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PRÓLOGO
EL ARTE DE LA GUERRA DE SUN TZU

El tiempo transcurre, y en ese transcurrir quedan inmersos los elementos que hacen al mundo; así hombres, imperios, historias, ciencias, mitos, quedan sujetos a la pulsión del tiempo. Así ocurre desde el primero de los días y desde que el hombre intenta, con denodado esfuerzo, guardar registro de los hechos que dan forma, y que en los distintos ayeres dieron forma, al hasta entonces mundo conocido. Es en el transcurso del tiempo que los hombres, a veces por cuestiones de azar y otras veces propiciados por ciertos intereses, han conservado historias, libros, nombres, y han perdido, a la vez, otras historias, otros libros, y otros nombres.

El arte de la guerra escrito por Sun Tzu convoca una dualidad establecida por el recuerdo y el casi olvido, extremas consecuencias nacidas a partir del paso, del transcurrir, del tiempo. Así como el libro es hasta el día de hoy un clásico de la estrategia militar, y lleva veinticuatro siglos generando estudios y aplicaciones prácticas, así como en la actualidad la sustancia de sus páginas es tenida muy en cuenta entre las vicisitudes guerreras de este mundo globalizado, su autor, en cambio, aparece con vestimenta de fantasma: sobre él poco y nada es lo que se sabe.

Sobre la figura de Sun Tzu pueden encontrarse datos que dan entidad a su padre, Sun Ping, también militar de carrera, pero aparentemente con su existencia ubicada en el estado de Qi; la historia afirma que Sun Tzu fue criado en una familia de militares y que por tanto terminó como experto en temas bélicos; su nombre, afirmando su existencia como hombre, aparece registrado alrededor del año 500 a.C. De la vida de Sun Tzu se guarda el relato de un hecho, consignado de manera casi coincidente en dos libros, el Shih Chi, una historia de China, y el Wu Yüeh Ch’un-ch’in, que protagonizó el estratega cuando fue consultado por el rey Ho-Lü, titular del reino de Wu. Aparentemente el rey pidió a Sun Tzu que ejemplificara desplazamientos militares dentro del palacio, y que para ello utilizara a las mujeres que rápidamente podían ser convocadas en el lugar. Según una crónica fueron 180, y según la otra 300, las mujeres llamadas a filas. Sun Tzu aceptó, y puso al mando del improvisado ejército a dos concubinas del rey. Sun Tzu explicó que cuando él ordenara “frente”, debían avanzar en la dirección del corazón; que cuando ordenara “izquierda”, lo hicieran en la dirección de la mano izquierda; cuando dijera “derecha”, avanzaran en la dirección de la mano derecha; y que cuando ordenara “atrás”, todas retrocedieran siguiendo la dirección que señalaran sus espaldas. La consigna era simple, y todas las mujeres parecía que habían entendido. Sun Tzu entonces ordenó “frente derecha”, y las mujeres se rieron. Sun Tzu repitió las órdenes tres veces y las explicó cinco; dio nuevas indicaciones y las mujeres volvieron a reír.

Como las órdenes ya habían sido repetidas por él mismo, la lógica militar de Sun Tzu indicaba que los responsables del jolgorio que eran los oficiales, es decir, las concubinas del rey, debían ser ejecutadas. El rey de Wu intentó salvar a sus dos mujeres, pero Sun Tzu contestó que cuando un servidor ha sido nombrado comandante y cuando está a la cabeza del ejército, no está obligado a acatar todas las órdenes del soberano. Al parecer las mujeres fueron ejecutadas, y el ejército de mujeres ya no encontró motivos de júbilo y marchó en silencio. Así Ho-Lü percibió las dotes de comandante de Sun Tzu, que luego fue nombrado general. Derrotó al estado de Ch’u y al de Ying, y logró obediencia de Ch’i y Chin. La escasa biografía de Sun Tzu aparenta ser veraz; la tradición lo ubica al frente de las fuerzas armadas del reino de Wu, pero llama la atención la ausencia de, por ejemplo, los textos auténticos, así como también la falta de historias, datos, y anécdotas de su vida, cuando la importancia de su existencia no fue la misma que la exhibida por un soldado más, cuya vida pudo ser lógicamente aplastada por el paso del tiempo. Existen dudas sobre su lugar de nacimiento, sobre sus estudios, y también sobre su posible carrera en el ejército. Su nombre desaparece de los registros luego de la conquista de Ying.

Así el enigma cierra su ciclo, el nombre de Sun Tzu no dejará más rastros que la autoría de El arte de la guerra. Muchos investigadores han arriesgado teorías sobre las razones de su desaparición, incluso se ha arriesgado la idea de que Sun Tzu jamás haya existido y que su nombre se deba a maniobras de Wu Tzu-Hsü, el personaje que teóricamente lo presentara al rey de Wu, quien, de comprobarse esta teoría, se transformaría así en el verdadero autor de El arte de la guerra.

Todo lo contrario sucedió con el libro. A lo largo de la historia ha sido herramienta válida y clara sobre el “arte” de librar guerras, y una guía cuidadosa para tener muy en cuenta los elementos tácticos y logísticos necesarios para lograr la victoria. En la historia del mundo en guerra, consejos como El arte de la guerra se basa en el engaño, por eso debes fingir que eres inepto cuando seas capaz y simular pasividad cuando estés decidido a atacar, y El enemigo es codicioso. Atráelo con señuelos, ofrécele pequeñas “victorias”; simula desorden para luego atacarlo por sorpresa, siempre han estado en la primera línea del pensamiento guerrero. La economía, siempre compañera de la acción guerrera entre reinos, países o ideas, también está presente en el libro de Sun Tzu; guerra y economía, casi una misma cuestión Siempre evalúa las ventajas y perjuicios antes de entrar en acción y realiza un balance de las pérdidas y ganancias que ofrece cada oportunidad. Sun Tzu aconseja No avanzar de manera imprudente y precipitada, reunir fuerzas, conocer la situación del enemigo y lograr el consenso de la tropa, es suficiente, y también garantiza los resultados si los estudiosos se atienen a sus aplicaciones guerreras Quien aplique el arte de la guerra no se desconcertará al lanzar el ataque, ni se encontrará en problemas por las variantes tácticas durante el combate. Por eso es que repito: conoce a tu adversario y conócete a ti mismo y no habrá peligro alguno en el camino hacia la victoria.

La actualidad de El arte de la guerra en los días de este mundo globalizado es explícita. Los conflictos, los enfrentamientos en las guerras por la conquista del poder de la riqueza, el maná prometido, hoy compromete sangre y mucho más. Los escritos de Sun Tzu advierten al guerrero de nuestros días sobre la importancia y riesgos de determinados lugares y acciones Al salir a combatir fuera de nuestro propio reino, nos encontraremos con diferentes tipos de terrenos y con numerosos escenarios de combate.

Las zonas que poseen salida hacia los cuatro puntos cardinales son de fácil comunicación; los territorios en el interior del reino enemigo son estratégicos, los cercanos a las fronteras son de menor importancia, y también propone la reflexión Quien haya logrado numerosas victorias, ocupado tierras, conquistado ciudades y poblaciones, pero resulte inepto para explotar los beneficios de su acción bélica, habrá derrochado el tiempo y los recursos militares de su reino.

Podría firmarse que hoy es necesario conocer El arte de la guerra de Sun Tzu, un libro para tener en cuenta por combatientes y no combatientes; un libro sobre tácticas, sobre los caminos hacia la victoria, sobre la guerra.

Un libro obligado para todo guerrero que no dude en empuñar “armas” para llegar a la victoria, y también para aquellos que sólo estén interesados en sobrevivir y cuidarse en un mundo por demás injusto; eso sí, las “armas” atraen a la sangre, conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, recomienda Sun Tzu, y entonces, luego, decide.

¿QUIÉN FUE SUN TZU?

El ilustre general chino Sun Tzu, uno de los más relevantes filósofos orientales, experto en relaciones internacionales y sabio en asuntos de la política, es el autor del manual de estrategia militar más antiguo que se conoce, El arte de la guerra.

Este tratado, escrito alrededor del año 500 a.C., descubre los secretos de la logística y el armamento, reseña los sistemas de mando, explica las llaves de la comunicación y las claves de la disciplina, diferencia los niveles de rango, y sobre todo, establece pautas de estrategia absolutamente innovadoras que aún hoy siguen vigentes.

Los ensayos de Sun Tzu influyeron en la obra de Maquiavelo, fueron decisivos en los planes militares de Napoleón, y modelaron las ideas políticas de Mao Tse Tung. Muchos lo consideran el mejor libro de estrategia que se haya escrito, porque es el único tratado sobre la guerra que establece pautas para alcanzar soluciones pacíficas.

Llegó por primera vez a Europa traducido por el sacerdote jesuita J. J. M. Amiot en los años anteriores a la Revolución Francesa.

El pensamiento de Sun Tzu se apoya en estos dos preceptos fundamentales:

1 Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.

2 El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar.

Estas ideas, muy difundidas en Asia, llegaron rápidamente a Japón, donde los militares nipones las adoptaron, y le agregaron conocimientos propios. El Samurai Miyamoto Mushashi, estudió los textos de Sun Tzu durante su formación, y escribió el más importante tratado de guerra japonés: El libro de los Cinco Anillos.

La filosofía de El arte de la guerra de Sun Tzu se aplica hoy a la empresa y la superación personal. Muchos principios de los gurúes modernos de la gestión empresarial, son prácticamente citas literales de la obra de Sun Tzu. La palabra ejército es reemplazada por la palabra empresa; el campo de batalla se convierte en el mercado; el enemigo, en la competencia; la guerra se transforma en el marketing; y el armamento es reemplazado por los recursos.

Para Sun Tzu es exitoso el que alcanza las metas que se fija, sin devastar ni avasallar. Triunfa el que elabora una táctica para conseguirlo, aprovecha su oportunidad, acepta sus debilidades y reconoce sus fortalezas.

Estos fundamentos continúan vigorosos y en uso a pesar de sus veinticinco siglos de vida, y se convirtieron en un instrumento de gran utilidad para los hombres de negocios.

I
REFLEXIONES PRELIMINARES

LA EVALUACIÓN

La guerra es un asunto de vital importancia para el Estado, pues se trata de la vida o la muerte de las milicias y del pueblo, de la supervivencia o aniquilación del país. Por eso debe ser examinada y estudiada minuciosamente.

Para una exacta apreciación de las probabilidades de triunfar o ser derrotado, se deberán analizar cinco factores y cotejar siete aspectos.

Los cinco factores

1. El Tao (el Recto Camino)

2. Ch’ien (el Cielo)

3. K’un (la Tierra)

4. Chiang (la Autoridad)

5. Fa (la Ley)

El Tao

En este caso, debemos interpretar al Tao1 o Recto Camino como al consenso popular. O sea, que el pueblo participe de la voluntad de su soberano compartiendo con él todas las tribulaciones de la guerra, y lo acompañe con lealtad y sin aviesas intenciones en la vida y en la muerte.

Ch’ien

El Ch’ien2 o Cielo incluye al yin y el yang3, es decir: el día y la noche, la lluvia o el buen tiempo, el frío

K’un

Por K’un o Tierra4, considero a la topografía del terreno: si es bajo o elevado, escarpado o llano, amplio o estrecho; si es propicio o no para una emboscada.

Chiang

Por Chiang o Autoridad, me estoy refiriendo a las cualidades de los buenos comandantes: Sagacidad, Equidad, Benevolencia, Valor y Severidad.

Fa

Por Fa o Ley, entiendo los sistemas organizativos de los ejércitos, la designación de los deberes y responsabilidades de los oficiales, y el suministro de los recursos necesarios de los gastos del ejército.

Ningún buen comandante debe ignorar estos factores. Quien los aplique cabalmente obtendrá la victoria, quien los desconozca no podrá alcanzar el triunfo.

Una vez comprendidos estos factores, es necesario comparar siete aspectos comunes para los dos bandos beligerantes y examinarlos con detenimiento.

LOS SIETE ASPECTOS

1. ¿De parte de cuál soberano está el Tao correcto?

¿Cuál de ellos puede ganar el apoyo del pueblo con su política? ¿Cuál tiene mayor influencia moral?

2. ¿Cuál ejército puede elegir comandantes más capaces y mejor entrenados?

3. ¿Qué bando cuenta con mejores condiciones climáticas y topográficas?

4. ¿En cuál ejército se aplican y respetan mejor las leyes, reglamentos y se acata la disciplina?

5. ¿Cuál de ellos está equipado con más municiones y armas más poderosas?

6. ¿De qué lado están mejor entrenadas las tropas?

7. ¿En cuál de los bandos administran de manera seria y justa los premios y aplican correctamente los castigos?

