doble margen en la televisión por cable en Estados Unidos
Caso 17.2 FPR para los libros en Alemania
Caso 17.3 Territorios exclusivos en los concesionarios europeos de automóviles
Caso 17.4 La distribución de la cerveza en Chicago
Caso 17.5 La venta de especias en Bélgica
Caso 17.6 Compras espontáneas de helados en Alemania
Caso 17.7 Fusión vertical en la industria de zapatos de Estados Unidos
Caso 17.8 La integración vertical en las industrias del cemento y el concreto premezclado en Estados Unidos
Caso 18.1 Los incentivos de Microsoft para innovar
Caso 18.2 La carrera para lograr automóviles más limpios
Caso 18.3 Disposiciones antimonopolio relacionadas con la cooperación en I&D
Caso 18.4 Alianzas de investigación (AI) y colusión
Caso 19.1 El “Premio H”
Caso 19.2 Patentes en el sector farmacéutico
Caso 19.3 Argumentos contra el aumento en la duración de los derechos de autor en Estados Unidos
Caso 19.4 Las guerras de patentes en la industria de los teléfonos inteligentes
Caso 19.5 Corsarios de patentes
Caso 19.6 ¿Los derechos de patentes facilitan o impiden la innovación acumulativa?
Caso 19.7 ¿El tesoro escondido de la piratería?
Caso 19.8 Piratería en la impresión 3D
Caso 20.1 Waze: mapeo social y los efectos directos de red
Caso 20.2 Evidencia empírica de los efectos de red en los mercados de software
Caso 20.3 Evidencia empírica de los efectos de red en mercados de sistemas usando el modelo logit anidado
Caso 20.4 Adoptadores heterogéneos de los bienes de red
Caso 20.5 El fracaso del sonido cuadrafónico
Caso 20.6 Compatibilidad, incompatibilidad y compatibilidad parcial en telefonía
Caso 20.7 El intento por construir una pared para proteger los ladrillos
Caso 21.1 La batalla de los estándares para los DVD de alta definición
Caso 21.2 Virgin Mega quiere que Apple abra su FairPlay DRM
Caso 21.3 (In)compatibilidad y exceso de inercia en la difusión de los computadores personales y la telefonía móvil
Caso 21.4 Compromiso en la guerra de estándares de los videocassettes grabables
Caso 21.5 ¿Hacer que Drupal sea compatible con versiones anteriores o no?
Caso 21.6 Administración de las expectativas en el ámbito de los DVD de alta definición
Caso 21.7 Novell demanda la publicidad de la “caja de cereal”
Caso 21.8 Las investigaciones de la UE sobre los mercados de red
Caso 22.1 Distribuidores y operadores de plataforma en la economía digital
Caso 22.2 La “regla de no-cargos-adicionales” en la industria de tarjetas de crédito
Caso 22.3 Los precios de ingreso a las discotecas
Caso 22.4 Escenarios de vínculo único
Caso 22.5 Escenarios con vínculos múltiples
Caso 22.6 Definición del mercado para los servicios de radio por satélite
Caso 22.7 Contratos exclusivos en la industria de los videojuegos
Caso 22.8 El caso Travelport/Worldspan de la Comisión Europea
Caso 22.9 El efecto del colchón de agua en la telefonía móvil
Caso 23.1 Páginas de internet sobre anuncios del Black Friday
Caso 23.2 Reseñas de libros en Amazon y Barnes & Noble en Estados Unidos
Caso 23.3 Hipervínculos de co-compra en Amazon.com y la cola larga
Caso 23.4 Certificación de calidad por parte de los operadores de tours de Gran Bretaña
Caso 23.5 Reputación en el Amazon Marketplace
Caso 23.6 Reputación en eBay
Caso 23.7 Estar confortable en Airbnb
Caso B.1 Los casos Virgin/British Airways
Prefacio a la segunda edición
Estamos agradecidos por todos los comentarios positivos que hemos recibido por parte de investigadores, estudiantes y profesionales. En particular, estamos muy contentos porque este libro se ha acogido como libro de texto en cursos de organización industrial a nivel de maestría y porque también se ha usado provechosamente en muchos cursos avanzados de pregrado y doctorado.
El editor nos proporcionó varias reseñas anónimas con sugerencias para mejorar la primera edición, en particular en cuanto a la facilidad de lectura. Agradecemos el esfuerzo de quienes enviaron sus observaciones.
La segunda edición preserva el orden de los capítulos. Sin embargo, hicimos dos cambios en la exposición de los materiales respecto a la primera edición.
En primer lugar, al final de cada capítulo hay varios ejercicios. Las soluciones a estos ejercicios están al final del libro. (Como en la primera edición, la página de internet del libro contiene ejercicios adicionales. Los instructores pueden acceder a las soluciones de la mayoría de los ejercicios. Las diapositivas de cada capítulo siguen estando disponibles en esta página de internet).
En segundo lugar, para mejorar la facilidad de uso, las notas de la primera edición, que antes estaban al final del libro, ahora son notas a pie de página en color gris. Entonces, ahora hay dos tipos de notas a pie de página. Las que están en negro contienen información adicional que contribuye a la comprensión del texto. Las que están en gris proporcionan referencias y en algunos casos anotaciones técnicas. Las referencias bibliográficas están al final de cada parte. Hemos revisado exhaustivamente el contenido del libro; además de algunas correcciones, acortamos algunas exposiciones y añadimos material (casos, modelos formales y exposiciones) en varios capítulos. Mencionaremos dos instancias en las que trasladamos contenido de un capítulo a otro. Primero, el análisis formal del robo de clientes se movió a la sección sobre la discriminación de precios basada en el comportamiento que está en el capítulo 10. Segundo, algunos materiales de los capítulos 18 y 19 se reorganizaron y ampliaron (por ejemplo, el análisis del licenciamiento de patentes y la comparación entre patentes, secretos y recompensas como incentivos para la innovación).
Además de los investigadores a los que agradecimos en la primera edición, queremos darles las gracias a Olivier Bonroy (Grenoble), Daniel Halbheer (St. Gallen), Paco Martínez-Sánchez (Murcia), Michele Polo (Bocconi), Eva-Maria Scholz (Lovain-la-Neuve), Florian Schuett (Tilburg) y Chengsi Wang (Mannheim). Pedimos disculpas a quienes realizaron aportes valiosos pero cuyos nombres no figuran.
Agradecemos también la confianza del personal de Cambridge University Press, en particular de Chris Harrison y Claire Wood.
Prefacio a la primera edición
Una gran parte de las transacciones económicas ocurren en los mercados. En estos mercados, las empresas toman decisiones para responder a las condiciones de mercado existentes que afectan el bienestar de quienes participantes en él. Estas decisiones son relevantes para el campo de la Organización Industrial (OI) y su análisis conforma el núcleo de este libro. En efecto, el propósito de Organización industrial: mercados y estrategias es presentar el rol que tienen los mercados imperfectamente competitivos en la toma de decisiones privadas y sociales.
Dentro de las numerosas decisiones que toman las empresas está la decisión de hacer o comprar, donde las empresas comparan los costos y beneficios de hacer un producto o servicio con los de comprarlo. Por lo general, la empresa preferirá “hacerlo” a “comprarlo” si el precio de compra es mayor al costo de hacerlo o si los proveedores externos no son confiables. Naturalmente, la empresa también debe tener las habilidades y equipos necesarios para satisfacer sus propios estándares.
Existe una clara analogía entre este dilema genérico y el proceso de decisión que nos llevó a escribir este libro. Como profesores de organización industrial, desde el comienzo de nuestras carreras académicas, ambos hemos utilizado desde hace mucho tiempo los libros de texto existentes para nuestros cursos. Sin embargo, a lo largo de los años, nuestras necesidades se han diferenciado de la oferta de los proveedores externos. Es decir, la opción de “hacer” comenzó a volverse más tentadora que la opción de “comprar”.
A finales de 2004 tomamos la firme decisión de “hacer” un nuevo libro de texto.[1] En ese entonces (y esto sigue siendo válido hoy en día), no podíamos encontrar en el mercado ningún libro de texto sobre organización industrial adecuado para los cursos avanzados de pregrado o maestría que enseñábamos. Sabíamos que muchos colegas compartían nuestro punto de vista. Nos propusimos entonces producir un nuevo texto que simplificara en gran medida el trabajo de los profesores que, hasta ese momento, tenían que combinar materiales de diferentes libros y buscar distintas aplicaciones para satisfacer las necesidades de sus estudiantes. Naturalmente, los beneficios que obtienen los profesores se trasladan a sus estudiantes. Aunque creemos en los modelos formales, también creemos que es importante no sobrecargar a los estudiantes con técnicas, motivándolos más bien a analizar casos del mundo real. Por consiguiente, nos propusimos escribir un libro que mezclara desarrollos teóricos actuales con aplicaciones al mundo real.
Estos esfuerzos se plasmaron en el libro que usted tiene en sus manos. Para convencerlo de que su mejor decisión es “comprar”, le planteamos las tres razones principales por las que Organización industrial: mercados y estrategias es su mejor opción.
Hemos escrito un libro fácil de leer, que a la vez que mantiene un alto nivel de rigor y concisión. Nos propusimos ser exactos y plantear claramente las supuestos y resultados. En consecuencia, usted podrá ver claramente dónde comienza un nuevo modelo, cuáles son sus supuestos y resultados, y cuáles son los argumentos que llevan a esos resultados.
Nuestro libro cubre una amplia gama de temas pues incluye los avances más recientes en la literatura de la OI, así como temas de actualidad (relacionados, por ejemplo, con la economía digital).
Muchos de los argumentos de la teoría de la OI son argumentos basados en variaciones marginales; para formalizarlos no podemos utilizar una “teoría sin cálculo”. Por ello, presentamos y analizamos modelos simples y ojalá elegantes. Resumimos los resultados principales en lecciones. También ilustramos la importancia de estos modelos relacionándolos con casos del mundo real.
La audiencia objetivo de este libro son los estudiantes avanzados de pregrado o maestría en cursos sobre organización industrial. Este libro también es una referencia útil para un curso de doctorado, así como para la enseñanza de un curso avanzado sobre administración de empresas. En cualquier caso, para aprender de este libro con eficacia, los estudiantes deben haber tomado cursos de nivel intermedio de microeconomía o de economía para administración de empresas. Note que algunos capítulos de este libro también pueden servir como apoyo para cursos de economía para administración de empresas, economía administrativa, estrategia administrativa, estrategia de precios, economía de la innovación, teoría de la política de la competencia o de teoría del oligopolio. También es posible seleccionar temas y casos para diseñar un curso sobre organización industrial en la economía digital.
Las características específicas de este libro contribuyen a la solución de varios desafíos de aprendizaje que suelen encontrar los estudiantes de organización industrial.
Con frecuencia los estudiantes tienen dificultades para conectar la teoría con la práctica. Dado que los casos del mundo real están integrados en el texto, mostrando la relación de las teorías con las aplicaciones reales, este problema se reduce en gran parte. Además, esto contribuye a que los estudiantes entiendan mejor la importancia de los temas.
Con frecuencia los estudiantes tienen dificultades para entender el funcionamiento de los modelos. Para solucionar este problema, desarrollamos cuidadosamente los modelos que presentamos y hacemos explícitos los supuestos. Queremos que los estudiantes vean cómo funcionan los modelos y nos aseguramos de que no pierdan tiempo descubriendo pasos ocultos de cálculo.
Los estudiantes pueden verse abrumados por una gran variedad de modelos y perderles el rastro. Para evitarlo o, al menos, para reducir este riesgo, hemos introducido un gran número de lecciones que guían al lector a través del libro y que resumen los resultados principales.
Los estudiantes pueden aburrirse con ejemplos construidos. Por ello introducimos muchos ejemplos del mundo real, de industrias que los estudiantes consideran importantes, como la de bienes de consumo y la economía digital. Esto hace que los estudiantes se involucren más y quieran saber cómo resolver los problemas que se plantean en los casos.
Con frecuencia los estudiantes tienen dificultades para relacionar temas distintos. Este libro está cuidadosamente organizado para que los estudiantes no “cierren” un tema (y olviden su análisis) al pasar al siguiente. Cada parte del libro contiene varios capítulos que cubren temas relacionados. Los capítulos comienzan con una introducción general que presenta un panorama de parte del material y explica los vínculos entre los diferentes capítulos. A lo largo del texto se realizan múltiples referencias cruzadas entre los diferentes capítulos. Como resultado de ello, los estudiantes deberían adquirir una comprensión más profunda y transversal de los diferentes aspectos de la organización industrial.
Las necesidades de los diferentes tipos de estudiantes pueden estar en conflicto. En particular, a los estudiantes que quieren profundizar se les puede dificultar encontrar el material adecuado, mientras que los que solamente quieren leer el libro pueden distraerse con muchas referencias o notas a pie. Para resolver este dilema, minimizamos el número de notas a pie y proporcionamos acceso a la literatura relevante mediante notas al final de cada parte. Además, la bibliografía está separada según las partes en que se cita la respectiva obra. Así, el libro combina adecuadamente el acceso a la literatura científica para quienes lo requieren, y la lectura ininterrumpida para los que no.
Varios recursos complementarios acompañan a este libro y contribuyen a la enseñanza de los profesores y al aprendizaje de los alumnos. Hay ejercicios en la página de internet del libro. Las soluciones a estos ejercicios están disponibles para los profesores. Otros investigadores pueden subir ejercicios adicionales. En la página de internet también hay diapositivas, organizadas en dos grupos distintos (dos archivos por capítulo). El primer grupo da un panorama rápido de los distintos temas. Los profesores pueden usar este grupo de diapositivas para motivar un tema particular, para destacar ideas o nociones importantes, o para acercarse a los problemas del mundo real. El segundo grupo presenta a profundidad los temas más importantes. Cada profesor puede hacer la mezcla que prefiera a partir de las diapositivas proporcionadas por los autores.
Estudiantes de Barcelona, Frankfurt, Lieja, Lovaina, Luxemburgo, Manchester, Mannheim y Munich (desde pregrado avanzado hasta doctorado) han revisado partes de este libro en distintas fases de su elaboración. Les agradecemos la retroalimentación. Varias personas -colegas y estudiantes- dedicaron tiempo valioso a leer partes de este libro y nos ayudaron a hacerlo realidad mediante comentarios y sugerencias a borradores y ejercicios. A riesgo de olvidar a algunos de ellos, queremos mencionar a Francesca Barigozzi (Bolonia), Giuseppe De Feo (Glasgow), Estelle Derclaye (Nottingham), Vincenzo Denicolo (Bolonia), Roman Inderst (Frankfurt), Heiko Karle (Bruselas), Johannes Koenen (Mannheim), Florian Köpke (Mannheim), Christian Lambertz (Mannheim), Marco Marinucci (Lovaina), Yann Ménière (París), Jeanine Miklós-Thal (Rochester), Volker Nocke (Mannheim), Pierre M. Picard (Luxembourg), Thomas Roende (Copenhague), Isabel Ruhmer (Mannheim), Markus Reisinger (Munich), Maarten Pieter Schinkel (Amsterdam), Yossi Spiegel (Tel Aviv), Cecilia Vergari (Bolonia), Georg von Graevenitz (Munich) y Xavier Wauthy (Bruselas). Es necesario añadir a esta lista a los distintos pares anónimos que revisaron a conciencia y realizaron comentarios sobre las versiones iniciales de varios capítulos. Queremos agradecerles a todos ellos por su aporte, apoyo y aliento. Durante todo este tiempo, Chris Harrison de Cambridge University Press nos brindó su apoyo y fue, quizás debido a nuestra divulgación de información incompleta sobre el progreso del libro, optimista sobre el feliz término del proyecto. Seguimos con nuestro trabajo porque no podíamos desilusionarlo después de tantos años. Le agradecemos a todo el equipo de Cambridge University Press por su dedicación para producir este libro.
1 Dado que nos tomó cuatro años completar la redacción de este libro, podemos probar que subestimamos en gran medida los costos de esta decisión de “hacer”. Las empresas, tal como las analizamos en este libro, no están sujetas a este sesgo.
Parte I.
El comienzo
Introducción a la parte I: el comienzo
La mayor parte de las transacciones económicas se realizan en los mercados. En consecuencia, los mercados desempeñan un papel central en la asignación de bienes en la economía. Adicionalmente, la existencia y la naturaleza de los mercados afectan las decisiones de producción. El objetivo de Organización industrial: mercados y estrategias es presentar el efecto de los mercados imperfectamente competitivos en las decisiones privadas y sociales.
La gama de temas relacionados con los mercados y las estrategias es muy amplia. Si lo duda, entre a la página de internet de cualquier periódico o revista y busque estas dos palabras: mercados y estrategias. El motor de búsqueda le presentará una larga lista de artículos que tratan una enorme variedad de sectores, empresas y negocios. A modo de ejemplo, presentamos a continuación una selección de artículos recientes que se obtuvieron mediante el buscador del New York Times (international.nytimes.com) en julio de 2014.
Aunque resulta más barato comercializar medicinas genéricas que medicinas de marca porque tienen poca investigación y desarrollo, su precio también es menor porque las medicinas genéricas por lo general tienen mucha competencia. Pero el Dr. Aaron Kesselheim, profesor de economía de la salud en la Escuela de Salud Pública de Harvard, señaló que los precios no bajan realmente hasta que hay cuatro o cinco medicinas genéricas en el mercado.
Dashride [una plataforma móvil de despacho basada en la nube que simplifica la operación administrativa de los viajes en la industria de transporte] es solo una de varias nuevas compañías de internet que se proponen empoderar a empresas pequeñas y locales en entornos tradicionales y difíciles, equipándolas con herramientas y estrategias para enfrentar los cambios.
Los negocios de hasta diez mil millones de dólares se volvieron baratos. Y los colosales, como la fusión que Comcast planea con Time Warner por 45.000 millones de dólares y la oferta de 48.500 millones de dólares de AT&T por DirecTV, ya son un lugar común. Incluso cuando estos negocios se caen, pueden significar grandes facturas para abogados, banqueros y consultores. Pero, ¿esta fiebre de negocios es buena para los accionistas?
En el mundo digital, en vez de edificios de ladrillo y cemento, hay un hoyo negro. La tecnología sigue elevando el estándar de lo que es un buen sitio de internet, y los costos del pago-por-click siguen subiendo. Es cierto que hay un mercado en línea más grande, pero también hay más competencia. Creo que la combinación de tiendas físicas y en línea ha demostrado ser la mejor. Hasta el momento, a diferencia de Estados Unidos, donde Amazon ha desincentivado que sus clientes compren libros nuevos y próximos a salir de la editorial Hachette, impidiéndoles las compras y las compras anticipadas, la táctica en Alemania solo ha utilizado demoras en el reparto de los libros de catálogo de las editoriales que pertenecen al Bonnier Media Group. Pero en Europa, donde la influencia de los gigantes estadounidenses de internet se ha resentido profundamente, ya debido a temas de privacidad como en el caso de Google, ya debido a su enorme peso de mercado, Amazon puede enfrentarse a normas y resistencia que no ha encontrado en Estados Unidos.
Todas estas historias tratan sobre empresas que toman decisiones estratégicas (por ejemplo, fusiones, reubicación de actividades, relación con proveedores y fijación de precios) que provienen de condiciones de mercado particulares (por ejemplo, poca competencia entre fabricantes de medicamentos genéricos) y que afectan el bienestar de los participantes del mercado (por ejemplo, los pacientes en Estados Unidos deben pagar precios mucho más altos por algunas medicinas vitales). Este tipo de decisiones son fundamentales para el campo de la Organización Industrial y su análisis es el núcleo de este libro.
Antes de meternos de lleno en el análisis del mercado y las estrategias, dedicaremos la primera parte del libro a varios asuntos preliminares. En el capítulo 1, presentaremos una hoja de ruta y algunas instrucciones para el uso del libro. En el capítulo 2, presentaremos a los participantes del mercado: empresas (es decir, vendedores) y consumidores (es decir, compradores). Profundizamos en la hipótesis según la cual las empresas maximizan sus beneficios y los consumidores su utilidad. Gran parte de lo que allí se expone son alertas saludables que deben tenerse en cuenta para el resto del libro. Luego comenzamos el análisis de la interacción de mercado y presentamos algunos prototipos de mercados, que van desde los mercados perfectamente competitivos hasta los monopolísticos. Así tendremos un primer panorama de la estrategia empresarial en entornos de mercado. Aunque se trata de un primer panorama, esperamos que sea útil para refrescar el conocimiento adquirido en clases de microeconomía.
Una vez haya trabajado en estos dos primeros capítulos, estará listo para entrar en el núcleo de la materia.
| 1 | ¿Qué son los mercados y las estrategias? |
En este corto capítulo introductorio, presentaremos brevemente el libro y la que consideramos es la mejor forma de usarlo. Comenzamos explicando el título. ¿Qué queremos decir con “los mercados” y “las estrategias”? y, ¿por qué asociamos estos dos términos? Argumentamos que lo que relaciona a los mercados y las estrategias es el poder de mercado y su accionar. Luego, presentaremos el enfoque utilizado: creemos en los modelos formales, lo que explica que el libro tenga bases teóricas; sin embargo, también creemos que es importante no abrumar a los lectores con técnicas y más bien motivar el análisis mediante casos de la vida real; entonces, nuestro objetivo es combinar avances teóricos recientes con aplicaciones al mundo real de forma rigurosa y concisa. Por último, describiremos al alcance y la organización del libro.
1.1 Los mercados
Los mercados permiten que vendedores y compradores intercambien bienes y servicios a cambio de un pago monetario. Hay una enorme variedad de mercados. Por ejemplo, están los mercados campesinos (locales) y el mercado de los aviones de pasajeros (global), el mercado de los programas de computador (producto) y el de soporte para software (servicio), el mercado de la electricidad (producto homogéneo) y los mercados para el acero altamente especializado (producto diferenciado). Estos mercados pueden existir en el espacio físico o virtual.
En general, nos centramos en mercados donde pocos vendedores determinan estratégicamente el precio o la cantidad, así como otras variables, mientras que los compradores acuden en grandes números de forma que reaccionan no-estratégicamente a las condiciones de la oferta. La situación contraria se aplica a algunos mercados de contratación, donde hay un número pequeño de compradores para un gran número de vendedores. En el libro utilizamos sobre todo ejemplos de mercados donde los compradores son los consumidores finales; sin embargo, la investigación formal se basa en ciertas características de los mercados que también aplican a otros mercados donde los compradores no son los consumidores finales sino, por ejemplo, pequeños comerciantes, proveedores de servicios o fabricantes.
Poder de mercado: su significado
Mercados y estrategias, y en general la literatura sobre organización industrial, intenta describir la interacción entre las empresas como vendedores, y los consumidores u otros agentes económicos como compradores. El resultado de esta interacción es una asignación de mercado (es decir, una distribución de recursos a través de mercados libres). Esta asignación depende de la forma en que funcione el mercado. Queremos predecir las asignaciones resultantes (análisis positivo) y sus características de eficiencia o bienestar. Estas últimas pueden usarse para el análisis normativo, por ejemplo, para responder a la pregunta de si un gobierno debe intervenir y de qué forma.
Para responder estas preguntas, debemos realizar supuestos sobre el funcionamiento de los mercados. Aquí podríamos seguir el paradigma de los mercados perfectamente competitivos donde ambos lados del mercado son tomadores de precios y simplemente publican sus ofertas y demandas. Este paradigma parece apropiado para aquellas industrias donde solamente hay barreras de entrada pequeñas y muchas empresas pequeñas compiten entre sí. En un mercado como este, puede considerarse una buena aproximación plantear que las empresas no tienen ningún poder para fijar los precios y que las decisiones de producción por parte de una empresa particular tienen un efecto insignificante en el precio de mercado y en consecuencia en las decisiones de maximización de beneficios de otras empresas.[1] La literatura de la organización industrial moderna ignora en gran medida este tipo de mercados perfectamente competitivos y, siguiendo esa tradición, este libro se enfoca en mercados cuyas empresas tienen poder de mercado, de modo que un cambio incremental de precio por encima de los costos marginales no lleva a una pérdida de toda (o la mayor parte) de la demanda.
Si solamente estamos interesados en temas de política de la competencia, ignorar los mercados perfectamente competitivos no genera una pérdida de generalidad, porque las autoridades antimonopolio se ocupan de temas relacionados con el poder de mercado y su abuso. Si consideramos el panorama actual de industrias importantes, observamos que empresas como Microsoft, Boeing y Porsche claramente tienen poder de mercado. Para estas empresas, un pequeño incremento en el precio no conduce a una pérdida total o mayoritaria de su participación de mercado. Incluso los pequeños vendedores locales pueden tener poder de mercado en la medida en que pequeños aumentos de precio no conducen a cambios drásticos en la demanda. Esto se debe a que, aunque hay, por ejemplo, muchas panaderías y carnicerías, estas se ubican en diferentes lugares y satisfacen diferentes preferencias. En este caso, la diferenciación del producto da lugar al poder de mercado. De modo alternativo, las empresas pueden ofrecer productos o servicios idénticos, pero puede que los consumidores no tengan información perfecta (o que incurran en costos de búsqueda para obtener esa información). Finalmente, los consumidores pueden estar atrapados por contratos de largo plazo o puede que se hayan acostumbrado a un producto particular. Entonces, una empresa tiene algún poder de mercado sobre estos consumidores atrapados debido a los costos de cambio del consumidor.[2]
1 En el próximo capítulo revisamos con más detalle el paradigma competitivo.
El poder de mercado y sus causas también hacen parte del núcleo de Mercados y estrategias. Debido al poder de mercado, es posible que las empresas quieran invertir en explorar su entorno de mercado para encontrar herramientas adecuadas para aumentar sus beneficios. Las autoridades antimonopolio pueden limitar el conjunto de acciones disponibles para las empresas castigando ciertos tipos de comportamiento o interviniendo ex ante. Por ejemplo, las fusiones solamente se autorizan si la autoridad antimonopolio no prevé un comportamiento anticompetitivo como resultado de la fusión.
Aunque a primera vista el poder de mercado parece un concepto estático, esta idea es errónea. Las empresas tienen poder de mercado porque otras empresas no consideran que valga la pena ofrecer productos o servicios idénticos o similares. En particular, los costos fijos definen el nivel de producción mínimo que una empresa debe lograr en la industria para lograr beneficios no negativos. Sin embargo, la presencia de otras características de mercado puede hacer que a las empresas les resulte poco atractivo entrar a esa industria. Más en general, en algunos mercados, solamente una o un número pequeño de empresas es viable. A continuación, queremos discutir informalmente el número de empresas en una industria.
Monopolio natural y oligopolio natural
Consideremos un mercado con pocas empresas y posiblemente con una sola empresa como vendedora. Si, en este último caso, la empresa monopolista que busca maximizar sus beneficios obtiene beneficios positivos y vende por encima de sus costos marginales o, en un mercado con más de una empresa, estas empresas obtienen beneficios positivos y venden por encima de los costos marginales, podemos preguntarnos si empresas adicionales tienen incentivos para entrar al mercado de forma que eventualmente los beneficios se diluyen entre la competencia. Note que después de la entrada, la situación estratégica es muy diferente. Por lo tanto, los beneficios antes de la entrada no son una fuente confiable de información para la empresa entrante. Más bien, la empresa debe predecir los beneficios posteriores a su entrada. Podría concluir que, si bien los beneficios actuales son altos, su entrada desataría una intensa competencia que haría que su entrada al mercado no valga la pena.
Aunque puede que la entrada al mercado no sea rentable y que, por lo tanto, exista un monopolio natural debido a las condiciones de demanda y oferta, una razón alternativa para analizar un mercado con un número dado de empresas es la escasez de los insumos necesarios disponibles. Por ejemplo, la minería está limitada por la presencia del recurso natural de interés. En otros casos, como discutiremos a continuación, el gobierno limita el número de empresas en el mercado.
Monopolios y oligopolios patrocinados por el gobierno
Desde una perspectiva de la política de la competencia, el papel del gobierno consiste en evitar la monopolización del mercado. Sin embargo, a veces el gobierno hace exactamente lo contrario, esto es, restringe la entrada de empresas al mercado de forma que las empresas establecidas tienen poder de mercado. La forma más extrema son los monopolios patrocinados por el gobierno.
Una justificación para tales monopolios son las consideraciones de eficiencia basadas en los costos fijos o irrecuperables o, más en general, en los retornos crecientes. En particular, dado que la entrada de una empresa adicional al mercado puede llevar a duplicaciones socialmente onerosas de ciertas inversiones, las empresas adicionales pueden ser rentables de manera privada pero no deseables socialmente. En este caso, el gobierno puede optar por un monopolio regulado y por prohibir explícitamente el ingreso de empresas adicionales.
En algunas instancias (por ejemplo, debido a restricciones de recursos), puede ser socialmente deseable limitar el número de empresas, por ejemplo, a un número entre tres y cuatro. Un ejemplo serían las subastas del espectro para la telefonía móvil. Aquí, la restricción de recursos está en el espectro disponible. Entonces, el objetivo de la subasta es distribuir de forma eficiente el espectro disponible.
Una segunda razón sustancialmente diferente para conceder un derecho de monopolio temporal son los incentivos para invertir en nuevas tecnologías. Si no se protegieran las innovaciones y otras empresas pudieran apropiárselas a costos nulos o insignificantes, las empresas no tendrían grandes incentivos para invertir en ellas. Esta es la razón para la protección que otorgan las patentes y los derechos de autor o, más en general, para la protección que otorgan los derechos de propiedad intelectual.[3]
Una tercera razón es el objetivo de crear grandes conglomerados nacionales al creer que las empresas nacionales producen mayor bienestar que las extranjeras. Crear barreras de entrada internacionales limita eficazmente la competencia (suponiendo que el gobierno toma medidas que favorecen a la empresa nacional). Aunque estas políticas se observan con frecuencia en el mundo real, no las analizamos en este libro. Este tema se aborda mejor en un curso de comercio internacional.
El caso 1.1 muestra la forma en que una combinación de factores preexistentes permitió que Alcoa disfrutará de una posición de monopolio en el mercado de aluminio durante un largo periodo de tiempo.
Caso 1.1 El monopolio natural de Alcoa [4]
Los procesos para extraer aluminio a gran escala se inventaron a finales del siglo XIX. Como estaban patentados, un pequeño número de compañías logró dominar la industria desde el comienzo. Entre ellas, la más exitosa fue Alcoa (por las siglas en inglés de “Compañía de Aluminio de América”). Dado que la producción de aluminio es intensiva en capital, está sujeta a grandes economías de escala. Esto llevó a Alcoa a fabricar productos intermedios o finales de aluminio y a desarrollar mercados para su creciente producción. La producción de aluminio también es intensiva en energía (la fundición requiere mucha electricidad) y en materias primas (bauxita). Alcoa entendió rápidamente la ventaja competitiva que podría obtener al controlar el suministro de estos dos insumos vitales. En cuanto a la energía, en 1983 Alcoa se convirtió en el primer cliente de la Empresa de Energía de las Cataratas del Niágara, reservando energía hidroeléctrica desde antes de la construcción de la planta. En cuanto a las materias primas, poco a poco Alcoa logró controlar las mejores fuentes de bauxita norteamericana. Como resultado de estas estrategias de integración vertical descendente y ascendente (estudiamos estas estrategias en el capítulo 17), Alcoa mejoró su productividad e incrementó sus economías de escala. Estas mejoras en eficiencia les dificultaron la entrada a otras empresas y protegieron su liderazgo una vez expiraron las patentes iniciales. Otros factores que explican la posición de monopolio que Alcoa tuvo hasta la Segunda Guerra Mundial son: las políticas públicas, las protecciones arancelarias, el fracaso de los escasos competidores potenciales y los limitados controles antimonopolio antes de la Primera Guerra Mundial (ver el Apéndice B para más sobre esto último).
1.2 Las estrategias
Una gran parte de la organización industrial moderna (y de la mayoría de los modelos que se presentan en este libro) considera a las empresas como “jugadores estratégicos”. ¿Qué quiere decir este término? Lo explicaremos en esta sección.
El análisis de los problemas básicos de monopolio y oligopolio -teoría de las decisiones vs. teoría de juegos
La teoría de juegos se ocupa de situaciones donde los jugadores (los que toman las decisiones) interactúan estratégicamente. Por el contrario, la teoría de las decisiones trata situaciones donde cada tomador de decisiones puede tomar sus propias decisiones en aislamiento, esto es, sin preocuparse por las acciones de otros. Abusando de los términos, podríamos decir la que la teoría de las decisiones es una teoría de los “juegos unipersonales” o de los juegos donde un solo jugador juega contra la naturaleza (tomando en cuenta la incertidumbre).
Por lo tanto, el problema básico del monopolio puede abordarse usando las herramientas de la teoría de las decisiones. En efecto, un monopolista es por definición la única empresa activa en el mercado; además, si el entorno es tal que no es posible ninguna entrada y hay un gran número de compradores cuyas decisiones individuales tienen un impacto insignificante, el monopolista puede tomar sus decisiones en completo aislamiento.
Las cosas cambian apenas hay más empresas en el mercado o cuando es posible que lo estén (es decir, si hay amenaza de entrada). Entonces, lo que estas otras empresas hagan o puedan hacer afecta los beneficios de la primera empresa y, por lo tanto, es prudente para esta empresa tomar en cuenta esta interacción en su proceso de decisión. Esto es, si hay otras empresas en el mercado, es importante anticipar sus acciones; o, si otras empresas pueden entrar al mercado, es posible actuar preventivamente para desincentivar su entrada o limitar sus efectos negativos. De igual forma, si la empresa sigue siendo la única vendedora, pero enfrenta un único comprador, el poder de negociación de este comprador debe tenerse en cuenta en el proceso de toma de decisiones. El análisis de estas situaciones (esto es, problemas de oligopolio, amenaza para los monopolios debido a la entrada de competidores, o monopolios bilaterales donde un único vendedor se enfrenta a un único comprador) pertenecen al dominio de la teoría de juegos.
Las empresas como jugadores estratégicos y la noción de equilibrio
Para analizar los mercados donde las empresas interactúan estratégicamente, necesitamos un concepto de solución que proporcione predicciones sobre el resultado del mercado. El concepto de solución básico que utilizamos es el equilibrio de Nash. Consideremos un duopolio fijador de precios. Aquí, el precio de maximización de beneficios que escoge una empresa dependerá del precio que fije la otra. Llamemos bi a la mejor respuesta de esta empresa i al precio pj de su competidor. Por definición, en un equilibrio de Nash los precios deben ser las mejores respuestas mutuas, es decir,
i, j = 1, 2, i ≠ j. Note que el supuesto de racionalidad individual no implica esta solución. De hecho, es perfectamente razonable fijar un precio diferente en la medida en que la empresa i crea que la empresa j fija un precio distinto de
El equilibrio de Nash se caracteriza además porque la creencia de cada jugador sobre la jugada planeada del otro jugador está confirmada. Así, ningún jugador tiene un incentivo para desviarse, dada la estrategia de equilibrio del competidor. Podemos extender esta noción para permitir que los jugadores oscilen entre diferentes precios. En otras palabras, podemos permitir que escojan una distribución de probabilidad de precios. Si los jugadores pueden escoger estrategias mixtas, usamos el concepto de solución de equilibrio de Nash en estrategias-mixtas.
En entornos económicos más complejos, las empresas escogen varias acciones a lo largo del tiempo, tienen información privada sobre su tipo, toman una decisión inicial que no puede ser observada por otros o interactúan repetidamente en el futuro. En todos estos casos, el conjunto de equilibrios de Nash por lo general es muy amplio. Para obtener predicciones más precisas, imponemos restricciones adicionales al concepto de solución dependiendo del problema en cuestión.
Supongamos que las empresas escogen acciones a lo largo del tiempo y consideran un conjunto particular de estrategias que forman un equilibrio de Nash. Entonces, se dice que este equilibrio es perfecto en subjuegos si induce un equilibrio de Nash en cualquier subjuego (incluso si este subjuego se alcanza únicamente por fuera de la trayectoria de equilibrio). Por ejemplo, en un oligopolio que fija los precios, puede que una empresa sea la primera en actuar y que las demás actúan en segunda instancia. Aquí, la empresa que actúa primero anticipa la reacción de sus competidoras ante un cambio en el precio. La restricción al equilibrio de Nash perfecto en subjuegos es el concepto estándar que se usa en tales aplicaciones, pero de todos modos puede criticarse en situaciones donde los jugadores no tienen una visión perfecta de futuro.
En otros entornos económicos, los jugadores pueden ser de distintos tipos. Por ejemplo, en un duopolio fijador de precios, cada empresa puede ser de baja o alta calidad. Si esta información es privada de modo que las empresas solamente conocen su tipo, pero no el de sus competidores (mientras que los consumidores más adelante observan la verdadera calidad), las creencias sobre el tipo de la otra empresa son importantes. Aquí suponemos que los jugadores conocen ex ante la distribución de la calidad, de modo que sus creencias son correctas desde una perspectiva ex ante. El concepto de equilibrio asociado es el de equilibrio de Nash Bayesiano: en el duopolio fijador de precios cada empresa maximiza sus beneficios dada la distribución de probabilidad de los tipos de calidad de la empresa competidora.
También es posible introducir información privada en entornos donde los jugadores escogen secuencialmente. Por ejemplo, un monopolista puede vender un producto cuya calidad solamente conoce él, pero no los consumidores, quienes se convierten en el segundo jugador, pues sus creencias determinan sus decisiones de compra. En este caso, el jugador informado actúa primero y puede usar su acción para señalar su tipo. En situaciones como estas, aplicamos el concepto de equilibrio de Nash Bayesiano perfecto. Aquí, los jugadores no informados que deciden después pueden utilizar la acción observada de quien sí tiene información para actualizar sus creencias sobre el tipo de empresa. En el contexto de monopolio, la empresa puede, por ejemplo, fijar un precio muy alto para señalar la calidad de su producto. Para el lector que no esté familiarizado con estos conceptos, proporcionamos definiciones formales en el Apéndice A. Adicionalmente, el lector puede consultar algún libro sobre teoría de juegos.[5]
1.3 Los modelos y el material de Mercados y estrategias
La base de este libro es teórica. Sabemos que también hay una gran demanda por un libro de texto que cubra los avances recientes en la organización industrial empírica. Sin embargo, decidimos enfocarnos en la teoría (sin ignorar el trabajo empírico) por dos razones: primero, consideramos que es importante comenzar con la teoría a nivel de pregrado avanzado para orientar el trabajo empírico; segundo, consideramos que es difícil proporcionar elementos empíricos en un nivel que sea apropiado para estudiantes avanzados de pregrado. En cuanto a nuestra segunda razón, esperamos equivocarnos y nos gustaría ver un buen libro de texto sobre el aspecto empírico de la organización industrial como complemento a nuestro libro de fundamentos teóricos.
Nuestro objetivo es presentar este libro como una colección de temas que luego se exploran mediante modelos teóricos. Estos modelos son deliberadamente simples para que podamos utilizar conceptos bien establecidos de la teoría de juegos, familiar para la mayoría de nuestros lectores. En particular, tratamos de evitar refinamientos del equilibrio más cuestionables. La mayoría de nuestros análisis formales se basa en especificaciones de forma funcional, por ejemplo, con frecuencia especificamos el lado del consumidor de modo que la demanda sea lineal. Estos supuestos de forma funcional tienen pros y contras: al resaltar un mecanismo económico, queremos entender los efectos generales y no queremos que nuestros resultados se basen en los aspectos específicos de las funciones de demanda (y costos). Tratamos de evitar esta crítica al proporcionar una intuición más general para los resultados, que no se basa en una forma funcional particular, y esperamos ser lo suficientemente cuidadosos como para tratar los aspectos más importantes de robustez. Por lo tanto, tratamos de mantener bajo el costo de usar supuestos sobre la forma funcional y a la vez mantenemos el nivel técnico de la exposición en un nivel bajo. Sin embargo, somos conscientes de que algunos modelos requieren algo más de sofisticación técnica que otros. El material particularmente exigente se señala como tal.
Los principales hallazgos de nuestros análisis formales se resumen en “lecciones”. Estas lecciones son menos formales que las proposiciones o teoremas, pero, desde nuestro punto de vista, permiten que el lector comprenda mejor el mensaje principal. Las lecciones deben verse en el contexto de los modelos presentados. Para conectar el análisis con el mundo real, proporcionamos varios “casos”, que relacionan el tema general que se investiga con una industria real particular. Los estudiantes de escuelas de administración de empresas deben notar que estos no son, de ningún modo, estudios de caso completos, sino que se utilizan para esbozar algunos hechos o hallazgos de una industria particular, como lo ilustra el caso 1.1 presentado arriba.
Nuestro texto principal contiene algunas notas a pie en color negro. Estas presentan observaciones o notas adicionales. Las referencias y las ocasionales notas técnicas se incluyen en notas a pie de color gris. Así, si usted busca referencias detalladas a la literatura científica, no olvide buscar las notas a pie de color gris. Cada capítulo (salvo este) termina con una serie de preguntas de repaso, presenta una guía muy corta sobre las obras más importantes en las que se basa la exposición y proporciona algunos ejercicios. Las soluciones a esos ejercicios están al final del libro. Hay ejercicios adicionales en nuestra página de internet. Esto nos permite actualizarlos constantemente. Esos ejercicios son parte integral del libro. Si usted domina el material del libro, debería estar en capacidad de resolver la mayoría.
1.4 Nivel, alcance y organización del libro
Nivel
Este libro está dirigido a estudiantes avanzados de pregrado que toman un curso de organización industrial, teoría de precios o algún tema similar. Suponemos que el lector está familiarizado con las nociones básicas de cálculo. Este libro también puede usarse para un curso más especializado que, por nombrar algunos temas, se enfoque en políticas de la competencia, información asimétrica y organización industrial, o innovación. Este libro también está dirigido a cursos de nivel de doctorado en economía y administración. En estos casos puede ser útil proporcionar material adicional como artículos de investigación. Así mismo, los profesionales en temas antimonopolio y estrategia que quieran actualizarse también pueden sacarle provecho a este libro.
Alcance
Definido de forma general, el alcance de este libro es el análisis de todos los mercados donde las empresas interactúan estratégicamente. Como lo ilustran las numerosas situaciones de la vida real presentadas en este libro, este análisis cubre una amplia gama de industrias pertenecientes a los sectores secundario (manufactura de bienes finales) y terciario (servicios) de la economía, y a lo que a veces se llama el “sector cuaternario”, que se compone de todas las actividades intelectuales.
En cuanto al contenido del libro (que detallamos más adelante), queremos hacer énfasis en que nos apartamos de la mayoría de los libros de texto anteriores sobre organización industrial al hacer a un lado la dicotomía entre monopolio y oligopolio. La mayoría de los libros comienzan con el monopolio y luego pasan al oligopolio (y luego, con frecuencia, regresan al monopolio). Nosotros consideramos más adecuado enfocarnos en temas a la hora de organizar el libro. Para cada tema decidimos si separar monopolio y oligopolio proporciona hallazgos adicionales o no. Por ejemplo, la discriminación de precios se analiza primero en un contexto donde el comportamiento de los competidores se toma como dado (monopolio) y luego se considera endógeno (oligopolio). Sin embargo, la mayoría del libro considera la interacción estratégica y, por lo tanto, puede verse como se ve gran parte de la teoría actual sobre la OI, es decir, como teoría aplicada del oligopolio.
Organización
Mercados y estrategias está organizado en nueve partes. Cada una de ellas se divide en entre dos y cuatro capítulos. Cada parte comienza con una introducción general que da un panorama del material que se expondrá; la introducción es verbal y por lo general se relaciona con situaciones de la vida real. Se describen de manera informal las principales características del análisis posterior y se explica la organización y los vínculos entre los diferentes capítulos. La introducción termina con un resumen de lo que el lector aprenderá de esa parte del libro. Al final de cada parte, el lector encontrará una lista de las referencias citadas en ella. Luego, cada capítulo comienza con una corta introducción que describe su contenido. Cada capítulo termina con varias preguntas de repaso y con una guía rápida sobre la literatura relevante. Luego siguen varios ejercicios, cuyas soluciones se encuentran al final del libro.
A continuación, presentamos un esbozo del contenido del libro (más abajo proporcionamos una tabla de contenidos más detallada). El libro comienza con dos partes introductorias. Esta parte, la parte I, le ayuda al lector a comenzar al describir el tema del libro y definir varios conceptos importantes. La parte II desarrolla los modelos básicos de la competencia oligopolista. El objetivo es comprender la forma en que la naturaleza de la variable estratégica, a saber, el precio o la cantidad, y el momento de las acciones afectan la interacción estratégica y, por lo tanto, el grado del poder de mercado. Probablemente el lector ya esté familiarizado con algunos de estos modelos gracias a cursos previos de microeconomía u organización industrial. Sin embargo, la Parte II también incluye materiales más avanzados como la información sobre costos privados en el oligopolio y la entrada y salida dinámica de empresas.
Las siguientes dos partes describen la forma en que se adquiere y utiliza el poder de mercado. La parte III analiza las fuentes del poder de mercado: diferenciación de productos, propaganda e inercia del consumidor. La parte IV examina la forma en que las empresas con poder de mercado diseñan estrategias de precios avanzadas para capturar el mayor valor posible de sus consumidores.
Las primeras cuatro partes del libro se centran en los bienes de búsqueda, es decir, en productos y servicios que pueden evaluarse fácilmente antes de la compra. Por el contrario, la parte V examina los bienes de experiencia, es decir, los productos y servicios que tienen características que solo pueden determinarse al momento del consumo, porque son más difíciles de observar antes de la compra. En estos mercados, los consumidores tienen menos información que los productores sobre la calidad del producto y, por lo tanto, las empresas deben convencer a los consumidores de que sus productos son de alta calidad. Para ello, las empresas pueden usar varios instrumentos de mercado que se estudian en esta parte del libro.
Hasta allí el análisis es sobre todo positivo. La parte VI se inclina más hacia el análisis normativo al desarrollar la teoría de la política de la competencia. Primero, explora dos formas de reducir el número de empresas en el mercado —y por lo tanto la competencia—: bien sea virtualmente cuando varias empresas actúan como si fueran una sola, un comportamiento que se conoce como colusión; o bien cuando ocurren fusiones horizontales, que reemplazan los competidores directos con una entidad nueva y más grande. Luego, la parte VI analiza las estrategias de monopolización, es decir, las estrategias mediante las cuales una sola empresa obstaculiza la competencia. Se analiza el potencial comportamiento depredador de las empresas existentes que enfrentan la amenaza de entrada de otras empresas al mercado. Finalmente, se analizan los acuerdos verticales entre empresas que actúan en etapas sucesivas de la cadena de valor. En este contexto se estudian las fusiones verticales.
Las partes VII y VII examinan la forma en que, a largo plazo, las empresas pueden actuar para modificar una parte de su entorno: sus posibilidades tecnológicas. Hasta este punto del libro estas se consideraban fijas. La parte VII se enfoca en las inversiones de las empresas en investigación y desarrollo (I&D), lo que trae innovación al mercado. También explica la diferencia entre inversiones en I&D y otras inversiones de las empresas o los individuos y por qué instituciones tales como la propiedad intelectual pueden ser necesarias para alinear mejor los incentivos privados y sociales. Mientras que la parte VII examina las primeras etapas del proceso de innovación (esto es, la creación o invención de nuevo conocimiento), la parte VIII se ocupa más de las últimas etapas, como el diseño, la adopción y la difusión de tecnologías. Se hace énfasis en las llamadas tecnologías de red, es decir, tecnologías como el software y los dispositivos de comunicación que se vuelven más valiosas a medida que su uso se expande. Esto se debe a que los usuarios de estas tecnologías valoran la compatibilidad, ya sea con las tecnologías que otros usuarios adoptan o entre diferentes dispositivos de tecnologías complementarias que ellos mismos adoptan. Se sigue que el diseño, la adopción y la difusión de estas tecnologías presenta desafíos importantes y diferentes a los de otros tipos de tecnologías.
Las partes VII y VIII contribuyen a la comprensión de las especificidades de lo que se llama la “economía de la información”, esto es, la producción y el consumo de la información. La última parte del libro, la parte IX, da luces adicionales sobre la economía de la información al analizar la intermediación de mercado. En muchos mercados, los intermediarios son necesarios para hacer posibles las transacciones entre compradores y vendedores, o contribuyen a añadir valor sustancial a esas transacciones. Por lo tanto, vale la pena estudiar con mayor detenimiento la microestructura del mercado, es decir, el funcionamiento de los mercados, analizando las estrategias de los intermediarios y su impacto.
Este libro contiene dos cortos apéndices. El apéndice A presenta las herramientas básicas de la teoría de juegos utilizadas a lo largo del libro. El apéndice B proporciona una corta descripción de los aspectos históricos y legales de la política de la competencia, complementando así la parte VI. Las soluciones a los ejercicios del libro pueden encontrarse al final del libro.
1 Dado que nos tomó cuatro años completar la redacción de este libro, podemos probar que subestimamos en gran medida los costos de esta decisión de “hacer”. Las empresas, tal como las analizamos en este libro, no están sujetas a este sesgo.
2 Examinaremos sistemáticamente estas diversas fuentes de poder de mercado en la parte III del libro.
3 Ver la parte VII del libro.
4 Para un análisis a profundidad de la evolución de Alcoa, ver Smith (1988).
5 Por ejemplo, Gibbons (1992) y Tadelis (2013) son buenos textos. En un nivel más avanzado, Fudenberg y Tirole (1991) abordan un amplio número de temas.
| 2 | Las empresas, los consumidores y el mercado |
En este capítulo presentamos varios conceptos útiles para el resto del libro. También aclaramos los principales supuestos que están detrás de los marcos analíticos que usamos durante el resto del libro. Comenzamos describiendo los dos actores que interactúan en los mercados: las empresas y los consumidores. ¿Cómo los representamos? ¿Qué supuestos hacemos sobre su comportamiento? ¿Cómo medimos su bienestar? En la sección 2.1 respondemos estas preguntas. Después nos concentramos en la interacción de mercado como tal. En este libro, la interacción de mercado que nos interesa es la competencia imperfecta. Para delinear el alcance de la competencia imperfecta, resulta útil entender primero dos estructuras de mercado extremas, donde la interacción entre empresas es limitada o inexistente. La sección 2.2 describe estas dos estructuras de mercado: la competencia perfecta y el monopolio. Finalmente, en la sección 2.3, presentamos diversas formas de definir el mercado y medir su desempeño.
2.1 Las empresas y los consumidores
En esta sección describimos la forma tradicional de modelar a las empresas y los consumidores en la teoría de la organización industrial y cómo lo hacemos a lo largo de este libro. En la Subsección 2.1.1, explicamos que las empresas básicamente están asociadas a un programa de maximización de beneficios. Allí examinamos el componente de los beneficios específico a la empresa, es decir, su función de costos. Los ingresos totales, el otro componente de los beneficios, dependen de las preferencias de los consumidores (que determinan la demanda) y del tipo de interacción de mercado; estos dos elementos se examinan respectivamente en la Subsección 2.1.3 y en la sección 2.2.
Esta representación simplificada de la empresa resulta muy útil para analizar la interacción estratégica entre empresas, que es la principal preocupación de este libro. Sin embargo, su falencia principal es que hace abstracción de todas las relaciones entre los agentes económicos que integran la empresa. Para evaluar el alcance de esta representación simplificada, en la Subsección 2.1.2 damos una mirada al interior de la caja negra de la empresa. Al reconocer que la empresa puede estar compuesta por agentes con información diversa y objetivos potencialmente conflictivos, examinamos si estos pueden alinearse y cómo lo hacen. También estudiamos los factores que determinan los límites de la empresa: ¿Qué decide producir la empresa y qué prefiere comprar?
En la Subsección 2.13 nos concentramos en la descripción de los consumidores. Nuestro énfasis es en los consumidores finales (aunque en algunas partes del libro también consideramos a las empresas como consumidores intermedios). Por lo general, se supone que los consumidores finales son racionales y tomadores de precios. Después, sus decisiones se agregan en funciones de demanda. Sin embargo, nosotros discutimos supuestos alternativos sobre el comportamiento del consumidor. Finalmente, en la Subsección 2.1.4, describimos los supuestos específicos que hacemos en este libro para evaluar las asignaciones económicas en los mercados imperfectamente competitivos.
2.1.1 La empresa
Comenzamos nuestra descripción de la empresa definiendo varios tipos de costos que entran en la función de beneficios de la empresa. Luego discutimos la hipótesis que afirma que las empresas maximizan sus beneficios.
Costos de oportunidad
La microeconomía nos ha enseñado que, con frecuencia, lo que una empresa reporta como costos no son los costos económicos. Esto implica que las conclusiones sobre costos económicos que se derivan de los datos proporcionados por las empresas son cuestionables. Por ello, es posible que los empresarios que utilizan otros conceptos de costos para sus decisiones estratégicas cometan errores en sus decisiones. No decimos esto para negar la importancia de otros conceptos de costos. En particular, con frecuencia a una empresa le resulta útil desplazar sus costos a lo largo del tiempo y el espacio para modificar el pago de impuestos en beneficio propio. Sin embargo, estos datos sobre los costos que pasan por procesos contables no contribuyen a la toma de decisiones sobre temas como el precio de un producto o sobre cuándo entrar a un segmento particular del mercado.
Hay varias observaciones generales sobre el concepto correcto de costos económicos. Los costos económicos se refieren a los costos de oportunidad. Esto quiere decir que los costos históricos o los costos de los insumos no son los costos relevantes. Por ejemplo, cuando una empresa con poca capacidad en alguna planta de producción debe decidir si produce un nuevo producto usando esa capacidad escasa, los costos económicos relevantes deben incluir los beneficios potenciales de usar la capacidad requerida para el siguiente mejor uso alternativo.
Funciones de costos, economías y deseconomías de escala y alcance
En el análisis de los mercados, por lo general consideramos las funciones de costos como los rudimentos de la empresa. Sin embargo, resulta útil recordar que las funciones de costos se obtienen a partir de un problema de minimización de costos. La función de costos le asigna un valor de costo a cada nivel de producción, C(q). Este valor representa el costo mínimo para la empresa dados los precios de los insumos y la tecnología de producción.
Por lo general, suponemos que la función de costos de una empresa es independiente de la decisión de otras empresas del mercado. Sin embargo, note que esto no necesariamente es cierto. En particular, si las empresas activas en un segmento particular del mercado también compiten por recursos en el mercado de insumos (y solamente hay unas pocas empresas en ese mercado), la decisión de producción de una empresa afecta los precios de los insumos, lo que no solamente reincide en sus propios costos, sino que también afecta los costos de otras empresas.
En microeconomía intermedia se analiza la tecnología de producción de una empresa. Se dice que una empresa uniproducto logra economías de escala para cierto rango de producción, si en promedio cada vez se vuelve menos costoso producir una unidad adicional de producto. En otras palabras, los costos promedio son decrecientes. A su vez, una empresa tiene deseconomías de escala en cierto rango de producción si cada vez le resulta más costoso en promedio producir una unidad adicional. En otras palabras, los costos promedio son crecientes. Las economías de escala son importantes en la formación de una industria: en particular, la presencia de economías de escala favorece una industria concentrada (como se mostró en el caso 1.1). Sin embargo, en un análisis de corto plazo, los costos fijos son irrelevantes y solamente los costos marginales son importantes para la toma de decisiones. Los costos marginales pueden ser constantes, crecientes, decrecientes o en forma de U. La formulación más simple consiste en suponer costos marginales de producción constantes. Haremos este supuesto en la mayoría de los modelos de este libro. Este supuesto, junto con la presencia de costos fijos, implica que las empresas están sujetas a economías de escala.
Es posible que una empresa multiproducto baje los costos promedio de un producto particular si aumenta su rango de productos (o si aumenta la cantidad de otros productos que ya vende). En este caso, decimos que la empresa logra economías de alcance. En el caso opuesto, la empresa tiene deseconomías de alcance. Las causas de las deseconomías de escala y alcance pueden ser restricciones tecnológicas y administrativas. En particular, la producción multiproducto a gran escala requiere supervisión, lo que en sí mismo es costoso y además puede conducir a un comportamiento que no es maximizador de beneficios desde el punto de vista de la empresa.
Costos fijos y costos irrecuperables
Es posible que una empresa no solo tenga costos atribuibles a cada unidad de producción, sino que, adicionalmente, tenga costos que no dependen de su funcionamiento. Cuando ya está en operación, una empresa con frecuencia incurre en un costo fijo por periodo, que es independiente de los niveles de producción y que solamente depende de decisiones previas tales como la capacidad, el cubrimiento geográfico y el rango de producción. Estos costos fijos afectan el nivel de beneficios de la empresa, pero no afectan, por ejemplo, las decisiones sobre el precio, porque estas se guían por los cambios marginales. Los esquemas observados de fijación de precios que le añaden un margen de ganancia fijo a los costos totales medios (y que, por lo tanto, incluyen los costos fijos) no son maximizadores de beneficios y en consecuencia no se consideran en este libro.
Además de los costos fijos, de vez en cuando las empresas incurren en costos iniciales. Esto ocurre, por ejemplo, cuando deciden entrar a un nuevo mercado geográfico o cuando expanden su línea de producción. Las empresas incurren en estos costos una vez y, con frecuencia, estos no pueden recuperarse completamente en caso de reversar su decisión. Los costos que no pueden recuperarse son los costos irrecuperables de la empresa. Con frecuencia, los costos irrecuperables son exógenos desde el punto de vista de la empresa. Por ejemplo, un vendedor que debe remodelar un punto de venta. También, a veces, el gobierno determina estos costos. Por ejemplo, cierta empresa puede necesitar una licencia que debe comprarle al gobierno y que no puede comercializar posteriormente. En otros casos, los costos irrecuperables están determinados por las decisiones de las empresas establecidas en el mercado. Por ejemplo, las empresas establecidas en el mercado pueden haber adquirido mucha reputación mediante publicidad y otras acciones de mercadeo. En este caso, es posible que una empresa tenga que realizar una campaña publicitaria para convencer a los consumidores de cambiar de producto. Los costos irrecuperables son importantes para explicar la formación de mercados imperfectamente competitivos. Sin embargo, podemos omitirlos en el análisis de corto plazo, ya que se supone que el número de empresas está dado. Solamente un análisis con un número endógeno de empresas puede hacer explícitos los efectos del nivel de los costos irrecuperables en la competencia (como lo veremos en el capítulo 4).
La hipótesis de la maximización de beneficios
Supongamos que una empresa con un solo producto tiene beneficios π(q) que dependen de la cantidad vendida. Por simplicidad, consideremos que es una empresa uniproducto. Entonces, sus beneficios son sus ingresos qP(q), donde P(⋅) se refiere a la demanda inversa de la empresa, menos sus costos C(q). Estos costos C son los costos económicos en los que incurre la empresa. Por lo tanto, los beneficios de una empresa que dependen de la cantidad propia producida son π(q) = qP(q) − C(q). Esta formulación ignora cualquier otra variable que pueda afectar los beneficios. En este libro analizamos algunas de estas variables, como, por ejemplo, la publicidad, la investigación y el desarrollo (I&D), y otras más que afectan la demanda inversa o los costos. Adicionalmente, en un contexto de mercado, debemos tener en cuenta que las decisiones de los competidores afectan los beneficios.
Suponemos que las empresas son maximizadoras de beneficios. Esto no quiere decir que el comportamiento maximizador de beneficios sea siempre la mejor aproximación al comportamiento observado de mercado, pero sin duda proporciona el estándar natural para el análisis del comportamiento de la empresa. Dado que lo que más nos concierne son las empresas con poder de mercado (y, por lo tanto, las empresas grandes), estamos seguros de que en general la maximización de beneficios es un buen supuesto de comportamiento. Si estamos interesados en la política de la competencia, el comportamiento de maximización de beneficios es justamente el punto de referencia que utilizan las autoridades de la competencia.[6]
La maximización de beneficios puede verse como el objetivo natural de los propietarios de una empresa. Sin embargo, los propietarios pueden tener una función objetivo que no solamente incluya los beneficios, sino otros objetivos (o restricciones adicionales). Un ejemplo sería el propietario de una empresa de medios de comunicación a quien no solamente le interesa el éxito financiero, sino que también tiene una visión (o política) particular del mundo que quiere promover. Otro ejemplo sería el de un propietario que también está interesado en la participación de mercado o en los ingresos totales por razones personales (esta puede ser la función objetivo implícita de una empresa maximizadora de beneficios que tenga en cuenta los efectos dinámicos). Un ejemplo más sería el de un propietario con objetivos no económicos, como darle empleo a su comunidad o con un interés particular en el bienestar de parte o la totalidad de sus clientes. Si bien es claro que existen algunos ejemplos reales que documentan esta desviación de los objetivos de maximización de beneficios de los propietarios, de todos modos consideramos que la maximización de beneficios es el punto de partida natural de cualquier análisis de la industria y, por lo tanto, mantenemos la hipótesis de maximización de beneficios a lo largo del libro.
Si tenemos en cuenta que la mayoría de las grandes empresas no son administradas por sus propietarios, debemos contestar una pregunta adicional: ¿La maximización de beneficios es una función objetivo razonable de las empresas incluso si los propietarios tienen este objetivo? A continuación, abordaremos esta pregunta. En este caso nuestra respuesta será menos firme.
2.1.2 Mirando dentro de la caja negra de una empresa
En este libro, consideramos en general que las empresas son entidades individuales de toma de decisiones que maximizan sus beneficios; esto también ocurre en la literatura de la organización industrial. Aunque en general esta es una abstracción útil, puede ser inapropiada. Una razón para ello es que los directivos de las empresas que no son administradas por sus propietarios pueden tener objetivos diferentes a los de sus propietarios. Los directivos pueden tener incentivos no monetarios tales como construir un gran conglomerado. Un buen ejemplo son las decisiones de fusión, que pueden explicarse en parte por los incentivos monetarios y no monetarios que tienen los directivos para incrementar la influencia de la empresa, algo que no necesariamente es del interés de los propietarios. Otra razón está en que quienes toman muchas decisiones son los mandos medios y no los directivos. Y los incentivos de los administradores de mando medio pueden ser distintos a los de los directivos. Es posible que el administrador de mando medio no actúe en el interés de la totalidad de la empresa. De todos modos, esta delegación de poder puede ser deseable por varias razones, en particular debido a los problemas de información asimétrica dentro de la empresa y al limitado alcance administrativo de los directivos. Otra razón para el efecto de la organización de la empresa en sus decisiones es el hecho de que haya información dispersa dentro de una compañía y, al mismo tiempo, se requiera una comunicación estratégica.[7]
Aquí no intentamos proporcionar un panorama de la teoría de la empresa, ni un recuento de los factores que determinan sus límites. Solo queremos examinar brevemente la relación entre el propietario y el administrador, ignorando la interacción de la empresa con otras empresas en el mercado.[8] Esto nos permite extraer algunas ideas para determinar si las empresas son maximizadoras de beneficios. Mediante pagos por rendimiento, el propietario puede intentar alinear de mejor manera sus incentivos con los del administrador. En un modelo de monopolio simple, podemos determinar cuándo se pueden alinear los intereses de administradores y propietarios, y cuándo no.
Un modelo de compensación para los administradores y la relación administrador-propietario
Consideremos un contexto de riesgo moral, donde los accionistas no observan las acciones de los directivos y deben diseñar un contrato salarial o esquema de compensación que solamente puede basarse en los beneficios observados.[9] El problema está en que lo beneficios observados no solamente dependen de las acciones inobservables de los directivos, sino también de cierto componente aleatorio inobservable. Trabajamos bajo el supuesto de que el propietario (esto es, la comunidad de accionistas) es neutral al riesgo y por lo tanto maximiza los beneficios brutos esperados de la empresa, π, menos el pago w al administrador. El propietario observa los beneficios brutos π. Por lo tanto, puede elaborar un contrato salarial o un esquema de compensación dependiente de π para el administrador. Los beneficios brutos dependen de un evento aleatorio inobservable ε y del esfuerzo del administrador
Para un evento aleatorio dado ε, un mayor esfuerzo e resulta en mayores beneficios π. Podemos escribir los beneficios como π (e, ε).
Analizamos la siguiente relación principal-agente. El propietario quiere inducir al administrador a que escoja el nivel de esfuerzo eficiente. Sin embargo, solamente puede condicionar el pago al nivel de beneficios contratable π. Aquí, ignoramos la posibilidad de que el administrador manipule los beneficios π. El objetivo del propietario es maximizar sus beneficios netos esperados

