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SIXTO ROLANDO ESQUIVEL

Poemas de Sixto


Esquivel, Sixto Rolando

Poemas de Sixto / Sixto Rolando Esquivel. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-87-2002-9

1. Poesía Argentina. I. Título.

CDD A861

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com

Índice

1  Poemas del alma

2  1. La música del alma

3  2. Tiempo pasado

4  3. Yo soy tu padre

5  4. Buscando a Dios en el dolor

6  5. Lágrimas

7  6. Viejo artesano

8  7. Como el viento

9  8. Relato gaucho

10  9. Tu palabra

11  10. Mi barrio

12  11. Extrañas sensaciones

13  12. Mi amor Inolvidable recuerdo

14  13. Hija mía

15  14. Sin olvido

16  15. Gotas de amor

17  16. Sentimientos del vivir

18  17. Pobre esperanza de un ciego

19  18. El colibrí experiencias transcurridas

20  19. Valorando lo perdido

21  20. Que habré sido

22  21. La rosa

23  22. Soy poeta

24  23. Escribir yo quiero

25  24. La rosa y el jardinero

26  25. Un verso para vos

27  26. Recuerdos de niño

28  27. Quiero saber dónde estás

29  28. Racimos y retoños

30  29. Hijo del pecado

31  30. Regreso en el avión

32  31. Mamita y yo muy solas

33  32. Un último adiós

34  33. Amándote por siempre

35  34. Sueño perdido

36  35. Hoy te fuiste de mi lado

37  36. Esclavo de un sueño

38  37. Náufrago soy

39  38. Paso por el amor

40  39. Un día

41  40. Te fuiste

42  41. Un pobre soñador

43  42. Regalo a mi Dios

44  43. Los ojos del supremo

45  44. La plaza

46  45. Letras

47  46. El tren

48  47. Reflexiones

49  48. Inmigrante

50  49. Mi último verso

51  50. A la espera

52  51. Gracias, señor todopoderoso

53  52. Sin razones

54  53. Pensamientos de hoy y de ayer

55  54. Miradas

56  55. Pintor que pintó en septiembre

57  56. Lejano ayer

58  57. La alegría

59  58. Los ojos del silencio

60  59. El pasado y el presente

61  60. Cuando el sol ilumine esta tierra

62  61. Una vez más besar el cielo

63  62. Así eras mi amor

64  63. Abrazado a la muerte

65  64. Mi oración

66  65. Quiero

67  66. Yo quisiera

68  67. Asombro

69  68. Así te quiero

70  69. Atardecer

71  70. La vida es bella

72  71. Querida mía

73  72. Quiero morir

74  73. Tesoro de tapas negras

75  74. Sin recuerdos, sin olvidos

76  75. Una flor en el camino

77  76. Tinta azul

78  77. Camino del amor

79  78. La noche

80  79. Las tumbas abren su boca

81  80. Nunca pensaste…

82  81. Sin adiós

83  82. Extrañezas

84  83. Rocío de un amanecer

85  84. Amor sin olvido

86  85. Noha

87  86. Anochecer

88  87. Un instante nada más

89  88. Volverás un día

90  89. Un momento, no más

91  90. Palabras

Landmarks

1 Table of Contents

A mi Dios y Padre Jehova

Familiares, amigos y conocidos

Poemas del alma

Aunque este relato pueda emparentarlo con alguna experiencia propia, le diré que en principio son recuerdos que a posterior incluyen unas cuantas poesías…

Tal vez algún nieto diga “este era mi abuelo”, sí, y no trascien­da. Tal vez opine del sentido de lo escrito; tan solo me confor­maría con que mis palabras sean un bálsamo a su pensamiento y al saber que en esta vida y en cada casa se vive diferente, se vive apegado a una cultura diferente.

Hallará alguna simple historia; recordará alguna vivencia propia, evaluará principios, cualidades inherentes o no al subsis­tir. Tan solo si lograran mis palabras llegar al corazón, suficiente; son 75 años, desde los brazos de mis padres hasta este momen­to. Ya un poco adolorido recorro calles y algunos polvorientos caminos que se han erigido como soles de un pensar profundo. Nací en Belgrano, poco tiempo después residí en provincia.

Los años de la adolescencia transcurren, no así como los de la infancia. Siempre al ver un niño vuelven a mí los recuerdos, pasados de años y alegría.

