Читать книгу: «Growth Mindset»
EBER DOSIL
Consultor Senior de Formación durante 8 años, Responsable de Empresas en Banco Santander, Socio Director Fundador de Consultoría de Gestión de Riesgos Newbers. Empresariales en Universidad Pais Vasco, Master en Finanzas en el IE (Instituto de Empresa) y PDD en IESE (Universidad de Navarra).
Este libro quiere que desarrolles, aumentes, multipliques y potencies al máximo tu mentalidad de crecimiento, tu capacidad de desarrollo, con especial hincapié en la visión espacial, el esfuerzo, la disciplina y el pensamiento lateral para que maximices todo tu potencial.
Para ello el autor utiliza infinidad de ejercicios, ejemplos, historias propias y los últimos conceptos e investigaciones de los mejores autores de management y universidades del mundo.
Un libro multidisciplinar y extraordinario para cambiar tu visión del mundo y ampliar tu perspectiva.


Categoría: Crecimiento personal
Colección: Autoayuda, coaching, mindfulness y psicología
Título original: Growth mindset, la actitud mental que te hará crecer
Primera edición: Febrero 2020
© 2020 Editorial Kolima, Madrid
www.editorialkolima.com
Autor: Eber Dosil
Dirección editorial: Marta Prieto Asirón
Maquetación de cubierta: Sergio Santos Palmero
Maquetación: Carolina Hernández Alarcón
Imágenes: @Shutterstock
Producción del ePub: booqlab
ISBN: 978-84-18263-08-8
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Para Maite, por romper la crisálida y hacer que la mariposa salga.
ÍNDICE
PRÓLOGO
CAPÍTULO 1. WHY
¿POR QUÉ HACEMOS LAS COSAS QUE HACEMOS?
ERROR
FOMO
TE PRESENTO A TU CEREBRO: JOHNNY «TRAMPAS» BRAIN
¿QUÉ ESTÁS PENSANDO?
MINDFULNESS
CEREBRO LÍMBICO
EL «SEGUNDO CEREBRO»
FELICIDAD
GROWTH MINDSET
CAPÍTULO 2. WHERE
TÚ, LA TIERRA Y EL UNIVERSO
EL MUNDO QUE HEMOS CREADO
LA PARTIDA DE PÓKER
HOMO SAPIENS, TU ANTEPASADO DE GATILLO FÁCIL
ENTORNO VUCAA, VUCAH, VUCAD...
REVOLUCIÓN DIGITAL
CAPÍTULO 3. WHEN
TIME IN A BOTTLE
PREPÁRATE PARA MORIR
VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS DE CONNOR MCLEOD (HIGHLANDERS)...
TODOS NOS VAMOS A MORIR ALGÚN DÍA
EGO
PREGUNTA CAPCIOSA A LA QUE IGUAL NO QUIERES RESPONDER
LA MUERTE COMO MAESTRA
DOLOR Y RESPIRACIÓN
CUESTIONA, CUESTIONA, CUESTIONA
TIERRA-AGUA-FUEGO-AIRE
CAPÍTULO 4. WHAT FOR
ENCUENTRA TU RAZÓN
NO ESPERES IMPACIENTEMENTE
CARPE DIEM
CÓMO SER UN LÍDER GM
GANANDO PRESENCIA EJECUTIVA GM
ESTRATEGIA DE LIDERAZGO GM
CALENDARIZAR
CAPÍTULO 5. WHAT
REVÁLIDA DEL PRIMER CAPÍTULO
FÓRMULA DE LA LONGEVIDAD
HIPOCRESÍA INCOHERENTE
EGOÍSMO EXAGERADO
PERFECCIONISMO PSICÓTICO
VER ERRORES AJENOS COMO UN HALCÓN
FALTA DE VALORES Y ÉTICA. PASOTISMO PASOTA
PROCRASTINACIÓN
GRATIFICACIÓN INMEDIATA
TREPAS Y PERSONAJES QUE NOS RONDAN EN EL TRABAJO
ACTITUD POSITIVA SIEMPRE. THINK POSITIVE
LISTADO SECRETO
CAPÍTULO 6. WILL
SI QUIERES ESTÁS EN MEJOR SITUACIÓN PARA PODER CONSEGUIRLO QUE SI NO QUIERES, ASÍ QUE «UP TO YOU»
EL PELIGROSO MUNDO DE LAS PALABRAS
LLEGA EL MOMENTO DE ELEGIR... ¿QUIERES EVOLUCIONAR?
OBJETIVO ANUAL GM
IKIGAI
PROCESO DE SUEÑO Y RUTINA MAÑANERA
EPÍLOGO
ANEXOS
LISTADO DE PELÍCULAS GM
FRASES DE CINE
FRASES, FRASES, FRASES, FRASES...
SOLUCIONES A LOS EJERCICIOS PROPUESTOS
BIBLIOGRAFÍA

«Do or do not. There is no try»1.
MAESTRO YODA
__________
1 Haz o no hagas. No hay intento.
PRÓLOGO
Llamadme Eber*.
Sí, me llamo así, Eber. Es mi nombre real. Como curiosidad te diré que es de origen bíblico ya que mis padres tuvieron la graciosa idea de buscar en la Biblia un nombre «diferente» y encontraron, entre otras opciones todavía más extravagantes, a un posible descendiente de Noé que parece que debió participar en la construcción de la Torre de Babel, así que tampoco parece que hiciera nada especial. Las otras opciones de nombres eran terribles así que al final no voy a quejarme mucho. Quede claro de una vez por todas que Eber no es una cosa que «mola mucho» ni un «mote chulo», porque si te parece divertido o bonito, si te parece cool y original, prueba a reservar en un restaurante a ese nombre o simplemente preséntate por teléfono y veamos qué te responden o anotan, Eduardo, Elber, Elmer, Feber, Ever, Guever, Carber, Lever, Sever, Ander, Eder, Ener, y podría seguir hasta acabar el libro. Pero quiero que sepas que el nombre es accidente y no esencia, así que dejémoslo correr reconociendo que apenas lo he sufrido en mis años jóvenes (y no tan jóvenes), con sus interpretaciones y traducciones varias.
Soy un ex empleado de Banco Santander, profesor en varias escuelas de negocios, ex alumno del Instituto de Empresa y del IESE, esponja de conocimiento, profesional curioso, divulgador y contador de historias divertidas. Tengo una Vespa, soy ambidiestro, me encanta mi vida con mi mujer y mis sobrinos, me gustan el baloncesto, el café y la huerta y soy más de playa que de montaña. Ya me conoces casi mejor que mucha gente.
A los veinte años tuve una experiencia demasiado cercana a la muerte para esa edad. Recuerdo que era a principios de octubre, aunque por algún motivo no soy capaz de recordar el día concreto. Solo sé que escuché el silbido de la guadaña muy cerca. Fue cara o cruz. Nos presentaron de pasada pero se fue sin decir adiós. No fue una experiencia en el sentido de estar medio muerto, perder la consciencia, caminar hacia la luz o hablar con tus abuelos muertos mientras estás en coma ni nada parecido. Tuve la enorme suerte de que un amigo mío se muriera de un infarto fulminante a metro y medio de distancia mientras caminábamos juntos hacia su coche por la calle San Martín de San Sebastián, justo a la altura del pub Molly Malone. Me imagino que habrás vuelto a leer lo anterior. Sí, he puesto suerte. Después de mucho reflexionar sobre lo ocurrido lo tengo claro: sin quererlo él me hizo el regalo más preciado que alguien le puede hacer a otra persona: me regaló su tiempo en la Tierra haciendo que el mío fuera mucho más consciente y valioso desde entonces. Me abrió los ojos a la vida de golpe. Vida y muerte unidas desde el principio. Me enseñó que todos vamos a morir.
*Homenaje a Moby Dick, uno de los libros que todo el mundo dice haberse leído. Si no te suena el homenaje formas parte del club «Sí claro, me lo he leído».

NO LO SÉ
No tengas miedo de decir «no lo sé», porque cada vez que decimos «no lo sé» estamos creando un hábito fundamental de Growth Mindset. «No lo sé» es la primera respuesta que nos llevará a la siguiente etapa, siempre claro está que busquemos la siguiente respuesta y nos preocupemos por aprender durante el proceso. Siempre que tengamos en mente que tenemos que seguir aprendiendo.
Claro que al principio fue un regalo envenenado hasta el tuétano. Me angustié, lloré y sufrí muchísimo debido a la pérdida, las dudas, la incomprensión, la fragilidad, lo absurdo de la vida y la aparición de una sensación desconocida llamada hipocondría, angustia vital o miedo a la muerte, que me acompañó durante demasiado tiempo apareciendo en cualquier momento y en cualquier situación. Era muy limitante; tenía mucho que digerir y no tenía las herramientas adecuadas. Todavía.
No fue hasta hace unos años que fui capaz de darme cuenta de la suerte que tuve y poder estar en paz con mi pasado para agradecerle ese regalo. Estaba equivocado al sentir rabia y enfado por que mi amigo se hubiera muerto. Simplemente no quería reconocer que no sabía lo que estaba pasando, que tenía dudas y que no controlaba la situación. El día de la muerte de Roberto* empecé a desarrollar mi mentalidad de Growth Mindset sin saberlo. En alguna parte inconsciente de mi cabeza se comenzaron a gestar estas líneas.
Muchas veces pienso que la muerte tiró una moneda al aire y a él le tocó la cruz. Entiendo que yo también jugué sin quererlo y saqué cara porque en el momento de su muerte íbamos directos hacia su coche. Si el infarto le hubiera llegado cuatro minutos más tarde mientras conducía, quizás ahora yo también estaría muerto. Nunca lo sabré. Lo que sí sé es que mi cabeza comenzó a rumiar la vivencia necesaria que hasta ahora no me había sentido preparado para escribir. Me faltaban conocimiento, experiencias, madurez, valor, vida. Sentía que tenía que aprender muchísimas cosas antes de contarte las que creo que son más importantes. Sentía que llegaría el momento a su debido tiempo, que entonces sabría qué hacer y que hasta entonces tendría que prepararme a conciencia para expresar lo que quería contar, sin saber que ya me estaba preparando para ello desde el mismo momento en que mi amigo cayó al suelo.
*Mi amigo se llamaba Roberto. Éramos compañeros de colegio con un par de clases de distancia. Teníamos muchos amigos comunes y compartíamos partidos de fútbol y noches en la barra del Yaba-daba en San Sebastián. En la Zona, en la calle San Bartolomé. El Cine, el Twicken, el Moro… Todos esos recuerdos se quedaron ahogados entre katxis de cerveza. (La última vez que fui por allí, hace un año, toda aquella zona parecía el escenario de una película de zombies). Y decidió morirse de repente y sin preaviso, sin escenas como las de las películas donde el protagonista antes de morir dice unas palabras chulas y te agarra la mano. Roberto se desplomó a mi derecha mientras caminábamos; yo iba medio paso por delante. De repente escuché un ruido sordo al ver de refilón como caía un peso muerto. La caída fue extraña, a cámara lenta en mi cabeza y mis recuerdos. Murió de un infarto en la calle sin haber cumplido los veinte años. Mi reacción en ese momento fue la normal en esos casos cuando un amigo tuyo se cae al suelo y parece que está fingiendo. «Deja de hacer el tonto», «no tienes gracia»; recuerdo bien que le dije estas dos cosas. Pero la cosa iba en serio. Me agaché a su lado y esperé a que viniera la ambulancia. Llegó rapidísimo y en el Hospital de San Sebastián (allí se la conoce como «la resi») hicieron todo lo posible pero no hubo ninguna opción.
De verdad que iba en serio. Tan en serio que una hora después de desplomarse, yo estaba esperando a la salida de Urgencias a que mi padre viniera en coche a buscarme.
Teníamos toda la noche por delante para avisar de lo sucedido a alguien de una familia a la que apenas conocíamos. (Recuerda que hace veinte años no había móviles, así que todo era más complicado que hoy en día, hasta la cosa más simple como contactar con una persona. Tampoco había Google y no era fácil localizar a nadie). Fue una noche dura que colapsó mi cabeza, abrumada con pensamientos y emociones desconocidos. Al final encontramos a un tío suyo que avisó al resto de su familia. Recuerdo que llegamos a casa pasadas las cinco de la mañana. Los pensamientos y el sufrimiento en forma de «me voy a morir de infarto yo también» que vinieron después te los contaré en el libro, pero básicamente sentí un miedo atroz por lo fácil que resultaba eso de morirse. Había visto morir a mis abuelos, pero entonces piensas, de manera lógica, que eran mayores y les tocaba; la famosa «ley de vida» que dicen algunos. También había pasado muchas veces por las esquelas mientras leía el periódico a diario, pero eran rostros desconocidos que no me decían nada (aparte de sus edades, que no solían coincidir con las de las fotos que había allí). Pero esta muerte era distinta. Era un amigo de mi edad e íbamos juntos caminando hacia su coche cuando sucedió. Lo viví todo en primera persona. Y lo viví solo.
Desde hace unos años soy profesor en el Instituto de Empresa, una de las mejores escuelas de negocios del mundo según los rankings, y cuento muchas de las cosas que vas a leer aquí en mi asignatura «Growth mindset y apertura al crecimiento, conocimiento de uno mismo». Pero hasta hace unos meses estas líneas no tenían sentido porque en mi fuero interno sabía que tendría que esperar a vivir el tiempo necesario para poder contarte que he interiorizado una cosa fundamental en la que se basan toda mi experiencia, mensaje y conocimiento adquirido y transmitido:
Tal como yo, tú también te vas a morir.
En este libro parto de la base, no soy ningún gurú, un sabio teórico que te habla desde su atalaya de conocimiento, y mucho menos quiero colocarle a nadie mis ideas para cambiar su mente y el mundo. No. Soy una persona como tú. Una persona a la que muchas veces le preguntan ¿y tú, qué sabes de mindset? o ¿por qué enseñas esas cosas en tus clases? Mi respuesta siempre es la misma: soy una persona normal, como lo son la inmensa mayoría de las que te rodean. Soy un proyecto en constante desarrollo. Y me permito escribir estas reflexiones porque he sufrido mucho, he vivido mucho y he estudiado mucho sobre mentalidad de apertura al cambio, crecimiento personal, autoconocimiento, la vida, la muerte y el desarrollo personal con herramientas que ayuden de verdad, sin circos ni paripés. He reflexionado sobre el fin y el comienzo de las cosas encajándolas en un círculo que no tiene huecos.
Simplemente soy una persona que ha escuchado muchas ideas y desarrollado conceptos que pueden ayudarte a vivir de manera más plena contigo mismo. Alguien que maneja herramientas y técnicas prácticas, útiles y sencillas para que las personas mejoren. Soy un profesor emocionado por expresar a sus alumnos todo lo que creo que es importante, para que ellos mismos cojan lo que quieran y desechen lo que no les guste, no les encaje, o directamente no crean que es como yo lo cuento. La pasión que transmito en mis clases (son una especie de obra de teatro donde me divierto mucho y enseño con un vuelco de mi alma cada vez que conecto el micrófono) quiero que aparezca en estas líneas pese a la dificultad de la distancia que nos separa. Voy a tratar de escribir como lo cuento; no quiero hacer un sesudo ensayo de filosofía esotérica. Espero conseguirlo.
Quiero que me veas como una catapulta, una palanca, un pilar, un fertilizante para tu desarrollo, como el pastelero que te acompaña paso a paso en la receta y prueba el postre contigo, te dice dónde te has equivocado y qué puedes hacer para mejorar y crear tu propia receta. No quiero adoctrinarte, enseñarte o llevarte de la mano. Creo que así lo único que conseguiría es que me escucharas pero no tuvieras la sensación de tener que esforzarte. Lo que quiero es que te obligues a replantearte cosas, que aceptes que puedes cambiar, que todo en tu interior está llamado al cambio transformacional cada segundo que vives.
Lo único que quiero es provocarte, enfadarte, que entres en Internet para desmentir lo que yo te diga o corroborarlo, que preguntes a la gente que sabe más que nosotros, que amplíes las cosas que te parezcan interesantes, y despertar tu curiosidad y tu sentido crítico. Para mí es el único camino para que pienses por ti mismo. Quiero que dudes de todo lo que te voy a contar para que encuentres tu verdad. Quiero que desafíes, retes, cuestiones. Quiero que seas tú. Porque solo desde dentro, solo desde uno mismo pueden llegar el cambio y el crecimiento.
Piensa en las veces que has creado algún hábito en tu vida, aunque fuera un hábito perjudicial. Lo has construido desde dentro, desde una convicción, encontrando un cómo cuando tuviste un porqué. Si eres ex fumador, habrás dejado de fumar cuando tú y solo tú estabas convencido y motivado para ello. Si has dejado esa relación tóxica que llevaba mucho tiempo quitándote la vida, no lo habrás hecho hasta que dentro de ti tuvieras el convencimiento y hubieras encontrado tu razón, por mucho que tu círculo cercano lo viera claro antes que tú. Porque es tu vida y tu vida la manejas tú. Pero, por favor, manéjala de verdad con actos y no solo con palabras. No te quedes en las intenciones porque solo las intenciones no cambian nada.

Cualquier cambio debe empezar de dentro a fuera.
Debe partir de tu interior con la generación de una chispa que lo incendie todo. Un incendio que puede abrasar para reconstruir lo que haga falta. Un incendio que tú mismo apagues cuando quieras. Pero siempre resurgiendo de las cenizas como el Ave Fénix.
Este libro quiere que desarrolles, aumentes, multipliques y potencies al máximo tu mentalidad de crecimiento, tu capacidad de desarrollo, con especial hincapié en la visión espacial, el esfuerzo, la disciplina y el pensamiento lateral para que maximices tu potencial.
Quiero que aprendas a adaptarte a los entornos, que fluyas con la experiencia y que tengas herramientas para poder manejarte mejor en el mundo que te rodea. Quiero enseñarte que no solo hay extremos, que la mayoría de las cosas no son binarias. El mundo está lleno de grises pese a que nos enseñen a ver solo los blancos y negros.
En definitiva, quiero enseñarte (aunque tú ya lo sabes) que la vida consiste en aprender, mejorar y seguir avanzando, sabiendo en todo momento que el final puede estar esperándote a la vuelta de la esquina, en la siguiente rotonda, cuando entres al supermercado o te acuestes a dormir con la esperanza de despertarte como siempre.
Es un ejercicio intenso porque nos enfrenta a una realidad que evitamos contemplar: nuestra propia desaparición. Así que recuerda que el tiempo que se te regala cada vez que abres los ojos al despertarte no lo controlas, ya que la vida no sigue los mismos cronogramas que los proyectos de tu empresa. El tiempo es un regalo del que no puedes pedir más unidades o que no puedes comprar en Amazon. El tiempo maneja sus propias fechas y ritmos. Hay que aprender a bailar con el ritmo de la incertidumbre aunque la música que suene no nos guste.
Growth Mindset, el autoconocimiento y todas las ideas, ejercicios, errores y lecciones que encontrarás aquí quieren sacar la mejor versión posible de ti mismo en este momento, y si dentro de un año vuelves a trabajar sobre lo que estamos explicando aquí, que vuelvas a poder sacar otra nueva mejor versión de nuevo.

