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Tratado de
natación
De la iniciación al perfeccionamiento
Francisco Camiña Fernández
José María Cancela Carral
Sonia Pariente Baglietto
Ricardo Lorenzo Blanco

Agradecimientos:
• A todos los miembros del Grupo de Investigación H122: Intervención educativa na actividade física para a promoción da saúde. (Universidade De Vigo)
• Xunta de Galicia. Consellería de Cultura e Deporte. Centro Galego de Tecnificación deportiva
• Ayuntamiento de Sanxevo
• Universidade de Vigo
• Universidade de A Coruña
• Alberto Pariente Baglietto (Trabajos y Mantenimientos de Estructuras Sumergidas. TRAMES)
Fotografía: Carlos Iglesias Piñeiro
© 2020, Francisco Camiña Fernández
José María Cancela Carral
Sonia Pariente Baglietto
Ricardo Lorenzo Blanco
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
8ª reimpresión de la 1ª edición
ISBN: 978-84-8019-954-4
ISBN EPUB: 978-84-9910-229-0
BIC: WSSC
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
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índice
Capítulo 1. Historia de la natación
1. Concepto y origen de la natación
2. La natación a través del tiempo
2.1. La natación en la época prehelénica
2.2. La natación en Grecia
2.3. La natación en la época del Imperio Romano
2.4. La natación entre los bárbaros
2.5. La natación entre los anglosajones
2.6. La natación en la Edad Media
2.7. La natación en la era del humanismo: el Renacimiento
3. El salto a la competición
3.1. El calendario olímpico
Capítulo 2. Iniciación a la natación a través del juego
1. Introducción
2. El aprendizaje de la natación
2.1. Familiarización
2.2. Flotación
2.3. Respiración
2.4. Propulsión
3. La iniciación a los estilos natatorios
3.1. Estilo crol
3.2. Estilo espalda
3.3. Estilo braza
3.4. Estilo mariposa
4. Ejercicios en función de los principios de enseñanza de la natación
4.1. Ejercicios de familiarización
4.2. Ejercicios de respiración
4.3. Ejercicios de coordinación
4.4. Ejercicios de flotación
4.5. Ejercicios de deslizamiento
4.6. Ejercicios de propulsión
4.7. Ejercicios de inmersión
Capítulo 3. Enseñanza y aprendizaje del estilo crol
1. Introducción histórica y evolución del estilo
2. Pruebas oficiales
3. Descripción de la técnica del estilo crol
3.1. La posición del cuerpo
3.2. La acción de piernas
3.3. La acción de brazos
3.4. La respiración
3.5. La coordinación del estilo completo
4. Puntos fundamentales del estilo crol
4.1. La posición del cuerpo
4.2. La acción de piernas
4.3. La acción de brazos
4.4. El rolido
4.5. La respiración
4.6. La coordinación del estilo completo
5. Secuencia de aprendizaje del estilo crol
5.1. Puntos comunes en la enseñanza del estilo
5.2. Enseñanza del crol
6. Consejos metodológicos para el estilo crol
6.1. La posición del cuerpo
6.2. La acción de brazos y su coordinación con los puntos fundamentales del estilo
7. Ejercicios para la progresión del estilo crol
7.1. Ejercicios de pies
7.2. Ejercicios de brazos
7.3. Ejercicios combinados de pies y brazos
8. Errores más frecuentes en el estilo crol
9. Defectos, efectos sobre el estilo y corrección de éstos
9.1. Característica: posición del cuerpo
9.2. Característica: acción de piernas
9.3. Características: acción de brazos
9.4. Característica: respiración
9.5. Característica: coordinación
10. Ficha técnica del estilo crol
11. Progresión metodológica al estilo crol: fichas
Capítulo 4. Enseñanza y aprendizaje del estilo espalda
1. Introducción histórica y evolución del estilo
2. Pruebas oficiales
3. Descripción de la técnica del estilo espalda
3.1. La posición del cuerpo
3.2. La acción de piernas
3.3. La acción de brazos
3.4. La respiración
3.5. La coordinación del estilo completo
4. Puntos fundamentales del estilo espalda
4.1. La posición del cuerpo
4.2. La acción de piernas
4.3. La acción de brazos
4.4. El rolido
4.5. La respiración
4.6. La coordinación del estilo completo
5. Secuencia de aprendizaje del estilo espalda
6. Consejos metodológicos para el estilo espalda
6.1. La posición del cuerpo
6.2. La acción de piernas y su coordinación con los puntos fundamentales del estilo
6.3. La acción de brazos y su coordinación con los puntos fundamentales del estilo
7. Ejercicios para la progresión del estilo espalda
7.1. Ejercicios de pies
7.2. Ejercicios de brazos
7.3. Ejercicios combinados de pies y brazos
8. Errores más frecuentes en el estilo espalda
9. Defectos, efectos sobre el estilo y corrección de estos
9.1. Características: posición del cuerpo
9.2. Características: acción de piernas
9.3. Características: acción de brazos
9.4. Característica: respiración
9.5. Característica: coordinación
10. Ficha técnica del estilo espalda
11. Progresión metodológica al estilo espalda: fichas
Capítulo 5. Enseñanza y aprendizaje del estilo braza
1. Introducción histórica y evolución del estilo
2. Pruebas oficiales
3. Descripción de la técnica del estilo braza
3.1. La posición del cuerpo
3.2. La acción de piernas
3.3. La acción de brazos
3.4. La respiración
3.5. La coordinación del estilo completo
4. Puntos fundamentales del estilo braza
4.1. La posición del cuerpo
4.2. La acción de piernas
4.3. La acción de brazos
4.4. La respiración
4.5. La coordinación del estilo completo
5. Consejos metodológicos para el estilo braza
5.1. La acción de piernas
5.2. La acción de brazos
5.3. Movimientos de propulsión y respiración
5.4. La coordinación del estilo completo
6. Ejercicios para la progresión del estilo braza
6.1. Ejercicios de pies
6.2. Ejercicios de brazos
6.3. Ejercicios de combinación de pies y brazos
7. Errores más frecuentes en el estilo braza
8. Defectos, efectos sobre el estilo y corrección de estos
8.1. Características: posición del cuerpo
8.2. Características: acción de piernas
8.3. Característica: acción de brazos
9. Ficha técnica del estilo braza
10. Progresión metodológica del estilo braza: fichas
Capítulo 6. Enseñanza y aprendizaje del estilo mariposa
1. Introducción histórica y evolución del estilo
2. Pruebas oficiales
3. Descripción de la técnica del estilo mariposa
3.1. La posición del cuerpo
3.2. La acción de piernas
3.3. La acción de brazos
3.4. La respiración
3.5. La coordinación del estilo completo
4. Puntos fundamentales del estilo mariposa
4.1. La posición del cuerpo
4.2. La acción de las piernas
4.3. La acción de brazos
4.4. La respiración
4.5. La coordinación del estilo completo
5. Consejos metodológicos para el estilo mariposa
5.1. La acción de piernas
5.2. La acción de brazos
5.3. Movimientos de propulsión y respiración
5.4. La coordinación del estilo completo
6. Ejercicios para la progresión del estilo mariposa
6.1. Ejercicios de pies
6.2. Ejercicios de brazos
6.3. Ejercicios combinados de pies y brazos
7. Errores más frecuentes en el estilo mariposa
8. Defectos, efectos sobre el estilo y corrección de éstos
8.1. Características: posición del cuerpo
8.2. Características: acción de piernas
8.3. Características: acción de brazos
8.4. Características: respiración
8.5. Características: coordinación
9. Ficha técnica del estilo mariposa
10. Progresión metodológica al estilo mariposa: fichas
Capítulo 7. Enseñanza y aprendizaje de las salidas y los virajes
1. Las salidas
1.1. Introducción
1.2. Puntos fundamentales
1.3. Pedagogía de la enseñanza de las salidas
1.4. Ejercicios de progresión de la salida
2. Los virajes
2.1. Introducción
2.2. Puntos fundamentales
2.3. Los distintos tipos de virajes. Su ejecución
2.4. Ejercicios de progresión del viraje
Bibliografía

