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Misterios develados


Misterios develados (2021) Saint Germain

D. R. © Editorial Lectorum, S. A. de C. V., 2021

Batalla de Casa Blanca, Manzana 147-A, Lote 1621

Col. Leyes de Reforma, 3a. Sección

C. P. 09310, México D. F.

Tel. 5581 3202

www.lectorum.com.mx

ventas@lectorum.com.mx

Primera edición: agosto 2021

ISBN: En trámite

D. R. © Portada: Angélica Carmona Bistráin

D. R. © Imagen de portada: Shutterstock®

Características tipográficas aseguradas conforme a la ley.

Prohibida la reproducción parcial o total sin autorización escrita del editor.

Índice

1  Introducción del autor

2  Capítulo I

3  Capítulo II

4  Capítulo III

5  Capítulo IV

6  Capítulo V

7  Capítulo VI

8  Capítulo VII

9  Capítulo VIII

10  Capítulo IX

Introducción del autor

Las experiencias que yo he vivido, y que son relatadas en esta serie de libros, se deben a la asistencia del Maestro Saint Germain. Es también por su mandato, y su benevolencia, que son mostrados al público. Nadie puede imaginar mi amor y gratitud a Él y a los otros Maestros que me asistieron.

Con excepción de Saint Germain, y por su petición, se han ocultado los nombres de los otros Maestros Ascendidos y de las exactas localidades; ya que, únicamente por un servicio de Amor y por orden directa de los Maestros, uno puede obtener la amable invitaciones de estar con ellos en forma visible, tangible y de sus cuerpos vivientes. Cualquier otro intento de acercarse será inútil, pues la Presencia y el Poder que los han custodiado a través de las centurias los custodia aún.

Sólo la pureza interior del individuo es el boleto que da la entrada a esta asociación con los Maestros Ascendidos. Cuando una persona, por esfuerzo consciente, llega a corregir aquellas debilidades que le aquejan, no hay nada en el Universo que pueda impedírselo.

En los Estados Unidos hay uno de los grupo más antiguos de la Gran Hermandad Blanca, que ha trabajado por el bienestar del hombre desde su primera aparición en la Tierra. Algunas de las actividades de este retiro son descritas y reveladas para que lector, cuando esté preparado, pueda hacer contacto consciente, por su propia Luz y por aquella Luz mayor que irradia de este Poderoso Centro, con el fin de que él, algún día, pueda beber de la Fuente de la antigua sabiduría; y así llevar la copa de amor, paz y fuerza de a sus hermanos.

El propósito de que estas palabras lleguen a las manos de aquél que lo desee, es para comunicar el valor y la fuerza que ha de sostenerlo y apoyarlo a través de este periodo de transición en el que estamos; y también revelar algo de la sólida base sobre la cual se construye el futuro de la Era Entrante.

Éste escrito se ha hecho a la sombra del majestuoso monte Shasta, cuyo ápice está por siempre envuelto en el radiante y puro símbolo blanco de la Luz de la Eternidad. En estas páginas describo la forma en cómo llegué a establecer contacto con el amado maestro Saint Germain y los otros grandes Maestros Ascendidos, que trabajan sin fin para ayudar a la humanidad de la Tierra en su lucha por la Paz, Amor y Eterna Perfección.

Yo, que durante estas experiencias mantenía un deseo ferviente de ver, oir y conocer la infalible Verdad de la Vida, fui llevado, paso a paso, a realizar y aceptar la Magna Presencia que todos llevamos dentro de nuestro propio ser; es La Luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo, o sea El Cristo. La manera de hacer contacto con esta Luz, con su Omnisciente Omnipresencia y su actividad inequívoca, me fue regalada por los Maestros, y yo la haré llegar a los demás seres de la Tierra.

Uno por uno, mis grandes deseos se han cumplido; mi búsqueda de la Verdad y Felicidad fue larga y firme, pero las he encontrado y ningún hombre me las puede quitar: son eternas y vienen de mi propio Ser Divino, Dios. Al transcribir esta experiencia, lo hago con una profunda oración para que lector sea bendecido por y con la Luz y que sea próspero en su sendero de la Verdad, que es el único camino en el que se puede encontrar la felicidad permanente. Allí, y solamente allí, podrá encontrar paz que tanto anhelamos, y el Servicio de Amor. Si mi presente esfuerzo, de hacer llegar las palabras ascendidas al mundo, puede lograr que lleven un poco de Amor, de la Luz y de la Dicha que yo he recibido, me sentiré plena y ampliamente premiado.

Aquel dicho, de que la verdad es más extraño que la ficción, es aplicable en este libro. Es derecho del lector aceptarlo o no, pero los Maestros Ascendidos me han dicho: “Tanto más pueda la humanidad aceptar que realmente existimos, tanto más se abrirá la puerta de nuestra presencia para poder derramarles más y más de nuestra asistencia. Pero el que se nos se acepte o se nos rechace personalmente, no nos elimina de la existencia del Universo”.

Aquellos que aceptan la Verdad, aquí descrita y transcrita, encontrarán una nueva y poderosa fuerza iluminando sus vidas. Cada palabra lleva a esta Magna Presencia, Su Radiación y Su Poder Sostenedor. Todo el que estudie estas páginas con honesta y profunda persistencia, conocerá y sentirá la realidad de esa Presencia y Poder. Para aquéllos que lean esta obra, les aseguro que estas experiencias son reales, como es la existencia del hombre. Todo ocurrió en los meses de agosto, septiembre y octubre del año 1930, en el monte Shasta, California, Estados Unidos.

Capítulo I

Encuentro con el maestro

Monte Shasta destacaba majestuoso contra el cielo del Oeste, rodeado por una plantación de pinos y abetos que lo hacían parecer una joya de una blancura de brillo diamantino, prendida en un afiligranado engarce verdoso. Sus picos cubiertos de nieve relucían y cambiaban de color momento a momento, según se alargaban las sombras en el descenso del sol hacia el horizonte.

Decía un rumor que había un grupo de hombres, hombres divinos, llamado la Hermandad del Monte Shasta, que eran una rama de La Gran Logia Blanca, y que este Foco había existido sin interrupción desde muy remotos tiempos hasta el día presente.

Yo había sido enviado por asuntos gubernamentales a una pequeña ciudad situada al pie de la montaña, y mientras ocurría esto, ocupaba mi tiempo libre intentando desenmarañar este rumor, concerniente a La Hermandad.

Yo sabía, a través de mis viajes en el Lejano Oriente, que muchos rumores, mitos y leyendas, tienen por origen una profunda verdad subyacente, que usualmente permanece desapercibida para todos, excepto para aquellos que son verdaderos estudiantes de la vida.

Me enamoré del Monte Shasta, e involuntariamente, casi cada mañana, saludaba al Espíritu de la Montaña y a los Miembros de la Orden. Yo sentí algo muy inusual en la entera localidad, y a la luz de las experiencias que siguieron, no me sorprendo de que algunas de ellas proyectaran su sombra por adelantado.

Llegó a ser mi hábito recorrer largos senderos, siempre que deseaba estar a solas, o tomar decisiones de seria importancia. Aquí, en este Gigante de la Naturaleza, encontraba distracción, inspiración y paz, que calmaban mi alma y fortalecían mi mente y cuerpo.

Había planeado una de esas caminatas, por placer, según pensé, para pasar algún tiempo adentrado en el corazón de la montaña, cuando entró en mi vida la siguiente experiencia, para cambiarla tan completamente, que casi creí estar en otro planeta, si no fuera porque tuve que volver a la rutina usual, en la que estuve comprometido durante meses.

La mañana en cuestión, salí al amanecer, decidiendo caminar al azar, y de un modo muy vago pedí a Dios que dirigiera mi camino. Hacia el mediodía había trepado bastante arriba por la ladera de la montaña, donde la vista hacia el Sur era bella como un sueño.

Según avanzaba el día, hacía cada vez más calor, y paraba frecuentemente para descansar, y para gozar de la amplia y notable extensión de la campiña alrededor del río, valle y ciudad de McCloud. Llegó la hora de comer, y busqué el agua fresca y clara de un manantial de montaña. Vaso en mano, me incliné para llenarlo, cuando una corriente eléctrica pasó a través de mi cuerpo de cabeza a pies.

Miré alrededor, y directamente detrás de mí, se hallaba un hombre joven que, a primera vista, parecía ser alguien que estaba dando un paseo como el mío. Miré de manera más atenta, y comprendí inmediatamente que no era una persona ordinaria. Mientras pasó este pensamiento por mi mente, él sonrió y se dirigió a mí diciendo: “Hermano mío, si me pasas ese vaso, yo te daré una bebida mucho más refrescante que el agua de manantial”. Obedecí, y el vaso se llenó instantáneamente con una crema líquida. Devolviéndomelo me dijo: “Bébelo”.

Lo hice así, y mi cara no pudo esconder mi asombro. Mientras el sabor era delicioso, el efecto vivificante y eléctrico en mi mente y cuerpo, me hizo jadear con sorpresa. Yo no lo vi poner nada dentro del vaso, y me pregunté qué había sucedido.

—Eso que has bebido —explicó él—, procede directamente del Abastecimiento Universal, puro y vivificante como la Vida misma.

De hecho es Vida, Vida Omnipresente, porque ella existe en todo lugar alrededor nuestro. Ella está sujeta a nuestro consciente control y dirección, voluntariamente obediente, cuando nosotros amamos lo suficiente, porque todo el Universo obedece el mandato del Amor. Cualquier cosa que Yo desee, se manifiesta ella misma, cuando lo ordeno con Amor. Yo sostuve el vaso, y aquello que deseé para ti apareció. ¡Observa! Yo tan sólo extiendo mi mano y, si deseo oro, obtengo oro.