EJERCICIO SIEMPRE ME DESPERTARÉ…
Cuando estamos profundamente dormidos nos sumergimos en un estado que se asemeja bastante a la muerte.
Te invito a realizar el siguiente ejercicio sencillo: la próxima vez que te metas en la cama a dormir (si te metes en la cama para otra cosa diferente no hagas el ejercicio), piensa unos segundos antes de dormir en la sensación que tendrías si, por algún fallo, cardíaco, un fallo en la circulación de tu cerebro, o cualquier otra causa inesperada, no volvieras a despertar nunca más. Experimenta las sensaciones que te abrazan, siente si te arrepentirías de algo, si estás en paz o cómo te sentirás el resto de la eternidad viviendo en un estado de no existencia.
Anótalo todo por favor. Sensaciones. Emociones. Angustias. Alegrías. Todo y en papel. Es un buen momento para que te compres un cuaderno. (Pronto sabrás por qué es bueno para ti escribir a mano).
Me gustaría que cuando despiertes después de realizar el ejercicio (en el caso en que no te despiertes, todo esto que sigue no aplica para ti, lo siento) vuelvas a la sensación que has tenido en algún momento intermedio de tu sueño, donde no eras consciente de nada de lo que ocurría a tu alrededor.
Siempre en constante movimiento. Siempre en constante crecimiento de aprendizaje. Ya lo decía Rocky, uno de los mejores profesores de management que nos ha dado el cine. Si esto de Rocky te ha sonado raro, quiero que empieces a quitarte creencias*, prejuicios y conceptos instalados en tu mente y te hagas con la colección completa de películas de Rocky. De verdad. Al final del libro tendrás un listado de películas para afianzar conocimientos y seguir trabajando. Buenos deberes ver películas, ¿no? El cine es una de las mejores escuelas para la vida y los negocios; está lleno de frases magníficas llenas de emoción que se pegarán a tu corazón, cerebro y estómago para siempre. Como esta maravilla:
«Keep moving forward»1
Para que puedas aprovechar al máximo este libro solamente te voy a pedir lo mismo que les pido a mis alumnos antes de comenzar las clases. Son tres cosas a cambio de mucho aprendizaje y un cambio de mentalidad que te hará mejor. Las tres cosas son gratis, fáciles, y todas ellas dependen de ti mismo. No te van a ocupar apenas tiempo y son un regalo para ti:
1. Tienes que querer cambiar, crecer, mejorar, seguir aprendiendo. Si no, nada de esto tiene sentido. El cambio implica un paso más en el aprendizaje y la mejora constantes. Y el cambio es bueno siempre que tenga un propósito.
2. Tienes que comprometerte con el cambio para poder crear un hábito. Casi todo el trabajo lo vas a tener que hacer tú. Va a requerir esfuerzo por tu parte y quizás no estés del todo acostumbrado a tener que esforzarte.
3. Tienes que emprender pequeñas acciones para conseguir ese cambio. El movimiento se demuestra andando, aunque sean únicamente dos pequeños pasos. Pequeñas metas, grandes recompensas. Aquí no vamos a escalar el Everest sin oxígeno. Vamos a ver cómo prepararnos para aprender a escalar, ponernos en forma, llegar a Nepal, luego al campo base, al campo 1, y así hasta hacer cola a escasos metros de los sherpas, millonarios e impacientes que quieren hacerse la foto en la cima sin haber andado el camino.
Ahora quiero que te aferres a esa sensación de vacío existencial y la proyectes hacia adelante en el tiempo, mil, diez mil o cien mil años, y veas que durante ese tiempo futuro no podrás hacer nada más que seguir en ese humo suave de tu sueño infinito.
Cuando se te pase el momento angustioso, por favor, quiero que valores que no estás muerto, que todavía tienes tiempo para poder hacer todas las cosas que quieres hacer.

*Una creencia es una declaración sobre tu manera de ver el mundo. Por ejemplo: «es mejor tener muchos amigos que pocos por si estos me fallan», «los chinos son gente poco amable», «en España todos los políticos roban», «los zurdos son más listos que los diestros». Y las creencias pueden ser limitantes o potenciadoras, así que cuidado con ellas.

¡Qué grande es Rocky!
Vamos a empezar con dos buenas frases2 sobre la vida, el libre albedrío, los cambios repentinos y nuestra sensación de control sobre las cosas y esos autores a los que se les atribuyen.
Con estas dos frases quiero ilustrar el primero de los conceptos que pueden aplicarse a una mentalidad Growth Mindset: el control sobre las cosas que nos pasan. Existen personas que creen que sus resultados están dentro de su control, y que estos vienen determinados por su trabajo y sus decisiones, mientras que otras piensan que sus resultados están fuera de su control, y que estos vienen determinados por el «destino», «la suerte», y son totalmente independientes de su trabajo o decisiones. Yo creo que es un equilibrio entre ambas, como siempre.
Quiero que analices si crees que todo en la vida depende de lo que tú hagas, en clara alusión al concepto «acción-reacción», o crees que estamos gobernados por fuerzas invisibles contra las que no podemos luchar y todo lo que nos pasa es fruto de la mala suerte, el destino o una mano negra que quiere que fracasemos. Aquí quiero llamar al estrado al clásico y conocido «todos contra __________________________». (En la línea continua puedes poner tu nombre y repetirlo en alto. Hay mucha gente que tiene esta frase como mantra en su día a día y es una verdadera pena).

«Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes».
WOODY ALLEN
«La vida es lo que te pasa mientras haces planes».
JOHN LENNON 1
_____
1 Como puedes imaginar, si te dijera que estas dos siguientes frases las ha pronunciado tu vecino del quinto o la persona con la que no puedes cruzar ni dos palabras en el despacho, quizás te impactarían algo, posiblemente de manera negativa, pero el resto de la humanidad que no conoce a tu vecino se quedaría igual que antes, así que Lennon y Woody molan mucho más.
Para comenzar con nuestro aprendizaje Growth Mindset (GM), vamos a arrancar con el primer concepto chulo, a ver qué es eso del «locus de control».
El psicólogo Julian B. Rotter acuñó el término «locus de control» allá por los años cincuenta. En su estudio analizó el nivel de control que las personas creen tener sobre los acontecimientos de su vida. Según sus conclusiones, las personas pueden tener un «locus de control interno», conforme al cual creen que están en control total sobre su vida. Sus resultados son fruto de sus esfuerzos, elecciones y decisiones. El otro grupo de personas que apareció en sus resultados tenía un «locus de control externo», pues creían que la vida está dominada por fuerzas misteriosas y extrañas sobre las que nadie puede influir, y por tanto hay que resignarse a lo que a uno le pasa porque «está escrito» o «es el destino».
Como podrás imaginar, potenciar el locus de control interno tiene muchas ventajas. Si pensamos que todo cuanto hacemos empieza por estar en nuestra mano, no nos arrepentimos, no buscamos culpables fuera y no pensamos en lo «que hubiera pasado si…». Somos conscientes de nuestras fortalezas y debilidades y actuamos para que pasen cosas, esforzándonos y «agarrando el toro por los cuernos».
En el libro The Locus of Control: Five Reminders That You are the Boss, David J. Jensen identifica cinco áreas para conseguir poner en el centro de tu vida el locus de control interno y olvidarte del externo. No creo que haya que olvidarse del locus externo porque siempre hay factores que escapan a nuestro control, pero no debemos basarnos en ellos para justificar lo que nos sucede. Tenemos que encontrar un equilibrio donde el locus interno tenga más peso que el externo.
EQUILIBRIO
El equilibrio es un término al que no le damos suficiente importancia y creo que es clave en la vida y en la mentalidad de crecimiento.

Para poder sacarle rendimiento a este concepto necesito que te posiciones en alguno de los dos escenarios: locus interno o locus externo. Tú decides el rumbo de tu vida o lo hace la mano negra que mueve los hilos sin que tú puedas hacer nada para cambiarlo… ¿Ya lo tienes? Bien hecho. No me digas cuál has elegido.
Enhorabuena por elegir potenciar el locus interno. Si no lo has hecho, vuelve a la casilla de salida del libro y empieza de nuevo. Como siempre en la vida, debemos tener una palanca para hacer fuerza, y la palanca se mueve haciendo todo lo que esté en nuestra mano para que las cosas sucedan. Como el famoso eslogan Make it happen (Haz que suceda). Una vez que hemos puesto todo lo que teníamos al empujar la palanca centrándonos en hacer que pase, únicamente deberemos esperar con paciencia a que pase, o no. Con la palanca del locus interno tenemos muchas más probabilidades de que lo que queremos suceda; habremos comprado muchos más boletos para esa lotería, aunque siempre, siempre, habrá cosas que no controlemos. Así que si no ocurre analiza por qué. La mayoría de las veces no habremos aplicado suficiente fuerza a la palanca para que las cosas sucedan. Lo siento, pero es así. No nos habremos esforzado lo suficiente, no estaremos lo suficientemente comprometidos.

MODELO DE LAS 5CS
Jensen, como todo experto que se precie en materia de management, utiliza un acrónimo fácil de recordar pero que puede ser aplicado para cualquier cosa, innovación, locus, negociación o la receta del pollo asado. Su modelo lo componen las 5Cs y son:
1. Clock
2. Contactos
3. Comunicación
4. Compromisos
5. Causas

* Sobre todo lo que quiero es que pases un rato divertido, que la vida ahí fuera ya es demasiado seria como para que nos pongamos en modo serious-working hasta para leer libros que se supone que nos hablan de cómo vivir mejor y ser más felices. No te des tanta importancia, y si crees que vas a sobrevivir durante generaciones con un legado espectacular me gustaría que me dijeras cómo se llama tu bisabuelo o en qué trabajaba tu abuelo. Cosas tan simples como esas han quedado en el olvido para la mayoría de nosotros. Nosotros correremos el mismo camino cuando las últimas personas que nos hayan conocido mueran, salvo que la huella profunda y duradera que hayamos dejado en ellas sea fuerte y dé un ejemplo como para que otros nos tomen como referencia en sus vidas.
Como ves, este libro te va a contar muchas cosas que sabes, y espero que alguna otra que no. Muchas son muy conocidas y otras no tanto. Algunos conceptos son muy potentes y otros te parecerán simple sentido común. Muchos no los querrás aplicar y lo dejarás todo para adoptar otros. Como la vida misma. La diferencia de este el libro con otro que acabas de dejar en la estantería hace un minuto es que, aparte de hacerte aprender algo, reflexionar bastante, pensar un poco, ejercitar tu mente, criticarlo todo y dudar mucho, te aseguro que te reirás con la mayoría de las cosas que escribo. Porque esto del Growth Mindset va también de reírse*. Quítate importancia, por favor. Deja de una vez esa voz engolada de sabio trasnochado para cuando estés solo y nadie pueda escucharte. Es ridículo. Ríete por favor. Porque la vida es mucho más risa que llanto, más ligereza que pesadumbre, más Hermanos Marx o ese chiste malo que te acaban de contar que Schopenhauer o Milan Kundera, pese a que La insoportable levedad del ser estuviera entre mis libros favoritos de adolescencia, por mucho que le cueste creerlo a mi mujer. (Y, no era ninguna técnica para conseguir que saliera conmigo).
Piensa en las casualidades que se han dado para que estés aquí sentado hoy. Primero piensa en las cosas que tuvieron que pasar para que tus padres se conocieran, y que sus padres se conocieran, sus abuelos, etc., una casualidad increíble llena de decisiones, errores, aciertos, esfuerzos completos y pasotismo máximo. No solo tú eres responsable de tus fracasos aunque tampoco lo eres del 100% de tus éxitos, y eso es algo que le pasa a todo el mundo. Empatizar con esa idea alivia bastante y te permite centrarte en lo único que puedes manejar al 100%: lo que depende de ti y solo de ti. Así que esfuérzate, da lo mejor de ti, sé honesto, disciplinado y constante, y piensa que en el último momento la moneda caerá en la cara o la cruz. Lo único importante es levantarse a recoger la moneda y seguir lanzándola hasta que salga lo que tú quieras.
Levántate siempre y no dejes de lanzar la moneda las veces que haga falta.
ESTO NO TIENE NINGÚN SENTIDO

¿Que no tiene sentido para ti? Pues entonces dale un sentido a lo que hayas leído. Es igual que la vida, a la que hay que darle sentido quizás porque no lo tiene. Al darle sentido es más fácil que le encuentres el sentido. Pero te aviso que lo del sentido de la vida no es tan fácil. El Universo tal y como lo conocemos lleva unos 14.000 millones de años de eventos aleatorios, decisiones trascendentes, cambios de dirección de millones de seres vivos como para que vengas tú a encontrar un sentido a todo eso.

Para poder disfrutar de este libro te pido lo mismo que les pido a mis alumnos: quiero una mentalidad de Bob Esponja, el personaje de dibujos animados que siempre está contento, una esponja de mar siempre curiosa ante todo lo que le pasa y no piensa mal a cada segundo. Es maravilloso como fábula para la vida.
Es otra de las claves del GM3.
Este es un libro de ejercicios, cuestionarse cosas, trabajar, perseverar, esforzarse. Las típicas cosas que creemos que solo hacen las personas con poco talento o no demasiada inteligencia. Pues esta es una mentalidad contraria al Growth Mindset, una mentalidad fija donde todo es inamovible. Yo era una de esas personas, así que te hablo desde la experiencia. Estamos demasiado acostumbrados a valorar a las personas por su talento o por su inteligencia sin tener en cuenta la cantidad de esfuerzo, aprendizaje, crecimiento y desarrollo que hay que poner en la ecuación para que nuestros dones se desarrollen4.
Este libro es un espacio psicológicamente seguro donde todo lo que pienses, digas en voz alta o leas queda para ti. Puedes decir, hacer y pensar lo que quieras. Libertad total… eso ya es algo muy difícil de conseguir en tu día a día. Nadie sabrá nada de lo que pase por tu mente, más o menos lo mismo que pasa siempre. Fuera vergüenzas, por favor.
También te pido que no pierdas la concentración.
¡No toques el teléfono!5 hasta que sigas leyendo un rato más. No lo consultes. No mires el Instagram.
¿Lo has mirado verdad?... Claro, eso es porque el cerebro no entiende la palabra «no», que necesita de otra para adoptar un significado que a veces sigue siendo ambigüo y complejo. Un «no» es una negación que no es fácil de visualizar para la mente. Puede ser una señal de prohibido, una mano gesticulando, una persona que se aparta de nosotros, alguien que nos impide hacer algo, una caja vacía que contiene el no… Es mucho más ambigüo que «toques» y «teléfono», así que tu mente solo ha visualizado lo de «toques teléfono», sin tener en cuenta el no. Este es uno de los motivos por el que los niños tocan algo cuando pone un cartel de NO TOCAR. Y si tu atención sigue conmigo y no has mirado el teléfono es realmente milagroso y te felicito.

¡¡¡BOOM!!!
Acaba de explotar la primera bomba. ¿Es demasiado? Pues vete poco a poco digiriendo todas estas líneas, aunque tranquilo porque en este libro vamos a empezar de modo suave para ir avanzando cada vez más deprisa en las siguientes páginas.
De momento, y a modo de aperitivo, quiero que pienses en las infinitas casualidades, decisiones, errores, aciertos y actos que se han dado en el Universo para que estemos hablando en este momento a través de estas páginas. Tú con el libro en tus manos ahora y yo escribiéndolo en mi casa desde hace bastante tiempo. ¿Cuántas cosas han tenido que pasar para que estemos así ahora?, ¿cuántas decisiones de miles de millones de personas a lo largo de la Historia para encontrarnos aquí y ahora?... La vida es una enorme conexión cósmica, es el resultado de trillones de decisiones y eventos mezclados, es azar, suerte, destino, fe, pasión, decisión, acción o llámale providencia, casualidad, serendipia, destino. Haz lo que quieras. Eres libre.
Supongo que muchos de vosotros habréis visto las charlas TED. Son charlas cortas de gente súper relevante en multitud de campos del conocimiento y la mayoría de ellas suelen ser muy interesantes. Estas charlas duran como máximo 18 minutos. Fue Paul King quien calculó el tiempo máximo que el cerebro humano puede estar atendiendo de manera continua sin desconectar. Así que si lees más de 20 minutos seguidos se supone que no te enterarás de nada a partir de ese tiempo porque habrás desconectado. Espero que no desconectes, pero en todo caso haz lo que quieras. Solo quería que supieras que nuestra mente divaga, que tenemos cientos de miles de estímulos a nuestro alrededor, apetecibles tentaciones para que dejemos lo que estamos haciendo y cambiemos para no aburrirnos. Vivimos en un mundo en el que no tenemos tiempo para hacernos regalos a nosotros mismos, así que quiero que este rato que estás compartiendo conmigo sea un regalo que te haces. Nos quedan muchas líneas por delante y por tanto te animo a que saborees todas las palabras porque no hay nada de relleno, todo es importante. Distracciones, vida diaria, estrés… lo tenemos difícil para no perder la concentración, pero me encantan los desafíos. Lo único que te pido es que trates de disfrutar cada segundo de lectura y reflexión, en este libro y en la vida.
Este libro es un camino al Growth Mindset, no tiene por objetivo que consigas una mentalidad Growth Mindset como un fin en sí mismo. Quiero que valores y saborees la experiencia de leerlo todo, igual que yo he aprendido y disfrutado en el camino de escribirlo. Ya lo decía Machado, «caminante no hay camino».
Tenemos que disfrutar del camino que vamos recorriendo porque este libro, como muchas de las cosas que hacemos en la vida, no tiene una finalidad concreta aunque sí tiene un final. Igual que nosotros, que también tenemos final; no quería dejar de recordártelo. Es la muerte, por cierto.
Hace unos días me preguntaron en una de mis clases qué tenía que ver este libro con llegar a ser un buen líder y tener una actitud mental de crecimiento. La verdad es que no tuve que pensar mucho la respuesta. La parte fundamental del ser humano es conocerse y aprender, mejorar y crecer siempre. Los líderes se conocen, o por lo menos se preocupan por conocerse. Si te pregunto si te conoces dirás que te conoces bastante bien… Este libro va a intentar hacerte dudar sobre lo que crees, das por supuesto, tienes establecido de manera cultural, social o profesional. No tengo ninguna intención de convencerte de nada; simplemente te voy a contar lo que yo he aprendido y experimentado. Voy a tratar de comunicarte mis ideas, que son las mías, extraídas de mis experiencias, lecturas y aprendizajes1. No tienes que estar de acuerdo, no tienes que creer en lo que te digo. Espero que alguna de las cosas que te cuento te parezca chula, pero por lo menos me gustaría que esto te sirviera de entrenamiento para cuestionarte las cosas. Para romper tus creencias, para que dudes de todo, cambies de opinión, para que vuelvas a fallar al cambiar de opinión y vuelvas a dudar de nuevo.
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1 He dado bastantes veces una charla que se llama «Después de leerme 1000 libros esto es lo que he aprendido». Sí, he tenido una crianza con bastantes libros como compañía y eso me ha convertido también en parte de lo que soy.
Entre otras muchas cosas hablaremos sobre los tipos de cerebro que tenemos y cómo conocer sus trampas, sesgos y creencias. Cerebros que nos han mantenido con vida hasta este momento pero que ahora viven en una delgada línea entre lo analógico, lo primitivo y lo digital. Nuestro antepasado de las cavernas (hace unos minutos en versión universal) no tenía móvil, usaba sus manos y no se sentaba en sillas incómodamente cómodas como las nuestras.
Vamos a dedicar tiempo a escuchar nuestro cuerpo, porque nos habla constantemente pero no le escuchamos. Ahora está tomando fuerza una corriente que da más peso a la interacción entre cuerpo y cerebro. Se está abandonando el «cerebrocentrismo».
Aprenderemos muchas cosas curiosas como esta y tendremos un plan de acción para pasar del Fixed Mindset al Growth Mindset (actitud fija vs. actitud abierta al crecimiento).
Casi todo lo que vas a leer, los juegos que vas a hacer y las frases que vas a leer probablemente los conozcas de sobra. Recuerda que hace más de dos mil años estaban ya pensando a tope sobre el ser humano Aristóteles, Pitágoras, Platón, Hiparquia, Areta de Cirene, Hispasia, Sócrates, Marco Aurelio… Después aparecieron San Agustín, Galileo, Bacon, Leonardo Da Vinci, Voltaire, Rousseau, Kant, Descartes, Newton… Más tarde nacieron Nietzsche, Sartre, María Zambrano, Simone de Beauvoir, Einstein, Unamuno, Ortega y Gasset…* ¿Y qué tenemos hoy? Quitando los pocos pensadores con criterio y vocación real de ayudar y mejorar el mundo, hoy en día estamos rodeados de empresarios con fórmulas magistrales de trabajo, como el dueño de AliBaba por ejemplo y su formula 996. ¿Ah, que no la conoces? Pues es de traca, es su receta para el éxito… Consiste en trabajar en la oficina de 9 de la mañana a 9 de la noche seis días a la semana. Me parece un poco too much. Estamos rodeados de sabios de teletienda que lanzan mensajes al espacio en YouTube sin ninguna base científica, neurocientíficos ilustres mezclados con tertulianos de La Sexta y Telecinco, y muchas criaturas de ese perfil, que tampoco quiero enfadarme, así que mejor paro y respiro un poco antes de continuar.

