Читать книгу: «Historias. Libros I-IV»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 38


Asesor para la sección griega: C ARLOS G ARCÍA G UAL .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de esta obra ha sido revisada por J UAN M ANUEL G UZMÁN H ERMIDA .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1991.

P RIMERA EDICIÓN , 1981.

ISBN 9788424930660.

INTRODUCCIÓN

I. VIDA DE POLIBIO

1. En la batalla de Pidna, en el año 168 a. C., el cónsul romano Paulo Emilio venció al rey Perseo de Macedonia. Este acontecimiento fue trascendente para la Hélade, en general, y crucial para Polibio: un año más tarde, en el 167, es llevado como rehén a Roma por no haberse mostrado abiertamente filorromano en dicha batalla. La vida, pues, de Polibio queda así dividida en dos grandes etapas: una anterior, en su patria y como hombre de acción y con mirada hacia el futuro; la otra, posterior, en Roma, como hombre de análisis y con mirada histórica y retrospectiva. El año 168, pues, es determinante en la vida de Polibio.

2. Su fecha de nacimiento 1 la podemos situar entre 210 y 200 a. C. Ello se deduce de los siguientes datos: a) Polibio fue elegido embajador 2 , en misión diplomática ante Ptolomeo V Epífanes, con su padre Licortas y Arato, hijo del famoso Arato de Sición, en el año 181 y «cuando —se dice textualmente— aún no tenía la edad legal»; b) Polibio fue nombrado hiparco 3 de la Liga aquea en el año 170. Ahora bien, dado que, según doctrina común 4 , era inadmisible participar en asambleas federales antes de los treinta años, parece congruente deducir que Polibio no pudo nacer antes del 210, pues en ese caso ya tendría la edad legal para ser embajador, pero tampoco después del año 200, porque entonces habría sido hiparco antes de la edad de treinta años y embajador a los diecinueve, una edad demasiado ilegal.

3. Sin embargo, cabe precisar algo más dentro del margen de tiempo entre 210-200. Y ello, porque hay que suponer que tenía al menos dieciocho años cuando se encontró 5 en Sardes con Quiomara, la mujer del rey galo Ortiagonte, encuentro que, en opinión de Mioni 6 , se sitúa en el año 190-189. Puede deducirse, en consecuencia, que Polibio nació hacia el 209 ó 208 a. C., fecha bastante diferente de la propuesta por Walbank 7 , que defiende con argumentos no muy convincentes que Polibio no pudo nacer antes del año 200. Y si la fecha del 209 ó 208 de su nacimiento se combina con la noticia de Ps. Luciano 8 de que el historiador vivió ochenta y dos años, entonces Polibio debió de morir hacia el año 127 a. C.

4. Polibio nace en Megalópolis, capital de la Liga aquea, en Arcadia, región ideal de la poesía bucólica. Fue hijo de Licortas, un hombre honrado, hiparco 9 en el año 192 y estratego en el 184-182. Fue, de otro lado, discípulo de Filopemen, militar consumado 10 , que luchó en Selasia 11 en el año 222, completó la obra de Arato 12 , reformó el ejército aqueo 13 y fue considerado como un auténtico hombre de estado 14 en la segunda centuria. El ambiente familiar, pues, no podía serle más propicio y adecuado para adquirir una formación política y militar.

5. Sin embargo, los estudiosos hablan también de una formación literaria y filosófica de Polibio. En este punto todas las precauciones son pocas. Desde luego en su obra se dice que había estudiado música 15 y que le gustaba la medicina y la geografía. Igualmente, el propio Polibio hace referencia, ya a poetas célebres, como Homero, Simónides, Píndaro y otros, ya a historiadores como Heródoto 16 , Tucídides 17 , Jenofonte 18 . Con todo, estas citas y alusiones no deben entenderse en el sentido de que Polibio poseía una educación literaria profunda. Una cultura dada genera un ambiente del que, sin necesidad de un conocimiento directo, cualquier hombre de formación media participa. Cuestión muy diferente implica las alusiones a historiadores como Timeo, Filarco, Teopompo y Éforo: a éstos los estudia y critica desde una concepción historiográfica propia.

