Читать книгу: «Sobre las formas de estilo»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 184

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JOSÉ M.a RODRÍGUEZ JIMÉNEZ .
© EDITORIAL GREDOS, S. A. Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1993.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO287
ISBN 9788424932169.
INTRODUCCIÓN
I. PANORAMA DE LAS TEORÍAS DEL ESTILO EN GRECIA
La preocupación por la forma de expresión es constante en la tradición literaria griega, y aparece ya en los comienzos de su literatura. Así, Homero sabe combinar distintos tipos de estilo y adecuarlos a sus personajes. Los teóricos posteriores vieron en el poeta épico un hábil conocedor de los recursos del lenguaje, por lo que lo utilizaron para ejemplificar sus propias teorías estilísticas: también a ese respecto era Homero un modelo a seguir 1 . Junto al genial cantor de Quíos, Safo y Píndaro son citados también a veces 2 .
La retórica griega parece que tuvo sus orígenes en el s. V a. C. en Sicilia. No sabemos en qué medida fue su inventor Empédocles de Agrigento (470 a. C.), afirmación atribuida a Aristóteles 3 . Lo que sí parece claro es que es en la Magna Grecia donde se originan los primeros manuales de retórica o rhētorikaì téchnai : el primero se atribuye a Córax (460 a. C.) y su discípulo Tisias, quienes practicaban una retórica judicial práctica que se basaba en el argumento de la probabilidad o verosimilitud (tò eikós) , pero no parece que se ocuparan del estilo 4 . Con el establecimiento de la democracia y la necesidad de convencer mediante la palabra, llegan los sofistas a Atenas e inician sus enseñanzas del arte verbal. Empiezan a escribirse entonces las primeras monografías sobre cuestiones relacionadas con la expresión, a la vez que los primeros discursos retóricos. Inician la tarea retórica sofistas como Protágoras de Abdera, Pródico de Ceos, e Hipias de Élide, autores de diversas obras sobre el lenguaje.
Pero sin duda el más influyente sofista fue Gorgias de Leontinos, quien llegó a Atenas en el año 427 a. C. Discursos como el Encomio de Helena , la Defensa de Palamedes , o los fragmentos del Epitafio son piezas completamente retóricas que representan el resultado y la sistematización de una profunda reflexión sobre el estilo. Gorgias quiso crear una prosa de arte lo más cercana posible a la poesía. De ahí el uso de unas figuras características, llamadas a partir de él gorgianas (schḗmata Gorgíeia) , que gozaron de enorme influencia posterior. Se basan éstas en la repetición y sus modalidades: aliteración, paronomasia, homeoteleuton, paralelismo, antítesis, parisosis, isocolon, etc. Sus discípulos Polo y Antístenes se dice que escribieron sendas obras Sobre el estilo (Perì léxeōs) 5 .
También destaca el nombre de Trasímaco de Calcedón (ca . 430-400 a. C.), a quien mencionan primero Aristóteles, como iniciador inconsciente del ritmo peonio del discurso, y posteriormente Dionisio de Halicarnaso como creador del período y de un estilo intermedio —según Teofrasto— que anticipa, en cierta manera, los de Isócrates y Platón 6 .
Las enseñanzas de esos sofistas impregnaron la prosa literaria de los s. V y IV a. C., desde Tucídides a Demóstenes, y al convertirse ésta en modelo a imitar, influyeron en toda la prosa artística posterior. A la par se creó en el s. V una tradición ininterrumpida de manuales retóricos, téchnai . Ambos hechos constituirán una de las más fuertes señas de identidad de la cultura griega de las épocas helenística y romana. Tal es el caso de autores literarios como Lisias (ca . 444-370 a. C.) e Isócrates (436-338 a. C.), modelos a imitar y asimismo autores de sendas téchnai . Discípulo directo de Gorgias, Isócrates manifiesta también en sus discursos marcada preocupación estilística 7 . Se conservan fragmentos de su Retórica , incluida por Aristóteles en su Colección de retóricas 8 . En sus obras se alude a cuestiones de ritmo, o a la evitación del hiato, prescriptiva para él y para algunos teóricos posteriores. Asimismo se ha observado que aparece ya en ellas la mención de cualidades estilísticas como la pureza (katharótes) , belleza (kállos) , solemnidad (semnótēs) , grandeza (mégethos) , credibilidad (pithanótēs) , placer (hēdonḗ) , gracia (cháris) , aspereza (trachytēs) , amplitud (ónkos) , propiedad (tò prépon) 9 . Más adelante volveremos a citar a Isócrates.
Aunque no escribió téchnē alguna ni era muy partidario de ella, la retórica fue uno de los temas que preocuparon a Platón, a cuyas enseñanzas se refiere con frecuencia en sus diálogos, y a la que dedicó obras enteras tan importantes como el Gorgias o el Fedro . Su interés por el estilo se advierte en el empeño, y maestría consiguiente, que pone en la imitación de otros autores literarios, así como en la combinación de distintos tipos de estilo en una misma obra 10 .
Los primeros manuales de retórica completos los hallamos en el s. IV a. C.: son ellos la Retórica de Aristóteles y la llamada Retórica a Alejandro , cuya prioridad a la de Aristóteles se discute 11 . Atribuido antiguamente a Aristóteles porque la carta introductoria está dirigida a su discípulo Alejandro, este manual es muy diferente de la Retórica del Estagirita, aunque la estructura de ambas obras coincide. El tratado representa la tradición sofística en el s. IV a. C. Manifiesta coincidencias con Isócrates y, según el testimonio de Quintiliano, su autor sería Anaxímenes de Lámpsaco, que viviría a mediados del s. IV a. C. y que sería también preceptor de Alejandro. Ambas atribuciones son dudosas. A grandes rasgos, la obra se divide en tipos de oratoria (deliberativa, epidíctica y judicial), sus especies 12 , recursos retóricos, partes del discurso y una especie de apéndice. Al estilo dedica los capítulos 23-28. En ellos realiza algunas observaciones sobre el léxico, la correcta colocación de conectivas, palabras y artículos, evitación del hiato, propiedad y claridad en la expresión, y uso de la antítesis, la parisosis y la paromeosis, de origen gorgiano. Las tres virtudes de la narración (aretaì diēgḗseōs) que cita, claridad, brevedad y credibilidad (saphḗs, brachýs, pithanós) aparecerán en toda la tradición posterior. Hermēneía es el término con que se designa aquí el estilo o expresión.
Pero el manual más importante del s. IV a. C. es sin duda la Retórica de Aristóteles, obra de lento desarrollo y que debe ser examinada como una parte de su filosofía 13 . Contra Platón, Aristóteles acepta la retórica y la divide en tres modalidades en función de la audiencia: judicial, deliberativa y epidíctica, formulación que hemos visto en la Retórica a Alejandro y que devendrá clásica. Los dos primeros libros se dedican a la invención o hallazgo (heúresis) de argumentos, es decir al contenido. El libro tercero se dedica en su mayor parte al estilo (léxis) , y es de excepcional importancia. Contra Gorgias, establece primero que el estilo de la prosa es distinto al de la poesía. Sigue la exposición de cómo debe ser el estilo, que desarrollará luego Teofrasto y está presente en toda la retórica posterior. El estilo debe ser claro (saphḗs) , apropiado (tò prépon) , con cierto elemento exótico. La claridad se adquiere mediante la elección de las palabras, que deben ser corrientes, aunque aderezadas con ciertas expresiones poco usuales y con metáforas cuyo uso discute largamente. Sigue hablando del empleo correcto del griego (tò hellēnízein) , sin solecismos ni barbarismos, ni términos ambiguos y oscuros, y con un uso adecuado de las partículas, el género, el número y las cláusulas. A continuación trata de la amplitud (ónkos) de estilo y de la propiedad o conveniencia, término que se convertirá en clásico y que consiste en la adecuación del estilo a la naturaleza del tema, al carácter del locutor y a las emociones que desea provocar; es decir, el estilo puede expresar el carácter (léxis ēthikḗ) y las emociones o pasiones (léxis pathētikḗ) .
Aristóteles sigue tratando del ritmo de la prosa: la prosa debe tener ritmo, pero no metro —contra Gorgias—, principio también generalmente aceptado. Recomienda la variación de ritmos, pero en especial el uso del peonio (
al principio de la cláusula,
al final), empleado por vez primera por Trasímaco: es el ritmo que menos se parece a la poesía y, por tanto, el menos artificial para la prosa.
Pasa luego a tratar de la forma de la sentencia y establece su división en léxis eiroménē y léxis katestramménē . La primera constituye el estilo engarzado, el carmen perpetuum de los latinos, esto es, el estilo formado por una cadena indefinida de sentencias coordinadas entre sí. Por el contrario, el segundo tipo de estilo es el periódico, y está constituido por sentencias completas cada una de ellas en cuanto al sentido, o que forman parte de un todo más amplio. Como Isócrates, prefiere el estilo periódico, y en concreto, que tenga una extensión abarcable con la mirada. Considera Aristóteles también el uso de antítesis y paralelismos dentro de los períodos, y finaliza su exposición sobre el estilo con unas observaciones sobre modos de producir vividez (enárgeia) en la expresión y sobre la adecuación entre cada uno de los tres géneros oratorios y la clase de estilo correspondiente.
A lo largo del tratado se citan otras expresiones que aparecerán en la tradición posterior clasificadas como cualidades estilísticas; así, los adjetivos que se añaden a la virtud o aretḗ (nunca aretaí en plural), en 1414a 19: «agradable» (hēdeîa) , «grandiosa» (megaloprepḗs) , «breve» o «concisa» (sýntomos) , «intermedia» (tò méson) , «persuasiva» (tò pithanón) . Pero es importante subrayar que no existen para Aristóteles tipos de estilo ni virtudes estilísticas, sino que su preocupación consiste en cómo debe ser el «estilo» en singular 14 .
La Retórica termina con una larga exposición sobre la disposición (táxis) de las partes del discurso y sus características.
La obra supone un avance extraordinario con respecto a la teoría retórica precedente, por su carácter analítico y científico, de modo que sentó las bases de toda la retórica posterior y se convirtió en referencia obligada.
A Aristóteles sigue en el tiempo y en la doctrina su discípulo Teofrasto (327-287 a. C.), autor de una obra Sobre el estilo (Perì léxeōs) , entre otras obras de contenido retórico y literario, casi todas ellas perdidas. Las teorías estilísticas de Teofrasto ejercieron gran influjo entre sus sucesores, por lo que en parte pueden ser reconstruidas, gracias sobre todo a Cicerón y Quintiliano. Entre su doctrina fundamental parece figurar la teoría de cuatro virtudes (aretaí) del estilo, que remontarían a Aristóteles, como hemos visto, pero que él sistematiza y clarifica para los críticos posteriores. Son éstas: hellenismós , que los latinos verterían como latinitas, sermo purus et latinus , y que se refiere al correcto empleo de la lengua griega; tò saphés (dilucide planeque) , «claridad»; tò prépon (decorum) , «propiedad» o «conveniencia»; y tal vez kataskeuḗ (ornatus) , «elaboración» u «ornato», adoptado por los estoicos, y que se divide en tò hēdý (suave) y tò megaloprepés (adfluens) , respectivamente «agradable» y «grandioso» 15 .
Discutió también el ritmo de la prosa siguiendo y perfeccionando las enseñanzas de Aristóteles. Asimismo estudió las figuras (schḗmata) y formas de amplificación estilística.
A él se atribuye tradicionalmente la división del estilo en tres clases, estilo grande, llano e intermedio, que seguirían los críticos posteriores y parece que fue formulada explícitamente por primera vez por Varrón, y luego por la Retórica a Herenio , y por Cicerón en Sobre el orador , quien las asocia a los tres géneros oratorios 16 . Teofrasto pudo hacer lo mismo. Según Dionisio de Halicarnaso, Teofrasto citó también autores que ejemplificaban ciertas clases de estilo 17 .
En la época helenística el interés por el estilo se advierte en una tendencia llamada «asianismo», cuyo supuesto fundador, Hegesias de Magnesia pertenece al s. III a. C., y que consistía en una elocuencia amanerada y efectista, muy aludida y criticada por Cicerón, y que provocará una ardua controversia en Roma en el s. I a. C. por parte de los llamados «aticistas» 18 . Al contrario que el aticismo, el asianismo no dejó doctrina escrita, pero la reacción que provocó probablemente puede ya documentarse en Grecia en el s. II a. C. 19 .
Los estudios léxicos y gramaticales de los eruditos alejandrinos contribuirían al establecimiento del buen uso del ático y de sus modelos literarios, y traspasarían ese interés a Roma. Hay que recordar los estudios de léxico ático de Aristófanes de Bizancio, en el s. II a. C., y de Filóxeno, perteneciente a la segunda mitad del s. I a. C. 20 .
Si la controversia antes aludida tiene su apogeo en Roma en la época de Cicerón, por lo que se refiere a la teoría retórica griega es a finales del s. I a. C. cuando surge de un modo programático el aticismo griego, que aún en mayor medida que en el caso de la tradición retórica anterior, esta íntimamente unido a la crítica literaria. Pero antes de referirnos al aticismo griego merece la pena mencionar también a un epicúreo del s. I a. C., Filodemo, en cuya Retórica , de la que quedan fragmentos, parece aludirse por primera vez a cuatro clases de estilos: hadrographía, ischnótēs, mégethos, glaphyrótēs , que corresponden respectivamente a «amplitud» o «copiosidad», «llaneza», «grandeza y elegancia» 21 . Veremos que en Demetrio aparecerán también cuatro clases de estilo.
Los estudios léxicos apoyaron los de crítica literaria, y en concreto los del estilo, cuya importancia y autonomía se ven incrementadas paulatinamente. Así se advierte en los dos autores que representan la doctrina aticista. Cecilio de Caleacte, autor de una abundante producción, en su mayor parte perdida, tanto de carácter léxico —así en su obra Contra los frigios —, como relacionada con la crítica literaria y el estilo: Sobre lo sublime, En qué se diferencia la imitación aticista de la asianista , son títulos sugerentes, pero su obra más influyente sería Sobre el estilo de los diez oradores , en donde aparece por primera vez el canon de los diez oradores que devendría clásico y resultó muy imitado, pero que contaba también con antecedentes helenísticos 22 .
El aticismo comporta la imitación de la prosa ática de los s. V y IV a. C., teoría que, si estaba ya presente en la tradición retórica anterior, es ahora cuando se formula explícitamente y se convierte en fundamento de toda la teoría y práctica literarias de época imperial.
El máximo representante de ese aticismo programático es Dionisio de Halicarnaso, autor que llega a Roma el año 30 a. C., contemporáneo y amigo de Cecilio. Entre sus obras podemos destacar Sobre la imitación y Sobre los oradores antiguos , de la que se conservan los apartados dedicados a Lisias, Isócrates, Iseo y Demóstenes, autor este último al que dedicó luego una monografía conservada en parte. Sendas monografías dedicó también a Tucídides y a Dinarco. Referencias estilísticas hallamos igualmente en las dos Cartas a Ameo y en la Carta a Pompeyo Gémino , en la que se refiere al estilo de Platón. Escribió también sobre las figuras. En todas sus obras es, pues, el estilo su principal centro de interés. En este sentido Dionisio sigue hablando de tres tipos de estilo (plásmata tês léxeōs, charactḗres genikṓtatoi) : elevado (hypsēlós) , cuyo modelo es Tucídides; llano (ischnós) , ejemplificado con Lisias; e intermedio (mésos) , interpretado por Isócrates y Platón.
