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La transición española. Una visión desde Cataluña.

Tomo I

Eduardo Valencia Hernán

© La transición española. Una visión desde Cataluña. Tomo I

© Eduardo Valencia Hernán

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Editado por Tregolam (España)

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1ª edición: 2021

Este libro está basado casi en su totalidad en un resumen escueto de mí Tesis Doctoral La Asamblea de Cataluña (1970-1978) realizada entre el año 2000 y el 2011.

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AGRADECIMIENTOS

Este libro surgió de una propuesta presentada en el seno de Ágora Socialista sobre la idea de proponer una visión diferente sobre los hechos políticos que se desarrollaron en España tras la muerte del Dictador, aquello que muchos han denominado La Transición Española. Mucho se ha escrito sobre ello; sin embargo, resulta novedoso explicar estos acontecimientos desde la perspectiva catalana. Quizás esta apuesta que presento a mis queridos lectores nos ilumine a todos sobre las consecuencias que cuatro décadas después del fin de la dictadura franquista, de nuevo, se han puesto de manifiesto, poniendo en jaque la estabilidad política y social tanto en Cataluña como en el resto de España.

Este primer libro está dedicado al periodo franquista donde cualquier movimiento político se desarrollaba en la clandestinidad a riesgo de acabar, como así ocurrió, con muchos en la cárcel o ante un paredón. En esta segunda edición, actualizo los inicios secesionistas, de los cuales fui testigo, protagonizados por los herederos de la antigua Asamblea de Cataluña, ya transformada desde el 2011 en lo que hoy conocemos como la ANC (Assemblea Nacional Catalana), que culminó con un intento de golpe de estado mediante una Declaración Unilateral de Independencia. Las repercusiones de estos actos todavía están por definir y es tema suficiente para aventurarme a trabajar en un nuevo libro, pero de eso trataremos otro día.

Eduardo Valencia Hernán, agosto del 2021

Para Ann, mi musa en tiempos difíciles.

PREÁMBULO

Barcelona, noviembre del 2011…

Nada hacía sospechar que aquella llamada iba a cambiar el destino de mi futuro más próximo.

—¡Hola Eduardo, soy Toni!

—¿Quién?

—Toni Salamanca. Te llamo porque no sé si sabes que el próximo día siete hay una reunión importante. Se trata de una conferencia en la Iglesia de San Agustín en el barrio del Raval para conmemorar el XXX aniversario de la creación de la Asamblea de Cataluña y, como sé de tu interés por esta organización, me gustaría que vinieras. ¿Qué te parece?

No me lo pensé ni un segundo.

—Gracias, Toni, por tu invitación —respondí apresuradamente—. Quedamos si te parece frente a la iglesia media hora antes y así controlamos si están los grises al acecho… Es una broma.

—De acuerdo. Hay un control de entrada y tendrás que pasar conmigo.

—¿Tan serio es el asunto?

—Ya verás…

Llegué justo a tiempo con la noche ya alcanzada. Allí estaba mi compañero de Izquierda Socialista esperándome. La cola de entrada era larga y espesa. Todo el mundo tenía prisa por entrar, aunque el control en la puerta, verificando las invitaciones, no ponía la tarea fácil. De pronto, observé algunos rostros conocidos.


Iglesia de Sant Agustí, 7 de noviembre del 2011.

—¡Eduard! ¿Qué haces aquí?

—Hola Rosa1 —respondí con sorpresa—. Ya ves, me han invitado.

—Pero… si tú no eres de esta línea.

—Bueno, ya sabes que he estado trabajando mucho sobre esta organización y supongo que algo tendrá que ver con que esté aquí.

—¿Y tú qué haces aquí?

—Venimos Jordi y yo representando a una de las múltiples delegaciones de la Asamblea que están distribuidas en toda Cataluña.

—Entonces, ¿esto va en serio?

—Y tanto que va en serio. Pronto lo verás. Ya nos veremos dentro.

La sala estaba a rebosar, cerca de un millar de personas. En un determinado instante, y a propuesta de uno de los ponentes que ocupaba la mesa presidencial, finalizaron ipso facto los murmullos dando comienzo el acto.

Los discursos, todos ellos con un talante animoso y provocativo, hacían enfervorizar a un público expectante que, por momentos, exigía más, más y más…

En la mesa había gente conocida de todo el espectro político nacionalista catalán. Estaba presidida por la que tiempo después sería la presidenta del Parlament de Catalunya y de la ANC, Carme Forcadell. También en mi entorno había conocidos del PSC, de CiU, de ERC, de Iniciativa e incluso una gran representación de la sociedad cultural, tapadera económica del nacionalismo, denominada Ómnium Cultural. Hasta pude ver en primera fila al eterno secretario general de la UGT catalana, el «amigo» Álvarez, hoy flamante secretario general de la UGT, y algún que otro compañero de la agrupación de Teiá de cuyo nombre no me acuerdo. Este incluso llegó a insinuarme:

—¿Tú crees que esta vez lo conseguiremos?

—¿Conseguir qué? —respondí con cierto sarcasmo.

—La libertad, tío, ¡la independencia!... Ya sé que vas a decir que somos unos cagaos, pero… alguna vez lo conseguiremos.

—¡Joder! —respondí algo alterado—, si tan convencido estás, ¿qué haces en el PSC con nosotros?

—Bueno, muchas veces me lo pregunto y seguro que muchos como yo también. No creo que estaremos mucho tiempo así.

Por unos momentos, tras el barullo inicial, mi cabeza no hacía más que dar vueltas a lo que estaba presenciando, pero… ¿qué coño hace toda esta gente aquí? En fin, iba de sorpresa en sorpresa.

A medida que iban avanzando los conferenciantes en sus discursos provocadores, comenzó a expandirse un ligero escalofrío por todo mi cuerpo. ¿Será verdad que lo que tanto profetizó el poeta Joan Maragall se iba a convertir en realidad? ¿Habrá despertado finalmente ese gigante dormido, la nueva Solidaritat Catalana tan deseada por buena parte de la burguesía catalana? Cada minuto que pasaba no salía de mi asombro y, sin embargo, ya era una realidad.

Finalizado el acto, cayeron algunos pendones cuatribarrados desde lo alto de la sala. Un puro simbolismo que me hizo recordar aquellos actos de exaltación patriótica en el preámbulo de la Segunda Guerra Mundial dentro de un clamor inenarrable y con una muchedumbre enfervorecida fuera de sí.

—Bueno, Eduardo —pregunta Toni—. ¿Parece que finalmente se van a cumplir tus conclusiones sobre la Asamblea?

—No creas que me alegra —respondí—. Aún no salgo de mi asombro.

La despedida con mi amigo Toni Salamanca, antiguo compañero en el Cedesc, fue la esperada, emotiva como no podía ser de otra forma,


Ponencia, Iglesia de Sant Agustí el 7 de noviembre del 2011.

quizás algo fría. Desde entonces no nos hemos vuelto a ver, aunque recientemente hemos hablado por teléfono recordando los tiempos pasados y cómo habíamos tomado rumbos tan dispares el uno del otro.

Pasaron algunos meses hasta que, de nuevo, volví a recordar aquel encuentro en la iglesia de Sant Agustí. Por aquel entonces estaba en el trance de defender mi tesis doctoral en Madrid. Un trabajo denso y complicado que tras un largo recorrido comenzaba a tener sentido, no solo en el papel sino en la realidad. De hecho, pasé de ser puro espectador a protagonista de esta historia. En sí —pensaba yo—, la defensa de mi trabajo de investigación trataba de argumentar una propuesta lógica y creíble, ante todo un tribunal científico-académico presidido por un prestigioso historiador catalán, de lo que fue el origen y desarrollo de la Asamblea de Cataluña. De nuevo, cuatro décadas después, las causas y los hechos que motivaron a muchos catalanes que formaron parte de la Asamblea a reunirse en aquella iglesia siguen siendo válidos. No han olvidado aquel deseo patrio, esperando con anhelo proclamar otra vez desde lo más profundo de su ser el resurgir de la nueva «¡Asamblea de Cataluña!, ¡La Asamblea Nacional de Cataluña! ¡La independencia! ¡La libertad para Cataluña del yugo español!».

El 11 de septiembre del 2012, en el día de la Diada nacional de Cataluña, exactamente diez meses después del acto en que participé, buena parte de la ciudadanía catalana hizo despertar viejas conciencias a aquellos que habían negado la existencia de esta organización cuyo único fin siempre fue, al menos para su cúpula dirigente, la secesión de Cataluña de España, ¡la tan añorada independencia!

La crisis económica generada en España por el desacierto de muchos y la mala intención de otros estaba en pleno apogeo. La etapa zapaterista llegaba a su fin tras dos últimos años penosos para nuestro país. Era el momento adecuado para algunos dirigentes catalanistas de hacer resurgir de nuevo la ilusión en parte de la ciudadanía catalana, el sentimiento patrio para unos, el viatje a Ítaca, y el nerviosismo y la desafección para otros, en medio de una apatía generalizada en la mayoría de la población. Era justo lo que poco tiempo después Carmen Chacón denominó La espiral del Silencio. Una situación promovida tanto por activa como por pasiva desde el Gobierno central y desde la Generalitat, contagiando ese desconcierto a la ciudadanía catalana.

—¡No me lo puedo creer! —reflexioné en solitario—. Siguen la misma táctica que a comienzos de los años setenta. El entorno de la crisis socioeconómica favorece a los intereses desestabilizadores de los conspiradores. Solo necesitan un culpable, un chivo expiatorio. Antes, en los años setenta era el Caudillo; ahora tenemos al presidente del Gobierno, que representa para ellos el máximo exponente de esa España rancia que, según los fanáticos independentistas, nos roba. Sin embargo…—vuelvo a reflexionar— algo falla en esta estrategia. Todavía falta conectar el mensaje identitario y esperanzador que promulgan los secesionistas con la clase trabajadora, aunque, quizás esta vez haya sido más fácil dirigirse a los cientos de miles de parados en Cataluña que buscan un porvenir mejor, aquel trabajo que tenían y que ¡España les ha quitado! Esos seguro que darán la cara por la causa. Finalmente, solo queda por comprometer al sector educativo y universitario. Para ello es necesario relacionar el ¡desagravio!, consumado por el Tribunal Constitucional, al Estatut y más concretamente a la Ley de Normalización Lingüística, promulgada y desarrollada por la Generalitat, con la nueva línea educativa, reaccionaria ante los intereses identitarios del ministro Wert. Creo que con esto el círculo está cerrado.


Manifestación por la independencia 11 de septiembre del 2014.

Pero la cosa no acaba aquí; gracias al sistema democrático que nos hemos dado, tenemos a nuestra disposición una herramienta imposible de utilizar en tiempos de la dictadura, aunque sigue siendo tan efectiva como entonces. Me estoy refiriendo a los medios de información, aunque el debate ahora no está en comparar la libertad de expresión que tenemos con la que carecíamos antes, sino en el uso partidario de estos medios (radio, televisión, etc.), sobre todo los de utilidad pública, para conseguir unos objetivos claros de manipular la voluntad popular.

Poco hemos cambiado en tantos años de libertad. De hecho, se siguen utilizando las mismas estrategias de lo que en sociología se conocen como los principios básicos de la propaganda, instaurados y puestos en práctica por su máximo artífice, Joseph Goebbels, ministro de la Propaganda nazi a comienzos de los años treinta. Esta técnica fue utilizada, al parecer con éxito, por los estrategas secesionistas, y se basa en unos pocos principios, pero de estricto cumplimiento:

Comencemos con el principio de simplificación y del enemigo único cuando el Estado español es el adversario a batir ante la opinión pública.

El efecto de contagio se produce cuando los responsables políticos tanto de la derecha como de la izquierda española se constituyen con sus sensibilidades ideológicas en hostiles a todo lo que afecta a Cataluña. El virus entre parte de la población catalana ya se ha generalizado y ahora es necesario cargar sobre el adversario, el Estado, los propios errores o defectos, incluidos los generados en el pasado por los propios gobiernos en Cataluña. Para ello se busca la ligazón de que todo lo relacionado con la corrupción política en Cataluña proviene sin duda del contagio existente en toda España.

El siguiente punto es todo lo relacionado con la exageración y la desfiguración. Siguiendo con el mismo ejemplo, bastará utilizar cualquier anécdota por pequeña que sea, la cual será convertida en amenaza grave por los medios propagandísticos. La persecución mediática de la familia Pujol relacionada con los casos de corrupción se transforma en una amenaza y persecución grave contra Cataluña.

Y llegamos al principio de la vulgarización. Se basa en que toda propaganda debe ser popular adaptándola al nivel sociocultural de los individuos a los que va dirigida, con la particularidad de que cuanto más sea la masa que convencer, más simple ha de ser el esfuerzo intelectual (el mensaje) a realizar, teniendo en cuenta que la capacidad de percepción de las masas es limitada y que estas tienden a tener una gran facilidad para olvidar. En este contexto los eslóganes como que «España nos roba» o el tan distorsionado «derecho a decidir» encajan a la perfección. Estas frases tan cortas y contundentes dan sentido a lo que conocemos como el principio de orquestación; o sea, si se va repitiendo constantemente un mensaje a la población, o una idea, por más falsa que esta sea, seguro que en un corto espacio de tiempo comenzará a ser creíble por la mayoría. Otro punto ineludible es la capacidad de emitir y renovar constantemente, diariamente, nuevas informaciones y argumentos sobre cualquier tema de actualidad, de tal forma que el público no pueda asimilar una respuesta cierta por parte del adversario que se intenta desprestigiar, que en este caso sería el Gobierno de la Nación en representación del Estado. Para ello, los medios de comunicación escritos o audiovisuales incitan al público a interesarse por otras cuestiones. En el fondo, de lo que se trata es de anular la capacidad del adversario de contrarrestar el nivel creciente de acusaciones. Este es el caso en que también tendrían cabida los principios de verosimilitud por el cual es necesario crear argumentos mediante medias verdades o los llamados «dimes y diretes», y el de silenciamiento por el que ante la falta de argumentos es necesario disimular las noticias favorables al adversario. Finalmente, llegamos a los dos principios concluyentes para la consecución del objetivo final. Los principios de transfusión y de unanimidad son esenciales para crear una mitología nacional basada en un complejo de odios y prejuicios tradicionales, difundiendo argumentos que puedan arraigar en la población, la más fanatizada, las actitudes primitivas que casi todos llevamos dentro. Todavía recuerdo las declaraciones de Jordi Pujol a mediados de los años setenta cuando afirmaba la incompatibilidad entre los catalanes y el resto de los españoles con el argumento de la falta de entendimiento entre la cultura carolingia, representada en el pueblo catalán con la del resto de la Hispania visigótica, más ruda y primitiva; pues, según él, Cataluña era la frontera sur del imperio de los Francos (la Marca Hispánica).


Más recientemente, en plena Edad Moderna, la ocupación de Barcelona por las tropas borbónicas el 11 de septiembre de 1714, ha constituido otra nueva afrenta del Estado español hacia todo lo que representa Cataluña, siguiendo a la perfección los principios antes comentados, dando la sensación de haber calado hondo en buena parte de la ciudadanía catalana. Ello demuestra nuestra vulnerabilidad ante los medios de comunicación que ante la impasibilidad de los gobernantes de uno y otro lado nos llevó a una crispación nada deseable. Una agresividad y un fanatismo inesperado por un bando y una espiral de silencio por el otro, queriendo evitar la confrontación como única salida al conflicto creado.

Por aquel entonces ya formaba parte del Consell Nacional del Partido de los Socialistas Catalanes. Hacía meses que había preparado ese paso en el escalafón representativo del partido porque sospechaba que este nuevo movimiento identitario dirigido desde la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y sustentado por el ente económico y conspirativo, más que cultural, denominado Ómnium Cultural, se pondría tarde o temprano a la cabeza de la reivindicación independentista. Esta vez, el mensaje victimista del independentismo calaría a la perfección en una masa desencantada de ver políticos corruptos y contemplar en los medios de comunicación el injusto reparto de la riqueza.

Solo los socialistas —pensaba yo—, como representantes de la clase trabajadora catalana podrían romper la unanimidad del frente nacional catalanista que se estaba fraguando. Por eso, era necesario, y aún estoy convencido de ello, que unir las voces del socialismo no identitario dentro del partido sería necesario para impedir en lo posible la deriva nacionalista que venía fraguándose en su dirección escondida bajo el engaño y la exigencia de un derecho a decidir concedido mediante referéndum a una parte de la población española y negándosela al resto.

Los primeros contactos con la cúpula dirigente socialista fueron esporádicos; sin embargo, poco tiempo transcurrió para poder darme cuenta de que el discurso ideológico que defendía el partido chirriaba en mi interior, sobre todo en lo relacionado con la deriva identitaria.

Recuerdo que lo primero que pensé fue: ¡Qué bien que lo ha hecho el Honorable Jordi Pujol en estos últimos veinte años! Por fin consiguió que dejáramos de sentirnos ciudadanos de Cataluña como nos hizo creer su anterior en el cargo, Josep Tarradellas, para convertirnos en catalanes, o más bien «los otros catalanes» como decía Candel.

Tras el fracaso de la intentona golpista , muchos creen que la vuelta a la conllevancia social y política en Cataluña descrita por el filósofo Ortega y Gasset en los años treinta es la salida más factible al conflicto generado. O sea, volver al statu quo anterior hasta que de nuevo ruja la marabunta. Yo soy partidario de lo contrario . El mismo Ortega nos enseña el camino a la esperanza cuando afirmaba que cuando dos sociedades o más diferenciadas entre sí y que conviven en un mismo territorio, estas, no tienen como fin solo el estar juntas, sino el hacer algo juntas. Solo los objetivos comunes que las satisfagan tendrán el éxito deseado por el pueblo. Entonces, busquemos esos objetivos comunes.

Desafortunadamente, queridos lectores, la estupidez humana es prácticamente insondable y solo es comparable por su magnitud con las distancias y medidas estelares2. Solo nos queda la esperanza que finalmente, la razón y el espíritu de lucha y supervivencia de los españoles conseguirá vencer todos los obstáculos que se van presentando. Aún queda un largo camino por recorrer y dudo, ojalá me equivoque, que las nuevas propuestas federalizantes sirvan para dar solución a este conflicto. La idea es acertada, pues ello implicaría más justicia e igualdad entre los españoles, pero por desgracia poco creíble entre los que, precisamente, lo que buscan es la diferencia.

1 Rosa Alentorn llegó a ser vicepresidenta de la ANC.

2. Nota del autor: Esta reflexión se atribuye a François Marie Arouet, más conocido como Voltaire.

ORIGEN HISTÓRICO DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE CATALUÑA

1.1. De la derrota republicana al fin de la II Guerra Mundial (1939-1945)

«Nunca el Estado español había sido lo bastante fuerte para realizar una política descentralizadora y las regiones seguían conservando sus particularidades y características. Lo curioso es que en el siglo XIX los liberales fueron centralistas, mientras que sus contrarios, los carlistas, habían defendido, sobre todo en las Vascongadas y en Cataluña, los fueros locales. La Primera República había sido también centralista y se hundió en gran parte, por la insurrección de los cantonales, que desde la izquierda introducían por primera vez el federalismo. Durante la Restauración, los industriales catalanes y vascos acrecentaron mucho su potencia económica, y exigían del gobierno de Madrid una protección aduanera que les asegurase su mercado principal, que nunca fue otro que el resto de España, entrando así en conflicto con los agricultores y terratenientes de las otras regiones, que veían amenazadas sus clásicas exportaciones de productos del campo. Como Cataluña y el País Vasco incluían las más ricas provincias españolas, contribuían más con sus impuestos y luchaban por administrar ellas mismas esas fuentes tributarias para su propio beneficio. Este era el fondo económico de la disputa, aunque el problema se hubiera agriado, por la posición poco amigable de los gobiernos monárquicos ante las manifestaciones lingüísticas, culturales y folklóricas, que fueron muchas veces reprimidas, sobre todo durante la dictadura de Primo de Rivera. Esto lo demuestra el que el mayor enemigo de la autonomía del País Vasco fue una de sus provincias, Navarra, que no se había industrializado y donde predominaban los campesinos pequeños y medios. Asimismo, las regiones limítrofes a Cataluña, ligadas a ella históricamente, como Aragón y Valencia, pero de estructura económica distinta, asistieron con la mayor indiferencia a la lucha de aquella por el Estatuto, dando al traste con la idea de hacer resurgir la “Gran Cataluña”. En cambio, la autonomía gallega se planteaba de un modo muy diferente, no había estridencias, no despertaba sospechas, no encontraba enemigos. Galicia, región poco desarrollada económicamente, no entraba en contradicción con las otras regiones, pedía simplemente respeto a su lengua, a su literatura, a sus costumbres y a su tradición.»3

Cualquiera que lea estos párrafos seguramente no se habrá sorprendido por su contenido pensando que es otra interpretación del llamado «problema histórico» entre España y sus comunidades denominadas históricas. Lo sorprendente es que su autor dejó la vida terrenal hace más de cuatro décadas. Su nombre, Manuel Tagüeña (1913-1971), uno de tantos exiliados de la Guerra Civil española que con 25 años llegó a dirigir un Cuerpo de Ejército republicano en la Batalla del Ebro con más de 70.000 hombres bajo su mando.

Como tantos otros ilustres personajes de nuestra historia contemporánea, pues no todos lo fueron de un bando, este militante del Partido Comunista y doctorado en Matemáticas seguramente será recordado como un brillante militar con una carrera meteórica en tan corto espacio de tiempo; sin embargo, después de haber leído sus memorias, descubrí otra faceta interesante de su vida, aunque no la más conocida, sobre todo cuando reflexiona sobre los grandes acontecimientos políticos y sociales que le tocó vivir. Leyendo sus palabras nos devuelve otra vez al origen de un conflicto interminable que ni la última guerra civil hizo desaparecer.

A comienzos del siglo XX, en Cataluña surgieron diversos movimientos políticos de carácter burgués y conservador cuyo fin iba encaminado en la búsqueda de una reafirmación catalanista contraria al centralismo de los gobiernos monárquicos. El partido político Solidaritat Catalana encabezó dicho movimiento identitario4.


La Mancomunidad Catalana a principios del siglo XX.


Esta organización se convirtió con posterioridad en la Lliga regionalista de Francesc Cambó5, transformada en la Lliga catalana durante la II República Española.

Finalizada la Guerra Civil, los años que transcurrieron entre 1939 y 1943 fueron muy duros para los movimientos políticos y sociales antifranquistas, siendo el desorden y la desunión su característica principal. A la represión ejercida por el régimen franquista en el interior se sumó la persecución por las fuerzas del Eje contra los exiliados republicanos en el exterior, principalmente en Francia, donde los detenidos eran recluidos en campos de concentración (algunos de exterminio), y los que tenían la suerte de no ser capturados, o se integraron en la lucha armada (maquis) o simplemente trataron de sobrevivir. En España, la premisa básica del nuevo régimen franquista se podía explicar bajo aquella expresión de que «el que no está con nosotros, está contra nosotros», negando este nuevo régimen el protagonismo al pensamiento individual y social autónomo, a partir de unas leyes que perpetuasen su existencia. Esta coyuntura también fue aprovechada eficazmente por la Iglesia española, que, apoyándose en el autoritarismo dictatorial que ofrecía el franquismo, le permitió recuperar su influencia secular sobre la población que estuvo perdida durante el periodo republicano6.

En octubre de 1944, en pleno conflicto europeo, tuvo lugar el primer intento serio en la lucha antifranquista, fundándose clandestinamente en Madrid la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD)7, presidida por el republicano Régulo Martínez. El objetivo político de la ANFD, según consta en un documento enviado a la Junta de Liberación de México y Francia en septiembre de 1945, era derrotar por todos los medios el régimen terrorista de Franco y restablecer el orden republicano mediante la constitución de un gobierno provisional español, tras una hipotética caída del régimen franquista, dada la inminente derrota del nazismo en la II Guerra Mundial8. Aunque la Alianza reconocía al gobierno republicano constituido en el exilio, esta afirmaba que en la composición del nuevo gobierno provisional sería necesaria la participación de la CNT, Partido Nacionalista y Esquerra Republicana; y por otro lado, ante la disyuntiva de cómo se derrumbaría el fascismo, las propuestas se dirigirían a una acción diplomática y una huelga general pasiva donde la justicia impediría la impunidad de los responsables y ejecutores de los crímenes cometidos mediante los tribunales populares. A su vez, la Iglesia tendría que admitir su responsabilidad en la contienda civil; tómese como ejemplo lo tratado en la carta colectiva de los obispos nacionales que justificaron el alzamiento y la traición militar, y la pastoral del arzobispo Narcís Plá y Deniel con vinculación absoluta al Caudillo; entonces, bajo ese aspecto, se aplicaría al clero la pena de su delito juzgando al hombre y no a la institución.

En el Ejército habría una depuración de mandos superiores, medios e inferiores sustituyéndolos por la oficialidad de Milicias preparadas concienzudamente, consiguiendo que el órgano militar tuviera como única misión la defensa de España contra las agresiones que pudieran recibirse de cualquier país enemigo. Finalmente, en la política de compensaciones e indemnizaciones, se promovería una Caja Nacional de reparaciones a las víctimas del falangismo, revisándose también la legislación falangista.

Ahora, en la perspectiva actual conocemos que todos estos proyectos basados en el retorno a una legalidad republicana no llegaron a realizarse; sin embargo, cabe señalar que la Alianza fue el primer organismo unitario estatal, después de finalizar la guerra en España, en que participó el Partido Comunista de España (PCE), que se incorporó meses después de la fundación de esta9, aunque su actuación podría calificarse de efímera ya que esta organización unitaria desapareció tras sufrir intensas persecuciones policiales que culminaron con la captura íntegra de su Consejo Nacional. Su composición estuvo formada por Izquierda Republicana (IR), Unión Republicana (UR), Partido Republicano Federal (PRF), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Unión General de Trabajadores (UGT), la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) y el Movimiento Libertario. Mientras tanto, en el interior del país, la militancia, sobre todo socialista, observaba y seguía las indicaciones de sus líderes exiliados, al menos los que quedaban tras la muerte en prisión de Julián Besteiro10 y la situación de Francisco Largo Caballero11, preso en el campo de exterminio de Mauthausen. No obstante, en el exterior, otros políticos republicanos encabezados por Indalecio Prieto12 intentaban mantener un diálogo fluido con las fuerzas aliadas en busca de un acuerdo favorable al derrocamiento del general Franco, resultando este esfuerzo inútil, pues las reglas del juego político mundial habían cambiado, presentándose el gobierno franquista como un aliado a los intereses del nuevo bloque occidental capitaneado por los EE.UU.

A partir de entonces, el desgaste de estos políticos republicanos se desvaneció entre luchas internas y negociaciones superfluas, olvidándose en todo caso de la problemática interna de España y de la lucha antifranquista. Cabe destacar que, en septiembre de 1945, tras la dimisión de Juan Negrín13 como jefe del gobierno republicano en el exilio, se constituyó un nuevo gobierno presidido por José Giral14, que fue reconocido por la ANFD.

3. Tagüeña Lacorte, Manuel (1913/1971), Testimonio de dos guerras, México, Ed. Oasis, 1973. Dirigente de la Federación Universitaria Escolar antes de la Guerra Civil. Durante la contienda civil mandó con 25 años, Brigada, División y Cuerpo de Ejército en el Ejército republicano. En la Batalla del Ebro tuvo a 70.000 soldados bajo sumando.

4. Véase la carta que el poeta Joan Maragall envió a su homónimo Miguel de Unamuno en 1909, cuando afirmaba: «La Solidaridad ya no es, pero estará en potencia siempre, y será cuando convenga».

5. Cambó i Batlle, Francisco (1876-1947), dirigente del sector conservador nacionalista catalán.

6. Ver Josep Mª Solé i Sabaté, dentro de BARBAGALLO, Francesco, Franquisme, sobre resistencia i consens a Catalunya (1938-1959), Barcelona, Crítica, 1990, pp. 175-176.

7. En Fundación Rafael Campalans (FRC), Archivo Joan Reventós (AJR), «Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas», Carpeta 25, septiembre de 1945 - julio de 1946.

8. MARÍN, José Mª, MOLINERO, Carmen y YSÀS, Pere, Historia política (1939-2000), Madrid, Istmo, 2001, p. 72.

9. MARÍN, José Mª, ibid.

10. Besteiro Fernández, Julián (1870-1940). Dirigente socialista, presidente de las Cortes en 1931.

11. Largo Caballero, Francisco. Dirigente socialista y presidente del gobierno (1936-37).

12. Prieto y Tuero, Indalecio. Dirigente socialista, ocupo diferentes cargos ministeriales entre 1931 y 1937.

13. Negrín López, Juan, presidente del gobierno (1937-39), dimitió de su cargo ya en el exilio en 1945.

14. Giral, José, presidente de la República Española en el exilio (1945-47).

1.2. El Consell Nacional de Catalunya. El Consell de Londres

Finalizada la contienda española, la actividad opositora antifranquista en Cataluña se había concentrado en el exilio francés. El 18 de abril de 1940, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys15, organizó en Francia un nuevo gobierno catalán en el exilio denominado el Consell Nacional de Catalunya en el que participaron prestigiosos políticos catalanes de la etapa republicana como Pompeu Fabra16

, Josep Pous i Pagès17, Carles Pi i Sunyer18, Antoni Rovira i Virgili19 y Jaume Serra i Húnter20. El propósito de este nuevo organismo fue ampliar el ámbito de acción del propio gobierno y de la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), aunque al producirse la capitulación de Francia ante Alemania, se suspendiera momentáneamente toda actividad política. En efecto, las acciones bélicas de las fuerzas del Eje iniciadas el 10 de mayo de 1940 en el frente occidental, culminaron el 14 de junio del mismo año con la caída de París y la petición de armisticio entre el 20 y 25 del mismo mes ante Alemania e Italia por el gobierno del general Philippe Petain a través de los contactos diplomáticos españoles y del Vaticano, siendo todavía presidente de la República Francesa Albert Lebrun21. El futuro de este efímero Consell Nacional quedó roto definitivamente por la detención y posterior fusilamiento del presidente de la Generalitat en los fosos del castillo de Montjüic en Barcelona el 15 de octubre de 1940, previa deportación a España a petición del propio gobierno franquista. Companys fue detenido en el pueblo de La Baule (Bretaña francesa) el 13 de agosto de 1940 por agentes de la Gestapo acompañados de agentes franquistas. Este, al desmoronarse el frente francés, no quiso huir hacia el sur de Francia debido a que su hijo Lluís, enfermo mental, había desaparecido de la clínica psiquiátrica en donde residía, cerca de París, por lo que decidió esperar noticias de él. Posteriormente, Companys fue trasladado a la prisión de La Santé en París, tomando días después dirección hacia la frontera española. En Madrid, fue encarcelado e incomunicado en la Dirección General de Seguridad (DGS), llegando finalmente a Montjüic el 3 de octubre. El 14 del mismo mes fue juzgado y condenado a muerte en un breve consejo de guerra —de escasamente una hora— por su adhesión a la rebelión militar. La condena a muerte fue ejecutada el día después en el Foso de Santa Eulália en el mismo castillo de Montjüic. Una semana después, llegó a Barcelona el jerarca y jefe de la Gestapo, Heinrich Himmler, siendo recibido con todos los honores por las autoridades franquistas22. Uno de los miembros del Consell, Carles Pi i Sunyer, continuó la tarea del gobierno, presidiendo en Londres otro Consell Nacional de Catalunya (CNC) constituido el 29 de julio de 1940 con apreciables diferencias con el anterior, siendo su principal estrategia el enlace de la representatividad de Cataluña con los aliados y con los diferentes grupos de exiliados repartidos entre Europa y América. Este Consell dio por finalizada la etapa estatutaria emprendiendo el camino hacia la consecución de la autodeterminación en Cataluña, medida que no fue del agrado del PSUC ni tampoco de la dirección de ERC, aunque en el interior del principado tuviese el soporte del Front Nacional de Catalunya (FNC) a pesar de que la comunicación con ellos era prácticamente inexistente desde la ocupación de Francia. A partir de entonces, se entabló de facto una rivalidad política entre la Generalitat y el nuevo Consell, ya que al asumir Josep Irla la Presidencia de la Generalitat en el exilio tras la muerte de Lluís Companys, el nuevo presidente desautorizó el Consell de Londres e intentó reorganizar las fuerzas políticas mediante un Consejo Asesor de la Presidencia que jamás llegó a reunirse23, aunque esta decisión provocase la disolución del Consell en 1942. Cabe señalar que, por entonces, el FNC, fundado en París en abril de 1940, ya ejercía su influencia sobre el Consell de Londres a través de su alianza con este, dando un nuevo ímpetu a la lucha política y armada antifranquista en Cataluña, haciendo llegar los mensajes y órdenes a los contactos en el interior de España, a veces a través de los guerrilleros venidos de Francia, los llamados maquis. Tiempo después, en el verano de 1944, se reconstituyó de nuevo un renovado Consell de Londres con siete nuevos representantes de las comunidades catalanas de Latinoamérica, seis de los grupos catalanistas y Joan Cornudella, máximo dirigente del FNC. La propuesta más característica de este gobierno fue la de formular una solución política de ámbito estatal basada en una confederación republicana que como todos conocemos no fructificó. El 9 de enero de 1945, Josep Tarradellas, antiguo conseller del gobierno de la Generalitat con Lluís Companys, volvió desde el exilio suizo a la Francia libre para acceder, en junio de 1945, a la Secretaría General de ERC, no sin cierta oposición de la militancia, entre ellos Carles Pi i Sunyer. El nuevo líder republicano intentó organizar una alianza bajo el nombre de Solidaritat Catalana, de la que formaron parte: ERC; Lliga Catalana Republicana, representada por Felip de Solá i Cañizares; Estat Catalá (EC), representado por Antoni Figueras; Unió Democrática de Catalunya (UDC), representado por Àngel Morera; Acció Catalana Republicana (ACR), representado por Lluís Nicolau d’Olwer; Front de la Llibertat, representado por Josep Rovira y FNC, representado por Joan Cornudella. Este último había regresado a Cataluña en la clandestinidad en 1940 para intentar organizar en el interior el FNC, que era un partido de ideología marxista e independentista; sin embargo, después de tres años desistió del empeño. Con posterioridad, bajo la presidencia de Josep Pous i Pagès, formó parte del Consell Nacional de la Democracia Catalana desde 1945 hasta 1948 con Miquel Coll i Alentorn, Josep Beltri y Josep Pallach. Según Cornudella, este Consell era como un intento de representación de Cataluña a través de los consulados de países democráticos representando el pasado, el de una Cataluña antifascista24. La formación de esta nueva organización provocó: en primer lugar, la disolución del Consell de Londres el 14 de junio de 1945, aceptando sus representantes volver a las tesis estatutarias sin renunciar al derecho a la autodeterminación; en segundo lugar, se consolidó la hegemonía del llamado «círculo de París» presidido por Irla y compuesto por Carles Pi i Sunyer, Pompeu Fabra, Antoni Rovira i Virgili, Josep Carner25, Josep Xirau y Joan Comorera, ampliado más tarde por Manuel Serra i Moret, Pau Padró y Francesc Paniello; y en tercer lugar, se produjo la pérdida de peso político de las comunidades americanas dentro de ERC por la ampliación de nuevos partidos presentes en el nuevo gabinete, incorporándose en marzo de 1946 el Moviment Socialista de Catalunya (MSC), la Unió de Rabassaires (UdR) y EC. Así pues, en este contexto ideológico se fue formando la nueva militancia de ERC, de la católica UDC, y el nuevo nacionalismo catalán representado por el FNC. Mientras que en España la clase obrera y el pueblo en general sufrían el desencanto de una autarquía deprimente agravada con una fuerte hostilidad ejercida por el aparato represor franquista, en Cataluña, en mayo de 1945 se constituía la Aliança Nacional de Forces Democràtiques de Catalunya (ANFDC) a iniciativa de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) y del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). El documento fundacional se publicó en la nueva revista bilingüe Alianza que sorprendentemente no hacía referencia a la reivindicación del Estatuto de Cataluña de 1932. El manifiesto lo firmaron ERC, ACR, UDC, EC, UdR, CNT, POUM, PSOE, UGT, Joventuts Socialistes y Partit Catalá d’Esquerres. Esta alianza excluyó al PSUC y se enfrentó, a su vez, al gobierno de la Generalitat en el exilio. Pasados dos meses se constituyó en Barcelona, en clara oposición al FNC y por iniciativa del escritor y político, Josep Pous i Pagès, la Aliança de Partits Republicans Catalans formada por ACR, UDC, Unió Socialista de Catalunya y ERC. Esta asociación evolucionó meses después hacia la formación del Consell Nacional de la Democràcia Catalana, también llamado Comité Pous i Pagès (PiP), que en noviembre de 1945 formalizó su situación al volver su fundador desde el exilio. Este comité tuvo cierta similitud con la desaparecida Unió de Partits Republicans de Catalunya, de tendencia nacionalista de izquierdas26 y estuvo formado por ERC, ACR, UDC, Unió Catalanista, EC, FNC, UdR, MSC, Front de la Llibertat, Partit Republicá d’Esquerra, Front Universitari de Catalunya (FUC) y grupos de la CNT y de la UGT, mientras que la extrema izquierda quedó excluida. Sin embargo, el POUM, que no formaba parte inicialmente del comité, terminó integrándose en él, aceptando la alianza con los partidos de la derecha catalana. En efecto, esto hizo posible que la UDC, dirigida por Miquel Coll i Alentorn27, Joan Batista Roca i Cavall28, Pau Romeva, Maurici Serrahima29, y los jóvenes activistas, Josep Benet y Joan Saún, se integraran en el comité. En el otro lado del espectro político, la Confederación de Fuerzas Monárquicas30, creada por José María Gil Robles31, consejero de Juan de Borbón32, tuvo también contactos con el comité a través de los llamados «juanistas» catalanes, siendo Josep Pous el elemento coordinador hasta 1952, año de su muerte. En su programa, el PiP reconocía la Presidencia de la Generalitat en el exilio bajo la dirección de Josep Irla, aunque reclamaba la libertad de acción en Cataluña; mientras que, por otro lado, intentó una salida posibilista en una previsible victoria aliada, buscando contactos con la derecha opositora española: Lliga, monárquicos y carlistas. Posteriormente se incorporaron a esta organización el MSC y el FNC.

15. Companys i Jover, Lluís, presidente de la Generalitat de Cataluña (1933-39), fusilado en Barcelona en 1940.

16. Fabra, Pompeu, filólogo y presidente del Institut d’Estudis Catalans (1912-29).

17. Pous i Pagès, Josep, escritor catalán (1873-1952).

18. Pi i Sunyer, Carles, político catalán dirigente de ERC, alcalde de Barcelona, conseller de la Generalitat y presidente del Consell Nacional Catalá (1941) en el exilio.

19. Político e historiador catalán, presidente de la Generalitat en el exilio (1940).

20. Filósofo y político catalán, (1878-1943).

21. Presidente de la República Francesa en 1932 y 1939. Se retiró con la llegada al poder del general Henri-Philippe Petain (presidente del gobierno colaboracionista de Vichy 1940-44).

22. BENET, Josep, Desfeta i redreçament de Catalunya, op. cit., pp. 33-46.

23. MOLAS, Isidro y CULLA, Joan B., Partits polítics de Catalunya. Segle XX, Barcelona, Enciclopedia Catalana, 2000, pp. 76-77.

24. MARTÍ GÓMEZ, José, Joan Reventós, Barcelona, Planeta, 1980, p. 67

25. Poeta catalán representante del Noucentisme. Formó parte del gobierno de la Generalitat en el exilio (1945-47).

26. MOLAS, Isidro, op. cit., pp. 77-78.

27. Presidente del Parlamento de Cataluña (1984-88).

28. Dirigente carlista en la II República Española.

29. Maurici Serrahima y Pau Romeva i Ferrer eran militantes de la UDC.

30. La Confederación de Fuerzas Monárquicas fue una supuesta coalición de monárquicos que bajo la iniciativa de Gil Robles intentaron contactar en 1947 con la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas y con Indalecio Prieto después. Ver MOLAS, Isidro, op. cit., p. 46.

31. Dirigente derechista de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en la II República y ministro en el gabinete de Alejandro Lerroux.

32. Borbón y Battenberg, Juan. Conde de Barcelona y heredero al trono de España (1913-93).

1.3. Cataluña. Cultura, lengua y enseñanza bajo el franquismo

El 5 de abril de 1938, mientras las tropas franquistas ocupaban Lérida, el Gobierno nacional de Burgos abolió el Estatuto de Autonomía de Cataluña —en mala hora concedido por la República— según la exposición de motivos por una ley dictada por el general Franco. Esta norma borró cualquier indicio de nacionalidad y rastro de autonomía en Cataluña y además obligaba a los ciudadanos de Cataluña a someterse a las normas de las autoridades del orden público y eclesiástico. Veamos algunos ejemplos donde se refuerza esta afirmación. El 10 de agosto de 1938, el delegado de Orden Público de Lérida dispuso, entre otros asuntos:

«Respecto al uso del dialecto catalán, hay que atenerse estrictamente a las órdenes de la superioridad; pero quiero dirigirme a todos los españoles de esta provincia para decirles que los momentos actuales exigen que todos demos pruebas de un ferviente españolismo y entusiasmo por la Causa. Estos sentimientos es necesario evidenciarlos y exteriorizarlos; y, lógicamente, se da una prueba de ello no hablándolo en público (por lo menos).»33

El 27 de enero de 1939 el jefe de Servicios de Ocupación de Barcelona y subsecretario de Orden Público, general Eliseo Álvarez Arenas, la máxima autoridad gubernativa, dictó este bando:

«Persuadido de que Cataluña siente a España y la unidad española pese a la maldad de algunos y a los errores de muchos, el Caudillo Franco formula la promesa solemne de respetar en ella todo lo auténtico e íntimo de su ser y de su autarquía moral que no aliente pretensiones separatistas ni implique ataque a aquella sacrosanta unidad. Estad seguros, catalanes, de que vuestro lenguaje en el uso privado y familiar no será perseguido (...).»34

En el ámbito religioso, siguiendo la misma línea, el vicario general de la Diócesis de Barcelona distribuyó la siguiente orden el día después de la ocupación:

«Accediendo gustosamente a las indicaciones que nos han sido hechas por las dignísimas autoridades de esta provincia, rogamos a los Reverendos Rectores de iglesias, en la seguridad de que nuestro ruego será devotamente atendido, que en los actos de culto público que se celebren en sus respectivos templos no se use otra lengua vernácula que la lengua española.»35

Un testigo directo de la ocupación de Cataluña, Dionisio Ridruejo, jefe de Propaganda de Falange Española, comentó así la situación:

«La llegada de las tropas nacionales a Barcelona —puedo hablar de ello porque constituyó mi primera decepción, mi primera crisis de esperanza frente a la acción en la que participaba— fue, para empezar, una apoteosis. Pero, inmediatamente después, una brutalidad (…). Durante años fueron prohibidas todas las manifestaciones escritas y las oralmente públicas en idioma regional. Los institutos de cultura cerrados, la enseñanza del idioma proscrita, los rótulos comerciales traducidos y las ciudades y los pueblos llenos de impertinentes recomendaciones: “Hablad en español”, “Hablad en el idioma del imperio”, etc. El cuadro de las autoridades políticas y de los funcionarios, incluidos los nuestros, fue sistemáticamente forastero (...). En el orden económico se hizo todo lo posible para beneficiar el resto de España, con la extensión de la industrialización, pero se procuró extremar el criterio en sentido negativo, a disfavor de las regiones culpables, para darles a entender que se las castigaba frenando ya su notable desarrollo. He tenido noticias de innumerables expedientes de iniciativa catalana y capital catalán para la instalación de industrias nuevas, resueltas con la fórmula de “autorizadas fuera de Cataluña”. En fin, los periódicos de Barcelona y Bilbao —todos ellos en lengua castellana— se encargaron durante años de españolizar las correspondientes regiones.»36

Esta situación represiva en todo lo referente a las libertades de expresión y libre pensamiento continuó en niveles extremos hasta el año 1945, momento en que los acontecimientos externos, desfavorables al régimen, obligaron a este a cambiar de táctica, suavizando la presión sobre su enemigo interno, sobre todo después de haberse consumado la victoria aliada. No obstante, pese al férreo control efectuado por la dictadura, cabe decir que en el ámbito universitario la lucha antifranquista había comenzado nada más terminar la Guerra Civil aunque con una efectividad casi nula, pues el franquismo aplicaba en la universidad lo mismo que a otros estamentos sociales —los esquemas totalitarios— que consistían en una fuerte depuración de catedráticos y profesores de ideología contraria al régimen, desarbolando los claustros de profesores y sustituyendo, mediante las llamadas «oposiciones patrióticas», personal afecto al nuevo sistema implantado. Otro aspecto en la política represora franquista fue la implantación, mediante la Ley de Ordenación Universitaria de 1945, de un nuevo ideario histórico basado en el pasado imperial de España coartando la independencia y la crítica que siempre se había instalado en los ámbitos universitarios, desapareciendo estos factores de repente y convirtiéndose la Universidad en un mero aparato del Estado politizado bajo la ideología de los vencedores. Incluso los rectores tenían que pertenecer al partido único, la Falange Española de las JONS (FE de las JONS), y los accesos a las cátedras pasaban por la adhesión a los Principios Fundamentales del Estado y la obligatoriedad de pertenecer al Sindicato Universitario Español.

Aun así, y en medio de un ambiente desolador, el Front Universitari de Catalunya (FUC)37 fue creado en la clandestinidad en 1942 en la Universidad de Barcelona (UB) y llegó a publicar la revista Orientacions. Esta organización catalanista y democrática se formó a partir de una estructura celular fuertemente clandestina que se mantuvo hasta el año 1949. En toda su existencia se realizaron dos congresos: el primero en Montserrat en 1943 y el segundo en Poblet en 1945. Entre sus componentes destacó Josep Benet, que fue su presidente, y Josep Mª Ainaud de Lasarte, su secretario contable, aunque también pertenecían al grupo dirigente, Ramon Folch i Camarasa, Enric Gispert, Francesc Sardá y Francesc Casares. Ainaud fue detenido el 11 de febrero de 1946 pero fue puesto en libertad con prontitud, aunque este contratiempo no influyó en su posterior actividad clandestina. También tuvieron su protagonismo los llamados Grupos Nacionales de Resistencia (GNR), una organización radical catalanista que actuó entre 1945 y 1947, siendo su principal acción reivindicativa el despliegue de banderas catalanas en la Sagrada Familia de Barcelona, en el monasterio de Montserrat y en el Palacio de la Música durante las fiestas de entronización. Antoni Boronat y el médico Oriol Domènech formaron parte de su dirección38. Joan Reventós39 describía el clima social que se vivía en 1945 como estudiante universitario en la Universidad de Barcelona cuando tomó contacto con los que él llamaba «los hijos de los perdedores de la Guerra Civil», dentro de una politización embrionaria y clandestina pero real:

«En aquellos primeros años de facultad, los tres grupos que populaban por derecho, descontados los adocenados de siempre, se centraban en cuatro grandes familias: los adictos al régimen, aglutinados alrededor del SEU y capitaneados por Pablo Porta que, en su etapa estudiantil, puso un marchamo de violencia a lo largo de varios meses en las aulas de la Facultad de Derecho, contra todos aquellos estudiantes susceptibles de ser miembros del FUC, o simplemente como catalanistas; los de orientación catalanista, divididos en múltiples familias; los preocupados exclusivamente por la creación artística, que se resumirían en el grupo poético, Carlos Barral, Eduard Castellet, Alfonso Costafreda y el que sería después el grupo del Dau al Set, formado básicamente en torno al escritor Joan Brossa y al pintor Antoni Tàpies; y finalmente, los monárquicos juanistas, envalentonados por el manifiesto de Don Juan de Borbón en Estoril, grupo que en aquellos años era el que podía desarrollar una más amplia actividad anti régimen por cuanto su oposición no pasaba de ser penada con unas noches en la Jefatura Superior de Policía. La clandestinidad de aquellos años se refleja en algo que ahora puede resultar pueril: tomar contacto con la gente tras observar que tipo de libro extraacadémico leían o llevaban solapadamente en los bolsillos.»40

Algunos años después, tras las manifestaciones estudiantiles ocurridas en Madrid entre el 8 y el 9 de febrero de 1956, se produjo en la Universidad una ligera reacción antifranquista acompañada de una cada vez mayor politización universitaria contraria al régimen, apareciendo diversos grupos políticos de diferentes tendencias (ASU, FLP, UED, FUDE, etc.) dentro de las facultades. Dichas protestas surgieron tras la convocatoria del Congreso Democrático de Estudiantes promovido por dirigentes estudiantiles como Víctor Pradera, Ramón Tamames y Enrique Mújica, utilizando eslóganes como: «¡Abajo el SEU!», «¡Abajo la Falange!», «¡Queremos sindicatos libres!». Irremediablemente, la reacción y el enfrentamiento con los estudiantes falangistas fue inevitable, llegando estos últimos incluso a asaltar la Facultad de Derecho de la Complutense41.

Por otro lado, la burguesía y la clase media en Cataluña se balanceaba entre el catalanismo y el nacionalcatolicismo imperante, mientras que la clase obrera e intelectual pasaba desapercibida en su rechazo al régimen franquista, siendo sus acciones reivindicativas de escasa importancia debido al férreo control gubernativo que impedía cualquier tipo de exaltación opositora bajo la represión, la cárcel e incluso la muerte. Los derechos humanos y la libertad de expresión, anulada por la censura, brillaban por su ausencia, pero aun así hubo organismos como la Societat d’Estudis Juridics, Economics i Socials, vinculada al Institut d’Estudis Catalans, que continuaron su labor política en la clandestinidad utilizando domicilios particulares o locales de la Societat Económica Barcelonesa d’Amics del País, sin menoscabo de su actividad académica.

Cabe destacar entre los socios de esta Societat d’Estudis Juridics sus primeros presidentes, Lluís Duran i Ventosa (Lliga Regionalista), Francesc Maspons i Anglasell (independiente nacionalista), y la participación de Maurici Serrahima (UDC), Frederic Rahola (ERC), Edmon Vallés, Antoni Piferrer, Lluís Torres, Alexandre Cirici (MSC), Jaume Carner, Joan Hernández Roig, Agustí Bassols, Francesc Casares, Joan Cornudella, Joaquim Camp i Arboix y Ramon Mª Roca Sastre, Josep Mª Ainaud, Joan Reventós que ingresó en el MSC (fundado el 15 de enero de 1945) en 1949 a través de Edmon Vallés; Ramon Porqueras (alias Ramon de la Gorra), detenido en febrero de 1953 que militó en la UGT y en el PSOE histórico; Miquel Casablancas, Anton Canyellas , Josep Benet y Jordi Pujol —que en aquella época estaba ocupado en problemas de la inmigración—.

Por otra parte, Maurici Serrahima organizó entre 1947 y 1948 otra asociación cultural llamada Miramar, organizando conferencias y mesas redondas sobre temas políticos e históricos, lugar donde participaron asiduamente: Alexandre Galí, Jordi Rubió, Jaume Vicens Vives y Jordi Carbonell42.

33. BENET, Josep, L’intent franquista de genocidi cultural contra Catalunya, Barcelona, Publ. Abadía de Montserrat, 1995, pp. 208-209.

34. MOLINERO, Carmen y Pere YSÀS, Catalunya durant el franquisme, Barcelona, Empuries, 1999, p. 144.

35. MHC, «Campanya per a l’us oficial de la llengua catalana», en ASSEMBLEA, op. cit., pp. 124-125.

36. MHC, «Escrito en España», en ASSEMBLEA, op. cit., pp. 177-178.

37. MARTÍ, José, op. cit., p. 73.

38. FABRÉ, Jaume, HUERTAS, Josep Mª, Vint anys de resistencia catalana 1939-59, Barcelona, La Magrana, 1978. También en COLOMER, Josep Mª, Els Grups polítics a Catalunya, Barcelona, Avance, 1976. Ver MOLAS, Isidro, op. cit., p. 128.

39. Reventós Carner, Joan. Político y dirigente del Moviment Socialista de Catalunya (MSC), fundador de Convergencia Socialista de Catalunya, PSC, y presidente del Parlamento de Cataluña (1995-99).

40. MARTÍ, José, op. cit., p. 72. Nota del autor: Pablo Porta fue en años posteriores presidente de la Federación Española de Fútbol.

41. TUSELL, Javier, Manual de Historia de España. Siglo XX, Madrid, Historia 16, 1994, p. 677. También ver Mundo Obrero, 1-2-1956.

42. MARTÍ, José, op. cit., p. 85.

1.4. El aislacionismo y el periodo autárquico (1945-1955)

Recién acabada la II Guerra Mundial en 1945 con la derrota del fascismo en toda Europa Occidental y en los Estados que formaban parte del Eje, prácticamente no hubo espacio temporal en la política internacional para buscar nuevos enemigos ideológicos de tal forma que un régimen pseudofascista como el español se convirtió, de un día para otro, en un aliado estratégico para las alianzas occidentales ante el peligro bolchevique, favoreciendo de esta forma que desde 1947 hasta 1950 se consolidase el franquismo en España, efecto que trajo como consecuencia la práctica desaparición de la efímera oposición interna antifranquista.

Tanto en Cataluña como en el resto de España las acciones políticas provocadas por la oposición al régimen no llegaron a superar las anécdotas puntuales, aunque alguna de ellas llegara a ser llamativa más por su contenido histórico que político. Véase como ejemplo el relevo en la Presidencia de la Generalitat en el exilio en el verano de 1954, de Josep Irla por el exconseller Josep Tarradellas en la Embajada de la República Española en México43.

Por otro lado, el llamado catalanismo conservador estaba en plena dispersión y el desconcierto era evidente, siendo sus principales dirigentes miembros de la Lliga Catalana que proponían salidas políticas diferenciadas y contradictorias. Ejemplos como la conversión franquista de Ferran Valls i Taberner y la aceptación como procuradores de las primeras Cortes franquistas de Joan Ventosa i Calvell y Ramon d’Abadal como principal promonárquico junto con el moderado activismo catalanista de Josep Puig i Cadalfach, disentía con la expatriación voluntaria del conde de Güell, con el republicanismo de Felip de Solá i Cañizares o con el intento frustrado de Narcís de Carreras y de Ventosa de reconstruir de nuevo la Lliga Catalana44.

