Читать книгу: «Qué carajo es emprender»
Sobre este libro
Si diste vuelta este libro, es porque la palabra CARAJO te llamó la atención. Y es exactamente lo que la autora quería que pase.
Porque cada vez que alguien me pregunta si el humor sirve para explicar un tema, siempre digo lo mismo: “Divertido” no es lo contrario de “serio”.
“Divertido” es lo contrario de “aburrido” y de nada más.
Seamos sinceros. Los mejores profesores y profesoras que tuviste, siempre fueron personas divertidas, apasionadas, intensas, entusiastas y enamoradas de su vocación.
Así es Laura Chamorro, la mente detrás de Bendita Mi Suerte.
Para mí, ella es un pararrayos de marketing. Agarra cientos de conceptos a la velocidad de la luz y los baja a tierra de una manera simple. Con mucho humor, con diálogos maravillosos, con ejemplos de fracasos constructivos, con infinita empatía y con esa resiliencia innata que todos los emprendedores seriales tenemos.
La tapa, claramente, es una fachada para disimular el interminable Universo Chamorro.
Laura es muy, pero muy, pero muy, pero muy graciosa. En sus redes la vas a ver explotando esa faceta todo el tiempo. Bueno, ahora imaginátela metida adentro de un libro.
¿No te lo vas a llevar?
¡Qué lástima! Esto comenzaba a ponerse divertido.
PD: Gracias a Chaplin, Chesterton, Hemingway, Groucho, Ustinov, Leslie Nilsen y miles de humoristas más, por crear esta contratapa.
Matías Pierrad del @antigourmet
Experto en contratapas y milanesas napolitanas.
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Índice
Sobre este libro
Prólogo
Emprender o no emprender... esa es la cuestión
Introducción
Por qué y para qué es este libro
Introducción II
¡¿En serio?!
¡AVISO!
8 de cada 10 emprendimientos fracasan
Parte 1
En unos años seremos todos chinos o emprendedores
Capítulo 1
¿Qué carajo es emprender?
Capítulo 2
Emprendedor, ¿se nace o se hace?
Capítulo 3
¿Vivir de lo que amás es posible? hobbie vs. emprendimiento
Capítulo 4
Mi jefe es un imbécil. ¿Renuncio?
Anexo
Capítulo 5
¿Qué hacer con los opinólogos?
Capítulo 6
¿Cómo definir lo que quiero hacer?
Capítulo 7
¿Cuál es el momento ideal para emprender?
Parte 2
Que la risa te acompañe
Capítulo 8
¿Qué cuentas o previsiones tengo que hacer para estar seguro?
Capítulo 9
¿Cuál es una estructura básica emprendedora? ¿Yo solo con mi alma?
Capítulo 10
Ya renuncié. ¿Y ahora?
Capítulo 11
¿Existe la eutanasia emprendedora?
Capítulo 12
¿Cuánto más tengo que remarla?
Capítulo 13
¿Dónde está la libertad que me prometieron?
Capítulo 14
¿El aguinaldo son los padres?
Parte 3
No todo es pasión
Capítulo 15
¿Es esta la calma que antecede a la tormenta?
Capítulo 16
¿Todos los emprendedores sienten esta soledad?
Capítulo 17
¿Dónde se velan los restos de mi vida social?
Capítulo 18
¿Esto era lo que quería?
Capítulo 19
La academia del fracaso
Capítulo 20
Auxilio, la competencia me está copiando
Capítulo 21
¿De qué manera las redes sociales pueden tener impacto en mi negocio?
Parte 4
Creo que lo que creo, crea
Capítulo 22
¿Cómo no convertirme en el jefe que odiaba?
Capítulo 23
¿Cómo delegar sin querer morirme en el intento?
Capítulo 24
Haters. No podés gustarle a todo el mundo
Capítulo 25
¿Dónde me meto todas las frases de motivación?
Capítulo 26
Tu marca y sus valores
Capítulo 27
Vivir el emprendiarcado
Un extra
¿Cómo funciona el cerebro de un emprendedor?
