Читать книгу: «Geografía. Libros XI-XIV»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 306
ESTRABÓN
GEOGRAFÍA
LIBROS XI-XIV
INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS DE
M.a PAZ DE HOZ GARCÍA-BELLIDO

EDITORIAL GREDOS
Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ANA ISABEL JIMÉNEZ SAN CRISTÓBAL.
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO388
ISBN 9788424934064.
INTRODUCCIÓN
Para la información biográfica sobre el autor, los aspectos principales del contenido de su Geografía , la tradición literaria y geográfica en la que se sitúa, la fecha de composición 1 y la transmisión a la posteridad, remitimos a la sucinta introducción de J. García Blanco en el primer volumen dedicado a esta obra en esta misma colección.
Nuestra intención es sistematizar el inmenso material, no sólo geográfico, que incluye Estrabón en sus libros del Asia Cistáurica, situando su descripción de Asia en la historia de la concepción geográfica de este continente, señalando las fuentes principales que utiliza, cómo organiza la descripción y la información histórica que contiene. Además trataremos brevemente ciertos temas de interés por su carácter recurrente en estos libros.
Unidad de los libros XI-XIV
La razón por la que los libros XI-XIV de la Geografía forman una unidad a pesar del territorio tan inmenso que abarcan —prácticamente el cuadrante nororiental del mundo conocido— queda clara en el primer capítulo del libro XI. Estrabón divide Asia en cistáurica y transtáurica e incluye en la primera todos los territorios que se encuentran al norte de y en plena cadena del Tauro. Asia cistáurica comprende por tanto la península anatolia, ocupada en su casi totalidad por el Tauro, la continuación de esta cadena montañosa hasta el extremo oriental del continente en una anchura similar a la de la península mencionada, y además todos los territorios al norte del Tauro desde el río Tanais (Don) y la costa oriental del lago Meotis y el Ponto Euxino. Cilicia, Panfilia y Licia, países transtáuricos por quedar al sur del Tauro, están, sin embargo, incorporados en la descripción del Asia cistáurica ya que pertenecen a la Península Anatolia, cistáurica en su casi totalidad. La parte del mundo que queda por describir es el Asia transtáurica con estas tres excepciones (cf. XV 1,l).
A su vez, el Asia cistáurica está dividida en cuatro partes que reciben un tratamiento completamente desigual, pero en relación clarísima con el grado de conocimiento que de cada una de ellas se tenía en la época de Estrabón, y sobre todo en la época de sus fuentes principales, en los siglos III-I a. C. La clasificación se establece en XI 1, 5 y 7, siguiendo criterios climáticos al estilo eratosténico, pero sólo se vuelve a aludir a ella en XI 2, 1, y 6, 1, por lo que en muchos casos es difícil reconocerla en el curso de la descripción. La primera parte comprende desde el río Tanais y la costa oriental del Euxino hasta el Mar de Hircania (XI 2-5). La segunda abarca desde el Mar de Hircania hasta los escitas del extremo oriental de Asia y la franja cistáurica al sur de este territorio (XI 6-11). La tercera incluye los territorios al sur del istmo que une el Ponto Euxino con el Mar de Hircania y al oeste de la parte anterior, es decir, todo el territorio propiamente táurico desde Media, excluyendo la península anatolia (XI 12- XII 3, 40). La cuarta (el resto hasta el final del libro XIV) corresponde a la península anatolia cuyo límite ha quedado establecido en el istmo que va de Ámiso al Golfo Ísico, es decir prácticamente al oeste del río Halis, por lo que Capadocia Magna y Póntica, descritas en el libro XII, pertenecen a la tercera parte. Es sobre todo en esta división entre la tercera y cuarta parte donde se refleja la incongruencia de la clasificación del autor, pues al hacer la descripción del Ponto utiliza criterios políticos, considerando como Ponto el país de época de Mitrídates que abarca un gran territorio a ambos lados del Halis, y parece olvidarse de la clasificación previa que había realizado utilizando este río como frontera. La mayor parte del libro XII (desde un punto de vista moderno, el libro XII entero) y los libros XIII y XIV están dedicados a la península anatólica.
La concepción geográfica de Asia en la tradición anterior
La noción geográfica de Asia empieza a tomar forma entre los griegos a partir de la creación del Imperio Persa y es en Heródoto (IV 36-40) donde por primera vez se encuentra una descripción del continente, organizada en torno a un eje central de sur a norte —persas, medos, sáspiros y colcos—, y otro de oeste a este desde Egipto, que queda incluido en Asia, hasta un desierto del que nadie puede decir ni siquiera qué características presenta y al que se llega atravesando la India. Los ríos Árax, Halis y Éufrates desempeñan un papel importante en la organización de Asia, no así la orografía, a pesar de que Hecateo ya había hablado de las altas montañas que bordean el mar Hircanio y las que se encuentran al este de los partos (FGrHist. 1, F 291, 292a). Al final de la época clásica y durante la helenística la orografía cada vez es más importante en la organización geográfica, sobre todo de las regiones limítrofes de la tierra, como se ve ya en los mapas que conocía Aristóteles, aunque los límites orientales siguen siendo una prolongación en el Ponto y el lago Meotis del Mar Mediterráneo. Las expediciones de Alejandro supusieron grandes cambios en la noción de la geografía de Asia, aunque para los historiadores de Alejandro el Caspio, el Cáucaso y el Tanais aparecen en los límites orientales. Estas representaciones se explican más tarde por la ambición de Alejandro y la adulación de sus historiadores, que querían hacerle llegar hasta los confines orientales (cf. Estr., XI 5, 5). La distancia desde las Columnas de Hércules hasta el golfo Iso, marcada por el Mar Mediterráneo, antiguo eje de la tierra, se muestra ahora mucho menor que la del Golfo Iso a los límites orientales, lo que hace que cambie el eje de la tierra, y se reconocen otros elementos orográficos e hidrográficos como fundamentales en la configuración de Asia. Una generación después de las conquistas de Alejandro, Dicearco esquematiza la orografía de Asia en una línea recta que prolonga hasta el extremo oriental el eje anterior de la tierra, el formado por el Mar Mediterráneo, y es Eratóstenes, a quien sigue Estrabón en la concepción geográfica general de Asia, el que organiza los territorios en torno a esa línea que traza el Tauro, representando todo el continente en una cuadrícula de meridianos y paralelos que, aunque con numerosos errores, proporcionaba un punto de partida imprescindible para la organización del continente. La exploración de Patrocles (286-281 a. C. probablemente) proporcionó más argumentos para creer que desde la desembocadura del Caspio se podía circunnavegar la vertiente nororiental de la Ecúmene hasta las costas septentrionales de la India, dominadas por unos montes que se identifican con el Cáucaso (FGrHist. 721 F 2 y 4; cf. Estr., II 1, 2; 1, 17). Todos estos cambios y, sobre todo, los adelantos de Eratóstenes se reflejan en la descripción de Estrabón, para quien el Tauro es la cadena montañosa que establece la división de Asia en dos partes principales, la cistáurica y la transtáurica. Por razones climáticas la cistáurica ocupa no sólo los territorios al norte, sino también la propia cadena, lo que hace que la Península Anatolia sea cistáurica. La delimitación occidental del Tauro, sin embargo, plantea problemas y el mismo Estrabón dice (XI 12, 2) que, según la mayoría, el Tauro anatólico empieza en el Promontorio Sacro, frente a las islas Quelidonias, pero que en realidad sus estribaciones llegan hasta la Perea rodia, de forma que Licia queda fuera de la cadena (XIV 2, 1, 3, 8; XI 1, 3); en su descripción de Asia en II 5, 32, en cambio, no la incluye entre los pueblos transtáuricos. La terminología «a este lado del Tauro» y «al otro lado del Tauro» marca el punto de vista de los griegos en la concepción de Asia (cf. II 5, 31), y muchos de los acontecimientos políticos de época de los seléucidas tienen que ver con esta organización, por ejemplo la división que hicieron los romanos en la Paz de Apamea, por la que Antíoco III debía abandonar los territorios «a este lado del Tauro» 2 .
Estrabón dedica el primer capítulo del libro segundo de su Geografia a hablar del mapa del orbe habitado tal y como lo representan los geógrafos anteriores, y dedica una atención especial a Patrocles y a Hiparco, además de a Eratóstenes, como hitos importantes en la historia de la geografía. En la descripción general del mundo habitado (II 5) dedica dos parágrafos a la descripción de Asia reflejando la importancia del Tauro como eje central y destacando el papel del Ponto Euxino, el lago Meotis y los golfos de Iso y Chipre (§ 31 s.). Descripciones generales de Asia se encuentran también, de manera dispersa, en los libros XI-XIV, generalmente como introducción o conclusión a una parte de la descripción, o a partir de la descripción, en el lugar que le corresponde, de un accidente geográfico: la forma y distancias de Asia (XI 11,7; XIV 2, 29), el istmo de la Península Anatolia (XIV 5, 11) y la organización de ésta (XII 1, 3, XIV 5, 22), el Tauro (XI 12, 2, 15, XIV 3, 8), el Cáucaso (XI 3, 5), el Mar Caspio (XI 6). Además, al describir cada zona, dedica especial atención a elementos orográficos e hidrográficos a los que, aunque no lo diga expresamente en dichas descripciones, da una importancia en la configuración del continente: el Cáucaso (XI 2, 15), el Mar Caspio (XI 6, 1; 7, 4), el Tigris y el Éufrates (XI 12, 3; 14, 8), el Tanais (XI 2, 2), el Oco y el Oxo, el Halis (XII 1, 3; 3, 9, 12; cf. II 5, 31), el lago Tata (XII 5, 4). Este tipo de información es más frecuente en el libro XI, que abarca un territorio mucho más amplio que los otros tres juntos y más complicado de organizar. El problema principal de los libros XII-XIV es delimitar el istmo que separa la península anatólica del resto y establecer los límites occidentales del Tauro.
Orden en la descripción
La descripción empieza en la parte más nórdica y avanza hacia el sur por el litoral oriental del lago Meotis, el Bósforo cimerio y el Ponto Euxino hasta la Cólquide siguiendo la forma clásica del Periplo. Continúa luego hacia el interior en dirección este hasta Bactria y Sogdiana. Después de un capítulo dedicado al Tauro, Estrabón regresa al Mar Caspio para reanudar la descripión al sur de éste, esta vez en dirección este-oeste: Media, Armenia y Capadocia. Ésta última, de la que destaca su carácter de istmo de la península anatólica justificando así su inclusión en la tercera parte, se describe ya en el libro XII. La descripción de Capadocia Magna, como todas las del interior, no sigue un orden riguroso; la de Capadocia Póntica empieza de oeste a este por el litoral y regresa en dirección contraria por el interior incluyendo todos los territorios dominados por Mitrídates, sin respetar la clasificación establecida, que situaba la frontera en el río Halis (cf. XI 1, 7) 3 . Después de describir Bitinia, el autor regresa al este, a Galatia primero y hacia el sur luego, a Licaonia, Isáurice y Pisidia, para regresar a las fronteras bitinias y describir las dos Misias y las dos Frigias. De Frigia Magna se centra en la Parorea (al sureste) y la cuenca del Meandro de este a oeste. Gran parte del libro XIII tiene una unidad clara en la zona de colonización eolia: la Tróade, Lesbos y Eolia continental. Continúa luego por el reino de Pérgamo y desde ahí sigue hacia el sur por una franja interior que recorre Lidia, Misia y Caria hasta la Cibirátide, haciendo una breve incursión en la ciudad pisidia de Termeso, bastante más al sureste. El libro XIV sigue en conjunto una línea clara de norte a sur y de oeste a este: la costa desde Jonia hasta Cilicia. La descripción interna de Jonia y Caria se organiza, sin embargo, en dirección sur- norte, quizá siguiendo a Artemidoro, que realizó su periplo desde el golfo de Iso hasta el Ponto Euxino. La única descripción claramente del interior en esta parte, a excepción de ciudades aisladas como Estratonicea o Alabanda, es la del camino de Éfeso a Antioquía por el interior de Jonia.
Fuentes
La naturaleza de la descripción de cada zona, que no siempre sigue una misma dirección geográfica ni un orden lógico, está a menudo determinada por la fuente que usa Estrabón. A su vez, la existencia de fuentes griegas para determinadas zonas y el contenido de las mismas está relacionado con los distintos acontecimientos históricos que relacionan el lugar con el mundo griego primero y romano después. El grado de exhaustividad en la descripción y el mayor contenido geográfico, etnográfico o histórico depende en gran parte de la fuente utilizada, sobre todo en el caso de regiones no conocidas por Estrabón y de acontecimientos anteriores a su época.
En I 2, 1 Estrabón afirma que hay que leer a los autores más importantes: Eratóstenes, Posidonio, Hiparco y Polibio entre otros. De éstos, Eratóstenes es sin duda la fuente principal en los libros de Asia Menor, y en menor grado Posidonio, ambos autores largamente tratados en los prolegomena de la Geografía. Con los «otros» se refiere, sobre todo, a Artemidoro de Éfeso, Teófanes de Mitilene, Apolodoro de Artémita y Demetrio de Escepsis, y a historiadores de la India como Megástenes, Onesícrito o Aristóbulo, citados indirectamente, en muchos casos a través de Eratóstenes 4 .
Eratóstenes de Cirene (ca. 285-194 a. C.), discípulo de Calímaco y sucesor de Apolonio de Rodas como director de la Biblioteca de Alejandría, además de escribir obras de carácter filológico, obras poéticas, tratados matemáticos, obras filosóficas y unas Cronografías que supusieron el primer intento científico de establecer una cronología de la historia y la literatura, fue el primer geógrafo sistemático, hasta el punto de que el título de su obra, Geografía, dio nombre a la disciplina. Su obra aúna la geografía científica con la descriptiva, pues hace una descripción del mundo habitado valiéndose de una serie de datos matemáticos, físicos, astronómicos y geométricos que le permiten distribuir los continentes y los territorios de cada uno en una retícula dividida en sphragides, figuras geométricas, que fue la base de la geografía posterior. A Eratóstenes debe Estrabón la introducción a Asia cistáurica, los criterios generales de clasificación y la mayor parte de las distancias generales del continente. Además lo utiliza para la descripción de la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide, de los pueblos que bordean el Caspio y los escitas y nómadas del este, para las zonas climáticas del Tauro (XI 12, aunque con discusión crítica), para las distancias de Chipre y posiblemente algunas descripciones de la costa, y como fuente secundaria para Partia.
Posidonio de Apamea en Siria (ca. 135-51 a. C.) fue un importante filósofo y director de una escuela estoica en Rodas, ciudad en la que se estableció y donde ejerció gran influencia en la vida cultural y política. Científico e historiador además, escribió numerosos tratados en los más diversos campos (astronomía, matemáticas, zoología, botánica, sismología, historia). Sus Historias continuaban las de Polibio, pero estaban dedicadas principalmente a los sucesos relacionados con Pompeyo. Su obra Sobre el Océano planteaba problemas de geografía física con búsqueda de las causas siguiendo métodos de la filosofía natural. Establecía zonas geográficas a partir de la organización astronómica y explicaba así diferencias climáticas y físicas, cuestiones de geografía humana y antropología. Viajó por España, Galia e Italia antes de asentarse en Rodas, siendo una fuente fundamental para la descripción que hace Estrabón de estos países. Estrabón lo utiliza en la introducción general a Asia, para la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide, en parte de los comentarios sobre los íberos, albanos y los pueblos del Cáucaso, en la descripción del Tauro en XI 12, para la descripción de Partia como fuente secundaria, para las zonas climáticas de Media y su influencia en las costumbres, para los orígenes y costumbres de los medos, y para la orografía, hidrografía y condiciones naturales del suelo de Armenia. Posidonio es su fuente principal para Capadocia y Ponto, tanto para la nueva organización de la descripción del Ponto basada en el país dominado por Mitrídates como para la organización pompeyana, y también para la mayor parte de las noticias históricas, detalles sobre accidentes geográficos, riqueza del suelo etc. Lo utiliza en la descripción de Salón y Nicea en Bitinia, y es fuente principal para los gálatas, Licaonia y Selge exceptuando las noticias históricas más recientes. Es la fuente para la descripción de la isla de Cícico con el asedio de Mitrídates, Frigia Parorea, Apamea, Licaonia, el Meandro y la exposición sobre los fenómenos sísmicos, y posiblemente para varios comentarios en las descripciones de la costa sur sobre riquezas naturales y condiciones climáticas.
El historiador helenístico Polibio, una de las fuentes principales de Estrabón en la descripción de Italia, posiblemente sea uno de los autores utilizados para el capítulo sobre Media, a cuya historia y descripción territorial dedica Polibio un apartado especial en su obra (X 27).
Demetrio de Escepsis en Tróade (s. II a. C.) fue un historiador local, que en sus treinta libros sobre el catálogo del contingente troyano de la Ilíada (II 816-77) realizó una descripción geográfico-histórica de su patria. Su obra, muy usada y citada en la antigüedad, fue el descubrimiento de ese subgénero que Apolodoro de Atenas, utilizándolo como modelo, introdujo en la ciencia alejandrina. Estrabón es a su vez la fuente principal para obtener datos biográficos de Demetrio. Lo utiliza como fuente primaria para la descripción de la Tróade, y además para muchos de los comentarios sobre el origen o localización de pueblos, por ejemplo de los cálibes en el Ponto, o sobre los problemas fronterizos de bitinios, misios, frigios y otros, así como para la localización de ciertos pueblos de la costa eolia.
Apolodoro de Atenas (ca. 180-post 120 a. C.) pasó parte de su vida en Alejandría colaborando con Aristarco y fue uno de los intelectuales de más renombre en esta ciudad. Escribió, entre otras obras, unas Crónicas basadas en la obra de Eratóstenes, que abarcaban desde la caída de Troya (1184 a. C.) hasta el 146-5 a. C., un tratado Sobre los dioses, donde racionalizaba aspectos de la religión griega, y además comentarios y posiblemente ediciones críticas de los cómicos Epicarmo y Sofrón. Debido a su autoridad se le atribuyeron obras ajenas como la Biblioteca, un estudio de la mitología heroica griega. Su comentario en doce libros del catálogo de las naves en la Ilíada , basado en Eratóstenes y Demetrio de Escepsis y con discusión de la geografía homérica, lo usó Estrabón en muchas digresiones sobre problemas de localización o del origen de ciertos pueblos (por ejemplo al hablar de los pueblos de Asia Menor según Éforo o en el excursus sobre los cálibes).
Artemidoro de Éfeso (activo entre el 104-101 a. C.) viajó por las costas del Mediterráneo hasta la Hispania exterior y escribió una obra geográfica en once libros de la que se conservan restos en Estrabón, un resumen por Marciano de Heraclea (s. IV-V d. C.) y un papiro recientemente descubierto. Su obra suponía una reacción a la geografía científica; establecía, por ejemplo, las distancias en medidas empíricas y no astronómicas. Su descripción se asimila a la de los antiguos periplos, pues se centra sobre todo en la descripción de lugares costeros, de los que menciona abundantes accidentes geográficos y ciudades. A Artemidoro sigue Estrabón en la descripción de la costa del Bósforo cimerio y de la Cólquide (cf. XI 2, 14), de la costa del Ponto de oeste a este, del litoral bitinio de la Propóntide, en la enumeración de las ciudades pisidias, en la división entre Misia y Frigia, en el parágrafo sobre migdones y doliones, en la descripción de Frigia Epicteto y Frigia Magna, excluida la Parorea. Posiblemente sea la fuente de la descripción de Lesbos a modo de periplo. De él toma las distancias de la costa eolia (fuente principal de esta costa es, sin embargo, Menécrates el elaíta), la descripción de la Milíade y, seguramente, de muchos de los territorios del interior descritos al final del libro XIII. También es la fuente para la constitución y organización de la liga licia, para las costas de Caria y Jonia —como revela la dirección de la descripción, la información frecuente sobre distancias y la cita expresa de este autor al hablar de Éfeso—y para las distancias globales de Caria y Jonja y de Éfeso hasta Samósata.
Teófanes de Mitilene (s. I a. C.) fue amigo e historiador de Pompeyo, a quien acompañó en su campaña por Asia durante la tercera guerra mitridática y sirvió en la guerra civil. Estrabón le debe muchas de sus descripciones de partes del Ponto, Cólquide, Albania e Iberia, por las que Pompeyo pasó en su persecución de Mitrídates.
Apolodoro de Artémita es un historiador del s. I a. C. a quien Estrabón menciona al decir que los escritores de Historias Párticas han hecho más precisos nuestros conocimientos sobre Hircania y Bactriana (II 5, 12). A él le debe parte de la descripción del Mar Caspio y los pueblos que lo bordean, y de los escitas y nómadas que se extienden al este de dicho mar. Es la fuente principal para Hircania, Partia, Aria, Bactriana y Sogdiana, y fuente secundaria para la forma y distancias de Asia en XI 11,7. También lo utiliza Estrabón en la descripción de las constumbres, cultos, extensión y origen de Armenia.
Fuente de primera mano es Estrabón, sin duda, para los lugares que visitó (Comana, Cataonia, Nisa, Trales, Acaraca, Hierápolis, Magnesia del Meandro, Mázaca, Éfeso, Tarso, Rodas y Cos), como revela él mismo en muchos casos.
El sistema de Estrabón es utilizar una fuente primaria, que varía según zonas, para describir los elementos geográficos principales, normalmente en relación con líneas litorales 5 . A partir de ahí, intercala fragmentos extraídos de otras fuentes para dar más información sobre determinados aspectos o para plantear problemas de interpretación cuando hay opiniones diversas en las fuentes antiguas. La mayor parte de las fuentes son de época helenística, y sobre todo posteriores a Eratóstenes, que marca un nuevo hito en la historia de la geografía antigua. Acude a fuentes más antiguas principalmente para hablar de sucesos ocurridos en época arcaica o anterior, como las colonizaciones griegas o los orígenes de algunos pueblos, cuestiones para las que la información histórica está normalmente oculta tras lo legendario y mitológico. Utiliza a Homero, a quien reconoce como una autoridad y considera el primer geógrafo, dedicándole una larga parte en el libro I y alabándolo en otros muchos pasajes 6 , extendiéndose a menudo en discusiones sobre las interpretaciones de pasajes homéricos en comentaristas helenísticos, especialmente Demetrio de Escepsis y Apolodoro (cf. el excursus sobre los cálibes en el libro XII o sobre los pueblos de la península anatólica en el XIV). A fuentes arcaicas y clásicas en general (líricos, historiadores, trágicos) recurre cuando transmite leyendas mitológicas que con frecuencia introduce para relacionar el mundo asiático con el griego, por ejemplo los mitos relacionados con las colonizaciones eolia y jonia, el de Télefo en Teutrania, el de los argonautas en Cólquide, Media, Armenia y algunos lugares de la Propóntide, o los de diversos héroes griegos que jugaron un papel en las colonizaciones de Caria, Licia, Panfilia, Cilicia y Chipre como Sarpedón, Calcante, Anfíloco, Mopso, Teucro y Ayax 7 . Ciertos mitos, sin embargo, son objeto de crítica, como el de la vida de las amazonas en el Cáucaso y su relación con Alejandro. El mito es para Estrabón algo distinto de la historia, aunque acepta su uso para transmitir de forma poética sucesos históricos, como hace Homero (cf. I 2, 8; XI 5, 3; 6, 3; XIII 1, 32). Su crítica a los historiadores de Alejandro (XI 5, 5; 6, 2-3; 7, 4) se debe precisamente a que utilizan el mito con propósitos ajenos al de contar la verdad y sobre todo para adular a Alejandro 8 . Igualmente critica a Heródoto, a quien sin embargo usa con relativa frecuencia como fuente, junto con Ctesias y Helánico (XI 3, 21; XII 3, 21, cf. I 2, 35) o con Eudoxo y Helánico (XI 6, 3), o con Calístenes (XI 14, 13), o a Helánico una vez más (XIII 1, 42: pretende adular a los ilieos), por contar cosas fantasiosas e increíbles 9 . Rechaza, también por su apego a lo mítico y por su simpleza, a los historiadores de persas, medos o sirios (XI 6, 2). Alaba, en cambio, a los historiadores de los romanos y los partos, gracias a los cuales se conoce la zona al sur y este del Cáucaso (XI 6, 4, cf. I 2, 1, y especialmente II 5, 12, donde dice, citando a Apolodoro de Artémita, que los escritores de historias partas han hecho más precisos los conocimientos de Hircania y Bactriana).
Por último, recurre sin duda a fuentes contemporáneas para añadir datos sobre la geografía política de su época en la descripción de determinados lugares, por ejemplo a Nicolás de Damascio, aunque en los libros de Asia Menor no lo cita ni una vez 10 .
Información histórica
Estos libros dedicados a Asia cistáurica tienen gran contenido histórico, en parte porque la historia ha desempeñado un papel fundamental en la reorganización del territorio y ha ocasionado cambios constantes en la geografía, en parte porque establece la conexión entre esta zona de la tierra y el mundo grecolatino, y también porque ahí estaba la patria del autor, que vivió muchos acontecimientos importantes 11 .
De los sucesos más antiguos Estrabón nos habla a través de la mitología, por ejemplo de la guerra de Troya, la colonización eolia y jonia o la colonización griega en toda la costa sur de Asia Menor. A veces menciona de manera vaga, sin establecerlos en ninguna época concreta, otros acontecimientos como la llegada de los frigios y los distintos pueblos tracios desde Europa o los movimientos de léleges, pelasgos y carios. Las referencias históricas concretas más antiguas corresponden a la época de las invasiones cimerias en el Bósforo cimerio, que se fechan en los ss. VIII-VII a. C., y las colonizaciones griegas en esta zona, aunque también aquí recurre a la mitología relacionando la colonización griega con la expedición de los argonautas, que la traslada a una época mucho más antigua. Entre las referencias más antiguas se encuentran también las fundaciones milesias de muchas de las ciudades de la costa sur del Ponto Euxino. A la hegemonía lidia en Anatolia durante los ss. VII y VI alude en un par de ocasiones al hablar de Sardes, la capital lidia, o del río Halis, en el que Creso estableció la frontera de su imperio. A mediados del s. VI a. C., Ciro el grande domina Media y crea el imperio persa, derrotando poco después al rey lidio Creso y ocupando Lidia y las ciudades jonias griegas. Estrabón habla de la campaña de Ciro contra los maságetas, de la etapa de dominio persa en Media y Armenia, de la toma de Capadocia y su subdivisión en dos satrapías, de la quema por Darío de las ciudades de la Propóntide, de la toma de Mileto y la traición de los bránquidas, de la entrega por Jerjes a Temístocles de Lámpsaco y otras ciudades. De la campaña de Alejandro en Asia también hay menciones dispersas en relación con los lugares que describe Estrabón y por los que pasó el rey: la batalla de Gránico, la estancia y promesas en Ilión, sus conquistas en la zona motañosa de Pisidia y la Milíade (Sagalaso, Termeso y los desfiladeros que conducen a Milíade), el paso de su caballería por la llanura de Asio en Cilicia, camino de Iso, su paso por el Cáucaso, por Aria y Margiana, por Bactria y Sogdiana durante su persecución a Beso (con mención de fundaciones de ciudades), la invasión en Media Magna y su lucha contra los coseos 12 . Tras la muerte de Alejandro en el 323 a. C. y las luchas de los diadocos, y especialmente como consecuencia de la victoria en Ipso sobre Antíoco en el 301 a. C., Lisímaco se hizo con la mayor parte de Asia Menor. Estrabón menciona su destrucción de Ástaco en el curso de la guerra previa a Ipso, su refundación de Nicea, sus fundaciones en la Tróade y sus construcciones en Troya, su papel en el surgimiento del reino de Pérgamo, su fundación de la nueva Éfeso y la nueva Esmirna. Tras la muerte de Lisímaco en el 281 a. C. Seleuco, que dominaba una parte de Asia Menor, domina ahora todo el territorio a excepción de los que estaban en manos de dinastas locales: Bitinia, Ponto, Capadocia (al este del río Halis), Armenia y zonas costeras del norte, oeste y sur. Al hablar de la descripción de cada uno de estos reinos Estrabón alude a sus soberanos: a los reyes de Capadocia anteriores a Arquelao desde Ariarates, al rey bitinio Prusias y sus luchas con Filipo de Macedonia contra Átalo I, su renuncia a Frigia Epicteto en favor de los atálidas o su acogida a Aníbal tras la derrota de Antíoco por los romanos, a algunos antecesores de Mitrídates Eupátor del Ponto y algunos sucesos de la guerra póntica (182-179 a. C.) mediante la cual aumenta el poderío y extensión del reino. En el 278-7 a. C. se produce la entrada en Anatolia de los gálatas, cuya historia desde entonces relata con bastante detalle, como ocurre con el reino de Pérgamo que se crea en el 241 a. C. Por la misma época se crean el reino partio y el bactrio, de cuyos orígenes y de los sucesos principales de su historia habla Estrabón al describir cada uno de estos pueblos. Las relaciones del reino de Pérgamo con Roma permiten a ésta introducirse en Asia Menor. En el 189 a. C. los romanos derrotan al seléucida Antíoco III relegándole a los territorios transtáuricos, en el 189-8 vencen a los gálatas, en el 188-3 a Prusias I de Bitinia y en el 183-79 a Farnaces I del Ponto. En el 133 a. C. Átalo III de Pérgamo lega su reino a Roma dando lugar a la revuelta de Aristónico, que los romanos consiguen sofocar en el 129 a. C., y a la creación de la provincia de Asia. A todos estos episodios alude Estrabón en lugares distintos de su descripción de la península anatólica. Pero las alusiones históricas más frecuentes en esta descripción corresponden a las guerras entre Roma y Mitrídates, a los intentos de Roma de pacificación del Tauro y a los problemas con los piratas. Son numerosas las alusiones a la extensión del reino del Ponto por Mitrídates VI Eupátor y sus luchas con Roma: su invasión en Bitinia, en Frigia, su alianza con Tigranes de Armenia y sus ambiciones sobre Capadocia, que llevan a la primera guerra mitridática en el 88 a. C., la victoria de Sila y la paz de Dárdano en el 85, las provocaciones de Murena que originan la segunda guerra mitridática aplacada por Sila, los enfrentamientos de Mitrídates con los reyes de Bitinia y el legado de Nicomedes IV a Roma en el 74 a. C., que crea la provincia de Bitinia, el apoyo de Mitrídates a un hijo de Nicomedes para recuperar el reino y el inicio de la tercera guerra mitridática (74-64 a. C.), la huida de Mitrídates ante Lúculo en el 72 a. C. y sus intentos de tomar Cícico, y sobre todo la huida ante Pompeyo por Armenia Parva y hasta el Bósforo, donde muere en el 64 a. C. Son abundantes las referencias a la reorganización de Pompeyo de Asia Menor tras la derrota de Mitrídates, tanto a su organización de la provincia Bitinia-Ponto con la distribución del territorio en politeíai, como la reorganización de los territorios limítrofes de la península en manos de dinastas locales, y, aunque en menor medida, también a los cambios efectuados por César y Antonio. Estrabón menciona a los principales dinastas que durante este tiempo de reorganización estuvieron al mando de Capadocia (Arquelao) 13 , Galatia (Deyótaro y luego Amintas), la parte oriental del Ponto (Polemón, Pitodoris), otros territorios en Frigia Parorea y Licaonia (Amintas) y Cilicia Traquea (Arquelao). También menciona a otros tiranos, no establecidos por los romanos, en las montañas de Pisidia y Cilicia Traquea, donde estaban los principales centros de bandidos (Cenicetes en parte de Cilicia Traquea, Antípatro en Derbes, antes de Amintas). Las expediciones de Pompeyo y Antonio contra los partos también son objeto de menciones en diversos lugares. Los reyes ptolomeos aparecen al hablar de Cilicia, donde Cleopatra poseyó importantes territorios, y de Chipre, donde gobernaron hasta la toma de la isla por los romanos. De Augusto menciona la liberación de la ciudad de Ámiso, el nombramiento de Diteuto como sacerdote de Comana, su amistad con Apolodoro de Pérgamo y Jenarco de Seleucia, la devolución de tres estatuas que Antonio se había llevado de Retio y Samos y, aunque sin nombrarlo, la conversión de Galatia en provincia, que tuvo lugar en el 25 a. C. por decisión de Augusto. Además menciona las ayudas benéficas de este emperador, y luego de Tiberio, a las ciudades damnificadas por los diversos terremotos que asolaron varias ciudades lidias y frigias, y habla del sistema político de Armenia en época de Augusto y «hoy día», es decir en época de Tiberio. A la época de Tiberio corresponde también la conversión de Capadocia en provincia romana, que tuvo lugar en el 17 d. C., siendo un dato de gran interés para la cuestión de la fecha de composición del libro XII de la Geografía 14 .