1. CONCEPTO Y ORIGEN DE LA NATACIÓN
La natación es la navegación de un ser que, obtenida la flotabilidad deseada, avanza gracias al impulso de los movimientos de sus miembros y de su cuerpo, o, dicho de otra forma, es el avance en un elemento líquido, normalmente el agua, a expensas de las propias energías.
El peso, la posición de la cabeza y el miedo a ahogarse son las causas que le impiden al ser humano la flotabilidad, tan natural en otros animales. Pero esto no es más que una verdad a medias. Como se ve obligado a actuar en una posición horizontal, tan poco natural en él, y que es una de las causas de su pánico al agua, ya que se trata de una actitud nueva e impuesta a su instinto, necesita realizar movimientos de su cuerpo adecuados pero artificiales con el fin de evitar su desequilibrio estático y el anatómico-mecánico; de esta manera se consigue primero su flotabilidad, que como se sabe se obtiene con cierto déficit y que compensa manteniendo su caja torácica con aire. Después, para impulsar el deslizamiento y obtener la traslación de su cuerpo, tiene que realizar una serie de movimientos que difieren de los de otros animales terrestres.
En la historia de la natación es necesario también distinguir la natación instintiva, la natación natural y la natación a la que podemos denominar académica, técnico-deportiva o de competición. El ser humano no posee una facultad instintiva de nadar. Ni creemos que la haya poseído en tiempos prehistóricos, por muy hábil o marinero que fuese. La posición del hombre ha sido siempre la erecta. En los demás animales, su actitud postural y el natural equilibrio de su cuerpo, con la cabeza alta sin que esto les exija esfuerzo, le es propicio para que solamente actuando con los movimientos de tierra consigan ambas cosas: flotabilidad y la locomoción en el agua. Ahora bien, al hombre desde niño le enseñaron a aprender a nadar, con el fin de empezar cuanto antes a ser útil a la familia y a la tribu. Es lógico que así fuese, ya que la perentoria necesidad de contribuir con alimento al acervo común –pesca en este caso– lo exigía diariamente.

Figura 1.1.
¿Origen teórico de la natación? (Camiña, Cancela y Rodríguez, 2000)
Se sabe que la natación primitiva, la adquirida adoptando movimientos primarios, de mimetismo tosco, sin método o técnica de aprendizaje, es tan antigua como la existencia del ser humano. Desde entonces y en todos los lugares, debido a su innegable utilidad, la habilidad de nadar se tuvo en la más alta estima. Sin embargo, las noticias antiguas no son claras ni demasiado abundantes. Habrá que pensar que Adán y Eva, antes de su caída, se bañaban y nadaban en el Éufrates y en el Tigris. Se dijo de Seth, el tercer hijo de nuestros primeros padres, que sobre el año 200 de la creación del mundo nadaba buceando y tapando con su cuerpo los refugios de los peces para evitar que escaparan, atrapándolos después, introduciendo la mano por el hueco de las rocas.

Figura 1.2.
Dibujo descubierto en una cueva de Libia de 9000 años a. C. (Camiña et al., 2000)
Los antiguos monumentos egipcios, asirios, griegos, etc., nos enseñan figuras de guerreros o de gente menos agresiva atravesando ríos y mares, nadando con diversas posturas más o menos graciosas y algunas hasta sorprendentes para el observador moderno.
Algún humorista misántropo o escéptico parece que definió la natación como: «El arte de prolongar la agonía del que se ahoga», lo que resultó ser verdad en algunos náufragos desamparados que nadando llegaron a un completo agotamiento; pero es innegable que ese arte le permite al hombre el libre desenvolvimiento en el elemento líquido.
No es que la natación solamente le de seguridad, sino que le ofrece, incluso, oportunidades para salvar a un tercero de la muerte. Por esta razón, en casi todas las épocas y en casi todos los lugares, el arte de nadar obtuvo la más alta estima.
Al principio, y siempre, los mejores nadadores se encontraban entre los moradores de las costas, islas, grandes ríos y lagos. Los antiguos no practicaban el arte de nadar únicamente por recreo o por higiene, sino también como principio religioso basado en el temor. Se sabe que los pueblos de la antigüedad lo que más temían era verse privados de las honras de la sepultura. El miedo de perecer entre las olas y el de no tener otra tumba que la del fondo del mar o el lecho de un río los inducía a entregarse a este ejercicio con más ardor y perseverancia que los nadadores modernos, que no se ven guiados por tan altas consideraciones.

Figura 1.3.
Pintura mural etrusca del siglo VI a. C. (Camiña et al., 2000)
Así, leemos en Petronio que los que estaban en peligro inminente de naufragar, cortaban sus cabellos y colgaban de su cuello las piezas de valor que portaban, alianzas u objetos preciosos, a fin de excitar la piedad y recompensar así a aquellos que encontraran sus cadáveres dándoles sepultura.
Antiguamente, a los náufragos no se les concedía ningún derecho y eran asesinados, inmolándolos como ofrenda a sus dioses; o bien saqueados y robados (visigodos, etc.).
2. LA NATACIÓN A TRAVÉS DEL TIEMPO
2.1. La natación en la época prehelénica
Para los egipcios, que tenían un país dividido por múltiples canales que ofrecían a cada paso infinidad de riesgos a todos los que no se familiarizaran con el agua, el arte de nadar era uno de los aspectos más esenciales de la educación pública.
Los ciudadanos que por profesión tenían algo que ver con el mar, los pescadores y buceadores, eran unos expertos nadadores.
Los japoneses, ya en tiempos del emperador Sugiu (38 a. C.), realizaban competiciones deportivas anuales entre las que figuraban pruebas de natación.
Los fenicios, navegantes y comerciantes, no fueron perezosos a la hora de formar equipos de buenos nadadores seleccionados para pasar las barras que impedían la entrada a casi todos los puertos, o ayudar a suavizar las dificultades de paso por montañas de arena, piedras, etc., que las corrientes, ondas y riadas iban formando y convirtiéndolos así en peligrosos viajes. Estos nadadores reclutados por los fenicios eran empleados así mismo para, en el caso de un naufragio, transportar las mercancías y en ocasiones, hasta, para rescatar a pasajeros de las aguas. Hasta hace poco existían en algunos puertos esta clase de servicios, generalmente de raza negra.

Figura 1.4.
Jeroglífico egipcio encontrado en Nagoda (3000 a. C.). (Camiña et al., 2000)
Algunos dicen que los persas fueron la excepción al depreciar la natación, a causa de que le rendían a los ríos un culto tan idolátrico que ni intentaban mojarse las manos y menos aún introducir todo su cuerpo en ellos. En cambio, el erudito hispano Pedro G. Caldero, apoyándose en Herodoto, Estrabón y Eustacio, les concede la primacía guerrera a los persas, afirmando que practicaban mucho la natación.
En la India, el Kama-Sutra (el arte de amar), obra escrita en sánscrito por el sabio Vatsyayana (60 d. C.), posiblemente inspirado en Ovidio, exige de toda mujer apetecible el dominio de setenta y cuatro artes adecuadas, entre las cuales se encuentra la natación. Naturalmente, eso es también útil para los hombres. Y, añade, que los juegos de natación se consideran como muy apropiados para la atracción de los sexos. Esto sorprenderá bastante, pero estos estudios aseguran que este avance de cultura se debe a que las tribus de Europa, dos milenios a. C., emigraron a la India y fundaron una cultura de un alto nivel.

