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María Isabel Díaz
Jacqueline Jorquera
De la cuna vamos a la luna
GUÍA PARA FAMILIAS Y EDUCADORES
0 a 3 años: etapa clave para potenciar el desarrollo de capacidades y talentos en la infancia
Ilustraciones originales: Susana Campillo y Marta Carrasco
Díaz, María Isabel - Jorquera, Jacqueline
De la cuna vamos a la luna. Guía para familias y educadores. 0 a 3 años: etapa clave para potenciar el desarrollo de capacidades y talentos en la infancia /María Isabel Díaz - Jacqueline Jorquera
Santiago de Chile: Catalonia, 2020
ISBN: 978-956-324-790-9
ISBN digital: 978-956-324-791-6
Clasificación:
Educación
370
Psicología
CH155.6
Ilustraciones de portada e interior: archivo de las autoras. Imágenes intervenidas a partir de dibujos originales de Susana Campillo y Marta Carrasco.
Diseño de portada: Consuelo Celis
Diseño y diagramación: Sebastián Valdebenito M. Dirección editorial: Arturo Infante Reñasco
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, en todo o en parte, ni registrada o transmitida por sistema alguno de recuperación de información, en ninguna forma o medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin permiso previo, por escrito, de la editorial.
Primera edición Catalonia EBoook: abril 2020
ISBN: 978-956-324-790-9
ISBN digital: 978-956-324-791-6
Registro de Propiedad Intelectual: 195.193
© María Isabel Díaz, 2020
© Jacqueline Jorquera, 2020
© Catalonia Ltda., 2020
Santa Isabel 1235, Providencia
Santiago de Chile
www.catalonia.cl – @catalonialibros
Índice de contenido
Portada
Créditos
Índice
Presentación
Introducción
Áreas para las experiencias de estimulación
Características de las experiencias de estimulación
0-1 mes
2 meses
3 meses
4 meses
5 meses
6 meses
7 meses
8 meses
9 meses
10 meses
11 meses
12 meses
12-15 meses
15-18 meses
18-24 meses
2 a 3 años
Bibliografía
Dedicado a nuestros hijos Camilo, Diego, Simón, Tomás y en especial a la alegría de los primeros pasos de Antonia Cuéllar.
PRESENTACIÓN
El desarrollo humano y en particular el desarrollo infantil temprano constituyen, en la actualidad, el centro del quehacer de las políticas públicas en Chile y en el mundo. Las evidencias científicas —cada vez más contundentes— han mostrado que la promoción del desarrollo humano es fundamental para reducir las desigualdades sociales, mejorar el desempeño social y contribuir al bienestar y la paz social.
Hasta hace algunas décadas se creía que el desarrollo humano expresaba aquellas habilidades predeterminadas genéticamente. La investigación actual —en particular, gracias al avance en la psicología, en las ciencias de la educación y en las neurociencias— ha establecido que este es producto de la interacción entre genética y ambiente (Vegas & Santibáñez, 2008). De este modo, sabemos que el desarrollo humano expresa un conjunto de procesos que se inician desde la gestación, a través de los cuales se van modelando, diferenciando y complejizando las funciones, roles y capacidades que las personas adquieren a través de un continuo intercambio de experiencias con el medio que le rodea.
El desarrollo del sistema nervioso central, que se expresa en la conformación de nuevas conexiones neuronales y en modificaciones de las estructuras cerebrales, no termina al nacer el niño o la niña, sino que continúa hasta bien avanzada la adolescencia. Estos cambios son posibles gracias a la interacción con el medio. La etapa más relevante en este proceso se da entre los 0 y 3 años (Young, 2007). Durante este periodo el cerebro tiene gran plasticidad, es decir, posee la capacidad de cambiar en respuesta a los estímulos recibidos del medio y, por lo tanto, fortalecer, debilitar o eliminar conexiones cerebrales de acuerdo con estos (Rosenzweig & Bennett, 1996). Adicionalmente, el cerebro en desarrollo tiene periodos sensibles en que la actividad cerebral está enfocada principalmente en desarrollar funciones y estructuras específicas.
