Читать книгу: «Cartas. Libros VI-X»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 310

Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO Y LUIS MORALEJO .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisadas por OLGA ÁLVAREZ HUERTA .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO391
ISBN 9788424934286.
TEXTO ADOPTADO
Para los libros VI-VIII de las Cartas hemos empleado la edición más reciente, la de J. P. Callu, Symmaque. Lettres. Tome III (Livres VI-VIII), París, 1995. No obstante, en cuanto a los encabezamientos de las cartas (donde no está generalizado el nombre del autor) y a la presencia o ausencia de despedida (uale, ualete), hemos preferido seguir la tradición manuscrita de acuerdo con O. Seeck (Q. Aurelii Symmachi quae supersunt, Berlín, 1984 [=1883]). Además hemos optado en VI 45, 1 por la forma manuscrita iactatum frente a la conjetura de Scioppius aceptada por Callu, iactatam.
Cuando este volumen se hallaba próximo a su impresión, apareció la edición crítica de J. P. Callu correspondiente a los libros IX-X (Symmaque. Lettres. Tome IV. Livres IX-X, París, 2002). La buena disposición de la editorial ha permitido incorporar las novedades de la nueva versión. No obstante se han mantenido de la edición de Seeck las lagunas en IX 11, 1; 13, 1; también tuo †cedatur de IX 50, 1.
ABREVIATURAS
PLRE I A. H. M. JONES , J. R. MARTINDALE , J. MORRIS , The Prosopography of the later Roman Empire, vol. I (A. D. 260-395), Cambridge, 1971.
PLRE II J. R. MARTINDALE , The Prosopography of the later Roman Empire, vol. II (A. D. 395-527), Cambridge, 1980.
LIBRO VI
A SUS HIJOS LOS NICÓMACOS 1
1
〈Símaco 2 a sus hijos los Nicómacos 〉 (395)
Se delibera más correctamente sobre asuntos claros y manifiestos a partir de su naturaleza que de la voz pública. Por consiguiente, en medio de la penuria de víveres de la patria 3 no deduzcamos que se ha reavivado el elogio de la previsión del predecesor 4 a partir de lo que sale de la boca de la masa, sino del razonamiento de la inteligencia humana. Sin duda es inevitable que cuando a la abundancia sucede la escasez, perciban por comparación una gracia que había pasado desapercibida quienes valoran tardíamente los [2] beneficios. Y precisamente nuestra plebe, forzada anteriormente por los intereses de unos pocos a aborrecer a un ciudadano tan grande 5 , atestigua abiertamente su enmienda con el arrepentimiento; pero el odio obstinado de los colegas, que es bien conocido, no les permite manifestar el juicio que la verdad les obliga a pronunciar. Por eso los ataca un mudo rubor, y como los sorprendidos en un error, no son capaces de revelar lo que se ven obligados a sentir acerca de vosotros 6 .
Pero no se necesita proseguir más lejos con este asunto, [3] pues es suficiente con que el testimonio del pueblo haya vuelto a favorecer nuestro buen nombre. Basta con que tu consuelo se halle en el repetido recuerdo de tu padre 7 y su regreso a la vida en tu salud. Que os vaya bien.
2
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
Me habéis alegrado el día con vuestra carta y vuestras añoradas palabras han duplicado la celebración de natalicio de nuestra casa. Pero cuando he leído la página de arriba a abajo, me ha arrugado la frente la posdata, que me ha revelado que os perturban las disputas sobre los bienes de Petronia. Juzgo no obstante que si la promesa de vuestra hermana Marciana es firme, pueden resolverse en familia las incertidumbres de la sucesión una vez que me hayáis enviado la documentación del asunto para que yo emita mi dictamen 8 , que ella misma ha elegido. Por otra parte, en la enumeración que está puesta más abajo 9 he señalado los puntos principales de las indagaciones que promueve la parte contraria, con el fin de que después de ser informada, vuestra venerable unión 10 medite lo que a su vez debe responder a las objeciones para defenderse. Que os vaya bien.
3
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-402)
Es necesario un preámbulo si se solicitan cosas arduas; no hay que aplicar un circunloquio a las propicias y fáciles. Dicho entonces en poco tiempo y concisamente, atended al favor que reclama de vosotros mi hermano Fulvio. Desea recibir bajo tus auspicios la mano de la hermana de Pompeyano 11 , que hace tiempo que tiene edad para casarse; no es inferior a ella por su cuna y tal vez sea más rico en patrimonio. No cuento ciertamente entre sus ornamentos nupciales las loables conductas de su vida ni las esperanzas de dicha que surgen de las amistades de los buenos, pues cada cual tiene alguna cosa que se considera un mérito y una esperanza. Por lo que a mí respecta, doy tanta importancia a llevar a efecto esta unión que consideraré un don de peso que vuestra solicitud sea útil a los deseos de aquél. Dado que se pretende una empresa honrosa en sus principios y fácil de realizar, os ruego que apliquéis vuestro celo a promover el asunto en la medida en que suponéis que yo lo deseo. Que os vaya bien.
4
Símaco a sus hijos los Nicómacos (hacia 395)
Con el amargor de vuestras noticias habéis duplicado el malestar que soporto por el dolor de mi mano derecha 12 . Ahora bien, me absorbe una preocupación más intensa: saber que no puede persuadirse a mi hija de que se modere con la comida y la bebida. Así pues, como estaba agitado por la herida de mi espíritu y la enfermedad de mi cuerpo, no he podido aplazar mi carta hasta estar en condiciones de firmarla, sino que con un dictado apresurado he dado satisfacción a mi inquietud más que a mi costumbre. Y en primer lugar os ruego que aliviéis con vuestras respuestas mi temor. Luego, señora e hija mía, te suplico que evites actitudes contrarias a tu salud y restablezcas tu vigor, tantas veces perturbado, con el auxilio de la moderación, porque abstenerse de sustancias nocivas no sólo es conveniente para el bienestar, sino que también llega a testimoniar el sentido común. Que os vaya bien.
5
Símaco a sus hijos los Nicómacos (anterior a 401) 13
He disuadido a Severiano, un prócer de la ciudad de Literno 14 , de solicitar una citación pública, para que su queja no le ocasionara algún malestar a nuestro venerable amigo Severo 15 . Pero le he asegurado que si hay entre ellos alguna disensión, se le puede poner término por medio de la concordia que tengo contigo, honor nuestro, y por eso te ruego que te dignes encargarte de que el inmejorable Severo termine con el litigio ante ti. Que os vaya bien.
6
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Como si aún desconocierais vuestros asuntos, prescribís las fórmulas para sostener los procesos. Hace tiempo que yo he referido a vuestra unión el resultado de las dos causas y creo que por medio de unos funcionarios del vicario 16 se habrá llevado a vuestras manos lo que yo había escrito. Razonablemente no reitero mis relatos y averiguaciones. Hasta ahora, por miedo a alardear sólo había sustraído a vuestro conocimiento que he enviado las cartas necesarias para que los amigos estén informados de los engaños del tutor 17 , y pienso que si la suerte ayuda a mi propósito se tomará alguna decisión que doblegue al culpable.
En otro orden de cosas, aunque ansío muchísimo vuestra [2] presencia, no puedo desaprobar el aplazamiento de vuestro viaje a las propiedades próximas a la Urbe, pues habéis alegado un motivo piadoso para el retraso 18 , y por eso antepongo a mi deseo la fuerza de un anhelo devoto. No sé si alguna invitación podrá llevamos más bien a nosotros a Campania mientras vosotros permanecéis allí. Pero déjese esto al azar; aliviemos entretanto los anhelos mutuos escribiendo. No hay duda de que el espíritu debe apaciguarse por medio de consuelos siempre que se aplazan nuestras aspiraciones. Que os vaya bien.
7
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Tabumio no ha omitido que he sido convocado 19 y tal vez os extrañéis de que en mis páginas no haya indicado nada sobre ese hecho, pero puesto que había determinado permanecer en casa por muchas e imperiosas razones 20 , he considerado una labor baldía transmitiros algo vano y pasado por alto. Por otra parte, creo que vuestra venerable unión no desconoce lo que me ha retraído de mi proyecto de viajar, pues sabéis que mi salud está quebrantada, tenéis presente la soledad de mi hijo único 21 y habéis comprobado que los ríos están crecidos hasta hacer temer una inundación, y además, según creo, la voz pública no os ha ocultado las destrucciones de los puentes y los desprendimientos de los [2] montes 22 . De ello ha resultado que también se excusaran los demás a los que había hecho acudir una convocatoria semejante, excepto Arcencio y Evángelo 23 : a uno de ellos lo ha expuesto a los azares su vigor juvenil, al otro su espíritu imprudente. Entiendo que podáis asustaros por la partida de un hombre que no es un amigo, pero os exhorto a apartar esta inquietud, pues por un lado mis cartas han prevenido muchas cosas y por otro he dado a los que salían el encargo de conjurar la maledicencia del rival 24 . Así que reposad libres de preocupaciones y reconfortadme con escritos asiduos según os dignáis hacer. Que os vaya bien.
8
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Nos han entregado vuestra carta mientras nos encontrábamos en el séptimo miliario de la vía de Ostia 25 , e inmediatamente, a petición mía y por la intervención del ilustre 26 vicario ha salido adelante la publicación de las actas 27 . Pero vuestro sirviente, sin habernos consultado y sin que lo supiéramos, se ha marchado de la Urbe, de acuerdo con la desfachatez habitual en los esclavos. Es asunto vuestro tolerar que esta acción quede impune. Durante su estancia no ha omitido que agita a mi hija una recaída. La herida debida a esta noticia se ha fijado en la profundidad de mi corazón, y mi miedo no desaparecerá a no ser que por medio de una respuesta escrita obtenga la certeza de su curación. Por consiguiente os ruego que hagáis que la tranquilidad que me transmitáis de inmediato mude mi temor. Que os vaya bien.
9
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Sobre el límite de la mansión de Bayas 28 mi hermano Censorino 29 intenta renovar una reclamación a la que ha sabido que he puesto fin hace algún tiempo con los agentes de mi hijo Pompeyano 30 . Así es: los inspectores a los que habíamos recurrido dijeron que nuestras propiedades estaban divididas por el muro que desciende entre los edificios desde lo alto del monte, pero el nuevo propietario cree que puede anularse su dictamen. Te ruego por consiguiente que recurriendo a nuestro amigo Félix y a Cástor 31 , te dignes ser juez de la verdad y se refrene esta vana tentativa cuando se exprese ante tu venerable persona. Luego, cuando se haya explicado a mi hermano Censorino la resolución del dictamen anterior, que se le permita añadir a su edificación y a las nuevas construcciones únicamente diez pies 32 más allá de sus fábricas, de manera que los terrenos de las partes estén delimitados tanto por el acuerdo comprendido en la resolución como por la construcción interpuesta entre ellos. Que os vaya bien.
