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Lo que los ángeles anhelan leer

Índice de contenidoAgradecimientosPrólogoPrefacioCapítulo 1 Comprensión del panorama general de la Biblia1. Mapas de viajes bíblicos2. Seguimiento de la historia de la Biblia2.1. La trama de la Biblia2.2. Diferentes ángulos de la historia2.2.1. El ángulo del pacto2.2.2. El ángulo del reino2.2.3. El ángulo interno y externo3. Participar en una conversación de por vida3.1. Una conversación entre textos particulares y el panorama general3.2. Una conversación entre mi marco de referencia y el de DiosSección I Predicar sobre los Evangelios y HechosCapítulo 2 Los desafíos al predicar los Evangelios1. Son muy familiares2. Tratar los Evangelios como cuentos morales3. Tratar los Evangelios como mensajes codificadosCapítulo 3 La naturaleza de los Evangelios1. ¿Son biografías?2. ¿Siguen líneas de tiempo estrictas?3. ¿Son los Evangelios sermones biográficos?Capítulo 4 Siguiendo “las pistas” de los Evangelios1. Pista 1: Capta el propósito del escritor1.1. Mateo: el que hace discípulos1.2. Marcos: el que trae buenas noticias1.3. Lucas: el investigador que reafirma1.4. Juan: el creyente en Jesús2. Pista 2: Espera sorpresas3. Pista 3: Presta atención a los detalles4. Pista 4: Busca rastros del Antiguo Testamento4.1. Las ideas del Antiguo Testamento: Las palabras de la Biblia tienen significados bíblicos4.2. Referencias del Antiguo Testamento: ¡sigue el rastro!4.2.1. ¿Quién viene a continuación? (Marcos 1:2)4.2.2. ¿Qué es lo que Dios viene a hacer? (Isaías 40 y Malaquías 3)4.2.3. ¡Esta ocurriendo de verdad! (Marcos 1:3-8)5. Pista 5: Identifica ‘episodios’ narrativos6. Pista 6: Identifica las conexiones más amplias6.1. Combinaciones que apuntan al panorama general6.2. Combinaciones que explican ambos elementos6.3. Combinaciones que funcionan como bocadillos7. Pista 7: Sigue los temas7.1. El tapiz complejo de Lucas 18-20Capítulo 5 Cuatro rutas desde Jesús hasta nosotros1. Uno tras otro: dirigiéndose hacia arriba y hacia abajo1.1. JUAN: Navegando río abajo con aquel a quien Jesús amó1.1.1. La escalera de caracol de Juan1.1.2. El ‘segundo libro’ de Juan1.1.2.1. Algunos consejos para predicar el Evangelio de Juan1.2. MATEO: Rastrear el viaje histórico de Israel1.2.1. Jesús es el nuevo Moisés1.2.2. Jesús cumple la historia del Antiguo Testamento1.2.3. Jesús acepta una identidad y una misión del Antiguo Testamento (Mateo 3-4)1.3. LUCAS: Rastrear la geografía del Evangelio1.3.1. Jesús, el hombre como nosotros y por nosotros1.3.2. Jesús y el Espíritu de gozo1.3.3. Jesús el narrador cautivante2. De entonces hasta ahora: Predicar los Evangelios2.1. ¿Son realmente buenas noticias?2.2. ¿Esto es descripción o prescripción?2.3. ¿Es Jesús nuestro modelo o nuestro Salvador en esta ocasión?2.3.1. Cuando Jesús es único …2.3.2. Cuando los discípulos son únicos…2.3.3. Cuando nuestras equivocaciones no son únicas…3. Resumen: ¿se trata de hacer, saber o ser?Capítulo 6 Hechos: Trazar el segundo viaje de Lucas1. ¿Por qué Lucas se centra en Pablo?1.1. Los viajes de Lucas1.2. Los viajes de Pablo1.3. La misión de Pablo1.3.1. El reino de Dios1.3.2. Hacia el mundo samaritano1.3.3. Hacia el mundo gentil2. El desafío de aplicar Hechos2.1. Crecimiento del reino: El Espíritu de Dios en poder2.2. Crecimiento del reino: la palabra de Dios en la predicación2.3. Crecimiento del reino: el pueblo de Dios en oración2.4. Crecimiento del reino: avances y revoluciones únicas¿Quién se cree que es?Marcos 11:27-12:171. Autoridades indignadas (Marcos 11:27-33)1.1. Autoridad robada (12:1-12)Sección II Predicar sobre las parábolasCapítulo 7 Predicar las historias de Jesús1. La parábola arquetípica: Natán y David1.1. Un precedente profético1.2. Una parábola intencionada2. Las variedades de parábolas2.1. Metáforas2.2. Símiles2.3. Escenarios2.4. Historias3. El impacto de las parábolas3.1. Las parábolas como piedras de tropiezo3.2. Las parábolas como focos3.3. Las parábolas como provocaciones3.4. ¿Parábolas como códigos? La pregunta sobre las alegorías4. Manejando las parábolas4.1. Pista 1: Pregúntale a la audiencia de Jesús4.2. Pista 2: Entra en el mundo de Jesús4.2.1. Conectar con el Antiguo Testamento4.2.2. Conectar con la sociedad judía4.3. Pista 3: Encuentra las rupturas con la realidad4.4. Pista 4: Siente la fuerza emocional4.5. Pista 5: Observa con los ojos de Dios5. Predicar las parábolas5.1. Traduce el impacto5.2. Preserva la sorpresa5.3. Da el golpeAmor imposibleLucas 10:25-371. Amor sin EXCUSAS2. Amor sin FRONTERAS3. Amor sin LLEVAR LAS CUENTASSección III Predicar sobre las epístolasCapítulo 8 Entender las situaciones particulares de las cartas1. Ten las expectativas correctas a la hora de leer las cartas1.1. Espera respuestas, aunque no necesariamente a nuestras preguntas1.2. Espera excelente teología, pero no necesariamente teología sistemática1.3. Espera realidad pastoral, pero no necesariamente relevancia directa a nosotros2. Investiga el contexto en el libro de Hechos3. Capta el sentido general de toda la carta3.1. Léela de principio a fin varias veces3.2. Ten objetivos específicos para cada lectura3.3. Toma nota de los inicios y los finales4. Imagina el otro lado de la conversación4.1. ¿Qué paso antes de que Pablo escribiese Filipenses?4.2. ¿Qué esperaba Pablo que sucediera después de que los filipenses leyeran esta carta?5. Elabora un bosquejo tentativoCapítulo 9 Estudiar los detalles de las cartas1. Destaca los detalles significativos2. Crea un ‘diagrama de flujo’3. Haz un resumen del pasaje en una frase4. Regresa a la visión generalEconomía del EvangelioFilipenses 3:1-111. Haced vuestras cuentas espirituales (3:1-6)2. Escapa de tus deudas (3:7-9)3. Haz una inversión eterna (3:10-11)Sección IV Predicar sobre el Apocalipsis1. ¡Terror!2. ¡Obsesión!3. ¡Confusión!Capítulo 10 Acercamiento al libro de Apocalipsis1. Consideraciones bíblicas acerca del Apocalipsis2. El Apocalipsis es el libro combinado de la Biblia2.1. El Apocalipsis es un apocalipsis (1:1)2.2. El Apocalipsis es profecía (1:3)2.3. El Apocalipsis es una carta (1:4)3. El Apocalipsis es el último libro de la Biblia para una ocasión específica3.1. Un libro de historia: ¿ el Apocalipsis se centra solo en el primer siglo?3.2. Un libro sobre el final de los tiempos: ¿ el Apocalipsis se centra principalmente en el futuro a largo plazo?3.3. Un libro cronológico: ¿describe el Apocalipsis sucesivas etapas de la historia humana?3.4. Un libro universal: Apocalipsis es para todas las generacionesCapítulo 11 El acercamiento a la escritura apocalíptica1. Léelo cómo imágenes verbales (¡No cómo manual de dibujo!)2. Identificar las imágenes3. Entender los números4. Dar la hora(s)5. Utilizar la Biblia (¡no el periódico!)5.1. Recurrir al Antiguo Testamento5.2. Recurrir al Nuevo Testamento5.2.1. Juicio: ya pero todavía no5.3. Bendiciones: ya pero todavía noCapítulo 12 La aplicación del libro de Apocalipsis1. Apocalipsis es para todas las iglesias de todos los tiempos2. Apocalipsis nos ayuda a ver el mundo desde la perspectiva de Dios2.1. No es un llamado a juzgar…2.2. … pero sí un llamado a discernir2.3. Apocalipsis sostiene nuestra confianza en el final de la historia2.3.1. Paciencia en las tensiones2.3.2. Confiados en nuestra esperanza2.3.3. Alabanza por los propósitos de Dios2.3.4. Jesús en el centroEl aliento de vida de DiosApocalipsis 111. Cuando la misión de Dios nos parece amarga (11:1-10)1.1. El pueblo de Dios está protegido (11:1-2)1.2. Los predicadores de Dios tienen perseverancia (11:3-6)1.3. Los predicadores de Dios son destruidos (11:7-10)2. Cuando la justicia de Dios despierta cánticos (11:11-19)2.1. Los predicadores de Dios son vindicados (11:11-14)2.2. Las alabanzas a Dios son cantadas (11:15-19)ConclusiónApéndice 1Las parábolas de JesúsApéndice 2La planificación de series de predicación1. A un año vista2. Una serie a la vistaApéndice 3El Milenio1. El premilenialismo2. Postmilenialismo3. AmilenialismoApéndice 4Citas en el Nuevo Testamento del Antiguo Testamento

Lo que los ángeles anhelan leer
Leyendo y predicando el Nuevo Testamento
Mark Meynell

© 2019 Andamio editorial

1a edición febrero 2019

Andamio editorial

Alts Forns nº 68, Sót. 1º

08038 Barcelona, España

Tel. (+34) 93 432 25 23

libros@andamioeditorial.com https://www.publicacionesandamio.com

Andamio es la editorial de los Grupos Bíblicos Unidos en España, que a su vez es miembro del movimiento estudiantil evangélico a nivel internacional (IFES), cuya misión es hacer discípulos y promover el testimonio de Jesús en los institutos, universidades y centros de trabajo.

Originalmente publicado por Langham Preaching Resources como What Angels Long to Read: Reading and Preaching the New Testament. Traducido e impreso con permiso de Langham Publishing, PO Box 296, Carlisle, CA3 9WZ, UK.

Prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización de los editores.

ISBN eBook: 978-84-949910-1-1

B. 5859-2019

Traducido del inglés por : Sara Améstegui

Diseño cubierta : Gabriel Penalva

Maquetación : Peter Fleck

Para más información sobre Taller de Predicación: http://www.tallerdepredicacion.es

He leído muchos libros sobre predicación- algunos dirigidos a novatos, algunos para veteranos. De vez en cuando se escribe un libro que está dirigido a ambos, tanto para principiantes como para experimentados. Y Mark Meynell ha hecho esto con mucha habilidad. Aprecio especialmente que Mark no se mueve en el ‘¿cómo?’ predicar los diferentes géneros del Nuevo Testamento sin antes explicarnos ‘¿qué es lo que caracteriza a estos géneros?’, esto lo hace de manera atractiva y fresca. Sus ejemplos de sermones son increíbles: una exposición que inmediatamente conecta con la cultura. ¡Qué gozo ser llamado a proclamar con Mark lo que los ángeles anhelan saber!

—Darrell Johnson

Docente Titular, Regent College

Profesor de predicación, Carey College

Vancouver, Canadá

Autor de The Glory of Preaching

Después de leer el libro de Mark Meynell, uno realmente entiende que es lo que los ángeles quieren leer, pues él, de una manera pedagógica, apasionada y pastoral, ayuda a los predicadores a ver a Dios como el narrador maestro quien hace que su figura central, el incomparable Jesús, sea descubierto por medio de tesoros literarios diseñados por el Espíritu Santo. Mark hace que estas figuras sean accesibles para que así nosotros y el mundo estemos cautivados por la historia del Padre.

—Jorge Atiencia

Langham Predicación, Colombia

Misionero, Misión Latino Americana (Canadá)

Lo que los ángeles anhelan leer está diseñado para predicadores, pero será de verdadero beneficio para cualquiera que lo lea ya que explora diferentes enfoques para leer, enseñar y predicar la Biblia. Con un estilo ameno y accesible, Mark Meynell combina conocimiento teológico, poderosas ilustraciones y sabiduría practica para ayudar a que cristianos comunes puedan preparar materiales de enseñanza e interpreten las Escrituras. Sus percepciones bíblicas nos proporciona un entendimiento renovado que es a la vez refrescante y desafiante.

—Rev Elnur Jabiyev

Fundador y Director Ejecutivo, Turkic Belt Ministries

He conocido al Reverendo Mark Meynell como un hombre que ama a Dios y está consagrado a predicar el evangelio. Memorias de él como un teólogo profundo y predicador bíblico están todavía frescas en mi mente y en las mentes de muchos que fueron sus estudiantes en la Escuela Evangélica de Teología de Kampala durante sus años de misionero en Uganda.

El título de este libro, Lo que los ángeles anhelan leer, está basado en 1Pedro 1:12 que dice que ‘Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.’ Este es un trabajo interesante, cautivante e inspirador en el Espíritu. El libro ayuda a sus lectores a apreciar a toda la Biblia y a ver una hermosa y relevante coherencia entre los dos Testamentos- el Antiguo y el Nuevo. Meynell enfatiza que, en toda nuestra predicación, Jesús debe ser el centro y único punto de referencia porque él es la base de nuestro testimonio como cristianos. Lo que los ángeles anhelan leer es un libro relevante que debe ser leído por cualquier predicador y pensador serio. Lo recomiendo encarecidamente a todo aquel que basa su predicación en la Palabra de Dios- la Biblia.

—Rev Edward Muhima, PhD

Obispo jubilado del Norte de Kigezi, Uganda

Mark Meynell ofrece a los predicadores contemporáneos una guía muy interesante para preparar sermones del Nuevo Testamento que hacen justicia al texto bíblico, su género, el contexto geográfico e histórico, además del ángulo individual de cada escritor. Mark ha logrado sintetizar años de trabajo académico de las Escrituras en un todo condensado, conectado y relevante para el beneficio de la preparación de sermones. Este es un manual esencial para la biblioteca de todo predicador.

—Myrto Theocharous, PhD

Profesor de Hebreo y Antiguo Testamento

Seminario Bíblico Griego, Atenas, Grecia

Mark Meynell hace un favor a los predicadores al simplificar la mirada macroscópica de la Biblia sin sacrificar los detalles microscópicos. El libro sirve para simplificar muchas preguntas teológicas, hermenéuticas y textuales complejas que muchos predicadores rigurosos se hacen. Su falta de jerga académica no niega su credibilidad intelectual. Cada predicador puede aprender algo útil de este libro.

—Sam Tsang, PhD

Miembro del profesorado,

Seminario Teológico Bautista de Hong Kong, Hong Kong

Universidad Ambrose, Calgary, Alberta, Canadá

Mark escribe como un amigo capaz y un mentor experimentado. Sabe el trabajo que te espera. Le importas mucho como persona y el trabajo que realizas. Este libro es práctico, bíblico, global, sabio y útil. Mientras Mark nos enseña cómo comunicar a Jesús desde las Escrituras, nuestro amor por Jesús y la Palabra que lo revela se ahonda.

—Zack Eswine, PhD

Director de Homilética,

Seminario Teológico de Covenant, St Louis, Missouri, USA

Autor de Preaching to a Post-Everything World

Dedicado a

David Jackman

Predicador y Educador

Mentor y Amigo

Agradecimientos

Hay muchas personas a las que dar las gracias en este proyecto.

Primeramente, quiero hacerlo a mis compañeros de Langham – Es un privilegio formar parte de un equipo tan diverso, pero a la vez unido y alentador.