Estos periodos sensibles constituyen verdaderas “ventanas de oportunidades” para favorecer el desarrollo del niño o la niña. Las experiencias durante estas etapas son especialmente relevantes para la conformación de la estructura cerebral, de manera que, de acuerdo con la oportunidad y calidad de las interacciones con el medio, se favorece la adaptación o la vulnerabilidad (Rosenzweig, 1999). Los 0 a 3 años brindan una posibilidad única para el desarrollo emocional, cognitivo, de lenguaje y social. Sabemos, por ejemplo, que las experiencias anómalas prenatales —como pueden ser la exposición a drogas o alcohol por consumo materno o paterno, el maltrato intrauterino o malnutrición materna— pueden producir un desarrollo anormal del sistema nervioso central, trastornos conductuales a edades tempranas y enfermedades crónicas en la adultez. Las experiencias negativas después de nacer —como la carencia de afecto, la falta de exposición a estímulos apropiados para aprender del medio en los momentos adecuados, la violencia, la malnutrición— también generan problemas en el desarrollo psicosocial que se expresan durante la niñez y la adultez. Por lo tanto, la calidad del cuidado y la estimulación que reciben los niños y niñas entre los 0 y 3 años es crítica para el desarrollo psicosocial, su salud y su desempeño en la vida adulta (McCain & Mustard, 1999).
El cuidador principal (generalmente los padres) y los otros adultos significativos (como las educadoras) juegan un papel fundamental en el desarrollo cerebral de los niños y niñas durante este periodo. Estas experiencias tempranas son vitales para el desarrollo de las capacidades de autorregulación emocional, para promover una adecuada salud física y mental y para el desarrollo de las habilidades perceptivas, cognitivas, comunicativas y sociales.
En este sentido, contar con herramientas concretas para favorecer el desarrollo durante esta ventana de oportunidades entre los 0 y 3 años es fundamental. La propuesta de las autoras se enfoca claramente en esta línea. La renovación del texto, respecto de ediciones anteriores, recoge una tradición de investigación y experiencias prácticas exitosas en el trabajo con niños y niñas. A manera de sugerencias, cada cuidador principal podrá recoger aquellos consejos que se adapten más a sus propias realidades de vida, teniendo presente lo que se espera que durante ese periodo logren los recién nacidos, los lactantes y los preescolares hasta los 3 años.
Bienvenida esta nueva edición que permitirá a padres, familias, educadores, personal de salud y personas interesadas en el bienestar de los niños contribuir al desarrollo humano y con ello favorecer un desarrollo más pleno y armónico de nuestra sociedad.
Dra. Paula Bedregal. MPH, PhD.
Médico cirujano, magíster en Salud Pública, mención Epidemiología, Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile, 1993. Master in Sciences in Health Systems Management, London School of Hygiene and Tropical Medicine, London University, 1999. Doctora en Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile. Profesora Asociada Escuela de Medicina Pontificia Universidad Católica de Chile.
INTRODUCCIÓN
El cuidado, la educación y la generación de ambientes de aprendizaje estimulantes y protectores en los primeros meses de vida son fundamentales para sentar las bases del desarrollo futuro de las personas.
En efecto, los procesos formativos básicos de los seres humanos están fuertemente influenciados por las experiencias tempranas de vida. Las crecientes evidencias en el campo de las neurociencias demuestran que estas etapas iniciales son altamente sensibles para estimular el crecimiento del cerebro. Estos periodos se caracterizan por la fascinante plasticidad cerebral y se reconocen como auténticas ventanas de oportunidades que se deben abrir para que se pueda almacenar y procesar la información, contribuyendo en esta trayectoria a potenciar y enriquecer el desarrollo de las personas en forma integral y armónica. El cerebro está diseñado para comunicarse y requiere, por tanto, de experiencias significativas.
