Читать книгу: «El placer de seducir»

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Primea edición

© 2021 Ezequiel López Peralta / @ 2021, Sin Fronteras Grupo Editorial / www.gruposinfronteras.com / ISBN: 9789585564985. Impresión en Colombia_ Abril 2021/ Coordinador editorial: Mauricio Duque Molano. / Edición: Juana Restrepo Díaz. Diseño & diagramación: Catalina Osorio Mojica. www.parentesisdc.com / Fotografía de portada: www.shutterstock.com // Impreso por

Reservados todos los derechos. No se permite reproducir parte alguna de esta publicación, cualquiera que sea el medio empleado - impresión, fotocopia, etc. -, sin el permiso previo del editor. / Sin Fronteras Grupo Editorial, apoya la protección de Copyright.

Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions

Agradecimientos

A Raúl López Peralta, mi padre y gran maestro en el arte de la seducción. Lástima que no heredé su voz para cantar boleros.

A José Luis Fasce, mi padrino, quien me enseñó a tratar a las mujeres como reinas.

A Raúl Serroni-Copello por las correcciones de este libro y por ayudarme a tomar las decisiones más importantes en mi vida profesional y personal.

A las personalidades que entrevisté: Flavia Dos Santos, Ana Von Rebeur, Rafael Lugo, Miguel Rueda Sáenz, Sylvia Blanco, Camila Canabal, Carolina Suarez Valencia y Nadima Al Nour.

A Moisés Guevara y Rodrigo Sabio, in memorian.

A Gustavo Cerati, quien con sus letras y su increíble carisma me orientó —sin saberlo— para construir un modelo muy personal. Entre tantas otras cosas le debo mi frase de cabecera: “Mereces lo que sueñas”.

A mis amigos más cercanos, con quienes mantenemos interminables conversaciones acerca de las mujeres, el amor, el sexo y la seducción.

A mis alumnos y alumnas de los talleres de El placer de seducir en América Latina y España, quienes son parte esencial de la magia de esos encuentros. ¡Cuánto nos divertimos juntos!

A mis fans de América Latina que me dan un interminable aliento, tan necesario en las buenas y en las malas. Una mención muy especial a los hombres y mujeres que me enviaron sus testimonios, anécdotas y otros aportes por medio de mis espacios en redes sociales. Este libro tuvo la particularidad de ser escrito junto con ellos.

A Mauricio Duque de Grupo Editorial Sin Fronteras por confiar en mi mano de escritor y darme un apoyo permanente con mis obras y proyectos en la región.

A las mujeres que me acompañaron en este camino de placer, dolor, alegría, tristeza, en fin, de gran aprendizaje. Madre, abuela, sobrina, madrina, hermanas de la vida, novias, amantes, compañeras de ruta, amigas cómplices. Gracias por existir.

INTRODUCCIÓN

1RA Parte LA SEDUCCIÓN BAJO LA LUPA

La seducción en teoría

No todo medio es válido: seducir con ética

La seducción, mucho más de lo que ves

Los seductores paso a paso

El primer beso, un momento que marca el futuro

Todos podemos seducir

Adiós prejuicios: mitos y miedos sobre la seducción

2DA Parte LA ATRACCIÓN AL DESNUDO

¿Por qué me gustas tanto? La atracción entre dos personas

Conociendo el territorio: los mapas del amor

La atracción sexual: ¿Qué atrae a hombres y a mujeres?

No me puedo resistir: la seducción de lo prohibido

Tropezar con la misma piedra, el encanto de la estupidez

La personalidad magnética

Carisma mata billetera

Cuando la timidez es ganadora

Mujeres que intimidan. ¿Los hombres las prefieren tontas?

Hombres que maltratan. ¿Las mujeres los prefieren rudos?

3RA Parte EL ARTE DE SEDUCIR AL ALCANCE DE TUS MANOS

La seducción es un arte

Descubre tu propio modelo

Escenarios de la seducción y estrategias de acercamiento

El poder seductor de la danza

Complementos que adornan la seducción

Cualquier oportunidad es buena para seducir: una anécdota del autor

Decodifica el lenguaje corporal de la seducción

Los tres vértices de la expresión sensual: mirada, sonrisa y voz

Las bombas atómicas de la seducción

¿Qué va a pensar de mí? Sexo en la primera cita

Libreto del seductor principiante

¡Ya te sigo en Instagram! Seducción en línea

Olvídate de la discoteca. Aplicaciones para citas

4TA Parte SEDUCTORES EN ACCIÓN

Aprende a observar

Ejercita los tres vértices de la expresión sensual

Identifica tus miedos

Planifica estrategias de acercamiento

¿Y entonces qué digo? Habilidades para el diálogo

Reconoce tus capacidades y limitaciones para seducir

Desarrolla tus potenciales y supera los límites

Carta de amor

5TA Parte DIEZ COSAS SOBRE SEXO QUE TODO SEDUCTOR DEBE SABER

Volver a empezar. El sexo con una pareja nueva

Reglas de etiqueta entre las sábanas

El sexo responsable no es aburrido

Una cata de besos

Lecciones de sexo oral

69, ¿el número mágico?

¿Cuál es el verdadero placer del 69?

Activadores del deseo sexual femenino

Enseñanzas del Kamasutra: mucho más que posturas sexuales

Errores imperdonables en el sexo

El show debe continuar. El sexo después del orgasmo

6TA Parte BONUS TRACKS

Academia de seducción

Novios para siempre: la seducción en la pareja estable

Seductores en problemas: los trastornos del cortejo

Seducción total. Entrevista a la famosa sexóloga Flavia Dos Santos

Los códigos de la seducción homosexual. Entrevista al psicólogo Miguel Rueda Sáenz

De padre a hijo. Diálogos sobre seducción

epilogo SEDUCIR PARA SER MEJORES PERSONAS

Biblioteca BIBLIOTECA PARA SEDUCTORES EXPERTOS

INTRODUCCIÓN

Pocos temas resultan tan seductores como, precisamente, la seducción. Cualquier libro, película, obra de arte o expresión cultural que incluya la palabra seducción o el verbo seducir, inevitablemente llamará tu atención.

Escribir un libro de seducción representa para mí un enorme desafío: no quedarme solamente con un bonito título, sino conseguir que tú encuentres atractivo su contenido y que los conceptos te faciliten alcanzar un mayor bienestar y desarrollo personal.

En general el material escrito sobre este tema está monopolizado por las llamadas Escuelas de seducción y los autodenominados Maestros de la seducción. Ellos —y me refiero en masculino porque casi siempre son hombres— escriben manuales extensos que incluyen mandamientos infalibles orientados al conquistador novato y sin experiencia en este campo. En estos textos vas a encontrar un vocabulario particular (como si se tratase de una subcultura) y estrategias que funcionan (¿?) en contextos y sociedades particulares. Además, subyace la idea de que seducir es un proceso mecánico en el que la clave consiste en aprender un conjunto de procedimientos a ser aplicados con facilidad, siempre del mismo modo, como si se tratara de cocinar hamburguesas en serie para un restaurante de comidas rápidas. Lo que me parece más pobre de estas propuestas es que incentivan la creencia de que el objetivo único es la conquista, mientras que nada te dicen acerca de los valores de la otra persona y del desarrollo de tus propios potenciales intelectuales, sociales, eróticos y afectivos.

Mi concepto acerca de la seducción es radicalmente distinto, ya que considero que la seducción es placentera en sí misma y una fuente de realización personal. Los juegos que se dan en las miradas, en el tono de voz, en las sonrisas, en las posturas corporales, en las sorpresas, en la ambigüedad, en las palabras, en el acercamiento, en las fantasías, en la incertidumbre. Todo esto (y mucho más) merece ser disfrutado y vivido con placer, independientemente de que consigas o no tu objetivo de conquistar. La seducción es, además, una maravillosa oportunidad para conocer más acerca del otro y de conocerte para potenciar tus aspectos más virtuosos, para superar tus propias limitaciones.

Mi propia experiencia me ha enseñado que puede aprender a seducir quien se lo proponga, y por eso transmito mis creencias y conocimientos con seguridad, firmeza y convicción. Solo es necesario tener ganas, voluntad, capacidad de observación y saber tomar lo mejor de la experiencia. Propia y ajena.

Luego de estos comentarios acerca de la filosofía de El placer de seducir, te contaré brevemente su estructura.

Dividí El placer de seducir en seis partes. En las tres primeras desarrollo algunos conceptos teóricos sobre el tema. En la cuarta, incluyo ejercicios prácticos derivados de esos conceptos. En la quinta abordo, de manera directa, algunas temáticas de sexualidad y erotismo que, considero, serán de especial interés para los seductores. Claro, ya sabes que una cosa suele llevar a la otra. Finalmente, presento un capítulo con temas que complementan el material del resto de la obra.

