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Despierta tu conciencia creativa

Descubre el potencial que hay en ti

© Jessica Riberi Cerón, 2021

© Pehoé ediciones, noviembre 2021

Pehoé ediciones

San Sebastián 2957,

Las Condes Santiago de Chile

Registro de propiedad intelectual Nº:

ISBN Edición impresa: 978-956-6131-29-8

ISBN Edición digital: 978-956-6131-28-1

Diagramación impresa: Francisca Toral

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

info@ebookspatagonia.com

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Índice



Prefacio

Capítulo I

Somos creadores de vida

Capítulo II

El Creativo, a partir de múltiples partituras

Capítulo III

El Mago, dos mundos unidos por la cualidad de presencia

Prefacio

En los tiempos dinámicos y desafiantes de hoy, me es difícil imaginar un mundo donde las personas no dispongamos de creatividad. Y cuando afirmo esto, no es que imagine un mundo de genios y superdotados, ni tampoco la necesidad de convertirnos en científicos o artistas renombrados, sino que concibo la creatividad comprendida como estilo de vida donde cada uno pueda transitar por ella, con todo lo que ella brinda —lo grato y lo difícil, lo certero e inesperado— y crear realidades de bienestar que permitan manifestar la mejor versión de nosotros mismos en coherencia con nuestra felicidad. Esto, cuando la vida va bien, y también cuando lo frustrante, lo inseguro, las pérdidas e incertidumbre nos visitan.

Un estilo de vida que nos permita trascender la adversidad y vislumbrar nuevas opciones; no perderse ante lo actual ni dejarse dominar por las contingencias, sino que cada momento alcance el potencial de ser un momento semilla, inmerso en un movimiento evolutivo de expansión de conciencia y de creación de nuevas posibilidades. Cada situación es una parte de una historia, pero no «la historia». Y cuando ello ocurra, diremos con certeza que lo creativo es el estilo de vida de la persona.

Llevo treinta años de práctica profesional y considero que lo concluyente en el bienestar de la persona no está delimitado por lo que la vida le ofrece como posibilidad, sino por cómo se vincula ante esa realidad. Si lo creativo se ha bloqueado y apagado en la vida, pequeños desafíos se convierten en un gran tornado. Y el drama se expande en lo cotidiano de la vida. Y, por el contrario, grandes retos con la compañía de la creatividad se sienten como una ola apasionante donde surfear y desplegar el propio potencial. La realidad puede ser muy difícil, sin embargo, al mismo tiempo nos presenta algo nuevo que habitar. Por eso, este proyecto de enseñar y modelar un estilo de vida creativo se ha convertido en una gran pasión, pues tanto en clínica como en docencia de los programas de desarrollo humano que realizo compruebo que al asumir esta forma de vínculo se marca un antes y un después para la persona.

En ocasiones, nuestro diálogo interno es el peor enemigo, el mundo interior se contamina de imágenes, voces y sensaciones de autorreproche y enjuiciamiento respecto del propio potencial. Existe muchas veces maltrato hacia uno mismo, una mente crítica demoledora y se activan estrategias emocionales de inseguridad, frustración e impotencia que nos distancian de esta opción de vida; la persona crea, pero solo sufrimiento y réplicas de lo que ya existe en su vida. Otras veces, son las demás personas, a veces grupos, quienes mediante sus palabras y actitudes nos impactan como un martillo que golpea sobre nuestra cabeza con un «tú no puedes», «no eres capaz», «no vales», «no tienes nada que aportar». Es el espejo de la incapacidad, y en cuanto nos reflejemos en él, impactará en la valía y confianza en el potencial personal. Es un espejo que carcome las capacidades, el sentido de merecer un lugar en el mundo, y lapida la opción creadora.

La persona, si es un buen guerrero, con certeza podrá resistir ante lo adverso, dar una buena batalla ante esos mandatos limitantes y activar su potencial de resiliencia, pero difícilmente nacerá algo significativamente nuevo. Su vitalidad se encauza a resistir, evitar, batallar, limitar o transformar estos mensajes negativos; sus vínculos de vida están en función de lo frustrante y, con ello, su impulso creador se desvía de los desafíos innovadores.

La creatividad se activa al decidir lo que se quiere para la propia vida, en concordancia con un llamado interior, cuando la persona concluye que lo que vive no es para sí. Y como consecuencia de este darse cuenta, se crean ecos en torno a la pregunta «¿qué hago con esto?» Se acepta lo que es, la realidad, y el mundo que se activa en nosotros mismos, y lo creativo enlaza el presente. Suelo ilustrar el proceso como el nacimiento de una onda donde el centro de ella se sitúa justo frente a la persona, y ahí se localizan los hechos actuales. Todo lo que vivencia en el hoy, lo que ve, escucha, siente, y las experiencias que surgen a partir de lo que experimenta: sus emociones, creencias e imaginaciones.

Y lo presente habitualmente está unido a situaciones del pasado que determinan lo que se vive hoy. Existe una vinculación pasado-presente ya creada en la historia de la persona. Son dos puntos en esta onda creativa: lo presente, que está justo al frente, y lo pasado, que suele ubicarse en dos locaciones, opcionalmente. Es curioso constatar en clínica que las personas al referirse al pasado lo sitúan en la zona de su espalda, como si allí se emplazaran las situaciones ya vividas, en tanto otros lo sitúan en frente, en la zona izquierda. De ello dependerá hacia dónde se proyecta la onda. Lo importante y desafiante ahora es ampliar el campo perceptual y descubrir las opciones futuras que pueden enlazarse a este movimiento. Ahí está el potencial creador. La decisión que asuma cada uno en el aquí y ahora será un portal que fija la onda pasado-presente a un mundo específico de posibilidades de futuro.

Cada onda a su vez es partícipe de un espiral evolutivo. En el sentido del símbolo espiral, que es fertilidad, expansión y continuidad de las diversas expresiones del ser y los viajes de alma, hacia el regreso a su centro-esencia. Cada persona a través de ellas va progresivamente ampliando sus recursos, se libera de las limitaciones y logra una manifestación más plena de quién es, con todo su potencial. Pienso en un árbol que interactúa con las vicisitudes de su ambiente para ir siendo quien es. Nunca abandona lo que es ni trata de ser otra especie de árbol. Cada ciclo es una experiencia de evolución impresa en los anillos de su tronco; en los buenos años el anillo será más ancho, y los ciclos difíciles serán más delgados y estarán más próximos unos a otros; no obstante, en todos ellos siempre se preserva el movimiento expansivo de su tronco en conexión con sus raíces en la tierra, la ampliación de sus ramas y hojas hacia el sol, en concordancia con su identidad y el sistema al cual pertenece.

A sus treinta y tres años, Marta siente la satisfacción de haber alcanzado lo que visualizó como un sueño de adolescencia. En su infancia vivió en condiciones muy precarias junto con sus padres y cuatro hermanos (ella era la mayor). En casa de piso de tierra y ventanas con bolsas plásticas haciendo de vidrios. Obtuvo varias becas en el curso de sus estudios hasta llegar a ser ingeniera de una prestigiada universidad, y fruto de ello, logró que todos sus hermanos fueran profesionales y sus padres cuenten hoy con un pasar tranquilo, gracias a su apoyo. Creó un mundo de oportunidades de desarrollo y abundancia para todo su sistema. Y su conquista le ha exigido innovar en su forma de relacionarse en el mundo, desplegar potencialidades de liderazgo y autonomía que marcan un antes y un después en la historia de su familia. Ahora vive la vida desde la tranquilidad y el bienestar. Lo nuevo ha impactado sus competencias, así como sus creencias respecto de sí misma y la forma de presentarse ante los demás. Hubo una gran transformación. Así como Marta, podría contar la misma trama en la vida de Ismael, Alejandra, Daniel y muchos más. Son historias donde la adversidad del contexto ha sido el motor de la evolución personal y colectiva.

En otras historias la creatividad impacta principalmente en cómo la persona cohabita y comparte con otros. El reto creativo es instaurar relaciones de respeto, de buena calidad y espacios de intimidad, asertividad, disfrute, autoestima, entre muchas otras opciones. He visto en clínica con frecuencia el desafío creativo de independizarse del deber ser y patrones regulados por tradiciones, para encontrarse a sí mismo. La persona no sabe lo que le gusta, lo que desea, pues se ha dedicado a cumplir lo que se suponía tenía que practicar, de acuerdo a su educación y pertenencia social, y donde ella misma o él mismo ha quedado relegado en la sombra. «¿Dónde está?», muchas veces me pregunto, cuando escucho a la persona exponer lo que le pasa. La persona cuenta su situación, pero en ese relato no están sus emociones y pensamientos, ni su presencia. Todo se copa de la realidad dada por otros. La conquista creativa es ampliar su autoconciencia, para descubrir, habitarse y, así, tomar decisiones que nutran a cabalidad el misterio de su unicidad y el llamado que nace al vincularse con su realidad. Activar lo potencialmente más bello, más grato, más satisfactorio, lo más pleno, a partir de la realidad que la vida le brinda, en concordancia con quién es.

Las múltiples historias de vida creativas comienzan con algún evento que actúa como detonante para dar un primer paso, lo que impulsa la decisión de abrirse a lo nuevo. Es la semilla que eclosiona. Se emprende un movimiento desde un estado a otro, o sea, un cambio que une el presente con un futuro de mayores opciones. Suelo escuchar que al asumir lo creativo como estilo de vida se prende algo en el interior de la persona que vigoriza su sensación de vitalidad y cambia la cualidad de los pensamientos. El espejo de la incapacidad se desvanece. Se escucha más silencio en el mundo interior, se quiebran circuitos cerrados y reiterativos de creencias que lo debilitan, se ordenan y clarifican las ideas y se sostiene lo presente como oportunidad para algo nuevo. Hay un desapego del drama. Es la conciencia que despierta a una vida evolutiva.

Me gusta el símil con el árbol, pues él concilia el cielo, el agua y la tierra en un fluir dinámico, en oposición a la vida estática de la roca. Así, en la vida creativa la persona, en sus múltiples dimensiones, se vincula consigo misma, con los demás y con los contextos de vida, de manera tal que logra impulsar la vitalidad de sí misma y el sistema al cual pertenece, en consonancia con su potencialidad plena.

Y cuando esto ocurre, al mismo tiempo, la vida comienza a presentarse de otro modo. Nuestras decisiones, acciones y conversaciones potencian un campo creativo. Surgen realidades impensadas. Coincidencias, sincronías y posibilidades nuevas. De repente la persona comienza a recibir nuevas opciones de trabajo, los conflictos familiares se atenúan y la convivencia toma otro matiz, o la vida sorprende con un giro que marca el inicio de un nuevo ciclo. Ese es el poder que tenemos a través de cómo nos relacionamos con la vida. Porque cómo actúas, emocionas, piensas y te vinculas define un tipo de resonancia en el sistema, es el campo energético que creas con tu cualidad de presencia y a través del cual nutres campos específicos que llamamos arquetipos. Son campos energéticos que desde nuestro inconsciente colectivo modelan y actúan como una matriz invisible y a la vez muy poderosa, creando realidades de vida.

