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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 105

TEXTOS DE MAGIA EN PAPIROS GRIEGOS

INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS DE

JOSÉ LUIS CALVO MARTÍNEZ

Y

M.a DOLORES SÁNCHEZ ROMERO


EDITORIAL GREDOS

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL.

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ.

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 1987.

www.editorialgredos.com

PRIMERA EDICIÓN , 1987.

REF. GEBO218

ISBN 9788424931292.

INTRODUCCIÓN
I. LA «COLECCIÓN PGM »

Desde comienzos del siglo pasado se conocía la existencia de varios papiros de contenido mágico o, como se pensaba en un principio, gnósticon 1 . Algunos, quizá los más importantes por su envergadura y la complejidad de su contenido, habían sido adquiridos en las mismas localidades de su descubrimiento, especialmente Tebas y El Fayum, por los infatigables buscadores de papiros y antigüedades, Anastasi, cónsul de Suecia en Egipto a la sazón, así como el francés Mimaut y el inglés Salt. Todos, a su vez, fueron a parar a los grandes museos de Europa: Berlín, París, Leiden, Londres, Oxford, etc., y allí catalogados y brevemente descritos.

El primer atisbo sobre su contenido se debe a la publicación de algunos breves fragmentos del P XII por C. J. Reuven en su Lettre à M. Letronne (Leiden, 1831). Pero habría que esperar veinte años para que se produjera la primera publicación formal de un papiro mágico; ésta se debe a CH. W. Goodwin y se trata del P V (núm. XLVI del Museo Británico) 2 . Ello despertó, naturalmente, un interés extraordinario por el tema, aunque todavía tenían que transcurrir unos años más para que G. Parthey editara P I y P II (1865) 3 y, veinte años más tarde, C. Leeman hiciera lo propio con los PP XII y XIII basándose en las lecturas que Reuvens realizara años antes 4 . Posteriormente, entre 1888 y 1893, el vienés C. Wessely 5 edita los PP III-X, por lo que, con el final del siglo, se cierra la primera etapa de investigación.

Ahora bien, pese a los ingentes esfuerzos de los editores arriba mencionados, los resultados dejaban mucho que desear. La papirología estaba en mantillas y la labor, de C. Wessely especialmente, fue un tanto apresurada. Las ediciones de este autor, por ejemplo, presentan una simple transcripción del texto sin acentos, numeración ni aparato, lo que revela la inseguridad del aficionado y la falta de rigor del pionero.

No obstante, publicado ya para 1893 prácticamente todo el material más importante —el comprendido entre los PP I-XIV—, tanto por el contenido como por la cantidad, se abrió la posibilidad de ser aprovechado por los eruditos en historia de la religión y de la cultura. De esta forma, desde principios del presente siglo hasta los años treinta se produce un aluvión de publicaciones de toda índole sobre los papiros mágicos, y, en manos de hombres como A. Dieterich y R. Reitzenstein, la hermenéutica de los mismos alcanza niveles francamente notables, aunque estuviera, naturalmente, viciada por las exageraciones a que suele inducir el entusiasmo de los grandes descubrimientos. De manera que A. Dieterich 6 cree ver en IV 4 nada menos que una «Liturgia de Mitra», y R. Reitzenstein 7 , por su parte, destaca, una y otra vez, en sus escritos, los elementos «subservientes» a su conocida tesis sobre el influjo iranio en el sincretismo religioso de la época helenística.

Fue, precisamente, el primero de ellos, A. Dieterich, quien sintió la necesidad de poner un poco de orden y rigor en el corpus de papiros mágicos ya que las primeras ediciones, aparte de los fallos de lectura que contenían, no satisfacían las exigencias mínimas para ser utilizados científicamente ni tampoco ayudaban al profano, al carecer de traducción, para atisbar su contenido. Cierto que la intención originaria de este erudito no era demasiado ambiciosa; quería, simplemente, revisar y editar el Gran Papiro Mágico Parisino como entonces se llamaba a P IV. La muerte le impidió concluir incluso este objetivo, pero ya había sembrado en sus discípulos K. Preisendanz, L. Fahz y A. Abt el interés por este sector de la filología y la cultura griegas, y éstos, a su muerte, reemprendieron la labor, ahora con un objetivo mucho más ambicioso: revisar y editar con traducción, numeración y aparato, tanto crítico como hermenéutico, todo el material mágico de papiros, óstraca y tablas, publicado o no.

Mas, como suele suceder con proyectos muy ambiciosos, y dándose, además, la circunstancia de que se iniciaba en los difíciles años que precedieron a la Primera Gran Guerra, dicho proyecto iba a tener una historia muy alterada por vicisitudes de toda índole. En la dirección del proyecto pusieron a un reconocido especialista, R. Wünsch, que le dio un gran impulso, hasta el punto de que en 1913 ya habían salido de imprenta las galeradas del primer volumen. Pero al año siguiente estalló la guerra y R. Wünsch murió en combate; más tarde, A. Abt y G. Möller (encargado de los pasajes en copto) sufrieron el mismo destino. Ello hizo que se replanteara de nuevo el proyecto con la entrada en el equipo de S. Eitrem, afamado especialista ya entonces, y el orientalista A. Jacoby colaborando en la interpretación del material lingüístico no griego. K. Preisendanz tomaba entonces la dirección.

En 1928 vio, por fin, la luz el primer volumen que contenía los PP I-VI. El segundo volumen, PP VII-LX, haría su aparición en 1931 y el tercero, PP LXI-LXXXI, diez años más tarde, en plena Segunda Guerra Mundial. Un cuarto volumen de Índices, que ya estaba en imprenta, se perdió en los bombardeos que afectaron a los locales de la Editorial Teubner, y actualmente es conocido solamente a través de fotocopias.

Pese a la revisión de A. Heinrichs, que, entre 1973 y 1974, publicó en la nueva Teubner de Stuttgart una segunda edición verbesserte (corregida y aumentada) en dos volúmenes, las vicisitudes sufridas en la elaboración y edición del material se dejan sentir. El actual corpus de PGM no responde a los objetivos que se trazaron sus editores ni a las expectativas que despertó el proyecto. Cierto que el texto fue concienzudamente revisado, aunque, debido a las dificultades de la época, a menudo en reproducción fotográfica, pero existen multitud de pasajes de lectura dudosa e interpretación incierta. El aparato es caótico mezclando lo propiamente textual con lo hermenéutico y, además, resulta insuficiente, porque, como el propio K. Preisendanz lamenta en la Introducción, por motivos económicos y de tiempo no se pudo incluir todo lo que se había publicado hasta el momento desde el punto de vista de la interpretación de pasajes o palabras concretas.

Ello hace que no haya podido convertirse en un texto canónico de los papiros mágicos y que, en ocasiones, cada filólogo que cita un pasaje de la Colección ofrezca su propia lectura u otras alternativamente propuestas por otros filólogos.

En un aspecto sí es canónico y es en la numeración de los papiros. Hasta la aparición de PGM se citaba por el número de signatura del papiro en cuestión o por el nombre del coleccionista, por ejemplo: Papiro Leiden J. 384, o Papiro Mimaut. En la actualidad, con algunas excepciones naturalmente, se citan por la numeración de K. Preisendanz. Y no es que ésta sea especialmente recomendable; el mismo editor lamenta que en la secuencia de papiros no haya un parámetro ordenador de los mismos, ya sea cronológico, geográfico o interno. Su orden es willkürlich (arbitrario), como ya lo impusiera R. Wünch. Nosotros habríamos deseado introducir una numeración nueva basada en criterios lógicos, pero, dada la aceptación antes señalada, seguimos fielmente la de K. Preisendanz, y, solamente, para facilitar la búsqueda de pasajes y para ordenar los contenidos dentro de cada papiro, hemos subdividido éstos en párrafos con numeración árabe.

II. CARACTERÍSTICAS DE LOS PAPIROS DE LA «COLECCIÓN PGM »

Hay que dejar sentado desde ahora que, en general, se trata de una Colección muy irregular desde cualquier punto de vista que se contemple —incluido, por supuesto, el de su valoración para la magia o para la religión sincretista del Egipto grecorromano 8 .

En lo que se refiere a la forma externa y envergadura de los papiros, existen dos grandes grupos claramente diferenciados: la mayoría, que abarca desde el XIV hasta el final, consiste en fragmentos de papiro de una extensión no superior a las 60 líneas, con excepción del XXXVI, uno de los papiros osloenses, que abarca 370 líneas. El grupo más extenso, completo e importante por su contenido lo forman los trece primeros 9 .

El I, de Berlín, es un rollo de papiro completo con 347 líneas, escrito en cinco columnas y en una cursiva elegante del siglo IV d. C. De fecha un poco anterior, aunque del mismo siglo, y también de Berlín, es el II, otro rollo, al que le falta el comienzo, por lo que solamente se conservan 183 líneas.

El III es el célebre Papiro Mimaut, llamado así por su primer propietario. Hasta su lectura por L. Fahz no se descubrió que se trataba de un papiro opistógrafo, es decir, escrito por ambos lados, pero en sentido inverso en la parte de atrás o verso. Está partido en cuatro grandes fragmentos (aparte de otros 29 trocitos pequeños calificados por L. Fahz como flickpapyri ), de los cuales el primero contiene las columnas I-VII (recto) y XVI-XXII (verso); el segundo las columnas VIII-IX (recto) y XIV-XV (verso); el tercero las columnas X (recto) y XIII (verso) y el cuarto las columnas XI (recto) y XII (verso). Cuando C. Wessely lo editó por vez primera en 1888, no se había percatado de esta circunstancia y publicó el primer fragmento, que era el más extenso y menos lacunoso, creyendo erróneamente que el verso continuaba lo escrito en el recto cuando en realidad corresponde al final. Correctamente ordenado por L. Fahz, resulta obvio que el comienzo y el final del texto son los más completos, quedando los pasajes más lacunosos en el centro por corresponder a los fragmentos peor conservados.

El IV es el tradicionalmente llamado Gran Papiro Mágico Parisino. Procede de la colección Anastasi y fue encontrado en Tebas juntamente con el Gran Papiro Demótico 10 y los papiros mágicos de Leiden. Según M. Lenormant, pertenecía a «la biblioteca de un gnóstico egipcio», pero es bien sabido que este erudito tendía a calificar como gnóstico todo aquello que no encajaba en los esquemas de la religión griega clásica. Se trata de un papiro excepcional con forma de libro, cuyas 36 hojas están escritas por ambos lados con excepción de la 1 (recto), 3 (verso), 16 y 36 (recto), probablemente dejadas en blanco por el copista para incluir figuras mágicas o signos, cosa que al final no ejecutó. Éste es el papiro que contiene la ya citada «Liturgia de Mitra»; pero, además, nos ofrece el conjunto más completo y abigarrado de prácticas mágicas de toda la Colección.

El V, del Museo Británico, también fue adquirido por Anastasi en Tebas y luego vendido a este museo en 1839. Es también un libro con siete hojas, escrito en unciales por ambos lados y con ilustraciones, en este caso, en las hojas 2 (recto) y 5 (verso).

Se incluye a continuación con el número VI una breve invocación a Apolo-Helios de solamente 47 líneas y cuya presencia aquí no tiene otra explicación que su pertenencia al lote de Anastasi que el Museo Británico compró en 1839, al que también pertenece el anterior.

El VII formaba parte, juntamente con los siguientes, de una adquisición posterior del mismo museo. Se trata de un rollo opistógrafo con 1092 líneas y es notable desde el punto de vista del contenido, como luego veremos, por constituir un verdadero «manual del mago», debido a la variedad de prácticas que contiene. No obstante, ni en la complejidad de éstas ni en interés es comparable al IV.

El VIII es otro pequeño rollo de papiro adquirido por el Museo Británico en 1888, que conserva tres columnas en muy buen estado. En cuanto al IX, X y XI a , b, todos del mismo lote, son pequeños fragmentos de 15, 50, 40 y 5 líneas respectivamente.

El XII es uno de los más notables de la Colección, el tradicionalmente llamado Gran Papiro de Leiden. En efecto, encontrado por Anastasi en Tebas dentro de una tumba, junto con el XIII y el Gran Papiro Demótico, fue vendido en 1828 al Real Museo de Antigüedades de Leiden. En el recto contiene, en escritura demótica, diversos motivos de la religión antigua de Egipto entre los que destacan el mito del ojo del sol y fábulas de animales. En el verso contiene diversas prácticas de magia greco-egipcia que son las que se incluyen en PGM. Se trata de un rollo de 3,60 metros de longitud en muy buen estado de conservación, excepto al final, con un total de 485 líneas.

El XIII es otro de los grandes papiros de la Colección, también en forma de libro, del que se conservan ocho cuadernos. Pero, a diferencia del IV, que es igualmente un libro, aquí los cuadernos siguen unos a otros, no se incluyen unos en otros. El título que lleva es «Libro sagrado llamado Mónada o Libro Octavo de Moisés», y es, quizá, el papiro mágico que ha provocado interpretaciones más numerosas, y dispares, especialmente acerca de la Kosmopoía que incluye en las líneas 139 ss. 11 .

A partir del XIV la Colección es un cajón de sastre en el que varía el material (también hay pergamino), tamaño, forma y lugar de depósito, aunque ya hemos destacado el XXXVI de Oslo por su extensión e importancia. Gran parte de éstos fueron publicados en las grandes colecciones papirológicas, así: XXIII-XXXI en The Oxyrhynchus Papyri; XVII-XXIIb en Berliner Griechische Urkunden; XLIX-L en Papyrus Erzherzog Rainer, etc.

En lo que se refiere a la época en que fueron escritos los papiros, también son grandes las discrepancias entre ellos 12 . Sin embargo las fechas extremas, inicial y final, son bastante netas. No existe ninguno de la época de los Ptolomeos, y los posteriores al siglo IV d. C. son en su mayor parte, por no decir todos, simples amuletos. Ello significa que se concentran en los cuatro primeros siglos de nuestra era. Es evidente que la literatura mágica, propiamente dicha, forma ya un sistema plenamente consolidado en el siglo IV , pero desaparece bruscamente al final del paganismo, aunque todavía se conservará durante siglos en la escueta fórmula del amuleto.

El papiro mágico más antiguo que conservamos es el XX (siglo I a. C.) y contiene dos fórmulas: contra las quemaduras y contra el dolor de cabeza, ambas en hexámetros, que se atribuyen a las magas Sira y Filina procedentes de Gádara y Tesalia respectivamente. Sin embargo, difiere llamativamente en forma y contenido de los restantes 13 .

Del siglo I d. C. hay, aproximadamente, media docena y, con la excepción del XVI, que es un hechizo erótico de una Dióscoro contra un Sarapión (y en el que, por cierto, los nombres mágicos difieren notablemente de los habituales), el resto está formado por breves consultas oraculares a los dioses greco-egipcios del culto ordinario, Osiris, los Dioscuros, Suco, etc. (cf. XXXIa-c, XXXa-f).

Casi lo mismo podemos decir de los que se fechan en el siglo II d. C.: el LXIII es, más bien, una fórmula de medicina mágica; el XXXIV es, probablemente, un fragmento de novela, no un texto propiamente mágico, y LXXIII-VI vuelven a ser oráculos solicitados a Sarapis y Suco.

Sin embargo, ya a caballo entre los siglos II y III hay cuatro papiros que entran de lleno en lo que podríamos llamar el sistema mágico, debido a que, pese a su escasa envergadura, ya presentan fórmulas mágicas y nombres que posteriormente van a formar la espina dorsal de los complejos formularios de la época de esplendor de la magia. Así, XXXII a, un conjuro erótico homosexual, en el que aparecen los nombres de Adonáis, Sabaot y Abrasax 14 ; o LXIX, invocación a Abrasax con la expresa identificación del mago con este dios («yo soy Abrasax»), o el LIX que, junto a los nombres de Iao, Sabaot, Abrasax y Adonáis, presenta expresamente como si fueran dioses a los palíndromos más importantes de los formularios del siglo IV : Ablanatanalba, Acramacamari, Aberamentou, etc.; o el LXXI, invocación filactérica dirigida a Iao, pantocrator Ablanatanalba.

El resto, la gran masa del material recogido en PGM, pertenece a los siglos III y IV d. C., con mayor peso de este último. Por consiguiente, si trazáramos un gráfico para determinar la representación cuantitativa de la literatura mágica entre los siglos I y VII de nuestra Era, veríamos que la curva se eleva bruscamente hasta el siglo IV , donde alcanza su punto máximo, para descender, también abruptamente, hacia el siglo v que, con el VI y el VII , están representados por un material escaso y de valor insignificante, que consiste en amuletos, donde los nombres mágicos, algunos ya muy alterados, se repiten mecánicamente. Ello, desde luego, no sorprende al conocedor de la realidad religiosa y cultural de dicha época. En efecto, el siglo III marca un momento decisivo en la escuela neoplatónica, la más influyente incluso a niveles populares, en la cual la reflexión filosófica deviene teurgia o práctica mágica por obra de figuras como Porfirio y Jámblico. Por otra parte, a mediados del siglo IV , el emperador Juliano hace un último y desesperado esfuerzo por restaurar los cultos y costumbres del paganismo sazonados con el pensamiento neoplatónico. El más notable representante de la Escuela por aquel entonces, Máximo de Éfeso, fue el mentor y principal inspirador de Juliano y, por lo que de este curioso personaje conocemos, es más bien un mago que un filósofo. Nada tiene de extraño, pues, que sea esta época precisamente la que nos ofrece los productos más característicos y espectaculares de la magia greco-egipcia. Ahora bien, la inexistencia de documentos entre los siglos III a. C. y III d. C. no significa que, en ese lapso de tiempo, no se produjera literatura mágica. El hecho de que a comienzos del siglo IV se nos revele un sistema plenamente coherente y consolidado exige que precisamente en los siglos anteriores se fuera lentamente creando y desarrollando dicho sistema. Es posible que se iniciara en la propia época de los Ptolomeos; es razonable pensar que sólo cuando el sincretismo grecoegipcio propiciado por los macedonios se había consolidado, pudo comenzar la fijación, enriquecimiento y transmisión de los complejos formularios mágicos del siglo IV . De hecho el material mágico que conservamos, exclusivamente literario, de la época helenística 15 , aunque comparte algunos rasgos con la magia grecoegipcia está muy lejos de ésta en complejidad y temática y, sobre todo, en los presupuestos filosófico-religiosos que la informan.

III. EL CONTENIDO DE LOS PGM
1. EL MATERIAL NO ESTRICTAMENTE MÁGICO

El contenido que nos ofrece la Colección PGM es de tal variedad, complejidad y desorden, que resulta muy difícil exponer en una breve Introducción, como ésta, todos los elementos que lo componen. Sin embargo, se impone trazar unas líneas generales para, al menos, deslindarlos grosso modo unos de otros, a fin de que el lector profano en la materia pueda conducirse por este laberinto con un mínimo de intelección.

Para empezar, hemos de distinguir dentro de la Colección, aunque ello resulte a veces discutible, aquello que es propiamente mágico de lo que no lo es 16 . Hay varios papiros cuya inclusión en PGM no se justifica bien y ante los cuales los mismos editores manifiestan sus dudas: así, XXXIV, donde alguien, dialogando con el padre de una muchacha, expone sus poderes de volar, caminar sobre el agua y alterar el orden de los fenómenos naturales, pero se considera incapaz de encontrar una droga o hechizo amoroso. En este caso, por el estilo de la narración, completamente alejado del de los papiros mágicos, parece obvio que se trata de un fragmento de novela, por más que el que habla pueda ser un mago 17 . XL tampoco tiene contenido mágico: es una maldición apasionada que Artemisia deposita en el templo de Sarapis contra el padre de su hija. Naturalmente, su intención es maléfica, pero la simple deposición en un templo de una maldición no constituye un acto de magia, ni el texto contiene los elementos habituales en las prácticas maléficas. En cuanto al XXIX, es un pequeño poema de lírica popular que Schmidt-Stählin califican como «canto de trabajo» y que Wilamowitz llama «Liedchen der Nilschiffer», en el que un marinero trata de calmar el viento en dímetros anapésticos.

