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La muerte nuestra de cada día
La muerte nuestra de cada día. Violencia armada y políticas de seguridad ciudadana en Venezuela
Resumen
La violencia que desde hace décadas se vive en Venezuela, que se ha recrudecido en los últimos años, es una problemática de investigación, pero también, y más profundamente, un drama que afecta la vida de los venezolanos. La misión de la Red de Activismo e Investigación para la Convivencia (Reacin) hermana el trabajo investigativo con los esfuerzos del activismo. Los autores, todos investigadores, al reunirse en Reacin buscan potenciar tanto el registro, el análisis y la denuncia, así como la construcción de alternativas a la violencia que se ha instalado en el país.
Este libro, que es uno de los frutos de esta iniciativa colaborativa y prospectiva, presenta investigaciones centradas en la violencia armada y militarización de la seguridad ciudadana en la Venezuela pos-Chávez, realizadas por un equipo de investigación diverso conformado por psicólogos, sociólogos y dos abogados, investigadores de amplia trayectoria en su país. Esta obra presenta los hallazgos de investigaciones empíricas recientes, de una llamativa riqueza metodológica, que registran y analizan, desde la perspectiva de las vivencias de la gente, las transformaciones en la violencia en Venezuela en el periodo pos-Chávez. Periodo en el que se ha hecho evidente una progresiva y expansiva militarización del país, particularmente en el área de la seguridad ciudadana, y más grave aún la violencia del Estado hacia su población. Uno de los aspectos más sólidos del texto es su vocación por presentar evidencias sobre temas complejos aunados a una aguda sensibilidad y compromiso con el país.
Palabras clave: violencia en Venezuela, pos-Chávez, problemas sociales, violencia política, condiciones sociales.
Our daily death. Armed violence and citizen security policies in Venezuela
Abstract
The violence experienced in Venezuela for decades, which has worsened in recent years, is a research topic, but also, and more deeply, a drama that affects the lives of Venezuelans. The mission of the Network of Activism and Research for Coexistence (Red de Activismo e Investigación para la Convivencia, Reacin) combines investigative work with activism efforts. While working at Reacin, the authors—all researchers—seek to promote registration, analysis, and report, as well as the construction of alternatives to violence established in the country.
The research studies included in this book, one of the fruits of this collaborative and prospective initiative, focus on armed violence and the militarization of citizen security in post-Chávez Venezuela, and were conducted by a diverse research team made up of psychologists, sociologists, and two lawyers— researchers with extensive experience in their country. This work presents the findings of recent empirical research—with a striking methodological richness—that record and analyze, from the perspective of people’s experiences, the transformations of violence in Venezuela in the post-Chávez period; a period which has witnessed a progressive and expansive militarization of the country, particularly regarding citizen security, and an even more serious violence of the State towards its population. One of the strongest features of the text is its vocation to present evidence on complex issues coupled with an acute sensitivity and commitment to the country.
Keywords: violence in Venezuela, post-Chávez period, social problems, political violence, social conditions.
Citación sugerida / Suggested citation
Zubillaga, V., Llorens, M. y Sánchez, F. (eds.) (2021). La muerte nuestra de cada día. Violencia armada y políticas de seguridad ciudadana en Venezuela. Bogotá, D. C.: Editorial Universidad del Rosario. https://doi.org/10.12804/urosario9789587848120
La muerte nuestra de cada día
Violencia armada y políticas de seguridad ciudadana en Venezuela
Verónica Zubillaga
Manuel Llorens
Francisco Sánchez
—Editores académicos—
La muerte nuestra de cada día. Violencia armada y políticas de seguridad ciudadana en Venezuela / Verónica Zubillaga, Manuel Llorens, Francisco Sánchez, editores académicos. – Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2021.
Incluye referencias bibliográficas.
1. Violencia – Venezuela. 2. Problemas sociales – Venezuela. 3. Violencia política – Historia – Venezuela. 4. Venezuela – Condiciones sociales. I. Zubillaga, Verónica. II. Llorens, Manuel. III. Sánchez, Francisco. IV. Universidad del Rosario. V. Título.
