Читать книгу: «Versos Breves Sobre Paseos»
Índice
1. UN PASEO POR LA NOCHE
2. NO SÉ CÓMO SUCEDIÓ
3. POR LAS CALLES DE SEVILLA
4. LA TARDE ESTÁ SOLEADA
5. EL MATUTINO PASEO
6. UN DÍA MUY TEMPRANITO
7. COSA SERIA ME PARECE
8. UN SUEÑO TUVE UN DÍA
9. UNA MAÑANA LLUVIOSA
10. UN SUEÑO TUVE UN DÍA
11. EL OTOÑO HA EMPEZADO
12. EL ÚLTIMO PASEO QUE NOS DÁBAMOS
13. ¿DÓNDE ENCONTRARÉ UN BANCO?
14. UN PASEO OSCURECIENDO
15. ¿DÓNDE QUEDARON LOS PASEOS?
16. UN PASEO ENTRE LAS ESTRELLAS
17. UN DOMINGO DE TORMENTA
18 . EL PRIMER PASEO DE LA VIDA
Versos Breves
sobre
Paseos
Juan Moisés de la Serna
Editorial Tektime
2021
“Versos Breves sobre Paseos”
Escrito por Juan Moisés de la Serna
1ª edición: diciembre 2021
© Juan Moisés de la Serna, 2021
© Ediciones Tektime, 2021
Todos los derechos reservados
Distribuido por Tektime
https://www.traduzionelibri.it
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal).
Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra. Puede contactar con CEDRO a través de la web www.conlicencia.com o por el teléfono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.
Prólogo
Un paseo por la noche
hace días que me di
el cielo con sus estrellas
pude contemplar así.
En la vida siempre prisa
parece que hoy tenemos
y no nos damos ni cuenta
de todo lo que perdemos.
Ese cielo estrellado
esa luna tan brillante
esa gran tranquilidad
y el perfume penetrante.
Son solo algunas cosas
que podemos admirar
si salimos un ratito
por la noche a caminar.
AMOR
Dedicado a mis padres
1. UN PASEO POR LA NOCHE
Un paseo por la noche
hace días que me di
el cielo con sus estrellas
pude contemplar así.
En la vida siempre prisa
parece que hoy tenemos
y no nos damos ni cuenta
de todo lo que perdemos.
Ese cielo estrellado
esa luna tan brillante
esa gran tranquilidad
y el perfume penetrante.
Son solo algunas cosas
que podemos admirar
si salimos un ratito
por la noche a caminar.
Parece que las estrellas
hoy todas se han colocado
brillantes para que vea
a esa luna allí al lado.
El cielo así es más grande
nunca he visto nada igual
estrellas por todas partes
nadie las podría contar.
¿Habrá más que otras noches?
eso al menos parecía
antes yo las contemplaba
pero ahora no lo hacía.
A veces en nuestra vida
ponemos obligaciones
que nos absorben el tiempo
sin permitir distracciones.
Los días pasan volando
de eso mucho nos quejamos
pero frenar no queremos
y por eso no paramos.
Dejemos algo al lado
y vayamos a contemplar
ese cielo estrellado
seguro nos va a gustar.
Y paremos un instante
de ver la televisión
el teléfono o el e-mail
y salgamos al balcón.
AMOR
2. NO SÉ CÓMO SUCEDIÓ
No sé cómo sucedió
ni por qué eso pasaba
pues sin internet un día
asombrado me encontraba.
Eso ocurre muchas veces
sin saberlo explicar
que nos hacemos adictos
sin poderlo remediar.
Internet es necesario
hasta para respirar
eso hemos conseguido
con tanta modernidad.
Antes, pero no hace mucho
tranquilamente vivíamos
no teníamos internet
pero un día lo tuvimos.
Nos facilita la vida
y nos da conocimiento
pero cuando no está
¡Esto es un aburrimiento!
“Y ahora, ¿yo que hago?
frente al ordenador
si no tengo internet
me aburriré un montón”
Piensas así unos instantes
que eternos se están haciendo
no se te ocurre marcharte
la pantalla estás viendo.
Pero bueno, ¡reacciona!
que no es tan importante
antes no lo conocías
ni lo tenías delante.
Y jugabas, y reías
salías a pasear
todo eso se pasó
ahora no hay tiempo ya.
¿Ves lo que ha sucedido?
fue por culpa de internet
que tu vida ha cambiado
aunque no lo quieras ver.
Una maquina parece
pero a ti te ha cambiado
ya no ríes, ni paseas
siempre estás ahí sentado.
Y si un día te falta
no se te puede aguantar
el mal humor que te entra
no lo puedes controlar.
Hoy no tienes internet
a nadie puedes culpar
la red, dicen que ha caído
así podrás descansar.
Y quizás dar un paseo
o montar en bicicleta
o jugar un partidito
así estirar las piernas.
Esas que ya te protestan
de tanto estar sentado
de estar con internet
muchas horas enchufado.
Aprovecha que hoy no tienes
y así podrás respirar
ese aire de la calle
que bien te va a sentar.
Pues el cuerpo necesita
un poco de libertad
no estar siempre sentado
y si es posible andar.
Quizás recuerdes que antes
algún deporte hacías
ahora con internet
sólo en él lo veías.
AMOR
3. POR LAS CALLES DE SEVILLA
Por las calles de Sevilla
un día me paseé
es una cosa sencilla
y nadita me cansé.
En una llanura grande
toda está extendida
esta bonita ciudad
así se ve construida.
A la verita del río
de ese Guadalquivir
el que tanta agua lleva
que la permite vivir.
Que se extiende por doquier
con sus grandes arboledas
en sus largas alamedas
que allí se pueden ver.
