Читать книгу: «Un mejor pacto»

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Los Bautistas de habla francesa, por lo menos aquellos de Europa (como yo) frecuentemente ignoramos el origen Reformado del cual emergió la fe Bautista (la continuidad genealógica es innegable). La excelente obra de este pastor Francés Canadience sobre la teología del pacto (o los pactos) que fue elaborada por los antiguos doctores Bautistas al debatir a los otros teólogos Reformados, presenta vívidamente esta raíz. Asimismo resalta, las maravillosas habilidades con las que estos doctores debatieron. Los Bautistas todavía no se han retirado del campo de la sana teología (como lamentablemente lo hicieron en el Siglo XIX).

P. Denault no es indigno de tales predecesores notables. Mediante un estudio cuidadoso, él sigue sus pisadas y trae del olvido desafortunado autores olvidados de los cuales he aprendido mucho. Con una visión aguda posteriormente refina el entendimiento de ellos. He admirado particularmente la precisión con la que presenta sus articulaciones y proposiciones sistemáticas. De esta manera la distinción paidobautista, entre la sustancia y la administración del pacto de gracia, es reemplazada por el entendimiento credobautista de su revelación desde Génesis 3 y a través del Antiguo Testamento, hasta su establecimiento mediante Jesucristo.

P. Denault asimismo sabe como mantener el suspenso, posiblemente para algunos estudios futuros. Él nos estimula, por así decirlo, con un enigma no resuelto: ¿Cómo es que el famoso John Owen estuvo tan cerca a los Bautistas en cuanto al pacto sin unirse a ellos?

El debate continúa de manera conciliadora como lo era en el siglo XVII. No encuentro un mejor libro para aclararlo en estos tiempos ¡Gracias!

Henri Blocher

Honorary Dean

Faculté libre de théologie

évangélique de Vaux-sur-Seine

Recuerdo mi primer contacto con Pascal Denault en el 2002. Estaba en mi clase de Apologética en la Faculté de Théologie Évangélique [Facultad de Teología Evangélica] en Montreal. Él me pareció un joven muy capaz, pero tuve sentimientos encontrados respecto a su interés en Teología. Luego, en el 2004, se registró en mi clase de Homilética. Me quedé sorprendido por el cambio que se produjo en él en tan corto período de tiempo. Constantemente me interrumpía, realizando todo tipo de preguntas; obviamente, su corazón estaba totalmente en las cosas del Reino. De hecho, a través de su constante intervención, él contribuyó a transformar mi clase de Homilética en una clase de Teología Pastoral.

Es durante este período que él se acercó a mí una noche, pidiéndome que fuera su mentor. Realmente me tomó por sorpresa, pero con alegría acepté. Este fue el comienzo de una amistad muy bendecida, tanto es así, que he llegado a considerarlo como a un hijo.

Después vino este proyecto de Maestría en Teología en el que actué como supervisor de estudio. Cuando Pascal vino por primera vez a mí con su tema de tesis, no estaba seguro hacia donde se dirigía. Pero a medida que pasaban los meses, me sentía cada vez más entusiasta con las características específicas del tema, así como con su tratamiento del mismo.

No hace falta decir que el tema no podría haber sido más oportuno, ya que la Teología del Pacto está ganando terreno entre el protestantismo evangélico. Cuando llegué a comprender la Teología del Pacto, hace aproximadamente tres décadas, me pareció ser el marco interpretativo más coherente y consistente de la Escritura. Este no es un concepto nuevo, ya que podemos trazar la idea de pacto desde la Iglesia Primitiva; asimismo este es un enfoque que predominó entre nuestros antepasados en la época de la Reforma. Su importancia viene también del hecho de que no existe ninguna doctrina que esté aislada de las otras; todas las doctrinas están de alguna manera relacionadas. Por lo tanto, más específicamente, la Teología del Pacto impacta nuestra doctrina de la Iglesia y del Bautismo.

Históricamente, los puritanos sostenían la Teología del Pacto, aunque había algunas diferencias en su comprensión de los pactos bíblicos. Y es precisamente en este punto que Credobautistas y Paidobautistas Reformados están en desacuerdo, y por consiguiente, de donde provienen sus divergencias sobre las doctrinas de la Iglesia y el Bautismo.

Con el fin de captar las sutilezas de una doctrina, es de gran importancia poder echar un vistazo a su desarrollo, cómo se han procesado los datos de la Escritura y en dónde ha habido algunos cambios. Este es el análisis contenido en la disertación de Pascal, el cual se presenta en este libro. Uno no puede sentirse sino impresionado con la claridad de sus convincentes argumentos, la selección cuidadosa y racional de su documentación y el espíritu conciliador con el que ha escrito. A medida que él nos lleva de regreso a algunos de los escritos del siglo XVII, no podemos dejar de preguntarnos como es que estas obras preciosas y sanas han caído en el olvido.

Cualquiera que lea este libro, ya sea que esté de acuerdo o en desacuerdo con los argumentos y conclusión de Pascal, no puede dejar de admitir la seriedad y la solidez de los hechos que se presentan, y que por lo tanto lo constituyen un libro muy recomendable sobre el tema.

Según las propias palabras de Pascal, uno de sus deseos al escribir este libro fue el soplar un nuevo aliento de vida a los debates de los teólogos del siglo XVII. Después de leerlo, sin duda podemos decir: Misión cumplida.

Ph.D Raymond Perron

Église Réformée Baptiste de la Capitale

[Iglesia Bautista Reformada de la Capital]

Quebec, Canadá

Este libro de Pascal Denault, es una bienvenida adición a la literatura sobre un tema que ha irritado a muchos durante mucho tiempo. Es claro que la formulación de los Bautistas Particulares de la Teología del Pacto en el siglo XVII, en la Segunda Confesión de Fe de Londres-1677/1689 (cf. Segunda Confesión de Londres 7.3, por ejemplo) era una versión modificada de la contenida en la Confesión de Fe de Westminster. Pero ¿Por qué era esa formulación diferente? La obra de Denault va ad fontes (a las fuentes) para encontrar la respuesta. Y es exactamente por eso que estoy muy agradecido por su trabajo. Las fuentes primarias, Bautistas Particulares, son donde debemos comenzar la búsqueda para entender la teología de nuestros antepasados. Denault demuestra, partiendo de esas fuentes, no sólo que la formulación Bautista de la Teología del Pacto difiere, sino también el por qué. Es demasiado fácil notar que diferían, y luego imponer nuestras categorías de pensamiento sobre la Confesión para responder a la pregunta del por qué. Eso es una erudición pobre y un mal método histórico-teológico. El método de Denault es sano y es la tónica necesaria en nuestros días de redescubrimiento de nuestras raíces. Sus resultados son esclarecedores y desafiarán a muchos. Él argumenta que la principal diferencia no tenía nada que ver con el pacto de obras. Los Bautistas Particulares eran de una sola voz con sus hermanos paidobautistas sobre este tema. Tampoco la diferencia principal estaba en los asuntos del bautismo, aunque era un tema relacionado. La principal diferencia, según Denault (y creo que tiene razón), tuvo que ver con su postura sobre la teología del pacto, concentrándose en la definición del pacto de gracia y las diferencias entre el antiguo y el nuevo pacto a la luz de esa definición.

Denault llama a Nehemiah Coxe “el teólogo bautista más significativo [del siglo XVII] cuando se trata de la Teología del Pacto.” Sin duda tiene razón. Coxe escribió, un tratado sobre los Pactos desde Adán hasta Abraham y fue, muy seguramente, uno de los co-editores de la Segunda Confesión de Fe de Londres. Por lo tanto, cualquier intento por entender nuestra Confesión debe empezar con Coxe y el contexto en el que escribió. Esto es lo que Denault hace por nosotros.

Es importante notar que Coxe no escribió sobre las diferencias entre el antiguo y el nuevo pacto debido a la publicación de la exposición de Hebreos 8:6-13 de John Owen. Los Bautistas antiguos estaban de acuerdo con la mayoría de la obras de Owen (y de otros paidobautistas sobre este tema). Sin embargo, ellos diferían con Owen y otros en otros puntos. La obra de Denault nos revela cuáles eran esos otros puntos, y cómo ellos formulaban sus argumentos para el credobautismo desde su teología del pacto.

De todo corazón recomiendo esta obra a todos los pastores Bautistas Reformados (y todos los demás, interesados en la teología del pacto). Hermanos, esta es una lectura obligada. Como pastor Bautista Reformado, me acuerdo de la primera vez que leí la teología del pacto del siglo XVII desde un punto de vista Bautista. Fue muy estimulante y refrescante. Me retó a reflexionar cómo la teología del pacto debía ser formulada, y me confortó en dos niveles. En primer lugar, me dio un sistema de doctrina sano que refleja las enseñanzas de las Escrituras desde la Creación hasta la consumación. En segundo lugar, me ayudó a entender mejor nuestra Confesión ¡Que esta obra haga lo mismo para muchos otros!

Ph.D. Richard C. Barcellos,

Grace Reformed Baptist Church

[Iglesia Bautista Reformada de la Gracia]

Palmdale, CA

Pascal Denault se merece muchos agradecimientos por su trabajo en la investigación y descripción de los matices de la teología del pacto Inglesa en el siglo XVII. Él ha descubierto factores importantes que contribuyen a las diferencias entre los pensamientos y prácticas Presbiterianos y Bautistas Particulares, describiendo categorías teológicas en términos accesibles y fáciles. Él muestra que en las formulaciones de la teología del pacto, los dos grupos tenían similitudes y divergencias significativas. Por ejemplo, muestra que esta difundida creencia superficial de que los Bautistas eran reacios en lo que concierne al concepto del Pacto de Obras en su Confesión, es absolutamente equivocada. En realidad, ellos estaban de acuerdo en todos los aspectos con sus hermanos paidobautistas en este asunto. Sin embargo, diferían en la naturaleza de la revelación y la administración del Pacto de Gracia. Esto dirigió su eclesiología y su práctica del credobautismo. Esta es una obra importante y merece una amplia difusión.

