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Creados para el Reino: Viviendo por algo más grande que tú

© 2021 por Paul David Tripp

Publicado por Editorial Patmos,

Miami, FL 33169

Todos los derechos reservados.

Originalmente publicado en inglés como A Quest for More: Living for Something

Bigger than You por New Growth Press, Greensboro NC 27429

© 2007, 2008 por Paul David Tripp.

El texto bíblico indicado como «LBLA» son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS

© Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

El texto bíblico indicado como «NBLA» son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas™ NBLA™ Copyright © 2005 por

The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

El texto bíblico indicado como «NTV» ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.

Traducido por Yvette Fernández-Cortez y Ana Leticia Santos

www.truemessage.co

Revisado por David Gomez

Diseño de portada e interior por Adrián Romano

e-ISBN: 978-1-64691-158-5

Categoría: Vida cristiana/Crecimiento espiritual

Conversión a epub: Cumbuca Studio

Nada de lo que este libro representa habría sido posible

sin las muchas personas que, a lo largo de los años,

han sido mis maestros, mentores, ejemplos, asistentes y amigos.

Le doy gracias a Dios por ustedes y por su contribución

a lo que Dios me ha llamado a hacer.

CONTENIDO

Prefacio

Introducción: Una palabra sobre el recorrido

1. En la búsqueda de más

2. ¿Más o menos?

3. Un desastre total

4. Bienvenido a mi reinito

5. Cómo descubrir tu civilización

6. El reino del disfraz

7. La dinámica del encogimiento

8. En el centro de todo

9. Bienvenido a tu muerte

10. El enfoque en Jesús

11. Clamores y gemidos

12. Jazz

13. Perdón

14. Soledad

15. Sacrificio

16. Coraje

17. Esperanza

18. La síntesis

Notas

PREFACIO

Algunos libros son un análisis concentrado de un tema. Otros, despliegan un juego de habilidades o técnicas para un aspecto específico de la vida. Algunos otros registran la experiencia o el trayecto de una persona. Y otros más son divertidos o tristes.

El libro que estás por leer no cabe en ninguna de estas categorías.

Este es mi mejor intento para decirte lo que estás a punto de leer: El propósito de todo este libro es estimularte a pensar en un concepto bíblico central, el reino de Dios. Sin embargo, este libro no es una teología del reino, tampoco una exposición de los pasajes sobre el reino en la Biblia. No, es sencillamente una meditación sobre lo que Jesús quiso decir cuando nos llamó a “buscar primeramente su reino”. ¿Cómo es en realidad expandir todo el contenido de nuestra vida para tocar el tamaño de su reino?

Ahora bien, el problema con los términos bíblicos como “reino” es que son términos conocidos, pero desconocidos. Es muy probable que nosotros los hayamos escuchado muchas veces, e incluso hemos usado en nuestras conversaciones, aunque sin entender realmente lo que significan. O es posible que sepamos técnicamente su significado, pero no la manera en que estos preparan la agenda para la manera en que vivimos cada día.

La discusión de vivir en el reino en este libro no surgirá en los corredores del seminario. Voy a llevarte a la calle donde es el momento de la verdad en la vida diaria. Quiero ayudarte a sopesar el llamado de Cristo desde el nivel de la calle. Y es mi esperanza que, a medida que hagamos esto juntos, primero te pondrás incómodo, pero pronto te animará, emocionará y motivará con la esperanza.

Dios te ha dado el regalo de su Hijo, no para que tu reinito tenga éxito, sino para darte la bienvenida a un reino mucho mejor. Bueno, ¿y eso qué significa?

PAUL DAVID TRIPP

INTRODUCCIÓN

UNA PALABRA SOBRE EL RECORRIDO

Leer se parece mucho a un largo viaje. Al principio, estás emocionado solo porque estás empezando. La anticipación es algo motivante. Sin embargo, en poco tiempo después de empezar el recorrido empieza a sentirse más largo de lo que pensaste que sería. A medio camino, simplemente no puedes esperar a que lleguen las señales de que el final se acerca. Empiezas a celebrar cuando ves el rótulo que te dice que solamente quedan unos kilómetros más.

Este libro es como ese viaje, pero tiene un recorrido muy particular. Quiero advertirte que leer En la búsqueda de más, a veces se sentirá como manejar desde Kansas hasta la costa del Pacífico. Es un recorrido magnífico, pero tan pronto te acomodas para el viaje y ya llegaste a las Montañas Rocosas. ¡Es fácil desanimarse mientras escalas un pico tras otro!

¿Qué es ese pasaje montañoso del que hablo? Bien, la mayoría de los primeros capítulos de este libro exponen las muchas maneras en las que todos tendemos a abandonar el gran reino por el reinito. Esta parte de tu recorrido a través del libro a veces será dolorosa. Sentirás como si hubieras escalado exitosamente un pico solo para darte cuenta de que tienes otro enfrente. Pero, ¡no te rindas! Una vez que dejes atrás los amargos picos de la humilde autoevaluación y hayas aceptado que tienes un problema, las vistas y los sonidos de la solución de Dios que están al final del recorrido te parecerán completamente hermosos.

A medida que empiezas este pequeño recorrido, recuerda: Es algo hermoso que sirvamos a un Dios insatisfecho que tiene en mente destinos para nosotros que nunca escogeríamos por nosotros mismos. Realmente es algo bueno que Él no esté satisfecho hasta que nos haya llevado exactamente a donde Él nos creó y volvió a crear para que estuviéramos. La mayoría de nosotros habría estado satisfecha de quedarse en casa, y muchos de nosotros habríamos renunciado al viaje mucho antes de completarlo. Pero nuestro Padre celestial no se rendirá hasta que cada uno de sus hijos haya completado el recorrido.

Así que viaja conmigo, y te anticipo que hay montañas por delante. Sin embargo, no te desanimes. El océano estará a la vista, y el ardor de las montañas hará que tu llegada al destino sea muchísimo más dulce.


1

EN LA BÚSQUEDA DE MÁS

Tras.cen.den.cia: estar por encima y afuera del rango ordinario de la experiencia humana

EN RESUMEN: FUISTE CREADO PARA SER PARTE DE ALGO GRANDE.

¿Alguna vez has querido involucrarte en algo que valga la pena? ¿Alguna vez te has preguntado por qué tu vida parece carecer de significado o propósito? ¿Alguna vez te has decepcionado cuando una posición, un logro, una posesión o una relación no te satisfizo? ¿Alguna vez has soñado que de alguna manera, de algún modo, tú serías parte de algo verdaderamente grande? Si es así, este libro es para ti. Este libro se trata de tener una vida que cuente para algo. Se trata de vivir para marcar la diferencia.

Ahora bien, sé que hay muchos libros escritos acerca del éxito, los logros y la influencia, pero este libro es diferente. Quiero llevarte por un recorrido, un viaje a través de la historia más grande que jamás se haya contado, y que se encuentra en el mayor libro que se haya escrito jamás: la Biblia. Es aquí, y solo aquí, que empezarás a descubrir no solo quién eres, sino para qué fuiste diseñado. Dios te ha colocado justo donde Él quiere que estés para ser parte de algo grande justo donde estás. Sí, fuiste hecho para marcar la diferencia, así que empieza conmigo este recorrido de descubrimiento.

REINAS DE BELLEZA Y LA PAZ MUNDIAL

Es una escena clásica en la cultura occidental. Ella se para frente a un micrófono, hermosa y serena, una finalista del concurso de Señorita Estados Unidos. El presentador del programa le pregunta qué es lo que le gustaría lograr durante su reinado, y ella dice “Me gustaría lograr la paz mundial, solucionar el hambre en todo el mundo y libertar a todos los periquitos enjaulados del mundo entero”. Todos lo hemos escuchado como cien veces. Ha sido algo imprescindible para muchos monólogos humorísticos de los programas de medianoche en televisión. Sin embargo, por todas nuestras sonrisas cínicas y nuestros comentarios sarcásticos de cara a la pomposidad de la participante, hay algo profunda y singularmente humano en lo que ella dijo. Dentro de nosotros, está entretejido un deseo por algo más; un anhelo de ser parte de algo más grande, más importante y más profundo que nuestra rutina existencialista relativamente insignificante. Quizá, por eso el ser humano siempre querrá escalar el Everest, atravesar los océanos en un velero muy pequeño o intentará cualquier proeza nunca alcanzada por otro ser humano. Tal vez, por eso nos enganchamos en la política, los deportes y una infinidad de causas para que nos den algo por qué luchar.

Sencillamente, no fuimos diseñados para vivir solamente para nosotros mismos. Estamos en la tierra para ser parte de algo más grande que las estrechas fronteras de nuestra supervivencia y de nuestra pequeña definición de la felicidad. El deseo reside en cada uno de nosotros, y se llama trascendencia. Trascender es ser parte de algo más importante. Fuimos creados para ser parte de algo muy grande, muy glorioso, muy por encima de lo ordinario que podría cambiar completamente la manera en que abordamos cada cosa ordinaria en nuestra vida. Y con toda la ceguera, la desolación y la rebelión del pecado, ese deseo de trascender ahora ha sido aplastado.