Backstage
Epílogo
Epílogo personal
| Chamorro, LauraQué carajo es emprender: Bendito emprendiarcado / Laura Chamorro. - 1a ed. - Buenos Aires : LID Editorial Empresarial, 2021. Libro digital, PDF - (Acción empresarial) Archivo Digital: onlineISBN 978-987-4467-27-01. Cultura Emprendedora. 2. Emprendimientos. 3. Marketing. I. Título. CDD 338.04 |
Fecha de catalogación: Mayo de 2021
© LID Editorial Empresarial SRL 2021
LID Editorial Empresarial, S.R.L.
A. Magariños Cervantes 1592 – CABA – Argentina
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Instagram: @lideditorialarg
Twitter: LID Editorial Arg
Facebook: LID Editorial Argentina
ISBN 978-987-4467-27-0
Dirección general: Lía Sottanis
Dirección editorial: María Laura Caruso
Edición: MLC Servicios Editoriales
Corrección: Pablo Di Julio
Diseño de interior y cubierta: Xime Cortés - Donagh I Matulich
Diagramación de interior: Donagh I Matulich
Fotografía de solapa: Fernanda Conti, intervenida por Donagh I Matulich
Créditos fotógráficos: Página 16: © wirestock - www.freepik.es / Página 17: © lookstudio -
www.freepik.es / Página 89: @ jigsawstocker - www.freepik.es
Creador de frase Parte 4: Sebastian Gys
Se imprimió en el mes de mayo de 2021
Ningún emprendedor ha sido víctima de flagelo para alcanzar la excelencia en la edición de este libro. Los emprendedores tenemos la costumbre de autoexigirnos por voluntad propia, para no perder la costumbre.
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723.
Libro de edición argentina.
No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
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A mi hija Constanza, mi gran amor y fuente de inspiración eterna en este camino.
A papá y mamá por enseñarme a no detenerme hasta lograrlo.
A mis hermanos, incondicionales compañeros de ruta.
A mis sobrinos, por recordarme que jugar y reír te sanan.
A mi Benditoteam por la locura compartida.
A mi abuelo, “El Nono”, por las carcajadas de la infancia que guardo en mi alma.
A Facu, por nuestra hermosa familia, por abrazarme fuerte en los días más difíciles, por su paciencia de oro y por amarme así, inquieta.
A todos los emprendedores que, como yo, tienen más ideas que tiempo.

Prólogo
Soy empresaria y me costó mucho aprender esta lección que hoy te traspaso. Aprender a decir que NO es darte el permiso para decir que SÍ a otras oportunidades que la vida personal y profesional te presentará.
Cuando me escribió Laura, a pesar de mi deseo de querer ayudar a muchos, tenía que decirle que no para enfocarme en todas las responsabilidades que, como CEO, tengo en mi día a día. Pero entonces, ella hizo algo que pocos emprendedores hacen. Ella se atrevió a darme seguimiento y me dijo: “Aunque no puedas escribirlo, lee el capítulo 7”.
Después de días con el documento abierto, me tomé los minutos para leer (una vez agradecí que tengo la habilidad de leer rápido, y te recomiendo que investigues sobre el tema porque como emprendedores tenemos mucho que leer). Al leerlo me di cuenta de que Laura no es una emprendedora más, es una emprendedora enfocada en resultados, que toma acción. Ella es del 10% de profesionales que no te dejará indiferente y en este libro verás que te habla desde su experiencia y no por tendencias.
Y para concluir, tú, querido emprendedor, recuerda estas dos lecciones: decir que NO a otros es decirte que SÍ a ti, es dejar de poner las prioridades de otro por encima de las tuyas. Pero esto permítetelo cuando estés más consolidado. Cuando comenzamos, necesitamos aliarnos y decir que sí a muchas cosas. La segunda lección es que nunca dejes de persistir y visualizar lo que deseas. Laura consiguió que le buscara un hueco en un calendario completo. A emprendedores como ella el éxito siempre los abraza.
Devora este libro y todos, visita a tus familiares y amigos y pide libros prestados. En cada libro hay contenidos que no encontrarás ni en vídeos ni cursos.
Un abrazo.
Vilma Núñez. Ph.D:
Self-made CEO de Convierte Más
Emprender o no emprender... esa es la cuestión
La película The social network narra el camino de Mark Zuckerberg en el surgimiento de Facebook, allí, el actor Justin Timberlake personifica al mismísimo Sean Parker, cofundador de Napster y quien fuera parte de aquella primera etapa de Facebook Inc.