Ph.D. James M. Renihan,

Decano, Profesor de Teología Histórica

Institute of Reformed Baptist Studies

[Instituto de Estudios Bautistas Reformados]

Es con gran placer que recomiendo esta tesis de Maestría del Pastor Pascal Denault. El Pastor Denault ha identificado la diferencia principal entre la teología del pacto Presbiteriana y la teología del pacto bautista, lo que conduce finalmente, a sus respectivas doctrinas de la iglesia y los sacramentos. Él muestra, con muchas referencias a las fuentes originales en el siglo XVII, que el concepto Presbiteriano del Pacto de Gracia se basa en una hermenéutica de sustancia/administración, lo que conduce a una estructura de “un pacto bajo dos administraciones (AT/NT)”. Esta estructura le permite al Presbiteriano transferir el elemento orgánico de “creyentes y su simiente” de la administración del Pacto Abrahámico/ Sinaítico, a la administración del Nuevo Pacto, permitiendo así una iglesia mixta de creyentes y no creyentes, así como también el bautismo infantil correspondiente a la circuncisión. Además, él muestra que la construcción del Pacto de Gracia, por parte de los bautistas reformados, fue establecida por una estructura “revelada/concluida” (de promesa/ cumplimiento), la cual fue “revelada” progresivamente en el Antiguo Testamento por “los pactos de la promesa”, y fue “concluida” en el NT con la institución del Nuevo Pacto, como la promesa cumplida del Pacto de Gracia. Esta es la principal diferencia entre la teología del pacto de la Confesión de Westminster y la de la Segunda Confesión Bautista de Londres de 1689.

Con citas muy ricas de recursos Presbiterianos y bautistas originales del siglo XVII (dignas del costo del libro), el Pastor Denault muestra que los bautistas con su estructura “revelado/establecido”, estaban de acuerdo con John Owen, a pesar de que él seguía siendo un paidobautista. Su tesis es que los bautistas mantuvieron la misma estructura que Owen hasta el final, mediante el establecimiento de “el bautismo de sólo discípulos” en un modelo de la iglesia de profesantes, contrariamente a los Presbiterianos. Su conclusión final es que el compromiso Presbiteriano al bautismo infantil, ocasionaba su renuencia a adoptar el modelo bautista de estructura “revelada/concluida”, prefiriendo el modelo de “un pacto bajo dos administraciones”, ya sea consciente o inconscientemente.

El valor de esta obra, consiste en que ésta aclara la diferencia entre los modelos Presbiteriano y bautista del Pacto de Gracia, defendiendo adecuadamente el modelo bautista, así también como la aclaración que hace de dicho modelo, como base para unificar las diferencias entre los Bautistas en la teología del pacto actualmente. Oro que esta obra contribuya para que se levanten más iglesias Bautistas Reformadas del pacto, que eviten los errores del dispensacionalismo, la teonomía, la Visión Federal, y los errores de la ley/evangelio. [Esta obra] es digna de ser leída por todos los interesados.

Ph.D. Fred A. Malone,Autor de The Baptism of Disciples Alone [El Bautismo de sólo Discípulos] First Baptist Church of Clinton, L.A.[Primera Iglesia Bautista de Clinton, L.A.]

La belleza de la teología del pacto, consiste en que provee al estudiante bíblico de un marco de pacto exhaustivo y consistente de la historia de la redención. Esto es importante, porque tanto la exhaustividad y la consistencia son vitales para cualquier sistema de pensamiento bíblico: especialmente para un sistema doctrinal que trata de explicar la relación entre los diversos pactos del Antiguo y el Nuevo Testamento. Pascal Denault no sólo muestra los distintivos históricos entre la teología del pacto Presbiteriana y Bautista del siglo XVII, sino que también explica que los primeros autores del Federalismo Bautista, entendieron la inconsistencia de colocar el Pacto Mosaico en el pacto de gracia. Esta incoherencia hace que la Teología del Pacto Paidobautista caiga por su propio peso. Según Pascal, el Federalismo de los primeros Bautistas no era idéntico al Federalismo Presbiteriano, excluyendo solamente el bautismo infantil, sino que era un sistema de Pacto más bíblico y puro, el cual es integral, coherente y autosuficiente. Pascal va a dilucidar fielmente la visión de Pacto de los primeros Bautistas, haciendo accesible una vasta investigación sobre las fuentes primarias. No sólo me parece que este es un recurso excelente y valioso, sino que creo que es uno de los mejores en este tema. Este es un libro tan informativo y útil, que yo deseo que nuestro Señor del pacto, lo coloque providencialmente en las manos de todos los estudiantes de la teología del pacto.

Jeffrey D. JohnsonAutor de The Fatal Flaw of the Theology Behind Infant Baptism[El Error Fatal de la Teologíadetrás del Bautismo Infantil]

El cuidadoso trabajo de Pascal Denault con los textos teológicos de ambos, Bautistas y Paidobautistas, del siglo XVII, ha producido un excelente estudio, de la relación entre el bautismo y la comúnmente compartida estructura del pacto. Al mismo tiempo, él ha demostrado que la interpretación Bautista distintiva de la sustancia del Nuevo Pacto (el cumplimiento de todas sus condiciones en la obra de Cristo su Mediador, que resulta en la aplicación incondicional de ésta a sus receptores), es lo que estableció la diferencia más básica entre los dos grupos. Su cuidadoso trabajo con los documentos del siglo XVII ha dado como resultado una defensa de pacto, fuerte y centrada en la Biblia, la cual es digna de un lugar dominante en los debates contemporáneos, referentes tanto al pacto como al bautismo.

Ph.D. Thomas J. Nettles

Profesor de Teología Histórica

The Southern Baptist Theological Seminary

[Seminatio Teológico Bautista del Sur]

La cuestión de la relación entre el Antiguo y el Nuevo Pacto no es nueva. Es tan antigua como el Cristianismo mismo, pero se ha convertido en una cuestión de polémica, especialmente desde la época Puritana. Ese período de la historia cristiana vio el surgimiento de los Bautistas de la matriz Puritana, y si bien los Bautistas compartían mucho en común con sus antepasados Puritanos, ellos no estaban de acuerdo con sus padres y hermanos en la fe en el tema respecto a cómo el Nuevo Pacto se relaciona con el Antiguo. Este nuevo estudio realizado por Pascal Denault es bastante útil, pues proporciona un resumen preciso de la discusión histórica entre los Bautistas y sus compañeros Puritanos, y luego muestra la forma en que este debate se relaciona con el tratamiento contemporáneo de esta cuestión vital.

Th.D. Michael A. G. Haykin,

Profesor de Historia de la Iglesia y Espiritualidad Bíblica

The Southern Baptist Theological Seminary

[Seminario Teológico Bautista del Sur]

Publicado por:

Publicaciones Faro de Gracia P.O. Box 1043 Graham, NC 27253 www.farodegracia.org

ISBN 978-1-629462-30-1

© Copyright, 2017 por Pascal Denault. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

© Copyright 2018, Publicaciones Faro de Gracia. Traducido al español por Nelson David; revisado y redactado por Francisco Hernandez Aceves. La portada y las páginas fueron diseñadas por Francisco Hernandez Aceves de Mexico, DF.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, procesada en algún sistema que la pueda reproducir, o transmitida en alguna forma o por algún medio –electrónico, mecánico, fotocopia, cinta magnetofónica u otro– excepto para breves citas en reseñas, sin el permiso previo de los editores.

© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Un

Mejor

Pacto

La fundación doctrinal del credobautismo

Una comparación bíblica e histórica entre el credobautismo y el pedobautismo

Edición Revisada

PASCAL DENAULT


Contenido

SUMARIO

PREFACIO Y AGRADECIMIENTOS

PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA

INTRODUCCIÓN

Capítulo 1 EL PACTO DE OBRAS

Capítulo 2 EL PACTO DE GRACIA

Capítulo 3 EL ANTIGUO PACTO

Capítulo 4 EL NUEVO PACTO

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

Otros Títulos Publicados de Publicaciones Faro de Gracia

SUMARIO

Este libro trata de la teología del pacto. Esta forma de abordar las Escrituras nació de la Reforma Protestante y se desarrolló ampliamente a partir de entonces, sobre todo por los Puritanos del siglo XVII. La Teología del Pacto, es la base del pensamiento reformado como se expone en la Confesión de Fe de Westminster (1646).

Hubo consenso en el corazón del Puritanismo reformado en relación con las doctrinas de la revelación, la Trinidad, la soberanía divina, la caída, el pecado del hombre, la gracia de Dios, la persona y obra de Cristo y (en cierta medida) la doctrina de la ley. Hubo, sin embargo, desacuerdos importantes con respecto a la doctrina de la Iglesia, así como con la del bautismo. Estas dos doctrinas no podrían considerarse en forma aislada porque tenían implicaciones teológicas básicas. Estas implicaciones son lo que llamamos teología del pacto. El hecho de que los Puritanos tuvieron diferentes puntos de vista sobre la Iglesia y sobre el bautismo es el resultado de una forma diferente de entender los pactos bíblicos.

Los Puritanos del siglo XVII se pueden dividir en tres grupos: Presbiterianos, Congregacionalistas y Bautistas. Los dos primeros grupos fueron paidobautistas, mientras que el tercero fue credobautista. La brecha con respecto a la teología del pacto fue causada por el tema del bautismo. Los Paidobautistas defendieron una comprensión de la teología del pacto y los Bautistas defendieron otra. El objetivo de este estudio es presentar y comparar estos dos enfoques distintos, el uno al lado del otro. Deseamos soplar aliento de vida en los debates de los teólogos del siglo XVII, mediante el uso de sus propios escritos. Tanto como sea posible, vamos a tratar de definir las características de la teología Paidobautista y la Bautista, para dar al lector una idea clara de lo que distingue a estos dos grupos.