Entre las virtudes o cualidades estilísticas distinguió unas necesarias o imprescindibles (anankaîai) y otras añadidas o accesorias (epíthetoi) . Son las primeras: «pureza», «claridad» y «concisión». Junto a ellas cita como cualidades accesorias: «vividez», «belleza», «solemnidad», «expresión del carácter» y «de la pasión», «credibilidad» o «carácter persuasivo», «gracia» o «encanto», «placer», «grandiosidad», «fuerza expresiva», y deinótēs . Añade que la cualidad más importante de todas es la propiedad, por lo que ésta puede tener un status diferente al de las demás. Demóstenes es el mejor de los prosistas 23 .
Pero su obra más original e interesante parece ser Sobre la composición literaria , que trata de la composición (sýnthesis) de las palabras y miembros que forman un período. Es ésta una parte fundamental del estilo (léxis) , más importante que la selección del vocabulario (eklogḗ) para la consecución del efecto artístico. Aquí, Dionisio se centra en los conceptos de belleza (tò kalón) y placer (hēdonḗ) , que diferencia, y que se consiguen mediante melodía, ritmo, variación y propiedad. Dionisio estudia pormenorizadamente esos cuatro elementos, insistiendo en la importancia de la eufonía en el estilo y en el concepto de propiedad en la composición. A continuación establece y describe tres tipos de composición o harmonía: «severa» (austērá) , «elegante» (glaphyrá) , e «intermedia» (mésē, eúkratos, metríē) 24 . Cada una de ellas está representada por autores antiguos: Píndaro, Esquilo y Tucídides para la severa; Safo, Eurípides e Isócrates para la elegante; Heródoto, Platón y Demóstenes para la intermedia, que participa de las dos anteriores y es la deseable. Como ya observó Cicerón, e insistirá Hermógenes, Demóstenes es considerado el modelo supremo de prosa ática. Mediante la composición se puede dar carácter poético a la prosa, e igualmente existen procedimientos que pueden conseguir que un poema se parezca a la prosa.
Las enseñanzas de Dionisio de Halicarnaso representan un importante progreso en la teoría del estilo, progreso que va acompañado de un gran esfuerzo en materia de vocabulario retórico.
Otra monografía importantísima para la teoría del estilo en Grecia es la obra Sobre el estilo (Perì hermēneías) , atribuida a un Demetrio cuya personalidad se discute, y cuya fecha presenta asimismo problemas. Oscila ésta entre el s. III a. C. y el s. I d. C. Se ha observado una contradicción entre los datos de lengua y el contenido del tratado 25 .
La obra consta de una especie de introducción seguida del examen de los cuatro tipos de estilo que establece. En la introducción describe los tipos de período y sus componentes, así como los dos tipos de lexis que distinguió Aristóteles, recomendando un tipo intermedio. Sigue la exposición de las cuatro modalidades de estilo que caracterizan su tratado. Los tipos simples (haploì charactḗres) de estilo son los siguientes: llano (ischnós) , grandioso (megaloprepḗs) , elegante (glaphyrós) , y vigoroso (deinós) 26 ; ellos pueden combinarse entre sí a excepción de los dos primeros. Cada uno de ellos depende de tres categorías: «pensamiento» (diánoia o prágmata) , «dicción» (léxis) y «composición» (sýnthesis) . A cada uno corresponde un defecto: al tipo grandioso corresponde el frío (psychrós); al elegante el afectado (kakózēlos); al llano, el árido (xērós); al vigoroso la falta de gracia (ácharis) , siendo analizado cada defecto también según las tres categorías antes citadas. Tucídides es el mejor ejemplo del primer tipo de estilo; Jenofonte como prosista y Safo como poeta, lo son del segundo, aunque Platón, Heródoto y Demóstenes lo son en el dominio de la composición; Lisias representa al tercero, y Demóstenes es el autor más citado para el cuarto.
El tratado no es sistemático, contiene digresiones y repeticiones, y carece de conclusiones, pero incluye discusiones originales, como la del estilo epistolar —que debe combinar los estilos gracioso y llano—, y es importante por sus juicios sobre literatura griega, que conoce muy bien, y por la propia división en cuatro tipos de estilo. Se ha destacado también su particular conocimiento de Aristóteles. Hagedorn ha señalado bastantes puntos de contacto con Longino y Hermógenes. En cualquier caso el tratado de Demetrio es una obra original desde muchos puntos de vista, se le asigne la época que se le asigne. Sus cuatro tipos de estilo, que no aparecen en Cicerón, tampoco son mencionados por Quintiliano, que seguirá hablando de los tres tipos clásicos.
Estos tres han sido observados también en una obra que parece pertenecer al s. I d. C., y que ha sido atribuida a Longino, Sobre lo sublime (Perì hýpsous) 27 . Aquí se habla de las naturalezas grandiosas (hypermegétheis phýseis) , distintas de las bajas o humildes (tapeinaí) , y de las intermedias (mésai) . Pero no es la perspectiva formal que veíamos en Dionisio la que interesa al autor, sino cómo conseguir la elevación o sublimidad en el estilo, uniendo criterios psicológicos y técnicos a la vez. La sublimidad se adquiere a través de cinco fuentes: 1) grandeza de concepción, 2) emoción, 3) uso apropiado de las figuras, 4) nobleza de dicción, 5) orden de palabras. Nos interesan especialmente las cualidades que cita a propósito de Demóstenes en XXXIV 4: intensidad sublime, emoción viva, abundancia, agudeza, rapidez…, vehemencia, y fuerza (hypsēgorías tónos, émpsycha páthē, periousía, anchínoia, táchos…, deinótēs, kaì dýnamis) .
El tratado da una visión integradora de la creación literaria a un nivel distinto y superior al de otros manuales retóricos, constituyendo una de las obras cumbres de la crítica literaria griega.
También Quintiliano recoge la teoría de los tres genera dicendi: subtile (ischnós); grande atque robustum (hadrón); y medium ex duobus, floridum (anthērón) , respectivamente «llano», «grande y fuerte», y «florido» o «elegante» 28 . Más adelante, cuando se refiere a cómo debe hablar el orador, utiliza unos adverbios muy interesantes para la teoría del estilo: «dicet graviter, severe, acriter, vehementer, concitate, copiose, amare, comiter, remisse, subtiliter, blande, leniter, dulciter, breviter, urbane, non ubique similis, sed ubique par sibi» 29 . Asimismo resultan interesantes los adjetivos que utiliza a propósito de los vicios o defectos estilísticos: «nam primum acuto , secundum nitido , tertium copioso , deinceps hilari, iucundo, accurato diversum est» 30 .
Estos términos presentan muchos puntos de contacto con la doctrina de las idéai . En efecto, sabemos que existía en el s. II d. C. una doctrina a ese respecto, y conocemos algunos nombres 31 y dos tratados al parecer coetáneos. El que parece un poco anterior es la Retórica atribuida a Aristides. El posterior constituye el mejor tratamiento del tema y su título es Sobre las formas de estilo , obra de Hermógenes. Empecemos por el primero.
La Retórica atribuida a Aristides, se sitúa a mediados del s. II d. C. Se compone de dos libros, uno dedicado al estilo político o propio de la oratoria política (lógos politikós) , y otro dedicado al estilo simple (lógos aphelḗs) . El modelo del primer tipo de estilo es Demóstenes; el del segundo, Jenofonte. En este tratado hallamos enumeradas las idéai kaì aretaí , esto es, formas y cualidades que constituyen sendos estilos 32 . De este modo la confusión entre clase de estilo y sus propias virtudes es ya total. Es decir, aretḗ, charactḗr , e idéa vienen a designar el mismo fenómeno. Las idéai son las siguientes: semnótēs, barýtēs, peribolḗ, axiopistía, sphodrótēs, émphasis, deinótēs, epiméleia, glykýtēs, saphéneia, katharótēs, brachýtēs o syntomía , y kólasis . De ellas, no aparecen como tales en Hermógenes axiopistía , «credibilidad», émphasis , «énfasis», y kólasis , «limpieza» para Baumgart, «prudencia» para Kennedy 33 .
Otras formas que aparecen en Hermógenes, como kállos y êthos , son citadas en el Libro II . Junto a ellas hallamos en él semnótēs, peribolḗ, glykýtēs, axiopistía . Sobre la traducción de estas formas hablaremos más adelante cuando tratemos de las de Hermógenes. Cada idea se produce por el pensamiento (gnṓme) , figura (schḗma) y enunciación (apangelía) , sinónimo este último de léxis .
Pasemos ya a Hermógenes.
II. EL CORPUS DE HERMÓGENES
Tradicionalmente se atribuye a Hermógenes de Tarso una Retórica 33 bis que se compone de cinco tratados: 1) Ejercicios preparatorios (Progymnásmata); 2) Sobre los estados de causa (perì stáseōn); 3) Sobre la invención (Perì heuréseos); 4) Sobre las formas de estilo (Perì ideôn) 5) Sobre el tratamiento de la Habilidad (Perì methódou deinótētos) 34 . Pero no parece haber sido Hermógenes el autor de los cinco tratados conservados, sino sólo del segundo y el cuarto, que constituyen, como bien dice Patillon 35 , el armazón del corpus , al que se han ido añadiendo los restantes: el tercero llenaría el vacío existente entre el segundo y el cuarto; el quinto es un intento de cumplir con el anuncio de un tratado con ese título que se realiza en el cuarto; y el primero es una agregación tardía que pertenece a otra tradición 36 .
En la persona de Hermógenes parecen haberse mezclado dos tradiciones, una sobre Hermógenes el retórico, y otra sobre Hermógenes el sofista, y aún sabemos de la existencia de otros Hermógenes autores de diversas obras literarias, pues se trataba de un nombre frecuente en la antigüedad 37 . Esta asimilación es particularmente significativa en lo tocante a las noticias biográficas sobre nuestro autor, que vamos a exponer.
III. NOTICIAS BIOGRÁFICAS SOBRE HERMÓGENES
En efecto, confluyen en Hermógenes tradiciones orales, quizás de origen escolar, que han sido recogidas por Rabe 38 y divididas en dos grupos, uno referido a Filóstrato, y otro grupo constituido por diversos testimonios de comentaristas de Hermógenes. Veamos en primer lugar la noticia de Filóstrato 39 : «Hermógenes, nacido en Tarso, a la edad de quince años alcanzó tan gran reputación como sofista que al propio emperador Marco le entraron deseos de oírle. Se encaminó, pues, Marco a oír su declamación, y quedó complacido con su discurso, admiró su declamación, y le otorgó espléndidos regalos. No obstante, cuando llegó a la edad adulta, esa facultad desapareció sin mediar ninguna enfermedad manifiesta, lo que dio a los envidiosos ocasión de burla, pues afirmaban que sus palabras eran ciertamente «aladas», como dice Homero, pues Hermógenes las había perdido como las aves sus plumas. Y una vez el sofista Antíoco le dijo burlándose de él: «Ese es Hermógenes, el viejo entre los niños y niño entre los viejos». La forma de estilo 40 que practicaba es como sigue: en un discurso ante Marco dijo: «He aquí, soberano, que llega ante ti un orador que aún necesita un pedagogo, un orador que aguarda la edad de serlo», y otras muchas naderías similares. Murió, pues, en edad avanzada, pero como uno de tantos, pues fue objeto de desprecio cuando su arte le abandonó.
El segundo grupo consta de varios testimonios, de los que destacamos los más antiguos:
1.Sópatro (segunda mitad s. IV d. C.) 41 .
—Hermógenes es posterior a Minuciano.
—Nació en Tarso y era hijo de Calipo.
—A los dieciocho años fue al encuentro del emperador Adriano diciéndole: «llega ante ti...», etc.
—A los veinticinco años perdió del todo la razón, de modo que ignoraba incluso sus escritos.
2.Prolegomena VII 39, 24-4-40 (primera mitad s. V d. C.) 42 .
—Nació en Tarso en tiempos del emperador Marco Aurelio y del retórico Aristides.
—Enseñó primero en Tarso; luego fue a Asia, donde fue tan admirado que Marco Aurelio fue a escucharle. Él le dijo entonces: «llega ante ti...».
—A los diecisiete años escribió Sobre los estados , y a los veintitrés Sobre las formas de estilo .
—A los veinticinco años pasó al olvido, de ahí la broma de sus adversarios: «Hermógenes, el viejo entre los niños...».
3.Siriano (primera mitad s. V d. C.).
—Nació en tiempos del emperador Marco Aurelio y del retórico Aristides.
—Se encontró con Marco Aurelio en Esmirna.
—Escribió las siguientes obras: Sobre los estados; Sobre el tratamiento de la habilidad; Sobre las formas de estilo; Comentarios a los discursos públicos; Sobre las partes del discurso político .
—Compuso sus obras cuando llegó a la edad viril.
—Ya en edad avanzada perdió su anterior capacidad por una enfermedad no manifiesta.
Siriano sigue contando las noticias de Filóstrato.
4.La Suda (s. V d. C.) 43 .
—Tenía el apelativo de xystḗr , «raspador».
—El filósofo Musonio fue discípulo suyo.
—Escribió también una obra sobre la Celesiria.
—Tras su muerte, se descubrió que su corazón estaba cubierto de pelo y tenía un tamaño superior al normal.
Otras noticias coinciden también con las de Filóstrato.
5.Rabe añade otros comentarios de los que destacamos los siguientes 44 :
—Era alumno de Escopeliano.
—Pertenecía al asianismo.
—La posibilidad de que Sobre los estados fuera obra de otro Hermógenes, no del autor de Tarso.
Sobre todas estas noticias podemos realizar algunas reflexiones, o más bien, hipótesis, al igual que han hecho los anteriores estudiosos de Hermógenes. En primer lugar, que, como Filóstrato escribió su obra ca . 230 d. C., y la fecha del viaje de Marco Aurelio a Asia fue el año 175-76 d. C., Hermógenes nacería ca . 160 d. C. 45 . Nada dice Filóstrato sobre su actividad retórica, sino sólo que su actuación como sofista se remonta a la edad juvenil y pereció con ella. De ahí que algunos hayan optado por separar esas dos actividades, de forma que su obra retórica sería posterior a su actividad sofística, en un intento de salvaguardar las noticias de Filóstrato y Siriano 46 . La otra solución es admitir que se han atribuido al retórico Hermógenes noticias transmitidas sobre el sofista homónimo, que era famoso también, contaminando ambas biografías. Tal supone Patillon, y parece lo más correcto. Efectivamente la personalidad que presenta Filostrato cuadra mal con la actitud del retórico Hermógenes con relación a los sofistas contemporáneos 47 : no sólo cuadra mal, sino que es contradictoria.
Sus escritos no parecen pertenecer a una edad juvenil, sobre todo Sobre las formas , obra que requiere madurez y testimonia un conocimiento profundo de la materia, y ninguna prueba existe de que perdiera la razón en edad temprana. El propio Hermógenes indica que a esa obra sigue Sobre el tratamiento de la Habilidad , y que el propio tratado Sobre las formas es posterior a Sobre la invención 48 . Sabemos también que Sobre los estados es posterior al tratado de Minuciano, otro retórico célebre contemporáneo de nuestro Hermógenes, con el que existía cierta rivalidad 49 . También en el tratado Sobre las formas alude a comentarios suyos a discursos concretos de Demóstenes, muy estudiados en su época 50 . Nada sabemos de esa obra sobre la Celesiria.
Otras noticias transmitidas, como que el filósofo Musonio fue su discípulo y que fue el emperador Adriano su interlocutor, son sencillamente imposibles cronológicamente. La posible pertenencia al asianismo correspondería en todo caso al sofista de Tarso, y posiblemente esa conclusión se ha extraído observando el estilo del texto griego que cita Filóstrato. Nada relaciona a nuestro retórico con tal tendencia estilística, pues explícitamente critica a los seguidores de Gorgias, y se han observado en su lengua y estilo rasgos de aticismo 51 .