Figura 1.5.
Acción náutica del pueblo prehelénico. (Camiña et al., 2000)
2.2. La natación en Grecia
El polígrafo griego Flabio Filóstrato cuenta en su obra Vida de Apolunio de Tiana (cap. 27) que el rey Fraotes hizo construir un estanque de agua corriente para su uso particular, al lado de un campo de juegos.
Del ilustradísimo Dr. Erwin Mehl, de Viena, buen investigador de natación, tomamos esta frase que define como actividad física ejemplar y tal vez como la descripción más antigua de la combinación del ejercicio atlético y gimnástico con la natación, la cual cita que esa inteligente hermandad de prácticas la encontramos después en los romanos, de los que sabemos que practicaban asiduamente en el extenso campo de Marte la preparación militar y los ejercicios atléticos de tierra y como colofón se tiraban al Tíber, para lavarse del polvo y el sudor y terminar mojándose para quedar luego frescos, segundo relata Flav. Ren. Vegecio en el 390 d. C. (De Re Militan, I, 10).
Los griegos adoptaron una tendencia educativa libre en todos sus dominios. La vocación y el gusto que este pueblo tenía por el comercio marítimo, la piratería que ejerció largo tiempo, la multitud de islas que poblaba, el gran desarrollo de las costas en el resto del país, el clima relativamente cálido, en fin, todo invitaba a no despreciar un recurso del cual, además del placer que supone nadar en condiciones favorables, se podían obtener reales beneficios. La mayoría de los griegos vivían cerca del mar o de algún río, y tanto niños como niñas pronto aprendían a nadar y a sumergirse, familiarizándose con el agua. Como se ve, entre los antiguos helenos la natación era una actividad tan popular que para indicar que alguien era un rústico, un salvaje sin cultura, lo que hoy denominamos analfabeto, se decía despreciativamente de él: «no sabe nadar ni leer». Y vemos que Platón (355 a. C.) en su capítulo Leyes (III, 689) dice: «¿Debería confiarse un cargo oficial a personas que son el contrario de gente culta, los cuales, según el proverbio, no saben ni nadar ni leer?».

Figura 1.6.
Nadador griego. (Camiña et al., 2000)
En Esparta, jóvenes laconios realizaban un violento espectáculo en el que, aun no siendo la principal parte de la actuación la natación, era preciso saber nadar. Colocados dos bandos en un puerto rodeado de canales, se abalanzaban uno contra otro atacándose bravamente y luchaban a manos limpias tratando de echar a los contrarios, uno detrás de otro, al agua; esta competición terminaba con el triunfo del bando en que quedaban más luchadores sin ser arrojados al agua.
Tisandro, hijo de Cleócrito, fue un célebre pugilista que vivió en uno de los promontorios de la isla de Naxos y, según Pausanias, uno de los eternos vencedores de los Juegos Olímpicos (Olimpiadas 61, 62 y 63, del 540 al 528 a. C.) que conservaba su salud y se mantenía en plena forma por nadar diariamente hacia el mar abierto, extendiendo los brazos que, ejercitados así, se conservaban en buen estado, ágiles y flexibles, lo mismo que su cuerpo, para su deporte favorito. Añade Filóstrato (Gimn. XLIII) que estos atletas antiguos, para adquirir, incrementar y conservar la salud y hacerse resistentes se bañaban en arroyos y fuentes, y dormían al aire libre sobre la tierra, atenuando su dureza con pieles y hierbas cortadas.
Herodoto (VIII, 89), hablando de la batalla de Salamina (480 a. C.), dice: «En aquella tan dura batalla murió el general Ariabignes, hijo de Darío y hermano de Jerjes; murieron igualmente muchos oficiales de renombre, tanto de los persas como de los medos y demás aliados. Pero a pesar de que el encuentro fue desfavorable para los griegos, perecieron bien pocos helenos, porque éstos sabían nadar bien, y si alguna de sus naves se hundía, los que no perecían en la propia acción llegaban a Salamina o a alguna de sus pequeñas islas próximas nadando, mientras que muchos bárbaros, por no saber nadar, fallecieron ahogados».
Los griegos, una vez que llegaban a Salamina o a otra isla, descansaban y se volvían a convertir en combatientes y enemigos, y volvían a luchar. Jenofonte, en su libro sobre la expedición de Ciro el Menor, dice que la maestría de la natación ha sido exaltada entre los griegos y en general así ha sido en todos los países conquistados.
Los atenienses, y sobre todo los habitantes de la isla de Delos, fueron considerados durante largo tiempo como los mejores nadadores. La habilidad de estos últimos, sobre todo, se hizo proverbial. Sócrates, un día, viéndose ante sus alumnos en dificultades para explicar unos pasajes del filósofo Heráclito, tan raros y liados, exclamó: «Para poder orientarse entre tanto atranco haría falta ser nadador de Delos». Y es así mismo bien conocida la poética historia de Leandro y Hero. Esta famosa leyenda helénica nos transmite la que tal vez sea la primera noticia de una hazaña de natación de fondo. Leandro, por nacimiento, no podía considerarse un nadador de Delos, pero demostró serlo, hasta quizá mejor. Se había enamorado de una hermosa sacerdotisa dedicada a Venus a quien contemplara en una de las ceremonias anuales a la que él había acudido. Ambos, aunque eran griegos, vivían a cada lado del Helesponto; ella resultaba ser europea, de Systos, y él asiático, de Abydos; casi vecinos enfrentados, y sólo separados por un brazo de mar. Este buen brazo de mar será para nosotros objeto de especial atención, así como el amor (uno muy fuerte debió ser) ha sido el que preocupó y sigue preocupando hasta nuestros días a los poetas, empezando por inspirar al griego Antipatros, Virgilio (25 a. C.), y después a Publio Ovidio Nasón, unos versos en su Heroidas (10 d. C.), a Marco V. Marcial (70 d. C.), y a muchos otros.
La familia de Hero se oponía a esos amores, y también su condición de sacerdotisa. Leandro cada anochecer atravesaba el estrecho a nado, guiado por una antorcha que su amada encendía cada noche en lo alto de una torre, donde ansiosa lo esperaba. Y volvía de su aventura antes de cada amanecer. Llegado el invierno y los malos tiempos, Hero ponía especial atención en cubrir la antorcha con su manto, con el fin de que el violento viento no la apagase. Pero una noche, funesta noche, bien porque no la encendiera por olvido, bien porque se apagara por negligencia o se acabara el aceite, y azotado por tempestuosas olas y agotado de luchar, sin norte, en la oscuridad, Leandro sucumbió. Aquella noche no subió a la torre. Inútilmente esperó Hero por él durante el resto de ella. Sólo con los primeros rayos de luz del día vio con horror a su amado Leandro flotando al pie de la torre, ahogado. La infeliz y bella mujer se percató de lo que había sucedido y, alocada en su terrible desesperación, se precipitó desde lo alto de la torre hundiéndose en el mar. Se dice que ambos cuerpos aparecieron juntos. Así después de la muerte lograron los dos amantes unidos verse como antes, burlando su infausta suerte. Esta leyenda también inspiró obras de bastantes artistas (grabadores, pintores, numismáticos, etc.); entre ellas citaremos la pintura mural de Pompeya (80 a. C.) y así mismo el hermoso bajorrelieve de Gasc que se puede admirar en el museo de Luxemburgo, de París.
Los judíos, vecinos de los fenicios, utilizaron las habilidades y artes marineras de éstos.
El polígrafo deportivo español Lladó afirma que los antiguos íberos (vascones) en alguna ocasión son mencionados por los historiadores como buenos nadadores y que los cartagineses y los romanos los emplearon en sus legiones por tal habilidad.
2.3. La natación en la época del Imperio Romano
El pueblo cartaginés, que trajo de cabeza al Imperio Romano durante muchos años, era, además de muy comerciante, eminentemente guerrero, y a medida que se desenvolvía y realizaba conquistas fue formando una flota comercial importante y otra no menos de marina de guerra, para lo cual fue necesario realizar obras de construcción de grande envergadura y dragar puertos, con el objeto de que sus barcos no sufrieran averías o se hundieran al entrar o salir de los lugares de embarque y desembarco, así como también los que escogían para refugio seguro. Según el escritor romano Apiano (150 d. C.), sabemos que existían en Cartago dos puertos vaciados por el esfuerzo humano, el puerto comercial y el militar, y en medio de los dos existía una isla donde estaba instalado el Almirantazgo. El Estado estimulaba a la juventud para que practicara los ejercicios náuticos que servían de preparación a futuros marineros hábiles y audaces, hombres sanos y robustos. De entre éstos, tras realizar estudios especiales, salían los componentes de los formidables equipos de buceadores que eran nadadores y trabajadores de agua; los mejores de ellos terminaban siendo los profesores de los nuevos aspirantes del genio marítimo de la brava pequeña nación: Dido, los Amílcar, Asdrúbal y Aníbal. Los nadadores-buceadores con su destreza y valor debían suplir los trabajos de superficie y los submarinos, lo mismo en los bloqueos que en los asaltos de puertos de mar. También sus enemigos, los sicilianos, dieron prueba de su buena clase como nadadores en la guerra contra Dionisio, el antiguo tirano de Siracusa, que tirados al mar para no caer en las manos del general Himilcon (399 a. C.) fueron muchos, al parecer, los que alcanzaron a nado las costas de Italia.
Entre los romanos la natación formaba parte de la educación de los jóvenes de ambos sexos. Eran así mismo buenos nadadores, serios, sin fantasía y sobrios soldados. Su sentido de lo útil nunca los llevó a una dedicación tan intensa a otros ejercicios atléticos que fueron de predilección para los griegos. Ellos entendían el lado práctico de la natación y la ejercitaban con asiduidad y entusiasmo. En el siglo III a. C., instalaron una piscina a la que llegaba el agua conducida por acueductos.
Los romanos aprovecharon siempre que pudieron la destreza de los bárbaros en la natación, llevándolos en el ejército en el cuerpo de vanguardia y utilizándolos en los ataques, desembarcos y otras difíciles y peligrosas acciones.
Sorano (117 d. C.) fue el más famoso nadador bárbaro entre los romanos, pues los generales famosos acostumbraban llevar un escuadrón de bátavos nadadores de ataque, como ya hemos dicho. Se dice de Sorano que tan diligente era que el emperador Adriano le dedicó de su puño y letra un honroso elogio que, según la antología epigráfica latina de Franz Bücheler (1870), en castellano rezaría poco más o menos esto: Me hice una vez pero que muy conocido por todas las tierras del país panónico pues de mil guerreros bátavos fui el primero que ante los ojos de Adriano atravesara nadando con equipo completo en toda su anchura las aguas del Danubio, que es un gran río.
Respecto a las competiciones, hay quien dice que en la antigua Roma se disputaban ya unas carreras de natación. Seguramente se refiere a que todos los años tenía lugar en el mes de mayo una fiesta de natación en Ostia, puerto natural de Roma.