“La seducción bajo la lupa” es una introducción básica en la que defino al término “seducción” y lo distingo de otros conceptos como el cortejo y la histeria. También analizo las diferentes etapas de la seducción y sus componentes innatos, aprendidos, conscientes y no conscientes. Por otro lado, afronto los mitos y miedos que inhiben el desarrollo de las capacidades de seducción. Quizás quieras pasar rápidamente a la práctica, pero te aseguro que estas bases conceptuales te serán de gran utilidad como un primer acercamiento al tema.

“La atracción al desnudo” es el análisis detallado de aquellas cualidades que hacen atractiva a una persona, tanto en el sentido social como en el sexual. Rescato específicamente aquellas características de imagen y de personalidad valoradas de forma positiva en hombres y en mujeres de la cultura latina, reforzando el concepto de que el arte de la seducción tiene más que ver con estos aspectos que con lo meramente estético. Estoy seguro de que leyendo este capítulo vas a empezar a pensarte de otra manera.

“El arte de seducir al alcance de tus manos” es la parte práctica por excelencia, la que seguro estabas esperando, en la cual presento diferentes recursos de seducción, para que los adecúes a tu estilo personal, a la relación particular que estableces con alguien, a los fines que persigues y al contexto.

“Seductores en acción” incluye tareas prácticas que te permitirán capacitarte en las habilidades para seducir y, por lo tanto, para llevar al campo de juego los conceptos desarrollados en el texto. Si eres constante, seguro te funcionarán.

“Diez cosas sobre sexo que todo seductor debe saber” es un interesante compendio de temas de sexualidad y erotismo que te proveerán de herramientas prácticas para disfrutar de a dos. Estos conocimientos te darán seguridad, lo que es importante ya que el momento de irte a la cama con alguien a quien estás conociendo suele tener su toque de ansiedad y nerviosismo.

El libro cuenta además con seis Bonus Tracks sobre temas específicos que no quiero dejar de abordar:

“Academia de seducción” es un resumen de mi experiencia personal como coordinador de talleres orientados a desarrollar habilidades para la seducción. Comento sus características, objetivos, actividades, repercusiones y también las conclusiones obtenidas junto con algunas anécdotas ilustrativas.

“Novios para siempre: la seducción en la pareja estable” está dedicado a la seducción en las relaciones que perduran en el tiempo. Entre paréntesis, es el tema central de mi primer libro, El erotismo infinito, en el que de hecho dediqué un capítulo a El placer de seducir como una suerte de abrebocas de esta obra, por supuesto desarrollado con mucha más profundidad en las páginas que siguen a continuación. En este apartado analizo los factores que intervienen para que las relaciones de pareja tiendan a la monotonía, al abandono de los juegos de seducción y al empobrecimiento erótico. Pero no te preocupes, todo tiene su solución.

“Cuando seducir es un problema: los trastornos del cortejo” está enfocado en la seducción vista como un inconveniente. Muchos hombres y mujeres sufren bastante por sus dificultades para iniciar o mantener una relación con las personas que despiertan su interés y su deseo. Eso afecta a su vida en el sentido social, emocional y obviamente erótico.

“Seducción total. Entrevista a la famosa sexóloga Flavia Dos Santos” está dedicado a una sexóloga brasileña, residente en Colombia, a quien entrevisté para este libro y que me parece un reflejo de lo que llamaría la seducción total, es decir, alguien que integra en su persona los tres estilos de seducción.

“Los códigos de la seducción homosexual. Entrevista al psicólogo Miguel Rueda Sáenz” profundiza un tema que me parecía necesario incluir para superar la mirada heterosexista de la seducción. En esta lectura te darás cuenta de que, a la hora de seducir, es más determinante el estilo y las preferencias de una persona que su orientación sexual.

“De padre a hijo. Diálogos sobre seducción” es una entrevista que realicé en un programa de radio a mi padre, Raúl López Peralta, reconocido médico psiquiatra, cantante de boleros y gran seductor. Sus consejos son tan interesantes que decidí volcarlos en este último apartado, así todos aprendemos de su sabiduría.

Todos los capítulos incluyen anécdotas, consejos, opiniones de expertos y de personas con sentido común. Así, la lectura se hace más amena, cotidiana, y sentirás que este libro es tuyo, pues incluye vivencias que de una u otra manera te resultarán cercanas.

Espero que El placer de seducir no sea un libro más para ti. Lo escribí pensando en que la seducción no solo es un camino al placer, al amor, a la sexualidad… sino, ante todo, una oportunidad para superarte como persona.

LA SEDUCCIÓN EN TEORÍA

Definir el término seducción me resultó una tarea poco sencilla: cada persona, desde su experiencia, puede describirla de una manera particular. De todas formas, intentaré tomar algunas definiciones conocidas y rescatar algunos testimonios para aunar criterios y esbozar una definición que sirva de guía para este libro.

En el Diccionario Enciclopédico de Salvat —vieja pero efectiva fuente de consulta que ojalá no revele mi edad— se define el término seducción como la “acción y efecto de seducir” y se lo toma como sinónimo de soborno. Cuando consulto en la misma obra el significado del verbo seducir, dice que es “hacer caer, persuadir al mal mediante engaños o halagos”.

En este caso encontrarás una definición negativa del término, ligada a la manipulación intencional del otro, orientada por una finalidad egoísta y que solamente beneficia al sujeto activo de la seducción. Desde este punto de vista, la seducción es una trampa, porque consiste en conductas que utilizas para conseguir lo que quieres del otro y de alguna manera dominarlo. Por lo tanto, implica ocultar algo y no ser auténtico. Por supuesto que hay responsabilidad compartida, ya que también hay del otro lado alguien que refuerza esa conducta y no quiere ver la realidad.

Para un grupo grande de personas, la seducción está ligada específicamente al erotismo. En ese marco, está pensada como un conjunto de estrategias que tienen como objetivo conquistar al ser deseado para un encuentro erótico y sexual. Esa conquista, a su vez, puede perseguir fines más puntuales como una relación amorosa estable, una aventura, una relación informal o servir para (re)confirmar la propia capacidad de conquista y sostener la autoestima.

Aquí voy a introducir la interesante distinción entre histeria y seducción. Cuando hablo de histeria lo hago desde el sentido popular del término. La histeria consiste en utilizar la seducción para manipular a alguna víctima, sabiendo claramente que llegarás hasta un límite, pero dándole a entender a esa persona que le darás mucho más. Eso sí es un engaño evidente, porque se plantea un juego en el cual el otro ignora que está participando. El objetivo es cautivar su deseo y su mirada para sentir que te desean, lo cual te reconfirma tu atractivo erótico. Se asocia más a las mujeres, pero también a los hombres —cada vez más en estos tiempos—. No se convencen de sus propios valores sensuales, y necesitan la confirmación permanente por medio de la mirada deseante de los demás que saben generar, pero nunca satisfacen porque también está presente un gran temor al compromiso y a la entrega.

También puedes pensar la seducción como un proceso presente en todas las relaciones humanas: las amorosas, las de amistad, las familiares, las laborales, las circunstanciales. La seducción opera en el momento en que rindes un examen y quieres mostrar tu seguridad y preparación; cuando tienes una entrevista para obtener un puesto de trabajo y debes hacer evidentes tus competencias para desempeñarlo; cuando le pides a un amigo que te escuche porque necesitas de su ayuda y de su comprensión; cuando hablas en público o en una reunión intentando captar la atención de los demás. Y si te pones a pensar en tu vida cotidiana, quizás en cada uno de los contactos que estableces con las demás personas, ya sea que mantengas con ellas una relación de treinta años de historia o de dos minutos de encuentro, la seducción se pone en juego.

Si analizas los ejemplos anteriores, encontrarás en común uno de los aspectos que distinguen al fenómeno de la seducción: la búsqueda de aceptación por parte del otro.

Los recursos por medio de los cuales logras esa aceptación son variables en cada caso, y a veces adoptan modalidades tales que cuesta pensar que se trata realmente de un acto de seducción. Hay quienes seducen de forma directa, poniendo en práctica sus mejores recursos positivos: el tono de voz, la mirada, la postura corporal, la simpatía, el sentido del humor, la solidaridad. Se trata de recursos directos, que pueden ser actuados o no, pero que para la mirada atenta resultan claros y también inconfundibles. Otros seducen con la indiferencia. Esa indiferencia puede ser una estrategia consciente y planificada, por medio de la cual se busca desorientar y sorprender. Pero a veces es un signo de timidez, de temor o de no saber cómo actuar ante la persona deseada. También están aquellos que inducen sentimientos de culpa y de lástima en los demás. Se trata de una forma de seducción por recursos indirectos, en la cual existe una manipulación consciente o no consciente para generar atracción o evitar un abandono. Es la seducción del depresivo, del indefenso, del que desempeña el papel del mártir, ideal para personalidades culpógenas. Y podría describir infinidad de situaciones más.

Lo que queda claro, y aquí tienes un segundo punto de acuerdo, es que la seducción es un proceso que involucra al menos a dos partes. Así como sabes que para que haya guerra tiene que haber dos bandos dispuestos a luchar, para que exista un proceso de seducción hacen falta dos actores. Cada uno asume un rol determinado que puede variar o redefinirse. Tienen consciencia o no de que están participando, coinciden o no en sus pensamientos y emociones, comparten o no los objetivos, pero existe una reciprocidad entre ellos.