En resumen, los años entre 1947-50 fueron tiempos de represión y de división a pesar de que el régimen comenzara su adaptación a las nuevas circunstancias políticas con el fascismo derrotado, hecho que facilitó el regreso de las embajadas, aliviándose en parte el clima de terror que hacía imposible una respuesta al franquismo45. Este periodo lo definió el historiador Javier Tusell como «El cambio cosmético»:

«Franco —dice Tusell— descubrió en fecha muy temprana la necesidad de mostrar una apariencia de cambio en sus instituciones y encontró un procedimiento para hacerlo con la aprobación de disposiciones legales que, siendo de rango constitucional, en realidad modificaban mínimamente el fondo de poder que siempre y de manera inequívoca mantuvo en sus manos. Así se explica la Ley de Cortes de 1942, mucho más que como un intento de aparentar ante los aliados una apariencia política que no existía.»46

La oposición desde el exilio también hizo esfuerzos por coordinar sus acciones llegando incluso a acuerdos contra natura. De esta forma los socialistas: Indalecio Prieto, Trifón Gómez, Luís Jiménez de Asúa y Antonio Pérez llegaron a pactar con los monárquicos representados por el antiguo dirigente de la CEDA, José Mª Gil Robles, y así, mediante el apoyo del gobierno británico se establecieron unos lazos políticos que culminaron con el Pacto de Sant Joan Lohitzune (Pacto de San Juan de Luz) el 30 de agosto de 1948, enmarcado en la nueva política anticomunista conocida como la Doctrina Truman47. Sin embargo, este acuerdo fue un error desde su inicio, pues Don Juan de Borbón ya había pactado anteriormente con Franco, en el yate Azor, despreciando el acuerdo antes mencionado. Indalecio Prieto, desacreditado, dimitió como presidente del PSOE y vicepresidente de la UGT.

Desde Cataluña, parece ser que el PiP era proclive a este pacto48 y su fracaso también aceleró la crisis dentro del Consejo Ejecutivo de la Generalitat del que ya habían dimitido Carles Pi i Sunyer en 1947, Josep Carner junto con Pompeu Fabra el 22 de enero de 1948 y Pau Padró con Rovira i Virgili posteriormente, por lo que el presidente Irla anunció el fin del Consejo Ejecutivo en el exilio. A partir de ese momento la representación institucional de Cataluña se personalizó casi en exclusividad en los presidentes de la Generalitat.

La década de los años cincuenta fue un periodo transitorio que culminó con el llamado Plan de Estabilización en manos de los gobiernos tecnócratas de Franco. El crecimiento demográfico en Cataluña había aumentado considerablemente, acercándose a los cuatro millones de habitantes, debido a la importante inmigración recibida desde las regiones de España menos industrializadas y de marcado carácter agrícola. Esta nueva mano de obra se concentró en los principales núcleos industriales cercanos a Barcelona, efecto que comportaría a la larga grandes cambios estructurales.

La posición del gobierno ante estos movimientos migratorios fue contradictoria, pues, si bien se formularon ciertas hipótesis favorables a romper el llamado círculo identitario catalán, esto no ha podido ser demostrado, ya que por el contrario eran las mismas autoridades franquistas las que rechazaban ese flujo migratorio, devolviendo en muchos casos a los emigrantes a su lugar de origen. No obstante, algo estaba cambiando en la actitud aislacionista del régimen, pues desde julio de 1951 el nuevo gobierno de Franco se esforzaba en liberar poco a poco el comercio exterior, finalizando de esta forma el periodo autárquico del estraperlo y del mercado negro que culminó en 1953 con la aceptación de ayudas económicas externas a cambio de tener en el territorio nacional bases militares norteamericanas.

Mientras tanto, en Cataluña iba creciendo una cierta conflictividad laboral aumentada por el boicot popular tras la subida del precio de los billetes en los tranvías en Barcelona, siendo este acto la máxima expresión de protesta desde el final de la Guerra Civil y que culmino con una huelga general el 12 de marzo de 1951 que exigía la liberación de los detenidos en las protestas populares que llegaron a tener un seguimiento de más de trescientos mil trabajadores contando no solo en Barcelona, sino también Tarrasa, Badalona, Mataró y Manresa.

La reacción gubernativa no se hizo esperar incrementándose de nuevo las detenciones y la represión policial, destacando ya por entonces la labor del activista del PSUC, Gregorio López Raimundo49. Estos hechos provocaron finalmente la sustitución del gobernador civil de Barcelona, Eduardo Baeza Alegría50, por Felipe Acedo Colunga, general del Ejército del Aire, conocido como «la Mula» por su enérgico autoritarismo ante la problemática social.

A raíz de estos actos reivindicativos surgieron dentro del movimiento obrero que había participado en la protesta, diferentes grupos activistas de ferviente carisma cristiano, destacando entre ellos las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Católica (JOC) que llegó incluso a aliarse con el PSUC en la lucha antifranquista.

En 1957, coincidiendo de nuevo con el boicot de la ciudadanía a subir en los tranvías51, hecho que originó nuevamente otra huelga general en Barcelona, esta vez con la importante colaboración estudiantil, tuvo lugar un intento fallido de algunos activistas monárquicos para colocar a Don Juan de Borbón en la Jefatura del Estado aprovechando una escala de este en el aeropuerto de El Prat en Barcelona. En esta acción se contó con la complicidad de monárquicos catalanes como Antonio Mª Muntañola Tey, el Barón de Viver, y con la dudosa aquiescencia del capitán general de Cataluña, Juan Bautista Sánchez González, al que se le atribuye la frase: «Estoy convencido de que Franco ha de marcharse del poder antes de morirse»52. Casualmente, poco tiempo después, este general murió en extrañas circunstancias, constatándose ciertos rumores sobre la participación en estos hechos del general Agustín Muñoz Grandes, jefe de la División Azul y vicepresidente del gobierno entre 1962 y 1967. La viuda del desaparecido general Sánchez fue agraciada con el usufructo de un estanco de tabaco veinte años después53.

En 1958 se produjo en Cataluña un nuevo intento de aglutinar a diversos partidos catalanistas a fin de aunar esfuerzos en contra de la dictadura franquista. El protagonista de este experimento fue el periodista y republicano Claudio Ametlla54 que llegó a formar el Consell de Forces Democrátiques de Catalunya, también llamado Comité Ametlla del que quedó excluido el PSUC y el FNC. Este ilustre periodista y político había nacido en Conca de Barberà el año 1883 y murió en Barcelona en 1968. Fue redactor de El Poble Catalá y director de la revista Iberia. Militó en Acció Catalana y fue gobernador civil de Gerona en 1932 y de Barcelona en 1933. En 1936 fue elegido diputado a Cortes por el Frente Popular y terminada la Guerra Civil se trasladó a Perpiñán, regresando a Barcelona en 1948. Para Heribert Barrera, Ametlla junto con Coll i Alentorn, Manuel Juliachs y también Reventós, que estuvo representando al MSC, tuvieron un papel destacado en el comité que pudo jugar un papel importante si la posibilidad de restauración de Don Juan de Borbón se hubiese hecho realidad, ya que, según este, era la única esperanza histórica a través de la cual Cataluña fuese escuchada. Este organismo tuvo en la práctica una actividad política casi inexistente, aunque sirvió para renovar contactos con grupos políticos de la oposición española y con los «juanistas» catalanes.

Como conclusión a todas estas estrategias de oposición al régimen franquista, podemos afirmar que en los años cuarenta y cincuenta fue complicado conseguir una convergencia de fuerzas políticas opositoras a la dictadura y los esfuerzos fueron de poca consistencia. Sin embargo, todas estas propuestas y movilizaciones obreras antifranquistas no fueron en vano, ya que, fruto de ellas surgieron nuevas entidades de lucha que bajo el amparo de la Iglesia fueron el germen de un nuevo movimiento de identificación cultural y política con Cataluña. Asociaciones como: Virtelia, la Asociación Democrática Popular de Cataluña entre 1959-1961, la Comunidad Catalana o Católicos Catalanes (CC) y Cristo Cataluña (CC) son muestra de ello. Esta última organización fue un movimiento parapolítico con una concienciación por la responsabilidad ciudadana de los cristianos frente al problema catalán. Fue fundada a finales de 1955 destacando entre sus militantes: Jordi Pujol (que procedía de Virtelia), Frederic Roda y Jaume Carner. Su organización se basó en los llamados círculos de influencia donde grupos de formación de militantes eran dirigidos por un círculo de gobierno presidido por un jefe. Su programa ideológico se centraba en la catalanidad, la democracia, la libertad, la responsabilidad y la justicia. Otros participantes de esta organización fueron Josep Benet, Jaume Nualart y Josep Bardes. En su última etapa, antes de constituirse en Comunidad Catalana, participaron Josep Mª Novell, Joan Bosch, Antoni Mirada, Josep Vilardell, Miquel Xancó, Enric Sòria, Josep Gassiot y Carles Monner. El partido se transformó en 1964 en Força Socialista Federal (FSF), publicando como órgano de difusión la revista Promos. Después de fracasar los intentos de unión con el MSC y el FOC, la organización se disolvió55.

Cabe decir que el denominador común en todas estas organizaciones fue que por costumbre algunas fuerzas políticas dentro de ellas planteaban la exclusión de otras, poniendo en cuestión su transparencia democrática; no obstante, conforme iba pasando el tiempo, fueron evolucionando en aras de aceptar el principio de no-exclusión en la mayoría, aunque el avance fuese muy lento56.

Otro aspecto destacable en aquellos años fue el relevo en la Alcaldía de Barcelona, siendo Antonio Mª Simarro Puig57 sustituido por el notario y antiguo militante de la Lliga Catalana José Mª de Porcioles Colomer58. La entrada del nuevo gobierno municipal coincidió con la expansión demográfica en Cataluña, efecto que ocasionó importantes problemas estructurales de carácter educativo y asistencial, acrecentado por el déficit de viviendas existente ante la avalancha inmigratoria que provocó el problema del barraquismo. En 1959 se cifraban en noventa mil las viviendas necesarias, siendo este un problema generalizado, pues el propio alcalde de Sabadell, en 1957, afirmaba en un informe enviado al jefe del Estado que eran más de cincuenta mil los niños sin escuela en Barcelona y su provincia, argumentando que los niños procedentes de la inmigración iban aumentando y viviendo en el más completo abandono59.

Por otro lado, las huelgas y protestas obreras originadas en empresas emblemáticas como la Maquinista Terrestre y Marítima, Enasa-Pegaso, Hispano-Olivetti, Fabra y Coats, etc., aceleraron el descontento social, sumándose a todo esto el incremento en la conflictividad del ámbito educativo. Hay que destacar entre sus actividades la protesta de los estudiantes universitarios en apoyo de otros movimientos sociales, induciendo al cierre de la Universidad en Barcelona (UB) en 1956 por primera vez desde 1939. No obstante, este hecho provocó como respuesta una fuerte represión policial que retrasó el desarrollo de los numerosos movimientos universitarios hasta la década posterior. Raimon Obiols, estudiante universitario en aquellos días, nos da una visión de lo que acontecía en el ámbito universitario, explicando su entrada en la UB en el curso 1957-58:

«(...) El curso siguiente, que es cuando yo entro en la universidad, fue un curso de una cierta atonía política en la universidad, fundamentalmente porque había habido una gran represión. Fue un curso muy pasivo, pero yo comienzo a hablar con la gente de la facultad, algún socialista y algún comunista, y en el curso siguiente es cuando me afilio al Movimiento Socialista.»60

Sin duda, el año 1958 fue muy negativo para los intereses de la izquierda política catalana, pues muchos de sus miembros fueron detenidos, entre ellos numerosos dirigentes del MSC y del socialismo catalán debido a las filtraciones obtenidas por la Brigada de Investigación Social (BIS) en los contactos mantenidos por el socialista Antonio Amat. Este singular militante, apodado «el ciclista» o «el francés», fue el enlace durante largo tiempo entre el MSC y el PSOE en Madrid. Sus contactos con el PNV y con el PSOE en Francia crearon en su momento cierta tensión entre Reventós y Pallach, creador del Secretariado de Orientación de la Democracia Social Catalana (SODSC), por la presencia de este en los comités nacionales del PSOE61. Lo cierto fue que, tras estas detenciones, el PSUC se afianzó como el partido con más protagonismo en la clandestinidad, mientras que grupos como la UDC, ERC o el FNC se mostraron inactivos hasta finales de los años cincuenta, momento en el cual surgieron nuevas acciones de carácter identitario como la prohibición en mayo de 1960 del Cant de la Senyera en un concierto del Orfeó Catalá en el Palau de la Música. El resultado acabó con una fuerte intervención de las fuerzas del orden, llevando a la prisión a varios detenidos, entre ellos a Jordi Pujol. A este respecto, es interesante presentar las reflexiones de este destacado dirigente nacionalista cuando se refiere al sentido identitario de una parte de la sociedad catalana de aquellos días:

«Si en los años sesenta —decía Pujol— la independencia no era el objetivo, tampoco lo era el federalismo. El sistema federal, sobre todo cuando es impuesto desde arriba, se aplica a colectividades y territorios en principios iguales o muy similares y que, en todo caso, el mismo federalismo iguala. El federalismo asimétrico, el que distingue personalidades nacionales dentro del conjunto territorial, es una quimera. El federalismo tiende a uniformar, a enrasar.»62

Otro de los acontecimientos de gran realce simbólico fue la presión ejercida por colectivos sociales de marcada influencia catalanista por conseguir la destitución del director de La Vanguardia Española, Luis Martínez de Galinsoga, debido a la provocación realizada por este al expresar aquella conocida frase de «todos los catalanes son una mierda», campaña que concluyó con su cese en febrero de 196063.

43. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 34.

44. RIQUER, Borja de, CULLA, Joan B., Historia de Catalunya, vol. VIII. El franquisme i la transició democràtica (1939-1988), Barcelona, Edicions 62, 1994, p. 135.

45. MARTÍ, Josep, op. cit., p. 67.

46. TUSELL, Javier, Manual de Historia de España. Siglo XX… op. cit., p. 614.

47. Harry Swinomish Truman. Presidente de EE.UU (1945-51).

48. GRAN ENCICLOPEDIA CATALANA, Volúmen VIII, Barcelona, Enciclopedia Catalana., 2000, pp. 153-170.

49. En 1965 fue elegido secretario general del PSUC y entre 1977 y 1981 fue elegido presidente de su partido, repitiendo en 1982-85.

50. Gobernador Civil de Barcelona (1947-51). Fue sustituido por Felipe Acedo Colunga (1951-60).

51. Mundo Obrero, 1-1-1957.

52. MARTÍ, José, op. cit., p. 117.

53. Ibid.

54. MARTÍ, José, op. cit., p. 167.

55. MONNER, Carles, «Del CC al FSF», en AA.VV., Historia del Socialisme a Catalunya (1939-1972), Barcelona, Debat 4-5, Centre d’Estudis Socialistes, 1978, pp. 99-100. Jordi Pujol afirma que el nombre de CC lo puso Frederic Roda, aunque el significado de las siglas de esta organización no se refería directamente a Cristo Cataluña. Como dijo él «se puso CC lo mismo que podría ponerse RR», en PUJOL, Jordi, Memòries (1930-1980), Barcelona, Proa, p. 98.

56. Ibid., p. 112.

57. Antonio María Simarro Puig (1896-1969). Abogado y alcalde de Barcelona (1951-57). Dada su buena relación con el ministro de la Gobernación, Blas Pérez González, sustituyó en la Alcaldía a Josep Mª Albert i Despujol a causa de su mala gestión en la huelga de tranvias de 1951.

58. José Mª de Porcioles Colomer, alcalde de Barcelona entre 1957 y 1973.

59. MOLINERO, Carme, op. cit., p. 53.

60. OBIOLS, Raimon; GUILLAMET, Jaume, Catalunya Oberta, Barcelona, Edicions 62, 1984, p. 18.

61. MARTÍ, José, op. cit., pp. 119-120.

62. PUJOL, Jordi, op. cit., p. 140.

63. MOLINERO, Carme, op. cit., pp. 56-64.

1.5. Los años sesenta. Crecimiento, cambio social y el renacer de la conflictividad social

Con los años sesenta llegó también a España el crecimiento económico generalizado en toda la Europa occidental a través de la mayoría de los sectores productivos, lo que condicionó para su sostenimiento la puesta en marcha de nuevas inversiones estatales apoyadas en fuertes reformas estructurales y en la reconversión de ciertos sectores productivos, así como un cambio de actitud en el marco institucional de las relaciones laborales condicionadas por una apreciable descentralización a partir del llamado Plan de Estabilización.

El I Plan de Desarrollo Económico y Social (1964-67), conducido por los ministros tecnócratas del Opus Dei, aseguró la permanencia del franquismo y el avance hacia una hipotética monarquía autoritaria encarnada en el príncipe Juan Carlos, que el 22 de julio de 1969 fue propuesto por Franco como sucesor suyo a título de rey, con el propósito ya conocido de «dejar todo atado y bien atado»64.

Los resultados económicos comenzaron a ser favorables a los nuevos planteamientos económicos del gobierno, como se demuestra en el periodo entre 1964 y 1971, donde la renta per cápita creció un 119%, o sea, pasó de 44.291 pesetas a 97.086 pesetas. Por otro lado, el régimen ocupacional en los sectores de la construcción y servicios fueron in crescendo ininterrumpidamente entre 1965 y 1971 llegando hasta el 23,6% y el 39% de la población ocupada, en detrimento del sector agrario que contaba con solo el 8,4% en 1970, dato indicativo del flujo de mano de obra desde el sector primario hacia el terciario.

En 1965, un 70% de la población obrera de la capital catalana trabajaba de media más de nueve horas diarias, mientras que un 27% lo hacía con más de doce, de tal forma que, sumando la mayoría de los obreros manuales y empleados administrativos, se superaban las 55 horas semanales. Un ejemplo de lo antes mencionado lo encontramos en el «gueto obrero» del barrio de San Ildefonso (Cornellá de Llobregat), situado en el cinturón industrial de Barcelona, donde en 1971, tres de cada cuatro obreros superaban las doce horas diarias de trabajo, mientras que uno de cada tres incluso llegaba a las catorce, constatando que el pluriempleo se utilizaba con relativa normalidad, y todo esto sin contar las horas en desplazamientos. No obstante, si bien el paro en el sector industrial fue casi inexistente, menos del 1% de la población activa, las condiciones laborales y sociales para los trabajadores eran muy duras, todo sumando que el barraquismo en las grandes ciudades y la falta de servicios asistenciales agravaban dicha situación.

En julio de 1965 se constituyó el octavo gobierno del general Franco formado en su mayoría por tecnócratas del Opus Dei. Este nuevo gabinete fue catalogado de continuista respecto al formado hacía tres años, ya que, aunque su remodelación afectó a algunas carteras, en realidad, lo más destacado de este nuevo gobierno fue el ascenso de Laureano López Rodó como ministro sin cartera y comisario del Plan de Desarrollo. Los cambios se efectuaron en las carteras de Agricultura, Hacienda y Comercio, siendo sus nuevos titulares, Adolfo Díaz Ambrona, Juan José Espinosa y Faustino García Moncó; Obras Públicas la ocupó Federico Silva Muñoz, de Acción Católica y Antonio Oriol y Urquijo ocupó la cartera de Justicia65.

La estrategia principal de Franco era conseguir el ingreso en el Mercado Común Europeo, siendo necesario para ello una pseudoliberalización política inicial refrendada por las leyes de Prensa e Imprenta de marzo de 1966 y el referéndum convocado el 14 de diciembre siguiente a favor de la Ley Orgánica del Estado (LOE), cuya participación alcanzó el 88,79% del electorado y con el 95,06% los votos favorables.

Por otro lado, también fue notoria la sustitución en el otoño de 1967 del general Agustín Muñoz Grandes, que había sido en anteriores gobiernos, ministro del Ejército (1951-57) y vicepresidente del gobierno (1962-67), en la Vicepresidencia del Gobierno por el almirante Luis Carrero Blanco que, años después, concretamente en junio de 1973, sería nombrado por Franco presidente del gobierno hasta el 20 de diciembre del mismo año, fecha en que fue asesinado por ETA en un atentado.

La imagen social y política en Cataluña se desenvolvía bajo la llamada Cataluña oficial encabezada por las máximas autoridades militares que representaban al Estado, los capitanes generales Alfonso Pérez Viñeta (1967-71), Joaquín Nogueras (1971-72) y Salvador Bañuls (1972-76), aunque en realidad eran los gobernadores civiles los que ostentaban y representaban el poder político. Antonio Ibáñez Freire (1963-66) fue sustituido en julio de 1966 por Tomás Garicano Goñi que gobernó durante tres años, sucediéndole en el cargo, por su acceso ministerial, Tomás Pelayo Ros desde 1969 hasta junio de 1974, año en que fue cesado.

Barcelona era una ciudad relativamente tranquila envuelta en aquello que se llamó el «porciolismo», en honor del carismático alcalde, donde la burguesía catalana y la clase acomodada colaboraron con el régimen franquista; incluso algunos personajes que tuvieron gran protagonismo posterior en la Asamblea provenían de un pasado con actitudes confusas, como Agustí de Semir, que de concejal falangista del Ayuntamiento de Barcelona llegó a recalar en la oposición próxima al PSUC; o la de Felip Solé i Sabarís, médico y oficial falangista durante la Guerra Civil, que fue posteriormente destacado miembro de la Taula Rodona en 196666. No obstante, la característica más notable de aquel tiempo fue el deterioro significativo en la gestión pública, que aceleró el descontrol y la corrupción en los ayuntamientos y que en su vertiente urbanística provocó el desastre ecológico que supuso una falta de planificación razonable, efecto que en muchas zonas del país aún padecemos. Masías, bosques, restos históricos, arqueológicos y edificios modernistas, todo desaparecía a favor del cemento y el desarrollo incontrolado. Sin embargo, y quizás como reacción social a ese desvarío, fue donde nació el germen del nuevo movimiento urbano de los años sesenta, que supuso el incremento de protagonismo de las nuevas asociaciones de vecinos, más beligerantes y exigentes con la administración pública, editando boletines y revistas de información local. Los centros parroquiales, los curas-obreros, JOC, Cáritas Diocesana y otras asociaciones vinculadas a la Iglesia católica se organizaron, mientras que en la izquierda obrera clandestina se fueron gestando las llamadas Comisiones Obreras de Barrio (CC.OO.):

«La salida a la luz pública de las Comisiones Obreras en Cataluña y las grandes acciones organizadas por ellas, como son las manifestaciones del 23 de febrero y del 26 de marzo de 1965, cuentan entre los acontecimientos de más gran trascendencia política de los últimos años.»67

En 1965, el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) celebró su II Congreso con Gregorio López Raimundo al frente, justamente cuando hacía un año que se habían celebrado los XXV años de Paz con diversos actos propagandísticos presentados por el régimen. En los debates congresuales se planificaron las nuevas estrategias en la lucha antifranquista y fue allí también donde se fraguó la idea inicial que dio fruto a la Asamblea de Cataluña. Su carácter catalanista era innegable, incluso resulta sorprendente la alusión a un representante de la Iglesia catalana en una resolución política del PSUC según se expresa:

«Los comunistas catalanes identificamos el combate por los derechos y libertades nacionales de Cataluña con todas y cada una de las acciones en defensa de los intereses de las masas populares, con todas y cada una de las luchas por las libertades democráticas, en las cuales se integran las libertades culturales y nacionales del pueblo catalán. Consideramos necesario llevar la lucha a la calle con manifestaciones como la realizada el 11 de septiembre en homenaje a Rafael Casanovas, o la del 26 de marzo que exigía el retorno del abad de Montserrat. Hace falta exigir con más vigor las reivindicaciones culturales.»68

En las resoluciones del Congreso también se constataron las jornadas de huelga realizadas el 30 de abril y el 1º de Mayo del mismo año y el cambio de estrategia de la Iglesia española ante el pueblo oprimido:

«Los comunistas catalanes constatamos que a raíz del Concilio Vaticano II se está produciendo una evolución positiva en el sí de la Iglesia española y del movimiento católico, que marca un distanciamiento entre la Iglesia y el régimen. En diversos lugares de Cataluña observamos que se fortalece la unidad de acción entre los comunistas y el sector católico progresista, lo que ha contribuido a acelerar el desarrollo del movimiento antifranquista de masas en el último periodo.»69

Sin duda, fue en esta época cuando el PSUC asumió definitivamente el protagonismo del antifranquismo catalán aumentando sus actividades propagandísticas y de lucha. Crearon la revista Nous Horizons en la que colaboraron el escritor y periodista valenciano, Joan Fuster; el dirigente del Grup d’Independents pel Socialisme, Alexandre Cirici; y el dirigente socialista, Ernest Lluch. También entre 1964 y 1969 se impulsó el Moviment Democratic de Dones, y desde 1967 se incorporaron, junto con los sindicalistas de CC.OO., a las manifestaciones del 11 de septiembre, admitiendo de facto la simbología nacionalista, aunque sin especificar si fue solo como forma de lucha antifranquista70. Sin embargo, dentro del propio partido las inquietudes de la militancia provocaron situaciones límite que evolucionaron en las diferentes convulsiones y escisiones que hubo, siguiendo así la tónica ejercida en el PCE en el resto de España. Entre 1964-65 fueron expulsados del PSUC entre otros, Francesc Vicenç, Jordi Solé Tura71, Jorge Semprún72 y Fernando Claudin73. En 1967, al escindirse del PSUC el llamado Grupo Unidad, se constituyó en Cataluña el Partido Comunista de España Internacional (PCEi), formalizándose esta organización al año siguiente. Este grupo defendía los postulados marxistas.

64. RIQUER, Borja de, op. cit., p. 366.

65. MOLINERO, Carme, YSÀS, Pere, «La Dictadura de Franco», en MARÍN, José Mª, op. cit., pp. 137-138.

66. RIQUER, Borja de, op. cit., p. 378.

67. ANC, «Proyecto de resolución política», Fondo PSUC, n.º 230., Carpeta 12., 1965. p. 6.

68. Ibid., pp. 9-10.

69. Ibid., p. 11.

70. MORAN, Gregorio, Miseria y grandeza del PCE, 1939-1985, Planeta, Barcelona, 1986.

71. Militante comunista y después socialista recientemente fallecido. Ministro de Cultura (1991-93). Ampliar en SOLÉ TURA, Jordi, Una historia optimista. Memórias, Madrid, El País, 1999.

72. Militante comunista y ministro de Cultura (1988-91).

73. Claudín Pontes, Fernando. Dirigente comunista y presidente de la Fundación Pablo Iglesias (1979-90). Ampliar en CLAUDIN, Fernando, Santiago Carrillo.Crónica de un secretario general, Barcelona, Planeta, 1986.

1.6. Relaciones entre Cataluña y el Vaticano bajo el franquismo

Como resultado del Concilio Vaticano II, en 1965 surgió en Cataluña la llamada Iglesia progresista, que estaba muy vinculada a la lucha antifranquista y caracterizada por la ruptura con la tradicional unidad política de los cristianos a través de la lectura del evangelio como un mensaje de solidaridad con los oprimidos. La tendencia del pensamiento cristiano en los años sesenta se estaba decantando hacia un progresismo más abierto a la modernidad y a las corrientes políticas de la izquierda74, y desligándose de la directriz democristiana europea, de este modo proliferaron los llamados «curas obreros» caracterizados por su perfil progresista que los llevó en algunos casos a renunciar a la paga estatal y al uso de la sotana. En Cataluña tenemos algunos ejemplos, destacando entre otros: Jordi Llimona; Josep Dalmau, que ponía el caso de Polonia como un ejemplo de coexistencia entre la Iglesia católica y el partido marxista; Joan Gomis y Lluís María Xirinachs. Desde el final de la Guerra Civil, la actitud del Vaticano hacia Cataluña se había basado en el desconocimiento y la desinformación. De hecho, hasta la muerte del cardenal Vidal i Barraquer en su exilio suizo, Cataluña fue un problema sin solucionar ya que el régimen no deseaba el retorno de un eclesiástico que se había negado a firmar la carta en pro del bando franquista durante la contienda; sin embargo, fue el propio Papa, Pío XII, quien no quiso destituir al veterano cardenal hasta su muerte en 1943, en Friburgo. A partir de ese momento, el problema catalán quedó sin respuesta hasta que bastantes años después, la campaña de protestas preparadas bajo el lema: Volem Bisbes Catalans del año 1966 hizo cambiar la actitud vaticana respecto al Principado75. Habría que recordar que el último obispo catalán en ocupar la sede de Barcelona fue Josep Miralles entre 1926 y 1930 y que, posteriormente bajo el régimen dictatorial, gracias al acuerdo que permitió el privilegio de presentación entre España y el Vaticano de junio de 1941, no hubo obispos catalanes en todo el periodo franquista siendo el obispo Narcís Jubany, años después, el primero en romper dicho acuerdo76. Con respecto a esta campaña todavía hay cierta discrepancia sobre su auditoría, pues, aunque fue atribuida a Jordi Pujol, Josep Benet también lo reivindica asegurando que se gestó en casa de él mismo cuando estaba enfermo de gripe, justo el día en que Rafael de Carreras vino a casa de este a informarle sobre el nombramiento del cardenal Marcelo González como arzobispo de Barcelona, según había escuchado en Radio Vaticano. Posteriormente, Josep Benet y Albert Manent editaron el libro Le Vatican et la Catalogne en —según ellos— Toulouse, aunque consta que fue en Ginebra donde se publicó. Otra anécdota de importante significado con la implicación de nuevo de Josep Benet fue el robo y la devolución posterior de la imagen de la Mare de Deu de Nuria el 9 de julio de 1967. Sobre este asunto cabe decir que una hoja clandestina distribuida y firmada por sacerdotes y militantes de diversos movimientos de Acción Católica explicaba el motivo por el que se escondió la estatua, aludiendo —según los firmantes— a la clara explotación anticatalana de la devoción popular por La Mare de Deu77. Según las memorias del cardenal Vicente Enrique Tarancón78, en los últimos cinco años del régimen franquista el Vaticano intervino en numerosas ocasiones en asuntos delicados de Estado que afectaban a la política interna del gobierno, algunos protagonizados por el propio Papa Pablo VI79. Tómese como ejemplo la petición de clemencia cursada desde el Vaticano en contra de las últimas penas de muerte efectuadas por el franquismo, una de ellas la del dirigente de ETA, Juan Paredes Manot «Txiqui», causa que fue desestimada por el propio dictador; o la efectuada por el todavía cardenal Montini, abogando este por la suspensión de la pena capital al anarquista Jordi Conill en 1962, en cuyo desarrollo también intervino Josep Benet. Sin embargo, otros activistas como Julián Grimau, fusilado el 20 de marzo de 1963, no tuvieron tanta suerte. Otro acto destacable a favor del catalanismo identitario se produjo en marzo de 1965 cuando el abad de Montserrat, Aureli Mª Escarré, se exilió de Cataluña en acto de protesta contra la represión franquista, instalándose en el monasterio de Viboldone en la Lombardía italiana. Al año siguiente, en conmemoración de la Diada del 11 de septiembre de 1966, unos dos mil catalanes fueron a Sant Miquel de Cuitxà a homenajear a un exiliado de lujo, el músico Pau Casals, que interpretó emotivamente en tierras catalanas El Pesebre. Al acto asistió el abad Escarré que participó en el encuentro tan emotivo bajo los inevitables gritos alegóricos de «¡Visca Catalunya!» y «¡Visca l’Abat!», eso sí, bajo el control disimulado pero estricto de agentes de la policía española. Dos años después, el 21 de octubre de 1968, el abad Escarré retornó de su exilio para morir en tierras catalanas. En su entierro había coronas de laurel de diversos partidos y organismos políticos de carácter catalanista, entre ellos UDC, FNC, CC.OO., PSUC y del presidente de la Generalitat en el exilio. Posteriormente, se cantó públicamente Els Segadors delante de las autoridades gubernativas y de la propia policía. Con la desaparición del abad, los catalanistas perdieron uno de sus símbolos más carismáticos en la lucha por las libertades en Cataluña; véase como ejemplo el artículo publicado en el prestigioso periódico francés Le Monde donde afirmaba que «El régimen español se dice cristiano, pero no obedece a los principios de base del cristianismo»80. No obstante, mediante el amparo de la encíclica Populorum Progressio, se abrieron nuevas posibilidades de colaboración con la oposición antifranquista, aumentando así las protestas y la presión sobre el régimen. El nuevo abad de Montserrat, Cassiá Mª Just, continuó en la misma línea reformista que su antecesor, apoyando la crítica pública sobre la relación de los obispos con el sistema dictatorial presentada en un documento por diez y nueve sacerdotes de la Diócesis de la Seo de Urgel, junto con el escolapio Jordi Fullat, el jesuita Artur Juncosa y el capuchino Jordi Llimona. Pero fue sin duda el nombramiento en febrero de 1966 para la Diócesis de Barcelona del prelado castellano Marcelo González Martín, que tomó posesión el 19 de mayo siguiente, lo que colmó el vaso y no hizo más que envalentonar al clero catalanista y aumentar el ritmo de protestas encabezadas por el eslogan «¡Volem bisbes catalans!», donde Josep Benet, Albert Manent y Rafael Carreras de Nadal alcanzaron cierto protagonismo. El resultado de estas insistentes protestas condicionó en parte a que después de 1967 todos los obispos en Cataluña (Lérida, Tarragona, Tortosa, Urgel y obispos auxiliares), hablasen el catalán. Por su parte, Marcelo González accedió al Cardenalato de Toledo, siendo sustituido por Narcís Jubany81.

74. COLOMER, Josep Mª, «Tornant-hi a pensar (VII). El progresisme catòlic», L’Avenç, n.º 53, 1982, p. 45.

75. FABRÉ, Jaume, HUERTAS, Josep Mª, «Catalunya i el Vaticà sota el franquisme», L’Avenç, n.º 54, 1982, p. 16.

76. Ibid.

77. FABRÉ, Jaume, op. cit., p. 14-16.

78. Para ampliar ver TARANCÓN, Vicente Enrique, Confesiones, Barcelona, Circulo de Lectores, 1997.

79. Pablo VI (Giovanni B. Montini), Papa desde el 21-6-1962 hasta el 6-8-1978, finalizó el Concilio Vaticano II el 8-12-1965.

80. SURROCA, Robert, «Escarré, L’Abat de Catalunya», L’Avenç, n. º 70, 1984 p. 28. También ver FABRÉ, Jaume, op. cit., p. 16.

81. RIQUER, Borja de, op. cit., p. 387.

1.7. Los medios de comunicación en la Cataluña franquista

En Cataluña, como en el resto del territorio español, los medios de comunicación reflejaban la imagen de una sociedad inmersa en un clima social fuertemente oprimido. Sin embargo, el aislacionismo internacional instalado en España prácticamente desde el final de la II Guerra Mundial, no tardó mucho en ir desgajándose lentamente, permitiendo la entrada de los nuevos modelos de progresismo europeizante que se filtraban desde el otro lado de la frontera, pautas que ayudaron al cambio sociocultural que se asemejaba, cada vez más, al estilo de vida de la Europa Occidental. En ese contexto, el propio almirante Carrero Blanco afirmó en 1972 ante el Consejo Nacional del Movimiento:

«La moral de las gentes, al menos en lo que está más a la vista, en espectáculos, en la literatura, en la prensa y en las costumbres, no es lo que nosotros quisiéramos, no es la moral de nuestras tradiciones patrias. (…) La acción subversiva, a través de la corrupción de las costumbres, del erotismo, de la pornografía, de los espectáculos decadentes, de la literatura soez e inmoral y con honda frecuencia atentatoria a nuestros ideales políticos y patrióticos, está haciendo evidentes estragos.»82

A finales de los años cincuenta, la radio todavía conservaba el protagonismo entre los medios de comunicación; sin embargo, todo cambió cuando en 1959 la televisión llegó a Cataluña y, a partir de entonces, su expansión fue imparable llegando en 1970 a ocupar el centro del 80% de los hogares en Barcelona y provincia. No obstante, esta novedad tecnológica no contribuyó a la difusión de la lengua catalana que era casi imperceptible en los medios audiovisuales del país, dado el alto control y censura informativa, lo que podría haber paliado la reivindicación identitaria que posteriormente se hizo prioritaria bajo el lema de «¡Llibertat d’Expresió!».

En 1964, hizo su aparición en Barcelona el periódico Tele/eXpres, siendo a partir de 1968 y bajo la batuta de Manuel Ibáñez Escofet el diario más progresista del momento. Un año después, vio la luz el diario deportivo Dicen, ambos en la órbita del empresario Jaume Castells y con el aval ideológico de los periodistas Carlos Sentís e Ignasi Agustí, proclives al régimen. Otros diarios informativos como La Vanguardia Española, El Correo Catalán, Diario de Barcelona y El Noticiero Universal, junto con el semanario Destino dirigido por Néstor Luján, complementaban la prensa mayoritaria catalana.

En 1966, ya promulgada la llamada Ley Fraga, se fundó en la clandestinidad el Grup de Periodistes Democràtics con una fuerte influencia sobre la inmovilista Asociación de Prensa. Este grupo fue un aventajado en el sector informativo dados sus impulsos democratizadores, adelantándose a la nueva etapa de aperturismo informativo en la sociedad catalana.

Por otro lado, el F.C. Barcelona, desde 1968 y bajo la presidencia de Narcís de Carreras, también se adaptó a los nuevos tiempos aperturistas con un aire liberal y catalanista que aumentó con Agustí Montal como nuevo presidente hasta finales de los años setenta. En otro ámbito de actuación, Jordi Pujol, futuro presidente de la Generalitat, encabezó desde 1965 hasta 1972 un proyecto parapolítico denominado Centre d’Informació, Recerca i Promoció (CIRP) cuyo objetivo era impartir los principios políticos nacionales que utilizó a lo largo de toda su carrera:

«Hoy, —dijo Pujol— para ser válido el movimiento nacional de Cataluña, sin omitir en absoluto los hechos de la lengua, cultura y tradición, ha de reunir las condiciones siguientes: 1- Ha de cultivar un fuerte sentido de comunidad y ha de subrayar las exigencias del orden social, económico y político que este sentido de comunidad necesariamente comporta. 2- Ha de defender una manera de ser social y política, la definición de la cual ha de hacer posible la elaboración de un “programa de los catalanes”. Este programa ha de ser ofrecido a España y Europa. Por otro lado, ha de constituir, junto con el comunitarismo del punto anterior, un instrumento básico de integración de los emigrantes. 3- Su objetivo básico no han de ser las reivindicaciones de Cataluña, sino las reivindicaciones sociales, económicas, políticas y humanísticas del hombre catalán, entendiendo por catalán toda persona que vive y trabaja en Cataluña y se siente identificado. 4- No puede limitar su proyección a Cataluña, sino que se ha de insertar en un área más extensa. Más que un nacionalismo catalán ha de ser una forma concreta de nacionalismo europeo.»83

También Ómnium Cultural y la Enciclopedia Catalana adquirieron su protagonismo en estos tiempos como instrumento difusor de la lengua catalana, en busca de la identidad propia como eje reivindicativo.

En definitiva, y como conclusión a todas estas argumentaciones de control y de progreso en los mass media en el final del tardofranquismo y en la transición española, podemos decir que estas herramientas de difusión tuvieron una importancia relevante dependiendo de quien la utilizara. El tratamiento informativo utilizado en el atentado contra el almirante Carrero Blanco lo demostró ya que, por un lado, pudimos ver el intento de fuerte control y de manipulación informativa ejercida por el régimen sobre dicho acontecimiento; y por el otro, la superación de esta censura debido al proceso evolutivo de mayor independencia de algunos medios de información. En consecuencia, a partir de entonces fue innegable la afirmación de que los medios de comunicación se desenvolvían en otro nivel diferente al insistente control y censura gubernativa, sobre todo después de ponerse en marcha la Ley Fraga en 1966, aunque bien cabe decir que esta ley seguía manteniendo un claro marcaje sobre la prensa mediante multas, suspensiones, secuestros o procesamientos a periodistas que se imponían su propia autocensura. Un ejemplo de esta situación fue la detención y procesamiento del redactor del diario Tele/eXpres, José Manuel Huertas Clavería, que provocó un importante movimiento solidario entre los trabajadores del ramo y la subsiguiente huelga de prensa que dejó a Barcelona sin periódicos, exceptuando Solidaridad Nacional (prensa del Movimiento) y La Vanguardia Española. Años después y tras la muerte del dictador, los medios de comunicación fueron un claro exponente del desarrollo democrático por su difusión social y su aportación al equilibrio político mediante el consenso mediático ante posturas políticas antagónicas84. Desde la clandestinidad los medios de comunicación utilizados por la oposición en Cataluña fueron muy limitados, centrándose exclusivamente en folletos informativos o algunas ediciones de libros prohibidos por la censura que procedían del exterior. A este respecto es importante destacar la interrelación que tuvo el informativo clandestino Avui con otras agencias informativas, API y ADI. Mientras que Avui trataba la información desde un prisma político nacional-catalanista y progresista, para este medio, API y ADI empleaban su óptica particular de la problemática nacional de Cataluña, es decir, problemática de opresión política, económica, social, cultural y lingüística, extraña a esta realidad nacional que el equipo de Avui intentaba explicitar a través de su boletín85. La radio tuvo también su protagonismo mediático, aunque con certeza limitado como veremos posteriormente en algunas emisiones realizadas por la Asamblea y ya, más generalizada, las emisiones radiofónicas provenientes de más allá del telón de acero, protagonizadas por Radio España Independiente, «la Pirenaica»86.

82. RIQUER, Borja de, op. cit., pp. 329-343.

83. PUJOL, Jordi, op. cit., pp. 185-186.

84. Ampliar en CEBRIÁN, Juan Luis, El tamaño del elefante, Madrid, Alianza, 1987. También en MARÍN, José Mª, «La transición sindical y la conflictividad social», en TUSELL, Javier, Hª de España. Siglo XX, op. cit., p. 442.

85. FRC, AJR, «Avui, Equip», Carpeta 67/1, 14-4-1973.

86. Jordi Solé Tura en sus memórias dedica un capítulo completo a esta etapa radiofónica. Ver SOLÉ TURA, Jordi, Una Historia Optimista, op. cit., pp, 167-186.

1.8. De la Caputxinada a la Taula Rodona Democrática. La lucha del movimiento universitario antifranquista

Desde los años cuarenta hasta la transición española el movimiento obrero y el estudiantil encabezaron la resistencia más notable al franquismo desde el interior del país con un sacrificio notable de víctimas represaliadas, encarceladas o ejecutadas. Llegados a finales de los años sesenta, el conflicto antifranquista se institucionalizó en el ámbito universitario con una fuerte hostilidad contra el poder, reaccionando este con la intervención de las fuerzas de orden público en los estamentos universitarios, efecto que incrementó considerablemente el número de detenciones, registros y suspensiones; sin embargo, a pesar de los numerosos estados de excepción aprobados por el gobierno, estos no consiguieron disminuir en absoluto la creciente politización de las aulas. Las protestas estudiantiles se originaron en parte como resultado de un excesivo crecimiento del número de estudiantes universitarios, síntoma de la evidente mejora económica en el país, y también por el cambio ideológico de un sector del profesorado que se inclinó favorablemente hacia posiciones más progresistas y de izquierda. Este efecto, calificado por el régimen de subversivo, trajo consigo nuevos expedientes de expulsión con la consiguiente incitación a nuevas movilizaciones estudiantiles enmarcadas en un contexto de rebeldía contra el sistema represor y por la influencia externa de los movimientos sociales internacionales que surgieron en plena Guerra del Vietnam y el «mayo» francés de 196887. Daba la sensación de que después de décadas de estricta vigilancia desde el poder, el final del Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEU) estaba próximo, ya que, aunque por ley todavía seguía siendo el sindicato único obligatorio, la mayoría de los estudiantes ya habían roto con él88. Como ya se esperaba, el gobierno aprobó el cinco de abril de 1965 el decreto de creación de las Asociaciones Profesionales de Estudiantes (APE) como sustitutivo del obsoleto Sindicato de Estudiantes (SEU), aunque esto no alteró la tarea represora del régimen contra algunos de los profesores emblemáticos por su lucha contra el régimen. Numerosos profesores como: José Luis Aranguren, Enrique Tierno Galván y Agustín García Calvo fueron expulsados de la universidad a perpetuidad, otros como Santiago Montero Díaz y Mariano Aguilar Navarro fueron suspendidos por dos años, mientras que algunos como José Mª Valverde en Barcelona, Eloy Terrón y Antonio Tovar en Madrid, dimitieron de sus cátedras89.

Desde mediados de los años sesenta el número de estudiantes matriculados en las universidades españolas aumentó considerablemente, cifrándose en 20.289 los alumnos matriculados en el curso 1965-66, llegando hasta 33.413 en 1970. Esta masificación del alumnado trajo consigo la proliferación de nuevos movimientos estudiantiles que, aunque habían sido creados a mediados de los años cincuenta y habían adquirido una fuerte radicalización algunos de ellos, no buscaron las referencias tradicionales ideológicas en el PSOE ni en el PCE, sino en movimientos como el Frente de Liberación Popular (FLP) de tendencia católica o el Front Obrer de Catalunya (FOC).

El FLP fue un movimiento de izquierda que quiso diferenciarse tanto de los socialistas como de los movimientos comunistas buscando una simbiosis entre el marxismo y el cristianismo. Aunque su ideología estuvo influenciada directamente por el Front National de Liberation (FNL) argelino, copiando casi sus siglas, el fundamento de su organización estuvo supeditado a dos cláusulas principales: la primera era que no tuviera nada que ver con los partidos nacionales, responsables, según ellos, de la tragedia del pueblo español; y la segunda, que reuniese a todos los jóvenes contrarios al franquismo, dentro de una fuerza, de frente, esto es, de programa muy breve y de ideología muy ancha, o mejor, muy poco definida para permitir que en ella cupiesen gentes de principios muy diferentes.

Julio Cerón fundó este partido en 1957 aunque también fue el creador de otras organizaciones como Nueva Izquierda Universitaria o Nueva Institución Universitaria, colaborando estrechamente con él: Ignacio Fernández de Castro, Alfonso Carlos Comín, Juan Gerona, Jesús Ibáñez, Luciano Rincón y José Ramón Recalde.

Según Cerón, hubo tres frentes diferentes con supeditación absoluta, al menos en los dos primeros, en su lucha contra el régimen: el FLP I, entre 1958 y 1960, que aspiraba a ser un frente y desde luego una organización nueva; el FLP II, entre 1960 y 1962, que se concebía así mismo como un partido nuevo; y el FLP III, desde 1965 hasta su desaparición, que parecía haber tomado como modelo el Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria (PSIUP). Universitarios como Narcís Serra90, Pascual Maragall91, Joaquín Leguina92, Carlos Zayas, José Mª Maravall93, etc., formaron parte de estos movimientos y con el tiempo evolucionaron algunos a través del MSC a incorporarse al Partit Socialista de Catalunya (PSC)94 y otros al PSOE.

Dionisio Ridruejo, según declaraciones al semanario francés L`Express el 14 de junio de 1962, nos ofrece su versión sobre el FLP algo diferenciada de sus creadores:

«El FLP es un movimiento de inspiración castrista, poco importante numéricamente, pero que ha desempeñado un papel muy activo y ha reforzado mucho su influencia durante las huelgas de los últimos meses. Pero es en Le Socialiste, órgano en el exilio del PSOE, en su publicación del 3 de enero de 1963, donde define su idea e intencionalidad. El FLP ha crecido en el campo obrero a partir de elementos católicos que se negaban a ser engañados (…) Esto fue posible por las facilidades con que contaban sus afiliados de origen católico, para hacer proselitismo dentro de las J.O.C. y de las H.O.A.C., campo que a nosotros (los socialistas) nos estaba vedado de antemano (…) Los jóvenes que lo crearon no eran comunistas, pero nadie ignora como interesa al movimiento comunista internacional estas organizaciones paralelas, confusas, en una palabra, que le hacen su juego desde fuera sin que puedan perjudicarle con sus posibles errores. Así, el partido comunista siempre vio con buenos ojos al FLP, primero porque este llegaba a un medio obrero católico al que directamente no podía llegar la propaganda marxista-leninista y, por otra, porque del confusionismo mismo del Frente solo el partido comunista podía beneficiarse.»95

Otra organización muy extendida en los ámbitos universitarios catalanes fue el Front Obrer de Catalunya (FOC) que fue un partido de ideología disidente de la línea comunista oficial centrada en un socialismo antiimperialista de izquierdas. Sus publicaciones más conocidas a lo largo de su historia fueron Revolución (1961-62), Presencia obrera (1963-65), Cuadernos de presencia obrera (1967-69), Proletario (1968), y Poder obrero (1969); aunque también participaron en Fulls d’opinió popular (ADP de C), APEL (Agencia de Prensa de España Libre) y el SID (Servei d’Informació Directa). En el exterior de España cooperaron con Revolución Socialista y Frente Obrero; en Madrid Lucha de Clases, y en San Sebastián Batasurra, órgano del Euskadiko Sozialisten Batasuna (ESBA). En 1962 participaron en el movimiento universitario catalán Moviment febrer del 62 junto con el MSC e independientes, donde ya destacaba el activista universitario, Raimon Obiols. En la corta existencia de este partido se celebraron cuatro conferencias políticas destacando la última donde fue expulsada la fracción trotskista, afirmando en una declaración su sentido proletario de partido de inspiración maoísta. Como decía Pascual Maragall: «la originalidad, la novedad y el antidogmatismo del FOC fue durante mucho tiempo el único escudo ideológico». Algunos de sus militantes más destacados fueron Pascual Maragall, Isidre Molas, José Antonio González Casanova, Alfonso Carlos Comín y Miquel Roca96.

En Barcelona, el 9 de marzo de 1966, unos quinientos representantes estudiantiles junto con una veintena de profesores y algunos intelectuales catalanes se reunieron a la cuatro de la tarde en el convento de los Capuchinos de Sarriá para constituir el Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), fruto de las resoluciones aprobadas por la Asamblea Constituyente de la Junta de delegados de las doce Facultades y Escuelas Especiales de la Universidad de Barcelona.


Convento Capuchinos Pedralbes 1966.

Cabe destacar que el acto tuvo que realizarse fuera de los estamentos universitarios al ser prohibido este dentro de la UB por el rector Francisco García Valdecasas y entre los que asistieron se encontraban nombres muy conocidos entre la intelectualidad catalana como: Salvador Espriu, Antoni de Moragas, Joan Oliver, Jordi Rubió i Balaguer, Antoni Tàpies, Pere Quart, Francesc Vallverdú, Agustín García Calvo, Oriol Bohigas, Raimon Obiols, Mª Aurèlia Capmany, Albert Rafols Casamada, los hermanos Goitisolo, algunos representantes de la Secretaria General de la CIE (Conferencia Internacional de Estudiantes), de la UNEF (Unión Nacional de Estudiantes Franceses), un delegado de la Universidad de Columbia y observadores de escuelas de grado medio y preuniversitarios, etc.

Jordi Solé Tura cuenta en sus memorias que el impulso definitivo de este movimiento surgió del PSUC universitario con Manuel Sacristán a la cabeza, y que de su núcleo principal surgieron documentos tan importantes como: la Declaración de Principios del SDEUB, sus Estatutos y el manifiesto final Por una Universidad Democrática. Los puntos básicos de estas propuestas fueron aprobados en el documento final elaborado para la convocatoria de constitución del SDEUB y formaron parte del programa base para la creación de la reforma democrática universitaria, la convocatoria de un congreso nacional de estudiantes de sindicatos universitarios democráticos y la constitución de comisiones mixtas de estudiantes y profesores97.

Una de las convocatorias preparadas para dicha reunión fue la fechada el 4 de marzo de 1966, firmada por el representante para la prensa del SDEUB, Eudaldo Ferrer, y vino como el resultado de un año de trabajo y después de la primera asamblea de distrito efectuada el 12 de febrero de 1965, con el objetivo de conseguir la Reforma Democrática de la Universidad. El asedio policial al convento se produjo tan pronto tuvo conocimiento del hecho el gobernador civil, Antonio Ibáñez Freire, rodeando el recinto en un radio de trescientos metros durante dos días y acabando el conflicto con varias detenciones98. Jordi Solé Tura describe la entrada en la sala de actos como una escena de viejas películas de gangsters, protagonizado por un grupo de policías encabezados por los comisarios Antonio Juan Creix y su hermano Vicente99. El informe del ministerio fiscal definió el acto como una asociación ilícita, calificando a los asistentes, por su implicación, como promotores, directivos y asistentes, teniendo consideración aparte a los denominados «intelectuales y personalidades», siendo inculpados los que incluso no asistieron al acto, pero sí se solidarizaron por escrito con él. A partir de esta clasificación, se propusieron las diferentes penas entre prisión menor (seis meses y un día hasta seis años), arresto mayor (un mes y un día hasta seis meses) y multas desde cinco mil pesetas hasta veinticinco mil.


Grupo de militantes socialistas en el exilio alemán, mediados de los años sesenta. En el centro de la imagen se distingue al actual presidente del Cedesc, Antonio Ruiz.


Convocatoria SDEUB, marzo de 1966.