*Este libro contiene muchas frases, referencias, apuntes, escritos y notas, algunas mías y otras de otros. Porque a estas alturas del partido ya esta todo dicho. Todo. Alguien más sabio que nosotros ya escribió esa ocurrencia que acabas de tener en alguna de sus memorias, ensayos o novelas. O simplemente otro lo dijo en el parque de un pueblo de veinte habitantes y nuestras abuelas lo escucharon y lo transmitieron mientras hacían croquetas. No es importante encontrar la novedad en lo que cuento. Lo importante para el aprendizaje es que te lo recuerden de la mejor manera posible o con el mayor impacto para que salgas de la quietud en la que vives, generes ganas de pensar y empieces a hacer.
¿Has pensado alguna vez que la vida no tiene una finalidad? Yo también. No te voy a preguntar otra vez por el sentido de la vida porque ni los Monty Phyton lo descubrieron en sus maravillosas películas. Al final parece que en la vida no hay una finalidad concreta que alcanzar pero sí muchas metas a las que llegarás, quieras o no; así es la vida, y este libro también. Pequeñas metas volantes que te proporcionarán alegría, tristeza, indiferencia. Grandes metas importantes que te golpearán con fuerza si no las alcanzas, y si las alcanzas seguramente también. Disfruta del camino que vas a tomar; no sé si será el menos transitado, como decía Robert Frost, pero te aseguro que la persona que empiece ese camino será distinta de la persona que irá dando los siguientes pasos. Solo te pido una cosa: no te tomes muy en serio todo lo que vas a leer, o tómatelo. Nada importa demasiado. Eres totalmente libre en un sistema gigantesco de eventos aleatorios y sin rumbo que colisionan a cada segundo integrándose con cada una de tus decisiones, conscientes e inconscientes, haciéndote estar en el momento en el que te encuentras ahora mismo. Pero no te voy a mentir:
Estás a punto de empezar una gran aventura y tu vida va a cambiar por completo.
Quizás te sigas preguntando qué vas a encontrar entre tantas letras juntas a lo largo de sus páginas. Buena pregunta porque, como te he dicho, habrá un poco de todo. Sé que hay que especializarse, centrarse en un tema concreto y desentrañarlo hasta el final. La vida hoy en día nos obliga a ser expertos. El problema es que la parte de la solución te la tienes que buscar tú mismo, porque el experto, que lleva toda su vida con ese único tema en concreto, no la sabe. Pues vaya gracia. Pues aquí te prometo que no pasará eso. Estoy convencido de que habrá mejores libros sobre la vida, la muerte, el aprendizaje, el cambio de mentalidad, Growth Mindset, las enseñanzas que podemos sacar de las situaciones, las frases, las técnicas. Habrá libros más graciosos, más interesantes, más de todo lo que se te ocurra, porque somos expertos en ver lo que no tenemos y descubrir lo que el otro hace mal. Pero estoy seguro de una cosa: ninguno de esos libros los he escrito yo. Nadie es igual que nadie. Siempre hay algo que contar que nadie podrá contar como tú. Por si no lo sabías, estás de suerte y por eso estamos aquí. Para que empieces a desaprender desde ya todas las creencias que tenías grabadas a fuego desde que empezaste a ponerte de pie cuando solo eras un bebé.

Respuesta al sentido de la vida según el autoestopista galáctico.

A modo de curiosidad, una de las famosas hormonas de la felicidad llamada serotonina, muy de moda, y que buscamos en alimentos, cambios vitales radicales y mucho trabajo mental, resulta que se produce en un 90% en el colon, donde conviven millones de bacterias en una agrupación llamada microbiota o flora intestinal. Así que parte de nuestra felicidad podría estar en el estómago.
¿Sabías que todos y cada uno de los habitantes del planeta Tierra, todos incluido tu jefe al que consideras un inepto, hacemos algo genial, algo de manera increíble, algo que nos vuelve locos, que nos apasiona y nos encanta enseñar a otros?
Seguro que estás pensando en ti mismo o en gente que conoces. Quizás sea cocinar, escribir, amar, jugar a la petanca o a la PlayStation, fastidiarle la vida a la gente, sacar de quicio a alguien, montar muebles, cuidar mascotas, tocar el ukelele o hablar de la teoría de supercuerdas. ¿Ya sabes cuál es tu talento? Si no lo sabes no te preocupes. Estás en el lugar adecuado para tratar de descubrirlo. Date cuenta de que tu talento puede ser inservible y poco útil para la sociedad. En ese caso seguiremos buscando algo que mejore tu entorno, aunque solo sea un poquito y sirva para construir un mundo mejor. Este libro va de dar y recibir.
Para recibir tenemos que estar siempre dispuestos a dar sin esperar nada a cambio.
En el libro hablaremos del Universo y de tu posición en él para aprender a relativizar. Pero ya te adelanto que eres una mota insignificante respecto al tiempo y el espacio. Te hablaré de las trampas e ilusiones cognitivas que llenan el entorno en el que nos movemos. Hablaremos de flexibilidad y adaptación. De cambio de mentalidad. De cambios generales que aparecen sin ser invitados a la fiesta. De sentido y sinsentido. De lo estocástico y lo determinista. Del mundo empresarial y de lo que podríamos mejorar para hacer del trabajo un lugar más agradable y que nos aporte una mayor dosis de felicidad. Del reparto no equitativo, de las desigualdades y de cómo vivir con conciencia plena. Hablaremos de tu foto fija que tendrás que mover para poder encajar en ella o volver a sacarte otra segundos después. Es importante saber situarnos en el planeta ya que en unos años pasaremos a desaparecer para siempre. Simplemente nos estaremos adelantando a lo que tiene planeado el sol (que no es otra cosa que explotar dentro de unos años y arrasar con el sistema solar tal y como lo conocemos en plan película de Roland Emmerich). Hablaremos de la muerte y sus enseñanzas para ponerte en situación sobre todas las cosas que te rodean. Pero no quiero hacerte spoiler. Tendrás que tener paciencia. Vamos a adentrarnos a hablar de la vida, de a qué dedicas tu tiempo, de lo que hiciste ayer y lo que harás mañana. Pero siempre después de haber sido conscientes de tu finitud para que quites o pongas grados de importancia a las cosas.

EL EFECTO MARIPOSA
Básicamente es la conexión que tenemos todos los seres vivos que habitamos este planeta (y que alguno se empeña en destruir con sus decisiones psicóticas).
Es posible que acabes de coger este libro de la tienda de un aeropuerto. O quizás lo hayas comprado en Amazon por una cantidad de dinero que ya has olvidado. Quién sabe si lo has dejado abandonado en un banco al leer el primer párrafo. Quizás un amigo ha podido recomendártelo. O te has confundido de título. Podría ser que me hubieras escuchado en alguna charla, en un taller en tu empresa o asistido a alguna de mis clases, who knows. Lo que quiero que te des cuenta es de que la vida está llena de casualidades y cosas que no controlamos en absoluto. Todas las decisiones que has adoptado en tu vida te han llevado al momento presente. Todas. Probablemente en la mayoría de los casos hayas tomado tú la decisión, así que eres el responsable de donde estás.
Estamos rodeados de un mundo en el que interactúan millones de personas creando caminos que confluyen con el nuestro sin saberlo. Y caminando por la vida (como decía Melendi) es como vamos diseñando el siguiente paso. Sin un objetivo a largo plazo espectacular, ambicioso e impresionante. No hace falta. Lo único real es el presente porque el pasado no se puede cambiar y el futuro no existe.
El objetivo es que seas una persona más consciente con cada página.
Veremos que en la vida tenemos problemas, aciertos, fallos y soluciones. Y cisnes negros que nadie pensaba que existían hasta que aparecen. Hablaremos también de cosas como el Ikagai japonés, el mindfulness, la apertura al crecimiento como mentalidad para la vida, la sincronicidad, la humanidad compartida, las creencias, los hechos frente a las opiniones, la gratitud, el perfeccionismo, el ego, la falta de empatía y la ausencia de compasión que nos ahoga como una tenaza, y miles de cosas más que meteremos como si de una caja de herramientas se tratase para que las puedas utilizar cuando lo necesites. Haremos ejercicios y aprenderemos con juegos divertidos que podrás utilizar donde quieras para expandir tu conocimiento y ganar alguna que otra apuesta a tus amigos y familiares. Porque la mejor forma de aprender es enseñar. Algo fundamental para entender nuestra relación circular con la muerte, el espacio y la vida. Y, sobre todo, vamos a ver cómo convertir nuestra mente al Growth Mindset, una mentalidad de apertura al cambio y al crecimiento personal.

Ningún futuro existe porque cuando lo estés viviendo ya se habrá transformado en presente.
Me encanta la visión de múltiples escenarios o universos, la cantidad de universos alternativos que generamos con cada decisión que tomamos, por minúscula que esta sea. Por ejemplo, esta mañana has tomado café en lugar de té. Pues has generado un evento diferente dado que tu cuerpo no estará igual, tu mente no estará igual, tu actitud ante el día de hoy no estará igual y cualquiera de esas situaciones estará generando situaciones alternativas. Es alucinante.

El camino, el objetivo, la meta, mi voluntad, mi anhelo y deseo para estas páginas es cambiar tu forma de pensar.
Desarrollar tu pensamiento crítico. No quiero que pienses como yo, solo quiero que pienses. Vale, son dos objetivos, pero si lo relees bien es uno solo. Porque el cambio es bueno, es posible y afecta a todas las áreas de tu vida, en especial a tu mentalidad. Por culpa de la inevitabilidad del cambio, la gente se aferra a lo conocido y no se enfrenta a nuevos desafíos con la típica táctica de la cochinilla, que se hace bola para que nadie pueda hacerle daño. Una técnica mejor es imaginar cómo afectaría el cambio para suavizar su efecto inicial. La creatividad surge en momentos en que la gente crea conexiones inesperadas en temas inconexos. (Así que igual tampoco es mala idea perder tiempo viendo vídeos de gatos en YouTube o pasar horas mirando por la ventana con melancolía).
La gente no quiere cambiar por el esfuerzo que supone cambiar, el trabajo extra, la imagen pública de «esta veleta no sabe lo que está haciendo».
Dilts plantea que para cambiar un nivel en concreto debemos atacar el nivel superior. Vale, genial, pero ¿cómo lo hago? La diferencia es que aquí veremos cómo activar mecanismos y sostenerlos en el tiempo. Lo podemos llamar las 6W6. ¿Qué son las 6W?

PARA OBTENER UNA MENTALIDAD GROWTH MINDSET:
• Debemos ser conscientes de nuestras habilidades, talentos y aptitudes y usar nuestros recursos para maximizarlos (neuroplasticidad).
• Debemos combinar excelencia profesional con realización personal y espiritual.
• Aprenderemos que las personas están dispuestas a aceptar el cambio, pero para ello debemos darles buenas herramientas.
• Conoceremos que no solo consiste en hacer un programa de entrenamiento; se trata de crear una cultura de aprendizaje constante en Growth Mindset.

Alguien que cambiaba cada pocos minutos era Steve Jobs, una persona fuerte. Él quería y podía cambiar, y de hecho cambió mucho a lo largo de su vida. Ed Catmull de Pixar, que trabajó con él más de veinte años, dice que fue evolucionando a lo largo de su vida, cambiando de dirección sin miedo a tomar la siguiente curva.
El orden de este libro sigue la lógica de mis clases presenciales y desembocará en una terapia cognitiva de auto-conocimiento y comprensión mayores. La referencia es la Pirámide de Robert Dilts sobre los niveles lógicos del pensamiento.
Capítulo 1. Why
Por qué hacemos las cosas. Es la parte donde nos conoceremos y desaprenderemos lo que no deberíamos haber aprendido. Te contaré errores que he cometido para que aprendamos juntos.
Capítulo 2. Where
Dónde estamos en estos momentos. Cuál es mi relación con el entorno y cómo puedo adaptarme de la mejor manera posible.
Capítulo 3. When
En qué momento estamos leyendo este libro, ayer, hoy y mañana. Cuál es el momento más importante. Para qué nos sirven los recuerdos y la planificación.
Capítulo 4. What for
Ya sabes dónde fallas. Ya sabes dónde estás y sabes en qué momento te encuentras. Genial. ¿Y ahora qué hago y, sobre todo, para qué lo hago?
Capítulo 5. What
Qué es lo que vamos a hacer. Cuáles son las motivaciones que nos empujarán a nuestros actos. En qué vamos a cambiar. Aquí queremos tocar, sentir, experimentar. Cerraremos el círculo del primer capítulo y entenderemos para qué hacemos las cosas.
Capítulo 6. Will
Querer es poder, y para ello necesitamos un plan de acción concreto y definido. Vamos a hablar de pasos concretos, de creación de hábitos y aterrizaremos el avión para descargar todo su material.

Estás en el lugar apropiado para empezar a esforzarte y lograr el cambio. Esforzarte viene de esfuerzo. Esfuerzo supone sacrificio, ver las recompensas de seguir con paciencia, constancia, un camino largo, lento y doloroso. No te voy a mentir: es más cómodo estar en el sofá comiendo Cheetos que estar encima de la elíptica, ayudando a una persona o sentado en el despacho trabajando. Pero en el sofá la mayoría de las veces estamos perdiendo un tiempo precioso que realmente no volverá. Perder el tiempo, aburrirse, no hacer nada, dedicarse simplemente a saber que no estás haciendo nada productivo es muy bueno de vez en cuando, lo mismo que comer fast food de vez en cuando, remolonear, beber un gin-tonic… pero de vez en cuando. Es buenísimo, todo en su justa medida aporta cosas buenas. Aunque la mayoría de las veces nos dejamos arrastrar por nuestro canal de televisión favorito y este nos lleva a lugares conocidos a los que les entregamos nuestro tiempo para formar parte de los datos de audiencia al ver sus anuncios sobre vitaminas, jabones o seguros de coche. ¿No debería ser al revés? ¿No debería pagarnos la televisión por ver sus anuncios? ¿No deberíamos estar en nómina al entregar nuestro tiempo de ocio para ver cómo nos dice un famoso que tenemos que comprar una cama, un champú o una crema anti hemorroides?
¿Estás dispuesto a trabajar sobre el posible cambio que puedes darle a tu vida desde ya? ¿Por qué no empiezas ahora mismo a disfrutar de los días que te quedan por vivir? ¿Por qué no hacer un mundo un poco mejor, aunque sea solamente en tu pequeñísimo radio de acción? Aquí me viene una anécdota a la cabeza sobre la enseñanza de una historia que seguro has escuchado más de una vez.
El lanzador de estrellas de mar

En una playa de arena blanca, miles de estrellas de mar yacían a escasos centímetros del romper de las olas sin conseguir llegar al mar. El día no era especialmente bueno, así que apenas había paseantes por la playa. Las estrellas se agolpaban por miles en la orilla. A lo lejos se avistaba un solo hombre que se encargaba de recogerlas una a una y ayudarlas en su camino lanzándolas al mar sorteando las pequeñas olas que las devolvían irremediablemente. Un joven que caminaba con la música aislando sus pensamientos se le acercó y, viendo la dificultad de su empresa, le preguntó por la cantidad de estrellas que se quedarían sin llegar al mar pese a que estuviera todo el día lanzándolas por encima de las olas. El lanzador de estrellas le miró con ojos comprensivos, ya que él también había pensado lo mismo hacía muchos años, quizás a la misma edad que la que aparentaba el joven. Se agachó, cogió una estrella y la lanzó por encima de la ola que acababa de romper. Esperó unos segundos y respondió: «A esta estrella le acabo de cambiar la vida para siempre».
¡Toma metáfora sobre lo que podemos y lo que no podemos hacer a nuestro alrededor! Por cierto, si tu cerebro, al leer este precioso cuento (adaptado a mis palabras y escrito de mi puño y letra), se ha activado de alguna de estas maneras, me alegro mucho de que estemos juntos en estas páginas:

Por si no quieres hacerme caso y saltas de un capítulo a otro, casi todo está diseñado para poder ser leído de forma independiente, más o menos. Todo es Growth Mindset. Todo está dicho y por decir. Todo es importante, nada es importante. Porque, me hagas caso o no me lo hagas, nada tiene demasiada importancia si eres consciente de tu fragilidad y de que tú y solo tú tienes los mandos de tu cerebro en todo momento y nadie más puede saber qué hay dentro de él, por mucho que ahora la neurociencia diga que es capaz de predecir tus decisiones o utilizar la inteligencia artificial con sus algoritmos y patrones basados en Big Data para saber qué vas a comer mañana. Solo tú eres capaz de hacer que tu mente vaya en la dirección que quieres.
Este libro está especialmente pensado para aquellas personas que están hartas de repetir frases como: «soy tonto», «no tengo buena memoria», «nunca he conseguido hacerlo bien», «esto no es para mí», «a mí esto no se me da bien», «no soy creativo»… Vivimos en una época en la que intercambiamos tiempo por anuncios. Toma las riendas de tu vida por favor y que todo lo que hagas sea porque tú quieres hacerlo. Y no vas a tener el pelo de Sara Carbonero porque uses su champú.
• Las estrellas de mar forman parte de un mundo que a mí no me afecta, el mundo «océano y estrellas de mar». Me da igual lo que les pase. Es su problema.
• Las olas rompen y siempre devolverán las estrellas, haga lo que haga yo.
• Las estrellas sufren cuando las lanzas por encima de las olas. Eres un insensible por lanzarlas.
• No sé qué música estaba escuchando el joven y es importante para que yo empatice con la historia.
• Yo no tocaría una estrella de mar ni loco.
• La historia tiene fallos claros de guion, no tiene pasión y le falla el track record.
• No soy nadie para cambiar el destino de las estrellas de mar, ¡qué presión!, bastante tengo con mis propios problemas.
• No entiendo las metáforas… ¿Yo soy la estrella, el lanzador, el chico o el océano?
• Qué chorrada acabo de leer… Me he equivocado de libro sin duda. Me parece que, si no lo arrugo mucho, se lo envuelvo a mi suegra y le cae como regalo de amigo invisible, que siempre me toca ella y así se fastidia al leer este rollo.
Pon aquí la que se te haya pasado por la mente (sí, coge un lápiz y escribe porque es divertido plasmar tus pensamientos en papel, no tengas miedo):

Si te has sentido identificado con alguno de los puntos, que sepas que este libro es perfecto para ti. Lo irás descubriendo poco a poco. Si no te has identificado con ninguno de ellos, quizás no has leído la historia con toda la concentración que requería porque es muy profunda.
Te felicito por la suerte que has tenido, por todas las decisiones que has tomado para llegar aquí, por leer este libro, por todas las preguntas que vas a hacerte y por poder buscar las respuestas y no tener que esperar a que llegue el cáncer, el ictus, el accidente o el infarto para tener una epifanía, un momento clave para preguntarte quién eres, para darte cuenta del tiempo desperdiciado, para conocer qué lugar ocupas en el mundo, qué es lo que estás haciendo con tu tiempo, si dedicas más tiempo al trabajo que a la familia, para analizar tu soledad, para ver si merece la pena lo que detestas hacer… Si no tienes prisa, este libro funciona como un tortazo para que reacciones sin tener que llegar a morirte por leerlo.
Y si por algún motivo, médico o de edad avanzada, ya estás en los últimos segundos del partido, espero poder ayudarte a aprobar el examen final de tu vida, aunque sea con chuletas y copiando al empollón de la clase.
¿El último día de nuestra existencia valoraremos como positivo el camino andado?
Anticípate a eso y comienza a dar pasos en la dirección que quieres andar sintiendo plenamente cada paso.
¡Bienvenido al viaje de tu vida; agárrate fuerte que nos vamos!

