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PERMISO
Roxana Hatzikian


Permiso surge en realidad como una irreverencia. Ya que no lo pido, me lo doy. Es un permitido luego de un proceso de aprender a equivocarme, y reiteradas veces. Luego de tan duro entrenamiento en el arte de los imperfectos aquí doy a luz... una creación más. Permiso es una mixtura evolutiva de textos que surgieron consecutivamente -sin prisa y sin pausa- donde el VOS y el TÚ se unen a veces y otras claramente se separan. Es mi territorio y lo construí a mi manera, es una forma de invitarlos a recorrer los diferentes espacios de mi ecléctico hábitat. Desde Génesis -que fue lo primero que escribí hace casi 27 años-, pasando por el Autoprólogo hasta las Últimas reflexiones a la carta (mi carta) exponen partes de mi Ser Creador inquieto, soñador, a veces mágico y luminoso, y otras definitivamente desgarrado y sombrío.
Diferentes momentos generan distintos destinos y creaciones únicas. Llevo acumulado ya muchos momentos, con personas y personajes tan dispares como este contenido. A todos y cada uno de ellos con los que me he cruzado en este andar llamado vida: GRACIAS. Tal vez aún sin saberlo han sido parte constitutiva de mis escritos, ya que me han inspirado o motivado. GRATITUD infinita porque son la base y sostén de este PERMISO que me doy y que invito a cada uno, a que, en algún momento de su vida, se lo puedan dar.
Permiso para pensar "fuera de la lata", romper estructuras, generar y producir lo nuevo, y si nadie lo hizo antes, mejor; hay que ser el primero.
Sin riesgos no hay historia que contar, así que permitirse asumirlos.
Ahora sí, permiso... voy a seguir Creando.
Hatzikián, Roxana
Permiso / Roxana Hatzikián. - 1a ed. - Villa Sáenz Peña : Imaginante, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8447-58-2
1. Poesía Argentina. 2. Reflexiones. 3. Literatura Feminista. I. Título.
CDD A861
Edición: Oscar Fortuna.
Correcciones: Melanie Delobelle.
Diseño de tapa: Raquel Chanampa.
© 2021 Roxana Hatzikián
© De esta edición:
2021 - Editorial Imaginante.
www.editorialimaginante.com.ar
www.facebook.com/editorialimaginante
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.
ISBN 978-987-8447-58-2
Conversión a formato digital: Libresque
Permiso, me voy a equivocar
Hace tiempo, ya, que tenía ganas de escribir con la idea de compartir mi posición de observador, o mi mirada, sobre algunos temas, y siempre me paralizaba la idea de herir susceptibilidades o equivocarme en mi manera de pensar.
Con el tiempo y la madurez aprendí, luego de desaprender y reaprender, que para algunos puedo parecer acertada en mis definiciones y para otros, no, y qué interesante que así sea, porque se pueden conjugar diferentes perspectivas sobre una misma situación.
En general, creo que los seres humanos tendemos a procrastinar, a “dejar para mañana… o nunca” por ese temor, ese intruso posesor de nuestro ser que nos bloquea o nos limita a expandirnos e ir más allá del día a día para pensar o soñar en grande, ese “no invitado” que se apodera de situaciones pensadas y no vividas por no asumir el riesgo de “qué pasaría si…”.
Por eso, me he tomado esto muy en serio, y comienzo dándome este permiso de… equivocarme.
Y aviso al lector, para que no lo tome desprevenido.
Sí, puedo equivocarme, y es precisamente porque lo estoy “haciendo”, porque estoy venciendo a ese intruso, llámese “temor” o “miedo paralizante”, para animarme a llegar a vos desde un lugar de encuentro de ser humano a ser humano.
Y quiero invitarte a recorrer conmigo, juntos, este aprender o desaprender o reaprender, resignificar o de-construir cada página de nuestra historia, para reencontrarnos con la esencia, con lo que realmente somos, reconciliarnos con nosotros mismos y abrazar la vida sin rutina, con el asombro de un turista que descubre por primera vez un nuevo lugar y ve en él toda la belleza. Para deslumbrarnos y alumbrarnos, para nutrirnos y alimentarnos interna y exteriormente de bocadillos sagrados y altamente beneficiosos para nuestro Ser.
¿Estás preparado?
¡Vamos! Atrévete a equivocarte… tal vez.
Asume el riesgo de hacer huella, y, para eso… hay que hacer camino y recorrerlo, explorarlo, reconocerlo, mejorarlo si es necesario, y abandonarlo si no nos conduce a donde nuestro propósito de vida nos premia. Ya todos sabemos que, al final del camino, siempre habrá una recompensa y, en el transcurso, mientras andamos, tesoros por descubrir y compartir. Así como sombras que iluminar, heridas que sanar, personas por amar y maestros por soltar. Ese sendero colmado de experiencias es el que nos hace humanos y únicos. Cada situación es un paso hacia adelante en la evolución personal, cada vuelta de página nos deja una lección. Aprenderla y aprehenderla es el desafío… para que el Universo no nos la repita.
¡Somos ricos!
Nacemos ricos, ¿lo sabías?
Cuando nacemos, somos ricos en TIEMPO, puesto que tenemos todo el tiempo por delante, toda la vida. Aunque nadie puede cuantificar esa riqueza, ya que no se sabe cuánto vamos a vivir.
Esta riqueza, este tesoro es una certeza. ¿Lo puedes ver?
Este tesoro que tienes, llamado “tiempo”, lo puedes dedicar a tantas cosas como tu libertad y tu imaginación lo conciban. Teniendo en cuenta que esa misma libertad de elegir marcará tu camino, y con cada decisión que tomes abrirás nuevas puertas, construirás nuevos caminos o bien abandonarás algunos.
Por eso hay que ser consciente de la distribución de tu tiempo. Comienza a mirarlo como “tu moneda de cambio” y te simplificará tenerlo presente. Cómo repartimos ese tiempo es lo que nos va a dar el orden de prioridades para hacer. Lo importante e interesante aquí es que ese “hacer” coincida con lo que quieres “ser”. Si así no fuera, estás alterando tus prioridades por no estar presente con tu tesoro, con tu riqueza, con tu tiempo.