6. Y se ha discutido hasta la saciedad si esta concepción historiográfica propia la elabora Polibio desde posturas estoicas o peripatéticas. Me inclino a pensar, frente a autores como Hirzel 19 y otros, que si hoy hay que hablar de una concepción filosófica, ésta debe ser la filosofía peripatética. Pues, de un lado, en general cita a autores peripatéticos, como Aristóteles, Teofrasto y Dicearco y, de otro, Megalopolis recibe un código de leyes elaborado por el peripatético Prítanis 20 . Y, además, la fórmula básica 21 de cuándo, cómo y por qué, con la que quedan enmarcados los hechos históricos, remeda de cerca las célebres categorías aristotélicas 22 .

7. Ello no quiere decir que Polibio conociera a fondo la filosofía de Aristóteles ni que desconociera totalmente la doctrina estoica. Pero sí parece que su concepción historiográfica se conjuga y se explica mejor a partir de los postulados de la filosofía peripatética, porque incluso el contenido de Fortuna, del que tanto se insiste como de procedencia estoica, se ve racionalizado en Polibio.

8. De su ambiente familiar podría deducirse que Polibio intervino intensamente en la vida política. Sin embargo, aparte su nombramiento de embajador, en el año 181, ante la corte de Ptolomeo, su actividad política se reduce a los años 170-168. En el 170 es elegido hiparco de la Liga aquea. Pero es un momento clave: por entonces se desarrollaba la tercera guerra macédónica, una guerra entre Roma y Macedonia, ciertamente, mas con irradiación a toda Grecia. La Liga aquea, que había manifestado una postura de neutralidad, al fin decide enviar una embajada al cónsul Q. Marcio Filipo poniendo a su disposición el ejército. Polibio marchó en esa embajada. Pero fue demasiado tarde 23 , porque ya el cónsul acampaba en la propia Macedonia y no necesitaba de aliados. Se permitió, incluso, la arrogancia de pedir a la Liga aquea que negara el envío de cinco mil soldados que Apio Claudio Centón, entonces en el Epiro, había solicitado.

9. En el año 168, Paulo Emilio vence a Perseo y todo quedó decidido 24 . Se felicitó al cónsul romano, pero también le fue entregada una lista, en número de mil, con los nombres de aquellos que habían seguido un comportamiento tibio para con Roma. Estos sospechosos, entre los que iba Polibio, debían justificarse en Roma, justificación que duró diecisiete años.

10. Polibio llegó a Roma en el año 167 y en el 150, junto con trescientos prisioneros que aún sobrevivían, recuperó la libertad oficial, sin duda debido a la influencia de P. Cornelio Escipión Emiliano y a la de Catón. Su estancia en Roma, frente a sus compañeros que fueron recluidos en ciudades de Etruria, fue, por tanto, bastante larga, pero en modo alguno dura, es decir, no privada totalmente de libertad.

11. Y debe quedar claro que Polibio gozó en Roma de libertad de movimientos, porque ello implica el que pueda entenderse con ciertas garantías 25 el cómo fueron redactadas las Historias. Las pruebas son bastantes convincentes. He aquí las más significativas: a) A diferencia de los otros rehenes, él se queda en Roma y además entra en el círculo de los influyentes y cultos Escipiones. Llegó a ser maestro 26 de Escipión Emiliano. b) Podía salir de caza con Escipión, según dice el propio historiador, que cita el lugar, esto es, la región 27 de Agnania. Esto sucede en el año 162 y, por la misma época, se permite el riesgo de preparar la huida del príncipe seléucida Demetrio 28 , c) Visitó en varias ocasiones 29 a los locros epizefirios, considerados compatriotas suyos, d) El propio Polibio afirma que hizo el recorrido a través de los Alpes para informarse de las vicisitudes que había sufrido Aníbal cuando éste los cruzó en el año 218. Esta visita debe situarse antes del año 150 como bien opina Pédech 30 . e) Asimismo puede afirmarse que Polibio vino a España en el año 151, en compañía de Escipión Emiliano, a la sazón tribuno militar 31 de Licinio Lúculo.