Instantáneamente apareció en la palma de su mano un disco con la medida de una pieza de diez dólares. Nuevamente continuó:

—Veo dentro de ti una cierta comprensión interna de la Gran Ley, pero no eres lo suficientemente consciente de ello, como para producir lo que desea, directamente del Abastecimiento Universal. Tu has deseado ver algo de este tipo tan intensa, tan honesta, y tan determinadamente, que no fue posible por más tiempo impedírselo. No obstante, la precipitación es una de las actividades menos importantes de la Gran Verdad del Ser. Si tu deseo no hubiera estado libre de egoísmo, y de la fascinación por los fenómenos, tales experiencias no habrían podido serte dadas.

“Cuando saliste de casa esta mañana, pensaste que salías a dar una caminata; es decir, en lo que se refiere a la actividad externa de tu mente. En el más profundo y amplio sentido, estabas siguiendo realmente el impulso de tu Ser Divino Interno, que conduce hacia la persona, lugar, y condición, donde su más intenso deseo pueda ser realizado. La Verdad de la Vida es, ‘no puedes desear aquello que no tiene posibilidad de manifestarse en ningún lugar del Universo’. Cuanto más intenso es el sentimiento dentro del deseo, más rápidamente será obtenido.

“No obstante, si alguien es lo suficientemente tonto para desear algo que perjudique a otro de los hijos de Dios, o a cualquier otra parte de Su Creación, entonces esa persona pagará la pena con discordia y fracaso, en alguna cosa de su propia experiencia de Vida.

“Es muy importante comprender plenamente que el propósito de Dios para cada uno de Sus hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y dotó a Sus hijos con el mismo poder. Ellos pueden crear y mantener la Perfección también, y expresar Dominio Divino sobre la Tierra y cuanto ésta contiene.

“La humanidad fue creada originalmente a imagen y semejanza de Dios. La única razón por la que no todos manifiestan Dominio, es porque no usan su Autoridad Divina —esa con la cual está dotado cada individuo, y con la que se pretende que gobierne su mundo.

“Así, ellos, no están obedeciendo la Ley del Amor, que sería derramar paz y bendiciones a toda la creación. Esto se produce a través de su fracaso en aceptar y reconocerse a sí mismos como Templos del Altísimo Dios Viviente, y por no mantener este conocimiento con reconocimiento eterno.

“La humanidad, en su momento presente, se encuentra en la misma condición en que estaría una persona necesitada, a quien se ofrece un puñado de dinero. Si la persona necesitada no se adelanta y toma el dinero que se le ofrece, ¿cómo, en el nombre de Dios, podría beneficiarse de lo que se le está ofreciendo?.

“La masa de la humanidad está exactamente en este estado de conciencia hoy en día, y continuará en él, hasta que acepten que el Dios que tienen dentro de sus corazones, es el Propietario, el Dador, y el Hacedor de todo el Bien que llega a sus vidas y mundo.

“El ser personal de cada individuo debe reconocer completa e incondicionalmente que lo humano, o la externa actividad de la conciencia, no tiene nada propio suyo. Incluso la energía, mediante la cual reconoce al Gran Dios Interno, es radiada dentro del ser personal por el Gran Ser Divino.

“Amor y alabanza al Gran Ser Interno, y la atención mantenida enfocada sobre la Verdad, salud, libertad, paz, abastecimiento, o cualquier otra cosa que puedan desear para un uso correcto, serán traídas a su uso y mundo, si las mantienen persistentemente en su pensamiento y sentimiento conscientes, tan seguro como hay una Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo.

“La Ley Eterna de la Vida es: ‘Lo que pienses y sientas lo trae a la forma; donde está su pensamiento allí estás tú, porque es tu conciencia; y se convertirá en aquello en lo que pienses’.

“Cuando alguien permite que su mente se enfoque en pensamientos de odio, condenación, lujuria, envidia, celos, crítica, miedo, duda, o sospecha, y deja que estos sentimientos se generen dentro de él, es seguro que obtendrá discordia, fracaso, y desastre en su mente, cuerpo y mundo.Mientras persista en dejar que su atención esté enfocada con tales pensamientos, —tanto que sean sobre naciones, personas, lugares, condiciones, o cosas—, él estará absorbiendo estas actividades dentro de la sustancia de su mente, su cuerpo, y sus asuntos. De hecho estará ‘forzándolas’ a entrar en su experiencia.

“Todas estas actividades discordantes llegan al individuo y a su mundo a través de su pensamiento y sentimiento. El sentimiento relampaguea a menudo, antes de que uno sea consciente del pensamiento que lo genera en la conciencia externa, conciencia que puede usar para controlarlo, y esta clase de experiencia debería enseñar al individuo lo tremenda que es la energía contenida en sus muchas creaciones, que ha acumulado a través del hábito.

“La ‘actividad de sentimiento’ en la Vida, es el punto menos protegido de la conciencia humana. Es la energía acumulada, con la cual son propulsados los pensamientos en la sustancia atómica (física), y de este modo los pensamientos se transforman en cosas.

“Yo digo que la necesidad de guardar el sentimiento, debe enfatizarse con sumo vigor, porque el control de las emociones juega la parte más importante de toda cosa en la Vida, para mantener el equilibrio en la mente, la salud en el cuerpo, y el éxito y logros, en los asuntos y mundo del ser personal de cada individuo.

“Los pensamientos nunca llegan a ser cosas, hasta que son revestidos con el sentimiento.

“El Espíritu Santo es la ‘parte emocional’ de la Vida. Dios. La Actividad del Amor Divino, o la Expresión Maternal de la Deidad. “Por esto, se hace referencia a que el pecado contra el Espíritu Santo trae tan gran dolor, porque cualquier discordia en el sentimiento rompe la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio,

Armonía, y Perfección.

“El mayor crimen en el Universo contra la Ley del Amor, es la emisión casi incesante que hace la humanidad, de toda clase de sentimientos irritables y destructivos.

“Algún día la raza humana llegará a comprender y reconocer que las fuerzas siniestras y destructivas que se manifiestan en la Tierra y en su atmósfera —generadas, ténganlo en cuenta, por los pensamientos y sentimientos humanos—, han inundado los asuntos de los individuos o las naciones, solamente por la falta de control de las emociones, en la experiencia personal de cada uno.

“Incluso los pensamientos destructivos no pueden expresarse ellos mismos como acción, eventos, o llegar a ser cosas físicas, excepto que atraviesen el mundo del sentimiento; porque en esta fase de manifestación es donde ocurre la actividad de agrupación o unión del átomo físico, a partir de los pensamientoforma.

“Del mismo modo en que una súbita explosión sacude el sistema nervioso de quien la oiga —generando una sensación de temblor en la estructura del cuerpo—, así lo hacen los estallidos de sentimientos irritados, perturbando y desordenando la sustancia más sutil de la estructura de la mente, cuerpo, y mundo de la persona que los emite, consciente o inconscientemente, intencionadamente o no.

“El sentimiento discordante es el productor de condiciones que nosotros llamamos desintegración, envejecimiento, falta de memoria, y todo otro fracaso, en el mundo de la experiencia humana.

“El efecto sobre el cuerpo es el mismo que el que se produciría en la estructura de un edificio, si la masa que une sus ladrillos estuviera recibiendo repetidos golpes, y estos golpes se incrementaran.

“Estos golpes continuos separarían las partículas que contiene el mortero, colapsando el edificio en una masa caótica; y desaparecería su forma. Eso es lo que la humanidad está haciendo constantemente con la estructura atómica del cuerpo humano.

“Expresar pensamientos y sentimientos discordantes en el ser personal de uno mismo, es el camino de menor resistencia, y es la actividad habitual del individuo no desarrollado, indisciplinado, y testarudo, que rehúsa comprender la ‘Ley de su propio Ser’, y rehúsa traer el ser personal, que es tan sólo un instrumento de expresión, a obedecer ‘esta Ley’.

“Aquel que no pueda, o no quiera, controlar sus pensamientos y sentimientos, va por mal camino; porque toda puerta de su conciencia esta ampliamente abierta a las actividades desintegradoras vertidas por las mentes y emociones de otras personalidades.

“No hace falta fortaleza, sabiduría ni entrenamiento para dar paso a impulsos descorteses y destructivos, y los seres humanos adultos que hacen esto son tan sólo infantes en su desarrollo del autocontrol.

“Es una desdicha, en la vida de la humanidad, que no se enseñe a tener mayor control de las emociones desde la cuna a la tumba. Prestar atención a este punto particular, en el mundo Occidental, es la mayor necesidad hoy en día.

“Es fácil ceder a los pensamientos, sentimientos, y actividades discordantes, porque la masa de la humanidad se encuentra sumergida, como si dijéramos, en un entorno y asociación enteramente creados por ella misma.

“El individuo, a través de su control de la conciencia externa, debe hacer el esfuerzo de superar esta condición por su propio libre albedrío, con objeto de superar permanentemente estas limitaciones, y nadie puede quitar de su mundo la miseria, discordia, y destrucción, hasta que él sujete su propio pensamiento y sentimiento.

“Con ese control, él se niega a permitir que la Vida, que fluye a través de su mente y cuerpo, se llegue a cualificar con la discordia procedente de cada pequeña ocurrencia perturbadora en el mundo a su alrededor.

“Al principio tal disciplina requiere un esfuerzo continuo y determinado; porque los pensamientos y sentimientos del noventa por ciento de la humanidad corren tan incontrolados y libres como un perro vagabundo.

“No obstante, no importa la cantidad de esfuerzo que toma traer bajo control estas dos actividades, ya que merece la pena cualquier cantidad de tiempo, energía y esfuerzo empleados, ya que no puede haber verdadero y permanente dominio de la vida de uno sin ese control.

Será mi placer y privilegio enseñarte el uso de estas Leyes Superiores. Su aplicación y uso te capacitarán para liberar verdadera Sabiduría y conseguir total Perfección”.

“El primer paso para el control de tu ser, es aquietar toda la actividad externa de ambos, mente y cuerpo. Esto hará maravillas para aquel que haga este ejercicio con el esfuerzo necesario, de quince a treinta minutos antes de ir a dormir, y por la mañana antes de comenzar el trabajo del día.

