Читать книгу: «Los elementos de investigación»

Catalogación en la publicación – Biblioteca Nacional de Colombia
Cerda Gutiérrez, Hugo
Los elementos de la investigación : cómo reconocerlos, diseñarlos y construirlos / Hugo Cerda Gutiérrez. – 1a. ed. -- Bogotá : Editorial Magisterio, 2011.
p. – (Investigar)
Incluye bibliografía
ISBN 978-958-20-1048-5
1. Investigación científica 2. Metodología científica I. Título II. Serie
| CDD: 001.4 ed. 20 | CO-BoBN– a755969 |


LOS ELEMENTOS DE LA INVESTIGACIÓN
Cómo reconocerlos, diseñarlos y contruirlos
Autor
© HUGO CERDA GUTIÉRREZ
Libro ISBN: 978-958-20-1320-2
Primera edición 2011 Magisterio
Reimpresión: 2018
© COOPERATIVA EDITORIAL MAGISTERIO
Diagonal 36 Bis No. 20-70 (Parkway La Soledad)
PBX: 3383605/06
www.magisterio.com.co
Dirección General
ALFREDO AYARZA BASTIDAS
Editor
PÍO FERNANDO GAONA
Diseño y Diagramación
YESMY BENÍTEZ
Impresión
Diseño epub:
Hipertexto – Netizen Digital Solutions
Reservados todos los derechos. Prohibida
la reproducción total o parcial de esta
obra sin permiso escrito del Editor.
Algunas aclaraciones preliminares
Perfil teórico y epistemológico de la investigación científica
Supuestos en que se apoyan la ciencia y la investigación
La problemática del conocimiento. Las relaciones entre el sujeto que conoce y el objeto cognoscible
Filosofía, Lógica y Epistemología: soportes teóricos de la investigación científica
Ciencia y conocimiento científico. Lectura crítica del modelo fáctico de Mario Bunge
¿Qué es investigar?
Tipologías y paradigmas en la investigación científica
El positivismo y el lenguaje de la investigación
Fenomenologismo y otras tendencias filosóficas y epistemológicas que sustentan la investigación social
El método científico como fundamento teórico e instrumental de la investigación científica
¿Qué es un método científico?
Métodos en la investigación científica
Métodos deductivos e inductivos
Método genético
¿Lo empírico: método, técnica o teoría epistemológica?
El método dialéctico
Otros métodos
Tipos de investigación
Cuantitativo y Cualitativo: falso dilema
Investigación cuantitativa
Investigación cualitativa
Hacia la complementación de lo cuantitativo y lo cualitativo
Principios y técnicas de triangulación: varios ojos ven más que uno
Investigación experimental
Investigación histórica
Métodos en la investigación histórica
Diseñando y planeando una investigación
Algunos modelos de investigación
Selección del tema: entre la creatividad, el conocimiento y el método
Problema e investigación
¿Qué es un problema?
Problemas empíricos
Problemas conceptuales
Lógica de un problema. Estructura y componentes de un problema
Problema y problematización
Planteamiento y formulación de un problema
Semántica y estructura metodológica de un problema
Fases y etapas en el planteamiento y formulación de un problema
Situación problemática
Enunciado de un problema
Los elementos del problema
Antecedentes de un problema
Justificación del problema
Formulación del problema
Comprobación y control del problema
Marco teórico y referencial
Marco teórico
Marco conceptual
Marco histórico
El marco como elemento referencial
El sistema teórico de la investigación
El sistema de variables
Operacionalizando las variables. Los indicadores
Clasificando las variables
Hipótesis
Una tipología de hipótesis
¿Cómo se formula y comprueba una hipótesis?
Operacionalización de una investigación
Planeación y planificación de una investigación
Algunos elementos que se necesitan para elaborar un plan operativo
La problemática y el problema
Objetivos generales, específicos y otras variantes
Recursos humanos, institucionales, técnicos y económicos. El equipo de investigación
Métodos y técnicas en la recolección de datos
La observación
La observación sistemática y estructurada
La observación no sistemática o inestructurada
Otros tipos de observación
La entrevista
Encuestas
¿Qué es una muestra?
¿Probabilístico versus no probabilístico?
Instrumentos en la recolección de datos
El cuestionario
Instrumentos en la selección documental y bibliográfica
Procesamiento y tabulación de la información
Escalas de frecuencias
Análisis de datos
Análisis, síntesis y comparación como procedimientos operativos del procesamiento y la tabulación
Análisis estadístico
Codificación
Algunos interrogantes sobre análisis cualitativo y cuantitativo
¿Qué es la interpretación de datos?
Informe y presentación de la información
Contenidos y fases de un informe
Redactando el informe
Visualizando y graficando la información
Cómo representar la información
Representación escrita
Representación semitabular y tabular
Presentación gráfica de los datos
Construyendo un gráfico en investigación
Bibliografía general
Notas al pie
Desde que apareció en 1991 la primera edición de Elementos de la investigación, el texto tuvo una gran aceptación entre los estudiantes, docentes y personal vinculado al campo investigativo en Colombia y Latinoamérica. Nos enorgullece saber que el libro hace parte de la bibliografía de quienes de una u otra forma se encuentran vinculados a la investigación científica, una de las herramientas fundamentales del desarrollo, innovación científica y tecnología contemporánea. Surge inevitablemente la pregunta: ¿cuál es la clave del éxito en un mercado altamente competitivo en materia de trabajos dedicados al tema de la metodología de la investigación? Creemos que no existe ninguna fórmula mágica en este terreno, sino que desde sus inicios el trabajo estuvo animado por tres premisas básicas: explicar en términos sencillos los conceptos y temas más complejos de la investigación científica, no disociar la teoría de la práctica, o sea, plantearse como principio lo que proclama con mucha autoridad Paulo Freire: la teoría sin experiencia es vacía; la experiencia sin teoría es ciega. Y finalmente, el hacer de la obra una herramienta de formación y no de simple información, o sea que el texto se constituya en una guía para el ejercicio y la práctica de la investigación. Durante treinta años el autor ha estado vinculado activamente al quehacer investigativo y este trabajo no es otra cosa que el resultado de un principio ampliamente destacado por Stephen Kemmis (1986): “Las prácticas cobran un significado cuando se teoriza sobre ellas, y las teorías adquieren una significación histórica, social y material cuando se practican”.
Como ya lo señalamos en el prólogo de la primera edición, este trabajo busca conciliar y articular lo teórico y lo operativo en la investigación científica, los fundamentos epistemológicos con las estrategias técnicas y metodológicas que usualmente utilizan los investigadores en sus prácticas y actividades investigativas. Este hecho por lo demás, no es casual ni accidental, ya que responde a uno de los problemas más agudos que debe enfrentar el estudiante en el instante de traducir en términos operativos lo que conoce y ha memorizado teóricamente. La mayoría de las veces las fallas no sólo debemos buscarlas en la propia incapacidad del estudiante para adaptarse al rigor del pensamiento científico, manejar todo un conjunto de conceptos, principios, procesos y operaciones mentales, y aplicarlas en sus actividades académicas, sociales e intelectuales, sino en la enseñanza y el aprendizaje de los fundamentos metodológicos de la investigación científica. Labor realizada muchas veces por docentes que carecen de una experiencia mínima en el quehacer investigativo y no han hecho investigación. En este terreno los efectos son imprevisibles, ya que su labor se reduce a memorizar algunos datos y conceptos básicos y generales, desligados de la praxis investigativa. Con ello se está olvidando que la investigación científica es ante todo una práctica individual y social, sistemática, reflexiva, generadora de nuevos conocimientos, los cuales a su vez son agentes propulsores de cambios y transformaciones en nuestro medio.
La mayoría de las veces el estudiante y aun el investigador, carecen de una formación básica a nivel epistemólogico, lógico-filosófico, y en algunos casos no les es posible entender y manejar operaciones mentales que a la postre son la base del pensamiento, de la actividad y de la investigación científica. Con ello se está desconociendo los niveles y grados de correspondencia, extensión y relación que existen entre la teoría y la práctica investigativa.
Según Gastón Bachelard, la construcción de la ciencia y particularmente la realización de la investigación científica no se puede reducir a un abigarrado manojo de técnicas y métodos determinados, sino que es fundamentalmente una actitud mental e intelectual, donde operaciones como el describir, explicar, representar, problematizar, identificar, relacionar, generalizar y operar, tienen tanta importancia como el uso de las técnicas estadísticas o los métodos para planificar una investigación y recopilar datos. Porque la investigación, a juicio del filósofo francés, más que una simple herramienta técnica y operativa es de hecho una extensión del proceso modelador y transformador del pensamiento.
EI conocimiento y la transformación de la realidad exige del investigador una formación básica en el orden teórico y práctico, y esto sólo es posible en el proceso operativo de la investigación, ya que estamos convencidos de que la investigación se aprende investigando, así como uno aprende a pensar pensando o caminar caminando. Esto que parece una verdad de Perogrullo, desgraciadamente no se aplica en la práctica, ya que algunos docentes e investigadores buscan en las fórmulas reduccionistas del conocimiento sintético de las técnicas o de los métodos, la solución para forzar al estudiante a asimilar y memorizar las reglas de la investigación científica. La mayoría de las veces se obliga a los estudiantes a aprender de memoria en un par de semestres, lo que con dificultad los docentes y los investigadores comprenden y aplican en varios años de estudio y de ejercicio investigativo. EI aprender a pensar, a solucionar problemas y operacionalizar conceptos es un proceso extensivo y no una fórmula intensiva.
Algunos piensan que la investigación científica es como cierta chaqueta de lujo de la cual se puede prescindir, sin que ello afecte nuestra personalidad o integridad física. Que sólo sirve para adoptar actitudes esnobistas y seudointelectuales: un artículo de moda que no es indispensable para nuestra vida profesional, cultural o social. Probablemente estas críticas provengan de algunos sectores que se sienten molestos por el surgimiento de ciertas élites intelectuales y cientistas que desprecian la labor del docente, al cual consideran un simple reproductor y transmisor de conocimientos, mientras que ellos son: productores de conocimientos, creadores de saberes y transformadores de la realidad. Desgraciadamente, así como existen estratificaciones socioeconómicas en nuestra sociedad, también hay discriminaciones y prejuicios en el contexto del campo intelectual, ya que los viejos mitos que giran en torno a la presunta superioridad de la inteligencia y del pensamiento científico frente a la actividad pedagógica o educativa, no son otra cosa que una extensión de las contradicciones que tradicionalmente se presentan entre el trabajo intelectual y el físico, antagonismos que tienen notorias connotaciones clasistas y sociales.
Creemos que la investigación no es un lujo ni una actitud esnobista, sino al contrario, es una necesidad vital, ya que se trata de una actividad que está íntimamente relacionada con la creatividad, la búsqueda, la autodisciplina, la curiosidad y el asombro, la solución de problemas reales, la conceptualización, la construcción del pensamiento científico, etc. En la práctica social y en el ejercicio profesional se requiere pensar cómo solucionar problemas y tomar decisiones, sin que por ello se proponga hacer una investigación propiamente dicha, por lo menos en los términos tradicionales. Ello quizá nos está demostrando la importancia que posee esta actividad para el desarrollo intelectual, técnico y científico de las personas, que a la postre la convierte en una actitud cognoscitiva, social, afectiva y cultural más que en una suma de técnicas y métodos.
La investigación científica se encuentra estrechamente asociada al cambio y a la transformación social, espiritual, económica, cultural, política o educativa de nuestros pueblos, porque ella contribuye a crear las condiciones básicas que posibilitan estos cambios y transformaciones. La práctica y la experiencia nos han enseñado que sin el apoyo y la ayuda de la investigación no podemos conocer la realidad, y sin este conocimiento no es posible cambiarla o transformarla. La historia de las ciencias, las artes y las culturas nos demuestra cómo la noción de investigación, ya sea en su dimensión teórica, empírica o axiológica, ha estado presente en todos los procesos de cambio. Ello no es extraño, ya que la investigación de hecho se ha constituido en un camino para conocer la realidad y un procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y crítico que ha posibilitado interpretar los hechos y fenómenos, relaciones y leyes, plantear problemas y buscar soluciones, y en general preparar el camino y crear las condiciones para estos cambios.
Esta nueva edición surge después de haber analizado y evaluado las recomendaciones realizadas por los estudiantes, docentes e investigadores. En esencia se conservó la mayoría de sus contenidos, porque a juicio de los lectores y usuarios, con los cuales compartimos seminarios, talleres, cursos y actividades investigativas, el orden de ideas planteados, que inicialmente se creyó muy avanzado, con los años se han ido aceptando y consolidando. Por ejemplo, la articulación de lo cuantitativo y lo cualitativo, los puentes mediadores entre teoría y la práctica investigativa o la problemática de la actitud y la cultura investigativa como fundamento de la formación investigativa, conceptos que en su momento fueron mirados con recelo y desconfianza, hoy día hacen parte del acervo cultural del quehacer investigativo. Se hicieron algunos ajustes y cambios en algunos capítulos, particularmente contenidos que tienen relación con tópicos vinculados con la fundamentación epistemológica de la investigación, los peligros del metodologismo, los procesos de la problematización, la complementación paradigmática y la graficación o visualización de la información, como apoyo a diversos temas del régimen operacional de la investigación. Si bien en dos décadas han surgido numerosos estudios y autores que han realizado importantes aportes filosóficos, epistemológicos y metodológicos, creemos que muchos cambios han sido más de forma que de fondo, de ahí que sigan teniendo plena vigencia la mayoría de los contenidos de Elementos de la investigación.
El doble vínculo durante muchos años con la práctica investigativa y la docencia, en diversas universidades e instituciones, me ha permitido detectar las dificultades que debe asumir el estudiante, en la elaboraración de su tesis o monografía de grado como requisito obligatorio de su graduación. Los problemas siempre son los mismos: dificultad por parte de los estudiantes para resolver cuestiones metodológicas, operativas y teóricas fundamentales en el momento de elegir los temas, realizar un proyecto o conceptualizar, planear y ejecutar la revisión de la literatura disponible, plantear un problema, leer críticamente un informe de investigación, interpretar un cuadro estadístico o una información determinada. Son muchos e innumerables los obstáculos que no puede superar en su proceso de aprendizaje, desde aspectos estrictamente epistemológicos, lógicos o filosóficos, hasta tareas que tienen relación con el análisis e interpretación de datos, formulación de problemas y elaboración de informes finales.
Las consecuencias para el estudiante son insospechadas, no porque se le esté negando la oportunidad de convertirse en un investigador científico profesional (un grupo muy reducido de personas desea en la práctica convertirse en un investigador), sino porque la actividad ofrece la oportunidad de desarrollar sus capacidades intelectuales (creatividad, crítica, análisis, síntesis, rigor, disciplina, objetividad, responsabilidad, pertinencia, etc.), sin necesidad de plantearse como cometido el realizar investigación en strict sensu (en sentido estricto). Si la formación de personas de pensamiento independiente –escribe el investigador mexicano Oscar Soria (1985), “es tarea de la universidad, ¿en qué momento, durante la vida académica del estudiante, se intenta de manera sistemática e intencional tal desarrollo? ¿Qué medios se ponen real y eficientemente para alcanzar tal formación integral? Puede argüirse que la investigación sola no fomenta las disposiciones deseables mencionadas. Pero tampoco podrá negarse que la investigación colabora eficazmente en su desarrollo”.
El autor de este libro ha vivido desde adentro la experiencia y la actividad investigativa, y Ie ha correspondido desempeñar diversos oficios dentro de la investigación, desde las funciones de cargaladrillo (encuestador, analista, tabulador de datos, redactor de informes, etc), hasta las tareas de director de tesis de grado, diseñador y director de proyectos de investigación, lo cual le ha permitido conocer desde muy cerca toda la problemática que vive la investigación científica en la universidad o en las instituciones educativas, experiencia que se ha querido reseñar en este texto.
El autor
Supuestos iniciales en que se apoyan la ciencia y la investigación científica
Cualquier intento que hagamos por definir y caracterizar la investigación, siempre tendrá como punto de partida y de llegada el hombre con toda su dimensión social, cultural, intelectual, científica y tecnológica. No podría ser de otra manera, porque de lo contrario, el conocimiento y la investigación científica perderían su condición humana e histórica y se convertirían en algo puramente mecánico, acto impersonal cuya función se agota en el momento en que se usa y se aplica. La historia de la ciencia nos habla de las grandes conquistas y descubrimientos alcanzados a través de los siglos, sin los cuales el mundo no habría alcanzado los niveles de desarrollo que hoy le conocemos. En una hermosa alegoría de dos autores del cuento infantil La sortija mágica de Ilin y Segal, lo recuerdan:
Las cosas mágicas en las que hace muchos siglos sólo se podía soñar, los hombres de ahora las han hecho realidad. Los hombres han conquistado montañas y campos, ríos y mares, el cielo, la tierra y todavía no terminan las conquistas. Sueñan con volar a otros planetas, sueñan con controlar el viento y la lluvia ¿Algún día será realidad todo eso? Los viejos cuentos de hadas están siendo convertidos en realidad. Y los nuevos también lo serán si los hombres continúan soñando, trabajando mucho y siguiendo los consejos de la Ciencia, el Hada más maravillosa, creativa y el más inteligente de los trabajadores.
Pero si bien son inconmensurables los logros y conquistas tecnológicas y científicas alcanzadas por la ciencia, su sello distintivo no es necesariamente aquella producción material que tanto confort y felicidad ha traído a las personas, sino el haber cambiado la mentalidad humana y la forma de pensar, sentir y comprender la realidad donde se vive y se actúa. Albert Einstein decía que el científico y la ciencia encuentran su recompensa en lo que Henri Poincaré denominaba el placer de la comprensión, y no en las posibilidades de aplicación que cualquier descubrimiento pueda conllevar. La ciencia con toda su capacidad escrutadora, su curiosidad, su sentido crítico, problematizador y capacidad de asombro, fue abriendo caminos en su lucha contra los dogmas, la superstición, los prejuicios y la intolerancia. La historia de la humanidad es testigo de los cambios que permitió emerger del oscurantismo medieval y derivar hacia un humanismo más comprensivo y sensible. Pero si bien la ciencia se constituyó en una forma desarrollada, completa y apreciable del saber, hoy día en nuestro mundo actual, globalizado y dominado por el imperio de la producción economicista, perdió su sello original y se convirtió en un dogma infalible, neutro y poseedor de la verdad absoluta, al servicio del consumismo y del enriquecimiento económico de unos pocos.
Aunque existe la tentación de incursionar en el terreno de la filosofía de la ciencia, se ha querido evitar caer en la trampa de una visión bucólica y teorética del saber y el conocimiento, porque el propósito de este capítulo es no perder de vista la existencia de ciertos supuestos generales que fundamentan la ciencia y el conocimiento científico en particular, los cuales nos permiten mostrar los mutuos niveles de dependencia que existen entre los presupuestos teóricos de la ciencia, los problemas de la realidad social y los procedimientos que hacen posible la investigación científica. Todo ello refuerza la idea de que la ciencia no tendría razón de existencia, si no fuera capaz de crear teorías, ni tampoco hacerlas realidad en el medio social donde actúa. Con ello queremos cuestionar dos tendencias extremas que han hecho históricamente mucho daño al desarrollo científico: los excesos del empirismo, con su metodologismo e instrumentalismo burdo que convierte el conocimiento en un acto casi mecánico y un teoricismo que reduce el acto de hacer ciencia e investigar en una entelequia ajena a la realidad objetiva.
Las obras de Berger y Luckmann La construcción social de la realidad e Introducción a la lógica y al método científico de Cohen y Nagel, se refieren a un conjunto de supuestos iniciales formulados por la epistemología y utilizados por la propia praxis investigativa, los cuales han contribuído a sentar las bases lógicas de la investigación científica. Quien pretenda investigar, necesariamente debe partir de estas premisas, porque a partir de ellas el proceso del conocimiento científico irá adquiriendo una dinámica propia que le dará a la investigación científica características también propias, (Fig 1). Aquí el supuesto es un juicio o teoría que se supone verdadero, aunque no se haya demostrado o confirmado, y a partir de la cual se extrae una consecuencia o una conclusión que va a configurar todo el andamiaje lógico, científico, metodológico y técnico de la investigación social. Naturalmente a partir de esta serie de supuestos iniciales del conocimiento científico emergen todo un conjunto de enfoques lógicos y metodológicos que darán forma y sentido a la investigación científica, los cuales a su vez serán el punto de partida para construir el conocimiento y el objeto de nuestro estudio. Aquí sólo incluiremos los supuestos más significativos, ya que la lista es larga y extensa. Son los siguientes:
Supuestos iniciales sobre los cuales la investigación científica se organiza y se desarrolla. (Fig 1)

Algunos autores plantean que es una verdad de Perogrullo decir que la realidad existe, porque independientemente de que hagamos referencia a los problemas propios de la esencia interna o a los modos de existir del ser humano, no hay duda que la existencia es un hecho que existe objetivamente cualquiera sean las formas de vivencia que tengamos. El tema nos remonta a las posturas que tradicionalmente se ha asumido frente a la relación sujeto-objeto en el proceso de conocimiento, una cuestión que hace parte de los numerosos interrogantes que se vienen haciendo los filósofos desde la época de Platón. Por eso en este caso sólo nos limitaremos a analizar en términos muy generales el tema, porque de lo contrario, ello nos obligaría a apartarnos del objeto que nos ocupa.
No basta con afirmar que algo existe, porque en el caso de la investigación científica debemos hacer visible y perceptible esta existencia, de otra manera, su producción sería una ficción o un signo invisible. Hay que mostrar resultados tangibles y verificables, fruto de proyectos expresados en un plan de acción (proyectos) debidamente formalizados, que son consecuencias reales y tienen existencia objetiva. En los corrillos científicos es costumbre exigir señales, indicios o referentes empíricos para demostrar la existencia de un producto final de investigación (por ejemplo, informe final del estudio, publicación de artículos de revistas reconocidas, o alguna aplicación de sus resultados). Son los denominados indicadores de existencia, que son el resultado observable de estos productos, los cuales harán posible la visibilidad de esta realidad. De lo contrario, deberíamos apelar al juicio personal y subjetivo de la gente, que independientemente de su buena fe, se corre el riesgo de que lo imaginario y lo subjetivo puedan constituirse en los signos visibles de esa realidad objetiva.
Comúnmente se acepta a una persona como objetiva en la medida que no asuma una actitud personal, no comprometa sus sentimientos, y su forma de pensar en el instante de representar o reflejar la realidad. Aquí lo objetivo se refiere al hecho de reconocerle sólo existencia a las cosas que pertenecen al mundo exterior, donde lo objetivo sería lo mismo que lo real, algo que podemos tocar u oler con nuestros sentidos. En cambio lo subjetivo se asocia con el sujeto cognoscente y se refiere al sujeto que piensa o siente, o en su defecto, a su orden de ideas. En la obra de Berger y Luckmann La construcción social de la realidad, se define la realidad como una cualidad propia de los fenómenos, que reconoce como independientes de nuestra voluntad. Al igual que otros autores, coinciden en el hecho de que la realidad existe como ente objetivo y subjetivo, donde participan conjuntamente y hacen posible el conocimiento de esa realidad conocida.
El tema de la subjetividad y la objetividad en el proceso del conocimiento ha dado nacimiento a numerosas escuelas, tendencias y posturas, indistintamente del énfasis que se haga en el sujeto, objeto o en la unidad de estos, a través de las cuales se ha buscado canalizar el trabajo investigativo que utiliza vías y estrategias diferentes para hacerlo. Por ejemplo, el paradigma positivista o la ciencia factual rechaza todo aquello que no sea “objetivo”, porque para éste en la explicación de los hechos no debe intervenir lo individual, ni preferencias, ni tendencias, ni aspiraciones, ni tampoco deben ser agregadas a estos. El objeto determina al sujeto; el sujeto asume de cierta manera las propiedades del objeto, reproduciéndolas en sí mismo. Para ello se vale de mecanismos como la comprobación, verificación o validación, para asegurarse que los productos obtenidos correspondan a la realidad que se mide o investiga. En cambio en el subjetivismo el conocimiento se reduce a los estados en los que percibe el sujeto, porque no existen objetos independientes de la conciencia, sino que todos los objetos son resultados de ésta, productos del pensamiento.
Entre algunos investigadores siempre ha existido un interés casi obsesivo por captar en su trabajo investigativo todos los matices y los niveles de la realidad, y necesariamente su aprehensión exige múltiples formas para captarla y conocerla. Ello quizás no enseña que la realidad no sólo tiene una forma, sino múltiples formas. La realidad aparece dotada de una gran variedad de formas: sonidos, colores, olores, sabores o texturas y numerosas otras propiedades, que debemos captar para tener una visión multifacética de esa realidad. El proceso cognitivo comienza a partir de su percepción sensorial, pero éste no se agota con este nivel, sino que a partir de él es posible acceder a otros niveles de conocimiento. De ahí el interés por utilizar técnicas como la triangulación, la cual parte del principio de que varios ojos ven mejor que uno, y que una visión plural tiene más posibilidades de acercarse a un criterio de verdad, es decir, aquel recurso para comprobar la veracidad o la falsedad de una aseveración, hipótesis, teoría, etc.
No hay duda que la realidad no es estática, es dinámica y cambiante, lo cual se hace muy díficil captarla en todo su movimiento y desarrollo. La investigación científica ha tenido que ingeniársela para estudiar esta realidad dinámica, dotada de temporalidad, y para ello ha creado técnicas y métodos que buscan identificar momentos de este proceso para reconstruirlo. El estudio de cualquier proceso genera muchos problemas, ya que es una secuencia temporalmente ordenada de hechos o fenómenos, donde muchas veces cada elemento determina el siguiente. Por ejemplo, algunos estudios longitudinales son medidas repetidas de las variables de un grupo en un periodo extendido de tiempo o en diferentes ocasiones, y se utilizan en algunos casos técnicas estadísticas denominadas secciones cruzadas, matriz de correlación, tablas de contingencia, series de tiempo, grafos de camino o similares, que no siempre logran captar la dinámica del cambio y del proceso. Necesitamos algo más que un conjunto de medios que congelen esta serie de eventos que participan en un proceso para estudiarlo y comprenderlo. Debemos apelar a todos los procedimientos cuantitativos y cualitativos, teóricos y empíricos para conocer los cambios y el desarrollo de un fenómeno, y de esta manera tener una visión mutidimensional de la realidad.