Si algo no olvido son las higueras, las ciruelas a campo abier­to. La aventura de una siesta comiendo brevas; y una pileta her­mosa o revolcándose en los tréboles del campo donde el color incitaba ya el deleite.

Mis padres pasaron las penurias de los años 30 viviendo en Entre Ríos, quien de chico ayudaba en un frigorífico y el pago eran monedas más alguna cabeza de ganado que la madre sabiamente faenaba; mi padre hombre de poco hablar.

A mi abuelo le gustaba el juego de naipes y a veces perdía sus ganancias, tanto que no alcanzaba para los propios hijos que lo ayudaban a comprar un par de alpargatas.

Al seguir la rutina, recibí un regalo de un tío, una valijita de viaje justo a la medida. ¿Qué resolví? ¡Vender!

Iba a Once, allí compraba aritos, hilos, moños, medias y algo que me encargaban, así siempre 2 pesos tenía para gastar y si no cuando no tenía era manguear al viejo que rezongón te los daba.

A los 15 años trabaje en un almacén por unos 2 años, 1 año en la feria, a su vez estudiaba y jugaba al fútbol, mi deporte favorito, sin trascendencia, pero corría rápido.

Con mucho esfuerzo terminé el secundario y después de una grave enfermedad (meningitis) a los 21 trabajaba como soporte técnico en INTA, de allí pasé por varias empresas a la vez que llevaba otro emprendimiento.

Me casé a los 25 años y era conocedor por algunos años de principios que marcarían a fuego mi vivir.

La religión cobró vida en mi existencia y la vida adulta con­llevó nuevas responsabilidades.

Terminé mis estudios terciarios y paralelamente compartía mis ideas religiosas con un representante de los testigos de Jehová, la decisión más acertada de mi vida.

Todos no recorremos un mismo camino, es cierto, pero estamos sujetos a decisiones que pueden afectar nuestro futuro.

Como todo joven de 25 años surge la ansiedad de formar una familia, me casé a esa edad y con cuatro hijas a mi cargo surge una separación inesperada.

Todos estos desaciertos lo registran las páginas de algún pa­pel que como hojas de otoño se las llevó el viento, otros escritos taladraron la frescura de mi piel.

Así nacieron mis versos y ellos van a tu encuentro.

Algunas heridas sangran todavía, pero nunca olvidemos que estamos ante un inminente naufragio y la desesperación y atur­dimiento toman dimensiones inusitadas y no creo ser la excepción, pues a veces el tesón y el esfuerzo por hacer lo bueno es terminar con los brazos cansados, sin que por esto señale que no está bien hacer lo bueno.

Hay algo maravilloso que podés dar sin costo, contales, inventales, recordales historias y cuentos a tus hijos… no los olvidarán jamás, especialmente los que les dejen una enseñanza.

Nada ha cambiado, más bien se han acentuado los hechos calamitosos, por lo que hago el intento en estos recordatorios de acariciar un poco el sueño de los muchos sufrimientos del hombre y la desigualdad.

Verás que mis versos te unirán a Dios, él observa profundo tu corazón, entiende y te da valor; falta que te acerques y él te concederá tus pedidos

Leamos algunos relatos…

1. La música del alma

La música del alma

Es la esperanza

Amasada en el sudor

De aquellos que aman

Desde el corazón

Que pueden mirarse

En el espejo de otros ojos

Como a sí mismos

Sentir sus tristezas y alegrías

Que sin temor ven la pérdida

Para volver a empezar

Que dejan caer sus lágrimas

Sobre las manos del trabajo

Y que desde la soledad

Pueden construir un mundo

Y en el complejo laberinto de la vida

Saben soñar.

2. Tiempo pasado

Hoy que la lluvia ha traído

La paz de una noche tranquila

Y que el alma adormece

El cansancio de los años perdidos

El espíritu busca

En los ecos del tiempo

La respuesta

No sé a qué pregunta escondida

El silencio se acerca

Sin temor distendido

Invitado eterno, borrador de olvidos

Amigo de historias y seres queridos

Corazón de un amante

Desangrado de heridas

He dejado en la almohada

Luminarias de tiempo

Alegrías y perlas, cristalinas de ausencias

Invocando al amor ya descansa mi alma

Abrazado a un paisaje de soles y vientos

Amanezco en la historia

Cotidiana de días

En que siembro ilusiones

De poeta grotesco

Sin saber yo le he escrito

Al amor tantos versos

Y el amor sin querer

Ha vivido en mis cuentos.