Estar en los graderíos del Super Tazón, junto con otros 65,000 fanáticos, mientras todos estamos gritando a todo pulmón cuando el pateador lanza un gol de campo en el último segundo del partido nos da una sensación de trascendencia. Tú lo has escuchado en la voz del fanático que dice: “¡Es nuestro año! ¡Nuestro momento ha llegado! ¡Vamos a ganar esta vez!”. Él suena como si fuera un representante pagado del equipo, aunque no lo es. El lenguaje de “nosotros” es trascendencia. Él se ha vuelto parte de algo más grande que su mundo de tediosa rutina. Su conexión con su equipo local lo ha ayudado, aunque sea por un momento, a trascender las fronteras pequeñas de su mundo de tipo promedio. El trabajador local en la campaña presidencial tiene una experiencia bastante similar. No, él probablemente nunca se encontró cara a cara con el candidato; y sí, él solo maneja las máquinas de doblado y llena cajas con literatura. Sin embargo, es parte de algo trascendente. A él se le ha dicho que esta campaña podría cambiar para siempre el rostro de los políticos estadounidenses. Su participación en la campaña le ha ayudado a escapar del pequeño mundo de su insignificante vida universitaria para convertirse en una parte integral de algo más grande. Aunque sea por un momento, él ha trascendido.

EL DESEO POR LA TRASCENDENCIA ESTÁ EN TODOS NOSOTROS PORQUE DIOS LO COLOCÓ ALLÍ. ÉL NOS DISEÑÓ PARA VIVIR POR ALGO MÁS QUE NOSOTROS MISMOS.

El alpinista que se enfrenta a las alturas vertiginosas, a las pendientes implacables y al viento cortante ha acariciado un poquito de trascendencia. Él está a punto de unirse a una pequeña sociedad de personas que han escapado de las preocupaciones diarias y de las demandas de la vida para lograr algo más grande. Se para en esa cima con poco oxígeno y ya ha trascendido aunque sea por un solo día. La montaña no es la única cima a la que ha subido.

El manifestante en la protesta, el soldado raso en la unidad de combate y el niñito que juega a ser el rey del mundo experimentan la misma emoción. Es esa sensación de ser parte de algo relevante, de que tu lugar y tu parte importan. Por un momento, tu vida parece más grande que tu vida. Esto más grande te saca de la cama por la mañana y, a veces, la emoción de eso no te deja dormir. Eso hace que todas las cosas pequeñas que tienes que hacer a diario parezcan más satisfactorias y más importantes, porque ahora están conectadas a algo más que tu supervivencia. Tú has experimentado un poquito de trascendencia.

El deseo por la trascendencia está en todos nosotros porque Dios lo colocó allí. Él nos diseñó para vivir por algo más que nosotros mismos. Él nos diseñó para querer significado, propósito y consecuencia. No fuimos hechos para estar completamente satisfechos con la supervivencia y el placer propios. El propósito de Dios era que los límites de nuestra visión fueran mucho mucho más grandes que las fronteras de nuestra vida. Fuimos diseñados para ver más de lo que pueden ver nuestros ojos físicos, y es esa visión mayor la que tendría el propósito para nosotros de integrar, emocionar, conectar y satisfacer.

Quizá la candidata a reina de belleza no era tan tonta después de todo. Quizá en ese momento ella dijo algo bien. Tal vez su deseo de trascendencia es una parte más hermosa de su humanidad de lo que alguna vez sería su belleza física.

Y AHORA, PARA EL PRINCIPIO

Definitivamente, hay un posicionamiento de “por encima y más” de los seres humanos en los relatos de la creación en Génesis 1 y 2. Adán y Eva no eran los animales superiores. El relato completo los presenta como seres únicos, diferentes y por encima del resto de lo que Dios hizo. Es igualmente claro, también, que estas dos personas fueron hechas para algo más que su propia existencia. No fueron colocados en el jardín del Edén solamente para su propia supervivencia y satisfacción. Ellos recibieron inmediatamente una visión y una comisión que los llevaría mucho más allá de los límites de sus necesidades y preocupaciones. La trascendencia era una parte de su humanidad. Recibieron capacidades sorprendentes para hacer lo que ninguna otra criatura podía hacer. Cualquier otra cosa menos que eso sería una existencia subhumana.

Piensa en lo que esto significa para todos nosotros, los hijos de Adán y Eva. Tú y yo fuimos creados para más que solamente llenar nuestros horarios con la búsqueda autosatisfactoria del placer personal. Fuimos diseñados para hacer más que asegurarnos de que todas nuestras necesidades estén cubiertas y todos nuestros deseos, saciados. Nunca estuvimos predestinados a enfocarnos en nosotros mismos como si fuéramos reyecitos gobernando minúsculos reinitos que tienen una población de uno. Claro, es lo correcto que cuides de tu salud, tu trabajo, tu casa, tus inversiones, tu familia y tus amigos. Sería irresponsable actuar como si ninguna de esas cosas fuera importante. Sin embargo, es una práctica de la tragedia humana vivir solamente para eso. Es una negación fundamental de tu humanidad reducir tu vida al tamaño de tu propia existencia, porque como ser humano fuiste creado para ir “por encima y por más”. Fuiste diseñado para ser trascendente.

Jim estaba sentado frente a mí, su cuerpo encorvado era evidencia de la depresión que lo tenía atrapado. Él dijo que unos meses antes se había dado cuenta de que no había nadie a quien le importara si había despertado esa mañana. A nadie le interesaba si estaba bien o estaba enfermo. A nadie le preocupaba si estaba alegre o triste. Él dijo: “Me levanto en la mañana y me pongo buena ropa, salgo de mi condominio hermoso y moderno, me subo a mi vehículo de lujo y conduzco a mi trabajo, por el que me pagan muy bien, solo para regresar a mi hermoso condominio al final del día y volver a empezar al día siguiente con lo mismo. Podría morir hoy, y nadie lo notaría. Lo tengo todo. ¿Por qué no puedo ser feliz?”. Jim sí lo tenía todo; sin embargo, al tenerlo todo, había negado su propia humanidad. En su búsqueda de todo, Jim había pasado por alto aquello que lo separaba de todo lo demás que Dios hizo. Jim había construido su propio reino con disciplina y éxito, pero descubrió que ese era un reino vacío, y él, un rey vacío. No era que Jim hubiera tratado de alcanzar demasiado. La tragedia era que él se había conformado con demasiado poco, y eso es exactamente lo que obtuvo.

¿Qué hay de ti? ¿Cuál es la gran visión por la que te estás esforzando? ¿Cuál es el gran sueño en el que estás invirtiendo? ¿Cuál es tu definición de la “buena vida”? ¿Cuándo sabrás que has alcanzado el éxito? Si lo tuvieras “todo”, ¿cómo sería ese “todo”? Me temo que hay muchos creyentes que van a la iglesia cada semana, dan regularmente a la obra de Dios, conocen la Biblia bastante bien y no llevan una vida abiertamente mala; sin embargo, se han conformado con “por debajo y menos” cuando fueron creados para “por encima y más”.

El error que han cometido es que han encogido su cristianismo al tamaño de su propia vida. Ellos han tomado la gracia y la sabiduría de Dios como una invitación a un matrimonio mejor, a una relación mejor con sus hijos, a una vida mejor con sus familiares, mejor éxito laboral, etc. Pero este es el punto de este libro: Dios te invita a ¡muchísimo más! La gracia de Dios te invita a ser parte de algo mucho más grande que tu sueño más audaz y más caro. Su gracia abre un agujero en la prisión que construiste para ti mismo y te invita a entrar en algo tan enorme, tan relevante que solo una palabra en la Biblia puede describirlo adecuadamente. Esa palabra es gloria.

DISEÑADOS PARA LA GLORIA

Admítelo. Eres un adicto a la gloria. Por eso, te gusta ese tiro certero a la canasta, cuando el jugador da una vuelta de 360° y tiene la pelota entre las piernas.; o ese vestido de noche, maravilloso, con pedrería bordada a mano; o el pastel mousse de triple chocolate, hecho de siete capas. Por eso, te atrae la enormidad de la cordillera o el esplendor de múltiples tonalidades del atardecer. Tu Creador te diseñó para tener inclinación a la gloria. Es ineludible. Está en tus genes. Las marmotas no compiten para ver quién ha formado la guarida subterránea más gloriosa. O, como dice mi hermano Tedd, los pingüinos no se califican entre sí cuando saltan del hielo al mar frío. No hay ningún pingüino anunciando: “Ese fue un 9.3, tenía un mérito técnico alto, pero le faltó creatividad artística”. Sino que nosotros somos distintos. Acudimos en manada al museo para ver las obras maestras de Salvador Dalí. Hacemos cola durante noventa minutos para subirnos a la mejor montaña rusa. Soñamos durante varios días sobre la gloria del próximo banquete en el Día de Acción de Gracias. Trabajamos como locos para alcanzar un momento de gloria en algún área de nuestra vida. Sencillamente, fuimos hechos para la gloria, pero no solo para las sombras de gloria del mundo creado. Fuimos hechos para la única gloria trascendente: la gloria de Dios. Cuando entiendes esto, tu vida empieza a marcar la diferencia.

