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EXPRESIÓN CORPORAL

FUNDAMENTOS MOTRICES

Luis Antolín Jimeno

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

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© Del texto: Luis Antolín Jimeno, 2013

©De esta edición: Universitat de València, 2013

Maquetación y diseño de cubierta: JPM Ediciones

ISBN: 978-84-370-9227-0

ÍNDICE

Introducción

1. Aproximación conceptual a la expresión corporal como recurso educativo

1.1. Expresividad y expresión corporal en la educación

1.1.1. Los elementos del proceso expresivo .

1.1.2. Elementos de la dinámica expresiva

1.1.3. Los objetivos y las competencias de la expresión corporal en la educación física

1.1.4. Contenidos y técnicas

1.2. Lecturas recomendables

2. Principios metodológicos de la Expresión Corporal. La creatividad y la improvisación

2.1 Principios metodológicos de la expresión corporal basados en el desarrollo de la creatividad

2.1.1. Concepto de creatividad

2.1.2. Cualidades que determinan el desarrollo de los aprendizajes en la expresión creativa

2.1.3. La creatividad como metodología. Principios de actuación

2.2. La improvisación como herramienta metodológica de la práctica expresiva

2.2.1. ¿Qué es improvisar?

2.2.2. Aplicación práctica

2.2.3. Consignas

2.3. Evaluación

2.4. Lecturas y manuals

2.4.1. Improvisación y creatividad

2.4.2. Manuales

3. Estructuras de la motricidad expresiva

3.1. El propio cuerpo. Dimensiones y análisis de la corporeidad

3.1.1. La conciencia del cuerpo

3.1.2. El movimiento expresivo

3.1.3. Cualidades del movimiento. Imágenes y vectores.

3.2. El espacio en la dinámica expresiva

3.2.1. Limites y referencias posicionales

3.2.2. Dimensión humana del espacio. Proxémica

3.2.3. Simbolismo y narratividad del espacio

3.3. El movimiento y su organización temporal

3.4. El grupo y la relación con los demás en el proceso expresivo

3.5. Los objetos: presencia y uso

3.6. Lecturas

4. El valor gestual de la motricidad

4.1. El uso del gesto en la educación física

4.1.1. Valor relativo del gesto en la comunicación: el que lo ejecuta y el que lo observa

4.1.2. Objetivos de la educación del gesto como contenido de la expresión corporal

4.2. Códigos corporales: símbolos

4.3. Recursos motrices en la creación del gesto simbólico: la mímesis

4.4. Recursos para ser elaborados

4.5. Narraciones corporales. El gesto y el arte. La representación como recurso pedagógico

4.6. Lecturas

5.El contacto corporal

5.1. El contacto como recurso educativo

5.1.1. Contacto corporal y lenguajes

5.1.2. Comunicación y emociones

5.2. La motricidad en el contacto expresivo

5.2.1. Formas sensitivas de contacto útiles en la expresión corporal

5.2.2. Formulación de objetivos del contacto corporal intencionado

5.2.3. Actividades de contacto corporal

5.3. Estética y danza en contacto

5.4. Lecturas

6. Sonido, música y movimiento

6.1. Las cualidades del sonido

6.2. La relación de la música con el movimiento

6.2.1. Pulso, acento, ritmo y tempo

6.2.2. La armonía y las melodías

6.3. Imágenes y emociones

6.4. Lecturas

7. Referentes artísticos de la expresión corporal. Dramatización y danza

7.1. Teatro: dramatización

7.1.1. Técnicas teatrales

7.2. La danza: danza expresiva

7.3. Lecturas

8. Coreografías

8.1. Coreografías en el ámbito de la expresión corporal

8.2. Construcciones coreográficas educativas. Factores que intervienen

8.2.1. El estímulo. Percepción y análisis

8.2.2. El espacio

8.2.3. La estructura temporal

8.2.4. La dinámica grupal

8.2.5. Dinámicas corporales

8.3. Modelos metodológicos de procesos coreográficos

8.4. Prácticas coreográficas

8.5. Lecturas

Epílogo

Bibliografía general (comentada, recomendada y referencias)

Mandó mi madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino…

En el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior…

Ya se ve claro que la verdad que busco no está en él, sino en mí. El brebaje la despertó, pero no sabe cuál es…

Dejo la taza y me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad ¿Pero cómo? ¿Buscar? No sólo buscar, crear…

Marcel Proust. En busca del tiempo perdido. Por el camino de Swan

INTRODUCCIÓN

En este manual se trata de la expresión corporal entendida como herramienta educativa. Consideramos el movimiento desde el punto de vista de dinamizador de la mente; como un acto voluntario con la intención de expresarse (autoexpresión según algunos autores) y comunicarse. Consiguiendo subsidiariamente efectos educativos como: autonomía, libertad, seguridad en uno mismo y la creatividad necesaria para desarrollar la personalidad.

Con movimientos aprendemos a hacer otros movimientos, habilidades más arriesgadas, perfectas y más eficientes que nos permiten alcanzar mejores resultados laborales, deportivos y divertirnos más cuando jugamos.

Con el movimiento también conseguimos mejorar algunos aspectos de nuestra salud: articulaciones más móviles, músculos mejor tonificados, un esqueleto mejor colocado y un organismo más eficiente para la vida: mejor funcionamiento del corazón y una distribución más completa del oxígeno.

Y, por último, el movimiento es un poderoso dinamizador de la mente. Como la magdalena de Proust, el movimiento remueve nuestro interior y si, cuando eso ocurre, volvemos nuestra mirada sobre nosotros mismos, nos permite entender y crear realidades nuevas y distintas que nos enriquecen.

Por sí mismo el movimiento sólo nos informa del propio movimiento. Repitiéndolo podemos conseguir mecánicas que nos permitan movernos casi sin poner atención en lo que hacemos. Para que el movimiento salga de su ensimismamiento y forme parte de la organización superior del ser humano –sus capacidades mentales– debe ser reconocido, consciente y elaborado.

El movimiento, además, no es percibido únicamente por nuestra mirada interna: por medio del movimiento nos ponemos en contacto con el mundo exterior y los demás saben de nosotros.

Vivimos en nuestra dinámica y en la de los demás: los tiempos, el espacio que se ocupa y la cualidad del movimiento son dinamizadores de las emociones y de la creatividad. Pocos actos resultan más empáticos que una danza o una habilidad deportiva, sobre todo si se ha vivido con emoción alguna experiencia en esas manifestaciones motrices. Crear vivencias es el sentido de la experiencia en expresión corporal.

Que has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes las acciones y los movimientos exteriores que muestran, cuando de sus amores se trata, son certísimos correos que traen las nuevas de lo que allá en lo interior del alma pasa.

Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha

Para construir este manual hemos querido ser fieles al componente motriz que sugiere su denominación de expresión corporal y al hecho de que esta sea una materia que se considera como contenido de la educación física. Hemos huido de la banalización que se deriva de su tratamiento como un conjunto de actividades de animación o recreativas o de la confusión que se genera si se interpreta como materia teatral, del baile o como actividades gimnásticas o aeróbicas.