3. Yo soy tu padre

El origen de tu vida

El que por sentir la alegría de amar

Inició en el microscópico mundo

De tu primer existir, el latido de tu ser

Este héroe que aún no terminas de conocer

Es feliz por tu existencia

Trabaja, sueña, ríe, goza y se sacrifica

Y en sus desvelos pinta un cuadro de tu porvenir

Pinta tu cuarto, tus cabellos, tu almohada

La que habrías de dormir

Tomó su vino y le puso una mortaja a su cansancio

El que junto a tu madre

Vio entretejer desde tu infancia

Los gestos, las pasiones, la geografía de tu ser

Yo soy tu padre y lo que soy

Es todo lo que pude ser

Soy todo lo que he podido darte

Un nombre, un apellido, este instante

El paso por la vida, la esperanza

Cuentos, sueños realizados, otros no

Más que todo un amor inagotable

Caricias, besos, aun retos

Y hoy que me visitas y puedes expresarte

Y que te sientes madre

Y que estoy algo más viejo

Siempre te recuerdo, ¡yo soy tu padre!

Y tú, la luz de mi vivir.

4. Buscando a Dios en el dolor

Perdón, Señor

Porque siento el dolor

A flor de sensitiva piel

Porque tanto odio e impotencia?

Porque me has llenado de amor

Y a la vez me alejas de él?

También del azar, las flores, la alegría

Ese mirar curioso de las tumbas

¡Adiós irremediable

Oh, dolor, que turbulento!

Insensibilizaste mi alma

Y en lo agitado

De mi sangre

Cuando a la noche gritaba un reto

Y era una delicia el mirar el cielo

Tú que tienes el poder de la sentencia

Dictamina el fallo y cuenta mis pecados

Libre al fin de tu condena

Si a veces con la muerte se presiente

Que le hicieras una ofrenda a esta vida

Tal vez así broten las semillas

Que no vieron mis ojos concebidos

Darte al fin una alabanza

Pareciera ser al fin algo injusto

Porque toda mi vida se ha perdido

Tras los pasos de tu amor y no he podido

Más que hallar soledad, pena y castigo

Quiero, Dios, decirte que estoy vacío

Ya sin odios ni rencores quiere mi alma

Ser caricia aun al que me odie

Y entrar en un jardín cubierto de magnolias

Impregnarme de su azar para tu gloria

Dejando en este adiós una sonrisa

E inocente perderme en tu memoria.

5. Lágrimas

Lágrimas que silenciosas

Se dejan caer, se abandonan

Tenues, amargas

Perlas cristalinas

Collar de sueños

Trabajadas, que unieron

A una mis mañanas

Las estrellas de un atardecer

Las lunas de esas noches

Que se fueron perdidas

Sin un dejo de esperanza

Hoy vuelven a escondidas

Se abandonan, se dejan caer

Tenues, amargas

Sembradoras de silencio

Copos de nieve buscando su descanso

En la planicie blanca

De todo lo que fue

Y el amor, maravilloso amor

Espejismo, frágil flor

Pasaje de un desierto

Lágrimas que silenciosas

Se abandonan, se dejan caer

Tenues amargas

Que dicen te quiero

Y un saber que eternas

Llenas de resignación

Muertas en la espera

Lágrimas que, en silencio, buscan morir.

6. Viejo artesano

Soy el artesano

De esta página en blanco

La musa triste de un romeo

Los ojos límpidos de un recién nacido

Soy el artesano de esta página en blanco

Espejo de limitadas dimensiones

Donde escondo partes de mi vida

Abres tu boca y saboreas expresiones

Donde dejo muertos retazos de ilusiones

Soy el artesano que sintió el amor

Dibujado en trazos de su tinta azul

Que sigue explorando en su universo vacío

Mirando de a poco el pasado volver

Así se llenan noches de soledad y hastío

Película que empuja al atardecer

Cansado el silencio que aguarda la espera

Mira siempre el paso del último tren

Y la soledad del tiempo su sabor amargo

Mojaron mis ojos al verte partir

Herido de orgullo cansado de tiempo

Se durmió la noche del adiós aquel

Recogí el pañuelo blanco que agitaste

Hoy presiento un mundo que no ha de volver

Soy el artesano de esta página en blanco

Música y poema de un feliz ayer.

