Читать книгу: «Amar con los ojos abiertos»
AMAR CON LOS
OJOS ABIERTOS

PAULA SILES SELLÉS
AMAR CON LOS
OJOS ABIERTOS
EXLIBRIC
ANTEQUERA 2020
AMAR CON LOS OJOS ABIERTOS
© Paula Siles Sellés
© de la imagen de cubiertas: Rocío Rodríguez Ares
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2020.
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artística o científica.
ISBN: 978-84-17845-93-3
Nota de la editorial: ExLibric pertenece a Innovación y Cualificación S. L.
PAULA SILES SELLÉS
AMAR CON LOS
OJOS ABIERTOS
A mi madre y a mi padre por su fe ilimitada.
A Julia por su apoyo perenne en todas y cada una de mis batallas.
A Rocío por su entrega e ilusión en este proyecto, y en la vida en general.
A mis amigas por ser mi familia cuando cruzo la puerta.
A Sandra y a todas aquellas personas que han sido inspiración en este hermoso camino.
A ExLibric por confiar en mí y darme la oportunidad de cumplir mi sueño.
Índice de contenido
Portada
Título
Copyright
Dedicatoria
Índice
ESO ES
LO QUE SIENTO AL VERTE
DESEO
LO SALVAS TODO
¿QUIÉN QUIERES SER TÚ?
DESDE EL CORAZÓN
TODO ESTO ES PARA TI
HOGAR
¡QUÉ BONITO!
MIENTRAS NOS QUEDE TIEMPO
VOLAR CONTIGO
SI LA POESÍA ACABASE
MUJER
PARA QUEDARTE
LIBERTAD
LO CIERTO ES…
CUANDO SE ECHA ALGO EN FALTA
ESPERÉ TANTO DE TI
CAÍDA LIBRE
AHORA QUE NO ESTÁS
NO TE HAS IDO
HICIMOS UN TRATO
MI MAYOR ENEMIGA
ESO ES
Como un salto al vacío,
con el vértigo pegado a la piel,
las ganas ardiendo en dudas
y el corazón bombeando bien fuerte.
Como el temerario que se sube a la cuerda
por más que tiemble en el aire,
caminando con la pausa de quien sabe
que importa el recorrido y no la meta
Como el poeta que encuentra razones para sus versos
en medio de una sequía de emociones
y, al fin, pluma y papel cobran sentido
en el estallido de una risa.
Como el abrazo que salva al corazón de la guerra del alma,
ese beso mordido de deseo que despierta todos los sentidos,
la caricia que inicia la senda de la revolución
justo antes de que la pasión desborde.
El remedio a la tristeza y a la melancolía,
el perdón que llega a tiempo,
la entrega que rompe el pacto de la desconfianza,
el calor de unas manos que se erizan al rozarse…
Eso es el amor,
una mirada que grita en silencio en medio de tanta gente,
el regalo que no sabías que querías, pero al verlo comprendes todo;
el silencio que no incomoda y la palabra que acaricia
dos cuerpos que no entienden la idea de poder ser en otra parte.
LO QUE SIENTO AL VERTE
Si me preguntaran qué siento al verte,
creo que contestaría mi sonrisa
y mi temblor de manos,
y les diría que eres el último ejemplar de todos mis libros favoritos
Me gustaría contarles cómo emigré a tu corazón para poder salvar al mío,
decirles que tu risa me ha alargado la vida
y que en cualquier otro planeta tu nombre seguiría siendo lo primero
que se me vendría a la cabeza.
Querría explicarles cómo lo cambias todo
y lo maravilloso que es que ni siquiera te des cuenta;
confesarles que mis miedos no son más que el terror constante
que se debe sentir si tú te vas,
pero que confío en tus promesas como un niño en Papá Noel.
Descifrarles el misterio que guardan mis zapatos
de que siempre quieren seguirte;
que sepan que cada día cuento los pasos hasta volver a verte,
porque es la única meta por la que correría toda mi vida.
Me encantaría que todos supieran cómo me miras
y los huracanes que provocas en mí cuando lo haces,
cómo atraviesas cada barrera con tu descarada forma de saberme tuya
y esa sensación tan demoledora que siente mi pecho cuando tus ojos se derraman.
Les hablaría también de mi torpeza en tu boca,
de cómo me delatan mis palabras cada vez que estoy herida,
de los sentimientos que se atragantan en mi garganta cuando tú te derrumbas,
pero sobre todo les hablaría de la frivolidad que tiene todo lo que no te hace reír.
Si tú me preguntaras qué siento al verte,
después de balbucear un par de palabras,
me reiría y te diría que es como tener cada día tu postre preferido en la mesa,
escuchar esa canción que te hace olvidar el paso del tiempo,
leer esa novela que te cambió la vida,
pero que todo eso, comparado con verte llegar,
se ha convertido en una monotonía gris que solo tu luz enciende.
DESEO
Deseo tu cuerpo y tu boca,
tus manos que incitan a la locura,
tu risa que resuena por todos los pasillos,
recorriendo como un relámpago cada poro de mi piel.
Mis dedos anhelan tocarte,
desnudar tus verdades más absolutas,
mientras susurras a mi oreja que no me vaya
y te regale otra noche más.
Imaginarme tumbada a tu lado destroza mi tranquilidad
y me sumerge en un estado de frenesí incontrolable.
Por eso, espero agazapada en mi trinchera
la oportunidad perfecta para deshacerte las dudas.
Sé que no debo soñarte, ni pensarte
que el riesgo de tu indiferencia es tan grande como mis ganas de que desaparezca,
que la distancia entre tu boca y la mía aún es demasiado incierta,
pero no me importa.
No me importa, porque al verte necesito sujetarme el corazón,
para que no salga corriendo a gritarte que te acerques un poco más,
que no aguanto el desasosiego de no saberte mía,
que podrías disfrazarte de mil formas distintas,
pero yo reconocería tu olor en cualquier parte.
Cuando te oigo reír, podrían pausar el reloj
para observar el milagro que produce tu dulce carcajada,
calando cada uno de mis vértices,
que cada vez están más y más deseosos de ti.
Ya sé que no lo sabes,
ni siquiera lo imaginas,
y supongo que, en parte, eso me gusta,
porque así puedo mirarte desde mi escondite mientras hablas e imagino mil formas distintas de hacernos el amor.
Desearía tu olor pegado a mi piel cada instante,
encontrarnos cada noche como seres hambrientos que ansían devorarse en cualquier rincón
y no paran hasta conseguirlo,
hasta que las pieles están tan entrelazadas que se confundan
y el aire desaparezca,
quedando como única necesidad vital el saber amarnos.
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