303.60987 SCDD 20
Catalogación en la fuente – Universidad del Rosario. CRAI
| DJGR | Octubre 27 de 2021 |
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Carrera 7 No. 12B-41, of. 501
Tel: 2970200 Ext. 3112
https://editorial.urosario.edu.co/
Primera edición: Bogotá, D. C., 2021
ISBN: 978-958-784-810-6 (impreso)
ISBN: 978-958-784-811-3 (ePub)
ISBN: 978-958-784-812-0 (pdf)
https://doi.org/10.12804/urosario9789587848120
Corrección de estilo: Leonardo Holguín Rincón
Diseño de portada: Luz Arango y César Yepes
Diagramación: William Yesid Naizaque Ospina
Conversión ePub: Lápiz Blanco S.A.S.
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Los conceptos y opiniones de esta obra son de exclusiva responsabilidad de su autor y no comprometen a la Universidad ni sus políticas institucionales.
El contenido de este libro fue sometido al proceso de evaluación de pares para garantizar los altos estándares académicos. Para conocer las políticas completas visitar: editorial.urosario.edu.co
Todos los derechos reservados. Esta obra no puede ser reproducida sin el permiso previo por escrito de la Editorial Universidad del Rosario.
Autores
Verónica Zubillaga Manuel
Llorens Francisco Sánchez
John Souto
Manuel Zapata
Carlos Alzualde
Laura Escorcia
Marelia Armas
Kayre García
Roneisy González Chelina
Sepúlveda Andrés Antillano
Keymer Ávila
Rebecca Hanson
Luz Ortiz
Luis Gerardo Gabaldón
Roberto Briceño-León José
Luis Fernández-Shaw
Ilustración de cubierta de Luz Arango y diseño de César Yepes.
Contenido
Lista de figuras
Agradecimientos
Introducción. El juego en que andamos
Manuel Llorens y Verónica Zubillaga
I. EL PADECIMIENTO Y LUCHAS DE LA GENTE
Capítulo 1. Militarización de la mente. Violencia crónica y su impacto en la convivencia de las comunidades
Manuel Llorens, John Souto, Manuel Zapata,
Carlos Alzualde, Laura Escorcia, Marelia Armas,
Kayre García y Roneisy González
Capítulo 2. Socialización en un contexto de violencia crónica. El trauma psicosocial en la infancia
Manuel Llorens y John Souto
II. LAS MADRES NO SE RESIGNAN
Capítulo 3. “Nuestra lucha es para que nos escuchen”. Mujer, agencia, resistencia política y la búsqueda de justicia en Venezuela
Francisco Sánchez
III. LOS QUE LANZAN BALAS DESDE DIFERENTES LADOS
Capítulo 4. “Así fue como empezaron los problemas”. Contextos, lógicas de acción y sentidos morales en trayectorias de homicidas
Chelina Sepúlveda y Andrés Antillano
Capítulo 5. ¿Qué pasó con la reforma policial en Venezuela? Preguntas y respuestas básicas sobre el proceso en su etapa púber
Keymer Ávila
Capítulo 6. Dan más balas de las que reciben. Uso de la fuerza letal en la Venezuela pos-Chávez
Keymer Ávila
Capítulo 7. Del punitivismo carcelario a la matanza sistemática. El avance de los operativos militarizados en la era pos-Chávez
Verónica Zubillaga y Rebecca Hanson
Capítulo 8. Crimen, violencia y frontera. Reconfiguraciones de las prácticas ilícitas y los grupos armados en la frontera San Antonio/Ureña-Cúcuta
Andrés Antillano, Francisco Sánchez,
Luz Ortiz y Verónica Zubillaga
IV. LA DIFUSIÓN DE LA VIOLENCIA Y LAS TRANSFORMACIONES EN EL ESTADO EN LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Capítulo 9. El incremento de la violencia estatal y no estatal en Venezuela
Luis Gerardo Gabaldón
Capítulo 10. Del monopolio al ejercicio desnudo de la violencia
Roberto Briceño-León
V. LOS NÚMEROS
Capítulo 11. La violencia en Venezuela. Rutas metodológicas para su abordaje cuantitativo
José Luis Fernández-Shaw
Epílogo. Un país que clama por convivencia y reparación
Verónica Zubillaga, Manuel Llorens y Francisco Sánchez
Lista de figuras
Capítulo 5
