Читать книгу: «Amar sin miedo a malcriar»
YOLANDA GONZÁLEZ VARA
AMAR SIN MIEDO
A MALCRIAR
La mirada a la infancia desde el respeto,
el vínculo y la empatía

© del texto, Yolanda González Vara, 2010
© de esta edición: RBA Libros, S.A. 2019
© del prólogo, Mario Marrone, 2010
Diagonal, 189 – 08018 Barcelona
www.rbalibros.com
Primera edición: abril de 2010.
Primera edición en esta colección: abril de 2019.
RBA PRÁCTICA
REF.: RPRA417
ISBN: 9788498678253
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CONTENIDO
1 PRÓLOGO, POR EL DR. MARIO MARRONE
2 AGRADECIMIENTOS
3 INTRODUCCIÓN
4 PRIMERA PARTE: COMPRENDIENDO EL DESARROLLO EMOCIONAL EN LA INFANCIA1. EL MITO DE LA FELICIDAD INFANTILLa ilusión del paraísoEl oficio de madres-padres: cambiando la miradaNuestro carácter y su influencia¿Qué hago? Y el sentimiento de culpaRecordando nuestra infancia: sentirnos primero, para sentirlos a ellosPotenciando la salud, previniendo el sufrimientoCrecer y criarPero ¿es posible cambiar? La confianza en la autorregulación¿Quién cambia?Aires de cambio2. LAS EMOCIONES INFANTILESEl desarrollo emocional¿Son las emociones infantiles similares a las de los adultos?Razón y emociónEmociones básicasLas tres estructuras cerebrales3. MIEDO A CREAR DEPENDENCIA. MIEDO A MALCRIARLa dependencia es natural4. La teoría de la frustración y el niño, visto como el «perverso polimorfo»5. Placer, realidad y deber6. La batalla de la obediencia: autoritarismo o autoridad
5 SEGUNDA PARTE: EMBARAZO-BEBÉ INTRAÚTERO Y PARTO1. LAS RAÍCES DEL ÁRBOL: EL VÍNCULOEl concepto del apegoFunciones de las figuras de apegoConductas de apegoLa resiliencia2. COMIENZA LA AVENTURA: EL EMBARAZOCriterios mínimos saludables durante el embarazo y el partoAportaciones de la teoría de apego en el embarazoPreparación preventiva durante el embarazo¿Es el parto traumático?Algunas dificultades importantesAbortos recurrentes3. EL PARTO Y EL NACIMIENTO: EL PASAJE A LA VIDAEl parto naturalIntroducciónParto: tres claves fundamentalesEl posparto: crisis y oportunidad vitalLa maternidad y la sexualidad femeninaSexualidad en el embarazo
6 TERCERA PARTE: DEL NACIMIENTO A LOS DOS-TRES AÑOS1. DESDE EL NACIMIENTO A LOS DOS AÑOS: LA AUTORREGULACIÓNLa primera mirada, el primer contactoFomentando la empatíaLa empatíaLos sentidos del bebé y nuestra respuesta sensibleLa lactancia natural: mamar con placerEl chupeteEmociones maternas y lactanciaLa noche y el colecho: ¿dormir juntos?El destete: cómo y cuándoCriterios mínimos sobre psicomotricidad y gateo2. INTERPRETANDO SU LENGUAJEEl llanto en la infanciaSituaciones cotidianasEl llanto del bebé y los tipos de llanto«Mamá, papá, tengo miedo»: los miedos infantiles y los nuestrosLas rabietas de los niños y las nuestras…La interpretación de los niños manipuladores y la incoherenciaEl no del adulto. ¿Quién es el cabezota?El discurso de la fantasía. Los objetos animados