LA GLORIA QUE TRASCIENDE

Ahora bien, quiero hablar durante un minuto acerca del propósito. De alguna manera, este libro se trata de vivir con un propósito. Sin embargo, se trata de mucho más que eso. Hay muchas personas que han vivido con un propósito que no marcaron realmente una diferencia. La vida de cada persona tiene propósito porque todo ser humano vive en la búsqueda de algo. Así que no es suficiente tomar la decisión de tener un propósito. Quiero afirmarlo de esta manera: Tener un propósito es algo bueno; sin embargo, si tu propósito no está ligado a la gloria, todavía sigue negando tu humanidad.

TENER UN PROPÓSITO ES ALGO BUENO; SIN EMBARGO, SI TU PROPÓSITO NO ESTÁ LIGADO A LA GLORIA, TODAVÍA SIGUE NEGANDO TU HUMANIDAD.

Analicemos el enfoque de gloria de Génesis 1 y 2. Hay cuatro glorias trascendentes que fueron creadas para ser el centro de cada ser humano. La primera, es la gloria por la cual todo ser humano debe vivir, y las siguientes tres, son las glorias que surgen de la primera. Cada una de esas nos llama a salir de los confines estrechos de una existencia bajo nuestra propia orientación a algo fundamentalmente por encima y más allá. Las presentaremos aquí y hablaremos más en detalle de cada uno a lo largo del libro.

La gloria de Dios. Fuimos hechos para estar más conectados a lo que está por encima de nosotros que a lo que está por debajo de nosotros. Para decirlo de otra manera, nuestra vida fue diseñada para ser moldeada más por nuestro apego al Creador que a la creación. Fuimos hechos para experimentar, para ser parte de algo, para ser consumidos por algo y para vivir en busca de la única gloria que es verdaderamente gloriosa: la gloria de Dios. Se espera que el compás de nuestra vida sea la búsqueda de esta gloria, una búsqueda voraz y difícil de satisfacer. En Génesis 1, Dios entra en escena al minuto en que Adán y Evan respiran por primera vez. Él está allí para mandar su lealtad. Está allí para ser el centro de todo lo que ellos piensen, deseen, digan y hagan; cuando Él está presente, la vida de cada uno de ellos tiene un significado trascendente y un propósito. Esto es lo que eso significa. La gloria trascendente que todo ser humano busca, independientemente de si lo sabe o no, no es una cosa; es una persona, y su nombre es Dios. La gente es trascendente porque fue hecha para Él. Es solamente en comunión con Él y en someter todas las otras formas de gloria a la gloria de Dios que yo podré alguna vez encontrar el “por encima y más” que busca mi corazón. La presencia inmediata de Dios en la vida de Adán y de Eva es un llamado a la máxima trascendencia. Ellos debían vivir por Aquel quien es la gloria. Y ellos nunca debían encoger el tamaño de su enfoque de gloria al tamaño de las glorias estrechas de su pequeña vida.

La gloria de la mayordomía. Cuando lees la historia de la creación, es sorprendente ver que Dios construyó cuidadosamente su mundo y luego lo puso en manos de las personas. Dios les dio a Adán y a Eva la responsabilidad de ser mayordomos buenos y fieles de todo lo que Él había hecho. En efecto, ellos fueron designados para ser los “administradores residentes” de Dios. Se esperaba que su visión de propósito personal fuera tan amplio como el universo que Dios había creado. Fueron hechos para hacer más que solo cuidarse a sí mismos; fueron llamados a cuidar de una amplia variedad de cosas sorprendentes que Dios había hecho a propósito para que fueran reflejos de su gloria. La trascendencia de los seres humanos se expresa a medida que las personas reflejan la gloria de Dios por medio de su gobierno y mayordomía sobre el mundo creado que los rodea. Este llamado a administrar el orden creado fue un llamado divino a la trascendencia. Era un llamado para que Adán y Eva nunca encogieran el tamaño del cuidado de Dios para preocuparse por sí mismos.

La gloria comunitaria. Tú y yo fuimos hechos para relacionarnos con los demás. Adán no fue hecho para vivir solo. No se suponía que Adán fuera el mejor amigo de Adán. La comunidad en la que Adán y Eva debían vivir el uno con el otro fue diseñada para ser el inicio de una red enorme de relaciones humanas interdependientes que definiría la mayor parte del enfoque y la energía de la vida de cada persona. Se suponía que la vida de los seres humanos trascendiera las glorias estrechas de la independencia, la autonomía y la autosuficiencia. Fuimos creados para tener vidas moldeadas por una búsqueda constante de la gloria de una comunidad humilde y dependiente. Fuimos hechos para necesitarnos mutuamente, y esta comunidad se esperaba que existiera en una variedad de formas, incluyendo: vecinos, familia, amigos, iglesia, ciudad, estado, nación, hermano, hermana, padre y cónyuge. Esta red de relaciones constantes nos saca diariamente de nuestra reclusión y aislamiento para experimentar una gloria comunitaria que el enfoque personal y egoísta nunca nos podrá dar. Dios hace a Adán y a Eva y los llama de inmediato a la gloria trascendente de una comunidad de alcance mundial, de cobertura generacional y que abarque toda la historia. Se esperaba que este compromiso de hacer comunidad tuviera un enfoque importante que moldeara su vida diaria. Este acto de Dios para unir inmediatamente a Adán y a Eva en una comunidad mutua era un llamado a la trascendencia. Era un llamado a no encoger nunca el tamaño de su comunidad y llevarlo a ser una comunidad funcional de una sola persona.

FUIMOS CREADOS PARA TENER VIDAS MOLDEADAS POR UNA BÚSQUEDA CONSTANTE DE LA GLORIA DE UNA COMUNIDAD HUMILDE Y DEPENDIENTE.

La gloria de la verdad. Inmediatamente después de crear a Adán y a Eva, Dios hizo algo que Él no había hecho con nada de todo lo demás que creó. Él les habló. Este momento mundano ¡era un momento de trascendencia! El Señor, Rey y Creador del universo estaba susurrando los secretos de su sabiduría divina en los oídos de las personas que había hecho. Con esta acción, Dios estaba llamando a Adán y a Eva a trascender los límites de sus pensamientos, sus interpretaciones y sus experiencias. Ellos debían de formar su vida por la perspectiva de origen a destino que solamente el Creador podía tener. Dios había hecho a Adán y a Eva con las habilidades comunicativas que iban a necesitar para recibir esta revelación, porque las verdades gloriosas que Dios les mostraría progresivamente tenían el propósito de moldear todo lo que ellos pensaban, deseaba, decidían y hacían. La vida de cada uno fue apartada del resto porque Dios les había mostrado su verdad gloriosa a ellos, y solamente a ellos. Por sí mismos, ellos nunca podrían haber descubierto las cosas que Él les dijo. Estos tesoros de sabiduría serían conocidos solamente por Adán y Eva porque Dios decidió revelárselos. Las palabras de Dios contenían el conocimiento de Él, el significado y propósito de la vida, una estructura moral para vivir, la identidad de la naturaleza humana, una descripción de puesto humana y fundamental, un llamado a la comunidad humana y un llamado a la adoración divina. Adán y Eva no fueron hechos para subsistir de las conclusiones sacadas de su propia experiencia o de los conceptos resultantes de las interpretaciones autónomas. Cada pensamiento debía ser formado por la verdad gloriosa que Él paciente y progresivamente les impartía. El acto de comunicación aparentemente mundano en el huerto era, de hecho, un llamado a la trascendencia. Era un llamado a una manera de vivir de “por encima y más”. Era un llamado a Adán y a Eva para nunca reducir el tamaño de su pensamiento al tamaño de sus pensamientos.

¡ESPERA UN MOMENTO! ¿Y EL MARTES?

Quizá has estado leyendo y pensando: “bien, Paul, lo que has estado diciendo es muy interesante, pero yo vivo en la vida real. Por ejemplo, el martes tengo que ir a la escuela con mi hijo adolescente para hablar de sus calificaciones que están bajando rápidamente. En la tarde, tengo que encontrarme con una amiga para tratar un malentendido entre nosotras, y en la noche, tengo que hablar con mi esposo sobre nuestras finanzas. Estoy enfrentando un montón de problemas de la vida real que realmente no quiero enfrentar, y ¡yo no creo que tenga tiempo para la trascendencia!”.

Sin embargo, quédate un momento más. Este es el objetivo de este libro. En un mundo caído existe una presión poderosa para restringir tu vida al tamaño y forma de tu vida. Existe una tendencia persuasiva para olvidar quién eres y para qué fuiste hecha. Hay una tendencia a ser miope, a tener una visión corta y a distraerse con facilidad. Hay una tendencia para conformarte con menos cuando has sido creada para más. Existe algo expansivo, glorioso y eterno que tiene el propósito de darte dirección en todo lo que haces. Y cuando lo pierdes de vista, has negado efectivamente tu propia humanidad.