La función de utilidad del administrador es

Es decir, un administrador recibe una utilidad más alta si recibe un pago w más alto. También obtiene una mayor utilidad si se esfuerza menos. Adicionalmente, suponemos que u es (débilmente) cóncava en w. Esto implica aversión al riesgo en cuanto al ingreso. En el caso especial donde u es lineal en w, el administrador es neutral al riesgo respecto al ingreso. El administrador maximiza su utilidad esperada

El propietario ofrece un contrato salarial w(⋅). Ex ante, existe una oferta competitiva de administradores idénticos con una utilidad de reserva u0. Por lo tanto, escoger el mejor nivel de esfuerzo, dado el contrato propuesto w, debe proporcionarle al administrador contratado al menos su utilidad de reserva en términos esperados. Esta es la racionalidad individual o la restricción de participación del administrador,

Si el propietario quiere inducir cierto nivel de esfuerzo e* por parte del administrador, debe ofrecerle un contrato “compatible en incentivos” para que el administrador tenga un incentivo para producir ese nivel de esfuerzo:

Como referencia, consideremos primero esta situación con información completa; esto quiere decir que el propietario puede inferir perfectamente el nivel escogido de esfuerzo e (bien sea observando directamente e u observando ε). En este caso, en la práctica el propietario puede escoger el nivel de esfuerzo deseado e imponiendo una penalidad alta en el contrato salarial para una desviación respecto a ese nivel. Esto implica que solamente la restricción de participación es relevante. Para un nivel de esfuerzo e dado, denotemos los beneficios aleatorios mediante
Entonces, el problema del propietario es maximizar el pago neto respecto al salario ofrecido, sujeto a la restricción de participación del administrador:

Esto se convierte en un problema de Lagrange dado que la restricción es vinculante: el propietario hará que al administrador le resulte indiferente aceptar el contrato o no, porque el propietario conserva todo el poder de negociación. Tomando la primera derivada de este problema de Lagrange se obtiene que ∂wu(w (
), e) es igual a una constante. Dado que el propietario es neutral al riesgo, pero el administrador es averso, al propietario le resulta óptimo ofrecerle al administrador un salario independiente de
. Por lo tanto, bajo información completa el administrador tiene seguridad completa.
Comparamos este resultado de seguridad total con el caso donde el propietario solamente observa π. En este caso, el propietario tiene menos control que bajo información completa y puede obtener, por mucho, beneficios netos de información completa π − w(π) . Un análisis completo de este modelo es bastante complejo. Restringimos nuestro análisis a dos casos extremos: un administrador neutral al riesgo salarial y un administrador infinitamente averso al riesgo salarial.
Consideremos primero el caso de un administrador neutral al riesgo. Recordemos que esto es lo que implica una función de utilidad lineal en el ingreso. Supongamos que esta función de utilidad es separable aditivamente en esfuerzo e ingreso. Al administrador le gusta el ingreso y no le gusta el esfuerzo, que él puede producir a un costo z(e). Así, podemos escribir la función de utilidad como u(w, e) = w – z(e). En este caso, consideramos la solución bajo información completa. Reemplazando el ingreso en la función de utilidad, podemos escribir la función objetivo del propietario como

donde, en la segunda línea, usamos el hecho de que la restricción de incentivos del administrador debe cumplirse y es vinculante en la solución al problema del propietario. Así, bajo información completa, el propietario escoge

Recuerde que bajo información asimétrica el propietario solamente puede dejar que el esquema de compensación dependa de los beneficios observados π. Tomemos el siguiente contrato salarial:

Claramente, si el administrador escoge e*, este esquema de compensación satisface la restricción de participación del administrador. Según este esquema, hay una compensación negativa fija −Eεπ (e*, ε) + z(e*) + u0 y una compensación variable igual a los beneficios π. Por consiguiente, el administrador asume todo el riesgo. Note que esto es equivalente a una compra por parte de la administración donde el administrador paga un precio p = Eεπ (e*, ε) − z(e*) − u0 por la empresa.
La función objetivo del administrador es

Dado que el último término no depende del esfuerzo e, y por lo tanto es una constante en el problema de maximización, la solución al problema del administrador coincide con la solución al problema del propietario bajo información completa. Por lo tanto, los incentivos del administrador y los accionistas están perfectamente alineados. Vemos entonces que, en el caso extremo de un administrador neutral al riesgo, el problema principal-agente puede resolverse y la hipótesis de maximización de beneficios está completamente justificada.
Consideremos ahora el otro caso extremo, el de un administrador infinitamente averso al riesgo salarial. En este caso, el administrador está interesado principalmente en un salario base garantizado. Por lo tanto, si
entonces el administrador tiene la preferencia
Supongamos que el soporte de la distribución de los beneficios es independiente del esfuerzo del administrador, pero que la distribución de probabilidad depende del esfuerzo. Esto quiere decir que incluso cuando realiza un esfuerzo alto, el administrador no puede excluir la posibilidad de fracaso o de un resultado malo para la empresa. Por lo tanto, independientemente del esfuerzo, puede ocurrir un mal resultado, que llevaría al salario mínimo. Por lo tanto, el administrador se esfuerza al mínimo. El propietario no puede proporcionarle al administrador incentivos que induzcan un mayor nivel de esfuerzo. Ofrece un salario constante (seguridad total) tal que la restricción de participación del administrador es vinculante. Por consiguiente, con administradores infinitamente aversos al riesgo salarial, el propietario ofrece seguridad total y no puede proporcionarle al administrador incentivos para que realice un esfuerzo mayor al mínimo. En consecuencia, dado este marco, es probable que un administrador tome decisiones erradas y la empresa no logre el resultado de maximización de beneficios.
Para un grado intermedio de aversión al riesgo, el propietario ofrecerá seguridad parcial, que consiste en un salario base fijo y un pago adicional según desempeño.
Lección 2.1 En una relación principal-agente entre el propietario y el administrador con esfuerzo oculto, el administrador asume todo el riesgo si y solamente si es neutral al riesgo. De otro modo, el propietario asume parte del riesgo y los incentivos del administrador no se alinean perfectamente con los del propietario.
Note que existen otros argumentos que afirman que un administrador puede llevar a cabo una estrategia de maximización de beneficios a pesar de la ausencia de incentivos monetarios explícitos. A continuación, examinaremos tres de estos argumentos: (i) la reputación del administrador y los ingresos futuros; (ii) los controles del mercado; (iii) la presión de los pares.
Primero, los administradores no tienen asegurado su cargo de por vida, sino que dependen de su valor de mercado en el mercado de administradores. Claramente, dado que los accionistas son quienes toman las decisiones sobre la contratación de los directivos, los administradores exitosos tienen un valor más alto. Esto proporciona incentivos para que los administradores maximicen los beneficios pues se preocupan por sus carreras[10], lo que puede llevar a una cultura administrativa obsesionada con el esfuerzo. Los administradores que no encajan en esta cultura y se esfuerzan menos son reemplazados por un nuevo administrador obsesionado con el esfuerzo. Entonces, los beneficios bajos son una señal de esfuerzo bajo y la reputación de un administrador puede sufrir por esto. Es probable que una pérdida de reputación reduzca las posibilidades de beneficios futuros de un administrador.
Segundo, los administradores de las empresas que cotizan en bolsa deben tener en cuenta que si su empresa se desempeña peor que el promedio del mercado puede convertirse en objetivo de adquisición, porque la empresa tiene un mayor valor potencial. Generalmente, después de la adquisición se produce un cambio en las directivas de la empresa adquirida para llevar a cabo los cambios que se consideran necesarios para incrementar su valor.
Finalmente, también hay objetivos no monetarios. Por ejemplo, el desempeño pasado de un administrador puede ser juzgado por sus pares. Sin embargo, esto no señala inequívocamente que el administrador realizará un mayor esfuerzo (y tomará las decisiones correctas) porque los grupos de pares pueden estar sesgados en términos de otros indicadores como la participación de mercado y los ingresos.
Los límites de la empresa
Incluso si consideramos a la empresa como una unidad en la toma de decisiones, tenemos que determinar la escala y el alcance de su funcionamiento. En sus actividades, la empresa debe guiarse por una comparación entre el costo económico de realizar por sí misma una actividad y el costo de proveerla externamente. Estos costos deben incluir los costos de transacción en los que incurre la empresa. Esta comparación es sencilla si es posible determinar con facilidad los costos de oportunidad del suministro interno y si existe un mercado con un precio de mercado establecido (o si el insumo puede adquirirse mediante una subasta). Sin embargo, la provisión externa puede resultar del comercio bilateral (y de la negociación entre la empresa y su proveedor). Aquí es necesario discutir aspectos adicionales. Por ejemplo, si el contrato es incompleto y el socio potencial no es digno de confianza, la empresa debe asumir la posibilidad de demoras y de problemas de calidad por parte del proveedor externo. Esto hará que la provisión interna resulte más atractiva, incluso si los costos de producción son mayores que los del potencial proveedor externo.[11]
La provisión externa del componente de un producto se lleva a cabo mediante tercerización y conduce a un problema de agencia bajo información asimétrica. Sin embargo, la provisión interna también puede caracterizarse por la delegación, dado que lo óptimo puede ser que las decisiones se deleguen dentro de la empresa, en particular, si el centro carece de información. En este caso, la delegación puede permitir un mejor uso de la información privada.[12] En consecuencia, aunque al tercerizar una actividad necesariamente ocurre algún tipo de delegación, esta también puede ser óptima para la organización interna de las actividades de la empresa.
Otro tema tiene que ver con el alcance horizontal de la empresa. Claramente, en el mundo real es casi imposible encontrar empresas uniproducto. Las empresas producen una gama de productos e integran sus actividades verticalmente. Una explicación obvia para esta integración es la forma de la función de costos de producción, que hace que la producción de todo un rango de productos o la integración de varias etapas de producción sean atractivas -en otras palabras, que haya economías de alcance. Estas economías de alcance también pueden estar presentes en la etapa de distribución, de modo que productos sin relación tecnológica se produzcan y vendan conjuntamente generando beneficios (suponiendo que los acuerdos contractuales son menos atractivos).
Otra razón para ofrecer múltiples productos es el uso de unas estrategias que se basan en el precio y otras que no: si la empresa puede usar técnicas sofisticadas de venta, puede querer ofrecer todo un rango de productos incluso en ausencia de cualquier tipo de economías de alcance. Por ejemplo, la venta de varios productos en un solo paquete puede ser una estrategia rentable para una empresa, lo que requiere un portafolio apropiado de productos; esto se explora en el capítulo 11. En cuanto a los límites verticales de la empresa, la integración vertical también es una forma de evitar el doble margen. Adicionalmente, en las cadenas de suministro verticales, la integración es un medio para evitar retrasos en la cadena, así como el oportunismo contractual; volveremos a estos temas en el capítulo 17.
El uso de una habilidad esencial está relacionado con las economías de alcance. Por ejemplo, la posibilidad de usar una patente de forma amplia (y la dificultad de extraer rentas a través de un acuerdo de licenciamiento) puede llevar a una empresa a desarrollar productos adicionales. Pero quizás más importante: un activo intangible como el conocimiento o la reputación (especialmente entre consumidores) puede hacer que resulte rentable expandir la línea de productos. Esto puede explicar algunas prácticas de negocios tales como las marcas paraguas; ver capítulo 13.
Los argumentos anteriores proporcionan razones que justifican la integración horizontal y vertical. Sin embargo, el alcance de la empresa tiene fronteras, que obedecen particularmente al límite de los periodos de los directivos y a los costos asociados de una organización que aumentan con el tamaño de la organización.
Aunque a lo largo de este libro a veces reconocemos la naturaleza multiproducto de las empresas y en un caso proporcionamos un análisis explícito de la ampliación de la línea de producción, en general simplificamos nuestro análisis al postular que las empresas producen un solo producto en el mercado en cuestión.
2.1.3 Los consumidores y la persona racional
En lo referente al comprador, en general formulamos nuestro análisis en términos de los consumidores finales. Sin embargo, en muchas aplicaciones analíticas los compradores también pueden ser, por ejemplo, empresas minoristas.
Los consumidores como tomadores de decisiones
Por lo general suponemos que los consumidores son racionales. Por esto entendemos que escogen lo que más les gusta. No tratamos situaciones donde los consumidores escogen sistemáticamente lo que no es mejor para ellos, dada la información disponible en el momento en que toman su decisión.
Aunque este supuesto es común en los modelos económicos, puede cuestionarse con facilidad. Claramente, los consumidores se equivocan de vez en cuando. Pueden querer un producto determinado, para luego tomar otro por error o hacer click en el lugar equivocado al comprar por internet. Aunque los consumidores quieren hacer lo mejor para ellos, pueden cometer errores no sistemáticos en su toma de decisiones. Los economistas pueden analizar este tipo de errores. Estos errores (que ocurren normalmente en la población) conducen a una heterogeneidad ex post entre los consumidores. Un ejemplo de esto es el modelo logit que analizamos en el capítulo 5.
Los errores sistemáticos son más problemáticos. Los psicólogos, sociólogos, expertos en mercadeo y economistas también han informado sobre sesgos sistemáticos que no pueden reconciliarse con nuestra hipótesis de maximización de utilidad. Aunque somos muy conscientes de las limitaciones de la hipótesis de maximización de utilidades, la utilizamos a lo largo de este libro. Dicho esto, queremos señalar que estudios recientes de economistas experimentales muestran que, por ejemplo, las preferencias de consideración hacia el otro son más pronunciadas en mercados anónimos que, por ejemplo, en las interacciones bilaterales (por fuera del mercado). Dado que la gran mayoría de situaciones analizadas en este libro caen dentro de la primera categoría, confiamos en que muchos de los análisis siguen siendo relevantes (al menos como punto de referencia), incluso al modelar a los consumidores de forma más compleja y realista. Los avances recientes que les asignan sesgos comportamentales a los consumidores en contextos de mercado sugieren nuevas rutas promisorias de investigación.[13]
Los consumidores y el comportamiento anticipativo
En un contexto dinámico, los consumidores deben tener creencias sobre el curso futuro de acción. Por ejemplo, si piensan comprar ropa al comienzo de temporada, deben anticipar cuáles serán las ofertas y los precios futuros. De nuevo, por lo general postulamos que los consumidores son racionales, pues se forman expectativas dada la información disponible para ellos en ese punto del tiempo.[14] Y en un postulado más exigente, con frecuencia usamos una noción de equilibrio donde los consumidores encuentran que sus creencias son correctas. Esto puede defenderse como un requerimiento de consistencia según el cual los consumidores no se equivocan sistemáticamente en sus creencias.
Los consumidores y la incertidumbre extrínseca
Con frecuencia los consumidores se encuentran en un entorno de incertidumbre. Pueden tener incertidumbre acerca de la calidad del producto o puede que no conozcan características particulares del mismo. En tales instancias, por lo general suponemos que los consumidores esperan maximizar su utilidad. Somos conscientes de las bien documentadas desviaciones respecto a la maximización de utilidad esperada en la literatura experimental. Sin embargo, esperamos que las predicciones de nuestro modelo sean robustas ante este tipo de desviaciones. Adicionalmente, suponemos que los consumidores consideran esta incertidumbre de la misma forma, lo que significa que tienen las mismas creencias previas.
Los consumidores y la incertidumbre intrínseca -los consumidores como jugadores
En algunas situaciones, no solamente las empresas sino también los consumidores son jugadores estratégicos (aunque se sigue suponiendo que son pequeños). Si otros consumidores afectan directa o indirectamente la utilidad de un consumidor, este consumidor debe formarse expectativas sobre el comportamiento de otros consumidores. Un buen ejemplo son las situaciones de adopción de tecnología que se describen en el capítulo 20. Supongamos, en aras del argumento, que los consumidores no pueden tomar sus decisiones secuencialmente, sino que deben hacerlo en simultánea y supongamos que se refieren a tecnologías tales como los teléfonos móviles o los procesadores de palabras, tecnologías que son más útiles entre más personas las adopten. Entonces, la decisión de maximización de utilidad de un consumidor puede depender de la decisión de otros consumidores.
Utilidad y demanda
Volviendo al problema de decisión simple de un consumidor bajo certidumbre, la demanda individual se obtiene como una solución al problema de maximización de utilidad sujeto a una restricción de presupuesto. Supongamos que hay n productos en el mercado. Entonces un consumidor que escoja las cantidades q = (q1, …, qn) y una cantidad q0 del bien compuesto hicksiano[15] obtendrá una utilidad u(q0, q). Normalizando el precio del bien compuesto hicksiano a 1, el problema de maximización de utilidad puede escribirse como maxq0, q u (q0, q) sujeto a la restricción de presupuesto p ⋅ q + q0 ≤ y, donde p es el vector de precios y y es el ingreso. Si los consumidores tienen preferencias cuasilineales respecto al bien compuesto, el problema de maximización se convierte en maxq0, q u (q) + q0 sujeto a p ⋅ q + q0 ≤ y. Bajo el supuesto de que las preferencias no se sacian localmente (es decir, más mejor), la restricción de presupuesto es vinculante y debemos tener que q0 = y − p ⋅ q. Así, podemos considerar equivalentemente la maximización de utilidad maxq u(q) + y − p ⋅ q. La solución al sistema de condiciones de primer orden ∂u/∂qi = pi proporciona la función de demanda individual.
En muchos modelos utilizamos especificaciones particulares de la demanda individual. En particular, en los modelos con frecuencia suponemos que los consumidores tienen demanda unitaria. Esto quiere decir que los consumidores compran una unidad (o posiblemente cero unidades) de un producto, posiblemente dentro de todo un rango de productos. Un ejemplo de esto sería la demanda individual de automóviles, que, en cualquier momento del tiempo, puede aproximarse de esta forma (el número de personas que compran más de una unidad es insignificante).
La propiedad de la demanda unitaria implica que el consumidor enfrenta un problema de elección discreta. Si vi denota la utilidad (indirecta) de una unidad de producto i, el problema de elección del consumidor es simplemente max {v0, v1, …, vn}, donde v0 denota el valor de no consumir en el mercado, que con frecuencia se normaliza a cero.
Alternativamente, con frecuencia analizamos modelos donde los consumidores tienen demanda lineal. La demanda lineal se genera mediante una función de utilidad lineal-cuadrática, como mostramos a continuación para el caso de dos bienes, el 1 y el 2. Suponemos que la función de utilidad de un consumidor toma la forma

donde q0 es el bien compuesto hicksiano con un precio normalizado a 1. Suponemos que b > | d |, lo que implica que los productos están diferenciados. Los consumidores maximizan su utilidad u(q0, q1, q2) sujeta a la restricción de presupuesto y = q0 + p1 q1 + p2q2. De las condiciones de primer orden encontramos las funciones de demanda inversa

Invirtiendo el sistema anterior y dejando que
encontramos que las funciones de demanda individual toman la siguiente forma:

para cantidades estrictamente positivas y cero de otro modo. Más adelante en este libro aparecerán otras especificaciones.
La demanda agregada generalmente se obtiene mediante dos procesos distintos de modelamiento. Por una parte, podemos suponer que cualquier consumidor individual es representativo de todos los demás consumidores, de modo que la demanda agregada es simplemente la demanda individual a escala. Un ejemplo sería el modelo de demanda lineal presentado arriba que también funciona en el agregado. Por otra parte, podemos modelar la diferencia de preferencias de los consumidores y el hecho de que, por lo tanto, no están de acuerdo en los méritos de un bien particular. Para obtener una curva de demanda agregada o de mercado de pendiente descendente, es posible que todos los consumidores enfrenten un problema de elección discreta como el que se esbozó arriba, y en todo caso la demanda agregada tendrá una pendiente descendente. Supongamos, por ejemplo, que los consumidores tienen la opción de comprar ya sea una unidad del producto 1 o una unidad del producto 2 (suponemos que la opción externa es lo suficientemente poco atractiva). Supongamos, adicionalmente, que la diferencia de disposición bruta a pagar por el producto se distribuye uniformemente. Entonces, la demanda agregada es lineal en precios. El modelo de Hotelling que se presenta en el siguiente capítulo y que se aplica ampliamente a otros temas del libro es una especificación de este tipo. Note que para algunas representaciones de la demanda agregada existe un modelo subyacente del consumidor representativo, así como un problema de elección discreta. Aunque esto puede dar la impresión de que resulta difícil escoger el modelo de demanda adecuado para una industria particular con base en la demanda agregada, por lo general sabemos mucho más sobre el comportamiento del consumidor, lo que nos permite escoger entre los diferentes enfoques.
2.1.4 Análisis de bienestar de los resultados del mercado
Nuestro enfoque, como el enfoque generalmente usado en la teoría de la organización industrial, consiste en centrarnos en un mercado a la vez. Las decisiones estratégicas de las empresas, así como las decisiones de política, afectan los resultados del mercado, como el nivel de precios y la producción. Esto puede afectar a otros mercados, lo que a su vez puede generar efectos de retroalimentación. Pero nosotros definimos el mercado relevante para nuestros propósitos y trabajamos bajo el supuesto de que estos efectos inter-mercado no existen. Por lo tanto, nuestros modelos son modelos de equilibrio parcial, que aceptan como dados los costos, el ingreso y los precios de los productos en otros mercados. Por el contrario, el análisis de equilibrio general consideraría que estas variables son endógenas.
El enfoque de equilibrio parcial parece ser una aproximación útil a un mercado que no se relaciona estrechamente con otros mercados (la sustituibilidad o la complementariedad son débiles, y no hay relaciones verticales).[16] Adicionalmente, el mercado debe ser pequeño en comparación con la economía general de modo que los efectos de ingreso sean pequeños. Si usamos especificaciones particulares de las funciones de utilidad de los consumidores según las cuales las funciones de utilidad son cuasilineales o tipo Cobb-Douglas, el enfoque de equilibrio parcial se justifica.[17]
Cuando se trata de adoptar un enfoque más normativo y de evaluar la eficiencia de los resultados del mercado, necesitamos definir qué tan bien están las empresas y los consumidores en cualquier resultado del mercado. En el caso de las empresas, simplemente usamos la suma de sus beneficios como medida de bienestar. Medir el bienestar del consumidor es más complicado. A lo largo del libro, suponemos que los cambios en el bienestar del consumidor pueden medirse mediante el excedente del consumidor. El excedente del consumidor mide el beneficio neto que tiene un consumidor al comprar un bien o servicio. Se calcula como la diferencia entre lo que el consumidor está dispuesto a pagar y lo que en realidad paga por cada unidad consumida. Como la curva de demanda muestra la disposición a pagar y el pago que efectivamente se requiere es el precio, el excedente del consumidor corresponde a la superficie del área que está bajo la curva de demanda y por encima del precio de mercado. En la figura 2.1 ilustramos esta noción para una función lineal de demanda. Al precio p, el consumidor compra una cantidad q y su excedente del consumidor corresponde al triángulo bajo la curva de demanda y por encima de p. Si dejamos que la demanda inversa esté dada por p = a − bq, calculamos fácilmente la superficie de este triángulo como

Lo que la figura 2.1 no incluye es el efecto del ingreso que resulta de un descenso en el precio del bien. En efecto, a medida que el precio del bien disminuye mientras el ingreso del consumidor permanece constante, el ingreso real del consumidor aumenta, lo que puede afectar el consumo del bien. En esta figura está implícito el supuesto según el cual la elasticidad ingreso de la demanda del bien es cero. Como se señaló anteriormente, este supuesto es razonable cuando el mercado para el bien es pequeño comparado con el resto de la economía. Entonces, los efectos del ingreso pueden ignorarse en gran medida y el excedente del consumidor se convierte en una buena aproximación al bienestar de un individuo.
Figura 2.1 El excedente del consumidor p

Surgen dos dificultades adicionales al extender el caso del consumidor-único/bien-único a más de un bien y a múltiples consumidores. En cuanto a la ampliación a varios bienes, mencionemos que la ausencia del efecto del ingreso en las funciones de demanda nos permite generalizar el concepto de bien-único. A modo de ilustración, tomemos la función de utilidad que introdujimos en la subsección anterior. La reproducimos aquí por conveniencia, junto con las correspondientes funciones de demanda inversa y directa:

Con
Note que las derivadas parciales cruzadas de las funciones de demanda son iguales
Sustituyendo las funciones de demanda inversa por p1 y p2, obtenemos el excedente del consumidor:

En el caso límite donde b = d, el consumidor toma los bienes 1 y 2 como sustitutos perfectos, lo que significa que q1 y q2 son cantidades del mismo bien homogéneo. Entonces, dejando que
= q1 + q2 mida la cantidad total consumida, observamos que la expresión (2.2) se reduce a la expresión (2.1). Esto nos muestra la forma como podemos trabajar con el excedente del consumidor cuando hay más de un producto.
La extensión a múltiples consumidores crea la siguiente dificultad. Es probable que una medida agregada del bienestar de todos los consumidores se vea afectada por las redistribuciones del ingreso entre consumidores. En este libro tomamos la distribución del ingreso como dada. Por lo tanto, tomamos el excedente del consumidor como una medida del bienestar agregado de los consumidores. Además, tomamos la suma del excedente del consumidor y de los beneficios de las empresas (que también se conocen como el excedente del productor) como la medida del bienestar total. Esto quiere decir que los consumidores y las empresas tienen el mismo peso en la medida del bienestar total. En muchas jurisdicciones las autoridades de la competencia han adoptado un estándar basado en el bienestar del consumidor, y otras han adoptado un estándar basado en el bienestar total. La primera referencia a un estándar basado en el bienestar del consumidor en una norma legislativa no vinculante de la Comisión Europea se remonta a 1997: “Defender el interés del consumidor hace parte del núcleo de la política de la competencia”.[18]
2.2 La interacción de mercado
En esta sección nuestro propósito es entender el comportamiento de las empresas cuando tienen poder de mercado. En la Subsección 2.2.1 nuestro punto de partida de referencia será la competencia perfecta, donde las empresas son tomadoras de precios y por lo tanto no tienen poder de mercado. Luego pasamos a situaciones donde una empresa trata como dado el contexto de mercado al tomar su decisión. Ciertamente, esta es una conducta razonable para una empresa que abarca todo el mercado por sí misma; este es el caso del monopolio y lo analizaremos en la sección 2.2.2. Esta conducta también es razonable para una empresa que comparte el mercado con un conjunto de empresas pequeñas tomadoras de precios; esta es la situación de la “franja competitiva” que analizaremos en la Subsección 2.2.3. Finalmente, en la Subsección 2.2.4 introduciremos la noción de competencia imperfecta.
2.2.1 El paradigma perfectamente competitivo
En un mercado perfectamente competitivo, las empresas son tomadoras de precios en el sentido en que aceptan los precios del mercado como dados. Esto es, cada empresa cree que sus decisiones individuales no afectan el precio de su producto. El precio de mercado resulta de las acciones combinadas de todas las empresas y todos los consumidores (resumidas respectivamente por las curvas de oferta y demanda del mercado). Esta representación solo tiene sentido si hay un gran número de empresas en el mercado, y si la oferta de cada una es pequeña en relación con la demanda del producto.
Cuando una empresa toma el precio de mercado como dado, percibe que puede vender cualquier cantidad a ese precio. Por lo tanto, una empresa perfectamente competitiva enfrenta una curva de demanda horizontal y el ingreso marginal generado por cada unidad de producción adicional vendida, es apenas igual al precio de mercado del momento. Como cualquier empresa, la empresa perfectamente competitiva escoge su nivel de producción para maximizar sus beneficios. Los beneficios se maximizan en el nivel de producción que iguala el costo marginal y el ingreso marginal. En este caso, como el ingreso marginal es igual al precio de mercado, tenemos que, para cada empresa, la maximización de beneficios resulta en la igualdad entre el precio recibido por una unidad de producción y el costo marginal de producirla.
Lección 2.2 Una empresa perfectamente competitiva produce a un costo marginal igual al precio de mercado.
Formalmente, supongamos que cada empresa enfrenta una función de costos creciente C(q); los costos marginales se denotan mediante C′(q). Si p denota el precio de mercado, cada empresa maximiza sus beneficios al producir la mayor cantidad qc tal que C′(qc) = p. Si el precio de mercado aumenta de p a
entonces la empresa maximizadora de beneficios incrementará su producción a
tal que
Por lo tanto, la porción creciente de la curva de costo marginal de la empresa corresponde a su curva de oferta en la medida en que determina el nivel de producción que la empresa estará dispuesta a suministrar a cualquier precio.
2.2.2 Estrategias en un entorno constante (“monopolio”)
A continuación, analizaremos las industrias dominadas por un gran jugador único. Analizamos la forma en que este “monopolista” escoge los precios cuando produce uno o varios productos.
La fijación de los precios en el monopolio
Supongamos, como una primera aproximación, que una empresa puede tratar el escenario de mercado como dado al tomar su decisión sobre el precio. Este escenario de mercado se describe mediante una función de demanda inversa con pendiente descendente P(q) que depende negativamente de la cantidad que la empresa ofrece en el mercado. Supongamos que la empresa enfrenta una función de costos creciente C(q). Los costos marginales C′(q) pueden ser constantes o de pendiente ascendente. Entonces el problema del monopolio es

La condición de primer orden de la maximización de beneficios es P′(q) + P(q) – C′(q) = 0. El problema tiene una solución única si la función de beneficios es cuasicóncava. Esto se desprende de la concavidad de los ingresos y la convexidad de los costos. Los ingresos son cóncavos si qP″(q) + 2P′(q) < 0. Como P′ < 0, una condición suficiente (pero no necesaria) es la concavidad de la función de demanda inversa.
Para entender mejor la forma en que la cantidad que maximiza los beneficios depende de las características de la oferta y la demanda, resulta útil reescribir la condición de primer orden de la maximización de beneficios. Es equivalente a P(q) − C′(q) = − qP′(q). Note que – qP′(q)/P(q) es la elasticidad precio inversa de la demanda 1/η (expresada como valor absoluto). Por lo tanto, al dividir ambos lados de la ecuación por P(q), podemos seguir reescribiendo la ecuación de primer orden como

Esta es la bien conocida fórmula de fijación de precios del monopolio, también conocida como la regla de la elasticidad inversa. A la izquierda está el margen de ganancia, que es la diferencia entre el precio y el costo como porcentaje del precio (también conocido como el índice de Lerner); a la derecha está la elasticidad de la demanda inversa. Según la fórmula de fijación de precios del monopolio, mientras menos elástica sea la demanda más alto será el margen.
Lección 2.3 Un monopolista maximizador de beneficios incrementa su margen de ganancia a medida que la demanda se vuelve menos elástica respecto al precio.
En particular, a medida que la demanda se vuelve infinitamente inelástica el margen de ganancia tiende a infinito. Consideremos el caso opuesto donde la demanda se vuelve infinitamente elástica, esto es, η → ∞. Entonces, el precio tiende a los costos marginales, lo que implica que el margen de ganancia (y los beneficios) tienden a cero. Como vimos antes, esta última situación sigue siendo válida bajo competencia perfecta. Esto demuestra que las empresas solamente tienen poder de mercado si la demanda que perciben no es infinitamente elástica. Finalmente, observamos que en vez de escoger la cantidad, el monopolista puede escoger el precio para maximizar π (p) = pQ(p) − C(Q (p)) respecto a p. En el modelo de monopolio, fijar el precio o la cantidad conduce al mismo resultado.
Fijación de precios bajo monopolio: varios bienes
A continuación, ampliaremos el análisis anterior al caso de una empresa multiproducto. Para nuestro objetivo, basta considerar el caso de dos productos. Si ni la demanda ni los costos se relacionan entre estos dos mercados, podemos considerar dos problemas de maximización por separado. Esto nos llevaría a los mismos resultados previos, concluyendo además que el producto que tenga la menor elasticidad de demanda tendrá el margen de ganancia más alto. Sin embargo, en general, las demandas y/o costos se relacionan entre sí. Escribamos las funciones de demanda como q1 = Q1 (p1, p2) y q2 = Q2 (p1, p2), y la función de costos como C (q1, q2). El programa de maximización es entonces

La condición de primer orden para el producto i generaliza la igualdad entre el ingreso marginal (en el lado izquierdo) y el costo marginal (en el lado derecho):

El monopolista multiproducto se apartará de la fórmula de fijación de precios del monopolio para un solo producto (2.3), porque tendrá en cuenta las relaciones entre las demandas y/o los costos de ambos productos. Para ver cómo, examinemos dos casos extremos: primero, supongamos que las demandas están relacionadas pero los costos no; después supondremos lo contrario. En cada caso, compararemos la decisión del monopolista con lo que decidirían dos empresas independientes (cada una con un producto).
Demandas relacionadas, costos no relacionados. Suponemos aquí que los costos pueden “separarse” entre las dos actividades: C (q1, q2) = C1 (q1) + C2 (q2). Sea
Entonces la expresión (2.4) puede reescribirse como

Dividiendo ambos lados por pi (∂Qi/∂pi) y dejando que ηi = − (pi/Qi)(∂Qi/∂pi) denote la elasticidad propia de la demanda del producto i, obtenemos

Al compararla con (2.3), esta última expresión tiene un término adicional al lado derecho. Este término tiene el signo de ∂Qj/∂pi (dado que pj está por encima de
y como ∂Qi/∂pi < 0). Debemos diferenciar dos casos. Primero, si los productos i y j son sustitutos (esto es, ∂Qj/∂pi > 0), entonces el término adicional es positivo, lo que quiere decir que el índice de Lerner Li es más grande que la elasticidad inversa de la demanda. Esto implica que el monopolista multiproducto escoge precios más altos que divisiones separadas. Esto implica que el monopolista multiproducto internaliza el efecto de la competencia entre los dos productos y que, por lo tanto, tiene menos incentivos para disminuir los precios que dos empresas separadas. Esta es la lógica básica de la comparación entre duopolio y monopolio.
El segundo caso es exactamente el extremo opuesto del primero: si los productos i y j son complementos (∂Qj/∂pi < 0), entonces el término adicional es negativo y el índice de Lerner es menor que la elasticidad inversa de la demanda. Aquí, el monopolista multiproducto internaliza el efecto de la demanda positiva entre los dos productos y tiene más incentivos para disminuir los precios que dos empresas separadas. Usaremos el mismo argumento en el capítulo 19 al explicar la así llamada “tragedia de los anticomunes” y su aplicación a patentes para innovaciones complementarias. Note también que el monopolista bien podría tener Li o Lj ≤ 0, esto es, podría cobrar por un producto un precio menor al costo marginal con el fin de aprovechar al máximo el efecto de complementariedad. Uno puede encontrar aquí la lógica básica que está detrás de todas las cosas gratis que los consumidores reciben, especialmente en la economía de la información (piense en el software gratis, las demostraciones de videojuegos, etc.). En el capítulo 8 examinaremos esta práctica comercial con mayor profundidad al estudiar la discriminación de precios; en el capítulo 12 también veremos que fijar los precios por debajo del costo marginal es una práctica común en los mercados bilaterales.
Costos relacionados, demandas no relacionadas. Supongamos ahora que q1 = Q1(p1) y q2 = Q2(p2), mientras que la función de costos tiene la forma general C(q1, q2). Una relación potencial entre los costos de los dos productos puede provenir de las economías de alcance. Existen economías de alcance cuando un incremento en la producción de un producto reduce el costo de producción marginal del otro producto, esto es, ∂2C(q1, q2)/∂qi ∂qj < 0. Para entender el impacto de estas economías de alcance en los precios, reescribimos la expresión (2.4) bajo los supuestos actuales. Como las demandas son independientes, tenemos que ∂Qj/∂pi = 0; se sigue que