Para ser coherentes, el hacer va de la mano del ser.
Si tienes grandes sueños, y estás nueve horas diarias trabajando para el sueño de otro… ¿qué tiempo le estás dedicando a tu desarrollo, a tu propósito, a lo que te gusta, a tu familia? La idea aquí no es golpearse el pecho en busca de alguna culpabilidad, sino tomar consciencia de qué estás haciendo con tu tiempo, con tu fortuna de millones de minutos a tu entera disponibilidad.
¿Descansas? ¿Practicas algún deporte o arte que te guste? ¿Preparas una cena o llegas justo para el delivery siempre? ¿Compartes tiempo con tu familia y tus amigos?
Solo algunas preguntas para autoreferencia, aquí no hay juicio. Tú ordenas o alineas tus prioridades, y observa que estén en orden con tu reparto del tiempo.
El Universo es perfecto. Primero nacemos, y empieza el cronómetro del “vivimos” hasta que morimos... físicamente, al menos. En mi caso, elijo definir la muerte como una transformación más de la Vida. Y así se cumple el ciclo vida-muerte-vida.
El tiempo, en definitiva, es algo que adquirimos al nacer y que vamos perdiendo o gastando a lo largo de la vida. Hagamos que esa pérdida sea una inversión, elijamos nosotros mismos en qué invertirlo y que no se nos vaya “como agua entre los dedos”; que el tiempo nos juegue a favor depende de nosotros, de la capacidad que desarrollemos para cuidar de nuestra riqueza medida en días, horas, minutos, segundos, de encontrar razones para vivir con intensidad cada momento y de sentir y ver que la vida tiene muchas experiencias distintas para enriquecernos aún más con la calidad de ese tiempo invertido.
Pensemos en qué o a qué le estamos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo, tal vez ahí esté la llave de nuestra motivación.
El llamado en este ítem es a darle a nuestro tiempo la importancia que merece. Porque, luego, renegamos de él, como que “el tiempo no alcanza”, “el día debería tener 25 horas para mí”, “no llegué a tiempo”, “es que mi tiempo, ¿no vale?”, y muchas frases más conocidas, ya tú sabes.
Entonces, y ya cerrando el tema, ¿qué vas a hacer con tu riqueza otorgada al nacer? ¿Cómo la has estado administrando hasta aquí? ¿Vas a reestructurar tus actividades (hacer) para priorizar tu persona (ser)?
Valora tu tiempo, es parte de tu abundancia.
Y valora el tiempo de los otros, por sobre todo: llega a horario a un encuentro, has a tiempo ese llamado, termina hoy lo que puedas hacer y no lo dejes para mañana, que será otro tiempo y una renovación de tus momentos. Gana tiempo e inviértelo en lo que te gusta ser y hacer.
“Un hombre que se atreve a perder una hora de su tiempo no ha descubierto el valor de la vida” - Charles Darwin.
¿Soluciones mágicas?
¿Existen las soluciones mágicas o se dan y parecen mágicas?
Creo que existen para quienes eligen creer en la magia en lugar de tratar de descubrir el truco.
Hoy en día, está de moda el soltar, como el árbol se desprende de sus hojas. Aunque puede ser confuso eso de andar “soltando” sin elegir con qué nos queremos quedar. Porque no vivimos solos en una isla, tenemos un entorno, tenemos un “otro” cerca. Y el más cercano es el entorno familiar.
En ese entorno se desarrollaron las raíces, las costumbres y ritos ancestrales que permanecen en el inconsciente (o en el yo consciente inclusive) y que conforman la base de ese “yo” que luego será árbol.
Las raíces van a estar siempre, si no, caemos. Ellas nos enlazan con la tierra, con la naturaleza, con el origen de semilla, de ese primer soplo de vida.
Cuando comprendemos esto y dejamos ya de culpar a nuestros padres, abuelos, tíos, hermanos de nuestras decisiones desfavorables, entonces aparecen las soluciones. ¿Mágicas? Tú decides como denominarlas.
De las raíces, surge el tronco, el cuerpo del árbol. Y ahí entra a tomar relevancia en el juego de la vida la enseñanza, la cultura, los valores, las amistades, los libros que se leen... las elecciones, en definitiva.
Si puedes verlo y empezar a tomar tus propias decisiones, sin juzgarte ni castigarte en el caso de que no salga como esperabas, aunque resultó que era lo que necesitabas… no lo juzgues. Disfrútalo.
Si vas a soltar, que sea la culpa y el resentimiento, suelta eso de andar buscando culpables y abraza fuerte la oportunidad de ver siempre soluciones.
Si vas a soltar, que sean esos enojos guardados que enferman el alma y pueden llegar al cuerpo con dolencias.
Si vas a soltar, que sea la victimización, y toma con fuerza la protagonización de tu historia.
Si vas a soltar algo, que sea tu pelo, tu ropa, tu cuerpo, para despeinarte, para andar cómodo, para bailar.
Suelta lo que pesa, suelta el pasado traumático, suelta esas situaciones que te lastimaron y que hoy, al recordarlas, te contracturan. Suelta lo tóxico que albergaste sin saberlo siquiera y aférrate a ti mismo. Cuídate con amor. Priorízate.
Abrázate hoy sinceramente, como nunca has abrazado a nadie.
Siente tus latidos, pon la mano en tu corazón y bendícete, que TÚ eres lo más importante para ti mismo.
Porque, si vas a amar, primero debes sentir amor por ti.
Si vas a cuidar a alguien o de alguien, debes saber cuidarte tú antes.
Y, si vas a vivir, que sea tu vida, y de ninguna manera la que otros esperan de ti.
Sé libre, sé autentico, sé quien quieras ser.
El día ocurrirá, te levantes o no
Y la decisión de vivirlo o padecerlo está en ti. Puedes elegir el letargo o dar el primer paso para salir de donde estás.
Y vas a sentir miedo… tal vez.
Y vas a sentir que no puedes… tal vez.
Y vas a sentir pánico… tal vez.
