Читать книгу: «Cinco medias verdades»

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El apóstol Pablo escribió en la carta a los Tesalonicenses que la verdad nunca debe venir por medio del engaño. Medias verdades son verdades completas. Flip tiene la cautela y la consideración de desenmascarar las maquinaciones del diablo alrededor de las medias verdades y sus efectos mortales. Recomiendo ampliamente la lectura de este libro para afilar su habilidad para reconocer la verdad del error, y forjar su capacidad para refutar a aquellos quienes tejen estas cinco medias verdades.

—Dan Dumas, CEO de Red Buffalo, consejero especial para el presidente del Southern Seminary y miembro de su facultad, autor de Live Smart: Preparing for the future God wants for you.

El famoso Charles Spurgeon dijo: “Discernimiento no es saber la diferencia entre lo correcto y el error. Es saber la diferencia entre lo correcto y lo casi correcto”. Esto es doloroso y privado de sentido hoy día. En Cinco medias verdades, Flip Michaels aborda sin ambages cinco verdades clave con relación a la Escritura, el cristianismo auténtico, la naturaleza de Dios, la persona de Cristo y el evangelio. Con franqueza, estas son cosas de las cuales no podemos permitir que se entiendan mal. Estas verdades esenciales deben ser separadas correctamente y afirmadas a favor, como precisamente Flip lo hace. ¡Un libro útil!

—Nate Pickowicz, Pastor de Harvest Bible Church, Gilmanton Iron Works, New Hampshire, autor de Reviving New England y Why we’re protestant.

El corazón pecaminoso del hombre perpetuamente reclama excusas para ignorar la autoridad de la verdad en su vida, y la cultura alrededor de nosotros ha provisto amplias oportunidades para ignorar realidades objetivas. En una era de noticias falsas y desinformación, de un escepticismo tan firme como nunca antes —el cinismo de nuestra era junto con las sensibilidades del mundo post moderno—, ha calcificado muchos corazones endurecidos aun ante la posibilidad de la verdad eterna. Este es el contexto en el cual la iglesia ha sido llamada a proclamar la verdad y la verdad de Cristo. Con esto en mente, Cinco medias verdades de Flip Michael ha provisto a la iglesia de un claro y contundente recurso para enfrentar un mundo escéptico con la verdad bíblica. Cada capítulo ahonda dentro de algunas de las más comunes objeciones para la reivindicación de la Biblia y provee una defensa cautivante de la verdad entera. Esta simple y clara presentación de la fe cristiana debería constituir un maravilloso recurso de discipulado para animar a los creyentes en su fe o atraer la atención de los no creyentes sobre aquellas preguntas que tienen acerca del cristianismo. Oro porque cada uno adquiera dos copias de este libro, una para lectura personal y otra para aquella persona en su vida con preguntas acerca de la verdad.

—Paul Shirley, Pastor de Grace Community Church, Wilmington, Delaware, y autor de Irony of the Cross.

Porque toda la verdad importa, recomiendo totalmente este recurso evangelístico y apologético, escrito con pericia por mi colega, pastor y amigo Flip Michaels. En este libro usted encontrará una refutación hábil de las falacias modernas, así como una meticulosa proclamación del evangelio que transforma vidas.

—David Cunningham, Pastor principal de GraceLife Church, Annville, PA y fundador de Sports4Him.

Como se ha dicho, una media verdad es una mentira completa. Las variaciones de esta expresión han sido atribuidas a diferentes personas a través de los años. A pesar de su origen incierto, en ninguna parte esto es más crucial que en el ámbito de la teología, porque en ningún otro campo los riesgos son altos. En Cinco medias verdades, Flip Michaels considera y confronta bíblicamente las cinco medias verdades que son ampliamente creídas por incontables millones de personas, muchas de las cuales afirman ser cristianas. Con destreza, Flip demuestra que la creencia en estas medias verdades pone en peligro eterno a cualquier persona. Cuando se trata de consecuencias eternas no hay lugar para ambigüedades. Cinco medias verdades es una sólida y aun inmensamente entretenida y comprensible defensa de aquellas verdades completas no negociables enseñadas en la Biblia, nuestra respuesta a ellas determinará dónde pasaremos a la eternidad. Si usted es un creyente maduro, este libro le motivará y equipará para “presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro. 3:15). Si usted conoce a alguien que esté interesado en los asuntos eternos, pero tiene dudas acerca del cristianismo, por favor, ponga este libro en sus manos. Con entusiasmos le encomiendo esto a usted.

—Justin Peters, Fundador de Justin Peters Ministries, justinpeters. org, Seminario/DVD Clouds without water: A Biblical Critique of the Word-Faith Movement, y autor de Do not hinder them: A Biblical examination of childhood conversion.