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1 Sigue moviéndote hacia delante. Aparece en la película Rocky Balboa (Rocky VI). La filosofía de Rocky merecería un capítulo aparte porque contiene la mayoría de las enseñanzas necesarias para alcanzar tu mejor versión. Rocky, primera parte es la mejor película de toda la saga pero en todas ellas encontrarás acción, emoción, enseñanzas para la vida y un modelo a seguir de no rendirse, no bajar los brazos, volver a levantarse cueste lo que cueste.
2 Como ya te he dicho, este libro se apoya mucho en la repetición, el esfuerzo individual, el ejemplo de otros y el espejo como medio para mejorar. Quiero dedicar justo al final un capítulo entero a la moda de poner frases impactantes, atribuírselas a una personalidad relevante y que te cambien la vida solo por leerlas. Quiero que sepas que esa moda de las frases chulas viene de hace muchísimos años. Tampoco es materialmente posible que se hayan dicho tantas frases en tantos momentos y que siempre haya alguien para escucharlas y difundirlas. Por ejemplo, se sabe que Sócrates no escribió una sola línea en toda su vida y no hacemos más que decir que esta o aquella reflexión viene directamente de su boca. Claro que fue una figura importante en el mundo, pero seguro que no dijo todo lo que se le atribuye. Es cierto que utilizar frases unidas a personalidades relevantes es una forma útil de conseguir fijar el concepto y provocar su posible aplicación. Pero me gustaría que fuéramos cautos a la hora de las atribuciones porque podemos pensar que solo determinadas personas son capaces de producir ese tipo de frases magistrales.
3 Tú eres la persona que se tiene que agachar a por la moneda. La pelota para que le saques todo el jugo a estas líneas está en tu tejado. La persona que se tiene que levantar cuando se caiga eres tú y yo no estaré ahí para levantarte. Las monedas salen de tu bolsillo, el tejado es tuyo y depende de ti que quieras levantarte del suelo, porque en el suelo estás muy a gusto, ¿no?
4 Recuerdo siendo pequeño que me reía de las personas que se esforzaban para conseguir sus metas. Recuerdo cómo valoraba mi inteligencia y mi rapidez innata para las cosas y despreciaba el esfuerzo. Muchas veces me reía de mi hermana, a la que le costaba muchas horas sacar un notable mientras yo sin apenas esfuerzo aprobaba. El problema estaba en que yo no me atrevía a hacerme la pregunta: ¿qué pasaría si tú estudias las mismas horas y no sacas tan buenas notas? No estaba dispuesto a conocer esa respuesta y no quería exponerme al error. Qué equivocado estaba…
5 Vivimos tiempos complicados, un mundo de entornos digitales anónimos, hologramas que representan una realidad de silicio y donde nos escondemos tras la pantalla. Y es precisamente por eso que existe un hambre insaciable, una necesidad vital de piel, de tocar, y un apetito enorme de conectar directamente y de forma personal. Así que quiero que conectes conmigo, quiero que compartamos, que difundas lo que aprendas en este libro, que lo ensucies, que lo arrugues, que me toques.
6 No olvides que soy profe en una escuela de negocios internacional y ahí les flipan los acrónimos, las reglas numéricas y los términos en inglés. Disculpa de antemano pero es así y no seré yo quien lo cambie.
CAPÍTULO 1. WHY
NO ENTIENDO ABSOLUTAMENTE NADA DE MI COMPORTAMIENTO
En este capítulo encontrarás:
• ¿POR QUÉ HACEMOS LAS COSAS QUE HACEMOS?
• ERROR
• FOMO
• TE PRESENTO A TU CEREBRO: JOHNNY «TRAMPAS» BRAIN
• ¿QUÉ ESTÁS PENSANDO?
• MINDFULNESS
• CEREBRO LÍMBICO
• EL «SEGUNDO CEREBRO»
• FELICIDAD
• GROWTH MINDSET
• OBSESIÓN POR EL RESULTADO
¿POR QUÉ HACEMOS LAS COSAS QUE HACEMOS?
A diferencia de muchos «gurús» que andan por ahí diciendo que te van a solucionar tus problemas vendiéndote que «puedes hacerlo siempre que lo desees con fuerza», o el clásico «si yo puedo, tú puedes», yo no creo que porque lo desees con todas tus fuerzas sea seguro que lo vayas a conseguir. No creo que debas liberar ninguna abundancia que llevas dentro ni romper bloqueos con el dinero de tus padres o tus amigos, o cualquier frase barata de galleta de la fortuna que estás harto de escuchar. Todos somos diferentes.
Cada persona tiene sus propias circunstancias, genética, capacidades, motivaciones, y todas las personas pueden crear su mejor versión, no una versión común general mejorada.
Con GM puedes crecer, cambiar, mejorar, aprender... pero si nunca has jugado al tenis y tienes más de cuarenta años, no me parece bien decirte que en Roland Garros ganarás a Rafa Nadal en tres sets. Lo siento. Él sí puede y tú no. Nadal puede ganar veinte veces Roland Garros pero lo más probable es que tú no puedas hacerlo aunque te lo propongas con todas tus fuerzas7.
Quizás hoy en día se haya perdido un poco el foco y estemos demasiado rodeados de charlas, eventos y talleres de gente que «teniéndolo todo» lo perdió en un segundo por culpa del alcohol, un accidente grave, una enfermedad repentina, las drogas o el cáncer. Los llamados «supervivientes de la tragedia» han superado, con un mérito increíble, algo impresionante y están en su derecho de contarlo. Pero parece que nos hacen sentir que no podemos avanzar sin habernos destruido por completo primero. Para brillar no necesitas primero arder por completo; también puedes brillar desde tu estado actual.

Aquí vamos a hablar de mejora constante, esfuerzo, sacrificio, disciplina, de no rendirte, seguir levantándote cada vez que te caigas, poner toda la carne en el asador. Entonces, y solo entonces, habrás hecho todo lo que está en tu mano para conseguir aquello que te propusiste y solo tendrás que esperar, estar orgulloso de ti mismo y contemplar lo que pase con paciencia.

Nadie duda de que lo que hicieron los supervivientes de la tragedia de Los Andes fuera espectacular, pero no debemos quedarnos solo en sentir empatía: debemos aprender de ellos y de sus enseñanzas de verdad.
No quiero que compremos el discurso del valor y el empoderamiento (palabra horrorosa donde las haya, por cierto) de una sociedad que alimenta la ficción de que el éxito o el fracaso dependen única y exclusivamente de los méritos propios. Tenemos que poner todo de nuestra parte sabiendo que existen miles de eventos aleatorios que no podemos controlar. Hazlo lo mejor posible y espera paciente. Pero lo mejor posible es algo enorme, un dragón gigante que echa fuego… es lo MEJOR, no algo a medias. Lo MEJOR. Piensa cuántas veces lo has hecho lo MEJOR posible. Deja de pensar porque no vamos a poder avanzar.
Aquí queremos responder a los «por qués» sin buscar excusas. El fundador de Toyota, Sakichi Toyoda, siempre responde cinco veces a la pregunta why? hasta encontrar la solución. Porque los problemas muchas veces son síntomas, no problemas. La clave esta en el why, el por qué.
Somos personas que se quedan a menudo en la reflexión, la pregunta, el intento. El miedo al resultado nos paraliza porque mientras no decidimos todo es posible. Somos personas conscientes de nuestra finitud que tenemos miedo a no ser suficientes, a que la vida se nos escape entre las manos como si fuera arena. Personas que quieren vivir sin arriesgar, ganar sin poner en juego todo lo que tienen. Quizás pueda ayudarte esta reflexión paradójica que me encanta:
«Vive tu vida como si fueras a vivir para siempre sabiendo que se puede acabar en los próximos segundos».
Esta semana le preguntaban a Rafa Nadal por su trabajo mental y lo que dice es digno de ser repetido aquí de manera literal, así que lo reproduzco palabra por palabra:

Hablando de Nadal, me gustaría que vieras el número de horas, la cantidad de esfuerzo y los peldaños subidos que lleva en su carrera para que pienses en lo que tienes que empezar a hacer para tener una actitud GM como él, una persona que gana y pierde y nunca se rinde. La revisión de este libro coincide con la final del Campeonato de Roma donde acaba de ganar (cuando escribo estas líneas) a Nole Djokovic en tres sets. Hasta aquí nada raro. Es tierra batida, es el mejor jugador de la historia en tierra batida y ha ganado a Djokovic muchas veces. La parte GM más alucinante es que la semana pasada perdió en las semifinales de Madrid con Tsitsipas (un jugador con pintaza de número uno mundial en breve). Eliminado por muchos de sus compatriotas y algún que otro francés con miedo a que vuelva a ganar Roland Garros, le dieron por muerto. «Retirada, lo has hecho bien pero no das para más». «Gracias, Rafa», fueron algunas de las frases que se oyeron. Yo no sé si Nadal se para a escucharlas y le sirven de motivación extra. Yo no sé si las ignora para que no le hagan daño. Lo único que sé es que el verdugo de Nadal, Tsitsipas, perdió la final de Madrid con Djokovic y este perdió en Roma a manos de Rafa.
«Trabajas a nivel mental cuando saltas a jugar a la pista cada día y no te quejas cuando lo haces mal, cuando tienes problemas o cuando te duele algo. Pones la actitud y la cara correcta y no te sientes negativo con todos los problemas que están ocurriendo. Si estoy jugando mal, si tengo problemas físicos, no son excusa. Yo salto a la pista cada día con pasión por seguir entrenando. Ese es mi trabajo mental. Es algo que he hecho a lo largo de mi carrera. No frustrarme cuando las cosas no salen bien. No siendo demasiado negativo y por eso siempre soy capaz de tener la oportunidad de volver una y otra vez. Estoy en este momento con un título importante y es el momento de seguir trabajando».
Gracias Rafa, no te vayas nunca.
Como ves, el éxito no es flor de un día ni mucho menos. Es meter más talento, trabajo, suerte, constancia, disciplina que el rival que tenemos enfrente. Nada más y nada menos.
La forma en la que te hables a ti mismo, la forma en la que dialogues con tu cerebro, la forma en la que tu yo consciente hable con el inconsciente es fundamental para establecer las bases de cualquier cosa que quieras hacer en la vida. Voy a decirte algo que quizás no sepas: El cerebro trabaja para ti, no eres tú quien trabajas para él, pese a que lo parezca por la cantidad de veces que seguimos nuestras creencias y pensamientos como si fueran una verdad suprema que aceptamos sin pensar si la realidad es realmente como la estamos viendo. Porque el mundo es como es, pero para cada uno de nosotros es diferente y por tanto el mundo es como lo vemos cada uno. Esta diferencia –que en algunas ocasiones es grande, otras infinita y en algunos casos no existe– se convierte en la fuente principal de nuestro sufrimiento.
Pero antes de hablar de creencias, de cerebros trabajadores (en momentos de angustia y estrés siempre me imagino que mi cerebro es como el operario al que interpreta Charles Chaplin en Tiempos modernos8, llegando a todos los sitios con la lengua fuera y sin saber realmente lo que está haciendo en cada momento), de pensamientos y cosas más avanzadas, quiero que empecemos por el principio.
En este libro vamos a ir al principio, a la raíz de todo, al núcleo. Vamos a tratar un tema tabú que compartimos como seres humanos pero en el que nunca tenemos tiempo de profundizar. Vamos a hablar de los errores.


«Rafa está SIEMPRE dispuesto a hacer TODO lo necesario».
TONI NADAL
Te pido que la leas un par de veces porque la frase tiene mucha miga. SIEMPRE (en mayúsculas) es siempre, cuando estás cansado, incluso cuando no tienes ganas. TODO es todo, absolutamente todo lo que esté en tu mano (sé honesto porque todo es mucho todo), lo necesario en cada ocasión… Y ahora pregúntate si tú SIEMPRE estás dispuesto a hacer TODO lo necesario para conseguir el ascenso que llevas tiempo esperando, una cita con el hombre que te gusta, entrar en el equipo de natación, estudiar Derecho en Harvard, dejar de fumar de una vez por todas, llegar a tu cifra objetivo de facturación, bajar esos diez kilos que cogiste al cumplir los cuarenta, conseguir el papel protagonista para esa obra de teatro, tocar el piano como un virtuoso… Y así puedes poner cualquier cosa que suponga un reto para ti o se haya convertido en tu meta, tu sueño, tu ilusión o una frustración.
ERROR
Odiamos la palabra y la espantamos como esa mosca que nos agobia en una tarde fresca de verano. Vamos a empezar hablando de los errores que cometemos todos y cada uno de nosotros y que generan muchos de nuestros problemas. Vamos a dejar de martirizarnos con todos esos momentos antes de emprender el camino de los errores comunes y de los que muchas veces no habrás sido consciente. Pero antes prepárate con un ejercicio práctico que te pondrá en situación:
¡ESO NO ES FRACASAR!
Escribe una vez al mes, durante 10 minutos, una situación reciente donde hayas fracasado, errado, fallado o tomado una mala decisión. Si puedes, que coincidan situación y escritura al mismo tiempo para poder analizar la situación desde muchos puntos de vista. Repite el ejercicio en días alternos para ver si han cambiado las sensaciones, las repercusiones y lo que en realidad ha sucedido como consecuencia de ese fallo. Analiza sus consecuencias y aprende de ello.
El listado que viene a continuación nace después de muchos errores, filtros, asociaciones, experiencias propias y compartidas. No es la piedra Rosseta, no es la pierda filosofal de Harry Potter, no es un tratado de vida. Son errores. Simple y llanamente errores. No contiene ninguna de las claves para dejar de caer en ellos porque seguiremos cometiéndolos, pero este listado me parece algo básico; se lo tendrían que pegar a los recién nacidos en sus cunas, a los niños en clase y a las empresas en sus paredes. Cada uno puede añadir en los márgenes de las páginas los errores que considere que he omitido; también puedes tachar los que consideres repetidos o el clásico «a mí eso no me pasa», «yo eso no lo hago», «sí hombre, a mí me va a pasar eso», aunque esto sería un error en sí mismo; solo quiero que te des cuenta.

Las dos palabras clave son SIEMPRE y TODO. Las quiero poner en mayúsculas y negrita porque son la parte importante. Siempre es siempre. En todos los momentos. Los fines de semana, los días de vacaciones, los lunes cuando la pereza se adueña de los mandos de tu cuerpo. Todo es todo. Dejar la comida basura hasta alcanzar el peso que te ha marcado el médico, entrenar las horas necesarias para hacer la media maratón en el tiempo que te ha marcado tu entrenador. Así que cuando la pereza tome los mandos, quítaselos de inmediato, cuando la procrastinación se adueñe de tu cerebro debes expulsarla sin miramientos (en un capítulo posterior puedes ver cómo hacerlo con una técnica espectacular. Si no puedes esperar vete a la página 208). Es seguir entrenando cuando acabas de ganar el primer Roland Garros pero quieres ganar más y convertirte en una leyenda.
Si cumples esta ley al 100%, entonces podrás hacer casi cualquier cosa que te propongas. (Más adelante hablaremos de las únicas limitaciones que podemos encontrarnos en determinados momentos de la vida).
EJERCICIO: LO SÉ TODO Y ENCIMA SIN DUDAR
Este ejercicio es muy útil para darnos cuenta de que alguna vez estamos equivocados pero pensamos que nuestra versión es la correcta. Pensamos que estamos en posesión de la verdad suprema. Este ejercicio te permite fallar en una zona de seguridad controlada ya que en este libro no pasa nada por fallar, pero el siguiente fallo puede suceder en una reunión de trabajo, en una discusión con tu pareja o en una charla con tus hijos donde no das tu brazo a torcer hasta que ya es demasiado tarde. La próxima vez que tengas certeza al 100% sobre algo, piensa en este ejercicio por favor y escucha lo que los demás tengan que decirte. Lo siento, pero es muy probable que estés equivocado. Este ejercicio nos ayuda a no seguir empeñados en dejar de escuchar a la gente para imponer nuestra sapiencia.
Simplemente tienes que anotar la respuesta que creas cierta e indicar el grado de confianza que tienes en la misma. Es un momento para que no te hagas trampas al solitario y comiences a googlear las preguntas por favor. Esto es para ti. No tengas miedo. Nadie lo va a leer. Es únicamente para tu desarrollo. Estás solo frente al espejo. No tengas miedo de descubrir la verdad. Es parte de tu camino al Growth Mindset. Tienes las soluciones al final del libro.
Si quieres leer más de Rafa Nadal para entender que el éxito no solo es de talento sino de esfuerzo, puedes hacerlo descargándote el contenido de este bidi:


Estas «lecciones» (hay veces que me gusta llamarlas errores, experiencias, consejos, inspiraciones, ideas…), quiero que las leas con atención; son fruto del paso de los años, de mis lecturas, de compartir experiencias, del sufrimiento de los errores cometidos y no aprendidos y que me encantaría que leyeras con atención. Sé que eres una persona que ha vivido mucho, que ha leído mucho, que se ha preocupado por tener un grado de cultura general suficiente para arrasar en sus cenas de empresa con su vasto conocimiento. Eres impresionante. Pero, ya que sabes tanto, que siempre tienes la respuesta para todo, te propongo un ejercicio con el que empiezo muchas de mis clases y seminarios y que espero que te sorprenda.
PREGUNTAS

Nota: Lo interesante aquí es ver qué es lo primero que nos viene a la cabeza. Puedes anotarlo junto a tu respuesta; prefiero que falles a que aciertes para que aprendas.