Entonces, ¿cómo ser parte de este estilo de vida? Esta interrogante es esencial en el modelo que compartiré en este libro. No basta, a mi juicio, con estar al tanto de las cualidades personales para que alguien acceda a su potencial ante hechos específicos, sino que también es necesario saber cómo —a través de patrones emocionales, mentales, conductuales y de vínculos— puedes activar campos arquetípicos que definen un estilo de vida creativo.

Creo firmemente que poseemos este poder de transformación y cambio. Cada uno tiene en su mundo interior un manantial creativo, y tomar la llave de acceso a este paisaje interno es fundamental. Y la buena noticia es que es posible. En este libro, mi propósito es presentar saberes, desde mi experiencia como psicóloga, con especialización en PNL cuántica, constelaciones familiares y arquetipos. Transitar el camino de acceso a este campo amplio de posibilidades que vive en cada uno de nosotros. Mi intención es ampliar esta resonancia en el mundo. ¿Te imaginas si lo creativo fuese el modo de vida generalizado? Con certeza las personas y comunidades seríamos más plenas y felices.

Confío en que el encuentro con este espacio interior marque una real diferencia en la vida de cada uno, y se abran múltiples opciones para un mundo mejor.

Te acompaño en este aprendizaje, eres bienvenida, bienvenido.

Capítulo I


SOMOS CREADORES DE VIDA

Uno de los regalos al trabajar en clínica es frecuentar tantos héroes anónimos, a veces quien consulta o alguno de sus ancestros, que marcan una gran diferencia desde su destino inicial y lo que otorgan como legado a su descendencia. Cuando escribo esto recuerdo a tantas personas, a quienes abren mundos nuevos y han sorteado lo peor y forjado lo mejor, con tremendo coraje y determinación. Son personas comunes y corrientes, no han pasado a la historia como Vincent van Gogh ni Leonardo da Vinci; sin embargo, en lo cotidiano han desplegado un enorme potencial creativo. ¿Conoces a alguno? Han captado lo que la vida les ofrece, el momento semilla, y en conexión con su potencial evolutivo, han establecido nuevas elecciones para beneficio personal y, también, para el colectivo del cual son parte. Siempre que me encuentro con ellos, me maravillan. Muestran la belleza potencial que existe en cada ser humano. En cada uno de nosotros. Veo a mis abuelos, mis padres y hermanos. Son historias de alquimia.

Es el potencial creativo de la vida que trasciende lo humano. En la Patagonia, el glaciar Amalia durante estos diez y siete años ha perdido una masa importante de hielo milenario, y un amplio sector de rocas ha quedado al descubierto: un hábitat nuevo donde, en este período de tiempo, han crecido diversos musgos, flores y, a la fecha, ya existen dos árboles. Increíblemente asombroso es constatar cómo la vida siempre encuentra su camino para abrir nuevas opciones. Sus raíces con magistral determinación traspasan las rocas y se sumergen en la tierra nutricia. Y es un proceso esencial que viene de dos a tres millones de años en nuestro planeta, donde surgió en la superficie esa capa verdosa que mediante la fotosíntesis permitió vida nueva.

Ahora, si te pregunto ¿eres creativo?, ¿qué responderías? En tu respuesta, tanto si dices «sí» como «no», tienes que haber considerado ciertas evidencias y criterios para fundamentar la opción elegida, sea de manera consciente o inconsciente. De algún modo, tenemos un conocimiento intuitivo para atribuir si una persona pertenece a lo creativo o no. Y es de valor precisar las cualidades que nutren este estilo de vida, porque cuanto más sepas cómo funciona la creatividad, más fácil será darle fuerza en tu vida. Por ello, este libro es de lectura activa, pues te ofrece una serie de prácticas, de manera de crear el portal hacia lo creativo. Cada una de ellas es una experiencia en la cual aspiro que notes la reciprocidad de realizar la práctica dada y, al mismo tiempo, expandas la resonancia creativa en tu vida y en el sistema. Hay una secuencia definida de actividades, pero primero veamos algunas observaciones de importancia.

Pautas generales para la práctica

1. Crear un contexto calmo y privado, que permita explorar el mundo interior sin interrupciones.

2. Asumir una actitud de exploración más que de tensión por el logro de un objetivo determinado.

3. Tener a la mano un cuaderno, lápices de colores, bolígrafo, de manera de tomar notas e integrar la creación de símbolos o representaciones analógicas, tan esencial en lo creativo.

4. Prestar atención a lo que ocurre en uno mismo integralmente. Hacer una pausa reflexiva para percibir la totalidad de sí: la mente, el corazón, el cuerpo y la conexión a lo mayor —el espíritu—, si están presentes.

5. Lo ideal es que cada persona defina la forma de realización. Para algunas será importante hacer todas las prácticas en la secuencia de lectura, para otros, la selección es en función de la necesidad específica del momento. En ambos casos, está bien.

6. Silenciar el diálogo crítico hacia sí y otros. Cuidar que los comentarios sean alentadores y estimulen la motivación.

7. Es muy importante estimular la capacidad de autoobservación. Percibir los recursos es esencial. Y distinguir resistencias —si las hay—, acogerlas y aprender de ellas.

8. A quien posea conocimientos en el área de la creatividad, le sugiero asumir una actitud de principiante. Esa ingenuidad siempre permite una mayor apertura para explorar caminos nuevos.

TOMAR CONCIENCIA DE CÓMO CREAS TU MUNDO

Si escuchas la instrucción «piensa en un árbol», ¿qué aflora? Difícilmente estarás visualizando el eucalipto que estoy mirando desde mi ventana. Sería una gran y mágica coincidencia. Has escuchado la palabra «árbol» y tu mente ha concebido una respuesta desde el propio sistema de posibilidades. Quizás plasmaste un magnolio, un pino o una araucaria. Uno real o dibujado. Solo el árbol, inmerso en un valle o el bosque. Para las opciones están los colores. Son muchas. Y si pensaste en el magnolio de flores grandes y blancas, otro lector puede haber imaginado el de flores pequeñas y rosadas. Algunos vieron el árbol, curiosearon su aroma característico y escucharon el batir de sus hojas. Más de alguno pudo evocar algún recuerdo asociado a un árbol. Cada uno participa activamente en la creación de su realidad. Y esto ocurre cotidianamente.

Ahora lees en esta página del libro, tu atención está aquí, esa es la realidad presente. Y puedes estar escuchándote leyendo en voz alta o escuchando un susurro en tu mundo interno; también es plausible atender solo a las palabras impresas en este fondo blanco y escuchar silencio interior. La observación puede rodar de izquierda a derecha en cada línea, o realizar una lectura transversal que solo focaliza algunos conceptos para comprender la idea esencial del párrafo. Otros, al leer van creando imágenes en su pantalla interior o en un cuaderno. También está la opción de fugarse del ahora-libro y comenzar a divagar hacia otros tiempos y lugares; por ejemplo, vislumbrar algo que has de hacer mañana con una sensación de urgencia. Cada experiencia se fundamenta en la unicidad de cómo se crea.

Existen múltiples opciones de programas sensoriales que se aprecian consciente o inconscientemente en una representación de la realidad. La persona ve, escucha, siente, huele, saborea y crea una representación de mundo. Un programa sensorial organiza la información que proviene de su realidad externa y su mundo interior. Los sentidos son el punto de contacto inicial, en cuanto captación de información del medio y su procesamiento, ellos actúan como el primer sistema de filtro en nuestra creación de mundo.

Veamos un ejemplo que ilustre de mejor modo lo complejo que puede aparecer esto.

«Me siento ansiosa», me dice Carolina, quien decide tomar una sesión pues se aproxima su examen de título, y la ansiedad la está imposibilitando de pensar asertivamente.

Al explorar Carolina cómo vive sensorialmente la ansiedad, lo primero que surge es que, al pensar en el examen, imagina a los profesores más grandes que ella, en una actitud imponente y de severidad, y la audiencia de compañeros es más difusa, lejana, en tonos grises. Todo esto ocurre en su pantalla visual interior. Su diálogo interno se pregunta por contenidos y copa todo su campo auditivo, no da tregua, y como nunca puede responder todo lo que se interroga al 100%, se va activando y fortaleciendo una sensación de inseguridad y falta de competencia que irradia todo su cuerpo, se siente débil. Es una onda que se expande desde el plexo solar al resto de su anatomía. En su pantalla interior surge una imagen futura donde fracasa en el examen. Se ve saliendo con la cabeza gacha y el peso del fracaso. Experimenta intensas sensaciones de agobio y deseos de escapar. Está a dos semanas del examen, pero esta forma de operar ha estado presente en los últimos tres meses. Ha sido una constante compañera.

Nuestra atención actúa como un foco de teatro, y en el caso de Carolina, ella está inmersa en su mundo interior, ese es su escenario. Activamente produce imágenes de futuro fantaseadas y escucha un diálogo interno que va nutriendo las sensaciones somáticas de inseguridad y agobio. Es una historia dramática. Ha dejado de percibir el presente y su historia de logros pasados, y al estar permanentemente activa su voz interior e imaginación, deja de escuchar y ver a otros y las circunstancias. Así es, al solo tener un par de ojos y oídos, si estamos plenos de imágenes y diálogos en nuestro interior, es difícil que veamos y escuchemos lo que está sucediendo afuera. El campo perceptual se ha contraído hacia su mundo interno.

Los programas sensoriales son los canales que definen el flujo de la información y su procesamiento; incluyen lo somático, visual, auditivo, gustativo y olfativo, donde la persona puede mantener su foco de atención ampliado hacia el mundo exterior e interior, o contraído, limitando su atención. En lo personal valoro mucho atender a esos programas, pues nos facilita acceder directamente a la experiencia subjetiva de cada persona, a cómo la mente y los sentidos se organizan para crear el mundo que habita y que a veces padece, como el caso de Carolina. Ella está muy próxima a su examen y necesita potenciar la confianza ante este magno reto. Entonces, también exploramos el programa sensorial de una experiencia en la cual ella experimenta confianza. En este caso, su atención se dirige hacia el ambiente y escucha atentamente a los demás, y a la vez, atiende a su guía interna mediante la escucha de su voz interior. Es un campo perceptual más rico en comparación con el de la ansiedad, donde se crea un vaivén entre lo que sucede afuera y su centro interno, con todos sus sentidos. Existe amplitud perceptual. Está muy atenta a sus sensaciones, que por lo general son de relajo, respira a un ritmo pausado, con una certeza interna en relación con lo que dice y desea.

