Читать книгу: «Rumbo: maestr@»

Шрифт:



José Miguel Pareja Salinas

José Daniel Álvarez Teruel

Esteban Santana Cascales

Rafael Santana Cascales

Con las ilustraciones de

Héctor Palazón

Aguaclara Libros

© de los textos: José Miguel Pareja Salinas, José Daniel Álvarez Teruel,

Esteban Santana Cascales, Rafael Santana Cascales, 2020

@_prakticos


© de las ilustraciones: Héctor Palazón, 2020

© de esta edición: Aguaclara Libros, slu, 2020

Portal de Elche, 6, 1.º

03001 Alicante

Tel.: 34 | 965 240 063

www.editorialaguaclara.es

aguaclaralibros@gmail.com

Diseño, maquetación y corrección de textos: Luis T. Bonmatí

Impreso por: Ulzama, Navarra

ISBN: 978-84-8018-460-1

Depósito legal: A 398-2020

IMPRESO EN ESPAÑA, CE


¡Y de repente

se paró el mundo!

Durante el desarrollo de este libro, el Covid-19 entró en nuestro país como un elefante en una cacharrería. Cerrando de hoy, y para hoy, nuestras escuelas y nuestras aulas, cerrando así nuestra Acrópolis, nuestro auditorio.

Y como sucede en todo momento de crisis, fue una buena ocasión para cuestionar el sistema educativo, la labor docente, la falta de medios y recursos, la gestión de las administraciones educativas… Una auténtica peregrinación al muro de las Lamentaciones. ¿Te suena todo esto verdad?

De un día para otro tocó salir corriendo. Literalmente. Preparamos un plan de trabajo para dos semanas en tiempo récord, y a esperar. Se podría confundir con unas pequeñas vacaciones, pero, como sabes, la historia no fue así. De repente el país se paró, y poco a poco lo hizo el mundo de forma global.

Justo en ese instante se generó un punto de inflexión. Y espero que de no retorno. Urge una nueva normalidad educativa. Era necesario parar en seco y levantar la cabeza. Tocó emprender, inventar y crear. Al mismo tiempo, reflexionar y equivocarse. Con el único objetivo de estar ahí, por y para nuestro alumnado. Por y para las familias. Por y para nosotros mismos y nuestros seres queridos.

Pues bien, esa crisis educativa, se convirtió en una oportunidad para rehacer la educación, para crear nuevos espacios, nuevas formas de comunicación. Nuestro auditorio ya no podía ser la clase y montamos desde nuestras casas, desde nuestros hogares, nuestras aulas particulares.

Joan-Carles Mèlich dice así: «El més important no és ser sinó ser-hi»; es decir, «Lo más importante no es estar, sino estar ahí», nos da igual si es dentro de una clase o desde la cocina de casa. Podemos estar a 50 km de distancia del alumnado, pero estamos ahí, a su lado, ya sea a través de una plataforma virtual, un correo electrónico, una llamada telefónica, una carta enviada a su domicilio...

Más que nunca se hace necesario un cambio de visión. No del sistema educativo de manera generalizada —que también—, sino de la perspectiva del docente. El mundo, tu país, tu ciudad o tu municipio necesitan de maestros emprendedores. Unos auténticos emprendedores de la educación. Con capacidad para sobreponerse, liderar y crear lo que no estaba inventado. Solo con la única pretensión de «estar ahí». Se trataba de dar la talla. Y créeme, no todos lo hicieron.

La cuestión no es qué puede hacer el sistema educativo por ti, sino qué aportas tú al sistema educativo.


Eduardo Galeano decía en el Libro de los abrazos que recordar viene del latín re-cordis, que significa algo así como «volver a pasar por el corazón». Recuérdate, pues, que tú eres lo más valioso del sistema. Una obviedad, con la que debes contar, es que a lo largo del camino encontrarás coronavirus educativos; la administración, el propio sistema de selección, personas tóxicas, escuelas cementerio... Que te querrán contagiar, que te querrán distraer de tu ruta. Pasa de largo. No te distraigas. No caigas en lamentos y en críticas; ponte en marcha, toma decisiones y actúa.

Recuerda que tienes el poder: tú eres el poder. Eres el aula, el recurso, el altavoz y el arma más eficaz que tiene el sistema; y te llevas contigo siempre.

Aprovechemos siempre los diferentes contextos de aprendizaje, tan ricos, complejos y variados, para crecer, mejorar y transformar.

En las páginas de este libro encontrarás una bocanada de aire puro, limpio y sin virus. Un nuevo enfoque, no para la educación, sino para los futuros educadores y... para los que ya lo son. Todos necesitamos recordar, refrescar y reflexionar sobre qué hacemos, cómo lo hacemos, por qué lo hacemos y, lo más importante, para qué lo hacemos.

El cambio pasa por ti mismo. No te quedes sentado esperando a que suceda por arte de magia. Eso no pasará.

Esta lectura parte de lo obvio en muchas ocasiones. Es decir, de lo necesario, real e importante. Te empuja a dar un golpe en la mesa y empoderarte en tu futura profesión.

Al mismo tiempo te acompaña durante un periodo clave de tu carrera: las prácticas. ¿Quién no necesita un buen guía para alcanzar sus objetivos? Alguien que conozca el terreno y proporcione las herramientas adecuadas para llegar a la cima.

Este libro es para el futuro educador como un sherpa para un escalador, pues hace un trabajo invisible en ocasiones, pero vital para llegar a lo más alto. En ese viaje educativo hacia la cima te hemos preparado una mochila con todo lo esencial que debes llevar. Es un equipaje imprescindible del que queremos que dispongas siempre. La pretensión del texto es acompañarte y recordarte que llevas una mochila muy valiosa. Haz uso de ella como consideres. Pero, lo más importante: recuerda que lo realmente valioso siempre serás tú.

Por eso, si en el futuro llegase una nueva crisis, contamos contigo. La sociedad cuenta contigo. Nosotros, con este libro, te enseñaremos a estar ahí.

Las buenas escuelas las construyen lectores como tú.

¿Empezamos el viaje?

Los autores



AVISOS

para navegantes intrépidos


...lo importante es que cada uno manejemos nuestra carrera. Que seamos nosotros quienes elijamos el camino. Ya no vale poner en manos de otros lo que somos y lo que creamos. Ya pasaron los tiempos de esperar a ver qué plan de carrera me preparará mi empresa. Hoy, más que nunca, el destino está en nuestras manos. Feliz futuro. Feliz presente.

Margarita Álvarez1

¿Una guía de prácticas de educación para el alumnado? ¿No sería mejor como herramienta para el profesorado supervisor universitario?

No. Nuestra perspectiva es diferente. Si en la vida eres «el amo de tu destino, el capitán de tu alma» (...I am the master of my fate: I am the captain of my soul) como dice Henley (2016) en su poema «Invictus»2, en las prácticas de la formación docente tendrás también que gobernar el barco y decidir tu propio rumbo. El profesorado que te tutoriza hará sugerencias, se te asignará un centro y te pedirá una serie de trabajos y reflexiones. Puede que te parezca suficiente, pero puede también que una parte importante de tu formación como futuro docente no se contemple en ello. Ahí entra en juego lo que hemos querido llamar «la profesionalización de las prácticas».

Por nuestra experiencia, creemos que es absolutamente imprescindible que tomes el mando de la situación para sacarle a esta fase de tu aprendizaje docente todo el jugo posible; que cojas las riendas de este asunto porque, como dice la cita con la que hemos empezado, eres tú quien debe liderar la construcción del profesional docente que quieres llegar a ser. Es una cuestión que no se puede dejar en manos de ninguna otra persona. Y menos en pleno siglo XXI, en la era knowmad (ya hablaremos más adelante de este concepto de profesional), en el tiempo en el que cada uno genera su propio Entorno Personal de Aprendizaje (PLE).

En las facultades universitarias hay programas que cumplir, compromisos institucionales... Las prácticas en la formación docente se han convertido en una asignatura más o, si quieres, en la más relevante por su valor en créditos. Cumplir los protocolos establecidos se convierte en una prioridad.

Pero existe una faceta humana, personal, en la que se involucran el carácter, las habilidades, los intereses, las motivaciones..., que no están contemplados en los protocolos y que pueden generar el éxito o el fracaso en tu futuro profesional. Y estos últimos aspectos solo los puedes negociar tú, haciendo uso de la capacidad de decisión que te permitan los programas establecidos. Aquí es donde queremos estar nosotros, a tu lado, para darte alguna pista a la hora de rentabilizar al máximo tu toma de decisiones.

