Читать книгу: «Cartas. Libros VI-X»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 310

Asesores para la sección latina: JOSÉ JAVIER ISO Y LUIS MORALEJO .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisadas por OLGA ÁLVAREZ HUERTA .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO391
ISBN 9788424934286.
TEXTO ADOPTADO
Para los libros VI-VIII de las Cartas hemos empleado la edición más reciente, la de J. P. Callu, Symmaque. Lettres. Tome III (Livres VI-VIII), París, 1995. No obstante, en cuanto a los encabezamientos de las cartas (donde no está generalizado el nombre del autor) y a la presencia o ausencia de despedida (uale, ualete), hemos preferido seguir la tradición manuscrita de acuerdo con O. Seeck (Q. Aurelii Symmachi quae supersunt, Berlín, 1984 [=1883]). Además hemos optado en VI 45, 1 por la forma manuscrita iactatum frente a la conjetura de Scioppius aceptada por Callu, iactatam.
Cuando este volumen se hallaba próximo a su impresión, apareció la edición crítica de J. P. Callu correspondiente a los libros IX-X (Symmaque. Lettres. Tome IV. Livres IX-X, París, 2002). La buena disposición de la editorial ha permitido incorporar las novedades de la nueva versión. No obstante se han mantenido de la edición de Seeck las lagunas en IX 11, 1; 13, 1; también tuo †cedatur de IX 50, 1.
ABREVIATURAS
PLRE I A. H. M. JONES , J. R. MARTINDALE , J. MORRIS , The Prosopography of the later Roman Empire, vol. I (A. D. 260-395), Cambridge, 1971.
PLRE II J. R. MARTINDALE , The Prosopography of the later Roman Empire, vol. II (A. D. 395-527), Cambridge, 1980.
LIBRO VI
A SUS HIJOS LOS NICÓMACOS 1
1
〈Símaco 2 a sus hijos los Nicómacos 〉 (395)
Se delibera más correctamente sobre asuntos claros y manifiestos a partir de su naturaleza que de la voz pública. Por consiguiente, en medio de la penuria de víveres de la patria 3 no deduzcamos que se ha reavivado el elogio de la previsión del predecesor 4 a partir de lo que sale de la boca de la masa, sino del razonamiento de la inteligencia humana. Sin duda es inevitable que cuando a la abundancia sucede la escasez, perciban por comparación una gracia que había pasado desapercibida quienes valoran tardíamente los [2] beneficios. Y precisamente nuestra plebe, forzada anteriormente por los intereses de unos pocos a aborrecer a un ciudadano tan grande 5 , atestigua abiertamente su enmienda con el arrepentimiento; pero el odio obstinado de los colegas, que es bien conocido, no les permite manifestar el juicio que la verdad les obliga a pronunciar. Por eso los ataca un mudo rubor, y como los sorprendidos en un error, no son capaces de revelar lo que se ven obligados a sentir acerca de vosotros 6 .
Pero no se necesita proseguir más lejos con este asunto, [3] pues es suficiente con que el testimonio del pueblo haya vuelto a favorecer nuestro buen nombre. Basta con que tu consuelo se halle en el repetido recuerdo de tu padre 7 y su regreso a la vida en tu salud. Que os vaya bien.
2
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
Me habéis alegrado el día con vuestra carta y vuestras añoradas palabras han duplicado la celebración de natalicio de nuestra casa. Pero cuando he leído la página de arriba a abajo, me ha arrugado la frente la posdata, que me ha revelado que os perturban las disputas sobre los bienes de Petronia. Juzgo no obstante que si la promesa de vuestra hermana Marciana es firme, pueden resolverse en familia las incertidumbres de la sucesión una vez que me hayáis enviado la documentación del asunto para que yo emita mi dictamen 8 , que ella misma ha elegido. Por otra parte, en la enumeración que está puesta más abajo 9 he señalado los puntos principales de las indagaciones que promueve la parte contraria, con el fin de que después de ser informada, vuestra venerable unión 10 medite lo que a su vez debe responder a las objeciones para defenderse. Que os vaya bien.