En este contexto, en una búsqueda por favorecer esta compleja tarea de proporcionar adecuadas y creativas oportunidades de aprendizaje para los niños y niñas en los primeros años de vida, hemos creado, desde una perspectiva integral, un conjunto de sugerencias de estimulación y formación educativa, recopiladas de las prácticas pedagógicas y de la experiencia acumulada en el campo del desarrollo curricular. Estas, además, se nutren de un repertorio de bibliografía actualizada, especialmente aquella relacionada con los hallazgos de las investigaciones acerca del desarrollo del cerebro y también con los efectos cognitivos y socioemocionales que provoca la conexión permanente con los dispositivos tecnológicos.
Los avances y descubrimientos que se han derivado del ámbito de las neurociencias y de las ciencias cognitivas son cada día más sorprendentes. Al respecto, debemos tener presente que las bases científicas que respaldan estos rigurosos procesos de estudios contemplan evidencias y técnicas altamente sofisticadas que se pueden visualizar en secuencias de imágenes digitales que muestran la multiplicación de las conexiones neuronales y el crecimiento cerebral que surge en respuesta a la influencia de una estimulación ambiental adecuada.
Por otra parte, así como se incrementan los hallazgos respecto a la plasticidad cerebral, hoy se cuenta con más evidencia acerca de las consecuencias que tienen en el bienestar integral de las familias la diversidad de complejos fenómenos sociales contemporáneos, como el sedentarismo, la falta de actividad física y el incremento en la frecuencia de uso de aparatos tecnológicos, que están influyendo negativamente en el modo de actuar, en la comunicación y en los estilos de relación.
Los seres humanos somos diversos en nuestras bases genéticas y en nuestros talentos; en este sentido, para el planteamiento de este texto son fundamentales aquellos postulados que provienen del campo educativo que caracterizan al niño y a la niña como seres únicos con cualidades, capacidades y potencialidades propias, cuyo comportamiento se va determinando en etapas evolutivas, dentro de un marco referencial que respeta las diferencias individuales. Es válido tener presente que en estas trayectorias los niños y niñas van pasando por etapas comunes, pero de acuerdo con su propio ritmo. Los seres humanos somos diferentes y tenemos nuestro propio sello de identidad.
Sin embargo, más allá de estas distinciones, todos los niños y niñas requieren de oportunidades significativas que les permitan desarrollarse en estos momentos particularmente sensibles.
En efecto, los procesos de estimulación del aprendizaje van generando cambios en el cerebro, en la medida que sean significativos. Un ambiente adecuadamente estimulante, alegre y creativo es esencial para un crecimiento cerebral. Ello no significa inundarlos o recargarlos de actividades, ni menos provocar situaciones artificiales o experimentales para lograr mayores grados de eficiencia o para adelantarlos en estas trayectorias de aprendizaje; tanto la falta de estímulos como la hiperactividad no son apropiadas, y es necesario ajustarse a las potencialidades de cada uno de los niños y niñas. En otras palabras, los educadores estamos afirmando que es necesario considerar y respetar los estados de ánimo, los ritmos, los intereses, las capacidades de los niños y niñas para evitar efectos negativos en los procesos de aprendizaje.
En esta perspectiva, las oportunidades tienen que caracterizarse por ser pertinentes, diversas, esencialmente auténticas, cercanas, que rescaten la riqueza de la vida cotidiana, donde se logren interacciones sensibles que favorezcan la calidad de los vínculos emocionales. Para ello, se requiere desplegar todo nuestro potencial creativo, lo que implica disponer de los tiempos necesarios y concentrar la atención y la mirada en los intercambios, valorizando el juego como una herramienta fundamental para lograr nuestros propósitos educativos.