Aparte de noticias históricas dispersas, Estrabón dedica un apartado especial a la historia de los gálatas, el reino de Pérgamo, los partos, los medos, los armenios y los chipriotas.
Otros aspectos
Aparte de la descripción puramente geográfica y de la información histórica, en estos libros de Estrabón, como en el resto de su obra, encontramos otro tipo de comentarios de carácter etnológico, antropológico o filológico.
Especialmente en el libro XI, dedicado a una zona lejana y poco conocida, abundan las descripciones de carácter etnológico dedicadas a los pueblos bárbaros: comentarios sobre su carácter salvaje e indómito (XI 2, 16) o simple y honesto (XI 4, 4, de los albanos), sobre sus medios de subsistencia (por ejemplo la piratería entre los heníocos), su vestimenta (XI 11, 8, de los tápiros, XI 13, 9, de los medos, XI 8, 7, de los maságetas), sus costumbres funerarias (XI 4, 8, de los albanos, XI 11, 8, de los dérbices y caspios) o su estratigrafía social (XI 3, 6, de los íberos). Con frecuencia Estrabón destaca la fertilidad de las tierras de estos pueblos, pero señala la ausencia del grado de civilización necesario para sacarles partido, por ejemplo al hablar de la vida ciclópea de los albanos (XI 4, 3). La idea en general de que cuanto más montañoso es un pueblo más bárbaras son sus características se refleja en varias ocasiones, como por ejemplo en la descripción de Aria (XI 10, 1) o en la de los medos (XI 13, 11), pero donde el autor la expone claramente a modo de teoría es al hablar de los distintos asentamientos de los ilieos (XIII 1, 25) recurriendo a la teoría platónica de los tres tipos de comunidades, que responden a tres grados distintos de civilización en relación con su acercamiento al mar desde las montañas 15 . La capacidad de vivir socialmente y la existencia de instituciones políticas es un claro rasgo de civilización, como refleja por ejemplo en la descripción de Selge por oposición a los montañeses pisidios que la rodean (XII 7, 3), o cuando señala que los licios han seguido fieles a la Liga licia y no se han dedicado a la piratería como los panfilios y cilicios, a pesar de disponer de las mismas ventajas naturales para esa actividad, o cuando ensalza a la comunidad de los rodios, que superaron a otras ciudades en muchos aspectos y consiguieron, además de un gran auge, mantener su libertad gracias a su buena legislación y preocupación por la constitución (XII 2, 5, cf. XII 8, 11 sobre Cícico, XIII 4, 17 sobre Cibira) 16 .
En los libros XII-XIV, que en su mayor parte están dedicados a zonas civilizadas con numerosas ciudades griegas, hay muchos menos detalles sobre costumbres y formas de vida, y mucha más información en cambio sobre las ciudades, con algunos o todos los elementos siguientes: asentamiento, fundación y posteriores colonizaciones, urbanismo, descripción de algunas construcciones, obras de arte, nativos famosos, escuelas, existencia y características del puerto, sistema de gobierno, instituciones, leyes, llegando a ser algunas descripciones muy completas como las de Sinope, Amasia, y las ciudades principales de la costa jonia y caria. Aunque el aspecto económico no es una de las preocupaciones principales del autor, sí suele dar datos sobre la riqueza natural, especialmente cuando ésta consiste en lagos, minas, ríos, puertos o salinas, y, cuando el lugar destaca por algún producto importante, como Milasa por sus canteras, Hamaxita por la madera o Eleusa por el azafrán, lo hace saber 17 . También informa a veces sobre las condiciones salutíferas, ya sean malas como en Cauno, ya buenas como en torno al río Cidno en Cilicia. Especialmente destacable como particularidad de los libros XIII y XIV frente al resto de la Geografía es la constante mención de personalidades importantes de cada ciudad, casi siempre relacionadas con la cultura (literatos, filósofos, poetas, científicos), en muchos casos contemporáneos de Estrabón o pertenecientes a generaciones no muy anteriores y, a menudo, importantes en la vida política y como intermediarios con los romanos (XII 8, 16; XIII 1, 66; 2, 3; 4, 9; XIV 1, 7, 41; 2, 5, 13, 15, 24; 5, 14). En relación con este interés se encuentra seguramente la cantidad de citas de poetas arcaicos (Arquíloco, Mimnermo, Anacreonte, Calino, Hiponacte, Píndaro, etc.) que aparecen en estos libros, sobre todo en la descripción de Jonia y algunos excursus de tipo cultural como el dedicado a la historia de la bibliteca de Aristóteles (XIII 1, 54). Parece que Estrabón quiere poner de relieve el prestigio de la tradición cultural de Asia y a la vez destacar la importancia del grupo intelectual, al que él pertenece, en la historia contemporánea y en la postura de Roma respecto a estos territorios minorasiáticos 18 .
En general en todos lo libros se encuentran explicaciones etiológicas, en muchos casos de tipo lingüístico, de cultos y fiestas religiosas (las sacea en Zela) de nombres de dioses (Ártemis Tauropolo, Afrodita Apaturo, Ártemis, Apolo Ulio), de costumbres (de los medos), del nombre de algunos ríos (Tigris, Araxes, Halis) o pueblos (los saraparas tracios, los misios). Y en relación con este interés anticuario-filológico están sus digresiones sobre pueblos (v. infra, pág. 35 ss.), o sobre interpretaciones de pasajes homéricos, sobre todo en el capítulo dedicado a la Tróade.
Algunos temas concretos recurrentes en la obra
1. Los estados templarios. —Estrabón no dedica especial atención a costumbres religiosas, limitándose normalmente a señalar la existencia de un santuario o un culto en un lugar. Destaca el hecho de que los cultos que menciona son en la mayor parte de los casos de Zeus y sobre todo de Apolo con un epíteto indígena. Zeus y Apolo eran los dioses protectores de los seléucidas, y los dioses que se fueron extendiendo por Anatolia en el avance de la helenización. En las comunidades indígenas se mantenían los dioses indígenas con sus cultos y rituales, pero a menudo el teónimo pasaba a ser un epíteto de Zeus o Apolo. De la misma manera, la diosa más importante de Anatolia, la diosa madre o diosa de las fieras, Cibeles, cuya presencia menciona Estrabón en varios lugares, recibe el nombre de Ártemis con un epíteto local que revela la identidad indígena de la diosa. Hay sin embargo un tipo de institución religiosa en la península anatólica, el llamado, en términos modernos, estado templario, al que Estrabón dedica un comentario especial, siendo la fuente principal para este fenómeno del que se pueden rastrear huellas mediante la epigrafía en diversas zonas de Asia Menor, pero que no se conoce con detalle.
En varias ocasiones se nos describe una ciudad con un santuario a una divinidad indígena del que dependen grandes territorios, gran número de hieródouloi (hasta seis mil) y otros tipos de personal cultual que están a cargo de un sacerdote vitalicio que gobierna el territorio, dispone de los recursos del templo y al que obedecen los habitantes a veces por encima del rey, único cargo de rango más alto que el de sacerdote. Estos estados templarios se encuentran casi todos en la zona oriental de la península anatólica: en Capadocia Magna el de Ma en Comana (XII 2, 3) y el de Zeus en Venasa (XII 2, 5); en Capadocia Póntica, el de Men de Fárnaces en Cabira, tan venerado por lo reyes que invocaban al dios en el juramento real (XII 3, 31), el de Ma en Comana póntica (XII 3, 32, cf. 34 y 35 para la importancia política de los sacerdotes de esa ciudad-estado templario) y el de Anaítis en Zela del Ponto (XII 3, 37) 19 . El mismo tipo de estado templario era el santuario de Helio, Zeus y Selene en Albania (XI 4, 7) y posiblemente el de Anaitis en Armenia (XI 14, 16) 20 . Los comentarios de Estrabón reflejan, sin embargo, que los territorios y privilegios de estos estados templarios ya habían disminuido mucho en su época.
En XII 5, 1 Estrabón habla del santuario de Agdistis (Cibeles) en Pesinunte, y dice que los sacerdotes formaban una especie de dinastía que sacaba gran partido de su sacerdocio. Por el resto de la descripción da a entender que en época anterior había sido un importante centro sagrado, aunque no podemos asegurar que se tratara de uno similar a los de las dos Comanas o Venasa. Los diversos santuarios de Men que menciona Estrabón (el de Men de los antioqueos, el de Men Asceo también cerca de Antioquía, el de Men de Menos-kome etc.) son seguramente filiales de un importante santuario de Men del tipo de los estados templarios mencionados, como ocurre con muchos santuarios de esta divinidad en Frigia y Lidia a juzgar por la epigrafía. A santuarios filiales alude Estrabón también al hablar de Apolo Cataón, tan venerado en toda Capadocia que se han construido otros santuarios a partir de ese (XII 2, 5).
Las descripciones de Estrabón sobre estos estados templarios y la confrontación con testimonios epigráficos han dado lugar a muchos intentos de reconstrucción y de explicación de ciertos términos como el de hieródouloi, sin que se puedan ofrecer conclusiones seguras. Los hieródouloi están bien atestiguados en la literatura y la epigrafía de Anatolia oriental, pero parece que su condición varía según zonas. En general, son habitantes propiedad del estado templario al servicio de la divinidad, una especie de siervos de la divinidad, cuyo estado era hereditario 21 . La cuestión es saber cuál era realmente el status de las tierras del santuario, la influencia del sacerdote en la vida civil, su poder político o la influencia real del santuario en la vida de los habitantes de la ciudad, influencia que posiblemente, a juzgar por testimonios epigráficos de otros santuarios de Anatolia, incluso menos importantes, era inmensa 22 .
2. La piratería en la costa sur. —El auge que había cobrado la piratería en las costas meridionales de Anatolia en el primer siglo antes de Cristo, unido a los actos de los bandidos en las laderas norte y sur del Tauro en la zona de Cilicia, Pisidia y Licaonia, fue uno de los principales problemas con los que tuvieron que enfrentarse los romanos. Estrabón menciona este problema en varias partes de su descripción de la península anatólica, principalmente en los capítulos del libro XII dedicados a Licaonia y Pisidia, y en los capítulos del libro XIV dedicados a Licia, Panfilia y sobre todo Cilicia. Por una parte describe los lugares principales de esta ocupación: las aldeas en torno a las dos Isáuricas en Pisidia (XII 6, 2), Derbe, la fortaleza del tirano Antípatro (XII 6, 3), el territorio de los homonadeos (XII 6, 4-5), y en general el de la mayoría de los pisidos de la montaña, divididos en grupos al mando de tiranos y ejercitados para la piratería (XII 7, 3). Los licios tienen condiciones naturales parecidas a las de Panfilia y Cilicia Traquea pero no utilizan su país como base de operaciones para la piratería. Si lo hacen los otros dos pueblos, bien dedicándose ellos mismos a esta actividad, bien proporcionando a los piratas mercados para el botín y fondeaderos (XIV 3, 2). La ciudad panfilia de Side está compinchada con los piratas cilicios (XIV 3, 2) y en torno al monte Olimpo en Licia estaba la base de la piratería de Cenicetes (XIV 5, 7). En XIV 5, 6 describe las condiciones naturales tanto de las tribus del interior como de las costas, que fomentaron la organización de la piratería, y en XIV 5, 2 explica las razones por las que se organizó: cobardía de los reyes de Cilicia y Siria, sublevación de Trifón y otros, la necesidad de esclavos para los romanos, la existencia del puerto de Délos, donde podían venderse estos esclavos, la posibilidad de grandes ganancias y la negligencia de los romanos en los asuntos transtáuricos.
Tras la derrota de Antíoco III por los romanos en Magnesia y a raíz de la Paz de Apamea los territorios cilicios, transtáuricos, quedaron en manos de los seléucidas y fuera del territorio controlado por los romanos. Los seléucidas a su vez estaban en esta zona de Siria-Cilicia en continua disputa con los ptolomeos, a lo que se añadían enfrentamientos internos como los que revela Estrabón en su explicación del surgimiento de la piratería. Sólo cuando el problema se hubo agravado y empezó a constituir una amenaza para los romanos, tomaron éstos cartas en el asunto. La primera intervención estuvo a cargo de M. Antonio, abuelo del triunviro, que en el 102-101 a. C. realizó una expedición en las costas de Panfilia y Cilicia con el resultado de una ley pirática en el 100-99 a. C. que invitaba a la coordinación de esfuerzos de todas las potencias de la zona afectada. En el 92 a. C. Cilicia fue confiada a Sila, que vio la necesidad de seguir actuando en la costa y también en las laderas del Tauro, donde poco después Murena ocupó la Cibirátide. Pero la campaña más importante contra los bandidos del Tauro fue la que realizó en el 77-75 a. C. Publio Servilio, apodado el isáurico precisamente por su victoria y reducción de la región de Isáurice, poblada por tribus de bandidos (XII 6, 2). Atacó además a los homonadeos y otros pueblos del Tauro y puso fin a la actividad pirática de Cenicetes tomando sus territorios —Fasélide, el monte y la fortaleza de Olimpo y Córico— y motivando el suicidio del pirata (XIV 5, 7); tomó además el territorio de Atalea en Panfilia. Las campañas de Isáurico se vieron interrumpidas por el comienzo de la tercera guerra mitridática, en la que las dos amenazas principales de Roma en Oriente por entonces, Mitrídates y los piratas, hicieron un frente común. En su enfrentamiento con Mitrídates, Lúculo obtuvo varias victorias por mar que fueron preparando la subyugación de los piratas, pero la piratería se había extendido en aquel tiempo por todo el Mediterráneo hasta el punto de hacer que islas y ciudades costeras enteras quedaran desiertas, que unas cuatrocientas ciudades fueran saqueadas, que ciudades e individuos cayeran en manos de los piratas como rehenes y otros fueran vendidos como esclavos, y que el terror sembrara las costas, por lo que se precisaba un ataque mucho más serio y a gran escala. Este ataque fue el que llevó a cabo Pompeyo en el 67 a. C. por virtud de la Lex Gabinia. Pompeyo dividió el Mediterráneo y el Mar Negro en trece comandos con el fin de defender las costas, rodear a las fuerzas de la piratería y reducir sus fortalezas. Se produjeron a la vez ataques en todas las sedes de piratería del Mediterráneo, ocasionando una derrota total en Coracesio, una de las sedes principales, y rendiciones en casi todas las demás. Pompeyo estableció a los supervivientes en ciudades de lugares donde pudiesen empezar una vida nueva sin necesidad de volver a recurrir al mismo modo de vida (cf. XIV 5, 8) 23 .
3. Algunos pueblos de la península minorasiática —Estrabón parece demostrar un interés especial por el origen de los pueblos de Asia Menor, sobre todo por los pueblos con que los griegos entraron en contacto. Este interés va unido a su interés por los comentarios y problemas de interpretación de obras antiguas, especialmente de Homero. Para este tipo de excursus se basa en comentaristas helenísticos como Demetrio de Escepsis y Apolodoro de Atenas, pero también en obras arcaicas y clásicas (los poetas líricos, Esquilo y Sófocles y, entre los historiadores, especialmente Éforo pero también Heródoto y Tucídides).
Casi al comienzo de su descripción del Ponto hay una enumeración de los pueblos que se encuentran a la derecha de este mar (XII 3, 2). Según Estrabón, la opinión de la mayor parte de los autores es que Bitinia había estado ocupada por misios, y sus habitantes habían recibido su nuevo nombre por los bitinios y tinios, pueblos tracios que habían ocupado el país, como demuestra la existencia del nombre medobitinios de algunos habitantes de Tracia y del de Tiniade que recibe la costa de Apolonia y Salmideso (XII 3, 3). El parentesco entre los tinios de Europa y los bitinios de Asia, puesto de manifiesto por Helánico (FGrHist. 4 F 95) y por Heródoto (I 28), que habla de tracios tinios y bitinios asentados en Asia, remonta, como dice Lasserre, a las genealogías del s. VI a. C. 24 . Según este autor, la fuente de este pasaje es, sin embargo, Posidonio (FGrHist. 87 F 104 = 277a Edelstein-Kidd), a quien Estrabón cita en su largo excursus al respecto en VII 3, 2, donde establece un mismo origen tracio para bitinios, bébrices y misios, y también para los frigios (los brigios tracios) y, según su propia opinión, para los mariandinos. En otro pasaje, en cambio, las fuentes que cita para el asentamiento de misios en Bitinia antes de la llegada de los bitinios, y para el origen también tracio de los misios, son fuentes antiguas: Escílax de Carianda, Dionisio de Calcis, Euforión de Calcis, y, ya del s. III a. C., Alejandro el etolio (XII 4, 8).
El origen tracio de misios y bitinios parece demostrado hoy día. Al oeste de las tribus géticas en Tracia vivían los moesios, cuyo territorio se extendía por la ribera izquierda del Danubio. Según la tradición, como refleja Estrabón, parte de ellos habrían emigado antes de la guerra de Troya a Asia Menor 25 . La primera referencia de los moesios como misios aparece en Homero (I1. XIII 1-7) y se repite en un fragmento de Helánico (FGrHist. 2 F 74) 26 . Los tinios ocupaban la tierra al norte de Perinto y Selimbria y se extendían hasta el Mar Negro en Salmideso. Eran una gran tribu (cf. Jen., An. VII 2, 32-4), parte de la cual había emigrado a Asia Menor probablemente por la misma época que los misios y junto con los bitinios, con quienes seguramente estaban relacionados. Los bitinios se llamaban antes estrimonios (Heród., VII 75) porque su patria original estaba en el Estrimón, es decir, alejados de los tinios, que se asentaron entre la Propóntide y el Mar Negro 27 .
Los mariandinos, de los que no se sabe quiénes son ni de dónde vienen, son muy parecidos a los bitinios, por lo que se supone que son tracios (XII 3, 4) 28 .
En la descripción del Ponto Estrabón habla de otros pueblos basándose también en las fuentes antiguas: Calístenes e, indirectamente a través de Apolodoro, Meandrio y Hecateo para hablar de los énetos (XII 3, 8, 25); Heródoto y Píndaro cuando dice que a los capadocios se los llama sirios (XII 3, 9); Teopompo para una de las versiones del origen de los mariandinos (XII 3, 4); Homero y Éforo a través de Demetrio de Escepsis y Apolodoro para los cálibes (XII 3, 19-27).
De los pueblos de Tróade Estrabón enumera y localiza a los que ocupaban la zona durante la guerra de Troya siguiendo a Homero, sobre todo a través de Demetrio de Escepsis (XIII 1, 7): licios, léleges, troyanos, dardanios, cilicios y cetios. Sobre la cuestión de si los cilicios y los licios de la Tróade son los mismos que los pueblos de la costa sur minorasiática vuelve a hablar en diferentes ocasiones. En XIII 1, 60 sitúa a los cilicios, según Homero, a continuación de los léleges, en el territorio que luego ocupan los adramitenos, atarnitas y pitaneos hasta la desembocadura del Caico y, siguiendo una versión del s. IV a. C. (Teopompo), relaciona a Cilicia con Cilo, el conductor de Pélope que había gobernado esos lugares (XIII 1, 63). Al hablar de Cilicia, transmite la teoría de algunos autores, según la cual los cilicios de Troya debían ser colonizadores de los del sur, como demuestra la coincidencia de topónimos (XIV 5, 21), y al hablar de Panfilia transmite la teoría de Calístenes de que fue de la llanura de Tebas en Tróade de donde salieron desterrados a Panfilia parte de los cilicios troyanos, lo que explica los topónimos Tebas y Lirneso para dos localidades que se encuentran entre Fasélide y Atalea. En XIII 1, 63 dice que el santuario de Crisa fue trasladado a la actual Crisa junto a Hamaxito cuando parte de los cilicios fueron expulsados a Panfilia y parte a Hamaxito, y en XIII 4, 6 dice que según algunos (probablemente sus fuentes sean Píndaro y Calístenes, a quienes ha citado previamente) los cilicios emigrados de Troya se establecieron en Siria despojando a los sirios del territorio que actualmente se llama Cilicia. En XII 8, 4, sin embargo, expresa sus dudas sobre si los cilicios troyanos colonizaron la Cilicia del sur, pues los cilicios de su época ya existían antes de la guerra de Troya. Sí le parece una duda razonable, en cambio, la dirección de la migración licia, a pesar de que precisamente en Homero hay testimonios claros de la existencia de la Licia al sur de Anatolia antes de la guerra de Troya.
No hay argumentos que corroboren la existencia de esa emigración de Troya a Cilicia transmitida por Estrabón, por lo que durante mucho tiempo se ha negado esa relación y se ha interpretado la presencia de cilicios en Troya como un. contingente aliado venido desde el sur, o como una traslación épica que situaba en Troya los conflictos entre griegos e indígenas al sur de Asia Menor. Sin embargo, la arqueología demuestra contactos entre la Cilicia del sur y la Tróade en época prehelénica, llegando a plantear la posibilidad de una invasión por vía marítima. El desplazamiento de cilicios de Tróade hacia el sur tras la guerra de Troya podría ser una secuencia posterior de los desplazamientos preHelánicos. Por otra parte, las leyendas troyanas informan de la colonización de Cilicia y Panfilia después de la guerra de Troya, aunque por griegos, como demuestran los episodios que relata el mismo Estrabón sobre la llegada de Anfíloco y Mopso y sobre la colonización de Olba por Áyax, hijo de Teucro, el que luchó en Troya 29 .
La reconstrucción que hace de la colonización eolia (XIII 1, 3) responde a una antigua tradición atestiguada en Píndaro y Helánico, y parece estar basada en Éforo. También al hablar de la colonización jonia transmite una versión antigua que remonta a Ferécides por lo menos, a quien cita como fuente (XIV 1, 3), y señala que los jonios ocuparon un territorio dominado por los léleges y los carios, quienes se retiraron hacia el sur.
Esta es una de las muchas menciones de los léleges en la descripción de la península anatólica. En XII 8, 4, hablando de los cambios y confusiones a que dieron lugar las invasiones, sobre todo en la costa por la fertilidad del suelo, dice que antes de la guerra de Troya había una tribu de pelasgos, otra de léleges y otra de caucones, tribus que habían estado errando por muchos lugares de Europa, pero a las que Homero presenta en su catálogo como aliadas de los troyanos y no de la costa de enfrente. De hecho, en XIII 1, 56 sitúa a los léleges en la Tróade, en la zona de Aso, Andira, Pionias y la Gargáride. Por otra parte, afirma que los carios (antes insulares) y los léleges se hicieron continentales con la ayuda de los cretenses (XII 8, 5); que algunos autores consideran a los léleges carios pero que Homero los distingue, y que vivían entre los cilicios y los pueblos al mando de Eneas, pero que cuando Aquiles los saqueó, se trasladaron a Caria y ocuparon los territorios en torno a Halicarnaso (XIII 1, 56); que eran tan numerosos que ocuparon Caria hasta Mindo y Bargilia y se apropiaron de gran parte de Pisidia, y que fundaron ocho ciudades, pero que cuando luego se dedicaron a hacer expediciones con los carios se distribuyeron por toda Grecia y la tribu desapareció, pasando seis de las ocho ciudades léleges a formar parte de la Halicarnaso fundada por Mausolo (XIII 1, 59). Según Ferécides ocupaban el tramo de Éfeso a Focea, incluidas Samos y Quíos (XIV 1,3).
Los carios aparecen asentados, según Ferécides, en la costa desde Mileto a Éfeso, a continuación de los léleges, y ambos pueblos, expulsados por los jonios, se establecieron en la parte restante de Caria (XIV 1, 3). Mileto a su vez había estado antes ocupada por los léleges, pues según Éforo fueron colonos cretenses los que la colonizaron desde la Mileto de Creta, echando de allí a los léleges (loc. cit.). La versión que unifica y explica parte de estos datos dispersos es la siguiente: los carios eran antes llamados léleges, estaban al mando de Minos y habitaban las islas. Pasaron al continente y se apoderaron de gran parte de la costa y del interior quitándosela a los ocupantes anteriores, también léleges y pelasgos. Pero a su vez a los carios les quitaron parte de su tierra los jonios y dorios (XIV 2, 27). Ésta es la versión que encontramos en Heródoto (I 171) y Tucídides (I 4, I 8, 1), pero parece que hay otra versión, que transmite Estrabón (VII 7, 2, donde cita a Aristóteles e indirectamente a Homero, cf. XIII 1, 56), que considera a los carios distintos de los léleges, aunque vivían en el mismo país y eran compañeros de armas. A esta versión se ajusta la descripción de Ferécides (Estr., XIV 1, 3). Por otra parte, según la tradición local, que transmite Heródoto (loc. cit.), los carios eran autóctonos de Asia Menor, parientes de los lidios y misios (tracios éstos últimos y por tanto no emparentados con los carios). Los carios son ciertamente hablantes de una lengua luvita del grupo anatolio, pero hoy día no se puede aislar un grupo cario situado ya en Caria en época anterior a la guerra de Troya 30 . La versión griega del origen de los carios en las islas al mando de Creta se puede explicar mediante la talasocracia cretense y el hecho de que hubiera poblaciones carias en las islas. Los léleges son un pueblo no griego asentado en Grecia y Asia Menor en época prehelénica, atestiguados ya en Homero, Hesíodo y Alceo y posteriormente en la mitología y la historiografía de época clásica. Según Katicik, para los antiguos ya sólo eran un nombre, y no hay forma de saber su verdadero papel histórico y el área geográfica que ocupaban 31 . Según F. Gschnitzer, los léleges asentados en la Tróade, mencionados por Homero, parecen efectivamente históricos y también los asentados en el centro de Grecia occidental. Por otro lado, la tradición que atestiguan Ferécides, a través de Estrabón, y Filipo de Teangela, que considera a los léleges habitantes de Caria antes de la llegada de los carios, y la tradición histórica, al parecer fidedigna, según la cual ocupan zonas de Jonia, las islas egeas y Pisidia, hacen pensar que los léleges eran un pueblo balcánico que en época de las grandes migraciones entre el segundo y primer milenio cruzó a Troya y el sur de Asia Menor por un lado y a Grecia occidental por otro 32 .