“El segundo paso requiere que se asegure uno de no ser perturbado, y después de llegar a estar muy aquietado, imagina y siente tu cuerpo envuelto en deslumbrante Luz Blanca. Los cinco primeros minutos debes sostener esta visión, y reconocer y sentir intensamente la conexión entre el ser externo y el Magno Dios Interno, enfocando la atención sobre el corazón y visualizándolo como un Sol Dorado.

“El siguiente paso es reconocer: ‘Acepto gozosamente ahora la plenitud de la Magna Presencia Divina, el Cristo Puro’. Siente la gran brillantez de la Luz e Intensifícala en cada célula de tu cuerpo por lo menos durante diez minutos de tiempo.

“Entonces finaliza la meditación con el mandato siguiente: ‘Yo soy un hijo de la Luz. Yo amo la Luz. Yo sirvo a la Luz. Yo vivo en la Luz. Yo estoy protegido, iluminado, abastecido por la Luz, y Yo bendigo la Luz’.

“Recuerda siempre: ‘Uno llega a ser eso sobre lo que medita’ y puesto que todas las cosas proceden de la Luz, la Luz es la Suprema Perfección y Control de todas las cosas.

“La Contemplación y adoración de la Luz obliga a que la iluminación ocurra en la mente, salud, fortaleza, y orden entrando en el cuerpo, y paz, armonía, y éxito manifestándose en los asuntos de cada individuo que quiera realmente hacerlo, y busque mantenerlo.

“Todo el tiempo, a través de los siglos y en cada era, bajo toda condición, se nos ha dicho por todos los que han expresado los mayores logros de la vida, que la Luz es Suprema, la Luz está en todo lugar, y en la Luz existen todas las cosas.

“Esta Verdad es justamente tan verdadera hoy como lo fue hace un millón de años. Tan remotamente como se encuentre un rastro de la humanidad, los sabios y grandes seres de todas las épocas son representados con una radiación de Luz alrededor de ellos, emanando de la cabeza y el cuerpo de cada uno.

“Esta Luz es real, tan real como las luces eléctricas de sus hogares. No está lejano el día en que serán construidas máquinas para revelar la emanación de la Luz alrededor de cada individuo, a la vista física de todo el que quiera observarla.

“Tal máquina también mostrará la contaminación o decoloración, que llega a ser una nube alrededor de la Luz de Dios, que el ser personal genera con los pensamientos y sentimientos discordantes.

“Esto, y esto tan sólo, es el modo mediante el cual se usa y cualifica mal la energía de la Gran Corriente de Vida.

“Si quisieran practicar este ejercicio fielmente y lo sintieran en cada átomo de su mente y cuerpo, con profunda, profunda intensidad, recibirían abundante prueba de la Inmensa Actividad, Poder, y Perfección, que reside y está activa por siempre dentro de la Luz.

“Cuando hayan experimentado esto, incluso durante un corto periodo de tiempo, no necesitarán pruebas posteriores. Ustedes llegan a ser su propia prueba.

“La Luz es el Reino. Entren en él y queden en paz. Retornen a la casa del Padre.

“Después de diez días de usar este ejercicio, es bueno hacerlo tres veces al día: mañana, mediodía, y noche.

“A menudo se escucha esta queja: ‘¡Oh! ¡Yo no dispongo de todo ese tiempo!’. A todos los que son de esta opinión deseo decirles simplemente esto: el tiempo que gasta la persona media en criticar, condenar, y culpar a la gente, a las condiciones y a las cosas, por no ser como ella piensa, si fuese ocupado con este reconocimiento y uso de la Luz, haría posible manifestarse el cielo en la Tierra, para el individuo que ose probarlo y tenga la determinación suficiente para mantenerlo. Nada es imposible. La Luz nunca falla.

“La Luz es el Modo Divino de crear y mantener Orden, Paz, y Perfección a través de la Creación. Cada ser humano sobre esta Tierra dispone de todo el tiempo que desee, en el cual hacer esto, cuando su deseo para hacerlo es lo suficientemente intenso.

“La intensidad en el deseo mismo reordenará el mundo de las personas, condiciones, y cosas, para proporcionar ese tiempo, si él fervientemente desea usarlo para su elevación. Ninguna persona en el mundo es una excepción a Esa Ley, porque el deseo intenso para hacer algo constructivo, cuando llega a ser suficientemente intenso, es el Poder de Dios que libera la energía necesaria para crear y expresar la cosa deseada.

“Todo el mundo tiene el mismo privilegio supremo de contactar con la Todopoderosa Presencia de Dios, y Ella es el Único Poder que siempre elevó, eleva ahora, y elevará, al ser personal y su mundo, por encima de la discordia y limitación terrenal. Hijo Mío Bienamado, prueba esto con gran determinación y hazte consciente de que Dios en uno es la Victoria Cierta.

Cuando finalizó su discurso, comencé a comprender que debía ser uno de los Maestros Ascendidos, porque no sólo me había dado pruebas de su Dominio sobre los elementos, con la precipitación, sino que además me había enseñado y dado explicaciones, tal como lo hizo. Me senté preguntándome cómo era que me conocía.

—Hijo mío, —dijo Él, contestando mi pensamiento de inmediato—, Yo te conozco desde hace eones. La elevación de tu pensamiento, por su esfuerzo consciente, ha hecho posible nuestro contacto en este momento. A pesar de que siempre he estado en contacto contigo, estando en los cuerpos más sutiles, tu esfuerzo consciente para poder alcanzar a alguno de los Maestros Ascendidos abrió el camino para que yo viniera a ti en un modo más tangible; es decir, tangible para tus sentidos físicos.

“Veo que no me reconoces lo bastante en tu conciencia externa. Yo estuve presente durante tu nacimiento, en la muerte de tu madre, y fui el instrumento que puso en contacto a ti y a Lotus, en el momento adecuado, para no retardar tu avance.

“Nuevamente intervine para traer a tu hijo a tu vida, en esta encarnación. No obstante, ten un poco de paciencia. Siéntate un momento y permanece tranquilo. Obsérvame atentamente y te revelaré mi identidad.

Hice como me indicó y, quizá en apenas un minuto completo, vi su cara, cuerpo, y vestiduras transformarse en la viviente, palpitante, tangible Presencia del Maestro Saint Germain, sonriendo ante mi asombro y disfrutando de mi sorpresa.

Él estaba allí ante mí, como la figura magnifica de un Dios, vestido con una túnica blanca enjoyada, y con una Luz y Amor en sus ojos que revelaban y probaban el Dominio y Maestría que poseía.

—Este —explicó Él—, es el cuerpo en el cual trabajo la mayoría del tiempo, cuando me ocupo del bienestar de la humanidad, a no ser que el trabajo que hago requiera un contacto más estrecho con el mundo externo de los negocios, y en ese caso hago que mi cuerpo asuma las características y vestimenta de la nación con la cual deba trabajar en ese momento.

—¡Oh! —exclamé yo—, ahora te reconozco porque te he visto muchas veces como ahora, en los niveles Internos de la conciencia.

—Hijo mío —explicó—, ¿ves lo que es auténtica Maestría? Nosotros, en el Estado Ascendido, podemos controlar la estructura atómica de nuestro mundo del mismo modo en que un alfarero controla el barro. Cada electrón y átomo del Universo es obediente a nuestro deseo y mandato, debido al Poder de Dios por el cual lo controlamos y del cual hemos ganado el derecho de ser los Directores. La humanidad no ascendida se maravilla ante estas cosas, pero les aseguro no nos requiere más esfuerzo cambiar la apariencia de nuestros cuerpos del que le requiere a un ser humano corriente cambiar su ropa.

“La desafortunada condición de la naturaleza humana, que mantiene a los individuos en sus auto-creadas limitaciones, es su actitud mental, que lo mismo teme que ridiculiza aquello que no comprende, o lo que es peor, en su ignorancia dice: ‘Eso es imposible’. Hay cosas que no son posibles bajo ciertas condiciones, pero el Ser Divino que es la Gran Luz, puede cambiar todas las condiciones humanas, de modo que nada es imposible.

“Cada individuo tiene la Llama Divina de la Vida dentro de él, y Ese Ser Divino suyo tiene Dominio dondequiera que uno se mueva en el universo. Si uno, a causa de su propia inercia mental, no quiere ejercer el esfuerzo necesario para reordenar sus viejos hábitos de la mente y el cuerpo, proseguirá atado a las cadenas que él mismo se forjó; pero si elige al Dios Interno y se atreve a dar a ese Ser Divino todo el control de sus actividades externas, recibirá el conocimiento, una vez más, de su dominio sobre toda sustancia, dominio que ha sido suyo desde el comienzo.

“Ha llegado el momento en el que muchos de los seres humanos están despertando rápidamente, y debe hacérseles comprender, en algún modo, que ellos han vivido, una y otra vez, en cientos, a veces miles, de vidas, cada vez en un cuerpo nuevo.

“La Ley de la reencarnación es la actividad, en el crecimiento humano, que da al individuo una oportunidad de restablecer un equilibrio, para las condiciones que conscientemente lanzó al desequilibrio. Es tan sólo una actividad de la ley de compensación, causa y efecto, o lo que puede ser llamado un proceso equilibrador automático, gobernando todas las fuerzas en todo lugar del universo. La correcta comprensión de esta Ley proporciona la explicación de muchas de las condiciones de la experiencia humana, que de otro modo parecen totalmente injustas.

“Es la única explicación lógica de las infinitas complejidades y experiencias de la creación humana, y descubre la operación y Ley sobre la cual descansa toda manifestación. Esto hace comprender a uno que no existe tal cosa como la casualidad o el azar. Todo está bajo directa, exacta, y Perfecta Ley. Cada experiencia de la conciencia tiene una causa anterior, y toda cosa, al mismo tiempo, es la causa de un efecto futuro. Si un hombre daña a una mujer en una vida, es seguro que reencarnará en forma femenina y pasará a través de una experiencia similar, hasta que comprenda y experimente eso que hizo soportar a otro. La misma cosa es cierta para una mujer que sea injusta o dañe a un hombre.