10
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Oigo que hemos sido invitados a la toma de posesión del consulado 33 . Tras las fatigas del año pasado 34 , tengo la determinación de reposar y permanecer en casa; tú medita más profundamente tu decisión y sopésala con juicio. Supongo, en todo caso, que quienes se dice que están convocados han sido escogidos por la autoridad de un varón eminente 35 y que tú, espíritu unido al mío, has sido asociado a ellos deliberadamente, para que acudas corriendo a dar gracias con motivo de la toma de posesión consular. Hay que temer por otro lado que si piensas que tienes que excusarte, parezcas ofendido por la promulgación del reciente rescripto 36 , y en la medida en que puede esperarse algo de lo que es incierto, tal vez se corregirá ese error cuando te presentes felizmente 37 . No tengo noticias de que Hispano haya sido invitado. Considera pues el resultado de uno y otro partido. Si me llega alguna información nueva sobre esto, te la comunicaré una vez más. Que os vaya bien.
11
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Poco me respondes, cuando yo te escribo mucho y sobrellevo con dificultad que los inicios de vuestras comisiones estén llenos de ardor hasta que despiertan mi inquietud, pero enseguida los progresos se enfrían en medio del silencio. Tal vez os preguntéis qué pido que se lleve ahora a mi [2] conocimiento. Os había escrito que se había acordado con el vendedor un precio por la casa de Capua 38 : nada me respondéis sobre su confirmación; se os ha encomendado la reforma y rescate de la propiedad del Samnio 39 : sólo me has informado con retraso de que los campos han sido desprovistos de sus accesorios; sin embargo, desconozco hasta ahora los resultados que ha obtenido la demanda de comparecencia 40 ; esperar por ella me impide ir al campo, pues temo lo que a menudo ha sucedido, que una maniobra clandestina intente alguna cosa. Por lo cual, o bien instruidme de lo que queda para llevar a término los trámites, o bien abridme el camino para posesionarme de mi retiro si los asuntos están en dificultades.
No llevo a mal haber llegado a un arbitraje con mi hermano [3] Censorino sobre los espacios costeros a cambio de alguna pérdida de nuestra parte 41 . Queda que se separen las mansiones interponiendo un muro, no vaya a ser que con la desaparición de las pruebas del dictamen traten de extender una vez más esa estrecha proximidad a otros límites. Que os vaya bien.
12
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
Me ha complacido la carta del amigo que has querido que leyera y deseo que creas que no ha mentido en absoluto acerca de que debo recurrir a relajar mi espíritu. El ilustre magistrado del pretorio 42 me ha comunicado su desagrado por la contribución del senado y los demás remedios para los aprietos de la Urbe. Según afirma, está apesadumbrado por el pregón con que el prefecto de la Urbe 43 hizo público el don común para el pueblo el día de los juegos imperiales 44 , cuando ante nuestra presencia se reclamaba la carne [2] de parte del senado. Sospecha que todas estas acciones se han urdido para destruir la gloria derivada de sus promesas, y dirige su resentimiento contra mí solo 45 , porque esto complace a sus informadores. He respondido a su cólera, dejando a salvo en la medida de lo posible mi dignidad, y según afirman los legados de Oriente 46 , a los que él mismo ha mostrado mis escritos, nuestras respuestas han agradado a todos. Pero para no callarse vencido por la razón y por mi autoridad, ha enviado luego una carta más blanda aunque contiene una lamentación parecida. Se te entregará una copia de todo esto, para que conozcas el oleaje que brama en contra nuestra.
[3] Por otra parte, en el asunto de vuestra venerable unión, afectado por la renovación del mandato 47 , se debe recurrir a la medida de diferir el pago y someter a almoneda la parte que corresponde a tu hermano 48 , para que una sinrazón de esa clase resalte la acción del joven o satisfaga sus aspiraciones. Pero deseo saber qué posesiones corresponden prioritariamente a la potestad de tu venerable hermano como parte suya, con el fin de que un error del asistente 49 no toque por desconocimiento el conjunto de lo que son tus derechos.
Voy a retener de momento en Roma a vuestro hermano 50 , [4] porque el donativo ha prolongado durante veinte días las reservas de aprovisionamiento. Por consiguiente, mi hija no debe llevar a mal que me retrase con las acémilas destinadas a su viaje. Os contará lo demás mi hijo Comazonte a preguntas vuestras o por iniciativa propia.
En cuanto al envío de una legación por la escasez de [5] avituallamiento de trigo, se diferirá la deliberación oficial hasta el regreso del excelentísimo conde 51 . El consejo de tu venerable persona me ha parecido saludable, así que por medio de una carta que he dado a mis hombres he ordenado de inmediato que se traslade trigo a Campania desde nuestra propiedad de Apulia 52 . Que os vaya bien.
13
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
La asiduidad de nuestras cartas anteriores ha agotado lo que había que escribir; lo único que me queda ahora es una genérica pero escrupulosa salutación y sin duda, si hubiera algo digno de desarrollarse en unas páginas, se confiaría más razonablemente al viajero. En efecto, hay que abandonarse a la pluma cuando la personalidad de los que parten no está capacitada para tomar a su cargo las comisiones; si ahora consideráis que alguna cosa merece saberse, la conoceréis más completamente por medio del viajero, sin falta de la digresión de nuestras palabras. Que os vaya bien.
14
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
Veo que dudáis si al castigo de Rufino 53 le ha seguido la confiscación de sus bienes. Tengo a la vista la prueba, declarada por las órdenes imperiales. Y no obstante, quienes sopesan los actos del añoso saqueador 54 , no han debido dudar [2] de que el erario reclamaría lo expoliado al orbe. Y ojalá una alegría tan grande no se viera importunada por la carencia de aprovisionamiento, que no es prolongado por aporte alguno de la nueva cosecha. Además, la calidad de la propia comida produce horror, estropea la salud de los cuerpos y es peor para los hombres tal subsistencia que el castigo del [3] ayuno. En medio de estas desgracias consuela al pueblo la espera por el grano ofrecido por los senadores 55 , y la voluntad escrupulosa de los proceres mantiene la concordia de la ciudad. Ahora hay que desear que el auxilio divino conduzca los transportes mientras la contribución de los particulares prolonga la salud de los ciudadanos.
15
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
La suerte de la patria común ha sido conducida a tales aprietos que se deben evitar los males extremos. Por ello deseo enviaros de inmediato a vuestro hermano, al que os dignáis proporcionar pronto unos mulos de litera, para que la premura de aquél se vea facilitada con el auxilio de las acémilas 56 . Por lo demás, como había escrito antes, no conviene que mi hija sea zarandeada en la ruta, puesto que tras su grave enfermedad debe restaurarse su salud por medio del ocio y el reposo 57 . Que os vaya bien.
16
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
He previsto el temor que os podría inspirar la voz pública sobre mi enfermedad: aunque suele hablar exageradamente de los ausentes, ni siquiera con sus palabras parece haber igualado la magnitud del peligro en que he estado 58 . Así pues, tan pronto como me ha sido posible en mi convalecencia trazar unas letras, no he aplazado suavizaros con mi pluma las noticias que pensaba que se habían divulgado, y aunque mis primeras palabras hubieran bastado para moderar vuestra inquietud, sirva con todo un segundo testimonio para acreditar la tranquilidad. A todo esto, hacedme saber qué determinación habéis tomado sobre la organización de vuestro regreso, pues reconozco que me hallo en un estado más delicado tras la crisis de mi salud y que no puedo seguir persuadiéndoos de que antepongáis vuestro ocio a mi añoranza.
17
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
La amistad se valora de acuerdo con los sentimientos, no con su antigüedad; no te parezca por ello novedosa la presencia de aquellos que desde hace años sienten veneración por ti.
Esto que digo tiene por objeto que sepas que mis hijos Auxencio 59 y Mariano, unos jóvenes muy discretos, se cuentan en el primer lugar entre tus admiradores, y que por consiguiente no se les debe reconocer por una presentación reciente, sino que han de ser honrados a su vez con los vínculos y la lealtad del afecto. Ahora les ha dado motivo para partir un tratamiento impuesto por la instigación de los médicos. En efecto, desean ir a Estabias 60 para alejar las secuelas de una larga enfermedad con leche de vaca, pero juzgan que encontrarse contigo será una medicina mejor para ellos. En consecuencia, se te atribuirá su curación si añades a los remedios de las hierbas medicinales el bálsamo de tu bondad. Que os vaya bien.
18
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-398)
Hemos encomendado a nuestro Cástor 61 , que regresa a Campania, más encargos relativos a cuestiones familiares que los que he escrito. Por consiguiente, os enteraréis de más cosas por los oídos que por la lectura. La mayoría de estos asuntos atañen a la situación de la patria. Como sufre gravemente por la escasez de alimentos, es peligroso habitarla, impío y cruel abandonarla. Que os vaya bien.
19
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Aun con la incertidumbre de mi salud 62 hubiera asistido al hermano de Taburnio 63 , al que habéis querido que auxiliara, si la suerte me hubiera otorgado la presencia de aquellos con los que convenía que me encontrara para su beneficio. Así pues, vuestra unión debe contentarse con mi intención, aunque el resultado ha privado de eficacia a mi deseo. En cuanto a mí, escribo esto aún débil pero ya seguro de mi recuperación, una vez invocada la indulgencia de Dios 64 , y me elevo sobre mis fuerzas en la medida en que una esperanza de inmediatez promete un regreso más rápido de vuestras venerables personas 65 . Que os vaya bien.
20
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-395)
Me habías respondido por escrito hacía poco que se había recuperado la salud de mi hija; luego, con la carta siguiente, has aplicado un nuevo aguijón a nuestra inquietud. Por consiguiente, la noticia más reciente me trastorna porque se cree más en las adversidades. Espero con ansiedad que me reveléis si el paso del tiempo aporta algo bueno. Por otra parte, reconozco la disposición de mi propio espíritu en el hecho de que os atormente nuestra separación, pero es preferible aconsejar aún paciencia a los deseos mutuos que emprender algo de lo que debamos arrepentimos a causa de la debilidad de su estado. Luego, cuando se presente tu hermano 66 , al que según afirmas esperáis para dentro de poco, la ocasión del reparto entre vosotros de la propiedad común 67 os proporcionará un regreso feliz y necesario.
21
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-396)
La impaciencia del amor paterno había hecho venir a los hijos de mi hermano el notable 68 Entrequio; la penuria de la Urbe les ha añadido motivos para apresurarse, y por eso han emprendido el viaje de vuelta sin esperar a la época apropiada. Por lo cual, mientras la navegación está impracticable se establecerán temporalmente en las costas de Campania, pero vuestra bondad garantizará que no afronten las amarguras de una permanencia en tierra extraña. Asume por ello mi papel para que quienes han sido arrancados de nuestro lado por la necesidad, se alegren de haber encontrado en ti mis propios sentimientos.