7 CUARTA PARTE: DE LOS DOS-TRES AÑOS A LOS SIETE1. EL CONTROL DE ESFÍNTERES: EL PAÑAL2. EL COMIENZO DE LOS LÍMITES: LA AUTORIDAD RECONOCIDAEntendiendo los límites3. LAS FANTASÍAS Y LAS MENTIRAS: EL PENSAMIENTO INFANTILEl pensamiento y el lenguaje infantilLa memoriaConversaciones con niños pequeñosSer malinterpretadoMetaconocimiento¿Qué es mentir?Ser acusado de mentirA partir de los seis años4. LA ENVIDIA Y LOS CELOSLa envidiaQuiero y odio a mi hermanitoLos celosCooperación o competitividad5. ¿ENSEÑAR A COMPARTIR?No comparte nadaEntonces, un hermanito ¿cuándo?6. LA FUNCIÓN DE LOS AMIGOS, EL JUEGO Y LA TELEVISIÓN¿Cómo se hacen amigos en la infancia?Jugar acompañadosCaracterísticas del juegoLa televisión no es un juegoEl juego y los padres
8 QUINTA PARTE: TEMAS CRUCIALES Y DELICADOS1. LA AGRESIVIDAD DE NUESTROS HIJOS... Y LA NUESTRALa infanciaAdultosEntendiendo la agresividad infantilAgresividad no es lo mismo que destructividad2. LA SEXUALIDAD INFANTIL¿Qué es la sexualidad infantil y cuándo comienza?Función de la sexualidad genitalLos adultos ante la sexualidad infantilSexualidad pública o privadaLos profesores y la escuela infantilLa sexualidad en la escuela3. ¿ESCOLARIZAR O SOCIALIZAR?Conciliar lo irreconciliableRecordando tu escolarizaciónLa importancia del vínculo y el continuumRespuesta socialPensemos juntosPara finalizarNiños y escuela. Algunas preguntasLos deberes escolares4. EL DIVORCIO: LA PAREJA ACABA, LOS PADRES CONTINÚANMitos sobre el divorcio y los hijosRepercusión en los hijos de la separación de los padres5. LA MUERTE Y LA INFANCIAReflexionemos juntos
9 SEXTA PARTE: TESTIMONIOS DE LOS GRUPOS DE MADRES Y PADRES1. TESTIMONIOS DIRECTOS DE PADRESMi preparación en el embarazo, en el parto y en la crianza (Galicia)Escuela de padres de Altea (Alicante). Grupo de dos a siete añosEscuela de padres de San Sebastián. Grupo de dos a siete añosEscuela de padres de Benisa (Alicante). Grupo mixto de dos a doce añosEmbarazo in vitro y crianza (Alcoy). Grupo de Altea (Alicante)Escuela de padres de San Sebastián. Grupo de doce a dieciocho años. (Primer grupo de padres, iniciado hace dieciocho años y que continúa con hijos adolescentes)Escuela de padres de Altea (Alicante). Grupo de dos a siete añosEscuela de padres de San Sebastián. Grupo de doce a dieciocho años. (Se inició durante el embarazo, hace dieciocho años)Parto prematuro y lactancia. Alcoy (Alicante)Escuela de padres de San Sebastián. Grupo de seis a doce añosEscuela de padres de Benisa (Alicante)2. ALGUNOS TESTIMONIOS DE EDUCADORES INFANTILESEvaluaciones finales de la formación dependiente del Departamento de Prevención e Infancia del Ayuntamiento de San Sebastián3. EPÍLOGOReflexiones sobre el planeta y la infanciaNo hay mayor violencia que la del desamor
10 BIBLIOGRAFÍA
11 DATOS DE LA AUTORA
PRÓLOGO
Yolanda González ha escrito este libro con lucidez y claridad. Es un libro sobre el cuidado del bienestar emocional de los niños, fundamentalmente dirigido a los padres, educadores y profesionales. Es un texto educativo que ayuda a pensar.
Las ideas y los conocimientos de Yolanda González se basan en su rica experiencia como psicoterapeuta individual y grupal y también como especialista y formadora en prevención y promoción de la salud mental infanto-juvenil. Tiene además un anclaje teórico en la psicología evolutiva, el psicoanálisis y avances en otras disciplinas contemporáneas cuyos objetivos son el estudio de las condiciones familiares y sociales que contribuyen al equilibrio psicosomático óptimo, a lo largo del ciclo vital y aun en condiciones vitales adversas.