No sólo en el caso de la ciencia, también en todas las otras disciplinas que hacen parte de la cultura humana, sus propiedades, contenidos y formas de trabajo se encuentran interconectadas entre sí, ya sea a nivel interno o externo. Existe un principio dialéctico que afirma que todo tiene que ver con todo, el cual se refiere a la interdependencia entre las cosas y que plantea que los fenómenos en la realidad no existen aisladamente. Tanto los objetos de la ciencia, como sus métodos, técnicas, problemas, de una u otra forma se relacionan y se reflejan entre sí, y constituyen unidades, sistemas o estructuras. Las categorías filosóficas de la parte y el todo reflejan las relaciones y las conexiones entre los objetos, sus aspectos y elementos, y constituyen una unidad donde no es posible reducir el todo a las partes ni ésta al todo, porque en el primer caso se perdería la comprensión del todo como determinación cualitativa subordinada a leyes específicas. En el segundo caso, las partes no tendrían un significado per se, porque éstas podrían tener peculiaridades concretas no coincidentes de manera directa con el todo.
En la investigación científica esta premisa va a tener gran incidencia en la forma de abordar el estudio de la realidad, ya que existen numerosas modalidades y métodos que buscan relacionar el todo con sus partes y viceversa. Por ejemplo, la filosofía de la totalidad nos habla de un todo completo en sus partes y perfecto en su orden, que posee muchas variantes, entre las cuales se encuentra la concepción holística, que es el estudio del todo relacionándolo con sus partes pero sin separarlo de éste. En la investigación científica, además de la concepción holística, existen otras tendencias, entre las cuales se destaca el principio de la unidad en la diversidad, donde es posible tener puntos de acuerdo en medio de la diferencia y la diversidad, o aquellos donde se habla de diseños inductivos que parten de lo particular para construir posteriormente lo general (theory grounded) o viceversa, de lo general a lo particular, procesos que van a depender de los niveles de conocimiento que se tenga o no del problema de investigación que se estudia.
La existencia de diferentes niveles de complejidad en la naturaleza y en la vida, nos pone de manifiesto la variedad de fenómenos que se diferencian entre sí por la manera de manifestarse y de estar dotados de propiedades específicas. Las diferencias entre lo simple y lo complejo, de lo singular y lo universal, de lo específico y lo general, exige crear un sistema de niveles y jerarquizaciones no sólo para sistematizar y clasificar la información, sino para desarrollar procesos que van desde sus niveles básicos o simples hasta complejidades superiores.
Uno de los aspectos que mejor parece caracterizar este fenómeno, es el principio de la complejidad, popularizado por el pensador francés Edgar Morin. Actualmente uno de los aspectos más positivos de este auge de la complejidad es, precisamente, el hecho de aceptar que el estudio de una realidad compleja requiere de la participación de un equipo de investigadores que aporten el arsenal conceptual y metodológico de las diferentes disciplinas para afrontar el problema desde una perspectiva comprehensiva. Ya no es posible resolver asuntos realmente importantes -ya sean teóricos o prácticos- utilizando exclusivamente técnicas de análisis que diseccionan la realidad estudiada en partes más pequeñas y manejables. Por el contrario, lo que las ciencias de la complejidad persiguen en este momento es definir con exactitud y apertura la escala más apropiada para describir el comportamiento de un sistema y hacerlo sin necesidad de reducirlo a sus formas más elementales.
La problemática del conocimiento. Las relaciones entre el sujeto que conoce y el objeto cognoscible
Si nos quedáramos en los límites de las definiciones generales, sería muy difícil comprender los aspectos metodológicos y técnicos que ha adoptado un paradigma en el campo investigativo, por eso para reconocer las dimensiones operativas de estos postulados filosóficos hay que analizar las diversas posturas que se han enfrentado en la historia del pensamiento humano y que de alguna forma se reflejan en el campo investigativo. El positivismo y el fenomenologismo son a la postre las dos escuelas que han incidido más en la identidad filosófica y epistemológica de la investigación científica, asociadas a las ciencias naturales y sociales, y que a su vez se les relaciona con los paradigmas cuantitativos y cualitativos del quehacer investigativo. Para algunos autores, los conflictos existentes entre estos, no son otra cosa que la reedición de viejas querellas, por ejemplo, entre realismo e idealismo, objetivismo-subjetivismo, racionalismo-empirismo o las relaciones que surgen entre el sujeto y el objeto en el proceso del conocimiento, las cuales han dado nacimiento a diversas posturas en el campo de la filosofía. Son un conjunto de categorías que tipifican un universo de contradicciones y opciones que surgen de posiciones diferentes en el estudio y conocimiento de la realidad. Aquí las hemos definido y analizado a partir del tema del conocimiento, porque los problemas cognoscitivos, y la forma en encararlos son determinantes para determinar las formas de trabajo y las posturas de la investigación científica. Son las siguientes:
♦ Relaciones entre sujeto cognoscente - objeto cognoscible
♦ Naturaleza del conocimiento
♦ Origen del conocimiento
♦ Finalidad del conocimiento
El conocimiento surge como resultado de las relaciones entre el sujeto y el objeto, en torno a las cuales se han desarrollado numerosas escuelas filosóficas, las cuales a su vez se van a reflejar en los diversos paradigmas investigativos. Una problemática que busca responder numerosas preguntas sobre el qué, quién, por qué, para qué y el cómo del conocimiento, tema que ha sido estudiado, primero por la Teoría del Conocimiento y posteriormente por la Epistemología. Aquí nos limitaremos a analizar las relaciones que surgen entre los dos actores del proceso cognoscitivo: el sujeto y el objeto, y en torno al cual giran cuatro elementos fundamentales:
♦ El sujeto que conoce
♦ El objeto conocido
♦ La operación misma de conocer
♦ El resultado obtenido
La investigación científica no ha permanecido ajena a esta problemática, ya que en algunas tendencias se observa un distanciamiento entre el sujeto y objeto (objetivismo), un dominio del primero sobre el segundo (subjetivismo), del objeto sobre el sujeto (empirismo o realismo) o un equilibrio entre los dos (unidad dialéctica). Pero independientemente de las diversas aproximaciones que existen entre sujeto-objeto, actualmente domina una tendencia que busca la unidad o equilibrio entre ambos actores, buscando un punto de encuentro que permita resolver los problemas que han surgido en torno al tema del conocimiento.
Pero las relaciones entre sujeto-objeto no sólo se dan en el proceso del conocimiento, sino también estos dos elementos hacen parte de una estructura más general, de donde emerge la investigación sistemática, (Fig 2). Así como no podemos imaginar un conocimiento sin sujeto y objeto, de igual manera el acercamiento del investigador, es decir, el sujeto hacia su objeto, se constituye en una operación fundamental y esencia misma de la investigación. Al igual que en el caso del conocimiento, en la investigación sujeto y objeto son dos términos que sucesivamente se oponen y se compenetran, se separan y se acercan en un acto que se inicia por voluntad del investigador que desea el conocimiento.
Relaciones sujeto-objeto (Fig 2)

En esta relación la acción dominante es la conciencia del sujeto, sin aparente incidencia del objeto, lo cual conduce a la subjetividad, o sea percepciones, argumentos y lenguaje basados en el punto de vista del sujeto, y por tanto, influidos por sus intereses y deseos, (Fig 3). El conocimiento queda reducido a un fenómeno de conciencia y sus interpretaciones desestiman cualquier aspecto vinculado con la experiencia y la práctica.
Relación sujeto-objeto (Fig 3)

Ésta es una tendencia característica de la Fenomenología, o por lo menos de quienes piensan que la acción del sujeto es determinante en el proceso del conocimiento. El término ha tenido definiciones diferentes, pero en general en el terreno estrictamente gnoseológico se afirma que el conocimiento es una actividad donde el sujeto crea su propio objeto. A la fórmula de algunos filósofos que afirman que: nada hay en la inteligencia que no haya estado en los sentidos, otros filósofos les responden: nada hay en los sentidos que no haya conocido el razonamiento. Dio nacimiento a un término moderno como el subjetivismo, que designa la doctrina que reduce el conocimiento a un estado de simples actos del sujeto, de la realidad o de los valores del sujeto.
Relación objeto-sujeto (Fig 4)

Al igual que en el caso del idealismo, el realismo es una palabra que tiene muchos significados diferentes, desde el realismo ingenuo o vulgar hasta el realismo crítico, conceptos que nos muestran el dominio del objeto sobre el sujeto y donde las funciones de éste se limitan a reflejar en su mente las propiedades del objeto y la existencia objetiva está separada y es independiente de la existencia subjetiva, (Fig 4). El sujeto aprehende y el objeto es aprehendido. En el campo de la investigación científica, este realismo va a trocarse en objetivismo, concepción que admite la existencia de objetos (significados, conceptos, verdades, valores, normas, etc.), válidos independientemente de las creencias y de las opiniones de los diferentes sujetos. La objetividad es el ideal de la investigación científica, aunque el término puede tener lecturas diferentes para los paradigmas en pugna, porque puede referirse a aquello que es válido para todos, a lo que es externo a la conciencia o al pensamiento, lo que es independiente del sujeto conforme a ciertas reglas o métodos, etc.
El objetivismo puede derivar hacia posiciones extremas, ya que algunos teóricos recomiendan abstenerse de formular estimaciones críticas e inferir conclusiones, por considerar que la ciencia no es capaz de efectuarlas. Con ello se cae en un empirismo acrítico, que considera la experiencia directa y sensorial como única fuente de conocimiento.
Relación dialéctica sujeto-objeto (Fig 5)

Para los partidarios de la unidad dialéctica los conflictos que surgen de las relaciones entre sujeto-objeto en la conjunción del conocimiento, no son tales, porque sujeto y objeto constituyen una unidad y una totalidad. Se parte del supuesto que ambos interactúan, se reflejan y se influyen mutuamente, (Fig 5).
En una posición más contemporánea, surge el planteamiento de Edgar Morin quien en su obra Introducción al pensamiento complejo, nos habla del sujeto en relación al objeto y plantea que en la historia del pensamiento se ha vivido un marcado dualismo entre ambos, y según sea la corriente filosófica en boga, se ha privilegiado a uno u otro. En esta dualidad se comete el error de dejar por fuera el contexto, un tercer factor del conocimiento, que determina tanto al sujeto como al objeto. Esta noción del contexto va a tener una importancia fundamental en la investigación, ya que se parte del supuesto que las cosas no van a tener un significado por sí mismo, sino en relación al contexto donde se ubican. A juicio del autor, quien induce y predetermina el sujeto es el contexto, el cual sería el conjunto de circunstancias donde se produce un hecho: lugar y tiempo, cultura, realidad económica y social etc, lo cual nos ayuda a comprenderlo y explicarlo mejor.
En este proceso cognoscitivo el sujeto tendrá como referente un objeto hacia donde se dirige en busca de la verdad, o como queramos llamarla en la investigación científica: evidencia, prueba, demostración, certidumbre, confirmación, etc. ¿Qué camino debe recorrer para alcanzar esta meta o logro? En este recorrido se dan algunos momentos que van desde la ignorancia o desconocimiento de lo que se investiga o se busca conocer, hasta alcanzar la validez o la eficacia de los procedimientos cognoscitivos.
Filosofía, Lógica y Epistemología, soportes teóricos de la investigación científica
Hoy día es imposible pensar en la construcción de un proyecto de investigación sin la ayuda y el apoyo de componentes epistemólogicos o conceptuales básicos, o la realización de un diseño investigativo sin la participación de principios y operaciones lógicas que a la postre le dan coherencia y continuidad a nuestro trabajo. Nos hemos acostumbrado tanto al léxico filosófico, lógico y epistemológico en la investigación científica, que prácticamente lo hemos adoptado como propio. Quiérase o no, la investigación científica y en general el acto de conocer, descubrir o indagar, hacen parte de una experiencia total donde están involucrados no sólo el sujeto u objeto de investigación, el contexto donde actúa, sino un conjunto de presupuestos epistemológicos que se ocupan de la definición del saber y de los conceptos relacionados, de sus fuentes y los criterios, de los tipos de conocimiento posible y el grado con el que cada uno resulta cierto, así como la relación exacta entre el sujeto que conoce y el objeto conocido.
Por experiencia sabemos que disciplinas como la Lógica, a través del examen riguroso de la actividad científica e investigativa, nos señalan el modo como se debe efectuar el proceso de elaboración de la ciencia y las leyes que lo gobiernan. De esta manera la Lógica se convierte en la disciplina que permite satisfacer la necesidad de indagar las leyes que rigen el proceso de adquisición del conocimiento y formularlas explícitamente. La investigación científica no sería posible sin la ayuda y el apoyo de algunos supuestos e hipótesis filosóficas, que a la postre sirven de soporte en la determinación de los paradigmas investigaivos. O sea, la investigación científica no hubiera podido desarrollarse y consolidarse sin este bagaje teórico y todas aquellas concepciones que tienen relación con el objeto de estudio de una ciencia, los problemas por estudiar, de la naturaleza de sus métodos y la forma de explicar, interpretar o comprender los resultados de la investigación realizada.
Mario Bunge (2000) en su libro Epistemología: ciencia de la ciencia, nos habla de diversas ramas de la ciencia que están involucradas con la investigación científica y que él denomina con el nombre de Nueva Epistemología. Serían las siguientes:
♦ Lógica de la ciencia (problemas lógicos y estructuras lógicas de las teorías cientlficas).
♦ Semántica de la ciencia (análisis e interpretación de la conceptualización científica).
♦ Teoría del conocimiento científico (diferencia con otros conocimientos).
♦ Metodología de la ciencia (estudio del método general de la investigación).
♦ Ontología de la ciencia (análisis de los supuestos básicos o metafísicos de la investigación científica).
♦ Axiología de la ciencia (estudio del sistema de valores que guía la investigación).
♦ Ética de la ciencia (estudio de las normas morales que se cumplen en la investigación).
♦ Estética de la ciencia (valores y reglas estéticas de la investigación científica, particularmente de los estilos literarios).
Actualmente no se puede hacer investigación científica sin el concurso de la epistemología, aquella filosofía o teoría de la ciencia que estudia críticamente los principios, hipótesis y resultados de las diversas ciencias con el propósito de determinar su origen y estructura lógica, su valor y alcance objetivo. Desgraciadadamente se comete el error de no traducir todos estos presupuestos epistemológicos al lenguaje propio del quehacer investigativo, es decir, la metodología y la técnica investigativa. La mayoría de las veces con estos conceptos se les traslada crudamente a la actividad investigativa, y como no se les han definido sus extensiones empíricas les cuesta integrarse al quehacer operativo de la investigación. De ahí la dificultad para traducir en actos o en productos lo que se plantea originalmente a nivel teórico. Es la típica incapacidad para encontrar los niveles de correspondencia entre lo que se dice y se hace, entre la teoría y la práctica.
Si nos remitiéramos estrictamente al conjunto de ramas mencionadas por Bunge, llegaríamos a la conclusión de que el estudio de la ciencia es un abigarrado conjunto de aspectos lógicos, metodológicos, estadísticos, semánticos, ontológicos, axiológicos, éticos, estéticos y naturalmente, instrumentales, que aunque no se identifiquen o se mencionen, existen o participan en cada una de las actividades de la investigación. El pensamiento como la estructura de un diseño de investigación se convertiría en algo caótico y azaroso si no obedeciera a algunos principios lógicos. No sería posible ir de lo empírico de las cosas al conocimiento científico, de la mera opinión o del supuesto al conocimiento estructurado, ricamente articulado, comprendido, coherente y reflexivo, si no se aplicaran algunos criterios o principios lógicos. Pero no creamos que para hacer investigación científica, tenemos que convertirnos en unos especialistas en Lógica, en Filosofía o en Epistemología, ya que como lo señala Hegel (1973) en su Lógica: “Para hacer razonamientos exactos hace tan poca falta haber estudiado lógica como haber estudiado la anatomía y la fisiología para digerir y respirar convenientemente”.
Uno de los cometidos del epistemólogo –afirma Bunge– (1973), es analizar la estructura lógica de las teorías científicas, entonces la lógica es una de sus herramientas de trabajo. Naturalmente el epistemólogo se servirá de la lógica de su siglo, sin ser necesariamente un especialista en ella, del mismo modo que el biólogo emplea la física de su siglo sin ser el mismo físico.
El hecho de destacar las relaciones entre la investigación científica y disciplinas como la filosofía, epistemología o la lógica, tiene un propósito muy definido: destacar y hacer énfasis en los vacíos que se observan no sólo entre los estudiantes y aprendices de la investigación, sino también en los propios investigadores profesionales, en el momento que les corresponda analizar e interpretar los datos e información de una investigación, de deducir e inferir premisas, establecer conexiones entre los fenómenos y hechos estudiados, argumentar sobre pruebas descubiertas, plantear y comprobar hipótesis, demostrar razonamientos estableciendo sus conexiones necesarias con otros conocimientos, etc. Excelentes trabajos de campo se frustran debido al poco o escaso nivel conceptual y abstracto que poseen las personas responsables de su análisis e interpretación. Muchas veces los investigadores carecen de formación y madurez para pensar científicamente, de ahí las dificultades para llevar a la práctica ciertas operaciones mentales de representación (enumerar-describir, comparar-distinguir, clasificar-definir, etc.), de identificación de problemas (contradicciones y oposiciones, ubicar hechos y fenómenos en el tiempo y el espacio, etc., de relación (relacionar un hecho con sus causas y consecuencias, buscar leyes y teorías para explicar y comprender hechos, etc.), de acción (explicitar los valores y principios que inspiran y guían la acción, establecer objetivos, metas, medios y métodos de acción, etc.).
Ejecutar todas estas operaciones propias del pensamiento científico requiere una formación teórica y conceptual básica, que sólo disciplinas como la lógica, la epistemología y la filosofía nos aportan. Desgraciadamente en la actualidad muchos investigadores y estudiosos de las ciencias sociales nunca logran superar el nivel de las fórmulas operativas que utilizan para investigar o para actuar en cualquier situación o cualquier momento, olvidando los niveles de teorización que deben guardar para no caer en las viejas fórmulas empíricas, donde todo se remite al dato y a la información objetiva y concreta. Algunos creen que ello hace la diferencia entre un técnico de la investigación y un investigador científico.
Ciencia y conocimiento científico. Lectura crítica del modelo fáctico de Mario Bunge
En la década del setenta apareció en la escena latinoamericana el libro La Ciencia, su método y su filosofía del filósofo, físico y epistemólogo argentino Mario Bunge (1966), que se convertiría durante varias décadas en la lectura obligada en el campo de la formación investigativa. La obra de Bunge reseña los principios fundamentales de la denominada ciencia fáctica y de orientación positivista, los cuales fueron duramente cuestionados por los sectores de las Ciencias Sociales, quienes consideraron inconveniente extender estas ideas básicas a todas las ciencias. Los postulados ideológicos y metodológicos propios de las Ciencias Naturales tienen su propia forma de abordar y resolver el problema del conocimiento, que no siempre son aplicables a disciplinas como las Ciencias Sociales y Humanas. El equívoco está en pensar que la mayoría de las características de la ciencia fáctica son válidas para todo tipo de ciencias, olvidando que cada sector y disciplina posee su propia dinámica epistemológica, técnica y metodológica. Creemos que es muy importante conocer y analizar estas concepciones sobre la ciencia y el conocimiento científico, porque ellas corresponden a lo que se moteja con el nombre de ciencia oficial, y se constituyen en las tendencias dominantes en la ciencia actual. Se han conservado las categorías y los nombres señalados por Bunge, pero se ha asumido una postura crítica frente a algunas ideas básicas, todo ello con el propósito de evitar todo signo categórico y concluyente en un terreno donde confluyen enfoques y concepciones muy diferentes. En el fondo este examen de la obra de Bunge, es un pretexto formal para analizar una serie de principios y postulados que giran alrededor de la ciencia y la investigación científica.
A juicio del filósofo y epistemólogo argentino Mario Bunge, las características más importantes del método científico y la ciencia serían las siguientes:
♦ Es analítica
♦ Es general
♦ Es legal
♦ Trasciende los hechos
♦ Se atiene a reglas metodológicas
♦ Se vale de la verificación empírica
♦ Es autocorrectivo y progresivo
♦ Sus formulaciones son de tipo general
♦ Es objetivo
La ciencia es analítica
El carácter analítico de la ciencia es válido siempre que se tenga como referente la síntesis. Las dos categorías hacen parte de un proceso único donde el acto de descomponer un problema tiene como referente final el recomponer estas partes para estudiarlas, identificarlas, analizarlas y finalmente integrarlas en un todo. Uno divide y descompone un todo como parte de un proceso de estudio de la realidad, pero estas partes muchas veces por fuera de ese todo no tienen significado y sentido. El análisis se relaciona principalmente con el acto de descomponer en partes el objeto del conocimiento, tarea fundamental para llegar al conocimiento multilateral del objeto. En el curso del análisis, el pensamiento se mueve de lo complejo a lo simple, de lo casual a lo necesario, de la multiplicidad a la identidad y a la unidad, en un proceso donde se reúnen diversos elementos conocidos primeramente por separado, pero que al final se conjugan en un todo unitario. Por ejemplo, la formulación de una hipótesis de investigación constituye la superación de datos fragmentarios y determinaciones particulares, los cuales se generalizan y se sintetizan en el plano de la posibilidad.
EI conocimiento científico es general
La generalidad en el conocimiento científico se refiere a la ubicación de los hechos singulares en patrones generales, porque se busca a través de este proceso la universalidad de los hechos y sus hallazgos. Es inobjetable que los hallazgos científicos en la investigación deben ser aplicables a una población amplia y para ello estos conocimientos deben extender sus dominios, de manera que continúen siendo válidos en otros dominios más extensos. La investigación no estudia problemas generales, sino específicos, de los cuales se deducen leyes, principios o verdades generales. La investigación científica utiliza indistintamente como punto de partida de su trabajo, lo deductivo que parte de ciertas premisas generales para llegar a conclusiones particulares y lo inductivo, que en un proceso inverso parte de proposiciones singulares para alcanzar conclusiones generales. En el primer caso, el proceso se realiza para comprobar empíricamente algunas hipótesis y en el segundo, a partir de las partes de una realidad busca alcanzar conclusiones generales. De lo conocido empíricamente se pueden deducir algunos principios generales y de ello se infiere que lo singular es una manifestación de lo general, y éste reina sobre lo particular.
EI Conocimiento Científico es legal
La legalidad o legitimidad social de un conocimiento es una forma del reconocimiento de éste en un contexto determinado. Lo que usualmente se acepta como inserción social del conocimiento, no es otra cosa que la inclusión de hechos singulares en pautas generales, llámense leyes o normas (naturales o sociales). La condición de legalidad hace que la ciencia sea esencialista, es decir, intenta llegar a la raíz de las cosas. De ello se deduce que las leyes científicas hacen parte del sistema social, económico y político de los pueblos, son interdisciplinarias y multidisciplinarias porque utilizan leyes de una disciplina para explicar fenómenos de otras disciplinas. Berger y Luckman (1986), hacen referencia a la construcción social de la realidad y plantean que la investigación a través de la epistemología debe analizar los procesos que explican el por qué se producen. Los autores definen la realidad: “como una cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia volición (no podemos hacerlos desaparecer) y definir el conocimiento como la certidumbre de que los fenómenos son reales y de que poseen características específicas”.
La ciencia es explicativa
Es útil recordar que en el espectro de las formas que hacen parte de cualquier proceso cognoscitivo en el contexto de la investigación, se habla de cinco modalidades o categorías, donde cada una de ellas parecen tener dominio o prioridad según el propósito de la disciplina o el problema de investigación. Son la observación, descripción, explicación, predicción y comprensión, las cuales cumplen funciones muy específicas en cada caso y que en su conjunto nos ayudan a construir el conocimiento científico. En el caso de la ciencia factual, donde aspira a explicar los hechos en forma de leyes y éstas en términos de principios, domina lo explicativo, o sea el por qué de las cosas y de los fenómenos. De esta manera busca asegurarse de que la investigación transcienda el mero reconocimiento y descripción de la realidad. Descubre y devela el origen y las causas de los fenómenos, los describe y los explica. Pero con la explicación no se agota el proceso del conocimiento, sino apenas es una dimensión de éste, ya que cuando analicemos posteriormente todas estas categorías, descubriremos el cúmulo de posibilidades y alternativas teóricas, metodológicas y técnicas que participan en la investigación científica, donde el reseñar o definir algo o un fenómeno, entenderlo e interpretarlo, así como el acto de visuarlo en el espacio y en el tiempo, son tan importantes como su explicación. Ello nos obliga a afirmar que la ciencia no sólo es explicativa, sino también descriptiva, comprensiva y predictiva.
EI conocimiento científico es comunicable
EI conocimiento científico es un hecho compartido y una realidad social, porque a la postre su existencia se justifica en la medida que afecte el mundo donde actúa. No tiene sentido que el conocimiento sea una realidad invisible, sino debe poseer necesariamente una naturaleza social, expresable, comprensible y a la vez divulgable y de dominio público. El lenguaje científico permite la transmisión y comunicación de las experiencias logradas en la investigación. Barbara Tuchman decía que: “sin libros, la historia queda silenciosa, la literatura muda, la ciencia tullida y el pensamiento inmóvil”.