22
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
Es dura la impresión que produce una injusticia, pero debe mitigar el dolor la medicina de la paciencia. Y no os falta práctica en soportar la adversidad, pues habéis aprendido a sobrellevar a menudo los embates de la fortuna. Y si vivierais en una situación favorable, con razón herirían unos males inhabituales vuestra felicidad. Escribo esto para que sepas que me ha extrañado que haya alterado tu serenidad un litigio privado 69 que en nombre de la parentela ha avivado, según creo, un retozón de la costa de Bayas. Pero él [2] «tendrá otra recompensa» 70 . No obstante, a vuestra causa no le ha faltado una defensa judicial: se ha logrado en efecto de uno de los instructores que no quede impune la retirada de los sellos por el asistente, del otro, que se garantice la seguridad de la herencia. Cuando ella vuelva del campo también exhortaré a la propia responsable de la demanda a desistir de su propósito o a considerar que se le devolverán molestias más graves. Con esto se ha dicho bastante sobre los asuntos familiares.
[3] Por otra parte, en medio de los demás males por la escasez de trigo, las intrigas por la legación han aplicado una tea más dañina para nuestra patria 71 . Así es: en un principio una selección había sumado a Postumiano y a Piniano 72 a los dos dignatarios de la corte con esta apostilla a la decisión: se declaraba que con ellos solos la legación estaba completa. Al pasar los días, cuando en la deliberación se examinaban las comisiones de nuestro estamento, unos intereses particulares sumaron a aquéllos a Paulino 73 . La disputa que ha surgido de aquí ha desembocado durante mi ausencia en unas luchas abominables. Da vergüenza referir qué acusaciones y afrentas se han lanzado entre sí los notables del senado. Pero [4] dicen que se han remitido a mi juicio para dirimir las discusiones de las facciones. La suerte verá el fin que aguarda a un asunto de interés general. Entretanto se despedaza el buen nombre del senado e incluso se ha añadido una culpa al infortunio. Si llegan a mis manos los testimonios de los hechos, sabréis al leerlos lo que el pudor no ha querido que expusieran mis palabras. Que os vaya bien.
23
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Debí abstenerme de escribir esta carta, por ser el viajero mi hijo el notable Decio 74 , que expondrá a vuestra escrupulosa consideración más informaciones acerca de nosotros de lo que podría abarcar con el texto de unas páginas. Pero no me ha contrariado acrecentar con mi pluma el placer que os proporcionará su presencia fraterna, así que consagro a vuestra unión el honor de una salutación, para que la espera de mi llegada se endulce con el don de la palabra. Que os vaya bien.
24
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Sapricio, un varón distinguido e íntimo mío, hubiera merecido la atención de vuestra venerable unión sin necesidad de un fiador, pero dado que una primera presentación hace estimar tardíamente a los desconocidos, ha deseado abrirse con mi intervención un acceso fácil para ganarse tu familiaridad. Por ello conviene que acojas con afecto propicio a quien tiene un grandísimo deseo de tu persona, y que no aplaces la amistad que se te reclama para ponerla a prueba con una larga práctica, sino que te adelantes de inmediato al anhelo de quien acude a ti con una disposición semejante.
25
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398-401)
Mi hijo Zenodoro aún no te ha conocido por un trato lo bastante próximo, pero ya te admira por inclinarlo a ello tu fama. En efecto, a pesar de dirigirse apresuradamente a Lucania y el Brucio 75 por obligarlo a ello su cargo, arde en deseos de correr a tu presencia desviándose de su ruta. Como si yo fuera un mistagogo 76 lo introduzco en tu amistad y respondo de que es digno de tu estimación; así que si das algún valor al testimonio de un padre, que el que llega encuentre en ti la primera vez que se presente un compromiso afianzado enseguida y experimente al instante la fácil acogida de tu corazón, la cual sabe que nunca se ha otorgado a la novedad.
26
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
He luchado mucho tiempo conmigo mismo para enviaros la prenda común de nuestro cariño 77 , pero el afecto ha vencido sobre todo al surgir un destello de esperanza en que haya reservas suficientes, pues un modesto desembolso 78 asegura de momento a la Urbe veinte días de abastecimiento. Además, una segunda contribución del ilustrísimo estamento garantiza cierto suplemento de seguridad. Del mismo modo no ha elevado menos los ánimos de la plebe romana la ofrenda de carne 79 . En consecuencia he dispuesto que se [2] os devuelvan las acémilas 80 y os doy las gracias por haber aliviado la necesidad de vuestro hermano con la asistencia apropiada.
Aún está incierta la elección de los legados, pues a Postumiano y a Piniano, a los que desde un principio el senado había reconocido como tales para sus comisiones, se une un tercero, Paulino, y por estar divididas las facciones según sus intereses, aún se difiere su provecho 81 . Cuando reciba la ratificación final se te dará a conocer claramente. Que os vaya bien.
27
Símaco a sus hijos los Nicómacos (tal vez de 398-402)
Se debe escribir con más profusión si se recomienda a unos desconocidos. Pero la vieja intimidad que tiene con nosotros Justino, un varón muy serio y honrado, no precisa del sostén de una recomendación, así que basta con que le otorguéis el afecto habitual. Por otro lado, con una carta se ha indicado hace muy poco a vuestra unión lo que se refiere a nosotros, y ahora os lo expondrá su voz 82 .
28
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Si es que hay algo seguro para el hombre, os anuncio que he vuelto a mi esperanza de vivir tras un dolor de las entrañas que de repente me había sustraído a vosotros. Por consiguiente, si las licencias de la voz pública os han anunciado algo desagradable, que lo deseche el olvido. Pero por encima de todo quiero lograr de vosotros que no regreséis apresuradamente por una inquietud irreflexiva, sino que dado que mi estado ha vuelto a la salud, os dignéis satisfacer el anhelo común dosificando adecuadamente la ruta 83 .
29
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Si me falta, debo buscar a menudo la oportunidad de saludaros y si está a mi alcance, aprovecharla, sobre todo en un momento en que me inquieto por el estado de mi hija, cuya robustez creo que también se encuentra herida por su ayuno 84 . Liberadnos por consiguiente de nuestro miedo con noticias prósperas. También tengo yo ahora débil el paso, pero si unas palabras recíprocas me traen lo que deseo acerca de vosotros, se calmará de inmediato la afección de mi cuerpo.
No puedo dejar de añadir a esta página que una citación [2] judicial ha hecho salir a Martiniano. Le ha infundido un terror tan grande por su prolongada negligencia en partir a las Galias, que ha necesitado anticiparse a la afrenta de una comparecencia con un viaje privado 85 .
Por la intervención de un amigo, el instructor nos ha consultado lo que queríamos que se hiciese con respecto a Atelano 86 . He respondido que tras el dictamen del sacerdote sólo esperaba desquitarme del odio que se acaba de atizar. [3] No obstante, he remitido la decisión a tu arbitraje. Te ruego por ello que durante la pausa de las fiestas te dignes manifestarme lo que se debe hacer y medites al mismo tiempo lo que se puede lograr —más bien que lo que se debe— frente a la intervención de tantos sacerdotes. En efecto, no es posible hacer muchas concesiones a la justicia y a la inocencia cuando se les opone el respeto a la religión.
30
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Después de despachar al sirviente, se han propagado muchos rumores acerca de que tu venerable persona había sido convocada por una carta sacra 87 , hasta tal punto que incluso anda en boca del pueblo el nombre de un tal Graciano que se afirma que llevará tal escrito. Aunque esto me parece aún poco seguro, sin embargo he creído que no debía omitirlo. Corresponderá a la divinidad suprema decidir con respecto a vosotros y confirmar que se suceden estas dichas 88 .
31
Símaco a sus hijos los Nicómacos (tal vez de 398-402)
El clarísimo 89 Principio, que destaca por su cuna y por su honradez, no precisa de recomendación ajena, puesto que alardea del testimonio del afecto y el juicio que también tú le consagras. Me extendería más ampliamente con sus virtudes si no fuera una tarea superflua repetir cosas sabidas por todos. Bastará con añadir esta sola: cualquier cortesía que le otorgues alcanza a todos los buenos que lo estiman.
32
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397-398)
Vivo en mi retiro de las afueras 90 , pues por una parte las molestias de la Urbe me hastían y por otra me agrada la placentera renovación de una villa apropiada para el otoño. Además la llegada de amigos me proporciona la afluencia de personas, que es lo único que se considera honorable en Roma. Pero la enfermedad de mi nietecilla Gala 91 perturba no poco la tranquilidad de nuestro descanso; el favor divino me concederá que me anunciéis pronto noticias deseadas y gratas sobre ella. Y a ti, señora e hija, te ruego que asumas la tarea de informarme del progreso diario de tu recuperación. Atestiguarás la delicadeza de tus sentimientos hacia mí si miras por tu salud y traes a mi conocimiento datos que me vayan a agradar.
33
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
Está en situación incierta lo que aún esperamos de Sicilia, pues aunque hace algún tiempo que una carta de Euscio 92 anunció que los profesionales del circo y de la escena habían emprendido la navegación, todavía ahora se mantienen velados los rumores sobre su llegada, y por eso nos ha parecido oportuno reclamar que un asistente traiga a nuestros oídos sus averiguaciones después de haber recorrido la costa por todas partes 93 . Por otro lado, ha aumentado mi cuidado por los juegos, ya que por la concurrencia de gente a ellos el pueblo ha solicitado un informe acerca de la obtención del anfiteatro 94 , que enseguida ha logrado el asentimiento del magistrado. La voluntad de Dios hará que sobre esto esté también de acuerdo la autoridad del divino príncipe 95 . Que os vaya bien.
34
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
Vuestro hermano 96 , que ha estado mucho tiempo con el espíritu enfermo por el dolor de la pérdida de su maestro, ha comenzado a prestar oídos a los consuelos. Su tristeza también me ha herido a mí gravemente, sin contar con lo que nos inquieta el pensamiento de elegir un preceptor; así que si te parece bien, solicitemos con una carta común al ilustre prefecto Adriano 97 el retórico galo 98 que había introducido hace muy poco nuestro Eusebio 99 , para que las cualidades de las prendas de nuestro afecto 100 , que estaban progresando, no queden abandonadas. A mí me inquietan las fatigas y los gastos de la exhibición próxima 101 , pues al disponer los premios descubro que aún faltan algunos detalles a los preparativos, aunque estoy bastante bien provisto en cuanto al número de vestiduras 102 . Que os vaya bien.
35
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Descansa libre de preocupaciones mientras se dilata en el tiempo lo que los rumores han divulgado; si conversaciones más recientes me traen alguna noticia digna de ser oída y que esté sustentada por la verdad, no me abstendré de desempeñar ni el papel de informador ni el de consejero. Recibe únicamente este consejo de mi entendimiento antes de que la situación sea imperiosa: por ningún motivo puedes eludir la distinción de una convocatoria 103 .
