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JAVIER SOVERNA
El Libro de los Siglos y los Instantes
(Poemas 2013-2021)

Soverna, Javier
El libro de los siglos y los instantes : poemas 2013-2021 / Javier Soverna. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-1867-5
1. Poesía Argentina. I. Título.
CDD A861
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
A mis padres
Fenómenos del ping-pong
Un salón inmenso. Dieciséis mesas
Y espacio entre ellas para evitar el choque de nucas
Cuando me tocó ser espectador
Levanté una pelota abollada del suelo
Y saqué el encendedor del bolsillo
Una llama alargada salió de él
Y la pelota volvió a ser esférica
El aire en su interior
A temperaturas elevadas
Se expande, sube, empuja
Esa es la explicación del fenómeno
El rastreador y el mensajero-maratonista
El rastreador se mueve con soltura por las llanuras
El ámbito del mensajero-maratonista es la montaña
Los caminos inaccesibles, escarpados
(Un jinete con un caballo
Resolverá con mayor velocidad y eficacia
La entrega de un mensaje urgente a través de la llanura)
¿Un rastreador podrá seguir las huellas
De un mensajero-maratonista en su recorrido
Y develarlo?
¿Los mensajeros-maratonistas temerán a estos rastreadores?
Exploración del Barrio Envión
Cumplí nueve años
Mis padres querían mudarse
Y estaban buscando otra casa en Haedo
Encontraron una que les gustó
En la calle Las Flores
Pegada al pasillo principal
Del primer grupo de monoblocks
Que conforman el Barrio Envión
(O "Barrio Envión nº 1")
En éste, delimitado por las calles
Directorio, Primera Junta y Las Flores
(Y el pasillo principal al sur
Que si por él se avanzaba
Comunicaba con Puan, calle sin salida)
Se podían reconocer cuatro sectores
A partir de la corporeidad
De los bloques de los edificios
Los fui conociendo como un "explorador"
Con el paso del tiempo
Sorprendiéndome con la novedad
Todavía no se había comprado la casa
Que yo ya me había lanzado a recorrer el primero
Reconocí inmediatamente su carácter oscuro y laberíntico
Lleno de plantas, flores, arbustos y árboles
Comprendido por caminos entrecruzados
De "baldosas" de cemento
Reconocí también la falta de pasto
Que dejaba ver la tierra
Pero entonces no pensaba en ese escenario
Como el lugar a frecuentar
No pensaba volver a recorrerlo
Pero volví
Una vez hecha la mudanza
No sintiéndome extranjero
Avancé por el largo pasillo principal
(Siempre siguiendo el camino de "baldosas" de cemento)
Y llegué al segundo sector
Más grande y luminoso, espacioso
Con pasto abundante
En donde había un tanque de agua
Y la "garita" de los jardineros
Allí predominaban los colores amarillos y los verdes tenues
No quise seguir avanzando, para prolongar en el tiempo
La intriga, el descubrimiento, la sorpresa y la diversión
Al tercero llegué al día siguiente
Un árbol gigante
(El más grande de todo el Barrio)
Cargaba el aire con sombras azuladas y verdosas
Los gabinetes oxidados se veían bajo esos tonos
Entendí que era el sector que más me gustaba
Avivaba mis sensaciones de melancolía
Esa misma tarde supe que faltaba poco
Para desentrañar ese laberinto
Y decidí acortar la diversión
En el cuarto sector
No existía el desorden y la cantidad de vegetación
Ni la oscuridad
Y las cosas se ubicaban prolija y armoniosamente
Su color era el verde
Llegué entonces a un banco de madera
Me senté
Con las fachadas de los edificios a espaldas
Y observé la calle Primera Junta, y su tránsito
La vuelta también iba a ser fantástica
Sería la segunda vez que pasaría
De principio a fin o de fin a principio
Por lo que todo seguía pareciéndome novedoso
El árbol, el tanque de agua
El palier de uno de los edificios
Un grupo de chicos más altos que yo
(Tendrían unos once o doce años)
Tenían naranjas en sus manos
Y no eran del barrio
¿Cómo lo supe?
Cuando comenzaron a correrme
Y yo a esquivar naranjazos
Y a doblar en cada esquina a toda velocidad
Escuché que uno de ellos dijo:
¡Cuidado con este pendejo
A ver adónde nos va a llevar!