Hay un grupo de prácticas que tampoco se pueden calificar rigurosamente como mágicas y que entran en el campo de la mántica normal. Consisten en una serie de preguntas que un fiel dirige a ciertos dioses sobre temas muy concretos y, a veces, banales; preguntas del tipo: «¿me conviene comprarle a Tasarapión un esclavo que tiene, llamado Sarapión, alias Gayón?» Llamar mágico a esto nos llevaría a calificar como tal todo el mundo de los oráculos organizados. Porque, en realidad, estas consultas se dirigen en templos donde hay Oráculos conocidos, como los de Sarapis, Socnopayo o Souco, etc. Los papiros en cuestión no ofrecen ningún detalle más sobre el mecanismo de respuesta, pero es de suponer que éstas fueran elaboradas por un cuerpo sacerdotal o por medio de una pitonisa.

En la categoría del sortilegio habría que situar al XXVI que contiene 20 preguntas, numeradas del 72 al 92, del tipo «¿me quedaré?», «¿seré vendido (como esclavo)?», etc. Tiene todas las trazas de pertenecer a un formulario al que se respondía, probablemente, mediante tiradas de dado en combinación con otra lista de respuestas, ya preparadas, del tipo de las que encontramos en el Homēromanteîon al comienzo de VII. En este papiro, tenemos 213 frases homéricas, tomadas de Ilíada y Odisea y numeradas con una secuencia aaa, aab, aag, y luego, aba, abb, etc., hasta zzz. El procedimiento para obtener respuesta consistía en tirar tres dados (o un dado tres veces), cuyo resultado era uno de los números de la serie. Así, por poner un ejemplo, a la pregunta: «¿recibiré el regalo?», de XXVI, le cuadra perfectamente la respuesta núm. agg (15) del Homēromanteîon y que contiene el v. 320 del canto XVIII de la Ilíada: «Zeus no cumple todos los proyectos de los hombres.» A la misma categoría del sortilegio pertenece LXII 2, que nos ofrece un cómodo sistema para saber si una persona ausente vive o ha fallecido, tirando un dado a una fuente, y luego sumando y restando los valores numéricos de Zeus (652) y Hermes (353); si el número resultante es par, vive; si es impar, ha muerto.

Al campo de la goetia más grosera, o sencillamente del chiste, hay que atribuir algunas de las llamadas «Recetas jocosas de Demócrito», el filósofo de Abdera, a quien en esta época se conocía, más que nada, como mago y a quien atribuían varias obras de alquimia como fundador de la teoría de la simpatía. Dichas recetas aparecen en VII 3 y llevan rúbricas tan pintorescas como: «para que un huevo se parezca a las manzanas», «para que luchen gladiadores dibujados», o «para hacer que el bronce parezca oro». El resto de estas recetas pertenecen, más bien, a la medicina mágica, aunque resulta difícil a veces creer que hayan sido escritas en serio, especialmente las que describen fórmulas para conseguir afrodisíacos. Otras son, simplemente, recetas de curandero contra los males habituales de jaqueca, tos, catarro, picaduras diversas y fiebre. Tampoco propiamente mágica, aunque sí alquímica, y en este caso aparentemente más seria, es una receta que aparece en XII 11 para acrisolar el oro.

Dentro del campo estricto de la magia, pero no como prácticas, sino más bien como «teoría» mágica, se sitúan varios fragmentos de la Colección. Tanto en VII 7 («Órbita de la luna») como en III 4 («Círculo zodiacal») se enumeran los días fastos y nefastos para la práctica mágica o se señala la clase de práctica más recomendable según el signo del zodíaco en que se encuentre la luna; por ejemplo, «luna en Virgo: [práctica cuya realización] todo lo somete». Esta teoría astrológica pertenece, sin duda, a la más pura tradición egipcia y aparece con características muy similares en el papiro Jeroglífico Sallier IV de 1300 a. C. Otro fragmento notable de teoría mágica lo tenemos en XII 20. Se trata de una especie de glosario para uso exclusivo del mago que ofrece los equivalentes de los nombres simbólicos que se utilizan en magia para designar a los diferentes elementos simpáticos —especialmente nombres de plantas y animales; se trata o bien de nombres puramente ficticios (por ej., sangre de Hefesto equivale a eneldo) o bien de expresiones comunes a las que se da un valor simbólico (por ej., semen de toro equivale a huevo de escarabajo)—. Toda esta simbología tiene por objeto confundir al profano que casualmente encontrara una receta con esos nombres; de aplicarlo al pie de la letra, resultaría ineficaz porque no estaría empleando los elementos correctos, o incluso perjudicial, dado que podría emplear objetos antipáticos para con la divinidad en cuestión.

Finalmente, entre los que sólo en un sentido laxo podríamos calificar de mágicos se encuentra el grupo de papiros cristianos —en su mayoría amuletos de los siglos V-VIII— los cuales forman en PGM una secuencia diferente al final con numeración árabe. Hasta qué punto esta magia continúa a la greco-egipcia anterior es algo que merece un estudio más detallado. Sin embargo, hay algunos rasgos que ponen de manifiesto que quienes utilizaban estos amuletos pertenecían a un mundo espiritual en el que la magia había estado, y lo seguía, muy arraigada. Aparte de que en ocasiones aparecen los nombres más prestigiosos del panteón mágico, como Abrasax, Eón o Baincoooc, el mundo demónico sigue siendo el mismo. Lo que sucede es que los démones inferiores del aire, el agua o la tierra pertenecen ya al mundo de los ángeles «caídos», al ejército del Destructor en una geografía cósmica judeo-cristiana. Los personajes bíblicos que encontramos, como Abraham o Salomón, no aparecen por ser patriarcas del Antiguo Testamento, sino por pertenecer al repertorio más valorado de la magia egipcia. Lo mismo podemos afirmar con respecto a los arcángeles Rafael y Miguel. Los ángeles, en cambio, han sido ya sustituidos por santos locales como San Focas o San Sereno. También aparecen determinados rasgos, que suelen acompañar a las prácticas habituales de la magia, aunque ligeramente alterados en ocasiones: los signos mágicos son sustituidos por anagramas cristianos, pero todavía encontramos el nombre de Afrodita como amuleto protector escrito en forma de ala (lo mismo que akrakanarba en II 1). Lo que más une a esta magia con la anterior es, sin embargo, el elemento que está en la misma base de toda creencia mágica: la concepción dinámica o pneumática de la realidad —aunque aquí la dýnamis está en dios y de él procede— y la creencia en el poder ilimitado del verdadero nombre del dios supremo —aquí, naturalmente, es el de dios padre o el de Jesús—.

2. LAS PRÁCTICAS PROPIAMENTE MÁGICAS

Y con ello entramos a ocuparnos de lleno del material que presenta una forma y un contenido estrictamente mágicos. Mas también se impone establecer una tipología de las prácticas mágicas, dada la variedad que encontramos en PGM. En realidad, hay de todo, desde prácticas sumamente complejas a unidades sueltas, como la plegaria o el amuleto, pasando por otras más simples por el hecho de carecer de alguno de los componentes habituales. Pero, antes de establecer la tipología, conviene dejar sentado lo que entendemos por práctica mágica y ver las diferentes fórmulas con que se presentan formalmente.

Por práctica mágica se entiende aquí una unidad de palabras y acciones que se compone de varias partes y busca un fin mágico. Desde el punto de vista de la presentación lingüística formal, la mayoría tienen forma de receta («pronuncia tal y realiza tal de tal forma»), por lo que en realidad consisten en una serie de instrucciones de maestro a discípulo. En general se trata de una transmisión anónima y no se dice quién es el instructor y quién el instruido. Sin embargo, en algunas ocasiones, el instructor se dirige expresamente a su hijo o hija con la orden de conservar secreto o de hacer ilocalizable el libro. Esta transmisión de padre a hijo era una práctica habitual en las comunidades mistéricas de época helenística, con las que los círculos de los magos pretenden identificarse, y tiene por lo general valor simbólico: el iniciador se convierte en «padre» del iniciado.

Otras veces la receta toma forma epistolar y entonces es un mago famoso el que dirige las instrucciones a otro o, incluso, a un rey de Egipto. Así, en I 2, el escriba sagrado Pnutis instruye a un tal Cérix sobre la forma de conseguir un demon como asistente; en IV 3, Nefotes dirige a Psamético, «rey inmortal de Egipto», una carta que contiene instrucciones para una práctica de lecanomancia y encantamiento amoroso.

Puede también suceder que se nos ofrezca simplemente una receta con el nombre de su «inventor», por ejemplo: «Trance de Salomón», en IV 6, o «Encadenamiento amoroso de Astrapsuco» en VIII 1.

Como se trata de la transmisión de un arte y de unos conocimientos secretos, para destacar este carácter se alude a que dicha práctica fue encontrada en algún lugar sagrado. Así, VII 45 contiene un «Rito lunar de Claudiano y consagración del cielo y de la Osa por medio de ritos lunares», del que se afirma a continuación que «fue encontrado en Afroditópolis, junto a la suprema diosa Afrodita Urania» (la diosa egipcia Nun); o bien XXIV, que contiene una «copia del sagrado libro encontrado en los tesoros de Hermes» que, a su vez, es un hallazgo de este dios y de Isis cuando buscaba a su hermano Osiris. Tampoco faltan casos en que se afirma que la receta en cuestión es copia de un libro sagrado sin indicar su origen (cf. II 6, IV 8); o bien se la ofrece como muy conocida en los círculos de los magos y creada o inventada por algún personaje del pasado, ya sea real o ficticio. Este último es el caso de «La Mónada» de Moisés, libro del que XIII nos ofrece nada menos que dos versiones. Al rey Pitis de Tesalia, desconocido si es que es real, le atribuye IV 16 una fórmula «para evocar a los démones de los muertos al servicio del mago». Pibequis, conocido personaje del mundo de la magia, nos ofrece en IV 24 un «remedio probado contra los posesos». En ocasiones, el inventor de la práctica parece histórico, aunque desconocido para nosotros: es el caso de Claudiano, ya citado, o las recetas de Himerio 18 (XIII 3) o el «Emisor de sueños» de Agatocles (XII 4) o el de Zmirnis de Tentira (XII 5). En cambio, casos de falsa atribución a un personaje histórico tenemos en VII 3 («Recetas jocosas de Demócrito») o en VII 43 («Petición de sueños, de Pitágoras y Demócrito»).

Todo esto, en lo que se refiere a la rúbrica y fórmulas de transmisión. Veamos ahora cuáles son los tipos o clases de práctica mágica que aparecen en PGM. En realidad, son tan variadas y de tan variados objetivos, como vario es el mundo de los temores, deseos y fantasías del ser humano. Como es de sobra conocido, lo que pretende el mago, en términos generales, por medio de sus ensalmos y acciones rituales es conocer, realizar y obtener aquello que por medios naturales no puede un ser humano, porque lo impiden las férreas leyes de la Naturaleza. Por consiguiente, su primer objetivo es superar estas leyes. Ahora bien, ¿cómo se consigue esto? Sólo habría tres procedimientos posibles: el primero, «convirtiéndose» él mismo en un ser sobrenatural, puesto que sólo éstos pueden romper el orden natural. De ahí que a menudo una parte previa y sumamente importante de la práctica —o, a veces, una práctica completa— sea la inmortalización del mago, que, unas veces, consiste en la solarización de éste, es decir, en la unión (sýstasis) fortalecedora con la divinidad solar (cf. I), y, otras veces, toma el aspecto de una iniciación mistérica.

Este último caso es el de la «Liturgia de Mitra» (IV 2) en que el mago, probablemente aprovechando un ritual mistérico, pretende retornar a su primitiva naturaleza inmortal y, tras un viaje por el mundo cósmico, enfrentarse cara a cara con el dios supremo y allí aprender su verdadero Nombre «que el hombre no puede pronunciar» —es decir, conseguir la gnôsis suprema.

Una segunda forma de romper las cadenas de la Necesidad es conseguir que un dios del mundo superior astral actúe en favor del mago, ya sea directamente o indirectamente a través de un ser intermedio, demon, ángel o arcángel. Ello sólo puede conseguirse por medios mágicos, es decir, mediante la utilización de objetos y palabras en simpatía con ese dios.

La última forma, que, por cierto, es la más común, consiste en obligar directamente a un ser intermedio inferior, demon o ánima, a que se ponga al servicio del mago. Para ello, éste utiliza todos los medios que tiene a su alcance y uno de los más notables es la coacción y el terror hacia estos démones. De ahí que, como veremos más abajo, una de las frases más corrientes en el logos del mago sea: «Realiza tal y tal porque yo soy Set-Tifón o el dios supremo». Como quiera que los démones sublunares que habitan en el aire, el agua, el fuego, la tierra o el submundo son álogoi, el mago puede engañarlos fingiéndose un dios de la esfera superior.

Así pues, por cualquiera de estos medios, o por los tres conjuntamente, el mago puede romper el mundo de la Necesidad. Ahora bien, sentado esto y cuando vamos a analizar los objetivos concretos que busca mediante este complicado proceso, observamos, no sin decepción, que éstos no son en exceso variados ni elevados en absoluto, refiriéndose a cosas bastante banales en ocasiones, como atrapar a un ladrón (V 3 y 5), abrir puertas (V 9; XXXVI 16), evitar que entren en casa chinches o pulgas (VII 1); o bien sorprendentes, como dominar la sombra (III 8), e incluso ilusorias, como hacerse invisible (XIII 2, etc.). Ello por no referirnos a las ya citadas de medicina mágica contra picaduras, flujo, tos o inflamación de glándulas (VII 3).

Ahora bien, dejando aparte todas éstas y algunas más, cuyo objetivo no puede ser más intrascendente, podemos establecer cuatro grupos de prácticas más serias que se repiten continuamente, aunque dentro de ellas podamos hallar numerosas variantes o puedan encontrarse combinadas siendo difícil en ocasiones trazar un límite entre las mismas.

A) Prácticas instrumentales

Un primer grupo estaría constituido por las que podríamos llamar prácticas instrumentales. No buscan un objetivo concreto, sino que sirven para todo, y, efectivamente, a veces llevan la rúbrica «para todo fin». Dentro de ellas podemos distinguir dos tipos: el primero, no muy representado en la Colección, consiste, en realidad, en la «consagración» del mago, es decir, en la búsqueda de un contacto directo con la divinidad para adquirir su dýnamis, pneûma o apórroia, que le servirá para cualquier objetivo que se proponga. A esta clase pertenece, sin duda, la ya citada «Liturgia de Mitra» y la Consagración de la «Mónada de Moisés» en XIII, en que el mago, a través de una experiencia mística, logra la inmortalización, el apothanatismós, por más que éste sea transitorio. En esta experiencia el mago no solamente logra la dýnamis mágica por su unión mística con la divinidad, sino, además, y sobre todo, el conocimiento del Nombre, que es la Esencia, cuya posesión pone en sus manos al mismo dios; ello le sirve como «llave» (de ahí rúbricas como la «Llave de Moisés», etc.) «para» todo y como arma que puede esgrimir «contra» todos, dioses, démones y hombres.

Un segundo tipo dentro de este grupo, mejor representado, es el de las prácticas que buscan someter a un demon para tenerlo al servicio, temporal o permanente, del mago. La naturaleza de este demon puede variar. En I, tenemos quizá el ejemplo más notable de esta especie. Se trata de un ritual muy complejo en que el mago, tras purificarse y subir al terrado de su casa, recita una plegaria a Helios para «solarizarse» y conseguir un amuleto, que le vendrá del cielo en las garras de un halcón. Ya de noche y con la protección de este amuleto, tras recitar a Selene, verá descender del cielo una estrella que se convierte en un ángel al que hará jurar, mediante coacción y violencia física, que se pondrá a su servicio. El mago no tendrá más que pedir y el ángel realizará para él toda suerte de maravillas que se describen a continuación: desde llevarle comida (¡salvo carne de cerdo!) hasta alterar el orden de la Naturaleza congelando el mar, etc. Este ángel, que en el papiro recibe el calificativo de páredros (asistente) nada tiene que ver con el ángel propio (ídios, oikeîos) o personal. De este último nos habla Jámblico 19 y a éste sí se dirige la práctica de VII 27, que consiste en una larga oración a Tique y Helios-Abrasax-Iao, unida a un ritual relativamente simple (cf. también en VII 25). Otras veces el demon, cuyo dominio busca el mago, es femenino. Así, en XIA que lleva como título: «Anciana servidora de Apolonio de Tiana» 20 , hay una invocación a Eritiia para forzar la epifanía de un demon femenino. Éste aparece como una mujer joven y bella que se convierte en vieja a disposición del mago «para todos los servicios de la vida». Finalmente, en XII 1 tenemos una práctica para dominar, incluso, a la misma Hécate-Core. En los casos descritos hay un elemento común de coacción: en el primer caso el mago tiene que llevar al ángel a un rincón y allí retenerlo por la fuerza; en el de Core, el mago tiene una espada en su mano y amenaza con apagar las antorchas de la diosa, su signo más importante, si no le sirve.

B) Prácticas para conseguir bienes externos

El segundo grupo, bastante nutrido, lo constituyen las prácticas por las que el mago pretende obtener toda clase de bienes que, en realidad, se reducen a riqueza, salud, éxito en los negocios, o en competiciones deportivas, y encanto personal. A menudo entran en este grupo las que llevan por rúbrica «para todo fin». Los dioses a quienes suelen ir dirigidas son la Osa, divinidad a la que corresponde mover el Polo y, por tanto, el mundo de la Necesidad y el Destino (cf. IV 11, VII 38, etc.), a la luna, Mene-Ártemis, etc., como divinidad sincrética de poder universal (VII 42, etc.), o a Hermes en su doble vertiente grecoegipcia: como dios de la suerte y el éxito y como dios del conocimiento supremo (cf. IV 19, VII 46, VIII 1, etc.). Por supuesto que también se dirigen éstas al mismo dios supremo, ya reciba éste el nombre de Iao (IV 8), Yahvé (XXXV) Agatodemon (IV 26) o Ablanatanalba (XXXVI 9). Debido a su naturaleza, estas prácticas suelen ser simples; a veces, incluso, basta el amuleto. Si se trata de vencer en una carrera de carros, el talismán puede consistir en unos signos mágicos grabados en las pezuñas de los caballos (VII 15) o en una lámina introducida en la sandalia del auriga (VII 46). Si en la lámina se graban unos versos de Homero (IV 17), el portador puede conseguir prácticamente todo: el esclavo huirá impunemente, el moribundo vaticinará para él; si es atleta, vencerá; si se aplica contra la herida de un condenado, protegerá contra los tiranos y enemigos; proporciona fama, respeto, invulnerabilidad contra alimañas y hechizos y seguridad en la guerra, amor y riqueza. En ocasiones todo lo que necesita el mago para conseguir esto es una súplica, sobre todo si ésta va dirigida al dios supremo (IV 8, XXXVI 9, etc.), pero es más eficaz un amuleto consagrado con una plegaria. Éste es el caso del «Anillo para obtener todo éxito y suerte» y del Ufor (XII 12), donde la plegaria alcanza la profundidad religiosa del himno órfico a Zeus —lo que resulta grotesco por los fines a que se aplica—. En dos ocasiones, finalmente, tenemos un ritual relativamente complejo; pues ya no se trata de un simple amuleto, sino de la fabricación de una estatuilla junto con la consagración de la misma acompañada de diversos ritos mágicos. En IV 19 tenemos dos prácticas a Hermes-Tot para que un lugar (casa o negocio) tenga éxito. En la primera hay que modelar un Hermes hueco con cera amarilla y jugo de aeria y de hiedra lunar; luego, se escribe una breve súplica en papiro hierático y se introduce en la estatua, a la que hay que adornar con una guirnalda y poner en una pared de la casa «sin que se la vea»; finalmente, hay que ofrecerle un gallo y una libación de vino egipcio coronando el rito con el ofrecimiento de una lámpara. Aquí tenemos en 15 líneas un rito complejo, aunque muy resumido, que comporta los elementos esenciales de la práctica mágica: amuleto, logos, sacrificio y libación. La segunda, en IV 26, es todavía más compleja.