Algo parecido puede suceder en los centros donde vas a realizar tus prácticas. Quizá alguna escuela quiera incorporar este documento en su caja de herramientas para construir docentes, lo que sería para nosotros un motivo de orgullo y satisfacción, aunque este no sea nuestro objetivo. La visión que nos mueve es servir de carta de navegación a todas las personas que se incorporan a los centros educativos para hacer sus prácticas; carta de navegación mediante la que establecer rumbos, singladuras y aventuras; con libertad, alegría, perspectiva, creatividad, ilusión, conocimiento de causa…

Si nos ceñimos al protocolo de acceso y desarrollo de las prácticas en la formación del profesorado, en cualquier Universidad, aparentemente se trata de un proceso muy simple, a pesar de las limitaciones que podamos encontrar (falta de centros adecuados, falta de formación en el profesorado que tutoriza las prácticas, falta de recursos metodológicos y didácticos, falta de innovación…). Sin embargo este periodo formativo tiene una mayor complejidad si queremos que sea realmente productivo. Hay que llegar a la escuela con cosas que hacer, ideas que probar, hipótesis que comprobar, argumentos que refutar, opiniones que transformar… Hay que llegar a la escuela con la necesidad de ser contaminado y contaminar de ilusión por cambiar el mundo; con la mente abierta a la sorpresa y al cambio, y con un hatillo de palancas para colaborar en transformar la realidad. Con otros, con muchos.

Esto es lo que queremos generar aquí. Es posible que te hayan encendido el fuego en la facultad; nosotros lo avivaremos y te daremos algunas de esas palancas. Di, con Arquímedes, «Dame un punto de apoyo y moveré el mundo».

¿Has visto el índice? Hard y soft skills. Competencias para hacer una carrera, construir una carrera profesional. Esta guía trata precisamente de eso: de aprender, de señalar, de investigar lo que hay en la realidad de la enseñanza; de hacer aterrizar todo lo que se ha comentado en las clases universitarias. Las prácticas en la formación de docentes tienen que ser algo más que ver a los niños y niñas en su aula, algo más que dar una o dos clases y parecer una profesora o un profesor. Tienen que ser una reflexión dirigida, una acción preparada, una aventura inesperada a la que hay que responder. Todo ello junto. Y para esto puede resultar fructífero seguir el guion establecido en estas páginas:

· En primer lugar, algunas propuestas prácticas para cuando llegues al centro elegido o asignado y actúes según como te acojan .

· A continuación, un seguimiento diario de todas y cada una de las habilidades y competencias profesionales que te caracterizarán como maestra o maestro: hard skills y soft skills.

· Por último, te diremos cómo evaluar, cómo recapacitar sobre lo que has hecho para, después, alzar el vuelo y soñar una nueva educación. ¿O te vas a conformar con lo que ha pasado? Los sueños de los maestros y maestras son la materia de la que está hecho el futuro de su sociedad. Un pueblo que no tiene educadores soñadores está condenado al retroceso, a la barbarie, a la involución, a la extinción.

· En otro volumen, en el Cuaderno de prácticas, te ofrecemos una guía para reflexionar sobre el contexto y las características del centro, para ayudarte a delimitar su identidad, su entorno, su cultura, sus costumbres... Para que puedas elaborar la Memoria de tu Prácticum, e incluso para que tú u otras personas tengan elementos de juicio a la hora de elegir centro educativo en otras prácticas.

Parece que esta singladura es la de una sola persona, ¿verdad? Pues no. Queda algo más. Viajas a bordo con otras muchas que quieren lo mismo que tú: ser docente. Un camino, un rumbo un poco especial, porque lo importante no es llegar primero, sino llegar. Llegar a ser. Llegar a ser... competente. Y en este, como en otros proyectos, lo importante es competir.

No vayas a la interpretación más obvia de competir. Competir no es solo lo que en este momento estás pensando que es. No se trata de conseguir algo y dejar a los demás sin ese algo. No es ganar y que los demás pierdan. Eso es para las personas con mentalidad limitada. Competir, en su raíz latina, quiere decir «buscar conjuntamente», asemejarse a otros en calidad y perfección. Como dice el maestro Santos Guerra, «crecer juntos»3. Tú creces con tus compañeros y compañeras que hacen prácticas en otros centros. Por lo tanto, tienes que saber qué hacen, cómo lo afrontan, qué les pasa después… Y aprender de ellos cuando te lo cuenten, como ellos aprenderán cuando tú les cuentes tu experiencia.

Este segundo aspecto, el de compartir la vivencia, no está, ni puede estar nunca en este ni en otro libro. Eso forma parte de la vida en su faceta más directa: ningún escrito podrá mostrar nunca lo que dices cuando explicas con tus gestos o con la ilusión de tu mirada lo que te ha pasado con un niño en el recreo o en el tiempo de inglés. Así que este texto es la mitad del trabajo, es tu singladura como marinero de la docencia, pero falta que incluyas la experiencia de la competición; del «crecer juntos» con tus compañeras y compañeros de facultad; tus reflexiones sobre lo que han hecho otras personas en otros contextos y con otros programas; tu investigación sobre los otros navegantes. Para este cometido hemos elaborado el Cuaderno de prácticas, en ejemplar aparte, en el que puedes ir anotando tus «Relatos Pedagógicos», tus vivencias, tus reflexiones, tus experiencias...

Cuando estés en el mundo profesional, en tu centro educativo, ¿quién será la persona a la que dirigirás tus preguntas con confianza si tienes una duda o te encuentras en una situación difícil?; ¿tu profesora o profesor de la universidad? Puede ser, pero no es lo más habitual. Lo lógico, lo fácil, lo que suele ocurrir es que hables con tus compañeros y compañeras, con los «lobos de mar docentes» con los que has surcado los mares profesionales desde el principio. No los dejes. No los olvides. Haz equipo con ellos y sigue compitiendo para crecer juntos «hasta el infinito, y más allá».

Estas son nuestras intenciones, más o menos loables. Pero, además, hay una realidad que no podemos obviar y que está en el trasfondo de este documento: los autores del texto hemos estado y estamos implicados desde hace mucho tiempo en el proceso de prácticas de la formación de docentes desde sus distintos ángulos (universidad y centros de prácticas), investigando y formando. Esto nos proporciona una cierta autoridad para afirmar que, a pesar del avance considerable de los últimos años en la sistematización de las prácticas docentes, quedan cosas por hacer. El afán de sistematización nos ha llevado a veces a olvidarnos de la persona, convirtiendo el proyecto de prácticas en un proceso eminentemente burocrático.

No somos los únicos en esta línea, pero sí de los primeros en plantearnos dar un paso más y asumir el reto de utilizar los resultados obtenidos en las investigaciones al respecto para crear un producto que pueda paliar sustancialmente las carencias que observamos personal y científicamente. Los trabajos de Álvarez (2018)4, y de Pareja (2019)5, Grau (2019)6 y Álvarez (2019)7 avalan nuestra propuesta.

Las evidencias confirman que, en general, las prácticas en la formación de docentes no responden a lo que se espera de ellas. Ni el alumnado de prácticas, futuros docentes, ni el profesorado supervisor universitario, ni el profesorado tutor de los centros educativos donde se realizan las prácticas ven cumplidas sus expectativas. Encontramos frustración, decepción, impotencia, conformismo, pérdida de ilusión e iniciativa, pesar por la oportunidad perdida… y solo se recupera un poco el optimismo cuando se produce el encuentro con alumnas y alumnos para hacer cosas, actividades, juegos, lecciones, proyectos… con ellos.

¿Vamos a continuar con este modelo caduco e ineficaz de prácticas profesionales en educación a pesar de las evidencias en su contra? ¿Es que no somos capaces de generar un paradigma diferente, que vaya de acuerdo con los tiempos y sus recursos? En la era de la globalización y de internet, ¿vamos a conformarnos con que los futuros maestros hagan prácticas en una escuela de barrio y se dediquen a observar lo que hace su tutor? Rotundamente, no. Al menos, nosotros no.


Si tú, lector de estas líneas, estás satisfecho con este modelo de prácticas burocratizado y poco eficaz, poco más tenemos que decirte. Creemos que tu lectura puede acabar aquí, porque poco más te vamos a aportar. Recuerda que la vida es corta y hay que seleccionar bien en qué se emplea.

Pero si, por el contrario, eres una persona abierta a experiencias nuevas, con inquietudes, y deseosa de rentabilizar al máximo el tiempo de prácticas en tu formación como docente, te encuentras en el momento y el lugar adecuados. Estamos seguros que este manual te abrirá nuevas perspectivas sobre las prácticas en las que posiblemente no hayas reparado.

Y permíteme, para ilustrar nuestras intenciones, recurrir a la experiencia personal. La idea del alumnado en prácticas como observador que no interviene en el aula, o que lo hace de forma escasa y muy planificada, nos recuerda, por ser todo lo contrario, las prácticas de navegación que tuvimos la suerte de disfrutar en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra-España) cuando hicimos el Servicio Militar Obligatorio, tras finalizar los estudios universitarios. Después de algunos meses de instrucción, nos permitían salir por la ría de Pontevedra con un velero mediano. Pero, excepto cuando había que navegar en formación, nunca estuvimos obligados a seguir ruta alguna. Practicar es manejar tu propio barco, no seguir el rumbo de otro. Practicar es visitar puertos, ir hacia alta mar o probarse en un día de tormenta con buenas olas y mucho viento; no copiar la singladura de otro. Porque, como la mar y las condiciones meteorológicas, las aulas, los centros y el alumnado son cambiantes e irrepetibles. Como el río, que siempre es nuevo porque el agua que fluye en él es diferente en cada momento y en cada lugar de su curso.