La expresión corporal, como materia educativa, representa un conocimiento humanista de la educación física; como humanista es considerar el juego o el esfuerzo gratuito como fuente de placer. Se enmarca, pues, en una corriente del saber que, inabordable desde la cuantificación, debe encontrar su sentido en la experimentación práctica y en la vivencia.

En nuestro planteamiento es importante, más que las propuestas prácticas, entender el modelo de expresión corporal que se propone y el tipo de esfuerzo que se debe hacer para mejorar la formación humana de quien la práctica.

Al desarrollar los contenidos proponemos actividades genéricas que ejemplifican la relación entre lo motriz y la teoría que se expone. En el caso de que se quieran llevar a la práctica, estas actividades se deberán adaptar al nivel de esfuerzo que cada grupo sea capaz de asumir. Para ayudar a esta adaptación existen manuales que proponen actividades y juegos de carácter simbólico y sensitivo para conseguir los objetivos de la expresión corporal.

Hemos hecho un manual sencillo sobre conceptos complejos, por lo cual, la poca extensión dedicada a cada uno de los contenidos, debe ser completado con curiosidad y estudio. Para que resulte eficaz debe ser leído íntegramente ya que la lectura parcial puede pervertir el significado de alguno de los contenidos.

Las lecturas recomendadas tienen que ver con la formación del autor. Están seleccionadas para dar una idea de la transversalidad que conforma el conocimiento conceptual de esta materia.

Este no es un texto científico en sentido académico, aunque subyace en él la intención de animar a la investigación, buscar evidencias que certifiquen la eficacia de las intervenciones educativas a través de esta materia, establecer los contenidos y las actividades más adecuadas para conseguir los objetivos y explorar nuevas vías en la aplicación educativa de este conocimiento educativa de este conocimiento

He aprendido que el ejercicio físico y las tareas prácticas ayudan a que se dispare la imaginación y que las ideas, las imágenes, las conexiones, las palabras, surjan más velozmente. Gracias a la atención alerta y la multi- plicidad de pequeñas tareas he inventado personajes o situaciones o giros argumentales que de otra manera no habrían surgido.

Antonio Muñoz Molina. El País, Babelia

1. APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA EXPRESIÓN CORPORAL COMO RECURSO EDUCATIVO

Resumen: De esta aproximación a la expresión corporal debe quedar claro que los conceptos de expresividad, expresión y expresar son muy complejos y que deben ser entendidos según el ámbito en el que se estudien. Nosotros lo hacemos en el de la educación física.

La expresión corporal, como materia educativa, debe ser un acto consciente y voluntario que se desarrolla de forma intencionada con la participación del cuerpo. Es una actividad humana que se puede analizar como un proceso en el cual, además del estímulo que la provoca y la respuesta visible que se deriva, debe intervenir la sensibilidad.

La expresión corporal está condicionada por los elementos que intervienen en su desarrollo. Además del propio cuerpo: el grupo, el espacio-tiempo y los condicionantes contextuales.

El objetivo de esta práctica, es la construcción del ser integrado, en la que el cuerpo, a diferencia de otras prácticas físicas, no es el destinatario, sino un instrumento que se utiliza con todos sus recursos.

La idea de que «el cuerpo no miente» ha sido citada como evidencia para explicar numerosos aspectos del valor comunicativo del cuerpo. Según este aforismo las informaciones que provienen de una actitud o una acción corporal, siempre son auténticas y prevalecen sobre el discurso oral, en el caso de que lo contradigan. También se utiliza para defender la idea de que si escuchamos a nuestro cuerpo sabremos más de nosotros mismos: de nuestro organismo o de nuestros sentimientos y emociones.

Interpretamos los comportamientos corporales propios y de los demás cuando nos comunicamos intencionalmente utilizando el cuerpo, pero también cuando los actos corporales son inconscientes: la forma de estar, las reacciones fisiológicas a una sensación, la forma de cubrir el cuerpo o de adornarlo, la tensión muscular, la situación en un espacio, la proximidad a los demás, la estética e, incluso, interpretamos las intenciones ocultas que se delatan tras una fisonomía determinada.

La expresión corporal configura una conducta que está presente en todos los momentos de la vida, por esta razón no es extraño que se dediquen esfuerzos, desde distintos ámbitos del conocimiento, a conseguir una mejor comprensión de un hecho tan complejo y tan humano como es el valor expresivo del cuerpo. Nosotros lo haremos desde la educación física.

Para ello necesitamos delimitar el ámbito en el que queremos observar la expresión corporal.


1.1. EXPRESIVIDAD Y EXPRESIÓN CORPORAL EN LA EDUCACIÓN

La expresividad entendida como cualidad y la expresión como efecto de ésta son dos términos que necesitarían un amplio estudio para abarcar todos los puntos de vista desde los que se pueden explicar. Esta complejidad está lejos de la intención de este manual.

Se puede generalizar la idea de expresión corporal como un concepto que intuitivamente se identifica con la comunicación o la información. Pero es necesario concretar más.

Para ello puede servir hacernos algunas preguntas sobre actuaciones que normalmente entendemos como actos o capacidades expresivas. Por ejemplo:

 ¿Es expresión corporal la mirada del animal que reclama nuestra atención?

 ¿Lo es mi forma de caminar cuando paseo distraído?

 Un espasmo al recibir una descarga eléctrica, ¿es expresión corporal?

 ¿Está haciendo expresión corporal el orador que mueve los brazos al acompañar su discurso?

 ¿o el mudo que se explica con su complejo lenguaje de signos?

Intuitivamente se puede comprender, primero, que todas estas acciones son expresión corporal y, en segundo lugar, que no son estas las manifestaciones corporales que se analizan en los procesos de la educación física.

Debemos comenzar por decir que, cuando hablamos de expresión corporal como materia educativa, estamos tratando de manifestaciones expresivas humanas, y que aunque un animal se exprese corporalmente, no es objeto de nuestros estudios. No nos ocuparemos, por tanto, del comportamiento motor de los animales o del valor expresivo que se da a realidades, como pueden ser la naturaleza o una obra de arte.

En los otros casos planteados como, por ejemplo, la reacción a una descarga eléctrica, lo que se interpreta de este hecho es que existe una causa objetiva capaz de generar movimiento sin la intervención consciente del que se mueve.

También es objetiva la repercusión fisiológica en nuestro organismo y en nuestro comportamiento motriz de las emociones y los sentimientos. De tal manera que distintas manifestaciones como sonrojarse o salivar pueden ser interpretadas como signos expresivos de un estado emocional. En otro sentido, el resultado fallido o acertado de un acto motriz también puede ser relacionado con la influencia de una emoción. Si hablamos de deporte podíamos estar hablando del exceso de responsabilidad o de la euforia que hace que falles una acción que en otras condiciones no fallarías.

Todos estos actos, que podemos llamar expresivos, aunque tal vez sea más correcto llamarlos sintomáticos, tienen un carácter común que es la involuntariedad o el nulo control que ejerce en ellos el sujeto que los manifiesta. El esquema que ilustra estos comportamientos podría resumirse como de estímulo-respuesta.