María Isabel Díaz
Educadora
PhD en Educación
Áreas para las experiencias de estimulación
Con el propósito de orientar y proporcionar mayor claridad en los procesos formativos que se consideran fundamentales en el aprendizaje y desarrollo de los primeros años, se han organizado las experiencias de estimulación en tres áreas clave que se vinculan e integran entre sí: socioemocional, motricidad, cognitiva y lenguaje.
• Área socioemocional:
Contempla las emociones, los sentimientos, las sensaciones, las manifestaciones de confianza, independencia y seguridad. Involucra también las interacciones sociales, las relaciones de confianza y afecto, en otras palabras, el aprender a convivir, participando y colaborando en diferentes situaciones, en un marco de respeto a las personas, valores y normas sociales.
• Área motricidad:
Se relaciona con aquellas capacidades corporales que les permiten a los niños y niñas ejecutar movimientos gruesos y finos para desplazarse, adquirir equilibrio y manipular objetos y juguetes con las manos, con grados crecientes de coordinación, lo que les ayudará a obtener una mayor autonomía.
• Área cognitiva y lenguaje:
Aquí se encuentra todo lo relacionado con las capacidades para descubrir, conocer, relacionar, razonar y entender gradualmente la realidad. Asimismo, involucra la capacidad de interactuar con otros a través del lenguaje, escuchando, comprendiendo y comunicándose a través diversas expresiones verbales.
Características de las experiencias de estimulación
Las experiencias de estimulación están planteadas de un modo gradual y flexible, distribuidas dentro de las tres áreas mencionadas.
Las indicaciones de carácter didáctico que se enuncian para cada área se describen en un lenguaje sencillo, concreto y directo para facilitar su comprensión y complementación; asimismo, tienen el propósito de animar la creación de otras posibilidades que puedan enriquecer cada uno de estos momentos clave. De igual manera, es valioso destacar que los materiales, objetos y juguetes que se utilizan tienen el atributo de formar parte de la vida cotidiana, es decir, son sencillos, cercanos, no exigiendo recursos extras o muy sofisticados que puedan impedir o limitar la ejecución de las actividades de estimulación.
Uno de los puntos esenciales de estas experiencias de estimulación consiste en capturar la atención de los niños y niñas para que esos millones de neuronas que forman parte del cerebro puedan establecer múltiples conexiones que les permitirán aprender y desarrollar diferentes capacidades.
Las situaciones de estimulación para el primer año se presentan mes a mes, considerando trayectorias continuas de progresión, que van describiendo la secuencia de los avances con mayores precisiones, estimando siempre que hay rangos de flexibilidad en estas manifestaciones. Es decir, habrá niños o niñas que estarán iniciando los logros durante el mes y habrá otros que los tendrán más consolidados.
A partir del segundo año, los progresos adquieren un ritmo diferente; por consiguiente, las etapas se organizan en periodos que abarcan 3 meses cada una de ellas: 12-15 meses; 15-18 meses y 18-24 meses. Posteriormente, desde los 2 años en adelante hasta los 3 años se describe en un solo tramo.
En ese camino es importante destacar que con este manual deseamos contribuir a orientar la estimulación y guiar las inquietudes que se van manifestando durante las etapas de aprendizaje y desarrollo en estos primeros años, asumiendo que hoy existen grandes oportunidades y también importantes desafíos para lograr el bienestar integral.
Finalmente, considerando la creciente legitimización que ha ido adquiriendo la educación de los primeros años, intentamos fomentar la difusión de experiencias educativas efectivas y creativas en su ejecución, sencillas en su comprensión e innovadoras y actualizadas en su confección, de manera de favorecer en esta dirección una mayor calidad educativa a partir de los primeros años de vida.


Características generales
El primer mes de vida es el inicio de sus impresiones del mundo y un tiempo maravilloso para entregar todo nuestro cariño y preocupación al pequeño ser que llega a nuestro hogar. En esta primera etapa debemos encargarnos de satisfacer sus necesidades básicas de bienestar: alimentación, muda, sueño, abrigo y, por cierto, estimulación.