La introducción desarrollará aún más la utilidad de la hipótesis, la cual afirma que la teología del pacto es la distinción fundamental sobre la que se cimientan todas las otras diferencias entre los Presbiterianos y Bautistas. Después de una breve visión general del desarrollo de la teología del pacto, vamos a examinar las fuentes utilizadas para esta obra.

El capítulo uno explica cómo los reformadores entendieron el Pacto de Obras. Este capítulo es mucho más corto ya que la divergencia fundamental entre las dos teologías que son objeto de esta tesis, no se encontró en este punto. El segundo capítulo toca el Pacto de Gracia y es el más largo, ya que presenta los fundamentos de las creencias paidobautista y Bautista. Vamos a descubrir dos formas radicalmente diferentes de pensamiento que apoyan dos teologías distintas. Cada concepción del Pacto de Gracia tuvo consecuencias hermenéuticas y teológicas que vamos a examinar.

Los dos últimos capítulos sobre el Antiguo y el Nuevo Pacto, se basan en el capítulo dos. El Pacto de Gracia determinó la forma en que los demás pactos bíblicos fueron comprendidos por los Presbiterianos y Bautistas por igual. Dado que la mayoría de las consideraciones y las cuestiones relacionadas con el Nuevo Pacto se abordan en el capítulo dos, el capítulo del Antiguo Pacto es más largo. Este capítulo trata sobre el Pacto Abrahámico en relación con el Pacto de Gracia y el Pacto Mosáico. Vamos a ver en su mayor parte, cómo los Bautistas rechazaron la comprensión Presbiteriana de este pacto y la forma en que lo reemplazaron. El capítulo también trata del Pacto Mosáico, su naturaleza, y cómo se relaciona con el Pacto de Obras y con el Nuevo Pacto. El capítulo sobre el Nuevo Pacto se limita a la cuestión de su novedad. Esto se hace aplicando respectivamente los paradigmas paidobautista y Bautista del Pacto de Gracia. Las consecuencias de un modelo teológico en comparación con el otro, se hacen evidentes cuando se aplican al Nuevo Pacto.

Al final de este estudio, es nuestro deseo que el lector tenga una comprensión más clara de los distintivos fundamentales que existen entre las teologías paidobautista y Bautista, y dónde culminan respectivamente.

PREFACIO Y AGRADECIMIENTOS

Los Bautistas, calmadamente, junto con los puritanos separatistas del siglo XVI y el siglo XVII en Inglaterra, rechazaron el Presbiterianismo directamente heredado de la Reforma Ginebrina conforme a las enseñanzas de Juan Calvino. Sin embargo, estos mismos Bautistas se llamaban a sí mismos Calvinistas ¿Qué es lo que distinguió a un Calvinista Presbiteriano de un Calvinista Bautista? Usted comprenderá que ésta es una cuestión crucial para alguien que nombró a sus hijos Calvin y Baptiste, respectivamente. La respuesta corta a esta pregunta es el bautismo. La respuesta larga es la teología que implica el bautismo: la teología del pacto. En este documento de posición, vamos a estudiar la respuesta larga a través de la comparación de dos maneras muy diferentes de entender la teología del pacto en el siglo XVII: el entendimiento de la corriente principal de los Presbiterianos que eran paidobautistas y la comprensión no convencional de los Bautistas, quienes se negaron a bautizar niños y practicaron el bautismo para creyentes.

El desarrollo de esta tesis no habría sido posible sin el apoyo invaluable y la ayuda de varias personas a las que quiero dar gracias. En primer lugar, me gustaría dar las gracias a mis queridos hermanos y hermanas de la Église Évangélique de St-Jérôme quienes pagaron un alto precio por la teología que será presentada en estas páginas, al convertirse en una iglesia Bautista Reformada. Yo iba a comenzar este trabajo de investigación en el 2007 para obtener el grado de maestría en teología. Tenía planeado que fuera un proyecto rápido y fácil. Para el invierno de 2009, todavía no tenía nada hecho por estar demasiado ocupado con mis otras obligaciones. Fue en ese punto, que mi iglesia decidió liberarme de mis deberes pastorales durante cuatro meses para que yo pudiera dedicarme por completo a este proyecto. Pasé semanas en comunión con los teólogos del siglo XVII a través de sus escritos; a veces leyéndolos con una lupa cuando sólo existía la edición original. Al final de los cuatro meses, aún no había comenzado a escribir; pero ya sabía lo que iba a decir. Me tomó un poco más de otro año para terminar. Durante todo ese tiempo, la iglesia me apoyó incondicionalmente a través de oraciones y a menudo a través de ayuda en nuestro hogar, lo que me permitió trabajar con mayor tranquilidad. Hoy me siento conmovido y sinceramente agradecido cuando pienso en el amor que me han mostrado. Estar unido con ustedes en el Nuevo Pacto es una inmensa alegría, y servirles, un honor.

Quiero dar las gracias a Caroline, mi esposa, con quien estoy descubriendo las promesas y obligaciones de una vida de pacto. Tu perseverancia conmigo en este esfuerzo ha sido de gran consuelo para mí y una manifestación concreta de tu amor por mí, por nuestro hogar y sobre todo por Aquel que nos amó primero.

Un agradecimiento especial se debe también al Dr. Raymond Perron, que ha sido no sólo un tutor de tesis, sino un verdadero pastor. Gracias por su constante aliento el cual fue una verdadera fuente de motivación para seguir adelante. Gracias por su intercesión para con los hombres y con Dios.

Gracias también al Dr. James M. Renihan, que no sólo me enseñó acerca de la teología y la historia Bautista, sino que también me ayudó mucho con la bibliografía, al permitirme encontrar las obras más esenciales para esta tesis. Gracias por la rapidez de sus respuestas a mis numerosos correos electrónicos y preguntas, sobre todo mientras estaba escribiendo la introducción de este trabajo. Gracias al Dr. Richard C. Barcellos, que abrió mi entendimiento a los escritos de John Owen y que hizo muchas sugerencias útiles para mejorar esta obra. También me gustaría dar las gracias a otros profesores que me ayudaron a entender mejor la teología del Pacto y la teología Bautista: el Dr. Fred A. Malone, el Dr. Samuel E. Waldron y el Dr. Thomas J. Nettles. Gracias al Dr. Meine Veldman y el Dr. Michael A.G. Haykin por sus comentarios que ayudaron a remodelar algunas áreas de esta tesis. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a la Faculté de Théologie Evangélique de Montreal, donde me preparé en teología, en especial al decano, el Dr. Amar Djaballah, uno de los hombres de Dios que ha influido mucho en mi pensamiento. Asimismo, quiero agradecer al hermano Brandon Adams, quien me ayudó a refinar y afilar mis pensamientos respecto a la teología del pacto desde la publicación original de esta obra en el 2013.

Gracias al hermano Guy Leroux, por el diseño de la portada. Gracias al hermano Steve Cyr, quien aceptó con prontitud el reemplazarme como capellán de la prisión. Gracias a todos los que predicaron durante mi ausencia: Antoine Robillard, Réal Cyr y los pastores de la Asociación de Iglesias Bautistas Reformadas de Quebec. Gracias a François Comeault, que me permitió beneficiarme de su acceso por computadora a obras esenciales del siglo XVII, a las que no hubiera podido acceder de otra manera. Gracias a su esposa Linda Cyr quien tradujo todas las citas en Inglés para la publicación de esta obra en Francés. Gracias a Mac Wigfield y su hija Elizabeth por la preparación de la versión en Inglés de este libro.

Por encima de todas estas personas, le doy gracias a Él, quien es el único digno de toda gloria, honor y alabanza; nuestro Dios, que dio a su unigénito Hijo para ser el mediador eterno de un pacto tan seguro y permanente como Su propia vida, que es la garantía. Señor, he sido abrumado y transformado mientras contemplaba develado la gloria del Pacto de Tu gracia ¡Que toda la alabanza sea para Ti!

Me gustaría dedicar este trabajo, a mis queridos colegas que son fieles ministros de Cristo y con quienes orgullosamente llevo el nombre de Bautista Reformado. Me dirigí a ustedes al escribir estas líneas. Los veo como campeones de gracia y de verdad. No me gustaría servir a nuestro Maestro bajo ningún otro pacto más que el que nos une y que todos apreciamos mucho.

Pascal Denault,

St-Jérôme, Qc

www.unherautdansle.net

PRÓLOGO A LA EDICIÓN REVISADA

Esta edición revisada de Un Mejor Pacto, no se trata solamente de corregir errores tipográficos encontrados en la edición del 2013. Este prólogo explicará brevemente los cambios que han sido efectuados.

Los cambios menores (pero no menos importantes), consisten en una actualización pequeña de la bibliografía con nuevas obras sobre la teología del pacto, que han llegado a estar disponibles, partir de la primera publicación de Un Mejor Pacto. También Revisamos y mejoramos la traducción del Francés al Inglés, para una mejor legibilidad y comprensión. Asimismo también quiero agradecer, a las observaciones provechosas del Pastor Samuel Renihan. He corregido algunas exageraciones que hice, concernientes a las posturas sostenidas por los Bautistas Particulares, como si éstas fueran una única postura respecto al pacto de gracia y su relación con el antiguo y el nuevo pacto. No modifiqué el libro al grado de presentar estas otras posturas sostenidas por algunos Bautistas Particulares, sino que he matizado algunas afirmaciones para al menos reconocerlas. En cuanto a este asunto, los lectores ciertamente podrán beneficiarse de la tesis doctoral del Pastor Renihan, que esperamos sea publicada en un futuro cercano.