Figura 1.7.
Detalle de la Fuente de Neptuno de la época romana. (Camiña et al., 2000)
Si las espartanas eran admirables en natación, las mujeres romanas no lo eran menos, y no cedían en nada a los hombres en vigor y valentía, como ocurrió en el caso de Clelia y Cocles contra Pórsena. La natación formaba parte de su preparación ciudadana, como así mismo integraba el sistema de educación de las jóvenes lacedemonias. Gracias a la habilidad que adquiriera en el arte de nadar, Clelia, la joven romana que acabamos de citar y que se dice fue dada a Pórsena como rehén (507 a. C.), logró evadirse con nueve compañeras más atravesando después el Tíber a nado bajo una lluvia de flechas enemigas, y pudo entrar en Roma. También se recuerda que, queriendo Nerón hacer perecer a su madre Agripina, la hizo embarcar en un navío que debía partirse en dos a su voluntad en plena mar. Aunque así sucedió, pudo salvarse y escapar gracias a su habilidad nadando hasta la costa y refugiarse en su villa del lago Lucrito, en donde al final su hijo la haría asesinar.
Pero aquellos romanos que se habían habituado durante tantos siglos a este ejercicio desde la adolescencia y que, como hemos visto, al salir de sus maniobras de Campo de Marte corrían a sumergirse en el Tíber, descansando allí de sus fatigas, perdieron esa costumbre suya tan viril, que cayó al final en desuso. Vegecio (390 d. C.), que vivió en tiempos del emperador Valentiniano II, en plena decadencia romana, se queja amargamente de un arte en desgracia, de la que ensalza su utilidad, tanto para los caballeros como para los infantes. Pero aun en su pesimismo se les escapan unas gotas de consuelo y de esperanza al informar de que los reclutas, incluso en plena decadencia de su patria, seguían teniendo obligación de aprender a nadar.
2.4. La natación entre los bárbaros
Los galos y los galo-romanos, lo mismo que los francos, más tarde sus conquistadores, eran consumados nadadores, practicando este arte con entusiasmo. La reputación de los francos se ve testificada por un verso de elogio muy conocido de Sidonio Apolinario (475 d. C.), dedicado a su suegro el emperador Avito (Panegyricus, VII, SS 23): «Los hérulos vencen en la carrera; los hunos cuando se trata de lanzar el dardo, y los francos nadando. Pero tú los superas». Una de las principales pruebas a las que se sometían aquellos a quien les conferían la calidad de caballero consistía en una especie de inmersión en la que el novicio aspirante daba pruebas de su destreza nadando y en tiempo de Luis XI aún subsistían en Francia rastros de esta antigua costumbre.
2.5. La natación entre los anglosajones
Pero no eran peores nadadores los germanos. Entre las naciones bárbaras que invadieron el Imperio Romano, se contaban varias que se distinguían por el arte de nadar, especialmente los germanos, de los que se puede decir que pasaban su existencia en el agua. Desde la más tierna infancia, los sumergían en un río y esta ablución fortificante era repetida todos los días.
La prueba del agua fría era practicada en la mayor parte de los países eslavos, particularmente con el fin de distinguir a las brujas.
El Juriscónsul dálmata Baltasar Bogisie, describe cómo, alrededor de 1870, pasaban las cosas en Herzegovina y Montenegro: el jefe de la villa reunía a todos los hombres que poseían armas y los motivaba poco más o menos así: «Que cada uno, como haré yo, lleve mañana por la mañana a su madre y su mujer; que las ate con una cuerda pasada por los sobacos y las eche vestidas al lago, el río o el pozo; las que se hundan deberán ser retiradas inmediatamente y reconocidas inocentes. Las que queden a flote son afectas a la brujería».
Las más abundantes descripciones de la Saga septentrional fueron recogidas en los dos Eddas, poemas épicos escandinavos por excelencia, los cuales proporcionaron profusa materia sobre atletismo, pero especialmente, sobre natación. El Edda es una recolección de leyendas de los siglos VI, VII, VIII d. C., y puestas en verso, escrito por el islandés Soemund Sygfuson (año 1100). Todos ellos afirman hasta la saciedad de qué forma era apreciada y practicada la natación por los hombres del norte. En la remota antigüedad los jefes de la tribu, los héroes y los reyes eran ejemplares humanos de un valor, de una destreza y un poder físico extraordinarios; venían a ser los atletas más completos, más dignos y más necesitados de cada país o villa. Continuaron siéndolo en la Edad Media, en los pueblos bárbaros y conquistadores en la antigua, conservando la memoria de sus hazañas gracias a sus aedos, runoyas, escaldos, kanteleros, gleeme, poetas, juglares, bardos o trovadores (hoy cronistas o historiadores).
En el poema Beowulf, escrito en Britania sobre el año 700 d. C. y cuyo manuscrito en anglosajón, del siglo X, se encuentra en el British Museum de Londres, se describe una brava competición entre Beowulf, príncipe de los Geats, y Brecca, uno de sus 14 compañeros de expedición, contra Grendel.
El emperador Carlomagno (742-814), quien según su biógrafo Eginardo, era un hombre fuerte, de casi 2 m de estatura y también el mejor nadador de su tiempo, se bañaba con su séquito en los entonces preservados baños romanos de Führertum al igual que en otros nuevos baños del país y en los ríos. El grande entusiasmo por la natación de los francos también se refleja en el poema de elogio que Ermoldo el Negro, monje de Aniano, le dedicó a Ludovico Pio (814-840), hijo de Carlomagno, con el fin de que le perdonara el castigo que le aplicara por creerlo un conspirador. En él se relatan travesías en el río Loira, zambullidas de cabeza y otros aspectos de la natación de aquel tiempo. Suya, del rey Ludovico, parece ser la frase: «Quien no llegue por barco, que se vaya nadando».
También los vikingos, los rubios escandinavos guerrerosatletas del norte, eran formidables nadadores; al igual que los normandos, los anglosajones (de Britania) y los celtas (de Hibernia).
La natación entre los vikingos y demás guerrerosatletas del norte constituía una educación corporal completa, tal como la consideramos hoy en día. Existen descripciones de un realismo sorprendente. Dicen que cuando el sabio Gest visitó al rey Olaf en Islandia, los hijos de este último estaban nadando en el río Lach. Olaf llevó a su distinguido huésped al río. Los hijos del rey eran los mejores en esta diversión. Muchos otros jóvenes de distintos lugares también habían ido allí con la intención de nadar.
El vigoroso Grettir (996-1031), un poeta islandés, había sido proscrito a causa de un asesinato y huyó a la más solitaria de las rocas de Drangö. Desde allí, para traer fuego un día, nadó con manto, pantalones y pieles de nadar en sus manos hasta la tierra poblada, que se encontraba a 2 kilómetros.
Nos encontramos con muchas leyendas de actos heroicos de natación. En Thule, XIII, 314, relatan hazañas en las islas Feroe. En Thule, VIII, 250, nos hablan de hazañas en Islandia. El Kálevala (poema nacional finlandés) se describe la natación en Finlandia.
2.6. La natación en la Edad Media
En la Edad Media se abandonaron y olvidaron todos los aspectos físicos, apenas se conocía la natación, casi nadie sabía nadar, siendo sólo un medio utilizado por marineros y pescadores. Con la creciente explotación de los campesinos y bajas clases urbanas, su tiempo libre iba siendo cada vez menor, lo que hizo que les resultara casi imposible poder practicar los deportes. La situación se agravaba por el hecho de que los deportes en general se habían prohibido por influencia de los escolásticos. La natación y el baño fueron poderosamente combatidos porque se asociaban con el cuerpo desnudo. Sólo entre los Caballeros la natación estaba considerada como una parte importante de su sistema de ejercicios conocido como las siete agilidades.
2.7. La natación en la era del humanismo: el Renacimiento
Al final del siglo XV se tomó conciencia de la importancia que tenía para el hombre el optimismo y la energía ya que éste debía afrontar nuevas demandas sociales. Esto hizo que se les prestase más atención a los ejercicios físicos, volviendo a tener interés la natación.