Dado que en este periodo el bebé pasa la mayor parte del día durmiendo, debemos aprovechar sus tiempos de vigilia —es decir, cuando esté despierto— para acariciarlo, conversarle, abrazarlo y entregarle todo el amor que sentimos por él o ella. Estos momentos son particularmente sensibles a los estímulos lingüísticos, por ejemplo, conversaciones sencillas. Tenga presente que sin lenguaje no hay desarrollo de la memoria, por lo tanto, es muy importante expresarle verbalmente sus sentimientos y pensamientos, aun cuando no tenga la capacidad de comprender. Más adelante comenzará a demostrar en forma más clara y evidente los estímulos acumulados en estas primeras interacciones.
En esta etapa se siente atraído por las sonrisas y las palabras que se le dirigen; comienza a manifestarse con algunos movimientos de su cuerpo y es también capaz de girar su cabeza.
Es importante proporcionarle la suficiente tranquilidad, seguridad y confianza para establecer un estrecho vínculo afectivo y así desarrollar sus capacidades. El vínculo emocional es lo que actualmente se conoce como el apego, y es la relación y el amor que se va creando entre el bebé y la persona que está cuidándolo permanentemente (en general, la madre). La calidad de este contacto afectivo tendrá una importancia fundamental en áreas tan significativas como la confianza, la seguridad y la empatía.
1 ÁREA SOCIOEMOCIONAL
• Acarícielo, arrúllelo, sonríale.
• Aliméntelo en brazos.
• Entréguele mucho cariño a través de besos y suaves masajes.
• Convérsele a una distancia cercana, de tal forma que logre mirarle los labios.
• Cántele suaves melodías.
• Mézalo suavemente, sosteniendo su cabeza.
• Acurrúquese a su lado para que sienta su calor.
• Colóquele música suave durante los periodos en los cuales esté despierto.
• Sáquelo a lugares iluminados y tranquilos.
• Tómelo en brazos con confianza y seguridad.
• Aliméntelo con tiempo y tranquilidad.
2 ÁREA MOTRICIDAD
• Ábrale sus manos con suaves masajes.
• Ponga su dedo en la palma de su mano para que se la apriete.
• Déjelo mover libremente su cuerpo.
• Mueva suavemente sus brazos y piernas.
• Cámbielo de posición: de espalda, de barriguita, de lado, etc.
• Cuando lo mude, ejercite sus piernas, por ejemplo, estirándolas y doblándolas.
• Póngalo de barriguita para que mueva su cabeza de un lado a otro.
• Tómele sus manos y hágale suaves masajes en las palmas y en el resto de su cuerpo.
3 ÁREA COGNITIVA Y LENGUAJE
• Haga sonar suavemente objetos cerca de sus orejitas.
• Convérsele a cada momento, sobre distintas situaciones de la vida diaria.
• Llámelo por su nombre, y también coméntele los nombres de su familia.
• Respóndale con palabras y sonrisas ante cualquier manifestación de expresión.
• Muéstrele sus manitas, descríbaselas y convérsele sobre las acciones de manipulación que podrá realizar con ellas.
• Muéstrele un objeto en volumen y llamativo a una distancia aproximada de 20 centímetros de sus ojos, y muévalo de un lado a otro en forma lenta y pausada.
• Hágale escuchar distintos sonidos rítmicos.
4 ALGUNOS LOGROS REPRESENTATIVOS
• Reaccionar al afecto.
• Girar su cabeza.
• Mover su cuerpo.
• Mirar con alguna atención diferentes objetos.
• Emitir sonidos.
• Reaccionar a los sonidos.