Fui grandemente beneficiado de fructíferos intercambios con pastores Presbiterianos y hermanos quienes provechosamente criticaron los argumentos que presenté. Esto me llevó a un entendimiento más refinado de la distinción de la iglesia visible/ invisible, lo cual me llevó a escribir de nuevo algunas áreas del libro. Sin aprobar el paradigma completo normal de la iglesia mixta, visible, paidobautista, llegué a una eclesiología más robusta, y creo que a un entendimiento más bíblico y Bautista de esta importante distinción. Asimismo he modificado algunos comentarios respecto al paidobautismo, que fueron percibidos un poco duros o innecesariamente provocativos. Todavía quiero presentar una crítica de la postura Presbiteriana pero en el espíritu conciliador de nuestros antepasados. Los lectores encontrarán cerca del final de esta edición revisada, un nuevo cuadro comparativo que resume las diferencias entre la perspectiva Presbiteriana y la Bautista Particular acerca de los pactos.

Finalmente, fui afilado por varias discusiones entre la comunidad Bautista Reformada, que me forzaron a articular una teología del pacto más precisa y consistente en algunos puntos específicos. En el proceso, he rechazado la idea de que el pacto Mosaico ofreció vida eterna como una absoluta recapitulación del pacto de obras. He llegado a entender, que el pacto Mosaico estaba estrictamente limitado a la vida en Canaán y solamente vinculado tipológicamente a las realidades celestiales traídas por el nuevo pacto. Anteriormente, yo había aprobado la postura de Samuel Petto, que entiende el pacto Mosaico como un pacto de obras terrenal para Israel en Canaán y como un pacto de obras absoluto para Cristo, a fin de obtener vida eterna. Todavía creo lo primero (respecto a Israel), pero lo último (respecto a Cristo) es solamente tipológicamente verdadero. En otras palabras, Cristo no guardó el antiguo pacto, sino mas bien el nuevo pacto que fue puesto como un pacto de obras entre Él y el Padre (el Pacto de Redención) cuyos términos fueron prefigurados pero no propiamente estipulados en el antiguo pacto.

El problema principal, en mi opinión, era que yo solía mezclar el tipo con el antitipo o la sombra con la realidad en el mismo pacto al atribuir la vida eterna como una promesa propia al pacto Mosaico. Creo que este enfoque mixto de la teología del pacto es la esencia del paidobautismo, con su distinción interna/externa que mezcla el reino terrenal, con el reino celestial, el antiguo pacto, con el nuevo pacto, etc. Por otro lado, el Federalismo de 1689 descansa en las distinciones fundamentales de antiguo y nuevo, tipo y antitipo, sombra y realidad, y por lo tanto, distingue, entre la recapitulación tipológica y el establecimiento del nuevo pacto (tipológicamente relacionado, pero esencialmente distinto) por parte de Cristo.

Esta edición revisada de Un Mejor Pacto, muestra esta postura, la cual creo que era la postura de Coxe y Owen. Muchos hermanos, estuvieron involucrados en discusiones importantes que me llevaron a esta aclaración. Especialmente quiero agradecer al hermano Bandon Adams, quien fue de gran utilidad en tal consideración. Y quiero elogiarle por toda su labor por la causa del evangelio mediante su defensa del Federalismo de 1689. Los lectores podrán encontrar muchos recursos útiles al visitar su sitio: 1689federalism.com.

Pascal Denault,

St-Jérôme, Qc

Noviembre 2016

INTRODUCCIÓN

No hay duda que los Bautistas y los Presbiterianos paidobautistas del siglo XVII estaban teológicamente cerca. La naturaleza casi idéntica de la Confesión de Fe de Westminster y la Segunda Confesión de Fe de Londres dan testimonio de este hecho innegable. En esta obra, nosotros sin embargo, no investigaremos lo que unía a los Bautistas y Paidobautistas1, sino lo que los distinguía.

1. Hipótesis

La distinción más obvia entre los Bautistas y Presbiterianos es, por supuesto, el bautismo. Sin embargo, el bautismo no es el distintivo fundamental entre estos dos grupos. Proponemos que la Teología del Pacto es el distintivo entre los Bautistas y paidobautistas, y que todas las divergencias que existen entre ellos, tanto teológicas como prácticas, incluyendo el bautismo, provienen de sus diferentes formas de entender los pactos bíblicos. El Bautismo es, por lo tanto, no el punto de origen, sino el resultado de las diferencias entre los paidobautistas y credobautistas. Ligon Duncan escribe: “El mayor punto de conflicto en cuanto al bautismo, entre la posición Bautista y la posición Presbiteriana o Paidobautista, no es en nuestra doctrina de los sacramentos, sino nuestra doctrina de la iglesia.”2

No era el bautismo en sí mismo, el punto de la disidencia; sino el bautismo abordado desde la doctrina de la Iglesia (que no tenía otra estructura sino la teología del pacto). Antes de hacer la pregunta “¿Quién puede ser bautizado?”, hubo una pregunta más fundamental, es decir “¿Quién está en el pacto?” Esta es la consideración más importante en la definición de la identidad de los Bautistas. Al punto que, a pesar de la gran proximidad entre la eclesiología Congregacionalista y Bautista, esta pregunta constituyó el punto de división entre los dos grupos (a pesar de lo que los unió). James Renihan escribe: “Esto no quiere decir que sus opiniones eran mutuamente excluyentes, simplemente quiere decir que la eclesiología fue la fuerza impulsora detrás del movimiento Bautista, y le ha dado una identidad propia distinta de la de los Independientes.”3

Los Bautistas no consideraron la cuestión del bautismo como un tema apartado; para ellos, esta pregunta estaba intrínsecamente ligada a su teología como un todo, y a su entendimiento general de las Escrituras. Ellos rechazaron el Paidobautismo basados en más que en un análisis de la práctica del bautismo en el Nuevo Testamento, y en el hecho de que allí no se encuentra ningún ejemplo de bautismo infantil. Este tipo de argumento (el principio regulador, la definición del bautismo en el Nuevo Testamento, etc.), era de importancia secundaria en la apologética Bautista. El debate en torno al bautismo, involucraba un asunto mucho mayor que el de una práctica sacramental. Fue un debate sobre la estructura de las Escrituras; el significado y la naturaleza de los diferentes pactos que Dios hizo con el hombre; continuidad y discontinuidad en la revelación y la realización del plan de Dios. La naturaleza misma del Evangelio y de la Iglesia estaban en el centro de este debate.4 Los Bautistas no estaban solamente refutando una práctica que parecía equivocada, sino que establecieron un sistema teológico global que subyacente a esta práctica, desafiando así los fundamentos del federalismo Presbiteriano.5

Los Bautistas, por tanto, no estaban buscando definir en primer lugar la doctrina del bautismo, con el fin de adaptar a ella la doctrina de la Iglesia. Su doctrina del bautismo fue el resultado de un enfoque teológico similar en muchos aspectos, pero al mismo tiempo claramente diferente de la de la mayoría de los paidobautistas de su época. La cuestión que les preocupaba, no era simplemente saber quién podría ser bautizado con el fin de tener una práctica bíblica del bautismo. La cuestión que los hizo Bautistas, era saber quiénes conforman el pueblo de Dios. Este dilema planteó una serie de otras preguntas, que dieron a luz a una teología del pacto diferente de la heredada de la Reforma. Evidentemente, los Bautistas y paidobautistas no tenían la misma opinión sobre quién forma parte de la Iglesia. Cuando debatieron esta cuestión y sus implicaciones, el bautismo se convirtió en la manifestación concreta de sus respectivas convicciones. De acuerdo con David Benedict, el debate en torno al bautismo que se inició a mediados del siglo XVII provocó un enfoque innovador para la teología federal.6 La contemplación teológica, estaba floreciendo durante esta era y tenía la teología federal como su estructura. Los Bautistas nacieron en este contexto de progreso teológico; su repentina aparición es en sí misma una ramificación del pensamiento reformado. En el espacio de unas pocas décadas, los Bautistas articularon una teología que les era propia. El objetivo de nuestra obra será sacar a la luz la naturaleza específica de esta teología, especialmente su comprensión distinta de los pactos bíblicos.

2. Metodología y Fuentes Originales

Una de las dificultades de nuestra obra, proviene de la falta de consenso en la interpretación de la Teología del Pacto, tanto entre paidobautistas7 como entre Bautistas. Cuando tratemos de definir el enfoque paidobautista, no seremos capaces de presentar una definición que abarque todas las piezas. Del mismo modo, hay varios aspectos discordantes en el lado Bautista8. Haremos lo posible por lo menos, para circunscribir los principios teológicos generales que caracterizan a las dos partes que serán comparadas. Nuestro método consistirá en definir la diferencia fundamental entre los Presbiterianos del siglo XVII y los Bautistas, basados en sus diálogos conservados a través de sus escritos. Vamos a utilizar las fuentes originales directamente. Estas fuentes se componen de las confesiones de fe y diversos tratados escritos por paidobautistas y teólogos Bautistas.9

Aunque nuestra obra se relaciona con la teología histórica, vamos a abordarla desde el punto de vista de la teología bíblica y sistemática. Nosotros, por lo tanto, no seguiremos de manera lineal el desarrollo de la forma de pensar Bautista, sino que presentaremos esta perspectiva, siguiendo el orden bíblico de los pactos. Este método nos permitirá sistematizar aún más la teología Bautista para compararla con la teología paidobautista.