Así como la ciencia busca universalizar y uniformar sus procedimientos de investigación, también busca crear un lenguaje propio que posea una dimensión universal. De igual manera la ciencia aspira a tener una base conceptual común, válida para un gran número de fenómenos y que tengan similar significado en todo el sistema teórico. Lo ideal es poder identificar un paradigma, un método o una técnica a partir de los conceptos que maneja, y no convertir estos procedimientos en simples fórmulas y recetarios empíricos.
EI conocimiento científico es fáctico
Las Ciencias Naturales cuando investiga comienza por establecer los hechos a estudiar, con lo cual construye enunciados fácticos que luego reconfirmados se convierten en datos empíricos. Quizá debido a su carácter experimental y a su rigor y precisión, se obliga a establecer observaciones desprovistas de toda valoración subjetiva o apriorística. Busca establecer hechos como punto de partida de proposiciones cada vez más complejas. Su interés se centra en determinar las características, propiedades, relaciones y procesos que se dan a nivel de los hechos observables. Pero esta regla no siempre es válida en las Ciencias Sociales, donde lo fáctico tiene también un significado subjetivo y teórico, porque a decir de Cohen y Nagel, el dato empírico si bien ayuda a configurar el hecho, éste no es necesariamente un hecho científico, concepto para el cual no se tiene una definición universalmente aceptada y que es una combinación de factores y objetos diferentes del pensamiento. En el terreno de los estudios sociales de la ciencia, los hechos científicos se entienden generalmente como entidades que existen dentro de complejas estructuras sociales de confianza, acreditación, instituciones y prácticas individuales. Es decir, como construcciones conceptuales que no son necesariamente datos.
Usualmente a lo fáctico se le define como aquel conocimiento científico que parte de los hechos de la realidad, que acepta como son y que muchas veces se regresa a ellos para confirmar sus afirmaciones. Su fuente de información son los hechos, los cuales pueden constituirse tanto en una pregunta como respuesta. Para algunos autores, esta concepción sobre lo fáctico como condición básica de lo científico, es sólo una extensión de las formulaciones propias del modelo empirista, que en el proceso de producción de conocimientos se caracteriza por el lugar de privilegio que ocupa el dato. Para éste la verdad estaría contenida en los hechos, por lo tanto, la tarea primordial de la práctica científica radica sólo en constatar y medir estos hechos con el fin de establecer posteriormente relaciones que nos permitan generalizar (ley) a niveles de mayor abstracción (teoría). Como muy bien lo señala Javier Sasso (1987), “el planteo empirista consiste en pretender que el objeto del conocimiento científico es algo ya dado de antemano, que el saber es un discurso que describe hechos que están ahí”. La actividad científica perdería su función transformadora, para convertirse sólo en un cúmulo de observaciones y descripciones de hechos. Este facticismo empirista cree que opera sobre segura y se ahorra el trabajo de analizar los conceptos que emplea.
No en pocas oportunidades la postura empirista asume una posición casi desdeñosa frente a la teoría y de esta manera el método se convierte en un manojo de técnicas y de recetas instrumentales, que abstrae la verdad que se encuentra en los hechos. Y aunque los hechos son la materia de las ciencias denominadas fácticas, los hechos no explican los fenómenos sociales, ni siquiera el significado de un hecho que es manifiesto por sí mismo, sino que son solamente elementos que estructuran la realidad.
EI conocimiento científico transciende los hechos
Cuando se habla de transcender los hechos, surge la pregunta: ¿A qué hecho se refiere? ¿A un hecho científico o a un hecho empírico? Este último sería percibido por medio de los sentidos y su existencia se da como parte de este conocimiento sensitivo, en cambio el hecho científico es una realidad más compleja, resultado de componentes teóricos, metodológicos y técnicos, todos los cuales nos ayudan a configurarlo como realidad científica.
A diferencia del “sentido común” que solamente consulta los hechos y se atiene a su significado aislado, la ciencia requiere de un examen cuidadoso de los hechos, los depura y sólo toma los que tienen alguna relevancia. Juega un rol importante con los hechos porque los produce, explica y los descarta. No se limita a hechos observados, sino investiga como son las cosas y crea cosas nuevas. Racionaliza la experiencia, la describe por medio de sistemas y crea conceptos, tanto en las ciencias naturales como en las sociales.
Para Mario Bunge (2000), existen varias dimensiones del hecho:
♦ Acaecimiento o acontecimiento
♦ Proceso
♦ Fenómeno
♦ Sistemas concretos
Un acontecimiento es particularmente algo que se destaca sobre lo cotidiano o que tiene lugar en un espacio-tiempo determinado. El proceso es un conjunto de fases sucesivas de un acontecimiento o de un hecho en un tiempo y periodo, también determinado. Un fenómeno es un suceso de la naturaleza, una cosa, suceso o cualidad que es percibido o captado por alguien. Los sistemas concretos son entidades o conjuntos organizados de cosas que contribuyen a determinar un objeto y cumplen funciones muy específicas. Pero los hechos no son sólo cosas que se han llevado a cabo, sino que también son objetos y cosas que existen ideal y en forma concreta. Entre los objetos ideales cabe mencionar los conceptos, las fórmulas y las teorías, y entre los objetos concretos, las cosas que tienen existencia física.
De todo ello se puede deducir que la condición de fáctica que se le reconoce al método científico, va a tener sentido y significado mientras se inserte dentro de una realidad y de un contexto más amplio que la inmediatez de los hechos. A los hechos, para que tengan existencia científica hay que traducirlos, leerlos y hacerlos hablar, con el propósito de darles un significado.
El trascender los hechos se relaciona con la conversión y el paso de lo singular o particular a lo universal, de lo cuantitativo a lo cualitativo, dos leyes dialécticas que nos recuerdan los procesos y los cambios a que se encuentran sujetos los fenómenos de la realidad. Los hechos son una dimensión de lo singular, particular y cuantitativo, que en un proceso de movimiento y de desarrollo devienen en lo universal, general y cualitativo ¿Pero cómo es posible trascender el mundo de lo real y la realidad de los hechos por medio del método científico? El método científico cuando trasciende no se aleja de los hechos y de los fenómenos que estudia, sino que los problematiza, o sea, plantea todos aquellos aspectos, necesidades y situaciones que debe resolver para superar las contradicciones internas o externas que se dan en los fenómenos y hechos que se estudian. El tema de la problematización lo analizamos con mayor amplitud en el capítulo dedicado al problema cientlfico.
EI conocimiento científico es claro y preciso
A diferencia del conocimiento ordinario que suele ser vago e inexacto, el conocimiento científico procura precisión y claridad. Frente al tema surgen numerosos interrogantes, particularmente cuando se afirma que la ciencia es denotativa y unívoca, que es una de las características de las ciencias experimentales y naturales. Lo denotativo tiene relación con la capacidad del ser humano de asignar un valor informativo a la palabra de un modo que reduce al mínimo la ambigüedad, es decir, que tiene una sola interpretación. Lo contrario, lo connotativo es aquello que lleva una carga emotiva u otro significado por asociación, compartida por miembros de una cultura en particular. Ha existido polémica entre los sectores de las Ciencias Naturales y de las Ciencias Sociales con relación al significado unívoco de los productos de investigación. Los primeros afirman que estos no pueden dar margen a varias interpretaciones, de lo contrario la ciencia perdería su rigor y credibilidad. En cambio los segundos, y en este terreno hay muchos variantes, afirman que si bien la claridad y la precisión es una regla obligatoria de todo escrito científico, ello no debe ser una realidad cerrada y concluyente, porque la ciencia es una cadena ininterrumpida de problemas y de interrogantes. Esta es la medida del cambio, del desarrollo y la evolución.
La investigación científica es especializada
Existen muchas posturas diferentes frente al tema de la especialización en la ciencia, porque para algunos teóricos ésta ayuda a enfocar mejor la visión del científico y evita que la exagerada diversidad puede afectar su unidad metodológica. La especialización no ha impedido la formación de campos interdisciplinarios, multidisciplinarios y pluridisciplinarios, lo cual está demostrando que es posible que puedan convivir lo particular con lo general. Muchas veces lo particular no tiene un significado per se y sólo lo tiene en un contexto determinado, es decir, requiere de lo general para tener una identidad porque de lo contrario carece un referente de comparación, de contrastación o de definición.
La investigación científica es metódica
La naturaleza ordenada y sistemática de la ciencia es una característica inseparable de una actividad que tiene como función estudiar la realidad natural, social y humana. Esto quiere decir que planea, sabe lo que busca y señala un camino para encontrarlo. Los trabajos de investigación científica se apoyan en los conocimientos precedentes, y muchas veces lo conocido le sirve de base para develar lo desconocido. La ciencia y la investigación utilizan el método como la vía y el camino para estudiar sistemáticamente los fenómenos. Es fundado, ordenado, racional y coherente, y su desarrollo y construcción es lógica.
EI conocimiento científico es verificable
Algunos autores consideran que el término verificación tiene sus restricciones, porque no se puede confundir con la comprobación. El someter a prueba una hipótesis, un producto o un instrumento es para autores como Bunge una medida de la verificación, y podrá ser comprobada y demostrada una hipótesis si existe correspondencia entre lo que dice y se hace, entre lo que se plantea y se logra.
En el sentido más general, la verificación es el establecimiento de la veracidad de algo, de un experimento científico, y un paso necesario para probar una teoría. Pero aunque resulte positiva, ello no nos asegura que el resultado verificado sea correcto, hasta no alcanzar los grados superiores de una comprobación.
Las suposiciones que dan origen al conocimiento científico deben necesariamente ser puestas a prueba. La prescripción de que las hipótesis científicas deben ser capaces de aprobar el examen de la experiencia es uno de los principios del método científico. A través de procedimientos rigurosamente establecidos, avala y comprueba validez de los conocimientos. Las proposiciones verificadas son sometidas a pruebas propias de la confrontación empírica o lógica, en el caso de las ciencias formales.
Comúnmente el término verificar se encuentra vinculado con el acto de comprobar la verdad, exactitud de una acción, un resultado o una conclusión, proporcionar certeza a un conocimiento o a una suposición. En el campo de la investigación científica la verificación es la reunión de pruebas empíricas que aspiran a demostrar y confirmar una hipótesis. De esta manera se aspira a que la presencia de algunos hechos y fenómenos confirmen o estén de acuerdo con las predicciones basadas en las hipótesis de que se trata. Aquí el proceso de verificación se plantea en los términos de contrastar o confrontar. Se parte del supuesto de que el científico, por más que esté persuadido de la verdad de sus proposiciones, no las podrá sostener hasta que de algún modo, hayan sido verificadas en la práctica.
La ciencia es útil
Aquí el término utilidad no tiene un significado pragmático o funcionalista, sino un sentido social, porque a la postre sus conquistas y productos ayudan a crear mejores condiciones de vida al hombre, a resolver sus problemas y a comprender mejor el medio donde actúa.
La utilidad práctica de la ciencia consiste en la posibilidad de aplicar el conocimiento científico en la solución de los problemas de la vida social y natural. La tecnología en el plano de las soluciones y la ciencia en el plano de las explicaciones.
EI conocimiento científico es predictivo
La capacidad para vaticinar, pronosticar, revelar o conjeturar es una de las características importantes de la ciencia y de la investigación.
La ciencia va más allá del sentido actual de los hechos, pronostica el futuro y hace inferencia sobre lo acontecido en el pasado. La capacidad predictiva de la ciencia se apoya en información fidedigna, en marcos teóricos referenciales, en el análisis longitudinal de los hechos. La capacidad predictiva de la ciencia se origina en la capacidad que ésta tiene de expresar el comportamiento de la realidad.
Se anticipa teóricamente a la ocurrencia de determinados fenómenos, en la medida que se manifiestan de manera peculiar y a determinadas conexiones que la ciencia conoce.
La ciencia es abierta
El carácter hipotético de los enunciados de leyes, la naturaleza perfectible del dato empírico y la refutabilidad de los hechos, hace que la ciencia no reconozca barreras apriorísticas y que sea un sistema abierto y controvertido. En general no reconoce barreras a priori que limiten el conocimiento, porque es abierta como sistema, es falible, o sea, es susceptible de equivocarse o de cometer errores. La ciencia es abierta porque acepta la crítica y los cuestionamientos, de lo cual se deduce que no es un ente cerrado ni un dogma. La ciencia no opera con conceptos inmutables e invariables, y siempre debe atender a las condiciones concretas de lugar y tiempo que se dan en cada caso.
El conocimiento científico es sistemático
La ciencia no es un agregado de informaciones desconectadas e incoherentes, sino se identifica como un sistema de ideas vinculadas lógicamente entre sí. Las teorías científicas son cuerpos de explicaciones interconectadas y el proceso de su construcción es dar consistencia al sistema resultante.
El conocimiento se desarrolla sobre la base de la acumulación del conocimiento y cada investigación toma en cuenta el conocimiento previamente construido y hace parte de la estructura teórica ya existente.
Se atiene a reglas metodológicas
Si se habla de reglas metodológicas a las cuales debe someterse y atenerse cualquier trabajo científico, surge la pregunta: ¿cuáles son estas reglas a las cuales debe ajustarse para que se le reconozca su condición científica? Aunque es muy difícil mencionar todos los procedimientos y reglas que utiliza el método cientifico, señalamos algunos, por ejemplo:
♦ Formular preguntas, proponer problemas y plantear hipótesis.
♦ Registrar los datos observados con el propósito de responder preguntas formuladas o comprobar hipótesis planteadas.
♦ Elaborar explicaciones y revisar conclusiones, ideas u opiniones que estén en desacuerdo con las observaciones o con las respuestas resultantes.
♦ Generalizar, quiere decir, extender las conclusiones obtenidas para todos los casos que presenten condiciones similares. La generalización es tarea del proceso llamado inducción.
♦ Prever o predecir, esto es, anticipar que, dadas ciertas condiciones, surjan ciertas relaciones.
Algunos investigadores se reservan el término metodología para referirse a los aspectos operativos del proceso investigativo. La metodología se asocia con la dimensión específicamente instrumental de la investigación, en cambio en el método tiene un sentido más amplio y general, y tiene para muchos una aproximación notoriamente epistemológica. Ambos conceptos se encuentran estrechamente vinculados, ya que no es posible disociar la teoría de la práctica, lo concreto de lo abstracto.
Se vale de la verificación empírica
Comúnmente el término verificar se encuentra vinculado con el acto de comprobar la verdad y exactitud de una acción, un resultado y una conclusión, esto es, proporcionar certeza a un conocimiento o a una suposición. En el campo de la investigación científica la verificación es la reunión de pruebas empíricas que demuestran y confirman una hipótesis o un problema planteado. De esta manera se aspira a que la presencia de algunos hechos y fenómenos confirmen o estén de acuerdo con las predicciones basadas en las hipótesis de que se trata. Se parte del supuesto de que el científico, por más que esté persuadido de la verdad de sus proposiciones, no las podrá sostener hasta que de algún modo, hayan sido verificadas en la práctica.
Tradicionalmente los métodos utilizados en las ciencias y particularmente en la investigación científica, se suelen considerar científicos para diferenciarlos de la fe, creencia o el sentido común, porque a diferencia de estos, la indagación científica se guía por la comprobación lograda objetivamente. Pero no siempre es posible conocer la mejor alternativa en el proceso de verificación antes de la práctica, de ahí que existan fundamentos lógicos y experimentales para limitar el ámbito de estas alternativas y lo que es válido o no. De igual manera es posible crear metodologías que nos permitan verificar de manera objetiva cuál es la alternativa más eficaz. Este es en esencia uno de los aspectos que define y caracteriza el método científico.
El método científico es autocorrectivo y progresivo
Una de las características fundamentales del método científico es la capacidad autocorrectiva que posee, ya que al interior del proceso científico y como resultado de sus propias conclusiones, está en condiciones de ir corrigiendo y ajustando sus procedimientos a los niveles de las exigencias que demanda el trabajo investigativo. Algunos piensan que esta capacidad autocorrectiva es el resultado de las contradicciones internas que se dan dentro del proceso científico, o sea la lucha y la interacción de las tendencias contrarias que se dan en el desarrollo del proceso. Estas contradicciones son fuente de movimiento y más específicamente de un automovimiento, una acción interna cuyos principios y dirección están contenidos en los mismos objetos y fenómenos en desarrollo. El eliminar los errores, las inexactitudes o imperfecciones propias del proceso y de sus resultados, y eventualmente sustituirlos por lo que se considera adecuado, es una función autocorrectiva inherente al método científico. Algunos afirman que la ciencia se construye a partir del error y avanza en la medida en que está en condiciones de superar las ideas, opiniones y creencias falsas, las acciones desacertadas o equivocadas, falacias, transgresiones a las normas establecidas o reglas lógicas.
Aquí el término progresivo no sólo se refiere al hecho de desarrollarse en forma gradual y sin saltos, sino también tiene relación con su apertura a nuevos aportes, procedimientos y técnicas, con el propósito de adecuarse a las exigencias superiores y siempre en desarrollo de la realidad que investiga y estudia. A la postre este sentido del progreso, de perfección y crecimiento en sus aspectos cuantitativos y cualitativos, es una de las razones de existencia del método científico.
Sus formulaciones son de tipo general
La capacidad para formular o expresar en forma precisa y general los hechos y explicaciones que tienen relación con su actividad, es una de las características inseparables, no sólo del método científico, sino del conocimiento científico en general. A través de los procedimientos propios de la ciencia, establece los hechos singulares y particulares en pautas y esquemas más amplios con el propósito de que tengan un sentido y un significado más general. Según Mario Bunge (1966), “no es que la ciencia ignore la cosa individual o el hecho irrepetible, lo que ignora es el hecho aislado. Por eso la ciencia no se sirve de los datos empíricos –que siempre son singulares– como tales; estos son mudos mientras no se los manipula y se convierten en piezas de estructuras lógicas”.
Pero si bien en lo general, lo singular y lo particular se integran a esquemas y a pautas más amplias, en todo proceso u objeto, lo particular y lo general coexisten en una unidad dialéctica. En primer lugar, lo particular contiene lo general y no existe más que en su relación con lo general. En la práctica sabemos que un saber generalizado, una ley, un concepto o una noción, implica un reflejo más hondo y profundo de la realidad, y supone penetrar más profundamente en la esencia de la misma. De ahí que el método científico no está en condiciones de realizar formulaciones que no sean más que generales, ya que los hechos particulares y singulares tienen sentido y significado, no como elementos aislados, sino en el contexto y en el marco de la generalidad.
La ciencia es objetiva
El problema de la objetividad es probablemente uno de los asuntos más controvertidos y que más polémicas ha generado entre las diversas escuelas filosóficas y paradigmas de investigación. El empirismo por ejemplo, en nombre de una presunta objetividad desconoce el verdadero valor de la teoría y considera que todo conocimiento se fundamenta en la experiencia y se adquiere a través de ella. La limitación del empirismo consiste en sobrevalorar el papel de la experiencia objetiva, y a la vez de subestimar el de las abstracciones y teorías científicas en la cognición. Le niega su papel activo y la independencia frente al pensar. Por otro lado, el término objetividad se utiliza como oposición a subjetivismo, que tiene relación con la conciencia individual y que se vincula con la persona guiada más por sus impulsos afectivos que por la razón, sus juicios y apreciaciones. Ya en un apartado anterior analizamos las relaciones entre el sujeto y el objeto en el proceso del conocimiento, y que los problemas surgidos entre objetivismo y el subjetivismo muchas veces son más teóricos que reales, porque ambas categorías se reflejan y se complementan en la práctica investigativa.
Se habla del carácter objetivo de la actividad práctica, puesto que en el curso de este proceso, los hombres operan con objetos y crean objetos como resultado de la actividad. Y esto lo vincula al comportamiento subjetivo del que hablamos anteriormente y es un principio específico que orienta el enfoque de los fenómenos de la realidad, señalando que es necesario abstenerse de formular estimaciones críticas e inferir conclusiones partidistas porque considera que la ciencia no es capaz de efectuarlas. El viejo mito del objetivismo de la ciencia, heredado de las ciencias exactas y factuales, rechaza como hecho científico todo aquello que no es examinado y basado en la prueba y en la razón humana. Considera como prejuiciosas y emotivas todas aquellas instancias que escapan al positivismo lógico y a la filosofía analítica.
Quiera o no, el acto de investigar está tan estrechamente ligado a la vida intelectual, tecnológica, social, cultural y común del ser humano, que se constituye en un factor inseparable de cualquier actividad cognoscitiva u operación mental que se realice. Y ello porque el término investigar tiene significados muy diferentes entre la gente y de hecho lo relacionamos con una gran cantidad de términos y conceptos, como por ejemplo, indagar, inquirir, examinar, inspeccionar, explorar, buscar o rastrear, que a la postre son funciones propias del pensar o de la actividad racional. Algunos autores consideran a la investigación, a diferencia de otras actividades humanas, como un acto vital, porque sus funciones se confunden muchas veces con tareas propias de la creatividad, la imaginación, formulación y solución de problemas, indagación y descubrimiento, proyección de ideas y pensamientos, etc, que a la postre son valores inherentes al ser humano.
Desde que el niño se enfrenta con un hecho, un fenómeno o un objeto desconocido, y pregunta sobre él, lo examina atentamente con la vista, lo inspecciona con sus manos, lo huele y lo toca, se comienzan a sentar las bases de lo que posteriormente será el acto de investigar. En ese deseo y necesidad de saber, de ver las cosas y de enterarse del qué, por qué o para qué, están implícitos los fundamentos de una necesidad vital que produce mucho placer al niño, pero que lamentablemente con los años se va perdiendo por obra y gracia de muchos factores sociales, culturales y educativos. Pero no basta con desplegar instintivamente toda esta gama de sentidos y capacidades innatas para alcanzar los niveles superiores de la investigación científica. Hay que ordenar, sistematizar y darle una dirección a todas estas capacidades, es decir, someterlas al régimen propio del método científico.
Al mundo tecnológico, científico, cultural o educativo hubiera sido muy difícil alcanzar los niveles actuales sin la ayuda y colaboración de la actividad investigativa, ya que ésta con su acción ha posibilitado la transformación y los cambios que exige un mundo en permanente evolución y desarrollo. Porque si hacemos un recuento histórico de las grandes conquistas y aportes en este terreno, descubriremos que detrás de cada invento o descubrimiento se encuentra presente la noción de investigación científica, ya sea en su dimensión teórica, empírica o axiológica. Ello no es accidental, ya que la investigación en la práctica se ha constituido en un camino para conocer la realidad y un procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y crítico que ha posibilitado interpretar los hechos y fenómenos, relaciones y leyes, plantear problemas y buscar soluciones, y en general preparar el camino y crear las condiciones para estos cambios y transformaciones.
No es fortuito el hecho de que la palabra investigación tenga muchas formas diferentes de asumir esta responsabilidad y compromiso, ya que en la práctica se convierte en una búsqueda intensiva que debe dar muchos rodeos antes de cumplir sus objetivos y alcanzar sus fines, lo cual explica perfectamente su origen etimológico. La palabra investigación proviene de las voces latinas in-vestigium, que literalmente significan en pos de la huella. Un significado parecido tiene la palabra inglesa research, que se utiliza para referirse a la investigación o al investigar, pero que también tiene un sentido de búsqueda o indagación, al igual que el rechercher en francés, que hace alusión al acto de buscar de nuevo, o sea, la búsqueda de algo, pero más minuciosamente. La voz latina vestigium significa además planta de pie y por extensión la huella que queda. De ello se puede deducir que el proceso de investigación siempre expresa el modo de llegar al conocimiento de algo, con esfuerzo, por la vía indirecta de un rodeo, siguiendo una huella o un vestigio, a través de un largo camino en forma sistemática, es decir, con método.
En la historia de la filosofía y de la ciencia no ha existido pensador o científico que no se haya preocupado directa o indirectamente del tema, ya que disciplinas como la teoría del conocimiento, ontología, gnoseología, epistemología, filosofía de la ciencia y del lenguaje, metodologías, lógica, ética etc, se han ocupado o sus productos han sido fruto de la investigacion cientifica. De igual manera, para pensadores como Aristóteles y Platón, Bertrand Russell, Lucien Goldman, Gastón Bachelard, J. Habermas, Karl Popper, Mario Bunge, etc, o científicos como: Hipócrates, Galileo, Newton, Pavlov, Freud, Pasteur, Bohr, Einstein, Piaget, Watson y Crick, y cientos de físicos, químicos, médicos sociólogos, psicólogos, físicos, ingenieros, químicos, o economistas, sus conquistas y descubrimientos no hubieran sido posibles sin el concurso de la investigación científica, cualquiera sea su modalidad metodológica, disciplinar o técnica.
Aristóteles nos habla de la curiosidad como un factor que mueve a investigar y el aprender a investigar es uno de los más grandes placeres que experimenta el ser humano. Platón (1971), en su diálogo Menon, escribe:
Menón. –¿Y de qué manera vas a investigar, Sócrates, lo que no sabes en absoluto qué es? Porque ¿qué es lo que, de entre cosas que no sabes, vas a proponerte como tema de investigación? O, aun en el caso favorable de que lo descubras, ¿cómo vas a saber qué es precisamente lo que tú no sabías?
Sócrates. –Ya entiendo lo que quieres decir, Menón. ¿Te das cuenta del argumento polémico que nos traes, a saber, que no es posible para el hombre investigar ni lo que sabe ni lo que no sabe? Pues ni sería capaz de investigar lo que sabe, puesto que lo sabe, y ninguna necesidad tiene un hombre así de investigación, ni lo que no sabe, puesto que ni siquiera sabe qué es lo que va a investigar.
Para otros pensadores el investigar es el camino que nos ayuda a buscar el sentido de las cosas, quizás el propio criterio de la verdad, o sea el recurso para comprobar la veracidad, la falsedad de tal o cual aseveración, hipótesis, sistematización teórica, juicio, etc. Otras veces la investigación es un importante apoyo que contribuye a aumentar el horizonte de significatividad de las cosas, de los seres y del medio que nos circunda. En la época moderna, la investigación está al servicio de la productividad y del desarrollo tecnológico y científico de los países. Todas estas posturas se relacionan con la realidad, las cuales la investigación busca comprender, explicar o simplemente describir.
