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Dermatocosmética

Silvia Schvartzman - María Inés Cestilli (Eds.)

Dermatocosmética

Índice de contenido

Portadilla

Legales

Prólogo

Prefacio

1. Metabolismo celular

2. Estructura de la piel normal

3. Las formas cosméticas y su formulación

4. Envejecimiento de la piel

5. Productos naturales

6. Aplicación de extractos vegetales

7. Permeabilidad cutánea y principios activos

8. Pieles reactivas

9. Patologías faciales

10. Flebología

11. Cambios cutáneos en la insuficiencia venosa crónica

12. Obesidad

13. Formulaciones cosméticas de uso corporal

14. Formas farmacéuticas de uso externo

15. Productos cosméticos para bebés y niños

16. Exfoliación de la piel

17. Protección de la piel frente al sol

18. Patologías de pies y uñas

19. Formulaciones ginecológicas y urológicas de uso externo

20. Perfumería. Elaboración de perfumes y fragancias

21. Estabilidad, seguridad y eficacia de los productos cosméticos

22. El agua destinada al uso cosmético

23. Envases utilizados en la industria cosmética

24. Nutrición de la piel y alimentación saludable

25. El fitness y su influencia en estética

Los autores


Dermatocosmética : criterios de formulación : enfoque estético y terapéutico / Diego G. Andrione ... [et al.] ; editado por Silvia Schvartzman ; María Inés Cestilli. - 1a ed. - Córdoba : EDUCC - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, 2021.Libro digital, EPUBArchivo Digital: descargaISBN 978-987-626-467-91. Dermatología. I. Andrione, Diego G. II. Schvartzman, Silvia, ed. III. Cestilli, María Inés, ed.CDD 616.5

Copyright © by EDUCC - Editorial de la Universidad Católica de Córdoba.

Diseño editorial y puesta en página: Gustavo Figueroa Oroná.

Arte de tapa: Sofía García Castellanos.

Ilustraciones: Eric Cornejo.

Está prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier método: fotográfico, fotocopia, mecánico, reprográfico, óptico, magnético o electrónico, sin la autorización expresa y por escrita de los propietarios del copyright.

ISBN edición digital (ePub): 978-987-626-467-9

Digitalización: Proyecto451


Obispo Trejo 323. X5000IYG Córdoba. República Argentina

Tel./Fax: + 54 351 4286171 - educc@uccor.edu.ar - www.ucc.edu.ar

Prólogo

Jorge O. Velasco

No puedo ocultar la satisfacción que me produce el prologar este libro. A quienes, hace ya más de cincuenta años, soñamos –y luchamos por ese sueño– para que las universidades privadas fueran una realidad y luego para que estuvieran al nivel exigible a una casa de altos estudios, el constatar ahora que aquel sueño se ha convertido en realidad, no puede sino gratificarnos.

Efectivamente, este libro es una de las respuestas a lo que nos propusimos hace más de medio siglo. Sus autores y autoras han puesto en él toda la seriedad y todo el saber que exigen los distintos temas que en él se abordan. Pocas veces se encuentra la generosidad con que se ponen a nuestra disposición formulaciones logradas luego de mucho empeño, paciente búsqueda, y de qué manera nos enseña acerca de la piel y su relación con los productos para tratarla, con el envejecimiento, con sus patologías. Los temas considerados en este trabajo, son enfocados desde distintos ángulos por un grupo de especialistas y así se hace un meticuloso estudio de la piel, su metabolismo, sus reacciones ante distintos agentes, su tratamiento, la composición de diferentes productos cosméticos para adultos y para bebés sin olvidar la estética y el bienestar corporal.

La Universidad Católica de Córdoba ha crecido académicamente y en el plano de la investigación. Siempre se deja a los discípulos, como tarea, alcanzar la verdad que aún no lograron sus profesores, y esto significa in-vestigar, ponerse tras los vestigios de la verdad, siguiendo y persiguiendo sus huellas hasta descubrir su rostro, con lo cual, a la vez, se abren nuevos caminos. Esto es lo que testimonian los trabajos reunidos en este libro y otras obras, cuyos autores pertenecen a distintas cátedras de la Facultad de Ciencias Químicas, y los numerosos libros ya editados por la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba (EDUCC) originados en las distintas Facultades de la UCC resultado del estudio, la investigación y el espíritu docente –ya que la verdad alcanzada debe comunicarse– que anima a sus integrantes por lo que, después del esfuerzo llega la muy merecida satisfacción.

Han transcurrido muchos años desde que Silvia Schvartzman llegó como alumna a mis clases en el primer piso de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Católica de Córdoba con no pocos prejuicios acerca de lo ideológico. Hoy, desde estas páginas y con su amistad que realmente valoro, proclama que el diálogo del pluralismo ideológico no solo es una realidad, sino que enriquece a sus participantes.

Silvia Schvartzman y María Inés Cestilli además, me han hecho saber, sin decirlo explícitamente, que todo aquel esfuerzo valía la pena.

Prefacio

Silvia Schvartzman y María Inés Cestilli

Este libro está dirigido a todas aquellas personas que han hecho de la estética su interés y profesión, como una manera de integrar a los distintos profesionales que desarrollan su actividad en este campo con el interés primordial de acercar a cada uno de ellos la visión del resto de los actores, tanto médicos, farmacéuticos, bioquímicos, licenciados en química, nutricionistas, cosmiatras, cosmetólogos, docentes universitarios, etc.

Sabemos por experiencia propia, lo difícil que resulta en ocasiones abordar el trabajo profesional y tener que recabar la información necesaria, incluso a veces, sin saber exactamente dónde buscar.

En este material hemos tratado de trasmitir parte de nuestra experiencia, tanto en la elaboración magistral como en la industria cosmética, y gracias a la colaboración de distinguidos profesionales que gentilmente accedieron a participar en la confección de este libro, intentamos acercar información que facilite el camino a todos los que sienten la legítima pasión por la estética y la abordan con profesionalismo, seriedad y verdadero deseo de perfeccionar sus conocimientos.

Agradecemos profundamente a cada uno de los profesionales que habiendo compartido esta propuesta dedicaron su tiempo a la confección del capítulo, tema de su conocimiento.

Lo hacemos extensivo a todas las empresas que creyendo en el proyecto, hicieron esto posible.

Un especial agradecimiento al Dr. Jorge Velasco por aceptar prologarnos y a Carla Slek, que supo transmitirnos su entusiasmo para lograr la concreción de este libro.

1. Metabolismo celular

Diego Andrione

Nosotros los hombres somos seres vivos y pertenecemos al reino animal. Somos animales pluricelulares, lo que significa que estamos formados por millones de células. Estas se hallan altamente organizadas para que cada una pueda satisfacer, desde su humilde función, las necesidades del organismo.

Las células se hallan agrupadas en tejidos. Se entiende por tejido a un conjunto de células con características funcionales y estructurales similares. En nuestro cuerpo reconocemos 4 tejidos: tejido epitelial, tejido conjuntivo o conectivo, tejido muscular y tejido nervioso.

A su vez, los tejidos se agrupan para formar órganos, por ejemplo el estómago, el cual está formado por los 4 tejidos antes mencionados. Los órganos se agrupan para formar sistemas o aparatos. Así, el estómago integra el aparato digestivo (cuya función es aprovechar al máximo los nutrientes que ingresan a nuestro cuerpo por la alimentación). Y el conjunto de sistemas y aparatos forman un organismo. Y cada uno de nosotros es un organismo.

Existen dos sistemas, el sistema nervioso y el sistema endocrino, que se encargan de integrar, regular y interrelacionar las actividades de cada uno de los órganos, tejidos y célula de nuestro organismo, para que el trabajo de cada uno de estos termine siendo beneficioso para el organismo.

Los hombres somos animales heterótrofos, esto significa que dependemos de fuentes de nutrientes externas, o dicho de otro manera debemos alimentarnos para poder obtener la energía necesaria para todos los procesos vitales. Las plantas, en cambio, son autótrofas, es decir que utilizando la energía solar pueden fabricar nutrientes que le proveen la energía necesaria para los procesos metabólicos.

Los alimentos nos aportan hidratos de carbonos, proteínas, lípidos, minerales y las vitaminas y agua (materia prima fundamental para la integridad de nuestro organismo).

Nutrientes

Agua: el 65% del peso de nuestro cuerpo es agua. Es el solvente universal, por lo que todos los procesos celulares transcurren en un medio acuoso. El agua es un excelente disolvente, puede disolver sustancias como proteínas, sales y azúcares. El agua que contiene sustancias disueltas forma soluciones. Las sustancias que se disuelven en agua son hidrófilas (iones y las moléculas polares). Por ejemplo, azúcares, aminoácidos, sales, oxígeno, dióxido de carbono.

Las moléculas que no tienen carga y no son polares, como las grasas y los aceites, generalmente no se disuelven en agua, y se las denomina hidrófobas.

Las propiedades físicas y químicas del agua le confieren al agua propiedades inusuales:

• Es un solvente excelente.

• Posee fuerzas cohesiva y adhesiva.

• Tensión superficial.

• Acción capilar.

• Ayuda a conservar estable la temperatura.

• Densidad máxima a 4°C.

Hidratos de carbono: los hidratos de carbono son una vasta familia de moléculas orgánicas que principalmente son fuentes de energía.

Otros carbohidratos como la celulosa y molécula similares forman parte de diversas estructuras de las células vivas proporcionando soporte estructural a células individuales o incluso al cuerpo entero de organismos tan diversos como plantas, hongos, bacterias e insectos. Los vegetales tienen capacidad de sintetizar hidratos de carbono a partir de CO2 y H2O.

En la alimentación humana, los glúcidos constituyen el principal aporte desde el punto de vista energético. En una dieta equilibrada, entre el 50 y el 60% del total de calorías debe ser provisto como hidrato de carbono.

Se clasifican en:

• Monosacáridos: por ejemplo, la glucosa (principal fuente de energía celular).

• Disacáridos: por ejemplo, la sacarosa (azúcar de mesa) formada por la unión de dos glucosas.

• Polisacáridos: por ejemplo, el almidón, formado por la unión de muchas glucosas.

Glucosa (o dextrosa): es un monosacárido que constituye el principal combustible utilizado por las células. Se la encuentra libre en los frutos maduros y también en la sangre y líquidos orgánicos de los vertebrados. La unión de muchas moléculas de glucosa forma polisacáridos como el almidón, la celulosa, el glucógeno.

Proteínas: son moléculas poliméricas de aminoácidos. Existen 20 aminoácidos diferentes formando nuestras proteínas. Y 8 de esos son denominados aminoácidos fundamentales, por lo que deben ser aportados por medio de la alimentación (las células de nuestro cuerpo no tienen capacidad de sintetizarlos).

Nuestra alimentación es quien nos debe proveer una buena fuente de proteínas; pero en nuestro aparato digestivo se desintegran liberando los aminoácidos que las componen. Los aminoácidos son absorbidos pasando al torrente circulatorio. Y cada célula se encarga de sintetizar las proteínas que a ella le son necesarias para cumplir con sus funciones específicas.

En nuestro organismo la función de las proteínas es estructural y funcional. No habría función celular sin la participación de proteínas específicas.

Lípidos: estás moléculas tienen la particularidad de ser insolubles en agua.

Algunos lípidos son moléculas almacenadoras de energía; otras forman cubiertas impermeables en los cuerpos de plantas o de animales; algunas integran la membrana plasmática de todas las células; otras son hormonas.

Las podemos clasificar en:

• Lípidos simples: formados por grasas, aceites y ceras. Las grasas y aceites solo difieren en su consistencia, siendo las grasas sólidas y los aceites líquidos. La función de las grasas y aceites en nuestro organismo es como fuente de energía al igual que la mayoría de los glúcidos.

• Lípidos complejos: en este grupo mencionaremos a los fosfolípidos, componentes fundamentales de la membrana plasmática de todas las células.

• Lípidos derivados del esterol: el colesterol y sus derivados.

El colesterol cumple una importante función en la membrana plasmática participando en la regulación de la fluidez de la membrana. Dentro de los derivados del colesterol encontramos muchas hormonas (producto de secreción del sistema endócrino).

Las grasas y aceites tienen una alta concentración de energía química, cerca de 9,3 calorías por gramo, en comparación con 4,1 en el caso de azúcares y proteínas (una caloría equivale a 1000 calorías; la caloría se usa para medir el contenido energético de los alimentos); y se utilizan como almacén de energía a largo plazo, tanto en plantas como en animales.

Minerales: dentro de estos encontramos todos los elementos químicos o iones que son esenciales para los seres vivos: sodio, potasio, anión cloruro, calcio, fósforo, magnesio, yodo, selenio, cobre, hierro, zinc, molibdeno, cobalto, entre otros.

Vitaminas: son moléculas orgánicas simples esenciales que deben ser aportadas por la alimentación ya que nuestro organismo no tiene capacidad para sintetizarlas, y si lo hace las cantidades producidas no alcanzan para satisfacer las necesidades.

Se dividen en dos grupos:

Vitaminas liposolubles:

• Vitamina A. Función: frena el envejecimiento celular y protege y mantiene los tejidos epiteliales (piel, mucosas). Resultado de su deficiencia: problemas en la vista, alteraciones epiteliales.

• Vitamina D. Función: regula la absorción intestinal de calcio y fósforo. Resultado de su deficiencia: provoca en niños raquitismo y en adultos tos reblandecimiento óseo (osteomalacia).

• Vitamina E. Función: capacidad antioxidante frente a los radicales libres. Actúa contra el envejecimiento celular, contribuyendo, por extensión, al aumento de la longevidad. Resultado de la deficiencia: anemia por fragilidad capilar.

• Vitamina K. Función: participa en el mecanismo de coagulación de la sangre, concretamente en la síntesis de protrombina, proceso que tiene lugar en el hígado. Resultado de su deficiencia: falta de coagulación en la sangre.

Vitaminas hidrosolubles:

• Vitamina C ( ácido ascórbico) y el complejo vitamínico B integrado por vitamina B1 (tiamina), vitamina B2 (riboflavina), vitamina B3 (ácido pantoténico), vitamina B5 (ácido nicotínico), vitamina B ( Piridoxal ), vitamina B7 (biotina), ácido fólico, vitamina B12 (cobalamina).



Ácidos nucleicos

Los ácidos nucleicos transmiten información hereditaria y determinan qué proteína produce la célula. Hay dos tipos, los ácidos ribonucleicos (ARN) y ácido ácido (ADN). El ADN compone los genes, que son el material hereditario de las células, y contiene instrucciones para la síntesis de todas las proteínas que necesita el organismo. El ARN participa en la síntesis de proteínas. Ambos son polímeros de nucleótidos. La información específica del ácido nucleico se codifica en la secuencia única de los cuatro tipos de nucleótidos presentes en la cadena: adenina, guanina, citosina, timina.