En una escena inolvidable para mí, él conoce a una chica que le pregunta a qué se dedica. “Soy un emprendedor”, responde él. “Ah, estás desocupado”, contesta la chica, como si fuera una obviedad. El diálogo muestra perfectamente lo que pasaba hace poco más de diez años, antes del surgimiento de las redes sociales.
Ser emprendedor no tenía buena prensa. Emprender era sinónimo de ser busca, vago, un rebelde sin causa o un desocupado.
Con el surgimiento de emprendedores megajóvenes y millonarios como Mark Zuckerberg (Facebook), Steve Jobs (Apple) o Evan Spiegel (creador de Snapchat) ser emprendedor dejó de tener una connotación negativa.
Hoy, cuando alguien se presenta diciendo “soy emprendedor” muchos asumen que es una persona creativa, valiente, resiliente, que trabaja muy duro, se arriesga y tiene el potencial para transformar su negocio en un éxito.
Esta nueva percepción hace que emprender sea un estilo de vida que muchos quieren vivir. Algunos empiezan a ver que un conocido sube fotos a sus redes sociales trabajando con su pc desde alguna playa paradisíaca, con una leyenda que reza: “¡Mi oficina esta mañana!”, mira a su alrededor e, inevitablemente, empieza a odiar fuerte a su jefe, al trabajo en relación de dependencia, y comienza a preguntarse si no debería probar de qué se trata eso de EMPRENDER. Pero eso es solo un recorte de la realidad. Es lo que vemos como resultado del trabajo emprendedor. Es la foto. Con filtros y una selección de entre cientos de miles. Es solo una pieza del rompecabezas.
Pero no te preocupes, yo también pasé por ese dilema donde me repetía como mantra… “Emprender o no emprender… esa es la cuestión”.
Introducción
Por qué y para qué es este libro
Este libro surge porque desde que empecé a emprender sentí que la vida emprendedora vista desde las redes sociales estaba rodeada de “infantilismo”. Y eso me remontó a mi época de estudiante de Psicología en la Universidad de Buenos Aires, cuando vimos la teoría del pensamiento mágico en los niños, de Piaget. Me llamó poderosamente la atención cómo hoy, en la vida adulta, algunos conservan un poco de aquella etapa. Y por si acaso no tenés idea de qué teoría estoy hablando, te resumo: Piaget decía que el pensamiento mágico se caracteriza por seguir pautas de razonamiento que están centradas en lo concreto. Los niños, por ejemplo, tienen cierta dificultad para diferenciar la “apariencia” de la “esencia”. Para ellos una sábana blanca puesta sobre la cabeza de una persona que “parece” un fantasma, “es”, en efecto, un fantasma, porque como te decía, para ellos, tiene más valor la apariencia que la esencia.
Cuando comencé a emprender sentí que había mucho “mundo mágico” lleno de frases motivadoras con colores pastel, brillantina, corazones y frases del estilo: “tú puedes”. Las redes sociales estaban colmadas de apariencias. Parejas felices, hijos que se portan de maravilla, viajes a lugares increíbles, negocios exitosos, escritorios prolijos de esos que parecen una foto de Pinterest, mucha apariencia, poca esencia.
¿Lo peor? Todos, en algún momento, compramos ese mundo mágico.
Recuerdo que un día, recién arrancando la vida emprendedora entré a Instagram y leí:
“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. (Confucio)
Imaginame a mi, recién arrancando, sin un mango, leyendo esa frase. No la creí, pero me obligué a creerla. Me resultaba esperanzador, necesitaba sentir que eso era cierto. Pues lo siento mi ciela, ese tal Confucio era FAKE.
¡Cuánta frustración!, las redes me habían vendido que junto con mi decisión de renunciar a mi trabajo, iba a obtener la llave de la felicidad, en un mundo donde solo habría arcoíris y unicornios que toman helados de fresa, mientras otros bailan entre algodones, se tiran purpurina y cantan we are the world.
Parece una pavada, pero cuando estás empezando, esas frases sueltas pueden producir el efecto contrario al que, supongo, esperan generar.