7. Como el viento

Qué extraña locura lleva el viento

A sondear los escondrijos de las sombras

A mirar por la tarde en la ventana

Y llevarse los silencios de los muertos

Si Dios se acercara a mi deseo

Le pediría yo ser viento

Para poder acariciar la cara de mi sueño

Nada mejor que perderse por instantes

Y saborear el poder de la sorpresa

Soy testigo de la luz y las tinieblas

Y en su bondad el eterno me hizo eterno

Quiero amanecer amaneciendo

Hecho a la medida de toda circunstancia

La noche es, la lluvia ha sido

Seremos la mirada de algún tiempo

Sin saber el instante que pasamos

Por eso yo quisiera enamorarme

Y ser tan eterno como el viento

No quiero que descubras cómo vivo

Quiero despertar ya siendo viento

Llevarme la ilusión de lo perdido

Y con el viento mutare en las hojas muertas

Y seré de un paraíso primavera.

8. Relato gaucho

Si me preguntas por qué te miro

Como no mirando a nadie

Oh, por favor no me preguntes

Como siempre, hermano

Arráncale un quejido a esa silla vieja

Pa’ ver si dejo de pensar un poco

Y al menos brindarte la amistad de siempre

Es que me traje las tristezas todas

Pa’ borrarlas en copas, en mi despedida

Total de qué sirve ahogarse en el llanto

Total si ya nada le debo yo a nadie

Ya pagué mis culpas y Dios bien lo sabe

Pero mira, hermano, déjame solo

Beberé tu copa, te contaré todo.

¡Dos ginebras, mozo! dos ginebras …!

Póngalo en la cuenta

Se encogió de hombros el gaucho

Como pa’ que lo entendiera

Y ahí pasó la noche, fue su despedida

Y en aquel boliche

Todavía es extraño

Que ancima se fuera

Y al pie de la mesa

Todavía espera

Aquel viejo amigo ya viejo y cansado

Tal vez nunca sepas perrito faldero

Las amargas horas que juntos pasaron

Porque, porque allá en el campo

Nos espera la noche

Y velás el sueño de cosas queridas

Y tejes tus sueños con collar de estrellas

Y esperas la luna y la voz del silencio

Buscando al cansancio pegadito al alba

Pa’ nacer de nuevo

Y cuando algo te falta no lo echas de menos

Y le había sacado de la tierra fruto

De sus manos callosas mil cosechas buenas

Y no tuvo fuerzas pa’ aguantarse tanto

Si se había quedado con su único sueño

De muchacho manso

Y allí ya no estaba

La madre que vieja

Es novia en sus años

Que arranca en caricias

Las penas del alma

Que junto a su pecho

Ya niño te sientes y el miedo se pierde

Estando a su lado

Dijo allá ese gaucho

Que la noche aquella

No alumbró la luna

La vieja casona

Y no estaba el sueño

En la vieja tranquera

Dijo allá ese gaucho

Que volvió cansado

Como si no fuera

Más que algún extraño

Y allá en las distancias

Que separa el tiempo

Todavía vive la fe de los buenos

Pero sabe, hermano,

Qué buscaba el gaucho

Tan solo un amigo

Que al fin lo entendiera

La madre que vieja y que es novia

No estaba ya entonces en la vieja tranquera

Por eso es que siempre

En aquel boliche

Se recuerda aquello

Dos ginebras, mozo, dos ginebras …!

Póngalo en la cuenta

Y al pie de la mesa

Todavía espera...