“Este es el único modo por el cual uno es forzado, o mejor dicho, se fuerza uno a sí mismo, a experimentar la causa y el efecto de toda cosa que él genera en el mundo.

“El individuo puede crear y experimentar cualquier cosa que desee en su mundo; pero si elige hacer algo que haga experimentar discordia a otros, entonces se obliga a sí mismo a pasar por una condición similar hasta que comprende el efecto que produce su creación sobre el resto de la Vida del Universo.

“Ven conmigo, y revisaremos una vida física en la que usaste una forma femenina en Francia, la cual fue una cantante de gran éxito, con una voz de exquisita belleza y poder.

Inmediatamente, sin el más mínimo esfuerzo por parte mía, estuve fuera de mi cuerpo físico, viéndolo claramente mientras reposaba sobre el suelo. Me pregunté si estaría a salvo allí sobre la ladera de la montaña, y en contestación a mi pensamiento, replicó Saint Germain:

—No te preocupes. Nada en el mundo puede dañar tu cuerpo mientras estemos fuera. ¡Observa!

Instantáneamente vi mi cuerpo rodeado por una Llama Blanca, formando un círculo de unos quince metros de diámetro.

Él colocó su brazo derecho alrededor mío, y vi como nos elevábamos rápidamente del suelo, mientras me ajustaba con prontitud a su acción vibratoria. No hubo un definido sentimiento de movimiento a través del espacio, pero de pronto vimos hacia abajo, un pueblo en el Sur de Francia, y Él continuó:

—Aquí nació usted como hija única, la hija de una bella mujer, cuya vida fue un ejemplo de idealismo muy adelantado con relación a la mayoría de aquel periodo. Su padre fue un marido y compañero muy devoto, de alta cultura, e inspirado por el primitivo espíritu Cristiano.

“El éter atmosférico de cada entorno registra todo lo que ha ocurrido en esa localidad. Reviviré estos registros etéricos y podrás ver imágenes vivientes, dando cada detalle de tu vida.

“Usted cantó en la iglesia de esta localidad y estudió con una maestra que persuadió a tus padres para que le permitieran entrenarte. Tuviste rápidos progresos, y recibiste todavía mayores ventajas al trasladarte con ellos a París.

“Después de un año de intenso estudio, llegó una oportunidad para cantar ante la Reina de Francia, y a través de su patrocinio tuviste actuaciones en muchos de sus salones. Esto le aseguró una carrera musical exitosa. Francia y el éxito prodigaron sus dones sobre ti durante los cinco años siguientes, y acumulaste mucha riqueza.

“De pronto, ambos padres pasaron a través del cambio llamado muerte, y el impacto fue muy grande para ti, seguido por varias semanas de seria enfermedad. Cuando se recuperó y retornó de nuevo a los conciertos, una nueva cualidad compasiva se había incorporado a su voz, a través de la reciente experiencia del dolor.

“Un hombre, que había guiado mucho de tu estudio musical, llegó a ser director de su trabajo público, y tú llegaste a depender de él como alguien que parecía ser digno de confianza.

“A continuación siguieron catorce años de brillante éxito, al final de los cuales enfermaste repentinamente y falleciste en el plazo de una semana. Tus joyas y tus riquezas las dejaste a cargo del director para ser usadas en ayudar a otros, y para cumplir ciertos planes para los cuales había trabajado toda su vida. Apenas habían finalizado los ritos funerarios, cuando tuvo lugar un completo cambio dentro de él. La codicia tomó enteramente posesión de él. Ahora te mostraré este hombre a quien conociste hace algunos años, aquí en América, en tu vida presente. Estoy bastante seguro de que recordarás claramente el incidente de negocios.

A continuación me mostró una relación comercial en la cual yo pretendía ayudar a diversa gente, mientras estaba en el Oeste, hacía unos diez años, en conexión con un representante del gobierno Belga.

—A este hombre —continuó Él—, se le dio una oportunidad aquí para corregir la equivocación cometida en tu contra en Francia. Se le mostró la condición, y supo perfectamente bien la situación por la cual se lo mostramos, pero no era aún lo suficientemente fuerte para dejar operar la Gran Ley Cósmica de Justicia, y saldar esa deuda. Si lo hubiese hecho de propia voluntad, hubiera obtenido la libertad en muchos modos y le hubiese permitido progresar mucho más rápidamente en esta encarnación.

“Es de este modo cómo la vida externa mantiene al individuo atado a la rueda de la necesidad, renacimiento, continuada lucha, y dolor, hasta que permitimos que la Luz del Cristo Interno nos ilumine y purifique, para que podamos responder solamente al Plan de Dios: Amor, Paz, y Perfección para Su Creación. Esta es la clase de lección que uno nunca olvida, porque la enseñanza objetiva registra la experiencia en la visión, lo mismo que en la mente. El registro en la vista es más profundo, y necesariamente recibe más atención desde la actividad externa del intelecto.

“La esencia de esta experiencia, olvidada hace tiempo, se fijó ella misma en mi memoria permanentemente, porque puedo recordar cada detalle, tan claramente como cuando la observé con Él.

“Ahora —prosiguió Él—, recordaremos otra encarnación tuya. Una ocurrida en Egipto.

Nos elevamos del suelo y proseguimos rápidamente hacia adelante. Yo era muy consciente del Mar Mediterráneo, mientras pasábamos sobre sus bellas aguas. Nos dirigíamos a Karnac y Luxor, cuando tomamos de nuevo contacto con la Tierra.

—Observa atentamente —dijo Él—. Este registro es de un templo muy antiguo en Luxor. No de esos cuyas ruinas están explorando hoy los arqueólogos, sino uno que es anterior a cualquier otro que haya sido descubierto hasta el presente. Si ellos supiesen dónde buscar, encontrarían templos magníficos en un estado de conservación casi perfecta.

Indicándome un cierto lugar lleno de ruinas, que es todo lo que los viajeros pueden ver hoy, la escena fue reemplazada por la actividad en el éter, tal como había sido originalmente en toda su belleza y esplendor, mucho más magnífica que cualquier cosa de la cual tenga idea la presente generación.

Los jardines y estanques estaban rodeados por grandes pilares de mármol blanco y granito rosa. La localidad entera llegó a estar viva, real y vibrante, y justo tan tangible como cualquier ciudad física actual de la Tierra. Se veía tan perfectamente natural y normal que pregunté de qué modo hacía Él tan vividas estas experiencias.

—El hombre y su creación —replicó Él—, como también la Naturaleza, tienen una contraparte etérica, un patrón, que hace su impresión eterna sobre la atmósfera alrededor de él, dondequiera que se mueve. El patrón de la actividad del individuo, y de la experiencia de la vida, está dentro de su propia aura todo el tiempo. Un registro similar existe en el aura de cada localidad. Un Maestro Ascendido puede, si así lo elige, revivificar o revestir el registro de las actividades anteriores del individuo, dondequiera que esta persona ocurra que se halle, porque el patrón, sobre el cual reúne el Maestro Ascendido la estructura atómica, está siempre en el aura de ese individuo. Cuando el Maestro reviste el registro de una localidad, debe hacerlo en el mismo y específico lugar; porque tal registro, cuando se reviste, llega a tener la misma forma y estructura viviente que tenía antes, cuando se construyó por primera vez en la sustancia física.

“De este modo es posible agrupar de nuevo la estructura física de un edificio completo y de sus alrededores, cuando así lo desea el Maestro Ascendido, para lograr algún buen propósito. Cuando uno ha obtenido este Dominio dado por Dios, él puede revestir y reanimar cualquier Registro Etérico que desee hacer visible para enseñanza y beneficio de los estudiantes y de otros. Cuando hace esto, es tan real como la realidad misma, y los objetos revestidos se pueden fotografiar, manipular y hacer tangibles a los sentidos físicos de aquel que los observe.

—Fíjate —me recordó Él—, Tu estás experimentando estas actividades en su cuerpo más sutil, pero no son menos reales a causa de esto, porque su cuerpo físico es solamente una vestidura que tú, el Ser Consciente, pensante, y experimentador, llevas puesta. Es lo mismo que si llevara un grueso abrigo en el frío invierno y solamente un traje ligero en un día del caluroso verano. Las experiencias en el traje ligero no serían seguramente menos reales que las vividas cuando lleva puesto el abrigo grueso. Traigo esto a tu atención para que puedas entender las actividades mayores y menores de la Vida.

Examinamos entonces los terrenos, el entorno y la arquitectura.

—Ven y entremos —dijo Él.

Y mientras hablaba, avanzamos unos pasos y atravesamos la entrada principal, entrando dentro del mismo templo. Nosotros nos volvimos actores vivientes y, al mismo tiempo, observadores de la experiencia siguiente.

Pasamos dentro de la parte principal del templo, y proseguimos hacia el Santuario Interno. El Sumo Sacerdote vino directamente en nuestra dirección, y pareció reconocerme.

—Este sacerdote de tiempos antiguos —explicó Saint Germain—, es ahora tu hijo.

Apareció entonces un sacerdote menor a quien inmediatamente sentí que conocía, y el Maestro señaló: “El sacerdote coadjutor era usted mismo”. Entramos al Santuario Interno y vi la virgen vestal guardando el Fuego Sagrado. Ella, a la que ahora observaba, era Lotus, mi bienamado Rayo Gemelo, a quien conocí y con quien me casé hace algunos años, y es la madre de nuestro hijo.

La escena cambió y vimos a un príncipe visitante de una distante provincia que planeaba apresar a la virgen vestal para hacerla su esposa. Todo parecía ir bien, hasta que el Sumo Sacerdote tuvo una visión de lo que iba a ocurrir. Eso le perturbó pero se contuvo. Se puso en guardia cuando vio entrar a los esclavos del príncipe y los observó al aproximarse éstos al Santuario. Cuando se acercaron más, él avanzó unos pasos y pronunció con tan sólo una palabra. Un esclavo más atrevido que el resto entró. El Sumo Sacerdote le advirtió que retrocediera, pero él todavía se acercó más.