La célula como unidad
Estructura celular. Célula procariota. Célula eucariota

La célula se puede considerar la menor porción de materia que cumple con las funciones vitales de los seres vivientes. El tamaño de las células es muy variable; la mayoría son microscópicas, por lo tanto, para medirlas se requieren unidades muy pequeñas. La unidad más conveniente y usada es la micra o micrómetro (mm) que equivale a un millonésimo del metro.

La célula existe como unidad estructural porque contiene todos los componentes subcelulares juntos, rodeados por una membrana externa llamada membrana celular o plasmática que los mantiene aislados del medio externo que la rodea. En todas las células está presente el material genético (ADN) que posee la información necesaria para construir la célula y regular las reacciones químicas necesarias para la vida y la reproducción.

Las células se clasifican según cómo se encuentra el material genético en ellas.

• Célula eucariota: el ADN se encuentra dentro de una estructura subcelular limitada por una membrana, esta estructura se denomina núcleo.

• Célula procariota: el ADN se encuentra libre porque no está rodeado por una membrana, en consecuencia esta célula no tiene núcleo.

Las células procariotas corresponden a individuos del reino procariota (las bacterias). Los procariotas son los seres más primitivos y antiguos. La membrana celular de la mayoría de las células procariotas está rodeada por una pared celular externa que la misma célula elabora. El material contenido dentro de la membrana celular es el citoplasma en el que se encuentran: el ADN libre en un sitio especial denominado nucleoide, unas organelas muy pequeñas llamadas ribosomas, agua y una gran variedad de sustancias.

Los seres pertenecientes a los reinos protista, fungi, vegetal y animal están constituidos por células eucariotas. Estas células pueden ser mayores que las procariotas; son más complejas, algunas tienen pared celular y otras no y contienen diversas organelas subcelulares que cumplen funciones biológicas específicas. En estas células el material contenido dentro de la membrana celular es una masa gelatinosa denominada protoplasma en la cual se encuentra el núcleo, y el resto es el citoplasma en el cual se encuentran las organelas subcelulares suspendidas en el citosol, que es un medio acuoso rico en iones, moléculas pequeñas macromoléculas.

Célula procariota


Célula eucariota


Organelas de una célula animal

Membranas biológicas: las moléculas que constituyen esta estructura subcelular son moléculas orgánicas con propiedades fisicoquímicas adecuadas para formar tanto la membrana plasmática que rodea el contenido celular como las membranas que delimitan las distintas organelas presentes en la célula. Estas moléculas que cumplen una función estructural en las biomembranas son:

• Fosfolípidos

• Esteroides

• Proteínas

• Glúcidos o hidratos de carbono

Todas las células tienen una membrana plasmática o celular que es la que permite que la célula exista como una entidad individual y tiene un diseño y composición molecular muy similar en las células procariotas y eucariotas. Esta membrana regula el pasaje de sustancias entre el medio y la célula. Las biomembranas son selectivas porque dejan pasar libremente algunas sustancias y otras no.

Núcleo: suele ser la organela más prominente, generalmente es esférico u oval. Está rodeado por dos membranas que se fusionan a intervalos frecuentes, en los puntos de fusión se originan los poros nucleares a través de los cuales intercambian sustancias el núcleo y el citoplasma.

Casi la totalidad del ADN de la célula se localiza en el núcleo; este ácido nucleico se combina con proteínas (denominadas histonas) y forma la cromatina. La cromatina se observa como una maraña irregular de cadenas muy finas cuando la célula no se está dividiendo y en el momento de la división celular se condensa organizadamente en estructuras llamadas cromosomas. Según el número de cromosomas las células pueden ser:

• Haploides: las que tienen una sola copia de cada cromosoma o sea un solo conjunto de cromosomas (n).

• Diplodes: las que tienen dos copias de cada cromosoma o sea dos conjuntos de cromosomas (2n).

Un segmento determinado de la larga cadena de ADN constituye un gen; en consecuencia, el conjuntos de genes de un individuo se encuentra en los cromosomas. Cada gen tiene la información codificada para la síntesis de una proteína y determina un carácter del individuo (por ejemplo, el color de ojos, el grupo sanguíneo).

En el núcleo se encuentra una estructura compacta, no limitada por una membrana, que es el nucléolo, sitio donde se construyen las subunidades de los ribosomas. El núcleo cumple importantísimas funciones biológicas: es el portador del código genético y regula la actividad de la célula promoviendo la síntesis de moléculas en cantidad y tiempos adecuados a los requerimientos biológicos.

Ribosomas: generalmente son las organelas más numerosas de las células, están constituido por proteínas ribosómicas y el ácido ribonucleico ribosomal (ARNr). Estas organelas constan de dos partes, una subunidad grande y otra pequeña, que luego de ser sintetizadas en el nucléolo pasan al citoplasma donde se ensamblan para formar el ribosoma completo. La función de los ribosomas es participar activamente en la síntesis de proteínas.

En las células procariotas se mencionó la presencia de ribosomas, estos son más pequeños que los de las células eucariotas.

Retículo endoplásmico (SRE): es una red de membranas internas que envuelven al núcleo y se extiende por el citoplasma. Hay dos tipos:

• SRE rugoso (SRE r): tiene ribosomas adheridos a él y se continúa con la capa externa de la envoltura nuclear que también tiene ribosomas. El SRE r participa en la síntesis de proteínas.

• SRE liso (SRE l): no tiene ribosomas adheridos. Su función es participar en la síntesis de lípidos y en el transporte de sustancias desde el SRE r hacia otra estructura subcelular denominada Complejo de Golgi.

Complejo de Golgi: también suele llamárselo aparato o cuerpos de Golgi. Está formado por un conjunto de sacos membranosos aplanados y apilados unos sobre otros. Su función es envase y distribución de sustancias, especialmente sustancias formadas en SRE r. En el complejo de Golgi se modifican químicamente algunas moléculas, por ejemplo, algunas proteínas se unen a glúcidos formando glucoproteínas.

Lisosomas: están dispersos en el citoplasma de la célula. Son pequeñas bolsas membranosas en cuyo interior se encuentran sustancias que actúan como catalizadores biológico (enzimas) y degradan moléculas complejas de origen intra o extracelular. Si los lisosomas se abren, las sustancias del lisosoma destruyen compuestos vitales para la célula.

Peroxisomas: son organelas que contienen, dentro de una envoltura membranosa, sustancias que degradan el peróxido de hidrógeno (H2O2) que se forma en algunos procesos del metabolismo celular.

Mitocondrias: generalmente son esféricas o alargadas. Tienen dos membranas, una interna con numerosos pliegues que forman las crestas mitocondriales y otra externa lisa. La membrana interna encierra un espacio que es la matriz mitocondrial. En las mitocondrias se cumple el proceso de respiración celular.

Citoesqueleto: las organelas no flotan en el citoplasma de manera casual; la mayoría de ellas están unidas a una red de estructuras filamentosa de naturaleza proteica de distinta longitud y diámetro que constituye el citoesqueleto. Esta estructura subcelular mantiene la configuración de la célula, le permite moverse, fija sus organelas y dirige la circulación interna de las sustancias. Los componentes del citoesqueleto son:

• Microfilamentos: son haces de 7 nm aproximadamente de diámetro; pueden tener varios cm de longitud. Están comprometidos en la contracción muscular, en la división del citoplasma de células animales durante la división celular, en cambios de la forma celular y otros procesos.

• Filamentos intermedios: son haces de 8 a 10 nm de diámetro, de 10 a 100 mm de longitud. Son los encargados de mantener la forma celular entre otras funciones.

• Microtúbulos: son tubos huecos de 25 nm de diámetro aproximadamente y 50 mm de longitud. Las funciones que cumplen son el movimiento de cromosomas en la división celular, de organelas dentro del citoplasma y de los cilios y flagelos.

Cilios y flagelos: son extensiones delgadas de la membrana plasmática y están formados por un conjunto de microfilamentos. Mueven a las células o a los fluidos que pasan por ella. Los cilios son cortos, numerosos y los flagelos son más largos, generalmente hay uno o son escasos.

Centríolos: organillos pequeños y cilíndricos que se ubican cerca del núcleo en el citoplasma de células animales y de algunas de protistas y plantas. Actúan durante el proceso de división celular.

Vacuolas: son sacos rodeados de una membrana única; tienen múltiples funciones, entre otras las de soporte, almacenamiento y eliminación de alimentos y desechos.

Vesículas: estos sacos membranosos tienen la función de contener y transportar moléculas.

Metabolismo celular

Cada célula constituye una unidad de vida independiente. La membrana plasmática separa el contenido celular de su entorno, pero también lo mantiene comunicado, ya que por medio de ella se produce el intercambio de sustancias y de información. Así, la célula se integra a las funciones del organismo.

Una de las características de los seres vivos es el metabolismo, que se define como la suma de todas las actividades químicas de un organismo. Estas actividades incluyen transformaciones de energía en formas útiles, crecimiento, reparación celular, etc.

Todas las células necesitan del aporte constante de energía para llevar a cabo todos los procesos biológicos. Por lo que los seres vivos se comportan como sistemas abiertos frente a la energía: captan energía, la almacenan temporalmente y luego la usan para funciones biológicas.

Podríamos comparar a las células con pequeñas fábricas que trabajan las 24 horas del día. Así, en su interior se sintetizan moléculas importantes por medio de reacciones anabólicas que generalmente consumen energía, lo que obliga a la célula a obtener continuamente energía desdoblando las moléculas orgánicas de los alimentos. De este proceso –conocido como catabolismo–, parte de la energía se utiliza para la síntesis de ATP (adenosin triofosfato) que es la moneda energética de la célula.

Tomemos con ejemplo la ingesta de un caramelo: este está formado principalmente por azúcares, las cuales son desdobladas a glucosa y absorbidas a nivel intestinal; luego las moléculas y glucosa son transportadas por la sangre y las células van captando estas moléculas, y en su interior las someten a reacciones catabólicas para obtener energía útil para desarrollar diferentes procesos celulares.

Nuestras células utilizan dos mecanismos catabólicos para extraer energía útil de los nutrientes: respiración aerobia y fermentación láctica.

Respiración aerobia vs respiración anaerobia

En los orígenes de la vida en la historia del planeta tierra no teníamos una atmósfera rica en oxígeno como lo es actualmente. Esta condición fue fundamental para el origen de la vida, ya que en presencia de oxígeno (elemento muy reactivo) no podría haber perdurado el cúmulo de biomoléculas necesarias para dar origen a la primera célula.

Con el paso del tiempo, las aguas de la tierra se fueron poblando de microorganismos, los cuales competían por los nutrientes que cada vez eran más escasos. Con el afán de la supervivencia, unas bacterias llamadas cianobacterias fueron capaces de desarrollar un proceso fotosintético en el que, utilizando agua y dióxido de carbono, podían sintetizar moléculas de glucosa, y como producto de desecho se liberaban moléculas de oxígeno, que lentamente fueron poblando la atmósfera.

Así, surgieron otros organismos que supieron aprovechar la gran reactividad del oxígeno y desarrollaron un metabolismo oxidativo por medio del cual no solo consumían oxígeno, sino que liberaban dióxido de carbono a la atmósfera; la cantidad de energía útil obtenida era mucho mayor que la dada por los procesos en los que no participa el oxígeno, como sería el caso de la fermentación láctica.

Con un proceso productor de nutrientes (glucosa) como la fotosíntesis que consumía dióxido de carbono y liberaba oxígeno y un proceso productor de energía útil que consume oxígeno y libera dióxido de carbono, nuestra atmosfera se fue autorregulando y adquiriendo las características que conserva aún hoy. Con el pasar del tiempo el metabolismo oxidativo, por su mayor rendimiento energético, fue prosperando entre los seres vivos y permitió el desarrollo de organismos complejos y multicelulares como el nuestro.

En nuestras células el metabolismo aerobio se lleva a cabo en un tipo de organela denominada mitocondria. La mitocondria se comporta como una verdadera usina que produce alrededor de 36 moléculas de ATP por molécula de glucosa que se degrada. En contraste, los procesos anaerobios (fermentación láctica, en nuestro caso) producen solo 2 moléculas de ATP por molécula de glucosa.

Cada vez que inhalamos aire en nuestro proceso de respiración, estamos introduciendo oxígeno que circula por la sangre, unido a la hemoglobina de nuestros glóbulos rojos, para llegar a todas las mitocondrias de nuestras células que se hallan realizando el proceso de respiración aerobia. Y cada vez que exhalamos aire, liberamos dióxido de carbono que es el producto de desecho del proceso de respiración celular.

En determinadas ocasiones, la cantidad de oxígenos no es suficiente para realizar el proceso de respiración aerobia; por ejemplo, el músculo en una actividad deportiva, por lo tanto se recurre a la fermentación láctica para poder seguir cumpliendo con los requerimientos energéticos que el proceso demanda. Como producto se forma ácido láctico que se acumula en el músculo; finalizada la actividad física, aparece el clásico ardor. Con el transcurso del tiempo el ácido láctico es removido hacia el hígado donde es metabolizado.

Cada vez que nos alimentamos, estamos ingiriendo muchos nutrientes necesarios para nuestros procesos metabólicos, pero fundamentalmente moléculas ricas en energía, que luego del proceso de respiración aerobia, aportarán la energía útil necesaria para todas las funciones del organismo.

En caso de que la cantidad de alimentos ingeridos sea superior a la demanda de energía, el organismo está preparado para guardar ese remanente de energía en forma de grasa. Así, se va incrementando el tejido adiposo, se aumenta de peso y se puede llegar a la obesidad.

En realidad, nuestro cuerpo fue diseñado para realizar actividades muy diferentes a las que realizamos hoy en día. Nuestra vida es sedentaria con respecto a la de nuestros antepasados; ello sumado a la comida chatarra de moda hoy, hace que la cantidad de energía contenida en los alimentos que ingerimos sea muy superior a la energía requerida por nuestro metabolismo, razón por la cual nuestro organismo guarda el remanente en forma de grasa, con la esperanza de que vendrán tiempos futuros en donde tendrá que gastar esas reservas. Sin embargo, lo cierto es que la combinación de poca actividad y consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas no hace más que potenciar el sobrepeso que lleva a la obesidad.

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2. Estructura de la piel normal

María Inés Cestilli

Generalidades

La piel, uno de los mayores órganos del cuerpo humano, es una frontera sumamente activa entre este y el entorno que lo rodea, como tal:

• interviene en el control de la pérdida de agua,

• controla el ingreso de sustancias extrañas,

• previene el ingreso de microorganismos dañinos,

• filtra las radiaciones nocivas del sol,

• mantiene el equilibrio térmico del cuerpo,

• amortigua golpes y traumatismos,

• recibe estímulos del entorno y los transmite al cerebro,

• expresa emociones,

• sintetiza vitamina D.