Este importante libro nos recuerda que la verdad no está determinada por el subjetivo razonamiento humano, sino por nuestro Dios de la verdad que se revela a sí mismo en su Palabra, que es completamente suficiente. Este libro es un importante trabajo que proveerá ayuda a aquellos quienes han sido seducidos por quienes han humanizado la verdad de Dios.

—Mike Hess, Representante nacional de la General Association of Regular Baptist Churches.

Una teología equivocada conduce hacia una vida equivocada. En este oportuno trabajo, Cinco medias verdades, Flip Michaels ha presentado un manual claro y conciso acerca de los peligros de creer medias verdades, y cómo esto inevitablemente conduce a una vida equivocada. En un mundo en el que la verdad es fácilmente desestimada y considerada insuficiente e irrelevante para el tiempo actual, este trabajo es un recordatorio de que la verdad de Dios perdura. Use este libro para recordarse a usted mismo de pensar correcta y bíblicamente, de que su mente debe ser renovada y su corazón transformado.

—Dustin W. Benge, Editor de Expositor Magazine y académico en The Andrew Fuller Center for Baptist Studies.

Flip Michaels, un hombre que tiene en sus manos el pulso de la cultura, ha catalogado las cinco principales medias verdades y una jerga engañosa que denuncia el rechazo actual del cristianismo: tanto en la academia como en la calle. Sin embargo, usando una lógica incisiva, demuestra que cada una de esas medias verdades es una mentira sutil. Por encima de eso, Flip provee de forma cautivante el estupendo antídoto de defensa de la Biblia y de la verdad cristiana con los pies en la tierra. Cinco medias verdades es un regalo para la iglesia y un mundo en necesidad.

—R. Kent Hughes, Senior Pastor Emeritus of College Church en Wheaton y profesor de Evangelism and Culture en el Westminster Seminary en Philadelphia, galardonado con el premio John Boyer.

Michaels toma una colección de trangresiones frecuentes, de francas verdades teológicas pero que han sido despojadas de sus partes puntiagudas y convertidas en círculos suaves. Luego los desempaqueta y trata de devolvernos toda la verdad. Si tu visión de Dios es demasiado suave, demasiado redonda, demasiado aguada, entonces lee este libro. Te desafiará dándote toda la verdad, y de esa manera te devolverá la verdad real.

—Jesse Johnson, Pastor y lider de enseñanza en Immanuel Bible Church en Springfield, VA; decano asociado en The Master’s Seminary in Washington, DC; además de bloguero en thecripplegate.com.

UNA REVISIÓN A LAS IDEAS EQUIVOCADAS MÁS COMUNES ACERCA DEL CRISTIANISMO

FLIP MICHAELS


Cinco medias verdades

© 2019 por Flip Michaels

Publicado por Editorial Patmos,

Miami, FL 33166

Todos los derechos reservados.

Publicado originalmente en inglés por Christian Focus Publication,

Geanies House Farms, Fearn, Ross-shire, IV20 1TW Scotland, con el título

Five Half Truths.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se toman de

la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina;

© renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Los textos bíblicos marcados con «NVI» han sido tomados de

la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI®

©1999, 2015 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.®

Reservados todos los derechos en todo el mundo.

Traducido por Roberto Cabrera

Diseño por Adrián Romano

eISBN: 978-1-58802-998-0

Categoría: Vida cristiana / Crecimiento espiritual

Impreso en Brasil | Printed in Brazil

CONTENIDO

PRÓLOGO

Por Phil Johnson

INTRODUCCIÓN

Rastrear la verdad

1.Media verdad #1: La Biblia fue escrita por hombres

Concerniente a la Biblia

2.Media verdad #2: Todas las religiones son lo mismo

Concerniente al cristianismo

3.Media verdad #3: Dios es amor

Concerniente a Dios

4.Media verdad #4: Jesús es en realidad un hombre

Concerniente a Cristo

5.Media verdad #5: Nuestras buenas obras importan

Concerniente a la fe

6.La verdad completa

Mi travesía

7.Pensándolo con detenimiento

Su desafío

Soli Deo Gloria Solo a Dios la gloria

AGRADECIMIENTOS

Me gustaría agradecer a mi esposa e hijos por su amor y aliento en el camino para completar este proyecto. Sus sacrificios son muchos en el ministerio; y su apoyo siempre ha sido constante con el llamado de Dios sobre mi vida. Un agradecimiento especial para mi familia espiritual de GraceLife Church en Annville, Pennsylvania, ya que son una bendición de arriba. También, estoy en deuda con Willie Mackenzie, Rosanna Burton, con mi editor Larry Dixon, y el excelente personal de Christian Focus por hacer una realidad publicada este deseo personal.