Cuando alcanzó un cierto Círculo Sagrado de fuerza, que emanaba del Altar, el sacerdote no lo dudó por más tiempo. Avanzó hasta el borde externo de esa Radiación Protectora, elevó su mano derecha y apuntó directamente al esclavo. Una ráfaga Llameante salió disparada como un rayo y el esclavo cayó sin vida al suelo.

El príncipe, que estaba observando, se adelantó con insano furor. “¡Para!”, ordenó el sacerdote de nuevo, en un tono de voz similar a un trueno. El príncipe dudó por un momento, aturdido por el mismo poder de la palabra, y el sacerdote continuó: “¡Escúchame! Tu no profanarás el mayor de los dones de Dios al Templo de la Vida. ¡Márchate! Antes de que sigas la misma suerte de tu descarado y atrevido esclavo”.

El Sumo Sacerdote era totalmente consciente del poder que podía manejar y, mientras vigilaba al príncipe, era la misma encarnación del autocontrol absoluto, conscientemente mantenida en obediencia a su voluntad. Se veía Majestuoso, coronado con Poder Eterno. La voluntad del príncipe era también poderosa, pero no tenía control sobre sí mismo y, cuando le envolvió otra oleada de ciega rabia al verse contrariado, se lanzó hacia adelante, dando rienda suelta a su lujuria. El sacerdote, rápido como un relámpago elevó su mano. La Llama se disparó una segunda vez y el príncipe siguió la misma suerte que su esclavo.

Saint Germain se dirigió a mí, y explicó la experiencia todavía más ampliamente.

—¿Puedes ver? —comenzó—, ese es el modo en el que la cualidad dentro de cada fuerza reacciona sobre aquel que la emite. El príncipe y su esclavo llegaron con las cualidades de odio, egoísmo, y depravación dentro de sus sentimientos y, cuando el sacerdote dirigió la fuerza hacia ellos, de la que era maestro, tomó sobre sí misma esas cualidades, en el momento que tocó sus auras.

“El sacerdote hizo, simplemente, regresar sobre ellos sus propios sentimientos y egoísmos. El sacerdote quedó protegido él mismo por su generoso esfuerzo en proteger a la vestal.

Finalizado ese incidente se desvaneció la escena de esplendor, y nuevamente nos encontramos en medio de las ruinas del templo. Saint Germain me reveló todavía más cosas, que no puedo relatar aquí.

—Hay solamente un modo —prosiguió Él—, para evitar la rueda cósmica de causa y efecto, la necesidad de reencarnar, y es el de hacer un consciente esfuerzo para comprender la Ley de la Vida. Uno debe buscar fervorosamente el Dios Interno, hacer permanente y consciente contacto con ese Ser Interno y mantenerse firme en ello, ante toda condición de la vida externa.

“Será mi placer y privilegio mostrarte más, pero solamente por la enseñanza que les pueda traer a ti y a otros. Vamos, ahora debemos volver.

Cuando llegamos cerca de mi cuerpo, me instruyó de nuevo:

—¡Observa cómo desaparece el círculo de Llama Blanca!

Yo miré. El círculo se desvaneció. Un momento más tarde yo estaba de vuelta en mi cuerpo. El sol estaba descendiendo, y deduje que sería cerca de la medianoche, cuando llegara a casa.

—Coloca tu brazo sobre mi espalda —dijo Saint Germain—, y cierra tus ojos.

Yo sentí mi cuerpo elevarse del suelo, pero no fui particularmente consciente de ningún movimiento de avance. Al poco tiempo mis pies tocaron el suelo y, abriendo mis ojos, me encontré en mi alojamiento. Saint Germain estaba bastante divertido, cuando pregunté cómo era que habíamos podido volver en esta manera, sin atraer la atención de la gente alrededor nuestro, y Él contestó:

—Nosotros, muchas veces, ocultamos nuestros cuerpos con la capa de invisibilidad, cuando nos movemos en medio de las personas con cuerpo físico—, y en el siguiente segundo se había ido.

Yo había oído hablar de que los Maestros Ascendidos podían llevar sus cuerpos con ellos dondequiera que van, y manifestar, o hacer visible, cualquier cosa que deseen usar directamente desde lo Universal.

No obstante, fue una cosa muy diferente experimentar un contacto real con uno de ellos, e intenté comprender plenamente la maravilla de la experiencia. Para Saint Germain fue evidentemente una ocurrencia muy normal.

Me senté en silenciosa reflexión durante un largo tiempo con profunda, profunda gratitud, intentando comprender y darme cuenta plenamente de su explicación de “La Ley” concerniente al deseo.

Él enfatizó su importancia y actividad como el poder motivador del Universo, para propulsar nuevas ideas que forzan una expansión de conciencia dentro de la Vida de cada individuo. Él lo había explicado diciendo:

“El Deseo Constructivo es la actividad expansiva dentro de la Vida, porque tan sólo en este modo vienen a la expresión mayores y mayores ideas, actividad, y logros, en el mundo externo de la sustancia y la forma. Dentro de cada Deseo Correcto está el poder de su realización. El Hombre es el Hijo de Dios. Él tiene orden del Padre para elegir cómo dirigirá la energía de Vida, y qué cualidad desea que exprese su deseo realizado. Y esto debe hacerlo porque el libre albedrío es su derecho de nacimiento.

La función de la actividad externa del intelecto es la de guiar toda la expansión dentro de canales constructivos. Este es el propósito y deber del ser externo. Permitir que la Gran Vida, o Energía Divina, sea usada solamente para gratificar los deseos de los sentidos —que es el hábito de la masa de la humanidad— lleva a su uso destructivo, y siempre, sin ninguna excepción, está seguido por la desarmonía, debilidad, fracaso y destrucción.

El uso constructivo del deseo es la dirección consciente de esta ilimitada Energía Divina, mediante la Sabiduría. Todo deseo, dirigido por la Sabiduría, lleva alguna clase de bendiciones al resto de la creación. Todo deseo dirigido por el Dios Interno, sale con el sentimiento de Amor y bendice siempre”.

Los siguientes días los pasé escribiendo este registro de mis experiencias. De pronto, una mañana, al despertarme, encontré una tarjeta dorada sobre la mesa cercana a mi cama. Parecía una pieza de oro metálico, y sobre ella había una frase corta, escrita en un bello color violeta:

“Vaya a nuestro lugar de cita en la montaña

a las siete de la mañana.

Saint Germain”.

Guardé esta tarjeta cuidadosamente, y apenas pude esperar a que pasara el tiempo intermedio, tan grande era mi expectación. Tempranamente, la mañana siguiente, mientras preparaba un bocado, sentí un claro impulso de no llevar nada conmigo. Obedecí y decidí confiar que mis necesidades serían satisfechas directamente desde lo Universal.

Alegre de corazón, pronto estuve de camino, determinado a no perder ninguna oportunidad de hacer preguntas, si eran permitidas. A medida que me aproximaba al punto de encuentro, mi cuerpo llegó a sentirse cada vez más ligero, hasta que, cuando apenas faltaba un kilómetro y medio, mis pies casi no tocaban el suelo.

No había nadie a la vista, de modo que me senté en el tronco de un árbol para esperar a Saint Germain, no sintiendo fatiga ninguna, aunque mi caminata había sido de unos dieciséis kilómetros.

Mientras meditaba sobre el maravilloso privilegio y bendición que había llegado a mi vida, oí romperse una ramita y miré a mi alrededor, esperando ver a Saint Germain. Imaginen mi sorpresa cuando, alejada, no más de quince metros, vi una pantera aproximándose lentamente hacia mí. Mi cabello debió ponerse de punta. Quise correr, gritar, tal era el sentimiento de miedo dentro de mí. Hubiera sido inútil moverme, porque un salto de la pantera habría sido fatal para mí.

Mi cerebro dio vueltas por el gran miedo que sentía, pero una idea se abrió paso claramente y mantuvo mi atención con fijeza. Yo comprendí que tenía la Magna Presencia de Dios justo dentro de mí, y que esta Presencia era todo Amor. Este bello animal era una parte de la Vida de Dios también, y me obligué a mirarlo directamente a los ojos. A continuación me vino la idea de que una parte de Dios no podía dañar a otra parte. Estuve consciente solamente de este hecho.

Me recorrió un sentimiento de Amor, que se proyectó como un Rayo de Luz directamente hacia la pantera, y con él se fue mi miedo. Las sigilosas pisadas cesaron y yo me acerqué lentamente hacia ella, sintiendo que el Amor de Dios nos llenaba a ambos. Se suavizó la mirada viciosa de sus ojos, el animal se enderezó, y vino lentamente hacia mí, restregando su lomo contra mi pierna. Yo me agaché y palmeé su suave cabeza. Ella elevó la mirada hacia mis ojos durante un momento y después se tumbó y puso a rodar como un gato juguetón. El pelo era de un bello color oscuro, rojizo-marrón; el cuerpo era largo, flexible y de gran fortaleza. Yo continué jugando con ella, cuando subí la mirada repentinamente, y vi a Saint Germain de pié a mi lado.

—Hijo mío —dijo Él—, yo conocía tu gran fortaleza interna, de lo contrario no hubiera permitido semejante prueba. Has conquistado el miedo. ¡Te felicito!

“De no haber dominado al ser externo, no hubiese permitido que la pantera te dañara, pero nuestra asociación hubiera cesado por un tiempo.

“Yo no tengo nada que ver con la aparición de la pantera aquí. Fue parte de la operación de la Gran ley, como comprobarás antes de que cese tu asociación con tu nueva amiga.

“Ahora que has pasado la prueba del coraje me es posible darte mayor asistencia. Cada día llegarás a ser más fuerte, más feliz, y expresarás mayor libertad.

Él extendió su mano y en un momento aparecieron cuatro pastelillos de un bello color dorado-marrón, del tamaño de unos cinco centímetros cuadrados. Él me los ofreció y los comí según su instrucción. Estaban deliciosos.