El documento leído en el acto de constitución del sindicato estudiantil, titulado: Por una Universidad Democrática, hacía referencia entre otros aspectos a la llamada provisión de cátedras, por lo que el fiscal entendía el interés de la presencia de estos intelectuales no solo por el prestigio que daban al encuentro sino por el propio interés personal. Entre otros inculpados, denominados como «terceras personas», estuvo el Superior de la Orden, Juan Botam Casals, clasificado mediante informe policial como:

«(...) abiertamente catalanista, mal que aqueja a todos los componentes de la Orden en la región, sabiendo que está completamente identificado con los más conspicuos representantes en Barcelona, de esta insana tendencia política, tales como don Félix Millet, el abogado Mauricio Serrahima, el arquitecto Coll y Alentorn, el escritor Octavio Saltor y otros.»100

Otro componente de la Comunidad de los Padres Franciscanos Capuchinos fue inculpado por asentir y facilitar el salón de actos de su convento, para celebrar la reunión. Para Josep Benet la Caputxinada fue un hecho decisivo para la posterior formación de la Asamblea, reconociendo que con anterioridad fueron incapaces de crear comités unitarios sin exclusiones. Fue después de los capuchinos cuando aparece la Taula Rodona Democrática, el Comité pro-Amnistía y el Comité 11 de Septiembre. Buena parte de los miembros del SDEUB formaban parte del «escoltismo», que era un movimiento educativo juvenil que en su raíz cristiana obtuvo el reconocimiento episcopal siendo la competencia del Frente de Juventudes, constituyendo en 1954 el primer núcleo de la organización catalanista, Cristo Cataluña, y que posteriormente se unieron a la Institución Pedagógica Rosa Sensat como renovación de la educación catalana101. Mª Aurèlia Capmany nos presenta algunas anécdotas sobre aquellos tres días de reclusión estudiantil en el convento de capuchinos tan señalados en sus reflexiones:

«El sentido de responsabilidad, la capacidad de adaptarse a aquella circunstancia, unas cuantas ideas sobre el futuro que exigía, era realmente esperanzador. Incluso compensaba un par de impresiones negativas que había tenido en el momento de la creación del Sindicato Democrático. La primera de ellas era la preponderancia de la lengua castellana, la costumbre, ya mecánica, del estudiante que hablaba en catalán con el vecino y pasar al castellano en el momento que el estudiante en cuestión cogía el micro. Me di cuenta de que el peso del franquismo había sido terrible. Y de otro lado, aun otro factor que daba la medida de esta educación a la inversa. Entre los estudiantes había chicos y chicas. En los cargos importantes solo había chicos. Pero lo más terrible es que, cuando nos organizamos, descubrí que las chicas estaban todas en la cocina del convento, y los chicos en asamblea decisoria sobre el futuro de la comunidad. Pensé que el Sindicato Democrático que los estudiantes proyectaban era una esperanza para el futuro, pero que había mucho, mucho trabajo que hacer en aquel futuro.»102

La visión de cómo el régimen contempló estos actos de rebeldía estudiantil vino descrita en el documento que el fiscal que llevó el caso llegó a proponer en un concepto restringido, detallando la reunión como relajadora del sentimiento nacional, promovedora o difusora de las actividades separatistas y como intento de implantación de la división entre los estudiantes, acusaciones que aportaban un agravamiento de las penas. Sin embargo, lo importante fue que, a corto plazo, estos actos de represión policial influyeron en que días después ciento treinta capuchinos y religiosos se concentraran ante la Prefectura de la Policía Armada protestando por la agresión al estudiante Joaquín Boix ocurrida el 11 de mayo de 1966. Tres días después, 250 sacerdotes, 150 según Mundo Obrero103, se concentraron en el patio del episcopado ante el arzobispo de Barcelona, doctor Gregorio Modrego Casaus, entregándole un documento donde se expresaba la actitud poco clara de la jerarquía ante el allanamiento del convento de los Capuchinos por la policía, expresando su apoyo a las protestas generalizadas. También fue destacable la manifestación realizada el 17 de mayo de 1966 en Barcelona, entre la Avenida Diagonal y el Paseo de Gracia, donde participaron entre diez mil y quince mil personas, controlados por más de cien coches de la policía y dos tanques de agua. Ante dichos acontecimientos se formó un movimiento solidario en torno a los participantes de la Caputxinada, erigiéndose una coordinadora que fue llamada la Taula Rodona Democrática, integrada esta por una amplia representación política del espectro ideológico de aquellos días, o sea, desde la izquierda a la derecha catalana pasando por los nacionalistas. El SDEUB desarrolló su actividad entre 1966 y 1967 con amplias actividades sindicales, culturales y políticas, organizando recitales como el del cantante Raimon y homenajes a Pablo Ruiz Picasso y Jordi Rubió. Joan Crexell resume en su libro que la Caputxinada fue importante por diversos motivos: por ella misma, como un acto de masas clandestino y por las consecuencias que comportó; por los estudiantes, que fueron como un instrumento aglutinador de todos los universitarios durante cierto tiempo; como un hecho dinamizador del cristianismo progresista por la amplia solidaridad que desveló; y porque fue el origen que permitió a la oposición democrática catalanista un primer acuerdo sin exclusiones, la Taula Rodona Democrática104. Esta organización surgió a raíz del cerco a los estudiantes del SDEUB en el convento de los Capuchinos de Sarriá105 como iniciativa unitaria y de oposición para coordinar la ayuda de emergencia a los sitiados y represaliados. La reunión preparatoria se celebró en el domicilio de Josep Benet, asistiendo Jaume Casanovas, Joan Reventós, Jordi Carbonell, Xavier Folch y Felip Solé Sabarís, continuando las reuniones en el apartamento de Pere Portabella sito en la calle Balmes, lugar donde se estructuró la asociación política. De nuevo, los encuentros continuaron en casa de Salvador Casanovas (cercano a Jordi Pujol) y también en la torre de la calle Anglí, n.º 35, residencia de Joan Reventós, estando este presente en todas las reuniones. La Taula Rodona continuó hasta 1973 como lugar de encuentro y de lanzamiento de proyectos cívicos de todo tipo. Su composición estuvo formada por democristianos, comunistas, socialistas, nacionalistas e independientes, formando parte: ERC, FNC, MSC, PSUC, UDC y organizaciones sin una clara definición política. El acto más característico promovido por esta organización fue el efectuado en la sala de actuaciones Price, ya desaparecida, con un recital de carácter literario donde participaron poetas como Agustí Bartra, Salvador Espriu, Pere Quart, Joan Brossa, Francesc Vallverdú, Gabriel Ferrater, Joan Vinyoli y Jordi Sarsanedas, entre otros106. El Tribunal de Orden Público (TOP) declaró ilegal el SDEUB en el mismo año de su creación y expulsó a 69 profesores de la Universidad de Barcelona (UB). El rector de la Universidad, Francisco García Valdecasas, castigó a los estudiantes comprometidos con el nuevo sindicato con la pérdida de matrícula, siendo condenados los delegados del sindicato a seis meses de arresto. Entre los expulsados estaban José Mª Bricall, Joan Reventós, Jordi Solé Tura107, Isidre Molas, Miquel Roca Junyent, Joaquim Nadal, Josep Fontana, Josep Termes, Narcís Serra, Oriol Bohigas, Ernest Lluch, Joaquim Marco, Francesc Noy, José Emilio Donato, Frederic Correa y Joan Ramon Capella108. Sin duda, todos estos actos reivindicativos complementaron un movimiento más amplio de protesta generalizado en toda España y, de hecho, la Caputxinada se tradujo en un impulso significativo en la lucha antifranquista en las demás universidades españolas. Así, en Madrid, el sábado 12 de mayo de 1966, más de un millar de estudiantes se reunieron en la facultad de Económicas en el intento de crear un nuevo sindicato democrático de estudiantes. Del mismo modo se realizaron actos parecidos en San Sebastián, Valencia, Bilbao y Pamplona; incluso 72 capellanes enviaron un documento al obispo José Guerra Campos, afirmando que la lucha clandestina era lícita cuando esta se oponía al abuso de autoridad de un orden injusto y que el sindicato español no era representativo sino un instrumento al servicio del Estado, lo cual no respondía a las exigencias de la doctrina social de la Iglesia109. La protesta en la calle empezaba a tomar relevancia, llegando a su cenit en las grandes manifestaciones vecinales de los años setenta, tomando como ejemplo en Cataluña la movilización contra la subida de las tarifas de autobuses en Santa Coloma de Gramanet en 1968 o por la instalación de un puente sobre la Av. Meridiana entre la Trinidad Vella y la Nova en 1969. Otros movimientos sociales que destacaron en los años posteriores a la Caputxinada fueron: Comités de Huelga Unitaria, Comité Pro-Amnistía, Comité Cataluña-Vietnam y el Comité 11 de Septiembre entre 1967 y 1968.

87. ESTEBAN, Jorge de, Luis LÓPEZ GUERRA, La crisis del Estado franquista, Barcelona, Editorial Labor, 1977. pp. 154-161.Ver PARÍS, Carlos, «La Universidad», en FRAGA- VELARDE-DEL CAMPO, La España de los Setenta, Tomo III, El Estado y la Política, Madrid, Moneda y Crédito, 1974. También en «Universidad cerrada», Cuadernos para el Diálogo, marzo 1975.

88. Treball, mayo de 1966.

89. SOLÉ TURA, Jordi, Una Història optimista. Memórias, op. cit., pp. 234-235. También en TUSELL, Javier, Manual…, op. cit., p. 710.

90. Militante del FOC, Convergencia Socialista de Cataluña (CSC) y del PSC. Vicepresidente del gobierno (1991-95).

91. Presidente de la Generalitat (2003-2006).

92. Presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid (1983-1994).

93. Ministro de Educación (1982-1988).

94. PRESTON, Paul, «Decadencia y resurgimiento del PSOE durante el régimen franquista», en AA.VV., El socialismo en España, Anales de la Historia 1, Madrid, Pablo Iglesias, 1986.

95. En BASGEN, BRIAN y BLUNDEN, A. (Eds.) Enciclopedia onomástica del marxismo (publicación online). Ed. Marxist Internet Archive. Consultado 22 julio de 2006. Frente de Liberación Popular (FLP). www.marxists.org/catala/, consultado el 15-8-2006. Muchos de los que formaron parte de la militancia FLP/FOC fueron a parar a las corrientes socialistas del PSOE y del MSC en Cataluña: Narcís Serra, Pascual Maragall, Joaquín Leguina, José Mª Maravall, Carlos Zayas, etc. Ver en Cuadernos de Ruedo Ibérico, 13/14, 6/1967 – 9/1967.También en JULIÁ, Santos (coord.), El socialismo en España. Anales de la Historia.Volúmen 1, Madrid, Pablo Iglesias, 1986, pp. 360-361.

96. Front Obrer de Catalunya (FOC): Organización política catalana fundada en 1961 fruto de la evolución de la Associació Democrática Popular de Catalunya (ADPC). Entre su militancia destacó: Antoni Jutglar, Rodolf Guerra,Josep Mª Picó, Manuel Verdura, Isidre Molas, Joaquim Sardá, Antoni Castells, Lluís Avilés, Daniel Candó, Mercé Soler, Conrad Solá, Pere Sariola, Pascual Maragall, Josep García Durán, Jesús Salvador, J. M. Vergara, J. M. Gasch, Armand Sáez, Rafael Pujol, Manuel Pasarín, Antonia Renau, Jordi Rigau, J. A. González Casanova, A.C. Comín y Ernest Lluch (independientes), Narcís Serra, Santiago Udina, Oriol Durán, Gaspar Modolell, Pere Puig, Manuel Royes y José Muñoz en Terrassa. Tuvieron contactos con el FLP, Euskadiko Sozialisten Batasuna (ESBA) creando la expresión Organizaciones Frente para designar la confederación FLP-FOC-ESBA. También hubo cierta competencia por el protagonismo dentro de las crecientes CC.OO. en Cataluña. Su disolución fue en 1970. MOLAS, Isidro, op. cit., p. 118. También ver, MARAGALL, Pascual, «Un instant de reconstrucció de la història del FOC», en AA.VV., Historia del Socialisme a Catalunya (1939-1972), colección Debat 4-5, Barcelona, Centre d’Estudis Socialistes, 1978, pp. 81-98.

97. SOLÉ TURA, Jordi, Una Historia optimista. Memórias, op. cit., pp. 236-237.

98. Mundo Obrero, marzo de 1966. También en Treball, 1-3-1966.

99. SOLÉ TURA, Jordi, Una Història optimista. Memórias, op. cit., pp. 243-245.

100. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 15. En AHGCB, «Convento Capuchino», Caja 16. Nota del Autor: En el Apéndice Documental se encuentran registrados los 375 ciudadanos detenidos en el convento a los que se les retiró sus documentos de identidad. Ver BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep; FIGUEROLA, Jordi, ´Assemblea de Catalunya: la lluita antifranquista a Osona, Vic, EUMO, 1999.

101. Ibid.

102. CREXELL, Joan, La Caputxinada, Barcelona, Ediciones 62, 1987, p. 21.

103. Mundo Obrero, marzo de 1966.

104. CREXELL, Joan, op. cit., p. 235.

105. COLOMER, Josep Mª, «Les dones de la Caputxinada», L’Avenç n.º 13, 1979, p. 70. Ver también MIGUEZ GONZÁLEZ, Santiago, La Preparación de la Transición a la democracia en España, Zaragoza, Prensa Universitaria, 1990, p. 407.

106. MARTÍ, José, op. cit., p.175.

107. Ministro de Cultura (1991-93), fallecido en 2009.

108. RIQUER, Borja de, op. cit., p. 378. También en SOLÉ TURA, Jordi, Una História optimista. Memórias, op. cit., pp. 245-246.

109. Mundo Obrero, marzo de 1966.

1.9. Primeros pasos para la formación de la Asamblea de Cataluña

En 1969, los síntomas de agotamiento del régimen iban en sintonía con el estado de salud del dictador, donde su aferro al poder se condicionaba a lo que durase su propia existencia o, al menos, esa era la sensación que transmitía a los españoles a través de los mensajes televisivos de fin de año a la Nación.

El 17 de enero de 1969, los estudiantes universitarios asaltaron el Rectorado de la Universidad de Barcelona provocados por la expulsión de algunos catedráticos, declarándose siete días después el estado de excepción en toda España. Sin duda, podríamos afirmar que acabándose el primer trimestre del curso universitario, prácticamente no hubo ni un solo día de normalidad académica en todo el Estado, agravándose la situación tras el aumento de las detenciones y deportaciones practicadas después del 24 de enero, que afectó no solamente a estudiantes y profesores universitarios, sino también a políticos de todo el arco ideológico, encontrándose entre ellos desde monárquicos hasta falangistas del grupo Hedilla, trabajadores, abogados e intelectuales.

En Cataluña fueron detenidos diversos militantes de Unió Democrática de Catalunya (UDC), entre los que se encontraban Miquel Coll i Alentorn, escritores como Alfonso Carlos Comin, maestros nacionales, profesores de instituto y obreros de Barcelona, Sabadell, Tortosa y Reus. Asimismo, fueron condenados posteriormente por el TOP los militantes del PSUC: el escritor Ángel Abad, Antonio González y Jesús María Rodes.

La reacción de la clase trabajadora ante la nueva amenaza de coacción del gobierno no tardó en llegar, forzando diversos paros técnicos en exigencia de nuevos aumentos salariales en empresas del área metropolitana barcelonesa como AEG en Tarrasa, Siemens, y Soler i Almirall en Cornellá de Llobregat. En Madrid también pararon la Siemens y la Standard bajo la puesta en práctica de las llamadas manifestaciones relámpago organizadas por CC.OO., y en Bilbao siguieron la misma tónica los trabajadores de los Altos Hornos, la Naval, General Eléctrica y Babcock Wilcox. Sin duda, la sensación general indicaba que conforme pasaba el tiempo el rechazo contra el estado de excepción se iba expandiendo y que cada vez más iba tomando la iniciativa la clase trabajadora, secundada por los estudiantes, sacerdotes e intelectuales, haciéndose cada vez más visible la abundante propaganda con eslóganes como «¡Democracia sí, dictadura no!», «¡Franco asesino, represión no!» y «¡Libertad!».

Cabe destacar en aquellos días el apoyo de más de cuatrocientas personalidades catalanas de las letras, artes y ciencias, universitarios, estudiantes, sacerdotes y ciudadanos de toda condición que formaron parte de un documento con más de mil quinientas firmas a favor de la libertad y en contra de la tortura, entre los que destacaron Cassiá Just, Salvador Espriu, Maurici Serrahima, Manuel Sacristán, Mª Aurèlia Capmany, Frederic Roda, Francesc Candel, Josep Corredor Mateos, Manuel de Pedrolo, Juan Goitisolo, Joan Miró, Antoni Tàpies, Josep Guinovart, Albert Rafols Casamada, Raimon, Mª del Mar Bonet, Juan Riera Marra, Josep Solé Barberà, Rodolf Guerra, Montserrat Avilés, Lluís Salvadores, Antoni Gutiérrez Díaz, Pere Portabella, Miquel Coll Alentorn, Miguel Núñez, etc.110

También desde el extranjero numerosas voces se alzaron contra el nuevo intento involucionista del régimen, produciéndose algunas manifestaciones ante las embajadas y consulados españoles en Europa. Tanto en Londres como en Frankfurt, Lausana (Suiza) o París, llegaron numerosas notas de protesta ante la situación creada.

Por su parte, la prensa extranjera criticó duramente la actitud del gobierno español mediante artículos periodísticos como los publicados en Le Monde, donde se decía entre otras cosas si era lícito preguntarse si las medidas particularmente enérgicas que acaban de ser adoptadas por el gobierno no corrían el riesgo, en definitiva, de agravar un malestar ya de por sí profundo, o en The Times, que comentaba que si la Administración española quería evitar una verdadera sublevación, era necesario que sus dirigentes ofreciesen soluciones a los problemas de España111. En fin, era evidente que esta nueva actitud opositora del sector universitario, cada vez más radical y apoyado en muchas ocasiones por activistas políticos y sindicales de la izquierda, auguraba unos años venideros realmente conflictivos y difíciles para el control gubernativo, inmerso ya en su etapa decadente.

En España, la prensa de aquellos días seguía controlada por una censura férrea instaurada a raíz del estado de excepción, aunque de vez en cuando esquivara el control gubernativo publicando por ejemplo las desavenencias políticas entre el príncipe Juan Carlos y su padre Don Juan de Borbón, suscitando cierta polémica en la clase dirigente del régimen112.

Por otra parte, otras noticias de menor calado popular indicaban la fijación por parte del gobierno del salario mínimo interprofesional para mayores de diez y ocho años en 102 pesetas diarias, 43 pesetas entre los trabajadores de 14 y 16 años, y 63 pesetas entre los de 16 y 18 años. También tuvo su importancia mediática en las portadas el relevo en la Presidencia de los EE. UU. del demócrata Lindon Baines Johnson por el republicano Richard Milhous Nixon113.

Sin duda, y a pesar del considerable esfuerzo represor del gobierno por apaciguar el sector universitario, el conflicto tomaba cada vez más protagonismo social e informativo, dirigido y alentado por una oposición antifranquista clandestina más efectiva con respecto a sus objetivos, sobre todo después de la formación del ilegal sindicato de estudiantes (SDEUB), organización cada vez más consolidada.

El asesinato por aquellos días de Enrique Ruano, estudiante de Derecho de la Universidad de Madrid, aumentó de nuevo en las universidades catalanas la euforia de lucha contra la policía y los ultras, creándose tras estas manifestaciones en defensa de los detenidos en los disturbios universitarios la llamada Comisión de Solidaridad. Esta comisión estuvo formada por representantes conocidos por su actividad política contra el régimen: Joaquim Boix, Anton Canyellas, Joan Carrera Planas, Agustí de Semir, Concha Millán, Mª Antonia Pelauzy, Remedios Ramírez y José Mª Vidal Aunós, entre otros. A su vez, fueron surgiendo en las facultades nuevos movimientos cada vez más politizados, acrecentando más el problema y obligando al gobierno a responder de la única forma que nos tenía acostumbrados. Estas organizaciones eran, entre otras: Universidad Roja, Estudiantes Marxistas-Leninistas o los Comités de Huelga Estudiantiles-Comités de Huelga Obreros (CHE-CHO); este último, de carácter violento, provenía del grupo denominado Força Socialista Federal de Catalunya con relevancia entre los años 1969 y 1970.

Como resumen podríamos concluir que, al finalizar el primer mes de 1969, numerosas universidades españolas se encontraban en la práctica paralización docente, encabezadas por las facultades de Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, Granada, Bilbao y Pamplona.

Por otro lado, como resultado del estado de excepción decretado el 24 de enero de 1969 en toda España, se suspendieron algunas de las garantías del Fuero de los Españoles por un periodo de tres meses, siendo afectados los artículos 12, 14, 15, 16 y 18 de dicha Ley, volviéndose de nuevo a la censura previa y al cierre de las universidades114.

El desconcierto en el gobierno ante la situación creada era evidente, surgiendo entre los miembros del gabinete propuestas contradictorias al respecto, aunque el propio almirante Carrero Blanco daba a entender lo contrario cuando afirmó: «Vamos a resolver la agitación estudiantil a nuestra manera, por lo que es necesario despolitizar la universidad»115. Sin embargo, la evolución de los acontecimientos fue contraria a sus deseos, ya que la protesta estudiantil adquirió formas asamblearias que fomentaron una mayor participación de los estudiantes, entrando el conflicto en una nueva fase crítica debido entre otros motivos a la masificación estudiantil que obligó al gobierno a la contratación de nuevo profesorado, fruto del cual surgieron los llamados Profesores No Numerarios (PNN), llegando a ser estos, en ciertos momentos, los auténticos líderes de la protesta.

Por su parte, un sector de la Iglesia española, la heredera del Concilio Vaticano II, empezó a tomar partido por las reivindicaciones democráticas contrarias al régimen totalitario, y como consecuencia de este cambio de actitud surgió el protagonismo alcanzado, por ejemplo en Cataluña, por la asociación Acció Catòlica Independent, que el 15 de mayo de 1966 editó dos folletos informativos privados enviados a los militantes de asociaciones de apostolado seglar y eclesial donde se editaron cartas al arzobispo Gregorio Modrego Casaus y al Inspector Jefe de la Brigada de Investigación Criminal, Antonio Juan Creix, donde defendían dicha protesta mediante la marcha pacífica y silenciosa116.

También el abad del Monasterio de Montserrat, Cassià Mª Just, efectuó varias declaraciones muy comprometidas contra el gobierno, que le granjearon la reprobación de las autoridades. Una de ellas fue la realizada el 14 de mayo de 1969 en una entrevista efectuada en el Politischen Magazín Report München, donde el abad acusó al sistema dominante en España. En dicha entrevista, el abad Just respondió a diferentes preguntas relacionadas con el cambio en la vida de los españoles, poniendo énfasis entre la división de vencedores y vencidos. Reclamó los derechos perdidos de autodeterminación para Cataluña, la libertad de expresión y de reunión, las libertades sindicales y huelga, y afirmó que la obligación de la Iglesia en ese momento debía basarse en la denuncia del Evangelio. El abad aseveraba que la tragedia de la Iglesia española estaba en no haber hecho nada y haber estado muda durante treinta años y, a su vez, reclamó una investigación sobre muchos prisioneros políticos que carecían de derechos mínimos, denunciando la manipulación de la televisión pública. El carácter de Estado lo definió como totalitario haciendo claras referencias a sus aspiraciones cristiano-sociales dentro de un Estado neocapitalista. Criticó la situación de los sacerdotes comprometidos con actividades de carácter social o político, algunos de ellos en prisión, que no recibían el apoyo esperado de su obispo y continuó denunciando la opresión y las vejaciones recibidas por jóvenes que eran mezclados con los que él denominaba «invertidos». Años después, fue destacable su homilía en el Jueves Santo de 1973117.

La mano ejecutora del sistema represor, «la piovra policial», como la denominan los historiadores Antoni Batista y Josep Playà en La Gran Conspiració, funcionaba todavía a pleno rendimiento contando con un conglomerado de colaboradores, delatores y confidentes, todos estrictamente organizados. Alcaldes, guardias locales, responsables de correos y telecomunicaciones que interceptaban cartas, telegramas, llamadas telefónicas, seguían actuando como auténticos espías de la policía política, incluso podríamos encontrar delatores en cualquier nivel del servicio, empleados del servicio público, maestros, profesores, bedeles, etc., que cooperaban por simple afinidad al régimen. El control iba por lo general más allá de lo político llegando a introducirse en la misma sociedad, siendo la Junta Nacional de la Cruzada de la Decencia, presidida por el general, Alfonso Armada Comyn, la encargada de informar al Gobierno Civil de todo acto destacable.

En Barcelona, el núcleo represivo y de información policial se concentraba en la VI Brigada Regional de Información Social (BIS), también conocida como Brigada Político-Social (BPS), aunque los militares de la Segunda Sección bis del Estado Mayor de la Capitanía de la IV Región Militar también colaboraban en esta tarea. Los alcaldes, la policía municipal, los servicios de información de la Guardia Civil y una institución denominada Servicio Nacional de Información del Movimiento completaban el entramado informativo y represivo llegando a movilizar y efectuar la fuerza en caso extremo. A estos efectos cabe destacar a Tomás Garicano Goñi, gobernador civil de Barcelona en 1969, Tomás Pelayo Ros (entre 1969 y 1974) y Rodolfo Martín Villa (entre 1974 y 1975). En segundo nivel destacó el comisario Antonio Juan Creix como jefe de la BIS, responsable de las detenciones entre otros del socialista Joan Reventós, de Joan Comorera y de Gregorio López Raimundo del PSUC. Este comisario fue sustituido posteriormente por su hermano Vicente Creix y Julián Gil Mesas118.

Los tiempos estaban cambiando de tal forma que el carácter represor ejercido hasta la fecha por el régimen no hacía más que envalentonar las ansias de protesta, intensificando el movimiento reivindicativo tanto estudiantil como sindical. Un claro ejemplo de esta actitud fue el encierro de las esposas de presos políticos y sindicales como Marcelino Camacho y Julián Ariza en una iglesia madrileña, que acabó como un acto de plena actualidad en aquellos momentos que contrastaba con los intentos del sindicalismo español por legitimarse en los estamentos internacionales.

A este respecto, el informe de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T) publicado el 23 de abril de 1969 era contundente cuando hacía referencia a que todos los cargos sindicales habrían de ser electivos y que debería existir una autonomía completa e igualdad efectiva en las asociaciones de trabajadores y empresarios. Por otro lado, los funcionarios sindicales deberían estar sujetos a la autoridad de los dirigentes elegidos que se encargarían de garantizar la libertad de expresión y de reunión que otorgase la libertad a todas las corrientes sindicales dentro de una unidad libremente aceptada. Finalmente, la organización sindical no debería estar sujeta a dirección o control de ningún movimiento político.

La Asociación de Amigos de las Naciones Unidas en esa misma dirección envió una carta dirigida por el secretario general de esta asociación al presidente de las Cortes Españolas fechada el 23 de octubre de 1969, donde resaltaba el desacuerdo entre los principios que defendía el Proyecto de Ley Sindical en contraposición a las cinco condiciones reclamadas por la O.I.T, hecho que planteaba un serio inconveniente para la evolución democrática de España119.

Desde los órganos de gobierno universitario, Gastón de Iriarte y Fabián Estapé se manifestaron contrarios al decreto de cierre de las facultades ordenado por el gobierno, afirmando que «En la universidad debía predominar la inteligencia sobre la fuerza bruta, por lo que cerrar siempre sería un fracaso»120.

Mientras tanto, las plataformas de oposición antifranquista tomaron fuerza por toda Cataluña, organizándose entre ellas una plataforma unitaria que alcanzó su máximo esplendor a lo largo del denominado Proceso de Burgos, a finales de 1970. Pere Portabella de la Taula Rodona, Juan Antonio Bardem y Cristina Almeida hicieron entrega al ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, de un documento denunciando las torturas. También Andreu i Abelló junto con Portabella se presentaron ante el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general Manuel Díez Alegría, mediante una gestión de José Mª de Areilza, para presentar un documento con similares características que los anteriores apoyando la denuncia de torturas y la retirada del Ejército del proceso judicial que se realizaba en Burgos; sin embargo, aunque el recibimiento fue afectuoso y positivo, el resultado fue infructuoso.

Sin duda, una de las organizaciones que tendrían más trascendencia política para la oposición democrática en Cataluña fue la Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya (CCFPC). Esta plataforma política nació tras largas negociaciones realizadas desde enero de 1968 hasta diciembre de 1969, poniéndose en funcionamiento con cinco partidos, aunque luego se amplió a siete. Este organismo funcionaba bajo el principio de la no-exclusión, al menos entre ellos, y representaba a un extenso espectro ideológico y con la iniciativa abierta a todas las fuerzas políticas de oposición121.

La primera reunión oficial de esta comisión coordinadora se realizó el 25 de febrero de 1968, siendo el 3 de julio del mismo año cuando se dio por concluido el texto definitivo de la declaración fundacional basado en un pacto político resumido en siete puntos programáticos que habrían de definir su propia existencia. Esta comisión fue la coordinadora de grupos políticos más amplia y representativa en su tiempo.

Su creación se produjo en plena crisis del Moviment Socialista de Catalunya (MSC) y pasó a la historia como el germen de donde surgió la Asamblea de Cataluña. La CCFPC, en su primera reunión, estuvo formada por un sector de ERC representado por Josep Andreu Abelló; el FNC, representado por Joan Cornudella y dos más; el MSC, representado por Joan Reventós, Ramón Perelló, Raimon Obiols y Vicenç Ligüerre; el PSUC, representado por Antonio Gutiérrez y dos más; y la UDC, representada por Llorens Gascón y dos más.

El encuentro inicial tuvo lugar en la residencia Can Carner, de Joan Reventós, sita en la calle Nueva, n.º 1 en El Vendrell. El encuentro fue tan emotivo que en conmemoración de este acontecimiento se publicaron unas poesías tituladas Cobles de la Coordinadora entre cuyos fragmentos se decía:

«Amb acord i unitat d’acta

Van plegar al’hora exacta.

Adéu vila del Vendrell,

tornaré quan sigui vell!

Quina històrica jornada.

Suarèm la cansalada!

I ara cal seguir el relat

Perquè tot quedà embastat

I un acord restà indecís.

Ai país, que et veig ben llis!»

Las siguientes reuniones se celebraron en los domicilios particulares de algunos representantes de los partidos; en la torre de la calle Anglí, residencia de Joan Reventós en Barcelona o en el domicilio de Carles Sampons del PSUC, de Cornudella por el FNC y de José Mª Zavala por ERC. Solo UDC, representada por Anton Canyellas y Llibert Cuatrecasas, no ofrecieron sus domicilios122.

Con el tiempo, esta organización se fue consolidando y su influencia avanzaba entre el debate, el entendimiento y la coordinación, definiéndose consensuadamente para:

«Asumir una ligazón de iniciativas y de acciones de oposición democrática para dar una perspectiva de conjunto a estas acciones, elevando el nivel y el contenido político de la lucha por la libertad y por la democracia, ofreciendo al pueblo una alternativa frente a la dictadura.»123

Tras la primera reunión fundacional, la CCFPC estuvo integrada por las siguientes organizaciones políticas: Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)124, Front Nacional de Catalunya (FNC)125, Moviment Socialista de Catalunya (MSC)126, Partit Popular de Catalunya (PPC)127, Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC)128 y Unió Democràtica de Catalunya (UDC)129. Su funcionamiento se normalizó mediante reuniones quincenales donde cada grupo estaba representado por dos delegados. Los acuerdos se tomaban por unanimidad con derecho de renuncia al propio voto y el secretario era nombrado rotativamente, siendo cualquier grupo capaz de convocar una reunión130. Otra de las características principales de esta coordinadora fue la existencia de veto a las propuestas aportadas por lo que las resoluciones habían de aprobarse por unanimidad, lo que obligaba a la reserva de los partidos de presentar proposiciones de difícil solución mediante consenso131.

Sus primeros actos políticos, siempre con un remarcado sentido catalanista, fueron el Festival Popular de Poesía Catalana realizado entre el 11 y el 18 de septiembre de 1970 en el convento barcelonés de Pompeia, donde el escritor Joan Colominas tuvo cierto protagonismo; el frustrado coloquio en el centro educativo CIFC (CIC en la actualidad); y el acto de protesta en el Pabellón del Deporte de Tarrasa el 26 de septiembre de 1970, donde llegaron a escucharse voces a favor de los derechos nacionales de Cataluña por líderes del movimiento obrero132.

En el ámbito cultural, en enero de 1969 se publicó el «Diccionari Catalá General» de Miquel Arimany por iniciativa del Institut d’Estudis Catalans. Este acontecimiento formaba parte de un conjunto de actividades con trasfondo político como lo fue que desde la Universidad Catalana d’Estiu se ofreciesen interesantes debates de identificación nacional junto con el movimiento cultural llamado Nova Cançó, que incitaba a la ciudadanía hacia los nuevos cambios aperturistas, complementado con campañas reivindicativas como: «Diguem no» o «Catalá a l´Escola», coincidiendo con la conmemoración del nacimiento del lingüista catalán Pompeu Fabra. Cantantes y compositores como Ovidi Montllor, Jaume Sisa, Pau Riba, Raimon y Joan Isaac fueron abanderados de los primeros grupos de «Rock Catalá» entre 1966 y y 1968. Los cantantes Joan Manuel Serrat, Miquel Porter-Moix, Remei Margarit, Josep Mª Espinàs, Delfí Abella, Francesc Pi de la Serra, Enric Barbat, Xavier Elies, Guillermina Motta, Mª del Carme Girau, Martí Llauradó, Mª Amèlia Pedrerol, Joan Ramon Bonet, Mª del Mar Bonet, Rafael Subirachs y Lluís Llach fueron los artistas más identificados, a escala nacional, como representantes del inconformismo popular, formando parte de los que fueron denominados «Setze Jutges»133.

En febrero de 1969, el arzobispo Enrique y Tarancón que procedía de la Diócesis de Oviedo, fue designado Cardenal Primado de Toledo, una noticia sin gran relevancia política sino fuera por sus connotaciones futuras. Como también lo tuvo, por su interés divulgativo, la publicación del «libro blanco», antecedente de la reforma educativa del ministro de Educación, José Luis Villar Palasí, que llevaría a la práctica tiempo después.

El 25 de marzo de 1969 finalizó el estado de excepción implantado meses antes por el gobierno con un balance de 330 detenciones en todo el territorio español, donde las desarticulaciones de diferentes células del PSUC y del Partido Obrero Revolucionario trotskista de la IV internacional POR(t)134 fue de lo más relevante. La mano dura policial había dado buenos resultados, realizándose detenciones de militantes de partidos, de abogados laboralistas (Lluís Salvadores), de profesores universitarios (Jordi Solé Tura) y de intelectuales nacionalistas (Jordi Carbonell y Ramon Bastardes). Por el contrario, y en contraste con lo anterior, el Consejo de Ministros aprobaba la prescripción de responsabilidades penales en la Guerra Civil, quedando de esta forma jurídicamente inoperante cualquier consecuencia penal de lo que en su día fue una lucha entre «hermanos unidos», según dijo el ministro de Información, Manuel Fraga Iribarne. Esta ley creó una gran frustración entre los funcionarios republicanos, separados de su cargo tras la contienda civil que esperaban ser rehabilitados con ocasión del 1º de abril135.

Por otro lado, y fuera de nuestras fronteras, el mes de abril fue prolijo en noticias de cierto alcance político. El día 16 murió la última reina de España, Victoria Eugenia de Battenberg136 en su exilio de Lausanne (Suiza); mientras que en Francia el presidente Charles De Gaulle, trastocado en parte por los sucesos de mayo del año anterior, dimitió el día 28 al perder un referéndum, siendo sustituido por Georges Pompidou137. Y mientras que al otro lado del océano el pueblo norteamericano celebraba las exequias del expresidente Eisenhower138, en España, como si eso de la política no fuera con nosotros, los amantes de la mejor televisión —la única diría yo— aplaudíamos a la cantante Salomé por su triunfo en el Festival de Eurovisión139.

En Cataluña, como preludio a los actos conmemorativos del 1º de Mayo, la prensa recogió pequeños comentarios censurados sobre disturbios obreros y estudiantiles en Barcelona, en contraste con la XII Demostración Sindical, que contaba con todo el apoyo propagandístico del régimen. El 27 de mayo, siguiendo su política de bloqueo democrático, el Consejo Nacional del Estado elaboró las llamadas Bases del Régimen Jurídico Asociativo que establecía una serie de normas jurídicas que evitaban la posibilidad de formar partidos políticos, centrándose el sistema en lo que se denominaron «asociaciones políticas». Estas, la mayoría afines al régimen, iban tomando forma, algunas con el propósito de «impedir que España se suicidara», según publicaban algunos periódicos, destacando entre ellas: Acción Política, Reforma Social Española, Democracia Social, Fuerza Nueva, Distrito Centro, Vieja Guardia, Círculos Doctrinales José Antonio, Justicia y Legalidad. Todas estas organizaciones estaban inscritas dentro del Movimiento por lo que a simple vista todo indicaba que nada iba a cambiar y la tan esperada abertura pluripartidista deseada por algunos se disolvió al instante.

Mientras tanto, las sentencias condenatorias decretadas por el Tribunal de Orden Público (TOP) seguían su curso inexorable de colaboración con el régimen, contribuyendo a su mantenimiento mediante el uso de unas leyes que por su carácter represivo huían del mínimo respeto a los derechos humanos. En las provincias vascongadas, cinco sacerdotes recibieron penas de prisión de entre diez y doce años; en Mataró, el primero de julio en una manifestación ilegal realizada en la plaza Santa Ana, fueron detenidos y procesados Antonio Álvarez, Salvador Villena, Juan Montoro, Bartolomé Fernández, Cristina Brullet, Eutiquio Simarro, José Garriga y Manuel Antonio Palacios.

Por otro lado, el régimen, previniendo los posibles cambios en el poder, obligado por la avanzada edad del dictador, preparaba el cambio tranquilo en la sucesión. Así pues, el 23 de julio de 1969, el príncipe Juan Carlos de Borbón, hijo del heredero de la Corona española, fue nombrado por el propio Caudillo sucesor a la Jefatura del Estado (Ley de Sucesión), movimiento catalogado por el régimen como una instauración y no restauración de la monarquía; mientras tanto, dos días antes, el conde de Barcelona había disuelto su Consejo Privado y su Secretariado Político, de los que formaban parte José Mª Pemán y José Mª de Areilza (conde de Motrico).

La noticia no fue tan impactante para el pueblo español en general, quizás por esperada, o quizás también por coincidir con el fuerte impacto emocional que supuso la velada del 21 de julio de 1969, donde una buena parte de la humanidad quedó paralizada frente al televisor observando en blanco y negro el primer alunizaje efectuado por los astronautas Neil A. Armstrong y Edwin Aldrin, con el pronunciamiento de aquella frase histórica que decía: «Es un pequeño paso para el hombre pero muy grande para la humanidad», mientras que su compañero Michael Collins les esperaba a bordo del Apolo 11.

Este acontecimiento fue realmente inolvidable y animó a pasar tranquilamente un verano apacible que significaba tradicionalmente el final del curso político oficial hasta bien entrado el mes de septiembre, aunque esto no supusiera el paro en la actividad lúdico-social ni tampoco un relajamiento en la política internacional. Queden como ejemplos el estupor producido por el asesinato de la famosa actriz de cine norteamericana, Sharon Tate, esposa del director de cine Román Polanski; la nueva manifestación antisoviética reprimida en Praga el 20 de agosto, conmemorando la anterior; o la muerte del carismático Ho Chi Minh140, líder independentista vietnamita, el 3 de septiembre.

La llegada al poder de los nuevos líderes socialdemócratas europeos, Olof Palme141 y Willy Brandt142, supuso un fuerte impulso a la ardua tarea de los partidos de oposición en la lucha antifranquista. El gobierno por su parte estaba ocupado en aquellos calurosos días en solucionar el escándalo más llamativo al que tuvo que enfrentarse en los últimos tiempos, el llamado caso Matesa143.

La CCFPC valoró este acontecimiento como la evidencia de la corrupción generalizada dentro del régimen y la falsedad del mito del desarrollo español basado en una orientación puramente coyunturalista144. Sorprendentemente, la coordinadora recogió esta particularidad social como un asunto secundario ante la llegada de un nuevo 11 de septiembre, el día de la Diada Nacional de Cataluña, y a tal efecto repartió un folleto explicativo exigiendo el restablecimiento del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 como base de partida para que el pueblo de Cataluña pudiese decidir libremente su futuro, reivindicando a la vez el derecho de autodeterminación para el resto de los pueblos de España145.

A finales de octubre, Franco dio a conocer el nuevo gabinete gubernamental con tres nuevas incorporaciones, todos procedentes del Opus Dei: Gregorio López Bravo (Asuntos Exteriores), José Mª López de Letona (Industria) y Alberto Monreal Luque (Hacienda). El almirante Luis Carrero Blanco conservaba la Vicepresidencia, mientras que Tomás Garicano Goñi pasaba de gobernador civil de Barcelona (sustituido por Tomás Pelayo Ros) a ministro de la Gobernación en sustitución de Manuel Fraga Iribarne, que junto con José Solís Ruiz salieron del gabinete.

Como era de esperar, la oposición calificó a este nuevo gobierno como una maniobra continuista condenada al fracaso y cuyo fin no era otro que prolongar la dictadura, cortando el paso a la democracia e imponiendo el continuismo de un franquismo sin Franco. En la práctica, el programa del gobierno se concentró en una serie de iniciativas ligadas a la negociación con el Mercado Común Europeo, ya iniciadas por el anterior gabinete, en un sistema educativo más justo, en el fomento de la exportación, en la participación de la juventud en la tarea nacional, y la descentralización de funciones a favor de las corporaciones locales. Aparentemente era un programa ambicioso, pero pronto se observó que carecía de contenido democrático, ya que, tres meses después de su puesta en marcha, seguía existiendo una política represiva sin voluntad de aceptar algún tipo de amnistía y manteniendo a la vez ocupadas las universidades con fuerzas policiales146.

Ese mismo mes el gobierno puso en marcha el intento de implantar una nueva Ley Sindical; a este respecto, la CCFPC hizo público un comunicado manifestándose a favor de la libertad sindical que significaba el derecho de los trabajadores a organizarse libremente con independencia de los patronos, el gobierno y los partidos, presentando también semanas después una declaración de alternativa democrática como apoyo y en respuesta al acuerdo contra la represión suscrita por el Partido Comunista de Euzkadi, ETA y algunos sacerdotes progresistas vascos147.

En estas fechas esta nueva plataforma política comenzaba a hacerse notar por sus actividades en apoyo de la lucha obrera y por las libertades democráticas; sin embargo, no llegó a funcionar a pleno rendimiento hasta mediados de diciembre de 1969 y uno de sus primeros resultados fue la declaración, previo acuerdo, de la condición indispensable de que el sistema político del futuro tendría que ser el que el pueblo hubiera conquistado mediante la expresión auténtica de su voluntad148. Sus siete puntos programáticos fueron:

1. Libertades democráticas: libertad de conciencia, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de asociación, libertad de reunión, libertad de manifestación, sufragio universal y garantías individuales.

2. Amnistía general, que habrá de afectar las responsabilidades políticas hasta el momento de la promulgación de la amnistía.

3. Libertad sindical, que significa el derecho de los trabajadores a organizarse libremente, con independencia de los patrones, del gobierno y de los partidos políticos.

4. Derecho de huelga.

5. Adopción de medidas inmediatas para mejorar la situación de las masas trabajadoras y para resolver los problemas más urgentes que el país tiene planteados en los aspectos sociales y económicos: enseñanza, política de salarios, sistemas de trabajo, colegiación profesional, asistencia social, sanitaria y de previsión.

6. Restablecimiento del Estatuto Autonómico de Cataluña del año 1932, como base de partida para que el pueblo catalán pueda decidir libremente su futuro, reivindicando también el derecho a la autodeterminación que tienen el resto de los pueblos del Estado español.

7. Convocatoria de unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal, las cuales, dentro del marco de libertades, derechos y garantías mencionadas en apartados anteriores, configurarán para el futuro las instituciones políticas del Estado español, poniendo fin al periodo provisional149.

Sin duda, el punto de inflexión en la actividad unitaria en Cataluña fue la constitución en 1969 de la CCFPC, sobre la base de un programa que ofrecía una alternativa democrática a la dictadura. Desde su fundación esta coordinadora estuvo formada por sectores ampliamente representativos de la oposición democrática catalana, siempre y cuando fueran afines a la identidad catalanista, proponiendo una auténtica alternativa de libertad y de democracia frente al régimen franquista y ofreciendo una positiva perspectiva de futuro.

Sin embargo, fue en el III Congreso del PSUC, celebrado en febrero 1973, cuando Gregorio López Raimundo en el informe del Comité Central, presentó dentro de su informe general un apartado clarificador sobre la tarea ejercida por la CCFPC a través de sus años de existencia. En el documento se hacía referencia a que las fuerzas políticas catalanas habían dado pasos importantes en la coordinación de su acción y ocupaban un lugar de vanguardia en la búsqueda del acuerdo general de la oposición española que los comunistas denominaban Pacto para la Libertad y que, para apreciar esos progresos alcanzados, bastaba recordar que el II Congreso del PSUC había hecho un llamamiento a todos los partidos y grupos de oposición catalana para elaborar juntos un proyecto de programa de alternativa a la dictadura. A continuación, se afirmaba que desde hacía años el PSUC mantenía relaciones amistosas con el MSC, el FNC y otros grupos políticos; no obstante, solo después del II Congreso se dieron pasos serios hacia la unidad de las fuerzas políticas en Cataluña, desplegándose una actividad persistente y organizada, dirigida a lograr la unidad de toda la oposición española.

Seguidamente se describía cómo, poco después del II Congreso, se había creado en Barcelona la Mesa Redonda (Taula Rodona), que funcionó como una Comisión Cívica abierta en la que se encontraban dirigentes y personalidades de la más diversa significación, y que durante esos años promovió formas de lucha y de organización unitarias, como la Comisión de Amnistía y la Comisión de Solidaridad, que eran parte integrante del complejo de relaciones unitarias existentes en Cataluña.

La favorable acogida dispensada en medios tan distintos a la alternativa democrática propuesta por la CCFPC, fructificó en el proyecto de organización de la Asamblea de Cataluña concebida por la CCFPC como un posible marco de diálogo, de confluencia y coordinación de esfuerzos, no solo de los partidos políticos, sino también de los movimientos sociopolíticos de oposición y de todas las organizaciones, entidades y personas interesadas en el cambio democrático prefigurado en el programa de alternativa de la CCFPC. A su vez, esta organización buscó y mantuvo formas de relación bilateral y multilateral con partidos y grupos de la oposición que no estaban en ella, como la Federación Catalana del PSOE, el PSAN, los carlistas, los monárquicos, Bandera Roja, el PCE (m-l), etc. La Coordinadora se esforzó asimismo por relacionarse y discutir su plataforma de alternativa con los partidos y grupos de la oposición democrática de las demás tierras de España. Con este fin, representantes de la CCFPC se desplazaron a Madrid, Valencia, Canarias, Baleares, Zaragoza, Galicia, Euzkadi, Sevilla y otras partes de España, y de esta forma se consiguieron establecer relaciones con organismos unitarios o de coordinación de la oposición antifranquista de diversas zonas del país, intentándose concluir en un pacto entre toda la oposición española para crear formas de coordinación a escala de toda España150.

Está claro que desde el PSUC se tenía una idea bien definida sobre lo que fue la Comisión Coordinadora; sin embargo, queda por ver la visión que se tenía sobre el significado y el impacto popular ejercido por esta Coordinadora desde la vertiente no catalanista y, para ello, es muy interesante atender las conclusiones que expuso sobre el tema Francisco (Paco) Parras Collado, que fue dirigente de la Federación Catalana del PSOE y delegado de este partido junto con José Valentín Antón (UGT) en la Asamblea de Cataluña:

«La realidad —decía Parras— de ese montaje fue que no consiguió ningún impacto importante que atrajera a los movimientos ciudadanos, obreros, estudiantiles, etc. (...). Ante el resultado negativo de esa primera plataforma, que fue el antecedente verdadero de la Asamblea, crearon una nueva más atractiva de abanico abierto a todas las personas que se pronunciaban en contra de la Dictadura y estaban dispuestos a contribuir a su eliminación. Así nació la Asamblea de Cataluña en febrero de 1971.»151

110. Treball, febrero de 1969.

111. Mundo Obrero, 5-2-1969.

112. Tele/eXpres, 2-4-69. Véase la polémica entre Torcuato Luca de Tena y Fernández de la Mora sobre los derechos dinásticos.

113. Richard Milhous Nixon, presidente de EE.UU (1969-74). Lindon Baines Johnson, presidente de EE.UU (1963-69).

114. Tele/eXpres, 25-1-1969.

115. Tele/eXpres, 7-2-1969.

116. FRC, AJR, «Acció Catòlica Independent», Carpeta 3/1, 15-5-1966. También las declaraciones efectuadas por el cardenal Tarancón el 2 de abril de 1969 iban en esa línea: «La única postura inaceptable hoy es el inmovilismo», en Tele/eXpres, 2-4-1969.

117. FRC, AJR, «Abat de Montserrat», Carpeta 1/1, 1969-73.

118. BATISTA, Antoni, op. cit., pp. 19-21.

119. FRC, AJR, «Associació de Amics de les Nacions Unides», Carpeta 64/2, 1969-74.

120. Tele/eXpres, 2-1-1969.

121. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104, 1968-75.

122. Ibid.

123. Ibid.

124. Partido creado en Barcelona el 19 de marzo de 1931 en la Conferencia d’Esquerres catalanes bajo el impulso de Francesc Maciá y Lluís Companys. Surgió de la unión de EC, el Partit Republicá Catalá (PRC), y el grupo del semanario L’Opinió. Sus dos grandes reivindicaciones eran la República y la autonomía de Cataluña. El brazo juvenil de ERC eran las Joventuts d’Esquerra Republicana d’Estat Catalá (JEREC). Acabada la guerra, la vertebración de España se convirtió en tema de debate en el seno de la organización. Ante el planteamiento independentista de Joan Casanovas, que criticaba el aventurismo revolucionario de Lluís Companys y Josep Tarradellas afirmando que ERC y el gobierno catalán fueron corresponsales de la derrota, frente al derecho de autodeterminación (Pi i Sunyer) y la continuidad del Estatuto de 1932 y de la República (Companys), prevaleció la tesis y el triunfo de Tarradellas que posteriormente se convirtió en president de la Generalitat de Catalunya en el exilio. En 1966 se produjo una escisión cuando Josep Andreu i Abelló, vuelto del exilio en 1964, preconizó la incorporación del Partido a la estrategia unitaria antifranquista defendida por el PSUC y el MSC, con el rechazo de Heribert Barrera, por su negativa a colaborar con los comunistas, por lo que en 1966 se produjo una escisión en el interior entre los seguidores de Josep Andreu Abelló y los de Heribert Barrera (anticomunista) y próximo a la corriente pallaquista. ERC se incorporó a la CCFPC en 1969 y a la A.C. en noviembre de 1971 representada por Barrera hasta la formación del Consell de Forces Polítiques en diciembre de 1975. A finales de 1974, parte del Partido se integró en el Reagrupament Socialista i Democràtic de Catalunya (RSDC) que abandonó en mayo de 1976, mientras tanto, el sector que dirigía Andreu i Abelló se integró en el PSC(Congrés), en MOLAS, Isidro y CULLA, Joan B., Partits polítics de Catalunya. Segle XX, Barcelona, Enciclopedia Catalana, 2000.

125. Organización nacionalista catalana fundada en París (rue du Chevalier de la Barre) en 1940 como un movimiento de resistencia de liberación nacional. Formado con elementos de diversas formaciones nacionalistas desde miembros de EC (Andreu i Abelló, Manuel Cruells, Joan Cornudella), de la Federació d’Estudiants de Catalunya (Enric Pagès), del Bloc Escolar Nacionalista, de un núcleo juvenil de independentistas denominado ¡Nosaltres Sols! (Jaume Martínez i Vendrell) y de ERC. Para Joan Cornudella, el FNC fue la continuación de la lucha contra el fascismo por lo que no importaban los matices ideológicos. Cataluña era toda ella como una unidad histórica que iba hacia la soberanía plena nacional, hacia la independencia. Se luchaba por la dignidad del hombre y por un modelo social avanzado. En plena II Guerra Mundial, el FNC prestó sus servicios a los aliados a favor de Polonia, del Servicio de Inteligencia inglés y de las cadenas de evasión. En el interior hubo dos conferencias entre 1946 y 1947, la primera en Dosrius (Maresme) y la segunda en Sant Just Desvern (Baix Llobregat).

El movimiento pretendía reunir todo el independentismo en un frente contra la dictadura franquista, tanto dentro como fuera de España, que luchase por la libertad nacional de Cataluña, por la dignidad del hombre y por un modelo de sociedad avanzada. Se definían como Partido autogestionado y de ideología socialista. En 1970 el Front creó el Bloc Català d’Estudiants y la Joventut Obrera, que editaban Bloc y Acció. Eran partidarios de ampliar la unidad antifranquista por lo que fueron participes de la Asamblea Se definieron como Partido Socialista de los Países Catalanes que pretendía liberar las clases populares y constituir la República Socialista Catalana Independiente donde se incorporasen los distintos territorios que integraban la nación. El 23 de diciembre de 1975, el Front fue cofundador del Consell de Forces Polítiques de Catalunya. En 1990 decidieron unirse con la nueva ERC de Àngel Colom, de carácter independentista. Destacaron por sus acciones reivindicativas centradas en el 11 de septiembre. De la militancia joven y universitaria afín al FNC se creó el Partit Socialista d’Alliberament Nacional dels Països Catalans (PSAN) asumiendo el nacionalismo independentista en un marco marxista-leninista. En 1969 se formó el Front d’Alliberament Catalá, grupo armado de tendencias terroristas que fue activo hasta 1971, en RIQUER, Borja de, op. cit., p. 371.

126. Organización constituida en Toulouse el 14 de enero de 1945, promovida por Josep Rovira i Canals (secretario político del comité ejecutivo del POUM), nacido en Rubí en 1902 y muerto en Boulogne sur Seine en 1968. El MSC pretendía reagrupar el socialismo democrático catalán adoptando la estructura de partido a partir de 1950. Su composición provenía de antiguos militantes de ERC, Unión Socialista, PSUC, sindicalistas de la CNT y marxistas del POUM. Su lema era: «Federación, Democracia y Socialismo». Su primer consejo directivo estuvo formado por Josep Rovira, Antoni Iborra, Marcelino Antich, Joan Quer (que procedían del POUM), Ambrosio Carrión y Enric Brufau (ex-USC), Pere Bigatà (PSOE) y Salvador Serra de la UGT. Editaron Endavant desde febrero de 1945. En la madrugada del 14 de noviembre de 1958, diez y seis dirigentes del MSC y del socialismo catalán fueron detenidos y encarcelados. Estos fueron: Miquel Casablancas (contable, exmiembro del POUM y primer secretario de la Federación del PSOE en Barcelona), Francesc Casares Potau (abogado laboralista, miembro del MSC y posteriormente miembro del Consell Nacional del PSC), Salvador Clop (pastelero, con posterioridad militante del PSC), Joan García (albañil, en aquella época representante del PSOE en Cataluña, falleció atropellado por un autobús), Francesc Massanés (mecánico), Sebastiá Padrós (exmilitante del POUM, generador de la crisis del MSC del interior con el MSC de Pallach), Joan Rión (catedrático de Física y Química, en 1975 ingresó en el monasterio de Montserrat), Antoni Piferrer (abogado), Pere Ruiz (obrero impresor), Carles Sampons (médico), Francesc Sánchez (delineante, militante del PSC), Marià Solanas (obrero metalúrgico), Lluís Torras (abogado, ex-primer secretario del FUC y con posterioridad militante de ERC), Edmon Vallés (corrector de estilo, ex-redactor jefe de Historia y Vida, del Reagrupament de Pallach pasó al PSC) y finalmente, Joan Reventós. En 1962 la crisis interna se acentuó mediante la divergencia creciente del comité ejecutivo, controlado por Pallach, y la mayoría de la dirección del interior dirigida por Reventós y Obiols que apostaban por la unidad socialista con el Front Obrer de Catalunya (FOC) de orientación socialista de izquierda. Del FOC se escindió el movimiento Acció Comunista. Pallach como líder del sector externo promovió en septiembre de 1966 el Secretariat d’Orientacio de la Democracia Social Catalana (SODSC) que fue una plataforma socialdemócrata que aumentó su importancia con la vuelta de su líder en 1969. En abril de 1966 se efectuó la ruptura publicando Pallach un artículo en la revista del partido sin el conocimiento de la otra parte siguiendo dos líneas diferenciadas, la socialista y la socialdemócrata. En febrero de 1967, el VII Congreso efectuado en Montserrat ratificó la dirección opuesta a Pallach compuesta por Reventós, Obiols, Jordi Estivill, Andreu García de la Riva y Martí Iñigo. Publicaron Marxa hasta 1975. En 1972, la organización adoptó la hoz y el martillo como símbolo y aunque la militancia se redujo, formaron parte de la Asamblea de Cataluña. Con posterioridad formó parte de la constitución de Convergencia Socialista de Catalunya (CSC) en julio de 1974 y se disolvió en el congreso de 1976 que dió lugar al Partit Socialista de Catalunya (Congrés), en RIQUER, Borja de, op. cit., p. 369.

