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MUJER AYURVEDA

SILVINA DRAIMAN

MUJER AYURVEDA

GALERNA

Índice

Portada

Portadilla

Legales

Prólogo, por Alejandro Gorenstein

Introducción

Capítulo 1. Alimentos para el alma Teoría de los elementos y los doshas

Mujer vata

Mujer pitta

Mujer kapha

Rasas: Alimentando nuestra inteligencia emocional

Rasa Sadhana

Rasa Shrigara

Rasa Hasya

Rasa Adbuta

Rasa Veera

Rasa Raudra

Rasa Bhayanaka

Rasa Karuna

Rasa Vibhatsa

Rasa Shanta

Algo más sobre las rasas

Pranayamas para equilibrar los doshas

Mandalas con fin terapéutico

Colores como terapia o cromoterapia

Capítulo 2. Equilibrio cuerpo, mente y espíritu Signos y síntomas de desequilibrio vata

Alimentos que equilibran a vata

Alimentos que desequilibran a vata

Recetas

Signos y síntomas de desequilibrio pitta

Alimentos que equilibran a pitta

Alimentos que desequilibran a pitta

Recetas

Signos y síntomas de desequilibrio kapha

Equilibrio para kapha

Alimentos que equilibran a kapha

Alimentos que desequilibran a kapha

Recetas

Capítulo 3. Cuidar tu espacio, tu tiempo, tus sueños

Aprender a delegar

Dharma

Capítulo 4. Cosmética natural, por Valeria Pol, dermatocosmiatra

¿Qué es la cosmética natural? Beneficios de autogestionar nuestros productos

La piel: estructura, capas, PH y tipos

Rutina diaria facial

Complementos semanales o quincenales

Materia prima, aceites vegetales y esenciales, oleatos vegetales

¿Cómo elaborar nuestros productos?

Ejemplos de rutinas adaptadas a tipo de dosha y piel

Recetario

Capítulo 5. Nutrición y consejos del ayurveda para dejar de pelear con tu cuerpo Benditos números… ¿o no?

¿Cuánto comer?

Alimento zumbador, alimento tentador

Sabores y emociones

Ejercicio: constancia y no cantidad

La nutrición ayurvédica como forma de vida

Capítulo 6. Que tus cambios hormonales no sean anímicos

Ciclo vata

Ciclo pitta

Ciclo kapha

Recomendaciones generales

Fertilidad y dohsas

Maternidad

Capítulo 7. Hipo e hipertiroidismo, prevención y mirada ayurvédica, con la participación del Dr. Mario Draiman Disfunciones de la glándula tiroidea

Hipotiroidismo

Hipertiroidismo

Capítulo 8. Menopausia La época de la menopausia, por el Dr. Mario Draiman

Enfoque del médico homeópata en esta etapa

Hacer rasayana

Terapias vata

Hierbas y productos ayurvédicos durante la menopausia

Cosmética Natural para la menopausia, por Valeria Pol

Algunas palabras finales

Capítulo 9. Historias simpáticas de mujeres en consulta

Vata: una loca linda suelta en la ciudad

Pitta: resistiendo hasta el último round

Kapha: Penélope

Agradecimientos

Bibliografía


Draiman, SilvinaMujer ayurveda / Silvina Draiman. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Galerna, 2021.Libro digital, EPUBArchivo Digital: descargaISBN 978-950-556-833-81. Ayurveda. I. Título.CDD 615.538

© 2021, Silvina Draiman

©2021, RCP S.A.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna, ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

Primera edición en formato digital: septiembre de 2021

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

ISBN 978-950-556-833-8

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Diseño de tapa e interior: Pablo Alarcón | Cerúleo

Imagen de tapa: asep17 - stock.abobe.com

A cada mujer en cada rincón de la tierra, que le pone el pecho a la vida y sale adelante con una fuerza que ni ella misma imaginaba tener.

A mi mamá, que como pudo y habiendo perdido un hijo (mi hermano), siguió adelante por nosotras y nunca se derrumbó. Hoy te veo mayor, hoy te cuesta caminar. Hoy soy madre también. Pienso y siento, cuánto aguantaste, cuánto caminaste, solo por mantenernos en pie. Con tus aciertos y errores, como todos, como yo... ¡Gracias Ma!

PRÓLOGO

Por Alejandro Gorenstein (1)

Silvina Draiman cuenta abiertamente que estudió nutrición motivada por un gran deseo de ayudar, pero no encontró en la carrera la parte “humana” que le interesaba y se sintió algo frustrada. Por este motivo, comenzó a investigar sobre el “Ayurveda”, disciplina de la que se enamoró desde la primera clase. A partir de ese momento comenzó a encontrar el sentido a su vida profesional y, por qué no, personal. Ese era su camino, por lo que continuó formándose y capacitándose hasta convertirse es una de las profesionales más idóneas en esta medicina.