3
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-402)
Es necesario un preámbulo si se solicitan cosas arduas; no hay que aplicar un circunloquio a las propicias y fáciles. Dicho entonces en poco tiempo y concisamente, atended al favor que reclama de vosotros mi hermano Fulvio. Desea recibir bajo tus auspicios la mano de la hermana de Pompeyano 11 , que hace tiempo que tiene edad para casarse; no es inferior a ella por su cuna y tal vez sea más rico en patrimonio. No cuento ciertamente entre sus ornamentos nupciales las loables conductas de su vida ni las esperanzas de dicha que surgen de las amistades de los buenos, pues cada cual tiene alguna cosa que se considera un mérito y una esperanza. Por lo que a mí respecta, doy tanta importancia a llevar a efecto esta unión que consideraré un don de peso que vuestra solicitud sea útil a los deseos de aquél. Dado que se pretende una empresa honrosa en sus principios y fácil de realizar, os ruego que apliquéis vuestro celo a promover el asunto en la medida en que suponéis que yo lo deseo. Que os vaya bien.
4
Símaco a sus hijos los Nicómacos (hacia 395)
Con el amargor de vuestras noticias habéis duplicado el malestar que soporto por el dolor de mi mano derecha 12 . Ahora bien, me absorbe una preocupación más intensa: saber que no puede persuadirse a mi hija de que se modere con la comida y la bebida. Así pues, como estaba agitado por la herida de mi espíritu y la enfermedad de mi cuerpo, no he podido aplazar mi carta hasta estar en condiciones de firmarla, sino que con un dictado apresurado he dado satisfacción a mi inquietud más que a mi costumbre. Y en primer lugar os ruego que aliviéis con vuestras respuestas mi temor. Luego, señora e hija mía, te suplico que evites actitudes contrarias a tu salud y restablezcas tu vigor, tantas veces perturbado, con el auxilio de la moderación, porque abstenerse de sustancias nocivas no sólo es conveniente para el bienestar, sino que también llega a testimoniar el sentido común. Que os vaya bien.
5
Símaco a sus hijos los Nicómacos (anterior a 401) 13
He disuadido a Severiano, un prócer de la ciudad de Literno 14 , de solicitar una citación pública, para que su queja no le ocasionara algún malestar a nuestro venerable amigo Severo 15 . Pero le he asegurado que si hay entre ellos alguna disensión, se le puede poner término por medio de la concordia que tengo contigo, honor nuestro, y por eso te ruego que te dignes encargarte de que el inmejorable Severo termine con el litigio ante ti. Que os vaya bien.
6
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Como si aún desconocierais vuestros asuntos, prescribís las fórmulas para sostener los procesos. Hace tiempo que yo he referido a vuestra unión el resultado de las dos causas y creo que por medio de unos funcionarios del vicario 16 se habrá llevado a vuestras manos lo que yo había escrito. Razonablemente no reitero mis relatos y averiguaciones. Hasta ahora, por miedo a alardear sólo había sustraído a vuestro conocimiento que he enviado las cartas necesarias para que los amigos estén informados de los engaños del tutor 17 , y pienso que si la suerte ayuda a mi propósito se tomará alguna decisión que doblegue al culpable.
En otro orden de cosas, aunque ansío muchísimo vuestra [2] presencia, no puedo desaprobar el aplazamiento de vuestro viaje a las propiedades próximas a la Urbe, pues habéis alegado un motivo piadoso para el retraso 18 , y por eso antepongo a mi deseo la fuerza de un anhelo devoto. No sé si alguna invitación podrá llevamos más bien a nosotros a Campania mientras vosotros permanecéis allí. Pero déjese esto al azar; aliviemos entretanto los anhelos mutuos escribiendo. No hay duda de que el espíritu debe apaciguarse por medio de consuelos siempre que se aplazan nuestras aspiraciones. Que os vaya bien.