Yolanda González ha encontrado en la terapia reichiana una fuente de inspiración. Esta es una línea de abordaje del trabajo clínico desarrollada por el neuropsiquiatra y psicoanalista austríaco Wilhelm Reich (1897–1957) y que implica una visión integradora de lo mental y lo corporal en la comprensión del individuo, su estructura de carácter, su historia personal y las secuelas emocionales de los traumas que pueda haber vivido.
Por otra parte, Yolanda incorpora a su esquema referencial la teoría del apego, desarrollada por el psiquiatra y psicoanalista británico John Bowlby (1907-1990), la psicóloga estadounidense Mary Ainsworth (1913-1999) y sus discípulos La tesis fundamental de la teoría del apego es que el estado de seguridad, ansiedad o zozobra de un niño o un adulto está determinado en gran medida por el grado de accesibilidad y capacidad de respuesta empática de sus padres o principales figuras de afecto. Las figuras de apego no sólo deben estar accesibles y proveer suministros básicos (como alimentación y cuidados prácticos), sino también responder de manera apropiada dando protección y apoyo emocional. Por otra parte, la protección y el apoyo emocional son inminentemente compatibles con el desarrollo de los sentidos de autonomía e identidad personal.
A pesar de que muchos de los temas que trata Yolanda González en este libro son hoy en día conocidos por psicólogos, psicoterapeutas y educadores, también los profesionales informados pueden encontrar en estas páginas ideas y datos que los ayuden a reflexionar sobre estos temas y a actualizarse. Lamentablemente, también es cierto que muchos profesionales de la salud, la educación y el trabajo social no han despertado aún al enorme potencial que tiene la teoría del apego para orientar su trabajo profesional. Dado el hecho de que este libro está escrito con claridad, puede ser de utilidad tanto para los lectores legos (particularmente aquellos que cumplen una función parental y quieren mejorarla) como para los profesionales con grados diferentes de formación e información en este campo del conocimiento.
Como bien lo sabemos, la infancia es un período crucial del desarrollo emocional del individuo. Sin embargo, sectores importantes de la población en general y de los profesionales que trabajan con niños y familias no han logrado ubicar este principio en el núcleo de sus esquemas referenciales. Yolanda González incorpora a sus exploraciones las dimensiones socio-política, socio-económica y socio-cultural. No olvida que la función paterna ocurre en un contexto lleno de obstáculos y desafíos. Las exigencias laborales y económicas a las que se ven sometidos los padres y las condiciones cambiantes de la estructura de la familia en nuestra sociedad dan a esta problemática una enorme complejidad. Un porcentaje importante de niños crece en familias monoparentales, familias reconstituidas, con padres divorciados, padres homosexuales y otras variantes de la estructura familiar clásica. Los factores económicos facilitan o dificultan las condiciones de crianza. Tanto la pobreza como la opulencia desprovista de amor parental son factores adversos para el desarrollo infantil.
Nadie nace con condiciones innatas para cumplir la función parental óptima. No se puede aprender a desarrollar mejor la función parental de manera teórica. La capacidad de responder de manera empática, sensible y reflexiva a los niños depende en gran parte de las experiencias infantiles. Para utilizar un término propuesto por el psicoanalista británico Donald Winnicott, las personas que han tenido padres suficientemente buenos estarán mejor capacitadas para cumplir una función parental suficientemente buena con sus hijos. Desarrollos recientes en psicoanálisis y psicología evolutiva hablan de un conocimiento implícito relacional (véanse, por ejemplo las contribuciones de Daniel Stern). Este conocimiento es implícito en el sentido de que actúa fuera de la atención y de la experiencia consciente y verbal. Por lo tanto no es explícito, no está representado simbólicamente y no puede descubrirse, analizarse o enseñarse de manera intelectual o teórica. Las personas que han tenido déficit de cuidado en su propia infancia probablemente van a tener fallas a nivel de su conocimiento implícito relacional que sólo podrán ser potencialmente reparadas o modificadas a través de instrumentos adecuados de intervención terapéutica.