¿Y qué? Hazlo igual. Valiente es quien se atreve, quien, a pesar del miedo, lo hace.
No quien lo intenta o lo “va a pensar”, sino quien lo hace, definitivamente, quien acciona, quien se mueve, quien se arremanga, quien se duerme tarde, quien se despierta temprano, quien asume riesgos, quién fracasa; porque, si fracasó, es por qué estaba haciendo. El fracaso es un error, y ya basta con darle tanta entidad, que todos nos equivocamos, y es el auspiciante mejor logrado para una inolvidable lección. Sponsor oficial del éxito (¡o lo que se entiende por éxito! Ya lo veremos más adelante).
Esa cuota de valentía se renueva a diario. Y se refuerza. Y se incrementa con la práctica.
Valentía que originamos desde la pulsión primera del despertar, esa que va acompañada de la actitud, mental y corporal. Valentía para sentirse y ser vencedores de nuestros propios enemigos, esas partes oscuras a las que iluminamos erróneamente cuando les otorgamos la relevancia que no poseen.
El miedo se vence con valentía, con amor, con actitud, con accionar. Cuando das el primer paso con valentía, el miedo y todas sus sombras quedan detrás. Siguen en tu camino, solo que un paso atrás. Y, cuando sigas avanzando, si al sentimiento de valor le sumas amor, propósito, enfoque, acción constante, dirección, tiempo de calidad, irás hallando capacidades como el disfrute y las ganas constantes de agradecer y celebrar la vida. Y, entonces, el miedo que sigue estando parece ausente, y tú evolucionas. Y tú y tu miedo se hacen amigos, al punto tal que, cuando comienzas a notar SU presencia surgiendo, sabes qué tipo de señal te está indicando. A veces, podrá ser positiva, otras, no, lo importante es que tú, desde tu saber e instinto, ya sabrás de qué se trata y qué te quiere comunicar.
Y, entonces, vas a decidir si sigues por ese camino o es momento de detenerse y replantear.
Tú eliges, tú decides. Si estas acciones las llevas adelante tú y lideras tu vida convirtiéndote en tu propio maestro o dejas que estas decisiones las tomen otros y te conviertes en un penitente esclavo de sueños ajenos.
Puedes seguir sobreviviendo o viviendo la vida que eliges y de la que eres merecedor/a.
Decidas lo que decidas, el día transcurrirá… te levantes o no.
“Empoderarse”, palabra de moda
Hoy el empoderamiento está en auge. Empoderamiento del ser, empoderamiento femenino, empoderamiento de clases, empoderamiento de países, empoderamiento individual, empoderamiento económico…
Pero… ¿qué es empoderarse?
Aquí, una posible definición: “proceso mediante el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo en cuanto forman parte de un grupo social para impulsar cambios positivos en las situaciones en las que viven” (Diccionario de Acción Humanitaria).
Y resalto “cambios positivos” y me centro y enfoco en esto.
Entonces, empoderarse es ir en busca de un bien común mayor al actual, y no tiene que ver con enfrentamientos. Si es tan simple, ¿por qué se complica y una parte de la sociedad resulta herida cuando la otra se está empoderando?
Será que el Ser Humano como tal no necesita empoderarse, sino tomar consciencia de la acción (no pensamiento) de su Poder.
O, al menos, tomar consciencia de dónde está depositando ese poder, en mentes de quiénes está dejando ciertas decisiones relevantes que son su responsabilidad y, tal vez inconscientemente (o no), está dejando en manos de otros ese hacer. Delegando lo suyo, su territorio, su dignidad, su destino y misión.
Será por eso de quedarse sin ganas y sin energías que considera que debe empoderarse y, en realidad, hace tiempo viene perdiendo poder esencial, que lo deja escapar sin detenerse a pensar dónde está mal invirtiendo esa energía.
Tampoco es cuestión de alquimia, magia o hechizos, ni de implementar técnicas ultra novedosas o conectar con las altas esferas para crear, hacer o ser. Como ser humano, estás creando todo el tiempo, como cocreador con el Gran Creador estás constantemente creando todo lo que deseas, solo que, usualmente, no tienes consciencia de lo que realmente deseas.
Si crees que no tienes poder, pues no lo tienes. Y si crees que lo tienes… lo tienes, y eres poderoso/a.
Lo que tú creas es lo que define tu creación.
Si aún después de leer y aprehender esto sigues creyendo que no tienes poder o no tienes tiempo para todo lo que quieres o deseas hacer o ser ni energía para crear tu vida, o te sientes incapaz de crear tu paso a paso en este camino, pregúntate: ¿a quién le estás cediendo tu PODER? Piénsalo, en serio, tienes la respuesta, y lo sabes.
Estás a tiempo de que ese Poder regrese a ti.
Ese poder es tuyo, no es del gobierno de turno ni de la economía del país ni de tu padre o tu madre ni de tu pareja ni de tu familia ni de tu jefe ni de tu vecino. ¡Es tuyo, ya reclámalo!
Y reclama con responsabilidad, con compromiso.
Pregúntate si estás repitiendo ideas de otros, si estás viviendo sueños de otros.
Si tienes pensamientos “enlatados” por no animarte a pensar diferente.
Pregúntate, cuestiona, repregunta si es necesario, pero define tú el próximo paso.
¡El tiempo, tan valioso, el tiempo! Ese que inviertes en hacer, ¿es para tu logro o es para el logro de otro?
¿Estás siguiendo tus deseos del corazón o el de otros?
¿Inviertes tiempo en TU sueño, en tu propósito?
¿Inviertes en ti? ¿En capacitarte, en disfrutar? ¿Disfrutas realmente o solo trabajas y acumulas?
¿Cuántas veces has estado inmerso en ese tiempo sin reloj de sostener desde cosas hasta personas y situaciones que ya sabes que no deseas y que no aportan a tu misión?
Si hoy sientes que te falta energía… ¿te preguntaste dónde la estás perdiendo?
Ya es tiempo de empezar a hacerse estos interrogantes; frena un poco el mundo y no te bajes.
Empieza a observar y observarte.