La diferencia con (2.3) está en que el índice de Lerner para el producto i depende de qj. Para empresas separadas no surgen interdependencias de costos (donde
pero el monopolista multiproducto las internalizará. En particular, el monopolista se da cuenta de que al disminuir pj, aumenta qj y, por lo tanto, reduce
lo que tiene como efecto incrementar el margen de ganancia para el producto i. Por lo tanto, en presencia de economías de alcance, el monopolista multiproducto tiene un incentivo para escoger precios más bajos que dos empresas separadas. Naturalmente, la conclusión contraria aplicaría en presencia de deseconomías de alcance.
Lección 2.4 Una empresa multiproducto que tiene poder de monopolio sobre varios productos escoge precios más bajos que empresas separadas (cada una de las cuales controla un producto) cuando los productos son complementos o cuando hay economías de alcance entre los productos. Fija precios más altos cuando los bienes son sustitutos o cuando hay deseconomías de alcance.
2.2.3 Modelo de la empresa dominante
Una característica importante del modelo del monopolio es que la fórmula para la fijación de precios del monopolio plantea que el margen de ganancia solamente depende de las características del lado de la demanda. Nosotros ampliamos este modelo del monopolio introduciendo una franja perfectamente competitiva. Esta franja perfectamente competitiva limita el poder de mercado de la empresa que tiene poder para fijar precios. Esta empresa puede llamarse empresa dominante. Aunque podemos dudar de la relevancia para el mundo real de un mercado con un jugador grande y muchos pequeños, el modelo de la franja competitiva es el primer paso para endogeneizar el contexto de mercado donde opera una empresa con poder de mercado.
Caso 2.1 El mercado de los medicamentos genéricos [19]
Después de que expiró la patente de Merck para el medicamento Zocor, que baja el colesterol, dos fabricantes de genéricos, Teva, con sede en Israel, y Ranbaxy, con sede en India, obtuvieron una exclusividad de 180 días para el mercado de genéricos. (Otra empresa logró un acuerdo con Merck para vender una versión genérica autorizada de Zocor). Merck respondió a la entrada de genéricos al mercado reduciendo su precio de forma drástica.[20] Es de esperar que los fabricantes de genéricos compitan ferozmente entre sí (formando una franja competitiva), mientras que el anterior titular de la patente ofrece un producto de marca, diferenciado, ya establecido en el mercado. Por lo general, esto permite que el titular anterior de la patente cobre precios mucho más altos que los fabricantes de genéricos; incluso podría incrementar su precio en respuesta al vencimiento de la patente.
Para presentar un modelo particular de la franja competitiva, introducimos un contexto de mercado simple que usaremos con frecuencia a lo largo del libro: la línea de Hotelling sobre la cual se localizan los consumidores. Supongamos que dos tipos de productos (indexados 1 y 2) se localizan en los extremos del intervalo [0, 1]. Dejando que li denote la “ubicación” del producto i, entonces suponemos que li ∈ {0, 1}, i = 1, 2. Las ubicaciones x de los consumidores se distribuyen uniformemente en el intervalo unitario. Los consumidores incurren en una desutilidad al viajar a la ubicación del producto, que es lineal en distancia. Tienen una masa M. La utilidad indirecta de un consumidor se escribe como r − τ | li − x | − pi si el consumidor compra una unidad del producto i, donde τ mide qué tan fácil puede sustituirse una unidad de un producto tipo 1 por una unidad de un producto tipo 2. Unidades adicionales de un producto no aumentan la utilidad del consumidor. Adicionalmente, cada consumidor está interesado exactamente en uno de los productos. Suponemos que la disposición a pagar r es igual para los distintos productos. El análisis puede extenderse fácilmente para introducir, por ejemplo, un r mayor para la empresa dominante, una situación que generalmente encajaría con el caso de una farmacéutica cuya patente ha expirado, tal como se describe en el caso 2.1. La decisión de compra del consumidor x resuelve maxi= 1,2 {r − τ | li − x | − pi}. Para precios tales que ambas empresas están activas, existe exactamente un consumidor indiferente x que se define por

Por lo tanto, la demanda del producto 1 está compuesta por todos los consumidores a la izquierda de
y la demanda del producto 2 está compuesta por todos los consumidores a la derecha de
[21]. Para una masa M de consumidores, las funciones de demanda son

El producto de tipo 2, ubicado en 1, está en oferta competitiva (es decir, se vende al costo marginal). Podemos pensar en un gran grupo de empresas pequeñas (un continuo, para ser precisos) en el que cada una ofrece una unidad. Estas empresas son heterogéneas en sus costos y, en el agregado, dan lugar a la función de costos C. Una sola empresa, la empresa 1, vende el producto tipo 1, ubicado en 0. Por lo tanto, la empresa 1 tiene cierto grado de poder de mercado que, sin embargo, está limitado por la presencia de empresas en la otra ubicación. Contrastamos los dos casos de acuerdo con la forma de la función de costos de las empresas.
Costos marginales constantes
Supongamos que las empresas tienen costos marginales constantes c. Como el producto 2 está en oferta competitiva, entonces p2 = c. Esto implica que el precio en la franja competitiva no responde al precio fijado por la empresa 1. Por lo tanto, podemos escribir el problema de maximización de beneficios de la empresa 1 como

Este problema tiene la misma estructura que el problema de la fijación de precios del monopolio. La condición de primer orden de la maximización de beneficios puede escribirse como

Por lo tanto, la empresa 1 vende a un precio mayor a los costos marginales. La demanda para la empresa 1 es M/4 en equilibrio y sus beneficios son (M τ)/8.
Costos marginales crecientes
Nuestro análisis previo era especial en la medida en que no consideraba la posibilidad de que el costo marginal fuera dependiente de la producción. A continuación, reconsideramos el modelo anterior de la franja competitiva, pero modificándolo para que los costos en ambas ubicaciones tomen la forma
[22] Esto significa que, en la franja competitiva, una producción más alta está acompañada por un precio más alto. Los costos marginales son cqi y la última unidad se vende a estos costos marginales, de modo que p2 = cQ2 (p1, p2). Por lo tanto, el precio que prevalece en la franja competitiva depende del precio que fije la empresa 1:

Esto define una “seudo mejor respuesta” de la franja competitiva: dice cómo reacciona el precio en la franja competitiva al precio que fija la empresa 1. El precio de la franja competitiva se incrementa con el precio de la empresa 1. La empresa 1 tiene en cuenta esta conducta de la franja competitiva; esto es, es consciente de que la franja competitiva reaccionará al cambio de precios de la empresa dominante. Esto sugiere una toma de decisiones secuencial, similar al contexto del oligopolio que analizaremos en el capítulo 4. La empresa 1 maximiza π1 = p1 Q1 (p1, p2 (p1)) – (c/2) [Q1 (p1, p2 (p1))]2.
Sustituyendo para p2(p1) obtenemos

De nuevo, obtenemos una función lineal de demanda. La nueva característica es que la función de la demanda que enfrenta la empresa 1, no solamente depende de las características del lado de la demanda (parámetros M y τ en este modelo), sino también de características del lado de la oferta, a saber, del parámetro de costo c aplicable a la franja competitiva. Aquí, un cambio en los costos en toda la industria (digamos de c a c′) lleva no solamente a un cambio en la función de costos de la empresa 1, sino también a un cambio en su función de demanda. Note también que, para un precio dado, un cambio en la masa de consumidores M lleva a un cambio no lineal en la demanda para la empresa 1.
El precio que maximiza los beneficios de la empresa 1 es

Por lo tanto, la demanda de la empresa 1 es M/4 y sus beneficios son

Note que un cambio tecnológico en la industria puede separarse en dos efectos. Primero, el efecto del costo propio para la empresa 1 dada su curva de demanda. Un incremento de c a c′ tiende a incrementar el precio que cobra la empresa 1 y a disminuir sus beneficios. Segundo, este cambio en el costo también desplaza hacia afuera la seudo mejor respuesta de la franja competitiva. Adicionalmente, hay un efecto de retroalimentación positivo de los precios de un segmento a otro que tiende a amplificar el efecto general sobre el precio de la empresa 1. En general, cuando c aumenta los precios se incrementan.[23]
También podemos evaluar el efecto de un c más alto en los beneficios de la empresa 1. Aquí, un c más alto aumenta tanto la demanda como los costos; sin embargo, puede verificarse que el efecto demanda domina el efecto costo:

Por lo tanto, la empresa 1 saca provecho de costos más altos en la industria, aún a pesar de que el efecto sobre sus propios costos tiende a disminuir sus beneficios. A primera vista, esto puede parecer sorprendente, pero se explica simplemente porque la curva de oferta de la franja competitiva rota hacia arriba de forma que su precio aumenta. Esto lleva a mayores beneficios inframarginales para la empresa dominante (y también a un mayor excedente del productor en la franja competitiva); el mismo hallazgo cualitativo se mantendría si la empresa dominante fijara los precios competitivamente.
2.2.4 Competencia imperfecta
En las estructuras de mercado presentadas hasta el momento, una empresa puede tomar su decisión en aislamiento, bien sea porque siente que su decisión no tiene impacto en el mercado (el paradigma perfectamente competitivo) o porque es la única empresa o la empresa dominante en el mercado. Salvo estas condiciones extremas, un número restringido de empresas están activas en el mercado y ninguna de ellas puede ignorar que los resultados del mercado dependen de la combinación de las decisiones que toman todas ellas. En consecuencia, las empresas no serían racionales si tomaran sus decisiones en aislamiento. En vez de ello, las empresas deben considerar en su programa de maximización el hecho de que las otras empresas también están maximizando sus beneficios y que estos son interdependientes. Como explicamos anteriormente, la teoría de juegos ofrece herramientas para resolver estos problemas de decisión multipersonal. En particular, el concepto de equilibrio de Nash nos proporciona predicciones sobre los resultados del mercado.
No es necesario desarrollar más este tema en esta etapa tan temprana. Las partes del libro que siguen, comenzando por la Parte II, se ocupan del estudio de la competencia imperfecta.
2.3 Definición y desempeño del mercado
Como explicamos en el capítulo introductorio, el poder de mercado es lo que relaciona los mercados con las estrategias. Antes de comenzar a analizar el poder de mercado en el resto del libro, debemos definir las formas de medirlo (Subsección 2.3.2). Y como el poder de mercado se ejerce en un mercado particular, debemos primero estar de acuerdo en la forma de definir los límites de un mercado (Subsección 2.3.1).
2.3.1 ¿Cómo definir un mercado?
Definir el mercado es el primer paso para poder evaluar el poder de mercado. Definir el mercado es necesario para identificar las restricciones competitivas que enfrenta una empresa. También es importante proporcionar un marco de análisis para la política de la competencia (por ejemplo, para evaluar los efectos de las fusiones en la competencia, como lo discutiremos en el capítulo 15). Para definir un mercado, por lo general se identifican primero los sustitutos más cercanos del producto (o servicio) objeto del análisis. Estos sustitutos generan las restricciones competitivas más fuertes sobre el comportamiento de las empresas que ofrecen el producto en cuestión.
El marco conceptual que hoy en día usan las autoridades de la competencia en todo el mundo para establecer cuáles productos son sustitutos “lo suficientemente cercanos” para estar en el mercado relevante se conoce como la prueba del monopolista hipotético. Esta prueba define el mercado relevante como el grupo de productos (y área geográfica) más pequeño(a) tal que un monopolista hipotético (o cartel) que controle ese grupo de productos (en esa área) podría sostener rentablemente un “pequeño y significativo incremento no-transitorio en los precios” (SSNIP, por sus siglas en inglés. La prueba también se conoce por este acrónimo).
En efecto, la prueba se pregunta si un monopolista hipotético podría mantener un incremento de precios de entre un 5% y 10% sobre los niveles competitivos durante al menos un año (manteniendo constantes los términos de venta de todos los demás productos).[24] Si existe un producto sustituible al que un número suficiente de consumidores se cambiaría, al punto en que dicho precio dejaría de producir beneficios, entonces el mercado relevante debería ampliarse para incluir ese producto alternativo. El proceso se repite hasta que un SSNIP se vuelve sostenible.
Uno de los límites de la prueba SSNIP es que se concentra en la sustituibilidad del lado de la demanda: las posibilidades de cambio de los consumidores restringen la habilidad del monopolista hipotético para aumentar los precios. Sin embargo, nuevas empresas que comiencen a ofrecer el producto también podrían evitar que el monopolista hipotético sostuviera un SSNIP. En la práctica, si las condiciones de entrada son tales que las empresas pueden ofrecer un producto con un preaviso corto y sin incurrir en grandes costos irrecuperables, entonces esta sustituibilidad del lado de la oferta (o amenaza de entrada) debería llevar a una ampliación del mercado relevante. El caso 2.2 ilustra este principio.
Caso 2.2 Definición del mercado relevante a través de la sustituibilidad del lado de la oferta [25]
En el caso de la fusión Torras/Sario,[26] la Comisión Europea (CE) tomó en cuenta la sustitución del lado de la oferta para definir el mercado de la oferta de papel para publicaciones. Es posible usar varios revestimientos en la producción de diferentes tipos de papel. Es posible que los consumidores no consideren que los diferentes tipos de papel son sustitutos. Por lo tanto, si se utilizara únicamente la sustituibilidad del lado de la demanda se definiría el mercado relevante de forma relativamente estrecha. Sin embargo, las empresas pueden producir diferentes tipos de papel en la misma planta y con las mismas materias primas. Les puede resultar relativamente fácil cambiar la producción entre los diferentes tipos de papel. Se sigue que un monopolista hipotético para un tipo de papel podría no sostener un SSNIP, porque las empresas que producen otros tipos de papel comenzarían a ofrecer rápidamente ese mismo tipo de papel. Al reconocer esta sustituibilidad del lado de la oferta, la CE amplió la definición del mercado relevante.
2.3.2 ¿Cómo evaluar el poder de mercado?
Una vez hemos definido adecuadamente un mercado, podemos evaluar el poder de mercado en él. El poder de mercado puede definirse como la habilidad de aumentar los precios por encima del nivel perfectamente competitivo. La primera forma para medir el poder de mercado consiste en observar la diferencia entre el precio de mercado y los costos marginales. Como se señaló arriba, el índice de Lerner se define como el margen de ganancia, esto es, la diferencia entre el precio y los costos marginales como porcentaje del precio,

El índice de Lerner es una foto instantánea de la intensidad de la competencia. Sin embargo, los costos (y, en particular, los costos marginales) con frecuencia no se pueden observar directamente. Esto hace que surja la pregunta acerca de cómo medir el margen de ganancia empíricamente. En el siguiente capítulo analizaremos este tema. Por ahora, baste notar que incluso si los costos pueden atribuirse a los resultados del mercado, el índice de Lerner ignora consideraciones dinámicas. Por ejemplo, el que varias empresas observen un precio bajo no significa necesariamente que el mercado sea muy competitivo, porque en algunas circunstancias una empresa prescinde de los beneficios de corto plazo para aumentar sus márgenes en el futuro.[27]
Otra forma de tratar de capturar el poder de mercado de las empresas es examinar los índices de concentración, que son estadísticas del grado de concentración del mercado. Una de estas mediciones agrega las participaciones de mercado de una o varias empresas; se trata del índice de concentración de M-empresas:

Donde αi = qi/Q es la participación de mercado de la empresa i y donde las empresas se ordenan por participación de mercado decreciente. Si Im es cercano a 1 para un m pequeño, esto sugiere que el mercado está muy concentrado y que, por lo tanto, puede ser candidato a escrutinio por parte de la autoridad antimonopolio. Sin embargo, interpretar este número es difícil porque las condiciones de mercado varían entre los mercados y un mercado dominado por unas pocas empresas puede ser muy competitivo, mientras que un mercado con muchas empresas puede ser menos competitivo. Aun así, las autoridades antimonopolio y los reguladores utilizan varias reglas tipo Im como herramientas de control. Por ejemplo, según la legislación de la Unión Europea, una empresa se considera dominante si su participación en el mercado es α1 ≥ 0.4, es decir, el 40% del mercado en cuestión. Claramente, dado que el resultado del uso de esta herramienta de control es muy importante para una empresa (porque determina, por ejemplo, si está sujeta a ciertos tipos de regulación), el mercado relevante debe definirse cuidadosamente.
Aunque el índice de concentración de m-empresas suma las participaciones de un número pequeño de empresas en el mercado, el denominado índice de Herfindahl (también conocido como el índice Herfindahl-Hirschman) tiene en cuenta toda la distribución de participaciones de mercado. Se define como la suma del cuadrado de las participaciones de mercado para todas las empresas n activas en el mercado:

Claramente, el índice de Herfindahl proporciona una mejor medición de la concentración, pues captura tanto el número de empresas, como la dispersión de las participaciones de mercado. Se esperaría una mayor concentración si el número de empresas disminuye o si la participación de mercado se vuelve menos dispersa. En efecto, se verifica con facilidad que el índice aumenta si, manteniendo fija la dispersión, el número de empresas disminuye o si, manteniendo fijo el número de empresas, la dispersión de la participación de mercado aumenta. En un extremo, IH = 1 si una empresa abarca todo el mercado. En el otro extremo, IH = 1/n si hay n empresas con participaciones de mercado idénticas. Entonces, en un mercado perfectamente competitivo con muchas empresas pequeñas (esto es, n → ∞), el índice tiene un valor cercano a 0.
Al expresar las participaciones de mercado en términos de porcentaje, el índice varía entre 0 y 1002 = 10.000. Los estándares de las agencias antimonopolio de Estados Unidos definen un mercado como no concentrado si el índice está por debajo de 1.500, y como altamente concentrado si el índice está por encima de 2.500.[28] En el siguiente caso, mostramos el índice de Herfindahl para industrias manufactureras seleccionadas de Estados Unidos.
Caso 2.3 La diferencia en la concentración entre diferentes industrias y a lo largo del tiempo
La Tabla 2.1 presenta los índices de Herfindahl (medidos para las 50 compañías más grandes) de los diferentes grupos industriales que componen el sector manufacturero de Estados Unidos, en 1997 y 2002. Observamos que los índices varían entre los grupos industriales (desde un nivel tan bajo como 8,5 hasta 797,6, en una escala que va de 0 a 10.000) y a lo largo del tiempo, pues la concentración aumenta en algunos grupos industriales y en otros disminuye.
Tabla 2.1 Índices de Herfindahl en el sector manufacturero de Estados Unidos
| Grupo industrial | 1997 | 2002 | Variación |
| Equipos de transporte | 797.6 | 574.7 | –229.6 |
| Licor y tabaco | 777,2 | 709.5 | –67.7 |
| Petróleo y carbón | 350 | 543.4 | +193.4 |
| Textiles | 186.2 | 403 | +216.8 |
| Papel | 173.3 | 259.3 | +86 |
| Cuero y productos relacionados | 167.2 | 163.6 | –3.6 |
| Computadores y equipos electrónicos | 136.6 | 135 | –1.6 |
| Equipos eléctricos, electrodomésticos y componentes | 105.9 | 113.9 | +8.0 |
| Ropa | 100.6 | 105.7 | +5.1 |
| Metales primarios | 97.4 | 149.6 | +52.2 |
| Textiles | 94.4 | 105.6 | +11.2 |
| Alimentos | 91 | 118.7 | +27.7 |
| Químicos | 76.6 | 99.9 | +23.3 |
| Muebles y productos relacionados | 55.5 | 57.2 | +1.7 |
| Maquinaria | 55.4 | 71.3 | +15.9 |
| Madera | 52.7 | 48.4 | –4.3 |
| Productos minerales no metálicos | 52.1 | 46.7 | –5.4 |
| Impresión y actividades relacionadas | 38.4 | 45.2 | +6.8 |
| Plásticos y caucho | 30.2 | 32 | +1.8 |
| Productos metálicos manufacturados | 8.5 | 10.2 | +1.7 |
Fuente: US Economic1 Census Data - Sector manufacturero.
Aunque el índice de Herfindahl puede ser una descripción útil de la concentración de mercado, no es claro cómo esta se traduce en general en poder de mercado. En particular, si tenemos en cuenta que las empresas enfrentan restricciones de capacidad o que, por lo general, los productos están diferenciados, debería ser claro que la habilidad de mantener el precio por encima de los costos marginales y la participación de mercado de una empresa difícilmente se relacionan. Sin embargo, si mantenemos fijas estas características, es posible que podamos encontrar este vínculo. En el siguiente capítulo propondremos una especificación concreta, usando el modelo de competencia en cantidades (en la sección 3.2); también presentaremos los métodos empíricos que se usan para estimar el poder de mercado (en la sección 3.5).
Preguntas de repaso
1 En una relación principal-agente con esfuerzo oculto entre un propietario y un administrador, explique por qué un aumento en los incentivos disminuye la seguridad del administrador y viceversa.
2 Discuta los factores que determinan los límites verticales de la empresa, es decir, los factores que están detrás de la “decisión entre hacer y comprar” de la empresa.
3 ¿Bajo qué supuestos el excedente del consumidor es una medida razonable del bienestar del consumidor en un mercado particular?
4 Explique, en sus propias palabras, la fórmula para la fijación de precios del monopolio.
5 Describa la prueba del monopolio hipotético (o prueba SSNIP) que se utiliza para definir un mercado.
6 Proporcione las definiciones de los índices de Lerner y Herfindahl. ¿Para qué se utilizan estas medidas?
Lecturas adicionales
Para una referencia corta sobre conceptos estándar de la teoría de juegos, ver el Apéndice A de este libro. Gibbons (1992) proporciona una buena introducción a la teoría de juegos. Para un tratamiento más elaborado, ver Fudenberg y Tirole (1991). Para una investigación más profunda sobre lo que está dentro de la caja negra de la empresa y cómo se determinan los límites verticales de la empresa ver, por ejemplo, Grossman y Hart (1986), Hart y Holmström (1987), Holmström y Tirole (989) o Holmström y Roberts (1998). Para fundamentos sobre el análisis del equilibrio parcial y el uso del excedente del consumidor como una medida apropiada del bienestar del consumidor, ver el capítulo 3 en Vives (1999). Para más información sobre la definición de mercado, ver el capítulo 2 en Motta (2004).
Ejercicios
2.1 Libre comercio y mercados competitivos
Considere el mercado de zapatos en un país A. Supongamos que la demanda es 100 – p, donde p es el precio final para el consumidor. Supongamos que el país A no produce zapatos sino que los importa de los países B y C. Los precios de exportación para los zapatos en esos países son pB = 59.99 y pC, respectivamente. Adicionalmente, supongamos que el país A es un país pequeño de modo que su demanda no afecta los precios de exportación. Supongamos que, inicialmente, el país A impone un arancel de importación de t = 10 para cada par de zapatos importados.
1 Suponga que pC = 45. ¿Cuál es el efecto de la firma de un tratado de libre comercio entre el país A y el B en la demanda y el bienestar del país A?
2 Suponga que pC = 50. ¿Cuál es ahora el efecto de la firma de un tratado de libre comercio entre el país A y el B en la demanda y el bienestar del país A?
2.2 El problema del monopolio
Considere un monopolista con una curva de demanda lineal: q = a – bp, donde a, b > 0. El monopolista produce con costo marginal constante c y no tiene costos fijos. Suponga que 0 < c < a/b.
1 Determine el precio, la cantidad y los beneficios del monopolio.
2 Derive la curva de demanda inversa P(q). Dibuje P(q), la curva de ingresos marginales y la curva de costos marginales en un diagrama. Explique por qué es necesario suponer c < a / b.
3 ¿Importa si el monopolista fija el precio en vez de la cantidad?
4 Calcule la pérdida de eficiencia social del monopolio.
5 Derive la elasticidad precio de la demanda η para cualquier precio. ¿Cómo cambia η con p?
6 Muestre matemática y gráficamente que la elasticidad precio de la demanda es estrictamente mayor que uno en el precio del monopolio.
2.3 Problema del monopolio en dos periodos
Considere un monopolista que produce para dos periodos. En ambos periodos la curva de demanda es qt = 1 − pt para t = 1, 2. Los costos marginales son c en el primer periodo y c − λq1 en el segundo. Aquí, λ es un número pequeño y positivo. Entre los dos periodos hay un factor de descuento δ.
1 Explique brevemente cómo cambia el problema del monopolista al compararlo con una situación donde el costo marginal es c en ambos periodos.
2 Encuentre las cantidades q1 y q2 que el monopolista escoge en los dos periodos. (Pista: resuelva primero el problema del monopolista en el segundo periodo y luego pase al primer periodo).
3 Derive la restricción en λ que garantiza que la función de beneficios sea estrictamente cóncava.
2.4 Pregunta para ensayo: la estructura del mercado de las agencias calificadoras de riesgo[29]
Durante la reciente crisis financiera, las agencias calificadoras de riesgo fueron uno de los centros de atención. Tradicionalmente unas pocas agencias grandes han dominado el mercado (Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch). En 2006, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) introdujo medidas para acelerar el proceso de aprobación de nuevas agencias calificadoras, con el fin de aumentar la competencia. Sin embargo, en respuesta a la crisis financiera, el Sistema de la Reserva Federal introdujo programas de préstamos para los cuales -esto fue lo que dijo inicialmente- solamente aceptaría colaterales con avalúos hechos por una de esas tres grandes calificadoras de riesgo. Discuta las consecuencias más probables de esta decisión para la estructura del mercado.
Referencias para la parte I
Alonso, R., Dessein, W. y Matouschek, N. (2008a). When does coordination require centralization? American Economic Review 98: 145–179.
Alonso, R., Dessein, W. y Matouschek, N. (2008b). Organize to compete. Mimeo.
Ching, A. (2010). A dynamic oligopoly structural model for the prescription drug market after patent expiration. International Economic Review 51: 1175–1207.
Comisión Europea (1997). Green Paper on Vertical Restraints in EC Competition Policy (Green Paper on Vertical Restraints) COM (96) 721 final, 22 de enero de 1997, http://eur-lex.europa.eu/exUriServ/LexUriServ.do?uri=COM:1996:0721:FIN:EN:PDF.
Dessein, W. (2002). Authority and communication in organizations. Review of Economic Studies 69: 811–838.
Eliaz, K. y Spiegler, R. (2011). Consideration sets and competitive marketing. Review of Economic Studies 78: 235–262.
Fershtman, C. y Judd, K. (1987). Equilibrium incentives in oligopoly. American Economic Review 77: 927–940.
Fudenberg, D. y Tirole, J. (1991). Game Theory. Cambridge, MA: MIT Press.
Gabaix, X. y Laibson, D. (2006). Shrouded attributes, consumer myopia, and information suppression in competitive markets. Quarterly Journal of Economics 121: 505–540.
Gibbons, R. (1992). Game Theory for Applied Economists. Princeton, NJ: Princeton University Press.
Grossman, S. y Hart, O. (1986). The costs and benefits of ownership: A theory of vertical and lateral integration. Journal of Political Economy 94: 691–796.
Grubb, M. (2009). Selling to overconfident consumers. American Economic Review 99: 1770–1807.
Hart, O. y Holmström, B. (1987). The theory of contracts. En Bewley, T. (ed.), Advances in Economic Theory, Fifth World Congress (Econometric Society Monographs). Cambridge: Cambridge University Press.
Hart, O. y Holmström, B. (2010). A theory of firm scope. Quarterly Journal of Economics 125: 483–513.
Hart, O. y Moore, J. (1990). Property rights and the nature of the firm. Journal of Political Economy 98: 1119–1158.
Heidhues, P. y Köszegi, B. (2008). Competition and price variation when consumers are loss averse, American Economic Review 98: 1245–1268.
Holmström, B. (1999). Managerial incentive problems: A dynamic perspective. Review of Economics Studies 66: 169–182.
Holmström, B. y Roberts, J. (1998). The boundaries of the firm revisited. Journal of Economic Perspectives 12: 73–94.
Holmström, B. y Tirole, J. (1989). The theory of the firm. capítulo 2 en Schmalensee, R. y Willig, R. (eds), Handbook of Industrial Organization, Parte I. Amsterdam: Elsevier Publishing.
Motta, M. (2004). Competition Policy. Theory and Practice. Cambridge: Cambridge University Press.
Office of Fair Trading (2004). Market Definition. Understanding Competition Law. Londres.
Schmidt, K. M. (1997). Managerial incentives and product market competition. Review of Economic Studies 64: 191–214.
Smith, G. D. (1988). From Monopoly to Competition: The Transformations of Alcoa, 1888–1986. Nueva York: Cambridge University Press.
Spiegler, R. (2011). Bounded Rationality and Industrial Organization. Oxford: Oxford University Press.
Tadelis, S. (2013). Game Theory: An Introduction. Princeton, NJ: Princeton University Press.
Tirole, J. (1988). The Theory of Industrial Organization. Cambridge, MA: MIT Press.
Vives, X. (1999). Oligopoly Pricing: Old Ideas and New Tools. Cambridge, MA: MIT Press.
6 En un contexto de monopolio, la hipótesis de maximización de beneficios puede defenderse con mayor facilidad si el objetivo de una teoría es proporcionarles orientaciones a las empresas.
7 La literatura ha ignorado en gran medida la posible interacción entre diseño organizacional y competencia en el mercado de productos. Para una teoría basada en la información, ver Alonso, Dessein y Matouschek (2008b).
8 Varios trabajos han examinado las relaciones entre propietario y administrador bajo competencia imperfecta. Algunos ejemplos son Fershtman y Judd (1987) y Schmidt (1997).
9 Este análisis se basa en Hart y Holmström (1987), tal como lo presenta Tirole (1988).
10 Este argumento puede cuestionarse en un contexto estocástico porque es posible que los administradores se preocupen principalmente por sus posibilidades de ascender y que por lo tanto asuman demasiados riesgos.
11 El enfoque de los derechos de propiedad en la teoría de la empresa hace énfasis en que los límites de la empresa definen la asignación de los derechos de control residuales. Supongamos que los contratos son incompletos ex ante pero que pueden completarse ex post. Entonces los derechos de control residuales importan. Aquí, si una de las partes del contrato puede ejercer derechos residuales de control, su posición de negociación ex post mejora. Esto proporciona un incentivo más grande para realizar inversiones específicas a la relación, esto es, inversiones que crean un valor dentro de la relación pero que pierden valor si la relación se rompe. Esto aplica para un gran número de relaciones de suministro verticales. Esta teoría ha sido desarrollada por Grossman y Hart (1986) y Hart y Moore (1990). Proporciona una justificación racional para extender el alcance de la empresa. Ver también Holmström y Roberts (1998) y Holmström (1999). Para una contribución reciente, ver Hart y Holmström (2010).
12 Ver Dessein (2002) y Alonso, Dessein y Matouschek (2008a).
13 Hay interesantes investigaciones en curso que estudian las anomalías de comportamiento del consumidor y las integran a los modelos de organización industrial. Por ejemplo, Gabaix y Laibson (2006) analizan la miopía del consumidor; Elliaz y Spiegler (2011) los consumidores que consideran conjuntos limitados; Grubb (2009) los consumidores con exceso de confianza; y Heidhues y Köszegi (2008) los consumidores con preferencias dependientes de referencias. Un libro de texto reciente que trata estos temas es Spiegler (2011).
14 Un área prometedora de investigación son las formulaciones alternativas del comportamiento del consumidor. Es probable que surjan ideas nuevas e interesantes, en particular en configuraciones dinámicas donde los consumidores forman hábitos y muestran un comportamiento temporal inconsistente.
15 El bien compuesto hicksiano contiene todos los otros bienes por fuera del mercado bajo consideración. Como estamos interesados en los precios reales, podemos normalizar el precio de una unidad de esta canasta a 1.
16 Note que en otras áreas de la economía (en particular, en la economía internacional y la geografía económica) se utilizan modelos específicos de equilibrio general, donde están presentes algunos de los mecanismos de retroalimentación, pero no todos.
17 Ver Vives (1999).
18 Ver Comisión Europea (1997).
19 Con base en Ching (2010) y Rupali Mukherjee, “Merck’s Zocor price cut a mixed bag for drug costs”, en Times of India, (29 de junio de 2006).
20 Según algunos analistas anónimos, la razón para ello sería que Merck intenta mantener por fuera del mercado al mayor número posible de fabricantes de genéricos (un tema al que volveremos en el capítulo 16).
21 Este modelo también se llama el modelo de Hotelling. Variaciones de este modelo reaparecerán en varios apartados de este libro. En particular, en el capítulo 5 discutiremos la interpretación de la ubicación de los productos y de la desutilidad del consumidor; también abordaremos la elección del producto en este modelo.
22 En el caso de la franja competitiva, podemos pensar en un continuo de empresas heterogéneas restringidas en el resultado cuya función agregada de costos toma la forma C2(q2) y que compiten en precios (ver la sección 3.1 sobre la competencia asimétrica de Bertrand).
23 Como analizaremos en el siguiente capítulo, como ambas mejores respuestas crecen con el otro precio del segmento (de modo que los precios son complementos estratégicos en este modelo de la franja competitiva) y un c más grande desplaza hacia afuera a las dos mejores respuestas, entonces obtenemos el resultado estático comparativo monótono según el cual un mayor c lleva a precios más altos en el mercado.
24 Las orientaciones de la Unión Europea establecen un rango de 5-10%, mientras que las de Estados Unidos fijan un 5%.
25 Con base en Office of Fair Trading (2004).
26 Caso IV/M166 Torras/Sarrio OJ [1992] C58/00 [1992] 4CMLR341.
27 Esto es así, por ejemplo, cuando hay costos de cambio o efectos de red (ver, respectivamente, capítulos 7 y 21).
28 La CE prefiere examinar el nivel de cambio en el índice (que sería el resultado, por ejemplo, de una propuesta de fusión).
29 Ver “The wages of sin”, The Economist, 25 de abril de 2009, p. 76.
Parte II
Poder de mercado
Introducción a la Parte II: poder de mercado
En general, se supone que las empresas maximizan sus beneficios, pero que el entorno de mercado limita su habilidad para explotar a los consumidores. En efecto, si creemos en el paradigma perfectamente competitivo, las empresas terminarán vendiendo sus productos a un precio igual a los costos marginales. En particular, si las empresas son tomadoras de precios y son pequeñas en comparación con la industria, no tendrán ningún poder de mercado.
¿Pero qué pasa si las empresas no son pequeñas en comparación con la industria en donde operan? Ciertamente esto es lo que ocurre con gigantes como Coca-Cola, el Grupo Volkswagen, Samsung, ArcelorMittal, Gazprom, Anheuser-Bush InBev y otras similares. Estas grandes empresas poseen una participación significativa en sus respectivos mercados. Entonces, apenas puede decirse que son tomadoras de precios. Sin embargo, dado que enfrentan la competencia de otras empresas, tampoco pueden considerarse como puras fijadoras de precios, como los monopolios que estudiamos en el capítulo anterior. Aunque estas empresas indudablemente tienen un poder de mercado, también lo tienen sus competidores más pequeños. El poder de mercado —la habilidad de “fijar el precio” o de vender a precios superiores a los costos marginales— se comparte colectivamente en aquellas industrias donde unas pocas empresas compiten entre sí. Estas industrias se llaman oligopolios (del griego “oligo”, que quiere decir “pequeño número”). La gran mayoría de industrias son oligopolios. Los ejemplos que vienen a la mente son las industrias de esas grandes empresas multinacionales que mencionamos arriba: gaseosas, automóviles, teléfonos inteligentes, acero, gas natural, cerveza, etc. Pero si usted mira a su alrededor, se dará cuenta de que un pequeño número de empresas competidoras produce, al menos localmente, la mayoría de los bienes y servicios que usted consume.
La característica distintiva de la competencia oligopolística consiste en que las empresas no pueden ignorar el comportamiento de sus competidores. En efecto, las empresas competidoras existen (esto no es un monopolio) y no son pequeñas (esto no es competencia perfecta). Se sigue que los beneficios de una empresa dependen en últimas de la combinación de las decisiones tomadas por todas las empresas de la industria. Por lo tanto, las decisiones de las empresas no pueden ser óptimas si no tienen en cuenta esta interdependencia. Las empresas deben incorporar en su toma de decisiones la anticipación acerca de la forma en que sus competidores van a actuar y reaccionar ante sus decisiones. Por ello la competencia oligopolística es sinónimo de interacción estratégica.
Como un ejemplo de interacción estratégica, consideremos la industria de DVD por correo. Antes de 2004, Netflix (que fue la primera empresa en lanzar un servicio de suscripción en 1999) era prácticamente la única empresa activa en el mercado. Sin embargo, en 2004 Blockbuster entró a este mercado con acciones agresivas. Fijó sus precios por debajo de los de Netflix y se desató una repentina y amarga competencia cuando Netflix reaccionó bajando aún más sus precios. Lo interesante es que Netflix reconoció que las acciones de su rival la habían tomado por sorpresa. El gerente de Netflix declaró: “Subestimamos la probabilidad y significancia de la competencia… Llegamos con la idea de que si (los competidores) iban a entrar, ya lo habrían hecho en 2002, cuando el mercado era más pequeño, o en 2003”[1]. Aunque la competencia sea potencial (como antes de 2004) o real (como después de 2004), vemos que a las empresas no les conviene ignorarla al tomar sus decisiones.
La teoría de juegos nos proporciona herramientas adecuadas para analizar las situaciones de interacción estratégica. Usaremos estas herramientas ampliamente en este libro.[2] Sin embargo, el análisis de las situaciones oligopolísticas no esperó a que apareciera la teoría de juegos. De hecho, estos análisis se remontan al siglo XIX y están asociados a los nombres de Augustin Cournot (1801-77) y Joseph Bertrand (1822-1900). Estos “economistas” (la palabra no existía en la época) franceses pueden considerarse como los padres de la teoría del oligopolio o, sería más correcto decir, de las teorías del oligopolio. De hecho, no existe una teoría del oligopolio única y comprehensiva. Esto ya quedó claro cuando Bertrand propuso su principal contribución (en 1883) como una crítica a la teoría de Cournot (publicada en 1838). Más bien, lo que existe es una colección de distintos modelos del oligopolio. Como quedará claro pronto, los modelos básicos que repasamos en esta parte del libro proporcionan una amplia gama de predicciones sobre la relación entre la estructura de mercado y el poder de mercado en las industrias oligopolísticas. En un principio, la diversidad de predicciones puede parecer desconcertante, pero simplemente muestra que hay una gran variedad entre las diferentes industrias. En otras palabras, no debería considerarse que las diferentes teorías oligopolísticas compiten entre sí, sino que son relevantes en diferentes industrias o circunstancias.
Nuestra reseña de los modelos básicos del oligopolio comienza en el capítulo 3 con un análisis de escenarios simples, donde suponemos que las empresas toman una única decisión en un momento determinado del tiempo. Allií nos concentramos en los efectos que tiene la variable estratégica, a saber, el precio o la cantidad, en la interacción estratégica y, por lo tanto, en el alcance del poder de mercado. Usted probablemente ya conoce el gran contraste entre las predicciones de Cournot y Bertrand en cuanto a la competencia oligopolística en industrias de bienes homogéneos: mientras que el análisis de Cournot, basado en la competencia en cantidades, concluye que la empresa oligopolista posee poder de mercado en un grado inverso al número de empresas que operan en la industria, el análisis de Bertrand, que se basa en la competencia en precios, muestra que el poder de mercado se desvanece completamente apenas dos empresas compiten en la industria. En el capítulo 3 procuramos entender la diferencia entre competencia en precios y cantidades, y qué escenarios llevan a qué tipo de equilibrio. En cuanto al caso de los DVD por correo, uno podría pensar que en esa industria las empresas competían en precios. De hecho, durante las últimas semanas de 2004 se produjeron una serie de rebajas de precios a medida que Netflix, Blockbuster y Wal-Mart competían por los consumidores, anticipando la posible entrada de Amazon al mercado. Sin embargo, esto no quiere decir que las cantidades no sean una variable estratégica importante. Las empresas también en su habilidad para satisfacer la demanda del consumidor, que tradicionalmente es más importante en el caso de los estrenos que de las películas de catálogo. Si una empresa quiere satisfacer esta demanda sin que los consumidores esperen demasiado tiempo, debe tener un inventario suficiente de las películas recientes.
En el capítulo 4, ampliamos la perspectiva al incorporar la dimensión temporal. En efecto, las empresas deben tomar decisiones en distintos momentos del tiempo. Por lo tanto, necesitamos entender cómo la secuencialidad (una empresa decide antes que otra) afecta la interacción estratégica. También queremos averiguar qué pasa antes y después de que ocurra la interacción estratégica entre un número pequeño de empresas: ¿qué llevó a este pequeño número de empresas (y no más o menos) a entrar a la industria y quedarse? En nuestro ejemplo, Netflix fue la primera empresa que propuso el servicio de alquiler de DVD por correo. Por lo tanto, puede considerarse como la “líder” y Wal-Mart, Blockbuster y Amazon las “seguidoras”. Las empresas seguidoras parecen beneficiarse de poder observar los precios de Netflix antes de fijar sus propios precios (y que Netflix subestimara la amenaza de entrada ciertamente mejoró aún más la posición de las empresas entrantes). Después de la entrada de estas empresas al mercado, la competencia en precios ocurrió varias veces a lo largo del tiempo. Esto dio origen a lo que la prensa llamó la “guerra de precios del DVD”. Uno puede conjeturar que Wal-mart, Blockbuster y Amazon tuvieron en cuenta esta guerra de precios en su decisión de entrada, pues tuvieron que haber predicho los beneficios esperados que podrían tener en este mercado.
¿Qué aprenderá en esta parte del libro?
Usted se familiarizará (o, probablemente, se volverá a familiarizar) con varios modelos básicos de la teoría del oligopolio, incluyendo el modelo de Cournot, el modelo de Bertrand con productos homogéneos, el modelo de Bertrand con productos diferenciados y demanda lineal, modelos con productos diferenciados espacialmente y el modelo Spence-Dixit-Stiglitz de competencia monopolística. Esto le permitirá entender lo que significa el poder de mercado, cómo afecta (y se ve afectado por) el comportamiento de las empresas, y cómo se mide. Usted también podrá diferenciar entre sustitutos estratégicos y complementos estratégicos, escenario de estrategia simultánea versus secuencial, entrada exógena versus endógena y costos irrecuperables exógenos versus endógenos.
1 Borland, J. y Hansen, E. (2004). DVD price wars: How low can they go? CNET News.com (consultado por última vez el 9 de marzo de 2005).
2 Ver el apéndice A para una reseña de los conceptos básicos de teoría de juegos.
| 3 | Competencia imperfecta estática |
Las empresas disponen de varias opciones estratégicas. En los modelos más básicos de interacción estratégica, las empresas escogen una única variable estratégica, cantidad o precio, una sola vez. En muchos mercados, las empresas se consideran fijadoras de precios. Por lo tanto, resulta natural comenzar con el análisis de las empresas fijadoras de precios en un entorno con pocas empresas; así lo hacemos en la sección 3.1. Sin embargo, en otros mercados parece más razonable suponer que las empresas escogen las cantidades antes que los precios; en la sección 3.2 analizamos la competencia en cantidades. Luego comparamos la competencia en precios y cantidades. Primero, en la sección 3.3, mostramos que la competencia en cantidades puede replicarse mediante un modelo de dos etapas donde las empresas escogen su capacidad de producción y luego fijan su precio; también comparamos directamente la competencia en precios y cantidades en un modelo unificado de diferenciación de productos. Segundo, en la sección 3.4, llevamos la comparación entre competencia en precios y cantidades a un nivel más general al introducir los conceptos de “complementos estratégicos” y “sustitutos estratégicos”. Finalmente, en la sección 3.5 discutimos la investigación empírica de las industrias con poder de mercado.
3.1 Competencia en precios
A continuación, analizamos varios modelos de competencia en precios. Comenzamos con el modelo estándar de Bertrand (1883) donde los productos son homogéneos. Luego, extendemos el modelo en dos direcciones: primero, suponemos que las empresas tienen información privada sobre sus costos marginales de producción; segundo, consideramos productos diferenciados.
3.1.1 El modelo estándar de Bertrand
En la versión más simple del modelo de competencia en precios o modelo de Bertrand, hay dos empresas con productos homogéneos y costos marginales constantes c idénticos. Las dos empresas fijan los precios simultáneamente para maximizar sus beneficios. La empresa con el precio más bajo atrae toda la demanda de mercado Q(p), donde p es el precio relevante. Supongamos que, con precios iguales, el mercado se divide de alguna manera, digamos, en α1 y α2 = 1 – α1. Entonces la empresa i enfrenta la demanda

En este modelo simple de Bertrand, existe un único equilibrio en estrategias puras donde ambas empresas fijan el precio igual a los costos marginales, p = c. Para probar este resultado, basta mostrar que, para todas las demás combinaciones de precios, hay al menos una empresa que tiene un incentivo para desviarse. Si pi > pj > c, la empresa i puede incrementar sus beneficios al fijar
si pi = pj > c cada empresa puede incrementar sus beneficios vendiendo a un precio menor que el precio de la empresa rival. Si pi > pj = c, la empresa j puede incrementar sus beneficios aumentando su precio por encima de c y por debajo de pi.
Figura 3.1 Funciones de reacción y equilibrio en el duopolio de Bertrand (con productos homogéneos y costos marginales constantes)

Otra forma útil de mostrar este resultado es mediante las funciones de reacción de las empresas. Como lo muestra claramente el razonamiento anterior, la mejor respuesta de la empresa i es fijar un precio pi justo por debajo del precio pj de su rival para atraer a todos los consumidores y maximizar sus beneficios. Naturalmente, esta regla tiene dos excepciones. Primero, para valores de pj menores al costo marginal c, la empresa i escoge pi = c pues fijar un precio menor al de la empresa j produciría pérdidas. Segundo, definimos pm como el precio que maximiza (p − c)Q(p); es decir, pm es el precio de monopolio.[3] Entonces, para valores de pj mayores que pm, la empresa i escoge pi = pm pues un precio apenas por debajo de pj no maximizaría los beneficios. El recuadro izquierdo de la figura 3.1 muestra la función de reacción de la empresa 1, que denotamos mediante R1(p2), y el recuadro derecho superpone las dos funciones de reacción bajo el supuesto de que el espacio de estrategia de cada empresa es discreto. Por ejemplo, si el precio y los costos marginales deben calcularse en centavos, hay tres equilibrios en estrategias puras, a saber, p1 = p2 = c, p1 = p2 = c + 1 y p1 = p2 = c + 2. En el límite, a medida que la distancia entre dos precios subsecuentes se aproxima a cero, se obtiene que p1 = p2 = c es el único equilibrio de Nash del juego. Note, para referencia futura, que la funciones de reacción de los duopolistas son de pendiente (débilmente) creciente: cuando una empresa aumenta su precio, la mejor respuesta de la otra empresa también es aumentar su precio.[4]
Generalmente se considera que el resultado anterior es una paradoja, pues se trata de un mercado que solamente tiene dos empresas y de todos modos prevalece el resultado competitivo. Esto nos muestra que, bajo algunas circunstancias, la presión competitiva bajo duopolio puede ser lo suficientemente fuerte como para dar lugar a una fijación de precios basada en los costos marginales.
Lección 3.1 En el duopolio de Bertrand de productos homogéneos con costos marginales constantes e idénticos, el equilibrio es tal que las empresas fijan precios iguales a los costos marginales y, por lo tanto, carecen de poder de mercado.
La intuición que subyace a este resultado es clara: las empresas no pueden mantener precios por encima de los costos marginales, porque pequeñas rebajas en los precios pueden llevar a grandes incrementos en las cantidades demandadas y en los beneficios.[5]
Ahora introduzcamos asimetrías de costos en el modelo de Bertrand. En efecto, es posible que las empresas tengan acceso a diferentes tecnologías, lo que resultaría en distintos costos marginales de producción. Como lo describiremos en la Parte VII, esto es lo que por lo general ocurre cuando una empresa obtiene una patente para el uso exclusivo de una tecnología superior. En concreto, supongamos que hay n empresas en el mercado, ordenadas según sus costos marginales ci < ci + 1, i = 1, …, n − 1. Las empresas fijan los precios simultáneamente. Si dos empresas fijan el mismo precio, la empresa más eficiente obtiene toda la demanda. Entonces, cualquier precio p ∈ [c1, c2] es un equilibrio. Sin embargo, note que si existe una pequeña probabilidad de que la empresa menos eficiente obtenga una pequeña participación de mercado, la empresa 2 no fijaría un precio p < c2. Por lo tanto, seleccionamos el equilibrio donde p = c2 como el equilibrio más razonable.[6] En el equilibrio seleccionado, la empresa 1 obtiene beneficios positivos, contrario a lo que ocurre en el modelo simétrico de competencia en precios pura. La empresa 1 se queda con las ganancias de eficiencia en comparación con la siguiente mejor alternativa tecnológica (esto es, la diferencia entre c2 y c1).[7]
Note que, en el equilibrio del juego de Bertrand con costos simétricos, ambas empresas utilizan estrategias débilmente dominadas: fijar un precio más alto no puede empeorar la situación de la empresa, pero, en un caso donde el competidor se desvía de su estrategia de equilibrio de Nash, tal desviación puede valer la pena. Si una empresa enfrenta un competidor con costos desconocidos, parece que la empresa ya no tiene un incentivo para igualar el precio a los costos marginales. A continuación, examinamos este escenario.
3.1.2 Competencia en precios con costos inciertos
Supongamos que cada empresa tiene información privada sobre sus costos marginales. En particular, los costos marginales de cada empresa se obtienen de forma independiente de alguna distribución y las empresas conocen la realización de su propio parámetro de costos, pero no el de sus competidores. Al fijar sus precios, las empresas enfrentan un trade-off entre los márgenes y la probabilidad de ganar la competencia por el mejor trato que pueden ofrecerles a los consumidores. En este escenario, mostraremos que las empresas por lo general fijan el precio por encima de los costos marginales, de modos que obtienen beneficios positivos en equilibrio. El margen precio-costo es decreciente en los costos marginales. Este escenario parece ser un paso natural en el análisis de los modelos de competencia en precios. Da como resultado una situación en la que incluso en el contexto de competencia en precios con bienes homogéneos, todas las empresas en un mercado fijan precios por encima de los costos marginales. El análisis es bastante complejo y por lo tanto puede saltarse en la primera lectura.
Analizamos este resultado en un contexto simple con una demanda de mercado lineal y una distribución uniforme de los costos marginales.[8] Supongamos que n empresas enfrentan la función de demanda de mercado Q(p) = 1 – p y un costo marginal que se obtiene independientemente de la distribución uniforme en [0,1]. Denotemos mediante
el precio más bajo cobrado por los competidores de la empresa
Entonces la empresa i enfrenta la demanda qi = 1 – pi si
si
donde m es el número de empresas que fijan el precio más bajo pi, y qi = 0 si
Resolvemos para el equilibrio de Nash Bayesiano simétrico de este juego, que está dado por una función p*(⋅) que mapea los costos marginales respecto a los precios. Esta función tiene la propiedad de que p*(1) = 1 porque la empresa con costos más altos siempre fijará el precio igual al costo marginal. Por esta razón, no obtenemos nociones adicionales al considerar una función de demanda de tipo a – p con a > 1. Buscamos una función de precios que sea estrictamente creciente en [0, 1] de modo que cada tipo de costo fije un precio diferente.[9] Como una empresa recibe el mismo parámetro de costo que algunos de sus competidores con una probabilidad igual a cero (y los beneficios están limitados), podemos restringir nuestra atención a situaciones donde las empresas tienen parámetros de costo diferentes. Los beneficios esperados de la empresa i son

porque una empresa de tipo ci vende el producto con probabilidad Prob
Debido al supuesto de independencia, esta probabilidad es simplemente el producto de las probabilidades de fijar el precio más bajo en todas las comparaciones por pares con los competidores de la empresa: Prob
Para una empresa tipo ci, tenemos pi = p* (ci) en equilibrio. Por lo tanto, p* – 1 (pj) denota el costo marginal de un competidor que fija pj y sigue la estrategia de equilibrio. Dado de que p* es estrictamente creciente, podemos escribir Prob (pi < p* (cj)) = Prob (p* – 1 (pi) < cj) que, dado que cj está distribuido uniformemente en [0,1], es igual a 1 – p*–1 (pi). En consecuencia, Prob
y cada empresa resuelve el siguiente problema de maximización:

La condición de primer orden de la maximización de beneficios es

En un equilibrio simétrico, p*(ci) = pi y, por lo tanto, ci = p*–1 (pi). También notamos que la derivada de la función inversa de fijación de precios es la inversa de la derivada. Por lo tanto, podemos escribir la ecuación anterior como

Dividiendo por [1 – ci]n– 2 y reordenando los términos obtenemos la ecuación diferencial

Supongamos que la solución de esta ecuación tiene la forma p*(ci) = a + bci. Tomando en cuenta que p*′(ci) = b y sustituyendo, obtenemos una ecuación en a, b, n y ci. La única solución admisible es a = 1/(n + 1) y b = n/(n + 1). El programa de precios está dado entonces por

Para verificar que este es efectivamente el equilibrio único, notamos que la demanda es

Para precios pi con 1/(n + 1) < pi < 1. Por lo tanto, para este conjunto de precios, el problema de maximización de la empresa i es

En efecto, la única solución a este problema está dada por la ecuación (3.1).
El equilibrio tiene varias propiedades. Primero, todas las empresas (salvo la empresa con ci = 1) fijan los precios por encima del costo marginal. El margen precio-costo aumenta con la eficiencia de la empresa. Note también que el precio de equilibrio resultante
que pagan los consumidores, donde
disminuye con el número de empresas, incluso si el costo más bajo del mercado no cambia. En otras palabras, un mayor número de empresas lleva a un resultado más competitivo porque incrementa la presión competitiva en el mercado. Adicionalmente, conduce a un costo esperado más bajo para la empresa más eficiente. Esto amplifica el efecto de un incremento del número de empresas en el precio de equilibrio. De manera correspondiente, la producción total de la industria aumenta con el número de empresas (aunque siempre es una empresa la que está activa). En el límite, a medida que n tiende a infinito, el precio converge a los costos marginales. Al respecto, el modelo proporciona resultados cualitativamente similares a los del modelo de Cournot (ver sección 3.2). Resumimos nuestro hallazgo principal en la siguiente lección.
Lección 3.2 En el modelo de competencia en precios con producto homogéneos e información privada sobre los costos marginales, las empresas fijan el precio sobre los costos marginales y obtienen beneficios esperados estrictamente positivos en equilibrio. Un número mayor de empresas en la industria lleva a menores márgenes precio-costo, mayor producción y menores beneficios. A medida que el número de empresas tiende a infinito, se alcanza el límite competitivo
En contraste con un modelo de Cournot (y con los modelos de competencia en precios con búsqueda por parte de los consumidores que se analizarán en el capítulo 7), incluso a pesar de que todas las empresas activas fijen su precio por encima de los costos marginales, solamente la empresa más eficiente tiene ingresos estrictamente positivos. En otras palabras, las empresas fijan los precios por encima de los costos marginales, pero todas salvo una no generan ingresos en cualquier momento del tiempo. Aunque parece que esto no se cumpliera en los mercados reales debido a otras fricciones de mercado (ver, en particular, la Parte III), creemos que este modelo tiene un atractivo intuitivo: las empresas que listan sus productos, por ejemplo, en el Mercado de Amazon, a precios altos, solamente pueden esperar tener beneficios si las empresas más eficientes se ausentan. El presente modelo proporciona una razón para explicar por qué estas empresas con costos altos siguen funcionando a pesar de esto: es posible que la oferta más eficiente se haya agotado de forma que solamente quedan las alternativas de precios altos. Si estos mercados funcionan a lo largo del tiempo y las empresas sufren choques de costos repetidamente, los resultados del modelo son compatibles con variaciones de precio a lo largo del tiempo y con una identidad cambiante de la empresa más eficiente.
3.1.3 Competencia en precios con productos diferenciados
Si bien la competencia en precios pura elimina cualquier tipo de márgenes que no se deban a costos más bajos, los competidores pueden evitar la competencia intensa si ofrecen productos que no son sustitutos perfectos. Si los productos solamente son sustitutos imperfectos entre sí, el mercado se caracteriza por la diferenciación de productos. En este caso, la demanda puede responder suavemente a los cambios de precios. Como vimos en el capítulo anterior, Merck y otros extitulares de patentes no fijan los precios al nivel de los costos marginales y, por lo general, cobran un extra sobre el precio de los genéricos. Si leer este libro le da dolor de cabeza y decide comprar Aspirina®, quizás quiera recordar que es más costosa que comprar una pastilla con la misma composición química, pero que se vende con un nombre diferente. Aquí, la diferenciación de productos está presente incluso a pesar de que la composición física de los productos es la misma. Muchas empresas por fuera de las industrias farmacéuticas también han reconocido desde hace mucho tiempo la necesidad de diferenciar sus productos de los de sus competidores, con el fin de incrementar su poder de mercado.[10] Nuestro siguiente caso ilustra este comportamiento.
Caso 3.1 Bananos y naranjas
Frutas como los bananos y las naranjas pueden parecer un mal ejemplo para ilustrar la idea de la diferenciación de productos. Sin embargo, la marca Sunkist lleva más de 100 años en el mercado. Hace mucho tiempo, los cultivadores californianos de cítricos decidieron vender sus productos de una forma distinta y crearon la marca registrada Sunkist. Esto les permitió promocionar sus productos sin que los confundieran con la competencia. Otras empresas han seguido su ejemplo. Por ejemplo, los bananos de marca Chiquita se venden a un precio más alto. Sunkist y Chiquita lograron convencer a los consumidores de que su marca ofrece ciertas características, tales como sabor y frescura, que sus competidores no pueden garantizar.[11]
Ahora seguimos con un análisis formal de la diferenciación de productos y para ello usamos de nuevo la línea de Hotelling que introducimos en el modelo de la empresa dominante en el capítulo 2; este es el denominado modelo de Hotelling. Supongamos que dos productos (1 y 2) se ubican en los extremos del intervalo [0,1]. Las empresas tienen costos marginales de producción c constantes e idénticos y maximizan sus beneficios πi = (pi – c) Qi (pi, pj). Los consumidores se distribuyen uniformemente en el intervalo unitario e incurren en una desutilidad al viajar a la ubicación del producto, desutilidad lineal en distancia. La utilidad indirecta de un consumidor se escribe como r – τ |li − x| − pi si el consumidor compra una unidad del producto i. Unidades adicionales de este producto no incrementan la utilidad del consumidor. Adicionalmente, un consumidor está interesado en exactamente uno de los productos. La decisión de compra del consumidor x resuelve maxi=1,2{r – τ|li − x|− pi}. Para precios tales que ambas empresas están activas, existe exactamente un consumidor indiferente que se define por

Por lo tanto, la demanda de la empresa 1 está compuesta por todos los consumidores a la izquierda de la demanda de la empresa 2 está compuesta por todos los consumidores a la derecha Para una masa 1 de consumidores, las funciones de demanda son

Entonces, las funciones de beneficios se convierten en

La condición de primer orden de la maximización de beneficios es

Resolviendo la anterior ecuación para pi, obtenemos la función de reacción de la empresa i:

Que es de pendiente ascendente como en nuestro modelo previo de competencia de Bertrand con producto homogéneos.
En la intersección de las dos funciones de reacción, encontramos los precios de equilibrio: pi = pj = c + τ. Esto demuestra que, debido a la diferenciación de productos, cada empresa enfrenta una función de demanda que no es perfectamente elástica en función del precio. Entre más productos estén diferenciados, es decir, entre mayor sea τ, mayor será el margen precio-costo de las empresas en equilibrio.
Lección 3.3 Si los productos están más diferenciados, las empresas tienen mayor poder de mercado
El análisis anterior se realizó bajo el supuesto implícito de que todos los consumidores prefieren comprar el producto; es decir, no consideramos la decisión de participación de los consumidores. Introduzcamos la posibilidad de abstenerse de comprar un producto en el mercado, en cuyo caso la utilidad del consumidor que se excluye se fija en 0. Entonces, para un τ lo suficientemente grande, la restricción de participación de algunos consumidores se viola. Se sigue que para valores altos de τ, las empresas tienen poder de monopolio (local): cada empresa fija el precio de monopolio e ignora la presencia de la otra empresa.
Los duopolios con competencia en precios no solamente aparecen en los libros, sino que de vez en cuando aparecen en el mundo real, como lo demuestra el siguiente caso.
Caso 3.2 Airbus vs. Boeing y el mercado de las aeronaves de fuselaje ancho [12]
Actualmente, el mercado para los aviones comerciales grandes está dominado por dos empresas: Boeing, de Estados Unidos, y Airbus, de Europa. Por lo tanto, puede describirse como un duopolio, y es probable que siga siéndolo durante los próximos años, a pesar de su gran rentabilidad (se estima que el mercado valdrá 2.6 billones de dólares durante las próximas dos décadas). Existen candidatos potenciales a entrar. China y Rusia necesitan reemplazar los antiguos Tupolevs y otros aviones rusos que vuelan en ambos países, pero no quieren depender de Boeing o Airbus sin intentar primero desarrollar sus propias industrias. Sin embargo, estos dos países enfrentan barreras de entrada enormes: (i) desarrollar un nuevo tipo de aeronave vale hasta 10.0000 millones de dólares; (ii) a Boeing y Airbus les tomó décadas establecer estándares de seguridad y confiabilidad, mientras que los fabricantes rusos y chinos tienen una reputación de mal control de calidad.
Aunque este mercado proporciona un buen ejemplo de un duopolio, no es tan claro que la competencia en precios lo describa adecuadamente. Los modelos de competencia en precios pura que hasta ahora hemos analizado no logran capturar una característica importante de este mercado, a saber, que las restricciones de capacidad pueden llevar a retrasos. Por ejemplo, el Airbus A380 sufrió una serie de demoras y finalmente se lanzó con dos años de retraso respecto a su cronograma original. Boeing también tuvo que posponer el lanzamiento de su avión Dreamliner (B787) en 2007-8. Esto sugiere que las restricciones de capacidad pueden desempeñar un rol. Analizamos este tema formalmente en la sección 3.3.
A continuación, ampliamos el análisis a un entorno de competencia localizada con n empresas. Supongamos que las empresas están situadas de forma equidistante en un círculo con circunferencia 1 y los consumidores se distribuyen uniformemente sobre este círculo. Este es el llamado modelo de Salop.[13] La toma de decisiones de los consumidores es semejante a la del modelo de Hotelling: los consumidores compran como máximo una unidad de producto y se lo compran a la empresa que les ofrece el menor “precio generalizado”, esto es, el precio aumentado por el costo de transporte. Suponemos que el costo de transporte es τ. Por lo tanto, la decisión de compra del consumidor x resuelve
donde las empresas k = i, i + 1 son las empresas entre las cuales se ubica el consumidor x y donde la ubicación de la empresa k es lk = k/n. El consumidor
a quien le resulta indiferente escoger entre las empresas i e i + 1 se define como

Por analogía, podemos identificar al consumidor a quien le resulta indiferente escoger entre la empresa i y su empresa vecina i – 1, como

La empresa i atrae a todos los consumidores localizados entre
Dado que las empresas están ubicadas asimétricamente, nos enfocamos en un equilibrio simétrico donde las empresas cobren el mismo precio p. Por lo tanto, al fijar pi–1 = pi+1 = p en las anteriores fórmulas, calculamos la demanda para la empresa i como

Suponiendo que todas las empresas tienen los mismos costos de producción marginales constantes c, podemos escribir el programa de maximización de la empresa como

La condición de primer orden nos da 1/n + (p – 2pi + c)/τ = 0. Al fijar pi = p obtenemos

lo que es análogo al resultado que obtuvimos en el modelo de Hotelling. Un parámetro adicional, el número de empresas, también afecta el resultado de equilibrio. Un mayor número de empresas lleva a sustitutos más cercanos en el círculo. Esto incrementa la presión competitiva. A medida que el número de empresas tiende a infinito, los precios convergen a los costos marginales.
3.1.4 Competencia asimétrica con productos diferenciados
En los modelos previos, las empresas no producían el mismo producto, pero estos productos eran simétricos en el sentido en que los incentivos de cada empresa no dependían de si se llamaba empresa i o j. Sin embargo, en algunos casos, los productos no solo se diferencian horizontalmente, sino que un producto puede ser de calidad superior u ofrecer características adicionales.
Supongamos que las empresas operan en el mismo entorno que en el anterior modelo de Hotelling, pero que la utilidad indirecta de un consumidor es vi = ri − τ |li − x| − pi. Anteriormente teníamos que r1 = r2. Ahora supongamos que la disposición a pagar por el producto 1 es más alta que la disposición a pagar por el producto 2 en la ubicación ideal li (i.e., r1 > r2), pero que, para algunos consumidores, el producto 2 es más atractivo que el producto 1 (esto es, r2 + τ > r1). Aquí, los productos se diferencian horizontalmente pero el producto 1 es de calidad superior y ofrece características adicionales que tienen el mismo valor para todos los consumidores.[14] El consumidor indiferente está dado por

Dado que
las funciones de beneficios se convierten en

La condición de primer orden de la maximización de beneficios de la empresa i (sobre el rango de precios tal que la demanda es estrictamente positiva para ambas empresas) es

Resolviendo el sistema de dos ecuaciones lineales, obtenemos

Observamos que la empresa de alta calidad, la empresa 1, fija un precio más alto; la diferencia de precio entre las empresas es
Por lo tanto, en equilibrio, la demanda de la empresa 1 es

y de forma correspondiente para la empresa 2. Note que la demanda es estrictamente positiva también para la empresa de baja calidad (bajo el supuesto r2 + τ > r1). Sin embargo, en equilibrio la empresa de alta calidad tiene una demanda mayor que la empresa de baja calidad.
Para maximizar el bienestar (medido como el excedente total), los precios deben ser iguales al costo marginal. Al introducir p1 = p2 = c en la expresión (3.2), obtenemos la asignación socialmente óptima

que muestra que el ordenamiento de la demanda también es válido para la solución que maximiza el bienestar.
Ahora podemos preguntarnos si el número de consumidores atendidos por la empresa 1 es suficiente socialmente. Se observa inmediatamente que
la demanda de equilibrio de la empresa 1 es muy baja desde un punto de vista social. Esto se debe a que la empresa 1 fija un precio más alto que la empresa 2 bajo fijación estratégica de precios. Esta es una característica general de la competencia imperfecta. Note que en vez de considerar un modelo en el que la empresa i ofrece un producto más atractivo, podemos analizar una situación donde la empresa i produce a costos más bajos. Nuestro hallazgo se vería confirmado bajo el siguiente supuesto alternativo: la empresa de bajo costo vende muy pocas unidades desde una perspectiva de bienestar.
Lección 3.4 Bajo competencia imperfecta, la empresa con mejor calidad o menores costos marginales vende muy pocas unidades desde una perspectiva de bienestar
Si un planeador social quisiera corregir esta ineficiencia, necesitaría subsidiar a la empresa de alta calidad (o costos bajos) o ponerle impuestos a la empresa de baja calidad (o costos altos). Esto parece contrario a los programas gubernamentales que protegen a las empresas débiles.
3.2 Competencia en cantidades
En esta sección analizamos situaciones donde las empresas fijan las cantidades, tal como lo analizó por primera vez Cournot (1838). El precio despeja el mercado y, por lo tanto, es igual a la demanda inversa, p = P(q), donde q es la producción total en la industria. Podríamos preguntarnos de dónde viene ese precio p. En los mercados reales, generalmente observamos algún tipo de fijación de precios, lo que hace que resulte difícil proporcionar una interpretación literal de la competencia de Cournot. Sin embargo, a veces un subastador fija los precios a nombre de las empresas. Si hay un pequeño número de grandes jugadores que tienen a cargo la mayor parte de la producción de la industria, estas empresas pueden comprometerse a llevar cierta cantidad de este producto al mercado. Es posible que un rematador (por simplicidad, suponemos que no cobra por las transacciones de mercado) realice el proceso de despeje del mercado, hallando el precio más alto al que se venderían la totalidad de las unidades. La asignación de equilibrio resultante es equivalente entonces al resultado del juego de fijación de cantidades.
Comenzamos nuestro análisis del modelo de Cournot con el caso simple de un oligopolio que enfrenta una demanda lineal para un producto homogéneo y que produce con costos marginales constantes (Subsección 3.2.1). Con el fin de lograr resultados adicionales, extendemos el escenario inicial usando funciones generales de costos y demanda (Subsección 3.2.2).
3.2.1 El modelo lineal de Cournot
Consideramos un mercado de productos homogéneos con n empresas, donde la empresa i fija qi. La producción total es entonces q = q1 + ··· + qn. El precio de mercado está dado por la demanda inversa lineal P(q) = a − bq (con a, b > 0). Supongamos también que las funciones de costos son lineales: Ci (qi) = ci qi (con 0 ≤ ci < a ∀i = 1, …, n). Primero resolvemos el modelo en el caso más general, para cualquier número potencial de empresas heterogéneas (ci ≠ cj para cualquier i ≠ j). Luego usamos este análisis general en dos casos específicos: un duopolio (n = 2) y un oligopolio simétrico (ci = c∀i).
Oligopolio de Cournot con empresas heterogéneas
Denotemos mediante q− i ≡ q − qi la suma de las cantidades producidas por todas las empresas menos la empresa i. Entonces la demanda inversa puede resescribirse como

Como la empresa i conjetura que las otras empresas no modificarán su decisión sobre la cantidad, independientemente de lo que ella misma decida producir (esto se conoce como la conjetura de Cournot), la función di (qi; q– i) puede verse como la demanda residual que enfrenta la empresa i. Claramente, si la empresa i espera que la cantidad total de las otras empresas se incremente, enfrenta una demanda residual más baja, como lo ilustra la figura 3.2.
Figura 3.2 Demanda residual para un oligopolista de Cournot

De acuerdo con esto, entonces la empresa i producirá una cantidad menor. A continuación, confirmamos esta intuición analíticamente. La empresa i escoge qi para maximizar sus beneficios πi = (a − b (qi + q−i)) qi − ciqi, que también pueden escribirse como di (qi; q−i) qi − ciqi, lo que significa que la empresa i actúa como un monopolista en su demanda residual. La condición de primer orden de la maximización de beneficios se expresa como

O, resolviendo para qi, como

La expresión (3.4) proporciona la función de mejor respuesta (o reacción) de la empresa i. Verificamos que la función de mejor respuesta tiene pendiente descendente: ante una mayor producción de las empresas rivales (un mayor q–i), la empresa i reacciona de manera óptima disminuyendo su propia cantidad (qi (q–i) disminuye). Esto se ilustra abajo, para el caso del duopolio, en la figura 3.3.
Figura 3.3 Duopolio de Cournot

En el equilibrio de Cournot, la Ecuación (3.4) se cumple para cada una de las n empresas. En otras palabras, cada empresa “produce su mejor respuesta” ante las decisiones de las otras empresas. Sumando las ecuaciones (3.4) para las n empresas, obtenemos

Por definición, ∑i qi = q y se entiende fácilmente que ∑iq–i = (n – 1) q. Si denotamos ∑i ci mediante C, podemos reescribir la ecuación anterior como

Si introducimos q* (esto es, la cantidad total producida en el equilibrio de Cournot) en la ecuación (3.4), encontramos la cantidad que la empresa i produce en el equilibrio de Cournot (donde C–i ≡ ∑j≠i cj):

Evaluada en el equilibrio, la condición de primer orden (3.3) puede reescribirse como
De esto se sigue que los beneficios de equilibrio de la empresa i se calculan como[15]

Observamos que
disminuye con ci y aumenta con c–i, lo que nos permite formular la siguiente lección.
Lección 3.5 En el modelo lineal de Cournot con productos homogéneos, los beneficios de equilibrio de una empresa aumentan cuando la empresa se vuelve relativamente más eficiente que sus rivales (esto es, todo lo demás constante, cuando sus costos marginales descienden o cuando los costos marginales de cualquiera de sus rivales aumentan).
En el análisis anterior estaba implícito el supuesto de que el equilibrio es interior, en el sentido en que todas las empresas consideran óptimo estar activas en equilibrio. Esto es así si, para todas las empresas i, se tiene que
que es equivalente a ci ≤ (1/n)(a + C–i). Si ordenamos a las empresas según sus costos marginales (ci ≤ ci+1, i = 1, …, n – 1), la última desigualdad es la más estricta para la empresa n. Por lo tanto, lo que dice la condición para un equilibrio interno es que la empresa menos eficiente no puede ser “demasiado ineficiente” en comparación con las empresas rivales (es decir, su costo marginal debe ser lo suficientemente bajo).
Duopolio de Cournot
Con el fin de ilustrar los resultados previos, tanto analítica como gráficamente, analizaremos brevemente de nuevo el caso del duopolio. Utilizando la expresión (3.4), podemos escribir el sistema de funciones de reacción:

La solución de este sistema proporciona las siguientes cantidades de equilibrio de Nash:

Dejaremos que el lector calcule los beneficios de equilibrio y verifique que correspondan a la fórmula general dada por la expresión (3.6). Si suponemos que c1 ≤ c2, la condición para un equilibrio interno es c2 ≤ (a + c1)/2.[16]
La figura 3.3 ilustra claramente nuestros resultados. Primero, se muestra que las funciones de reacción de las dos empresas tienen pendiente descendente. Segundo, el supuesto según el cual c1 < c2 implica que en equilibrio la empresa 1 produce una cantidad mayor (y logra beneficios más altos) que la empresa 2. Tercero, con c1 constante, observamos que la desventaja de la empresa 2 se amplía cuando sus costos marginales aumentan de
la función de reacción de la empresa 2 se desplaza hacia abajo y el equilibrio se mueve hacia arriba a lo largo de la función de reacción de la empresa 1. La empresa 2 sigue activa (esto es,
) en la medida en que el intercepto vertical de la función de reacción de la empresa 2 esté por encima del intercepto vertical de la función de reacción de la empresa 1, o
que es equivalente a 
Oligopolio simétrico de Cournot
Más adelante en este libro, con frecuencia supondremos para simplificar que las empresas son simétricas ex ante en la medida en que todas tienen la misma estructura de costos. En el caso de costos marginales constantes, esto implica suponer que ci = c para todo i. Luego, usando la expresión (3.5), obtenemos la cantidad producida por cualquier empresa en el equilibrio de Cournot como

La cantidad total y el precio de mercado son iguales a

Se sigue que el margen de ganancia (o índice de Lerner) en el equilibrio del modelo de Cournot (lineal simétrico) es igual a

Si dejamos que aumente el número de empresas (n), obtenemos los siguientes resultados de estática comparativa: (i) la cantidad individual disminuye; (ii) la cantidad total aumenta; (iii) el precio de mercado disminuye; (iv) el margen de ganancia disminuye. Además, si dejamos que el número de empresas tienda a infinito, observamos que el margen de ganancia tiende a cero, lo que significa que el poder de mercado se desvanece.
Lección 3.6 El modelo de Cournot (lineal simétrico) converge a competencia perfecta a medida que aumenta el número de empresas.
La idea detrás de este resultado es sencilla: a medida que el número de empresas aumenta, cada empresa ve que su influencia en el precio de mercado disminuye y, por lo tanto, está más dispuesta a expandir su producción. Como resultado, el precio de mercado disminuye a medida que aumenta el número de competidores de Cournot. Se puede mostrar que este resultado sigue siendo válido en contextos más generales que el más específico aquí considerado.[17]
3.2.2 Implicaciones de la competencia de Cournot
Consideremos ahora una función general de demanda inversa, P(q), y funciones generales de costos Ci(qi). Escribimos los beneficios de la empresa i como

Cada empresa maximiza sus beneficios respecto a su propia producción. La condición de primer orden de la maximización de beneficios es entonces
Definiendo αi = qi/q como la participación de mercado de la empresa i y recordando que la elasticidad precio de la demanda inversa es 1/η = − P′(q)q/P(q), podemos reescribir la condición de primer orden de la maximización de beneficios como

Este es la fórmula básica de fijación de precios de Cournot.
Lección 3.7 En el modelo de Cournot, el margen de ganancia de la empresa i es mayor cuanto más grande sea la participación de la empresa i y menos elástica sea la demanda de mercado.
Por lo tanto, el modelo de Cournot proporciona la siguiente predicción empíricamente demostrable: en un mercado dado, entre más grande sea una empresa, mayor margen de ganancia deberá tener. Si suponemos que los costos son convexos, C″(qi) ≥ 0, una condición suficiente para que exista un equilibrio de Cournot es que P′(q)qi sea decreciente en qi. Esta condición es equivalente a

que es la condición de sustituibilidad estratégica, tal como se definirá más adelante. Si la derivada cruzada es en efecto negativa, entonces las funciones de mejor respuesta son de pendiente negativa.
En el modelo de Cournot con costos marginales constantes (Ci (qi) = ci qi), las condiciones de primer orden de la maximización de beneficios pueden reescribirse como

Los beneficios en equilibrio son (p − ci) αi Q(p) donde p es el precio de equilibrio bajo competencia de Cournot. Podemos escribir los beneficios de toda la industria de dos formas equivalentes:

Donde la segunda línea utiliza las condiciones de primer orden, p − ci = αip/η. Igualando las dos expresiones alternativas y reordenando los términos, obtenemos

Recordamos del capítulo anterior que IH denota el índice de Herfindahl, que mide el grado de concentración de la industria. Entonces, observamos que el índice de Lerner promedio (ponderado por las participaciones de mercado) es proporcional al índice de Herfindahl. Esto quiere decir que, en el modelo lineal de Cournot, hay una relación uno a uno entre el poder de mercado y la concentración. En la medida en que el modelo lineal de Cournot con costos marginales constantes es una buena descripción de los mercados reales, esto implica que calcular el índice de Herfindahl y estimar la elasticidad precio de la demanda permite calcular el margen de ganancia promedio (o índice de Lerner promedio) en el mercado.
Lección 3.8 En el modelo lineal de Cournot con productos homogéneos, el índice de Herfindahl es una medida apropiada del poder de mercado, pues captura el margen de ganancia promedio en equilibrio.
3.3 Competencia en precios vs. competencia en cantidades
Si juntamos los resultados de las dos secciones anteriores, observamos marcadas diferencias entre las competencias en precios y cantidades. En efecto, consideremos un mercado con demanda lineal, es decir, Q(p) = a − p. Supongamos que en este mercado operan dos empresas y que tienen los mismos costos marginales de producción constantes c1 = c2 = c. En el modelo de Bertrand, bajo fijación simultánea de precios, tenemos que p1 < p2 implica π2 = 0 y π1 = (p1 − c)(a − p1), y lo contrario para p1 > p2. En p1 = p2, con la regla de desempate según la cual cada empresa atrae la mitad de la demanda, π1 = (1/2)(p1 − c)(a − p1) y π2 = (1/2)(p2 − c) (a − p2). El equilibrio de Bertrand es entonces p1 = p2 = c. La producción en este mercado es igual a la producción en un mercado perfectamente competitivo,
y los beneficios de las empresas son cero,
Ahora, contrastemos estos resultados con los obtenidos bajo competencia de Cournot. En este caso, fijando b = 1 y n = 2 en la expresión (3.7), encontramos fácilmente que
Entonces, los competidores de Cournot producen menos que los competidores de Bertrand. Como resultado, el margen de ganancia es positivo,
y las empresas obtienen beneficios de equilibrio positivos, 
Lección 3.9 En el caso del producto homogéneo, el precio es más alto, la cantidad es menor y los beneficios son mayores bajo competencia en cantidades que bajo competencia en precios.
En el resto de esta sección, queremos refinar la afirmación anterior mediante una comparación más profunda entre la competencia en precios y en cantidades. Primero, relajaremos una de los supuestos del modelo de Bertrand, y supondremos, de forma más realista, que las empresas pueden enfrentar capacidades limitadas de producción. En este marco, mostraremos que la competencia en cantidades puede simularse mediante un modelo de dos etapas donde las empresas escogen su capacidad de producción y luego fijan el precio. Segundo, compararemos directamente la competencia en precios y en cantidades en un modelo unificado de diferenciación del producto. Finalmente, trataremos de identificar características de la industria que nos permitan decidir si la competencia en precios o en cantidades es la forma más apropiada de modelarla.
3.3.1 Capacidad limitada y competencia en precios
El modelo de Bertrand afirma que las empresas pueden satisfacer cualquier demanda a costos marginales constantes. Esto quiere decir que no tienen restricciones de capacidad. Para una gran parte de la producción industrial el supuesto de costos unitarios constantes (o incluso decrecientes) puede ser un supuesto adecuado. Sin embargo, esto solamente es válido mientras la capacidad no se utilice del todo. Aumentar la producción más allá de los límites de la capacidad con frecuencia es prohibitivamente costoso, de manera que, a corto plazo, una empresa debe respetar esas decisiones de capacidad. Edgeworth (1897) fue el primero en realizar esta crítica al modelo de Bertrand. Un ejemplo concreto relacionado con las ventas al por menor es que estos los vendedores minoristas deben ordenar los productos con suficiente anterioridad; después deben respetar los límites de capacidad al momento de fijar los precios.[18] El caso 3.3 proporciona otro ejemplo.
Caso 3.3 Cuando las decisiones sobre la capacidad condicionan las decisiones sobre el precio en la industria de alquiler de DVD por correo
Recuerde el caso de la industria de alquiler de DVD por correo que describimos en la introducción.[19] Mencionamos que, en cualquier momento, la demanda de películas nuevas es mayor que la demanda de películas que salieron, por ejemplo, seis meses o un año atrás. Para satisfacer esta demanda más elevada, empresas como Netflix o Blockbuster deberían mantener un inventario extra de copias de las últimas películas. Sin embargo, estas copias también son más costosas. Esto ha llevado a que las empresas desarrollen una interfaz para el usuario y esquemas de precios para direccionar a los suscriptores a que alquilen películas viejas y no nuevas. Esto muestra que la decisión sobre las capacidades costosas precede y condiciona las decisiones sobre precios. Un argumento similar nos permite entender por qué los vuelos son mucho más caros alrededor de Navidad: más gente quiere viajar en esa época del año, pero la capacidad es fija (es decir, en todos los aviones hay un número fijo de sillas y los aeropuertos pueden recibir un número determinado de vuelos por día). También se entiende por qué la industria de transporte aéreo de pasajeros ha inventado la práctica de “la administración de los rendimientos (o ingresos)”, que es una forma de discriminación de precios (ver Parte IV) adaptada a situaciones con capacidades fijas, pero demanda fluctuante (por ejemplo, el transporte aéreo, la hotelería o el alquiler de automóviles). El principio subyacente de la administración de los rendimientos puede resumirse de la siguiente forma: fijar el precio exacto, para vender el producto exacto, al cliente exacto, en el momento justo. De nuevo, las decisiones sobre capacidad y precio están vinculadas estrechamente.
Para aproximarnos a estos mercados, consideramos que las empresas pueden pre-comprometerse con una capacidad de producción, antes de entrar a competir en precios. Veremos que, bajo un número de supuestos, este modelo de capacidad-después-precios conduce al mismo resultado que el modelo de Cournot de competencia en cantidades. También discutiremos lo que ocurre cuando se relajan estos supuestos.
El modelo
Para establecer este resultado, estudiamos el siguiente juego de dos etapas:[20] en la primera etapa, las empresas determinan las capacidades simultáneamente; en la etapa 2, las empresas fijan los precios pi simultánemente. Suponemos que el costo marginal de la capacidad es c y que se incurre en él en la primera etapa; luego, una vez instalada la capacidad, el costo marginal de producción en la segunda etapa es cero. Bajo estas condiciones, caracterizamos el equilibrio perfecto en subjuegos. Esto implica que, en la etapa 1, las empresas son conscientes de que su decisión sobre la capacidad puede afectar los precios de equilibrio. Las empresas no solamente conocen su propia decisión sobre su capacidad, sino que también suponemos que observan la decisión de los competidores sobre su capacidad. Para muchos productos industriales, este es un supuesto apropiado dado que los tamaños de las fábricas son conocidos. Este supuesto puede ser más problemático en el caso de los minoristas, aunque es apropiado en algunos casos. Por ejemplo, si se piensa en un mercado campesino local, los vendedores pueden observar fácilmente las restricciones de capacidad de los competidores.
Al permitir que existan restricciones de capacidad, es bastante posible que una empresa fije un precio tan bajo que la cantidad demandada a ese precio exceda su oferta. Esto implica que algunos consumidores se quedarán sin producto. Supongamos que hay una segunda empresa en el mercado que ofrece el producto a un precio más alto. ¿Quién obtendrá el producto al precio más bajo y quién no? En este momento debemos realizar supuestos sobre el esquema de racionamiento. Suponemos que hay racionamiento eficiente, esto es, que los consumidores dispuestos a pagar más obtienen primero el producto. Podemos proporcionar dos justificaciones para este esquema de racionamiento. Si hay racionamiento, los productos se asignarán de acuerdo con el orden en la fila. Supongamos que cada consumidor demanda 0 o 1 unidades. Entonces, los consumidores con mayor disposición a pagar estarán de primeros en la fila. De modo alternativo, independientemente de la forma en que se asigna un producto que tiene exceso de demanda, puede haber mercados secundarios que funcionan sin costos; entonces, los consumidores con mayor disposición a pagar les revenderán a los consumidores con una alta disposición a pagar. Por lo tanto, los consumidores con una alta disposición a pagar nunca se quedarán sin producto.[21]
La figura 3.4 ilustra el racionamiento eficiente. El consumidor con la mayor disposición a pagar compra la primera unidad, el segundo consumidor con la siguiente disposición más alta compra la siguiente unidad, y así sucesivamente. Así, si la empresa 1 tiene una capacidad de
unidades, estas unidades se les venden a los
consumidores con la mayor disposición a pagar. Si p1 < p2 es tal que la cantidad
es insuficiente para satisfacer a todos los consumidores, de modo que
entonces algunos consumidores no obtendrán el producto y habrá una demanda residual positiva para la empresa 2 (este no será el caso en el modelo de Bertrand puro, pues en él la capacidad nunca es vinculante).
Figura 3.4 Racionamiento eficiente con capacidades limitadas

Primero queremos analizar el juego de fijación de precios para capacidades dadas. Antes de hacerlo, conviene observar que una empresa nunca fija una capacidad muy grande pues la capacidad es costosa. Para ser precisos, una empresa nunca fijará una capacidad tal que sus ingresos sean menores que los costos, independientemente de la decisión de sus competidores. Tomando la demanda lineal Q(p) = a – p, los ingresos máximos de una empresa son maxq q(a – q) = a2/4; la cantidad entonces es q = a/2. En la etapa 1, los costos tienen que ser menores que los ingresos máximos,
Por lo tanto, la decisión para escoger la capacidad que maximiza los beneficios debe satisfacer

Ahora analizamos la etapa de fijación de precios para capacidades que satisfacen la desigualdad anterior. Si la empresa 1 ofrece el producto a un precio más bajo, la empresa 2 enfrenta la siguiente demanda residual para el producto 2:

Por lo tanto, para p1 < p2, los beneficios son

Ahora queremos probar que el equilibrio en la segunda etapa del juego es tal que ambas empresas fijan el precio que despeja el mercado:
(efectivamente este precio despeja el mercado dado que iguala oferta y demanda, esto es, la capacidad total). Este resultado es válido siempre y cuando el parámetro de demanda a no sea demasiado grande; en particular, imponemos la siguiente condición:

Para probar este resultado, procedemos de la siguiente manera: suponiendo que p1 = p*, necesitamos mostrar que p2 = p* es una mejor respuesta; esto es, la empresa 2 no puede obtener beneficios más altos al fijar un precio más bajo o más alto que p*. Primero, resulta fácil ver que fijar un precio más bajo, p2 < p*, no es una desviación rentable. En efecto, a p1 = p2 = p* la empresa 2 vende toda su capacidad
Al bajar su precio, la empresa 2 aumentaría la demanda para su producto, pero no podría satisfacer esta demanda adicional porque su capacidad está restringida. Por lo tanto, la empresa 2 vendería la misma cantidad que antes, pero a un precio más bajo, lo que disminuiría sus beneficios.
Segundo, sabiendo que la empresa 1 tiene una restricción de capacidad, la empresa 2 podría determinar que le resulta rentable aumentar su precio (p2 > p*). En efecto, debido a la capacidad limitada de la empresa 1, la empresa 2 puede vender un volumen positivo a un precio por encima de p1. Este caso requiere en examen más cuidadoso que el anterior. Recuerde que las empresas han incurrido en el costo marginal c al instalar su capacidad en la primera etapa. Por lo tanto, en la segunda etapa maximizan sus ingresos (dado que el costo marginal de producción es cero). Siempre y cuando p1 < p2, los ingresos de la empresa 2 son

Tenemos que mostrar que el equilibrio propuesto p* está ubicado a la derecha del máximo de esta función de ingresos (como se ilustra en la figura 3.5). Si esto es válido, hemos completado la prueba, porque aumentar el precio más allá de p* disminuye los beneficios, lo que quiere decir que tal desviación no es rentable. El máximo de la función de ingresos es igual a
Entonces,

Invocando (3.9), sabemos que
Por lo tanto,
se cumple necesariamente si

Lo que está garantizado por la condición (C1). Por lo tanto, no es rentable fijar p2 > p*, lo que completa nuestra prueba.
Figura 3.5 Fijar p2 > p* no es una desviación rentable

Ahora podemos insertar estos precios de equilibrio de la etapa 2 en las funciones de beneficios, para obtener las funciones reducidas de beneficios para la etapa uno, que solamente dependen de las capacidades:

Vemos que, si reinterpretamos las capacidades como cantidades, la función objetivo es la misma que en el modelo de Cournot, donde las empresas no fijan los precios, sino que, para cualquier cantidad, el precio despeja el mercado.
Lección 3.10 En el juego capacidad-después-precio con racionamiento eficiente para el consumidor (y con demanda lineal y costos marginales constantes), las capacidades escogidas son iguales a las de un mercado de Cournot estándar.
Discusión
Debemos enfatizar que la Lección 3.10 se obtiene bajo una restricción paramétrica y para una regla de racionamiento particular. ¿Qué pasa si relajamos esos supuestos? Note primero que la clave para que el resultado previo sea válido es que la empresa i no tenga incentivos para aumentar su precio por encima de p* cuando la empresa j fija pj = p*.[22] Bajo la regla de racionamiento eficiente, vimos que a la empresa i, ignorando su restricción de capacidad, le gustaría fijar
La empresa i tendrá capacidad suficiente para satisfacer la demanda residual a ese precio si
Como vimos antes, la restricción paramétrica que impusimos excluye esta posibilidad. En particular, esta restricción garantiza que las empresas no instalen capacidades superiores a a/3 (de hecho, para a < (4/3)c, el límite superior a las capacidades rentables, a2/(4c), está por debajo de a/3). Note que a/3 es justamente la producción de las empresas en el equilibrio de Cournot sin costos de producción. Entonces, podemos generalizar nuestro resultado previo afirmando que, bajo racionamiento eficiente, p1 = p2 = p* es el único equilibrio de la segunda etapa cuando la capacidad de cada empresa es menor o igual a su mejor respuesta de Cournot a la capacidad de la otra empresa. Por fuera de esta región de capacidad (que es posible al relajar la restricción paramétrica, por ejemplo, para a > (4/3) c), no existe un equilibrio en estrategias puras en la etapa 2: los únicos equilibrios son en estrategias mixtas donde las empresas aleatorizan los precios sobre un intervalo común de precios. Sin embargo, puede mostrarse que las decisiones sobre la capacidad en la primera etapa siguen correspondiendo al equilibrio en cantidades de Cournot.[23]
Consideremos ahora una regla alternativa de racionamiento. Edgeworth (1897) propuso asignar las unidades más baratas del producto aleatoriamente entre los consumidores. Bajo esta regla de racionamiento proporcional, todos los consumidores tienen la misma probabilidad de quedarse sin producto.[24] Bajo esta regla, el precio más alto cobrado siempre será el precio de monopolio pm. En efecto, ignorando su restricción de capacidad, la empresa i maximiza α pi Q(pi), donde α es la fracción esperada de consumidores que atiende la empresa i. Si pm < p*, entonces la empresa i no tiene capacidad suficiente para satisfacer la demanda residual en pm y decide entonces fijar pi = p*. Dado que pm = a/2, la última condición equivale a
que es más exigente que la condición correspondiente que obtuvimos bajo la regla de racionamiento eficiente (en realidad, las capacidades lo suficientemente cercanas al límite superior dado por (3.9) violan esta condición dado que a > c implica que a2/(2c) > a/2). Para capacidades por fuera de esta región, de nuevo, los únicos equilibrios son en estrategias mixtas. Aquí, por lo general, resulta difícil derivar estas estrategias mixtas. Sin embargo, es posible mostrar que, bajo racionamiento proporcional, el equilibrio tiende a ser más competitivo que el de Cournot.[25]
3.3.2 Productos diferenciados: Cournot vs. Bertrand
Mientrs que el propósito del modelo anterior era mostrar que la competencia en cantidades puede representarse mediante un modelo con competencia en precios en la última etapa, el propósito del presente modelo es comparar la competitividad entre la competencia en precios y en cantidades. Como se indicó en la Lección 3.9, los resultados son obvios en el caso del producto homogéneo: la competencia en cantidades lleva a precios más altos, menores cantidades y beneficios más altos que la competencia en precios. Los resultados son menos obvios una vez permitimos la diferenciación de productos. Consideremos un modelo de duopolio simple donde las empresas tienen costos marginales constantes c1 y c2, respectivamente.[26] Para obtener la demanda lineal, supongamos que hay un gran número de consumidores idénticos con una función lineal-cuadrática de utilidad. En particular, supongamos que la función de utilidad toma la forma

donde q0 es el bien compuesto de Hicks con un precio normalizado a 1.[27] Aquí, suponemos que b > | d |, lo que implica que los productos están diferenciados. Los consumidores maximizan su utilidad U(q0, q1, q2,)sujeta a la restricción presupuestal y = q0 + p1q1 + p2q2. Esto da lugar a las siguientes funciones de demanda inversa:

Para precios estrictamente positivos y cero en otro caso. Los bienes son sustitutos si d > 0, son independientes si d = 0 y son complementos si d < 0. La proporción d/b puede interpretarse como una medida inversa del grado de diferenciación del producto. Va desde −1, cuando los productos son complementos perfectos, hasta 1, cuando son sustitutos perfectos; un valor de cero significa que los productos son independientes. Este sistema de dos ecuaciones puede invertirse (para –1 < d/b < 1) para obtener funciones de demanda directa. Sean ã = a/(b + d),
Las funciones de demanda toman la forma

para cantidades estrictamente positivas y cero de otro modo. Bajo competencia en cantidades, la empresa i maximiza (a – bqi – dqj ci) qi tomando qj como dado. Bajo competencia en precios, la empresa i maximiza
tomando pj como dado.
Debemos resaltar una diferencia importante entre la competencia en cantidades y en precios, que tiene que ver con la forma de las funciones de mejor respuesta. Para ver esto, tomemos el caso de los productos sustituibles (esto es, d > 0). Bajo competencia en cantidades, la mejor respuesta tiene pendiente descendente en qj: qi (qj) = (a – dqj – ci)/(2b). Esto es, frente a un incremento en la cantidad de la empresa j, la empresa i reacciona reduciendo su propia cantidad. Las decisiones estratégicas se mueven en direcciones opuestas y, como lo definiremos más en general más adelante, puede decirse que las cantidades son sustitutos estratégicos. Esto confirma lo que observamos antes en el duopolio de Cournot con sustitutos perfectos (es decir, para d = 1). Lo opuesto es válido bajo competencia en precios. La mejor respuesta bajo competencia en precios tiene pendiente ascendente en
Aquí, la empresa i, al enfrentar un incremento en el precio de la empresa j, reacciona aumentando su propio precio. En este caso, las decisiones estratégicas se mueven en la misma dirección, lo que significa que los precios con complementos estratégicos. Esto es lo mismo que observamos en la sección 3.1 cuando analizamos el modelo estándar de Bertrand y el modelo de Hotelling.
Note que en presencia de productos complementarios (esto es, para d < 0), los resultados anteriores se invierten: las funciones de mejor respuesta tienen pendiente ascendente bajo competencia en cantidades y descendente bajo competencia en precios, lo que significa que, en este caso, las cantidades son complementos estratégicos, mientras que los precios son sustitutos estratégicos. Es cierto que esta terminología puede producir cierta confusión, pero ya debería haber quedado claro que los conceptos de sustituibilidad y complementariedad estratégicas tienen que ver con la dirección de las reacciones estratégicas, y no con los vínculos de la demanda entre los productos. En realidad, como lo veremos más adelante, estos conceptos van mucho más allá de la competencia en precios y cantidades en la medida en que pueden aplicarse a cualquier tipo de interacción estratégica.
Ahora comparamos el equilibrio bajo competencia en precios y cantidades. Para simplificar la exposición, supongamos que los costos marginales son simétricos e iguales a cero. Algunos cálculos establecen que los precios y cantidades de equilibrio bajo competencia en cantidades son
mientras que los precios y las cantidades de equilibrio bajo competencia en precios son
Para comparar precios y cantidades, podemos reescribir
como
Entonces