De esta manera, conociendo perfectamente los siete aspectos, puedo anticipar de qué parte estará el triunfo y de cuál la derrota.

A los comandantes que apliquen mi estrategia, seguramente los acompañará la victoria en los combates. A estos, los retengo a mi servicio. Pero si no escuchan mis consejos, estén seguros de que al emplear incorrectamente las tropas, serán vencidos.

El adoptar las ventajas de mis estrategias debe crear una situación adicional para poder realizar los planes, para lo cual es importante considerar estos tres puntos:

1. Tomar la iniciativa aprovechando las condiciones más favorables.

2. Modificar de modo flexible los planes

3. Adaptarse a las circunstancias.

CLAVES PARA LA VICTORIA

• El arte de la guerra se basa en el engaño, por eso debes parecer inepto cuando seas capaz y simular pasividad cuando estés decidido a atacar.

• Así mismo, aparenta que te alejas aunque tu objetivo esté próximo, y si ya estás cerca, hazles creer que estás alejado del mismo.

• El enemigo es codicioso. Atráelo con señuelos, ofrécele pequeñas “victorias”; simula desorden para luego atacarlo por sorpresa.

• Cuando el adversario tenga concentradas sus fuerzas, debes evitarlo momentáneamente.

• Si lo ves en el auge de sus fuerzas, imagina la forma de provocarlo y confundirlo; entonces podrás atacarlo.

• Si su comandante actúa con moderación y prudencia, estimula su arrogancia para que actúe arbitrariamente.

• Cuando el enemigo descanse luego de los entrenamientos y se encuentre en buen estado de ánimo, acósalo hasta la fatiga.

• Si reina la armonía entre sus filas, siembra la discordia.

• Siempre inicia tus ataques sobre los puntos menos previstos por el enemigo y actúa cuando él menos lo espere.

SECRETOS DEL ÉXITO

Estos son los secretos para que los estrategas alcancen el éxito. De ninguna manera es posible descifrarlos.

• Quienes sean capaces de planificar la victoria desde el templo, antes de iniciar los combates, lo deberán a sus completos y esmerados cálculos preliminares.

• Si presagian la derrota es porque aún no tienen planes ni preparativos adecuados, y las condiciones para la batalla son insuficientes.

• Quienes planifiquen, se preparen suficientemente y cuenten con las condiciones adecuadas, podrá triunfar.

• Quienes no dispongan de planes y preparativos adecuados y de condiciones suficientes, sufrirán pérdidas.

Cuando observo los acontecimientos basándome en estos cálculos, sé por anticipado de quién será la derrota y de quién el triunfo.

1 El signo doble Tao está compuesto por el subsigno shou (cabeza) y el subsigno ch’o (ir) en conjunto, podría dar la idea de ‘ir conscientemente’. La filosofía china según Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin, Editorial Kier, Buenos Aires, 1978.

2 Ch’ien o Kien es el Cielo, lo Creativo, lo fuerte, el Padre. I Ching, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

3 Yin representa la noche, pero ya marca la llegada del día, mientras que Yang representa al día. Es decir: el fin es lo receptivo, lo femenino, lo dulce, y el Yang es lo creativo, masculino, agrio, fuerte. Pero ambos no son antagónicos entre sí, sino que se complementan y actúan al unísono, para llegar el equilibrio y la armonía. Conferencia: El Tai Chi Chuan, Felicitas R. de Epstein, Buenos Aires, 1983.

4 K’un o Kun es la Tierra, lo receptivo, lo abnegado, la Madre. I Ching, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

II
PREPARATIVOS BÉLICOS

EL INICIO

Una vez comenzada la batalla, aunque estés ganando, la prolongación exagerada de la guerra, desanimará a las tropas y volverá torpe a la espada.

Armamento

En general, cuando se emplean las fuerzas armadas en una operación bélica se requiere la movilización de mil carros livianos, mil carros pesados, cien mil soldados con sus armaduras y el transporte para las provisiones.

Si el material bélico y las provisiones deben ser acarreados a una distancia de mil li5, los gastos en el teatro de operaciones y en la retaguardia, más el pago de los agasajos a los visitantes y consejeros de los distintos reinos, la adquisición de suministros de guerra, como laca y pegamentos, para los carros y armaduras, son inmensos cada día. Cuando se disponga de los medios necesarios en el aspecto económico, se podrá poner en marcha una fuerza de cien mil efectivos.

Desaliento

La victoria rápida es el objetivo principal cuando se combate6. La prolongación de la guerra provoca la fatiga de los efectivos, el desgaste de las armas, el debilitamiento moral de los hombres y, en el momento de asaltar las ciudades, las tropas estarán al límite de sus fuerzas.

Despilfarros

La prolongada permanencia de un ejército en territorio extranjero hará que el tesoro del Estado disminuya.

Si tu ejército se fatiga, si su potencia decrece, si tus fuerzas militares y los recursos económicos se agotan, los reinos vecinos aprovecharán para levantarse en tu contra. Entonces no podrás evitar el desastre aunque cuentes con consejeros sabios e inteligentes.

Por eso en las operaciones militares se conocen casos de algunos comandantes que, aunque torpes en sus órdenes, procuran alcanzar la victoria rápidamente. Jamás un hábil comandante ha mantenido una operación de manera indefinida tan solo para estudiar y perfeccionar sus órdenes.

Una guerra prolongada y sin resolución, nunca ha podido lograr que el país se mantenga en una situación ventajosa. Por lo tanto, quien desconozca los riesgos propios del manejo de las tropas, es incapaz de conocer sus ventajas ni cómo emplearlas en su beneficio.

Movilización y recursos

Quien es experto en el arte de la guerra no necesita recurrir a levas repetidas, ni hacer transportar nuevas provisiones. Cuando parte, lleva consigo todo su equipo bélico; sus víveres son los del enemigo. De esta forma sus ejércitos disponen de abundantes suministros.

El acarreo de provisiones a lugares distantes pauperiza al pueblo debido al alto costo del transporte. Donde acampan los soldados el precio de las cosas se eleva desmesuradamente y en consecuencia se agotan los recursos económicos del Estado. El rey aumentará los impuestos y exigirá del pueblo servicios obligatorios.

A causa de este desgaste de las fuerzas militares y de las riquezas, se empobrecerán los hogares de las planicies centrales al perder siete décimos de sus recursos.

El gobierno perderá el sesenta por ciento de sus caudales debido a los gastos que se producen por el deterioro de los carros de guerra, la producción de yelmos, armaduras, ballestas, escudos, flechas, remos, la reposición de los animales de tiro y los carros de aprovisionamiento.

Un general inteligente y capaz, procura resolver los suministros para su tropa con el heno y los cereales del enemigo. Consumir cuatro quintales7 arrebatado al adversario, equivale a ochenta del propio reino; aprovechar un quintal de forraje del enemigo, se equipara a veinte quintales transportados desde la patria.

El coraje de los soldados

Debe estimularse el afán combativo de los soldados pero no su cólera o afán de destrucción. Para que el ejército demuestre su valentía en el campo o de batalla, debe premiárselo y alentarlo a tomar los abastecimientos militares del enemigo, su dinero y sus bienes.

Por lo tanto, si en un combate se han capturado diez carros, al primero que lo haya hecho y colocado sus banderas y estandartes en lugar de los enemigos, se le otorgará por sus méritos una recompensa.

A los prisioneros hay que tratarlos con benevolencia y cuidado, para que puedan ser utilizados en nuestro provecho.

Cuanto más combate, más fuerte se hace un ejército.

Lo fundamental en una guerra es combatir rápido, no prolongar la batalla indefinidamente y así obtener la victoria.

Los comandantes que entiendan cómo utilizar sus efectivos en la guerra, tienen en sus manos la vida del pueblo y controlan la seguridad y el destino de su nación.

5 Medida de longitud en desuso equivalente a medio kilómetro. (N. d. E.)

6 La rapidez es la savia de la guerra. La filosofía china según Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin Editorial Kier, Buenos Aires, 1978.

7 Quintal métrico, peso de cien kilogramos. Pequeño Larousse Ilustrado, Buenos Aires, 1986.

III
ESTRATEGIAS DE COMBATE

PROCEDIMIENTOS QUE RIGEN EL ARTE DE LA GUERRA

Estos son los procedimientos que rigen el arte de la guerra:

• Obligar a capitular al enemigo sin ocupar la capital de su país es un plan excelente; pero aniquilarlo no es la mejor estrategia.

• Tomar el Estado intacto, conseguir la rendición del ejército, es más importante que destruirlo. Arruinarlo no es ventajoso.

• Lograr la rendición y capturar un batallón, una compañía o una escuadra es primordial y mucho más valioso que destruirlos.

Por todo esto, a quien libre cien batallas y consiga cien victorias no se le puede considerar como al más hábil de los comandantes. El mejor de ellos será aquel que sea capaz de lograr la rendición del enemigo sin entrar en combate.

Prudencia y firmeza

Entonces, el mejor de los planes será anular los preceptos estratégicos del contendiente. Luego, hacer que rompa sus alianzas o sea, alcanzar su derrota diplomática y, como último recurso, atacar sus fuerzas armadas.

El ataque a las ciudades del enemigo es la peor estrategia; sólo se emprenderá si no existiera otra posibilidad para vencerlo.

Para asaltar las ciudades enemigas, primero se preparan las armas, gran cantidad de pavés8, numerosos carros blindados, y todo lo imprescindible para atravesar los muros de las ciudades.

Son necesarios varios meses para construir los taludes contra las murallas, y otros tantos más para poder asaltarlas.

Si los generales no pueden controlar su impaciencia ni su enojo, estimulan a sus soldados a lanzarse desenfrenadamente contra las murallas. Aunque caiga un tercio de sus tropas, la ciudad seguirá impenetrable. Semejantes ataques originan una tragedia inevitable.

Sin embargo, quien sepa aprovechar sus fuerzas armadas para someter al enemigo sin cometer estos errores, quien logre conquistar las fortalezas sin esforzados ataques, podrá derrotar al adversario sin prolongar los combates.

Su meta será tomar intacto “todo lo que haya bajo los cielos”; su objetivo utilizar las estrategias más adecuadas; de esta forma el ejército no se agotará y la victoria será total.

Este es el arte que rige las formas de atacar al enemigo de manera estratégica:

Fuerzas

Esta es la ley que debe guiar la utilización de tus fuerzas de combate:

• Si cuentas con un poderío militar diez veces superior al enemigo, rodéalo.

• Si tus fuerzas son cinco veces mayores, atácalo.

• Si duplicas en potencia a tu adversario, véncelo con esfuerzo.

• Cuando tus fuerzas y las del enemigo son equiparables, trata de desunirlo y de conservarla cohesión en tus tropas.

• Cuando tus fuerzas sean inferiores debes abstenerte de combatir.9

Por consiguiente, cuando los recursos de un ejército sean inferiores, y éste se obstine en defenderse, indefectiblemente caerá prisionero de un enemigo más poderoso.

Los oficiales de un ejército semejan a los servidores del Estado. Cuando su amparo protege a todo el reino, cumpliendo con sus deberes y obligaciones, éste progresará y será pujante. Pero si su acción no es la adecuada, el país se debilitará.

La intervención de un soberano

Es necesario conocer las tres circunstancias dónde la intervención del soberano puede menoscabar las acciones militares:

1. Cuando ignora que la tropa no está en condiciones de avanzar y ordena la marcha, u ordena la retirada cuando no corresponde retroceder. A esto se lo denomina: “Poner en riesgo al ejército”.

2. Cuando ignora los asuntos propios de las fuerzas armadas, interviniendo en la administración de las mismas, con lo cual desorienta a los mandos y a la tropa.

3. Cuando ignora los planes y estrategias militares intentando dirigir al ejército, sembrando incertidumbre entre los oficiales y sus subordinados.10

Con los ejércitos desorientados, sumidos en la duda y la indecisión, llegará el momento en que los reinos vecinos aprovecharán para lanzar sus ataques.

El soberano que provoque caos en su propio ejército, literalmente está “cavándose su propia tumba”.

Predecir la victoria

También hay que conocer las cinco formas de predecir la victoria:

1. Discernir si se puede o no, iniciar el ataque. Triunfa quien sabe en qué momento atacar o cuándo abstenerse de hacerlo.

2. Conocer la forma de utilizar los ejércitos numerosos o las tropas escasas pero especializadas puede llevar al triunfo.

3. Cuando el mando y la tropa tienen objetivos comunes se podrá alcanzar la victoria.

4. Quienes se enfrenten preparados a un enemigo desprevenido pueden alcanzar el triunfo.

5. Cuando los generales son competentes y el soberano se abstiene de intervenir en sus acciones se podrá obtener el éxito.