[2] Por otro lado, sin contar su encargo, hasta ahora no hemos recibido ninguna opinión de vuestro hermano 104 . Nosotros mismos le hemos trasladado esto en una página después de una boda en Ostia a la que nos había invitado el hijo menor del ilustre Salustio 105 . Pero a continuación he de dirigirme de nuevo a Roma para preparar los juegos, pues debo preocuparme largo rato de esa tarea, que podría despachar fácilmente nuestra común diligencia si estuvieran presentes vuestras personas venerables. Que os vaya bien.
36
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Al entregárseme la carta sacra por la que se nos convoca a la toma de posesión del excelso cónsul, he visto igualmente otra enviada a tu nombre, por medio de la cual te hace acudir la consideración imperial 106 . El mismo agente 107 me ha presentado también un escrito del cónsul. Te aconsejo por consiguiente que dispongas rápidamente un viaje al que no se unirá Hispano 108 . También se ha añadido otra cosa que te puede animar: mi ilustre hermano Neoterio 109 , admirador de mi señor y hermano 110 , que ha sido llamado para el mismo asunto, te proporcionará alivio y asistencia; así que no quiero que vaciles una vez que sabes que son [2] personas amigas las elegidas por la autoridad de un varón excelso 111 y que éstas son para ti las primeras expresiones del divino príncipe que te han llegado después de las incertidumbres de tu fortuna 112 .
Por otra parte, emprendo de buena gana la gestión que habías querido que se tramitara por mi intermediación ante el venerable tribuno 113 . Entretanto adelanta tu camino hasta la costa de Formias 114 para acudir con más rapidez a Roma cuando te llegue la carta. Que os vaya bien.
37
Símaco a sus hijos los Nicómacos 115 (394-402)
Pongo por delante la expresión de mi salutación, que no sólo se ajusta por encima de todo a mi deseo sino que se debe al exordio de una carta. En segundo lugar, señora e hija, encomiendo a tu diligencia el convite de cumpleaños de tu hermano, pues nuestro hombre alega que las costas están abandonadas por la huida de los marinos 116 . Esta circunstancia me ha obligado a confiar a tu venerable persona la realización de unas tareas de poca monta.
No se me ocurren asuntos públicos que deba escribirte: sólo que en la plaza de Trajano la ruina de un edificio de apartamentos ha aplastado a sus moradores; este suceso ha dirigido de tal modo las iras de la plebe hacia el estado del vehículo público 117 que el conductor utiliza ahora uno particular 118 . Que os vaya bien.
38
Símaco a sus hijos los Nicómacos (400-401)
Nuestro amigo Severo 119 , que se ha liberado de su carga pública, va a retomar al reposo de la patria. Pronto le han sido útiles ante vuestro hermano el notable vicario una página de tu venerable persona y el reconocimiento de la vieja amistad entre ellos.
Se incrementa mi inquietud en torno a los preparativos de la pretura. Escribo esto para que vuestra unión comprenda que echo en falta que se sume vuestro apoyo. Y no soy un recaudador [2] tiránico, puesto que sé que mis necesidades deben situarse tras vuestro interés; pero si juzgo correctamente, la tregua del mes actual os bastará para recuperaros. Os he expuesto en pocas líneas la naturaleza de mi propia voluntad; dejo a vuestro criterio lo que haya de hacerse, de modo que si lo que elija vuestro afecto espontáneo es para vosotros más loable, para mí será más grato. Que os vaya bien.
39
〈Símaco a sus hijos los Nicómacos 〉 (tal vez de 400-401)
Me extraña el retraso de nuestros sirvientes, que hemos enviado a vuestras venerables personas en días diferentes; sin embargo, no omitimos el hábito de escribir porque deseamos conocer el progreso de vuestra recuperación 120 . En consecuencia, que unas palabras de respuesta satisfagan sin tardanza nuestra impaciencia. Que os vaya bien.
40
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
Mi primer deseo es informarme del estado de vuestra salud; situaré en segundo plano lo demás, que recientemente habéis considerado que debíais preguntarme. La ciudad se inquieta por graves presagios, y de ellos paso por alto los que son más leves. Su funesta interpretación hace ver con horror éste por delante de todos: en el aniversario de la Urbe 121 , el carro que lo conducía derribó al cónsul sustituto 122 por culpa de la fogosidad de las parejas de caballos que transportaban el cortejo triunfal, así que se lo llevaron revestido con la túnica adornada de palmas, engalanado con los distintivos consulares y con una pierna rota. La infausta historia me ha afectado y por eso me voy a atener en este relato a la brevedad.
Tu fama, honor nuestro, florece más cada día, en casa y [2] fuera. Nosotros somos ciertamente testigos de la realidad que está a nuestra vista; Ceciliano nos ha manifestado los juicios externos 123 . Sería fastidioso enumerar uno por uno los que nos ha referido, porque en suma todos convergen en tu glorificación. Quiero que saludes a mi señora e hija así como a mis dulcísimos nietos. Ella ha querido que le demos instrucciones minuciosas acerca de las vestiduras que hay que tejer para servicio de los juegos 124 , así que por medio del anexo siguiente sabrá lo que ha de prepararse para completar la liberalidad de la pretura.
41
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Estoy mal de ánimo desde que he sabido que atormenta a mi hija el dolor acostumbrado, y hubiera emprendido el camino hacia vosotros si no nos retuviesen, a mí la pesadez de mi cabeza y a nuestro Símaco una fiebre surgida de improviso. Vale más omitir sus achaques corporales, para que no se duplique la inquietud de vuestras venerables personas, y de cualquier manera mi hermano Comazonte 125 , que se ha ido de la Urbe, expondrá más ampliamente a vuestra ansia lo que callamos. No debo solicitaros lo que haréis espontáneamente: reducir la magnitud de nuestras preocupaciones con escritos más alegres. Que os vaya bien.
42
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
Acabo de recibir una carta de Euscio con la que me ha comunicado que nuestros aurigas y algunos actores han sido embarcados y, de acuerdo con mis disposiciones, enviados a Campania 126 . Que en consecuencia ordenen vuestras venerables personas que los exploradores más diligentes lleguen hasta la costa de Salerno 127 para que los acojan y acompañen a Nápoles o traten de hallar algún indicio de su llegada. También quiero que nuestro amigo común Félix 128 esté advertido de que si llegan felizmente a Campania, ayude con provisiones y dinero a esas personas que han de sernos enviadas con una navegación sin escalas, porque mucho antes de los juegos debemos por una parte entrenarlos en uncir los caballos y por otra atraer las simpatías de la plebe hacia la novedad que representan. Así pues, ésta es en suma mi petición: que vuestros hombres se encarguen de buscarlos y de traerlos rápidamente. Que os vaya bien.
43
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
Hemos intentado preservar hasta que estuvieseis presentes los cocodrilos presentados al público en el espectáculo del teatro, pero como persistía la inanición que los debilitaba por haberse prolongado durante cincuenta días, según la costumbre han llegado a su fin en el segundo día de juegos de combates. Dejaremos los dos que aún respiran hasta vuestra llegada, aunque su abstinencia de alimentos no garantiza que puedan vivir mucho tiempo. Que os vaya bien.
44
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Es una labor superflua hacer recordatorios a quien tiene memoria, pero los asuntos de los amigos que se han asumido no permiten en absoluto guardar la moderación. Por eso no renuncio a solicitar que cumplas activamente los encargos motivados por el deseo de nuestro amigo común el clarísimo Herculio 129 . Se aviene con el celo de la venerable concordia que tengo contigo la adhesión de los parientes, ya que que mi hijo Valentino ha afirmado que al ser consultado por una carta de Juliano, ha recomendado lo mismo que queremos nosotros acerca de las capitulaciones matrimoniales.
45
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Una vez que he sabido que has sido sacudido por el dolor habitual 130 , se ha desvanecido toda percepción de mis demás inquietudes. Pues como dice Hipócrates 131 , las molestias presentes se debilitan si se le añade a alguien un dolor mayor. Por consiguiente espero volver a mis preocupaciones anteriores cuando reciba de ti una información más alegre. En medio de esta consternación de mi espíritu dejo lo demás a un lado por considerarlo inoportuno. Y no obstante he adjuntado unas instrucciones que quisiera que considerases cuando tu salud haya vuelto a la tranquilidad. Que os vaya bien.
46
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402 132 )
No me habéis entregado ninguna carta por medio de vuestro hombre, pero no he podido en absoluto imitar el silencio de vuestra unión, ya porque así me lo exigía la inquietud que no en vano mostráis por mí, ya porque un verdadero afecto me empuja al deber de escribir. La reciprocidad de vuestra respuesta me atestiguará que mi acción os ha resultado grata.
47
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Ni tengo tiempo para enterarme de los asuntos de la Urbe ni me agrada escribir sobre ellos, pues el espíritu, ocupado por la enfermedad del cuerpo, no sabe dirigir su atención a cuestiones ajenas. Sólo sé que han mentido quienes han anunciado revueltas y que hasta tal punto no se avienen los rumores con la realidad que nunca una prefectura se ha celebrado con mayor aplauso. Y así incluso el favor del orden senatorial rivaliza con la inclinación de la plebe hacia el magistrado 133 . Estas noticias nos llegan con expresiones semejantes en todos cuando una interrupción en los dolores nos permite recibir las cortesías de quienes vienen a vemos. Os debe revelar lo demás la pluma de aquellos de vuestros hombres que se mueven por los lugares públicos. A mí debe preguntárseme por lo ajeno cuando hayan cesado las adversidades propias. Que os vaya bien.
48
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Habéis alegrado nuestro espíritu y acreditado el vuestro con un regalo de cumpleaños 134 que la felicidad común hará que repitáis por muchos años. Vuestro pudor no permite que yo escriba prolijamente sobre ello; con todo, permanece en mi sensibilidad una gratitud más fecunda que la revelada por las palabras. Lo que atañe a la Urbe lo sabréis leyendo el resumen adjunto. A ti, señora e hija, te impongo que te preocupes de favorecer tu recuperación exactamente con el miramiento que corresponde, para que la seguridad sobre tu salud nos produzca placer a todos nosotros. Que os vaya bien.
49
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Con la vuelta de vuestro hombre a Campania he agotado lo que debía escribir, y sin embargo no he querido que vuestro venerable y honorable pariente Severo 135 se marchara sin una carta mía, para cumplir por un lado con la costumbre de la salutación y manifestarte por otro las conclusiones de mi examen de la obra que ejecutas en casa. Me ha agradado mucho el emplazamiento y la amplitud de las termas. En los baños menores no he aprobado que la piscina se adorne con pinturas y no con un mosaico 136 .
La circunstancia me aconseja que seas informado de que [2] Mesala 137 se ha marchado la noche anterior a las nonas de marzo 138 . Los demás legados lo seguirán de inmediato 139 . Sin embargo, por las conversaciones con algunos me he dado cuenta de que han sido algo indulgentes por favorecer a una casa 140 de la que se hartan de comida la mayoría de los nuestros. Pero no faltará mi cuidado para que no se sustraiga por connivencia nada a las disposiciones del senado. Que os vaya bien.