127. PPC, constituido el 15 de febrero de 1973 por un colectivo de militantes del FNC. Formó parte de la Asamblea de Cataluña y del CFPC. Liderado por Joan Colominas y Enric Moltó. En noviembre de 1976 se integró en el PSC (Congrés). Su órgano de comunicación era Nova Catalunya, en MOLAS, Isidro, op. cit., p. 263.

128. Partido creado el 23 de julio de 1936, fruto de la unión en el ámbito catalán de la Federación Catalana del PSOE, Partido Comunista de Cataluña, Unión Socialista de Cataluña y Partit Catalá Proletari. A partir de 1948, el PSUC abandonó la lucha armada pasando a la actividad política en la clandestinidad. La expulsión de su secretario general Joan Comorera en 1949 provocó la escisión del partido en dos tendencias, una en el exilio y la otra interna. Comorera fue detenido y condenado, muriendo en la prisión en 1957. Desde el I Congreso celebrado en Francia en octubre de 1956, siendo Josep Moix secretario general, el PSUC asumió la orientación asumida por el PCE en la «política de reconciliación nacional». En Cataluña el PSUC propuso crear una «Solidaridad Catalana» reuniendo diferentes sectores políticos que defendieran la restauración del régimen democrático y la Generalitat. También fue el partido más numeroso y el de más implantación en todo el territorio y a su vez el más activo debido entre otros aspectos a su identidad como «partido nacional catalán», vinculado al PCE pero independiente y que reivindicaba los derechos nacionales de Cataluña. Sus publicaciones principales eran Treball y Nous Horizons. Las convulsiones que tuvo el movimiento comunista internacional en los años cincuenta y sesenta provocaron situaciones tensas y la creación en su seno de grupos como Bandera Roja (BR) o expulsiones de dirigentes como Jordi Solé Tura y Francesc Vicens. Su gran triunfo estratégico fue la creación o fundación de la A.C. de la que hablaremos posteriormente. En marzo de 1982, fueron expulsados el presidente Pere Ardiaca y treinta miembros del Comité Central que constituyeron el Partit Comunista de Catalunya (PC de C). En 1986 se creó la nueva formación política Iniciativa Per Catalunya (IC) integrándose el PSUC dentro de esta organización pero con independencia inactiva. En 1997 el PCE decidió impulsar un nuevo partido en Cataluña integrado por un cuadro significativo de dirigentes históricos, Antoni Lucchetti, Ramon Luque, Gregorio López Raimundo constituyendo el llamado PSUC VIU, en MOLAS, Isidro, op. cit., pp. 292-299.

129. Partido catalán de tendencia demócrata cristiana creado el noviembre de 1931. Su núcleo fundacional procedía del carlismo catalán o del catalanismo católico sin militancia previa. El líder natural hasta la Guerra Civil fue Manuel Carrasco i Formiguera, siendo secretarios generales Josep M. Cassasas y Ignasi Puigdollers. Desde los años sesenta su cúpula representada por Coll i Alentorn, Roca i Cavall y Pau Romeva i Ferrer reemprendieron una cierta vida orgánica. Las incorporaciones de Anton Canyellas y Marià Vila d’Abadal la reforzaron. Una compilación doctrinal aprobada en 1963 supuso la afirmación europeísta y la planificación democrática de la economía. Sus experiencias en la Taula Rodona (1966), CCFPC (1969) y la A.C. en 1971 dieron carácter de colaboración con grupos de la izquierda política. En 1979 formaron coalición con Convergencia Democrática de Catalunya (CDC) formando la coalición Convergencia i Unió (CiU), en MOLAS, Isidro, op. cit., p. 319.

130. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104, 1968-75.

131. MARTÍ, José, op. cit., p. 174.

132. BERNAD, Robert, l’Assemblea de Catalunya (1971-1982), op. cit., p. 69.

133. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 48.

134. Creado por J. Posadas, líder del Buró Latinoamericano de la IV Internacional. Creó secciones propias en la esperanza de construir una nueva internacional con partidos antiimperialistas, dirigidas al diálogo con el Tercer Mundo. Editó Lucha Obrera (1967-71), Lucha Comunista, Comuna y Frente Obrero, en MOLAS, Isidro, op. cit., p. 196.

135. Tele/eXpres, 2-4-1969.

136. Reina de España (1906-1931).

137. Georges Pompidou, presidente de la República Francesa (1969-74), sucedió a Charles De Gaulle en la Presidencia de Francia (1958-69).

138. Eisenhower, Dwight David, presidente de EE.UU (1952-60).

139. Salomé ganó de nuevo el Festival sucediendo a la cantante Massiel, siendo esta la primera ganadora después del rechazo a participar en ese mismo concurso de Joan Manuel Serrat en 1968, al no poder expresarse en su propia lengua, en Tele/eXpres, 29-3-1969.

140. Presidente de la República Democrática de Vietnam del Norte (1954-1969).

141. Palme, Sven Olof, primer ministro de Suecia (1969-76) y (1982-86). Murió asesinado.

142. Primer ministro de la República Federal Alemana (1969-74).

143. Empresa import-export dirigida por el empresario Juan Vilá Reyes descubierta con un desfalco de diez mil millones de pesetas de dinero público.

144. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. La Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya enfront a l’afer Matesa», Carpeta 104/4, 11-1969.

145. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/5, 11-1969.

146. Treball, enero de 1970.

147. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104, 11/1969- 8/ 1970. Ver Treball, enero de 1970.

148. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. No al continuisme», Carpeta 104/6, 11/1969. Elaborado por el secretariado de la CCFPC el 18-11-1969. Nota: En el documento original hubo un apartado que se desestimó al final y decía así: Al mismo tiempo, la CCFPC convoca a todos los grupos, partidos, movimientos y organizaciones, en base a los avances unitarios conseguidos en Cataluña, a elaborar una alternativa democrática que abra el paso definitivo a la libertad.

149. Grupos No-Alineados miembros de la Assemblea de Catalunya, Els Partits Polítics en la Catalunya d’Avui, Edicions Catalunya, 1974. p. 254. También en FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/8, 12/1969. Este documento fue traducido al vasco, inglés, italiano, francés, gallego, ruso y alemán.

150. ANC, «Informe del Comité Central», Fondo PSUC, n.º 230 1973, pp. 16-17.

151. PARRAS, Francisco. Entrevista personal sobre la Asamblea de Cataluña realizada por mí en mayo del 2005.

Los años setenta

A finales de diciembre de 1969 se repitió el acostumbrado mensaje navideño del Caudillo a la Nación española. La prensa recogió la noticia bajo el titular «Franco continuará mientras viva», confirmando, de ese modo, el continuismo político del régimen franquista. Solo la novedad en la Presidencia de las Cortes de Alejandro Rodríguez de Valcárcel, sustituyendo a Francisco Herranz, alteró en algo una rutina parlamentaria que ya duraba tres décadas.

La política del nuevo gobierno al finalizar el año no varió en lo esencial pese a que la presión social antifranquista era cada vez más insistente, y fue precisamente con la llegada de 1970 cuando se presentó una nueva oportunidad para la oposición de poner contra las cuerdas a un gobierno que andaba desorientado ante el nuevo reto que se le presentaba.

Una serie de presos políticos iban a ser juzgados y con seguridad condenados por sus actividades en contra del régimen establecido; fue el llamado Proceso de Burgos, y su importancia derivaba de la conmoción producida en los partidos opositores por el escándalo de las penas demandadas en el juicio, hecho que cristalizó los lazos de unión de una oposición que se orientó a partir de aquel momento, contando con una justificación lo suficientemente importante, hacia la unión de los diferentes colectivos políticos de ideologías dispares bajo una misma reivindicación.

En Barcelona, los debates relacionados con el Proceso de Burgos producidos en la Asociación de Amigos de las Naciones Unidas (AONU) en los que participaron numerosos ciudadanos de diversas ideologías, llegaron a tal intensidad que incluso llegó a enviarse en nombre del Consejo Directivo de esta asociación una carta de protesta a la Presidencia del Gobierno y a los Ministerios del Ejército y Justicia en contra de la llamada Causa General contra Euskadi Ta Azkatasuna donde se pedían seis penas de muerte y varias de privación de libertad, todo en contra del estricto respeto a los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de la ONU. Esta acción de protesta no fue la única, pues meses después, el 24 de octubre de 1970, con motivo del día de las Naciones Unidas, la AONU envió de nuevo un documento dirigido a la Presidencia del Gobierno exigiendo la amnistía para presos políticos y sindicales152.

En los primeros días de 1970 el final de la Guerra en Biafra (Nigeria) y la entrada en vigor del Tratado de no-proliferación nuclear firmado por los principales representantes de las grandes potencias mundiales, Alexei Kosiguin153, Richard Nixon, Harold Wilson154, y la plena confrontación de estos con Francia y China, que se negaron a firmarlo, entretenía a buena parte de la ciudadanía española, preocupada más por la política internacional que por la interna, siendo anecdótico que España tampoco firmase el tratado.

La posible entrada de España en el Mercado Común fijaba los esfuerzos del gobierno intentando ofrecer una imagen aperturista, pese a estar llena de obstáculos155 hacia el exterior y de un continuismo represivo en el interior; o sea, nada fuera de lo esperado. Las huelgas laborales y estudiantiles se repetían con constante asiduidad, destacando en aquellos días las realizadas en la cuenca minera asturiana, teniendo a la empresa HUNOSA como protagonista. Esta situación conllevó nuevos procesos represivos y multitud de detenciones. En Cataluña, por ejemplo, se tramitaron el 9 de enero de 1970 nueve condenas a miembros de CC.OO. en Hospitalet de Llobregat y Barcelona, señal inequívoca del incremento represivo, aunque ello no hizo desistir a muchos ciudadanos en su empeño de discrepar contra el régimen desde una forma más sutil. Esta situación vino reflejada en una carta abierta firmada por 143 ciudadanos representantes en su mayoría de la burguesía catalana (ver cuadro), fechada el primer día del año y dirigida al ministro comisario del Plan de Desarrollo, Laureano López Rodó, argumentando su discrepancia sobre la política seguida por el gobierno para poder asumir el ingreso al Mercado Común, criticando la teoría expuesta por el ministro de conseguir una renta per cápita superior a mil dólares por habitante antes de establecer una democracia en nuestro país. A partir de este punto se propuso en el mismo documento el establecimiento de las libertades democráticas para acabar con los restos de una guerra civil y de una ideología anacrónica, incluyendo el reconocimiento del derecho de los trabajadores a tener sus propios sindicatos separados de las asociaciones patronales; el derecho de asociación política que permitiese legalmente la organización de diferentes corrientes de opinión; el derecho a la información revisando la Ley de Prensa; el reconocimiento de las diversas comunidades históricas y culturales que constituían el Estado español, entre las que Cataluña tendría una personalidad bien definida con una lengua propia postergada en escuelas y universidades; y, finalmente, el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a elegir sus propios representantes. Todo en un marco que aclarase la confusión política con proliferación de grupos y de posiciones extremistas.

Listado de firmantes de la carta dirigida a Laureano López Rodó (1-1-1970)


Josep Andreu AbellóXavier AmorósPublicista
Mercè AngueraJosep Asens HuguetSacerdote
Alvar Agustí LlatesAbogadoRamón BachsEditor
Amadeu BaguésJoyeroConstantí BarésAbogado
Heribert BarreraQuímicoMartí BarreraImpresor
Josep BayúsEmpleadoJosep Mª BenetImpresor
Josep BenetAbogadoJaume BerenguerProfesor
Vicenç BernadesPublicistaFrancesc Bofarull
Josep Mª Boix i SelvaEditorMontserrat BoixareuEstudiante
Vicenç BorrellAbogadoMoisés BroggiMedico
Tomas Buxeda I NadalAbogadoPere CaldersEscritor
Joaquim de CampsAbogadoFrancesc CandelEscritor
Ramón CanetLibreroManuel CanoEmpleado
Lluís CañabateEmpleadoArmand CarabenEconomista
Ignasi CarvajalEmpleadoJaume CasanovasComerciante
Manuel CasahugaAnticuarioJoan CasalsEmpleado
Enric Casas FontLibreroMiquel CastanysObrero
Pere CastelletFerroviarioJosep CastellsProcurador
Francesc Català RocaFotógrafoJoan B. CendrósIndustrial
Josep ColoméJosep Coll CompanyObrero
Josep CorredorPublicistaJoan Costa RieraSacerdote
Manuel Cruells PifarréEscritorAntoni CuencaAbogado
Amadeu Cuito HurtadoEconomistaFerran Cuito CanalsIngeniero Industrial
Ramon CunillAbogadoJosep DalmauSacerdote
Pere DomingoMédicoJosep Emili DonatoArquitecto
Josep Lluís FernándezViajanteJosep Ferrando
Ramón FerréCarles FerrerIntendente Mercantil
Josep FerrerAgente ComercialSalvador Figueras
I. Fonts MasdeuMaria Elena FornierProfesora
Isidre FourniesTransportistaJosep FrigolaIndustrial
Ròmul GabarróQuímicoRamón GabernetLibrero
J. García ClavelProfesorAntoni Garrido CortijoIndustrial
Eduard Gualba SánchezIndustrialRodolf GuerraAbogado
Víctor Hurtado MartíAbogadoJosep Mª ImbertAbogado
Manuel JuliachComercianteTeresa JuvéProfesora
Juli Laporta GuardisAbogadoJesús LizanoEscritor
Francesc de P. LlachNotarioManuel LlanasAbogado
Joan Llevadot EstradéAbogadoErnest LluchEconomista
Mariá LeonartObreroNestor LujánPeriodista
Montserrat MacauProfesoraAlbert ManentEscritor
Jordi MaragallAgustí Marí GuinartMédico
Ramón Marinel.loIndustrialC. Martí SalvatAvicultor
Claudi Martínez GironaLibreroMario Martínez PalauEmpleado
Joan MasachsIndustrialSalvador MilletEconomista
Jaume MoixMédicoJesús MoncadaPublicista
Carles Muñoz EspinaltPsicólogoFrancesc NogueróComerciante
Francesc OrdeixTécnico textilJosep Oriol AngueraMédico
Josep PallachProfesorIgnasi ParicioArquitecto
Manuel PascualComercianteRemei PascualAbogado
Sergi Peña VíaEstudianteAlbert Pérez BaróCooperativista
Pere PérezComercianteJosep Mª Pi i SunyerAbogado
Pere Pi i SunyerEconomistaBaltasar PorcelPeriodista
Miquel Porter MoixCríticoFrancesc Prat PuigMédico
Jesús PrujàIndustrialJosep Pujol
Domènec RamonGraduad. Est. SocialesJosep Raventós Giralt
Josep Mª Ribas ProusJoan RocabertIndustrial
Frederic RodrigoComercianteJosep RosProfesor
Josep SánchezObreroCarles SamponsMédico
Salvador SavallsAbogadoJuli SchmidArquitecto
Bonaventura SelvaPublicistaJaume Serra GasullaEconomista
Josep de C. SerraArqueólogoAntoni Serra RamonedaEconomista
Maurici SerrahimaAbogadoMiquel Solé PoquíIndustrial
Josep Soler VidalEscritorJaume Sunyer i Pi
Joan TápiaEstudianteJoan TartaráEmpleado
Rosa TornéEmpleadaLluís TorrasAbogado
Joaquim TorresAbogadoEnric TousArquitecto
Joan TriadúLic. Filosofía y L.Ramón Trías FargasEconomista
Antoni TurónViajanteJoan UstrellLabrador
Joan Vallvé i CreusIngeniero IndustrialEdmon VallèsPublicista
Joaquim VentallóEscritorModest VerdaguéAbogado
Josep Vidal i TortEnric VinaixaComerciante
Eduard VivancosAbogado

Fuente: AHCONC, «La Asamblea de Cataluña». Carta al Ministre Comisari del Plá de Desenvolupament, Carpeta, 1-1-1970.

La CCFPC, ante los acontecimientos anteriormente expuestos, distribuyó a finales de enero un folleto en defensa de la clase trabajadora, denunciando las huelgas de los mineros asturianos, de los campesinos andaluces y de los trabajadores industriales en Euzkadi y Navarra como ejemplos del profundo desacuerdo existente sobre el bloqueo de salarios y de las devaluaciones monetarias, provocando las consecuentes restricciones financieras y la malversación de fondos públicos que estaba incentivando un nuevo periodo inflacionista156.

Esta situación desembocó en nuevas protestas laborales que se expandieron por todo el territorio nacional a partir de noviembre del mismo año con una marcada estrategia preconcebida por las centrales sindicales en la clandestinidad que estaban encabezadas fundamentalmente por Comisiones Obreras (CC.OO). Estas, a través de los conflictos generados en la tramitación de los convenios colectivos de carácter comarcal, en claro enfrentamiento al deseo de los empresarios favorables al convenio de carácter provincial, fueron incrementando la inestabilidad laboral de lo que fue un claro ejemplo la comarca del Baix Llobregat en Cataluña157.

Los primeros años setenta fueron testigos de un incipiente movimiento popular donde la reivindicación de los derechos nacionales con los laborales se entremezclaba en torno al antifranquismo, siendo estos movimientos respaldados incluso por los inmigrantes cuyas raíces culturales provenían de otras regiones españolas. Estos inmigrantes, la mayoría provenientes del mundo rural, llegaban a Cataluña inmersos en un mundo nada familiar donde la única referencia era un pariente o un paisano del pueblo que se había establecido anteriormente. De esta forma, poco a poco, fueron estableciéndose principalmente en Barcelona y en su cinturón industrial, llegando a principios de los años setenta a sumar casi la mitad de la población catalana. Muchos de ellos se establecieron en poblados de chabolas construidos deprisa y mal en los suburbios de la capital y en zonas baldías de la ciudad; estos rápidamente dieron paso a bloques de viviendas de bajo precio adquiridos con el pago de una entrada que absorbía todos los ahorros158.

También el mundo de la enseñanza estaba en pleno debate sobre el polémico sistema educativo inscrito dentro del llamado «libro blanco» de la educación, sumándose además una fuerte y continua represión ejercida por las fuerzas del orden. Los estudiantes, apoyados por el sector más progresista del profesorado y diversos sectores profesionales e intelectuales, protagonizaron a través de la acción reivindicativa la lucha por las libertades civiles y democráticas, siendo la Assemblea Permanent d’Intelectuals un claro ejemplo de ello. El trimestre universitario que comenzó en octubre de 1969 estuvo marcado por una lucha importante encabezada por la huelga de treinta mil estudiantes de Comercio de toda España. Estas acciones contribuyeron a la unidad entre los estudiantes y obreros, que se consolidaron en manifestaciones conjuntas como la del día 23 de diciembre de 1969 en Barcelona, donde se puso de manifiesto el carácter represivo del régimen intentando parar la huelga incluso con amenazas de pérdida de matrícula y de curso para el alumnado; no obstante, ni siquiera el nombramiento como rector de la UB de Fabián Estapé, hombre de veleidades opositoras en tiempos pasados, pudo influir sobre el movimiento universitario.

En abril de 1970, la CCFPC, en franca sintonía con el movimiento estudiantil, distribuyó un folleto sobre la lengua y la cultura catalana teniendo como referencia la Ley de Educación, afirmando la precariedad de la situación cultural y lingüística después de treinta años de reducción y ahogamiento del desarrollo cultural desde el franquismo159.

Aunque el sector primario también reaccionó al descontento general, en realidad fueron los trabajadores de la industria y servicios —por su capacidad de lucha— los que se enfrentaron como un movimiento solidario a la represión política ejercida desde el poder. Era notorio que las últimas decisiones de aperturismo hacia el poliasociacionismo promulgado por el régimen estaba destinado al fracaso, sobre todo si tomamos como ejemplo la disolución de asociaciones de acción política, denominación impuesta por el ministro secretario general del Movimiento, Torcuato Fernández Miranda, a las asociaciones políticas según proyecto presentado en mayo de 1970. Sin embargo, aunque no se especificaba en que se basaba dicha acción, esta estaría bajo el control de un delegado nacional para la acción política dependiendo del Consejo Nacional del Movimiento por lo que, con esta nueva tentativa, el asociacionismo seguiría bloqueado poniendo en entredicho la viabilidad del nuevo proyecto político y social160.

La CCFPC, en sintonía con la problemática social y aprovechando el impulso reivindicativo de la clase obrera, repartió un comunicado a finales de agosto de 1970 haciendo referencia a la Diada Nacional del 11 de septiembre, declarando esos días como jornadas de lucha por las libertades nacionales de Cataluña y reclamando el retorno de la soberanía al pueblo para que este, democráticamente, pudiera orientar libremente su futuro unido al restablecimiento de la democracia en el España161. El 3 de noviembre de 1970, en las jornadas de protestas y huelgas por la amnistía, se reforzó de nuevo la idea de movilizarse en contra del consejo de guerra realizado en Burgos donde se habían dictado penas de muerte contra varios militantes de ETA.

Por otro lado, era desalentador que los medios de comunicación legales, o sea, los controlados y censurados en su mayoría, hicieran caso omiso de la importancia de los hechos de actualidad reivindicativa, publicando pequeñas notas informativas y poniendo en grandes titulares temas más cotidianos como las declaraciones del asesino de Sharon Tate, Charles Manson, que acaparaba los titulares de la información internacional, o el caso Matesa que, aun siendo un tema familiar, seguía en auge. Este era el contrasentido de la triste realidad de una sociedad manipulada por un régimen totalitario que poco a poco dejaba en evidencia su debilidad.

152. FRC, AJR, «Associació de Amics de les Nacions Unides. Correspondencia», Carpeta 64/4, 1-1-1970.

153. Kosygin, Aleksej Nicolaevic. Presidente del Consejo de ministros de la URSS (1964-69).

154. Primer ministro de Gran Bretaña (1964-70) y (1974-76).

155. El propio Sicco Mansholt, vicepresidente de la Comisión Ejecutiva del Mercado Común era contrario por reservas de tipo político al ingreso de España en la Comunidad. Tele/eXpres, 2-2-70.

156. FRC, AJR, «Comissió Permanent de Forces Polítiques de Catalunya. Al Poble de Catalunya», Carpeta 104/9, 24-01-1970.

157. BALFOUR, Sebastián, La dictadura, los trabajadores y la ciudad: el movimiento obrero en el área metropolitana de Barcelona (1939-1988), Valencia, Ed. Alfonso el Magnánimo, 1994, p. 171.

158. ABELLA, Rafael, La vida cotidiana en España bajo el régimen de Franco, Barcelona, 1985, p. 223. BALFOUR, Sebastián, op. cit., pp.160-167.

159. FRC, AJR, «Comissió Permanent de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/10, 1-4-1970. También ver Treball, enero de 1970.

160. MARÍN, José Mª, op. cit., p. 190. El diario YA proponía una solución para resolver el «problema del siglo». Tenía tres dimensiones: gobiernos independientes de las Cortes, asociaciones políticas dentro del Movimiento y una cámara legislativa que fiscalice, en Tele/eXpres, 2-3-1970.

161. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Al pueblo de Cataluña», Carpeta 104/13, 30-08-1970.

El encierro de Montserrat. Diciembre de 1970

En diciembre de 1970 concluyó el llamado Proceso de Burgos, juicios sumarísimos efectuados contra militantes de ETA acusados del asesinato, en agosto de 1968, del jefe de la Brigada de Investigación Social de la Policía de San Sebastián, Melitón Manzanas. De los diez y seis encausados, seis lo fueron bajo pena de muerte, encontrándose entre los restantes dos sacerdotes. Las repercusiones políticas y sociales tanto a nivel nacional como internacional sobre este proceso representaron para buena parte de la ciudadanía española una clara apuesta desde el poder para demostrar la intransigencia del gobierno ante las protestas de una parte insumisa de la sociedad.

En Cataluña, el PSUC, como partido mejor organizado, tomó la iniciativa de lucha ante estos acontecimientos, proponiendo como presión mediática un encierro simbólico en la catedral de Barcelona; sin embargo, al no tener permiso del Arzobispado, se buscaron otras alternativas.

El 3 de noviembre de 1970, un mes antes del inicio de los juicios de Burgos, aconteció una jornada de paro y protesta generalizada por iniciativa de CC.OO., exigiendo la libertad de los etarras que iban a ser juzgados. Tras varias interpretaciones, la revista Treball calificó la jornada como un éxito, a pesar de que los medios oficiales calculasen que el paro afectó solo a 5.816 trabajadores y que se concentró en ciudades como Lérida, Mataró y Tarrasa, y más concretamente en las empresas Pirelli, Seat, Siemens, Unidad Hermética y Agroman.

Sin duda, a principios de 1970 el sindicato CC.OO. acumulaba casi todo el protagonismo en la lucha obrera, ya que la influencia de la UGT en Cataluña era insignificante debido a su oposición a la entrada clandestina de sus delegados sindicales en la organización Sindical Española (OSE), como así lo hicieron las CC.OO. De esta forma, como parte de la amplia alianza antifranquista que los comunistas esperaban constituir, en noviembre de 1971, las CC.OO. catalanas jugarían un papel importante en la fundación de un movimiento popular a favor de los derechos nacionales de Cataluña, la Asamblea de Cataluña162.

Las protestas estudiantiles en las facultades universitarias catalanas también tuvieron su protagonismo, destacando la de Medicina en la UAB, instalada en el Hospital San Pablo, lugar donde el filósofo y catedrático Manuel Sacristán, que había sido expulsado de la Universidad en 1966163, expuso en un mitin su visión sobre los acontecimientos.

En Euzkadi, la indignación contra el gobierno se generalizó desde distintos frentes, tomando la iniciativa los trabajadores, los estudiantes universitarios y la Iglesia católica, esta última a través del obispo de San Sebastián, Jacinto Argaya, que, junto al administrador apostólico de Bilbao, solicitaron el 21 de noviembre a Franco y su gobierno el cambio a los tribunales ordinarios de los consejos de guerra sumarísimos. Mientras tanto, las huelgas en todo el país se habían generalizado, hablándose de treinta mil manifestantes a principios de diciembre. También en Cataluña se registraron manifestaciones los días, 30 de noviembre y 3, 10 y 17 de diciembre. Esto obligó al gobierno a decretar el estado de excepción en Guipúzcoa, extendiéndose la misma situación diez días después a todo el territorio nacional.

Como era de esperar, esta situación tan propicia fue aprovechada por la Comisión Coordinadora, que ya desde el día 26 de noviembre había convocado una concentración en la plaza de Cataluña de Barcelona para el día 30, a las ocho de la tarde, en defensa de la vida de los detenidos de ETA. En dicha concentración se repartieron octavillas donde se repetían frases como: «¡Contra el franquismo-Opus Deísmo!», «¡Acabemos con la violencia de los tribunales especiales!», «¡Amnistía… Por las libertades democráticas, por los derechos nacionales de Euzkadi, Galicia y Cataluña!»164.

Las sesiones del juicio que se desarrollaba en Burgos comenzaron bajo una fuerte presión mediática tanto desde el exterior como del interior del país, incluyendo acciones terroristas provocadas por la propia ETA-V Asamblea. Véase como ejemplo el secuestro perpetrado por ETA sobre el cónsul de la República Federal Alemana en el País Vasco, Eugen Behil, y que acabó con su liberación el día de Navidad tras un fuerte rechazo de la opinión pública en general y de algunos militantes de ETA-VI Asamblea que consideraron el acto terrorista como un error.

El juicio sumarísimo finalizó el 9 de diciembre de 1970 y la sentencia se hizo pública el 27 del mismo mes destacando las seis penas de muerte contra: Francisco Xavier Izco de la Iglesia, Francisco Xavier Larena Martínez, Mario Onaindia Natxiondo, Ioseba Dorronsoro Ceberio, Eduardo Uriarte Romero y Iokin Gorostidi Artola. Tres días después, la agencia de noticias Efe puso fin a la incertidumbre sobre el cumplimiento de las sentencias emitiendo el siguiente comunicado:

«Su Excelencia, El jefe del Estado, de acuerdo con el Consejo de Ministros y el Consejo del Reino, ha tenido a bien hacer uso de las prerrogativas que le concede la Ley Orgánica del Estado y conmutar las penas de muerte impuestas por el Consejo de Guerra celebrado últimamente en Burgos, por las inmediatamente inferiores en grado. S. E. El jefe del Estado se dirigirá a los españoles a las diez de la noche por Televisión Española.»165

Sin duda alguna, la respuesta de toda la oposición fue clara y contundente destacando en Cataluña la presentada por el PSUC que calificó el consejo de guerra de Burgos como un montaje hecho para matar, concibiendo el proceso como el paso necesario para conseguir el régimen tres objetivos principales: primero para realizar una venganza ejemplar contra ETA; seguidamente, para cortar, mediante el temor que producirían los fusilamientos, la actividad de oposición antifranquista, el ascenso de la lucha y el movimiento de masas; y, finalmente, obligar a replegarse a los elementos evolucionistas dentro del régimen para imponer desde el gobierno una política similar a los años cuarenta o cincuenta166. Lo sorprendente del caso fue que la indignación llegó a tal nivel que incluso los jefes de las organizaciones carlistas enviaron un telegrama al jefe del Estado a favor del indulto, la amnistía y la libertad política167.

Parecía que, por esta vez, pues no sería la última, el Caudillo tenía pocas alternativas favorables a sus pretensiones iniciales de consumar las ejecuciones, optando por la magnanimidad del dictador suspendiendo los fusilamientos.

En Barcelona, la iniciativa de la llamada «tancada» de Montserrat en repuesta al órdago enviado desde el régimen contra la oposición antifranquista surgió de algunos militantes y simpatizantes del PSUC: Octavi Pellissa, Xavier Folch, Oriol Bohigas y Eugeni Trías, participando por la Taula Rodona, Felip Solé Sabarís168. Las adhesiones fueron aumentando desde todos los ámbitos artísticos, siendo una de las más señaladas la del cantante Joan Manuel Serrat, captado a través de su amiga Guillermina Motta, que asistió a alguna de aquellas reuniones secretas y multitudinarias en casa de Oriol Bohigas, llegando a reunirse de cuarenta a cincuenta personas, entre ellas Josep María Castellet y Mario Vargas Llosa.

La primera convocatoria general tuvo lugar en el Colegio de Doctores y Licenciados donde se reunieron más de cien personas. En la reunión tomaron la palabra Josep Solé Barberà, abogado defensor del Proceso de Burgos; Pere Portabella como observador de organizaciones clandestinas y Jordi Carbonell. Finalmente, después de posteriores reuniones en Can Bohigas y en el despacho de Pere Fages, donde asistió el arquitecto Ricardo Bofill, se preparó un documento sobre la denominación de la Assemblea Permanent d’Intel-lectuals169 y se decidió con mucha cautela realizar la «tancada» en el monasterio de Montserrat el 12 de diciembre de 1970, día de Santa Lucía.

Aquel día, la gente iba entrando en el monasterio con orden y tranquilidad, apuntándose el nombre y la profesión de los allí presentes, que sumaron en total 287 personas. Después de dos días de presiones ejercidas por el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros, sobre el abad del monasterio, Cassià Mª Just, se procedió al desalojo de los concentrados, no sin antes registrar 223 carnés de identidad y diversas matrículas de coches por parte de la policía; algunos de ellos fueron agraciados con diversas multas. Los participantes en el encierro de Montserrat fichados por la BIS el 15 de diciembre de 1970 fueron los siguientes:

Con antecedentes comunistas (PC/PSUC)


Javier FolchJosé Emilio Donato
Albert PuigdoménechMiquel Sarries
Julián Manuel AlonsoMª Dolores Plans
Ángel CarmonaArmanda Rodríguez Lázaro
Ramón CapellaOctavio Pellissa
María Alós-MonerManuel Sacristán
Francisco Vallverdú

Separatistas catalanes


Josep Benet MorellRamón Pelejero Sanchís (Raimon)
Josep Oriol BohigasCarlos Jorge Guardiola
Joan Manuel SerratAlfonso García Seguí
Mª del Carmen SerrallongaAlbert Rafols Casamada
Alexandre Cirici PellicerJoan Brossa Cuervo
Josep Mª TubauFrancesc Pi de la Serra Valero
Romá Gubern

Activistas catalanes


Joaquín Pujol SimónJosep Mª Muñoz Pujol
Jordi CarbonellJosep Mª Ollé
Santiago LoperenaJosep Elías
Jacinto Ros HombravellaJosep Oriol Martorell
Miquel PorterAntonio Matabosch
Jaime SantamaríaEnrique Lahosa
José Corredor MateosJosep Mª Fargas
Lluís de Carreras SerraGuillermina Motta
Francesc SerrahimaJosep Guinovart
Francesc de Carreras SerraMontserrat Roig Fransitorra
Josep Mª MartorellMaría Dolores Rivera
Pere Portabella RafolsEugeni Trías
Felipe FormosaManuel Valls Gorina
Nuria BoazaEnrique Barbat
Rafael Cáceres

Catalanistas de matiz socialista


Carlota SoldevilaAna María Matute
Esther BoixJosep Mª Castellet
Jaume CiuranaPedro Planella
Gabriel MollAna Mª Bofill
Carmen Hernández CrosLluís Doménech
Francesc RiusJuan Cortasa
Dolores AbellánJaume Figueras
Josep Mª RieraAntonio Ribas
Josep Mª Benet JornetJoan Gomis Sanahuja
Eduardo GuardinoAntonio Sales
Jordi NovellJoan Mª Pons
Marta CarrerasEnrique Irazoqui

El resto de los encausados carecía de antecedentes desfavorables, estando entre ellos Pau Bordonaba, Marina Bru, Josep Mª Forn, Fabián Puigserver, Xavier Romeu y Eva Serra. Otros nombres relacionados con los hechos fueron Pere Ignasi Fages, Joan Bosch, Jaime Camino, Jordi Teixidor, Josep Cercós, Gonzalo Suárez, José Mª López, Joan Oliver, Alexandre Cirici Pellicer, F. Valverán, Mariá Girona, Paco Rodón, Joan Hernández Pijoan, Carmen Serrallonga, Gabriel Ferrater y Pere Catalá, Gustau Gili, Joan Colominas, Josep Solé Barberà y Joan Brossa. También asistieron al encuentro Joan Miró con su esposa y Antoni Tàpies, aunque no llegaron a entrar por no haber sitio para dormir, volviendo al Hotel Colón en Barcelona. Cabe decir que el mismo día 12 de diciembre, la CCFPC había emitido un comunicado dirigido al pueblo de Cataluña en favor de salvar la vida de los militantes de ETA, conseguir su libertad reivindicar las libertades democráticas y nacionales170.

Al cabo de algunos días empezaron a llegar las multas por la participación en la asamblea constituyente; las hubo de quince mil, veinticinco mil, treinta y siete mil y setenta y cinco mil pesetas.

El gobierno, en respuesta a los actos de protesta que se generalizaron por toda España, decretó el estado de excepción, suprimiendo durante seis meses el artículo XVIII del Fuero de los Españoles. Las detenciones de Xavier Folch y Jordi Carbonell fueron parte resultante de los acontecimientos.

Las comunicaciones durante el encierro se efectuaron a través de walky-talky mientras que, en Barcelona, funcionaba un servicio de prensa dirigido por Pere Fages, Carles Trías y la escritora Rosa Regás.

El acto asambleario en Montserrat fue dirigido a través de una presidencia rotativa compuesta por Pere Portabella, Oriol Bohigas, Jordi Carbonell, Xavier Folch, Josep Benet y el padre Marc Taxonera. Al explicar Solé Barberà y Pere Portabella la evolución del Proceso de Burgos, se decidió efectuar un encierro en acto de protesta y redactar un comunicado que fue emitido posteriormente por algunas emisoras de radio en el extranjero.

La duración de este acto simbólico tuvo un breve desarrollo, ya que, dos días después, a partir de las cinco de la tarde, la policía rodeó el monasterio y efectuó el desalojo sin mayores problemas, denominando los mandos policiales dicha acción como «Operación Mano de Pintura», cuyo significado en clave policial obedecía a la orden de desalojo por la fuerza el día 14. La entrada de la policía dentro del monasterio no tuvo lugar, ya que la salida de los manifestantes fue voluntaria, entre otras cosas por indicaciones del propio abad.

El apoyo de los representantes de la cultura catalana a este movimiento fue extenso y muy activo, incluyendo artistas con cierto renombre, entre ellos: Joan Manuel Serrat, Guillermina Motta, Raimon, Francesc Pi de la Serra; y los escritores Joan Oliver, Joan Brossa, Gabriel Ferrater, Terenci Moix, Montserrat Roig, etc.

Sin duda, este acto simbólico resultó trascendental para el futuro de la Asamblea de Cataluña, ya que, como consecuencia del encierro surgió un movimiento de lucha en defensa de las libertades y de la cultura catalana conocido como la Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes171. Esta organización sirvió para impulsar, influenciar y sentar las bases de la futura Asamblea de Cataluña, llegando a formar parte de ella. Véase como ejemplo está en la propuesta del texto de la I Sesión referida a los cuatro puntos programáticos, donde los apartados referidos a las libertades, el acceso del pueblo al poder político y económico y lo referente a la polémica sobre la vía al derecho de autodeterminación, provenía de la Asamblea de Intelectuales172. Esta organización fue también solidaria con el movimiento obrero, ayudando económicamente a trabajadores en huelga y encarcelados173.

Finalizado el encierro, las quejas y comunicados sobre los hechos relatados vinieron por ambos lados. De esta forma, el abad Cassiá Just envió una carta de protesta al gobernador civil, mientras que Jordi Carbonell puso en un compromiso a las autoridades policiales al negarse a responder en castellano cuando fue detenido al salir del monasterio y tener que declarar en las dependencias policiales, haciéndolo en catalán. Las consecuencias de sus actos acabaron con su encarcelamiento el 17 de enero de 1971 y, según un informe de la Dirección Superior de Policía de Barcelona:

«En la prisión, continuó negándose a hablar en castellano, por lo que fue ingresado en la enfermería para observación psiquiátrica. Han intentado visitarle, el padre Taxonera; Don Federico Udina Martorell, Decano de la Facultad De Filosofía y Letras de la UAB —por ser el detenido profesor de lengua catalana de la UAB—y el presidente del Colegio de Licenciados y Doctores; no habiendo permitido el director dichas visitas por tener que celebrarse estas en castellano, en virtud de lo que predispone el párrafo 2º del Reglamento de Prisiones. Asimismo, se sabe que el director del Establecimiento ha recibido anónimos en el sentido de que al hacer el juicio de la lengua catalana se va a crear un mártir.»174

Por aquellas fechas había comenzado la actividad política del sacerdote Lluís María Xirinachs175 cuando en la Navidad de 1970 se declaró en huelga de hambre en contra del Proceso de Burgos, expresando el deseo de unidad de las fuerzas políticas catalanas en busca de la autodeterminación del pueblo catalán. Este párroco de la iglesia de Sant Jaume de Frontanyá de la Diócesis de Solsona (Lérida) ya había sido expulsado en 1966 por su actividad contra el régimen en solidaridad con la minería asturiana, y un año después el obispo de Vic, Doctor Masnou, lo envió a Santa María del Camí, en la comarca de la Noya, aunque de nuevo fue detenido por la policía en 1969 repartiendo propaganda y posteriormente liberado por el obispo de Vic en base al Concordato con la Santa Sede.

El 2 de enero de 1971, el abad de Montserrat visitó al «singular» sacerdote después de haber sido visitado este por el vicario episcopal de Igualada. Tras un breve encuentro, el abad le comunicó su apoyo ante ese acto de rebeldía ante el régimen, corroborando su actitud en unas declaraciones ofrecidas al periódico francés Le Monde, afirmando entre otros asuntos:

«No es posible que la Iglesia pueda seguir asociada al régimen que ha fusilado hombres por sus ideas y que ha ejecutado a católicos por el único crimen de estar en contra de Franco.»176

Como era natural, estas manifestaciones no pasaron desapercibidas para el régimen, actuando este como era habitual, o sea, desinformando y manipulando la información a la opinión pública de tal forma que la agencia estatal Pyresa (Prensa y Radio Española) mencionó los hechos ocurridos relacionándolos con el independentismo vasco.

El 10 de enero, Xirinachs volvió a Vic por indicación del obispo de la Diócesis, residiendo en la casa sacerdotal. El traslado a esta residencia viene bien detallado en un documento policial expresado en el lenguaje específico usado por las Fuerzas del Orden y que a continuación detallo:

«A primeras horas de la tarde, funcionarios de la Sexta Brigada de Investigación Social y del Departamento de Orden Público, de esta Jefatura Superior, en cumplimiento de órdenes de la superioridad y conocimiento y anuencia del Istmo. y Reverendísimo Señor Obispo de la Diócesis de Vich, se procedió al traslado desde el Hospital Clínico de esta Capital en donde se hallaba internado ocupando la cama n.º 14 del Servicio de Urgencias, a la Casa Sacerdotal de la población de Vich, del sacerdote LUIS MARIA XIRINACH [sic] DAMIANS. En un principio, el expresado sacerdote se negó a ser trasladado, pero finalmente se avino a razones y accedió a ello y, por otro lado, el médico designado por la Jefatura Provincial de Sanidad para que acompañara al sacerdote en este viaje Doctor DON CARLOS GRAU FONOLLOSA se negó también rotundamente a ser él que acompañase en una ambulancia a DON LUIS MARIA XIRINACH [sic] […]. Debe hacerse constar que el Doctor GRAU FONOLLOSA opuso objeciones cuando, en vista de su negativa a acompañar al sacerdote, se le instó por los funcionarios que practicaron el servicio a que se identificara, lo cual efectuó posteriormente haciendo saber que su negativa a acompañar al sacerdote era debida a que la misma se debía por tratarse el traslado de referencia de un asunto de tipo policial.

Zanjadas las dificultades dichas se procedió seguidamente al traslado del sacerdote en una ambulancia en la que fue acompañado por el ya mencionado Doctor GALLEGO y un funcionario de la Sexta Brigada Regional de Investigación Social y, en un coche del Departamento de Orden Público, efectuaron asimismo el viaje, la madre del Señor XIRINACH [sic] DAMIANS y dos funcionarios del Cuerpo General de Policía, pertenecientes al Departamento de Orden Público y Brigada Social. SEXTA BRIGADA DE INVESTIGACIÓN SOCIAL. JEFATURA SUPERIOR DE POLICÍA DE BARCELONA. Traslado de un sacerdote desde el Hospital Clínico de esta ciudad a Vich. »177

Allí, Xirinachs recibió a los representantes de la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña, informándole estos de los últimos avances. Con posterioridad, el 13 y el 14 del mismo mes, Xirinachs recibió a la plana mayor de la CCFPC y la visita, a título personal, de Jordi Pujol, finalizando su huelga de hambre con una declaración pública.

Como conclusión, es importante destacar las declaraciones del periodista de Le Monde, Marcel Niedergang, el cual describió en sus comunicados lo que realmente significó el encierro de Montserrat, afirmando bajo su punto de vista que fueron los intelectuales catalanes más prestigiosos los que forzaron a buena parte de la burguesía catalana y otros dirigentes no afectos al régimen a salir del silencio. Cabe destacar que la disolución de esta asamblea de intelectuales que surgió del encierro derivó posteriormente en una iniciativa más elevada, el Congrés de Cultura Catalana, organismo creado de la misma asamblea en una reunión celebrada en Montserrat a principios de 1975178.

162. BALFOUR, Sebastián, op. cit., p.179.

163. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 70.

164. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/15, 26-11-1970. También en MOLINERO, Carmen, YSÀS, Pere, «El triunfo del inmovilismo», en Historia de España Siglo XX (1939-1996), 3ª edición; MARTÍNEZ, Jesús A. (coord), Cátedra, Madrid, 2007, pp. 159-171.

165. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 73.

166. Treball, 1-1-1971.

167. Mundo Obrero, 22-1-1971.

168. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 81. Ver también SERRAHIMA, Nuria, «La tancada a Montserrat contra el Procés de Burgos», L’Avenç, n.º 72, 1984, p. 16 y PUJOL, J.M., La Gran Tancada, Barcelona, Columna, 1999.

169. A primeros de 1966 hubo intentos asociativos por parte de la intelectualidad catalana, como la reunión clandestina en Franciscàlia, que no llegó a ningún acuerdo por divergir la asociación entre demócratas o socialistas. GUTIÉRREZ DÍAZ, Antoni, «La fundació de L’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 34.

170. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Anotaciones», Carpeta 104/19, 1971. También en BATISTA, Antoni, op. cit., pp. 80-81.

171. PORTABELLA, Pere, «L’Assemblea Permanent d’Intelectuals catalans», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 40.

172. SERRAHIMA, Nuria, La tancada a Montserrat contra el procés de Burgos», op. cit., p. 16.

173. PORTABELLA, Pere, «L’Assemblea Permanent d’Intelectuals catalans», op. cit., p. 40.

174. Las cartas de protesta y apoyo a favor de Jordi Carbonell llegaban de diferentes estamentos, la Iglesia, la abogacía, etc., incluso se le dedicó una poesía por parte de Joan Brossa, en BATISTA, Antoni, op. cit., p. 83.

175. XIRINACHS, Lluís María, «La lluita per l’amnistía», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 49.

176. Treball, 1-1-1971. También en BERNAD, Robert, op. cit., p. 92.

177. AHGCB, «Nota Informativa», Barcelona, 11-1-1971, dos folios. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 65.

178. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 85.

Propuesta de creación de la Asamblea de Cataluña

Tras un largo periodo de negociaciones, la CCFPC tomó la decisión de integrar en su organización a otras fuerzas democráticas y antifranquistas con la intención de autofortalecerse y poder llegar a metas más elevadas.

«La Asamblea de Cataluña desde el inicio quería abrirse a cualquier organización política o no-política, legal, para-legal o clandestina, grupo o individuo, con tal que: (…) mantengan en Cataluña o puedan eventualmente desarrollar una actividad contra la dictadura franquista y reconozcan la opresión a la que está sometida la personalidad nacional de Catalunya.»179

Para Pere Portabella, la idea de la nueva organización correspondió a Antonio Gutiérrez, justo cuando volvían a Barcelona, después de dar apoyo a los encerrados en la abadía de Montserrat, hecho que confirmó él mismo posteriormente. Joan Reventós también coincidió en la autoría de Gutiérrez, con la versión de que la oyó saliendo de una reunión de la CCFPC, junto con Joan Cornudella y Javier Castellá180, incluso hubo otras interpretaciones sobre el mismo asunto, afirmando que se habló del tema en una cena celebrada en un restaurante de la Ronda San Antonio de Barcelona, cercano al cine Goya y posteriormente en casa de Antón Canyellas.

Sin embargo, y como conclusión, lo que podemos admitir es que, si Gutiérrez fue el autor, la idea de esta convocatoria ya figuraba en el proyecto de resolución política del II Congreso del PSUC celebrado cinco años antes, en 1965, cuando en una de sus resoluciones se comentaba lo siguiente:

«Todo el desarrollo de la situación exige dar pasos unitarios; hacer realidad el proyecto surgido entre los partidos políticos catalanes de convocar una asamblea o parlamento de oposición antifranquista sin ninguna exclusión, en el que se reflejen todas las posiciones de las fuerzas políticas, como sucede en un régimen democrático y parlamentario. De esta asamblea podrían salir, aún con discrepancias en determinadas cuestiones, acuerdos concretos para poner fin a la dictadura franquista.»181

Para los No Alineados, el «Guti», apodo del político Antonio Gutiérrez, fue el factótum de la creación de la Asamblea, añadiendo que los debates para la formación de esta se fueron realizando en pequeños comités, alargándose las negociaciones durante dos años, siendo los más asiduos a estas reuniones: Antonio Gutiérrez (PSUC), Joan Reventós PSC(c), Pere Aragall (UDC), Javier Castellá (ERC), Jordi Guardiola (PSAN), un militante de UGT y otro de CC.OO., Agustí de Semir (Ambients cristians oficials), Jaume Rodri y Josep Dalmau (Comissió de Serveis y posteriormente de los No Alineados)182.

De todos modos y de acuerdo con los anteriores testimonios, lo que queda claro es que fue en el domicilio del socialista Joan Reventós donde se constituyó una Comisión Preparatoria que fue la encargada de presentar el proyecto de la Assemblea Nacional de Catalunya ante una treintena de personas, y que, posteriormente se redactaron los documentos preparatorios de la futura Asamblea por el propio Antonio Gutiérrez y Francisco «Quico» Vila-Abadal, que hacían referencia a los cuatro puntos programáticos de la nueva organización creada, en el restaurante-bar La Punyalada, en el Paseo de Gracia barcelonés.

Una de las aportaciones más interesantes al estudio sobre la creación de la Asamblea de Cataluña vino de las propias declaraciones de los protagonistas que formaron parte de ella. Antoni Gutiérrez Díaz dijo en 1995:

«No es fácil para mí decir esto, pero creo que el nombre y la concepción de la Assemblea de Catalunya me pertenecen, y puedo reclamar derechos de autor, a partir de la concepción de política general de unidad que he hecho antes. Es una propuesta que hice al Comité Central del PSUC, con Gregorio López Raimundo que vivía clandestinamente y que le propuse. Se discutió en el núcleo de la dirección y se lanzó la propuesta de una manera muy clara.»183

Al referirse a la política de unidad, Antonio Gutiérrez habló de la concepción del PCE y del PSUC en la voluntad de volver a un entendimiento común entre todas las fuerzas opositoras en todos los sentidos, y afirmó que en Cataluña esta idea tuvo gran arraigo, sobre todo en la segunda mitad de los años sesenta cuando se creó un estado de opinión favorable a las tesis unitarias del PSUC y que fueron aceptadas por el MSC en el que Joan Reventós tenía especial protagonismo.

Por su parte, los movimientos universitarios, los intelectuales y el movimiento obrero iban configurando un movimiento solidario en torno a la Caputxinada, cuyo resultado fue la Taula Rodona Democrática. A partir de entonces, tomaron protagonismo personas como Joan Coromines del FNC, Joan Cornudella, Joan Armet, Josep Solé Sabarís, Vidal Teixidor y Pere Portabella184.

179. MHC, ASSEMBLEA, «Presentación».

180. BERNAD, Robert, op. cit., p. 80.

181. ANC, «Congrés», p. 12, 1965. Proyecto de resolución política del (II Congreso del PSUC), p.11, punto 10, 1965 Fondo PSUC, n.º 230, 02.01.01.

182. DALMAU, Josep, Catalunya Segrestada, Portic, Barcelona, 1993. p. 17.

183. Antoni Gutiérrez Díaz (1929-2007, Premià de Mar), miembro del PSUC desde 1959, dirigente activista detenido en 1953 y por segunda vez en 1962 y sometido a un consejo de guerra con ocho años de condena. Uno de los principales impulsores de la Assemblea de Catalunya y escogido secretario general del PSUC en 1977. Conseller de la Generalitat en el gobierno Tarradellas, diputado en el Congreso y euro parlamentario entre otros cargos, en ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7. Entrevista a Francisco Parras sobre la Federación Socialista Catalana del PSOE y UGT en la A.C., 2005. «La militancia del PSUC encabezada por Solé Barberà, Gregorio López Raimundo, Antonio Gutiérrez Díaz (motor y fundador de la Asamblea y quien le puso nombre); con Joan Reventós (MSC); Andreu Abelló (ERC); y otros más (...) entre los que se encontraba la FCS-PSOE y la UGT catalana actuaron como cofundadores», en PARRAS, entrevista.

184. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 8

La Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña

Fruto de las intensas reuniones efectuadas por los miembros presentes en la Comisión Preparatoria, se acordó que la futura Asamblea tendría que ser una reunión de representantes de partidos catalanes, de grupos, de organizaciones legales e ilegales, y de otras organizaciones y personalidades que en Cataluña mantuvieran una actividad antifranquista o pudieran eventualmente desarrollarla, y reconocieran además la opresión a que estaba sometida la personalidad nacional de Cataluña, sin otra exigencia para participar que una actitud dialogante.

«Ella preconiza la salida no violenta de la dictadura hacia un régimen democrático. Cada vez estará más en la conciencia de todos la necesidad de mantener principios sin ningún tipo de colaboración directa o indirecta con el régimen. Esto implica que, con una gran ponderación, pero con gran firmeza, nos negamos a cualquier maniobra que represente la continuación de la dictadura.»185

Así pues, con estos principios básicos de relación entre diversas organizaciones de diferente índole, la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña se constituyó con representantes de las siguientes organizaciones: CCFPC, Taula Rodona Democrática, CC.OO., Grupos Cristianos en Defensa de los Derechos Humanos, Asamblea Permanente de Montserrat y Comunidades Cristianas de Base.

Desde el principio se acordó entre todos los miembros el crear los medios materiales y políticos para el comienzo de ese diálogo basado en la convergencia, y no sobre la confrontación de ideas y fines políticos, con el objetivo de asumir bajo una acción unitaria la posibilidad de poder articular la oposición contra el régimen, llegando a la conclusión de convocar una asamblea representativa de toda entidad que se moviera en Cataluña con un sentido democrático y antifascista. Algunas de esas organizaciones que finalmente formaron parte de la Asamblea de Cataluña fueron la Federación Socialista de Cataluña (FSC-PSOE) y el sindicato de la Unión General de Trabajadores (UGT). Francisco Parras, dirigente socialista que formó parte de la integración, explica su visión sobre aquellos momentos:

«La primera vez que la Federación Socialista (FSC-PSOE) y la UGT empezaron a hablar de constituir una plataforma unitaria, que luego se llamó A.C., fue a finales de 1970 a través de los dirigentes del PSUC: Josép Solé Barberà, Pere Ardiaca y Francesc Nogueró en la Asociación de Amigos de las Naciones Unidas, calle Fontanella n.º 14, de la que todos éramos socios. Nos invitaron a que interviniéramos en la constitución de la misma como FSC-PSOE y UGT. La reacción y el compromiso de la organización socialista fue aceptar la invitación y el compromiso de intervenir en la constitución de la Asamblea.»186

Por otro lado, los objetivos básicos de la Comisión Preparatoria se centraron en tres ideas: la definición de los objetivos y los postulados políticos de la Asamblea cuando se reuniese; la extensión geográfica por todo el país de sectores y grupos que se irían sumando a la iniciativa de constituir la Asamblea y, finalmente la preparación de las condiciones formales y materiales para celebrar la I Sesión de la Asamblea de Cataluña187.