Precisamente, este libro se refiere mucho más que al Ayurveda, porque Silvina rescata y toma a la mujer en cada uno de los capítulos desde ese costado humano que a ella le preocupaba. Entonces, no se trata de una recomendación o de una guía de alimentos que ellas deben comer para sentirse más a gusto con su cuerpo y con su mente (aunque la autora le dedica una buena parte del primer capítulo a este tema), sino que el abordaje es mucho más amplio.

El libro está pensado para todas las mujeres que han derribado mitos de otras generaciones y hoy encontraron en el empoderamiento una de las claves para ir en busca de aquellos sueños para nada imposibles. Mujeres que saben lo que quieren y que se animan a manifestarlo. Mujeres que dejaron de mirar de reojo para ser protagonistas y no testigos de sus vidas. Mujeres curiosas e inquietas que disfrutan aprendiendo nuevas herramientas para mejorar su calidad de vida, que tienen más intereses, que trabajan, que tienen buenas relaciones interpersonales, que proyectan, que no pasan desapercibidas.

Mujeres que también son resilientes y que aprendieron que, tras superar alguna situación adversa, lo mejor está por venir. Son mujeres guerreras, luchadoras y que se fortalecieron a raíz de ese momento de tristeza que les tocó afrontar y que les dejó grandes enseñanzas. Y no estamos hablando solamente de situaciones que hayan puesto en riesgo sus aparatos psíquicos, sino también incidencias de la vida cotidiana como una separación, una mala experiencia laboral, una pelea de familia o superar el síndrome del nido vacío, entre otras circunstancias.

Silvina es pitta, uno de los doshas del Ayurveda. No es casualidad que sea tan apasionada y tan constante por lo que hace y por lo que emprende. Como ella misma cuenta en el libro, las mujeres pitta “saben lo que quieren comunicar y hasta la respuesta que quieren obtener de lo comunicado. Son claras y precisas para hablar”. Sin embargo, también tiene un poco de kapha, otro de los doshas. “Kaphita como me gusta decirle con cariño, es la más maternal, es la que está siempre por el otro, la que te escucha y cobija. La que te da estabilidad y amor. La que convierte una casa fría en un hogar cálido”, expresa la autora.

Y el libro, claramente, tiene mucho de la forma de ser de Silvina. En cada uno de los siete capítulos podemos encontrar la honestidad, la calidez y la dulzura con la que ella se maneja, coherente con su filosofía de vida. Dar y compartir. Dar y recibir. Y como le apasiona enseñar, la forma de su escritura, apelando a su nutrida experiencia de trabajo en estas áreas y sin utilizar un lenguaje científico, sino todo lo contrario, hace que sus lectoras se sientan tan cómodas como si estuvieran conversando muy amablemente con una amiga o con una hermana mayor. Silvina utiliza su carisma para hablar de igual a igual en una relación simétrica con quienes tengan el placer de leer este hermoso libro. Las invito que de su mano se sumerjan en el apasionante mundo del Ayurveda.

1. Periodista y escritor, autor del libro Mujeres resilientes.

INTRODUCCIÓN

“Estoy para darte una mano”.

Les cuento un secreto que hoy me animo a decir: cuando era adolescente, sentía que no lograba conectar con otras mujeres. De hecho, en la universidad, solo era amiga de los hombres. Siempre me repetía “son más fáciles, no andan compitiendo ni buscando defectos”. Creo que en cierto punto las mujeres fuimos mucho tiempo así, ¡y claro que me incluyo! La vida, como siempre, da vueltas y vueltas y te deja parada donde tenés que estar. En todos estos años, me tocó atender a casi todas mujeres y dar clases para aulas repletas de mujeres. Y así, conecté de una forma tan pura y tan desde el alma: yo las ayudé, pero ellas me ayudaron más a mí. Yo les enseñé, pero ellas han sido mis más hermosas maestras. Hoy ya no somos las que competimos, hoy somos las que “nos damos una mano” y nos levantamos. Es por eso que comencé este libro con esa frase. Somos las que nos apoyamos, las que dejamos de mirar de reojo y contar defectos, para decirnos, “yo también estuve ahí”, o “estoy para lo que necesites” o, simplemente, “te escucho”. Hoy puedo decir que no solo el Ayurveda cambió mi forma de entender la medicina y la nutrición, sino que me ayudó a amigarme con la mujer y, sobre todo, a entender que esa mujer era yo también. Hoy me amigué con mi cuerpo, con mis defectos, mis errores, de los cuales me río y disfruto en contarlos como “anécdotas”.

Hoy te entiendo si la estás luchando, te entiendo cuando sentís que no das más y que no vas a poder con todo y la vida te sorprende demostrándote que “sí podías”. Pude perdonar y amigarme con mi mamá cuando fui madre y entendí que no valoraba sus noches sin dormir cuando yo estaba enferma, hasta me proponía jugar a algún juego de mesa a las 3 de la mañana mientras me hacía efecto el remedio para que me bajara la fiebre, ¡no existía ni la televisión por la noche! Alguna vez me tocó también ser la mujer maravilla de mis hijos, e inventar la vuelta para conseguir lo que me pedían solo por verlos sonreír. Y tuve que salir adelante sola con 4 hijos, en ese entonces muy chicos. ¡Y claro que pude! Pero muchas veces creí que no lo iba a lograr...