12. Parece, pues, demostrado que el confinamiento de Polibio en Roma no fue el de un hombre retenido en el Lacio bajo pena de muerte, como opina Cuntz 32 , sino que, por el contrario, gozó de máxima libertad, con la excepción de poder marchar a Grecia. Y no cabe duda de que esa libertad de movimientos le permitió adquirir, ya del círculo culto en que se movía, ya de sus numerosos viajes, un bagaje de conocimientos y noticias, de primera mano, muy útdes para la elaboración de su obra histórica.

13. En el año 150, Polibio regresa a Grecia. Y, claro está, vuelve cargado de evidencias culturales y políticas. No es el mismo hombre que un día tuvo que abandonar su patria. Ahora, de una parte, siente agradecimiento hacia Roma y, de otra, se percata de que Roma, se constituye en atalaya desde la que todo el acontecer histórico del momento recibe explicación. Mas, al mismo tiempo, mantiene vivo su amor a la tierra de sus mayores. De aquí que pueda estar tanto del lado de Roma como de Grecia.

14. Esta bipolaridad personal de Polibio enmarca su actuación a partir de su libertad oficial. Durante la segunda guerra púnica fue solicitado por Roma como experto militar y acudió sin reservas. Acompañó a Escipión Emiliano y así pudo conocer la zona norte de África. Por el propio Polibio sabemos que estuvo presente en el asedio 33 y destrucción de Cartago en el año 146. Pero, mientras Polibio había compartido con su acción el triunfo de Roma sobre Cartago, en su propia tierra, la ciudad de Corinto, orgullosa de patriotismo, caía calcinada bajo el mismo poder, en septiembre del mismo año 146. Y el historiador, en persona, según nos cuenta 34 , asistió igualmente a la quema y saqueo de Corinto: no deja de ser una jugada irónica de la Fortuna. Polibio no aprobó la conducta soberbia de Roma, pero tampoco el comportamiento orgulloso de los griegos.

15. Esta situación casi trágica de los últimos años de Polibio encuentra su síntesis en el encargo que le hizo el Senado de conciliar los derechos de vencedores y vencidos, lo que le permitió volver, una vez más, a Roma 35 . Esta función de conciliador la comprendieron bien los propios griegos, al grabar al pie de una estatua levantada en su honor, en Megalópolis, lo siguiente 36 : «Grecia, de haber seguido los consejos de Polibio desde el principio, no habría decaído, y cuando Grecia erró, sólo él pudo ayudarla algo.» O aquellas otras palabras, en versos elegiacos, que, según Pausanías 37 , rezaban en otra estatua colocada en el ágora de su ciudad natal: «recorrió toda la tierra y el mar, fue aliado de los romanos e hizo cesar la cólera contra los griegos». Nada más congruente y sintético.

16. Poco más se sabe de Polibio hasta su muerte. Según Estrabón 38 , estuvo en Alejandría, probablemente hacia el 140 a. C. También quizá en Rodas, donde consultó los archivos de la ciudad conforme deducen algunos del propio Polibio 39 . Su viaje a Numancia es hipotético, y de acuerdo con la cronología establecida por nosotros, de que murió hacia el año 127, muy poco probable 40 .