Pero el investigar no sólo ha sido entendido desde el punto de vista filosófico o epistemológico, sino que en la vida cotidiana y en la actividad diaria el acto de investigar cumple importantes funciones y tareas en la solución de problemas prácticos, donde el inquirir, indagar, examinar, inspeccionar, explorar, buscar o rastrear se constituyen en importantes apoyos en la vida social, profesional, cultural y educativa de las personas. Por ejemplo, el indagar es la fórmula o el acto que nos ayuda averiguar o saber cierta cosa, discurriendo por medio de conjeturas o señales. A través del inquirir se busca una información sobre algo mediante preguntas u otros procedimientos. El examinar nos exige someter a examen una cosa, estudiar y observar cuidadosamente una cosa o una circunstancia para enterarse cómo es o cómo está. El inspeccionar nos sugiere buscar atentamente una cosa para ver si es conveniente o adecuada y el explorar es un acto que nos exige examinar debidamente una cosa o un lugar para comprender cómo está y cuál es su situación. El acto de buscar nos está señalando que debemos hacer algo para encontrar a alguien o algo, y finalmente el rastrear o seguir a alguien o algo por medio de sus huellas. Aunque muchos de estos términos tienen significados muy similares, todos ellos poseen un sello particular Si sumamos todos estos significados, nos acercaremos a una visión más completa y total del acto de investigar.
En nuestro medio académico y universitario se sigue manejando la idea equivocada de que todo aquello que no se ciña a procedimientos, normas y técnicas propias de la investigación formal, o sea, un conjunto de reglas que tienen por propósito establecer relaciones entre variables, resolver algunos problemas específicos, efectuar hipótesis y predicciones con el mayor nivel posible de confiabilidad, no es propiamente una investigación. Ello ha contribuido a que nuestros estudiantes sigan creyendo que los actos de identificar aspectos y puntos de vista, buscar y resolver contradicciones, relacionar un hecho con sus causas y consecuencias, explicar y comprender los hechos, explicitar los valores y principios que inspiran y guían la acción, etc, no son actividades investigativas. Funciones intelectuales como el enumerar, describir, comparar, distinguir, clasificar, definir o situar un fenómeno o una actividad en un tiempo y en un espacio determinado, serían para estos expertos sólo un impromptu del quehacer investigativo. Ello quizá nos enseña que existen niveles de investigación diferentes, los cuales van desde el más simple acto de indagar o problematizar hasta las funciones superiores de la investigación científica.
Actualmente se hace referencia a la investigación stric sensu y a la investigación formativa, para tipificar dos estilos de investigación. La primera es un proceso sistemático, controlado y cuyo propósito final es alcanzar un producto de nuevo conocimiento y la segunda, un proceso que utiliza los medios e instrumentos de la investigación tradicional, pero que tiene propósitos pedagógicos como formar y desarrollar habilidades y destrezas que contribuyan al desarrollo y a la formación integral de las personas.
Para muchos investigadores el acto de investigar solamente es posible cuando se asume una actitud mental, cognoscitiva, afectiva, social y cultural frente a las cosas y los hechos que lo rodean. Es un aprender a buscar, a explicar sus efectos y consecuencias, establecer vínculos y relaciones, efectuar pronósticos, problematizar la realidad, examinar críticamente los hechos y fenómenos, verificar su falsedad o verdad. Comienza con la curiosidad y la manía de preguntarlo todo, y culmina con el cuestionamiento conceptual de una realidad compleja y contradictoria. Y esta actitud se comienza a desarrollar desde niño, cuando recién empieza a descubrir el mundo invisible y secreto que lo rodea, cuando aburre a los adultos con sus por qué, o sea, cuando comienza a germinar como semilla el verdadero espíritu de la búsqueda y de la investigación, que si se alimenta, se estimula y se desarrolla adecuadamente, tendrá cuando adulto una dimensión realmente científica. Y ello en la medida que comience a comprender los conceptos, los principios, categorías y nociones teóricas y operativas de la ciencia y su método.
¿Cuándo y cómo comienza a nacer en las personas el interés, la actitud o la predisposición por el método y la investigación científica? Algunos afirman que este interés se inicia cuando las personas se plantean una serie de supuestos que no pueden demostrar o un conjunto de problemas que no puede resolver, que a la postre se constituyen en el marco lógico y ontológico del pensamiento científico. Veamos algunos de estos supuestos:
♦ De aceptar que la inducción puede proporcionar nueva información, o sea, a partir de ciertas proposiciones particulares o singulares para llegar a una o varias proposiciones más generales.
♦ Creer en la validez de los procesos deductivos, por medio de los cuales se puede extraer una consecuencia de uno o más principios, premisas o supuestos.
♦ Suponer que los hechos no se producen caprichosamente, sino que están determinados, es decir, que los fenómenos y los procesos responden a un encadenamiento de causas y efectos.
♦ Estar convencidos de que los fenómenos de la naturaleza o de la sociedad humana pueden ser ordenados y presentar ciertas regularidades, que ocurran de acuerdo con una regla y con uniformidad.
♦ Tener confianza en las observaciones del científico, o sea, que los medios que utiliza para conocer y explicar la realidad sean garantía de veracidad y verificabilidad.
Otros plantean en cambio que la duda es el camino que nos puede llevar a la investigación científica, particularmente la duda aparente o fingida, tal como se presenta en el planteamiento científico de un problema. Esta duda significa prescindir de la certeza natural, constituye un estado de incertidumbre y un límite a la confianza o la creencia en la verdad de un conocimiento con el fin de llegar a la certeza científica por medio de la comprobación y elaboración explícita de las razones, o sea, a través de la acción de la investigación científica. La duda nos conduce a plantearnos problemas, a hacernos preguntas y a cuestionarnos las cosas. Aquí hay que recordar la famosa duda filosófica del pensamiento cartesiano que es una suspensión transitoria del juicio hasta reunir los conocimientos necesarios para formularlo con seguridad, y que para algunos, es la medida de lo que es la investigación científica.
Son muchas las definiciones y opiniones diferentes que existen entre los investigadores y científicos sobre lo que comúnmente se denomina investigación científica. Adolfo Critto (1982), afirma que ésta “constituye un proceso de ajuste sistemático entre la realidad y el conocimiento o representación de ella”. Para Claire Selltiz (1971), “el objetivo de la investigación científica es descubrir respuestas a determinados interrrogantes a través de la aplicación de procedimientos científicos. Estos procedimientos han sido desarrollados con el objeto de aumentar el grado de certeza de que la información reunida será de interés para el interrogante que se estudia y que, además, reúne las condiciones de fiabilidad y objetividad”. Eli de Gortari (1986), escribe que: “la investigación científica, como todas las otras actividades humanas, se realiza con mayores probabilidades de éxito cuando previamente se elabora un proyecto del trabajo por realizar, en el cual se incluye el procedimiento para ejecutarlo. El método científico es justamente el procedimiento planeado que se sigue en la investigación, para descubrir las formas de existencia de los procesos”. Otros autores como Mario Bunge, L. Festinger, Lucien Goldmann, Lefebre, Lazarsfeld, Popper, Merton, han ensayado sus propias definiciones sobre el asunto, las cuales nos hablan de una actividad encaminada a la solución de problemas, que se define por el uso de un método científico, que es un procedimiento sistemático destinado a adquirir nuevos conocimientos, que es el proceso formal para desplegar el método científico y una gran cantidad de formas diferentes de entender y explicar una actividad que tiene facetas y matices muy diversos.
Para que una investigación científica adquiera el carácter de tal –de científica naturalmente– se necesita que reúna ciertos requisitos en cuanto al método, a los fines u objetivos. A juicio del investigador y trabajador social argentino Ezequiel Ander-Egg (1989), los aspectos que caracterizan una investigación científica, serían los siguientes:
♦ Ante todo, es una forma de plantear problemas y buscar soluciones mediante una indagación o búsqueda que tiene un interés teorético o una preocupación práctica.
♦ De una manera muy general, se llama también investigación científica, a la adquisición de conocimientos acerca de un aspecto de la realidad (situación-problema) con el fin de actuar sobre ella.
♦ Es una exploración sistemática a partir de un marco teórico en el que se encajan los problemas o las hipótesis como encuadre referencial.
♦ Requiere una formulación precisa del problema que se quiere investigar y de un diseño metodológico en el que se expresen los procedimientos para buscarla o las respuestas implicadas en la formulación del problema.
♦ Exige comprobación y verificación del hecho o fenómeno que se estudia mediante la confrontación empírica.
♦ Trasciende las situaciones o casos particulares para hacer inferencias de validez general.
♦ Utiliza una serie de instrumentos metodológicos que son relevantes para obtener y comprobar los datos considerados pertinentes a los objetivos de la investigación.
♦ Por último, la investigación se registra y expresa en un informe, documento o estudio.
Para la mayoría de los investigadores, el hecho de enfrentarse con un problema científico, y plantearse su correspondiente solución y respuesta, ya implica una actitud que se relaciona y se vincula a la investigación científica. De ahí que se afirme que no hay investigación científica si no existe un problema que resolver, describir, explicar o simplemente identificar.
Tipologías y paradigmas de la investigación científica
Hoy día el mayor dolor de cabeza al cual se enfrentan las personas que recién incursionan en el mundo de la investigación científica, es seleccionar y optar por aquella alternativa filosófica, epistemológica o metodológica que les sirva para orientar y guiar su trabajo teórico y operativo, particularmente si irrumpimos en un universo plagado de tendencias, paradigmas o modelos, que a su vez se encuentran entrelazados con concepciones filosóficas, que supuestamente les sirven de soporte y de fundamento.
En esta densa y compleja colección de escuelas y posturas epistemológicas, filosóficas y metodológicas que fundamentan la investigación científica, donde los conceptos y las concepciones se relacionan, se reflejan, se oponen y se contradicen, no es tan fácil optar por una sin caer en el círculo de la otra, o de seleccionar un procedimiento sin sustraerse a la gran cantidad de dicotomías, disyuntivas o alternativas que surgen el instante de tomar decisiones. Cerda (2001).
Niveles formales de la investigación científica (Fig 6)

Los procesos de investigación y en general todo aquello que se relaciona con sus diseños y realización, se realizan atendiendo a diversas dimensiones o etapas que muchas veces se confunden con los niveles propios de la construcción del conocimiento. Estos niveles son útiles y necesarios para definir, caracterizar y realizar estos procesos investigativos. Como se señala en la Fig 6, son cuatro niveles: epistemológicos, teóricos, metodológicos y técnicos, que iremos analizando en el desarrollo de este trabajo. El nivel epistemológico tiene relación con todo aquello que nos sitúa frente a lo que pretendemos conocer y que se constituirá en el objeto de estudio: cómo lo conoceremos, qué tipo de relación asumiremos ante el objeto para conocerlo, qué utilidad y propósito tendrá la investigación y todas las preguntas que se realizan para definir las actitudes que asumiremos frente al estudio de la realidad. Si bien lo epistemológico hace parte del capítulo teórico, éste se refiere específicamente a las posturas explicativas que asume el investigador en el estudio y donde se vale de los procedimientos epistemológicos para establecer relaciones con los objetos, situaciones o acontecimientos de los estudios. Es la concepción activa frente al objeto del estudio y del cual se derivan supuestos, conjeturas, hipótesis y finalmente teorías. El investigador se vale del abundante bagaje epistemológico para construir teorías. Lo metodológico incluye todas las concepciones y procedimientos que tienen relación con el conjunto de operaciones o actividades que, dentro de un proceso y normas preestablecidas, se realizan de una manera sistemática para conocer y actuar sobre la realidad. Es el camino que recorre para alcanzar estos propósitos. Y finalmente, lo técnico o lo tecnológico están asociados con las acciones más concretas del quehacer científico e investigativo, y todos los instrumentos que utiliza con tal objeto. Todos estos niveles se encuentran estrechamente ligados, en tal grado, que la debilidad de uno puede traer serias consecuencias para el funcionamiento de los otros, en el contexto específico del quehacer investigativo se constituye en una cadena ininterrumpida, continua y dependiente.
De ahí la dificultad para seleccionar aquella opción que mejor sirva para nuestro trabajo al interior de esta gran variedad de modalidades y procedimientos investigativos, cuyos signos distintivos se asocian con toda una gama diferente de escuelas filosóficas y paradigmas, en algunos casos extraños al ejercicio y a la práctica investigativa. Muchas de estas propuestas son efectuadas por filósofos o epistemólogos ajenos al ejercicio de la investigación, que perciben esta actividad desde su propia racionalidad filosófica, olvidando que la investigación posee sus propios ámbitos y medios de trabajo. Algunos autores plantean que éste es un síntoma del distanciamiento que se observa entre los modelos conceptuales y su extensión operativa o instrumental, que en la mayoría de los casos no logran traducir en actos o productos tangibles la verdadera naturaleza del discurso teórico, y viceversa, las escuelas filosóficas se convierten en discursos ajenos al ejercicio investigativo.
No siempre el andamiaje teórico-conceptual con el que cada científico ha constituido su conciencia, es capaz de percibir determinadas formas, aspectos o contenidos de lo real, debido a que la lógica de apropiación implicada en la teoría asumida, no siempre permite percibir y resolver un fenómeno o proceso entendido desde una racionalidad distinta a la suya o desde un modo de apropiación diferente al teórico o inherente a la práctica. En otros términos, teoría y práctica, si bien son inseparables están sustentadas en una pertinencia diferente, y articularlas requiere de la comprensión de dos realidades distintas, que al igual que los significados y significantes en el lenguaje, son dos caras diferentes del mismo papel.
Hay que recordar que los principales componentes de una teoría son conceptos, nociones, leyes, principios, hipótesis, etc, en cambio la práctica trabaja con hechos, fenómenos, procesos y sistemas concretos ¿En qué medida se puede establecer una correspondencia entre dos realidades y racionalidades diferentes? En la historia de la ciencia y la filosofía ha sido una empresa difícil resolver esta articulación, aunque autores como: Nagel, Hempel, Frage, Klimosvky, Carnap y actualmente Morin o Bourdieu, desde posturas diferentes, han contribuido a definir vías y estrategias para establecer puentes mediadores entre la teoría y la práctica.
El hombre vive permanentemente preguntándose por los grados de correspondencia que existen entre lo que dice y lo que hace, entre lo que lee y aplica, entre la teoría y la empiria, entre el significado y el significante, entre lo que piensa y escribe. Es lo que Bourdieu denomina pares de conceptos, que existen y se sostienen por el otro, pero que en la vida científica y cotidiana muchas veces se constituyen en obstáculos epistemológicos para el abordaje de la realidad social. Cerda (2005).
Puede suceder también que una teoría sea capaz de percibir formas y contenidos de lo real planteados por otra teoría, pero que a partir de un momento determinado del desarrollo del objeto ya no pueda hacerlo.
Contextos de la investigación científica (Fig 7)

A similitud de los niveles, el conocimiento y la investigación científica posee sus ámbitos y principalmente sus contextos que nos señala la ruta que sigue un conocimiento que descubre, explica, justifica y aplica sus productos o resultados. H. Reichenbach en 1937 y posteriormente Klimovsky en 1994, nos hablan de los contextos del conocimiento y de la investigación científica, los cuales pueden entenderse en este caso como los lugares, situaciones o momentos que ha vivido o vive la investigación y en general la ciencia. Los autores mencionados nos hablan de tres contextos: de descubrimiento, justificación y de aplicación, (Fig 7). En el contexto de descubrimiento se hace referencia a los factores que dieron origen a un producto, una hipótesis o una teoría científica. Alrededor de todos estos resultados del quehacer científico e investigativo, giran numerosos aspectos sociales, históricos, tecnológicos, culturales, económicos, etc., involucrados en estos. El conocimiento de ellos será de gran utilidad para definir el contexto de justificación, o sea el para qué o por qué de estos productos científicos, ya sea desde la dimensión especifica de la ciencia o la tecnología, es decir, los argumentos empíricos, lógicos o teóricos que lo justifiquen. Para el racionalismo crítico de K. Popper, la epistemología sólo trata el contexto de la justificación. Y finalmente, el contexto de aplicación, que alude a la aplicación que se hace del conocimiento con vistas a la transformación donde se actúa: usos del conocimiento, beneficios o perjuicios que acarrean, etc.
Muchas veces la investigación científica es víctima de algunas teorías y escuelas filosóficas que perciben el problema del conocimiento desde una racionalidad muy diferente al ejercicio y la praxis investigativa, con lo cual surgen conflictos entre los epistemólogos de la investigación y los investigadores. Diversos autores critican a los teóricos de la investigación de ser los responsables de toda esta proliferación de supuestos teóricos y filosóficos que la mayoría de las veces tienen poca, alguna o ninguna relación con el quehacer investigativo. Por ejemplo, uno de los casos más controvertidos es el uso y aplicación de una clasificación realizada por J. Habermas en su teoría de la ciencia, la cual ha sido adoptada por muchos investigadores como paradigmas de la actividad científica e investigativa. El filósofo alemán distingue tres categorías: ciencias empírico-analíticas, ciencias históricas-hermenéuticas y ciencias orientadas críticamente o ciencias sistemáticas de la acción, la que a su vez involucra tres diferentes intereses cognoscitivos o intereses directores del conocimiento: interés técnico, interés práctico e interés emancipatorio. El aporte filosófico de Habermas a la sistematización y categorización de la ciencia es inmenso, y su teoría crítica de la sociedad basada en los conceptos de acción comunicativa, la lógica de las ciencias sociales, etc. son en la actualidad fundamentales para comprender el pensamiento de la sociedad poscapitalista. Pero si bien Habermas con su postura dialéctica y crítico-hermenéutica logra plasmar aspectos que son importantes aportes críticos al reduccionismo positivista, muchos investigadores consideran a estas categorías como supuestos teóricos muy difíciles de manejar y operacionalizar. Es decir, sólo tienen sentido y validez en el contexto teórico, particularmente filosófico, y se dificulta su utilización en la práctica investigativa.
La investigación científica se encuentra inscrita en diversas concepciones filosóficas o epistemológicas que la sustentan y las respaldan teóricamente, y que en la terminología actual se identifica con un concepto que a juicio de Thomas Kuhn, sintetiza un conjunto de creencias y actitudes compartidas por un grupo de científicos: paradigma de investigación. Tradicionalmente el término paradigma se ha utilizado como sinónimo de modelo o ejemplo, o en su defecto se usa en Linguística para designar un conjunto de esquemas formales o virtuales de elementos, pero en el caso relacionado con la investigación tiene un significado diferente. Hoy día el término se ha banalizado y se ha convertido en un concepto que muchas veces se utiliza arbitrariamente como sinónimo de modelo, escuela, arquetipo modelo, representación, etc. Algunos defensores del significado original de Kuhn, piensan que –contra lo expuesto por los filósofos del mercado y los defensores de cualquier clase de cambio– se abusa de un término que en este contexto muchas veces carece de sentido.
La palabra paradigma proviene de la palabra griega paradeigma, que significa mostrar, pero particularmente modelo o ejemplo. En el campo de la investigación y de la epistemología en la década del setenta se comenzó a adoptar la concepción del filósofo y científico Thomas Kuhn quien dio al paradigma su significado contemporáneo, término que actualmente se utiliza para referirse al conjunto de creencias, actitudes y prácticas compartidas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo. Según Kuhn (1980), son “realizaciones científicas universalmente reconocidas, que durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”.
Estos paradigmas son una pluralidad de usos y significados, y en general sus definiciones se distanciaron cada vez del significado original de Kuhn y se han convertido en un verdadero juego de apuestas, ambiguas, imprecisas y vagas, que en la mayoría de los casos carecen de un significado operacional en el terreno de la investigación. No extraña esta dispersión de definiciones, ya que en la obra de Kuhn: La Estructura de las Revoluciones Científicas, se han identificado aproximadamente 15 formas diferentes de definir un paradigma. Guillermo Briones (1988), se aparta un poco de la definición de Kuhn, y se refiere a un paradigma de investigación como:
Una concepción del objeto de estudio de una ciencia, de los problemas para estudiar, de la naturaleza de sus métodos y de la forma de explicar, interpretar o comprender –según el caso– los resultados de la investigación realizada. En conjunto, el paradigma define lo que constituye la ciencia legítima para el conocimiento de la realidad a la cual se refiere, (Fig 8).
El propio autor citado grafica de esta manera el paradigma de investigación:
Paradigmas de investigación (Fig 8)

El investigador y epistemólogo chileno, aunque utiliza el término, le asigna un significado más vinculado a las exigencias operacionales del investigador. Para Briones (1988), “el Paradigma de Investigación es una concepción del objeto de estudio de una ciencia, de los problemas para estudiar, de la naturaleza de sus métodos y de la forma de explicar, interpretar o comprender los resultados de la investigación realizada”. Se constituye en un punto y una concepción intermedia entre una concepción filosófica y los diseños e investigaciones concretas realizadas por los investigadores, o sea en una especie de modelo investigativo. La concepción filosófica, por su carácter teórico, no puede convertirse directamente en una alternativa metodológica u operativa de una investigación, sino que ello es posible sólo a través de los procedimientos que utiliza la investigación en el proceso de operacionalización de sus métodos y supuestos teóricos. Su utilidad en la investigación científica es obvia, ya que en el momento de apoyarse en un paradigma reconocido, permite superar las contradicciones y discrepancias que tradicionalmente pueden surgir entre ciencia y realidad, entre teoría y práctica. Al surgir esta instancia intermedia es posible integrar y combinar muchas concepciones, y resolver los abismos que las separan. No hay que olvidar que en la actualidad, entre los investigadores existe cierta tendencia a la integración y a la complementación metodológica y técnica, pero siempre teniendo como referente el quehacer investigativo, donde muchas veces las concepciones filosóficas son sustratos de éste, pero de ninguna manera pueden sustituirlo.
Surge inevitablemente la pregunta: ¿cuáles serían los paradigmas vinculados al ejercicio y a la praxis investigativa, independientemente de la larga lista de modelos y clasificaciones recomendadas por los metodólogos de la investigación? ¿Qué determina que se relacionen unos paradigmas con determinados métodos y técnicas de investigación? Algunos autores consideran que existen dos factores que en mayor o menor grado han incidido en este proceso: las posturas que existen en torno a las relaciones que se dan entre sujeto-objeto en el contexto epistemológico y la clasificación de las ciencias, frente a las cuales se utilizan formas propias para conocerlas y estudiarlas. Las dos instancias se encuentran estrechamente ligadas, ya que a la postre el tema del conocimiento de la realidad, de sus fuentes, formas y métodos, son caminos comunes en estos dos ámbitos.
La mayoría de los métodos y concepciones científicas han tenido como referente principal las Ciencias Naturales, las cuales han servido para determinar lo que es o no ciencia y método científico, situación que entraría en conflicto con el modus operandi y la naturaleza de éstas, las cuales tienen su propia forma de percibir y resolver el problema del conocimiento. Aunque se ha querido asociar las posturas de las Ciencias Sociales con la Fenomenología, esta escuela filosófica tiene planteamientos muy dispares y contradictorios, lo cual muchas veces dificulta cualquier intento por convertirla en el soporte filosófico de estas disciplinas, las cuales se encuentran vinculadas con otras tendencias (naturalismo, hermenéutica, materialismo dialéctico, humanismo, etc.).
El positivismo y el lenguaje de la investigación
Independientemente estemos o no de acuerdo con sus principios, no hay duda que existe consenso en que el positivismo es una doctrina que apunta hacia aspectos muy concretos y específicos dentro de la investigación científica, con reminiscencias de tres concepciones dentro de la historia de la ciencia: la baconiana (Roger Bacon), quien postula el desarrollo de la inducción científica y el método experimental, la galileana (Galileo Galilei) quien matematiza la observación y la experiencia, planteando la necesidad de interrogar la naturaleza del método experimental, y la cartesiana (René Descartes), quien desarrolla a partir de la duda, el examen de los problemas mediante el uso sistemático del análisis y la síntesis.
El término positivismo fue adoptado por primera vez por Saint Simon para designar el método exacto de las ciencias y su extensión. Pero su fama y difusión se debe al filósofo francés Augusto Comte (1978), quien en su obra el Curso de Filosofía Positiva fijó los principios básicos del positivismo:
♦ La ciencia es el único conocimiento posible y el método de la ciencia es el único válido, por lo tanto, recurrir a causas o principios no accesibles al método de la ciencia, no originará conocimientos y la metafísica que precisamente recurre a tal método, carecerá de todo valor.
♦ El método de la ciencia es puramente descriptivo, en el sentido de que describe los hechos y muestra sus relaciones constantes, que se expresan mediante las leyes y permiten la previsión de los hechos mismos o en el sentido que muestra la génesis evolutiva de los más complejos partiendo de los más simples.
♦ El método de la ciencia, que es el único válido, se extiende a todos los campos de la indagación, de la actividad humana y la vida humana en su conjunto, ya sea particular o asociada, debe ser guiada por dicho método.
Auguste Comte es el artífice del Positivismo, una escuela y un método que con los años se convertiría en el fundamento epistemológico no sólo de algunas posturas que actualmente identificamos con el estudio de la ciencias naturales, sino una concepción investigativa dominante y determinante en el ámbito científico, y que hoy día se le moteja con el nombre de ciencia oficial o positiva. Pero con los años la postura positivista se diversificó y se amplió en la medida de las exigencias y el desarrollo del campo científico y tecnológico, y dio nacimiento a las corrientes neo-positivistas, entre las cuales se destacan el positivismo lógico, positivismo ideológico, el positivismo metodológico o conceptual, positivismo analítico, positivismo sociológico, positivismo realista, etc. El positivismo lógico se constituye en una de las corrientes predominantes de filosofía de la ciencia, la cual surgió durante el primer tercio del siglo XX, como resultado del trabajo realizado por un grupo de científicos y filósofos que constituyeron el célebre Círculo de Viena. Aunque oficialmente no perteneció a este grupo, al destacado filósofo alemán Karl Popper se le reconoce como un positivista lógico, pero con características muy propias. Popper afirma que la ciencia no avanza confirmando teorías solo observando, sino demostrando que contradicen la experiencia. Esto es, según él, a grandes rasgos, el falsacionismo. Popper critica severamente el inductivismo y lo desbanca de la filosofía de la ciencia moderna mediante la lógica y las tesis del falibilismo. Es más, demuestra que el justificacionismo científico es incorrecto debido a que los enunciados observables (empíricos) no pueden ser probados, sino que simplemente pueden ser aceptados o rechazados atendiendo a las teorías experimentales, instrumentos y criterios racionales comúnmente aceptados en el momento.