La ansiedad se sostiene en un programa sensorial, y la confianza en otro. Permanecer en el mundo interior plagado de imágenes de futuro negativas, con preguntas constantes, mantiene a Carolina en la ansiedad. Abrir sus ojos y oídos hacia el exterior, constatar sus logros pasados, ajustar la percepción de la comisión calificadora, de modo que no sean vistos ni más grandes ni más pequeños de lo que realmente son, permite un movimiento interno hacia la certeza y la confianza. Cambia el programa de atención y procesamiento sensorial, cambia su mundo perceptual, y con ello descubre nuevas posibilidades de vincularse con la vida. Sabe, por ejemplo, que dejar de escuchar y ver lo que sucede en el aquí y ahora y abandonar un ritmo pausado de respiración, es un camino ansioso al fracaso.

Práctica de percepción sensorial


Considera tu manera habitual de sentir confianza. Ubica alguna experiencia en específico en la cual hayas experimentado plenamente este estado y haz como si la estuvieses viviendo ahora. Respira plenamente estar en confianza. Recrea ese recuerdo en el ahora. Toma conciencia en función de las siguientes preguntas:

· ¿Dónde está tu foco de atención: dentro de ti o fuera, hacia el mundo exterior?

· ¿Escuchas?, y si escuchas, ¿las voces o sonidos provienen desde tu mundo interior o exterior?

· ¿Ves?, ¿en tu pantalla interior o en relación con las personas y situaciones donde estás? Y ellas, ¿son imágenes que corresponden a la realidad, o bien son recuerdos o imágenes creadas?

· ¿Tienes sensaciones corporales? ¿Dónde?

A través de esta práctica obtienes la molécula sensorial de la confianza. Qué cualidad y predominio tiene lo que ves, escuchas y sientes. Y cuál es su orientación, si hacia dentro y/o fuera; si hacia al pasado, presente o futuro. Identificarás el patrón sensorial.

Todo lo que percibe la persona a través de los sentidos, en el modo específico que lo realiza, es a su vez organizado por ciertos metaprogramas que actúan como otro sistema de filtro perceptual. Ellos organizan la base sensorial de la experiencia y les darán relieve a ciertas dimensiones de la realidad, enfatizando algunos aspectos en desmedro de otros.

Todos los árboles se nutren de savia, sin embargo, el resultado final de toda esa potencialidad de vida estará determinado por la estructura del árbol en interacción con su hábitat específico. La savia en un roble añoso en un bosque dará un resultado específico de vida. La savia en un bosque de eucaliptos dará otro. Así también en la creación de mundo que hagamos: la experiencia sensorial será modelada por los patrones de procesamientos propios de la persona aprendidos en su contexto de vida. Por ejemplo, será diferente percibir la realidad en función de la guía interior a centrar la atención en lo que dicen o actúan otros. Focalizar solo el pasado es muy distinto a considerar un campo amplio donde se integren, además, el presente y el potencial de futuro, es decir, una visión más amplia en la percepción del tiempo y el espacio. Tomar en cuenta las emociones o enfatizar solo la lógica y la racionalidad crean distintas realidades. Son diferentes distinciones que actúan como una matriz de creación de realidad, a partir de la cual se le da forma a la información sensorial que han capturado los sentidos. Podremos percibir el mismo mar, pero lo vivido en relación con el mar estará en función de los patrones de metaprogramas que estén activos en cada persona.

A continuación, exploraremos algunos metaprogramas que surgen con mayor frecuencia; aquí ellos se presentan como polaridades o un continuo de tres factores. La persona puede focalizar la atención en uno de los factores o integrar simultáneamente todos. Y en la representación de mundo que realice la persona, además, pueden participar algunos de los metaprogramas o todos ellos al mismo tiempo. Con certeza la diversidad humana es amplia y los matices son variados.

- La consideración del tiempo es un importante metaprograma y refiere al énfasis que la persona pone en el pasado, el presente o el futuro. Quienes cultivan la conciencia plena, por ejemplo, buscan cultivar la atención en el presente, desapegándose de recuerdos y de imaginaciones de futuro. Solo aquí y ahora, en atención plena, y así crea su mundo. Por el contrario, cuando la persona cultiva un pensamiento crítico, su mente suele ir al pasado o al futuro, hay un vaivén activo entre los aprendizajes y problemas ya ocurridos o las potenciales consecuencias de elegir una determinada dirección. A veces es como si fuese un mono saltarín en la mente, que salta entre el pasado y el futuro en la creación de mundo de la persona.

- En la percepción de futuro, otro metaprograma será si se enfatiza una consideración a corto, mediano o largo plazo. Cuando la persona inicia un proceso creativo, suele centrarse en el espacio futuro, creando imágenes deseadas de lo nuevo. Estas realidades pueden materializarse mañana, en un año más o, incluso, funcionar como un propósito de vida. Son criterios que orientan la creación de mundo. Cuando estudié en NLP University tuve compañeros de Asia, y fue sorprendente para mí descubrir que ellos se plantean objetivos que están más allá de su propia vida, que son para sus descendientes. Son objetivos del siglo. Entonces, la vida toma otro matiz si tu tensión de conquista está en el corto plazo, o si el marco temporal es amplio.

- En el vínculo con lo deseado se distinguen dos estilos de relación: uno proactivo, donde la atención se orienta a ir hacia las realidades positivas de lo nuevo, y otro evitativo, donde la representación de la realidad se organiza en función de alejarse de los aspectos negativos asociados a lo que desea. Es distinto desear una vida saludable e imaginarse a sí mismo con el peso y vitalidad deseada, y orientar su atención al logro de este estado deseado —ir hacia—, que centrarse en evitar comer pasteles y dejar de fumar. Necesariamente en este último caso, lo no deseado comandará la representación de mundo. Esto lo iremos profundizando en los futuros capítulos, el cómo lo que rechazas es lo que finalmente se establece en tu vida. Por ahora, es importante diferenciar la actitud que tienes en relación con tu estado deseado: ¿está cimentada en ir hacia lo que deseas o evitar las realidades que te alejan de tu intención?

- Ahora, quién lidera la propia vida es otro factor importante. El dominio de control puede fundarse en la guía interna o en la influencia de otros, el deber ser, lo normativo o la guía de personas en particular. En este factor se juega la presencia de la autonomía y la responsabilidad personal en la creación de mundo que realice la persona. Si lo que manda son los otros, se fortalecen la dependencia y un estado-niño en el mundo que se habita.

- Cuando se avanza hacia lo deseado, algunos relevan el paso a paso y centran la atención en los procesos, en tanto otros solo perciben el resultado. Es como una antigua historia sufí, donde el juez le pregunta a un ladrón que un domingo de mercado asalta la tienda del oro: ¿por qué decidió robar el día con más gente, cuando las posibilidades de escapar eran casi nulas? El ladrón responde: «Solo veía el oro, señor juez». Es un buen ejemplo para ilustrar el metaprograma resultado. Y muchas veces en complemento a este metaprograma, la persona enfatiza el cultivo de las relaciones o el logro de tareas. En el ejemplo, el ladrón solo se centró en el logro de su propósito y obvió las variables de contexto.

- Respecto de la vida, se pueden priorizar la estructura, el orden, la certeza o el bien, el fluir dinámico de la vida que sostiene lo cambiante e incierto en su representación de mundo. Para algunos el tiempo está asociado a la precisión del reloj, mientras que para otros será en función de ciclos relacionados con el tiempo solar. «Nos vemos a las 7:15 p. m.» o «al atardecer» son buenos ejemplos de cada uno.

- Nuestro zoom perceptual se puede focalizar en los detalles, globalidades o tendencias que encontramos en la realidad. Algunos siempre buscarán los aspectos comunes, que crean consenso y homogeneizan los elementos presentes, aquello que iguala. En tanto, otros están entrenados para percibir lo único, lo especial, todo aquello que marca una diferencia. Lo que no calza con la tendencia. Puedes mirar un vestido y enfocarte en su belleza y estilo, percibirlo globalmente o bien ser capturado por el detalle del plisado que está en el ruedo izquierdo.

- Somos un ser integral, una unidad mente-emociones-cuerpo-espíritu. Y cuando nos vinculamos con la realidad podemos salir como un gran equipo de cuatro dimensiones, o bien fragmentarnos y solo priorizar la mente, o las emociones, o las sensaciones somáticas, o nuestra conexión con lo mayor. Y asociado a ello, enfatizar la acción vs. la reflexión; lo lógico vs. lo intuitivo.

La siguiente práctica será una buena manera de conocer estos metaprogramas: a través de una serie de preguntas se presenta la diversidad de ellos. Siempre recomiendo explorarlos a través de alguna situación en concreto, pues así tu aprendizaje no solo será conceptual sino también experiencial. Y cuando eso ocurre, el aprendizaje es más significativo.

Práctica de percepción de metaprogramas


Las siguientes preguntas son una guía para la toma de conciencia de qué son los metaprogramas. Puedes responderlas de acuerdo a tu manera habitual de vivenciar confianza; sin embargo, son preguntas útiles para explorar cualquier vivencia de la que tengas interés en conocer su programa de procesamiento de la información.

Al experimentar confianza, ¿qué ocurre en tu conciencia?, ¿qué es lo que enfatiza tu atención?

· ¿El pasado, el presente, el futuro? ¿Algunos de los marcos temporales o todos?

· ¿Corto plazo?, ¿largo plazo?

· ¿Vas hacia lo positivo o tratas de alejarte de lo negativo?

· ¿Te comanda tu guía interna, la influencia de otros? ¿Uno o ambos?

· ¿Relevas los procesos o los resultados?

· ¿Prestas atención a la estructura o al fluir dinámico de la vida?

· ¿Te guías por el tiempo del reloj, su precisión, o por el tiempo solar y los ciclos?

· ¿Qué comanda tu atención, los detalles o las globalidades?

· ¿Lo común y homogéneo o lo que marca una diferencia?

· ¿Tu mente, las emociones?

· ¿El logro de tareas, el cultivo de relaciones?

· ¿La acción, la reflexión?

· ¿Lo lógico, lo intuitivo?

Esta pauta de preguntas permite explorar y precisar los metaprogramas que organizan la percepción de mundo de la persona en un determinado momento. Obtenemos un modelo del estilo de procesamiento de la información y de atención.