* Si en alguna respuesta has puesto 50% después de haber puesto sí o no es que en realidad no «quieres» fallar, y por eso pones 50% para cubrir tu apuesta. No tengas miedo a tomar riesgos. No tengas miedo a fallar. No creas que errar es signo de debilidad. No es malo. Olvida los 50% y toma riesgos.
¿ Te ha gustado? Espero que hayas podido captar la esencia del ejercicio porque nos enseña mucho acerca de nosotros mismos.
Quiero que no cometas los mismos errores que he cometido yo, sigo cometiendo y cometeré. Si ya los has cometido, quiero que seas capaz de darte cuenta de ello para tratar de no volver a caer en los mismos errores una y otra vez. Cuando estamos en el suelo (hay veces que creemos que estamos de pie pero seguimos besando la lona) es el momento de plantearse cómo nos vamos a levantar. Cuando nos demos cuenta es cuando podremos empezar a aprender. Y cuando aprendemos podemos empezar a pensar en mejorar.
Los errores son parte del aprendizaje y configuran nuestra relación con el entorno definiendo nuestra personalidad.
Muchas veces el error aparece incluso tras un buen análisis y una buena aplicación de nuestro proceso de toma de decisiones. Es algo inevitable.
Uno de los principales errores que no figura en mi listado, que compartimos todos los seres humanos, es que asumimos que siempre aprendemos de los errores. La sabiduría popular ya lo avisa cuando dice que el burro y el hombre tropiezan siempre en la misma piedra. Porque si aprendiéramos de verdad de nuestros errores, eso indicaría que somos animales racionales, cuando todos sabemos que en la práctica somos irracionales, emotivos, intuitivos, emocionales, incomprensiblemente ilógicos…
¡¡NO FALLES!!
Desde edad muy temprana se nos ha inculcado que el error es malo, que fallar es malo. El fallo significa que no te sabías la lección, que no habías estudiado lo suficiente, que eras un vago, despistado o poco inteligente. Estamos rodeados de personas que evitan y se avergüenzan del fallo, que se resisten a él y lo rechazan porque el fallo les hace sentir incómodos. Los fallos deben ser abordados para que sirvan como aprendizajes. Los errores son la simple consecuencia de hacer algo de manera equivocada.

El error es una circunstancia adversa. Quiero distinguirlo de una mala decisión, ya que esta conlleva que no has trabajado lo suficiente en el proceso de análisis, definición de escenarios y toma de decisión y en aplicarlo con rigor.

El secreto de una vida longeva y dichosa es la permanente búsqueda del aprendizaje, la mejora constante y el crecimiento, aunque sea a pequeñísimos pasos. Esto es tener una mentalidad abierta al crecimiento y al desarrollo.
Para poder aprender del error debemos seguir los siguientes puntos basados en algo poco común, el sentido común:
1. Reconocer el error una vez se haya producido. Podemos revisar el proceso seguido de toma de decisiones y estar atentos a posibles sesgos en que hayamos podido caer (los veremos más adelante). Si creemos que nos vamos a equivocar y no queremos convertir el posible error en una mala decisión, simplemente nos equivocaremos rápido y al menor coste posible.
2. Análisis del error. Debemos repasarlo todo para detectar cuál ha sido el problema. Debemos conocer si el error ha estado en la toma de decisiones, en el proceso de análisis, la situación del entorno o haber elegido el momento equivocado. Esta es la forma en la que podremos aprender del error.
3. Recordar lo aprendido para no volver a caer en lo mismo. Esta es la parte más difícil, salvo que el error haya supuesto algo realmente importante para nosotros. En ese caso se habrá creado una emoción asociada a ese momento, y nuestra capacidad de recordar se basa en emociones.
Todos los errores que vas a leer aquí ya los conoces, alguien ha hablado de ellos alguna vez, los has leído en algún sitio o simplemente te parecen de sentido común. Genial. Solamente quiero volver a recordarte que aprendemos por repetición, aprendizaje hebbiano. Así que vamos a repetir. De hecho, las lecciones que leerás a continuación se desarrollarán en los siguientes capítulos y volverás a leer referencias sobre situaciones parecidas. Darle varias vueltas al calcetín te ayudará en tu proceso de autoconocimiento.
Y sí, hoy me apetece mucho llamarlos lecciones porque así parece que tienen el componente de aprendizaje incluido en su propia definición. Pero ya te he dicho antes que si tú quieres llamarlos errores, aciertos, ideas, reflexiones, cagadas, consejos... hazlo. Pero hazlo, no lo dejes.
Es muy difícil aprender de los errores porque no nos gusta fallar. A nadie le gusta fallar. No conozco a ningún masoquista al que le encante fallar, que se regodee en seguir fallando porque es lo que le hace feliz. Y como en la vida tenemos dos polos de atracción, placer y dolor, lo único que hacemos es alejarnos de uno para acercarnos al otro. El error nos produce dolor y no nos detenemos a aprender de él. Salimos corriendo en busca del placer.
Errar implica que tenemos que esforzarnos en aprender de las cosas que menos nos gusta hacer.

Todos hemos conocido en algún momento de nuestras vidas a personas que aprendieron muy poco de sus errores. Probablemente seamos una de esas personas y quizás no nos hayamos dado cuenta todavía. Este es el momento de recuperar la lucidez.
Aprender de los errores no es automático, requiere reflexión, pensamiento y consciencia. Podríamos meter disciplina y constancia, pero no quiero que pienses que es demasiado duro y abandones.
Lección 1. No pienses que lo sabes todo
Lección 2. No culpes a los demás por tus limitaciones, errores o fracasos
Lección 3. No pierdas el tiempo con personas LCV (Loser Caloría Vacía)
Lección 4. No tienes tanto tiempo como crees
Lección 5. No dejes de seguir aprendiendo
Lección 6. No dejes fijos tus estándares
Lección 7. Pierde el miedo a la soledad
Lección 8. No pienses que las pequeñas decisiones no tienen importancia
Lección 9. Ten presente que tu cerebro es un tramposo
Lección 10. No dejes de valorar lo que tienes
Lección 11. Maravíllate con las cosas simples
Lección 12. Mira siempre el vaso lo más lleno posible
Lección 13. Recuerda ser un poco espartano
Lección 14. Busca inspiración e inspira a los demás
Lección 15. Libera a tu niño interior
Lección 16. Recuerda el «mens sana in corpore sano»
Lección 17. Practica el da, da, da (del verbo «dar», ¿te suena?)
Lección 18. No permitas que tu ego profesional se ahogue en su estanque
Lección 19. Permítete seguir cometiendo estos errores y otros nuevos
Lección 1. No pienses que lo sabes todo
Deja de pensar que eres un gurú sabio con un conocimiento instalado por defecto en tu sistema operativo. No creas que nadie te puede enseñar. Escucha a todo el mundo, incluso a esa persona a la que nunca has escuchado. Y no hables tanto, por favor. Es cansadísimo tener que escucharte para darte validación y que así te sientas útil. Eres muy listo, sí, ya lo sabemos. Eres más listo que los demás. Eres mejor que los demás. Por favor, este es un momento perfecto para que pienses en ello sin vergüenza, sin que nadie tenga que saber que eres un sabelotodo que en realidad no sabe nada y al que se le ven las costuras. Quizás nadie te lo haya dicho pero es así. Lo siento.

Tú o tu empresa no tendréis una buena aceptación del error cuando la gente calle y se reprima a sí misma, se pregunte de quién es la culpa o se castigue el fallo. En el Ejército de aviación israelí tienen 24 horas para reconocer el error y en ese caso el mismo no tiene consecuencias. Si pasa más tiempo es entonces cuando hay represalias. Creo que es una buena técnica para superar la aversión al error. No tengas miedo de expresar estos errores y prepárate para el día en que cometas un gran error, porque ese día llegará. Dedica tiempo al autoanálisis, permanece alerta y busca señales que te indiquen dónde aparecerá ese error. Buscar en lo oculto y comprender lo que sucede es un buen punto de partida.

John Dewey dijo: «la persona que piensa aprende de sus fracasos y de sus éxitos».
Es fundamental que recuerdes que cada persona sabe algo que tú no sabes (garantizado al 100% y validado por las mejores universidades del mundo). Cuando te cruces con alguien, deberías haber aprendido de él eso que tú no sabes. Para ello es básico escuchar (saldrá muchas veces en este libro. Escúchame. No te asustes). Cuando nos concentramos en escuchar permitimos compartir conocimiento y su desarrollo. Es un acto egoísta ya que conseguimos matar muchos pájaros del mismo tiro: la persona se siente escuchada, se desarrolla a nuestro lado, nos enseña y aprende gracias a ello, nosotros aprendemos, sentimos que un ser humano comparte algo con nosotros. Es alucinante. ¿Por qué no escuchamos más? ¿Me estás escuchando?
El que piensa que lo sabe todo tiene un nombre: ignorante. Cada día estamos rodeados de muchos ignorantes. Los reconozco a la primera porque yo era uno de esos ignorantes sabios. Yo era como un quesito del Trivial9 humano. Pedante y pesado. Un oráculo al que hacían preguntas y respondía desde la montaña cuando le apetecía. Un gilipollas, vamos. Y como para toda situación hay una frase ingeniosa que la define, yo la escuché hace mucho tiempo: «Si eres la persona más inteligente de la habitación, estás en la habitación equivocada». La vida no va de impresionar a los demás. No vayas coleccionando medallas de sabiduría. Deja al ego con su propio ego. El conocimiento es compartir, colaborar, ayudar. Si no estás de acuerdo y crees que a ti no te afecta, no te preocupes, que la vida ya se encargará de demostrártelo en algún momento.
Recuerdo algo que decía mi abuela, que no hablaba mucho por cierto, y me parece una cosa muy sabia, para que lo metas en tu almacén de humildad: «Si tenemos una boca y dos orejas significa que tenemos que escuchar dos veces y hablar solo una».
Lección 2. No culpes a los demás por tus limitaciones, errores o fracasos
Eres el único responsable de tus actos. No busques la mano negra que quiere que fracases a toda costa porque no existe. Al Universo le importas entre poco y muy poco. Acepta tus limitaciones y tu responsabilidad. Es muy fácil buscar culpables a los que responsabilizar de tus resultados empresariales, personales, etc. Por ejemplo en el trabajo, en ese ascenso que no llega año tras año porque tu superior, que es un torpe profesional, no es capaz de ver tu valía, tus números maravillosos, tu esfuerzo, tu dedicación… Pero, ¿realmente estás siendo el mejor en tu puesto de trabajo?, ¿estás haciendo todo lo posible por ser el mejor en tu trabajo?, ¿te mereces ese ascenso? Permíteme que lo dude por lo menos.

Voy a darte una sorpresa desagradable… No eres tan especial como crees. Eres único, diferente al resto, capaz de hacer cosas alucinantes, pero siempre habrá alguien mejor en algún terreno, más fresco, más joven, más listo, más guapo, más hábil, más todo1.
Nos han dicho tantas veces que somos especiales que al preguntar a la gente es habitual que esta se considere por encima de la media en bastantes aspectos de la vida. Y eso es algo técnicamente imposible. No podemos estar todos por encima de la media porque entonces dejaría de ser una media. Compárate con otros solo para mejorar; si crecéis los dos es mejor que crecer uno solo, y fíjate en ti mismo y en lo que puedes cambiar. Solo puedes actuar sobre ti mismo. Podrás tratar de influir o persuadir a los demás pero al final ellos decidirán, de la misma manera que lo haces tú.
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1 Te libero a partir de aquí de esta lección si por casualidad te llamas Leo Messi, Bill Gates, Warren Buffet, JK Rowling, Amancio Ortega o Abraham Lincoln, por ejemplo. Aunque todos ellos saben que a su alrededor hay gente espectacular que es mejor que ellos en diversas materias y muchos de los que acabo de nombrar cometieron errores, se rodearon de personas increíbles, aprendieron y perseveraron.
Deja que te cuente la anécdota de Raúl (nombre inventado para proteger la identidad real de la persona en cuestión), un operario de un taller que conocí en uno de mis cursos justo al comienzo de mi carrera profesional. Ambos éramos bastante jóvenes y conectamos. Este operario tenía un trabajo rutinario y monótono en una línea de taller. Había estudiado una formación profesional porque quería ponerse a trabajar al terminar el colegio y no seguir «en la rueda». Pero en su trabajo, a diferencia de sus compañeros de taller, nunca se quejaba. Llevaba un par de años en los que únicamente se dedicaba a ser el mejor en lo que hacía. Realizaba la parte que le correspondía en el menor tiempo posible y con la máxima eficiencia y calidad. El cambio surgió en él por casualidad. Todo comenzó para no aburrirse en su trabajo, que le resultaba monótono y físicamente agotador. Decidió que se cronometraría para hacerlo más rápidamente y así tener un objetivo a batir. Cuando su velocidad hubo aumentado exponencialmente dedicó su empeño a mantenerla y superar los estándares mínimos que debía cumplir en materia de calidad. Esto lo hizo todos los días a lo largo de su jornada laboral.
Su desempeño hablaba por él; no tenía que decir nada ya que destacaba mucho sobre el resto. Pero el ascenso no llegaba. Jamás se quejó. Siguió con sus tiempos y sus estándares de calidad sin importar lo que le dijeran sus compañeros, que no entendían el motivo de un esfuerzo que nadie parecía apreciar. No le importaba; él seguía haciendo su trabajo de la mejor manera posible. El problema llegó cuando se dio cuenta de que estaba cerca de alcanzar el umbral de su propia perfección. Tenía que llegar en algún momento ya que se trataba de un trabajo puramente mecánico y sin posibilidad de innovación. ¿Cuál fue su actitud? Se apuntó al curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años y de ahí saltó a la Universidad a Distancia para obtener, con mucho esfuerzo, su licenciatura en Ingeniería Mecánica. A su ritmo, sin prisas pero con una única idea en la cabeza: ser ingeniero cuatro plantas más arriba de donde desarrollaba su tarea como operario.

¿Cuál es tu excusa favorita? Las dos mías son «no me ha dado tiempo porque me lo han enviado demasiado tarde» y «no sabía que había que hacerlo así». Seguramente no lo dijo Benjamin Franklin pero a él se le ha endosado la invención de la frase perfecta para las excusas: «El que es bueno con las excusas no es bueno en nada más».

LIBRO DE EXCUSAS
Crea tu propio libro de excusas. Cada vez que pongas una excusa ve al libro y anótala. Al final de la semana, con las miles de excusas que tendrás, elige una para desterrarla para siempre de tu vida. Repítelo durante un par de meses y verás el resultado. No te quedes sin excusas…
«Yo soy el único responsable de mi desarrollo profesional y el esfuerzo corre de mi cuenta» era la frase que tenía grabada a fuego en su mente. Mantuvimos el contacto a lo largo de los años ya que me pareció una historia inspiradora.
Al cabo de los cinco años llegó el esperado ascenso.
Pero no fue un ascenso a jefe de sección en el taller sino a la cuarta planta, como integrante de la oficina de diseño técnico de piezas, donde su currículum profesional, su desempeño por encima de lo esperado en el taller año tras año, la relación con sus compañeros y superiores sin una sola queja o mala cara a lo largo de los años y sus recién adquiridas competencias universitarias en ingeniería le convirtieron en un profesional completo, que conocía la empresa y estaba 100% comprometido.
La próxima vez que pienses que el ascenso es culpa de tu jefe acuérdate de lo que hizo Raúl.
Cada uno tenemos nuestro propio libro de excusas que esgrimimos a la menor ocasión. Y lo más sorprendente es que siempre hay una excusa que encaja con el problema, pero misteriosamente esa excusa nunca es capaz de solucionarlo.
Lección 3. No pierdas el tiempo con personas LCV (Losers Caloría Vacía)
El tercero de los errores es no poner a los roba tiempo y energía en su sitio, pues hay que pedirles que te dejen seguir con tu vida y se busquen otro al que molestar.
Seguro que alguna vez has conocido a alguien que misteriosamente siempre tiene mala suerte; todo le sale mal, es un cenizo y un pelmazo, cuando en realidad lo que le sucede es que es igual que una caloría vacía: te aporta energía mientras te engorda con cero nutrientes. Estas personas son como las golosinas que nunca cogerías en la tienda. Se te adhieren a los michelines y ahí las tienes hasta el infinito. Revolotean a tu alrededor sin parar de moverse, poniéndote nervioso con sus preocupaciones sin aportar absolutamente nada. Bueno, algo sí que aportan. Cargan de piedras la mochila de tu vida para que vayas más lento. Y les llamo losers porque siempre pierden y quieren que tú también pierdas para que seas de su equipo de perdedores. Siempre tienen una mano negra detrás para justificar todo lo mal que les va en la vida. Se alimentan de tu decepción y te ayudarán a buscar una excusa porque son personas que tienen la lección anterior como un mantra, con un libro de excusas más gordo que el libro de Petete10. Son excusadores profesionales.

El vampiro emocional se disfraza muchas veces de ladrón de tiempo, el tiempo valioso que tenemos y que es parte de nosotros. Si has leído Momo, el clásico de Michael Ende, sabrás de qué estamos hablando. Si no has tenido la oportunidad de leerlo te lo voy a resumir. Los ladrones de tiempo se llamaban los hombres grises y su única función era robarte tu tiempo. Así de simple y de duro. Para pasarlo a mi experiencia y ayudarte a visualizarlos, imagina el clásico empleado de banca. Un tío gris, aburrido, esperando durante treinta años la prejubilación, apuntado al sindicato mayoritario de la entidad, con ojeras y sin capacidad para sonreír. ¿Lo tienes? Siempre vistiendo de gris, gris marengo para el traje, gris ceniza para el pelo y gris plomizo para el cerebro. Ante semejante paleta de grises, no queda otra que llamarles «hombres grises Momo». Ten cuidado con ellos; cuando menos te lo esperes te habrán quitado esos preciosos minutos para poder estar con tu hijo, hacer deporte o ir al teatro con tu pareja. Habrán organizado una reunión de última hora para no tener que ir a sus grises casas y estarán alimentándose de tus valiosos segundos. Cuidado…
Existe una gran posibilidad de que las personas de tu entorno no piensen como tú, no compartan las mismas metas, no quieran o no luchen por lo mismo que tú. Perfecto. Pero no deben pasar a tus dominios. Debes dejar que se queden fuera del jardín porque arrasarán con todo lo que tienes. Tratarán de decirte que no puedes pero sin argumentarlo, te dirán que eres como ellos y que no estás llamado a eso que estás haciendo. Son Fixed Mindset, ya que siempre creen que las personas no cambian y que no se puede cambiar. Piensan que la inteligencia y el talento vienen de serie y son inamovibles.
Hay personas que quieren vivir una vida tímida, viendo la televisión, criticando a otros y haciendo ver que ellos no fueron capaces de hacer lo que tú haces. Personas que no quieren nada de la vida.
No les regales tu tiempo a personas que, hagas lo que hagas, siempre te van a criticar o van a dudar de tus capacidades. Escucha a las personas adecuadas. Aprende a ver a las personas que construirán contigo el camino hacia tu crecimiento.
No permitas que la gente que no lo pudo hacer consiga que tú no lo hagas. No les des tu energía y tu tiempo. Es demasiado valioso.
Pregúntate cuál es tu estrategia para luchar con ellos, cuál es tu estrategia para el tiempo de vida, para el trabajo, para tus relaciones… ¿Estás gastando bien tu único recurso limitado, carísimo e insustituible?