El positivismo como concepción de la sociedad va a percibir el orden social y natural, sobre la base de los siguientes principios:
♦ La sociedad está regida por leyes naturales, independientes de la voluntad humana, invariables y que manifiestan una armonía natural en la vida social.
♦ Los fenómenos sociales se deben observar y explicar causalmente (con independencia de los juicios de valor ideológicos, de los prejuicios y preconceptos) lográndose así la neutralidad y objetividad que posee las ciencias de la naturaleza.
♦ El naturalismo positivista asegura la asimilación epistemológica de la sociedad a la naturaleza, la unidad metodológica de todos los campos científicos, la ciencia unificada.
Algunos críticos de los investigadores que han adoptado los métodos cualitativos como regla principal de su trabajo, consideran que esta tendencia carece de un soporte filosófico único que fundamente teóricamente sus formas de trabajo, ya que el denominado método fenomenológico, cuya figura más destacada fue E. Husserl, no reúne todos los componentes que permitan caracterizar o reconocer sus posturas metodológicas. De ahí que se hayan utilizado los planteamientos de autores muy diferentes para darle soporte al paradigma cualitativo, todos los cuales tienen en común la oposición decidida que asumen frente al positivismo y al neopositivismo, entre los cuales se destacan Weber, Dilthey, Derrida, Schutz, Gadamer, Morin, Bachelard, Bourdieu y numerosos otros. Independientemente de las discrepancias que podamos tener o no frente al positivismo, no hay duda que la mayoría de los autores le reconocen a esta postura unidad y coherencia, de las cuales carecen las corrientes cualitativas, permitiéndole convertirse en el paradigma dominante de la ciencia moderna. Quienes trabajan en las ciencias sociales y humanas, han tenido serios problemas para elaborar una concepción única que reúna todas las variantes que posee un supuesto paradigma que se nutre de fuentes filosóficas y epistemológicas muy diferentes.
Fenomenologismo y otras tendencias filosóficas y epistemológicas que sustentan la investigación social
A los sectores que se oponen a las posturas del positivismo se acostumbra relacionarlos con la Fenomenología, una concepción o escuela filosófica, que en sus inicios se le vinculó a las corrientes hermenéuticas y lingüísticas, y particularmente a la identidad sujeto-objeto, típicas de las Ciencias Sociales. En todo este enjambre de obras y autores no existe unidad de criterios ni consensos, de ahí la dificultad para caracterizar los enfoques de la investigación social, que reúne alrededor un mosaico de tendencias muy dispersas: fenómenológicas, cualitativas, humanistas, hermenéuticas, críticas, interpretativas, holísticas, etc. Muchas de las caracterizaciones que se vinculan con algunas posturas filosóficas propias de la investigación social, la mayoría de las veces no provienen específicamente de la Fenomenología, sino de enfoques metodológicos y técnicos muy dispares que derivan de orientaciones propias de la Antropología, la Sociología y aún de la Educación. Por eso se considera un error asociar exclusivamente algunas tendencias de la investigación social con una sola escuela filosófica.
La palabra fenomenología viene del griego y significa apariencia, estudio y tratado. Su idea central es la intencionalidad de la conciencia y su orientación hacia el objeto, donde parte del principio de que no hay objeto sin sujeto. Algunos de los principios básicos y más significativos del método fenomenológico en el contexto investigativo son los siguientes:
♦ La realidad social es única.
♦ La metodología ve al individuo y su mundo interconectado (uno no existe sin el otro).
♦ El investigador particularmente comprende el comportamiento humano.
♦ Se estudia no sólo lo que la gente hace, sino también lo que piensa y experimenta.
La Fenomenología comenzó a tener un significado especial en la obra de Eugene Husserl, postura filosófica que se refiere en general al estudio de los diferentes modos en que las cosas aparecen o se manifiestan en la conciencia. Ella describe las estructuras de la experiencia tal como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teorías, deducciones o suposiciones procedentes de otras disciplinas, y particularmente de las ciencias naturales. La idea central de la fenomenología es la intencionalidad de la conciencia (su orientación al objeto) y como teoría del conocimiento se basa en la tesis de que únicamente las sensaciones son el medio inmediato del conocer. Para esta escuela la realidad no tiene existencia en sí misma, no es una realidad subsistente, independiente de nuestro modo de percibirla, sino que se presenta sólo como algo que se da en el espacio y en el tiempo, a lo que se denomina fenómeno. Es un objeto de estudio perceptible a los sentidos del observador, sin embargo un mismo fenómeno no puede tener tantas percepciones como observadores lo perciban. Como método la Fenomenología busca entender en forma inmediata el mundo del hombre mediante una visión basada en la intuición de la cosa misma, es decir, el conocimiento que se adquiere válidamente a través de la intuición que conduce a los datos inmediatos y originales. Principalmente busca entender el mundo vital del hombre a través de una interpretación holística o total de las situaciones cotidianas.
En la actualidad se han desarrollado tendencias fenomenológicas en Teología, Sociología, Psicología, Psiquiatría, Crítica literaria, Lingüística y otras ciencias sociales. Husserl, al igual que Dilthey, en su obra Fenomenología distingue entre Ciencias de la Naturaleza y Ciencias del Espíritu (humanas), rechazando que ellas sigan el mismo método de las primeras, ya que en las ciencias de la naturaleza prima la causalidad y en las segundas está presente la motivación o intencionalidad. Esa es la razón por la que sus ideas estaban centradas en la construcción de una ciencia eidética (estudio de las esencias, objeto de la investigación fenomenología) que sirviera de base a las ciencias humanas.
El método fenomenológico está basado en la filosofía de Husserl y en el método de comprensión de Max Weber. El debate planteado a nivel epistemológico gira en torno a la pregunta ¿cómo se puede lograr el conocimiento? Este método no parte del diseño de una teoría, sino del mundo conocido ¿Cuáles son sus características principales que lo relacionan con los métodos de investigación vinculados con las Ciencias Sociales? Para Max Van Manen (2003), el sentido y las áreas de la investigación fenomenológica serían las siguientes:
♦ Es el estudio de la experiencia vital, del mundo de la vida de la cotidianeidad.
♦ Es la explicación de los fenómenos dados a la conciencia. Ser conciente implica una intencionalidad.
♦ Es el estudio de las esencias, y se interesa por la verdadera naturaleza de los fenómenos. La esencia de un fenómeno es universal.
♦ Es la descripción de los significados vividos, existenciales. La fenomenología procura explicar los significados en los que estamos inmersos en nuestra vida cotidiana y no las relaciones estadísticas a partir de una serie de variables.
♦ Es el estudio científico-humano de los fenómenos y se puede considerar ciencia en el sentido amplio, es decir un saber sistemático, explícito, autocrítico e intersubjetivo.
♦ Este estudio del pensamiento tiene que ser útil e iluminar la práctica de la educación de todos los días.
♦ Es la exploración del significado del ser humano, en otras palabras, ¿qué es ser en el mundo?, ¿qué es una mujer, un niño?, ¿qué quiere decir con eso?
Otro partidario de esta escuela, J. C. Melich, decía que la fenomenología trata de develar qué elementos resultan imprescindibles para que un proceso investigativo pueda ser calificado como tal y qué relación se establece entre ellos. El resultado de un estudio fenomenológico es una narración que dibuja un modelo, una descripción de las invariantes estructurales de un determinado tipo de experiencia.
Y por ultimo tenemos la propuesta de Apps, quien se basa en los aportes de Spiegelberg, presentando el método fenomenológico como el desarrollo de seis fases que serían:
♦ Descripción del fenómeno.
♦ Búsqueda de múltiples perspectivas.
♦ Búsqueda de la esencia y la estructura.
♦ Constitución de la significación.
♦ Suspensión de enjuiciamiento.
♦ Interpretación del fenómeno.
Los métodos de trabajo de las Ciencias Sociales, particularmente los vinculados a la investigación, son una amalgama de tendencias y posturas diferentes entre las cuales se destacan las concepciones dialécticas, que originalmente se les asoció con el materialismo dialéctico marxista, pero que posteriormente se les vinculó históricamente con la dialéctica hegeliana, con la mayéutica socrática, y actualmente con los postulados de la teoría de la complejidad de Edgar Morin. No se ahondará en el tema, porque ello conduciría a un terreno que va más allá de los límites temáticas de esta obra. Se hará el análisis, siempre teniendo como referente la problemática investigativa.
¿Qué es un método científico?
En la vida cotidiana un método es un camino o una serie de pasos sucesivos que conducen a una meta o la consecución de unos logros previamente establecidos. Esta definición general fácilmente pudiera confundirse, por ejemplo con las propias de un proyecto o un diseño técnico, que aunque tienen algunas características similares, sus funciones son muy diferentes ¿Qué diferencia existe entre un método y otros procedimientos semejantes? Aquí no habría que confundir el camino que se recorre en un proceso investigativo con las técnicas o herramientas que hacen posible el recorrido de este camino. Como lo destacamos más adelante, el método científico es algo sistemático y sujeto a un ordenamiento establecido, tiene un sustrato teórico e incluye una serie de etapas o fases a seguir para lograr el conocimiento buscado. No sólo es un conjunto de procedimientos técnicos que orientan y dirigen una actividad, sino que posee una base racional constituida por presupuestos filosóficos, enfoques y puntos de vista adoptados sobre la forma de abordar el estudio del conocimiento, principios racionales que orientan y justifican sus actuaciones en cada caso. Cuando se elije un método, quiera o no, se está adoptando una postura filosófica o epistemológica frente al problema a resolver, independientemente de los procedimientos técnicos que le procura en cada caso. En síntesis, el método como estrategia en su planteamiento y desarrollo, incluye la experiencia práctica, técnica y teórica del investigador, guiadas a su vez por funciones intelectuales propias de la epistemología: análisis-síntesis, deducción-inducción, intensión-extensión, sincronismo-diacronismo, reactividad-neutralidad, etc, las cuales se compaginan con los instrumentos o medios de que se dispone para hacerlos realidad.
Para Mario Bunge (2004):
El método científico es un rasgo característico de la ciencia, tanto de la pura como de la aplicada: donde no hay método científico no hay ciencia. Pero no es ni infalible ni autosuficiente. El método científico es falible: puede perfeccionarse mediante la estimación de los resultados a los que lleva y mediante el análisis directo. Tampoco es autosuficiente: no puede operar en un vacío de conocimiento, sino que requiere de algún conocimiento previo que pueda reajustarse y elaborarse; y tiene que complementarse mediante métodos especiales adaptados a las peculiaridades de cada tema.
Para el epistemólogo y filósofo argentino el método científico es la estrategia de la investigación científica: afecta a todo el ciclo completo de la investigación y es independiente del tema en estudio.
Al afirmar que el método científico es una manera ordenada y sistemática de hacer las cosas, aquí el orden se va a referir a la forma como están ubicadas las cosas y los elementos que hacen parte de un todo. Poner en orden una cosa, es ubicarla en el lugar que corresponde. Lo sistemático, sería todo ese conjunto de reglas y procedimientos que contribuyen a que una actividad alcance unos fines determinados. En su sentido más general, es la manera de lograr un objetivo por medio de un determinado procedimiento. En el campo específico de las ciencias naturales, sociales, matemáticas, en la lógica, filosofía, la literatura, y en general en todas las artes, técnicas y ciencias, es interminable la variedad de métodos que existen y que a la postre se constituyen en los caminos propios que han adoptado cada una de las disciplinas y áreas de conocimientos para aplicarlos y desarrollarlos. Con ello estamos afirmando que no existen métodos generales válidos para todos los casos específicos, de lo contrario caeríamos fácilmente en las redes de un metodologismo, que a similitud de un recetario propio de la literatura de superación, utiliza una fórmula general para resolver cualquier caso específico.
Dentro de la tradición científica y filosófica, el término ha tenido dos significados, uno que es extensivo a toda la investigación, tiene visos de paradigma, modelo o doctrina, y el otro que es una particular técnica de investigación, situación que muchas veces se ha prestado a equívocos porque muchos investigadores confunden método con técnica. El significado general de método es una concepción amplia sobre la actividad investigativa, y en algunos casos se llega a confundir con los propios postulados de las escuelas filosóficas que se inspiran. El otro es más restringido, y señala un procedimiento de investigación sistemático, repetible y autocorregible, que garantiza la obtención de resultados válidos. Por ejemplo, al referirse a los métodos cuantitativos y cualitativos, en algunos casos el método es algo más cercano a una doctrina y a una teoría que a un medio para alcanzar un fin. El método cuantitativo al relacionarlo con los postulados positivistas (monismo metodológico, explicación científica, pruebas documentadas y comprobadas, inducción, etc.), se acerca al primer significado y como instrumento se relaciona con las técnicas estadísticas de medición, trabajos de encuestas, técnicas de recolección de datos, etc.
La sistematización de los métodos científicos es una materia compleja y difícil. No existe una clasificación única, ni siquiera a la hora de definir cuántos métodos distintos existen, pero sí es posible identificar algunos principios básicos que a la postre son los que determinan y dan forma a estos métodos. Surge la pregunta ¿existen algunas reglas básicas que debe poseer un método para que se le identifique como tal? Algunas categorías epistemológicas son las que dan identidad a estos métodos, independientemente de las formas y procedimientos que se utilicen en cada caso, aunque en las últimas décadas los investigadores se han distanciado de las fuentes filosóficas de algunos métodos, y han optado por utilizar una racionalidad lógica y técnica, lo cual ha convertido a los investigadores más en técnicos de la investigación, que en investigadores científicos propiamente dichos.
Lo que es verdaderamente cierto, es que ningún método es un camino infalible para el conocimiento, porque todos constituyen una propuesta racional para llegar a su obtención. Si bien al comienzo de este capítulo señalamos algunas de estas características, lo cual nos permitiría diferenciar un método de una técnica, no es una tarea fácil establecer claramente las diferencias entre lo que es o no es método.
Según Mario Bunge (2001), una investigación procede con arreglo al método científico si cumple, al menos con las siguientes fases:
♦ Descubrimiento del problema.
♦ Planteo preciso del problema.
♦ Búsqueda de conocimientos o instrumentos relevantes.
♦ Tentativa de solución del problema con ayuda de los medios identificados y seleccionados.
♦ Intervención de nuevas ideas (hipótesis, teorías o técnicas) o productos de nuevos datos empíricos.
♦ Obtención de una nueva solución del problema.
♦ Investigación de las nuevas consecuencias de la solución obtenida.
♦ Puesta a prueba (contrastación) de la solución.
♦ Corrección de la hipótesis.
El autor señala que estos pasos o reglas no son suficientemente específicos y precisos para ejecutar con flexibilidad los momentos de la investigación. El método no suple los conocimientos, decisiones o planes, sino que ayuda a ordenarlos, precisarlos y enriquecerlos; el método forma, no informa. Es una actitud más que un conjunto de reglas para resolver un problema, porque la mejor manera de aprender y resolver problemas científicos no es estudiar un manual de metodología escrito por un filósofo, sino estudiar paradigmas y modelos de investigación exitosa.
El método científico (del griego: meta = hacia, a lo largo; odos = camino; y del latín scientia = conocimiento como camino hacia el conocimiento) tradicionalmente ha sido definido de formas muy diversas, hasta el punto que hoy día se ha convertido en un término que ha dado margen a numerosas confusiones, donde muchas veces a un paradigma, una concepción o una doctrina se le reconoce una condición de método. Como lo señalamos al comienzo, algunos investigadores creen que esta confusión se debe a que en el campo de la ciencia, el método ha tenido dos significados dominantes: ha servido para referirse a toda investigación o más específicamente a toda orientación general de la investigación, y otro que se acepta como una técnica o procedimiento particular de investigación.
A pesar de que el método se ha convertido en una pieza clave en la investigación y en el trabajo científico, muchos autores han puesto en entredicho su existencia y su naturaleza. Son conocidas las posturas asumidas por Paul Feyerabend, quien en su obra Contra el método (1975), critica la lógica del método científico racionalista, apoyada en un estudio detallado de episodios claves de la historia de la ciencia. Para Feyerabend, el verdadero método científico es que no haya método científico y que la guía de acción sea una mezcla de dos factores: oportunismo y negación. Oportunismo porque el científico no debe tener el temor en usar lo que venga y esté a mano con tal de resolver sus problemas. Desde esta visión, no hay que escandalizarse si alguien ha hecho una aproximación que no esté bien desde el punto de vista lógico o estratégico.
Pero no es el único detractor de los métodos. James B. Conant, ingeniero, químico, y destacado gestor del programa nuclear norteamericano, quien desde su cargo de presidente de la Universidad de Harvard promovió reformas que llevaron a esa casa de estudios a un nivel de excelencia en investigación, afirma que el método científico como tal no existe. Lo que utiliza el científico son un conjunto de procedimientos definitorios, clasificatorios estadísticos, hipotéticodeductivos, procedimientos de medición, etc, pero no existe algo que tenga características únicas y generales. Según Conant, hablar de método científico es referirse a un conjunto de tácticas y técnicas empleadas para constituir el conocimiento, sujetas al devenir histórico, y que pueden ser diferentes en el futuro.
Si bien en la actualidad, conceptos como método científico y metodología se han convertido en los verdaderos ejes de la cientificidad y de la tecnología moderna, estos no han sido ajenos a una confusión y disparidad de criterios que existen alrededor de ellos. Desde una postura filosófica, N. Abbagnano, afirma que el término metodología se puede entender de cuatro formas diferentes:
♦ La lógica o la parte de la lógica que estudia los métodos.
♦ La lógica transcendental aplicada.
♦ El conjunto de los procedimientos metódicos de una ciencia o de varias ciencias.
♦ El análisis filosófico de tales procedimientos.
En algunos casos, tanto los métodos como las metodologías se han ido constituyendo en disciplinas relativamente autónomas, las cuales muchas veces van más allá de cualquier frontera filosófica y adoptan enfoques eclécticos, donde se confunden procedimientos lingüísticos y operativos.
Pero así como el método se ha convertido en la vía indispensable para todo trabajo científico, en muchos sectores los excesos han derivado hacia un metodologismo peligroso que atenta contra la propia naturaleza cognoscitiva, crítica y reflexiva de la investigación. Lo presuntamente científico aquí se convierte en un verdadero fetiche, y en una fórmula para resolver todo tipo de problema.
Andreski, S., en su obra Las ciencias sociales como forma de brujería asume una crítica demoledora contra las posiciones dominantes en este terreno. Para éste, lo científico ha dejado de ser un medio o un instrumento empírico o conceptual para conocer la verdad, en cambio se trocó en una fe, un credo o una religión, única fuente de la verdad y el único instrumento de que dispone el hombre para conocer la realidad. El metodologismo, una especie de degeneración o engaño de la metodología, especialmente en el ámbito de las Ciencias Sociales, ocupa un lugar importante en las críticas del autor. Para éste, se trata de una orientación que responde a tendencias muy difundidas en la mentalidad popular de nuestros tiempos. Una manifestación del wishful thinking (pensamiento por deseos), que tiene también algo que ver, si se quiere, con la mauvaise foi que hablaba J. P. Sartre: mala fe, en el sentido de autoengañarse, para no sentirse responsable de los actos de uno mismo. Busca presentarse también así ante los demás, para que no lo traten como el verdadero responsable de esos actos. El metodologismo consiste en desviar la atención de las auténticas dificultades que se presentan en la realidad de las prácticas sociales, y hacer creer que todo marchará bien con sólo aplicar algún método. Se ofrece la obtención y el empleo de método como un curatodo. Y esta palabra suele entenderse por lo menos implícitamente, orientada a su sentido estricto y como un ideal del algoritmo.
El metodologismo es vinculado por Fromm con el denominado culto al hombre-mecánico, que significa evadir la atención de los problemas que enfrenta el trabajo investigativo y aplicar mecánicamente algunas fórmulas generales para resolver un problema específico, y ahorrarse el trabajo de transitar nosotros mismos por esta experiencia.
El método y otros procedimientos nos posibilitan organizar, orientar y dirigir una actividad investigativa, pero es muy distinto convertirlo en la única ruta hacia la producción de un nuevo conocimiento, donde la preocupación central está puesta casi exclusivamente en los medios, y donde todo lo demás es secundario, incluyendo la naturaleza del problema y el propio significado de la ciencia y el conocimiento.
Quieran o no, la mayoría de las ciencias y las disciplinas que las estudian, siguen teniendo como preocupación principal el adoptar un método único de carácter universal, por medio del cual se busca sustituir la mera habilidad personal del investigador (como la manufactura sustituye al artesanado y la tecnología al obrero manual), gracias al cual se puedan descubrir y no sólo demostrar verdades.
Aunque algunos autores consideran que es aventurado optar por algunas clasificaciones y posturas en este terreno, históricamente se habla de tres concepciones básicas frente a la ciencia y que de una u otra forma dieron nacimiento a métodos científicos que se han desarrollado en estos últimos siglos: el baconiano*, que postula el desarrollo de la inducción científica, el galileano**, que matematiza la observación y la experiencia, planteando la necesidad de interrogar la naturaleza de modo experimental y el cartesiano*** que desarrolla a partir de la duda, el examen de los problemas mediante el uso sistemático del análisis y la síntesis.
Estas tres formas de abordar el problema del método científico se encuentran implícitas o explícitas en la mayoría de las variantes metodológicas que han adoptado los investigadores, o en su defecto las disciplinas científicas y áreas de conocimientos. A este nivel podemos hablar, por ejemplo, de métodos genéticos, inductivos, deductivos, axiomáticos, analíticos, experimentales, dialécticos, genéticos, hipotético-deductivo, sociométricos, cuantitativos, cualitativos, etc., los cuales están ligados a diversas posturas y posiciones filosóficas que se han adoptado frente a la cuestión del conocimiento y a los procedimientos para alcanzarlo y resolverlo.
Uno de los conflictos que a menudo han enfrentado a investigadores y teóricos de la investigación, es la confusión que existe entre método y técnica, dos conceptos que no sólo se encuentran relacionados, sino que en la investigación científica no es posible prescindir de uno sin afectar las funciones del otro. La falta de definición entre estos dos conceptos ha derivado en confusiones entre los límites de los procedimientos y el camino para alcanzar un fin determinado.
Según Ander-Egg (1989):
Mientras las técnicas tienen un carácter práctico y operativo, los métodos se diferencian de ellas por su carácter global y de coordinación de operaciones. Éstas se engloban dentro de un método y, a la inversa, un método comporta el uso de diferentes técnicas. Sin embargo, en la práctica de determinadas tecnologías sociales, no siempre resulta fácil delimitar claramente las fronteras que separan los métodos de las técnicas. La confusión muchas veces deriva del hecho de considerar el método como un conjunto de técnicas generales, o sea, un manojo de instrumentos regidos por normas y reglas. Creemos que el método es más que un conjunto de técnicas, ya que un método tiene implicaciones epistemológicas y filosóficas que a la postre orientan, dirigen y estructuran todo el conjunto de operaciones, reglas y procedimientos fijados de antemano por el investigador.
Métodos en la investigación científica
Se hace muy difícil hablar de métodos propiamente dichos en la investigación científica, ya que muchas veces el término tiene a su vez una dimensión general y particular que indistintamente puede servir para designar a un concepto, explicación, enunciado, característica, estudio, método o técnica de una actividad investigadora. No sabemos si esta confusión responde a la ambigüedad del término, al deseo de ampliar su significado y sus alcances, o simplemente es el resultado del desorden existente en este terreno. Por ejemplo, lo descriptivo puede constituirse en un procedimiento destinado a enumerar las características de un concepto, una exposición de lo objetivamente observado, un estudio de un fenómeno especial, un conjunto de procedimientos, mecanismos e instrumentos para observar las características que presentan algunos hechos o fenómenos, etc.
Independientemente de que un método se asocie a un paradigma o modalidad investigativa determinada, hay que recordar que la investigación científica, y como consecuencia el método, constituye un proceso de ajuste sistemático entre la realidad que se investiga y el conocimiento o representación de ella, por eso el método necesariamente debe responder a las necesidades y a las demandas que exige el problema de investigación, a los procedimientos que se requieren para obtener la información que ayude a la solución de éste. Las técnicas de investigación son los instrumentos concretos que se desarrollan y se utilizan para poner en práctica la orientación metodológica.
Las ciencias humanas, sociales o matemáticas tienen sus propios procedimientos para abordar el estudio de la realidad, aunque en todas ellas existen algunos denominadores comunes, lo cual posibilita hablar de algunas características y rasgos generales, que de alguna manera involucran aspectos particulares de disciplinas y áreas de conocimiento diferentes. A muchos métodos se les vincula con el tipo de investigación al cual sirven y se integran, de ahí la dificultad para hablar de métodos generales, útiles para cualquier realidad, debido a que la mayoría de las veces se encuentran vinculados a procesos específicos del conocimiento y de la actividad congnoscitiva. Muchas de las características de los métodos que hemos analizado en el capítulo dedicado a los tipos de investigación, se confunden con los propios de los procedimientos y tipologías investigativas.