Estas son las claves que conducen a la victoria. Por lo tanto afirmo:

Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo,

de esta forma podrás pelear cien batallas

sin estar expuesto al fracaso.11

Cuando conoces al adversario pero no te conoces a ti mismo, sólo podrás triunfar en la mitad de las batallas.

Si no conoces a tu enemigo ni a ti mismo, sólo puedes esperar la derrota en cada lucha que emprendas.

8 Escudo grande. Pequeño Larousse Ilustrado, Buenos Aires, 1986.

9 En el hexagrama Shih. El ejército en la línea yin del cuarto puesto se lee la siguiente sentencia: “El ejército se retira. No hay falla”. Luego comenta: “Si uno se enfrenta con un enemigo superior con el cual la lucha no tendría perspectiva alguna de éxito, una retirada en orden será lo único adecuado, pues así el ejército se preservará de la derrota y la disolución. No es de ninguna manera señal de coraje o fuerza empecinarse en librar, cueste lo que cueste, un combate sin esperanzas de éxito. I Ching, Richard Wilhelm. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

10 En la línea seis del tercer puesto se lee: “Acaso el ejército conduzca cadáveres en el carruaje. ¡Desventura!” Y el comentario agrega: “Una de las explicaciones pertinentes señala una derrota, en razón de haberse inmiscuido en la conducción alguien que no es el guía predestinado.” Op. cit. pág 111.

11 ¡Imposible no recordar el viejo axioma socrático: “Conócete a ti mismo”! (N. d. E.)

IV
EXHIBICIÓN DEL PODERÍO BÉLICO12

PODERÍO BÉLICO

En la antigüedad, los guerreros más hábiles comenzaban por hacerse invencibles ante el adversario y luego esperaban la oportunidad para derrotarlo.

La invencibilidad está en tus propias manos; que puedas o no vencerlo depende de saber aprovechar sus defectos en tu beneficio.

En consecuencia, quienes conocen el arte del combate podrán crear las condiciones para no ser derrotados, pero no pueden hacer que el enemigo sea totalmente vulnerable. Por eso la victoria puede ser prevista, pero nunca es indefectible.

Si no quieres ser vencido debes conocer la manera de defenderte.

Si quieres triunfar debes tomar la iniciativa.

Si las fuerzas de tu enemigo fueran superiores toma una actitud defensiva, pero lánzate al ataque si las tuyas son mayores.

Ataque y defensa

Los expertos en el arte de la defensa esconden sus fuerzas como si las ocultaran bajo tierra; quienes son diestros en el ataque las despliegan como si cayeran del cielo.

Así es como se puede defender y al mismo tiempo consolidar una victoria absoluta.

Quien presagie un triunfo evidente para todos no puede ser considerando el general más habilidoso.

Quien alcance la victoria luego de encarnizados combates tampoco puede ser considerado entre los mejores guerreros, aunque todo el mundo lo vitoreé.

No es un hombre poderoso quien recoge las marchitas hojas en otoño, ni un clarividente quien distinga claramente el sol de la luna, ni puede decirse que tenga un aguzado oído quien escuche los truenos.

Destreza

En la antigüdad eran considerados expertos en el arte de la guerra quienes triunfaban sobre un enemigo factible de vencer.

Este era el principio por el cual quienes sabían hacer la guerra lograban sus victorias sin equivocarse: sus estrategias de combate estaban establecidas sobre la base de un triunfo indudable y vencían a un adversario derrotado de antemano; se esmeraban por colocarse en una situación invulnerable y esperaban la oportunidad para someter a sus rivales.

Por todo esto es que un ejército invencible primero crea las condiciones necesarias para el éxito y luego rompe las hostilidades.

Un ejército destinado al fracaso primero se lanza al ataque y luego busca alguna opción que le permita alcanzar la victoria durante el combate.

Quienes saben dirigir sus ejércitos en la guerra conocen el Tao, por consiguiente perfeccionan la política, garantizan el respeto de las leyes, reglamentan y disciplinan a sus tropas; son las máximas autoridades en lo concerniente a los triunfos y derrotas.

REGLAS MILITARES

Los principios fundamentales en el arte de la guerra son los siguientes:

1. La apreciación del campo de operaciones.

2. La evaluación de los recursos materiales.

3. El recuento de las tropas.

4. El balance de las fuerzas de combate.

5. Las probabilidades de triunfo o derrota.

La apreciación del campo de batalla está en función del terreno en que se encuentran las fuerzas de combate. De sus diferencias se deducen los volúmenes de recursos materiales y, por éstas se producen las cifras de los cálculos. La diferencia numérica permite la comparación de las fuerzas reales en el aspecto militar: una más débil, la otra más poderosa. El desequilibrio de fuerzas entre ambos bandos decide la victoria de uno de ellos.

Un ejército invencible que combate con otro destinado al fracaso detenta una superioridad absoluta. Es como comparar un grano de arroz con una tonelada del mismo cereal. Inversamente, un ejército destinado al fracaso estará en inferioridad absoluta frente a uno invencible.

El general que conoce el arte de dirigir sus tropas para la guerra lo hace como quien abre una brecha en el dique de una gran represa: las aguas se precipitarán sin ningún obstáculo, arrastrando todo a su paso.

Esto es lo que se denomina Chun Hsing o exhibición del poderío bélico.

12 Tal vez sea la función que cumplan los desfiles militares en la actualidad. (N. d. E.)

V
DESPLIEGUE DE LA ENERGÍA13 BÉLICA

DESPLIEGUE DE LA ENERGÍA BÉLICA

Dirigir una escuadra pequeña o un gran ejército es la misma cosa: crear jerarquías y organizar las tropas.

Manejar una tropa numerosa durante la batalla no es diferente a comandar un pequeño contingente, depende fundamentalmente de la coordinación de las comunicaciones y la transmisión de las órdenes.14

El shen y el chi

Cuando un general comanda sus tres columnas sin sufrir la derrota ha sabido utilizar su shen y su chi.15

Si atacó correctamente los puntos débiles de su enemigo, producirá el mismo efecto de una gran piedra golpeando contra un huevo.

Por regla general, sus fuerzas principales serán el shen y deberán combatir en el frente.

Luego, para alcanzar la victoria deberá lanzar ataques sorpresivos desplegando su chi.

Por eso los estrategas que manejan el chi poseen una variedad de técnicas infinitas como el universo; son inagotables como las aguas de un caudaloso río; se alternan equilibradamente como el sol y la luna; son como las cuatro estaciones que mueren y renacen.

La escala musical sólo tiene cinco notas16, pero las armonías que pueden combinarse son inagotables.

Los colores básicos pueden combinarse en infinitos tonos y matices.

Los sabores pueden combinarse de tantas maneras que en una vida no podríamos degustarlas a todas.

De la misma forma, aunque las energías utilizadas en el combate sean sólo dos, sus combinaciones jamás pueden agotarse, ellas se alternan y afectan mutuamente de manera infinita.

Al moverse en un círculo17, sin comienzo ni fin, sus variantes y combinaciones no pueden agotarse.

¿Quién podría descifrarlas completamente?

Las correntosas aguas de un río pueden mover y arrastrar las piedras que encuentren a su paso.

Astucia

El halcón ataca de improviso a su presa en rasante y raudo vuelo.

Los expertos en el arte de la guerra siempre ponen en peligro a su enemigo y atacan con un ritmo rápido y violento.

La situación de peligro semeja un arco en plena tensión, y el ataque a una flecha disparada.18

Dentro del fragor de la batalla giran en remolino las tropas, innumerables banderas, hombres y caballos; pero siempre en equilibrio, lo que les impide ser derrotadas.

Aprende que el caos se puede transformar en orden, la cobardía en coraje y la debilidad en fuerza.

El caos y el orden dependen de la organización; la cobardía y el coraje de las circunstancias; en tanto que la debilidad o la fortaleza dependen del equilibrio del yin y el yang.

Si eres astuto debes seducir a los comandantes enemigos para que obren de acuerdo a tu voluntad y se esfuercen por alcanzar las “ventajas” que les ofreces, por pequeñas que sean, y así caigan en tu trampa. De esa forma, podrás atacarlo con el grueso de tu fuerza.

Un general ducho en las lides aprovecha las situaciones favorables y jamás es rígido con sus soldados.

Siempre aprovecha cada combatiente según su talento.

Impulso

El comandante que sabe crear situaciones ventajosas para sí mismo es como quien hace rodar piedras y troncos. La naturaleza de los palos y las piedras es permanecer inmóviles en lugares llanos y rodar por las laderas. Las planas se detienen pronto, pero las redondas ruedan con facilidad.

Por todo lo dicho, la situación generada por quien sabe comandar sus acciones es semejante a arrojar piedras desde la cima de una montaña: la fuerza de su choque es incontenible.

A eso se lo denomina despliegue del chi bélico.

13 Chi es la respiración, pero no sólo el aliento, sino también la energía universal. Conferencia El Tai Chi Chuan, Felicitas R. de Epstein, Buenos Aires, 1983.

14 En esa época a través de bandera y tambores. (N. d. E.)

15 La práctica del Tai chi chuan nos ilustra convenientemente en cuanto al significado de estos términos: “Otro de los objetivos de la respiración es el de inhalar el Chi (la energía universal) para nutrir el Shen. El Shen podría traducirse como espíritu divino o elemento divino. Conferencia: El Tai Chi Chuan, Felicitas R. de Epstein, Buenos Aires 1983.

16 Recordemos que los chinos utilizan la escala pentatónica. (N. d. E.)

17 El “equilibrio” es un concepto básico para los chinos; viene del Tao y describe la idea que tienen sobre el origen del universo. Tao o Tao Chi es el concepto de todo lo que compone la vida. Según dicho concepto la vida cobró movimiento por el intercambio continuo de dos fuerzas vitales, que podríamos denominar dos energías. Ninguna de las dos fuerzas o energías, por sí solas, tienen vida, pero por la interacción de ambas, se origina la vida. Conferencia: El Tai Chi Chuan, Felicitas R. de Epstein, Buenos Aires, 1983.

18 Su extraordinaria elasticidad era resultado de su peculiar construcción y de las características del material con que estaban hechos, el bambú. Pero mucho más importante aún era para él que advirtiéramos la forma extremadamente noble que adopta el arco, de casi dos metros de longitud, una vez armado con la cuerda, y que se manifiesta de manera tanto más sorprendente cuanto más se lo estira. Cuando la cuerda está estirada hasta donde lo permita el arco, éste encierra el universo; agregó el maestro, y por eso es tan especial que se aprenda a extenderlo correctamente. Luego tomó el mejor y más fuerte de sus arcos y, en una actitud marcadamente solemne, hizo rebotar repetidas veces la cuerda levemente estirada. Esto produce un tono, mezcla de cortante restallido y grave zumbido que, tras escucharlo algunas veces, nunca más se olvida: tan peculiar resulta y tan irresistiblemente invade el corazón.” Zen en el arte del tiro con arco, Eugen Herrigel, Editorial Kier, Buenos Aires, 1977.

VI
LA ALTERNANCIA DE LO LLENO Y LO VACÍO 19

LA ALTERNANCIA DE LO LLENO Y LO VACÍO

Quien logre ocupar primero el campo de batalla en espera del enemigo logrará el centro y tendrá ventaja; quien llegue con retraso deberá combatir de forma apresurada.

Por eso los expertos en el arte de la guerra atraen al adversario sin permitir que éste los mueva de su sitio.

Si el enemigo entra por cuenta propia al lugar que le fijemos, será por los “beneficios” que le hayamos ofrecido para atraerlo.

Si no logra cumplir sus objetivos será por causa de las dificultades que le hayamos creado.

Quien conoce el arte de la guerra fatiga a su rival si lo encuentra descansado; si dispone de suficientes víveres intenta llevarlo a padecer hambre.

Si tu ejército mueve a un adversario firmemente estacionado se deberá al hecho de haberlo atacado donde él no lo esperaba.

Si tus tropas pueden emprender una marcha de mil li20 sin contratiempos y fatiga, se deberá al hecho de recorrer lugares en los cuales el enemigo no está presente ni ha puesto barreras u obstáculos. Que tu ejército ataque un sitio y lo conquiste, debe interpretarse como una falla en la capacidad defensiva de tu contrincante. Si logras mantenerte sin retroceder un ápice se deberá a que has reforzado adecuadamente tus medidas defensivas.

Los enemigos ignoran cómo defenderse de quien es diestro en el ataque; quien sabe defenderse logra que el rival no sepa cómo atacarlo.

Quien conoce el Tao de la guerra no deja tras su paso ninguna huella. Sutil e insondable, semejante a un dios, ni siquiera deja escuchar el sonido de su respiración. De esa forma, siempre decide el destino de su oponente.