 India: Paul Windsor, Director, reside en Bangalore

 Canadá: Jennifer Cuthbertson, Coordinadora de Capacitación, Vancouver

 Francia: Mike McGowan, Consultor para África francófona, Dinard

 Bosnia y Herzegovina: Slavko Hadzic, Pastor, Coordinador regional para los Balcanes, Sarajevo

 Colombia: Jorge Atiencia, equipo latinoamericano, Medellín

También estoy agradecido a Benji Stephen quien trabaja con Paul en Bangalore. Ha sido muy paciente al lidiar conmigo con mis incesantes preguntas acerca de su contexto cultural.

Al escribir este libro, he tratado de hacerlo lo más transcultural y trasladable posible. En ese esfuerzo, he sido ampliamente apoyado por los siguientes amigos que han leído y comentado el manuscrito.

 Hong Kong: Heewoo Han, pastor, Iglesia Anglicana Shatin

 Uganda: Robert Atwongyeire, pastor, Kampala

 España: Andrés Reid, director de la Escuela Evangélica de Teología de FIEIDE, Barcelona

 Turquía: Bayram Erdem, Estambul

 Hungría: Tamas Schauermann, especialista en informática, predicador, Pécs, Hungría

 Austria: Sharon McClaughlin, ex obrera de la iglesia, ahora en Viena

 Reino Unido: Jonathan Lewis, y Dan Wells, Londres

Estoy muy agradecido a mi editora de Literatura, Isobel Stevenson por su trabajo increíblemente duro para hacer que esto sea trasladable y relevante a tantas culturas como sea posible. También estoy muy agradecido a Pieter Kwant, director del Programa de Literatura Langham, por todo su apoyo y aliento para este proyecto.

Este libro está dedicado a David Jackman, el director fundador del curso de capacitación Cornhill en Londres. No es una exageración decir que mi año en Cornhill (1994-1995) no solo me dio a mi esposa, sino también mi ministerio en Sheffield y Londres, y también ser profesor de seminario en Kampala, Uganda, y miembro itinerante del Equipo Global de Liderazgo de Predicación Langham. Pero más que eso, David ha sido un modelo inspirador y atractivo de generosidad y servicio fiel. ¡Doy gracias a Dios constantemente por el!

¡Finalmente, mi familia ha soportado mucho más de lo que merecen, y merecen mucho más de lo que han recibido! Por eso estoy, como siempre, eternamente agradecido por el amor y el apoyo de Joshua y Zanna, y por supuesto, de Rachel quien es, sin duda, una de las personas más amables y desinteresadas que conozco.

Agosto 2016

Bergh Apton, Norfolk

SDG

Prólogo

Por supuesto, ni Jesús ni Pablo hicieron lo que este libro pretende hacer para sus lectores. Nunca predicaron del Nuevo Testamento. Nunca lo leyeron tampoco (aunque podamos pensar que Pablo releyó sus cartas dictadas antes de enviarlas, y a veces quizá quisiéramos que, en ciertos lugares, las hubiera editado más a fondo). Aunque parece un pensamiento inusual, creo que vale la pena considerarlo por un momento.

Cuando leemos, predicamos y enseñamos desde el Antiguo Testamento, estamos manejando lo que Jesús y Pablo (y todos los apóstoles) sabían con gran profundidad. Tenemos la garantía de que esas Escrituras hablan con autoridad, fueron inspiradas por Dios, escritas para nuestro aprendizaje, provechosas para la instrucción, corrección y enseñanza en justicia, etcétera. Seguimos las claves hermenéuticas de Jesús tras su resurrección en Lucas 24, o por lo menos el patrón de estas, en toda la ley, los profetas y los salmos. Ponemos lo mejor de nosotros para desentrañar la exegesis de Pablo y nos encanta la manera en la que él percibe toda la historia de Dios e Israel en el Antiguo Testamento recapitulada y cumplida en Cristo y que ahora está siendo ampliada a todas las naciones, hacia donde siempre se había dirigido. Dado la significativa proporción de la exposición del Antiguo Testamento en el Nuevo, uno creería que tenemos toda la motivación y buenos modelos de predicación para nosotros mismos. Pero el hecho de que muchos predicadores no saben cómo o encuentran difícil predicar desde el Antiguo Testamento, justifica necesariamente la edición de este libro, como la del mío, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento.[1]

Sin embargo, a pesar de que no vemos a Jesús o a Pablo predicar desde lo que ahora llamamos Nuevo Testamento, ciertamente vemos en ellos algunos modelos maravillosos de comunicación para diversas audiencias. Como este libro hace hermosamente claro, Jesús era un magnífico predicador, profesor, narrador- un comunicador con enorme habilidad y poder. Y Lucas se aseguró de que podamos ver y oír algunos ejemplos clásicos de Pablo predicando, ya sea exponiendo las Escrituras a los judíos, o predicando el mensaje y la verdad de las Escrituras, sin necesariamente citarlas, a los gentiles.

Pero no solo nos proporcionan modelos. Aunque no predicaron del Nuevo Testamento (porque no pudieron), tanto Jesús como Pablo mandaron a sus discípulos a predicar y enseñar lo que eventualmente se convirtió en el Nuevo Testamento. La comisión de Jesús especifica que la tarea de hacer discípulos incluye ‘enseñándoles a obedecer todo lo que yo os he encomendado.’ Y el legado de todo lo que Jesús hizo, enseñó y mandó, se nos ha confiado en los cuatro Evangelios. La pura obediencia misional debe llevarnos a predicar los Evangelios.

Y Pablo instruye a Timoteo a tomar todo lo que de él había aprendido (lo que incluiría el contenido de lo que ahora tenemos en sus cartas) y confiárselo a aquellos que fielmente lo compartirían con otros- por lo tanto, la tarea de predicar las epístolas es, al menos en principio, mandada por Pablo mismo. De manera que, por su ejemplo e instrucción, Jesús y Pablo nos llaman a hacer lo que ellos nunca hicieron- predicar y enseñar esa colección de escritos inspirados que ahora tenemos el privilegio de denominar Nuevo Testamento.

¿Pero por qué deberíamos hacerlo? Quizá la respuesta más concisa a esto, apropiada para un libro de la serie de Recursos de Predicación Langham, sea recordar la ‘lógica Langham’ que es un legado del fundador de Langham Partnership, John Stott. Tenemos tres convicciones bíblicas y una conclusión ineludible, el diría:

 Primero, Dios quiere que su iglesia madure- no solamente que crezca. Eso quiere decir, Dios quiere que su iglesia crezca en madurez en Cristo.

 Segundo, la iglesia crece a través de la palabra de Dios. Cuando a la iglesia se le alimenta con la palabra, esta crecerá en profundidad y madurez. Cuando no es así, fácilmente caerá en el error o morirá.

 Tercero, la Palabra de Dios llega a su pueblo principalmente por medio de la predicación. Aunque puede que haya otras maneras en las que los cristianos puedan estudiar la palabra por sí mismos, para muchos creyentes la única forma en la que se alimentan de la Palabra de Dios es cuando alguien más abre la palabra y la predica.

Si estas tres cosas son ciertas, John Stott diría, entonces la pregunta lógica seria: ¿Qué podemos hacer para mejorar el nivel de la predicación bíblica?

Ese es el objetivo de los tres programas Langham (TDP en España), y el libro de Mark Meynell jugará sin duda un papel muy significativo para elevar el nivel de la predicación del Nuevo Testamento.

Es con gran gozo y gratitud que doy la bienvenida a este libro, como una guía fiel, relevante y como un feliz acompañante de mi propio libro.

Chris Wright

Director Ministerios Internacionales

Sociedad Langham

[1] Christopher J. H. Wright, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento (Lima: Ediciones Puma, 2016).

Prefacio


Estambul. Constantinopla. Bizancio.

Tres nombres diferentes para la misma antigua y extraordinaria ciudad. Esta ciudad es un puente entre Oeste y Este, entre los dos continentes: Europa y Asia. Ya no es la capital de Turquía, pero sigue siendo el corazón cultural del país. Mi primera visita en 2008 fue el cumplimiento de un sueño de toda la vida. La historia única de la ciudad parece brillar en cada esquina, con restos en cada lugar de los antiguos griegos, del Imperio romano tardío, del cristianismo bizantino y del islam otomano.

Posteriormente al estar involucrado en la capacitación de predicadores turcos, sentí que otro sueño se hacía realidad. ¡Qué privilegio! especialmente porque en la última década he tenido la oportunidad de hacer buenos amigos en la pequeña iglesia de habla turca en ese país de mayoría musulmana. Son una pequeña minoría- tal vez unos miles- en una población de casi 80 millones.

Una pequeña serie que prediqué ahí, siempre estará presente en mi mente, no tanto por su impacto en la congregación, sino por su impacto en el predicador. Estaba trabajando en los dos primeros capítulos de 1 Pedro durante un taller de fin de semana sobre cómo predicar las epístolas. Solo había diez de nosotros en la sala. A pesar del calor, las constantes llamadas de la tarde a la oración nos había obligado a cerrar las ventanas. Luego leí la línea de apertura de Pedro:

Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia…

De repente me di cuenta que Pedro estaba escribiendo a hermanos y hermanas que vivieron hace dos milenios en el mismo lugar donde yo estaba. En su día, la región era conocida como la provincia romana de Bitinia. Entonces, como ahora, los creyentes constituían una minoría minúscula, rodeados por una mayoría cultural que ni entendía ni respetaba sus creencias. En algunos momentos esta falta de respeto se convirtió en persecución e incluso el martirio.

Pedro escribió para pastorear, alentar y fortalecer a aquellos creyentes aislados y a menudo vulnerables. Sus palabras han consolado y desafiado desde entonces. Su táctica es mostrar como el evangelio eterno es verdadero incluso en las situaciones más difíciles- y eso es porque Dios está realmente en control (1P 1:2-9). Uno de sus argumentos es realmente sorprendente.


Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para vosotros, estudiaron cuidadosamente esta salvación. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de estos. A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que os servían a vosotros. Hablaban de las cosas que ahora os han anunciado los que os predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.
--1P 1:10-12

Medita en esa última oración por un momento.

Significa que poder estudiar las Escrituras es nada menos que un privilegio celestial. ¡Cada vez que abrimos las Escrituras, somos atraídos a una experiencia que los siervos celestiales de Dios no tienen! Eso es presumiblemente porque aquellos que constantemente viven y sirven en la presencia de Dios en realidad no necesitan que se les revele estas cosas. Sin embargo, el no necesitar una Biblia no es suficiente para calmar la curiosidad angelical acerca del evangelio. ¡Aparentemente les encantaría tener lo que nosotros tenemos y hacer lo que hacemos!

¡Qué ánimo fue para nosotros al abrir las Escrituras ese día! A pesar de estar rodeados de millones que consideraban lo que hacíamos irrelevante, A los diez que estábamos en esa sofocante habitación de Estambul nos resultó profundamente inspirador. La Escritura nos dio una nueva audacia para predicar más allá de esas cuatro paredes, cuando y donde fuera que tuviéramos la oportunidad.

Nunca debemos olvidar esto mientras consideramos como proclamar lo que se reveló a Pedro y a sus amigos y a los compañeros del evangelio. Nuestro sentido del privilegio nunca debe desvanecerse. Curiosamente mientras más estudio y predico la Biblia, más profundo se hace ese sentimiento. Me asombra más su mensaje, su coherencia y consistencia, su belleza y sus sorpresas. Esto me impulsa a proclamarlo.

Espero que tengas una experiencia similar mientras lees este libro. Es ciertamente lo que deseamos para los movimientos de predicación de Langham en el mundo entero. Esto es porque el aprender y crecer como predicadores no es simplemente una cuestión de afinar nuestras habilidades, o memorizar información, o incluso mejorar como comunicadores (aunque todas esas cosas tienen su lugar - y este libro tendrá un enfoque claro en el desarrollo de habilidades). No se trata ciertamente de ganar puntos suficientes para avanzar en la escalera ministerial. Es simple y maravillosamente, tomar conciencia del privilegio que tenemos de servir a nuestro misericordioso Dios como sus embajadores y proclamadores.

Capítulo 1

Comprensión del panorama general de la Biblia

Cada vez que visito un lugar nuevo, quiero ver un mapa de este. Sin mapa, me siento bastante desorientado. Esto fue especialmente cierto cuando visité Estambul- pero me pasa incluso en zonas de mi ciudad natal, Londres. Aunque nací aquí, y ha sido mi hogar de forma intermitente durante muchos años, existen muchas partes de las que ni he escuchado, y ni siquiera he explorado. ¡Me podría perder fácilmente!

Aquí es donde vemos la utilidad de los mapas. Los mapas ayudan a poner todo en contexto, a nivel mundial, nacional y local. Por lo tanto, son cruciales para la planificación de cualquier viaje. Pero necesitamos diferentes tipos de mapas para ayudarnos con las diferentes etapas en la planificación de un viaje.

 Mapas continentales: Estos son mapas con un panorama general, los que nos permiten ver a un continente de un solo vistazo. Muestran los principales puntos de referencia como las montañas, océanos y ríos, y los límites entre países. Si sé que Estambul está en Turquía, un mapa continental muestra la ubicación de Turquía en relación con los demás países.

 Mapas nacionales: Estos mapas cubren un país completo, como Turquía y están destinados a ayudar a los viajeros a llegar de un lugar a otro. Nos mantienen en las direcciones correctas entre ciudades y pueblos mostrándonos solamente los lugares y carreteras más significativos. Omiten detalles que distraigan o confundan. Al utilizar un mapa nacional, puedo encontrar mi camino hacia Estambul fácilmente.

 Mapas locales: Una vez que llego a Estambul, sin embargo, un mapa continental o un mapa nacional son inútiles si trato de moverme por la ciudad. Lo que necesito ahora es un mapa local, que muestra los pequeños detalles y puntos de referencia como mezquitas, tiendas y callejones escondidos.

¿Pero qué tiene que ver esto con la Biblia?

La respuesta es que te puede ser útil pensar en la Biblia como un vasto territorio que debes explorar. Existen, por supuesto, partes que conocemos bien y que naturalmente preferimos si nos dan la elección. Pero, aun si hemos estado estudiando y predicando acerca de la Biblia por muchos años, existen todavía partes que nos confunden o que parecen plantear más preguntas de las que quisiéramos. Esto es inevitable con un libro tan diverso y profundo como la Biblia. Contiene lo suficiente para ocuparnos toda una vida. Es por ello que el teólogo del s.VI conocido como Gregorio el Grande describió la Biblia como un río que es lo suficientemente superficial como para que los corderos puedan atravesar y lo suficientemente profundo para que los elefantes puedan nadar. Tiene sorpresas y tesoros tanto para el niño como para el erudito, tanto para el nuevo convertido como para el miembro más veterano de la iglesia.

Siempre hay cosas que aprender, y seríamos sabios si aprovecháramos toda la ayuda que podamos conseguir. El propósito de este libro, y de su compañero, el libro de Chris Wright Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento,[2] es ayudarte mientras exploras la Biblia proporcionándote mapas de diferentes niveles… que te permitan estar mejor equipado para ayudar a otros a entender las Escrituras.

1. Mapas de viajes bíblicos

A medida que leas este libro, encontrarás ciertos símbolos que indicarán qué clase de ‘mapa’ de la Biblia estamos viendo en este momento.

 Continentes bíblicos: Podemos pensar en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento como dos continentes, juntos, como África y Asia que están vinculados a través del Oriente Medio. Esta es una mirada global de la Biblia, que explica la importancia de captar lo que a veces se denomina Teología Bíblica (los temas y la historia que dan a la Biblia unidad). Ya que la Biblia es en realidad una historia, esto se denomina a veces su historia o linea narrativa. Utilizo un mapa de África para indicar lugares a los que estamos dando una mirada ‘continental’.