¿Estás viviendo en automático o estás realmente viviendo y disfrutando de tomar tus decisiones de cada día? ¿Estás asumiendo riesgos?
¿Estás haciendo algo diferente para obtener otros resultados? ¿Estás conociendo lugares nuevos, personas con otras miradas?
¿Sabes realmente lo que quieres, lo que deseas? ¿Y qué estás haciendo para llegar a eso, para materializarlo?
¿Quieres empoderarte?
Empieza a reconocer tu poder, reconoce tu Ser como creador, con esa capacidad inagotable de idear y materializar. Si reconoces tu capacidad creadora, podrás construir tu propio camino hacia tu propósito con autoliderazgo.
Y así podrás invertir tu tiempo y energía con sabiduría para hacer lo que hay que hacer y no malgastar.
Confía en ti y en tu poder.
Y, cuando lo hayas creado, aquello que sueñas y deseas, serás feliz de haberlo logrado.
Y ya nada podrá frenar tu andar empoderado.
Hoy me doy permiso para equivocarme… y mañana también. ¿Y tú?
¿Eres perfeccionista? Si lo eres, sabes que es como caminar por la vida con una pesada mochila llena de rocas que te frenan y te hacen avanzar muy lentamente… Si lo eres, Sé que entiendes la metáfora.
El perfeccionismo puede, inclusive, paralizarte, bloquearte, te lleva a posponer tus proyectos porque nunca están “lo suficientemente bien”. Todo lo contrario a la acción, que es lo que necesitas para lograr resultados. Te pierdes en los detalles, muchas veces, irrelevantes.
Entonces, si quieres resultados… ¡le declaras la guerra al perfeccionismo! Aunque esa “guerra” no resolverá nada y te dejará sin energía. Cada vez menos. Por lo que te propongo, en principio, involucrarte en un proceso de cambio y que, a base de tomar conciencia y de buscar herramientas, vayas trabajando una salida airosa de ese estado de “perfección”, que tampoco es la idea desecharlo al primer paso, porque, aunque así lo quisieras hacer, está allí, y, si te distraes, se cuela en cualquier momento. La atención constante es importante.
Quiero compartir contigo mi experiencia con el darme permiso para equivocarme, para cometer errores y no ser “perfecta”. Ha sido muy liberador y, tal vez, a ti también pueda ayudarte…
Me gusta mucho escribir, y, cuando lo hacía en el pasado, me costaba mucho compartirlo. A pesar de que a mí me gustaba el resultado, el perfeccionismo me frenaba. Suelo escribir como fluye desde mi interior, y aún hoy suelo tener la creencia limitante de tener que comprobar antes de compartir o publicar. Como si el comprobar y rever lo hiciera más “profesional”. Desde hace un tiempo me enfoqué en este tema de la pesada mochila, y empecé, de a poco, a alivianarla. Empecé por deshacerme de la creencia de “perfeccionismo = profesionalismo” y a estar atenta a cuando surge en mi mente para transformar ese pensamiento “enlatado” en otro más expansivo.
Elegí y decidí que ya no quiero ser perfecta en nada. Incorporé que la esencia es más auténtica que la estética, y acepté que lo que escribo es libre de interpretación y que involucra otra mirada además de la mía. Yo puedo emitir un mensaje y el otro puede y tiene todo el derecho y la libertad de interpretar o sentir otro. Y eso es porque escribo como arte, y el arte es connotativo. Llega o no llega, se recibe o no recibe… lo importante es expresarlo, dejarlo salir y darle libertad.
Sin búsqueda vana de perfeccionismo.
Por eso, hoy me doy permiso.
Esto fue lo más transformador: principalmente, que me había dado permiso de “meter la pata”. Algo tan simple como liberador y expansivo. Cambié mi mentalidad.
¿Y si no encontraba las palabras exactas para todo lo que quería decir?
¿Y si me equivocaba en mis opiniones y hería a alguien?
¿Y si me ponía nerviosa y me bloqueaba con los conceptos?
¿Y si no estaba a la altura?
¿Y si …?, ¿y si…? Miedos y más miedos… ¿Y cuál es la mejor manera de vencer los miedos? ¡Actuando! Cada vez que te enfrentas a un miedo es una pequeña conquista, porque te das cuenta de que, la mayoría de las veces, solo está en tu cabeza.
¿Y qué pasa si me equivoco? Pues me disculpo. No se terminará el mundo.
De hecho, me equivoco bastante.
Cuando te das este permiso, se abren infinitas oportunidades y posibilidades.
De repente, tienes delante de ti un amplio abanico de opciones que puedes llevar a cabo para conseguir tu propósito.
¡Si te das permiso… piénsalo!
¿Qué sucedería hoy con tu vida si te dieses más permisos para experimentar sin que te importase tanto que todo sea perfecto?
Ver que otras personas que para mí son referentes se permiten equivocarse y se ríen de ello ha sido muy inspirador para mí.
Está claro que hay que apuntar a la excelencia, a mejorar día a día, a hacer un trabajo cuanto más profesional mejor, pero sin perderse en un perfeccionismo paralizante. Mucho análisis provoca parálisis.
Así que, entonces: acepta que eres un Ser Humano.
Soy humano/a y me voy a equivocar, sobre todo si estoy practicando una habilidad nueva.
Equivocarse es la consecuencia de estar viva. Y, si no, es que estoy paralizada. Se equivoca el que hace, el que acciona.
Si te quedas quieto, allí no hay peligro de errar. Salir al mundo y lanzarte a la acción conlleva sus riesgos, desaciertos y mejoras. El hecho de actuar ya te hace entrar dentro de los valientes que se atreven a hacerlo. ¡Así que HAZLO, y hazlo ya!
Quién eres tú
Recordar que eres mucho más que lo que haces o tienes. Solo por estar vivo eres un ser humano valioso con toda una serie de atributos que te hacen único. Tú no eres tus resultados, sino algo más grande y más poderoso. Toma consciencia de tu esencia y de tu potencial.
Despeja tu pista y ¡a volar!