Es cierto, me amigué con las mujeres, pero también con la mujer que hay en mí. Y desde acá, desde estas humildes páginas, si yo logro ayudarte y que alguna de mis palabras llegue a tu alma para ayudarte a “sanar”, entonces seré más feliz que antes. Ese es mi Dharma (mi propósito en esta vida): comunicar, transmitir desde la palabra, desde el alma y desde esta maravillosa medicina milenaria de la India. Estoy para darte una mano.


Hablemos de alimentos. Cuando hablamos de “alimentarnos bien”, estamos pensando si está bien ingerir lechuga con arroz o zapallito con queso, es decir, que nos centramos únicamente en la comida como condición elemental de una adecuada alimentación. Les voy a sacar ese mito de la cabeza. Hoy te voy contar que, si comés tu lechuga y zapallitos, super sanos y livianos, discutiendo, por ejemplo, con tu marido, hijo, hija, etc., es probable que esa “tan noble” comida te caiga pesada, como si en realidad hubieras comido tres pollos juntos con papas fritas. ¿Por qué? Porque nuestra comida puede ser remedio o veneno, según como estemos emocionalmente a la hora de comer. Entonces vamos al principio ayurvédico fundamental sobre el alimento: alimento es todo lo que entra por nuestros sentidos, no solo la comida.

Si me despierto y me alimento del amor de mis hijos, me alimento bien. En cambio, si tengo una relación tóxica, entonces me estoy alimentando mal, y este hábito nos lleva a enfermarnos. Y también es importante aclarar que, al ser una medicina holística, cuando hablemos de enfermar, no hablamos únicamente de fiebre o gripes, hablamos de cuerpo, mente, alma.

Me encantaría que al terminar de leer este capítulo, no te permitas alimentarte mal, ¡ni un solo día de tu vida! Deseo que siempre puedas elegir tus mejores alimentos, así como eliges tu ropa, tu comida, que también aprendas a elegir tu compañía, tu gente, tus lugares y, claro, no menos importante, tus pensamientos.

TEORÍA DE LOS ELEMENTOS Y LOS DOSHAS

Hagamos un repaso sobre algunas de las teorías fundamentales del ayurveda, así es más sencillo comprender cuando hablemos de doshas y elementos.

La teoría de los cinco elementos nos dice que todo lo que está en el universo también se encuentra en uno mismo. ¿Y cómo lo encuentro? Por ejemplo, si hablamos del elemento fuego, no lo vamos a hallar como una llama dentro del cuerpo, sino cumpliendo la función de “transformación’’, como en el tubo digestivo, o si hablamos de emociones, en la capacidad de discernir o crear cambios a través de las acciones.

Los cinco elementos son, agua, tierra, fuego, aire y éter. El agua la encontramos en las secreciones del cuerpo y en casi todos los tejidos. Emocionalmente se la relaciona con el amor universal, y desequilibrado, con el apego tanto hacia personas como a objetos materiales. La tierra es nuestro sostén, es la madre tierra, es el elemento de los huesos, tendones y todo lo que refiera al sostén corporal. Emocionalmente son personalidades empáticas, maternales, amorosas y que, cuando están desequilibradas, tienden al sedentarismo, conformismo, obesidad, depresión. La constancia, más allá de todo, suele ser uno de los puntos importantes a tratar en personas con predominio del elemento tierra.

Agua + Terra forman el dosha kapha.

El elemento fuego lo encontramos en el sistema digestivo y la visión, también es el responsable de la inteligencia y el discernimiento. Emocionalmente son personas de empuje y decisión, grandes líderes. Desequilibrado, este elemento es responsable de sentimientos de ira, soberbia, ego, frustración, exigencia y autoexigencia.

Fuego + Agua forman el dosha pitta.

El elemento aire, tiene en el cuerpo la función del movimiento. Lo encontramos en las vías respiratorias, mente, huesos y articulaciones. En cuanto a emociones, son personas vivaces, frescas, divertidas, desestructuradas, creativas, con tendencia a la ansiedad, miedo e inseguridades cuando se encuentran en desequilibrio.

El elemento éter, es el espacio entre las cosas, el espacio que todos necesitamos. En el cuerpo lo encontramos, sobre todo, en la audición. En cuanto a la emocionalidad, son personas empáticas y amorosas, tienden a aislarse si están desequilibradas.

Aire + Éter forman el dosha vata.

Lo cierto es que todos los elementos están en nosotros y, por ende, todos los doshas que son parte de nuestras energías corporales, también lo están. Pero hay uno o dos que predominan según nuestra constitución, personalidad y desequilibrios. También hay quienes son tridóshicos.

Cuando hablemos de cada dosha, nunca olvidemos que hablamos de prototipos perfectos y que nadie es puramente un dosha: somos una mezcla de los tres, con el predominio de uno o dos. Y es importante también aclarar que no importa lo que no tengo, sino lo que sí tengo de ese dosha, que va a ser lo que me describe. Por ejemplo, si leo pitta, yo no me identifico con su orden y estructura, ¡y mucho menos con su administración en el dinero! Sin embargo, soy muy pitta, porque lo que sí tengo es mucho más, no importa las características que no me describan.