IV. PROPÓSITO DE «SOBRE LAS FORMAS DE ESTILO ». PRINCIPIOS METODOLÓGICOS
La obra consta de dos libros de similar extensión, divididos cada uno de ellos en 12 capítulos. El primer libro va precedido de una introducción, y el segundo va seguido de una exposición en donde se aplica la doctrina anterior a autores individuales, distinguiéndolos según la clasificación tradicional de los tres tipos de oratoria, a cada uno de los cuales asigna el autor un estilo 52 .
Hermógenes expone en su introducción cuál es el propósito de su obra: el conocimiento profundo de las formas de estilo es imprescindible tanto para un buen crítico como para convertirse uno mismo en artesano perfecto de discursos similares a los de los antiguos. Sigue exponiendo la metodología que ha elegido para tal fin: no consiste en tratar de las peculiaridades estilísticas de cada autor individual —que eso lo hará al final del tratado—, sino en estudiar cada forma o especie estilística en sí misma, mostrando en qué consisten y cómo se producen. Las formas son como los «elementos» o «principios básicos» del estilo. Para conseguir su propósito, Hermógenes utilizará los ejemplos que le brindan los discursos de Demóstenes, el orador que mejor ha combinado todas las variedades de estilos, produciendo así los distintos tipos de discursos.
Las formas que componen el estilo de Demóstenes (lógos Dēmosthenikós) son siete: Claridad, Grandeza, Belleza, Viveza, Carácter, Sinceridad, Habilidad . Todas ellas constituyen una unidad, están interrelacionadas y compenetradas entre sí, y son de distintas clases:
1.Unas formas están constituidas en sí mismas y por sí mismas, es decir, no dependen de otras para su formación ni poseen otras subordinadas (hypobebēkuîai) . Son éstas Belleza, Viveza y Habilidad .
2.Otro grupo lo componen formas constituidas por otras subordinadas, como géneros que incluyen especies. Son ellas Claridad y Grandeza .
3.Finalmente las formas pueden presentar partes o componentes comunes (koinōnéō) con otras formas, pero ser distintas entre sí en otros componentes. El Carácter y la Sinceridad presentan el ejemplo más claro.
Cada forma tiene su contraria, total o parcialmente. De este modo, Hermógenes construye un sistema en el que se observan distintas relaciones entre las formas: oposición, subordinación, comunidad, coordinación, mixtura, complementación. El propio autor es consciente de ello, pues en págs. 231, 18-25, cita, como procedimientos que ponen de manifiesto las mutuas relaciones de las formas, la supresión y la separación de componentes de las formas contrarias, por una parte, y la adición de varias formas para crear otra que las engloba, por otra.
Las partes (mérē) o elementos que componen (tà poioûnta) cada forma son: pensamientos, tratamiento de ellos, y expresión ajustada a esos pensamientos. A su vez la expresión tiene sus propios elementos, que son dicción, figuras, miembros, composición, pausa y ritmo, que se origina a partir de los dos últimos elementos citados. Es el predominio de los componentes más idóneos de cada forma de estilo lo que hace que se constituya una forma u otra. El orden de importancia de esos componentes es el siguiente: pensamiento, dicción, figura de dicción, figura de pensamiento, que equivale a tratamiento y, finalmente, composición y pausa.
Hermógenes hará una relación de cada una de las siete formas estilísticas y de sus subformas correspondientes analizando cada una de ellas con arreglo a los ocho componentes antes citados. La combinación o mixtura de las distintas formas dará origen a los distintos tipos de estilo propios de cada género oratorio, que es la cuestión que abordará al final de su tratado. Pero veamos antes cuáles son los antecedentes de esas formas y de sus componentes, para que podamos apreciar mejor la aportación de Hermógenes.
V. ANTECEDENTES DE LA DOCTRINA DE LAS FORMAS
Hemos visto más arriba que existía en época imperial una doctrina sobre las formas estilísticas. El propio Hermógenes dice en su introducción (págs. 216-17) que nadie antes que él ha hecho un tratamiento riguroso del tema, sino que los autores que lo han estudiado lo han expuesto de forma confusa y con excesivas dudas. Incluso los estudiosos de Demóstenes —dice— se han centrado en aspectos parciales de sus discursos, sin hacer un estudio del estilo en general como él pretende 53 . Recordemos también la Retórica de Ps. Aristides, obra que presenta muchos puntos de contacto con la que nos ocupa, pero que parece anterior, y a la que probablemente da una réplica su tratado 54 .
Para el estudio de los antecedentes de las teorías estilísticas de Hermógenes, suelen citarse tres grandes doctrinas que presentan constantes 55 : 1) los tipos de estilo o genera dicendi (genera elocutionis o characteres tês hermēneías); 2) las virtudes o cualidades de la narración (aretaì diēgḗseōs, virtutes narrationis); 3) las virtudes o cualidades del estilo (aretaì léxeōs) . La primera doctrina parece remontar a Trasímaco, y es seguida por Teofrasto, A Herenio , Cicerón y Demetrio 56 . Su postulado básico es la teoría de los tres estilos —grande, llano, e intermedio—, que hemos visto repetidamente, estilos que pueden mezclarse y dar, así, una variedad de ellos. La segunda doctrina presenta las virtudes tradicionales de claridad, brevedad y verosimilitud o credibilidad que aparecen ya en la Retórica a Alejandro y en la Retórica de Aristóteles, y se mantienen hasta bien entrada la época imperial 57 . Estas virtudes pronto se confundirían con las del tercer grupo mencionado, que no parecen haber tenido desarrollo anterior al s. IV a. C. 58 . En efecto, hemos visto que esta doctrina tiene claros precedentes en Isócrates y en Aristóteles.
La doctrina de las formas (idéai) 59 continuaría, pues, la de las virtutes dicendi: hemos visto que Ps. Aristides equipara idéai a aretaí al comienzo de su tratado. Parece claro que Hermógenes sigue la línea de esta tercera doctrina, que presenta evidentes puntos de contacto con las anteriores, por lo que los transvases serían fáciles desde un principio 60 . Recordemos a este respecto los textos de Quintiliano, VIII 3, 49, y XII 10, 58; 71, antes citados.
VI. SOBRE EL CONCEPTO DE «IDÉA»
El término idéa presenta en griego el significado de «forma» en el sentido de «aspecto externo» y, a partir de ahí, «modalidad, clase». En ese sentido lo aplican ya a la literatura Aristófanes, Isócrates, y Aristóteles 61 . Diógenes Laercio dice que Aristóteles mencionaba hē tôn lógôn idéa de Platón, esto es, su estilo, como intermedio entre la poesía y la prosa, pero no es seguro que esa terminología corresponda al propio Estagirita 62 . Según otro testimonio, Teofrasto utiliza los términos charactḗres e idéai tês léxeōs como sinónimos, pero tampoco aquí podemos asegurar que esa terminología corresponda a Teofrasto 63 . Filodemo hablaba en su Retórica de hḕ en tôi légein idéa tal vez con el mismo significado 64 . Dionisio de Halicarnaso utiliza el término con seis acepciones, según Van Wyk, entre ellas «estilo» y «cualidad del estilo» 65 . Ps. Longino se refería también a las cinco idéai , «componentes», de la elevación estilística 66 .
Ya hemos dicho que Ps. Aristides iguala idéai a aretaí , término este último que no aparece en Hermógenes. Nuestro autor habla de idéa y de sus sinónimos eîdos , «especie», y týpos , «tipo». Siriano, en su comentario a nuestro tratado, define idéa como poiótēs lógou , «cualidad estilística» 67 . El sustantivo idéa presenta en la obra que nos ocupa las siguientes acepciones:
1.«Forma de estilo», significado habitual 68 . Con el término perì tôn ideôn se refiere Hermógenes a su propia obra (pág. 378), aunque en ocasiones va seguido del genitivo toû lógou o del dativo lógoi 69 . En ese sentido equivale a charaktḗr , tal como aparece en Dionisio de Halicarnaso 70 .
2.«Estilo» individual de un autor, y así dice «estilo de Platón» o «estilo de Demóstenes 71 . Con el mismo significado aparecen eîdos y týpos 72 . De la misma manera Dionisio hablaba de charaktḗr de Demóstenes 73 , y así lo interpreta en ocasiones Rhys Roberts en Demetrio 74 .
3.Al igual que charaktḗr puede ir seguido del genitivo léxeōs o hermēneías 75 , y traducimos por «tipo de estilo», Hermógenes determina a veces los sustantivos idéa o eîdos con un genitivo (toû) lógou , con o sin artículo. En estos casos, o bien pueden interpretarse este último como «discurso» en el sentido semiótico moderno 76 , es decir, «formas estilísticas del discurso», o tener en cuenta que en una de sus acepciones lógos equivale al concepto tradicional de «estilo», al igual que léxis, hermēneía , y charaktḗr . Así encontramos en Hermógenes expresiones como semnós lógos, dēmosthenikós lógos , o politikòs lógos , «estilo solemne, demosténico y político», respectivamente. El precedente de este tipo de expresión lo hallamos en denominaciones como léxis dēmēgorikḗ, epideiktikḗ y dikanikḗ de la Retórica de Aristóteles 77 , esto es, estilo propio del discurso deliberativo, epidíctico y judicial, respectivamente. Dionisio habla asimismo de léxis politikḗ , «estilo político», o «propio de la oratoria política o civil» 78 , y de Platonikḕ léxis , «estilo de Platón» 79 . Igualmente charaktḕr puede ir acompañado de adjetivos como dikanikós , en Filodemo, asíanos en Estrabón, megaloprepḗs y otros en Demetrio, etc. 80 . La perífrasis que forma, pues, idéa con el genitivo sería equivalente a las antes citadas, es decir, idéa (toû) lógou charaktḗr tês léxeōs , «forma de estilo» 81 . Se podría pensar que en el apartado 1 dicho vocablo actúa como término retórico marcado, frente a este tercer apartado, donde conserva su valor originario de «forma, modalidad».
4.A partir de ahí, idéa aparece significando «especie, género», seguido de genitivo, sobre todo al final del tratado 82 . Lo mismo, y con mayor frecuencia, ocurre con su sinónimo eîdos , que puede ir seguido de genitivo o de adjetivo, del tipo eîdos panēgyrikón 83 . Incluso týpos puede adoptar este significado: týpos symbouleutikós , o panēgyrikós 84 .
A continuación vamos a ver también brevemente con qué precedentes contaban los ocho componentes que producen cada forma estilística, para seguir con una exposición más pormenorizada de cada forma y de sus subformas.
VII. ANTECEDENTES DE LOS COMPONENTES DE CADA «IDÉA»
Los componentes de cada forma son: pensamiento (eúnoia) , tratamiento (méthodos) , y expresión (léxis) , que a su vez comprende dicción (léxis) , figura (schêma) , miembros (k
la) , composición (sýnthesis o synthḗke) , pausa (anápausis) , y ritmo (rhythmós) .
Los pensamientos constituyen las ideas o el contenido del enunciado, y están muy unidos al tratamiento o modo de presentar los anteriores. Entre los tratamientos figuran elementos que pertenecen a la tradición retórica de las figuras, que distinguían entre las de pensamiento y las de dicción. Hermógenes es independiente, y sitúa las tradicionalmente denominadas «de dicción» bajo el epígrafe de «figuras», mientras que las «de pensamiento» aparecen englobadas en sus «tratamientos». Vemos asimismo que la léxis tiene en él un sentido amplio de «expresión» y otro más restringido de «dicción, palabras», y por ello aparece a veces en plural. En este segundo sentido corresponde a la elección de palabras (eklogḗ tôn onomátōn) tradicional.
Ya hemos hablado con anterioridad de que Ps. Aristides distinguía también tres elementos en sus formas: pensamiento, figura y enunciación. En él las figuras son más numerosas que las tradicionales, y engloban tanto las de pensamiento como las de dicción. Más adelante habla también de miembros, composición y ritmo 85 .
El autor de Sobre lo sublime , Ps. Longino, presenta cuatro categorías comunes con nuestro autor: pensamiento (nóesis) , figuras de pensamiento y de dicción, expresión (phrásis , que comprende selección de palabras y léxis o dicción), y composición (sýnthesis) . Añade como propia el páthos o emoción 86 .
Demetrio hablaba de pensamiento (diánoia) , dicción (léxis) y composición (sýnthesis) . En ésta última engloba ritmo, miembros, harmonía y, a veces, figuras 87 .
Una triple partición similar utiliza Dionisio de Halicarnaso aplicada a las cualidades o virtudes estilísticas. También él subdivide la léxis en «selección de las palabras», por una parte, y «propia» y «metafórica», por otra 88 , y la sýnthesis comprende incisos, miembros y períodos. Una y otra tienen sus figuras correspondientes. En Isócrates 58, 4 ss., dice que selección, composición y figuras proceden de Teofrasto, a quien remontarían los componentes de las idéai según algunos 89 .
Vemos, pues, que los componentes que presenta Hermógenes son tradicionales, siendo su mayor originalidad la introducción del méthodos o tratamiento. Los pensamientos aparecen ya en la Retórica de Aristóteles en la forma diánoia , y se conservan en la teoría retórica de la heúresis o invención. La dicción comprende en él más aspectos que en autores anteriores: fonéticos, semánticos, gramaticales, dialectales, literarios y léxicos 90 . También Aristóteles se había ocupado de ella en sus Poética y Retórica 91 . Los latinos la trasladan como elocutio .
La doctrina de las figuras se constituye de forma independiente en obras monográficas de autores del s. I a. C. como Apolodoro de Pérgamo, Gorgias de Atenas y Cecilio de Caleacte. La doctrina de las formas de Hermógenes es independiente de esta tradición: ahora las figuras aparecen ya integradas en su sistema por su valor estilístico, no como desviación ante una forma normal, sino como desviación frente a otra posible desviación, es decir, formando parte de una oposición. La otra interpretación aparece aún en la primera mitad del s. II d. C. en la obra de Alejandro, y se observa también en Ps. Longino. Del resto de los autores, es Demetrio quien más se asemeja a Hermógenes por su modo de proceder 92 .
Tradicionales son también los k
la , cuyo número de sílabas, como las de los kómmata o incisos, varían según épocas y autores.
Dentro de la sýnthesis podemos destacar la mención del hiato: frente a la teoría radical de Isócrates y su escuela, que no admiten hiato alguno, Hermógenes sigue la línea de autores como Cicerón, Dionisio o Demetrio, que lo admiten para determinados tipos de estilo. La composición comprende en él la colocación o ensamblaje de las partes de la oración y el movimiento métrico 93 (básis) .
Hermógenes destaca el ritmo de la pausa, que debe adecuarse a cada forma estilística. Sus observaciones sobre el ritmo suelen seguir también cauces tradicionales desde Aristóteles 94 . El propio autor dice que anápausis es el modo de terminar algo 95 , de ahí que hayamos traducido por «pausa», aunque también podría entenderse como «cláusula» 96 .
Seguidamente expondremos los antecedentes de cada una de las siete grandes formas de Hermógenes, comentando la relación de nuestro autor con la tradición.
VIII. LAS SIETE FORMAS DE ESTILO Y SU TRADICIÓN ANTERIOR
1. Claridad (saphḗneia)
Esta forma está compuesta por Pureza (katharótes) y Nitidez (eukríneia) . Aparece tanto en las virtudes de la narración como en las de la elocución o estilo. Según Hagedorn, de éstas últimas procedería la Pureza , que no se correspondería con el hellenismós de Teofrasto 97 . El adjetivo aparece en Dionisio de Halicarnaso también. En cuanto a la Nitidez , como Hermógenes la refiere al orden o disposición del material, Hagedorn la relaciona con la claridad que procede del material (saphḗneia apò tôn pragmáton) de la Retórica a Alejandro . Por tanto, la Nitidez tiene su precedente en las virtudes de la narración, patente también en la Retórica a Herenio y en Cicerón. Ps. Aristides, por su parte, no distingue entre Pureza y Nitidez , mientras que sí cita las formas de Claridad y Pureza , aunque también se refiere a la claridad que se origina con la correcta disposición del material. Por tanto, las tres nociones son tradicionales, pero la división que establece Hermógenes, y aún su terminología y concepción por lo que a Nitidez se refiere, son originales de este autor.