C) Prácticas mánticas

En tercer, y muy importante lugar, el mago busca obtener el conocimiento, y ello en diversos planos. Ya nos hemos referido en varias ocasiones al rito de consagración del mago por el que éste adquiere la gnôsis suprema. Pero, claro, el mago no es, aunque lo finja, un verdadero místico, ni su ambición es ascender hasta la divinidad y fundirse con ella en el conocimiento de su esencia. Su pretensión es más modesta y mucho más pragmática; todo lo que busca es conocer el Nombre verdadero del dios para utilizarlo con fines inmediatos y a menudo lucrativos. Sin embargo, tampoco se queda el mago en ese plano que incluso a él le puede parecer ilusorio. Lo que de verdad quiere conocer, como se afirma en V 6, es «lo que hay en las almas de todos los hombres, egipcios, sirios, helenos, etíopes, de todo linaje y raza, de los que me preguntan y vienen a mi presencia, de los que hablan y de los que guardan silencio, para que les revele el pasado y el presente y su futuro, y conozca sus artes, sus vidas, sus costumbres, sus trabajos y sus nombres, y los de sus muertos y los de todos, y pueda leer una carta sellada y les revele todas las cosas». No es extraño, pues, que uno de los grupos más nutridos de PGM sea el de prácticas de adivinación; el mago se llama a sí mismo prophétēs, entre otras cosas.

Para conseguir no una profecía concreta, sino la dýnamis misma de profetizar en cualquier lugar y tiempo, hay al menos cuatro prácticas: III 5, 6, 7, y V 6.

COMUNICACIÓN PROFÉTICA DIRECTA. — Más corrientes son aquellas que buscan el conocimiento concreto de algún hecho del futuro. Ahora bien, el conocimiento del futuro se puede lograr de varias formas. La más perfecta, desde luego, es la comunicación «directa» con una divinidad mántica, especialmente Apolo-Helios. La palabra que designa esta comunicación directa en griego es sýstasis y su sentido es, exactamente, el de unión con la divinidad. Se trata, de nuevo, de una palabra tomada de la teúrgia mística, pero con fines muy diferentes. Son numerosas las prácticas de este tipo y de varia complejidad. La más simple, por supuesto, es aquella que consiste en una plegaria al dios supremo, o a otro dios, para que vaticine. Pero las hay bastante complicadas. Una de ellas nos bastará para hacernos una idea de la complejidad de algunas.

El P II es, en su totalidad, una práctica de comunicación con Apolo-Helios «para conseguir un oráculo», que comienza in medias res debido a que es un rollo incompleto. Resulta un tanto confuso porque contiene dos procedimientos alternativos, aunque muy similares, y las instrucciones se entrecruzan desordenadamente. Como, además, está redactado, como todos, con vistas a un entendido y no a un profano, las instrucciones en ocasiones resultan incompletas. No obstante, se trata claramente de un rito dirigido a Helios, y a Selene, porque se inicia al atardecer y continúa por la noche durante siete días. Aunque pueda parecer un rito de incubación, lo que se busca no es una revelación en sueños, sino una auténtica parousía de la divinidad como indica, entre otras cosas, el trono que se coloca para que lo ocupe el dios.

Se inicia con lo que parece el final de unas instrucciones preliminares para escribir en una tablilla (o en hojas de laurel), la palabra mágica akrakanarba, variante sin duda de abrakadabra, «en forma de ala», es decir, de triángulo invertido, resultante de ir quitando una letra por línea. Sigue, después, una plegaria a Febo Letíada, un himno hexamétrico tomado, como tantos otros, de la abigarrada literatura hímnica de la época. Pese a las palabras mágicas que introduce el mago aquí y allá, su letra y su espíritu son puramente helénicos. A esta plegaria el mago debe añadir, para potenciar su efecto, las palabras mágicas escritas en las hojas de laurel y en una tablilla en que está grabado el Acéfalo —una de las denominaciones del dios supremo— 21 .

Lo anterior probablemente se pronunciaba al atardecer, porque a partir de aquí viene una larga serie de instrucciones sobre la forma en que debe proceder el mago a la hora de acostarse: primero debe enrollarlo todo, es decir, lámina y laurel, y ponerlo «junto a la cabeza» (sin duda, de una imagen de Apolo, aunque esta parte se ha perdido); luego, antes de acostarse, debe recitar ante la lámpara un ensalmo compuesto de palabras mágicas y las siete vocales, al tiempo que pone incienso sobre la mecha; como las palabras mágicas son difíciles de retener, se añaden instrucciones sobre la elaboración de una «mixtura para recordar» —todo ello elementos vegetales y animales simpáticos a la divinidad: artemisa, heliópalo, imán, abubilla y buitre-gallo, miel—. La parte central del rito se celebra en el dormitorio del mago: la cama debe ser de juncos o de hierba y ser purificada con leche de burra. A partir de la séptima luna, el mago debe realizar una invocación dirigida al laurel de Apolo y al mismo Apolo de Colofón; simultáneamente debe realizar un sacrificio de dos gallos, uno para Helios y otro para Selene, y un sahumerio en brasero de cobre o barro consistente en incienso y doce piñas; al mismo tiempo debe sostener en su mano derecha cinco ramas de laurel en cuyas hojas se habrán escrito, con tinta especial, los nombres mágicos anteriormente aludidos y debe ceñir su cabeza con una corona trenzada con otras siete ramas y en cada hoja doce nombres mágicos de Selene (Baubó y Eresquigal entre ellos). Después debe verter en su oído derecho un ungüento elaborado con agua de una fuente recién excavada y una hoja de laurel, comino etíope y adormidera machacados. Finalmente debe acostarse sobre el costado derecho a lo largo de la línea recta de un signo mágico que se incluye.

Después de este complicado ritual se entiende que Apolo bajará a ocupar el trono que tiene preparado y comunicarse con el mago. Ahora bien, puede suceder que, después de todo, Apolo no se manifieste, en cuyo caso quedan aún dos salidas que se proponen a continuación: primero, el empleo de medios coactivos para que, al menos, envíe a un demon profético, y que básicamente consisten en ofrendas a las divinidades inferiores (sesos y pezuñas de un carnero negro, uñas, etc.). Este demon puede ser un muerto prematuro (áoros) para lo cual, el día debe dibujarse con tinta de mirra una figura que se indica, envolverla en el jirón del áoros y arrojarla al hipocausto de unos baños. Si aún así no se manifiesta el dios, sólo queda el recurso a un medium, «un muchacho inocente del gimnasio». Curiosamente en esta práctica se alude a tres de las varias posibilidades de comunicación profética que estamos describiendo: la directa y dos indirectas, una mediante un demon profético y otra mediante medium humano.

PETICIÓN DE UN DEMON PROFÉTICO. — La alternativa que nos ofrece II de solicitar el concurso de un demon profético constituye ocasionalmente una práctica independiente. Un caso aislado representa IV 1 en que el mago solicita ritual y directamente la presenica de este demon. Lamentablemente falta el comienzo en el que, probablemente, había algún tipo de invocación a Helios, pues todos los elementos que aparecen son solares. Lo que nos queda son simplemente instrucciones para los actos rituales. La práctica es bastante compleja y consta de dos partes: primero se indica el momento para realizarla (día tercero de la luna) y el lugar (un lugar dejado al descubierto por el Nilo, un montículo); luego, los pormenores para el sacrificio: un altar de adobe y un gallo blanco. La primera parte del rito consiste en una solarización del mago mediante la comunión con alguno de los elementos en simpatía con el dios: la sangre del gallo y la bilis de un cuervo con la que debe ungirse. La segunda parte es la captación ritual, propiamente dicha, del demon. El mago debe purificarse durante siete días antes de la luna llena y abstenerse de alimentos impuros. De los alimentos puros que tome durante esos días debe reservar exactamente la mitad, en una vasija de jaspe, para el demon. El día de luna llena debe dirigirse a la parte oriental de la ciudad (o de la casa), colgar un escarabajo de una caña inclinada con crines de caballo, poner debajo una lámpara cuyo humo lo alcance, y arrojar la comida cuidándose de regresar aprisa para que no se le adelante el demon. El procedimiento para atraerse al demon es, como se ve, la seducción mediante la comida, pero además hay un elemento de coacción muy claro. El mago podrá «obligarlo» a que vaticine para él porque tiene «secuestrado» al escarabajo —el más importante símbolo solar en Egipto—. Ahora bien, como el demon es peligroso y está armado (debe de tratarse del espíritu de un gladiador muerto), el mago ha de protegerse con un amuleto —un nombre mágico escrito en papiro «con sangre de una mano o pie de una mujer encinta»— que llevará atado con un cinta en el brazo derecho. Finalmente, cuando haya conseguido que el demon vaticine, soltará al escarabajo.

REVELACIÓN ONÍRICA . — En las prácticas que acabamos de describir el mago pretende la relación directa con un dios o, en todo caso, con un demon. Es corriente, sin embargo, que lo que busque sea una revelación en sueños. La forma más habitual es aquella en que el mago suplica a un dios, especialmente a Hermes (XII 6), Helios (XIV), Besas (VIII 2), etc., que le envíen durante el sueño a un demon profético (al demon propio en VII 25, o un arcángel en XIV), o para que se lo envíen a otra persona (XII 4, 5). Pero, otras veces, el mago se dirige en términos muy vagos al «que envía los sueños» (IV 27) o a los «dioses» (VII 41). Solamente en una ocasión eleva su plegaria directamente a un ser superior, de nombre y localización precisas: al astro Zizaubio del grupo Pléyade (VII 43). En el ritual que acompaña a estas súplicas suelen utilizarse, como ya hemos señalado, elementos de la cadena de simpatía del dios solar (palmera, artemisa, olivo, dátiles, etc.), y los gestos rituales suelen dirigirse a Helios mismo en su orto u ocaso, o a la luna en diversas posiciones; a menudo el mago debe grabar nombres mágicos, o la petición concreta, en papiro u otro elemento «puro» y ponérselo bajo la cabeza o debajo de la lámpara cuando se va a dormir; y no faltan ocasiones en que debe dibujar extrañas figuras de dioses (XII 5) u operar con estatuillas (de Hermes en V 8).

Un caso dudoso es VII 37: el mago debe escribir su petición en un jirón de lino, envolver con él una rama de olivo y acostarse con ello bajo la parte izquierda de la cabeza recitando siete veces una plegaria a Hermes (en realidad, a Hermécate o Hermes-Hécate, pues los nombres mágicos hacen relación a Selene). Sin embargo, en la petición que aparece al final del himno se dice: «dame un ejemplo y envía tu verdadera adivinación a un joven puro». Como es difícil imaginar que el mago se califique a sí mismo como un joven puro, es probable que se trate de una petición de emisión de sueños a un medium contaminada con una petición normal para el propio mago.

ADIVINACIÓN CON MÉDIUM 22 . — No es, desde luego, habitual que se utilice a un medium como receptor de visiones o revelaciones nocturnas. Prácticas, propiamente dichas, con medium hay cuatro en PGM, y las cuatro tienen elementos diferenciales significativos. La más completa quizá es el «trance de Salomón» (IV 6), que afirma actuar sobre «jóvenes y adultos». En esto se diferencia del resto, pues lo normal es que el medium sea un joven o un muchacho (cf. V 1, VII 12 y 29). Éste debe ser inocente o, al menos, debe estar purificado y carecer de defecto; en IV 6 se afirma expresamente que se abstenga de la cohabitación.

Solamente en este último caso se nos describen detalladamente las circunstancias en que deben actuar tanto el mago como su medium: en un lugar elevado y puestos sobre adobes —un elemento habitual en la comunicación solar—. Además, el muchacho debe llevar como protección o amuleto una espiga de Anubis y un planta hierakîtis; el mago, por su parte, llevará un cinturón de fibras de palmera macho, y ambos estarán coronados con artemisa amarilla. Con esta protección contra los riesgos evidentes del contacto con la divinidad, comenzará el ritual propiamente dicho. Primero, una plegaria con las manos extendidas hacia el sol; luego, una libación con vino, cerveza, miel o leche de vaca y un sahumerio con incienso macho; después, el mago repetirá siete veces al oído del medium la misma fórmula que antes dirigiera al sol. Esta fórmula, o plegaria, es en realidad una salmodia dirigida a Osiris que alterna machaconamente la petición al dios para que posea al medium con dos series de 54 y 25 nombres mágicos —especialmente el de Osiris con intercambios silábicos (Ousiri, Ourisi) y con «prefijos» varios (Pniamousiri, Phreousiri, etc.), cuyo efecto es, desde luego, adormecedor—. Después del trance, como sucede habitualmente en toda práctica de sýstasis con la divinidad, hay que liberar (apólysis) al dios.

En la práctica que acabamos de describir, evidentemente el trance viene inducido exclusivamente por las circunstancias y por las palabras del mago, y el resultado pretende ser una verdadera posesión del medium por parte de Osiris: «inmediatamente se desplomará. Tú siéntate sobre las adobes y pregúntale, y te expondrá la verdad minuciosamente». Sin embargo, en dos de las prácticas con medium (V 1 y VII 29) interviene un elemento más, una lámpara o un plato, con lo que, en realidad, estamos ante prácticas —con medium— de licnomancia o lecanomancia. Ello significa que el medium cae en trance mirando fijamente las figuras que forma la llama o el contenido de la vasija, aparte del efecto de la salmodia del mago. El pasaje V 1 no nos aclara la manera de proceder con la lámpara o el plato (en realidad, algo muy conocido por los magos) y solamente aporta la plegaria que el mago pronuncia, sin duda al oído del medium, aunque esto tampoco se dice. En este caso la plegaria se dirige a las principales divinidades mágicas (Zeus, Helios, Mitra, Sarapis, Melicertes) y, sobre todo, a Baincoooc, otra denominación mágica del creador supremo, «el que dio a conocer luz y nieve». Después de la plegaria se ofrecen instrucciones para poner a prueba la veracidad del trance. Sin embargo, en VII 29, no se pone a prueba al medium; basta con que éste diga: «veo a tu dios en la luz (llama)», para que el mago comience a interrogarle. En ambos casos hay también fórmulas de apólysis.

LICNOMANCIA E HIDROMANCIA. — Estos dos últimos casos de prácticas con medium nos llevan a un grupo importante y bien representado en PGM, las de comunicación mántica con la divinidad a través de una lámpara o un plato. Los textos les dan los nombres de lyknománteia lekanománteia o phialománteia, aunque más a menudo se las designa como de «visión directa» (aútoptos) —nombre claramente inadecuado, pues en realidad se trata de una visión indirecta a través de un objeto físico—. Probablemente este nombre, que corresponde, más bien, a las primeras que hemos descrito, las opone a las prácticas con medium, porque, después de todo, es el mago «mismo» el que ve o cree ver a la divinidad en la llama, o en el agua.

En realidad, entre las de licnomancia hay tres de visión onírica «con ayuda de» la lámpara a cuyo fuego se invoca como elemento primero e, incluso, como divinidad (Baincoooc, Set, Amón) para que envíe un sueño nocturno. Sin embargo, la práctica más importante y compleja de este tipo (IV 7) constituye un minucioso ritual para contemplar a la divinidad «en» la llama de la lámpara y pedirle revelaciones.

Más numerosas son las prácticas de hidromancia (lecanomancia o fialomancia), en las que el mago es capaz de contemplar al dios (o a la diosa) en una vasija, generalmente de bronce, aunque también valen una «taza o plato de cualquier clase» (phiálē). La vasija puede llevar escritos determinados signos en el fondo o, simplemente, estar llena de un líquido que puede ser agua, generalmente de lluvia o de una fuente (del mar, si se invoca a los démones o divinidades inferiores) o aceite de oliva —generalmente agua y aceite juntos—. Después de una invocación al dios, cuya presencia se solicita, a veces, con amenazas, y siempre añadiendo sus «verdaderos» nombres, el mago lo contemplará e, incluso, recibirá respuestas de él —con tal de que se haya purificado y ayunado días antes—.

Éstos que acabamos de describir sumariamente son los medios que el mago tiene de convertirse en vidente o profeta; algunos, como la consagración, la animación de estatuas, etc., tomados de la teúrgica o de los misterios de la época, aunque aplicados a fines, más bien, pragmáticos. Otras, como el empleo de mediums, lámparas, platos, etc., habituales en todas las culturas y países. Pero los clientes del mago no sólo le solicitan respuestas concretas sobre el futuro. También quieren que les ofrezca fórmulas para poder vengarse de sus enemigos, o protegerse contra ellos, y para atraer a la persona que aman.

D) Prácticas de sometimiento

Con ello entramos en el capítulo quizá más representativo y sombrío de la magia de todos los tiempos, la que se denomina de sometimiento (gr. hypotaktikón ) y que incluye dos ramas íntimamente relacionadas, la maléfica y la erótica. La relación de ambas se demuestra por las divinidades que entran en juego, nocturnas o subterráneas en ambos casos, y los elementos materiales del ritual en simpatía con dichas divinidades. Incluso a veces se trata de una misma práctica, como V 7, para el encadenamiento «de un enemigo o de una mujer».

Desde el punto de vista formal habría que distinguir dos grupos tanto en un caso como en el otro: un primer grupo, más ampliamente representado en PGM, está formado por formularios «vacíos» en los que falta el nombre tanto del agente (mago o cliente) como el de la persona afectada (enemigo/a, amado/a); en los papiros aparece sustituido por deîna y nosotros los hemos vertido por «fulano». Un segundo grupo, menos numeroso, está formado por formularios «llenos», es decir, con nombres propios. Lógicamente, los del segundo grupo constituyen prácticas más simples, puesto que sólo se trata de parte de una práctica de éstas, la fórmula escrita, mientras que en el primer caso aparece, muy a menudo, la práctica en toda su complejidad: instrucciones preliminares, actos, gestos, sacrificio y sahumerio, logos, etc. En todo caso, hay un dato que salta a la vista y cuya explicación no resulta fácil: las palabras mágicas de los formularios llenos no suelen coincidir con las de los vacíos. Una explicación podría ser que de la vastísima producción de literatura mágica sólo conservamos una parte mínima; pero ello debe ser objeto de una más extensa investigación. Por el momento nos limitaremos a describir las características generales de la magia de sometimiento en sus dos ramas, tal como aparecen en PGM.

Antes señalábamos que existen prácticas que tienen la doble finalidad maléfica y erótica, porque lo que persigue el mago es, en definitiva, someter a una persona a su voluntad. Un caso significativo es XII 2, que lleva por título «Consejero Eros» y que, mediante un complejo ritual de animación de una estatua de cera de Eros, conseguido con el «pneuma» de aves asfixiadas en su presencia 23 , pretende que el dios haga «a hombres y mujeres… temerosos, temblorosos, asustados… por miedo a ti» y «que se vuelvan todos los hombres y mujeres a mi amor». En otras ocasiones el objetivo es mucho más concreto: separar a «fulana» de su marido y, luego, unirla al agente de la práctica (XII 21).