Además, debe mantenerse y sobrevivir a los efectos devastadores del tiempo y el uso; debe ajustarse al cuerpo; crecer en la medida en que este crezca; mantenerse flexible y elástica para permitir la libertad de movimiento.

Estructura

Podemos diferenciar dos capas o compartimientos, epidermis y dermis; y describir también la hipodermis o tejido celular subcutáneo. Dentro de estas capas, se encuentran algunas estructuras importantes como los anexos cutáneos (glándulas sudoríparas apocrinas y ecrinas, folículos pilosos, glándulas sebáceas), vasos sanguíneos, nervios, estructuras nerviosas especializadas y también vasos linfáticos.


Figura 1. La piel


Figura 2. Estructura de la piel

El principal propósito de la epidermis es la cornificación; visto así, los corneocitos son el fruto de la maduración de los queratinocitos. Los queratinocitos son células epidérmicas que producen queratina y citoquinas. En el transcurso de aproximadamente 2 semanas, los queratinocitos sufren cambios hasta transformarse en células completamente cornificadas.

En la epidermis se reconocen fácilmente cuatro capas:

• basal,

• espinosa,

• granulosa,

• córnea.

La basal consiste de una sola capa de células cuboides dispuestas en empalizada con núcleo oval grande y gran actividad mitótica, contiene melanosomas pigmentados que han sido transferidos desde el melanocito y fagocitados por las células basales.

La espinosa presenta desmosomas entre los queratinocitos lo que da la apariencia de delicadas espinas, constituye el mayor volumen de la epidermis y se distribuye en varias hileras entre la basal y la granulosa, inicialmente poliédricas se van aplanando a medida que se acercan a la capa granulosa. Contiene gránulos lamelares, organelas caracterizadas como lisosomas. Posee grandes bandas de filamentos de queratinas organizados concéntricamente alrededor de los núcleos e insertados periféricamente en los desmosomas. Estas células al igual que las basales poseen numerosos filamentos finos denominados tonofilamentos y agrupados en pequeños grupos llamados tonofibrillas. Los desmosomas constituyen el punto mecánico de unión entre sus células y los espacios entre ellas constituyen una vía de comunicación fisiológica. Las células basales también poseen estas estructuras y en la zona de anclaje a la membrana basal constituyen los hemidesmosomas.

Por encima de ella encontramos una capa que presenta gránulos de queratohialina, profilagrina y filamentos intermedios de queratina: la capa granulosa.

Los gránulos lamelares en su interfase con la célula cornificada extruyen su contenido al espacio intercelular que se reordena en forma de láminas; los lípidos liberados forman una barrera de lípidos entre la capa granulosa y la capa córnea, sello hidrófobo que reduce la pérdida de agua e impide el movimiento de compuestos polares. Durante la transición de célula granular a córnea ocurre la transformación de profilagrina a filagrina, proteína rica en histidina que actúa como matriz.

El calcio interviene en la manutención de la integridad estructural de los queratinocitos, el sulfato de colesterol actúa como cemento intercelular, su hidrólisis aumenta la descamación.

El tiempo de renovación de la epidermis es de 26 días, 13 de la basal a la córnea y 13 para que el corneocito se desprenda y descame.

Los melanocitos son células dendríticas encargadas de producir melanina, esta se produce en los melanosomas dentro del citoplasma de los melanocitos de donde es transportada hacia las dendritas y endocitadas por los queratinocitos. Una vez en el queratinocito, la melanina es degradada por enzimas lisosomales y eliminada junto a las células cornificadas. El número de melanocitos es igual para cada grupo étnico, varía el tamaño, la distribución y la cantidad de melanina, en las pieles oscuras los melanosomas son grandes y se degradan lentamente. Los melanocitos confieren también el color al cabello.

Los melanosomas confieren protección de la radiación UV. La función principal de la melanina es absorber y dispersar la radiación UV.

La membrana basal es una fina banda situada por debajo de los queratinocitos basales, conocida también como interfase dermoepidérmica, en ella se distinguen: el citoesqueleto, los hemidesmosomas y la membrana plasmática de los queratinocitos basales en la unión alta de la interfase; por debajo de los queratinocitos basales, la lámina lúcida; por debajo de esta y por encima de la dermis papilar, la lámina densa; y finalmente por debajo de esta la sublámina densa compuesta de la más alta porción de dermis papilar.

Los componentes estructurales son los responsables de la unión dermoepidérmica.

En la dermis encontramos neutrófilos cuya principal función es la fagocitosis, son primordiales en la defensa contra patógenos rápidamente invasivos, contienen enzimas hidrolíticas y peroxidasas e incrementan la permeabilidad vascular y también contienen lizosima, colagenasa y una proteína bacteriostática.

Otras células de la dermis son los eosinófilos, generan productos oxigenados capaces de matar virus, parásitos, bacterias, hongos, etc.

Los linfocitos son fundamentales en la llamada inmunidad celular, como dermatitis de contacto, reacción injerto-hospedero, bacterias, hongos, etc. El primer paso en la inmunidad mediada por células es la presentación del antígeno por parte de las células de Langerhans a los linfocitos.

Los histiocitos son macrófagos; en inflamaciones agudas aumenta su número, intervienen en la inmunidad mediada por células.

Los fibrocitos se encargan de la síntesis, degradación y reformación del tejido conectivo y subcutáneo, participan en la reparación de tejidos, producen fibronectina al comienzo de la cicatrización y sobre esa red pueden sintetizar actina responsable de la contracción de las heridas.

Los mastocitos se agrupan alrededor de vasos sanguíneos pequeños. Son nervios sensitivos y motores que median las sensaciones de dolor, prurito, temperatura, tacto, presión, vibración, propiocepción. Controlan el tono vascular.

Los receptores sensoriales cutáneos especializados: corpúsculos de Paccini, de Meissner y los no especializados incluyen a las células de Merkel (células del tacto).

La dermis está irrigada por vasos sanguíneos, arteriales y venosos conectados por vasos comunicantes que provienen de arterias y eventualmente llevan a venas de la hipodermis. Estos plexos papilar y profundo se ubican paralelos a la superficie y los comunicantes en forma perpendicular. Los capilares también irrigan los anexos.

Encontramos además una red de vasos linfáticos que acompañan paralelamente a los vasos sanguíneos y que desde el plexo superficial de capilares linfáticos va engrosando progresivamente sus paredes y con válvulas drenan su contenido en la circulación venosa. Su estructura le permite el filtrado de fluidos, células, cuerpos extraños y macromoléculas como proteínas, lípidos e inmunocomplejos de la dermis.

El colágeno constituye más del 70% del peso seco de la dermis, los colágenos 1 y 3 son responsables del estiramiento y resistencia a la tensión de la dermis, el de tipo 2 se halla en el cartílago, el de tipo 6 se halla en la unión dermoepidérmica cumpliendo funciones de anclaje, el de tipo 7 constituye las fibrillas de anclaje de la dermis papilar, su alteración resultará en fragilidad cutánea.

Las fibras elásticas le confieren a la piel su elasticidad; las encontramos como microfibrillas o predominantemente como fibras de elastina. La sustancia fundamental es un material amorfo que envuelve todas las estructuras de la dermis, se une al agua y le da la consistencia hidratada a la piel.

Consiste de agua, electrolitos, proteínas plasmáticas y mucopolisacáridos, glucosaminoglicanos compuestos de ácido hialurónico y dermatán sulfato, algo de condroitin sulfato, heparin sulfato y heparina, retienen agua en aproximadamente 100 veces su propio volumen.

Hipodermis

Constituida principalmente por adipocitos que forman un microlóbulo primario; la agregación de varios de ellos forma un lóbulo secundario rodeado de un tejido fibroso llamado septum o trabécula. Los vasos de los septos principales se ramifican para irrigar los lóbulos secundarios, cada adipocito está rodeado por un capilar.

Anexos cutáneos

Pelos: crecen en invaginaciones epidérmicas que se implantan profundamente en la dermis, los folículos pilosos que asociados a las glándulas sebáceas situadas a su costado conforman el folículo pilosebáseo.


Figura 3. Foliculo piloso

Se extienden sobre toda la superficie de la piel con excepción de palmas y plantas, siendo los de cuero cabelludo y cara los de mayor tamaño.

Es posible diferenciar: a) el pelo que es igual en ambos sexos y que no depende del control hormonal como el lanugo o pelusa, cejas y pestañas; b) el pelo que depende del control hormonal y que es diferente en cada sexo: cabello, pelo axilar, pelo pubiano; y c) el característico del sexo masculino como barba y bigote. La forma, extensión y color del pelo depende de características genéticas.

Glándulas sebáceas

Se extienden por toda la superficie de la piel con excepción de palmas, plantas y dorso de los pies. Producen lípidos y son más activas, numerosas y grandes en algunas regiones como frente, nariz, dorso superior, casi todas se conectan a la epidermis desembocando en el folículo piloso. Sin embargo, en mucosa bucal, aréola, labios menores, párpados y labios se unen al infundíbulo en forma directa.

Los folículos sebáceos responden a estímulos hormonales (como en el caso del acné).

Luego de descargar su secreción al conducto y durante su pasaje a la superficie cutánea, acarrean flora bacteriana normal, levaduras, ácaros y corneocitos descamados: el sebo.

Las glándulas sudoríparas ecrinas son las más numerosas, están distribuidas por toda la superficie corporal. Su principal función es mantener la homeotermia. Son más numerosas en palmas, plantas, axilas y frente; responden a estímulos emocionales predominantemente.

El sudor es una solución isotónica compuesta de agua y solutos como Na+, CL-, K+, urea, lactatos (que retienen agua) proteínas IgG, A y D y que en la superficie de la piel evapora enfriando el cuerpo. Se asocia con los lípidos epidérmicos y forma el manto hidrolipídico.

Alteraciones cutáneas

Algunas alteraciones comunes de la piel son:

• ictiosis vulgar: es la alteración de la cornificación relacionada con anormalidades en los gránulos de queratohialina.

• Ictiosis ligada al sexo: relacionada con la alteración en los niveles de esteroide sulfatasa.

• Sensibilización alérgica: producida por el ingreso de alguna molécula a través de la capa córnea.

Los componentes estructurales son responsables de la unión dermoepidérmica, cualquier alteración en ellos puede ocasionar situaciones variadas como dermatitis herpetiforme entre otras. Las alteraciones en las glicoproteínas laminina, fibronectina, nidógeno desencadenan enfermedades como la epidermolisis ampollar. Las alteraciones en los distintos tipos de colágeno y elastina producen distintas situaciones relacionadas con la firmeza y elasticidad, como fragilidad cutánea, estrías, cicatrices.

La integridad de los vasos sanguíneos y linfáticos que mantiene la homeostasis es fundamental en procesos inflamatorios y los procesos de cicatrización.

El sudor puede alterar metales y ropas y contribuir a las dermatitis de contacto.

Los linfocitos están relacionados con la inmunidad y son fundamentales en casos de dermatitis por contacto, micosis, bacterias, virus. Los fibrocitos participan en la reparación de tejidos y procesos de cicatrización.

Alteraciones relacionadas a la melanina y su producción estarán relacionadas con manchas pigmentarias, vitiligo. Cada elemento que se altera dará lugar a una patología específica. Igualmente consideramos al paciente como una unidad cuerpo-mente-espíritu y entorno, de este modo podremos acercarnos a la problemática del momento con una visión global.

Uñas

Son formaciones epidérmicas córneas situadas en la cara dorsal de la tercera falange de los dedos.

Están conformadas por la lámina, el lecho, la lúnula y los pliegues. La lámina ungueal es la estructura córnea, semitransparente y delimitada lateral y proximalmente por los pliegues de la uña, la porción visible es el cuerpo de la uña y la zona subyacente al pliegue proximal es la raíz de la uña. El cuerpo está adherido a los tejidos subyacentes o lecho y la lúnula es la mancha blanquecina adyacente al pliegue proximal.

Las uñas protegen las extremidades digitales, aumentan la capacidad de prensión e intervienen en la percepción de estímulos táctiles.

La capa cornificada del pliegue proximal, cutícula, se proyecta unos 2 mm sobre la uña, es una capa suave de células cornificadas que sellan el espacio entre la superficie dorsal proximal de la uña y la superficie ventral del pliegue proximal. Cuando está dañada, los dedos pueden presentar paroniquia.

Las uñas tienen un crecimiento continuo (aprox. 0,1 mm por día). Si bien están formadas por corneocitos, estos no descaman.

Bibliografía complementaria

Achembach, R. Dermatoestética. Buenos Aires, Argentina: Artes Gráficas El Fénix; 2005.

Bonadeo, I. Cosmética moderna. Barcelona, España: Científica Médica; 1962. Cordero A. Biología de la piel. Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana; 1996.

Ferradas, R, Vigliolia, A, Rubin, J. Cosmiatría II. Buenos Aires, Argentina: Americana de Publicaciones; 1998.

Manzini, M A. Dermatología clínica. Buenos Aires, Argentina: Hachette; 1958. Martín Piquero, J. Evaluación del cutis. Global Cosmetic Industry Latinoamericana. Sao Pablo, Brasil: Tecnopress; 2003.

Quiroga, M, Guillot, C. Cosmética Dermatológica práctica. Buenos Aires, Argentina: El Ateneo; 1986.

Wolff K. [et.al] Fitzpatrick. Dermatología en medicina general. Madrid, España: Médica Panamericana; 2009.

3. Las formas cosméticas y su formulación

Silvia Schvartzman

Para poder aplicar un producto cosmético ya sea sobre la piel o anexos es fundamental darle una presentación final acorde al lugar específico donde será utilizado. Esta “forma” debe ser de fácil aplicación para el consumidor, cómoda, higiénica y sobre todo debe tener un aspecto, textura y fragancia agradable.

En realidad los productos cosméticos son mezclas de diversas materias primas que a veces no son compatibles químicamente entre sí, por lo que es fundamental la destreza del farmacéutico para poder entremezclar estos “ingredientes”.

Los productos cosméticos son cada vez más complejos, con gran cantidad de principios activos debido a una tendencia del mercado cada vez más competitiva y a las necesidades de los consumidores cada vez más exigentes. Un producto cosmético puede tener en su formulación alrededor de 15 componentes entre sustancias funcionales, que son las que definen su acción específica, y vehículos o bases, que son las encargadas de darle la “forma cosmética”.

Una vez terminado el producto, el paso siguiente es la elección del envase adecuado, el etiquetado y lo que comúnmente se denomina packaging en la industria en general.