Sin embargo, otros padres, quienes afortunadamente en su infancia se han beneficiado de mejores condiciones de crianza, también pueden beneficiarse del apoyo e intercambio de ideas y experiencias con otros padres y especialistas en promoción de la salud mental infanto-juvenil, en el contexto de grupos de discusión y escuelas de padres, ya que los desafíos que surgen de las condiciones socioculturales cambiantes actuales requieren nuevas estrategias. Las pautas del proceso de socialización, la forma de relacionarse con amigos, Internet y las estructuras familiares cambiantes constituyen nuevos modelos a los cuales responder con un grado adecuado de efectividad y flexibilidad. En este contexto, en sus respuestas personales, los padres se debaten entre a) el control rígido o la liberalidad extrema y b) la elaboración de actitudes coherentes y constantes o los cambios continuos que resultan del desconcierto.
En este libro, Yolanda no omite un tópico que tiene gran relevancia clínica y actualidad: la transmisión intergeneracional del trauma en las relaciones parento-filiales, tales como el abuso sexual y otras formas de maltrato. Las investigaciones clínicas de las últimas décadas establecen una clara correlación entre relaciones parento-filiales abusivas y psicopatología grave en la edad adulta. Está claro entonces que las intervenciones para reducir el índice de abuso y maltrato infantil constituyen la manera más efectiva de prevención psiquiátrica.
En línea con desarrollos recientes en psicología, psicoanálisis y filosofía de la ciencia, Yolanda ubica sus ideas en un marco intersubjetivo e interaccional. Esto quiere decir que el desarrollo de la personalidad, de la estructura de carácter y las conductas en las relaciones íntimas y sociales es en gran parte el resultado de fuerzas y factores interactivos. En este sentido se aparta de los dualismos cartesianos: interno y externo, mente y cuerpo, razón y emoción, ya que estas entidades son aspectos de un todo indivisible.
El modelo intersubjetivo, más allá de sus connotaciones teóricas, debe orientar el estilo de intervención preventiva y clínica. Por ejemplo, cuando un padre se queja de aspectos problemáticos de la conducta y carácter de su hijo, es función del terapeuta o educador ayudar a ese padre a explorar cómo las reacciones de su hijo pueden resultar de interacciones en las cuales el padre está directamente implicado. Ningún padre que no se mire a sí mismo puede cambiar la conducta de su hijo.
La historia de apego de cada individuo influye tanto sobre las relaciones parento-filiales posteriores como sobre la relación de pareja y, cuando las parejas llegan a ser padres, su propia relación ha de tener influencia sobre la crianza de sus hijos. En este contexto, la reconstrucción histórica (recordar la propia infancia) es crucial para entenderse a sí mismo y mejorar la función parental. Como dice Yolanda, «tender una mano a nuestra infancia nos ayuda a mirarnos desde otro lugar».
La interacción con los hijos puede reactivar a nivel consciente, inconsciente o preconsciente recuerdos de la propia infancia y las emociones y ansiedades asociadas. Si las ansiedades no han sido trabajadas en un proceso personal de búsqueda de insight las propias defensas contra el dolor psíquico han de generar respuestas carentes de empatía y capacidad reflexiva en relación con los hijos. Sin embargo, como dice Yolanda, no se trata de mantener a los niños en una burbuja de cristal protegida. Estudios recientes sobre resiliencia y vulnerabilidad muestran que la vida está llena de adversidades y no se puede esperar que un hijo o una hija estén totalmente protegidos, sino que desarrollen recursos internos para manejar las adversidades. La resiliencia es un término tomado de la física con referencia a materiales que bajo el efecto de la presión se tuercen pero no se quiebran. El término fue adaptado a las ciencias sociales y a la psicología para caracterizar a aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, logran mantener el equilibrio emocional y el sentido de competencia. Implica la habilidad para superar la adversidad, adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa y productiva. Sabemos hoy que la resiliencia es parte del proceso evolutivo y debe ser promovida desde la niñez.