PRÓLOGO

Por Phil Johnson

John MacArthur dijo una vez: “¿Media verdad? Eso es una mentira. Preferiría que lo llamen media mentira. Es una mentira con la intención de encubrir o engañar”. Spurgeon hubiera estado de acuerdo. Él escribió: “La verdad absoluta es íntegra. Pero una parte de la verdad puede engañar y provocar que cometamos tan grandes errores como si hubiéramos creído una falsedad. La media verdad es una mentira”.1

Una media verdad es una mezcolanza deliberada de verdad y falsedad, diseñada para tener la apariencia de candidez y credibilidad mientras que socava, oscurece y contradice la verdad real. Las medias verdades pueden incluso ser más mortales que las mentiras descaradas porque niegan la verdad con tan siniestra sutileza.

Jesús llamó a Satanás “mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44). Una lectura cuidadosa de las Escrituras revela que el diablo es también el gran maestro de la media verdad. Si usted estudia las mentiras de Satanás registradas en la Biblia, descubrirá que muchas de ellas son medias verdades furtivas: engaño y distracción astutamente cubiertos con un taimado revestimiento de falsa sinceridad. Algunas veces, Satanás incluso fortaleció sus falsedades con citas de las Escrituras, parciales, torcidas y fuera de contexto. Así fue como puso a prueba a Cristo. Citó Salmos 91:11-12, por ejemplo, en un intento de persuadir a Jesús a matarse a sí mismo. El diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” (Mateo 4:6). Aunque esa promesa en los salmos es muy cierta, habla de la protección soberana de Dios cuando se nos hace el mal. No es una garantía de que no seremos dañados si cometemos transgresiones deliberadas o hechos temerarios de imprudente malicia. Y dado que las Escrituras expresamente nos prohíben tentar a Dios, sería un pecado radicalmente tonto que alguien saltara desde el pináculo del templo con la finalidad de ver si Dios envía ángeles para evitar el desastre. Así que Jesús respondió a la torcida media verdad de Satanás con una sencilla cita de Deuteronomio 6:16: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4:7).

El diablo dijo a Eva: “Cuando comas [del fruto prohibido] tus ojos serán abiertos… sabiendo el bien y el mal”. Cierto. Pero añadió: “Y serás como Dios”. Falso. De hecho, esa es una mentira maldita y condenatoria. Esa media verdad llevó a la caída de la humanidad y abrió la puerta para todos los males en el universo material.

La clave del peligro de las medias verdades es que tienden a hacer que las mentiras y errores parezcan buenos, o suenen atrayentes. Vivimos en una era en la que multitudes —incluyendo incontables cristianos profesantes— están perfectamente dispuestos a aceptar medias verdades, especialmente en el ámbito de la doctrina bíblica y de la predicación del Evangelio. Cualquiera que haya intentado alguna vez corregir algún popular pero mortal error teológico sabe que esto es así. La gente afirma que puede “comerse la carne y escupir los huesos”. Pero cuando una media verdad corrompe el Evangelio, la doctrina de la encarnación de Cristo, o cualquier otra verdad cristiana fundamental, “comerse la carne” de esos huesos no es un enfoque bíblicamente sensato o espiritualmente seguro para tratar con el error. Vea Gálatas 1:8-9 o 2 Juan 7:11. Hay una muy buena razón por la que nadie intenta sacar la carne de un animal atropellado que lleva seis días muerto.

Flip Michaels ha producido este recurso increíblemente útil para ayudar a los lectores a desenredar la verdad del error en cinco de las medias verdades teológicas más populares producidas por el diablo. Me encanta la claridad y energía con las que escribe. Me encanta la habilidad con la que responde a las falsedades del enemigo. Y me fascina su obvia devoción a la verdad bíblica. En una forma sencilla pero profunda nos proporciona la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad. Esa, por supuesto, es la única manera aceptable de presentar la verdad bíblica. Confío que este libro tenga una muy larga vida útil, y oro que alcance a un público muy grande.

Phil Johnson Director Ejecutivo de Gracia a Vosotros, y pastor de Grace Community Church en Sun Valley, California.

Mayo de 2018.

1. Charles Haddon Spurgeon. The Salt Cellars: Being a Collection of Proverbs, Together with Homely Notes Thereon. (London: Passmore & Alabaster, 1889), 240.

INTRODUCCIÓN

Rastrear la verdad

Todos conocemos al menos a tres mentirosos. Tan solo mire en el espejo y será revelado cada uno de ellos: yo, mí y yo mismo (también conocida como la “trinidad impía”).

El salmista nos dice: “Todo hombre es mentiroso” (Salmos 116:11). Innegablemente, esta imputación hacia el género humano es verdad. La mentira de Lucifer es lo que sedujo e inició la separación del hombre de Dios en el huerto del Edén (Génesis 3:4-5)1; y tristemente ha servido desde entonces como nuestro modelo para “decir la verdad”. Toda la humanidad lo repite habitualmente. No hay espacio para negociar aquí. Es una realidad que nadie puede negar. Cada uno de nosotros está lejos de la exención. Todos hemos dicho al menos una mentira, por lo tanto, todos somos mentirosos.