2. Grandeza (mégethos)
Está constituida por las siguientes formas:
1.Solemnidad (semnótēs) .
2.Aspereza (trachýtēs) .
3.Vehemencia (sphodrótēs) .
4.Brillantez (lamprótēs) .
5.Vigor (akmé) .
6.Abundancia (peribolḗ) .
La Grandeza pertenece a la tradición del estilo «grande». En Hermógenes actúan como términos coordinados con ella y que, a veces, la sustituyen Dignidad (axíōma) y Amplitud (ónkos) . También se une a ella el concepto de elevación (díarma). Ónkos aparece con ese sentido ya en la Retórica de Aristóteles.
Semnótēs o semnós aparecían también en Isócrates. Aristóteles la cita en relación con lo heroico y lo megaloprepés . Teofrasto la cita junto a megaloprépeia y kallilogía , esto es, grandiosidad y belleza expresiva, pero no tiene en estos autores el valor específico de forma estilística. La citan también Demetrio, Longino y Ps. Aristides.
Este último autor hace mención asimismo de sphodrótēs y trachýtēs , pero sus caracteres aparecen asimilados, de modo que la segunda no tiene desarrollo, y habla sólo de la primera, que coincide con la trachýtēs de Hermógenes 98 . Pero éste, aunque admite que ambas formas pueden intercambiarse en sus definiciones, observa que la sphodrótēs representa un grado superior de violencia con respecto a la trachýtēs , además de que se diferencian por el público al que van destinadas una y otra forma, entre otras cosas (págs. 261, 18-262). Hagedorn las relaciona con la deinótēs en el sentido tradicional de «fuerza» o «intensidad expresiva», tal como se observa en Demetrio y, en parte, en Dionisio de Halicarnaso 99 , que la relacionan con la elevación de estilo. El concepto de trachýtēs es empleado ya por Isócrates, y el adjetivo pikrós , «acerbo», que utiliza también Hermógenes (pág. 255), aparece en Dionisio de Halicarnaso como sinónimo de estilo áspero (léxis tracheîa) , y es empleado para conceptos similares a los de Hermógenes.
La Brillantez no aparece como tal tampoco en tratado anterior alguno, aunque algunos de sus tratamientos y figuras son atribuidos por Ps. Aristides a la semnótēs y al émphasis , aunque de nuevo con diferencias 100 . En Hermógenes aparece como sinónimo phaidrótēs , «luminosidad», «esplendor».
La misma originalidad se observa en el Vigor , forma producida, de alguna manera, mediante Aspereza, Vehemencia , y Brillantez , y propia de Hermógenes. Patillo piensa que está creada para precisar el estilo de Demostenes 101 . Lindberg ha observado fluctuaciones en el tratamiento de sus relaciones con otras formas 102 .
La Peribolḗ o Abundancia aparece como forma estilística en Ps. Aristades, I y II. Hagedorn intenta buscar sus antecedentes en la macrología de los sofistas, a la que se opondrían brachylogía o syntomía , y estaría plasmada en la Retórica a Alejandro , y en el ónkos aristotélico, en donde se opone a syntomía , «concisión» 103 . En Dionisio aparece macrología , junto a perittología , su sinónimo. En Demetrio y Longino aparece ónkos como sinónimo de mégethos , como en Hermógenes, aunque para Longino el término equivalente a macrología , o «expresión extensa, prolija», es áuxēsis , «amplificación», cualidad del estilo grande y elevado 104 . Entendemos que peribolḗ no es aquí sinónimo de makrología ni de aúxēsis , así como tampoco de ónkos , sino que éste último es más genérico, como observa Patillon 105 . La aúxēsis puede ser un procedimiento para conseguir peribolḗ . Este término puede indicar las nociones de «expansión, ampliación» 106 . Patillon acierta al decir que no presupone la peribolḗ necesariamente un enunciado largo, pero su traducción por «complication» puede conducir a error, aunque la peribolḗ «complica» el enunciado al hacerlo abundante 107 . Por el significado que tiene el término en otros autores del s. II 108 , por relacionarlo con el adjetivo copiosus de Quintiliano (VIII 3, 49), ya citado, y por el uso del adjetivo periousiastikós (pág. 294, 2), para indicar unos pensamientos que producen peribolḗ , he preferido traducirlo por Abundancia 109 . Su grado extremo es calificado por Hermógenes de mestótes , «saturación» 110 , es decir, «estilo lleno o repleto», mestós , adjetivo acompañado en alguna ocasión del de perittós , «exuberante» (pág. 279). Finalmente digamos que la noción de peribolḗ puede ser una innovación en la crítica literaria en el s. II d. C., que Hermógenes trataría de clarificar 111 .
3. Belleza (kállos)
Es ésta una forma constituida por sí misma, como dice Hermógenes, es decir, sin subformas. El autor cita con frecuencia como sinónimo el término epiméleia , «Elegancia» 112 , y con ambos está unido el «ornato», kósmos . Otros sinónimos son «estilo embellecido» (kekallōpisménos) , «muy bello» (perikallḗs) , «adornado» (kekosmeménos) . Se trata de un «ornato engalanado (kósmos kommōtikṓs) que se aplica al discurso desde fuera» (pág. 297). Los términos de eurrythmía y euarmostía , que expresan la bondad del ritmo y de la harmonía, remontan a Platón, Rep . 400d . Asimismo, symmetría es concepto caro a Platón. A lo largo de la exposición de esta forma estilística abundan en efecto las citas platónicas. No obstante, la concepción de esa Belleza es tradicional desde Gorgias. Hagedorn la relaciona con los conceptos de hēdonḗ «placer» y cháris «gracia, encanto» de Dionisio de Halicarnaso 113 . Ps. Aristides incluye sólo un breve tratamiento de la epiméleia , muy distinto al de Hermógenes.
4. Viveza (Gorgótēs)
No aparece como tal forma en obras anteriores y no posee tampoco subformas. El adjetivo correspondiente es usado por Dionisio de Halicarnaso, quien lo aplica a los miembros del período, y por Ps. Aristides II para indicar cierta cualidad de la marcha del discurso. El término griego integra los conceptos de rapidez, agilidad y viveza.
5. Carácter (Êthos)
Comprende las siguientes formas:
1.Simplicidad (Aphéleia) .
2.Dulzura (Glykýtēs) .
3.Ingenio (Drimýtēs) .
4.Equidad (Epieíkeia) .
Es ésta una forma compleja y muy enraizada en la tradición por lo que al concepto se refiere, aunque la forma como tal no aparece anteriormente. Ps. Aristides hablaba de axiopistía , «credibilidad», y dedicaba su segundo tratado a la aphéleia , «simplicidad», donde hacía mención también de la glykýtēs .
Se pueden distinguir dos nociones de êthos 114 . La primera está ligada a la prueba técnica del discurso judicial, y afecta a la credibilidad del locutor, tal como aparece en la Retórica a Alejandro y en la de Aristóteles. La segunda está unida a la literatura de ficción y está relacionada con la verosimilitud, es decir, con la conveniencia o adecuación de determinada actuación a un personaje o a unas circunstancias concretas. Esta segunda noción ofrece tres modalidades, representadas por los Caracteres de Teofrasto, las comedias de Menandro y la etopeya como ejercicio retórico preparatorio. El
thos de Hermógenes enlazaría con la primera de las dos nociones mencionadas, pues rechaza claramente la segunda en páginas 320, 25-321, 10. Ahora bien, Hermógenes echa mano de la verosimilitud literaria al tratar de la aphéleia .
En efecto, la aphéleia es relacionada por Hermógenes con los personajes de la comedia, por tanto no es de carácter político. Como hemos dicho, Ps. Aristides le dedica todo un tratado, en el que la opone al «estilo político», siendo Jenofonte el modelo «simple» por excelencia. No obstante, ambos autores tratan esa forma de modo distinto, pues Ps. Aristides admite que un estilo simple puede ser a la vez solemne o abundante 115 , y existen aún otras diferencias entre ambos.
Hermógenes considera glykýtēs y hṓra , es decir, Dulzura y gracia , como una intensificación (epítasis) de la aphéleia . Otra noción que une continuamente a glykýtēs es la de hēdonḗ , «Placer», de modo que los adjetivos correspondientes, glykýs y hēdýs , «dulce» y «agradable», son usados indistintamente. A la vez se le asimilan los conceptos de hṓra , que ya hemos citado, y de habrótes , «lindeza», ambos aludidos al final del capítulo dedicado al Ingenio . Todas estas nociones están representadas en la tradición anterior, donde aparecen unidas a las de belleza, elegancia y encanto 116 . Hagedorn destaca la importancia del estilo «elegante», glaphyrós , de Demetrio, y de la relación de glykýtēs y aphéleia en Ps. Longino. Además, la glykýtēs aparece como forma estilística en los dos tratados de Ps. Aristides, aunque señala que es más propia del estilo simple que del político. Hermógenes la subordina a la aphéleia y realiza un tratamiento distinto de dicha forma estilística.
La drimýtēs , «Ingenio», es sinónimo para él de oxýtēs , «Agudeza», aunque indica que algunos han considerado a ésta una especie de drimýtes (pág. 328, 6-7). Esta forma ya ha sido estudiada, afirma en pág. 342, 10-14, en libros muy reputados entre sus antecesores. La relaciona con Simplicidad y Dulzura o Placer . Hagedorn observa su relación con la teoría del chiste en Cicerón y Quintiliano 117 , donde sigue al
thos y al páthos como medio para propiciarse a la audiencia. Su fuente sería el estudio de lo geloîon en la Poética de, Aristóteles, perdido pero reconstruido por resúmenes posteriores. Patillon observa que en el caso de Hermógenes se trata de juegos de palabras, no de chistes, que no habla de páthos , y que está ahora subordinado al
thos , pues es una de sus formas constituyentes. Sólo Ps. Aristides II cita esta forma estilística 118 .
Finalmente la epieíkeia aparece también en la Retórica de Aristóteles, quien la cita a propósito del
thos del orador como prueba técnica 119 . El concepto posee un carácter ético-retórico cuyas raíces hay que buscarlas en el s. V a. C., en donde aparece unido al de justicia, a la que supera 120 . En esa misma línea Platón dice en las Leyes que tò epieikés y tò syngnṓmon rompen la estricta justicia 121 . Pero es Aristóteles el autor del s. IV que más veces utiliza el término. Así en la Ética a Nicómaco leemos que la epieíkeia es un correctivo de la justicia legal 122 .
No es de extrañar, entonces, que tenga su correlato latino en el término clementia . En efecto, Cicerón utiliza clementia y mansuetudo en el sentido aritotélico en En defensa de Marcelo I 1. En Sobre la invención II 54, 164, clementia aparece como una subdivisión de temperantia, sōphrosýnē 123 . La idea original griega vuelve a aparecer en el Sobre la clemencia de Séneca, en donde se advierte también su unión con la idea de temperantia: «clementia est temperantia animi in potestate ulciscendi uel lenitas superioris adversus inferiorem in constituendis poenis » 124 .
La clementia de César, que fue incluso divinizada y fue su virtud característica, es traducida como epieíkeia por Apiano, Dión Casio y Plutarco, quien la une con frecuencia a praótēs y philanthropía , pudiendo ser los tres conceptos equivalentes 125 . Clementia y moderatio aparecen siempre unidas en el tratado de Séneca, por lo que North deduce que esta última sería su traducción de la sophrosýnē griega 126 . Ahora bien, la misma autora demuestra que, además de moderatio, clementio, temperantia y pudicitia representan diversos aspectos de la sōphrosýnē griega en época imperial, que serán aplicados al emperador para expresar su excelencia moral, convirtiéndose en tópicos de los panegíricos y literatura biográfica 127 .
Cabe la posibilidad de que también aquí pueda ser útil el texto de Quint., XII 10, 71, antes citado, en concreto por los adverbios comiter, remisse 128 , aunque la concepción de esta forma parece derivar directamente de Platón y Aristóteles. Hermógenes parafrasea a Platón diciendo que la epieíkeia infringe la justicia por philanthrōpía y une el concepto a las ideas de humildad, simplicidad e inexperiencia del locutor, cualidades que le confieren credibilidad ante la audiencia 129 . Opone ese tipo de estilo al vehemente y áspero (334, 17). La forma aparece ahora coordinada con el
thos 130 , y presenta algún punto en común con la axiopistía de Ps. Aristides, I, que pudo influirle, como se deduce del hecho de que Hermógenes utiliza el citado término axiopistía a propósito de esta forma.
A la vista de los datos expuestos, pensamos que la forma expresa el estilo que corresponde a un carácter modesto, moderado, razonable y benigno a la vez. Por esta razón, nos parecen correctas las traducciones de Wooten («Modesty») y Patillon («modération»), pero hemos preferido la de Equidad , por la vinculación de la forma con el concepto platónico-aristotélico, y a pesar de que el término español no recoge todos los matices del concepto griego.
6. Sinceridad (Alḗtheia)
Comprende la forma de la barýtēs . El autor dice que la alétheia pertenece al
thos , pero no de la misma manera que las demás formas que lo constituyen, ni tiene un status independiente por sí misma, sino que presenta algunos componentes comunes con la Simplicidad y la Equidad , u otras formas del
thos (321, 21 - 322, 2). Pero mientras éste se refiere al locutor, la alḗtheia afecta al propio discurso. Cuando Hermógenes dice que esta forma expresa las emociones del alma, recuerda al pasaje correspondiente de la Retórica de Aristóteles 131 . La forma no aparece como tal en Ps. Aristides, aunque sí presenta semejanzas también con su axiopistía , pues Hermógenes reitera la idea de que el estilo sincero es sinónimo de persuasivo 132 . Son sus sinónimos el estilo «espontáneo» (endiáthetos) y «como salido del alma» (hoîon émpsychos lógos) .
En la barýtēs convergen los conceptos de pesadumbre y reproche, y puede referirse tanto al locutor como a la audiencia. De nuevo los adverbios graviter, severe de Quintiliano, XII 10, 71 pueden ayudarnos a la correcta interpretación de la forma, que traducimos por Severidad 133 a falta también de un término más exacto. A pesar de que no suele coincidir con los ejemplos de Ps. Aristides, I, de hecho presenta un tratamiento semejante a él.
Esta forma tiene muchos puntos de contacto con el
thos 134 . Ambas colaboran en la credibilidad del discurso.
7. Habilidad (Deinótēs)
El término griego indica tanto la habilidad del orador como el temor que produce la fuerza e intensidad oratoria de su discurso. Este último sentido es el tradicional 135 , al que Hermógenes ataca porque entiende que el correcto es el de la habilidad oratoria, tal como aparece también en Ps. Aristides, I. No obstante, se observan rastros de la interpretación tradicional cuando él mismo relaciona esa deinótēs con la grandeza de estilo (pág. 375). El tratamiento de Hermógenes parece ser mucho más complejo y rico que el de Ps. Aristides, I, pues éste no distingue, como nuestro autor, la habilidad en sentido amplio de la forma estilística de ese nombre. A la primera dedicará nuestro autor Sobre el tratamiento de la Habilidad , obra aludida repetidamente a lo largo del tratado Sobre las formas de estilo 136 . La forma concreta comprende tres modalidades: 1) real y aparente; 2) real y no aparente; 3) aparente y no real.