Carolina, al modelar1 los metaprogramas en el contexto de ansiedad frente al examen de título, toma conciencia de que su percepción de futuro está determinada por escenarios negativos y adversos, en una aproximación de corto plazo donde solo ve el examen. Pone en práctica una estrategia de evitación, pues su percepción de mundo se organiza para alejarse del fracaso. Y ante el constante interrogatorio que se hace a sí misma por conocimientos, cualquier error borra todo lo que sabe. Un error totaliza el campo perceptual y lo homogeneiza en base al juicio de que no sabe lo suficiente. Enfatiza los detalles y la estructura. Se siente responsable del logro y, a la vez, los examinadores la gobiernan desde su criticidad y poder. Integra la guía interna debilitada y la influencia de los demás como factor determinante. Focaliza su atención en la acción, en seguir estudiando hasta saberlo todo, sin que medie una reflexión que le permita priorizar tiempos y metas ni su autocuidado.

El estado de confianza, por su parte, nace de un sistema donde se releva el presente y el futuro. Respira en conexión al ahora. Se amplía la percepción de la variable tiempo. Carolina puede visualizar acciones de corto y mediano plazo que la impulsen a ir hacia el objetivo que se plantea. Hay una intención que la convoca. Este es un imán hacia el cual quiere ir, donde confía en su capacidad de tomar decisiones y en que los recursos estarán disponibles; fluye en sintonía con sus emociones y con claridad en sus pensamientos. Prioriza su intuición e integra el logro de las metas con el cultivo de las relaciones.

La PNL2 estudia la estructura de procesamiento de la información del mundo que experimenta la persona. Hemos visto la ansiedad y la confianza más allá de los contenidos que Carolina pueda decir, nos hemos focalizado en cómo crea su realidad. Hemos realizado una exploración de aspectos que habitualmente son inconscientes. Carolina tomó conciencia de cómo participaba de la situación problema y, también, de cómo era capaz de crear experiencias recursos. Ese darse cuenta lo llamamos programas neurolingüísticos, y hasta aquí hemos visto que poseen dos sistemas de filtros: sensoriales y metaprogramas.

Ahora la realidad percibida crea resonancia en quien la vive. Es lo que le pasa a la persona con lo que percibe y experimenta: surge una nueva dimensión de los programas neurolingüísticos. Se activa el mundo de las creencias que actúan propagando ciertas visiones de mundo, y en base a ellas se excluyen ámbitos de la realidad, se relevan otros y crean relaciones de significado y causalidad entre hechos y proyecciones. Si andas por la vida pensando en truenos, cosecharás un crudo invierno, independiente de lo que la vida te ofrezca; ese es el poder de estos guiones que actúan desde el interior de la persona. Las creencias son muy importantes para definir las expectativas de futuro a partir de un hecho dado y de cómo te emocionas ante este. Son generalizaciones respecto de uno mismo y los demás, los sistemas en los cuales participamos y la vida en general, lo que cobra mucha importancia en creatividad, pues definen la cualidad del vínculo con los problemas y objetivos, definen la predisposición a lo nuevo y si nos sentimos merecedores de la abundancia. Así limitan lo que se puede y es deseable esperar de la vida.

A partir de la física cuántica, con el principio partícula-onda, sabemos que la construcción de la realidad a nivel atómico es participativa. El observador es determinante en la creación de mundo. Si, por ejemplo, la persona cree que la realidad es una partícula, ella se presenta como tal. Al contrario, si supone que es una onda, ella asume esta nueva forma. Y esta es una excelente analogía de lo que sucede con las creencias en el día a día. Lo que crees lo vives. Es como la película Matrix, donde el color de la pastilla que el protagonista decida tomar define el mundo de opciones para su vida, sus emociones y expectativas. Así, si piensas en tempestad, eso será, pues las creencias moldean la percepción de la realidad, relevan hechos, omiten otros, establecen tendencias, definen los contenidos de conciencia y crean el mundo vivido.

Recuerdo estar paseando a Tai, mi amada border collie, y pasó una joven corriendo junto a nosotras. Y me di cuenta de que al ver a Tai ella se encantó e hizo una pausa para hacerle cariño, y me dijo: «¡Qué lindo!», ante lo cual le respondí: «Linda», aludiendo al sexo de mi perra. Y ella despliega una amplia y bella sonrisa y feliz me dice: «¡Muchas gracias!». ¡En mi interior me sonrío, pues con certeza la chica tiene creencias que empoderan su autoestima! Crea un refuerzo positivo hacia ella donde no lo hay. Ese es el poder de las creencias en nuestra creación de la realidad. Aquí lo vemos en forma empoderante, pero también pueden incidir creando limitaciones en la expresión de nuestro potencial.

Práctica de exploración de la resonancia del error


El objetivo es que completes las siguientes frases inconclusas con lo primero que surja desde tu interior. Sin filtros ni expectativas, solo deja que fluya libremente lo que emerja de ti. El objetivo es tomar conciencia de las creencias que tienes cuando estás ante un error.

Cuando cometo un error, entonces ...

Cuando cometo un error, es porque ...

Cuando cometo un error, así ...

Cuando cometo un error, aunque ...

Cuando cometo un error, y ...

Cuando cometo un error, implica ...

Cuando cometo un error, al mismo tiempo ...

Para finalizar, lee todas las frases completas y precisa si las creencias que identificas te empoderan para buscar soluciones nuevas o te paralizan en tu capacidad creativa. De 1 a 10, ¿cuánto te empoderan? Siendo el 1 lo menos y el 10 lo máximo. Darse cuenta es el primer paso para tu transformación.

En ocasiones las creencias se enuncian empleando palabras que establecen tendencias. Es habitual escuchar en ellas un «siempre», «nunca», «jamás». Otras veces, la generalización se expresa en un «nadie», «ninguno», «todos», «la mayoría», «cada uno», «la gente (es o actúa de algún modo)». La persona, en base a ciertos datos perceptuales, crea una verdad incuestionable. Los juicios son frecuentes en el mundo de las creencias. «Tú eres un adolescente», le dice una mujer a su esposo por su pasión por el Wii. Ella dictamina una apreciación de cómo es el otro, a partir de su red de significados personales.

Y cuando una persona enuncia un juicio, y escuchas con atención, quizás te des cuenta de que esta se excluye a sí misma de aquello que afirma. ¿Quién dice que es así? En PNL decimos «¿según san quién?». La pasión por el Wii es equivalente a mantenerse siendo adolescente de por vida, según el ejemplo anterior. Este es un contenido que queda habitualmente fuera de la conciencia y, de algún modo, lidera la percepción de la realidad en base a guiones interpretativos de vida.

Otras veces, las creencias definen lo que se necesita en algún contexto. Por ejemplo, «para ser feliz es necesario tener dinero». Otras, relevan lo posible o imposible en el límite de la representación de la realidad: «No soy capaz de lograrlo», «no puedo aprender lo nuevo», «yo puedo ser feliz». Y a través de lo necesario y lo posible las creencias dibujan los límites de mundo al cual puede acceder la persona.

También organizan la realidad, estableciendo vínculos de causa-efecto o relaciones de reciprocidad entre los hechos y la persona. Por ejemplo: «Ha fracasado, se lo merece», «tú eres el responsable de lo que me ocurre», «nací con una buena estrella». Algunas veces estas relaciones no se enuncian explícitamente en la creencia, como en los ejemplos anteriores, sino que se expresan camufladamente, lo que hace enredosa la comunicación y dificulta la posibilidad de comprender a quien las enuncia. Veamos algunos ejemplos, y al leerlos presta atención al contenido que no está dicho de forma explícita y que, no obstante, es parte de la representación de la realidad de quien lo enuncia.

-«Si me quisieras, no actuarías así».

-«Cuando madures, entenderás».

-«Si supieras cómo he sufrido».

En todas ellas hay un mensaje que queda implícito y que supone cierta causalidad que organiza el mundo de la persona. En orden, según fueron presentadas, lo implícito es: «No me quieres», «eres inmaduro» y «no sabes cómo he sufrido». Las creencias introducen indirectamente contenidos a la realidad, que pueden acertar a la vivencia del otro, como no. Esto también sucede cuando la persona practica la «percepción en rayos X» y atribuye estados internos en el otro. Lee ciertas evidencias en lo que percibe y las significa para concluir, por ejemplo: «Ella está insegura», «él está enojado conmigo». Se adivina lo que sucede en el mundo interno del otro, y si la persona tiene empatía y capacidad de leer el estado emocional, la afirmación puede corresponder a la vivencia del otro; de lo contrario, no se ajustará a lo que está experimentando la otra persona. Se corta el canal de conexión y la creación de mundo no tiene asidero en lo que es. Pierde su correspondencia. Las creencias sin duda son para prestar atención, pues dibujan mundos, y en cuanto ellas se rigidicen, mediarán la percepción de mundo, también, rígidamente. La vida te da un día soleado y luminoso, pero tú solo ves nubes grises y tormentas o, viceversa, está nublado y sigues viendo sol.

Las creencias están en íntima relación con las emociones. Cuando crees lo que crees algo pasa en tu cuerpo, y al explorar con atención descubrirás emociones. De hecho, si alguien mirara a tus ojos cuando estás experimentando una creencia que gobierna tu vida, vería una mirada focalizada en el centro del campo perceptual, seguramente con escaso movimiento. Existe una sinestesia, es decir, una combinación sensorial donde al creer lo que crees tienes sensaciones asociadas a la certeza interior, las imágenes y la audición activa. La percepción sensorial y los contenidos de la creencia toman tu conciencia y delimitan lo que creas como mundo.

Las emociones y las creencias son una dupla que tiene gran impacto en la calidad de vida que podamos aspirar. Son un filtro poderoso, pues pueden impulsar una adicción emocional e ir nutriendo guiones determinados de vida. Hay personas que poseen creencias que alimentan la ira como fundamento emocional, así se conectan a lo vital; otras alimentan la paz interior, la envidia, la inseguridad, la certeza, el miedo, entre otros. Son el portal a mundos diversos.

Todos, de uno u otro modo, tenemos momentos de inseguridad ante la vida. Y cómo los signifiquemos, es decir, qué creencias se activen, será un portal emocional. Este fin de semana justamente Rafael Nadal ganó el título número 20 de Grand Slam y su máximo rival, el tenista suizo Roger Federer, lo felicita, y es un buen ejemplo de cómo este último significó su derrota como el mejor del mundo. «Siempre he tenido el máximo respeto por mi amigo Rafa como persona y como un campeón», señaló, destacando sus dones y reconociendo que por muchos años esta pelea por ser el mejor les ha permitido a los dos ser una mejor versión de sí mismos. Ambos se han visto beneficiados.

Las emociones que surgen ante un hecho, pueden ser determinadas por los guiones de creencias que gobiernan la vida de la persona, más que por la realidad propiamente tal; en tal caso, las llamamos emociones secundarias. A partir de ellas, el momento semilla del ahora siempre se une a una historia en réplicas, siempre bajo el mismo guion interpretativo que la persona ya aprendió fruto de las experiencias del pasado. Se crea más de lo mismo.