Por otro lado, es necesario distinguir entre dos conceptos que por lo común se toman equivocadamente como sinónimos: seducción y cortejo. El cortejo hace referencia a los comportamientos de búsqueda sexual programados genéticamente para una determinada especie. Los animales, machos y hembras, se cortejan. En el comportamiento de los seres humanos también están presentes ciertas determinaciones genéticas de herencia ancestral. Pero esas determinaciones biológicas evolutivas no son las únicas que le dan forma a tu accionar. La seducción incorpora a lo biológico, lo psicológico, los vínculos y la cultura. Por lo tanto, es un fenómeno más complejo que incluye al cortejo pero no se reduce al mismo, y es específico del ser humano.

La psicología de la seducción hace referencia a los modelos que aprendiste como punto de referencia, a tu historia de vida, a tu estructura y estilo de personalidad, a tus preferencias sexuales, a tus creencias, a tu autoestima y a tus habilidades sociales.

Los vínculos que estableces también condicionan la manera de seducir, ya que se presenta una relación entre dos partes que interactúan creando sus propias reglas de juego, sus estructuras de poder y de dominación, sus proyectos, sus estilos y sus códigos.

La cultura es común a quienes comparten un tiempo y un espacio determinados, y establece unos ciertos modelos de hombres y de mujeres seductores, así como unos ritos particulares para seducirse. El concepto de belleza, los roles de género (es decir, los comportamientos esperados en hombres y en mujeres), los juegos de seducción (incluyendo sus pasos, tiempos y formas), son específicos a cada cultura y a cada subcultura. Basta con que mires unas fotos eróticas de hace ochenta años, y te darás cuenta de que no te producen nada más que un poco de curiosidad o quizás risas. Pero en ese momento, esas imágenes seguro que eran excitantes.

Estableciendo entonces un tercer punto de acuerdo, pienso que el cortejo es un fenómeno del reino animal, mientras que la seducción es específica de la especie humana y engloba al anterior aunque lo trasciende.

Para seducir, y quizás sin darte cuenta, tú despliegas los recursos que consideras más eficaces. Con el tiempo aprendes a conocerte mejor, descubres cualidades propias que probablemente no tenías presentes y también perfeccionas la manera de mostrarlas y de utilizarlas. En síntesis, sacas tus mejores plumas, cual pavo real.

El cuarto componente de la definición de seducción es el estratégico: utilizas ciertos recursos (que reconoces como exitosos en determinadas situaciones o con determinadas personas) de manera consciente o no consciente. Aquí entra en juego la autoestima: si tienes una autoestima fuerte sabrás identificar tus mejores virtudes, desarrollarlas y ponerlas en práctica adecuadamente. En cambio si la autoestima es débil jerarquizarás más tus defectos, minimizando tus virtudes, y por lo tanto proyectarás una imagen congruente con la que tienes de ti mismo: una imagen negativa.

Una distinción, también interesante, la escuché de un teórico de “Epistemología de la Psicología” mientras estudiaba mi carrera de grado. El profesor en ese momento era el Doctor Raúl Serroni-Copello, quien además ha hecho grandes aportes a este libro. En medio de una clase que trataba un tema arduo —filosofía de la ciencia, imagínate—, y de manera casi inconexa —porque creo que notaba que estábamos empezando a dormirnos—, empezó a hablar de relaciones humanas y de la diferencia entre seducir y cautivar. Su explicación fue más o menos la siguiente: si te sientes seducido por alguien, entonces estás con esa persona porque te atrae, te produce deseo y una genuina necesidad de compartir diferentes momentos y situaciones que suelen estar asociadas al placer. En cambio, el sentirte cautivado indica que permaneces en esa relación porque no puedes escapar de ella, es decir, que no eliges a la persona como tal sino que en realidad no ves otra alternativa. Y si te pones a pensar, cuántas veces escuchas historias de hombres y de mujeres que persisten en un vínculo porque se sienten amenazados, creen que nadie los va a querer si no es esa pareja, tienen una realidad económica o familiar que los ancla o son presos de los mandatos sociales que, por ejemplo, condenan a quienes se separan. En conclusión, cuando tienes una relación estable es bueno que te preguntes, al menos de vez en cuando, si te sientes seducido o cautivado.

Considerando todos estos elementos, defino la seducción de la siguiente manera:

Es un proceso en el cual están involucradas al menos dos personas que interactúan entre sí, con el objetivo de conseguir la aceptación del otro, ya sea como fin en sí mismo o como puente para alcanzar otros fines. En ese proceso se utilizan, de manera planeada o involuntaria, determinados recursos verbales y no verbales.

NO TODO MEDIO ES VÁLIDO: SEDUCIR CON ÉTICA

Antes de seguir avanzando en la teoría y la técnica de la seducción, es preciso que te haga una pregunta importante. ¿Para qué seduces? Ya te conté que todos seducimos en diferentes ámbitos, a distintas personas, y los objetivos varían. Pero especialmente cuando se trata de un acercamiento que involucra a la sexualidad y al afecto, piensa siempre que hay alguien del otro lado que siente, y que tiene derecho a conocer cuáles son tus intenciones reales para poder elegir de verdad.

Volviendo a las Escuelas de seducción a las que me referí más arriba, hace poco estaba viendo un video de unos españoles que se dedican a entrenar a hombres que se consideran poco expertos en estos temas. En su discurso —que decía muchas cosas y a la vez no decía nada— uno de los jóvenes afirmaba: “Te enseñaremos a tocar las emociones de una mujer, y así conquistarás a quien quieras. Es más, hasta puedes estar con una chica distinta cada día de la semana”. ¿Qué te parece? Movilizar emocionalmente a una mujer, así llamas su atención. Crear la expectativa de que eres el hombre que ella quiere a su lado, para compartir diferentes espacios en su vida, con una proyección juntos. Y luego de unos cuantos movimientos entre las sábanas, desapareces de su vida como si fueras un ilusionista. No me parece justo.

No te estoy diciendo que debes firmar un contrato especificando cada una de tus intenciones. Tampoco pienso que todo es tan rígido. De hecho, ¿cuántas veces pasa que alguien te gusta solo para revolcarte en la cama, y terminas enamorándote? O al revés, el enamoramiento se esfuma en unos instantes, pero queda una química genial entre los dos. Pero lo que sabes es qué sientes en este momento, qué intereses te movilizan, qué esperas de esa relación, y no es ético prometer amor si solo quieres sexo.

También es necesario referirme al autoengaño. No siempre hay alguien del otro lado que te hace falsas propuestas, el estafador puede estar dentro de ti. “Yo sé que él quiere tener sexo conmigo, nada más. Y lo puedo manejar perfectamente, aunque reconozco que me estoy enamorando”. Palabras más, palabras menos, lo escuché varias veces, especialmente en las mujeres. Cuidado. No te desconectes de tus sentimientos, escucha a tu corazón, porque puede estar sufriendo en silencio y cuando se decida a hablar vas a sufrir más de lo que crees. Nada puedes reprocharle a alguien si actuó con honestidad, su discurso fue claro, y las ilusiones que construyes solo tienen como sustento a tus fantasías.

Manejarte con ética en las relaciones sociales, incluyendo a las amorosas y a las eróticas, es una condición básica de un buen seductor. De nada sirve tener la mejor pinta, una mirada irresistible, una voz provocativa, una labia enredadora, si no te pones en el lugar de quien tienes enfrente y piensas, ante todo, en no hacerle daño.

LA SEDUCCIÓN, MUCHO MÁS DE LO QUE VES

Para el ojo estudioso, la seducción va más allá de un acercamiento en el espacio físico y sus consecuencias. Haciendo una radiografía detallada, encontrarás elementos muy interesantes que forman parte de un proceso de seducción. Comprenderlos no solo tiene una finalidad de estudio, sino también de autoconocimiento y de desarrollo personal.

La seducción se compone de aspectos innatos y aprendidos, conscientes y no conscientes.

Los aspectos innatos de la seducción involucran a aquellas actitudes y conductas que heredas de tus antepasados por el solo hecho de ser parte de la especie humana, así como de tus padres biológicos. Algunos comportamientos arquetípicos han sido estudiados en varias investigaciones: todas concluyen que existen coincidencias, independientemente de las variables culturales. De este modo, hay manifestaciones típicas del hombre y de la mujer cuando estás en una situación de cortejo, y que son comunes a todas las épocas y a todos los lugares.