Finalmente digamos que existen huellas en esta forma del antiguo concepto de «propiedad» o «conveniencia» (tò prépon) , pues la Habilidad consiste en la capacidad de utilizar correcta y adecuadamente todas las formas estilísticas y demás elementos oratorios. El status de la misma es, pues, distinto al de las anteriores.
A continuación vamos a trazar un esquema del contenido del tratado, enumerando primero las formas de estilo y sus componentes en sus líneas básicas para seguir con la exposición de los estilos individuales que cierra el tratado.
El orden que seguimos es el que establece Hermógenes, y abreviamos los ocho componentes en sus iniciales correspondientes, del modo siguiente: P (pensamiento), T (tratamiento), D (dicción), F (figuras), M (miembros), C (composición), Pa (pausa) y R (ritmo).
IX. ESQUEMA GENERAL DE LAS FORMAS ESTILÍSTICAS
LIBRO I (213-311)
I. CLARIDAD (226-41)
1. Pureza (227-34)
P.—Los comunes a todos y fácilmente comprensibles.
T.—Relación del hecho desnudo, sin añadidos externos.
—Presentación directa de los hechos.
D.—Palabras corrientes, no metafóricas ni duras.
F.—Construcción recta.
—Evitación del hipérbaton.
M.—Cortos, como incisos, conteniendo un pensamiento completo.
C.—Indiferencia al hiato.
Pa.—Yámbica o trocaica.
R.—Como la pausa.
—Se le opone, en parte, la Abundancia.
2. Nitidez (235-41)
P.—Los que establecen un anuncio formal y remiten el discurso a un nuevo comienzo.
—Los que describen lo que se va a decir y su orden.
P.T.—Transiciones.
T.—Disposición del relato según el orden natural.
—Colocar las réplicas antes que las refutaciones.
D.—Como en la Pureza.
F.—Definición por agrupamiento; distribución; enumeración; interrogaciones del propio orador a sí mismo; repeticiones.
M.C.Pa.R.—Como en la Pureza.
—Lo contrario a ella es confusión.
II. GRANDEZA (241-96)
—Se le opone el estilo vulgar.
1. Solemnidad (242-54)
—Se le opone la Simplicidad.
P.—Los referidos a dioses en tanto que dioses.
—Materias divinas (fenómenos naturales).
—Materias divinas observables en seres humanos.
—Materias humanas.
T.—Los expresados en una relación mediante afirmación.
—Los alegóricos.
—Expresiones alusivas.
D.—La dilatada y que da amplitud a la boca en la pronunciación.
—Palabras que contengan una -ō - y terminen en vocal larga, con predominio de vocales largas y diptongos, excepto ei.
—Expresiones metafóricas.
—Expresión nominal y sustantivos.
F.—Construcción recta.
—Juicios de valor que no expresen duda.
—Atribuir algo a la propia opinión.
—Evitar apóstrofes e hipóstrofes.
M.—Cortos.
C.—Poco cuidadosa del hiato.
—Dactílicas, anapésticas, peónicas, yámbicas y espondaicas.
—Evitar las trocaicas y jónicas.
Pa.—En pie no cataléctico.
R.—Estable: debe terminar en nombre o expresión nominal de no menos de tres sílabas.
—Doble espondeo o un epitrito en la pausa.
—Vocal abierta en el último o penúltimo pie.
2. Aspereza (254-60)
—Su contrario es la Dulzura.
P.—Los que contienen abierta reprensión de personas superiores por parte de inferiores.
T.—Introducción abierta y llana de los pensamientos.
D.—La metafórica y dura por sí misma.
F.—Órdenes; recriminaciones interrogativas.
M.—Los más breves: incisos.
C.—Con hiatos y pies dispares entre sí e incongruentes.
Pa.—La formada por pies incongruentes.
R.—De sonido desagradable y como inexistente.
3. Vehemencia (260-64)
—Se le oponen Dulzura y, sobre todo, Equidad.
P.—Los que expresan reprensión y recriminación.
T.—Introducción abierta, clara y llana de los pensamientos, sin combinarlos con otros más blandos.
D.—Creación de palabras ásperas.
F.—Apóstrofe; apóstrofe interrogativo; figura demostrativa.
M.—Incisos.
C.Pa.R.—Como en la Aspereza.
4. Brillantez (264-69)
—Se le oponen Viveza y Vigor.
P.—Exposición confiada de los hechos, por ser ilustres o porque complacen a la audiencia.
T.—Introducción directa de los pensamientos, con dignidad y sin dudar, utilizando una relación y sin interrumpirla.
—Expresar noblemente ideas nobles.
D.—Palabras solemnes.
F.—Las que producen una bella apariencia: negaciones anafóricas, apóstasis y asíndeton en general.
—Evitar la construcción recta.
M.—Largos.
C.—Solemne; trocaica si la pausa es solemne.
5. Vigor (269-77)
—Se le oponen Dulzura y Equidad en los pensamientos, y Brillantez en los demás componentes.
P.—Como en Aspereza y Vehemencia.
T.—Como en Aspereza y Vehemencia.
D.—Como en Aspereza y Vehemencia, con las de la Brillantez.
F.—Como en Brillantez y Vehemencia.
M.C.Pa.R.—Como en Brillantez.
6. Abundancia (277-96)
—Su contraria es la Pureza.
P.—Añadir algo externo al tema que se está tratando (el género a la especie, lo indefinido a lo definido, el todo a la parte).
—Adición por agrupamiento.
—Referir los hechos acompañados de sus circunstancias, o a partir de todos los lugares de argumentación.
—Exponer las consecuencias de los hechos en el caso de que éstos no hayan tenido lugar.
T.—Invertir el orden de los hechos, lo que obliga a utilizar la inserción.
—Colocar las confirmaciones, pruebas y amplificaciones por delante de las proposiciones correspondientes.
D.—No la hay característica. Crítica de la sinonimia.
F.—Las que comportan otros pensamientos adicionales: enumeración, figura enumerativa, preferencia, suposición, construcción oblicua, figura cursiva, hipóstasis, distribuciones, figura de negación y afirmación, inserción.
M.C.Pa.R.—Admiten todo tipo.
III. ELEGANCIA Y BELLEZA (296-311)
—Precisiones sobre el concepto de Belleza.
—Se le opone el estilo descuidado y falto de ritmo.
—Depende sólo de la dicción y sus componentes.
P.T.—No existen propios por sí mismos, a excepción tal vez del Ingenio.
D.—Pura.
F.—Las que destacan el ornato: parisosis, epanáforas por miembros, antístrofe, epanástrofe, clímax, distribuciones por parejas, hipérbaton, afirmaciones por medio de dos negaciones, políptoton.
M.—Moderadamente largos, bien trabados y sin hiatos.
—Miembros breves concatenados.
C.—Sin hiato.
—Con cierto metro adecuado al estilo en cuestión.
—Las partes de la oración deben tener distinto número de sílabas, tiempos y acentos.
Pa.—No estables.
—Monosílabo final.
R.—No estable, sino suspendido y pendiente.
LIBRO II (312-380)
IV. VIVEZA (312-20)
—Es contrario a ella el estilo relajado y lánguido.
P.—No los posee propios, a excepción tal vez de los del Ingenio.
T.—Empleo de respuestas rápidas y réplicas breves.
—Apóstrofe, sea éste un tratamiento o una figura.
D.—Contribuye poco.
F.—Las que segmentan el discurso y suprimen su languidez: hipóstrofe, figura cursiva.
—Las que segmentan: incisos asindéticos; variaciones acumuladas y próximas; distribuciones cuyo segundo elemento está próximo; incisos epanafóricos; incisos antistróficos; conectivas rápidas y próximas. Segmentan sin aparentarlo: construcción oblicua, enclave y similares.
D.—Contribuye poco, pero las palabras breves son más idóneas.
M.—Breves siempre.
C.—Pocos o ningún hiato.
Pa.—La que acaba en troqueo y no es estable.
R.—Predominio de troqueos.
V. CARÁCTER (320-52)
—Precisiones sobre ese concepto, que diferencia del de propiedad o adecuación del estilo a su locutor.
1. Simplicidad (322-29)
P.—Los puros en general y, en concreto, los que corresponden a caracteres naturales y los llamados «caracteres».
—Los cercanos a la vulgaridad.
—Los que contienen argumentaciones con animales irracionales y plantas.
—Empleo de juramentos.
T.—Como en la Pureza.
D.—En su mayor parte igual a la pura.
—Las palabras ingeniosas.
F.—Iguales a las puras.
M.—Iguales a los puros.
C.—Iguales a los puros, pero más simples y sueltas.
Pa.—Estable.
R.—Como la composición; estable.
—Dulzura y gracia como intensificación de la Simplicidad.
2. Dulzura (330-39)
P.—Los de tema mítico.
—Los próximos a los mitos.
—Los que gozan de mayor credibilidad que los mitos.
—Los que expresan aquello que agrada a nuestros sentidos.
—Utilizar composiciones que nos complacen, como los encomios.
—Atribuir capacidad de decisión a seres que no la tienen.
—Atribuir caracteres humanos a animales irracionales.
T.—Como en Pureza y Simplicidad.
D.—La pura y la propia de la poesía.
—Inclusiones de citas poéticas.
—Uso de adjetivos.
—La ingeniosa.
F.—Simplicidad, Pureza y Belleza.
C.—La que aproxima la prosa al verso, como en el caso de la Belleza.
—Deben predominar los pies propios de la Solemnidad.
Pa.—Solemnes y estables.
R.—Estable.
3. Ingenio (339-45)
P.—Los superficialmente profundos.
—Los que se expresan mediante una dicción que no les corresponde.
—Los que siguen a otros anteriores en virtud de semejanza léxica, de una paronomasia, o de una metáfora dura que es consecuencia de otra metáfora dura.
—Excurso sobre el estilo gracioso y lindo, que no se diferencia del placentero y dulce.
4. Equidad (345-52)
P.—Aquellos en los que uno se aminora voluntariamente.
—Los que expresan que uno va a juicio contra la propia voluntad.
T.—Reducir las propias excelencias o aminorar la vehemencia contra el adversario, sea indicándolo explícitamente sea sin indicarlo.
—La preterición, explícita o sin mención expresa.
—Hablar de forma muy simple, como en la Pureza y Simplicidad.
D.—La pura y simple.
F.M.C.Pa.R.—Como en Pureza y Simplicidad, si es que estos componentes son pertinentes.
VI. SINCERIDAD (352-63)
P.—Los simples y, tal vez, los equitativos.
—Los que expresan indignación.
T.—Expresar las emociones directamente mediante el discurso, sin anunciarlas de antemano.
—Dar respuestas rápidas sin establecer un anuncio formal.
—Aparentar que se habla impulsado por el momento.
D.—Áspera, vehemente e inventada.
F.—Como en la Vehemencia: apóstrofes, apóstrofe interrogativo, figura demostrativa, vacilación, reticencia, juicios de valor, juicios de valor dubitativos, rectificación, distribución incompleta.
M.C.Pa.R.—Parecidos a los de la Vehemencia, excepto cuando se quiere mover a compasión.
1. Severidad (364-68)
P.—Todos los que comportan reproche.
T.—Aminorarse a sí mismo o conceder ventajas al adversario.
—Uso de ironías.
—Aparentar que es necesario algo que no lo es.
D. F.M.C.Pa.R.—No los posee característicos, pero se adecúan a ella Simplicidad, Equidad y Sinceridad.
VII. HABILIDAD (368-80)
—Precisiones sobre el concepto de Habilidad. Ulises, prototipo del orador hábil.
1. Habilidad real y aparente
P.—Los paradójicos, profundos, violentos y muy meditados.
T.—Los muy meditados, profundos y propios de las formas de la Grandeza.
D.—La solemne, áspera, vehemente y, en general, la metafórica.
F.M.C.Pa.R.—Sólo los de la Solemnidad, Vigor, Brillantez y Abundancia.
2. Habilidad real y no aparente
—Depende del tratamiento.
T.—Hablar aparentando Carácter, Simplicidad y denotando descuido.
3. Habilidad aparente y no real
—Depende de la dicción.
D.—La áspera, vehemente y solemne, aplicada a pensamientos superficiales y comunes, y utilizando figuras, miembros, etc., embellecidos, vigorosos y solemnes.
—Utilizar injurias y expresiones vehementes donde no corresponde o sin necesidad.
—En qué consiste la verdadera Habilidad.
X. LOS ESTILOS INDIVIDUALES
La última parte del tratado (págs. 380-413) comprende tres apartados. El primero de ellos está dedicado al lógos politikós 137 , constituido éste por la mixtura de todas las formas estilísticas mencionadas. Hermógenes sigue la idea aristotélica de que, de la misma manera que existen tres tipos de oratoria política o civil, a saber, judicial, deliberativa y panegírica, existen tres tipos de estilo correspondientes a cada género oratorio. Tanto el género oratorio como su expresión o estilo son designados con el término lógos . En efecto, Hermógenes empieza refiriéndose al «estilo político», cuyo modelo es Demóstenes, pero a partir de 384, 14 pasa a referirse a los tres géneros oratorios antes citados. En ambos casos podríamos traducir lógos tanto por «oratoria»—en su doble acepción de «estilo» y «género»—, como por «discurso», en el sentido semiótico antes mencionado 138 . La ambivalencia de lógos se pone de manifiesto en 387, 21, donde el autor dice que «el lógos del panēgyrikòs lógos debe ser mínimamente vivo» 139 , que hay que interpretar como «el estilo del discurso/oratoria/género panegírico» 140 .
El autor caracteriza brevemente los estilos de los géneros judicial y deliberativo mediante las formas de estilo estudiadas, pero, al llegar al panegírico, Hermógenes introduce un nuevo concepto: en efecto, opone lógos panēgyrikós a lógos politikós , diferenciando el primero del lógos politikós panegyrikós , cuyo ejemplo es una declamación (388, 15 ss) 141 . El panegírico puro en realidad—dice Hermógenes en 386, 17-18, no es político, y el modelo supremo en materia de estilo panegírico es Platón, de la misma manera que lo era Demóstenes del político. El autor dividirá así toda la literatura de acuerdo con criterios estilísticos, pues el panegírico comprende también la poesía. Por tanto, el concepto de lógos adquiere ahora una nueva dimensión, pues ya no equivale a los tradicionales de estilo u oratoria, sino que designa algo más amplio, la literatura o, si se quiere, el «discurso literario», en una designación más moderna. De ahí que el concepto de «discurso» resulte adecuado y cómodo en su traducción: Hermógenes pasa del discurso oratorio al discurso literario. Por eso no hay que extrañarse de que el estilo de Platón sea calificado de «oratoria panegírica», esto es, «discurso panegírico», en terminología moderna.
Tras delinear brevemente el estilo platónico, cuyo carácter imitativo y dramático destaca, Hermógenes se centra en los caracteres de la poesía como «discurso panegírico en verso» (389, 22) y «el más panegírico de todos los discursos» (389, 8-9) 142 . El modelo es ahora Homero, que no sólo es el mejor de los poetas sino también de los oradores y logógrafos porque es quien mejor les imita. Por «logografía» se refiere aquí Hermógenes a la literatura en prosa distinta de la oratoria 143 . Describe también los caracteres del estilo poético según las ocho categorías con arreglo a las cuales ha estudiado cada forma.