Quienes se adelantan a las estrategias de su enemigo, se hacen irresistibles atacándolos en sus puntos más débiles; quienes logran retirarse con gran rapidez, consiguen que su enemigo sea incapaz de alcanzarlos.21

Aunque nuestro contendiente se defienda con altas murallas y profundos fosos, lo obligaremos a ceder sus posiciones si atacamos contra los sitios que por necesidad está obligado a defender.

Cuando deseamos que nuestra tropa no entre en combate y el contendiente no puede hacernos luchar aunque nuestras defensas consistan en una simple línea trazada sobre el suelo, se deberá a que hemos logrado desviar la dirección de su ataque.

Cuando descubramos la posición del enemigo, debemos concentrar la tropa, borrar nuestras huellas y volvernos invisibles; de esta forma el rival se verá obligado a dividir sus fuerzas en diez falanges, pudiendo ser atacado con una columna diez veces mayor. Esto nos crea una superioridad numérica muy favorable.

Cuando contemos con un mayor número de efectivos las fuerzas de nuestro rival para enfrentarnos serán limitadas.

El enemigo nunca debe saber en qué lugar atacaremos, de esta forma necesitará estar alerta en todos sus flancos. Entre más dispersas se encuentren las tropas rivales, menos puntos fuertes presentará para la defensa.

Cuando fortifica su vanguardia, debilita su retaguardia; contratiempos contrariamente cuando refuerza su última línea, vacía su avanzada. Si fortalece el flanco izquierdo, desmejora el derecho; si traslada efectivos a la izquierda, disminuye su tropa en su derecha.

Así, intentando hacerse invulnerable en todos los flancos, queda débil en todas partes. Esta fragilidad se debe a la necesidad que siente de defender todas sus líneas.

Por consiguiente, resulta vital anticipar el sitio donde se librará el combate y la duración del mismo.

Si no conocemos el lugar y el momento de las acciones, no se podrán apoyar mutuamente los flancos izquierdo y derecho, ni tampoco podrá colaborar la vanguardia con la retaguardia.

Aunque los ejércitos del reino rival sean numerosos, ¿de qué sirve si no se sabe aplicar el Ido de lo lleno y lo vacío, de lo mucho y de lo poco, de lo fuerte y de lo débil?

Ni los dioses podrán auxiliarlos en sus intentos. Esta es la razón por la cual afirmo que la victoria se puede crear. Aunque el enemigo cuente con poderosos ejércitos, siempre podremos obligarlo a que no pueda medrar su fuerza con la nuestra.

Por consiguiente, es de fundamental importancia elaborar planes y estrategias que nos muestren las ventajas y desventajas de sus planes de guerra; determinar sus posiciones para conocer el teatro de operaciones; ponerlo a prueba ofreciéndole un pequeño combate para descubrir sus flancos débiles y sus puntos invulnerables.

La perfección de las estrategias de simulación y camuflaje consiste en no dejar ningún rastro. Aunque los espías enemigos se oculten a la perfección, no podrán descubrir la estrategia esencial de tus tropas, ni los espíritus más sagaces encontrarán la forma de atacarte.

Debes aplicar flexiblemente las estrategias de combate, basándote en la situación de tus rivales.

Aunque todos vean tus tácticas, no lograrán desentrañar su misterio.

Sólo verán las apariencias de las mismas, pero desconocerán cómo se han aplicado con ataques sorpresivos para vencer a tu contrincante.

Cada vez que ganes una batalla evita repetir las mismas técnicas; transfórmalas de acuerdo a las circunstancias.

Las reglas del arte del combate, semejan al agua que fluye: siempre lo hace hacia abajo eludiendo las alturas. El triunfo se logra cuando los ejércitos evitan lo lleno del enemigo22 y atacan su vacío23.

Así como el agua está circunscrita por el lecho del río que cambia de curso, de la misma forma, en la batalla decidirás tus tácticas de combate de acuerdo a las circunstancias que te ofrezca el enemigo.

En la guerra las condiciones jamás son idénticas ni permanecen constantes. Todas las formas de combatir cambian siempre. Por todo lo expresado, quien conquista el triunfo mortificando sus estrategias de acuerdo a los cambios que observa en su contrincante, merece ser llamado Maestro en estrategia.

Los cinco elementos24 interactúan mutuamente pero ninguno predomina indefinidamente; las cuatro estaciones se alternan, ninguna es eterna; hay días cortos y largos; la luna va menguando y creciendo permanentemente.

A esto se lo denomina la alternancia de shu y xu, lo lleno y lo vacío.25

19 Nunca existe la posibilidad última de que uno venza al otro porque son como amantes en pugna más que enemigos en lucha. Pero, para nuestra lógica, resulta difícil pensar que ser y no ser son mutuamente generador y mutuamente sustentador de energía, ya que para el hombre occidental el mayor terror imaginable consiste en creer que la nada será el fin definitivo del universo. No aprehendemos con facilidad el hecho de que el vacío es creativo ni que el ser emana del no ser, al igual que el sonido emana del silencio y la luz del espacio. Como dice Lao Tzu:

Treinta rayos convergen en el círculo de la rueda.

Lo que la vuelve útil es el espacio central [literalmente, de su no ser]

La arcilla se trabaja en forma de vasijas.

Es el vacío interior lo que las vuelve útiles.

Se abren puertas y ventanas en las paredes de otra habitación.

Son los agujeros los que nos permiten utilizarla.

Por lo tanto, de la no-existencia proviene la utilidad.

Y de la existencia la posesión.

No sé si esta cuestión puede ser realmente argumentada en los términos de nuestra lógica, pero creo que es imposible concebir forma alguna sin el componente del espacio relativamente vacío. Nosotros ignoramos el espacio justamente porque éste es uniforme, como el agua para el pez y el aire para los pájaros. Resulta casi imposible ofrecer una descripción inteligible de los elementos o dimensiones que son constantes en todas las experiencias como, por ejemplo, la conciencia, el tiempo o la electricidad.

El camino del Tao, Alan Watts, Editorial Kairós, Barcelona, 1979.

20 Quinientos kilómetros. (N. d. E.)

21 Marzo veintitrés “... A las 8 y pico llegó Coco a la carrera a informar que había caído una sección del ejército en la emboscada. El resultado final ha sido, hasta ahora, 3 morteros de 60 mm., 16 máuser, 2 Bz, 3 USis 1 30, dos radios, botas, etc., 7 muertos, 14 prisioneros sanos y 4 heridos, pero no logramos capturarles víveres. Se capturó el plan de operaciones que consiste en avanzar por ambos cabos de Ñacahuasu para hacer contacto en un punto medio. Trasladamos aceleradamente gente al otro lado y puse a Marcos con casi toda la vanguardia en el final del camino de maniobra, mientras el centro y parte de la retaguardia queda en la defensa y Braulio hace una emboscada al final del otro camino de maniobra. Así pasaremos la noche para ver si mañana llegan los famosos rangers.” Diario del “Che “en Bolivia, Ediciones Metropolitanas, Buenos Aires, 1984.

22 Sus flancos invulnerables. (N. d. E.)

23 Sus flancos débiles. Idem.

24 Madera, tierra, fuego, metales y agua. Idem.

25 “Reinaba en este sentido el concepto de perpetua transición de un signo a otro, a la par de la perpetua transición recíproca de los fenómenos entre sí que tiene lugar en el mundo. Aquí se nos presenta pues la idea fundamental decisiva de las mutaciones.” I Ching, El libro de las Mutaciones, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

VII
MANIOBRAS DE COMBATE

MANIOBRAS DE COMBATE

Durante el transcurso de una guerra, es usual que el soberano imparta las órdenes al comandante. Durante el lapso de la contienda bélica nada es tan arduo como lograr las condiciones favorables para alcanzar el triunfo. Ni la movilización del pueblo, o el reclutamiento de soldados y la organización de las tropas; ni siquiera el enfrentamiento con el enemigo.

La mayor dificultad radica en hacer recto un camino sinuoso y convertir las desventajas en beneficios.26

Engañar al enemigo

Así es que se deben dar rodeos para ocultar los movimientos tácticos y atraer al enemigo ofreciéndole pequeñas carnadas. Así lograrás llegar antes al campo de batalla aunque hayas iniciado tu marcha después de él. He aquí el método de convertir lo sinuoso en recto.

Maniobras

Las formas de maniobrar en las contiendas militares ofrecen perfiles ventajosos y aspectos desfavorables. Si todo el contingente parte a conquistar las ventajas llevando consigo todas sus armas, municiones y provisiones, no podrá llegar a tiempo a su objetivo debido a la lentitud en su marcha. Si va en busca de ventajas dejando los pertrechos en su campamento, perderá el arsenal y los víveres. Así es que, cuando un ejército enrolla sus armaduras27 y emprende una marcha acelerada de cincuenta kilómetros sin detenerse día o noche, resulta irremediable que los mandos de las tres columnas sean apresados.

Las tropas más fuertes llegarán primero, en tanto que las más débiles quedarán rezagadas y al final arribará apenas un diez por ciento de los efectivos.

Conocer ventajas y desventajas

Cuando se sale a conquistar ventajas a una distancia de veinticinco kilómetros, los comandantes de la vanguardia pueden sufrir algunas derrotas haciendo que lleguen tan solo la mitad de las tropas. Si se va a combatir recorriendo quince kilómetros, sólo arribarán dos tercios de los efectivos.

Debe saberse si un ejército carece de reserva de cereales porque con seguridad podrá ser derrotado.

Cuando se desconozcan las intenciones bélicas de los otros reinos, no se podrá tomar contacto con ellos.

Cuando se ignoran las características geográficas del teatro de operaciones: sus bosques y montañas, sus barreras naturales, cursos de agua, pantanos u otros aspectos topográficos, no debe emprenderse la avanzada militar. Si no se presta la debida atención a los baquianos28, tampoco se aprovecharán las ventajas naturales del terreno.

Estrategias

Debido a que la estrategia de la guerra se basa en el engaño, hay que apoyarse en ardides y trampas convenientes para alcanzar el triunfo. Siempre es necesario evaluar si las acciones a cumplirse son o no favorables, y variar las tácticas según corresponda dispersar o concentrar las fuerzas.

Los movimientos de una tropa deben ser veloces como una tempestad, o altivos y silenciosos como los bosques en el caso de una marcha lenta. En el ataque deben emular al fuego, en la defensa ser inmóviles como las montañas; se ocultarán como el cielo nublado; se moverán raudos como los relámpagos para acometer al adversario.

Cuando se deba saquear una villa o una aldea, se dividirán las fuerzas para efectuar el despojo.

Luego de ocupar un reino enemigo, lo primero que corresponde hacer es enviar tropas a custodiar los puntos estratégicos.

Siempre evalúa las ventajas y perjuicios antes de entrar en acción y realiza un balance de las pérdidas y ganancias que ofrece cada oportunidad.

Aquellos que conocen el Tao pueden convertirlo sinuoso en recto y alcanzar una victoria segura.29

FUNDAMENTOS FILOSÓFICOS

Este es el fundamento filosófico y estratégico de las maniobras militares.

El Libro de la Administración Militar30 nos enseña:

“En medio de una batalla resulta imposible emitir órdenes a través de las palabras; a tal fin se utilizarán los tambores.”

“En el fragor de la lucha las tropas no pueden distinguir los movimientos de sus camaradas; por tanto han de emplearse banderas y estandartes.”

Tambores, banderas y estandartes unifican la acción de un ejército. De esta forma, los soldados más valientes no lucharán solos, ni los cobardes podrán huir de la batalla.

Este es el método para comandar un gran ejército durante una batalla. Siempre hay que intentar agotar el vigor del enemigo, bajar su moral e intentar que los generales vacilen en sus decisiones.

Conocer al enemigo

Debes saber que el enemigo presenta tres estados de valentía.

1. Cuando su moral está en alto, es enorme. Es como si al amanecer estuvieran pletóricos de ella;

2. A medida que pasa el tiempo, se les va debilitando como la modorra del medio día.

3. Finalmente se debilita, como al caer la noche con sus brumas; se les agota el ímpetu y sus pensamientos se dirigen al hogar, como un pájaro vuela hacia su nido.

Por todo lo explicado, quien sea diestro en comandar las fuerzas de un ejército evitará los arrojos vehementes del adversario al comenzar el combate.

Debes aguardar que la valentía de tus rivales haya menguado y los invada la nostalgia, para luego proceder a atacarlos.

Este es el método correcto de manejar la moral del enemigo y usarla a tu favor.

Enfrentar con serenidad la furia caótica de tu enemigo es la manera de manejar el ánimo de los ejércitos y utilizarlo a favor.