Dentro de las formas cosméticas podemos encontrar:

• emulsiones

• cremas

• lociones o soluciones

• geles

• máscaras

• polvos

• jabones líquidos

• jabones sólidos

• aerosoles

• barras

Emulsiones

Las definimos de distintas maneras. Sistema heterogéneo compuesto por un líquido inmiscible íntimamente disperso en otro en forma de gotas, cuyo diámetro en general oscila en 0,1 micrón aproximadamente. Sistema heterogéneo formado por dos líquidos inmiscibles, uno de los cuales está dispersado en el seno del otro en forma de gotas o glóbulos muy pequeños. Este sistema, si bien es heterogéneo, posee una cierta estabilidad, y gracias al agregado de agentes tensioactivos puede ser mejorado. Es una de las formas cosméticas más empleadas y se debe a diversos motivos. Las emulsiones tienen una apariencia estética elegante; además de ser agradables al contacto, ofrecen la posibilidad de incorporar activos hidrosolubles, liposolubles y hasta insolubles en un sistema estable.

Tipos de emulsiones

• Aceite en agua: son aquéllas en que las partículas o pequeñas gotículas de aceite se hallan dentro de un sistema acuoso. Estas emulsiones se simbolizan frecuentemente O/W.

• Agua en aceite: son aquéllas en que las partículas de agua se encuentran dentro de un sistema oleoso. Estas emulsiones se simbolizan frecuentemente W/O.

• Emulsiones múltiples: son sistemas trifásicos compuestos por una emulsión primaria dispersa en una fase externa o continua. Se consideran como emulsiones de emulsiones. Una emulsión múltiple es la W/O/W donde la fase acuosa interna está separada de la fase acuosa externa por la fase oleosa intermedia.

Fases de una emulsión

En toda emulsión existe una fase interna constituida por pequeñas gotas que se encuentran finamente divididas, y una fase externa que es la que se encarga de suspender esas gotas. La fase interna, que es la que está en menor cantidad, también se llama fase dispersa y la externa, que es la de mayor volumen, recibe el nombre de fase continua.

En las emulsiones O/W la fase interna es el aceite y la fase externa es acuosa, en tanto que en las W/O, la fase interna es el agua y la externa es oleosa. Las emulsiones trifásicas son elegidas en el momento de tener que incorporar principios activos que se degradan fácilmente, incorporándolos en la fase interna.

Determinación del tipo de emulsión

• Dispersar la emulsión en agua: si fluye podemos considerar que la fase externa es acuosa, es decir será una emulsión O/W. Si por el contrario no se dispersa, con facilidad es W/O.

• Agregar una gota de agua o aceite a la emulsión y observar su comportamiento.

• Agregar colorantes hidrosolubles: si se dispersa en forma homogénea significa que la fase externa es acuosa, por lo tanto la emulsión será O/W.

Elaboración de emulsiones

Lo primero que debemos hacer es identificar en qué fase corresponde incorporar cada uno de los componentes de la fórmula, y separarlos en acuosos y oleosos.

Una vez que lo hicimos se debe mezclar la fase oleosa, que llamaremos A, y la fase acuosa, que será la B a una temperatura entre 75 y 80ºC. A esta temperatura se vuelca la fase A sobre la B lentamente con agitación continua, procurando que no se forme espuma. Terminado este proceso, y luego de una agitación constante que logre emulsionar la mezcla, se debe bajar la temperatura hasta que llegue a los 30ºC aproximadamente.

Es en esta temperatura donde se agregan los componentes volátiles, los inestables al calor, etc., como los extractos de origen vegetal, los productos liposomados, las vitaminas, las fragancia o aromatizantes elegidos, entre otros. Luego se continúa agitando hasta homogeneizar la emulsión y lograr un aspecto final que sea estético, agradable y homogéneo para luego poder envasarlo en el envase o recipiente adecuado.

Dentro de los factores que disminuyen la estabilidad de las emulsiones podemos encontrar el calor, que provoca la disminución de la viscosidad; el paso del tiempo, ya que las emulsiones se “rompen” a medida que envejecen; y la luz, sobre todo cuando en su formulación intervienen sustancias fotosensibles.

Componentes de las emulsiones
Emulsionantes, emulgentes o tensioactivos

Tiene la finalidad de disminuir la tensión superficial si es formador y aumentar la viscosidad si es estabilizador. En ocasiones no es suficiente para la emulsión la presencia de emulgentes estabilizadores; si la emulsión no ha sido bien formulada por mucho emulgente estabilizador que coloquemos no servirá para nada. El emulgente ayuda a que dos líquidos se miscibilicen, haciéndolo de dos formas: disminuyendo la tensión superficial o aumentando la viscosidad.

Los conceptos de emulgente y tensoactivo básicamente son similares, ya que todos los tensoactivos son emulgentes y todos los emulgentes bajan la tensioactividad del agua. Los emulgentes son productos tensoactivos que consiguen emulsionar grandes cantidades de grasas, formando emulsiones estables sin ser formadores de espuma.

Los emulgentes presentan un carácter anfótero, poseen uno o varios grupos polares con afinidad por el agua, hidrofílicos y radicales apolares que la repelen siendo entonces hidrófobos. Los tensoactivos son aquellas moléculas que limpian emulsificando pequeñas cantidades de lípidos de forma suave y son formadores de espuma. Se distinguen cuatro tipos de emulgentes según la polaridad del agua:

Aniónicos

Son jabones que se obtienen mezclando un álcali del tipo de KOH, NaOH, trietanolamina, con un ácido graso como: esteárico, oleico, palmítico. La mezcla se hace teniendo en cuenta su peso molecular y agregando un exceso de ácido como estabilizante y/o espesante.

Constituyen la base de los detergentes sintéticos y de los jabones. Atraen con mayor eficacia la suciedad. Poseen poca afinidad por la piel pero pueden alterar la función de barrera cutánea y por ende producir irritación en la piel y anexos cutáneos. Reducen la tensión superficial entre las fases, lo que hace que la fase oleosa se disperse en forma de gotitas que están recubiertas por una doble capa de moléculas.

En la gotita está la cola del ácido graso. La cabeza con el anión se orienta hacia la fase acuosa. Por tener su carga negativa, ese extremo produce un rechazo a las gotitas que tienen la misma carga, igual que los extremos de un imán.

Sus ventajas son el bajo costo y la gran utilidad que poseen. Sus desventajas, que pueden no ser estables en los ciclos frío-calor y que no toleran pH bajos y algunas sales. Algunos ejemplos: estearato de sodio, estearato de trietanolamina, lauril sulfato de sodio.

Catiónicos

Presentan gran afinidad cutánea y poca capacidad detergente. Se caracterizan por eliminar deficientemente la suciedad. En las emulsiones cutáneas producen suavidad y efecto antiséptico, y al ser utilizados en productos capilares poseen una elevada afinidad que los vuelve muy buenos como suavizantes y acondicionadores del cabello. Algunos ejemplos: cloruro de trimetil cetil amonio, cloruro de benzalconio, cloruro de dimetil di estearil amonio, cloruro de esteralconio.

Anfóteros

Se denominan de esta forma ya que según el pH se pueden comportar como aniónicos o como catiónicos, por lo que vale lo descrito para cada caso.

No iónicos

Contienen una cabeza hidrófila y una cola lipófila. La cabeza hidrófila puede ser un alcohol polihídrico, sorbitol, glicerina, óxido de etileno (PEG), mientras que la cola de carácter lipófila puede ser un alcohol o ácido graso.

Se caracterizan por no tener carga y, si bien no ofrecen una buena espumación ni viscosidad, son de gran utilidad en la cosmética de higiene, ya que tienen una escasa alteración de la función barrera cutánea.

Es de provecho utilizar un emulsionante de carácter no iónico de bajo peso molecular con otro de alto peso molecular para lograr así un mayor espectro de cobertura de las gotitas oleosas dispersas, y para cada componente oleoso se necesita una mezcla diferente para lograr este espectro. Para ello se debe calcular el HLB, es decir el balance hidrófilo-lipofílico. Las gotitas se repelen por tener la cadena de OE hidrófila y se desenrollan a medida que las gotitas se juntan por repulsión.

Sus ventajas son su buena compatibilidad con ácidos, sales y catiónicos. Poco irritantes, muy eficientes, estables en un amplio rango de pH. Sus desventajas remiten a que pueden presentar problemas con la temperatura y a la necesidad de usar más cantidad de producto frente a otras opciones. Algunos ejemplos: esteres de glicoles, esteres grasos de sorbitan, esteres grasos de sorbitan oxietilenados, alcoholes grasos oxietilenados.

Espesantes o modificadores de la viscosidad

Son aquellas sustancias que tienen como finalidad aumentar la viscosidad de la fase externa mejorando la textura final de la emulsión. Pueden ser de origen vegetal, mineral, animal, sintéticos, entre otros. Algunos ejemplos: goma guar, goma tragacanto, monoestearato de glicerilo, alcohol cetílico, alcohol estearílico, alcohol cetoestearílico, estearato de dietilenglicol, mono y diestearato de glicerilo, espermaceti, palmitato de cetilo, cera de abejas, estearato de propilenglicol, ácido esteárico, ceras autoemulsionables.

Conservadores

Son sustancias químicas que se agregan a las formulaciones cosméticas con la finalidad de inhibir el desarrollo de microorganismos y evitar así su deterioro. Si tenemos en cuenta que el componente que se encuentra en mayor proporción es el agua, la contaminación es un factor muy importante a considerar. Los microorganismos que afectan un cosmético pueden ser, hongos, bacterias, levaduras, etc.; cuando un cosmético se altera y en particular una emulsión, se puede observar un cambio de color, modificación del pH, olor desagradable, separación de las fases, aparición de manchas, aparición de películas, espuma o burbujas, entre otras. Algunos ejemplos: eiazolinidil urea, DMDM hidantoína, hidroxibenzoato de metilo y propilo, imidazonilidyl urea, quaternium 15, cloruro de benzalconio, etc.

Antioxidantes

Tienen la finalidad de evitar que las sustancias de origen graso o los aceites que se incorporan en la formulación se oxiden provocando un aspecto desagradable al cosmético. El fenómeno de la oxidación se produce cuando el cosmético entra en contacto con la humedad ambiental, la presencia de oxigeno, la exposición a la luz natural o solar. Algunos ejemplos: butilhidroxitolueno (BHT), butilhidroxianisol (BHA), tocoferoles, propilgalatos; etc.

Aromatizantes

Es muy común que el usuario de un cosmético, al abrirlo, tenga la instintiva reacción de olerlo de inmediato. Por eso es tan importante.

En realidad no debería ser necesario perfumar un cosmético que va a ser empleado, por ejemplo, en el rostro o contorno de ojos, pero la tendencia del mercado indica que debe no sólo ser perfumado sino que el perfume utilizado debe ser cada vez de mejor calidad, sobre todo en el cosmético destinado al público femenino.

Colorantes

Los cosméticos se colorean siguiendo una tendencia natural del mercado que suele asociar un efecto cosmético con un color determinado. Así ocurre por ejemplo con los productos para la caspa, las cremas anticelulíticas, los solares, etc.

A nivel mundial se utiliza el color INDEX que asigna a cada color un número. Existe una lista de colorantes autorizados que consiste en un listado de colores con un número de color INDEX o Denominación. Lo aconsejable es recurrir a nuestro proveedor para obtener un buen asesoramiento respecto a las concentraciones de uso adecuadas.

A continuación algunas fórmulas de emulsiones destinadas a ser utilizadas en distintas zonas del cuerpo y cubrir un amplio espectro en cuanto a sus aplicaciones.

Emulsión de limpieza


Extracto glicólico de hamamelis5%
Cera autoemulsionable no iónica4%
Acido esteárico6 %
Vaselina liquida40%
Lanolina, multiesteroles3%
Silicona3%
Glicerina4%
Trietanolamina2%
Conservante0,2%
Agua destilada csp100%

Emulsión fluida liposomada


Liposomas de ceramidas10%
Acido esteárico4%
Alcohol cetílico1%
Trietanolamina1%
Glicerina5%
Miristato de isopropilo10%
Aceite de rosa mosqueta4%
Conservante0,4%
Agua destilada csp100%

Emulsión liposomada anti age


Liposomas de ácido hialurónico10%
Liposomas superoxido dismutasa10%
Filtro solar3/5 %
Conservante0,4%
Emulsión base humectante csp100%

Emulsiones para la renovación celular con AHA


Acido láctico (pH no menor a 3,5)10%
Acido mándélico5%
Rosa mosqueta concentrado3%
Alantoina3%
Conservante0,2%
Emulsión base csp (#)100%

(#) Las emulsiones que se utilicen deberán ser neutras, con emulsionantes aniónicos y no iónicos estabilizada para poder incorporarle principios activos ácidos.

Enulsión refrescante a case de cold cream


Extracto glicólico de henna5%
Borato de sodio0,5%
Esperma de ballena15%
Cera blanca10%
Aceite de almendras55%
Agua de rosas csp100 %

Las cremas, en realidad, se puede considerar que son emulsiones sólidas o semisólidas, por tanto podría decirse que se diferencian por la consistencia y se utilizan para dispersar un principio activo sobre la piel o mucosas. Según la función que va a cumplir en contacto con la piel se pueden clasificar en:

• Cremas limpiadoras

• Cremas exfoliantes

• Cremas hidratantes

• Cremas diurnas

• Cremas nocturnas

• Cremas bases para incorporarles principios activos

• Cremas evanescentes

• Cremas para masajes (reductores, reafirmantes, anticelulíticos, relajantes, para aumentar el tamaño del busto, etc.)

• Cremas para manos

• Cremas pédicas y para uñas

• Cremas para cuerpo

• Cold Cream

• Cremas bases color con o sin activos

Sin considerar los principios activos que utilicemos en la formulación específica, cada una de estas cremas se diferencia por su contenido en agua, aceite, pH, por actuar a nivel superficial o tener poder de penetración. El diseño de la fórmula estará supeditado a su uso. Si se nos solicita la fabricación de una crema para masajear un paciente, que no penetre en forma rápida y que se deslice sin “apelotonarse” en los dedos del profesional, deberemos enfocar nuestra atención en la correcta elección de las fases.