2.1. Confesiones de Fe y Catecismos

Dos documentos son particularmente pertinentes para nuestra investigación: la Confesión de fe de Westminster y la Segunda Confesión de fe de Londres, conocida como la de 1689. Estos documentos son importantes, ya que no representan la opinión de un teólogo aislado, sino las posiciones oficiales adoptadas respectivamente por paidobautistas y Bautistas. La Confesión de 1689 es, de hecho, una versión Bautista de la Confesión de fe de Westminster. Es, por lo tanto, esencial ver cómo los Bautistas modificaron esta confesión de fe: lo que mantuvieron, lo que omitieron, re-formularon o añadieron.10

La Primera Confesión de Fe de Londres (1644-1646) se muestra igualmente como una fuente importante. A pesar de que no presenta una Teología del Pacto sustancialmente, nos permite comprobar que, desde sus inicios, los Bautistas se adhirieron al enfoque reformado para la comprensión de las Escrituras y la salvación en una estructura de pactos.11 Más aún, como veremos adelante, ya en 1644 los Bautistas tenían una comprensión única del Pacto de Gracia y del Nuevo Pacto.

A las confesiones de fe, es necesario añadir los catecismos: los Catecismos Mayor y Menor de Westminster, así como el Catecismo Bautista.12 Otro catecismo muy importante en el estudio de la teología Bautista en el siglo XVII es el Catecismo Ortodoxo escrito por Hercules Collins, pastor de la Iglesia Bautista Old Gravel Lane, publicado en 1680. El Pastor Collins siguió el Catecismo de Heidelberg al escribir el suyo; las particularidades de él son, por tanto, muy significativas. James Renihan ha escrito sobre esto de la siguiente manera:

Este importante ministro Bautista Particular, entendió que la teología articulada por los teólogos de Heidelberg estaba en concordancia con la suya, y con el movimiento más amplio del que formaba parte. La elección por parte de Collins del título “Un Catecismo Ortodoxo”, es digna de mención, ya que tiene un doble sentido. A pesar de que, obviamente, se refiere al verdadero carácter de las doctrinas que promueve, también identifica la fuente de esas doctrinas, con los llamados teólogos protestantes ortodoxos de Europa. Collins estaba haciendo una declaración enfática: tal como ellos son ortodoxos, así también lo somos nosotros.13

2.2. Teólogos Paidobautistas y Bautistas

Aquí hay algunas fuentes que no pueden ser ignoradas al entrar en el debate del siglo XVII, en relación con la teología del pacto. Esta lista no es exhaustiva pero si representativa; no contiene todos los documentos que hemos consultado y mucho menos todos los que existen, sino se limita a aquellos que fueron los más útiles. Vamos a presentar en orden las fuentes paidobautistas, seguidas por las fuentes Bautistas, empezando desde la más antigua hasta la más reciente.

2.2.1. Los Paidobautistas

William Ames (1576-1633) se refugió en Holanda en 1610, debido al clima hostil hacia los puritanos en Inglaterra. Fue miembro del Sínodo de Dordrecht que condenó el Arminianismo, y más tarde se convirtió en el rector de la Universidad de Franekeradeel. Bajo su tutela estaban dos estudiantes que se convertirían en teólogos importantes en el desarrollo del federalismo reformado: Johannes Cocceius y Gisbertus Voetius. El federalismo de Ames siguió la continuidad del desarrollo de la teología paidobautista, sus principales énfasis se pueden encontrar en su obra: Medullatheologiae (The Marrow of Theology [La Médula de la Teología], 1629). Este libro fue el principal vector en la difusión de la influencia de Ames, especialmente en Nueva Inglaterra.14 Sus escritos también se distribuyeron en Inglaterra, sobre todo entre los puritanos. Cerca del final de su vida, Ames era el pastor de una iglesia de refugiados, quienes buscaban una membresía constituida totalmente por creyentes regenerados. Como resultado de ello, no es sorprendente que los Congregacionalistas y los Bautistas se inspiraron en gran medida por su teología.15

John Ball (1585-1640) era un Puritano Presbiteriano cuya teología corresponde en gran medida a la de la Asamblea de Westminster. Murió poco antes de que esta importante asamblea se llevara a cabo, pero su obra, A Treatise of the Covenant of Grace [Un Tratado sobre el Pacto de Gracia], publicada en 1645, le permitió tener una influencia sobre el resultado (de la asamblea). La Teología del Pacto presentada por Ball representaba el Federalismo Presbiteriano típico que los Bautistas adoptaron. Ball fue a veces citado, como una autoridad en el Federalismo reformado por otros autores Presbiterianos. Disponible como un facsímil de la edición original, esta fuente se considera como una lectura esencial, sobre todo porque Ball criticó la eclesiología separatista con la que los Bautistas tienen mucho en común.

Peter Bulkeley (1583-1659) fue un teólogo Puritano quien era el rector de la parroquia de Odell en Bedfordshire.16 Él se puso del lado de los no-conformistas antes de la Primera Guerra Civil Inglesa y se exilió en Nueva-Inglaterra para disfrutar de una mayor libertad. Escribió un tratado dedicado a la teología del pacto que fue publicado en Londres en 1646: The Gospel Covenant; or the Covenant of Grace Opened [El Pacto Evangélico; o el Pacto de Gracia Explicado].

Thomas Blake (1597-1657) también era un Puritano con convicciones Presbiterianas. Los tratados de Blake sobre la teología del pacto son importantes ya que parten de un diálogo con los opositores del bautismo infantil, en particular con John Tombes.17 No pudimos consultar todas las obras de Blake, pero la siguiente fue de gran utilidad en nuestra investigación: Vindiciae Foederis; or A Treatise of the Covenant of God Entered With ManKinde, In the Several Kindes and Degrees of it [Vindiciae Foederis; o Un Tratado sobre el Pacto que Dios hizo con el Hombre, sus varias Partes y Categorías], publicada en Londres en 1653.

Herman Witsius (1636-1708) a pesar de que era un teólogo continental, impulsó una influencia determinante en la teología federal en Inglaterra. Su federalismo es, en cierto modo, el punto de inflexión entre el federalismo de los teólogos continentales, incluyendo Zwingli, Bullinger, Calvino, Ursinus, Olevianus y Cocceius y el de la reforma en Inglaterra.18 Su obra autorizada, publicada en cuatro volúmenes, The Economy of the Covenants Between God and Man [La Economía de los Pactos entre Dios y el Hombre] (1677), es considerada por muchos como la expresión definitiva de la ortodoxia paidobautista Reformada.

Samuel Petto (1642-1711) es la figura desconocida en la teología Inglesa.19 Sin embargo, Petto fue uno de los más fuertes defensores del Paidobautismo basado en la teología del pacto y fue un crítico importante de los Bautistas en la segunda mitad del siglo XVII.20 Su obra más importante es The Great Mystery of the Covenant of Grace [El Gran Misterio del Pacto de Gracia] que fue reeditada en 2007. Esta pieza es particularmente importante para el tema que estamos estudiando, ya que toma en cuenta las debilidades con las cuales los Bautistas acusaban a la teología federal Presbiteriana, y trata de defenderlas. Otro de sus tratados es una respuesta directa a una publicación Bautista: Infant-Baptism Vindicated from the Exceptions of Mr. Thomas Grantham [El Bautismo Infantil Vindicado de las Objeciones del Señor Thomas Grantham], publicado en 1691. Una tercera obra de Petto, Infant Baptism of Christ’s Appointment [El Bautismo Infantil mandado por Cristo] aborda el Paidobautismo desde el ángulo de la Teología del Pacto.21

Francis Turretin (1623-1687) no fue, por supuesto, un teólogo Inglés. Es, sin embargo, interesante notar las similitudes entre la Academia de Ginebra y la teología de Westminster durante el siglo XVII. Turretin tuvo una influencia en los Puritanos. Su Institutio Theologiae Elencticae [Institución de la Teología Refutatoria] inmediatamente representó la teología estándar de la escuela del pensamiento reformado. En ella, la Teología del Pacto de Turretin se presenta en el tema XII, titulado: The Covenant of Grace and Its Twofold Economy in the Old and New Testaments [El Pacto de Gracia y su doble Economía en el Antiguo y Nuevo Testamento].22 El título de esta sección de su obra, por sí solo nos permite ver que el modelo Presbiteriano del Pacto de Gracia (un pacto bajo dos administraciones) fue generalizado.

2.2.2. Los Bautistas

John Spilsbury (1598-1668) pertenece a la primera generación de los Bautistas Calvinistas y es el primer pastor de la primera iglesia Calvinista Bautista fundada en 1638.23 Él es uno de los firmantes de la Primera Confesión de Fe de Londres de 1644 y de su versión revisada dos años más tarde.24 Un año antes de la publicación de esta confesión de fe, Spilsbury publicó un tratado sobre el bautismo titulado A Treatise Concerning the Lawfull Subject of Baptisme [Un Tratado Respecto al Tema Legítimo del Bautismo], en el que se presenta una comprensión de la teología del pacto que es radicalmente diferente de la de sus contemporáneos paidobautistas. Es muy significativo, que uno de los tratados más antiguos de los Bautistas Particulares,25 que defiende el credobautismo, lo hace basado en la teología del pacto. Esto demuestra que la identidad Bautista mantenía, desde sus inicios, un Federalismo distinto; y que el bautismo de creyentes fue el resultado de una comprensión diferente de los pactos bíblicos.

Henry Lawrence (1600-1664) era un Puritano y un hombre de estado estrechamente asociado con Oliver Cromwell. De acuerdo con el resumen biográfico en la Encyclopædia Britannica: Dictionary of National Biography [Diccionario de Biografía Nacional], Lawrence se dedicó a funciones políticas y no eclesiásticas.26 No sabemos si Lawrence se unió oficialmente a las filas de los Bautistas, pero el tratado que publicó anónimamente, titulado Of Baptism [Sobre el Bautismo] (1646) no deja dudas en cuanto a su teología. Lawrence criticó rotundamente la Teología Paidobautista y defendió un federalismo coherente con el credobautismo.