Existen numerosas conductas que se producen de acuerdo con este simple proceso y que se traducen en distintos manifestaciones físicas:

 Los actos condicionados de índole fisiológica. Instintivos o de supervivencia.

 Las acciones corporales que acompañan el lenguaje.

 El uso de estereotipos en la comunicación.

 Los lenguajes codificados.

Del acto corporal visible de estos comportamientos se puede obtener información sobre un individuo: de la naturaleza fisiológica del ser humano o de la competencia comunicativa en el uso del lenguaje; pero no de su educación física. No son, por tanto, estas manifestaciones las que nos puedan ayudar a educar la conciencia del valor expresivo del cuerpo.

Es evidente que no tiene sentido, en el contexto educativo, hablar de una actividad basada en la relación causa-efecto que se produce sin poderlo evitar. Si consideráramos estas formas corporales de expresión como parte de la materia expresión corporal, que utilizamos para la educación física, estaríamos entendiendo que ésta se trata de un acto inconsciente o con poca participación de la conciencia corporal.

1.1.1. Los elementos del proceso expresivo


Como cualquier otra materia, la expresión corporal será educativa si su práctica responde a una conducta que pueda ser analizada, tanto en la forma que se produce como en sus resultados.

Para que así sea tendremos que describir un mecanismo básico de comportamiento en el que no quede espacio para lo involuntario o lo incontrolable. Es necesario que las acciones que utilicemos para desarrollar esta capacidad puedan ser analizadas y modificadas.

Más allá de la idea de que la expresión corporal se corresponde con un proceso en el que solo se distingue la causa y el efecto (estimulo-respuesta), habría que resaltar la importancia de la intervención (emocional o cognitiva) del sujeto, tanto en el momento de la percepción del estímulo como de la creación de la respuesta. Relacionamos esta intervención consciente con la sensibilidad.

Básicamente la sensibilidad es la capacidad de utilizar voluntariamente los recursos cognitivos y emocionales propios de cada persona durante la percepción sensitiva de un estímulo y la creación de una respuesta. Es decir, en contra de la idea de una respuesta automática a un estímulo, la respuesta expresiva en un proceso educativo ha de ser reflexiva y tener relación con el estado de ánimo, el conocimiento desarrollado en experiencias anteriores, el recuerdo, los conocimientos adquiridos, la intencionalidad estética o creativa y todas aquellas vivencias que constituyen la personalidad.

Por tanto, una característica necesaria de esta expresión corporal es que además del carácter del estimulo y la respuesta como elementos que pueden ser fijados y analizados, hay que tener en cuenta la intervención sensible del sujeto o los sujetos que intervienen en el acto expresivo.

La idea de la sensibilidad como un acervo personal que individualiza el proceso expresivo, hace que, a veces, se califique la práctica expresiva como un acto arbitrario y subjetivo con escaso valor pedagógico. Lejos de esta consideración, el ejercicio de la sensibilidad en la educación es el camino que posibilita el aprendizaje significativo y que nos hace conscientes del valor de lo que estamos aprendiendo. De la cualidad de la sensibilidad, dicen Cencillo y García (1973): «Mas existe otro nivel de percepción no puramente sensorial y al que damos el nombre de sensibilidad (contradistinta de la sensorialidad pura de los «órganos de los sentidos»), y cuyos contenidos no pueden reducirse a sensaciones puras y ni siquiera a su combinación más o menos compleja, sino que se abren a la percepción de otra dimensión del objeto».

Estos elementos, estímulo-sensibilidad-respuesta, que permiten analizar un acto expresivo como una conducta intencional y voluntaria, pueden ser analizados independientemente, pero, en la práctica no siempre se producen en el mismo orden ni se pueden delimitar estrictamente.

El desarrollo de este proceso es una tarea personal, pero no al margen de los elementos que rodean el acto educativo, y que analizamos a continuación.

1.1.2. Elementos de la dinámica expresiva

En la educación, más allá de considerar la expresión corporal como un ejercicio que empieza y termina en el propio individuo y sus habilidades comunicativas o estéticas, lo consideramos como una acción que implica el entorno dinámico de las personas que la practican.

El entorno dinámico lo constituyen aquellos elementos perceptibles presentes en el ejercicio de la expresividad que, al cambiar en su naturaleza o interpretarlos desde diferentes puntos de vista, la refuerzan o la modifican.

Los elementos que configuran el entorno dinámico son: El propio cuerpo, el grupo (de dos o de más de dos), el espacio y el tiempo, el contexto material y social.

Los elementos del entorno dinámico constituyen recursos para construir nuestra propia expresividad, y están siempre presentes en cualquier acción expresiva y en todos los momentos de un proceso expresivo, es decir, influyen en la percepción del estímulo, en el ejercicio de la sensibilidad y en la adecuación de la respuesta motriz.

Estos elementos se condicionan mutuamente en su desarrollo y se solapa el análisis que se pueda hacer de cada uno de ellos. Por ejemplo: grupo y espacio están muy interrelacionados en su valoración; así como las relaciones interpersonales lo están, por ejemplo, con elementos como los intereses del grupo o la ideología de sus componentes. En cualquier caso, todos estos elementos se han de tener en cuenta para planificar y entender una acción educativa utilizando la expresión corporal.

Aunque la acción expresiva se produce integrando simultáneamente todos los elementos que intervienen, conviene tener la posibilidad de analizar los elementos uno por uno.

En los siguientes apartados haremos un análisis que nos permita tener una idea de su alcance y repercusión para la expresividad.

1.1.3. Los objetivos y las competencias de la expresión corporal en la educación física

En la enseñanza, la expresión corporal debe contribuir al desarrollo de los objetivos generales de la educación física en la etapa formativa en que se desarrolla.

Esta materia se imparte en los niveles de educación secundaria y bachillerato como contenido de la educación física y en las facultades de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, como un contenido relacionado con las formas humanas de la motricidad.

Este manual está enfocado para hacer relevantes los aspectos motrices de la expresión corporal. Por tanto los objetivos, las competencias, los contenidos y las técnicas, deben estar pensados para ser aplicados en este contexto.

De acuerdo con este planteamiento, la expresión corporal debe atender objetivos generales relacionados con:

 La motricidad expresiva para la comunicación y las actividades artísticas.

 El arte, la estética y la cultura del movimiento.

 El cuerpo como medio de comunicación.

 La creatividad por el movimiento.

Estos objetivos se manifiestan tanto en el desarrollo individual como en el contacto con los demás o el medio social.

El cumplimiento de los objetivos supone el desarrollo de distintas capacidades:

 Cognitivas e intelectuales

 Motrices

 Actitudes o valores

Estas capacidades se desglosan en competencias que pueden ser razonadas y desarrolladas en la práctica.

Proponemos, a continuación, algunas competencias generales que se pueden considerar en todos los niveles de aplicación de la expresión corporal que se imparte como contenido de la educación física:

 Conocer y comprender los fundamentos, estructuras y funciones de las habilidades y patrones de la motricidad humana.

 Planificar su uso y aplicar los fundamentos estéticos y expresivos al movimiento humano.