¿Quieres ser la sombra de un profesor con experiencia (que también, pues el acompañamiento es necesario y el tutelaje, imprescindible), o prefieres descubrir tu propio estilo, conformarlo, construirlo, elaborarlo en la singladura cotidiana afrontando diferentes vientos y sorteando distintas olas? Queremos navegar libres, aprender de muchos lobos de mar, bebiendo del conocimiento y la experiencia de los profesionales y de la cultura de los centros, para generar nuestro aprendizaje.

Por eso nosotros, Prákticos, somos tu tripulación. Queremos ser tus ayudantes. Muy técnicos y capaces, pero que no toman decisiones. Eso lo dejamos para ti. Tienes que hacer de capitán en la singladura de las prácticas, dirigir el barco, marcar el rumbo, cambiar de puerto… con esta guía, con este conjunto de ideas que ponemos a tu disposición, para que tu experiencia en la escuela no sea la de seguir aguas, sino la de navegar libre. Sabemos que la libertad tiene un precio, pero estamos convencidos de que lo vas a pagar con gusto para ir más lejos, abarcar más horizonte, crecer más rápido.

Creemos, como Sir Ken Robinson8, que «para cambiar cualquier situación se necesitan tres formas de discernimiento: una crítica del estado actual, una visión de cómo debería ser y una teoría transformadora para pasar de uno a otro».

Como has podido comprobar, después de revisar lo que está pasando hemos reflexionado de forma crítica aportando un punto de vista diferente y apoyándonos en una visión de cómo debe ser la realidad.

A continuación te vamos a poner delante una práctica, una metodología, para pasar de un estado a otro mucho más favorable para tu aprendizaje como docente. Ya se trabaja bastante lo conceptual en tu facultad, en tu escuela universitaria, durante las clases teóricas. Por eso aquí queremos entrar directamente en el desarrollo de destrezas y aplicaciones prácticas.

Creer en tu futuro,

será éxito seguro.

El tiempo solo es tiempo;

las herramientas, habilidades y competencias docentes

serán tu seguro.

Tu esfuerzo, constancia y paciencia

te harán llegar a la excelencia.

Recuerda: brillar aislado será señal

de un futuro docente pasado.

Conseguir alumbrar al mundo es tu destino,

en equipo y con garantías,

por eso te presentamos esta guía.

¡¡Empecemos!!

1. Álvarez, M. (2018). «Epílogo«. En Roca, R. Knowmads. Los trabajadores del futuro, p. 229. Madrid: LID.

2. Henley, W. E. (2016). A Book of Verses. London: Read Books Ltd. (Este libro era el favorito de Nelson Mandela, que se lo recitaba a los otros presos.)

3. Santos Guerra, M. A. (2010). «La evaluación como aprendizaje». Ponencia presentada en el Congreso Educar con amor. Aprender en paz. Crecer juntos. Mendoza.

4. Álvarez, J. D. y otros (2018). «Las prácticas en Educación Infantil y Primaria. Coordinación entre la Facultad de Educación y los Centros docentes». En Roig Vila, R. (Coord.). Redes de investigación en docencia universitaria. Volumen 2018. Alicante: Universidad de Alicante.

5. Pareja, J. M.; Álvarez, J. D.; Santana, E.; y Santana, R. (2019). «¿Queremos formar los docentes del futuro? Mejoremos sus prácticas». En Roig Vila, R. (Coord.). Redes de Investigación e Innovación en Docencia Universitaria. Volumen 2019. Alicante: Universidad de Alicante.

6. Grau, S., y otros (2019). «¿Es mejor el pan de la gasolinera? Elige un buen centro para tus prácticas». En Roig Vila, R. (Coord.). Redes de Investigación e Innovación en Docencia Universitaria. Volumen 2019. Alicante: Universidad de Alicante.

7. Álvarez, J. D.; Grau, S.; y Pareja, J. M. (2019). «¿Quieres aprovechar bien las prácticas? Pide un centro que te acoja». En Roig Vila, R. (Coord.). Redes de Investigación e Innovación en Docencia Universitaria. Volumen 2019. Alicante: Universidad de Alicante.

8. Robinson, K.; Aronica, L. (2018): Escuelas creativas. La revolución que está transformado la educación. Barcelona: Penguin Random House.

I

Posibles escenarios

De

acogida


Con toda la ilusión del mundo intacta, con los nervios y la incertidumbre del primer día (pensarás cómo será el colegio, cómo será mi tutor o tutora, qué curso será en el que voy a estar y cómo será el alumnado…), con la tablet y el móvil recién cargados y la mejor de las sonrisas… llegas al centro que te han asignado para hacer tus prácticas como maestro, como maestra, y…

Según cómo te reciban, definiremos tres estilos de acogida que te harán actuar de maneras diferentes, obligado por las circunstancias de cada caso.

En el momento crítico en el que la institución seleccionada o asignada te va a recibir como miembro del profesorado puede ocurrir:

—Que tengas que buscarte la vida por tu cuenta porque nadie te oriente ni guíe sobre lo que tienes que hacer. Es la situación del primer escenario, que rechazamos totalmente, y a la que le dedicamos el Capítulo 1 de este libro. Queremos enseñarte a «bailar» en este tipo de teatro, queremos darte pistas para que, de manera autónoma y sin apoyo de nadie, consigas formar parte del centro que te ha tocado en suerte.

—Que el centro de prácticas asuma y aborde la acogida del alumnado que llega, pero sin coordinación con la universidad. Por un lado, en tus clases de la universidad te han pedido una serie de tareas como trabajo de Prácticas y, por otro, en la escuela te esperan para asignarte a un tutor y un grupo, y te pedirán que colabores en muchas de las cosas que han previsto. Pero no se han puesto de acuerdo. Por lo que, en este segundo contexto, que aun así consideramos imprescindible para que funcione el sistema de prácticas en la escuela, te toca gestionar tu propio aprendizaje: si te encuentras en este caso, busca recursos personales y materiales que te ayuden y orienten en ese camino. Lo desarrollaremos en el Capítulo 2.

—Que la facultad de educación haya preparado y trabajado el acceso a las prácticas. Esto es lo deseable, nuestro marco ideal, el objetivo que hay que perseguir para conseguir profesionalizar todo el proceso. Esta situación incluiría la participación activa del alumnado en la selección de su centro de prácticas, y la coordinación fluida y eficaz entre la universidad y cada colegio en el que se va a formar a los futuros maestros.


Si no queremos que las prácticas en los centros educativos sean un «trámite» que no aporte nada al alumnado; si de verdad estamos dispuestos a mejorar la formación básica del profesorado, debemos desarrollar, juntos y entre todos, las acciones necesarias con las que logremos que el proceso formativo de prácticas docentes en los centros educativos esté profesionalizado.

El modelo que proponemos de Proyecto de Acogida Completo y la Propuesta de Profesionalización de las Prácticas se pueden consultar en el Anexo.


No te esperaban...

¡BÚSCATE la VIDA!

1. Primera misión:

Mira los papeles de la Universidad

2. Segunda misión:

Investiga el Centro de prácticas.

3. Tercera misión:

Búscate cómplices e «informadores»

En más ocasiones de las que desearíamos, al preguntar al alumnado desde la universidad cómo se ha realizado la acogida en el centro de prácticas al que ha acudido, se encuentran respuestas para todos los gustos, pero las más desagradables son las de aquellos a quienes, incluso, no les han permitido acceder al centro... ¡porque no les había llegado ninguna notificación oficial de que allí tuviera que asistir alumnado de prácticas! ¡Buena entrada! ¡Buen primer día! ¡Buen primer contacto! Podríamos entender que hasta se te quitaran las ganas de seguir en esta profesión, si te sucede algo similar.

Sin tener que llegar a este extremo, es cierto que en algunos casos puede suceder que, por alguna razón, las dos instituciones que deben tutorizar tus prácticas no estén a la altura de lo que se les pide a la hora de acogerte. En ese momento tendrás una sensación profunda de soledad y de indecisión, de «solo ante el peligro».

Aun así, si realmente quieres que las prácticas sean útiles para tu formación como docente, no te queda otra que organizar un plan de trabajo que te facilite el acceso a ellas con la mayor información posible y sin perder la motivación, que es lo último que te debe ocurrir.

Siempre debes ver el lado positivo de las cosas, y te aseguro que lo tienen: estás matriculada o matriculado en la asignatura de las prácticas de tu carrera docente; tienes un grupo de referencia en la universidad donde puedes obtener toda la información posible; tienes una plaza asignada a un centro de prácticas; tienes ganas de realizar unas buenas prácticas, a pesar de los inconvenientes iniciales.

Por supuesto que no puedes obviar los obstáculos (muchos) que te has encontrado. Si el centro de prácticas o el grupo de referencia de la universidad no son adecuados, seguramente será porque, por las razones que fueren, no has obtenido lo que querías. ¿Y ahora qué hacemos? Pues aprovechar lo que tenemos.