Lección 3.11 La competencia en precios siempre conduce a menores precios y mayores cantidades que la competencia en cantidades. Por lo tanto, el precio como variable estratégica da lugar a un resultado más competitivo que la cantidad como variable estratégica.
Para entender este resultado, observe la pendiente de la función de demanda percibida en los dos casos. Bajo competencia en precios, la función de demanda percibida es
con una pendiente (en valor absoluto) de
Bajo competencia en cantidades, la función de demanda percibida es qi = a – (1/b)pi – (d/b)qj, con pendiente (en valor absoluto) de 1/b. Se verifica fácilmente que b/(b2 – d2) > 1/b, lo que significa que una empresa percibe una elasticidad de la demanda más alta cuando toma como fijo el precio de su rival antes que su cantidad. Se sigue que las empresas fijan precios menores bajo competencia en precios que bajo competencia en cantidades.
También observamos que la diferencia en los precios depende del grado de diferenciación del producto d/b. Entre más diferenciados estén los productos, menor será la diferencia entre los precios. A medida que los productos se vuelven independientes, d/b → 0, la diferencia de precios tiende a cero, puesto que en ambos contextos las dos empresas tienden a comportarse como monopolistas. Como las empresas producen muy poco desde un punto de vista social, se prefiere la competencia en precios a la competencia en cantidades. Sin embargo, la comparación de los beneficios es menos clara. Depende del signo de d. Si los productos son sustitutos, de modo que d > 0, entonces desde el punto de vista de las empresas la competencia en cantidades resulta mejor que la competencia en precios. Si los productos son complementos, de modo que d < 0, entonces la competencia en precios les resulta mejor.
3.3.3 ¿Cuál es el modelo adecuado?
Una de las nociones fundamentales de la teoría del oligopolio es que el resultado de mercado bajo competencia imperfecta depende de la variable (precio o cantidad) que se escoja para el análisis. Desde una perspectiva del mundo real, la diferencia entre los resultados parece engorrosa. Como queremos explicar el comportamiento del mercado, deberíamos tener una idea de cuál es el modelo más adecuado. Note primero que esta pregunta carece de sentido en el contexto del monopolio. Como sabemos gracias al análisis del monopolio, si fijamos el entorno donde opera una empresa (en particular, si fijamos la acción del competidor), la maximización de beneficios respecto al precio proporciona el mismo resultado que la maximización de beneficios respecto a la cantidad. Por lo tanto, no importa si las empresas fijan el precio o la cantidad.
Sin embargo, en el contexto del oligopolio, la diferencia entre competencia en precios y en cantidades se materializa en la demanda residual que enfrenta una empresa dada la acción de la empresa competidora. Supongamos que
es la demanda residual para la empresa i y Q(p) es la demanda de mercado que enfrenta un monopolista. Entonces, bajo competencia en precios, el precio pj está dado. Esto quiere decir que el competidor está dispuesto a satisfacer cualquier demanda al precio pj. Entonces, la demanda residual de la empresa i es
si
si pi > pj (y la demanda se divide equitativamente para pi = pj). Por lo tanto, la curva de demanda residual de la empresa i reacciona de forma muy sensible a los cambios de precio: es perfectamente elástica en pi = pj. Bajo competencia en cantidades, la cantidad qj está dada. Esto quiere decir que independientemente del precio, el competidor vende la cantidad qj. Entonces, la demanda residual de la empresa i es
Aquí, la curva de demanda residual reacciona de manera menos sensiblemente a los cambios de precio.
Para escoger entre estos dos modelos básicos de competencia, tenemos que escoger entre dos comportamientos de las empresas en el mercado: o bien fijan un precio y venden cualquier cantidad a ese precio, o bien fijan una cantidad y venden esa cantidad a cualquier precio. La primera opción (es decir, la competencia en precios) parece ser la decisión más adecuada en el caso de capacidad ilimitada o cuando a corto plazo resulta más difícil ajustar los precios que las cantidades. Por ejemplo, en el negocio de pedidos por correo antes analizado, es costoso imprimir nuevos catálogos o listas de precios y, en consecuencia, a lo largo de cierto periodo de tiempo los precios permanecerán fijos y las cantidades se ajustarán de acuerdo con esto.
Por el contrario, la segunda opción (es decir, en competencia en cantidades) puede ser la decisión más adecuada en el caso de capacidades limitadas, incluso si las empresas son fijadoras de precios. Anteriormente proporcionamos una explicación formal de este último resultado en el modelo capacidad-después-precio, donde resulta más difícil ajustar las cantidades (vistas como capacidades) que los precios. Por ejemplo, tal es el caso de la industria de paquetes vacacionales: los cuartos de hotel o las sillas de avión por lo general se reservan con más de un año de antelación respecto a la temporada turística y, por consiguiente, los precios se ajustan para vender las capacidades disponibles (por ejemplo, mediante los “descuentos de última hora”). Como lo ilustra el caso 3.4, el progreso tecnológico puede cambiar el comportamiento de las empresas en el mercado y, por lo tanto, el modelo apropiado para representarlo.
Caso 3.4 La revolución digital en la industria editorial
Las tecnologías digitales han hecho que la “publicación por demanda” (o impresión por demanda, IPD) sea una alternativa (o complemento) común y accesible a los métodos tradicionales de publicación. Los sistemas de IPD permiten que las editoriales impriman a bajo costo pequeños tirajes de libros, lo que resulta particularmente adecuado para publicaciones con demanda baja o impredecible. En comparación con el enfoque tradicional de “impresión por lotes”, que requiere imprimir los libros en grandes cantidades para reducir su costo unitario, la IPD transfiere los costos de la categoría fija a la categoría variable. En efecto, la IPD proporciona una forma costo efectiva de mantener activos los libros más antiguos pues nunca dejan de imprimirse (por el contrario, la impresión por lotes induce ventas perdidas o costos altos de reimpresión cuando los libros se han agotado); adicionalmente, la IPD ahorra en costos de almacenamiento. El lado negativo es que los costos reales de producir cada libro individual son mayores que en la impresión por lotes. Comparando la industria editorial bajo las dos tecnologías, parece que el modelo de competencia en cantidades se ajusta mejor a la tecnología de impresión por lotes (porque los precios se ajustan para vender la capacidad existente) y el modelo de competencia en precios refleja mejor la tecnología IPD (porque la cantidad puede ajustarse inmediatamente a los precios anunciados).
Note que una “revolución digital” similar está transformando actualmente la industria cinematográfica. Las tecnologías digitales están cambiando profundamente la forma en que las películas se hacen, producen y distribuyen. En particular, permiten que el costo de distribución de las películas se reduzca dramáticamente, pues mover un archivo de video y sonido de varios gigabytes es mucho más barato que mover carretes de película. Al igual que en la industria editorial, esto hace que sea mucho más barato y fácil montar pequeños cines y dejar que las capacidades se ajusten rápidamente a las fluctuaciones de la audiencia.
3.4 Sustitutos estratégicos y complementos estratégicos
La comparación entre competencia en precios y cantidades con productos diferenciados ha revelado que los dos modelos llevan a conclusiones diferentes sobre los márgenes precio-costo y, por lo tanto, sobre el poder de mercado. La comparación también ha resaltado otra diferencia entre los modelos de competencia en precios y cantidades, a saber, en lo relacionado con la “reacción” de las empresas ante las acciones de sus competidores. A continuación proporcionamos una presentación general del hallazgo anterior, que se extiende más allá de los modelos del oligopolio simple discutidos hasta el momento, y que serán útiles en muchas situaciones con interacción estratégica.[28] El análisis se basa en las reacciones de una empresa a las acciones de sus competidores, capturadas por la función de mejor respuesta (o reacción). Nos interesa la pendiente de estas funciones de mejor respuesta.
Supongamos que la empresa i tiene la función objetivo πi que depende varias variables no especificadas xi(i = 1, …, n), donde xi está bajo el control de la empresa i y x–i = (x1, …, xi– 1, xi+ 1, …, xn) está bajo el control de las otras empresas. Supongamos que la variable se escoge de algún intervalo compacto de la línea real. Decimos que las variables son complementos estratégicos si, en el caso continuo y diferenciable, un incremento en x–i lleva a un mayor producto marginal ∂πi/∂xi. Formalmente, las variables xi son complementos estratégicos si, para todo i, tenemos
para todo
Si los beneficios son dos veces diferenciables, esto equivale a ∂2πi(xi, x–i)/∂xi ∂xj ≥ 0 para todo i. La complementariedad estratégica implica que las funciones de mejor respuesta tienen pendiente ascendente.[29]
También podemos considerar variables discretas. Por simplicidad, supongamos que cada variable xi solamente puede tomar dos valores, xi ∈ {0, 1}. Formalmente, las variables xi son complementos estratégicos si, para todo i, tenemos
para todo
La condición es formalmente equivalente a
esto es, para x–i = 0 y
las variables son complementos estratégicos si la suma de los elementos diagonales domina la suma de los elementos no diagonales.
Tanto en la versión continua como en la discreta, las variables son sustitutos estratégicos si las desigualdades inversas siguen siendo válidas. En particular, en la versión continua, la sustituibilidad estratégica implica que las funciones de mejor respuesta son de pendiente descendente. Los dos paneles de la figura 3.6 ilustran los casos de complementos y sustitutos estratégicos en el modelo de competencia en precios vs. cantidades con productos diferenciados.[30]
Figura 3.6 Funciones de reacción para competencia en precios vs cantidades (cuando las empresas producen bienes sustituibles)

El análisis de juegos con complementos estratégicos generalmente es útil por tres razones. Primero, está garantizada la existencia de un equilibrio (aunque pueden existir múltiples equilibrios). Segundo, el conjunto de equilibrios tiene un equilibrio más pequeño y uno más grande. Tercero, los juegos con complementos estratégicos presentan propiedades inequívocas de estática comparativa. Aunque la primera razón es de poca importancia en modelos donde los beneficios son cuasicóncavos, la segunda da alguna estructura en el conjunto de equilibrio en presencia de múltiples equilibrios. En la especificación de los modelos que estamos considerando, siempre tenemos un único equilibrio de forma que la segunda razón no aplica. Sin embargo, la tercera razón es relevante: incluso si no obtenemos soluciones explícitas para el valor de equilibrio, estamos interesados en el efecto de los cambios en las condiciones o resultados del mercado. Volvamos al caso con variables continuas. Consideremos un parámetro de política γ y supongamos que un incremento en este parámetro aumenta globalmente los beneficios marginales, ∂2πi (xi, x–i; γ)/∂xi ∂γ′≥/0. Entonces, si las variables son complementos estratégicos, los equilibrios de Nash más pequeños y más grandes tienen la propiedad de que un cambio de política de γ a γ′, con γ′ > γ, conduce a un equilibrio en el que ambas empresas aumentan débilmente sus elecciones, x*(γ′) ≥ x* (γ). Claramente, si existe un equilibrio de Nash único, tenemos la predicción única según la cual x* aumenta débilmente en γ.
Lección 3.12 Si las elecciones de las empresas son complementos estratégicos (esto es, si las funciones de mejor respuesta tienen pendiente ascendente) y si un incremento en algún parámetro del escenario de mercado aumenta los beneficios marginales, entonces un aumento de este parámetro lleva a las empresas a aumentar su elección estratégica en equilibrio.
Esta intuición proviene directamente de las segundas derivadas parciales. La complementariedad estratégica implica que para un entorno de mercado dado γ, la empresa i reacciona de forma óptima a un incremento en x–i incrementando xi. La condición ∂2πi (xi, x–i; γ)/∂xi ∂γ≥0 dice que, dado el comportamiento de los competidores x–i, la empresa i reacciona de forma óptima a un incremento en el parámetro de política γ incrementando xi. Esto quiere decir que un incremento en γ lleva a un desplazamiento hacia afuera de la función de mejor respuesta. La interacción estratégica amplifica el efecto del cambio de política en x.
A modo de ilustración, tomemos el modelo de demanda lineal de la diferenciación de productos que analizamos anteriormente. Mostramos que para los productos sustituibles (esto es, para d > 0), los precios son complementos estratégicos. Ahora, si dejamos que aumente el grado de diferenciación de productos (esto es, si dejamos que el parámetro d disminuya), observamos que las empresas fijan precios más altos en equilibrio. Esto se muestra en el panel izquierdo de la figura 3.6. Analíticamente, suponiendo que ambas empresas tienen costos marginales iguales a cero, la función de beneficios bajo competencia en precios puede escribirse como

Luego, verificamos que, en torno a precios simétricos, un incremento en la diferenciación del producto (un d menor) aumenta los beneficios marginales:

Deberíamos tener entonces que una disminución en d lleva a las empresas a incrementar su el precio de equilibrio:
para d′ < d. En este modelo simple, uno puede verificar directamente la solución explícita para los precios de equilibrio y observar efectivamente que
es una función decreciente de d. Para modelos más complejos, los resultados de estática comparativa monótona son herramientas poderosas.[31]
3.5 Estimando el poder de mercado
Los mercados se diferencian en su grado de competitividad. Esto puede depender de las características de la industria, de la conducta de las empresas (por ejemplo, de su grado de colusión) y del momento particular en que se lleva a cabo el análisis. En general, un margen precio-costo grande está asociado con una falta de presión competitiva. Siguiendo los modelos teóricos presentados arriba, consideramos mercados donde los productos pueden aproximarse para considerarse homogéneos. Además, mantenemos el supuesto de simetría que invocamos varias veces anteriormente.
La demanda de mercado se caracteriza mediante la ecuación de demanda

donde q es la cantidad total en el mercado y x es un vector de variables exógenas que afecta la demanda (pero no los costos). Suponemos que los costos marginales están dados por una función c(q, w) donde w es un vector de variables exógenas que afecta los costos (variables).
Una aproximación para estimar empíricamente el poder de mercado es postular que varias estructuras de mercado pueden agruparse en un solo modelo.[32] Escribamos los ingresos marginales como una función que depende de un parámetro de conducta λ,

Si λ = 0, el mercado es competitivo, como ocurriría en el modelo simétrico de competencia pura de Bertrand. Si λ = 1, estamos en una situación de monopolio y la empresa toma plenamente en cuenta el efecto de un cambio en la producción total en el precio. En el modelo simétrico de Cournot de n-empresas, tenemos que λ = 1/n.
En equilibrio, los ingresos marginales son iguales al costo marginal,

El modelo básico consiste entonces en la ecuación de demanda y la condición de equilibrio. Puede estimarse no-paramétricamente (permitiendo una función de costos flexible).
¿Cómo podemos interpretar el parámetro λ? Primero, podemos interpretar λ literalmente como la conjetura de la empresa sobre el grado de reacción del precio ante el cambio en producción. Claramente, en un mundo monopolístico donde la empresa conoce la curva de demanda, debe atribuir λ = 1. Sin embargo, en un oligopolio, puede esperar a que los competidores ajusten su producción de modo que dq–i/dqi ≠ 0, donde q–i denota la producción agregada de los competidores. Esta es la propiedad básica del enfoque de las variaciones conjeturales. Implica que en el modelo simétrico de competencia cuantitativa de n-empresas, λ puede ser diferente de 1/n. Note que tales conjeturas son incompatibles con el comportamiento de Nash, que toma la producción de los competidores como dada. Consideremos una conjetura constante γ = dq–i/dqi. La condición de primer orden de maximización de beneficios en un mercado donde todas las empresas tienen conjeturas constantes γ puede escribirse entonces como

Como en “equilibrio” qi = q/n, obtenemos una relación entre el parámetro de variación conjetural γ y el parámetro de conducta λ: λ = (1 + γ)/n.
Entonces, a partir del parámetro de conducta observado o estimado λ y el número observado de empresas n podemos inferir el parámetro de variación conjetural. Así, podemos ver este ejercicio como la estimación de un modelo estático de variación conjetural. Sin embargo, como se señaló arriba, las variaciones conjeturales distintas de cero no encajan con un análisis estático de teoría de juegos. Alternativamente, podemos ver las variaciones conjeturales como un atajo para una especificación dinámica explícita. En tal especificación dinámica, las empresas compiten en precios durante dos periodos (los productos son simétricos pero diferenciados). Las empresas solamente observan su propia demanda realizada; el intercepto de la demanda se desconoce. Aquí, el precio del primer periodo puede usarse para manipular la percepción del competidor. Esto implica que un precio alto en el primer periodo (que lleva a una cantidad menor
en el primer periodo) hace que el competidor escoja un precio más alto en el segundo periodo (lo que lleva a una cantidad menor
en el segundo periodo). Por lo tanto,
[33]
Una segunda interpretación consiste en ser agnóstico respecto al juego preciso que se juega. Al reescribir la condición de equilibrio, tenemos p – c (q, w) = – λ (∂P/∂q) q o que el índice de Lerner satisface

donde η es la elasticidad precio de la demanda. Aquí, puede interpretarse λ como un índice de poder de mercado.
Al no tener datos de costos, la pregunta es si podemos identificar y por lo tanto estimar nuestro índice de poder de mercado λ. Supongamos que tenemos muchas observaciones de nuestras variables endógenas p y q y de nuestras variables exógenas w y x. Entonces, podemos escribir la producción como una función de las variables exógenas w y x, q = g1 (w, x). Esta ecuación siempre está identificada. Como el precio está dado por p = P (q, x), tenemos que p = P (g1 (w, x), x) = g2 (w, x), que también está identificada.[34] La condición de equilibrio (3.10) está identificada si hay una sola función de costos marginales c(q, w) y un solo índice λ que satisface esta condición. Aquí, la identificación solamente es un problema para algunas formas funcionales particulares de la demanda, que, sin embargo, con frecuencia se usan en modelos teóricos (a saber, que la demanda es lineal o tiene una elasticidad constante).
En la estimación empírica, uno debe tener en cuenta dos aspectos: la estimación de las variables endógenas del lado derecho y la característica de que el índice λ es una proporción de dos parámetros estimados. Una vez se resuelven estos dos asuntos, debemos interpretar los resultados. Siguiendo la segunda interpretación, podemos simplemente tratar a λ como una variable continua. Alternativamente, podemos someter a pruebas explícitamente, por ejemplo, al modelo de Cournot y aceptar así o rechazar la hipótesis según la cual un mercado particular puede describirse propiamente como un mercado de Cournot (de modo que λ tome un valor particular).
Se han calculado estimaciones empíricas de λ o el índice de Lerner L para industrias como los textiles y el tabaco. En su estudio de econometría, Applebaum (1982) halló en su conjunto de datos que los textiles tienen un precio cercano al costo marginal (L = 0.07), mientras que el tabaco tiene un mayor margen de ganancia (L = 0.65).[35] En capítulos posteriores volveremos a la estimación empírica del poder de mercado en mercados imperfectamente competitivos, en particular al considerar los mercados de productos diferenciados.
Preguntas de repaso
1 ¿De qué forma la diferenciación del producto relaja la competencia en precios? Ilustre su respuesta con ejemplos.
2 ¿Cuál es el efecto del número de empresas de la industria en el equilibrio de la competencia en cantidades?
3 Cuando las empresas escogen primero su capacidad de producción y luego el precio de su producto, a veces esta competencia en dos etapas se parece a la competencia de Cournot (una etapa). ¿En qué condiciones ocurre esto?
4 Utilizando un modelo unificado de diferenciación horizontal del producto, se concluye que la competencia en precios es más dura que la competencia en cantidades. Explique la intuición que hay detrás de este resultado.
5 Defina los conceptos de complementos estratégicos y sustitutos estratégicos. Ilustre su respuesta con ejemplos.
6 ¿Qué características de una industria específica buscaría usted para establecer si esta industria está mejor representada por la competencia en precios o por la competencia en cantidades? Discuta.
Lecturas adicionales
La literatura original sobre las teorías del oligopolio se remonta al siglo XIX y comienzos del XX. Los estudios originales sobre la competencia en cantidades y precios son autoría, respectivamente, de Cournot (1838) y Bertrand (1883). Edgeworth (1897) introdujo la noción de restricciones de capacidad a la competencia en precios. Hotelling (1929) extendió la competencia en precios al considerar un modelo de diferenciación espacial. Puede resultar difícil leer estos textos dado que no utilizan el mismo vocabulario y conceptos (en particular los conceptos de la teoría de juegos) que son comunes hoy en día. Por lo tanto, preferimos remitir al lector a Shapiro (1989), quien proporciona una introducción de buena calidad y exhaustiva a la teoría del oligopolio. Para temas más específicos, ver Spulber (1995) para competencia en precios bajo costos inciertos, Kreps y Scheinkman (1983) para el juego de capacidad-después-precio y Bulow, Geanakoplos y Klemperer (1985) para los conceptos de complementos y sustitutos estratégicos.
Ejercicios
3.1 Competencia en precios
Considere un duopolio donde consumidores homogéneos de masa 1 tienen demanda unitaria. Su valoración del bien i = 1,2 es v({i}) = vi con v1 > v2 Suponga que el costo marginal de producción es cero. Suponga que las empresas compiten en precios.
1 Suponga que los consumidores realizan una elección discreta entre dos productos. Caracterice el equilibrio de Nash.
2 Suponga que ahora los consumidores también pueden decidir comprar ambos productos. Si lo hacen, suponemos que tienen una valoración v({1,2}) = v12 con v1 + v2 > v12 > v1. Las empresas siguen compitiendo en precios (cada empresa fija el precio de su producto; no hay un precio adicional para el paquete de productos). Caracterice el equilibrio de Nash.
3 Compare lo obtenido en las partes (1) y (2) en lo referente al excedente del consumidor. Comente sus resultados.
3.2 Duopolio asimétrico
Considere dos empresas fijadoras de cantidades que producen un bien homogéneo y escogen simultáneamente sus cantidades. La función de demanda inversa para este bien está dada por P = a – q1 – q2, donde q1 y q2 son las cantidades producidas por las empresas 1 y 2 respectivamente. Las funciones de costo de las dos empresas son C1 (q1) = c1 q1 y C2 (q2) = c2 q2, donde c1 < a y c2 < (a + c1)/2.
1 Calcule el equilibrio de Nash del juego. ¿Cuáles son las participaciones de mercado de las dos empresas?
2 Dada su respuesta al punto (1), calcule los beneficios, el excedente del consumidor y el bienestar social de equilibrio.
3 Pruebe que si c2 decrece levemente, entonces el bienestar social aumenta si la participación de mercado de la empresa 2 excede 1/6, pero decrece si la participación de mercado de la empresa 2 es menor a 1/6. De una interpretación económica de este resultado.
3.3 Fijación de precios en un mercado con capacidad limitada
Suponga que dos empresas idénticas en un mercado de productos homogéneos compiten en precios. La capacidad de cada empresa es 3. Las empresas tienen costos marginales constantes iguales a 0 hasta la restricción de capacidad. La demanda del mercado está dada por Q(p) = 9 – p. Si las empresas fijan el mismo precio, se dividen la demanda por igual. Si las empresas fijan un precio diferente, la demanda de cada una de las empresas se calcula de acuerdo con la regla del racionamiento eficiente. Muestre que p1 = p2 = 3 puede sostenerse como un equilibrio. Calcule los beneficios de equilibrio.
3.4 Pregunta para ensayo: Industrias con competencia en precios o en cantidades
¿Qué modelo, el de Cournot o el de Bertrand, cree usted que proporciona una mejor aproximación inicial a cada una de las siguientes industrias/mercados: refinamiento de petróleo, mercados campesinos, servicios de limpieza? Discuta.
3 Suponemos que Q(p) es tal que la función de beneficios del monopolio tiene un único maximizador.
4 Con un espacio de estrategia continuo, la función de reacción no está bien definida (problema del conjunto abierto). La función de reacción aproxima la situación con un número de estrategias grande pero finito.
5 Este resultado se traslada a los oligopolios de Bertrand, con la restricción de que también existe un equilibrio de Nash donde al menos dos empresas fijan el precio igual al costo marginal (mientras que las otras empresas pueden fijar el precio por encima del costo marginal).
6 Hablando formalmente, todos los equilibrios con p < c2 son equilibrios no perfectos de mano temblorosa.
7 Aquí suponemos implícitamente que la diferencia c2 − c1 no es lo suficientemente grande para el precio óptimo que fijaría un monopolio produciendo al costo c1 cayera por debajo de c2. De otro modo, la empresa 1 fijaría este precio de monopolio y no un precio igual a c2. En la parte VII, diremos que se supone que la “innovación” (representada por la reducción de costo de c2 a c1) es “menor” o “no drástica”.
8 El análisis se remonta a Hansen (1988) en un contexto de subasta teórica. Para un análisis general del juego de Bertrand, ver Spulber (1995). Para ver cómo se obtienen las expresiones en el caso lineal uniforme ver, por ejemplo, Lofaro (2002).
9 La explicación de esto se presenta formalmente en el contexto de los modelos de búsqueda en el capítulo 7.
10 En el capítulo 5 investigamos los incentivos para diferenciar los productos.
11 Arens (2004) narra muy bien la historia de Sunkist.
12 Con base en “China and Russia take on the might of Boeing and Airbus”, The Times (20 de marzo de 2007).
13 Este modelo se ha usado ampliamente desde Salop (1979).
14 La distinción entre diferenciación vertical y horizontal de productos se explicará con más detalle en el capítulo 5.
15 Dado que en el resto del libro usaremos con frecuencia el modelo lineal de Cournot, vale la pena marcar esta página o, mejor, recordar las expresiones (3.5) y (3.6).
16 Esta condición también puede interpretarse de la siguiente manera. Si la empresa 1 estuviera en una posición de monopolio, escogería una cantidad
vendería a
Sin embargo, en presencia de la empresa 2, la empresa 1 no puede fijar este precio de monopolio si
que es equivalente a c2 ≤ (1/2)(a + c1). Como ya se señaló anteriormente, usaremos un análisis similar en el capítulo 18, al diferenciar entre innovaciones mayores y menores.
17 Por ejemplo, Amir y Lambson (2000) estudian el caso simétrico en el que todas las empresas tienen la misma función de costos diferenciable continuamente dos veces y no decreciente, y la demanda es continuamente diferenciable y con pendiente descendente. Muestran que el precio de equilibrio cae a medida que aumenta el número de competidores de Cournot si, para todo Q, p′(Q) < c(q) para todo q en [0, Q].
18 Piense, por ejemplo, en las ventas minoristas tradicionales de ropa: las empresas deben hacer sus pedidos al comienzo de la temporada y, por lo tanto, después están restringidas por este límite en su capacidad. Solo hasta hace algunos años, algunas empresas de ropa (sobre todo las que están integradas verticalmente) han aumentado su flexibilidad de modo que los vendedores minoristas pueden reaccionar rápidamente a la demanda.
19 Borladn, J. y Hansen, E. (2004). “DVD price wars: How low can they go?” CNET News.com (consultado por última vez el 9 de marzo de 2015).
20 Esto se debe al análisis seminal de Kreps y Scheinkman (1983).
21 A medida que los consumidores con una mayor disposición a pagar compran al precio más bajo, el excedente del consumidor se maximiza bajo esta regla de racionamiento, lo que explica por qué se llama “eficiente” (ver Levitan y Shubik, 1972).
22 Sabemos que la empresa i no tiene incentivos para disminuir su precio pues esto induciría un exceso de demanda total frente a la capacidad total, lo que significa que la empresa i podría aumentar su precio sin perder ventas.
23 Ver Kreps y Scheinkman (1983).
24 La regla proporcional es claramente ineficiente puesto que algunos consumidores puedan terminar comprando el bien porque les ofrecieron el precio más bajo, aunque no lo habrían comprado al precio más alto. Desde el punto de vista de la empresa con el mayor precio, esta regla produce una demanda contingente relativamente alta, mientras que la regla eficiente produce la peor posible.
25 Ver Davidson y Deneckere (1986) para una caracterización de estrategias mixtas bajo racionamiento proporcional.
26 El análisis se basa en Singh y Vives (1984).
27 El bien compuesto de Hicks contiene todos los demás bienes por fuera del mercado que se está considerando. Como estamos interesados en los precios reales, podemos normalizar el precio de una unidad de esta canasta a 1.
28 Seguimos aquí el análisis seminal de Bulow, Geanakoplos y Klemperer (1985).
29 En general, no se requiere la continuidad y diferenciabilidad de las funciones de mejor respuesta: la complementariedad estratégica corresponde a una situación done las funciones de mejor respuesta tienen pendiente ascendente (posiblemente con saltos hacia arriba).
30 Una sana advertencia: aunque en muchas especificaciones del modelo de Cournot (por ejemplo, el de la demanda lineal), las cantidades son sustitutos estratégicos, este no es necesariamente el caso aquí; lo mismo para modelos de competencia en precios. Adicionalmente, en la sección anterior vimos que con demanda lineal lo contrario aplica si las empresas producen bienes complementarios en vez de sustituibles.
31 Sobre la teoría de los juegos supermodulares, ver Vives (1990) y Migron y Roberts (1990). Para aplicaciones recientes en organización industrial, ver por ejemplo Vives (2005).
32 Esta aproximación fue sugerida por Just y Chern (1980), Bresnahan (1982) y Lau (1982). Para un análisis a profundidad de este y otros enfoques alternativos, referimos al lector a Perloff, Karp y Golan (2007), de donde hemos tomado prestado material importante. Ver también Bresnahan (1989).
33 Para un análisis formal de este punto ver Riordan (1985). En un contexto de señalización con información privada sobre los costos, Mailath (1989) presenta resultados cualitativamente similares.
34 Recuerde que el problema de identificación en econometría tiene que ver con poder resolver para valores únicos de los parámetros del modelo estructural a partir de los valores de los parámetros de la forma reducida del modelo (siendo la forma reducida de un modelo aquella donde las variables endógenas se expresan como funciones de las variables exógenas).
35 El autor usa técnicas de la teoría de producción econométrica en un marco que le permite estimar la variación conjetural. Los datos se obtuvieron del US Survey of Current Business, para el periodo 1947-71.
| 4 | Aspectos dinámicos de la competencia imperfecta |
Hasta el momento solo hemos considerado modelos estáticos, en la medida en que las empresas toman sus decisiones simultáneamente en un solo momento del tiempo.[36] Claramente, esta es una representación simplificada de la realidad. Pero nos ayudó mucho a entender los principios básicos de la competencia oligopolística. Ahora, queremos ampliar el análisis incorporando la dimensión temporal. Primero, en la sección 4.1, examinamos situaciones donde las empresas no toman sus decisiones simultáneas sino secuencialmente. En efecto, es posible que una empresa tenga la oportunidad de escoger su precio o su cantidad antes que las otras empresas de la industria, y es importante investigar si esta oportunidad beneficia o perjudica a la empresa. Segundo, en la sección 4.2 volvemos endógeno el número de empresas en la industria; esto es, suponiendo que el único obstáculo a la entrada es un costo fijo, analizamos la decisión de entrada que precede a la competencia en precios o cantidades. Nuestra principal preocupación es comparar el número de empresas que entrarían libremente a la industria hasta agotar todas las oportunidades de beneficios, con el número de empresas que un planeador social escogería. Tercero, en la sección 4.3 diferenciamos primero los costos irrecuperables endógenos de los exógenos y analizamos los efectos del tamaño del mercado en la concentración de mercado. Luego esbozamos un modelo dinámico estocástico de la rotación de empresas que nos permite analizar el efecto del tamaño del mercado en el número de empresas, su eficiencia y su rotación.
4.1 Decisión secuencial: Stackelberg
En los modelos del capítulo anterior, supusimos que las empresas toman sus decisiones estratégicas de forma simultánea. Sin embargo, el término “simultáneo” no debe tomarse en un sentido literal. Lo que se quiere decir con toma de decisiones simultánea no es que las decisiones se realicen en el mismo momento, sino que las empresas no pueden observar las decisiones de las otras antes de tomar la suya. Aunque este supuesto es razonable en una gran cantidad de contextos de mercado, hay situaciones donde algunas empresas tienen la posibilidad de actuar antes que sus competidores, quienes luego pueden observar las decisiones previas de esas empresas. Tomemos la industria farmacéutica como ilustración. Debido a la protección de las patentes, las empresas fijan el precio de su medicamento patentado antes de que los productores de medicamentos genéricos entren al mercado y fijen su propio precio.[37]
Cuando la toma de decisiones es secuencial y no simultánea, surgen varias preguntas. La primera es si es preferible ser líder o seguidor. En otras palabras, ¿es mejor que la empresa actúe primero e imponga su decisión a los competidores como un hecho cumplido? ¿O es mejor esperar y usar la observación de la empresa que decide primero para decidir mejor? La respuesta a esta pregunta depende sobre todo de la naturaleza de las variables estratégicas y del número de empresas que actúan en las diferentes etapas. Para mostrar esto, contrastaremos juegos secuenciales donde un solo líder decide antes de que un seguidor o un número endógeno de seguidores tomen su decisión de entrada; también contrastaremos la competencia en cantidades y precios.
Posteriormente, la toma de decisiones secuenciales se apoya implícitamente en el supuesto de que quien primero actúa no revisará su decisión cuando el segundo en actuar haya tomado su decisión. Esto supone que la empresa que actúa primero tiene algún tipo de compromiso a su disposición. Por lo tanto, necesitamos discutir cuándo y cómo está disponible dicho compromiso para las empresas.
4.1.1 Un líder y un seguidor
¿Es mejor para una empresa ser líder o seguidora? Diremos que existe una ventaja de actuar primero si una empresa obtiene un pago más alto en un juego en el que es líder, en comparación con un juego donde es seguidora. En caso contrario diremos que existe una ventaja de actuar en segundo lugar. Como la forma en que las empresas reaccionan a las decisiones de las otras empresas difiere de acuerdo con la naturaleza de la variable estratégica, es probable que la secuencialidad tenga impactos diferentes bajo competencia en cantidades y competencia en precios. Por esa razón diferenciaremos estos dos casos.
Competencia en cantidades
Comencemos con la bien conocida crítica de Stackelberg (1934) al equilibrio de Cournot. Como Cournot, Stackelberg analiza un modelo de duopolio donde las empresas escogen las cantidades. La diferencia de su modelo respecto al de Cournot radica en la estructura de los tiempos: en vez de suponer que las dos empresas escogen sus cantidades simultáneamente, Stackelberg deja que una empresa (llamada líder) escoja su cantidad antes que la otra (llamada seguidora). El concepto de la solución también cambia: en vez de buscar el equilibrio de Nash de un juego de una etapa, se busca el equilibrio perfecto en subjuegos de un juego de dos etapas (de información perfecta, con primeras y segundas acciones dadas exógenamente).
Analizaremos el juego de Stackelberg (o juego líder-seguidor) en un contexto muy sencillo. Dejemos que la función de demanda inversa esté dada por P (q1, q2) = a – q1 – q2, y supongamos que ambas empresas tienen costos marginales constantes idénticos, que dejamos que sean iguales a cero. Sin pérdida de generalidad, dejemos que la empresa 1 sea la líder y la empresa 2 la seguidora. Dado que buscamos un equilibrio perfecto en subjuegos, resolvemos el juego hacia atrás y comenzamos con el problema de la empresa 2. Dada la cantidad q1 escogida por la empresa 1, la empresa 2 escoge su cantidad q2 para maximizar sus beneficios π2 = (a – q1 – q2) q2. De la condición de primer orden, encontramos la reacción de la empresa 2 a la cantidad observada de la empresa 1: q2 (q1) = (1/2)(a – q1). Ahora podemos proceder a la primera etapa. La líder escoge su cantidad q1 para maximizar sus beneficios, anticipando el efecto que su decisión tendrá en la decisión posterior de la seguidora. Entonces, el programa de la empresa líder puede escribirse como

Aquí, la función de mejor respuesta de la empresa seguidora se inserta en la función objetivo de la líder. Esto quiere decir que la líder conjetura correctamente la forma en que la seguidora responderá a su elección q1. Esto es opuesto a lo que ocurre en el modelo de Cournot, donde la empresa 1 toma como dada la decisión de la empresa 2 sobre la cantidad. La decisión sobre la cantidad que maximiza los beneficios puede encontrarse fácilmente como
(L para líder). Por lo tanto, la seguidora escoge
(F para seguidora). El precio de mercado es entonces igual a
lo que nos permite calcular los beneficios en el equilibrio perfecto en subjuegos:

De la comparación de estos niveles de beneficios obtenemos una primera conclusión inmediata: dado que
y que suponemos que las empresas tienen la misma función de costos, cada empresa obtiene un mejor resultado como líder y no como seguidora. Por lo tanto, existe una ventaja para quien actúa primero. Surge un segundo conjunto de resultados cuando se compara el equilibrio perfecto en subjuegos con el equilibrio de Nash del juego (simultáneo) de Cournot. En este último caso, puede comprobarse fácilmente (mediante el análisis realizado en el capítulo anterior) que ambas empresas escogen una cantidad qc = a/3 y obtienen beneficios iguales a πC = a2/9 (C para Cournot). Observamos entonces que, en comparación con las decisiones simultáneas sobre la cantidad, la empresa líder produce una cantidad mayor y obtiene más beneficios, mientras que la empresa seguidora produce una cantidad menor y obtiene menos beneficios.
Para entender la intuición que hay detrás de estos resultados, note que la empresa líder tiene incentivos más fuertes para incrementar su cantidad cuando la empresa seguidora observa y reacciona a esta cantidad que cuando no lo hace. Para ver esto, parta del equilibrio de Nash en el juego de Cournot
Dado que la condición de primer orden de la maximización de beneficios se satisface para la empresa 1, necesariamente tenemos

Consideremos ahora el problema de la empresa líder en el juego de acciones secuenciales. Como la empresa líder anticipa la reacción de la seguidora, sus beneficios marginales se escriben como

Evaluemos ahora los beneficios marginales de la empresa líder en
Por definición del equilibrio de Nash,
Por lo tanto, usando (4.1), vemos que la suma de los dos primeros términos es cero. Entonces nos queda

El signo positivo se sigue de los siguientes hechos: (i) el precio de mercado disminuye con la cantidad de l seguidora (∂P/∂q2 < 0) y (ii) las cantidades son sustitutos estratégicos (lo que es sinónimo de pendiente negativa en las funciones de mejor respuesta, dq2/dq1 < 0). Por lo tanto, en el juego de acciones secuenciales, la empresa líder incrementa sus beneficios al expandir su cantidad más allá de la cantidad de Cournot. Se sigue inevitablemente que la empresa seguidora no tendrá más opción que reducir su cantidad por debajo de la de Cournot (y obtener menores beneficios), lo que explica la ventaja de quien actúa primero.
Por lo tanto, tenemos el siguiente ranking de los niveles de beneficios para ambas empresas:

Aunque obtuvimos este resultado en un modelo lineal simple con empresas simétricas, puede generalizarse a una clase de modelos más amplia (con demandas y costos no lineales, y jugadores asimétricos).[38] Entonces, podemos extraer la siguiente lección general.
Lección 4.1 Consideremos un duopolio que produce productos sustituibles y dejemos que una empresa (la líder) escoja su cantidad antes que la otra (la seguidora). En el equilibrio perfecto en subjuegos de este juego de dos etapas, existe una ventaja para la empresa que actúe primero. Adicionalmente, la líder está mejor y la seguidora peor que en el equilibrio de Nash del juego de Cournot (donde las empresas escogen sus cantidades simultáneamente).
Competencia en precios
Para el resultado anterior fue determinante que las cantidades fueran sustitutos estratégicos: es gracias a que la empresa seguidora responde a un incremento en la cantidad de la líder reduciendo su propia cantidad, que la líder determina que es rentable comprometerse con una cantidad mayor que en el caso de Cournot. Por lo tanto, uno sospecha que el análisis cambia en presencia de complementos estratégicos, como ocurre en el caso de la competencia en precios.[39] Una mirada rápida al modelo “puro” de Bertrand basta para convencernos de la posibilidad de que bajo competencia en precios no exista una ventaja para la empresa que actúa primero. Consideremos dos empresas que fijan su precio secuencialmente para un producto homogéneo. Supongamos que ambas empresas tienen costos marginales constantes y que la empresa 1 es más eficiente que la empresa 2: c1 < c2. Bajo los supuestos anteriormente establecidos, todos los consumidores le compran a la empresa más barata y, en caso de precios idénticos, la empresa más eficiente obtiene toda la demanda. En el capítulo 3 argumentamos que, en el juego de acciones simultáneas, p = c2 es el equilibrio más razonable.[40] Ahora, supongamos que la empresa 1 fija el precio p1 antes que la empresa 2. En el segundo periodo, la reacción de la empresa 2 a p1 es fijar p2 justo por debajo de p1 siempre y cuando p1 > c2 y en otro caso fijar p2 = c2. En el primer periodo, anticipando la reacción de la empresa 2, la empresa 1 escoge de forma óptima p1 = c2. Con el mismo argumento, vemos que, si invertimos los roles, tenemos que la empresa 2 fija p2 = c2, seguida de la empresa 1 que fija p1 = c2. En resumen, los precios fijados en el equilibrio perfecto en subjuegos de los dos juegos secuenciales son los mismos que en el juego simultáneo. Nada cambia y, en particular, no hay ventaja temporal pues las empresas obtienen los mismos beneficios como líderes o seguidoras.
Naturalmente, el ejemplo anterior es bastante extremo porque la demanda de cada empresa es totalmente discontinua a lo largo de la diagonal de precios. Esta última característica desaparece cuando los productos están diferenciados. Entonces, uno espera intuitivamente que la competencia en precios se caracterice por una ventaja para quien actúa en segundo lugar. Aquí, parece preferible ser la seguidora y mantener la flexibilidad de fijar un precio menor al de la empresa rival, antes que ser el líder y comprometerse con una decisión estratégica.
Verifiquemos que esta intuición sea correcta en el caso de las empresas simétricas. Dejemos que las demandas (simétricas) estén dadas por Q1 (p1, p2) y Q2 (p1, p2), y supongamos, por simplicidad, que los costos marginales son iguales a cero. Al igual que antes, evaluamos los beneficios marginales de la empresa líder (digamos la empresa 1) en los precios que prevalecerían en el equilibrio del juego simultáneo. Escribimos estos precios
(B por Bertrand); también denotamos la reacción de la seguidora al precio de la líder mediante p2(p1) y sabemos que
Por lo tanto,

Vemos aquí que debido a que la demanda de la empresa líder se incrementa con el precio de la seguidora y debido a que los precios son complementos estratégicos, la líder tiene un incentivo para fijar un precio que exceda
Ahora, consideremos un precio tal que
y observemos los beneficios de las empresas. Note primero que, con funciones de beneficios simétricos, tenemos que
para
(esto se puede verificar en la figura 3.6 arriba). Los beneficios de la empresa líder pueden escribirse como
y los beneficios de la seguidora como
Como
es la mejor respuesta de la empresa 2 a
necesariamente tenemos que
También, como los beneficios de cada empresa aumentan con el precio rival y como
se sigue que
Al combinar estas últimas dos desigualdades, concluimos que
esto es
o cada empresa (debido a la simetría) obtiene beneficios más altos siendo seguidora, lo que significa que hay una ventaja para quien actúa en segundo lugar.
Cuando las empresas son asimétricas, la conclusión previa sigue siendo válida siempre y cuando los costos unitarios de las dos empresas estén lo suficientemente cerca. De otro modo, para costos unitarios lo suficientemente diferentes, puede mostrarse que solamente la empresa con costos altos tiene la ventaja de actuar en segundo lugar, mientras que la empresa de costos bajos tiene la ventaja de actuar primero.[41]
Lección 4.2 Consideremos un duopolio que produce productos sustituibles bajo costos unitarios constantes, y dejemos que una empresa (la líder) escoja sus precios antes que la otra empresa (seguidora). En el equilibrio perfecto en subjuegos de este juego de dos etapas, al menos una empresa tiene la ventaja de actuar en segundo lugar.
4.1.2 Una empresa líder y un número endógeno de seguidoras
Hasta ahora el análisis se ha restringido a un modelo líder-seguidor con una sola empresa competidora. Sin embargo, en algunos mercados la entrada es endógena y una empresa líder se enfrenta a un número endógeno de empresas seguidoras. Recordemos el caso de un mercado para un medicamento cuya patente expiró. Allí, quien poseía la patente puede verse como la empresa líder y los productores de genéricos que consideran entrar al mercado serían las empresas seguidoras. En tales mercados se ha reportado que la empresa líder rebaja el precio, posiblemente para que no entren muchas más empresas. En vez de describir este mercado mediante el modelo de la empresa dominante, donde los productores de genéricos se comportan de una manera perfectamente competitiva y no estratégica, una mejor aproximación podría ser considerar a estos productores de genéricos como empresas seguidoras en un mercado imperfectamente competitivo. En el juego resultante líder-seguidor de dos etapas con un número grande y endógeno de empresas que entran en la etapa 2, puede mostrarse que la empresa líder siempre actúa con más agresividad que sus seguidoras, en el sentido en que siempre fija una cantidad mayor o un precio menor que las empresas seguidoras.[42] Como vimos anteriormente, este no es el caso del juego de fijación de precios líder-seguidor con un solo seguidor. Esto se debe a que, con un número fijo de empresas, la empresa líder se preocupa sobre todo por las reacciones de las otras empresas a sus propias decisiones. La característica cualitativa depende entonces de si las variables son sustitutos o complementos estratégicos. Por el contrario, cuando la entrada es endógena, la empresa líder también se preocupa por el efecto de sus propias acciones en el número de empresas entrantes. Aquí, un comportamiento agresivo limita el número de empresas que entran en la etapa 2. Con el fin de obtener una participación de mercado amplia, la empresa líder está dispuesta a aceptar un margen de beneficios más bajo.
4.1.3 Compromiso
En estos juegos secuenciales que hemos analizado ha estado implícito el supuesto de que la líder puede comprometerse con su decisión. Sin duda, el concepto de compromiso es tan antiguo como la estrategia militar, pero, en realidad, fue Schelling (1960) quien lo articuló por primera vez en el contexto de las ciencias sociales. En una situación de conflicto entre dos partes, a cada parte le gustaría influir en el comportamiento de la otra parte para obtener ventaja. Para ello pueden usarse amenazas y promesas (“lo voy a castigar si no actúa como yo quiero” o “lo recompensaré si actúa como yo quiero”). Pero, como argumenta Schelling, las amenazas y promesas no son más que palabras vacías si no se transforman en un compromiso, esto es, si uno no encuentra una forma de comprometerse u obligarse a llevar a cabo la amenaza o de mantener la promesa en caso de ser necesario. En otras palabras, para influir en las decisiones de otras personas, uno debe convencerlas de que serán castigadas si no actúan en la forma requerida (o que serán recompensadas si lo hacen) porque llevar a cabo el castigo (o dar la recompensa) corresponderá al interés de quien busca influir en las acciones de otros.
En las situaciones que estudiamos acá, entendemos que, para lograr su meta, el compromiso de una empresa debe ser visible, comprensible y creíble para sus competidores. Los juegos que analizamos son juegos de dos etapas de información perfecta (lo que garantiza la visibilidad de la acción de la empresa líder), jugados por jugadores racionales (lo que equivale a suponer que la empresa seguidora entiende correctamente la acción de la empresa líder). Falta el tema de la credibilidad. En nuestro modelo, está reflejado en que el juego se limita a dos etapas. Esto implica, en particular, que la empresa líder no tiene la opción de revisar su decisión inicial en una (tercera) etapa del juego. En otras palabras, se trabaja bajo el supuesto de que la decisión de la empresa líder es irreversible. Para entender la importancia de este supuesto, reconsideremos el juego de cantidades de Stackelberg (con demanda inversa dada por p = a – q1 – q2, y costos marginales iguales a cero para ambas empresas). Recordemos que en el equilibrio perfecto en subjuegos, la empresa líder produce una cantidad
la seguidora una cantidad
¿Qué pasaría si le añadimos al juego una tercera (y última) etapa, donde la empresa líder tiene la posibilidad de alterar (a un costo cero) su decisión inicial, después de observar la decisión de la seguidora? ¿Sobreviviría el resultado anterior, es decir, en la tercera etapa la empresa líder confirmaría su decisión inicial? Por supuesto, la respuesta es negativa porque q1 = a/2 no es la mejor respuesta de la empresa 1 a q2 = a/4: como vimos anteriormente, la mejor respuesta es
En caso de tener la oportunidad, la empresa líder reduciría la cantidad que inicialmente dijo que produciría.
A partir de este sencillo ejemplo vemos que, si la acción de la empresa líder es reversible, la amenaza que conlleva (en este caso, apoderarse de una participación mayor del mercado) no es creíble y, por lo tanto, la acción de la empresa líder pierde todo poder de compromiso. Por lo tanto, las estructuras temporales secuenciales que hemos considerado solamente tienen sentido si la empresa líder puede no solamente actuar antes que la seguidora, sino también (y es tan importante como lo anterior) actuar de forma tal que creíblemente no vaya a retractarse después. Por lo tanto, la empresa líder debe encontrar una manera de limitar su habilidad futura para modificar sus propias decisiones. Esta es la bien conocida paradoja del compromiso: es al limitar las opciones propias que uno puede influir en el curso de acción del oponente, para beneficio propio.[43]
¿Existe irreversibilidad en las situaciones arriba consideradas? Ciertamente, cuánto producir y qué precio cobrar pueden considerarse decisiones fáciles de cambiar y con efectos de corto plazo. Por ello, la narrativa necesita una interpretación más convincente. En cuanto al juego de cantidades de Stackelberg, podríamos entenderlo como una decisión secuencial de capacidades en vez de cantidades. Por ejemplo, construir una nueva fábrica, que no puede transformarse fácilmente para un nuevo uso, tiene un valor de compromiso alto. En cuanto al juego secuencial de precios, factores externos o decisiones tecnológicas previas pueden reducir la capacidad de una empresa para modificar sus precios. Por ejemplo, las empresas reguladas con frecuencia deben presentarles a las autoridades regulatorias cualquier propuesta de cambio de precio (mientras que sus competidoras no reguladas pueden cambiar sus precios libremente); una empresa de catálogo enfrenta costos muchos más altos para cambiar sus precios que una empresa de internet. Las disposiciones contractuales también pueden facilitar un compromiso en cuanto a los precios. Por ejemplo, una disposición tal sería la cláusula del cliente más favorecido, mediante la cual una empresa se compromete a extenderle al comprador el mismo precio que le ha ofrecido a sus otros clientes. Si una empresa en un duopolio ofrece esta cláusula, esto les permite a las empresas coordinar un resultado tipo Stackelberg, donde la empresa que propone la cláusula termina como líder en el juego de precios.[44]
En los ejemplos anteriores, las empresas toman alguna decisión adicional (por ejemplo, proponen una cláusula contractual adicional, deciden vender a través de catálogo o internet, etc.) con el fin de lograr valor de compromiso. Diferimos hasta el capítulo 16 una discusión amplia sobre estas decisiones “estratégicas” (que preceden y dan forma a las decisiones “tácticas”, como las decisiones sobre precios y cantidades). Proporcionaremos una taxonomía de estrategias empresariales que se basará, como se puede anticipar, en la distinción entre sustitutos y complementos estratégicos. En efecto, anteriormente contrastamos el caso de la competencia en cantidades en el que las empresas procuran ser líderes y quieren comprometerse con un curso “agresivo” de acción produciendo una gran cantidad, con el caso de la competencia en precios donde las empresas prefieren ser seguidoras y, en caso de liderar, se comprometen con un curso de acción “suave” al fijar un precio alto.
4.2 Ausencia de barreras de entrada: un número endógeno de empresas
Hasta ahora nuestro análisis se ha limitado a mercados con un número dado de empresas. Sin embargo, en una economía de mercado, las empresas entran al mercado si ven oportunidades rentables. Por lo tanto, un supuesto implícito de nuestro análisis previo fue que la entrada adicional de empresas era prohibitivamente costosa. Tomemos ahora el caso contrario en el que no hay barreras de entrada o salida distintas a los costos de entrada. En este caso, esperamos que las empresas entren en la medida en que puedan obtener beneficios económicos. A continuación, analizaremos esta situación de ausencia de barreras de entrada. Formalmente, podemos analizar esta situación como un juego de dos etapas en el que las empresas entran primero y luego deciden sus precios o cantidades. Al equilibrio perfecto en subjuegos de este juego lo llamamos el “equilibrio de ausencia de barreras de entrada”. Presentamos a continuación dos modelos de ausencia de barreras de entrada con un número finito de empresas. Primero, permitimos la ausencia de barreras de entrada en el modelo de Cournot y luego pasamos a una ampliación del modelo de Hotelling, donde las empresas pueden localizarse libremente en un círculo. Finalmente, analizamos un mercado con muchas empresas pequeñas donde, en contraste con la competencia perfecta, todas enfrentan curvas de demanda con pendiente descendente, una situación llamada competencia monopolística.
4.2.1 Propiedades de los equilibrios de ausencia de barreras de entrada
Dado que la entrada (y salida) de las empresas con frecuencia requiere tiempo y es costosa, podemos considerar que este análisis es aplicable al largo plazo. Sin embargo, si volverse activo no tiene costo, podríamos querer permitir la entrada incluso en el corto plazo, lo que podría considerarse una buena aproximación al caso de algunos mercados virtuales (ver nuestro análisis con consumidores desinformados en el capítulo 7). Claramente, a largo plazo, deberíamos permitir la entrada y salida en una industria siempre y cuando no haya restricciones de largo plazo a la entrada y salida (ver la discusión sobre las industrias reguladas en el capítulo 2).
Nuestra primera tarea será considerar una industria donde las empresas no están sujetas a choques de modo que podamos analizar el número de empresas de equilibrio en un modelo de dos etapas. Aquí, en la etapa 1, las empresas deciden si entran y, en la etapa 2, determinan su variable estratégica de corto plazo, que puede ser el precio o la cantidad. Consideremos una industria donde las empresas son simétricas de modo que cada empresa activa obtiene π(n) en equilibrio en la etapa 2, donde n es el número de empresas activas en la industria. Una propiedad estándar de los mercados oligopolísticos es que los beneficios son decrecientes en el número de empresas, π(n) > π(n +1) para todo n. Si la empresa debe pagar un costo de entrada e en la etapa 1, entonces, bajo ausencia de barreras de entrada, el número de empresas activas ne está determinado por π(ne) – e > 0 y π(ne +1) – e < 0. Ignorando las restricciones de enteros, podemos simplemente escribir que ne satisface π(ne) –e = 0. Esto implica que, todo lo demás constante, un aumento en los costos fijos de entrada reduce el número de empresas activas. En efecto, en muchos mercados, los costos de entrada pueden verse como el principal detrimento para la competencia, como lo ilustra el caso 4.1.
Caso 4.1 La entrada de empresas en ciudades pequeñas de Estados Unidos
Bresnahan y Reiss (1990, 1991) analizan mercados de productos homogéneos donde el número de empresas (en equilibrio) cambia en respuesta a la demanda de mercado. Analizan datos de un conjunto de mercados profesionales y minoristas rurales en ciudades pequeñas de Estados Unidos (con un promedio de 3.740 habitantes). El modelo de entrada se estima mediante un modelo probit ordenado, donde todas las empresas en el mercado se tratan como competidores homogéneos idénticos. Aunque esta restricción no se cumple en muchos mercados, parece apropiada en los mercados analizados porque no le dejan mucho margen a la diferenciación espacial. El estudio muestra que una empresa entra a un mercado si su margen de beneficios es suficiente para cubrir sus costos fijos de funcionamiento. Los márgenes de beneficios disminuyen con cada entrada adicional.
La teoría del oligopolio predice que los mercados más grandes de productos homogéneos tienen proporcionalmente menos empresas que los mercados más pequeños. A primera vista, uno podría preguntarse por qué un mercado dos veces más grande que otro tendría menos del doble de empresas. Claramente, si las empresas en ambos mercados enfrentan el mismo precio de mercado, los beneficios sin considerar el costo de entrada son iguales en ambos mercados y un aumento de tamaño del mercado al doble estaría asociado al doble de empresas. Sin embargo, esto ignora los efectos competitivos. Un incremento en la cantidad de una unidad lleva a un descenso en precios más débil en un mercado más grande comparado con uno más pequeño. Por lo tanto, todo lo demás constante, una empresa tiene un incentivo más grande para aumentar la cantidad en un mercado más grande que en uno más pequeño, y se espera que las empresas compitan con mayor vigor en un mercado más grande. Para satisfacer la condición de beneficios-cero y compensar por un menor margen precio-costo, las empresas en mercados grandes deben ser más grandes que las empresas en mercados pequeños.
Lección 4.3 Mientras que un incremento en el tamaño del mercado conduce a un número mayor de empresas, en las industrias de bienes homogéneos un aumento del tamaño del mercado en un x% está asociado con un incremento de menos del x% en el número de empresas en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada.
La percepción general es que la sociedad se beneficia de un número mayor de empresas activas. Claramente, a mayor competencia mayor presión sobre los precios de modo que los consumidores están mejor. En las industrias de productos diferenciados, un atractivo adicional de un mayor número de empresas (uniproducto) es un incremento en la variedad de productos que aumenta directamente el excedente del consumidor, manteniendo fijos los precios. Sin embargo, las consideraciones referentes al excedente total deben incluir el aumento en los costos que proviene de más empresas activas. De hecho, los costos medios decrecientes (en algún conjunto de cantidades) son la razón principal para que haya un número limitado de empresas activas. En particular, la duplicación de los costos de entrada es perjudicial para la sociedad. Por lo tanto, utilizando el criterio del excedente total, podríamos preguntarnos si el mercado no regulado proporciona un número socialmente excesivo o insuficiente de empresas en el mercado. Las siguientes subsecciones desarrollan varios modelos de competencia imperfecta para responder esta pregunta.
4.2.2 Propiedades de bienestar del modelo de Cournot con ausencia de barreras de entrada
Supongamos que las empresas deben incurrir en costos fijos de instalación e > 0 en el momento de la entrada y competir a la Cournot una vez han entrado al mercado. Queremos comparar el número de empresas entrantes en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada con el número que el segundo mejor planeador social escogería. Con “segundo mejor” queremos decir que suponemos que el planeador controla la entrada, pero no el comportamiento de las empresas una vez están en el mercado.[45]
La segunda etapa del juego es el modelo de Cournot que examinamos en la sección 3.2. Recuerde que consideramos un mercado de productos homogéneos con n empresas. El precio de mercado está dado por la demanda inversa, P(q), donde q denota la producción total. Suponemos que todas las empresas tienen la misma función de costos C(qi). En el equilibrio simétrico, cada empresa produce la misma cantidad q(n), que es una función del número de empresas activas en el mercado. Entonces, cuando n empresas han entrado al mercado, los beneficios en el equilibrio por cada empresa son iguales a π(n) = P (nq(n)) q(n) – C(q(n)) – e. Nuestro análisis continúa bajo los siguientes tres supuestos más bien débiles: (A1) la producción individual en equilibrio disminuye con el número de empresas; (A2) la producción en el equilibrio agregado aumenta con el número de empresas; y (A3) el precio de equilibrio se mantiene sobre los costos marginales cualquiera que sea el número de empresas.
Si ignoramos por ahora la restricción de enteros para el número de empresas, el número de empresas de ausencia de barreras de entrada en equilibrio, ne, satisface la condición de cero beneficios: π (ne) = 0. Por el contrario, para calcular el número socialmente óptimo de empresas, debemos maximizar el bienestar social, dado el comportamiento de Cournot de las empresas. Esto es, el número socialmente óptimo de las empresas, n*, es el número de empresas que resuelve