Partiendo de la premisa de que el método es el instrumento de la actividad científica de que nos servimos para conocer la realidad, éste se encuentra íntimamente vinculado a diversas disciplinas y áreas del conocimiento que nos procuran los medios lógicos y operativos propios de la lógica, la epistemología, la sociología, la psicología, etc. De ello se deduce que los métodos de la investigación científica son los procedimientos planeados que se utilizan para descubrir las formas de existencia de los procesos objetivos, distinguir las fases de su desarrollo, desentrañar sus enlaces internos y sus conexiones con otros procesos, esclarecer las acciones recíprocas entre los procesos, generalizando y profundizando los conocimientos allí adquiridos, demostrándolos con rigor racional, obteniendo su comprobación en el experimento o en la observación, y encontrando las condiciones y medios necesarios para permitir la intervención humana. De esta manera surge un vínculo muy estrecho entre el método científico y la lógica, en tal grado que algunos investigadores consideran el método como la función lógica más completa y también la más importante.
¿Existe un modelo o una estructura básica de método científico? En este terreno, abundan tanto las propuestas y los modelos, que a esta altura se hace muy difícil hablar de un patrón único. Algunos autores plantean que la única pauta a seguir es tratar de dar respuesta al qué, para qué, por qué, cómo, dónde y con quién, de las acciones que se aspira emprender en el desarrollo de un estudio. Popper afirmaba que la investigación es una construcción lógica, y como tal, el método lo es. En cada caso, el investigador debe responder a todos los interrogantes generales y específicos que le sugieren las necesidades reales de su estudio, particularmente de su problema científico, y de esta manera evitar caer en la trampa de los métodos generales que supuestamente sirven para todas las realidades y casos.
Métodos deductivos e inductivos
La Lógica, y particularmente la Epistemología, hacen referencia a los métodos deductivos e inductivos, pero algunos autores como Hughes y Hogan tienen dudas si se trata de métodos propiamente dichos, o posturas epistemológicas frente al trabajo investigativo, ya que la existencia de un método exigiría algo más que afirmar que la deducción parte de lo general a lo particular y la inducción de lo particular a lo general. Es decir, demandaría un camino y procedimientos conceptuales y empíricos que se constituyan en verdaderas concepciones teóricas y técnicas sobre el objeto de estudio. Es el mismo caso de los supuestos métodos cuantitativos y cualitativos, que el hecho de utilizar o no la estadística y la matemática los acredite como métodos. Los investigadores que los aceptan como métodos, parten de la premisa de que en el método inductivo el marco teórico debe construirse durante el proceso investigativo y de esta manera evitar que lo conocido predetermine lo desconocido. De igual manera lo deductivo exigiría que estos presupuestos teóricos se constituyan en el conjunto axiomático de partida que orientan y fundamentan la investigación.
La mayoría de los autores aceptan que debe existir una estrecha relación entre lo inductivo y lo deductivo, dos formas diferentes de inferencia pero a su vez dos instancias complementarias y dependientes. Y que el conocimiento científico no sería posible si no existiera una relación y una conexión entre lo general y lo particular, entre lo singular y lo universal. La deducción y la inducción son dos formas de inferencia que tienen el mismo propósito aun cuando el punto de partida sea diferente. Las relaciones implicadas entre las proposiciones apuntan hacia objetivos similares: el significado de la realidad estudiada.
La propia operación inductiva resulta incomprensible si no se le estudia con el apoyo del análisis deductivo. Por otro lado, la operación deductiva tiene que basarse enteramente en una síntesis inductiva. En la ciencia contemporánea se emplea el método deductivo en la construcción de axiomas o conjunto de tesis de partida en una determinada teoría, pero ello sería imposible si no se complementara con el método inductivo que se encuentra presente en la formación de las hipótesis, la investigación de las leyes científicas y las demostraciones y el contacto directo con la realidad investigada. (Wallace, 1971).
Se acepta que en el razonamiento inductivo se formulan leyes a partir de hechos observados, en cambio en el razonamiento deductivo se infieren esos mismos hechos basándose en leyes generales, pero a la postre el razonamiento deductivo está condicionado por la actividad cognoscitiva y práctica multisecular del hombre. Y viceversa, el razonamiento inductivo no sería posible sin el deductivo, que aporta elementos que son importantes para extraer implicaciones (deducciones) que deben ser contrastadas en la realidad. Por ejemplo, en algunos casos, la complementación entre lo inductivo y deductivo facilita la comprensión de los presupuestos teóricos examinados, al ir de lo particular a lo general en un proceso deductivo.
El método deductivo es el procedimiento que se utiliza para establecer teorías científicas y su particularidad se asienta en la capacidad para aplicar la técnica deductiva a las conclusiones científicas, la cual se asocia y se vincula con la inferencia y la deducción, pero a su vez en la inducción se protocoliza y se construyen las leyes científicas. Una no será posible sin la otra. El proceso de inferencia inductiva consiste en exhibir la manera como los hechos particulares (variables) están conectados a un todo (leyes). La inferencia deductiva nos muestra cómo un principio general (ley), descansa en un grupo de hechos que son los que lo constituyen como un todo.
Pero independientemente de los aspectos particulares de los razonamientos deductivos e inductivos, y de sus correlaciones y complementaciones, existen aspectos particulares que los diferencian.
Métodos deductivos e inductivos. Diferencias (Cuadro 1)
| Deductivo | Inductivo |
| De lo general a lo particular | De lo particular a lo general |
| Parte de la razón inherente a cada fenómeno. | Parte de la observación de fenómenos particulares. |
| Deduce nuevos principios a partir de otros conocidos. | Descubre principios desconocidos a partir de otros conocidos. |
| Instrumento por excelencia: la experimentación. | Instrumento principal: el razonamiento. |
| Objetivo | Racional y subjetivo |
| Establece teorías científicas. | Descubre leyes científicas. |
En torno a las posturas fundamentales de lo deductivo y de lo inductivo, se han organizado y elaborado numerosos métodos y formas diferentes de abordar el estudio de la realidad, proceso al cual no ha sido ajena la investigación científica. Hay que recordar que deducir es sinónimo de inferir, derivar, predecir, concluir o desprender, se relaciona con el proceso de sacar conclusiones o consecuencias como resultado de una relación con una idea, o un conocimiento que es antecedente suyo. En cambio el inducir, lo asociamos con la acción de incitar, promover o concluir, y más particularmente con el acto de descubrir, ya que la inducción ocupa un lugar importante entre los procedimientos que permite descubrir nexos esenciales de los fenómenos, que la mayoría de las veces no es posible conseguir a través del método deductivo.
No se incursionará en el terreno de Lógica donde la deducción tiene muchas acepciones, sino que se limitará al terreno de la investigación donde el método deductivo es una variante del método científico que consiste en partir de una ley o un principio general que mediante un proceso lógico, puede extraer conclusiones o implicaciones, las cuales deben ser contrastadas en la realidad. A diferencia de éste, el método inductivo parte de la información recogida mediante sucesivas observaciones, y a través de la generalización para establecer una ley universal.
Por lo general, el método deductivo se utiliza en la estructuración del conocimiento científico cuando se han acumulado y se han interpretado teóricamente los hechos y datos de carácter empírico. De esta manera se busca sistematizar el material empírico de una investigación y se procura inferir de él de manera rigurosa y sistemática todas las consecuencias posibles, y obtener de esta manera un nuevo conocimiento como conjunto de posibles interpretaciones de la teoría estructurada en el plano deductivo ¿Cómo se organizan los sistemas deductivos? Estos incluyen los siguientes aspectos:
♦ Una base de partida, es decir, un conjunto de términos y enunciados iniciales.
♦ Recursos lógicos utilizables (reglas de inferencia de la definición).
♦ La teoría misma obtenida desde la base de partida, a la cual se aplican los recursos lógicos.
Como ya lo señalamos, el método deductivo va de lo universal a lo particular, pero particularmente de lo conocido a lo desconocido. Cuando en este método, la operación se utiliza rigurosamente y el juicio derivado se desprende con necesidad lógica de los juicios antecedentes, el razonamiento recibe el nombre de inferencia. Este término se usa indistintamente para referirse a un razonamiento lógico que permite tomar una decisión sobre el grado de certeza que posee la hipótesis o a un juicio que se formula a partir de otros juicios o premisas, previamente. En este caso los juicios que sirven como punto de partida, son denominados premisas y cumplen la función de ser las condiciones de la inferencia. Éstas en la práctica se constituyen en un antecedente necesario para tratar, discutir, establecer, etc., una cosa.
El resultado que se obtiene, o sea, el juicio inferido, es llamado conclusión. En la investigación científica, tanto las premisas como las conclusiones tienen enorme importancia en el proceso de análisis o interpretación de los datos. La premisa es un antecedente que sirve de base para tratar, discutir una cosa y que se utiliza como señal o indicio para inferir otra. La conclusión es un enunciado que se deduce de una premisa mediante algunas reglas lógicas, o sea, un conocimiento o idea a que se llega como final de un razonamiento.
Tanto el método deductivo como el inductivo poseen sus propias extensiones y métodos, aunque tienen usos diferentes. Del método deductivo se derivan otros dos métodos: el método axiomático y el método genético. El método axiomático tradicionalmente se presenta bajo la forma de método hipotético-deductivo y se asienta en el principio del “axioma”, que en lógica es una proposición general o premisa que se considera evidente y se juzga verdadera sin demostrarla, y que en cierta medida se opone a los postulados que son principios o proposiciones que se toman como punto de partida de una teoría científica, en cuyo marco no es demostrable. En el campo de la investigación se acepta el método hipotéticodeductivo como un procedimiento que consiste en desarrollar una teoría como punto de partida, en la mayoría de los casos tomando como aseveraciones una hipótesis básica y deduciendo luego sus consecuencias con la ayuda de otras teorías formales y conocimientos de que ya disponemos.
Método genético
El trabajo iniciado en el siglo XIX por los revolucionarios planteamientos sobre la Teoría de la Evolución por Charles Darwin y otros biólogos como Hackel, sirvió de base para plantearse como premisas el estudio del desarrollo y la evolución que no sólo se aplicó al cambio biológico, sino que comenzó a hacer parte de las técnicas y los métodos evolucionistas de las ciencias sociales y humanas. Fue en la década del cuarenta del Siglo XX cuando comenzaron a utilizarse los datos longitudinales o dinámicos (Lazarsfeld, Berelson y otros), en muchos casos como recurso de validación de los estudios transversales, y a pesar de las dificultades que implicaba tanto su procesamiento como análisis.
Surge el método genético, que implica la determinación de cierto campo de acción elemental que se convierte en célula del objeto, donde están presentes todos los componentes del objeto así como sus leyes más trascendentes, y que particularmente hizo parte del campo biológico. El método genético fue rescatado inicialmente de las manos de los biólogos y de los genetistas por el psicológo ruso Lev Vygotsky y posteriormente por Jean Piaget, quienes lo aplicaron al campo psicológico, y particularmente en el contexto de la epistemología y en la metodología del proceso cognoscitivo. Tradicionalmente a Piaget se le identifica con la psicología genética, que no es otra cosa que el estudio sistemático de las actividades psíquicas y de la conducta, tanto en el campo de la ontogénesis como de la filogénesis. Algo de estas características tiene el método genético en la investigación científica, el cual estudia los fenómenos basados en el análisis del desarrollo de los mismos. Su concepción la encontramos en los principios y postulados de otras ciencias y disciplinas, como la biología, la filosofía, la lógica matemática y la lógica moderna. Implica el estudio de dos procesos básicos, que se confunden muchas con los propios de la investigación longitudinal y transversal, de lo diacrónico y lo sincrónico:
♦ Filogenético
♦ Ontogenético
La filogenia (del griego: tribu, raza y geneá: nacimiento, origen, procedencia) es la determinación de la historia evolutiva de los organismos, sus transformaciones, desde su origen hasta su extinción. Aunque es un concepto que se identifica particularmente con el campo biológico, a nivel social se habla del evolucionismo, una teoría sobre el cambio social según la cual la ley del desarrollo implica la diferenciación y la integración. También el término aparece en lingüística histórica para referirse a la clasificación de las lenguas humanas según su origen común. Los estudios evolutivos en el campo de la biología, también comenzaron a utilizarse en el campo del desarrollo evolutivo psicológico, donde autores como el psicólogo norteamericano Arnold Gesell estudiaron el niño desde su nacimiento hasta la edad adulta, para configurar un proceso de desarrollo infantil. Recurrió a técnicas como la fotografía, el cine y el uso del espejo unidireccional, técnicas que permitían una considerable exactitud en el análisis y la clasificación de los diferentes tipos de comportamiento infantil. Gesell consiguió así reunir información y sacar conclusiones sobre actitudes, movimientos, adaptación, motricidad y comportamiento intelectual de los niños en edad preescolar y escolar. Experiencia similar realizó Bandura a fines de los años cuarenta en Estados Unidos, donde se analizó los modos de crianza de niños y se comparó con sus modos de comportamiento como adultos en un periodo de veinte años.
La suma de todo este conjunto de modalidades de estudio, inauguradas por los biólogos del Siglo XIX, dieron nacimiento a algunas tendencias metodológicas en terreno de la investigación: los estudios longitudinales y diacrónicos, que aunque se desarrollaron en disciplinas y contextos diferentes, hacen referencia a la modalidad de estudiar los fenómenos en su evolución y desarrollo. En el método longitudinal los psicólogos registran y estudian el desarrollo de uno o varios individuos a lo largo de diversos períodos de tiempo, obteniendo así información sobre individuos a lo largo de sus años. Este tipo de estudio nos permite más información sobre pautas de desarrollo individual que grupal.
Según Bryman (2008):
El diseño longitudinal representa una forma específica de investigación. Debido al tiempo y costo que implica esta clase de diseño, el mismo es poco usado en ciencias sociales, por lo que no se ha contemplado dedicar aquí mucho espacio para examinarlo. La forma más común en que se utiliza en campos de las ciencias sociales… es usualmente una extensión de encuestas basadas en cuestionarios o entrevistas estructuradas, como parte de diseños transversales. Sin embargo, el diseño longitudinal puede permitir la mejor comprensión de la dimensión del tiempo en las variables analizadas y por tanto, es propicio para inferencias causales.
Uno de los objetivos principales del método genético es descubrir el nexo de los fenómenos estudiados en el tiempo y estudiar las transiciones de las formas inferiores a las superiores. En este terreno el método genético es superior a otros métodos similares, particularmente aquellos que tienen como base el método empírico, ya que en el genético la investigación se efectúa paralelamente al desarrollo real, desarrollo que sirve de criterio para comprobar el acierto de las ideas surgidas. Pese a sus ventajas, tiene también sus desventajas: no está en condiciones de descubrir y desentrañar todo el proceso de desarrollo de un fenómeno, de ahí que su acción es complementada con otros métodos.
Según Piaget, todo proceso de construcción genética consta de:
♦ Asimilación: en el cual el sujeto transforma la realidad en función de sus posibles esquemas de actuación de la realidad.
♦ Acomodación: por el cual el sujeto transforma sus esquemas en función de las exigencias de la realidad.
Los dos ítems forman la adaptación activa del individuo, para compensar los cambios producidos en su equilibrio interno por la estimulación del medio.
El método hipotético-deductivo es un procedimiento que toma unas aseveraciones en calidad de hipótesis y las comprueba, deduciendo de ellas conclusiones que confrontamos con los hechos. Este procedimiento hace parte de la metodología de las ciencias y su aplicación se halla vinculada a varias operaciones metodológicas: confrontación de hechos, revisión de conceptos existentes, formación de nuevos conceptos, conciliación de hipótesis con otras proposiciones teóricas, etc.
El método histórico-comparativo aunque se trató en el capítulo dedicado a la investigación histórica, modalidad investigativa de la cual hace parte, hay que destacarlo como procedimiento que independientemente del tipo de investigación en la cual participa, tiene cierta autonomía en relación con éste y es utilizado en otras modalidades, no siempre de naturaleza histórica. Es un procedimiento de investigación y esclarecimiento de los fenómenos culturales, y consiste en establecer la semejanza de dichos fenómenos por su forma de inferir de ello una conclusión acerca de su parentesco genético, es decir, acerca de su origen común. La particularidad de este método descansa en el hecho de tomar como punto de partida el restablecimiento y la comparación de elementos antiguos, comunes a distintas esferas de la cultura material y del saber. Este método ha ejercido un poderoso influjo en el desarrollo de la linguística moderna, de la etnografía, de los estudios históricos consagrados a los mitos y a las creencias. A pesar de sus méritos, el método histórico-comparativo tiene también sus limitaciones, ya que en general no permite pasar de la apariencia externa de las formas culturales e ideológicas al descubrimiento de las relaciones sociales materiales que las condicionan. De ahí que se utilice en calidad de recurso auxiliar, como apoyo a otros métodos.
A pesar de que los métodos longitudinales y transversales se asocian directamente con el campo psicológico, se utilizan mucho en otras disciplinas como la pedagogía, la sociología y la antropología. El primero se encuentra vinculado con la psicología del desarrollo o psicología evolutiva, y estudia una variable o un grupo de variables a través de un largo período de tiempo sobre los mismos sujetos, que en general son un número limitado. La longitudinalidad es para algunos una extensión del concepto genético, el cual también concibe y plantea el estudio de los fenómenos en su devenir y su desarrollo. De igual manera la formación y el desarrollo de la psique puede estudiarse también en el proceso de la evolución biológica de una determinada clase o especie. El método genético se convierte en este caso en método filogenético. El estudio de lo psíquico en los grados de la evolución filogenética sirve de medio para el conocimiento de la psique humana. Generalmente estudia la psicología animal en el ámbito de la psicología comparativa. Por otra parte si se busca descubrir la evolución de la psiquis humana durante la evolución histórico-social de la humanidad, en este caso el método evolutivo se convierte en método histórico. De ello se deduce, que entre los métodos longitudinales, genético, filogenético e histórico, existe mucha similitud y aspectos comunes, ya que a la postre se encuentran fundamentados en los mismos principios, o sea, el estudio de los fenómenos en su proceso y desarrollo.
Como contrapartida del método longitudinal se encuentra el método transversal, que estudia una variable o un grupo de variables y se realiza en un momento dado sobre un grupo de sujetos de diversas edades, clase social, escolar, etc. Cuando se utilice en la formación y desarrollo de la psiquis dentro del proceso evolutivo de cada individuo, desde su nacimiento hasta la edad adulta, este método genético se convierte en método ontogenético. El desarrollo de la psiquis infantil servirá para comprender la psiquis del adulto. Con ello se conoce la psiquis del niño y su evolución a través de las leyes y formas más evolucionadas de la psiquis ya madura del adulto.
De la misma forma estos métodos se encuentran vinculados con los conceptos diacrónico y sincrónico, utilizados por la Linguística para referirse a dos métodos que estudian, el primero, los fenómenos lingüísticos a través del tiempo, y el segundo, la estructura y el funcionamiento de una lengua en un momento dado, sin atender a su evolución. Son posibles múltiples esquemas para representar la estructura de los procesos de investigación, y entre ellos se encuentra lo diacrónico-sincrónico, considerando que todo proceso de investigación varía según se le considere desde el punto de vista de su evolución temporal (en cuyo caso puede ser analizado como estructura diacrónica) y según se le considere como proceso independiente del tiempo (en cuyo caso puede ser analizado como estructura sincrónica). Veamos por separado ambos criterios de diferenciación.
Una secuencia de desarrollo investigativo en torno a un problema global desde una percepción diacrónica, se acostumbra representar en cuatro fases o instancias sucesivas: se comienza elaborando descripciones observacionales (o registros) de la realidad que se considera digna de ser estudiada. Una vez que existen suficientes descripciones o registros, se pasa a la construcción de explicaciones o modelos teóricos que establezcan relaciones de interdependencia entre las distintas clases de hechos adscritos a esa realidad bajo estudio o que indiquen por qué esos hechos ocurren del modo en que ocurren. En una tercera fase, se pasa a las contrastaciones, es decir, a las tareas de evaluar o validar las explicaciones o modelos teóricos construidos en la fase anterior, con el objeto de establecer respaldos de confiabilidad para los productos elaborados dentro de la secuencia. Y, finalmente, una vez que las teorías o explicaciones han adquirido cierta verosimilitud y plausibilidad, se pasa a la instancia de las aplicaciones, donde los conocimientos teóricos se convierten en tecnologías de intervención sobre el medio o de transformación del mismo. Luego, la culminación de esa secuencia vuelve a generar nuevos problemas y nuevas secuencias, en términos de iteración y recursividad. Debido a que dominan determinadas modalidades investigativas, a estas cuatro fases se le denominan respectivamente: descriptiva, explicativa, contrastiva y aplicativa.
En toda investigación particular se distinguen dos grandes componentes de tipo sincrónico: uno que se refiere a los procesos operativos internos (de carácter material y lógico-conceptual), en virtud del cual las investigaciones muestran variaciones de tipo lógico, y otro que se refiere a los factores externos del entorno (de carácter sociopsicológico y espacio-temporal), en virtud del cual los procesos de investigación muestran variaciones de tipo socio-contextual que, a su vez, determinan distintas configuraciones en el otro componente. Se denomina Componente Lógico al que se refiere a las operaciones internas de la investigación y Componente Contextual al que se refiere a los factores circundantes del entorno.
Dentro de la gran variedad de métodos utilizados por la denominada investigación formativa, de corte cualitativo, nos encontramos con historias de vida, una modalidad que estudia los ciclos de vida o biológica de una persona o un grupo de personas, desde de sus inicios hasta los límites señalados por los investigadores.
Hoy día, el término vida o ciclo de vida ya no se ha reducido al período vital de una persona o de una comunidad. En el campo educativo las actividades propias de las historias de vida se han extendido al campo científico y tecnológico, y en general a los recursos económicos y físicos. Un docente de ciencias naturales por medio de la observación y el estudio de su desarrollo, reconstruye con los estudiantes el ciclo vital de una planta: cómo germina, crece, se desarrolla y se extingue. Otros reconstruyen el ciclo vital de un instrumento como el teléfono, desde que fue inventado por Bell hasta la actual tecnología de los teléfonos celulares. Numerosos narradores e investigadores sociales, han utilizado las historias de vida y de familias como pretexto para reconstruir épocas y períodos históricos. Cerda (2007).
Todas estas modalidades de una u otra forma responden a un tipo de investigación longitudinal, al estilo del famoso estudio evolutivo realizado por el psicólogo Arnold Gesell en la década del sesenta, el cual abarcó el desarrollo del niño desde su nacimiento hasta la adolescencia. La investigación se realizó con la misma población y tuvo una duración de 15 años. Un ejemplo muy similar lo encontramos en los estudios de un ciclo básico de vida realizado por quienes están interesados en seguir el desarrollo vital de un ser humano desde su nacimiento hasta su muerte, particularmente en el campo de la Biología y de la Ecología Evolutiva. En estas disciplinas son comunes los estudios realizados de Historia de vida de un organismo, que enmarcan el desarrollo del ciclo vital de un ser humano, y donde se describen todos los estadios de este proceso evolutivo, como se muestra en la Fig 9.
Ciclo de vida. Ecología evolutiva (Fig 9)

¿Lo empírico: método, técnica o teoría epistemológica?
A pesar de que en el capítulo dedicado a los tiempos de investigación se habló sobre el empirismo como paradigma y postura epistemológica, existen dudas de si lo empírico se le puede aceptar como método, debido a la cantidad de componentes que integran y rodean al concepto, los cuales muchas veces hacen parte o se confunden con otros métodos. Lo empírico, como contrapartida de lo teórico, es un procedimiento clave para entender todo un conjunto de concepciones y principios sobre la investigación científica, a la cual se incorporaron como premisas básicas dos criterios fundamentales: la veracidad y la verificabilidad, que a la postre caracterizan y definen el método empírico. Como sabemos, esta teoría epistemológica considera la experiencia sensorial como única fuente del saber y afirma que todo conocimiento se fundamenta en la experiencia y se adquiere a través de la experiencia. De ahí que la concepción empírica, y como consecuencia el método que utiliza, subestime el rol de las abstracciones y de las teorías científicas en el proceso de cognición ¿Cuál es en esencia la característica fundamental del método empírico? No hay duda de que uno de los rasgos fundamentales de este método es el lugar de privilegio que ocupa el dato, o sea, la circunstancia cuyo conocimiento es necesario para formarse una idea de un asunto o deducir las consecuencias correctas de un hecho. Es el producto del registro de una respuesta, una proposición singular o en concreto, un conjunto de hechos conocidos sobre los cuales se basa el conocimiento científico. Naturalmente para este sistema el dato es el resultado más inmediato del conocimiento de la realidad y que se logra mediante la práctica. Según Javier Sasso (1987), para esta modalidad: “la verdad está contenida en los hechos, por lo tanto, la tarea primordial de la práctica científica radica en constatar, en medir estos hechos con el fin de establecer posteriormente relaciones que nos permitan generalizar a niveles de mayor abstracción”. Para sus defensores, el objeto del conocimiento científico es algo ya dado de antemano, que el saber es un discurso que describe hechos que están ahí. Para autores como J. Morse (1991), lo empírico está muy lejos de constituirse en un método con algunos componentes teóricos, y lo reduce a un simple conjunto de procedimientos y técnicas para reconocer una realidad, porque a la postre los datos se registran a través del empleo de técnicas. Según el autor, se olvida de que los datos obtenidos con sus procedimientos no son de por sí evidencias, sino que se convierten en tales una vez que son interpretados con la ayuda de una teoría.
El empirismo para superar las limitaciones de las cuales se acusa, establece una relación estrecha y coherente entre variables e indicadores en el campo de la investigación, con lo cual se busca operacionalizar los signos teóricos y traducirlos en términos empíricos, es decir, convertir las variables teóricas en variables empíricas. Según el sociólogo norteamericano Wright Mills, uno de los supuestos ideólogos del empirismo, se manifiesta en la adopción de estrategias de acción basadas en una perspectiva psicologista. El psicologismo –afirma Mills– (1983), “en la idea de que si estudiamos una serie de individuos en sus ambientes, los resultados de nuestros estudios pueden sumarse en cierto modo para formar el conocimiento de la estructura social; en consecuencia, la estructura de la sociedad puede ser reconocida mediante esos datos acerca del individuo”. En general el método empirista identifica la actividad teórica con la crónica, donde se van agregando en forma lineal y paulatina los resultados obtenidos. Se niega de esta forma el proceso de trabajo conjunto teórico-práctico, como su producción históricamente determinada.