Las tropas siempre han de esperar cerca del campo de batalla a un enemigo que viene desde lejos; enfrentar descansado a un adversario exhausto luego de una acelerada y larga marcha.

Para enfrentar a un enemigo hambreado hay que tener bien alimentadas a las propias tropas. He ahí la clave para manejar la energía material de un ejército y utilizarla a favor. A un enemigo que marcha en forma ordenada, con una posición estratégica correcta, con la moral en alto, bien dispuestos sus estandartes y banderas, no se lo debe obstaculizar, interceptar, ni atacar.

MANEJAR LAS OPORTUNIDADES

He aquí el método para controlar las oportunidades y tenerlas a favor.

Estas son las normas en el arte de comandar las fuerzas bélicas:

1. Cuando el contrincante ha ocupado un terreno elevado, nunca hay que atacarlo desde abajo.

2. Cuando el enemigo tiene el respaldo de un terreno alto, nunca se lo debe acometer de frente.

3. Jamás hay que luchar con las fuerzas de élite del enemigo.

4. Nunca se debe asaltar las fuerzas que un enemigo ofrezca: son señuelos.

5. Cuando el rival se retira marchando hacia su propio reino, de ninguna manera se debe obstaculizarlo o intentar detenerlo.

6. A un enemigo cercado siempre déjale una vía de salida.

7. A un ejército que ya está en una situación comprometida, no lo fuerces hasta el exceso.

Todo lo explicado anteriormente, constituye las reglas que rigen las maniobras militares durante el combate.

26 En el Dictamen del hexagrama 7, dice: “El ejército requiere perseverancia y un hombre fuerte Ventura sin falla.” Más adelante comenta: “Nada se puede lograr sin una firme disciplina. Mas esta disciplina no es posible obtenerla a la fuerza y con medios violentos, sino que reclama a un hombre fuerte al cual se vuelquen los corazones y que despierte entusiasmo.

Este, para poder desplegar sus dotes, debe contar con la confianza incondicional de su soberano, quien ha de dejar en sus manos la plena responsabilidad mientras dura la guerra.” I Ching, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

27 Es importante destacar que se trata de armaduras defina malla metálica. (N. d. E.)

28 adj. y sus. Práctico del campo, de los caminos. Experto, perito. Guía para viajar por el campo. Pequeño Larousse Ilustrado, Buenos Aires, 1986.

29 “El Tao es aquello de lo que uno no puede desviarse; aquello de lo que uno puede desviarse no es el Tao.” Sentencia de Chung Yung citada por Alan Watts en El camino del Tao, Editorial Kairós, Barcelona, 1979.

30 Sabemos de su existencia sólo a través de la cita de Sun Tzu, ya que esta milenaria obra se ha perdido, no pudiendo llegar hasta nuestros días. (N d. E.)

VIII
VARIANTES TÁCTICAS

VARIANTES TÁCTICAS

Como ya he comentado anteriormente, durante la guerra el comandante recibe las órdenes de su soberano, organiza las tropas y reúne las provisiones militares.31

Hay nueve circunstancias a considerar en el arte de la guerra:

1. Nunca debe levantarse campamento en lugares de difícil acceso, tales como hondonadas o depresiones.

2. En los lugares fronterizos se debe tomar contacto y trabar amistad con los reinos vecinos.

3. No se debe detener la marcha en terrenos sin agua, pasturas o cereales, ya que no se podrá permanecer mucho tiempo en ellos.

4. Los lugares como angosturas, cañones o quebradas son ideales para hacer emboscadas.

5. Si te encuentras en un terreno peligroso y sin salida deberás luchar con toda tus fuerzas para intentar sobrevivir.

6. Existen senderos que nunca deben seguirse, como las sendas estrechas o fáciles de bloquear por el enemigo.

7. Hay tropas enemigas a las cuales no debes atacar, ya que no se logrará beneficio alguno pero sí una posible desgracia.

8. Las ciudades que no puedan ser mantenidas bajo el propio dominio no deben ser tomadas por asalto.

9. No se ha de combatir por objetivos que no ofrezcan ningún rédito.

En el caso de que no hubiera coincidencia entre las órdenes del soberano y estas circunstancias que acabo de mencionar puedes abstenerte de obedecerlas.

Un comandante que valora la importancia de transformar y flexibilizar las estrategias en verdad entiende cómo utilizar las tropas durante la guerra.

Si no comprende las nueve circunstancias, aunque conozca las ventajas y desventajas que presenta cada terreno, le resultará imposible desplegar plenamente el potencial combativo de su ejército. Los comandantes inteligentes deben evaluar en cada caso los beneficios y las dificultades.

La adecuada consideración de las circunstancias ventajosas puede reforzar la convicción del triunfo. Evaluar los aspectos negativos puede evitar desgracias.

Cuando pretendas que otros feudos se dobleguen ante ti deberás emplear todos los medios a tu alcance para perjudicarlos.

Si quieres dominarlos deberás inducirlos a malgastar su potencial bélico y sus recursos materiales.

Para lograr desestabilizarlos les ofrecerás presuntos provechos.32

El arte de la guerra no consiste en depositar las esperanzas en que el enemigo no vendrá, sino en confiar en la propia capacidad y rapidez para enfrentarlo en el combate. No te engañes creyendo que el enemigo no te atacará, esfuérzate por hacerte invulnerable ante él.

DEFECTOS EN LOS COMANDANTES

Hay cinco defectos en los comandantes que conducen a una catástrofe inevitable:

1. Una valentía fanática que puede llevarlos a perder la vida.33

2. Los cobardes que sólo se interesan en sobrevivir que probablemente que sean hechos prisioneros.34

3. Los comandantes vehementes, irreflexivos y coléricos a los que puede provocárselos con pequeñas afrentas y causarles numerosas bajas.35

4. Los que sólo les interesa la fama de su propia honra, y pueden caer en las trampas enemigas de la humillación y la calumnia.36

5. Los oficiales sentimentales que no saben evaluar las ventajas y los perjuicios, es posible reducirlos a la pasividad, las incomodidades y el fastidio, logrando que nunca estén tranquilos.

He aquí los grandes defectos en el carácter de los conductores, verdadero infortunio en la comandancia de las fuerzas bélicas, ya que la derrota de todo un ejército y la muerte de sus comandantes pueden derivarse de ellas.

Mantente siempre alerta en cuanto a esto.37

31 Sun Tzu repite la introducción del capítulo anterior y anticipa algunos temas referidos a la topografía del terreno que más tarde habrá de desarrollar en el capítulo X y XI. (N. d. E.)

32 Comenta Chia Lin: “Los planes y los proyectos destinados a perjudicar al enemigo no están delimitados en el marco de un método específico. En ocasiones le separarás de los sabios y los virtuosos para que carezca de consejeros. O enviarás traidores a su país para socavar su administración. Si no, te servirás de astutas intrigas para separar al soberano de sus ministros. O bien despacharás a hábiles artesanos para incitar a la población a que dilapide sus riquezas. También puedes obsequiarles con músicos y bailarinas licenciosas para cambiar sus costumbres. O proporcionarle bellas mujeres que le hagan perder la cabeza.” El Arte de la Guerra, Editorial Fundamentos, Madrid, 1994.

33 “El exceso en la comida y el exceso en la acción repugnan a todos.” La filosofía de Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin Editorial Kier, Buenos Aires, 1978.

34 “La no violencia no debería ser usada como un escudo para ocultar la cobardía, ya que es un tarea de los valientes.” Mahatma Gandhi, Pensamientos Escogidos Seleccionados por Richard Attenborough, Emecé Editores, Buenos Aires, 1983.

35 “El buen guerrero jamás cae en la ira.” La filosofía china según Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin, Editorial Kier, Buenos Aires, 1978.

36 “Recto, pero flexible.” Ibid. Op. cit. pág. 70.

37 “Nueve virtudes: la afabilidad combinada con la dignidad; la suavidad combinada con la firmeza; la aspereza combinada con la respetuosidad; la actitud para el gobierno combinada con la cautela reverente; la docilidad combinada con la audacia; la rectitud combinada con la urbanidad; una negligente condescendencia combinada con la discriminación; la audacia combinada con la sinceridad y el valor combinado con la rectitud”. Ibid. Op. cit. pág. 71.

IX
MOVILIZACIÓN DE LAS MILICIAS

MOVILIZACIÓN DE LAS MILICIAS

Por regla general, cuando las tropas ya estén apostadas y pueden atisbar las posiciones enemigas, se deberán tener en cuenta los siguientes preceptos:

1. Luego de atravesar velozmente los secos terrenos montañosos, se intentará avanzar hacia los valles con suficiente agua y hierba y acampar en lugares yang38 o sea, en los sitios elevados y con sol.

2. Cuando el adversario haya ocupado un terreno alto, atácalo sólo si tienes la pendiente a tu favor, jamás lo hagas cuesta arriba. Esta es la forma adecuada de aprestar las huestes en los terrenos montañosos.

3. Luego de cruzar un río, las tropas deberán establecerse alejadas de la ribera. Si el enemigo te embiste, deja que por lo menos la mitad de su ejército atraviese el curso del río; entonces, atácalo. Nunca libres un combate decisivo en las márgenes de un río.

4. Cuando te encuentres con tu enemigo en una zona pantanosa o de salinas, acercarte a las praderas con abundante agua y hierbas, alejándote rápidamente de allí. Esta es la forma correcta de situar tus tropas en lodazales o en salinas.

5. En las llanuras las milicias deberán ocupar un territorio donde puedan maniobrar con facilidad; su fuerza principal debe respaldarse en las franjas más elevadas del terreno, beneficiándose por el frente con zonas más deprimidas. Esta es la forma adecuada de ordenar las tropas en los terrenos llanos.

Recuerda que las ventajas obtenidas por una buena disposición de las tropas, le permitió a Huang Shi39 obtener la victoria sobre los cuatro reinos enemigos.

• Al ordenar el acantonamiento de las guarniciones se deben preferir los terrenos elevados y secos y evitar los sitios yin40, bajos y húmedos.

• El acampar en valles fértiles, con abundancia de agua y de hierbas, donde las provisiones se consiguen a plenitud, hará que los generales y las tropas conserven la buena salud.41 De esta forma lograrás condiciones favorables para alcanzar la victoria.

• Cuando los grupos marchen por colinas y diques, deberán hacerlo por el lado que da el sol. Estos son terrenos muy favorables para las tropas.

• Cuando llueve aguas arriba, muy pronto sobrevendrá un aluvión. Por eso hay que prohibir el cruce y realizarlo únicamente cuando las aguas recuperen su nivel habitual.

• Cuando las tropas se encuentren con barrancos, perfiles montañosos elevados; desfiladeros, bosques densos y espinosos o pantanos y lodazales, deberán alejarse rápidamente de allí y dejárselos al enemigo.

Hay que mostrarse prudente en los caminos con lagunas, cañaverales o sitios donde crezcan hierbas acuáticas y explorar la zona cuidadosamente ya que en ellas el enemigo suele ocultar espías o lanzar emboscadas.

MOVILIZACIÓN DEL ENEMIGO

• Cuando tu rival se acerque sereno es porque ha ocupado terrenos que lo favorecen.

• Si te provoca a la distancia, es porque tiene la intención de hacerte avanzar.

• El ejército enemigo siempre tratará de acampar en lugares llanos que le brinden ventajas.

• Cuando muchos árboles se agitan, es porque el enemigo se acerca agazapado.

• Si entre la fronda del camino encuentras obstáculos es porque tu contendiente ha fraguado artimañas.

• Una bandada de pájaros en pleno vuelo es señal de una emboscada. Cuando los animales salvajes huyen es porque tu rival ha iniciado un ataque sorpresa.

• Los remolinos de polvo anuncian la marcha acelerada de los carros de combate del enemigo.

• Si observas una extensa polvareda será por el avance de la infantería rival.

• Cuando el polvo se dispersa tan pronto como se levanta es indicador de que el enemigo se acerca agazapado.

• Si la polvareda es escasa, se levanta y desaparece aquí y allá, es porque el ejército enemigo está levantando campamento.

• Cuando el emisario de tu enemigo utiliza palabras humildes y recatadas pero al mismo tiempo su ejército apura sus preparativos bélicos es porque está a punto de avanzar.

• Si se expresa en términos recios y su ejército evidencia una actitud de avance es porque está dispuesto a batirse en retirada.

• Cuando los carros ligeros marchan a la vanguardia y las tropas están situadas en ambos flancos el enemigo está preparando sus columnas para el combate.

• Cuando tu rival no ha sufrido derrotas y viene a capitular una tregua es porque tiene malas intenciones y algo trama.

• Cuando pasa revista a sus tropas apresuradamente es porque ya tiene decidido el momento del combate.