Thomas Patient (? -1666) fue el asistente pastoral de William Kiffin en Londres. Él estaba en el corazón del efervescente crecimiento del movimiento Bautista durante los años 40 y 5027 y fue uno de los firmantes de la Primera Confesión de Fe de Londres. Enviado como misionero a Irlanda por el gobierno de Cromwell, Patient estableció la primera comunidad de convicción Bautista allí: Waterford Baptist Church [Iglesia Bautista de Waterford].28 Durante su tiempo en Irlanda, escribió un tratado: The Doctrine of Baptism, And the Distinction of the Covenants [La Doctrina del Bautismo, y la Distinción de los Pactos](1654). En ella, Patient denuncia claramente la teología paidobautista como una comprensión incorrecta de los pactos bíblicos, particularmente atacando el paradigma Presbiteriano: un pacto bajo dos administraciones.

John Bunyan (1628-1688) es sin duda uno (quizá el más conocido) de los Puritanos. A menudo se le considera como parte de la tradición Bautista, aunque la iglesia de la que él era pastor no era una iglesia Bautista como tal. No obstante, es cierto que la teología de Bunyan era muy similar a la de los Bautistas y a la de los Congregacionalistas y que fue también bautizado en Bedford Church [Iglesia de Bedford] por inmersión. Las obras de Bunyan son considerables en número y consisten principalmente de sermones. Bunyan también escribió un tratado sobre la Teología del Pacto que se encuentra en la colección de sus obras publicadas en tres volúmenes por The Banner of Truth Trust [Estandarte de la Verdad] titulado: The Doctrine of the Law and Grace Unfolded [Las Doctrinas de la Ley y la Gracia Explicadas].

Edward Hutchinson era un bautista calvinista que defendió el credobautismo, oponiéndose al federalismo Presbiteriano. Sabemos muy poco acerca de su vida, sólo que él era el pastor de una congregación Bautista en Irlanda.29 Publicó un importante tratado en 1676 en el que abordó directamente la relación entre el Pacto y el Bautismo: A Treatise Concerning the Covenant and Baptism [Un Tratado sobre el Pacto y el Bautismo].30 Para este mismo tratado, añadió dos apéndices: Some Short Questions and Answers for the Younger Sort [Algunas Preguntas y Respuestas Breves para los Jóvenes], así como una respuesta a un tratado Paidobautista: Animadversions Upon a Late Book, Entitled, Infant Baptism From Heaven and not of Men, In Answer to Mr. Henry Danvers his Treatise of Baptism [Críticas sobre un Libro Reciente, Titulado: El Bautismo Infantil del Cielo y no de los Hombres, En Respuesta al Sr. Henry Danvers y su Tratado sobre el Bautismo].

Nehemiah Coxe (? -1688) es en nuestra humilde opinión, el teólogo Bautista más importante cuando se trata de la Teología del Pacto. Él era hijo de Benjamin Coxe, uno de los firmantes de la Primera Confesión de Fe de Londres.31 Su tratado, A Discourse of the Covenants that God made with men before the Law [Un Discurso sobre los Pactos que Dios hizo con el hombre antes de la Ley] (1681)32 describe las diferencias fundamentales entre los Presbiterianos y los Bautistas en función de su respectiva comprensión del Pacto Abrahámico. Coxe resume la distinción Bautista de la siguiente manera: “El Antiguo Pacto y el Nuevo difieren en cuanto su substancia y no sólo en la forma de la administración”33 El resto de su obra está dedicada a mostrar que el Antiguo y el Nuevo Pacto no son dos administraciones de uno y el mismo pacto, sino dos pactos distintos.

El federalismo de Coxe es aún más importante, ya que él fue el artífice principal de la Segunda Confesión de Fe de Londres, adoptada oficialmente por las iglesias Bautistas de Inglaterra en 1689.34 A la luz del tratado de Coxe en la Teología del Pacto, la formulación distintiva del capítulo 7 de la Segunda Confesión de Fe de Londres es particularmente significativa. Debido a la pertinencia del tratado de Coxe en la interpretación de la confesión Bautista de fe, su federalismo prácticamente puede considerarse como el estándar de los Bautistas Calvinistas.

Thomas Grantham (? -1692) fue el teólogo más sobresaliente de los Bautistas Generales. Él entró en diálogo con Samuel Petto, y expuso una crítica muy coherente del federalismo Presbiteriano. Sólo tuvimos acceso a los tratados escritos por Graham cerca del final de su vida: Truth and Peace or the Last and most Friendly Debate Concerning Infant Baptism [La Verdad y la Paz, o el Reciente y más Amigable Debate Sobre el Bautismo de Infantes] (1689). A pesar de que fue Arminiano, su federalismo está, en muchos aspectos, de acuerdo con el de los Bautistas Calvinistas; de hecho, él apoya su argumento con el mismo tratado de Coxe.35

Benjamin Keach (1640-1704) es sin lugar a dudas, el principal teólogo bautista de la segunda mitad del siglo XVII. Fue un autor muy prolífico, pero no trajo ninguna novedad a la doctrina del Pacto. Ninguno de los tratados de Keach que aborda directamente el tema, se centra en la controversia que rodea el bautismo: The Everlasting Covenant [El Pacto Eterno] (1693); The Display of Glorious Grace: Or, The Covenant of Peace Opened, In Fourteen Sermons [La Exhibición de la Gracia Gloriosa: o, El Pacto de Paz Explicado en Catorce Sermones](1689). Las distinciones fundamentales Bautistas están, no obstante, presentes en ellos.

2.3. John Owen, el Bautista

Un lector atento notará que nuestra lista de 15 teólogos que contribuyeron al debate sobre la teología del pacto en el siglo XVII, está incompleta36. Falta el nombre de uno de los teólogos ingleses más influyentes de todos los tiempos: John Owen (1616-1683). Owen merece una mención especial ya que su federalismo es similar al de los Bautistas, aunque él siguió siendo un Paidobautista toda su vida.37 Es, por tanto, necesario justificar el hecho de que vamos a utilizar un teólogo Paidobautista para defender una teología Bautista.

En primer lugar, notemos que la posición de Owen sobre el Antiguo Pacto era intermedia. Esta es la conclusión de Sinclair Ferguson.38 Richard Barcellos explica lo que quiere decir Ferguson:

[...] La comprensión de Ferguson de la posición intermedia de Owen tiene que ver con la naturaleza y función del Antiguo Pacto y su relación con el Pacto Adánico de Obras, el Pacto de Gracia, y el Nuevo Pacto. A diferencia de otros, Owen no creía que el Antiguo Pacto era un pacto de obras en sí o simplemente una administración del Pacto de Gracia.39

Durante la era de Owen, hubo una tendencia antinómica (representada especialmente por los socinianos) que consideraban el Antiguo Pacto como el Pacto de Obras. Opuestamente a esta tendencia, estaba la de los Presbiterianos que consideraban al Antiguo Pacto como un pacto de gracia. Owen pensaba que el Antiguo Pacto no era ni un Pacto de Obras ni un Pacto de Gracia; esta es la razón por la cual Ferguson dice que la posición de Owen era intermedia. Ante esto podemos decir que esta posición mediadora también fue respaldada por los Bautistas, algo que veremos más adelante. Owen rechazó el modelo de un Pacto de Gracia bajo dos administraciones. Mientras que otros Paidobautistas veían el Antiguo Pacto como un Pacto diferente en circunstancia40, pero idéntico en sustancia al Nuevo Pacto; Owen consideraba que el Antiguo Pacto era diferente al Nuevo Pacto, tanto en circunstancia como en sustancia.

Otra de las razones que nos permite creer que los Bautistas compartieron el federalismo de John Owen, está en sus propios escritos. Por ejemplo, Edward Hutchinson, después de haber presentado su comprensión del Pacto Abrahámico, y su conexión con el Pacto de Gracia, utiliza los textos de Owen ampliamente para demostrar que él dice lo mismo acerca de los pactos como el doctor de gran prestigio. Él entonces declara a sus interlocutores Paidobautistas:

Y si nuestros opositores piensan que el Dr. O. es perjudicado (ya que así aseveran) por nuestro tratamiento ventajoso de sus palabras, estando él a favor del Paidobautismo; nosotros respondemos, que son libres de reconciliar las palabras [de Owen] con su práctica (si es que pueden), y para ello, deben hacerse de un repertorio considerable (del cual rara vez carecen) de ingeniosidad y precisión, para este asunto difícil. Cuando el Dr. trata el asunto de la naturaleza del Pacto y las promesas hechas a Abraham (probablemente olvidando el Bautismo Infantil) explica y expone, con tanta espiritualidad y ortodoxia que no deja lugar para el Bautismo Infantil, sino que lo excluye más allá de toda posibilidad de reconciliación.41

Como resultado, los Bautistas creían que la teología de Owen estaba en perfecta armonía con la de ellos, y consideraban como inconsistente el hecho de que el Príncipe de los Puritanos sostuviera el paidobautismo.42 Incluso consideraron que Owen, sin darse cuenta, estaba destruyendo el federalismo Presbiteriano con sus escritos, y pusieron el onus probandi sobre los Paidobautistas, dejando en manos de ellos el explicar la relación entre la teología de Owen con su práctica del bautismo. Por ejemplo Owen escribió:

Y en esto yace el gran error de los Judíos de la antigüedad, seguidos por su posteridad hasta el día de hoy. Ellos pensaban que no requerían interés43 en el pacto de Abraham, sino que les bastaba con ser su simiente según la carne, constantemente apelando al privilegio último [ser su simiente carnal] como el fundamento y razón para el primero [tener interés en el pacto]. Es cierto; ellos eran hijos de Abraham según la carne, pero en ese respecto no podían tener otro privilegio diferente al que Abraham mismo tenía en cuanto a la carne; y este [privilegio] fue, como hemos demostrado, que él sería apartado como un canal especial mediante cuyos lomos Dios traería la Simiente prometida al mundo. De la misma manera, como su posteridad ellos serían apartados para ser un puebl0 peculiar, de entre quienes Él [la Simiente prometida] vendría.