Figura 1.8.
Portada de Colymbetes. (Wymman, 1538)
Los Humanistas, en su afán por reconstruir la época clásica, recomiendan la práctica de todo tipo de deportes, entre ellos la natación, dedicándole muchos libros a su estudio deportivo. Así, nacen alusiones a modos distintos de natación, no queriendo decir esto que ellos los practicasen.
Francoise Rabelais (1532), en su libro Gargantua, nos dice: «Nadaba en agua profunda, al natural, al revés, de lado, con todo el cuerpo, solo con los pies, una mano en el aire, sosteniendo un libro; atravesó todo el cauce del Sena sin que se mojara, y sosteniendo con los dientes su manto, como hizo Julio César».
Sobre esta época se escribió el primer libro referente a la natación. El autor fue el profesor alemán Wymman y su título era Colymbetes o el arte de nadar, un diálogo festivo y divertido para leer, aúnque el título en latín era muchísimo más amplio. Colymbetes es un derivado helenista que significa ‘sumergirse, nadar’. La fecha de edición del libro es de 1538; en él se habla de la vuelta a la práctica de la braza de pecho. A este libro lo sucedieron otros en los que se trataba desde distintos puntos de vista la natación, pero todos coinciden en la importancia y beneficios que puede reportar la práctica de este deporte. Así, Galtero ya lo estudió desde un punto de vista médico, viendo la influencia de la natación sobre la respiración.
3. EL SALTO A LA COMPETICIÓN
A pesar de todo, la natación no causará un verdadero impacto debido seguramente al poco interés mostrado por la clase alta, la rica, hacia ese deporte, quedando relegada su práctica a obreros e hijos de obreros. Hacía falta que un hombre de categoría más o menos elevada se preocupara por la natación, y así fue cómo en 1810, Lord Byron, poeta inglés, cruzó a nado el Helesponto, estrecho que separa Asia de Europa. Este hecho y algunas travesías más que realizó influyeron totalmente para que se creara en Europa la natación de competición, que se cree que nació en Londres en 1837, donde existían ya seis piscinas cubiertas.
El capitán Webb, algo posterior a Byron, merece ser destacado. Fue el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha, en 1875, nadando sobre el pecho. También realizó numerosas travesías, encontrando en una de ellas la muerte. A partir de él, muchos fueron los nadadores que atravesaron el citado canal.
Por lo tanto, los dos hombres anteriores fueron muy importantes por su contribución al desarrollo de la natación, pero pronto el interés por las travesías se fue perdiendo, dando paso a las carreras de competición de corta distancia, que cada día ganaban más adeptos, extendiéndose rápidamente a otras naciones: Australia, Alemania, Suecia. Así, en 1896, con el renacimiento de los Juegos Olímpicos en Atenas, la natación fue incluida en el programa oficial.
En 1899 tienen lugar ya en Francia algunos campeonatos, siendo el doble over el estilo que se impuso con rapidez.
Al año siguiente, en la Olimpíada de París, ya se nadaba estilo espalda, 200 m y otras dos pruebas un tanto extrañas, 200 m obstáculos y 60 m bajo el agua.
En los terceros Juegos Olímpicos, realizados en San Luís (1904), el número de pruebas de natación aumentó a cinco: 100-400 libres, 100 espalda, 400 braza y saltos de trampolín. Destacamos que en estos Juegos se inició la nueva posición del crol moderno.
Con relación a la natación femenina, en 1812 se produce su aparición, pero no será hasta 1912, en Estocolmo, cuando se le abran las puertas de un modo definitivo.
En 1908, en Amberes, los estilos nuevos no asentarán del todo y habrá que esperar a la Olimpíada de París (1924) para que aparezca el crol que será la base del actual estilo moderno, de manos del americano Johny Weissmuller.
3.1. El calendario olímpico
Con el paso de distintas Olimpíadas, el calendario de pruebas fue completándose hasta quedar en la actualidad como se expone en la tabla 1.1:
| Tabla 1.1. Pruebas oficiales olímpicas (FINA, 2000) | |
| NATACIÓN LIBRE | MARIPOSA-ESPALDA-BRAZA |
| 50 | 100-200 |
| 100 | ESTILOS INDIVIDUAL |
| 200 | 200-400 |
| 400 | RELEVOS ESTILOS |
| 800 femenino | 4 x 100 |
| 1500 masculino | NATACIÓN SINCRONIZADA |
| 4 x 100 relevos | SALTOS |
| 4 x 200 relevos | WATERPOLO |