• Cuando la mitad de sus fuerzas avanza y la otra retrocede es porque desea atraernos a una trampa.

• Cuando los soldados enemigos no pueden mantenerse en pie y se apoyan en sus pertrechos es señal de que padecen hambre.

• Si los aguadores beben primero es síntoma de que sufren sed.

• Cuando el enemigo no aprovecha una ventaja muestra que sus tropas están extenuadas.

• Cuando los pájaros revolotean sobre el campamento enemigo significa que ha sido abandonado.

• Si por la noche se escuchan voceríos o lamentos significa que los soldados enemigos están vacilantes o atemorizados.

• Cuando un comandante haya perdido autoridad y prestigio entre sus tropas, su campamento estará en desorden.

• Cuando las banderas enemigas se agiten sin ton ni son será señal de que sus tropas están al límite del caos.

• Cuando los comandantes enemigos pierden los estribos con facilidad será señal de que están fatigados.

• Si el ejército enemigo alimenta sus caballos con cereales, degüella todos sus animales para alimentar la tropa, guarda todos sus bártulos y no regresa a su campamento, se debe a que está acorralado y dispuesto a romper el cerco a costa de sus vidas.

• Cuando los jefes hablan en un tono suave a la tropa se debe a que han perdido la confianza de sus soldados.

• Cuando abundan las recompensas es porque el comandante está por agotar sus recursos.

• Si los castiga permanentemente es porque se encuentra angustiado.

• Los mandos que primero se muestran brutales y luego actúan temerosos frente a sus subordinados, son los menos inteligentes.

• Cuando el ejército enemigo envía a negociar a sus emisarios con cualquier pretexto es que quiere detener la guerra.

• Cuando el oponente se muestra colérico pero no entra en combate ni se retira hay que vigilar atentamente sus intenciones.

TENER EN CUENTA

La superioridad de fuerzas no necesariamente implica una ventaja en el combate.

No avanzar de manera imprudente y precipitada, reunir fuerzas, conocer la situación del enemigo y lograr el consenso de la tropa, es suficiente.

Quienes no tengan un plan a largo plazo serán capturados por el enemigo.

Cuando la tropa no manifiesta adhesión y subordinación a los mandos, no es posible convencerla ni siquiera aplicando castigos.

Cuando los soldados adhieren a nosotros pero no acatan la disciplina, no deben ser utilizados en combate. Por eso hay que convencerlos ideológicamente a través de causas justas y generosas y unificarlos por medio de la disciplina.42 Actuando de esta forma, los comandantes se ganarán el respeto y el apoyo de sus subordinados.

Cuando se dan órdenes rigurosas, se controla y educa a los soldados, estos se acostumbran a obedecer.43

Si los comandantes no son rigurosos en las órdenes, el control y la educación de sus tropas, se volverán indisciplinadas.

El cabal cumplimiento de las órdenes, demuestra la armonía y concordancia entre los superiores y los inferiores, entre los mandos y la tropa.44

38 En el idioma chino, los dos polos de energía cósmica son yang (positivo) y yin (negativo) y sus signos convencionales son + y respectivamente. Los ideogramas señalan el lado soleado y el lado en sombra de una colina, y están asociados con lo masculino y lo femenino, lo firme y lo flojo lo fuerte y lo débil, la luz y la oscuridad, lo que se eleva y lo que cae, cielo y tierra, y se le reconoce en cuestiones tan cotidianas como una comida aderezada y otra insípida. El camino del Tao, Alan Watts, Editorial Kairós, Barcelona, 1979.

39 También conocido como el Emperador Amarillo, porque unificó los feudos de la cuenca del río Amarillo. (N d. E.)

40 La clave de las relaciones entre yang y yin se denomina hsiang sheng, surgimiento mutuo o inseparabilidad. Como dice Lao-Tzu:

“... ‘Ser’ y ‘no ser’ se engendran mutuamente;

Dificultad y facilidad se complementan mutuamente;

Largo y corto se contrastan mutuamente;

... Antes y después se suceden mutuamente.”

El camino del Tao, Alan Watts, Editorial Kairós, Barcelona, 1979.

41 “Los chinos son muy realistas y prácticos.”

“...Desean mantenerse en buen estado de salud física y mental y desean tener una larga vida útil, estando en equilibrio cada uno consigo mismo y con todos los demás... ” Conferencia: El Tai Chi Chuan, Felicitas R. de Epstein, Buenos Aires, 1983.

42 “El ejército constituye una masa que, para convertirse realmente en ejército, requiere organización. Nada se puede lograr sin una firme disciplina. Mas esta disciplina no es posible obtenerla a la fuerza y con medios violentos, sino que reclama a un hombre fuerte al cual se vuelquen los corazones y que despierte entusiasmo.” I Ching, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

43 “Al comienzo un seis significa: Un ejército ha de partir en perfecto orden. Cuando no es bueno el orden, amenaza la desventura.” Ibid. Op. cit. pág. 111.

44 “Esto indica la naturaleza del ejército, que en su esencia más íntima es una entidad peligrosa, mientras que en su manifestación exterior debe reinar la disciplina y la obediencia.” Ibid. Op. cit. pág. 109.

X
LA TOPOGRAFÍA45

TOPOGRAFÍA

De acuerdo a sus características, los terrenos configuran seis tipos de escenarios:

1. Dong o de paso

2. Gua o Colgante

3. Yi o de apoyo

4. Encajonados

5. Xian o escarpados

6. Huan o distantes

Dong o de paso

Las zonas que facilitan las comunicaciones y que podemos recorrer con la misma facilidad que nuestro enemigo, son los terrenos dong46 o de paso. En ellos se intentará ocupar los sitios yang —altos, con abundante sol y extenso panorama—, y proteger las vías de suministro. De este modo lograrás una disposición favorable durante los combates.

Gua o colgante

Un terreno que permita el avance y dificulte el retroceso es conocido como sitio gua o colgante. En estos lugares puede vencerse al enemigo con un ataque sorpresivo. Si éste se ha parapetado adecuadamente podría complicarte el retroceso.

Yi o de apoyo

Los terrenos yi47 o de apoyo son de difícil acceso y dificultan el inicio de la ofensiva a los bandos beligerantes.

En ellos, aunque el enemigo presente alguna aparente ventaja, debes abstenerte de atacar; marcha simulando una retirada para atraerlo y luego, cuando la mitad de su tropa haya abandonado el campamento, vuelve repentinamente a la ofensiva volcando la situación a tu favor.

Encajonados

En los valles profundos o terrenos encajonados debes tomar la delantera para ocuparlos, bloquear los pasos y esperar la llegada del adversario. En caso contrario, nunca debes comenzar una sangrienta embestida; si el enemigo no te corta el paso con una poderosa fuerza puedes atacarlo.

Xian o escarpado

Si has ganado la delantera en un terreno xian o escarpado debes parapetarte en un sitio elevado y con amplio panorama, a la espera de que tu rival inicie el ataque contra tus fuerzas. En caso contrario, debes iniciar la retirada.

Huan o distantes

En terrenos distantes o del tipo huan48 ambos bandos se encuentran igualados en relación a las ventajas topográficas. En esta situación nunca es aconsejable forzar el combate.

Las seis configuraciones mencionadas son los preceptos que rigen el aprovechamiento de los diferentes terrenos donde se producen los combates.

Son de vital importancia y nunca se debe dejar de tenerlos en cuenta y aplicarlos.

POSIBLES CAUSAS DE DERROTA

Durante la batalla pueden surgir seis circunstancias que nos conducirán irremediablemente a la derrota:

1. Desperdigarse

2. Perder el mando

3. Perder potencia de combate

4. Improvisar

5. Desorganizarse

6. Derrotarse

Estas situaciones no son calamidades enviadas por los dioses, el clima o las condiciones del terreno; se producen por los desaciertos y errores de los mandos.

Desperdigarse

Cuando las situaciones topográficas sean parejas para ambos bandos, el contendiente que acometa a una columna diez veces más poderosa, irremediablemente huirá derrotado.

Perder el mando

Cuando la tropa es poderosa pero sus comandante son ineptos, la conducción será deficiente.

Perder potencia de combate

Cuando los comandantes sean adecuados y las tropas no sean pujantes, lo denominaremos perder potencia de combate.

Improvisación

Cuando los mandos medios no obedezcan las órdenes y se lancen a combatir guiados por el fragor de la lucha, surgirá una catástrofe similar a una avalancha en la montaña.

Desorganizarse

Si no se aplican adecuadamente los reglamentos, las columnas son irregulares y están mal emplazadas, las relaciones entre los oficiales y soldados son caóticas y otras tantas deficiencias más, es inevitable que se produzca el caos dentro del propio ejército.

Derrotarse

Cuando los generales evalúan inadecuadamente el potencial bélico de su enemigo o lo atacan con sus tropas mermadas, o no utilizan sus fuerzas de élite en la vanguardia, entonces la derrota será inevitable.

La falta de rectificación de las circunstancias mencionadas puede conducirnos a una catástrofe; el estudio y la utilización de las mismas a nuestro favor, puede ser la clave para alcanzarla victoria.

La topografía del terreno puede ser una gran ventaja en las campañas militares. Evaluar adecuadamente la ubicación del enemigo, las ventajas y desventajas del teatro de operaciones y las distancias a recorrer, son los procedimientos que los mandos aptos para la conducción de un ejército deben manejar.

Quienes dirijan los combates aplicando correctamente estas estrategias alcanzarán la victoria.

Quienes no las comprendan y las apliquen cabalmente sólo cosecharán derrotas.

Utilizando los preceptos del arte de la guerra y con la plena convicción del triunfo se puede atacar aun cuando el soberano haya dado una orden en contrario.

Inversamente, si luego de evaluar la situación no se llega al pleno convencimiento de la victoria, aunque nuestro soberano insista en el ataque, debemos abstenernos de obedecer.

Los generales que no persiguen la gloria personal cuando combaten, ni eluden su responsabilidad por la desobediencia cuando retroceden, sólo buscan la seguridad de su pueblo y defender los intereses fundamentales de su nación.

Ellos y no el oro o el jade, son los tesoros más valiosos que posee el reino.49

Cuando los mandos tratan a sus soldados como a recién nacidos podrán acompañarlos y participar de todas las dificultades. Si los tratan como a sus propios hijos, compartirán con ellos la vida y la muerte.

Si los comandantes tratan a sus soldados con blandura y no les inculcan disciplina, los apañan sin educarlos y no les aplican castigos cuando transgreden las leyes, estos serán como niños engreídos y mimados: inútiles para la lucha.50

Cuando conozcas que tus fuerzas son capaces de enfrentar al adversario, pero ignores si éste puede ser quebrantado, la mitad de la victoria estará en tus manos.

Si no has evaluado adecuadamente la topografía para saber si te es o no favorable, no debes atacar ya que las posibilidades del triunfo no superan el cincuenta por ciento.

Quien aplique el arte de la guerra no se desconcertará al lanzar el ataque, ni se encontrará en problemas por las variantes tácticas durante el combate. Por eso es que repito: conoce a tu adversario y conócete a ti mismo y no habrá peligro alguno en el camino hacia la victoria. Conoce las condiciones meteorológicas y la topografía del terreno y podrás lograr una victoria segura.

45 Topografía f. (del gr. tropos, lugar, y graphein, describir). Arte de representar gráficamente un lugar sobre el papel, con todos los accidentes de la superficie. Conjunto de particularidades que tiene un terreno en su relieve: la complicada topografía de España. Pequeño Larousse Ilustrado, Buenos Aires, 1986.

46 En este caso preferimos escribir las palabras de acuerdo a su fonética, por las implicancias psicológicas que pueden generar. (N. d. E.)

47 Idem.

48 Idem.

49 “Cuando un hombre correcto se sirve de los medios erróneos, los medios erróneos operan correctamente. Cuando un hombre erróneo usa los medios correctos, los medios correctos actúan erróneamente.” La filosofía de Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin, Editorial Kier, Buenos Aires, 1978.

50 En el hexagrama 18, Ku, El Trabajo en lo Echado a Perder podemos leer: “El ideograma chino Ku representa una escudilla en cuyo contenido prosperan gusanos. Esto significa lo echado a perder. Se ha producido a raíz de que la suave indiferencia del trigrama superior se ha juntado con la rígida inercia del trigrama inferior, y así se originaron las condiciones para el estancamiento.” I Ching, Richard Wilhelm, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1979.