No seas tú el mayor obstáculo. Cuando te das demasiada importancia e identificas tu valor con tus resultados perfectos, puedes convertirte en tu mayor obstáculo. Y tú mismo juegas en tu contra. Pierdes foco, energía y, muchas veces, hasta la salud.
Cuando te sientas paralizarte, hazte a un lado y céntrate en los demás, en tu entorno, al que quieres ofrecer ese grano de arena que quieres aportar al mundo y sin el cual algo se perdería.
Vuela y despliega tu propósito.
Deja esas huellas que has venido a dejar y para lo que te has preparado. Solo tú puedes hacer y cumplir esa misión. Lo sabes. No entierres tu talento como aquel esclavo bíblico que por prudencia pensó que era lo mejor mientras los otros dos lo invirtieron y multiplicaron. Dios confía sus dones o talentos con la misión de que los desarrollen, espera una respuesta fructífera por parte de cada ser humano. La inactividad, en cambio —por miedo, exceso de precaución o cobardía, pereza o simple omisión consciente—, en hacer rendir los talentos recibidos, es criticada por el propio Jesús (Mt 25:14-30).
Entonces, te dejo estas preguntas autorreferenciales.
¿Qué te llevas de esta reflexión?
¿En qué área de tu vida te beneficias si te das permiso para equivocarte?
¿Es el miedo lo que te está deteniendo?
¿Te has convertido en tu propio obstáculo?
Mi amigo y compañero… el Dinero
El dinero no necesariamente otorga abundancia, pero, si hablamos de abundancia, es relevante hablar de dinero.
Introducción Onto-Energética.
Vibrar en sintonía con el dinero y con el universo es hacer que el dinero venga a ti en abundancia.
El tema pasa por algo que es invisible a los ojos, claro, es la vibración, eso que se genera en el mundo invisible y que, de nuestra parte, debemos generar en nuestro interior. A través de nuestros pensamientos y nuestras emociones (sentimientos), debemos vibrar en prosperidad y en abundancia, movilizar esa energía desde nosotros para atraer abundancia.
Esta es la clave para que el dinero fluya en nuestras vidas en abundancia y que aumente.
Para poder vibrar en sintonía con el dinero, que es energía, nuestros pensamientos y nuestros sentimientos tienen que estar sincronizados con la prosperidad y con las leyes espirituales Universales, a saber:
Ley de Potencialidad Pura.
Ley de Dar.
Ley de Causa-Efecto.
Ley del Menor Esfuerzo.
Ley de Intención y Deseo.
Ley de Desapego.
Ley de Propósito de Vida.
***Hay mucho material sobre estas, por eso no lo describo aquí; sería extenso y es un tema muy importante para dedicarle un espacio en un libro. De hecho, ya hay muchos.
¿EL DINERO ES MI AMIGO? ¿Lo consideras así?
¿Te paraste a pensar que imagen tienes del dinero? Quizá tengas mensajes grabados como que el dinero es sucio, que no lo mereces o que los ricos son malos, que no es bueno ser ambicioso. Quita ya esos pensamientos de tu mente, lava tu mente de negatividades y de pensamientos erróneos.
¡Vamos ya! A salir de “la lata” del pensamiento cerrado y limitante.
El dinero es el símbolo de Providencia Divina en el campo material; el dinero es energía, es esencial para la circulación de la riqueza.
Como podemos dar o compartir aquello que no poseemos, debemos querer al dinero porque el tenerlo es lo que nos permitirá expandir y compartir; sin él no hay prosperidad ni riqueza ni abundancia.
Decláralo: a partir de ahora, el Dinero es tu amigo.
Dilo en vos alta: “Voy a tener dinero, de todas las formas y colores, voy a tenerlo cerca, voy a quererlo”.
Bendice el dinero que llega a tus manos, porque es una forma de multiplicarlo.
Bendice y agradece a Dios, al Universo, porque materializó tus pensamientos sobre el dinero para que llegara a ti.
Vigila tus pensamientos cuando manejes dinero, ya que él está conectado a tu Fuente. Empieza por manejarlo hasta que lo domines, y no permitas que el Dinero sea tu jefe. Muéstrale quién manda.
El dinero, como las riquezas, aunque es algo material, proviene del mundo invisible. Para que el dinero sea manifestado en nuestras vidas, debemos aprender a quitarnos los temores y miedos.
No nos resulta fácil desprendernos de nuestros miedos y temores, pero, si comenzamos a trabajar en nuestra parte emocional, tanto en los pensamientos como en los sentimientos negativos que tenemos hacia él, estaremos empezando a cambiar nuestra mirada y nuestra historia con respeto a la Abundancia.
Superando nuestros miedos, temores, inseguridades, vamos a comenzar a lograr un equilibrio entre nuestra mente consciente y subconsciente. Camino a la armonía necesaria para que el Dinero no nos quite el sueño, ni siquiera un minuto de nuestros pensamientos con preocupaciones innecesarias, y, por supuesto, estaremos cuidando de nuestra energía vital y nuestra esencia.
Debemos lograr una dinámica tal entre nuestra mente y nuestro corazón, que logremos visualizar despiertos y en todo momento sin necesidad de esforzarnos.
Cuando tu mente esté programada para manifestar, tú te impregnarás de una fuerza magnética que es la que atrae a tu vida las oportunidades y personas para manifestar cualquier cosa que desees.
Prosperidad universal – algunos ejemplos de Afirmaciones
El dinero viene a mí sin esfuerzo.
El dinero viene y se multiplica por setenta veces siete.
Tengo todo lo necesario para ganar y obtener dinero.
Tengo una excelente relación de amistad con el dinero.
El dinero es mi amigo y está presente en todo momento.
Hoy estoy tranquila, el dinero es mi compañero inseparable.
El dinero me ayuda a realizar buenas inversiones siempre.
Tengo dinero en Abundancia.
El dinero fluye y llega aquí y ahora.
Estoy aliada al dinero para multiplicarlo.
Todos podemos rever cuál es nuestra relación con el dinero y, si no abunda en nuestras vidas, seguramente es porque no estamos en la misma frecuencia vibracional. Por esta razón es que seguramente no fluye en abundancia.