PRÁCTICAS MALÉFICAS. — Dentro de las prácticas propiamente maléficas, en las que no entra el elemento erótico, también se pueden distinguir subtipos aunque muy a menudo es difícil trazar límites entre ellas, ya sea porque se imbrican o porque la formulación de los deseos es muy vaga (ej.: «haz la obra tal»). Están, primero, las preventivas en las que el agente quiere «impedir» que alguien hable o actúe contra él «encadenando» su boca, su voluntad o su ira (VII 7, 47, 48; XII 9, etc.). También hay un más importante grupo de prácticas «vindicativas» que responden al deseo de producir daño, enfermedad o la muerte de un enemigo, y finalmente las hay que buscan producir daño a quien estorba al agente para conseguir algo; este último es el caso de las prácticas de separación (diakopós) de un matrimonio (XII 17) o de una amistad (LXVI).

Desde el punto de vista de la complejidad, hay grandes diferencias entre ellas. Las hay que comportan un minucioso ritual de sacrificio, sahumerio, fórmulas que muy a menudo contienen amenazas terribles contra los démones, gestos rituales del mago, amuletos de protección, etc. (cf. III 1, IV 8); pero hay otras, en cambio, que consisten simplemente en escribir una fórmula, acompañada de palabras y signos mágicos, en una lámina y depositar ésta en un lugar accesible a los démones inferiores. Porque, tanto en un caso como en otro, se trata de implicar a los grandes dioses del submundo para que «envíen» un demon, generalmente de un muerto violento (bíaios) o prematuro (áoros); este demon será el agente de la enfermedad, la ruptura o la muerte. De ahí que los escritos siempre se depositen en cauces de agua, en el mar o en cementerios o, incluso, directamente, «junto a un muerto prematuro» (VII 17). Las divinidades son, indefectiblemente, Hécate-Selene y Set-Tifón con sus diferentes nombres —aunque, excepcionalmente, pueda aparecer una invocación a Osiris e Isis—. Y, consecuentemente, también los elementos materiales y otras circunstancias de la práctica tienen que estar en simpatía con estas divinidades: las láminas siempre son de plomo, el color rojizo, la posición izquierda, el tiempo la noche.

PRÁCTICAS ERÓTICAS. — También es grande la variedad de las prácticas eróticas, por más que la fórmula que encierra el deseo del agente se repita con notable monotonía: «que fulana me ame a mí, fulano hijo de fulano, que no tenga relaciones sexuales por delante ni por detrás, ni busque el placer con otro varón, sino únicamente conmigo; de manera que fulana no pueda beber ni comer ni amar ni sufrir ni gozar de salud; que fulana no consiga dormir sin mí; …arrastra a fulana por los cabellos, las entrañas, su alma en cada momento de su vida… hasta que venga a mí y permanezca inseparablemente unida a mí» (IV 3). Ésta es, quizá, la fórmula más completa de cuantas aparecen en PGM, pero las demás repiten las mismas ideas con pequeñas variaciones. En todo caso, queda claro que se trata de algo maléfico: habitualmente se solicita el concurso de un demon de muerto y se le insta a que cause daño, enfermedad o insomnio, especialmente, a la persona que se desea poseer, hasta que se cumpla la voluntad del mago. En alguna ocasión se pide al demon que tome la forma del dios que ella venera (cf. IV 14, etc.), por lo que ya no se tratará de un acto de violencia hacia la persona, sino de persuasión.

Las divinidades a quienes se dirige la plegaria y se coacciona, a veces, con amenazas de divulgar sus secretos, son también las propias de la magia maléfica, Tifón y Hécate en particular, pero tratándose de magia erótica no tiene nada de extraño que la divinidad que más aparece sea Afrodita y Eros. Incluso en este tipo de magia, el número de divinidades implicadas se amplía y no es raro que aparezca todo el cortejo de los nómina sacra a disposición del mago (Abrasax, Iao, Sabaot, Adonáis, los arcángeles y los palíndromos).

Las prácticas son, a veces, muy simples y constan de una fórmula muy corta unida a un gesto: un suspiro frente a la mujer (X 1), un beso en la lámina (VII 18, 36) o la simple pronunciación del nombre de Afrodita (IV 10). La fórmula debe escribirse en un material apropiado que simbolice, de alguna forma, a la divinidad o esté en relación con ella. Así, es corriente que éste sea una concha marina (VII 8); si es un metal, debe ser cinc (VII 24); si mineral, magnetita (IV 14). Pero también puede escribirse en la mecha de una lámpara para que «arda» (VII 14) o en hojas de eléboro o en una hoja de papiro (XXXVI 3, 4) o en una piel de asno por su relación con Tifón (XXXVI 19), etc.

Sin embargo, es más corriente que sean de complejidad mediana con la utilización de diversos gestos rituales y medios materiales que potencian la eficacia de la plegaria. Los medios que se utilizan no son muy variados. Como lo que se pretende es hacer «arder» a alguien de amor, no es raro que se utilice el fuego de una lámpara, o un sahumerio en el que se hacen arder diversas sustancias aromáticas, especialmente la mirra (IV 12, 21; XXI 18, etc.) o el azufre (VII 45). A veces es suficiente una libación (XXXVI 5), el cocimiento de un escarabajo solar con arvejas o la aplicación de un unguento en el sexo (XXXVI 14). No faltan casos en que se utiliza una figurilla de cera o barro de alguna de las divinidades nombradas: Afrodita (IV 14), Eros (XII 2), Ares y una mujer (IV 3), Selene (VII 45), Cerbero (IV 15), asno-Set (IV 29). Solamente en una ocasión la operación con la figura consiste en la animación de la misma (XII 2); en los demás casos normalmente se escriben palabras mágicas en diferentes partes de la figura y/o se la pincha con agujas de bronce (IV 3) o, sencillamente, se hace la petición ante ella y se la arroja en un lugar que tenga entidad mágica (ousía).

Destaca por su complejidad la práctica que aparece en IV 3 donde, además de las instrucciones para modelar la figura y las operaciones en torno a ella, hay un conjuro para evocar a un demon de muerto con una lámina de plomo y diversas fórmulas dirigidas a prácticamente todas las divinidades.

IV. NOTA A LA TRADUCCIÓN

La traducciones de los PGM son escasas. Aparte de la alemana que acompaña la edición de K. Preisendanz, solamente hay traducciones, especialmente al inglés, de los papiros más pequeños de la colección que fueron saliendo en los repertorios papirológicos. En castellano no hay ninguna, ni total ni parcial. La nuestra constituye, por consiguiente, el intento de ofrecer por vez primera en nuestra lengua estos documentos de excepcional importancia para el conocimiento de la magia y de la religión sincretista del helenismo tardío. Porque para el estudio de la magia son los únicos documentos no literarios que conservamos en abundancia, y, si exceptuamos los fríos y escuetos datos de las inscripciones, constituyen una de las fuentes más nutridas y sinceras para comprender el abigarrado mundo del sincretismo greco-oriental del final del paganismo.

Dado que la mejor edición global es la de K. Preisendanz, para nuestra traducción la hemos aceptado en su totalidad, aunque en la revisión realizada por A. Henrichs en 1974. Ello significa que asumimos todas sus reconstrucciones de los pasajes lacunosos, añadiendo simplemente, a pie de página, otras conjeturas en los pasajes especialmente discutibles o discutidos.

Nuestra traducción es, por supuesto, directa del griego, salvo en los pequeños fragmentos de copto, que a veces se insertan en medio de una práctica mágica, para los cuales seguimos la traducción alemana de A. Jacoby.

El orden de los papiros es el mismo de PGM, y también conservamos la numeración de líneas que es la que habitualmente se cita junto con el número del papiro. Sin embargo, como la mayoría de éstos, sobre todo los más importantes por su extensión, tienen contenidos muy variados, los hemos subdividido en parágrafos con numeración árabe, a los que hemos dotado de epígrafes que a veces coinciden con las rúbricas del propio papiro.

En casi todas las prácticas hay un contingente importante de palabras mágicas. Hemos preferido integrarlas en el texto, aunque en negrita cursiva (Preisendanz no las incluye en su traducción), a fin de que el lector pueda seguir el texto ininterrumpidamente si lo prefiere. En el caso de las siete vocales con sus diferentes combinaciones, hemos decidido, por el contrario, eliminarlas haciendo constar entre paréntesis y en negrita su presencia en el texto griego. Cuando hay nombres de dioses entre las palabras mágicas, los hemos puesto con mayúscula, aunque en algunos casos puede ser discutible si se trata de una palabra mágica, o del nombre de un dios desconocido para nosotros.

(En general se ha optado, siguiendo la norma habitual, por la transcripción y no por la transliteración, si bien la rareza de casi todos estos nombres nos ha obligado a conservar a menudo las terminaciones del texto, por resultar arriesgado su paso al latín. En el caso de nombres que han pasado a nuestra cultura como Abrahám, se conserva la forma usual. De todo modos, y para nombres desconocidos, en el índice de nombres propios se ha incluido la transliteración, cuando el resultado de la transcripción se presta a ambigüedades del tipo i = i/y, t = t/th, c = k/ch. En tales casos la transliteración se establece cuando las letras corresponden a y, th, ch, etc. No ha parecido necesario recurrir a ello cuando la transcripción no ofrece alternativas diferentes, como Mequeir [Mecheir ], Osiris [Ousiris], etc.)

V. NOTA BIBLIOGRÁFICA

Sobre los papiros mágicos se produjo una considerable cantidad de literatura, no siempre buena y, a menudo, desacertada, desde finales del siglo pasado hasta los años treinta del actual. Desde entonces es muy escaso lo que se ha escrito sobre ellos. Todo lo publicado hasta 1926 puede consultarse en el artículo de K. Preisendanz, «Bibliographie der Zauberpapyri», Archiv für Papyrusforschung 8 (1926). De todas formas se trata, por lo general, o bien de publicaciones parciales o de artículos que pretenden clarificar tal o cual pasaje. Sigue sin existir una obra que estudie sistemáticamente la magia greco-egipcia tal como la revelan los papiros. La obra que más se acerca a ello, y que sigue siendo fundamental en muchos aspectos para la intelección del tema (sobre todo, el demonismo), es Th. Hopfner, Griechisch-ägyptischen Offenbarungzauber, vols. I, II (Studien zur Palaeographie und Papyruskunde), Leipzig, 1921-23. También hay un tratamiento inteligente de algunos aspectos fundamentales de la magia, especialmente en su relación con el «hermetismo», en el vol. I de La Révélation d’Hermès Trismégiste de A. J. Festugière (París, 1940).

Sobre la aportación de los papiros mágicos para un mejor conocimiento de la última fase de la religión griega, son importantes dos trabajos de Martin P. Nilsson: el cap. IV: «Die Mysterien und die Mysterienlehren», págs. 679 y sigs., de su magna obra Geschichte der griechischen Religion, Munich, 19743 , y el artículo «Die Religion in den griechischen Zauberpapyri», en Bulletin de la Societé des Lettres de Lund II (1947/8), recogido en sus Opuscula Selecta, vol. III, págs. 129 y sigs.

De todas formas ofrecemos a continuación una breve lista de aquellos trabajos que, en un sentido u otro, pueden resultar útiles al lector que quiera profundizar en algún aspecto de la magia greco-egipcia.

a) Ediciones:

K. PREISENDANZ, Papyri graecae magicae, Die griechischen Zauberpapyri, vols. I y II, Stuttgart, 19742 .

Las ediciones parciales anteriores a la de Preisendanz van citadas a pie de página en cada papiro.

b) Traducciones:

Mientras redactamos esta introducción nos llega la noticia de que ha aparecido el vol. I de una edición en inglés que lamentablemente no hemos podido consultar para nuestra traducción:

H. D. BETZ , The Greek Magical Papyri in Translation, Chicago, 1986.

c) Estudios sobre la magia greco-egipcia en general:

A. ABT, Die Apologie des Apuleius und die antike Zauberei, Lepzig, 1908 (en RGVV IV, 2).

F. ANAGNINE, «Sincretismo religioso-filosofico nei primi secoli dell’era cristiana», Bull. d’inform. et de liais. de l’Assoc. internat. des Ét. Patr. 31 (1928), 1-16.

A. AUDOLLENT, Tabellae defixionum quotquot innotuerunt, París, 1904.

J. BIDEZ -F. CUMONT, Les mages hellénisés, París, 1938.

E. A. W. BUDGE , Egyptian Magic, Londres, 1899 (reimpr. 1975).

—, Amulets and Superstitions, Londres, 1930 (reimpr. 1978).

W. BUCHHOLZ, «Abracadabra», Zeitschrift für Religion und Geistergeschichte 3 (1948), 525-546.

F. CUMONT, Oriental religions in Roman Paganism, N. York, 1956.

—, «Les anges du Paganisme», Rev. Hist. Rel. 62 (1915), 159 sigs.

A. DEISSMANN, Licht von Ostem, Berlín, 19234 .

A. DELATTE, «Études sur la Magie grecque», Bull. de Cor. Hell. (1914), 189-249.

A. DIETERICH, Abraxas, Leipzig, 1891.

—, Eine Mithrasliturgie, Leipzig, 19233 .

E. R. DODDS , Los griegos y lo Irracional (trad. esp.), Madrid, 1960 (esp. Apéndice II, «Teurgia»).

F. DORNSEIFF , Das Alphabet in Mystik und Magie, Leipzig, 19262 .

S. EITREM , Opferritus und Voropfer der Griechen und Römer, Oslo (= Cristianía), 1914.

—, «La Théurgie chez les Néo-platoniciens et dans les papyrus magiques», Symbol. Osloenses 22 (1942), 49-79.

—, «La Magie comme motif litteraire chez les grecs et les romains», Symbol. Oslenses 21 (1941), 39-83.

A. ERMAN , Die ägyptische Religion, Berlín, 19092 .

W. GUNDEL , Weltbild und Astrologie in den griechischen Zauberpapyri, Munich, 1968.

R. HEIM , «Incantamenta magica graeca latina», Jahrb. Class. Philol. Supp. (1893), 463-576.

TH . HOPFNER , «Mageia», art. en PAULY -WISSOWA , Realencyclopädie der Klass. Altertumsw., IX, págs. 301-393.

—, «Die Kindermedien in den griechisch-ägyptischen Zauberpapyri», en Rec. études Kondakov, Praga, 1926, págs. 65-74.

H. LEWY , Chaldean oracles and theurgy, El Cairo, 1956.

M. P. NILSSON , «Die Religion in den griechischen Zauberpapyri», Bull. Soc. de lettr. de Lund II (1947-8).

A. D. NOCK , «Greek Magical Papyri», Journ. of Egypt. Archaeol. 15 (1929), 233 sigs.

E. PETERSON , Heis Theós, Gotinga, 1926.

—, «Engel und Dämonennamen», Rhein. Mus. 75 (1926), 393-419.

K. PREISENDANZ , «Bibliographie der Zauberpapyri», Arch. f. Papyrusforsch. 8 (1926).

R. REITZENSTEIN , The Hellenistic Mystery-Religions (trad. ingl.), Pittsburgh, 1978.

—, Poimandres, Leipzig, 1904.

R. REITZENSTEIN -H. H. SCHAEDER , Studien zum antiken Synkretismus aus Iran und Griechenland, Leipzig, 1926.

H. RIESENFELD , «Remarques sur les hymnes magiques», Eranos 44 (1946), 153 sigs.

R. WUENSCH , Aus einen griechischen Zauberpapyrus, Bonn, 1911.

—, Antike Fluchtafeln, Bonn, 1907.

—, «Zur Geisterbannung im Altertum», Festschr. z. Jahrhundertfeier der Un. Breslau (1911), 9-32.

________________

1 M. F. LENORMANT (Catalogue d’une collection d’antiquités égyptiennes, París, 1857) incluye el P IV en lo que él llama «frommage gnostique».

2 Cf. Fragment of a Graeco-Egyptian Work upon Magic, Cambridge, 1852.

3 Cf. Zwei griechische Zauberpapyri des Berliner Museums, Berlín, 1865.

4 Papyri graeci Musei Antiquarii Publ., II, Leiden, 1885.

5 «Griechische Zauberpapyrus von Paris und London», Denk. Wien. Ak. 36 (1888), y «Neue griechische Zauberpapyri», ibid. 42 II (1893).

6 Especialmente en Eine Mithrasliturgie, Leipzig, 19233 , aunque ya lo sugiere anteriormente en Abraxas, Leipzig, 19233 . Desde un principio se opusieron a esta idea F. CUMONT , Oriental religions in Roman Paganism, Nueva York, 1956; R. REITZENSTEIN , The Hellenistic Mystery. Religions (trad. ingl.), Pittsburgh, 1978, y otros.

7 Cf. The Hellenistic…, y Poimandres, Leipzig, 1904.

8 En esta Introducción no vamos a entrar en este terreno valorativo, así como tampoco en los problemas del sincretismo religioso. Para ello remitimos al lector a M. P. NILSSON , Geschichte der griechischen Religion, II, Munich, 19743 , y al excelente resumen que ofrece en Historia de la religiosidad griega (trad. esp.), Madrid, 1953, págs. 115 y sigs.

9 Para hacerse una idea de la envergadura de los trece primeros, baste saber que en la edición de PGM solamente el primer volumen comprende del P I al P IV y que, de 435 páginas de texto entre ambos volúmenes, los trece primeros ocupan 331.

10 Cf. The demotic magical Papyrus of London and Leiden, editado en Oxford, 1921, por F. LL . GRIFFITH y H. TOMPSON.

11 DIETERICH en Abraxas…, págs. 136 y sigs., trata de deducir, a partir de las dos versiones del papiro, lo que él considera la «versión originaria». Cf. también la interpretación de REITZENSTEIN en Hellenistic…, págs. 204 y sigs.

12 La datación de la mayoría es segura, dentro de los límites que se marca la propia papirología cuando no hay un indicio absolutamente decisivo. No obstante, en algunos casos incluso papirólogos notables, como Schubart, han corregido una primera datación. El caso más llamativo es el del P I que SCHUBART fechó en un principio en los siglos V/IV (Papyri graeci berolinenses, Bonn, 1911), pero luego lo rebajó al III en Griechische Palaeographie, Munich, 1923.

13 Cierto que son fragmentarias, pero, aun así, la diferencia es obvia. En todo caso la primera epaoidé está prácticamente completa (sólo faltan de 6 a 8 letras entre la rúbrica y el comienzo) y no hay invocación a dioses ni palabras mágicas. Tanto ésta como la siguiente sólo contienen frases que tratan de influir homeopáticamente sobre el enfermo. Cf. L. KOENEN, en Chronique d’Égypte 37 (1962), 167 sigs.

14 En la teocracia que caracteriza al sincretismo de la época helenística y posterior, al dios Supremo se le dan indiferente y, a veces, conjuntamente los nombres de divinidades importantes de varios pueblos. Así, los hebreos: Iao, Adonáis, Sabaot; los egipcios: Amón, Fre (Ra) etc.; los babilonios: Bel, Semesilam; los griegos: Zeus, Helios, Apolo. Otras veces son nombres creados ad hoc para representar el Tiempo, el Año o la Eternidad, como Eón Acéfalo o Abrasax, e incluso puros palíndromos como Ablanatanalba, etc. A menudo, sin embargo, todos éstos no son más que servidores subordinados al Ser Supremo a quien no se nombra porque su Nombre nadie puede conocerlo.