7
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Tabumio no ha omitido que he sido convocado 19 y tal vez os extrañéis de que en mis páginas no haya indicado nada sobre ese hecho, pero puesto que había determinado permanecer en casa por muchas e imperiosas razones 20 , he considerado una labor baldía transmitiros algo vano y pasado por alto. Por otra parte, creo que vuestra venerable unión no desconoce lo que me ha retraído de mi proyecto de viajar, pues sabéis que mi salud está quebrantada, tenéis presente la soledad de mi hijo único 21 y habéis comprobado que los ríos están crecidos hasta hacer temer una inundación, y además, según creo, la voz pública no os ha ocultado las destrucciones de los puentes y los desprendimientos de los [2] montes 22 . De ello ha resultado que también se excusaran los demás a los que había hecho acudir una convocatoria semejante, excepto Arcencio y Evángelo 23 : a uno de ellos lo ha expuesto a los azares su vigor juvenil, al otro su espíritu imprudente. Entiendo que podáis asustaros por la partida de un hombre que no es un amigo, pero os exhorto a apartar esta inquietud, pues por un lado mis cartas han prevenido muchas cosas y por otro he dado a los que salían el encargo de conjurar la maledicencia del rival 24 . Así que reposad libres de preocupaciones y reconfortadme con escritos asiduos según os dignáis hacer. Que os vaya bien.
8
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Nos han entregado vuestra carta mientras nos encontrábamos en el séptimo miliario de la vía de Ostia 25 , e inmediatamente, a petición mía y por la intervención del ilustre 26 vicario ha salido adelante la publicación de las actas 27 . Pero vuestro sirviente, sin habernos consultado y sin que lo supiéramos, se ha marchado de la Urbe, de acuerdo con la desfachatez habitual en los esclavos. Es asunto vuestro tolerar que esta acción quede impune. Durante su estancia no ha omitido que agita a mi hija una recaída. La herida debida a esta noticia se ha fijado en la profundidad de mi corazón, y mi miedo no desaparecerá a no ser que por medio de una respuesta escrita obtenga la certeza de su curación. Por consiguiente os ruego que hagáis que la tranquilidad que me transmitáis de inmediato mude mi temor. Que os vaya bien.
9
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Sobre el límite de la mansión de Bayas 28 mi hermano Censorino 29 intenta renovar una reclamación a la que ha sabido que he puesto fin hace algún tiempo con los agentes de mi hijo Pompeyano 30 . Así es: los inspectores a los que habíamos recurrido dijeron que nuestras propiedades estaban divididas por el muro que desciende entre los edificios desde lo alto del monte, pero el nuevo propietario cree que puede anularse su dictamen. Te ruego por consiguiente que recurriendo a nuestro amigo Félix y a Cástor 31 , te dignes ser juez de la verdad y se refrene esta vana tentativa cuando se exprese ante tu venerable persona. Luego, cuando se haya explicado a mi hermano Censorino la resolución del dictamen anterior, que se le permita añadir a su edificación y a las nuevas construcciones únicamente diez pies 32 más allá de sus fábricas, de manera que los terrenos de las partes estén delimitados tanto por el acuerdo comprendido en la resolución como por la construcción interpuesta entre ellos. Que os vaya bien.
10
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398)
Oigo que hemos sido invitados a la toma de posesión del consulado 33 . Tras las fatigas del año pasado 34 , tengo la determinación de reposar y permanecer en casa; tú medita más profundamente tu decisión y sopésala con juicio. Supongo, en todo caso, que quienes se dice que están convocados han sido escogidos por la autoridad de un varón eminente 35 y que tú, espíritu unido al mío, has sido asociado a ellos deliberadamente, para que acudas corriendo a dar gracias con motivo de la toma de posesión consular. Hay que temer por otro lado que si piensas que tienes que excusarte, parezcas ofendido por la promulgación del reciente rescripto 36 , y en la medida en que puede esperarse algo de lo que es incierto, tal vez se corregirá ese error cuando te presentes felizmente 37 . No tengo noticias de que Hispano haya sido invitado. Considera pues el resultado de uno y otro partido. Si me llega alguna información nueva sobre esto, te la comunicaré una vez más. Que os vaya bien.