Según Heródoto, los pelasgos fueron los habitantes de Grecia antes que los griegos (VIII 44) y por ellos se llamaba el país Pelasgia (II 56). Son inmumerables las referencias antiguas a este pueblo, que ha pasado a tener más entidad literaria que histórica. Hoy día parece comúnmente aceptado que también los pelasgos eran un pueblo no griego y, posiblemente, procedente de los Balcanes y a las mismas migraciones que los léleges. Están atestiguados históricamente en Creta, Tesalia y Epiro, y parece muy probable que también estuvieran asentados en el norte de Asia Menor, aunque no se puede localizar a los pelasgos que lucharon en Troya como aliados de los troyanos, con su sede en la Larisa fricónida (XIII 3, 2). Esta Larisa podría ser la de la Pelasgiotis en Tesalia. Ferécides (FGrHist. 3 F 25) y Éforo (FGrHist. 70 F 113) los sitúan en diversas partes de Grecia sin que todos los lugares puedan corroborarse, pero no parece que desaparecieran masivamente en época de las colonizaciones eolia y jonia como dice Estrabón (XII 3, 3). La grandeza de la tribu pelasga, que ocupaba toda la costa jonia desde Mícale y las islas vecinas, entre ellas Lesbos (cf. Estr., V 2, 4) y Quíos (colonizada por pelasgos de Tesalia, cf. en cambio XIV 1,3, donde figura como asentamiento de los léleges), la atestiguan fuentes lesbias y Menécrates el elaíta (Estr., XII 3, 3) 33 ,
El origen e identidad de los pueblos del interior no suele ser un motivo de discusión o digresión por parte de Estrabón, que no dedica a estos pueblos mucho espacio en general, dejando, como hemos dicho, una gran parte del interior de la península anatolia sin tratar. Pero hay tres pueblos que por su importancia en la historia de la península y su relación con los griegos sí son objeto de descripción, y, debido a los problemas de identidad en unos casos y de localización exacta en otros, sí dan lugar a ciertos comentarios de tipo histórico-filológico. Se trata de los frigios, misios, lidios y mayonios. El desarrollo de la descripción de estos pueblos trasluce realmente la confusión entre ellos y la dificultad de establecer fronteras a la que tanto alude el autor.
El problema de si los lidios y los mayones son el mismo pueblo o dos distintos lo plantea Estrabón por primera vez en su descripción de los territorios al interior de Eolia, Jonia y Caria (XII 8, 2), pero lo trata realmente al hablar de Sardes, la capital lidia, donde afirma que los lidios son llamados mayones por Homero y meyones por los autores posteriores, y que unos dicen que son los mismos, otros que distintos, pero que es mejor decir que son los mismos (XIII 4, 5, cf. XIII 3, 2). Heródoto (I 7) también afirma que meyones y lidios son el mismo pueblo, pero según autores más tardíos, como por ej. Diodoro, se trata de dos pueblos distintos. Esta cuestión, aún por resolver, ha dado lugar a diversas interpretaciones en la actualidad que, entre otros problemas, intentan explicar el hecho de que Homero no mencionara a los lidios pero sí a los mayonios. Una de las interpretaciones más plausibles es la de G. Radet, que explica las diferencias afirmando que lidios y mayonios son dos ramas de un mismo pueblo, cuya soberanía ejerció la rama mayonia primero y después, a partir de Giges, la lidia 34 . Según documentos más tardíos, especialmente de época romana, Mayonia era sin duda una parte de Lidia, la región noreste del país, donde se encuentra la Catacecaumene.
Por otra parte, Estrabón menciona en diversos lugares la confusión de los lidios y mayones con los misios, recurriendo de nuevo a fuentes prehelenísticas (Janto el lidio y Menécrates el elaíta) para transmitir una explicación etiológica lingüística que relaciona a los misios con los lidios (XII 8, 3) y afirmando tan pronto que la Catacecaumene (una región lidia) es considerada misia por unos autores y maionia por otros (XII 8, 12; XIII 4, 11), tan pronto que está ocupada por lidios y misios (XII 8, 18), o que alrededor del Tmolo habitan lidios, misios y macedonios (XIII 4, 5), y que detrás de los lidios están los misios y la ciudad de Filadelfia (XIII 4, 10). Según P. Debord, la confusión existente por parte de Ptolomeo, Plinio y otros respecto a los misios y mayonios se debe a que la población misia desempeñó un papel muy importante en la repoblación de la Catacecaumene en tiempos del reino de Pérgamo 35 .
También los frigios, de cuyo origen todo lo que dice es que cruzaron desde Asia después de la guerra de Troya (XIV 5, 29), eran objeto de confusión con los misios (XII 8, 2). Y también había confusiones con otros pueblos, como cuando los poetas, especialmente los trágicos, igual que llaman frigios a los troyanos, a los misios y a los lidios, también llaman carios a los licios (XIV 3, 4). En general, Estrabón explica las confusiones por dos motivos principales: en primer lugar por las invasiones de otros pueblos 36 , motivadas sobre todo por la fertilidad de las tierras al oeste del Halis y sobre todo en la costa (XII 8, 4), como ocurre con las invasiones de las amazonas en la costa eolia y jonia, o con las de distintos pueblos en Cos y Rodas (XII 8, 6, citando a Homero), que a su vez motivaban problemas de delimitación de fronteras, como en el caso de los frigios y misios (XII 4, 4), y en segundo lugar por la falta de claridad de los autores antiguos (XII 8, 7).
La mayor parte de los excursus, cambios en el orden lógico de la descripción, interrupciones etc. se deben a comentarios sobre los pueblos, y así ocurre con las digresiones más largas de estos cuatro libros de Asia cistáurica: la de los cálibes en la costa del Ponto Euxino (XII 3, 19-27), la general sobre las confusiones entre pueblos y los motivos por los que se producen (XII 8, 2-7), la del sentido de barbarophonoi aplicado a los carios (XIV 2, 28) y la de los pueblos de la península anatólica (XIV 5, 22-29), todas ellas partiendo de Homero y utilizando fuentes arcaicas y clásicas por un lado (Éforo, Tucídides) y comentaristas helenísticos de Homero por otro (Apolodoro, Demetrio).
Nuestra traducción
Nuestra traducción es la primera al español de los libros XI a XIV de la Geografía de Estrabón. Traducciones existentes en otras lenguas son la de F. Lasserre (Les Belles Lettres) al francés (sólo libros XI y XII), la de H. L. Jones (Loeb) al inglés y la de P. Theodoridis, ∑τρáβων, Гεωγραφικά , Atenas, 1994, con notas, al griego moderno.
Aunque hemos cotejado distintas ediciones, sobre todo en los pasajes problemáticos, la edición de partida para nuestra traducción de los libros XI y XII ha sido la de F. Lasserre (Les Belles Lettres), por ser la que contiene un aparato crítico más completo. Para los libros XIII y XIV, no aparecidos todavía en Les Belles Lettres, hemos tomado como punto de partida la de H. L. Jones (Loeb) que, aunque mucho menos exhaustiva en cuanto al aparato, tiene la ventaja de ser más conservadora.
Nuestra intención ha sido respetar el estilo de Estrabón, a veces un poco coloquial e incluso descuidado, y reflejar de la mejor manera posible en español los problemas que encierra la lengua estraboniana, sobre todo en cuanto a la terminología geográfica y urbanística se refiere. Existe una gran variedad de términos usados muchas veces como sinónimos, otras, sin embargo, con ligeras variantes de matiz, sin que se pueda saber siempre la acepción más o menos técnica de un uso concreto, por ejemplo de las variantes para un accidente orográfico o, sobre todo, de los muchos términos usados para los distintos núcleos urbanos. Aparte de los dos términos concretos y claramente diferentes, pólis y kṓmē, que equivalen respectivamente a ciudad y aldea, existen otros muchos, como pólisma, políchnion o kōmópolis, que en unos casos son difíciles de distinguir de uno de los dos anteriores dos, en otros reflejan un núcleo urbano intermedio, y que, en general, son difíciles de distinguir entre sí y traducir adecuadamente 37 . La terminología relativa es otro de los problemas del texto estraboniano, de importancia para la interpretación geográfica. Las expresiones «fuera del Tauro» y «dentro del Tauro», aunque en conjunto están bien definidas, pueden en ciertos casos tener el sentido contrario al normal, lo mismo que las preposiciones que indican «hacia arriba» y «hacia abajo», y otras muchas expresiones, típicas en parte del lenguaje de los periplos. En general el punto de partida para las referencias a los grandes accidentes geográficos que delimitan las distintas zonas de Asia es el de los griegos, y el de las referencias a lugares concretos suele ser la cercanía al mar o a la montaña 38 .
La expresión frecuente y bastante vaga kath’ hēmâs (XII 1, 2; 4, 51; 5, 1; 6, 3; 8, 20; 13, 1, 27, 39), que hemos traducido literalmente por «en nuestra época», es especialmente frecuente en la descripción de Asia Menor, y en muchos de los casos se utiliza para situar cronológicamente a otros intelectuales que vivieron en la época de Estrabón. Parece referirse a la época en que nació al autor, más o menos a la época de la reorganización de Asia por Pompeyo en el 65-63 a. C., como demuestra el contexto en muchos casos y el hecho de que aparezca con verbos en pasado y a veces se utilice en oposición a «ahora» con verbos en presente o a «hace mucho tiempo» referido a la época anterior a la muerte de Mitrídates 39 .
La identificación de los topónimos que aparecen en el texto de Estrabón se encuentra en los índices correspondientes. Cuando la identificación es problemática, o sólo es posible una localización aproximada, se encontrarán las aclaraciones pertinentes en las notas a pie de página. Para dicha identificación nos hemos basado principalmente en los detallados comentarios de Lasserre para los libros XI y XII y, en general para los cuatro libros, en el reciente Barrington Atlas of the Greek World, Princeton-Oxford, 2000, editado por R. J. A. Talbert.
Tampoco aparecen en las notas las correspondencias en kilómetros de los estadios. Estrabón usa un estadio que equivale a 1/8 de la milla romana (= 1500 m.), es decir, a 187,5 m. Como Eratóstenes es una de las fuentes principales, la principal para las medidas de las grandes distancias, muy a menudo Estrabón utiliza el estadio eratosténico, que equivale a 157,5 m. 40 . A veces es difícil saber qué tipo de estadio está utilizando el autor. A continuación ofrecemos una lista de correspondencias.



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1 Para una probable fecha de composición de los libros XI y XII entre el 17 y el 19 d. C. cf. LASSERRE, Strabo XI, págs. 4 s.; Strabo XII, págs. 6-10.
2 Esta división resultó problemática al no ponerse de acuerdo las partes afectadas en el carácter cistáurico o transtáurico de Panfilia (cf. POL., XXI 24, 7, 46, 11). Para la historia de la delineación de Asia en la geografía antigua v. PRONTERA, «Sobre la delineación…», en quien se basa esta breve exposición; Id., «Dall’ Halys al Tauro. Descrizione e rappresentazione nell’Asia Minore di Strabone», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 93-112; J. S. ROMM, The Eadges of the Earth in Ancient Thought, Princeton, N. York, 1992.
3 Cf. al respecto T. GNOLI «Il Ponto e la Bitinia», en BIRASCHI -SALMALMERI (edd.), Strabone…, págs. 550-5.
4 Para las fuentes usadas por Estrabón en los libros XI y XII, cf. LASSERRE, Strabon XI…, págs. 7-30; Strabon XII…, págs. 12-36; para un repertorio de las citas nominales en el libro XI, v. R. NICOLAI, en TRAINA (ed.), Studi…, págs. 112-126; para las citas de los libros XI-XIV, ordenadas cronológicamene y por temas, D. AMBAGLIO, «Frammenti e tracce di storiografía», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 75-85, que destaca una mayor presencia de citas nominales para aspectos geográficos que históricos, a pesar de que el componente histórico es mayor en estos libros. Para las fuentes en la descripción de Panfilia, v. R. ARENA, «La Panfilia», en op. cit., págs. 474-479.
5 En general parece que esta fuente primaria no suele ser indicada expresamente, reservándose las citas nominales para los casos en los que el autor quiere mantener una distancia o expresar su desacuerdo con dicha fuente. Cf. C. A. CIANCAGLINI, en TRAINA (ed.), Studi…, pág. 12.
6 Cf. W. R. KAHLES, Strabo and Homer. The homeric citations in the Geography of Strabo, Chicago, 1976; A. M. BIRASCHI, «Strabone e la difesa di Omero nei prolegomena», en PRONTERA (ed.), Strabone…, págs. 127-153; EAD ., «Omero nei libri straboniani sull’ Asia Minore», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 45-72.
7 Cf. M. P. DE HOZ , «Los héroes en la Anatolia de Estrabón», Kernos Suppl. 10(2000), 397-408.
8 Cf. B. TISÉ , «Strabone, 1’ ecumene romana e la monarchia macedonia», en TRAINA (ed.), Studi…, págs. 134-6.
9 Precisamente en los libros XI-XIV se encuentran catorce de las treinta y tres menciones a Heródoto que hay en la Geografía (AMBAGLIO, op. cit. en n. 4, pág. 78). Para la utilización crítica de Heródoto por Estrabón, v. L. PRANDI («Critica di Strabone alla Geografia di Erodoto», en M. SORDI (ed.), Geografia e storiografia nel mondo classico, Milán, 1988, págs. 52-72), que llega a la conclusión de que Estrabón no conoce a Heródoto directamente, sino a través de una transmisión antiherodotea.
10 Cf. F. LASSERRE, «Strabon devant l’Empire romain», en ANRW II 30, 1, Berlín-Nueva York, 1982, pags. 880 ss.
11 Para esta última cuestión cf. la introducción de García Blanco al primer tomo de la Geografía en esta colección y G. W. BOWERSOCK , «La patria di Strabone», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 12-24.
12 Sobre la presencia de Alejandro Magno en la Geografía de ESTRABÓN, cf. B. TISÉ, op. cit. en n. 8, págs. 127-140.
13 Para las menciones de Arquelao en Estrabón, v. S. PANICHI, «La Cappadocia», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 530-533.
14 Cf. LASSERRE, loc. cit. en n. 1. Para el tratamiento de los aspectos históricos relacionados con la expansión del poder romano y del territorio del imperio v. id., op. cit. en n. 10, págs. 867-896.
15 Cf. F. TROTTA, «Strabone e l’Asia Minore: Politeiai e Gradi di civilizzazione», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 191-193.
16 Sobre la oposición barbarie-civilización en la obra de Estrabón, v. E. CH. L. VAN DER VLIET, «L’ethnographie de Strabon; ideologie ou tradition?», en PRONTERA (ed.), Strabone…, págs. 27-86; P. THOLLARD, Barbarie et civilisation chez Strabon, París, 1987 (aunque dedicado a los libros III y IV, con un estudio general); TROTTA, op. cit. en n. 15, págs. 189-208.
17 Sobre el aspecto económico, v. D. FORABOSCHI, «Le categorie economiche di Strabone», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 143-155.
18 Cf. P. DESIDERI, «Strabone e la cultura asiana», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Strabone…, págs. 25-42; N. LURAGHI, «La Jonia», en op. cit., págs. 361 s.
19 Sobre estos estados templarios, v. E. OLSHAUSEN, «Der König und die Priester», Stuttgarter Kollokium zur Historischen Geographie des Altertums, Bonn, 1987, págs. 187-204.
20 Muchos de estos cultos pertenecen al zoroastrianismo, religión que se extendió por gran parte de Asia con la dominación persa y cuyos dioses principales son Ahura Mazda, Mitra y Anaitis, a veces invocados respectivamente como Zeus, Ártemis (o Selene) y Helio en zonas helenizadas. Para la posible relación de Men con una divinidad persa, v. n. 172 en el libro XII. Sobre el zoroastrianismo en época helenística y romana en Asia Menor y en territorios asiáticos de ocupación irania v. M. BOYCE -F. GRENET, A History of Zoroastrianism III, Leiden, N. York, Copenhague, Colonia, 1991.
21 Cf. P. DEBORD, Aspects sociaux et économiques de la vie religieuse dans l’Anatolie gréco-romaine, Leiden, 1982, págs. 83-87.
22 Cf. A. ARCHI, «Cittá sacre d’Asie Minore: I1 problema dei laoi e l’antefato ittita», Par. Pass., 30 (1975), 329-44; DEBORD, op. cit., págs. 163-165; L. BOFFO, I re ellenistici…; S. ISAGER, «Kings and Gods in the Seleucid Empire. A question of landed property in Asia Minor», en P. BILDE et al. (eds.), Religion and religious practice in the seleucid kingdom, Aarhus, 1990, págs. 79-90.
23 Sobre la piratería en Cilicia, v. H. A. ORMEROD, Piracy in the Ancient World, Chicago, 1967, págs. 190-241; MUTAFIAN, La Cilicie, págs. 217-228.
24 Strabo XII , pág. 156, n. 2 a pág. 64.
25 Cf. HERÓD. VII 20, 75, para el paso contrario de Asia Menor a Europa.
26 G. MIHAILOV, Thrace before the Persian entry into Europe, en J. BOARDMAN (et al.), CAH III 2, Cambridge, 1991, pág. 598 s.; CL . BRIXHE -A. PANAYOTOU, «Le Thrace», en FR . BADER (ed.), Langues in-do-européetmes, París, 1994, págs. 181-183.
27 MIHAILOV, op. cit ., pág. 605.
28 Sobre los mariandinos, de origen tracio con seguridad, v. D. DETSCHEW, Die thrakischen Sprachreste, 1957; A. AVRAM, «Bemerkungen zu den Mareandynoi», Studii Clasice 22 (1984), 19-28.
29 Sobre esta cuestión, v. MUTAFIAN, La Cilicie, págs. 95-98.
30 Cf. F. CASSOLA, «I Cari nella tradizione greca», Par. Pass. 12 (1957), 192-209; PRANDI, op. cit., págs. 66-68. Sobre la lengua, cf. n. 116 en el libro XIV.
31 R. KATICIC, Ancient Languages of the Balkans, París, 1976, págs. 22-25.
32 Der Neue Pauly 7, Stuttgart, 1999, págs. 39 s.
33 El propio ESTRABÓN ofrece una historia de la tradición historiográ-fica griega sobre los pelasgos (V 2, 4). Cf., sobre este pueblo, KATICIC, op. cit ., págs. 19-22; M. SAKELLARIOU, Peuples préhelleniques d’origine indoeuropéenee, Atenas, 1977, págs. 81-230. Para las distintas fuentes y versiones antiguas sobre léleges, pelasgos y carios en esta zona v. ID, La migration…, págs. 361-5, 414-426,430-434.
34 La Lydie et le Monde grec au temps des Mermnades, París, 1893, págs. 50 ss. Cf. para otras interpretaciones, M. V. LI GOTTI MACRÌ , Κɑβηλέες δὲ oἱ Μηΐоυες», Helikon 15-16 (1975-76), 486-495.
35 «La Lydie du Nord-Est», Rev. Et. Anc. 87 (1985/7), 348-349. Para más detalles sobre dicha confusión por parte de los antiguos v. id. pág. 347. Para la relación cultural entre Maionia y Misia y la existencia de numerosas inscripciones al sur del Simav con mención de misios, v. CHR . NAOUR, «Inscriptions du Moyen Hermos», Zeit. Papyr. Epigr. 44 (1981), 11 ss.
36 Por ejemplo, las invasiones tras la guerra de Troya producen confusiones entre pueblos en la Tróade (XII 8, 7; XIII 1, 8) y las invasiones de léleges y carios cambios en Caria y Licia (XII 8, 5).
37 Cf. al respecto P. PÉDECH, «La géographie urbaine chez Strabon», Anc. Soc. 2 (1971), 234-253; L. BOFFO, «Il lessico dell’ insediamento nei libri straboniani sull’ Asia Minore», en BIRASCHI -SALMERI (eds.), Stra-bone, págs. 112-155.
38 Sobre estos problemas, v. P. JANNI, «Tradurre i testi geografici: l’esemplo di Strabone» en F. PRONTERA, Strabone…, págs. 87-97; R. NI-COLAI, «Un sistema di localizazione geografica relativa. Aorsi e siraci in Strab. XI 5, 7-8», en op. cit., págs. 99-125; H. STǙRENBURG, Relative Ortsbezeichnungen, Leipzig, 1932. J. THORNTON, «Al di la e al di qua del Tauro: una nozione geografica», Riv. Cult. Class. Mediov. (1995), 97-126.
39 Sobre esta cuestión v. S. POTHECARY, «The expression ‘our times’ in Strabo’s geography», Cl. Phil. 92 (1997), 235-46: CLARKE, Between geography…, págs. 242-244.
40 Para el estadio de Estrabón, cf. F. HULTSCH, Griechische und römische Metrologie, Graz, 1971 (= 1882), pág. 59 s., 65. Las conversiones de LASSERRE en sus notas a los libros XI y XII responden a una equivalencia de este estadio con 185 m. Sobre el estadio eratosténico, v. HULTSCH, op. cit., págs. 60-64; AUJAC, Strabon…, págs. 176-179.
VARIANTES TEXTUALES



1 J. NOLLÉ, F. SCHINDLER , Die Inschriften von Selge (IGSK 37), Bonn, 1991.
BIBLIOGRAFÍA
En esta bibliografía se encontrarán, en primer lugar, las ediciones de Estrabón más utilizadas, así como de otros autores citados con frecuencia en abreviatura. En segundo lugar, aparecen algunas referencias a obras generales sobre Estrabón que, por ser de fecha muy reciente, no han sido incluidas en los volúmenes anteriores de Gredos dedicados a la Geografía de este autor. En tercer lugar, se recogen una serie de obras generales sobre la geografía e historia de Asia, además de algunas referencias a otro tipo de instrumentos, y, en último lugar, una selección de obras concretas sobre los distintos pueblos y países que trata Estrabón en los libros XI-XIV. En los cuatro apartados se incluyen obras muy específicas, o ya recogidas en las volúmenes anteriores de Gredos, cuando en las notas a la traducción han sido citadas de forma abreviada.
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LIBRO XI
SINOPSIS
1. DELIMITACIÓN DE LAS DISTINTAS PARTES DE ASIA
1. Introducción a la descripción de Asia .—2. El Tauro crea una primera división del continente .—3. Dimensiones del Tauro .—4. Pueblos del Cistauro y del Transtauro. La hidrografía .—5. División de la parte norte de Asia en dos y límites de la primera .—6. Digresión sobre Posidonio .—7. Límites del resto de las partes en que se divide Asia cistáurica.
2. EL LAGO MEOTIS Y LA COSTA ORIENTAL DEL PONTO EUXINO
1. Pueblos que habitan la primera parte .—2. El río Tanais .—3. La ciudad de Tanais .—4. Los dos ríos Rombites, la tribu de los meotas y otros lugares en tormo al lago Meotis .—5. Cimérico y los cimerios .—6. El paso más estrecho del Bósforo cimérico .—7. Monumento a Sátiro I .—8. El Bósforo cimérico .—9. El lago Co-rocondamitis .—10. Fanagoria, Panticapeo y otras ciudabes bosforanas .—11. Las distintas tribus meotas .—12. Aqueos, zigos y he-níocos, y sus actividades piráticas .—13. El sistema de gobierno de los heníocos y la huida de Mitrídates Eupátor por su territorio .—14. Los distintos pueblos de la costa oriental del Euxino hasta Dioscuríade .—15. El Cáucaso .—16. Dioscuríade .—17. Continúa la descripción de la Cólquide: el río y la cuidad de Fasis y el santuario de Leucotea en la Mósquice .—18. Historia de la Cólquide. La Mósquice .—19. Los soanes. Introducción a íberos y albanos.
3. IBERIA
1. Belleza arquitectónica de Iberia .—2. El río Ciro .—3. La llanura ibérica —4. Acceso a Iberia por la Cólquide .—5. Otros accesos a Iberia .—6. Los cuatro estamentos de los íberos.
4. ALBANIA
1. Caracterización general de los albanos y límites geográficos .—2. La acción del Ciro y de los otros ríos sobre el terreno .—3. Producción natural del suelo .—4. Carácter de los albanos .—5. Ejército de los albanos. La Caspiane .—6. Reyes, lenguas y animales mortales .—7. Cultos de los albanos .—8. Respeto de los albanos por la vejez. Testimonios del paso de Jasón y Ármeno por la zona.
5. LAS AMAZONAS Y OTRAS TRIBUS DEL CÁUCASO
1. Localización y forma de vida de las amazonas .—2. Las amazonas y los gargareos .—3. Digresión sobre el mito de las amazonas .—4. Fundaciones míticas de las amazonas. Leyenda de Talestria .—5. Traslado del Cáucaso a la India para mayor gloria de Alejandro .—6. Los pueblos de la parte sur del Cáucaso .—7. Pueblos al pie del Cáucaso .—8. Aorsos y síraces
6. MAR CASPIO
1. Localización y magnitud del mar Caspio .—2. Pueblos que se extienden a uno y otro lado del mar Caspio .—3. Crítica a los historiadores que sólo quieren agradar .—4. Crítica a los historiadores de Alejandro. Mejor conocimiento de la zona gracias a la dominación de romanos y partos.
7. HIRCANIA
1. Pueblos asentados en las costas del mar Caspio .—2. Riqueza natural de Hircania y mala explotación .—3. Los ríos Oco y Oxo .—4. Informaciones falsas sobre el mar Caspio .—5. Un paraje extraordinario en Hircania.
8. LOS ESCITAS: DAAS, MASÁGETAS Y SACAS.
1. Pueblos y montañas al este del mar Caspio .—2. Escitas y nómadas en la costa septentrional del mar Caspio .—3. Irrupciones de los nómadas en el territorio de otros pueblos .—4. Derrota de los sacas por los persas en Zela y fundación de la fiesta de las Saceas .—5. Otra versión del episodio anterior .—6. Características y costumbres de los maságetas .—7. Formas de vida de los distintos grupos de maságetas .—8. Otros pueblos de la zona y sus delimitaciones .—9. Las distancias entre distintos puntos de esta parte de Asia según Eratóstenes.
9. PARTIA
1. Generalidades sobre Partia .—2. Creación del imperio parto .—3. Ascendencia de Arsaces e instituciones partas.
10. ARIA Y MARGIANE.
1. Aria .—2. Margiane.
11. BACTRIA Y SOGDIANA
1. Poderío de los griegos que ocupan Bactria .—2. Ciudades y satrapías de Bactria .—3. Costumbres de los bactrios .—4. Alejandro en Bactria y Sogdiana .—4. Los ríos de Bactriana y Sogdiana .—6. Escitas y nómadas al este y norte de Sogdiana .—7. Forma y distancias de Asia, especialmente del noreste .—8. Costumbres de los pueblos bárbaros en torno al Mar Caspio.
12. EL TAURO
1. El Cistauro .—2. Extensión y componentes del Tauro .—3. El Éufrates y el Tigris .—4. Ramificaciones del Tauro .—5. Distinción entre tribus nórdicas y meridionales.
13. MEDIA
1. Las dos partes en que se divide Media .—2. Características generales de Media Atropada .—3. Residencias reales y tribus de Media Atropatene .—4. Los cadusios y la campaña de Antonio en Partia .—5. Magna Media y Ecbatana .—6. Pueblos fronterizos con Magna Media .—7. Condiciones naturales .—8. Tamaño del país e impuestos que pagaba .—9. Costumbres medas .—10. Mitos etiológicos .—11. Los medos de la montaña.
14. ARMENIA
1. Límites de Armenia .—2. El Éufrates y otros ríos y montañas de Armenia .—3. Recorrido del Araxes .—4. Regiones de Armenia .—5. Engrandecimiento de Armenia por Artaxias y Zariadris .—6. Ciudades y fortalezas de Armenia .—7. Ríos de Armenia .—8. Lagos de Armenia. El Tigris y el Éufrates .—9. Minas y cría de caballos .—10. Manifestación de la riqueza armenia en sus tributos .—11. Dimensiones del país .—12. Mito que relaciona Armenia con Tesalia .—13. Mito etiológico sobre el río Araxes .—14. Pueblos cercanos a Armenia .—15. Historia de Armenia desde los persas .—16. Costumbres religiosas de los armenios.
1. DELIMITACIÓN DE LAS DISTINTAS PARTES DE ASIA 1
1 Introducción a la descripción de Asia
Asia se encuentra a continuación de Europa, lindando con ésta a lo largo del río Tanais. Hay que hablar pues de ella seguidamente, dividiéndola en partes, por mor de la claridad, mediante ciertos límites naturales. Así, lo que Eratóstenes hizo con todo el mundo habitado, nosotros lo vamos a hacer con Asia 2 .
2 El Tauro crea una primera división del continente
El Tauro, extendiéndose desde el oeste hacia el este, atraviesa este continente más o menos por el centro, dejando una parte del mismo en el norte y otra en el sur. De éstas, los griegos llaman a una el «Cistauro» y a la otra el «Transtauro» 3 . Esto ya lo hemos dicho antes, pero digámoslo ahora otra vez como recordatorio.
3 Dimensiones del Tauro
Esta cordillera tiene en muchos sitios una anchura de hasta tres mil estadios y una longitud como la de Asia, de unos cuarenta y cinco mil estadios desde la Perea Rodia hasta las extremidades de la India y de Escitia por el este 4 .
4 Pueblos del Cistauro y del Transtauro. La hidrografia
El Tauro está dividido en muchas partes y denominaciones separadas en circunscripciones mayores y menores. Puesto que en una extensión tan grande de la cordillera se encuentran varios pueblos, algunos de ellos desconocidos pero otros incluso muy famosos, como Partia, Media, Armenia, parte de los capadocios, los cilicios y los pisidios, los que se introducen en la zona norte deben ser adscritos a ésta, los que lo hacen en la sur al sur, mientras que los que están en el centro de la cadena montañosa deben adjudicarse en realidad a la parte norte por la similitud del clima, pues son zonas frías y las del sur, en cambio, son cálidas. También las corrientes de los ríos, que están todas en direcciones casi opuestas desde allí, ya que unas fluyen hacia la parte norte y otras hacia la sur (al menos al principio, pues luego algunas giran hacia el este o el oeste) son bastante útiles al usar los montes como límites en la división de Asia en dos partes, de la misma manera que el mar que se encuentra a este lado de las Columnas, que está en su mayor parte más o menos en línea recta con estos montes, ha resultado muy ventajoso para formar los dos continentes, el de Europa y el de Libia, al ser una frontera notable entre ambos 5 .