Y así en el laberinto los perdí de vista
Y así volví a mi casa, cansado y radiante
Porque ya era un especialista
Y el éxito cansa, como la imperiosa carrera
En los pasillos, aunque favorece a la alegría
Procesos y trabajos
Nuestro trabajo: juntar viruta de fundición
escallas pequeñas
obtenidas de la fundición de cilindros
camisas de automóviles
(alterados por un torno)
Se las pasaba por "zaranda"
un colador grande de alambre fino
para sacarles el polvo
y guardaba en tachos
En las acerías las vendíamos a buen precio
Usaban la viruta para "sellar" las lingoteras al suelo
moldes en los que se fabricaba el acero
unidos por canales en una fosa
(los hombres trabajaban adentro de ella)
Este salía fundido de los hornos
y era trasladado en "cucharones" por grúas
hasta la boca del tubo que conducía a los canales
A las lingoteras subía el acero por vaso comunicante
En contacto con la viruta se enfriaba, endurecía
y no derramaba
Escenas asirias
Alla greca:
Nace en Nimrod (Asiria). Sus padres son príncipes
y poseen un palacio lujoso en la ciudad.
A la edad de dos años aprende a tensar las correas
de su honda: los pájaros no huyen porque caen muertos.
Aprende a manejar el arco y la flecha
y a conducir el carro de combate.
En busca de aventuras que le presten fama y renombre,
ansiando igualar las hazañas de los héroes del pasado
(y entre todos admira a Puzurashur),
a los catorce años de edad
abandona el palacio paterno.
Lleva consigo su escudo y su lanza.
En la llanura, en donde los leones devoran el ganado,
cobra su primera víctima: una leona, a la que vence
arrojándole una garrafal piedra.
Mata con su lanza al león de Nimrod, que asola
la región noche tras noche.
Cruza el río Tigris en un odre.
Conocidas sus hazañas a lo largo y ancho de Asiria,
se une al ejército: destaca en el cerco de Babilonia;
destrozada la torre de asedio, derriba los ladrillos
de adobe de parte de la muralla defensora
con sus inauditos puños.
Adorado como a un dios,
introduce hilo de oro en su barba postiza,
tiñe sus cejas de color violeta,
pinta sus labios de azul y maquilla el rostro
con polvos y cremas rojas y anaranjadas.
Es recibido con honores en el palacio de Nínive.
Come y bebe abundantemente.
Regresa a su patria (Nimrod) para impedir
la destrucción del Obelisco Negro por parte de
quince forajidos provenientes del reino de Urartu.
Viaja a Urartu y enfrenta y vence al Dios de las Tormentas.
Frente a la sublevación de mil esclavos
traslada él solo el Toro Alado de Nínive,
desde la misma Ciudad Capital hasta Nimrod.
Junto a un reducido número de hombres
frena el avance de las hordas escitas que,
integradas por guerreros hermafroditas,
saquearon Asur y otras ciudades del sur
en su regreso de Siria.
Perece en Asur, en guerra contra los medos.
Los fantasmas poéticos
El poeta autóctono de Haedo
Sabe que no le alcanzará la vida
Para cantar el barrio
(Plazas, trenes, andenes, perros, calles, árboles, soderías)
Contrata a un ghostwriter
Cuarenta años menor
Que estudia minuciosamente su estilo y léxico
A su muerte, el joven revela la verdad
Y el viejo poeta pasa con justicia al olvido
El "escritor fantasma" sufre un extraño accidente
En el andén de la estación
Homero
El primero de los cuatro pilares del arte de la aristocracia
Pilares con nombre
Cíclicos
El aedo gustaba de las efusiones de sangre
Que dirimían una autoridad
Pero sabía qué hacer con ellas
Para qué memorizarlas y escribirlas
Estas no eran gratuitas ni excesivas
Se justificaban
Mucho más que las de Shakespeare o de Cervantes
Meros efectistas a su lado
Que avivaban el morbo y la risa de la muchedumbre
Su vitalidad era seria, guerrera, milenaria
Emanaba de un mandato heredado
De una tradición adquirida
Safo
La mujer escribe
A raíz de ciertos enfrentamientos civiles y políticos
La poetisa hubo de exiliarse en Siracusa
Pero el exilio fue breve y, volviendo a Lesbos
La escritura y el canto no se desvirtuaron
La guerra y la muerte no son las únicas experiencias