Otro mérito de este libro es que nos ayuda a pensar en las necesidades y conductas del niño según su edad, deseos de exploración y momento del desarrollo. La comprensión y atribución de intencionalidad por parte de los adultos depende de una capacidad de comprensión empática que tenga en cuenta el momento evolutivo por el que está pasando el niño.
Yolanda subraya la importancia de lograr una complicidad lúdica entre padres y niños como base del aprendizaje y la maduración. Desde luego, en esa constelación de apegos fundamentales, no están ausentes el padre, los hermanos y otras figuras del entorno familiar. De esta manera, Yolanda explica cómo la capacidad de jugar y de entretejer un simbolismo compartido es un elemento importante para gozar y crear. Leyendo este manuscrito yo también sentí esa complicidad lúdica entre Yolanda y yo. La fluidez de sus ideas, la claridad con que las expresa y los ejemplos de la vida cotidiana con que las ilustra me involucraron en lo que parece eso mismo: una complicidad lúdica. Ciencia, sabiduría de vida, experiencia clínica y poesía conforman una narrativa que es poco común en libros de este tipo. Esto se hace notorio, por ejemplo, cuando Yolanda habla de la experiencia de estar embarazada y todo lo que eso significa. Creo que los lectores de este libro sentirán algo parecido a lo que yo he sentido y espero que juntos podamos celebrar este nuevo nacimiento: este libro de Yolanda González.
MARIO MARRONE
Psiquiatra. Psicoanalista.
Miembro fundador y
ex presidente de
la International Attachment Network (Teoría del Apego)
AGRADECIMIENTOS
Especialmente:
A mi madre, siempre presente en mi corazón.
A mi padre, por su constante curiosidad ante la vida.
A mi hija, por ser mi maestra en el arte de acompañar.
A todos los grupos de padres-madres, profesores y profesionales, por la experiencia otorgada y la confianza depositada.
A mis amigos que me han animado hasta el nacimiento de este libro.
A las escuelitas alternativas que he supervisado, entre ellas La Serrada.
A mis pacientes y a todos aquellos que han confiado en que realmente es posible,
Amar sin miedo a malcriar
INTRODUCCIÓN
Cuántas veces los padres expresan este temor cuando atienden las demandas de sus pequeños… Cuántos niños ven frustradas sus demandas de atención para evitar la maldición de que se malcríen… Cuánto consejo «sabio» destinado a adiestrar a los padres que aún conservan el sentido común, intentando que lo abandonen en el baúl de los tiempos…
Sentido común que, como bien sabemos, es el menos común de los sentidos. La empatía, la intuición, la capacidad de contacto, la respuesta sensible, son conceptos esenciales para la salud, aunque no muy presentes en nuestra sociedad actual. Al contrario, suelen reprimirse, ignorarse y sepultarse bajo cientos de manuales sobre educación y crianza. Sin embargo hoy en día, y cada vez con más fuerza, renace en el corazón de muchos padres y profesores la necesidad de escuchar sin prejuicios el lenguaje emocional de sus hijos o alumnos, cuestionándose poco a poco la inercia educativa transmitida desde siglos de manera transgeneracional.
Más allá de la exigencia habitual en algunos adultos de intentar «hacerlo bien», se impone la necesidad de reflexionar y de recuperar el deseo de contacto genuino en el quehacer cotidiano con los bebés y los niños.
La vida es cambio, transformación. La vida cambia en todos los planos de la existencia, pero no de forma aislada. Desde la física cuántica se sabe que la naturaleza responde a una compleja trama de relaciones entre las diversas partes de su todo unificado. Formamos parte de una red interconectada e interdependiente entramada en la sociedad humana, aunque nos comportemos con una actitud individualista e insolidaria con el resto del sistema del que formamos parte. Por tanto, somos corresponsables de los cambios que se produzcan en nuestra sociedad y nuestra vida, a pesar del poder y la estructura política.
Nuestra sociedad cambia vertiginosamente. La estructura familiar está cambiando. También nuestro planeta se transforma como consecuencia de múltiples factores, pero también por la propia influencia humana. Cambia, todo cambia. Pero ¿cómo cambia nuestra sociedad y hacia dónde?, ¿son estos cambios saludables?, ¿qué va a pasar con nuestro planeta? Tenemos que reflexionar seriamente sobre el rumbo que la humanidad ha tomado hasta la actualidad y el grado de satisfacción global obtenido.