Peor todavía, hemos aprendido a disfrazar nuestra mentira. La deshonestidad de hoy se entrega en un surtido de formas y tamaños. Observe a ver si reconoce algunas de ellas: está la verdad estirada (una mentira ambigua), una promesa rota (una mentira perezosa), el plagio (una mentira engañosa), una mentirijilla (una mentirita blanca), y una rotunda mentira descarada, así resaltada (¡mientes con todos los dientes!).

No obstante, la más peligrosa y engañosa de todas es la media verdad, una clase de mentira que es consciente y calculadoramente errónea. Hay un motivo manipulador detrás de este crimen. Algo que el que la dice ha dejado fuera con la finalidad de engañar al que escucha. J. I. Packer una vez observó que “una media verdad disfrazada de verdad completa se convierte en una completa mentira”2. Sí, una media verdad es mucho más que una exageración o una elaboración; es una mentira de dos caras.

Esto ocurre a menudo al tratar con las declaraciones de la verdad de las Escrituras. Las mentiras se dicen para convertir las máximas en mitos. Una “pretensión de verdad” se genera y se predica sobre nada más que la cosmovisión relativista de un individuo, la idea infundada de que la verdad es diferente para cada persona. Lo que una vez fue una sincera conversación en busca de la verdad, rápidamente se convierte en lo que detiene una conversación. Cuando se emplea una media verdad el diálogo se frena bruscamente. “Puede ser verdad para ti, pero no para mí”.3

Con esto en mente, creo que hay cinco medias verdades principales comúnmente usadas para desviar todas y cada una de las consideraciones de la validez de la Biblia, el cristianismo, Dios, Cristo y la fe. Han sido administradas para persuadir a la gente (incluido yo) de descartar y pasar por alto la verdad del Evangelio, “al aceptar demasiado [error] con tan poco discernimiento”.4

Muy similar a lo que vemos en nuestro panorama político (independientemente de hacia donde se incline usted), estas medias verdades han creado una sociedad que niega la verdad. Las modernas mentiras pluralistas son habitualmente consideradas como verdad sin una simple y solitaria refutación. El papel de la razón está siendo reemplazado por presuposiciones contaminadas. Hay una creciente población en la que abundan los errores y la lógica es escasa.

El gran predicador de antaño, C.H. Spurgeon, definió esta búsqueda de la verdad como “conocer la diferencia entre el bien y el casi bien”5. Relea esa cita. Note la disparidad entre los dos, pues es profunda. Puede ser que diga: “Bueno, al menos estás cerca”, pero “cerca” solo cuenta si se acierta en la verdad, pues la verdad es completa, total, no “cerca”. No, debemos de hacerlo bien. Es la disparidad entre “el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4:6). Así que es mi más profundo deseo ver a Dios usar estas páginas para entregarle a usted lo que está “bien”.

Quizá esta es una de las principales razones por las que está sosteniendo este libro en sus manos. Está buscando sinceramente la verdad. Gracias por hacer el compromiso de hacerlo.6 Dé vuelta a la página para comenzar su travesía de lectura. Cada capítulo le revelará una media verdad, luego desvelará la verdad entera, seguida por una explicación de su significado completo.

He estado orando por este momento. Es tiempo de que expongamos juntas estas cinco falsedades para descubrir lo que se ha ocultado intencionalmente. Estas medias verdades han sido usadas por mucho tiempo para impedir que aprendamos la verdad completa.

1. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.

2. J.I. Packer. A Quest for Godliness: The Puritan vision of the christian life (Wheaton: Crossway, 1994), 126.

3. Para un recurso útil sobre respuestas al relativismo, ver el libro de Paul Copan, True for you, but not for me (Bloomington: Bethany House Publishers, 2009).

4. John MacArthur. Fool’s Gold? Discerning truth in an age of error (Wheaton: Crossway, 2005), 19.

5. Charles Haddon Spurgeon, citado por Ligon Duncan en el libro Discipline of spiritual discernment de Tim Challies, (Wheaton: Crossway, 2007), 1.

6. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (2 Timoteo 2:15; Juan 8:32).


MEDIA VERDAD #1:
LA BIBLIA FUE ESCRITA POR HOMBRES

Con respecto a la Biblia

Un grupo de estudiantes de escuela media están sentados en círculo sobre el suelo del aula. El maestro extiende a uno de los chicos una pieza doblada de papel con una frase escrita en ella: “Un perro escarbará un hoyo profundo para esconder un gran hueso”. El primer estudiante se inclina hacia la izquierda y comienza a susurrar esta frase al oído del siguiente estudiante. Ese estudiante luego susurra lo que cree que es la frase que ha escuchado al oído de la siguiente persona, y así siguen. De oído en oído, el enunciado es alterado lentamente de la verdad a la ficción.