En ningún sitio está escrito que las mejores prácticas son las que se realizan en los «mejores» centros (hablando según criterios de calidad o de riqueza material). Pero, si fuera así, se trataría de una falacia: las mejores prácticas son las que te proporcionen una visión real y objetiva de lo que es una institución educativa. Y como no todas las escuelas son maravillosas, si estás realizando tus prácticas en un centro extraordinario tendrás una visión sesgada de lo que es el sistema educativo, lo mismo que si las realizas en el otro tipo de centro. Lo ideal sería que pudieras conocer las dos realidades, pero, con el sistema de adscripción actual en España, eso es imposible.

Si te han asignado el centro de prácticas y el grupo de la facultad que solicitaste, enhorabuena: realizarás las prácticas que soñaste. Pero, si no es así, enhorabuena también: aunque te cueste más trabajo y tengas que estar continuamente por encima del proceso, vas a conocer el otro lado, «el lado oscuro». Y de las dos situaciones tienes que sacar aprendizajes, debes sacar aprendizajes. En un caso de lo que se debe hacer; y en el otro, de lo que no se debe…

Todo son oportunidades y, al final, nunca sabes en qué centro educativo acabarás trabajando.

Y todas estas reflexiones ¿para qué? Pues para que seas consciente de que cada persona tiene sus prácticas docentes, que no son ni mejores ni peores, pero de las que, sean las que sean, hay que sacar todo el provecho posible.

Te puede suceder que la sesión de acogida de la universidad no te aporte más de lo que ya sabes ni te aclare ninguna duda. O que el primer día de acceso al centro de prácticas no encuentres una acogida acorde con tus necesidades. O puedes encontrarte en esas dos situaciones.


Si no hay plan de acogida, enrédate con todos. Haz de «infiltrado». Un plan de acogida facilita tu inclusión en el centro, pero, si no hay, fabrícatelo.

En ese momento debes recurrir a tu motivación y organizar un plan básico que te aporte, aunque sea bajo mínimos, la información previa necesaria para ubicarte e integrarte en el proceso de prácticas lo más rápidamente posible.

Este plan personal constará, por tu parte, de una serie de actuaciones que no necesiten de una intervención externa; pero, en caso de tener alguna duda, cualquier profesora o profesor de la universidad o cualquier maestro o maestra con quien tengas cierta confianza te podrá echar una mano.

1. Primera misión:

Mira los papeles de la Universidad.

Consulta la normativa y la documentación sobre la asignatura.

Para eso no necesitas más que acceder a la página web de la facultad y buscar:

a. El documento de planificación docente de la asignatura (en adelante Guía docente de la asignatura). Este documento es el contrato que firmas con la facultad al matricularte y el que debes aportar en caso de realizar alguna reclamación. La facultad no puede nunca salirse de los contenidos plasmados en la Guía docente. Y en ella encontrarás las características básicas de la asignatura con la organización administrativa de las prácticas, que es importante que la conozcas.

b. Las orientaciones concretas del trabajo a realizar, que elabora la facultad (en adelante Orientaciones). Este es un documento donde se presenta la asignatura; se delimitan las principales líneas del «Plan de trabajo», tanto en el centro educativo donde el alumnado realiza las prácticas como en los seminarios tutoriales de la facultad; y se describen las funciones del profesorado. Además, debe exponer detalladamente el contenido y las normas para la elaboración del Informe o Memoria final de prácticas; y se proporcionan orientaciones para la evaluación de la asignatura. También puede incluir una bibliografía de consulta sobre legislación actual, publicaciones de libros, y artículos. De modo que aquí debes encontrar una primera información práctica muy importante para la organización pedagógica de tus prácticas. Todas las dudas que se te generen debes consultarlas con la tutora o el tutor de la facultad.

En la mayoría de los casos, cuando acudís a la primera cita informativa en la facultad, no habéis consultado esta documentación, por lo que los contenidos que se os suministran os resultan completamente novedosos y el aprovechamiento de la actividad es escaso.

2. Segunda misión:

Investiga el centro de prácticas.

Hay que obtener información básica del centro de prácticas en el que vas a realizar la parte más importante de la asignatura. Para esta segunda parte de tu plan puedes encontrar información en:

a. La ficha de selección de centro de prácticas. Para realizar la selección de tu futuro centro de prácticas es conveniente elaborar una ficha de síntesis de la información pertinente a tus necesidades. Así podrías comparar entre las distintas opciones que se te presenten y elegir la más adecuada. En el Cuaderno de Prácticas te ofrecemos un modelo con distintos indicadores que consideramos importantes y que puedes administrar según tus intereses. Dado que se suelen solicitar varios centros por orden de prioridad, es conveniente realizar una ficha de cada uno de ellos, ya que no se sabe aún si el primer centro seleccionado será el que se te asigne.

b. La página web del centro de prácticas. Es otra fuente de información a tener en cuenta. La mayoría de los centros de prácticas cuentan con una página web (si no es así sería un indicador de calidad a tener en cuenta). También habría que considerar si la información publicada está actualizada, pero al menos ya nos da un primer perfil descriptivo de la institución.

c. Una visita informal al centro de prácticas. Esa primera visita «desde fuera» puede ser muy ilustrativa. Asistir a la entrada del alumnado y el profesorado, ver la organización, escuchar los comentarios, preguntar alguna duda...

3. Tercera misión:

Búscate cómplices e «informadores»

· Aprovecha al máximo los primeros contactos personales. Aunque las reuniones de gran grupo no te aporten nada a nivel conceptual, vas a entrar en contacto con compañeras y compañeros que, por vivir experiencias distintas, te pueden facilitar información. También vas a conocer profesorado que, aunque no tenga una responsabilidad directa sobre ti, sí tiene motivación suficiente como para poder atender cualquier demanda puntual que le plantees. Ten en cuenta que los profesionales que te encuentres en estas actividades no están por obligación, sino por devoción.

· Por último, busca quién te pueda aclarar desde el primer momento las dudas que te surjan antes de comenzar tus prácticas. De manera individual, antes de comenzar puedes incluso ponerte en contacto con las personas que te van a tutorizar, si las tienes identificadas. Esto demostrará motivación por tu parte e interés por la profesión y tus prácticas . Pero procura no ser excesivamente agobiante en tus requerimientos y exigencias.

Si quieres realizar unas prácticas que sean útiles para tu formación docente, deberás implicarte completamente en ellas desde el primer momento, procurándote incluso el acceso, la acogida. Y como acabas de observar, cabe la posibilidad de que llegues al mismísimo desierto y tengas que ser tú el que busque cada día el oasis donde saciar tu sed.




¡Bienvenida, bienvenido!,

...y poco más

1. Mira los papeles de la Universidad

2. Investiga el Centro de prácticas

3. Búscate cómplices e «informadores»

4. Asiste a la actividad «Acogida general en la Universidad»

5. Asiste a la actividad «Acogida general en el centro de prácticas»

No te asustes. Aunque lo que decíamos en el capítulo anterior ocurre en algunos colegios (no muchos), suele haber una cultura, una tradición de contar todos los años con un grupo de alumnos y alumnas en prácticas que colaboran en muchos aspectos de la vida del centro, por lo que sois esperados y bienvenidos. Lo deseable es que existiera un Plan de Acogida Completo como el que hemos desarrollado en el Anexo, pero...

En la mayoría de los casos, la acogida se desarrollará, en primer lugar, desde el momento en que inicies tu contacto con la facultad y desde que se realice tu primer contacto con el centro de prácticas asignado (que se debe corresponder con el que solicitaste en tu documentación de matrícula de la asignatura de prácticas en función de unos determinados criterios personales: quiero un centro de barrio, con inmigración; quiero un centro rural; quiero un centro con muchos proyectos de innovación educativa …).

Esta acogida consta de una serie de actividades puntuales —útiles si las planificas tú para tu formación— que se desarrollan en dos momentos concretos: a) al comenzar la asignatura en la Facultad; y b) al comenzar las prácticas en el centro asignado.

Y ¿por qué te damos todo el protagonismo a la hora de buscar la utilidad de este segundo nivel de acogida?

Pues porque, como podrás observar, no nos atrevemos a calificar este segundo nivel como Proyecto ni como Plan, ya que no consiste en una actividad sistemática o coordinada: son recursos que, para cada uno de los ámbitos, puedes encontrar para facilitarte el acceso a las prácticas a través de la información. Del uso que tú hagas de esos recursos depende su mayor o menor utilidad. Debes planificar la dedicación de un tiempo a familiarizarte con la burocracia, la gestión y el conocimiento de los ámbitos de trabajo en que vas a desarrollar tus prácticas, incluyendo en ese tiempo las actividades iniciales que se van a desarrollar en la facultad y en los colegios y escuelas.

Una propuesta de proyecto para que elabores una acogida adecuada, —que podríamos denominar Plan individualizado de acogida (PIA)— puede partir del desarrollo de una serie de pasos, siguiendo el siguiente orden.

1. Mira los papeles de la Universidad

Antes de iniciar tu periplo por el mundo de las prácticas docentes, la Universidad te va a proporcionar una serie de recursos administrativos (normativa y documentación de la asignatura), que es necesario que conozcas. Te hablamos de la Guía docente de la asignatura y de las Orientaciones.