La sensibilidad femenina se escribe y canta
No es solamente el amor
(El amor hacia sus jóvenes discípulas; el no correspondido)
La agresión y el enojo también
(Heródoto nos cuenta cómo repudió a su hermano Caraxo
Por haber liberado a una cortesana con su dinero
Ella misma hace públicas sus amonestaciones
- Aparentemente- al poeta Alceo)
El interior invisible es tan verdadero como el aire
Quemado por el cruce de las armas y la sangre en la superficie
Tespis
La lucha generacional violenta
Año Cero de la tragedia
La novedad, que es o no es frívola
Pero necesaria e inevitable
Motor del arte y la historia
Los jóvenes ríen y ensanchan sus caras blancas de estúpidos
(Tespis no era joven, era más joven que su censor
Era viejo y era joven)
Los viejos salivan mientras insultan y se desfiguran
Sienten lástima de sí mismos
El suelo hoy en día sigue temblando
Después del bastonazo de Solón
(Que era el más viejo
Pero todavía conservaba alguna fuerza)
Teognis
Teognis es el segundo pilar
Derrotado
Nostálgico
Los tiempos se perdieron
Y su arma es la escritura
Arma que no le sirve
(Porque otras ya no empuña)
El odio le sirve para escribir
Y ofender a sus verdugos
Su derrota no frustra el triunfo personal
(La venganza)
Sí el de la sangre, de clase
Polignoto
Pintaría los pies de una de sus figuras humanas
Sobre la cabeza de otra
En las ánforas
En donde antes vencían Exekias y Eutímides
Negros y rojos
No luciría la nueva representación espacial
El griego de Tasos prefirió las paredes
Los grandes murales
Guilhem de Peitieu
Afirma el nuevo ciclo
Lleno de alegría, insolencia y porvenir
La aventura
Las mujeres
Las ajenas
Exitoso con ellas
Se trata del amor imposible
Que no es imposible
Valiente con los hombres
Hábil con los caballos
La vitalidad es del trovador
De su escritura y su música
No de los héroes
Leonardo
La supremacía es de la pintura
Sobre las demás artes
Pintura: arte y ciencia
Estudio, observación atenta de la naturaleza
(Sin embargo no olvidará lo irracional
De los símbolos y los secretos
De la imaginería cristiana)
Cada árbol es único
Él observa el aire, que existe
Y ocupa espacio
Y genera la sensación de perspectiva
A través del color
Los fondos, las lejanías, serán azuladas, tenues
El sfumato, recurso absolutamente pictórico (Leonardo da Vinci, excelente dibujante, caricaturista) Corrige la rigidez desde Giotto hasta Giovanni Bellini (Botticelli lo hace con la línea) Consigue figuras más humanas, imprecisas, borrosas Y prepara el camino para los temblores de los manieristas (Hábiles reproductores de las obras de los Maestros, No de la naturaleza) De Tintoretto y El Greco Y por qué no, para el tenebrismo de Caravaggio
Charles Le Brun
Mi arte era total
Hasta su rebelión
Sin vacilaciones, como mis actos
¿Ellos podían ser como yo?
¿Por qué me odiaban?
¿Por qué vivían y eran?
¿Por qué tenían ego y conciencia de sí mismos?
¿Ellos podían ser como yo?
El mío se explicaba porque estaba solo
Y acompañado por el Rey Sol y el Estado francés
(Mi mundo era total)
En los días de la vejez y el olvido
Recuerdo mis tiempos de mandatario
Watteau
Ya no reinaba Le Brun
Y Luís XIV vivía sus últimos años y moría
Su tiempo era decadente
(Aunque no infernal, como el futuro)
Por eso su arte es óptimo
Negador de esas realidades
Roza lo sublime
(Watteau no era aristócrata
Como Homero, Teognis, o Peitieu
E incluso recordaba en momentos la vida común):
Hombres y mujeres
Nunca indiferentes, sensibles, a los placeres
Siempre jóvenes (la edad de la aristocracia)
Vitales, por la música
Por sus movimientos
Y los de sus vestidos amplios sobre la tierra
Por su delicadeza
Que busca el cuidado
El instinto del que conserva el cuerpo y el alma
Con ellos, el día y el aire; la vegetación
Tupida, oscura, pero no peligrosa y temible
Ondulada y gruesa
Los grupos descuellan luminosos, diversos, coloridos
Mientras el fondo es verde y color tierra
¿El mundo es en su mayor parte vulgar?