Por otro lado, tienes aquellas cualidades físicas como la voz, la belleza facial, la estatura, la contextura corporal y el color de ojos, entre otras, que recibes en tus genes. Esas cualidades son consideradas más o menos deseables de acuerdo con cada cultura. La belleza es una construcción social, ya lo expresé antes, y por lo tanto la misma persona que en un cierto tiempo y espacio es considerada bella, tres siglos antes podría haber resultado poco atractiva. Del mismo modo, hay que destacar que existe una programación genética para que determinados rasgos y características tiendan a ser considerados atractivos, independientemente de la cultura. Por ejemplo, las mujeres tienden a buscar hombres altos, con una contextura física fuerte, un rostro simétrico, voz grave y conducta proactiva. Los hombres deseamos mujeres en las que observamos una cierta distribución de la grasa corporal, acumulada principalmente en sus nalgas, caderas y pechos. Esas características estudiadas por la biología evolucionista —en la bibliografía se citan algunos autores— serían indicadores de cualidades saludables masculinas y femeninas, respectivamente. No quiere decir que si no tienes esos atributos quedas fuera del casting, así que no te vayas a deprimir. Solo son tendencias generales, pero como te conté antes la seducción va más allá de los factores biológicos.

Los aspectos aprendidos de la seducción se refieren a aquellos recursos que desarrollas a partir de tu experiencia personal y que serán objeto de análisis y de trabajo un poco más adelante: rasgos de personalidad (como la simpatía, la inteligencia, la sensibilidad, la suavidad, el sentido del humor, la autoafirmación, las habilidades sociales) y el perfeccionamiento de las estrategias de conquista.

Para aprovechar al máximo tus condiciones innatas es necesario identificarlas y potenciarlas. Eso implica que necesitas un trabajo profundo al observar tus acciones, escuchar los comentarios constructivos de otros, aprender del comportamiento de los demás y ensayar diferentes recursos para seducir mientras vas encontrando tu propio estilo.

Los aspectos conscientes de la seducción comprenden a aquellas estrategias planificadas: las palabras, los piropos, los tiempos, la preparación de la imagen, las formas de acercarte. Desde este punto de vista, la seducción incluye un plan de acción en el cual utilizas las herramientas que de acuerdo con tu intuición, experiencia y conocimiento te permiten conseguir determinados fines. Por ejemplo, si tienes una cita con alguien a quien consideras bastante formal, quizás la vestimenta que uses sea más seria que de costumbre para sintonizar mejor con esa persona. También adoptas una postura corporal y utilizas un lenguaje acorde con esa situación. No es lo mismo una primera cita en un bar rockero que en un club de la alta sociedad.

Finalmente, los aspectos no conscientes de la seducción incluyen a los comportamientos de los cuales no eres consciente: tu tono de voz, tus gestos faciales, tu postura corporal, la distancia entre los dos, la dilatación de tus pupilas, tus miradas. El mismo comportamiento puede ser gobernado por la consciencia en algunos momentos y ser involuntario en otros. En ocasiones pones una voz melosa y acariciante en acción, pero quizás más adelante se haga un hábito incorporado que no requiere de la intervención de la consciencia. O, incluso, pienso que algunas conductas, las mismas, son puestas en marcha voluntariamente por algunas personas y son involuntarias en otras. Están quienes tienen una mirada espontánea y naturalmente sensual, así como también los que ajustan detalles de su mirada (intensidad, profundidad, duración, movimientos de las cejas) de manera planificada. Es interesante que tomes consciencia de lo que estás haciendo al seducir a alguien. Quizás te des cuenta de algunas zonas de tensión corporal que en vez de generar un acercamiento producen rechazo. Por ejemplo fruncir el ceño, cruzar los brazos o una mirada esquiva. Y también aprovecha ciertos recursos que, según lo que observas, están teniendo una buena aceptación en la persona deseada: la mirada sugerente, la voz susurrante o los juegos de tus dedos con el cabello.

LOS SEDUCTORES PASO A PASO

Según la célebre antropóloga norteamericana Helen Fisher, el cortejo consta de cinco etapas que se han estudiado en diferentes, y muy variadas, culturas actuales así como en numerosas especies animales. Me parece muy interesante contarte de qué se trata, así tú te vas analizando y encuentras puntos fuertes a explotar así como los débiles a trabajar.

A) ETAPA DE LLAMAR LA ATENCIÓN. Como hombre o como mujer tú utilizas técnicas y recursos para llamar la atención de los demás. Implementas estrategias características de cada género, edad, contexto, cultura y personalidad, emitiendo señales de importancia y disponibilidad. Es decir que mediante la postura corporal, los movimientos, los gestos, la ubicación en el lugar, la vestimenta, se hace evidente tu disponibilidad para iniciar un proceso de seducción y por lo tanto intentas mostrar que tienes valor, el suficiente como para que se fijen en ti. Esta fase tiene la importancia de dejar una buena imagen en otras personas (sobre todo pensando en aquella que te atrae) y a partir de allí generar el interés por un acercamiento. Dicen que no hay una segunda oportunidad de crear una primera buena impresión… y no quiero ponerte presión, pero si no logras llamar la atención de alguna forma, la seducción es imposible: no te van a percibir o al menos esa percepción no estará cargada de interés hacia tu lado. Porque claro, tampoco basta con que te vean, sino que debes resultar interesante. La seducción consiste en llamar la atención, transformándola en deseo. Con ese objetivo tiendes a aprovechar los que consideras tus mejores atributos: si eres hombre te pones una camiseta ajustada y muestras tus brazos trabajados en el gimnasio; como mujer, combinas una minifalda con zapatos de tacón alto y muestras tus piernas, además de realzar tus curvas con una manera sensual de pararte. También te sientas en la barra de un bar riéndote a carcajadas con tus amigos o amigas, dando a entender que eres alegre; o te vistes combinando colores y prendas con muy buen gusto, expresando así tu interés por el cuidado personal y también (si la ropa es de ciertas marcas) una determinada capacidad adquisitiva.

B) ETAPA DE RECONOCIMIENTO Y ACERCAMIENTO. Por algún motivo que quizás no es del todo consciente (y que analizaré más adelante), te interesa una persona en particular entre tantas que pueden haber pasado frente a ti. Tu mente se centra en él o ella de manera automática. Entonces agudizas tus recursos para generarle curiosidad por conocerte. La mirada ocupa un lugar preponderante en esta etapa. Utilizas lo que entre los mamíferos se denomina “mirada copulatoria”, una mirada particular que suele estar acompañada por una respuesta automática (la dilatación de las pupilas) que expresa atracción interpersonal. La mirada copulatoria tiene el objetivo de mostrar interés por acercarte y a la vez verificar si existe disposición del otro lado. La sonrisa es otro recurso que acompaña a la mirada y dice mucho acerca de las personas y de sus intenciones.

Quizás tengas uno o más cruces de miradas y sonrisas, y decidas emprender el acercamiento de alguna manera. Cada uno tiene su estilo y puede ser más o menos directo, lo puede generar el hombre o la mujer, y habitualmente el contexto te sirve como aliado para generar ese acercamiento. En esta etapa es frecuente quedar estancado por timidez o por ausencia de habilidades sociales al no saber cómo transmitir las señales adecuadas, cómo evaluar el interés de la otra persona o cómo acercarte de forma efectiva.

C) ETAPA DE LA CHARLA DE ENAMORADOS. Una vez producido el acercamiento, y suponiendo que todo marche de acuerdo con lo esperado, comienza el diálogo concretado por medio de un lenguaje particular (verbal y corporal). Acá importa no tanto el contenido, sino principalmente la manera en que lo transmites. Se sabe que el lenguaje corporal o analógico (aquel que involucra tono de voz, gestos faciales, posturas corporales, distancia física, comportamientos en general y uso del contexto), es quizás más relevante y dice mucho más que el lenguaje verbal mismo. En esta etapa de la charla de enamorados existe un triángulo fundamental que está compuesto por las miradas, la sonrisa y la voz. Este último elemento es de suma importancia, y puede hacer que una persona que no tiene a primera vista grandes atractivos te resulte muy sensual, o que alguien que te da una primera impresión muy contundente te resulte claramente desagradable cuando lo escuchas.

D) ETAPA DEL CONTACTO FÍSICO. Emites señales de intención que son mensajes corporales (roces casuales, acercamientos graduales, posturas sensuales) que van y vienen, gracias a los cuales evalúas el interés mutuo y la posibilidad de seguir avanzando hacia instancias de mayor intimidad. El acercamiento es paulatino y progresa en la medida en que las señales son favorables y coincidentes. Se revelan de forma aún más explícita las intenciones particulares, los tiempos y los estilos personales. Si los intereses son compatibles y los estilos similares, la emisión y la lectura mutua de señales conducen a situaciones de proximidad creciente. En este camino, el beso en los labios constituye un antes y un después que confirma el interés erótico que se venía insinuando previamente en ambas partes. El beso es otro coloso en el arte de seducir que revela mucho acerca de las personas y de su relación. Además, es un predictor de cómo puede evolucionar el vínculo erótico: dos personas que gozan de sus besos, muy probablemente gocen de sus encuentros eróticos.