MUJER VATA

Es divertida, ansiosa, inquieta, vivaz, espontánea y creativa. Simple, sin vueltas. ¡No guarda rencor por nadie, porque no suele recordar nada! Tiene muy mala memoria y suele ser por demás despistada. De emociones cambiantes, inconstante en sus decisiones, estudio, metas, etc. Le cuesta muchísimo terminar lo que comienza porque se mueve por motivación, y si la motivación se termina, entonces también la constancia. En el amor suele ser muy libre, necesita espacio, volar, que no la frenen. La moralidad no es un tema para una mujer vata. Puede enamorarse de distintos hombres y distintas formas y que su amor de todas maneras sea genuino y sincero, aunque sea hacia más de un hombre a la vez. A veces quieren compañía y otras se desesperan por estar solas.

“Una alumna contaba que prefería ir a la casa de su novio y no a la inversa, porque cuando ya no aguantaba la compañía, entonces se podía ir, de lo contrario, si era él el que la visitaba, ¿cómo haría para echarlo?”. La mujer vata es ocurrente, desordenada y desestructurada. Ama la aventura, los cambios, los viajes: la libertad es su bandera. El prototipo perfecto vata en cuanto al físico, es delgado e irregular: piernas muy largas, dientes algo torcidos, puede tener un ojo de diferente color que el otro, inconstante para comer, para dormir, para ir de cuerpo (suelen sufrir de constipación, inflamación o colon irritable). La piel se ve seca, oscura y es amante del calor y el sol que la broncea con facilidad y la hace sentir muy plena. Suele sufrir de manos y pies fríos, y puede llegar a dormir con medias, incluso en pleno verano.

Las mujeres vata son muy malas administrando, tanto su energía como el dinero. Suelen llegar agotadas al terminar el día y muchas veces olvidan comer o tomar líquidos y eso les puede hacer mal y traer mareos o baja presión. Suelen ser inseguras y miedosas, sobre todo cuando están en desequilibrio, tienen una mente que va más rápido que ellas. Vata se asusta ante cualquier situación y sus emociones, así como todo en ella, cambian día a día. En cuanto a la sexualidad, también es irregular y cambiante, muchos días tiene el deseo elevado y otros no quiere nada de nada. Por otro lado, ama sus fantasías, tanto que no tiene deseos de concretarlas. Socialmente son amigas fáciles, de todos, pero profundamente de nadie. No les cuesta entablar amistades, pero tampoco les preocupa perderlas, porque no hacen lazos con raíces profundas como suele hacer kapha. Hablan mucho, por el placer de hablar y gastan mucha energía al hacerlo, a veces incluso hasta comprometer sus cuerdas vocales, y terminar con la voz ronca al final de día. Como les dije, no administran bien su energía. Suelo contar la anécdota de una amiga con la que me reencontré luego de muchos años de no vernos porque no vive en mi país. Fuimos a tomar algo, y ella comenzó a hablar, y habló, habló y siguió hablando mientras yo solo la escuchaba. Hizo un monólogo de su vida, se iba por las ramas, volvía, y yo la seguía escuchando. Cuando se hizo la hora de despedirnos, me abrazó y me dijo: “Qué lindo saber de vos”. ¡Creo que no supo ni que tuve hijos! Lo tomé con mucho cariño y humor.

En cuanto a la administración, son pésimas administradoras del dinero, no saben cuánto ganan, cuánto gastan y mucho menos recuerdan en qué gastaron, porque el dinero es energía y está hecho para ser gastado. Como tengo una gran parte vata, voy a contar mi propia anécdota: en mi último matrimonio (que duró sólo un año), él era un empresario exitoso, con una obsesiva y meticulosa administración. Yo admiraba esa característica, pero claramente, él no la mía, y me decía que yo era como un saco roto (un divino). Realmente no tenía idea, ni me interesaba tenerla de cuánto ganaba o en qué gastaba. Con trabajo interno, hoy puedo decir que mejoré. Por suerte también mejoré a la hora de elegir acompañante, ¡no olvidemos que nos alimentamos de todo!, eso también se logra con mucho trabajo interno. La inteligencia emocional está dentro nuestro y hay que aprender a escucharla a diario.

Otra anécdota muy vata que tuve fue salir de vacaciones con mis cuatro hijos, a media noche. Aproveché que estaban dormidos (eran chiquitos) y los metí en el auto para iniciar el viaje. “¿Valijas y todo en orden?”, me preguntó el papá de mis hijos. “¡Claro! ¡Está todo!”, pensé. De lo que no me di cuenta fue que, al llevarme a los chicos dormidos, olvidé calzarlos y los llevé sin ningún par de zapatos. Tema que recordé poco antes de llegar, ¡después de 8 horas de viaje! Corrimos a un negocio a comprarles algo para que puedan tocar el suelo. Muy divertida historia que hasta hoy recuerdo y me hace reír.