11
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Poco me respondes, cuando yo te escribo mucho y sobrellevo con dificultad que los inicios de vuestras comisiones estén llenos de ardor hasta que despiertan mi inquietud, pero enseguida los progresos se enfrían en medio del silencio. Tal vez os preguntéis qué pido que se lleve ahora a mi [2] conocimiento. Os había escrito que se había acordado con el vendedor un precio por la casa de Capua 38 : nada me respondéis sobre su confirmación; se os ha encomendado la reforma y rescate de la propiedad del Samnio 39 : sólo me has informado con retraso de que los campos han sido desprovistos de sus accesorios; sin embargo, desconozco hasta ahora los resultados que ha obtenido la demanda de comparecencia 40 ; esperar por ella me impide ir al campo, pues temo lo que a menudo ha sucedido, que una maniobra clandestina intente alguna cosa. Por lo cual, o bien instruidme de lo que queda para llevar a término los trámites, o bien abridme el camino para posesionarme de mi retiro si los asuntos están en dificultades.
No llevo a mal haber llegado a un arbitraje con mi hermano [3] Censorino sobre los espacios costeros a cambio de alguna pérdida de nuestra parte 41 . Queda que se separen las mansiones interponiendo un muro, no vaya a ser que con la desaparición de las pruebas del dictamen traten de extender una vez más esa estrecha proximidad a otros límites. Que os vaya bien.
12
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
Me ha complacido la carta del amigo que has querido que leyera y deseo que creas que no ha mentido en absoluto acerca de que debo recurrir a relajar mi espíritu. El ilustre magistrado del pretorio 42 me ha comunicado su desagrado por la contribución del senado y los demás remedios para los aprietos de la Urbe. Según afirma, está apesadumbrado por el pregón con que el prefecto de la Urbe 43 hizo público el don común para el pueblo el día de los juegos imperiales 44 , cuando ante nuestra presencia se reclamaba la carne [2] de parte del senado. Sospecha que todas estas acciones se han urdido para destruir la gloria derivada de sus promesas, y dirige su resentimiento contra mí solo 45 , porque esto complace a sus informadores. He respondido a su cólera, dejando a salvo en la medida de lo posible mi dignidad, y según afirman los legados de Oriente 46 , a los que él mismo ha mostrado mis escritos, nuestras respuestas han agradado a todos. Pero para no callarse vencido por la razón y por mi autoridad, ha enviado luego una carta más blanda aunque contiene una lamentación parecida. Se te entregará una copia de todo esto, para que conozcas el oleaje que brama en contra nuestra.
[3] Por otra parte, en el asunto de vuestra venerable unión, afectado por la renovación del mandato 47 , se debe recurrir a la medida de diferir el pago y someter a almoneda la parte que corresponde a tu hermano 48 , para que una sinrazón de esa clase resalte la acción del joven o satisfaga sus aspiraciones. Pero deseo saber qué posesiones corresponden prioritariamente a la potestad de tu venerable hermano como parte suya, con el fin de que un error del asistente 49 no toque por desconocimiento el conjunto de lo que son tus derechos.
Voy a retener de momento en Roma a vuestro hermano 50 , [4] porque el donativo ha prolongado durante veinte días las reservas de aprovisionamiento. Por consiguiente, mi hija no debe llevar a mal que me retrase con las acémilas destinadas a su viaje. Os contará lo demás mi hijo Comazonte a preguntas vuestras o por iniciativa propia.
En cuanto al envío de una legación por la escasez de [5] avituallamiento de trigo, se diferirá la deliberación oficial hasta el regreso del excelentísimo conde 51 . El consejo de tu venerable persona me ha parecido saludable, así que por medio de una carta que he dado a mis hombres he ordenado de inmediato que se traslade trigo a Campania desde nuestra propiedad de Apulia 52 . Que os vaya bien.
13
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
La asiduidad de nuestras cartas anteriores ha agotado lo que había que escribir; lo único que me queda ahora es una genérica pero escrupulosa salutación y sin duda, si hubiera algo digno de desarrollarse en unas páginas, se confiaría más razonablemente al viajero. En efecto, hay que abandonarse a la pluma cuando la personalidad de los que parten no está capacitada para tomar a su cargo las comisiones; si ahora consideráis que alguna cosa merece saberse, la conoceréis más completamente por medio del viajero, sin falta de la digresión de nuestras palabras. Que os vaya bien.