1. INTRODUCCIÓN
La planificación de una actividad acuática, ya sea educativa, competitiva, recreativa, etc., deberá efectuarse pensando en las necesidades especiales que tengamos en ese momento y en función de una serie de características concretas, como son la piscina, los alumnos, la duración, el material, etc.
Si nuestro objetivo es de tipo utilitario, debemos proponernos la actividad acuática como una utilidad para dominar un medio en principio hostil. Por lo tanto, formularemos las progresiones metodológicamente más adecuadas atendiendo a la familiarización, respiración, deslizamiento, flotación y propulsión, y al no perfeccionamiento de la técnica de los cuatro estilos.
Cuando nos proponemos un objetivo escolar o educativo debemos adoptar un programa de objetivos mucho más amplio en el que deben estar incluidos todos los objetivos del apartado anterior, y además debemos pretender enriquecer al alumno en todas sus posibilidades motrices, cognitivas y afectivas. Para lograr estos objetivos nos valdremos de los medios de la educación física, pero trasladados al nuevo medio para los alumnos, el agua, donde trabajaremos con desplazamientos, saltos, caídas, equilibrios, lanzamientos, recepciones, ritmo, expresión corporal, juegos, etc.
Si nuestros objetivos son de tipo recreativo, vamos a intentar que los alumnos pasen un tiempo lo más divertido posible sin proponernos ningún otro objetivo. Para esto, estaremos limitados por la instalación, pero con un poco de imaginación se puede transformar una piscina de competición en la jungla y realizar la mejor aventura imaginada por los niños.
2. EL APRENDIZAJE DE LA NATACIÓN
Todo alumno, para llegar a desenvolverse en el medio acuático con facilidad debe dominar los siguientes principios:
• Familiarización
• Flotación
• Respiración
• Propulsión
2.1 Familiarización
La primera necesidad que el alumno tendrá en su contacto con el medio acuático será la de adaptarse a él, es decir, necesita sentir, notar, conocer, tocar el nuevo medio tan distinto al habitual.
Este primer contacto se puede realizar de muchas formas, siempre de manera progresiva, desde juegos alrededor del agua, con el agua, hasta lograr la introducción en el vaso. Este primer contacto natural ha de ser consecuencia de una aproximación paulatina, ya que cuando el alumno se introduzca en el medio acuático va a experimentar unas sensaciones distintas en lo referente al peso, al equilibrio y hasta en la propia resistencia que el agua le ofrecerá al avance.
Progresión en la familiarización:
• Juegos con el agua
• Introducción en el agua
• Sensaciones del cuerpo en contacto con el agua
• Desplazamientos: andando, en contacto con la pared, con la corchera, con material, etc.
• Contacto del agua con las partes más sensibles: ojos, nariz, oídos
• Inmersiones y exploración del medio
2.2. Flotación
Cuando una persona se introduce en el seno de un líquido, como el agua, experimenta unos cambios que le hacen percibir sensaciones diferentes a cuando está en tierra firme. En principio recibe una impresión de ingravidez; su masa es atraída por la gravedad de forma distinta a causa de la flotación que provoca el medio líquido. Es necesario un esfuerzo mayor para desplazarse a través del agua que a través del aire por culpa de la resistencia. Sin embargo, el líquido le sirve de apoyo y gracias a ello se puede desplazar a través de él, a pesar de que no esté en contacto con el suelo o la pared, y se puede obtener así la propulsión.
2.3. Respiración
Mediante la respiración se efectúan los cambios gaseosos entre los tejidos vivos y el medio exterior. El aparato respiratorio del hombre comprende, como puntos de verificación fundamentales, la nariz y la boca, mediante los cuales se realizarán los movimientos respiratorios básicos: inspiración y espiración. El medio acuático obliga al niño a efectuar la respiración de forma acompasada; debemos inspirar siempre con la cabeza fuera del agua, y espirar indistintamente con la cabeza dentro o fuera. Introducir la cabeza en el agua y abrir los ojos les puede resultar difícil a los principiantes; por este motivo, la respiración se trabajará siempre después de realizar la familiarización.
2.4. Propulsión
Se define como propulsión la fuerza gracias a la cual un cuerpo se desplaza a través del agua. Esta fuerza la generarán los brazos y, en algunas ocasiones, las piernas. El sentido y aplicación de las fuerzas marcará la dirección del desplazamiento cumpliendo la 3ª Ley de Newton: «A toda acción le corresponde una reacción de igual fuerza y de sentido contrario».
Esto supone que tenemos que aplicar las fuerzas de manera que resulten eficaces para obtener el desplazamiento.
3. LA INICIACIÓN A LOS ESTILOS NATATORIOS
A continuación se presentan los aspectos más o menos ventajosos de cada estilo.
3.1. Estilo crol
Aspectos positivos:
• Batido fácil de aprender.
• Los movimientos de los brazos y de las piernas pueden utilizarse para muchos juegos acuáticos.
• Es el estilo más rápido.
• Secuencias de movimientos naturales como gatear y andar, que corresponden mejor a la necesidad infantil de locomoción.
• Buena posición hidrodinámica.
• Coordinación relativamente fácil de los movimientos de los brazos y de las piernas.
Aspectos negativos:
• Grandes requisitos de fuerza y condición física.
• Peores posibilidades de orientación por estar la cabeza inmersa en el agua.
• Difícil aprendizaje de la brazada combinada con una respiración correcta.
• La respiración se hace dificultosa.
3.2. Estilo espalda
Aspectos positivos:
• Fácil aprendizaje del batido de las piernas y de los brazos.
• Fácil respiración por ir la cara fuera del agua.
• Estilo muy apto para el juego.
• Secuencias de movimientos naturales.
• Coordinación brazos/piernas simple.
• Posición de relajación. Es posible nadar con poca energía.
Aspectos negativos:
• Posibilidades de orientación muy malas.
• Para avanzar se requieren niveles de fuerza y de condición física relativamente exigentes.
• Estilo lento.
• Se produce fácilmente una posición hidrodinámica desfavorable por falta de batido de piernas.
• Para un trabajo de brazos eficaz se requiere una buena movilidad de las articulaciones escápulo-humerales.
3.3. Estilo braza
Aspectos positivos:
• Buenas posibilidades respiratorias.
• Buenas posibilidades de orientación. La cabeza puede ir fuera del agua. Movimientos racionales que requieren poca fuerza en la natación suave.
• Fácil autocontrol del trabajo de los brazos por tenerlos constantemente a la vista.
• Estilo que permite nadar largas distancias, siendo adecuado también para bucear.
• Virajes sencillos.
Aspectos negativos:
• Movimientos no típicamente infantiles, como son el pataleo y el gateo.
• Se puede producir fácilmente una posición de deslizamiento defectuosa por llevar la cabeza alta y las piernas bajas.
• Mayor peligro de adquirir una técnica respiratoria equivocada.
• Es el estilo más lento.
• Los movimientos del estilo braza no son muy adecuados para organizar juegos en el agua.
3.4. Estilo mariposa
El estilo de mariposa requiere unos niveles de fuerza y condición física tan elevados que no resulta adecuado como estilo para los principiantes.
4. EJERCICIOS EN FUNCIÓN DE LOS PRINCIPIOS DE ENSEÑANZA DE LA NATACIÓN
4.1. Ejercicios de familiarización
La utilización de estos ejercicios persigue familiarizar al alumno con el medio acuático. Se deben aplicar desde el primer contacto del niño con el agua hasta la pérdida del miedo al medio, esto es, que sea capaz de introducir la cabeza en el agua y abrir los ojos. Este objetivo lo conseguiremos con efectividad por medio de diversos juegos en partes donde el agua no sobrepase la cintura del alumno.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El fueraborda
Sentado en el borde de la piscina, realizar movimientos de pataleo en el agua; como material auxiliar se pueden utilizar manguitos.
Material: manguitos.
Variantes: realizar la tarea con aletas, manguitos en los tobillos o en posición ventral.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El acordeón
Entrar en la piscina y caminar agarrado al rebosadero, primero con las piernas extendidas y flexionándolas ligeramente varias veces.
Variantes: agarrarse al rebosadero con ambas manos, realizando pasos laterales, marcha hacia delante, agarrándose con una sola mano y marcha atrás.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El submarino
Desplazarse por la piscina, primero con las piernas extendidas y posteriormente realizar flexión y extensión de piernas de forma sucesiva.
Variantes: realizar pasos laterales, caminar hacia delante, marcha atrás.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Las barcas
Desplazarse en el agua con inclinación lateral del tronco y brazos en cruz.
Variante: realizar el ejercicio con rotaciones de tronco.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Los bolos
Por parejas tratar de lanzar la pelota a su compañero, que intentará esquivarla.
Material: pelota.
Variante: por grupos, el que sea golpeado será eliminado.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 6 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Que viene el molino
Agarrado al bordillo, flexionar las piernas hasta introducir la cabeza en el agua.
Variante: realizar cambios de ritmo y de dirección inesperados.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 7 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El cortacabezas
El profesor, con un palote, una toalla o con su propio brazo, va pasándolo por encima de las cabezas de los alumnos y éstos deben sumergirse a su paso.
Material: indistintamente un palote o una toalla.
Variante: realizar cambios de ritmo y dirección inesperados.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 8 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El molino
En grupos formando una rueda, el profesor en el centro girará una pica en paralelo a la superficie, de modo que al paso de ésta los alumnos deben sumergir la cabeza.
Material: pica o similar.
Variante: descender progresivamente el nivel de la pica.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 9 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El escondite
Por parejas enfrentados y agarrados de las manos, flexión y extensión alternativa de las piernas. Cuando uno flexiona las piernas, el otro las extiende, y así sucesivamente.
Variantes: a modo de competición, a la vez que toca el suelo con una mano, luego con las dos, o bien haciéndolo ambos a la vez viendo quién toca el suelo con diferentes partes del cuerpo.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 10 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Arriba y allá voy
Por parejas, uno de los compañeros hace de catapulta con las manos entrecruzadas, que hacen de apoyo para un pie del compañero. Éste tomará impulso y será despedido hacia atrás.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 11 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Fumar la pipa de la paz
Partiendo de la posición de pie, adoptar la situación de sentado procurando llegar con los glúteos al suelo.
Variante: alcanzar la posición de tendido supino o de tendido prono.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 12 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