Características generales
En el segundo mes comienza a exteriorizar diversas respuestas, ligadas a la satisfacción de necesidades básicas. A esta edad el bebé muestra reflejos posturales y reacciones a los cambios de posición o equilibrio. Sus percepciones acerca del mundo van cambiando al madurar su control muscular. Es capaz de mantener más firme su cabeza y esto le permite tener una visión distinta de las cosas que lo rodean. Visualmente, prefiere las personas a los objetos. Manifiesta un especial agrado al sentir la cercanía y la voz de la madre; esto es de suma importancia, ya que es el cimiento de la relación entre ambos.
Al final del segundo mes manifiesta sus primeros esbozos de sonrisas. Por esta razón, es muy importante entregarle todo nuestro cariño a través de conversaciones, juegos suaves y el cuidado diario que requiere para seguir creciendo y desarrollando una profunda comunicación afectiva. Debemos tener presente que las interacciones físicas y afectivas, junto con la aplicación de situaciones de estimulación, van incrementando su desarrollo cognitivo.
Las caricias del padre y la madre hacia el bebé, además de producirle la sensación de afecto, estimulan la adopción de ciertas posiciones que provocarán reacciones posturales, las que tienen gran importancia para su desarrollo motriz, dado que se reconocen como una valiosa preparación para todo el proceso de la marcha que se manifestará más adelante.
1 ÁREA SOCIOEMOCIONAL
• Acarícielo, mézalo, aliméntelo en brazos.
• Háblele con voz suave y pausada.
• Enséñele las personas cercanas, mencione sus nombres y genere un tipo de contacto afectivo.
• Estimule a la familia para que colabore en el cuidado del bebé.
• Sonríale en los diferentes momentos de interacción.
• Ponga al bebé en la silla-nido cerca de la ventana o en algún lugar donde pueda observar la naturaleza.
• Respóndale con manifestaciones de cariño a su primer esbozo de sonrisa.
2 ÁREA MOTRICIDAD
• Póngalo de barriguita, apoyándoselo sobre su vientre, para que intente levantar su cabeza.
• Toque las plantas de sus pies.
• Acaricie las palmas de sus manos.
• Hágale suaves masajes en todo su cuerpo.
• Mientras lo muda, déjelo con sus piernas libres, para que intente dar pataditas al aire.
• Ayúdelo a cambiar de postura.
• Póngalo de espalda y tómelo suavemente de sus brazos, de manera tal que trate de sostener su cabeza.
• Pásele objetos pequeños (cascabeles), para que los sostenga en su mano.
• Sostenga a su bebé por debajo de sus brazos mientras sus pies tocan una superficie.
3 ÁREA COGNITIVA Y LENGUAJE
• Preséntele objetos sonoros y hágalos desaparecer.
• Cuelgue sobre su cuna objetos de colores brillantes para que el bebé los observe. Póngale objetos adecuados que no causen daño, para que pueda explorarlos a través de su boca.
• Ponga su dedo meñique en su boca para que lo succione.
• Póngale objetos sonoros y estimúlelo a mover sus manos.
• Convérsele a cada momento, con sonrisas y cambios de voz suaves.
• Repítale los sonidos que emite.
• Hágalo escuchar sonidos más intensos sin provocarle situaciones de susto.
4 ALGUNOS LOGROS REPRESENTATIVOS
• Reaccionar al afecto.
• Afirmar su cabeza.
• Mover sus manos.
• Mirar con alguna atención diferentes objetos.
• Emitir sonidos.
• Reaccionar a los sonidos.
• Extender sus piernas.
• Echar su cabeza hacia atrás y hacia adelante.
• Girar su cabeza de un lado al otro.
Características generales
Al tercer mes se caracteriza por manifestar las primeras sonrisas sociales. Descubrirlas a cada momento es un hecho verdaderamente significativo, porque sentimos una gran alegría al saber que se comunica y que responde a nuestros cariños y preocupaciones. Emite una mayor cantidad de sonidos a modo de conversación. Comienza a jugar con los sonidos del habla. Fija su mirada con atención en las cosas que le mostramos y así también demuestra reacciones de búsqueda al escuchar los sonidos del sonajero. Logra mantener su cabeza erguida al cambiarlo de posición.