“Un perro escarbará un hoyo profundo para esconder un gran hueso”.

“Un perro escarba hoyos buscando su único hueso”.

“Un perro se extravió de un hogar amoroso”.

“Un perro ha aprendido a usar el teléfono”.

Para el momento en el que el enunciado ha alcanzado su destino final, ha sido completamente malinterpretado y convertido en algo que no suena nada como el original. ¿Recuerda jugar al “teléfono descompuesto”? Es un gran rompehielos para las fiestas. Sin embargo, hay quienes creen que también se ha jugado en el ámbito espiritual, un juego en el que las circunstancias comunes se han transformado en momentos milagrosos, usted sabe, como esos de los que leemos en la Biblia. Algo sencillo ocurre, pero cuando usted agrega el oído de un escucha y revuelve suavemente la historia conforme avanza el tiempo… ¡voilá! La verdad se ha convertido en ficción. Lo que era profundo ahora es superficial.

Permítame ilustrar tal situación; aquí hay un ejemplo de la Biblia. Una noche aproximadamente hace dos mil años, Jesús había decidido alejarse de las multitudes, las cuales incluían a sus propios discípulos. Deseaba estar en oración, que lo dejaran en paz para estar en comunión con su Padre antes de entrar en la siguiente etapa importante de su ministerio. De modo que envía a los doce a un barco para que salieran hacia Capernaum, que está del otro lado del Mar de Galilea. Uno de sus discípulos, Mateo, ofrece más detalles en su propio evangelio:

En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. (Mateo 14:22-33)

¿Puede el teléfono descompuesto explicar efectivamente un milagro como este? ¿Realmente caminó Jesús por encima de las tormentosas olas para encontrarse con sus discípulos como a cinco kilómetros de la orilla? ¿O pudo este mensaje haber perdido de alguna forma su significado original con el transcurso de los años? ¿Tal vez por los múltiples recuentos a lo largo de un período significativo de tiempo (de persona a persona a persona a persona) las acciones de Jesús fueron alteradas desde caminar cerca del mar y hacer rebotar rocas sobre el agua hasta caminar sobre ella y detener el viento?

Si eso fuera cierto, entonces una persona podría discutir que el relato bíblico es falso. Seguro, el viento soplaba y el alba pronto surgiría. Pero Jesús simplemente estaba disfrutando su tiempo de meditación junto al mar, haciendo “patitos” con las rocas, sabiendo que un nuevo día comenzaría con el brillar del sol.

Deténgase ahí. La mayoría de la gente no pelea esa información. Es una serie razonable de acontecimientos. La gente estaría de acuerdo con que es altamente probable que un hombre llamado Jesús viviera hace dos mil años (abordaremos esto específicamente en el capítulo cuatro); que el Mar de Galilea, hoy llamado el “Kineret”, es famoso por sus aguas tormentosas, y que Jesús probablemente dio un paseo solitario a lo largo de la costa arrojando piedritas al agua antes del amanecer. Habría sido impresionantemente hermoso, con una aurora en progreso detrás de algunos cumulonimbos, ¡probablemente digno de una publicación en las redes sociales!

Sin embargo, eso no es lo que la Biblia nos dice. En lugar de ello, dice que “Jesús vino a ellos andando sobre el mar” (Mateo 14:26, énfasis del autor). Recuerde aquí que la afirmación de la Biblia es que Jesús literalmente caminó ola sobre ola hasta llegar al bote de los discípulos.

¿Qué versión cree usted? Elija cualquier milagro de la Biblia y se enfrentará exactamente con la misma pregunta:

•El relato de la creación: ¿Alteró el hombre el “Big Bang” del universo y lo convirtió en “En el principio…”?

•El diluvio universal: ¿Fue un acontecimiento limitado y local exagerado para cubrir el planeta completo?

•La separación del Mar Rojo: ¿Qué tal si solo fue un buen viento y los israelitas llegaron en el momento oportuno?

•La alimentación de los cinco mil: ¿No parece que esa cena ha sido excesivamente exagerada?

•La muerte y la resurrección de Cristo: ¿Tal vez estaba inconsciente, y nunca murió?

Con toda claridad, cada uno de estos ejemplos señala al mismo problema. Están ya sea del lado de la verdad o de la ficción. ¿Son una colección de realidades sin decoraciones ni adornos? ¿O meramente un surtido de dogmas dudosos y cuestionables? Por eso es que es vital que comprendamos cómo la Biblia se convirtió en la Biblia. Necesitamos saber que, si hay, las evidencias apuntan hacia una transmisión segura de los relatos bíblicos a lo largo del tiempo. ¿Es confiable y posible? ¿Podemos confiar en lo que hoy está en nuestra posesión como la verdad autorizada y pura?