50
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397-398)
No rehúso escribir, pero he preferido dejar a mi señor e hijo Sibidio 141 lo que se ha de contar tranquilamente en tu presencia. Por consiguiente, esta página cumplirá únicamente con la salutación: su brevedad bastará para honraros y no menguará lo que aquél debe relatar. Que os vaya bien.
51
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Os habéis enterado por una carta previa de lo que hubiera podido responder ahora. No lamentamos haber regresado, pues contamos con salud y gracias a la diligencia de sus maestros vuestro hermano progresa. Sólo nos atormenta el ánimo que un largo camino nos separe de vosotros, pero si un ejercicio reiterado pone en práctica la alternancia de escritos, compensaremos mutuamente la satisfacción de estar presentes. Que os vaya bien.
52
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
De nuevo hemos de solicitar la venida de nuestro señor y príncipe 142 . Efectivamente, se dice que el ilustre Teodoro 143 , encargado de una legación de los milaneses, se afana para que se anteponga el deseo de los provinciales a las peticiones del senado. El prefecto de la Urbe 144 desea recurrir a tu venerable persona para este asunto y pienso que os enviará una carta sobre él. Por eso te exhorto a que una vez que hayas sido invocado por un escrito suyo, te dignes acudir rápidamente a la sesión del senado que se celebrará las idus de junio 145 , pues creo que ese día se elegirá a los legados. Hay muchos asuntos de vuestra casa que puedes concluir directamente aprovechando esa gestión pública; además está la deseada legación, que se piensa que será grata a los oídos de los convocados. Te ruego que no te retrases, para que logres el restablecimiento de tu antiguo favor 146 . Que os vaya bien.
53
Símaco a sus hijos los Nicómacos (sobre 397)
Acoged a Máximo, un viejo amigo pero agente 147 nuevo, que sirve con su pelo cano en medio de los novatos. Por él sabréis lo que hayáis de preguntar, y por eso debo rehuir la pesadez de una carta prolija, aparte de pedir que vengáis, lo que a menudo ando pretendiendo, y si mi anhelo por vosotros me lo permitiera debería ya guardar silencio, porque las solicitudes ineficaces producen vergüenza. Pero aunque han sido burladas frecuentemente, mi afecto por vosotros me aconseja casi el descaro. Por otro lado temo que hayáis prometido vuestro regreso para prohibimos correr hacia vosotros.
54
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Rogamos por vuestra salud y deseamos recibir noticias de ella cuando regrese el sirviente. Mi estado está libre de momento de dolores l48 , pero carece de fortaleza, sobre todo al sumarse las preocupaciones que ha acrecentado hace muy poco la ofrenda hecha por el senado 149 . Me da pereza proseguir, cuando incluso me arrepiento de haberme inmiscuido en vuestra tranquilidad de espíritu.
55
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
Ayer, empujado por el temor, escribí por medio de un hombre mío una vez que me anunciasteis noticias de amargo conocimiento sobre el estado de mi hija, y aún me atormenta la incertidumbre por estar pendiente la respuesta. Por eso os pido que me informéis de los progresos en el fortalecimiento de su salud. Por otra parte había decidido no revelaros nada sobre la situación presente 150 , para que no volviera a vuestros oídos lo que habéis evitado con un alejamiento digno de aprobación. Pero dado que el amor cívico ha devuelto vuestra preocupación a los asuntos de la Urbe, he tratado brevemente algunas materias agrupándolas en epígrafes, para que sin falta de una lectura fastidiosa conozcáis lo que se me ha dado a entender. Que os vaya bien.
56
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Creo que ahora se te habrá entregado por lo menos la primera carta de mi señor el prefecto 151 . Pero si por algún azar o por negligencia del portador se ha perdido, ahí tienes otra página del excelsísimo varón, a la que me ha ordenado añadir estas palabras, para que una vez consultado por medio de ellas, expliques cuál es tu parecer sobre la posibilidad de asumir el asunto que desea asignarte, pues pienso que habéis vuelto a una salud mejor después que me anunciasteis que una enfermedad impedía vuestro retorno. Nosotros sin duda preferimos que cuando se haya restaurado el buen estado de salud, garanticéis el regreso, pero si los achaques del cuerpo retrasan lo que se desea, poned fin con escritos claros a la espera de quien os consulta. Que os vaya bien.
57
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
En los días anteriores he dado satisfacción con gran número de cartas tanto a mi respeto hacia vosotros como a vuestra espera. Pero esta página no precisa de extensión, dado que de acuerdo con mi capacidad de deliberación sólo trato de persuadir a vuestra benevolencia de que se remita a los prefectos del pretorio 152 la demanda de vuestra causa siciliana 153 , si es que con todo la ofrenda entregada 154 os deja algo para hacer valer vuestro derecho.
58
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Una vez que ha regresado a Roma la prenda de nuestro afecto que es Sibidio 155 , y nos ha hecho saber cuánto dolor físico atormenta a mi hija, también mi espíritu está enfermo, así que sin ninguna demora he enviado una carta y solicito ansiosamente en primer lugar que se ayude a su curación con los recursos de la medicina y la abstinencia de sustancias dañinas; luego, que una respuesta escrita que sea fiable atienda a suprimir mi inquietud. Nosotros, tras la marcha de los legados 156 hemos llegado al campo del Vaticano contiguo a vuestra propiedad y, si nada perturba nuestros planes, disfrutaremos de la quietud de la villa hasta las calendas 157 de abril.
La leva de mozos que se ha impuesto a las familias de la [2] Urbe quedará pendiente hasta la respuesta del príncipe eterno. Conoceréis la redacción de los dos preceptos por los ejemplares adjuntos 158 . Los he enviado porque tu carta los ha solicitado, pero el genuino y único motivo que he tenido para dictar la misiva es que se nos refieran noticias ciertas y conformes con mi deseo sobre la salud de mi hija. Que os vaya bien.
59
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Tu carta anterior, a la que pronto ha seguido otra, me había dado ciertas esperanzas de que regresaras 159 ; la segunda ha anulado lo prometido, hasta el punto de confiar a mi criterio, a continuación de muchas razones para la negativa, la actitud que has de seguir. Pero yo os devuelvo la deliberación que me habéis encomendado, en primer lugar al pensar en la perturbada salud de mi hija, que no puede ser despojada de tu consuelo; luego en la debilidad de tu estómago, que según me escribes es incapaz de superar un viaje; después de esto en el consejo de un amigo de vuestro padre, que opta por el retiro; a continuación en la espera por el ilustre varón que a tu juicio va a estar fuera mucho tiempo 160 ; y encima en las interpretaciones de hombres que, de acuerdo con lo que afirmas, opinaban que habías recibido el encargo público en un momento favorable para tus propios [2] asuntos 161 . Es sin duda injusto que mi resolución se vea sujeta a tantos problemas opuestos y que la lealtad de quien da el consejo sea comprometida por los inciertos azares del futuro. Por de pronto juzgo que se debe prorrogar el plazo para la decisión y me he abstenido de entregar tu carta al magistrado 162 durante algún tiempo, en primer lugar porque está desnuda de muestras de deferencia, luego porque manifiesta unos motivos para la negativa que están por debajo de la magnitud de tu adhesión y porque sabía que leerían más personas lo que habías escrito. En consecuencia, quiero que fortifiques tu justificación con expresiones de respeto más completas y lamentaciones de más peso si persiste tu voluntad de evitar la fatiga y el viaje 163 . Que os vaya bien.
60
Símaco a sus hijos los Nicómacos (posiblemente de 399)
Una antigua observancia ha establecido este orden al escribir: que quienes se han marchado de casa inauguren el cumplimiento del deber epistolar 164 . Pero me ha parecido dilatado esperar una carta tuya, espíritu unido al mío —y no censuramos la tardanza—, y por esto, cambiando la costumbre nos hemos precipitado a cumplir con este deber. Queda que pagues de buena gana lo que hubieras debido iniciar y que una vez desafiado ejercites tu pluma para informarme de tu salud. Nosotros esperamos en Arabiana 165 la llegada de nuestra señora e hija, aunque la previsión de unos días festivos garantiza también tu pronta presencia 166 , honor nuestro. Que os vaya bien.
61
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Es un tema fecundo recomendar el ocio, pero esta admonición precisa un espíritu dueño de sí. A nosotros ni nos permite asentamos la facción de los envidiosos 167 ni hacer un viaje largo la formación de un joven hijo 168 . Por lo cual, en la medida en que podemos, unas veces partiendo y otras regresando, alternamos las diferentes residencias. Sirve de prueba esta carta que ha sido enviada hace poco desde el campo próximo a la Urbe, y a la que seguirá otra desde nuestro dominio de Cora 169 si nada perturba nuestros planes. Os corresponde robustecer la condición de nuestra ausencia por medio de cartas frecuentes si es grata para vosotros y aliviarla si no lo es.
62
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Los legados de nuestro orden han regresado una vez que han llevado todo a cabo provechosamente 170 . Así es: se ha paralizado la orden de alistamiento y se nos ha perdonado la plata 171 . No obstante, aún se espera un discurso sobre lo que se ha logrado. Ahora añadiremos noticias domésticas y gratas a tu espíritu. Nos acompaña el bien de la salud. A menudo alternamos nuestra estancia en la Urbe con otras en el campo más cercano 172 . Únicamente nos debilita vuestra ausencia, pero si venís pronto para que os veamos, nosotros también acompañaremos gustosos vuestro regreso a Campania.
63
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Te había entregado una carta por medio de un hombre mío: se ha presentado de inmediato Máximo 173 para reclamar otra; por eso no me ha molestado duplicar una salutación. Además la noticia repentina de la llegada de nuestro señor y príncipe nos ha exigido aconsejaros un regreso que debéis apresurar para que la deseada legación 174 , que debe ser reiterada ya por el interés público, no deje atrás vuestra lentitud. Que os vaya bien.
64
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Me habías referido por escrito tu evacuación del vientre con un purgante para que con el resto de la pesadez desapareciera el ardor de tus ojos. Pretendo saber si la cura citada ha sido eficaz y si la situación no ha obligado también a ayudar a las venas con una sangría. Un interés parecido me hace preguntar cuánta confianza os produce la salud de mi hija, para dejar a un lado la más aguda de mis inquietudes una vez que conozca que estos datos se ajustan a mi deseo, [2] pues también estoy alterado por otras razones al pensar en las agitaciones de la patria, provocadas sobre todo por la reclamación de los sirvientes para el servicio militar 175 . Y desde luego nosotros nos resistimos con ruegos reiterados, pasamos el día suplicando, y con una mísera ofrenda se ha llegado ya a una valoración de cinco libras de plata; pero temo que rehuir una de las dos cosas nos despoje de ambas [3] 176 . El prefecto ha parecido demasiado lento para tratar el asunto y ha sido sustituido por Lampadio 177 como sucesor. Se ha creído que su carácter conseguirá lo imposible 178 . Ahora pido que liberéis mi ansiedad de su mayor preocupación, que es la que respecta a vosotros, dado que ahora me atormenta la incertidumbre por la tardanza de un esclavillo que os he enviado hace algún tiempo para enterarme de esas mismas noticias, y aún no ha regresado.