Sin duda se era consciente de que ante estas propuestas estaba el obstáculo de la falta de experiencia de libertad democrática después de más de 32 años de represión y confrontación y que se crearían serias dificultades para solucionar los problemas reales del país, haciendo partícipe en lo posible a todo el pueblo de Cataluña, al menos en la teoría; no obstante, este era el camino que había que recorrer, aunque fuera impensable que a comienzos de los años setenta cualquier evolución hacia la libertad democrática fuese factible. Por eso, en plena clandestinidad, las actuaciones políticas se dirigieron no solo a través de los partidos sino también mediante organizaciones sociales, algunas de carácter legal, como colegios profesionales, asociaciones culturales o confesionales que reclamaban la defensa de los derechos humanos y las libertades sociales y políticas.

El primer trabajo de la Comisión Preparatoria consistió en encontrar puntos de convergencia entre las diversas organizaciones en los que se obviaran los intereses partidistas buscándose un objetivo global de carácter unitario que impulsara la lucha democrática lo más rápido posible y con la máxima participación y consenso, pues el tiempo era esencial.

Al comienzo de la década de los setenta, la situación política en España era anacrónica y, como poco después se vería, entraba en su fase terminal después de tres décadas bajo un régimen dictatorial. La Iglesia cada vez se iba distanciando más del régimen, como lo demuestran las declaraciones del cardenal Tarancón el 2 de abril de 1969, cuando afirmaba que la única postura inaceptable en aquellos días era el inmovilismo.

Sin duda había que tener en cuenta que durante mucho tiempo el Movimiento Católico y la Acción Católica habían sido términos equivalentes fundados por los católicos y dirigidos desde la Iglesia para la defensa de sus posiciones en un contexto de Estado secular y liberal alentado desde León XIII y sus sucesores. La base de este movimiento católico seguía bajo la directriz jerárquica que se hizo más insostenible cuando emergieron los regímenes fascistas que impedían la existencia de organizaciones profesionales y políticas rivales.

Así pues, aunque en la primera época del franquismo la Iglesia tuvo una intensa colaboración con el régimen, sobre todo con el nombramiento de Alberto Martín Artajo, afín al movimiento católico, en la cartera de Exteriores (1945-57); con posterioridad, el impacto del Concilio Vaticano II, el taranconismo y la Asamblea Conjunta, cambiaron la dirección de estas organizaciones católicas, realizándose entre septiembre de 1966 y octubre de 1968 diversas dimisiones, relevos de dirigentes y consiliarios de los movimientos que generaron una crisis en la Acción Católica Española (ACE) que derivó en un conflicto político por el reconocimiento jurídico de los Movimientos Especializados en el marco del Concordato y en los proyectos de Ley de Asociación y de Prensa que redefinieron el status jurídico de la ACE, (HOAC, JOC).

Este cambio de actitud condujo irremediablemente a un enfrentamiento con el régimen por la participación y presencia de militantes en acciones de oposición crítica y denuncia social, y una evolución del modelo general-parroquial al especializado por ambientes. Las estadísticas de militancia en la organización son reveladoras de su situación; en 1955 estaban registrados 595.758 militantes, mientras que en 1960 llegaban solo a 354.549 militantes y en 1966 a 107.832 inscritos. En 1971, la situación influyó hasta el punto de que el Papa Pablo VI, a través del nuncio Dadaglio, cambiara la presidencia de la Conferencia Episcopal a favor del cardenal Tarancón188.

Desde el exterior, los mensajes dirigidos al gobierno por distintos organismos europeos sobre la exigencia de aperturismo, democracia social y sindical rompían la estrategia de este en su empeño de acercamiento a Europa y a sus instituciones. Efectivamente, el 23 de abril de 1969, el informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) sobre el sindicalismo español era demoledor, exigiendo que todos los cargos sindicales debieran de ser electivos, que la autonomía hubiera de ser completa y que debiera existir la igualdad efectiva de las asociaciones de trabajadores y empresarios.

Por otro lado, los funcionarios sindicales debían estar sujetos a la autoridad de los dirigentes elegidos y estos garantizarían la libertad de expresión y reunión que otorgaría la libertad a todas las corrientes sindicales dentro de una unidad libremente aceptada. Finalmente, la Organización Sindical no debía estar sujeta a dirección o control de ningún movimiento político189. Por tanto, la evolución ideológica seguía bajo formas que no se alejaban del autoritarismo de antaño, con pocos cambios en un régimen que se empeñaba por mantener en sus manos el aparato del poder y cuya estrategia iba encaminada por un lado al mantenimiento a raya de las aspiraciones populares y su forma organizada, y por el otro a la superación propia de la lucha interna de camarillas que dividían y acrecentaban la corrupción entre las clases dirigentes que no permitía una respuesta clara a problemas tan importantes como el caso Matesa.

Un ejemplo de control, censura, y falta de libertad de expresión se demuestra en las candidaturas presentadas en 1971 a la elección de Procuradores en Cortes de Joan Barenys Oriol, abogado de cuarenta años, y de Xavier Casassas Miralles, empleado de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona. Ambos candidatos presentaron una declaración el 22 de septiembre de 1971 rechazando la censura ejercida sobre el medio millar de palabras que solo podían presentar al público.

Se censuraron párrafos como: «El marco legal es muy restrictivo», «La población catalana, la autóctona y la inmigrada es mayor de edad y tiene derecho a discutir libremente», «Clara afirmación de la personalidad catalana- nuestra voluntad de luchar para ayudar a la clase trabajadora a tener su propia organización», «Que nuestra incorporación a Europa solo puede realizarse democratizando las instituciones y respetando rigurosamente la Convención Europea de los derechos del hombre».

Por otro lado, a Casassas, la censura le suprimió frases como: «Una de mis primeras experiencias es la Barcelona paralizada por la huelga de tranvías de 1951», «Debate político sobre Cataluña, la Democracia y el papel de la clase trabajadora en la sociedad», «Actualmente los impuestos los pagan primordialmente los asalariados, los pequeños industriales y los comerciantes»190.

Cabe decir que, a pesar de los esfuerzos inmovilistas del régimen, la desmoralización y la presión ejercida por los sectores marginados del poder fueron creando deserciones en la línea autoritaria hacia la zona de soluciones democráticas, especialmente en la iglesia jerárquica, en el funcionariado, aunque en escasa proporción y en pequeños sectores del Ejército y de las fuerzas de seguridad. También dentro de la propia Policía Armada había discrepancias sobre el futuro del régimen, especialmente cuando se criticaba la auto represión dentro del cuerpo; tómese como ejemplo el caso ocurrido en abril de 1971, cuando la Comisión de Policías Armados de Barcelona distribuyó unos folletos en los que se exigía la solidaridad con sus propios compañeros represaliados, argumentando que enfrentarse al pueblo era una indignidad ya que también ellos eran hijos del pueblo. Uno de sus párrafos era contundente: «¡Basta de hacerles el juego a esa pandilla de ladrones y asesinos! Hasta nuestros oficiales se negaron a entrar en SEAT porque decían que allí no se alteraba el orden público. ¡Tuvieron que llegar el canalla de Creix y el gobernador Pelayo Ros para obligarnos! ¡No podemos tener el pueblo como enemigo, no podemos enfrentarnos con él!»191.

185. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 143. Análisis político (julio de 1971), elaborado en enero de 1973.

186. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 114. También ver PARRAS, Francisco, en entrevista realizada en el 5/2006.

187. REVENTÓS, Joan, «Els socialistes en els origens de la Assemblea», L’Avenç, n.º 43, Barcelona,1981, p. 38

188. Tele/eXpres, 2-04-1969. Para ampliar la información ver MARTÍN SANTA OLALLA, Pablo, La Iglesia que se enfrentó a Franco, Madrid, Dilex, 2005. En MONTERO GARCÍA, Feliciano, La Acción Católica y el franquismo. Auge y crisis de la Acción Católica especializada. Los años sesenta, Madrid, UNED, colección Aula abierta 36156, 2000.

189. Tele/eXpres, 23-04-1969.

190. FRC, AJR, «Barenys. J; Cassasas X», Carpeta 68, 1-1-1971.

191. FRC, AJR, «Comisión de policías armados de Barcelona», Carpeta 92, 23-10-1971.

Hacia la Asamblea de Cataluña. Composición y diferentes puntos de vista de sus protagonistas.

Febrero - Noviembre de 1971

En enero de 1971 la llamada «guerra de las lechugas»192, conflicto con los agricultores franceses que en algunos casos llegaron a quemar camiones repletos de productos hortofrutícolas procedentes de España, compartía protagonismo con la protesta multitudinaria generada por los diferentes consejos de guerra efectuados en Burgos algunas semanas antes.

A pesar del intento de lavado de imagen iniciado por el gobierno a través del indulto de las penas de muerte concedido por Franco el 30 de diciembre anterior, sorprendentemente se efectuaron nuevas detenciones dirigidas esta vez contra los participantes en el encierro de Montserrat. Como consecuencia de ello, fueron detenidos el 18 de enero Xavier Folch (director literario de la Editorial Ariel) y Jordi Carbonell (director de la Gran Enciclopedia Catalana) aunque no por mucho tiempo, ya que quedaron libres el primer día del mes siguiente.

El 6 de febrero de 1971 finalizó parcialmente el estado de excepción en Guipúzcoa, pues todavía seguía vigente la derogación del artículo 18 del Fuero de los Españoles por el que todo detenido debía ser puesto en manos de la autoridad judicial en un plazo de 72 horas. Mientras tanto, desde la oposición franquista, tanto el PCE como el PSUC intentaban presentar la situación real en que se encontraba el régimen, ofreciendo a la ciudadanía una alternativa democrática, aunque fuera imposible en aquel momento dentro del marco de las leyes institucionales propuestas por el gobierno. A este respecto, para la oposición el llamado asociacionismo al igual que la Ley Sindical aprobada no era más que un intento de prolongar la dictadura franquista y la única salida democrática pasaba por el establecimiento de un gobierno provisional de amplia coalición que decretara una amnistía total para presos políticos y exiliados, por el establecimiento de amplias libertades sin discriminación, y la convocatoria de elecciones libres a una asamblea constituyente. Esta alternativa tendría que concretarse en Cataluña con la constitución de un consejo provisional de la Generalitat y el restablecimiento del Estatuto autonómico del 1932 como marco legal inicial para que Cataluña pudiera ejercer libremente su derecho de autogobierno y de autodeterminación. En esa línea, la Comisión Coordinadora trabajaba en la búsqueda de un acuerdo general, el llamado Pacto por la Libertad, constituyendo entre iguales la cimentación del futuro Estado plurinacional de los pueblos de España, actitud que sería asimilada casi en su totalidad por la futura Asamblea193.

Por aquellos días, en Barcelona seguía en plena actualidad el conflicto laboral de La Maquinista, sobre todo después de los novecientos despidos efectuados; en consecuencia, la falta de una solución pactada a corto plazo obligó a las fuerzas del orden a reprimir cualquier conato de manifestación. Esto implicaba el control de todo tipo de asociación sospechosa de colaborar contra el régimen, lo que supuso entre otras acciones la clausura temporal de la Asociación de Amigos de las Naciones Unidas194, auténtico lugar de encuentro de la oposición catalana. Sin embargo, la Comisión Preparatoria de la Asamblea no se sintió afectada por la situación haciendo caso omiso a la presión policial, de tal forma que fue incrementando sus encuentros multilaterales en busca de un acuerdo final. Estas reuniones se fueron ampliando en diversos domicilios para reducir riesgos; así, el despacho de Agustí de Semir en la calle Bruc y el piso de Pere Ignasi Fages en la Gran Vía (entre las calles Bruc y Bailén) fueron los inicialmente utilizados. Después formaron parte en estas primeras rondas de reuniones los despachos de Joan Colominas Puig, Felip Solé Sabarís, Carlos Sampons, Josep Ginovart, Pere Portabella y Mª Antonia Pelauzi e incluso el domicilio de Joan Reventós llegó a utilizarse discretamente en una reunión a la que asistieron unas treinta personas el 23 de febrero de 1971.

Los primeros resultados de estos contactos fructificaron en la formación de diversas subcomisiones que tenían como objetivo definir la futura asamblea y los postulados políticos a reivindicar, la extensión geográfica por todo el país de sectores y grupos que irían sumándose a la iniciativa de constituirla, y la preparación de las condiciones formales y materiales para celebrar la primera reunión asamblearia; sin embargo, en los intensos debates resaltaron opiniones divergentes relacionadas con las zonas geográficas de influencia de la Asamblea, la denominación de Principado de Cataluña versus Países Catalanes y la reclamación del Estatuto de Núria de 1931 o el de 1932, motivo que provocó la retirada temporal del PSAN mediante un comunicado a través de su portavoz, Carles Jordi Guardiola195. No obstante, a pesar de las diferencias sustanciales entre las distintas organizaciones políticas, la Comisión Preparatoria pudo continuar con el proyecto asambleario, tomando como base de su programa un documento elaborado por la propia Comisión Coordinadora en enero de 1971 titulado «Assemblea de Catalunya».

Así pues, el 23 de febrero de 1971 se distribuyeron diez mil copias de un folleto informativo cuyo encabezamiento era «Cap a la Assemblea», junto con otro distribuido en abril titulado «Reflexiones sobre el trabajo de la preasamblea como fundamento de constitución de la Asamblea de Cataluña». Según Colomer, ese mismo día se constituyó formalmente la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña196.

Este nuevo organismo transitorio no tenía editorial propia dado su carácter clandestino, por lo que los documentos originales redactados en plenos, comisiones permanentes o secretariados, eran distribuidos a las siguientes subdivisiones distribuidas por toda Cataluña y estas, a su vez, repartían y confeccionaban independientemente los folletos hasta el punto de que un mismo texto se presentaba en diferente formato, calidad de papel, impresión e incluso en lengua castellana para su difusión; sin embargo, a pesar de las dificultades que acarreaba trabajar en plena clandestinidad y tras intensos debates efectuados entre sus miembros, finalmente la Comisión Preparatoria aprobó en febrero de 1971 unos puntos básicos para su desarrollo como organización centrados en la elaboración de una alternativa democrática, tomando como base de discusión la declaración elaborada por la Comisión Coordinadora. Esta nueva asamblea quedaría constituida como un organismo de diálogo permanente entre las fuerzas de Cataluña, proponiendo que sus reuniones se efectuasen con una periodicidad no superior a ocho meses. También se nombraría una Permanente que velase por el cumplimiento de los acuerdos tomados por esta asamblea, el enlace de sus miembros y la preparación de la próxima. Por otro lado, se elaboraría un comunicado en el cual se recogería el resultado de la asamblea a la vez que se desarrollarían desde los diversos sectores y de acuerdo con las características propias de una campaña de difusión de este comunicado, las luchas encaminadas a la consecución de los objetivos políticos que se definiesen197.

Nadie dudaba, una vez puestos en marcha los trabajos preasamblearios, de lo complejo del proyecto a desarrollar y de sus contradicciones; no obstante, estas fueron superadas a partir de una reflexión colectiva, fruto de las propuestas y observaciones generadas por sus miembros, de tal modo que en abril de 1971 la Comisión Preparatoria propuso realizar algunas acciones concretas en línea con la práctica democrática y en plena libertad de expresión. En este marco de actuación, se presentaron varias propuestas de diversa índole, aunque todas ellas convergían dentro de un espacio democrático, pues en el fondo se trataba de definir una alternativa democrática que configurase las exigencias mínimas a partir de las cuales volviese al pueblo el poder de decisión. Asimismo, se debatieron cuestiones relacionadas con las distintas posiciones ideológicas y nacionales de cómo se entendía el concepto de ciudadanía catalana, concretándose todo este pensamiento en una frase que por lo escueta lo definía con claridad: «Es catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña»198.

Por otro lado, la Coordinadora, como preparación a las jornadas de protesta del 30 de abril y del 1º de Mayo, distribuyó una octavilla criticando la nueva Ley Sindical, el estado de excepción, el régimen de especulación y la corrupción generalizada frente a un desenfrenado aumento del coste de la vida. A continuación, en otro documento fechado el 1º de abril en Barcelona, la Comisión Coordinadora, aprovechando el Aberri Eguna en el País Vasco, rechazó las sentencias contra los seis patriotas vascos —según fuentes de la Coordinadora— condenados a muerte en el Proceso de Burgos, solidarizándose con los compañeros vascos en sus reclamaciones nacionales y democráticas199.

Sin duda, una de las cuestiones más debatidas dentro de la Comisión Preparatoria fue el riesgo que engendraban dichas reuniones por el peligro de ser instrumentalizadas por la Coordinadora y por la poca representatividad que aportaban los asistentes a dichos encuentros, llegando a la conclusión de que estas incertidumbres debían pasar por el poder de decisión de la propia asamblea y por la constante actitud abierta de sus miembros, teniendo como único límite la autoexclusión. Así pues, la primera convocatoria redactada por la Comisión Preparatoria y titulada «Hacia la Asamblea de Cataluña», decía así:

«Representantes de partidos políticos catalanes, de grupos, de organizaciones paralegales, de otras organizaciones y personalidades que en Cataluña mantengan una actividad, o puedan eventualmente desarrollarla contra la dictadura y reconozcan la opresión a que está sometida la personalidad nacional de Cataluña, sin otra exigencia para participar que la de una actitud de diálogo y que este diálogo es el que irá abriendo un nuevo proceso de convergencia sobre la confrontación de las valoraciones de la situación política general y las experiencias de la lucha, así como sobre el análisis de las perspectivas y los objetivos a asumir en la acción unitaria y las posibilidades de articulación de la oposición.»200

En resumen, estas reflexiones de trabajo sirvieron para conocer las inquietudes aportadas por los participantes y para conseguir una representatividad popular lo más amplia posible, resultado reflejado en el comunicado final de la convocatoria de la frustrada asamblea del 23 de mayo siguiente, donde destacaban dos párrafos aclaratorios de la intencionalidad de la misma:

«Nosotros preconizamos la salida no violenta de la dictadura hacia un régimen democrático. Cada vez está más en la conciencia de todos la necesidad de mantener nuestros principios sin ningún tipo de colaboración directa ni indirecta con el régimen. Esto hace que con gran ponderación pero también con una gran firmeza, nos neguemos a cualquier maniobra que represente la continuación de la dictadura.

Si los límites y las posibilidades de la política que hoy preconizamos se agotan y la dictadura nos impone la violencia como única alternativa de lucha, la responsabilidad no caerá sobre el pueblo. De Cataluña saldrá la fuerza impulsora que haga posible un amplio movimiento unitario a nivel de todo el Estado español capaz de derrotar la dictadura.»201

Diversas organizaciones políticas participantes en la Comisión Preparatoria expusieron sus programas en busca de soluciones que pudiesen dar respuesta a los diferentes problemas sociales, aunque no tardaron en darse cuenta de que este no era el camino a seguir, ya que desvirtuaría la función de la propia Asamblea. Así pues, el pueblo soberano tendría que decidir en el futuro cómo organizarse y por ahora, lo que cabía era volver a un régimen de libertad o como máximo señalar algunas medidas urgentes mediante las cuales se pudiese ofrecer una alternativa democrática capaz de abrir perspectivas de futuro y que ofreciera medidas que deberían ser solucionadas de forma inmediata. Esto pasaba por el restablecimiento de las entidades reconocidas por el Estatuto de Cataluña del año 1932 y por extensión la conquista de las libertades democráticas en toda España; por tanto, la lucha por la libertad del pueblo catalán habría de ser común al resto del país.

Respecto al derecho de autonomía, no se comprometían más allá del restablecimiento del estado de derecho y fue por eso por lo que las diferentes resoluciones iban encaminadas en la defensa de los derechos humanos partiendo de una amnistía total, aunque cabe decir que el reconocimiento del hecho nacional catalán fue esencial y aceptado mayoritariamente para abrir vías y solucionar este problema que pasaba por el derecho de autodeterminación. En cuanto al marco geográfico de la asamblea, se partió de un ámbito exclusivo en Cataluña sin renunciar a nuevas expectativas.

Es importante señalar que todas las propuestas presentadas por los grupos políticos respecto a lo anteriormente tratado fueron tomadas en consideración, aunque, honestamente, las que defendían posiciones diferentes a la línea marcada fueron relegadas en su totalidad del acuerdo final. En este sentido, Miquel Sellarès202, representante del sector «pujolista» y posteriormente convergente, señalaba que en los primeros contactos entre los partidos existía un cierto clima de desconfianza entre los grupos participantes en la Asamblea, como así lo señala en una conversación con Jordi Pujol semanas antes del 7 de noviembre de 1971:

«Bien, ¿dinos que actitud hemos de tener con la Asamblea de Cataluña? No podemos seguir en la indefinición. ¿Participamos, sí o no? Jordi Pujol: Bien, si tú lo crees, sigue. Pero, por ahora, no digas a quien representas o si representas alguna cosa. ¿No estás en la Asamblea Democrática de la Sagrada Familia? Pues ves con esta representación. Observa y después veremos que hacemos.»203

Sin embargo, es en su artículo titulado «El Pujolisme i L’Assemblea», donde Sellarés expresa con sinceridad su participación en la Asamblea y la implicación de su propio partido:

«La verdad —dice Sellarés— es que el pujolismo no tuvo interés en la Asamblea de Cataluña y toda su participación podría reducirse a mi actuación y a un pequeño grupo de militantes de CDC que me ayudaron, ya que el pujolismo histórico tenía miedo de ser instrumentalizado por comunistas y las fuerzas populares más dinámicas (…). Miquel Esquirol, juntamente conmigo, fuimos de los primeros detenidos antes de la I Sesión Plenaria (…). También es de reconocer el soporte recibido de algunos hombres del catalanismo popular, de los grupos de comarcas de Convergencia, principalmente los de El Masnou, Manresa, Mataró con los que se constituyó dentro del partido el equipo de Instàncies Unitàries (1976) que coordinaba a todos los representantes de las asambleas locales.»204

De nuevo, Miquel Sellarés destaca en sus comentarios a compañeros como Jaume Camps, Miquel Roca i Junyent y Francesc Gordo. Para él, en aquel grupo de cuatro o cinco mil primeros militantes fue donde radicó la verdadera corriente nacionalista y no en lo que fue en 1981, un partido de centro-derecha sin negar sus claros contenidos autonomistas. Por otro lado, según cuenta Sellarés, los primeros contactos con los comunistas fueron con Rosa Flos y Antoni Gutiérrez Díaz, ambos del PSUC, a través del abogado laboralista Josep Solé Barberà. Sin embargo, estas relaciones provocaron en Sellarés una cierta incomprensión por parte de sus compañeros de partido, que le tacharon de «submarino de los comunistas», ya que desde su visión los objetivos configurados por la asamblea eran vistos como irrealizables, debido a que de momento no se percibía ni una rápida decadencia del franquismo ni un nivel reivindicativo importante en la población, que según Jordi Pujol era bastante bajo. No obstante, sorprendió que dentro de la samblea, la relación de confianza entre responsables comunistas y representantes convergentes, llegase hasta el punto de establecer relaciones personales directas, hecho que rompió la desconfianza ideológica de lo que ellos representaban tanto en el exterior como en el interior, aunque esta situación no contradecía que Jordi Pujol tuviera claro que era necesario salir de lo que representaba la Asamblea para comenzar a potenciar la idea de participar activamente en un posterior Consell de Forces Polítiques de Catalunya (CFPC), en detrimento de la propia Asamblea.

Jordi Pujol no participó en ningún acto de la Asamblea, evitando además asistir a cualquier tipo de reunión en la que asistiesen los comunistas, decisión que causó cierto desasosiego en Miquel Sellarés, que al participar en la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, se planteó sus primeros interrogantes ideológicos por sentirse más cercano a los compañeros de los diversos sectores populares que a los de su propio partido; no obstante, su labor dentro de la Asamblea y sus contactos con otras organizaciones políticas estatales en representación de su partido no fueron desdeñables, pues sus contactos con dirigentes del País Vasco como Jon Ajuriaguerra, Santi Brouard y la colaboración con Josep Benet en la tarea de la lucha unitaria del pueblo de Cataluña no pasó desapercibida. Miquel Sellarès comenzó siendo el representante de los denominados «núcleos del entorno de Jordi Pujol», y después de CDC. Su primer contacto con la Asamblea fue en el año 1970 a través de la Assemblea Democrática del Barri de la Sagrada Familia, aunque desde 1968 estaba trabajando clandestinamente a través del Centre d’Informació, Recerca i Promoció (CIRP), ligada a Jordi Pujol para ayudar a construir el país; dicha organización desapareció en 1972. También colaboró con el Grup Català a l’Escola, Cristians Catalunya (CC) y en el entorno de Josep Pallach205.

La visión democristiana sobre los inicios de la Asamblea la aporta el militante de UDC, Francesc de Borja Aragay206. Sus contactos con el movimiento asambleario se basaron en la línea de actuación de su partido, que buscaba la apertura y el entendimiento sin exclusiones entre las fuerzas políticas, incluyendo las comunistas. Entre febrero y marzo de 1968 tuvo su primer encuentro formal con el socialista Joan Reventós en su residencia de Can Carner (El Vendrell); allí trabajaron sobre los siete puntos básicos del borrador del documento base de la Comisión Coordinadora que entre otros aspectos establecía el principio de autoexclusión, o sea, solo resultaría ausente quien no quisiera participar, ratificado en el Consell Nacional de UDC en el otoño de 1968. Con la detención a principios de 1969 de Miquel Coll i Alentorn, Ferran Camps, Jaume Padrós, Llibert Cuatrecasas y otros, se tuvo la impresión por algunos miembros del partido de que se había llegado demasiado lejos en el nuevo proyecto de colaboración; sin embargo, pese a las discrepancias internas, se siguió publicando la revista Determini, órgano difusor del partido, y asistiendo a las reuniones de la Coordinadora. La representación de la UDC en la CCFPC recaía en Francesc de Borja Aragay, en alternancia con Joan Vallvé y, a veces, con Albert Vila.

En estas circunstancias de desavenencias internas, entre 1970 y y 1971, y a propuesta del PSUC, la Comisión Coordinadora lanzó la idea de ir hacia la Asamblea en vista de la experiencia que la Taula Rodona tuvo con la Caputxinada; sin embargo, tras las detenciones de compañeros en la frustrada I sesión de la Asamblea del 25 de mayo de 1971, se produjo un intenso debate interno entre los democristianos, concluyendo la situación con la retirada momentánea de UDC de la Comisión Preparatoria aunque un día antes del acto fundacional de la Asamblea, la UDC se reincorporase de nuevo a la Comisión en el domicilio de Pere Fages en la Gran Vía, n.º 700 de Barcelona. Al día siguiente, figuraron dos representantes de Unió en la presidencia de la reunión histórica celebrada en la iglesia de San Agustín de Barcelona: Albert Vila y Francesc de Borja Aragay. Se presentó un comunicado a la mesa y se hizo saber que aquel día se cumplía el XL aniversario de su fundación, el 7 de noviembre de 1931, realzando el sentido democrático, antifranquista, y el reencuentro y la afirmación de la personalidad nacional de Cataluña.

El mes de marzo de 1971 no destacó precisamente por las detenciones políticas efectuadas, pues solo es necesario repasar la hemeroteca y observar día sí, día no, las actuaciones represoras efectuadas por las fuerzas del orden en todo el país. Uno de los afectados fue el sociólogo Amando de Miguel que fue procesado y condenado por supuestas injurias al Ejército, al parecer detectadas en un artículo suyo que fue publicado en la revista Temas y que llevaba por título «El nuevo espíritu de cruzada». La acusación la tramitó el Tribunal de Oficinas Generales de la IV Región Militar y la condena se elevó a seis meses y un día de prisión. Este hecho coincidió con el nombramiento del nuevo capitán general de la IV Región Militar, Joaquín Nogueras Márquez y con las detenciones el día 23 de Miquel Coll Alentorn, Llibert Cuatrecasas Membrado, Jaume Padrós Enamorado, Miguel Coll Alemany, Xavier Ciurana Galcerán, José Miró Ardevol y Andreu Ros Roca, todos miembros de UDC. Los detenidos fueron liberados el 15 del mes siguiente coincidiendo con el proceso tramitado por el TOP contra Lluís María Xirinachs que estaba fijado para el 23 de marzo y que acabó como era de esperar con una condena a tres años de prisión menor y diez mil pesetas de multa con arresto sustitutorio de treinta días en caso de satisfacción por una simple huelga de hambre207. Días después, los llamados «Caminantes de la Marcha a la Prisión» enviaron una carta a los ministros de Justicia y Ejército, proponiendo unos principios básicos para un Estatuto de la Objeción de Conciencia. En su articulado había una serie de exigencias principales como la de quedar exento del Servicio Militar todo español que se declarase opuesto a él por razones de conciencia o convicción profunda, tanto en tiempo de paz como de guerra, y todo aquel que por los mismos motivos se negase a participar en una guerra concreta, firmando el documento: Gonzalo Arias, Lluís Fenollosa, Santiago A. Del Riego Juan, Mara González y Mª Ángels Recasens208. Sin embargo, no iría muy equivocado si dijera que lo que realmente interesaba a la prensa nacional en aquellos momentos era el estreno en los cines de toda España de la película Patton, que compartía protagonismo, dependiendo del diario, con un reportaje efectuado a la escritora y dirigente del PSUC, Montserrat Roig209.

En la primavera de 1971 el aparato policial continuaba invariable en su acción represora, efectuándose nuevas detenciones en todo el país. El 26 de abril fueron detenidos José Enrique Custó Milá y Eulalia Ledó Curiel; y en junio, poco después de la frustrada primera sesión de la Asamblea, también pasaron a disposición judicial Josep Andreu Abelló, José Espar Ticó, Evaristo Manzano Pérez, Isabel Saló Llorens, Francisco Vila-Abadal Vilaplana, Francisco Corominas Puig y José Ríos Armengol, por una reunión política contra el régimen.

Como cada año, y ya habían pasado algunos, las huelgas y las manifestaciones convocadas con motivo del 1º de Mayo aglutinaban todo el esfuerzo de lucha antifranquista, destacando en Cataluña la convocatoria en apoyo de CC.OO. efectuada por la Comisión Coordinadora para el 30 de abril. Según la revista Treball, una veintena de empresas de la construcción y siete del ramo del Agua en Barcelona habían parado en su totalidad, haciendo el mismo seguimiento veinte empresas más en Terrassa210.

Por aquellas fechas, las manifestaciones en Washington contra la guerra del Vietnam estaban en plena actualidad y su eco era recogido por la oposición antifranquista dentro de su programa reivindicativo, aunque quizás algunos tuvieran más interés en seguir el triunfo del cantante Raphael en Moscú como lo más llamativo del día o la finalización del paro estatal efectuado por los Profesores No Numerarios (PNN), noticia que pasó casi desapercibida.

En Cataluña, un artículo de Sebastián Auger211 opinando sobre la construcción de las regiones históricas en Cataluña en unidades políticas en base a crear mancomunidades de diputaciones junto con la tesis doctoral sobre la Lliga Catalana, presentada por el historiador y político Isidre Molas, fue de lo más destacado, aunque cada vez pasaba menos desapercibido la fuerza que iban teniendo las asociaciones de vecinos en el ámbito social y político212.

En pleno mes de mayo de 1971 se prepararon las primeras propuestas programáticas a presentar por la Comisión Coordinadora, que en concreto fueron siete, más una propuesta relacionada con un estatuto especial de colaboración con el Partido de Acción Monárquica de Cataluña. En los apuntes de Joan Reventós, como miembro de la Coordinadora, había ciertas alternativas posibles, entre ellas la aprobación de un Estatuto de Autonomía para Cataluña que contuviera, como base de partida, las mismas atribuciones —puestas al día— que se recogían en el texto de 1932213. Asimismo, se distribuyó otro documento referente al proyecto de Reforma de la Ley de Orden Público, rechazando el incremento de penas y el aumento de la represión que auguraba la ley.

192. Tele/eXpress, 21-1-71.

193. Treball, 1-3-1971. También en Mundo Obrero, 22-3-1971.

194. Tele/eXpres, 20-2-71.

195. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 93-94.

196. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 37.

197. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 6.

198. Ibid., p. 7.

199. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/19-20, 1-4-1971.

200. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 12.

201. Ibid., p. 16.

202. SELLARÉS, Miquel, «CDC i L’Assemblea de Catalunya, 25 anys després», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 11.

203. Ibid.

204. Miquel Sellarés fue responsable de la publicación Documents de Treball (1975); CDC- Informacions y Convergència, en SELLARÉS, Miquel, «El pujolisme i L’Assemblea», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 47.

205. SELLARÉS, Miquel, op. cit., p. 11.

206. Francesc de Borja Aragay, elegido miembro de la Permanente de UDC en el otoño de 1967 en el Consell Nacional celebrado en Montserrat, formó parte del Comité de Govern junto con Marià Vila-Abadal, Llorenç Gascón, Joan Vallvé y Ferran Camps, y fue sustituido posteriormente por Albert Vila i Lusilla. Anton Canyellas y Coll Alentorn desautorizaron a los militantes que ingresaron en la Asamblea, produciéndose una escisión en la práctica durante un largo periodo. SELLARÉS, Miquel, op. cit., p. 14.

207. AHGCB, Caja 541, 23-3-1971.

208. FRC, AJR, «Caminantes de la Marcha a la Prisión», Carpeta 70, 27-3-1971.

209. Tele/eXpres, 3-1971.

210. Treball, mayo de 1971.

211. «Auger y la última alternativa», en Tele/eXpres, 5-5-71.

212. Véase el documento de la Asociación de Vecinos de La Paz, Barrio del Besós, Maresme, La Catalana y Campo de La Bota, exigiendo mejoras educativas para su barrio y criticando la Ley Educativa 14/1970 del 4 de agosto, en FRC, AJR, «Asociación de vecinos La Paz», Carpeta 46, 1-6-1971.

213. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/21-22, 1-5-1971.

La convocatoria frustrada de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña

La Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña decidió convocar la I Sesión de la Asamblea de Cataluña la mañana del domingo 23 de mayo de 1971 en la parroquia barcelonesa de Cristo Rey situada en la plaza de los Jardines de Elche. Francesc Vila-Abadal, en su condición de canónigo, era el encargado de buscar un lugar adecuado para la reunión, mientras que Vicenç Ligüerre y Arturo Fernández fueron los responsables de seguridad del acto214. Todo parecía preparado para el gran acontecimiento, el día tan deseado había llegado y, sin embargo, nadie podía imaginar el desenlace tan infortunado que tendría aquella reunión.

A pesar de la dudosa fuente sobre el origen de la información, parece ser que la policía y también la Falange conocían de antemano el lugar de la convocatoria, probablemente mediante confidentes, que consiguieron información a través de algunos de los principales activistas de la Asamblea: Juan Colominas Puig, Josep Andreu Abelló, Joan Reventós, Mariano Vila-Abadal y Antonio Gutiérrez Díaz, ya que estos, a su vez, estaban siendo vigilados desde hacía tiempo en su lugar de reuniones sita en la calle Balmes, n.º 349215; no obstante, el plan siguió adelante.

En la reunión asamblearia estaba previsto el primer encuentro de representantes de todos los sectores políticos y sociales adheridos a la plataforma, efectuándose la convocatoria a través de la difusión de diez mil octavillas por toda Cataluña; sin embargo, debido a las causas antes mencionadas, el primer intento resultó fallido al presentarse la policía216. Según el atestado de la Brigada de Investigación Social (BIS), la convocatoria oficial fue en la Plaza Sanllehí, a las doce y cuarto del mediodía. Los convocados iban acudiendo con el número extraordinario dedicado a China de la revista Agermanament donde cada uno llevaba una contraseña personal. En la plaza de los Jardines de Elche, la policía detectó al abogado Agustí de Semir junto con los clérigos Jordi Llimona y Josep Mª Vidal Aunós, lo que aseguró a las fuerzas del orden el lugar del encuentro. Ante la sorpresa y estupor, los allí reunidos, al menos los que pudieron, se dispersaron rápidamente sin plantear resistencia, dejando un nuevo intento para más adelante. No obstante, tres personas tuvieron que quedarse escondidas durante seis horas, rodeadas por la policía, en la parroquia de Cristo Rey, según comentó Xirinachs, y solo cuando desapareció el peligro pudieron salir tranquilamente.

Otras versiones sobre lo acontecido lo amplían más al detalle los propios participantes del encuentro. Así, por ejemplo, Antonio Gutiérrez, que estuvo presente en el acto, nos explica:

«En el intento de la Primera Asamblea que se habría de hacer en la parroquia de Cristo Rey (Sant Andreu-Meridiana), aquí nos ayudó mucho el futuro obispo auxiliar, Mossén Joan Carrera Planas, ya que yo tenía una hernia discal e iba cojo. No me detuvieron por suerte porque el rector me escondió en su casa cuando la policía nos rodeaba.»217

Sin embargo, la versión de Francesc de Borja Aragay arroja algunas dudas sobre los hechos:

«A las 7:45 horas de la mañana del 25 de mayo de 1971 se encontraban en la gasolinera de la Meridiana, al otro lado de la iglesia de Cristo Rey, Antoni Gutiérrez Díaz y Francesc de B. Aragay (pienso que decía la verdad: hasta aquel momento, únicos conocedores del lugar) para enviar desde allí los que iban a los lugares de contactos previos de los convocados. También estuvieron dos miembros de UDC, Albert Vila y otra vez Aragay los que a las 13:30 recogieron, previa cita, en un bar de la Plaza de la Sagrada Familia los siete miembros de Justicia Democrática que habían de asistir al acto, jueces, fiscales, secretarios de juzgado que por el alto riesgo de ser reconocidos entrarían últimos en la reunión y saldrían los primeros. El propio fiscal de guardia de aquel domingo, José María Mena Álvarez, abandonó su servicio para asistir a la constitución de la asamblea. Que infortunio tuvieron al aparcar unos coches de la policía a su lado en el lugar donde los habían dejado para comprobar que incidencia dificultaba el paso según los sistemas preestablecidos.»218

El socialista de la FSC-PSOE, Francisco Parras, complementa la información añadiendo:

«La mayoría de los convocados fueron alertados de esa eventualidad, entrando en el Canódromo de la Meridiana, soportando más de una sesión de carreras de galgos hasta ver el horizonte policial despejado (al parecer otros tuvieron la misma idea, entre ellos Miquel Sellarés). La reunión estaba prevista hacerla en la parroquia de Cristo Rey de San Andrés-Meridiana, local que había facilitado el hoy obispo Joan Carrera Planas.»219

Para otro socialista, Joan Reventós, representante de CSC, el acto fallido se debió a una falta de valoración rigurosa por la utilización de un local muy frecuentado por los movimientos obreros, hecho que había sido presentado por los socialistas como rechazo al lugar del encuentro. Al darse la orden de dispersión, fue quemada toda la documentación disponible en el local de la iglesia; después, poco a poco, y cada uno por su lado, se fue reuniendo el núcleo central de la Comisión Preparatoria en el restaurante de la Font de les Orenetes (dels Ocellets según Batista) en Pedralbes, donde se comentaron los hechos.

Las represalias habituales no se hicieron esperar, pues el 29 de mayo fueron detenidos: Claudi Martí Plá, Josep Casanovas Guitart, Lluís Mª Sunyer Vilar, Josep Mª Anglada d’Abadal y Carles Caussa, todos ellos en la plaza de Narcís Oller; y al poco tiempo corrieron la misma suerte Isabel Saló, Evaristo Manzano Pérez, José Ríos Conejero, José Espar Ticó, Marià Vila-Abadal y su hermano Francesc, Joan Colominas Puig y Josep Andreu i Abelló. Esta vez los detenidos tuvieron suerte y, tras un breve espacio de tiempo, todos fueron puestos en libertad excepto Evaristo Manzano. Lo curioso del caso fue que, entre los que pudieron escapar de la convocatoria, se encontraba José Mª Mena, representante de Justicia Democrática, que como fiscal de guardia, tendría que haber efectuado las primeras diligencias sobre los anteriores detenidos220.

Pasado algún tiempo, la Comisión Preparatoria se reunió de nuevo con ánimos renovados y con una serie de cambios producidos en la organización, participando esta vez representantes de la CCFPC, CC.OO., Taula Rodona, Representantes de Ambientes Cristianos, intelectuales, estudiantes, Comisión de Solidaridad, Comunidades Cristianas, PSAN, Bandera Roja (BR), que expresó sus reservas sobre el contenido ideológico del programa, la Federación Socialista de Cataluña-PSOE (FSC-PSOE) y otras organizaciones profesionales, médicos, ingenieros, licenciados, abogados, profesores numerarios de la Universidad; también estuvieron presentes algunos representantes de la payesía, Comisiones de Barrio de Barcelona, completándose la asistencia con hombres y mujeres del ámbito regional catalán, de Lérida, de Tortosa, Reus, Tarragona, Manresa, Garraf, Alto Panadés, Mataró, Sabadell y del Vallés Oriental.

La reunión transcurrió con normalidad y, tras un intenso debate se acordó por unanimidad dar prioridad de nuevo a la realización de la I Sesión de la Asamblea, ya que, dada la situación política, se aconsejaba su aceleración en vista a la estructuración de un proceso unitario amplio que permitiera intensificar las acciones contra la represión mediante la solidaridad y el trabajo responsable, de esta forma la cuenta atrás se ponía en marcha aunque las precauciones y la vigilancia no fuera la misma.

Por otro lado, la actividad política antifranquista había continuado en los meses sucesivos con un ritmo acelerado, llevando la Comisión Coordinadora en cierta manera la iniciativa reivindicativa basada en aquellos días sobre las próximas elecciones a Cortes. A tal efecto, la Comisión propuso la abstención a los comicios mediante un eslogan al efecto, «Abstenció. No voteu», con la esperanza de que el silencio popular aislara al régimen. A decir verdad, el gobierno no sentía la mínima preocupación y siguiendo la rutina estival ya se había concedido el merecido descanso, paralizando su actividad política, incluso la represora, hasta la llegada del otoño.

A comienzos del verano de 1971, la victoria del Barcelona ante el Valencia por cuatro goles a tres en la final de la Copa del Generalísimo, junto con el multitudinario concierto del cantante Raimon en Barcelona, que llenó el aforo con casi dos mil personas, acaparaba la actualidad lúdica del momento, pasando a un segundo plano informativo el paro y las huelgas laborales efectuadas por ochocientos trabajadores de la construcción, la mayoría de la empresa Huarte y Cía., sucesos que indicaban una realidad social más cercana, la de la calle, aunque estuviera censurada informativamente y por lo tanto fuera del alcance público. Sin embargo, fueron las correrías del famoso atracador Eleuterio Sánchez, «el Lute», que fue visto en una gasolinera el 3 de agosto de 1971, o la breve estancia del Conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, en el Aeropuerto del Prat, camino de sus vacaciones en Palma de Mallorca, o la muerte de tres cosmonautas soviéticos de la nave Soyuz 11, lo que animó el cotilleo veraniego.

Contrariamente a la lógica de este país, la oposición antifranquista no estaba precisamente de vacaciones en aquellos días, sino que se esforzaba en concretar en las distintas propuestas políticas manifestadas por los representantes de la Comisión Preparatoria. En una de esas reuniones, efectuada en la localidad barcelonesa de Sant Just Desvern, Raimon Obiols, representante del Moviment Socialista de Catalunya (MSC), rebatió el derrotismo latente en la organización, impulsando de nuevo el proyecto asambleario. Fue apoyado también por el comunista Antoni Gutiérrez que participaba de la misma idea, como así lo expuso en otra reunión en casa de Montserrat Esteve, cerca de la plaza Molina, donde asistieron Obiols y «Quico» Vila Abadal entre otros; así pues, a lo largo de todo el verano se celebraron numerosas reuniones políticas de carácter variado, algunas con representantes universitarios, como la efectuada en la iglesia de Sant Elías, situada en la calle Brusi en Barcelona, donde nuevamente Antoni Gutiérrez hizo una fervorosa defensa al derecho de hablar en la reunión en catalán ante la petición de uno de los asistentes de hablar en castellano. De este modo, tras varios encuentros, se puso en circulación un documento resumiendo el trabajo efectuado en todo ese periodo, conteniendo el análisis de la situación política y la propuesta de conseguir una fórmula que diera una alternativa a la situación de crisis social y política. También se concretó que la dimensión geográfica de la nueva organización sería la del Principado de Cataluña, sin prejuzgar el futuro de ella, y se exigió a todos sus componentes su aportación a la acción unitaria para una alternativa democrática necesaria y la constitución de una Comisión Permanente complementada por un Secretariado con los objetivos centrados en el cumplimiento de los acuerdos de la Asamblea; en mantener el espíritu de puerta abierta con que fue convocada esta donde solo faltasen los que no pudieran o no quisieran venir; en la concreción de formas de articulación y coordinación flexibles que permitiesen aumentar la eficacia de las luchas de todos juntos; en establecer las bases de una II Sesión de esta Asamblea, cuando lo exigiesen las necesidades de acción y no más tarde de ocho meses, de manera que la sesión pudiera ser aún más amplia y representativa y de constituir aquellas comisiones de trabajo que el desarrollo de la acción hiciera ver necesaria221.

El análisis político iba dirigido a la crisis creciente de las instituciones estatales que se agudizaba a medida que el sistema se manifestaba anacrónico, dando como resultado el cinismo y la corrupción bajo dos actitudes contrapuestas; una era la incapacidad por comprender la necesidad de cambio, y la otra, tratar de asegurar la supervivencia del régimen, dando falsas expectativas mediante una liberalización disfrazada.

Por el contrario, el gobierno seguía en pleno inmovilismo y la represión guiaba su acción de control, recurriendo enseguida a los estados de excepción y la supresión del artículo 18 del Fuero de los Españoles, que limitaba aún más las garantías individuales. No obstante, frente a esta política gubernamental, iban a reaccionar el movimiento obrero, sectores de la payesía, estudiantes, intelectuales, artistas y profesionales, estos últimos con su Assemblea Permanent constituida en Montserrat contra el consejo de guerra de Burgos, y también la nueva Iglesia catalana que cada vez más se situaba al margen de la dictadura. A continuación, y según se analizaba el documento a la Asamblea de Cataluña, se indicaba:

«Los catalanes, en tanto que ciudadanos españoles, eran expoliados de los derechos más elementales. La lengua autóctona era aún perseguida, seguía de hecho ausente de la escuela, de la Universidad, de los medios de comunicación, de la administración y de la vida pública. De esta situación tremenda en tanto que nación negada y perseguida y en tanto que pueblo doblemente oprimido, hemos de conseguir nuestra liberación para ser así dignos. Así acabó el análisis político preasambleario.»222

Con la llegada del otoño dio comienzo el nuevo ciclo político oficial en España, aunque la oposición, como ya hemos visto, no había cerrado por vacaciones. En Cataluña, los actos de protesta preparatorios en conmemoración de la Diada Nacional, junto con la exagerada alarma social fomentada por el PSUC sobre una posible epidemia de cólera en el Principado, fijaron la atención prioritaria desde la oposición o al menos así lo destacaba Treball en sus crónicas, subrayando también la importancia de la preparación de la futura Asamblea de Cataluña bajo el impulso de la Comisión Coordinadora223. Esta organización había reiterado de nuevo la necesidad de ampliar una alternativa democrática capaz de aglutinar al pueblo en un amplio frente de lucha sobre todo ante el intento de Franco de confundir al pueblo maniobrando con la imposición de la monarquía continuista del príncipe Juan Carlos con menosprecio de la voluntad popular224.

Por aquellos días, justo una semana después de la Diada, tuvo lugar en Canet de Mar, un pequeño pueblo del Maresme Norte, el primer Festival de la Canço Catalana, actuando entre otros cantantes: Llorens Torres, Toni Llovet, Araceli Banyuls, Josep Bisbal, Teresa Rebull, Ovidi Montllor, Joan Baptista Humet, Falsterdo 3, Cinc Barbat y Maria del Mar Bonet.

La asistencia al concierto fue un éxito rotundo y a partir de aquel momento, este acto sería un referente como símbolo de identificación catalanista y de canción protesta muy extendida en aquellos momentos en España. Sin embargo, a nadie sorprendió que la prensa nacional no estuviera por la labor de dedicar la mínima importancia a esos actos de exaltación identitaria, atendiendo, eso sí, todo su interés a las noticias de carácter generalista y mundial. De esta forma veíamos que noticias como la muerte de Kruschov225, la admisión de la República Popular de China en la ONU con la consecuente expulsión de Taiwán del mismo organismo, los festejos de los dos mil quinientos años de la fundación del Imperio Persa celebrados en Persépolis y el ingreso del Reino Unido en el Mercado Común, siempre tenían cabida en las páginas principales de los periódicos de gran difusión.

Mientras tanto, Cataluña seguía bajo un panorama de huelgas y manifestaciones ignoradas por la opinión pública, dada la fuerte censura informativa, con los despidos de más de mil trabajadores de Cubiertas y Tejados (CYT) y la huelga en la empresa Roca Radiadores, situada en Gavá. También el comienzo del nuevo curso escolar universitario estuvo marcado por la provisionalidad asistencial y conflictiva, completado con los acostumbrados secuestros de revistas. En este caso le tocó a Sábado Gráfico por alusiones contra el clero, a pesar de que el gobierno se esforzaba por dar una imagen democrática de la situación social aparentando una normalidad virtual ante las elecciones a Procuradores en Cortes, donde los adictos al sistema Juan Antonio Samaranch226 y Eduardo Tarragona fueron reelegidos en sus cargos el 30 de septiembre de 1971 en competencia con Joan Oriol Barenys, Xavier Cassasas y José Torras Trías.

En Madrid, se convocó para el 1º de octubre una manifestación de adhesión a Franco por su XXXV aniversario en la Jefatura del Estado. En su discurso, por si había alguna duda, afirmó con su acostumbrada retórica continuista ligada a su persona, que mientras Dios le diera vida y claridad de juicio, seguiría empuñando el timón del Estado.

De nuevo, en Barcelona el lunes 18 de octubre se reprodujeron movimientos obreros de importancia debido a la huelga en la empresa de automóviles SEAT, ocupando los trabajadores la factoría durante más de doce horas en protesta por la readmisión de los despedidos. Por su parte, la CCFPC distribuyó un comunicado en apoyo de los trabajadores implicándoles para el viernes 29 de octubre a una jornada de acción generalizada227. El resultado de todas estas movilizaciones tuvo consecuencias trágicas con la muerte el día 3 del mes siguiente del obrero Antonio Ruiz Villalba, herido en los sucesos relacionados con los conflictos laborales continuos producidos en SEAT, la Papelera de El Prat de Llobregat y de nuevo en la Roca Radiadores de Gavá. Este joven testigo de Jehová murió al cabo de dos semanas de un tiro en el estómago en el desalojo de la factoría SEAT, cuando catorce enlaces sindicales, que habían sido despedidos cuatro meses antes, entraron en la fábrica y convocaron una asamblea provocando el cierre de la empresa el 18 de octubre de 1971. Esta muerte también casi coincidió con la del trabajador Pedro Patiño en Madrid el mes anterior por disparos de la Guardia Civil. CC.OO., en el camino de la huelga general, convocó una manifestación multitudinaria el 29 de octubre228.

El PSUC, a través de su órgano de comunicación oficial, Treball, fue muy explícito al afirmar:

«No es casual que huelgas como la de la SEAT y la Roca, junto con otras no menos combativas, y la acción centralizada del día 29 de octubre en solidaridad con los valientes obreros de la SEAT, hayan precedido y coincidido con la Asamblea. La clase obrera y sus Comisiones Obreras, luchando unidas y con decisión ejemplar por sus legítimos derechos económicos y políticos, han estimulado e impulsado la corriente unitaria propiciando la incorporación a la acción de sectores y fuerzas amplísimas de la oposición catalana. Estas luchas, junto con las de los estudiantes, profesionales y amplias masas del pueblo catalán, han efectuado una llamada de atención por la unidad de todas las fuerzas interesadas en presentar una alternativa democrática a la actual situación.»229

Según declaraciones de Antoni Gutiérrez parece ser que este conflicto aceleró la decisión de celebrar días después la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, demostrando la influencia del movimiento obrero en la Asamblea: «Aquel era un momento político importante porque unía a la huelga de SEAT una expresión política unitaria del pueblo de Cataluña (…).»230

Efectivamente, el jueves 4 de noviembre de 1971 se reunió la Comisión Preparatoria de la Asamblea con un representante del comité de empresa de SEAT en el domicilio de Pere Fages, justificando la ligazón de esta organización con los movimientos obreros. Allí también se ofreció formar parte de la Presidencia de la I Sesión a Agustí de Semir, rechazándola este debido a su pasado franquista.

En esas fechas, también tuvo cierto alcance la polémica creada por los dirigentes de UDC y la CCFPC, donde se exigía a los primeros por escrito, mejorar la relación con los representantes preasamblearios en el marco del no-enfrentamiento231.

214. Mientras Batista afirma en su libro que fue el domingo 23 de mayo de 1971, en BATISTA, Antoni, op. cit., p. 92. Colomer afirma erróneamente ser el 25 de mayo, en COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 37.

215. AHGCB, «Notas informativas catalanismo», Caja 188, Carpeta 1564 II. También en «Notas sobre situación político social de Cataluña», 1969-73, Caja 189.

216. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 93.

217. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7.

218. ARAGAY, Francesc de Borja, «UDC i l’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 13.

219. PARRAS, Francisco, entrevista realizada sobre la Asamblea de Cataluña, mayo del 2005.

220. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 95.

221. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 23.

222. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 20-24.

223. Treball, agosto-septiembre 1971.

224. FRC, AJR, «Comisión Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/28, 1-9-1971. Ver también Treball, «Pel camí de L’Assemblea de Catalunya»,octubre 1971..

225. Nikita Sergeevic Kruschov, primer secretario de la Unión Soviética (1953) y jefe del gobierno en (1958). En 1964 fue destituido de todos sus cargos.