Mira, todas esas cosas que vas a hacer el martes son necesarias e importantes. Este libro no es un llamado a olvidarlas ni a hacer algo más. No, se trata de toda una nueva forma de abordar estas cosas. Se trata de una manera de vivir donde Dios me ha colocado, que abraza las glorias trascendentes para las cuales fui creado. Se trata de vivir por un reino más grande que el reino de mi vida, mi familia y mi trabajo. ¿Y dónde vivo para este reino más grande? ¡En mi vida, en mi familia y en mi trabajo! Este libro no se escribió como un llamado para que tú dejes de hacer lo que has estado haciendo o para que empieces a hacer un montón de cosas nuevas. Más bien, es un llamado para hacer lo que Dios te ha llamado a hacer con una visión que es tan amplia y profunda como la gloria de Dios.

EN UN MUNDO CAÍDO EXISTE UNA PRESIÓN PODEROSA PARA RESTRINGIR TU VIDA AL TAMAÑO Y FORMA DE TU VIDA.

Este libro es un llamado a planificar en grande y vivir en grande. Es un estímulo a dejar que la gloria de Dios, la gloria de la comunidad, la gloria de la mayordomía y la gloria de la verdad alteren la manera en que tú tratas con todo lo que tienes que hacer. Es una motivación para recordar y afirmar que tu humanidad solo existe en realidad cuando está conectada a la gloria trascendente que únicamente puede hallarse en Dios.

¿No estás seguro de todo lo que esto significa? ¿Estás inseguro de cómo sería en la práctica? ¿Quieres llevar una vida que realmente cuente para algo y que marque una diferencia? Toma un tiempo para seguir leyendo.

LA PREGUNTA FINAL: ¿QUÉ ES ESO GRANDE POR LO QUE ESTÁS VIVIENDO EN ESTE MOMENTO?


2

¿MÁS O MENOS?

Pre-ten-der: una apariencia o acción falsa con la intención de engañar

EN RESUMEN: EL PECADO NOS HACE HABLAR MÁS, PERO CONFORMARNOS CON MENOS.

Era uno de esos momentos, de alguna manera pequeños y sin importancia, pero al verlo desde otra perspectiva, era una señal de algo muy relevante. Íbamos de camino hacia un lugar. Debido a mis problemas de la vista, muchas veces Luella maneja en la noche. A medida que se dirigía hacia nuestra localidad, dije: “¿no quieres cruzar allí?”; justo cuando pasamos la calle donde yo habría cruzado.

Ella respondió: “ese camino tomará mucho tiempo”.

Yo le recordé: “la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta”.

“¡Exactamente por eso, no crucé!”.

“Pero nos estás llevando fuera de la ruta”, insistí.

“¿Por qué no te calmas y me dejas conducir?”.

“¡Porque no confío en tu sentido de dirección!”.

Luella hizo una oferta: “Hagamos un trato. Cuando estés conduciendo, tú decides la ruta; y cuando yo esté conduciendo, yo decidiré la ruta”.

“¿Y qué hacemos si vas por el camino equivocado?”.

“No se trata de si es correcto o incorrecto; es sencillamente un asunto de preferencia”.

Y yo pensé (sin decirlo), ¡pero mi preferencia es la correcta! En cambio, dije: “Desearía que estuviéramos en un helicóptero para que pudiera mostrarte toda la ruta. Entonces, tú entenderías lo que estoy tratando de decirte”.

TODOS SOMOS CAPACES DE LUCHAR POR LO QUE TIENE POCO VALOR MIENTRAS OLVIDAMOS LAS COSAS DE VALOR TRASCENDENTE.

Luella respondió, “No creo que un helicóptero sea lo que necesites en este momento”.

Fue un momento de poca fricción, no explotamos en una ira total; sin embargo, era un momento que vale la pena analizar. Lo que revela esta conversación es realmente importante. En un momento acalorado, todos somos muy capaces de tratar un detalle menor de la vida como si fuera algo muy grande. Todos somos capaces de luchar por lo que tiene poco valor mientras olvidamos las cosas de valor trascendente.

En un segundo de irritación, una madre puede tratar el estado de la habitación de su hijo como si fuera más valioso que la relación que ella debe tener con su hijo, lo cual es muy importante para lo que Dios quiere hacer por este joven a través de ella. Después de varios meses de frustración, un creyente se involucrará en una disputa acalorada sobre los límites del jardín del Edén con su vecino, olvidando cuánto más importante es ser sal y luz en la vida del hombre en comparación a cuántas flores se siembren sobre la línea de colindancia. Por un momento, un hombre tendrá más sentido de bienestar debido a la apariencia y al olor de su vehículo último modelo de lo que obtiene de la condición de su corazón. Durante una temporada, el afecto y el aprecio de parte de otro ser humano se volverá funcionalmente más importante para nosotros que el amor misericordioso, perdonador y adoptivo de nuestro Padre celestial. Por un momento, una comida suculenta se vuelve más importante para nosotros que un alma satisfecha por el Pan de Vida. En un parpadeo, la belleza y la figura del cuerpo de una mujer puede convertirse en algo más importante que la relación matrimonial a largo plazo y la pureza de un corazón. Y en un vehículo en una noche cualquiera, tener la razón ante los ojos de tu cónyuge puede volverse más importante que vivir correctamente ante tu Señor.

Es muy difícil para nosotros entender bien la gloria. Es muy difícil para nosotros ver a través de todas las “glorias” cercanas de la creación para ver la gloria trascendente de Dios. Es tan difícil para nosotros recordar y estar motivados por lo que es verdaderamente importante. Es tan tentador comprometernos con nuestros reinitos que la trascendencia del reino de Dios tiene poca influencia práctica. De hecho, estamos en una gran guerra, el melodrama diario del corazón. Esto es exactamente lo que me estaba sucediendo esa noche en el vehículo. Nos pasa a cada uno de nosotros a diario. Una y otra vez negamos nuestra humanidad al conformarnos con algo menor a las glorias trascendentes para las que fuimos creados. Nos es tan difícil hacer que las cosas de verdadera importancia sean prácticamente importantes para nosotros. Y no pasó mucho tiempo para que Adán y Eva cayeran también en este problema.

PROBLEMA EN EL JARDÍN

¿Alguna vez has pensado en qué exactamente le ofreció la Serpiente a Eva en esa fatídica conversación en el jardín? Lo que él le ofreció a Eva fue “más”. Lo que le ofreció a Eva fue trascendencia, pero tenía un defecto fatal. ¡No tenía conexión con Dios! Este es una oferta de una gloria “por encima y más allá”, pero era un substituto de la gloria trascendente que solamente puede hallarse en Dios. Observa la implicación tremenda de estas cuatro sencillas palabras: “Tú serás como Dios”. La Serpiente estaba diciendo: Ya sabes, Eva, hay una gloria más grande, más satisfactoria que cualquier cosa que hayas experimentado hasta ahora. Tu vida puede ser mucho mucho más de lo que ya ha sido. Pues, Eva, tú puedes tenerlo todo. Si tan solo estuvieras dispuesta a salir de los límites estrechos de Dios, no necesitarías estar conectada con Él porque serías como Él.

Estas palabras manipuladoras del enemigo parecen ofrecer una trascendencia más grande, pero en realidad la están minimizando dramáticamente. La gloria que la Serpiente presenta no es, en absoluto, una gloria. Quiero aclararlo de esta manera: Cuando yo opto por “más” de mi egocentrismo, lo que realmente obtengo siempre es mucho mucho menos. En síntesis, Satanás está diciendo, Eva, puedes vivir por un reino más grande y más satisfactorio que el reino de Dios. Si haces solo una cosa, puedes tener un reino donde tú eres el centro y donde tú gobiernes sin que nadie se te oponga. Este es el mismo argumento de venta malvado que Satanás le ofreció a Cristo al principio de su ministerio en la tierra. (Lee Mateo 4:8-11). Aquí, tenemos registrada la primera vez en la historia de la humanidad cuando una persona estuvo dispuesta a restringir su vida al tamaño de su vida. Hemos estado pagando el precio desde entonces.

VENTAS DE VEHÍCULOS USADOS

Me gusta escuchar a los vendedores de vehículos usados. No todos ellos son como lo que voy a describir, pero creo que las palabras elaboradas que utilizan son instructivas. El discurso exagerado y engañoso de la venta se trata de adornar lo positivo, de minimizar lo negativo y de cuidadosamente dejar ir algunas pretensiones (mentiras creíbles). Te acercas lo que fue diseñado para ser un modo de transporte, y el vendedor inmediatamente te dice: “Esta hermosura tiene el sistema de sonido más fino que jamás encontrará en un vehículo. Y siéntese en esos asientos. Tienen la capacidad de grabar más de cincuenta posiciones”. Ahora que él ha exagerado un par de las cosas positivas del vehículo para que tú no pienses en el motor ni en la transmisión, él procura minimizar lo negativo en tu pensamiento. Dice: “Es un vehículo magnífico para conducir en la ciudad”. Esto significa realmente que es muy pequeño y que no tiene mucha fuerza. Añade, “es un vehículo perfecto para una familia joven”. Lo que realmente quiere decir es que el asiento trasero es tan pequeño que ninguna persona de tamaño normal podría sentarse allí cómodamente. Para terminar, sigue con las mentiras creíbles. Dice: “No tendremos ningún problema en hacer que sea algo que usted pueda pagar”. Esto probablemente significa, “usted no puede pagar este vehículo, pero podemos manipular las finanzas de tal manera que usted crea que puede”.