14
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
Veo que dudáis si al castigo de Rufino 53 le ha seguido la confiscación de sus bienes. Tengo a la vista la prueba, declarada por las órdenes imperiales. Y no obstante, quienes sopesan los actos del añoso saqueador 54 , no han debido dudar [2] de que el erario reclamaría lo expoliado al orbe. Y ojalá una alegría tan grande no se viera importunada por la carencia de aprovisionamiento, que no es prolongado por aporte alguno de la nueva cosecha. Además, la calidad de la propia comida produce horror, estropea la salud de los cuerpos y es peor para los hombres tal subsistencia que el castigo del [3] ayuno. En medio de estas desgracias consuela al pueblo la espera por el grano ofrecido por los senadores 55 , y la voluntad escrupulosa de los proceres mantiene la concordia de la ciudad. Ahora hay que desear que el auxilio divino conduzca los transportes mientras la contribución de los particulares prolonga la salud de los ciudadanos.
15
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
La suerte de la patria común ha sido conducida a tales aprietos que se deben evitar los males extremos. Por ello deseo enviaros de inmediato a vuestro hermano, al que os dignáis proporcionar pronto unos mulos de litera, para que la premura de aquél se vea facilitada con el auxilio de las acémilas 56 . Por lo demás, como había escrito antes, no conviene que mi hija sea zarandeada en la ruta, puesto que tras su grave enfermedad debe restaurarse su salud por medio del ocio y el reposo 57 . Que os vaya bien.
16
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
He previsto el temor que os podría inspirar la voz pública sobre mi enfermedad: aunque suele hablar exageradamente de los ausentes, ni siquiera con sus palabras parece haber igualado la magnitud del peligro en que he estado 58 . Así pues, tan pronto como me ha sido posible en mi convalecencia trazar unas letras, no he aplazado suavizaros con mi pluma las noticias que pensaba que se habían divulgado, y aunque mis primeras palabras hubieran bastado para moderar vuestra inquietud, sirva con todo un segundo testimonio para acreditar la tranquilidad. A todo esto, hacedme saber qué determinación habéis tomado sobre la organización de vuestro regreso, pues reconozco que me hallo en un estado más delicado tras la crisis de mi salud y que no puedo seguir persuadiéndoos de que antepongáis vuestro ocio a mi añoranza.
17
Símaco a sus hijos los Nicómacos (401)
La amistad se valora de acuerdo con los sentimientos, no con su antigüedad; no te parezca por ello novedosa la presencia de aquellos que desde hace años sienten veneración por ti.
Esto que digo tiene por objeto que sepas que mis hijos Auxencio 59 y Mariano, unos jóvenes muy discretos, se cuentan en el primer lugar entre tus admiradores, y que por consiguiente no se les debe reconocer por una presentación reciente, sino que han de ser honrados a su vez con los vínculos y la lealtad del afecto. Ahora les ha dado motivo para partir un tratamiento impuesto por la instigación de los médicos. En efecto, desean ir a Estabias 60 para alejar las secuelas de una larga enfermedad con leche de vaca, pero juzgan que encontrarse contigo será una medicina mejor para ellos. En consecuencia, se te atribuirá su curación si añades a los remedios de las hierbas medicinales el bálsamo de tu bondad. Que os vaya bien.
18
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-398)
Hemos encomendado a nuestro Cástor 61 , que regresa a Campania, más encargos relativos a cuestiones familiares que los que he escrito. Por consiguiente, os enteraréis de más cosas por los oídos que por la lectura. La mayoría de estos asuntos atañen a la situación de la patria. Como sufre gravemente por la escasez de alimentos, es peligroso habitarla, impío y cruel abandonarla. Que os vaya bien.
19
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Aun con la incertidumbre de mi salud 62 hubiera asistido al hermano de Taburnio 63 , al que habéis querido que auxiliara, si la suerte me hubiera otorgado la presencia de aquellos con los que convenía que me encontrara para su beneficio. Así pues, vuestra unión debe contentarse con mi intención, aunque el resultado ha privado de eficacia a mi deseo. En cuanto a mí, escribo esto aún débil pero ya seguro de mi recuperación, una vez invocada la indulgencia de Dios 64 , y me elevo sobre mis fuerzas en la medida en que una esperanza de inmediatez promete un regreso más rápido de vuestras venerables personas 65 . Que os vaya bien.