A continuación pasa a caracterizar el estilo de los autores políticos y panegíricos, a los que agrupa bajo los epígrafes de lógos haplôs politikós y lógos haplôs panēgyrikós . Con dichos epígrafes no se refiere al estilo de Demóstenes, o de Platón u Homero. El adverbio haplôs debe ser entendido aquí en el sentido de «simplemente, puramente», esto es, se refiere a la oratoria o discurso político concebido en sí mismo como entidad genérica y opuesta al discurso panegírico. El sólo político, o político puro, abarca los tipos judicial y deliberativo, y requiere menos formas estilísticas que el político antes estudiado. El panegírico puro está concebido, así, por oposición al político, constituye la literatura no política, e incluye poesía y prosa logográfica e historiográfica. En él puede predominar una sola de las distintas formas estilísticas (403, 24-25).
Los autores políticos incluidos en el primer epígrafe derivan del canon tradicional de los diez oradores, del que el propio autor hace mención en 401, 5, y son los siguientes: Lisias, Iseo, Hiperides, Isócrates, Dinarco, Esquines, Antifonte, Licurgo y Andócides. Hermógenes añadirá el nombre de Critias. Todos ellos son inferiores a Demóstenes.
Empieza el estudio de los autores panegíricos con la prosa logográfica. Algunos autores, como Jenofonte, participan de la historiografía y de esa prosa. Inicia la serie Jenofonte, que supera a Platón en Simplicidad, y le siguen Esquines el Socrático y Nicóstrato. El grupo historiográfico está constituido por Heródoto, Tucídides y Hecateo de Mileto. Omite hablar de Teopompo, Éforo, Helánico y Filisto. Finalmente restan los poetas, considerados también panegíricos, como hemos dicho antes, y cuya discusión no ve necesaria tampoco.
La obra concluye con el anuncio de su tratado Sobre el tratamiento de la Habilidad , que es como un complemento (élleimma) a Sobre las formas de estilo .
XI. VALORACIÓN DE LA OBRA
Hermógenes construye así un sistema coherente y original, formado por arquetipos estilísticos que se combinan, sistema que, aunque utiliza la tradición anterior, supera con creces esa tradición. Con él culmina la doctrina de las idéas estilísticas y, a la par, su obra constituye uno de los hitos de la retórica estilística griega y es testimonio de la unión indisoluble de retórica y crítica literaria, por una parte, y del dominio absoluto de la retórica sobre todos los géneros literarios, por otra, fenómenos ambos característicos de la cultura griega de época imperial. Hermógenes modifica y supera la dicotomía de Ps. Aristides al no basarse en la oposición de dos tipos de estilo, sino en la oposición de los dos tipos de discurso literario a partir del estudio del estilo o del «discurso» en general, tal como hemos dicho. De ese modo, las formas estilísticas constituyen el paradigma, y la literatura así dividida el sintagma en que se integra ese paradigma. Su concepción estilística y literaria parece ser una réplica consciente a la doctrina tradicional al uso.
Igualmente su sistema de siete formas y sus subformas, hasta un total de veinte, constituye un avance evidente con respecto a la teoría de los tres estilos, y posibilita una mayor profundidad y riqueza en el análisis estilístico del texto 144 . Wooten destaca también la importancia de los pensamientos como medio de producir un efecto estilístico, con lo que su método resulta menos formal que el de Cicerón y Dionisio de Halicarnaso, sus antecesores en el estudio de Demóstenes, al hacer del contenido una parte fundamental del discurso 145 .
Es cierto que se observan deficiencias en su sistema: el status de la Habilidad no es parangonable al de las demás formas; la relación de la Sinceridad con el Carácter no es satisfactoria, así como tampoco lo es su tratamiento del Vigor, ni la relación de la Simplicidad con el discurso político 146 . Se ha dicho también que las formas de Solemnidad y Dulzura son tratadas de modo distinto a las demás porque no son apropiadas al lógos politikós e indicarían un cambio del propósito inicial del tratado 147 . Lo cierto es que ya al comienzo de la obra aparece citado Platón (pág. 214), y que si afirma que Demóstenes es el modelo de estilo oratorio es porque ése es el estilo que le interesa, pero vuelve a citar a Platón en pág. 386, cuando introduce un nuevo tipo de discurso, el panegírico 148 . Pero todas esas posibles deficiencias son superadas por su afán de sistematización y de clarificación de la tradición anterior, así como por su exigencia de rigor: no en vano akribôs es uno de los adverbios que caracterizan su exposición.
Hasta qué punto ese planteamiento abstracto y paradigmático es de carácter platónico 149 , y hasta qué punto Hermógenes es consciente de ello, son cuestiones que requieren mayor estudio y deben quedar abiertas. La relación de Hermógenes con el platonismo, clara, como vamos a ver, para la tradición posterior, así como el estudio del propio conocimiento e influjo de la obra platónica, merecen mayor atención por parte de los críticos.
XII. POSTERIDAD DE «SOBRE LAS FORMAS DE ESTILO» DE HERMÓGENES
1. La Suda cita otros tres nombres de autores que siguieron practicando la doctrina de las formas estilísticas: Adriano, Metrófanes y Tiberio 150 . Nada sabemos de ellos, pero es el tratado de Hermógenes el que pasó a la posteridad, y su influencia fue decisiva durante siglos. En efecto, la rivalidad con Minuciano durante el s. II d. C., que persiste en el s. III , va cediendo a lo largo del s. IV en favor de Hermógenes. En el s. V el liderazgo de nuestro autor en el campo de la retórica es indiscutible, hasta tal punto que su Retórica fue el libro de texto oficial en época bizantina 151 . Y es precisamente un movimiento filosófico, el neoplatonismo, el que se encargará de ello. Así, el primero y más extenso de los comentarios conservados a Sobre las formas de estilo pertenece a un neoplatónico del s. V d. C., Siriano, si bien el más antiguo comentario conservado a nuestro autor, en concreto a Sobre los estados de la causa es obra de un autor del s. IV d. C., Sópatro 152 . Las razones de estas preferencias por parte del neoplatonismo son varias. En primer lugar, la doctrina de Hermógenes se adaptaba mejor que otras a sus propios ideales filosóficos y a sus propias necesidades éticas y estéticas. Se apreciaban también su claridad expositiva, su utilidad didáctica y la amplitud de sus enseñanzas, que cubrían todo el ámbito retórico. La filosofía neoplatónica conseguiría crear así, una síntesis harmoniosa de los antiguos contrarios, filosofía y retórica.
2. También el cristianismo adaptó para sí los valores retóricos de Hermógenes, que contribuyeron igualmente a la formulación de sus ideales. Así, utilizará una terminología moral que pertenece a la tradición retórica clásica para describir rasgos de estilo, al tiempo que aplicará el análisis filosófico a cuestiones retóricas. La tradición platónica contribuiría a ello de un modo fundamental, pero Hermógenes facilitó el camino: al calificar de «simple» (aphelḗs) a Platón, Hermógenes sancionaba la imitación del genial filósofo, que era perfectamente compatible con la ideología cristiana, pues ese adjetivo era también el que cuadraba al estilo del Nuevo Testamento, según los cristianos. La unión había sido facilitada por la comunidad de vocabulario retórico 153 . Junto a la aphéleia los Padres de la Iglesia destacan el concepto de «Solemnidad» (semnótḗs) . Hermógenes los había opuesto, pero los había aplicado ambos a Platón. Así, el discurso cristiano es aphelḗs y semnós a la vez, cualidades que debe reunir todo buen cristiano. Pselo, en su comentario, llegará a alterar el texto de Hermógenes, de tal manera que los pensamientos solemnes no serán «los que se refieren a los dioses en tanto que dioses», sino «los que se refieren a Dios en tanto que Dios» 154 . Vemos, pues, que neoplatonismo y cristianismo son inseparables compañeros de viaje, y que Hermógenes será su guía.
Kustas distingue cuatro etapas en la tradición bizantina de Hermógenes, estando marcada cada una de ellas por la obra de uno de sus comentaristas 155 :
a) El primer período se extiende desde el comentario del neoplatónico Metrófanes de Frigia del s. III d. C. hasta el s. IX d. C., siendo su principal representante Siriano de Atenas, que se hallaba a la cabeza de la escuela neoplatónica en el s. V d. C. Es el más extenso comentarista de Hermógenes y afirma ser el primero en comentar Sobre las formas de estilo , aunque menciona a comentaristas anteriores como Porfirio y Jámblico. Siriano no conoce aún el corpus general de sus cinco obras. Este parece que fue constituido a finales del s. V o comienzos del s. VI . La clausura de dicha escuela en 529 supuso un paréntesis en la tradición de comentarios a Hermógenes 156 .
b) El segundo período comienza en el s. IX , tras la derrota árabe del 868. Se caracteriza por la combinación de elementos clásicos y cristianos. Focio fue aparentemente el primer escritor eclesiástico en adaptar conceptos de Hermógenes omitiendo algunas formas por violentas, aunque no le cita nominalmente. Los comentarios continúan en el s. X . Kustas destaca el Anonymus in De ideis , que puede situarse en dicho siglo, pero que se basa en material de los s. V y VI 157 . Afán de cristianización se advierte también en Juan de Sicilia, de comienzos del s. XI , cuyos escolios a las Formas ocupan el segundo puesto en importancia, con la posible excepción de Geometres, cuya cronología se sitúa entre los s. X -XI 158 .
c) En el período posterior, que se extiende desde el s. XI hasta finales del s. XII , se observa que va desapareciendo el afán de cristianización al ir aumentando el conocimiento de Hermógenes. Su principal representante, Miguel Pselo, versificó el texto de Hermógenes, modificándolo sólo cuando era contrario a la teología cristiana, como hemos señalado un poco más arriba 159 . Otros autores a destacar son Tzetzes y Eustacio, quien aplicó a Homero las formas estilísticas de Hermógenes 160 .
d) El cuarto período abarca los últimos años del s. XII hasta el s. XIV . Ahora el texto queda reducido a su contexto retórico inicial, sin finalidad metafísica. Máximo Planudes (ca . 1260-ca . 1310) es el comentarista más destacado aquí, aunque es el menos satisfactorio de los comentaristas de Hermógenes, pues suele limitarse a abreviar la obra de los anteriores: su texto sería una editio minor de otra edición más antigua y completa.
3. El interés por Hermógenes permitió que su obra se transmitiera durante siglos y pasara de Bizancio a los países del oeste de Europa, en concreto a Italia, donde el conocimiento de su Retórica está testimoniado desde el s. XV en la biblioteca de Lorenzo de Medici y en la Vaticana 161 .
El transmisor de Hermógenes a Occidente fue Jorge de Trebisonda, el mejor conocedor entonces de nuestro retórico 162 . Este llegó a Italia en 1416, y en 1433/34 publicó su Rhetoricorum libri V , la primera retórica original humanista en que se combinan los preceptos de Dionisio de Halicarnaso y Hermógenes con los de Cicerón y la práctica de Virgilio y Livio. Ya en 1420 había escrito el epítome De generibus dicendi , en el que traduce nuestro tratado 163 , y en 1426 había corregido el concepto de glykýtēs hermogeniano en De suavitate dicendi .
Patterson demostró en un estudio fundamental 164 que no sólo los Progymnásmata fueron conocidos y apreciados en la época renacentista 165 , sino que la doctrina de las formas estilísticas ejerció un influjo asimismo decisivo en la teoría y práctica retóricas.
En efecto, su influencia se observa en las más diversas esferas. Y, así, en el plano retórico Minturno identifica la deinótēs con el decorum que mezcla las demás idéai en un todo orgánico, y lo mismo hará Sturm. Ese concepto de decorum va a ser clave en la ética y la estética renacentistas: no se trata sólo de una unidad orgánica que produce placer estético, sino de un aspecto de la «conformidad, proporción o conveniencia» con el universo, en cuyos modelos se integrarían los del lenguaje 166 . Paolini llegará a relacionar las siete formas estilísticas con los siete planetas.
La primera edición completa del Ars Rhetorica de Hermógenes tiene lugar en 1508 en Venecia a cargo de Aldo Manuzio, quien incluye también los comentarios de Siriano, Sópatro y Marcelino. A ésta siguieron otras ediciones completas de su Ars 167 : en 1569/70 Francisco Porto se defiende por presentar otra edición de Hermógenes pues existen ya ediciones florentinas (Giunta, 1511), francesa (Wechel, 1531; Bogarde, 1544/45), alemanas (Richel, 1555). La primera traducción latina es la de A. Bonfine en 1538. Seguirían las latinas de Natale Conte en 1550, la de Sturm en 1570/71, acompañada de edición y comentario, y una de las más influyentes, los sumarios de Zinano en 1590, con paráfrasis italiana, la italiana a su vez de Julio Camilo Delminio en 1594 y 1608—sólo de Le Idee, overo forme —, y en 1614 de nuevo la latina de Gaspar de Laurentis, con edición completa y comentario asimismo. En estas obras se suele dar a Hermógenes el calificativo de philosophus .
Vendrá luego la crítica literaria. Desde la aparición en 1558 de De oratione libri VII del mallorquín Antonio Lulio, en siete libros por las siete idéai , y cuyo libro VI está dedicado a ellas 168 , cabe destacar las poéticas de Bernardino Partenio (1560), Julio César Escalígero (1561) y Minturno (1564). Patterson enumera diez tratados que presuponen el conocimiento de la doctrina de las ideas , pues discuten cuestiones críticas concretas. El propósito del estudio de Patterson es demostrar el conocimiento de Hermógenes en Inglaterra, donde es igualmente asociado al platonismo. Lo ejemplifica aplicando algunas de estas idéai a distintos géneros literarios: deinótes se aplica a la épica, kállos y glykýtēs a los sonetos, mégethos a las odas, trachýtēs, sphodrótes y akmḗ a la sátira.
4. Patterson no menciona la influencia de Hermógenes en España, pero algunas noticias tenemos también de ella en las retóricas de la época, y un estudio en profundidad dél tema, que no existe, sería probablemente revelador 169 .
Alfonso García Matamoros en su De tribus dicendi generibus de 1570, cuando se refiere a las más de veinte formas de decir de Hermógenes, que Trebisonda redujo a siete, menciona a Luis Vives, que trató de ellas también y las llamó con razón «orationis virtutes». Matamoros intenta encuadrarlas en los tres estilos clásicos representados por Cicerón, su modelo, el habitual en esta época.
También Fray Miguel de Salinas cita a nuestro retórico junto a Trebisonda, Cicerón y Quintiliano, cuyos preceptos utiliza, en su Rhetorica en lengua castellana de 1544. E igualmente el Brocense en De arte dicendi de 1556 se sirve de su doctrina, junto con la de Cicerón, Quintiliano y Aristóteles.
Nos hemos referido antes ya al importante tratado de Antonio Lulio de 1558. López Grigera señala la influencia de Hermógenes también en Fray Luis de Granada 170 .
Pero el mejor conocedor de Hermógenes en nuestro país, con Lulio, fue Pedro Juan Núñez, quien en sus Institutiones Rhetoricae , publicadas por primera vez en 1578, y luego en 1585 y 1593, dedica unas cuantas páginas (157-193 de la primera edición) a las idéai de Hermógenes, que traduce respectivamente por perspicuitas, oratio distincta, magnitudo (que comprende auctoritas, vehementia, splendor, vigor, circuitio), venustas, velocitas, morata oratio (que comprende simplicitas, dulcedo, arguta oratio, modestia), veritas, obiurgatio, gravitas . A continuación habla de su uso en las partes del discurso. Núñez alaba las excelencias de nuestro retórico. La obra fue compendiada en el s. XVII por sus discípulos Bartolomé Gavilá y Vicente Ferrer, popularizando la doctrina de Hermógenes, «que obtuvo mucho séquito en el reino de Valencia» 171 .
A través de Núñez lo cita también Juan de Guzmán en 1586 en su Primera Parte de la Rhetorica . Fray Diego de Zúñiga en su Philosophiae prima pars de 1597 menciona a Hermógenes y a Trebisonda y sus siete modos de acomodarse a personas, lugares, tiempos y temas, aunque su modelo sigue siendo Cicerón.