 Desarrollar habilidades sociales, relaciones interpersonales y trabajo en equipo.

 Desarrollar recursos para la adaptación a nuevas situaciones y resolución de problemas, y para el aprendizaje autónomo y la creatividad.

 Obtener criterios éticos y estéticos sobre la actividad física, el juego simbólico y el ocio activo que permitan emitir juicios independientes y críticos sobre su implantación y desarrollo.

 Saber aplicar el conocimiento que se obtiene a los derechos de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y las personas con discapacidad.

Competencias básicas. A partir de las competencias generales, el profesor deberá concretar las competencias básicas que se compromete a desarrollar en el ejercicio de la docencia.

Las competencias básicas son construcciones que involucran a quien las desarrolla para que las integre, no sólo en su conocimiento, sino también en sus vivencias, con la intención de que las sepa aplicar en su comportamiento y constituyan una base sólida que le permita desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de su vida. Las competencias básicas exigen, al que las pretende adquirir, un esfuerzo de su sensibilidad, integrando conocimientos, valores y motivaciones personales en relación con los demás. Entendidas así, se diferencian de la clásica formulación de objetivos como conocimientos instrumentales aislados. Las características de las competencias básicas son:

 Proporcionan la capacidad de saber hacer; es decir, de aplicar los conocimientos;

 Pueden adecuarse a diversos contextos;

 Tienen un carácter integrador, aunando los conocimientos, los procedimientos y las actitudes;

 Permiten integrar y relacionar los aprendizajes con distintos tipos de contenidos, utilizarlos de manera efectiva y aplicarlos en diferentes situaciones; y

 Deben ser aprendidas, renovadas y mantenidas a lo largo de toda la vida.

A continuación proponemos unas competencias básicas en expresión corporal con la intención de que sean aplicables en distintos niveles del conocimiento:

1 Conocer y comprender qué es la expresión corporal y como contribuye al desarrollo de las personas.

2 Conocer y aplicar las metodologías más adecuadas para su desarrollo.

3 Conocer los contenidos y las técnicas.

4 Conocer métodos dirigidos a mejorar la conciencia corporal a través de la sensibilidad y la sensación.

5 Desarrollar capacidades motrices relacionadas con el acto expresivo estético y artístico.

6 Conocer y vivenciar la influencia del espacio en la comunicación expresiva corporal.

7 Conocer y vivenciar la influencia del grupo y las relaciones interpersonlaes en los procesos expresivos

8 Conocer y vivenciar el valor gestual del cuerpo como medio de comunicación y como herramienta artística y creativa.

9 Desarrollar recursos perceptivos y sensibles a partir de la práctica de la comunicación corporal en contacto.

10 Conocer y vivenciar los elementos que integran la relación perceptiva y dinámica entre música, sensibilidad y movimiento.

11 Saber cuáles son las manifestaciones artísticas y sociales que se basan en la capacidad expresiva de las personas.

12 Desarrollar criterio sobre las manifestaciones estéticas y artísticas en las que el cuerpo es el instrumento.

13 Ser capaz de crear un acto expresivo y/o artístico.

El desarrollo de las competencias básicas implica lógicamente el dominio de sus contenidos y técnicas.

1.1.4. Contenidos y técnicas

Los contenidos de la expresión corporal son el conjunto de actividades que pueden desarrollar el proceso expresivo y las competencias que se persiguen, utilizando los elementos dinámicos propios de la materia (cuerpo, espacio, grupo).

Los contenidos y las técnicas que se seleccionen para ser aplicadas han de actuar sobre:

1 La comprensión de los elementos que intervienen en la dinámica expresiva (cuerpo, espacio, tiempo, grupo…)

2 El proceso expresivo:

1 Comprensión y conocimiento de los estímulos que desencadenan la acción.

2 Desarrollo de capacidades motrices que permitan la riqueza y diversidad de las respuestas expresivas.

3 Intervención de la sensibilidad en la percepción y reflexión en todos los momentos del proceso.

En este manual, para el desarrollo de la asignatura se proponen actividades agrupadas en los siguientes contenidos:

 Estructuras de la motricidad expresiva.

 Gesto y movimiento.

 El contacto corporal.

 Sonido, música y movimiento.

 Referentes artísticos y coreografías para la expresión corporal.

Las técnicas, consideradas en un sentido amplio, constituyen la forma más adecuada de aplicar los recursos para alcanzar las competencias.

Se utilizan recursos expresivos en ámbitos muy diferentes:

1 El teatro y la danza.

2 La dinámica de grupo.

3 La relajación, concentración y meditación.

4 Las artes marciales.

5 Habilidades gimnásticas.

6 Juegos populares de carácter simbólico.

El educador que afronta la enseñanza de la expresión corporal necesita conocer estos recursos para construir una técnica adecuada al caso que le ocupa.

La selección de recursos y su aplicación es una decisión trascendente, ya que, en la formación de los titulados en actividad física predominan las materias de índole deportiva, y el desarrollo de la actividad física como un conocimiento que se especifica en logros de rendimiento o salud corporal; mientras que, en la expresión corporal, los resultados, están relacionados con la comunicación, el comportamiento creativo y el cuerpo como herramienta y no como objetivo. Por esta orientación, predominantemente cuantitativa, existe el riesgo de buscar recursos para la expresión corporal en modelos competitivos o de rendimiento. Es frecuente, por ejemplo, que de los modelos gimnásticos, en vez de buscar en los recursos que explican la racionalidad del movimiento, se recurra a la rítmica deportiva o al rendimiento aeróbico. Igual puede ocurrir si tomamos recursos de las artes marciales, de los cuales la expresión utiliza los que hacen referencia a conciencia corporal o al conocimiento del cuerpo del otro a partir del equilibrio y desequilibrio y, en ningún caso el rendimiento que se justifica simplemente en el hecho de ganar o perder.

1.2. LECTURAS RECOMENDABLES

Con la intención de dar una visión amplia desde varios campos del conocimiento y crear una sólida base conceptual sobre esta capacidad, proponemos la lectura de algunas obras clásicas que reflexionan sobre los comportamientos expresivos y su valor como conducta humana.

Desde el punto de vista de la educación física consideramos fundamental la obra de Peter J. Arnold, Educación física, movimiento y curriculum.

Contiene dos capítulos directamente relacionados con el interés de este manual. En el capítulo sexto, «Educación estética y la naturaleza de las actividades físicas», aborda los conceptos de estética en el deporte, en la danza y en las actividades que se encuentran en un terreno aparentemente compartido, como la gimnasia. De especial interés es entender la perspectiva estética del «agente» en contraste con el la del «espectador». La experiencia vivenciada de la técnica diferencia la experiencia estética del que ejecuta la acción y el que la visualiza.

En el capítulo séptimo, se abordan conceptos tan fundamentales para este manual como la creatividad, la autoexpresión y la danza. Establece las relaciones fundamentales entre estas actividades y la estética; aborda también la necesidad fundamental de la experiencia estética por encima del resultado o el producto final. El planteamiento de este capítulo coincide plenamente con el énfasis que ponemos en este manual sobre el concepto de expresión corporal.