 Países del Nuevo Testamento: Porque es un país que significa mucho para nuestra familia (y es donde mi esposa nació), voy a utilizar un mapa de Uganda como símbolo para indicar que nos estamos enfocando en elementos clave del Nuevo Testamento. Podemos hacer esto de dos formas diferentes, pero ambas son igualmente validas: dando una visión general de cada libro,[3] o haciendo un mapa de los diferentes tipos de terreno que encontraremos. En este libro, tomaremos el segundo enfoque y consideraremos cuatro terrenos clave del Nuevo Testamento:Narraciones (como en los Evangelios y Hechos)Parábolas (las historias que Jesús contó)Cartas (a individuos y a grupos)Apocalíptico (las visiones vívidas y sueños que encontramos especialmente en Apocalipsis)

 Localidades en el Nuevo Testamento: Aunque tengamos un buen conocimiento del terreno del Nuevo Testamento, puede que todavía nos encontremos perdidos en cadenas de palabras que no nos permitan encontrar un camino. Así que el libro también incluye mapas locales para ayudarnos a encontrar un camino a través de ciertos párrafos y capítulos.

A medida que avancemos, estaremos moviéndonos entre los tres niveles del mapa. Así que deberás imaginarte a ti mismo sentado en un escritorio con tres mapas distintos abiertos frente tí.

Comencemos por ver cómo se vería un mapa continental. Acabo de decir que podemos pensar en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento como dos continentes, que están unidos. Para entender a qué me refiero con esto, observa estas importantes palabras de la primera carta de Pedro, que cité en el prefacio:


Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para vosotros, estudiaron cuidadosamente esta salvación. 11Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de estos. 12A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que os servían a vosotros. Hablaban de las cosas que ahora os han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.
--1 Pedro 1:10-12

Cuando Pedro habla acerca de ‘los profetas’, se refiere a todos los escritores del Antiguo Testamento. Estos profetas ‘no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que os servían a vosotros’ porque cuando escribieron, servían a la generación del Nuevo Testamento que fueron los primeros testigos del cumplimiento de la predicación de los profetas.

Es posible que la noticia de "esta salvación" fuera nueva para los lectores de Pedro del primer siglo. Pero no era algo que se hubiera inventado recientemente. Dios había dedicado siglos a sentar las bases para que el Mesías de Israel fuese revelado como Jesús de Nazaret. Y todo esto fue consagrado para que nosotros lo leyesemos en las Escrituras Judías. Incluyendo el sufrimiento que Jesús tendría que soportar para cumplir la voluntad de Dios.

Esto significa que es esencial para todos los lectores y predicadores del Nuevo Testamento entender qué enseña el Antiguo Testamento y hacia dónde apunta. ¡Después de todo, abarca más de la mitad de la historia de la Biblia! También nos provee de todas las imágenes e ideas claves, precedentes y expectativas que se desarrollan en el Nuevo Testamento. Leer el Nuevo Testamento sin el Antiguo sería como empezar una película a los dos tercios de su contenido y esperar poder entenderlo todo. Nunca sabríamos quiénes eran cada uno de los personajes y por qué estaban lidiando con sus respectivas batallas.

2. Seguimiento de la historia de la Biblia

En este punto, voy a cambiar mi metáfora de "un mapa" a "una historia" ya que comenzaremos nuestra exploración del "continente" mirando la historia o línea narrativa de la Biblia. Puede que sea una sorpresa para muchos saber que la Biblia entera forma una historia. Es una historia compleja y larga. Pero es a todas luces una historia en su conjunto. ¿Qué significa esto para nuestro entendimiento y nuestra predicación?[4]

Comencemos por preguntarnos qué ingredientes contiene una buena historia. ¿Qué tendrías que incluir si te pidieran contar una historia, tal vez para niños o para un grupo de amigos?

 Un contexto interesante: ¿Dónde y cuándo tiene lugar esta historia? ¿Cuáles son los desafíos y oportunidades que presenta? Supongamos que decidiéramos contar una historia de aventura ubicada en la Antártica. El desafío sería entonces obvio: ¡hace frío todo el año!

 Personajes atractivos: Los personajes son las personas que protagonizan la historia, mientras más realistas sean mejor. Eso tal vez signifique que nadie es completamente malo o completamente bueno. Así que podríamos enfocar nuestra historia en dos marineros o exploradores muy diferentes: un inglés Robert Falcon Scott, y un noruego, Roald Amundsen. Eran muy diferentes en cultura, trasfondo y temperamento.

 Temáticas interesantes: Temas muy parecidos pueden encontrarse en historias de diferentes culturas. Por ejemplo, hay una batalla entre el bien y el mal/injusticia; un peregrinaje o un viaje de descubrimiento; el individuo que supera grandes obstáculos en su camino al triunfo; la tragedia que le sucede a alguien debido a un defecto fatal o a una mala decisión. Claro que existen muchas variaciones de estos temas, y los mismos eventos pueden ser descritos desde diferentes ángulos y de acuerdo a diferentes temáticas. Así que la historia de Amundsen puede ser contada como el sobreponerse a condiciones hostiles para cumplir un objetivo heroico. La historia de Scott puede ser una historia de arrogancia y falta de preparación que se encamina a una tragedia.

 Una trama emocionante: ¡Algo que capte la atención tiene que suceder en esa historia! Nuestra historia narra la carrera que se produjó en 1910 para saber quién sería el primero en llegar al Polo Sur. La trama involucrará los desafíos tuvieron que enfrentar ambos equipos. Al final, Amundsen ganó a Scott por 5 semanas, y todos los miembros del equipo de Scott murieron en el camino de regreso.

Ahora miremos cómo se compara la Biblia a esa lista de características que debe contener una historia:

 Un contexto interesante: El contexto de la Biblia es el universo de Dios, y en particular nuestro planeta. ¡Eso es automáticamente interesante para nosotros, porque es nuestro hogar!

 Personajes atractivos: Los personajes de la Biblia son creíbles e intrigantes (incluso cuando solo aparecen en una o dos páginas). Son como nosotros, lo que sin duda nos ayuda a relacionarnos con ellos. Pero hay una excepción: Dios mismo. Él es el único personaje que mantiene unida toda la historia, y es en realidad el personaje principal. Cuando Él se reveló a sí mismo como Jesús de Nazaret, nos encontramos con la persona más asombrosa que ha caminado sobre la tierra. Él no tenía pecado, tenía un magnetismo especial, era poderoso y a la vez misericordioso, tenía todo el poder, pero sufrió terriblemente. ¡No ha habido nadie como él!

 Temáticas interesantes: Los temas de la historia de la Biblia hacen eco de todas las grandes historias del mundo. ¡O quizá sea más preciso decir que las historias más grandes del mundo todas hacen eco de la historia de la Biblia! Así que cuando una historia trata acerca de un individuo que se levanta para defender la verdad a pesar de lo que todo el mundo a su alrededor está diciendo, o cuando alguien es humillado por su arrogancia o experimenta el poder transformador del perdón, sus historias reflejan los grandes temas incluidos por la historia definitiva de Dios.

 Una trama emocionante: La Biblia definitivamente tiene una trama conmovedora, pero es una trama tan amplia, que pienso que necesitamos mirarla separadamente de los otros elementos de la historia.

2.1. La trama de la Biblia

Necesitamos estar al tanto de la trama general de la Biblia cuando iniciamos la parte de nuestro viaje relacionada con el Nuevo Testamento. Esto es porque el Nuevo Testamento no puede concebirse por separado – es la continuidad de una trama mucho más grande. Ningún Testamento tiene sentido sin el otro – precisamente porque la Biblia es una gran historia.


El diagrama de arriba establece las partes clave de una buena trama:[5]

 Entorno: los personajes se introducen con el trasfondo de la tensión que se avecina.

 Conflicto: Causado por un cambio de circunstancias o por los planes y las acciones de uno o más personajes.

 Tensión: El conflicto se profundiza mientras la tensión aumenta- en algunas de las grandes historias, no siempre es posible adivinar qué ocurrirá después.

 Clímax: Lo que haya causado el conflicto o la amenaza en primer lugar es rebobinado o recuperado.

 Resolución: Los resultados de la trama, especialmente en términos de cómo dejarán la situación inicial cambiada o intacta.

La totalidad de la Biblia encaja perfectamente en este patrón, como puedes ver en el diagrama correspondiente a continuación.

 Entorno= creación. Es precisamente porque Dios lo creó todo, que está preocupado por mundo y tiene el derecho de gobernarlo.

 Conflicto= la caída. La tragedia de Génesis 3 es que las criaturas de Dios rechazan la bendición del reinado de su Creador, con consecuencias devastadoras para toda la creación.

 Tensión= ¿Cómo Dios restaurará la creación? Desde Génesis 4 en adelante, la Biblia se pregunta cómo Dios afrontará esas consecuencias. La tensión de la historia deriva enteramente del temor que la rebelión humana pueda frustrar las promesas de Dios.

 Clímax= Cristo. Como ya lo hemos visto desde 1 Pedro 1, todo en el Antiguo Testamento anticipaba la máxima expresión del cumplimento de las promesas de Dios. Jesús de Nazaret revela perfectamente a Dios el Padre, provee mediante su Espíritu todo lo que su pueblo necesita para vivir para él, y cumple perfectamente el plan de Dios para la restauración de su creación. Claro está, que no todo ocurre de una sola vez. Veremos el por qué, cuando comencemos a mirar a los evangelios con mayor profundidad. Pero esto al menos está claro: él es el Salvador.

 Resolución= La nueva creación: por el triunfo de Jesús en su encarnación, muerte, resurrección y ascensión, existe ahora una esperanza segura de restauración. Pero, como veremos cuando lleguemos al libro de Apocalipsis, la nueva creación será de algún modo aún más perfecta que la creación original (¡aunque es imposible hacernos una idea de esto!).

Como se puede ver a partir de estos diagramas, la historia de la Biblia se está desplegando gradualmente, cada nueva etapa completa lo ocurrido anteriormente. El rey David sabía cosas que Abraham no sabía. Jeremías sabía cosas que David no sabía. Y nosotros sabemos cosas que Jeremías no sabía- porque vivimos después de la última revelación de Dios de sí mismo en Cristo (ver Heb 1:1-4)

¿Por qué es importante comprender este punto? Bueno, piensa en la siguiente afirmación, que he oído decir en cuatro continentes diferentes:

Dios quería restaurar a las personas consigo mismo, así que creó a una nación para que lo siguiera. Ese fue el ‘Plan A’. Él les mostró cómo deberían seguirle, para ello les reveló la Ley, que está resumida en los Diez Mandamientos. Pero fallaron miserablemente en ese intento. El Antiguo Testamento narra esa historia. Así que Dios tuvo que pensar otra alternativa- por eso que envió a Jesús. Jesús es el ‘Plan B’. Donde la ley fracasó, la gracia triunfa.

Si ves la trama de toda la Biblia, reconocerás que lo que se está diciendo es una distorsión que ayuda poco y que siembra confusión. Es verdad que Dios reveló la Ley, y que las personas fallaron en su cumplimiento. Pero si eso fue una sorpresa para Dios, o si le causó problemas inesperados, sería como sugerir que el pecado humano superó a Dios. Y convierte la venida de Jesús en una desesperada misión, como el último recurso. Pero una vez que consideramos la Biblia como una historia coherente, queda claro que Dios y su naturaleza consistente es lo que mantiene todo unido. Eso significa que Dios no tiene ningún ‘Plan B’.

La primera pista de esto aparece al principio, en el juicio de Dios a la serpiente.


Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.
--Gn. 3:15

Todavía no tenemos una idea clara de quién es esta persona. ¡Pero es una promesa clara de alguién ‘aplasta serpientes’! Alguien que es humano tendrá que hacer esto, y él será herido en el proceso- pero su victoria será completa. Él librará al mundo de la raíz de la caída aplastando la cabeza de la serpiente.

Si nos trasladamos de Génesis a Apocalipsis. ¡No te preocupes mucho acerca de las imágenes por ahora- ya llegará el momento! Juan habla de una batalla cósmica que se librará en nuestro mundo. Fijáte como él describe a Jesús:


A la bestia la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida, el libro del Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo.
--Ap. 13:8

En otras palabras, el plan de Dios siempre fue que Jesús muriera como “el Cordero” en la cruz. Esto es asombroso. No podemos entenderlo completamente. Pero podemos confiar en la bondad y la gracia de Dios- después de todo, como ya lo hemos sugerido, su persona es el hilo conductor que mantiene a toda la historia unida. No hay ‘Plan B’- todo es ‘Plan A’. Dios es el héroe de Su- Historia.

2.2. Diferentes ángulos de la historia

Los mejores narradores mantienen a sus audiencias o lectores fascinados aún con historias antiguas o familiares al abordarlas desde nuevos ángulos. Aunque muchos de los detalles no cambien, los vemos desde nuevas perspectivas. Esto es lo que ocurre repetidamente en la Biblia. El esquema que acabo de ofrecer solo toca la superficie de toda la trama bíblica, y ni siquiera aborda la amplia variedad de temas que fluyen a través de ella.

Podemos pensar en estos temas como diferentes rutas hacia nuestro destino. Por ejemplo, en mi mapa continental, veo que para llegar a Estambul puedo volar hacia el oeste a través de Europa o hacia el este a través de Asia. Mi viaje comenzaría y terminaría en el mismo lugar, pero como volaría por rutas diferentes, observaría cosas diferentes al mirar por la ventana. Sería consciente de cosas que no había observado antes. Lo mismo ocurre con la historia bíblica. Podemos comenzar y terminar en el mismo destino, pero siguiendo rutas diferentes mientras observamos la misma historia desde diferentes ángulos.

Así que, veamos tres rutas diferentes que nos llevan a través de la historia bíblica. Cada una de ellas presenta la historia desde un ángulo diferente. Obviamente, cada una de ellas merece mayor estudio y consideración, del que le dedicamos aquí por falta de espacio. Pero tú puedes continuar investigando por ti mismo. Por ahora, fijémonos en algunos puntos de referencia a lo largo del camino. Mientras mejor entendamos como la Biblia desarrolla estos temas, tanto mejor será nuestra predicación.

2.2.1. El ángulo del pacto

Un pacto es un acuerdo entre dos individuos o grupos en el cual cada parte muestra su compromiso a la otra haciendo promesas de fidelidad en una serie de términos y condiciones específicas. Algunos pactos se realizan en ceremonias públicas, lo cual añade formalidad al compromiso, a menudo se crea una señal visible que recuerda a todos lo que se ha acordado. Algunos pactos se realizan entre iguales (como en el ideal bíblico del matrimonio). Otros no (como cuando un conquistador impone su dominio sobre otra nación). Sería imposible que las criaturas inicien un pacto con su Creador – no somos sus iguales. Así que, si va a haber algún acuerdo entre Dios y nosotros, el acuerdo debe ser iniciado por Él.

Sin embargo, el aspecto más significativo de los pactos es que establecen e incluso profundizan las relaciones. Nuestro creador quiere tener relación con sus criaturas. Esta es una verdad fundamental que caracteriza y se observa a lo largo de toda la Biblia.

A través de la historia, Dios ha hecho varios pactos con su creación, pero todos ellos son parte del desarrollo de su plan y de su voluntad.

El viaje va de lo general a lo específico:

 El compromiso de Dios de no destruir a la humanidad con otro diluvio (revelado a Noé)

 Las promesas de Dios para una nación (a Abraham se le promete una familia, y se muestra a sus descendientes a través de Moisés, cómo vivir).

 Dios promete que esta nación será gobernada por un único rey (uno de los descendientes de David reinará para siempre).

 El pacto de Dios inaugurado por Jesucristo.

Mantener presente el tema del pacto, nos ayuda a recordar que los propósitos de Dios siempre han sido e incluido a toda la humanidad. Eso es obvio en el caso de la promesa hecha a Noé- pero es el mismo caso con las promesas hechas a Abraham, Moisés, y David. Aún cuando la nación en la que discurre el desarrollo de dicho pacto es Israel, el propósito de Dios siempre fue global. Aquí está la primera revelación de Dios a Abraham:


Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»
--Gn. 12:2-3

La bendición suprema vendrá por medio de Jesús, quien establece el nuevo pacto por medio de su sangre al morir en la cruz y al ofrecer a sus seguidores un recordatorio de su muerte por medio de la Santa Cena. Lo maravilloso es que esto es para personas de todas las naciones (Mt 26:27-29; 28:16-20).