Crema nutritiva


Liposomas de elastina10 %
Dermosferas de vitamina E (fabriquimica)2%
Extracto de multiesteroles de lanolina1,5 %
Alcoholes de lanolina acetilados3 %
Olivato de octildodecanol3 %
Lactato de cetilo1%
Silicona3 %
Conservante0,3 %
Cera autoemulsionable no iónica8 %
Glicerina3 %
Agua destilada csp100%

Crema ultra humectante


Dermosferas ALFHAC5 (Fabriquimica)2%
Nutrex RT (fabriquimica)3%
Extracto de rosa mosqueta5%
Crema base humectante csp100%

Crema anti age


Acido hialurónico1 %
Acido láctico10%
Factor de protección solarcs
Conservante0,4 %
Crema base para ácidos csp100%

Crema nutritiva vitaminada


Vitamina A propionato100.000 UI (1UI=0,34mcg)
Vitamina E100.000 UI (1UI=1mg)
Vitamina C2%
Extracto glicólico de equisetum10%
Extracto glicólico de fitoestimulina2%
Alcohol cetoestearilico2%
Lanolina3%
Estearina7%
Conservante0,2%
Vaselina líquida25%
Agua destilada csp100%

Crema renovadora y regeneradora celular


Retinol1%
Vitamina A100.000 UI
Vitamina E100.000 UI
Gluconolactona12%
Acido lactobiónico2%
Conservante0,4 %
Crema base para AHA csp100%

Crema antiarrugas profundas


Acido hialurónico1%
Acido lactobiónico2%
Gluconolactona4%
Crema base para AHA csp100%

Concentrado para el contorno de ojos


Pantenol2%
Gluconolactona10%
Acido hialurónico1%
Cremagel csp100 %

Lociones o soluciones

Son formas cosméticas de consistencia líquida, compuestas por uno o más principios activos, un vehículo constituido por agua, alcohol o mezcla de éstos, destinados a ser aplicados sobre una determinada parte del cuerpo. Esta forma cosmética es ideal para preparar tónicos faciales, formulaciones para el cuero cabelludo, etc.

Se utiliza frecuentemente después de la higiene facial y antes de colocar la crema o emulsión específica. Pueden ser acuosas, alcohólicas, oleosas o mezclas.

Composición de las lociones

• Principios activos

• Agua destilada

• Alcohol etílico

• Glicerina

• Propilenglicol

• Ácido cítrico

• Ácido láctico

• Aceites vegetales o animales

• Lanolina y derivados

• Esteres grasos

Loción astringente pos-afeitado


Extracto glicólico de hamamelis10%
Alumbre0,5%
Mentol0,5 %
Glicerina5%
Alcohol 96°10 %
Conservante0,4 %
Agua destilada csp100%

Loción calmante – antiiflamatoria pos-depilación


Extracto glicólico de manzanilla10 %
Extracto glicólico de caléndula10 %
Benzocaina2%
Glicerina5%
Alcohol 96°15%
Conservante0,4 %
Agua de rosas10%
Agua destilada csp100%

Loción anhidrótica


Clorhidróxido de aluminio al 50%10 %
Digluconato de clorhexidina al 20%0,5%
Hidroxipropil-metilcelulosa0,3%
Mentol0,5%
Conservante0,4%
Propilenglicol3%
Alcohol 96°45 %
Agua destilada csp100%

Loción antialopecía


Minoxidil2%
Vitamina C (sólo con prescripción médica)2%
Extracto glicólico de ortiga10%
Propilenglicol10%
Alcohol 96°45 %
Agua destilada csp100 %

Loción antiséptica para pediluvios


Cloruro de benzalconio0,5 %
Sulfato de cobre1 %
Sulfato de zinc1 %
Alcohol 96°30%
Agua destilada csp100%

Loción nutritiva para el cuerpo


Urea3%
Hidrolisado de colágeno5%
Aceite de rosa mosqueta5%
Lanolina etoxilada2,5%
Propilenglicol15%
Filtro solar5 %
Conservante0,4 %
Alcohol 96°10 %
Agua destilada csp100%

Geles

Son formas cosméticas de consistencia fluida, semilíquida, por lo general viscosa, que se caracterizan por su gran contenido acuoso, lo que las vuelve adecuadas para vehiculizar principios activos hidrosolubles. Al tener esa gran cantidad de agua es necesaria la colocación de conservantes para garantizar la buena preservación de la formulación.

Los componentes fundamentales son un líquido a gelificar, un polímero gelificante y una base neutralizante que se agrega lentamente mientras se hace la medición del pH. En la preparación hay que tener en cuenta que se agrega el carbopol en una porción de agua, espolvoreando o esparciendo en forma suave y agitando. Se agregan los componentes activos manteniendo la suave agitación. Se disuelve el neutralizante, como trietanolamina, para lograr el pH adecuado en el resto del agua y se agrega a la disolución anterior. La lenta agitación es importante para evitar la incorporación de aire al gel.

Entre los factores que pueden originar la inestabilidad de un gel podemos encontrar los cambios de pH, la temperatura, la agitación violenta, la electrólisis, el paso del tiempo, o una formulación incorrecta. Los geles que se preparan en pequeña escala en laboratorio necesitan de un cierto tiempo para que se produzca la imbibición del polímero. Si se dispone de un agitador, el procedimiento es más rápido y la incorporación de la cantidad de aire se reduce al mínimo.

Composición de los geles

• Agente gelificante sintético

• Agente gelificante derivados del petróleo

• Neutralizante

• Humectante

• Tensioactivos

• Conservantes

• Agua destilada

Gel antiarrugas profundas


Acido fítico1%
Acido kójico 3%
Acido glicólico10%
Acido cítrico1%
Acido ferúlico2%
Bisabolol1%
Gel base para ácidos csp100%

Gel regenerador celular


Hidrolisado de placenta2%
Hidrolisado de colágeno2%
Dermol RM (fabriquimica)2%
Alantoina2%
Conservante0,4 %
Octildodecanol1%
Propilenglicol20 %
Cremagel csp100%

Gel contorno de ojos


Aloe vera2%
Uniesferas con vitamina A2%
Uniesferas con vitamina E2%
Acido hialurónico1%
Gel base estabilizado csp100%

Máscaras

Son mezclas de consistencia variada, ya que puede ser arcillosa, pastosa, gelificada, etc. Muchas tienen la característica de que endurecen en la piel y se retiran despegándolas con los dedos, de abajo hacia arriba, o simplemente se enjuagan con agua. Según los activos y el vehículo que contienen pueden ser:

• Blanqueadoras

• Descongestivas

• Refrescantes

• Nutritivas

• Queratolíticas

• Limpiadoras

• Tensoras

Composición de las máscaras

• Calamina

• Caolín

• Arcilla

• Hidroxietilcelulosa

• Acrilatos

• Dióxido de titanio

• Óxido de zinc

• Parafina

Máscara refrescante descongestiva


Caolin10%
Mentol0,15 %
Alcanfor0,15 %
Lanolina etoxilada3%
Conservante0,2 %
Glicerina5%
Propilenglicol2%
Alcohol 96°3%
Infusión de manzanilla csp100%

Máscara caolínica astringente


Bentonita2,5 %
Caolin35 %
Glicerina10 %
Conservante0, 4 %
Extracto glicólico de hamamelis10 %
Extracto glicólico de té verde10 %
Agua de rosas csp100 %

Mascarilla plástica


Alcohol polivinílico30 %
Polietilenglicol2 %
Glicerina3%
Polisorbato 202%
Dióxido de titanio2%
Conservante0,4 %
Alcohol 96°15 %
Agua destilada csp100 %

Polvos

Son formas cosméticas sólidas, de aspecto uniforme, suave al tacto, absorbente y homogéneo. La función del polvo en el rostro es enmascarar imperfecciones, cicatrices, actuar como cubritivo; en ocasiones disminuir el exceso de brillo, otorgar aspecto juvenil. En el cuerpo actúa como absorbente de humedad, grasa o sudor.

Si son perfumados o astringentes, se pueden utilizar como pédicos, para axilas, ingle, etc. Pueden ser de origen inorgánico u orgánico.

Inorgánicos: calamina, óxido de zinc, talco, bentonita, estearatos. Orgánicos: almidón, licopodio o polvo de palo.

Jabones

Son formas cosméticas destinadas a la higiene y limpieza del cuerpo. Son las sales alcalinas de los ácidos grasos. Se obtienen por reacción de grasas o de aceites con álcalis, lo que se conoce como saponificación.

Tienen como ventaja un buen poder emulsificante, buena detergencia, buen poder humectante y son económicos. Una característica a considerar es que los jabones al hidrolizarse liberan álcalis, que en contacto con la piel pueden provocar reacciones de irritación ya que el pH puede llegar a valores de 10.

En la industria se pueden encontrar en forma sólida y líquida. Podemos encontrar el jabón de tocador con glicerina, de coco y hasta con principios activos reductores, anticelulíticos, etc. También existen jabones desodorantes, germicidas, traslúcidos o transparentes; la tendencia actual del consumidor es el uso de los jabones líquidos, ya que presentan grandes ventajas respecto a la pastilla en cuanto al aspecto, la higiene, etc.

Si bien para el lavado cotidiano del cuerpo y manos a nivel familiar se sigue optando por la forma sólida, las empresas, centros comerciales y lugares de gran afluencia de público eligen el jabón líquido como la mejor opción.

Composición

Ácidos grasos

De origen animal: de vaca, carnero, buey.

De origen vegetal: coco, maíz, almendras, jojoba, caléndula, malva, maní, lino.

Ácido mirístico, láurico, palmítico, esteárico (saturados), Oleico y linoléico (no saturados).

Syndets

Son detergentes sintéticos que tienen como finalidad evitar los efectos negativos de los jabones clásicos y ser muy utilizados para las pieles grasas. Son biodegradables, muy compatibles con la piel debido a su pH, y tienen buena tolerancia, por lo que suelen ser elegidos para pieles sensibles.

Son jabones sólidos o líquidos que se elaboran con detergentes sintéticos constituidos por tensioactios aniónicos y anfóteros que tienen un pH de 5,5.

Combibars

Son básicamente combinaciones de jabones tradicionales con tensioactivos aniónicos sintéticos resistentes a la dureza del agua. Es decir, combinan jabón con syndents.

Jabón con glicerina


Aceite de coco10 %
Aceite de ricino12 %
Acido esteárico5 %
Acido palmítico5 %
Cetinol oliva (fabriquimica)2 %
Glicerina13 %
Hidróxido de sodio (al 35 %)8 %
Lauril sulfato de sodio10 %
Azúcar5 %
Alcohol 96°30 %
Fragancia
Colorante

Calentar hasta fusión el aceite de coco, de ricino, ácido esteárico, palmítico, cetinol oliva. Sobre esta fase incorporar el hidróxido de sodio muy lentamente. Luego que se ha formado el jabón, agregar el alcohol, lauril sulfato de sodio y el azúcar, agitando hasta la disolución completa tratando de mantener el calor suave. Enfriar hasta 65° y allí incorporar fragancia y colorante elegido.

Jabón en pasta


Aceite de coco20 g
Aceite de oliva20 g
Solución de potasa caústica26 g
EDTA0,70 g

Jabón líquido


Lauril sulfato de trietanolamina40 %
Olamida CD (fabriquimica)1.5%
Nacarante7%
Formol0,2
Colorante
Fragancia
Agua destilada csp100 %

Se mezcla el lauril sulfato de trietanolamina con una porción de agua. Se agrega olamida de CD, luego el nacarante que le da mejor aspecto. A continuación el colorante y fragancia.

Se lleva a volumen final con el resto de agua hasta completar 100 ml. La técnica es muy sencilla: lo más importante es que cada componente se agregue muy lentamente y agitando con suavidad, para evitar la incorporación de aire y por lo tanto espuma y burbujas.

Aerosoles

Si bien en la actualidad son muy discutidos por el hecho de tener sustancias que afectan la capa de ozono, su uso se ha generalizado tanto para el rostro, cuerpo, cabello, uñas, etc. Consiste en la dispersión de una fase interna (líquido o sólido) en una fase externa constituida por un gas, siendo éste el componente que está en mayor proporción.

Así formulados son los denominados aerosoles de dos fases. Pero existen también de tres fases, como por ejemplo los antitranspirantes, ya que aquí encontramos una fase gaseosa, un gas líquido y un concentrado liquido.

Barras

Si bien las barras son muy empleadas en la actualidad, hay que tener en cuenta que es necesario disponer de moldes especiales para su manufactura. Por lo general son alargados, se colocan en recipientes especiales y al entrar en contacto con la piel liberan las sustancias colorantes o pigmentos, en el caso de ser labiales o principios activos si son por ejemplo de acción secativa o antiacnéicas.

También existen en el mercado de la cosmética las barras desodorantes muy empleadas por personas que no desean usar los aerosoles.

Barra antiacneica


Resorcina1,5 %
Alcanfor1%
Azufre2%
Acido salicílico1,5 %
Alcohol cetílico15 %
Alcohol 96°14 %
Propilenglicol40 %
Polietilenglicol 600025 %
Colorantecs

a) Se funden el polietilenglicol y el alcohol cetílico.

b) Se disuelve la resorcina, alcanfor y ácido salicílico en la mezcla de propilenglicol con el alcohol.

Agregar la solución B sobre la A. Luego agregar el azufre y por último el colorante. Mezclar suavemente y colocar en el molde adecuado.

Bibliografía complementaria

Bonadeo, I. Cosmética moderna. Barcelona, España: Científica Médica; 1963.

Cordero, A. A., Biología de la piel. Buenos Aires, Argentina: Médica Panamericana; 1996.

Ferradas, R., Vigliolia, A., Rubin, J. Cosmiatría II. Buenos Aires, Argentina: Americana de Publicaciones S.A; 1998.

Fox, Ch. Advances in cosmetics Science and Technology. Cosmetics Vehicles. Cosmetics and Toiletries. Basel, Suiza: Mark Dekker, c2001.

Gotlib, N., Pérez Damonte, S., Muhafra, D. Dermatoestética. Buenos Aires, Argentina: Edición del autor; 2009.

Manzini, M. Dermatología clínica. Buenos Aires, Argentina: Hachette; 1958.

Martín Piquero, J. Evaluación del cutis. Sao Pablo, Brasil: Global Cosmetic Industry Latinoamericana. Tecnopress; 2003.

Quiroga, I., Guillot, F. Cosmética dermatológica práctica. Buenos Aires, Argentina: El Ateneo; 1969.

Shai, A., Maibach, H., Baran, R. Handbook of Cosmetic Skin Care. Londres, Inglaterra: Informa Healthcare; 2001.

Tassano, H. “Estudio comparativo de los tensoactivos utilizados en la limpieza de la piel”. En: Documentos presentados en el XI Congreso Latinoamericano e Ibérico de Químicos Cosméticos, noviembre. Montevideo, Uruguay; 1993.

Wilkinson, J. B., Moore, R. J., Cosmetología de Harry. Madrid, España: Díaz de Santos S.A.; 1990.

4. Envejecimiento de la piel

Silvia Schvartzman

María Inés Cestilli

La Organización Mundial de la Salud ha definido la calidad de vida cómo “la percepción de un individuo de su situación de vida, puesto en su contexto de su cultura y sistemas de valores, en relación a sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones”. Si tenemos en cuenta que estadísticamente los individuos cada vez ambicionan más, los “objetivos”, las “expectativas” y las “preocupaciones” juegan un papel fundamental en la vida de las personas.