Arnold, P.J. (1988). Educación física, movimiento y curriculum. Morata. Madrid.

A continuación proponemos algunas lecturas que tratan la expresión corporal desde diversos puntos de vista de las ciencias humanas. Existen una gran cantidad de referencia a la expresión en la filosofía, la psicología y en la antropología. Nosotros planteamos algunas de las obras básicas que han sido fundamentales en nuestra formación.

Maurice Merlau-Ponty, Fenomenología de la percepción. De toda la obra se extraen datos para entender mejor la capacidad expresiva, pero destacaremos los capítulos dedicado al cuerpo: El cuerpo como objeto y la fisiología mecanicista; La experiencia del cuerpo; La especialidad del propio cuerpo y la motricidad; La síntesis del propio cuerpo; El cuerpo como ser sexuado; El cuerpo como ser y la palabra. En estos apartados se encuentran reflexiones relacionadas con el movimiento abstracto y el movimiento concreto; la función simbólica del cuerpo; el cuerpo y el espacio.

Merlau-Ponty, M. (1993). Fenomenología de la percepción. Planeta-Agostini. Barcelona.

Eduardo Nicol. Metafísica de la expresión. Para entender mejor la importancia de la expresión más allá de los lenguajes codificados, así como la importancia del cuerpo en la evocación de los significados; con muchas reflexiones esenciales de las que destacamos las partes dedicadas a lo que se expresa y cómo se expresa y sus referencias a la producción e interpretación de símbolos.

Nicol, E. (1989). Metafísica de la expresión. Fondo de Cultura Económica. México.

Giorgio Colli. Filosofía de la expresión. Especialmente centrado en el proceso expresivo y cuál es la relación entre lo sensitivo y lo sensible. También es interesante el análisis de la expresión como comunicación y los límites en la comprensión de lo que se expresa. Especialmente sugerentes los capítulos uno y dos sobre la representación y la expresión.

Colli, G. (1996) Filosofía de la expresión. Siruela.

Irenäus Eibl-Eibesfeldt. Biología del comportamiento humano. Manual de etología humana. En el capítulo 9.5: «Para una etología de la música, la danza y la poética», el autor parte de los movimientos corporales que podemos compartir con el comportamiento de los animales con la intención de expresarnos para explicar, a continuación, cuales son las razones profundamente humanas de la expresión en general y de los movimientos expresivos que fundamentan el valor formativo de ejercer esta cualidad.

Eibl-Eibesfeldt, I. (1993). Biología del comportamiento humano. Manual de etología humana. Alianza. Madrid.

Howard Gardner. Creador del concepto de inteligencias múltiples, en varias de sus obras, Inteligencias múltiples, Arte, mente y cerebro y Educación artística y desarrollo humano, explica el movimiento como una forma de inteligencia. Su lectura es esencial para entender el movimiento como generador de conocimiento

en su sentido más amplio. Su obra ha generado una larga secuela de autores y obras que abordan el movimiento desde este punto de vista. Podemos destacar a Mihaly Csikszenmihalyi, que en su obra «Fluir» observa el movimiento desde el punto de vista de la creatividad. Es interesante para fundamentar una forma cognitiva de entender la expresión corporal basada en la reflexión sobre los procesos de motricidad expresiva. José Antonio Marina reflexiona sobre el movimiento como acto inteligente en su obra Teoría de la inteligencia creadora.

Gardner, H. (1995). Inteligencias múltiples. Anagrama.

Gardner, H. (2005). Arte, mente y cerebro. Una aproximación cognitiva a la creatividad. Paidos.

Marina, J.A. (1993) Teoría de la inteligencia creadora. Anagrama, Barcelona.

Csikszentmihalyi, M. (2000) Fluir. Una psicología de la felicidad. Kairos. Barcelona.

2. PRINCIPIOS METODOLÓGICOS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL. LA CREATIVIDAD Y LA IMPROVISACIÓN

Resumen: En la expresión corporal los objetivos tienen que ver con la comunicación y la creatividad. La finalidad de su práctica, por tan-to, no es el cuerpo: el cuerpo es el instrumento. Esta diferencia con respecto a otras materias de la educación física nos obliga a plantearnos metodologías adecuadas a los objetivos.

La creatividad debemos entenderla como una cualidad que se puede desarrollar, y no un don que reciben sólo algunas personas. Requiere esfuerzo y estudio y lleva aparejado el ejercicio de la inteligencia, de la personalidad y de la motivación hacia la tarea que se realiza. Y, por último, la creatividad se debe aplicar siguiendo unos principios de actuación que definen la metodología que proponemos.

Improvisar es un esfuerzo por integrar nuestro conocimiento en nuestra conducta motriz y por facilitar la generación de nuevas ideas en el contexto de la práctica. La improvisación presenta particularidades metodológicas según el contexto en el que se aplica y el tipo de improvisación adecuado al grupo educativo. Especialmente importante es el apartado dedicado a las consignas que delimitan la aplicación metodológica de la improvisación.

A continuación proponemos algunos rasgos observables del comportamiento expresivo que nos han de permitir la evaluación de los esfuerzos.

Por último reseñamos lecturas que complementan o desarrollan las ideas que aquí se exponen.


Utilizar el cuerpo como instrumento de educación requiere algunas reflexiones sobre su aplicación práctica para no desviarnos de nuestros objetivos.

Los titulados en educación física manifiestan con frecuencia la dificultad de aplicar la expresión corporal en la enseñanza reglada, a pesar de que los objetivos de la educación física relacionados con el arte, la estética y la comunicación, así como el potencial creativo del movimiento, han estado presentes en la educación física desde sus comienzos como materia educativa.

La enorme implantación social del deporte y el desarrollo predominantemente deportivo de los estudios profesionales de la actividad física, arrinconan y dificultan la comprensión de una materia en la que, al contrario que cuando se habla de rendimientos físicos, el cuerpo no es el objetivo sino el instrumento. La mayor parte de los contenidos de la educación física (el deporte, el rendimiento, la salud) se valoran según las dimensiones registradas o los logros obtenidos atendiendo a paradigmas positivistas o mecanicistas. Pero la expresión corporal plantea dudas cuando se trata de evaluar de esa manera: Una aplicación docente dirigida a tener éxito en el rendimiento o el conocimiento aplicado, encontrará su reflejo en una expresión corporal de reproducción de habilidades, ajena a la intervención sensible y al desarrollo de la creatividad que reclamamos para esta materia.

Esto nos debe llevar a considerar la necesidad de aplicar metodologías claramente diferenciadas, de las que destacamos cuales deberían ser sus ejes directores:

El reto de la intervención docente en expresión corporal, es que el alumno se manifieste sin barreras: ni físicas ni cognitivas ni emocionales. En ningún caso se trata de proponer aprendizajes complejos que puedan rebasar las posibilidades motrices de los que se expresan. Ni por fuerza, flexibilidad, diferencias psíquicas o físicas o habilidades concretas nadie ha de sentirse excluido. Los esfuerzos que se proponen se deben poder superar por el ejercicio de la voluntad, la concentración, la sensitividad y la sensibilidad. Este es un mensaje que debe quedar nítido para que, quienes participan en la expresión corporal, trabajen con plena confianza ya que, con frecuencia, lo que interfiere la ejecución de una acción motriz con intención expresiva son valoraciones de tipo emocional, como el miedo a ser juzgado o la inhibición ante los demás.