Inmediatamente sentí una sensación de hormigueo y aceleración a través de mi cuerpo entero; un nuevo sentido de salud y claridad de mente.

Saint Germain se sentó a mi lado e inició mi instrucción.

Capítulo II

El desierto del Sahara

—En lugar de salir del cuerpo como en su reciente experiencia, hoy usaremos la proyección de conciencia —comentó Él, mientras colocaba el pulgar de su mano derecha entre mis ojos y el resto de sus dedos sobre la parte superior de mi cabeza. Un sentimiento similar a una corriente eléctrica pasó a través de mi entero cuerpo. Retirando su mano, Él continuó:

—Deseo que fijes firmemente en la mente, y recuerdes frecuentemente como tema de meditación, el hecho de que las Leyes que Yo te explico y enseño a usar, pretenden conseguir en ti una condición de Maestría Consciente, sobre todas las fuerzas y cosas de esta Tierra. Esto significa que, sin importar lo que estés experimentando, siempre estás, en cada instante, ejerciendo completo y consciente control de tu propia mente y cuerpo, y eres capaz de usar tu propio y libre albedrío en todo momento.

“En este estado de conciencia proyectada, estarás completamente consciente, y tendrás plena maestría sobre tus facultades en cada momento. No hay nada en absoluto, en cualquier parte de esta instrucción y de su uso, que tenga que ver con el trance o condiciones hipnóticas, en ningún momento, porque en ambas actividades no funciona la consciente voluntad del individuo que las experimenta, lo cual es la más peligrosa y desastrosa actividad para todo aquel que deja que le ocurra esto en su mente y cuerpo.

“No hay Consciente Maestría o dominio en las prácticas hipnóticas o de trance, y son muy destructivas y peligrosas para el crecimiento del alma de aquel que permite tales prácticas. Pido que se comprenda plenamente que este Control Consciente, Maestría, y uso de las fuerzas y cosas de esta Tierra, deben estar en todo momento bajo la dirección del Ser Divino de cada uno, mediante una perfecta cooperación y obediencia de todas las facultades externas, de la mente y cuerpo, con esa Guía Interna.

“No hay tal cosa como Maestría sin esto, y aquellos que son conocidos como Maestros Ascendidos nunca, nunca intervienen sobre ninguna actividad que es prerrogativa del libre albedrío del individuo.

“Se le puede proporcionar la experiencia de la Proyección a un estudiante, si un Maestro Ascendido decide ampliar temporalmente su conciencia, de manera que éste pueda experimentar vivencias que ocurran en dos o más lugares al mismo tiempo. En semejantes casos, las facultades del estudiante están completamente bajo el control y dirección de su propio libre albedrío en todo momento. Él está totalmente consciente y activo dondequiera que esté su cuerpo, y también en el lugar al cual el Maestro Ascendido desea dirigir su atención, para que sea instruido.

“La razón por la cual un Maestro Ascendido eleva la conciencia del estudiante, es el de mostrarle cómo puede él hacer la misma cosa por sí mismo, mediante su propio esfuerzo, conscientemente, y a voluntad.

“La Conciencia Proyectada es tan sólo un aumento de la tasa vibratoria de la estructura atómica de la mente y del cuerpo del estudiante. Esto se obtiene mediante la radiación de un Maestro Ascendido, y es una actividad de la Luz que amplia la tasa vibratoria hasta elevarla al tono o clave que el Maestro Ascendido fija para que ocurra la experiencia. En ese tono más elevado, uno usa sus facultades de audición y visión exactamente como lo hace en la vida diaria, con la salvedad de que éstas alcanzan un nivel más elevado, por encima del humano.

“Tal uso de los sentidos es el mismo que el que experimentamos en cada momento del estado de vigilia, porque podemos darnos cuenta de lo que está cerca y de lo que está distante, al mismo tiempo. La expansión o contracción de nuestra conciencia o capacidad, depende enteramente del deseo del individuo. Esto está sujeto siempre al libre albedrío y a la consciente dirección del estudiante.

“Uno, por su propia elección, puede ser consciente de la existencia de un cierto árbol en su jardín, o del jardín entero. En ambos casos usa la misma facultad de la visión para ver ambos, y la usa del mismo modo. Cuando desea ver todo el jardín, alarga la actividad de su visión, hasta que abarca todo lo que desea. Esa expansión mayor incluye la menor; de modo que puede ser consciente del pleno control de todas las facultades en ambos lugares y al mismo tiempo. Lo que ocurre en realidad es una ampliación del campo visual en el que actúa la vista.

“El uso de la facultad visual, en esta proyección o expansión de conciencia, se logra mediante la elevación de la tasa vibratoria en el nervio óptico. Este entero proceso se corresponde con lo que ocurre cuando usamos unos prismáticos.

“En la experiencia ordinaria, la conciencia humana se ha acostumbrado a usar sus facultades solamente dentro de ciertas zonas o campos de fuerza, y la prueba de esto es que podemos escuchar el sonido de la voz de una persona presente, que nos esté hablando en el cuarto, y podemos oír sonar también, al mismo tiempo, el timbre de un teléfono situado en algún otro lugar de la casa. Todas las facultades de la actividad externa son elásticas. Pueden ser usadas como un microscopio o como un telescopio, dependiendo enteramente del deseo y voluntad del individuo.

“Si uno puede ser consciente del sonido en el cuarto en el que permanece el cuerpo físico, y también darse cuenta del sonido en dos o tres cuartos distantes, él puede oír el sonido de un lugar más alejado por medio exactamente del mismo proceso, en una todavía más amplia expansión de esta facultad. Para hacer esto último, uno debe incrementar la tasa de vibración auditiva hasta que ésta alcance la zona más alejada.

“Cuando se considera esta Gran Actividad Interna Divina, ¿no se ve cuán perfecta e inmediatamente se fusionan los sentidos externos con lo Interno, y lo que habían sido dos se convierten en Uno?

“Esta actividad de conciencia puede aplicarse a todos los demás sentidos, como ocurre con los de la visión y audición. Tal proceso elevador es natural, normal, y armonioso, y tan simple como sintonizar las radios a una deseada longitud de onda. Las ondas de radio, y las de la visión y el sonido, son partes de la misma actividad. El sonido contiene color y el color contiene sonido. En las experiencias ordinarias diarias, los seres humanos pueden ‘oír color’ y ‘ver sonido’ dondequiera que sean capaces de aquietarse lo suficiente.

“Dentro de ciertos niveles o zonas, la vibración se registra sobre los nervios ópticos y el resultado es lo que llamamos visión. Otros niveles se registran sobre los nervios de los oídos y el resultado es lo que llamamos audición. Los ojos de la persona media solamente ven objetos cuya acción vibratoria está dentro de ‘ciertos niveles’, porque ella no ve por debajo de los rayos infrarrojos, ni por encima de los rayos o zona ultravioleta. Por medio de la Radiación de un Maestro Ascendido, la estructura atómica del cerebro y ojos vibra suficientemente rápida para expandirse hasta el nivel siguiente por encima del humano.

“Esta misma actividad se puede expandir varios niveles más allá, bien sea por la Radiación de un Maestro, o por mandato del Ser Divino del individuo. Muchas personas tienen, involuntariamente, experiencias así, aunque raramente comprenden lo que significa, o cómo se produjeron. En casos donde los individuos tuvieron momentos de Conciencia Trascendente, o han sido altamente inspirados, es esto lo que ha ocurrido, aunque ellos rara vez reconocen la asistencia que les ha sido prestada.

“La Conciencia o Visión Proyectada, no tiene nada que ver en absoluto con las imágenes mentales, producidas por sugestión, que existen solamente en la mente de otros seres humanos. Tales pensamientos e imágenes son tan sólo transmitidos directamente dentro de la mente de otra persona por el emisor de la sugestión. Es la misma actividad que ocurre cuando alguien refleja la imagen del sol, desde un espejo, y la proyecta sobre la pared.

“La sugestión es tan diferente de la Conciencia Proyectada, como pensar sobre un lugar es diferente a estar físicamente presente. La proyección es real, viviente, como cuando tu cuerpo físico atraviesa una experiencia, porque ella es la acción de tu Ser Divino Interno, con quien el Maestro Ascendido es Uno, el Supremo.

A continuación Saint Germain y yo nos convertimos en observadores y actores de una escena muy antigua. De nuevo fui completamente consciente de haber vivido las experiencias que se me mostraron, en pensamiento, sentimiento y acción. La entera experiencia fue tan natural y normal como respirar, y la única sensación inusual fue el sentimiento de una mayor libertad y sentido de dominio. Los dos nos quedamos muy quietos por unos instantes, mientras Él revivificaba los Registros Etéricos, y mi instrucción comenzó:

—Este es el desierto del Sáhara —dijo Él—, cuando era un país fértil con un clima semi-tropical. Había muchas corrientes fluviales llevando abundante humedad a todo lugar del país. En la mitad de este imperio yacía la capital, famosa en todo el mundo por su esplendor. Los edificios oficiales estaban situados en el centro, sobre una ligera elevación, y desde éstos, la ciudad misma se extendía por igual, en toda dirección. Esta civilización llegó a su cúspide hace setenta mil años.

Entramos en la ciudad, y sentimos una actividad rítmica inusual que daba a uno una extraña sensación de ligereza mientras caminaba. Toda la gente andaba con gran agilidad y gracia. Pregunté a Saint Germain la razón de esto, y Él replicó:

—Estas personas recordaban su fuente y se reconocían ellas mismas como Hijos de Dios, y por tanto eran los poseedores y operadores de un poder y sabiduría que puede parecer milagroso y súper humano. A decir verdad no hay tales cosas como milagros, porque todo está de acuerdo a la Ley; y eso que parece milagroso para el actual concepto de la humanidad, es tan sólo el resultado de la aplicación de leyes a las cuales no está acostumbrada la presente conciencia de la humanidad, y así parece extraño e inusual.