EN EL JARDÍN, LA OFERTA DE “PUEDES SER COMO DIOS” NO ERA UNA INVITACIÓN SINCERA A MÁS; ERA UN TRUCO ENGAÑOSO QUE SOLAMENTE PODÍA LLEVAR A MENOS

Así son las artimañas del enemigo. Todo se trata de adornar, negar y de mentir de manera creíble. Es la artimaña de la tentación. Es la artimaña de la gloria falsa y de la trascendencia falsa. Es una artimaña malvada, pero caemos en ella una y otra vez.

Como ves, el enemigo de nuestra alma sabe que fuimos creados para trascender. Él sabe que fuimos creados para estar constantemente conectados a algo más glorioso que las pequeñas glorias de nuestra propia supervivencia y placer. Él sabe que todos tenemos hambre de más, así que su artimaña es ofrecernos menos de manera que parezca que es más. En el jardín, la oferta de “puedes ser como Dios” no era una invitación sincera a más; era un truco engañoso que solamente podía llevar a menos. No era una invitación a ser más gloriosamente humano, sino una argucia para hacer que Adán y Eva negaran la base fundamental de su verdadera humanidad. Aunque la humanidad de ellos estaba conectada a la gloria de Dios, desobedecerlo nunca jamás llevaría a una gloria mayor.

SIEMPRE CON EL MISMO JUEGO DE TRUCOS VIEJOS

Diariamente, de muchas maneras, cedemos ante el mismo juego de trucos viejos. Olvidamos la trascendencia para la cual fuimos hechos y le damos atención a cosas mucho menores como si fueran mayores. El costo para nosotros es igual de enorme como lo fue para Adán y Eva. Desnudos, culpables y avergonzados, se escondieron de su Dios en los arbustos del jardín.

Un hombre olvidará que, como padre, él ha sido bienvenido a la gloria trascendente de ser parte de la obra de Dios de formar almas humanas. En cambio, él se convencerá de la gloria sustituta del éxito de su carrera. Más y más, su trabajo consumirá y definirá su vida. Cada vez, su sentido de propósito tendrá menos que ver con la relación formativa que solamente él puede ofrecerles a sus hijos. Tristemente, sus hijos dejarán de ser uno de los gozos de su vida y se volverán una obligación en su ya demasiado ocupado horario. Sus hijos lo conocen, lo respetan, confían en él y sienten su amor cada vez menos.

Una persona joven olvidará la gloria trascendente de la identidad que está arraigada en la presencia, el poder y la gracia del Redentor. En cambio, vivirá la gloria falsa de la aprobación de sus amigos. Absorberá y repetirá como lora el vocabulario de ellos, adoptará el estilo de ellos, obviamente se reirá de sus bromas y hasta participará en actividades que lastimarán su consciencia; todo porque se ha convencido a sí misma de que ella “necesita” la aprobación de ellos. Habrá momentos cuando se sienta trascendente. Se sentirá como si su vida tiene un significado y un propósito verdaderos porque está conectada a algo más grande que ella misma. Lo triste es que ella ha optado por menos. La relación con sus amigos en realidad se ha vuelto un substituto de la relación para la gloria trascendente de amar, adorar, y tener diariamente comunión con el Señor. Y las cosas que ella espera encontrar en la aceptación de sus amigos, ningún ser humano podrá dárselas jamás. Ella solamente las encontrará en la gracia tolerante de Dios.

Podría ser que nos conformemos con menos en momentos que son mucho menos relevantes que estos. Tener la razón puede reemplazar a ser amable; ser servido puede reemplazar el gozo de servir; el poder puede arruinar el carácter; las posesiones pueden volverse más atractivas que las bendiciones espirituales, un momento de independencia puede llegar a ser más persuasivo que una comunión interdependiente de largo plazo. Incluso obtener la última galleta puede llegar a ser más importante que el amor que debemos compartirnos mutuamente.

Aquí está. Cuando el enemigo, de alguna manera, te engaña para que aprietes el tamaño de tu vida al tamaño de tus sueños, tus deseos y tus necesidades personales, él te tiene exactamente donde quiere que estés. Él ha ganado una victoria cada vez que intenta, con éxito, que tú cambies el más centrado en Dios para el cual fuiste creado, reemplazándolo con uno de los interminables catálogos de “muchos más” egocéntricos que cuelgan frente a nosotros en este mundo caído. Su mentira es esta: “La trascendencia se encuentra realmente cuando vives en el centro de tu mundo”. O, “El gozo y la satisfacción máximos se hallan cuando vives para ti”.

Ahora podrías estar diciendo, “vamos, Paul, soy lo suficiente inteligente bíblicamente para saber que ¡eso no es cierto!”. Probablemente lo sea, pero la lucha que estoy describiendo sucede con frecuencia dentro de los límites de una buena teología y una participación regular en los programas de la iglesia. Es posible, y quizá hasta muy común, participar en estas cosas y todavía estar conformándose, en los pequeños momentos de nuestra existencia diaria, por mucho menos que la trascendencia para la que fuimos creados. Cosas tan mundanas como el guardarropa, el menú, el horario, la carga de trabajo, la localidad, el tráfico, el clima, tener razón, ser afirmado, el dinero, la vivienda, el empleo, los jardines, la sala de estar, el sexo, la diversión, quién va al baño primero, quién hizo qué con mi periódico, quién se acabó el cereal, etc. —todas en cierto grado importantes— crecen a un nivel de importancia espiritualmente peligroso en el calor del momento. Estos son los momentos en los que vivimos todos los días. El día normal es una colección de 24 horas de momentos pequeños. Día tras día, semana tras semana, y año tras año, estos momentos pequeños fijan el carácter de la vida de una persona.

Cuando las pequeñas cosas se vuelven la gran cosa por la que yo peleo constantemente, he abandonado la trascendencia por las sombras de glorias temporales de la creación. La satisfacción y el placer temporales que obtengo no durará. Estas cosas son como crack espiritual; me darán una descarga rápida emocional o espiritual, aunque me deja insatisfecho y ansioso por una siguiente descarga.

Esta siempre ha sido la lucha del pueblo de Dios. Piensa en Israel en el desierto. ¿Qué es lo que provoca que consideren realmente regresar a Egipto? ¡El menú! (Lee Números 11). Estaban cansados de esta casi insípida substancia llamada maná. Piensa en eso por un momento. El sabor de la comida provista por Dios subió a un nivel de importancia tal que ellos pudieron en realidad ver a Egipto como un lugar con un mejor menú, en vez del lugar de esclavitud y muerte que era verdaderamente.

CUANDO EL ENEMIGO, DE ALGUNA MANERA, TE ENGAÑA PARA QUE APRIETES EL TAMAÑO DE TU VIDA AL TAMAÑO DE TUS SUEÑOS, TUS DESEOS Y TUS NECESIDADES PERSONALES, ÉL TE TIENE EXACTAMENTE DONDE QUIERE QUE ESTÉS.

Piensa en lo que inició la idolatría atroz de Israel en la base del Monte Sinaí. ¿Acaso no fue un asunto de horario? (Mira Éxodo 32:1). Moisés había estado mucho tiempo en la montaña. Los hijos de Israel estaban impacientes, así que dijeron: “Moisés se ha ausentado durante tanto tiempo que no sabemos qué le ha pasado, así que fabriquemos dioses que vayan delante de nosotros”. ¿El horario es importante? ¿Hay legitimidad para preguntarse qué le ha pasado a tu líder si ha estado ausente por un tiempo? ¡Por supuesto que sí! Sin embargo, esta preocupación legítima se vuelve fundamentalmente más importante de lo que debería ser, y cuando lo hace, distorsiona por completo la perspectiva del pueblo y lo coloca en un peligro espiritual.

O piensa en los discípulos en el aposento alto, en las horas finales antes de la captura de Cristo. Él se sienta con ellos como el Mesías, el Sacerdote y el Cordero. Él, en este momento y en los momentos sacrificiales por venir, está instituyendo el Nuevo Pacto. No podría haber un momento más relevante de importancia redentora. Sin embargo, Lucas nos dice que, en medio de este momento de drama alto y santo, los discípulos están discutiendo acerca de quién de ellos es el más grande. (Lee Lucas 22:24-30). ¿Son la posición, el poder y la afirmación sin importancia? ¡Claro que no! Sin embargo, cuando ellos llegan hasta el nivel de abrumar la relevancia excepcional de ser bienvenidos en el reino de Dios, de comer a la mesa con el Señor del universo y de sentarse en tronos construidos por Él, entonces algo ha salido drásticamente mal. En este momento los discípulos están abandonando las glorias trascendentes del reino de Dios por la falsa gloria de poder y posición personal.

LA HUMANIDAD VERDADERA SIEMPRE ESTÁ CONECTADA A LA GLORIA, Y A LA GLORIA VERDADERA QUE SOLAMENTE PUEDE HALLARSE EN AQUEL QUIEN ES LA GLORIA, EL SEÑOR.