Ya en el s. XVII Juan Bautista Poza reconoce la deuda que tenemos con Hermógenes en sus Rhetoricae compedium de 1615, pero lo ve como autor difícil. Y tengo noticias de que precisamente por esos años tuvo lugar la primera versión española de nuestro autor: Menéndez Pelayo cita la «Rhetorica de Hermogenes , de griega hecha latina, y mejorada muchísimo por el clarísimo Doctor Pedro Núñez Valenciano: y vertida en vulgar castellano por Miguel Sebastián, Presbítero, Rector que fue de Galve, y discípulo de Núñez y cathedrático de Rhetórica en la Universidad de Zaragoza, año 1624». A juzgar por el número de páginas que cita D. Marcelino, 176, puede tratarse también de un compendio, y se halla en la Biblioteca Colombina de Sevilla, cuyo estado material me ha imposibilitado el acceso a dicho tratado, con harto pesar por mi parte.
En 1631 Quevedo recomendaba la claridad de Hermógenes, citando a Lulio, frente a la oscuridad de Góngora 172 .
5. En el s. XVIII español podemos destacar la Retórica de Mayans y Siscar 173 , quien en su prólogo cita a Hermógenes como retórico insigne posterior a Quintiliano, acompañado de Demetrio y Ps. Longino. Cita la obra de las Ideas , su traducción «no a la letra» por parte de Núñez, y sus principales comentaristas. Mayans cita a nuestro autor esporádicamente en el transcurso de su obra 174 ; pero en la parte que dedica a la elocución, el libro III, sus modelos son Cicerón y Quintiliano fundamentalmente.
XIII. EDICIONES Y TRADUCCIONES MODERNAS
Las ediciones modernas de Hermógenes parten de la alemana de Walz, poco rigurosa, que fue seguida de la de Spengel 175 . La posterior edición de Hugo Rabe es la más rigurosa de las realizadas, y por tal razón es la que hemos seguido en nuestra traducción, con sólo tres correcciones que comentamos en su lugar 176 . No existe edición posterior.
Recientemente ha aparecido una traducción americana de nuestro tratado, la de Wooten 177 , que tiene el gran mérito de ser la primera a una lengua moderna desde la italiana de Delminio, pero que, por ir dirigida a un público amplio, es más una paráfrasis que una traducción filológica, que amplifica y reduce el texto de Hermógenes a placer, pero que, a pesar de no traducir siempre los términos técnicos con rigor, puede considerarse aceptable en líneas generales.
En su estudio de Hermógenes, Patillon anuncia una traducción francesa de todo el corpus en la colección Budé, que, a juzgar por los pasajes traducidos en el mencionado estudio y por la profundidad de éste, será digna de tener en cuenta.
Cuando ya teníamos confeccionado nuestro trabajo hemos visto que acababa de aparecer la primera traducción española completa de nuestro tratado y del de Sobre el tratamiento de la Habilidad a cargo de Antonio Sancho Royo 178 , que cuenta también con introducción e índice de términos técnicos, y que no hemos podido tener en cuenta aquí.
XIV. NUESTRA TRADUCCIÓN
Conscientes de la importancia del tratado de Hermógenes, nos hemos propuesto realizar la traducción rigurosa que merece el autor. Para ello hemos intentado seguir el texto original en la mayor medida posible, intentando reflejar fielmente su estilo, de ahí que vayamos respetando sus frecuentes repeticiones léxicas, aun a riesgo de ofrecer un texto monótono y cacofónico en ocasiones. Hemos consultado con gran provecho las traducciones de los humanistas que hemos localizado en la Biblioteca Nacional de Madrid, y que son, respectivamente las de Bonfine, Sturm, Delminio y de Laurentis, pareciéndonos la de Bonfine inferior a las posteriores 179 . En las notas correspondientes damos cuenta de sus traducciones de las distintas formas. Otras traducciones de ellas pueden verse en la obra de Lindberg 180 . Hemos tenido en cuenta igualmente el comentario de Siriano, que reflejamos en ocasiones en las notas 181 . En ellas intentamos dar las aclaraciones oportunas a los continuos términos técnicos, remitiendo a los manuales de Ernesti y Lausberg para recabar mayor información sobre ellos, manuales que, con ser muy útiles—sobre todo el de Ernesti—, se revelan incompletos 182 .
En la medida de lo posible hemos traducido todos los términos técnicos, pero en algunos pocos casos de figuras hemos optado por la transcripción, dado lo insatisfactorio de su traducción literal y ante la falta de tradición retórica española del término. Todo ello será también indicado en las notas.
Siguiendo a autores anteriores como Patterson y Wooten hemos notado los nombres de las veinte formas con mayúsculas para indicar su valor arquetípico y, al mismo tiempo, diferenciarlas de su uso no técnico y del resto del vocabulario estilístico. Hemos optado por escribir con mayúsculas también los conceptos utilizados como sinónimos de dichas formas, pues es claro que pueden ser intercambiables.
Nuestra traducción va seguida de sendos índices de términos técnicos griego-español y español-griego para facilitar la tarea al lector. En ellos remitimos a la página en que aparece por primera vez el término o aquella en que se dan más noticias sobre él. Las páginas correspondientes están anotadas en los márgenes de la traducción, e intentan reflejar, lo más cercanamente posible, las de la edición de Rabe 183 .
VARIANTES
| EDICIÓN DE RABE | NUESTRA VERSIÓN | |
| 341, 21 τὰ σπουδαîα γελοîα | τὰ σπουδαιογέλοια | |
| 355, 25 πεποιθότως | πεπονθότως | |
| 408, 23 Ἀρτάβαζον | Ἀρτάβανον | |
| Murcia, marzo de 1992. |
P.S.—Cuando ya teníamos confeccionado nuestro trabajo ha aparecido el artículo de Luisa López-Grigera, «Teorías del estilo en el Siglo de Oro», Actas del II Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española , II, Madrid, 1992, 703-13, bosquejo de un estudio más profundo que anuncia.
Igualmente desearía hacer constar que, por fin, he podido ver la Rhetorica de Hermógenes castellana de 1624, y que se trata de sendas traducciones de los Progymnasmas y De los estados o constituciones .
1 Cf. A. LÓPEZ EIRE , Los orígenes de la poética , Salamanca, 1980, 119 ss.
2 Véase G. M. A. GRUBE , The Greek and Roman Critics , Londres, 1968 (1965), 4. Manuales básicos para la exposición de las teorías del estilo en Grecia son además: R. VOLKMANN , Die Rhetorik der Griechen und Römer in systematischer Übersicht , Hildesheim, 1963 (Leipzig, 1885); O. NAVARRE , Essai sur la rhétorique grecque avant Aristote , París, 1900; J. W. H. ATKINS , Literary Criticism in Antiquity , Cambridge, 1961 (1934); G. KENNEDY , The Art of Persuasion in Greece , Princeton, 1963; The Rhetoric in the Roman World , Princeton, 1972; J. MARTIN , Antike Rhetorik , Munich, 1974. A ellos remitimos para ampliar las noticias que damos en esta introducción. Un panorama reciente en G. KENNEDY (ed.), The Cambridge History of Ancient Literary Criticism , Cambridge, 1989.
3 Son noticias de SEXTO EMPÍRICO (Contra los matemáticos VII 6; QINTILIANO , III 1, 8; DIÓGENES LAERCIO , VIII 57), quien lo describe como imitador de Homero, hábil en la expresión (phrásis) y partidario del uso de metáforas y otros procedimientos propios de la poesía.
4 Si el autor del manual fue uno de los dos, o ambos, es algo en que no coinciden las fuentes. Cf. VOLKMANN , op. cit ., 4; MARTIN , op. cit ., 53; KENNEDY , The Art…, op . cit., 58-61.
5 Sobre ellos véase KENNEDY , ibíd ., 64. DIÓGENES LAERCIO , VI 15, atribuye el más antiguo tratado Sobre el estilo (perì léxeōs ḕ perì charaktḗrōn) a Antístenes, sofista y discípulo de Sócrates. A él remonta VOLKMANN , op. cit ., 532, la clasificación del estilo en tres clases, que serán los genera dicendi de los latinos.
6 VOLKMANN , op. cit ., 533; KENNEDY , ibíd ., 68-70; GRUBE , op. cit ., 20. Sobre la monotonía de su ritmo véase CICERÓN , Orador 39; 174-5.
7 KENNEDY , ibíd ., 70-74; 133-40; 174 ss.
8 Cf. nota anterior.
9 Véase D. HAGEDORN , Zur Ideenlehre des Hermogenes , Gotinga, 1964, 13-14.
10 ATKINS , op. cit ., 63-66; D. A. R. RUSSELL , Criticism in Antiquity , Londres, 1981, 46-65. DIONISIO DE HALICARNASO , Sobre la composición literaria 25, cuenta que a la muerte de Platón se hallaron tablillas que mostraban cómo había ensayado distintos órdenes de palabras para la frase inicial de la República (cf. DIÓGENES LAERCIO , III 37). Sobre la práctica estilística de Platón puede verse H. THESLEFF , Studies in the Styles of Plato , Helsinki, 1967.
11 Sobre todo ello véase KENNEDY , ibíd ., 114 ss.; J. SÁNCHEZ SANZ , Retórica a Alejandro , Salamanca, 1989, 11 ss.
12 KENNEDY , ibíd ., 115, discute la autenticidad del pasaje, pero, si bien el tratado sigue la división en especies, SÁNCHEZ SANZ , ibíd . 23; 47, observa que éstas presuponen dichos géneros. Platón había hablado ya de oratoria pública (judicial y deliberativa) y privada.
13 Véase en la amplia introducción de Q. RACIONERO a su traducción, Aristóteles. Retórica , en esta col., núm. 142, Madrid, Gredos, 1990, págs. 78 ss.
14 Véanse al respecto los artículos de HENDRICKSON , «The Peripatetic mean of style and the three stylistic characters», AJPh 25 (1904), 125-446; «The origin and meaning of the ancient characters of style», AJPh 26 (1905), 249-90. MAYER detectaba en él estas diez virtudes: hellēnismós, saphḗneia, syntomía, prépon, pithanóthēs, páthos, ēthopoiía, enárgeia, hēdý, megaloprepḗs ; véase I. STROUX , De Theophrasti virtutibus dicendi , Leipzig, 1912, pág. 34.
15 STROUX , ibíd ., 9 ss. En pág. 35 cita las cinco virtudes según los estoicos, que añaden a estas cuatro syntomía: cf. DIÓGENES LAERCIO , VII 59. Sobre estas virtudes véase CICERÓN , Orador 79; Sobre el orador I 130. Sobre los estoicos puede verse KENNEDY , ibíd ., 295. Sobre Teofrasto puede verse la reciente contribución de INNES , «Theophrastus and the theory of style», en FORTENBAUGH -HUBY -LONG (eds.), Theoprastus of Eresus. On his life and work , New Brunswick, New Jersey, 1985, 251-67. Para la tradición aristotélica sigue siendo útil el estudio de SOLMSEN , «The Aristotelian tradition in ancient thetoric», AJPh 62 (1941), 35-50; 169-90.
16 GRUBE , op. cit ., 163, cita el testimonio de AULO GELIO , Noches áticas VI 14, donde se habla de tres genera dicendi (charaktḗres) aplicables tanto a la poesía como a la prosa, y cuyos nombres griegos son: hadrós, ischnós, mésos , que traduce por uber, gracilis, mediocris , respectivamente. Sus modelos están tomados de la poesía. La retórica A Herenio (IV 11-16) habla de tres estilos o figurae: gravis, mediocris, attenuata . Véase QUINTILIANO , III 8, 61 ss. KENNEDY , op. cit ., 279, menciona como antecedentes textos de PLATÓN , República 397b4 ss., ISÓCRATES , Panegírico 11, y ARISTÓTELES , Poética 1459a8 ss., 1460b8 ss., 1414a22 ss., además de la Retórica , que son parciales antecedentes de esta teoría. Cicerón los llama colores, habitus, figurae, además de genera dicendi : GRUBE , op. cit ., 178-79.
17 DIONISIO DE HALICARNASO , Sobre Demóstenes 3; CICERÓN , Orador 39. KENNEDY , op. cit ., 281, relaciona este hecho con Demetrio y su teoría de los cuatro estilos, pero ésta posee caracteres diferentes, como veremos más adelante.
18 Sigue siendo útil el artículo de WILAMOWITZ , «Asianismus und Atticismus», Hermes 35 (1900), 1-52.
19 Véanse las distintas contribuciones en H. FLASHAR (ed.), Le classicisme à Rome , Vandoeuvres-Génova, 1979.
20 Véase el capítulo correspondiente en J. A. LÓPEZ FÉREZ , Historia de la literatura griega , Madrid, 1988, págs. 966 y 968.
21 Existen algunos problemas de lectura en el texto. GRUBE , op. cit ., 203, n. 6, nota que si hadrographía hay que entenderla como forcefulness , es decir, estilo fuerte o vigoroso, entonces el texto se referiría a los cuatro estilos de Demetrio, autor anterior a Filodemo, según Grube. Sobre Filodemo es útil R. N. GAINES , «Qualities of rhetorical expression in Philodemus», TAPA 112 (1982), 71-81.
22 Sobre Cecilio véase el artículo «Caecilius», RE III 1, 1174-88. Sobre el canon, KENNEDY , op. cit ., 125.
23 STROUX , op. cit . HAGEDORN , op. cit ., 11-12; J. VAN WYK CRONJÉ , Dionysius of Halicarnasus: De Demosthene. A Critical Appraisal of the Status Quaestionis , Hildesheim, 1986. Además del tratado Sobre Demóstenes , pueden verse Lisias 2-13, Tucídides 23 y Carta a Pompeyo 3-6 . El concepto de deinótēs es interpretado como «habilidad oratoria» en Iseo, pero en Demóstenes puede designar al estilo grande; cf. VOIT (infra , n. 135) 33-47 para un estudio de dicho concepto en Dionisio y De metrio. Cicerón ya admiraba a Demóstenes; véase J. BOMPAIRE , «L’apothéose de Démosthène de sa mort jusq’à l’époque de la IIe Sophistique», BAGB 1 (1984), 14-26.
24 Sobre la composición literaria 21, donde dice que no existen precedentes para ese vocabulario.
25 Véanse los datos que aporta W. RHYS ROBERTS en Demetrius, On Style , Hildesheim, 1969 (1902); Aristotle, The Poetics. «Longinus». On the Sublime. Demetrius. On Style , Londres, 1982, págs. 257-93 de introducción. En este último (págs. 271-81) se inclina por la autoría de Demetrio de Tarso, gramático de fines del s. I d. C. Le siguió ATKINS , op. cit ., 196 ss., pero discute los datos GRUBE , op. cit ., 133-55, quien se inclina por una fecha temprana. KENNEDY , op. cit ., 285-86, lo estudia entre las obras de Demetrio de Falero (300 a. C.), supuesto autor del tratado ya para Diógenes Laercio (s. II d. C.), por haber escrito este Demetrio otro tratado retórico. Un útil resumen de la cuestión en la introducción que realiza J. GARCÍA LÓPEZ a su traducción Demetrio. Sobre el estilo. «Longino». Sobre lo sublime , Madrid, Ed. Gredos, 1979, págs. 14-20, donde se inclina también por una fecha tardía. Entre los estudios realizados sobre el tratado destacamos los de D. M. SCHENKEVELD , Studies, on Demetrius, On Style , Amsterdam, 1967, y G. MORPURGO -TAGLIABUE , Demetrio: Dello stile , Roma, 1980.