Porque si yo te pongo una foto como esta:

Y vos ves eso y si estás en tu mejor momento, vas a darle like, compartir, guardar y hasta dejarás un comentario tipo “claro que sí, ¡el secreto de la felicidad está en disfrutar de esas pequeñas cosas!”. Porque estás en esa sintonía o porque elegís comprar que vos también vas a poder estar ahí en muy poco tiempo. Porque todo está bien, incluso esa foto diciéndote que las cosas simples de la vida son un atardecer en un yate que vale miles de dólares.
Pero, las redes tienen un alcance descomunal, llegan a cualquier persona que, sencillamente, tenga un teléfono y la aplicación de esa red. Entonces, ¿qué pasa si ese mensaje te llega a vos y lo leés en tu peor momento, cuando ese atardecer lo único que representa es que se está terminando otro día, otro día donde no pudiste disfrutar ni del desayuno porque tenías que irte a las corridas de tu casa para no llegar tarde a tu trabajo?, ¿qué pasa si lo ves cuando acabás de perder a un ser querido y para vos las cosas simples de la vida nada tienen que ver con un yate? Otra vez la amiga frustración te dice, “¡Hola! ¿Qué tal?”.
También veía muchos desayunos felices. Y eso que yo no soy de las que se levantan de mal humor, a mi me van poniendo de mal humor las cosas que me salen mal durante el transcurso del día, o la gente, pero no suelo levantarme con mala onda. Pero… ¡pará un cachito!, no exageremos, porque yo jamás conocí a nadie que tome un café así:

Sí, ya sé, es una foto, no deberíamos darle mucho análisis, pero te juro que cuando estás mal, estas cosas solo te hacen pensar, ¿por qué yo no puedo sonreír mirando ¡UNA TAZA!? ¿Por qué no tengo un café que me cuente un chiste así nos reímos todos? ¿Qué tengo de malo que no sé disfrutar DE LAS COSAS SIMPLES DE LA VIDA? Bueno, con el tiempo, con mucho laburo y siendo selectiva en el tipo de contenido que elegía consumir en redes y en los medios en general, pude tomarme esto con humor, reírme de esa simpleza fingida, de esa pequeña parte de la vida que te quieren hacer creer que es real, cuando solo es un acting para los nuevos que llegan y necesitan que alguien les diga “Sé feliz. Vos podés.”, junto con una foto del cielo en sepia.
La buena noticia es que después todos vamos saliendo de ahí, todos los emprendedores empezamos a aprender a emprender, entendemos que la motivación es necesaria, pero que no sale de una frase, sale de ver los resultados que vamos obteniendo, de las personas que vamos conociendo en el camino, de la alegría de saber que lo estamos logrando, aún cuando no todo es tan perfecto como queríamos creer.
Jamás me arrepentí de emprender, es una vida que amo y elijo cada mañana, pero eso, por supuesto, no quiere decir que no haya cientos de cosas que detesto hacer, por lo cual mi querido Confucio, donde quiera que estés, gracias por dejarnos una frase que nos creímos durante años y llenó de una presión innecesaria nuestros días.

Sí, me estoy peleando con confucio, tengo el tupé de cuestionarlo y este libro recién esta arrancando.

Cuando me desencanté de los gurús y sus motivaciones de cartón, me di cuenta de que me faltaba lo más básico para emprender, yo no tenía todas las herramientas necesarias para poder renunciar a mi trabajo y vivir de emprender. No podía vivir de likes.
Pasaron algunos años y con ellos cientos de capacitaciones con gente muy talentosa, leí libros de esos que te cambian la perspectiva, de los que te invitan a correrte de esa comodidad para ponerte en movimiento.
Después de casi cuatro años, con la mochila cargada de variadas herramientas y algunos fracasos, me sentí segura para hacer pública mi cuenta personal en Instagram @benditamisuerte, donde hasta el momento solo estaban mis amigos y familiares.
Fue en mayo de 2018 cuando empecé a compartir mi camino emprendedor, mi vida sin yates ni cosas simples, más bien un torbellino de desgracias, dificultades bizarras y lindos momentos, eligiendo comunicarme desde el humor, para desdramatizar un poco, pero siempre cerca del mundo REAL, del mundo POSIBLE, quizás bastante alejado del mundo MÁGICO del que planteaba Piaget, bastante más cerca de saber que en la vida emprendedora hay “sábanas” y no “fantasmas”.