Aquí es importante hacer una pausa y diferenciar las emociones secundarias de las emociones primarias. Estas últimas son aquellas que surgen de un vínculo directo con la realidad; me las imagino como quien se emociona teniendo el parabrisas limpio, libre de creencias que determinan a priori su percepción del ahora. No hay guiones que medien e interfieran, sino que se percibe genuinamente lo que está presente y, en función de ello, se activan comprensiones del momento actual; se abandonan las creencias como el filtro que solo crea réplicas, generalizaciones y juicios en la creación de mundo. Surgen conocimientos en correspondencia con el hoy, desde un parabrisas perceptual limpio de apegos, en atención plena.

Si la persona está en arenas cálidas y suaves, tomando el sol en un paisaje bello, de tonos nítidos y brillantes, sentir deleite y alegría es consecuencia directa de lo que está en el presente. Especialmente si ha llegado a ese lugar después de un año intenso en desafíos. Su mirada se encanta con el azul del agua, con el movimiento de las olas en su amplitud; escuchando la música que crea el mar, descansa y se refresca, ocasionalmente. Está en plenitud presente en el momento, tal cual es. Toda su emoción se corresponde con el momento actual. Despiertan emociones primarias. Se vinculan a la realidad en función de una conciencia creativa3. Aquel nivel de conciencia que permite estar en sintonía con el presente, experimentándolo en conexión genuina con el ahora, con comprensiones certeras y abierta a un campo amplio de posibilidades en el fluir de momento a momento.

Algunas veces estas emociones primarias serán interferidas por las emociones secundarias. Por ejemplo, en el caso de la persona en la playa, si ella no se cree merecedora de una buena vida, o siente culpa, ello interferirá el estar en sintonía con el gozo y deleite del momento, y su mente creará alguna estrategia que le impida estar allí: preocupaciones en su mente, ansiedad de futuro o alguna somatización que la desvíe del goce. Son los guiones de creencias aprendidos que crean réplicas del pasado y bloquean la emergencia de lo nuevo, y así la vida se experimenta desde una conciencia egoica. Una conciencia mediada por condicionamientos previos, que definen creencias y modos preestablecidos de crear el mundo que se habita.

¿Has tenido experiencias donde quedas enganchado por días, enojado, dando vueltas una y otra vez sobre la misma situación, rumiando pensamientos? Es una situación que tensiona el cuerpo y nos mantiene pegados a una determinada emocionalidad, percepción sensorial, metaprogramas y guion de creencias. Solo réplicas. Se bloquea el fluir de la vida. Nos apresamos por la emoción y el campo perceptual se estrecha: todo es lo mismo. Nos sumergimos en una conciencia liderada por el ego.

Trascender esa dinámica es esencial para engendrar mundos creativos. Liberarse de emociones secundarias y las consecuentes creencias que coartan el potencial generador de bienestar y felicidad, especialmente de aquellas creencias que nutren el espejo de la incapacidad. El desafío es impulsar guiones de fortaleza de la fuerza vital y un positivo autoconcepto, con patrocinio de dones personales, que admitan la presencia plena en la diversidad de situaciones eventuales de vida; un guion que empodere el espejo de nuestras competencias cuando la vida va bien y también cuando nos desafía.

Práctica de exploración de creencias de poder personal


Haz un listado de tres creencias que empoderan tu fuerza vital. Son esas creencias estrellas que te permiten sostener momentos difíciles o desafiantes en calma, confianza y presencia plena. Cuando escribo estas líneas, como planeta estamos enfrentando una pandemia. Y con certeza la creencia que tengo arraigada en la profundidad de mi ser es que «ante una crisis necesariamente nace algo nuevo». Ella me sostiene en la esperanza, el optimismo y el coraje de ir abriendo nuevos caminos. Esta es la invitación en esta práctica. Tomar conciencia de esas generalizaciones que mantienen la fe en ti mismo, en el futuro y en el proceso que hay que recorrer hacia la conquista de lo nuevo. Y en cada una de ellas precisamos la emoción o emociones que las acompañan.

Algunas creencias potencian la confianza y fuerza vital, promueven lo saludable y creativo, la posibilidad de conquista de los objetivos planteados, en tanto otras actúan bloqueándolos. Escucho con frecuencia creencias que instalan dudas respecto del merecimiento de lograr lo deseado, débil claridad en el plan de acción, emociones de ansiedad ante lo nuevo. Creer que no se tienen las capacidades que se requieren. Dudar de si es posible alcanzar las metas. Es el espejo de la incapacidad que nutre el fracaso y la escasez. Y nutren la autorreferencia, pues la atención queda capturada por una creencia limitante, y ella suele totalizar la conciencia.

Tener un propósito creativo apoyado en creencias de poder, en un «yo puedo» y un «lo merezco», es sinónimo de tenacidad, perseverancia, y con ello existe una alta probabilidad de éxito. Son esos objetivos en los cuales uno se puede caer, fracasar, el camino puede ser difícil, no obstante, la persona se levanta las veces que sea necesario, aprende y crea, hasta cumplir su cometido. Su poder creativo no da tregua. Persevera. De lo contrario, si la persona se adscribe a creencias debilitantes, ellas se transforman en una muralla que obstaculiza cualquier maniobra hacia el éxito, pues definen expectativas de futuro y un autoconcepto asociados al fracaso.

Las creencias se aprenden en el curso de la vida. Nadie nació creyendo que era incapaz ante un error o certero para encontrar soluciones. En PNL se habla de experiencias improntas, aquellas situaciones que dejan huella y definen creencias que resuenan en el tiempo. Y con seguridad los primeros años de vida dejan aprendizajes profundos, forman redes neuronales que, en la medida que se refuerzan con la experiencia, fortalecen circuitos que toman el mando a través de patrones de vínculos de vida.

Con nuestra madre generamos la primera matriz de relación, es la impronta básica que se inicia ya en el vientre. Existen las células espejo, aquellas que se acoplan a las emociones y los actos de las personas con quienes nos vinculamos, y maduran al sexto mes de embarazo, y previo a eso también hay un traspaso de información a través de vibraciones y emociones. Estamos dentro de una bolsa de agua donde vibran ondas de información que irán dibujando la cualidad de la vivencia inicial, y ello también genera aprendizaje. Se crean emociones y creencias que definen una matriz de creación de mundo. Y esencialmente da por resultado una matriz de vínculo de vida fundada en la confianza o desde el miedo, en una gradiente de matices, y esa distinción abre mundos diversos.

En este proceso, además, desde la biología actual se señala que el óvulo nace de una célula creada en el vientre de la abuela materna, siendo la mamá un embrión. Existe una conexión transgeneracional que también participa de nuestro origen y el cual trae información desde un campo energético que modela la vida. Hemos aprendido, además, a través de las constelaciones familiares que cuando una persona está implicada en algún enredo e intrincación sistémica, está capturada por dinámicas ancestrales; se activan creencias y dinámicas emocionales del pasado familiar que dominan a la persona de la nueva generación e imprimen guiones de vida en el presente.

Recibo en la consulta a Tomás, un adolescente, por ataques de pánico. Hace un año experimenta ese miedo irracional de morir, especialmente ante al estrés, lo que ha impactado fuertemente su estilo de vida. Ha tenido que suspender sus estudios, y sus actividades sociales son cada vez menos frecuentes, pues ante el miedo de perder el control, prefiere quedarse en su casa. Ha tenido algunas sesiones de psicoterapia, en las cuales ha logrado darse cuenta de cuándo vienen los ataques y desarrollar algunas estrategias para atenuarlos, pero aún siguen ocurriendo. El mundo se le ha tornado hostil. Le comentaron que yo realizaba constelaciones familiares y decidió consultar. Descubrimos que, en su matriz de vínculo primario, él era un hijo que había asumido el rol de padre de su padre; de muy pequeño le generaba pena la fragilidad de su progenitor y muy profundamente sentía la necesidad de cuidarlo. En ese movimiento inconsciente desde el amor mágico de un niño, pasó a ser parte del campo emocional energético de su abuelo paterno, quien había estado en campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Su miedo irracional estaba enlazado al pánico de hace décadas en medio del horror de las cámaras de gases. Tomás se da cuenta de que su emocionalidad y muchas creencias que hasta ahora gobernaban su vida eran del pasado y habían sido adoptadas a partir del legado ancestral.

Emociones en la creación de mundo

· Emociones primarias: en directa relación con el momento presente.

· Emociones secundarias: mediadas por guiones interpretativos del ego.

· Emociones adoptadas: heredadas de nuestros ancestros, a través de enredos sistémicos.

Felizmente, el proceso de incorporación de creencias y de abandono de otras continúa a lo largo de toda la vida; poseemos una plasticidad neuronal que nos permite tener el potencial de ser un eterno aprendiz. Somos una obra no acabada en todo momento. Y el cambio es permanentemente posible. Cuántas creencias sostuvimos con plena convicción y ya no lo son más, ¿cierto? Todos hemos creído férreamente en algo, y ahora es parte de lo que solíamos creer. Eso sucede en muchas áreas de la vida. Está continuamente ocurriendo. Nacen y mueren; algunas se mantienen estables a lo largo de la vida, otras son efímeras.

Las crisis suelen ser momentos de despedida de algunas creencias. La desorganización que ellas traen desestabiliza más de alguna certeza. También el conocer personas y lugares nuevos que nos despiertan del trance de lo que creíamos, y súbitamente surgen posibilidades novedosas, se amplían o resignifican generalizaciones aprendidas, y el mundo percibido se completa con nuevas opciones. Viajar y acceder a distintas culturas muchas veces desestabiliza las verdades absolutas. Otras veces, el cambio será consecuencia de un llamado que surge desde dentro, el deseo de crear algo nuevo fruto de esa misteriosa guía interior que aspira a otro modo de vida y, a partir de allí, deja ir lo antiguo y se abre a lo diferente.

Nace un «deseo creer» como primer impulso de lo nuevo y paso a paso la persona irá asentando un «quizás creo»4. Se va gradualmente legitimando la nueva creencia como parte del sentido común del día a día. ¿Tienes algún recuerdo de este tipo de experiencia, cuando una dice «parece que sí… es así»? Has desconfiado de la gente y en este último período has conocido personas que enseñan la bondad en este mundo; tienes una enfermedad y los exámenes comienzan a arrojar índices de salud renovada; te ha sido muy difícil tener hijos, y ahora estás en el cuarto mes de embarazo; pensaste que nunca vivirías x y te das cuenta que está surgiendo x en tu vida. Múltiples situaciones que ilustran esta fase en el desarrollo de las creencias, equivalentes a cuando los brotes en primavera anuncian los frutos del verano. Aún no están maduros, pero ya comenzó el proceso hacia su manifestación plena.