20
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-395)
Me habías respondido por escrito hacía poco que se había recuperado la salud de mi hija; luego, con la carta siguiente, has aplicado un nuevo aguijón a nuestra inquietud. Por consiguiente, la noticia más reciente me trastorna porque se cree más en las adversidades. Espero con ansiedad que me reveléis si el paso del tiempo aporta algo bueno. Por otra parte, reconozco la disposición de mi propio espíritu en el hecho de que os atormente nuestra separación, pero es preferible aconsejar aún paciencia a los deseos mutuos que emprender algo de lo que debamos arrepentimos a causa de la debilidad de su estado. Luego, cuando se presente tu hermano 66 , al que según afirmas esperáis para dentro de poco, la ocasión del reparto entre vosotros de la propiedad común 67 os proporcionará un regreso feliz y necesario.
21
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395-396)
La impaciencia del amor paterno había hecho venir a los hijos de mi hermano el notable 68 Entrequio; la penuria de la Urbe les ha añadido motivos para apresurarse, y por eso han emprendido el viaje de vuelta sin esperar a la época apropiada. Por lo cual, mientras la navegación está impracticable se establecerán temporalmente en las costas de Campania, pero vuestra bondad garantizará que no afronten las amarguras de una permanencia en tierra extraña. Asume por ello mi papel para que quienes han sido arrancados de nuestro lado por la necesidad, se alegren de haber encontrado en ti mis propios sentimientos.
22
Símaco a sus hijos los Nicómacos (395)
Es dura la impresión que produce una injusticia, pero debe mitigar el dolor la medicina de la paciencia. Y no os falta práctica en soportar la adversidad, pues habéis aprendido a sobrellevar a menudo los embates de la fortuna. Y si vivierais en una situación favorable, con razón herirían unos males inhabituales vuestra felicidad. Escribo esto para que sepas que me ha extrañado que haya alterado tu serenidad un litigio privado 69 que en nombre de la parentela ha avivado, según creo, un retozón de la costa de Bayas. Pero él [2] «tendrá otra recompensa» 70 . No obstante, a vuestra causa no le ha faltado una defensa judicial: se ha logrado en efecto de uno de los instructores que no quede impune la retirada de los sellos por el asistente, del otro, que se garantice la seguridad de la herencia. Cuando ella vuelva del campo también exhortaré a la propia responsable de la demanda a desistir de su propósito o a considerar que se le devolverán molestias más graves. Con esto se ha dicho bastante sobre los asuntos familiares.
[3] Por otra parte, en medio de los demás males por la escasez de trigo, las intrigas por la legación han aplicado una tea más dañina para nuestra patria 71 . Así es: en un principio una selección había sumado a Postumiano y a Piniano 72 a los dos dignatarios de la corte con esta apostilla a la decisión: se declaraba que con ellos solos la legación estaba completa. Al pasar los días, cuando en la deliberación se examinaban las comisiones de nuestro estamento, unos intereses particulares sumaron a aquéllos a Paulino 73 . La disputa que ha surgido de aquí ha desembocado durante mi ausencia en unas luchas abominables. Da vergüenza referir qué acusaciones y afrentas se han lanzado entre sí los notables del senado. Pero [4] dicen que se han remitido a mi juicio para dirimir las discusiones de las facciones. La suerte verá el fin que aguarda a un asunto de interés general. Entretanto se despedaza el buen nombre del senado e incluso se ha añadido una culpa al infortunio. Si llegan a mis manos los testimonios de los hechos, sabréis al leerlos lo que el pudor no ha querido que expusieran mis palabras. Que os vaya bien.
23
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Debí abstenerme de escribir esta carta, por ser el viajero mi hijo el notable Decio 74 , que expondrá a vuestra escrupulosa consideración más informaciones acerca de nosotros de lo que podría abarcar con el texto de unas páginas. Pero no me ha contrariado acrecentar con mi pluma el placer que os proporcionará su presencia fraterna, así que consagro a vuestra unión el honor de una salutación, para que la espera de mi llegada se endulce con el don de la palabra. Que os vaya bien.