Figura 1. Cantidad de funcionarios policiales en Venezuela
Figura 2. Tasa de encuadramiento policial en Venezuela
Figura 3. Cantidad de cuerpos policiales estadales y municipales existentes en Venezuela
Figura 4. Tasa PCCMH de homicidios por intervención de la fuerza pública (casos y víctimas) y homicidios comunes (casos y víctimas) MP-MIJ (2006-2017)
Capítulo 6
Figura 1. Porcentajes de casos por bloques horarios
Figura 2. ¿Se encontraban en ejercicio de sus funciones? Año 2016
Figura 3. Muertes a manos de las fuerzas de seguridad del Estado, 1989-2018
Figura 4. Porcentaje que representan las muertes a manos de las fuerzas de seguridad dentro del total de homicidios
Figura 5. Distribición temporal casos, 2016-2017
Figura 6. Contrastes del comportamiento durante el año de distintos tipos de muertes violentas, 2016
Figura 7. Distribución de casos según bloques horarios, 2016
Capítulo 8
Figura 1. Frontera colombo-venezolana
Figura 2. Locación del trabajo de campo
Figura 3. Muertes por armas de fuego en el Táchira, 1999-2013
Figura 4. Muertes por armas de fuego en municipios fronterizos
Figura 5. Tasa de homicidios en frontera del Táchira, 2017
Capítulo 11
Figura 1. Homicidios registrados, 1990-2017
Figura 2. Muertes violentas y homicidios, 2000-2017
Figura 3. Muertes violentas según medio utilizado, 1998-2014
Figura 4. Muertes por armas de fuego (MPPS) y homicidios por armas de fuego (OVS)
Figura 5. Resistencia a la autoridad (OVS) e intervención legal (MPPS), 2000-2014
Figura 6. Casos de resistencia a la autoridad, 1990-2017
Figura 7. Porcentaje que representan las muertes por armas de fuego dentro del total de muertes violentas, 2000-2014
Figura 8. Porcentaje de homicidios realizados con arma de fuego según estado, 2017
Figura 9. Tasa de muertes por armas de fuego y volumen acumulado de exportaciones de pistolas y revólveres hacia Venezuela, 1980-2014
Figura 10. Venezuela, tasa de muertes por arma de fuego, 2013
Figura 11. Venezuela, tasa de muerte por arma de fuego según municipios, 2013
Figura 12. Estado Bolívar. Tasa de defunción por arma de fuego, según tipo de municipio, 2000-2013
Figura 13. Tasa de muertes por arma de fuego y precio internacional del oro ($ x onza)
Figura 14. Tasa de muertes por arma de fuego, 1999, 2005 y 2013
Figura 15. Estado Sucre. Principales centros urbanos y península de Paria
Figura 16. Caracas y los Valles del Tuy, tasa de muerte por arma de fuego según municipios, 1999
Figura 17. Caracas y los Valles del Tuy, tasa de muerte por arma de fuego según municipios, 2013
Figura 18. Caracas y los Valles de Tuy, tasa de muertes por arma de fuego, 1999, 2002, 2005, 2008, 2011 y 2013
Figura 19. Venezuela. Anuarios de mortalidad, número de días transcurridos para la publicación de las cifras oficiales
Figura 20. Muertes violentas. Proyecciones del Observatorio Venezolano de Violencia
Figura 21. Estimación de muertes violentas a partir del conteo de casos reportados por la data del MPPRIJP
Figura 22. Área Metropolitana de Caracas. Composición porcentual de las víctimas según mes del suceso y grupo de edad, mayo 2017-junio 2019
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
JUAN GELMAN, El juego en que andamos
Agradecimientos
Este libro es fruto de una serie de investigaciones realizadas por un grupo muy diverso de investigadores que venimos colaborando desde hace años y que decidimos unirnos para constituir la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin). Mayra Morrison nos regaló un logo vibrante lleno de colores y Marianela Zubillaga nos asistió para que pudiésemos concretar esta aventura, a ellas toda nuestra gratitud por su generosa ayuda.