II. LA OBRA DE POLIBIO

A) Estructura de las «Historias»

1. Polibio es conocido por su magna obra las Historias. Cierto es que escribió tratados menores, de los que no ha sobrevivido nada. Lo sabemos ya por el propio Polibio, ya por otras fuentes: por ejemplo, en X 21, 5-8, dice el historiador que no se entretiene sobre el estratego Filopemen, porque acerca de él ya ha compuesto una monografía en tres libros. Al respecto, resulta interesante observar que este tipo de tratados, aunque no subsista fragmento alguno, tuvo su influencia. La vida de Filopemen de Plutarco está basada fundamentalmente en el tratado de Polibio, de tal suerte que Pédech 41 ha podido, creo que con éxito, reconstruir, a partir de la de Plutarco, la de Polibio. Con todo, no siempre el caso es tan simple. A veces los estudiosos deducen consecuencias arriesgadas a partir de hipótesis. La obra La Guerra de Numancia, que Cicerón atribuye a Polibio y sólo por aquél es mencionada, no resulta seguro que Polibio la hubiera escrito. Sin embargo, sobre esa hipotética obra se analizan las fuentes de La Historia de Iberia de Apiano 42 , lo que, de otra parte, indica la autoridad que los estudiosos han atribuido a Polibio en materia historiográfica. Autoridad fundamentada en su gran obra histórica.

2. Las Historias fueron divididas por su autor en cuarenta libros 43 . De ellos se conservan completos los cinco primeros; del VI al XVIII se disponen de extractos antiguos, amplios y en los que se registra el libro al que pertenecen los extractos, lo que garantiza su orden propio. A partir del XVIII sólo se conservan fragmentos que provienen de los florilegios realizados por orden de Constantino Porfirogéneta 44 .

3. La obra polibiana narra la realidad histórica que va desde el año 265, comienzo de la primera guerra púnica, hasta el año 146, final de la tercera guerra púnica y destrucción de Corinto. Ésa es la realidad histórica y el período narrado por Polibio en cuanto resultado. Pues, desde el punto de vista del propósito original del historiador, esa realidad, en cuanto totalidad, no fue concebida así; le que implica revisión de propósitos sobre la misma elaboración de las Historias. Y esta programación y revisión la proporciona el propio Polibio ya desde el libro primero 45 y de forma detallada en los tres capítulos del libro tercero 46 . Su esclarecimiento tiene gran interés.

4. El propósito central fue historiar el período que abarca desde el año 220, comienzo de la segunda guerra púnica, hasta el 168, que coincide con la batalla de Pidna. A la parte de la obra, libros III-XXX, que narra ese período, la llama Polibio «la obra propia» 47 . Pero antes contamos con los dos primeros libros, I-II, que constituyen una especie de «preparación», de «introducción», donde los hechos son narrados por encima y con la intención de que sirvan de antecedentes explicativos de lo que viene después. La realidad histórica de estos dos primeros libros es la que va desde el año 265, y así continúa la Historia de Timeo, hasta el año 220, donde terminan los últimos hechos narrados por Arato de Sición y comienza su obra propiamente dicha, hasta el año 168.

5. Cabe preguntar cómo se distribuye este período real en la obra histórica. Los capítulos segundo y tercero del libro III nos servirán de guía. Y en efecto, de su análisis queda claro que el hilo conductor es la segunda guerra púnica. Todo el libro tercero se dedica al estudio etiológico de esta guerra y termina cuando los cartagineses han invadido Italia y han puesto a los romanos 48 , tras la batalla de Cannas, en un peligro grave. A este peligro alude Polibio con las siguientes palabras: «A continuación —comienzo del libro III—, intentaremos explicar cómo, en esta época, Filipo de Macedonia libró una guerra contra los etolios, tras la cual dispuso los asuntos de Grecia y se lanzó a compartir las esperanzas de los cartagineses.»