La siguiente tabla resume estos pactos y muestra dónde encontrarlos en la Biblia.[6]


PactoPromesa¿Señal?¿Condiciones?
NoéProtección en medio del Juicio18 Pero contigo estableceré mi pacto, y entrarán en el arca tú y tus hijos, tu esposa y tus nueras. (Gn 6:18)11 Este es mi pacto con ustedes: Nunca más serán exterminados los seres humanos por un diluvio; nunca más habrá un diluvio que destruya la tierra. (Gn 9:11)El arco íris (Gn 9:13)
Abram/AbrahamUn pueblo de la Promesa en una tierra de la PromesaUn pueblo "numeroso como las estrellas" vivirá en la tierra que Dios les da. Todos los pueblos de la tierra serán bendecidos a través de dicho pueblo. (Gn 12:1–3; 15:1–21; 17:1–14)Circuncisión MasculinaConfiar en DiosAbram creyó al Señor, y el Señor se lo reconoció como justicia
MoisésUn pueblo rescatado de la esclavitud egipciaMucho tiempo después murió el rey de Egipto. Los israelitas, sin embargo, seguían lamentando su condición de esclavos y clamaban pidiendo ayuda. Sus gritos desesperados llegaron a oídos de Dios, quien al oír sus quejas se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. (Ex 2:23-24)Descanso en el sábadoLos israelitas deberán observar el sábado. En todas las generaciones futuras será para ellos un pacto perpetuo, una señal eterna entre ellos y yo.En efecto, en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, y el séptimo día descansó. (Ex 31:16-17)Obediencia“Ustedes son testigos de lo que hice con Egipto, y de que los he traído hacia mí como sobre alas de águila. 5 Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. (Ex 19:4-6)
DavidUna dinastía real para el pueblo de DiosEl Señor te hace saber que será él quien te construya una casa… será él quien te construya una casa…Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre. (2 S 7:11-16)
ProfetasUn nuevo pacto prometidoVienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. (Jer 31:31-34)La Santa CenaPan y vinoArrepentirse y creer
JesúsLa inauguración de un nuevo pactoEsto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados. (Mt 26:28; ver también 1 Co 11:25)Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas. (Heb 8:6)La Santa CenaPan y vinoArrepentirse y creer

Esta tabla muestra cómo cada pacto sucesivo encaja en el desarrollo de la misma historia. Quizá podamos ver esto más claramente si estudiamos la profecía de Jeremías sobre un nuevo pacto con mayor detalle. (Esta profecía era a la que Jesús se refería cuando instituyó la Cena del Señor). Si es correcto decir que el nuevo pacto es una mejora o extensión del antiguo pacto, esperaríamos encontrar los mismos elementos que encontramos en las versiones anteriores. Pero como con cualquier mejora, existen nuevos avances. Así que veamos lo que permanece igual a lo que se reveló antes del tiempo de Jeremías, y qué es nuevo e innovador en la revelación que de da a Jeremías acerca del nuevo pacto de Dios que sería inaugurado por Jesucristo.

 Sin cambios: El mismo Dios qué le hizo promesas a Abraham y reveló su nombre a Moisés continúa haciendo promesas a su pueblo en los tiempos de JeremíasVienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá.--Jer. 31:31

 Sin cambios: el mismo objetivoYo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.--Jer. 31:33

 Cambio: Un nuevo métodoNo será un pacto como el que hice con sus antepasados … ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo. Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón.--Jer. 31:32-33

 Cambio: Una nueva universalidad. Todos tendrán acceso al conocimiento de Dios, no solo una élite.Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán--Jer. 31:34a

 Cambio: una nueva confianzaYo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados.--Jer. 31:34b

Aunque los elementos troncales se mantienen iguales, otros elementos se extienden o profundizan. Eso es lo que esperaríamos de una historia en desarrollo. Esto refuerza nuestro punto de que el Nuevo Testamento nunca debe ser entendido como un cambio de dirección- es la conclusión revelada de los planes eternos de Dios.

2.2.2. El ángulo del reino

Otro ángulo por el cual podemos abordar la gran historia de la Biblia es el ángulo del reino.[7] Este ángulo es útil porque nos ayuda a colocar el tema del pacto en una perspectiva más amplia. Es como si estuviéramos mirando un mapa aún más grande del que veíamos anteriormente.

Algunos asumen que la idea del Reino de Dios es una invención del Nuevo Testamento porque Jesús fue el que enseñó acerca de ello más que nadie. Sin embargo, tan pronto como consideramos ampliamente el texto bíblico, recordando la relación entre los dos Testamentos, queda claro que el tema del reino no es un tema del N.T.

¿Recuerdas los términos en los que Samuel reprendió a la gente por pedir un rey para que pudieran llegar a ser “como otras naciones” (1S 8:20)?


No obstante, cuando ustedes vieron que Najás, rey de los amonitas, los amenazaba, me dijeron: “¡No! ¡Queremos que nos gobierne un rey!” Y esto, a pesar de que el Señor su Dios es el rey de ustedes.
--1 S 12:12

Finalmente, Samuel ungió a un rey sobre Israel. Pero a lo largo del reinado de Saúl y David y de todos los reyes que los siguieron, quedaba claro que el rey estaba sujeto a Dios, como rey de reyes que era. Otro argumento de lo que estamos afirmando e el hecho de que los autores de los libros de Reyes y Crónicas van juzgando a los reyes según su obediencia a Dios.

Pero la idea del Reino de Dios es previa a la del reino de Israel. Ese reino fue solamente una etapa en un proceso más amplio. Podemos decir que la idea del reino de Dios comenzó en el Jardín del Edén. ¿Cómo podemos afirmar esto? Bueno piensa en los requisitos que debe tener todo reino. Lo esencial es que debe de haber un rey que gobierna a su pueblo en un determinado lugar. Ahora veamos cómo esas ideas se aplican al reino de Dios en el Edén:

 Un rey. Dios claramente cumple este rol en Génesis 1-2.

 Pueblo de Dios. El primer hombre y la primera mujer fueron creados a imagen de Dios, lo cual los distinguía de todas las demás criaturas (Gn 1:27). Su tarea consistía en servir a Dios cumpliendo sus propósitos y reflejar el carácter de Dios.

 El lugar de Dios: Dios es el creador del cosmos, pero delimitó un jardín lleno de vida como el perfecto hábitat para el hombre y la mujer. Ahí es donde iba a visitarles ‘Cuando el día comenzaba a refrescar’ (Gn 3:8).

 La bendición y el gobierno de Dios: El jardín tenía límites geográficos, pero es poco probable que el hombre y la mujer estuvieran muy preocupados al respecto. Porque con inmensa generosidad, Dios había provisto para todas sus necesidades dentro del jardín (incluso el acceso al árbol de la vida- véase Gn 3:22) más significativo fue el limite espiritual que Dios puso cuando les ordenó no comer del árbol del conocimiento del bien y el mal, si no querían enfrentarse a consecuencias terribles (Gn 2:16-17). Esta era una prueba de su lealtad y devoción a su creador. Era una prueba para saber si vivirían o no bajo el Rey legítimo.

Existe un tema adicional, que muchas veces pasamos por alto. En Génesis 1 y 2 esta ímplicito, y se desarrolla en los siguientes capítulos, y se hace explícito en Génesis 12. Este es el hecho de que Jehová es el Rey de TODO. Él es el creador de todo, y por eso se preocupa de todos. Así que, desde el principio, debería de estar claro que el Antiguo Testamento no está exclusivamente centrado en un solo grupo étnico en Oriente Medio. Israel es el centro de atención del plan de Dios, pero no es la totalidad de su plan. Mira de nuevo lo que Dios promete a Abraham si viaja a la nueva tierra.


Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»
--Gn. 12:2-3

Así como la provisión y el cuidado de Dios son una bendición para su pueblo, así mismo Israel será una bendición para todos los pueblos. La promesa de Dios a Abraham inaugura el plan de restauración global de Dios. Ese plan tardará siglos en cumplirse. En realidad, todavía seguimos esperando a que las últimas piezas del rompecabezas se coloquen en su lugar, por alguien que es aún más grande que Abraham: Jesús mismo (véase Juan 8:53-59).

¡Pero nos estamos adelantando! Si seguimos el hilo del reino a través de toda la Biblia, el tema del reino se desarrollaría así.[8]


EL REINO DE DIOSEl pueblo de DiosEl lugar de DiosEl gobierno de Dios
CreaciónAdán y EvaEl jardín del EdénLa Palabra de Dios
El juicio de DiosLA CAIDA
PromesasAbraham y su familiaLa tierra prometidaEl Pacto con Abraham
Después de EgiptoMoisés e IsraelEl tabernáculoEl Pacto en el Sinaí
En la tierraDavid, Solomón, Judá e IsraelLa tierra y el temploEl Pacto en el Sinaí
El Juicio de DiosEL EXILIO
La esperanza de los profetasUn remanente de Judá e IsraelLa tierra y el templo restauradosUn nuevo pacto prometido
La ERA DEL EVANGELIOJESÚSJESÚSJESÚS
Los últimos díasEl cuerpo de CristoLa iglesia como templo del espírituUn nuevo pacto de la Palabra y el Espíritu
El último día:¿El Cielo o el Infierno?La novia de CristoCielo(sin templo)Alrededor del trono de Dios

Se podría decir mucho más. Pero esta tabla debería dejar claro por qué el ángulo del reino nos ayuda a ver cómo todo encaja en la historia de la Biblia.

2.2.3. El ángulo interno y externo

Christopher Ash es un predicador británico que compara panorámicas bíblicas con fotos de una misma escena tomadas desde diferentes ángulos. ¿Cómo se puede capturar la grandeza de una majestuosa cordillera con una única imagen bidimensional? Es imposible. Pero al observar diferentes fotos de esas montañas, uno puede por lo menos tener una idea de cómo son. De la misma manera, Ash sugiere que necesitamos mirar la Biblia desde diferentes ángulos para tener una percepción de su majestad.[9]

Ash se ha dado cuenta de que la Biblia es una secuencia de separaciones y reencuentros humanos, siendo el pecado la raíz de la división, y la reconciliación divina la única forma del reencuentro. Este es un tema muy relevante para nuestro mundo contemporáneo. Allá donde vivamos nuestros periódicos están llenos de conflictos, en los hogares, entre razas y grupos étnicos, y a través de las fronteras.

Al estudiar las ideas de Ash, se me ocurrió que también la geografía a menudo tiene una importancia significativa en la Biblia. Cuando Dios reúne a su pueblo, lo hace en un lugar particular (prometido previamente). Cuando las cosas van mal, son expulsados de aquel lugar. Esto hace que la historia se sienta un poco como las olas del mar, entrando, saliendo y entrando de nuevo. Así como las mareas de la tierra son causadas por la atracción gravitacional de la luna, los movimientos del pueblo del evangelio dependen del Dios soberano.

Presentando la historia de la Biblia como lo ilustra la tabla que aparece a continuación, podemos observar una serie de detalles en primer plano.

 La perspectiva es ponernos en el lugar de Dios (columna de la izquierda). Cada etapa es en cierto modo una expansión de la anterior, y cada una está también anticipando la siguiente. Pero la historia nunca está completa hasta que alcancemos la última etapa, en la nueva Jerusalén. Esto encaja perfectamente con lo que el autor de Hebreos dijo acerca de Abraham y los otros creyentes del antiguo pacto que no confundieran las dimesiones territoriales de la tierra con lo que Dios estaba finalmente prometiendo.Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad.--Heb. 11:16

 También apunta a la obra de Dios más allá de las fronteras de los lugares prometidos (columna de la derecha). Adán y Eva todavía experimentan su gracia después de su exclusión (Gn 3:15 y 3:21) como lo hacen otros en el exilio. Algunos de los héroes de la fe más grandes del Antiguo Testamento fueron usados por Dios precisamente en los tiempos difíciles cuando las personas estaban en el lugar equivocado (piensa en Moisés, Daniel, la reina Ester). Más significativamente, la última casilla a la derecha (la número 8) recuerda al cristiano contemporáneo cómo debemos vernos. Aunque tengamos muchas bendiciones del reino, existen muchos aspectos que nos recuerdan que no pertenecemos a este mundo, o como lo expresa Pedro, somos ‘extranjeros’ que están ‘dispersos’.

Cada uno de estos ángulos de la historia de la Biblia es compatible con los otros. Mientras que el ángulo del pacto se enfoca en el gobierno de Dios, el ángulo del reino se enfoca en el pueblo de Dios y el ángulo interno y externo destaca el lugar de Dios.

Observando la historia de la Biblia desde esta perspectiva contrarresta la mentalidad individualista que se está filtrando en muchas iglesias, una manera de pensar que reduce el ser cristiano a una cuestión de uno mismo “a solas con Dios”. Pero eso es absurdo, así como egocéntrico. Yo no soy el centro del universo- es solamente mi pecado el que me engaña y me hace creer eso. La obra de salvación de Dios tiene que ver con la restauración del cosmos. Es solamente por su gracia que tenemos parte en esto.

3. Participar en una conversación de por vida

El observar estos tres diferentes ángulos puede haberte dejado con sentimientos encontrados. Puede que los hayas encontrado útiles y convincentes, pero al mismo tiempo puede que estés un tanto deprimido. Puede que te preguntes cómo podrás ver los diferentes ángulos por ti mismo, sin ayuda de otros. Esto subraya el punto anterior de que en la vida cristiana nunca dejamos de aprender, y en especial en el ministerio cristiano. ¡Siempre hay algo más!

Nadie espera que propongas ángulos radicalmente nuevos en la Biblia. Pero lo que todos necesitamos hacer es evaluar cualquier tema que se nos ocurra mientras hacemos nuestra propia lectura de la Bíblia. Quizá no lo estemos buscando, pero mientras más familiarizados estamos con toda la Biblia, más frecuentemente veremos conexiones, o lo que aparentan ser conexiones, entre los pasajes que estamos estudiando y otras partes de la Biblia.

Una manera de pensar en esto es asumir que cuando estudiamos las Escrituras, estamos involucrados en lo que podríamos llamar una conversación de por vida. Ninguno de nosotros es capaz de saberlo todo. Desde luego no en esta vida. Esto es especialmente cierto con temas pertinentes a Dios y su revelación.

Para animarte, déjame contarte un incidente que me enseñó mucho sobre conversaciones de largo recorrido con las Escrituras. Ocurrió un día en Londres. Estaba caminando por una calle cuando de repente vi a John Stott, el fundador de la Sociedad Langham acercándose a mí. Nos detuvimos para conversar, y él preguntó, ‘¿Tienes el libro de 1969 de Malcolm Muggeridge, Jesús Redescubierto? Estoy actualmente reflexionando acerca de la encarnación.’