Sea así o no, el Rococó es trasgresor
Provocativo
¿Cuándo antes se habían visto esas fiestas?
¿Y cuándo después?
Mendelssohn
Empalagoso, melifluo, demasiado "amable", etcétera
Estos son algunos de los calificativos
Con los que ciertos críticos
Aluden a veces al Concierto para violín de Mendelssohn
(Conservador cardinal de la alta burguesía
Desviado de los innovadores Berlioz, Liszt y Wagner
Pero exquisito como un aristócrata)
Y los trasladan a, prácticamente, el conjunto de su obra
Ponderan, sí, su Sinfonía nº 1
Quizás maravillados porque la escribiría a los quince años
Que destila fuerza y potencia
El compositor de quince años, principiante
En la búsqueda de un estilo propio
Oscilaba entre Mozart y Beethoven
Luego optaría por uno emparentado con la música del primero:
Sin su oscuridad y secretos
Un clasicismo en tiempos románticos
Ese sería su carácter, de una imperturbable sensibilidad
Schumann
La búsqueda melódica de Mendelssohn
La coherencia en la continuidad de un motivo
El orden
No eran sus premisas
Aunque recibiera su influencia directa
(Sí, después de Beethoven y Schubert
Se fijó en alguien de su propia generación):
El "grito" del segundo movimiento de la segunda sinfonía
Fue más furibundo, desesperado e insoportable que el de Munch
La confusión se percibía en su música
Y también en su escritura:
Los silencios a la distancia, cartas de por medio
Entre los dos amantes
Robert Schumann y su futura esposa, Clara Wieck
Infunden una incomodidad enorme
Que ni siquiera desaparece cuando se leen las cartas
Enviadas por Wagner a Liszt y a la princesa Wittgenstein
Entre, por ejemplo, enero de 1854 y enero de 1859
(Período en el que entra, se mantiene
Y muere en el sanatorio de Endenich)
En las cuales la impaciencia del primero
Frente a una respuesta que se demora
(Necesitaba dinero, contactos, etcétera)
Es ciclópea
Vaughan Williams
El suyo es un pasado intermedio
Los Tudor y el arte isabelino
La bruma con claros
El pasado sin nostalgia
Neutro, gris, indoloro
En uno de sus extremos se ubica Copland:
El sol de los turistas en los inmensos territorios del Nuevo Mundo
El despertar en una mañana soleada de la niñez
El desayuno en las sábanas coloridas
En el otro el primer Stravinski: La oscuridad de la vida primitiva
Schoenberg
Como Mahler ya lo ha hecho prácticamente todo
Lo alto, lo bajo; lo serio, lo ridículo
Las disonancias, las consonancias
El cromatismo, el diatonismo
La sinfonía cósmica; la canción
Los sonidos del cuerpo humano: la voz
Los ajenos a él, instrumentales
(Y todavía falta que se haga prácticamente todo)
Schoenberg debe reinventar la música
Lo hace (¿y en Matthias Hauer se revela la falta de profundización?)
Pero cerebral, cuidadosa, lenta, paulatinamente
Primero experimenta con ella misma
Y después con la pintura en un exilio
Cuando ya ha acumulado todas las experiencias
La buena nueva es suya
Igualadora, que soslaya las jerarquías
(No por eso menos elitista)
Que los seguidores, con sus colores propios, adoptarán
Y la tradición es Brahms
Conservador para Wagner y sus seguidores
¿No hay cambios entre Beethoven y Brahms?
En el segundo, la oscura belleza
Que una fragmentación no tan radical como la de Berlioz
No opaca
(Sublimación melódica
Que, me atrevo a decir, alcanza una cima
Basta con escuchar el primer movimiento
De la Segunda Sinfonía)
Giuseppe Tomasi di Lampedusa
La nostalgia no conduce a la reacción
(Ya no hay voluntad de odio)
Sino al escepticismo y a la sabiduría calma
A la miscelánea del recelo y la aceptación
Moría cuando escribía ese estado de ánimo
Nada cambiará pero se cierra el ciclo
Que se renovará en otros tiempos
(Sí, quedaba el esteticismo de Visconti
Y la obsesión de Scelsi, últimos estertores)
¿Qué creará la aristocracia?
¿Cómo creará?