6. La obra, en este punto, deja como una atmósfera de amenaza sobre Roma y pasa a narrar los acontecimientos de Grecia y Asia: en Grecia se da razón de la guerra de los aliados, narrada en IV 3-37, 57-58, y V 1-30, 91-106, y que termina con la paz de Naupacto en el año 217. En Asia, se trata de la guerra que se inició en el año 219 entre Antíoco y Ptolomeo Filopator por la Celesiria, narrada en V 31-87, y de la guerra de los rodios y Prusias contra Bizancio, narrada en V 38-52. Por tanto, la atmósfera amenazante con que termina el libro III, se agrava aún más en el IV y V con una posible alianza entre Filipo y Aníbal como, según hemos visto, explícita el propio Polibio 49 . Desde un punto de vista historiográfico, la explicitación alberga un efecto extraordinario en función del libro VI. El historiador, sin duda, quiere resaltar que grande fue el peligro que se cernía sobre Roma, pero mayor y más efectiva fue la uirtus romana que permitió conjurar la amenaza. Y esa uirtus romana, esa virtualidad constitucional y política es la que Polibio describe en el libro VI. Este libro, al igual que el libro XII, constituye una especie de escorzo en la linealidad histórica, pero supone aguda visión de historiador, no sólo por el contenido, sino precisamente por su posición dentro de la obra. Este libro viene a dar razón de por qué la amenaza se tornó éxito: «Aquí —anuncia Polibio 50 , precisamente, al comienzo del libro III—, detendremos nuestra exposición y trataremos de la constitución ro mana; demostraremos luego que las características de esta constitución contribuyeron, al máximo, no sólo a que los romanos dominaran Italia y Sicilia, sino también a que extendieran su imperio a los iberos y a los galos, y además a que, tras derrotar militarmente a los cartagineses, llegaran a concebir el proyecto de dominar el universo.»

7. Esta recuperación ocupa el relato de los libros VII-XV, pues el libro XV pone fin a la guerra anibálica en la célebre batalla de Zama, con lo que el peligro que amenazaba a Roma desaparece. En medio, se narra la conquista de Italia y Sicilia: estas conquistas configuran el trenzado principal que se realiza en los libros VII al XIV; de forma intercalada y en un segundo plano, se historia la conquista de Iberia en VIII 38; IX 11; X 2-20, 34-40; XI 24-33. También la conquista de la Galia cuyo texto no ha sobrevivido. De otra parte, se insertan narraciones, sin duda exigidas en el plano cronológico, sobre la ruina de Hierón, las rebeliones en Egipto y acerca de la ambición de Antíoco y Filipo.

8. Como puede observarse, Polibio, en un primer propósito, polariza su quehacer histórico en torno de Roma y su contexto más próximo hasta la batalla de Zama: los libros III al V presentan los hechos que sitúan a Roma en una situación límite. El libro VI pone en primer plano el vigor y la excelencia de la constitución romana que salva esa situación límite, y los libros VII al XV —excepción hecha del XII— narran los acontecimientos triunfales de Roma hasta la batalla de Zama que son consecuencia de la excelencia de la constitución romana.

9. Mas la victoria sobre Cartago entraña un punto de partida para trazar una nueva dirección historiográfica. Al comienzo del capítulo 51 tercero del libro III, Polibio anuncia que cambiará el escenario histórico hacia Grecia y sus contornos, lo que, en verdad, implica la realización del propósito universalista romano: hasta aquí Roma tenía puestas sus ambiciones en Occidente; ahora, asegurada su posición, mira con fuerza hacia Oriente. Y como no podía ser menos, esta realización se distribuye en tres momentos bien diferenciados. En primer lugar, la segunda guerra macedónica entre Roma y Filipo, habida entre los años 200-197, por la que la hegemonía de Macedonia sobre Grecia se pierde. Su expresión histórica se encuentra en el libro XVI, donde da comienzo; en el libro XVIII 1-12, 16-27, 33-39, donde se narra el período de acción bélica, y en XVIII 42-48, que cuenta el final de dicha guerra.