El programa de América Latina de Open Society Foundations apoyó la investigación matriz, base de los hallazgos aquí publicados. Quisiéramos agradecer con muchísimo entusiasmo y afecto al profesor David Smilde, quien ha sido un aliado en la realización de nuestros trabajos. Angélica Zamora, Felipe Cala, Mario Arriagada y Luc Athayde-Rizzaro han apostado siempre por nuestras investigaciones y han demostrado un alto grado de paciencia para comprender los vaivenes y altibajos vinculados a la tarea de hacer investigación en Venezuela. A ellos toda nuestra gratitud.
Un agradecimiento especial a las mujeres (madres y esposas) que continúan resistiendo y buscando justicia en el país. En especial a aquellas que compartieron sus experiencias con nosotros, para juntos construir el registro y la memoria de la violencia de nuestro país.
Este libro no hubiese sido publicado sin el impulso y entusiasmo de nuestra querida amiga María Francisca Mayobre, quien nos invitó y estimuló a enviar el manuscrito a Juan Felipe Córdoba, director de la editorial. Las semillas de ese impulso fructificaron aquí. Para Pancha la expresión de nuestro especial cariño y gratitud. Juan Felipe Córdoba, desde el primer contacto mostró su sensibilidad e interés con este trabajo de investigadores del vecino país. Todo nuestro reconocimiento por su jovialidad y por la materialización de su solidaridad con este libro. Nuestra especial gratitud a las o los lectores anónimos de la editorial; nos llenaron de contento sus comentarios y estos sirvieron para hacer un texto más coherente. Desde que les contactamos, intuíamos muy bien que la Editorial Universidad del Rosario permitiría que este trabajo llegue a nuestros interlocutores “naturales”, los colegas latinoamericanos, en especial los colombianos y los venezolanos.
Agradecemos profundamente al voluntariado de psicología de la Universidad Católica Andrés Bello. Un gran grupo de estudiantes dedicaron buena parte de su tiempo a la experiencia retadora y solidaria de adentrarse en las comunidades populares de La Vega, Catuche y San Agustín para trabajar y compartir con niños, niñas, jóvenes y adultos proporcionándonos algunos de los registros valiosos que nos han permitido repensar la violencia que vivimos. Sin el compromiso del voluntariado, el alcance de algunas de nuestras iniciativas hubiera sido muy limitado.
Hemos contado con muchos aliados para llevar a cabo nuestros trabajos de terreno, a veces arduos y difíciles. Sin su apoyo, estos hallazgos no hubiesen visto la luz. Queremos agradecer especialmente a Roberto Patiño, querido amigo y fundador de Caracas Mi Convive por su gentileza en permitirnos trabajar y merodear con los jóvenes que trabajan en la organización y que nos abrieron tantos caminos para explorar y preguntar. Sin el acompañamiento de Juan Francisco Mejía y Santiago García no hubiésemos logrado miradas y testimonios en nuestra investigación. Giorgina Cumarin, Neorelis Muñoz, Camila Oropeza, Doris Barreto y Saraí Figueredo fueron enlaces fundamentales para acceder a experiencias que registramos en nuestro trabajo.
Por supuesto, la lista de queridos amigos y colegas con quienes hemos hablado todos estos años sobre nuestras investigaciones y que nos han inspirado búsquedas, sugerido pistas interpretativas e ideas fundamentales es larguísima, aquí solo podemos mencionar a Alberto Gruson, Marisela Hernández, Maria Elisa Hernández, Maria Teresa Urreiztieta, Aurelio Calvo, Leonard Gómez, Richard Snyder, Alejandro Velasco, Cheo Carvajal, Elisa Silva, Desmond Arias, Robert Gay, Francine Jacome, Gabriel Kessler, Lissette González, Carlos Aponte, Hugo José Suárez, Marcela Meneses, Tosca Hernádez, Andrea Chacón, Elizabeth Gallardo, Ana María Reyes, Katie Sampeck, Vicente Lecuna, Brenda Bellorín, Norma Pérez, Miguel Mónaco; amigos periodistas que nos aportan miradas y observaciones del terreno: Ronna Rízquez, Luz Mely Reyes, Eligio Rojas, Vanessa Davies, Sergio Dahbar y Vanessa Moreno. Roberto Briceño-León y Luis Gerardo Gabaldón, autores de capítulos de este libro, han sido maestros para algunos de nosotros y muchas de nuestras ideas son acreedoras de nuestro aprendizaje con ellos.