XI
LOS TEATROS DE OPERACIONES

LOS NUEVE TERRENOS

De acuerdo a los ciento ocho preceptos de la guerra podemos encontrarnos con nueve tipos de teatros de operaciones:

1. El primero es cuando el enemigo combate en su propio reino. En ellos no es conveniente librar combate.

2. El segundo caso se refiere a las zonas fronterizas. Allí no es adecuado levantar campamento.

3. La tercera variante se produce con aquellos terrenos que dan ventaja a quien primero los ocupe. Aquí jamás deberá emprenderse un ataque temerario.

4. El cuarto tipo de escenario permite el arribo de ambos bandos beligerantes y en estos no es conveniente detener la marcha.

5. La quinta circunstancia es una frontera colindante con varios reinos. Allí hay que entablar amistad con los señores feudales.

6. La sexta opción son los sitios dentro del territorio enemigo respaldados por numerosas ciudades y pueblos. En ellos hay que conseguir abundantes provisiones.

7. La séptima son los territorios con montañas, bosques, pantanos o barreras naturales que impidan un fácil acceso. Estos deben cruzarse velozmente.

8. El octavo escenario de combate son los caminos que resultan estrechos para el avance y el retroceso. En dichos terrenos deben aplicarse emboscadas.

9. El noveno caso son los sitios donde no queda más alternativa que luchar con todas nuestras fuerzas debido a su peligrosidad.

CONSEJOS ESTRATÉGICOS

En los tiempos remotos quienes conocían el arte de la guerra lograban que el enemigo no pudiera coordinar su vanguardia y su retaguardia, sus patrullas de combate con sus fuerzas principales, que los mandos y la tropa se auxiliaran mutuamente, que las órdenes no llegaran a destino, que les resultara imposible reagruparse y que sus formaciones se desorganizaran.

Cuando la situación te sea favorable, ataca.

Si te es desfavorable, detén inmediatamente las acciones.

Algunos podrían preguntarse: “Si el ejército enemigo es poderoso y avanza sobre nosotros en forma ordenada, ¿qué estrategia debemos adoptar para combatirlo?”

Yo les respondo: “Primero conquista las condiciones favorables que son claves para tu rival y luego lograrás que actúe de acuerdo a tus fines.”

Lo más razonable en la aplicación del poderío bélico es moverse a gran velocidad. Aprovecha las opciones que te brinda un rival desorientado, sigue caminos impensados para él y atácalo en los sitios donde no esté atento y prevenido.

En la mayoría de los casos, cuando emprendemos una ofensiva contra un reino enemigo, los preceptos que rigen el combate son los siguientes: mientras más se adentre nuestra tropa en territorio rival y el ánimo de los soldados vaya en aumento, menos probabilidades tendremos de salir derrotados.

Si en territorio enemigo consigues cereales y praderas con buen forraje tu ejército tendrá abundantes provisiones.

Pon especial cuidado en la alimentación y el descanso de las tropas.

Organízalas convenientemente para que no se fatiguen en exceso.

El vigor de una tropa se puede aumentar elevando su moral y acrecentando su eficacia.

Planifica ardides para que el enemigo no pueda descubrir tus estrategias.

Cuando un ejército se encuentre en una situación de vida o muerte, los mandos y las tropas lucharán con toda su fuerza.51

En una situación desesperada no sentirán temor alguno; si no encuentran una salida arremeterán contra el enemigo con toda su furia destructiva.52

En estas circunstancias extremas, las milicias se mantendrán vigilantes aunque no las censuremos, cumplirán con sus tareas aunque no las exijamos y conservarán la disciplina aunque no les demos órdenes.

Eliminando todas las dudas y supersticiones de nuestros subordinados, lograremos que nadie retroceda o eluda el combate aun en situación de vida o muerte. Que nuestros soldados no tengan dinero, no significa que no amen la riqueza; que no sienta temor a la muerte, no significa que no anhelen una larga vida.

Al lanzar una orden de ataque verás rodar lágrimas por las mejillas de algunos soldados pero, puestos a combatir acorralados, serán más valientes que los héroes Chuan Yu y Ch’ao Mo.53

Quien sea hábil en dirigir las tropas pueden lograr que éstas se muevan como una serpiente: cuando se les agarra por la cabeza, mueven la cola para soltarse; cuando se las toma por la cola, utilizan la cabeza para atacarnos; si se las sostiene por el centro, pueden mover ambas partes para escapar.

Algunos podrían preguntarse: “¿Es posible que las tropas actúen como una serpiente?”

Yo les respondo: “¡Por supuesto!”

Tomen como ejemplo a las huestes de Wu y de Yue54 que si bien eran rivales y se odiaban, al cruzar un río en el mismo barco aunaban sus fuerzas como si fuesen una sola.

Por consiguiente, es inadecuado fijar las tropas atando las riendas del caballo o enterrar las ruedas de los carros para mostrar la intención de luchar hasta la muerte.

Lo mejor para conseguir que los mandos y la tropa luchen denodadamente como si fueran una sola persona es formarlos en los modos adecuados de combate.

La forma de lograr que los soldados poderosos o débiles desplieguen su potencial de lucha es aprovechar adecuadamente el escenario de combate. Por ello, un general hábil en el manejo de las milicias puede lograr que todo un ejército actúe como un solo bloque cuando las circunstancias obliguen a no combatir diferenciadamente.

TÁCTICAS MILITARES

Cuando se planifican los temas bélicos, hay que lograr una reflexión desapegada y serena de los planes, tácticas y estrategias.55

• Un comandante sagaz debe ser experto en encubrir sus tácticas militares para que los oídos y los ojos de sus soldados no puedan percibirlas.

• Cambiando la disposición de las tropas durante el combate y modificando los proyectos previamente definidos, mantendrá en la ignorancia de sus designios a todo el mundo.

• Cambiando la ubicación de sus campamentos y marchando de manera zigzagueante, nadie logrará conocer sus intenciones.

• Luego de dar las correspondientes órdenes de combate deberá cortar la posibilidad de retirada de sus tropas como quien quita una escalera por debajo de los pies.

• Cuando los generales ordenan a sus combatientes ingresar profundamente dentro del territorio enemigo deberán hacerlo imitando a una flecha disparada por un poderoso arco.

• Los soldados deben ser tratados como un rebaño de ovejas, conduciéndolos de aquí para allá sin que sepan a dónde se dirigen.

He aquí un tema a considerar en el manejo de una tropa: reagrupar a un ejército y ponerlo en una situación de peligro.

Los nueve tipos de teatros de operaciones, las ganancias y las pérdidas, las ventajas y desventajas de ordenar un ataque; los avances y las retiradas, la disposición de ánimo de los oficiales y los soldados, merecen un atento examen por parte de los mandos.

Ellos no deben dejar de considerar y evaluar minuciosamente cada uno de estos factores.

LEYES PARA EL TEATRO DE OPERACIONES

Estas son las leyes que suelen acontecer durante los combates:

• Mientras más se adentran nuestros ejércitos en territorio enemigo, más estable se hace la moral de las tropas y más se fortifica. Cuanto menos hondamente ingresan, más se ablanda y debilita.

• Al salir a combatir fuera de nuestro propio reino, nos encontraremos con diferentes tipos de terrenos y con numerosos escenarios de combate. Las zonas que poseen salida hacia los cuatro puntos cardinales son de fácil comunicación; los territorios en el interior del reino enemigo son estratégicos, los cercanos a las fronteras son de menor importancia.

• Cuando se combata en el propio reino hay que unificar la tenacidad de las tropas; en zonas de menor importancia estratégica hay que enlazar estrechamente las posiciones y las columnas; en los campos de batalla, es fundamental que la retaguardia acompañe de manera veloz y cercana a las tropas de avanzada.

• En aquellos terrenos que dan ventaja a quien primero los ocupa hay que ser prudente en la defensa; en una frontera colindante con varios estados hay que entablar y consolidar amistad con los reinos vecinos.

• En los sitios claves dentro del territorio enemigo hay que suplementar los víveres y provisiones de nuestro ejército.

• Los sitios peligrosos deben atravesarse velozmente; en los denominados de “muerte” debe combatirse con todas las fuerzas debido a su peligrosidad.

En ellos, cuando nuestras tropas estén cercadas, se verán obligadas a entablar una lucha hasta las últimas consecuencias.

Si consiguen cohesionarse y obedecer las órdenes, lograrán sobrevivir.

• Cuando desconozcamos las intenciones diplomáticas de los otros reinos no debemos entablar amistad ni alianzas con ellos.

• Cuando no conozcamos adecuadamente la topografía del territorio enemigo no debemos emprender la marcha.

Si no conocemos bien alguno de los nueve tipos de teatros de operaciones, no podremos lograr el predominio de nuestro ejército.

Cuando un ejército hegemónico ataca a un reino más poderoso es capaz de conseguir que ni sus milicias o su población civil puedan organizar adecuadamente la defensa del territorio.

Cuando su poderío desciende sobre el enemigo es capaz de lograr que los reinos aliados a su adversario no puedan procurarles ayuda.

Por consiguiente, no es necesario establecer todo tipo de alianzas con los señores feudales de otros reinos; tampoco es indispensable combatir en todos los frentes, es suficiente con desplegar nuestra estrategia y agredir56 al enemigo para asolar sus ciudades y poblaciones, y conquistar su capital.

• Hay que otorgar premios extraordinarios, promulgar órdenes inusuales y conducir a todo el ejército como a un solo hombre.

• Hay que organizar el combate sin explicar las tácticas y las estrategias.

• Hay que dejar las misiones más riesgosas en manos de nuestros hombres de confianza sin advertirles con franqueza las situaciones favorables.

• Hay que empujar a los combatientes al peligro para poder convertir el riesgo en seguridad.

• Hay que enterrar a los combatientes en los lugares de muerte, para que pasen a una situación de supervivencia. Sólo cuando las huestes se hunden en circunstancias peligrosas podrán finalmente obtener la victoria.

Por eso el arte de la guerra consiste en descubrir las tácticas del enemigo, concentrar nuestros ataques en puntos estratégicos, marchar cientos de kilómetros en forma veloz y temeraria, y eliminar los mandos del adversario.

Por consiguiente, cuando planifiquemos una acción de guerra, deberemos bloquear los pasos, suprimir los rastros del avance de nuestra tropa, limitar el movimiento a los mensajeros enemigos y planificar desde el templo nuestras estrategias.

Al ver grietas en la filas enemigas debemos avanzar con resolución para sacar ventajas de las mismas.

Antes que nada es fundamental ocupar los sitios claves para el enemigo sin precipitar la fecha de la batalla decisiva.

Debe romperse con las tácticas redundantes, actuar de acuerdo a los movimientos de las filas enemigas y decidir la acción de combate de modo flexible.

Por todo lo explicado, antes de iniciar una guerra hay que estar tan tranquilos y reposados como una bella mujer y seducir al enemigo para que descuide la defensa de sus puntos estratégicos. Pero, al comenzar el combate hay que entrar en acción tan rápido como una liebre, poniendo al adversario en una situación comprometida sin darle tiempo a que oponga resistencia.

51 Si los enemigos, reducidos a la desesperación, vienen para vencer o morir, evita encontrarte con ellos. La filosofía china según Confucio y Lao Tse, Samuel Wolpin, Editorial Kier, Buenos Aire, 1978.

52 A un enemigo cercado debes dejarle una vía de salida. Idem.

53 Dos valerosos guerreros contemporáneos de Sun Tzu, de cuya existencia se habla en los Registros Históricos conocidos como Shi Ji. (N. d. E.)

54 Dos reinos de la época que eran rivales entre sí. Idem.

55 “Y así, con la conciencia de su muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer.” Una realidad aparte, Carlos Castaneda, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1979.

56 Agresión: (de agredir y éste del lat. aggredi: acometer. El uso del adjetivo agresivo “para referirse a dinámico, activo, emprendedor, es un anglicismo). Acción y efecto de agredir, acto contrario al derecho de otro. Ataque armado de una nación contra otra en violación del derecho internacional. La agresión no sólo se expresa en forma de acción física, sino también en palabras, gestos o actitudes (agresión moral). La agresión es la toma de iniciativa en toda acción de violencia. Diccionario del Nuevo Humanismo, Centro Mundial de Estudios Humanistas, Magenta Ediciones, Buenos Aires, 1996.

XII
EL USO DEL FUEGO

USO DEL FUEGO

Utilizando el fuego se puede atacar al enemigo de cinco modos:

1. Chamuscando sus hombres y sus cabalgaduras

2. Reduciendo a cenizas sus bodegas y provisiones

3. Haciendo arder sus armas y equipos de combate

4. Incinerando su santabárbara

5. Quemando sus instalaciones

Para su utilización son necesarias cierto tipo de condiciones, y haber podido acopiar los materiales ígneos durante las épocas de tregua. El tiempo deberá ser seco.