1: DENTRO – EDÉNEl pueblo de Dios vive y trabaja en su jardín- él provee todo lo que necesitan para prosperar bajo su generosa mano. (Gn 2)2: FUERA – ESTE DEL EDÉNEl pueblo de Dios es expulsado del jardín por su rebelión. (Gn 3:22-24) Pero Dios está obrando… (Gn 3:15,21)
3: DENTRO – TIERRA PROMETIDADios promete dar a la familia peregrina de Abraham una tierra para que puedan establecerse. (Gn 12:1-3)4: FUERA – ESCLAVITUD EN EGIPTOEgipto es primeramente un lugar de protección de la hambruna, pero una vez establecidos en Egipto, las nuevas generaciones son esclavizadas allí. (Ex 1:8-10)Pero Dios está obrando… (Ex 2:23-25)
5: DENTRO – LA TIERRADios rescata a su pueblo esclavizado por medio de Moisés, para formar una nación nueva bajo su gobierno. Luego entran en la tierra prometida 40 años después bajo el liderazgo de Josué (Ex 12:40-42; Jos 11:23)6: FUERA – EL EXILIO A BABILONIADespués de siglos de rebelión, Dios exilia a su pueblo utilizando al imperio babilónico. (2Re 24:15-17)Pero Dios está obrando… (Jr 29:10-14)
7: DENTRO – JESÚS EN JUDEAJesús cumple todo lo que Dios prometió a su pueblo y marca el inicio del reino de Dios en la tierra al venir como siervo que da su vida como rescate. (Mc 1:14-15; 10:45)8: FUERA – EXTRAÑOS EN EL MUNDOYa no existe una tierra o un templo, pero el pueblo de Dios está esparcido por todas las naciones, para alcanzar a todas las naciones.Pero Dios está obrando… (Mt 28:18-20; 1Pe 2:8-9)
9. DENTRO – LA NUEVA JERUSALÉNDios reunirá a todo su pueblo redimido alrededor de Él, en una ciudad que descenderá a la tierra (Ap 21:1-8)

Muchas cosas me llamaron la atención al respecto. Para comenzar, John Stott conocía a Muggeridge muy bien y seguramente había leído aquel libro por lo menos una vez anteriormente. Segundo, Stott había escrito con frecuencia acerca de Cristo y su encarnación, particularmente en su maravilloso libro Cristo, el incomparable.[10] Tercero, él estaba en aquel entonces a mediados de sus ochenta, y fácilmente podría haber levantado el pie y jubilarse. ¡Sin embargo, él estaba determinado a continuar profundizando su comprensión y amor por Cristo! Este breve encuentro produjo un gran impacto en mí. Decidí, y espero que tú también lo hagas, convertirme en un estudiante dispuesto a aprender el resto de mi vida. Esto es particularmente importante para predicadores y maestros bíblicos, porque la Biblia es un libro muy amplio.

Mientras continuamos nuestra conversación con la Biblia, encontraremos que se divide en dos conversaciones.

3.1. Una conversación entre textos particulares y el panorama general

A veces te encuentras leyendo un pasaje que no parece encajar con el resto de la Biblia. Quizá parece contradecir una verdad general acerca de Dios, o desafía opiniones generalizadas sobre la historia de la Biblia. Si trabajamos con la suposición básica de que la Biblia es el libro de Dios y por lo tanto es consistente, tenemos entonces dos opciones:

O hemos cometido un error al interpretar el texto específico que estamos leyendo, o no hemos entendido del todo los grandes temas que unifican la Biblia. Este tipo de conversación requiere humildad. Tenemos que aceptar que nos hemos equivocado en alguna parte.

El siguiente paso es darnos cuenta dónde nos hemos equivocado. Esto puede llevarnos algo de tiempo. Y no es algo que podamos hacer fácilmente solos. Tenemos que invitar a otras personas a acompañarnos en la conversación: compañeros discípulos, maestros y pastores, intérpretes pasados y presentes. La conversación seguirá mientras escuchamos a otros predicadores, leemos libros, hablamos con amigos de confianza. Un buen lugar para conducir este tipo de diálogo es en los círculos de predicadores de Langham (TDP). Estos círculos toman diferentes formas en diferentes partes del mundo, pero en todos participan maestros de la Biblia juntándose para aprender más acerca de la Biblia y cómo predicarla.

El libro de Proverbios lo resume maravillosamente: ‘El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.’ (Prov 27:17). Siempre hay algo más que aprender, y aprendemos los unos de los otros. Esto es así, porque todos estamos involucrados en una conversación de por vida en la cual permitimos que nuestra comprensión de la Biblia forme y sea formada por medio de nuestro estudio y al compartir porciones concretas de ella. Es un proceso que nunca se completará en esta vida.

3.2. Una conversación entre mi marco de referencia y el de Dios

Mientras estamos inmersos en nuestra conversación sobre diferentes partes de la Biblia, puede que nos demos cuenta de que hay otro participante en la conversación. Este participante es la cultura a la que perteneces. No siempre lo reconocemos, pero nuestra cultura (nuestra cultura nacional, cultura de iglesia y cultura de hogar) afectará la forma en la que interpretamos la Biblia. A continuación expongo algunos ejemplos de esto.

 Crianza y vida familiar: Nuestras experiencias en y con nuestras familias, están formadas dentro de nuestras culturas nacionales, y por lo tanto también afectan cómo leemos la Biblia. También afectará cómo entendemos la relación entre hombres y mujeres, y cómo entendemos conceptos como el de la familia de Dios. Por ejemplo, el tipo de relación que tenemos con nuestros padres humanos (buena o mala) tiene un impacto profundo en cómo nos relacionamos con Dios como nuestro Padre, y en cómo interpretamos la enseñanza de la Biblia acerca de él. Si tuviste un padre muy estricto, puede que te encuentres dando mucha importancia a los mandamientos de Dios y a la ira de Dios; si tuviste un padre muy amoroso, puede que te enfoques en el amor de Dios y en su deseo de que nos comuniquemos con él.

 Conversión y experiencias en la iglesia: Si creciste en una fe diferente, o conociste a Cristo más tarde en tu vida, tendrás una perspectiva muy diferente de la de alguien que creció en una iglesia y que ha estado rodeado de cristianos desde su infancia. Esas perspectivas diferentes afectarán tu forma de ver el mundo y cómo entiendes tú fe.

 Trasfondo denominacional y nacional: Tu interpretación de las Escritura estará afectada por las creencias de tu iglesia. Por ejemplo, tu iglesia ¿bautiza a bebés o considera inapropiado que los creyentes se involucren en asuntos de política nacional?

Muchas otras cosas también nos influyen: nuestra edad, nuestra educación, estudios, con que frecuencia tenemos encuentros interculturales, las experiencias de sufrimiento que hemos experimentado. Todo esto forma nuestra perspectiva, el marco de referencia en nuestra mente que nos ayuda a dar sentido del mundo de Dios y a la Palabra de Dios.

¡El problema es que muchos cristianos dan por sentado rápidamente que su propia comprensión del mundo automáticamente llega a ser la de Dios desde el momento de su conversión, o en el momento de obtener su título en teología, o cuando se convirtieron en pastores! O asumen que su denominación es la correcta, mientras que las demás están peligrosamente equivocadas. O que su propia cultura nacional es superior a las demás en, por ejemplo, su actitud en cuanto a las personas mayores.


La combinación de estos elementos de fondo, forma lo que podemos llamar nuestro marco de referencia para interpretar el mundo y la Biblia. Si no tenemos cuidado, cuando predicamos, simplemente predicamos nuestros propios paradigmas, no lo que la Biblia realmente enseña. Así que es un viaje de por vida permitir que Dios transforme nuestros propios marcos de referencia para que se ajusten cada vez más al paradigma de Dios (como lo indica el diagrama).

A esto es a lo que se refirió Pablo cuando le dijo a los cristianos de Roma:


No os amoldéis al mundo actual, sino sed transformados mediante la renovación de vuestra mente. Así podréis comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
--Rom. 12:2

La conversación entre nuestros propios paradigmas y el de Dios tendrá lugar mientras estudiamos las Escrituras y tratamos de vivirlas. Mientras crecemos en nuestro conocimiento y en nuestra experiencia de discipulado, también mientras avanzamos en madurez cristiana. Poco a poco, nuestra perspectiva comenzará a parecerse más a la perspectiva revelada por Dios.

[2] Christopher J. H. Wright, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento (Lima: Ediciones Puma, 2016).

[3] Un gran ejemplo es: How to Read the Bible Book by Book: A Guided Tour by Gordon Fee and Douglas Stuart (Grand Rapids: Zondervan, 2014).

[4] En su libro, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento, Christopher J.H. Wright también recalca la importancia de entender a la Biblia como una historia completa. Su esquema del drama de la escritura en seis etapas es ligeramente diferente de lo propuesto aquí, pero el esquema general y la forma de la historia es la misma.

[5] Adaptado de Jeffrey D. Arthurs, Preaching with Variety (Grand Rapids : Kregel, 2007),p. 70.

[6] Nota: las citas literales de la Biblia están en cursiva.

[7] El profesor australiano Graeme Goldsworthy ha escrito varios libros acerca de este enfoque, incluyendo According to Plan (Leicester: IVP/Grand Rapids: Eerdmans 1991, y Preaching the Whole Bible as Christian Scripture (Leicester: IVP/Grand Rapids: Eerdmans, 2000). Vaughan Roberts lo ha popularizado en su breve pero útil libro, God’s Big Picture (Leicester: IVP, 2009). El primer título (Andamio) y el tercero han sido traducidos al castellano.

[8] Adaptado de los libros de Goldsworthy y V.Robert mencionados anteriormente.

[9] Christopher Ash, Remaking A Broken World (Milton Keynes: Authentic, 2010).

[10] John R. W. Stott, Cristo, el Incomparable (Barcelona: Andamio, 2009).

Sección I

Predicar sobre los Evangelios y Hechos

Para muchos, la idea de sentarse bajo las estrellas, alrededor de un crepitante fuego, escuchando a un emocionante narrador es todo un sueño. Mientras más éxodo se da del mundo rural a las concurridas ciudades, lo que antes era el entretenimiento vespertino normal, si no el único, ahora se ha convertido en una de esas experiencias que tienen lugar sólo una vez en la vida para aquellos que tienen esa suerte.

¡Sí, las historias todavía importan! ¿Por qué si no, nos sentamos pegados a los televisores? ¿Por qué si no las librerías venden tantas novelas? Los buenos narradores todavía son respetados y seguidos en el mundo entero.

Esta debería ser la razón más básica para la popularidad constante de los evangelios. ¡Son historias magníficas y fascinantes! Desafortunadamente, muchos predicadores (quizá especialmente en las iglesias occidentales) al parecer se han olvidado de esto. Parecen estar conformes al tratar los evangelios igual que un denso párrafo de Romanos, del cual sacan (¡usualmente tres!) puntos de teología sistemática. Estos sermones pueden comunicar la verdad del evangelio y esta siempre será útil; y Dios es lo suficientemente capaz como para usar cualquier sermón, por pobre que sea. ¡Pero esa no es excusa para olvidar que los evangelios son historias!

Dios comunica su verdad no solamente por medio de palabras, pero también por medio de la forma (o género) en la que estas palabras se transmiten. Esto significa que no hacerle justicia a la forma literaria de un pasaje puede que resulte en no hacerle justicia al significado de dicho pasaje.

Para cualquier predicador cristiano, Jesús será el centro de nuestra fe, el corazón de nuestro mensaje y el fundamento de nuestro ministerio. Sin él, no tendríamos ni fe, ni mensaje, ni ministerio. No es de extrañar que nos encante hablar de él, contar historias acerca de él. Y eso es lo que hacen los evangelios. Nuestra tarea es hacer que Jesús ‘salga de las páginas’ de estos textos y llegue a las vidas de las personas. ¿Acaso puede haber mayor gozo que presentar a Jesús a otros y ver como sus rostros se iluminan y sus corazones arden mientras las vendas caen de sus ojos?

Capítulo 2

Los desafíos al predicar los Evangelios

Si amamos y seguimos a Cristo, es natural que amemos los evangelios. Sin embargo, a muchos de nosotros nos cuesta predicarlos bien. Hay diferentes razones por las que son algo complicados.

1. Son muy familiares

¿Alguna vez has ido a la cocina o a un dormitorio para buscar algo? - ¿tal vez era una bolsita de té o un par de calcetines limpios? Abres el armario o cajones y miras adentro, pero no lo encuentras en ninguna parte. Así que llamas a tu esposa, ella entra y lo encuentra inmediatamente, en el lugar en el que lo estabas buscando. Tú simplemente no lo viste. Tal vez buscabas un paquete diferente u olvidaste el color y no lo hacías con la atención necesaria. Porque estás tan familiarizado con el lugar, que no ves los detalles con detenimiento.

Lo mismo ocurre con los evangelios. Nos sentimos más que familiarizados con ellos. Por ejemplo, conocemos tan bien la historia de las tentaciones de Jesús en el desierto o la parábola del buen samaritano- que de hecho, podríamos esbozar el esquema del sermón sin siquiera abrir la Biblia¡ Pero eso es peligroso porque puede conducirnos a interpretaciones raras y equívocas. Tal vez nos acordamos a medias del relato de Mateo sobre las tentaciones, sin darnos cuenta de que es sutilmente diferente al de Lucas. El resultado es que perdemos completamente el énfasis que Lucas quiso dar cuando predicamos desde su evangelio. Mucho del poder de su historia se pierde. Lo mismo ocurre al revés cuando predicamos desde Mateo.

En los siguientes dos capítulos de este libro, mi propósito es desinflar la idea de que conoces los evangelios y probar que los evangelios son a menudo más raros y sorprendentes de lo que creemos o suponemos.

El peligro de un exceso de familiaridad: nuestras predicaciones pierden el objetivo principal.

2. Tratar los Evangelios como cuentos morales

Cada cultura tiene cuentos populares e historias infantiles que pasan de generación a generación. Hablan de grandes héroes del pasado, o de gente común y corriente superando situaciones terribles, o de animales que hablan y actúan de maneras sorprendentes- lo cual las convierte en historias perfectas para la hora de acostarse. La clave acerca de ellas, en realidad, es que ilustran lecciones de vida muy importantes. Por ejemplo, considera la clásica historia del antiguo narrador griego Esopo, la carrera entre la tortuga y la liebre. Porque las liebres son rápidas y las tortugas son lentas, la liebre da por sentado que puede ganar la carrera fácilmente. Así que se detiene a hacer una siesta a mitad de la carrera. Desafortunadamente, despierta tarde y ve como la tortuga cruza la meta antes que él. La lección está clara: nunca subestimes a tus oponentes o seas complaciente con tu propia superioridad. Ese es el tipo de lección que esperarías de un cuento con moraleja.

Ahora, como predicadores responsables todos anhelamos que nuestros hermanos y hermanas crezcan en madurez y tomen decisiones sabias. Así que en nuestros sermones y estudios en grupos queremos abordar problemas específicos que nos preocupan. A veces, esto nos conduce a identificar pasajes apropiados para estudiar y predicar sobre ellos. Pero esto puede llevar a lo que podríamos llamar la impaciencia del predicador. Nos lleva a correr y apresurarnos para llegar a la aplicación, así que tomamos atajos a la hora de estudiar el texto bíblico. El resultado es similar a lo que ocurre cuando estamos demasiado familiarizados con los evangelios. El objetivo del narrador al contar la historia queda eclipsado por nuestras propias presuposiciones en la predicación, aún no deseando que eso sucediera.

Por supuesto, que el mayor desafío que las historias de la Biblia presentan tiene que ver con: ¿Cómo deberíamos aplicarlas en primer lugar? ¿Estas historias se nos narran para que nos muestren principalmente ejemplos a seguir o evitar? ¿Son cuentos morales divinos, indicados para mostrarnos cómo ser buenos niños y niñas?

Considera este ejemplo:


Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar.
--Mc. 1:35

¿Por qué Marcos nos da este detalle? ¿Estará tratando de decirnos que deberíamos tener nuestro devocional antes del amanecer? ¿Pero qué pasa si tú, como yo, eres una persona de ritmos nocturnos, y no diurnos? ¿El motivo principal de Marcos era describir el horario de Jesús?

El contexto nos va a ayudar aquí. En la siguiente sección, Marcos nos da una idea de la enorme demanda de tiempo que Jesús experimentaba. ¿Podría ser que este tiempo de oración temprano ayudara a Jesús a priorizar lo que era necesario para el cumplimiento de su misión? ¿No sería más probable que la intención de Marcos fuera enseñarnos que siempre es sabio orar antes de tomar decisiones importantes o difíciles? ¿ Significaría esto que debemos levantarnos temprano para orar?

Seguramente nosotros estaremos en un terreno más seguro para responder a esa cuestión si comenzamos preguntándonos por qué Jesús se levantó tan temprano.