Afortunadamente, las investigaciones biomédicas han permitido conocer más en profundidad sobre las causas y los mecanismos moleculares que influyen en el proceso de envejecimiento, por lo que en la actualidad la prolongación de la vida útil es motivo de estudios permanentes.

Los parámetros de vida han cambiado notablemente y, junto a la tendencia creciente de valoración de la juventud y la necesidad subjetiva de mantenernos siempre jóvenes, esto hace que el desarrollo de la estética y la cosmética reparadora se transforme cada vez más en un objeto de preocupación científica.

En la piel envejecida encontramos alteraciones a nivel fisiológico y morfológico responsables de distintas patologías:

La piel en general se afina y esto conduce a una epidermis más delgada, con menor número de capas celulares entre la capa córnea y la membrana basal. Disminuye el contenido de agua y lípidos intercelulares, y en consecuencia se modifica la función barrera; a nivel de capa basal y de Malpighi se produce un desordenamiento celular y un ensanchamiento de los espacios intercelulares.

La unión dermoepidérmica se encuentra aplanada, disminuida la superficie de contacto, el turn over celular se encuentra retardado. A nivel de los melanocitos, éstos disminuyen a partir de los 30 años, lo que explicaría por ejemplo la aparición de canas y manchas en la piel, entre otras manifestaciones.

El importante porcentaje de aumento en la aparición de cáncer de piel podría explicarse por la disminución de melanina y consecuentemente la disminución en la protección natural a la irradiación solar. La función de respuesta inmune de la piel se ve disminuida por la baja del número de las células de Langerhans.

Hay una reduplicación de la lámina densa y fibras de anclaje, lo que produce un retardo en el proceso de reepitelización. A nivel dérmico también hay una disminución del espesor, del número de fibroblastos, como así también de colágeno, elastina, sustancia fundamental y fibras elásticas.

Las paredes vasculares en principio se engrosan y luego adelgazan.

Todo esto produce trastornos de regulación térmica, cicatrización más lenta, aparición de arrugas y pérdida de la elasticidad de la piel.

A nivel más profundo se produce una alteración de los adipocitos que se traduce en la aparición de pliegues y surcos, y la piel comienza a verse más floja. Las glándulas sudoríparas ecrinas disminuyen y fundamentalmente disminuye la secreción del sudor, lo que explica la piel seca característica del anciano. La secreción sebácea también se ve disminuida.

Si a todo lo antes dicho le añadimos los agresores ambientales, se observan daños muy importantes en la piel. Dentro de estos agresores podemos encontrar la temperatura, la humedad y las radiaciones.

La temperatura produce modificaciones a nivel de la piel, ya sea por su dilatación o su contracción, y puede provocar desde deshidratación y eritema hasta hiperqueratosis pilosa por frío extremo y prolongado.

La humedad es muy importante como factor ambiental que modifica la estructura de la piel. Cuando la humedad relativa ambiente es menor al 60% (frío-calor), el estrato córneo se vuelve frágil y se pueden producir descamaciones y fisuras.

Las radiaciones, por su parte, se pueden considerar el agente agresor más perjudicial para la piel. A veces no nos damos cuenta de que estamos expuestos a ciertas radiaciones y es las vuelve aún más perjudiciales.

Otros factores que dañan nuestra piel son la mala alimentación, el alcohol, tabaco, el consumo de drogas, el abuso de medicamentos, las horas que nos dedicamos al ocio y el buen dormir. Es necesario tomar conciencia del valor de la prevención y el desarrollo de hábitos de vida saludables.

Cada vez buscamos más someternos a tratamientos preventivos que ofrecen mantener la salud de la piel a largo plazo y el tratamiento de las arrugas, manchas, laxitud, hidratación y protección. En estos casos, es fundamental el trabajo interdisciplinario ya que abarca la consulta al profesional médico, el farmacéutico como interpretador, formulador y elaborador de los productos, la cosmiatra entrenada en el buen uso de dichos productos con la ayuda de la aparatología adecuada y el plan de nutrición saludable que realiza el nutricionista.

En las preparaciones cosméticas para tratamiento de estas pieles encontramos gran variedad de activos, como así también de formas cosméticas, dependiendo de la situación particular. Es así que comenzando por una buena limpieza de la piel y posterior exfoliación –ver capítulo de exfoliación de la piel– se deberá realizar el tratamiento específico para cada necesidad.

Podemos elegir productos que contengan desde despigmentantes hasta productos muy difundidos en la actualidad como los péptidos, que tendrán diversas acciones otorgadas por el tipo de péptido elegido. En la industria podemos encontrar palmitoilpenta péptido-3, dipéptido-2, hexapéptido-10, acetil tetrapéptido-5 y neuropéptidos como el acetilhexapéptido-3.

Otros activos de gran aplicación en lo que respecta al retraso de los signos de envejecimiento de la piel son el ADN vegetal o marino, células madre vegetales, extractos vegetales con acción anti age, antioxidante, oxigenante, vitamina A reparadora de la piel, reepitelizante, vitamina C con gran capacidad de actuar a nivel de colágeno y fibras elásticas, vitamina E como antioxidante; y también como antioxidante la coenzima Q10, ácido hialurónico como hidratante, azúcares diversos de poder hidratante, entre otros.

Formulaciones utilizadas para retrasar los signos de la edad
Serum contorno de ojos


Árnica ext. glicólico5g
ADN5g
Tripéptido2g
Hexapéptido2g
Elastómeros de silicona39g
Glicerina20g
Carbopol ETD20200,3g
Trietanolamina0,5g
Conservante (prop+Nipas)10g
Agua destilada csp100g

Fórmula hidratante con ADN


Ciclopentasiloxano (y) PEG/PPG-18/18 dimeticona5g
Ciclometicona (y) polímero entrecruzado de dimeticona4g
Ciclometicona12g
Divinildimeticona/dimeticonaCopolimero (y) C-12-C-13Paret-3 (y)C12-C13Paret-231g
Triglicéridos de ácido caprico/ caprílico6g
Lactato de amonio6g
DNA4g
Conservante (prop.+nipas)10g
BHT0,1g
Agua destilada csp100g

Crema anti age


Colágeno proteolizado5g
Elastina proteolizada5g
Crema base csp100 g

Serum con argireline


Argireline10g
Serum base csp100g

Emulsión hidratante con macadamia


Alfa tocoferol0,1g
Palmitato de ascorbilo0,5g
Aceite de macadamia2g
Emulsión base csp100g

Crema vitaminada con coenzima Q10


Vitamina A palmitato200000 UI(1UI=0,34mcg)
Vitamina E acetato0,3g(1UI=1mg)
Vitamina C liposomas1g
Coenzima Q10 liposomada0,1g
Alfa bisabolol1g
Aceite de macadamia4g
Emulsión evanescente csp100g

Crema oxigenante diurna


Complejo vegetal oxigenante5%
Vitamina C liposomas1%
Extracto glicólico de Uva Uris5%
Leche de avena2%
Polisorbato 800,2%
Conservante0,4 %
Emulsión base no grasa csp100%

Crema regenerativa con silanoles


DSHC (#)4%
Liposomas de jojoba5%
Conservante0,2%
Crema base hidrosoluble csp100 %

(#) El DSHC es una solución acuosa de dimetil silanol hyaluronato unido a cadenas de mucopolisacáridos, estable a un pH de 4,5 a 6,5 y que debe ser incorporada al final de la preparación cuando su temperatura haya descendido a 30°C.

Gel anti age nocturno a base de ácidos


Acido glicólico2%
Acido láctico2%
Acido lactobiónico2%
Acido cítrico2%
Conservante0,4 %
Crema gel estabilizada csp100%

Crema ultrahidratante para pieles fotoenvejecidas


Acido ursólico0,1 %
Concentrado de rosa mosqueta3 %
Extracto glicólico nutritivo-emoliente5%
Conservante0,2%
Crema estabilizada csp100 %

Bibliografía complementaria

Dal Farra, C., Bauza, E., Domloge, N. “El interés de los peptidos de la matriz extracelular en los cosméticos modernos”. Trabajo Científico. Buenos Aires, Argentina: Revista Cosmética 63: 2006.

Maggio, C., “Envejecimiento Cutáneo”. En Gotlib, N., Pérez Damonte, S., Muhafra, D. Dermato estética. Buenos Aires, Argentina: Artes Gráficas El Fenix SRL; 2005.

Mondon, P., Peschard, O., Andre, N., Doridot, E., Vissac, F., Lintner, K. “Mejora de la homeostasis del agua cutánea debida al aumento de la diferenciación de los queratinocitos y activación del procesamiento de la filagrina”. Trabajo presentado en el 26 Congreso de la IFSCC, setiembre. Buenos Aires, Argentina; Revista Cosmética 81; 2010.

Viglioglia, PA, Rubin, Jaime. Cosmiatría. Tomo II. Buenos Aires, Argentina: Editorial Americana; 1991.

5. Productos naturales

Graciela Ascar

La utilización de productos naturales en el cuidado y embellecimiento del cuerpo data desde tiempos remotos y se sostiene a través de los años. En la década de 1960, por la explosión en términos de investigación y desarrollo a que condujeron los avances científicos y tecnológicos, las virtudes y beneficios de los productos cosméticos elaborados a base de productos naturales fueron opacados por los productos sintéticos, reduciendo sensiblemente, no solo el uso, sino también el valor de dichos productos.

El tiempo se hizo cargo de reposicionarlos y ponerlos en valor cuando especialistas e investigadores contrastaron las virtudes de unos con las de otros. A esto contribuyó el proceso de toma de conciencia de los beneficios de lo natural sobre lo sintético iniciado en los últimos años. Actualmente, el hombre ha puesto la ciencia y la tecnología al servicio del aprovechamiento de los productos provenientes de la naturaleza.

La cosmética es la ciencia destinada al tratamiento, conservación de la salud y re-alzamiento de la belleza de nuestro cuerpo, y existe una evidente tendencia a que el uso de productos naturales en la elaboración de productos cosméticos crezca con el paso del tiempo, al punto de que, en los casos en que no se los utiliza, se intenta imitar sus ventajas y beneficios.

A continuación, una síntesis de los productos naturales de mayor uso en cosmética, agrupándolos según su similitud química.

Aceites vegetales

Dentro de este grupo se incluyen los aceites fijos y los aceites volátiles. Ambos claramente diferenciados desde el punto de vista físico y químico, así como también por las propiedades que le otorgan a un producto cosmético. Los dos tipos de aceites pertenecen al gran grupo de los lípidos, definidos como sustancias que se extraen de tejidos animales y vegetales por medio de solventes volátiles.

Los aceites fijos son acilgliceroles en los que el alcohol es la glicerina y los ácidos grasos con quien se esterifica; se caracterizan por la presencia de instauraciones que normalmente, por su configuración espacial, les impiden solidificar a temperatura ambiente, y por esta razón son líquidos [1]. El estado de agregación y otras propiedades físicas tales como la densidad, la lipofilia (propiedad que otorga la capacidad de solubilizar sustancias químicas de escasa polaridad tales como vitaminas, pigmentos carotenoides y otros nutrientes) y la insolubilidad en agua deben ser tenidos en cuenta para la formulación de productos cosméticos y/o cosmecéuticos.

Desde el punto de vista químico, y sabiendo que se trata de ésteres, hay que tener en cuenta la susceptibilidad de estos compuestos a sufrir procesos de hidrólisis. La instauración de los ácidos grasos que los componen los convierte en compuestos oxidables y susceptibles a sufrir reacciones de adición, alterando las propiedades del producto que los contiene.

Una buena conservación de los aceites garantiza en buena medida la estabilidad de los mismos; los aceites deben ser guardados en recipientes herméticos y, en la medida de lo posible, sin cámara de aire (llenos), y en lugares con cambios mínimos de temperatura ambiente.

Algunos aceites fijos, por ejemplo, suelen ser elegidos por su contenido en vitaminas liposolubles, como la A y la E. Otros, por su capacidad de vehiculizarlas: esta capacidad les otorga valor agregado por sobre su poder lubricante o su capacidad para formar emulsiones u otras formas farmacéuticas útiles para vehiculizar sustancias para el cuidado de la salud o la estética de la piel.

Entre los aceites fijos de elección en la industria cosmética están el aceite de palta, de coco, de almendras y la manteca de cacao, que si bien su origen es vegetal se trata de un semi-sólido untuoso al tacto.

Generalmente son líquidos a temperatura ambiente. Una vez purificados desprenden un aroma muy sutil, casi imperceptible, y dejan mancha oleosa en las superficies con que toman contacto. Su composición química no les permite desprenderse por acción de la temperatura, y se caracterizan por su poder lubricante. Los parámetros analíticos de mayor relevancia para determinar la identidad y la calidad de un aceite fijo son:

• Índice de yodo: definido como la cantidad en gramos de monocloruro de yodo (expresado como yodo), absorbido por 100 gramos de muestra, en condiciones definidas.

• Índice de saponificación: cantidad en mg de hidróxido de potasio, requerido para neutralizar los ácidos grasos libres y saponificar los ésteres de 1 gramo de muestra.

• Índice de acidez: cantidad en mg de hidróxido de potasio, requerido para neutralizar los ácidos grasos libres de 1 gramo de muestra.

También son parámetros interesantes para determinar la identidad y pureza el índice de refracción, el color, el olor y el punto de congelación de los mismos.

La industria cosmética suele valerse de las propiedades de los aceites y los incluye en algunas formulaciones. En tal caso, se los calienta ligeramente para disminuir la viscosidad y favorecer la incorporación. El calentamiento a altas temperatura puede ocasionar la descomposición con desprendimiento de vapores cuyos constituyentes son tóxicos e irritantes, como la acroleína.

Las grasas y aceites contienen ciertos ácidos grasos insaturados, esenciales para la nutrición humana, cuya carencia suele desencadenar afecciones dérmicas características. Esta suele ser la razón que motiva su uso, no en cosmética, pero sí en la dieta diaria.

Los aceites fijos más utilizados en dermatocosmética son:

Aceite de hígado de bacalao [2]: es el aceite que se obtiene del hígado fresco del Ghadus morhua, el cual una vez extraído del hígado fresco del bacalao atraviesa un proceso de purificación que consiste, entre otras cosas, en filtrarlo, desodorizarlo y deshidratarlo (para mejorar sus propiedades organolépticas) y estandarizar el contenido vitamínico, dado que la propiedad de mayor relevancia de este aceite la otorgan las Vitaminas A y E, que contiene en su composición.

Aceite de almendras: es el aceite que se obtiene por expresión de las semillas del Prunnus amigdalus var, dulcis y amara. Este aceite es muy empleado en la industria cosmética.