En el Apartado 1 del Capítulo 1, encontrarás más información sobre este asunto.

2. Investiga el Centro de Prácticas

Lo mismo te va suceder respecto el centro docente en que realizarás las prácticas. Cuanta más información recabes más rápida será tu integración. En el Apartado 2 del Capítulo 1 hablamos de realizar una ficha de selección de centro de prácticas; de consultar su página web; y de llevar a cabo alguna visita informal al ese centro.

3. Búscate cómplices e «informadores»

También resultaría muy interesante (como desarrollamos en el Apartado 3 del Capítulo 1) buscarte cómplices que te puedan informar de otros aspectos interesantes. Nos referimos, por ejemplo a personas que vas a encontrar en tus primeros contactos personales, como compañeras y compañeros e incluso profesores que estén por la labor, tanto en el centro como fuera de él.

4. Asistir a la actividad «Acogida general en la Universidad

Para participar activamente en ella debes acudir con una información previa suficiente, que habrás obtenido de las Guías, Orientaciones, páginas web...; y con un listado de temas por resolver. Tu actitud en esta actividad debe ser positiva, con el convencimiento de que vas a obtener información relevante para iniciar tu proyecto con buen pie.

Pero, además, debes asistir activamente, contrastando la información previa obtenida, anotando los aspectos novedosos, y preguntando, cuando llegue el turno, las cuestiones que no te queden claras.

Los contenidos que debería recoger esta actividad quedan reflejados en la Tabla 1 de los Anexos de este capítulo.

5. Asistir a la actividad «Acogida general en el centro de prácticas»

En el centro de prácticas nos deben recibir con una actividad similar a la que se recoge en la Tabla 2, también en los los Anexos de este capítulo.

De no ser así, este segundo escenario de acogida no tiene sentido, y estaríamos hablando del desierto del Capítulo 1…

El primer día en el centro de prácticas será más fructífero y menos inquietante si has hecho los deberes relativos a la búsqueda de información básica —de la que hablábamos en el punto 2 del PIA (Plan Individualizado de Acogida)—; es decir, si ya lo habías investigado, visitado su web, dado una vuelta el día antes para conocer el entorno y ver la entrada o la salida del alumnado…

Ahora, ¡ya estamos aquí! Te has preparado convenientemente, has participado en todas las sesiones previas en la universidad y has llegado a la sesión de acogida del colegio. Pero, ¿cómo llegas realmente?

En primer lugar, ten en cuenta que se trata de tu primer día en una institución nueva, desconocida y en la que vas a desarrollar un rol distinto del que tuviste la última vez que estuviste en ella.

Es muy importante la tarjeta de presentación:

Tarjeta de presentación


Procura

asistir este primer día con un aspecto personal adecuado a la situación. Adopta una imagen de normalidad que no dé lugar, entre la comunidad educativa que te a va recibir, a prejuicios, estereotipos u opiniones negativas preconcebidas, que luego cuesta mucho modificar. Y no solo nos referimos a la forma de vestir, sino también a la de realizar los primeros contactos verbales. Hay que iniciar el proceso con determinación y humildad, dejando clara en todo momento tu actitud positiva y receptiva. Ya tendrás tiempo de cambiar cosas del centro —o no— en función de lo que observes y aportes, y con más seguridad de la que un primer día te puede proporcionar.

ESFUÉRZATE POR

llegar a la cita antes de tiempo. Estar en el centro unos minutos antes de iniciar la actividad es un indicador claro de motivación e interés. Resulta muy desagradable y da muy mala imagen llegar tarde el primer día (y todos los demás, por supuesto). Además, llegar con tiempo suficiente te va a permitir propiciar unos primeros contactos informales, muy útiles para que te hagas también una primera imagen real del centro. Encontrarás familias, profesores que aún no se habían incorporado, alumnos, etc. Escucharás conversaciones más o menos interesantes… Incluso puedes encontrarte con alguien que se interese por ti antes de iniciar tu periplo de prácticas.

Mantén

desde el primer momento una buena relación con el personal de servicios del centro. Ya te darás cuenta de que en los centros educativos hay una persona que puede pasar inadvertida, pero que es vital para el trabajo de la institución. Nos referimos a el o la conserje. Posiblemente sea la primera persona del centro con quien tengas contacto. Son nuestros «ángeles de la guarda»: te abren todas las puertas que necesites; te arreglan cualquier cosa, tienen cualquier herramienta que precises; te facilitan un rotulador de pizarra o tiza, papel o fotocopias; te pasan avisos telefónicos o a los padres que te visiten… Te guardan y guardan el centro. Cuidan de ti y de todos. Son un tesoro que hay que conservar y mimar. Te presentarás y solicitarás su ayuda para que te acompañe a las dependencias del equipo directivo. Esto deberías hacerlo con tiempo, ya que, si llegas justo en el momento de la entrada del alumnado, posiblemente no te puedan atender. Estando unos minutos antes vas a poder incluso mantener alguna conversación con ella o él y conseguirte un aliado en el centro. «Caerle bien al o a la conserje» significa entrar con buen pie al centro. Luego vendrá lo demás… Procura siempre un trato de respeto hacia el personal de administración y servicios, y que tengan la seguridad de que los valoras en su trabajo.

Adopta

en tu primer contacto individual con el equipo directivo, una actitud receptiva. No lleves la iniciativa en la conversación, escucha y asume las indicaciones que te vayan haciendo. Ten en cuenta que tu presencia en el centro de prácticas es lo más importante para ti, pero que el equipo directivo tiene muchas cuestiones a las que atender además de a ti. Discreción y dejar constancia de que vas al centro a trabajar con ellos, aprendiendo y aportando.

Muestra

una actitud receptiva y de participación activa durante el primer contacto oficial grupal: la bienvenida al centro (Tabla 2). Debes escuchar atentamente las instrucciones, anotar los datos relevantes de las intervenciones, revisar los materiales que se os entreguen y preguntar todos aquellos aspectos que puedan provocarte dudas para evitar cometer errores por falta de información. Evita también el protagonismo en la reunión realizando las intervenciones que sean pertinentes, pero no más. Ten en cuenta que estás intentando ofrecer una imagen positiva al centro.

Ya has visto que, en la Tabla 2, hay propuestas sobre los contenidos que se deberían abordar en esa primera reunión. Unos contenidos que pueden ayudarte a participar en la reunión solicitando (no exigiendo) aquello que pueda resultarte útil y no figure reflejado en la información que os suministre el centro. Sobre todo es fundamental que de ese primer contacto salgáis con la seguridad de que conocéis las normas del centro y a la tutora o tutor asignado para desarrollar vuestro proyecto de prácticas, que será a la larga quien solucionará todos los aspectos puntuales que os surjan a lo largo del proceso. Y también con la tranquilidad de que en el centro tienen una buena imagen vuestra.

El paso siguiente y último de esta acogida en el centro de prácticas sería vuestro primer contacto con la tutora o tutor asignado para desarrollar el proceso de prácticas y con el grupo de alumnos.

Puedes, pues, organizarte un buen Plan de acogida sumando los recursos que tú generes con los que te hayan proporcionado la universidad y el centro para conseguir una información y orientación inicial básicas con las que iniciar la aventura con seguridad y no perder el tiempo.

Como ya te hemos mencionado en alguna ocasión, para que no pierdas la perspectiva nunca debes olvidar que, aunque el mayor peso productivo recaiga en la estancia en el centro de prácticas, esta actividad de prácticas docentes es una asignatura con dos partes bien delimitadas: la que se desarrolla en la facultad de educación y la que se desarrolla en los colegios. Y que una evaluación positiva será el producto de un buen rendimiento en los dos ámbitos.

Al final del proceso, la persona que te tutele proporcionará tu evaluación cuantitativa y cualitativa a la supervisora o supervisor de la facultad de educación, quien evaluará globalmente tu rendimiento uniendo estas valoraciones a las suyas. Y en todo momento tienes derecho, como mínimo, a conocer los criterios que se van a manejar en cada uno de los ámbitos para evaluarte, y el criterio general final.

6. Anexos





II

Hard Skills:

Desarrolla tus

habilidades docentes

«Era indiferente a la fatiga y a la desesperanza,

ningún esfuerzo o sacrificio le parecía

demasiado, tenía una determinación

de tanque para arrasar con los obstáculos.»

Largo pétalo de mar,

Isabel Allende

Vamos al meollo,

a lo que te gusta

y para lo que estás leyéndome

Tu futuro se está iniciando…

INTRODUCCIÓN

Queremos ayudarte a desarrollar, en esta parte del libro que aquí se inicia, las competencias profesionales del docente. Aquellas competencias que no salen en los libros de texto, que quizá no encuentres en las universidades…

No vamos a actualizar los conocimientos concretos sobre las materias que vas a enseñar, sino los aspectos prácticos que te van a permitir enseñarlas. No te vamos a recordar las teorías sobre el aprendizaje que te han explicado en la universidad, sino aquellas estrategias que vas a emplear y el entorno que vas a preparar, a acondicionar, para que se produzca ese aprendizaje. No te señalaremos las funciones que debes desempeñar, sino cómo afrontarlas para que tengas éxito. No buscaremos cualidades especiales (que puede que tengas o que no), sino cómo actuar en diferentes situaciones utilizando técnicas concretas con las que trataremos de hacer crecer tus habilidades y, por ende, tus competencias profesionales docentes.