10. En segundo lugar, la guerra contra Antíoco, entre los años 192-187. En tomo a esta guerra se narra una serie de acontecimientos por los que los romanos adquieren indiscutible supremacía en Asia Menor. Esta guerra y sus acciones paralelas debieron ocupar, en cuanto expresión literaria, los libros XV al XXV. Por último y en tercer lugar, se registra la tercera guerra macedónica con el triunfo sobre Perseo en la batalla de Pidna y la ruina total de Macedonia, entre los años 171-168. Esta última realidad histórica habría sido narrada en los libros XXVII al XXIX. El libro XXX se dedicó a la celebración del triunfo de Paulo Emilio por los propios griegos.

11. Estos tres momentos, en su conjunto, ocuparían, pues, los libros XV al XXX. Y, con ello, termina el programa que había sido trazado en el libro III: en una primera travesía, Roma, en Occidente, logra la victoria sobre Cartago; en una segunda, Roma, en Oriente, logra la victoria sobre Perseo. Y, así, se cum plió «el que los romanos en cincuenta y tres años no completos pusieron bajo su dominio el mundo habitado» 52 .

12. Mas la obra polibiana no termina con la narración de los acontecimientos que cierran el año 168. Polibio decide ampliar su obra hasta el año 146, con diez libros más, hasta el XL. Y da razón del porqué de esta ampliación: de un lado, para explicitar la conducta del vencedor absoluto; de otro, porque fue testigo ocular de los hechos y participó en muchas de las acciones 53 . Sin duda, son razones que la capacidad historiográfica de Polibio no podía dejar de aprovechar. Si bien, desde un punto de vista objetivo, esta tercera travesía implica como el resultado sintético del dinamismo dialéctico de las dos primeras travesías. Pues ahora, en ese período, tanto Occidente como Oriente quedan absorbidos dentro del poderío romano: Cartago es totalmente destruida y Corinto —y, con ello, toda Grecia pierde su libertad— saqueada y arrasada. Roma se torna dueña y señora del mundo conocido. Mas ello lleva una responsabilidad y es, quizá, el modo como se comportó Roma lo que más interesó a Polibio.

13. Sin embargo, esta parte de las Historias ha llegado muy fragmentaria y se vuelve difícil descubrir su estructura originaria. Con todo, parecen seguros los siguientes momentos: que el libro XXXIV constituía una monografía dedicada a describir los lugares conquistados 54 , y que el libro XL, del que no se conserva fragmento alguno, recopilaba toda la obra de las Historias. Y no resulta aventurado aceptar que el libro XXXIV serviría para dividir este período en dos vertientes: la primera, de dominación tranquila por parte de Roma de los estados conquistados, durante los años 168-151; la segunda vertiente, de nuevas alteraciones y alborotos, lo que pudo influir en el cambio que se observa en Polibio respecto a la excelencia de la constitución política romana.

14. He aquí, de manera muy apretada, de un lado, la realidad histórica y, de otro, su conformación historiográfica; un período que va desde el año 265 hasta el 146. Su expresión literaria recorta dicho período en varias facetas: los dos primeros libros, a modo de introducción, los años 265-220; los libros III-XXX, los años 220-168, en dos momentos claros: el primero hasta la batalla de Zama, libro XV, y el segundo, hasta la batalla de Pidna, libro XXX 55 . Y, por último, los libros XXXI-XL, los años 168-146, con la destrucción total de Cartago y Corinto.

B) Fecha de composición de las «Historias»

1. Se trata de un problema difícil y complejo, pues al no disponer de notificación explícita, su análisis debe partir de los datos que la obra proporciona. Y estos datos se encuentran en las alusiones a hechos históricos, en general bien fechados; a los viajes de Polibio y en las descripciones geográficas 56 .

2. Pues bien, la postura que hoy es más aceptada al respecto podría resumirse así: a) Que Polibio comenzó a escribir las Historias en el exilio y, con más probabilidad, hacia su final, b) Que los quince primeros libros los compuso antes del año 146. c) Que los restantes los redactó después del año 146.