Los LCV son expertos en robar tu energía. Son vampiros emocionales. Si has visto la nueva versión de la serie Lo que hacemos en las sombras podrás ponerle cara y nombre a uno de estos vampiros. Esta serie, muy divertida por cierto, narra la vida de tres vampiros que viven en Staten Island para tratar de conquistar el mundo desde ahí. Está rodada en formato de falso documental y tiene un punto gracioso. Existe un cuarto vampiro llamado Calvin que en realidad es el más poderoso de todos. Es un vampiro emocional y se alimenta del tiempo y la energía de otras personas. Su look lo dice todo. Anodino, pereza, pesado, chaleco gris, roba energía… Siempre se le ve en su oficina interactuando con otras personas y robándoles la energía en situaciones cotidianas en las que te verás reflejado. Te ayudará a detectar a los Calvin de tu alrededor y mantenerles alejados al máximo. Aleja a los Calvin.
Tienes tiempo de buscar tu pasión, no tengas prisa. Estás a tiempo de buscarla, tengas la edad que tengas.
Lección 4. No tienes tanto tiempo como crees
Cuando eres joven no imaginas que el tiempo puede llegar a terminarse. Hasta que te topas de bruces con la muerte y de repente te das cuenta de que estás escribiendo un libro sobre cambiar tu mentalidad y hablas de la finitud del tiempo, la muerte y lo rápido que pasa todo. Desgraciadamente el tiempo que tenemos son matemáticas y estas no mienten. El tiempo nunca se detiene a esperarte aunque se lo pidas de rodillas.
El tiempo es un elemento que hemos creado de lo más curioso. Digo «hemos creado» porque existe desde el momento en que lo cuantificamos a través de los relojes, convirtiéndonos en sus esclavos11. Es curiosa la importancia que les damos a los relojes ya que en cualquier dispositivo que esté a la altura de tus ojos, y son millones y sobre todo con el teléfono móvil, eres capaz de saber la hora que es de manera exacta.
No tienes tanto tiempo como crees.
Para ser honestos debo decirte que esta afirmación es un poco trampa ya que siempre estamos a tiempo de darle un giro radical a nuestras vidas12.
El tiempo como ves es relativo. La duración de las horas, los minutos y los segundos de todo un día es relativa. Y si no lo crees, prueba a sujetar una taza de té hirviendo. Cada segundo que pase te parecerá un año. O mira el reloj en la oficina cuando sientas que llevas dos horas de trabajo, levantas la cabeza y ves como la aguja solo ha avanzado siete minutos. Al contrario sucede lo mismo. Una cena con tu pareja, un rato con amigos, una reunión con tu familia, una película donde apenas respiras, los últimos minutos cuando tu equipo va perdiendo; el tiempo parece pasar volando.

El Coronel Sanders, el creador de Kentucky Fried Chicken, antes de ser empresario de comida rápida fue vendedor de seguros, bombero, marino mercante, granjero y cocinero. En 1929 desarrolló su famosa receta secreta de pollo frito con 11 especias, que patentó en 1940 y franquició por primera vez en 1950 a los 60 años. Estás a tiempo de ser como el Coronel Sanders…

El actor Samuel L. Jackson, hasta 1994, con la película Pulp Fiction, no tuvo su primer papel protagonista. Con una vida personal marcada por las drogas y un estilo de vida «poco recomendado», fue actor secundario de muchas películas desconocidas y otras míticas como Godfellas o Jurassic Park. Fue la exitosa película de Quentin Tarantino la que puso la primera piedra para convertirlo en la súper estrella de Hollywood que es hoy en día. En su primer papel importante tenía 45 años.
El tiempo pasa, y pasa muy rápido, así que es tu deber aprovecharlo. Recuerda que quizás un día no te despiertes nunca más y entonces nada importará, pero no volverás a vivir esta maravillosa, loca, efímera y sorprendente vida que nos ha tocado vivir.
¡Qué suerte tenemos de estar vivos!
Lección 5. No dejes de seguir aprendiendo
Conviértete en el eterno aprendiz. Es una de las claves para que mantengas tu cabeza activa y con ganas de buscar alimento cerebral todos los días de tu vida. Interésate por todo. Apréndelo todo. No dejes de aprender. Cuestiona. Pregunta. Duda. Reconoce que no sabes.
El proceso de aprendizaje no es realizar las doce pruebas de Hércules13. No es una tarea titánica e imposible. Es mucho más sencillo y debe ser algo que hagas de manera consciente, voluntaria y entusiasta.
Busca maestros en los que inspirarte. Pueden ser personalidades del mundo de la cultura, la empresa, el arte, la filantropía o el deporte. También debes ser consciente de la cantidad de maestros anónimos que te rodean. En tu barrio, en tu trabajo o en tu familia existen personas que te inspirarán con su lucha diaria, su historia de superación, los logros conseguidos y las metas alcanzadas. Todos ellos habrán superado obstáculos que más tarde tú seguro que encontrarás en tu camino. Para poder encontrar a estos maestros debes aprender a escuchar, perder el miedo a preguntar e interesarte por las personas.
Aprende todos los días. Mejora todos los días. Desarróllate todos los días hasta el último de tus días. La vida es una sucesión de momentos de todos los días.

Dorothy Steel es una mujer nacida en Detroit en 1926. Treinta años después de jubilarse como agente federal del gobierno1 empezó en el mundo de la actuación por casualidad hace diez años cuando tenía 82 años en el centro de mayores al que acudía regularmente. Hace tres años empezó a aparecer en anuncios y series de televisión. Inicialmente rechazó el papel que le ofrecían y que le ha cambiado la vida convirtiéndola en una celebridad. Para ese papel se preparó con vídeos de Nelson Mandela para perfeccionar el acento africano que le exigía el guion. En marzo de 2017 se enfrentó a doce horas seguidas de rodaje y una hora de maquillaje diario para el rodaje de la superproducción de Marvel. Su mentalidad no puede ser más GM. Estas son sus palabras cuando le preguntan por su secreto: «Todo lo que debes hacer es dar el paso e intentarlo. Y si no lo logras al primer intento, sal de nuevo y encontrarás algo en lo que puedas destacar. Pero no te sientes y descanses. La vida no es sobre quedarse atrás. La vida va sobre ir hacia adelante».
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1 Si no sabes escribe su nombre en Google y verás que es una de las ancianas de la película Black Panther, basada en un cómic de Marvel y éxito de taquilla y crítica.
Lección 6. No dejes tus estándares fijos
El error número seis aparece cuando te relajas demasiado, cuando estás donde debes estar y comienzas a sentir complacencia y ganas de parar y regodearte.
Has alcanzado el éxito. Has superado tus creencias limitantes, tus límites imaginarios, tus miedos saboteadores y las suposiciones falsas. Enhorabuena. Ya estás en la cima… pero no eres feliz. ¿Y ahora qué hacemos?
Recuerda que la vida no te da lo que quieres sino lo que necesitas.
Sigue buscando lo que quieres y simplemente eleva tus estándares un poco cada día. Es la única forma de seguir mejorando y alcanzar el potencial que te hará llegar a la felicidad.
Uno de los problemas de dejar fijos tus estándares es la probable aparición de un error, una mala decisión o un fallo en alguno de los ámbitos de tu vida. Ese competidor que te ha quitado un cliente, ese amigo que ya no te llama con tanta frecuencia, esos compañeros de clase que no te consultan dudas como antes, ese partido de pádel semanal donde has empezado a perder semana tras semana cuando antes siempre ganabas. Pueden ser situaciones sin importancia o eventos que muevan la rueda en la dirección equivocada.
Si ya dominas una tarea o hábito en concreto, prueba a elevar el listón unos centímetros. Desafíate. Estamos hablando de tu vida y tus estándares. Solo tú los conoces y sabes que puedes elevarlos para seguir creciendo. Paso a paso, poco a poco.
Dejar fijos tus estándares tiene varias vertientes. Existe la confianza del que lo hace bien y cree que el resto no va a dar más pasos para alcanzarle. Otros no salen de lo que mejor hacen para no acercarse a las líneas rojas del error sin saber que es la única zona donde realmente mejoramos y crecemos. La mayoría tiene la teoría de no hacer más de lo que le piden porque «total, para qué…». Pues para que crezcas y hagas crecer a los que te rodean.
Cuando ya domines una tarea como el mejor de los expertos, cambia de tarea y empieza de cero para poder tener nuevos estándares que superar.
¡LA CURIOSIDAD DEL APRENDIZAJE!
Prueba durante dos semanas a realizar el siguiente ejercicio. Que una de las primeras cosas que hagas cuando te levantes sea preguntarte: ¿qué voy a aprender hoy? Al final del día anota en un cuaderno cuál ha sido el aprendizaje, las personas implicadas y la situación. Y no te acuestes sin haber completado esta tarea. Anota los resultados tras las dos semanas y decide si quieres prolongar este ejercicio a lo largo de todo el año. Tú decides. Tu misión es salir a la búsqueda del aprendizaje. Permanece con los ojos bien abiertos porque la oportunidad está delante de ti esperando a que la abraces. Que tu meta sea crecer y evolucionar a través del aprendizaje constante. Cada día te darás cuenta de tu potencial y esa es la única manera en la que podrás seguir llevándolo al siguiente nivel.
Quiero que sepas que el secreto es seguir aprendiendo, seguir siendo curioso, seguir dominando una tarea hasta que llegue la siguiente. ¡Hay tanto por aprender, tanto por descubrir y tan poco tiempo!
Innova, mejora, busca, desafía, persigue… Hacer cosas difíciles siempre es más placentero y desafiante. Y no olvides que cuesta lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal.
Lección 7. Pierde el miedo a la soledad
El séptimo de los errores es pensar que siempre tienes que estar acompañado, que no puedes hacer nada solo.
No sabemos estar solos. Solos con nuestros pensamientos. Solos con nuestras emociones. Solos en nuestro aburrimiento. Solos en nuestra vida.
Por supuesto que siempre que la compañía mejore la soledad, cosa que a veces no sucede, estaremos mejor acompañados. No necesitamos de otras personas para poder vivir. Necesitas saber vivir contigo mismo. Solo desde ahí podrás crecer y ayudar a otros. Solo desde ahí podrás desarrollar una mentalidad de apertura al cambio y al desarrollo.
Somos seres sociales y necesitamos de los demás para desarrollarnos, protegernos y reproducirnos. Ha sido así desde la época del descubrimiento del fuego. Juntos como tribu teníamos muchas más opciones de sobrevivir y dejar descendencia. Cuando se crearon los primeros vínculos aprendimos que nos complementamos, que nos gusta estar con otras personas, que nos sentimos seguros en manada. Todos tenían clara su función dentro del grupo y la interacción era constante y directa. ¿Qué es lo que sucede ahora? Personas que mueren en su domicilio y nadie se entera hasta meses después. Gente joven que tiene cuatrocientos mil amigos en Facebook y ninguno para hablar o tomar una cerveza. Personas que no saben qué hacer si se quedan solas. Personas que siguen en relaciones tóxicas que les restan porque no saben estar solas. Personas a las que la soledad les da más miedo que los peligros reales.
Estamos conectados, es lo que da sentido a la vida y el motor de todo. Pero por si en algún momento la vida te lleva por el camino de la soledad, aprende a estar solo. Disfruta de tu soledad. Conócete. Cuando pasas tiempo solo, tienes tiempo de estar más tiempo contigo mismo y ver quién eres. Cuando siempre estás con otros puedes acabar convirtiéndote en un producto suyo, de sus ilusiones, sus sueños y sus expectativas.

SUBE UN PELDAÑO
Jan Oblak, portero del Atlético de Madrid y uno de los mejores guardametas del mundo, comentó recientemente en una entrevista que no había ningún aspecto de su juego en el que no pudiera mejorar. Michael Jordan se propuso ser mejor defensor y lo consiguió cuando sus rivales comenzaron a criticarle por «solo atacar y no saber defender». Paco García Paramés, uno de los inversores con mejores resultados en España, siempre vuelve a la fórmula de trabajar más cuando comete un error por caer en la complacencia. Si sientes que estás llegando a tu límite, sube un peldaño.


Lección 8. No pienses que las pequeñas decisiones no tienen importancia
El aleteo de una mariposa en Murcia puede crear un maremoto en Tokio. La frase la habrás oído mil veces con distintas ciudades y efectos meteorológicos. Hay gente que la cree a pies juntillas (me encanta esta expresión) y grupos de personas que la odian. Es el llamado «Efecto mariposa» o, dicho de manera más científica, la «dependencia sensitiva de las condiciones iniciales». Se le adjudica al matemático Edward Lorenz, que realizaba un modelo matemático de predicciones climáticas. Se dio cuenta de que cualquier pequeña perturbación en la entrada de datos producía una gran alteración en el resultado obtenido. Porque la vida solo puede ser estocástica o determinista. La estocástica dice que todo es aleatorio. Desde su definición matemática, el determinismo por el contrario nos habla de suceso y resultado. Las mismas variables de entrada generan las mismas variables de salida siempre, sin posibilidad de azar o incertidumbre. En los seres humanos, cuando se introduce una variable esta pasa a formar parte del organismo generando un resultado totalmente impredecible. El determinista cree que siempre pasará lo mismo, así que mejor no hace nada y no malgasta energía en balde.
Yo creo que la vida es estocástica pero que tenemos mucho que ver en ese «azar» que se genera, ya que con nuestros actos hacemos que comience a volar la mariposa. Lo que está claro es que nada te va a pasar si te quedas en casa, esperando a que las hadas y los duendes confabulen para que te sucedan cosas maravillosas. Sal a la calle y decide si ir a derecha o izquierda, si cuidarte o engordar, si llamas a tu amigo o esperas a que te llame él.

EL TODO ES MAYOR QUE LA SUMA DE LAS PARTES
El ser humano es un ser social que vive en comunidad desde hace muchísimo tiempo. El único problema es que somos islas formando un archipiélago. Somos una comunidad social de individuos que tienen que lidiar con problemas, dudas y soluciones individuales. Es importante conocerse a uno mismo ya que la fuerza de un equipo estará limitada por su eslabón más débil, así que tu equipo nunca será mejor que tú. Tú pones el nivel al que llegaréis y, por supuesto, juntos somos más fuertes; es lo que nos ha hecho llegar hasta este momento. Soy un fiel defensor del holismo y estoy seguro de que avanzamos más lejos si vamos acompañados. Como dicen en Golden State Warriors, el equipo campeón de la NBA, Strength in numbers (juntos somos más fuertes). La única dificultad en esta complicada empresa que es vivir en sociedad es aprender a estar solos para poder aportar lo máximo al grupo.
«No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos».
TALMUD
• Pequeñas decisiones, grandes resultados
• Pequeños actos cotidianos cambiarán tu vida para siempre
• Pequeñas frases adoptarán significados diferentes para cada una de las personas que las lean
Somos conscientes de la existencia del azar pero no terminamos de entenderlo. El cerebro crea pautas basándose en la experiencia, pautas que casi nunca se cumplen ya que la vida incluye azar y este no se puede predecir. Podemos sacar conclusiones equivocadas en nuestras predicciones porque ignoramos cosas que suceden y que no podemos ver. Buscamos la complejidad cuando a veces no hace falta. Siempre vamos a lo más rebuscado cuando la realidad se mezcla con la aleatoriedad. Existen miles de opciones que al final no sucedieron que no han influido en el evento en cuestión, pero nadie sabe qué sucederá la próxima vez.
La Navaja de Ockham es conocida gracias a Guillermo de Ockham, franciscano, filósofo y pensador de la escuela lógica escolástica del siglo XIV, nacido en Ockham, Reino Unido. Guillermo de Ockham formuló este principio aplicando el símil de una navaja para eliminar los supuestos innecesarios de una teoría, algo que en nuestros días se antoja imprescindible ante la cantidad de información y Big data ruidoso que llena nuestras horas. Cuánto ruido para tomar decisiones cuando lo que necesitamos es silencio.
«Pluralitas non est ponenda sine neccesitate». 14
Si para explicar un fenómeno determinado tenemos dos o más hipótesis, lo más razonable es aceptar la más simple o la que presenta menos supuestos no probados. Por tanto, cuando dos o más explicaciones están en igualdad de condiciones, no se debe tener en cuenta una explicación complicada si existe una más simple.
Cuando los británicos introdujeron el golf en India se toparon con muchas dificultades. El problema fundamental al que se enfrentaron los jugadores del Royal Calcuta Golf Club fueron los monos, que sentían una atracción por las pequeñas bolas blancas que aparecían bajo sus arboles. Las recogían y las depositaban en cualquier lugar una vez se habían aburrido de ellas. No funcionó nada contra ellos. Vallas, sonidos para ahuyentarlos. Lo único que funcionó fue la adopción de una nueva regla: «Juega tu bola donde la deje el mono».