La naturaleza misma de esta separación y privilegio, declara que éstos debían de cesar cuando dicho propósito fuera cumplido y el Mesías revelado; porque ¿para qué deberían continuar, si su propósito fue completamente efectuado? Pero ellos extenderían este privilegio y lo mezclarían con el otro, sosteniendo que debido a que eran los hijos de Abraham según la carne, toda la bendición y el pacto de Abraham les pertenecían a ellos. Pero como nuestro Salvador demostró, en este último sentido, ellos no eran los hijos de Abraham porque no hacían las obras de Abraham; como el apóstol lo demuestra claramente (Rom. iv. ix. x. xi., Gal. iii. iv) los que de ellos no tenían la fe de Abraham no tenían ningún interés en su bendición y pacto. Viendo pues, que su otro privilegio había llegado a su fin (con todas las ordenanzas carnales que le acompañaban) debido la venida real del Mesías a la cual estaban subordinados, si ellos no alcanzaron un interés en la bendición espiritual por la fe en la simiente prometida, es evidente que no podrían en ningún caso ser considerados como partícipes reales del pacto de Dios.44

En efecto, parecería que, al escribir estas líneas y al pensar en la doctrina del Pacto, Owen no estaba en lo absoluto pensando en el Paidobautismo.

Otra señal de la armonía entre el Federalismo de Owen y el de los Bautistas, viene de la epístola introductoria del libro de Nehemiah Coxe sobre los pactos. Coxe explica a sus lectores, por qué dejó su exposición de los pactos bíblicos con el Pacto Abrahámico sin entrar en el Pacto Sinaítico. Él escribe:

En consecuencia, he procurado dar una explicación adicional de esto en un discurso del pacto hecho con Israel en el desierto, siendo el estado de la iglesia bajo la ley. Pero cuando hube terminado esto y me proveí de algunos materiales para lo siguiente, encontré mi labor felizmente impedida por el esclarecimiento y aseveración de la publicación del tercer volumen del Dr. Owen sobre Hebreos; en el cual, esto es analizado profundamente y las objeciones que parecen contrarias están totalmente respondidas, especialmente en la exposición del octavo capítulo. Refiero ahora a mi lector a esta obra, para la satisfacción al respecto, la cual encontrará en proporción a lo que podría esperarse de tan grande y estudiosa persona.45

No sabemos si Owen apoyó el Federalismo de Coxe. Sin embargo, evidentemente, Coxe, un Bautista, respaldó el Federalismo de Owen. Como veremos, el comentario de Owen en el capítulo 8 del libro de Hebreos, no deja ninguna duda en cuanto a la consistencia de su federalismo con el de los credobautistas.

3. Breve Reseña Histórica de la Teología del Pacto

La Teología del Pacto, es un estudio de los diferentes pactos que Dios ha hecho con el hombre desde el principio del Mundo. La conexión entre Dios y la criatura de su hechura, como se revela en las Sagradas Escrituras, siempre se ha definido en condiciones de Pactos que tienen diferentes términos y objetivos. Puesto que la historia bíblica se produce enteramente dentro de esos Pactos, es imprescindible poder comprender su naturaleza y rol, con el fin de interpretar correctamente las Escrituras. En consecuencia, la teología del pacto proporciona un contexto que permite una comprensión de la estructura global del plan de redención, al hacer la distinción entre las partes y el todo, y explicando cómo estas piezas encajan en el conjunto.

Este enfoque de la Escritura es una característica fundamental de la teología reformada.46 Es en el redescubrimiento de la justificación por la imputación, que Zwingli, gracias al paralelismo entre Adán y Cristo de Romanos 5, también re-descubrió el Pacto Adánico.47 Luego vino la polémica con los Anabaptistas, que obligó a Zwingli a formular su doctrina en términos que determinaron el federalismo paidobautista de manera definitiva. La insistencia de los anabaptistas en la exclusividad del Nuevo Testamento, para establecer la doctrina de la Iglesia, llevó a Zwingli a defender la unidad de los dos Testamentos. Para Zwingli como para los teólogos reformados que le siguieron, la sustancia de esta unidad residía en el Pacto de Gracia. Por lo tanto, la lectura reformada de las Escrituras consiste en primer lugar de un primer pacto en Adán, eventualmente denominado el Pacto de Obras. Luego, inmediatamente después de la caída, Dios hizo un segundo pacto llamado el Pacto de Gracia. El Pacto de Gracia fue puesto bajo una primera administración que encontramos en el Antiguo Testamento. Esta administración era elemental y temporal. Luego vino una segunda administración del Pacto de Gracia, que encontramos en el Nuevo Testamento. Esta segunda administración es perfecta y definitiva.

La Iglesia Reformada, por lo tanto, vio el Antiguo Pacto como un Pacto de Gracia. Esta concepción tuvo un impacto significativo y definitivo sobre la eclesiología reformada, porque al considerar que la Iglesia estaba bajo el mismo pacto que los descendientes de Abraham, las Escrituras del Antiguo Testamento se convirtieron en normativas para la definición de la doctrina de la Iglesia y su relación con el Pacto de Gracia. Nos encontramos con este énfasis predominante de la unidad entre los testamentos, en las obras de prácticamente todos los sucesores de Zwingli.

Bullinger, en su tratado De Testamento seu Foedere Dei Unico et Aeterno, aunque consideró que el Antiguo Pacto ratificó en su legislación el principio del Pacto de Obras, respaldó la idea de que era esencialmente una administración del Pacto de Gracia.48 Al igual que otros teólogos Paidobautistas que siguieron, Bullinger hace una distinción entre la sustancia y la circunstancia de un pacto. La sustancia del Antiguo Pacto fue el Pacto de Gracia; su circunstancia fue la administración del Antiguo Testamento.

Ningún teólogo tenía más influencia en el pensamiento reformado que Calvino; su federalismo es, por tanto, importante. Por supuesto, la doctrina del Pacto fundamenta todo el pensamiento de Calvino. Sin embargo, los capítulos IX, X y XI del Libro II de la Institución de la Religión Cristiana se refieren específicamente a esta cuestión.49 Podemos encontrar las principales características del federalismo paidobautista en la obra de Calvino. Al igual que sus predecesores y sus sucesores, él vio el Antiguo y el Nuevo Pacto como dos administraciones del Pacto de Gracia: “El pacto hecho con todos los padres, está tan lejos de diferir del nuestro en realidad y sustancia, que es simplemente uno y el mismo: aunque la administración difiere.”50 Él cree que el Pacto de Gracia es un pacto mixto: “En esta Iglesia hay una gran mezcla de hipócritas, que no tienen nada de Cristo, sino el nombre y la apariencia exterior.”51 Asimismo él justifica el bautismo de los niños de los creyentes sobre la base de su pertenencia al Pacto de Gracia.52

Sin embargo, Calvino no rechaza la aparente discontinuidad entre el Antiguo y el Nuevo Pacto. En su comentario sobre Hebreos, él va tan lejos como para escribir: “De otro modo, el profeta podría haber dicho solamente: “Voy a renovar el pacto que a través de su falta ha quedado en nada;” pero ahora declara expresamente que será uno diferente al primero”53 Calvino manifiesta de esta manera que el Nuevo Pacto no es simplemente una renovación del Antiguo Pacto, sino de hecho, un Nuevo Pacto, o en otras palabras, un pacto diferente. A pesar de esto, sus otros escritos sugieren que vio las diferencias entre los dos pactos como siendo de carácter circunstancial y no sustancial.

Además de subrayar la discontinuidad entre los dos pactos en sus escritos, Calvino traza otra distinción que la mayoría de sus sucesores no. Al comentar el tercer capítulo de la segunda epístola de Pablo a los Corintios, Calvino indica que el Pacto de Gracia no era en sí mismo una parte de la sustancia del Antiguo Pacto:

Ambos (Jeremías y Pablo) sin embargo, al contrastar el Antiguo y el Nuevo Pacto consideran en la Ley exclusivamente lo que le es característico. Por ejemplo, la Ley tiene aquí y allá promesas de misericordia; mas como son adventicias a ella, no son tomadas en cuenta cuando se considera sólo la naturaleza de la Ley.54

Queda por verse, si Calvino entendió la palabra Ley en este pasaje de la Escritura, como una referencia al Antiguo Pacto. Si este es el caso, Calvino luego hace una distinción que será fundamental para la teología Bautista: que el Pacto de Gracia no forma parte de la sustancia del Antiguo Pacto, aunque se reveló durante su administración. Desafortunadamente, Calvino no expande más este punto. Eso habría requerido una reconsideración de la naturaleza del Antiguo Pacto. Con frecuencia nos encontramos este tipo de tensión en la teología de Calvino, donde lo que declara parece estar en oposición a lo que decía antes.55 El calvinismo es una armonización de doctrinas que se completan mutuamente. Los sucesores de Zwingli, Bullinger y Calvino reafirmaron con mayor claridad y precisión lo que ellos mismos ya habían establecido.56