Mirando los monumentos
yo visité la ciudad
hasta que tuve un encuentro
el que te voy a contar.
Por la mañana temprano
cuando el sol no calentaba
fui a darme un paseo
y pronto algo pasaba.
“Visitante, ¡buenos días!”
a mi espalda escuché
y al mirar para atrás
a alguien me encontré.
Como nadie más había
enseguida imaginé
que a mí se refería
y así le contesté.
“Buenos días, también tenga”
y andando pretendía
seguir mi paseo allí
pero él me detenía.
“Visitante que has venido
a recorrer la ciudad
¿Por qué esta has escogido?
¿Y qué quieres visitar?”.
Mirándole me he quedado
no sabía responder
él estaba a mi lado
muy bien le podía ver.
“Visitante ―me ha dicho―.
Algo te voy a contar
pero quiero que lo escribas
como lo voy a relatar”.
Y escuchando su relato
el tiempo se ha pasado
el sol vino y se marchó
todo el día así he estado.
En un parque nos sentamos
donde calor no hacía
de “María Luisa” me dijo
que ese nombre tenía.
Árboles por todos lados
desde el sitio contemplé
donde estábamos sentados
y en silencio me quedé.
Allí escuchando la historia
me he pasado el día
él hablaba y hablaba
yo embelesado le oía.
No sé si aquí y ahora
cuando lo voy a escribir
me acuerde bien de toda
pero aún creo que sí.
Me empezó por contar
que en un tiempo muy lejano
unos vivieron aquí
que los llamaron romanos.
Buscaban donde asentarse
vieron el Guadalquivir
y bebieron de sus aguas
ya no se quisieron ir.
Buscando un día un caballo
que se les había perdido
desde lejos divisaron
la cueva donde se ha metido.
Uno de aquellos hombres
el que primero ha llegado
decide entrar a la cueva
y nada lo ha dudado.
Lo que allí se encontraba
nunca lo pudo esperar
dentro de la cueva estaba
la historia que voy a contar.
Dos ancianos allí había
que al romano esperaban
y un lago de agua fresca
que a bañarse le invitaban.
El romano sudoroso
que corriendo había venido
aceptó la invitación
y en el agua se ha metido.
Sin saber cómo ha sido
fijándose se encontró
rodeado, no está solo
pero no se asustó.
Una linda jovencita
enseguida le invitó
a comer allí unas frutas
que el romano agradeció.
Cuantos colores tenían
él nunca antes los vio
probarlas él pretendía
y alguna escogió.
Después de comer aquello
en el suelo se acostó
tan cansado se encontraba
que rápido se durmió.
Quizás fuera todo un sueño
eso es lo que pensaba
pero vio él muchas cosas
mientras descansando estaba.
Cómo vivían en cuevas
y que felices estaban
las gentes que él veía
que por allí se encontraba.
Reconoció el lugar
era el Guadalquivir
el río grande que riega
el terreno por allí.
Las cuevas estaban cerca
por los montes extendidas
el terreno era muy fértil
de él sacaban la comida.
Cuando despertó del sueño
sólo en la cueva estaba
saliendo de ella vio
a dónde se encontraba.
Sentados sus compañeros
por allí le esperaban
él sorprendido les cuenta
lo que dentro le pasaba.
El jefe ha entendido
lo que el sueño les decía
que aquel era un buen sitio
y eso le decidía.
“¡Acamparemos aquí!
seguro que encontraremos
buenas tierras de cultivo
y bien aquí viviremos”.
Un campamento romano
enseguida se montó
y al transcurrir el tiempo
una ciudad floreció.
Hasta un emperador
de la Roma poderosa
nació en esta ciudad
que una vez fue muy hermosa.
Itálica se llamaba
la que aquí se fundó
importancia en el Imperio
a este lugar se le dio.
Y fue gracias al soldado
que valiente se metió
aquel día en la cueva
y todo aquello soñó.
Cuando él era viejito
un día se despidió
nadie más lo ha encontrado
pues de allí se marchó.
Sin que nadie lo supiera
a la cueva regresó
allí vive desde entonces
eso bien que lo sé yo.
Porque, aunque cueste creerlo
ese romano soy yo
que de vez en cuando salgo
y hoy conocerte tocó.
Quizás creas que este encuentro
es una casualidad
pero te digo a ti
eso nunca lo sabrás.
Yo escojo al visitante
que viene a la ciudad
para contarle mis cosas
si él se quiere enterar.
Luego se marcha y lo olvida
o lo quiere trasmitir
eso lo decide él
ahora te toca a ti.
Los romanos existieron
del lugar no se marcharon
muy a gusto ellos vivieron
y aquí se multiplicaron.
Todo el valle de este río
felizmente cultivaban
en paz vivían aquí
y mucho tiempo pasaban.
Las etapas de la vida
como en otoño las hojas
se marchan con una brisa
y vuelven a salir otras.
Un pueblo muy numeroso
poco a poco fue viniendo
tanto se multiplicó
muchos acabaron siendo.
En el lugar no cabían
y se fueron extendiendo
del sitio donde venían
del calor se van huyendo.
Encontraron este río
en sus aguas se bañaron
y desde entonces aquí
muchos de ellos habitaron.
Tranquila la convivencia
nadie pelear quería
pero llegó un momento
en que vivir no podían.
Peleas por el terreno
enseguida se formaron
el fuerte aquí se quedó
y los demás se marcharon.
A la verita del río
otros ahora vivían
en sus aguas se bañaban
y más la ciudad crecía.
El tiempo pasa deprisa
Бесплатный фрагмент закончился.