Estas afirmaciones son para que puedas visualizar el dinero en abundancia, pero sintiéndote poderoso y positivo, en la vibración de prosperidad en abundancia, porque de nada nos sirve repetir las afirmaciones si en nuestra mente hay pensamientos y emociones de escasez…
Ejemplos de Escasez. Pensamientos a erradicar transformando en otro que nos permita atraer y expandir.
“Toda la gente que tiene dinero lo gana engañando, prefiero ser honrado y pobre”.
“No se puede tener todo en la vida”.
“Las cosas no pueden ser tan fáciles”.
“El dinero no es importante, lo importante es ser feliz”.
“El dinero está para gastarlo”.
“El dinero llama a los problemas”.
El dinero es nuestro amigo, nuestro aliado incondicional, como herramienta para alcanzar nuestros objetivos y deseos.
Creemos que el Universo está a la espera de enviarnos todo el dinero que seamos capaces de recibir conforme a nuestra fe, por esa razón aliñemos nuestros pensamientos y nuestro sentir con una vibración de “amor”, de “amistad” hacia el dinero. Limpiemos nuestra mente de pensamientos erróneos tales como que el dinero es malo, el dinero corrompe, el dinero es sucio y todos los enumerados.
Llenemos nuestra mente con pensamientos amistosos de alegría y ganas de recibirlo en nuestras vidas, porque de verdad nos lo merecemos.
Ahora, a autoevaluar cómo estás posicionado tú ante el dinero.
¿Te sientes merecedor de Abundancia y Prosperidad en tu Vida?
¿Qué relación ha tenido tu familia ancestral con el dinero?
¿Ha habido alguien en tu familia que se haya arruinado o quedado en bancarrota?
¿Qué escuchabas en tu casa cuando eras niño con respecto al dinero?
¿Qué pasaría si ganases una suma millonaria en este año?
¿Cómo se lo tomaría tu familia?
¿Se alegrarían todos por ti o habría alguien a quién le molestaría
Las respuestas a estas preguntas te van a dar pistas concretas de cómo te relacionas con el dinero, la abundancia, la prosperidad.
Si en tu familia ha habido algún caso de ruina, han robado a algún familiar y lo pasó mal, se repite el fracaso… es interesante que prestes atención a tus sentimientos, a tu postura con respecto a estos hechos.
¿Por qué es importante revisar lo ocurrido con tus ancestros? Porque aquellas situaciones que hayan provocado dolor en torno al dinero se van a repetir una y otra vez hasta que este dolor sea reconocido y liberado. Y porque por lealtad y fidelidad a tu familia, para no ser excluido, puedes estar repitiendo el mismo patrón con respecto al dinero o al éxito.
Espero haberte hecho cuestionar y reflexionar acerca de tu relación con la abundancia y la prosperidad. El sendero de la abundancia es un camino que nunca termina, es importante seguir atento.
Cuando estás en conexión con tu esencia, con tu propósito, la abundancia se manifiesta de forma natural.
Transformando las creencias de escasez
Vivir con la presión de las creencias de escasez ya es más que suficiente para quitarte energía, alegría y paz, porque, aunque las otras áreas de tu vida estén bien, no se logra armonía ni equilibrio.
Si tu escasez es económica, vas a estar pendiente la mayor parte del tiempo y preocupado por tener el dinero. Al menos, el necesario para pagar cuentas y deudas, lo que te priva de calidad de vida y bienestar. Eso de “correr tras el dinero” te hace su esclavo y lo único que logra es que vivas sin entusiasmo, desmotivado. Desenfocado de tus intereses y/o deseos reales.
Todo esto puede cambiar si empiezas a tomar consciencia que todo en tu vida está ahí porque lo permitiste tú mismo. Esto puede parecer difícil de creer ¿verdad?, después de todo, ¿quién crearía conscientemente escasez financiera o cualquier otra situación negativa si sabe que va a perjudicarle?
La respuesta es que, la mayoría de las veces, estas situaciones existen porque la persona que las ha creado no sabía conscientemente que las estaba creando, por supuesto. Simplemente estaban creando como si estuviera en “piloto automático”, cediendo el control…
Es decir, eso en lo que centramos nuestros pensamientos la mayoría del tiempo y lo que sentimos emocionalmente es lo que se crea en nuestra vida.
Así que todo el tiempo que has pasado preocupándote por no tener suficiente dinero, la preocupación de que no puedes pagar las cuentas y/o deudas, el sentimiento de frustración por no poder permitirte comprarte algo o darte “un gusto”, son, precisamente, lo que está creando tu realidad de escasez.
Te estarás preguntando ahora: ¿significa eso que, si me enfoco en tener más dinero, lo voy a crear?
A lo qué te pregunto: ¿qué ganas y qué pierdes con intentarlo?
¡En general, funciona! Aunque hay excepciones.
El proceso es eso, justamente: un proceso.
Ya sabemos, a esta altura, que no existen las soluciones mágicas, todo requiere de nuestro aporte.
Entonces, primeramente, no solo tendrás que enfocarte constantemente en tener mucho dinero durante un largo período de tiempo, sino que, también, tendrás que dejar de preocuparte por la falta y la escasez de dinero. Es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé, y por eso es un proceso y no un evento ni ocurre de inmediato, es paso a paso.
Es muy probable que tengas creencias “enlatadas” que, aunque tú estés conscientemente pensando y concentrándote en la abundancia y en tener mucho dinero, inconscientemente te mantienen atrapado en la carencia y la escasez, como lo son las que enumeramos antes en este capítulo.
Por citar un ejemplo, si crees que la única manera de tener cantidades de dinero es inventando algo o siendo famoso, entonces puedes creer que solo unos pocos afortunados pueden acceder a esa posibilidad.
Hay más ejemplos y cada persona tendrá los suyos, los que le estarán bloqueando cualquier intento de su parte de mejorar su situación financiera.
Tu compromiso, a esta altura, es averiguar LA o LAS creencias limitantes que te están bloqueando para lograr TUS objetivos.
Tienes que cambiar esas creencias limitantes o pensamientos enlatados.
¿Cómo hacerlo?