Aceite de coco: es el producto del presado que se obtiene de la pulpa del Cocus nucifera, muy aplicado en la industria cosmética para la producción de jabones y cremas. Es considerado un muy buen humectante dado que, aplicado sobre la piel o la punta del cabello, en cantidades pequeñas, absorbe agua que contribuye a su hidratación.

Manteca de cacao: es la grasa vegetal obtenida de las semillas de Theobroma cacao, muy codiciada en cosmética por sus propiedades lubricantes, nutritivas y protectoras, aunque el costo de ésta ha llevado a sustituirla por productos de características similares aunque propiedades muy distintas. La manteca de cacao constituye una excepción dado que, a contraposición de su origen vegetal, a temperatura ambiente es sólida y no líquida como ocurre con los aceites de origen vegetal. El estado de agregación a temperatura ambiente favorece su uso en productos semisólidos de uso cosmético, tales como lápices o reconstituyentes labiales.

Cáñamo: es el aceite de cáñamo que se obtiene por primera presión en frío de las inflorescencias masculinas de la planta Cannabis sativa. Es el aceite más rico en ácidos grasos esenciales, y con un alto contenido en Vitamina E, incluso superior al del germen de trigo. Hay que destacar que este aceite carece de los principios psicoactivos presentes en la resina de las inflorescencias femeninas y que son usadas con fines ilícitos, tal es el caso del tetrahidrocanabinol y compuestos análogos.

Existen otros aceites usados como vehículos y excipientes en la industria cosmética, por la facilidad de disolución de algunos principios activos y por las propiedades lubricantes que le otorgan a algunos preparados.

Los aceites esenciales, por definición, son parte del metabolismo de un vegetal, compuestos por una mezcla compleja de terpenos, asociados generalmente a otros componentes, la mayoría volátiles y que generan en conjunto el olor de ese vegetal. Por lo tanto, es difícil incluirlos dentro de un grupo químico en particular, aunque en general estas mezclas incluyen un número considerable de compuestos de dos series con orígenes biosintéticos distintos: los terpenos (mono y sesquiterpenos) y los derivados del fenilpropano [3].

Los aceites esenciales en general son líquidos a temperatura ambiente, menos densos que el agua, volátiles, arrastrables por vapor de agua. En cosmética son de elección no solo por su valor aromático, que contribuye a la aceptación y hasta elección de un producto que los contenga. Un aroma agradable puede darle a un producto un valor agregado sobre otro tan bueno como el primero, pero carente de dicha propiedad organoléptica. Asimismo, el beneficio antes mencionado no invalida ni minimiza las propiedades farmacológicas que además tienen los aceites esenciales, y de las que también se vale el farmacéutico cuando los incluye en una formulación.

Importancia farmacológica de aceites esenciales [4] [5]

Entre las propiedades se destaca la actividad antimicrobiana que poseen algunos aceites por la presencia de ciertos componentes en su constitución. Son activos frente a bacterias patógenas variadas e, incluso, frente a algunos hongos y levaduras. Entre las esencias que cuentan con esta propiedad está la de ajedrea, tomillo, clavo, canela, lavanda e hinojo.

La melisa, la manzanilla y la menta poseen actividad espasmolítica y en algunos casos colagoga. Sin embargo, la propiedad de mayor interés en esta área es la descongestiva y antiinflamatoria que tiene específicamente la manzanilla, atribuida a la presencia de camazuleno y α-bisabolol en la composición del aceite.

Un gran número de aceites esenciales poseen acción irritante. Administrados por vía externa provocan un efecto revulsivo, incrementando la microcirculación, con una rubefacción importante acompañada de sensación de calor y, en algunos casos, con una ligera acción anestésica local. Por dicha propiedad son muy usados en cremas, geles y pomadas para aliviar algias musculares o articulares.

Los aceites esenciales, además, poseen propiedades dermatológicas hidratantes, con buen poder de penetración, lo que otorga suavidad, elasticidad y en algunos casos, nutrición a la piel. Para practicar masajes han sustituido con el tiempo a los aceites fijos vegetales y a las grasas animales y minerales, dado que poseen el beneficio de que la porción que no se absorbe se volatiliza, ya que, como se dijo antes, son compuestos de naturaleza volátil debido al bajo peso molecular que poseen y a la baja presión de vapor que contribuye a que a la temperatura del cuerpo se desprendan paulatinamente. Esto evita la sensación excesivamente untuosa que se experimenta con los aceites fijos y que resulta desagradable.

Los aceites volátiles en la naturaleza se encuentran contenidos en las plantas aromáticas, que por definición son aquellas que pueden generar, por algún proceso físico-químico, un producto aromático, con olor y sabor característicos sin evaluar su calidad comercial o estética [6]. En los vegetales se localizan en células secretoras, pelos glandulares, cavidades esquizógenas (espacios resultantes por disolución de estructuras celulares) y canales esquizolisígenos (canales formados por células separadas entre sí) [7]. Para corroborar la presencia de éstos basta con romper por fricción entre los dedos un pedazo del órgano vegetal que los contiene y luego acercar los dedos a la nariz; si la especie es aromática, el olfato detectará su olor característico [8].

Las plantas aromáticas son aprovechables bajo distintas formas. Se las suele usar vivas, frescas, desecadas o someterlas a procesos extractivos y utilizar de ellas el producto obtenido. Habitualmente la industria farmacéutica utiliza para la elaboración de cosméticos los aceites esenciales como parte de una formulación, aunque el uso de absolutos es bastante frecuente. El absoluto se obtiene a partir del concreto, que es el extracto obtenido a partir de especies aromáticas con disolventes apolares: hexano, éter de petróleo, n-butanol, etc.; posterior a la eliminación de éste, a baja temperatura y presión reducida, el producto resultante es semisólido, pastoso y está constituido por el aceite esencial y otros compuestos solubles, presentes en el vegetal. La porción de concreto que se redisuelve en etanol, a temperatura inferior a los 50ºC, se separa por medios mecánicos y se destila a temperatura y presión reducida. Al producto de la destilación es a lo que se llama absoluto.

Extracción de aceites esenciales [9] [10]

Como se dijo, los productos cosméticos, en general, incluyen en sus formulaciones los aceites esenciales puros, que se adquieren en el mercado o se obtienen en el laboratorio. El método extractivo que se utilice y las condiciones bajo las que se lleve a cabo la extracción pueden determinar la calidad del aceite esencial, dado que en condiciones perjudiciales las propiedades organolépticas del aceite pueden verse alteradas al punto de que quede descalificado para su uso en cosmética.

Las propiedades organolépticas que caracterizan y ponen en valor un aceite esencial son el aroma y el sabor, aunque no deben subestimarse el color, la consistencia y la transparencia, dado que la alteración de cualquiera de éstas pone de manifiesto que el aceite ha sufrido procesos de envejecimiento u oxidación que pueden haberse originado a partir del proceso extractivo o ser causa de la mala conservación.

A continuación se tratarán brevemente los distintos procesos extractivos aplicados a la obtención de aceites esenciales, sus beneficios e inconvenientes.

1. Hidrodestilación

La destilación por arrastre de vapor de agua es la forma más común de extraer aceites esenciales, dado que al destilar una mezcla de dos líquidos inmiscibles, su punto de ebullición será la temperatura a la cual la suma de las presiones de vapor de cada uno de los líquidos es igual a la atmosférica. Esta temperatura será inferior al punto de ebullición del componente más volátil.

Así, la mezcla destilará por debajo del punto de ebullición de cada una de las sustancias presentes. En general esta técnica se utiliza para extraer con agua compuestos que cumplen con las condiciones de ser volátiles, inmiscibles en agua, tener presión de vapor baja y punto de ebullición alto.

Una vez que la mezcla destila, al condensarse da como resultado la separación de dos fases: la acuosa y la oleosa. Si bien el uso de esta técnica es frecuente, no podemos subestimar el deterioro que puede causar el contacto con el agua y con la fuente generadora de calor, que en muchos casos afectan irreversiblemente la calidad del aceite. Algunas de las razones son:

La droga está en contacto directo con la fuente de calor. Los componentes susceptibles a la acción de la temperatura pueden verse afectados, conduciendo en algunos casos a procesos oxidativos que alteran la composición química del aceite.

La droga está en contacto íntimo con el agua. Los componentes con grupos alcohólicos o fenólicos pueden quedar, al menos parcialmente, retenidos en el agua, por formación de puentes de hidrógeno. Componentes tales como los ésteres podrán hidrolizarse bajo estas condiciones.

Hay casos en que el aceite esencial es utilizado por su poder antimicrobiano; por ejemplo, el tomillo contiene un 80% aproximadamente de timol, fenol con alto poder antimicrobiano. En el caso en que el timol se haya perdido total o parcialmente por oxidación, o durante la extracción haya quedado –por formación de puentes de hidrógeno– retenido en el agua de extracción, dicho aceite habrá perdido la propiedad que lo valorizaba.

2. Expresión

Este proceso es aplicado fundamentalmente a la extracción de aceites esenciales de las cáscaras de los cítricos, los cuales son altamente susceptibles a sufrir deterioro cuando se les extrae por otros métodos. Consiste básicamente en “exprimir” el órgano de la planta para forzar el drenaje de aceite.

3. Extracción con solventes

Aplicado para obtener absolutos y concretos. Para que el proceso sea exitoso, el solvente debe poseer:

• Elevado poder solubilizante

• Especificidad

• Alta pureza

• Bajo punto de ebullición

• Inercia química

• Baja inflamabilidad

• Bajo costo

Dentro de este grupo se incluye la antigua técnica extractiva denominada “Enfleurage”, basada en el poder solubilizante de grasas y aceites para la extracción de esencias, generalmente aplicada a flores y otras partes blandas del vegetal.

4. Extracción con fluidos en estado supercríticos [11]

La extracción con fluidos en estado supercríticos (SFE), principalmente dióxido de carbono (CO2) por su inocuidad respecto al ambiente, se desarrolló como aplicación analítica a mediados de los años 80, en respuesta al deseo y a la necesidad de reducir el uso de disolventes orgánicos en el ambiente del laboratorio, y se está convirtiendo en un método estándar con respecto a la preparación y análisis de muestras con contenido en lípidos. La SFE tiene varias ventajas sobre las demás técnicas: puede ser aplicada para extraer componentes sensibles a la temperatura, posee una rápida cinética de extracción (en comparación a la extracción con disolventes líquidos) y recupera ad integrum el fluido extractor.

Rendimiento y calidad

El rendimiento del proceso extractivo y la calidad del aceite obtenido tienen mucho que ver con la historia de la planta objeto de estudio. Cuando las condiciones edáficas, climáticas y/o topográficas bajo las que se cultivó no fueron las adecuadas, es probable que el metabolismo de esa planta no haya dado como producto un buen aceite. Otros factor que suele estar ligado al escaso rendimiento y a la falta de calidad de un aceite están relacionados con el proceso de recolección y fundamentalmente a las condiciones a las que se sometió la especie antes de ser debidamente deshidratada o procesada en el tiempo previo al proceso extractivo.

Según Grignard, citado por Villar del Fresno (1999), las enzimas y los sustratos en un vegetal se encuentran en células diferentes; con la muerte de éste aumenta la permeabilidad celular, de modo que enzima y sustrato se ponen en contacto dando lugar a reacciones de degradación que generalmente alteran la composición química del aceite. Esto ocurre cuando entre la recolección y el tratamiento posterior de deshidratación o secado de la especie transcurre un cierto tiempo. Por otra parte, este tiempo transcurrido puede ser clave para la proliferación de microorganismos y la liberación de contaminantes microbianos, para los cuales la Organización Mundial de la Salud ha descrito los límites y establecido los métodos analíticos por los que se debe hacer el control de calidad microbiológico de las especies vegetales [12], dado que estos aspectos no solo podrán afectar la composición química de la especie sino también podrá verse su inocuidad desde el punto de vista microbiológico. No debemos olvidar que la única forma de frenar el proceso de proliferación microbiológica es deshidratando la especie. Si el tenor de humedad es superior al 10%, la proliferación microbiana se ve favorecida.

Otro proceso posterior a la cosecha y que comúnmente se lleva a cabo es el fraccionamiento de la especie a modo de optimizar espacios. En el fraccionamiento también suelen producirse, por efecto del calor generado por fricción, desprendimientos de aceite que afectarán el rendimiento o descomposición de compuestos termolábiles, que afectarán la calidad.

Todos estos aspectos se relacionan con la calidad olfativa de los aceites esenciales, dado que la fragancia que desprende un aceite está compuesta por las distintas notas olfativas de los componentes, que en su conjunto le otorgan al mismo el olor característico. Un aceite que tiene alterado alguno de sus componentes –y si es, además, de los presentes en mayor proporción– no pasará el análisis sensorial de expertos, y probablemente la industria cosmética no lo adquiera para la elaboración de productos.

De los productos naturales empleados en cosmética natural, a la mayoría se le atribuyen propiedades que no han sido demostradas científicamente, aunque se han incorporado en las formulaciones cosméticas por tradición en otras culturas o por sus atributos demostrados empíricamente. Entre las especies aromáticas más utilizadas por las propiedades de sus aceites esenciales se destacan: caléndula (calendula officinalis); ciprés, incluye varias especies del género cupressus; eucaliptos (eucaliptus globulus); jazmín (jasminum officinale); lavanda (lavanda angustifolia); limón (citrus limón); manzanilla (matricaria chamomilla); melisa (melisa officinalis); menta (mentha piperita); mirra (commifera myrrha) y neroli-azahar (citrus aurantium var. amara), entre otras.

Céridos y estéridos: son otros compuestos pertenecientes al grupo de los lípidos, incluidos entre las materias primas cosméticas, de origen natural, por algunas de su/s propiedades, fundamentalmente por su capacidad protectora de la dermis.

Las ceras son ésteres de ácidos grasos superiores, con alcoholes monovalentes, y los estéridos son ésteres semejantes cuyo alcohol es un esterol. Ambos grupos son insolubles en agua, untuosos al tacto, funden con el calor, aunque a temperatura ambiente conservan el estado cristalino. Se distancia el caso excepcional del aceite de joroba extraído de las semillas de simmonsdia chinensis, que es una cera líquida de gran aplicación en cosmética que ha suplantado en parte el uso de espermaceti, evitando parcialmente la pérdida de cachalotes de donde se lo extrae.

Estas ceras, aplicadas sobre la piel o el cabello, actúan impermeabilizando los tejidos e impiden la acción de agentes agresivos externos. Resisten a la acción diluyente del agua, con lo que se prolonga el tiempo de aislamiento en la zona de aplicación.