226. Samaranch Torelló, Juan Antonio, presidente del COI (1980- 2001)

227. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/29, 1-10-1971.

228. COLOMER, Josep Mª, op. cit., p. 40. Balfour propone el 1 de noviembre como la fecha del fallecimiento del trabajador Antonio Ruiz, en BALFOUR, Sebastián, op. cit., p. 191.

229. Treball, diciembre de 1971.

230. GUTIÉRREZ DÍAZ, Antoni, «La fundació de L’Assemblea de Catalunya», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 34.

231. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/30, 25-10-1971.

Constitución de la Asamblea de Cataluña

Al finalizar 1971 la imagen proyectada por el régimen a través de los medios de comunicación que controlaba mostraba una apacible situación política basada en el continuismo, el control y la opresión. Sin embargo, la realidad no era tan simple como se quería hacer ver desde el poder, ya que, cada vez más, la oposición antifranquista se hacía notar en la calle, en las fábricas, en la Universidad, etc., dejando en evidencia a todo el aparato propagandístico y policial dedicado exclusivamente en su represión y control.

En Cataluña, después de meses de un continuo trabajo clandestino de oposición sordo pero efectivo, por fin se empezó a ver el fruto tan deseado durante años formalizado mediante la realización de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña.

Los trabajos principales y el comunicado final ya estaban pactados desde hacía meses, tan solo faltaba tener éxito en la convocatoria. Como era lógico, este esfuerzo de la oposición no se hizo público salvo en un entorno muy restringido por lo que pasó desapercibido para la prensa catalana que estaba inmersa en otros menesteres más populares, véanse como ejemplo, el «engaño» cometido a la prensa por el escalador y estrella de la televisión de aquellos días, César Pérez de Tudela, al no conseguir conquistar las cimas del Aconcagüa ni el Tirich Mir —afirmando este todo lo contrario— o la victoria del boxeador Pedro Carrasco en el Campeonato del Mundo por descalificación de su contrincante norteamericano, Mando Ramos. Solo el artículo dedicado al cantante Raimon escrito por Ana María Moix, con fotos de la fotógrafa «Colita», rompía esa monotonía informativa.

El 19 de noviembre de 1971, Franco inauguró la X Legislatura en las Cortes Españolas con los acostumbrados mensajes a la Nación contrarios a cualquier esperanza de cambio:

«Es necesario —decía el Generalísimo— la unidad y la continuidad como elementos preciosos para la convivencia y el progreso (…). En nuestro sistema lo único que no cabe son los partidos políticos ni nada que conduzca a ellos (…). A la democracia formal oponemos la democracia práctica, una democracia a través de cauces naturales (…). A las Cortes le corresponden juicios y valoraciones sobre la acción del gobierno en razón a la propia misión principal que les compete.»232

Sin embargo, cuando estas palabras salían de la boca del Caudillo, ya hacía casi dos semanas, concretamente el domingo 7 de noviembre de 1971, que en pleno centro de Barcelona había tenido lugar la I Sesión de la Asamblea de Cataluña en la iglesia de Sant Agustí Vell, sita en la calle Hospital del Distrito V.

Aquella vez, la policía, que estaba atenta a otros menesteres más importantes, como era el seguimiento y la seguridad del príncipe Juan Carlos, que participaba en una regata con el yate Dragón, no detectó: ni la extraña concentración de ciudadanos en una céntrica iglesia parroquial ni tampoco la reunión efectuada el día anterior entre una delegación de la Comisión Preparatoria con el rector de la iglesia, aceptando este último la reunión que se celebraría después de la última misa del domingo.

Efectivamente, aquel acto tan solemne fue presidido por Josep Andreu Abelló, aunque según Antoni Gutiérrez este nunca llegó a presidirlo, ya que, formalmente nunca hubo un presidente en la Asamblea; sin embargo, fue Abelló quien abrió y cerró el evento, teniendo al cineasta Pere Portabella de maestro de ceremonias233. También asistieron otros conocidos intelectuales catalanes como Francesc Vila-Abadal, Agustí de Semir, el rector de la parroquia de Sant Medir Josep Mª Vidal Aunós, que representaba a la Comisión de Solidaridad con los presos, junto con Joaquim Boix Lluch, torturado cuando era estudiante en 1966; y, como ya estaba planificado, Josep Mª Juncá, párroco de Sant Agustí, que fue el encargado de cerrar con llave la parroquia al acabar la última misa de la mañana y abrirla al finalizar la reunión234. Veamos entonces con más detalle cómo discurrió este acto tan simbólico:

En la mañana del domingo 7 de noviembre, bajo una lluvia tenue, empezaron a llegar los primeros delegados de la Asamblea accediendo al interior de la parroquia bajo el control de vigilancia ejercido por la joven Teresa Bofill, compañera en aquel entonces de Carles Caussa. Esta vestía un jersey rojo y llevaba una guitarra que era la señal que daba la luz verde a la entrada.

Existen diversas versiones sobre los detalles de lo ocurrido y cómo transcurrió la Asamblea, entre ellas la del periodista tortosino, Josep Bayerri Raga, que la describió así:

«Joan Lluís Jornet, que entró en contacto con el padre Ricard Lobo, monje de Montserrat, y yo, que fui informado por Josep Andreu Abelló en ocasión del II Congreso Jurídico Catalán celebrado en Tortosa, fuimos juntos a Barcelona. A las nueve de la mañana debíamos encontrarnos con Salvador Coromina, dirigente del PSC con posterioridad, que nos daría los datos para el lugar de la Asamblea (…). Hacia las diez y cuarto entramos en la iglesia (…). Nos arrodillamos en uno de los últimos bancos y esperamos el momento exacto. Todo estaba previsto y a la hora exacta fuimos hacia la sacristía donde un chico nos señaló la puerta del fondo. Dentro de la espaciosa sacristía había un capellán que estaba quitando los ornamentos litúrgicos de la misa, pero no nos miró. Traspasada la pequeña puerta, otro hombre nos preguntó de dónde éramos, miró una lista y nos apuntó, sin nombres. Desde allí, subiendo unas pequeñas escaleras hasta la buhardilla estábamos encima de la iglesia. Había mucha gente y un niño con un aparato de radio sintonizado con las ondas de los coches de policía (…). Cada tres minutos aparecía nueva gente. Después de la una, hora en que acabó la última misa de la mañana se cerraron las puertas de la iglesia y se nos dijo que podíamos marchar (…).»235

Pere Ignasi Fages, productor y distribuidor cinematográfico, coordinaba el sistema de seguridad de la Asamblea compuesto por una treintena de personas, controlando la emisora de la policía que estaba atenta a los movimientos del príncipe. También se responsabilizó de la conferencia de prensa posterior y de las traducciones del acta fundacional a diversos idiomas, junto con Josep Mª Montagut y Marina Curiá que había ofrecido su casa como centro de operaciones.

De esta forma, las primeras palabras que se oyeron en la apertura oficial fueron las de Andreu Abelló cuando explicaba a los allí presentes:

«Todos los que han dejado su vida en defensa de sus ideales y en la lucha contra la dictadura, (…), los presos y perseguidos por las luchas sociales y políticas y los que están repartidos por el mundo viven el exilio forzado por la persecución (…). Todos nosotros hemos hecho un largo camino unitario porque tenemos el pleno convencimiento de que solamente coordinando el esfuerzo de las masas trabajadoras, de la juventud, las nuevas generaciones que se incorporan a la vida ciudadana, de los campesinos, de los estamentos profesionales e intelectuales, de todos los grupos políticos, de los movimientos ciudadanos y personalidades destacadas en la vida política y social de nuestro país, conseguiremos recobrar la libertad para Cataluña y colaborar de una manera eficaz y decisiva a la libertad de los otros pueblos del Estado español (…). Esta I Sesión de la Asamblea de Cataluña es un gran paso para continuar nuestra lucha. Todos podemos dar ejemplo y hacer que de Cataluña salga la fuerza impulsora que haga posible un amplio movimiento unitario a nivel de todo el Estado español capaz de derrotar la dictadura.»236

A continuación, Agustí de Semir resumió en su alocución los trabajos preasamblearios presentando los puntos más polémicos y acabando su discurso con estas palabras:

«(…) Conseguir la formulación responsable para las fuerzas de Cataluña de una alternativa política a la situación de crisis actual (…). Independientemente del objetivo principal, pero complementándolo, de esta Asamblea puede derivarse en mayor o menor grado toda una serie de elementos enriquecedores y vitalizadores de la vida política de nuestro país, como son: Elevar la actitud a la actividad, es decir, pasar de la potencia a la acción, que muchas veces falta para no encontrar el camino para orientarse. Acentuar el proceso de corresponsabilización, en el sentido de que la gente trabaja en las acciones que previamente ha ayudado a configurar y por tanto se siente vinculada al desarrollo de las mismas. Avanzar en el camino de la ruptura de la clandestinidad que potencia tanto las actitudes como los hechos, ayudando a hacer más difícil la inhibición de muchos. Contribuir a deshacer reservas, delante de los que están aquí y delante de los que no han podido venir y obtener nuevas aportaciones al proceso de coordinación política unitaria.»237

Posteriormente, Joan Reventós leyó desde la mesa presidencial el informe político redactado por la Comisión Preparatoria, realizándose a continuación un amplio debate. El documento indicaba, grosso modo, la creciente crisis política que se estaba desarrollando en las instituciones del régimen que acabarían transformándose en una crisis de Estado. También denunciaba un régimen político antidemocrático y opresor de las libertades nacionales, proponiendo en favor de la lucha contra la dictadura la definición de unos puntos de convergencia y de unos objetivos comunes para el conjunto de las luchas impulsadas por los diversos sectores del pueblo, efecto que permitiría aumentar el nivel de lucha, su dimensión, continuidad y eficacia238.

A continuación, tomaron la palabra Joan Colominas y los representantes de CC.OO, Bandera Roja, PSOE y PORt239, extendiéndose los debates por espacio de cinco horas, momento en el que se presentó para su aprobación un comunicado que se distribuyó recién acabada la Asamblea entre los trescientos asistentes en la sala, destacando como observadora foránea del acto una gitana que fue amablemente «invitada» por seguridad de la propia organización, a asistir al acontecimiento.

El documento, que fue redactado por el Comité Ejecutivo del P.S.U. de Cataluña y decía lo siguiente:

«Nosotros, catalanes de diferentes tendencias pertenecientes y no pertenecientes a organizaciones políticas, de diversos sectores de la población, obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesionales y ciudadanos en general, de Barcelona y de comarcas, reunidos en Asamblea, a pesar de que somos conscientes que las actuales circunstancias dificultan el agotar las posibilidades de representación, formulamos la presente Declaración:

La actual crisis del régimen, de la cual el proceso de Burgos fue una manifestación sobresaliente, la progresiva toma de conciencia y la movilización de las clases populares, y la necesidad de oponernos firmemente a la maniobra continuista de instaurar a Juan Carlos, como sucesor del dictador, a título de rey, exigen la adopción unitaria de una alternativa democrática basada en los puntos mínimos aceptables por las fuerzas y sectores representados en la Asamblea, algunos de los cuales tienen objetivos divergentes a largo plazo pero que coinciden en el objetivo inmediato de derribar al franquismo. Estos puntos de coincidencia son los siguientes: La consecución de la amnistía general para los presos y exiliados políticos.

El ejercicio de las libertades democráticas fundamentales: libertad de reunión, de expresión, de asociación —incluida la sindical— de manifestación y derecho de huelga, que garanticen el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político.

El restablecimiento provisional de las instituciones y de los principios configurados en el Estatuto de 1932, como expresión concreta de estas libertades en Cataluña y como vía para llegar al ejercicio pleno del derecho de autodeterminación.

La coordinación de la acción de todos los pueblos peninsulares en la lucha democrática.

Como objetivos inmediatos, hacemos un llamamiento a todo el pueblo catalán y consideramos catalanes a todos los que viven y trabajan en Cataluña, para que incorporen la perspectiva global del cambio democrático a cada una de sus luchas concretas y para que intensifiquen esfuerzos para una rápida obtención de:

La unidad de acción de todas las fuerzas democráticas.

La solidaridad en la lucha a favor de los represaliados.

El fin de la represión y la consecución de la amnistía.

Con el fin de velar por la aplicación de los acuerdos de la Asamblea, se elige una COMISIÓN PERMANENTE, la cual impulsará todas las iniciativas útiles para conseguir la movilización popular, fomentará acciones unitarias y preparará una nueva sesión de la Asamblea de Cataluña, más amplia y más representativa.»240

Esta declaración, condensada ideológicamente en los cuatro puntos programáticos de coincidencia, sería la base ideológica en que se sustentaría todo el movimiento liderado a partir de entonces por la Asamblea, repitiéndose el mismo mensaje constantemente en la mayoría de sus comunicados.

La versión de los No Alineados sobre dicho escrito indica que el punto tercero fue el más discutido por reconocer implícitamente el hecho diferencial de la nación catalana, intentando desengancharse del proceso del segundo punto, ya que no se quería que este aspecto reivindicativo pasase desapercibido dentro del amplio proceso a favor de las libertades241. Finalmente, y tras 32 intervenciones, se dio por finalizada la reunión después de cinco horas.

Esta declaración fue firmada por las siguientes delegaciones: CCFPC, integrada por ERC, FNC, MSC, PSUC, UDC, PSAN, PORt, FSC-PSOE, Comisiones Obreras (CC.OO.) de las localidades y comarcas de Manresa/Sallent, Sabadell, Vallés Oriental, Tarrasa, Bajo Llobregat, Tarragona, Mataró, Badalona, Lérida y Barcelona; UGT, Bloc Catalá d’Estudiants, Juventud Obrera del Front Nacional de Catalunya, Juventud Comunista de Cataluña, Movimiento Universitario de las Universidades Central y Autónoma: (Periodismo, Aparejadores, Medicina, Ingenieros, Derecho, Farmacia, Filosofía, Económicas, Ciencias, ATS, Ingenieros de Tarrasa), Comunidades Cristianas de Base, Representantes de Ambientes Cristianos, Grupo de No Violentos, Taula Rodona, Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes, Comisiones de Campesinos, Profesores de la Universidad Central y Autónoma, Grupos Profesionales (periodistas, médicos, abogados, aparejadores, arquitectos, maestros, cine), Profesores No Numerarios de Universidad Central y Autónoma; Grupo de Mujeres Democráticas, representantes de las localidades y comarcas siguientes: Barcelona, Amposta, Tortosa, Reus, Tarragona, Igualada, Alto Panadés, Bajo Panadés, Garraf, El Prat de Llobregat, Gavá, Tarrasa, Sant Vicens dels Horts, Sabadell, Manresa, Cerdañola/Ripollet, Castellar del Vallés, Granollers, San Feliu de Codinas, San Llorens de Savall, Badalona, Mataró, Caldetas, San Pol, Pineda, Arenys de Mar, Canet de Mar, Calella de la Costa, Malgrat, Blanes, Gerona, Vic, Figueras, Torelló, Lérida, Ripoll, Villafranca del Panadés, Manlleu y Centellas, C.A.E., Comisiones de Barrio y Bandera Roja (BR) que participó pero no firmó el documento.

Cabe destacar que la FSC-PSOE firmó el documento elaborado por la Asamblea teniendo en cuenta la necesidad de que el Estatuto de Cataluña fuese un reflejo modélico de unas estructuras orgánicas aptas para los demás pueblos hispanos, afirmando:

«(...) Queremos una reestructuración del Estado español, con una amplia descentralización política y económica en beneficio de todas las nacionalidades y regiones de fuerte personalidad histórica. También creemos oportuno señalar la actitud de nuestras organizaciones con respecto a la amnistía. No pedimos ninguna gracia del régimen. Reivindicamos la libertad de todos los presos (...), estas han sido las únicas matizaciones.»242

Más tarde, en el transcurso de los trabajos postasamblearios se incorporaron los siguientes grupos políticos: Partido Carlista Catalán (PCC)243, Grupos de Acción Carlista, Solidaridad Obrera de Cataluña, Unión Sindical Obrera (USO), PCEi, POUM, BR y núcleos de comarcas organizados entorno a la Asamblea, Partit Popular de Catalunya (P.P.C.) y el grupo de No Alineados Políticamente. Estos últimos, dada su importancia posterior en el seno de la Asamblea, se constituyeron en marzo de 1972 justificando su representación en la organización por razones coyunturales y políticas, recogiendo bajo sus siglas a grupos de personas independientes no alineadas a ninguna organización política para conseguir la máxima amplitud y popularidad de la Asamblea, colaborando desde el interior para conseguir el juego democrático que le era inherente y realizar un servicio de información a sectores lejanos de organizaciones políticas244.

Pero siguiendo con el relato de los hechos, esa misma noche se convocó una rueda de prensa clandestina en casa de Pere Ignasi Fages, sito en la Gran Vía barcelonesa, con periodistas nacionales y agencias extranjeras, con la intención de entregarles el comunicado. Asistieron a este acto de presentación: Joan Colominas, Josep Solé Barberà, Pere Portabella y Josep Andreu Abelló por parte de la Asamblea, y como periodistas invitados a tomar un whisky, Xavier Tortras (France Press), Antoni Cano (Associated Press y redactor de Europa Press), Lluís Bassets (UPI - Tele/eXpres), Enric Sopena (Madrid-La Vanguardia Española), Roger Jiménez (Europa Press) y dos corresponsales de diarios italianos.

El gobierno tuvo conocimiento de la celebración asamblearia al día siguiente e intentó desde el primer momento que no se consolidara, concretándose sus primeros movimientos con la represión sobre seis conocidos catalanistas defensores de los derechos culturales y políticos de Cataluña. También se efectuaron algunos registros domiciliarios, destacando entre otros el efectuado en la Fundación Bofill como parte de Ómnium Cultural en la calle Príncipe de Asturias n.º 3, en el que los agentes decomisaron dos multicopistas y ejemplares de la hoja informativa «Pel camí de la Asamblea de Cataluña». Según declaraciones de Jordi Porta, presidente de Ómnium Cultural, el gobierno siguió negando oficialmente la realización de dicha asamblea que, sin embargo, fue aceptada documentalmente dos años después245.

La versión de Antoni Gutiérrez sobre lo ocurrido en los días posteriores a la constitución de la Asamblea no es clara; no obstante, da la impresión de que la policía, mientras buscaba pistas, estuvo controlando una conversación telefónica entre los periodistas Enric Sopena y José Antonio Novais, confirmándome el primero que dicha interpretación era correcta en un breve intercambio de impresiones, ya que la policía fue a buscarlos posteriormente. A continuación, los efectivos del Cuerpo de Seguridad se presentaron en el lugar de la rueda de prensa para detener a Pere Ignasi Fages, pero este, al ser advertido, escapó desde su domicilio y se exilió en Francia. Poco después se supo que este se había refugiado en el domicilio de Tomás Roig i Llop, próximo a su domicilio, y el doctor Felip Solé Sabarís le ayudó en los primeros auxilios. Seguidamente buscó el contacto con el PSUC para ayudarle a cruzar la frontera y felizmente lo consiguió por el País Vasco con ayuda de militantes del PC francés la vigilia de Reyes de 1972. Pere Fages fue acompañado hasta San Sebastián por Xavier Folch y Octavio Pellissa y poco después comenzó a trabajar para el Tele/eXpres como corresponsal en París con el seudónimo de Pere Portes, volviendo del exilio en 1976, no sin antes tener ciertos desencuentros con el socialista Enrique Mújica Herzog, solucionados por la gestión del abogado y político, Felipe González Márquez246.

Al cuarto día de haberse celebrado la Asamblea fueron detenidos: Miquel Esquirol, Joan Vallvé Ribera, Alexandre Cirici i Pellicer, Agnés Jordin, Jaume Formosa, Josep Giralt, Joan Colominas, Anna Esmerats, Jordi Vila Fortuny, Manuel Cruells, Josep Solé i Barberà, Josep Andreu i Abelló y Mariá Vila-Abadal Vilaplana. Estos, tuvieron que depositar fuertes multas y fianzas en concepto de actividades contrarias al orden público: medio millón de pesetas para Josep Andreu y Josep Solé, y cien mil pesetas los otros, aunque por fortuna las fianzas fueron sufragadas por la venta de un cuadro del pintor Antoni Tàpies a petición de Xavier Folch. Igualmente sufrieron detención Montserrat Fraison Fernández, José Ordeix Dordal y Félix Martí Abel por actividades políticas; incluso Josep Benet también fue llevado a declarar, pero fue puesto en libertad al tener una buena coartada.

Cabe destacar que tras estas detenciones se originó espontáneamente una corriente de solidaridad colectiva ya estructurada que se encargaba de poner en libertad condicional a la mayoría de los detenidos, acción que quedaría demostrada meses después, tras las gestiones efectuadas sobre los famosos 113 detenidos en la iglesia de Maria Mitjancera247.

Si comparamos el contenido de la resolución surgida de la I sesión de la Asamblea de Cataluña con otras anteriores, se pone de manifiesto en primer lugar la falta de exigencia de responsabilidades políticas sobre los responsables de la represión ejercida en todos los años de dictadura en cuanto nos referimos a la amnistía total, así como la falta de referencia al establecimiento de unas Cortes Constituyentes tal como lo exigía la CCFPC meses antes248, por lo que era evidente que la incorporación de partidos moderados y organizaciones independientes como los No Alineados influyeron en la resolución final, suavizando el redactado de un documento donde cabrían todos. También se echaron en falta algunos vacíos de contenido ideológico que dejaban incompleta su función, como que en el manifiesto fundacional de la Asamblea no se encontrase la palabra «Generalitat», a pesar de que ningún partido negaba la legitimidad del presidente en el exilio. Esto creó desde el inicio un enfrentamiento con la institución que representaba Josep Tarradellas. No obstante, en diciembre de 1975, ya desaparecido el dictador, en la XII reunión de la CPAC, se aprobó el contacto con el presidente de la Generalitat y de la constitución de un gobierno provisional; solución que más que aglutinar sectores creó dos posturas enfrentadas: Por un lado los que afirmaban que Tarradellas era solo un símbolo (PSUC, Benet, Portabella, etc.); y por otro, los que afirmaban que el «President» debía jugar un papel estratégico en el restablecimiento de la Generalitat (PSC, FNC, ERC, Reagrupament, etc.). Estas posiciones no hicieron más que entorpecer la relación entre las dos instituciones249.

En diciembre de 1971 todo volvió a la normalidad oficial en espera de la llegada de un nuevo año, donde las expectativas de la lucha antifranquista debían de tomar un nuevo impulso tras la creación de la nueva plataforma unitaria. En esos días, no resaltaron conflictos de extremo interés, tan solo destacar el nombramiento del cardenal Jubany, el primer obispo de habla catalana después de más de dos décadas, como arzobispo de Barcelona.

En lo económico, la devaluación de la peseta respecto al dólar americano en un 8,57% fue lo más destacable, junto con la victoria del polémico boxeador José Manuel Ibar (Urtain) en el Campeonato de Europa; mientras que, en las páginas internacionales, el conflicto por la independencia de Bangladesh y el nombramiento de Kurt Waldheim como secretario general de la ONU en sustitución de U Thant, fue lo que llenó de tinta las páginas de los diarios informativos250, y finalmente, el mensaje de fin de año del jefe del Estado confirmó el continuismo en su línea de gobierno: «La firmeza y fortaleza de mi ánimo no os faltará, mientras Dios me de vida, para seguir siguiendo los destinos de nuestra Patria, ¡Arriba España!»251

232. Tele/eXpres, 19-11-1971.

233. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7.

234. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 102.

235. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 104. Ver en Informes, 16-12-1978.

236. COLOMER, Josep Mª, op. cit., pp. 41-42.

237. COLOMER, Josep Mª, ibid.

238. PARRAS, Francisco, en entrevista. Parras junto con José Valentín Antón eran los delegados de la FSC-PSOE y UGT en la I Sesión de la Asamblea de Cataluña.

239. COLOMER, Josep Mª, op. cit., pp. 42-43.

240. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., 11/1971, p. 27.

241. DALMAU, Josep, op. cit., p. 18.

242. PARRAS, Francisco, entrevista realizada sobre la Asamblea de Cataluña, mayo del 2005.

243. El Partido Carlista en Cataluña (PCC) formó parte de la Asamblea como tantos otros partidos de oposición al régimen establecido. Su beligerancia política aumentó desde la proclamación del príncipe Juan Carlos y la expulsión de Carlos Hugo de Borbón el 20 de diciembre de 1968, como así lo demuestran las cartas dirigidas por el pretendiente Francisco Javier de Borbón Parma a sus partidarios. Una de ellas, enviada el 25 de julio de 1969 decía lo siguiente: «No acepto una solución que, debiendo ser el fruto de una amplia consulta nacional en cuanto al régimen y la persona, ha quedado reducida a una solución personal, arbitraria y de partido único (…). Se ha querido por el contrario, imponer al país una solución y una dinastía, quedando así defraudada la esperanza que indudablemente tuvo el pueblo español de poder participar en la decisión de su futuro, esperanza de apertura y de mayor libertad que le hizo en su tiempo respaldar el referéndum.» En marzo de 1974, Francisco Javier de Borbón envió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal española criticando la ambigüedad de la Iglesia contra el poder político establecido, en FRC, AJR, «Carlistes», Carpeta 73, 1969-74.

244. AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta, 3/1974. Manifiesto de los Grupos No-Alineados y miembros de la Asamblea

245. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 46.

246. ARROYO, Francesc, «Antoni Gutiérrez Díaz: L’Assemblea en el record», L’Avenç, n.º 208, 1996, p. 7.

247. Tele/eXpres, 16-11-1971.

248. Ver Treball, mayo de 1971.

249. LOBO, Ricard, «La Generalitat a l’exili i L’Assemblea», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 54.

250. El birmano Maha Thray Sithu U Thant fue secretario general de la ONU entre 1961 y1971 Kurt Waldheim lo fue en 1971-1981.

251. Tele/eXpres, 31-12-1971.

Composición y distribución geográfica de la Asamblea de Cataluña. Las Asambleas Democráticas. Función y desarrollo

El número de personas que constituyeron la Asamblea es difícil de concretar por la extensión que llegó a tener esta organización; sin embargo, existen una serie de datos identificativos sobre los que asistían en representación de las distintas organizaciones que participaban en las sesiones asamblearias y en los organismos de coordinación y dirección que podían dar una idea aproximada de la tipología de ciudadano/a que la componía. La relación de las 180 detenciones de representantes de la Asamblea registrados por la policía en los sucesos de los «113» de la parroquia de Maria Mitjancera y los 67 de los Escolapios de Sabadell, nos da una relación aproximada.

Un primer sondeo indica que el 82,7% de los participantes eran hombres y el 17,2% mujeres, y que la relación socio-profesional de estas personas presentaba un 58% de personal asalariado contra un 41,9% de no asalariado. Entre el personal asalariado, destacaba el bajo porcentaje de obreros con un 8,6% si lo comparamos con el 23,6% de administrativos y empleados, el 11,5% de cuadros superiores de empresa, el 12,6% de estudiantes y el 13,2% de profesionales liberales.

En lo referente a la extensión geográfica de la Asamblea, el estudio estuvo basado en un muestreo de 123 casos que representaban el 87,7% de la distribución entre las principales comarcas, siendo el 12,3% restante el correspondiente a diez comarcas con representación individual. Estas eran: Alt Penedés, Osona, Baix Camp, Pallars Sobirá, Baix Ebre, Gironés, Noguera, Garrotxa, Bages y Anoia. El cuadro que presento a continuación nos demuestra que el 41,7% representaba a la ciudad de Barcelona, y que, sumado al cinturón barcelonés, daba el 71,6% del total252.

Por otro lado, en lo que se refiere a las distintas organizaciones de la Asamblea, lo que más llama la atención fue la variabilidad de representación ciudadana dentro de la propia organización (cuadros 1 y 2), así como la difícil distinción entre las asociaciones de vecinos y las llamadas «taulas-assembleas democráticas» si comparamos la etapa clandestina con el periodo transicional. También es importante subrayar que el bloque formado por las organizaciones políticas, partidos políticos con sus organizaciones juveniles y sindicales que constituían en 1972 el 37,8% de las organizaciones de la Asamblea, cinco años después solo llegaba al 22,5%.

En el tercer cuadro se muestran los tres momentos más significativos de esta plataforma unitaria diferenciados: octubre de 1972 (IV Permanente), enero-febrero de 1976 (antes de la XV Permanente), y mayo de 1977 (II Sesión Plenaria de la A.C.). Por lo que se ve, parece que las organizaciones representativas de carácter territorial pasaron del 35,6% al 59,2% dentro de la organización, lo que representó el triunfo de la expansión representativa de la Asamblea (cuadro 4).


RO 1 - Composición socio-profesional (n=174)
Profesiones liberales13,2%
Estudiantes12,6%
Autónomos y comerciantes8,6%
Artistas y escritores3,4%
Amas de casa2,3%
Payeses y pescadores1,7
TOTAL NO ASALARIADOS41,9%
Administrativos y empleados23,6%
Directivos y cuadros superiores de empresa11,5%
Obreros8,6%
Profesorado7,5%
Técnicos medios6,9%
TOTAL ASALARIADOS58,0%


RO 2 - Lugar de residencia
Barcelona Ciudad58
Vallés Occidental13
Bajo Llobregat12
Resto del Barcelonés5
Segria5
Bajo Panadés4
Vallès Oriental4
Maresme4
Tarragonés3


CUATipología de organismos de l’Assemblea de Catalunya en tres etapas diferentes
Octubre 1972Principios 1976Mayo 1977
Fuerzas políticas22,2%17,2%13,3%
Jóvenes, estudiantes6,7%6,2%5,6%
Núcleos sindicales8,9%5,5%3,6%
Asociación de vecinos35,6%11,7%10,2%
Asambleas democráticas*45,3%49%
Medios profesionales13,3%3,9%5,1%
Otros**13,3%9,3%10,2%
TOTAL ORGANISMOS45128*195*

*No se incluyen Asambleas Democráticas en el extranjero.

**Incluyen realidades muy diversas.


CUADRO 4 - Representación de los partidos a nivel territorial
Partidos:SupracomarcalComarcalMunicipioBarrio
PSUC21014
PTE1466
Convergencia Socialista611
No Alineados21
PSAN3
CDC3
MCC1
Partido Popular1
No consta25

Prácticamente todas las asambleas democráticas se crearon bajo un patrón básico centrado en la diversidad de organizaciones políticas y sociales que la componían a todo lo largo de Cataluña. L’Assemblea Democràtica de Terrassa, reunida en su primera sesión, podría servir como ejemplo de lo anteriormente expuesto. De ella formaban parte la Comisión de estudiantes de bachillerato, la Comisión democrática de maestros, CC.OO. de Tarrasa, Comité de Solidaridad, Mujeres Democráticas de Tarrasa, PSUC, JCC y UDC, representantes de organismos y de comisiones profesionales y cívicas, entidades y centros culturales y sociales, comunidades cristianas, juntas y comisiones de vecinos, estudiantes de escuelas técnicas, representantes de parroquias y órdenes religiosas, etc. Otro ejemplo fue el de la Asamblea Democrática del Barri de Gracia que siguiendo un mismo esquema aceptaron los principios básicos de la Asamblea, pero con particularidades reivindicativas añadidas dependiendo del tiempo y el lugar253. Sin embargo, dentro de los diferentes modelos de representatividad, he decidido presentar a dos organizaciones tipo con el propósito de cubrir en su máxima expresión los diferentes tipos asamblearios: la primera es la Asamblea Democrática de Mataró (ADM), fundada el 18 de julio de 1973. Esta organización tuvo como finalidad entre otros proyectos, conseguir las libertades democráticas y nacionales de Cataluña, llevando la democracia a las instituciones municipales. Su carácter fue estrictamente local formando parte de un colectivo de asambleas locales en la comarca del Maresme, entre las que se incluyen: Arenys de Mar, Alella, Calella, Canet de Mar, El Masnou, Montgat, Premià de Mar, Sant Pol de Mar y Tiana.

El otro ejemplo aludido fue la Asamblea Democrática de Osona, localizada en Vic y con representatividad de carácter comarcal. El desarrollo de estas dos organizaciones y la interconexión con el núcleo de la Asamblea nos dan una proyección aproximada de lo que significó la expansión del movimiento y el mensaje de esta en torno a todo el territorio catalán.

252. MARCET, J., BOTELLA, J., ANGLADA, C., BERTRAN, J. M. y CARRERAS, T., «Els membres: les persones i les organitzacions», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 28.

253. FRC, AJR, «Assemblea democrática de Terrassa», Carpeta 59/1. Ver FRC, AJR, «Assemblea democràtica del Barri de Gràcia», Carpeta 60, 1-5-1974.

La Asamblea Democrática de Mataró (Local)

El origen de esta entidad proviene de 1970-71 cuando se creó el organismo denominado Comissións d’Activitats Cíviques (CAC) en la comarca del Maresme, La Selva y el Gironés. Francesc Frutos (PSUC), trabajador de la SAFA en Blanes y residente en Calella, era el coordinador. La revista Treball publicó en junio de 1971 un artículo referido a este tipo de organismo unitario calificándolo como un ejemplo a seguir y a multiplicar.

En la CAC había representantes políticos y de otras organizaciones sociales y laborales, y entre sus miembros más representativos destacaron Lluís Llerinós (de Malgrat) y Josep (Pep) Clofent (de Caldes d’Estrac), pertenecientes al PSAN; otros, sin afiliación, fueron Josep Puig López y Xavier Gamell (de Calella). En Mataró, el delegado era Josep Mª Fàbregas (JCC).

Las CAC aportaron acciones políticas, cívicas y culturales, organizando representaciones teatrales como la vida de Francesc Layret, escrita por Mª Aurèlia Capmany, o el famoso Aplec de Sardanas de 1972, en Calella de la Costa254, lugar donde fueron detenidos y al poco tiempo liberados los mataroneses Nuria Beltrán, Antoni Calsapeu, Fernando Fernández, Bartolomé Fernández, Josep Lligonya, Jorge Martínez y Josep Sivilla; Artur Farré, detenido por la Guardia Civil, también fue liberado. Entre sus objetivos destacaba el fomento de toda actividad social, cultural y política de signo popular y democrático; la denuncia de represiones, arbitrariedades e injusticias; la reclamación de los derechos de huelga, reunión, asociación, manifestación, expresión y crítica; el refuerzo a la clase obrera en su lucha; la difusión del movimiento estudiantil; la consecución de la amnistía de presos y exiliados políticos y sociales; el impulso de la concienciación catalana y la socialización de los medios de producción255.

El CAC editó alrededor de 1973 los boletines Poble y Comarca con poca tirada y continuidad relativa en su corta existencia. Fue un momento de transformación y evolución, de tal forma que, conforme el CAC desaparecía, fue creciendo en expectativa desde 1971 el movimiento relacionado con la Asamblea.

Por otro lado, las primeras reuniones preparatorias relacionadas con la Asamblea se celebraron en el domicilio de Joan Masjuan y una de las primeras decisiones fue la de enviar los primeros representantes a la frustrada I sesión inicial. Estos fueron: José Luis López Bulla256 (CC.OO.), Agustí Valdé (PSUC), Joan Masjuan (UDC), Joan Bonamusa (Independiente) y Josep Mª Fàbregas (JCC). Un mes antes de la constitución de la Asamblea de Cataluña y entre las reuniones preparatorias, se efectuó una reunión en Mataró con asistencia de unas 125 personas. En ella, representantes de las Comisiones Obreras de Mataró, después de la exposición de los motivos de la Asamblea y de las resoluciones de la coordinadora nacional por parte de los organizadores, expusieron y pidieron ayuda y colaboración para evitar los consejos de guerra de tres compañeros de Mataró detenidos por cantar en el Aplec de Calella y un obrero en Tarrasa, así como un minuto de silencio por el obrero de la construcción, Pedro Patiño, muerto en Madrid por la Guardia Civil.

Después de varias exposiciones por parte del FNC y del PSUC afirmando que la Asamblea de Cataluña era la actividad más importante de la CCFPC, hubo un coloquio donde se intentó explicar el sentido del retorno del Estatuto de 1932, pidiendo un militante de la CNT que se respondiera en castellano. Comisiones pidió una plataforma cívica local para resolver los problemas de Mataró y el FNC explicó el desarrollo de la Asamblea del Bages y la necesidad de un comité de enlace. Un castellano parlante afirmó que los inmigrantes no se sentían vinculados a Cataluña; siendo respondido por el FNC no aceptando el léxico (inmigrante) y afirmando que eran catalanes todos los que vivían y trabajaban en Cataluña257.

Pasados unos meses, al constituirse definitivamente la I Sesión el 7 de noviembre de 1971, asistieron Agustí Valdé (PSUC), Joan Masjuan (UDC), Mercè Boixet (Unió de Dones Democràtiques), Josep (Pep) Comas (Grup de Colònies), Josep (Pep) Sivilla (Comunitats Cristianas de Base), Joaquín Cantón (CC.OO.), Antoni Cuadras (PSUC) y Pere Casanovas. También asistieron Lluís Fernández por el Secretariado Nacional de las JCC y José Luis López Bulla representando a la Comissió Obrera Nacional de Catalunya dentro de CC.OO. Las contraseñas de control en dicha reunión fueron varias; en una de ellas, los representantes de Mataró se reunieron con anterioridad en la cafetería Samoa (recogiendo la contraseña que consistía en unos cartones que se les entregaba en los lavabos).

Finalizada la Asamblea y, ya de vuelta en Mataró, se efectuó una reunión informativa en la parroquia de Montserrat en el barrio del Pla d’En Boet, coincidiendo con una carrera ciclista presidida por el alcalde franquista Pedro Crespo. En esa reunión se constituyó la Coordinadora Cívica de Mataró (CCM) con unos principios básicos de actuación antifranquista: Luchar por la amnistía, contra la represión, y mantener una ayuda solidaria con los represaliados; apoyar el movimiento obrero, estudiantil y de mujeres en sus reivindicaciones; propiciar y ayudar en actos protestatarios de tipo cívico; ayudar en actividades culturales de signo popular; proporcionar información a todos los niveles e impulsar la concienciación nacional catalana. A mediados de 1972 se integraron a la CCM las Comissions d’Estudiants de Batxillerat (CEB), representada por Narcís Fradera, Pere Esquerra y Santi López, y el Grup d’Universitaris del que formaba parte Josep Puig i Plá y donde la mayoría eran militantes del PSUC. Otras incorporaciones próximas a la coordinadora cívica completaron el espectro ideológico representado, destacando el ingreso de Narcís Majó como representante de la Comissió de Solidaritat que estaba relacionado con el posteriormente llamado «pujolismo»258. Otros, aún sin pertenecer a la asociación, eran informados en algunas ocasiones de las actividades como fue el caso del monárquico Eduard Gualba y el concejal elegido por el Tercio Familiar, Ángel Fábregas. En los primeros meses de 1973 se constituyó la Comissió Preparatoria de la Asamblea Democrática de Mataró (ADM) con el mismo esquema de funcionamiento que la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña. Sus componentes fueron:


PSUCAgustí Valdé
JCCJoan Ramón Morante
CC.OO.Jesús Nieto
Joventuts MusicalsLluís Roca
Grup de ColòniesJosep Comas
C.C. de BaseJosep M. Calsapeu
Dones DemocràtiquesMercè Boixet
G. UniversitarisJosep Puig i Plá
C. Est. BatxilleratSanti López
C. SolidaritatJoan Iglesias y Narcís Majó

Pasado algún tiempo, el 18 de julio de 1973 se constituyó definitivamente la Asamblea Democrática de Mataró (ADM) en la ermita de Sant Miquel de Mata, aunque la primera intención fue celebrarla en el convento de la Providencia. El acto se realizó con permiso del párroco Juliá Aloy que, curiosamente, no sabía de qué se trataba la reunión. Sin embargo, y como coartada, se dispuso de unas diapositivas de arte románico en caso de problemas con la policía. La presentación fue a cargo de Lluís Roca, siendo Josep Comas el que leyó el reglamento de orden interno elaborado por el Grup de Colònies. A continuación, Agustí Valdé presentó el informe político mientras que Narcís Majó actuaba como moderador. Al finalizar la reunión, se redactó un documento final que tuvo su interés por algunas discrepancias relacionadas con los cuatro puntos básicos aprobados en la I Sesión de la Asamblea de Cataluña., entre ellos, el restablecimiento del Estatuto de Cataluña de 1931 en lugar de 1932. El acta se redactó con un anexo donde se hizo referencia a la falta de unanimidad en el punto que trataba del final de la represión y la consecución de la amnistía, señalando la necesidad de someterlo a estudio e impulsar y/o apoyar las luchas del movimiento obrero y otros movimientos de masas. Cabe destacar que la seguridad siempre fue una parte muy importante en aquellas reuniones y esta vez estuvo a cargo de Joan Iglesias y Josep Puig i Plá. En la reunión cada representante se identificaba con un número por seguridad que coincidía con el listado de clientes en la librería Cap Gros en Mataró (ahora Robafaves). Los miembros de la Coordinadora Cívica asistentes al acto fueron:


J. R. Colominas (FNC)Josep Català
Antoni Jané (FNC)Esteve Mach
F. Lleonart (OCE BR)Josep Fité
Joan Noé (OCE BR)Manuel Cusachs
M. Colomer (OCE BR)Antoni Segarra
C. Manté (PCE(i))Montserrat Triadó
Joaquin Bartra (UDC)Carles Forns
J.M. Bellavista (UDC)Joan Bonamusa
Santi Martínez (UDC)Joan Carreras i Riera
Jordi Sivilla (UDC)Lluís Terri
Javier Sánchez (CC.OO.)Francesc Oller
N. Campeny (C. Est. Bachillerato)Joaquim Montserrat
Pep Sivilla (C.C de Base)Jordi Montserrat
Enric Batlle (C.C. de Base)Maria Bosch
Paco Hernández (C.C. de Base)Xavier Vilert
Josep Puig Rovira (G. Colonies)Glória Bosch
Lluís Puig Rovira (G. Colònies)Eduard Bosch
Pep RieraMercé Pou
Albert TorraJoaquim Pratdepàdua
Josep Mª GallifaJosep Pruna
Antoni SauríAntoni Arís
Pere CasanovasJosep Mª Castellví
Miquel BrulletÀgapit Borràs
Carles MaicasFrancesc Masriera

La constitución de la ADM se formó a imagen y semejanza de la Asamblea creándose una comisión permanente y un secretariado, sumándose posteriormente nuevas incorporaciones de grupos políticos y sociales entre los que destacaron: Unió de Pagesos, representado por Josep (Pep) Riera; Grup de Prensa, representado por Josep (Pep) Català; médicos, representados por Carles Forns; FNC, representado por Antoni Jané; UDC (sector Borja Aragay), representado por Jordi Sivilla y Josep Mª Bellavista; Film Ideal Club, representado por Salvador Milá; y Centre Social de Cerdanyola, representado por Antoni Segarra y Manuel Cusachs. Este núcleo estable y representativo fue variando conforme pasaba el tiempo, incorporándose Josep Rivera por JCC, Fátima Soler que sustituyó a Josep Comas; Jesús Nieto, Paco Hernández y Enric Batlle en nombre de Comunitats Cristianes de Base; Lluís Roca y Josep Puig i Plá formaban parte de un grupo socialista constituido en 1972 y que posteriormente legarían la representación en Ramón Manent y Anna Comas. Pasado un tiempo, otros partidos políticos como el FNC renunciaron a seguir.

Las reuniones se efectuaban bajo la constante amenaza de la acción policial, en lugares discretos y con un estricto control de convocatoria. Las localizaciones más usuales fueron la sacristía de Sant Josep, la ermita de Sant Simó, el Baixet (propiedad de la parroquia de Sant Josep), y en los domicilios de Narcís Majó y Agustí Valdé; y por norma general, los temas a tratar se centraban en intensos debates sobre el Estatut de Catalunya, en sus dos versiones (1931-32), la problemática de ámbito municipal y los asuntos de interés general cuya información provenía de la propia Asamblea.

Uno de los momentos álgidos de la ADM tuvo relación con las elecciones municipales, las del Tercio Familiar, efectuadas en noviembre de 1973. En este protoensayo democrático solo eran elegibles un tercio de los concejales en representación de los cabezas de familia y mujeres casadas, por lo que, mediante una estrategia preconcebida, diversos integrantes de la ADM presentaron sus candidaturas, siendo elegidos Josep Mª Boixet y Andreu Sala, y rechazados Montserrat Viza y Josep (Pep) Riera.

La ADM, ante la incertidumbre creada entre sus seguidores de colaborar con el sistema, difundió un comunicado algo ambiguo en que denunciaba la falta de garantías democráticas en la elección, aunque no las rechazaba, ya que directamente participó en ella. En la difusión de este comunicado realizado mediante folletos informativos, fueron detenidos por la BIS Josep Puig i Plá259 y Josep Mª Calsapeu, teniendo más suerte Enric Batlle, que les acompañaba.

El procesamiento de estos detenidos pasó algo desapercibido, quizás al coincidir con la detención de la cúpula de la Asamblea, donde también se encontraba el mataronense Joan Ramon Morante; no obstante, los dos primeros fueron puestos en libertad provisional bajo fianza de tres mil pesetas, siendo citados a juicio en Madrid ante el TOP el 19 de septiembre de 1974. El encargado de la defensa fue Josep M. Manté, presidiendo el Tribunal, el juez Francisco Mateu Cánoves, asesinado años después por ETA. Sorprendentemente, el resultado del juicio acabó con la absolución de los acusados, aunque la sentencia en sí dejara boquiabierto a más de uno de los presentes. Solo falta leer parte del redactado:

«(...) Que si bien los hechos relatados agotan el elemento objetivo del delito de propaganda ilegales (artículo 251 del Código Penal) de que venían acusados, no lo es menos que sus acciones, teleológicamente no tienen virtualidad en orden al ataque del bien jurídico protegido por dicha norma y taxativamente enumerado en los cuatro apartados del citado artículo, por lo que procede la absolución de los procesados.»260

Josep Puig i Plá representaba al denominado Grup d’Universitaris, una plataforma que se formó a partir del PSUC pero incorporando otras personas independientes de izquierdas, desde moderados a extremistas, aunque él siempre se autodenominó como independiente. Fue enviado dos veces por su organización a la Comisión Preparatoria de la Asamblea de Cataluña. Las reuniones —comenta Puig— se realizaban en iglesias de Barcelona, una de ellas en la Bonanova. Allí vio al «Guti», a Solé Barberà, etc., afirmando que básicamente se iba a las reuniones a escuchar. El idioma utilizado en los debates era el catalán en un 90% y el resto en castellano, utilizándose un estilo de oratoria heredado de la II República ya que muchos participantes eran contemporáneos de esa época261.

Con posterioridad su grupo se incorporó a la CCM, aceptando los principios (cuatro puntos de la Asamblea). Josep Puig i Plá fue detenido en Mataró el día después de la concentración de Vic repartiendo unas octavillas relacionadas con las elecciones municipales del Tercio Familiar. Ingresó en la prisión de Mataró, donde estuvo cuatro días, saliendo un viernes por la mañana. En sus memorias Puig recordaba que solo recibió una bofetada algo fuerte para intimidarle en el interrogatorio que sufrió junto con su compañero Josep María Calsapeu, que también había sido detenido. Ambos fueron juzgados por el TOP y su importancia deriva de que fue el único juicio que se efectuó contra la Asamblea, según testimonio propio, por propaganda ilegal y por actividades separatistas, pues Puig era profesor de catalán pero con carácter comunista, según la policía. Finalmente fueron absueltos.

Los encausados fueron arropados por algunos amigos, familiares y representantes de los partidos donde militaban; entre ellos estaban Ramon Manent, Pili González, Lluís Roca, Anna Comas, Antoni Jané, Antoni Albert, Pep Sivilla, Teresa Ebri, Enric Batlle, Pep Clofent, María Calsapeu y Joan Iglesias, con Miquel Esquerra como miembros de la Comissió de Solidaritat.

En junio de 1974, la ADM distribuyó el documento titulado «Una alternativa democrática per a Mataró», donde se contemplaban las propuestas de política general y municipal, diversificando así sus esfuerzos en el ámbito local sin menoscabo de su asidua representación en los actos de la Asamblea donde Agustí Valdé y Joan Ramon Morante eran los delegados habituales. Otros representantes en la Comisión Preparatoria de la Asamblea fueron J. M. Calsapeu y Josep Puig i Plá, reemplazados estos tras sus detenciones por Enric Batlle y Paco Hernández. En otros actos antifranquistas, como el efectuado en noviembre de 1972 en Ripoll, asistieron como representantes Agustí Valdé y Josep Comas. En mayo de 1973 asistieron a la manifestación de Sant Cugat: Valdé, Carles Forns, Ramon Llines, J. M. Fradera, Josep Puig i Plá y Antoni Jané, entre otros. Meses después, tras la detención de la cúpula de la CPAC en octubre de 1973, fueron detenidos en las manifestaciones posteriores en Vic, L’Ametlla y Granollers, Xavier Mitjá, Montserrat Tristany, Pere Esquerra y Narcís Fradera, representantes del Maresme. Este último asistió a la famosa reunión en los Escolapios de Sabadell, pudiendo escapar y escondiéndose en un pozo ciego durante dos días.

En 1975 se incorporaron a la ADM nuevos partidos y asociaciones culturales y sociales. Estos fueron: CDC, PSAN, CSC, RSDC, FSC-PSOE, PSP, PTE, Unió de Pagesos, Associació Católica de Pares de familia, Associació de Veïns de Cerdanyola y Agrupació Científico-Excursionista.

Otro tema de interés estuvo en todo lo referente a la financiación de la ADM que, aunque fue algo que pasó desapercibido, no dejó de tener su importancia. Cada grupo político o asociación pagaba doscientas pesetas al mes y con algún gasto extraordinario se llegaban a las mil pesetas. Esto permitía poder asumir el crecimiento de actividades político-sociales de la ADM que fueron in crescendo en el tiempo conforme la vida del Dictador se extinguía. Sin embargo, esto no significaba que hubiese una cierta relajación policial, pues los controles, la censura y la represión sobre cualquier actividad política contraria al régimen no disminuyeron en su empeño. Un ejemplo de ello fue la suspensión gubernativa de las conferencias programadas en Mataró bajo el lema «Perspectives de l’Europa Actual», acción que ocasionó un fuerte rechazo dentro de la comunidad política opositora, compensada en parte con otras manifestaciones que finalizaron con éxito de asistencia, como la adhesión al Pro-Nobel Xirinachs, gracias a las asociaciones de carácter religioso. También las huelgas y protestas en el País Vasco justificaron un intento de manifestación sin éxito el 24 de junio de 1975 en la Plaza Santa Ana de Mataró, reprimida nuevamente por las Fuerzas de Orden Público.

Cercana la muerte del dictador, el 5 de noviembre de 1975, la ADM difundió el folleto titulado «¡Mataroneses!», exigiendo la amnistía de los represaliados, las libertades políticas, el Estatuto de Cataluña de 1932, un gobierno provisional y elecciones libres262. Semanas después, ya fallecido el Generalísimo, la ADM anunciaba:

«Como portavoces de miles de asociados que representamos y en nombre propio queremos dirigirnos a todos vosotros en estos momentos trascendentales para nuestro pueblo a fin de establecer una posición conjunta y clarificadora de nuestra actitud que ayude a responder de manera constructiva a las expectativas presentes.»263

Finalmente, creo importante destacar que la historia de esta organización local estaría incompleta si se obviase la participación de las demás organizaciones asamblearias esparcidas por todo el Maresme presentes en la Asamblea. Me refiero a las Asambleas Democráticas de Alella, Arenys de Mar, Arenys de Munt, Calella, Canet de Mar, El Masnou, Montgat, Premià de Mar, Sant Pol y Tiana, que aquí quedan en el recuerdo.

Con la desaparición del dictador comenzó una nueva etapa para la ADM caracterizada por una ligera relajación policial en sus primeros momentos, más aparente que real, lo que animó a incrementar las actividades antifranquistas; de este modo, en noviembre de 1975 se efectuó una «crida» por el restablecimiento de la democracia y dos meses después también se entregaron dos mil firmas al Ayuntamiento de Mataró exigiendo la amnistía general. Poco tiempo después fueron sucediéndose diversas protestas contra la represión policial ejercida en Elda, Vitoria y Tarragona y por la supresión gubernamental de las conferencias políticas programadas en Mataró bajo el nombre de «las terceras vías», prohibición que causó gran estupor en la ADM.

No obstante, conforme se iba adelantando en el periodo transicional, las actividades de lucha fueron disipándose; si bien, pasado justo un año después de morir Franco, tuvo lugar la presentación pública de la ADM ante el pueblo de Mataró. Desde entonces las actividades de la ADM estuvieron coordinadas casi en su totalidad por los mandatos que provenían desde la CPAC, donde ya estaban incluidos algunos representantes del Maresme. Así continuó la actividad de esta asamblea hasta su práctica extinción que coincidió con la Diada Nacional de Cataluña en 1977, celebrada al unísono en la plaza de Santa Ana de Mataró y en otros puntos de la geografía catalana.

254. «Hagamos de este “Aplec’ un acto de afirmación nacional catalana» 4-6-1972. Se publicó un documento titulado firmado por la Comissió D’Activitats Cíviques del Maresme, la Selva y el Gironès y refrendado por la CPAC, en AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta, 4-6-1972.

255. Treball, 1-6-1971.

256. Secretario general de CC.OO. de Cataluña (1976-95).

257. En CUSACHS i CORREDOR, Manuel y PUIG i PLÁ, Josep, L´Assemblea Democrática de Mataró, 1973-1977, Mataró, Ed. Del Maresme, Robafaves, 1983, p. 15. También ver FRC, AJR, «Assemblea de Mataró», Carpeta 55/1, 10-10-1971.

258. CUSACHS, Manuel, op. cit., p.17.

259. PUIG i PLÁ, Josep, entrevista efectuada el 13-05-2006.

260. CUSACHS, Manuel, op. cit., p. 23.

261. PUIG i PLÁ, Josep, , entrevista efectuada el 13-05-2006.

262. AHCNOC, «La Assemblea Democràtica de Mataró», Carpeta, 5-11-1975.

263. CUSACHS, Manuel, op. cit., p. 30.

De la Taula Unitaria a la Asamblea de Cataluña de Osona (Comarcal)

Otro ejemplo característico de plataforma unitaria con una proyección superior a la local fue la que se desarrolló en Vic abarcando toda la comarca de Osona. En dicho lugar y dada su particularidad rural, los movimientos sociales y políticos antifranquistas tuvieron menos relevancia que en las zonas más industrializadas donde la lucha obrera tenía más impacto. Sin embargo, esto no quita valor histórico al proceso opositor antifranquista que surgió en esta sociedad rural.