TEST VATA Indica del 1 al 10 en cada cada afirmación y luego suma tu el puntaje.
∙ Soy rápida para aprender y rápida para olvidar.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Hago amigos con facilidad.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tengo emociones cambiantes.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy despistada.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy insegura.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy miedosa.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy creativa.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Camino a paso acelerado.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy ansiosa.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Suelo perder peso sin proponérmelo.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy emotiva y empática.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ El desorden y la desestructura priman en mi vida cotidiana.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ En el amor soy inconstante y cambiante.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Duermo mal.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy constipada o irregular.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Me cuesta terminar lo que comienzo, la motivación es lo que me mueve.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Amo el calor y el sol me hace bien.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Mi piel es seca.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy mala administradora del dinero.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Suelo perder las cosas, tengo mala memoria.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10

ALIMENTOS QUE SANAN EL ALMA DE UNA MUJER VATA

La paz y la calma, el silencio y la introspección, serían los primeros alimentos a tener en cuenta si eres vata y estás leyendo estas palabras. Administrar tu energía, no agotarte, elegir tus amistades, enraizar y profundizar en tus afectos, para que tus lazos no seas efímeros. Vata necesita que la entiendan, que la apoyen, porque a veces ni ella misma se entiende; que la comprendan en su vuelo y en su inmensa necesidad de libertad, así como también en sus días de necesidad de compañía.

El orden y la regularidad son primordiales a la hora de equilibrar a vata, y eso se debe reflejar en cada sitio donde se mueva, porque le traerá una enorme sensación de paz. La mente frena al ver que el orden la acompaña. Siempre digo que el desorden va de adentro hacia afuera, y que la manera de remediarlo es de afuera hacia adentro. El interior de vata se calma al ver todo ordenado, al regularizar sus horarios. Música suave, momentos de introspección y meditación. No sobreexigirse con la actividad física. Procurar momentos cálidos, suaves, no pasar frío, estar en contacto con la naturaleza y el sol. El contacto con la tierra, descalzarse y tocar el suelo: la tierra le proporciona a vata la estabilidad que no encuentra de otro modo. El contacto con el agua, mirarla, escucharla (es muy auditiva) es un bálsamo para ella.

La frase sanadora para vata es: “Espiritualmente nada me puede suceder, estoy a salvo”

MUJER PITTA

¡Mujer fuerte si las hay! Guerrera, inteligente, mujer de acción. Son naturalmente muy buenas líderes, mandonas por demás a veces al punto de la intolerancia a la falla ajena. Suele ser llamativa y le gusta serlo, usa colores fuertes, vestimenta sexi, es muy sensual y no le gusta pasar desapercibida. Autoexigente y exigente con el otro. Posee un gran poder de discernimiento. Como el fuego es su principal elemento, es apasionada y constante en todo lo que emprende, aun sabiendo que no le gusta lo que está haciendo o estudiando, sigue hasta el final, porque terminar lo que comenzó es parte de su meta. Cuento la historia de una paciente que vino a verme, y me contaba cómo había tenido que aguantarse, el día anterior, una película que no le gustó para nada “¡y la tuve que ver toda!”, me dijo. Yo, intrigada, le pregunté: “¿Estabas en el cine?”. Y ella dijo: “No, estaba en casa, pero si empiezo algo, lo termino”.

Estas mujeres son buenísimas administradoras, gastan únicamente en lujos y nunca se quedan sin dinero. No son presas de impulsos por comprarse algo y pueden ser ahorrativas con tal de luego hacer el viaje más lujoso de su vida. Ordenadas, prolijas y a veces obsesivas del orden y la limpieza. Suelen tener una voz de mando y generalmente saben lo que quieren comunicar y hasta la respuesta que quieren obtener de lo comunicado. Claras y precisas para hablar. Resulta difícil pensar en alguna mujer de nuestra historia que haya ocupado un puesto de gran poder y que no sea pitta. A ellas les gusta el poder y el liderazgo. Tienen un gran poder de discernimiento y su inteligencia las hace, a veces, cargarse demasiado de trabajo, porque “le cuesta mucho delegar”. Siente que nadie podrá hacerlo como ella lo hace, eso la lleva a sobrecagarse de trabajo y no parar un minuto. Es una obsesiva del trabajo. Suele dormir poco y bien, pero solo el trabajo puede quitarle el sueño.