Este punto es aún más claro cuando observamos las tentaciones de Jesús en el desierto. Mateo nos dice que el diablo trató de tentarlo con tres desafíos específicos:

 Convertir las piedras en pan (4:3)

 Tirarse de la cúpula del templo para ser rescatado por ángeles (4:6)

 Adorar al diablo a cambio de poder global (4:9)

A cada una de estas tentaciones Jesús respondió con una cita de Deuteronomio 6 o 8. Pero, de nuevo, ¿porque se nos dice esto? ¿Es acaso primordialmente un modelo sobre cómo lidiar con la tentación?

Nadie niega que citar las Escrituras cuando estamos siendo tentados es sabio. ¿Pero no crees que este texto hace referencia a aspectos únicos en las tentaciones de Jesús? No he conocido a nadie que haya batallado con estas tentaciones tan específicas. ¿Nos ayudaría recordar que aquí el diablo está tratando de desviar a Jesús de la misión encomendada por Dios de morir en la cruz, y de esta manera, sabotear su fidelidad al Padre? Ese era el tipo de cosa que el diablo había hecho con éxito cuando tentó al pueblo de Israel mientras vagaban en el desierto después del éxodo de Egipto. Por eso, Jesús contraataca citando el sermón de Moisés en Deuteronomio. ¡Hay mucho más significado aquí, que la provisión de un modelo de conducta!

Reducir las historias de la Biblia a cuentos morales producirá dos resultados desafortunados: Primeramente, dormiremos a la gente. Eso hará que nuestros sermones sean predecibles. Nuestra congregación podrá anticipar nuestra aplicación desde lejos. ¡De hecho, algunos miembros de nuestra congregación serán capaces de anticipar exactamente lo que se dirá nada más que la lectura sea anunciada! Y como podemos comprobar, pocas historias de los evangelios fueron escritas primordialmente para decirnos que debemos hacer. El objetivo más frecuente es que Jesús nos amplie nuestra visión.

Una consecuencia mucho más seria de reducir el evangelio a cuentos morales es menospreciar el evangelio. Ninguno de nosotros quiere hacer eso, pero nos puede pasar fácilmente. ¿Qué se lleva la gente de nuestros sermones semana tras semana? ¿Son buenas noticias? ¿O una lista de normas?

Si tratamos las narraciones de los evangelios como cuentos morales, entonces una serie de sermones sobre Mateo lo que nos proporcionará principalmente será una lista de normas. Llegaremos a dar por sentado que lo que Dios quiere de nosotros es que seamos perfectos, santos, devotos y religiosos. Creeremos que la medida del cristiano depende de cuánto dinero ofrendemos, cuántas oraciones hacemos, cuán buenos hemos llegado a ser, etc. Todas estas son buenas cosas, como Jesús lo deja claro en el sermón del monte. Pero cuando reducimos el evangelio a normas perdemos su maravilloso contenido, y, de hecho, perdemos el objetivo que Mateo quería comunicar. La Biblia es un mensaje de gracia de principio a fin. El evangelio nos presenta a Jesús rescatándonos de nuestros fracasos, no se trata de una serie de mandamientos para que seamos mejores. Cuando la Biblia nos llama a ser santos, es siempre como respuesta a ese rescate. Cualquier mensaje que sugiera algo diferente no es cristianismo, sino una religión basada en obras.

El peligro de moralizar las narrativas: nuestros sermones se vuelven aburridos y legalistas.

3. Tratar los Evangelios como mensajes codificados

Si no deberíamos moralizar las historias del evangelio: ¿qué deberíamos hacer con ellas? A menos que tengamos cuidado, podríamos irnos al otro extremo y buscar una historia con significados ocultos. Tratándolas como alegorías.

¿Te acuerdas de la película del 2006 El Código Da Vinci? Sugería que el hermoso cuadro de Leonardo Da Vinci, la última cena, era un mensaje en código sobre la vida de Jesús, en vez de una representación de un importante evento en los evangelios. Tanto el libro como la película fueron controversiales por sus absurdas afirmaciones. Es fácil despreciar la película, pero la manera alegórica en que algunos pastores manejan los evangelios, sugiere que ellos también se ven como expertos descifradores de códigos.

Las alegorías son esencialmente historias escritas con una cierta clase de código. El propósito puede ser intrigar a los lectores o comunicar un mensaje mientras se protege a los que están en peligro. Sea cual fuera la razón, el verdadero significado de la historia yace bajo la superficie. Cada detalle es un símbolo de algo más.

Como consecuencia, el trabajo del intérprete consiste en explicar los símbolos, en descubrir sus significados ocultos. Quizás esto sea más común con las historias del Antiguo Testamento. La historia de David y Goliat se interpreta principalmente para animarnos a luchar contra "los gigantes en tu vida" con las piedras lisas de David (como si estas tal vez representasen diferentes virtudes y dones cristianos). Algo parecido también puede pasar con las historias del Nuevo Testamento, como la alimentación de los cinco mil, interpretándose el número de peces y de panes como de alguna manera simbólico.

Claro que esto hace que el predicador parezca más inteligente e impresione a su audiencia (tal vez por esto algunas personas lo hacen). Pero muy a menudo, no hay nada que controle la imaginación creativa del intérprete. Como resultado, la interpretación tiene muy poco que ver con el pasaje original. Otro efecto secundario es que los que están escuchando un sermón alegórico suponen que entender la Biblia es propiedad exclusiva del cristiano verdaderamente espiritual o profesional. Eso es desastroso.

La Biblia sin lugar a dudas contiene alegorías (consideraremos algunos ejemplos en los próximos capítulos). Pero antes de tratar las historias de los evangelios como alegóricas, tenemos que primeramente establecer si esa fue la intención de los autores. Si no lo fue- y no hay evidencia de que así fuera- entonces no debemos tratarlas como tales.

El peligro de alegorizar: nuestros sermones pierden totalmente su fundamento bíblico.

En vez de pasar nuestro tiempo buscando significados ocultos, deberíamos poner toda nuestra atención a los significados aparentes, tal como los autores de los evangelios los comunican. Garantizo que eso proveerá suficiente material para predicar. Para obtener ayuda con eso, ¡sigue leyendo!

Capítulo 3

La naturaleza de los Evangelios

Una de las características más fascinantes de los cuatro evangelios no son sus similitudes, sino sus diferencias. Cada uno de ellos tiene un propósito sutilmente diferente y a la vez compatible. Sin embargo, todavía es útil preguntarnos qué es lo que tienen en común estos cuatro libros. Eso es lo que nos interesa ahora mientras consideramos qué tipo de libros son. Puede parecer obvio. A fin de cuentas, todos sabemos de qué tratan y qué son lo que llamamos 'Evangelios'.

Sin embargo, esa afirmación es menos útil de lo que pueda parecer. Porque nadie había escrito un evangelio antes que Marcos comenzara a escribir. De hecho, probablemente ni él pensaba que estaba escribiendo un evangelio. Por eso presentó su obra diciendo simplemente que era el: ‘Comienzo del evangelio (buenas nuevas) de Jesucristo, el Hijo de Dios.’ (1:1). Pero fue tal la influencia de estos cuatro escritores del Nuevo Testamento que crearon un nuevo tipo de literatura. Por eso lo que tenemos que hacer es tratar de entender que pensaban aquellos autores que los escribieron.

1. ¿Son biografías?

Me encanta leer las biografías de personas impresionantes o influyentes. Una de mis biografías favoritas es la de alguien que pocas personas fuera de Gran Bretaña conocen: Willian Pitt el Joven. Con solo 24 años en 1783 (un registro que es poco probable que sea superado), se convirtió en el primer ministro más joven de nuestra historia. Puede que hayas oído hablar de uno de sus amigos más cercanos - William Wilberforce, el gran activista contra la esclavitud. Pitt ocupó ese cargo más de 20 años, antes de morir en 1806 con solo 46 años. Así que tiene mucho sentido que se le dedique una biografía de 600 páginas. Su vida fue notable en una época muy turbulenta que incluye la Revolución Francesa, las guerras en contra del Emperador Napoleón, y el grave conflicto sobre la trata de esclavos.

Debido a que los evangelios versan acerca de Jesús y su vida singular, no es sorprendente que se denomine a estos libros como las antiguas biografías de Jesús. Aquellos que han estudiado a autores clásicos detectan paralelos entre los evangelios y obras acerca las vidas de oradores griegos o emperadores romanos.

Sin embargo, los evangelios no son biografías típicas, según los estándares antiguos o modernos. Considera los siguientes aspectos. ¿Cómo los explicarías?

 Marcos no nos dice nada sobre el nacimiento y la crianza de Jesús- de hecho, parece ignorar la mayoría de los detalles de su vida.

 Mateo y Lucas sí escriben brevemente acerca del nacimiento de Jesús. Pero con solo una mención de Jesús a los 12 años en Lucas 2:41-52, saltan hasta su bautismo (que es el punto donde Marcos comienza su evangelio).

 Mateo ordena su libro alrededor de los principales bloques de la predicación de Jesús – pero Juan se va a otro extremo. Casi la mitad de su libro se enfoca en aquellas enseñanzas que tienen que ver sobre todo con la identidad de Jesús.

Estas son decisiones raras. Los biógrafos modernos se obsesionan con los años formativos de una persona, tratando de descubrir pistas que expliquen su reconocimiento posterior. Pero no actúan así los autores de los evangelios. Y por otro lado, en la biografía de Pitt se describen sus últimos días, su muerte y las causas de esta, en solo cuatro páginas de las 600. Que es solamente 0.6 por ciento del libro.

Esto contrasta con el libro de Marcos. ¡Aproximadamente el 42 por ciento del libro narra los últimos días de Jesús, su muerte y los motivos de esta! Eso no es sorprendente para los creyentes, pero si que es sorprendente si piensas que estás escribiendo una biografía. Pero la realidad es que no lo está haciendo. Lo que Marcos escribió es algo totalmente diferente.

2. ¿Siguen líneas de tiempo estrictas?

Si en una biografía moderna se encontraran errores de hechos, o si hubiera datos confusos acerca de fechas de sucesos significativos, seguro que daría lugar a interrogantes acerca su fiabilidad en otras cuestiones. No es de extrañar que algunas personas se sorprendan al encontrar rarezas como las siguientes:

 Retornemos a la tentación de Jesús en el desierto. Ya hemos visto la versión de Mateo. Pero Lucas cambia el orden de la segunda tentación y la tercera. El termina con la tentación de lanzarse desde el pináculo del templo (Lc 4:9-12).

 Lucas y Marcos describen la sanidad de un ciego cuando Jesús estaba entrando en Jericó (Mc 10:46–52; Lc 18:35–43). Pero Mateo escribe acerca de dos ciegos cuando Jesús salía de Jericó (Mt 20:29-34). ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Son versiones contradictorias del mismo milagro? ¿O son milagros diferentes? Puesto que no queda inmediatamente claro, debemos suponer que si Dios inspiró a ambos autores, ese no debe ser un problema significativo.

 La tempestuosa visita de Jesús al templo tiene lugar en un momento culminante después de su entrada triunfal en Jerusalén en Mateo 21, Marcos 11 y Lucas 19. A estos tres se les denomina como los evangelios “sinópticos” (término griego que significa “visión en conjunto’). Sin embargo, Juan narra este hecho de forma distinta, nos presenta a Jesús ya adulto, visitando varias veces el templo, y el incidente de Jesús expulsando a los comerciantes del templo lo situa al inicio de su ministerio (Jn 2:13-25).

Entonces, ¿deberíamos renunciar a estos libros por completo? Los escépticos dicen que sí.

Sin embargo, esto sería confundir géneros. Los escritores de los evangelios no deberían ser juzgados con parámetros del siglo veintiuno. Sea cual sea el estilo de sus escritos, lo cierto es que no tenían problemas para cambiar el orden de los sucesos (por ejemplo, eso es lo que hace Mateo a menudo, edita o adapta el material de Marcos).

Esto no hace que estos libros sean poco fiables. Simplemente significa que somos nosotros los que debemos ajustarnos a su manera de escribir, y no al revés. Su propósito claramente no es proporcionar fechas y hechos detallados, sino transmitir su mensaje. Podemos estar seguros que los milagros de Jesús ocurrieron, y de que Jesús realmente enseñó lo que los evangelios dicen que enseñó.

Pero, ¿qué pretendían estos autores?

3. ¿Son los Evangelios sermones biográficos?

Piensa de nuevo en la introducción de Marcos: ‘Comienzo de las buenas nuevas’. Lo que él está diciendo es que tiene buenas noticias para quien quiera leerlas. Y que son noticias que hacen referencia a Jesús el Mesías, el Hijo de Dios.

No requiere un gran esfuerzo entender que todo lo que escribe a continuación es parte de esas buenas noticias. Lo cual no implica que estas buenas noticias sean fáciles de escuchar. Por ejemplo, la enseñanza de Jesús sobre la pecaminosidad del corazón humano en Marcos 7:20-23 es difícil de aceptar (por lo menos de entrada).

El mensaje acerca de Jesús es precisamente lo que hace que estas noticias sean buenas. Él, a la vez, nos revela y asegura la gracia de Dios para con nosotros. La respuesta correcta seguramente es confiar en Jesús al recibir su gracia- o en palabras del primer sermón en Marcos: ‘¡Arrepentíos y creed las buenas nuevas!’ (Mc 1:15).

Así que en un sentido Marcos nos está predicando a nosotros, sus lectores. Y Dios, por medio de su Espíritu, está usando este libro antiguo para hablar a la gente de hoy. Lo mismo se puede decir de Mateo, Lucas y Juan. Esto explica las curiosidades a las que ya nos referimos anteriormente:

 Su selectividad a la hora de escoger qué historias y detalles incluir.

 Su ausencia de preocupación al cambiar el orden de los eventos.

 El énfasis sorprendente que se da a los últimos días y horas de la vida de Jesús en contraste con el casi absoluto silencio acerca de su vida familiar y de su juventud.

Cada rareza puede ser explicada como simplemente el deseo del autor de comunicar el mensaje del evangelio lo mejor posible. Cada autor aporta a esta tarea sus capacidades; cada uno de ellos tenía propósitos y perspectivas sutilmente diferentes; cada uno ensambla los hechos para que encajen bien con sus propósitos.

Pero al final, los cuatro comparten el anhelo de que sus lectores crean en las buenas noticias y que les sigan a ellos como discípulos de Cristo. Esto significa que cuando prediquemos desde cualquier parte de los evangelios, debemos tener en mente una pregunta crucial. ¿Es mi interpretación una buena noticia? Si no, ciertamente me he desviado del camino.

Capítulo 4

Siguiendo “las pistas” de los Evangelios

‘Busquemos el tesoro’ era un juego que mis padres solían jugar con nosotros cuando éramos niños, y que ahora juegan con mis niños. El concepto es sencillo, aunque requiere mucha preparación de su parte. Supone escribir una lista de pistas y dejarlas en varios puntos de la casa o del pueblo. Cada una de las pistas tiene una pregunta cuya respuesta lleva a la ubicación de la siguiente. La pista final lleva al tesoro, generalmente unos caramelos, y el ganador es el que llega ahí primero. Todo es cuestión de saber cómo entender las pistas.

De alguna manera hacemos algo similar cuando leemos los Evangelios. Puesto que los autores nos están contando una historia, no comunican sus mensajes con secas declaraciones teológicas. Dejan que las verdades lleguen a partir de historias y escenas. Es como si cada historia fuese una pista, y si seguimos estas pistas, tenemos la garantía de encontrar un gran tesoro.

Así que, en lo que queda de este capítulo, iremos en busca del tesoro del evangelio, una búsqueda de las diferentes clases de pistas que los autores de los evangelios dejaron en el texto siglos atrás. Aunque sea una tarea difícil, no es imposible, porque nos dejaron algunas pautas en cuanto a qué buscar, dónde mirar y cómo interpretar las pistas que dejaron.

Esta búsqueda del tesoro del evangelio es mucho más emocionante que cualquier juego de niños, porque el tesoro es mucho más valioso. Veremos como nuestra visión del Señor Jesucristo irá profundizando y creciendo en la medida en que aprendemos a leer estas pistas correctamente.