El método dialéctico
Algunos autores plantean que a similitud del empirismo, lo dialéctico no es un método de investigación propiamente dicho, sino sólo una postura teórica o ideológica sobre la forma de abordar el estudio de la realidad. En la Historia de la Filosofía el término dialéctica desde Sócrates hasta las tendencias contemporáneas neo-marxistas, ha tenido significados y definiciones diferentes. El concepto ha tenido una gran incidencia en el origen de numerosas concepciones relacionadas con la investigación y de la metodología científica, en tal grado que el proceso integración y correspondencia entre métodos y paradigmas, tiene como fundamento el principio de la unidad en la diversidad y la unidad de contrarios, dos principios fundamentales de la dialéctica. Según Eli de Gortari (1986),
El método dialéctico nos suministra la metodología general de la investigación científica. El método peculiar de cada ciencia nos permite descubrir la dialéctica específica del desarrollo que es característica de un determinado nivel de la existencia. Por esa razón, la concreción del método general abstracto está siempre determinada por las características específicas del objeto de la investigación, puesto que el método no es la forma externa, sino el núcleo y desenvolvimiento del contenido.
Este método se fundamenta principalmente en los principios marxistas, pero en la Historía de la Filosofía existe una larga tradición alrededor de las posturas dialécticas desde la obra de Sócrates y Aristóteles, Hegel, Marx hasta las tendencias neomarxistas. Según Eli de Gortari (1986), el método dialéctico plantea las siguientes condiciones para la realización de una investigación:
♦ Hacer un análisis objetivo y concreto del proceso existente.
♦ Descubrir el conjunto de conexiones internas del proceso, en todos sus aspectos, en su movimiento y en su propio desarrollo.
♦ Indagar los aspectos y los momentos contradictorios, considerando al proceso como una totalidad y como una unidad de contradicciones.
♦ Examinar el conflicto interno de los opuestos, el desenvolvimiento de las luchas, sus cambios, su alternación y sus tendencias.
♦ Descubrir y analizar las conexiones del proceso con los otros procesos, en su actividad y en su influencia recíproca.
♦ Estudiar las transiciones del proceso, entre sus diversos aspectos y sus contradicciones, en las distintas fases que manifiesta en su continuo devenir.
♦ Comprobar reiteradamente en el experimento todo aquello que haya sido reconstruido, generalizado y explicado racionalmente, con base en los experimentos anteriores.
♦ Profundizar y ampliar constantemente la investigación, sin tomar jamás un conocimiento como algo definitivo e inmutable.
En esencia el método dialéctico se fundamenta tanto en la concepción hegeliana como marxista, que concibe al universo en movimiento, transformación y desarrollo incesantes. Pero no sólo es una teoría del desarrollo, sino que también es una concepción sobre el universo material, al cual considera un todo en desarrollo, un todo unido y concatenado. Gira principalmente alrededor de tres ideas básicas, según Hegel:
♦ Todo está unido, nada está aislado. Hay una conexión universal: todo tiene que ver con todo. La acción recíproca entre dos cosas y sus relaciones complejas.
♦ Todo cambia. La realidad está en constante transformación. El cambio es debido a la lucha de fuerzas contrarias en la esencia de las cosas.
♦ Unidad total de lo diferente y de lo opuesto. La unidad implica que no puede pensarse algo, sin lo otro, con lo cual hay una identidad dialéctica entre algo y lo no-algo, o sea, el ser y el no-ser.
En este proceso de desarrollo y de transformaciones juegan un papel fundamental las contradicciones, categorías que expresan en la dialéctica la fuente interna de todo movimiento y el principio de desarrollo. Éstas van a tener una enorme incidencia en el proceso de problematización y en la formulación científica de un problema de investigación. Las contradicciones son el resultado de las relaciones que surgen entre contrarios, en otras palabras, fenómenos o situaciones que se excluyen mutuamente.
En general los enfoques dialécticos tienen como punto de partida algunos principios básicos que se relacionan con una teoría de la ciencia y particularmente la forma de resolver el problema del conocimiento. En la dialéctica científica se combinan orgánicamente las leyes de desarrollo tanto del ser como del conocer, dado que tales leyes, por su contenido, son idénticas, y sólo se diferencian por la forma. De ahí que ésta sea no sólo una doctrina ontológica, sino además gnoseológica, una lógica que examina el pensamiento y la cognición, tanto en su devenir como en su desarrollo, pues las cosas y los fenómenos son los que devienen en el proceso de su desarrollo. La actividad lógica del pensar se realiza de formas múltiples: inducción y deducción.
En la investigación científica la concepción dialéctica va a tener una particular significación en el capítulo de la formulación de un problema investigativo, donde el principio de la unidad de contrarios y de las contradicciones, va a ser determinante en el proceso de la problematización y del problema, tema que se analizará más adelante.
Pero no hay duda que donde mejor se caracterizan los enfoques de la concepción dialéctica, es en el terreno de la lógica, una disciplina que estudia los procesos del pensamiento y los procedimientos que se utilizan en la adquisición del conocimiento científico. La lógica formal y la lógica dialéctica son dos formas diferentes de estudiar y resolver el problema del conocimiento, la primera asociada particularmente al positivismo. En el cuadro elaborado por Henri Lefebre (1970), se realiza un estudio comparativo entre la Lógica Formal y la Lógica Dialéctica (Cuadro 2), de las cuales se derivan dos posturas metodológicas en el trabajo investigativo, y que ya analizamos anteriormente. En esta comparación no se busca enfrentar estas dos posturas, sino complementar sus enfoques, porque al igual que en los paradigmas cuantitativos y cualitativos, las debilidades de un planteamiento son compensados con las fortalezas del otro, y viceversa.
Comparación entre lógica formal y lógica dialéctica (Cuadro 2)
| Lógica formal | Lógica dialéctica |
| Parte de hipótesis a priori que dirigen hacia una investigación específica. | Parte de la práctica directa y después ubica un sinnúmero de hipótesis |
| Utiliza la experiencia para refutar o comprobar hipótesis. | Utiliza la experiencia para construir teoría (teoría-práctica). |
| Analiza la realidad desde un punto de vista estático, quietista y terminado (funcional). | Analiza la realidad en movimiento. Concibe el cambio como natural y permanente. Agrega dimensión temporal. |
| Totaliza y permite estudiar la sociedad en su unicidad. | Concibe siempre las partes como equilibradas. Descubre las contradicciones internas de la realidad. |
| Un criterio de verdad de la teoría surge de la comprobación por la experiencia y de la concatenación con el resto de la teoría ya elaborada. | El criterio de verdad de la teoría surge de la efectividad aplicativa de la misma. |
| Une partes de la sociedad mecánicamente. No busca causas. Es descriptiva. | Une partes de la sociedad dinámicamente. Busca las causas. Es explicativa y comprensiva. |
| Separa los conceptos “hombremundo”. El hombre analiza y describe un mundo ajeno a él. | Totaliza hombre-mundo. El hombre utiliza el mundo, lo hace y es hecho por él. |
Otros métodos
En la Psicología existen dos técnicas de diagnóstico y de observación utilizados por los psicólogos, que a la postre se convirtieron en verdaderos métodos de estudio y de investigación. Nos referimos a la introspección y la extrospección, que aunque propios del campo psicológico, también se utilizan en algunos casos en la antropología y en la pedagogía. La introspección es un procedimiento por medio del cual un sujeto puede observar y explicar sus propias experiencias. Este término puede ser aplicado tanto a las experiencias vividas como a los sentimientos, conocimientos, intenciones o actividades psíquicas superiores. En Sociología y en Psicología se utiliza un procedimiento muy similar conocido con el nombre de introspección simpatética, un estudio de la conducta social y psicológica que imagina al investigador colocado en las situaciones propias de los individuos cuya conducta analiza. En el campo criminalístico, esta modalidad permite definir el delito desde la óptica del autor. Como contrapartida, la extrospección sirve para caracterizar todos los aspectos propios de la observación que no se dirigen a la conciencia sino a los sentidos.
Si bien muchos de los métodos reseñados tienen características particulares, en cambio existen otros procedimientos más generales, los cuales se asocian específicamente a determinadas áreas de conocimiento. Nos referimos a los métodos propios de algunas disciplinas como la sociología, antropología, psicología, etnografía, estadística o pedagogía, que independientemente de las variantes metodológicas que existen al interior de cada una de estas disciplinas, existen algunas concepciones generales que aspira a caracterizarlas globalmente. De ahí que se hable por ejemplo del método sociológico cuando los procedimientos incluyen una descripción y una explicación de los diversos fenómenos, comportamientos y materiales sociales, los cuales pueden tener diversas variantes, que van desde las opciones sociométricas hasta los procedimientos más libres en el campo de la investigación sociológica. O quizás el método antropológico cuando se aspira a descubrir las regularidades de la vida social humana, particularmente a través de la observación de los actos y el análisis de la cultura material de determinados pueblos o grupos sociales. Lo mismo podríamos decir del método psicológico o psicologista que se asocia con el método analítico, es decir, el proceso de descomponer un fenómeno estudiado en sus elementos constituyentes, buscando así las causas del mismo. En general, se hace muy difícil interpretar e identificar los diversos procedimientos que utilizan estas disciplinas en su trabajo, a través de un método que supuestamente busca reunir en una sola opción todo un conjunto de técnicas, fórmulas y orientaciones diferentes.
En el campo de la medicina, y en general en las ciencias de la salud, se habla del método clínico, que es el proceso o secuencia ordenada de acciones que los médicos desarrollan para estudiar y comprender el proceso de salud y de enfermedad de un sujeto en toda su integridad social, biológica y psicológica. En algunos casos van describiendo los síntomas, indicios y señales de una enfermedad con el propósito de tener una visión general que les permita tener un diagnóstico de ésta y de su naturaleza. Otras veces es el estudio prolongado de un caso individual. En algunos casos el método clínico sigue los siguientes pasos: se parte de las molestias subjetivas comunicadas al especialista por el paciente, es decir, por los síntomas, cuyo conocimiento le permite al especialista establecer un diagnóstico presuncional.
A continuación, el médico explorará al paciente para encontrar las alteraciones objetivas o signos que éste sufre. En este momento, si los síntomas y los signos forman parte de un síndrome (conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad), el diagnóstico se considerará sindrómico. El diagnóstico clínico definitivo requiere que se hagan exploraciones complementarias tales como las que se realizan mediante exámenes de laboratorio avanzados como: radiografías, ecografías, resonancias magnéticas, electrocardiogramas, etc. El diagnóstico clínico definitivo, (o etiológico) es parcial o incompleto, lo que implica que el verdadero diagnóstico definitivo sea el que se realice en un examen post mortem. Es en este momento en el que el médico puede apreciar que lo que diagnosticó y trató es sólo una pequeña parte de la enfermedad que sufría el paciente. Una vez diagnosticada la enfermedad se procederá a su pronóstico, tratamiento y profilaxis.
El método clínico recurre, fundamentalmente al uso de técnicas como la observación, la entrevista, y la aplicación de tests. Su enfoque es ideográfico, porque aborda el análisis individualizado del sujeto, estudiándolo a profundidad, con la intención de descubrir sus particularidades y enmarcarlas, posteriormente en un contexto global.
Excepcionalmente en el campo de las ciencias sociales también se ha recurrido al empleo del método clínico para el estudio individualizado de diferentes fenómenos y acontecimientos, basándose y considerando de manera prioritaria sus características de unicidad e irrepetibilidad. Su enfoque resulta diametralmente opuesto al llamado enfoque nomotético, pues éste considera básicamente a la regularidad y a la repetibilidad de determinados acontecimientos, para establecer leyes que luego hace extensivas y aplicables a todos esos hechos.
El método clínico es, pues, originalmente un procedimiento empleado por la psicología y se encuentra vinculado con la obra psicológica general de Jean Piaget.
El método sociométrico es el propio de la Sociometría, una disciplina vinculada a la Sociología que busca medir estadísticamente las relaciones sociales entre los miembros de un grupo, entendiendo por grupo aquel conjunto humano cuyos elementos se conocen, se influyen mutuamente y poseen objetivos en común. Su iniciador fue el psiquiatra J. L. Moreno (1970), quien comienza sus actividades en este campo en 1925. Él la definía “como el estudio de la evolución de los grupos y de la posición que en ellos ocupan los individuos, prescindiendo del problema de la estructura interna de cada individuo”. Son numerosas las corrientes propias del método sociométrico, entre las cuales se destacan las relacionadas con las dinámicas de grupos orientadas por Kurt Lewin, del análisis de la interacción basada en la psicoterapia de grupo, la teoría de la acción adelantada por el propio J. L. Moreno y numerosas otras. Han existido duras críticas contra los métodos sociométricos principalmente centradas en la inconveniencia de aplicar técnicas incapaces de captar globalmente y unitariamente algo como las interacciones existentes en el seno de los grupos.
Existen discusiones en torno al hecho de aceptar o no una técnica en el ámbito de la metodología investigativa que ha tenido un importante desarrollo, particularmente en el campo de la Sociología, en actividad empresarial y en Psicología clínica: los focus gropus (grupos focalizados). Algunos elevan esta modalidad a la categoría de método, en cambio otros consideran que no supera los niveles de una dinámica de grupo o de una simple técnica de discusión grupal. ¿Qué son los focus groups? Son entrevistas grupales donde participan un grupo de personas que pueden pertenecer a una misma actividad laboral o profesional. Con el grupo de discusión se indaga sobre las opiniones y puntos de vista sobre un asunto social, económico o político, sobre el cual se desea conocer sus opiniones. Existe un relator que se encarga de coordinar las actividades grupales y una persona que va reseñando y registrando todas las intervenciones de las personas que participan en la diversas sesiones grupales. Los principios del Focus Group provienen de la Psicología Clínica, que en términos generales, indica que las personas escuchan, hablan y se comunican con mayor facilidad encontrándose en grupos.
El grupo focal es una técnica de estudio de las opiniones o actitudes de un público utilizada en Ciencias Sociales y en estudios comerciales. También conocida como grupo de discusión o sesiones de grupo, consiste en la reunión de un grupo de personas, entre 6 y 12, con un moderador encargado de hacer preguntas y dirigir la discusión. Su labor es la de encauzar la discusión para que no se aleje del tema de estudio y, de este modo, da a la técnica su nombre en inglés (grupo con foco). Con el grupo de discusión se indagan las actitudes y reacciones de un grupo social específico frente a un asunto social o político, o bien un tema de interés comercial como: un producto, servicio, publicidad, idea o embalaje. Las preguntas son respondidas por la interacción del grupo en una dinámica en la que los participantes se sienten cómodos y libres de hablar y comentar sus opiniones.
Al igual que en el caso de los paradigmas de investigación y las diversas concepciones filosóficas que los sustentan, es difícil hablar en forma absoluta de una tipología única en el terreno metodológico de la investigación científica, ya que actualmente los procedimientos y técnicas no sólo se destacan por su abundancia, sino que se combinan y se complementan, hasta el extremo de integrarse y muchas veces confundirse. En algunos casos las fronteras ideológicas y técnicas entre éstas no son muy claras y precisas, y si bien existen algunas corrientes y tendencias dominantes, en general se perciben tendencias más cercanas al eclecticismo, la conciliación y la correspondencia, particularmente en una actividad como la investigación que hoy día se destaca por su flexibilidad y dinamismo. El grueso ideologismo, de que nos hablaba Antonio Gramsci, aquella postura de la absoluta certeza, con un discurso preconcebido, que no exige pruebas, ni presupone alguna demostración, ha ido perdiendo vigencia en nuestros días en el campo investigativo, que casi como un efecto reactivo se ha constituido en la antesala del surgimiento de nuevas posturas, más cercanas a lo real que a lo deseable. Pero ojo, de un ideologismo dogmático muchas veces pasamos a un tecnocratismo mecánico, que se refleja en la existencia y sobrevivencia de algunas tendencias metodologistas y tecnócratas que abundan en el campo investigativo. Es aquel fetichismo metodólogico, que busca darle importancia excesiva a los instrumentos y a los métodos, quizás en demanda de esa llave mágica que permita resolver todos los problemas inherentes a la investigación y ofrecer soluciones técnicas para lo que sea, que sirva tanto para resolver conflictos humanos como realizar experimentos en un laboratorio o construir una carretera.
Los metodólogos de la investigación científica no han ahorrado esfuerzos para proponer diversos tipos de clasificaciones y taxonomías, las cuales la mayoría de la veces confunden y extravían al lego en la materia. En este terreno existen clasificaciones de todo tipo: según su finalidad u objeto del estudio (básica, aplicada y experimental), según el nivel de medición y análisis de información (cuantitativacualitativa, descriptiva, explicativa, inferencial, predictiva, etc), según el alcance temporal (longitudinal y transversal), según la dimensión temporal (histórica y descriptiva), según el marco donde tiene lugar (de campo o laboratorio), etc. Se utilizan referentes temporales, metodológicos, técnicos o situacionales para clasificar una investigación científica que tiene formas muy diversas de aplicarse, expresarse o desarrollarse. En nuestro casos, hemos evitado caer en los rígidos esquemas de un metodologismo que la mayoría de las veces olvida la naturaleza dinámica, flexible y práctica del quehacer investigativo.
En medio de las numerosas propuestas paradigmáticas metodológicas y técnicas que proliferan en el medio, existe una cuestión que ha contribuido a crear más confusión de la existente. Es la profusión de nombres diferentes que se utilizan para referirse a una misma modalidad de trabajo. Por ejemplo, por mencionar un caso, la etnografía puede constituirse en un paradigma, tipo de investigación, modalidad, método o técnica ¿Existen diferencias entre estas denominaciones o la etnografía indistintamente puede ser todas ellas? Las diversas clasificaciones que se reproducen en algunos textos contribuyen a hacer más notoria la variedad y dispersión. Si bien para algunos éste es un problema más de rigor semántico que técnico, no hay duda que esta dispersión de conceptos ha contribuido a restarle precisión a una disciplina que siempre se ha jactado de su rigurosidad y exactitud.
Otro aspecto que también ha contribuido a alimentar este desorden, es la gran cantidad y variedad de propuestas metodológicas y técnicas que existen como supuestas alternativas para abordar el estudio de la realidad, cuyo uso y abuso puede derivar también hacia un peligroso metodologismo. Aquí el método es una especie de curatodo o medida ideal de un algoritmo. Es la versión extrema y más ingenua del cientificismo, que según Andreski (1973), “para un sociólogo o un psicólogo obsesionado por los métodos, la jerigonza y las técnicas es similar a un carpintero tan ocupado en mantener limpias sus herramientas, que carece de tiempo para trabajar”.
La tremenda importancia que le asignamos a las técnicas propias de la investigación científica, ha llevado a convertir un medio en un fin, donde muchas veces se mete en el mismo costal a una categoría temporal o instrumental. El metodologismo es una tendencia que busca mitificar el método y convertirlo según Fromm, en el culto al hombre-mecánico, con lo cual evade la atención de los problemas de fondo que afronta una investigación y aplica mecánicamente algunas fórmulas generales para resolver problemas específicos, y ahorrarse así el trabajo de transitar nosotros mismos por esta experiencia.
Sería una tarea inútil como imposible incluir todas las taxonomías y clasificaciones metodológicas y técnicas que circulan en el medio y en los textos especializados, por eso en este trabajo nos limitaremos a destacar algunas de las posturas más dominantes en el quehacer investigativo, o sea, todos aquellos procedimientos que comúnmente utilizan en la práctica los investigadores en sus proyectos e investigaciones. Surge la pregunta ¿quién determina los paradigmas, métodos y técnicas que acostumbra usar la comunidad científica en nuestro medio? ¿Los investigadores y las instituciones seleccionan libremente sus medios e instrumentos? En muchos casos los propios investigadores, pero la mayoría de las veces responden a normas y criterios establecidos por las instituciones oficiales y privadas, que a su vez responden a directrices internacionales establecidas por algunos organismos, como la Unesco, la OCDE, o el Banco Mundial. Si bien la globalización es un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en una única economía de mercado mundial, existe alrededor de este proceso una serie de protocolos de apoyo a nivel cultural, social, educativo o científico que legalizan y apuntalan todas estas estrategias políticas y económicas. Una de ellas es el Manual de Frascati, una Propuesta de Norma Práctica para encuestas de Investigación y Desarrollo Experimental realizado por la OCDE, que en junio de 1963 reunió a un grupo de expertos nacionales en estadísticas de investigación y desarrollo NESTI para redactarlo. Este manual contiene las definiciones básicas y categorías de las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D), y ha sido aceptado por científicos de todo el mundo. Por esta razón, en la actualidad se reconoce como un referente para determinar la forma de abordar y resolver los problemas metodológicos y técnicos de la investigación científica.
El Manual de Frascati internacionalizó una tipología que hoy día ha sido adoptada por la mayoría de los países del mundo, y que reconoce tres tipos de I+D, las cuales ha adoptado oficialmente Colciencias en Colombia. Aquí el referente principal y punto de partida de esta tipología serían las denominadas ciencias naturales o duras, a cuyos principios deben someterse los propios de las ciencias sociales y humanas. De acuerdo a su uso y funciones serían las siguientes, según el Manual de Frascati (2007):
♦ Investigación básica o fundamental
♦ Investigación aplicada
♦ Desarrollo experimental
La investigación básica es la búsqueda de conocimientos o de soluciones a problemas de carácter científico y cultural. Es la determinación intencionada de conocimientos o soluciones a problemas. Consiste en trabajos experimentales o teóricos que se emprenden fundamentalmente para obtener nuevos conocimientos acerca de los fundamentos de fenómenos y hechos observables, sin pensar en darles ninguna aplicación o utilización determinada.
La investigación básica analiza propiedades, estructuras y relaciones con el objeto de formular y contrastar hipótesis, teorías o leyes. Aquello que refiere a sin pensar en darle ninguna aplicación o utilización determinada en la definición de investigación básica es crucial, ya que el ejecutor puede no conocer aplicaciones reales cuando hace la investigación o responde a las encuestas. Los resultados de la investigación básica no se ponen normalmente a la venta, sino que generalmente se publican en revistas científicas o se difunden directamente a colegas interesados, ya que tiene una perspectiva a largo plazo (Según la Unesco a nivel mundial, en el 2005 había casi cien mil títulos registrados de publicaciones periódicas especializadas en todas las disciplinas). En ocasiones, la difusión de los resultados de la investigación básica puede ser considerada confidencial por razones de seguridad, particularmente aquella que pertenece al dominio de una empresa industrial y sus resultados se encuentran registrados o patentados, a la espera de su aplicación y explotación económica.
La investigación aplicada consiste en trabajos originales realizados para adquirir nuevos conocimientos; sin embargo, está dirigida fundamentalmente hacia un objetivo práctico y específico. La investigación aplicada se emprende para determinar los posibles usos de los resultados de la investigación básica, o para determinar nuevos métodos o formas de alcanzar objetivos específicos predeterminados. Los trabajos que en el siglo XIX realizó Louis Pasteur sobre la fermentación o la enfermedad del gusano de seda eran investigaciones aplicadas, aunque algunos descubrimientos tuvieron carácter de investigación básica, lo cual demuestra la estrecha relación existente entre estas dos modalidades. Hoy día, en un mundo altamente competitivo a nivel económico y tecnológico (no cognoscitivo), estos hallazgos comienzan a tener sentido en la medida que sus leyes y principios fundamentales se traduzcan en aplicaciones industriales y tecnológicas concretas. Es decir, la frontera entre dos modalidades suele ser imprecisa, como se puede comprobar en la mayoría de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología o las empresas privadas, que trabajan simultáneamente en lo básico y en lo aplicado.
En algunos casos, la investigación aplicada y empírica ha servido de base para adelantar algunos estudios básicos, como el caso por ejemplo de A.G. Bell con el descubrimiento práctico del teléfono que serviría de base a algunos científicos para adelantar investigaciones fundamentales sobre los principios de las telecomunicaciones. Algo parecido con el caso de T. A. Edison, quien fue un inventor nato y un investigador empírico, cuyas creaciones servirían también como punto de partida para enunciar leyes y principios sobre sus hallazgos.
Este tipo de investigación implica la consideración de todos los conocimientos existentes y su profundización, en un intento de solucionar problemas concretos. En el sector empresarial, la separación entre investigación básica e investigación aplicada vendrá dada normalmente por la preparación de un nuevo proyecto para explorar un resultado prometedor obtenido en el marco de un programa de investigación básica.
El desarrollo experimental consiste en trabajos sistemáticos fundamentados en los conocimientos existentes obtenidos por la investigación o la experiencia práctica, que se dirigen a la fabricación de nuevos materiales, productos o dispositivos, a establecer nuevos procedimientos, sistemas y servicios, o a mejorar considerablemente los que ya existen.
En las ciencias sociales, el desarrollo experimental puede definirse como el proceso que permite convertir los conocimientos adquiridos a través de la investigación en programas operativos, incluidos los proyectos de demostración que se llevan a cabo con fines de ensayo y evaluación. Esta modalidad tiene escasa o nula significación en el caso de las ciencias sociales.