Hablemos de la ira de Pitta. ¡Podría llevarme un capítulo entero contándoles miles de mis anécdotas como buena pitta que soy! ¡Es mi dosha principal! Creo que cuando una pitta logra enojarse sin que todos los vecinos se enteren, es porque ya realizó un gran trabajo interno. Pero les voy a decir algo: hay algo peor que una Pitta enojada a los gritos, y lo he visto en las consultas. Peor es una Pitta que se traga sus broncas, porque esa ira funciona como una locomotora dentro de su cuerpo que se dirigirá directo a enfermarla. Una paciente vino a verme por una gastritis crónica (este malestar con reflujos, acidez, son propios de desequilibrios Pitta). Cuando comenzó a hablarme, le consulté sobre su vida, si en este último tiempo le había sucedido algo que la hiciera sentir mal. Allí mismo se largó a llorar y me contó que había fallecido su madre, poco antes de comenzar los síntomas. Mi pregunta siguió a su respuesta: “¿qué sentiste con esta pérdida?”, y me contestó en forma contundente, “¡mucha bronca!”. Claramente no era la respuesta que esperaba escuchar, pero como siempre insisto, nada mejor que preguntar y no dar por hecho las emociones del otro. “¿Por qué bronca?”, le insistí. “Porque mi mamá prometió hacer un tratamiento médico que nunca hizo, entonces se dejó morir. Y ahora la perdí. Tengo mucha bronca con ella”. Claramente el exceso de ese fuego, ira, no digerido, le provocó el síntoma que manifestaba.

pitta es protectora de sus afectos. Pero no como Kapha, que te mima y te brinda la calidez de su hogar. Sino que es protectora de las que sacan la espada y van a la guerra por defender a sus seres queridos. Es la madre peleando con la maestra o directora para defender a su hijo y luego, cuando llega a la casa, el reto va hacia el hijo.

Pero tengo una historia más llamativa. Una alumna que un día me vino a ver, me contó que estaba muy tranquila en su negocio trabajando un día habitual y de pronto percibió que, en el negocio de enfrente (la panadería de su tía), había entrado un delincuente a robar. Ella lo vio, saltó el mostrador de su negocio, cruzó acelerada, agarró al delincuente de sorpresa, lo tiró al piso, y le dio semejante golpiza que el delincuente pidió irse y prometió no volver más. Cuando todo terminó, ella se dio cuenta de lo que acababa de hacer. Puso en riesgo su vida, sin importarle nada, solo para ayudar a su tía. No midió las consecuencias.

Estas mujeres son buenas administradoras, tanto del dinero como de su propia energía. Si saltean una comida, pueden ponerse de muy mal humor. En realidad, muchas situaciones las ponen de mal humor y enojadas. El calor también es una de ellas. El sol no las favorece, la piel de Pitta es muy delicada. De físico mediano, el prototipo perfecto pitta es una mujer blanca, pecosa, colorada o rubia, de contextura mediana. Tengan siempre en cuenta que no existen prototipos perfectos y por lo tanto pueden ser morochas y ser Pitta, ¿se entiende? No importa lo que uno no tenga del dosha, sino que lo importante son las características en las que sí se encuentra.

Una vez hice un viaje de placer a nuestro sur argentino. Al llegar, realmente hacía mucho frío, varios grados bajo cero. Pero pasó que, dentro del hotel donde había reservado habitación, ¡el calor era de 45 grados al sol! Sofocada, no aguantaba tanto calor. Como la calefacción era central, no había forma de manejar el tema, aunque me quejara una y otra vez. Realmente me puse de terrible humor, ¡enojadísima con todos! (la diferencia entre, “me molesta el calor”, a “no soporto el calor y me enoja”). ¿Cuál fue mi solución? En la habitación había un lindo sofá al lado de una ventana, abrí la ventana en ángulo, con temperatura por debajo de los cero grados y dormí maravillosamente ¡bien tapada!


TEST PITTA Indica del 1 al 10 en cada cada afirmación y luego suma tu el puntaje.
∙ Me irrito con facilidad.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy mandona.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy l líder en mis grupos.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy rencorosa.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy exigente conmigo y con los demás.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Me molesta el calor y sol fuerte me hace mal.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Mi piel es sensible.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Sufro de problemas digestivos con frecuencia.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy muy apasionada.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ El orden y la limpieza son primordiales para mí.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Mi contextura es mediana, soy proporcionada.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tengo voz fuerte, de mando.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy muy detallista y obsesiva en mi trabajo.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy impaciente e intolerante.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Me cuesta delegar.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ No suelo darme momentos de ocio.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy guerrera por los míos, una mujer luchadora.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Suelo terminar todo lo que emprendo.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy terminante si siento que algo o alguien me hace daño.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Me gusta llamar la atención y no pasar desapercibida.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10

ALIMENTOS QUE SANAN EL ALMA DE UNA MUJER PITTA

Mi querida Pitta, siento que te hablo a ti y me hablo a mí también. Mi primer consejo es que bajes unos cambios, no podés con todo y eso está bien. Aceptá al otro y aceptate a ti así tal cual eres. Deja de buscar la perfección porque ese es un viaje directo a la más profunda frustración. Puedes tener momentos de ocio, de no hacer nada un rato, desconectar, realizar algo que te guste mucho y que no tenga que ver con trabajo nada más, aunque lo ames. Lo entiendo, porque también amo mi trabajo pero a veces noto que el día se pasó y no vi si estuvo nublado o salió el sol. Rodéate de naturaleza, frescura, paz, paciencia, humildad y tolerancia. En cuanto a la ira… es un gran tema trabajar “eternamente” en pitta, y el que diga que no, ¡no es pitta! Lo cierto es que podemos manejar el enojo, pero no podemos evitar sentirlo muchas veces. Mi consejo para esta emoción, que más de una vez “aprendí” a manejar, es hablar sobre lo que te molesta en el momento que te molesta, sin herir al otro, ni guardarte ese enojo, porque si no te hieres a ti misma. Meditación, frescura y contacto con el agua, o mirar lugares con ríos, lagos, es ideal para pitta, siempre y cuando la temperatura acompañe, es decir, que haya un clima fresco. Actividad física en la primera hora de la mañana o la última de la tarde. Cultivar el amor, la comprensión y la humildad.