No lo podemos saber
Pero probablemente con el instinto de Homero y Peitieu
Y la lucidez de Teognis y Lampedusa adquiridos
Steve Reich
Él sabe (y todos lo sabemos)
Que los Estados Unidos de América son a Europa
Lo que Roma fue a Grecia
Que son la decadencia de Europa
(A pesar de eso los genios no faltaron:
Ives, Cowell, Crawford Seeger, Cage, Morton Feldman, Riley, etcétera)
Él, como buen demócrata, sabe que no es el único minimalista
Que ni siquiera es el minimalista por antonomasia
(Que es, quizás, La Monte Young o Terry Riley)
Con su gorra atornillada a la cabeza
Comprada en una casa de deportes
Se ensancha en el ámbito de la música docta
Pero tiene éxito entre los seguidores de la popular
Es el demócrata heredero de Walt Whitman
Generoso, tolerante, anfitrión permanente y abarcador
El minimalismo repone conceptos tradicionalistas
Como el estaticismo y los cambios graduales y tardos
Brega por lo inmediatamente lógico, evidente, obvio
El oyente se siente así seguro
¿Qué hay de democrático en este universo
De conceptos “conservadores”?
El demócrata es él, la persona
Que sobrevive en los opuestos contradictorios
De democracias y conservadurismos
Y gustos populares y eruditos
(Y como de contradicciones se trata, El votante democrático también busca la seguridad: Cree en la importancia de su voto En su aporte y participación)
Magnus Lindberg
El techo de la sala del Centro de Experimentación
Sala pequeña
Está cubierto de reflectores
Pero solo unos pocos iluminan al dúo
Los Dos Coyotes (así se llama)
No hablarán en toda la velada
Gesticularán con la cabeza, los brazos y las manos
Tocarán el piano y el violonchelo
De su físico (el del pianista)
Me llamaron la atención los dedos no delgados
La calvicie del otro
Stroke es para Karttunen Quien aprendiera de Jacqueline du Pré y de Pleeth (Si Jackie abría las piernas, él enseña su calvicie cerebral) La posibilidad de cierta soledad Luego, una melodía más clara aparecerá con Stravinski Transcripta por los dos finlandeses Para afirmarse después del entreacto (Breve, como si la ansiedad los apurara) La improvisación recuerda a Cage Por la utilización del piano Santa Fe Project, una obra maestra Pura música, continua, compacta O por momentos fibrosa y nervuda No cierra el recital El bis lo hace El lugar queda vacío en la noche Con dos “coyotes” bajo un techo, bajo la luna
Light
Hoy a un mal vidriero
Se le pueden tirar Flowers bags Desde el balcón
El hijo único
El hijo único
Que cree que quienes se mueven en grupo
Son cobardes
Y a ellos se opone
Vislumbra la pesadilla:
Vivir en una sociedad corporativa
Años y años viviendo en su afectuosa casa
En su centro
Con sus objetos
Durmiendo solo, leyendo solo
Con su comida
¿Lo llevarán a las patadas, obligado, a la mesa común?
Los espartanos no desaparecieron
Y nunca desaparecerán
Pero son evitables
Angustia
1) Los pensamientos obsesivos, monomaníacos, son inocuos
Intolerables las sensaciones y sentimientos obsesivos dolorosos
Sin motivo
En donde no hay causa que se encuentre
No hay causa y efecto
Pienso que no puedo dejar de sentir angustia
Que no puedo dejar de pensar que estoy pensando
Que no puedo dejar de pensar que respiro
Que no puedo dejar de pensar en los latidos del corazón
Cierro los ojos durante la noche
Y represento un negro caleidoscopio insistente e informe
Las imágenes y pensamientos son tan diversos
Como los de cualquier mortal
Pero están recortados sobre un fondo sentimental atrofiado o distinto
2) Ni el pensamiento origina la angustia
Ni la angustia el pensamiento
(Este tema interesa, entre otros, al primer Di Benedetto
El de Mundo Animal ¿Y a quién no?) La conciencia es la angustia Y la angustia es la conciencia La lucidez, la negación La conciencia, que es la angustia, sugiere que Quien no quiera vivir Pero tampoco morir (Porque de eso se trata Porque esa negación incluye a todas las demás) Habrá de enfermarse (Claro que la enfermedad es una forma de vida Por lo que entonces la privilegia por sobre la muerte) El suicida, el que quiere morir El que teme a la eternidad No se enfermará