24
Símaco a sus hijos los Nicómacos (394-402)
Sapricio, un varón distinguido e íntimo mío, hubiera merecido la atención de vuestra venerable unión sin necesidad de un fiador, pero dado que una primera presentación hace estimar tardíamente a los desconocidos, ha deseado abrirse con mi intervención un acceso fácil para ganarse tu familiaridad. Por ello conviene que acojas con afecto propicio a quien tiene un grandísimo deseo de tu persona, y que no aplaces la amistad que se te reclama para ponerla a prueba con una larga práctica, sino que te adelantes de inmediato al anhelo de quien acude a ti con una disposición semejante.
25
Símaco a sus hijos los Nicómacos (398-401)
Mi hijo Zenodoro aún no te ha conocido por un trato lo bastante próximo, pero ya te admira por inclinarlo a ello tu fama. En efecto, a pesar de dirigirse apresuradamente a Lucania y el Brucio 75 por obligarlo a ello su cargo, arde en deseos de correr a tu presencia desviándose de su ruta. Como si yo fuera un mistagogo 76 lo introduzco en tu amistad y respondo de que es digno de tu estimación; así que si das algún valor al testimonio de un padre, que el que llega encuentre en ti la primera vez que se presente un compromiso afianzado enseguida y experimente al instante la fácil acogida de tu corazón, la cual sabe que nunca se ha otorgado a la novedad.
26
Símaco a sus hijos los Nicómacos (396)
He luchado mucho tiempo conmigo mismo para enviaros la prenda común de nuestro cariño 77 , pero el afecto ha vencido sobre todo al surgir un destello de esperanza en que haya reservas suficientes, pues un modesto desembolso 78 asegura de momento a la Urbe veinte días de abastecimiento. Además, una segunda contribución del ilustrísimo estamento garantiza cierto suplemento de seguridad. Del mismo modo no ha elevado menos los ánimos de la plebe romana la ofrenda de carne 79 . En consecuencia he dispuesto que se [2] os devuelvan las acémilas 80 y os doy las gracias por haber aliviado la necesidad de vuestro hermano con la asistencia apropiada.
Aún está incierta la elección de los legados, pues a Postumiano y a Piniano, a los que desde un principio el senado había reconocido como tales para sus comisiones, se une un tercero, Paulino, y por estar divididas las facciones según sus intereses, aún se difiere su provecho 81 . Cuando reciba la ratificación final se te dará a conocer claramente. Que os vaya bien.
27
Símaco a sus hijos los Nicómacos (tal vez de 398-402)
Se debe escribir con más profusión si se recomienda a unos desconocidos. Pero la vieja intimidad que tiene con nosotros Justino, un varón muy serio y honrado, no precisa del sostén de una recomendación, así que basta con que le otorguéis el afecto habitual. Por otro lado, con una carta se ha indicado hace muy poco a vuestra unión lo que se refiere a nosotros, y ahora os lo expondrá su voz 82 .
28
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Si es que hay algo seguro para el hombre, os anuncio que he vuelto a mi esperanza de vivir tras un dolor de las entrañas que de repente me había sustraído a vosotros. Por consiguiente, si las licencias de la voz pública os han anunciado algo desagradable, que lo deseche el olvido. Pero por encima de todo quiero lograr de vosotros que no regreséis apresuradamente por una inquietud irreflexiva, sino que dado que mi estado ha vuelto a la salud, os dignéis satisfacer el anhelo común dosificando adecuadamente la ruta 83 .
29
Símaco a sus hijos los Nicómacos (397)
Si me falta, debo buscar a menudo la oportunidad de saludaros y si está a mi alcance, aprovecharla, sobre todo en un momento en que me inquieto por el estado de mi hija, cuya robustez creo que también se encuentra herida por su ayuno 84 . Liberadnos por consiguiente de nuestro miedo con noticias prósperas. También tengo yo ahora débil el paso, pero si unas palabras recíprocas me traen lo que deseo acerca de vosotros, se calmará de inmediato la afección de mi cuerpo.
No puedo dejar de añadir a esta página que una citación [2] judicial ha hecho salir a Martiniano. Le ha infundido un terror tan grande por su prolongada negligencia en partir a las Galias, que ha necesitado anticiparse a la afrenta de una comparecencia con un viaje privado 85 .