Le encanta que le conversen, lo tomen en brazos y le inventen juegos graciosos con los sonidos de juguetes, las canciones con cambios de tono y los movimientos suaves de su propio cuerpo.
El ambiente que lo rodea debe ser rico en estímulos visuales y auditivos. La presencia de imágenes, móviles y objetos en su entorno cercano facilitará las habilidades perceptuales, lo que le permitirá fortalecer la velocidad de las redes neuronales de su cerebro. En los primeros meses de vida los bebés ya tienen preferencias visuales; en otras palabras, manifiestan un mayor tiempo de atención frente a una determinada imagen.
En este periodo, el enriquecimiento de los estímulos que le brindemos durante nuestras interacciones diarias traerá enormes beneficios en su actividad motora, su orientación espacial y sus capacidades de adaptación al entorno.
1 ÁREA SOCIOEMOCIONAL
• En los momentos de alimentación, muda y cambio de ropa, proporciónele variados estímulos ambientales, por ejemplo: póngale música, cántele algunas canciones, recite cortas rimas, muéstrele y agítele móviles.
• Entable conversaciones alternadas con risas con el bebé para que espontáneamente manifieste sonrisas, aleteos, balbuceos.
• Celebre cada uno de sus logros.
• Háblele cada vez que esté despierto.
• Póngale música que considere diversos repertorios.
2 ÁREA MOTRICIDAD
• Siéntelo por algunos periodos en el coche o silla nido.
• Cuando el bebé esté de espaldas levántelo suavemente tomándolo de los antebrazos y llevándolo a la posición sentada, de manera que mantenga la cabeza erguida.
• Póngalo de barriguita y, con la barbilla apoyada en su mano, retírele el apoyo por unos segundos.
• Ponga al bebé de barriguita apoyado sobre un cojín, dejándole los brazos libres hacia delante.
• Pásele objetos de diferentes tamaños y formas de un tamaño adecuado para que ejercite la prensión.
• Levántelo con sus manos aferradas a sus dedos.
• Durante el baño de espalda, afirmado de su antebrazo, dele la oportunidad para que patalee en el agua.
3 ÁREA COGNITIVA Y LENGUAJE
• Párese detrás del bebé y haga sonar un cascabel, un teléfono móvil, un juguete de goma o un llavero, primero a un lado y luego al otro lado, para que busque la fuente del sonido.
• Muéstrele objetos cerca de sus ojos y muévalos de un lado al otro para que el bebé los siga con la vista.
• Pásele objetos como sonajeros para los tome y los agite o los mueva.
• Háblele y repítale palabras sencillas como mamá, papá, en forma pausada, acentuando claramente las diferencias.
• Ponga sus manos frente a sus ojos para que las observe e invente diálogos divertidos entre una mano y la otra.
• Repítale los sonidos que va emitiendo.
4 ALGUNOS LOGROS REPRESENTATIVOS
• Manifestar sonrisas sociales.
• Mantener la cabeza erguida.
• Inclinar la cabeza hacia adelante.
• Sostener objetos en sus manos.
• Cerrar la mano en puño.
• Mirar con atención los objetos que se mueven.
• Emitir sonidos.
• Intentar localizar la fuente del sonido.
Características generales
En el cuarto mes permanece más tiempo despierto y alerta que en los meses anteriores. Tiene mayor capacidad para percibir y disfrutar lo que lo rodea. Al acostarlo boca abajo ya tendrá la fuerza suficiente como para levantar por algunos momentos tanto la cabeza como los hombros, apoyándose en sus antebrazos. Esta nueva posibilidad le permitirá observar desde otro ángulo todo lo que sucede a su alrededor.