“Cuando se comprende correctamente la Realidad de la Vida, toda manifestación que parece milagrosa a la conciencia presente, se ve como una experiencia tan natural y normal como lo es la formación de palabras para uno que ha aprendido el uso del alfabeto. Todo ello es la acción siempre expansiva, y siempre progresiva manifestación de la Vida en la forma, y esto sucede en todo momento, a través de un ordenado proceso de la Ley, con amor y paz.

“No importa cuán extraño, inusual, e imposible parezca una experiencia al presente estado mental de la humanidad, esto no es prueba de que no haya una Ley Mayor, rodeándonos todo el tiempo, y una más Sabia Inteligencia actuando, para producir mayores maravillas de creación.

“El saber de las mentes más grandes de la humanidad en el mundo externo de hoy día, es para este Gran Poder y Sabiduría Internos, como es la comprensión de un niño para el cálculo matemático.

En un edificio del grupo central encontramos a los encargados ataviados con tejidos muy magníficos, de suaves y radiantes colores, que armonizaban con la decoración interior. Uno de estos actuó como guía, llevándonos al edificio central, donde nos presentó al rey de este gran pueblo. El rey resultó ser Saint Germain.

A su lado se hallaba una joven muy bella. Esta tenía el cabello como oro afiligranado, que colgaba casi hasta el suelo, y sus ojos eran de un penetrante azul-violeta. Su entero porte era de una autoridad benévola. Yo miré interrogativamente a Saint Germain, preguntando quién podría ser ella, y Él contestó: “Lotus”.

Al lado de ella se encontraba un joven de unos veinte años de edad y un muchacho quizás de unos catorce años. El joven era aquel que habíamos ya visto anteriormente como Sumo Sacerdote en el templo de Luxor, y el muchacho era el anterior sacerdote coadjutor. Estos eran los hijos del rey. De nuevo estábamos trabajando los cuatro juntos.

—Con este vislumbre de vidas anteriores —dijo Él—, entremos en la actividad de este bendito pueblo. Digo bendito deliberadamente, y verás prontamente por qué. La mayoría de ellos todavía retenían el pleno y consciente uso de toda su sabiduría y poder como Hijos de Dios, y esto lo manejaban casi sin límite, sabiendo muy bien de dónde procedían y de lo que eran herederos.

“Lo externo era tan sólo el instrumento del Ser Divino, como debía ser, y solamente le era permitido hacer eso para lo cual fue creado. Naturalmente, el Gran Ser Interno podía actuar sin trabas, y la perfección y actividad de ese periodo alcanzó logros magníficos.

“En los tiempos de esta antigua civilización el entero imperio estaba lleno de gran paz, felicidad y prosperidad. El Rey-Emperador era un Maestro de la Antigua Sabiduría y un verdadero Portador del Grial de Luz. Él gobernó por medio de esa Luz y su imperio era el ejemplo viviente de la Perfección.

“Durante cientos de años se mantuvo esta Perfección sin ejércitos ni armadas de ninguna clase. El control del pueblo fue dejado al cuidado de catorce Maestros Ascendidos de la Luz, dos trabajando en cada uno de los Siete Rayos. Ellos, de este modo, establecieron puntos focales para que la Actividad del Magno Dios se hiciera visible. Por debajo de estos catorce Seres Luminosos había catorce Maestros menores, que formaban la cabeza de siete departamentos, y controlaban las actividades de la ciencia, la industria, y el arte. Cada una de las cabezas de departamento dirigía el trabajo que estaba bajo su cuidado, por medio del contacto consciente y directo con su Dios Interior. De esta manera, toda la guía e instrucción, para aquellos bajo su dirección, les llegaba de su Fuente. Por esto, fluía constantemente la Perfección Divina, sin ninguna interferencia de la parte humana.

“Esta forma de gobierno fue muy notable, exitosa, y satisfactoria en todos los campos. Nunca ha habido en la Tierra nada que se haya aproximado a tales alturas. En los archivos antiguos, que han llegado hasta el día presente, esta pretérita civilización siempre ha sido conocida como una Era Dorada, y así fue en toda actividad de la Vida.

“En tu bienamada América, en un futuro no muy distante, se manifestará un reconocimiento similar del Ser Interno Real, y su gente expresará un alto avance espiritual. Ella es una Tierra de Luz, y Su Luz destellará brillante como el sol de mediodía entre las naciones de la Tierra. Ella fue una Tierra de Gran Luz, hace eones, y volverá a retomar su herencia espiritual, porque nada podrá impedirlo. Ella es fuerte en su mente y cuerpo, más fuerte de lo que se piensa; y esa fortaleza la ejercerá para liberarse y quitarse de encima, de costa a costa, todo lo que la carga pesadamente en el presente momento.

“América tiene un destino de gran importancia para las demás naciones de la Tierra, y Aquellos que la han protegido durante siglos, todavía la protegen. Mediante Su protección y Amor, ella cumplirá ese destino. ¡América!, Nosotros, la Hueste Ascendida de Luz, te amamos y guardamos. ¡América! Nosotros te amamos.

“Una forma similar de gobierno perfecto vendrá en un periodo posterior, cuando se haya liberado de ciertos grilletes internos que tiene adheridos como hongos, y chupan su fortaleza como vampiros. Bienamados de América, no se descorazonen cuando vean que les cubren aparentes nubes oscuras. Cada una de ellas les mostrará su dorada posibilidad, porque detrás de las nubes que parecen tan amenazadoras, está la ‘Pura y Cristalina Luz de Dios y Sus Mensajeros, los Maestros Ascendidos de Amor y Perfección’, vigilando a América, su gobierno, y su gente. Nuevamente digo, ¡América! Nosotros te amamos.

“Una por una, están encarnando almas muy despiertas, que llegarán a ser claramente conscientes de su propio magno e inherente Poder Divino, y tales personas serán colocadas en puestos oficiales del gobierno. Ellas estarán más interesadas en el bienestar de América que en sus propias ambiciones y fortunas privadas. Así, de este modo, reinará otra Era Dorada sobre la Tierra, y se mantendrá durante un Eón.

“En el periodo que precedió a éste que estamos reviviendo, la masa del pueblo usaba grandes naves aéreas para su transporte. Cuando el desarrollo alcanzó todavía un nivel más elevado, tuvieron escasa necesidad de ese tipo de transporte, excepto para ir a las regiones alejadas. Toda la clase oficial, debido a su mayor avance espiritual, era capaz de trasladarse de un lugar a otro en sus cuerpos más sutiles, para hacer todo lo que deseaban, lo mismo que hiciste en la reciente experiencia de Luxor. Ellos también eran capaces de transportar el cuerpo físico a voluntad, porque el uso de su poder para superar la gravedad era tan natural como lo es la respiración para ti.

“El oro era de uso común en esta época, como en todas las ‘Eras Doradas’, porque su emanación natural es una energía o fuerza purificadora, equilibradora, y vitalizador. El oro está colocado dentro de la Tierra por los ‘Señores de la Creación’, que crean y dirigen mundos, sistemas de mundos, y la expansión de la Luz en los seres sobre ellos.

“La mente externa, o el conocimiento intelectual de la humanidad, tiene poca, muy poca, comprensión del propósito real por el cual existe el oro sobre este planeta. Él crece dentro de la tierra como una planta, y a través de él hay un flujo constante de una corriente de energía vitalizadora, y equilibradora, en el mismo suelo sobre el que caminamos, lo mismo que en el crecimiento de la naturaleza, y la atmósfera que respiramos.

“El oro está colocado en este planeta para una variedad de usos, siendo dos de los más triviales y poco importantes, su uso como medio de intercambio, y la ornamentación. La actividad y propósito más importante de él, dentro y sobre la tierra, es la descarga de su propia cualidad y energía inherentes, para purificar, vitalizar y equilibrar la estructura atómica del mundo.

“El mundo científico de hoy no tiene el menor indicio todavía de esta actividad. No obstante, el oro desempeña el mismo propósito para nuestra Tierra, que desempeñan en nuestros hogares los radiadores. El oro es uno de los más importantes medios por los cuales se suministra la energía de nuestro sol al interior de la Tierra, y se mantiene el equilibrio de las actividades. Como transmisor de esta energía, el sol actúa como un transformador, para pasar su fuerza dentro de la sustancia física de nuestro mundo; así como para darla a toda la Vida evolucionando sobre ella. La energía dentro del oro es realmente la fuerza radiante y electrónica del sol, actuando en un nivel inferior. Se le llama a veces un rayo de sol precipitado.

“Puesto que la energía dentro del oro es de una tasa vibratoria extremadamente elevada, tan sólo puede actuar sobre las más delicadas y más sutiles expresiones de Vida, a través de la absorción. En todas las ‘Eras Doradas’ este metal llegó a ser de uso común y abundante, entre la masa de los pueblos, y dondequiera que ocurría tal condición, el desarrollo espiritual de estos pueblos alcanzaba niveles muy elevados. En estas eras, el oro nunca era acaparado o escondido, sino que era ampliamente distribuido para uso de las masas que, absorbiendo su energía purificadora, se elevaban ellas mismas hasta una mayor perfección. Tal es el uso correcto del oro; y cuando esta Ley es conscientemente comprendida y obedecida, el individuo puede atraer a sí mismo cualquier cantidad de energía purificadora que él desee, mediante el uso de esa Ley.

“Debido a los depósitos de oro existentes en todas las cadenas montañosas, uno encuentra en ellas salud y vigor que no puede encontrar en ningún otro lugar sobre la superficie de la Tierra. Nadie oyó jamás que quienes manipulan constantemente oro sufrieran efectos perjudiciales. En su estado puro es blando y se gasta fácilmente, por cuya cualidad cumple el propósito del que acabo justamente de hablar.

“Las más avanzadas de estas personas produjeron mucho oro mediante precipitación directa de lo Universal. Las cúpulas de muchos edificios estaban cubiertas con hojas de oro puro, y los interiores decorados con joyas brillantes, en curiosos aunque maravillosos diseños. Estas joyas también eran precipitadas directamente de la Sustancia Única Universal.