Tu vida es el resultado de pequeñas decisiones: salir de casa unos minutos más tarde y evitar ese accidente mortal que te estaba esperando a la vuelta de la esquina o llegar antes al trabajo y darte de bruces con la muerte en forma de maceta que cae de un balcón en ese momento sobre tu cabeza. Cualquier pequeña decisión que tomes en el desayuno, al mandar un email, al rechazar un proyecto o aceptarlo, está marcando los siguientes pasos de tu vida.
El problema ahora es que la aplicación de herramientas sencillas a modelos complejos no me parece una idea con visos de terminar bien. Debemos tener en cuenta que todas las situaciones influyen en la complejidad del evento que acaba de ocurrir y no teníamos previsto. Como decía mi socio, life is stocastic.
Pero no pienses solo que hablamos de grandes pequeñas decisiones, como por ejemplo decir sí o no a una oferta de empleo a 1.500 kilómetros de tu país. La decisión también es pequeña y simple; se puede tratar de decir sí o no. Las consecuencias cambiarán sin duda tu vida y tus siguientes años. Aquí me refiero también a decisiones banales como ir a una charla de ese tema que te da pereza, reunirte con tus compañeros de promoción, comer brócoli en lugar de ese grasiento plato que te encanta, coger el metro en lugar del autobús, ir por el camino habitual al trabajo o coger una ruta alternativa…
Lección 9. Ten presente que tu cerebro es un tramposo
Uno de los errores clave y menos conocido: no te das cuenta de que tienes un cerebro primitivo y cavernícola en un mundo digital y acelerado.
Es un tío curioso el cerebro. Un mecanismo de control, una especie de ordenador central con un bluetooth permanentemente conectado al resto de tu cuerpo. Tienes un ordenador de máxima potencia y capacidad y está a tu servicio. Vive por y para ti. Y el cerebro quiere que sigas con vida porque es la única forma de seguir enchufado, por lo que solo está pensando en sobrevivir, creando planes y haciéndose películas que la mayoría de las veces no llegan a convertirse en realidad.
Sabiendo que es un tramposo debemos aprender a reconocer las cosas que pasan en la realidad y distinguirlas de las cosas que solo pasan en tu mente. El mundo es como es. Esto es indiscutible y es un hecho. Una casa es una casa, el agua es agua y si no te alimentas al final mueres. Pero lo importante es darse cuenta de que para cada uno de nosotros el mundo es tal y como lo vemos con nuestros ojos. Nuestra realidad es lo que sucede en nuestra mente, así que tenemos que estar atentos a las trampas. Para el ojo experto, una posible avería eléctrica puede deberse a un importante fallo general mientras que para el resto de los mortales pasa desapercibida. Para el paladar de un experimentado chef tres estrellas Michelin, un alimento puede sugerir cientos de combinaciones de sabores y emociones mientras que para cualquiera de nosotros simplemente «está salado» o «pica». Hay estudios que demuestran que los esquimales pueden distinguir más de treinta tipos de blanco, así que imagina cómo podemos ser engañados.
ACUÉRDATE DE GLENN CLOSE
Habrá ocasiones en las que tendrá tentaciones para engañar a tu pareja, profesionales para traicionar a tu empresa o traicionar a otros... Una vez escuché el razonamiento de un amigo para poder lidiar con estas situaciones y creo que podría funcionarte.
El ejercicio consiste en imaginarte con la persona que te ha tentado (en lo personal o en lo profesional, ahora no es importante), 10 días después de tomar la decisión de haber abandonado lo que tienes por la nueva promesa. Revisa cómo te sientes, cómo estás y si crees que estarías mejor que como estás ahora.
Después haz lo mismo con 10 meses. Han pasado diez meses desde que tomaste la decisión de cambiar. Observa cómo te sientes, qué tienes a tu alrededor, qué has ganado, qué has perdido por el camino y si estás contento con la decisión tomada.
La última de las fases del ejercicio es imaginarte a los 10 años de haber tomado la decisión, con el consiguiente cambio vital que ha supuesto, ya que los caminos y las decisiones que has ido tomando habrán conformado un nuevo tú.
Creo que es un buen punto para ver si te compensa el cambio que te ofrecen, si debes sucumbir a la tentación, si priman más tus sentimientos hacia la persona o empresa en la que estás que lo que se te ofrece.
Más adelante trataremos en profundidad en las trampas que emplea el cerebro para sobrevivir. Ahora quiero únicamente que te quedes con el dato que te servirá para sacarle partido al ordenador que llevas en la cabeza durante el resto de tu vida. El cerebro solo quiere sobrevivir y para ello necesita de la estructura que lo alimenta, que le da protección… o sea tú. Así que decidió hace mucho tiempo que su única vocación era trabajar a las órdenes de ese huesudo esqueleto que le acompaña a todas partes.
El cerebro trabaja para ti. Solo tienes que saber cómo hablarle, qué decirle y qué transmitirle.
Lo vemos fácil con un ejemplo rápido.
Imagina que tienes una presentación importante (que luego nunca es tan importante, pero eso ahora no importa). Estás muerto de miedo, te empiezan a sudar las manos, sabes que te va a temblar la voz y sientes que no estás preparado. Te miras la camisa y tus axilas se acuerdan de Camacho en el Mundial de fútbol. Hay mucha gente esperando para ver cómo te equivocas; de hecho, es lo mismo que haces tú cada vez que alguien presenta algo. Eres la persona que siempre está preparada para encontrar el error lo más rápido posible y hacer sentirse mal a la persona que está exponiendo. No ves el error como algo para poder crecer y avanzar. Ves el error para dejar a la gente en ridículo y demostrar su falta de profesionalidad y tu capacidad de análisis alucinante. Así que toda esa gente, sedienta de sangre, hará lo mismo contigo. ¡Fucking karma!
Quedan un par de minutos y tus únicas frases a ti mismo suenan igual: «no puedo hacerlo», «fracaso garantizado», «despido procedente». Así que el cerebro se pone a trabajar para aliviar tu sufrimiento. Recuerda que trabaja para ti. Él toma los mandos y comienza a producir cortisol (hormona del estrés) en cantidades industriales. Sudor en las manos como si fuera una charca, piel blanca como si fueras protagonista de Crepúsculo15 y parálisis aguda en todo el cuerpo. Estás a punto del desmayo por el ataque de pánico nivel Defcon 116 que te acaba de producir tu amigo cerebro. Dale las gracias porque ya no tendrás que enfrentarte a aquello que te aterraba. Se acabó. Presentación anulada y fin del problema. Y encima el tío está satisfecho. El cerebro acaba de cumplir con su misión perfectamente. Tenías miedo de hacer la presentación y al final no la has hecho. Listo. Siguiente desafío.
Y, como regalo extra, mi consejo y recomendación, en caso de que aparezcan en ti las ganas de serle infiel a tu pareja: busca la película Atracción Fatal de Glenn Close y Michael Douglas. Creo que se te quitarán las ganas de tener una relación fuera de tu pareja.
La sinceridad es fundamental en el camino del GM, así que si no quieres estar con una persona, pese a que lleves años con ella, si no quieres estar en el trabajo donde estás, bien considerado pero no encuentras tu camino, no lo dudes. Sé sincero, no hagas daño y toma una decisión, pero no juegues a dos bandas ni te guardes ases bajo la manga.
Siempre empiezo el primer día de mis clases diciéndoles a mis alumnos que cuando no sepan qué hacer en la vida, cuando se enfrenten a grandes crisis trascendentales, decisiones de las que parece depender el destino de la humanidad, simplemente hagan algo y vean qué pasa. La estrategia que tengamos a largo plazo se verá afectada por las pequeñas decisiones tácticas que acometamos e irá cambiando sin que nos demos cuenta. Puedes cambiar el paso con un pequeño gesto; ten por seguro que significará mucho.

Lección 10. No dejes de valorar lo que tienes
El error número diez sucede cuando damos por sentadas las cosas importantes de la vida por el mero hecho de tenerlas.
Mientras escribo estas líneas voy en el autobús Premium de Alsa de Madrid a San Sebastián a ver a mis sobrinos. Delante mío viaja un hombre de mediana edad, calvo y bastante enfadado con el mundo. Su problema es que le mandan del trabajo de Madrid a un lugar lejano, por una ruta económica, haciendo escala en París donde llega hoy a las cuatro de la tarde y donde tiene que pasar la noche para volar mañana a las 9 de la mañana rumbo a Asia.
Ya empezando el viaje en autobús ha perdido mucho tiempo de su vida en quejarse a todo el mundo en ocho llamadas, no ha descansado, no ha aprovechado esas horas para leer, formarse, respirar, meditar, no ha visto una sola película, no ha tomado ni un refresco17 de los que ofrecen a bordo del autobús. Realmente, ¿dónde está el problema? Si tienes que dormir en París una noche pues aprovechas y conoces la ciudad porque tienes toda la tarde libre, y como no tienes otra opción porque tienes que hacerlo, pues adáptate y deja de quejarte. Me recuerda a los futbolistas a los que el árbitro amonesta con tarjeta amarilla y siguen protestando airadamente hasta que consiguen la expulsión. En toda mi vida no he visto como le quitaban una amarilla a alguien, pero lo siguen haciendo. Por lo menos es curioso que no se den cuenta.


¡¡GRACIAS!!
Tienes suerte de tener lo que tienes. Tienes una suerte que alucinas. Piensa en otras personas en tu misma ciudad, tu mismo barrio o tu oficina. Seguro que hay personas que creen no tener nada y en realidad lo tienen todo. Solo hay que querer verlo, agradecerlo y disfrutarlo.

Este hombre enfadado tendrá un trabajo que seguramente no esté mal pagado, tiene tiempo para conocer mundo, tiene tiempo para sí mismo en los viajes, tiene salud, porque la mala gaita que se gasta tiene que ser síntoma de buena salud y energía, y no para de quejarse. Que piense cuánta gente se cambiaría por él con los ojos cerrados y sacrificando todavía más cosas. Por favor, vamos a relativizar.
Tenemos muchísima suerte de tener todo lo que tenemos. Debemos cuidar nuestra cabeza, que quizás es nuestra posesión más valiosa, para poder ver las cosas que tenemos y no las que nunca tendremos. Deja de pelearte contra molinos.
Lección 11. Maravíllate con las cosas simples
Esta lección sirve de refuerzo a las anteriores porque me parece fundamental empezar desde abajo. Para ello vamos a apoyarnos en la pirámide de Maslow18. Este psicólogo hablaba de las necesidades del ser humano desde el prisma fisiológico (respirar, comer, dormir, homeostasis). Una vez cubiertas esas necesidades, el ser humano aspira al siguiente nivel, la seguridad (física, de empleo, de recursos, de salud). El siguiente paso serían las necesidades sociales (amistad, afecto, intimidad). El penúltimo nivel son las necesidades de reconocimiento (éxito, respeto y confianza). Terminamos con la autorrealización (aceptación de hechos, moralidad, falta de prejuicios).
La pirámide simplemente es una referencia que manejamos para poner un orden. Una vez cubiertas las necesidades básicas fisiológicas «automáticas» parece que nos olvidamos de las maravillas del día a día y pasamos directamente a la seguridad (tengo dinero, tengo salud, tengo trabajo). A mí me falta un nivel en la pirámide entre estas dos. Porque ya hemos visto que tenemos suerte de tener lo básico. Mucha suerte. Pues ahora falta otra cosa por agradecer. Te falta maravillarte por las cosas simples que nos rodean y que damos por sentado.
DIARIO DE GRATITUD
El ejercicio que te propongo hacer aquí es un diario de gratitud donde cada noche escribas las cosas por las que estás agradecido. Si no te viene ninguna a la mente, te ayudo a empezar desde lo más básico; estás tan acostumbrado a todo lo que tienes que solo eres capaz de ver lo que no tienes. Tienes agua potable siempre que quieres, tanto para tu higiene personal como para beber, cosa básica y sin la cual te morirías en pocos días. Hay gente que no tiene agua y tiene que desplazarse kilómetros para conseguirla. En España, hasta no hace muchos años no funcionaba el sistema de depuración de agua fantástico del que ahora disfrutas sin valorarlo. Las personas tenían que llenar cubos de agua, limpiar la ropa en el río, bañarse en pantanos o arrojar el agua sucia por la ventana… ¡Agua va!
Tienes comida. Sí, ya sé que quizás no es la comida que más te gusta. Quizás tengas solo para comer carne, pescado, pollo, verduras, fruta, embutidos, pasta, legumbres, arroz, patatas….
Tienes una casa donde poder refugiarte del mal tiempo, donde poder descansar, encontrar cobijo en los malos momentos. Seguro que tienes algún tipo de servicio de televisión en streaming (Netflix, HBO, Movistar…). Prácticamente seguro. Así que agradece que puedes elegir qué ver en tu televisor y recuerda que hace unos años no existía este servicio. Ya van cuatro y casi sin pensarlas.
No voy a exagerar diciendo que deberías agradecer cada respiración o cada latido de corazón, porque son regalos maravillosos. No. Voy a quedarme en términos que no te cubre la pirámide de seguridad pero que son tan espectaculares que deberíamos pararnos más a menudo a detectarlos. Y encima la mayoría son baratos, muy baratos o gratis.
Está fenomenal el viaje a Maldivas de ocho días a razón de 5.000 euros por persona que harás en diciembre. Es increíble. Enhorabuena. ¿Pero has pensado que tienes cerca cosas que cuestan mil veces menos y no te dan mil veces menos de buenos momentos?
Un café recién hecho en el bar al lado de tu casa con dos minutos de conversación con el mismo camarero que lleva sirviéndote el mismo café durante los últimos años. Una buena película en el cine (el día del espectador, que cuesta poco más que un desayuno). Un buen libro que te atrapa y cambia por completo tu forma de pensar (cogido en la biblioteca municipal a precio de café). Una cerveza fría sentado en un taburete después de un paseo a ritmo olímpico mientras te da el sol de media tarde. Una hora de ejercicio y la maravillosa ducha de después. Una brisa fresca cuando sales del Metro una parada antes y caminas 200 metros hasta tu oficina. La luz que te deslumbra en los ojos cuando miras hacia arriba. Un chocolate con churros en domingo. Jugar con tu perro en la playa. El abrazo de un amigo al que hacía tiempo que no veías antes de brindar con una copa de vino. El paisaje de montaña que ves en tu pueblo. El baño en la playa en un día caluroso. Pedalear junto a tus amigos por el monte y después comerte un bocadillo de chorizo.
No vayas por la vida dejando pasar por simples las cosas más simples. Simplemente creo que son las más importantes.
Lección 12. Mira siempre el vaso lo más lleno posible
Vamos a empezar a hablar claro. No quiero preguntar si somos pesimistas, optimistas o intermedios. Déjate de preguntas ridículas. Déjate de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Si el vaso está vacío, está vacío y tendrás que llenarlo. Pero si tiene algo de líquido, aunque sea poco, saca el máximo rendimiento a ese líquido y entonces todo habrá cambiado. Ya hemos hablado de las cosas pequeñas y de su importancia, así que a tope con el vaso.
La quinta podría ser tu familia. Seguro que tienes algún padre, madre, hermano, tío, abuelo al que llamar y sentir el contacto del amor familiar. Si no sientes ese amor es un buen momento para empezar a trabajar sobre ello. Recuerda que la vida es muy corta y no merece la pena pasarla enfadado y rencoroso. No dan premios a los enfadados, a las personas que mantienen el orgullo durante más tiempo y aguantan sin pedir perdón. Yo no he visto esas ceremonias de premios, ¿y tú?
Este ejercicio hazlo durante cuatro semanas. Te llevará unos minutos escribir y creará en ti un hábito de agradecimiento que luego se extrapolará al resto de tu existencia. Y, una última petición, escribe a mano. Más adelante te contaré un secreto de las personas que escribimos a mano.

Agradece las pequeñas cosas por las que merece la pena vivir. Actos cotidianos que no dejamos que nos maravillen por su sencillez o porque no tenemos que ahorrar durante cuatro meses para conseguirlos.
Ahora me dirás que la vida es dura, que hay situaciones muy complicadas y que las cosas suelen salir mal cuando pueden salir mal. Y no se te ocurra nombrar la ley del mayor cenizo y que más daño le ha hecho a la Humanidad desde tiempos inmemoriales. No me saques a Murphy y su famosa ley o «si se cae la tostada siempre se caerá por la lado de la mantequilla». Vete a freír espárragos, Murphy, por favor. Déjanos en paz de una vez con la mantequilla, la maldad y la mala suerte. Tenemos excedente de cenizos como tú, así que fuera.
Recuerda lo que has leído hace un rato. El mundo es el que es. El mundo que ves tú es distinto al mundo que veo yo y al mundo que ve el resto de la Humanidad. Así que empieza a decirle a tu cerebro que el vaso está lleno, que las cosas van bien. Y si no está lleno, si las cosas no están bien, si no crees que estás viviendo como deberías vivir, ¡¡sorpresa!! La mayoría de las cosas dependen de ti. Si pones toda la carne en el asador, si lo das todo nadie podrá reprocharte nada, y curiosamente en estos casos la vida siempre te sonreirá. Así que dedícate a trabajar y déjate de chorradas. Ya lo tienes. Ahí está para ti. Es la fórmula de la Coca-Cola. Es el Santo Grial.
Lección 13. Recuerda ser un poco espartano
Como ves, las lecciones se unen de una manera sutil. De una mentalidad de ver el vaso lleno lo máximo posible pasamos a hablar de trabajo y esfuerzo.
Para conseguir llegar al máximo potencial de esa mentalidad, una de las características principales, si no la principal, es la disciplina. Va muy ligada a trabajo, pero quiero darle la importancia que se merece. Cuando escucho disciplina, escucho mucho más. Está incluido el esfuerzo para mantenerla, la constancia para prolongarla y la propia disciplina en sí misma: esfuerzo, constancia y disciplina. Tres cualidades olvidadas hoy en día en la era de la inmediatez, de la gratificación instantánea, del «lo quiero todo hoy para ayer». Creo firmemente que tenemos que volver a instaurar una cultura de disciplina, respeto y esfuerzo.

TRABAJAR. TRABAJAR. TRABAJAR
Trabajar supone un esfuerzo tremendo; deberás manejar correctamente las expectativas, liberarte de la presión del resultado, aceptar la derrota en el ámbito de la vida en el que te muevas, reconocer que siempre hay un componente de azar (teoría del caos, casualidad, estar en el momento apropiado en el lugar apropiado…) que puede decidirlo todo.
Si estás dispuesto a aceptar todas estas situaciones, si sabes que las cosas podrán salir mal y no te apegas al resultado, si reconoces que deberás trascenderte a ti mismo y pones todo de tu parte para que las cosas salgan como tú quieres, entonces estarás en disposición de ver el vaso lleno al completo porque tendrás la tranquilidad de haberlo dado todo.

Volver a ser un poco espartanos, volver a los valores estoicos de aguantar cuando vienen «mal dadas» (situación pr opicia para entrenar nuestra capacidad de adaptación al medio) o el tan manido hoy ser más «resiliente». Es importante conocer que la resiliencia es la capacidad de un material de volver a la situación original tras haber sufrido los efectos de la manipulación anterior, es decir, volver a nuestro centro pero con una cicatriz. Así podremos analizar la situación, aprender de lo ocurrido y seguir hacia adelante con esfuerzo.
Ahora mismo puede que estés pensando en el esfuerzo, en la repetición como solución magistral de todos los males y quieras ponerlo en práctica porque da la casualidad de que conoces la historia de las 10.000 horas de Malcolm Gladwell19 o, lo que es lo mismo, que si haces 10.000 horas de algo te conviertes en maestro.
Pero quiero que veas la otra cara de la moneda del esfuerzo por el esfuerzo, pues las universidades de Rice, Princeton y Michigan dicen que esto afecta al éxito solo en un pequeño porcentaje. Los datos son aproximados pero quiero que lo pienses y lo tengas en cuenta. La vida está llena de cosas ocultas que escapan a nuestro control. Debemos aceptar que no comprendemos todas las partes de un entorno complejo y dinámico y que la bola siempre puede caer a cualquier lado de la red. El esfuerzo y la repetición son obligatorios pero no únicos. El esfuerzo de las 10.000 horas supone un pequeño porcentaje que debemos contemplar y trabajar de manera conjunta para manejar las expectativas, superar los obstáculos y evitar la frustración.

«Espartano» es sinónimo de esfuerzo fútil y sacrificio en vano. «Constancia» parece que solo aplica a los torpes que fallan si pierden el foco. «Disciplina» parece que quiere decir que tienes que aguantar el chaparrón sin quejarte y aceptando lo que te pasa. «Aceptación», qué palabra más denostada. «Aceptación» es entendido por muchos como resignación o inacción. La aceptación supone esfuerzo. La aceptación conlleva cambios. La aceptación transmite sensación de liberación y ausencia de dolor. La aceptación es mucho más complicada que la queja. Cuando experimentas la libertad de la aceptación empiezas a entender que la vida no te da lo que quieres sino lo que necesitas. La vida cambia a través de tus actos.
Si algo no te gusta, cámbialo. Si sientes que no quieres seguir aguantando algo, acéptalo y toma otro camino. Quizás sea más sencillo cambiarte a ti mismo que cambiar las circunstancias que te rodean.
Lección 14. Busca inspiración e inspira a los demás
Una lección con un doble sentido. Vuélvela a leer por favor. Sí. Estamos hablando de respirar. Normalmente no tenemos tiempo de pararnos a respirar. No tenemos tiempo de ver si estamos respirando (agradece que sea un proceso automático porque si no nos ahogaríamos todos). En la inspiración comienza todo. Es inspirando donde aprendemos a controlar la situación.
Inspirar nos sitúa en el momento presente, el único real por cierto.
La segunda parte del título dice «inspirar a otros». Seguramente has olvidado cómo empezaste a interesarte por el deporte que practicas, las matemáticas, la Historia, escuchar a las personas o pintar cuadros. Tuviste algún tipo de modelo en el que mirarte. Una figura inspiradora que te guió en el camino. Si no la tuviste no te preocupes, la encontrarás. Puedes elegir a personalidades del mundo del arte, las ciencias, la filantropía, el emprendimiento, la empresa, el deporte. Busca el área que más te interese y encontrarás a personas que te servirán de ejemplo para que tus metas y objetivos se cumplan.
Hay dos ejemplos inspiradores: Elon Musk era un albóndigo20 en la universidad, calvo y feo; Jeff Bezos también era calvo y tenía una página web donde vendía cosas sin más.
Ahora son referentes y viven de inspirar a otros. Ambos son rol model de emprendedores. Ellos inspiran a otros enseñando, ya que es en la enseñanza donde más se aprende, así que enseñando a otros el camino a seguir seguirás aprendiendo en tu propio beneficio.
No te estoy pidiendo que inventes un coche eléctrico, quieras mandar cohetes al espacio o crees la mayor empresa retail del mundo. Es mucho más simple que todo eso. Inspira con tus actos cotidianos, inspira con tu esfuerzo, inspira con tu resistencia y resiliencia, inspira con tu compasión hacia los débiles. Así que no pierdas tiempo: inspira y conviértete en el ejemplo de alguien.
Existen multitud de factores para conseguir el éxito, la maestría, el dominio de una actividad.