Una vez tuve una pareja que vino a casa a cenar. Él venía dando indicios de tener malos modos al momento de enojarse, pero como su mamá en ese entonces estaba internada peleando por su vida, yo entendía sus nervios y trataba de no seguirle las peleas. Un día, como dije, vino a cenar y cuando estaba por servirle la comida, me gritó de muy mala manera. ¡Claro que me enojé! ¡Para colmo estaba uno de mis hijos presente! ¡Le quería tirar el plato de fideos por la cabeza! Sí, todo eso es cierto, pero no lo hice. Dejé que comiera, le dije que tenía que descansar porque al otro día me tocaba trabajar temprano, pero que, por favor, al llegar a su casa me llamara, así me avisaba que había llegado bien. Cuando me llamó, muy dulcemente le dije: “Esto se terminó”. De verdad se lo dije desde el amor, tan dulcemente que le costó un tiempo aceptarlo. Pero no lo lastimé y tampoco tenía porqué tolerar malos modos, incluso, si era por el tema de su madre enferma, también me estaba mostrando cómo era él a la hora de estar mal por alguna situación. Y ese fue mi límite. Pero con mucho trabajo interno que hoy puedo decir que tengo, no dejé de enojarme, solo pude manejar mi enojo para no herir ni herirme por las palabras dichas o guardadas.

La frase sanadora de pitta es: “Acepto y no espero”. Acepto al otro como es y lo que puede darme, y me acepto a mí misma como soy, sin esperar ser perfecta porque eso me lleva en un vuelo directo a la frustración.

MUJER KAPHA

¡He aquí a nuestra querida madre tierra! Kaphita, como me gusta decirle con cariño, es la más maternal, es la que está siempre para el otro, la que te escucha y cobija. La que te da estabilidad, amor, y una rica comida llena de cariño. ¡Esa es la mujer kapha!, la que convierte una casa fría en un hogar cálido. Suave y dulce, llena de emociones a flor de piel, sensible, callada, lenta, tranquila, pacífica. No confronta, nunca quiere conflictos, menos con sus afectos. Nuestra eterna “Penélope”, idealizando a sus amores, llorando duelos eternos, apegada a su familia, a su gente, a su casa, a sus rutinas. Hay algo que suelo contar en mis clases y que de verdad sucedió: un día una alumna me contó su historia, la cual me atrevo a contar como el más hermoso ejemplo del instinto maternal kapha. Ella estaba en su negocio cuando una niña de 3 años de edad entró a pedirle dinero. Cansada de ver a esa niña en la calle, le dijo: “Tráeme a tus papás”. La nena solo tenía a su padre, a quien señaló. Mi alumna se acercó al hombre y le dijo: “Si la sigues teniendo en la calle, me la llevo a mi casa”, a lo que el hombre respondió: “Llévala”. Esa nena hoy tiene 18 años, una vida entera con esta mujer que le dio hogar, cobijo, estudios, cumpleaños de 15, amigos, etc. No cualquiera lo hace, ¿no? Sin ponernos a opinar qué está bien o mal, siempre insisto en que escuchar al otro desde la empatía y sin juzgar se vuelve mágico y maravilloso.

La mujer kapha es lenta y profunda en sus lazos. Pero una cosa es ser estable y otra estancarse, ¿verdad? Una es crear un hogar y otra diferente es ser presa de la rutina. El sedentarismo, la obesidad, la melancolía, el encierro, son monedas corrientes en una kapha desequilibrada. Comer por temas emocionales, con una preferencia a los sabores dulces que casualmente no la favorecen. Y cuando hablo de estancamiento, me refiero a sumisión, porque son capaces de aguantar lo inaguantable, con tal de conservar el statu quo. Apegadas a sus afectos y a todo lo material que de alguna manera le recuerde a algún ser querido.

En casa, en mi habitación, guardo un cajón lleno de recuerdos: la cartita de algún novio, los dientitos de mis hijos, los dibujitos que me hacían de chicos, ¡de todo!, lo llamo “mi cajoncito kapha”. Pero quien realmente es kapha, se llena un cuarto entero de cosas que no sirven para nada, pero que no quiere tirar porque le recuerdan a algo o a alguien o bien, por el apego mismo a lo material.