¿Cómo se dan en las Ciencias Sociales los tres tipos de investigaciones? El Manual de Frascati da algunos ejemplos:
Tres tipos de investigación en las ciencias sociales y humanidades (cuadro 3). Unesco – OCDE (1984).
| Investigación básica | Investigación aplicada | Desarrollo experimental |
| Estudio de las relaciones causales entre condiciones económicas y desarrollo social. | Estudio de las causas económicas y sociales del desplazamiento de los trabajadores agrícolas desde los distritos rurales a las ciudades, con el fin de preparar un programa para interrumpir este proceso, apoyar la agricultura y prevenir conflictos sociales en áreas industriales. | Desarrollo y ensayo de un programa de asistencia financiera para prevenir la emigración rural a las grandes ciudades. |
| Estudio de la estructura y la movilidad socioocupacional de una sociedad, es decir, su composición y cambios en los estratos socioocupacionales, clases sociales, etc. | Desarrollo de un modelo que utiliza los datos obtenidos con el fin de prevenir las consecuencias futuras de las recientes tendencias en la movilidad social. | Desarrollo y ensayo de un programa para estimular el ascenso social entre ciertos grupos sociales y étnicos. |
| Estudio del papel de la familia en diferentes civilizaciones pasadas y presentes. | Estudio del papel y posición en un país específico o una región específica en el momento actual con la finalidad de preparar medidas sociales apropiadas. | Desarrollo y ensayo de un programa para mantener la estructura de la familia en los grupos de trabajo de bajos ingresos. |
| Estudio del proceso de la lectura de adultos y niños, por ejemplo, investigando cómo los sistemas visuales humanos trabajan para adquirir información de los símbolos como palabras, dibujos y diagramas. | Estudio del proceso de lectura para desarrollar un nuevo método para enseñar a leer a los adultos y a los niños. | Desarrollo y ensayo de un programa de lectura especial entre niños inmigrantes. |
| Estudio de los factores internacionales que influyen en el desarrollo económico. | Estudio de los factores internacionales específicos que determinan el desarrollo económico de un país en un período dado con la idea de formular un modelo operacional para modificar la política comercial exterior del gobierno. | |
| Estudio de aspectos específicos de un particular lenguaje (o de varios lenguajes comparados entre sí como la sintaxis, semántica, fonética, fonología, variaciones sociales o regionales, etc.). | Estudio de los diferentes aspectos con el fin de diseñar un nuevo método de enseñanza de ese lenguaje o una traducción desde o hacia ese lenguaje. | |
| Estudio del desarrollo histórico de un lenguaje. | ||
| Estudio de fuentes de todas clases (manuscritos, monumentos, obras de arte, edificios, etc), con el fin de comprender mejor los fenómenos históricos (desarrollo político, cultural, social de un país, biografía de un individuo, etc). |
Los estudios a los que se refiere el cuadro 3 hablan sobre las relaciones causales entre condiciones económicas y desarrollo social, sobre las causas económicas y sociales del desplazamiento de los trabajadores agrícolas desde los distritos rurales a las ciudades, todo ello con el fin de preparar un programa para interrumpir este proceso, apoyar la agricultura y prevenir conflictos sociales en áreas industriales. De igual manera hace referencia al desarrollo y ensayo de un programa de asistencia financiera para prevenir la emigración rural a las grandes ciudades.
Cuantitativo y cualitativo: falso dilema
Ya se hizo referencia anteriormente al tema de las contradicciones y pugnas entre lo cuantitativo y lo cualitativo, el cual se convirtió en un tema reiterativo en el campo de la investigación científica, y cuyos paradigmas se asocian con las formas de trabajo de las ciencias naturales y de las ciencias sociales, respectivamente. A ambas se les ha querido vincular con determinadas escuelas filosóficas y presupuestos epistemológicos, y en algunos casos hasta con diversas ideologías políticas. En este terreno abundan las posturas y en general no existe plena certeza si lo cualitativo-cuantitativo es un paradigma, un método o una técnica, ya que indistintamente el término se utiliza como medio, instrumento y como enfoque epistemológico o filosófico. Muchas veces no existen fronteras epistemológicas o instrumentales claras y definidas entre estas dos modalidades que, independientemente de la vigencia que poseen en determinados campos de la investigación científica, son categorías que en la práctica se complementan y se combinan. Según Bogdan, las fortalezas de un paradigma ayudan a compensar las debilidades del otro.
Actualmente abundan autores que abogan por superar las pugnas y contradicciones existentes entre lo cuantitativo y lo cualitativo, ya que los enfoques interdisciplinarios, multidisciplinarios y pluridisciplinarios de la ciencia moderna exigen formas de trabajo más flexibles y dinámicas, más allá de los viejos dogmas que durante mucho tiempo dividieron a los partidarios de las ciencias naturales y las ciencias sociales. La lista en este terreno es extensa: Hammersley, Cook y Reichardt, Bogdan, Denzin, Strauss y Corbin, Bericat, Lincoln y Guba, Cresswell, Tashakkori, etc, los cuales desde posturas diferentes buscan complementar, combinar o triangular métodos, técnicas y prácticas. Muchos evitan utilizar categorías como verdad o realidad, y así eludir los signos conflictivos entre los enfoques cuantitativos y cualitativos. Más adelante nos detendremos a analizar todas estas posturas conciliadoras.
Para Mario Bunge (2000), tanto las reacciones anti-cualitativas como anti-cuantitativas son erróneas y peligrosas, porque:
Para empezar, cantidad y cualidad son complementarias entre sí, no mutuamente excluyentes. En efecto, toda cantidad es numerosidad de una colección de elementos que comparten una determinada cualidad, o la intensidad de una cualidad. Por tanto, en el proceso de formación de un concepto, la cualidad precede a la cantidad, por consiguiente, no puede haber oposición entre ambas.
Durante estas últimas décadas ha existido mucho interés por conciliar lo cuantitativo y cualitativo, porque a pesar de que ambas categorías tienen características muy definidas y diferentes, se reflejan y se complementan. Los términos cantidad y cualidad se han constituido, más que en un conjunto de técnicas específicas utilizadas para la recolección de datos, en verdaderos paradigmas con marcos filosóficos y epistemológicos propios, los cuales se asocian con determinadas escuelas y posturas ideológicas. Uno de los cuadros comparativos más difundidos en estas últimas décadas, es el elaborado por T. D. Cook y Ch. S. Reichardt (1982), el cual eleva a la categoría de paradigma lo cualitativo y lo cuantitativo, (Cuadro 4). Los autores enmarcan lo cuantitativo y lo cualitativo dentro de unos parámetros epistemológicos muy rígidos, lo que en la práctica no siempre se da, porque en la actualidad existen algunas tendencias que podríamos clasificar más como corrientes que como modelos y aún paradigmas. Posteriormente han aparecido numerosas clasificaciones que buscan establecer límites entre dos dicotomías que con los años ha sido muy difícil conservar y justificar.
Atributos de los paradigmas cualitativos cuantitativos (cuadro 4)
| Paradigma cualitativo | Paradigma cuantitativo |
| Aboga por el empleo de los métodos cualitativos. | Aboga por el empleo de los métodos cuantitativos. |
| Fenomenologismo y verstehen (comprensión) interesado en comprender la conducta humana desde el propio marco de referencia de quien actúa. | Positivismo lógico: busca los hechos o causas de los fenómenos sociales, prestando escasa atención a los estados subjetivos de los individuos. |
| Observación naturalista y sin control. | Medición penetrante y controlada. |
| Subjetivo | Objetivo |
| Próximo a los datos; perspectiva desde dentro. | Al margen de los datos; perspectiva desde fuera. |
| Fundamentado en la realidad, orientado a los descubrimientos, exploratorio, expansionista, descriptivo e inductivo. | No fundamentado en la realidad, orientado a la comprobación, confirmatorio, reduccionista, inferencial e hipotético. |
| Orientado al proceso. | Orientado al resultado. |
| Válido: datos reales, ricos y profundos. | Fiable: datos sólidos y repetibles. |
| No generalizable: estudios de casos aislados. | Generalizable: estudios de casos múltiples. |
| Holista | Particularista |
| Asume una realidad dinámica. |
Según los autores,
El paradigma cuantitativo posee una concepción global positivista, hipotético-deductivo, particularista, objetiva, orientada a los resultados y propia de las ciencias naturales. En contraste, del paradigma cualitativo se afirma que postula una concepción global fenomenológica, inductiva, estructuralista, subjetiva, orientada al proceso y propia de la antropología social.
En la práctica, el investigador comienza a descubrir que los referentes fenomenológicos y positivistas son backgrounds filósóficos muy importantes para comprender el significado de los procedimientos que utiliza, pero no necesariamente útiles en su trabajo investigativo. Hoy día muchas de las dualidades, tradicionalmente definidas en términos de dicotomías, y respetando sus diferencias, llámense subjetivismo-objetivismo, cuantitativo-cualitativo, proceso-resultado, inducción-deducción, validez-fiabilidad, holismo-particularidad, etc., son percibidas más en sus relaciones teórico-prácticas, o sea, desde las perspectivas tanto de los epistemológos, como la de los investigadores.
La investigación cuantitativa
Lo cuantitativo en la investigación se acostumbra asociarlo con las técnicas estadísticas y la medición, con el acto de asignarle un valor a un dato, proceso o actividad de acuerdo con un conjunto de reglas, escala, niveles o patrones. Toda propiedad que es capaz de aumentar o disminuir, se vincula con el concepto cantidad. Naturalmente la asignación de números se hace sobre la base de la propiedad que se desea medir, de tal modo que la expresión de acuerdo con las reglas se refiere a los criterios conforme a los cuales se hace esa asignación. Los expertos nos hablan de que en sentido estricto, lo que se mide no son las propiedades de los objetos, sucesos o fenómenos, sino los indicadores que se asignan a estas propiedades: las propiedades manifiestas y observables de esas propiedades. La cuestión es saber si existe correspondencia entre estos indicadores y las propiedades esenciales del fenómeno o de la cosa que se desea medir.
Lo cuantitativo en una investigación de corte positivista se reduce a medir variables en función de una magnitud, extensión o cantidad determinada. Aquí la magnitud se refiere a toda propiedad que puede ser medida y la extensión, una parte del espacio que ocupa una cosa. Autores como Nagel plantean que la noción de medida está relacionada no sólo a lo cuantitativo, sino a lo cualitativo, porque cada objeto es una medida, precisamente porque siempre existe una cantidad a la que corresponda determinada calidad. Nos recuerdan que toda propiedad es una propiedad o característica de algún objeto: no hay propiedades en sí mismas (excepto en una metafísica platónica). Esta correspondencia o medida no puede darse, pues en tal caso el objeto dejará de ser lo que es. La calidad del objeto no puede estar unida a cualquier cantidad, y viceversa.
La cantidad es distinta de la cualidad porque singulariza el objeto bajo la consideración de su grado de desarrollo o de la intensidad de las propiedades que le son inherentes, junto a la determinación de su tamaño, volumen, etc. Por lo general, la cantidad suele expresarse por el número, o sea una expresión de la cantidad en relación con una unidad determinada. Definir el acto de medir, la cantidad y el número trae no pocas dificultades. Carmines y Zeller (1979), la definen como un proceso de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos, proceso que supone una previa planificación de operaciones, tanto de clasificación como de cuantificación.
El concepto de medición como el significado de número como medida de cantidad han cambiado, y hoy día sus usos son múltiples. Para Cohen y Nagel (1979), los números pueden tener por lo menos tres usos distintos: como rótulos o marcas de identificación, como signos que indican la posición de un grado en una serie de grados o como signos que indican las relaciones cuantitativas entre cualidades. De lo dicho se desprende que sólo la última de las acepciones relaciona el número con la medición.
Usos del número en la actividad científica y cotidiana (Fig 10)

El uso del número como medida, como nombre, como orden y como símbolo, nos muestra el significado plural que tiene un elemento al cual tradicionalmente se le ha asociado con la medición y particularmente con la cantidad y el rigor matemático. La Lógica Matemática ha demostrado las dimensiones cuantitativas y cualitativas del número. Según Cohen y Nagel, estos cuatro usos son correlativos con los números y nos muestran las dimensiones cualitativas y cuantitativas de estos, (Fig 10).
Por medio de las expresiones numéricas son cuantificadas las dimensiones, el peso y el volumen de los objetos, la intensidad de sus colores o la de los sonidos que emiten, etc. También los fenómenos sociales son determinados cuantitativamente, aunque la posibilidad, el uso y la necesidad de cuantificación en ciencias sociales han dado y siguen dando origen a una de las polémicas más largas de la historia, a pesar de que hoy día el concepto cuantificar se ha ampliado y diversificado y no sólo el sentido que le damos en el cálculo aritmético.
¿Cuáles son los signos distintivos que caracteriza fundamentalmente una investigación o un método de tipo cuantitativo? Creemos que no es fácil seleccionarlos, porque muchos de ellos también hacen parte de los propios de la investigación cualitativa. Si nos ciñéramos estrictamente a los aspectos cuantitativos, diríamos que ella permite la enumeración y la medición, que son consideradas como condición necesaria para la validez y la confiabilidad científica de sus resultados. Pero existen otros aspectos con los cuales se les identifica en la práctica investigativa, según Cohen y Nagel (1993):
♦ Sus productos y resultados deben ser sometidos a la comprobación científica.
♦ Permite el uso de las matemáticas y todas aquellas entidades que operan en torno a ella (estadística).
♦ Busca reproducir numéricamente las relaciones que se dan entre los objetos y los fenómenos (relaciones entre variables).
♦ Son estudios particularmente explicativos: determina los factores que actúan en la producción de un fenómeno y presenta las razones por las cuales se producen.
♦ Se les relaciona con los diseños de las investigaciones propias de las ciencias naturales, las cuales exigen rigor y precisión tanto en su proceso como en sus resultados.
Uno de los conceptos que siempre se ha prestado a muchas controversias, es el término rigor científico, que en el caso de los paradigmas cuantitativos y cualitativos, es aceptada por estas posiciones como una garantía de la cientificidad. En el lenguaje cotidiano el rigor es una actitud que se contrapone a las debilidades de la naturaleza humana, no permite la pereza, la falta de atención, la aceptación del método inexacto, las conclusiones infundadas y no posibilita el aceptar la opinión preponderante si faltan datos que la sustenten. La palabra proviene del latín rigere que significa ser duro e inflexible, pero a su vez del griego rigeo que nos habla de estar frío, o actuar fríamente. Un famoso bioquímico, el Dr. Efraim Racker (2002), refiriéndose a dos acepciones de la palabra rigor, decía: “no hay nada más triste que un dato experimental feo destruya una bella idea”. El término está en la esencia del quehacer científico y en cada una de las etapas de un trabajo de investigación. El rigor implica una manera estructurada y controlada de planificar, desarrollar, analizar y evaluar nuestras investigaciones y un particular cuidado en adaptar la presentación de los resultados a las demandas del auditorio a quien le comunicamos los resultados de nuestras investigaciones. Los criterios de rigor de la investigación cuantitativa serían la validez y la confiabilidad, y los de la investigación cualitativa, la credibilidad, transferibilidad y confirmabilidad, pero con los cambios que se perciben en los criterios de rigor, estos se perciben como unidad y correspondencia.
Investigación cualitativa
A diferencia de las investigaciones cuantitativas, las cualitativas hacen parte del grupo de investigaciones motejadas como no tradicionales. Aquí la cualidad se revela por medio de las propiedades de un objeto o de un fenómeno. La propiedad individualiza al objeto o al fenómeno por medio de una característica que le es exclusiva, mientras que la cualidad expresa un concepto global del objeto. Por ejemplo, el color amarillo, la maleabilidad, la ductibilidad y cada una de las demás características del oro, consideradas individualmente, serían las propiedades. El conjunto de estas propiedades constituye su cualidad. En general, la calidad es la determinación esencial del objeto, gracias a la cual éste es el objeto dado y no otro, lo cual le permite distinguirse de otros objetos. Hay que recordar que las diferencias entre objetos no semejantes (unos de otros) tienen un carácter cualitativo, en cambio en las diferencias entre objetos análogos poseen un carácter cuantitativo. Veamos los aspectos más significativos del diseño en una investigación de tipo cualitativo:
♦ El significado que se da a las cosas y fenómenos no pueden ser captados o expresados plenamente por la estadística y las matemáticas.
♦ Utiliza preferentemente la inferencia inductiva y el análisis diacrónico en los datos. Usa los criterios de credibilidad, transferibilidad y confirmabilidad como formas de hacer creíbles y confiables los resultados de un estudio.
♦ Utiliza múltiples fuentes, métodos e investigadores para estudiar un solo problema o tema, los cuales convergen en torno a un punto central del estudio (principio de triangulación y convergencia).
♦ Utiliza preferentemente la observación y la entrevista abierta, no estandarizada, como técnicas en la recolección de datos.
♦ Centra el análisis en la descripción de los fenómenos y cosas observadas.
Pero independientemente del análisis que realicemos por separado de ambas modalidades, no hay duda de que no podemos referirnos a una sin mencionar la otra, ya que ambas son un cuerpo inseparable. En la vida social y natural no existe un solo objeto que posea un aspecto únicamente cuantitativo o cualitativo. Cada objeto o fenómeno representa una unidad determinada que es caracterizada por la medida, una categoría filosófica que expresa la unidad orgánica de calidad y cantidad. Determinadas características cuantitativas, variables y móviles son inherentes a cada objeto cualitativamente específico. Entre los investigadores es evidente que se acostumbra hablar tanto de una mística de la cantidad como de la mística de la calidad, lo cual es un indicador del profundo abismo y discrepancias que han existido entre las dos posiciones, más teóricas y aparentes que reales, ya que en la práctica existe la tendencia a utilizar indiscriminadamente las dos modalidades investigativas, según las exigencias y necesidades que se plantean en cada caso. De hecho, ninguna de las dos puede prescindir de la otra, ya que de lo contrario la realidad se reproducirá y se reflejará muy parcialmente en el pensamiento humano y el acto de conocer se desvirtuaría.
La mayoría de la literatura dedicada al tema de la investigación científica hace más énfasis en la modalidad cuantitativa, sus métodos, técnicas y diseños, porque a la postre constituye el enfoque dominante de la denominada ciencia oficial, particularmente orientado al estudio de las ciencias naturales. Como ya lo señalamos anteriormente, son muchos los aspectos que parecen caracterizar la investigación cualitativa, de ahí que se hace muy difícil afirmar que en este terreno existen unidad y procedimientos comunes, compartidos por todas las modalidades y diseños que hacen parte de este tipo de investigación. La unidad y la coherencia que existen en las posturas y las tendencias del paradigma positivista, con criterios, métodos y formas de trabajo muy definidas, no se dan en el caso de la investigación cualitativa, que es una pluralidad de enfoques y escuelas.
Una de las críticas que ha tenido que soportar la investigación cualitativa es aquella que cuestiona la presunta falta de validez y confiabilidad que existe en sus resultados, los cuales a juicio de los investigadores tradicionales, han sido alcanzados por medio de métodos y técnicas de dudosa cientificidad, que más confía en el juicio o en la capacidad personal de observación del investigador que en procedimientos científicos que pueden ser verificados y que poseen la validez y la confiabilidad necesaria para aceptarlos como tales. Como lo señalamos anteriormente, los cánones o estándares usuales en la investigación cuantitativa incluyen dos elementos: la validez y la confiabilidad. Extrapolar estos criterios a la investigación cualitativa es contraproducente, pues se violan los propósitos, los objetivos y la integridad del abordaje cualitativo. Esto no quiere decir que la investigación cualitativa se exonere del rigor metodológico que debe tener todo proceso de búsqueda científica.
A la validez interna y externa de la investigación cuantitativa, la cualitativa les opone los criterios de credibilidad, transferibilidad y confirmabilidad, en torno a los cuales giran numerosos procedimientos y técnicas que a la postre buscan alcanzar por otras vías, lo mismo que lo cuantitativo busca.
La credibilidad es un concepto que, independientemente de los criterios de verdad que existan en torno a un resultado, lo hace verosímil y creíble ante los ojos de los demás. Según Guillermo Briones, en la investigación cualitativa este criterio de credibilidad es posible mediante los siguientes procedimientos: observación persistente, el análisis de datos negativos, el chequeo con los informantes y la triangulación.
La transferibilidad o aplicabilidad es otro criterio que se debe tener en cuenta para juzgar el rigor metodológico en la investigación cualitativa. Se refiere a la posibilidad de extender los resultados del estudio a otras poblaciones. Guba y Lincoln señalan que se debe examinar qué tanto se ajustan los resultados con otro contexto. En la investigación cualitativa la audiencia o el lector del informe son los que determinan si pueden transferir los hallazgos a un contexto diferente del estudio. Para ello se necesita que se describa prolijamente el lugar y las características de las personas donde el fenómeno fue estudiado. Por tanto, el grado de transferibilidad es una función directa de la similitud entre los contextos. Tradicionalmente se formulan dos preguntas que muchas veces sirven de guía para determinar el grado de transferibilidad de los resultados de una investigación cualitativa: ¿Los responsables de la investigación indicaron lo típico de las respuestas de los informantes? ¿Examinaron la representatividad de los datos como un todo?
El tercer elemento del rigor metodológico es la auditabilidad, llamada por otros autores confirmabilidad. Guba y Lincoln (1985), se refieren a este criterio como la habilidad de otro investigador de seguir la pista o la ruta de lo que el investigador original ha hecho. Para ello es necesario un registro y documentación completa de las decisiones e ideas que el investigador haya tenido en relación con el estudio. Esta estrategia permite que otro investigador examine los datos y pueda llegar a conclusiones iguales o similares a las del investigador original, siempre y cuando tengan perspectivas similares. ¿Se describieron las características de los informantes y su proceso de selección? ¿Se analizó la transcripción fiel de las entrevistas a los informantes? ¿Los contextos físicos, interpersonales y sociales fueron discutidos en la presentación del informe de investigación?
En general son útiles todos los procedimientos que sean necesarios para evaluar, principalmente para los editores y revisores de artículos científicos que a la postre les va a corresponder también juzgar este rigor. No obstante, los aspectos relacionados con la calidad y el rigor de la investigación cualitativa son mucho más complejos que un simple acto de verificación, de ahí la necesidad de perseverar en la construcción de criterios que permitan asegurar la calidad de este tipo de investigaciones.
No sólo en el contexto de la investigación científica existen problemas para definir conceptualmente los términos cualidad o cualitativa, sino en todas las disciplinas. Algunos autores plantean que la indefinición a nivel conceptual del término es un problema menor; el mayor es su aplicación y uso en el trabajo científico. Curiosamente nos hemos acostumbrado a definir lo cualitativo en oposición a lo cuantitativo, pero tenemos muchos problemas para hacerlo por fuera de esta oposición o contrastación. Probablemente porque lo cuantitativo trabaja más con lo empírico y lo factual, que con lo teórico, y le resulta más fácil hacerlo. Manejar y aplicar en la práctica aspectos teóricos y subjetivos es más complejo y complicado. Siempre en los sectores de las Ciencias Sociales existe el temor de caer en el juego de cuantificar lo cualitativo, que sería menos peligroso que hacer lo contrario: cualificar lo cuantificativo.
¿Qué caracteriza la investigación cualitativa? Los investigadores Ulin, Robinson y Tolley (2006), de la Organización Panamericana de la Salud nos hablan de diez rasgos básicos, aunque muchos de ellos son también compartidos en menor grado por la investigación cuantitativa.
♦ Pregunta por qué, cómo y en qué circunstancias suceden las cosas.
♦ Busca una comprensión profunda.
♦ Ve los fenómenos sociales en forma global.
♦ Explora y descubre.
♦ Penetra en los significados de las decisiones y acciones.
♦ Usa métodos interpretativos y otros métodos flexibles.
♦ Es reiterativa, más que fija.
♦ Es emergente, antes que reestructurada.
♦ Involucra a los entrevistados como participantes, más que como población objetivo.
♦ Considera al investigador como un instrumento en el proceso de la investigación.
Handbook of Qualitative Research (2000), de Denzin y Lincoln es probablemente una de las obras contemporáneas que más ha influido en la definición de la investigación cualitativa. En el cuadro se sintetizan algunas ideas básicas de esta obra y se establecen algunas diferencias entre las posturas cualitativas y cuantitativas o positivistas con relación a algunos componentes del proceso investigativo. Muchas de estas diferencias están dadas en términos de supuestos, aunque en lo fundamental coincide con otros cuadros comparativos (Cook T. D., Reichardt, Bogdan, Carr, etc). (Cuadro 5)
Componentes paradigmas cuantitativos y cualitativos (Cuadro 5)
| Componentes | Cuantitativa | Cualitativa |
| Supuestos Básicos | El mundo está constituido por hechos observables. La realidad es objetiva, independiente del investigador. | El mundo social está constituido por significados simbólicos, observables en los actos, interacciones y lenguaje de los seres humanos. La realidad es subjetiva, vista desde distintas perspectivas. |
| Fuentes de datos | Se revelan los hechos por medio de procesos científicos y están libres de contexto. | Los significados se derivan de las percepciones, experiencias, y acciones en relación con contextos sociales. |
| Métodos | Recolección previamente estructurada de los datos, medición controlada y los ensayos clínicos son la norma. Ejemplos: encuestas, ensayos clínicos, escalas de medición y observación estructurada. | Las preguntas abiertas y semiestructuradas y la observación permiten a los participantes expresar pensamientos y acciones en forma natural. Ejemplos revistas en profundidad, discusiones en grupo, observaciones de participantes, historias de casos. |
| Propósito de la investigación | Buscan la explicación, verificación y predicción del comportamiento humano mediante relaciones causales y asociativas. | Buscan descubrir, interpretar, conocer las circunstancias del comportamiento humano. |
| Grado de participación | Los sujetos de la investigación responden a preguntas específicas predeterminadas en un formato de respuestas estructuradas. | Los participantes en la investigación son socios en la recolección de datos y responden a preguntas semiestructuradas en forma espontánea. |
| Impacto en los participantes del estudio | El impacto es neutral. | Los sujetos de la investigación pueden obtener nueva información o conocimientos a partir de los resultados. Los participantes tienen conciencia de que están involucrados en el proceso de investigación. Pueden obtener conocimientos acerca de sus propias perspectivas y comportamientos o el tema de la investigación. |
Denzin y Lincoln. Handbook of Qualitative Research, (2000).
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