Y ese pensamiento impulsa una nueva etapa en la consolidación de la nueva creencia. Se abre un proceso donde la conciencia oscila en un péndulo: la persona experimenta cada vez con mayor fuerza el «creo lo nuevo» y, luego, aprecia una contracción, sensación de debilidad, tensión, y advierte una «duda».

Aquí será esencial acoger la duda, para que continúe el proceso creativo. La persona observa la duda y le da la bienvenida como una parte de sí misma que posee algún mensaje que proporcionar, útil para el contexto de la nueva creencia. Hablar con ella y rescatar la motivación que sostiene en su fundamento —los criterios que resguarda— será estratégico. Una buena manera de abordarlo es preguntarle como si fuese una conversación entre amigos: ¿por qué es importante dudar de esta forma?, ¿qué buscas resguardar en mi persona/situación?, ¿cuál es el criterio/valor de base? Y en cuanto la persona se dé cuenta de sus motivaciones, podrá resignificar la duda como una aliada, pues salvaguarda algún criterio que es necesario integrar. Ese punto de vista requiere ser incluido, y cuando se hace, la persona en confianza y tenacidad ajustará sutilmente la creencia, dándole una mayor certeza.

Por ejemplo, puede ser que el criterio base de la duda sea que la persona mantenga su autocuidado, entonces si la nueva creencia es «soy capaz de hablar en público», será necesario e importante que la persona integre el autocuidado en el contexto de las presentaciones grupales. Ese movimiento interior le dará fuerza a la certeza. Y así, gradualmente, en tanto se presenten más dudas que sean integradas en el proceso, la persona dará a luz una nueva creencia que se experimentará como un «creo en certeza». Así, se logra estar alineado totalmente con lo que se cree. Lo has vivido, ¿cierto? Si recuerdas una creencia que se gestó en el último tiempo, lo más probable es que hubo un proceso donde se activó, y en ese proceso participaron dudas, las que se fueron resolviendo hasta parir lo nuevo: una creencia. Y cuando esto ocurre, en paralelo se deja en el baúl de los recuerdos lo que se solía creer, todo lo que se ha desactivado del radio perceptual de las creencias activas en el presente.

El nacimiento de una creencia impacta a otras. Si la persona deja de creer que es incapaz de tomar buenas decisiones, y toma conciencia de su potencial de autonomía y creatividad, ello impactará otras creencias; por ejemplo, el ser una persona dependiente probablemente se guardará en el baúl de lo que solía creer. Tomar las riendas de su vida creará una nueva representación de mundo, sostenida por varias nuevas creencias.

Es apasionante tomar conciencia de que nuestras creencias están inmersas en una dinámica permanente, donde filtran nuestra percepción de la realidad y donde la realidad, a su vez, las impacta creando un proceso activo de mantención de algunas como guiones permanentes mientras otras se dejan ir al baúl de los recuerdos —se desactivan—. En un nivel creativo de conciencia, la persona aprende a desapegarse de este filtro y cultivar la atención plena, lo que permite comprensiones genuinas del aquí y ahora.

Estamos inmersos en un fluir creativo, donde nuestra cualidad de creadores de realidad va modificándose si nos abrimos a una vida en evolución de conciencia.

Hasta aquí te he planteado tres sistemas que actúan en la creación de tu mundo: patrones sensoriales, procesamiento de la información y creencias. En este último hemos explorado su íntima relación con las emociones y el nivel de conciencia que lidera a la persona en su relación con el mundo: creativa versus egoica. Hemos explorado, además, cómo lo creativo puede dar pie a un proceso de transformación de aquellas creencias que limitan las posibilidades de mundo. Con certeza este filtro posee una gran influencia en lo que creamos como mundo de posibilidades ante la vida, por eso su extensión.

Ampliemos luego la comprensión a tres dimensiones adicionales que son esenciales para comprender cómo se crea el mundo que habitas: percepción espejo, lo imaginativo, lo arquetípico. Por qué es necesario, quizás te estés preguntando. Pues porque de este modo tendrás una comprensión acabada de cómo creas la realidad que habitas, de aquellos ámbitos que dan fuerza a lo creativo y aquellos que te dejan anclado en réplicas del pasado.

Filtros que actúan en la creación de tu mundo

· Filtros sensoriales

· Metaprogramas

· Creencias

· Percepción espejo

· Lo imaginativo

· Arquetipos

La percepción en espejo es fundamental. Es lo que percibo a la luz de quienes me vinculo. Así como los árboles en un bosque tienen una red de comunicación a través de sus raíces —invisible a los ojos de quien los contempla—, las personas tenemos una red de comunicación sutil a través de nuestras neuronas espejo. Ellas poseen el atributo de sintonizar con el actuar y las emociones de aquellos con quienes te relacionas. La activación neuronal, en ciertos sectores, se iguala entre las personas que se vinculan; así uno puede entender la empatía y los procesos de contagio emocional. Sin necesariamente hablar ni tocarse, existe un flujo de información que viene del otro, que impacta lo que la persona siente y experimenta en esa situación en particular.

En clínica he escuchado muchas veces lo que significa dormir junto a la pareja que está en depresión severa. El reporte frecuente es despertar cansado y con baja vitalidad. Esta situación emerge a la conciencia cuando por alguna situación duermen separados. Ahí, ante la nueva experiencia, se dan cuenta de la diferencia. Y puedo imaginar que tiene que ver con la resonancia que se crea a nivel neuronal mientras ambos duermen. De igual manera lo podemos percibir cuando un bebé llora en los brazos de alguien que está ansioso: al ser entregado a una persona en calma, se crea una nueva resonancia y el infante súbitamente se silencia y reposa. Su sistema nervioso asume otro patrón neuronal.

La percepción espejo está activa en tanto existan vínculos. De ahí la importancia de delimitar, en coherencia con el bienestar y la integridad, las redes de relación en las cuales participemos. Permitirse seleccionar aquello que es nutricio en lugar de lo que no lo es. Impulsar la soberanía en el espacio existencial personal. Con certeza, tener la conciencia despierta para darse cuenta de esta resonancia emocional será determinante para mantener el propio liderazgo y la autonomía en la creación de mundo que habitamos. Discriminar con quiénes o qué te relacionas, y qué de lo que experimentas te pertenece y qué no es tuyo. Pues, de lo contrario, te verás envuelto en emociones que guiarán tu forma de experimentar la realidad como consecuencia de lo que experimenta el otro.

Interactuar con alguien violento, por ejemplo, no solo nos impacta a través del comportamiento, los tonos de voz y las palabras que escuchemos, las gesticulaciones que veamos, las sensaciones somáticas que gatillará en cada uno la reacción del otro, sino que, además, su violencia se activa desde dentro de nosotros, por medio de la resonancia y activación de las células espejos. Y muchas veces eso es lo más complejo de la situación, pues la vivencia de la ira o la rabia desorganiza internamente a la persona y se desconecta de su guía interior y queda vulnerable ante la influencia de quien lo agrede.

Desde otra perspectiva, si te vinculas con alguien que sostiene sus emociones desde un estado centrado de conciencia, en calma y presencia, podrás escucharlo, ver sus gestos, experimentar confianza y, al mismo tiempo, despertará en tu interior una cierta sensación de paz, apertura y equilibrio. Se crea una resonancia positiva.

La toma de conciencia de esta resonancia también nos despierta al poder que tenemos como creadores de realidades. Existe una responsabilidad ineludible de cómo son nuestros vínculos de vida, la cualidad de nuestra presencia es la realidad que nutrimos. Así, una persona que se vincule en paz interior y apertura de corazón, en un estado centrado de conciencia, irradiará positivismo, mientras que alguien irritable y violento creará una resonancia de pesadillas en sus relaciones. Y cualquiera sea la opción que tomes, ese será el campo humano que nutrirás con tu vida, en la vida.

Frente a lo difícil o frustrante —cuando no tenemos control—, es muy importante tener aquello en cuenta. Recordar que nuestra cualidad de presencia marca una gran diferencia. Cuando estás ante una adolescencia compleja en algún hijo, si logras mantener tu presencia centrada en el vínculo será un centro que dará eje a la relación. Y ello es un gran aporte. Esto lo practicamos en familia cuando mi hermano mayor estuvo en la UTI. Estaba con respirador artificial en coma, y había momentos en que se desestabilizaba y los monitores cambiaban sus índices en alerta. Todo se transformaba en un caos. En una ocasión de esas, justo estaba junto a él, y en cuanto las máquinas comenzaron a sonar, empecé a hablarle calmo y respirando en conciencia; hice uso de todo mi aprendizaje en hipnosis y, súbitamente, la calma volvió a él. Con este darse cuenta como familia asumimos el desafío de estar con él siempre en una cualidad de presencia asociada a un nivel centrado de conciencia, cada vez que lo íbamos a ver. Mi madre, maestra de reiki, entraba cada día, pero se preparaba a sí misma previamente con prácticas de PNL para realizar la sesión. Mis sobrinas, cuñada y hermana, de igual manera, cuando entraban a realizarle masajes de lavanda. Amigos, colegas psicólogos, participaron haciendo inducciones hipnóticas, en una resonancia de paz interior y amor. Y el resultado estaba a la vista al ver la manera como se dio el proceso de retorno a la conciencia desde el coma: fue calmo y sin ninguno de los procesos habituales que implican una desorganización angustiosa en el paciente.

Y ese poder lo tenemos cada uno de nosotros. Desde nuestra cualidad de conciencia irradiamos ondas, así como el intercambio de información que ocurre a través de las raíces de los árboles en un bosque, y cocreamos realidades.

Una quinta dimensión de la realidad que creas es lo que nace desde ti a partir de lo imaginativo. Y esto está en relación con el nivel de conciencia de la persona. Si lo que comanda es el ego, la conciencia —aún inmersa en los condicionamientos históricos, regida por roles y guiones específicos de creencias— será muy distinta a si la persona ha trascendido las fronteras del pasado y ha sido capaz de desplegar la libertad imaginativa ante el propio destino inicial, para aportar en un continuo evolutivo en sí mismo y en el colectivo del cual es parte, en sintonía con lo que llamamos una conciencia creativa.