E) ETAPA DE LA SINCRONÍA CORPORAL. Te sientes a gusto, en sintonía, y los dos se mueven de manera sincronizada, al mismo ritmo. Adoptan posturas corporales y movimientos en espejo, hechos que son absolutamente no conscientes y constituyen la esencia de la denominada danza del cortejo. Este ritmo compartido ha sido encontrado en culturas muy diversas y en varias especies de mamíferos, de peces, de aves y de insectos.

Estos pasos se han descubierto en diferentes culturas de diversas partes del mundo estudiadas por Helen Fischer y otros destacados investigadores. Probablemente se trata entonces de un esquema universal compartido por los seres humanos, si bien los rituales y las formas específicas que forman parte de cada etapa pueden variar de acuerdo con factores psicológicos, vinculares, culturales y de la historia individual.

Es importante destacar que este esquema de fases del cortejo no es rígido sino flexible, es decir, que las etapas se pueden superponer y alterarse su orden, lo cual de hecho ocurre en la vida cotidiana. Lo interesante es que te sirva como modelo para distinguir algunos momentos claves en la seducción, lo cual facilita su comprensión y te permite pensar mejor en el desarrollo personal de aspectos específicos que trabajarás utilizando diferentes recursos.

EL PRIMER BESO, UN MOMENTO QUE MARCA EL FUTURO

Seguro que tú y yo estaremos de acuerdo en algo: no hay mejor test de reacción química entre dos personas que un beso. Porque en esa danza entre los labios y las lenguas se activan, o no, las feromonas, así como cada uno de los cinco sentidos. El beso comprende al tacto, al gusto y al olfato, y también a la vista y al oído. Entonces, no sería raro que alguien te encante desde todo punto de vista, y sea la persona que estás esperando desde que tienes uso de razón. De hecho, esta sensación es muy frecuente entre dos personas que se están conociendo vía internet, sin haber tenido un contacto sensorial. Pero llega ese momento tan esperado. Se acercan, se miran, se huelen, se saborean… y en un segundo las ilusiones se desvanecen. No te atrae su olor. El aliento no tiene el olor esperado. Su comportamiento al besar es torpe, o quizás muy suave. Claro, el escenario opuesto también es viable. Conoces a alguien que no te provoca mayor cosa. Te besa desprevenidamente, y te movió todo desde la cabeza hasta los pies, pasando incluso por tu alma.

Cuando explicaba las etapas del cortejo, viste que entre la fase de la Charla de enamorados y la del Contacto físico es en donde, por lo general, se produce ese momento tan deseado del primer beso. La pregunta es, ¿cómo llegas a ese instante? Porque a veces ocurre naturalmente, casi sin anunciarlo, como parte de un proceso de seducción en el que se siguen todos los pasos sin obstáculo alguno. Pero en otros casos llegas a ese punto y sientes como una traba, no sabes si están dadas las condiciones o no, y te da miedo equivocarte y echarlo todo a perder, ya sea por actuar a destiempo o por no actuar.

Un amigo mío dice: “Es preferible equivocarse por hacer, antes que por no hacer”. Estoy de acuerdo. Pero si haces, que sea con inteligencia. Dentro de este escenario de la acción, tienes varios caminos.

El camino directo. Te dejas llevar por tu impulso, y sin mediar palabra alguna estampas un beso inesperado. Puede funcionar, siempre y cuando leas correctamente las intenciones del otro de querer besarte también. Si no, quizás lo estropees todo.

El camino de la palabra. Los seductores más inseguros, con tal de no correr riesgos de equivocarse, hacen la pregunta directa: “Tengo ganas de besarte, ¿puedo?”. Claro, se pierde todo el encanto. Un beso anunciado mata la magia que produce la sorpresa.

El camino de la seducción. Encierra diferentes señales de lenguaje corporal, que se van encadenando con armonía, llevando la una a la otra. Acercarte sutilmente, morder tus labios con suavidad, observar los suyos con una mirada deseante, jugar con sus manos, ponerte un poco más cerca. El momento llegará solo. Como dicen en el boxeo: ¡Se viene el knock-out!

Entonces, no todo depende de ti. Que exista compatibilidad química, literalmente, con la persona que te gusta es algo que está relacionado con muchos factores, algunos de ellos ni siquiera los conocemos a fondo quienes estudiamos la sexualidad y la seducción de forma científica. Pero sí es tu responsabilidad el camino que elijas para ese primer beso. Y allí tienes quizás la primera página de una historia que deje una huella en tu vida, o de repente la crónica de una muerte anunciada.

Para completar este sabroso tema, nada mejor que unos cuantos relatos de experiencias y opiniones sobre los primeros besos en una relación. Aquí tienes, para comenzar, testimonios de buenos besos.

Alejandra. Conocí en una fiesta a un chico que me gustaba en la universidad, pero yo tenía que ir a otro lado y luego regresar. En esa despedida supuse que me daría un pico “andeneado”, ¡pero me metió la lengua por poco hasta la garganta! Me dio un ataque de risa en su cara, pero regresé por más. No le fue tan mal.

Yajaira. Estábamos bailando en una reunión de amigos, nosotros en un balcón, yo mucho más baja de estatura que él. Le enseñaba algunos pasos de merengue, y comenzó a llover a las 2:00 a.m. Todos entraron, y cuando le propuse resguardarnos para no mojarnos me estrechó y sacó la capucha de su suéter. Me dijo: “Esta nos tapa a los dos”. Me miró fijo, me cubrió y nos respiramos muy de cerca. No hubo un gran beso, pero la forma en que se rozaban nuestros labios y en que nos besamos con la mirada, las manos, y ese respirarnos punta de nariz con punta de nariz, aliento con aliento y sin perder el contacto visual, fue lo máximo en mi vida. Jamás lo podré olvidar.

Ana. He salido con varios hombres, lo confieso, pero solo un beso hace dos años aún permanece en mis recuerdos. Un beso lento, sensual y sexual a la vez, con muchas caricias y toques rápidos. Recuerdo su olor a perfume fresco y su sonrisa tentadora como señal de querer más. Sencillamente inolvidable.

Daniela. Primer beso a costa de una amenaza muy tentadora como lo es un mordisco (sutil, pero mordisco al fin y al cabo), por sacar la lengua en forma de coqueteo, a lo cual mi “amenazante” dijo que la próxima vez que lo hiciera me mordería. Lo dijo tres veces, como Pedro negando a Jesús, y asimismo no cumplió su amenaza, a lo cual le dije: “Es la tercera vez que lo dices y no haces nada”. Y… nació el primer beso.

María. Un beso prohibido, hace algunos años. En el trabajo, un amigo me dijo que tenía unos labios muy provocativos, a lo que contesté: “No juegues con candela que te quemas”. Y nos quemamos. Por un lado porque ambos estábamos en otras relaciones; por otro, por el lugar, en fin... uno de los mejores besos del mundo: apasionado y tierno a la vez, y lleno de adrenalina.

He sentido un beso que cuando se acerca a los labios, el simple roce logra que todo mi sistema nervioso se altere. Al cerrar los ojos, me lleva a una dimensión en la cual no existe nada más que los labios en movimiento, se convierte en una transferencia donde las almas se encuentran y se unen para ser una sola. Ese magnífico beso, cuando termina, me hizo lanzar una mirada de placer y suspiro que solo quería culminar en los brazos de aquella persona, besándonos toda la noche sin parar.

A veces los que se hacen esperar son los mejores.

Marcos. Tuve un primer beso que se demoró siete años en llegar. La conocí en la universidad, pero ambos éramos de países distintos. Después de siete años comenzamos a hablar por Skype, nos empezamos a reconocer y nos enamoramos. Luego de meses decidimos vernos, esos días de espera fueron eternos. Yo traté de que todo fuera perfecto, cuando llegó al aeropuerto nos dimos un abrazo tan fuerte que no se lograba escuchar a la gente alrededor nuestro. El primer beso vino después, la sentí como si siempre hubiéramos estado juntos, no me pareció un cuerpo extraño. Fue un beso lento, suave, reconociendo al otro y reconociéndome con el otro.

También tengo lectoras que son expertas en el arte de besar.

María Paulina. Al parecer en este aspecto mi fuerte son los besos. Aquí tres historias. Un compañero de trabajo me parecía súper interesante, pero nunca me animé a intentar nada. Cuando se retiró del sitio donde trabajábamos nos reunimos a conversar, y entre charla y charla me preguntó: “¿Tú me darías un beso?”. Y sobra decir la respuesta… interesante, claro y directo. En otra ocasión, salimos varios amigos a tomar algo, y en un cóctel había una cereza que tomé para mí. Un amigo me dijo que le diera, y yo simplemente la partí a la mitad y le ofrecí. Me miró y me dijo: “Así no”. Le ofrecí de nuevo poniendo la cereza en mi boca y bueno… fueron unos besos interesantes y dulces. La última, hace poco —simple y llanamente— decidí robarle un beso al chico que me gusta, así sin más, y resultó bastante interesante. Entre otras cosas porque fue una sensación buenísima, dado que el chico me encanta y desde que me separé (hace dos años) no me sentía tan así.