La mujer kapha es ahorrativa, algunos podrán decir “avara”. Yo les digo que conocí varias, y no diría que lo son, sino pensaría que ahorran para saber que, si llega a suceder algo, ellas pueden responder. Y lo he visto varias veces. Les cuento un caso: en una consulta, una mujer me contó que ahorró toda su vida, pero cuando su hermana estuvo en una situación económica difícil, ella no dudó en darle todo lo que tenía. Es decir que, desde mi punto de vista, kapha no ahorra desde la avaricia. Por supuesto que es mi opinión por la cantidad de kaphas que tuve en mi consultorio, y cada historia me aportó muchísimo. ¿Avara con ella misma?, eso podría ser. No gasta un peso en comprarse algo nuevo, pero sí le compra a su hijo lo que necesite. Ese es mi punto de vista de una mujer kapha.

Con respecto a los duelos de kapha, tengo una historia para contarles. Resulta que un día vino a la consulta una señora de unos 70 años aproximadamente. Desconsolada lloraba por haber perdido a su padre de 102 años. “¿102 años?”, pregunté yo, asombrada. “Sí, mi papi, yo sin mi papi no puedo vivir”, decía llorosa. Parecía una niña al hablar. Su dependencia del papá y su apego no la dejaban elaborar el duelo. Le pregunté qué le pasó a su padre, y me contestó: “Estaba colgado en el árbol sacando frutos, yo siempre le decía que no se trepe, ¡pero él lo hacía igual!”.

Estuvo lúcido hasta el último día de su vida. Tampoco falleció por la caída, sino la que la caída lo dejó con muchas secuelas que luego terminaron en su fallecimiento un año después. Claro, uno piensa, o yo pienso, perdón, “¡Dame a mi papá con 102 años lúcido y ágil! ¿Dónde hay que firmar ese contrato con la vida?”. En fin, uno puede ver el vaso medio lleno, que es esa mi forma de ver la vida, o vacío por completo, que es la forma en que esta mujer entendía su sufrir, y se quedaba en un duelo eterno e irreparable. Incluso, hablaba de sentirse sin “su protector”, porque eso representaba su papá para ella (con el cual vivía). ¿Se entiende el concepto de apego, de duelos eternos y de dependencia emocional? Bueno, ahora vamos a hablar de los alimentos para kapha.


TEST KAPHA Indica del 1 al 10 en cada cada afirmación y luego suma tu el puntaje.
∙ Soy muy emocional.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tengo lentitud digestiva.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy suave para hablar.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tengo pocos amigos, pero del alma.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tengo memoria de elefante, recuerdo hasta los más mínimos detalles de mi infancia.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Vivo apegada a mis afectos.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy rutinaria.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ No confronto.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Suelo guardar mis heridas o rencores con tal de no entrar en conflicto.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ La estabilidad es fundamental en mi vida.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Engordo con facilidad.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Suelo comer por temas emocionales.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy muy maternal.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Tiendo a la melancolía.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy lenta para el aprendizaje.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy lenta pero profunda para el amor.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Guardo muchas cosas que quizás no sirven, pero para mí tienen valor afectivo.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Mi contextura es grande.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Soy ahorrativa, pero sedo al gasto emocional.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10
∙ Me cuesta estar en soledad.1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10

ALIMENTOS QUE SANAN EL ALMA DE UNA MUJER KAPHA

Claro que lo primero que pensamos es que kapha necesita amor. Y sin duda es así, pero también necesita desapegar. Necesita hacer cosas sola, estímulos nuevos, salir de su casa, viajar sola, ir al cine sola, tomar algo sola. Recuerdo cuando le sugerí esto a una consultante, me miró y me dijo: “¿Sola en un bar? ¡Van a creer que estoy buscando un hombre!”.

Tengo otra historia para contarles y es de una alumna que se atrevió a dejar a sus hijos con su marido y tomarse tres días con una amiga para ir a la costa. Cuando subió al tren, tuvo que bajarse inmediatamente porque no soportaba la idea de estar sin su familia tres días. Bien, ¡a eso me refiero con desapegar! ¡Date lugares sin culpa! Espacios tuyos, hazte respetar, no dejes que nadie te maltrate, nadie lo merece y ¡tú vales mucho! “Vos sos vos y tenés vida”, canta un tema del grupo Sui Géneris de mi época; qué buena frase esa para kapha, ¿no? Eres tú, no eres un plural, eres un singular, eres tú: tienes deseos y necesidades, más allá de tu hogar, tus hijos, tu marido, etc. Rutinas positivas, cuidarte, no aislarte y actividad física como rutina positiva es ideal para kapha, porque la saca del letargo y la hace sentir más liviana. No se trata de buscar el sostén emocional en la comida, si te falta afecto, puedes pedirlo y no llenarte de comida para tapar esa necesidad tan pura.

La frase sanadora para kapha es: “Valorar lo que permanece. Dejar de sufrir por lo que perdiste y valorar lo que sí tenés”.

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Возрастное ограничение:
0+
Дата выхода на Литрес:
18 июня 2025
Объем:
117 стр. 12 иллюстраций
ISBN:
9789505568338
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Правообладатель:
Bookwire
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