65
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
No faltan materias sobre las que escribir, pero el espíritu se horroriza de hablar de las que son de arduo recuerdo. Veo no obstante que no puede contenerse de ningún modo la voz pública sobre los asuntos de la Urbe que, como acostumbra, dará a conocer con exageraciones la situación presente 179 . Con el fin de que esto no suceda, hemos repasado en el resumen adjunto 180 lo que debe conocerse, para que la carta que os lleva una salutación no extraiga amarguras de las preocupaciones, y para que las licencias de los rumores sean apartadas por un escrito verídico. Pero bastante se ha dicho de esto hasta aquí. Para mí el estado de mi hija tiene más [2] peso que los demás asuntos que ahora excitan mi espíritu. Espero por consiguiente que me comuniquéis que con la ayuda de Dios todo se encamina hacia su salud 181 . Si me entero de noticias acerca de ella conformes con mi deseo, ese consuelo parcial mitigará también mis demás preocupaciones.
66
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Hemos estado fuera de la patria unos pocos días y con motivo de los juegos teatrales, los votos de los ciudadanos han reclamado nuestro regreso 182 . Nosotros sin embargo todavía residimos ahora en las afueras de la Urbe, por la vía de Ostia 183 , demorando por un tiempo el regreso, para que no parezca que hemos esperado por los ruegos. Si hubiera querido actuar en este asunto antes de acuerdo con tu leal parecer, no sólo hubiera evitado los peligros que han venido a continuación sino que mi espera hubiera tenido más dignidad. Pero hubo una sola razón para esta determinación, no dar la sensación de ser expulsado del lugar por algunos 184 y no transformar un discreto alejamiento en una señal de cobardía.
[2] Sobre vuestro asunto de Sicilia me ha mandado el venerable Comazonte 185 una respuesta con la que también yo estoy de acuerdo. La carta que Euscio 186 ha enviado hace poco servirá de prueba de que Nectario 187 se muestra alborotado en relación con nuestro propio patrimonio siciliano. Por eso os pido que refrenéis con un escrito a un hombre desconocedor de la realidad, que alimenta su ocio encerrado en su dormitorio, para que luego no tengáis otro sentir acerca de Euscio si defiende con más fuerza nuestros derechos. Os he enviado la carta misma de nuestro hombre para que juzguéis la insolencia de la tentativa a partir de las maneras de quien ciertamente no quiere ser reprendido por vosotros.
[3] Te había solicitado en escritos anteriores que mejoraras disponiendo una pendiente más suave el lado de mi mansión puzolana 188 por el que vamos a los baños. Si la tarea se ha diferido, te pido de nuevo que la hagas, si se ha realizado respóndeme por escrito para que me alegre de ello. Que os vaya bien.
67
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Es verdad que el hombre no puede obtener a un tiempo por medio de la suerte todo lo que desea. ¡Cuánto más espléndidamente hubiera pasado el día de mi cumpleaños si hubierais estado presentes! Por lo menos en lo que respecta al futuro, la Suerte realizará mis deseos en una larga sucesión de años. Entretanto, señora hija 189 , me alegro mucho de haber sido honrado con una rica muestra de tu labor de lana, pues han resplandecido a la vez el amor hacia tu padre y la actividad propia de una matrona 190 . Así se cuenta que pasaron su [2] vida las mujeres de la antigüedad. Y es cierto que una época yerma de placeres las incitaba a dirigir su espíritu a la rueca y a las telas, porque al faltar atracciones se vive (según las condiciones) de los tiempos: pero ni siquiera la cercanía de Bayas 191 puede apartar tu atención de la austera tarea 192 . Renuncias a las embarcaciones que surcan los lagos, y sentada o paseando entre los ovillos y los hilos de color de las sirvientas, consideras que éstos son los únicos goces de tu sexo. Con razón te amo y te juzgo digna de tu marido, dado que igualmente obtenemos gloria y placer de su perfección, que es adventicia, y de tu integridad, que es genuina. Que os vaya bien.
68
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Aunque espero, e invoco antes la indulgencia de Dios, que pronto acudiremos a vemos mutuamente, sin embargo no he debido abstenerme de escribir una carta, para que ningún momento careciera de cortesías amistosas. Recibe por ello como un buen auspicio el saludo a manera de degustación que todavía te consagramos con la pluma, pero que muy pronto te presentaremos de viva voz. Que os vaya bien.
69
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Habéis querido justificar vuestro silencio con una fina invención: en efecto, habéis alegado cautela ante noticias tristes, mientras que las sucesivas eran prósperas, de modo que lo que con anterioridad había ocultado la interrupción de las cartas era revelado por informaciones más alegres. Pero unas no nos han sido desconocidas gracias a unos informantes, y otras nos han parecido muy tardías. Ciertamente la sospecha de un abandono del deber acrecentaba las licencias de los rumores. Y con todo, no podemos irritamos una vez que la gratitud por la carta presente ha eliminado el recuerdo del dolor anterior. Acuérdate sólo de fijar la atención a la pluma entre las principales y primeras, para que el recuerdo de este caso no nos acarree de nuevo miedos mayores, al creer que en medio de una esperanza de mejoría se nos omite otra vez alguna adversidad. Que os vaya bien.
70
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402 193 )
Confieso haberme abstenido durante mucho tiempo de tomar la pluma 194 ; la verdad es que no ha surgido nada que pudiéramos escribir y por otro lado, obtenía de la conversación con los que llegaban un alegre testimonio de vuestra salud. Finalmente el afecto ha vencido a la inacción. Por eso, libres de todos los quehaceres restablecemos el hábito de expresar nuestra salutación: así es, tras el retiro en Tíbur 195 prolongamos en Roma nuestro indolente reposo. Pero no siempre somos negligentes en desarrollar actividades: en casa se reparan las grietas de las paredes deterioradas, porque el primer constructor antepuso el disfrute a la solidez y prefirió la rapidez en su uso a la seguridad de los que le sucedieran. Vosotros levantáis obras que son nuevas y han de perdurar largo tiempo, ya que las habladurías han difundido que habéis ejecutado trabajos equiparables a los de Lúculo 196 . Y sin embargo no cederemos ante vosotros en el volumen del gasto, pues representa un coste semejante disponer una sola vez algo sólido que renovar a menudo lo que se cae de nuevo. Que os vaya bien.
71
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Abandonaos a los goces, dado que poseéis riquezas en abundancia, tanto marítimas como terrestres, hasta tal punto que la opulencia en ambos medios os proporciona alimentos dignos de ser ofrecidos a los dioses. A nosotros nos basta con disfrutar tan abundantemente de una parte de todo lo que tomáis, que es tan generosa que también nosotros mismos estamos bien provistos de ricos manjares.
72
Símaco a sus hijos los Nicómacos 197
Una vez que hemos vuelto a la patria y a nuestros Penates 198 , nos hemos encontrado con algunas situaciones que nos disgustan, ya que asaltos frecuentes golpean nuestra propiedad de Ostia 199 . Pero si vuestros deseos marchan prósperamente, otorgadnos una carta: la alegría que nos producirá puede disipar la nube de la afrenta presente.
73
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Me atormenta un dolor en los riñones 200 . Pero he revelado sucintamente el estado actual de mi salud para que la noticia no llegue exagerada a vuestros oídos 201 . Cuando sucedan a ésta noticias alegres, siguiendo mi costumbre os ofreceré una página más grata. Que os vaya bien.
74
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
No hemos diferido hasta ahora nuestra respuesta sin motivo, dado que el estudio del asunto y la búsqueda de los documentos exigían la demora de un plazo conveniente. Una vez que se ha dado fin a esto, hemos añadido a los demás trámites que exige la instrucción de la causa 202 el recíproco don de una carta. Lo cierto es que por obstaculizarlo nuestras numerosas preocupaciones no hemos podido emprender el camino hacia vosotros. No obstante, el consejo que podríamos aportar a vuestra transacción lo obtendréis con más plenitud de otra persona que actúa como un padre, la cual, aunque no necesita ayudantes, por las naderías del foro 203 y las sutilezas de las viejas fórmulas, se dignará aguardar al venerable Prosdocio, que vendrá a vuestra presencia tan pronto como haya eliminado las secuelas de su mala salud con una robustez plena. Que os vaya bien.
75
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Me hubiera decidido a pasar más allá de [la ciudad de] Fundos 204 si me hubiera enterado de que habíais llegado a Formias: dado que ha sucedido de otro modo, me ha parecido oportuno dividir el viaje para disminuir la fatiga. Por eso quedará al arbitrio de la Fortuna confirmar que antes del día quinto de las calendas de agosto 205 estemos recuperándonos en la residencia de Formias 206 . Ésta es la determinación de nuestro espíritu; ahora está en manos de los moradores del cielo la realización de ese deseo. Que os vaya bien.
76
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Ningún día se escapa sin una carta mía. ¿Qué tal si me dierais a cambio vuestras palabras? Y sin embargo no me arrepiento de mi diligencia, aunque se desatienda la prueba de consideración de la reciprocidad, pues lo que se hace por amor produce placer incluso cuando no tiene remuneración. Yo avanzo con paso todavía lento hacia mi recuperación y por eso, en la duda de proseguir viaje, dejo pendiente la decisión hasta que progrese mi salud. Mi ánimo desea ser informado de lo que habéis determinado acerca de regresar 207 o permanecer en las afueras de la Urbe. Que os vaya bien.
77
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Me he anticipado a vuestras preguntas al darme cuenta de que estaríais inquietos por el hecho de que la enfermedad me había atacado, y aunque haya escrito espontáneamente que los reveses de mis dolores se atenuaban, sin embargo, para suprimir vuestra inquietud, que en las personas que aman siempre es incrédula, también os anuncio ahora que si no ejerce su hechizo sobre lo que digo ninguna malignidad de la Fortuna, la salud vuelve a estar en armonía conmigo. Pero el encanto de la costa aún no penetra en mis sentidos, pues del mismo modo que tarda en recobrarse la seguridad en el paso tras una larga sacudida del mar, hace falta tiempo para que la desaparición de un mal tan grande deje sitio al placer. Por eso de momento no obtengo ninguna satisfacción ni de la costa de Formias ni de mi edificación. Pero según espero, todo ello volverá con el bien de la salud y pronto os llegará comunicado por mi pluma, para alegría de vuestro espíritu.
78
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Tras haberme entregado una sola carta, vuestro sirviente se empeñó en que os escribiera de inmediato mi respuesta como si fuera a regresar enseguida ante vuestra presencia. Pero según me he enterado, él ha seguido más allá, sirviéndose de una treta de comediante para que su compañero Rústico llevara nuestra página. Al regresar ahora, aquél ha recibido otra. Pienso que os reís de que al ser engañado por el ardid de un siervo haya pagado el doble por un capital único, pues el astuto esclavo ha recibido dos veces lo que había llevado una 208 . Proseguiría más lejos si hubiera algo que añadir. Vosotros vivís en las cercanías de la Urbe, con noticias más frecuentes de la situación y con un ocio semejante al mío: os corresponde enriquecer con vuestras averiguaciones a los que están instalados lejos. Que os vaya bien.