Obviar o rehuir este aspecto del comportamiento expresivo supone apartarse de la búsqueda del desarrollo de la sensibilidad personal y de la intención creativa, cayendo en una expresión corporal de reproducción de estereotipos en la que no aparecen las aportaciones personales, sino la mera exhibición de recursos que pervierte los valores de expresarse uno mismo para caer en una representación teatralizada que no necesita ni aporta ningún tipo de creatividad ni ejercicio de la sensibilidad. Las emociones propias quedan desvirtuadas para dar entrada a modelos de expresión de los sentimientos comercializados y tópicos. En la práctica hemos observado estereotipos frecuentes relacionados con: el travestismo, la violencia gratuita, lo acrobático, el maquillaje, el uso de bandas sonoras de anuncios o tópicos culturales.

La metodología de la expresión corporal en relación con nuestro cuerpo debería atender:

 La imagen personalizada de nuestro cuerpo.

 La vivencia como aproximación al conocimiento.

 El rechazo de los estereotipos sociales y culturales sobre la imagen y la apariencia.

 La confianza en nuestra capacidad. •Conciencia de nuestras posibilidades sensoriales, sensitivas y sensibles.

 La integración vivencial de habilidades expresivas en nuestro comportamiento.

 La experiencia práctica y la reflexión como modo de adquirir vivencias.

Para fundamentar una forma de intervención en la expresión corporal que nos ayude a cumplir con nuestros objetivos, proponemos procesos de trabajo basados en dos formas de comportamiento como son la creatividad y la improvisación.

2.1. PRINCIPIOS METODOLÓGICOS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL BASADOS EN EL DESARROLLO DE LA CREATIVIDAD


2.1.1. Concepto de creatividad

La creatividad no es una construcción uniforme para todos los campos de conocimiento. Para centrar la creatividad en el campo de la expresión corporal, hemos elegido tres definiciones clásicas que delimitan nuestro interés:

La creatividad no es una cualidad de la que estén dotados particularmente los artistas y otros individuos, sino una actitud que puede poseer cada persona (Fromm, 1959).

La creatividad, en sentido limitado, se refiere a las actitudes que son características de los individuos creadores, como la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente (Guilford, 1950).

La creatividad es un proceso mental complejo, el cual supone: actitudes, experiencias, combinatoria, originalidad y juego, para lograr una producción o aportación diferente a lo que ya existía (Esquivias, 1997).

De estas definiciones se desprenden tres enunciados básicos para comprender de qué creatividad estamos hablando:

 La creatividad es una cualidad que posee toda la gente.

 Requiere desarrollar actitudes relacionadas con comportamientos como cooperación, empatía, comprensión, flexibilidad de pensamiento.

 La creatividad requiere esfuerzo y conocimiento.

2.1.2. Cualidades que determinan el desarrollo de los aprendizajes en la expresión creativa

A partir de estos enunciados, debemos considerar cuales son las cualidades que se deben desarrollar para construir una metodología propia de la expresión corporal. Nos referimos a:

 Inteligencia, estilos cognitivos y conocimiento.

 Personalidad.

 Motivación y contexto ambiental.

Ninguno de estos elementos, por sí solos, es relevante, debiendo ser considerados de forma interactiva. Aunque en algunos casos se pueden compensar entre ellos; de modo que una alta capacidad de motivación puede suplir una inteligencia más baja y viceversa.

La forma de entender la inteligencia, los estilos cognitivos y el conocimiento condicionan el desarrollo de la creatividad. La motricidad como campo de la creatividad va ligada al desarrollo del concepto de inteligencias múltiples propuesto por Howard Gardner en 1995, según el cual la inteligencia no se manifiesta de una forma única y la inteligencia cinestésicacorporal es una de sus formas de manifestación.

En la metodología de la expresión corporal, con frecuencia, se ha abusado de la propuesta de absoluta libertad simplificada en consignas como: «haz lo que sientas» «déjate llevar», que plantean una actividad sin condicionantes, en busca de algún tipo de iluminación genial que nos haga comprender no se sabe qué. En contra de la idea de «la chispa» que se desencadena sin saber el momento ni la razón, hay un consenso general en que para desarrollar una respuesta creativa es imprescindible tener conocimientos sólidos del área de conocimiento en que se desarrolla.

La creatividad, como objetivo de la expresión corporal que se relaciona con la educación física, debe estar basada en el conocimiento y desarrollo de técnicas y habilidades cognitivas y motrices.

Sternberg y O’Hara (2005) subrayan que la confluencia de las habilidades o estilos cognitivos (también aplicables a las habilidades motrices) es importante. Estas habilidades se refieren a:

1 Habilidad sintética que nos permite redefinir los problemas es decir, ver-los desde una nueva perspectiva.

2 Habilidad analítica que nos ayuda a reconocer, de entre las propias ideas, aquellas en las que merece la pena seguir investigando.

3 Habilidad práctico-contextual, que nos permite llevar a la práctica y compartir con otras personas el valor de las propias ideas.

Esta forma de aplicar el conocimiento describe una manera de desarrollar la capacidad cognitiva alejada de la estructura cerrada y finalista del conocimiento positivista, obligando a continuas reflexiones y cuestionamientos de lo aprendido en busca de resultados acordes con las expectativas propias y reconocibles por los demás.

En el desarrollo de la creatividad, Sternberg y O’Hara discriminan entre dos tipos de conocimientos complementarios en el desarrollo de las habilidades: el formal y el informal, considerándolos ambos importantes. El primero sería el conocimiento de una determinada área que se adquiere a través de los libros, en las aulas o en cualquier otro medio de instrucción. El informal sería el que se adquiere por la dedicación a un área determinada, siendo raramente enseñado de manera explícita.

En cuanto a la importancia de la práctica, hay que entender que aunque la expresión corporal se puede entender en el estudio de los textos y las investigaciones que se han hecho en este campo, la experiencia vivencial no puede ser vicaria y se desarrolla de forma individual configurando conocimientos que no pueden ser evaluados fácilmente y de cuyo valor, sólo el que obtiene la vivencia tiene la medida. Este es uno de los puntos que hacen incomoda la expresión corporal como parte de una enseñanza en la que el resultado cuantificable de lo aprendido es el valor máximo del rendimiento escolar.

El desarrollo de la personalidad condiciona la creatividad. En la experiencia docente, los alumnos valoran como uno de los objetivos más deseados la desinhibición, que, al no estar suficientemente descritos sus atributos, se confunde con la osadía o el descaro. Nos puede ayudar a entender mejor lo que se quiere decir, al hablar de desinhibición, si describimos los rasgos de la personalidad que Sternberg y O’Hara consideran que contribuyen a la expresión de la creatividad. Estos son:

 La predisposición a asumir riesgos.

 La confianza en sí mismo.

 La tolerancia a la ambigüedad.

 La iniciativa para expresar ideas nuevas.