Algunas acciones que pueden apoyarte:
Hay muchas y variadas maneras y ejercicios, y no todos funcionan para todos. ¡Por algo somos individuos!
La idea es encontrar una nueva creencia que te permita crear la realidad que deseas y que no permita la existencia de la creencia limitadora que quieres cambiar.
Por ejemplo, “el dinero es sucio” TRANSFORMADA en “el dinero es mi amigo”. Ya esbocé algo en la introducción de este capítulo.
Después, es cuestión de insistir en esa nueva creencia encontrada mediante diferentes métodos, como la repetición de dicha creencia, conocido como “método de afirmación”, ya que es exactamente lo que produce que se afirme una nueva creencia.
La visualización es otro método efectivo. ¡Visualizar tu nueva realidad si tuvieses esa creencia, actuar como si tuvieras esa creencia… sentirlo, vivirlo como si estuviese ahí y como si fuera ya! Aquí y ahora. Eso hace que vibres en esa sensación de Abundancia.
Más allá del método que elijas, lo importante es el que te resulte. El proceso de la eliminación de las creencias de escasez te dará como resultado tener un futuro mucho más abundante.
Entonces… ¿estás preparado para empezar ahora mismo a construir un futuro más abundante, transformando tu realidad, eliminando esas creencias de escasez y transformándolas en afirmaciones de Abundancia?
El fin de la Autoayuda
¡Basta de Autoayuda!
Hombres y Mujeres: llegó el fin de todo esto.
Basta de mentiras piadosas que conducen a la confusión.
Basta de pensar que por ser mujeres podemos hacer más de una acción a la vez y, encima, pretender hacerlas bien.
Basta de permitir el auto-descontrol.
Basta de subestimar a los hombres.
Basta de concesiones innecesarias.
Basta de pensar que, por ser hombres, no deben llorar.
Terminemos con la injusta presión de la autoperfección instalada en la sociedad.
Aceptémoslo de una vez:
No somos perfectos y no pretendamos serlo, por favor.
Por el bien del futuro de la humanidad.
Pensemos, recordemos.
Cuántas familias destruidas por este intento de perfección ficticia que buscamos innecesariamente.
Cuántas madres limpiando la mesa antes de que terminen todos de comer o pasando las escoba con el famoso “levanta los pies”, o pasando el trapo y el “no me pisen que se marca”.
Cuántos matrimonios que perfilaban la felicidad han sido malogrados en ese camino de ida hacia la perfección inalcanzable.
Cuántas frases como “¿y a vos te parece que yo tenga que pasar por esto?”, “esto es culpa tuya, siempre es tu culpa”, “estoy harta de decirte lo que tenés que hacer”.
Cuántos hijos e hijas emigrando tempranamente del hogar por ya no querer presenciar la decadencia de sus padres, que se insultan y se devastan mutuamente casi como en un juego macabro a ver quién destruye más rápido o hiere más profundamente al otro.
Ni hablar de la huida y sentimiento del resto de la familia: ¡madre, padre, hermano, hermana, suegra y hasta el perro, que sí, también, porque es de la familia!
Llegó el fin, el fin de la autoayuda.
Si pudiéramos autoayudarnos, no necesitaríamos de los demás, de los otros. Y el ser humano es con los otros. Necesita constantemente compañía, afecto, sentirse útil dando, compartiendo logros y anécdotas.
El ser humano —vos, yo, él, ella— necesita ayuda. Ayuda externa a uno mismo.
Necesita un abrazo, una palmada en la espalda, un tirón de orejas, una sonrisa cómplice.
Necesita del otro. Es él, pero también con los otros.
Basta de Autoayuda.
Si pudiera ayudarme a mí misma, no necesitaría de vos para que leas estas expresiones.
Si pudiera ayudarme a mí misma, no hubiese sido necesario ir construyendo relaciones nutritivas que me alientan a ser mejor cada día.
Si pudiera ayudarme a mí misma, ya no necesitaría de nadie, lo que me parece terrible, porque quedaría inserta cual ermitaña en una soledad perpleja de la que no podría y no querría salir, porque con este modo de pensar pacato de que puedo ayudarme no hay quien me corrija y me haga ver que estoy en un error.
Y lo último que nota un ser humano es su desacierto.
Porque si fuese correcto el pensamiento del “yo puedo por mí mismo”, la angustia generada por la soledad no sería tan profunda, la herida provocada por la falta de palabras afectivas no sería tan desgarradora y los años perdidos intentando autoayudarse no serían tan aparentemente largos e interminables.
Basta, señoras y señores, basta de autoayuda.
Empecemos a gritar cuando necesitamos un auxilio urgente, a pedir cuando haga falta, a llenar espacios con personas positivas que nos alienten y nos amen, a amar nosotros primero, a dar sin esperar, a dejar de mirar al de al lado como si estuviera lejos, a estirar la mano para solicitar asistencia o para que alguien se apoye en ella y se levante.
Basta de reflejos de la realidad y de ilusiones ópticas, aprendamos a ver y visualizar la vida que queremos para nosotros y para nuestro prójimo.
Ya es hora de dejar de pensar solo en uno.
Basta de autoayuda, vamos hoy por la asistencia, que nos asista un humano que elijamos o que nos elija.
Aprendamos a elegir observando el pasado, pero con visión de futuro, sin dejar de disfrutar el presente, este regalo hermoso y tremenda oportunidad que Dios nos da hoy.
Aprendamos a pedir cuando necesitamos y a dar cuando nadie nos pide y porque sí, porque se siente bien, porque hace bien a ambas partes del trueque emocional.
Respetemos los caminos que se cruzan en nuestro andar, indicando correctamente al otro por dónde o con quién caminar, no lo desviemos en pos de beneficios egoístas. No le vendamos nubes de humo, no le mostremos otro caminar. Construyamos nuestro territorio, nuestra senda interna y externa, pero admitiendo siempre al otro como el blanco donde puede caer nuestra flecha.