Hemos de preguntarnos con sinceridad, con relación a la primera infancia, ¿qué es lo que deseamos legar a los que más debiéramos amar en nuestra vida?
Podemos responder desde una postura intelectual y discutir durante horas sobre el estado de los modelos familiares actuales, los cambios sociales, o la devastación del planeta. Las conclusiones, si las hubiere, podrían ser interesantes o triviales, pero realmente ¿qué es lo que necesitamos? Ya hay demasiadas cumbres, reuniones de alto nivel y todavía pocas soluciones profundas. Estamos en un momento histórico, crítico. «Crisis» etimológicamente, significa peligro pero también oportunidad.Tenemos ahora y en este momento la oportunidad, y también la responsabilidad, de reflexionar sobre nuestro modelo social, educativo, familiar y planetario. Tenemos la responsabilidad de aportar con nuestro granito de arena un cambio de rumbo más saludable, tomando el timón de nuestra vida en esta red interconectada de la que formamos parte.
Con relación a la primera infancia, es importante tomar conciencia de que debemos cuidar la construcción de la casa desde los cimientos, antes de que la estructura esté dañada. Tenemos que cuidar las raíces del futuro árbol desde el inicio, para lograr entre todos bosques frondosos y saludables, que regeneren nuestra sociedad desde su origen. Tenemos que recuperar la capacidad de escucha interna, de respeto por el ritmo natural, de armonía con el funcionamiento natural, más allá del estrés y la locura social en la que estamos inmersos. Por ellos. Por los más pequeños. Por los portadores de la vela de la vida. Y para lograrlo, hemos de desarrollar la capacidad de empatía y escucha.
Para tener sentido común, es necesario no estar muy amurallado respecto a los propios sentimientos, ni acorazado en las propias emociones, de tal manera que podamos escuchar todavía con oídos de niño, ver con ojos de niño, sentir con corazón de niño. Sólo desde ahí podremos acompañar a nuestros hijos en su caminar, a nuestros alumnos en su descubrir y a nosotros mismos como padres en el difícil arte de acompañar en su desarrollo.
Y no es fácil, claro que no. La prueba de la dificultad está en la cantidad de ocasiones que somos conscientes de que como padres, educadores, o adultos que interactuamos con los pequeños, perdemos la paciencia y las buenas intenciones, como consecuencia de la supuesta «cabezonería cotidiana», por citar un ejemplo. O las veces que intentamos que obedezcan a nuestras peticiones una y otra vez sin éxito y acabamos gritando y utilizando esos recursos de los que luego nos sentimos culpables porque «no quería volver a gritar, pegar o castigar», pero no ha sido posible.
Y es aún más difícil cuando, de pequeños, no nos han escuchado, ni mirado, ni entendido en muchas de nuestras necesidades emocionales. Es más difícil si hemos tenido una educación autoritaria por excelencia y basada en la obediencia como único criterio educativo.
Pero es posible. Es posible establecer un puente de conexión entre mundos tan dispares como son el universo adulto y el infantil.
Y de esta posibilidad trata el presente libro.
No es un libro de recetas rápidas.
No es un libro para lograr obediencia.
No es una recopilación exhaustiva de investigaciones ni de textos, aunque implícitamente se apoya también en ellos.
Es, sobre todo, una guía para la comprensión de las necesidades infantiles. Para acompañarlos en su caminar y desarrollo.
Y todo ello, desde la MIRADA del niño/a.
No desde el adulto que mira al niño.
Es una guía desde la empatía, la observación y el respeto ante ese pequeño que no por ser vulnerable es tonto ni debiera ser manejable a nuestro antojo.
Os invito a navegar por estos mares infantiles, sin naufragios duraderos y llegando a buen puerto llevando de la mano a esta criatura, a su ritmo, y disfrutando del camino, más allá de los tropiezos…