Claro está que algunas no podrás completarlas hasta que te encuentres tutorizando un grupo y siendo responsable del curso desde septiembre a junio. Entonces tendrás una perspectiva más completa. Lo que pretendemos ahora es que, al finalizar las prácticas, puedas decir: «Lo único que me falta es que me den una clase para mí y me dejen trabajar«.

En las páginas que siguen queremos hablarte de gestión. De buena gestión. De gestión del alumnado, de las familias y de los compañeros.

De cómo gestionar el aprendizaje y las relaciones, la convivencia y las demandas de unos y de otros; de tu preparación personal; y la de los recursos que tengas a tu alcance.

Pero, sobre todo, queremos hablar de ti. Porque en este momento eres lo más importante. Si tú estás bien, si tienes una buena perspectiva, una visión de lo que quieres hacer, si tienes unos valores sólidos en consonancia con esta profesión tan hermosa, si tienes unas metas claras y procedimientos claros y concretos sobre cómo hacer las cosas, si emocionalmente estás listo... todo irá de maravilla.

Sabrás más matemáticas o menos, más inglés o menos, más música o menos. De eso se encargará la universidad o tu propia formación. Nosotros queremos que gestiones bien lo que haces desde que pongas el primer pie en tu escuela.

Empecemos con una reflexión que nos permita deducir cuál es la actitud esencial.

¿Conoces el relato de las tres rejas? Algunos lo atribuyen a Sócrates, aunque otros piensan que es de un autor desconocido. Dice así:

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de este y le dice:

—Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…

—¡Espera! —lo interrumpe el filósofo—. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

—¿Las tres rejas? —preguntó su discípulo.

—Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

—No. Lo oí comentar a unos vecinos.

—Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

—No, en realidad no. Al contrario…

—¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

—A decir verdad, no.

—Entonces… —dijo el sabio sonriendo—, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

La verdad, la bondad y la necesidad. Estamos todos de acuerdo en que la escuela trata de enseñar la verdad, la bondad y la belleza. Luego este cuento nos puede ayudar a establecer las dos terceras partes de las líneas directrices de nuestra acción. Nos centraremos en la primera.

La búsqueda de la verdad nos hace pensar en cómo enseñar (y cómo aprender) a tener espíritu crítico, pensamiento crítico, hábitos de duda. El educador planifica y actúa para evaluar después si ha conseguido lo que pretendía e introducir mejoras, volviendo a empezar. Es el procedimiento científico de investigación-acción para encontrar la verdad de su enseñanza. Se pregunta constantemente si lo que pasa en el aula responde a lo que él ha hecho o hay otras influencias. Se pregunta por qué tal o cual persona se ha atascado y otros no (búsqueda de la verdad del aprendizaje). Actualmente, los bulos por internet, las fake news, la ingeniería social de los estafadores hacen que sea todavía más importante adquirir ese pensamiento crítico y enseñarlo al alumnado.


Por eso, debes preguntarte si lo que hace tu tutora o tu tutor en el aula es lo adecuado o lo más relevante para el aprendizaje que quiere conseguir; si la ubicación y agrupamiento del alumnado es el idóneo para esa situación; si las cosas que te dicen son realmente ciertas o es la versión de una de las partes… Y, de esta forma, preguntándotelo, darás ejemplo a tu alumnado de que hay que buscar la verdad siempre, en cada situación, sin descanso pero sin obsesionarse.

Decía Voltaire: «La duda es un estado incómodo; la certeza es un estado ridículo». Se llega a la verdad activamente. La búsqueda es activa, como buen aprendizaje. Y ello implica muchos procesos: comprobaciones, verificaciones, contraste de resultados, constataciones, pruebas y experimentaciones, análisis… «¿Estás bien?» o «¿Ya lo sabes hacer?» pueden ser dos ejemplos claros y cortos de comprobación del aprendizaje. Como decía el cuento: «¿Estás seguro de que es cierto lo que has oído?». Esta es una verificación maravillosa.

Así que pregunta, pregunta siempre.

Si el asunto del contenido de la educación (qué es lo que hay que enseñar) es relevante, mucho más relevante para ti es el tema de la función del docente, su intermediación. Es decir, qué pinta el maestro en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Pues sois, ni más ni menos, los mediadores necesarios, puesto que abrís la puerta a la reflexión sobre el mundo. Una puerta que compartís con la familia de cada alumno, pero una plataforma de acceso de cualquier modo.

«El principal cuidador del niño es el intermediario entre la realidad y él. Da sentido a los aprendizajes.» Dice L’Ecuyer. Nuestro alumnado ve a través de nuestros ojos, e interpreta como nos ve hacerlo a nosotros.

Si queremos ser ese puente o nexo de unión entre nuestro alumnado y la realidad, debemos hacerlo de esta forma: cuidando. Tenemos que conseguir vincularnos, desarrollar el apego, establecer un liderazgo positivo, ser su ejemplo diario y ser esa figura que, con una mirada, consiga cambiar su mundo.

Todo esto es lo que queremos desarrollar en las páginas siguientes con técnicas concretas y prácticas. Pero no podíamos dejar de poner antes encima de la mesa estos dos asuntos fundamentales: la verdad y la bondad.

«Transmitir la hermosura que hay en la verdad y en la bondad no está al alcance de todos; quizá sea eso, al fin y al cabo, lo que distinga a un educador excelente de otro.”

Catherine L’Ecuyer


Entrena tus SUPER

PODERES

1. Superpoder del autoconocimiento: tu mirada y tu tono de voz

2. Superpoder de la observación: ¿qué miro?, ¿para qué lo miro?

3. Superpoder de liderazgo positivo: dos herramientas

a. Juntos somos y estamos mejor

b. Inteligencia emocional

4. Superpoder del «todos conmigo». Buscando

su atención: pruébate

El gran miedo de un docente: ¿me harán caso?; si no me lo hacen, ¿cómo actúo?; ¿me dará tiempo a cumplir todo lo programado?

Imagino que, durante tu formación universitaria, por tu propia curiosidad innata de querer aprender (por eso has elegido esta profesión), habrás escuchado, en conversaciones informales de carácter social, frases como «En los tiempos que corren el maestro ya no es una autoridad»; «La culpa es de las familias que no transmiten valores»; «Los alumnos ya no tienen respeto». Como si el maestro se hallara al margen de la situación actual y no pudiera hacer nada por generar una chispa de cambio.

Quizá la mezcla de lo anterior y muchas otras cosas sea la causa de los cambios que se han producido y conducido a la situación actual en la educación y la sociedad. Pero tú eres la clave del siguiente cambio. Y para cumplir bien ese papel, hay que tener recursos, formación y estrategias que te permitan ser «el director de la orquesta» y el acompañante del alumnado en su carrera hacia la sociedad del futuro.



1. Superpoder del autoconocimiento:

tu mirada y tu tono de voz

Los recursos que te ofrece este libro van más allá de la pura teoría, necesaria por supuesto. Empezaremos reflexionando sobre las herramientas que ya traes de casa, entre las que tendrás que elegir cuáles utilizar y cómo. La decisión que tomes marcará un rumbo para ti y tu futuro alumnado.

Aún no hemos entrado al aula y ya la estamos gestionando. ¿Cómo es posible?

Sabrás que la autoevaluación del profesorado es un concepto fundamental para mejorar, avanzar y pulir los errores que pueden surgir en nuestro trabajo diario. Por lo tanto, tienes que desarrollar, si no la tienes todavía, la capacidad de autoanalizarte y, por consiguiente, autoconocerte.

Tu mirada. No olvides desde ahora que es y será tu principal arma y vía de comunicación para conseguir los objetivos académicos o personales que te propongas. No se le da el valor que merece y, sin embargo, su poder es casi infinito. Como dice Paulo Coelho: «Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo pero absolutamente nada sustituye la mirada del ser humano”.1

Por eso, creemos necesario que esta sea una de las primeras habilidades que entrenes y desarrolles.

¿Has pensado alguna vez qué transmite la tuya? El mensaje que mandes con ella será clave para entender la respuesta de tu alumnado ante cualquier situación del día a día. Busca el equilibrio: seriedad vs simpatía, cariño vs límites, seguridad vs improvisación...

Esto requiere un ejercicio de autoevaluación por tu parte. Y los mejores evaluadores y quienes te darán toda la información que necesitas serán los propios alumnos, ya que, según cómo veas que reaccionan a tu mirada, sabrás qué mensaje están recibiendo: «Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación», dice un proverbio árabe.


Por otra parte, sigue realizando tu propio estudio interno.

Decide ahora cuál será el tono de voz que utilizarás tanto dentro como fuera del aula, en todos los espacios del centro. Es muy frecuente encontrar incoherencias docentes que están totalmente interiorizadas e impregnadas en el día a día.