“De buenas intenciones está hecho el camino al infierno”, dice un refrán popular. Tengamos observancia y responsabilidad, siempre hay alguien que nos está mirando y toma algo de nosotros para imitar. Somos discípulos, pero también maestros anónimos y no tanto de todo aquel que comparte un momento de nuestro andar diario. Cuidemos nuestras palabras, nuestras emociones violentas, nuestra agresividad, nuestro enfado. Aunque salga en una sola dirección, tiene efecto expansivo y puede causar heridas graves en personas que amamos.
Hoy proliferan los discursos para el cuidado del planeta, que no desmerezco, pero debemos priorizar la calidad humana y las relaciones con los otros desde nosotros, pero con el otro.
En alguna etapa, también perseguí la autoayuda y el “yo puedo”, “si quiero, todo es posible” y hasta hoy lo creo, pero, para que yo pueda y quiera, necesito de ti, y de ti también, y de aquel y de aquella. De los que me quieren y de los que no tanto, de los que me alientan y de los que no tanto, de los que más necesito es de los que me marcan desaciertos y me asisten en correcciones, porque esos me acortan el camino para mejorar la calidad de mi existencia, mi paso por esta tierra. Esas personas necesito tener cerca, más de esos que de aduladores ficticios que solo buscan la empatía.
En el “yo puedo”, muchas veces vienen implícitas decisiones que es mejor tomarlas luego de un diálogo, y no me refiero al “con uno mismo” si bien es importante, sino a conversarlo en familia, con amigos, con profesionales acordes. Es importante tener, a la hora de una conclusión, varias miradas al respecto, con los pros y los contras que esto pudiera acarrear.
Aprender a escuchar y a seleccionar desde corazonadas, simples opiniones o temores ajenos hasta el discurso más especializado en la materia.
Aprender a adquirir sabiduría de los otros hace que “yo pueda”. De todos los otros, no solo de los titulados, graduados, experimentados. Los niños, muchas veces, albergan gran caudal de sabiduría en su ingenua sinceridad (o sinceridad brutal).
Hoy y Aquí vamos por el “yo puedo, pero contigo”.
Y a ese CONTIGO, que son los OTROS, hay que cuidarlo un poco más. Hoy está desvirtuado, maltratado, insultado, subestimado, sin prioridad alguna, en ocasiones, sin opinión, en otras, sin derechos, sin afectos solidarios.
Ese CONTIGO, que son tus padres, tus hermanos, tus amigos, tus compañeros, tu pareja, tu maestro, tu vecino… y todos los demás “no tu”, es decir, desconocidos que se acercan, que te nutren, que acompañan.
Ese CONTIGO que, si mañana no estás, notará tu ausencia y llorará tu muerte. Sé que es fuerte, pero suelo decir que siempre hay que cuidar a aquellas personas más cercanas a nuestro corazón con afabilidad especial, porque, si morimos mañana, son quienes cargaran el ataúd con nuestro cuerpo. Y lo harán porque, primero, estuvieron en nuestro corazón.
Son muchas las ocasiones en las que, por estar tan detrás de la apariencia, nos abocamos hasta el cansancio y el estrés por generar una imagen en los otros que descuidamos cuando entramos a nuestro hogar como si “los nuestros” no fueran merecedores del mismo respeto que se prodiga fuera de la casa.
Al jefe le sonreímos, pero para el bebé ya no quedan sonrisas cuando entra papá o mamá en la habitación.
¿Quién es más real? ¿Quién es más cercano a nuestro corazón? ¿Quién notará más nuestra ausencia si mañana no estamos?
Él también es de esos OTROS que debemos cuidar, somos su referente como adulto a quien imitar.
Por eso, también debemos cuidar nuestra relación con esa OTRA rotulada esposa, el OTRO suegro, el OTRO vecino. Siempre alguien nos ve y, consciente o no, imita nuestras actitudes.
Aprendamos a elegir nosotros nuevos y renovados referentes, amorosos referentes, y aprendamos conscientemente, aunque sea imitando, al principio, sus actitudes, hasta que podamos transformarlas en un hábito, en un sano hábito que sume calidad a nuestras relaciones, que nos nutra socialmente.
Basta de autoayuda y asistámonos entre todos, conformemos redes afectivas en las que contemos con gente que, amorosamente, nos marque nuestros potenciales dones y virtudes que podamos explorar y expandir. Los otros ven mejor que nosotros mismos nuestros puntos fuertes. Confiemos en ellos cuando apuntan a darnos un poco de ellos mismos en un acto de altruismo para que nos acompañen en ese andar de la madurez de los saberes.
Aprendamos a aceptar que no somos perfectos y tampoco se pretende que lo seamos,
saquémonos esa presión de los hombros y caminemos erguidos en pos de nuestros objetivos; generemos nuevos puntos de referencia en nuestra adultez que nos impulsen constantemente a buscar en el otro lo que no poseemos nosotros y nos complementa; dejemos de lado la competencia y apostemos un poco más, cada día, a la cooperación. En la competencia gana UNO, en la cooperación ganamos TODOS.
Basta de autoayuda y vamos por la cooperación.
Que la visión global no nos juegue en contra, sino a favor, para sentirnos más cercanos, más hermanados, más afectados los unos por los otros y los otros por uno (tú, yo, nosotros).
Construyamos una visión globalizada de las emociones, de los afectos, de la vida.
Salgamos del centro YO y exploremos un poco más seguido el centro: NOSOTROS.
La ley del menor esfuerzo es la que cumplimos cuando estamos juntos, en equipo, cuidándonos mutuamente.
Una cuota de altruismo que aumente cada día de a poco le vendría bien a esta humanidad empachada de poseer y sedienta de poder.
Como organismo vivo, no hay pastilla que calme estos dolores de parto que venimos sufriendo si nosotros mismos no somos capaces de tomar consciencia de que necesitamos aunar fuerzas, energías, manos laboriosas y amorosas, abrazos sinceros y esencias de nuestra humanidad para seguir andando por mucho tiempo más con valor y dignidad en este camino presente que construimos entre todos.
Yo puedo empezar hoy, sí que puedo. Pero contigo y contigo. Y con todos ustedes también.
Basta de autoayuda, que hacen falta dos o más para acercarnos y fundirnos en un abrazo.
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