El uso del fuego requiere de las épocas apropiadas y los días favorables. Ello acontece cuando el clima es muy seco y la luna atraviesa por fases donde el viento amaina. Para el uso del fuego durante un ataque hay que apoyarse en las diferentes situaciones generadas y hacerlo de manera flexible. Al quemar los campamentos enemigos se deberán enviar a tiempo fuerzas de combate que coordinen las acciones en el exterior.

Si el campamento enemigo se mantiene tranquilo a pesar de haberse generado un incendio en él debes ser extremadamente cauto y no enviar inmediatamente tus fuerzas para atacar. Cuando el fuego se encuentre en su punto máximo debes decidir los ataques de acuerdo a las circunstancias. Si son favorables, avanzarás; de lo contrario te abstendrás de hacerlo.

Si se prende fuego por fuera del campamento, no deberá esperarse la reacción desde el interior; bastará con atacar oportunamente.

Cuando el fuego sea atizado por el aire, no se atacará al enemigo con el viento de frente.

Cuando el viento sople durante todo el día, amainará por la noche.

Un general debe saber cómo utilizar de modo flexible el fuego según el día y la época del año y comenzar los ataques en el momento oportuno.

Los ataques con fuego son muy efectivos. Utilizando agua se puede aislar las columnas enemigas, pero no se podrá aniquilar sus pertrechos.

Quien haya logrado numerosas victorias, ocupado tierras, conquistado ciudades y poblaciones, pero resulte inepto para explotar los beneficios de su acción bélica, habrá derrochado el tiempo y los recursos militares de su reino.

Es por esto que un gobernante lúcido reflexiona acerca de sus planes con seriedad y prudencia, mientras que los generales más talentosos los ejecutan a conciencia.

Cuando la situación sea desfavorable para el reino, no se debe entrar en acción. Si no puede obtenerse una victoria segura hay que abstenerse de combatir.

Sólo se combatirá ante una situación de extremo peligro que así lo requiera.

Jamás un buen soberano iniciará una guerra57 por un enfado pasajero o un arrebato de ira; tampoco sus comandantes forzarán la batalla arrebatados por la vehemencia del combate.

Sólo deben usarse los ejércitos cuando corresponda a los intereses del Estado, y suspender su uso cuando la acción no lo beneficie.

La tristeza puede convertirse en alegría, de la aflicción puede pasarse al regocijo, pero un país extinguido no se podrá reconstruir como tampoco se puede resucitar a los muertos.

Por consiguiente, antes de iniciar una guerra, un rey juicioso debe actuar con suma cautela y sus mejores generales mantenerse precavidos y atentos.

Este es el precepto que protege al reino y mantiene integras a sus tropas.

57 Guerra: (del germ. werra: querella). Lucha abierta y armada entre tribus, clanes, estadas, grandes grupos sociales, religiosos o étnicos, forma superior de la violencia. La historia universal ha registrado más de 2.500 guerras, entre ellas dos guerras mundiales. En la Primera Guerra Mundial perecieron más de 20 millones de habitantes; en la segunda, más de 50 millones. Las guerras se realizan para redistribuir, por medio de la violencia armada, los bienes sociales, arrebatándolos a unos y entregándolos a otros. Antes, este interés egoísta no sólo no se ocultaba sino que se demostraba abiertamente. En los tiempos modernos este interés se encubre con motivos religiosos, geopolíticos, etc. (defensa de convicciones religiosas, acceso a los lugares sagrados, salida al mar, restablecimiento de los derechos de minorías étnicas, “limpiezas étnicas” de los territorios y muchos otros pretextos)...” Diccionario del Nuevo Humanismo, Centro Mundial de Estudios Humanistas, Magenta Ediciones, Buenos Aires, 1996.

XIII
EL ESPIONAJE

EL ESPIONAJE

Cuando se necesite movilizar miles de efectivos en una larga travesía, los gastos del tesoro ascenderán a cifras astronómicas, reinará el desorden y la incertidumbre entre la vanguardia y la retaguardia, los campesinos deberán ser reclutados y numerosas familias no podrán dedicarse a cultivar la tierra.

Cuando ambos bandos se obstinan durante años en mantener las hostilidades, lo hacen para decidir la victoria en un solo día.

Pero el que escatime recompensas, se niegue a conceder cargos, beneficios o unas cuantas monedas de oro a los espías y agentes secretos, no pudiendo conocer cabalmente la situación de su enemigo, estará destinado al fracaso. Semejantes funcionarios carecen por completo de generosidad y no pueden considerarse como ayudantes competentes para el reino.

Los reyes y comandantes que conozcan por anticipado las intrigas de su adversario, podrán vencerlo y obtener grandes ventajas en cada batalla. Para conseguir esa valiosa información de nada servirán las plegarias, la astrología o los oráculos: será necesario obtenerla de boca de aquellas personas que estén en contacto con el enemigo.

Tipos de espías

En el arte de la guerra se pueden utilizar cinco tipos de espías: locales, internos, agentes dobles, señuelos e insustituibles. Emplear simultáneamente estos cinco tipos de informadores es una de las armas más poderosas con las que cuenta un reino.

• Por agentes locales entendemos a los oriundos del reino contrario que están a nuestro servicio.

• Los espías internos son los funcionarios enemigos que responden a nuestros intereses.

• Los doble agentes son los espías enemigos que trabajan para nuestra causa.

• Los señuelos son individuos que transmiten información falsa al enemigo sin saberlo.

• Por espías insustituibles, entendemos a todo agente que, una vez cumplidas sus misiones, intentará regresar con vida para informarnos acerca de los planes enemigos.

Por eso, dentro del seno del ejército no hay actividad más prioritaria que la del espionaje; nadie debe recibir una recompensa mayor que los espías; ningún asunto debe ser más confidencial que los relacionados con estos.

Quienes no sean sabios y prudentes no deberán utilizar espías; quienes no tengan generosidad no podrán dirigirlos; quienes no sean astutos y con capacidad de cálculo no sabrán discernir la información que éstos les aporten. Se trata de un asunto muy delicado... Sin embargo, no existe lugar o circunstancia donde no puedan ser utilizados.

Si antes de comenzar el trabajo de los agentes se ha filtrado una información confidencial, tanto los espías como quienes hayan conocido estos secretos, deberán ser castigados a muerte.

Cuando quieras lanzar un ataque, conquistar y ocupar fortificaciones o asesinar a los funcionarios enemigos, es imprescindible que conozcas anticipadamente quiénes dirigen las tropas, quiénes son sus hombres de confianza, quiénes organizan las visitas, vigilan las puertas, los huéspedes y coordinan los sirvientes. Pide a tus espías que te informen con precisión sobre estos datos.

También debes poder descubrir a los agentes enemigos que se hayan infiltrado en tu ejército; hay que sobornarlos y capacitarlos, enviándolos luego de regreso a su territorio. De esta forma, podremos utilizarlos como dobles agentes.

Para conocer la situación de nuestro contrincante podemos utilizar los espías locales y los internos, los agentes dobles pueden enviar información falsa al enemigo a través de los señuelos, también ellos informarán a nuestros agentes insustituibles para que regresen con toda la información a nuestro territorio. El soberano debe conocer y controlar los cinco tipos de espías. La clave para obtener la mejor información son los dobles agentes, por eso hay que brindarles un excelente trato y ser extremadamente generosos con ellos.

El surgimiento de la dinastía Shang se debió a que el Primer Ministro de la dinastía Hsia, anterior a ésta, informó sobre la situación interna de su gobierno. El nacimiento de la dinastía Chou, tuvo lugar por la información que aportara el Maestro Estatal Jiang Shang.58

Por consiguiente, cuando un soberano y sus comandantes son sabios se valen de los mejores agentes y espías para poder alcanzar importantes logros.

Este es un punto fundamental en el manejo de las fuerzas armadas. Todo ejército debe apoyarse en el espionaje para decidir sus estrategias de combate y alcanzar la victoria.

58 Dinastía Hsia, 2205 a.C. al 1766 a.C. donde comienza la dinastía Shang que concluye en 1122 a.C. dando principio a la Chou. Ésta se extiende hasta el año 481 a.C. donde comienza el período de los Reinos Beligerantes. (N. d. E.)

LOS TREINTA MANDAMIENTOS DE SUN TZU

1. El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.

2. A quien libre cien batallas y consiga cien victorias no se lo puede considerar como el más hábil de todos los comandantes. El mejor de ellos será aquel que sea capaz de lograr la rendición del enemigo sin entrar en combate.

3. El arte de la guerra se basa en el engaño, por eso debes fingir que eres inepto cuando seas capaz, y simular pasividad cuando estés decidido a atacar. Asimismo, aparenta que te alejas aunque tu objetivo esté próximo, y si ya estás cerca, hazles creer que estás alejado del mismo.

4. El enemigo es codicioso. Atráelo con señuelos, ofrécele pequeñas “victorias”; simula desorden para luego atacarlo por sorpresa.

5. Cuando el adversario tenga concentradas sus fuerzas, debes evitarlo momentáneamente. Si lo ves en el auge de sus fuerzas, imagina la forma de provocarlo y confundirlo; entonces podrás atacarlo.

6. Si el comandante enemigo actúa con moderación y prudencia, estimula su arrogancia para que actúe arbitrariamente.

7. Cuando el enemigo descanse luego de los entrenamientos y se encuentre en buen estado de ánimo, acósalo hasta la fatiga.

8. Si reina la armonía entre las filas enemigas, siembra la discordia.

9. Siempre inicia tus ataques sobre los puntos menos previstos por el enemigo y actúa cuando él menos lo espere.

10. Quienes no dispongan de planes y preparativos adecuados y de condiciones suficientes, sufrirán pérdidas.

11. La victoria rápida es el objetivo principal cuando se combate.

12. Debe estimularse el afán combativo de los soldados pero no su cólera o afán de destrucción.

13. A los prisioneros hay que tratarlos con benevolencia y cuidado, para que puedan ser utilizados en nuestro provecho.

14. Cuanto más se combate, más fuerte se hace un ejército.

15. El mejor de los planes será anular los preceptos estratégicos del contendiente.

16. Si los generales no pueden controlar su impaciencia ni su enojo, estimulan a sus soldados a lanzarse desenfrenadamente contra las murallas.

17. Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, de esta forma podrás pelear cien batallas sin estar expuesto al fracaso.

Cuando conoces al adversario pero no te conoces a ti mismo, sólo podrás triunfar en la mitad de las batallas.

Si no conoces a tu enemigo ni a ti mismo, sólo puedes esperar la derrota en cada lucha que emprendas.

18. Si no quieres ser vencido, debes conocer la manera de defenderte.

Si quieres triunfar, debes tomar la iniciativa.

19. Quien presagie un triunfo evidente para todos, no puede ser considerado el general más habilidoso.

20. Dirigir una escuadra pequeña o un gran ejército es la misma cosa: crear jerarquías y organizar las tropas.

21. Aprende que el caos se puede transformar en orden, la cobardía en coraje y la debilidad en fuerza.

22. Siempre aprovecha cada combatiente según su talento.

23. Los enemigos ignoran cómo defenderse de quien es diestro en el ataque; quien sabe defenderse logra que el rival no sepa cómo atacarlo.

24. Cada vez que ganes una batalla, evita repetir las mismas técnicas; transfórmalas de acuerdo a las circunstancias.

25. Siempre evalúa las ventajas y perjuicios antes de entrar en acción y realiza un balance de las pérdidas y ganancias que ofrece cada oportunidad.

26. Enfrentar con serenidad la furia caótica de tu enemigo, es la manera de manejar el ánimo de los ejércitos y utilizarlo a favor.

27. Nunca se debe asaltar las fuerzas que un enemigo ofrezca: son señuelos.

28. La superioridad de fuerzas no necesariamente implica una ventaja en el combate.

29. El vigor de una tropa se puede aumentar, elevando su moral y acrecentando su eficacia.

30. Planifica ardides para que el enemigo no pueda descubrir tus estrategias.

Sun Tzu fue un estratega, militar y filósofo chino del siglo vi a. C. Su vida y trayectoria han sido objeto de polémica, especulación y leyenda. Se le atribuye la autoría del tratado El arte de la guerra, escrito de estrategia cuya influencia ha trascendido las fronteras y se sigue citando en los ámbitos militar, deportivo, político y de los negocios.

EL ARTE DE LA GUERRA

© 2008, 2022, José Marcelo Caballero

D.R. © 2022, Editorial Océano de México, S.A. de C.V.

Guillermo Barroso 17-5, Col. Industrial las Armas

Tlalnepantla de Baz, 54080, Estado de México

info@oceano.com.mx

www.oceano.mx

Nueva edición en libro electrónico: enero, 2022

eISBN: 978-607-735-820-6

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o trasmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo y por escrito del editor.

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9786077358206
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