Y sin duda a nuestras familias, que han sido fuente de apoyo incondicional.
Introducción
El juego en que andamos
Manuel Llorens* y Verónica Zubillaga**
Una madre cuenta la ejecución de su hijo a manos de cuerpos de seguridad del Estado. Relata cómo, al salir de su hogar, el oficial le espetó: “No nos comimos las caraotas porque les faltó guiso”, queriendo decir que no se detuvieron a robarle la escasa comida que tenía guardada en la nevera, luego de asesinar a su hijo, porque no les resultó suficientemente gustosa.1
En ese fragmento se acumula todo el horror que atraviesa Venezuela: la indiferencia brutal ante las heridas que el atropello va dejando en el camino; la omnipotencia destemplada del poder que se pasea exhibiéndose con sorna frente a sus víctimas; la manera en que el Estado no solo es protagonista de muchos de estos asesinatos, sino que además se burla de muchas formas de los atropellados. Es un panorama desolador de deshumanización.
Ante esta realidad asfixiante, nosotros, como investigadores, hemos decidido anteponer las herramientas que nos competen: el registro, el análisis, la reflexión y la denuncia. Apostamos a la resistencia que hemos conocido de cerca: en las madres que se unen para negociar acuerdos de paz con los jóvenes armados de sus barrios; en los maestros que insisten en trabajar por el futuro a pesar de la amenaza diaria; en los artistas que convierten el cinismo en huella anímica, para obligarnos a reflexionar en medio del ajetreo; en los activistas que no dejan de apoyar a las víctimas, a pesar de todos los riesgos que corren, y en la insistencia de muchos venezolanos de presionar y proponer salidas para el horror, pensando en una convivencia futura en la que podamos vivir con dignidad.
Hace cuatro años fundamos la Red de Activismo e Investigación para la Convivencia (Reacin) con la intención de hermanar nuestro trabajo investigativo con los esfuerzos del activismo. La violencia que vivimos desde hace décadas, que se ha recrudecido en los últimos años, es una problemática de investigación, pero también, y más hondamente, un drama que afecta nuestra vida. Buscamos potenciar ambos lados de la ecuación que pretende registrar, denunciar y construir alternativas a la violencia que se ha instalado en el país. Este libro es uno de los productos de esa iniciativa.
Aquí reunimos a un equipo de investigadores que han venido estudiando, muy de cerca, la violencia armada en el país desde hace años. Intentamos ofrecer una mirada amplia y diversa que recorre desde las secuelas íntimas en la vida concreta de los implicados, los impactos de la exacerbada militarización en el país, hasta los retos cuantitativos de medir la violencia, pasando por sus efectos en la convivencia. La confidencialidad protege la mayoría de los relatos. Nombres, lugares, tiempos y personas han sido cambiados con la finalidad de resguardar la integridad de las personas que contribuyeron en la investigación, pues las amenazas son reales. En esta edición contamos con dos investigadores invitados que tienen una larga trayectoria de pesquisa y reflexión sobre la violencia, cuyos trabajos se centran en el auge de la violencia en Venezuela y las transformaciones acaecidas en el Estado en el marco del proceso conocido como la Revolución bolivariana liderada por Hugo Chávez en nuestro país.