15 Especialmente en las Pharmakeútriai de Teócrito y algunas alusiones en autores de la Comedia Nueva.

16 No queremos referirnos en esta Introducción a todo aquello que pertenece simplemente a la mántica en sus diferentes formas: oráculos, sortilegios, etc., si no va acompañada de acciones rituales y otras características de la magia.

17 En las Etiópicas de Heliodoro uno de los personajes es un mago. Sobre este papiro, cf. C. BONNER, «A papyrus describing magical powers», Trans. Amer. Phil. Asoc. (1921), 111-118.

18 Probablemente, un médico del siglo V d. C.

19 Cf. JÁMBLICO, De mysteriis IX 1.

20 Es bien sabido que Apolonio de Tiana nunca se comportó como un mago y que, incluso, atacaba a la magia. Sin embargo, curiosamente en el lib. IV, cap. 5 de la Vida de Apolonio de Tiana, se cuenta cómo este taumaturgo desenmascaró en Corinto a una empusa que, convertida en mujer joven, vivía con un tal Menipo de Licia y le proporcionaba todas las riquezas imaginables. Si esta anécdota, «precisamente la más famosa de Apolonio», según afirma el propio Filóstrato, está en la base de la presente práctica mágica, resulta un indicio muy interesante sobre la forma como los magos acrecentaban el acervo de sus prácticas.

21 Sobre esta figura divina, cuya representación plástica aparece en II (reprod. en Tafel I de PGM ), una figura sin cabeza humana, pero con cinco cabezas de serpiente, con un cetro (?) en la derecha y una rama en la izquierda, cf. K. PREISENDANZ, Akephalos, der Kopflose Gott («Der Alte Orient», Beiheft 8), Leipzig, 1926.

22 Cf. TH . HOPFNER, «Die Kindermedien in der griechisch-ägyptischen Zauberpapyri», Rec. Études Kondakov, Praga, 1926, págs. 65-74.

23 Una práctica similar de animación de estatuas mediante la asfixia de aves se describe en PORFIRIO, Vita Plotini 10 (cf. E. R. DODDS , Los griegos y lo Irracional [trad. esp.], págs. 269 y sigs.).

P I
1. PRÁCTICA MÁGICA PARA CONSEGUIR UN DEMON COMO «PÁREDROS» O ASESOR PARA TODO FIN 1

〈Práctica.〉 A modo de asistente existe un demon que te lo revelará todo expresamente, que será tu compañero, comerá y dormirá contigo. Así pues, toma conjuntamente dos de tus uñas y todos los cabellos de tu cabeza y deifica 2 a un halcón en leche de una vaca negra mezclada con miel ática. Una vez que lo hayas deificado, átalo con un [5] trapo sin teñir y coloca cerca de él tus uñas y los cabellos; toma un papiro real y escribe lo que sigue con tinta de mirra; colócalo junto con las uñas y los cabellos y prepáralo 3 [10] con incienso en grumos y vino muy viejo. Ésta es la fórmula escrita en la tablilla: a ee ēēē iiii ooooo yyyyyy ōōōōōōō. Escríbela formando dos escalas 4


[20] Toma la leche con la miel, bébetela antes de que salga el sol y habrá algo divino en tu corazón. Toma el halcón y ponlo en una capilla de enebro y, después de adornar con guirnaldas esta capilla, prepárale una ofrenda con alimentos de seres inanimados y ten vino muy viejo. Y antes de acostarte, recita ante ese pájaro, después de haberle ofrecido [25] un sacrificio según acostumbras, y pronuncia la siguiente fórmula: «a ee ēēē iiii ooooo yyyyyy ōōōōōōō ven [30] a mí, agricultor bueno, Demon Bueno, Harpon knoûphi brintatēn siphri briskilma arouazar bamesen kriphi niptoumicmumaōph. Ven a mí, santo Orión, tú que reposas en el Norte, que te lanzas en oleadas sobre las corrientes del Nilo y las mezclas con el mar y las transformas en vida, como la semilla del hombre en la cohabitación; el que sobre base inquebrantable asentó el mundo, el joven por la mañana y por la tarde anciano 5 , el que recorre a pie el polo subterráneo del mundo y se levanta respirando fuego, el que atraviesa los mares en un mes, el que arroja polen [35] sobre el sagrado cabrahigo de Heliópolis sin interrupción. Éste es tu nombre auténtico: arbath, Abaot, backchabrē».

Camina descalzo procesionalmente hacia atrás y dispónte a servirte del alimento, de la comida y de la ofrenda preparada acercando tu boca a su boca asociado con el dios. [40] Esta práctica posee toda claridad. Guarda, guarda en secreto esta práctica y abstente de cohabitar con mujer durante siete días.

2. CARTA DE PNUTIS A CÉRIX CONTENIENDO UNA PRÁCTICA COMPLEJA PARA CONSEGUIR UN DEMON ASESOR

«El asesor 6 del escriba sagrado Pnutis.

»Pnutis saluda a Cérix que adora al dios. Como iniciado, [45] he designado para ti este asesor (libro) para que no cometas errores cuando celebres esta 〈práctica〉 sagrada. Dejando aparte todas las prescripciones que se nos han transmitido en innumerables libros, te he mostrado una sola, entre todas las que describen cómo captar a este asesor para tu servicio, 〈con el deseo de que〉 captéis a este santo 〈asesor〉 y solamente… oh amigo de los espíritus [50] aéreos que circulan, que me habéis convencido con palabras llenas de divina sabiduría… pero ahora te he enviado este libro para que aprendas del todo. Pues la palabra de Pnutis tiene poder para convencer a los dioses y a todas las diosas.

[55] »Te describiré a continuación cómo obtener el asesor. Así es la transmisión del asesor. Después de purificarte y abstenerte de seres vivos y de toda impureza y tras subir al terrado de la casa la noche que tú quieras vestido con pureza… recita la primera oración para comunicarte al desaparecer la luz del sol… con la cinta enteramente negra [60] de Isis sobre los ojos, sujeta con la mano derecha la cabeza de un halcón y… cuando salga el sol, saluda a la divinidad agitando la cabeza y… siguiendo fielmente esta sagrada fórmula 7 , quema incienso en grumos y derrama perfume de rosas, después de haber quemado planta de girasol sobre carbones y en un brasero de barro.

»Si sigues fielmente la fórmula, tendrás esta señal: un [65] halcón bajará volando, se posará frente a ti y, batiendo las plumas en medio del terrado después de depositar una piedra de buen tamaño, se alejará volando nuevamente hacia el cielo. Levanta tú esta piedra, tállala en seguida y grábala después 8 ; una vez grabada, hazle un agujero, pasa [70] por él un cordón y cuélgatela del cuello. Al atardecer, asciende nuevamente al terrado, ponte de cara a la luz de la diosa 9 y pronuncia esta fórmula hímnica 10 , mientras quemas de nuevo en sacrificio mirra troglitis 11 en la misma posición. Y después de encender el fuego, sostén un ramo de mirto… agitándolo y saluda a la diosa. En seguida obtendrás esta señal: una estrella encendida bajará del cielo y se colocará en la parte central del terrado; y, una [75] vez que se desvanezca ante tus ojos el astro, verás que ha sido enviado a ti el ángel al que invocaste; y conocerás en breve las decisiones de los dioses.

»Tú no te acobardes; acércate al dios y, tomando su mano derecha, bésasela, y di estas cosas 12 al ángel, pues te contestará a todo lo que quieras. Conjúralo con este [80] juramento para que permanezca firme a tu lado y no guarde silencio ni te desobedezca en absoluto. Si te presta con firmeza este juramento, sujeta al dios con fuerza por la mano, salta sobre él y llevándolo a un lugar estrecho de tu morada ponlo allí.

»Pero, antes que nada, dispón cuidadosamente la habitación, [85] como conviene; prepara todo tipo de alimentos y vino mendesio y ofréceselos primero al dios; que te ayude un niño inocente y guarde silencio hasta que se marche el ángel. Por tu parte, dirige al dios estas palabras: ‘Te [90] tendré como asesor amigo, como dios benéfico que está a mi servicio cuando te lo pida, rápidamente, con tu poder ya como habitante de la tierra; sí, sí, muéstramelo, dios.’ También habrás de contestarle de manera concisa, atento a las palabras que te dirija. Después pon a prueba el juramento del dios en aquello que quieras. Cuando pasen tres horas, el dios se pondrá en pie rápidamente. Ordena al niño que corra hacia las puertas. Dile al dios: ‘Vete, señor, dios bienaventurado, a donde tú existes por tiempo indefinido, como quieres’; y se hará invisible el dios. [95]

»Ésta es la sagrada captación del asesor. Uno sabe bien que éste es el dios, es un espíritu aéreo al que tú viste. Si le encargas algo, inmediatamente lo hará. Envía sueños, [100] conduce a las mujeres y a hombres sin entidad 13 , destruye, revuelve, levanta vientos de la tierra, transporta oro, plata, cobre y te lo da cuando lo necesitas; él libra de ataduras al encadenado, abre puertas, te envuelve en sombras para que nadie pueda verte de ningún modo; porta fuego, proporciona agua, vino, pan y los alimentos que quieras, [105] aceite, vinagre, excepto únicamente pescados; traerá también toda la cantidad de hortalizas que desees, carne de cerdo también, pero tú nunca le pidas, en modo alguno, que te traiga esto.

»Y cuando quieras preparar un banquete, háblale. Una vez que hayas visto cualquier lugar adecuado, ordénale que lo prepare rápidamente y con brevedad; en seguida cubrirá de oro el techo de la cámara y verás sus paredes brillar como el mármol —piensa también que estas cosas serán [110] verdad unas veces y otras sólo de vista—; preparará también un vino muy caro, como conviene para disponer brillantemente el banquete; en un momento hará venir démones y adornará con ceñidores a los que van a estar a tu servicio. Estas cosas las hace brevemente. Incluso si le ordenas en algún caso que te sirva él personalmente, lo hará, y verás que aventaja a los demás.

[115] »Construye naves y de nuevo las destruye; pone en pie el mayor número de démones maléficos, detiene a las fieras y, en un momento, romperá los dientes de los reptiles salvajes; a los perros adormila y los hace enmudecer; se transforma en la figura del animal que tú quieras: volador, acuático, cuadrúpedo o reptil. Te elevará en el aire y de nuevo te arrojará al torbellino de los ríos que van al mar y a las corrientes de los mares; solidificará ríos y mar en [120] un momento y como quieras, para que camines firmemente sobre ellos; sobre todo, contendrá la espuma que corre sobre el mar, si tú quieres alguna vez; también cuando quieras hacer descender los astros, y cuando quieras convertir la materia caliente en fría y la fría en caliente lo hará; encenderá lámparas que apagará de nuevo; hará temblar [125] murallas y las convertirá en antorchas; se te someterá adecuadamente en todo aquello que le propongas, oh feliz iniciado en la sagrada magia, y cumplirá tus órdenes este poderosísimo asesor, el que también es el único señor del aire; y en todo esto estarán acordes los dioses; pues sin [130] éste no hay nada.

»A ningún otro comuniques estas cosas; por el contrario, guarda en secreto este gran misterio, por Helios, ya que has sido considerado digno por el señor dios. La fórmula pronunciada siete veces ante el sol es conjuro del asesor: ōri pi… Amón ten ainthyph picharourraial karphiouth imu rothirban ochanau mounaichanaptazō: zōn tazōtazō: [135] prazōmauїas souōri suō ōous saraptoumi sarachthi a. richamchō birathau ōphau phauō daua: auantō zouzō: arrouzō zōtouar thōmnaōri auōi ptaucharēbi aōuosōbiau ptabain aaaaaaa aeēiouōiōoiēea chachach chachach charcharachach Amón ō: ēi iaeōbaphrenemounothilarikriphiaeueaїphirkiralithonyomenerphabōeaї [140] chathach phnescher phichro phnyrō phōchōchōch їarbatha grammē phibaōchnēmeō. Ésta es la fórmula que se pronuncia siete veces siete frente al sol.

»Lo que hay grabado en la piedra de Heliorus es una [145] figura varonil con rostro de león 14 : en la mano izquierda sostiene la esfera celeste y un látigo; a su alrededor aparece una serpiente que se muerde la cola y, bajo la base de la piedra, este nombre 〈manténlo oculto〉: acha achacha chach charchara chach. Cuélgalo con el cordón de Anubis y llévalo alrededor de tu cuello.

»Fórmula para Selene 15 : їnouthō ptouaumi: ancharich: [150] charptoumi: anocha abithrou acharabaubau barathian ateb douananou aptyr panor paurach: soumi phorba: phoriphorbarabau: bōēth: aza: phorbarima mirphar: zaura: ptauzou: chōtharparachthizou: zaith: atiau їabau katantoumi bathara chthibi anoch.

»Después de decir estas palabras, verás que una estrella [155] del cielo cae al poco tiempo y se transforma en un dios. Tú, entonces, acércate y tómale la mano, y tras besársela dile la misma fórmula: ōptaumi naphthaubi maiuthmou mētrobal: rachēptoumi ammōchari authei: a. tamara: chiōbitam: tribōmis: aracho isari rachi: Iakoubi tauraberōmi antabi taubi. Cuando hayas dicho esto, te contestará. [160] Mas tú dile: ‘¿Cuál es tu nombre divino? Revélamelo sin envidia para que yo lo invoque.’ Tiene 15 letras: souesolyr phthē mōth. Lo que se dice a continuación es: ‘Acércate [165] a mí, rey; te llamo dios de dioses, fuerte, ilimitado, incontaminado, indescriptible, Eternidad firmemente establecida: no te muevas de mi lado desde el día de hoy y durante todo el tiempo de mi vida.’ Después pregúntale según los mismos juramentos. Si te dice su nombre, tómalo por la mano y hazlo caer a tierra como dije anteriormente, poniendo junto a él comida y bebida de las que tú participas. Cuando lo dejes libre, después de su marcha ofrécele en [170] sacrificio lo preestablecido y haz una libación de vino, y de esta manera serás un amigo para el poderoso ángel.

»Cuando te ausentes 16 , él acompañará tu ausencia; si eres pobre, te dará riquezas; te dirá lo que va a suceder y cuándo y en qué tiempo, de noche o de día. Si te pregunta alguien: ‘¿Qué tengo en mi alma?’, o ‘¿Qué me ocurrió [175] o me va a suceder?’, pregúntale al ángel y te lo dirá silenciosamente. Y tú, como si procediera de ti mismo, contesta al que te pregunta. Cuando mueras, amortajará tu cuerpo como conviene a un dios, y, tomando tu espíritu, lo llevará al aire consigo; pues no irá al Hades un espíritu aéreo que ha hecho pacto con un poderoso asesor: porque [180] a éste todo le está sometido.

»Cuando quieras conseguir algo, di al aire su nombre solamente y ‘ven’, y lo verás en pie junto a ti; y dile: ‘Haz este trabajo’, y lo realizará al instante, y en cuanto lo haya hecho te dirá: ‘¿Qué otra cosa quieres?, pues me dirijo al cielo en seguida.’ En caso de que no tengas nada que [185] ordenarle, dile: ‘Márchate, señor’, y se alejará.

»Así pues, de esta manera el dios sólo será contemplado por ti y nadie escuchará tampoco su voz cuando hable, salvo tú únicamente. Te hablará sobre la enfermedad de un hombre, si vivirá o morirá, en qué día o en qué hora de la noche. Te proporcionará también plantas silvestres [190] y el modo de curar y recibirás homenajes propios de un dios teniendo al dios por amigo. Estas cosas las cumplirá bien el poderoso asesor. Así pues, no comuniques a nadie estos secretos, excepto a tu hijo carnal exclusivamente, cuando te reclame los poderes 〈mágicos〉 que te han sido explicados por nosotros. Que te vaya bien» 17 .

APÉNDICE: Invocación a Helios como protección contra los démones maléficos

[195] La oración al sol solamente necesita la fórmula îaeo y la fórmula iarbatha.

La fórmula protectora del dios primer engendrado y nacido es ésta: «Te invoco, señor, escúchame, dios santo, el que descansa entre los santos, junto al que se sientan [200] permanentemente las Doxas; te invoco, primer padre, y te suplico, oh eterno, eterno dominador de los rayos, eterno dominador del Polo asentado en el heptamerion chaō: chaō chaiouph: chthethōnїmeethēchrinїa meroumї Alda zao [205] blathammachōth phrixa ēke… phyēїdrymēō pherphrithō їachthō psycheō phirithmeō rōserōth thamastra phatiri taōch їalthemeache; el que posee la raíz, el que tiene el nombre más poderoso y adorado por los ángeles: escúchame, tú que creaste los poderosos decanos y arcángeles, cuyo trono acompañan miríadas indecibles de ángeles; fuiste elevado [210] hasta el cielo y el señor dio testimonio de tu sabiduría y alabó tu fuerza y dijo que tú tienes poder según tu semejanza con él, tanto poder como él mismo tiene. Te invoco, señor de todas las cosas, en el momento de la necesidad, escúchame porque se consume mi alma y carezco de todo como insensato; por esto ven a mí, tú que ejerces tu señorío [215] sobre todos los ángeles, escúchame contra todo exceso de poder mágico del demon del aire y del Destino. Sí, señor, porque invoco tu nombre oculto, el que se extiende sobre la tierra desde el firmamento: athēzophōim zadēaguēōbēphiatheaa [220] Ambrami Abraham thalchilthoe elkōthōōēē achthōnōn sa Isa chōēїurthasio Iosia їchēmeōōōō aoaeї, sálvame en el momento de la necesidad.» Habla al sol o donde quiera que te encuentres.

3. DOS PRÁCTICAS PARA VOLVERSE INVISIBLE

Fórmula para volverse invisible. Después de tomar la grasa o el ojo de una lechuza y la pelota de un escarabajo y aceite de mirra verde, y tras mezclarlo muy bien todo, embadurna con ello todo tu cuerpo y di mirando al sol: [225] «Te conjuro por el gran nombre borkē phoiour їō zizia aparxeouch thithē lailam aaaaaa iiiii ōōōō їeō їeō їeō їeō їeō їeō їeō naunax aiai aeō aeō eaō.» Hazlo líquido y añade: «Hazme invisible, señor Helios, aeō ōaē eїē ēaō delante [230] de todo hombre, hasta la puesta del sol їō їōō phrix rizō eōa.»

Fórmula para recordar. Toma un papiro hierático y escribe los nombres prescritos con tinta de Hermes y, después de escribirlos como se ha ordenado, sumérgelo en [235] agua corriente que proceda de siete fuentes, y bebe esa agua en ayunas a lo largo de siete días desde que aparezca la luna. Bebe lo suficiente. Lo que está escrito en la tablilla es: kambrē chambrē: sixiōphi Harpon Cnufi brintatēnōphribriskylmaarouazarbamesen kriphi niptumi chmurmaōph [240] Actiofi artōsi bibiou bibiou sphē sphē vousi nusi siegō siegō nucha nucha linoucha linoucha chychba chychba kaxiō chychba dētophōth ii aa oo ii ēē ee ōō. Después de hacer esto, sumérgelo en el agua y bebe como está prescrito.

Ésta es la preparación de la tinta: cuatro dracmas de mirra troglitis, tres higos pasos de Caria, siete huesos de [245] dátiles nicolaos, siete piñones secos, siete corazones de artemisa de un solo tronco, siete alas de ibis hermaico, agua de una fuente. Después de quemar todo esto, hazla y escribe con ella.