Desde el ego, el potencial creativo se limitará a las fronteras de lo permitido y establecido por el guion de vida aprendido por la persona, los diversos patrones de convivencia y resonancias arquetípicas que le han posibilitado su pertenencia. Lo creativo surge de un programa de vida que da orden, estructura y sentido. Imagina por un momento que vives en una pecera. Todos quienes viven allí creen que la vida es lo que se experimenta en ella; no saben que hay más agua ni paisajes que ambicionar. Así, cada uno de nosotros ha nacido en un sistema familiar-social que condiciona la percepción del mundo, cómo se organizan las relaciones y las posibilidades de vida y, al mismo tiempo, excluye otras. Es un modo de vida que ha resultado en la búsqueda de preservar al colectivo y sus integrantes. Es la respuesta a sus carencias y su compromiso con seguir vivos.

Lo imaginativo desde la «pecera» estará inmerso en la trama del ego, donde las opciones de creatividad están limitadas a las posibilidades del propio sistema de pertenencia. La energía vital está modelada en función de lo legítimamente correcto, los consensos que garantizan su participación. Son los modos de vida que te aseguran una membresía. Y para mí esto es parte del misterio de la vida, que en cuanto ocurre este condicionamiento, al mismo tiempo, hay una guía interna que sabe que existen más opciones, que aspira a otras condiciones de vida. Está inmersa en un movimiento de expansión de posibilidades de vida. De otro modo, no podríamos comprender la evolución de la humanidad en distintos ámbitos de la convivencia. Pienso en tantas mujeres que han liderado conquistas que nos permiten hoy disponer de libertades y posibilidades impensadas hace solo cien años, y en tantas que hoy exponen sus vidas para traspasar barreras culturales de opresión de sus contextos de vida.

Si lo pienso ahora a partir de las dinámicas familiares, es habitual que al menos uno de los integrantes del sistema tensione en una línea de diferenciación con lo establecido. Desde la experiencia en constelaciones familiares sabemos que los límites de las relaciones al interior de una familia serán tensionados hacia su expansión y transformación, en tanto las fronteras estén sostenidas por la soberbia como vínculo de vida, por la exclusión de alguno de sus integrantes, algún desorden en la jerarquía familiar, o bien por la existencia de algún desbalance víctima-opresor activo en el campo familiar. Cuando alguna de estas causales ocurre, uno o más integrantes del sistema son tomados por un movimiento de cambio para propiciar condiciones que impulsen la paz y el amor en el campo global de la familia. Las constelaciones familiares nos permiten constatar fenomenológicamente que la vida es siempre inteligente, tiene un propósito evolutivo como parte esencial de ella. Nacemos en un contexto dado, y en ese campo arquetípico familiar nos esperan ciertos desafíos evolutivos al servicio de la propia felicidad y bienestar, y también en relación con la evolución del sistema.

Me gusta la idea de ser parte de una comunidad de destino en creación. En clínica, con certeza este zoom out en la comprensión de lo que nos sucede nos da mayores distinciones, nos impulsa a la compasión y con ello se estimula la liberación de apegos al dolor y la frustración. Comprendemos tramas humanas universales que se presentan en nuestra propia historia: impactos de la guerra, migraciones, hechos sociales, pobreza, muertes tempranas, entre otras. Y al mismo tiempo, en la función parental da criterios más amplios que los que solía dar la psicología tradicional, donde el rol de la madre era especialmente hegemónico en el análisis. Sin duda lo es como primer apego a la vida, no obstante, existe a su vez un destino mayor que trasciende la relación madre-hijo, que deviene de la historia que surge cuando un hombre y una mujer se encuentran y dan a luz un hijo.

Lo humano es un campo amplio de posibilidades. Sin embargo, cada persona en función de su pertenencia familiar-social restringe el pleno potencial y asume un orden y estructura. Participamos de una «pecera» que captura la conciencia, y hay etapas en la vida en las cuales creemos que eso es la vida. Hace varios años fui a una presentación de fotografías del universo; quería mostrarle a mi hijo Simón, un adolescente en ese tiempo, lo grandioso de la creación. Se proyectó una bella imagen en la cual se apreciaban tres estrellas. Era una fotografía tomada por un filtro que captaba las ondas que el ojo humano puede percibir. Luego, se presentó otra imagen del mismo lugar, pero ahora con una nueva tecnología, que era capaz de captar otras ondas, más allá de la experiencia humana. Y sorprendentemente, ya no eran tres estrellas, sino que una masa cósmica con distintas densidades y perspectivas. Todo estaba unido, era una totalidad. Este es un buen ejemplo para ilustrar la conciencia egoica, que capta lo que la persona puede ver, sentir, escuchar, actuar y decir, sus vínculos posibles de vida de acuerdo con su individualidad e historia de vida. Contiene la opción de darse cuenta —de acuerdo a sus experiencias— de cómo se ha vinculado y cómo ha adquirido aprendizajes y condicionamientos, y en base a ellas crea su vida. El espectro de posibilidades es más grande que ella. Existe un inconsciente, un campo vasto de potencialidades, experiencias y recursos, una inteligencia mayor, aun cuando la persona no se dé cuenta. Contiene todo lo que es humano. Esto para mí es apasionante. Cuando inicio el trabajo psicoterapéutico con una persona, saber que en ella descubriremos mayores potencialidades, me recuerda mi pasión juvenil por bucear, cuando me sumergía en el océano Pacífico y descubría un mundo vasto, inimaginable para quien mantiene la percepción solo en la superficie.

El descubrimiento de las nuevas posibilidades se da en etapas. En PNL decimos que muchas veces la persona no sabe que no sabe, pues está inmersa en una cosmovisión que no incluye ese saber como posibilidad. La persona posee una incompetencia inconsciente. No conoce la pasión en pareja, pero no se da cuenta de su incompetencia. Su vida de pareja fluye sin ella. Quizás recuerdes tantos aprendizajes que has conquistado hoy y que años atrás no eran ni posibilidad ni deseo.

El primer paso para impulsar lo nuevo es ir más allá de los límites del propio sistema de mundo posible. De los cinco años en los cuales fui a Brasil a aprender Terapia del Self, debo agradecer que no solo aprendí psicoterapia sino también el gozo como estilo de vida. Nunca hubo un seminario en el cual la música y el baile no fuesen parte. Habitualmente, en los seminarios se ofrece café y galletas. Pues en Brasil, además, siempre hay música, en ocasiones con pantallas gigantes que acompañan el descanso. Eso lo viví en contextos psicoterapéuticos y, también, en mi formación como asesora empresarial en Dilts Strategy Group. Siempre la danza está presente, es algo distintivo de su cultura. En el carnaval, cada año, en cada escuela, todos bailan: hombres, mujeres, viejos, jóvenes, sanos, niños y adultos en situación de discapacidad, homosexuales, lesbianas, heterosexuales, personas con figuras de modelo y otros no tanto. Un mundo donde el gozo y la alegría de vivir son convocados por el colectivo.

La apertura a lo diverso también se facilita cuando interactuamos con otras familias. Muchas veces cuando una pareja inicia la convivencia, es un momento para darse cuenta de patrones familiares disímiles, desde cómo celebrar Navidad, cómo resolver diferencias o cultivar el disfrute, hasta cómo usar la pasta dental. Los matices son numerosos.

Entrar en contacto con la pluralidad es un buen estímulo para darse cuenta de que no se sabe algo determinado —no se posee— y despertar el deseo de ampliar opciones en el estilo de vida. Se descubre súbitamente que hay más a lo cual aspirar. Descubrimos una incompetencia consciente. Y cuando eso ocurre, es muy importante mantener un vínculo de apoyo consigo mismo ante esa incapacidad. Los juicios y reproches al verse en el espejo de la incapacidad bloquean la expansión de nuevas posibilidades de vida. Es esencial ser una buena compañía de sí en la conquista y aprendizaje de una nueva competencia consciente. Como ves, siempre la presencia de un vínculo amable consigo mismo ayuda. Y para ganar destrezas nuevas, inicialmente la persona seguirá un método determinado, pues se requiere de disciplina y el paso a paso para darle rodaje a lo nuevo y ganar una nueva competencia consciente. Hasta que llega el momento en el cual lo nuevo fluye automáticamente, es ya una competencia inconsciente. Hay certeza de que se sabe cómo y la persona actúa en plena competencia.

Etapas de aprendizaje hacia lo nuevo

· No sé que no sé.

· Sé que no sé y me acompaño en mi incapacidad.

· Sé y aún requiero de intención y disciplina para hacerlo bien.

· Sé y actúo ya sin pensarlo. Fluyo en lo que sé.

· Maestría, actúo bien e imprimo mi unicidad.

Y en ese proceso, se gana maestría en lo nuevo. De tanta práctica y de obtener un aprendizaje más profundo de las reglas y principios en las nuevas posibilidades, la persona puede darle un sello propio a lo nuevo. Sabemos que, para el cultivo de la pasión en un vínculo amoroso de pareja, por ejemplo, es esencial el relajo, espacios de ocio, la apertura a recibir y la confianza para dejarse fluir con espontaneidad. La persona con maestría para impulsar la pasión tomará en cuenta los factores esenciales asociados a ella, los experimentará y consecuentemente irá ganando espontaneidad, imprimiendo su distinción.

Así, se dan los procesos de cambio y la persona logra trascender los límites de su ego y percepciones de la propia «pecera» y, al mismo tiempo, ampliar el zoom perceptual hacia el campo amplio de posibilidades de vida nueva, y comienza el camino evolutivo de una conciencia creativa. Y en ella, lo imaginativo nace desde un estado ampliado de conciencia, y en tanto se da el proceso creativo, la persona amplía su pertenencia arquetípica desde su guion de origen. Si naciste en condiciones de orfandad, se expanden, por ejemplo, lo materno suficientemente nutricio, la sabiduría, el niño pleno, entre otros.

Para potenciar esa ampliación de conciencia hacia lo generativo, el triángulo imaginativo resulta ser una intervención estratégica efectiva. Este espacio creativo se constituye desde un triángulo, donde en cada uno de sus vértices se sitúan respectivamente:

-el ego, lo condicionado, lo presente,

-todo lo excluido por esa trama de vida y,

-en el vértice superior, lo imaginativo, que, en el misterio de la unicidad de cada ser humano, lo impulsa en un camino evolutivo preciso, a partir de esta realidad dual.

De este modo se impulsa lo imaginativo en la persona y ella irá conquistando su autonomía y libertad personal, en conexión con la vida que se le presenta, de manera de manifestar su unicidad en el mundo; encontrar su lugar de pertenencia, ahora desde una conciencia creativa. Esto es importante, la conciencia creativa es otra manera de pertenecer, no implica una retirada del mundo ni asumir un exilio, sino que es una vinculación donde la persona imprime su sello y le da sentido a lo que experimenta en ella. Lo imaginativo se organiza en torno a un sentido de misión personal, que define valores esenciales de sí mismo, y en base a ellos, le da coherencia a sus conductas, decisiones y conversaciones en el mundo que crea.