 La perseverancia y la autoestima.

Aunque no es imprescindible que todos ellos estén presentes, la tolerancia a la ambigüedad, especialmente, es considerada como una condición sine qua non para el desarrollo de la creatividad.

Estos atributos están parcialmente bajo el control de las personas, pudiendo utilizarlos cuando se desee, es decir la práctica de la expresión debe facilitar su aparición voluntaria con intención creativa.

La motivación y el contexto ambiental condicionan la creatividad. La motivación es la fuerza impulsora del desarrollo de la creatividad, especialmente la motivación intrínseca, centrada en la tarea. Para ello, en los contextos creativos que se proponen, se debe reconocer la posibilidad de desarrollo personal significativo, importante para los sujetos.

Por otra parte, la creatividad que se da en los procesos educativos debe ser juzgada y validada en el contexto en el que se desarrolla. El grupo educativo, se convierte en un ecosistema dependiente de factores como, por ejemplo, el nivel de potencial creativo de cada persona, del que ya hemos hablado, o el área en el que la persona creativa se expresa, que puede favorecer o impedir el desarrollo de la creatividad. Nosotros hablamos de la expresión corporal que se practica en la educación física.

La producción creativa en esta área puede verse afectada de varias maneras:

 Por el grado en el que favorece la generación de ideas nuevas.

 Según el grado en el que motiva y da el respaldo necesario al desarrollo de las ideas creativas, posibilitando la generación de productos nuevos.

 Por la valoración y validación del producto como creativo.

No considerar el contexto específico provoca que, con frecuencia, en la educación, la satisfacción personal por lo logrado, crea una gran expectativa, con el consiguiente deseo de ser mostrado a otros grupos e incluso fuera de la escuela. A veces ocurre que, fuera del aula, un producto del que el profesor y los demás compañeros son conscientes del proceso seguido y el esfuerzo hecho, no tiene la aceptación esperada. Mostrar los productos fuera del contexto formativo y conseguir reconocimiento, supone un esfuerzo complementario, un paso más que debe ser planificado como parte del proceso formativo.

2.1.3. La creatividad como metodología. Principios de actuación

Dentro del marco educativo, teniendo en cuenta los condicionantes expuestos, la creatividad puede ser entendida como una metodología que encajaría en el desarrollo de los procesos expresivos, al considerar que la educación es solo una guía y cada alumno es el protagonista de su aprendizaje.

La posibilidad de explicar la creatividad como metodología se fundamenta en los siguientes principios de actuación:

1 Se parte del nivel de desarrollo y de conocimiento de cada alumno. Tanto el conocimiento informal como el informal.

2 Los continuos cuestionamientos y reflexiones de lo aprendido, tienden a modificar los esquemas de conocimiento que el alumno posee creando cada vez conocimientos más complejos.

3 La intervención sensible asegura la relación de las actividades de enseñanza - aprendizaje con la vida real (aprendizajes funcionales y útiles para el alumno).

4 Tiene en cuenta las peculiaridades de cada alumno y su ritmo de aprendizaje de tal manera que la enseñanza es mucho más individualizada y adaptada a la diversidad de sujetos que nos encontramos en el aula/ clase

5 Todo esto facilita la construcción de aprendizajes significativos.

6 Aboga por la interacción entre los alumnos y de estos con el profesor muy estrecha, pero con altos grados de autonomía para el alumno, ya que el profesor es un conductor o guía del aprendizaje; siendo éste el que busca y crea las soluciones a los problemas que van surgiendo en una situación concreta. El profesor a su vez aprende de las diversas respuestas y situaciones diferentes que en la práctica se generan (enseñanza interactiva).

7 Plantea actividades de acuerdo con el desarrollo del alumno y sus posibilidades de tal manera que estas creen una disonancia cognitiva en el alumno y despierten su interés al ver que la solución es alcanzable (aprendizaje motivador).

Conocer los condicionantes y aplicar los principios de la creatividad en la planificación docente de la expresión corporal nos asegura la aproximación a sus objetivos y el cumplimiento de las capacidades que pretendemos desarrollar. Esta planificación se debe ver complementada con la práctica que propone mos a continuación.

2.2. LA IMPROVISACIÓN COMO HERRAMIENTA METODOLÓGICA DE LA PRÁCTICA EXPRESIVA1


2.2.1. ¿Qué es improvisar?

La improvisación en expresión corporal es una actividad que obliga a quienes la practican a reaccionar a un estímulo que requiere una respuesta dinámica espontánea, poniendo en juego todos sus recursos motrices.

La improvisación se propone en expresión corporal como una manera de permitir que la lógica motriz contribuya a formar parte de la generación de nuevos recursos o de integrar los que ya se tienen (aprendizajes o experiencias) en la motricidad expresiva.

Aprender a improvisar es aprender a no inhibir las expresiones motrices (movimiento y sonidos) que provienen del cuerpo, y a mantener toda la atención en la intención de generar movimiento como respuesta a estímulos de todo tipo. Exige adoptar actitudes como:

 Movilizar la capacidad de desplazarse espontáneamente

 Conocer los conceptos de movimiento que están en juego

 Comprender la exigencia dinámica del estímulo.

2.2.2. Aplicación práctica
Aplicar esta herramienta supone intervenir en:

 El contexto docente en el que se sitúa

 El tipo de improvisación que favorezca la obtención de los objetivos de aprendizaje.

 La creación de la consigna que desencadena la acción (el estímulo que exige una respuesta).

El contexto en el que se sitúa una improvisación

En el transcurso de una experiencia expresiva se producen dos contextos fáciles de diferenciar:

 Contexto de exploración.

 Contexto de creación.

Una improvisación que se sitúa en un contexto de exploración tiene como finalidad la comprensión de principios de ejecución del movimiento o la experimentación de conceptos teóricos. Su fin último es la personalización de la técnica y la creación de vivencias individualizadas alrededor de un conocimiento recientemente adquirido.

La improvisación inscrita en un contexto de creación pretende el descubrimiento de soluciones asociadas a la realización de un producto (coreografía, evaluación de conocimientos).

Los tipos de improvisación

El tipo de improvisación se definirá por el número de condicionantes que se aso-cien a la realización de una tarea dada. Según esto las improvisaciones serán:

 Estructuradas

 Libres

Una improvisación estructurada es cuando la resolución de una tarea compromete al alumnado en la aplicación de un cierto número de obligaciones que reducen el campo de respuestas posibles.

Una improvisación libre es cuando la acción motriz se inicia con muy pocas (o ninguna) obligaciones que cumplir, dejando espacio a una multitud de soluciones.

Hay que tener en cuenta que la apreciación entre la libertad y las limitaciones de una estructura hay infinidad de grados, por lo que, a veces, si queremos caracterizar una improvisación, es más descriptivo hablar de improvisaciones más estructuradas que libres o más libres que estructuradas.

Valoración de la aplicación

La aleación de los contextos más los tipos de aprendizaje definen exigencias didácticas que deben ser valoradas por quienes aplican la improvisación como modelo metodológico.