Experimento probado para hacerse invisible. Importante: toma el ojo de un mono o de un muerto de forma violenta y una planta de peonia 〈quiere decir rosa〉 y mézclalo todo con aceite de lilas; luego, al amasarlo de derecha [250] a izquierda, pronuncia la fórmula como sigue: «(caracteres coptos), levántate, demon subterráneo iō Erbet iō [255] orbet io Pakerbet io Apomps, si yo, fulano, os ordenare algo, me habréis de obedecer.» Si quieres hacerte invisible, unge tu frente sólo con esta mixtura y te volverás invisible durante el tiempo que quieras. Y si quieres volver a ser visible, anda desde la puesta del sol hasta su salida de nuevo y pronuncia la fórmula siguiente, y te harás claramente [260] visible y te verán todos los hombres. Ésta es la fórmula: «Marmariaōth marmariphenguē, hacedme a mí, fulano, visible para todos los hombres en el día de hoy, ya, ya, pronto, pronto.» Es un medio excelente.

4. PRÁCTICA MÁGICA DIRIGIDA A APOLO PARA CONSEGUIR UN «PÁREDROS» O ASESOR

Invocación a Apolo. Toma una rama de siete hojas de [265] laurel y sosténla con la mano derecha, mientras invocas a los dioses del cielo y a los démones subterráneos. Escribe en la rama de laurel los siete signos salvíficos. Los signos son éstos: (signos); el primer signo en la hoja primera, [270] el segundo igualmente en la segunda, hasta que completes las siete hojas y los siete signos. Atiende, no sea que destruyas una hoja y a ti mismo te perjudiques. Porque éste es el mayor amuleto protector de tu cuerpo y por él todos se te someten, el mar y las piedras se estremecen y los démones se ponen en guardia ante la divina energía de los [275] signos que vas a poseer. Es el talismán más poderoso de la práctica mágica, para que nada temas.

La práctica es así. Toma una lámpara que no esté pintada de rojo, prepárala con una mecha de lino, algo de aceite de rosas o de nardos, vístete la ropa de profeta y sostén la varilla de ébano en la mano izquierda y el amuleto [280] en la derecha, es decir, la rama de laurel; ten a mano una cabeza de lobo, para que coloques la lámpara sobre la cabeza de lobo; levanta también un altar con tierra sin cocer cerca de la cabeza y de la lámpara, para que ofrezcas sacrificios al dios; inmediatamente se acercará el divino espíritu.

La ofrenda consiste en un ojo de lobo, goma-resina, [285] cinamomo, una sanguijuela y aquello más exquisito que hay entre los perfumes; completa la libación con vino, miel, leche y agua de lluvia; prepara también siete tortas y siete pasteles. Esto lo tienes que completar cerca de la lámpara, vestido con los ropajes adecuados y apartado de todas [290] las obras abominables, de toda dieta de pescado y de toda relación sexual, para que lleves al dios a un deseo irrefrenable de estar a tu lado. Éstos son los nombres que escribirás en la mecha de lino, y encenderás la luz en la lámpara no pintada de rojo: aberamenthōulerthex anax ethrenlyoō thnema raibai: aeminnae barōther rethōbab eanimea. Cuando termines todo lo que queda dicho, invócalo [295] con el ensalmo:

«Soberano Apolo, ven con Peán, profetiza sobre aquello que te pido, Señor. Soberano, deja el monte Parnaso y la délfica Pitó cuando nuestras bocas consagradas hablen [300] sin palabras; primer ángel de dios, del gran Zeus, Iao, también te invoco a ti; y a ti también, Miguel, que posees el mundo celeste, y a ti te invoco, Gabriel, protoángel: dígnate venir aquí desde el Olimpo, Abrasax, gozoso en el amanecer, benévolo, tú que contemplas el ocaso desde la salida del sol, Adonáis; todo ser vivo se estremece [305] ante ti, padre del universo, Pacerbet; yo conjuro también a la cabeza del dios, que es el Olimpo; conjuro al sello del dios, que es la divina visión; conjuro la mano derecha que asientas sobre el universo; conjuro la copa del dios, que contiene la riqueza; conjuro al dios eterno y a Eón [310] entre todos; conjuro a la Naturaleza, que nace de sí misma, al poderoso Adoneo; conjuro al ocaso y al orto de Eloeo 18 . Conjuro a estos santos y divinos nombres, para que me envíen al espíritu divino y se cumpla todo aquello que tengo en mi mente y en mi corazón.

[315] »Escúchame, bienaventurado, te invoco a ti que conduces el cielo y la tierra, el caos y el Hades, donde habitan… envía este demon, en gracia a mis sagrados cánticos mágicos, avanzando en la noche por los mandatos que nacen de tu poder; aquél, de cuyos despojos existe esto; [320] que me informe de cuanto yo quiera conocer con mi razón diciéndome la verdad; 〈envíalo〉 sin mala disposición contra mí. Tú no te encolerices, en absoluto, contra mis sagrados ensalmos; por el contrario, cuida de que mi cuerpo todo se dirija a la luz; pues tú mismo ordenaste que se [325] enseñara esto entre los hombres. Invoco tu nombre, igual en número a las propias Moiras: achaїphō thōthō aїē їaēїa aїē aїē їaō thōthō phiacha.»

Cuando llegue, pregúntale sobre lo que quieras, sobre adivinación, sobre el sentido de los oráculos en verso, sobre el envío y la petición de sueños, sobre la interpretación [330] de los sueños, sobre la enfermedad, sobre todo cuanto se encierra en la práctica mágica. Cubre un trono y un sillón con telas de hilo; colócate de pie y ofrece un sacrificio en la forma establecida.

Y después de la prueba, si quieres dejar libre al mismo [335] dios, pasa a la mano derecha la varilla de ébano mencionada antes y que tienes en la mano izquierda; también tienes que pasar a la izquierda la rama de laurel que tienes en la mano derecha; apaga la lámpara que está encendida y emplea el mismo sahumerio diciendo: «Séme propicio, primer [340] padre, engendrado de ti mismo; conjuro al fuego que se manifestó primero en el espacio vacío; conjuro a tu fuerza, la más grande en todo; conjuro al que destruye hasta el interior de Hades, para que te alejes a tu nave particular y no me hagas ningún mal; por el contrario, sé para mí benéfico en todo tiempo.»

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1 Es el Papiro de Berlín, Museo Estatal, núm. 5025 (ahora lleva el núm. 40); del siglo III d. C.; publicado por primera vez por G. PARTHEY, Zwei griechische Zauberpapyri des Berliner Museum, Berlín, 1865. Falta el título de la práctica mágica, aunque, por su contenido, resulta obvio que tiene como objeto conseguir un páredros, demon particular asesor o asistente, que no hay que confundir con el ídios daímōn (cf. JÁMBLICO, De Mysteriis IX 1 ss.).

2 «Deificar» en este contexto es «ahogar en un líquido» para liberar el pneûma o espíritu del animal que, luego, asumirá el mago al beber la leche y la miel.

3 Quizá a la manera de una momia, como sugiere TH . HOPFNER, OZ, II, 128 y sigs.

4 A partir de ahora nos limitaremos a poner en el texto: (vocales), lo que significa que se trata de la serie anterior o de diferentes combinaciones de las siete vocales cuyo significado místico y mágico es de sobra conocido, cf. F. DORNSEIFF, Das Alphabet in Mystik und Magie, Leipzig, 19262 .

5 Esta denominación del Sol aparece ya en los textos jeroglíficos más antiguos de Egipto, cf. El Libro de los Muertos, passim.

6 Gr. páredros ; parece el título de la práctica o, incluso, título de libro. Es otra práctica más completa que la anterior y relativamente diferente —por lo que dice, debían de existir muchas para este fin—.

7 De hecho, la fórmula no aparece hasta las líns. 132 ss.

8 Los signos del amuleto aparecen en líns. 143 ss.

9 Selene.

10 La fórmula hímnica a Selene aquí aludida no aparece hasta las líns. 148 ss.

11 Es una clase de mirra, también llamada troglodita, cf. GALENO, XIV 68.

12 Con «estas cosas» se hace referencia al conjuro al que luego se alude en líns. 155-66.

13 Gr. ousía. Probablemente quiere decir «sin necesidad de ousía». Esta palabra designa, en realidad, al «espíritu» o esencia de una persona o animal y que, una vez acaecida la muerte, permanece en la ropa o en objetos con los que han estado en contacto. De ahí que a veces designe por extensión estos objetos portadores de la misma.

14 Descripción del amuleto al que se hacía referencia en líns. 65-70.

15 Fórmula a la que se aludía en lín. 71.

16 Aquí se completa la descripción de los poderes del demon que se inició en líns. 95-130.

17 Aquí termina la carta a Pnutis. Lo que sigue es una especie de apéndice que constituye una simple variante de la fórmula que aparecía en líns. 133 ss.

18 Aquí termina un himno hexamétrico publicado, como órfico, por E. ABEL en Orphica, Berlín, 1881, pág. 226. Para la continuación, cf. C. DILTHEY, en Rheinisches Museum 27 (1872), 366 y sigs.

P II
1. PRÁCTICA MÁGICA APOLÍNEA PARA CONSEGUIR UN ORÁCULO 19

«akrakanarba (en forma decreciente)». Pronuncia 20 el nombre completo así, en forma de ala.

«Febo, que ayudas con la adivinación, ven contento, Letíada 21 , certero desde lejos, protector del mal, ¡aquí, ven, anda!: ¡ven aquí!, vaticinador, da tus oráculos durante la noche: allalala: allalala: santalala: talala.» (Pronuncia este nombre quitándole también una letra en forma [5] de ala.) «Si, sosteniendo un ramo de laurel propio de los triunfadores, pronunciaste a menudo oráculos favorables desde tu sagrada cumbre, también ahora apresúrate a mí con oráculos veraces: laētōnion kaì tabaraōth: aeō: eō, soberano Apolo Peán, que eres dueño de esta noche y ejerces tu dominio sobre ella, tú que tienes el poder sobre el momento de la súplica y sobre la propia súplica. Ea, poderosos démones, ayudadme hoy hablando con verdad en compañía [10] del hijo de Leto y de Zeus.»

Añade también esto que se ha escrito en hojas de laurel y, además, las palabras de la tablilla en la que está grabado el Acéfalo 22 y, enrollado todo ello, ponlo junto a la cabeza. Se pronuncia también ante la lámpara, al tiempo que entras de orar antes de dormir, poniendo un grano de incienso en la mecha de la lámpara: boasoch: ōeaē: їāōїē: ōїaē: ōїaē: nicharo: plēx: sthom: ōthōli: ie: iō: ēї: Iaēl, [15] irmuch: ōnor: ōeue: їuō: eaō: Sabaot: theōtē: paō: miach sieou: їaō: їe: їeō…: їou їeou їō їēi ēō: їēaї їeōa: aeēїouō.

Para recordar lo dicho utiliza esta mixtura: toma una planta de artemisa, un heliópalo 23 , una piedra imán 24 , un corazón de abubilla y de buitre-gallo 25 ; después de machacar junto todo esto, añádele suficiente cantidad de miel y unge con ello tus labios perfumando tu boca con un grano [20] de incienso.

La práctica es ésta: cuando vayas a acostarte al anochecer, purifica tu cama con leche de burra; y, sosteniendo entre las manos ramas de laurel cuya preparación viene a continuación, pronuncia la invocación que sigue 26 .

Que la cama esté en el suelo, sobre juncos limpios o sobre hierba; acuéstate sobre el costado derecho, en tierra y en el suelo. Haz la invocación sin dar respuesta a nadie; [25] durante la invocación quema incienso en grumos, doce piñas apropiadas 27 y dos gallos sin mancha, uno para Helios y otro para Selene, el primer día y en un brasero de cobre o barro. A la derecha graba este signo, y acuéstate siguiendo su línea recta 28 .

Al hacer tu súplica sujeta una corona de laurel como sigue: toma 12 ramas de laurel y haz una corona con siete de ellas, ata las cinco restantes y sosténlas en la mano derecha [30] mientras haces la súplica 29 , y después de ella acuéstate en la misma posición; escribe con la tinta de mirra que se te indica 30 en una concha 31 … y, mientras oras, sujeta con el laurel los nombres cuyo principio es éste: bolsoch y lo que sigue. Los nombres que se escriben en cada hoja de cada rama son: yessemmigadōn arthō: Baubo: noēre: soirē: soirē sankanthara: Eresquigal. sankistē: dōdekakistē: akrourobóre: kodēre. Escribe doce nombres.

La tinta se hace así: después de quemar mirra, planta [35] pentedáctila 32 y artemisa en un lugar puro, tritúralas finamente y utilízalo.

Toma una hoja de laurel, comino etíope y una planta de adormidera, y tritúralas juntas; trae en un vaso de barro agua de una fuente nueva, excavada cinco meses antes o en los últimos cinco años, o la que tú hubieres tomado después del primer día de excavada, e introduce en ella el producto de la trituración; déjala durante tres noches solamente y, al hacer la súplica, vierte un poco en tu [40] oído derecho.

Para que lo recuerdes, graba en una hoja de planta pentedáctila el signo siguiente y tenia en la boca al acostarte; lo habrás escrito con tinta de mirra. Éste es el signo: 33 .

Dicha invocación comienza a partir de la séptima luna, hasta que te escuche y te relaciones con él.

Hay también otros medios coactivos y se ofrecen todos a la luna después del primer día o del segundo. Así pues, en caso de que no se manifieste, quema en sacrificio los [45] sesos de un carnero negro; el tercer día, la uña pequeña de la pata delantera, la uña que está sobre el tarso; el cuarto día, los sesos de un ibis; el quinto día, dibuja la figura abajo indicada en un papiro con tinta de mirra, envuélvela en un trozo de la ropa de uno muerto violentamente y arrójala en el hipocausto de unos baños. Algunos no 〈lo [50] hacen〉 en el hipocausto, pues ello es excesivo, pero la cuelgan sobre la lámpara o la ponen debajo de ella.

Encontré otra forma de coaccionar y es ésta: si con este medio no escuchare, después de atar la figurilla con ese trozo de ropa, se echa al hipocausto el quinto día después de la invocación diciendo: «abrí: kai abrō: exantiabil; dios de dioses, rey de reyes, también ahora obliga a venir junto a mí, como amigo, a un demon que posea el don de profetizar, para que yo no apele a peores tormentos que los de las tablillas».

[55] Si después de estos ritos no atendiere tus súplicas, vierte buen aceite puro de rábano sobre un muchacho inocente del gimnasio 34 y, después de tomarla otra vez, prepara una lámpara no miniada que ha de estar sobre un portalámparas modelado con barro virgen —algunos, sin embargo, vierten aceite sobre el incensario—. Si percibes un golpe, trágate de una sola vez el comino machacado con vino puro.

[60] La mencionada figurilla, tal como está dibujada, junto con los signos y la fórmula prescrita, píntalas con tinta de mirra en un papiro sagrado, y esto por duplicado. Sosteniendo uno de estos papiros, haz la invocación; cuando te acuestes, tenlo en la mano derecha y ponlo bajo tu cabeza; el otro envuélvelo en el mencionado trozo de tela y utilízalo cuando te lo exija una necesidad apremiante, como se indica debajo.

Práctica de otra clase. Toma una rama de laurel y escribe [65] estos dos nombres en las hojas; uno es akrakanarba 35 y el otro: santalala , etc. Toma otra rama que tenga doce hojas y escribe en ella el nombre siguiente en forma de corazón, empezando con la fórmula sagrada. Es como sigue 36 ; haz también una corona para ti con la rama en la que están grabados los dos nombres, entretejiéndola [70] con una cinta de lana blanca combinada a trechos con otra de lana roja, que debe llegar colgando hasta las clavículas. De igual forma colgarás también una cinta de la rama de doce hojas.

Comunícate tú mismo con el dios de esta manera: toma un gallo enteramente blanco y una piña, haz una libación de vino en su honor, úngete, y permanece suplicando hasta [75] que la ofrenda se consuma; úngete todo el cuerpo con la siguiente mixtura: semillas de laurel, comino de Etiopía, adormidera y dedo de Hermes 37 . Dirás lo siguiente ante la lámpara: perphaeno… diamantho. 1: diamenchthoth: perperchre oanouth phroumen: thorpsou. Y el 〈nombre〉 soberano: « akti kara Abaot: señor dios, servidor de dios, que posees esta noche, ven a mi lado, Apolo Peán». Acuéstate con la cabeza en dirección sur. Utilízalo en [80] cuarto creciente, cuando la luna está en Géminis . (Al margen: 4.a invocación.)

«Laurel 38 , sagrada planta de la adivinación de Apolo, cuyas hojas gustó un día el propio soberano portador del cetro y manifestó sus sagrados cantos, Íeios, glorioso Peán que habitas en Colofón, escucha el sagrado canto. Ven pronto a la tierra desde el cielo para ser mi compañero, y, aquí establecido, inspira los cantos de las inmortales bocas, tú mismo, señor del canto, ven, glorioso príncipe del [85] canto. Escucha, bienaventurado, tú que guardas profunda cólera, que tienes poderosos pensamientos; oye, Titán, nuestra voz y no te desentiendas ahora, inmortal. Permanece aquí, insufla en tu suplicante el don de la adivinación que procede de tu divina boca, oh absolutamente puro, ven rápidamente, Apolo.»

Al salir el sol, di (saludo): «Te saludo, intendente del fuego, señor del mundo que tienes larga la mirada, Helios de nobles corceles, mirada de Zeus que abarca la tierra, resplandeciente, que paseas por caminos elevados, que te [90] precipitas desde el cielo, que caminas por el cielo, esplendente, inexorable, eterno, imperturbable, poseedor de áurea corona, adornado con casco, fortalecido por el fuego, de reluciente coraza, que vuelas infatigable, que llevas riendas de oro, recorredor de áureo camino; a todos contemplas, rodeas y escuchas; para ti las llamas portadoras de luz engendran con dolor el Amanecer del día; después, ante ti, cuando mides la bóveda celeste en el resplandor del mediodía, la Mañana de tobillos de rosa se retira afligida a su casa; ante ti, el Ocaso sale al encuentro del Océano y le [95] hace entrega de las riendas de los potros que se alimentan de fuego; la Noche, expulsada, se arroja desde el cielo cuando oye el ruido del látigo que restalla sobre la cerviz de tus potros (vocales); conductor de las Musas, donador de vida, ven aquí a mi lado ya, ven cuanto antes a la tierra, Íeios, coronados de hiedra tus cabellos. Deja salir el canto, [100] Febo, a través de tu divina boca. Te saludo, guardián del fuego, ararachuchara ēphthisikēre, y las tres Moiras, Cloto, Atropo y Laquis 39 .

»Te invoco a ti, el grande, aéreo, fuente de tu propio poder, a quien se somete toda la Naturaleza, que habitas toda la tierra, a quien hacen guardia los dieciséis gigantes, tú que te sientas en el loto e iluminas con tu luz toda la tierra; tú, que estableciste en la tierra a los seres vivos.

»Tú tienes el sagrado pájaro sobre tu vestido en la [105] zona oriental del Mar Rojo, del mismo modo que en las regiones septentrionales tienes la forma de un niño sentado en el loto; tú que amaneces, polinominado, sensengen: barpharangēs; en las regiones del Sur tienes la forma del halcón sagrado a través de la cual envías el calor del aire, la 〈forma〉 que es lerthex anax; en las regiones del Oeste [110] tienes forma de cocodrilo, cola de serpiente, desde donde envías lluvias y nevadas; en las regiones del Levante tienes forma de dragón alado portando una corona real aeriforme, con la cual dominas los combates que se levantan bajo el cielo y sobre la tierra; pues en verdad te has manifestado [115] como dios iō: iō Erbet: Zas. Sabaot: smarth Adonáis: soumarta їalou: babla: yammolēenthiō: petotoubiēth: iarmiōth: lailamps: choouch: Arsenofre: ēu Fta ēōli; escúchame, Comes, el dios más grande, que iluminas el día nathmameōth.