79
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Que perdure mucho tiempo este día que te ha dado a nosotros como hija. Yo deseo celebrarlo durante el discurrir de muchos años junto a vosotros con la alegría de mi espíritu y la consideración de mis palabras, y añadir también pequeños regalos que no son gravosos para mí y sí gratos para ti, como el collar que te he enviado ahora. Ofrecerlo puede no parecer pobre si se aprecia más por la estimación de mi ánimo hacia vosotros que por la de su coste.
80
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Si la prolongación de las lluvias no se hubiese opuesto a mi propósito 209 , hubiera querido pasar con vosotros y participar en el cumpleaños de mi señora hija, que deseamos que se repita numerosas veces con el paso de los años. No obstante, cumplimos con nuestro escrupuloso homenaje por medio de la alegría de un pequeño regalo, y pedimos que con vuestra benevolencia al recibirlo se engrandezca la modestia de nuestra ofrenda. Que os vaya bien.
81
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Nos habéis traído todas las riquezas del banquete de cumpleaños 210 , pero ha faltado una sola cosa que ha impedido que una alegría completa desbordara nuestro espíritu: no lo hemos consumido todo junto con vosotros como hubiera sido preferible. Veros y comer con vosotros suele realzar en ocasiones incluso convites frugales. Por eso, para vosotros y para la prenda común de nuestro afecto 211 , cuya solemnidad habéis celebrado con celosa dedicación, pedimos años fecundos y repeticiones numerosas de esta misma fiesta, pues una felicidad sin estorbos se aviene con unos padres piadosos.
A nosotros nos acaricia la brisa de Tíbur 212 , pero por el contrario exaspera nuestro ánimo lo mal que llevan las cuentas los capataces. El campo no luce por su cultivo, se adeuda gran parte de la cosecha y los arrendatarios no tienen ya ninguna capacidad para atender ni a la administración ni a la labranza 213 . Que os vaya bien.

1 Como el II, consagrado a Nicómaco Flaviano padre, éste es un libro monográfico. Se dirige a la hija de Símaco, cuyo nombre desconocemos, y a su marido, Nicómaco Flaviano hijo, que había sido aludido por primera vez en II 17. Si dejamos aparte la carta VI 72, el arco cronológico que se puede reconstruir es bastante coherente: 394-401. Cf. O. SEECK , Q. Aurelii Symmachi quae supersunt, Berlín, 1984 (=1883), pág. CLXI, y A. MARCONE , Commento storico al libro VI dell’Epistolario di Q. Aurelio Simmaco. Introduzione, commento storico, testo, traduzione, indici, Pisa, 1983, pág. 28.
2 Incluimos unos datos básicos sobre el autor: Quinto Aurelio Símaco nació sobre 340. Desempeñó las magistraturas siguientes: gobernador del Brucio y Lucania (364-365), procónsul de África (373-374), prefecto de Roma (384-385), cónsul (391). Actuó como cabeza del senado. Su muerte se sitúa en 402. De su obra se conservan diez libros de cartas, ocho discursos y cuarenta y nueve informes de su prefectura. Puede verse la introducción general del primer volumen consagrado al autor en esta colección (págs. 7-30).
3 Con el término «patria», Símaco se refiere a Roma, que sufría crisis en el abastecimiento de grano por la rebeldía del conde de África, el mauritano Gildón, que interrumpía los envíos. En su carta IV 5, de 397, Símaco comunica a Estilicón que el senado ha declarado a Gildón enemigo público. Un año más tarde el rebelde es vencido por su propio hermano Mascecel.
4 El aludido es el destinatario, Nicómaco Flaviano, que había actuado como prefecto de Roma durante la usurpación de Eugenio (392-394), un período en que los problemas de avituallamiento no habían sido tan graves. Con anterioridad había sido gobernador de Campania y procónsul de Asia en 382-383. Por la derrota de Eugenio en la batalla del río Frígido (Vipacco o Vipava, entre Italia y Eslovenia) en 394, Flaviano se vio en situación apurada: tal vez hubo de refugiarse en una iglesia (parece aludir a él SAN AGUSTÍN en La ciudad de Dios V 26), como había hecho su suegro después de ser vencido Magno Máximo, y convertirse al cristianismo. Tras recuperar el favor imperial, fue de nuevo prefecto de Roma en 399 y 400, y prefecto del pretorio de Italia, Iliria y África en 431-432. Cf. las págs. 345-347 de PLRE I. Los prefectos del pretorio administraban un conjunto de diócesis. A su vez las diócesis agrupaban varias provincias. Desde 395 el Imperio Occidental contaba con una prefectura de las Galias, que abarcaba las diócesis de Galia, Viena (sur de Francia), Britania e Hispania y otra prefectura de Italia, que incluía Italia Anonaria (norte), Italia Suburbicaria (sur), Panonia y África.
5 Es otra vez Flaviano.
6 No se debe pensar en un uso de plural de cortesía en Símaco. J. P. CALLU ha estudiado esta cuestión centrándose precisamente en el libro VI del epistolario: «Symmachus Nicomachis filiis (vou-voiement ou discours familial?)», en F. PASCHOUD (ed.), G. FRY , Y. RÜTSCHE , Colloque genevois sur Symmaque à l’occasion du mille-sixcentième anniversaire du conflit de l’autel de la Victoire, París, 1986, págs. 17-37 (debate 38-41). El plural se emplea porque para Símaco la persona a la que se dirige es representante de una pluralidad que participa del mensaje. En el caso del libro VI es el matrimonio. Este libro se analiza desde la página 26 del artículo citado.
7 Nacido en 334, Nicómaco Flaviano padre se suicidó en 394, año de su consulado, por la derrota del río Frígido. Había sido gobernador de Sicilia (364-365), vicario de África (377), cuestor del palacio imperial (382) y prefecto del pretorio de Iliria oriental (383), Italia, Iliria y África (390-392) e Italia (393-394). PLRE I, págs. 347-349. A este personaje se consagran todas las cartas del libro II.
8 Símaco está actuando como mediador en la disputa sobre una herencia. SEECK , pág. CLXII, vincula esta carta con VI 22.
9 No se ha conservado este anexo ni otros a los que Símaco alude en su epistolario. En este libro, en 40, 45, 48, 55, 65.
10 Se refiere a los dos esposos.
11 Debe de tratarse de Gabinio Bárbaro Pompeyano, que llegó a procónsul de África en 400-401 y fue prefecto de Roma desde diciembre de 408. Murió lapidado en 409 en medio de los disturbios motivados por la necesidad de obtener fondos para satisfacer las exigencias de Alarico. Pueden verse las págs. 897-898 de PLRE II.
12 Se deberá a la gota. Símaco refiere achaques de sus extremidades en VI 29; VII 43, 73-74; VIII 18; IX 82, 127-128.
13 Es la datación, más prudente, de J. P. CALLU , Symmaque. Lettres. Tome III (livres VI-VIII ), París, 1995, pág. 150. Los otros comentadores presentan una pequeña discrepancia de datación: SEECK , entre diciembre de 399 y febrero de 400 (pág. CLXVII), MARCONE , al comienzo de 401 (Commento storico al libro VI…, págs. 67-68). Los argumentos aportados no son concluyentes.
14 Ciudad portuaria de Campania.
15 SEECK , págs. CXCI-II y 350, y MARCONE , Commento storico al libro VI…, pág. 68, lo identifican con el homónimo de VI 38, 49; VII 111; IX 49. PLRE II, pág. 1002. En tal caso fue gobernador de Campania en 400-401.
16 El vicario es el lugarteniente de un magistrado, en este caso del prefecto de la Urbe.
17 Se ha vinculado esta carta con V 52 (CALLU , Symmaque III, pág. 150). Símaco se preocupa en otros casos por la suerte de huérfanos: VII 65; IX 34, 48.
18 Puede tratarse de la enfermedad de la hija de Símaco.
19 A las ceremonias del cuarto consulado de Honorio (398), emperador de Occidente entre 393 y 423.
20 Símaco excusa con relativa frecuencia su participación en tomas de posesión de cónsules: I 19-20, 101; III 21, 85; V 5, 34, 38; VI 10; IX 112-113. Por el contrario sí acudirá a Milán dos años después para las celebraciones del primer consulado de Estilicón (IV 31; VII 4, 7, 8; VIII 21), y acudió a las de Valentiniano II (III 52, 62-63, 65) y Ático (VII 30).
21 Es el hermano menor de la esposa de Nicómaco. En el año de esta carta tendría 13 ó 14 años.
22 Otros autores, como Claudiano, Filostorgo y S. Agustín, atestiguan las inundaciones de ese año. Referencias en MARCONE , Commento storico al libro VI…, págs. 71-72 y CALLU , Symmaque III, pág. 151.
23 Arcencio reaparece en VII 112. Un Evángelo está presente en las Saturnales de MACROBIO .
24 Puede aludir a Evángelo.
25 Hasta el siglo v, en que entró en decadencia, Ostia fue el gran puerto de Roma, ampliado sucesivamente por varios emperadores (Claudio, Nerón, Trajano y Adriano). Símaco ya se ha referido a sus propiedades allí: I 6; II 52.
26 El rango superior dentro del orden senatorial.
27 Aludía ya al asunto en la carta 6, 1.
28 Esta ciudad campana (hoy Baia) fue famosa en la Antigüedad por sus diversiones. Símaco elogiaba su clima en I 7, su luz en 1 8, y la consideraba un lugar de reposo en I 47-48; II 17; V 93. Sólo en II 26 llega a manifestar que le desagrada su soledad.
29 Un Censorino fue gobernador de Numidia en 375-378 (PLRE I, pág. 196).
30 Posiblemente es el Pompeyano de la carta 3, que recibe de Símaco la IX 8.
31 Se admite que este Félix es Rufio Postumio Félix, cuestor del palacio imperial en 395-397 y prefecto de Roma en 398 (PLRE II, págs. 458-459). Recibió las cartas V 47-54 y es citado en IV 61. Cástor reaparece en la carta 18 y en VIII 15.
32 Dos metros noventa y seis centímetros. Era la distancia mínima obligatoria entre edificios particulares. Referencias legales en MARCONE , Commento storico al libro VI…, pág. 76.
33 Es la celebración del consulado de Flavio Malio Teodoro, prevista para enero de 399. Además de este cargo y entre otros, Teodoro desempeñó los de gobernador de una provincia africana (377), de Macedonia (378), conde de las dádivas sacras y del patrimonio privado de la familia imperial (380), prefecto de las Galias (382), de Iliria, Italia y África (397-399), de Italia (408-409). Se dedicó a la literatura y la filosofía. PLRE I, págs. 900-902. Recibió de Símaco las cartas V 4-16.