5 División de la parte norte de Asia en dos y límites de la primera
Cuando uno pasa de Europa a Asia, la parte norte es geográficamente la primera en la división en dos, por lo que hay que empezar por ésta. En ésta a su vez está primero la región del río Tanais, el que precisamente hemos establecido como frontera entre Europa y Asia. Se encuentra en cierto modo formando una península, pues está rodeada al oeste por el río Tanais y por el lago Meotis hasta el ‘Bósforo 6 y la costa del Euxino que termina en la Cólquide, al norte por el océano hasta la boca del mar Caspio 7 , al este por este mismo mar hasta las fronteras entre Albania y Armenia, en las que desembocan los ríos Ciro y Araxes que fluyen el segundo a través de Armenia y el Ciro a través de Iberia y Albania, y al sur por el territorio que va desde la desembocadura del Ciro hasta la Cólquide, que tiene de mar a mar tres mil estadios a través de los albanos y los íberos, por lo que se considera un istmo. Los que han reducido el istmo tanto como Clitarco, que dice que está inundado por uno y otro mar, ni siquiera deberían ser mencionados 8 . Posidonio dijo que el istmo tiene mil quinientos estadios, lo mismo que el istmo que va de Pelusio al mar de Eritrea. «Y creo —dice— que no se diferencia mucho tampoco del que hay entre el lago Meotis y el Océano» 9 .
6 Digresión sobre Posidonio
Pero no sé cómo podría nadie creerle en cosas que no son evidentes, a él que no puede decir nada verosímil sobre éstas cuando sobre cosas obvias habla así de erradamente, y eso siendo amigo de Pompeyo, el que libró batalla contra los íberos y los albanos llegando hasta uno y otro mar a cada lado, el Caspio y el de la Cólquide 10 . Pues dicen que estando Pompeyo en Rodas, cuando partió a la guerra contra los piratas (pronto había de marchar también contra Mitrídates y los pueblos que se extienden hasta el Caspio), coincidió con Posidonio que pronunciaba un discurso y que al salir le preguntó Pompeyo si encomendaba algo, y aquél le dijo: «ser siempre el más valiente y mantenerse por encima de los demás». Añádase a esto que además escribió la historia sobre él 11 . Por estas razones debía haberse preocupado algo más por la verdad 12 .
7 Límites del resto de las partes en que se divide Asia cistáurica
La segunda parte sería la que va desde el otro lado del mar Hircanio, al que llamamos Caspio, hasta los escitas que limitan con los indios. La tercera parte estaría formada por el territorio contiguo al istmo mencionado 13 y, además, el que sigue a continuación de éste y de las Puertas Caspias, más cerca todavía del Cistauro y de Europa: los territorios de Media, Armenia y Capadocia con los que se encuentran entre ellas. La cuarta parte la forma el territorio que está a este lado del río Halis, el comprendido en la propia cadena del Tauro, y fuera de ésta, todo lo que queda dentro de la península que forma el istmo que separa el mar Póntico del Cilicio. Entre los demás territorios, es decir, los transtáuricos, situamos la India y la Ariane hasta los pueblos que llegan al mar Persa, el golfo Arábigo, el Nilo y los mares Egipcio e Ísico 14 .
2. EL LAGO MEOTIS Y LA COSTA ORIENTAL DEL PONTO EUXINO
1 Pueblos que habitan la primera parte
Así establecidas las diferentes partes, la primera la habitan, empezando por la zona nórdica junto al Océano, algunos nómadas y habitantes de carromatos escitas, y al sur de éstos los sármatas, también escitas, los aorsos y los síracos, que se extienden hasta los Montes Caucásicos por el sur. Unos son nómadas y otros viven en tiendas y se dedican a la agricultura. En torno al lago viven los meotas y junto al mar se encuentra la zona asiática del Bósforo y la Síndice. A continuación están los aqueos, los zigos, los heníocos, los cércetas y los macropogones, y detrás de éstos hacia el interior se encuentran los estrechos pasos de los ptirófagos. A continuación de los heníocos está la Cólquide, situada al pie de los Montes Caucásicos y de los Mósquicos 15 .
Pero puesto que se ha establecido el río Tanais como límite entre Europa y Asia, iremos describiendo cada parte empezando por ahí 16 .
2 El río Tanais
Pues bien, el Tanais fluye desde el norte, no siguiendo un curso diametralmente opuesto al Nilo, como piensa la mayoría, sino más hacia oriente que éste, y con unas fuentes, al igual que éste, desconocidas. Sin embargo, mientras que del Nilo se conoce una gran parte porque atraviesa una región toda ella accesible y porque tiene un largo trecho navegable, del Tanais, en cambio, conocemos las desembocaduras —tiene dos en la parte más septentrional del lago Meotis, separadas unos sesenta estadios entre sí—, pero poco es lo que se conoce de lo que está más allá de éstas a causa del frío y la pobreza de la región, que si bien los autóctonos pueden tolerar, alimentándose a lo nómada de carne y leche, los pueblos extranjeros no lo soportan. Por otra parte los nómadas, que son de difícil acceso para otros pueblos y se distinguen por su gran número y poderío, han cerrado cualquier paso que pudiera tener la región, o cualquier posibilidad de navegación que resultara tener el río. Por esta razón, algunos supusieron que el río tenía sus fuentes en los montes caucásicos y que, llevando gran cantidad de agua hacia el norte, giraba luego para desembocar en el lago Meotis. Lo mismo que éstos piensa también Teófanes el mitileno 17 . Otros en cambio, creen que fluye de la parte alta del Istro, aunque no aportan ningún testimonio para la existencia de una corriente tan lejana y procedente de otros klímata como si no fuera posible que el río viniera de un lugar cercano y del norte a la vez 18 .
3 La ciudad de Tanais
A orillas del río y el lago hay una ciudad de igual nombre, Tanais, fundación de los griegos que dominaban el Bósforo, aunque hace poco que ha sido arrasada por el rey Polemón porque le desobedecía 19 . Era un emporio común de los nómadas asiáticos y europeos y de los que, procedentes del Bósforo, navegaban por el lago, unos llevando esclavos, pieles y otras cosas propias de los nómadas y los otros entregando a cambio vestiduras, vino y otras cosas propias de la vida civilizada. Enfrente del emporio, a una distancia de cien estadios, se encuentra una isla llamada Alopecia, un asentamiento de gentes mixtas 20 . Hay además cerca otras islitas en el lago. El Tanais dista de la boca del Meotis dos mil doscientos estadios en travesía directa hacia el norte, pero no hay mucho más si se va costeando.
4 Los dos ríos Rombites, la tribu de los meotas y otros lugares en torno al lago Meotis
En una navegación de cabotaje, lo primero que se encuentra según se avanza desde el Tanais, a ochocientos estadios, es el llamado Gran Rombites, en el que se realiza la mayor cantidad de la pesca para conserva. Después, a otros ochocientos estadios está el Rombites Menor, un cabo en el que también hay bancos de pesca más pequeños 21 . Los que pescan en el primer lugar tienen islitas como base de operaciones, mientras que los que trabajan en el Rombites Menor son los mismos meotas, que viven en todo este trayecto costero, y si bien son agricultores, no son menos guerreros que los nómadas. Se dividen en muchas tribus, más salvajes las que están cerca del Tanais y más civilizadas las que están lindando con el Bósforo 22 . Desde el Rombites Menor hay seiscientos estadios hasta la ciudad de Tirambe y el río Anticites. Luego vienen ciento veinte estadios hasta la aldea Cimérica, que es el punto de partida para los que navegan por el lago. A lo largo de esta costa hay también algunos miradores, que según dicen, son de los clazomenios.
5 Cimérico y los cimerios
Cimérico era antes una ciudad situada sobre una península, que cerraba el istmo con una fosa y un dique. Habían conseguido los cimerios en otro tiempo un gran poder en el Bósforo, por lo que éste fue llamado Cimérico. Los cimerios son los que invadieron el territorio interior en las márgenes derechas del Ponto hasta Jonia. A ellos a su vez los expulsaron los escitas y a los escitas los griegos que fundaron Panticapeo y las otras ciudades del Bósforo 23 .
6 El paso más estrecho del Bósforo cimérico
A continuación hay veinte estadios hasta la aldea Aquileo, donde está el santuario de Aquiles 24 ; y allí se encuentra el paso más estrecho de la boca del lago Meotis, de veinte estadios o más, que tiene en el lado de enfrente una aldea llamada Mirmecio, y cerca de Heracleo está también Partenio.
7 Monumento a Sátiro I
De allí hay noventa estadios hasta el monumento de Sátiro. Es un túmulo levantado sobre una especie de promontorio en memoria de uno de los hombres que gobernaron ilustremente el Bósforo 25 .
8 El Bósforo cimérico
Al lado está la aldea de Pátrasis, desde la que hay ciento treinta estadios hasta la aldea de Corocondame, que forma el extremo del Bósforo llamado cimérico. El estrecho se llama Bósforo desde la entrada al lago Meotis, donde está el paso entre Aquileo y Mirmecio, hasta Corocondame y la pequeña aldea llamada Acra que se encuentra en el lado opuesto a Corocondame, en territorio de los panticapeos y separada de ella por un paso de setenta estadios. Y hasta aquí se extienden los hielos cuando en la estación de los fríos el Meotis se hiela hasta el punto de poderse atravesar a pie 26 . Este estrecho tiene buenos puertos todo a lo largo.
9 El lago Corocondamitis
Detrás de Corocondame hay un lago de buen tamaño, al que llaman Corocondamitis por esta misma aldea. Desemboca en el mar a diez estadios de ella y en él a su vez desemboca un brazo del río Anticites, que forma una especie de isla bañada todo alrededor por este lago, por el Meotis y por el río. Algunos también llaman a este río Hípanis, como al que hay junto al Borístenes 27 .
10 Fanagoria, Panticapeo y otras ciudades bosforanas
Cuando se entra navegando en el lago Corocondamitis uno se encuentra con Fanagoria, una ciudad importante, con Cepos, Hermonasa y Apaturo, el santuario de Afrodita. De éstas, Fanagoria y Cepos están situadas en la isla mencionada, a la izquierda según se entra navegando, y el resto de las ciudades están a la derecha, en la orilla opuesta del Hípanis en la Síndice. En esta región están también Gorgipia, la sede del reino de los sindos, 〈y〉, cerca del mar, Abórace 28 . Por ser todos ellos súbditos de los dinastas del Bósforo se llaman bosforanos, y la capital de los bosforanos europeos es Panticapeo, mientras que la de los asiáticos es Fanagoreo, que también así llaman a la ciudad 29 . Además parece ser Fanagorea el emporio de todos los productos traídos desde Meotis y la región bárbara que está detrás, y Panticapeo el de los productos llevados allí desde el mar. En Fanagoria hay también un famoso santuario de Afrodita de Apaturo. La etimología del epíteto de la diosa se explica aduciendo un mito según el cual, habiendo atacado allí los gigantes a la diosa, ésta pidió ayuda a Heracles y lo escondió en una cueva y después, recibiendo a los gigantes uno por uno, los entregó a Heracles para que los asesinara a traición 30 .
11 Las distintas tribus meotas
Parte de los meotas son los propios sindos, los dandarios, los toretas, los agros y los arrecos, y además los tarpites, los obidiacenos, los sitacenos, los doscos y otros muchos 31 . También están entre éstos los aspurgianos, que viven en un trecho de quinientos estadios entre Fanagoria y Gorgipia. Fue atacando a éstos bajo presunción de amistad cuando el rey Polemón, que no consiguió ocultar su intención, se encontró con un ejército en su contra y, después de capturado vivo, fue muerto 32 . De todos los meotas de Asia unos estaban subyugados a los que dominaban el emporio del río Tanais y otros a los bosforanos y, por entonces, pueblos diversos en momentos distintos se sublevaban 33 . Pero muchas veces los jefes de los bosforanos dominaron el territorio hasta el río Tanais, especialmente los últimos, Fárnaces, Asandro y Polemón 34 . De Fárnaces se dice que una vez incluso condujo el río Hípanis al territorio de los dandarios mediante un viejo canal, limpiándolo previamente, 〈y〉 que inundó la región.
12 Aqueas, zigos y heníocos, y sus actividades piráticas
Después del territorio síndico y de Gorgipia, siguiendo por el mar, viene la costa de los aqueos, de los zigos y de los heníocos, casi toda ella carente de puertos y montañosa, pues forma parte del Cáucaso 35 . Viven de la piratería en el mar y tienen barcas pequeñas, ligeras y estrechas, que sólo admiten veinticinco hombres y rara vez son capaces de acoger a treinta en total. Los griegos las llaman kamárai 36 . Dicen que los aqueos ptiotas, que formaban parte de la tripulación de Jasón, fundaron esta Aquea mientras que los lacones, cuyos jefes eran Recas y Anfístrato, los aurigas de los Dioscuros, fundaron Henioquía, y que lo natural es pensar que los heníocos recibieron el nombre por sus jefes 37 . Así pues, a base de equipar flotas de kamárai y de abordar unas veces a las naves de carga y otras algún territorio o incluso una ciudad, se han hecho dueños del mar. A veces los ayudan incluso los dinastas del Bósforo proporcionándoles tenederos, un lugar de mercado y una posibilidad de venta de los objetos saqueados; y cuando vuelven a su propia tierra, como no tienen donde permanecer barados, poniéndose sobre los hombros las kamárai , las suben a los bosques en los que viven arando una mísera tierra y las vuelven a bajar cuando llega el momento adecuado para navegar. Y lo mismo hacen en tierras ajenas, pues conocen regiones boscosas en las que, después de esconder las kamárai , vagan a pie noche y día con el fin de hacer esclavos. Sin embargo, a los que capturan los dejan de buen grado en libertad a cambio de un rescate, informando a los que están desolados por la pérdida una vez que ya han zarpado. Al menos en los lugares con un sistema dinástico local hay alguna ayuda por parte de los gobernantes hacia quienes han sufrido daños, pues muchas veces contraatacan y traen de vuelta las kamárai con todos sus hombres. En cambio, el territorio dominado por los romanos está bastante desasistido a causa de la negligencia de los gobernadores allí enviados 38 .
13 El sistema de gobierno de los heníocos y la huida de Mitrídates Eupátor por su territorio
Así es la forma de vida de estos pueblos. A su vez, ellos mismos están gobernados por los llamados skēptoûchoi , y éstos por tiranos o reyes 39 . Pues los heníocos tenían cuatro reyes cuando Mitrídates Eupátor, huyendo del país de sus antepasados hacia el Bósforo, atravesó su territorio, y lo encontró fácil de atravesar; en cambio, renunciando al de los zigos a causa de su aspereza y ferocidad, marchó difícilmente por la costa, muchas de las veces metiéndose en el mar, hasta que llegó al territorio de los aqueos y, como éstos lo acogieron, terminó su camino que había comenzado en Fasis, a no mucho menos de cuatro mil estadios 40 .
14 Los distintos pueblos de la costa oriental del Euxino hasta Dioscuríade
Desde Corocondame la travesía continúa en línea recta hacia el este y, a ciento ochenta estadios, están el puerto y la ciudad síndicos; después, a cuatrocientos estadios, la llamada Bata, una aldea con puerto, cuya ciudad más claramente opuesta en el sur de esta misma costa parece ser Sinope, igual que Carambis se dice que está enfrente de Criu-Metopon 41 . Artemidoro dice que después de Bata está la costa de los cércetas, con caladeros y aldeas, que se extienden unos ochocientos cincuenta estadios, después la costa de los aqueos, de quinientos estadios, luego la de los heníocos de mil, después Gran Pitiunte, que se extiende trescientos sesenta estadios hasta Dioscuríade 42 . En cambio, los historiadores de las guerras mitridáticas, que merecen más atención, dicen que primero están los aqueos, luego los zigos, luego los heníocos y después los cércetas, los moscos y los colcos y, más allá de estos pueblos, los ptirófagos, los soanes y otras pequeñas tribus que se encuentran en torno al Cáucaso 43 . Al principio, pues, la costa se extiende, como ya he dicho, hacia el este mirando hacia el sur, pero a partir de Bata va girando poco a poco, después se encuentra de cara a occidente y termina junto a Pitiunte y Dioscuríade. Estas regiones están lindando con la ya mencionada costa de Cólquide. Después de Dioscuríade está el resto de la costa de Cólquide y la de Trapezunte que viene a continuación haciendo una curva bastante marcada y extendiéndose luego más o menos en línea recta formando el lado derecho del Ponto, el que mira hacia el norte. Toda la costa de los aqueos y de los demás pueblos hasta Dioscuríade y los lugares que se encuentran en el interior en línea recta hacia el sur quedan a los pies del Cáucaso.
15 El Cáucaso
Esta cadena montañosa se alza sobre ambos mares, el Póntico y el Caspio, amurallando el istmo que los separa. Forma la frontera que deja al sur Albania e Iberia y al norte las llanuras de los sármatas. Es un monte de buenos bosques con toda clase de maderas, entre otras la que sirve para la construcción naviera. Dice Eratóstenes que los indígenas llaman Caspio al Cáucaso, tal vez por derivación del nombre de los caspios 44 . Algunas estribaciones del Cáucaso avanzan hacia el sur dejando en el centro Iberia y limitando con los montes de los armenios y con los llamados Mósquicos, y además con el monte Escidises y el Pariadres 45 . Todos estos montes son partes del Tauro que constituye el flanco sur de Armenia. Se han ido desprendiendo en cierto modo de éste desde allí hacia el norte, y alcanzan hasta el Cáucaso y el trecho costero del Euxino que se extiende desde la Cólquide hasta Temíscira 46 .
16 Dioscuríade
A Dioscuríade, como se encuentra en un golfo tan profundo y ocupa el límite más oriental de todo el mar, se la llama el «lugar más recóndito» del Euxino, y además «la travesía más remota». Y el dicho proverbial
hasta Fasis, que allí llega la travesía más remota de las naves
debe ser interpretado de esta manera, no como si se refiriera el autor del yambo al río, ni ciertamente a la ciudad de igual nombre que éste, situada junto a él, sino, de forma metonímica, a la Cólquide entera, puesto que desde el río y la ciudad hasta el lugar más recóndito queda una travesía no inferior en línea recta a seiscientos estadios 47 . Y la misma Dioscuríade es el comienzo del istmo que hay entre el mar Caspio y el Ponto, así como el emporio común de los pueblos vecinos del interior; al menos se juntan en ella setenta tribus y, según algunos, a quienes no preocupa nada la verdad, trescientas 48 . Todas hablan lenguas diferentes por vivir aisladamente y de forma nada social, a causa de su obstinación y su salvajismo 49 . La mayor parte son sármatas y muchos caucasios. Y esto es lo que tenemos que decir sobre Dioscuríade 50 .
17 Continúa la descripción de la Cólquide: el río y la ciudad de Fasis y el santuario de Leucotea en la Mósquice
Del resto de la Cólquide la mayor parte está en la costa y la atraviesa el Fasis, un gran río que tiene sus fuentes en Armenia y recibe el caudal del Glauco y del Hipo, que bajan desde las montañas cercanas. Es navegable hasta Sarapana, una fortificación capaz de acoger a la población de una ciudad incluso; desde ella se tarda cuatro días hasta el río Ciro andando por un camino de carros. A orillas del Fasis hay una ciudad de igual nombre, un emporio de los colcos, que tiene como defensa por un lado el río, por otro un lago y por otro el mar 51 . Desde allí la navegación a Sinope y a Ámiso es de tres o cuatro días gracias a las desembocaduras de los ríos y a que la costa es suave 52 . La región es buena tanto por sus productos, a excepción de la miel, que normalmente es amarga, como en todo tipo de material de construcción naviera, pues además de tener mucha 〈madera〉 puede transportarla por sus ríos, y produce mucho lino, cáñamo, cera y pez, siendo la industria de lino famosa, ya que incluso exportaban al exterior y ciertos autores que quieren demostrar la existencia de una relación entre los colcos y los egipcios se hacen merecedores de crédito precisamente por este hecho. 53 Más allá de los ríos mencionados, en Mósquice, está el santuario de Leucotea, fundación de Frixo, con el oráculo de éste, donde no se sacrifica ni un ariete pues habiendo sido rico en otro tiempo, fue devastado en nuestros días por Fárnaces y poco después por Mitrídates el de Pérgamo 54 . Y cuando un territorio es maltratado
enferman las cosas divinas, y ni siquiera desean ser respetadas ,
dice Eurípides 55 .
18 Historia de la Cólquide. La Mósquice
Cuán grande fue la fama que tuvo esta región en la Antigüedad lo demuestran los mitos al relatar simbólicamente la expedición de Jasón, que avanzó incluso hasta Media, y, en época anterior a la de éste, la de Frixo 56 . Después, en cambio, los reyes que por derecho de sucesión gobernaron el país dividiéndolo en skeptouchiai sólo consiguieron una prosperidad moderada y cuando Mitrídates Eupátor llegó al auge de su poder, el territorio pasó a sus manos 57 . Siempre enviaba a alguno de sus amigos como cónsul o administrador de la región y, entre éstos, estaba Moafernes, el tío de mi madre por el lado paterno. De allí precisamente obtenía el rey el mayor auxilio para sus fuerzas navales. Pero una vez depuesto Mitrídates, fue destruido junto con él todo el territorio que estaba bajo su dominio y repartido entre muchos. Finalmente Polemón obtuvo la Cólquide, y desde que éste murió, gobierna su mujer Pitodoris, que es reina no sólo de los colcos sino también de Trapezunte, de Farnacia, y de los bárbaros que están hacia el interior, sobre los que hablaremos más tarde 58 . Pues bien, la Mósquice, en la que está el santuario, se divide en tres partes —una parte la ocupan los colcos, otra los íberos y otra los armenios—, y hay además en Iberia una ciudadela, la ciudad de Frixo, actual Ideesa, que es una fortaleza bien cercada en los confines de la Cólquide 59 . Bordeando Dioscuríade fluye el río Cares.
19 Los soanes. Introducción a íberos y albanos
Entre las tribus que se reúnen en Dioscuríade están también los ptirófagos, que han recibido este nombre por su mugre y suciedad 60 . Cercanos a ellos están los soanes, no mejores que éstos en cuanto a la suciedad, pero sí en fuerza, e incluso se diría que son los más poderosos en valor y fuerza, pues gobiernan sobre los pueblos de alrededor, dominando las cimas del Cáucaso que se alzan sobre Dioscuríade 61 . Tienen un rey y un consejo de treinta hombres y reúnen, según dicen, un ejército de hasta doscientos mil hombres, pues toda la población es fuerza militar, aunque no esté organizada. Se dice que en su territorio incluso los torrentes arrastran oro y que los bárbaros lo recogen en cribas y vellocinos, de donde precisamente ha surgido el mito del vellocino de oro 62 . *** a no ser que los llamen íberos, igual que a los que están más al este, debido a la existencia de minas de oro en ambos pueblos. Los soanes usan unos venenos estupendos para sus puntas, y *** 〈que〉 63 dañan con su olor a quienes han sido heridos por dardos no envenenados. En general, las otras tribus cercanas que están junto al Cáucaso son pobres y de pequeños territorios, pero las tribus de los albanos y de los íberos, que ocupan la mayor parte del mencionado istmo, aunque podrían llamarse ellas también caucasias, tienen una tierra fértil y apropiada para ser habitada en buenas condiciones.
3. IBERIA
1 Belleza arquitectónica de Iberia
En particular Iberia está en su mayor parte muy bellamente poblada con ciudades y pueblos, hasta el punto de que sus tejados son de teja y la construcción de las casas, del ágora y de los demás edificios públicos es una verdadera obra arquitectónica 64 .
2 El río Ciro
Parte del territorio está rodeado por los montes caucasios, pues, como ya dije 65 , fértiles brazos de éstos se proyectan hacia el sur rodeando toda Iberia y lindando con Armenia y Cólquide. En el centro hay una llanura atravesada por ríos, el más largo de ellos el Ciro. Éste, que tiene sus fuentes en Armenia y penetra enseguida en la llanura mencionada recibiendo las aguas del Árago, que fluye desde el Cáucaso, y de otras corrientes, entra en Albania por un estrecho valle y, arrastrando gran cantidad de agua entre ésta y Armenia a través de llanuras provistas de muy buenos pastos y recibiendo además el caudal de otros ríos, entre los que están el Alazonio, el Sandobanes, el Retaces y el Canes, todos ellos navegables, desemboca en el mar Caspio. Antes se llamaba Coro 66 .
3 La llanura ibérica
La llanura de los íberos la habitan hombres dedicados a la agricultura y de tendencias pacíficas, que se visten a lo armenio y a lo meda; pero la mayor parte de la población, la parte guerrera, que vive a la manera de los escitas y de los sármatas, de los que son vecinos y parientes, ocupa la zona montañosa. También se dedican, sin embargo, a la agricultura, y reúnen muchas decenas de miles de personas, tanto de sus propias gentes como de aquellos (escitas y sármatas), cuando sobreviene algún peligro 67 .
4 Acceso a Iberia por la Cólquide
Hay cuatro entradas al país 68 : una a través de Sarapana, una fortaleza cólquide, y de sus desfiladeros, a través de los cuales el Fasis, que debido a sus meandros sólo se puede atravesar gracias a ciento veinte puentes, desciende escabrosa y violentamente hasta la Cólquide, quedando el lugar surcado por numerosos torrentes en la época de las fuertes lluvias. Nace en los montes que se yerguen sobre él, alimentándose de muchas fuentes y en las llanuras todavía recibe el agua de más ríos, entre los que están el Glauco y el Hipo. Haciéndose navegable con semejante caudal desemboca en el Ponto y tiene en su orilla una ciudad de su mismo nombre con un lago cercano 69 . Éste es, pues, el acceso de la Cólquide a Iberia, obstaculizado por rocas, fortalezas y ríos torrenciales.
5 Otros accesos a Iberia
Desde el territorio de los nómadas del norte hasta Iberia hay un difícil ascenso de tres días y, tras éste, un estrecho valle fluvial a lo largo del río Árago, con un camino de cuatro días por el que hay que ir de uno en uno y cuyo extremo lo protege una muralla difícil de tomar. Desde Albania hay primero un acceso excavado en la roca y luego otro por la zona pantanosa que forma el río Alazonio al descender desde el Cáucaso. Desde Armenia el acceso son los valles a lo largo de los ríos Ciro y Árago, pues antes de confluir hay en sus riberas dos ciudades fortificadas erigidas sobre rocas que distan una de otra unos dieciséis estadios, Harmócice a orillas del Ciro y Seusámora a orillas del otro río 70 . Estos accesos los usaron Pompeyo primero, cuando emprendió su campaña desde Armenia, y después Canidio 71 .
6 Los cuatro estamentos de los iberos
Cuatro son los estamentos de hombres que habitan el país. Uno —y primero—es el estamento del que designan a los reyes; eligen como rey al más anciano según criterios de parentesco y edad, y el segundo administra la justicia y dirige el ejército. En segundo lugar está el estamento de los sacerdotes, que se encargan también de los problemas jurídicos que tienen con los vecinos. En tercer lugar está el estamento de los generales y campesinos, y en cuarto el del pueblo llano, que son esclavos del rey y realizan todos los trabajos necesarios para la subsistencia 72 . Tienen propiedades comunitarias por familias, siendo el más anciano el jefe y tesorero de cada una. Pues bien, así son los íberos y su país 73 .
4. ALBANIA
1 Caracterización general de los albanos y límites geográficos
Los albanos son un pueblo más pastoril y más cercano a los nómadas que los íberos, con la excepción, sin embargo, de que no son salvajes y por ello también son sólo moderadamente belicosos. Viven entre los íberos y el mar Caspio; por el este tocan el mar y por el oeste limitan con los íberos. De los otros lados, el norte está guarecido por los montes Caucasios —pues éstos son los que se alzan sobre las llanuras y en cambio los montes que están junto al mar se llaman generalmente Ceraunios—, y todo a lo largo de su lado sur se extiende Armenia, que es gran parte de ella llana, pero también una gran parte montañosa, incluida la Cambisene, región en la que los armenios lindan a la vez con los íberos y con los albanos 74 .
2 La acción del Ciro y de los otros ríos sobre el terreno
El Ciro, que atraviesa Albania, y los otros ríos que lo abastecen contribuyen a las buenas cualidades de la tierra pero alejan el mar, pues los aluviones, arrastrados hacia adelante en gran cantidad, llenan los pasos de forma que incluso las pequeñas islas cercanas quedan convertidas en tierra firme y forman marismas irregulares y difíciles de vadear, acentuando la irregularidad las resacas que originan las olas. Dicen que la desembocadura del Ciro en particular se divide en doce bocas, unas ciegas y otras completamente llanas, que no dejan profundidad ni siquiera para un fondeadero, y dicen que, aun estando la costa bañada por el mar y los ríos a lo largo de más de sesenta estadios, toda ella es inaccesible ya que la tierra excavada se extiende hasta una distancia de quinientos estadios, haciendo el litoral arenoso. Cerca desemboca también el Araxes, que baja turbulentamente desde Armenia. Pero los aluviones que éste arrastra al abrirle camino a su cauce, el Ciro los restituye 75 .
3 Producción natural del suelo
En verdad, quizá semejante raza de hombres no tenga ninguna necesidad del mar, pues ni siquiera utilizan provechosamente su tierra, que produce todo tipo de frutos, incluso los que requieren un cultivo más delicado, y toda clase de plantas. Da incluso azaleas. No es objeto de la más mínima atención,
sino que todo tipo de cosas buenas nacen silvestres y sin necesidad de cultivo 76 ,
según dicen los que han hecho alguna expedición por allí, que hablan de una vida ciclópea y dicen que al menos en muchos sitios la tierra sembrada una vez proporciona cosecha doble e incluso triple, la primera hasta de cincuenta a uno, y eso incluso sin arar entre una cosecha y otra, y además no aran con arado de hierro, sino con un arado todo él de madera. Toda la llanura está mejor regada con sus ríos y otras aguas que las llanuras de Babilonia y Egipto, de manera que siempre conserva un aspecto verde y por ello también tiene buenos pastos; se añade además que el clima es mejor que el de allí. Nunca cavan las viñas, pero las podan cada cinco años. Las nuevas ya dan fruto al segundo año y cuando están maduras producen tanta cantidad, que tienen que dejar gran parte en las cepas. También el ganado está bien crecido entre estas gentes, tanto el doméstico como el salvaje 77 .