Si pensaste que decidí escribir este libro para decirte que todo es posible, a esta altura ya sabés que compraste el libro equivocado y encima no te acepto devoluciones. ¡Qué pena! Ahora seguí, total ya lo pagaste.
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Introducción II
¡¿En serio?!
Como era de esperar en la habitual sucesión de eventos desafortunados que le acontecen a mi BENDITA SUERTE, en febrero 2020 me propusieron escribir este libro y en MARZO, al mundo se le ocurre mandarse… (Suenan bombos y platillos) ¡Una pandemia! ¡QUÉ GRAN MOMENTO PARA ESTAR MÁS TIEMPO EN CASA Y PODER ESCRIBIR UN LIBRO!... DIJO NADIE NUNCA.
Realmente no creo eso de que la pandemia nos “cambió” o “nos hizo mejores personas”... muy poético, poco realista... lo que sí creo es que, desde que arrancó todo esto, hay un reacomodamiento de prioridades, focos, límites. Es como frenar en seco y ver qué cosas son importantes, qué es realmente relevante.
Por eso frené este proyecto, estaba escribiendo un libro emprendedor que más que darte herramientas estaba dando depresión. Lo dejé. Lo suspendí. Lo retomé unos meses después, cuando me había amigado un poco con la mal llamada nueva normalidad y podía transmitir con honestidad mi conocimiento y no con una violencia que rece “EMPRENDER ES UNA MIERDA, ¡NO LO HAGAS!”.
Avancemos.

El concepto de multitasking como virtud, lo puso de moda un psicópata.
Este término deriva de multitask, que proviene del ambiente tecnológico. En ese ambiente, y con este concepto, se identifican a los ordenadores o dispositivos que pueden realizar varias tareas a la vez.
PERO ¡OH SORPRESA!, LOS EMPRENDEDORES TAMBIÉN SOMOS PERSONAS.
Sabemos que en la cabeza del emprendedor está aún esa creencia de que hay que hacer muchas cosas a la vez, todo el tiempo y cada vez más.
Incluso, en un momento ser multitasking era una virtud, de hecho en algunas búsquedas laborales ciertos avisos ponían “persona multitasking ¡excluyente!” ¿Qué, qué? ¡Aguantá que me mato y vuelvo! ¿Cómo fue que pasó eso? ¿Cómo terminamos comprando que hacer mil cosas a la vez era sano?, y peor aún, ¡que eso era ser un buen emprendedor!
Que arranques haciendo todo vos porque no te da el presupuesto es lo lógico, pero si pasa el tiempo y seguís ahí, siendo tu propio jefe, tu propio contador, tu propio abogado y cadete, pensando en que eso es una virtud y no un problema a resolver, quiero que sepas que no sos emprendedor sino un autoempleado, pero de eso hablaremos más adelante. No desesperes. Lo resolveremos en este mismo libro.
El concepto multitasking nos lleva a otro muy polémico, el ÉXITO.
Es tanta la vorágine por querer alcanzarlo, que muchas veces terminás desdibujando la idea de éxito e, incluso, poniendo en juego la salud. No hablo solamente de patologías realmente complicadas, hablo también de contracturas, insomnios y todas esas afecciones que atentan contra la calidad de vida y la pregunta es: ¿vale la pena? ¿Por qué y para qué tanto?
En lo personal, la pandemia me sirvió para darme cuenta de esas prioridades y, obviamente, el libro está atravesado por esos aprendizajes de emergencia.
Ya que mencionamos éxito, es bueno hacer la distinción entre el éxito social, lo que los otros ven como éxito, y el éxito personal, lo que el éxito es para vos. Quizás, para algunos, un éxito social es que este libro sea un best seller, y mi éxito personal sea poder terminar de escribirlo, publicarlo y saber que puedo ayudar, al menos, a un emprendedor en este mundo. ¿Me explico? Espero que sí, porque esto no es un chat, ¡sorry!
Seguramente, esta pandemia redefinió ambos éxitos. Incluso, para algunas personas valorar que tienen una casa en la que se sientan a gusto o aprender a hacer un pan de masa madre fueron éxitos de cuarentena. Tener más tiempo para descansar, hacer foco en uno mismo... eso se VIVE como un éxito personal. Aunque para el otro, solo estés perdiendo el tiempo.