Toma un momento para analizar a Pedro en Galacia, quien ha permitido que su temor a cierto grupo de judíos se eleve a un nivel de mayor importancia que las glorias trascendentes de la libertad del evangelio para el cual había sido elegido portavoz. (Lee Gálatas 2:11-14). Algo tan normal como una preocupación sobre qué es lo que los demás piensan de mí, o qué me pasará si los demás se me oponen, se eleva a un nivel tal de inmediata importancia que mis acciones están más formadas por esa preocupación de lo que lo están acerca de las glorias enormes y trascendentes de la gracia del evangelio que cambia la vida.

Entonces, ¿qué estás haciendo con la trascendencia? ¿Qué es ese “más” por el que estás buscando? Analiza las últimas semanas. ¿Qué está subiendo al nivel de importancia de tomar decisiones y definir conductas en tu vida? Dentro de tu teología correcta y de tu participación fiel en las reuniones y los ministerios del cuerpo de Cristo, ¿es tu vida una imagen del deterioro de la trascendencia? ¿Has intercambiado “más” por “menos”? Aunque afirmas lo que es correcto, ¿te has conformado funcionalmente por lo que es realmente un rechazo sutil, pero significativo, de la humanidad verdadera para la que fuiste creado? La humanidad verdadera siempre está conectada a la gloria, y a la gloria verdadera que solamente puede hallarse en Aquel quien es la gloria, el Señor.

Cada semana, ¿en cuántas formas mundanas eres tentado a comprimir el tamaño de tu vida al de las preocupaciones de tu vida? Incluso puedes reducir el llamado de gloria y las promesas de gloria del evangelio al nivel de la emoción por un matrimonio un poquito mejor, hijos ligeramente más receptivos y algunos principios que te ayuden a tener más éxito en tu trabajo. ¿Me ofrece Dios estas cosas? ¡Seguro que sí lo hace! Pero me llama a muchísimo más. Él me llama para encontrar mi gloria personal en la gloria de Él, y al hacerlo, también a estar comprometido con la gloria de comunión, mayordomía y verdad.

EN ESE PRECISO MOMENTO TRÁGICO, ADÁN Y EVA MIGRARON AL CENTRO DE SU MUNDO, EL LUGAR PRECISO DONDE LOS SERES HUMANOS DISEÑADOS PARA LA GLORIA NUNCA DEBERÍAN VIVIR.

Si Génesis 1 es una bienvenida a la trascendencia, entonces Génesis 3 se trata de la tragedia de minimizar la trascendencia. Adán y Eva fueron creados para que la vida de cada uno pudiera llegar a ser tan amplia como el reino y la gloria de Dios. En ese preciso momento desastroso, ellos no ampliaron sus límites; sino que los estrecharon dramáticamente. El “más” vertical para el cual los seres humanos trascendentes fueron creados fue reemplazado por un “más” horizontal que nunca se supuso que fuera una motivación para la vida del ser humano. En ese preciso momento trágico, Adán y Eva migraron al centro de su mundo, el lugar preciso donde los seres humanos diseñados para la gloria nunca deberían vivir. Ellos no solamente optaron por la independencia; optaron por la posición de Dios, y al hacerlo, renunciaron a cualquier posibilidad de una participación personal en la gloria trascedente de una relación con Dios.

Por eso, Dios envió a su Hijo Redentor a la tierra. Él vino a rescatarnos de nosotros mismos y a devolvernos la participación en su trascendencia. En su adopción, la gloria de Dios nos recupera, la cual debe ser el centro de todo lo que hacemos. En su iglesia, la comunión de gloria nos recupera, en la cual fuimos hechos para participar. Al libertarnos de la idolatría, en vez de ser gobernados por la creación, la mayordomía de gloria nos recupera para que administremos sobre la creación a la que hemos sido llamados. En el ministerio de su Espíritu presente, a lo largo de la Escritura, somos restaurados a la gloria de la verdad que fue diseñada para ser el lente interpretativo de cada ser humano desde que Adán respiró por primera vez. ¡La de Dios es una hermosa obra de rescate!

Sin embargo, aprender a vivir con las glorias trascendentes de los hijos creados y recreados de Dios es un proceso, no un evento de una sola vez. Tú y yo todavía estamos en medio del proceso. A veces, entendemos, pero muchas otras, olvidamos. A veces, sí actuamos con fe, esperanza y valentía. A veces, realmente esperamos por “más” y nos negamos a ser manipulados para que nos conformemos con “menos”. A veces, no nos conformamos por cualquier condición menos que ser verdaderamente humanos. Pero, a veces, mordemos el anzuelo y vamos tras menos como si fuera más. A veces, aunque la gracia ha ampliado nuestros límites hasta tocar la gloria, todavía reducimos los límites de nuestra vivencia a las fronteras de nuestra vida.

Si te detuvieras por un momento y te vieras a ti mismo, reconocerías las evidencias de la lucha. Las evidencias están en tu familia y en tus amistades. Están allí, en el trabajo y en los momentos de diversión. Están visibles en tu relación hacia tu posición, tus posesiones y tu poder. Sí, incluso están allí, en tu participación en el cuerpo de Cristo. Así que este libro se ofrece como una ayuda en la lucha. Está diseñado para ayudarte a entender más claramente lo que significa vivir por más. Está diseñado como una bienvenida a una vida que realmente marque la diferencia. Tú y yo fuimos hecho para la gloria trascendente. La gran pregunta de vida es: ¿Qué gloria vivirás durante todos y cada uno de tus días?

LA PREGUNTA FINAL: ¿QUÉ ES LO “MENOS” QUE TIENDE A CAPTAR TU ATENCIÓN?


3

UN DESASTRE TOTAL

Au.to.no.mí.a: La calidad o el estado de ser independiente, libre y autodirigido

EN RESUMEN: YA QUE EL PECADO LO HA DAÑADO TODO, DIOS NOS LLAMA A ESTAR INTERESADOS EN TODO.

Siempre era un momento de pánico para nosotros. Escuchábamos sus pies en las gradas, y sabíamos cuál era su misión. Ella subía a inspeccionar el orden y la limpieza de nuestro dormitorio. Nosotros entrábamos de inmediato en un modo de restauración rápida del dormitorio, pero siempre era inútil. No había manera alguna de que pudiéramos arreglar la habitación antes de que sus pies alcanzaran el último escalón. El desorden era demasiado grande y el tiempo, muy poco. Ella siempre llegaba a ese último escalón justo cuando mi hermano Mark y yo estábamos metiendo montañas enormes de cosas personales debajo de nuestra cama, esperando en vano que esta vez podríamos engañar a mamá. Pero nunca lo logramos. En su enojo ante la penosa condición de nuestra habitación y su irritación ante nuestra táctica de meter todo debajo de la cama, ella decía las palabras que odiábamos escuchar: “¡Esta habitación es un desastre total!”. Y nosotros sabíamos que eso significaba que no saldríamos de allí hasta que lo arregláramos completamente dejándolo como debía ser.

Cuando Adán y Eva abandonaron la trascendencia centrada en Dios por la trascendencia de falsa esperanza, egocéntrica, que la Serpiente ofrecía, el resultado fue realmente un desastre total. Tú y yo todavía experimentamos los efectos de ese desastre cada día de nuestra vida. Lo que sucedió en el jardín del Edén es verdaderamente la catástrofe central de la historia de la humanidad. Es casi imposible exagerar la enormidad de su relevancia. Así es lo grande que este desastre fue (y es). Cuando Adán y Eva cayeron, ¡todo el cosmos cayó con ellos! No hay a dónde huir. No hay refugio donde esconderse. No hay situación que su poder no haya tocado, ninguna localidad sin daño por su destrucción. En un segundo de desobediencia y gloria robada, el pecado destruyó el cosmos. Fue un desastre total.

ALGO DE DESLUMBRANTE BELLEZA

El arte creativo de Dios, exhibido en el mundo que Él hizo y todo lo que puso en él, era algo de una belleza espléndida y deslumbrante. Las montañas estaban abarrotadas de flores de múltiples colores, sin gorgojos que consumieran sus hojas y sin ácaros que infectaran sus flores. La tierra estaba llena de nutrientes de vida, y no había espinas, cardos ni maleza en ninguna parte. Los árboles estaban cargados de frutos exuberantes, dulces y suculentas. No había plagas ni contaminantes. La naturaleza crecía, florecía y producía sin lucha ni esfuerzo. Había una belleza natural inmaculada hasta donde podían ver los ojos. Literalmente, cubría la tierra.

Los animales retozaban, comían, se apareaban y producían sin temor a los depredadores o a una lucha contra la enfermedad. El reino animal era un lugar de una belleza de variedad sorprendente, todos existiendo en una atmósfera de paz.

La gente vivía en una comunión de gozo, sin temor y sin vergüenza entre sí. No había robo, mentira, engaño, palabras ásperas, acciones abusivas, estrategias de venganza, inmoralidad sexual, familias rotas ni gobierno corrupto. Nadie tenía dificultades con la depresión, la ansiedad, problemas de identidad, remordimiento paralizante, ira, envidia, compulsión, adicción, temor, culpa, soledad, desesperanza o duda. La gente no sufría de lesiones, enfermedades o de vejez. No había vigilias hospitalarias ni visitas a los muertos. Nadie necesitaba pedir perdón y a ninguno le costaba perdonar. No había decepciones matrimoniales y ningún empleo que saliera mal.