4 Carácter de los albanos
Estos hombres se distinguen además por su bondad y generosidad, son francos y no tienen espíritu de comerciantes, pues normalmente ni siquiera utilizan la moneda, ni conocen ningún número mayor de cien, sino que practican el trueque de productos y, por lo demás, se toman la vida despreocupadamente. Tampoco tienen experiencia con las medidas exactas y los pesos, ni han establecido normas para la guerra, el gobierno y la agricultura. Luchan igual a pie que a caballo, ya sea con armamento ligero ya con armadura pesada como los armenios 78 .
5 Ejército de los albanos. La Caspiane
Disponen de un ejército mayor que el de los íberos, pues arman a sesenta mil soldados de infantería y a una caballería de veintidos mil, con los que se arriesgaron a luchar contra Pompeyo 79 . A ellos se unen además los nómadas para luchar contra los extranjeros, igual que se unen a los íberos por las mismas razones, aunque por otra parte atacan muchas veces a estos pueblos hasta el punto de impedirles incluso cultivar. Los albanos son lanzadores de jabalina y arqueros, tienen corazas y escudos grandes y oblongos, y cascos hechos de pieles de animales salvajes, parecidos a los de los íberos. También pertenece al territorio de los albanos la Caspiane, que recibe su nombre de la tribu caspia, actualmente desaparecida, de la que también procede el nombre del mar 80 . La entrada en Albania desde Iberia se realiza a través de la seca y salvaje Cambisene hasta el río Alazonio. Tanto ellos como sus perros son cazadores en grado máximo, no más por su técnica que por su dedicación a ello.
6 Reyes, lenguas y animales mortales
También destacan sus reyes. Actualmente 81 , en verdad gobierna uno solo a todos ellos, pero antes por cada lengua existente gobernaba un rey en particular, y tienen veintiséis lenguas debido a que no es fácil el contacto entre ellos 82 .
La tierra produce no sólo algunos de los reptiles mortales, sino además escorpiones y tarántulas, y de las tarántulas, unas hacen morir a la gente riéndose, otras llorando por la añoranza de sus parientes 83 .
7 Cultos de los albanos
Adoran a los dioses Helio, Zeus y Selene, especialmente a Selene 84 . El santuario de ésta se encuentra cerca de Iberia. Oficia como sacerdote el hombre tenido en más honor después del rey, estando a cargo del territorio sagrado, también éste (como el del rey) grande y bien poblado, y además de los hieródouloi , muchos de los cuales entran en trance divino y profetizan 85 . Y a cualquiera de ellos que, poseído en exceso, se dedique a vagar solo por los bosques, lo apresa el sacerdote y, atándolo con una cadena sagrada, lo alimenta copiosamente durante ese año y después, tras conducirle al sacrificio en honor de la diosa, lo inmolan, perfumado, con el resto de las víctimas. La forma del sacrificio es la siguiente: saliendo de la multitud una persona con una lanza, la que se utiliza normalmente para hacer los sacrificios humanos, le golpea a través de un costado hasta el corazón, en lo que no es precisamente inexperto y, cuando cae, pronuncian profecías basándose en la caída y las revelan al público. Una vez que han llevado el cuerpo a un lugar determinado, todos lo pisotean utilizándolo como remedio catártico.
8 Respeto de los albanos por la vejez. Testimonios del paso de Jasón y Ármeno por la zona
Los albanos también sienten un inmenso respeto por la vejez, incluso por la de otras personas además de por la de sus padres, y no es piadoso preocuparse por los muertos ni recordarlos, sino aue incluso entierran el dinero con ellos, por lo que viven pobres sin tener nada de sus padres.
Y esto es lo que tengo que decir sobre los albanos.
Se cuenta que Jasón junto con Ármeno el tesalio avanzaron hasta el mar Caspio en su travesía al país de los colquios y recorrieron Iberia y Albania, y muchas partes de Armenia y Media, como atestiguan los Jasonios y otros muchos monumentos 86 . Dicen que Ármeno era de la ciudad de Armenio, una de las que están en el lago de Bebeíde, entre Feras y Larisa, y que los que iban con él colonizaron la Acilisene y la Sispiritis hasta Calacane y Adiabene, y que, en efecto, a su paso dejó el nombre de Armenia como epónimo suyo 87 .
5. LAS AMAZONAS Y OTRA TRIBUS DEL CÁUCASO
1 Localización y forma de vida de las amazonas
Se cuenta que en las montañas que dominan Albania también viven las amazonas. En efecto Teófanes, el que fue general junto con Pompeyo y estuvo en el territorio de los albanos, dice que entre las amazonas y los albanos viven los gelas y los leges, pueblos escitas, y que por allí, por el centro de los territorios de estos pueblos y de las amazonas, avanza el río Mermadalis 88 . Otros en cambio, entre los que están el escepsio Metrodoro e Hipsícrates, tampoco ellos desconocedores de estos lugares, dicen que las amazonas limitan con los gargareos en las estribaciones de los montes caucasios por el norte, llamadas Ceraunias 89 ; que la mayor parte del tiempo 90 lo pasan solas haciendo ellas mismas todos los trabajos, los del arado y la plantación y los del pastoreo, especialmente de caballos, y que las más valientes se dedican de lleno a la caza a caballo y a entrenarse en ejercicios belicosos; que a todas ellas les han cauterizado el pecho derecho desde bebés para que puedan usar el brazo cómodamente siempre que lo necesiten, y en primer lugar en el lanzamiento de jabalina, pero que también usan el arco, el ságaris 91 y el escudo ligero, y con pieles de animales se hacen cascos, vestimentas y cinturones; pero dicen que tienen dos meses especiales en la primavera, en los que suben al monte vecino que las separa de los gargareos. También éstos suben siguiendo una vieja costumbre para ofrecer sacrificios conjuntamente y unirse a estas mujeres con el fin de procrear, a escondidas y en la oscuridad, cada uno con quien le toque, y después de preñarlas las despiden. Y éstas, el bebé hembra que nace se lo quedan ellas mismas, pero los varones se los llevan a los gargareos para que los críen. Y éstos adoptan cada uno al niño que le han llevado, considerándolo en la duda como hijo suyo.
2 Las amazonas y los gargareos
El Mermodas 92 , que se precipita desde las montañas a través del territorio de las amazonas, la Siracene y la zona desértica que hay entre ambos, desemboca en el lago Meotis. Dicen que los gargareos subieron desde Temíscira junto con las amazonas a estos lugares, que después, habiéndose separado de ellas, lucharon en su contra junto con algunos tracios y eubeos que habían llegado vagando hasta aquí, y que finalmente, una vez terminada la guerra, llegaron a un acuerdo en las condiciones mencionadas: que sólo se unirían para tener hijos pero que cada uno viviría por su lado 93 .
3 Digresión sobre el mito de las amazonas
Los relatos sobre las amazonas han sufrido un desarrollo particular. Ciertamente en otros relatos lo mítico y lo histórico están separados, pues se llama mito a lo antiguo, falso y monstruoso mientras que la historia busca lo verdadero, sea antiguo o moderno, y no tiene elementos monstruosos, o raramente 94 . Pero sobre las amazonas se cuentan las mismas cosas ahora que antiguamente, aun siendo monstruosas y estando lejos de lo verosímil. ¿Pues quién podría creer que un ejército, o una ciudad, o una tribu de mujeres podría nunca organizarse sin hombres, y no sólo organizarse, sino incluso hacer irrupciones en el territorio de otros pueblos y dominar no sólo a los vecinos, hasta el punto de avanzar hasta la actual Jonia, sino mandar incluso un ejército al otro lado del mar, hasta el Ática? 95 . Pues esto es lo mismo que si alguien dijera que los hombres de entonces se habían convertido en mujeres, y las mujeres en hombres. Y sin embargo, estas mismas historias se cuentan también ahora sobre ellas, y el hecho de que se dé más credibilidad a los relatos antiguos que a los de ahora intensifica lo peculiar del caso.
4 Fundaciones míticas de las amazonas. Leyenda de Talestria
En cualquier caso se les atribuyen fundaciones de ciudades y sus denominaciones, como las de Éfeso, Esmirna, Cime y Mirine, así como tumbas y otros momumentos 96 . A Temíscira, las llanuras que están en torno al Termodonte y los montes que se alzan sobre éstas, todos los llaman «de las amazonas» y dicen que éstas fueron expulsadas de allí. Sobre dónde están ahora pocos se manifiestan o lo hacen sin pruebas y de forma inverosímil, igual que ocurre con la historia de Talestria, que fue reina de las amazonas y de quien dicen que se reunió con Alejandro en Hircania y tuvo relaciones con él para tener un hijo. No hay acuerdo en esto; por el contrario, de tantos historiadores sobre el tema, los que se preocupan especialmente por la verdad no lo han mencionado, ni recuerdan nada de esto los más dignos de crédito, y ni siquiera los que lo han contado han dicho lo mismo. Clitarco dice que Talestria, partiendo desde las Puertas Caspias y el Termodonte, fue a encontrarse con Alejandro, pero resulta que desde el territorio caspio al Termodonte hay más de seis mil estadios 97 .
5 Traslado del Cáucaso a la India para mayor gloria de Alejandro
Tampoco hay común acuerdo sobre las historias que se divulgan para glorificación de Alejandro, siendo sus creadores hombres más preocupados por la adulación que por la verdad; por ejemplo, en el hecho de transferir el Cáucaso a las montañas de la India y al mar oriental que se encuentra junto a ellas desde los montes que están sobre la Cólquide y el Euxino, pues también a éstos, que distan más de tres mil estadios de la India, los llamaron los griegos Cáucaso, y allí situaban el mito de Prometeo y su encadenamiento, pues eran las montañas más lejanas hacia levante que conocían los de aquella época 98 . La expedición de Dioniso y Heracles al territorio de los indios revela una leyenda surgida más tarde, porque en ella se dice que Heracles liberó a Prometeo mil años después 99 . Y ciertamente resultaba más glorioso que Alejandro subyugara Asia hasta los montes indios que hasta el extremo del Euxino y hasta el Cáucaso; la fama del monte y su nombre, y el creer que Jasón y los suyos habían realizado la expedición más lejana, hasta el territorio junto al Cáucaso, y el que se hubiera transmitido que Prometeo estaba encadenado en los confines de la tierra en el Cáucaso, todo ello hizo que supusieran que le harían un favor al rey si transferían el nombre del monte a la India 100 .
6 Los pueblos de la parte sur del Cáucaso
La parte más elevada del verdadero Cáucaso es la que se encuentra más al sur, junto a Albania, Iberia, los colcos y los heníocos. La habitan los que dije antes, los que se reunían en Dioscuríade 101 , y se reúnen la mayor parte de las veces para conseguir sal. De éstos, unos dominan las cumbres de las montañas y otros acampan en los valles y viven principalmente de la carne de los animales salvajes, de frutos silvestres y de leche. Las cimas son intransitables en invierno y, en verano, marchan hacia ellas calzándose suelas claveteadas de piel de buey sin curtir y anchas como tambores a causa de la nieve y el hielo, y descienden con el cargamento sentados sobre pieles y deslizándose, como ocurre también en la Media Atropatia y en el monte Masio en Armenia. También allí colocan bajo las suelas discos de madera con clavos 102 .
Así son las cumbres del Cáucaso.
7 Pueblos al pie del Cáucaso
Cuando se desciende al pie de la cadena montañosa el clima es más septentrional, pero más suave, pues linda ya con las llanuras de los síraces. También hay allí unos trogloditas que viven en cavernas a causa del frío, y en cuyo territorio ya hay abundancia de cebada. Después de los trogloditas están los camecetas, ciertos pueblos llamados polífagos y las aldeas de los isádicos, que pueden dedicarse a la agricultura gracias a que no están totalmente orientados al norte 103 .
8 Aorsos y síraces
Los pueblos que se encuentran a continuación, que viven entre el lago Meotis y el mar Caspio, ya son nómadas: los nabianos y los pagianos y enseguida las tribus de los síraces y los aorsos 104 . Los aorsos y los síraces son considerados emigrantes de los homónimos más cercanos a la costa, y a su vez los aorsos son más nórdicos que los síraces 105 . Pues bien, cuando Fárnaces dominaba el Bosforo, Abeaco, el rey de los síraces, envió veinte mil caballos y Espadines, el de los aorsos, doscientos mil, pero los aorsos de la costa enviaron más todavía, pues no sólo dominaban un territorio mayor sino que eran dueños de la mayor parte de la costa caspia, hasta el punto de que importaban en camellos las mercancías indias y babilonias que recibían de los armenios y los medos y llevaban objetos de oro gracias a su riqueza 106 . Los aorsos habitan a orillas del Tanais y los síraces a orillas del Acardeo, que fluye desde el Cáucaso y desemboca en el lago Meotis.
6. MAR CASPIO
1 Localización y magnitud del mar Caspio
La segunda parte 107 comienza en el mar Caspio, donde hemos terminado la anterior; éste mismo mar se llama también Hircanio. Es preciso hablar en primer lugar sobre este mar y los pueblos vecinos.
Este mar es el golfo que se forma desde el océano hacia el sur, bastante estrecho en su nacimiento, pero que se ensancha a medida que avanza hacia el interior y sobre todo en su extremidad, donde alcanza una anchura de unos cinco mil estadios; la distancia desde la entrada hasta el extremo opuesto podría ser un poco mayor, pues la entrada linda ya prácticamente con el mundo inhabitado 108 . Dice Eratóstenes que de la costa de este mar conocida por los griegos, la parte de los albanos y de los cadusios tiene cinco mil cuatrocientos estadios, la de los anariacas, los mardos y los hircanios hasta la desembocadura del río Oxo cuatro mil ochocientos, y que de allí hasta el Yaxartes hay dos mil cuatrocientos 109 . Pero hay que entender en sentido muy general cuanto dice sobre los lugares que están en esta parte de Asia y en concreto los que se encuentran tan alejados, especialmente lo relativo a las distancias.
2 Pueblos que se extienden a uno y otro lado del mar Caspio
Navegando por la derecha hacia el interior del mar Caspio, a continuación de los escitas y sármatas europeos viven los escitas y los sármatas que están entre el Tanais y este mar, la mayoría nómadas de los que ya he hablado 110 . En la costa izquierda están los escitas orientales, también nómadas, que se extienden hasta el mar oriental y la India. Los antiguos historiadores griegos llamaban de forma común a todos los pueblos que se encontraban en el norte escitas y celtoescitas 111 ; pero los escritores todavía más antiguos hacían distinciones y llamaban a los que habitaban más allá del Euxino, del Istro y del Adriático respectivamente hiperbóreos, saurómatas y arimaspos, y a los que estaban al otro lado del mar Caspio los llamaban a unos sacas y a otros maságetas, sin ser capaces de decir nada con exactitud sobre ellos, a pesar de que habían relatado la guerra de Ciro contra los maságetas 112 . Pero no se ha sido riguroso buscando la verdad sobre estos pueblos, ni ha alcanzado gran credibilidad la antigua historia de los persas, los medos o los sirios debido a la simpleza de los historiadores y su apego a lo mítico 113 .
3 Crítica a los historiadores que sólo quieren agradar
Pues éstos, viendo que los que claramente son mitógrafos gozan de consideración, pensaron que también ellos podían presentar un relato placentero si contaban a manera de historia lo que nunca vieron ni oyeron, o al menos no lo oyeron de quienes lo conocían, interesándose ellos tan solo por lo que proporciona placer y admiración en los oyentes. Sería más fácil que uno creyera a Hesíodo y Homero contando historias de héroes y a los poetas trágicos que a Ctesias, Heródoto, Helánico y otros semejantes 114 .
4 Crítica a los historiadores de Alejandro. Mejor conocimiento de la zona gracias a la dominación de romanos y partos
Tampoco es fácil creer a la mayoría de los que escriben sobre Alejandro, pues éstos manipulan los hechos por la fama de Alejandro y porque la expedición había llegado hasta el extremo de Asia, lejos de nosotros, y lo que está lejos es difícil de rebatir 115 . Pero la dominación de los romanos y la de los partos ha aportado más información de la que se había transmitido anteriormente, pues los que escriben sobre aquellos lugares, tanto sobre los territorios como sobre los pueblos en los que se desarrollaron los hechos, lo cuentan de manera más fidedigna que sus predecesores; lo han explorado mucho mejor 116 .
7. HIRCANIA
1 Pueblos asentados en las costas del Mar Caspio
A los nómadas que viven en el lado izquierdo según se entra navegando en el mar Caspio y que tienen el sobrenombre de esparnos, los historiadores actuales los llaman daas 117 . A continuación se interpone una zona desértica y después está la Hircania, por donde el Caspio es ya como un mar hasta que llega a las montañas medas y a las de los armenios. Los pies de estas montañas forman un creciente lunar, y al morir junto al mar contituyen el extremo del golfo. Esta vertiente de los montes, comenzando en el mar hasta las cimas, la habitan en una pequeña extensión parte de los albanos y de los armenios, y su mayor extensión los gelas, los cadusios, los amardos, los uitios y los anariacas 118 . Dicen que algunos de los parrasios conviven con los anariacas, que ahora son llamados parsios, y que los enianes construyeron una ciudad en Uitia que ahora se llama Amana, y que se ven allí armas griegas, enseres de bronce y tumbas; que también allí está la ciudad de Anariace, en la que puede verse un santuario oracular incubatorio, y algunas otras tribus piratas y guerreras más que campesinas, lo que se debe al carácter salvaje de la zona 119 . Sin embargo, la mayor parte de la costa que bordea las montañas la habitan los cadusios, sobre un territorio de casi cinco mil estadios según dice Patrocles, que considera este mar equiparable al Póntico 120 . Estas regiones son, por tanto, muy pobres.
2 Riqueza natural de Hircania y mala explotación
Hircania, en cambio, es muy fértil y grande, formada en su mayor parte por una llanura, y se distingue por ciudades notables, entre las que están Talabroce, Samariane, Carta y la sede real Tape, la cual dicen que, fundada a poca distancia del mar, dista de las puertas Caspias mil cuatrocientos estadios 121 . A causa de su gran fertilidad se han contado estos milagros: que la vid produce un metretes de vino, la higuera sesenta medimnos , que el grano nace del fruto caído de la caña, que en los árboles se crean colmenas y la miel mana desde las hojas 122 ; lo mismo ocurre en Matiane de Media y en Sacasene y Araxene de Armenia. Sin embargo, ni el país ni el mar que lleva su nombre ha alcanzado el interés merecido, pues no se navega por él y está sin explotar, y eso que hay unas islas que pueden ser habitadas y que, según dicen algunos, tienen tierra aurífera. La causa es que no sólo fueron bárbaros los primeros gobernantes de los hircanios —los medos y persas— sino también los últimos, los partos, peores que los anteriores, y que toda la región vecina está llena de piratas y nómadas y de territorios desérticos. Los macedonios gobernaron durante poco tiempo y además estaban ocupados en guerras y no eran capaces de vigilar sus territorios lejanos 123 . Dice Aristóbulo que Hircania, que es boscosa, tiene encinas, pero que no nacen ni el pino silvestre, ni el abeto, ni el pino laricio, y que en cambio la India está repleta de estos árboles 124 . Nesea también pertenece a Hircania, aunque algunos la sitúan independientemente 125 .
3 Los ríos Oco y Oxo
La Hircania la atraviesan los ríos Oco y Oxo hasta su desembocadura en el mar, y de éstos el Oco fluye además a través de Nesea; algunos dicen que el Oco desemboca en el Oxo 126 . Aristóbulo declara que el Oxo es el río más largo de cuantos él ha visto en Asia, exceptuando los ríos indios; y dice que además es navegable (tanto él como Eratóstenes toman la información de Patrocles), y que transporta todas las mercancías indias hasta el mar Hircanio, desde allí las pasan a Albania y las llevan por el Ciro y a través de las regiones que están a continuación de éste hasta el Euxino 127 . El Oco ni siquiera lo mencionan los antiguos; sin embargo, Apolodoro, que escribe las Pártica , lo nombra continuamente como un río que fluye muy cerca del territorio parto 128 .
4 Informaciones falsas sobre el Mar Caspio
Se atribuyen además a este mar muchas cosas falsas por la ambición de Alejandro, pues cuando fue admitido por todos 〈que〉 el río Tanais separa Asia de Europa y que la parte entre el mar y el Tanais, que es una gran parte de Asia, no había sucumbido a los macedonios, se decidió que Alejandro había llevado a cabo la expedición de forma que, al menos para la opinión pública, pareciera haber dominado también aquella zona, para lo que unieron el lago Meotis, que recibe las aguas del Tanais, al Mar Caspio, llamando a éste también lago y afirmando que ambos confluían vertiendo sus aguas uno en el otro, y que cada uno era una parte del otro 129 . Policleto aduce incluso pruebas de que este mar es un lago, diciendo que produce serpientes y que el agua es dulzona, y además que no es otro distinto del lago Meotis, lo que demuestra por el hecho de que el Tanais desemboca en él, pues de las mismas montañas indias desde las que fluyen el Oco y el Oxo y otros muchos, 〈fluye〉 también el Yaxartes, y desemboca igual que aquellos en el Mar Caspio, siendo el más septentrional de todos 130 . A este río lo llamaron, por tanto, Tanais, y añadieron la siguiente prueba de que el río del que habló Policleto era el Tanais: que su ribera produce abetos y que los escitas de esta región usan dardos hechos de madera de abeto, y decían que esto era además un testimonio de que la región del otro lado pertenecía a Europa y no a Asia, pues ni el Asia septentrional ni la oriental producen abetos. Eratóstenes, en cambio, dice que en la India hay abetos y que allí se hizo construir Alejandro su flota. Y son muchas las cosas de este estilo que Eratóstenes intenta conciliar, pero, en lo que a mí respecta, que sea suficiente cuanto he dicho sobre ellas 131 .
5 Un paraje extraordinario en Hircania
También esto está entre las cosas maravillosas que cuentan Eudoxo y otros sobre Hircania: que hay unas cavernas dando al mar y entre éstas y el mar hay una franja costera poco elevada, y que los ríos que fluyen de los precipicios que hay sobre ellas avanzan con tal fuerza, que cuando alcanzan los arrecifes lanzan el agua al mar sin que se moje la costa, de forma que resulta transitable incluso para los ejércitos, que van protegidos de la cascada que cae, y los indígenas bajan muchas veces al lugar para celebrar fiestas y sacrificios, y unas veces se echan en las cavernas y otras, tostándose al sol bajo el propio chorro, se divierten cada uno de una manera y pueden verse al mismo tiempo, cada uno por un lado, el mar y la orilla, que a causa de la humedad es herbosa y florida 132 .
8. LOS ESCITAS: DAAS, MASÁGETAS Y SACAS
1 Pueblos y montañas al sur del mar Caspio
Avanzando desde el mar Hircanio hacia el este, a la derecha están las montañas que se extienden hasta el Mar Índico, a las que los griegos llaman el Tauro y que nacen en Panfilia y Cilicia y llegan hasta allí desde el oeste en una línea continua y recibiendo nombres distintos. Las partes más nórdicas de la cordillera están habitadas en primer lugar por los gelas, los cadusios y los amardos, como ya se ha dicho 133 , y también por algunos hircanios, a continuación están el pueblo de los partos, el de los margianos y el de los arios, y el desierto, separado de Hircania por el río Sarnio según se va hacia el este y hacia el Oco 134 . La parte de la cordillera que se extiende desde Armenia hasta aquí, o casi, se llama Paracoatras. Desde el mar Hircanio hasta los arios hay unos seis mil estadios, después están la Bactriane y la Sogdiane y finalmente los nómadas escitas. A todas las montañas que están formando cordillera desde el territorio de los arios los macedonios las llamaron Cáucaso, pero los bárbaros pusieron a cada parte los nombres de Extremidades 〈del Tauro〉, Montañas septentrionales del Paropamiso, Montes Emoda, el Ímao y otros nombres semejantes 135 .
2 Escitas y nómadas en la costa septentrional del mar Caspio
A la izquierda, en el lado opuesto a éstos, están 〈las〉 tribus escitas y nómadas ocupando toda la parte septentrional 136 . La mayoría de los escitas, empezando desde el mar Caspio, reciben el nombre de daas, los que están más al este que éstos se llaman maságetas y sacas, y los demás reciben el nombre genérico de escitas y un nombre particular por cada pueblo 137 . Todos son en su mayor parte nómadas. Los más conocidos de los nómadas fueron los que despojaron a los griegos de la Bactriane, los asios, pasianos, tocarios y sacaraucas, que procedían del territorio al otro lado del Yaxartes, a la altura de los sacas y los sogdianos, dominado por los sacas 138 . De los daas, a unos los llaman esparnos, a otros jantios y a otros pisuros 139 . Los esparnos son los que están más cerca de Hircania y del mar que la bordea, mientras que los restantes llegan incluso hasta el territorio que se extiende Paralelamente a Aria.
3 Irrupciones de los nómadas en el territorio de otros pueblos
Entre los daas, Hircania, Partia y los arios hay un desierto grande y sin agua que atravesaban los nómadas haciendo largas etapas para saquear luego Hircania, la Nesea y las llanuras de los partos. Estos pueblos pactaron un tributo que consistía en permitir que saquearan el territorio durante unos períodos de tiempo prefijados y se llevaran un botín. Pero como se quedaban más tiempo de lo establecido se entablaba la guerra y estaban continuamente reanudando las treguas y las hostilidades. Y así es también la vida de los otros nómadas, siempre atacando a los vecinos y luego reconciliándose de nuevo.
4 Derrota de los sacas por los persas en Zela y fundación de la fiesta de las Sacea
Los sacas por otra parte hacían irrupciones similares a las de los cimerios y los treres, unas veces a larga distancia y otras a corta. Se apoderaron de Bactriane y se apropiaron de la mejor tierra de Armenia, a la que dejaron el nombre de Sacasene como epónimo suyo, y llegaron hasta el territorio de los capadocios, sobre todo al de los capadocios del Euxino, a los que ahora se llama pónticos 140 . Pero cuando estaban celebrando una fiesta gracias al botín, los atacaron los soldados persas que entonces estaban en esa región y de noche los aniquilaron a todos 141 . Y después de añadir tierra a una roca que había en la llanura hasta formar una colina, levantaron un muro y erigieron un santuario a Anaítis y sus paredros Omano y Anadato, divinidades persas, e instituyeron una fiesta sagrada anual, las Saceas, que hasta hoy día celebran los que habitan Zela, pues así llaman al lugar 142 . Es una pequeña ciudad formada en su mayor parte por hieródouloi , pero Pompeyo, incorporando un considerable territorio y a los que vivían en él a la zona amurallada, la declaró una de las ciudades autónomas que estableció después de la caída de Mitrídates 143 .
5 Otra versión del episodio anterior
Unos cuentan esto de los sacas, otros en cambio dicen que Ciro, habiendo organizado una expedición contra ellos, es vencido en la batalla y huye, pero tras acampar en el lugar donde había dejado el bagaje de la tropa, lleno de opulencia de toda clase, especialmente de vino, y hacer descansar un rato al ejército, marchó de allí al anochecer como si estuviera huyendo, dejando repletas las tiendas y, una vez que hubo avanzado hasta donde le pareció conveniente, se instaló. Al perseguirlos los sacas y encontrar un campamento vacío de hombres y lleno de cosas para disfrutar, se entregaron a la satisfacción desenfrenadamente, y entonces Ciro, dando la vuelta, los pilló borrachos y enloquecidos, de forma que a unos los mataron cuando yacían en el sopor y en el sueño, mientras que otros sucumbieron a las armas del enemigo cuando bailaban y se agitaban desnudos en un furor báquico, y perecieron casi todos. Ciro, considerando el afortunado suceso divino, consagró ese día a la diosa patria y lo denominó Sacea; y donde quiera que haya un santuario de esta diosa, también allí es tradicional la fiesta de las Saceas, una especie de bacanal que dura día y noche, celebrada por hombres vestidos a lo escita que beben y retozan entre ellos y con las mujeres que se les unen en la bebida 144 .
6 Características y costumbres de los maságetas
Los maságetas demostraron su valor en la guerra contra Ciro, cuyos sucesos repiten muchos autores una y otra vez y debemos informarnos por ellos 145 . Se dice además de los maságetas lo siguiente: que algunos de ellos viven en las montañas, otros en la llanura, otros en los pantanos que forman los ríos y otros en las islas de los pantanos. Y dicen que sobre todo el río Araxes inunda la región, pues está dividido en muchos brazos que desembocan todos en el otro mar que está hacia el norte, y sólo uno en el golfo hircanio 146 . Sólo consideran dios a Helio, y a él le sacrifican caballos; cada hombre se casa con una mujer, pero también se relacionan con las de otros de manera no encubierta, y el que se une a la mujer de otro lo hace abiertamente, tras colgar su carcaj del carromato de ella; para ellos la mejor forma de morir es que llegados a viejos los despedacen junto con la carne del ganado y se los coman mezclados con ésta, y a los que mueren por enfermedad los tiran por ahí considerándolos impíos y merecedores de ser devorados por las fieras. Son buenos jinetes y también soldados de infantería, y usan arcos, cuchillos, escudos y sagáreis de bronce, pero en las batallas llevan cinturones y bandas de pelo de oro; también los caballos tienen bocados y cinchas de oro; en cambio no tienen plata y tienen poco hierro, mientras que el bronce y el oro son abundantes 147 .