VISUALIZACIÓN
Hay una técnica llamada visualización que fue desarrollada por Dale Carneggie y puesta de moda por Tony Robbins y la PNL, que nos da pistas para poder emular a las personas que nos inspiran. Simplemente debemos ver qué es lo que ha hecho la persona en cuestión a lo largo de su vida y replicar sus actuaciones para conseguir lo mismo. En mi opinión es un punto de vista demasiado determinista y que simplifica la vida a la ecuación A+B=C. Y en la vida cada una de las variables está condicionada por miles de causas y elementos distintos unos de otros. Lo que le ha funcionado a una persona puede ser que nos falle a nosotros o viceversa. Yo lo tomaría únicamente como un punto de partida, unas líneas maestras de actuación para tener una hoja de ruta donde apoyarnos en caso de duda.
Lección 15. Libera a tu niño interior
Ya llegamos al final de los errores y este se presenta siempre que somos demasiado serios, que no nos reímos de nosotros mismos, que no le quitamos hierro a la situación. Porque como me gusta decir y recordar a la menor ocasión, casi nada es importante. Una frase que es un mantra para mí y que no tiene que ver con la falta de ambición, el pasotismo generalizado en el que estamos instalados o la falta de rigor. Nada más lejos de la realidad. «Nada es importante» implica que hay cosas mucho más grandes y que trascienden a lo que nos pasa porque dentro de unos años nadie se acordará de nosotros21.
Resta importancia, relativiza y ríete. Vamos a reírnos más por favor. ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que te reíste de verdad? Me refiero a esa risa casi ridícula con la que lloras, no puedes respirar y sientes que te ahogas. Risa completa, risa sin miedo a enseñar los dientes, risa sin vergüenza que hace ese ruido raro tipo Loreto Valverde,22 o la risa ridícula que tenía George McFly, el padre de Marty de Regreso al Futuro23. Llevamos mucho tiempo con nuestro niño interior enterrado por obligaciones, deudas, corrección social, pensar en el qué dirán. Desentiérralo porque lo vas a agradecer.
Esta parte va de olvidarse de disfrutar sin vergüenza, de empezar a creer en las hadas madrinas, de volver a sonreír y potenciar la imaginación, porque las cosas no son tan serias. Deja volar la imaginación, el catalizador clarísimo de la creatividad y parte fundamental del cambio de mentalidad al que queremos llegar. La imaginación nos lleva a otros mundos, nos permite soñar, nos permite visualizar cosas inimaginables. La imaginación distingue al genio del talentoso. La persona con talento es capaz de acertar en la diana en malas condiciones, sin apenas poder ver y con las peores herramientas.

¿Recuerdas la escena del piano de la película «Big»? Pues de eso estamos hablando. Para los niños la escala de importancia es muy distinta. En la película Big la escena es maravillosa y (si no la has visto, ahí están tus deberes para hoy). Tom Hanks es un niño que pide el deseo de ser mayor y que ha crecido hasta la edad adulta en una noche gracias a la magia de la máquina de Zoltan. Entra a trabajar en una empresa de juguetes con mentalidad de niño, de disfrutar, y se cruza con el dueño frente a un piano gigante donde ambos crean una melodía genial. El dueño de la empresa recupera su niño interior en menos de dos minutos gracias a un niño que no sabe que tiene que comportarse como un adulto serio y responsable.

Cuando tenemos un momento malo, una dificultad atascada que está generando sufrimiento, tarde o temprano esta también pasará y volverá a salir el sol.
El genio acierta en la diana en la que nadie sabía que había que acertar.
Lección 16. Recuerda el «mens sana in corpore sano»
El error lo verás aparecer en verano cuando creas que entrarás en el bañador del año pasado pero hace meses que no haces deporte y eres cliente VIP de tu restaurante de fast food favorito.
Ya lo decían los antiguos: haz deporte. ¿Sabías que los amigos de Sócrates, Aristóteles, Platón y compañía ya sabían que tenían que cuidar cuerpo y mente? Back to the basics, please. Vamos a volver a las enseñanzas de las fábulas, los cuentos populares y la filosofía clásica. No te enredes en cosas más esotéricas, que todo es muy sencillo. Cuida el cuerpo para poder tener una mente sana. Cuerpo y mente están unidos de maneras que no conocemos. La neurociencia lo está demostrando. Una mentalidad abierta al crecimiento necesita de nutrientes para poder ser activada y para ello es básico un cuerpo sano y fuerte. Más adelante aprenderemos a definir un plan para poder acometer los «debos» en lugar de los «debería».
Si no puedo, debo, y ya que debo, puedo.
El cuerpo que te sostiene es único, no tenemos otro de reserva. Es nuestro deber cuidarlo, honrarlo, respetarlo. Por supuesto que podemos cometer excesos; no estoy hablando de convertirnos en seres perfectos que solo sobrevivan con brócoli, agua y deporte diario. Tenemos que tener un equilibrio y usar el sentido común con respecto a recipiente lleno de órganos y agua.
Lección 17. Practica el da, da, da (del verbo «dar», ¿te suena?)
Tu cerebro solo está pensando en sobrevivir, creando planes y haciéndose películas. Eso ya lo sabemos. Pero somos criaturas extrañas, ya que vivimos rodeados de otros seres humanos, en apariencia iguales a nosotros pero diferentes. Seres que quieren lo mismo que tú, que están esperando lo mismo que tú, que les des, que les des tu tiempo, tu amor. Así que tenemos que empezar a dar.

MENS SANA IN CORPORE SANO
En estos momentos parece que el consenso general indica que la dieta más completa es la dieta mediterránea. Pero la dieta mediterránea de verdad, la de nuestros abuelos: verdura, fruta fresca, pescado, frutos secos, beber abundante agua, algo de carne, algo de vino tinto, legumbres… nada que no sepamos1.
En caso de no encontrarnos de manera óptima a nivel nutricional, sentido común de nuevo, que para eso están los médicos que pueden dictaminar cuáles son los alimentos que favorecen tu cuerpo y mejoran tu mente.
La dieta debemos acompañarla de ejercicio físico regular en función de nuestra capacidad, edad y condición2.
Ejercicio en la medida de tus necesidades y posibilidades pero ejercicio regular, constante y con esfuerzo. Otra vez el maldito esfuerzo; lo siento, pero la sensación de bienestar que tendrás después de hacer deporte con su ducha correspondiente no es fácil que la encuentres en otra actividad.
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1 Aquí no voy a entrar al resto de dietas (paleo, Atkins, la de la zona, la de Campos, la de la de los ayunos la vegetariana, la crudivegetariana, la vegana…) porque creo que en el equilibrio está la virtud. Un poco de todo está bien. Sin tonterías, sin excesos y sin carencias.
2 Aquí, como en la dieta o en cualquier cosa que que ver con nuestra salud física, consultaremos especialista en la materia.
Tenemos que dar para poder recibir.
Pero esto no es un dar desinteresado que simplemente cae de un lado de la balanza. Esto es un equilibrio. Tenemos que dar para poder recibir, pero recibiendo en algún momento. Debes ser consciente de lo que vales para poder colocarte en posición de dar y más tarde recibir.
Esperar a recibir no debe ser el motivador que nos coloque en la disposición a dar. No es un contrato mercantil. Es un ejercicio de egoísmo compartido. Yo te doy porque sé que estás esperando que alguien te dé, como estoy esperando yo a que alguien me dé a mí. ¿Recuerdas la película Cadena de favores?24 Es básicamente de dar. ¿Te has planteado alguna vez si serías capaz de hacer lo que proponía el niño protagonista? Por si no te acuerdas, te lo recuerdo: realizar tres buenas acciones a tres personas desconocidas. Estas personas debían hacer lo mismo para poder recibir nuestra ayuda. Así, estos tres desconocidos a los que acabamos de ayudar replicarían nuestras buenas acciones y la onda expansiva sería infinita. Las buenas acciones debían ser cosas realmente importantes, no limosnas. Como dice Alejandro Sanz, «dar lo que te sobra nunca fue compartir sino dar limosna».
Lección 18. No permitas que tu ego profesional se ahogue en su estanque
En este caso me voy a quedar con el ego profesional porque al personal le doy un hueco más adelante. Sobrevuela en mi cabeza el daño que nos hace el ego en nuestra profesión, sobre lo buenos que somos, lo importantes que somos y el dinero que ganamos. ¿Te has fijado que la primera pregunta que nos hacemos cuando nos vemos con alguien es «qué tal te van los proyectos»? ¿Realmente eso es lo importante?
Imagina la escena. Es un martes cualquiera del mes de junio. Te cruzas con el consejero delegado de una gran compañía cotizada paseando por el Retiro en Madrid a las 11 de la mañana y le paras para preguntarle acerca de su paseo un día laborable por el Retiro. Quizás piensas, como haríamos todos, que va a cruzarlo para llegar a una reunión súper importante. Su respuesta te deja de piedra. Te dice que está paseando, que se ha tomado un par de días de vacaciones para pensar, para respirar el aire un poco húmedo y fresco al lado de las barcas donde iba de pequeño con sus padres. Te devuelve una sonrisa y sigue su camino.

MIRA EL MUNDO CON SUS OJOS
Te propongo un ejercicio que a mí me encanta. Es un poco raro y te dejará una sensación extraña pero tiene sentido para comprender que, pese a ser únicos, compartimos los mismos rasgos, preocupaciones y sensaciones. Que cada persona tiene un mundo interior igual que el tuyo y quiere compartirlo.
Mira a tu alrededor a las personas que te rodean. Lo ideal es poder tener conexión visual con ellas durante unos minutos. Quiero que te concentres en la primera persona que te llame la atención por cualquier motivo. Su físico, algún rasgo característico, su ropa, lo que esté haciendo. Ahora quiero que veas el mundo a través de sus ojos. Quiero que veas lo que esa persona está viendo y lo que puede pensar. En el viaje visual que te propongo también quiero que te veas a ti mismo a través de los ojos de esa persona elegida. Piensa en lo que puede estar pensando, hazte una historia sobre su trabajo, su vida, sus relaciones, qué es lo que está haciendo y dónde irá cuando dejes de verla. Repite este ejercicio de ver el mundo con otros ojos por lo menos con otras tres personas.
El ejercicio tiene que provocarte una sensación de magnitud desmesurada al comprobar la cantidad de personas que nos rodean con los mismos problemas y alegrías, personas a las que quizás podemos ayudar si nos acercamos a ellas. Personas como nosotros.
No estás solo en el mundo.
Tu cerebro echa humo. Definitivamente ha perdido el juicio. Estás a punto de entrar en la aplicación de tu banco y vender todas las acciones de su empresa. Sería mucho mejor que te hubiera dicho que estaba estresado y que quería atajar por el parque para llegar a dos reuniones. O que estaba esperando un Uber que lo trasladase al aeropuerto para llegar a una cumbre internacional al otro lado del mundo. Entonces y solo entonces sería un directivo respetable que solo piensa en la empresa y en los accionistas, como debe ser. Un directivo que entrega su vida a cumplir el plan estratégico 2018-2021. ¿Estamos locos o no?
¿Has pensado qué pasaría si nadie hablara de sus importantes trabajos por un día? ¿Qué pasaría si todo se parase? ¿Qué haríamos si utilizásemos un día al año para parar y reflexionar?
Aunque quizás es peor la versión de preguntar a las personas que nos rodean ¿qué tal?, sin que nunca nadie espere la respuesta y sin querer que el otro nos cuente sus miserias, no vaya a ser que perdamos el tiempo que no tenemos en tonterías que no nos aportan nada ni nos incumben.
¿Por qué tenemos que estar siempre hablando de trabajo cuando lo que realmente queremos es decir lo buenos que somos, lo importante que es nuestra ocupación? Queremos obtener validación de otras personas, y si podemos ser mejores que nuestros interlocutores, pues eso que nos llevamos a la saca.
Olvida tu ego profesional, solo es trabajo.
TODOS LOS DÍAS SALE EL SOL
Una estupenda canción es la del grupo Bongo Botrako y se llama «Todos los días sale el sol». Si no la conoces, búscala en Internet. Es una canción de buen rollo que te obligará a salir de la situación dando un salto de alegría. Pruébala y me cuentas qué tal el resultado. Todos tenemos una canción para ese momento en que el «todo pasa» no llega, cuando vemos que la importancia gana terreno a la realidad… ¿Cuál es tu canción para esos momentos?

NARCISO
Seguramente conocerás las historia de Narciso, básicamente un hombre en la mitología griega tan guapo y hermoso que enamoraba por igual a hombres y mujeres. Al rechazar a la ninfa Eco y como castigo a su manera de ser, engreída y ególatra, Némesis, la diosa de la venganza, no tuvo mejor idea que obligarle a acercarse a un lago cristalino de agua absolutamente transparente. Némesis hizo que se enamorara de su propio reflejo y Narciso se acercó tanto al agua que terminó ahogado al no poder separarse de sí mismo. Fin de Narciso.

¿Qué es lo que querrías hacer si te quedara una hora de vida? Seguro que nadie te dice: «quiero contarte mi último proyecto profesional». Todo el mundo querrá salir corriendo a estar con sus seres queridos.
Lección 19. Permítete seguir cometiendo estos errores y otros nuevos
Como ves, para el GM una de las claves es la repetición, así que aunque no quieras repetirás estos y otros errores el resto de tu vida.
Este listado es ampliable, revisable, reciclable y sobre todo replicable. Olvidarás estas lecciones, volverás a cometer fallos, repetirás los comportamientos que te hacen daño… sin duda. Lo importante es que te des cuenta de cuándo vuelven a aparecer y aprendas de la experiencia. Pero aprendas de verdad.
Y frente a la gran mayoría de libros que te dicen cuáles son tus problemas, que te muestran tu realidad y las cosas que debes cambiar, que te ayudan a reconocer tus errores, aquí quiero darte armas, herramientas prácticas, ejercicios, trucos, pistas y cambios de mentalidad reales para poner en práctica y notar los cambios reales.
¡Bienvenido a la carretera llena de baches de tu vida!
THE JOBS QUESTION
Te traigo un modelo de éxito para que tengas una referencia de personalidad GM donde no hay discusión posible. Steve Jobs.
La vida de Steve Jobs ha dado para un par de películas, una buena biografía y cientos de frases y anécdotas de las cuales no se sabe cuál será cierta y cuál leyenda urbana. Aquí traigo una historia que tiene como base su discurso a los graduados de Stanford hace unos años y que se hizo viral en redes sociales.
Al parecer el fundador de Apple sabía algo de lo que encierran estos párrafos que acabas de leer. Existen pocos personajes tan amados-odiados-idolatrados-exagerados a partes iguales como Steve Jobs pero creo que nos puede ayudar a aterrizar el concepto. Él se hacía todas las mañanas de su vida una reflexión unida a una pregunta que le servía como acicate y guía ante cualquier duda que le surgía, no importaba si era personal, profesional, espiritual… (yo lo he dramatizado para que sientas un poco más la muerte y su efecto en un intento de mejorar a Steve):
«Si hoy fuera el último día que fuera a vivir, si mañana fuera a estar muerto para siempre, para toda la eternidad, sumido en la misma dulce negrura en la que me encontraba antes de nacer… ¿es esto lo que querría estar haciendo en mi último día de vida en la Tierra?».
¿Puedes hacer el favor de hacerte esta pregunta y escribir aquí debajo su respuesta? Gracias.

¿Éxito? Podríamos decir que sí, pese a que estoy un poco cansado de escuchar cómo se abusa de la palabra por todas partes. Libros, charlas o formaciones de «Cómo crear líderes de éxito», «cómo conseguir que tus hijos tengan éxito», «el éxito en la vida para ser feliz»… La palabra éxito es una palabra demasiado pervertida en el mundo de locos en el que vivimos. No quiero que se refieran a mí con las palabras «mi éxito», ya que lo que funciona para una persona no tiene por qué funcionar para ti. Prefiero que se refieran únicamente a las experiencias y nada más. Porque, ¿qué es el éxito? Para unos será tener dinero, para otros será tener descendencia, para algún loco será promocionar en el trabajo, para otros será encontrar la felicidad, qué sé yo…
La palabra éxito viene del latín «exitus», que significa final. De hecho, en inglés exit te indica la salida. Esto es interesante porque parece que el éxito es el final de algo, éxito es algo que se termina, algo que pone fin a una carencia o sufrimiento, cuando lo interesante de la vida no es el final, sino el camino que recorremos. ¿Te acuerdas del libro El camino de Miguel Delibes? Pues resulta que ya teníamos una pista en el colegio cuando nos obligaban a leer un libro demasiado complejo a una edad en las que no sabes apenas nada.
El ejercicio es tan simple como complicado en su resolución, ya que siempre que hagas preguntas puedes obtener respuestas que no siempre te van a gustar.
Es una reflexión importante para por lo menos plantearse las cosas. Evidentemente no vamos a romper con nuestra vida, abandonar nuestras obligaciones y dejarlo todo para realizar ese viaje al Himalaya que teníamos pendiente desde hacía tiempo. Por supuesto que no voy a dejar el trabajo para dedicarme a mi pasión. Ni me planteo que te vas a acercar a esa persona especial de la que llevas tiempo enamorado para hacer el ridículo si dice que no a tu ofrecimiento de compartir una cena. O quizás sí lo vas a hacer…
Estoy de acuerdo contigo en que es inteligente planificar el futuro, garantizando que tengamos para poder vivir una vejez larga, cómoda, saludable y tranquila. Pero ¿y si no llegamos a esa vejez?, ¿y si el día después de jubilarnos nos morimos?
Creo que esta idea de Steve Jobs nos sirve como referencia a medio plazo, como una guía que marca las líneas rojas que no debes cruzar. Solo quiero que, cuando estés en la bifurcación del camino, pienses en Steve y en Robert Frost (el tipo raro al que nombran en El club de los poetas muertos25 y que tomó el camino menos transitado y eso le cambió) y por lo menos te des una oportunidad de tener otra opción. Siempre hay más opciones… Siempre.

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