En la década de los años sesenta, el fenómeno asociativo llamado Cineclub tuvo un éxito inesperado en toda España. ¿Quién no recuerda aquella serie televisiva, Crónicas de un Pueblo, donde el Cineclub reunía la vida asociativa del lugar? También en Vic tuvo su protagonismo como un lugar de encuentro y de desarrollo político-cultural, llegando incluso el régimen, a intentar controlar su funcionamiento a través de la Federación Española de Cineclubs.

En esta capital de la comarca de Osona, destacó el llamado Cineclub de Vic (CCV) que estaba controlado por la diócesis episcopal donde su titular era el doctor Masnou, obispo de Vic. En aquel lugar de encuentro se fue desarrollando una corriente asociacionista que dio lugar al nacimiento del movimiento conocido como Solidaritat, conducido por Segimon Serrallonga (PSUC) y Xavier Roca, y fue en cierta forma el antecedente de la Asamblea de Cataluña de Osona. Las acciones políticas de Solidaritat fueron dirigidas a la ayuda a las familias de presos políticos y a la influencia en sus asociados de una nueva mentalidad progresista mediante actos lúdicos relacionados con la Nova Canço y programas de cine de carácter independiente. La dirección de esta organización se puso en marcha bajo una estricta clandestinidad con la participación de Joaquim Capdevila, Xavier Roca, Segimon Serrallonga, Miquel Albó, Magda Bosch, Lota Llampías, Joaquim Onyós, Andreu Roca, Josep Mª Romeu, Josep Vernís, Manuel Anglada y Francesc Codina, siendo su lugar de encuentro más asiduo el convento de los Franciscanos sito en la calle Coll del Remei de Vic.

A principios de los setenta se creó una nueva asociación cultural llamada Estampa Popular de la Plana, con participación de la Asamblea de Intelectuales, creada meses antes en la abadía de Montserrat, con Eusebi Baucells, Magda Bosch, Lota Llampías, Miquel Martí i Pol, Josep Ricart, Gerard Sala, Jordi Sarraté, Rafael Subirats y Josep Vernís264.

Otros movimientos, como Ómnium Cultural en su delegación de Vic, también tuvieron su protagonismo a través de la defensa de la lengua catalana y los cursos que se ofrecían de la historia de Cataluña, llegando incluso a organizar en 1973 la primera Nit de Santa Llucía fuera de Barcelona, todo un acontecimiento en defensa de la cultura catalana. Sin embargo, nada superó el movimiento catalanista promovido por la llamada Nova Canço, reivindicando la libertad y defendiendo los valores tradicionales como eran la lengua y la cultura catalana a través de canciones protesta. Estos nuevos cantautores estaban influenciados por la música folk americana, los cantos negros espirituales y el rhythm and blues. La evolución de este movimiento, cuyo origen se remonta a finales de 1961 según algunos autores, fue imparable durante toda la década de los sesenta, llegando al cenit de su esplendor a mediados de los años setenta, al comienzo de la Transición.

Una representación característica de esta corriente musical fue la del cantautor Rafael Subirachs y del grupo Els Esquirols que colaboraban con él. Subirachs definía la Nova Canço como:

«Un arma de convocatoria, más que una función artística tenía más de política sustitutoria. A mí me utilizaban y yo me prestaba a ser utilizado para este trabajo específico (…), y a la vez me implicaba en una lucha en la cual había mucha gente comprometida con los que me sentía solidario. Mi vocación no era política, pero hacia política.»265

En otro ámbito cultural, hubo dos revistas que destacaron por la defensa de la cultura catalana y por el conocimiento de la realidad del país; estas fueron Oriflama y Cavall Fort, de origen próximo al Obispado de Vic. En la primera colaboraron económicamente como accionistas Manuel Anglada, Ignasi Bofill y Jordi Pujol, participando literariamente Manuel Anglada, Joan Cortés Tossal, Miquel Martí i Pol, Miquel Molet, Antoni Pous, Segimon Serrallonga, Emili Teixidor, Ricard Torrens y otros. Támbien Cavall Fort tuvo una apreciable influencia en la catalanización educativa, sobre todo en jóvenes en edad infantil y juvenil.

Todo parece indicar que en la comarca osonenca a principios de los setenta se desarrolló un avance importante en la lucha antifranquista, actuando como catalizador los juicios sumarísimos contra terroristas de ETA. En efecto, el 17 de diciembre de 1970, con motivo del llamado «Proceso de Burgos», se convocó en Vic una manifestación en contra de aquellos juicios sumarísimos, como ocurrió en muchos lugares del país. El origen de este acto surgió entre el alumnado del Instituto de Enseñanza Media «Jaume Callís», manifestándose unos trescientos alumnos a lo largo de la Rambla del Hospital, lugar donde toparon con las Fuerzas de Orden Público, los «los grises», que es como coloquialmente se denominaba a los policías armados, a la altura del Ayuntamiento. Allí, algunas versiones indicaban que la policía iba acompañada de concejales y ciudadanos adictos al régimen.

En medio del alboroto producido después de una carga policial, fue detenido el joven menor de edad Antoni Coromina, seguido más tarde por representantes del movimiento Solidaritat, Miquel Albó, Joaquim Capdevila y Josep Vernís, bajo la sospecha de ser ellos los convocantes de la manifestación. Sin embargo, después de algunos días de incomunicación y de su negativa a firmar un documento afirmando la falta de torturas —que no las hubo, en contra de lo publicado por el Abad Cassià Just— fueron puestos en libertad266.

Solidaritat estuvo presente en la primera convocatoria frustrada de la Asamblea en la iglesia de Cristo Rey en Barcelona, asistiendo Miquel Albó en representación de la comarca de Osona; meses más tarde, asistieron a la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, este y Joaquim Capdevila, junto con representantes de las localidades de Centellas, Manlleu y Torelló.

Coincidiendo con los actos preparativos de la constitución de la Asamblea de Cataluña, entre febrero y noviembre de 1971 se creó en Vic la Taula Unitaria de Osona como plataforma inicial de lo que posteriormente llegaría a ser la Asamblea de Cataluña de Osona. Este grupo estaba compuesto por la Comissió de Solidaritat, estudiantes, intelectuales, profesionales, Movimiento Obrero, Ambientes Cristianos, PSUC y otros. También se realizaron contactos con el fin de integrarse en la Taula, con los representantes del pueblo de Centellas, Salvador Campás, Jaume Prat y Jordi Sarraté; en Manlleu con Miquel Treserras, y en Torelló con Segimon Serrallonga.

En términos generales la relación de la Taula de Osona con la Asamblea de Cataluña fue intensa, colaborando en los acontecimientos más destacados de la lucha contra el régimen. Véanse como hechos destacables la presencia de representantes de esta taula en actos tan significativos como el Aplec de Calella y la concentración en Ripoll. Esta última fue convocada por la IV reunión de la Permanente, momento en el cual, la Taula Unitaria de Osona y el grupo de la comarca del Ripollés, encabezado por el dirigente de UDC, Josep Mª Anglada, presentaron los resultados de su gestión política en las dos comarcas.

El contacto de la Permanente Nacional de la Asamblea con las plataformas territoriales llegaba a través de boletines informativos, siguiendo las consignas aprobadas; no obstante, no todo era tan sencillo, pues las discrepancias internas afloraban constantemente. Una de ellas fue la creada por la Organización Comunista Bandera Roja (OC-BR)267, que no aceptó de inmediato los cuatro puntos programáticos de la Asamblea, teniendo que esperar hasta la VI reunión de la CPAC, el 20 de mayo de 1973, en la que accedió a ello.

El movimiento cristiano Pax Christi, defensores de la no violencia y de la objeción de conciencia en el servicio militar, también tuvo especial protagonismo en la comarca de Osona desde principios de 1973, justo después de haber tomado parte en las jornadas ecuménicas progresistas del Congreso de Jóvenes en Taizé (Francia), destacando entre sus asociados, Josep Manzano y Àngel Colom. Esta asociación publicó una revista temática titulada Trobada en la que uno de sus primeros números estuvo dedicado a la Asamblea. Posteriormente, el movimiento editó la revista Pax de carácter pacifista.

Cuando el 28 de octubre de 1973, se convocó la IX reunión de la CPAC en la parroquia Maria Mitjancera de Barcelona, la Taula Unitaria de Osona estaba representada en aquel momento por Segimon Serrallonga y Magda Bosch, compañera de Joaquim Capdevila. Esta, fue detenida por la policía mientras que Serrallonga pudo escapar. Esta situación permitió que pudiese contactar y alertar telefónicamente, a través de Josep Solé Barberà, a toda la organización comarcal; incluso al llegar a Vic tuvo tiempo de ayudar a hacer desaparecer todo tipo de documentos en casa de los detenidos que implicasen a la organización.

Dos días después de las detenciones pudo reunirse el resto que quedaba de la CPAC, a la que asistió también Joaquim Capdevila, decidiendo entre otros temas, convocar una manifestación en Vic268. Por desgracia, esta información sobre la convocatoria debió llegar con antelación a las fuerzas del orden, ya que, en las primeras horas de la mañana, y con una niebla espesa, llegó por la carretera N-152 una caravana de vehículos policiales, procediendo nada más llegar a Vic al control e identificación de unas tres mil personas que se iban concentrando para participar del acto reivindicativo, confiscándoles sus carnés de identidad.

La Taula Unitaria de Osona actuó frente a los acontecimientos de diferentes formas. Por una parte, atendiendo las instrucciones de la coordinadora nacional sobre cómo realizar el acto; y por otra, actuando libremente, incluso haciéndose ver con cierto peligro por el centro de la ciudad, como Joaquim Onyós y Rafael Subirachs. A última hora de la tarde del domingo 11 de noviembre de 1973, la ciudad de Vic era prácticamente una ciudad fantasma, con cafés, bares y cines vacíos, tomada por la Guardia Civil. Los cálculos aproximados de la convocatoria, según la Asamblea, rondaban entre quince mil a treinta mil personas, pero, si algo se pudo sacar en conclusión fue que a partir de entonces mucha gente llegó a conocer el movimiento que encabezaba la Asamblea.

No faltaron, sin embargo, críticas en la Asamblea, sobre todo por parte de los grupos más izquierdistas, como la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), que comentaba:

«(…) Analizar pues la concentración de Vic no es un problema de inventarnos millares y millares de asistentes, como se ha hecho, sino una oportunidad para que la Asamblea recapacite sobre su práctica, comprenda que debe ligarse a la lucha del pueblo y ser un instrumento de coincidencia democrática potenciador de una real lucha de masas (…).»269

Por otra parte, el periódico de Vic, Ausona, publicó los acontecimientos relacionados con la manifestación en la línea oficial:

«Han sido comentados los sucesos ocurridos en Granollers en la tarde del pasado domingo, a través de la prensa, cuyos componentes procedían de la zona de Vich, en donde la presencia de la policía impidió que consiguiesen agruparse. La noticia que recogemos de La Hoja del Lunes del día 12, nos ahorra el comentario sobre las precauciones tomadas que evitaron evidentemente, un agitado e incierto domingo.»270

Tanto el mando del 31º Tercio de la Guardia Civil, Antonio Hermosilla Bernardín, como el mando Superior de la Policía, Sergio Gómez, fueron felicitados expresamente por el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros, por su actuación.

Magda Bosch, que era conocida como «la veu de L’Assemblea de Catalunya» por sus retransmisiones radiofónicas, salió de la cárcel de la Trinidad en libertad provisional días antes del atentado contra Carrero Blanco y se refugió, en vista de las posibles represalias debidas al atentado, en Queralbs (Ripollés) de 15 a 20 días. Después se reunió con Asunción Sallés y Laura Tremosa que se encontraban refugiadas en un piso clandestinamente.

El sábado 2 de marzo de 1974 fue ejecutado el activista del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), Salvador Puig Antich. La conmoción entre las fuerzas opositoras fue impactante, reaccionando cada organización ante el hecho consumado de muy diversas formas. En Vic, La Taula Unitaria de Osona reaccionó con prontitud, convocando las movilizaciones protagonizadas por estudiantes del Instituto de Vic que terminaron con cuatro detenciones de estudiantes de Taradell, Torelló y Vic, plenamente difundidas en el informativo clandestino AVUI-S.I.C.

Por otro lado, como resultado de la resolución adoptada en la X reunión de la CPAC, celebrada a principios de mayo de 1974 y derivada de la detención de los «113», el protagonismo de la propia Asamblea se decantó hacia las denominadas asambleas democráticas. En consecuencia y, como fruto de esta estrategia, en septiembre de aquel año se constituyó secretamente en un bosque, entre Olost de Lluçanès y Oristà, la Asamblea de Cataluña de Osona como evolución de la Taula Unitaria de Osona. Asistieron como representantes de la Taula Unitaria: Jaume Brunet, Joaquim Capdevila, Salvador Campàs, Lluís Donoso, Miquel Macià, Josep Matamala, Joaquim Onyós, Pere Pous, Manuel Riera, Andreu Roca y Just Palma. También estuvo representado el PCEi por Rafael Núñez, que intentó dar a la asamblea un carácter más obrerista, logrando unilateralmente constituir la Asamblea Democràtica de Osona, que entró en conflicto con la ya constituida Taula Unitaria y con la posterior Asamblea de Cataluña de Osona271. Estos acontecimientos coincidieron con los sucesos de la XI reunión de la CPAC en Sabadell, donde asistieron el sacerdote Segimon Serrallonga y Rafael Subirachs en nombre la Taula Unitaria de Osona y detenidos posteriormente tras el asalto de la policía272.

A pesar de que los grupos presentes formaron parte de la Comisión Permanente Comarcal de la Asamblea de Cataluña, fue finalmente en 1975 cuando se produjo la convergencia unitaria de las tres organizaciones existentes en la asamblea constitutiva, celebrada probablemente en la iglesia de Malla. En efecto, en febrero se promulgó una declaración de principios de la Asamblea en Osona en cuyo redactado final participó Segimon Serrallonga. Comenzaba así:

«El régimen franquista, que hace más de treinta años que explota y oprime la nación catalana y los otros pueblos del Estado español, acaba de entrar en un proceso de plena descomposición (…)»273.

Otro factor de indudable influencia en el desarrollo de la Asamblea en Osona fueron las Entitats Coordinadas. Joaquim Capdevila recordaba aquella iniciativa:

«Desde la Asamblea había contactos con el Cineclub, la Jove Cambra, el Col-legi d’Aparelladors, que también jugaba un papel desde el principio. (…) entorno de estos tres (…) nos pusimos en contacto con gente de cultura y deportes y conseguimos aglutinar numerosas entidades que hicieron por programar cosas donde coincidiesen y de organizar las Fiestas de Sant Jordi. Tuvieron una cierta importancia para contactar gente en este movimiento de oposición.»274

La puesta en marcha de las Entitats Coordinadas coincidió por las mismas fechas con la dimisión del alcalde franquista Antonio Bach Roura (1959-75), siendo sustituido por Antoni M. Sadurní. Entre el 20 y el 29 de abril, en plena primavera de 1975 se organizaron con éxito las primeras Fiestas de Sant Jordi. El acto central se celebró con una misa en la ermita de Sant Jordi de Puigseslloses. Días después, el 16 de mayo, tuvo lugar la asamblea constituyente de la comarca de Osona donde asistieron representantes de 38 entidades. Las asociaciones con más peso fueron las siguientes: Associació d’Alumnes de la Normal a Osona, l’Associació d’Homes d’Empresa, Cineclub Vic, Col-legi d’Advocats, Col-legi d’Aparelladors, Col-legi de Llicenciats, Jove Cambra, Joventuts Musicals y Pax Christi275.

A través de estas entidades, la Asamblea hizo llegar el mensaje a diversos sectores de la población a los que se les incitaba a la necesidad de una evolución democrática mediante la reivindicación y la lucha contra el franquismo. Otras acciones de las Entitats Coordinades estuvieron encaminadas a conseguir la rotulación correcta del topónimo de Vic y la catalanización de las placas de las calles de Vic. También cabe mencionar una carta enviada al ministro de la Gobernación, Manuel Fraga Iribarne, reclamando el motivo del retraso a las elecciones a alcaldes y presidentes de Diputación a finales de 1975.

Muerto ya el dictador, el 16 de diciembre de 1975 se reunieron las entidades que formaban parte de la Asamblea para realizar el balance de sus actividades, hecho que coincidió con la reunión de la Comissió Permanent de la Asamblea de Osona. Entre sus conclusiones se confirmó su deriva hacia una «ruptura democrática» en concordancia con las resoluciones de la CPAC y la aceptación, tras la celebración de la XII reunión de la CPAC, de las conclusiones que le afectaban directamente en base a la nueva línea descentralizadora.

Otro aspecto resaltable de esta organización fue la publicación en octubre de 1975 del semanario Canigó, donde participaban la mayoría de los componentes de la Comissió Permanent Comarcal de la Asamblea de Osona. Estos eran: Francesc Albó, Joaquim Albareda, August Andrés, Manuel Anglada, Miquel Arisa, Bernat Bauzá, Pilarín Vallés, Magda Bosch, Francesc Codina, Francesc Estrella, Josep Casadesús, Vicenç Lozano, Josep Manzano, Antoni Mirambell, Manuel Riera, Pere Pous, Josep Mª Romeu, Josep Roquer, Segimon Serrallonga, Xavier Tobajas, Ramon Vila, Miquel Tresserras y Josep Ylla-Català. Todos ellos representaban a un conglomerado de partidos políticos y asociaciones, fiel reflejo de lo que sucedía en todas las asambleas democráticas y taulas unitarias de Cataluña. Estas organizaciones eran: Asamblea de Intelectuales, Coordinadora de Treballadors, CDC, Convergencia Socialista de Catalunya (CSC), PTE, PSAN-P, PSUC, un representante del RSDC y Unió de Pagesos276.

Estas fechas fueron muy significativas por los acontecimientos que sucedieron poco después, la muerte de Franco, la exaltación al trono de Juan Carlos I y la creación del Consell de Forces Polítiques de Catalunya (CFPC). Eran momentos de una gran actividad política por parte de la oposición democrática reunida en las diversas asambleas comarcales que trataban de cuestiones específicas de la zona y bajo la coordinación de la CPAC, con ciertos particularismos dependiendo de la actuación de las diversas asambleas comarcales y locales, pero todas bajo un hilo conductor en torno a las decisiones tomadas por la CPAC277. Así pues, el jueves 11 de diciembre se celebraron unas jornadas de lucha contra la carestía de la vida y días antes tuvo lugar un encuentro político en la Sala de la Columna de Vic ante el gobernador civil, Rodolfo Martín Villa, y el presidente de la Diputación de Barcelona, Juan Antonio Samaranch. Allí las Entitats Coordinades y los representantes de la Asamblea expusieron al gobernador ciertas reivindicaciones, algunas en la propia lengua catalana, que fueron atendidas con cierta comprensión, dado el momento histórico de tránsito hacia la nueva democracia.

No quisiera cerrar este punto sin dejar al menos constancia de otros movimientos políticos que funcionaron al margen opositor de la Asamblea, contrarios a los valores del capital, el consumo, el dogma y el autoritarismo, intentando establecer una cultura alternativa o underground como respuesta a los valores tradicionales provenientes del poder. Todo formaba parte del denominado movimiento contracultural que en su relación con la Asamblea no fue dirigida en su contra sino con un perfil de crítica fuerte e incisiva ya que, para muchos de sus componentes, los representantes de la Asamblea no eran más que burgueses.

Otro punto de fricción lo protagonizaba el movimiento anarquista o libertario. La Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) creía en una transformación de la sociedad que superase el marco de las aspiraciones de la Asamblea. A este respecto, cabe destacar un artículo publicado en noviembre de 1976 por la Coordinadora Libertaria de Osona, sobre el significado de la Asamblea, con un mensaje que podría trasladarse a toda la organización anarquista:

«La Asamblea de Cataluña es un organismo unitario de partidos políticos y de otros grupos que pretenden representar al pueblo en sus diferentes capas sociales. La mayoría de los partidos que están integrados son partidos creados por la burguesía catalana y reclaman un sistema parlamentario y democrático que no es más que una forma de alargar sus privilegios de dominio y poder sobre la clase trabajadora, ya que la fórmula fascista no les es rentable.

La Asamblea puede llegar a la constitución de una autonomía donde la burguesía catalana sea la más directa explotadora de los trabajadores. La Asamblea pretende que amos y trabajadores vayan cogidos de la mano en las reivindicaciones nacionalistas y que mientras tanto el obrero olvide su opresión real.»278

Como ya ocurrió en la Asamblea Democrática de Mataró, el desarrollo de la Asamblea de Osona y sus actividades reivindicativas fueron al unísono con las programadas desde la CPAC. Quizás como conclusión cabe destacar el protagonismo que tuvo esta organización comarcal en la llamada «Marxa de la Llibertat» a su paso por Vic, en colaboración con la secretaria de Pax Christi, momento en que empezó a destacar el activista y político Àngel Colom.

264. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 41.

265. Entrevista efectuada a Rafael Subirachs el 20-11-1996. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 49.

266. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 58-59.

267. Esta organización se escindió en mayo de 1974 resultando Bandera Roja de Cataluña y Organización Comunista de España Bandera Roja.

268. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., pp. 198-199.

269. Concentración en Vic, 11 de noviembre de 1973, en BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 230.

270. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 233.

271. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 98.

272. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 239.

273. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 99. «Comunicado de la Comisión Permanente de Osona de la Asamblea de Cataluña» (octavilla) (Osona, 1975).

274. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 104. Entrevista a Joaquim Capdevila, Vic, 25-7-1996.

275. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 110.

276. BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 130.

277. Los autores denominan a la CPAC y al SCPAC como Permanent Nacional y Secretariat Nacional, en BERNAD, Robert; BURGAYA, Josep, op. cit., p. 132.

278. BERNAD, Robert y Josep BURGAYA, op. cit., p. 387. Coordinadora Llibertaria d’Osona, ¿Qué es la Asamblea de Cataluña?, 11/1976.

Las Comisiones Permanentes de la Asamblea de Cataluña y el Secretariado. Estructura y funciones

En enero de 1972, el sector universitario en Cataluña estaba casi en su totalidad paralizado y las escuelas y facultades como Arquitectura y Medicina ni siquiera habían empezado el curso desde octubre del año anterior. Madrid no fue la excepción, siendo las manifestaciones estudiantiles constantes y el paro casi total279.

El secuestro del industrial Ignacio Zabala, protagonizado por ETA, llenaba las portadas de los periódicos nacionales mientras que en el ámbito cultural catalán el historiador y político Josep Benet publicaba «L’Esglesia i L’Estat durant la Segona República Espanyola», basado en el archivo del cardenal Vidal i Barraquer.

Una vez finalizada con éxito la I Sesión de la Asamblea de Cataluña, la Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña (CPAC), recién creada en dicha reunión, se puso en marcha elaborando un plan estratégico de nuevas localizaciones donde se efectuarían las reuniones clandestinas del secretariado y, con mayor riesgo por el tamaño de representación, la CPAC.

Cuando era pequeño el número de convocados, entre quince y veinte, las reuniones se efectuaban en el domicilio de alguno de los más dinámicos dirigentes de la organización como Pere Portabella, Agustí de Semir o Joan Reventós; por el contrario, cuando los reunidos oscilaban entre setenta y ciento noventa personas, los lugares elegidos eran de carácter religioso, excepto las parroquias, pues al ser las convocatorias en domingo, dificultaba la misa. Sin embargo, hubo excepciones como las concentraciones en las parroquias de Maria Mitjancera y San Agustín de Barcelona.

Los encargados de buscar las posibles localizaciones eran, en general, representantes de los sectores cristianos como Agustí de Semir y Francesc de Borja Aragay, exjesuita y cercano a la democracia-cristiana. De esta forma, los locales más usados en reuniones de la A.C., CPAC, y SPCAC fueron la iglesia de Cristo Rey, la iglesia de Sant Agustí Vell, la iglesia Maria Mitjancera, el convento de los Escolapios de Sabadell y la iglesia de Sant Medir. Otros centros eclesiásticos con una mayor vinculación con los movimientos democráticos, y que se habían utilizado en numerosas reuniones clandestinas, tenían el inconveniente de estar casi permanentemente controlados por la policía y, por lo tanto fueron descartados por quienes se encargaban de las cuestiones organizativas de la Asamblea, siendo las más nombradas, la iglesia de Sant Miquel i Sant Jaume de Cornellá de Llobregat, a cuyo instituto anexo (Jaime Balmes) asistí en aquellos días, y la parroquia de Sant Andreu en Barcelona.

Otros lugares que destacaron por su trascendencia histórica en la lucha antifranquista y donde tuvieron lugar trascendentales reuniones de la oposición, fueron el propio monasterio de Montserrat y el convento de Capuchinos de Sarriá, donde los responsables de las órdenes religiosas tuvieron un gran protagonismo.

Parece ser que los lugares de encuentro utilizados por la oposición y por la Asamblea fueron muy numerosos: solo en Barcelona había en torno a los cuarenta, y casi exclusivamente iglesias, conventos o colegios religiosos, hecho que ponía de manifiesto el profundo giro que la Iglesia había experimentado durante los últimos años del franquismo.

Así pues, los establecimientos que formaron parte de la historia de la Asamblea y que cabe destacar son el convento de las monjas Asuncionistas (en la actualidad Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones en Pedralbes); el convento de las monjas Filipenses en la calle Lincoln; las monjas Benedictinas de Sarriá-Ganduxer; las Madres Reparadoras de la calle Mahón (lugar elegido por la Comisión de Enlace); la iglesia de Pompeia de los Capuchinos en la Diagonal (reuniones del Secretariat); las monjas Benedictinas en la calle Anglí; el convento de las Carmelitas; el colegio de los jesuitas de la calle Caspe; las Escuelas Pías; la parroquia de San Isidro; el colegio de San Ignacio (jesuitas de Sarriá) y la iglesia de la Bonanova. Fuera de Barcelona, también hubo locales famosos por las reuniones clandestinas de la Asamblea, después de su expansión por toda Cataluña, sobre todo entre la IV y la X reunión de la CPAC. Sabemos que, en la reunión fundacional de la Asamblea, al menos estaban representadas veinte comarcas, por lo que los locales donde se reunían debían de superar esa cantidad.

La Asamblea era un organismo excesivamente amplio y muy difícil de reunir que trataba de integrar a una gran cantidad de organizaciones políticas y sociales. Su carácter era fundamentalmente representativo, pero apenas tenía capacidad operativa. Eran necesarios, por lo tanto, organismos más reducidos, que pudieran mantener contactos constantes capaces de mantener la coordinación con las asambleas comarcales y locales. Me estoy refiriendo a la Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña (CPAC) y al Secretariado Permanente de la Asamblea de Cataluña (SCPAC).

La CPAC funcionaba como una organización abierta, con una amplia representatividad, y condicionada a la íntegra aceptación de los cuatro puntos programáticos, distinguiéndose claramente en su seno los miembros, algunos de los cuales actuaban como moderadores en el secretariado, y los observadores, que asistían a las reuniones. La Comisión Permanente tenía capacidad para liderar operaciones sobre temas concretos y programar actividades relacionadas con ellas, así como tener capacidad para tomar una actitud pública, representar a la Asamblea en acontecimientos de relevancia y convocar sus propias sesiones. Por otro lado, el Secretariado de la Comisión Permanente (SCPAC) era el órgano que ejecutaba los acuerdos de la CPAC. También era un órgano abierto y representativo, condicionado a su vez por los cuatro puntos programáticos, distinguiéndose en su seno entre miembros y observadores, destacando entre los primeros un moderador y algunos coordinadores de reuniones que intentaban en lo posible convocar nuevas reuniones o adoptar actitudes públicas de urgencia.

Otros aspectos relevantes fueron los relativos a las relaciones con las fuerzas políticas u organismos de oposición del resto del país, y los contactos con otros organismos extranjeros e internacionales, con el fin de desarrollar un estado de opinión favorable a los intereses de la lucha democrática y nacional de Cataluña.

En la hoja de información interna de la propia CPAC, elaborada por su secretariado, se expresó claramente que el sentido de la comisión era la difusión del comunicado de la primera asamblea lo más amplia y abierta posible, pero con una articulación unitaria mediante la creación de vías propias. Lo que se pretendía era hacer llegar un único mensaje a la ciudadanía sin ser «manipulada» por ninguna visión unilateral de los partidos o tendencias que formaban parte de la Asamblea. Joan Josep Armet, miembro de esta, comentó que cuando Pere Portabella estaba de moderador en las reuniones, esto significaba que «Cuando salías de las reuniones y tenías que resumir los acuerdos al partido que representabas, no sabías exactamente lo que se había aprobado». Portabella cuando era presidente de la mesa del secretariado como de la Comisión, era el que tomaba notas y sintetizaba las conclusiones. Miquel Sellarés respondía del orden de palabra y turno y Vicenç Ligüerre y Salvador Corominas de recoger los contenidos. Finalmente, todo se filtraba a través de Jordi Carbonell que daba el visto bueno idiomático. Esto provocó más de una queja de una posible manipulación informativa, sobre todo por los partidos a la izquierda del PSUC280.

La primera reunión de la CPAC tuvo lugar en enero de 1972281, declarándose abierta tanto en su composición como en su forma de trabajo conforme a lo aprobado en la Asamblea. La primera valoración hacía referencia al éxito de esta, realzando su importancia para imponer la legalidad democrática, apoyando en extensión y consolidación la lucha unitaria del pueblo contra la opresión fascista. Asimismo, se valoró el fracaso, la crisis y la desorientación del régimen, reforzando así el sentido de la asamblea por su capacidad de oposición democrática.

Los acuerdos aprobados consistieron en publicar un boletín como portavoz de la CPAC; centrar la actividad en la discusión colectiva del contenido y la realización de la I Sesión de la Asamblea para facilitar la información, adhesión y la organización unitarias en torno al comunicado; estimular la elaboración de alternativas comarcales, locales, profesionales o sectoriales de diversas organizaciones de masas con base en las propias reivindicaciones formuladas con plena autonomía que ofreciesen un refuerzo de la convergencia global que representaba la asamblea; intensificar la solidaridad con todos los represaliados y por extensión, imponerla como una consecución más de la legalidad democrática y extender el nivel de lucha coordinada en continua actividad282. Este documento coincidió con la publicación el 29 de enero por la Agencia Popular Informativa (API) de un informe sobre la relación entre la CCFPC y el Partido Carlista, donde se exponía la negativa a incorporar al Congreso del Pueblo Carlista a la comisión283.

El 12 de febrero de 1972 se reunió la II CPAC con un quorum aproximado de setenta personas en representación de cuarenta entidades diferentes. El acto fue preparado por el SCPAC sobre la base de un organismo abierto, tanto en la nueva composición como en las formas de trabajo y de acuerdo con los principios aprobados en la asamblea. Los temas a tratar se centraron en la lucha a seguir por el «derecho a la solidaridad», acordándose un debate posterior sobre la solidaridad democrática entendida dentro del contexto de lucha contra la ilegalidad fascista. Con este fin se propusieron unas jornadas de lucha y reivindicación bajo el eslogan «Diguem no» para los días 8, 9 y 10 de abril de 1972, convocando diversas actividades de protesta en escuelas, institutos, universidades, iglesias, fábricas, etc. Posteriormente tuvo lugar otra acción definida como una «jornada por la libertad», explicitada como un proceso en marcha que la misma lucha unitaria iría desarrollando con la práctica de la desobediencia civil, asumiendo así el movimiento popular de rechazo a las normas que emanaban de una regla ilegal.

A lo largo de la reunión la participación de los diversos representantes fue intensa, pues las 22 intervenciones realizadas dan prueba de ello, algunas de ellas contradictorias por parte de alguno de los delegados, aunque en el informe final la CPAC definiese esta actitud como:

«No haber entendido el espíritu y la letra de la Permanente teniendo una actitud suspicaz y que según en qué terrenos puede convertirse en elemento deteriorador. Precisamente, el esfuerzo de la Permanente es, en este aspecto, aclarar dudas, rechazar suspicacias e integrar.»284

Por tanto, estaba claro que los representantes no afines a la línea marcada por la dirección dentro de la CPAC iban a tener poco protagonismo en el futuro de la Asamblea, llegando a ser meros espectadores dentro de esta plataforma unitaria.

Otros aspectos destacables estuvieron relacionados con la adhesión a la «Conferencia Internacional contra la guerra en Indochina» que se celebró entre el 11 y el 13 de febrero de 1972 en Versalles. El texto decía así:

«La Comisión Permanente de la Asamblea de Cataluña reunida en sesión plenaria manifiesta adhesión y protesta internacional contra la agresión imperialista, apoyando incondicionalmente la lucha de los pueblos de Indochina.»285

Cabe destacar que en aquellos días el conflicto de Indochina estaba en pleno auge debido a la Conferencia Internacional que se había convocado a tal efecto en París. La CPAC alentaba su solidaridad democrática con el pueblo vietnamita y su protesta contra lo que ellos denominaban la agresión imperialista. Incluso llegó a crearse una Comisión Unitaria de Solidaridad con el Vietnam. Efectivamente, el 12 de febrero de 1972 se convocó la Asamblea de la Paz en París con la asistencia de ochocientos delegados en representación de 75 países y entre sus conclusiones destacó la condena a la intervención de los EE. UU. en el conflicto vietnamita, resolución que coincidió con la entrevista en Pekín entre Mao Tse-Tung y Nixon.

Por otro lado, centrándonos en asuntos más cercanos, la CPAC tomó partido frente a la política educativa llevada a cabo por el gobierno recordando a la ciudadanía que las facultades de Filosofía y Ciencias en Barcelona seguían cerradas y que los estudiantes universitarios seguían en huelga. La Comisión denunció públicamente la ley de educación por su carácter discriminatorio y represivo, a la vez que impedía el acceso a la clase obrera a la cultura superior y que introducía la policía en la Universidad, expresando en consecuencia su total solidaridad con la jornada de acción del 14 de febrero contra la Ley General de Educación. Este asunto no resultaba indiferente al régimen pues, en ese contexto, cabría recordar que Franco en la inauguración del XII Consejo Nacional del Movimiento, respondía a tal efecto que el Consejo Nacional era el guardián de los principios e incitador de la acción política y que la subversión, o sea la oposición, buscaba en la juventud el campo propicio a sus objetivos disgregadores286.

Finalmente, la CPAC, después de leer un comunicado referido al sumario del estudiante Alfred Serrat Llerras, pendiente de juicio militar y preso en Zaragoza, hizo referencia a la estrategia de expandir la organización mediante la creación en distintas comarcas catalanas de las comisiones permanentes, cada una definida por su diferente localización geográfica. En ese sentido, en Lérida, se constituyó en febrero de 1972 la Comisión Permanente de la Asamblea de las Tierras de Lérida con la asistencia de unas setenta personas que representaban a colectivos procedentes de El Segriá, El Urgell, Les Garrigues, La Noguera, El Pallars y Alto Urgell, CC.OO., Comisión de Payeses, Jóvenes democráticos, Mujeres democráticas, FNC, PSUC, estudiantes, hombres de profesiones liberales y una delegación de la Asamblea. Asimismo, días después se celebraba una nueva reunión informativa en Balaguer, el 28 de febrero287.

En todo el Estado las detenciones y juicios sumarísimos contra los «enemigos del régimen» se sucedían con asidua frecuencia. Solo bastaba leer los diarios para darnos cuenta de la situación y de la perplejidad con que se publicaban estas noticias en pequeñas crónicas detallando las numerosas detenciones y sus inevitables consecuencias. Véase como ejemplo la condena de dos años por distribuir propaganda ilegal del sacerdote obrero Carlos García Luenga, párroco de Barredos, en Laviana (Asturias); el procesamiento por el TOP del periodista Eliseo Bayo, y la confirmación de la sentencia y condena por el Tribunal Supremo del militante del PSUC, Enrique Leira Almirall. Por el contrario, los atentados perpetrados por la oposición se interpretaban, sobre todo en los órganos de comunicación del Movimiento, como una agresión contra la población española; ejemplo de ello fueron los tres atentados con explosión efectuados a finales de febrero de 1972 en diversos locales de la Falange y en los talleres gráficos TISA. Sorprendentemente, estas noticias llegaron a formar parte de la cotidianidad española que solo reaccionaba ante conmociones como la inminente retirada de los toros de Manuel Benítez, «el Cordobés».

En marzo de 1972, el SCPAC distribuyó un comunicado solidarizándose con el pueblo gallego ante la barbarie del asesinato de los obreros de la Empresa Nacional Bazán (El Ferrol), Amador Rey Rodríguez y Daniel Niebla García, y de una cincuentena de heridos. Al parecer, el 9 de marzo se produjeron algunos altercados en el desalojo de la factoría que se reprodujeron al día siguiente en la ciudad debido a las reivindicaciones de los obreros que protestaban por un convenio colectivo, siendo la causa principal del conflicto la decisión unilateral de la empresa de firmar un convenio general sin contar con el jurado de empresa. La manifestación se disolvió de forma contundente por las fuerzas del orden utilizando armas de fuego que provocaron la muerte de dos obreros y algunos heridos288.

El Secretariado también informó del juicio contra Luciano Rincón por presuntas injurias al jefe del Estado en una publicación efectuada en la revista Ruedo Ibérico que se editaba en París, de la que Juan Goitisolo y Jorge Semprún formaban parte del Consejo Editorial. Estos hechos coincidieron con el nombramiento del cardenal Vicente Enrique Tarancón como presidente de la Conferencia Episcopal Española.

La llegada del mes de abril de 1972 no trajo nada novedoso en cuanto a nuevas acciones terroristas, esta vez perpetradas por ETA, ni tampoco a las manifestaciones realizadas en el mundo estudiantil, protagonizadas en aquellos momentos por las detenciones de tres estudiantes barceloneses del Instituto Milà i Fontanals, fruto de la movilización unitaria convocada los días 8, 9 y 10 de abril. Estas acciones, junto con la concentración ante la cárcel Modelo de Barcelona para entregar paquetes y obsequios a los presos políticos, fueron lo más destacado en aquellas fechas289 aunque los grandes titulares de la prensa oficial solo hicieran referencia a los masivos bombardeos sobre Vietnam del Norte o a la crisis acuciante de la política chilena, donde la cuenta atrás del fin del gobierno socialista de Salvador Allende290 se había puesto en marcha.

En la crónica nacional, el caso Matesa saltó de nuevo a la actualidad por su relación con el Opus Dei, donde algunos representantes de este organismo que formaban parte del gobierno tuvieron que declarar a propuesta de los abogados defensores, José María Gil Robles entre ellos.

El 13 mayo de 1972, una semana después de que Franco presidiera en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid la XV Demostración Sindical, tuvo lugar en Barcelona la III reunión de la CPAC con una representación cercana a los sesenta delegados. Como ya era habitual se nombraron las nuevas adhesiones a la Asamblea, encabezadas por PCE(m-l), Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP), Partido Carlista Catalán (PCC), Grupos de Acción Carlista, y las organizaciones sindicales SOC y USO. También se comunicó la puesta en marcha de nuevos núcleos activos vinculados a la Asamblea en la Conca de Barberà y la reciente constitución de la Asamblea Democrática del Vallés Oriental junto con la Asamblea de las Terres Lleidatanes.

Sin duda, la lucha ejemplar del pueblo vietnamita en su esforzada lucha por la liberación nacional acaparó el centro del debate, encontrando algún cierto paralelismo con la coyuntura catalana y definiendo ambos objetivos como un sentimiento inalienable en la ordenación libre y democrática del pueblo catalán. Ante la escalada imperialista en Indochina, de nuevo se ratificó el contenido del telegrama enviado a la Conferencia de Versalles. En esta reunión destacó la constitución del Grupo de los No Alineados que se autodenominaban como una línea clandestina paralela al movimiento de las comunidades de base, que se movían abiertamente en el mundo religioso civil de Cataluña. La influencia que tuvo este grupo dentro de la Asamblea ha tenido diversas versiones, pues, si bien Josep Dalmau afirma que los estudios que se han publicado por la Asamblea sobre esta organización han sido terriblemente parciales e interesados e incluso silenciados, de lo que no cabe duda es que querían estar presentes activamente en ella y luchar por sus objetivos291.

Otros temas tratados en la reunión hicieron referencia al resumen y balance de las jornadas de lucha del 8, 9 y 10 de abril de 1972 con el lema «Imponer el Derecho a la Solidaridad Democrática».

Por otro lado, las llamadas «Comissións de Solidaritat» iniciaron su campaña con un documento en el que quedaba claro el alcance de su objetivo. El escrito fue redactado por un grupo de juristas, del cual el Secretariado hizo una edición, donde se trataba de informar sobre el régimen penitenciario del Estado, denunciando el sistema penitenciario de este bajo el cual la política represiva del régimen alcanzaba a presos políticos o comunes sin distinción, siendo los jueces, en la práctica, los ejecutores de la sentencia penal, sumándose así al carácter represivo e inhumano del mismo sistema penitenciario. Denunciaban la vulnerabilidad de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por eso el informe apoyaba la petición de un Estatuto del Preso Político y deploraba el régimen penitenciario en base al concepto autoritario y fascista de la disciplina «mantenida por un sistema de castigos y recompensas», con una asistencia médica insuficiente y el ultraje de la correspondencia privada292.

En política nacional se criticó el esfuerzo del régimen por imponer al príncipe Juan Carlos como rey de los españoles, así como el movimiento de ciertos sectores afines al poder que preconizaban un cierto aperturismo, previniendo el futuro cambio de régimen y su apuesta en la perseverancia del poder, impidiendo lo que exigía el segundo punto de la declaración de la Asamblea, que era el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político. Finalmente, la III reunión Permanente aprobó lanzar una nueva campaña con el título «Per què L’Estatut de 1932» con el objetivo de fomentar el conocimiento de los principios e instituciones configuradas en el Estatuto de Autonomía de 1932; exigir su inmediato restablecimiento; activar la lucha de masas como instrumento para forzar el cambio de régimen como única salida democrática para Cataluña; y constituir el pleno ejercicio del derecho de autodeterminación de Cataluña. A este respecto se tendría que dejar claro que no era ni democrática ni válida cualquier posible solución que no reconociera como hecho mínimo indiscutible el restablecimiento de dichos principios e instituciones. Se celebraron reuniones clandestinas afín de ampliar la información sobre el Estatuto. Una de ellas fue en la sala Claret, presidida por Antón Canyellas, Agustí de Semir, Joan Colominas y Josep Solé Barberà.

Coincidiendo con la campaña mencionada, se editó un libro impreso en tapas rojas con el título El Poble de Catalunya i La República davant L’Estatut (reeditado posteriormente en 1977 con el título Volem L’Estatut) en el que se comparaban los dos Estatutos, el redactado en 1931 y en 1932. En él, trabajaron Joan Josep Armet, Rafael Castellanos, Eva Serra y el propio Carles Jordi Guardiola.

En cuanto al problema de la lengua, estaba claro que para los ponentes de la Asamblea la cuestión era preocupante, aunque algo fuera de la realidad; sin embargo, el Secretariado de la Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes comenzó una campaña sobre la revitalización del catalán y su uso oficial. Esta comisión la formaron: Jordi Carbonell, Xavier Folch, Rafael Ribó, Francesc Vallverdú y Carles-Jordi Guardiola, creándose el documento «Report de treball sobre la campanya per a l’us oficial de la llengua catalana», con una tirada de veinte mil ejemplares293.

Paralelamente a todos estos trabajos se fue preparando la celebración de la II Sesión de la Asamblea de Cataluña junto con una amplia acción a favor de la lengua catalana, entendida en el ámbito más amplio y referido a los aspectos de creación, difusión y acceso a ella. En este sentido, se propuso al SCPAC que concretara las siguientes líneas de actuación:

1. Iniciar la campaña con una llamada en que se especifiquen sus objetivos y se invitase a todos a adherirse, especialmente a las organizaciones de masas.

2. Publicar un folleto explicativo del Estatuto (principios e instituciones) y de sus vicisitudes históricas, así como de sus perspectivas de futuro.

3. Procurar una reedición masiva del Estatuto, precedido de una introducción en que se denunciara la ilegalidad fascista y se afirmasen los derechos fundamentales, especialmente el de autodeterminación de Cataluña.

4. Animar todos los sectores para que situasen en la propia perspectiva la lucha por el Estatuto e invitarlos a que explicasen, en el marco de sus luchas concretas, como la conquista del Estatuto podría influir en la solidez de sus objetivos.

5. Centrar el próximo 11 de septiembre en el marco de la campaña y procurar realizar sesiones de propaganda del Estatuto especialmente en el entorno de esta Díada294.

Como anexo al informe general, los representantes de las Comisiones de Actividades Cívicas de la Selva, Maresme y Gironés comunicaron a la Asamblea las acciones que tenían previstas para el día 4 de junio de 1972 en Calella de la Costa a fin de convertir el Aplec de sardanas de aquel día en un acto de afirmación nacional catalana, concluyendo el acto con las notas acordadas por el SCPAC referentes a los asesinatos del Ferrol y de la celebración del 1º de Mayo.

Mientras tanto, las protestas y detenciones seguían su curso habitual en toda España. En Barcelona, el 14 de febrero de 1972 se produjeron manifestaciones en contra de la Ley de Educación, y el 1º de Mayo tuvo lugar un conato de manifestación en la Plaza Lesseps que acabó con seis detenciones. Asimismo, el 29 del mismo mes fueron detenidos nueve activistas del Front d’Alliberament de Catalunya (FAC) entre los que se encontraban Carlos García Soler y Ramón Llorca López. Esta organización terrorista, autodenominada independentista, había realizado más de cien atentados con explosivo entre 1969 y 1971, y estuvo formada por la unión de Joventuts Obreres d’Estat Català y el grupo de Josep Mª Batista i Roca del Consell Nacional de Catalunya. En 1974 se incorporó al grupo de Izquierda Revolucionaria y en 1976 se escindió el Moviment Revolucionari Català.

Sin embargo, lo sorprendente fue que, para no perder la costumbre, las portadas informativas llenasen sus titulares con la reunión entre los altos mandatarios mundiales, Breznev295 y Nixon, y la expulsión del secretario general del PCE, Santiago Carrillo, de la República Federal Alemana al querer participar en un mitin.

279. Tele/eXpres, 27-1-1972.

280. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 155.

281. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 56-59.

282. MHC, ASSEMBLEA, ibid.

283. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/32, 29-1-1972.

284. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 60-61. Tele/eXpres, 21-2-1972.

285. FRC, AJR, «Comisión Unitaria de Solidaridad con el Vietnam», Carpeta 97, 1-1-1972. Tele/eXpres, 21-2-1972.

286. Tele/eXpres, 2-2-1972.

287. FRC, AJR, «Assemblea de les Terres de Lleida», Carpeta 56/2, 20-2-1972.

288. MARÍN, José Mª, op. cit., pp. 199-200. Ver también en FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Crida de la CCFPC», Carpeta 104/35, 3/1972.

289. Tele/eXpres, 8-4-1972.

290. Salvador Allende fue fundador del partido socialista chileno y presidente de Chile por la coalición de Unidad Popular (1970-1973), siendo derrocado por un golpe militar.

291. DALMAU, Josep, Catalunya Segrestada, Portic, Barcelona, 1993.

292. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 102-103.

293. GUARDIOLA, Carles-Jordi, «Compañero, habla castellano», L’Avenç, n.º 43, Barcelona, 1981, p. 50.

294. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 65-66.

295. Leonid Il’i Breznev, Primer secretario del Comité Central del PCUS (1964-1982).

El exilio. Contactos y relación con la Asamblea de Cataluña

En junio de 1972, el SCPAC hizo un llamamiento bajo el lema «Per Catalunya i per les llibertats democràtiques» a favor de los presos y exiliados, recordando que el primer punto programático de la Asamblea hacía referencia a la consecución de la amnistía general para presos y exiliados políticos. A tal efecto se enviaron dos documentos al colectivo de exiliados en Europa y América con la voluntad del retorno de todos aquellos que seguían siendo las victimas principales de la implantación de la dictadura, recordándoles su fidelidad a los principios democráticos que les daba un lugar destacado entre los catalanes que «viuen i treballen per Catalunya». Acto seguido se les animó a que no dejasen el trabajo ya iniciado en busca de la convergencia fundamental de todos los catalanes y extender el mensaje donde fuera posible del comunicado de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña que ella misma quería promover. Finalmente, se les alentó en la labor de expandir la campaña en apoyo del Estatuto de 1932 y de la «Crida al poble de Catalunya».

En ese mismo comunicado se les anunció que desde el 15 de julio, los martes, jueves y sábados, comenzarían las emisiones radiofónicas de «La Veu de L’Assemblea de Catalunya», con emisiones desde las 13,30 a 13,45 horas, (emitiendo en ondas de 19,3; 29,5 y 24,5 metros)296.

En este novedoso medio de comunicación, para la organización se realizaron 11 programas radiofónicos hasta los primeros días de noviembre de 1972. Cada programa se repitió tres veces los martes, jueves y sábados, que en total sumaron aproximadamente ocho horas de emisión, supuestamente a través de Radio España Independiente, teniendo en cuenta la difícil sintonización del radio-oyente. Los contenidos eran informativos y propagandísticos, emitiendo el Boletín de la CPAC y una segunda parte informativa denominada Notícies llampec, con información política y sindical no publicada en la prensa.

La primera reunión del comité de redacción tuvo lugar en casa del médico y poeta Joan Colominas, con Raimon Obiols (que no fue más veces), Ricard Lobo, Jaume Fabré, Carles-Jordi Guardiola y Pere Portabella. En dichas emisiones participaron diferentes locutoras, Magda Bosch entre ellas, y también el pianista Carlos Santos, que preparaba una base musical relacionada con Els Segadors. El final de este proyecto, o sea, la supresión de la radiodifusión, se decidió en una reunión en el CIDOB-TM, aunque hay ciertas dudas de que su fin llegase a presentarse en la CPAC297.

Poco a poco, mientras el verano hacía su entrada, las manifestaciones laborales y estudiantiles fueron remitiendo en intensidad, pero no así la represión policial. El 24 de junio de 1972 el Tribunal Supremo confirmó las sentencias condenatorias contra Miguel Tobal Guerrero, Antonio Requena Cerezo, Jaime Valls Piulats y Sebastián Orihuela Herrero, afiliados de CC.OO. en Barcelona; y tres días después fueron detenidos los miembros de la coordinadora estatal del mismo sindicato en un convento de Pozuelo de Alarcón. Estos eran: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, el sacerdote Francisco García Salve, Eduardo Saborido, Fernando Soto, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban, Juan Muñiz y Luis Fernández. Posteriormente, todos ellos fueron los encausados en el «Sumario 1001»298. Dos días después, medio millar de jóvenes se manifestaron contra la guerra del Vietnam en la Ronda San Antonio de Barcelona.

El 5 de julio de 1972, el gobierno aprobó una ley sorprendente por su contenido ya que, a partir de entonces las mujeres gozarían de la mayoría de edad a los 21 años, derogando una norma por la cual las mujeres solteras que quisieran abandonar la casa de sus padres podrían hacerlo sin esperar hasta tener 25 años, salvo que se fueran para tomar «estado» u obtuvieran la autorización paterna299. Dos semanas después, el BOE también publicó el decreto por la que la Presidencia del Gobierno sería ocupada automáticamente por el vicepresidente en caso de muerte del jefe del Estado. Y mientras todo esto acontecía en nuestro país, en Marruecos, el dudoso suicidio del general Ufkir, participante de la conspiración contra el rey Hassan II de Marruecos, confirmaba cierto paralelismo en la resolución de los problemas internos de las dos naciones vecinas.

En septiembre de 1972 se celebró la XX Olimpiada en Múnich donde una nueva estrella olímpica destacó por encima de los demás: el nadador estadounidense Mark Spitz, ganador de siete medallas de oro. Sin embargo, este protagonismo quedó deslucido cuando el pabellón de los deportistas israelíes fue ocupado al asalto por una veintena de terroristas palestinos pertenecientes al grupo «Septiembre Negro». Después de largas negociaciones para liberar a los rehenes, se llegó al acto final concluyendo con una masacre resuelta con 17 muertos, la mayoría de ellos israelíes.

En Cataluña, el 9 de septiembre se lanzaron octavillas por grupos de Bandera Roja (BR) en los recitales de Joan Manuel Serrat en Barcelona y en las Sis Hores de Canet (Canet de Mar). Este acto reivindicativo tuvo relación con la celebración de tres consejos de guerra contra activistas contrarios al régimen. Los juicios tuvieron lugar entre el 6 y el 29 del mismo mes, con peticiones de hasta 44 años de cárcel para dos activistas carlistas, veinte años contra Carlos García Soler, treinta años para Ramón Llorca López por presunta pertenencia al FAC y finalmente contra siete militantes del Partido Comunista Internacional (PCEi).

En aquellas fechas, la Asamblea distribuyó un folleto en el marco de la campaña por el Estatuto en el que hacía referencia a la utilización democrática del patrimonio económico y cultural con el objetivo de lograr una enseñanza unificada y laica de contenido democrático. Asimismo, se exigía, con un sentido de justicia social, que fuera obligatoria y gratuita en nivel primario y que permitiera el acceso de todos con capacidad, sin discriminación social, a todos los grados de enseñanza y que fuera en catalán en lengua y contenido, y que esta lengua fuera oficial al lado de la castellana como primer paso para superar la situación del bilingüismo.

Por otro lado, también se hacía referencia a una hacienda descentralizada para poder comenzar a organizar la economía en función de las necesidades auténticamente populares. Una administración también descentralizada del territorio catalán con una autonomía municipal que garantizase a los habitantes del municipio unas finanzas propias que no se basaran en los impuestos indirectos que gravan los artículos alimentarios. También el control directo del régimen minero, agropecuario, forestal, seguros generales y sociales, mancomunidades hidrográficas, prensa, asociaciones, reuniones, espectáculos, derecho de expropiación, socialización de riquezas naturales, radiodifusión, ferrocarriles, obras públicas, sanidad, etc., y finalmente, una legislación y ejecución de la justicia en materia de política social, sindical y cooperativa300.

La Comisión analizó las acciones realizadas los días 8 y 10 de abril de 1972 en defensa del derecho a la Solidaridad Democrática y del funcionamiento de las Comisiones de Solidaridad y posteriormente debatió con cierto interés la obcecación del régimen para imponer como heredero al príncipe Juan Carlos y así dar una imagen centrista.