LA MEDIA VERDAD
La Biblia fue escrita por hombres

En manera muy similar a como jugamos el teléfono descompuesto, se ha afirmado que hay una diversidad de cuentos de hadas agrupados a lo largo de miles de años. Los textos sagrados son vistos nada menos que como exageraciones históricas. Sí, algunos los consideran colectivamente como la “Santa Biblia”, pero hay otros que no creen que este libro sea santo, ni que sea la Biblia. No hay nada espectacular o sobrenatural que pueda encontrarse aquí. Un libro hecho por los hombres que es singular en su creatividad, y valioso por algunas de sus máximas, pero eso es todo.

Primero, lo que esta media verdad implica es que la Biblia es profana y endeble. Ningún libro escrito por un montón de ancianos es sobrenatural ni está exento de errores. Esos relatos probablemente fueron víctima del teléfono descompuesto a lo largo de los siglos. Llámelas leyendas, pero en forma alguna pueden considerarse las palabras literales de Dios, comunicadas sobrenaturalmente al ser humano como una guía para la vida y para toda la eternidad. Una persona tendría que estar loca para creer eso rotundamente. “Mejor revise sus medicinas, porque me deja demasiado espacio para la duda”.

Segundo, lo que también se implica aquí es la idea de que no hay tal cosa como una verdad absoluta, mucho menos una verdad exclusiva. Esta cosmovisión manifiesta que ningún libro puede hacer tal declaración. No hay razón para tratar a la Biblia como un relato auténtico o histórico, ni deberíamos darle nuestra total atención, porque la verdad es relativa. Solo los ingenuos se aferrarían a tan estrecha visión de que la Biblia es la única fuente de revelación de Dios a toda la humanidad. “Vamos, hombre, ¡no nací ayer!”.

Una tercera y final implicación como resultado del teléfono descompuesto es que hay numerosas contradicciones y rotundos errores en la Biblia, y muchos intelectuales han comprometido tiempo y energía en probar lo que ya sabemos: este es un libro y mitos que contradicen tanto la ciencia como la historia. Además, una cantidad de sus juicios morales son obsoletos y en muy contados casos, por no decir nunca, son aplicables a nuestras varias culturas contemporáneas. El mundo académico de hoy coincide: un adulto maduro tendría que estar demente para confiar en este documento distorsionado como su estándar de la verdad. “Solo abra los ojos. ¿No ve que nuestra realidad contradice su razonamiento?”.

LA VERDAD COMPLETA
La Biblia fue escrita por hombres e inspirada por Dios.

Primero, debemos reconocer que lo que llamamos las Escrituras (esto es, la Biblia, la Palabra de Dios) contiene sesenta y seis libros, 1,189 capítulos, 31,173 versículos, y 774,746 palaras.1 Su origen humano no puede negarse, pues fue escrita por más de cuarenta diferentes autores. Estos hombres provinieron de todos los ámbitos sociales —reyes, profetas, un pescador, un cobrador de impuestos, un exfariseo— y representaron tres diferentes continentes, escribieron en tres idiomas distintos, a lo largo de un período de 1,600 años.

Aunque esa es solo la mitad de la verdad. No solo esos hombres escribieron esas palabras, sino que Dios fue el que les dio esas palabras para que las escribieran con precisión perfecta. Esa es la segunda mitad de la verdad. “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Dios es el autor divino, habiendo revelado su voluntad a cada uno de esos hombres. El mensaje que fueron inspirados a escribir se originaría desde la indómita mente del Todopoderoso.

La palabra griega para “inspirada” en este versículo es theopneustos. Se origina en dos palabras, theós, que significa “Dios”, y pnéō, “exhalar”. Literalmente, ¡Dios exhaló! Exhaló un Libro impecable con un mensaje singular a lo largo de casi dos mil años de historia humana. Es único. Este Libro de libros contiene en sus páginas muchas culturas, idiomas y acontecimientos históricos; y cada una de estas dimensiones humanas fue el vehículo en el cual Dios dio sus palabras exhaladas al hombre. El único libro perfecto o puro que alguna vez sostendrá usted en sus manos es la B-I-B-L-I-A, la misma Palabra de Dios.

EL SIGNIFICADO COMPLETO

Si la verdad completa es que Dios reveló sus palabras al hombre y divinamente guio el proceso de escritura y preservación de la Biblia, entonces el teléfono descompuesto es un esfuerzo ignorante por descartar este sobrenatural Libro de sabiduría. ¿Pudieron haber adornado las historias? No. ¿Exageraron de alguna forma los relatos? Me temo que no. No podemos hacer este tipo de argumentos, al menos no con sinceridad. No estamos en posición de rechazar la Biblia, porque la verdad completa nos dice lo contrario. Hay un significado mayor que el de la mitología popular de hoy. Se halla un propósito dentro de sus páginas.