En la década de 1980, Venezuela fue considerada la excepción pacífica en una América plagada de violencia. Los eventos de extrema violencia y represión estatal durante el Caracazo, acaecido en febrero de 1989, nos despertaron bruscamente de ese sueño (Briceño-León, 1997). Para finales de esa década, comenzamos a colocarnos a la par de los países sudamericanos más peligrosos. La continua progresión de la violencia venezolana, aunada a cierta estabilización de esa problemática en países como Brasil o la relativa pacificación de Colombia, ha invertido el orden. Los niveles de violencia en la Venezuela de hoy nos ubican junto a El Salvador y Guatemala, países que han experimentado los estragos de guerras civiles y de infaustas políticas de “mano dura”, como se conoce en la región a la violencia estatal expresada en los masivos operativos militarizados de “guerra contra el crimen”, en los que prevalece el abuso por parte de las fuerzas del orden hacia la población.
Venezuela no vivió una guerra civil, como esos países, pero sí un proceso de transformación social, cultural, político y económico conocido como la Revolución bolivariana —definida como revolución pacífica, pero armada— que desató una intensa disrupción en el seno del Estado y en la relación entre las agencias estatales y los diferentes sectores sociales. A partir del año 1999, con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, se dieron eventos de franca conflagración entre las élites tradicionales y las ascendentes: golpe de Estado, paro petrolero, protestas sociales. Asimismo, en el seno del Estado, este proceso de transformación originó fraccionamientos y luchas internas, en especial en el ámbito de las instituciones de seguridad ciudadana, ocasionando una severa disrupción en su capacidad de aplicar políticas públicas y en el Estado de derecho. Una permanente conflictividad social, con coyunturas de mayor o menor beligerancia, junto a la proliferación de armas sin control, multiplicaron la violencia interpersonal letal entre los ciudadanos. La persistente exclusión en la que han vivido los jóvenes varones, como en el pasado, siguió expulsándolos hacia las redes de las economías ilícitas, acompañadas de armas, marcando sus trayectorias hacia un destino trágico.
A partir del año 2010, en paralelo a una reforma policial que buscaba controlar la implicación de grupos policiales en crímenes, así como regular el abuso de la fuerza hacia la población más pobre, sobreviene una nueva ola de militarización y de planes de “mano dura”. Este avance militarizado, al mismo tiempo que truncaba la reforma policial, generó un encarcelamiento masivo y, en consecuencia, una reorganización del mundo criminal preparándose para reaccionar. Con la muerte de Hugo Chávez en el año 2013, la asunción de la presidencia por parte de Nicolás Maduro y, desde el año 2014, el colapso de los precios y de la producción petrolera, la violencia estatal pasó a ser brutal. Una nueva ola de planes represivos de “mano dura” iniciada en 2015 con los denominados Operativos de Liberación del Pueblo (OLP), como en El Salvador y en Guatemala, lejos de aplacar el descontento y controlar una criminalidad más organizada, estimuló el mayor armamento entre los grupos criminales. Estos, dispuestos a responder a la “guerra”, arrastraron en ella a la población de los sectores populares, de donde mayormente provienen los muertos. En la era pos-Chavez se hace evidente el fracaso del proceso bolivariano por alcanzar la prometida inclusión de los pobres y fundar un nuevo Estado. Y, aún más, se hace evidente la profunda contradicción de una “revolución” que dijo levantarse por los pobres, pero que, en sus postrimerías, termina reprimiéndolos de manera cruenta.
Una serie de trabajos, comenzando con La violencia en Venezuela (1993), continuando con las propuestas comprensivas de Roberto Briceño León (1997; 2002; 2004; 2005), han documentado el incremento a niveles epidémicos de la violencia en nuestro país durante los últimos treinta años. Estudiosos locales e inter-nacionales han volcado su mirada en Venezuela intentando explicar este fenómeno.
Este libro se suma al análisis de la violencia venezolana. Se propone develar la diversidad de expresiones que ha adquirido la violencia armada en el país en los últimos años, la cual incluye la multiplicación de los escenarios en los que se presenta —desde los linchamientos en un vecindario de clase media caraqueño hasta las fronteras del país, pasando por la violencia de las bandas delictivas y de los operativos militarizados del Estado—, las distintas maneras en que se ha organizado, las lógicas de los victimarios y las consecuencias que está produciendo en buena parte de la población.