El jardín
Sí, tuve un jardín. Viví en un barrio de casas bajas y altas
De casas
No le escapé a la erosión del aire
(Que quizás refresca la parálisis de los interiores)
Caminaba por el jardín después de escribir
O antes de hacerlo, como la última expresión del ocio
A veces activaba las fugaces sensaciones de la memoria
Sobre todo no bien salía a la intemperie
Antes de reconocer la carretilla con flores
Los domingos, inactivo
Me sentaba en los bancos de la mesa circular de cemento
En otoño juntaba las hojas que caían del tilo en el pasto
Aunque me gustaba esa alfombra, de tubos ramificados
Acataba órdenes de arriba
Aunque me engaño, porque en alguna tarde de aburrimiento
La elección era mía
Me servía de una pala de plástico, una escoba
Un rastrillo, una bolsa de nylon y un tacho
También usaba las manos (mi trabajo era puntilloso)
No me molestaban la humedad y la tierra
Razia sabática de Ramos Mejía
En los tiempos en que cursaba el cuarto año de la secundaria
No salía los sábados
Pero esa noche de principios de diciembre
Un amigo me convenció
Nos juntamos con su grupo
En una esquina de Ramos Mejía a tomar algunas cervezas
Cuando las luces de dos patrulleros nos cegaron los ojos
Estaban de razia
Así que fuimos a parar todos
(Todos menos uno en bicicleta, que se escurrió)
A los asientos de atrás
Y después a la comisaría
Y allí a un patio a cielo descubierto, detrás de unas rejas
Podíamos ver a los policías a pocos metros
Tomando mate, jugando a las cartas
Y mirando en la TV un programa de música ligera
También, pero hacia el interior de la comisaría
Separados por una ventana
A unos reos (seguramente esperaban su traslado a una cárcel)
Que se mofaban y nos hacían gestos obscenos
En el patio además había otros tipos, agarrados por la razia
De nuestro grupo, los mayores de edad salieron rápido
Timbrando todos sus dedos
Yo salí a las dos o tres horas cuando mi padre me vino a buscar
Después de que el "ciclista" avisara en todas las casas
(Los policías jamás se tomarían el trabajo de levantar el tubo del teléfono)
Llegamos a pensar que toda esa maniobra policial, ese operativo
No solo se debía a una puesta en escena ("estamos haciendo algo")
Sino a otro propósito
El de complicar al dueño del local que nos vendiera las cervezas
Que quizás no "colaborara"
En una sola salida del cascarón se puede comprender el mundo
Tan obvio y pobre es
Demagogos
Hay siete clases mayores de demagogos
(Como las Siete Plagas de Egipto, que también fueron Diez):
Los políticos
Los religiosos
Los historiadores de la Escuela de Pigna
Los televisivos
Los periodístico-deportivos
Los músico-populares
Y los norteamericanos
Sí, usan a las muchedumbres
(A éstas les encantan los demagogos
Sienten que se benefician)
Tienen que estar con y entre ellas
Amontonarse
Pisotearse, franelearse
La soledad o una sola compañía
No les alcanza
El demagogo, de cara al auditorio
Con sus muecas de barricada, pregunta:
"¿A quién le gusta la mierda?"
Tiene muy mal gusto
Dos historiadores
Carl Grimberg, Historia como ficción
Escribe una novela-río de la humanidad
Fuente inagotable de inspiración para literatos perezosos
Y a pesar de su monumentalidad, más listo y cercano
Que cualquier enciclopedia o pseudo enciclopedia
Entregas populares:
En las revistas de divulgación e infantiles
Aunque también en doce tomos bien encuadernados
Del Círculo de Lectores, Ediciones Daimon
Un contenido medido, ni exhibicionista ni populista
Hobsbawm (distinto, casi opuesto, aparentemente)
Estadísticas y desinterés por un orden
Encarnado en la ilación cronológica severa
Distingue tantas clases sociales
Que prácticamente superan en número a los individuos
Sin buscarlo, quizás, escribe sobre los individuos
Y como escribe sobre ellos, abarca todas las ramas del saber
En tiempos de especialización
(¿Merece la atención de musicólogos e historiadores del arte
Este nuevo "Aristóteles"?)