Afortunadamente, solo un relato hace referencia a un beso poco feliz.

Viryi. Aún recuerdo un primer beso que me marcó, pero por lo desagradable. Además de baboso, ¡la lengua me llegó a mi garganta! Era como rebuscar algo que se le había perdido entre mis dientes y mi garganta. ¡No, no, no! ¡Totalmente inaceptable!

TODOS PODEMOS SEDUCIR

La seducción es un arte que se puede aprender. Por lo tanto, no tengas la menor duda de que tú puedes desarrollar tu potencial para seducir. Hay algunas personas con capacidades innatas que son seductoras por naturaleza. A otros quizás les cuesta más, y eso ocurre con cualquier habilidad o destreza que alguien se proponga aprender. La destreza manual, la capacidad de coordinación de movimientos, el registro de melodías y tantas otras virtudes pueden hacer que si tomas un instrumento de cuerdas y tienes un buen docente, te destaques en su ejecución y avances más rápido que otros en el aprendizaje. Pero eso no quita que si careces de esas capacidades tan desarrolladas no tengas la posibilidad de tocar el instrumento. Te llevará más tiempo, necesitarás más horas de práctica, quizás no consigas alcanzar el mismo nivel que en el primer caso. Pero puedes aprender de todas formas. Para dar otro ejemplo, si como atleta tu capacidad aeróbica es alta y tu contextura física delgada, eso te permite comer, nadar, saltar con un entrenamiento básico, en un alto nivel de competitividad. Si no posees esas mismas capacidades innatas necesitarás de más entrenamiento, dieta, constancia y tiempo. No obstante, vas a lograr la meta y a destacarte en determinada disciplina.

En el plano de la seducción ocurre algo parecido. Un hombre alto, delgado, con registro de voz grave, manos con dedos largos, ojos claros y algunas cualidades personales, que gracias a su experiencia ha aprendido, como la simpatía, el sentido del humor, el liderazgo, sin lugar a dudas corre con ventajas. Una mujer delgada, con voz suave, ciertas curvas del cuerpo marcadas, glúteos firmes, busto llamativo, piernas estilizadas y cintura pequeña, además de algunas virtudes como la dulzura, la simpatía, la empatía, la sensualidad —y ni se diga si además cocina bien— tendrá más atractivo sexual. Pero seguro que conoces muchas personas que tienen esas mismas virtudes latentes y no las han descubierto. O no saben cómo sacarlas a la luz. Y también sabes de otras que las han aprendido. Para ser seductor no es necesario tener o incorporar todas las cualidades reconocidas como seductoras o sensuales. Lo importante es reconocer tus propias capacidades innatas, saber presentarlas de manera adecuada y trabajar contigo para desarrollar aquellos aspectos en los cuales tienes mayores limitaciones. Es una mala costumbre de estos tiempos el construir una mirada predominantemente negativa de ti mismo. Se te enseña que lo bueno es lo externo, el modelo que se exhibe en los medios de comunicación y en las propagandas. La perfección es lo que se busca. Y por supuesto es un ideal inalcanzable. Esos modelos tiranos te hacen pensar que no eres lo suficientemente valioso, que no coincides con lo que debería ser. Así aprendes a enfocarte en tus defectos y tus limitaciones, poniéndolos por delante de tus potenciales y de tus virtudes. El concepto que te propongo es, en este sentido, el reconocimiento, la valoración, el perfeccionamiento y la exposición de las virtudes, y el trabajo planificado y persistente para superar las limitaciones.

Mi propuesta está lejos de crear un personaje, de construir una máscara o de imitar a alguien exitoso. Te invito a rescatar lo mejor de tu propia persona y construir (por medio de la reflexión, la elaboración y la autocrítica positiva) una imagen y una personalidad donde integres armónicamente diferentes aspectos que te facilitarán seducirte mejor a ti mismo, y por lo tanto, a los demás.

Desde este punto de vista, la seducción implica una estrategia de autodesarrollo, en la que te vas a dar un tiempo y recurrirás a ciertos recursos que te permitirán lograr tus objetivos.

Te invito a pasar de la teoría a los testimonios. Aquello que opinan hombres y mujeres sobre la seducción, la posibilidad o imposibilidad de aprenderla.

Mariano. Muchas personas nacen con características físicas que las favorecen, pero es en la crianza donde la autoestima se empieza a construir, lo que en los adultos se traduce como seguridad. Por supuesto, muchas personas que carezcan de las dos pueden trabajar en su autoconfianza, pero quien tenga las dos no necesitará esforzarse tanto.

Paula. Eso depende de cómo cada uno se ve a sí mismo, si se autoseduce entonces puede seducir a otra persona, siendo natural y verdadero. Lo que veo mucho por ahí es que algunas personas se creen que seducen siendo artificiales… eso en mí produce rechazo inmediato.

María Mercedes. Depende de cuán inteligente seas. La seducción para mi punto de vista no tiene que ver con el sex appeal. ¡Es más bien lo seguro que te sientes contigo y para ti! Seducir es una estrategia, un arte, un disfrutar de uno mismo en el juego.

Mariana. Sin lugar a dudas estoy de acuerdo en que la seducción se encuentra relacionada con la confianza y la seguridad. Sin embargo, más allá de esto, considero que es un aprendizaje. Las primeras citas y situaciones de cortejo son más bien tiernas y un poco ingenuas, pero con el paso del tiempo y de la experiencia, estas adquieren un poco de picardía, sin necesidad de tanto preámbulo con la finalidad de alcanzar algo. Es un continuo aprendizaje, donde se experimenta que quizás cierto tipo de técnicas funcionan para determinadas situaciones y personas, y otras quizás no funcionen, pero es ahí donde las perfeccionas.

Los argumentos van en el mismo sentido: todos podemos seducir. ¡Qué buena noticia!

ADIÓS PREJUICIOS: MITOS Y MIEDOS SOBRE LA SEDUCCIÓN

Varios prejuicios y miedos en torno a la seducción inducen a que muchos hombres y mujeres se sientan como excluidos de la posibilidad de seducir a alguien, o que tengan serias limitaciones y barreras para hacerlo. Es por eso que el primer paso para desarrollar habilidades para la seducción es reconocer esos mitos y miedos, someterlos a crítica y superarlos. En caso contrario, siempre serán una piedra pesada en tu maleta, que va a entorpecer tu viaje hacia el crecimiento personal.

Voy a comenzar entonces criticando los cinco mitos más comunes sobre la seducción:

a) No se puede aprender a seducir. Uno es seductor por naturaleza o no lo es

Se trata de una idea muy divulgada desde el sentido común: las personas se dividen en quienes seducen y quienes no seducen. Esta idea da lugar a que si te ubicas dentro de la categoría “no seductores” pierdes la oportunidad de investigar si realmente vas a llegar a serlo. Entonces te pones un cartel por delante que te limitará para siempre.

Desde mi punto de vista, tú vas a encontrar en ti mismo cualidades que te permitan ser más seductor, pero solo si te lo propones. Como dije antes, cada uno tiene sus capacidades innatas y sus limitaciones propias, lo cual facilita o quizás obstaculiza el trabajo, pero siempre está la alternativa de superarte. Revisar y descubrir aspectos de tu imagen y de tu personalidad que son potencialmente seductores es el punto de partida para explotar tu sensualidad.

Y claro, si este mito fuera real, el libro no tendría sentido. Por el contrario, parto de la premisa opuesta, ya esbozada anteriormente: la seducción es un arte que se puede aprender. Al final de la obra, vas a sacar tus propias conclusiones.

b) Solamente seducen las personas lindas

Otra gran mentira: tú y yo conocemos casos de hombres y de mujeres que, de acuerdo con los criterios sociales, no son lindos o bellos y, sin embargo, resultan atractivos. También ocurre lo contrario: observas personas lindas que ni son carismáticas ni tienen atractivo sexual o interpersonal. Seducción no es sinónimo de belleza. Por supuesto que la belleza física o estética colabora y esto nadie sensato puede negarlo, pero ni es absolutamente necesaria ni tampoco es suficiente.

Las opiniones de mis seguidores apoyan de una u otra manera estos conceptos, comenzando por la relatividad de la belleza.

Stella Maris. La belleza es subjetiva. A cada uno lo va a seducir lo que le parezca lindo, lo que no significa que para otro lo sea. Casi siempre pienso: “¿Qué le vio? ¡Tan feo, o tan fea!”, y no solo me parece feo, sino que además lo cela como si fuese un símbolo sexual.

Claro, es verdad que muchas veces la fealdad no es tanto el producto de lo que tienes escrito en tu ADN, sino la expresión de características de personalidad o de hábitos que reflejan lo que eres. Y quizás es eso lo que te produce rechazo.