José Luis Fernández-Shaw ofrece un repaso de las maneras en que se ha intentado contabilizar la violencia y propone un marco tanto conceptual como numérico para afinar el registro y la comprensión de las dinámicas específicas locales. Su análisis permite mostrar que vale la pena estudiar las condiciones específicas que influyen en la violencia en las distintas zonas del país. Así, por ejemplo, lo que ocurre en torno al Arco Minero tiene particularidades distintas a lo que ocurre en la península de Paria. A pesar de ser el último capítulo, lo mencionamos de primero porque el libro sigue esta lógica, intentando mostrar un panorama nacional a través de registros que no pierdan de vista la experiencia local y la diversidad de las lógicas de la violencia.
En ese sentido, en las primeras dos secciones examinamos el impacto de la violencia en la vida privada y en las comunidades. Un equipo levantó datos en tres zonas de la Gran Caracas donde registramos el impacto de la violencia en la vida de los más pequeños, en sus escuelas y comunidades. Discutimos cómo la violencia crónica influye en la manera en que nos vinculamos y cómo afecta el ejercicio de la ciudadanía. Luego, Francisco Sánchez nos proporciona el testimonio de las madres de hijos asesinados, las maneras en que tramitan su dolor y sus intentos de luchar contra la impunidad.
En la tercera sección, Andrés Antillano y Chelina Sepúlveda nos ofrecen una indagación sobre las trayectorias vitales y las explicaciones que le dan a su propia vida asesinos convictos, a través del análisis de una serie de entrevistas. Los relatos recogidos de los victimarios permiten pensar tanto en los condicionamientos sociales que posibilitan la entrada a la violencia como en la interpretación que los perpetradores hacen de sus actos.
La comprensión del fracaso de lo que comenzó como una propuesta gestionada por el Gobierno para reformar a nivel nacional la policía, pero que derivó en el desmantelamiento de las instituciones que él mismo creó a manos de la militarización, es una pieza clave que nos ofrece Keymer Ávila en sus capítulos. Su análisis, que contrasta los datos de asesinatos de funcionarios policiales con los de ciudadanos tanto en el país como en otras latitudes, termina de evidenciar esta tendencia perversa.
Por su parte, Verónica Zubillaga y Rebecca Hanson examinan las lógicas represivas del Estado venezolano, que ha pasado de lo que ellas denominan un punitivismo carcelario a la matanza sistemática a través de los operativos militarizados. A lo largo del libro se evidencia la responsabilidad sombría del Estado tanto por abandono e ineficacia como por exceso de uso de la fuerza. Andrés Antillano, Verónica Zubillaga, Francisco Sánchez y Luz Ortiz cierran la sección con una descripción de las lógicas violentas que operan en la frontera colombo-venezolana.
En la cuarta sección, Roberto Briceño-León y Luis Gerardo Gabadón se centran en reflexionar sobre el incremento de la violencia y el Estado en tiempos de revolución. Ambos, en discusión con aproximaciones teóricas clásicas sobre el Estado, como la de Max Weber, exploran y razonan, cada uno por diversos caminos, la pérdida del monopolio de la violencia por parte del Estado; la difusión de su uso a través de diversos grupos armados estatales y no estatales, que Briceño-León denomina el ejercicio desnudo de la violencia. Luis Gerardo Gabaldón reflexiona sobre la evidente desconcentración del ejercicio de la violencia y la informalización de su práctica por parte de funcionarios policiales, quienes hacen uso desmedido de la fuerza o actúan en asociación con otros actores armados paraestatales.
El último capítulo, de José Luis Fernández-Shaw, como ya mencionamos, además de proponer una aproximación cuantitativa al estudio de la violencia venezolana, sirve de marco organizador para las observaciones recogidas a lo largo del libro.
En todos los capítulos del libro se entrevé con claridad el desamparo de la población con escaso acceso a la justicia institucionalizada y el impacto de la militarización de la vida cotidiana. Con militarización no solo nos referimos al crecimiento del aparato militar, también a las lógicas bélicas manifiestas en discursos y prácticas desde el poder que definen a gran parte de la población como “enemigo”.