7 Formas de vida de los distintos grupos de maságetas
Los que viven en las islas, al no tener sembrados, se alimentan de raíces y frutos silvestres, se visten con cortezas de árboles, pues tampoco tienen ganado, y beben lo que extraen exprimiendo el fruto de los árboles. Los que viven en los pantanos se alimentan de pescado y se visten con las pieles de las focas que suben desde el mar. Los que viven en las montañas también se alimentan de frutos silvestres; además tienen ovejas, aunque pocas, por lo que no las degollan, sino que las mantienen vivas para obtener lana y leche; colorean la ropa con productos que se untan por encima y que tienen un tinte que no se destruye fácilmente 148 . Los que viven en la llanura, aunque tienen campos, no cultivan, sino que viven de las ovejas y los peces como los nómadas y los escitas, pues todos estos pueblos tienen una alimentación común, de la que hablo muchas veces 149 , y también son parecidas sus tumbas y costumbres y toda su manera de vivir, que es autosuficiente, pero también incivilizada, salvaje y guerrera, y en lo referente a los contratos, simple y desinteresada 150 .
8 Otros pueblos de la zona y sus delimitaciones
Al país de los maságetas y los sacas pertenecen también los atasios y los corasmios, entre quienes se refugió al huir de los bactrios y de los sogdianos Espitámenes, uno de los persas que, como Beso, escapó de Alejandro 151 . Posteriormente también Ársaces, huyendo de Seleuco Calinico, se retiró al país de los apasiacas 152 . Eratóstenes dice que los aracotos y los maságetas están situados junto a los bactrios a orillas del río Oxo por el occidente, y que todo el territorio de los sacas y los sogdianos está enfrente de la India, mientras que el de los bactrios sólo en una pequeña parte, pues la mayor parte bordea los montes del Paropamiso; que los sacas y los sogdianos están separados por el río Yaxartes, y los sogdianos y los bactrianos por el Oxo; que entre los hircanios y los arios viven los tápiros, y que haciendo un círculo en torno al mar están, después de los hircanos, los amardos, los anariacas, los cadusios, los albanos, los caspios y los uitios, y quizá otros hasta llegar al territorio de los escitas, y que al otro lado de los hircanos están los dérbices, y que los cadusios lindan con los medos y los matianos al pie del Paracoatras 153 .
9 Las distancias entre distintos puntos de esta parte de Asia según Eratóstenes
Las distancias que da son las siguientes: desde el Caspio hasta el río Ciro unos mil ochocientos estadios, desde allí hasta las Puertas Caspias cinco mil seiscientos, después hasta la Alejandría del territorio de los arios seis mil cuatrocientos, luego hasta la ciudad de Bactra, que también se llama Zariaspa, tres mil ochocientos setenta, luego hasta el río Yaxartes, al que llegó Alejandro, unos cinco mil; es decir, veintidós mil seiscientos setenta 154 . Y también da las siguientes distancias desde las Puertas Caspias hasta el Indo: hasta Hecatómpilo según dicen 155 hay mil novecientos sesenta, hasta la Alejandría en el territorio de los arios cuatro mil quinientos treinta, después hasta Prosfasia la que está en Drange, mil seiscientos, aunque según algunos 156 quinientos, luego, hasta la ciudad de Aracotos, cuatro mil ciento veinte, después, hasta Ortóspana, en el cruce de los tres caminos que vienen de Bactra, dos mil, luego, hasta las montañas de la India, mil; es decir, quince mil trescientos 157 . Para calcular esta distancia es necesario considerar como una línea continua y recta la longitud del río Indo hasta el mar oriental.
Y esto es todo sobre los sacas 158 .
9. PARTIA
1 Generalidades sobre Partia
Partia no es grande. Al menos pagaba tributo junto con los hircanios 〈en época〉 persa y posteriormente, pues los macedonios la gobernaron durante mucho tiempo 159 . A sus escasas dimensiones se añade que es boscosa, montañosa y de pocos recursos por lo que los reyes hacen a su tropa atravesarla a la carrera, pues el país no puede alimentarla ni siquiera por un tiempo breve. Pero hoy día el país se ha agrandado 160 . Partes de la Partiene son la Comisene y la Corene, y además casi toda la región que se extiende hasta las Puertas Caspias, Ragas y los tápiros, que antes pertenecía a Media 161 . En la región de Ragas están las ciudades de Apamea y Heraclea 162 . Desde las Puertas Caspias hasta Ragas hay quinientos estadios según Apolodoro, y hasta Hecatómpilo, la sede real de los partos, mil doscientos sesenta 163 . Dicen que el nombre de Ragas se debe a los terremotos bajo cuyo efecto se destruyeron, según Posidonio, numerosas ciudades y dos mil aldeas 164 . Y dicen que los tápiros viven entre los dérbices y los hircanios. Cuentan de los tápiros que existía entre ellos la costumbre de entregar a sus mujeres como esposas a otros hombres una vez que ya habían engendrado dos o tres hijos, de la misma manera que Catón en nuestros tiempos, siguiendo una antigua costumbre romana, entregaba Marcia a Hortensio por requerimiento de éste 165 .
2 Creación del imperio parto
En el transcurso de las rebeliones que llevaron a cabo los habitantes de la parte transtaurina aprovechando que los reyes de Siria y Media, que dominaban también estas regiones, estaban en guerra entre sí, en primer lugar los hombres de confianza de estos reyes, Eutidemo y los suyos, sublevaron la Bactriane y toda la región cercana a ésta 〈y〉 después Arsaces, un escita al mando de algunas tribus daas, los nómadas llamados esparnos que habitaban en las márgenes del río Oco, marchó contra Partia y se apoderó de ella 166 . Al principio tanto él como sus sucesores estaban debilitados por tener que estar luchando contra los pueblos a los que había despojado de su territorio, pero después alcanzaron tal fuerza apoderándose siempre de las tierras vecinas gracias a su éxito en las guerras, que terminaron estableciéndose como dueños de todo el territorio hasta el Éufrates. Se apoderaron también de una parte de la Bactriane después de someter a los escitas y aún antes a Eucratides y los suyos, y ahora dominan un territorio tan grande y tal cantidad de tribus que de alguna forma se han convertido en rivales de los romanos por la magnitud de su poder 167 . Causa de ello es su forma de vida y sus costumbres, que tienen por un lado mucho de bárbaro y de escita, pero sobre todo el componente necesario para conseguir la hegemonía y el éxito en los asuntos bélicos 168 .
3 Ascendencia de Ársaces e instituciones partas
Dicen que los esparnos son emigrantes de los daas que viven más allá del lago Meotis, a los que llaman jandios o esparios 169 . Sin embargo, no se está en absoluto de acuerdo en que los daas sean parte de los escitas que viven más allá del Meotis. De estas gentes se dice que hace derivar Ársaces su ascendencia, aunque algunos señalan que es bactriano, y que huyendo del poder que habían alcanzado Diódoto y los suyos, sublevó Partia 170 . Pero como ya hemos hablado mucho sobre las costumbres de los partos en el sexto libro de los Recuerdos históricos y segundo de los que continúan la obra de Polibio, dejaremos aquí el tema, no vaya a parecer que nos repetimos, limitándonos a decir que Posidonio afirma que el consejo de los partos consta de dos partes, una de miembros relacionados por parentesco y la otra de hombres sabios y magos, y de entre ambas se designan los reyes 171 .
10. ARIA Y MARGIANE
1 Aria
Aria y Margiane son las regiones más poderosas de esta parte de Asia, gracias en parte a que están rodeadas de montañas y en parte a que tienen sus viviendas en llanuras 172 . Las montañas están habitadas por gentes que viven en tiendas y las llanuras están atravesadas por ríos que las riegan, el Ario en unas zonas, el Margo en otras. Aria limita con Bactriane y con la parte 〈del T〉auro que domina Bactriane 〈a sus pies〉, y dista de Hircania unos seis mil estadios. Pagaba tributo con ella, la Drangiane hasta Carmania incluida, que queda en su mayor parte al pie de la ladera sur de las montañas, aunque con algunas zonas también próximas a la ladera norte, la que da a Aria 173 . Tampoco Aracosia está muy lejos, y también ella se encuentra al pie de las laderas meridionales de las montañas, y se extiende hasta el río Indo, constituyendo una parte de la Ariane 174 . La longitud de Aria es de unos dos mil estadios y el ancho de su llanura de trescientos. Sus ciudades son Artacena, Alejandría y Aquea, llamadas así por sus fundadores 175 . La tierra produce un vino muy bueno, pues perdura hasta la tercera generación en vasijas sin brea.
2 Margiane
Parecida a Aria es la Margiane, aunque su llanura está rodeada de desiertos. Deslumbrado por su fertilidad, Antíoco Soter la rodeó en círculo con una muralla de mil quinientos estadios, y fundó la ciudad de Antioquía 176 . También esta tierra es rica en viñas, pues se dice que muchas veces se encuentra una raíz tan grande que son necesarios dos hombres para abrazarla, y que los racimos son de dos codos 177 .
11. BACTRIA Y SOGDIANE
1 Poderío de los griegos que ocupan Bactria
De Bactria, una parte limita con el norte de Aria, pero la mayor parte se extiende más hacia el este. Es un país grande y productivo en todo excepto aceite 178 . Los griegos que la sublevaron se hicieron tan poderosos gracias a la fertilidad de su tierra que, según afirma Apolodoro de Artémita, dominaron la Ariane y la India, y subyugaron más pueblos que Alejandro, especialmente Menandro, si verdaderamente cruzó el Hípanis hacia el este y marchó hasta el Ísamo 179 . Unos pueblos los conquistó él en persona y otros Demetrio el hijo de Eutidemo, rey de los bactrios 180 . No sólo se apoderaron de la Patalene, sino además, en el resto de la costa, del reino llamado de Saraosto y del de Sigérdide 181 . Apolodoro dice, en una palabra, que la Bactriane es el ornamento de toda la Ariane 182 . Y, además, extendieron su dominio hasta el territorio de los seros y el de los frinos 183 .
2 Ciudades y satrapías de Bactria
Sus ciudades eran Bactra, a la que también llaman Zariaspa y que está atravesada por un río de su mismo nombre que desemboca en el Oxo, Dárapsa y otras muchas, entre ellas también Eucratidia, que recibió el nombre de su gobernante 184 . Los griegos que se apoderaron del país también lo habían dividido en satrapías, y de éstas los partos despojaron a Eucrátides de la de Aspiones y la de Turiva. También se apoderaron los griegos de Sogdiane, situada más lejos que la Bactriane hacia el este, entre los ríos Oxo, que separa el territorio de los bactrios y el de los sogdios, y el Yaxartes 185 . Este río a su vez separa también el territorio de los sogdios de los nómadas.
3 Costumbres de los bactrios
En la antigüedad no se diferenciaban mucho los sogdianos y los bactrianos de los nómadas en formas de vida y costumbres, aunque las costumbres de los bactrianos eran un poco más civilizadas. Pero tampoco lo que cuentan Onesícrito y sus seguidores sobre estos pueblos es precisamente de lo mejor, pues dicen que a los hombres que ya estaban exhaustos por la vejez o la enfermedad los arrojaban en vida a perros instruidos ex profeso con este fin, llamados «enterradores» en su lengua nativa, y que podía verse que las tierras fuera de la muralla de la metrópolis estaban limpias, mientras que las de dentro estaban casi por todas partes llenas de huesos humanos, pero que Alejandro abolió esa costumbre 186 . Cuentan que en cierta manera las costumbres de los caspios eran similares a éstas, pues cuando los padres superaban la edad de setenta años los encerraban y los dejaban morir de hambre, costumbre ésta sin duda más llevadera y que se parece a la de los ceyos, y, aunque es de origen escita, mucho más propia de los escitas es, sin embargo, la costumbre de los bactrianos 187 . Y ciertamente, si era lógico que se quedaran perplejos cuando Alejandro se topó allí con semejantes costumbres, ¿qué efecto debieron causar las que seguramente había tenido este pueblo en tiempos de los primeros persas y de los gobernantes aún anteriores? 188 .
4 Alejandro en Bactria y Sogdiana
Afirman que Alejandro fundó ocho ciudades en la Bactriane y en la Sogdiane, pero que también destruyó algunas como Cariatas de la Bactriane, donde Calístenes había sido capturado y encarcelado, Maracanda de la Sogdiane y Cira, la última fundación de Ciro, situada a orillas del río Yaxartes, que formaba la frontera con el imperio persa; que asoló esta fundación, a pesar de ser admirador de Ciro, por sus frecuentes revueltas; que tomó a traición unos macizos rocosos muy bien fortificados, uno en Bactriane, el de Sisimitres, en el que Oxiartes tenía a su hija Roxana, y otro en Sogdiane, el del Oxo, que algunos llaman de Ariamaces 189 . Dicen que el de Sisimitres tiene una altura de quince estadios y un perímetro de ochenta, y que en su parte alta es tan llano y fértil que puede mantener a quinientos hombres, y que allí Alejandro recibió una excelente hospitalidad y se casó con Roxana, la hija de Oxiartes. La altura del macizo de Sogdiane dicen que es el doble. Parece que en estos lugares también destruyó la ciudad de los Bránquidas, a quienes Jerjes había establecido allí cuando le acompañaron voluntariamente huyendo de su tierra nativa después de haberle entregado a traición el dinero y los tesoros del dios de Dídima; y que Alejandro destruyó la ciudad por la repugnancia que le inspiraron el sacrilegio y la traición 190 .
5 Los ríos de Bactríane y Sogdiane
Aristóbulo dice que el río que fluye a través de la Sogdiane recibe el nombre de Politímeto, nombre que le pusieron los macedonios igual que pusieron otros muchos, unos nuevos y otros derivados de nombres existentes. Y dice que el río, regando la región a su paso, desemboca en una tierra yerma y arenosa, y que es absorbido completamente por la arena, como le ocurre también al Ario, el río que fluye a través del territorio de los arios. Dicen que cavando cerca del río Oco se encuentra una fuente de aceite, y es natural, pues si líquidos nitrosos, aluminosos, bituminosos y sulfurosos fluyen por la tierra, también podrán encontrarse líquidos oleosos; pero lo extraño causa admiración 191 . Unos dicen que el Oco fluye a través de la Bactriane, otros que bordeándola, unos que es un río distinto del Oxo hasta su desembocadura, más meridional que aquél, aunque ambos vierten sus aguas al mar en Hircania, y en cambio otros que son ríos diferentes en su nacimiento pero luego se unen en uno solo, el cauce del Oxo, que tiene en muchos puntos una anchura de seis e incluso siete estadios. El Yaxartes, sin embargo, es desde el principio hasta el final distinto del Oxo, y si bien mueren en el mismo mar, sus desembocaduras distan entre sí, según afirma Patrocles, unas ochenta parasangas 192 . Unos dicen que la parasanga persa tiene sesenta estadios, otros que treinta o cuarenta 193 . Cuando nosotros navegábamos por el Nilo río arriba, nos indicaban los schoînoi entre una ciudad y otra usando cada vez medidas diferentes, de forma que el mismo número de schoînoi representa en unos sitios una navegación más larga y en otros una más corta. Así fue establecido desde los orígenes y mantenido hasta ahora 194 .
6 Escitas y nómadas al este y norte de Sogdiane
〈La zona que está〉 según se va hacia el sol naciente desde Hircania hasta Sogdiane es bien conocida, pues los pueblos transtaurinos estuvieron primero bajo el poder de los persas y después de los macedonios y los partos; y los que están más allá de éstos en línea recta parece que son escitas a juzgar por su parecido con éstos, pero no ha habido expediciones contra ellos, al menos que nosotros sepamos, como tampoco contra los nómadas que están más al norte. Contra éstos intentó Alejandro mandar una expedición cuando estaba persiguiendo a Beso y a Espitamenes, pero como a Beso lo capturó vivo y a Espitamenes lo mataron los bárbaros cesó en su intento 195 . No está generalmente aceptado que algunas personas hayan ido navegando por la costa desde el Mar Índico hasta el Hircanio, pero Patrocles ha afirmado que es posible 196 .
7 Forma y distancias de Asia, especialmente del NE
Se dice también que el extremo del Tauro, al que llaman Ímeo y que toca con el Mar Índico, no sobresale nada hacia el este respecto a la India, ni tampoco queda más retrasado. Sin embargo, según se pasa al lado que el Tauro deja al norte, el mar va reduciendo cada vez más la longitud y la anchura de la tierra, de forma que la parte de Asia que ahora describimos, que va desde el Tauro hasta el océano que alimenta el mar Caspio, parece ir disminuyendo gradualmente hacia el este. La longitud mayor de esta parte, desde el mar de Hircania hasta la parte del océano que bordea al Ímeo, es de unos treinta mil estadios si se hace el camino a lo largo de la cadena del Tauro, la anchura, en cambio, es de menos de diez mil 197 . En efecto, ya se ha dicho que desde el Golfo Ísico hasta la parte oriental del mar que baña la India hay unos cuarenta mil estadios 198 , y hasta Iso desde el extremo más occidental en las Columnas, treinta mil más; la parte más recóndita del Golfo Ísico está poco más al este, o nada, que Ámiso, y la distancia desde Ámiso hasta la tierra hircania es de unos diez mil estadios en una línea paralela a la ya mencionada entre Iso y la India. Faltan entonces los treinta mil estadios correspondientes a la longitud mencionada para llegar al este de la parte de Asia que ahora describimos. Y siendo de nuevo la anchura mayor del mundo habitado de unos treinta mil estadios, como tiene forma de clámide, esta distancia se mediría muy cerca del meridiano trazado a través del Mar de Hircania y el Mar Pérsico, si en verdad la longitud de la Ecúmene es de setenta mil estadios; pues si desde Hircania hasta Artémita de Babilonia hay ocho mil estadios como dijo Apolodoro el de Artémita, y desde allí hasta la boca del mar persa otro tanto, y de nuevo lo mismo o poco menos hasta los lugares que están frente al extremo de Etiopía, quedará la distancia que hemos dicho para la anchura mencionada de la tierra conocida desde el interior del Mar de Hircania hasta la boca del Mar Pérsico 199 . Como esta porción de la tierra va disminuyendo gradualmente hacia las partes orientales, la forma se parecería a la de un cuchillo de cocinero, estando la cadena montañosa en línea recta y siendo considerada como el extremo del cuchillo, y la costa desde la boca del Mar Hircanio hasta el Támaro como el otro lado (del cuchillo), que termina en una línea redondeada y que va reduciéndose 200 .
8 Costumbres de los pueblos bárbaros en torno al Mar Caspio (dérbices, siginos, tápiros, caspios)
Hay que recordar también algunas de las historias maravillosas que van de boca en boca sobre los bárbaros de los confines, como por ejemplo sobre los que viven en torno al Cáucaso y el resto de la zona montañosa. De unos dicen que entre ellos era costumbre lo de los versos de Eurípides:
lamentarse por el recién nacido, por cuantos males le llegan, pero sacar de la casa al que muere y cesa en sus desgracias, alegrándose por él con palabras de triunfo 201 .
Y de otros cuentan que no matan ni a los peores criminales, sino que tan sólo los echan de sus fronteras junto con sus hijos, al contrario que los dérbices, que matan incluso por crímenes pequeños. Los dérbices veneran a Gea, y no sacrifican ni comen nada de sexo femenino. Matan a los que sobrepasan los setenta años, y los parientes más cercanos se comen los cadáveres; a las ancianas las estrangulan y luego las entierran. Pero a los que mueren antes de llegar a los setenta años no se los comen, sino que los entierran. Los siginos tienen en general costumbres persas y usan jacas pequeñas y peludas, incapaces de llevar un jinete, y a las que uncen a modo de cuadrigas; las conducen mujeres entrenadas desde la infancia, y la mejor conductora puede vivir con quien desee, igual que el hombre que es considerado el más varonil puede casarse con quien quiera 202 . Dicen que algunos pueblos se esfuerzan por aparentar que tienen una cabeza larguísima, inclinando incluso sus frentes hacia delante de forma que sobresalen respecto a los mentones 203 . Propia de los tápiros es la costumbre de que los hombres se vistan de negro y lleven el pelo largo, y que las mujeres se vistan de blanco y lleven el pelo corto. Viven entre los dérbices y los hircanios 204 . Los caspios abandonan fuera en el desierto a los que viven más de setenta años después de dejarlos morir de hambre y, observándolos desde lejos, si ven que los pájaros se los llevan fuera de sus lechos, se consideran felices, pero si lo hacen fieras o perros, menos felices, y si no se los lleva nadie, desafortunados 205 .
12. EL TAURO
1 El Cistauro
Puesto que el Tauro delimita la parte norte de Asia, a la que llaman cistáurica, he optado por hablar primero 〈de esta parte〉. A ella pertenecen también los pueblos que se encuentran completamente o en su mayor parte en las propias montañas del Tauro 206 . Todo lo que está más al este de las Puertas Caspias tiene una descripción muy simple debido a su aridez, y no habría diferencia entre incluirlo en un clima o en otro 207 . En cambio, toda la zona occidental proporciona abundante material para hablar sobre ella, de forma que conviene continuar por la zona que se encuentra justo al lado de las Puertas Caspias. Al oeste está Media, país grande y poderoso en tiempos, que se encuentra en el interior del Tauro. Éste está muy ramificado en esta parte y encierra grandes valles, como ocurre también en Armenia.
2 Extensión y componentes del Tauro
Esta cadena empieza en Caria y Licia, pero allí ni su superficie ni su altitud son dignas de mención, y no empieza a elevarse de verdad hasta la altura de las Quelidonias, unas islas que se encuentran al principio de la costa de Panfilia. Después, extendiéndose hacia el este, alberga los grandes valles de Cilicia y luego se desgajan de él por una parte el Ámano y por otra el Antitauro, en el que se asienta la Comana de la llamada alta Capadocia. El Antitauro muere en Cataonia, pero el Ámano avanza hasta el Éufrates y la Melitene, a la altura donde Comagene linda con Capadocia. Vienen seguidamente los montes que están pasado el Éufrates, en línea continua con los que acabamos de decir si exceptuamos la división que forma el río fluyendo entre ambas cadenas. Aquí ya el Tauro crece mucho en altura, superficie y ramificaciones, siendo la más meridional de éstas el Tauro propiamente dicho, que separa Armenia de Mesopotamia.
3 El Eufrates y el Tigris
De ahí fluyen los dos ríos que bordean Mesopotamia y que, aproximándose mucho uno a otro a la altura de Babilonia, desembocan en el mar de Persia: el Eufrates y el Tigris. No sólo es más largo el Eufrates, sino que además atraviesa más territorio por su cauce sinuoso. Tiene sus fuentes en la parte más nórdica del Tauro y fluye hacia el oeste a través de la Armenia llamada Mayor hasta la Menor, dejando ésta a la derecha y Acilisene a la izquierda. Después tuerce hacia el sur y en el giro toca las fronteras de Capadocia. Dejando éstas y las de Comagene a la derecha, y a la izquierda Acilisene y Sofene, que están en la Armenia Mayor, avanza hacia Siria y de nuevo hace otro giro para entrar en Babilonia y el Golfo Pérsico. El Tigris, lanzándose desde la parte sur de la misma cadena hacia Seleucia, casi toca al Eufrates y forma con éste Mesopotamia; después desemboca en el mismo golfo. Las fuentes del Eufrates y del Tigris distan entre sí unos dos mil quinientos estadios 208 .
4 Ramificaciones del Tauro
Desde el Tauro hacia el norte se han formado muchas ramificaciones, una de ellas es la del llamado Antitauro. Pues, en efecto, así se llama la cadena montañosa que cierra allí la Sofene, en un valle que se encuentra entre esta cadena y el Tauro. Más allá del Eufrates, a la altura de Armenia Menor y a continuación del Antitauro, se extiende hacia el norte una gran cadena montañosa y llena de ramificaciones. A una rama de ésta la llaman Pariadres, a otra los Montes Mósquicos, y a otras de otras formas 209 . Estos montes albergan toda Armenia hasta el territorio de los íberos y de los albanos. Otros montes se alzan a continuación hacia el este, los que están sobre el Mar Caspio y se extienden hasta Media, tanto la Media Atropatene como la Media Mayor, y a toda esta parte de la cadena montañosa la llaman Paracoatras, no sólo a la que se extiende hasta las Puertas Caspias sino también a la que está todavía más allá en la zona oriental lindando con Aria. Así se llaman las montañas que están en el norte, pero las que están en el sur, al otro lado del Eufrates, que se extienden desde Capadocia y Comagene hacia el este, se llaman en su parte inicial, que separa la Sofene y el resto de Armenia de Mesopotamia, el Tauro propiamente dicho, aunque algunos las llaman Montes Gordios 210 . Entre éstos está también el Masio, el monte que se alza sobre las ciudades de Nísibis y Tigranocerta 211 . Después la cadena se eleva bastante más y recibe el nombre de Nifates 212 . Y aquí en algún lugar de la vertiente sur de la región montañosa están las fuentes del Tigris. A continuación, extendiéndose la cresta montañosa cada vez más desde el Nifates, forma la cadena del Zagrio, que separa Media de Babilonia. Después del Zagrio, por detrás de Babilonia, se sucede la región montañosa de los elimeos y la de los paretacenos, y detrás de Media, la de los coseos 213 . En el centro están Media y Armenia con muchas montañas, muchas mesetas e igualmente llanuras y grandes valles, y son numerosas las tribus que habitan por allí, la mayor parte pequeñas, montañosas y dedicadas al pillaje. Así pues, situamos Media, a la que pertenecen también las Puertas Caspias, y Armenia en la zona cistáurica 214 .
5 Distinción entre tribus nórdicas y meridionales
Desde nuestro punto de vista entonces, estas tribus serían nórdicas, puesto que pertenecen a la zona cistáurica, pero Eratóstenes, que ha establecido la división entre partes meridionales y septentrionales según lo que él llama «esfrágides», denominando a unas boreales y a otras australes, muestra como límites entre ambas zonas climáticas las Puertas Caspias 215 . Naturalmente, las partes que están más al sur [extendiéndose hacia el este] 216 de las Puertas Caspias, serían meridionales, y entre ellas estarían Media y Armenia, y las que están más al norte serían nórdicas, siendo esto así con cualquier disposición que se establezca. Pero quizá Eratóstenes no cayera en la cuenta de que ninguna parte de Armenia ni de Media queda más allá del Tauro por el sur.
13. MEDIA
1 Las dos partes en que se divide Media
Media se divide en dos partes. A una la llaman Magna, y su capital es Ecbatana, gran ciudad que alberga además la sede real del Imperio Meda. Todavía hoy día siguen utilizando este palacio los partos, y los reyes pasan allí el verano, pues Media es muy fresca; el invierno lo pasan en la Seleucia sobre el Tigris, cerca de Babilonia 217 . La otra parte es la Media Atropatia 218 . Recibió el nombre del gobernante Atropates que impidió que ésta, que era una parte de la Media Magna, cayera también en manos de los macedonios. Además, cuando fue proclamado rey, estableció esta región como estado independiente, y la sucesión se mantiene hasta hoy en su descendencia, habiendo realizado sus descendientes bodas con los reyes de Armenia y Siria, y posteriormente con los de los partos 219 .
2 Características generales de Media Atropatia
Este país está situado al este de Armenia y de Matiane, al oeste de Media Magna y al norte de los dos últimos, y por el sur limita con los pueblos del extremo del mar de Hircania y del lago Mantiane 220 . Como dice Apolonides, no es un país pequeño en cuanto a su poder, al menos es capaz de proporcionar diez mil caballos y cuarenta mil soldados de infantería 221 . Tiene un lago, Espauta, donde surgen sales que se solidifican; producen irritación y son dolorosas, pero el aceite es un remedio para el dolor, y el agua dulce para los vestidos que se han resecado, si por ignorancia se han introducido en el lago para lavarlos 222 . Los medos tienen como poderosos vecinos a los armenios y a los partos, que a menudo les despojan de una parte de su territorio. Sin embargo, les hacen frente y recuperan lo que les han quitado, igual que recuperaron Simbace de los armenios una vez que éstos habían caído bajo la dominación romana, y ellos mismos han buscado la amistad del César, pero al mismo tiempo se muestran solícitos con los partos 223 .
3 Residencias reales y tribus de Media Atropatene
Su palacio de verano está construido en la llanura de Gázaca, 〈y el de invierno〉 en la ciudadela fortificade de Uera, la que asedió Antonio en la campaña contra los partos 224 . Uera dista dos mil cuatrocientos estadios del río Araxes, que separa Armenia de Atropatene, según afirma Delio el amigo de Antonio en su historia sobre la campaña de éste contra los partos, en la que participó también él como general 225 . Todas las regiones de este país son fértiles excepto la zona montañosa del norte, que es escabrosa y fría, lugar de asentamiento de los cadusios de las montañas, los amardos, tápiros, cirtios y otros pueblos semejantes de emigrantes y bandidos. En efecto, estas tribus están dispersas por los montes Zagro y Nifates, y tanto los cirtios y los mardos —pues también así se llaman los amardos— de Persia como los pueblos de Armenia que hasta ahora reciben el mismo nombre, tienen las mismas particularidades.
4 Los cadusios y la campaña de Antonio en Partia
Los cadusios son ligeramente inferiores a los albanos en número de soldados de infantería pero sus arqueros son los mejores, y en los lugares áridos luchan los soldados de infantería en vez de la caballería 226 . Lo que hizo a Antonio difícil la expedición no fue la naturaleza del terreno, sino su guía en los caminos, el rey de los armenios Artavasdes, a quien hizo su consejero y jefe del plan de guerra cuando éste conspiraba contra él. Ciertamente le castigó, pero demasiado tarde, cuando ya había sido causante de muchos males para los romanos, y no sólo él, sino también aquel otro guía que convirtió el camino que va desde Zeugma del Éufrates hasta los límites de la Atropatene en ocho mil estadios a través de montañas, zonas intransitables y rodeos, más del doble de lo que hay en línea recta 227 .
5 Magna Media y Ecbatana
La Magna Media dominó en la antigüedad toda Asia, después de disolver el imperio sirio 228 . Y más tarde, cuando en época de Astiages fue privada de tan gran poder por Ciro y los persas, conservó, sin embargo, buena parte de su antigua dignidad 229 . Ecbatana sirvió de residencia de invierno a los persas y también a los macedonios que derribaron a éstos y que dominan Siria, y aún hoy día proporciona a los reyes partos el mismo servicio y seguridad 230 .