9. Tu palabra

Bendita palabra que les has dado a mis oídos

La música impresa de tu mensaje escrito

Preciado libro que permaneces en mi existencia

Como oasis abierto en el desierto

Cuando quiero hacer lo que no puedo

Y resisten mis entrañas sentimientos

Como mares, tempestades, ríos, volcanes y otros males

Inundan sin querer mis pensamientos

Estoy solo y no acostumbro mi alma

Todavía a la altura de tu nombre

Bendito en las alturas y en la tierra

Tú solo sabes aquello que esto encierra

Y de mis hijos, mis amigos y del mundo

Tanta ansiedad por años amasada

La libertad espera agazapada

Nuestro suspiro gime el corazón del hombre

Quiero mirar tu palabra iluminada

Como así oír los cantos a tu santo

Mensaje que por mucho me condena

Mensaje que por mucho de vida y paz ya me consuela

Que soy, Señor, en este mundo

Si para tristezas solo he nacido

Para llegar siempre al olvido y mirar las marchitas rosas

No quiero volver a ser el ciego o el sordo que no escucha

Quiero sentirme por tu luz iluminado

Y ser un vaso en tus manos muy deseado

Que vuelva a mí lo que tanto he deseado

Buenos momentos que se resisten y han pasado

Juventud que viejo no he olvidado

En un mundo de dolor y de llanto acongojado

Que la luz de tu camino hacia la vida

Se eternice en los senderos ya trazados

Castiga mi alma si he pecado

Perdona mi error que mucho ya he llorado

Tu palabra expresa en soledad

Las muchas razones de mi espera

Sé que me animas y consuelas

Pero el dolor no espera

Por eso escucho y veo con esperanza

Que el brillo de tu gloria no me alcanza

Porque todo el amor que encierra el alma

No me alcanza para la espera y las distancias

Son muchas las razones de las tantas

Ansiedades que se brotan de inquietantes

Verdades que no sabes si se cumplen

O en tu vida más allá son delirantes

Quiero el amor, tu amor, sentir como antes

Cuando la luna daba allá en mi frente

Y volvía cansado e indiferente

Que los miedos que sorprenden mi confianza

Era yo un caminante, el corazón lleno de alegría

La muerte ni anciosa ni estresante

No era el sentir que se llenara de latidos

El corazón que joven y entendido

Solía llevarme por lejanos caminos

Bendita palabra que has dado a mis oídos

La música impresa de tu mensaje escrito

Y que a tantos como a mí le has dado

La sonrisa plena de una esperanza

Mientras lloro por aquello que no debo

Tú me das confianza

Mensaje escrito, cálida templanza

Que arroba el sentir de los que esperan.

10. Mi barrio

Allá en las entrañas

De mi barrio viejo

Donde la naturaleza

Se agiganta al pasar

Allá entre las sombras

De los pinos altos

De chalecitos pintados

Vive al recuerdo amarrado

Una esperanza de amor

Dónde estás, mi vieja esquina

Hoy te canto yo al pasar

Es que siempre tu perfume

Lo presiento en tu mirar

Te acordás, barrio querido

De chalecitos pintados

Había charcos en los zaguanes

Y la música de un tango

En las tardes campesinas

Y en el club del viejo barrio

Cuántas veces yo me veo

Abrazado a ese deseo

De mi amor de juventud

Esperando que el pasado

Pueda retornar un día

Y como pájaro alado

Llevarme tu corazón

Barrio que tienes de mi alma

Recuerdos de tango y amor

De chalecitos pintados

Y de pasada ilusión

Quiero que sepas, mi barrio

Si vos y yo juntos nacimos

Hoy de recuerdos vivimos

Hasta el lapidario adiós.

11. Extrañas sensaciones

Qué extraña sensación

Reflexionar y no poder

Ahondar en la verdad

Que existe entre los dos

Tus besos son extraños

Tu mirar lejano e incomprendido

No hay caricias que me hablen

De tu amor

Toda esta tristeza me ha desesperado

Y el corazón herido

Quiere ser amado

Hallar la solución

Cerrar viejas heridas

Comprarse una ilusión

Ponerse otro disfraz

Y volar

Soñando libertad

Qué extraña sensación

Vivir así, sin palabras

Sin caricias, sin besos de amor

Es el paraíso del dolor

Solo existir

Callar

Fingir

Solo sentir que la vida se lleva

Lo hermoso y más bello de todo vivir.

12. Mi amor Inolvidable recuerdo

Desesperada ilusión

Porque le diste a mi vida

La alegría y el dolor

La alegría de quererte

De tenerte y ser mi amor

El dolor de hoy perderte

Y vivir sin corazón

Como han pasado los años

De atardecer sin razón

Siempre siguiendo esa luna

Que inalcanzable me alumbra

Como hoy me alumbrás vos

Es que amarrado a mi noche

Sigo soñando que es día

Y al despertar de ese sueño

Me doy cuenta que no estás

Hoy tu amor es mi esperanza

Mi ilusión hoy es dolor

Detrás tus ojos perdidos

Detrás la palabra adiós

Hoy quiero que seas recuerdo

Esperanza e ilusión

Porque sin ellos no vivo

Y es más grande el sinsabor

No vuelvas nunca, no vuelvas

Deja que siga la vida

Ya pronto será una herida

Que la muerte ha de sanar.