Pienso, o espero, que la exigencia de ser el número uno, haya aflojado un poco. ¿Hasta dónde ser exitoso es vender mucho? Por ejemplo, para mí el éxito es ahora el equilibrio de poder vivir de lo que amo y estar bien emocionalmente (ponele), de salud y en relación a mis afectos. Antes de la pandemia, lo vivía como dos mundos separados y hoy lo vivo como un solo mundo equilibrado. No concibo la idea de disfrutar lo que hago si no me siento a gusto con mi vida personal, con mi pareja, con mi familia y amigos. No somos dos seres distintos, es imposible que tu estado emocional no atraviese por completo tu emprendimiento. Si vos estás mal, tu negocio empezará a estar mal o vos dejarás de disfrutarlo.
No se puede ser feliz todo el tiempo y a veces tampoco se puede cinco minutos, pero se puede estar en paz con uno mismo, sabiendo que la conexión mente, cuerpo y alma está sincronizada. Pero como decía, mucho de esto lo terminé de aprender en cuarentena. Lógicamente, no sucedió de un minuto al otro.
La primera noche que en Argentina se decretaba la cuarentena obligatoria en marzo 2020 ¡fue de parálisis total!
En mi caso personal, por contar con diferentes herramientas, esa parálisis me duró dos noches, al tercer día, ya estaba en el ruedo nuevamente. Aunque debo decir que no está mal detenerse, para poder tomar distancia y ver todo más claro.
Tenía mi gira, por varios puntos del país, agendada para todo el año, vendida y con hoteles y vuelos reservados. ¡De marzo a julio! Tenía pocas horas para pensar qué hacer. Tenía que ordenar cuatro meses y más de mil clientes que esperaban respuestas sobre lo que sucedería, en pocas horas.
Hice lo que cualquier persona en mi situación haría. A las 21:00 hs me largué a llorar en mi balcón. Recuerdo la hora porque esa noche y a esa hora, los vecinos hacían su primer aplauso al personal de salud.
Después me abrazó mi marido, luego mi hija y hasta creo que el perro vino a consolarme. Respiré, me duché y cuando estaba por vestirme tuve un dejavú, recordé una gran enseñanza de un capítulo de la serie Grey´s Anatomy (¡nunca Borges!) en el que estaban en plena cirugía con un paciente que se les moría. Todos desesperados, metiendo sus manos en la mesa de operaciones, hasta que uno de los protagonistas, da un grito “¡Aléjense del paciente!”. Todos sacaron sus manos de la mesa de operaciones, fueron unos instantes de silencio y de tomar distancia para poder pensar, para analizar con claridad cuál era el mejor procedimiento que podían realizar para salvarle la vida al paciente. Luego continuaron. El paciente sobrevivió.
Fue importante para muchos emprendedores poder tomar distancia de sus negocios unas horas, unos días e incluso algunos necesitaron meses. Se alejaron, lloraron, pidieron ayuda, se reinventaron. Volvieron. Noté que quienes tardaron más en reinventarse y volver al ruedo fueron, sobre todo, quienes no tenían las herramientas adecuadas para enfrentar esta etapa sirviéndose de la tecnología.
También tardaron en adaptarse a esta crisis quienes no habían vivido ninguna anterior. No me refiero solo a crisis económicas mundiales o a otras pandemias, sino a las batallas personales, esas crisis tan profundas que dejan secuelas y te convierten en una persona resiliente.

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para sobreponerse a circunstancias de adversidad en su existencia.

Yo pasé tantas adversidades anteriores que, en 2020, me sirvieron de soporte para no flaquear. Si bien la pandemia y sus consecuencias desataron una crisis profunda, para mí no fue mi peor crisis. Pasé un montón de cosas tremendas y las viví sin las herramientas, el conocimiento y las personas correctas alrededor. Por eso tomo esta etapa como una crisis más. Durísima, por supuesto, pero no más dura que varias de mis crisis anteriores. En honor a todos los emprendedores resilientes, aún en medio del caos, este libro salió a la luz, pues…
¡A los emprendedores no nos frena ni una pandemia!
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¡AVISO!