La rueda-rueda
Girar en un círculo agarrados de las manos y, cuando lo indique el profesor, sentarse todos tratando de llegar al suelo.
Variante: modificando las señales para sentarse, con números para cada alumno, por nombres, colores, etc.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 13 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

Con los ojos como platos
Por parejas, uno de ellos le muestra al otro un número determinado de dedos con la mano por debajo del agua, de manera que el compañero abra los ojos e intente contarlos.
Variante: empleando aros de colores, identificar su color.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 14 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

En busca del tesoro
Introducir monedas en la piscina, para que el alumno las busque.
Material: monedas u objeto similar que no tenga flotabilidad.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 15 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

El pirata más rico
Lanzar 10 chapas al fondo de la piscina. Inmediatamente, a la señal, se lanzan tres participantes. Gana aquel que haya cogido más chapas.
Material: chapas u objeto similar que no tenga flotabilidad.
Variante: comenzar el ejercicio utilizando objetos de mayor tamaño para disminuir la dificultad.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 16 |
| APLICACIÓN | FAMILIARIZACIÓN |

La huida sumergida
Formando un corro de alumnos cogidos de las manos, uno se sitúa en el interior y sólo podrá escapar por encima de las manos de sus compañeros.
Variante: hacer un recorrido pasando por debajo de las manos de sus compañeros, que estarán a diferentes alturas.
Dificultad: media.
4.2. Ejercicios de respiración
El fin de estos ejercicios es lograr que el alumno efectúe la espiración dentro del agua una vez que ha conseguido sumergir la cabeza. El alumno debe inspirar por la boca y espirar por la nariz dentro del agua. La meta de estos ejercicios es conseguir que efectúe inspiraciónespiración de una manera automática y también coordinada.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

Las burbujas
Agarrados al borde, flexionar el cuerpo hasta introducir la cabeza en el agua. Una vez en esta posición, espirar. Realizar varias repeticiones.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El canguro
Pasar de la posición de pie a la de cuclillas expulsando el aire en esta última situación. Realizar varias repeticiones.
Variante: de rodillas, sentado, tendido prono o tendido supino.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El buzo
Concurso de resistencia en una piscina poco profunda agarrados al borde del vaso.
Variante: a ver quién hace más burbujas al expulsar el aire.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El limbo
Un alumno sostiene una pica larga a ras del agua. Los demás agarrados de la mano pasarán por debajo de ella realizando la espiración en ese mismo instante.
Material: pica, pértiga o similar.
Variante: descendiendo progresivamente a modo de eliminatoria la altura de la pértiga.
Dificultad: baja
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El prisionero
En grupos de 4 ó 5 formando un corro, con un alumno situado en el centro, éste intentará salir por debajo de los brazos de sus compañeros que tratan de impedirlo.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 6 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El pregonero
Los alumnos, tras una larga inspiración, se sumergen en el agua e intentan decir en voz alta su nombre completo.
Variante: ídem pero por parejas, uno debe intentar entender lo que dice su compañero.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 7 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

¡Árbol vaaa!
El alumno realiza un equilibrio invertido, buscando además del control de la respiración un buen equilibrio y coordinación.
Variante: ídem pero a modo de competición de duración.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 8 |
| APLICACIÓN | RESPIRACIÓN |

El túnel
A lo largo de una calle y sujetos a las corcheras de la piscina, se colocan aros en posición horizontal. Los alumnos, buceando, deben sacar la cabeza para respirar por cada uno de ellos hasta recorrer el largo de la piscina.
Material: aros y cuerdas.
Variante: intentar recorrer el largo sacando la cabeza en el menor número de aros posible.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 9 |
| APLICACIÓN RESPIRACIÓN |

¡Colisión!
Por parejas, caminar enfrentados uno hacia el otro; cuando se encuentren a un metro de distancia uno pasará por encima (hacia la superficie) y el otro por debajo (cerca del fondo).
Dificultad: alta.
4.3. Ejercicios de coordinación
Una vez automatizada la espiración dentro del agua, trataremos de enseñarle al alumno la coordinación de la respiración con la acción de brazos y piernas de cada estilo. A modo de ejemplo plantemos una serie de ejercicios para el estilo crol.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | COORDINACIÓN |

El molinillo
El alumno, andando por la piscina con el tronco flexionado y la cabeza dentro del agua, efectúa circunducciones de brazos. Incidimos en comenzar la inspiración al inicio del recobro y espirar dentro del agua de forma suave.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | COORDINACIÓN |

Mover el muro
El alumno, ejecutando el movimiento de pies de estilo crol agarrado al bordillo, realiza la acción del brazo libre, inspirando cuando inicie la fase de recobro. Después cambiar de lado.
Variante: ídem pero agarrándose al bordillo alternativamente con cada mano.
Dificultad: media.
4.4. Ejercicios de flotación
Pertenece a la primera parte del aprendizaje junto con la familiarización en el agua. En cuanto a la flotación se refiere, es una etapa que debe ser asimilada por el alumno. Debe sentir esta sensación para posteriormente pasar a otras fases del aprendizaje.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

La medusa
En el borde del vaso, adoptar la posición de agrupado (agarrado a las rodillas con los brazos), caer al agua sin soltarse y mantener la flotación sin modificar dicha posición.
Variante: ídem pero a modo de competición, a ver quién aguanta más tiempo flotando. Lo mismo pero colocando un colchón en el borde de la piscina a modo de tobogán.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

La tabla en el mar
De pie dentro del vaso de la piscina, intentar caer en posición neutra con los brazos en cruz para luego volver a la posición inicial.
Variante: podemos realizar el ejercicio en posición tendido prono o supino, con ayuda de un compañero que sujeta por las caderas, o bien en posición tendido supino, llevar los brazos atrás.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

El perezoso
El alumno intentará flotar con los brazos en cruz en posición tendido prono.
Variante: a modo de competición «a ver quién se mantiene más tiempo inmóvil en esa posición».
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

La sacudida
Por tríos. Un alumno en posición tendido supino y sujeto por pies y axilas por otros dos compañeros a ras del agua sintiendo la sensación de flotabilidad, mientras que los compañeros lo arrastran suavemente.
Variante: ídem pero añadiendo inmersiones para que expulse el aire o sacudirlo y lanzarlo para ver quién aguanta más tiempo en posición horizontal.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

El ascensor
Agarrado al bordillo de la piscina o en una escalera, descender y ascender asimilando la sensación de empuje del cuerpo hacia arriba gracias a su flotabilidad.
Variante: ídem pero descender hundiendo la cabeza y expulsando el aire en apnea inspirativaespirativa y bajar por una escalera aumentando los pasos de bajada.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 6 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

El túnel de la corriente
Los alumnos caminan en grupo creando una corriente de agua, y a la señal del profesor adoptan posición de agrupados e intentan mantener la flotación (rodillas flexionadas tocando el pecho, brazos alrededor de las piernas y espalda fuera del nivel del agua).
Variante: a modo de competición «a ver quién es capaz de desplazarse durante más tiempo sin perder la posición».
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 7 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |

La sirena no se ahoga
Flotar en posición vertical moviendo tanto los brazos como las piernas.
Variante: ídem pero moviendo sólo los brazos o sólo las piernas.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 8 |
| APLICACIÓN | FLOTACIÓN |