Textos
Textos llenos
De paréntesis, comillas e itálicas
Plagados de comas
Fragmentados, entrecortados
Digresiones
Historias intercaladas, quijotescas
Ajenas al hilo principal
El ritmo constante o variable, abrupto
El tono medio
Ni vulgar ni rimbombante el léxico
La voz de Ajmátova
Desde la "gran crisis" no ha mejorado nada
Incluso ha empeorado todo
Pero ellos se arrogan la creación de "una nueva época"
Feliz y justa
Y se erigen monumentos
Que son invisibles
Porque ellos mismos han sido un punto minúsculo en el tiempo
(Y periférico)
No uno grande y único
¿Quién visitará estas ciudades?
¿Quién reparará en ellos?
Los transeúntes los verán como árboles o postes de luz
Es decir, no los verán
Para las generaciones serán formas vacías
El aire y la lluvia ya los destruirán
El tiempo los hará irreconocibles
Este presente, aunque no lo llaman
También se debe llamar la "gran crisis"
Piratería de los pueblos del mar
Los pueblos del mar llegaron a las costas egipcias
Saquearon la ciudad, mataron a sus habitantes, y huyeron hacia Siria
A la que ahora devastan
Son dueños del sol y del agua, y navegan guiados por su instinto
Heredaron la piratería de sus ancestros
El Faraón, que también dice poseer el sol
Y pronto querrá volver a ser dueño del mar
Sabe que los enfrentará en poco tiempo
Irá él tras sus pasos o ellos mismos antes regresarán
Porque derrocharán el botín
Su ansiedad le sugiere avanzar los preparativos para el enfrentamiento
Da órdenes a sus subalternos
Después espera solo en su recámara, mientras el palacio
(Las salas y pasillos con columnatas)
Es invadido por las sombras de los hombres atareados que pasan
En tiempos antiguos, piensa, se expulsó a los invasores
Que traían caballos y carros de guerra
Después de dos siglos de ocupación de nuestras tierras
Pero éstos nunca las conquistaron
Saquean, huyen y vuelven
Están y no están, son fantasmas
¿Cómo encontrarlos y eliminarlos?
¿Cómo esperarlos?
Lebaudy
Desde Las Palmas (Gran Canaria, España)
En una barcaza, con varios lugareños
Cruzo hasta el Cabo Juby, en Marruecos
Me pierdo en el Sahara, una de las regiones más despobladas del mundo
Encuentro enterradas en las arenas unas cajas de conservas
Junto a dos cajas de fósforos suecos y una de velas
Comprendo su procedencia:
Sin que sus hombres supieran por qué y para qué
Jacques Lebaudy tiempo atrás las enterraría
Desconocía yo si alguien con anterioridad las había encontrado
Evidentemente, no
Lebaudy, aquel francés desquiciado que
Emulo de Orélie Antoine de Tounens
(En la Francia de su niñez
Se habría enterado de sus andanzas patagónicas)
Se autoproclamó "Emperador del Sahara"
Pensé entonces que si me adueñaba de esas "reliquias"
Ruinas del inmenso imperio
Y las llevaba conmigo a Europa
El mismo recobraría, en el terreno en que me hallaba
Libre hasta el horizonte de mis ojos
De otras ruinas de la fallida "conquista"
Todo su esplendor
Algeciras
Persecución de los traficantes
Persiguen a los adolescentes con sus drogas
Por las calles sin forma y alargadas
Que circundan la ciudad, o a otras calles
Calles de ciudad portuaria, barrio lumpen
En donde se come la carne de cerdo
Con las manos, con pan
En locales de colores cálidos
Color ladrillo, tierra, naranja, amarillo y rojo
O verdes cálidos
Kitsch marroquí y español
Africano y europeo
El kitsch más violento, por los contrastes
General Acha
¿A qué se llega aquí una tarde de enero?
Se está de paso
Los viajeros, cuyo destino final es Junín de los Andes
Salen a conocer la ciudad:
El calor aprisiona al cuerpo y lo prende de fuego
Y dilata hasta sus últimas contingencias
Las calles espectrales, desiertas
Los árboles, aplanados
La plaza, vacía
¿Para qué dar una vuelta
A su cuadrada circunferencia?
¿Para qué ocupar un brilloso y caliente banco?
Los negocios, espejismos, cerrados
(Abrirán a las diecinueve horas, atardecer efusivo)
Urge regresar al hotel, con las manos vacías
De comodidad y placidez
Podrán cenar a las veintitrés
Cuando el sol se desmorone
(Pero "desmoronarse" no es la acción indicada
De los soles de estas pampas)
Los viajeros, sin paciencia
Cenarán a las veintiuna horas
Con el sol intemperante
Бесплатный фрагмент закончился.