34 Había estado enfermo. En la carta V 5 excusa su asistencia a las ceremonias del consulado basándose en sus obligaciones paternas.
35 Se refiere al vándalo Estilicón, que estuvo al frente del Imperio occidental de 397 hasta su muerte en 408, y con quien Símaco tuvo una relación muy fructífera, reflejada en las cartas IV 1-14. Nuestro autor le agradece que haya invitado a Flaviano en IV 6.
36 CALLU , Symmaque III, pág. 152, relaciona las posibles reticencias a acudir de Nicómaco con una resolución desfavorable del asunto de la carta 6.
37 Para apoyar a su yerno, Símaco le proporcionará recomendaciones dirigidas a personajes eminentes de la corte de Milán. Pueden verse las cartas IV 39; V 6; VII 47, 95, 102; IX 47.
38 En esta ciudad de Campania situaba Símaco años atrás una propiedad suya necesitada de reformas (I 10), aunque no tiene por qué ser la citada aquí.
39 Región al este del Lacio. Había sido el solar de los samnitas, que sostuvieron tres grandes guerras contra los romanos entre 343 y 290 a. C.
40 El término latino, exhibitio, puede interpretarse también como «orden de ejecución» y así lo hace MARCONE , Commento storico al libro VI…, págs. 79 y 192.
41 Esta carta es un poco posterior a la número 9.
42 CALLU , Symmaque III, pág. 153, con bibliografía, defiende que el prefecto del pretorio de Italia era un Eusebio que anteriormente había sido conde de las dádivas sacras.
43 Era Florentino, destinatario de las cartas IV 50-55 y en unión de sus hermanos Minervio y Protadio, de IV 56-57. Además de prefecto de Roma (395-397), fue conde de las dádivas sacras (385-386) y cuestor del palacio imperial (sobre 395). PLRE I, pág. 362.
44 Con motivo del tercer consulado del emperador Honorio (396).
45 Símaco actuaba como cabeza del senado.
46 De la parte oriental del Imperio. Asisten a las celebraciones consulares.
47 Se había vuelto a reclamar a Nicómaco la devolución de los emolumentos percibidos por su padre durante la usurpación de Eugenio. Símaco se refiere a este problema en otras cartas: IV 19, 51; V 47.
48 No hay certeza sobre su identidad: SEECK , pág. LI, lo identifica con el Venusto receptor de la carta IX 17 de Símaco, mientras que MARCONE , Commento storico al libro VI…, págs. 82 y 93, propone que sea Nicómaco Clemenciano.
49 En esta época, los apparitores proceden del palacio imperial y se encuentran a las órdenes de los altos cargos. Durante la República eran agentes subordinados a los magistrados.
50 En este caso alude a Memio Símaco, su propio hijo.
51 Estilicón. Había sido nombrado conde del palacio imperial en 384 y desde 393 dirigía las dos armas del ejército de Occidente. Fue el auténtico gobernante del imperio occidental desde 395 hasta su muerte en 408.
52 Región del sureste de Italia, bañada por el Mediterráneo (en italiano Puglia). Era rica en grano.
53 En 392 Flavio Rufino había obtenido junto con Arcadio el consulado y también la prefectura del pretorio de Oriente, con la que se convirtió hasta ser asesinado en 395 en el dirigente máximo de aquella parte del Imperio. Su carrera anterior se reconstruye con dificultad aunque hay constancia de que actuó como jefe de la cancillería (magister officiorum ). Cf. PLRE I, págs. 778-781, o MARCONE , Commento storico al libro VI…, págs. 85-86. El jefe de la cancillería supervisaba a la guardia, los funcionarios del palacio imperial y los agentes (en principio correos imperiales).
54 Símaco, tan duro ahora con el difunto, lo había adulado en las cartas que le dirigió (III 81-91).
55 La contribución se mencionaba en VI 12, 1.
56 La carta 12, de enero de 396 (por la alusión a los juegos del tercer consulado de Honorio), es un poco posterior: Símaco anunciaba en ella que de momento iba a retener los mulos y que Memio se quedaba con él.
57 Se refería a la enfermedad de su hija en 4.
58 Como señala CALLU , Symmaque III, pág. 155, esta carta parece posterior a VI 73 y anterior a VI 28. SEECK , Q. Aurelii Symmachi…, págs. LXI y LXIII-LXIV, se basa en esta misiva y en IV 54, VI 7, 10, 75, para afirmar que Símaco estuvo muy enfermo al final de la primavera y comienzos del verano de 397.
59 Hubo dos Auxencios que ocuparon la prefectura de Roma, el primero después de 425 y el segundo en 441 y 445. PLRE II, págs. 205-206.
60 Ciudad de Campania situada al sur de Pompeya. Eran famosas sus aguas medicinales.
61 Un hombre de confianza ya citado en VI 9 y que reaparecerá en VIII 15.
62 Recuérdese la carta 16.
63 Taburnio era mencionado en VI 7.
64 Obsérvese la referencia monoteísta. En algunos casos parece claro que Símaco trata de adaptarse al credo de su interlocutor (y Nicómaco Flaviano se había visto obligado a convertirse; cf. nota 4, a VI 1), pero tampoco hay que descartar que en ocasiones se hayan producido alteraciones tardías en la transmisión del texto.
65 Solicitaba ansiosamente su regreso en 16. En 28 les pide que se tomen el viaje con calma.
66 Cf. VI 12, 3.
67 Puede estar refiriéndose a la herencia de Nicómaco Flaviano padre.
68 Spectabilis, el rango intermedio dentro de la división que Valentiniano I había hecho del orden senatorial. La primera clase era la de los inlustres y la tercera la de los clarissimi.
69 Tal vez el tratado en VI 2.
70 VIRGILIO , Bucólicas VI 26. En sentido sexual: un sileno amenaza a una náyade con violarla para vengarse. A esta cita se consagra el artículo de R. A. KASTER , «The echo of a chaste obscenity: Verg. Ec. VI 26 and Symm., Ep. VI 22, 1», American Journal of Philology 104 (1983), 395-397.
71 Se refiere a esta embajada y a sus problemas en IV 52 3, 4. También se cita en VI 12, 5.
72 Una persona de este nombre es recomendada por Símaco en III 49. También se llaman así un abogado de las Saturnales de MACROBIO y el prefecto del pretorio de Oriente de 383. Piniano había sucedido a Símaco en la prefectura de Roma y sus relaciones habían sido hostiles.
73 Pertenecía a la familia cristiana de los Anicios. Para la PLRE I, pág. 678, probablemente se trata de quien fue procónsul en Campania en 378-379 y prefecto de Roma en 380.
74 Cecina Decio Albino fue gobernador de Numidia, de Campania y en 402 prefecto de Roma. PLRE I, págs. 35-36.
75 Lucania y el Brucio formaban la región más meridional de Italia, que viene a coincidir con la actual Calabria.
76 Un mistagogo es un iniciador en los cultos mistéricos. Se había empleado el mismo término en V 64.
77 Memio Símaco.
78 Por la información de VI 12, 4 nos alineamos con MARCONE , Commento storico al libro VI…, pág. 197 («una modesta contribuzione»), en la interpretación de parca… expensio. CALLU , pág. 17, traduce «des économies dans la dépense».
79 Era citada también en 12. Aunque esta ofrenda parece extraordinaria, había otras ordinarias durante cinco meses al año. En el Código de Teodosio se regula quiénes estaban sujetos a esta prestación (XIV 4, 1, 5, 7, 8, de los años 334, 389, 397, 408).
80 Se manifestaba dispuesto a utilizarlas en 15 y las retenía en 12, 4.
81 Narraba lo mismo en 22, 3.
82 Es una clase de recomendación muy habitual en Símaco. Sobre los tópicos de sus cartas pueden verse las páginas 58-60 de la introducción a las cartas contenida en el volumen primero.
83 Cf. VI 16, 19 y 73.
84 El problema parece ser el contrario al de VI 4.
85 Por no haber tenido tiempo de obtener un permiso para utilizar la posta pública.
86 Este Atelano parece haber sostenido una controversia con algún colegio sacerdotal que ha salpicado a Símaco por su relación con aquél. Nuestro autor pide el dictamen de su yerno (Símaco hacía lo propio con respecto a Nicómaco en VI 2, 22). Bibliografía en MARCONE , Commento storico al libro VI…, págs. 103-104 y CALLU , Symmaque III, págs. 157-158.
87 Había sido invitado a asistir a las ceremonias de inauguración del consulado de Malio Teodoro (399). En la carta 10 ya se ha confirmado el rumor. «Sacra» tiene el sentido de «imperial».
88 Téngase presente que esta invitación simbolizaba la rehabilitación de Nicómaco Flaviano tras la derrota de Eugenio en 394.
89 Recordamos que los clarissimi constituyen la tercera clase dentro del orden senatorial.
90 Hay noticias sobre tres villas de Símaco en las proximidades de Roma: una se llamaba Arabiana y posiblemente estaba cerca de la vía Apia (II 57; VI 60); tenía otra en el Vaticano (VI 58; VII 21) y otra sobre la vía de Ostia (VI 66, tal vez VI 8).
91 Se ha planteado la posibilidad de que esta Gala fuera en realidad hija de un primer matrimonio de Nicómaco Flaviano. Habría una referencia al embarazo de esa primera esposa en II 22, pero nos parece que en esa carta se alude a la esposa del autor. En el mismo sentido CALLU , Symmaque. Lettres. Tome I (Livres I-II ). Texte établi, traduit et commenté, París, 1972, pág. 167, n. 4.
92 Es un representante de Símaco en Sicilia. Reaparece en VI 42, 66; VIII 7, 68; IX 3-5, 30, 152.
93 En 42 hace este encargo a Nicómaco Flaviano. Símaco trata de localizar a los aurigas y actores destinados a los juegos apolinares (seis días de teatro y dos de circo), que debieron correr a su cargo pues representaban los espectáculos correspondientes a la pretura de su hijo Memio. Nuestro autor desplegó una gran actividad con ocasión de los preparativos de estos juegos. En este mismo libro pueden verse también las cartas 35, 38, 40, 42, 43.
94 Para evitar dispendios, en principio se reservaba el Coliseo para los juegos de los cónsules. Símaco parece solicitarlo a Estilicón en IV 8, 2.
95 Honorio.
96 Memio Símaco.
97 Adriano fue conde de las dádivas sacras en 395, jefe de la cancillería en 397-399 y prefecto del pretorio de Italia y África en 401-405 y 413-414. PLRE I, pág. 406. En su momento veremos que ha sido considerado destinatario de las cartas VII 42-59. El conde de las dádivas sacras (comes sacrarum largitionum) era el responsable de las minas de oro y posiblemente de plata, de los pagos y donativos a funcionarios civiles y al ejército, de la dotación de ropa para los soldados, y del control de los telares y tintorerías del Estado. Acerca de la jefatura de la cancillería y las prefecturas del pretorio, pueden verse las notas 53 y 4 respectivamente.
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