6 Pueblos fronterizos con Magna Media
Limita por el este con Partia y los montes de los coseos, pueblo de bandidos que en otro tiempo proporcionaron a los elimeos trece mil arqueros cuando lucharon como aliados contra los susios y los babilonios 231 . Nearco afirma que son cuatro las tribus de bandidos, de las cuales los mardos eran vecinos de los persas, los uxios y los elimeos de los persas y de los susios, y los coseos de los medos, y dice que todas cobraban tributo a los reyes, y que los coseos incluso obtenían regalos cuando el rey, después de pasar el verano en Ecbatana, quería descender a Babilonia, pero que Alejandro terminó con tanta audacia atacándolos en el invierno 232 . Con estos pueblos limita pues Media Magna por el este, y también con los partos, que lindan con los persas, y son también ellos montañeses y bandidos. Por el norte limita con los cadusios y con las otras tribus que acabo de mencionar, que viven a orillas del mar de Hircania. Por el sur limita con Apoloniatis, a la que los antiguos llamaban Sitacene 233 , y con la cadena del Zagro, por donde se encuentra Masabátice, que pertenece a Media aunque algunos afirman que pertenece a Elimea 234 . Por el oeste limita con los atropeos y con algunas tribus armenias. También hay en Media ciudades griegas que son fundaciones de los macedonios, como Laodicea, Apamea la que está cerca de Ragas y la propia Ragas, fundación de Nicátor y a la que éste llamó Europo y los partos Arsacia; está unos quinientos estadios al sur de las Puertas Caspias, según afirma Apolodoro Artemiteno 235 .
7 Condiciones naturales
La mayor parte del país tiene gran altitud y es frío, y así son también las montañas que se alzan sobre Ecbatana y las que están en torno a Ragas y a las Puertas Caspias, y en general las zonas que se encuentran al norte desde allí hasta la Matiane y Armenia; en cambio, la región detrás de las Puertas Caspias, que ocupa terrenos bajos y valles, es muy fértil y rica en todo tipo de productos excepto aceitunas, que en los pocos lugares donde se dan son secas y sin aceite. También esta región tiene, como Armenia, tierras especialmente buenas para la cría de caballos, y hay una pradera llamada Hipóboto, que atraviesan los que viajan desde Persia y Babilonia a las Puertas Caspias, en la que dicen que había cincuenta mil yeguas en época de los persas, y que estas manadas eran de la realeza 236 . Y sobre los caballos neseos que usaban los reyes por ser los mejores y los más grandes, unos dicen que su casta procedía de aquí, otros que de Armenia. Tienen un aspecto muy peculiar, como los que hoy día se llaman párticos, en comparación con los caballos griegos y las otras razas que se encuentran en nuestro país. Incluso llamamos de forma especial «medo» al mejor forraje de caballos por ser particularmente abundante allí 237 . El país produce además laserpicio, del que procede el llamado «jugo médico», que en unos casos no es muy inferior al cirenaico y en otros es incluso superior, bien sea por las diferencias topográficas, bien porque la planta cambie según la especie, o bien incluso porque dependa de quienes extraigan el jugo y lo traten de forma que se conserve para su almacenaje y su uso 238 .
8 Tamaño del país e impuestos que pagaba
Éstas son las características de este país. Su tamaño es más o menos igual en anchura que en longitud. La anchura mayor de Media parece ser de cuatro mil cien estadios entre el paso sobre la cadena del Zagro, llamado Puerta Meda, hasta las Puertas Caspias a través de la Sigriane 239 . También lo transmitido sobre los impuestos concuerda con el tamaño y poder del país; pues si Capadocia tributaba anualmente a los persas mil quinientos caballos, dos mil mulas y cincuenta mil ovejas además del impuesto en plata, los medos pagaban casi el doble 240 .
9 Costumbres medas
La mayor parte de las costumbres de los medos son las mismas que las de los armenios por ser también los países semejantes. Sin embargo, dicen que fueron los medos los que las introdujeron entre los armenios y, todavía antes, entre los persas que los subyugaron y les sucedieron en el dominio de Asia. Así pues, la túnica que hoy día se llama persa, el entusiasmo por el tiro con arco y la hípica, y la solicitud, la fastuosidad y la veneración divina que hay en torno a los reyes por parte de sus súbditos les viene a los persas de los medos. La veracidad de esto resulta especialmente clara examinando su vestimenta, pues la tiára , la kítaris , el pîlos , los chitônes cheiridōtoí y los anaxyrídes son vestimentas naturales en lugares fríos y nórdicos, como los de Media, pero no en los meridionales 241 . Los persas tienen la mayor parte de sus asentamientos sobre el Mar de Eritrea, y están más al sur incluso que los babilonios y los susios, aunque tras la derrota de los medos añadieron a sus posesiones algunos de los territorios adyacentes a Media. Pero a los vencedores les parecieron tan venerables y tan apropiadas para la magnificencia real las costumbres de los vencidos que aceptaron vestirse con túnicas de mujer e ir cubiertos con vestidos en vez de ir desnudos o con poca ropa.
10 Mitos etiológicos
Algunos dicen que Medea les mostró esta vestimenta cuando fue reina del lugar con Jasón, porque iba cubierta hasta la altura de los ojos cuando tenía que salir en sustitución del rey, y que el recuerdo dejado por Jasón son los heroa «de Jasón», muy apreciados por los bárbaros (hay incluso un gran monte que se alza a la izquierda sobre las Puertas Caspias, llamado Jasonio), y el recuerdo dejado por Medea la forma de vestir y el nombre del país. Pero también dicen que Medeo, su hijo, la sucedió en el poder y dejó al país su propio nombre. Con esta interpretación concuerdan la existencia de Jasonia en Armenia, el nombre del país y otras muchas cosas sobre las que hablaremos 242 .
11 Los medos de la montaña
Otra costumbre meda, aunque no de todos los medos, sino sólo de los medos de las montañas, es el elegir como rey al más varonil 243 . Más general es la costumbre de que los reyes tengan muchas mujeres, pues esto ocurre en las tribus montañesas y en todas las demás, y no les está permitido tener menos de cinco 244 ; y dicen que de la misma manera las mujeres tienen en gran honor que sus maridos se casen con muchas, considerando una desgracia que sean menos de cinco.
A pesar de que Media en general es extremadamente fértil, las zonas montañosas del norte son pobres. Se alimentan de frutos de los árboles, hacen galletas con manzanas secas troceadas y pan con almendras asadas, extraen vino de algunas raíces, comen carne de animales salvajes y no crían animales domésticos.
Esto es lo que tenemos que decir de los medos, pues sobre las costumbres de toda Media en conjunto, como son las mismas que las de los persas debido a la dominación de éstos, hablaremos de ellas en la descripción de ese pueblo 245 .
14. ARMENIA
1 Límites de Armenia
La parte sur de Armenia tiene como parapeto al Tauro, que la separa de toda la región que se encuentra entre el Éufrates y el Tigris, a la que llaman Mesopotamia, mientras que la parte este linda con las dos Medias, la Magna y la Atropatene. Al norte están las montañas de Paracoatras que se yerguen sobre el Mar Caspio, el pueblo de los albanos y el de los íberos, y el Cáucaso que circunda estos pueblos y limita con los armenios y también con los Montes Mósquicos y los Cólquicos extendiéndose hasta el pueblo de los llamados tibaranos 246 . Éstos 247 son los pueblos que, junto con las cadenas montañosas del Pariadres y del Escidises, se extienden por el oeste hasta Armenia Parva y el valle del Éufrates, que separa Armenia de Capadocia y Comagene.
2 El Éufrates y otros ríos y montañas de Armenia
El Éufrates, que nace en la vertiente norte del Tauro, fluye primero hacia el oeste a través de Armenia, después gira hacia el sur y cruza el Tauro entre los armenios, los capadocios y los comagenos, y una vez que ha salido del Tauro y se encuentra en Siria, gira hacia el sol naciente de invierno llegando hasta Babilonia y formando junto con el Tigris Mesopotamia 248 . Ambos ríos mueren en el Golfo Pérsico.
Éstas son las regiones que rodean Armenia, casi todas montañosas y áridas excepto las pocas que dan a Media. Donde se reinicia el mencionado Tauro, en la región que queda separada de Comagene y Melitene por el Éufrates, se encuentra el Masio, cadena montañosa que se alza justo al sur de los migdones de Mesopotamia, donde está la ciudad de Nísibis 249 . Al norte, entre las cadenas del Masio y del Antitauro, se encuentra la Sofene. El Antitauro, que nace en el Éufrates y el Tauro, muere al este de Armenia, dividiendo la Sofene por la mitad y dejando al otro lado la Acilisene, que está situada entre este monte y el valle del Éufrates, antes de girar ésta hacia el sur. La sede real de la Sofene es Carcatiocerta 250 . Detrás de la cadena del Masio, pero mucho más hacia el este, en la Gordiene, está el monte Nifates 251 . Después viene el Abo, desde el que fluyen el Éufrates y el Araxes, el primero hacia el oeste y el segundo hacia el este, y luego está el monte Níbaro que se extiende hasta Media.
3 Recorrido del Araxes
Del Éufrates ya hemos dicho qué lugares recorre. El Araxes, que lleva sus aguas hacia el este hasta la Atropatene, gira hacia el oeste y hacia el norte y bordea primero Ázara y luego Artáxata, ambas ciudades de Armenia 252 ; después, pasando a través de la llanura Araxene, va a desembocar en el Mar Caspio.
4 Regiones de Armenia
En la propia Armenia hay muchas montañas y muchas mesetas en las que ni siquiera la viña se da fácilmente, pero hay muchos valles, algunos medianamente fértiles y otros muy fértiles, como la llanura de Araxene por la que atraviesa el río Araxes hasta el extremo de Albania para desembocar en el mar Caspio, o la Sacasene, que está a continuación, también ella limítrofe con Albania y el río Ciro, o como la Gogarene detrás de ésta 253 . Todo este país está en efecto repleto de frutos, árboles cultivados y árboles perennes, y produce además aceitunas. También está la Favene, que es un distrito de Armenia, la Comisene y la Orquistene, que proporciona la mayor parte de la caballería 254 . Corcene y Cambisene son las regiones más nórdicas y de mayores nevadas, pues lindan con los montes caucasios, con Iberia y con la Cólquide 255 . Dicen que allí, en los pasos de las montañas, son engullidas muchas veces por la nieve caravanas enteras debido a la caída de enormes nevadas; y que los viajeros llevan ante tales riesgos bastones que levantan hasta la superficie para poder respirar y para revelar su presencia a los que pasen por allí, de forma que puedan conseguir ayuda, ser desenterrados y salvarse. Y dicen que en la nieve se forman bloques huecos de hielo que recogen a modo de manto un agua muy buena, y también que en la nieve nacen seres vivos; Apolónides los llama gusanos y Teófanes larvas 256 . Dicen también que en estos bloques se guarda un agua muy buena que beben tras romper la cubierta de nieve. El nacimiento de los seres vivos lo comparan con el de los mosquitos que nacen de las chispas y las llamas que se producen en las minas 257 .
5 Engrandecimiento de Armenia por Artaxias y Zariadris
Los historiadores cuentan que Armenia, que al principio era un país pequeño, aumentó su tamaño gracias a Artaxias y Zariadris 258 . Éstos fueron primero generales de Antíoco el Grande, pero después, tras la derrota de aquél, reinaron el uno sobre Sofene, Anfisene, Odomántide y otras regiones 259 , y el otro sobre la región en torno a Artáxata, y agrandaron juntos el país apropiándose de partes de los pueblos circundantes: las regiones de Caspiane, Faunitis y Basoropeda se las quitaron a los medos 260 ; la región al pie del Pariadres, la Corcene y la Gogarene, que está al otro lado del río Ciro, a los íberos; la Carenitis y la Derxene, que forman frontera con Armenia Parva o son partes de ésta, a los cálibes y los mosinecos; la Acilisene y la región del Antitauro a los cataonios; y Tamonitis a los sirios 261 . Por eso todos hablan la misma lengua 262 .
6 Ciudades y fortalezas de Armenia
Las ciudades de Armenia son Artáxata, a la que también llaman Artaxiásata y que fue fundada por Aníbal para el rey Artaxias, y Árxata 263 . Ambas están a orillas del Araxes, pero Árxata en la frontera con Media Atropea y en cambio Artáxata, que está muy bien construida y es la sede real del país, junto a la llanura de Araxene. Se asienta sobre un codo del río que forma una península, de manera que el río protege la muralla todo alrededor excepto en el istmo, que a su vez está cercado por un foso y una empalizada. No muy lejos de la ciudad están las fortalezas de Babirsa y Olane, los tesoros de Tigranes y Artavasdes 264 . Pero había además otras fortalezas sobre el Éufrates; la de Artageras fue incitada al levantamiento por su comandante Ador, pero los generales de César la tomaron después de un largo asedio y destruyeron sus murallas 265 .
7 Ríos de Armenia
Hay muchos ríos en el país, los más conocidos son el Fasis y el Lico que desembocan en el mar Póntico (Eratóstenes coloca allí erróneamente al Termodonte en vez de al Lico) 266 , el Ciro y el Araxes que lo hacen en el Caspio, y el Éufrates y el Tigris en el Eritreo.
8 Lagos de Armenia. El Tigris y el Éufrates
También hay grandes lagos en Armenia, uno es el de Mantiane, que significa «azul» y que es, según dicen, el más grande de agua salada después del Meotis; se extiende hasta Atropatia y tiene también salinas 267 . Otro lago es el de Arsene, al que llaman Tonitis 268 ; contiene soda por lo que deshilacha y destroza la ropa, y su agua no es potable. El Tigris atraviesa este lago precipitándose desde la zona montañosa cercana al monte Nifates y preservando su corriente sin mezclarla con la del lago gracias a su velocidad, de la que le viene también el nombre, pues los medos llaman tigris a la flecha 269 . Además este río tiene peces de muchas clases, mientras que los del lago son de una sola especie. En el lugar más recóndito del lago cae el río en una gruta y avanza un largo trecho bajo tierra para salir de nuevo a la superficie en la región de Calónitis 270 ; desde allí ya empieza a descender hacia la ciudad de Opis y hacia la muralla llamada de Semíramis, dejando a su derecha a los gordieos y a toda Mesopotamia 271 . El Eufrates, por el contrario, deja este país a su izquierda. Después de aproximarse estos dos ríos uno a otro y formar Mesopotamia, continúan hasta el Golfo Pérsico, el uno a través de Seleucia y el otro a través de Babilonia, como ya he dicho en algún sitio de la parte contra Eratóstenes e Hiparco 272 .
9 Minas y cría de caballos
En la Hispiratis, en la región de Cambala, hay unas minas de oro 273 ; allí envió Alejandro a Menón con una tropa, pero los indígenas lo condujeron de vuelta 274 . Hay además otras minas, y especialmente las del llamado sándice, mineral al que también llaman «color armenio», similar al de la púrpura 275 . Tan bueno es este país en la cría de caballos, en nada inferior a Media, que los caballos neseos, los que usaban los reyes de Persia, también se crían allí; incluso el sátrapa de Armenia enviaba a Persia veinte mil potros cada año para las Mitríacas 276 . Artavasdes, cuando invadió Media con Antonio, le enseñó a éste, aparte del resto de la caballería, el cuerpo especial de seis mil caballos con armadura completa dispuesto en orden de batalla 277 . No sólo los medos y los armenios se han aficionado a esta caballería, sino también los albanos, pues también ellos usan caballos con armadura completa 278 .
10 Manifestación de la riqueza armenia en sus tributos
De la riqueza y el poder del país no es indicio pequeño el hecho de que cuando Pompeyo impuso a Tigranes, el padre de Artavasdes, un tributo de seis mil talentos de plata, éste lo distribuyó al momento entre las fuerzas romanas, dando a cada soldado cincuenta dracmas, a cada centurión mil dracmas y a cada comandante de caballería y a cada tribuno militar un talento 279 .
11 Dimensiones del país
Teófanes da las siguientes dimensiones del país: una anchura de cien schoinoi y una longitud del doble, estableciendo el schoînos en cuarenta estadios, pero estableció unas dimensiones exageradamente altas. Se acerca más a la verdad establecer como longitud lo que aquél dio como (anchura), y como anchura la mitad o un poco más de lo que da él 280 .
Así son la naturaleza y el poder de Armenia.
12 Mito que relaciona Armenia con Tesalia
Hay una antigua leyenda sobre este pueblo que dice lo siguiente: Ármeno de Armenio, ciudad tesalia situada entre Feras y Larisa en el lago Bebe, como ya dije 281 , participó en la expedición de Jasón a Armenia; Círsilo el farsalio y Medio el lariseo, que habían formado parte de la expedición de Alejandro, dicen que Ármeno dio el nombre a Armenia, y que de los que iban con él, unos habitaron la Acilisene que antes estaba en manos de los sofenos, y otros se habían asentado en la Sispiritis extendiéndose hasta la Calacene y la Adiabene, fuera ya de las fronteras de Armenia 282 . Incluso dicen que la vestimenta armenia es «tesalia», por ejemplo las largas túnicas que llaman «tesalias» en las tragedias y que se ciñen en el pecho, y las ephaptídes como las que usaban los actores trágicos imitando a los tesalios, pues necesitaban algún adorno adicional de este tipo y los tesalios, que llevaban túnicas especialmente largas como es natural, pues eran los más nórdicos de los griegos y vivían en las zonas más frías, proporcionaron el objeto de imitación más adecuado al vestuario de los actores en sus obras de ficción 283 . Y dicen que también su aficción por la hípica, igual que la de los medos, es tesalia 284 . La expedición de Jasón la atestiguan también los Jasonia, algunos de los cuales destruyeron los dinastas locales, de la misma forma que Parmenión destruyó su templo en Abdera 285 .
13 Mito etiológico sobre el río Araxes
Se cree que Ármeno y sus acompañantes dieron al Araxes el nombre del Peneo por su parecido con éste, pues éste también se llamaba Araxes porque había arrancado la Osa del Olimpo desgarrando el valle del Tempe 286 ; y dicen que antiguamente el río de Armenia se había ensanchado al bajar desde las montañas y al no tener salida se había convertido en un lago en las llanuras que estaban debajo, y que Jasón, imitando el caso del Tempe, hizo una brecha por la que se precipita hoy día el agua en el mar Caspio, quedándose así al descubierto la llanura de Araxene a través de la cual fluye el río hasta su catarata. La historia que se cuenta sobre el río Araxes tiene algo de verosímil; la de Heródoto, en cambio, nada en absoluto, pues dice que este río, fluyendo desde el país de los matienos, se desgaja en cuarenta ríos y sapara a los escitas de los bactrianos; y Calístenes le sigue 287 .
14 Pueblos cercanos a Armenia
De un grupo de los enianes se dice que unos viven en Uitia y otros más allá de los armenios, detrás de las cadenas del Abo y del Níbaro. Éstas forman parte del Tauro; la del Abo está cerca del camino que lleva a Ecbatana por el templo de Báride 288 . Y dicen también que algunos de los tracios, los llamados saraparas, es decir «decapitadores», viven al otro lado de Armenia, cerca de los guranios y los medos, y que son hombres feroces y rebeldes, montañeses que se dedican a decapitar y arrancar cueros cabelludos, pues esto es lo que significa el nombre de saraparas 289 . Ya he hablado sobre Media en la descripción de los medos, y por todo lo dicho parece que los medos y los armenios están de alguna manera relacionados con los tesalios y los descendientes de Jasón y Medea 290 .
15 Historia de Armenia desde los persas
Ésta es la historia antigua. La posterior a ésta y que corresponde a la época de los persas pasando por los acontecimientos siguientes hasta nuestros días conviene contarla resumida de esta manera: que los persas y los macedonios se apoderaron de Armenia, y después lo hicieron los que dominaban Siria y Media; y el último fue Orontes el descendiente de Hidarnes, uno de los siete persas 291 . Después fue dividida en dos partes por Artaxias y Zariadris, los generales de Antíoco el Grande que estaba luchando contra los romanos; detentaron el poder por designación del rey, pero cuando éste fue derrotado se pasaron a los romanos y se establecieron como autónomos siendo nombrados reyes 292 . Descendiente de Artaxias fue Tigranes, que dominó la Armenia propiamente dicha. Ésta lindaba con Media, los albanos y los íberos hasta la Cólquide y la Capadocia junto al Euxino; y descendiente de Zariadres fue el sofeno Ársaces que poseía las partes meridionales, especialmente las del oeste 293 . Pero éste fue derrotado por Tigranes, que se estableció como señor de todo. Tigranes por su parte sufrió diversos cambios de fortuna. Primero fue retenido por los partos como rehén, después consiguió que lo dejaran volver a su tierra porque recibieron un rescate consistente en setenta valles en Armenia 294 . Pero habiendo acrecentado su poder, no sólo recuperó estas regiones sino que además asoló el país de los partos por las regiones de Nino y Arbela. Fueron súbditos suyos los pueblos atropateno y gordieo, y con ellos el resto de Mesopotamia, y todavía se apoderó, descendiendo por el Éufrates, de Siria propiamente dicha y de Fenicia. Tras acrecentar de tal forma su poder fundó una ciudad cerca de Nísibis, entre esta ciudad y Zeugma del Éufrates, y la llamó Tigranocerta, llevando allí hombres de doce ciudades griegas devastadas por él. Pero Lúculo, el que había luchado contra Mitrídates, se le adelantó y liberó a los habitantes para que volvieran a sus respectivos países, y luego atacó y derribó la ciudad, que estaba a medio construir, dejando tras de sí una pequeña aldea y expulsando además a Tigranes de Siria y de Fenicia 295 . Artavasdes, el sucesor de éste, fue afortunado mientras duró su amistad con los romanos, pero cuando entregó a Antonio mediante traición a los partos en la guerra contra éstos, pagó su castigo, pues Antonio lo condujo a Alejandría, lo llevó en procesión con cadenas por la ciudad y luego lo encarceló durante un tiempo. Fue muerto en cuanto comenzó la guerra actia 296 . Después de él hubo muchos reyes bajo la soberanía de Augusto y los romanos, y hoy día continúa ese mismo sistema 297 .
16 Costumbres religiosas de los armenios
Los medos y los armenios han mantenido las mismas costumbres religiosas que los persas, aunque en las concernientes a la diosa Anaítis destacan especialmente los armenios, que le construyeron templos en diversos lugares, sobre todo en la Acilisene 298 . Allí le dedican esclavos y esclavas. Y esto no resulta extraño, pues incluso los hombres más ilustres de este pueblo consagran a sus hijas vírgenes, y es costumbre que una vez que han sido prostituidas durante largo tiempo en el templo de la diosa sean entregadas en matrimonio, sin que nadie considere indigno convivir con una mujer en estas circunstancias. Lo mismo cuenta Heródoto hablando de Lidia, pues dice que todas se prostituyen 299 . Y con tan buen talante disponen de sus amantes que incluso les proporcionan una acogida hospitalaria y les entregan muchas veces más regalos de los que reciben, como que están sustentadas por familias ricas. Pero no reciben a cualquier extranjero, sino principalmente a los de un rango similar al suyo.
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1 La identificación de los lugares antiguos con los actuales se encuentra en el índice de topónimos y étnicos. Sólo cuando dicha identificación es problemática se tratará la cuestión en una nota a pie de página. Las equivalencias de estadios y kilómetros pueden verse en las págs. 49-51.
2 Se refiere a la división de la tierra que hace ERATÓSTENES de Cirene (ca . 285-194 a. C.) en el tercer libro de su Geografía (BERGER , Fr. III A 2, 12, 1-14, 12) en dos partes mediante una línea que va de las columnas de Hércules a las montañas que limitan con el flanco septentrional de la India, división que el propio Estrabón recoge en II 1, 1 (en general sobre cuestiones geográficas que atañen a toda Asia, crítica a las fuentes etc. v. ESTR ., II 1, 1-39). Sobre Eratóstenes, cf. introducción, pág. 15, y sobre la delimitación de Asia, págs. 8 ss.
3 Literalmente Estrabón llama a una parte «de dentro del Tauro» (la cistáurica) y a la otra «de fuera del Tauro». Esta terminología es la que suele utilizar con el sentido de al norte y al sur respectivamente y que traducimos por «cistáurica» y «transtáurica».
4 Cf. II 1, 1-39, esp. 3, donde señala que la anchura del Tauro coincide con la distancia entre el Golfo de Iso y el Mar Póntico. La Perea Rodia es la costa en el continente que se encuentra justo enfrente de la isla de Rodas y pertenece a ésta.
5 Libia es el nombre utilizado por los giegos para referirse a África. Sobre la importancia de la hidrografía como delimitador geográfico, ya en las primeras descripciones, y de la orografía desde época helenística, v. F. PRONTERA , «Notas sobre Iberia en la Geografía de Estrabón», en G. CRUZ ANDREOTTI (ed.), Estrabón e Iberia , Málaga, 1999, págs. 27-29. Cf. ESTR ., II 5, 17 y 18.
6 Se refiere al Bósforo Cimérico.
7 El mar Caspio era considerado una especie de golfo del Océano. Cf. ESTR ., XI 6, 1 con nota.
8 CLITARCO (FGrHist . 137, F. 13 para este pasaje) fue un historiador de Alejandro Magno que escribió en torno al 310 a. C., después de la muerte de éste. Su obra, de carácter novelesco, sentó los cimientos de la «Vulgata» según algunos autores. La actitud de Estrabón respecto a los historiadores de Alejandro es casi siempre crítica e incluso despreciativa. En este caso su crítica parece, sin embargo, justificada pues, como dice Jacoby en el comentario a este fragmento, Alejandro sólo conocía el istmo de oídas, y la reducción del mismo es obra de la geografía panegírica (cf. POLICLETO , FGrHist . 128 F 7), aunque la misma tradición refleja el De Mundo (393b25: el estrechísimo istmo) y todavía en época romana se infravaloraba su tamaño. La distancia real del Ciro a la costa de la Cólquide es de más de 650 Km. Como señala KIDD (Posidonius II, pág. 739) en su comentario al fr. 206, la longitud dada por Estrabón para el istmo podría estar tomada de Patrocles, que exploró el Caspio hacia el 285 a. C. y fue una fuente fiable de Eratóstenes y Estrabón (cf. XI 7, 1-3).
9 POSIDONIO , FGrHist . 87 F 101 (= 206 EDELSTEIN -KIDD ). Sobre Posidonio v. la introducción, pág. 15 ss. Pelusio (actual Tell-el-Faruma) está a pocos kilómetros al este del delta del Nilo, en la península del Sinaí. El paralelo con el istmo de Suez podría deberse a que ambos istmos son considerados límites entre continentes (cf. ESTR ., XVII 1, 21).
10 Pompeyo, que en virtud de la Lex Gabinia había sido enviado por el Senado en el 67 a. C. a limpiar el Mediterráneo de la piratería y tras su éxito se le habían otorgado, en virtud de la Lex Manilia , grandes poderes para la organización de Asia Menor, puso en fuga a Mitrídates del Ponto en el 66 apoderándose de este reino, hizo luego una expedición contra Armenia en el 66-65 a. C., convirtiendo ésta, con límites reducidos, en reino cliente de Roma y cediendo parte de la misma a Capadocia, y en el 65-64 llevó a cabo una expedición a las tierras septentrionales, luchando contra íberos y albanos, a la que alude aquí Estrabón. Sin embargo, según PLUTARCO (Pomp . 36), Pompeyo no llegó al mar Caspio, pues debido a la cantidad de serpientes venenosas tuvo que retroceder cuando sólo le faltaban tres días de viaje. Para la lucha contra íberos y albanos cf. PLU ., Pomp . 34-35.
11 La interpretación más probable del «sobre él» es que «él» se refiera a Pompeyo. Sin embargo no se conoce ninguna biografía suya escrita por Posidonio. Para las distintas interpretaciones, v. el comentario de JACOBY a FGrHist . 87, pág. 156-157 y el de KIDD , Posidonius , fr. 206, pág. 741 s. y fr. 79, pág. 331 s., donde se recoge la interpretación de Aly, que identifica «él» con «Océano», mencionado al final del párrafo anterior y referido aquí a la obra de POSIDONIO , Sobre el Océano . Rodas le sirvió a Pompeyo de base de operaciones en su lucha contra los piratas. En la isla era entonces maestro Posidonio. Sobre las palabras de Posidonio a Pompeyo, que son una cita de las de Peleo a Aquiles en Il . XI 784, LASSERRE (Strabon XI , pág. 41, n. 5) señala que con ellas Posidonio compara a Pompeyo con Aquiles y a la vez con otro émulo de Aquiles, Alejandro. El pasaje está tomado, según este autor, de Teófanes o del propio Posidonio. Mitrídates VI Eupátor es el rey que llevó las fronteras del Ponto más lejos, enfrentándose con diversos pueblos anatolios y sobre todo con los romanos, con los que sostuvo las llamadas guerras mitridáticas (89-63 a. C.).
12 Sobre la importancia de la relación entre la historia y la verdad cf. ESTR ., XI 5, 3.
13 Es decir, el istmo comprendido entre el mar Euxino y el Hircanio o Caspio, mencionado en § 5.
14 La descripción de las partes transtáuricas es la que hace en los libros XV-XVII. Una descripción general de Asia se encuentra en II 5, 31-32. Cf. introducción, págs. 7-9.
15 Para este orden, cf. XI 2, 14, donde ESTRABÓN cita a los historiadores de las guerras mitridáticas. Sin embargo no es éste el que sigue en la descripción. Cf. LASSERRE (Strabon XI , pág. 43, nota 1), que considera a Posidonio la fuente probable. Sobre estos pueblos, cf. las notas correspondientes a lo largo del capítulo. Sobre los macropogones, que no vuelven a aparecer, no se sabe nada (el nombre significa «de largas barbas»).