La gente vivía en una adoración a Dios sincera, amorosa y obediente. Adoraban al Creador y administraban la creación; ellos no cedían ante adorar la creación y tratar de administrar al Creador. No había duda de su bondad, ni temor de su ira. No había rebeldía abierta ni desobediencia sutil. Ellos obedecían sus palabras y prestaban atención a su sabiduría. No había ídolos corruptivos ni sistemas de fe competitivos. Nunca nadie estaba enojado con Dios, y Dios no tenía razón alguna para enojarse con la gente que Él había hecho. La gente amaba la gloria de Dios y de ninguna manera vivían para sí mismos.

En toda forma que puedas pensar o imaginar, el mundo, como Dios lo creó, era un lugar de paz y belleza sin igual. Era una exhibición de gloria espectacular y de sonido envolvente, que reflejaba la gloria trascendente de Aquel quien la había hecho de la nada. Su majestad creativa era una exhibición inmaculada e ininterrumpida: el rojo penetrante de la rosa, las escamas fluorescentes de los peces, el canto dulce de los pájaros, la grandiosidad gris de la roca, el temblor de la tierra al rugido del león, el gorgoteo interminable del arroyo y la delicadez sedosa de la hoja. Cada parte lo señalaba a Él. Cada cosa existía como un himno a su gloria.

¿CÓMO MIDES UNA CATÁSTROFE?

¿Cómo envuelves con palabras lo peor que ha sucedido jamás? Quizá el apóstol Pablo fue quien mejor lo hizo con esta declaración poderosa en Romanos 8:21: “Toda la creación gime”. Los lirios ahora pelean contra la maleza que trata de ahogar su vida. Los contaminantes flotan como sombras en el cielo y las toxinas que no se ven, en el arroyo. Los frutos y las flores se echan a perder con la enfermedad. El dolor, el sufrimiento, el trabajo duro, la enfermedad y la muerte se volvieron la experiencia regular de todo lo que hay en la creación. Lo que una vez fue muy fácil, ya no lo era. Lo que era sencillo se convirtió en terriblemente complicado. Todo lo que una vez fue gratuito ahora solo se obtiene a un gran costo. Lo que una vez pareció impensablemente malo y fuera de carácter para el mundo que Dios había hecho, ahora se ha vuelto una experiencia diaria. Las palabras como falsedad, enemigo, peligro, pecado, destrucción, guerra, asesinato, enfermedad, temor y odio se volvieron partes regulares del vocabulario de un mundo caído.

Por primera vez, la armonía entre las personas se había roto. Vergüenza, temor, culpa, reproche, avaricia, envidia, conflicto y dolor hicieron de las relaciones un campo minado que nunca debió ser. Las personas ven a las otras personas como obstáculos para obtener lo que querían o como peligros que debían evitarse. Incluso las familias no pudieron coexistir en ningún tipo de unión duradera y pacífica. La violencia se convirtió en la respuesta común a los problemas que nunca antes existieron. El conflicto existió en la comunión humana como una experiencia más frecuente que la paz. El matrimonio se volvió una batalla por el control, y la rebeldía de los hijos se convirtió en una reacción más natural que la sumisión voluntaria. Las cosas se volvieron más valiosas que las personas, quienes compitieron voluntariamente con los demás para poder adquirir más cosas. La comunión humana estaba más dividida por el amor al yo que unida por el amor al prójimo. Las palabras de la gente, diseñadas para expresar verdad y amor, se convirtieron en armas de ira e instrumentos de engaño. En un instante, la música dulce de la armonía humana se había vuelto la música lúgubre y triste de la guerra humana.

LO MÁS TRISTE SOBRE LA TIERRA

Sin embargo, con todo el caos que el pecado causó en el mundo físico y en la comunión humana, hubo otro resultado horrible. Era algo impensable, tan horripilante, tan difícil de entender, que fácilmente permanece como lo más triste que haya sucedido jamás sobre la tierra. Esta tragedia está representada en una conversación aparentemente tediosa, captada en Génesis 3:8-10.

Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios entre los árboles del huerto. Y el Señor Dios llamó al hombre, y le dijo: “¿Dónde estás?”

Y él respondió: “Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí”.

¡Qué momento tan triste! Aquí tenemos a un hombre creado para hacer que los límites de su vida alcanzaran los límites de la gloria de Dios más lejanos. Aquí tenemos a uno que fue creado para obtener su identidad, significado y propósito de una relación íntima con Dios. Aquí tenemos a una persona cuyas palabras, pensamientos, deseos y hechos debían ser formados por una sumisión y adoración sincera a su Creador. ¿Qué lo hallamos haciendo? Escondiéndose temerosamente cuando Aquel, quien se supone que debe ser su vida, se acerca.

La tristeza de esta escena penetra mucho más profundamente que la religión y espiritualidad racional. ¡Se trata de una pérdida aplastante de trascendencia, significado y propósito! Esconderse de su Creador es esconderse de su verdadera identidad. Él ha hecho la única cosa que nunca, jamás, se suponía que debió hacer. En un momento de rebeldía consciente, él ha tratado su vida como si no fuera más grande que su vida. Como resultado, su reacción ante la presencia de Dios no es deleite y amor, sino culpabilidad y temor. Él sabe lo que ha hecho. Él ha abandonado la gloria trascendente para la cual fue creado y ha elegido una gloria substituta: tomar para sí mismo la gloria que solamente Dios debía tener. Él ha reducido las fronteras de su vida a sus propios deseos, necesidades y anhelos. Es el pequeño mundo de la autonomía, demasiado pequeño para que la vida verdadera pueda, algún día, existir allí. Este mundo egocéntrico carece del oxígeno de la relación con Dios. No es un lugar de vida. Es un lugar de muerte.

¡Qué triste! Creados para más, Adán y Eva eligen menos a cambio. Olvidando quiénes eran, intentaron encontrar vida fuera de Dios, pero lo que hallaron en cambio fue muerte.

LA AUTONOMÍA Y LA TRASCENDENCIA

¿Qué fue lo que la Serpiente les ofreció a Adán y a Eva que era lo suficientemente atractivo para que ellos sopesaran apartarse de lo central para lo que fueron creados? Les ofreció una gloria independiente. Si ellos tan solo daban el paso voluntariamente para salir, podían ser seres trascendentes iguales a Dios. La palabra para esto es autonomía. Esta es la mentira (y una que sigue siendo susurrada diariamente en los oídos de las personas): “La clave para la trascendencia verdadera es la autonomía”. Sin embargo, eso era una mentira malvada y cruel. La búsqueda de la autonomía siempre aplasta la trascendencia. En vez de las enormes glorias de vivir para la gloria de Dios, terminó con pequeñas sombras de gloria llenando el cubículo tenue de mi propia gloria. Tal como 2 Corintios 5:15 aclara, los seres humanos nunca fueron diseñados para “vivir para sí mismos”. Entonces, cuando Jesús me toca con su gracia rescatadora, ¡Él me está libertando de la atadura que me hice a mí mismo!

Desde ese momento horrible en el jardín del Edén, cada ser humano ha tenido la tendencia de confundir la autonomía con la trascendencia. La inercia del pecado siempre está alejada del Creador y en dirección a nosotros mismos. Y que se sepa que esta no solo es la lucha del no creyente; también es la lucha del creyente. En tanto el pecado aún habite en nuestro corazón, la autonomía estará en guerra con la trascendencia. Somos muy capaces de minimizar las promesas, las glorias y las esperanzas trascendentes del evangelio al tamaño de nuestra vida, olvidando que, por la gracia de Dios, hemos sido rescatados de nuestro cubículo autoconstruido y somos bienvenidos a la vasta amplitud del reino de Dios. Un día, la guerra entre la independencia y la trascendencia terminará, y nosotros viviremos en la gloria, con gloria, para siempre.

HASTA ENTONCES

Una vez, tuve un amigo que contrató a un constructor para que le hiciera una casa nueva para su familia. Su presupuesto era muy limitado, así que ellos solamente podían pagarle a un constructor para que les pusiera un techo sobre su cabeza e hiciera toda la parte de carpintería gruesa. Ellos tuvieron que completar todo el trabajo de los acabados interiores después de que ya se habían mudado a su “nueva” casa. Recuerdo que me dijo: “Estamos muy agradecidos por nuestra casa nueva, pero tenemos que estar recordándonos que la obra no ha sido terminada, y que debemos estar enfocados y trabajando hasta que lo esté”. De la misma manera, cada uno de nosotros debería estar profundamente agradecido por nuestra inclusión en la familia de gracia de Dios. Deberíamos estar muy emocionados acerca de la manera en que la gracia ha cambiado radicalmente nuestra vida. Pero también debemos estar conscientes de que Dios todavía no ha terminado su obra en nosotros. Sí, cada día, de alguna manera, tú y yo demostramos que todavía hay trabajo que hacer. Quizá sea una palabra de irritación. Tal vez se demuestre en un momento de egoísmo o de avaricia. Quizá sea que nos neguemos a admitir que estamos equivocados o que estamos dispuestos a trasladarle la culpa a alguien más. Podría revelarse en un pensamiento de lujuria o a transigir en una convicción bíblica. Tal vez sea en los conflictos que son muy frecuentes en mi matrimonio o con mis hijos. Quizá sea en mi falta de voluntad para aceptar mi estado laboral o financiero. El punto es que ahí está la evidencia de que la obra de la gracia de Dios, en la vida de cada uno de nosotros, todavía no está terminada.