3. Esta postura, en líneas generales, puede ser defendida con los siguientes hechos. Respecto al aserto a), de que Polibio no comenzó a escribir su obra antes del año 168, queda claro por el pasaje I 1, 5, donde se dice que el objetivo de la obra es narrar cómo Roma en cincuenta y tres años se hizo dueña de casi todo el mundo habitado. Pero esos cincuenta y dos años terminan con la destrucción del reino de Macedonia. En cuanto al aserto b), que los quince primeros libros fueron escritos antes del 146, parece probado porque, de un lado, se habla de la Confederación aquea como floreciente aún 57 y, de otro, porque, en IV 74, 8, Polibio aconseja a los eleos qíle procuren recobrar su inmunidad al saqueo. Asimismo, porque, en XV 30, 10, se cuenta que los niños en Cartago y Alejandría participan en los tumultos ciudadanos no menos que los hombres. Y, claro es, se vuelven difíciles estas apreciaciones en una Grecia sometida a Roma y en una Cartago destruida. A su vez, en lo que respecta al aserto c), esto es: que los libros restantes, XVI-XL, fueron compuestos después del año 146, se apoya, de una parte, en que no hay indicio alguno de que fueran compuestos antes y, de otra, en que, en XVIII 25, 9 y en XXIX 12, 8, se alude a la destrucción de Cartago. Por lo demás, el hecho es meridiano para los diez últimos libros conforme a lo que hemos dicho 58 .

4. Con todo, debe aceptarse una vez más que esta tesis es admisible en líneas generales. Porque surge una dificultad en la claridad del razonamiento. Me refiero al hecho de que se producen varios pasajes que contradicen esta tesis. De éstos sólo voy a citar cuatro, en la medida en que por oposición esclarecen el razonamiento. Contradicen el aserto b) los pasajes III 4, que presentan las razones por las que se amplía la obra hasta el ciño 146; III 5, que adelanta el programa, y sobre todo, III 32, 2, donde Polibio habla de su obra compuesta de cuarenta libros. Contradice el aserto c) XXXI 11-15: aquí se narra el episodio de la huida de Demetrio. Su descripción es tan viva que no se tiene dudas de que fue escrito al tiempo de su realidad. Ésta sucedió en 162. Pero, según la tesis general, el libro XXXI fue escrito después del año 146.

5. Ahora bien, puesta en parangón la tesis general con estos pasajes que perturban la propia tesis general, la solución que aportan los estudiosos es que dichos pasajes han sido insertados una vez que la obra había sido terminada. Es, desde luego, la solución tópica en este tipo de problemas. Sin embargo, mi opinión 59 , ya expuesta en otra ocasión, difiere en parte. Para mí —y me apoyo sobre todo en el episodio de Demetrio— la elaboración definitiva de la obra no tuvo lugar antes del año 146. Seguro, por supuesto, para los diez últimos libros. Los anteriores, en cambio, y a excepción hecha de I-II, habían ido siendo redactados por partes conforme a la información y las circunstancias de los hechos y, sobre todo, desde la perspectiva del cómputo por olimpíadas. Así Polibio dispuso de un material ya ordenado y en parte redactado. Mas la redacción definitiva, con el ensamblaje de toda la labor previa, tuvo lugar después del año 146. Por tanto, los pasajes que hay que considerar como inserciones tardías no son tales, sino producto de una elaboración total y definitiva. La explicación propuesta no contradice, en realidad, la tesis general, sino que la apoya y da sentido a los numerosos pasajes considerados como inserciones 60 .

C) Concepción historiográfica de Polibio

1. Polibio, dentro de la historiografía antigua, ocupa un lugar destacado por su concepción del fenómeno histórico y su manera peculiar de interpretarlo. Ya desde el comienzo mismo de su obra propia 61 define su posición: «el trabajo y objeto de nuestra empresa consiste única y exclusivamente en escribir el cómo, el cuándo y el porqué todas las partes conocidas del mundo habitado vinieron a caer bajo la dominación romana». Roma, pues, significa la realidad energética que genera las acciones históricas, pero es misión del historiador no sólo captar esa realidad, sino el dar cuenta razonable de los hechos históricamente dados. Para ello, Polibio configura, quizá conforme a modelo peripatético 62 , una especie de categorías que, de forma constante, enmarcan los fenómenos de suerte que éstos se encuentren encuadrados en esas categorías y, a la vez, expliciten su razón de ser. Y esas categorías o dimensiones son modo, tiempo y causa.