Un contexto de improvisación para la exploración y un tipo de improvisación estructurada, tienen como objetivos crear nuevos recursos gestuales básicos y personalizados.

Se utiliza cuando se quiere fijar en la memoria motriz un recurso nuevo o experimentar con lo imaginado. El profesor recuerda las condiciones motrices (estructura) de la acción y el alumno improvisa, explorando sus posibilidades y adaptándolas a sí mismo.

Los contenidos que se exploran pueden ser:

 Técnicas de motricidad expresiva.

 Concienciación del movimiento expresivo de segmentos corporales.

 Generación de recursos relacionados con los contenidos de la expresión corporal (gestualidad, contacto, música y movimiento).

El resultado de esta experiencia se puede considerar parcialmente previsible dada la acotación (estructura) en la interpretación del estímulo. El cumplimiento de los objetivos, la evaluación, se puede hacer con los criterios externos del problema que se intenta resolver. El resultado es observado y analizado por el profesor y, en su caso, por los propios compañeros.

En un contexto de aprendizaje de exploración y de forma libre, no hay límites para el movimiento de quien se expresa. Se reacciona al estímulo que se propone, sin reglas ni otra intención que la satisfacción de la necesidad de expresarse con movimientos.

Los objetivos reconocibles son: desarrollar la sensibilidad, la concentración, poner los recursos ya adquiridos al servicio del placer hedonista de moverse, expresarse ante los demás obviando la inhibición, crear imágenes personales asociadas al movimiento, forzar los propios límites de la imaginación, liberar la creatividad.

El resultado de esta experiencia es imprevisible y no puede ser ni memorizado ni reproducible.

La evaluación del trabajo la hace el propio protagonista en términos de satisfacción personal. Puede no haber observadores pero si los hay se puede entrar en un diálogo sensible sobre lo expresado y lo percibido.

En un contexto de aprendizaje de creación, ya sea con planteamientos libres o estructurados, nos proponemos objetivos relacionados con la generación de un producto final, más o menos próximo. Al principio del proceso creativo es adecuado el tipo de improvisación libre. Durante ella, intentamos chequear nuestros propios recursos en relación con la idea creativa que nos proponemos. Forzando al tiempo nuestra imaginación y reconociendo los sentimientos adheridos a la idea y a la motricidad que sugiere.

En el caso de que la finalización del proceso esté más próxima, se estructuran las consignas, cerrando el ámbito de aplicación, ya sea para resolver un problema pendiente o para perfilar la coherencia final del producto que mostraremos a los demás.

El resultado no es previsible, lógicamente. Sin embargo tiene que ser posible su reproducción y posterior memorización (ya que se trata de resolver un problema o crear recursos), por lo que es necesaria la presencia de público. La evaluación de lo conseguido debe ser compartida, diferenciado: a mayor libertad, es más importante la valoración que hace el que experimenta; y en el caso de una improvisación más estructurada tiene más peso la evaluación externa que debe juzgar el impacto que tienen las propuestas en el resultado final.

2.2.3. Consignas

Las improvisaciones, sean del tipo que sean, se desarrollan a partir de la consigna que elabora el responsable de la actividad

Una consigna es el conjunto de instrucciones que delimita el contexto y el tipo de la improvisación y establece las obligaciones del que se expresa.

En primer lugar se debe saber en qué contexto se está trabajando, si de exploración o de creación.

Si es de exploración la consigna debe incluir los conceptos de: investigar, explorar, dejarse llevar, generar movimiento, desarrollar posibilidades o recursos. Pero si nos ubicamos en un contexto de creación la consigna que se proponga debe indicar la necesidad de: resolver, crear, inventar, encontrar, buscar.

A continuación se establecen los niveles de estructura o libertad que deben respetar los que se expresan. Por ejemplo:

Explorar todas las posibilidades de movimiento de que seáis capaces sin levantaros del suelo.

Resulta una consigna que requiere una improvisación en el contexto de exploración y con más libertad que estructuras, ya que sólo delimita la necesidad de permanecer en el suelo durante el ejercicio.

Si esta consigna la formulásemos:

Explorar todas las posibilidades de movimiento de que seáis capaces sin levantaros del suelo, siguiendo los principios de generación y aprovechamiento de las inercias, movimientos largos y continuidad de la acción

Generaríamos una exploración con más estructuras que libertad, ya que las órdenes que obligan reducen enormemente el campo de exploración.

2.3. EVALUACIÓN

La creatividad y la improvisación, como modelos metodológicos para desarrollar la capacidad expresiva, tienen en común el objetivo de organizar el aprendizaje basándose en la elaboración personalizada de los elementos que componen el proceso y la dinámica expresiva.

La aplicación de los principios metodológicos señalados nos permite observar el desarrollo del aprendizaje y evaluar la consecución de los objetivos, lejos de la lógica cuantitativa predominante en la educación física.

Para evaluar un proceso o un producto ajustado a los objetivos de la expresión corporal podemos observar las siguientes variables:

 Fluidez: Es la capacidad para producir movimientos de manera continua asociados a un estímulo o consigna.

 Flexibilidad: Es la capacidad de adaptar la motricidad a las situaciones nuevas, estímulos cambiantes, obstáculos imprevistos...

 Originalidad: Es la facilidad para pensar, sentirse, ver las cosas, de forma única y diferente. Es decir de interpretar motrizmente la sensibilidad individual.

 Elaboración: Es la capacidad que identifica la evolución que existe desde la propuesta y las primeras exploraciones hasta el producto acabado y listo para ser presentado como el logro obtenido.

 Sensibilidad: Se manifiesta de forma diferente según los objetivos o el contexto en que se ejerce. En la creación de un producto es la capacidad de identificar la relación de la idea o estímulo inicial con la capacidad propia y de los demás para que se entienda como significativo el resultado obtenido. Pero si consideramos como objetivo el desarrollo de cualidades expresivas personales deberíamos valorar la capacidad para añadir a la idea inicial

 interpretaciones personalizadas (originales) del desarrollo del proceso que nos lleva a la respuesta.

 Redefinición: Es la habilidad para entender ideas, conceptos u objetos de manera diferente a como se había hecho hasta entonces, aprovechándolos para fines completamente nuevos. Marca la capacidad para superar los estereotipos o para hacer evolucionar una idea ya iniciada o desarrollada por otros.

 Abstracción: Se refiere a la capacidad de analizar los componentes de un proyecto ya elaborado por otros y de comprender las relaciones metodológicas y lógicas del proceso seguido en su elaboración (nos referimos a la evaluación de la capacidad de abstracción).

 Síntesis: Es la capacidad de combinar varios componentes para llegar a un todo creativo. Encontrar nexos y relaciones entre elaboraciones y capacidades motrices diferentes, distintas formulaciones de la emoción, formas de estímulo divergentes, sensibilidades distintas, para generar una unidad expresiva.

En función del nivel de enseñanza en el que se imparte la expresión corporal, las capacidades que se persiguen en ese nivel, el momento del curso y la naturaleza contextual de la tarea, se pueden diferenciar distintos niveles de implicación de los alumnos valorando el grado de cumplimiento de los factores citados que consideremos más relevantes en cada práctica.

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