Por lo tanto, tenemos que n* satisface la condición de primer orden de la maximización del bienestar: W′(n*) = 0. Al diferenciar W(n) respecto al número de empresas, encontramos

La última expresión muestra que el impacto marginal de una empresa entrante adicional en el bienestar social tiene dos componentes: primero, la nueva entrante contribuye directamente al bienestar social mediante sus beneficios; segundo; la empresa entrante afecta indirectamente el bienestar al alterar el comportamiento de las empresas que ya están activas en el mercado. En particular, si existe un efecto de robo de negocios, las empresas existentes reaccionan ante la nueva empresa entrante contrayendo sus niveles de producción q (n + 1) < q(n) para todo n. Ignorando la última restricción, el efecto de robo de negocios implica que ∂q(n)/∂n < 0. Suponiendo que el precio de equilibrio se mantiene por encima de los costos marginales independientemente del número de empresas en el mercado, se sigue que el segundo término de la expresión (4.3) es negativo: la entrada induce una reducción de la producción agregada de n(∂q(n)/∂n), que a su vez causa una reducción del bienestar social de [P(nq(n)) – C′(q(n))] n (∂q(n)/∂n). Por lo tanto, podemos concluir que, debido al efecto del robo de negocios,

Lo que significa que la evaluación de la deseabilidad de la entrada es mayor para el entrante marginal que para el planeador social.
Por lo tanto, esperamos que el número de empresas del equilibrio de ausencia de barreras de entrada sea muy grande desde una perspectiva de bienestar ne > n*. Para completar el argumento, todavía necesitamos mostrar que los beneficios por empresa decrecen a medida que n aumenta. Diferenciando π(n) respecto a n, obtenemos

El efecto del robo de negocios y nuestro supuesto de que el precio de equilibrio permanece por encima de los costos marginales implican que el primer término es negativo. En cuanto al segundo término, también es negativo si suponemos que la producción agregada de equilibrio (pos-entrada) aumenta con el número de empresas activas en el mercado: ∂(nq(n))/∂n.
Reunamos ahora nuestros resultados. Por definición, W′(n*) = 0; combinado con el hallazgo según el cual π(n) > W′(n), se sigue que π(n*) > 0 = π (ne) (por la definición del número de empresas del equilibrio de libre entrada). Como π′(n) < 0, la última desigualdad implica que ne > n*.
Lección 4.4 Debido al efecto de robo de negocios, el modelo simétrico de Cournot con ausencia de barreras de entrada presenta entradas excesivas desde el punto de vista social.
Ahora queremos abordar la relevancia de estos supuestos considerando un marco específico. Para ello, volvamos al modelo simétrico de Cournot con costos lineales y a las funciones de demanda que analizamos en la sección 3.2. Recuerde que la demanda inversa está dada por P(q) = a – bq y que todas las empresas tienen los mismos costos marginales de producción constantes; los costos variables son C(qi) = cqi con c < a. La cantidad de equilibrio se encuentra como

Se observa de inmediato que ∂(q(n))/∂n < 0, lo que significa que el supuesto (A1) se satisface en este caso. Verificamos que los supuestos (A2) y (A3) también se cumplen:

Ahora podemos expresar los beneficios individuales y el bienestar social en el equilibrio de Cournot para un número dado de empresas:

Ignorando la restricción de enteros, encontramos el equilibrio de ausencia de barreras de entrada y el segundo mejor número de empresas de la siguiente manera:

Una comparación rápida de las dos últimas igualdades confirma la Lección 4.4. Por ejemplo, si es socialmente óptimo tener tres empresas en la industria (n* = 3), entonces en realidad siete empresas entrarán en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada (pues (7 +1)2 = (3 +1)3). Este ejemplo también muestra que incluso en presencia de restricciones de enteros, la entrada socialmente excesiva es un problema. Para evitar la entrada socialmente excesiva, la sociedad puede optar por regular la entrada. Ejemplos de regulación de la entrada son las subastas de permisos de entrada, como ocurre con la televisión o la telefonía celular. Sin embargo, en estos casos la motivación para la entrada restringida es la escasez del espectro. Como acabamos de mostrar, puede argumentarse la necesidad de restringir la entrada incluso en ausencia de tal escasez.
También puede mostrarse que el resultado de la entrada excesiva puede reversarse cuando se tiene en cuenta completamente la restricción de enteros. Sin embargo, es importante notar que es posible que la entrada sea insuficiente solamente en circunstancias especiales y nunca por más de una empresa. Esto es, el resultado general cuando se tiene en cuenta la restricción de enteros es ne ≥ n* –1.[46] Para ilustrar este punto, supongamos que los parámetros son tales que 8/3 ≤ (a – c)2/be < 4. La segunda desigualdad implica que π (1) < 0, lo que significa que ninguna empresa entra a la industria; por el contrario, de la primera desigualdad se sigue que W (1) > 0, lo que significa que un monopolio es el resultado socialmente óptimo. Por lo tanto, en ese caso especial (y solo en ese caso), n* = 1 > ne = 0.[47]
4.2.3 Propiedades de bienestar de la competencia en precios en ausencia de barreras de entrada
Para analizar la ausencia de barreras de entrada seguida por la competencia en precios, volvemos al círculo de Salop que introdujimos en el capítulo 3: suponemos que las empresas y los consumidores se sitúan alrededor de un círculo y no en un intervalo. En particular, suponemos que una masa unitaria de consumidores se distribuye uniformemente en un círculo con circunferencia igual a 1. Las empresas también se ubican en un círculo y los consumidores se desplazan a su empresa preferida a lo largo del círculo.[48] Al igual que antes, consideramos un juego de dos etapas: En la primera etapa, las empresas deciden si entran o no al mercado (la entrada conlleva un costo de instalación fijo e); en la segunda etapa, las empresas que han entrado fijan un precio para su producto y los consumidores toman su decisión de compra.
En cuanto a esta primera etapa, como nuestro énfasis es en la entrada, hacemos a un lado la decisión sobre la ubicación y, en vez de ello, suponemos que a las empresas se les impone exógenamente que deben ubicarse de forma equidistante entre sí. Entonces, suponiendo que n empresas ingresan al mercado, la distancia entre dos empresas vecinas es igual a 1/n. Recuerde que, en equilibrio, las empresas fijan precios p(n) = c + τ/n y venden a 1/n consumidores. Podemos pasar a la primera etapa del juego. Como antes, el número de empresas en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada está determinado por la condición de cero-beneficios (abstrayendo una vez más la restricción de enteros):

Se sigue que el precio en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada es igual a

Observamos que si el costo de instalación e aumenta, menos empresas entran al mercado y el precio de mercado es más alto; también, si el costo de transporte τ se incrementa, la mayor diferenciación de productos permite que más empresas entren y cobren precios más altos.
Obtengamos ahora el número de empresas que un planeador social permitiría en el mercado. En este modelo, realmente no importa si el planeador puede controlar o no la decisión de las empresas sobre los precios. De hecho, como todos los consumidores son idénticos y tienen una demanda inelástica, el margen de beneficios no es más que una transferencia de los consumidores a las empresas. Entonces, el planeador selecciona el número de empresas para minimizar los costos totales, esto es, la suma de los costos fijos de instalación de las empresas y de los costos de transporte de los consumidores. Por lo tanto, el número socialmente óptimo de empresas, n*, es el número de empresas que resuelve

Diferenciando respecto al número de empresas, encontramos

Observamos entonces que, en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada, entran dos veces más empresas de lo que sería socialmente óptimo. Por lo tanto, el modelo se caracteriza por una entrada socialmente excesiva.[49]
Lección 4.5 En industrias de productos diferenciados, el mercado puede generar una entrada socialmente excesiva.
Por lo tanto, el resultado es cualitativamente el mismo que en el modelo de Cournot. Sin embargo, el trade-off es de otro tipo. Mientras que la entrada de empresas conduce a precios más bajos (como en el modelo de Cournot), estos precios más bajos son neutrales respecto al bienestar en el modelo de Salop, puesto que la demanda total es constante. Emerge un trade-off puesto que, por una parte, la entrada conduce a más variedad y, por lo tanto, a menores costos de transporte para el consumidor (en el modelo de Salop).[50] Por otra parte, hay un efecto negativo que proviene de la duplicación de los costos fijos. Note que los incentivos privados y sociales para entrar son divergentes: una empresa tiene incentivos para entrar gracias a la expectativa de que los beneficios de su operación serán mayores que sus costos fijos. Para esta empresa es irrelevante si los ingresos provienen de “robarle los negocios” a los competidores o de generar nuevos negocios. Sin embargo, al planeador social solamente le interesan los ingresos de nuevos negocios, que provienen de un menor precio, y no los ingresos que provienen del robo de negocios (note que también le preocupa un mejor emparejamiento entre consumidores y productos). El posible dominio del efecto de robo de negocios explica por qué es posible que entren demasiadas empresas al mercado y por qué la regulación de la entrada podría mejorar el bienestar (por ejemplo, al gravar la entrada mediante una tarifa de licenciamiento). El siguiente caso documenta la entrada socialmente excesiva.
Caso 4.2 Entrada socialmente excesiva en las emisoras de radio en Estados Unidos
Berry y Waldfogel (1999) analizan un mercado de productos diferenciados con entrada de empresas. Los ingresos de una emisora comercial de radio son iguales al ingreso anual por publicidad por oyente, que es el precio que fija la emisora, multiplicado por el número de oyentes. Entre más oyentes haya en un mercado geográfico, más viable resulta que haya más estaciones de radio y, por lo tanto, más variedad en el producto. En consecuencia, las áreas metropolitanas más pobladas pueden tener más estaciones de radio que las menos pobladas. Los autores usaron datos sobre los precios de la publicidad, el número de estaciones de radio y el de oyentes en 135 áreas metropolitanas de Estados Unidos. Los autores estimaron la función que captura la proporción de la población que escucha radio y la función de demanda inversa para la publicidad.[51] Estas dos funciones proporcionan un estimado de la variación de los ingresos según el número de estaciones de radio. Las estaciones de radio nuevas son sustitutas para las ya existentes. Debido al efecto de robo de negocios, los beneficios privados de la entrada pueden exceder los beneficios sociales. Utilizando el supuesto de libre entrada, los autores infieren la distribución de los costos fijos de las estaciones. Después, utilizan los ingresos y los costos fijos estimados para calcular el excedente de las estaciones de radio y los anunciantes. Posteriormente, comparan el número de emisoras bajo ausencia de barreras de entrada con el número del óptimo social (en el sentido del segundo mejor, esto es, cuando el planeador solamente puede controlar el número de estaciones). Los autores determinan que el número de estaciones bajo ausencia de barreras de entrada es socialmente excesivo. Los autores calculan que, respecto al óptimo social, la pérdida de bienestar debida a la ausencia de barreras de entrada es equivalente al 40% de los ingresos de la industria.
4.2.4 Propiedades de bienestar de la competencia monopolística
Hasta ahora, las industrias que hemos examinado están compuestas por un número pequeño de empresas. Sin embargo, también existen industrias con muchas empresas, cada una de las cuales ofrece un producto diferenciado. Tales industrias corresponden a una estructura de mercado que Chamberlin (1933) llamó la competencia monopolística. La competencia monopolística tiene las siguientes cuatro características, las tres primeras relacionadas con la competencia perfecta y la cuarta con el monopolio (de allí esta denominación híbrida): (1) hay un gran número de empresas, cada una de las cuales produce una sola variedad de un producto diferenciado; (2) cada empresa es insignificante, en el sentido en que las empresas no interactúan directamente a través de la interdependencia estratégica, sino solamente a través de los efectos de la demanda agregada; (3) no hay barreras de entrada o salida, de modo que los beneficios económicos son cero; (4) cada empresa enfrenta una curva de demanda descendente y, por lo tanto, tiene poder de mercado. Puede considerarse que los mercados para restaurantes, ropa, zapatos e industrias de servicios en las grandes ciudades tienen estas características.
Aquí introducimos un modelo que comparte estas cuatro características y que usualmente se presenta bajo el nombre de modelo S-D-S (se le llama así porque lo concibieron Spence, 1976 y Dixit y Stiglitz, 1977). Este modelo tiene dos diferencias adicionales con el modelo del círculo de Salop que acabamos de analizar. Primero, en el círculo de Salop, cada empresa compite por consumidores únicamente con sus vecinos directos (es decir, con las empresas que ofrecen productos similares); por el contrario, ahora supondremos que cada producto compite por las ventas con todos los demás productos. La segunda diferencia se relaciona con la forma de modelar a los consumidores: el modelo de Salop utiliza un continuo de consumidores con preferencias heterogéneas respecto a los productos disponibles; el presente modelo supone que existe un solo consumidor representativo a quien le gusta la variedad y que, por lo tanto, consume un poco de cada producto disponible.[52] Quizás la diferencia más importante es que la entrada de una empresa adicional no hace que los productos existentes sean sustitutos más cercanos.
Consideremos un consumidor representativo cuya función de utilidad es

En esta formulación, q0 es la cantidad consumida de un único bien no diferenciado (que se escoge como numerario) y
es la cantidad de un bien compuesto diferenciado definido por un índice tipo CES (elasticidad de sustitución constante, por sus siglas en inglés):

donde qi es la cantidad consumida de la variedad i, n el número de variedades disponibles y σ > 1 la elasticidad de sustitución entre dos variedades cualesquiera.
El consumidor representativo maximiza U sujeto a la restricción de presupuesto
donde
es el índice de precio del bien diferenciado (que se define más adelante) y y el ingreso del consumidor. A medida que el consumidor agota su presupuesto, podemos usar
para reescribir el programa de maximización del consumidor como

De la condición de primer orden se obtiene

En esta expresión vemos que el consumidor gasta un porcentaje constante de su presupuesto, γ y, en el bien diferenciado. Ahora, para encontrar la cantidad consumida de cada variedad, tenemos que maximizar (4.4) respecto a qi, sujeto a
El lagrangiano para este problema se escribe como
Las condiciones de primer orden son:

Combinando estas dos igualdades, obtenemos

Al introducir esta última expresión en la expresión para qi obtenemos la función de demanda del consumidor representativo para la variedad i:

Observamos que la demanda por una variedad particular es una función de los precios de todas las variedades. Si la empresa que produce la variedad i cobra un precio más alto que las otras empresas, el consumidor representativo compra menos de la variedad i, pero la demanda por esta variedad sigue siendo positiva debido a que al consumidor le gusta la variedad. Las funciones de demanda respetan entonces la segunda y la cuarta característica de la competencia monopolística.
El índice de precios
se obtiene al introducir (4.5) en (4.4) y usando el hecho de que 

Note que, si todos los precios son idénticos e iguales a p, entonces
que es una función decreciente del número n de variedades puesto que σ > 1.
La elasticidad de la demanda para el producto i es[53]

La empresa i escoge su precio de maximización de beneficios según la regla de la elasticidad-inversa (ver sección 2.3). Suponiendo que todas las empresas tienen el mismo costo marginal constante c, tenemos

Note que el precio es independiente del gasto total en el mercado. Podemos entonces calcular la cantidad y los beneficios de equilibrio para un número dado de variedades:

Finalmente, podemos pasar a la primera etapa del juego y determinar el número de empresas en el equilibrio de ausencia de barreras de entrada al imponer la condición de cero-beneficios:

El número de empresas (y por lo tanto de variedades) de equilibrio aumenta con la proporción del presupuesto que el consumidor representativo le destina al bien diferenciado (γ y), disminuye con el costo fijo de instalación (e) y disminuye con la elasticidad de sustitución entre las variedades (σ). En el equilibrio de ausencia de barreras de entrada, cada empresa produce una cantidad q(ne) = (σ – 1) e/c.
Encontremos ahora el óptimo social. Seguimos tomando un enfoque del segundo mejor al suponer que el planeador puede regular la entrada, pero no la producción. Supongamos también que el planeador financia los costos fijos de entrada (ne) mediante un impuesto de un suma fija sobre los ingresos del consumidor; entonces, el ingreso disponible es igual a y – ne. Utilizando los resultados anteriores, sabemos que el consumidor asigna una proporción γ de su ingreso disponible al bien diferenciado:
Como
para todas las empresas, el índice de precios está dado por
y, por simetría, el consumidor escoge la misma cantidad q de cada variedad, lo que implica que
Por lo tanto,
Utilizando el hecho de que
encontramos que

También sabemos que el consumidor escoge q0 = (1 – γ)(y – ne). Por lo tanto, la utilidad del consumidor se reescribe como

Donde
Como los beneficios totales brutos de las empresas no dependen del número de empresas (igual a γ y/σ) y como un impuesto de suma fija sobre el ingreso del consumidor financia los costos fijos de entrada (ne), el número socialmente óptimo de empresas se encuentra al maximizar la utilidad del consumidor respecto a n:

Observamos entonces que bajo la presente especificación la competencia monopolística produce entradas insuficientes desde un punto de vista social. Sin embargo, bajo distintas especificaciones del modelo S-D-S, es posible obtener el resultado opuesto. La tensión entre incentivos privados y sociales surge porque las entradas adicionales pueden no ser rentables, pero el excedente total añadido puede estar por encima de los costos de forma que la entrada sea socialmente insuficiente. Sin embargo, como partes de los beneficios se desvían de los competidores, es posible que la entrada también sea socialmente excesiva. Por lo tanto, cerramos nuestro análisis con la siguiente lección general.
Lección 4.6 En modelos de competencia monopolística (y más en general en modelos de competencia imperfecta), el mercado puede generar entradas excesivas o insuficientes. Que entren demasiadas empresas o muy pocas depende de la cantidad de excedente (generado por la introducción de una variedad diferenciada adicional) del que pueda apropiarse una empresa.
4.3 Concentración en la industria y rotación de empresas
En esta sección, nuestro primer objetivo es clarificar la distinción entre industrias de costos irrecuperables endógenos y exógenos y analizar los efectos del tamaño del mercado en su nivel de concentración. Luego esbozamos un modelo dinámico estocástico de la rotación de empresas, que nos permite analizar el efecto del tamaño del mercado en el número de empresas, su eficiencia y su rotación.
4.3.1 Costos irrecuperables exógenos vs. endógenos
El supuesto subyacente a nuestro análisis de la entrada ha sido que las empresas, para entrar en una industria, deben pagar anticipadamente un costo e, que no puede recuperarse al salir del mercado. A este costo e lo llamamos un costo irrecuperable exógeno (es exógeno porque es un parámetro del modelo que no se ve afectado por las decisiones). Dependiendo de las condiciones de demanda y costo, se determinaba el número de empresas de equilibrio. Luego respondimos a la pregunta de si el mercado proporciona entradas socialmente excesivas o insuficientes. Ahora, abordamos una pregunta distinta, a saber, ¿cómo cambia el número de empresas (y la concentración en una industria) a medida que cambian las condiciones de mercado? Primero respondemos la pregunta dentro de nuestro marco previo, suponiendo costos irrecuperables exógenos. Luego examinaremos lo que ocurre cuando las empresas pueden endogeneizar parcialmente los costos fijos.
Costos irrecuperables exógenos y concentración de la industria
Todos los modelos con entrada presentados anteriormente tienen las siguientes propiedades: mayores costos de entrada e conducen a un menor número de empresas en equilibrio y un aumento en el tamaño del mercado (que actúa multiplicativamente sobre la demanda del mercado para un tamaño de mercado dado) conduce a un mayor número de empresas de equilibrio. Un incremento en el tamaño de mercado permite que más empresas entren en una industria generando beneficios. A medida que el tamaño del mercado aumenta, resulta más probable que una empresa adicional obtenga suficientes beneficios después de su entrada para cubrir los costos irrecuperables en los que incurre al entrar. Esto reduce la concentración de la industria. Por lo tanto, cuando el mercado crece sin límite, la industria se fragmenta. Esto se ve mejor en el modelo de Cournot: a medida que e tiende a cero, el número de empresas de equilibrio tiende a infinito. De igual manera, a medida que el tamaño del mercado tiende a infinito, el número de empresas de equilibrio también tiende a infinito. Esta característica puede verse como una característica general de las industrias donde empresas de calidad semejante enfrentan costos irrecuperables exógenos. Usando medidas de concentración tales como el índice de Herfindahl o una medida de concentración de n-empresas como C4 o C6, la teoría predice que estas medidas disminuyen con el tamaño del mercado.
Lección 4.7 En industrias con costos irrecuperables exógenos, la concentración de la industria disminuye y tiende a cero a medida que el tamaño del mercado aumenta.
Para análisis empíricos de sectores y áreas geográficas, un modelo particular (como un modelo de Cournot específico) parece ser muy restrictivo, puesto que un modelo particular con valores paramétricos específicos probablemente no podrá capturar la multitud de distintas características de mercado que difieren entre los distintos mercados geográficos. Por lo tanto, Sutton (1991) propone considerar el límite inferior de concentración. Este límite toma la medida de concentración más baja entre cierto número de observaciones con un tamaño de mercado igual o similar. La teoría predice que este límite inferior es cercano a cero para un tamaño de mercado lo suficientemente grande. Esto se ha documentado para varias industrias, por ejemplo, para el caso de las peluquerías en Estados Unidos.[54]
La noción de que un mayor tamaño del mercado conduce a una menor concentración no encaja con las observaciones empíricas en otras industrias. Al estudiar dichas industrias a lo largo del tiempo, pueden caracterizarse por un gran incremento en la demanda de mercado en el tiempo junto con una concentración persistentemente alta en la industria (medida, por ejemplo, con el índice de Herfindahl). Así mismo, siempre y cuando sea posible identificar mercados geográficos diferenciados, se presenta una concentración persistentemente alta entre estos mercados de tamaño diverso. Ambas observaciones contradicen la teoría económica basada en los costos irrecuperables exógenos.
Puede parecer difícil imaginar que cualquier incremento en los costos de los insumos (y otros costos “exógenos”) pueda neutralizar el efecto de un mayor tamaño del mercado. Esto hace que nos preguntamos cómo reconciliar la teoría económica y las observaciones empíricas. Para esto desarrollamos una teoría que supone que los costos fijos son parcialmente endógenos en vez de solamente exógenos.[55]
Un modelo de Cournot aumentado en calidad
Para incorporar las inversiones en calidad, consideramos un modelo de Cournot aumentado en calidad.[56] En este modelo, después de la etapa de entrada, las empresas invierten en calidad si y después compiten en cantidades. En particular, supongamos que los consumidores tienen una función de utilidad Cobb-Douglas de la forma
Entonces, los consumidores gastan una fracción γ de su ingreso y en el bien ofrecido por los competidores de Cournot. Supongamos que hay una medida M de consumidores en el mercado. Esto denota el tamaño del mercado. El gasto total de los consumidores en el mercado es M γ y. Para todas las empresas activas n, debemos tener que la proporción precio-calidad es la misma, esto es, pi/si = pj/sj ≡ λ para toda i, j activa. Por lo tanto, los beneficios de la industria satisfacen

Reescribiendo esta ecuación tenemos

Note que λ depende de la cantidad de la empresa i,

Una empresa maximiza sus beneficios M π, donde π son los beneficios por masa unitaria de consumidores,

Tomando la condición de primer orden respecto a qi, tenemos

Sustituyendo y reordenando, obtenemos

Sumando todas estas condiciones de primer orden reescritas para n, tenemos

que, como se sigue de (4.6), es igual a R/λ, puesto que los ingresos totales son iguales a los gastos totales. Sustituyendo, dividiendo por R y multiplicando por λ, encontramos que

Reordenando esta ecuación, obtenemos

Ahora podemos usar esta expresión y sustituir para λ en la condición de primer orden reescrita (4.7):

Esto nos da una condición suficiente y necesaria para que todas las empresas tengan ventas positivas, a saber, que el término entre paréntesis sea positivo para todas las empresas. Si una empresa particular i es la empresa con menor calidad, debemos tener que

Por lo tanto, no se permite que las calidades sean muy diferentes. Observamos que la cantidad de equilibrio es independiente de la calidad si todas las empresas tienen la misma calidad. Esto se debe a nuestra especificación de utilidad Cobb-Douglas, según la cual los gastos totales en el mercado están fijos.
Para obtener las funciones de beneficios para la etapa en que las empresas fijan las calidades, tenemos que sustituir para el precio. Mediante la ecuación (4.8) y la definición de λ, encontramos que el margen precio-costo de equilibrio de la empresa i satisface

Usando esta expresión para el margen precio-costo y la expresión para la demanda en (4.9), podemos escribir los beneficios de equilibrio en la etapa de competencia en cantidades como

Si incluimos los costos de entrada e y los costos fijos de producir calidad, C(s), entonces en un equilibrio simétrico para la cantidad dada Si ≡ S, los beneficios netos de una empresa son iguales a (p*(n) – c) q*(n) – e – C (s) = R/(n2) – e – C (s) = M γy/(n2) – e – C(s). Esto implica que a medida que el tamaño M del mercado aumenta, el número de empresas tiende a infinito e ilustra nuestra lección anterior según la cual en un modelo de dos etapas de entrada-después-competencia-en-cantidades no existe un límite inferior de concentración estrictamente positivo.
Costos irrecuperables endógenos y concentración de la industria
Analicemos ahora las etapas 1 y 2 del juego de tres etapas donde las empresas deciden, primero, si entran, segundo, qué calidad desarrollar y, tercero, qué cantidad producir. Consideremos la etapa 2, después de que n empresas han entrado a la industria.
Si todas las otras empresas han fijaddo la calidad ŝ, entonces los beneficios de la empresa i (libres del costo de entrada) son

Aunque el resultado que obtendremos es válido con mayor generalidad, nos restringimos a una función de costos particular
En equilibrio simétrico con
debemos tener

o, equivalentemente,

Entonces, la calidad de equilibrio es

que es creciente en los ingresos de la industria R = M γy. Esto implica que a medida que se incrementa el tamaño del mercado M, las empresas compiten con mayor ferocidad en calidad. El incremento en la calidad se lleva al menos parte de los beneficios, lo que conduce a mayores inversiones, pero deja inalterados los ingresos de la industria.
Entonces, los beneficios netos de una empresa son

Para que los beneficios sean positivos, debe cumplirse que la expresión
sea positiva. Por ejemplo, si β = 3, esta expresión es positiva para n ≤ 3. Note que esta expresión es independiente del tamaño del mercado M. Por lo tanto, incluso a medida que M crece, hay un límite superior al número de empresas que la industria puede sostener en equilibrio (y, por lo tanto, hay un límite inferior positivo para la concentración).
El límite superior al número de empresas está dado por
La figura 4.1 nos muestra el número de empresas de equilibrio en un ejemplo particular (cuando suponemos valores paramétricos β = 5, e = 0.2 y γ y = 1). Observamos que el número de empresas de equilibrio es creciente en el tamaño del mercado, pero no pasa de cuatro incluso a medida que el tamaño del mercado se vuelve infinitamente grande. Esto nos muestra que el mercado tiene la propiedad de un oligopolio natural, porque independientemente de su tamaño solamente puede sostener un pequeño número de empresas.[57]
Figura 4.1 Número de empresas de equilibrio en una industria con costos irrecuperables endógenos

Cuando el tamaño del mercado aumenta, el mercado incrementa su valor, lo que hace que las empresas inviertan más en calidad. Los incentivos para invertir en calidad tienen motivaciones estratégicas: las empresas mejoran su posición en la etapa de competencia en cantidades. En equilibrio, todas las empresas invierten el mismo monto, de modo que su posición relativa permanece inalterada.
Lección 4.8 En mercados con costos irrecuperables endógenos, incluso a medida que el mercado crece sin límite, existe un límite superior estrictamente positivo para el número de empresas de equilibrio.
Esto muestra que la existencia de costos endógenos irrecuperables en la etapa final de competencia puede cambiar significativamente la relación entre el tamaño del mercado y la concentración. Los costos irrecuperables endógenos surgen de inversiones fijas que incrementan el valor del producto de la empresa para los consumidores, tales como publicidad o mejoras en la calidad del producto gracias a innovaciones en el mismo. Alternativamente, estos costos disminuyen los costos marginales de producción, como ocurre en el caso de las innovaciones en el proceso de producción. El modelo puede reescribirse para permitir esta interpretación alterna. Por lo tanto, la teoría se aplica más en general a los costos irrecuperables que incrementan el margen precio-costo para cada unidad del producto vendido.
Como se discutió anteriormente, al comparar varios mercados geográficos de una industria o al considerar una industria a lo largo del tiempo, una investigación empírica se enfrenta al desafío del cambio no solamente en el tamaño del mercado sino también en otros factores. Así, para un mercado de tamaño similar, uno puede observar industrias con grados muy variados de concentración. Por lo tanto, Sutton (1991) desarrolla su teoría con la meta de establecer que las industrias de costos irrecuperables endógenos muestras un límite inferior positivo de concentración; Sutton no afirma que exista una relación funcional entre el tamaño del mercado y la concentración. La diferencia entre dicho límite inferior para las industrias endógenas versus las exógenas se muestra en la figura 4.2. Aquí Cn se refiere a una medida de concentración, por ejemplo, la participación de mercado de cuatro o seis de las empresas más grandes o el índice de Herfindahl. Por lo tanto, nuestra lección anterior puede reformularse de la siguiente manera: en industrias con costos irrecuperables endógenos, existe un límite inferior para la concentración de mercado que decrece con el tamaño de mercado, pero existe una concentración mínima estrictamente positiva que se verifica para cualquier tamaño del mercado.
Figura 4.2 El límite inferior de concentración en industrias con costos irrecuperables endógenos vs. exógenos

Sutton (1991) y varios estudios posteriores respaldan empíricamente la idea de que debido a los costos irrecuperables endógenos, muchas industrias están muy concentradas, independientemente del tamaño del mercado. Una característica fundamental de estas industrias es que las empresas realizan gastos fijos importantes en publicidad e I&D.[58] A continuación proporcionamos un ejemplo particularmente intrigante: la concentración de supermercados en Estados Unidos.
Caso 4.3 Los costos irrecuperables endógenos en el caso de los supermercados en Estados Unidos [59]
Ellickson (2007) analiza la concentración de mercado de los supermercados en 1998 (definidos como los almacenes que venden una amplia gama de productos alimenticios, con más de 2 millones de dólares de ventas anuales). Dado que gran parte del porcentaje de los ingresos de los supermercados proviene de los productos perecederos, las economías de escala en la totalidad del mercado estadounidense no son muy relevantes y cabe la esperanza de que un análisis desagregado pueda iluminar el tema de si los costos irrecuperables endógenos son relevantes. Sin embargo, a priori no está claro que efectivamente Estados Unidos pueda dividirse en mercados geográficos separados, en lo referentes a supermercados. Resulta interesante notar que la mayoría de cadenas de supermercados utiliza ubicaciones muy similares para su centro de distribución. Ellickson identifica 51 mercados de distribución; mediante su definición de mercado de distribución, encuentra que, en promedio, el 82% de los ingresos de las tiendas proviene de productos suministrados por un centro de distribución ubicado en el mismo mercado de distribución al que está asignada la tienda.
Ellickson encuentra que los mercados de distribución están altamente concentrados y dominados por entre cuatro y seis cadenas de supermercados, independientemente del tamaño del mercado de distribución particular. ¿Se debe esto a los costos irrecuperables endógenos? Para responder esta pregunta, primero tenemos que determinar cuál es la variable de calidad relevante en este escenario. Dado que los consumidores prefieren supermercados que ofrecen una mayor variedad, la calidad de un supermercado se captura mediante el número de productos disponibles como medida de la variedad de productos. Una cadena de supermercados puede realizar dos tipos de inversión para aumentar la variedad de sus productos: puede incrementar el espacio de exhibición construyendo almacenes más grandes y puede incrementar el número de productos por espacio de exhibición. En el segundo caso, debe administrar mejor sus sistemas de distribución, por ejemplo, instalando software logístico avanzado, escáneres ópticos y equipos especializados de clasificación. Esto le permite a la cadena volver a llenar los estantes con rapidez en cada una de sus tiendas. Desde la década de 1980, los sistemas de distribución se han vuelto cada vez más importantes. Como resultado de ambos tipos de inversión y del mayor espacio de exhibición en estantes, el número promedio de productos por supermercado aumentó, pasando de alrededor de 14.000 en 1980 a 22.000 en 1994, y a 30.000 en 2004. En segundo lugar, se observa que se incurre en los costos de inversión ocurren al interior de cada mercado de distribución y que las economías de escala entre estos mercados no pueden considerarse como una fuente de concentración. Aunque algunos de los supermercados más pequeños sobreviven, el dominio de entre cuatro y seis cadenas en cada mercado de distribución sugiere que toda la industria de supermercados se caracteriza mejor como una industria de costos irrecuperables endógenos donde el aumento en el tamaño de mercado lleva a un incremento en las inversiones en sistemas de distribución y en espacio de exhibición.
4.3.2 Entrada y salida dinámica de empresas
Aunque los modelos estáticos pueden proporcionarnos predicciones sobre el número de empresas activas en una industria, son incapaces de generar dinámicas de entrada y salida en el mercado. Cabría esperar entrada de empresas al mercado en las industrias en crecimiento y salida en las industrias en declive. Sin embargo, muchas industrias se caracterizan por entradas y salidas simultáneas.[60] Dos características de las industrias se relacionan con entradas y salidas simultáneas: primero, empresas heterogéneas (por ejemplo, en cuanto a sus costos marginales) y, segundo, sus perspectivas de cambio a lo largo del tiempo (por ejemplo, porque están sujetas a choques idiosincráticos de costos). Para entender la entrada y salida simultánea, resulta útil enfocarnos en un escenario estacionario. En este contexto, comparamos equilibrios estacionarios entre este tipo de contextos: esto produce, por ejemplo, predicciones entre países o predicciones sobre resultados antes y después de que un choque inesperado de demanda u oferta haya golpeado una industria. En particular, queremos entender el efecto del tamaño del mercado en el número de empresas activas y las tasas de rotación.
Con este propósito esbozamos un modelo dinámico estocástico de una industria competitiva monopolística, esto es, una industria con muchas empresas pequeñas que enfrentan una demanda con pendiente descendente.[61] En este modelo no hay un límite inferior de concentración, esto es, volvemos al análisis de las industrias de costos irrecuperables exógenos. Antes de comenzar, permítasenos realizar una sana advertencia: el análisis que realizaremos es más bien general, porque los supuestos distribucionales particulares y las especificaciones de demanda no hacen que el análisis sea más compacto; para algunos lectores el material puede ser demasiado técnico.
Considerar las empresas pequeñas nos permite analizar las distribuciones de equilibrio de las empresas activas. Así, las empresas están en un continuo y su “número” es una medida. Las empresas se diferencian por su costo marginal c y por el hecho de que hayan estado activas o no en el periodo anterior. El costo marginal realizado de una nueva empresa en la fecha t se obtiene del intervalo [0, 1] de acuerdo con alguna función de distribución G. Las empresas establecidas (que estuvieron activas en el periodo anterior) heredan su costo marginal de t – 1 con probabilidad α. Con el resto de probabilidad, 1 – α, obtienen su parámetro de costos según la misma distribución que las empresas nuevas. El parámetro α mide la persistencia de la tecnología (o de los precios de los insumos debido a restricciones contractuales).
La presencia de muchos consumidores da lugar a un mercado de tamaño M. El tiempo t es discreto. Las empresas maximizan la suma descontada de los beneficios a lo largo de un horizonte infinito; el factor de descuento corriente es δ. Los beneficios de equilibrio por periodo por masa unitaria de consumidores se denotan mediante π, que depende de los costos marginales incurridos y del conjunto de empresas activas. Las empresas inactivas reciben su opción externa, que suponemos es igual para todas las empresas y se normaliza a cero.
En cada periodo, el mercado funciona de la siguiente manera. En la etapa 1, las empresas entrantes potenciales deciden si van a entrar o no. Si una empresa entra, su costo de entrada e se vuelve irrecuperable. Solo hasta después de la etapa de entrada, en la etapa 2, las empresas conocen su realización de los costos marginales. En la etapa 3, las empresas nuevas y establecidas deciden si salen del mercado y se vuelven inactivas. En la etapa 4, las empresas pagan los costos fijos f y compiten en el mercado imperfectamente competitivo. No especificaremos un juego de competencia particular, sino supondremos que los beneficios de equilibrio poseen varias propiedades.
Los beneficios Mπ (libres de costos fijos) de equilibrio de una empresa en la etapa de competencia en un mercado de tamaño M dependen de los costos marginales realizados de la empresa y del número y distribución de los niveles de eficiencia de las empresas competidoras. La población de empresas puede describirse como una medida μ.[62] Por lo tanto, podemos escribir los beneficios de equilibrio de una empresa de tipo c como Mπ(c; μ) − f. Hacemos varios supuestos sobre los beneficios π. Primero, suponemos que las empresas con menores costos marginales obtienen beneficios estrictamente más altos (cuando son positivos); este parece ser un supuesto natural que debería cumplir cualquier modelo razonable de un oligopolio. Segundo, introducimos un ordenamiento parcial ≥ sobre el conjunto de medidas μ: si para todo c admisible tenemos que π(c; μ) ≥ π(c; μ′), decimos que μ se prefiere a μ′ (esto es μ ≥ μ′). Requerimos que, si hay más empresas en cada nivel de eficiencia bajo la medida μ′ que bajo la medida μ, entonces μ ≥ μ′. Esto significa que la competencia es menos intensa bajo la medida μ de modo que los beneficios de una empresa son más altos (por ejemplo, porque hay menos empresas competidoras o son menos eficientes). Suponemos que las medidas μ están ordenadas completamente bajo ≥ de modo que si a una empresa de bajo-costo le va mejor bajo la medida μ que bajo la medida μ′, esto también es válido para una empresa de alto-costo (que tiene probabilidad positiva en la medida μ). Finalmente, requerimos que π sea continuo.[63]
Se requieren dos supuestos adicionales. Supongamos que las empresas prefieren μ a μ′. Primero, suponemos que las empresas más eficientes ganan más en términos absolutos de un cambio de μ′ a μ que las empresas menos eficientes, es decir, π(c; μ) − π(c; μ′) es estrictamente decreciente en c para todos los tipos de c presentes bajo μ. Note que esto es equivalente a que la producción de equilibrio por empresa sea creciente en μ (donde μ se ordena de acuerdo con ≥). Segundo, suponemos que las empresas menos eficientes ganan en términos relativos: consideremos una empresa bastante ineficiente; esta empresa gana relativamente más en comparación con una empresa más eficiente bajo la medida μ en vez de μ′. Para ser precisos, π(c; μ)/π(c; μ′) es estrictamente creciente en c para todos los tipos de c presentes bajo μ. Note que esto es equivalente a que el precio de equilibrio sea creciente en μ. Por ejemplo, el modelo de Cournot y el modelo de productos diferenciados con demanda lineal y empresas fijadoras de precios satisfacen todos los supuestos (ambos deben estar especificados para un número continuo de empresas).[64]
En este modelo, queremos entender las propiedades de los equilibrios estacionarios. En un equilibrio estacionario, el número y la distribución de las empresas (es decir, μ) es constante a lo largo del tiempo. Primero, consideremos la decisión de una empresa en la etapa de salida. Para esto, comparamos el valor de la empresa cuando sale, que se normaliza a cero, con el valor cuando se queda en el mercado. En este último caso, obtiene beneficios M π(c; μ) − f en el presente periodo. En el siguiente periodo, o bien hereda sus costos del periodo anterior (con probabilidad α) o bien obtiene su parámetro de costos nuevamente de la distribución G. Por lo tanto, el valor de una empresa de tipo c en la etapa de salida es

Definimos c* como la solución más grande tal que V(c) > 0 para todo c < c*. Por lo tanto, una empresa de tipo c/c* sale óptimamente del mercado, mientras que una empresa de tipo c/c* se queda. En un equilibrio estacionario con entrada, V(c*) = 0.
En la etapa de entrada, una empresa entrante potencial alcanza el valor esperado Ve
En un equilibrio estacionario con entrada, las empresas entran siempre y cuando su valor esperado sea estrictamente positivo; por tanto, Ve = 0. Esto implica que para c < c*, debemos resolver
que es equivalente a
= [M π(c; μ) – f + δ(1 – α)e]/(1 – δα). Para c > c* la función de valor en caso de entrada es
Por lo tanto, la condición para la salida óptima de la empresa puede escribirse como

Observamos que los beneficios actuales para el tipo indiferente c* son negativos. Esto significa que una empresa permanece en el mercado incluso si sus beneficios actuales son negativos (pero no demasiado negativos), porque tiene un valor optativo positivo de permanecer en el mercado. Este valor optativo positivo proviene del hecho de que en el futuro obtendrá mejores realizaciones de costos con probabilidad positiva.
En la etapa de entrada, el valor de la empresa entrante potencial puede reescribirse como

Entonces la condición de entrada se convierte en

De una nueva empresa que sale del mercado con una realización de costos c ≥ x y decide de forma óptima después se dice que sigue una política de salida x. Su valor es

La condición de libre entrada puede entonces reescribirse como
Entonces la política de salida óptima está determinada por