El prolífico autor y profesor de seminario, D. A. Carson, lo declara mejor cuando escribe: “… más bien, tales Escrituras fueron el producto de los autores humanos y de la revelación del Dios que habla. Lo que las Escrituras dijeron, Dios lo dijo… porque sus palabras son las palabras de Dios”.2 Las implicaciones aquí son considerables. Deberían golpearnos como un bajón de cafeína. Si esta no es meramente palabra humana —sino de Dios— ¿entonces cómo la manejamos? Cuidadosamente. ¿Debemos estimarla? Extremadamente. ¿Podemos confiar en ella? Completamente. ¿Debemos obedecerla? Sumisamente.

En definitiva, es importante cómo consideramos a la Biblia, pero me estoy adelantando.

Hasta este punto yo asumo que usted querrá ver todos y cada uno de los datos históricos que apoyan tal afirmación de que la Biblia ha sido escrita por hombres e inspirada por Dios. La verdad completa exige una explicación. Y comprendo su preocupación. Muchos “relatores de la verdad” están lejos de ser eso, relatores de la verdad. ¿Pero en dónde comenzamos? Primero debemos pedir alguna explicación de la relación entre la revelación verbal de Dios y su producto generado por manos humanas.3 Una cosa es declarar la verdad completa, pero otra totalmente diferente hacer el trabajo pesado y desempacar su significado. La retórica sin razón es un pobre intento de persuasión. Dicho simplemente, es manipulación.4

Me parece justo. Empujemos este auto al lado del camino para examinar lo que se dice racionalmente. Lo haremos al mirar cuatro elementos primordiales: la actividad involucrada en cómo hemos recibido las Escrituras, y luego la autenticidad de los documentos de la Biblia, seguida de la exactitud de los detalles contenidos en sus páginas, y finalizaremos con el impacto de su autoridad como la Palabra de Dios.

ACTIVIDAD

Enfrentémoslo: la actividad —el proceso que comunicó y causó la Biblia— tendrá que ser significativo y sobrenatural si va a estar a la altura de la singular afirmación de ser la Palabra de Dios literal. Y verdaderamente lo es, originándose todo de una Fuente, Dios. Al explorar este proceso, nos será útil familiarizarnos con unos pocos términos teológicos nuevos (revelación, verbal, pleno e inspiración). Como se ha señalado antes en este capítulo, fue Dios quien reveló su voluntad al hombre. La revelación de Dios es una revelación especial (opuesta a una natural, p. ej. la naturaleza) ya que es una autodivulgación divina de su voluntad. Pedro describe esta actividad en 2 Pedro 1:20-21: “…ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Por lo tanto, sí, es verdad que los hombres escribieron cada libro (p. ej. Pedro redactó 1 Pedro), pero fue Dios a través de su Espíritu el que determinó y dirigió la Palabra de Dios, protegiéndola de ese modo del error.

Piense en ello. Cada una de las palabras que fueron dadas al hombre a lo largo de esos 1,600 años encaja perfectamente en un rompecabezas milagroso. Lo que está en nuestra posesión vino directamente de Dios. Ninguna palabra está fuera de lugar, “…ni una jota ni una tilde…” (Mateo 5:18). No hay otro libro que pueda hacer esta aseveración; y los autores de la Biblia repetidamente atestiguan este fenómeno.

Señalando a Moisés en el Antiguo Testamento, Dios declara: “Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare” (Deuteronomio 18:18, énfasis del autor). En el Nuevo Testamento, con respecto al nacimiento de Cristo, leemos: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta [Isaías], cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:22-23, énfasis del autor).

Permanezca aquí conmigo. Eso es también lo que llamamos una inspiración verbal plena. Verbal, dado que Dios dio a esos hombres cada una de las palabras; plena, enfatizando que todas las palabras —sus palabras— tienen igual autoridad (no solo un concepto o las “palabras de Jesús en rojo”); e inspiración, lo que significa que Dios guio de forma divina el proceso y su preservación. Una vez más: inspiración verbal plena.

¿De modo que quién escribió el libro de Romanos, Dios o el apóstol Pablo? Pablo lo escribió, pero Dios lo inspiró. (¡Una pregunta capciosa!) Como puede ver, los escritores no fueron inspirados; su mensaje lo fue. El apóstol lo escribió con su pluma en su propio ambiente, pero fue el Espíritu de Dios el que le dio esas palabras. De hecho, los escritores de la Biblia testifican haber registrado las palabras reales de Dios unas asombrosas 3,808 veces.5 David, por ejemplo, escribió en 2 Samuel 23:2: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua”. Las palabras que fueron escritas fueron las palabras exactas que Dios quería. No se originaron en la mente de los autores humanos. Fueron exhaladas (recuerde, theopneustos “inspiradas”) por Dios. Soberanamente él supervisó todo el proceso, incluyendo la vigilancia de la vida de cada autor humano. Él los preparó. Sus palabras fueron en realidad las de Él.6

En su obra clásica, The inspiration and authority of the Bible [La inspiración y la autoridad de la Biblia], B. B. Warfield argumentó: “Cuando Pablo declara, entonces, que ‘cada escritura’ o ‘toda escritura’ es producto del aliento divino, [que] ‘es exhalada por Dios’, afirma con toda la energía que puede que las Escrituras son el producto de una operación divina específica”.7 Amén, y esa actividad divina se conoce como inspiración. Así es como hemos llegado a recibir el mensaje que da vida hallado en sus páginas.