Alejandra. Depende de qué tipo de fealdad estamos hablando. Si es feo porque su cara no es agraciada es una cosa, a diferencia de que sea feo por descuido en el peso, en su pelo, la barba, o feo por suciedad o mala pinta. Una cara no muy simétrica en una persona segura de sí misma, que se cuide, huela rico, hable y baile bien, es tan efectiva y mucho más fácil de encontrar que una cara bonita con las características que nos gustan. Muchos hombres lindos asumen que por su belleza tienen las de ganar, y olvidan cultivar esos atributos que nos encantan. A ellos les va bien en la adolescencia, ya que nos dejamos llevar por lo que vemos, pero no son tan efectivos en la adultez en donde prima lo que queremos.

Las personas no tan agraciadas físicamente muchas veces desarrollan cualidades para poder llamar la atención y conquistar, considerando que ese objetivo no se facilita,, como en otros casos, desde un impacto estético.

María Fernanda. Los feos tienen su encanto. Al no ser los más guapos, ni contar con características atractivas para los exigentes gustos de las mujeres, los hombres feos tienen un as bajo la manga: técnicas maravillosas para seducir. Lo hacen con la palabra, una mirada encantadora y un despliegue de neuronas que demuestra gran inteligencia y, de esta manera, terminas rendida ante su encantadora fealdad, viendo su interior, su verdadero corazón.

La sensualidad, el sex appeal, va más allá de prototipos de belleza. Más bien es una cuestión de actitud.

Paola. Ser sexy es lo más importante, y no siempre las caras y cuerpos bellos tienen esa virtud. La inteligencia emocional es sexy, el sentido del humor es sexy; el respeto a sí mismo es sexy.

Juan David. Aunque no todos son favorecidos con la lotería genética de la vida, yo pienso que hay algo que sí está en nuestras manos: el quererse a uno mismo, eso quiere decir prepararse día a día, cuidar el cuerpo, la piel, los dientes, la presentación personal. A raíz de ese amor, la persona se va llenando de confianza y sus actos entonces son de alguien que se valora. Ese “yo valgo y me quiero”, apoyado con un lenguaje corporal, una presencia y confianza, termina siendo contagiado (ley del contagio emocional).

Marihely. Seducir es un arte, y el ser bonito no es tan importante. Un hombre bien arreglado, limpio y perfumado, seguro de sí mismo, que se establece como objetivo conquistar a determinada mujer, puede hacerlo. Nada más sexy y seductor que un hombre inteligente y seguro. Lo mismo aplica para las mujeres, ¡a mí me funciona!

Sobran ejemplos de famosos feos y atractivos, así como de lindos que no te mueven la más mínima energía erótica.

Rodrigo Sabio. Keith Richards nunca fue lindo. Y encima hoy en día su cara es una arruga al lado de la otra. Pero cuando aparece en la tercera película de la saga de Piratas del Caribe: en el fin del mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End, Gore Verbinski, 2007) en el rol del padre de Jack Sparrow, interpretado por uno de los tipos más sexys y lindos del mundo, es decir, Johnny Depp, Keith no tiene nada que envidiarle a Johnny. Richards es un Rolling Stone, es leyenda, es un sobreviviente, y de sus entrañas salen muchas de las lindas melodías jamás compuestas. Conseguir ser muy feo, pararte al lado de Johnny Depp en la misma escena y que te miren a ti y no a él, eso demuestra que aún la fealdad extrema puede ser superada.

Jack Black no es particularmente bien parecido. No es alto, es más bien enano, y gordito. ¡Pero tiene tanta onda que es imposible dejar de verlo! En Escuela de rock (School of Rock, de Richard Linklater, 2003) hace de un maestro de colegio que apócrifamente comienza a enseñar música, pero en realidad intenta sacar una banda conformada por esas jóvenes mentes de colegio privado, de rígida educación, y volverlas amantes del rock and roll. Cómo se mueve, cómo muerde las palabras, cómo viste y refuerza de intencionalidad sexual cada fonema que sale de su boca y cómo se vuelve por momentos un pervertido, un adalid de la libertad social y un alma sensible —pero siempre creando un aura magnética a su alrededor— lo transforma en mi elegido como un “feo sexy” sin la más mínima duda.

También están los lindos que no seducen. Por ejemplo nadie puede negar lo bella que es Gwyneth Paltrow, pero vaya a saber si es un problema personal de ella o si es solo por los papeles que le ofrecen, pero lo cierto es que muy pocas veces ha hecho de sexy, y muchos de sus roles son fríos, mentales, desprovistos de cualquier “innuendo” sexual.

c) Solamente seducen las personas jóvenes

Siguiendo con lo anterior, parece que solamente seducen las personas jóvenes. Con respecto a la edad, la juventud es una característica valorada en extremo, lo cual se refleja de un modo muy evidente en los comerciales: allí ves cómo se asocia la belleza y la juventud con los productos que se quieren imponer para el consumo masivo. Esto llega al punto de generar la creencia de que si superas cierta edad ya debes pensar en otras cosas como contar historias de vida, regar las plantas o criar mascotas, y olvidarte de seducir (sobre todo en el sentido sensual del término).

Considero que es otro gran equívoco. Con el paso de los años, si tuviste la posibilidad y la claridad como para aprovechar tu experiencia, incorporas recursos que resultan muy seductores: el manejo de las ansiedades, la seguridad en ti mismo, el autoconocimiento, la posibilidad de comprender los sentimientos y emociones del otro, el control de los impulsos, el reconocimiento laboral, el social, el profesional.

Lo que ocurre con el transcurso de los años no es exactamente que pierdes tu capacidad de seducción, sino que la transformas. Tu seducción se basa en otros pilares, quizás menos en los estéticos (o en todo caso en otra forma de pensar la estética) y más en los aspectos ligados a la personalidad. La manera de seducir cambia: los recursos, los tiempos, te vuelves más selectivo y aprendes a disfrutar del proceso sin pensar tanto en el resultado. También cambia lo que te resulta atractivo. No buscas lo mismo a los veinte años que a los cincuenta. Y esto es producto de un cambio interno y de la misma madurez que te da la vida.

d) Es necesario tener dinero y poder para seducir

Tanto se ha hablado de este tema, que de hecho lo retomaré en detalle más adelante en Carisma mata billetera. Tal como te decía con respecto a la belleza, el dinero y el poder ayudan, llaman la atención y dan realce a la persona. En algunos casos son cualidades de gran atractivo porque representan la posibilidad de alcanzar comodidad y estabilidad económica. Pero en general no son suficientes por sí mismos para generar atracción, siendo más importantes otras virtudes más relacionadas con la personalidad, el trato especial y la imagen.

e) Ser padres y madres equivale a perder capacidad de seducción

Como si la maternidad/paternidad te convirtiera en un ser asexuado, solo dedicado a la función de cuidado y protección de la descendencia. Es verdad, a veces te tomas tan a pecho el rol de madre o de padre que te olvidas de ti en otros planos y también de tu pareja. Esto ocurre sobre todo en personas más conservadoras, estructuradas, y también ante historias muy particulares, por ejemplo de embarazos complicados o de largos tratamientos de fertilidad que tuvieron eficacia luego de años de padecimiento. Pero si mantienes el equilibrio y te ves como un individuo integral, incluyendo otros roles en la vida, esto no tiene por qué ocurrir. Es más, hasta puede ser muy atractivo ver a un hombre o a una mujer desplegando públicamente su relación afectiva con sus hijos.

Es tan frecuente esta situación de madres y padres que matan a la seducción, que le dedicaré unos cuantos párrafos en un diálogo sin desperdicio con una mujer famosa y destacada.

Conocí a Camila Canabal en unas grabaciones que hicimos en Bogotá para su programa Vida mamá de Casa Club TV. Es una célebre presentadora de televisión no solo en Venezuela, su país de origen, sino en todo el continente. Apenas la vi, me di cuenta de que es esa persona que integra todo aquello que podríamos llamar mujer: emprendedora, profesional, empresaria, madre, esposa, carismática, sensual. Y cuando estaba escribiendo esta sección de Mitos sobre la seducción, en particular en lo referente a este último, me acordé de ella y la imaginé como una prueba viva de que la maternidad no tiene por qué consumir a otros roles, que también son tan característicos de lo femenino. De inmediato decidí ponerme en contacto con Camila, y conversamos desenfadadamente acerca del tema.

Lo primero que le pregunté es:

—¿Qué le dirías a una mujer que se dedica solo a la maternidad y pierde su aspecto sensual?

—Perder el aspecto sensual es perder parte de nuestra vida en sí… la maternidad es sublime… en mí la maternidad marcó un antes y un después… es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero jamás es una excusa para perder la sensualidad.

Enseguida pensé que esta reflexión quizás era producto de un proceso de aprendizaje, pero que seguramente en algún momento la tentación de la maternidad podría haber afectado a su rol erótico. Así que le pregunté:

—¿Alguna vez te ocurrió eso en alguna parte del camino de ser madre?

—¡Por supuesto! Creo que a todas las madres en algún momento de nuestras vidas la maternidad nos pasa factura. Hay quienes sienten esto al principio, en el momento del embarazo y en los primeros meses de crianza de sus hijos, quizás otras mujeres se desconectan de su lado sensual durante casi toda la infancia de ellos, y no las juzgo. El tiempo, las preocupaciones y las responsabilidades a veces nos abruman.