Por ejemplo: «¡Silencio! ¡He dicho que os calléis!». Esta muletilla es el pan nuestro de cada día. Pero, si lo piensas detenidamente... ¿Qué sentido tiene gritar para pedir silencio? ¿No es contradictorio? Es solo el resultado de unas ganas inmediatas de conseguir la atención del alumnado, pero de no tener herramientas para lograrlo. Quizá utilizado una vez o dos funcione, por el factor sorpresa y el miedo causado al alumnado, pero... No olvides que el alumnado aprenderá, aunque esta no sea tu intención, que para lograr un clima silencioso deberá levantar su tono de voz y eso llevará a que, cuando quieran todos silencio, todos lo levantarán y se culparán unos a otros de no conseguirlo. Automáticamente, se generará un caos en el aula y tu paciencia se irá acabando de forma muy rápida.

Un tono de voz puede ser firme y directo, sin necesidad de subir el volumen, y al mismo tiempo consigue transmitir calma y empatía. De igual modo, un tono calmado puede infundir el mayor de los miedos. Consideramos importante que seas capaz de gestionar, dentro del centro educativo, las diferentes opciones de comunicación que te ofrece tu propia voz.

Si combinas de forma adecuada estas dos herramientas —la mirada y la voz— descubrirás que hay momentos en los que sobran las palabras, porque tu mirada lo transmite todo. Y hay otros momentos en los que tu tono de voz conseguirá calmar y controlar cualquier situación caótica que se pueda presentar.

Descubre en la siguiente tabla qué mirada y qué tono de voz tienes para, así, poder empezar a utilizar estas habilidades con diferentes fines educativos y personales.



Aprovecha tu tiempo dentro del centro educativo para descubrir diferentes métodos y formas, que tienen los docentes, de utilizar estas herramientas. Una buena gestión de aula empieza por el buen uso de ellas.

Puedes registrar en el Cuaderno de prácticas lo que te resulte más efectivo o sorprendente y con lo que tú te sientes más cómodo.



2. Superpoder de la observación:

¿qué miro?, ¿para qué lo miro?

¿No te falta algo? Te pregunto esto porque, en el apartado anterior, hemos visto qué dos herramientas tienes para gestionar el aula, pero aún no habíamos entrado en esta. ¿Lo hacemos?

El ser humano, de forma innata, cuando entra en un lugar nuevo o desconocido, abre sus ojos para detectar posibles peligros, conocer el espacio, identificar dónde están situadas las cosas...

Recuerda que, como no tienes la responsabilidad de dirigir el grupo, tendrás que aprovechar al máximo esta nueva habilidad que todo docente debe tener: la capacidad de observar.

Pensarás que me estoy repitiendo, porque ya hemos hablado de la mirada anteriormente, pero este enfoque es diferente. Me refiero a «la capacidad de mirar todo aquello que te rodea y aprovecharlo en tu beneficio», es decir, ser capaz de sacar toda la información posible, analizarla y utilizarla para adaptar e individualizar tus decisiones o respuestas y, por consiguiente, para gestionar el aula.

En más de una ocasión el alumnado, independientemente del curso, me ha dicho: «¿Es que eres adivino?» o «¿Cómo sabes eso?». Simplemente lo que ha sucedido es que he realizado una observación analitica y concienzuda de lo que estaba pasando a mi alrededor, mientras mantenía una conversación, explicaba un concepto, resolvía una duda o guiaba para llegar a la resolución de un conflicto... Y esto puede parecerle «magia» a tu alumnado.

Lo anterior refleja la importancia de observar, de observar bien y de saber qué y dónde mirar. Si entrenas esta habilidad y sabes dónde fijarte, se te abrirá un amplio abanico de información relevante de la que podrás beneficiarte durante tu periodo de prácticas y en tu futura labor como docente.

Aquí te vamos a dar las pautas para que empieces a usar esta herramienta.

Podemos encontrar dos tipos de observación: observación del aula y observación del alumnado. Así, te resultará mucho más sencillo poder abarcarlo casi todo. No vamos a desarrollar un gran listado de items, ni las teorías de vanguardia sobre cómo colocar al alumnado… Vamos a acompañarte en el proceso de abrir los ojos y saber qué, y para qué mirar. Después, en tu Cuaderno podrás apuntar con más detalle todos estos aspectos para construir tu clase ideal.




3. Superpoder de liderazgo positivo: dos herramientas.

Respeto y educación; sentido común y coherencia.

Imagino que ahora mismo pensarás que voy a hablarte de que tienes que conseguir que tu alumnado te respete, de que sean educados contigo o de que tienen que hacerte caso por el simple hecho de que eres el profe.

¿Y si cambiamos nuestro punto de vista? ¡Venga!, vamos a ponernos en el lugar del alumnado.

Los detalles son los que marcarán la diferencia entre un docente normal y otro extraordinario, especial o único. Para poder ser un líder positivo —una persona de esas que la gente no sabe ni por qué la sigue, y esto te sonará a algo muy obvio, pero te sorprendería saber la cantidad de cosas que he visto— debes transmitir y mostrar respeto y educación a todo tu alumnado. No te hablo de que vayas decirles alguna palabra malsonante —evidentemente no lo harías nunca—, sino de tener en cuenta la parte invisible y oculta.

Ellos tienen un sexto sentido para saber si tú realmente quieres acompañarlos, si te interesan sus conflictos, si te esfuerzas cada día por intentar hacerlo mejor, si los escuchas activamente cuando te cuentan sus problemas… Al margen de que uses las palabras mágicas «por favor», «gracias», «buenos días» o «hasta mañana» —que desarrollaremos más adelante en las Soft skills—, eres un ejemplo durante todo el tiempo que estás en el colegio. Descubrirás que, en la mayoría de ocasiones, se enseña sin palabras. Si quieres pedir a toda la comunidad educativa del centro, incluido el alumnado, compromiso y esfuerzo, primero tienes que esforzarte y comprometerte tú. ¿Estás dispuesto?

Un buen líder debe tener una cualidad fundamental que, por desgracia, hoy en día no aparece en muchas ocasiones. Me refiero al sentido común, a ser coherente como persona humana. Vamos a desarrollar este aspecto, ya que definirá qué tipo de líder serás y cuánto podrá creer y confiar en ti tu futuro alumnado.

Sentido común y coherencia: algo tan obvio como necesario. Dicen que: «El sentido común es el menos común de los sentidos», pero no te líes y haz caso a tu instinto. Aporta autenticidad a tus enseñanzas y en las relaciones con los demás. En la mayoría de ocasiones lo sencillo es lo más efectivo.

En esta profesión que has elegido la coherencia es fundamental. Te diría más: va a influir en tu gestión del grupo, de la clase: respeto, credibilidad, confianza y liderazgo. Una falta de coherencia en tus actos te puede llevar a perder el control y la perspectiva, alejándote de tus objetivos. Es como una bola de nieve bajando por una colina, que no para de crecer.

Aplica esta fórmula. La coherencia se basa en:

Todo lo que dices = todo lo que haces

Todo lo que haces es resultado de lo que dices

Te puedo asegurar que, en ocasiones, no es tan importante lo que dices (las palabras se las lleva el viento) sino que lo que hagas cumpla con lo dicho previamente. Lo que la gente recuerda de nosotros es lo que hacemos. En un aula pasa igual. Debes cumplir lo que dices y, si no es posible, deberás utilizar argumentos de validez para explicar el porqué. (Ver tipos de argumentos en el Capítulo 6).

¿Cómo puedes utilizar adecuadamente estas herramientas? Debes aprender a marcarte prioridades y cumplirlas. Discernir lo importante de lo que puede esperar. Y recuerda: «El que mucho abarca poco aprieta». Pero no te confundas: no quiero echar por tierra tu espíritu emprendedor, sino que seas eficaz y resolutivo. Evita dejar las cosas en el aire o incompletas, porque puedes generar desengaño en los demás o, simplemente, porque la gravedad hará su trabajo y las devolverá al suelo, seguramente de una manera que no te guste. Cuando un alumno te dice que ha habido un problema, priorízalo. Si lo dejamos pasar o le decimos «Eso no es nada, daos la mano y ya sois amigos otra vez», habremos perdido una oportunidad perfecta de aprendizaje y además esa bola de nieve que es el conflicto empezará a crecer sin control, generando falta de confianza en lo demás, decepción, poca credibilidad…

a. Juntos somos y estamos mejor

¿De qué te sirve ser un líder positivo si no tienes un grupo que liderar? Habrás visto, en distintas situaciones de tu vida, que hay personas que arrastran al resto, que con dos palabras convencen, atraen y consiguen, por ejemplo, hacer un plan para el fin de semana y... ¡todos y todas lo comparten! Ese sentimiento de unificar y de hacer cosas juntos es el que debe imperar dentro del aula. Es responsabilidad del docente crear ese sentimiento de «querer estar juntos». Descubrirás durante tus prácticas —y después, cuando seas profe titular— que es el grupo el que toma las decisiones, el que decide si aceptar o no a un nuevo compañero… El grupo ya está hecho, porque estos alumnos posiblemente lleven juntos desde los tres años; pero estamos buscando un nivel de mayor implicación entre ellos: que construyan un equipo.