1. Pista 1: Capta el propósito del escritor

La primera pista/pauta que cada autor de los evangelios nos deja es su propia declaración acerca del propósito al escribir el libro. Pero, curiosamente, a menudo ignoramos esta información cuando leemos los evangelios. Es casi como elegir un libro contemporanéo sin releer la descripción de su contenido en la portada antes de comprarlo. ¡Puede que te lleves una sorpresa al comenzar al leer el libro si es que fue así como lo escogiste!

Así que, miremos qué es lo que tiene que decir cada autor de los evangelios acerca de su propósito al escribir.

1.1. Mateo: el que hace discípulos

La pista de Mateo sobre su motivo por escribir está bien escondida. A diferencia de los otros tres evangelistas, él no ofrece una declaración clara como las que se ven en las portadas de los libros. Nos deja adivinarlo a medida que avanzamos. Una técnica que funciona muy bien aquí (y es útil para estudiar muchos libros de la Biblia), es fijarse en los versículos iniciales y finales del libro.

Mateo comienza con la genealogía asombrosa de Jesús (Mt 1:1-17). Tal vez la encontremos aburrida, pero habría sido emocionante para los lectores judíos del primer siglo. Proclama en voz alta y clara que Jesús es judío (es descendiente de Abraham, 1:2) y de familia real (es descendiente del Rey David, 1:6).

Pero cuando nos dirigimos a la conclusión del libro, encontramos una declaración de Jesús que solamente se encuentra en el evangelio de Mateo.


Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: ‘Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que os he mandado. Y os aseguro que estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo.’
--Mt. 28:18-20

A este pasaje se le conoce generalmente como la gran comisión, porque en él Jesús inaugura la misión global de Dios. Él tiene la autoridad de hacerlo, porque ejerce la autoridad del cielo (28:18). Él es el Hijo divino, que reina con el Padre y el Espíritu, y en cuyo nombre y poder los apóstoles son enviados.

Pero muchos de nosotros malinterpretamos esta pista porque perdemos de vista el cuadro completo de lo que esta misión busca alcanzar. El objetivo de Jesús no es solamente lograr conversiones por todo el mundo, sino hacer discípulos por todas partes. La palabra ‘discípulo’ significa literalmente ‘el que aprende’, no solo hechos, sino cómo vivir. Lo que Jesús busca no sólo son personas que aprenden unos hechos acerca de él, sino personas que obedecen todo lo que él les ha enseñado. Quizá ésta sea una pista de la razón por la que Mateo ha ordenado su libro en secciones de enseñanzas a los discípulos, como el sermón del monte (Mt. 5-7).

Así que, tal vez, cuando predicamos desde Mateo, debemos preguntarnos cómo el pasaje que tratamos nos ayuda en el aprendizaje de por vida al que Jesús nos ha llamado. ¡Jesús busca discípulos, no convertidos! Vamos a desarrollar más este punto en los capítulos siguientes.

¿Cómo encajan estos pasajes con el tema del discipulado para toda la vida?

1 Un hombre paralizado es curado (Mt. 9:1-8)

2 La petición de una madre (Mt. 20:20-28)

3 No imitar a los fariseos (Mt. 23:1-12)

1.2. Marcos: el que trae buenas noticias

La pista de Marcos acerca el propósito de su libro está oculta en la primera oración de su evangelio:


Comienzo del evangelio de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios.
--Mr. 1:1

Por lo tanto, cualquier interpretación de este libro nos debe ofrecer buenas noticias, como dije en la sección donde hablamos de si los evangelios eran cuentos con moraleja. Pero hay más en esta pista que sólo este punto.

Marcos dice claramente que lo que hace su mensaje sea una ‘buena noticia’ es su enfoque en la identidad y misión de Jesús. Por eso afirma que las buenas noticias son acerca de ‘Jesús el Mesías’ o ‘Jesús el Cristo’ (‘Cristo’ es la versión griega del hebreo ‘Mesías’).

La palabra ‘Mesías’ significa literalmente ‘el ungido’. Cuando se coronaba un nuevo rey en Israel, se le ungía con aceite, como ocurrió cuando Samuel ungió al joven pastor David (1 S. 16:13). Aquella acción certificaba que él era el rey ungido por Dios para reemplazar al rey Saúl. Al anunciar que Jesús era el Mesías, Marcos proclama que Jesús de Nazaret es el Mesías definitivo a la cabeza de una larga línea de reyes.

Sin embargo, la siguiente declaración de Marcos acerca de Jesús se malinterpreta con frecuencia. Quizá sea natural dar por sentado que la referencia al ‘Hijo de Dios’ es una declaración acerca de la deidad de Jesús y su identidad como miembro de la Trinidad. Pero esto no es del todo correcto. Si estuvieras hablando con Marcos y le hablaras de la Trinidad, probablemente te habría mirado extrañado (aunque ciertamente habría creído en la Trinidad una vez que se le haya explicado su significado). Pero la expresión en sí se inventó muchos años después de su muerte.

Para descubrir lo que Marcos quería decir, tenemos que examinar lo que él conocía, y no lo que nosotros sabemos. Hablaremos más de esto en la pista 4.

1.3. Lucas: el investigador que reafirma

Lucas es el evangelista que nos da la pista más clara sobre su propósito al escribir:


Muchos han intentado hacer un relato de las cosas que se han cumplido entre nosotros, tal y como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos directos y servidores de la palabra. Por lo tanto, yo también, excelentísimo Teófilo, habiendo investigado todo esto con esmero desde su origen, he decidido escribírtelo ordenadamente, para que llegues a tener plena seguridad de lo que te enseñaron.
--Lc. 1:1-4

No tenemos idea de quien era Teófilo. Tal vez era el nombre verdadero de una persona, o quizá un nombre en código para proteger su identidad (Teófilo significa literalmente ‘amigo de Dios’, ‘amado por Dios’ y/o ‘amante de Dios’). Algunos sugieren que Lucas usa este nombre con el significado de ‘cualquiera que ama a Dios’, pero esto no parece ser probable, porque al parecer Lucas tenía en mente a una persona específica. De hecho, no importa a quién escribía exactamente.

Pero me gusta imaginarme conversaciones entre Lucas y Teófilo, tal vez tarde en la noche, en torno a lo que entendieron acerca de Jesús. Lucas no fue testigo directo de estos eventos trascendentales, así que tuvo que depender de las descripciones de quienes estuvieron allí. Al parecer, Teófilo estaba en la misma situación. Pero, en algún momento del camino, parece que su confianza quedó sacudida. Esto fue lo que motivó a Lucas para escribir su relato, básicamente para fortalecer la fe de su amigo. Habla abiertamente de cómo ha tomado prestado de otros autores (casi seguramente de Marcos, y probablemente de la fuente que usó Mateo), pero tiene un objetivo sutilmente diferente, como explica en su introducción.

La seguridad de Lucas tiene cuatro ingredientes.

1 Las cosas que se han cumplidoLa vida y el ministerio de Jesús fueron anticipados, y a menudo explícitamente predichos, en el Antiguo Testamento. Para alguien que lucha con las afirmaciones hechas acerca de la identidad de Jesús, no es poca cosa ver cuán a menudo Jesús cumple estas antiguas Escrituras judías. El efecto cumulativo es un gran estímulo. Jesús no fue un fenómeno repentino que apareció de la nada. Fue el clímax de un plan muy antiguo, incluso eterno.

2 Investigaciones y testigos directosTal vez Teófilo se sintió inseguro después de perderse los eventos que Lucas le contó. Así que, fíjate cómo Lucas lo tranquiliza. Puesto que él tampoco había sido un testigo directo, Lucas se aseguró de hablar con aquellos que sí lo fueron. Como un buen historiador moderno, es probable que visitó todos los lugares que menciona en su libro, lo cual evidentemente encajaría con su fascinación con la geografía (véase el siguiente capítulo) y las fechas. Ser fidedigno es sin duda muy importante para él.

3 Un relato ordenadoLucas, entonces, recopila todo el material obtenido de sus viajes de investigación, entrevistas y colecciones de otras narraciones (‘Muchos han intentado hacer un relato’). Esto no implica que todo esté en orden cronológico; lo más probable es que todo está dispuesto para encajar en su propósito general.

4 Para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te enseñaronEn el corazón de la fe cristiana está la confianza en todo lo que Cristo promete a sus seguidores. Esto trae bendiciones que son literalmente interminables. Así que, importa que, tanto que los relatos acerca de él sean fidedignos (de veras hizo estas promesas), como que él mismo sea digno de plena confianza (puede cumplir estas promesas). Lucas escribió su libro para asegurarse de que Teófilo tuviera esta doble convicción.Lo que se dice arriba no son conjeturas, es simplemente tomarle la palabra a Lucas. Por tanto, cuando predicamos desde Lucas, siempre debemos tener en cuenta su propósito de darnos seguridad. Por supuesto que cada pasaje y sección tendrá su propio propósito y aplicación. Pero nunca debemos perder de vista el propósito general de Lucas.

Reflexiona sobre cómo estos pasajes pueden encajar en el propósito general de Lucas:

 La fe del centurión (Lc. 7:1-10)

 Jesús sana en el día de reposo a una mujer encorvada (Lc. 13:10-17)

 El gobernante rico (Lc. 18:18-30)

1.4. Juan: el creyente en Jesús

El estilo de Juan es muy distinto de los otros tres. Al parecer, está menos interesado en una narrativa basada en la acción, y más interesado en ideas profundas y verdades eternas. Así que, a diferencia de los demás evangelios, comienza su libro lejos de la provincia romana de Judea. En su lugar, escribe sobre la mente y el propósito de Dios. Su introducción misteriosa e intrigante hace eco intencionalmente de los primeros versículos de Génesis.

Juan guarda la clave del por qué escribe hasta el final de su evangelio. Pero una vez que llegamos allí, su propósito es fácil de entender. Porque, a pesar de nuestra primera impresión, el propósito de Juan es sencillo:


Porque me has visto, has creído —le dijo Jesús—; dichosos los que no han visto y sin embargo creen. Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida.
--Jn. 20:29-31

Jesús dice estas palabras después de la oportunidad que ofrece a Tomas de verificar su fe, al tocar las heridas de la crucifixión de Jesús. Ninguno de los otros discípulos fue invitado a hacer eso. No lo necesitaban, porque habían visto lo suficiente para creer.

Como Teófilo y Lucas, e incluso Marcos, ninguno de nosotros estuvimos presentes cuando ocurrieron estos sucesos. Pero Juan sí estaba, y escribe para nuestro provecho. A diferencia de los otros evangelistas, es mucho más selectivo acerca de las obras de Jesús que va a incluir (como indica implícitamente en el versículo 30), pero lo que decide incluir sirve a su propósito de enfatizar una serie de puntos que siguen un orden lógico.

1 Las señales de JesúsJuan selecciona sólo unos cuantos milagros del ministerio de Jesús, culminando con el mayor de ellos, su resurrección. Pero ha hecho esto con cuidado, porque todos apuntan más allá de lo que sucede hacia verdades más trascendentes. Por eso las llama señales. Piénsalo de esta manera. Cuando vas conduciendo hacia tu ciudad, naturalmente buscas señales para asegurarte que vas por buen camino. Sería ridículo parar en una de estas señales para merendar y creer que has llegado a tu destino. Una señal sólo funciona si vas hacia donde te dirige. Así que, en su evangelio Juan sencillamente nos dice, ‘No te centres tanto en los milagros en sí, que terminas perdiendo lo que revelan.’

2 La identidad de Jesús¿Te fijaste en algo familiar en cuanto a la identidad a la que apuntan estas señales? Juan utiliza precisamente las mismas palabras que Marcos 1:1: ‘Jesucristo, el Hijo de Dios.’ Ese hecho sugiere que Juan no es tan diferente de los otros evangelios como algunos creen. Así que, cada vez que leamos acerca de una señal en Juan, tenemos que estar alertas sobre cómo Juan la conecta con un aspecto particular de la identidad de Jesús.

3 La confianza en JesúsA Juan no le interesa sólo ofrecer a sus lectores información o hechos, y mucho menos afirmaciones. Espera que lo que escribe produzca una diferencia. Espera una respuesta, aunque sea sencilla. Es precisamente porque ahora entendemos quien es Jesús que podemos poner nuestra confianza en él. Para decirlo de otra manera, la fe cristiana se trata de creer verdades acerca de Jesucristo y confiar en las promesas hechas por Jesús. Según el pensamiento de Juan, esto significa que falta una pieza vital más.

4 La vida de JesúsLa vida es el mayor regalo de Dios, pero puede parecer extraño que se mencione aquí. Después de todo, la capacidad que tienes para leer esto sugiere que ya estás vivo. Por supuesto que Juan explica a qué se refiere con esto en su libro: Jesús ofrece algo mucho mayor aun que una vida biológica (aunque esto fue lo que Lázaro recibió de Jesús en Juan 11). ‘La vida en su nombre’ tiene implicaciones eternas, como ya veremos.Así que aquí está la lógica detrás de la respuesta que Juan espera de sus lectores.

1 Señales que apuntan a Jesús

2 La identidad de Jesús

3 Confianza en Jesús

4 Vida recibida de Jesús

Habiendo visto el propósito general de cada evangelio, tenemos que decidir qué hacer cuando estudiamos un pasaje específico. ¿Cómo usamos las pistas que tenemos para encontrar tesoros y así predicar sus verdades fielmente? El enfoque del resto de este capítulo se centra en ver cómo Marcos reparte pistas en su narrativa, aunque podríamos igualmente haber elegido otro de los evangelios para subrayar precisamente los mismos puntos.

2. Pista 2: Espera sorpresas

Una búsqueda del tesoro seria menos divertida si la persona que la prepara utiliza las mismas pistas cada año y las oculta en los mismos lugares cada vez. Lo impredecible hace que la búsqueda sea más interesante. No sabes cómo será la siguiente pista o dónde exactamente te llevará.

Lo mismo ocurre en una narración (y por ende en la predicación). Las audiencias y los lectores dejan de escuchar atentamente si saben lo que va a ocurrir. ¿A quién le importa ver una serie policial en la televisión si la primera escena nos revela todo acerca de quiénes son el criminal y su víctima, cómo se cometió el crimen, y por qué? Es la incertidumbre sobre esas preguntas lo que nos mantiene mirando. Pero si ya sabemos las respuestas, apagamos la televisión o cambiamos de programa.

El problema de los evangelios para muchos de nosotros es que llegamos a ellos sin ningún tipo de expectativa. Los conocemos muy bien, o al menos eso creemos. Después de todo, todos sabemos que Jesús muere en la cruz, y que también resucita. Sabemos que los fariseos son los malos, y que los discípulos se equivocan mucho (¿la mayoría de las veces?). Ya podemos ver los bostezos en la iglesia cuando nos ponemos de pie para predicar acerca de Jesús y cómo enfrenta la hostilidad de los fariseos y la ceguera de los discípulos.

La única forma en que podemos mantener a nuestros oyentes entusiasmados con nuestros sermones sobre historias del Evangelio es si nosotros también estamos entusiasmados. ¿Y cómo podemos asegurar que esto ocurra? La respuesta corta es que todo depende de las preguntas que le hacemos a la historia. Sin excepción, la pregunta más importante que podemos hacer es esta: ¿Qué es lo sorprendente?

Cuando hacemos esta pregunta, un pasaje que, al parecer, era muy familiar, de repente se vuelve distinto. Es como subirse a un árbol alto en tu vecindario por primera vez y mirar alrededor. Puede que hayas vivido en ese vecindario por años, pero desde ese ángulo, de pronto todo se ve diferente.

Hay diferentes formas de plantear la pregunta, pero todo se reduce a lo mismo: ¿qué es lo que sorprende?

 ¿Qué es lo que podrían haber esperado los personajes de la historia? ¿Qué es lo que resultó diferente?

 ¿Qué podría haber parecido raro o escandaloso para alguien que conocía el Antiguo Testamento en los días de Jesús?

 Si yo hubiera escrito este relato, ¿qué es lo que habría hecho diferente?