El tacto es uno de los primeros sentidos que se desarrolla y durante los primeros meses forma parte del sistema sensorial más maduro. Disfruta, por ejemplo, con la succión de su pulgar. Puede tomar pequeños juguetes al colocárselos en sus manitos. Su visión ha aumentado, por lo que tiene la habilidad de seguir un objeto en movimiento. En esta etapa también empieza a desarrollar su percepción del color, la profundidad y la distancia.
Los bebés muestran mayor interés por el ambiente, repiten acciones que producen resultados (como agitar un sonajero), reaccionan a la información sensorial y reproducen situaciones que al principio fueron por azar. Inicia la expresión de sonidos que se aproximan más a los que se utilizan en el lenguaje de los adultos. Sonríe y también comienza a reírse de los juegos cariñosos y divertidos. Sonreír y balbucear forma parte de los principales hitos sensoriales y cognoscitivos de la primera infancia; estos son posibles gracias al rápido desarrollo del cerebro.
En este mes una gran parte de sus reflejos iniciales desaparecen poco a poco, permaneciendo aquellos que cumplen funciones protectoras, como parpadear, bostezar, toser, estornudar.
1 ÁREA SOCIOEMOCIONAL
• En los momentos de alimentación, muda, cambio de ropa, proporciónele variados estímulos ambientales. Por ejemplo, póngale música, cántele algunas canciones, recite rimas cortas, muéstrele y agite móviles, exprésele gestos a través de distintos juegos de mímica, dele muchos besos “sonoros”.
• Establezca diferentes diálogos con el bebé, alternando risas y señas con las manos que describan lo que está conversando, para que espontáneamente manifieste sonrisas, aleteos corporales y balbuceos.
• Celébrele cada uno de sus logros.
• Háblele cada vez que esté despierto, sobre distintos temas que están sucediendo en el momento. Por ejemplo, “hoy vendrán de visita tus abuelos y saldremos de paseo…”.
• Hágale cariños en su cuerpo, tóquele cada uno de los dedos de las manos y los pies, su espalda, cuello, barriguita, etc., con suaves masajes.
• Convérsele y exprésele sus sentimientos sin inhibiciones; por ejemplo: “¡Venga, mi niño lindo!, ¿dónde quieres un besito?, ¡qué feliz soy de tenerte a mi lado!”; “¡Quiero mirarte durante mucho rato!, ¡me gusta decirte que te quiero!, ¡me encanta verte contenta!, ¡te quiero mucho, mucho…!”.
• Sáquelo de paseo por lugares tranquilos.
2 ÁREA MOTRICIDAD
• Coloque al bebé boca abajo con los brazos flectados adelante y muéstrele objetos llamativos, para que intente alzar el tórax por algunos momentos.
• Ponga al bebé acostado de espalda y comience a levantarlo lenta y suavemente de los brazos hasta llegar a la posición sentada.
• Póngalo en posición semisentado durante algunos momentos, apoyado en cojines.
• Siéntelo en el coche o silla-nido a ratos durante el día.
• Estando de espalda, muévale las piernas imitando movimientos de bicicleta.
• Cuando lo bañe, estimúlelo para que patalee sobre el agua.
• Manténgalo afirmado por las axilas para que sostenga su peso sobre las piernas por algunos segundos.
• Entréguele objetos pequeños para que comience a tomarlos con sus manitos, como por ejemplo: pelotas de tamaños pequeños (como de ping-pong), frasquitos de plástico vacíos, tapas de pocillos de plástico y otros, cautelando los riesgos que se puedan presentar.
• Póngale en su mano el chupete o un objeto similar para que intente llevárselo a la boca.
• Anímelo para que se saque el chupete de la boca.
• Tómelo en brazos y acérquelo a distintas superficies como mesas, muebles de cocina, lavamanos, muros, espejos, para que con sus manitas toque los bordes y los sienta.
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