Heterósidos de uso en cosmiatría

Los heterósidos son productos del metabolismo secundario de las plantas, y constituyen un amplio grupo de productos que abundan en la naturaleza. Químicamente, las moléculas están constituidas por una fracción glucosídica y otra también orgánica, aunque no glucosídica, siendo esta última la que le otorga las propiedades que los ponen en valor. La porción glucosídica consiste, generalmente, en un azúcar de bajo peso molecular que le proporciona solubilidad en agua a la molécula como un todo; la genina, como se le suele llamar a la porción no glucosídica, tiene propiedades muchas veces interesantes desde el punto de vista farmacológico.

Los heterósidos flavonoides son un caso concreto de heterósidos con propiedades farmacológicas beneficiosas para la salud; éstos constituyen los pigmentos amarillos de muchas flores y frutos. Químicamente la genina deriva del fenil benzo α - pirona, con sustituyentes fenólicos, relacionados con los pigmentos antocianicos que le otorgan a flores, hojas y frutos un color que depende del pH de la savia, aunque puede variar entre los azulinos, púrpuras y violáceos. Como tal son solubles en agua caliente, aunque si por hidrólisis han perdido el azúcar, la genina libre pierde la solubilidad en ese solvente. De esta propiedad se valen los químicos para obtener los extractos que los contienen. Estudios de investigación han sugerido modificaciones para optimizar el rendimiento en el proceso de extracción en que se trabaja con mezclas hidroalcólicas en distintas proporciones. Otros factores cndicionantes del rendimiento son: el tiempo de extracción, la temperatura y el tamaño de partícula del órgano de la planta a extraer.

Dada la gran diversidad de acciones que se le atribuyen a los heterósidos flavonoides, las formas farmacéuticas que los contienen son usadas con distintos fines. Entre otros se destacan:

Acciones antioxidantes: pueden inhibir la peroxidación lipídica, poseen efectos antimutagénicos y tienen la capacidad de inhibir diversas enzimas. La acción antioxidante de los flavonoides depende principalmente de su capacidad de reducir radicales libres y quelar metales, impidiendo las reacciones catalizadoras de los radicales libres.

Acción sobre el sistema circulatorio: incrementan la circulación central y periféricos, son vasodilatadores, venotónica con efecto vitamínico P, actúan como protector de la pared vascular, disminuyen la permeabilidad y aumentan la resistencia capilar. De esta propiedad se valen los flebólogos: son sus propiedades sobre el sistema circulatorio.

Acción antiinflamatoria: suele estar asociada a la acción antioxidante que algunos investigadores le atribuyen a los mismos [13].

Acción diurética: suele estar asociada a la acción sobre el sistema circulatorio. Tal es el caso de los flavonoides contenidos en el perejil (Petroselinum crispum).

De alguna manera todas las acciones terapéuticas mencionadas se relacionan y se explotan, por ejemplo, para el tratamiento de la celulitis y de otras afecciones relacionadas que afectan la calidad estética de la piel.

Estos compuestos están presentes, entre otras, en las hojas del legendario ginkgo (ginkgo biloba), en el pericarpio de los cítricos (citrus limonum), en las hojas de ruda (ruta graveolens), en las inflorescencias de manzanilla (matricaria chamomilla). Existen distintos laboratorios de la industria farmacéutica que han desarrollado formas farmacéuticas de acción antivaricosas o para otros trastornos de la circulación periférica a base de flavonoides extraídos de las especies mencionadas, solos o asociados con otros principios activos. Tal es el caso de los productos registrados que se mencionan, a seguir: SIFAR, CVP DUO, VENORUTON. Hay que destacar que los tratamientos con fármacos que contienen flavonoides pueden ser potenciados con una dieta adecuada, rica en estos compuestos. Hay trabajos publicados sobre el uso de flavonoides (hesperidina) en el tratamiento de venas varicosas vesicales sangrantes [14] en los que los resultados fueron positivos.

Referencias bibliográficas

[1] Wade, L., Química Orgánica. Madrid, España: Pearson Prentice Hall; 2004.

[2] Trease, G., Evans, W. Tratado de farmacognosia. México DF, México: Interamericana; 1988.

[3] CYTED-Proyecto IV. La flora iberoamericana y su aprovechamiento para la producción de aromas y fragancias de interés industrial. Buenos Aires, Argentina: Cyted; 2003.

[4] Bruneton, J. Elementos de fitoquímica y farmacognosia. Zaragoza, España: Acribia; 1991.

[5] Villar del Fresno, A. Farmacognosia General. Madrid, España: Síntesis; 1999.

[6] Camacho, P. Extracción de aceites esenciales. Escuela de Ingeniería Química. Universidad Industrial de Santander. Santander, Colombia: Cenivan; 2010.

[7] Dimitri, M., Orfila, E. Tratado de morfología y sistemática vegetal. Buenos Aires, Argentina: ACME; 2000.

[8] Fernández-Fernández, M., Nieto Palacios, A. Fitoterapia. Navarra, España: Newbook. Multiva Naja; 1998.

[9] Gil, P. “Diseño y montaje de un equipo para la extracción de aceites esenciales, a escala piloto”, en Revista Facultad de Ingeniería, junio, N° 20. Universidad de Antioquia, Colombia, 2000. Pp. 55-72.

[10] Sánchez Castellano, F. Extracción de aceites esenciales. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia: Aiyana Ediciones; 2006.

[11] King, J. W. “Supercritical Fluid Extraction: Present Status and Prospects”, en Grasas y Aceites Vol. 53, University Street Peoria, USA; 2000. Pp. 8-21.

[12] World Health Organization. Monographs on selected medicinal plants. Volume I, II. Geneva; Suiza, 2002.

[13] García Bacallao, L. et al. “Plantas con propiedades antiinflamatorias”, en Revista Cubana de Investigación Biomédica [en línea], septiembre, 2002 [citado el 11 de noviembre de 2012]; 21(3): 214-216. Disponible en: http://scielo.sld.cu/ scielo.php script=sci_arttext&pid=S0864-03002002000300012&lng=es.

[14] Granados Loarca, E. A. “Uso de flavonoides (hesperidina) en el tratamiento de venas varicosas vesicales sangrantes”, en Actas Urol Esp [en línea]; 2003. [citado en octubre de 2012]; 27(9): 732-734. Disponible en: http://dx.doi. org/10.4321/S0210-48062003000900012.

6. Aplicación de extractos vegetales

Guillermo Lotz

Los vegetales y sus extractos han acompañado el desarrollo y la evolución de la humanidad desde sus albores, de manera que se los ha utilizado en cada situación de la vida cotidiana pasando por la obtención de refugio, vestimenta, alimentos, medicinas, expresiones artísticas, y más tarde para mejorar nuestro aspecto personal con el estudio y desarrollo de productos cosméticos que tienden a mantener saludable y retardar los efectos del tiempo en lo referente a nuestro aspecto exterior.

Hacia el 1600 a.C. los egipcios dejaron constancia en sus papiros de la utilización de la plantas medicinales, entre las que citaban al cilantro (coriandum sativum L.), enebro (juniperus comunis L.), hinojo (foeniculum vulgare Miller) y tomillo (thymus vulgaris L.). En el año 1000 a.C. El libro amarillo de medicina interna del Emperador, la obra clásica de la medicina china, indica la utilización de las distintas hierbas curativas. En el 800 a.C. se escribe el Atharva Veda, obra de la medicina ayúrveda en la que se indica la utilización de hierbas para restaurar el equilibrio corporal y por consiguiente la salud. Entre 460 y 377 a.C. Hipócrates, el padre de la medicina, recomienda a sus pacientes numerosos remedios basados en hierbas, entre ellas la manzanilla (matricaria recutita L.), el ajo (allium sativum L.), la canela (cynnamomum zeylanicum Blume) y el romero (rosmarinus officinalis L.). Hacia el 100 a.C. Dioscórides escribe De materia médica, en la que describe acciones de plantas medicinales. Entre 137 y 199 d.C. Galeno enuncia la teoría de los humores, que se convierte en el manual de referencia para los médicos de la época. Paracelso (1493-1541 d.C.) predice el descubrimiento de los ingredientes activos de las plantas; Nicolás Culpeper (1616-1654 d.C.) traduce la Farmacopea al inglés para que la gente tenga acceso al conocimiento de la utilización de las plantas medicinales; Samuel Thompson (1769-1843 d.C.) aprende y difunde la utilización de las plantas medicinales de los nativos de Norteamérica como la equinácea (echinacea angustifolia D.C.). Sus libros alcanzan gran difusión en los Estados Unidos.

La medicina y la cosmética de alguna manera se encuentran relacionadas, ya que las personas, al encontrar su equilibrio psicofísico, que siempre es dinámico y nunca estático, recuperan y mantienen un estado saludable que finalmente se refleja es un buen aspecto exterior. El aspecto médico y cosmético encuentran puntos comunes en el hecho de que son los componentes químicos, ya sea de origen natural o sintético, los que nos ayudan a restablecer o mantener este equilibrio necesario para encontrarnos saludables. Al hablar de extractos vegetales estamos aludiendo en forma directa a los componentes químicos o principios activos que son parte constituyente de las plantas o drogas vegetales. Estos componentes tienen una estructura química definida y poseen una determinada acción farmacológica sobre nuestro organismo, tal es el caso de flavonoides, saponinas, vitaminas, proteínas, minerales, etc. En determinados casos, algunas estructuras son activas por sí mismas, pero en la gran mayoría un conjunto de moléculas o estructuras químicas interaccionan en conjunto para obtener una determinada acción farmacológica y potenciar su efectividad, por lo que en estos casos hablamos de acción sinérgica. Ejemplo de ello es la mayor efectividad de los extractos totales de Castaño de Indias (aesculus hippocastanum L.) respecto de uno de sus principios activos denominado escina, en el tratamiento de trastornos venotónicos, observándose mayor efecto vitamínico P (mayor elasticidad venosa, menor permeabilidad capilar y mayor resistencia capilar) en tratamientos con extractos totales que sólo con escina a iguales dosis.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de elegir un determinado extracto vegetal para ser utilizado en la elaboración de un cosmético es su formulación y la compatibilidad de éste con el producto a elaborar. De la formulación de un extracto vegetal depende que éste pueda “contener” o no un determinado principio activo, es decir una determinada estructura química. Por ejemplo: un extracto glicólico cuyo medio es un sistema de solventes de naturaleza polar puede contener solubles de manera estable a principios activos que también posean naturaleza polar, como por ejemplo saponinas, taninos, etc., pero no podría solubilizar compuestos químicos de naturaleza apolar como por ejemplo aceites (esteres o poliésteres) o estructuras como licopenos o clorofilas. De forma que podemos comprender que no es lo mismo utilizar un extracto glicólico de caléndula (calendula officinalis L.) que un extracto liposoluble, o una oleorresina de la misma droga vegetal. De la correcta elección de un extracto vegetal depende la acción terapéutica que se consiga, ya que los principios activos en cada caso son diferentes.

Diferentes opciones de extractos vegetales en preparaciones cosmetológicas

Al referirnos a la elaboración de productos “cosméticos naturales” estamos hablando de cosméticos que contienen principios activos naturales en su formulación. Esto no implica que necesariamente tengamos que privarnos de la utilización de productos de síntesis como los conservantes, tensioactivos, reguladores de pH, etc. , ya que incurriríamos en la elaboración de un producto inestable y fácilmente degradable, con un mínimo de vida útil, que requeriría condiciones de almacenamiento poco prácticas. Es por esto que, cuando nos referimos a productos “cosméticos naturales”, estamos hablando de la incorporación de uno o más “principios activos naturales”, que pueden o no estar combinados con principios activos de origen sintético o de semisíntesis. Por ejemplo, una crema con acción cicatrizante-antiacné puede contener un principio activo de origen vegetal como el extracto glicólico de caléndula (calendula officinalis L.); otro principio activo, también de origen vegetal, como el extracto glicólico de clavo de especias (syzygium aromaticum L.), y un tercer principio activo de origen sintético como la alantoína (estructura componente de diversas drogas vegetales).

Estos principios activos son incorporados a los denominados cosméticos “base”, es decir crema base, gel base, loción, shampoo, crema de enjuague, etc., que pueden ser adquiridos en el comercio o elaborados por el profesional farmacéutico. Los cosméticos base se encuentran formulados en su mayoría por elementos de origen sintético o semisintéticos, como por ejemplo tensioactivos, conservantes, ceras, aceites, reguladores de pH, etc.

A modo de síntesis, se puede decir que los productos cosméticos naturales son aquellos en los que en su formulación se incluyen principios activos de origen natural que definen la característica general del producto.

Para la incorporación de los activos naturales a un cosmético base contamos con diversos productos comercialmente disponibles:

• Extractos glicólicos simples

• Extractos glicólicos complejos

• Extractos liposolubles simples

• Extractos liposolubles compuestos

• Oleorresinas

• Aguas saturadas

• Aceites esenciales

• Aceites fijos

• Otros extractos

Extractos glicólicos simples

Los extractos glicólicos simples son formulaciones de una sola droga vegetal que contiene los compuestos químicos de polaridad alta e intermedia de la misma, tales como flavonoides, terpenos, saponinas, taninos, etc. Son extractos vegetales especialmente formulados para que sean compatibles con la mayoría de los cosméticos base de naturaleza polar o que contengan una fase polar. Son utilizados como componentes de las siguientes formulaciones:

• Cremas (OW-WO)

• Geles (hidrogeles-emulgel)

• Lociones

• Shampoos

• Cremas enjuague

• Jabones (líquidos-sólidos)

• Máscaras

• Fangos

• Etc.

Extractos glicólicos complejos

Sus propiedades físico-químicas, compatibilidad, y modo de utilización son los mismss que en el caso de los extractos glicólicos simples. La diferencia radica en la cantidad de drogas vegetales que contienen y están diseñados para la elaboración de productos con una acción definida; generalmente, la cantidad de drogas vegetales que contiene es entre dos y cinco componentes. Por ejemplo: un extracto glicólico complejo cuyos componentes sean cayena (capsicum annum L.), fucus (fucus vesiculosus L.), romero (rosmarinus officinalis L.), centella asiática (hydrocotile asiatica L.) y té verde (thea sinensis Sims.), claramente está orientado a ser un activo en la formulación de productos reductores. Es importante que el conjunto de los componentes de estos EGC esté orientado hacia una misma función y no se diluya la acción de sus activos persiguiendo varios objetivos al mismo tiempo. Los extractos glicólicos complejos pueden ser utilizados en las mismas formulaciones que los extractos glicólicos simples:

• Cremas (WO)

• Cremas (OW)

• Hidrogeles

• Emulgeles

• Lociones

• Shampoos

• Cremas enjuague

• Jabones (líquidos-sólidos)

• Máscaras

• Fangos

• Etc.

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15 ноября 2024
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355 стр. 60 иллюстраций
ISBN:
9789876264679
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