13. Hija mía

Pequeña y tierna princesita

Que cautivas mis caricias

Que en mi pecho te acurrucas

Me has robado el corazón

Y tantos motivos

Le has dado a mi vivir

Cómo he de pagarte

Tanto cariño y emoción

Dame otro beso, dámelo ya

No te vayas a dormir

Pronto se irá la noche

Y habrá un nuevo amanecer

De tus sueños seré el guía

Y daré brillo a tu vivir

En tus ojos y en los míos

La esperanza ha de nacer

En mis brazos he de llevarte

Por la vida en tu vivir

Y si un día no me tienes

Como un ángel yo seré

Lleno de recuerdos bellos

A tu almita llegaré

Yo sé que el horizonte

Del mañana ha de venir

Y mil tardes serán gritos

De alegría y de reír

Y sé que habrá un llanto

Distraído por ahí

Mi pequeña, sé que entonces

Ya aprendiste a vivir

Porque siempre a una sonrisa

Una lágrima ha de seguir

No te olvides que tus sueños

Son mis sueños por venir

Que haya brillo en tu mirada

Y alegría en tu reír

Pocas cosas puedo darte

En mi mano el corazón

Palpitando en esta lucha

Que desdice a la razón

Pequeña y tierna princesita

Te llenaré de besos

Hoy cuando vuelva

Te llevaré a pasear

Te mostraré una flor

Te enseñaré a soñar.

14. Sin olvido

Porque yo me pregunto

Si ha sido tanto el tiempo…

El amor que tengo dentro

Que aún no haya podido

Dejar tu amor

Ya muerto en el olvido

Porque cuando el silencio

Se acerca con sus quejas

Yo siempre te recuerdo

Y no hay nada que lo impida

Porque te llevas mi alma

Porque me siento vivo

Porque yo no rehúso

Llorar y no te olvido

Porque un pasado bello

Porque un final tan triste

Porque aún te quiero

Y sufro más por ti

porque no están las calles?

De aquellos tiernos años?

Porque no te acordaste

Alguna vez de mí?

Porque si todo ha muerto

Porque aún no te olvido

Porque te llevo dentro

No entiendo yo el motivo

Porque te llevas mi alma

Porque me siento vivo

Porque ya no me rehúso

Llorar y no te olvido.

15. Gotas de amor

Gotas de amor que sienten frío

Que quieren quedarse adormecidas

Ardor que sienten mis pupilas

Suspiro que en mis noches está a la espera

Gotas de amor que se desviven

Que se reparten entre labios compungidos

Gotas de amor que se contienen

Y avizoran la febril tormenta

Vivo de este mundo enamorado

Mi corazón siente sus latidos más ardientes

Ni los ruidos ni las sombras ni los vientos

Comprenderán mis días ni mis tiempos

Soy como una gota de amor que siente frío

Soy como el amor ya muerto

Surjo por espacios en mis tiempos

De locura que recalcitra mi alma

Te quiero y como gota de amor soy un momento

Fuego que yo siento y arde en mi piel como tormento

Fuego de un amor que se llenó de vida

Y en cenizas las convierto.

16. Sentimientos del vivir

La soledad de una mirada cabizbaja y sentida

Junto a manos callosas refregadas

Frío de atardecer que hacia la noche

Compite con el dulzor y el sabor de un mate

Retazos de tiempo que intentan ser resucitados

Y sin saber está encendida

La llama de una extraña melancolía

E intentando desentrañar razones

Los latidos serenos, impotentes del corazón se asoman

Vaya sorpresa haberse visto

Cambiadas las razones el tiempo y las distancias

Saber del amor es ser profeta

Es inventar un universo a tu manera

Ya se ha acomodado el sueño

La feliz tarea del vivir ha terminado

Un día más para morir y sin remedio

El deseo ferviente de un despertar

De caminos y de vientos

Pues en la fresca tibieza del mañana

¿Sabrás acaso si nacerá un amor

Si volverá el que se ha ido?

Qué transformación tendrán tus sueños?

Las metas elegidas, senderos ya trazados

Inevitablemente asumirás el riesgo

O perderás el rumbo ya elegido

Pero tu libertad gemela del alma incomprendida

Nacerá con tu último latido

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9789878720029
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