El equilibrio estacionario se caracteriza entonces mediante la solución a las Ecuaciones (4.10), (4.11) y (4.12). Restringiendo el análisis a los equilibrios con una rotación de empresas estrictamente positiva, puede mostrarse que es un equilibrio único. La distribución de equilibrio de las empresas activas toma la misma forma que la función de distribución G que se trunca en c* y se pasa a otra escala. Dado que las empresas menos eficientes que c* salen, podemos escribir la medida de empresas activas como μ([0, c*]). Si m denota la masa de nuevas empresas, denotamos mediante τ = m/μ ([0, c*]) la tasa de rotación, que, en el equilibrio estacionario, puede escribirse como

Ahora podemos responder la pregunta que planteamos al comienzo: ¿cuál es el efecto del tamaño del mercado en el número de empresas activas y la tasa de rotación? En un equilibrio de ausencia de barreras de entrada, la medida de empresas activas μ([0, c* (M)]) y el tamaño de mercado M están relacionados positivamente. Para cualquier distribución dada de empresas activas y cualquier política de salida dada, un incremento en el tamaño del mercado aumenta el valor de cada empresa activa. Esencialmente, existe un efecto de expansión de mercado, con precios fijos. Por lo tanto, la medida de empresas activas debe aumentar con el tamaño de mercado M. Sin embargo, en respuesta a un incremento en M, la masa de empresas activas aumenta, lo que lleva a una presión descendente sobre el precio. Este efecto de competencia en precios funciona de manera distinta para las empresas más y menos eficientes: la disminución porcentual en los beneficios es mayor para las empresas menos eficientes, pues su margen de ganancia es menor. Consideremos un incremento en el tamaño del mercado de M a M′. Entonces la empresa con costos marginales c*(M) tendría un valor negativo en el mercado más grande de tamaño M′. Por lo tanto, la empresa activa marginal en el mercado más grande debe ser más eficiente que en el mercado más pequeño c*(M) > c*(M′). La presión competitiva aumenta con el tamaño del mercado. En consecuencia, la rotación de empresas τ y el tamaño del mercado M están correlacionados de forma positiva.
Lección 4.9 En mercados monopolísticamente competitivos, un incremento en el tamaño del mercado lleva a un mayor número de empresas en el mercado. También lleva a una distribución de las empresas activas donde solamente las empresas particularmente eficientes permanecen en el mercado y la tasa de rotación es más alta. Por lo tanto, las empresas tienden a ser más jóvenes en los mercados más grandes.
Una implicación de este resultado consiste en que una integración del mercado lleva a una distribución de los costos mucho más concentrada: las empresas menos eficientes que permanecieron activas en un mercado pequeño prefieren salir después de la integración. En general, una integración del mercado conduce a una mayor rotación de empresas no solo en una fase de transición, sino en el nuevo equilibrio estacionario. Por lo tanto, es menos probable que una empresa nueva sea exitosa, esto es, que reciba un costo de la distribución que haga que su entrada valga la pena. Sin embargo, debido al aumento del tamaño del mercado, las empresas activas obtienen mayores volúmenes.
Un resultado relacionado tiene que ver con los costos fijos. La teoría anterior predice que las empresas tienden a ser más jóvenes en mercados con costos fijos altos. La razón para ello es que las empresas deben ser más eficientes para permanecer en el mercado. Por lo tanto, para una empresa existente que obtiene un nuevo parámetro de costos, se vuelve más probable salir del mercado. La mayor rotación resultante implica entonces que las empresas son más jóvenes en promedio.[65]
El resultado también nos permite comparar mercados (regionales) con tamaños y costos fijos diferentes. Piense en lo siguiente. ¿Necesita un corte de pelo? ¿Qué tipo de peluquería debería encontrar en un pueblo pequeño o grande? El caso 4.4 le dice qué esperar en Suecia.
Caso 4.4 Entrada y salida de las peluquerías en Suecia
Asplund y Nocke (2006) analizan el caso de las peluquerías en Suecia. En particular, comparan la distribución de la edad de las peluquerías entre los mercados locales. Las peluquerías son un buen candidato para suministrar un conjunto de datos adecuado. En efecto, los mercados locales pueden considerarse independientes: ¿quién viajaría una larga distancia para cortarse el pelo en otro lugar? De igual modo, este es un servicio que se provee físicamente y no hay cortes de pelo virtuales, por lo tanto, la competencia de internet puede ignorarse. Esta industria tiene otras características que hacen que sea una buena candidata para verificar la teoría anteriormente expuesta. Primero, la entrada y salida de empresas no es rara: esta es una industria con una alta rotación de empresas. Segundo, el número de empresas en cualquier mercado dado (incluso pequeño) es tan grande que el supuesto de competencia monopolística parecería adecuado (lo que es compatible con la percepción de que esta es una industria con costos irrecuperables exógenos). Tercero, en Suecia hay muy pocas cadenas de marca por lo que no es necesario considerar complicaciones debidas a puntos de venta múltiples.
Los mercados locales se definen según las áreas postales. El tamaño de cada mercado se aproxima mediante el tamaño de la población (lo que en algunas áreas con personas que viven lejos de su lugar de trabajo resulta problemático). En relación con los costos fijos, parece inadecuado suponer que son iguales en todos los mercados, en particular porque los arriendos para las peluquerías varían entre áreas. Para capturar esta heterogeneidad adicional entre mercados, el valor de la tierra se toma como una aproximación al valor de los arriendos. Se analiza una muestra aleatoria de 1.030 peluquerías. Esta muestra se divide en submuestras según el tamaño del mercado (pequeño o grande). Para el efecto del tamaño del mercado, la hipótesis empírica consiste en que la función de distribución de la edad estimada de las empresas con un tamaño de mercado grande está por encima de la distribución de la edad estimada de las empresas con un tamaño de mercado pequeño. En Suecia, los datos confirman esta hipótesis. Igualmente, los resultados de regresión muestran que el tamaño del mercado tiene un efecto negativo estadísticamente significativo en la edad de las empresas. Este resultado es robusto ante la inclusión de diferentes variables de control (que reflejan fuentes adicionales de heterogeneidad entre los mercados).
Preguntas de repaso
1 ¿Por qué por lo general existe una ventaja para quien actúa primero bajo competencia secuencial en cantidades (con un líder y un seguidor) y una ventaja para quien actúa de segundo bajo competencia secuencial en precios? Explique utilizando los conceptos de complementos estratégicos y sustitutos estratégicos.
2 Cuando las empresas solamente enfrentan costos fijos de instalación al entrar a una industria, ¿cómo se determina el número de empresas de equilibrio en la industria? ¿Es deseable la regulación (para alentar o desalentar la entrada)? Discuta.
3 ¿Cuál es la diferencia entre costos irrecuperables endógenos y exógenos? ¿Cuáles con las implicaciones para la estructura del mercado?
4 ¿Qué escenarios de mercado llevan a entradas y salidas simultáneas en una industria?
Lecturas adicionales
El análisis seminal de competencia en cantidades (con un líder y un seguidor) es autoría de von Stackelberg (1934). Para un análisis generalizado de la competencia secuencial en cantidades y precios, ver, respectivamente, Amir y Grilo (1999) y Amir y Stepanova (2006). En nuestro análisis de la ausencia de barreras de entrada, tomamos como referencia a Mankiw y Whinston (1986) para la extensión del modelo de Cournot; a Salop (1979) para el modelo de competencia en precios localizada en un círculo; a Spence (1976) y Dixit y Stiglitz (1977) para el modelo de competencia monopolística. El libro de Sutton (1991) es la contribución seminal al análisis de las industrias con costos irrecuperables endógenos. Sutton (2007) proporciona una actualización. El modelo de entrada y salida dinámica es obra de Asplund y Nocke (2006).
Ejercicios
4.1 Fijación de precios secuencial con productos diferenciados
Considere un mercado con dos productos diferenciados horizontalmente y demandas inversas dadas por Pi (qi, qj) = a – bqi – dqj. Fije b = 2/3 y d = 1/3. Entonces el sistema de demandas está dado por Qi (pi, pj) = a – 2pi + pj. Suponga que la empresa 1 tiene costos c1 = 0 y la empresa 2 costos c2 = c (con 7c < 5a). Las dos empresas compiten en precios. Calcule los beneficios de las empresas:
1 En el equilibrio de Nash del juego simultáneo de Bertrand;
2 En el equilibrio perfecto en subjuegos del juego secuencialcuando la empresa 1 es la líder, ycuando la empresa 2 es la líder.
3 Muestre que la empresa 2 siempre tiene ventaja por actuar en segundo lugar, mientras que la empresa 1 tiene ventaja por actuar primero si c es lo suficientemente grande.
4.2 Juego temporal
Utilice los resultados del ejercicio anterior para resolver el equilibrio de Nash del juego con tiempo endógeno, donde las empresas escogen simultáneamente si juegan “temprano” o “tarde”. Si ambas toman la misma decisión (bien sea “temprano” o “tarde”), se produce el juego simultáneo de Bertrand; si toman una decisión diferente, se produce un juego secuencial donde la empresa que escogió “temprano” es la líder. Discuta la intuición económica que hay detrás de su resultado.
4.3 Duopolio de Cournot con información compartida
Considere el duopolio de Cournot con demanda lineal P(q) = 1 − q, con q = q1 + q2 y costos marginales constantes. La empresa 1 tiene costos marginales iguales a cero. Esto es de conocimiento común. La empresa 2 conoce de manera privada sus costos marginales; la empresa 1 solamente sabe que o bien son prohibitivamente altos o son cero y que ambos eventos tienen la misma probabilidad (esto es de conocimiento común). Suponga que los costos marginales altos son prohibitivamente altos, de modo que la empresa 2 no produce. Considere el juego de tres etapas donde, en la etapa 1, la empresa 2 obtiene sus costos marginales; luego, en la etapa 2, decide si comparte esta información con su competidora; finalmente, en la etapa 3, ambas empresas compiten en cantidades.
1 Caracterice el equilibrio de este juego.
2 ¿La empresa 2 tiene algún incentivo para compartir su información privada?
3 ¿La empresa 1 estaría mejor con información compartida?
4.4 Pregunta para ensayo: la (des)ventaja de actuar primero
Explique en sus propias palabras la relación entre el concepto de complementos estratégicos vs. sustitutos estratégicos y la ventaja o desventaja de escoger primero la variable estratégica propia en un juego secuencial.
Referencias para la parte II
Amir, R. y Grilo, I. (1999). Stackelberg versus Cournot equilibrium. Games and Economic Behavior 26: 1–21.
Amir, R. y Lambson, V. E. (2000). On the effects of entry in Cournot markets. Review of Economic Studies 67: 235–254.
Amir, R. y Lambson, V. E. (2003). Entry, exit, and imperfect competition in the long run. Journal of Economic Theory 110: 191–203.
Amir, R. y Stepanova, A. (2006). Second-mover advantage and price leadership in Bertrand duopoly. Games and Economic Behavior 55: 1–20.
Applebaum, E. (1982). The estimation of the degree of oligopoly power. Journal of Econometrics 9: 283–299.
Arens, W. F. (2004). Contemporary Advertising, 9th edn. New York: McGraw-Hill.
Asplund, M. and Nocke, V. (2006). Firm turnover in imperfectly competitive markets. Review of Economic Studies 73: 295–327.
Berry, S. y Waldfogel, J. (1999). Free entry and social inefficiency in radio broadcasting. Rand Journal of Economics 30: 397–420.
Bertrand, J. (1883). Théorie mathématique de la richesse sociale. Journal des Savants 499–508.
Bresnahan, T. F. (1982). The oligopoly solution concept is identified. Economics Letters 10: 87–92.
Bresnahan, T. F. (1989). Empirical studies of industries with market power. En Schmalensee, R. y Willig, R. (eds), Handbook of Industrial Organization, Vol. 2. Amsterdam: North-Holland; pp. 1011–1057.
Bresnahan, T. F. (1992). Sutton’s sunk costs and market structure: Price competition, advertising, and the evolution of concentration. Rand Journal of Economics 23: 137–152.
Bresnahan, T. F. y Reiss, P. C. (1990). Entry in monopoly markets. Review of Economic Studies 57: 531–553.
Bresnahan, T. F. y Reiss, P. C. (1991). Entry and competition in concentrated markets. Journal of Political Economy 99: 977–1009.
Bulow, J., Geanakoplos, J. y Klemperer, P. (1985). Multimarket oligopoly: Strategic substitutes and complements. Journal of Political Economy 93: 488–511.
Caves, R. (1998). Industrial organization and new findings on the turnover and mobility of firms. Journal of Economic Literature 36: 1947–1982.
Chamberlin, E. (1933). The Theory of Monopolistic Competition. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Cooper, T. (1986). Most-favored pricing policy and tacit collusion. Rand Journal of Economics 17: 377–388.
Cournot, A. (1838). Recherches sur les Principes Mathématiques de la Théorie de la Richesse. Paris: Calmann-Lévy (nueva edición 1974).
Das, S. y Das, S. P. (1997). Dynamics of entry and exit of firms in the presence of entry adjustment costs. International Journal of Industrial Organization 15: 217–241.
Davidson, C. y Deneckere, R. (1986). Long-run competition in capacity, short-run competition in price, and the Cournot model. Rand Journal of Economics 17: 404–415. Dick, A. (2007).
Market size, service quality and competition in banking. Journal of Money, Credit and Banking 39: 49–81.
Dixit, A. K. y Stiglitz, J. E. (1977). Monopolistic competition and optimum product diversity. American Economic Review 67: 297–308.
Dowrick, S. (1986). Von Stackelberg and Cournot duopoly: choosing roles. Rand Journal of Economics 17: 251–260.
Dunne, T., Roberts, M. J. y Samuelson, L. (1988). Patterns of firm entry and exit in U.S. manufacturing industries. Rand Journal of Economics 19: 495–515.
Edgeworth, F. (1897). La teoría pura del monopolio. Giornale degli economisti 40: 13–31. Reprinted in English as ‘The pure theory of monopoly’. En Papers Relating to Political Economy, Vol. I. London: Macmillan; pp. 111–142.
Ellickson, P. (2007). Does Sutton apply to supermarkets? Rand Journal of Economics 38: 43–59.
Etro, F. (2008). Stackelberg competition with endogenous entry. Economic Journal 118: 1670–1697.
Gal-Or, E. (1985). First mover and second mover advantages. International Economic Review 26: 649–653.
Hansen, R. G. (1988). Auctions with endogenous quantity. Rand Journal of Economics 19: 44–58.
Hopenhayn, H. (1992). Entry, exit, and firm dynamics in the long run. Econometrica 60: 1127–1150.
Hotelling, H. (1929). Stability in competition. Economic Journal 39: 41–57.
Just, R. E. y Chern, W. E. (1980). Tomatoes, technology, and oligopsony. Bell Journal of Economics and Management Science 11: 584–602.
Kreps, D. y Scheinkman, J. (1983). Quantity precommitment and Bertrand competition yield Cournot outcomes. Bell Journal of Economics 14: 326–337.
Levitan, R. y Shubik, M. (1972). Price duopoly and capacity constraints. International Economic Review 13: 111–122.
Lau, L. J. (1982). On identifying the degree of competitiveness from industry price and output data. Economics Letters 10: 93–99.
Lofaro, A. (2002). On the efficiency of Bertrand and Cournot competition under incomplete information. European Journal of Political Economy 18: 561–578.
Lyons, B., Matraves, C. y Moffatt, P. (2001). Industrial concentration and market integration in the European Union. Economica 68: 1–26.
Mailath, G. (1989). Simultaneous signaling in an oligopoly model. Quarterly Journal of Economics 104: 417–427.
Mankiw, N. G. y Whinston, M. D. (1986). Free entry and social inefficiency. Rand Journal of Economics 17: 48–58.
Matraves, M. (1999). Market structure, R&D and advertising in the pharmaceutical industry. Journal of Industrial Economics 47: 169–194.
Melitz, M. (2003). The impact of trade on intra-industry reallocations and aggregate industry productivity. Econometrica 71: 1695–1725.
Milgrom, P. y Roberts, J. (1990). Rationalizability, learning and equilibrium in games with strategic complementarities. Econometrica 58: 1255–1277.
Perloff, J. M., Karp, L. S. y Golan, A. (2007). Estimating Market Power and Strategies. Cambridge: Cambridge University Press.
Riordan, M. (1985). Imperfect information and dynamic conjectural variation. Rand Journal of Economics 16: 41–50.
Robinson, W. T. y Chiang, J. (1996). Are Sutton’s predictions robust?: Empirical insights into advertising, R&D, and concentration. Journal of Industrial Economics 64: 389–408.
Salop, S. (1979). Monopolistic competition with outside goods. Bell Journal of Economics 10: 141–156.
Schelling, T. C. (1960). The Strategy of Conflicts. Cambridge, MA: Harvard University Press.
Schmalensee, R. (1992). Sunk costs and market structure: A review article. Journal of Industrial Economics 40: 125–134.
Shapiro, C. (1989). Theories of oligopoly behavior. En Schmalensee, R. y Willig, R. (eds), Handbook of Industrial Organization, Vol. 1. Amsterdam: North-Holland.
Singh, N. y Vives, X. (1984). Price and quantity competition in a differentiated duopoly. Rand Journal of Economics 15: 546–554.
Spence, M. (1976). Product selection, fixed costs, and monopolistic competition. Review of Economic Studies 43: 217–235.
Spulber, D. (1995). Bertrand competition when rivals’ costs are unknown. Journal of Industrial Economics 41: 1–11.
Sutton, J. (1991). Sunk Costs and Market Structure: Price Competition, Advertising, and the Evolution of Concentration. Cambridge, MA: MIT Press.
Sutton, J. (2007). Market structure: Theory and evidence. En Armstrong, M. y Porter, R. (eds), Handbook of Industrial Organization, Vol. 3. Amsterdam: North-Holland.
Vives, X. (1990). Nash equilibrium with strategic complementarities. Journal of Mathematical Economics 19: 305–321.
Vives, X. (2005). Games with strategic complementarities: New applications to industrial organization. International Journal of Industrial Organization 23: 625–637.
von Stackelberg, H. (1934). Marktform und Gleichgewicht. Vienna: Springer.
36 La única excepción fue el modelo de capacidad-después-precio.
37 Ver los capítulos 18 y 19 para un análisis más completo de las patentes y la industria farmacéutica.
38 Amir y Grilo (1999) muestran que la concavidad-log de la función de demanda (inversa) (esto es, independientemente de la función de costos) conduce por sí sola al ranking (4.2). Se necesitaría una demanda convexa-log y que la producción no tuviera costos para que al menos una empresa tuviera 
39 Aquí consideramos productos sustituibles, para los cuales las funciones de mejor respuesta tienen pendientes descendentes bajo competencia en cantidades (sustituibilidad estratégica) y ascendentes bajo competencia en precios (complementariedad estratégica). Recuerde que lo opuesto prevalece si los productos son complementos. En realidad, la competencia en precios con productos complementarios (resp. sustituibles) es el problema dual de la competencia en cantidades con productos sustituibles (resp. complementarios). Todos los resultados que obtenemos aquí para los productos sustituibles pueden trasponerse fácilmente al caso de los productos complementarios.
40 Recuerde que esto es así siempre y cuando la diferencia de costos no sea muy grande (de manera que el precio de monopolio correspondiente al costo c1 sea mayor a c2).
41 Amir y Stepanova (2006) prueban estos resultados bajo condiciones muy generales cuando remueven los supuestos comunes de concavidad de los beneficios en acción propia (o continuidad y valor único de las curvas de reacción) y de la existencia y singularidad del equilibrio de Bertrand. De este modo generalizan los análisis previos de Gal-Or (1985) y Dowrick (1986).
42 Para un análisis detallado ver Etro (2008)
43 En la historia militar abundan los ejemplos de generales que cruzaron un río hacia territorio enemigo y, después de atravesar el puente, ordenaron quemarlo para eliminar la única posibilidad de retirada. Al quedar únicamente con la alternativa de ganar la batalla o perder la vida, estos ejércitos generalmente obtuvieron grandes victorias.
44 Ver Cooper (1986)
45 Aquí seguimos a Mankiw y Whinston (1986).
46 Ver Mankiw y Whinston (1986).
47 Se verifica fácilmente que para 4 ≤ (a – c)2/be < 9, ne = n* = 1 y para (a – c)2/be > 9, ne > n*.
48 Una interpretación geográfica de este modelo sería una ciudad donde todas sus tiendas se encuentran en una autopista circunvalar, por la cual los consumidores deben viajar porque es muy difícil atravesar el centro de la ciudad. Una interpretación en términos de espacio de producto es la decisión sobre los horarios de las aerolíneas en un reloj de 24 horas.
49 Puede mostrarse que también se obtiene una entrada excesiva cuando se suponen costos de transporte cuadráticos (o de otra forma).
50 Como ya se indicó, precios más bajos son neutrales en bienestar en el modelo de Salop porque no afectan la cantidad consumida.
51 Lo anterior se obtiene de un modelo logit anidado de la decisión de escucha de los consumidores. El modelo logit anidado se explica en el capítulo 5.
52 Volveremos a estas diversas formas de modelar cuando analicemos los modelos de diferenciación (horizontal y vertical) de productos en el capítulo 5.
53 Como se anunció arriba, σ también mide la elasticidad de sustitución entre las dos variedades. Nótese primero que qi/qj = (pi/pj)– σ: la demanda relativa de las dos variedades es independiente de los precios de las otras variedades. Se sigue que la elasticidad de sustitución es – ∂ln (qi/qj)/∂ ln (pi/pj) = σ.
54 Ver Ellickson (2007).
55 La contribución seminal sobre los costos irrecuperables endógenos es autoría de Sutton (1991). Bresnahan (1992) y Schmaensee (1992) han reseñado este libro. Para un panorama reciente, ver Sutton (2007).
56 El modelo se presenta en el capítulo 3 de Sutton (1991) y en el Apéndice B de Sutton (2007).
57 Note que en esta sección hemos profundizado en un modelo de Cournot con inversión en calidad; sin embargo, la idea de que una industria solo puede sostener un número pequeño de empresas también puede obtenerse en modelos con competencia en precios y productos diferenciados. En esos modelos solamente es posible que un número pequeño de empresas se sostenga, incluso en ausencia de un incremento en los costos de inversión a medida que el tamaño del mercado aumenta, esto es, no es necesario que los costos irrecuperables sean endógenos. Analizamos estos mercados en el capítulo 5.
58 Además del trabajo fundacional de Sutton, quisiéramos mencionar las investigaciones empíricas sobre las industrias manufactureras de Robinson y Chiang (1996) y Lyons, Matraves y Moffat (2001), sobre las industrias farmacéuticas de Matravers (1999) y sobre la banca de Dick (2007).
59 Todo el material de este caso proviene de Ellickson (2007).
60 Para un panorama, ver Caves (1998). Por ejemplo, Dunne, Roberts y Samuelson (1988) realizan una contribución empírica importante.
61 Nuestro análisis sigue a Asplund y Nocke (2006), quienes proporcionan más detalles y análisis. Hopenhayn (1992) realiza un trabajo relacionado analizando la rotación de empresas en un mercado perfectamente competitivo. Das y Das (1997) y Melitz (2003) realizan análisis relacionados en mercados competitivos monopolísticos. Los modelos de competencia imperfecta donde deben tenerse en cuenta las restricciones de enteros son menos accesibles. Para un marco para estos modelos ver Amir y Lambson (2003); para el análisis de Cournot, ver Amir y Lambson (2000).
62 Para ser precisos, esta es una medida de Borel.
63 Para esto, debemos dotar al conjunto de medidas μ con la topología de convergencia débil.
64 Sin embargo, el modelo de demanda CES, que presentamos en la sección anterior, no satisface el último supuesto.
65 Note que un incremento en los costos de entrada e tiene un efecto negativo en la rotación de empresas, a diferencia de un aumento en los costos fijos f.
Parte III
Las fuentes del poder de mercado
Introducción a la Parte III: Las fuentes del poder de mercado
Consideremos el mercado de depósitos bancarios. Si usted tiene ahorros, probablemente sea uno de los muchos agentes activos en el lado de la oferta de este mercado. En efecto, en este mercado, los hogares y las empresas no financieras suministran fondos de depósito, mientras que los bancos demandan estos fondos y una tasa de interés desempeña el papel del precio. Incluso si los bancos están en el lado de la demanda y no de la oferta, solamente se requiere un poco de imaginación para aplicar los hallazgos del capítulo 3 y analizar la forma en que los bancos compiten por los fondos de depósito. En particular, siguiendo la predicción del modelo de Bertrand, podemos esperar que, si los depósitos son un producto homogéneo, la competencia en precios entre bancos acercará las tasas de depósito que los bancos pagan a las tasas que cobran por los préstamos, eliminando así su margen de intermediación y sus beneficios. Sin embargo, parece que esta predicción no corresponde a la realidad: los bancos se las arreglan para lograr un margen de intermediación positivo y, por lo tanto, puede decirse que tienen poder de mercado.[1]
En esta parte del libro, queremos entender de dónde viene el poder de mercado, sea en el sector bancario o en cualquier otro mercado oligopolístico. Como veremos, el poder de mercado puede ser un resultado del comportamiento de las empresas y/o del entorno de mercado. Comenzamos analizando el comportamiento de las empresas y describimos la forma en que el poder de mercado es el producto de una mezcla de mercadeo balanceada. Las tres variables principales de la mezcla de mercadeo son el precio, el producto y la publicidad.[2] Aunque postergamos el estudio de las estrategias de precio elaboradas (discriminación de precios) para la Parte IV, aquí analizamos la forma en que las decisiones previas sobre el producto y la publicidad determinan la decisión sobre el precio. En el capítulo 5 nos enfocamos en las decisiones relacionadas con la diferenciación del producto. En el capítulo 3 ya se mostró la forma en que la diferenciación del producto relaja la competencia en precios. Pero nuestro modelo previo fue muy preliminar, pues consideraba el posicionamiento del producto como algo exógeno. Aquí, queremos analizar la forma en que las empresas deciden diferenciar sus productos. En nuestro ejemplo sobre la banca, los bancos relajan la competencia por los depósitos diferenciando sus servicios; por ejemplo, aumentan la calidad al incrementar el número de sucursales o al permitir que los clientes realicen transacciones por internet. Argumentaremos que cuando las empresas escogen el grado de diferenciación del producto están en juego dos fuerzas principales contendientes: por una parte, la diferenciación relaja la competencia en precios, pero, por otro parte, puede reducir la demanda.
En el capítulo 6 analizamos las estrategias de promoción o publicidad. Para tratar de aumentar su poder de mercado, los bancos dedican recursos sustanciales a la publicidad de sus productos y servicios.[3] Lo hacen con distintos objetivos en mente: es posible que quieran brindarles a sus clientes información sobre nuevos productos o servicios (por ejemplo, “llame a 1-8000 ING Direct. Cuando cuelgue será más rico”); también pueden querer persuadir a sus clientes de que compren sus productos en vez de los productos rivales (por ejemplo, “En el Banco Keytrade usted tendrá las tasas de interés más altas del mercado”); finalmente, pueden querer promover el consumo de los productos promocionados asociándolos a valores compartidos con los clientes (por ejemplo, “Dexia, el banco del desarrollo sostenible”). Estos últimos tres objetivos corresponden respectivamente a los enfoques informativo, persuasivo y complementario de la publicidad. Primero examinaremos la forma en que las decisiones sobre los precios y la publicidad se relacionan en un contexto de monopolio. Luego pasaremos al contexto de un oligopolio y mostraremos, básicamente, que la publicidad puede hacer que los mercados sean más o menos competitivos dependiendo de su rol y su forma. En este capítulo también adoptaremos un punto de vista normativo y trataremos de esclarecer un antiguo debate: ¿la publicidad es un desperdicio de recursos o puede aumentar el bienestar de la sociedad?
Más allá de la decisión correcta sobre la mezcla de mercadeo, las empresas también pueden incrementar su poder de mercado explotando elementos exógenos de su entorno de mercado. El capítulo 7 se enfoca en varias razones por las cuales el comportamiento de compra de los consumidores puede exhibir una especie de inercia. La primera razón es la potencial falta de información del consumidor sobre la existencia o el precio del producto. Examinamos situaciones donde algunos consumidores están mejor informados que otros, lo que les permite hacer una mejor compra. Esto explica por qué, en ciertas industrias, los precios por prácticamente el mismo producto pueden variar entre empresas en el mismo momento, o pueden variar para la misma empresa en distintos momentos del tiempo, en un fenómeno que se conoce como dispersión de precios. La presencia de consumidores menos informados es lo que permite que las empresas garanticen beneficios positivos incluso si venden productos homogéneos. Esta característica sigue siendo válida incluso cuando los consumidores pueden decidir adquirir información adicional mediante una búsqueda costosa.
En nuestro ejemplo sobre la banca, esto se vería en el hecho de que a usted a veces le puede parecer difícil o dispendioso comparar las tasas de depósito (y leer las condiciones asociadas) de los bancos competidores. También puede ocurrir que, incluso si usted ha encontrado que otro banco le ofrece una tasa de interés más alta, tener que trasladar sus cuentas de su banco actual al otro (lo que implica varias tareas administrativas) neutralice completamente la ventaja de una tasa más alta. En otras palabras, usted puede quedar “atrapado” por su escogencia previa de banco. En la segunda sección del capítulo 7, analizamos este tipo de costos de cambio que llevan a los consumidores a comprarle una y otra vez a la misma empresa. Claramente, los costos de cambio les dan a las empresas poder de mercado sobre los consumidores atrapados. Pero ese poder de mercado tiene un precio: las empresas deben competir ferozmente para atraer a los consumidores que entran al mercado, especialmente si estos consumidores son previsivos y anticipan que serán explotados posteriormente. Por ello, se entiende por qué en los mercados que tienen costos de cambio los precios con frecuencia siguen una secuencia creciente a lo largo del tiempo. Por ejemplo, es probable que usted haya abierto una cuenta en su banco porque ofrecía buenas promociones para estudiantes o porque a sus padres les ofrecieron un bono si abrían una cuenta para usted. Lo más probable es que hoy en día usted ya no tenga esos beneficios. Si usted encaja en este perfil, tiene una ilustración viva de esta práctica comúnmente conocida como “promoción-luego-estafa”. Uno de los principales temas a tratar en la segunda sección del capítulo 7 es analizar las condiciones bajo las cuales los costos de cambio producen mercados más o menos competitivos.
Es posible que usted también haya recibido ofertas de otros bancos alentándolo a pasarse a ellos (una oferta que combina algún regalo de bienvenida con promesas de que facilitarán el proceso de cambio).[4] Esta práctica de robo de clientes también es común en estos mercados. Como esta práctica tiene que ver con la discriminación de precios, se analizará en el capítulo 10.
¿Qué aprenderá en esta parte del libro?
Usted se familarizará con las distintas fuentes del poder de mercado. Podrá entender cómo y por qué las empresas monopolísticas logran fijar precios de equilibrio por encima de los costos marginales. ¿Cómo? Escogiendo la mezcla de mercadeo adecuada; por ejemplo, posicionado sus productos y promoviéndolos de la mejor forma posible, dadas las decisiones de sus competidores. ¿Por qué? Porque algunos consumidores carecen de información sobre los productos existentes o consideran muy costoso adquirir esa información. También porque los consumidores enfrentan costos de cambiar de empresa proveedora y prefieren comprarle repetidamente a la misma. En el proceso, usted aprenderá la distinción entre diferenciación horizontal y vertical, aprenderá a reconocer los diferentes enfoques publicitarios y se familiarizará con los conceptos de costos de cambio y dispersión de precios.
1 Maudos y Nagore (2005) calculan los índices de Lerner del poder de mercado para los sectores bancarios de 58 países (tomando los valores promedio del periodo 1995-99). Existen diferencias importantes entre países: el poder de mercado es alto (un índice de Lerner superior al 30%) en Ghana (39%), Letonia (36%), Nepal (33%) y Jamaica (31%), mientras que es bajo (inferior al 10%) en los Países Bajos (9%), Luxemburgo (8%), Irlanda (7%) y Panamá (6%). Una comparación entre las principales áreas económicas muestra que el poder de mercado es más alto en Estados Unidos (23%) y Japón (20%) que en la Unión Europea (15%).
2 A estas “3 Ps” por lo general se les asocia una “P” adicional: place (lugar), que se refiere a la decisión de los administradores sobre los canales de distribución. Consideraremos este tipo de decisiones en el capítulo 17.
3 Örs (2006) informa que en “2004 los bancos comerciales gastaron aproximadamente 9.600 millones de dólares en publicidad, lo que corresponde al 9.5% de los ingresos netos de la industria”.
4 Por ejemplo, se puede leer lo siguiente en la página de internet de Citibank (consultado el 10 de julio de 2007): “Transferir su cuenta desde su banco actual puede parecer una tarea enorme. Pero con Citibank no podría ser más fácil. Con nuestro proceso de Transferencia de Cuenta Administrada nos encargamos de transferir todas sus órdenes abiertas y débitos directos, haciendo que su transición a Citibank sea tan suave y libre de dificultades como sea posible”.
| 5 | Diferenciación de productos |
En la mayoría de los mercados para bienes de consumo no existen productos idénticos desde el punto de vista del consumidor. Incluso cuando resulta difícil diferenciar las propiedades físicas, el manejo de la marca puede hacer que los productos se diferencien. ¿Cómo perciben los consumidores los productos y servicios? ¿En qué medida diferentes consumidores comparten las mismas percepciones? ¿Qué tan similares son las curvas de demanda de varios individuos? ¿A los consumidores les importa la variedad? Las respuestas a estas preguntas y, por lo tanto, las decisiones del analista sobre los modelos, dependen de la naturaleza de los productos o servicios considerados. Pensemos, por ejemplo, en el mercado de automóviles, que ha sido objeto de numerosos estudios empíricos. Aquí, es natural suponer que los consumidores compran un solo automóvil, pero que la población de consumidores tiene preferencias heterogéneas. Para otros bienes de consumo no resulta natural suponer elección discreta ni demanda unitaria. Si usted piensa en cerveza o bebidas carbonatadas, en general el supuesto de elección discreta es adecuado, pero algunos consumidores no solamente se diferenciarán en su preferencia de marca sino también en sus curvas individuales de demanda. En el caso del vino, creemos que ni la demanda unitaria ni la elección discreta son buenas aproximaciones al comportamiento real del consumidor y, por lo tanto, son supuestos errados de modelamiento: muchos consumidores disfrutan la variedad y compran cantidades diferentes.
En este capítulo, abordamos primero estas preguntas al discutir algunos enfoques generales sobre los productos diferenciados (sección 5.1). Luego, analizamos los modelos de elección-discreta de diferenciación horizontal y vertical de productos (en las Secciones 5.2 y 5.3, respectivamente). En la sección 5.2 elaboramos sobre el modelo de Hotelling con costos de transporte lineales y cuadráticos, que se ha convertido en una herramienta de trabajo estándar en la literatura de la organización industrial. Una empresa guía el posicionamiento de su producto tratando de suministrar un producto que se acomode a la mayoría de preferencias, pero al mismo tiempo intenta evitar la competencia de otras empresas creando otros productos más especializados. Profundizaremos en este trade-off. En la sección 5.3 nos enfocamos en la elección de la calidad observable por parte de las empresas. Aquí, continuamos nuestra discusión sobre la entrada de empresas en los mercados de productos del capítulo 4, al mostrar que incluso economías de escala insignificantes son suficientes para que solamente un número pequeño de empresas sea viable en un mercado. Luego nos centramos en la estimación empírica de la diferenciación de productos (en la sección 5.4), que proporciona aproximaciones muy básicas para estimar los mercados de productos diferenciados.[5]
5.1 Perspectivas sobre la diferenciación de productos
El que los productos (descritos por ciertas propiedades o características) estén o no diferenciados depende de las preferencias del consumidor. Una fuente de la diferenciación de los productos es la heterogeneidad de los consumidores. Las preferencias de los consumidores se especifican en el espacio subyacente de las características. A este enfoque por lo general se le conoce como el enfoque de las características.[6] Tiene la ventaja de que, por ejemplo, es posible analizar sin ambigüedades las introducciones de nuevos productos y las modificaciones de los ya existentes. Estas ambigüedades pueden surgir si las preferencias solamente se definen sobre los productos. Adicionalmente, por lo general se supone que los consumidores escogen discretamente entre productos (y posiblemente con una opción exterior), esto es, deciden qué marca o producto comprar y no mezclan entre diferentes productos. A este enfoque se le conoce como el enfoque de la elección discreta. La mayoría de los modelos en este enfoque tienen la propiedad adicional de que los consumidores compran cero o una unidad del producto; sin embargo, también es posible analizar modelos con demanda variable y elección discreta. Un enfoque alternativo consiste en modelar a cada consumidor con una demanda variable para todos los productos, pero suponer que todos los consumidores son idénticos. Este es el enfoque del consumidor representativo.
En el capítulo 3 vimos un ejemplo de cada uno de estos dos últimos enfoques. El modelo en el que los puntos ideales de los consumidores se distribuyen en un intervalo pertenece a la clase de modelos que siguen el enfoque de la elección discreta. El modelo de la demanda lineal (donde comparamos la competencia en precios con la competencia en cantidades) pertenece a la clase de modelos que sigue el enfoque del consumidor representativo; las funciones de utilidad CES fueron una forma funcional alternativa de especificación que utilizamos, por ejemplo, en el capítulo 4. Asimismo, las preferencias en estos modelos del consumidor representativo pueden especificarse sobre un espacio subyacente de características.[7] La idea aquí es que un producto es un conjunto de diferentes características. Un consumidor tiene preferencias sobre estos conjuntos. Entonces, los precios de los productos pueden expresarse en relación con el desempeño de un producto en cada una de sus dimensiones características. Cada característica proporciona utilidad, de modo que las decisiones de consumo se determinan por el hecho de que la utilidad marginal sea igual al precio implícito de la característica. Aunque este enfoque ha vuelto a ganar atención en análisis empíricos recientes, decidimos no regresar a él en este libro.[8]
Dentro de la clase de los modelos de elección discreta podemos, adicionalmente, distinguir entre diferenciación horizontal y vertical de productos. A grosso modo, estamos en una situación de diferenciación horizontal de productos cuando cada producto sería preferido por algunos consumidores; por el contrario, si todos prefirieran un producto a otro, los productos estarían diferenciados verticalmente. Entonces, una primera definición de la diferenciación horizontal de productos vs la vertical sería la siguiente (por simplicidad consideramos un duopolio): si para precios iguales, los consumidores no están de acuerdo en cuál producto prefieren, los productos están diferenciados horizontalmente; si, por el contrario, para precios iguales, todos los consumidores prefieren un producto a otro, entonces los productos están diferenciados verticalmente.
Según esta definición, solamente son importantes las características del lado de la demanda. Aunque esta definición se relaciona con la difusa noción de variedad versus calidad, no es muy útil para distinguir los diferentes tipos de estructura de mercado. Para esto, también es necesario incluir el aspecto de la tecnología o el costo. Por lo tanto, la siguiente definición modificada resulta útil: estamos en una situación de diferenciación vertical de productos si todos los consumidores prefieren un producto a otro si los precios están al nivel de los costos marginales. Claramente, el lado de los costos afecta los beneficios y, por lo tanto, los precios de equilibrio y, por consiguiente, el desempeño del mercado. Como lo mostraremos en la subsección de oligopolios naturales, la estructura de mercado depende críticamente de si los productos están diferenciados verticalmente de acuerdo con esta segunda definición.
Sin embargo, señalemos que, aunque la distinción entre diferenciación horizontal y vertical es útil para propósitos de investigación, en la práctica no es fácil realizar esta distinción. De hecho, como se muestra en el caso 5.1, muchos productos o servicios del mundo real combinan elementos de los dos tipos de diferenciación, porque se definen por más de una característica (es posible que todos los consumidores prefieran tener más de cada característica, lo que indicaría diferenciación vertical, pero pueden diferir en su valoración de las diferentes características, lo que indicaría diferenciación horizontal).
Caso 5.1 La diferenciación del café [9]
Incluso en algunos mercados de materias primas es posible hallar ejemplos de diferenciación horizontal y vertical de productos. A primera vista, estos mercados podrían parecer ejemplos perfectos de un mercado de productos homogéneos. Examinemos el caso del café (para quienes prefieren el té, el fenómeno es menos reciente). En los países ricos, las tostadoras especializadas, incluyendo fenómenos de masa como Starbucks, han vuelto conscientes (o, dependiendo de su perspectiva, les han hecho creer) a los bebedores de café de que el origen y el tipo de café son importantes para el sabor. Esta tendencia ha llevado a la creación de premios al mejor café en diversas competencias y a la protección de marcas registradas (incluso a disputas en la cadena vertical de suministros sobre estas marcas registradas). Esto sugiere que, aunque el mercado del grano al por mayor todavía desempeña un papel importante para los productores de café, algunos cultivadores definitivamente han dejado este mercado y avanzado en la escalera de la diferenciación vertical del producto (y, adicionalmente, se han diferenciado horizontalmente). Por ejemplo, la Hacienda Esperanza ganó el primer premio en el concurso Taza de la Excelencia en Brasil para la cosecha de 2006. Pudo vender su producto a cerca de USD$2.000 por saco (de 60kg) en una subasta en línea en enero de 2007, más de diez veces el precio del grano al por mayor (quienes pagaron ese precio provenían de Japón y Taiwán).
5.2 Diferenciación horizontal de productos
A continuación, volveremos a examinar los mercados con productos diferenciados que analizamos en el capítulo 3. En esta sección (y en la siguiente) consideramos que las especificaciones del producto y su diseño son parte de las estrategias de las empresas. Comenzamos con un modelo simple donde las empresas solamente escogen la ubicación de su producto (suponemos que el precio es constante e igual para todas las empresas). Luego pasamos a un entorno más complejo donde las empresas escogen primero su ubicación y luego su precio; mostramos la forma en que las decisiones sobre la ubicación y, equivalentemente, la diferenciación del producto, dependen de las especificidades del mercado.
5.2.1 Un modelo simple de localización
Un primer modelo simple de diferenciación del producto que hace abstracción del tema de los precios considera la decisión de las empresas sobre la localización del producto bajo precios constantes. Esta situación describe adecuadamente a ciertas industrias con precios regulados, donde las empresas solo tienen a su disposición estrategias no relacionadas con los precios. Por ejemplo, en Europa, muchas profesiones están sujetas a una regulación de precio, de modo que enfrentan un precio fijo p. Supongamos entonces que las empresas deben decidir a las preferencias de cuáles consumidores adaptar su producto. En particular, supongamos que los consumidores se distribuyen uniformemente en el intervalo [0, 1] y tienen masa 1. La localización de los consumidores describe su punto ideal en el espacio del producto. La interpretación literal es que los consumidores están en una ciudad lineal (por ejemplo, la calle principal de un pueblo). Prefieren que el producto (en la localización li) este ubicado cerca. Incurren en un costo de transporte lineal t (|x – li|) = τ|x – li|, donde el parámetro del costo de transporte τ mide la sustituibilidad entre cualquier par de productos dados. Entre menor sea τ, mejor podrán los consumidores sustituir entre cualesquiera productos dados li y lj. Aunque los costos de transporte son la interpretación literal en nuestro modelo, este modelo captura muchos aspectos diferentes de la diferenciación de productos. Por ejemplo, un plato particular puede variar en su grado de picante, un vino en su dulzura, un periódico en su orientación política, etc. En todos estos casos, la función t debería entenderse como un costo de oportunidad en el que incurre un consumidor si un producto en el mercado no representa su variedad ideal. El consumidor x obtiene una utilidad
donde r es el valor de reserva del consumidor para un producto localizado en li y p es el precio regulado. Suponemos que r es lo suficientemente grande como para que todos los consumidores compren.
Las empresas incurren en costos marginales de producción, que son menores que el precio regulado
Las empresas deciden dónde ubicarse en la línea y los consumidores deciden después a qué empresa comprarle. Para dos ubicaciones cualesquiera l1 > l2, hay un consumidor indiferente a las dos ofertas. Este consumidor se localiza en el centro de las dos empresas,
Todos los consumidores a la izquierda (resp. derecha) del consumidor indiferente prefieren comprarle a la empresa 1 y no a la 2 (resp. a la empresa 2 y no a la empresa 1). Por lo tanto, la demanda de la empresa 1 es Q1 (l1, l2) = (l1 + l2)/2 y la demanda de la empresa 2 es Q2 (l1, l2) = 1 – (l1 + l2)/2.
Las empresas maximizan sus beneficios respecto a la localización de su producto dada la localización del competidor. Los beneficios de la empresa i están dados por

Hablando formalmente, resolvemos para el equilibrio de Nash del juego de localización simultánea. El equilibrio único tiene la propiedad de que ambas empresas se localizan en el centro, esto es, l1 = l2 = 1/2. Primero, note que ninguna empresa tiene incentivos para desviarse. Cualquier empresa que se desvíe atenderá a menos de la mitad del mercado. Note también que, para otras localizaciones cualesquiera, l1 ≠ 1/2 y l2 ≠ 1/2, al menos una empresa tiene un incentivo para desviarse, porque si la empresa i está ubicada por ejemplo a la izquierda de 1/2, la empresa j tiene un incentivo para moverse ligeramente a la derecha de la empresa i. Pero este tampoco puede ser un equilibrio, porque la empresa i aumenta sus beneficios localizándose en el mismo lugar de la empresa j. Por lo tanto, el único equilibrio de localización implica que ambas empresas se ubiquen en el centro.
La idea principal que extraemos del modelo es que, aunque las empresas pueden diferenciar sus productos, deciden no hacerlo. En este modelo las empresas maximizan su participación de mercado y esto las lleva a ubicarse en un punto donde pueden satisfacer mejor las preferencias de los consumidores. Este es un hallazgo que se generaliza a funciones de distribución general de las localizaciones de los consumidores y a funciones generales (crecientes) de costos de transporte.
Lección 5.1 Si los duopolistas escogen las localizaciones de los productos (pero no los precios de venta), ofrecen los mismos productos, es decir, deciden no diferenciar sus productos.
Note que desde un punto de vista social hay una igualdad excesiva, porque el transporte total se minimizaría en las ubicaciones 1/4 y 3/4. Aquí la introducción de competencia no incrementa el bienestar, porque el número de empresas es irrelevante si no se afecta la localización. En presencia de costos fijos, la sociedad está mejor con una sola empresa que con dos. Si una sola empresa puede ofrecer el producto en dos ubicaciones, entonces una fusión aumenta el bienestar porque el monopolista escoge la ubicación socialmente eficiente.
Nuestra lección es robusta ante la forma funcional de la función de costos del transporte. Sin embargo, el resultado de diferenciación mínima no es robusto en otras dimensiones. En particular, con tres empresas la diferenciación mínima no es un resultado de equilibrio. Además, y es más interesante, hemos restringido el análisis a precios fijos y queremos verificar la robustez de nuestra lección en el contexto de un duopolio donde las empresas escogen los precios.
5.2.2 El modelo lineal de Hotelling
Ahora pasamos a un modelo de diferenciación horizontal de productos donde las empresas escogen los precios además de las ubicaciones. Queremos saber si nuestro hallazgo sobre la diferenciación mínima también es válido si las empresas eligen los precios.
Como antes, los consumidores tienen un valor de reserva r para su producto ideal. Un consumidor de tipo x se ubica en algún punto x del intervalo [0, 1]. Los consumidores le compran a alguna de las empresas hasta una unidad de producto. La empresa i está ubicada en li en algún punto del intervalo [0, 1], cobra un precio pi y los consumidores deben viajar hasta la empresa si deciden visitarla. Por el momento, mantenemos el supuesto de que los consumidores incurren en costos de transporte lineales t(|x – li|) = τ|x – li|, donde el parámetro de costos τ mide la sustituibilidad entre cualquier par de productos dados. Si un consumidor de tipo x compra el producto i, entonces obtiene una utilidad vi(x) = r – τ|x – li|– pi.
Como en el modelo anterior, suponemos que los consumidores se distribuyen uniformemente en el intervalo [0, 1] y tienen masa 1. En este mercado, analizamos un duopolio donde primero las empresas deciden simultáneamente qué ubicación escoger (o, equivalentemente, qué producto producir) y luego fijan simultáneamente los precios. En este juego de dos etapas, queremos caracterizar los equilibrios perfectos en subjuegos.
Para analizar este mercado, consideramos primero el juego de precios para localizaciones dadas. Sin pérdida de generalidad, podemos nombrar a las empresas de modo que l1 ≤ l2. Supongamos que las empresas están en ubicaciones diferentes y que la diferencia en el precio es lo suficientemente pequeña como para que algunos consumidores prefieran el producto 1 y otros el 2. Entonces, existe un consumidor
a quien le resulta indiferente escoger cualquiera de los dos productos. Este consumidor indiferente está dado por
Podemos resolver para
y obtener

En particular, si las empresas fijan ubicaciones simétricas (esto es, si l1 = 1 – l2) y fijan el mismo precio, el consumidor indiferente se ubica en 1/2 y cada empresa obtiene la mitad de la demanda. Pero, ¿qué queremos decir con que la diferencia de precios sea “lo suficientemente pequeña”? La diferencia de precios admisible está determinada por las condiciones para que esté entre l1 y l2. Esto es,

¿Qué pasa si una de estas condiciones no se cumple? Comencemos suponiendo que la primera condición se cumple con igualdad: p1 = p2 + τ (l2 – l1), de manera que el consumidor indiferente se sitúa exactamente en la ubicación de la empresa 1
Ahora consideremos cualquier consumidor a la izquierda de l1, por ejemplo
Debido a los costos lineales de transporte, a este consumidor también le resulta indiferentes escoger entre el producto 1 y el 2:

La intuición de este resultado es la siguiente: en comparación con el consumidor ubicado en l1, el consumidor ubicado en
incurre en el mismo costo extra de transporte cuando consume el producto 1 o el 2; por lo tanto, si al primero le es indiferente cuál producto escoger, al segundo también.[10] Ahora, dado p2, si la empresa 1 disminuye levemente su precio, todos los consumidores a la izquierda prefieren estrictamente el producto 1. Sin embargo, si la empresa 1 aumenta ligeramente su precio, todos los consumidores, incluyendo aquellos a la izquierda de l1, prefieren estrictamente el producto 2. Esto es, para
la empresa 1 obtendrá una demanda cero:
Por lo tanto, existe una discontinuidad en los precios tal que a un consumidor en l1 le resulta indiferente escoger entre el producto 1 y el 2. El mismo razonamiento aplica para la otra condición. Por lo tanto, es solamente para precios que respeten las dos condiciones arriba mencionadas que todos los consumidores localizados a la izquierda de
le comprarán de la empresa 1 y todos los consumidores ubicados a la derecha le comprarán a la empresa 2. La elección del consumidor se ilustra en la figura 5.1.
Entonces, podemos escribir los beneficios como la diferencia precio-costo multiplicada por la demanda:

La función de beneficios se ilustra en la figura 5.2. Note que si la competencia se localiza dentro del intervalo (esto es, l2 < 1), la función de beneficios de la empresa 1 tiene un salto hacia abajo. La razón para esto es la discontinuidad que identificamos en la función de demanda: debido a los costos lineales de transporte, una diferencia de precios muy grande lleva a que todos los consumidores le compren la misma empresa. En particular, a medida que p1 aumenta, la empresa 1 comienza a atraer a todos los consumidores, pero comparte el mercado con la empresa 2 tan pronto como p1 ≥ p2 – τ (l2 – l1). Esto explica el salto hacia abajo en la función de beneficios, como lo ilustra la figura 5.2 (hay un segundo salto hacia abajo cuando p1 se vuelve más grande que p2 + τ (l2 – l1) a medida que la demanda de la empresa 1 cae a cero). En términos técnicos, π1 tiene dos supremos locales y no es cuasicóncava en p1. Por lo tanto, simplemente resolver las condiciones de primer orden puede generar errores. Solamente cuando ambas empresas se localizan en los extremos, las funciones de beneficios son cuasicóncavas, de manera que las soluciones a las condiciones de primer orden deben ser maximizadoras globales. Por lo tanto, si determinamos que las localizaciones deben estar en los extremos, tenemos un modelo de duopolio simple donde las condiciones de primer orden caracterizan los equilibrios. Usaremos esta especificación particular en varios lugares de este libro.
Figura 5.1 Elección del consumidor en el modelo lineal de Hotelling

Figura 5.2 Función de beneficios en el modelo lineal de Hotelling

Aquí, queremos elaborar sobre la posibilidad de que las ubicaciones no necesariamente estén en los extremos. Entonces, aunque las funciones de beneficios no son cuasicóncavas, de todos modos podemos usar las condiciones de primer orden si las ubicaciones no están muy cerca. En esta situación, las funciones de beneficios tienen dos supremos locales, pero el que está caracterizado por las condiciones de primer orden es un maximizador global, dada la elección apropiada del competidor. Si las condiciones de primer orden definen implícitamente las mejores respuestas de las empresas, tenemos que, fijando un precio menor, por una cantidad discreta, al de la empresa rival con el fin de capturar a todos los consumidores no será rentable para la empresa 1 dado algún precio (alto) de la empresa 2. Sin embargo, la mejor respuesta de la empresa 1 p1 (p2) salta hacia abajo a p2 – τ/(l2 – l1) en algún valor crítico de p2 (a menos que l2 = l) de modo que las condiciones de primer orden ya no puedan usarse para caracterizar mejores respuestas. Note que esto implica que, en este juego, los precios no son complementos estratégicos.
El juego de fijación de precios puede caracterizarse de la siguiente manera. (i) Para l1 = l2 el equilibrio de precio único está dado por
(ii) Para l1 ≠ l2 existe un equilibrio de precio si y solo si (2 + l1 + l2)2 ≥ 12(2 + l1 – 2l2) y (4 – l1 – l2)2 ≥ 12(2 + 2l1 – l2). Adicionalmente, cuando existe el equilibrio de precio, es único y está caracterizado por

Para evitar que vender a un precio menor que el de las otras empresas sea rentable, las dos empresas deben estar localizadas lo suficientemente lejos entre sí.
Ahora pasamos a la etapa de localización. Primero, observamos que, dado que en la etapa 1 una empresa siempre puede decidir ubicarse cerca de la empresa competidora, no existe un equilibrio perfecto en subjuegos.[11] Sin embargo, podemos argumentar que las empresas solamente pueden relocalizar gradualmente sus productos y que, por lo tanto, para nuestro propósito, sería suficiente mostrar que, en algunas ubicaciones, las empresas no tienen una tendencia a reubicarse. El problema está en que, en todo el rango de ubicaciones donde existe un equilibrio de precio, hay una tendencia a acercarse. Esto quiere decir que las empresas tienen una tendencia a moverse hacia la región donde no existe un equilibrio de precio. Esto podría llamarse “inestabilidad en la competencia” y muestra que en un modelo donde las empresas pueden decidir estratégicamente qué tipo de producto producir y qué precio fijar, no resulta claro a priori que las empresas decidan diferenciar sus productos. De hecho, las funciones de beneficios pueden ser mal comportadas de modo que el modelo no nos proporcione una predicción respecto a la localización de las empresas.
Lección 5.2 Aunque la diferenciación de productos relaja la competencia en precios, los modelos de competencia imperfecta donde las empresas escogen las características de los productos no necesariamente generan predicciones respecto a las decisiones sobre precios y productos. Las empresas pueden tener un incentivo para ofrecer mejores sustitutos para generar más demanda, lo que puede llevar a inestabilidad en la competencia.
5.2.3 El modelo cuadrático de Hotelling
Ahora analizaremos una modificación del modelo anterior que genera resultados drásticamente diferentes. Consideremos el modelo anterior con una diferencia: la función de costos de transporte es una función cuadrática de la distancia, t(|x – li|) = τ(x – li)2.
El consumidor indiferente
satisface
Este consumidor puede representarse explícitamente en función de los precios, las ubicaciones y el parámetro τ, reescribiendo la condición de indiferencia:

Como ahora los costos del transporte son cuadráticos, ya no observamos las discontinuidades que teníamos con costos de transporte lineales. Las demandas de las empresas son lineales en ambos precios, para todas las ubicaciones pares tales que
La empresa 1 escoge p1 para maximizar
mientras que la empresa 2 escoge p2 para maximizar
Resolviendo el sistema de las dos condiciones de primer orden, encontramos que existe un único equilibrio de precio para cada par de ubicaciones l1 ≤ l2 dado por

Note que estos precios convergen a c (el resultado competitivo) cuando la distancia entre empresas l2 – l1 tiende a cero. Como el consumidor marginal está ubicado en
los pagos de las empresas para la primera etapa del juego (usando las expresiones de
y suponiendo sin pérdida de generalidad que l1 ≤ l2) son

Si las ubicaciones de las empresas están confinadas al intervalo unitario, entonces
para todo l1 ∈ [0, l2) y
para todo l2 ∈ [l1, 1). En el equilibrio perfecto en subjuegos del juego de dos etapas con costos de transporte cuadráticos, las empresas escogen
Al contrario de lo que afirma Hotelling, la competencia espacial no lleva a una diferenciación mínima. Esto se opone claramente al modelo de competencia pura en ubicaciones con precios fijos, que lleva al resultado de diferenciación mínima de dos empresas. Len este caso, las empresas diferencian con el propósito de construir algún poder de monopolio sobre los consumidores situados en sus vecindades.
En general, siempre hay dos fuerzas en juego: por una parte, las empresas quieren diferenciarse de sus competidoras para obtener poder de mercado y, por otra parte, las empresas quieren ubicarse donde puedan satisfacer de mejor manera las preferencias de los consumidores. La primera fuerza, a la que llamaremos el efecto de competencia, separa a las empresas competidoras; la segunda fuerza, a la que llamaremos efecto del tamaño del mercado, las acerca.
En el modelo actual, la primera fuerza es lo suficientemente fuerte como para llevar a lo que se ha llamado (engañosamente) diferenciación máxima. Sin embargo, esto es un constructo de nuestro supuesto particular sobre la distribución de las preferencias de los consumidores,[12] la forma de la función de los costos de transporte y el rango factible del producto. Respecto al rango factible del producto, suponemos que las empresas deben ubicarse dentro del intervalo [0, 1]. Consideremos el caso en el que las empresas pueden ubicarse en cualquier lugar de la línea real. Para mostrar que la primera fuerza no siempre domina a la segunda, solamente tenemos que mostrar que los pares de ubicaciones no tienden a –∞ y +∞. De hecho, resulta fácil mostrar que las empresas se ubicarán en –1/4 y 5/4, esto es, las empresas relajarán aún más la competencia en precios en comparación con el caso en el que estaban restringidas a ubicarse en el intervalo [0, 1], pero, eventualmente, la primera y la segunda fuerzas tienen un peso igual, lo que limita el grado de diferenciación de producto en equilibrio.
Lección 5.3 Con diferenciación endógena de productos, el grado de diferenciación de productos se determina al balancear los efectos de competencia y tamaño del mercado. Según el primer efecto, las empresas tienen incentivos para aumentar la diferenciación de productos; según el segundo efecto, las empresas tienen incentivos para reducir la diferenciación de productos.
Como vimos en el caso de los costos lineales de transporte, las empresas tienen una tendencia a acercarse al centro; bajo la especificación cuadrática, las empresas tienden a ubicarse más bien “lejos” para relajar la competencia. El trade-off entre relajar la competencia y adecuarse a las preferencias del consumidor es inherente a todos los modelos de competencia espacial. Sin embargo, si ampliamos el modelo de forma que las empresas tengan algún poder de mercado incluso si escogen la misma ubicación, las empresas podrían no tener un incentivo para ubicarse lejos en el espacio de productos de modo que el efecto del tamaño del mercado dominaría en todas partes.[13]
Aunque el modelo de Hotelling es manejable con dos empresas, introducir productos adicionales hace que el análisis se dificulte mucho más. Esto se debe a que uno no puede esperar que haya asignaciones simétricas a lo largo del intervalo. Una solución a este problema técnico consiste en conectar los extremos del intervalo para ubicar a las empresas y los consumidores en un círculo -este modelo se conoce ampliamente como el modelo de Salop. Aquí, un candidato natural al equilibrio es un equilibrio con ubicaciones equidistantes, que en se analizó en el capítulo 4 en un mundo con ausencia de barreras de entrada.[14] Debe notarse que con ubicaciones equidistantes también existe un equilibrio de precio para costos de transporte lineales (ver el análisis de la ausencia de barreras de entrada en el capítulo 4).
5.3 Diferenciación vertical de productos
Ahora analizaremos situaciones de diferenciación vertical, donde todos los consumidores están de acuerdo en preferir un producto a otro. Comenzamos analizando un juego de dos etapas similar al de la sección anterior: las empresas primero posicionan su producto y luego compiten en precios. Luego, reconsideraremos el tema de los monopolios y oligopolios naturales que ya examinamos en el capítulo anterior. Mostraremos aquí que, con productos diferenciados verticalmente, incluso una cantidad insignificante de economías de escala puede bastar para limitar la entrada a una sola empresa o a un número pequeño de ellas.
5.3.1 Elección de la calidad
Es posible que la diferenciación de productos no corresponda a preferencias idiosincráticas concernientes a los diferentes productos. Es posible que existan dimensiones en el espacio de las características de los productos respecto a las cuales todos los consumidores estén de acuerdo en que un producto es más deseable que otro. En este caso, nos referimos a la calidad de un producto. Supongamos que la calidad del producto puede describirse mediante algún número
Los consumidores están de acuerdo en que la calidad alta es mejor que la calidad baja, pero son heterogéneos en su forma de valorar la calidad. Para capturar esta heterogeneidad, introducimos un parámetro de preferencia para calidad
Los consumidores con un valor alto de θ son aquellos que más valoran las mejoras en calidad, es decir, son más sensibles a los cambios en calidad. De nuevo, consideramos elecciones discretas y demanda unitaria, de modo que cada consumidor escoge una unidad de uno de los productos del mercado. Los consumidores se distribuyen uniformemente en
y los consumidores son de masa
La función de utilidad que describe a la población de consumidores tiene entonces la propiedad

Capturamos este efecto mediante una interacción multiplicativa simple entre el parámetro de la preferencia y la calidad.[15] Supongamos que la utilidad directa para una unidad del bien i es
Si un consumidor no compra en el mercado, solamente consume el bien exterior q0 y suponemos que su utilidad es
Cada consumidor enfrenta la restricción de presupuesto
Por lo tanto, la función de utilidad indirecta para el problema de elección discreta es

donde la utilidad condicional indirecta es

Suponemos que las empresas tienen el mismo costo marginal constante de producción independiente de la calidad; sin pérdida de generalidad, suponemos que este costo es igual a cero. Entonces, supongamos primero que las empresas fijan los precios simultáneamente, tomando las cantidades como dadas. La empresa 1 produce la calidad s1 y la empresa 2 la calidad s2, con la convención de que s1 < s2. (Más adelante consideraremos la elección de la calidad por parte de las dos empresas antes de la competencia en precios). En el análisis suponemos que los precios se fijan de modo que p1, p2 < r en equilibrio, que es válido si r es lo suficientemente grande. Esto implica que todos los consumidores compran en el mercado. (Si hacemos que r sea lo suficientemente pequeño, por ejemplo, igual a cero, algunos consumidores con un valor de reserva bajo necesariamente no compran en el mercado). Para calidades dadas s1 < s2 existe un consumidor
a quien le resulta indiferente comprar el producto 1 o el 2. Para esto, notemos que todos los consumidores prefieren la calidad alta, pero si la calidad alta demanda un excedente, entonces algunos consumidores escogen el producto de calidad baja. Para el consumidor indiferente se cumple
Resolviendo para
obtenemos

Esto es, el consumidor indiferente está determinado por la razón entre las diferencias de precio y calidad. Los consumidores de tipo
compran el producto de calidad alta s2 mientras que los consumidores de tipo
compran el producto de calidad baja. Las funciones de beneficios, que dependen de los precios y las calidades, tienen entonces la forma

La empresa 1 debe vender a un precio menor que el de la empresa 2 para poder atraer algunos consumidores. En este modelo, la demanda cambia continuamente con los cambios de precio para calidades dadas, porque a medida que la empresa 1 baja su precio más y más, los consumidores encuentran que la ganancia de utilidad debida a la disminución del precio más que compensa la pérdida de utilidad debida a la menor calidad en comparación con la competencia. La figura 5.3 ilustra la forma de la función de beneficios de la empresa 1.[16]
Figura 5.3 Función de beneficios bajo diferenciación vertical

De nuevo, estamos interesados en la decisión sobre el precio y el producto de dos empresas competidoras. Para ello, analizamos el juego de dos etapas donde, primero, las empresas escogen simultáneamente la calidad y, segundo, fijan simultáneamente los precios. Queremos caracterizar el equilibrio perfecto en subjuegos de este juego.
En la etapa dos, las decisiones sobre la calidad están dadas y analizamos la competencia en precios para calidades dadas. Resolviendo el sistema de condiciones de primer orden de la maximización de beneficios (respecto a los precios), obtenemos

Note que esta expresión únicamente es válida para soluciones interiores. Para esto, imponemos la restricción paramétrica
De otro modo, la empresa 1 no puede obtener beneficios positivos en equilibrio.
Los precios de equilibrio dependen únicamente de la diferencia de calidad. No resulta sorprendente observar que el precio de la empresa de calidad alta es creciente en la diferencia de calidad. Esto quiere decir que una calidad más alta de la empresa de calidad alta lleva a un precio más alto de esa empresa. A su vez, una calidad más alta de la empresa de calidad baja lleva a un precio más bajo por parte de la empresa de calidad alta. Esto se debe a una competencia más intensa entre las dos empresas. Quizás lo más sorprendente es que el precio de la empresa de calidad baja también aumenta con el aumento en la diferencia de calidad. Como corolario, una calidad más alta de la empresa de calidad baja lleva a un precio más bajo por parte de esa empresa. Por lo tanto, en la medida en que la empresa de calidad baja tenga un menor grado de calidad que la otra empresa, sus beneficios decrecen con la calidad. Este resultado se debe a nuestro supuesto de que todos los consumidores están activos, de modo que efectivamente una empresa con la menor calidad disponible sigue siendo atractiva en el mercado. El efecto negativo en el precio también se debe a la mayor presión competitiva. Aunque una calidad más alta hace que la empresa de baja calidad sea más atractiva, su habilidad para cobrar un precio más alto se reduce debido a la mayor presión competitiva y a que el segundo efecto domina al primero. Finalmente, observamos que una empresa de calidad baja se beneficia de una calidad más elevada de su competidor porque la competencia se relaja.
Ahora podemos sustituir por los precios en la función de beneficios y obtener funciones de beneficios de forma reducida que solamente dependen de la calidad. Para S1 < S2 tenemos

En la etapa 1, las empresas fijan calidades anticipando los precios de equilibrio resultantes. Así, dado que
aumentan con la diferencia de calidad,
son las elecciones de calidad de equilibrio del juego donde las empresas fijan las calidades simultáneamente y tienen funciones de beneficios
Si las empresas fijan primero las calidades secuencialmente y luego los precios simultáneamente, la empresa que actúe primero escogería la calidad más alta disponible
y la que actúe en segundo lugar se decidiría por la calidad más baja disponible s. En este modelo, el incentivo para relajar la competencia en precios es tan grande que ambas empresas se benefician de que la empresa de baja calidad establezca una calidad baja para su producto. Como ya se mencionó, esto se debe al modelo particular. El mensaje más general es que las empresas que compiten tienen al menos algún incentivo para relajar la competencia en precios ofreciendo productos verticalmente diferenciados (como lo ilustra el caso 5.2).[17]
Lección 5.4 En mercados donde los productos pueden diferenciarse verticalmente, las empresas ofrecen diferentes calidades en equilibrio. Esto les permite relajar la competencia en precios.
Caso 5.2 Posicionamiento de productos en la industria de los jets ultra ligeros: la “batalla de los baños” [18]
Los jets ultra ligeros (JUL) son aeronaves más ligeras (y la mitad de baratas) que jets de negocios y, por lo general, tienen capacidad para entre tres y siete pasajeros más un tripulante. Están diseñados para vuelos cortos, en general de una ciudad a otra. En 2007, había dos competidores principales en esta industria de taxis aéreos: Magnum Jet y DayJet. Las dos compañías han optado por aviones de diferentes fabricantes: Magnum escogió el Adam Aircraft A700, mientras que DayJet se decantó por el Eclispe 500. Como estas dos aeronaves tienen diferencias notables, las decisiones de DayJet y Magnum Jet pueden interpretarse como un tipo de diferenciación del servicio. En efecto, en comparación con el Eclipse 500, el Adam A700 es más caro (USD$2,2 millones versus USD$1,5 millones) pero tiene más espacio de cabina (7 metros cúbicos versus 4.5). Además, el Adam A700 tiene baño mientras que el Eclipse 500 no. Considerando el auge mediático que tuvo el anuncio de la certificación del Eclipse 500, este “asunto del baño” parece ser un factor importante de diferenciación. Cada bando intenta convencer a los clientes potenciales de que tomaron la decisión correcta. Del lado de Magnum/Adam, alguien bromea: “Usted no podrá llevar mujeres en un avión a menos que este tenga baño” (Jim Burns, fundador de Magnum Air) o “La gente no se va a subir a un avión sin baño, o al menos no lo harán más de una vez” (Rick Adam, CEO de Adam Aircraft). Por parte de DayJet/Eclipse, alguien respondió diciendo que hicieron una gran investigación de mercado donde encontraron que “no tener baño a bordo no era un problema para vuelos cortos de 60 o 90 minutos. Entre manejar seis horas o viajar en avión, los ejecutivos de negocios simplemente consideran que el tema del baño no es un problema. Lo que les importa es no gastar dos días para una reunión de dos horas” (Ed Iacobucci, CEO de DayJet Corp). El futuro nos dirá cuál fue el impacto real de la “batalla de los baños” en la distribución de las participaciones de mercado en la industria de los taxis aéreos.
5.3.2 Oligopolios naturales
En muchos mercados oligopolísticos existen límites naturales al número de empresas en el mercado. Como vimos en el capítulo anterior, el número de empresas está determinado por el proceso de entrada. Aquí, al tratar el número de empresas como una variable continua, a la empresa menos eficiente le resulta indiferente escoger entre entrar o no entrar. Si tomamos en cuenta las restricciones de enteros (esto es, el hecho de que el número de empresas en un mercado pequeño deba tomarse como un número natural), todas las empresas activas pueden obtener beneficios estrictamente positivos en un equilibrio con entrada endógena porque la condición de entrada “libre” simplemente afirma que la entrada de una empresa adicional no es rentable. El número de empresas activas está determinado entonces por la tecnología y las características de la demanda. La perspectiva convencional es que, debido a las economías de escala en un rango de cantidades, solamente un pequeño número de empresas están activas en un mercado oligopolístico. En efecto, el que una empresa tenga que incurrir además de los costos marginales constantes en costos fijos (que son irrecuperables en la etapa de entrada) es un ejemplo particular de economías de escala. Claramente, el número de empresas no está determinado únicamente por la tecnología, sino también en combinación con las características de la demanda del mercado en cuestión.
El propósito de esta subsección es mostrar que, bajo características particulares de la demanda, cualquier cantidad insignificante de economías de escala es suficiente para que la entrada sea rentable solamente para un número limitado de empresas. En el extremo, un monopolio natural puede surgir incluso a pesar de que los costos de entrada sean arbitrariamente pequeños.[19] Con este resultado en mente, reconsideremos el modelo de duopolio de la diferenciación vertical de productos anteriormente tratado: los tipos de consumidor θ se distribuyen uniformemente en el intervalo
y obtienen una utilidad θsi – pi de una unidad del producto i que tenga la calidad si y se venda al precio pi. Las empresas tienen costos marginales iguales a cero y fijan los precios simultáneamente. Supongamos que hay un equilibrio en el que las dos empresas tienen demanda positiva. Recuerde que en el contexto del duopolio los precios del equilibrio son

Por lo tanto, para que ambas empresas tengan demanda positiva en equilibrio, debemos tener que
Si la desigualdad inversa es correcta, de modo que los consumidores tengan preferencias similares por la calidad,
la empresa de calidad baja no atiende a ningún consumidor en equilibrio, incluso cuando cobra un precio igual a cero, dado
Si a la decisión sobre los precios le precede una etapa de entrada con costos de entrada e > 0, que pueden ser arbitrariamente pequeños, la empresa de calidad baja no tiene ningún incentivo para entrar al mercado. Incluso si las empresas pueden escoger sus calidades, no hay espacio para que más de una empresa opere rentablemente en este mercado. Esto significa que el mercado constituye un monopolio natural. Con entrada secuencial, existe un único equilibrio perfecto en subjuegos donde la empresa que decide primero si entra escoge la calidad máxima
y ninguna empresa más entra. Luego la empresa fija el precio no restringido de monopolio.
Lección 5.5 Los mercados con diferenciación vertical del producto pueden ser monopolios naturales, esto es, solamente una empresa puede entrar rentablemente aunque los costos de entrada sean arbitrariamente pequeños.
Este resultado no puede surgir bajo una diferenciación horizontal del producto, pues en un mercado tal siempre existen nichos rentables. Un ejemplo es el modelo donde las empresas se ubican de forma equidistante en un círculo. Suponiendo que las empresas se reubican cuando hay entradas adicionales, existe un equilibrio simétrico en el que las empresas obtienen beneficios estrictamente positivos descontando los costos de entrada para cualquier número finito de empresas. A medida que los costos de entrada disminuyen, más y más empresas entran a la industria. Ignorando la restricción de enteros, la condición de ausencia de barreras de entrada π(n*) – e = 0 determina el número de empresas n* de equilibrio. La propiedad de que más empresas entran a medida que disminuye el costo de entrada sigue siendo válida incluso si las empresas del mercado no se reubican en respuesta a la entrada. Sin embargo, en este caso el análisis es más complejo y la ausencia de barreras de entrada no lleva a beneficios cero para todas las empresas.
Seguimos analizando la ampliación del modelo vertical a un oligopolio de n empresas. Ordenamos las empresas de modo que si < si + 1. Los beneficios de la empresa i (libres de costos de entrada) son

Donde
para todo i = 1, …, n – 1 y
donde todos los consumidores compran en el mercado de modo que el mercado está cubierto completamente.
Cuando todas las empresas están activas, las condiciones de primer orden de la maximización de beneficios están dadas por

Para que todas las empresas estén activas, debemos tener

La demanda para la empresa i = 2, …, n – 1 es

Como
debemos tener que
Para la empresa con la calidad más baja, debemos tener X1 > 0. Esto implica que
Finalmente, para la empresa con la calidad más alta, la demanda es

Como
debemos tener que
Combinando todas estas desigualdades, encontramos que
como condición para que todas las empresas estén activas. Por el contrario, si
no todas las n empresas pueden capturar una participación positiva de mercado con precios positivos. En este caso, el mercado presenta una propiedad de finitud, es decir, solamente soporta un número finito de empresas y el mercado es un oligopolio natural.
En el caso más general con costos de producción marginales dependientes de la calidad, los beneficios son

Aquí puede mostrarse que la condición suficiente para que se cumpla la propiedad de finitud es que
para todo
Esta condición es equivalente a
y
En el caso de dos productos, esta condición implica que todos los consumidores están de acuerdo en cuál de los productos prefieren cuando su precio es igual al costo marginal. Esto corresponde a nuestra segunda definición de la diferenciación vertical de productos. En tal mercado, no todas las empresas pueden encontrar un nicho rentable y solamente entra un número finito de empresas, incluso a medida que los costos convergen a cero.
5.4 Análisis empírico de la diferenciación de productos
En el análisis formal de la competencia imperfecta, generalmente comenzamos con una formulación de la elección individual y luego obtenemos la restricción en la demanda agregada. El trabajo empírico que utiliza estimaciones estructurales con frecuencia se basa en estas restricciones. A continuación, realizamos una discusión del enfoque de los modelos de utilidad aleatoria (que conducen a elecciones discretas por parte de consumidores individuales) y luego presentamos una especificación particular que ha resultado útil en el trabajo empírico. Aquí, nos interesa los relacionado con la determinación de los precios y tomaremos las especificaciones del producto como dadas.
5.4.1 Elección probabilística y el modelo logit
En los modelos de elección discreta de diferenciación de productos, es importante que los consumidores escojan de forma diferente (de una forma particular) con el fin de ‘suavizar’ la demanda agregada. Con frecuencia esto se formaliza suponiendo que los consumidores son heterogéneos en algunos aspectos relevantes para su elección (una interpretación que acogemos en la mayor parte de este libro). En vez de considerar a los consumidores como heterogéneos por naturaleza, se puede proponer que los consumidores (al menos en ciertos subgrupos) son iguales antes de que alguna variable aleatoria se realice. Después de su realización, los consumidores son diferentes entre sí y la heterogeneidad resulta de un factor aleatorio. Como se discute más abajo, la distinción entre elección probabilística y elección determinística heterogénea parece ser en parte un asunto de nombre.
Siguiendo la teoría de la elección probabilística, los clientes son idénticos ex ante (estadísticamente idénticos) pero diferentes ex post debido a diferentes realizaciones de variables aleatorias.[20] La modelación probabilística del comportamiento del consumidor se ha inspirado en evidencia experimental de la literatura psicológica. En un experimento controlado, un individuo debe elegir repetidas veces entre dos alternativas bajo circunstancias “similares”; a veces escogerá una de las opciones y a veces otra. Al parecer las intransitividades en la elección ocurren con bastante frecuencia.
La teoría de la elección probabilística puede explicar un comportamiento que refleja fluctuaciones inherentes al proceso de evaluar alternativas. El comportamiento individual se especifica como estocástico. La aleatoriedad resultante a nivel individual puede modelarse mediante la utilidad aleatoria (o preferencias aleatorias) o mediante reglas aleatorias de decisión. Veamos un ejemplo de utilidad aleatoria. Comenzando con una función de utilidad indirecta determinística para un bien homogéneo, v = r − p, introducimos la aleatoriedad mediante como un término aditivo:
donde
es la utilidad ‘observable’ o ‘medible’, que refleja las preferencias en expectativas de una subpoblación frente al bien i. Hay dos interpretaciones diferentes del modelamiento probabilístico del comportamiento individual reflejado por ∈i. Según la primera explicación, los individuos se comportan probabilísticamente. De acuerdo con la segunda, se comportan de forma determinística, pero son observados como si actuaran probabilísticamente. Presentamos las dos explicaciones en el caso 5.3.
Caso 5.3 Modelamiento probabilístico del comportamiento individual y el Iphone de Apple [21]
En 2007 Apple entró al mercado de los teléfonos móviles con el iPhone. Este nuevo producto, que Apple consideraba revolucionario, recibió diversas reacciones por parte de los consumidores. Mientras largas filas se formaron cuando el producto iba a salir a la venta, otros consumidores reaccionaron con menos entusiasmo. Incluso controlando por las diferencias en características observables, los consumidores en este mercado parecen ser heterogéneos ex post. Abajo, presentamos dos explicaciones complementarias para el comportamiento individual, que parece ser probabilístico a nivel individual.
Primero, discutimos la interpretación que afirma que los individuos se comportan de manera intrínsecamente probabilística. En palabras de la literatura psicológica, las elecciones individuales pueden considerarse como un resultado del siguiente procedimiento: (paso 1) cierto estímulo ∈i provoca una sensación vi o un estado psicológico, que se ve como una realización de una variable aleatoria; (paso 2) la respuesta de un individuo depende luego de la comparación de sensaciones. Esta explicación se basa en la observación según la cual, para un estímulo dado, hay alguna fluctuación cualitativa de una ocasión a la siguiente. De forma similar, es posible que un individuo no tome en cuenta algunas de las características y/o cometa un “error” al evaluar las características de un bien. Un ejemplo de ello son los productos nuevos como el iPhone en 2007, cuyas características resultan difíciles de evaluar, de modo que los consumidores cometen errores en su juicio sobre los méritos relativos de este producto en comparación con los productos competidores.
En segundo lugar, discutimos la interpretación según la cual la elección probabilística se debe a una falta de información por parte del modelador. Esto es, ∈i se interpreta como una incertidumbre que se debe a la falta de conocimiento por parte del observador, que, por ejemplo, sería una empresa que trata de satisfacer las preferencias de una subpoblación de consumidores. Aquí, ∈i tiene en cuenta las diferencias idiosincráticas en las preferencias dentro de la subpoblación. Las elecciones probabilísticas no reflejan una falta de racionalidad en los consumidores como tomadores de decisiones, sino una falta de información por parte del observador sobre las características de las alternativas o sobre quienes toman las decisiones. Según esta interpretación, los consumidores que pertenecen a una subpoblación particular son indiferenciables entre sí para el observador, pero se comportan de manera diferente, aunque cada consumidor particular se comporta de modo determinístico. Por lo tanto, la heterogeneidad inobservada puede modelarse como elección probabilística. En particular, un observador podría no ser capaz de describir el estado en el que un consumidor debe tomar su decisión. La utilidad dependiente del estado puede modelarse como probabilística si los consumidores están en diferentes estados y el observador no conoce el estado del mundo. Algunas fuentes de esta falta de conocimiento pueden ser características inobservables, variaciones inobservables en las utilidades individuales (por ejemplo, utilidades dependientes del estado, donde el estado es inobservable), errores de medición (no se conoce perfectamente la cantidad de las características observables) y errores de especificación funcional.
A continuación, daremos un par de ejemplos de modelos de elección discreta binaria, seguidos de un análisis de un modelo popular de elección multinomial, el logit multinomial. En un modelo de elección discreta binaria, los consumidores enfrentan dos alternativas 1 y 2. Estas pueden considerarse como dos productos sustitutos que se les ofrecen a los consumidores. Denotemos la realización de εi mediante ei. Dado que los consumidores maximizan su utilidad, un consumidor con realizaciones ei y ej escoge el producto i si
Note que, en vez de trabajar con una especificación de utilidad aleatoria, es posible trabajar alternativamente con una regla de elección aleatoria. En particular, los consumidores comparan utilidades vi =
y escogen el bien i si vi – vj > e, donde e es la realización de una variable aleatoria ε(con E ε = 0). Por lo tanto, si ε = ε2 – ε1, entonces las elecciones resultantes de este modelo coinciden con las elecciones hechas según el modelo de utilidad aleatoria.
Nuestro primer ejemplo especifica que ε se distribuye uniformemente en el intervalo [–L, L]. Entonces, la densidad de probabilidad es f(e) = 1/(2L) si e ∈ [–L, L] y cero de otro modo. Por lo tanto, la demanda (probabilística) para el bien i es 0 si la utilidad observable del bien i es relativamente baja, a saber, si
Es 1 si la utilidad observable del bien i es relativamente alta, a saber, si
Toma valores entre 0 y 1 para valores intermedios, esto es, la demanda es
Para características dadas del producto, podemos tomar el modelo lineal o cuadrático de Hotelling como un caso especial de este modelo de demanda probabilística lineal (donde uno debe tomar una función de densidad asimétrica si las características del producto son asimétricas).
Aunque un modelo lineal es atractivo por razones computacionales, estos modelos no se desempeñan bien en los análisis empíricos. Una densidad no uniforme particular que se ha aplicado exitosamente a problemas empíricos consiste en suponer que ε = ε2 – ε1 se distribuye logísticamente. Esto es, la función de distribución toma la forma F(e) = 1/[1 + exp{–e/μ}]. Note que la familia de distribuciones logísticas puede parametrizarse en μ, donde un mayor μ incrementa la varianza de la distribución. Normalizamos la masa de consumidores a 1. Entonces, la demanda probabilística tiene la forma

Este modelo particular de elección del consumidor se conoce como el modelo logit binomial y puede aplicarse a mercados de duopolio o a situaciones donde el énfasis se hace en el comportamiento de una empresa particular.
Si especificamos adecuadamente el componente aleatorio εi de cada producto o alternativa disponible, podemos extender el análisis a un mercado con más de dos productos. Supongamos que hay n productos disponibles en el mercado. Debemos especificar la distribución conjunta de (εi)i = 1,…, n. Supongamos que los εi están independiente e idénticamente distribuidos (i.i.d) según la distribución de valor extremo tipo 1.

Donde γ es la constante de Euler (γ ≈ 0.5772) y μ es una constante positiva. Esta función de distribución tiene la propiedad de que su media es 0 y su varianza π2 μ2/6, donde π ≈ 3.141. La función de densidad correspondiente es

Bajo nuestro supuesto respecto al término aleatorio εi, las probabilidades de elección y, por lo tanto, la demanda probabilística, están dadas por la siguiente expresión:

Esta fórmula es el logit multinomial. Note que para n ≥ 3, las probabilidades de elección están dadas por el logit multinomial si y solo si εi son de valor extremo tipo-1, siempre y cuando εi estén i.i.d y la función de distribución acumulativa sea estrictamente creciente en R.[22]
Una justificación axiomática para el supuesto distribucional en el logit multinomial puede obtenerse de la siguiente manera. Denote mediante A el conjunto de elección y mediante Ak el conjunto de elección expandido donde cada alternativa contiene k veces el número de unidades de A. Entonces, bajo el supuesto de que
están i.i.d para k = 1, 2… (donde
es la variable aleatoria asociada al producto i en el conjunto Ak) y la función de distribución acumulativa es estrictamente creciente en R, entonces las probabilidades de elección son invariables para cualquier expansión del conjunto de elección, esto es Qi (A) = Qi (Ak) si y solo si
son de valor extremo tipo-1.
Una justificación adicional del modelo logit multinomial se basa en dos axiomas: (i) la independencia de las alternativas irrelevantes (esto es, eliminar una alternativa estrictamente dominante del conjunto de elección no afecta las probabilidades de elección) y (ii) la independencia de la trayectoria (esto es, si las elecciones se secuencian escogiendo primero subconjuntos y luego escogiendo dentro de estos subconjuntos, esa secuenciación no afecta las probabilidades de elección). En un modelo probabilístico de elección, estos axiomas se satisfacen si y solo si las probabilidades de elección, y por lo tanto la demanda, son iguales a las del logit multinomial.[23]
5.4.2 Análisis empírico de la diferenciación horizontal de productos
Para estimar empíricamente modelos de diferenciación de productos (donde se supone que las características de los productos están dadas), profundizamos en el modelo logit de la demanda anteriormente trabajado para acercarlo a los datos. Supongamos que los consumidores pueden escoger entre n productos en el mercado y un bien exterior con utilidad
normalizada a cero.[24] Por simplicidad fijemos μ = 1. Podemos escribir las participaciones de mercado como

Todos los consumidores tienen el mismo nivel de utilidad media vi y suponemos que este nivel de utilidad media toma la forma

donde xi es el vector de las características observadas del producto y β el vector correspondiente de parámetros. La variable ξi contiene la influencia de todas las características inobservadas y puede interpretarse como la utilidad media derivada de las características inobservadas. Finalmente, γ es el parámetro asociado con el precio. Entonces

En esta ecuación transformada de la participación de mercado, las participaciones de mercado son lineales en las características inobservadas del producto. Si consideramos a ξi como un término de error, podemos estimar los parámetros de demanda (β, γ) a partir de este modelo estructural (utilizando las variables instrumentales apropiadas para controlar por la correlación entre las características inobservadas del producto y los precios).
Hasta ahora solamente hemos considerado el lado de la demanda. En cuanto al lado de la oferta, supongamos que las empresas fijan precios según la predicción de un equilibrio de Nash en precios. Note que los precios de equilibrios responden a los costos y los costos no son observables directamente. Sin embargo, los costos se ven afectados por las características del producto, parte de las cuales podemos observar. Denotemos mediante wJ el vector de características observables relevantes del producto del lado de los costos. Luego, supongamos que el costo marginal constante de producción tiene la forma ci = κwi + ωi, donde wi es el costo medio que se obtiene de las características no observables y k es el vector de parámetros asociados con las características observables. Los beneficios de la empresa i son πi = (pi – ci) M αi. Suponiendo que existe un precio de equilibrio y que está determinado exclusivamente por la condición de primer orden, obtenemos como ecuación relevante del precio,

Que puede reescribirse como

En el modelo logit,
de modo que la ecuación de precios se convierte en

donde deben estimarse los parámetros κ y γ. Si consideramos a wi como un término de error, podemos estimar conjuntamente las ecuaciones (5.2) y (5.3).
Aunque el modelo logit sirve adecuadamente como un primer modelo para analizar una industria de productos diferenciados, los supuestos subyacentes y las propiedades implícitas lo hacen inadecuado para muchas implementaciones empíricas.[25] Note que las elasticidades de precio propias y cruzadas del logit toman la forma

Realizaremos dos observaciones. Primero, note que, en varios mercados con muchos productos, la participación de mercado para cada producto es tan pequeña que γ (1 − αi) es más o menos constante entre productos. La implicación de esto es que las elasticidades propias del precio son más o menos proporcionales a los precios, es decir, la elasticidad precio de la demanda es pequeña si el precio es bajo y alta si el precio es alto. Por lo tanto, la empresa de precios bajos debe tener un mayor margen de ganancia. Este resultado se debe a nuestro supuesto de linealidad en precios. Esto quiere decir que el supuesto sobre la forma funcional particular implica una propiedad particular de las elasticidades del precio-propio, que, sin embargo, en algunos mercados se viola.
Una segunda propiedad del logit tiene que ver con las elasticidades cruzadas del precio. Como los términos de error εi están i.i.d. entre productos, el logit implica un patrón de sustitución peculiar entre productos. Supongamos que consideramos las probabilidades de elección en ausencia de uno de los n productos. Entonces, introducir este producto adicional no afecta las participaciones relativas de mercado.
5.4.3 Análisis empírico de la diferenciación vertical de productos
Es posible utilizar un enfoque similar para estimar modelos de diferenciación vertical.[26] Consideremos un consumidor j que consume un producto i. Su función de utilidad está dada por
(donde, al igual que antes,
es la utilidad “observable”). Aquí, si mide la calidad del producto i y θj es una variable escalar aleatoria que representa el valor que el consumidor j le confiere a la calidad. Recuerde que, en el modelo de diferenciación vertical, los consumidores están de acuerdo en que es preferible mayor calidad, pero no están de acuerdo en su valor. Supongamos adicionalmente que el índice de calidad del producto i puede descomponerse en la suma de las características observadas (xi) y las características inobservadas (ξi): si = βxi + ξi, donde β es el vector de parámetros correspondiente a las características observadas. Ahora, podemos ordenar los productos por nivel creciente de calidad (esto es, dejamos que (s0 < s1 < ··· < sn) y normalizamos la unidad de calidad de modo que θj tenga media uno. Se sigue que la utilidad media sigue teniendo la misma expresión que en (5.1):

Note que θj es efectivamente un solo coeficiente aleatorio que interactúa con las características observadas y no observadas. Se sigue que lo que aquí obtenemos puede verse como el opuesto exacto del modelo logit, como se resume en la siguiente tabla:
| Modelo logit | Modelo de diferenciación vertical |
| Tantas características del consumidor como productos existentes. | Únicamente una característica del consumidor θj, la preferencia por la calidad. |
| Todos los productos son sustitutos estrictos. | Solamente los productos adyacentes en la escala de calidad son sustitutos. |
El punto en común que tienen los dos modelos es que ambos realizan supuestos fuertes sobre el patrón de las elasticidades cruzadas del precio estimadas. A continuación, examinamos modelos más complejos para estimar la diferenciación horizontal de productos.
5.4.4 Logit anidado y otras extensiones
La restricción sobre los patrones de sustitución impuesta por el modelo logit puede ser una limitación seria para la aplicación de este modelo. Tomemos, por ejemplo, el mercado de automóviles. Aquí, es muy poco probable que la introducción de un producto en un segmento particular (por ejemplo, una van familiar) tenga el mismo efecto en la participación de mercado de un automóvil en ese segmento que en uno de camionetas. Una posibilidad sería postular que no hay efectos de sustitución entre los segmentos y proceder con la estimación para cada segmento. Por otra parte, una posibilidad intermedia consistiría en agrupar los distintos automóviles en un solo grupo y usar el modelo logit anidado, según el cual los consumidores seleccionan primero uno de los diferentes grupos, y luego seleccionan dentro de ese grupo. Entonces la función de demanda resultante restringe los patrones de sustitución dentro de cada segmento, pero permite diferentes patrones de sustitución para productos entre grupos. Las elasticidades cruzadas del precio entre productos que pertenecen a diferentes grupos son positivas, pero menores a las que se dan al interior de los grupos.
Para estimar el lado de la demanda es necesario estimar

donde el último término es un término endógeno extra en comparación con el modelo logit. Este término extra depende de un parámetro de sustitución σ y de la participación de mercado del producto i dentro del grupo g. El conjunto de productos dentro del grupo g se denota mediante Ig. La participación condicional de mercado es

Es posible estimar los parámetros β, γ y σ usando regresiones de variable instrumental. Igualmente, la ecuación de precios (5.3) debe ajustarse para tomar en cuenta la estructura anidada. El modelo anidado ha demostrado ser útil en una variedad de industrias, como la automovilística.
Caso 5.4 Logit anidado en el mercado de automóviles de Estados Unidos
Mediante datos microeconómicos del Informe de Gastos del Consumidor en el mercado de automóviles de Estados Unidos, Goldberg (1995) calculó los modelos anidados logit para capturar la elección secuencial del consumidor, que parece ser característica en la decisión de comprar un automóvil. Goldberg modeló la industria automovilística de Estados Unidos como un oligopolio de productos diferenciados. Luego usó sus resultados en simulaciones contrafactuales para explorar dos temas de política comercial: la restricción voluntaria a las exportaciones y la transmisión del tipo de cambio a los precios.
En otras situaciones, podemos considerar el problema de elección de los consumidores cuando ya han decidido sobre un producto manufacturado. Por los tanto, hacemos abstracción de la competencia entre fabricantes y nos centramos en la competencia entre los vendedores que ofrecen este producto particular. En el mundo real, uno tendría que considerar los ítems de precio alto porque de otro modo el costo de oportunidad de visitar a un vendedor minorista particular es no-insignificante. Sin embargo, los consumidores que visitan vendedores en internet tienen costos más bajos de seleccionar entre ofertas competidoras.[27] Aquí, nosotros consideramos la diferenciación entre vendedores en internet que compiten entre sí. También en este caso, el modelo logit anidado puede proporcionarnos, por una parte, flexibilidad suficiente y, por otra, una estructura para analizar datos. Este enfoque es adecuado para detectar la diferenciación debida a las marcas, esto es, una situación donde las características del producto (aquí, características del vendedor) no son observables para los consumidores, de modo que la reputación de la empresa es importante.[28]
Caso 5.5 Logit anidado para las librerías en internet: la marca importa
Smith y Brynjolfsson (2001) analizan los datos sobre los porcentajes de clics en hipervínculos (no las compras efectivas) de sitios que proporcionan información sobre los precios y el servicio de los vendedores que compiten en internet para ciertos productos manufacturados. En su conjunto de datos, los autores pudieron observar durante dos meses el comportamiento de más de 20.000 consumidores en relación con los clics en enlaces para libros. Al parecer, los libros son una categoría adecuada porque parece razonable suponer que los consumidores escogen primero un libro particular mediante un sitio que recolecta los distintos precios (EvenBetter.com) y luego escogen entre las ofertas competidoras para el libro seleccionado. El análisis empírico solamente considera el segundo paso. En este caso, el modelo del consumidor consiste en que los consumidores primero deciden si escogen un vendedor de marca que cobra un premium (Amazon, Barnes&Noble o Borders) o si se deciden por una oferta más competitiva entre rivales menos conocidos. En segundo lugar, los consumidores deben escoger el vendedor y, en tercer lugar, la forma de entrega. Este árbol de decisiones se presenta en la figura 5.4. Claramente, es más probable que los consumidores que usan un sitio que recolecta precios sean más sensibles a los precios que los consumidores que van directamente al sitio de internet de los vendedores. Sin embargo, el propósito es entender el comportamiento de estos consumidores. Si estos consumidores están dispuestos a pagar un premium por los vendedores de marca, esto debería verse como una evidencia particularmente fuerte de que las marcas son valiosas. Smith y Brynjolfsson hallaron que los consumidores prefieren mucho más las ofertas de estos tres vendedores de marca, después de controlar por características observables como el precio y el tiempo de entrega. Este resultado se obtiene mediante el modelo logit multinomial, donde la elección de un vendedor de marca se captura mediante una variable dummy. Como hemos visto, el logit multinomial restringe considerablemente las elasticidades de precio. Por lo tanto, surge la pregunta de si el resultado está influenciado por estas restricciones. Para responder esta pregunta, los autores analizan varias especificaciones del modelo logit anidado para confirmar su hallazgo cualitativo fundamental: las marcas de los vendedores son valiosas en los sitios que recolectan precios. Esto desafía la idea de que internet debilita el papel de las marcas.
Figura 5.4 El problema de la elección del consumidor en las páginas de internet que recolectan precios

Aunque el anidamiento parece funcionar en mercados donde hay una forma natural de formar tales grupos, en otros mercados no hay manera de hacerlo. Aquí se necesita un sistema de demanda más flexible sin recurrir al conocimiento ex ante del modelador sobre la demanda. Por lo tanto, trabajos empíricos recientes han utilizado modelos de coeficiente aleatorio que permiten una interacción completa entre el consumidor y las características del producto: según el modelo de coeficiente aleatorio, el parámetro β es específico al consumidor. Estos modelos de coeficiente aleatorio tienen la desventaja de que es difícil calcular la ecuación de participación de mercado y la estimación por lo general se realiza mediante una simulación.[29]
Preguntas de repaso
1 ¿En qué industrias es importante la diferenciación de productos? Proporcione dos ejemplos.
2 ¿Qué hace que las empresas se sitúen más cerca unas de otras en el espacio del producto? ¿Y qué hace que se diferencien de sus competidoras?
3 ¿Cuándo se hace presente la diferenciación vertical de productos en una industria? Discuta las características de la demanda y los costos.
4 ¿El número de empresas en una industria con costos marginales constantes necesariamente converge a infinito a medida que el costo de entrada tiende a cero? Explique.
5 ¿Por qué estamos interesados en estimar empíricamente los modelos de diferenciación de productos? (Finalmente, para entender la intensidad de la competencia a corto plazo solamente necesitamos conocer el índice de Lerner).
Lecturas adicionales
El análisis de la diferenciación horizontal de productos se remonta a Hotelling (1929). Para el análisis con precios endógenos, ver d’Aspremont, Gabszewicz y Thisse (1979). Gabszewicz y Thisse (1979) y Shaked y Sutton (1982) han propuesto modelos para la diferenciación vertical de productos. Gabszewicz y Thisse (1980) y Shaked y Sutton (1983) han analizado los oligopolios naturales. Para un análisis elaborado de los modelos de elección discreta, recomendamos a Anderson, de Palma y Thisse (1992). Para quienes quieran lecturas adicionales sobre los resultados formales de la existencia de equilibrio en los modelos de elección discreta, recomendamos Caplin y Nalebuff (1991). ¿Quiere aprender más sobre los análisis empíricos? Un trabajo seminal en esta área es Berry, Levinsohn y Pakes (1995). Nevo (2000) proporciona una guía accesible a la implementación empírica.
Бесплатный фрагмент закончился.