¿Cómo se crea un equipo?2

Puedes buscar referencias bibliográficas y consultarlas para informarte mejor sobre qué son y cómo funcionan los equipos, o quizá en la universidad te hayan hablado sobre el tema. Nosotros vamos a ir directamente a la práctica contándote cómo hacemos entender al alumnado esta idea. No importa la edad que tengan, ya que el factor visual es la clave. Construir un equipo requiere de un proceso y unas fases que se deben ir superando para poder avanzar a la siguiente.

Imaginate a tu alumnado como piezas de puzle. Cada pieza tiene sus características, habilidades, miedos, talentos y preocupaciones, que la hacen única e irrepetible. Visualiza a tus alumnos y alumnas con una pieza de puzle gigante entre sus manos y buscando dónde encajarla o a quién unirse para hacer más grande el puzle.

Las fases de creación de un equipo podemos clasificarlas en estas cinco:

1. ¿Quiénes somos? Esta fase es la del autoconocimiento. El Yo. Mis miedos, talentos, habilidades, pensamientos, gustos...

2. Creamos puentes. A continuación, Yo comparto mi pieza y conozco las de Ellos o Ellas. Sentamos al alumnado el grupos.

3. Nos unimos. Aquí se le plantea al alumnado —ayudándose ellos y ayudándoles nosotros con las imágenes— que cada forma diferente de unirse genera distintos resultados. Pueden ser equipos reales o irreales.

4. ¡Funcionamos! El Yo se convierte en un Nosotros. Se asignan roles o papeles dentro del grupo.

5. ¡Conseguido! Es la última fase del proceso y en ella el equipo ha conseguido el máximo nivel.

El proceso de una fase a otra se va marcando mediante carteles en los que figuran el título de la fase, una imagen que la representa, y una frase, idea o pronombre que queremos destacar. Esos carteles se colocan en un lugar visible del aula y, semanal o quincenalmente, cada equipo, a la hora de la asamblea, debe analizar su trabajo semanal y consensuar en qué fase del proceso se encuentra; y si asciende, desciende o se mantiene. Utilizando, por supuesto, argumentos de validez para exponer sus opiniones.


Ahora, preocúpate de recoger cuanta información te sea posible para asegurarte de conocer si existe ese sentimiento de equipo dentro de tu clase. Plantéale a tu tutor de prácticas actividades o dinámicas para enriquecer este aspecto:

· Cambiar la distribución del aula en algún momento.

· Juegos cooperativos en tiempo de patio o dentro del aula.

· Actividad o juego para el tiempo de tutoría. Empieza siendo tú el ejemplo de ese juego: eres el líder.

· Una asamblea con el grupo-clase cuyo tema sea «Los miedos». Según la edad del alumnado se usan los niveles apropiados de vocabulario y de conceptos.

Para concluir, os dejo esta frase anónima que he utilizado en más de una ocasión con mi alumnado para abordar conceptos matemáticos y de equipo:

Trabajar en equipo

divide el esfuerzo y multiplica los resultados

Anónimo

b. Inteligencia emocional

El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío.

Horace Greeley

Somos seres viscerales, capaces de tomar decisiones trascendentales en cuestión de segundos para, así, poder sobrevivir o librarnos de una amenaza.

¿Crees que hemos cambiado mucho? ¿La razón es la que resuelve todos nuestros conflictos diarios?

En algunas situaciones, y si el entorno nos acompaña, será la razón la que nos dé las pautas para tomar la decisión que más nos beneficie. Tengo que comunicarte que has elegido una profesión donde las emociones, los estados de alarma y los sentimientos propios y ajenos campan a sus anchas. Podríamos llamarlo un jardín emocional.

Así que estás en la obligación de meter en tu maletín de herramientas, la inteligencia y la gestión emocionales: esas capacidades de identificar y comprender las emociones propias y las del alumnado en cada momento para actuar en consecuencia.

Para conseguir el éxito global, no podemos olvidar este aspecto y creer o pensar que el éxito que buscamos los docentes para nuestro alumnado es solamente el académico: esto sería un completo error.

Actualmente puedes encontrar muchas publicaciones que abordan eal tema de la inteligencia emocional y te invitamos a que profundices todo lo posible en él. Aquí vamos a recoger los aspectos esenciales que debes tener en cuenta y que influyen directamente en el aula.

La neuroeducación —los estudios sobre el cerebro que investigan cómo se aprende— asegura que la tensión, la ira, la violencia, la ansiedad, el miedo... bloquean el aprendizaje; y que la amabilidad, la sonrisa, la tranquilidad incluso en momentos críticos, la confianza, la esperanza, las expectativas positivas, la alegría... estimulan el aprendizaje.

¿Cómo puedo ser capaz de ser un buen maestro si no reconozco mis emociones? Esta pregunta nos conduce a la idea que te queremos transmitir: trabajar la empatía, la educación emocional en el aula... es muy importante; pero se hace imposible, si no nos miramos nosotros mismos por dentro y alcanzamos un autoconocimiento emocional.

Comienza, pues, a conocerte y a ponerle nombre a lo que sientes. Cuando lo consigas estarás preparado para enseñarselo a los demás. Eres un espejo en el que se mira todo el alumnado, por lo que deberás mantener un equilibrio emocional durante el día a día, durante la resolución de un conflicto o mientras hablas con una alumna o un alumno. No puedes dejarte llevar por el enfado, la rabia, la impaciencia, la desesperación o la impotencia. Esos sentimientos existen y hay que ponerles nombre, pero, si no los sabes canalizar y gestionar, estarás enseñando que esas emociones, de algún modo, «justifican la violencia».



Ahora que has echado una mirada dentro de ti es cuando podrás pensar, planificar y trabajar estos conceptos dentro del aula y convertirte en un líder emocional para tu alumnado.

Utiliza tu Cuaderno de prácticas para recoger cómo se gestionan las emociones dentro del aula en que te encuentras. ¿Se atienden estas emociones o se ignoran?

Puedes llevar un registro emocional detallado de tu estancia en el centro y dentro de tu grupo-clase. Conocer cómo piensa y qué siente el alumnado te hará dar respuestas más adecuadas en cada momento e individualizarlas.



4. Superpoder del «todos conmigo».

Buscando su atención: pruébate

Vamos a practicar lo que hemos visto hasta ahora

A continuación, te planteo una serie de retos básicos que te ayudarán a saber que control tienes del aula. Habla con tu tutor de prácticas y coméntale que los quieres realizar durante tu estancia, para, así, ver la evolución y los resultados.

Recuerda que, en el aula, no pretendemos un silencio absoluto en el que se oiga el aleteo de una mosca. Buscamos saber que tenemos la atención del alumnado y que este responde a nuestros gestos, miradas o comentarios.

«Tenéis 3 minutos para leer el texto de la página 25 del libro de castellano. El tiempo empieza…¡ya!»: de esta forma se empieza una clase consiguiendo silencio en 2 minutos. Durante los dos primeros minutos habrá personas que se pongan nerviosas, que no encuentren el libro, que estén fuera de su sitio y tengan que llegar a él tropezando con todos… Tú, tranqui. El último minuto será de silencio. Y ya puedes repartir más faena, escribir en la pizarra el trabajo a realizar o dar instrucciones. Además, habrán leído 3 minutos… Porque si esperas a que estén en silencio para empezar con las instrucciones, seguramente habrá una crisis.

Ahora te toca empezar a probar y experimentar formas de captar la atención de tu público. Sería interesante que lo hicieses con tu tutora dentro del aula y sin su figura de autoridad, para ver si el alumnado reacciona igual, no vaya a ser que hagan caso porque se lo ha dicho su profe. Empezamos:

· Levanta la mano: ¿qué pasa?

· Quédate callado e intenta controlar el silencio con la mirada; busca a quien esté hablando para transmitirle que debe parar.

· Haz una broma o un chiste cuando estén trabajando y recupera lo antes posible la vuelta a la concentración.

· Busca un gesto tuyo con el que consigas su atención.

· Gírate hacia una pared y di «¡Calla!» un par de veces, sin dirigirte a nadie en concreto.

Toma nota en el Cuaderno de las reacciones que han tenido y analiza los resultados. Durante tu tiempo de prácticas ve haciendo estos ejercicios y verás cómo los resultados no son los mismos. Cuanto más te conozcan, más vínculo habrás creado y por lo tanto mejor irá todo.



1. Coelho, P. (2012). Ser como el río que fluye. Barcelona. Grijalbo

2. Aula Planeta. «Diez consejos para aplicar el aprendizaje colaborativo en el aula.» (2014). Recuperado de: https://www.aulaplaneta.com/2014/11/03/recursos-tic/diez-consejos-para-aplicar-el-aprendizaje-colaborativo-en-el-aula/

Бесплатный фрагмент закончился.

Возрастное ограничение:
0+
Объем:
380 стр. 184 иллюстрации
ISBN:
9788480184656
Издатель:
Правообладатель:
Bookwire
Формат скачивания:

Похожие книги