 ¿Qué diferencia podría suponer si pretendemos no saber qué pasa justo después, o al final de la vida de Jesús?

Piensa, por ejemplo, en el famoso relato de la curación del hombre paralitico en Marcos 2:1-12. Es un clásico para una clase de la escuela dominical. ¡Lo tiene todo! El comunicador de verdad emprendedor con un don para crear efectos visuales que nadie olvidaría, está incluso la posibilidad de intentar recrear la perforación del techo. (No recomendado al menos que sepas exactamente como volver a montarlo).


Unos días después, cuando Jesús entró de nuevo en Capernaúm, corrió la voz de que estaba en casa. Se aglomeraron tantos que ya no quedaba sitio ni siquiera frente a la puerta mientras él les predicaba la palabra. Entonces llegaron cuatro hombres que le llevaban un paralítico. Como no podían acercarlo a Jesús por causa de la multitud, quitaron parte del techo encima de donde estaba Jesús y, luego de hacer una abertura, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: —Hijo, tus pecados quedan perdonados. Estaban sentados allí algunos maestros de la ley, que pensaban: «¿Por qué habla este así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?» En ese mismo instante supo Jesús en su espíritu que esto era lo que estaban pensando. ¿Por qué razonan así? —les dijo—. ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico?: “Tus pecados son perdonados”, o decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda” Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Él se levantó, tomó su camilla en seguida y salió caminando a la vista de todos. Ellos se quedaron asombrados y comenzaron a alabar a Dios. —Jamás habíamos visto cosa igual —decían.
--Mc. 2:1-112

¿Qué es lo que extraña aquí?

Una cantidad de cosas nos sorprenden cuando nos preguntamos cuáles eran las expectativas de la gente. Los amigos de este hombre habían venido a Jesús para una sola cosa: su curación. Eso es lo que atraía a las multitudes (véase Mc 1:45). No sería sorprendente que estuvieran un poco decepcionados con Jesús con lo que de hecho le dijo según el versículo 5.

Pero luego, la cosa se vuelve aún más extraña. Para empezar, los sentimientos del hombre no parecen ser un factor importante en lo que ocurre después. ¿Qué es lo que hace que Jesús sane las piernas de este hombre? No es la fe suya, sino la hostilidad y el disgusto de los maestros de la ley (2:6-7). Lo sana para demostrar que tiene la autoridad de perdonar pecados (2:10). Por supuesto que se le concedió al hombre el regalo mayor de todos, que es el perdón divino. Pero, cuando nos damos cuenta de que la curación del hombre no fue por su propio bien, este pensamiento nos inquieta.

Cualquiera puede decir ‘tus pecados te son perdonados’ porque es imposible verificar si esto ha ocurrido. No hay nada que se puede ver. Decir ‘levántate y camina’ requiere un poder genuino. El fracaso sería inmediato y obvio. Así que Jesús lleva a cabo lo que es más difícil de decir (sanar físicamente) para demostrar que también puede realizar lo que es más difícil de hacer (perdonar pecados). Exigiría tratar los sucesos del resto del evangelio de Marcos para poder explicar esto. Por ahora, Marcos sólo quiere que sigamos leyendo.

Al preguntarnos qué es lo que hay de raro aquí, comenzamos a redescubrir cuán radical, subversivo e incluso perturbador era Jesús. Debemos asegurarnos de enfatizar esto en nuestra predicación. Jesús está siempre lleno de sorpresas.

¿Cuáles son las singularidades o sorpresas de estos pasajes?

 Jesús en el hogar (Mc. 6:1-6)

 El mendigo ciego (Lc. 18:35-43)

3. Pista 3: Presta atención a los detalles

En una búsqueda del tesoro, una buena pista siempre incluye algunos detalles significativos. No dirá solamente ‘mira en un libro’, sino ‘mira dentro de un libro rojo’ o ‘encuentra un libro que está en el lugar equivocado’. Los detalles te ayudan a conseguir la información específica que necesitas para usar la pista.

En nuestra búsqueda de tesoro bíblica, aquí hay algunos de los detalles que tienes que buscar en los relatos de la Biblia:

 ¿Cómo se sitúa la escena? ¿Tiene un impacto en nuestra comprensión del drama que se está desarrollando?

 ¿Quiénes son los personajes principales? ¿Cómo los describe este pasaje?

 Si hay un diálogo, ¿quién dice qué, a quién, y quién está escuchando?

 ¿Hay algunas palabras o figuras que se repiten? ¿Tienen alguna relación con otro momento en el libro?

Claro que esto no quiere decir que cada detalle conlleve la misma importancia. Pero no sabrás qué detalles son importantes hasta que hayas estudiado el pasaje entero.

Descubrí la importancia de centrarme en los detalles al comienzo de mi ministerio, cuando trabajaba con una iglesia en la cual predicamos el evangelio de Marcos a lo largo de dieciocho meses. Descubrí que tenía que predicar sobre la alimentación de los 5,000 en Marcos 6, y después de dos semanas, predicar sobre la alimentación de los 4,000 en Marcos 8. ¡Eso sí que fue estresante! No había forma en que yo pudiera predicar el mismo sermón dos veces: la congregación lo notaria (¡o eso esperaba!).

Al prepararme para aquellos sermones aprendí varias lecciones muy importantes acerca del estudio bíblico, y acerca de Marcos. Esa crisis me obligó a volver al texto para prestar más atención a los detalles, sin importar cuan pequeños o irrelevantes que parecieran. Me di cuenta rápidamente que no era necesario predicar el mismo sermón dos veces. Marcos sabía lo que hacía cuando incluyó ambas historias.

La alimentación de los 5,000 es el único milagro de Jesús presente en los cuatro evangelios (aparte de la resurrección, claro). Curiosamente, Marcos es el único autor que menciona que la hierba era verde (6:39). Ese detalle no puede ser tan importante si los demás lo omitieron. Si hay algo significativo al respecto, probablemente es porque sugiere la presencia de un testigo ocular. En un clima caliente y árido como el de Judea, el color de la hierba habría sido tan excepcional que valía la pena mencionarlo.

La alimentación de los 4,000 no se menciona ni en Lucas ni en Juan. Y es sorprendente (¡esa palabra de nuevo!) que Marcos crea que es necesario incluirla además de la alimentación a los 5,000. Después de todo, su evangelio es el más corto. Hubiéramos esperado que incluyera un milagro muy distinto o una breve sección de enseñanzas. Así que, examinemos los relatos con mayor detenimiento. ¿Qué detalles en ambos milagros coinciden, y cuáles se diferencian?


Alimentación de los 5,000(Mr. 6:30-44)Alimentación de los 4,000(Mr. 8:1-13)
UbicaciónEn su tierra alrededor de Galilea (véase 6:4)Un lugar solitario (6:32)Región de Decápolis (7:31)Un lugar despoblado (8:4)
Jesús ve las multitudesTuvo compasión de ellas, porque eran como ovejas sin pastor (6:34 – véase Nm. 27:17 & Ez 34:5)Tuvo compasión de ellas porque no tenían nada que comer (8:2 - véase Nm. 27:17 & Ez. 34:5)
La respuesta de los discípulosConfusión: costaría casi un año de trabajo alimentarlos (6:37)Confusión: ¿Dónde se va a conseguir suficiente pan en este lugar despoblado? (8:4)
La respuesta de JesúsAlimenta a las personas al ‘enseñarles muchas cosas’ (6:34)Alimenta a las personas al darles pan (8:6)
Comida disponibleCinco panes y dos pescados (6:38)Siete panes y unos cuantos pescaditos (8:6-7)
Restos de comidaDoce canastas, de 5,000 hombres (¿más mujeres y niños sin contar?) (6:43-44)Siete canastas, de los 4,000 presentes (8 :9)

Ambos milagros nos recuerdan los milagros de Yahvé al alimentar a Israel después del éxodo en el desierto (ej. Ex. 16). Así que podríamos llamarlos milagros de éxodo, ahora realizados por Jesús. Él tiene compasión por ambas multitudes, a ambas las alimenta con pan y pescado, y hay un montón de sobras.

Pero las diferencias son significativas, aun cuando al principio parezcan secundarias. Aparecen a la vista cuando contrastamos los lugares y las cifras. El primero tiene lugar en la zona donde Jesús había vivido, probablemente poblada por muchos judíos. Doce canastas de comida nos recuerdan a las doce tribus de Israel. En otras palabras, hay mucha más comida de donde vino ésta - suficiente para toda la nación.

Los 4,000 fueron alimentados en Decápolis, una zona al este del Río Jordán, donde los habitantes eran en su mayoría gentiles (ahora esa área es parte de Jordania). Sobraron siete canastas de comida. Ahora, en el Antiguo Testamento este número representa pleno cumplimiento o plenitud, derivado de los siete días de creación en Génesis. Al mencionar esta cifra, Marcos indica que hay sobras suficientes para todas las criaturas de Dios, toda la humanidad. Por lo tanto, Yahvé en Jesús ha hecho un milagro del éxodo para los gentiles.

No es accidente que sólo unos cuantos versículos antes en Marcos, Jesús quedara impresionado por una audaz mujer sirofenicia. Esta gentil ritualmente impura tuvo el valor de pedirle sobras de migajas y pedirle que echara fuera de su hija a un demonio(7:24-30).

A menudo se aconseja a guionistas y a novelistas profesionales que ‘muestren y no digan’. Así que, en vez de un diálogo o una descripción informando a los lectores sobre lo que deben pensar, los espectadores o los lectores, es mejor representarlo y que lo vean por sí mismos. Esto es lo que cautiva a una audiencia o a los lectores.

Ocurre lo mismo con los evangelios. Marcos podría haber dicho simplemente, ‘Jesús ofreció un privilegio que era tan sólo judío (eso de ser alimentados por Dios en el desierto) a los gentiles’. Pero eso es mucho menos interesante e inspirador que contar una historia donde Jesús de hecho lo hace.

Tomad nota de que ésta no es una interpretación arbitraria. No estamos tratando de explicar cada detalle (como si esto fuera una alegoría); y tampoco estamos dejando que nuestra imaginación se desmadre. Sólo tratamos de ser sensibles a los detalles que Marcos nos ofrece. De alguna manera, solamente nos estamos preguntando, ‘¿Por qué lo narra el autor de esta forma y no de otra?’ ¿Qué verdades teológicas nos ofrece en la historia que nos cuenta?

Lee la breve descripción de Marcos sobre los últimos momentos de Jesús (15:37-39).

 ¿Qué es lo que encuentras extraño?

 ¿Cómo enseña verdades teológicas a partir de detalles narrativos?

4. Pista 4: Busca rastros del Antiguo Testamento

A medida que crecimos, pudimos lidiar con pistas más elaboradas en nuestras búsquedas de tesoros. En lugar de decir simplemente: ‘busca en un libro rojo’, la pista podría decir ‘ser o no ser’, y nos dirigíamos al ejemplar de las obras de Shakespeare que tenían nuestros padres para buscar la siguiente pista.

Los autores del Nuevo Testamento hacen algo similar cuando citan el Antiguo Testamento. Claro que su razón para hacerlo es mucho más profunda. Como ya hemos visto, el incidente o verdad que describen cumple alguna profecía de las Escrituras judías. Pero hay otra razón aún más básica.

El Antiguo Testamento nos provee de un marco referencial básico para entender el mundo de Jesús y su cultura. Así que, intentar entender las maravillas del evangelio de Jesús es casi imposible sin esforzarnos por entender el Antiguo Testamento. Incluso las descripciones y los títulos para Jesús (como Hijo de David, Cordero de Dios, Rey de los judíos) carecen de sentido si no volvemos allá. De hecho, en contadas ocasiones vale la pena consultar diccionarios seculares para entender mejor la Biblia, porque, como regla general, las palabras de la Biblia tienen significados bíblicos.

4.1. Las ideas del Antiguo Testamento: Las palabras de la Biblia tienen significados bíblicos

Así que volvamos al título que tanto Marcos como Juan dan a Jesús: Hijo de Dios. ¿Qué podría significar esto para un creyente del Antiguo Testamento? O, para decirlo de otro modo, ¿a alguien más se le llamo antes ‘hijo de Dios’?

Esta es una pregunta difícil de responder para nosotros. Pero hay varias herramientas que nos pueden ayudar, sobre todo una concordancia, es decir, un libro de referencia (o en la actualidad un auxiliar bíblico digital) que recopila cada uso de una palabra o frase importante en la Biblia. Claro que, cuando usamos una concordancia, es importante recordar que, aunque una palabra se repite regularmente, eso no significa necesariamente que tenga el mismo significado en cada ocasión.

La concordancia muestra que Marcos no fue el primer escritor en usar la frase ‘hijo de Dios’. Se había utilizado antes para referirse a varias personas diferentes:

 Humanos: Tal vez siguiendo el ejemplo de la referencia "hijos de Dios" en Génesis 6:2, este término se emplea para referirse a todos los descendientes de Adán. Esta idea se repite en la genealogía de Lucas, que concluye con una descripción de Adán como ‘hijo de Dios’ (Lc. 3:38).

 El pueblo de Israel: Dios le dio a Moisés instrucciones explícitas sobre qué decir al faraón. ‘Entonces tú le dirás de mi parte al faraón: “Israel es mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy a quitarle la vida a tu primogénito” (Ex. 4:22-23). Por lo tanto, el pueblo de Dios es, colectivamente, el hijo de Dios.

 El sucesor del rey David: Después de rechazar la oferta de David de construirle una casa, Dios le hace una promesa asombrosa. Su trono perdurará para siempre, Dios le dirá a su más grande sucesor: ‘Yo seré su padre, y él será mi hijo.’ (2 S. 7:14). Como resultado, llegó a ser normal que los que ocupaban el trono de David fuesen llamados ‘hijos de Dios’. Es por eso que se utilizaba el Salmo 2 para las ceremonias de coronación en Israel (repasa Sal. 2:6-7)

 Emanuel: Isaías mencionó algo verdaderamente sorprendente para una mente judía cuando dijo que Dios mismo daría una señal: ‘La doncella concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel.’ (Is 7:14). El nombre ‘Emanuel’ significa ‘Dios con nosotros’. Poco después aparece la promesa de una ‘gran luz’ para aquellos ‘que caminan en la oscuridad’ en Isaías 9: un hijo nacerá para reinar en el trono de David y se llamará (entre otras cosas) ‘Dios fuerte, Padre eterno’ (Is. 9:6-7). La implicación está clara: Dios de alguna forma ocupará Él mismo el trono de David.

Examina esta lista cuidadosamente, recordando lo que dijimos anteriormente acerca de la perspectiva mundial de la Biblia. ¿Ves los patrones del desarrollo de este título? Con el tiempo, se redujo desde una referencia a toda la humanidad a sólo el pueblo de Dios, y luego únicamente al Rey, el representante y símbolo del pueblo de Dios. Así que podemos ver como Marcos usa el titulo Hijo de Dios para enfatizar no la divinidad de Jesús, sino su realeza.

Ahora aplica esto a las declaraciones de intención de Marcos y Juan a la hora de escribir sus evangelios, en las que ambos anuncian que su mensaje principal se centra en ‘Jesús el Mesías, el Hijo de Dios’. Puesto que hemos hecho nuestros deberes sobre el Antiguo Testamento, podemos ver como ambos títulos significan casi lo mismo. Ambos se refieren a la misión de Jesús de ser el Rey de Dios para el pueblo de Dios.

Pero hay una diferencia entre ambos títulos. Gracias a las profecías de Isaías acerca del rey davídico, quien es también divino, sabemos que este ‘Hijo de Hombre’ del cual Marcos nos va a hablar en su evangelio, no es solamente un rey humano: tiene que ser alguien más que un ser humano corriente.

Explora el trasfondo del Antiguo Testamento de las siguientes ideas:

 El Hijo de hombre

 Las higueras y su fruto

 La copa de la ira

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20 января 2025
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340 стр. 34 иллюстрации
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9788494991011
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