»Tú, niño pequeño al amanecer, maїrachachtha, el que [120] recorre el polo, tharchachachan, el que consigo mismo está unido y en sí mismo tiene el poder, el que da el crecimiento e ilumina a muchos, el creador sesengenbarpharanguēs de las aguas, excelente dios Comes, oh Comes, їasphē; їasphē: bibiou: bibiou: nousi: nousi: siethōn: siethōn: [125] Arsamosis: Arsamosis: noucha: noucha: ē: ēi: ombrithan: brithiaōth: aberamen thōouth lerthex anax: ethrelyoōth: nemareba, el más grande y poderoso dios: yo soy fulano, el que fue a tu encuentro y me diste como regalo el Conocimiento 40 de tu nombre más grande, cuyo valor numérico es 9999 (vocales mágicas), Peán, Febo de Colofón, Febo [130] del Parnaso, Febo de Castalia, (vocales), cantaré un [135] himno a Febo Méntor (vocales), a ti te invoco, Apolo Clario [140], (vocales), Castalio, (vocales), Pítico, (vocales), Apolo de las Musas, (vocales).»

Ejecución de la práctica. En el primer día, uñas de oveja; en el segundo, uñas de cabra; en el tercero, pelos de lobo o una taba. Utiliza estas ofrendas para los tres días [145] restantes; el séptimo día, en caso de que no se presente, haz una mecha con un jirón de ropa de uno muerto violentamente, alimentando su llama con aceite puro, y pronuncia las palabras prescritas mientras suplicas y exhortas al dios a venir en tu favor. El lugar tiene que estar limpio de toda suciedad y cuando lo hayas santificado con la purificación, empieza la súplica al dios: porque es la mayor e insuperable.

[150] Práctica. Toma barro y purifica las jambas de la puerta del dormitorio en el que tú permaneces puro; y cuando las hayas cubierto de barro de esta forma, graba los nombres siguientes con un estilo de bronce en la jamba derecha. [155] Ésta es la inscripción: «Arsamosis: noucha: …ycha: ēi ēi ia iē ie ēi Abrasax lertheminōth; de la misma manera, escribe en la izquierda (vocales) y la fórmula Harpon Cnufi; en la parte superior de la puerta: (vocales), Miguel, (vocales); en la parte inferior el escarabajo, como es habitual, [160] untando sangre de cabra, fuera del dormitorio. Que el trono sea puro y haya sobre él un lienzo y debajo un escabel. Graba en el trono, en la parte baja, (vocales), Damnameneo [165] abraē: abraō abraōa; señor de las Musas, séme propicio a mí, tu suplicante, sé benévolo y muy misericordioso, muéstrate a mí con rostro puro» 41 . Esta figura se graba en el jirón de la ropa de uno muerto violentamente [170] y se echa en una lámpara pura. (Debajo de la pintura: sensēngen barpharangēs ōēea iōae.) [175]

Cuando hayas aprendido todo esto, libera al dios, glorificándolo como se merece. Haz aspersiones con sangre de una paloma, quema mirra y di: «Vete, dueño, chormou chormou ozoamoroiroch: kimnoie: epozoi: epoimazou sarboendobaiachcha: [180] їzomnei prospoi: epior, vete, señor, a tus lugares, a tu reino, después de dejarnos el poder y la obediencia a ti.»

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19 Es el P 5026 del Museo Estatal de Berlín, escrito por una mano perteneciente al siglo III d. C.; publicado por vez primera junto con I (cf. n. 1).

20 El papiro comienza in medias res con una instrucción sobre la forma de escribir la palabra mágica akrakanarba en forma de ala, es decir, quitándole cada vez una letra a la palabra; de ahí que R. HEIM, «Incantamenta magica graeca latina», Jahrb. Class. Philol. Suppl. (1893), 491, conjeture «escribe», en vez de «pronuncia». Luego, sigue una invocación a Apolo, que debe de ser la tercera de la práctica, a juzgar por la indicación marginal «(cuarta invocación)» que aparece en la lín. 80.

21 Apolo era hijo de Leto y de Zeus, cf. infra, lín. 11.

22 Sobre el Acéfalo, cf. n. 21 a la Introducción.

23 Especie desconocida de ópalo o, quizá, nombre de una planta.

24 En gr. pnéonta, es decir, piedra «que respira» o «que tiene pneûma».

25 Especie desconocida de buitre.

26 Probablemente se refiere a la cuarta invocación, que se incluye más abajo (líns. 80 ss.).

27 En griego el adjetivo es dexiós, y su significado en este contexto no es seguro. K. PREISENDANZ (Papyri graecae magicae, Die griechischen Zauberpapyri, 2 vols., Stuttgart, 19742 ), por ejemplo, sugiere (ad loc.) «que se tuercen hacia la derecha», lo que parece un tanto forzado.

28 El signo es y A. JACOBY (en PGM, n. ad loc .) sugiere que es jeroglífico por «vida».

29 Parece una rectificación de la instrucción dada más arriba, según la cual el mago debe tener durante la súplica «ramas de laurel». Aquí se habla de una corona y se ofrecen instrucciones para hacerla.

30 Cf. líns. 35 ss.

31 O quizá «con una pluma». El texto tiene la palabra pinnēi, de significado dudoso.

32 La Potentilla reptans.

33 JACOBY (en PGM, n. ad loc .) sugiere que es un jeroglífico con el significado de «atar».

34 En el texto la palabra griega es gymnazoménōi, de sentido dudoso. Podría significar «desnudo», pero también podría referirse a un muchacho egipcio helenizado, que se ha entrenado como efebo, a los que se refieren continuamente los papiros documentales con la expresión hoi apò toû gymnasíou.

35 En forma decreciente, como al principio del papiro, hasta formar un ala.

36 Falta el nombre mágico, sin que exista laguna en el texto. La edición tiene puntos suspensivos, lo que podría inducir a pensar erróneamente en la existencia de laguna.

37 Planta desconocida o, quizá, la Mercurialis annua.

38 Himno hexamétrico al laurel de Apolo.

39 Hasta aquí el himno en hexámetros; lo que sigue es una invocación en prosa.

40 Gr. gnôsis, se trata de un himno con fuerte colorido gnóstico.

41 En el papiro aparece aquí la figura del Acéfalo tal como queda descrita en n. 21 a la Introducción.

P III
1. PRÁCTICA MALÉFICA CONTRA ENEMIGOS, MEDIANTE LA OSIRIZACIÓN DE UN GATO 42

Coge un gato y conviértelo en Hesiḗs 43 metiendo su cuerpo en el agua; mientras lo ahogas pronuncia la fórmula sobre su lomo. Esta es la fórmula que se pronuncia mientras lo ahogas: «Ven aquí, junto a mí, tú que te presentas [5] con el aspecto de Helios, tú, el dios de rostro de gato, y contempla tu figura maltratada por tus enemigos fulano y mengano, para que tomes venganza de ellos y pongas por obra tal asunto, porque te invoco, sagrado espíritu; [10] manifiesta tu poder y tu fuerza contra tus enemigos fulano y mengano, porque yo te conjuro por tus nombres barbathiaō bain chōōōch niaboaithabrab sesengen barpharargēs… phreimї, levántate ante mí, dios de rostro de gato, y realiza esta obra.» (Deseo o petición.)

Cuando hayas cogido el gato, haz tres láminas y ponle [15] una en el ano, otra en la boca y la otra en la garganta; escribe la fórmula sobre el asunto en un papiro puro con tinta de cinabrio; después pinta los carros, los aurigas, los asientos y los caballos y envuelve con ello el cuerpo del [20] gato; entiérralo y enciende siete lámparas sobre siete ladrillos sin cocer; quema en su honor goma-resina y alégrate. Conserva su cuerpo y guárdalo en un sepulcro o en el [25] lugar del enterramiento… con colores… y deposita, mirando al oriente, mientras recitas: «ángel… Sémea subterráneo… [30] seguridad, subterráneo, la carrera de caballos, conductora, ten firme; gobierna phōk ensepseu areista… a mí el espíritu… demon del lugar… y realícese para mí la obra tal, [35] ya, ya, pronto, pronto; porque yo te conjuro, por este lugar, por este momento, por el dios inexorable y por el gran dios subterráneo ariōr’ eurōr’ y por los nombres que se te dedican. Haz la obra tal» (petición). Toma el agua del [40] ahogamiento y haz aspersiones en el estadio o en el lugar donde realizas los ritos.

La fórmula que debes pronunciar, cuando haces las aspersiones sobre el agua del ahogamiento, es la siguiente: «Te invoco, madre de todos los hombres, tú que reuniste [45] los miembros de Meliuco y al propio Meliuco, orobastria Nebutosualet, tú que tiendes la red 44 , diosa de los muertos, Hermes, Hécate, Hermes, Hermécate lēth: amoumamoutermiōr; te conjuro a ti, el demon que ha sido evocado [50] en este lugar, y a ti, el demon del gato convertido en espíritu; ven a mi lado en este día de hoy y en este mismo momento y hazme la obra tal» (lo que deseas) chychbachych achachych bachaxichych: bazabachych: baiachachych: [55] bathētophōth bain chōōōch: anibōōō chōche… phiōchen Cebrōchthō mysagaōth cheōō… o Sabaot, eterno eelaxima … [60] thachōchax їn choucheōch. En la primera lámina y en la tercera, con las que haces el conjuro, hay esto: їaeō [65] aeō baphrenemoun othilarikriphthnaiyianthphirkiralithonyomener phabōea 〈en el segundo esquema:〉 ablanathanalba ablanathanalba; y en la segunda lámina colocada en [70] los oídos hay esto: treba aberamenthoouthlera exanaxethrelthyoōethnemareba. Como un racimo, en forma de corazón, aparece esto 45 .

[75] «Yo te conjuro a ti, el ángel poderoso y fuerte de este lugar y dominador de este animal. Despiértate para mí y haz esta obra en este día de hoy, como en toda hora y día; despiértate y ven en mi ayuda en contra de mis enemigos fulano y mengano, y realiza la obra tal (lo que desees), porque yo te conjuro por Iao, Sabaot, Adonáis, Abrasax y por el gran dios Iáeo —fórmula— (vocales) chabrax [80] phneskēr phicho phnyrophōchōbōch ablanathanalba akrammachamari sesengenbarpharangēs Mitra, namazar anamaria Damnaméneo, cheuchthōniethortoei, rey santo, el navegante, el que gobierna el timón del dios soberano; despiértate para mí, dios grande de rostro de gato que gobiernas [85] el timón del dios, realiza la acción tal (lo que desees) desde el día de hoy, ya, ya, pronto, pronto.

»Realiza para mí y por entero la obra tal (los deseos que tengas), poderoso Set-Tifón y actúa contra ley usando tu fuerza y destruye tal obra en este lugar… tal como yo le ordene a tu imagen, porque te conjuro Masceli, Mascelo [90] (fórmula); realiza enteramente para mí la obra tal, con tu propio aspecto, ángel de rostro de gato, realiza para mí la obra tal (lo que desees) y lo que está escrito puntualmente 〈con respecto a otras necesidades〉.»

Camina hacia el poniente y pronuncia 〈la fórmula〉, [95] tomando como amuleto los pelos que tiene el gato a derecha e izquierda de su boca. Recita hasta el final la fórmula a Helios. Fórmula:

«Detened, detened, pilotos de la sagrada nave, la nave sagrada. Te anclaré a ti también, Meliuco, hasta que yo [100] me encuentre con el sagrado Helios. Sí, gran Mitra, namazar anamaria, Damnaméneo cheuchthō nie thontoei, rey santo, el navegante, el que gobierna el timón del dios soberano thontoei kathen kai menophris… kmebau ker kerymi, antes de que llegues al Oeste del cielo, antes de que… huyendo de los sacrilegios; escucha mi oración para que [105] hagas esto y aquello, porque te lo suplico por estos nombres tuyos barbaratham cheloub. am: baroúch… sesengen [110] barpharanges amphimiuri… min.

»Haz la obra tal (expresa todo lo que quieras); pues esos que injuriaron tu sagrada imagen, pues esos que hicieron el mal contra la sagrada nave, por lo cual a mí… de otra manera… para que les devuelvas esto y esto (lo que [115] quieras); porque te invoco їōerbēth iō pakerbēth iōbolchosēth їōapomps iō patathnath iōakoubia iō ameramen thōouth lerthexanax ethrelthyooth nemareba; haz esto y esto (lo que quieras), te conjuro por la lengua hebrea y por [120] la diosa Necesidad de los démones de la Necesidad (Masceli, Mascelo): realiza mi deseo y destruye y obra contra ley en el amanecer que se acerca, y que tengan ellos esto (expón cuanto quieras), ya, ya, pronto, pronto. Sea hermoso tu ocaso.»

[125] Sitúate en el lugar donde oficies y, teniendo como amuleto los largos pelos que el gato tiene a derecha e izquierda de su boca, termina de recitar la fórmula al salir el sol. Fórmula:

[130] «Ven junto a mí, el más grande del cielo, para quien el cielo fue lugar de procesión pephōouth Hora oikou anánkē haz esto ēilaanchich: akarbēn laarmenthrēsen ebechych, el que gusta de pronunciar oráculos, el de rostro áureo, el de áureo resplandor, el que ilumina la noche con fuego, [135] poderoso, poderoso señor del cosmos, el que temprano ilumina el día, el que se oculta en el Oeste del cielo, el que se levanta desde el Oriente…, el de aspecto anular, el que corre hasta el Mediodía y se detiene en Arabia [140] mourōpho… el ángel de la sagrada luz, el círculo de ígneo aspecto pertaōmēch perakōnchmēch perakomphthō ak Cnef, el radiante Helios, el que resplandece sobre la tierra, el que camina en el Océano, psoeiō psoeiō pnoute nentēr tērou.

[145] »Yo te suplico por el Huevo. Yo soy Adán el primer padre; me llamo Adán. Haz para mí esto, porque yo te conjuro por el dios Iao, el dios Abaot, el dios Adonáis, [150] el dios Miguel, el dios Suriel, el dios Gabriel, el dios Rafael, el dios Abrasax; ablathanalba akrammachari; por el dios soberano Iaiol; por el dios soberano laba: phneskēr phichro phnyro phōchōbōch (vocales), el que ilumina el día nethmomao, el niño inocente, el que se levanta en la [155] mañana orokotothro, el que aumenta el fuego y la abundante luz sesengen barpharanges. Ven a mi lado, escúchame, el más justo de todos, servidor de la verdad, creador de la justicia. Yo soy aquel con el que te encontraste y a quien regalaste el Conocimiento de tu más grande nombre y su sagrada pronunciación con la que dominas toda la tierra, hazme esto (lo que desees).» [160]

Y ésta es la práctica con el gato, para toda clase de logros: es un maleficio para adueñarse de los aurigas en la carrera, para enviar sueños, para el encadenamiento de amor, para la separación y para el odio.

2. PRÁCTICA DE COMUNICACIÓN PROFÉTICA CON LA DIVINIDAD

Toma un tronco de berro de cuatro dedos de largo, y [165] haz… y la planta lenguadebuey 46 … modela… una tablilla y en el centro de esa tablilla… arroja mientras dices los nombres: «…Ousirentechtha… os conjuro, soberanos dioses… [170] no desoigáis mis palabras: habladme claramente en todo, dadle cumplimiento a todo… de mi oración… si el [175] dios quiere… de esta fórmula de la tablilla y de mi gran práctica». Pero es preciso que tú quemes hierbas aromáticas en… Escribe esto en un papiro hierático con tinta de [180] mirra… una serpiente…

3. PRÁCTICA DE COMUNICACIÓN PROFÉTICA CON HELIOS

Desmenuza 〈frutos〉 secos de madroño y mézclalos con [185] miel en cantidad suficiente y con aceite de palmera; tritura una piedra imán, mézclalo todo y alísalo bien; haz con ello panecillos en la cantidad que quieras a razón de una [190] onza por cada clase y utilízalos, mientras cantas el peán al dios; y vendrá la divinidad a ti sacudiendo ante sí misma toda la casa y el trípode. Realiza, entonces, claramente la investigación del futuro en comunicación con él hasta [195] que tú quieras; y, entonces, déjalo ir dando gracias al dios. Éste es el dibujo que hay alrededor del trípode 47 .

Ésta es la plegaria de comunicación con el dios de la práctica dirigida a Helios: «Contened 48 todos la voz tranquila en vuestras bocas; pájaros que recorréis el aire con [200] vuestro vuelo, guardad silencio; delfines, deteneos sobre el mar; esperadme, corrientes de los ríos y manantiales; aves voladoras, deteneos ahora todas bajo el cielo; reptiles, temed cuando escuchéis el grito en vuestras madrigueras; démones del mundo de los muertos, guardad silencio [205] entre temblores; ante las palabras que no se pueden pronunciar, el propio universo se queda atónito.

«Sémea rey, padre del cosmos, séme propicio, escarabajo, te invoco a ti, el dios de la cabellera de oro, inmortal, escarabajo, maravilla grande para todos los dioses y [210] los hombres…, dueño de la 〈salida del sol〉 Titán, que sales encendido por el fuego; a ti te invoco, ángel de fuego de Zeus, divino Iao, y a ti, el que sostiene el orden celeste, Rafael, que te alegras con las salidas 〈de los astros〉, sé un dios propicio, Abrasax, y a ti, el más grande, etéreo, [215] te invoco, benefactor Miguel, y el que salva… ojo perfecto, que mostraste la Naturaleza y Naturaleza procedente de la Naturaleza 〈de nuevo〉, y te invoco entre los inmortales… sesengenbarpharangēs; Todopoderoso es dios, pero tú, inmortal, eres el más grande; te suplico, envíame ahora tu luz, señor del cosmos, Sabaot, tú que contemplas la [220] puesta del sol desde el Oriente, Adonáis, tú eres el mundo único que cuida del mundo de los inmortales con sabiduría propia y no enseñado recorres el centro del universo con aquellos que en la noche te ensalzan con su voz akrammachari… que te alegras con la ofrenda de laurel; y por las [225] puertas de la indómita Estigia y la Cere que disuelve, te conjuro a ti por el sello del dios ante el que todos los inmortales del Olimpo tiemblan, dioses y démones los más excelsos, y hace que el mar guarde silencio al escucharlo; porque yo te conjuro por el Gran dios Apolo aeeiouo .» [230]

Di también esto: «Envíame al demon que me vaticine en todo lo que le ordene que me diga», y lo cumplirá.

Hay también otro himno:

«Yo te canto, bienaventurado… Dodoneo… de oráculo, [235] poseedor de todo saber, Delio… protector de Dodona… Peán… te invoco… señor de ti mismo… árbol… [240] y que no… oh árbol de mirra… Licio… que cese… luz [245] más brillante; pues está a punto de… desde las divinas bocas algún… despertar con el plectro al adivino… corre, ven aquí, adivino, portando alegría, Esminteo, al manifestar [250] el oráculo escucha, Pitio, Peán, renuevo… ¡salve! …pues primero Febo… de las Musas ramos de laurel tú, Febo, agitas… a ti, entonces, desde Delfos cantan himnos… con voces divinas… eichocho, tú, el que recorre el cielo, el [255] que conmueve la tierra, portador de luz, ven magnánimo y obediente a tu profeta.»

Liberación. «Apresúrate, oh tú que recorres el aire, Pitio, Peán, vete a tus cielos dejándonos salud con toda [260] gratitud, bien dispuesto y obediente, coraza segura, retírate a tus propios cielos y permanece allí.»