Desde su destino inicial, la persona se abre a escribir una nueva historia que le brinda mayor bienestar y felicidad. Y cuando esto ocurre, el potencial creativo se expande en el mundo interior —pues lo imaginativo nace de capas más profundas del fuero interno— y, al mismo tiempo, se fortalece el alcance de lo creativo en el mundo exterior. La persona, fiel a sí misma, despierta a esta fuente misteriosa creativa que amplía las opciones dadas y que, al igual que la larva en camino a ser mariposa, impulsará la expansión del mundo de posibilidades del cual es inicialmente parte, para potenciar la manifestación de su pleno potencial, en un camino de encuentro con la esencia de ella misma.

LASTESIS es un colectivo artístico de mujeres chilenas que el 2019 realizó una performance en el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. De manera súbita, impactaron a escala mundial —fueron elegidas, de hecho, entre las cien personalidades más influyentes por la revista Times ese año—, convocando a mujeres de distintas partes del planeta y de variadas edades a bailar, cantar y afirmar «la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía». Se cuestionan así guiones sociales que atribuyen responsabilidad a la mujer ante la violencia ejercida sobre ellas. Y se relevan aspectos omitidos: «El violador eres tú». Es el otro quien asume una identidad. Al mismo tiempo, amplían aún más el zoom perceptual al decir «son los pacos, los jueces, el Estado, el presidente, el Estado opresor es un macho violador». Integran una conciencia ampliada al contextualizar redes de responsabilidades institucionales que propician la impunidad. Así lo imaginativo nace desde ese campo que se crea entre lo establecido, lo excluido y el llamado que está presente en su creación (lo nuevo). Es estimulante observar cómo estas mujeres acceden a la libertad creativa que nace cuando descubren que hay más a lo cual aspirar, y hacen uso del potencial creativo para reorganizar el mundo dado, impulsar transformaciones de evolución y rediseñar los vínculos de vida con un impacto mundial. Y cuando lo realizan, su acción tiene una amplia resonancia en un gran colectivo; esto es porque de algún modo lo creado es parte de un nosotros.

En la transición hacia lo nuevo, será determinante transformar obstáculos y bloqueos en la cosmovisión que tengamos, los limites en relación a nosotros mismos, los vínculos con otros, los objetivos y llamados personales, el sistema al cual adscribimos, todos esos aspectos que restrinjan la creación de nueva vida. Es la pasión de lo creativo la que impulsa paso a paso el cambio.

De algún modo, todos caminamos la vida y súbitamente un campo perceptual de filtros nos aprehende y define lindes en las opciones de bienestar y felicidad. Y circunscriben nuestra pertenencia arquetípica. Es lo que ocurre cuando somos niños y vamos asimilando patrones de vínculos del sistema familiar-social; a veces, incluso, a través de la experiencia intrauterina. Generalmente, se experimentan esos filtros con inocencia. La persona es impactada por ese mapa de posibilidades de vida, sin que su conciencia esté despierta. Solo vive una situación dada u observa a otros comportarse, y a través de ello se deja huella. Este proceso es permanente a lo largo de la vida.

Mientras escribo estas líneas, me pregunto lo siguiente: ¿cuántos filtros en nuestra creación de mundo estarán impactándonos ahora, justo cuando estamos en medio de una pandemia? Si lo piensas, para los países latinos la distancia social es un cambio radical respecto de su idiosincrasia. Desde el punto inicial del saludo, solemos besarnos y tocarnos; la sociabilidad se practica con cercanía física. En culturas como la española, parte importante de la vida transcurre fuera de casa, y ahora han estado por meses en el radio de su propio hogar.

A todos se nos señala que lo esencial es el autocuidado y que somos una pieza clave para los otros, que lo que hagamos o dejemos de hacer impacta al sistema. Esto apela a la responsabilidad sistémica y a la adultez. Por otro lado, para parte importante del planeta, el trabajo ahora es online. Las reuniones son virtuales, se trabaja gran parte del día frente a la pantalla del computador, a veces en presencia de la familia. De algún modo, cada uno hace frente a los desafíos propios, sin necesariamente preguntarnos cómo nos está impactando esto en la creación del mundo distintivo que habitamos.

Sin conciencia, se actúa automáticamente y se sigue caminando en inocencia, aun cuando la persona pueda experimentar las consecuencias de lo limitante o frustrante de su manera de actuar, conversar y decidir; ella vive y se comporta según lo que sabe para hacer frente a la contingencia. La persona está ante un problema y aplica la misma estrategia de siempre. Asume un patrón de réplica y el aprendizaje aquí es igual a cero. Se corre como en una rueda de hámster; una y otra vez, se replica un mismo modo de vida. Se vive en un carril de guion establecido como única opción. Y así será hasta que la conciencia despierte y la persona logra tomar en cuenta que transita en esa rueda particular, donde es esencial percibir, además, cómo ingresa a ella. De esta forma, le dice adiós a su inocencia y se da cuenta del cómo. De cómo los filtros actúan en la creación de los distintos estados en la vida de la persona, cómo se organizan los patrones sensoriales, metaprogramas, creencias, tipos de vínculos y niveles de conciencia para dar por resultado un determinado mundo subjetivo. Y cuando ello sucede, serán más gentiles las consecuencias de ingresar a la rueda y se podrá retornar a un estado distinto de recursos de forma más rápida. Es, con certeza, un avance hacia lo nuevo, existe un aprendizaje. La persona ya sabe, por ejemplo, cómo se comienza a descentrar en su manejo emocional, qué es lo que ocurre en ese patrón de comportamiento, y al hacerlo, en forma paralela se potencia la función de autoobservación y de liderazgo personal. La persona, así como se da cuenta de cómo ingresa al patrón, puede comenzar a visualizar con mayor rapidez cómo salirse de él.

En un nuevo nivel de cambio y aprendizaje, la persona aprende a pasar por el lado de la rueda. La persona bordea el sector y es capaz de transitar más allá, sin caer en las dinámicas propias a ese carril. Requiere de energía vital, de destrezas nuevas, de motivación y, a través de ellas, lo logra. Cuando entra a la rueda, por ejemplo, del espejo de la incapacidad, la persona se descentra a causa de sus emociones, ya que estas se tornan muy agobiantes, y la gobierna una mente que amplifica las posibilidades negativas de futuro. Pero en cuanto la persona despierta y se da cuenta del cómo, empieza a avanzar en su evolución. En este nuevo nivel de aprendizaje podrá desplegar nuevas estrategias para mantenerse conectado al presente, respirar en conciencia, diferenciar las ensoñaciones negativas de las actuales contingencias y acoger el miedo, la frustración o la rabia, que surgen como respuesta emocional. Abrazando y aquietando su mente, la persona logra distanciarse de la rueda. Aprende a calmarse, a meditar, a centrarse frente al barullo emocional que lo descentra. Esto es un avance significativo respecto de solo vivirlo en conciencia, pues se suman otras opciones conducentes a nuevas posibilidades de vida. La persona crea otro mundo para sí.

Finalmente, un cambio revolucionario se da cuando la persona descubre que hay otros caminos posibles de transitar, que se puede vivir donde no hay ruedas de hámster ni sus dificultades asociadas. Es una transformación radical en su creación de mundo. Deja una vida gobernada por el espejo de la incapacidad y se cambia al espejo de las capacidades personales, por ejemplo. Y con ello, la creación de límites de realidad es otra, diametralmente diferente.

Esta forma de ilustrar los niveles de cambio y aprendizaje la aprendí de Robert Dilts, trainer y director de NLP University, mientras cursaba el Diploma Master en PNL, y la encontré genial, simple y clara. Gregory Bateson, antropólogo estadounidense, es el autor que ha inspirado esta tipología que diferencia los dominios en los cuales podemos cambiar y aprender.

Niveles de cambio y aprendizaje

Nivel 0: no hay aprendizaje, solo repetición. Por ejemplo: cuando tropiezas por segunda vez con la misma piedra.

Nivel 1: aprender una habilidad nueva que permita desarrollar nuevas conductas. Por ejemplo: aprendes a meditar y, a través de ello, se silencia la voz interior, escuchas la guía interior, sostienes centradamente las emociones.

Nivel 2: transformar una creencia y flexibilizar una generalización respecto de sí mismo, de los otros o de los vínculos en general. Con ello, la persona cuenta con nuevas opciones de comportamiento. Por ejemplo: incorporas la creencia de que es importante cultivar el poder del ahora. Comprendes que la vida se juega en el presente. Se asienta el valor de cultivar la presencia. Y con ello, se fortalecen las habilidades de alerta, la concentración, el silencio interior, la apertura del corazón, la conexión, entre otras.

Nivel 3: aprehender nuevas creencias que impacten la definición de la identidad de la persona. Se fortalece la identidad creativa y surge la creencia de que eres capaz de innovar, liderar tu vida, tener poder de cambio, etcétera.

Nivel 4: son cambios que implican una transformación mayor, la identidad de la persona. La respuesta a la pregunta de quién eres, ¿cuál es tu misión o llamado en la vida?, ¿cuál es tu rol? Por ejemplo: dejas ir la identidad de una persona reactiva e impulsiva, y te sitúas como un adulto responsable de sí mismo, y a partir de lo que la vida te ofrece, diriges creativamente tus opciones hacia tu propia felicidad.

Somos una obra en construcción, esa creencia es parte esencial de una vida creativa. Poseemos un potencial de aprendizaje y de cambio en muchos niveles, donde cada uno tiene la oportunidad de decidir encauzar sus propósitos en favor de su bienestar y plenitud. Imaginar nuevos mundos y tomar la vida como un acto creador. Y muchas veces puede ser un objetivo muy exigente, sin duda; no obstante, el cambio y el aprendizaje son posibles, y contar con una clara intención será determinante para el éxito.

Práctica Lo imaginativo


Lo primero, en esta práctica, es dibujar un triángulo.

· En el vértice izquierdo, sitúa una creencia que te limita hoy. Crea un símbolo que grafique el sentido de ella. También puedes simbolizarlo a través de un color.

· En el vértice derecho, toma conciencia de aquellas creencias que están excluidas en base a este guion. De igual forma, visualiza una imagen o representación simbólica asociada a ellas. Puede ser también un color.

· Y en la parte superior, imagina que estás en la cima de una montaña con un valle a los pies, desde donde puedes contemplar la creencia que te limita y aquellas que están excluidas. Sus contenidos y símbolos. Obsérvalas todas al mismo tiempo, sin necesidad de excluir ni batallar con ellas. Cada una de ellas pertenece a lo humano y están presentes en tu campo personal. Toma conciencia. ¿Qué nace desde ti como impulso creador? ¿En quién te convertirás una vez evolucionado todo ese paisaje?

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9789566131281
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