2. Cabe, sin embargo, una observación urgente, pues podría parecer que las tres categorías se encuentran en el mismo plano de importancia e, incluso, que se trata de tres dimensiones discretas. Y no es así. La dimensión de causa trasciende a las dos primeras, pues no basta decir cuándo un hecho sucedió, ni tampoco cómo, sino que se hace necesario aclarar el porqué ese cuándo y el porqué ese cómo. El cómo y el cuándo son como los moldes en que se insertan los fenómenos históricos; la causa, por el contrario, no sólo explícita el acontecimiento en sí, sino la forma que toman tales moldes: «afirmamos 63 que los elementos más necesados de la historia... son sobre todo los relativos a las causas».

3. Mas la dimensión de causa se relaciona con otras dos dimensiones, la de inicio y la de pretexto. Su análisis, pues, requiere un enfoque global y no por separado. En efecto, el texto que mejor refleja el pensamiento polibiano al respecto se encuentra en III 6-7. Polibio comenta que algunos historiadores de Aníbal, cuando exponen las causas de la guerra entablada entre Roma y Cartago, aducen como primera causa el sitio de Sagunto por los cartagineses y como segunda el paso del río Ebro. Polibio observa aquí que estos dos hechos son los inicios, pero no las causas. Es como si se admitiera —añade el historiador— que el paso de Alejandro a Asia hubiera sido la causa de la guerra contra los persas. «Éstas son cosas —cito textualmente— propias de hombres que no han descubierto en qué se diferencia y cuánto se contrapone el inicio de la causa y del pretexto. Porque la causa y el pretexto son lo primero de todo, y el inicio, en cambio, la última parte de las mencionadas. Yo sostengo —continúa Polibio— que los inicios de todo son los primeros intentos y la ejecución de obras ya decididas; causas, en cambio, lo que antecede y conduce hacia los juicios y las opiniones; me refiero a nuestras concepciones y disposiciones y a los cálculos relacionados con ellas.»

4. El texto es explícito y no necesita de un comentario exhaustivo. Basta deducir las conclusiones. Y éstas son: a) Que lo más relevante es la noción de causa y que ésta se diferencia del inicio no sólo porque, paradójicamente, es anterior, sino porque está en la base de toda acción, b) Que la causa la constituye una serie de operaciones mentales, ideas, razonamientos, sentimientos, que, apoyándose en la realidad, abocan a una decisión que determina el fenómeno histórico: el que los griegos pudieran retirarse de Asia sin encontrar oposición y el paso cómodo de Agesilao, permiten a Alejandro conformar un plan razonado de marchar contra los persas. La causa, pues, es una operación mental pero no gratuita ni utópica. El inicio, por el contrario, se mueve en el plano de la acción y de lo real; la toma de Sagunto es el comienzo de la segunda guerra púnica. La causa hay que buscarla en las consideraciones de todo tipo que se hacen en tomo al poderío de Cartago y a las aspiraciones romanas. En este nivel teórico se encuentra, asimismo, la noción de pretexto que es el otro término que aparece en el pasaje citado. La noción de pretexto se descubre, ciertamente, en el plano intelectual, al igual que la causa, pero frente a la noción de principio.. Mas la causa da lugar a la acción, mientras que el pretexto justifica la causa y el inicio a la vez: adquiere un carácter axiológico evidente. Alejandro formula como pretexto de la guerra contra Asia el castigar las injurias 64 de los persas contra los griegos.

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30 января 2026
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ISBN:
9788424930660
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