Capítulo 1
EL PACTO DE OBRAS

1. Descripción y Función del Pacto de Obras

Antes de preguntarnos lo que es el Pacto de Obras, debemos tener en cuenta si existe tal pacto. Ciertos teólogos reformados, rechazan el concepto del Pacto de Obras ya que se desarrolló a partir de finales del siglo XVI.57 Los defensores del Pacto de Obras, eran conscientes de que la expresión “Pacto De Obras” no se podía encontrar en ningún lugar de la Escritura. Pero aunque no se afirmaba explícitamente en la Biblia, sin embargo el concepto debía contenerse necesariamente en ella. Ellos trataron de probar la existencia de este pacto, basados en el paralelo del Nuevo Testamento entre Adán y Cristo. Por ejemplo, Anthony Burgess demostró que sin un pacto de obras, la atribución del pecado de Adán a su posteridad no tendría sentido.58 Los puritanos consideraron, que la presencia de una promesa y de una amenaza que acompaña al mandamiento en Génesis 2:16-17, era una indicación de que no se trataba de una simple ley, sino de un pacto.59

El Pacto de Obras tenía una manera sencilla de funcionamiento: si Adán hubiera obedecido, él y su posteridad después de él habrían alcanzado la vida eterna, al ser sellados en inmortalidad e incorruptibilidad (1 Corintios 15:53); pero su desobediencia marcó la entrada de la muerte en el mundo. La caída puso a Adán y a toda su posteridad bajo condenación. El Pacto de Obras era condicional y no proporcionaba una manera de expiar el delito en caso de desobediencia. En la teología reformada, el Pacto de Obras es visto como la base para la justicia “punitiva” de Dios, por la cual la obediencia engendra bendición y la desobediencia trae maldición. Es el Pacto de Obras, lo que fundamenta el principio de “haz esto y vivirás” (Levítico 18:5; Gálatas 3:12), así como el principio de “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23; Hebreos 10:28). En virtud del Pacto de Obras, la vida eterna no puede ser dada gratuitamente, sino que debe ser ganada.60 Pero ahora, a causa del pecado, el Pacto de Obras es ineficaz para dar vida; sólo puede traer la muerte (Gálatas3:21; Romanos 8:3).

Los teólogos reformados, consideran que el Pacto de Obras se mantuvo en vigor después de la caída,61 pero que las características dentro de este pacto cambiaron después de la entrada del pecado en el mundo. Antes de la caída, el hombre se benefició de una relación con su Creador en la que, Dios era su Dios en virtud del Pacto de Obras. Si bien se mantiene la obligación de obedecer a Dios a causa de este pacto, el hombre caído perdió los privilegios del pacto, los cuales le garantizaban el favor de Dios, y el hombre se encontró a sí mismo, a partir de aquel entonces, bajo la ira de Dios. Mientras que Dios, siguió siendo Dios para todos los hombres, incluso después de la caída, el pecado originó que Él ya no fuera su Dios en una relación de pacto favorable. John Owen resume la concepción puritana del Pacto de Obras después de la caída, de la siguiente manera: “Y el hombre continuó bajo una obligación de dependencia de Dios y el sometimiento a Su voluntad en todas las cosas. [...] Pero esa relación especial de interés mutuo en virtud del primer pacto cesó entre ellos.”62

Los escritos de los Bautistas, muestran que compartían esta misma concepción del Pacto de Obras como sus contemporáneos Paidobautistas. Es sin embargo notable observar, que la Confesión de 1689 eliminó casi toda mención del Pacto de Obras que se encontraba en las confesiones de Westminster y de Savoy.63 El único lugar donde se hace referencia directamente del Pacto de Obras, en la Confesión de 1689, está en el capítulo 20 párrafo 1.64 No hay duda de que la Confesión de fe Bautista aprueba la doctrina del Pacto de Obras, pero lo que sucede es que la presenta de manera diferente. Es más, algunas formulaciones que se pueden encontrar en estas confesiones hermanas de fe, fueron rechazadas para evitar una redacción ambigua.65 Por lo tanto, son razones terminológicas, no razones teológicas las que explican la forma en que los Bautistas trataron el Pacto de Obras en su confesión de fe.

Si bien el federalismo Presbiteriano y el federalismo Bautista están de acuerdo sobre el origen, la naturaleza y la función del Pacto de Obras notamos sin embargo, una divergencia de puntos de vista sobre la relación entre este pacto y el Antiguo Pacto.

2. La Relación entre el Pacto de Obras y el Antiguo Pacto

El Nuevo Testamento presenta un contraste, o incluso una antítesis, entre la ley y la gracia (Romanos 6:14; Gálatas 2:21; 3:18; 5:4). ¿A qué se refiere la palabra ley en estos pasajes? Puesto que los Paidobautistas vieron el Antiguo Pacto como una administración del Pacto de Gracia en armonía con el Nuevo Pacto; según ellos, la oposición entre la ley y la gracia no significaba una oposición entre el Antiguo y el Nuevo Pacto, sino más bien una oposición entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia. Por lo tanto, la ley a la que se refiere el apóstol Pablo, cuando él la contrasta con el Evangelio, sería el Pacto de Obras. Esta comprensión de ninguna manera afecta la definición del Pacto de Obras, pero si determina la definición del Antiguo Pacto y su relación con el Nuevo Pacto.

La mayoría de los teólogos Paidobautistas del siglo XVII entendieron que “no estar bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6:14), simplemente significaba no estar bajo el Pacto de Obras, sino bajo el Pacto de Gracia. Por ejemplo, Herman Witsius explica que estar “bajo la maldición de la ley” (Gálatas 3:10) no significa estar bajo el Antiguo Pacto, sino estar bajo el Pacto de Obras: “Pero muchas cosas prueban que nada se entiende por la maldición, sino la maldición del Pacto de Obras.”66 Cuando el Nuevo Testamento contrasta claramente el Antiguo Pacto y el Nuevo Pacto (2 Corintios 3), Witsius indica que éste es un contraste de grados en el interior del mismo Pacto de Gracia, y no un contraste entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia:

Yo respondo: el apóstol no hace aquí un contraste entre el Pacto de Gracia (como se administra después de la venida de Cristo) y el mismo Pacto de Gracia (en la forma en la que se administró antes), sino que contrasta el Pacto de Gracia (en toda su eficacia bajo el Nuevo Testamento) con el pacto nacional hecho con los hijos de Israel en el Monte Sinaí; [contrastando] un pacto espiritual a uno típico.67

Witsius no estaba solo en relativizar el contraste entre el Antiguo y el Nuevo Pacto, para hacer absoluto el contraste entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia. Según Johannes Cocceius68 y Robert Rollock69, la ley bajo la cual nació Cristo y la ley que Él cumplió, fue estrictamente el Pacto de Obras. Thomas Boston, utiliza más bien el dualismo de los dos Adanes que encontramos en 1 Corintios 15: el primero, el propio Adán, y el segundo, Cristo. Boston aplica esta terminología a los pactos: el primer pacto, el Pacto de Obras, y el segundo, el Pacto de Gracia.70 La terminología de Boston, corresponde con la de las confesiones de Westminster y Savoy que llaman al Pacto de Obras “el primer pacto” y al Pacto de Gracia “el segundo pacto.”71 La comprensión de los paidobautistas, no consideró el Antiguo y el Nuevo Pacto como siendo antitéticos, sino aislaron solamente la antítesis entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia. John Ball representa este entendimiento exactamente, cuando escribe: “Algunos hacen con el Antiguo y Nuevo Testamento, como con el Pacto de obras y el de gracia, oponiéndolos en sustancia y género, y no solo en grado: y esto para introducir una distinción no existente.”72

Los Bautistas aceptaron sin ningún problema que la palabra ley, que se utilizaba como una antítesis de la palabra gracia, se referiría al Pacto de Obras. El párrafo 2 del capítulo 7 de la Confesión de 1689 dice lo siguiente: “Además, habiéndose el hombre acarreado la maldición de la ley por su Caída [...]”. Los Bautistas, sin embargo, se rehusaron a negar la continuidad entre el Pacto de Obras y el Antiguo Pacto. Para ellos, la antítesis ley/gracia reflejaba la antítesis Antiguo/Nuevo Pacto. Esta comprensión es obvia en esta cita de Benjamin Keach:

Aunque es evidente, que Dios más adelante repitió esta Ley de Obras al Pueblo de Israel más claramente y formalmente [...] (aunque no se da en dicha administración para vida, como lo fue para Adán); sin embargo (así como es dada) es por San Pablo con frecuencia llamada el Antiguo Pacto y el Pacto de Obras, requiriendo perfecta obediencia de todos los que estaban bajo ella.73

Keach y los otros Bautistas, creían que el Pacto de Obras se ratificó en el Antiguo Pacto, pero por razones diferentes a cuando se le dio inicialmente a Adán. Los términos del Pacto de Obras (Levítico 18:5) fueron repetidos, no para hacer una nueva oferta de vida eterna, sino para recordarle a los Israelitas los términos del Pacto de Obras original. Además, algunos Bautistas Particulares útilmente aclararon, que lo que el Antiguo Pacto en sí mismo ofreció bajo la condición de obras, fue vida y bendición en Canaán. Contrariamente a los Presbiterianos, los Bautistas entendieron la distinción de ley/gracia en el Nuevo Testamento, como un contraste entre el Antiguo y el Nuevo Pacto, que era usada por Pablo, para demostrar el contraste entre el Pacto de Obras y el Pacto de Gracia. Para los paidobautistas, la expresión “la maldición de la ley” se refería directamente al Pacto de Obras, mientras que para los Bautistas, se refería al Pacto de Obras pero siendo ratificado en el Antiguo Pacto. Así, con el fin de mantener la unidad y la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Pacto74, los paidobautistas tuvieron que rechazar la unidad y la continuidad entre el Pacto de Obras y el Antiguo Pacto. En cuanto al Pacto de Obras, la diferencia entre los inquilinos de Westminster y los de 1689 se encontró en su postura respecto a la relación entre el Pacto de Obras y el Antiguo Pacto, y (de manera implícita) respecto a la relación entre éste último y el Nuevo Pacto. Vamos a desarrollar aún más este punto cuando abordemos específicamente la naturaleza del Antiguo Pacto.

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