El balón que rueda
Situado de pie dentro del vaso, pasar a la posición de agrupados y posteriormente colocarse en posición neutra para transitar a dorsal.
Variante: ídem pero en apnea inspiratoria-espiratoria, o realizarlo en el menor tiempo posible.
Dificultad: alta.
4.5. Ejercicios de deslizamiento
Ejercicios consistentes en proyectar todo el cuerpo hacia delante sin ayuda de los brazos ni las piernas. Para conseguir este deslizamiento, nos impulsamos en la pared del vaso, manteniendo el cuerpo en una posición rectilínea, de manera que la resistencia al avance sea mínima, es decir, lo que denominamos «posición de mínima resistencia», importante sobre todo en las salidas y virajes.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

El gusano acuático
Con las manos en el fondo de la piscina, en posición horizontal en el agua, efectuar carreras de forma competitiva en una piscina de unos 40 centímetros de profundidad (sacar la cabeza sólo para respirar).
Variante: ídem pero cambiando la dirección (hacia atrás).
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

El rastro
El juego consiste en que uno de los participantes se sitúa de pie con el agua por la cintura coge a un compañero que esté en flotación neutra por las manos. Se hará un recorrido a modo de competición.
Variante: ídem pero por tríos, o en posición tendido supino y con agarre por los pies realizando el recorrido hacia atrás.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

Trepar por la cuerda acuática
Tratar de reunir por grupos a los participantes según el número de cuerdas. Se atan las cuerdas por un extremo al borde de la piscina y desde el otro extremo los alumnos se desplazan traccionando de ella, compitiendo con los de la otra cuerda.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

La carreta acuática
Por parejas. Uno con el agua a la altura del pecho de pie empujando por los pies a otro que se encuentra en flotación ventral; éste se deja deslizar hasta el final del impulso.
Variante: proponer cambiar la posición ventral por la dorsal, o en grupos de tres, dos lanzan a un tercero.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

El cohete
El alumno se impulsa con las piernas sobre la pared con el tronco horizontal y los brazos extendidos en prolongación.
Variante: situando una pelota a 3-6 m, tratar de tocarla con la cabeza; pasar por un aro situado a 2-3 m; pasar por un aro que forman dos compañeros unidos de brazos situados a 2-4 m de la pared.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 6 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

La pasantía
Por tríos, dos sostienen una cuerda a la altura de las rodillas y el tercero debe pasar por encima de ella, pero sin salir a la superficie para no quedar eliminado.
Variante: ídem pero con flotación dorsal.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 7 |
| APLICACIÓN | DESLIZAMIENTO |

El túnel
Grupos de 2 a 4 alumnos. De pie con las piernas abiertas y el agua sobre la cintura, formarán un túnel. El resto tiene que pasar por entre las piernas y salir a respirar entre cada uno.
Variante: por parejas, de frente, cogidos de las manos a ras del agua, quien pase por debajo de más puentes, gana.
Dificultad: alta.
4.6. Ejercicios de propulsión
La propulsión es el traslado de todo el cuerpo por medio de las piernas, de los brazos o bien de brazos y piernas conjuntamente. El aprendizaje de la propulsión debe ser esencialmente dinámico, es decir, desplazándonos a través de la piscina sin agarres fijos como un bordillo, ya que posteriormente, al nadar, recibiremos una sensación falsa.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | PROPULSIÓN |

Huir del corro
En grupo, con el agua a la altura de la cintura escapular, formando un corro cogidos de las manos, excepto uno, que será el ratón. Ayudándose de manos y pies lucha contra la resistencia del agua y contra sus compañeros para salir del corro.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | PROPULSIÓN |

Doblar ciabogas
En grupos de seis. Con el agua por las rodillas, situados en filas, carrera de relevos; el primero coge una pelota y va corriendo hasta una marca, vuelve y le entrega la pelota al segundo, y así sucesivamente, en una piscina de unos 40 cm de profundidad.
Material: pelota y señal flotador.
Variante: ídem pero corriendo hacia atrás.
Dificultad: baja.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | PROPULSIÓN |

Los vagones
Por parejas. Uno en flotación ventral con propulsión de pies agarrado a la cintura de su compañero, el cual tratará de desplazarse lo más rápido posible.
Variante: ídem pero en flotación dorsal
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

El molino
Situados de pie, con el agua por la cintura y las caderas semiflexionadas, correr y traccionar con los brazos a un tiempo hasta terminar el largo.
Variante: ídem pero incluir que los brazos traccionen simultáneamente y los pies impulsen a un tiempo; desplazarse de espaldas apoyados en una tabla, los brazos simultáneos y la piscina de 40 cm; igual que el anterior, pero con brazos alternativos; dos grupos, par e impar, en el centro de la piscina.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

El salto
Con el agua por la cintura, situado de espaldas a la pared, sumergirse y realizar batidas submarinas con las piernas.
Variante: ídem pero realizar batido normal o de espaldas.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 6 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

La pelea
Por parejas. Ambos, en posición tendido prono y enfrentados agarrando la misma tabla, tratan de trasladarla al otro hasta una marca con batido de crol.
Material: una tabla por pareja.
Variante: empujar ambos una tabla con batido de crol, y llegar a otra pared. Por grupos.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 7 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

El golpeo de balón
Por parejas. Uno de pie, con el agua por el cuello, saltará a coger la pelota que sujeta el otro desde la orilla con una cuerda.
Material: una cuerda y una pelota por pareja.
Variante: proponemos que la posición inicial sea sin hacer pie en el fondo
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 8 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

Metas volantes
Grupos de 4 a 8. Con el agua a la altura de las caderas, se sitúan de pie uno al lado del otro colocando las palmas de las mano sobre la superficie a unos 15 cm de distancia. Cada alumno, impulsándose sobre la pared, deberá tocar el mayor número de manos posible.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 9 |
| APLICACIÓN PROPULSIÓN |

El círculo
Grupos de 4 a 6. Se sitúa un objeto en el fondo y forman un círculo alrededor de él, todos a la misma distancia. A la señal, se lanzan todos a ver quien lo coge.
Material: objeto de libre elección.
Variante: dos equipos, y gana aquel que lleve el objeto al lado contrario.
Dificultad: alta.
4.7. Ejercicios de inmersión
Hay que tener presente que las inmersiones pueden ser la continuación de los ejercicios de familiarización, flotación o bien de los de propulsión. Lo que podría definir una inmersión es el paso del aire al agua.
| EJERCICIO | N° 1 |
| APLICACIÓN | INMERSIÓN |

El escondite
De pie con el agua a la altura del pecho, dejarse caer hasta quedar sentado en el fondo.
Variante: por parejas, se sumergen uno cuando sale el otro a la superficie; se sumergen los dos a un tiempo y, una vez sentados, se comunican por señales; en grupo, en círculo y uno en el medio.
Dificultad: media.
| EJERCICIO | N° 2 |
| APLICACIÓN | INMERSIÓN |

La rueda-rueda
En grupos, de pie y cogidos de la mano formando un círculo y sin soltarse, sentarse en el fondo de la piscina y volver a subir.
Variante: ídem pero la posición inicial será sin tocar con los pies el fondo del vaso.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 3 |
| APLICACIÓN | INMERSIÓN |

A librar
Por parejas, uno se sumerge y debe juntar con su compañero las palmas de las manos para que éste le eleve de un tirón.
Variante: por grupos, se sumergen todos y cambiar de pareja debajo del agua.
Dificultad: media-alta.
| EJERCICIO | N° 4 |
| APLICACIÓN | INMERSIÓN |

Patos al agua
De cuclillas en el bordillo, saltar al agua agrupado tanto de frente como de espaldas.
Variante: iniciar desde cuclillas, caer extendido de frente y agrupado de espaldas o de rodillas, caída de frente con los brazos extendidos.
Dificultad: alta.
| EJERCICIO | N° 5 |
| APLICACIÓN | INMERSIÓN |

Juego de inmersión
Lanzarse al agua desde el borde con las manos cogidas por detrás.
Variante: realizar saltos en longitud y caer de cabeza.
Dificultad: alta.
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