26 En traducción de RHYS ROBERTS (cf. n. anterior): «plain, elevated, elegant, forcible (vigorous, vehement)» , respectivamente. Otro término para el estilo aquí es charaktḗr .
27 Véase GRUBE , op. cit ., 340 ss. para cuestiones de fecha y autoría; también GARCÍA LÓPEZ , op. cit ., 136-40.
28 QUINTILIANO , XII 10, 58.
29 Ibíd ., XII 10, 71 ss.
30 QUINT ., VIII 3, 49.
31 Se trata de Dionisio, Basílico y Zenón de Atenas, citados por la Suda .
32 Esa sinonimia se lee al comienzo del libro II tanto en la edición de SPENGEL (cf. n. 85) como en la de SCHMID , Aristidis qui feruntur libri rhetorici II , Leipzig, 1926, aunque dichas ediciones no coinciden por lo que se refiere a la lectura del inicio del libro primero. Por esa sinonimia PATILLON , La théorie du discours chez Hermogène le rhéteur , París, 1988, 108, n. 8, cree que aretaí deben ser entendidas aquí como «clases, especies o cualidades» estilísticas, tal como aparece el término aretḗ en ARISTÓTELES , Retórica 1410b2, donde es referido a los períodos. No parece recoger ese significado el léxico de A. WARTELLE , Lexique de la «Rhétorique» d’Aristote , Paris, 1982, s. v .: «valeur, capacité, puissance, vertu».
33 H. BAUMGART , Aelius Aristides als Repräsentant der sophistischen Rhetorik des zweiten Jahrhundert der Kaiserzeit , Leipzig, 1874, traduce émphasis como Nachdruck , esto es, «energía, vigor», y kólasis como Sauberkeit , esto es «limpieza». Para una comparación entre Aristides y Hermógenes, véanse págs. 158 ss. KENNEDY , The Art of Rhetoric, op. cit ., 629, traduce émphasis por directness, kólasis por prudence . En el caso de este último término, se podría pensar en la epieíkeia de Hermógenes, si hacemos caso a la interpretación de Kennedy, pero ERNESTI (cf. infra , n. 182) parece estar en lo cierto al relacionarlo con el término latino castigatio: es el «castigo» o «poda» de la expresión, esto es, su parquedad.
33 bis Cf. en esta misma colec. B. C. G., núm. 158, Teón. Hermógenes. Aftonio. Ejercicios de Retórica , trad. de M.a D. RECHE MARTÍNEZ , Madrid, 1991, págs. 7-31, esp. 165-205.
34 Todos ellos editados por RABE ; cf. infra , n. 176.
35 PATILLON , op. cit . (n. 32), obra fundamental que emprende el estudio de Hermógenes, y en concreto del tratado que aquí nos interesa, desde una perspectiva basada en la moderna teoría del discurso, de carácter lingüístico.
36 No suele ir unida a los otros tratados en la tradición manuscrita, sino que es reemplazado por el de Aftonio; cf. PATILLON , op. cit ., 9, n. 1. Para más noticias sobre este tratado remitimos a las páginas que le dedica el autor francés y a la reciente traducción de M.a DOLORES RECHE , op. cit .
37 PATILLON , op. cit ., 13. Sobre esos otros Hermógenes véase ibíd ., 16, n. 6, y L. RADERMACHE , «Hermogenes, Rhetor auf Tarsosb», RE 8 A, 865-77.
38 H. RABE , «Aus Rhetoren-Handschriften. 1 Nachrichten über das Leben des Hermogenes», Rh M 62 (1907), 247-62. Sobre Hermógenes véase también PATILLON , op. cit ., 13 ss.; el citado artículo de RADERMACHER ; W. SCHMID -O. STAHLIN , «Geschichte der griechische Literatur», II 2 (1924), 929-37; R. NADEAU , «Hermogenes’ On Stasis, a translation with an introduction and notes», Speech monographs 31 (1964), núm. 4, 361-424; KENNEDY , The Rhetoric in the Roman World, op. cit ., 619-20.
39 Vidas de los sofistas II 7, núm. 55 de esta misma colec., trad. de M.a C. GINER SORIA , Madrid, Gredos, 1982.
40 idéa toû lógou .
41 V 8, 24 ss. WALZ .
42 Sobre este texto véase RABE , art. cit., 250, n. 3, para la supuesta autoría de Planudes, y su comparación con V 222, 3 ss. WALZ , atribuido también a Planudes.
43 II núm. 3046 ADLER . Aunque la Suda es del s. x, y su fuente es Hesiquio, el testimonio puede remontar al s. v, de ahí la datación que hemos dado.
44 Véase además PATILLON , op. cit ., 15, para más datos.
45 Cf. RABE , art. cit., 259.
46 Es lo que hace RADERMACHER (cf. n. 37).
47 Op. cit ., 16. Efectivamente, en el texto de Hermógenes que cita Filóstrato se advierte el paralelismo y la repetición léxica, recursos de origen gorgiano que el propio Hermógenes comenta, y critica, al hablar de la parisosis (299-302; 377, 13; 249, 1).
48 Cf. 397.
49 Véase PATILLON , op. cit ., 17; 20; 59, y la amplia exposición que hace de esa obra de Hermógenes en págs. 43-99.
50 Cf. págs. 308, 9-12; 299, 20-21.
51 Véase el estudio de M. PROVOT , De Hermogenis Tarsensis dicendi genere , tesis doctoral, Leipzig, 1910, quien observa que el tratado Sobre las formas de estilo contiene menos hiatos que los demás atribuidos a Hermógenes.
52 W. SCHMID , art. cit., pág. 131, cree que el modelo de semejante distribución sería la Retórica de PS . ARISTIDES , pero la estructura de ambas obras es distinta.
53 Recordemos que en n. 31 nos hemos referido también a Dionisio, que no parece ser Dionisio de Halicarnaso, a quien se refiere en pág. 311. Zenón de Atenas escribió también un tratado sobre los estados de causa. A Basílico le atribuyen la Suda y Tzetzes obras similares a las de Hermógenes (cf. KENNEDY , The Art of Rhetoric, op. cit ., 629). SIRIANO en su comentario al pasaje en cuestión cita a Zenón y a Basílico como fuentes del tratado Sobre las formas de estilo de Hermógenes, y añade que Basílico era inferior a Hermógenes (pág. 13, RABE ).
54 Se han atribuido los dos libros que componen el tratado de Ps. Aristides a Basílico y a Zenón, respectivamente: véase SCHMID , «Die sogennante Aristidesrhetorik», RhM 72 (1917-18), 244. Una confrontación de las obras de Ps. Aristides y Hermógenes en H. BAUMGART , Aelius Aristides als Repräsentant der sophistischen Rhetorik des zweiten Jahrhunderts der Kaiserzeit , Leipzig, 1874, págs. 137-233, quien atribuye los dos libros de Ps. Aristides al propio sofista Elio Aristides, uno de los autores más representativos de la Segunda Sofística, que vivió a mediados del s. II d. C. Véase sobre él, B. P. REARDON , Courants littéraires des IIe et IIIe siècles après J. C ., París, 1971, obra fundamental para toda esta época. Parece que ha ocurrido con Elio Aristides como con el sofista Hermógenes de Tarso mencionado por Filóstrato.
55 El libro básico sobre la cuestión es el de D. HAGEDORN , op. cit ., que puede ser completado con PATILLON , op. cit ., págs. 107-110, sin olvidar los estudios citados de SCHMID , BAUMGART y RADERMACHER .
56 Véanse A Herenio IV 8-10; 11-14; CIC ., Orador 21-28; 69-99.
57 PATILLON , op. cit ., pág. 108, las cita aún en Nicolao, retórico del s. v d. C.
58 HAGEDORN , op. cit ., pág. 12.
59 Opinión ya sostenida por H. LIERS , «Zur Geschichte der rhetorischen Ideenlehre», Neues Jahrbuch für Philologie 131 (1885), 577-589, y seguida asimismo por PATILLON , op. cit ., 108-109.
60 Con razón ve PATILLON (op. cit ., pág. 109) improbable que la evolución sea tan lineal como pretende HAGEDORN , op. cit ., 21-22, y observa la importancia de un tratado como el de Demetrio.
61 ARISTÓF ., Ranas 384; Nubes 547, donde se habla de las «nuevas formas de comedia»; ISÓC ., IV 7; X 11; XIII 16; XI 33, con sentido estilístico según MARTIN , op. cit ., 338, y donde se refiere a la forma del elogio; Panegírico 2, en el sentido de schḗmata; ARIST ., Poética 1449b8; 1450b34. Un estudio del concepto en H. LIERS , «Zur Geschichte der rhetorischen Ideenlehre», art. cit.
62 DIÓGENES LAERCIO , III 37.
63 El autor que transmite la noticia es Simplicio en su comentario a Aristóteles; cf. VOLKMANN , op. cit ., 533; MARTIN , op. cit ., 338, n. 96.
64 Retórica II 258, SUDHAUS .
65 Op. cit ., 219. Las otras cuatro acepciones son: forma literaria, tipo, sección (de un discurso), clase (sentido no técnico).
66 Sobre lo sublime VIII 1, sinónimos de mória , «partes».
67 SIRIANO (cf. n. 181). Igualmente dice que las idéai constituyen un eîdos lógou , esto es, una «especie de discurso» o «género» oratorio, judicial, deliberativo o panegírico. En la obra Sobre el tratamiento de la Habilidad , atribuida a Hermógenes, idéa presenta este mismo significado.
68 En este sentido LINDBERG , op. cit ., cuenta noventa y seis instancias; asimismo observa sesenta y tres ejemplos de eîdos y siete de týpos como sinónimos.
69 Págs. 213 y 378, respectivamente. La editio princeps , que contenía sólo cuatro obras del canon (no incluía los Ejercicios preparatorios) parece que daba el título Perì ideôn , y así consta en algunos códices. Los dos códices principales del canon son del s. XI , y su arquetipo remontaría al s. VI . Sobre todo ello véase la introducción a la edición de RABE (cf. n. 176). El autor sugiere también que la división en dos libros pudo ser ajena a Hermógenes (pág. IV). El título que le da Rabe es perì ideôn lógou . Sobre los códices de nuestra obra véase pág. XXIII.
70 VAN WYK , op. cit ., 277. Cf. LIDDELL -SCOTT -JONES , s.v .
71 Cf. 214-15; 401, 24; 410, 17. idéa Platonikḗ o idéa Dēmosthenikḗ en 224, 11-12.
72 Cf. 215, 12; 237, 24.
73 Demóstenes 9; cf. Carta a Pompeyo 1.
74 Op. cit ., 59; 77.
75 El primero en DIONISIO DE HALICARNASO , Lisias 11; el segundo en DEMETRIO , Sobre el estilo 35.
76 Cf. A. J. GREIMAS -J. COURTÉS , Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del lenguaje , Madrid, 1982, s.v . «discurso», donde se le identifica con «texto» y «enunciado», entre otros. Pobre es la definición de «estilo» en ese diccionario —como no podía ser menos—, que observa las dificultades del término y no acierta a aclararlas. Esa interpretación semiótica elige PATILLON : «categories stylistiques du discours». Entenderlo aquí como «prosa» me parece más difícil, aunque aparece así en otras ocasiones, y antes en la Retórica aristotélica (cf. n. siguiente). En nuestra traducción, trasladamos lógos ya como «estilo» ya como «discurso» indistintamente, el primero porque Hermógenes se inserta dentro de una tradición de tratados de «estilo», el segundo porque el autor va más allá de esa tradición, lo que posibilita su comprensión como «discurso», tan polivalente en español como en griego. Véase el comentario que hacemos a los estilos individuales más abajo (X).
77 Retórica 1414a; lógos como «prosa» y «lenguaje» en 1404b. PATILLON traduce también por «discours» en estos casos de Hermógenes. Sobre otros valores de lógos aquí, cf. infra n. 140.
78 Sobre la composición literaria 11, 26.
79 Ibíd ., 18, 9.
80 FILODEMO , Retórica II 137; ESTRABÓN , XIII 1; LIDDELL -SCOTT -JONES , s.v.; DEMETRIO , 36 ss.
81 Igualmente eîdos seguido de genitivo con valor equivalente en págs. 216, 14; 218, 14; 220, 5; 221, 22, etc.
82 Cf. 409, 8; supra , n. 67.
83 Cf. 216, 14; 403, 15-16; 407, 20; 22; 409, 7, 20; 413, 2. No tiene sentido técnico en 219, 24.
84 Cf. 385, 27; 403, 25.
85 Cf. la edición de SPENGEL , Rhetores Graeci III, Leipzig, 1856, reimpreso en Francfort, 1966, que es por la que citamos este tratado.
86 Sobre lo sublime 8.
87 DEMETRIO , Sobre el estilo 38.
88 Sobre Tucídides 22.
89 Es la opinión de HAGEDORN , op. cit ., pág. 23.
90 Cf. PATILLON , op. cit ., pág. 147.
91 Poética 20-22; Retórica 1404b 8.
92 Cf. PATILLON , op. cit ., para más datos sobre todas cuestiones.
93 La composición, compositio o collocatio para los latinos, forma parte de un concepto más general que es la oikonomía o táxis (dispositio) .
94 Sobre sus teorías rítmicas véase H. BECKER , Hermogenis Tarsensis de rythmo oratorio doctrina , Münster, 1896.
95 Cf. infra , pág. 218.
96 WOOTEN y PATILLO prefieren la primera traducción, los humanistas la segunda.
97 HAGEDORN , op. cit ., págs. 24-29. Véanse a este respecto las puntualizaciones de PATILLO , op. cit ., págs. 220-221.
98 Véase PATILLON , op. cit ., pág. 230.
99 HAGEDORN , op. cit ., págs. 33 ss. Sobre DIONISIO , cf. supra , n. 23.
100 Cf. BAUMGART , op. cit ., págs. 183 ss.; 163 ss. Cf. también PATILLON , op. cit ., pág. 231: se alude al tratamiento consistente en un juramento solemne, y las figuras son las de negación, apóstasis y asíndeton.
101 Cf. op. cit ., 312, 3.
102 LINDBERG , op. cit ., págs. 64 ss.; 121 ss.
103 Op. cit . págs. 45 ss.
104 También KUSTAS , op. cit ., 135, 4.3, ve como sinónimos áuxēsis y peribolḗ: el primero sería más antiguo y englobaría al segundo. Señala igualmente como antecedentes de peribolḗ los términos periágō, periagōgḗ («rounding») de DEMETRIO , 30; 45; 59.
105 Op. cit ., pág. 134, n. 1.
106 LIDDELL -SCOTT -JONES lo traduce por «expansiona, amplification», y cita «prolixity» a propósito de Filóstrato. Pero «amplificación» corresponde estrictamente a un término retórico bien conocido, aúxēsis , que los latinos vierten como amplificatio: véase ERNESTI , s.v.; LAUSBERG , s.v .
107 PATILLON , ibíd ., dice que esta traducción evita que se confunda con el enunciado extenso. Pero, con Hermógenes, preferimos decir que un estilo puede ser «abundante y nítido» a la vez antes que «complicado y nítido» a la vez. Sólo con la Pureza no puede combinarse la peribolḗ .
108 Cf. JENOFONTE DE ÉFESO , II 13, 6; V 9, 2.
109 También lo interpretan así KENNEDY , Greek Rhetoric under Christian Emperors , Princeton, 1983, pág. 99 (aunque en The Art of Rhetoric, op. cit ., pág. 629, lo traduce como «amplification») y WOOTEN . BAUMGART , op. cit ., traduce por Erweiterung , y KUSTAS , op. cit . 158, por amplification . Cf. infra , n. 346. Es interesante también la glosa de la Suda al término: ho ploûtos , «la riqueza».
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