AUTENTICIDAD

No solo es impresionante esta actividad (divina), sino que la autenticidad de esos documentos lo es igualmente. De hecho, muchos de ellos están ahora en nuestra posesión. Dios ha protegido y preservado en exceso su Palabra durante miles de años. Mientras que muchos libros antiguos pueden presumir del descubrimiento de cinco o incluso diez copias, la Biblia tiene miles al alcance de nuestras manos.

Los documentos originales (o evidencia de manuscritos) que componen la Biblia fueron organizados en libros —hay sesenta y seis en total, treinta y nueve en el Antiguo Testamento y veintisiete en el Nuevo Testamento. Específicamente del Nuevo Testamento hay 5,700 copias en existencia hoy y en número sobrepasan significativamente cualquier otro manuscrito antiguo. Los manuscritos están hechos ya sea de papiro o de pergamino. Algunos contienen tan solo una palabra o una frase, otros, una porción de una letra o incluso un testamento completo. Aunque ninguno de los originales (llamados “autógrafos”) está en existencia, el volumen de las copias manuscritas ha permitido a los eruditos textuales reconstruir los originales. Unos pocos fragmentos se remontan de 25 a 50 años de los autógrafos, resultando un 99.99% de ellos recuperados.8

¡Estos números son sorprendentes! Negar la autenticidad de la Biblia es negar muchos de los libros que se nos requería leer en la universidad. No es broma. ¿Nunca le asignaron leer las Tragedias de Sófocles, la Guerra de las Galias de Julio César o cualquiera de las siete tetralogías de Platón? Ninguno de esos clásicos de la antigüedad podría reclamar ese 99.99%. Únicamente La Ilíada de Homero se acerca, con más de 1,800 manuscritos y un índice de 95%.9 Si usted cree en la legitimidad y la fiabilidad de los escritos de Sófocles, César y Platón, entonces también debe reconocer la autenticidad de la Biblia. Rechazarla es rechazar a todos los demás. ¿Qué elección tiene el intelectual sino afirmar la autenticidad de la Biblia? Se ha dicho que “en contraste con estas cifras [de los libros de la antigüedad], el crítico textual del Nuevo Testamento es avergonzado por una abundancia de material”.10

Y una vez más, únicamente hemos abordado el Nuevo Testamento. No obstante, el Antiguo Testamento es citado directamente en el Nuevo al menos unas 320 veces.11 El público original del Nuevo Testamento reconoció el canon (la colección de escritos autorizados) del Antiguo, y lo hizo sin ninguna duda. Escritor tras escritor del Nuevo Testamento señala a un autor del Antiguo. En Romanos 9:29, el apóstol Pablo escribió: “Y como antes dijo Isaías”; y nuevamente en el 10:19: “Moisés dice…”. Jesús mismo no fue la excepción cuando se refirió al Antiguo Testamento, al citar el libro de los Salmos once veces, Deuteronomio, diez veces, Isaías, ocho veces, y Éxodo, siete veces.

Cuatro párrafos. Eso esto todo lo que he escrito apoyando la autenticidad de las Escrituras; y (como estoy seguro que usted puede verlo) la evidencia es abrumadoramente suficiente. Al argumentar a favor de la confianza del Nuevo Testamento, Daniel B. Wallace describe las actitudes desconcertantes de aquellos que continúan, a la luz de la evidencia, rehusándose a reconocer su autenticidad:

Precisamente porque tenemos cientos de miles de variantes y cientos de manuscritos tempranos, estamos en una excelente posición para recuperar la redacción del original. Además, si los escépticos radicales aplicaran sus principios al resto de la literatura grecorromana, nos lanzarían de regreso al Oscurantismo, cuando la ignorancia era cualquier cosa menos felicidad. Sus argumentos solo suenan impresionantes en un vacío.12

Hemos visto la actividad (divina) al recibir la Palabra de Dios, es decir, que Dios reveló su voluntad escrita a los hombres a través del proceso de inspiración; y también hemos estudiado las afirmaciones (superiores) de su autenticidad. Esto incluye la evidencia de manuscritos del Nuevo, y la corroboración del Antiguo con los testimonios directos de Jesucristo y del apóstol Pablo. ¿Cuál es el siguiente paso? Debemos abordar la exactitud de la Biblia.

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9781646911004
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