16 Cf. VII 4, 5, y XI 1,1.
17 FGrHist . 188, F. 3. Teófanes acompañó a Pompeyo y escribió sobre sus campañas en Oriente. Cf. introducción, pág. 19
18 Estrabón usa el término klíma para referirse a una franja de latitud en la que la luz del día tenía la misma duración. Cf. D. R. DICKS , «The klimata in Greek Geography», Class. Quat . 49 (1955), 248-255. Sobre el Tanais en la Antigüedad, v. MOURAVIEV , Mathesis , 1991, págs. 115-175. Cf. PRONTERA ,«Sobre la delimitación…», págs. 87-88 y n. 19: AVIENO (861) y AMIANO MARCEL .(XXII 8, 7) están entre los autores que afirman que el río nace en el Cáucaso. Estrabón, entre los «autores más expertos» (II 4, 6, donde critica un poco más por extenso las teorías que menciona aquí) incluye a Hecateo, Heródoto y Eudoxo, que ya hacían fluir al Tanais desde el norte. La localización mucho más al este del río es propia de los historiadores de Alejandro y a esa localización alude ESTRABÓN en XI 7, 4 citando a Policleto de Larisa, que debió participar en la expedición de Alejandro e identificó el curso superior del Tanais con el Yaxartes, identificando también el Mar Caspio con el lago Meotis. Esta concepción de Policleto, que se entendió como típica de las falsificaciones de los historiadores de Alejandro, está muy relacionada, sin embargo, con la aristotélica.
19 Tanais (actual Nedvigovka) fue fundada por los milesios en el 328-7 a. C. y permaneció como ciudad independiente que dominaba sobre las tribus meotas de alrededor. En época de los reyes del Bósforo Fáfnaces y Asandro (63-37 a. C.) fue dependiente del reino bosforano, pero se sublevó en época de Polemón y fue destruida. Surgió una nueva Tanais. Sobre el rey Polemón I del Ponto, cf. ESTR . XI 2, 11, y XII 3, 29. Fue establecido por Antonio en el 37-36 a. C. como rey del nuevo reino del Ponto creado en el 39. DION CASIO (XLIX 33, 1 s.) cuenta que capturado por los medos en la guerra parta facilitó la alianza entre Antonio y Artavasdes de Media (36 a. C.) por lo que recibió Armenia Parva (hasta el 30). Augusto lo convirtió en rey del Bósforo cimerio en el 14 y murió a manos de tribus rebeldes en el 8/7 a. C. Según LASSERRE (Strabon XI , pág. 44, n. 4) que se basa en XI 2, 11 y XII 3, 29, la sublevación de Tanais debió ocurrir poco antes de su muerte.
20 Alopecia es mencionada por PLINIO (Hist. Nat . IV 87), PTOLOMEO (III 5, 16: también llamada isla de Tanais, en la desembocadura del tanais) y ESTÉF . BIZ . (s. v. «Táurice», también llamada «Meotis»). Para los distintos intentos de identificación v. LASSERRE , Strabon XI , pág. 146 s.v. HIND (Bosporan …, pág. 479) cree que podría ser el antiguo lugar de comercio situado en el delta del Don, en el sitio antiguo de Yelizavetovskoye, y destruido ya en el 250 a. C.
21 Esta descripción de Estrabón, en la que se refiere a la desembocadura de los dos ríos Rombites, el propio nombre del río (rhómbos significa rodaballo) y el hallazgo de restos de pescados demuestran la importancia pesquera de estos dos ríos. Cf. N. V. ANFIMOV , «La pêche chez les Méotes», Probl. Arch. Ethnogr . 2 (1983), 117-124. D. BRAUND (Barrington Atl. , pág. 1202) identifica el Rombites Menor con el actual Kirpili en vez de con el Beysug.
22 Los meotas son un conjunto de tribus diversas, entre ellas los sindos, toretas, dandarios, tarpetas y otros que se extendían por la costa este del lago y sobre los que vuelve a hablar ESTRABÓN en XI 2, 11.
23 Los cimerios eran un pueblo nómada posiblemente de origen iranio, de cuya existencia tenemos noticia entre los ss. VIII-VII a. C. Procedentes de la zona transcaucásica atacaron el reino lidio, tomando Sardes en el 644 a. C., e invadieron con su rey Lígdamis las ciudades eolias y jonias de la costa minorasiática. Fueron derrotados por Aliates el rey lidio a fines del s. VII -comienzos del VI a. C. Cf. HERÓD ., IV 11-12 y ESTR ., I 3, 21. Estrabón sigue aquí la tradición griega sobre la invasión de los cimerios por los escitas que aparece ya en Heródoto. Actualmente hay opiniones diversas sobre si verdaderamente los escitas invadieron a los cimerios o si se trataba de pueblos que ocuparon zonas diferentes en épocas distintas. Para un breve estado de la cuestión, v. W. W. HAW -J. WELLS , A Commentary on Herodotus II, Oxford, N. York, 1991 (1912), págs. 60-62. Cf. A. IVANCIK , Les cimmériens au Proche-Orient , 1993. Los griegos debieron de navegar por el Mar Negro por primera vez en la segunda mitad del s. VIII a. C. pero durante parte del VII debieron de mantenerse alejados de los cimerios. Los principales navegantes por la zona, una vez que pasó el peligro cimerio, fueron los milesios, al principio como comerciantes y a partir del s. VI a. C. como colonizadores. Fundaron Panticapeo, actual Kerch (cf. PLIN ., Hist. Nat . IV 86), Cepos (cf. ESCIMN ., 899) y quizá Hermonasa, y también fueron fundaciones griegas en la zona Quersoneso, Teodosia, Fanagoria y Tanais. En realidad fueron posiblemente los griegos los que introdujeron la toponimia cimeria en el Bósforo relacionando tumbas y otros restos con los cimerios que, según ellos creían, habían ocupado la costa oriental del Ponto Euxino en un pasado no muy lejano. ATENEO (XII 26), siguiendo a Éforo, dice que los milesios llenaron el Mar Negro de ciudades famosas echando a los escitas. En realidad parece que los sitios del Bósforo ocupados por los milesios habían sido abandonados a mediados del s. VII a. C. Sobre la colonización del Bósforo v. HIND , Bosporan …, págs. 481-488: G. A. KOSHELENKO , V. D. KUZNETSOV , «Greek Colonisation…», págs. 249-263.
24 El culto de Aquiles había sido propagado por los milesios por todo el Ponto Euxino respondiendo a una versión del mito de este héroe troyano según la cual, una vez muerto, Tetis se llevó su cuerpo a la desembocadura del Danubio, a la isla Blanca (Leuce) donde el héroe llevaba una vida extraña de la que los marineros percibían cosas y por la que fue adorado en el Ponto Euxino. ESTRABÓN (VII 3, 16) dice que la isla de Leuce está consagrada a Aquiles. Cf. H. HOMMEL , Der Gott Achilleus , Heidelberg, 1980. El Aquileo era considerado el punto más occidental de Asia (v. Periplo Pont. Eux ., 69).
25 ESTRABÓN retoma aquí la descripción de la costa este del Bósforo. Sátiro I fue arconte del reino del Bósforo (cf. n. 29) en la época de mayor esplendor de este reino, desde el 433-2 a. C. hasta el 389-388. Murió en la toma de Teodosia, en la guerra que entabló contra él el rey de los ixomates. Una de las características de su reinado, importante por lo que implica para el conocimiento griego del Bósforo y para la transmisión de dicho conocimiento, es el incremento de las relaciones del Bósforo con Atenas. Para el emplazamiento exacto de la tumba de Sátiro I, v. LASSERRE , Strabon XI , pág.135, nota 5 a pág. 46.
26 Cf. HERÓD ., IV 28.
27 El río Hípanis es el actual Kuban. Debía de desembocar en el Mar de Azov a pesar de lo que dice Estrabón (v. G. H. KOSHELENKO -V. D. KUZNETSOV , en TSETSKHLADZE (ed.), «Greek Colonisation…», pág. 251; sobre los cambios geográficos ocurridos en la zona desde la Antigüedad, págs. 251-252). El otro Hípanis (Bug) desemboca junto al Borístenes, ambos muy cerca de Olbia en la costa norte del Mar Negro.
28 Los sindos son una tribu de los meotas que habitó la península de Tamán y la costa vecina del mar Negro. Desde el s. IV a. C. fueron súbditos del reino bosforano.
29 Además de Fanagoria (cf. al comienzo del parágrafo) Cf. ESTR ., VII 4, 3-8, sobre el Bósforo Cimérico europeo. El reino del Bósforo se crea en torno a las ciudades griegas del Bósforo cimérico, que hacia el 480 a. C. fueron unidas por los arcontes hereditarios de Panticapeo, pertenecientes a la familia aristocrática milesia de los arqueanáctidas, poniendo fin a las incursiones bárbaras y organizando el comercio del trigo. En el 438 a. C., con Espartoco I, toman el poder los espartócidas, posiblemente indígenas de origen tracio muy helenizados, que agrandan las fronteras y se adjudican el título de arcontes del Bósforo (pronto arcontes del Bósforo y Teodosia, y en algunos casos arcontes del Bósforo y reyes de las tribus de los sindos, tauros y dándaros, a juzgar por las inscripciones). En la segunda mitad del s. III comienza la decadencia del reino, y finalmente el peligro escita hace a Perisades renunciar al trono en favor de Mitrídates VI del Ponto. Éste, solicitado por el reino del Bósforo como aliado contra las incursiones, mandó una expedición dirigida por Diofanto de Sinope en el 111-09 a. C., que puso al Bósforo bajo el dominio póntico hasta el 65 a. C. Cuando el Ponto pasa a formar parte de Roma, el Bósforo alcanza su independencia de nuevo, aunque como reino cliente, disfrutando de un segundo período con una larga dinastía, desde ca . 10 d. C. hasta el 336-7 d. C. Para las fuentes literarias antiguas sobre la historia del reino del Bósforo v. HIND , Bosporan …, págs. 479-481. Sobre el reino del Bósforo en general, MOSSÉ en WILL -MOSSÉ - GOUKOWSKY , Le Monde Grec et l’Orient , París, 1975, págs. 76-79, sobre este reino en la descripción de Estrabón, F. BOSI , en G. MADDOLI (ed.), Strabone …, págs. 171-188.
30 Apatáō significa «engañar». Apaturia es una epíclesis de Afrodita, sobre todo de la Urania, como protectora de las Apaturias (las famosas fiestas jónico-áticas que desde antiguo se celebraban en el Ática) que aparece en los asentamientos jonios del Bósforo cimérico. Está atestiguada en Síndice, Fanagoria y en un asentamiento griego cerca del río Kuban. La relación de la diosa con Heracles en la leyenda que transmite Estrabón se explica por la existencia de un culto a este dios en la zona, atestiguado por monedas e inscripciones; v. JESSEN , RealEnz . I 2 (1894), cols. 2671-2; S. R. TOKHTASJEV , «A Bosporan Legend on Aphrodite Apatouros», Vest. Drev. Ist . 164 (1983), 111-117, id., «Apaturum, a History of the Bosporan shrine of Aphrodite Urania», Vest. Drev. Ist . 177 (1986), 138-145.
31 Los dandarios ocupaban la ribera derecha del río Hípanis (cf. más adelante). Los toretas se encuentran entre los cercetas y los aqueos según ESCIL . CARIAND . (Per . 74), que menciona además una ciudad y puerto griegos de nombre Tórico. Los tarpites aparecen junto con los toretas como limítrofes de los sindos en B. LATYSCHEV , Inscriptiones antiquae orae sept. Ponti Euxini (= IPE ) II 36 (V. STRUVE , Corpus Inscriptionum Regni Bosporani [= CIRB ] 40). Los doscos son mencionados junto a los sindos, los meotas y los tateos en IPE II 347 (CIRB 972) por lo que seguramente también se encuentran en la ribera del Hípanis, al este del mar de Azov. No localizados, pero sin duda asentados por la misma zona, están los agros, arrecos obidiacenos y sitacenos.
32 Cf. § 3 con n. 19.
33 Los que dominan el emporio del Tanais son los nómadas (cf. § 2).
34 Fárnaces II, hijo de Mitrídates VI del Ponto, era administrador de su padre en el reino del Bósforo, pero en el 63 a. C . se levantó contra él llevándole al suicidio y consiguiendo que Pompeyo le nombrara rey del Bósforo (cf. APIANO , Mitr . 110 s., 113). En el 48 a. C. fue derrotado por César junto a Zela cuando intentaba hacerse también con el reino del Ponto, y a su vuelta al Bósforo fue derrotado y muerto por Asandro, el administrador, que fue rey a su vez hasta el 37 a. C. Fárnaces subyugó todas las tribus entre el Hípanis (Kuban) y el Tanais (Don), y las ciudades de Tanais y Fanagoria nombrándose Gran Rey. Sobre las campañas de Pompeyo y César, v. APIANO , Mitr . 120.
35 Sobre los aqueos y los heníocos, dos pueblos ligados a leyendas míticas sobre sus orígenes, famosos por su carácter salvaje y ya conocidos por los etnógrafos y mitógrafos griegos desde el s. VI a. C., y sobre el tópos retórico que se crea en torno a ellos, cf. D . Asheri, «Achaeans and Heniochi», en TSETSKHLDZE (ed.), Greek Colonisation … págs. 265-285.
36 Que los aqueos se dedicaban a la piratería lo decía ya ARISTÓTELES (Pol ., 1338b20). Al hablar de agitaciones en el Ponto en época de Vespasiano, TÁCITO (Hist ., III 47) cuenta cómo los bárbaros se paseaban provocativamente en barcos que llamaban camaras y los describe como naves de vientre ancho, costados estrechos, sin trabas de bronce o hierro y cuya altura aumentaban con tablas hasta formar una especie de cubierta. Cf. TOD , Hermathena 59 (1942), 47-93; BRAUND , Georgia… , págs. 52 s.
37 Con las expediciones micénicas y, sobre todo, las dos etapas de colonizaciones milesias en los ss. VIII y VII a. C ., en la Propóntide y la costa sur del Ponto Euxino se encontró un espacio geográfico real adecuado para el viaje de los argonautas a un mítico reino del sol, y las ciudades de la zona lo aprovecharon en época helenística e imperial para relacionarse con un pasado legendario griego (cf. R. DION , Aspects politiques e la géographie antique , París 1977, págs. 43-64). La etimología que establece ESTRABÓN de la Acaya del Ponto sigue una tradición que remonta a FERÉCIDES (FGrHist . 3 F 147), ESCIMNO (886 s.) y reaparece en APIANO (Mitr ., 102), y que atribuyó a este pueblo de la costa oriental del Ponto Euxino un origen griego valiéndose de la similitud fonética de su nombre con el de la Acaya griega. Los Dioscuros (Cástor y Pólux, hermanos de Helena e hijos de Leda y Tindáreo el primero y de Leda y Zeus el segundo) también participan en la expedición de Jasón en todas las versiones del mito. Hēníochoi significa aurigas, de donde la etimología. Cf. CÁRAX , FGrHist . 103 F 36; PLIN ., Hist. Nat . VI 16; TROG ., en JUST ., XLII 3, 3.
38 Toda esta zona al este del Mar Negro pasó a ser del dominio romano tras la muerte de Mitrídates y las campañas de Pompeyo, pero muy pronto los romanos se despreocuparon de ella por estar enfrentados a otros problemas (con los partos, guerras civiles etc.).
39 El título de skēptoûchos (el que lleva cetro) es seguramente una huella de la influencia persa, ya que las skeptouchíai eran divisiones de la administración imperial de los persas, regidas por oficiales afines al rey. Cf. XI 2, 18, donde ESTRABÓN habla de nuevo de las skēptouchíai , en este caso de los colcos.
40 Se refiere a cuando Pompeyo invadió el Ponto en el 66 (cf. XII 3, 1), obligando a Mitrídates Eupátor (rey del Ponto entre el 120 y el 63 a. C.) a huir siguiendo la costa del Euxino hasta Panticapeo, donde murió (cf. XII 3, 28). Según APIANO (Mitr . 101) llegó hasta Dioscuríade.
41 Síndico-Limen (el «puerto síndico») lo identifica HIND con Gorgipia (en Arch. Rep . 39 [1992-93], 108; cf. BOSI , en G. MADDOLI [ed.], Strabone …, pág. 81). Bata (Novorossiysk) no está exactamente en frente de Sinope sino más al este. Criu-Metopon (Frente del Cordero) se encuentra en el extremo sur del Quersoneso Táurico. Carambis es el promontorio de Kerembe en la costa sur del Mar Negro.
42 Sobre Artemidoro v. introducción, pág. 18. Las distancias dadas por Estrabón no corresponden a las reales ni identificando el puerto síndico con Gorgipia ni haciéndolo con la boca actual del puerto de Kisiktash. En el primer caso habría 70 Km desde Corocondame y 74 del puerto a Bata, en el segundo, 21 Km en el primer trecho (cf. LASSERRE , Strabon XI , pág. 52, n. 2, que atribuye los errores a Timóstenes de Rodas, probable fuente para este pasaje).
43 Éste es el mismo orden que encontramos en XI 2, 1. Metrodoro el escepsio es el único historiador de las guerras mitridáticas citado explícitamente por ESTRABÓN (cf. XI 5, 1, XIII 1, 55, XVI 4, 16). Sobre estas tribus vuelve a hablar más adelante.
44 ERATÓSTENES III B 73, citado aquí posiblemente a través de Posidonio, según LASSERRE (Strabon XI , pág. 53, nota 2).
45 Los Mósquicos (posiblemente los Adjaro-Imérétie) se extienden entre las actuales Georgia y Turquía. El Pariadres está en el Cáucaso Menor en Armenia, dominando el Mar Negro desde Trebizonde hasta Batumi (cf. PLIN ., Hist. Nat . VI 29). El Escidises es también una cadena póntica que se identifica con el Kaçkar Dağ.
46 Sobre la importancia del Cáucaso en la delimitación geográfica de Asia v. introducción, pág. 9 s.
47 NAUCK incluye esta cita como fragmento trágico (Frag. Trag . II Adesp . 559). Para LASSERRE (Strabon XI , pág. 135, nota 2 a pág. 54) la definición «verso yámbico» hace que deba asignarse con más seguridad a un poeta yámbico, probablemente alejandrino. Sobre los testimonios de Fasis como región en la literatura griega V .BRAUND , Georgia …, pág. 27. Para la Cólquide en general, incluida Dioscuríade y algunas tribus como la de los heníocos, V . LORDKIPANIDZE , Das alte Georgien …
48 Según LASSERRE (Strsbon XI , pág. 54, nota 4), la cifra de «setenta» parece estar fundada sobre una evaluación plausible de Teófanes, la de «tresceintas» procede de Timóstenes Rodio (fr. 25 WAGNER , cf. PLIN ., Hist. Nat . VI 15), que probablemente la había tomado a su vez de algún historiador de Alejandro, de donde el juicio severo de Estrabón (¿o quizá de Eratóstenes?).
49 Según PLINIO (Hist. Nat . VI 16), los romanos comerciaban allí con ayuda de ciento treinta intérpretes.
50 Posiblemente la fuente para esta descripción de Dioscuríade sea Eratóstenes, a quien ESTRABÓN cita expresamente en I 3, 2, y II 5, 25 (donde la considera curiosamente el lugar más recóndito del Mare Nostrum) . La primera mención aparece en ESCÍLAX (81), quien menciona como griega a Fasis pero no a Dioscuríade. PLINIO (Hist. Nat . VI 15) sólo dice que es una ciudad de la Cólquide y ARRIANO (Peripl. M. Eux . X 4) le atribuye un origen milesio que confirman los hallazgos cerámicos (según los cuales la fundación data del s. VI a. C.). En realidad su localización exacta es objeto de discusión porque la actual Sukhumi se extiende a lo largo de un gran tramo de costa y por las colinas interiores, y además porque la idea repetida de que parte de la ciudad antigua estaba sumergida, ya en época de Arriano, no ha podido corroborarse hasta ahora. La leyenda relaciona la fundación con la expedición de los argonautas y con los Dioscuros que tomaron parte en ella (ARRIANO , Loc. cit .). Sobre Dioscuríade V . BRAUND , Georgia …, págs. 106-109 y 143 s., y sobre la relación de los Dioscuros en la expedición argonáutica con la Cólquide, págs. 30-33.
51 El río Fasis es el actual Rioni. A Fasis le atribuyen las fuentes antiguas un origen milesio y los heníocos aparecen entre sus habitantes. Su localización exacta no es del todo segura, posiblemente estuviera al oeste de la desembocadura del río. Cf. BRAUND , Georgia …, págs. 96-103.
52 Cf. XI 3, 4 para otra descripción del Fasis, en parte igual a ésta. LASSERRE (Strabon XI) supone la existencia de una laguna detrás de «días» por considerar que las características señaladas no explican una navegación rápida.
53 Sobre las riquezas de la Cólquide, V . BRAUND , Georgia …, págs. 52-72 y en concreto sobre la gran producción de madera, 53-54. Para la relación entre colcos y egipcios, cf. HERÓD . II 104-5. A. WIEDEMANN (Herodotos 2. Buch , Leipzig 1890, pág. 408) cree que en época de Heródoto había egipcios deportados por persas en la Cólquide. Sobre la relación entre Egipto y la Cólquide en la mitología grecorromana y su comunicación geográfica, V . BRAUND , op. cit ., págs. 17 ss.
54 Una generación antes que la expedición de los Argonautas, Frixo y su hermana Hele, que estaban destinados a un sacrificio a Zeus Lafistio en Orcómeno, pudieron escapar gracias a un carnero alado con vellocino de oro que llevó a Frixo (Hele cayó al mar y se ahogó) a la Cólquide, a la corte del rey Eetes, adonde luego iría Jasón a recuperar el vellocino. Cf. XI 2, 18, donde ESTRABÓN menciona una ciudad de Frixo en los confines de la Cólquide, «actual Ideesa». Sobre la cuestión de la identificación del santuario de Leucotea, V . BRAUND , Georgia …, págs. 148-149. Farnaces ocupó en el 48 la Cólquide, además de Armenia Parva y parte de Capadocia con el fin de recuperar el reino del Ponto. A esta fecha se refiere seguramente el «en mi época» de Estrabón (v. introducción). Mitrídates de Pérgamo era hijo de Menódoto y la gálata Adobogionis, pero mediante el nombre se le declaró descendiente de Mitrídates VI . Su amistad y alianza con César le llevaron a ser nombrado rey del Bósforo a la muerte de Farnaces en el 47, pero sólo durante unos meses, pues le derrotó y mató el administrador Asandro (V . ESTR . XIII 4, 3).
55 Troyanas 27, en boca de Posidón y referido a la ciudad de Troya y los altares de dicho dios en esta ciudad caída en desgracia.
56 Cf. § anterior con n. 54. Jasón era hijo de Esón el rey de Yolco. Éste había sido despojado del trono por su hermanastro Pelias y Jasón, que había sido educado por el centauro Quirón, volvió a su tierra dispuesto a recuperar el trono de su padre. Para ello Pelias le impuso que fuera a la Cólquide y le trajera el vellocino de oro que había llevado una generación antes a Frixo al reino de Eetes y que este rey custodiaba. Jasón organizó la expedición de los Argonautas y consiguió el vellocino después de superar muchos obstáculos y con la ayuda de Medea, la hija del rey. Sobre la importancia de la Cólquide en la mitología antigua y sobre el mito de los Argonautas como mito de origen y fundación, en relación con la colonización griega, V . BRAUND , Georgia …, págs. 14-22.
57 Sobre las skēptouchíai , cf. nota 39. Posiblemente correspondían aquí a divisiones territoriales y eran sintomáticas de la falta de unidad de la Cólquide (BRAUND , Georgia …, págs. 154 y 156). Los skēptoûchoi colcos debían de estar subordinados a uno o varios reyes. Mitrídates VI Eupátor, tras convertirse en rey del Bósforo en el 107, conquistó la Cólquide y Armenia Parva construyendo setenta y cinco fortalezas y explotando minas de plata (cf. ESTR ., XII 3, 1, 28; XII 2, 53).
58 Pitodoris, hija del asiarca Pitodoro de Trales y de Antonia (hija de Antonio) se casó hacia el 13/2 a. C. con Polemón I del Ponto y, a partir de su muerte en el 8/7 a. C., reinó ella sola como reina vasalla de los romanos (sobre esta reina y sus hijos V . ESTR . XII 3, 29). Para una interpretación de todo este pasaje de la historia de la Cólquide, cf. BRAUND , Georgia …, págs. 154-156: entre Eetes y Mitrídates se mantuvo una descendencia real, pero el reino estaba fragmentado. Estrabón ve la época de Mitrídates como la época dorada de la Cólquide; aunque no es nada preciso sobre la forma en que Mitrídates se hizo con el poder allí (como tampoco APIANO , Mitr . 15), podría pensarse que lo adquirió mediante herencia, como es frecuente en la época y la zona. Tras la muerte de Mitrídates y las campañas de Pompeyo en la zona, este reino pasó al dominio romano pero la autoridad romana pronto dejó de tener validez en la zona por estar Roma preocupada en otros asuntos: derrota por los partos en Carras, guerras civiles, etc.
59 El santuario al que se refiere es el de Leucotea mencionado en XI 2, 17. La Mósauice es la región dominada por los montes Mósauicos.
60 Para la posible identidad entre los ptirófagos (los que se alimentan de deshechos) y los gelones, escitas que habrían emigrado hacia el sur desde el Volga, v. A. HERRMANN , RealEnz . XXI (1941), col. 948. Los ptirófagos aparecen en Peripl. M. Eux . 27; PTOL ., V 8, 12, y PLIN ., Hist. Nat . VI 14 como pueblo asentado al noroeste de Diocuríade, en la costa caucásica.
61 Los soanes viven en el interior de Dioscuríade. Su nombre ha pervivido en época de PROCOPIO (cf. Guerra de los galos IV 2) en el país de Souania (cf. PLIN ., Hist. Nat . XXXIII 52 y VI 30 para la forma souanes ) y actualmente en el de los svanétes de Georgia.
62 Para esta explicación racionalista, cf. también APIANO , Mitr . 103. Esta información de Estrabón y la que da en XI 2, 19 sobre la riqueza y las minas de oro de los íberos concuerda con los hallazgos arqueológicos (cf. BURNEY -MARSHELL , Peoples …, pág.195; BRAUND , Georgia …, págs. 61-62).
63 Aquí hay posiblemente una laguna ya que, como señala LASSERRE (Strabon XI , pág. 58, n. 1), ninguna corrección simple da sentido al texto. Seguramente Estrabón menciona otro producto no venenoso pero muy desagradable por el olor.
64 Esta información concuerda con los hallazgos arqueológicos (cf. BURNEY -MARSHELL , Peoples …, pág. 195; BRAUND , Georgia …, págs. 205, que destaca la importancia de las construcciones arquitectónicas para los griegos y romanos como criterio de civilización y desarrollo cultural). En general para todo el capítulo sobre Iberia, V . LORDKIPANIDZE , Das alte Georgien …
65 XI 2, 15.
66 Kóros significa abundancia (cf. AMIAN . MARC ., XXIII 6, 40). Se trata del actual Mtkvari-Kura que fluye entre Azerbayán y Georgia. El Sandobanes y el Retaces son afluentes no identificados.
67 Esta dicotomía de la población íbera la corroboran testimonios arqueológicos. Por ejemplo, la influencia persa y meda en la vestimenta de los íberos de la llanura aparece reflejada en retratos en las gemas de la élite íbera y en los objetos mortuorios de las tumbas de dicha élite en Armaziskhevi. (cf. BRAUND , Georgia …, págs. 208-9, 215).
68 Para los pasos de montaña de la antigua Georgia, v. BRAUND , Georgia …, págs. 45-47.
69 Cf. una descripción casi idéntica en XI 2, 17.
70 Las dos fortalezas de Harmócice (Armaz-tsikhe o «castillo de Ahura Mazda», actual Baginete) y Seusámora (actual Tsitsamuri) defendían la ciudad de Mtskheta (sitio de la antigua gran metrópoli de Samtavro), en torno a la cual estaba el centro político de Iberia (v. BURNEY -MARSIIALL , Peoples …, pág. 194; BRAUND , Georgia …, págs. 209, 211).
71 Tras la sumisión de Tigranes, Pompeyo emprende la campaña militar contra los íberos y albanos. Se dirige primero a Albania pasando por Iberia, pero antes de entrar en el país le sale al encuentro el jefe albano Oreses con sus tropas (invierno del 66-65 a. C.), que es derrotado junto al río Ciro. Pompeyo entra en Iberia en primavera y vence al íbero Artoces. Una nueva ofensiva en Albania (cf. XI 4, 5), esta vez en el centro del país y por iniciativa de Pompeyo, da de nuevo la victoria a los romanos (cf. PLU ., Pomp . 34). Cf. A. N. SHERWIN -WHTTE , «Lucullus, Pompey…», págs. 255-258, que ve el sentido de esta campaña como deseo de extender el poder de Roma en el extremo oriental de Anatolia y vencer a las tribus más belicosas y difíciles. P. Canidio Craso fue legado de Lépido en Galia en el 43 a. C., luchó con Antonio en Perusia, fue consul suffectum en el 40 a. C. y en el 36 a. C. marchó al Cáucaso desde Armenia, donde le había dejado Antonio como lugarteniente, venciendo a su paso a los reyes de los íberos y los albanos, según cuenta PLUTARCO (Ant . 34).
72 El segundo después del rey, que administra justicia y dirige al ejército podria ser el pitiax atestiguado en el s. II d. C. en Iberia y otros lugares del este. Cf. BRAUND , Georgia …, págs. 211 s., que señala la necesidad de ser cautos con estas esquematizaciones que se atribuyen a muchos pueblos de la periferia del mundo grecorromano.
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