4. PRÓGNOSIS O CONOCIMIENTO DEL FUTURO SEGUIDA DEL CÍRCULO ZODIACAL

Prógnosis. Toma un dedo y póntelo debajo de la lengua antes de hablar con nadie y di lo siguiente junto con [265] el nombre grande: «Hazme conocer de antemano lo que hay en el alma de cada uno, hoy, porque yo soy Tom Iao, Sabaot, Iao thēaēēth… Adonáis: bathiaō… thōē їabraba arbathras. ō: bathiaōōia zagoure barbathiaō (vocales) …Sabaot iaeo (fórmula).» Si quieres, lo conocerás de antemano… con el dedo bajo la lengua 〈según lo prescrito〉 [270] y dirigiendo a Helios esta fórmula: «Señor, si quieres que yo conozca de antemano, que descienda un halcón sobre el árbol.» Pero si no sucede, dirige esta fórmula a los cuatro vientos, girando en la dirección del viento cuando pronuncies [275] la fórmula, y dirige a Helios el nombre grande: «…Sabaot». La fórmula es como quedó más arriba.

〈Círculo zodiacal〉 49 : Luna en… o Virgo, todo lo somete, haz lecanomancia, como quieras; en Cáncer, reconciliación, aeromancia… En Géminis, conjuros para encadenar… En Libra, llamada… liberación… necromancia, [280] en Piscis… o un filtro, en Sagitario, negocio… En Capricornio algo adecuado a… con palabras impronunciables…

5. PRÁCTICA DE COMUNICACIÓN CON APOLO PARA CONSEGUIR LA PRÓGNOSIS

Práctica para pronosticar el futuro que tiene toda la energía mágica y hace decaer todos los padecimientos. En [285] la profundidad de un río o en un sepulcro… desciende y arroja… con una banda… cesará el sufrimiento y conocerás lo que quieras. Di de esta manera: «Cumple sin engaño, señor, la visión de cada práctica, según el mandato [290] del espíritu santo, ángel Febo, ganado por estas músicas y cantos sagrados.»

Obtención de la fuerza mágica. Coloca un trípode con visión directa 50 y una mesa de madera de olivo o de laurel, y graba en la mesa en forma de círculo los siguientes signos: (signos). Cubre el trípode con un lienzo puro y coloca un [295] bello pebetero sobre el trípode; hay que poner sobre la mesa un Apolo hueco en madera de laurel; escribe en una lámina de oro, plata o estaño, los siguientes signos: (signos) y coloca la lámina debajo del pebetero, frente a la imagen de madera que se preparó junto con el pebetero; pon al lado del trípode una copa o concha con agua pura [300] y escribe en el suelo, en el espacio que rodea al trípode 51 , con una tiza, el siguiente signo 52 . Hay que estar purificado previamente durante tres días. Que el trípode y su espacio estén tapados.

[305] Si quieres ver, mira dentro: con una vestidura blanca y pura, y coronado con una guirnalda de laurel sobre su cabeza, el dios, contento y… un tallo de artemisa de un solo ramo vaticinando… Antes de la invocación, quema en su honor laurel… sobre la ofrenda cantando el peán [310] 〈al dios〉 al amanecer… suplica… cardamomo… santo dios… la flor de la almendra… toma un crisantemo y prueba… [320] de cuatro patas… Ésta es la fórmula que se recita… Si quieres saber di éstas que están… del dios y de todos [325] los adivinos de esta clase… un gusano en… como por diez días… mezclando… el corazón con miel. Pronuncia a la salida del sol esta fórmula y estarás vaticinando en esa hora y ese día. Ofrece un sacrificio y haz una libación con vino negro… en medio…

Di: «Hazme conocer de antemano cada una de las entidades mágicas… temprano, a la salida del sol conocer a [330] cada uno de los hombres y conocer de antemano todo lo que tienen en el alma y toda su entidad. Una planta de artemisa, la única crecida, con una sola rama, nacida al sol, nacida de la luna… fruto del loto, lirio, una almendra, espera en tu casa, en ayunas, la salida del sol. En la tercera [335] hora… de un dedo… tu rostro y di: «Tout piōpiō auaaps Tout… kenon ōoun pachen… arsasōta ynaspor… mnēphielōknēmeō, dame de tu efluvio.» A la salida de la luna, en el día trigésimo, di: «Ven a mí, el más grande arcángel, [340] ven a mí, xasr: xam Tout… ven a mí, dueño de la entidad… Tout: theōrei… paupiou psibioau ablanathanalba. amoamma concédeme a mí, fulano, memoria… que lo reconozca todo y sepa lo que atañe a… a la salida del sol… [345] diciendo así: ‘Yo soy el señor del mar, hazlo todo… un estímulo… todo lo que va a ocurrir, para que yo lo conozca de antemano; vaticinadme esto y los pensamientos de todos los hombres y el porvenir… en la hora décima… exactamente… recientemente… y junto con el amanecer… [350] tercera… la de arriba… con el amanecer… chōlōm… maskelli maskello… soberano, señor… con… sol… amanecer… [355] di… aún vivo… unge… ablathanalba… después de la segunda fórmula… séptima salida del sol… para mí… tienes; [360] si quieres… de garganta de asnos… del animal… serpientes… muchas veces recitando la fórmula séptima y… [365] lo que quisieres… de una cabeza de hombre…’ 〈la fórmula〉 cuyo comienzo es: ‘Hazme conocer, para… toda; el oído… en tierra… el origen del cielo… la mano en…’ [370] fórmula. Si quieres… y una carta escrita y sellada leer… la fórmula séptima así: ‘Haz para mí lo que está escrito…’.»

Para la lectura de los escritos. Toma al salir la luna… graba… trozos de pastel de miel. A éstos colócalos juntos y… reciente, agradable, dichosamente… mezclando de nuevo [375] con los escritos; con toda la fuerza día a día… pronuncia al sol la fórmula prescrita… la fórmula, aquel día… en la mitad del huevo… échalo en un vasito y cubre con yeso 〈la. cáscara〉 del huevo en un lugar o en un río, donde el sol… para los animales y los hombres sea inaccesible; [380] …báñate y cínete una corona de flores de la estación… en el altar, ofrece un sacrificio en el altar y toma, como ya sabes, tres panes puros, aceite igualmente de la cosecha nueva, vino… y leche de una vaca negra; en las mejores ropas de los que portan… lo siguiente, disolviendo [385] antes… la mitad del huevo… al señor… todas las cosas… y la entidad mágica… y di la fórmula que sigue, la séptima, ante el sol así… en el vasito sagrado… aléjate y ofrece el sacrificio… recita también al sol… la fórmula para conocer de antemano o el himno… la planta de artemisa de una sola rama. Recita siete veces. Toma el cardamomo [390] y pronuncia los nombres santos sobre… «Pues todo es del señor…»

Cuando conjures a la tierra, di la séptima fórmula a la tierra y a todos los dioses inmortales. Ésta es la fórmula: «Ven a mí, señor… espíritu santo» …en la hora novena… después de esta fórmula: «Conjuro a todos los que poseen en sí el poder… y conjuro a la tierra y al cielo [395] y a la luz y al que creó todas las cosas» …es la fórmula [400] que se dirige al dios. Recita esta fórmula al sagrado… (caracteres coptos).

[405] Gabriel, Miguel (caracteres coptos).

[410] Toma una lámina de plata y grábala cuando el dios se oculte; toma leche de vaca y derrámala; coloca debajo un vaso puro, pon debajo de él la lámina y echa harina de cebada; mézclala y amasa un pan, pasteles y doce figurillas y ora tres veces y come, estando en ayunas, y conocerás la energía mágica. Así es la oración: «borka borka phrix phrix rix ō achach amixag ouch thip lai lai lamlai lai lam mail (vocales) nak nak nax lainlimm lailam aeda [415] lailam aēō ōaē ōaē ēōa aōē ēōa ōēa. Ven, amo, a mi alma y regálame la capacidad de recordar ēēē mthph». Haz esto cada mes, en dirección a la luna, en el primer día. Arrodíllate ante la diosa y haz girar la lámina. Éste es el nombre del alma del dios (en copto) además «(en copto) sangre».

Escribe con un estilo de bronce lo siguiente: (palabras [420] mágicas en copto entre ellas gehenna y Jesús). Pronúncialo sobre la mano siete veces frente al sol; pasa la mano por tu rostro, escupe y pasa tu otra mano desde la nariz hasta la frente. Ante el sol repite la fórmula siete veces sobre tu mano, escupe una vez y pasa la mano por tu rostro; después dispónte para la práctica y el don: silibanagounachaouēl…

6. COPIA DE UN LIBRO SAGRADO QUE CONTIENE PRÁCTICAS DE COMUNICACIÓN CON HELIOS PARA CONSEGUIR LA PRÓGNOSIS Y PARA RECORDAR

Copia sacada de un libro sagrado. Para conocer de antemano y recordar. Toma una abubilla (que en egipcio es [425] kakkouphat ), sácale el corazón, atraviésalo con un estilo y, después de cortarlo en pedazos, echa el corazón en miel ática cuando la diosa se presente; después, tritura el corazón en el día primero de la diosa, mézclalo con miel y cómetelo en ayunas mientras recitas siete veces esta fórmula después de probarlo una vez con el dedo índice: «Hazme conocer el futuro más lejano y el más cercano, y lo que ya está hecho, todas las obras, hoy mismo y de una sola vez.»

Repite el nombre siete veces y expresa inmediatamente [430] tus deseos. El tercer día prueba la mixtura y di el nombre Lailam sankanthara (los deseos). En el cuarto día de la luna, pronuncia el cuarto nombre epimnō; en el 5.° día, el 5.° nombre diciendo siete veces ekenth… En el 6.°, el 6.° nombre Amón, Amón; en el 7.° día de la luna, el 7.° nombre prenxicharotn; en el 8.°, el 8.° nombre Isis, Osiris, Amón Amón. En el 9.°, el 9.° nombre phorphorbarzagra; en el 10.°, el 10.° nombre zazouchōr damniotē; en el 11.°, el 11.° nombre chrysa chrysa eyae chrysoes eire chrysoegethrel… en el 12.°, el 12.° nombre athab… enigrapsathir… psano, asē; en el 13.°, el 13.° nombre Ártemis Damno damno lýkaina; en el 14.°, el 14.° nombre [435] diciendo: éste es el nombre 14.° Harponcnufi brintatēnōphri briskylma oreobazagra. En el 15.°, el 15.° nombre sesengen barpharanges agab… aeē, iouō. En la forma acostumbrada expresa cada día cuanto desees.

Después, cuando la luna se esconda, recita en ritmo de hexámetros la fórmula repitiéndola siete veces de nuevo en el 14.° día de la diosa. Pero vigila para que no coincida… cada día… y se rompa toda comunicación de la sagrada composición. Pues el señor dios lo dice.

[440] Nada hay superior a esta práctica. Está probada por Manetón, que la recibió como un regalo del dios Osiris, el más grande. Realízala, realízala con buena suerte. La fórmula que se recita… al sol: «Te saludo, autocrátor, te [445] saludo, primer padre… y Damnaméneo… Abraxas… Iao Sabaot grande… un sagrado… Moisés…» Para recordar, recita la fórmula siguiente cada día: «…Abraxas… Iao Sabaot grande… Abraxas.»

[450] Dibuja así a un muchacho y a ti después, y tú oirás al pájaro parlotear… seis de hinojo y de sésamo… toma [455] esto y tritúralo con agua de la fuente… cuando sea la segunda luna, y escucharás todo… Yo soy iee ioee ie Iao, Isis… lo que hay en las almas de los hombres, porque yo… [460] suplícale. Pero hay otras cosas y una golondrina de éste… repite siete veces esta fórmula… la fórmula que recitas: «Te saludo Helios Mitra… estando en dificultades, con esa [465] agua sagrada… tiene en el alma éste… aquel día conocerás… pero si tocas descuidadamente tendrás una fiebre semiterciana.»

Un medio para recordar: toma en primer lugar… dos matas de cinocéfalo, dedos de Hermes… pruébalo, repite [470] tres veces la fórmula y arrodíllate ante Helios: «Ven… ma… a Cmef: arsō arsō Tut… o tioi e. oi pompom Fre iarbatha chramnē… en mi corazón, regala a mi alma el [475] poder de recordar, a los ojos… que gobierna, el que tiene poder sobre todo… ablan oooo adōniē aēō… para que, cuanto escuche una vez, lo recuerde durante todo el tiempo de mi vida.»

Fórmula para conocer de antemano 53 . Toma una mata [480] de cinocéfalo… y di en dirección a lo más alto del círculo celeste: «El ladrón… el único dios grande, ven a mí, desde la asamblea en el sexto día subiendo… que fue, Helios.»

Otra copia del escrito… ala. aang: xicha micha… «Oh [485] tú que tienes una corona sobre tu áurea cabeza, dirígete contra 〈el ladrón que toma esto y aquello〉, mátalo, divídelo y… Pero si lo decapitas…» Otra copia: «Toma un [490] ala… después, en ella…»

7. PRÁCTICA DE COMUNICACIÓN CON HELIOS VÁLIDA PARA TODO FIN

Comunicación con Helios. Para toda práctica y para [495] todo lo que quieras. Invócale así: «Ven aquí, aquí junto a mí desde los cuatro vientos del universo, dios grande que recorres el aire, escúchame en toda práctica que yo cumpla y lleva a perfecto cumplimiento todo lo que hay en mi súplica, porque conozco tus signos, símbolos, formas, y quién eres en cada hora y cuál es tu nombre. En [500] la primera hora tienes la forma y figura de un mono joven: crías un abeto, la piedra áphanos 54 , un pájaro… tu nombres es Fruer . En la segunda hora tienes forma de unicornio, crías un árbol persea 55 , una piedra de alfarero, [505] un pájaro halúcaco, en la tierra un icneumon, tu nombre es Bazetofot; en la tercera hora tienes forma de gato, crías una higuera, piedra arenisca, un papagayo, en tierra una rana, tu nombre es Acramac amarei; en la cuarta hora tienes [510] forma de toro, crías un árbol y una piedra ópalo rojo… una tórtola, en tierra un toro, tu nombre es Damnaméneo; en la hora quinta tienes forma de león, crías un espino, una piedra imán, un pájaro… en tierra un cocodrilo, tu nombre es phōkengeps euaretathou misonktaikt; [515] en la sexta hora tienes forma de asno, crías un olmo, un zafiro, en el mar un vidrio, en la tierra un [520] buey de cara blanca, tu nombre es eiau: akri lyx…; en la séptima hora tienes forma de delfín, crías un árbol… crías… una piedra heliópalo, un pájaro, en tierra un gato, tu nombre…; en la octava hora tienes forma… crías un árbol… una piedra… un pájaro… en tierra un hipopótamo, tu nombre… [525] en la novena hora tienes forma de ibis, crías un árbol… una piedra…en tierra un camaleón, tu nombre… en la décima hora tienes forma…, crías un árbol… una piedra del color del cuello del azor, un pájaro… un mono [530] cércope…; en la decimosegunda hora tienes forma… tu [535] nombre es Adonáis… y Gabriel allōea… ourōēdydie tharabrachirigx їarbathachramnēphibaochnymeōkkampykril. elammarē.

»Ya he descrito tus signos y símbolos; por ello, señor, haz necesariamente tal obra, para que yo no conmueva al cielo, haz la obra tal para mí, tú que eres la Forma (Týpos), la totalidad del cosmos, el elegido que custodiaste [540] el templo del gran Rey; haz tal obra para mí, para el que guarda las llaves del jardín triangular de la tierra, del reino; haz tal asunto para mí, el huérfano de la viuda despreciada 56 bōiathyrith, para que no me roben la patria de mi señor y todos los bienes me sobrevengan por mandato, phōken gepseu areta thoumison ktai kt maskelli maskello [545] phnoukentabaō aōriō zagra hrēsichthon hippochthōn pyrosparipeganyx kailam alamiō lilimoulēalabaēneredemou.

»Ven a mí con el santo giro de tu santo espíritu, creador [550] de todo, dios de dioses, señor de todo, tú que divides el cosmos con tu propio espíritu divino; primeramente te manifestaste como el primer nacido, nacido de una manera hermosa, de agua violenta, tú que lo creaste todo: la profundidad del mar, la tierra, el fuego, el agua, el aire [555] y nuevamente el éter, los ríos resonantes, la luna de color escarlata, los astros del cielo, los de la aurora que giran sin cesar; por tu voluntad lo protegen todo. Tú que llamas… [560] psouphistōm. oiōth ōphrouer chmēib ’ Harponcnufí brintatēnōphribiskylma Aruar zarbamesenkriphininthou michmoumaōps iaoli antes de relampaguear, ai cheaokirtabaozaale asriski… ou, rebosa tu boca, señor.

»Ven a mí, señor, tú que haces nacer la luz unas [565] veces y otras haces sobrevenir las tinieblas con tu poder; escúchame, señor, a mí, fulano, propicio, agradable y para bien desde cualquier elemento, de cada viento, en el día de hoy, con tu rostro propicio, en el momento preciso, porque invoco tu santo nombre en todas partes; tú, el [570] engendrado en toda figura humana. Infunde en nosotros tu espíritu. Tu nombre procedente del eje derecho de la tierra: Iao aōi ōai oua ōōōōōō aaaaaa iy… ōai y del eje [575] izquierdo: Iao (y las mismas vocales).

»Ven a mí con rostro propicio para una unión libremente buscada; dame a mí, fulano, 〈gnosis〉, buena fama, benevolencia, buena voluntad, consideración, poder de recordar, [580] gracia, presencia, hermosura ante todos los hombres que me vean; tú, el que escucha enteramente y en cualquier cosa, dame la persuasión de las palabras, dios grande (vocales) tas erchis: auxachoch Arsamosis.

»Te suplico, señor, que recibas mi letanía, pues te encomendé [585] mi recurso a ti: Para que me ilumines ahora, en el conocimiento de las cosas que deseas, y después del bienhechor restablecimiento de mi cuerpo material; te suplico, señor, que recibas esta mi petición, mi oración, mi exposición, el recurso de mi espíritu elocuente, que también [590] llegue a ti, el señor de todo, para que hagas todo lo que encierra mi súplica, padre de los dioses.

»Te damos 57 gracias con toda el alma, con corazón que se vuelve a ti, nombre inefable honrado con el título de dios y ensalzado con la santidad de dios, con la cual mostraste tu amor paterno hacia todos y todas las cosas, [595] la ternura, el amor y la más dulce fuerza, regalándonos también pensamiento, palabra, conocimiento: pensamiento, para que pensemos en ti; palabra, para que te invoquemos; conocimiento, para que te conozcamos.

»Nos alegramos, porque te nos mostraste a ti mismo; nos alegramos, porque a nosotros, que somos criaturas, [600] nos has deificado por nuestro conocimiento de ti. El agradecimiento del hombre hacia ti es únicamente éste: reconocer tu grandeza. Te conocimos, oh vida de la vida humana; te conocimos, matriz de todo conocimiento; te conocimos, [605] oh matriz fecunda con la simiente del padre; te conocimos, oh custodia eterna de un padre portador del germen de vida: adorándote por tantos bienes ninguna otra cosa te pedimos, salvo que quieras que nosotros nos mantengamos en tu conocimiento cuidándonos de no claudicar en esta [610] clase de vida.»

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Возрастное ограничение:
0+
Дата выхода на Литрес:
13 ноября 2024
Объем:
381 стр. 20 иллюстраций
ISBN:
9788424931292
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Правообладатель:
Bookwire
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