Camila indaga un poco más en su propia experiencia, y nos cuenta algo con lo que más de una mujer se sentirá identificada.

—A mí me pasó durante el embarazo. Me sentía la mujer menos sensual de la tierra. Creo que ni un día de mis nueve meses con mi primera hija pensé en sexo. Estaba muy ocupada en mi barriga, que crecía a diario, y preocupada a la vez. Era como si me hubiera olvidado de aquello. ¡Qué loca! Nunca necesité excusas… Le fui tan honesta a mi esposo, ¡y gracias a Dios tuvo paciencia! Con el embarazo de mi segunda hija me pasó lo mismo, pero en esta oportunidad sabía que luego de tenerla todo volvería a la normalidad. No sé si está bien o no lo que hice, pero realmente fue lo que tenía ganas de hacer, muy democráticamente saqué al sexo de la ecuación (durante el embarazo). Por favor mujeres: ¡No me copien! Porque según la teoría creo que esto está mal, y la verdad yo corrí con suerte porque la abstinencia no me complicó el matrimonio. Una vez que mis chiquitas estaban fuera de la panza, y luego de los primeros días que son una locura, todo volvió lentamente, poco a poco, a la normalidad.

Camila completa su relato con una tarea que en su momento le sirvió para comenzar con la resurrección de su mujer erótica en el marco de su pareja.

— Con mi primera hija, cuando tenía cinco meses de nacida, invité a mi esposo a un viaje solos. Las abuelas se quedaron con la chiquita. A esa altura yo ya quería recuperar mi vida de antes, ahora con la experiencia grandiosa y sublime de la maternidad, ¡pero rescatando nuestra sensualidad!

Vamos cerrando la charla con Camila, y le pido que ayude a tantas mujeres y parejas desencontradas con la pasión, dando algunas ideas producto de su propio recorrido.

—¿Cuál es tu fórmula para conciliar los roles de madre y de mujer, manteniéndote atractiva y tan femenina?

—Bueno, para ser honesta creo que cada pareja tiene sus propios códigos. Tal como te dije antes, yo puse mis reglas y así (a nosotros) nos funcionó. En nuestro caso creo que hemos integrado muy bien nuestra vida de hombre-mujer con la vida como padres. Si bien en algún momento, como te conté antes, estuvimos medio suspendidos por espacios de tiempo, igual logramos recuperarlo. ¡Nada es perfecto! Creo que hay un tiempo natural donde las madres nos dedicamos más a nuestros hijos, como los primeros meses, o los primeros dos años. Sin embargo, para mí siempre fue muy importante seguir sintiéndome femenina y atractiva. Eso es tan personal como la fórmula. La mía puede servirme a mí y parecerle despreciable a mi vecina. En todo caso, la mía se divide en dos importantes pilares:

—Cada año que pasa en mi vida quiero estar MÁS FELIZ, sonreír más, AMAR más… estar SALUDABLE, atractiva, deseable, ¡y femenina! Principalmente para sentirme bien conmigo misma. En función de esto me cuido mucho y SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE… tengo espacio en mi agenda de LOCOS para MÍ. Para consentirme y sobre todo para cuidarme.

—Quiero que cuando ellas crezcan, tengan a un hombre que las consienta, las ame, las respete, las lleve a cenar, las invite de vacaciones (con y sin hijos), las espere en el balcón de la casa con una botella de vino, que les regale flores, que las invite al cine, que las bese en todo momento, que les agarre la mano hasta que estén viejitos y que guarde SIEMPRE ese espacio para ellas, para ¡amarse! Así que trato de darles el EJEMPLO, porque no hay mejor forma para educar a un hijo que a través de lo que túmisma haces. Por eso en mi vida loca, siempre guardo un espacio para la pareja… esperando que ellas entiendan que el amor de papá y mamá se alimenta de TIEMPO. TIEMPO SOLOS, que debemos buscar por debajo de las piedras. ¡SÍ SE PUEDE!

El mensaje final de mi entrevistada es tan claro y sentido que no admite análisis alguno.

De los mitos voy a pasar a analizar los miedos. Está claro que las creencias erróneas que expuse antes son en parte causantes de esos miedos, aunque también colaboran las malas experiencias personales, la ausencia de modelos positivos para la identificación, los modelos negativos y determinadas características de personalidad.

Algunos miedos que inhiben tu capacidad para seducir son los siguientes:

-Miedo a no resultar atractivo.

-Miedo a decir o a hacer algo tonto.

-Miedo al rechazo.

-Miedo al ridículo.

-Miedo a equivocarte en la elección de la pareja.

-Miedo al compromiso.

-Miedo a no cumplir con las expectativas del otro (que incluye a varios de los anteriores).

Identificar y superar estos miedos es necesario para que explotes el arte de la seducción. El miedo te paraliza, o te conduce a una acción sin convicción y con inseguridades. Trabajar en el autodescubrimiento y el desarrollo de las capacidades de seducción te proveerá de una mayor confianza. Por lo tanto, te posiciona de otra manera para enfrentar los miedos. Dicen que para vencer los miedos es necesario enfrentarlos con la acción. Yo le agregaría a esta idea (que comparto) algo más: la acción con recursos, ya que la acción por sí misma es insuficiente. Y si te da lugar a una experiencia negativa, será aún peor ya que reforzará esos miedos y será más difícil desactivarlos. Es fundamental entonces que incorpores las herramientas mínimas para sentirte más fuerte y, de esa manera, aquellas situaciones que te provocan miedo te parecerán más fáciles de superar.

Además de hacer este trabajo a consciencia, algunas creencias alternativas pueden serte de utilidad para pensarte a ti mismo, a las situaciones y, por lo tanto, a los miedos de otra manera.

a) Nunca serás atractivo para todo el mundo

Que alguien no se interese en ti de la forma en que te gustaría indica, en principio, que no te ajustas a sus preferencias. Pero de ninguna manera significa que no eres seductor. En todo caso, no lo serás para esa persona. Es muy frecuente la conclusión “yo no valgo” luego de una situación en la que no logras concretar una conquista. Pero en realidad es una deducción falsa porque es ser muy parcial. En todo caso, lo correcto sería: “yo no coincido con las expectativas que esta persona tiene respecto de lo que es alguien atractivo”. Cuando aceptes que no tienes por qué gustarle a todo el mundo, sentirás un gran alivio.

b) Puedes equivocarte

Todos cometemos errores y es importante que sepas capitalizarlos para desarrollar tus habilidades sociales y sexuales. Esto implica que reflexiones para aprender de ellos. “¿Cómo actuaré la próxima vez para no equivocarme de nuevo en este aspecto?”. No te martirices pensando en lo que podrías haber hecho. No lo hiciste, y punto. La vida siempre te dará oportunidades para reivindicarte y capitalizar lo aprendido.

c) Reconoce tus aciertos

Así como te equivocas, también llevas a cabo acciones exitosas y para valorarte más es importante reconocerlas. Eso te permitirá poner mayor énfasis en el futuro en este tipo de conductas, superando el poder destructivo de los pensamientos negativos.

d) Todo lo que te permita acercarte a la persona deseada es válido (siempre y cuando no sea violento ni irrespetuoso, claro está).

No es necesario que pienses una frase perfecta, o montar el escenario ideal. Un comentario sencillo, una excusa o algún elemento del contexto puede ser suficiente para romper el hielo y producir el acercamiento deseado.

e) Juega a la seducción por la seducción misma

Si piensas siempre en términos de resultados, eso dificulta los procesos. Si disfrutas el solo hecho de seducir, sea cual sea el desenlace, te resultará positivo como experiencia. Además, quizás llegues a resultados que, si bien no son los que esperabas, podrían ser muy positivos. Por ejemplo, te gusta una chica y quisieras tener una relación de pareja o erótica con ella. Las cosas no se dan en ese sentido, pero al final te queda una bonita amistad, una alianza de trabajo o alguien para compartir una actividad que les gusta a los dos.

f) No te manejes estrictamente con base en preconceptos

Es inevitable que al conocer a una persona organices en tu mente una idea (aunque sea vaga) de cómo es. De hecho, las teorías de la percepción afirman que construyes en pocos minutos una primera imagen de alguien con quien interactúas. Algunos pocos elementos que percibes son procesados de manera automática y sacas unas primeras conclusiones: te interesa o no te interesa continuar adelante. Pero atención... la vida te sorprende: quien parecía poco interesante puede tener atractivos que no supiste ver o en todo caso no supo mostrar. Por eso, probablemente valga la pena internarte un poco más en la experiencia del conocimiento mutuo. Sea cual sea el resultado final, siempre es enriquecedor conocer a alguien nuevo.

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Возрастное ограничение:
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Дата выхода на Литрес:
22 октября 2025
Объем:
222 стр. 21 иллюстрация
ISBN:
9789585564985
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Правообладатель:
Bookwire
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