“Como ocurrió en todas las eras pasadas, hubo porciones de gente que llegaron a interesarse más en los placeres temporales de los sentidos, que en el más amplio plan del Gran Ser Divino. Esto llevó a perder la conciencia del Poder Divino, a través de aquel imperio, hasta que permaneció activa en poco más que la ciudad misma. La capital fue llamada la ‘Ciudad del Sol’.

“Aquellos que gobernaban comprendieron que debían retirarse y dejar que la gente aprendiera, a través de duras experiencias, que toda su felicidad y bienestar, procedía de la adoración al Dios Interno, y que deberían retornar a la ‘Luz’ si querían ser felices.

“El Rey-Emperador, a través de la Sabiduría Interna, viendo que el pueblo estaba sumergiéndose cada vez más profundamente en la gratificación de los sentidos, comprendió que el Plan Divino no podía asistir por más tiempo a su reino. Fue advertido, por aquellos de mayor autoridad espiritual que la suya, para que diera un banquete, anunciando su decisión de retirarse, y despidiéndose de ese modo de sus súbditos.

“Él reunió a sus consejeros, y dio instrucciones para el banquete, ordenando que se llevara a cabo en el lugar más magnífico del imperio, conocido como el Salón Enjoyado, en el palacio del rey. Este estaba iluminado con globos auto luminosos que emitían un brillante y blanco resplandor. Estaban suspendidos del techo por cadenas de cristal. Aunque la luz dentro de ellos era intensa y brillante, tenía no obstante un extremado efecto tranquilizador sobre el cuerpo, dando a aquellos bajo su radiación una sensación de gran alivio y calma. La luz del globo central hacía llamear las joyas que formaban el gran medallón en la mitad del techo, con un diseño que imitaba a un sol radiante.

“El amplio salón del banquete fue elaboradamente decorado y preparado con veinticuatro mesas de ónice blanco, sentando cada una veinticuatro invitados. Esta era la primera ocasión en que todos los consejeros del rey y sus empleados iban a ser sus invitados al mismo tiempo. El anuncio del banquete dio pié a muchos comentarios entre la gente, que habló intensamente de ello, cada uno con su vecino, aunque resultaba un misterio para todos, porque nadie era capaz de discernir su propósito.

“Por fin llegó la noche del evento. Nadie sospechó el pesar dentro del corazón del noble legislador, ni soñó el cambio que pronto ocurriría en sus vidas. Llegó la hora, se reunieron los invitados, y todo el mundo respiraba misterio. Las grandes puertas de bronce del salón del banquete se abrieron majestuosamente, y se oyó un estallido de música trascendente, como si fuese tocada por una gigantesca sinfonía, en lo invisible, sorprendiendo incluso a aquellos que conocían el inmenso poder de su adorado monarca. Él fue considerado casi como un Dios por la gente, tan grande era el amor y admiración que sentían por la sabiduría y ayuda que derramaba constantemente.

“Cuando cesó la música triunfal, el rey entró acompañado por sus hijos. La joven era una visión de belleza. Ella vestía un elegante traje de suave material dorado, distinto a cualquiera de nuestro mundo moderno. Su manto se veía como si estuviese cubierto de diamantes, porque con cada movimiento de su cuerpo despedía destellos luminosos. El cabello dorado que caía sobre su espalda estaba recogido con dos broches de esmeralda. En su frente había una simple banda de metal blanco, engarzada con diamantes. En el centro tenía lo que parecía ser un gran diamante, enfocado y mantenido allí por su padre, aunque era realmente una poderosa condensación de Luz.

“El rey era el único en todo el imperio que estaba dotado con el uso de un Poder tan Trascendente. La familia real nunca había usado estas joyas de Luz en su contacto con el mundo externo, hasta esa noche. Tal uso de este poder era permitido solamente en su adoración privada del Gran Ser Divino, de cuya Suprema Presencia estaban ellos constantemente conscientes.

“El rey y sus dos hijos llevaban vestiduras ajustadas del mismo suave material dorado que la hija. Estas eran flexibles como la piel, pero hechas de oro metálico, con petos similares a un gran sol de joyas. Ellos llevaban sandalias del mismo material, engarzadas también con piedras preciosas, y sobre la cabeza de cada uno descansaba una maravillosa joya de Luz.

“El rey dio una señal, y los invitados tomaron asiento. Con voz majestuosa y poderosa, hizo una invocación desde lo más profundo de su corazón al Infinito y Supremo Uno.

“¡Oh Tú, Magno y Omnipresente Origen, Tú que gobiernas el Universo, la Llama en cada corazón humano! Te ofrecemos nuestro amor, alabanza y gratitud a Ti por Tu propia Vida, Luz, y Amor en todas las cosas. Nosotros Te adoramos y sólo miramos a Ti, la ‘Presencia’ en todas las cosas, visibles e invisibles, evolucionadas y no evolucionadas. Tú, incesante, fluyente Corriente de Vida, quien por siempre te derramas a Ti mismo en toda la creación, el Único ser en Todo.

“Mi corazón te invoca como nunca antes, para que despiertes a mi pueblo y vea el peligro que corre, porque su indiferencia hacia Ti está creciendo sigilosamente en ellos como un aliento venenoso, produciendo un adormecimiento del alma, y extendiendo un velo ante ellos que los aísla de ‘Tu Brillante Presencia’.

“Si ellos deben tener una experiencia que consuma y queme la escoria y nubes del ser externo, sostenlos Tú entonces y tráelos al fin a Tu Eterna Perfección. Te invoco, Tú Creador del Universo, Tú Supremo Omnipotente Dios.

“El rey tomó asiento entonces, y todos esperaron en silenciosa expectación. En unos momentos apareció el servicio delante de cada invitado. Plato tras plato fueron servidos como por manos invisibles; llegando la comida en maravillosos y enjoyados contenedores de cristal, desapareciendo tan pronto como eran acabados, y eran sustituidos de inmediato por el siguiente. Finalmente, el más elaborado banquete que el imperio había conocido llegó a su fin. Todo estaba en silencio de nuevo, como si aguantasen expectantes la respiración, anticipando un hecho muy inusual.

“El rey se levantó y permaneció unos momentos esperando tranquilamente. Inesperadamente, apareció una copa de cristal a mano derecha de cada invitado. Éstas estaban llenas con una condensación de Esencia Electrónica Pura; y para todos los que la bebieron, no importa cuánto se extiendan sus vidas a lo largo de las edades, o cuán variadas sean sus experiencias, nunca podrán olvidar completamente al Ser Divino Interno. Esta protección del alma le fue garantizada a los presentes en el banquete, como una recompensa por su fe y lealtad a Dios en ellos mismos, al rey, y al imperio. Los consejeros, y los demás presentes, habían servido sincera y continuamente, por el bien del imperio, y por ese servicio les fue otorgada la protección del alma a través de los siglos.

“Cada presente elevó su copa y bebió a Dios en sí mismo, a su propia Llama del Altísimo Ser Viviente. Los pormenores del banquete fueron radiados a todo el mundo en el imperio, a través de radios similares a las que hay en uso hoy día. No eran mayores que un plato de la comida, aunque eran tan poderosas como para sintonizar lo que ocurría en cualquier punto de la superficie de la Tierra.

“Después del saludo al Ser Divino en cada uno, todos quedaron muy quietos, y hasta la atmósfera parecía haber quedado sin movimiento. En pocos momentos se hizo visible una Maravillosa Presencia enfrente del rey.

“Esa Presencia era un Maestro Cósmico procedente del Gran Silencio. Un murmullo de maravilla y sorpresa recorrió a todos los invitados con su aparición, porque ellos reconocieron con asombro a uno de quien habían oído hablar durante muchos siglos, aunque nadie había visto jamás esa Presencia. Elevando su mano derecha, el Maestro Cósmico se dirigió a todos los presentes y a todos los residentes dentro del imperio.

“Oh Hijos de la Tierra, les traigo un aviso de seria importancia, en un momento de gran crisis. ¡Levántense del enredo de los sentidos que los está hundiendo! ¡Despierten de su letargo, antes de que sea demasiado tarde! Este, mi Hermano en la Luz, debe retirarse y dejarlos experimentar lo que han escogido, que los está atrayendo a sus muchas trampas. Ustedes mismos se han abierto a la incontrolada ignorancia y emociones del ser externo.

“Ustedes prestan poca atención y dan todavía menos adoración a su Fuente: la Suprema, la Magna, la Radiante, la Majestuosa, la Infinita Causa de todo lo que existe, el Creador y Sostenedor de todos los mundos. Ustedes no dan gratitud a la Gran Presencia Gloriosa, el Señor del Amor, por la misma Vida por la cual existen.

“Oh, ¿por qué no están siquiera agradecidos por las bendiciones que les derrama tan pródigamente la Naturaleza; por la abundancia que les llega a través de la Tierra, y a través de su sabio y generoso legislador? Ustedes se agradecen unos a otros los favores, esas cosas de los sentidos y la forma, que son tan efímeras, que pasan de unos a otros y luego desaparecen; pero ¿por qué, oh, por qué, olvidan la Fuente de toda Vida, todo Amor, toda Inteligencia, y todo Poder?

“¡Pueblo, oh, Pueblo! ¿Dónde está su gratitud a la Vida por el Amor, por la magnificencia de la experiencia que gozan en cada momento, cada hora, y cada día, año tras año? A todo esto lo pueden considerar como suyo, pero siempre ha pertenecido, pertenece, y siempre pertenecerá a la única Gran Fuente de la Vida, la Luz, el Amor, y Todo Bien, Dios, el Supremo, el Adorable, el que Todo lo impregna.

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Возрастное ограничение:
0+
Дата выхода на Литрес:
23 июня 2025
Объем:
241 стр. 2 иллюстрации
ISBN:
9786074574043
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Правообладатель:
Bookwire
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