Debido a esto, hay dos cosas que yo debo tener presentes siempre.

La tendencia constante de tratar mi vida como si no fuera más grande que mi vida. Todos debemos estar examinado los lugares donde aún tendemos a “vivir para nosotros mismos”. Quizá esto resulte como estar más emocionados en lo personal por la adquisición de una cosa material que por el crecimiento en mi relación con el Señor. Tal vez se manifieste como estar en conflicto con otra persona porque es un obstáculo hacia algo que estoy convencido que necesito. Quizá sea comer o gastar más de lo que debo. Tal vez se exhiba por medio de un deseo más fuerte de “ganar” en la conversación que el de tener unidad amorosa. Quizá sea que estar involucrado en mi iglesia local se ha reducido a un espacio el domingo en un horario personal ya demasiado ocupado. Hay una gran tentación en todos nosotros a reducir, al tamaño de las preocupaciones personales de nuestra vida, todo lo que Dios nos ha enseñado y ha hecho en nosotros. Sí, está bien emocionarse. La obra de Cristo te ayudará a tener un matrimonio mejor, a ser un amigo mejor, a disfrutar mejor la relación con tus hijos y a hacer un trabajo mejor. Es cierto que si tratas con los problemas de tu corazón, progresarás en todas esas áreas. Sin embargo, Dios te ha llamado a un círculo de interés más grande que tu propia vida. Como ves, cuando Dios por su gracia entra en nuestra vida, Él no está obrando tanto como para hacer que nuestro reino funcione, sino que nos está llamando a emocionarnos con un reino mucho más grande y a dedicarnos a él.

CUANDO DIOS POR SU GRACIA ENTRA EN NUESTRA VIDA, ÉL NO ESTÁ OBRANDO TANTO COMO PARA HACER QUE NUESTRO REINO FUNCIONE, SINO QUE NOS ESTÁ LLAMANDO A EMOCIONARNOS CON UN REINO MUCHO MÁS GRANDE Y A DEDICARNOS A ÉL.

La mayoría de nosotros ha aprendido la manera de celebrar nuestra inclusión en la obra magnífica y gloriosa de Dios, mientras que atendemos funcionalmente lo poco que no nos señala directamente. Al hacerlo, hemos cristianizado nuestra autonomía. Esencialmente, le estamos pidiendo a Dios que respalde nuestro intento de minimizar las glorias trascendentes de su reino al tamaño de nuestro círculo de interés personal. Y aunque estamos tratando de vivir dentro de los límites de Dios, aun así hemos fabricado una vida donde el “yo” está en el centro. Es muy posible, por nuestro cristianismo, ser muy estrechos y egoístas y no estar conscientes de la minimización.

Debemos tener presente que la caída fue un desastre total. Repito, es difícil encontrar las palabras para hacerle justicia a la devastación inimaginable que el pecado causó en todo lo que Dios creó. Su efecto fue total y completo. Podrías estar preguntándote por qué es tan importante mantener presente la naturaleza completa de la caída del mundo. Es necesario porque es solo cuando recuerdas cuán grandes son los efectos del pecado, que tú vivirás en la manera en que Dios te llama a vivir. Esta es la lógica de vivir en la luz de los propósitos de Dios: si la devastación del pecado es tan amplia como la creación, entonces, la cobertura de la redención debe ser igual de grande. Por lo tanto, estamos llamados a vivir teniendo presente la restauración total de la creación.

¿De qué se trata el reino de Dios? ¿Cuál es la nueva vida a la que Dios me ha llamado? ¿Qué significado y propósito nuevo es convertirme en el centro de mi vida como hijo de Dios? ¿Qué, por todos los cielos, se supone que nosotros, los cristianos, deberíamos estar haciendo?

Dios nos ha llamado a apartarnos de nuestra manera de vivir autónoma y egocéntrica para que vivamos de manera trascendental nuevamente. Esto significa vivir con la restauración en mente en cada situación, lugar y relación en la que Dios me coloque. ¿Y cuál es el propósito redentor de Dios? Está captado en el penúltimo capítulo de la Biblia, cuando Dios, sentado en el trono, dice: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” (Apocalipsis 21:5). Está resumido en Romanos 8:18-24, donde se presenta a toda la creación gimiendo, esperando la redención. Si la gloria de Dios está reflejada en toda la creación, si los efectos del pecado llegan a toda la creación y si el objetivo de la redención es restaurar toda la creación, entonces, ¿en qué deberíamos interesarnos tú y yo? ¡EN TODO!

Tu tristeza con el pecado debería ser más grande que el hecho de que complica tu vida. Tu tristeza debería extenderse tan lejos como llegue el pecado. Tu celebración de la gracia restauradora de Dios debería ser más grande que el hecho de que eso lleva bendición a tu mundo privado. No, tu celebración debería llegar tan lejos como la restauración sea necesaria. La gracia de Dios en realidad te invita a pensar en grande a vivir en grande. Dios te invita a ser una parte activa y diaria de el “más” de la redención. Su gracia restauradora te da una razón para extender los límites de tu interés mucho más allá de las fronteras de tu propia vida. Él te llama a salir de tu reinito para que des tus talentos, dones, recursos y tiempo a los intereses gloriosos de su gran reino celestial.

NOS EMOCIONAMOS TANTO ACERCA DE LOS BENEFICIOS PERSONALES DE LA REDENCIÓN QUE PERDEMOS DE VISTA EL MAYOR OBJETIVO DE LA REDENCIÓN.

Como su hijo, cuando te levantas por la mañana, despiertas ante un reino enorme. Se remonta a través de la historia y se extiende hasta antes de que los cimientos del mundo se colocaran. Se alarga hacia adelante en el tiempo hasta la eternidad sin fin. Abarca cada lugar conocido y desconocido, cada situación de todo tipo, cada persona y cada cosa creada. El objetivo de este reino es la restauración completa de cada una de las cosas que se dañaron por la caída. Ya no debes vivir para ti. La gracia te ha llevado a través de la puerta para hacer algo más y mejor. La gracia te llama a amoldar tu vida a los contornos de esta obra maravillosa de la restauración. Tal como lo proclama el gran villancico antiguo de Navidad: “El viene a dar a conocer sus bendiciones, hasta el más recóndito lugar donde se halle la maldición”. (“Al mundo paz”).

Pero este es precisamente el lugar donde sucede nuestro problema. Nos emocionamos tanto acerca de los beneficios personales de la redención que perdemos de vista el mayor objetivo de la redención. Sí, los beneficios personales de la redención son maravillosos, dignos de una celebración eterna. Sin embargo, el propósito de la redención no es hacer que nuestros reinos tengan éxito, sino invitarnos a entrar a un reino mucho más grande y mucho mejor.

Jim Collins hace esta observación sorprendente en su libro de mayor venta sobre administración corporativa, Good to Great.

Lo bueno es el enemigo de lo magnífico. Y esa es una razón clave del porqué tenemos tan poco que se convierte en magnífico. No tenemos escuelas magníficas, principalmente porque tenemos buenas escuelas. No tenemos un gobierno magnífico, principalmente porque tenemos un buen gobierno. Pocas personas logran magníficas vidas, en gran parte debido a que es muy fácil conformarse con una buena vida.

¡La observación de Collins es muy importante! Muchos de ustedes han hecho exactamente lo que él dice en lo que se refiere a su andar con el Señor. Te has conformado en un gozo enfocado en ti de la vida buena. Estás disfrutando lo que la gracia ha hecho en tu matrimonio, tu paternidad, tus amistades y tu vida laboral. Ha sido demasiado fácil para ti pasar por alto el punto de que fuiste rescatado de lo que era muy malo; no solo para ser parte de algo bueno, sino sorprendentemente, para ser parte de algo grandioso.

Has sido escogido para trascender, trascender los límites de tus esperanzas y sueños, para trascender los límites de tus planes y propósitos y para trascender la fronteras de tu familia y tus amigos. Has sido escogido para trascender el alcance más lejano de tu definición de gloria, para ser parte de una gloria mayor, la gloria de Dios y su obra de hacer nuevas todas las cosas.

¿Te has conformado con una vida muy pequeña? En medio del desastre total del pecado, ¿te has conformado con algo bueno cuando has sido elegido para algo grandioso?

LA PREGUNTA FINAL: ¿HAS TRATADO EL TAMAÑO DE LA GRACIA DE DIOS COMO SI NO FUERA MÁS GRANDE QUE EL TAMAÑO DE TUS INTERESES PERSONALES?

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9781646911585
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