Sin embargo, al acabar el debate, de nuevo se recordó que los objetivos principales a alcanzar por la CPAC serían el dar a conocer los principios y las instituciones del Estatuto de Cataluña de 1932, plantear este objetivo mediante la actividad de masas, propiciar la comprensión de lo que pudiera ser el periodo inmediato a la caída del régimen, explicar el objetivo del Estatuto con un punto mínimo de convergencia que permitiese llegar al pleno ejercicio del derecho de autodeterminación en Cataluña y dejar claro que cualquier salida que no reconociese el establecimiento de los principios e instituciones presentadas por el Estatuto de 1932, no sería válido. A este respecto, Josep Dalmau, representante de los No Alineados, comentaba que se abrió posteriormente una campaña especial para el estudio del Estatuto de 1932, finalizando esta en una conferencia-debate con tres expertos en la Sala Claret. Dalmau comentaba que Solé Barberà, uno de los ponentes, hizo un panegírico global del Estatuto poco riguroso en su intervención y que fue protestado por el historiador Víctor Manuel Arbeloa, el cual le recordó que el Partido Comunista no votó «sí», sino «no», a la propuesta de presentar el Estatuto301. El SCPAC, en vista de los asuntos planteados por la CPAC, acordó iniciar dichas acciones con una convocatoria y publicar un folleto explicativo sobre el Estatuto de Cataluña del 1932 que denunciara la ilegalidad fascista y afirmara los derechos fundamentales, especialmente el de la autodeterminación de Cataluña. Finalmente, se centró el debate en el 11 de septiembre de 1972 dentro de dicha campaña, reafirmando el carácter de la Diada Nacional. Sin embargo, ese día se saldó con pocas manifestaciones reivindicativas, la mayoría convocadas por cada partido, siendo lo más notable la colocación de un altavoz en el Hotel Duval, cerca de la estatua de Rafael Casanovas, para poder escuchar la interpretación de Els Segadors y la distribución de miles de copias, de veinte mil a sesenta mil según versiones, de la Historia dels Països Catalans, escrita por Miquel Sellarés y Joan Crexell con ayuda del FNC, PSAN y UDC. También la CCFPC publicó un folleto en la jornada de reivindicación nacional dentro de la campaña «Perque L’Estatut»302.

Además, se condenaron las detenciones efectuadas a Carlos García Soler y Ramón Llorca, acusados de pertenecer al FAC303, denunciando las torturas recibidas, la farsa del consejo de guerra y la parcial actitud de parte de la prensa nacional a la hora de informar sobre el desarrollo y el resultado del juicio, haciendo una llamada a ejercer el derecho a la solidaridad democrática a través de la lucha popular, como así se hizo en los consejos de guerra de Burgos contra ETA: «Por la Amnistía, contra la violencia asesina del régimen, Solidaridad con el Front d’Alliberament de Catalunya (FAC)». Esta organización fue creada en 1969 por personas de los grupos de Josep Mª Batista i Roca del Consell Nacional de Catalunya (CNC) y de las Joventuts Obreres d’Estat Catalá (JOEC). Reconocida también como Front d’Alliberament Catalá y Front Armat de Catalunya. Entre 1969 y 1971, un grupo armado independiente realizó diversos atentados. En 1972 fueron detenidos algunos militantes, entre ellos los referidos anteriormente, decidiendo la dirección trasladarse a Bélgica. Nunca participaron de la Asamblea, y en 1976 se escindió un grupo denominado Moviment Revolucionari Catalá (MRC). Un año después decidieron disolverse tras numerosas detenciones. El fin de esta organización extremista fue resolver la «cuestión catalana» con una ideología transversal, aunque proletaria, y conseguir la creación de un estado socialista catalán con la unificación posterior con otros Países Catalanes. En la I Asamblea realizada en el exilio se declararon marxistas-leninistas adoptando una línea maoísta bajo la influencia de Antonio Morato que era partidario de crear el Partido Comunista de Cataluña. En 1973 publicaron la revista Catalunya Roja y se fusionaron con el grupo Izquierda Revolucionaria quedando con posterioridad la lucha armada en manos de la Organización Especial (OE) del FAC304.

La Asamblea de Intelectuales Catalanes, ante el desarrollo de los consejos de guerra contra los militantes del FAC, distribuyó una octavilla denunciando el empeoramiento de la situación político-social desde el Manifiesto de Montserrat el 13 de diciembre de 1970, criticando las persecuciones, torturas físicas y psíquicas y el gran número de consejos de guerra y de asesinatos contra los luchadores antifranquistas. De forma general denunciaron la «conculcación sistemática de los pueblos y naciones que forman la unidad nacional denominada Estado español»305, contra la violencia de los pueblos vasco y gallego y contra el pueblo catalán extensible a los compañeros Ramón Llorca López y Carlos García Soler, por las que se pedían 205 y 187 años de cárcel respectivamente. Ante estos hechos la Asamblea de Intelectuales reclamó la anulación de las penas, la abolición de la pena de muerte, la amnistía general y las libertades democráticas y de derechos incluido el derecho de autodeterminación.

Por otro lado, las buenas noticias llegaron a la Asamblea y a toda la oposición con la sustitución del temido comisario de policía Vicente Juan Creix. Este, junto con su hermano Antonio Juan Creix y Julián Gil Mesas, había dirigido la BIS en Barcelona llegando a ser un auténtico problema para los movimientos clandestinos de oposición. El nuevo comisario fue Gregorio Martín Guijarro, mientras que el anterior fue enviado a la Brigada Regional de Fronteras.

El 1º de octubre, mientras Franco presidia el XXXVI aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado, se estaban celebrando diversos consejos de guerra contra los que el régimen franquista denominaba «activistas». José Mª Palomas Santamaría, Miguel Jiménez Hinojosa, Tomás González Pardo y Ramón Caballero Delgado, todos pertenecientes al PCE(i), fueron condenados por asociación ilícita, insultos a la fuerza armada y propaganda ilegal, a penas de doce años de prisión; mientras que otros, concretamente ocho acusados de propaganda ilegal en la Empresa Nacional Bazán lo fueron, eso sí, en gran acto solemne y en la fragata Baleares instalada en los mismos astilleros de la factoría. Este ritmo siniestro de detenciones y consejos de guerra iría aumentando hasta la propia muerte del dictador, tres años después. Sin embargo, por el momento otras noticias destacables fueron las manifestaciones en Madrid en el Campus de la Universidad Complutense con altercados con la fuerza pública y el paro en la empresa Intelhorce (Málaga).

En Cataluña, el 4 de octubre de 1972 se detuvo a la Comisión Permanente del Secretariado de Iustitia et Pax, y el 18 se retuvieron los pasaportes a los asistentes en Ginebra (Suiza) a los Jocs Florals de la Llengua Catalana, entre ellos Mª Rosa Oller de Faulí, José Mª Castellet, Alexandre Cirici, Félix Cucurull, Josep Faulí, Albert Manent, Ramon Pellejero (Raimon) y Joan Triadú.

Pero nada de todo esto alteró las reuniones programadas por la Asamblea, de modo que, el domingo 22 se celebró la IV reunión de la Permanente que decidió convocar por primera vez en nombre de la Asamblea, una manifestación en Ripoll (Gerona), «L’Aplec de Ripoll». Cuenta Josep Dalmau que gracias a las sugerencias de los No Alineados se aceptó la iniciativa de ocupar un pueblo sin cometer nada que fuera ilegal en contra de organizar la clásica manifestación en el cruce de la Rambla con la calle Pelayo306.

Los primeros debates entre los asistentes fueron dirigidos a las posibles respuestas ante la presión de la patronal duramente criticada por representantes de los sindicatos, mientras que el representante de La Asamblea Permanente de Intelectuales informaba de un dossier sobre la represión cultural en Cataluña. En dicha reunión también se aprobó la edición y distribución del documento titulado «Hacia la II Sesión de la Asamblea de Cataluña», con una tirada que sobrepasó los 24 ejemplares, repartiéndose de forma directa y clandestina. La Comisión también configuró a rasgos generales el contenido de la II Sesión, basándose en puntos que, a pesar de ser repetitivos, no perdían su valor estratégico. Se trató el tema de la lucha obrera, recordando las movilizaciones de El Ferrol, Vigo, Barcelona, Cerdanyola, Ripollet y Navarra con una perspectiva más amplia, proponiendo huelgas en cadena hasta llegar a la paralización activa de poblaciones y comarcas enteras y finalmente a la huelga general en el empeño de exigir el derecho de huelga y los derechos sindicales.

Para la Asamblea había ciertos indicadores que daban una visión sobre el estado de la nación, justificando la crisis del sistema político vigente. Se habló del aumento incesante del coste de la vida, del incremento del paro y de la emigración provocada, de los problemas en la enseñanza y del caos urbano con la imposibilidad de conseguir viviendas dignas y asequibles dentro de un urbanismo racional, proponiendo una democratización de la gestión y administración local, también de equipamientos urbanos racionales y suficientes, de la socialización del suelo urbano y de la lucha contra la especulación, estando a favor de la planificación urbana y territorial que englobase toda el área nacional catalana. La sanidad, claramente insuficiente, era otro factor esencial por lo que se exigían nuevos equipamientos, una seguridad social extensible a los agricultores que trabajaban por cuenta propia sin salario permanente y el traspaso de la gestión y el control de la seguridad social en manos de sus afiliados. También se criticó la corrupción económica y el monopolismo incontrolado generado con la aquiescencia del régimen que, según la Asamblea, provocaba como respuesta la reacción de los trabajadores. No obstante, para la Comisión el elemento más conflictivo para el gobierno seguía siendo la acción reivindicativa de la clase obrera. Los conflictos en la empresa SEAT, Motor Ibérica, Roca, New Pol, Shappetex, Starlux, Periman, situadas en el Vallés y en el Bajo Llobregat, junto con otras empresas en conflicto sumando 31 en su totalidad, entre las que destacaban Tortillería Mata y Corberó, eran claro ejemplo de la situación; mientras que, en el resto del Estado, los conflictos en El Ferrol y en Vigo y las consecuentes represalias contra dirigentes de CC.OO centraban a nivel nacional la polémica laboral en aquellos días. El Secretariado señaló también en su informe el incremento de las manifestaciones vecinales en los barrios de Sants, Gracia, Bellvitge, Trinidad, etc., así como la lucha en las comarcas y en el campo. A ese respecto, se recogió con interés el problema en el medio rural por la falta de medios educativos, de formación profesional y de la explotación en provecho de la oligarquía terrateniente.

296. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 156-157.

297. FABRÉ, Jaume, «Quatre mesos d’emissions radiófòniques», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 52.

298. MARÍN, José Mª, op. cit., p. 200.

299. Tele/eXpres, 5-7-1972.

300. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 73.

301. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 65. En DALMAU, Josep, op. cit., p. 18.

302. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta 104/39, 9/1972. Ver también AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta 11-9-1972. «Perqué L’Estatut del 32?».

303. MOLAS, Isidro, op. cit., pp. 112.

304. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 67.

305. Posteriormente la Asamblea de Intelectuales publicó un dossier sobre la represión afín de elaborar un libro blanco sobre la represión, en FRC, AJR, «Assemblea Permanent d’ Intelectuals Catalans», Carpeta 61/1, 25-9-1972.

306. DALMAU, Josep, op. cit., p. 16.

El «Aplec» de Ripoll (noviembre de 1972). Primer aniversario de la Asamblea de Cataluña

En noviembre de 1972 los periódicos anunciaban la victoria del republicano Richard Nixon en sus segundas elecciones presidenciales y el retorno del general Juan Domingo Perón a la Argentina tras su exilio español. En Europa, la Conferencia de Seguridad de Helsinki y la participación de la delegación española en ella fue el tema estrella. Mientras tanto, en Cataluña, la Asamblea había convocado con motivo del primer aniversario de la I Sesión una jornada popular de afirmación nacional en Ripoll (Gerona) para el día 12, desde el mediodía hasta las 7 de la tarde.

Inicialmente la jornada estuvo contemplada como una fiesta del pueblo de Cataluña, un «aplec» de sardanas anunciado publicitariamente por diarios como La Vanguardia Española, huyendo del enfrentamiento ante una posible intervención de la policía. Por consiguiente, y en caso de intervención de esta, se enviaron instrucciones a las 35 organizaciones, las mismas que asistieron a la última Permanente, de convertirse la fiesta en un acto de ocupación pasiva del lugar buscando espontáneamente lugares de concentración307.

«Unas tres mil personas se presentaron mediante diversos medios de locomoción, coches, trenes, autobuses colectivamente alquilados. Como nota destacable, en el trayecto hacia Ripoll se observaban diversas pintadas, “Visca Catalunya”, “Estatut”, suscritas por las cuatro barras y la estrella característica del PSAN que posteriormente hacia las 2 de la mañana fueron borradas por la Guardia Civil, mientras unos seis o siete Jeeps tomaban posición en lugares estratégicos de la ciudad. Algunos autocares fueron detenidos y desviados hacia otras direcciones, a la vez que la Guardia Civil pedía el nombre de la persona y el nombre de la cual se había hecho el alquiler del vehículo.»308

Los actos comenzaron al mediodía, con el lugar de concentración rodeado de miembros de la Brigada de Investigación Social (BIS) mientras que los guardias civiles vestidos de paisano hacían fotos con cámaras equipadas con teleobjetivos, creando la lógica tensión. Hacia las 2 de la tarde, al intentar los manifestantes colocar un móvil aéreo en el campanario de la iglesia, se produjo el primer conato de enfrentamiento entre los dos bandos quedando aisladas en ese momento tres o cuatro personas que intentaron sujetar el móvil hecho con bolsas de plástico por un grupo de esplai de Tarrasa. Entre ellos se encontraba un conocido sacerdote de esa ciudad, Agustí Daura Melich, vicario en el barrio de Can Anglada en Tarrasa.

Alrededor de las cuatro de la tarde, entre un millar y mil quinientas personas, las más activas, se concentraron delante del monasterio cantando a coro canciones catalanas y republicanas a ritmo de la guitarra y la voz del estudiante Ramón Vilahur, que interpretó canciones, algunas en castellano, relacionadas con la Guerra Civil. Estas canciones se transformaron en gritos a favor de Llibertat, Visca Catalunya y Visca la primera Asamblea de Cataluña., y en ese el momento las fuerzas de orden público entraron en acción con disparos de metralleta al aire, situación que generó cierto pánico entre la multitud. Algunos guardias fueron volteados, incluso uno por una mujer que gritaba «¡assasins!» al ver que su hijo caía de encima de las espaldas de su padre. Desde dentro del monasterio, las campanas tocaban arrebatadoramente, creando una tensión añadida, siendo apoyadas por aplausos del público. Horas después, la concentración se disolvió con la consigna de no resistencia a la autoridad y la gente volvió a los autocares. No obstante, se practicaron tres detenciones, las de Lluís Mª Xirinachs, Lluís Fenollosa y una mujer no identificada309. El domingo siguiente, día 19 de noviembre, los sacerdotes de la villa distribuyeron una homilía en la que intentaron explicar desde su punto de vista los hechos ocurridos. Narraron que el domingo anterior un gran número de personas, jóvenes en su mayoría, se reunieron en Ripoll para conmemorar mediante actos populares y folklóricos el primer aniversario de la Asamblea. La mañana transcurrió con normalidad salvo algún que otro pequeño incidente, mientras que, por la tarde, la gente se iba concentrando en la plaza del monasterio cantando alegremente. Unilateralmente, por orden policial, las puertas del claustro se cerraron sin consentimiento sacerdotal, abriéndose de nuevo al apercibirse los sacerdotes de ello. Este acto coincidió con el desalojo de la plaza por la fuerza pública, incitando a los manifestantes a ocupar los autobuses con los que vinieron. En ese intervalo de tiempo se efectuaron diversas detenciones, entre ellas las de dos sacerdotes y un manifestante que fueron llevados al Gobierno Civil de Gerona y puestos en libertad el lunes y martes siguiente. Otra versión sobre lo ocurrido esos días también fue descrita por algunos de los sacerdotes presentes en los hechos que narraron su experiencia con una clara intención didáctica:

«Soñando con una convivencia pacífica entre diferentes mentalidades bajo una expresión libre de pensamiento; por el respeto de los hombres en sus derechos y en defensa de los mismos donde la autoridad, siempre necesaria, sirva y canalice las aspiraciones legítimas de todos; donde la paz venga de un reconocimiento universal de la dignidad humana y donde la unidad no ahogue la riqueza de un pluralismo de formas muy legítimo. Ante esto, hemos visto que se reprimían las formas de expresión que no eran las oficialmente reconocidas, se intimidaba a la gente, que se detenía y retenía de forma arbitraria. Ante esta situación lo que ninguno debe hacer es inhibirse tranquilamente como si no hubiera ningún problema que resolver.»310

Transcurridos unos días, todo volvió a la normalidad aparente por lo menos hasta finalizar el año, acabando como era la costumbre, con el discurso televisivo navideño del Generalísimo. Esta vez, el mensaje a la Nación contenía algunos argumentos que hacían intuir la tarea de gobierno para el próximo año:

«Hemos de lograr una mejor distribución de la renta nacional (…) La entrega del príncipe a los supremos intereses de la nación confirma plenamente el acierto de la propuesta (…) Nuestra patria es parte de Europa y aspira a ocupar en ella, económica y políticamente, el puesto que nos depara la historia y, para finalizar, creemos en el dialogo como instrumento de entendimiento y de equilibrio.»311

307. Homilía predicada en Ripoll el domingo día 19 de noviembre de 1972, en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 104 y 210.

308. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 154.

309. Narración del Aplec de Ripoll, en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 155, 11/1972.

310. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 138-139.

311. Tele/eXpres, 2-1-1973.

Sociedad y política. El régimen y la Asamblea de Cataluña

Los primeros meses de 1973 fueron realmente conflictivos si nos atenemos a los sucesivos atentados y secuestros que conducían inexorablemente a nuevas detenciones y consejos de guerra con un ritmo cada vez más acentuado. En Barcelona, el día 5 de enero, el Instituto Norteamericano, centro docente de lengua inglesa, fue víctima de un atentado. Dos días después, el industrial navarro Felipe Huarte fue secuestrado por ETA, y el 20 fueron detenidos en una manifestación Jesús Garrido Santiago y Juan Sánchez Mora, trabajadores de la empresa de electrodomésticos Corberó, sita en Esplugues de Llobregat.

Mientras tanto, la Asamblea había convocado para el 14 de enero una manifestación en el monasterio de Montserrat con el lema «Per l’Estatut, tots el día 14 a Montserrat», reclamando el retorno de las libertades políticas, el fin de la explotación y el ejercicio de la soberanía nacional catalana. Para ello, distribuyó un comunicado señalando la convocatoria juntamente con otro apartado que, bajo el título de «El per qué de L’Estatut d’Autonomía de Catalunya» se intentaba justificar la vuelta de la oficialidad de la lengua catalana en el marco de un poder político catalán que decidiese respecto a la legislación social, con plena libertad de prensa, asociaciones, reuniones y espectáculos públicos; asimismo se pedía la socialización de la riqueza nacional, la creación de centros de enseñanza propios y de una universidad catalana, de la sanidad, de la administración de justicia y del régimen local312.

Por otro lado, la actividad interna dentro de la CPAC se fue decantando hacia los trabajos preparatorios de la II Asamblea, tomando el SCPAC la iniciativa mediante la redacción de un documento basado en tres apartados principales. Primeramente, efectuó un análisis crítico sobre el trabajo realizado por la Asamblea. A continuación, se presentó un informe comparativo entre la situación actual del régimen y de la oposición, a la vez que se indicaban una serie de consideraciones generales:

1. «En Cataluña, la lucha contra la dictadura ha conocido estos últimos tiempos un incremento notable desde el momento que se constituyeron plataformas unitarias a nivel obrero, universitario, de barrios y comarcas, de partidos y, finalmente la Asamblea. Estos hechos constituían un conflicto grave para el régimen que quería dividir la oposición. Esta, por otro lado, no acaba de explotar todas sus posibilidades de lucha unitaria.

2. El problema nacional catalán constituye el marco natural que de manera implícita o explícita caracteriza cada vez más totalmente la lucha reivindicativa en Cataluña.

3. La Asamblea de Cataluña considerará cuales son los flancos más vulnerables y políticamente más favorables, en orden, a una posible lucha unitaria, basada en los acuerdos fundamentales de la Asamblea.»313

Y finalmente, se propusieron los objetivos políticos a realizar de cara a la II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña, concretándose en la mejora de la organización y una línea de acción marcada en busca de la ruptura democrática, contando con la acción de las masas. Estos objetivos se concretaron en la adopción de puntos de convergencia, identificación de la lucha unitaria y nuevas formas de lucha, referencia a posibles estructuras unitarias, relaciones con el resto del Estado y con organismos extranjeros e internacionales314. También se efectuó una valoración global de la corta existencia de la Asamblea, admitiendo cierta autocrítica por la poca difusión que se había tenido entre el pueblo.

En el mismo documento se dieron a conocer los trabajos y campañas realizadas desde la constitución de la Asamblea, entre ellas: la solidaridad con el pueblo de Vietnam; la solidaridad con los estudiantes en sus reivindicaciones, véase como ejemplo la circular distribuida en enero de 1973 por la Asociación de Cabezas de Familia de Torre Baró, Vallbona y Ciudad Meridiana, a favor de la gratuidad de la enseñanza hasta los 14 años según decía la Ley de Educación y dando su apoyo a los maestros en huelga315; en la denuncia contra el consejo de guerra contra el Front d’Alliberament Català (FAC); los contactos con la oposición en el resto del país, en el exilio y a nivel internacional; las campañas llamando a la desobediencia civil contra la ilegalidad fascista; por el derecho a la Solidaridad Democrática, sobre el sentido del Estatuto de Autonomía de 1932; por el apoyo en el aplec de Calella y Ripoll y sobre la difusión de la emisora «La veu de l’Assamblea de Catalunya». A este respecto, el 29 de marzo de 1973 la Junta de gobierno del Casal d’Angulema, en Angulema (Francia), cuyo secretario era Joan Oller y el presidente Salvador Guasch, criticaban en una carta enviada a Les Amis de la Culture Catalane, los esquemas presentados en la propuesta «Cap la II Assamblea de Catalunya» por la falta de emisiones formativas de concienciación nacional y por toda idea relacionada con los países del Este316.

Sin embargo, dentro del seno de la propia Asamblea no todos los partidos participaban de las mismas conclusiones publicadas por el SCPAC. El 2 de junio de 1973, el PSOE y la UGT, en respuesta al documento antes mencionado, hicieron un análisis de la situación actual del régimen y de la oposición, afirmando que el movimiento obrero ocupaba el puesto fundamental (de vanguardia) en la lucha antifranquista. Exigían que las fuerzas de oposición repudiaran el ingreso de España en el Mercado Común sin previamente haberse efectuado el restablecimiento de las libertades fundamentales, sin limitaciones de ningún tipo, indicando la obligación de la oposición —fundamentalmente de las fuerzas obreras— a condenar a los países del Este por sus contactos económicos, comerciales y diplomáticos con el régimen franquista. En sus consideraciones generales hicieron hincapié en que la clase obrera, cada vez más consciente de su fuerza, tendería a extender la lucha al máximo. Por otro lado, afirmaron que el problema catalán solo servía de aglutinante a ciertos sectores de la oposición, nada más. A su vez, indicaron que el aumento del ritmo de trabajo, el coste de la vida, la corrupción del régimen, la represión, las malas condiciones de vida en los barrios obreros y la falta de escuelas eran factores que de verdad empujaban a sectores cada vez más amplios a la lucha, señalando que los flancos más vulnerables y que más daño hacían al régimen eran los que tenían una incidencia directa sobre la producción y la economía. En ese mismo comunicado afirmaron:

«El PSOE y la UGT aceptaron en su momento —con las salvedades que se hicieron— los cuatro puntos programáticos de la Asamblea. Para nosotros ello significaba un programa de transición en un intento de incorporación en la lucha contra el régimen de ciertas capas vacilantes. Discrepamos profundamente con el Secretariado en que los cuatro puntos aceptados por la I Sesión de la Asamblea de Cataluña sean respetados plenamente.»317

A partir de estas consideraciones, la FSC-PSOE y UGT, propusieron un texto alternativo al presentado por el SCPAC, pidiendo la libertad de los presos políticos y la cancelación de responsabilidades de los exiliados políticos; el pleno ejercicio de las libertades democráticas fundamentales: libertad de reunión, expresión, asociación sindical y política, manifestación, huelga, etc., que garanticen el acceso efectivo del pueblo al poder económico y político; por la libre autodeterminación de Cataluña y de los demás pueblos de España; y por la coordinación, a nivel nacional, de la lucha obrera y otros sectores populares contra la injusticia social, la represión y por las libertades democráticas.

En estos apartados no se hizo mención del Estatuto de 1932, afirmando con posterioridad su oposición a la constitución de un gobierno provisional en Cataluña, ya que este, como el de la República en el exilio, no tenía en ese momento papel que jugar. No obstante, pasado algún tiempo, el PSOE y la UGT aceptaron el tercer punto programático de la Asamblea.

Mientras tanto, el mundo de la enseñanza estaba en crisis por el fracaso del reformismo planteado por la nueva Ley General de Educación que no daba solución a importantes aspectos educativos relacionados con el déficit de escolarización, debido en parte, por la insuficiencia de plazas escolares en los niveles de enseñanza media y universitaria, por la selectividad a todos los niveles, y por la insuficiente gratuidad de la enseñanza, calificándola de clasista y deformadora.

Desde Cataluña, buena parte del mundo académico e intelectual identificado con el catalanismo reivindicaba la negación sistemática de los derechos culturales y el abandono del idioma autóctono en los centros de enseñanza, finalizando con la arbitrariedad en la selección y contratación del profesorado, que además tenía un bajo nivel de retribución económica. En la propia Asamblea, la frase «compañero, habla en castellano», no se utilizó frecuentemente, pero no era nada excepcional oírlo, ya que, lo más frecuente era hablar en castellano incluso por personas catalanoparlantes, sobre todo en un quorum de mayoría obrera e inmigrante.

Por otro lado, el gobierno hacía lo que podía en su tarea intervencionista intentando liquidar o manipular a los Colegios Profesionales, que en aquellos días ejercían una fuerte influencia en la sociedad y en la economía, mediante el veto de algunos candidatos como los que se presentaban a las elecciones de la Junta de gobierno del Colegio de Abogados de Madrid.

En Cataluña, poco a poco, la mayoría de los intelectuales fueron aceptando las formas de lucha popular, sobre todo después de la constitución de la Asamblea Permanente de Intelectuales y Profesionales; no obstante, en lo que respecta a los medios de información, el avance en la libertad de expresión era insuficiente pese al esfuerzo de una minoría de periodistas que denunciaban la corrupción y la censura, encontrando en la difusión de la prensa clandestina la única respuesta.

Frente a estos, el Ejército y las fuerzas de orden público seguían siendo el baluarte más sólido del régimen y el principal instrumento represor frente a las actitudes de descontento, salvo honrosas excepciones como la Unión Democrática Militar (UMD). En definitiva, la estrategia del régimen se basó en la utilización de los órganos legislativos (Las Cortes) y el abuso de poder del dictador. El único objetivo era asegurar la supervivencia del sistema, mediante la maniobra continuista del príncipe Juan Carlos y con el aumento de la represión como la manifestación más explícita de esta voluntad. El propio ministro, Tomás Garicano Goñi, afirmaba que «Pensar que las armas de fuego no han de ser utilizadas es erróneo (…). Mientras el ciudadano disconforme no llegue a este convencimiento no habrá verdadero orden»318.

Sin duda, toda esta política seguía al servicio de los intereses de una minoría económicamente prepotente que para mantener sus privilegios se había vendido al régimen; sin embargo, no todo dentro del entorno del poder era unitario, detectándose actitudes confusas de las que se podría desprender una cierta ilusión por una evolución del sistema hacia una democracia obviamente imposible.

En las relaciones exteriores, sorprendían las contradicciones entre los intereses de la oligarquía catalana, más abierta a Europa, y el inmovilismo político centralista que planteaba contactos y nuevas vías comerciales con los países del telón de acero. Tampoco se podían despreciar los grupos de extrema derecha, la mayoría de rasgos fascistas y apoyados en muchos casos por el propio régimen, que reprimían mediante la violencia cualquier manifestación contraria al orden político establecido. Entre estos grupos destacaban los Guerrilleros de Cristo Rey, los Comandos de Lucha Antimarxista, Defensa Universitaria y el Partido Español Nacional Socialista (PENS). Este último había sido fundado en 1970 en Barcelona por Jesús Poveda Mellado, que procedía de Murcia y que junto con una docena de jóvenes, en su mayoría procedentes del barrio barcelonés de la Verneda y de centros de enseñanza media en Badalona, empezaron a reunirse desde 1969, editando una revista titulada Orden Nuevo. Este movimiento de ultraderecha surgió en la clandestinidad y estaba muy próximo a otras organizaciones como Fuerza Nueva y CEDADE que actuaban violentamente contra la oposición democrática con total impunidad. Sus vínculos con el Servicio Central de Documentación de la Presidencia del Gobierno, dirigido por el coronel San Martín —implicado más tarde en el 23 F— corroboraban la estrategia inmovilista del régimen para mantener los denominados valores del 18 de Julio319.

312. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 105.

313. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 164.

314. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 44, 54, 164,

315. FRC, AJR, «Asociación de Cabezas de Familia de Torre Baró», Carpeta 43, 1-1-1973.

316. FRC, AJR, «Casal Catalá d’Angulema», Carpeta 76, 29-3-1973.

317. AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta, 2-6-1973.

318. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 29-39.

319. CASALS, Xavier, «El PENS i l’extrema dreta a Catalunya, 1970-74», L’Avenç n.º 147, 1991, p. 20.

La Iglesia y su relación con la Asamblea de Cataluña

La Iglesia española en general fue marcando progresivamente su distanciamiento del régimen, y este, a su vez, reaccionó mediante maniobras de presión contra ella; tómese como ejemplo la sustitución del embajador del gobierno español ante el Vaticano. Sin embargo, fuera de todo este juego político, un gran número de cristianos abandonaron la pasividad que la iglesia oficial ofrecía, incorporándose a la lucha en defensa de los derechos fundamentales, de tal modo que movimientos asociativos como Iustitia et Pax pasaron a la denuncia pública del régimen.

El historiador Agustí de Semir que en aquellos tiempos era el representante funcional del Grup Cristiá de Defensa i Promoció dels Drets Humans, en su artículo titulado «L’Església i L’Assemblea», describe con claridad cómo era esta relación en Cataluña publicando la opinión del propio arzobispo de Barcelona Marcelo González Martín expresada en una conversación personal con él:

«Yo creo —comentaba el arzobispo— que muchos de estos cristianos están equivocados en sus opciones ideológicas, pero en un país donde el derecho de reunión no se puede ejercer, la Iglesia ha de facilitar los medios para que este derecho se pueda ejercer sin que la Iglesia se comprometa en las decisiones que se puedan tomar en el ejercicio de este derecho.»320

De estos comentarios se deriva un cambio de actitud relacionada con la posición neutral de la Iglesia catalana oficial ante las diferentes propuestas ideológicas y su defensa a ultranza del derecho de reunión; no obstante, esta posición cambió algún tiempo después cuando el nuevo arzobispo de Barcelona, Narcís Jubany tomó las riendas del poder. Fue a partir de entonces cuando este, junto con el obispo de Urgell, Joan Martí Alanís, y el de Tarragona y Primado de Cataluña, Josep Pont i Gol, inyectaron un aire nacionalista a sus intervenciones en defensa de los derechos democráticos de Cataluña y aumentaron considerablemente su apoyo a la causa defendida por la Asamblea. De esta forma no podemos olvidar el papel tan importante, sobre todo en el logístico, que jugaron las órdenes religiosas al ofrecer al SCPAC diferentes alternativas donde reunirse y esconderse, evitando así la presión policial, y destacar en su conjunto la infinidad de sacerdotes y seglares comprometidos con la Asamblea, algunos con elevado protagonismo en sus actividades. Agustí de Semir destacó a personajes como el sacerdote Josep Mª Juncá, rector de la parroquia de San Agustín, que como él mismo relata, el sábado 6 de noviembre de 1971, recibió la visita de Francesc Vila-Abadal, el sacerdote Josep Mª Vidal Aunós y el propio Semir para pedir la utilización del local el día siguiente para celebrar la reunión constitutiva de la Asamblea. Cabe destacar que el arzobispo Jubany también aceptó responsabilizarse de la situación por si pasaba alguna cosa, aunque prefiriese no identificarse con ninguno de los miembros presentes en la reunión. Otros religiosos que destacaron por su implicación fueron Joan Carrera, vicario episcopal; Joan Botanch, conocido como Salvador de les Borges; y el seglar Molas, director de Justicia i Pau.

Otro aspecto destacable fue la influencia de la Iglesia en la política de oposición al régimen a través de los movimientos cristianos. Basta recordar que mientras se constituía la CCFPC, paralelamente se había creado en Barcelona la Comissió de Serveis de les Comunitats Cristianes de Base con el fin de coordinar diferentes grupos cristianos identificados con las aspiraciones promulgadas en el Concilio Vaticano II. Su extensión coordinaba unas 95 comunidades, englobando a más de tres mil cristianos321. Dicho movimiento fue encabezado por Jaume Rodri, Josep Ribera, Joana Villemur, Jordi Ligüerre y Josep Dalmau, incorporándose con posterioridad Ricard Lobo y Lluís Mª Xirinachs. Más tarde se creó el llamado Grup dels No-Alineads (No Alineados) con el fin de pasar más desapercibidos en el trabajo clandestino con la Asamblea. Este grupo llegó a tener representación en casi todas las comarcas de Cataluña. Su participación en la Asamblea abarcó diferentes aspectos comenzando por la búsqueda de lugares de reunión: parroquias (San Isidro), colegios (jesuitas, escolapios) o conventos (reparadores, filipenses, carmelitas). También intentó influir en la forma de manifestarse de la Asamblea buscando soluciones no arriesgadas, aunque siempre se acabase corriendo delante de los «grises».

Los No Alineados participaron en las concentraciones de Ripoll, Vic y Sant Cugat, y en la campaña por el «Nóbel de la Pau» a favor de Lluís Mª Xirinachs a través del político exiliado en Noruega, Jordi Tell322. También se establecieron colaboraciones en los llamados «Actos Esporádicos», consistentes en reuniones pseudoreligiosas y políticas como la de Sant Miquel del Port, donde asistieron más de quinientas personas. Editaron clandestinamente el libro «Els partits polítics en la Catalunya d’Avui», impreso en Francia, con la estrategia y tácticas de los partidos más representativos en aquellos momentos. En 1976 los No Alineados se responsabilizaron de la edición de un póster titulado «Selecció Nacional Catalana de Fútbol 1976», en cuyo contenido se presentó la siguiente alineación: portero, el abad Cassià Just; defensa derecho e izquierdo, Heribert Barrera y Joan Cornudella; defensa central, Jordi Pujol; volantes derecho e izquierdo, Josep Pallach y Joan Reventós; extremo derecho, Ramon Trías Fargas; interior derecho, Anton Canyellas; delantero centro, Josep Solé Barberà ; extremo izquierdo (sin identificar) e interior izquierdo, Lluís Mª Xirinachs; siendo el presidente del club nacional, Josep Tarradellas, lugar donde aparecía por primera vez su rostro en un documento público.

320. SEMIR, Agustí de, «L’Esglesia i L’Assemblea», L’Avenç, n.º 43, 1981, p. 45.

321. DALMAU, Josep, op. cit., p. 15.

322. Jordi Tell, arquitecto, expulsado del Colegio de Arquitectos de Barcelona en 1942 y rehabilitado el 1-1-1975. Con residencia en Noruega, perteneció al Partido Nacional Catalá. Fue cónsul general de la República Española en Alemania, siendo detenido por el gobierno nazi y entregado en 1937 al gobierno nacionalista, en Diario de Barcelona, 8-7-1975.

Por el camino de la II Sesión de la Asamblea de Cataluña. Enero de 1973

A partir de la IV reunión de la CPAC, se fueron gestando los trabajos preparatorios de la II Sesión de la Asamblea de Cataluña. El resultado final fue publicado y distribuido el 23 de enero de 1973 por el SCPAC en un documento titulado «Pel camí de la II Sessió de l’Assemblea de Catalunya», teniendo especial atención en la estrategia, las condiciones de celebración del acto, el tiempo necesario, el número de asistentes no superior al medio millar y la representatividad de la reunión323.

A mediados de febrero, el Tribunal de Orden Público (TOP) dictó cinco condenas de treinta años cada una por el atentado perpetrado contra el consulado de Francia en Zaragoza, siendo los condenados Luis Javier Sagarra de Moor, Álvaro Noguera Calvet, José Antonio Mellado, Claudio Solsona Aznar y Fernando Burillo García324. Días después, el 23, comenzó el juicio contra cinco dirigentes de las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) de Santander por delito de propaganda ilegal, claro indicio de que la presión estudiantil y obrera mantenían en tensión constante a las fuerzas de orden, como así lo manifiesta un comunicado de la CCFPC fechado en febrero de 1973325. Por el contrario, no resultaba extraño que la prensa oficial y la televisión centrasen su atención en noticias más importantes y llamativas para un pueblo deseoso de información como el asunto relacionado con el famoso comentarista de televisión Federico Gallo, que fue nombrado ¡gobernador civil de Albacete!, acontecimiento que superó en creces otros hechos de «menor importancia» para la prensa nacional como los que hacían referencia a las negociaciones de alto el fuego entre el Vietcong y los EE.UU, ratificado el 21 de febrero en Laos; a la pérdida de dos figuras de la política norteamericana, los presidentes Harry Truman y Lyndon Baines Johnson, o al conflicto racial generado por las tribus indias en Wounded Knee326.

En Barcelona, a principios de abril de 1973, varias empresas entraron en conflictos colectivos, entre ellas, Control y Aplicaciones S.A., Sociedad Argentina de Electricidad y Constructora Pirenaica que trabajaban en la construcción de la Térmica del Besós. Como consecuencia de la intervención policial en los enfrentamientos, el 3 de abril falleció el obrero Manuel Fernández Márquez, de 27 años, mientras que otro trabajador de 25 años, Serafín Villegas Gómez, vecino de Barcelona, fue herido junto con cinco policías heridos también. Dos meses después de lo ocurrido, la Asamblea publicó un artículo titulado «El Crimen» narrando su versión de los hechos, afirmando que Manuel Fernández cayó asesinado por balas de la policía y que el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros, mintió al describir las causas y el contexto del crimen, afirmando que no se habían presentado reivindicaciones sobre conflictos laborales (cuando estaban dentro de una plataforma de aproximadamente trescientas cincuenta empresas de la construcción de Barcelona y comarcas para obtener una revisión del convenio colectivo del ramo), y que fueron los obreros los que agredieron a la policía. Cuatro empresas constructoras tomaron la iniciativa con sanciones y amenazas decretando un lock-out de cinco días, encontrando los trabajadores las puertas cerradas como respuesta a que los trabajadores de la Térmica votaran huelga para el 3 de abril. El choque con la policía fue violento, negando la entrada de los trabajadores a la obra, efectuando tiros al aire y alguno, a matar.

Después del trágico suceso, muchos de los obreros de la Térmica se dispersaron por las obras y las fábricas de la barriada del Besós, mientras que otros fueron al Obispado de Barcelona, a los colegios profesionales y a la Universidad, para explicar lo ocurrido. La indignación tuvo una respuesta inmediata entre la clase trabajadora, convocando durante toda una semana huelgas, acciones de protesta, multitud de pintadas y el reparto de miles de octavillas, participando alrededor de ciento cincuenta mil personas. El mismo día 3, cerca de tres mil manifestantes recorrieron el barrio del Besós, y en la tarde del día 6, tuvo lugar una nueva concentración delante de la iglesia de Sant Paulí de Noia, cerrando muchos comercios y bares.

El entierro del trabajador Manuel Fernández se desarrolló de forma irregular, ya que la inhumación que se realizó el día 4 de abril se hizo a escondidas y antes de hora, concretamente a las ocho y media de la mañana en el cementerio de Badalona, no atreviéndose las autoridades gubernativas a aceptar el entierro del cuerpo en Santa Coloma de Gramanet, lugar donde residía la víctima, por los posibles altercados que podrían producirse.

Efectivamente, como era previsible, el día 8 se concentraron unas dos mil personas en el cementerio para rendir homenaje a la víctima, culminando así una serie de actos reivindicativos que habían tenido su punto álgido dos días antes con las manifestaciones realizadas en Cerdanyola y Ripollet, comenzando las movilizaciones en la empresa Aiscondel, formandose posteriormente piquetes de trabajadores en las empresas Aicar, Joresa, Aldai, Fusal Uralita, Indecasa, Tallers Ribot, Meler, Estampats Meridiana, y otras.

Los «grises» utilizaron helicópteros en vista de la generalización del conflicto ampliado con la llegada de mil quinientos estudiantes de la UAB. Todos juntos se concentraron de nuevo a las seis de la tarde en «la Fonteta», donde se calcula que llegaron a reunirse unas diez mil personas hasta las nueve de la noche.

La Iglesia condenó los hechos enviando un comunicado que decía así:

«Hay situaciones injustas que oprimen e impiden el libre ejercicio de los derechos más elementales. Hay una violencia institucionalizada que provoca la violencia tumultuosa de las masas, las cuales, en ciertas circunstancias, caen en las explosivas tentaciones de la desesperación (parte censurada), Pablo VI (…). Ciertos choques y violencias podrían ser evitados si las reformas necesarias llegasen a tiempo. La justicia es la condición ineludible de la paz (…)»327.

Desde la cárcel de Carabanchel, Marcelino Camacho, líder de CC.OO., junto con sus diez compañeros prisioneros y en espera de juicio por el Proceso 1001, enviaron mil pesetas de la colecta recogida en el penal a la viuda de Manuel Fernández, adjuntando un comunicado que decía:

«(…) La clase obrera de vuestro pueblo y sus Comisiones en la delantera, dan un ejemplo claro de combatividad y de claridad de ideas de aglutinar los diversos sectores de la sociedad catalana en este objetivo inmediato y común que es la imposición de la democracia (…). Nos solidarizamos activamente con vuestro dolor combativo y hoy, día 4, hemos realizado, junto con el resto de los compañeros políticos aquí detenidos, un día de acción solidaria (…).»328

También las centrales sindicales, los partidos políticos y el Colegio de Abogados y Profesionales enviaron diversas cartas de protesta, alguna dirigida a la Presidencia del gobierno. Irónicamente, la Asamblea hablaba de los «culpables», calificativo dado por el gobierno a los trabajadores asesinados en las manifestaciones, por reivindicar aumentos de salario y libertades sindicales.

El 5 de abril el SCPAC editó un comunicado titulado «Catalanes», continuando con la estrategia de apoyo a cualquier acto de reivindicación social. El conflicto de la térmica de Sant Adriá del Besós sirvió como ejemplo de lucha contra la represión, la brutalidad del poder, por la libertad sindical y el derecho de huelga, por el rechazo a la ilegalidad franquista y por la solidaridad activa con todos los represaliados. A su vez, también sirvió como escaparate de la incitación a la violencia ejercida desde el Ministerio de la Gobernación, siendo su titular Tomás Garicano Goñi, y de su representante y ejecutor de la política represiva en Barcelona, el gobernador civil, Tomás Pelayo Ros329.

Como era natural, la Asamblea distribuyó la información sobre lo sucedido a toda la red de asambleas locales y comarcales, dando la sensación de un alto nivel organizativo. Como ejemplo, L’Assemblea del Bages distribuyó una octavilla titulada «A tot el poble del Bages», comentando lo sucedido y denunciando la represión ejercida sobre simpatizantes de la llamada Comisión de Solidaridad en la propia Manresa mediante sistemas de tortura, una de ellas denominada «quirófano», a cargo del comisario de policía Mieza y los conocidos agentes Anselmo Díez y Rogelio Rodríguez330. La Asamblea Permanente de Intelectuales quiso poner también su granito de arena mediante la publicación de unas octavillas criticando la situación de represión general y aprobando el envío de una carta abierta a los obreros de las empresas Copisa, Sade, Control y Aplicaciones y Vinco, promoviendo una campaña de solidaridad económica para los afectados y haciendo público un documento sobre el conflicto en la enseñanza, dándole la máxima difusión331.

Sin embargo, antes de que las aguas volvieran a su cauce a raíz de los acontecimientos de San Adrián del Besós, se desarrollaron diversas manifestaciones laborales y estudiantiles. La más llamativa fue la efectuada en el Paseo Maragall en Barcelona, aunque el paro laboral de empresas en Cerdanyola que arrastró a más de cinco mil implicados, incluyendo el atentado contra el «monumento a los caídos» en Ripollet resultó ser de una dimensión superior.

La Iglesia, ante la violenta cadena de manifestaciones y atentados, actuó nuevamente con honda preocupación expresando su posición al pueblo mediante un comunicado emitido desde el Arzobispado, eso sí, dentro de su ambigüedad caracterizada por su no enfrentamiento directo al régimen, manifestando en sus homilías el amplio malestar. Por otro lado, la propia AONU, a través de su presidente Anton Canyellas y su secretario Rodolfo Guerra, enviaron un documento dirigido a la Vicepresidencia del Gobierno manifestando su preocupación ante los graves acontecimientos, recomendando el uso de las leyes aprobadas en la LIVª Conferencia Internacional del Trabajo (OIT)332.

El 9 de abril de 1973 falleció en Francia el pintor Pablo Ruiz Picasso, centrándose las crónicas de los informativos en su vida y obra. La Asamblea a través de la Comisión en París de la Asamblea de Cataluña envió un telegrama a la familia Picasso indicando que «la Comisión de París de la Asamblea de Cataluña expresa sentimientos de profundo dolor por el fallecimiento del pintor y gran demócrata Pablo Picasso que estuvo siempre al lado del pueblo catalán»333. Ese día, por no ser diferente a los demás, fue suspendido por la autoridad un acto cultural catalanista en el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) de Granollers donde debían de actuar Joan de Segarra, Manuel Vázquez Montalbán, Ovidi Montllor y Francesc Pi de la Serra.

Por lo que se ve, la Asamblea a través de su Secretariado hizo caso omiso a estas amenazas constantes siguiendo su ritmo habitual, por lo que lanzó otro comunicado a partir del documento «Hacia a la II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña», preparando la celebración del 1º de Mayo, titulado «La Asamblea de Cataluña, con la clase obrera, hacia un 1º de Mayo de lucha, por las libertades políticas y nacionales». En el documento se proponían tres ideas básicas: la unidad de acción de todas las fuerzas democráticas, la solidaridad en la lucha a favor de los represaliados y el fin de la represión y la consecución de la amnistía. En su desarrollo, el informe señalaba la denuncia de las torturas efectuadas sobre los estudiantes detenidos, la brutalidad de los juicios en el Proceso 1001 y de los dirigentes de USO por los que la justicia reclamaba cientos de años de prisión. También se mencionaba la celebración de juicios contra los abogados laboralistas y defensores ante el TOP, Albert Fina, Montserrat Avilés y Asunción Solé, a los que se acusaba de reunirse con los trabajadores de la SEAT; así como por el intento de anulación de los colegios profesionales por medio de un nuevo proyecto de ley334. Días después, el 27 de abril, se procesó a tres trabajadores de la empresa FECSA por el incidente de San Adrián del Besós: Leonardo Farrera Rodes, Fernando Lozano Revuelto y José Moreno Ribas.

La llegada de la primavera no aportó la mínima relajación en lo que a conflictos laborales y estudiantiles se refiere. Sin duda, el mes de abril de 1973 fue hasta entonces uno de los más intensos en acontecimientos dentro y fuera de España.

Mientras que en Francia daba comienzo lo que se llamó la «primavera caliente estudiantil» provocada por la llamada Ley Debré335, y en EE. UU. comenzaba el caso Watergate, en España se intensificaron numerosos atracos y actos vandálicos desde la extrema derecha, como el efectuado al Banco Atlántico por el promotor de la revista derechista Cruz Ibérica, o el asalto efectuado el 26 de abril al local de la revista Agermanament por militantes del Partido Español Nacional Socialista (PENS). Otros acontecimientos con cierto calibre señalaron como ejemplo la muerte de Eustaquio Mendizábal (Txiquia), miembro y dirigente de ETA-V Asamblea, que participó en los secuestros de los industriales Ignacio Zabala y Felipe Huarte; y la voladura del edificio del emblemático diario Madrid.

Como ya comenzaba a ser costumbre, a mediados de mes tuvo lugar la V reunión de la CPAC con una participación de ochenta representantes de 43 delegaciones. Lo más destacado del encuentro fue la buena recepción que tuvo el documento «Cap a la II Sessió Plenaria», repartiéndose hasta aquel momento alrededor de 10.400 ejemplares, haciendo cada vez más partícipe al pueblo catalán.

En el turno de intervenciones, la delegación de la Asamblea enviada a Italia (Toscana, Lombardía y Emilia-Romanya), informó de su gestión, afirmando que, en general fueron acogidos muy cordialmente por las máximas autoridades regionales y municipales de las tres regiones. Tuvieron lugar diversas entrevistas con el cardenal Giacomo Lercaro y con el obispo de Rávena, Baldassari; también con el presidente de la región Lombarda y dirigentes de las tres centrales sindicales italianas. En todas estas reuniones se expresó claramente la comprensión y solidaridad con la lucha del pueblo de Cataluña y de los pueblos de España por las libertades democráticas336, destacando que la prensa italiana también se hizo eco de las declaraciones efectuadas. Finalmente, dentro de la reunión informativa, se habló del sector de la enseñanza, buscando convergencias entre padres, maestros y estudiantes en la acción común337.

Por otro lado, el 14 de abril, coincidiendo con el aniversario de la proclamación de la II República, se reunió L’Asamblea Permanente de Intelectuales Catalanes, manifestando en sus conclusiones su solidaridad con el obrero asesinado hacía pocos días, en un claro intento de implicar a los intelectuales españoles de cara a las conmemoraciones del 1º de mayo de 1973 con su apoyo a la clase obrera.

323. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 42-43.

324. La Vanguardia Española, 2-2-1973.

325. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. Declaración de la CCFPC», Carpeta 104/42, 2/1973.

326. Tele/eXpres, 23-1-1973.

327. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 161.

328. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 159.

329. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p.74.

330. FRC, AJR, «Assemblea del Bages», Carpeta 57, 1-4-1973.

331. FRC, AJR, «Assemblea Permanent d’Intelectuals Catalans», Carpeta 61, 14-4-1973.

332. FRC, AJR, «Associació del Amics de les Nacions Unides», Carpeta 64/6, 11-4-1973.

333. Tele/eXpres, 9-4-1973. También ver MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 165, traducido por mi del francés.

334. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p.75.

335. Michel Debré (1912-1996), politico francés.

336. Incontro della giunta regionale con una delegazione dell’assemblea della Catalogna, Firenze, en AHCNOC, «Asamblea de Cataluña», Carpeta, 13-3-1973.

337. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 162. Ver también BATISTA, Antoni, op. cit., pp. 120-122.

La manifestación en Sant Cugat del Vallés

Al aproximarse una fecha tan señalada para la clase trabajadora como el 1º de Mayo, el SCPAC preparó su estrategia de lucha coincidiendo con las manifestaciones fruto del conflicto laboral en SEAT y por el asesinato del obrero de la empresa Copisa, Manuel Fernández Márquez. Se distribuyeron folletos haciendo un llamamiento al pueblo catalán por la libertad sindical y el derecho de huelga, siendo estos los objetivos políticos prioritarios del movimiento obrero y popular. El éxito de dicha estrategia se plasmó en una concentración de más de ocho mil personas en Sant Cugat del Vallés, realizándose discursos y llamadas a la lucha obrera, entre ellas la de un representante de las CC.OO. de SEAT. En la parroquia del pueblo se leyó un documento de los obispos catalanes en torno al Día del Trabajo y hubo algunas intervenciones de trabajadores de SEAT en su lucha por el rechazo a pagar el aumento en las cuotas de la Seguridad Social, en presencia de algunos obispos catalanes. El mensaje de los trabajadores iba en favor de la libertad sindical y el derecho de huelga como prioridad del movimiento obrero y popular.

Los manifestantes iban reuniéndose poco a poco desde la mañana en los alrededores del pueblo. Después de comer, se dirigieron a primera hora de la tarde hacia la iglesia de San Francisco de Sales, una de las sedes de la Compañía de Jesús y Facultad de Teología, para celebrar un acto de significación cristiana. Con posterioridad, y habiendo escuchado dentro del recinto eclesiástico las explicaciones de representantes sindicales de SEAT y de un representante de la Comisión Obrera Nacional de Cataluña (CONC), se leyó la declaración de los obispos catalanes. A continuación, se formó una manifestación próxima a los dos kilómetros que según API cubría un sector de 350 metros lineales, con pancartas y gritos de «¡Visca les CC.OO!», «¡Visca la A.C.!», «¡Visca el 1º de Mayo!».

La policía llegó a Sant Cugat con retraso, y aunque hubo un primer intento de negociación con los manifestantes para autodisolver la manifestación, el resultado no fue el esperado, deteniendo aun así a veinte rezagados —35 según otras versiones— que volvían en tren a Barcelona. Se practicaron cuatro detenciones más, al actuar la Brigada Social y la Policía Armada, efectuando cargas, a la vez que se cantaba La Internacional y Els Segadors. La Vanguardia Española, previa censura, publicó dichos acontecimientos en versión de un despacho de Europa Pres:

«En la capilla del monasterio de Sant Cugat se celebró un acto con motivo de la Fiesta del Trabajo, en la cual el vicario episcopal para ambientes obreros leyó una homilía de los obispos de la Provincia Tarraconense, de la que dio cuenta la prensa hace días. Asistieron unos cuantos miles de personas. Por la tarde, muchos de los asistentes se dirigieron hacia el centro de la población, donde se disolvieron después de ser advertidos por la Guardia Civil que no gritasen, cosa que cumplieron»338.

En Hospitalet de Llobregat, también el 1º de Mayo se concentraron, alrededor de la una y media de la tarde, unas tres mil quinientas personas en el cruce entre la avenida de El Masnou y la calle La Florida, llevando pancartas, banderas rojas y lanzando octavillas. Un poco más tarde se celebró un «aplec» de sardanas en la Plaza Sant Jaume, con más de un millar de asistentes. Se sintieron por altavoz en estricto silencio, fragmentos de Els Segadors junto con voces proclamando en nombre del FNC:

«Catalanes: Hoy, 1º de Mayo, jornada internacional del trabajo, queremos denunciar públicamente la opresión y la represión constante que el régimen franquista ejerce sobre el pueblo catalán, sobre todo sobre los sectores populares y en especial la clase obrera… Este 1º de mayo no es una simple jornada conmemorativa, sino que está inscrito dentro de las luchas hoy en marcha en el proceso de liberación nacional y social de nuestro pueblo (…). Ante nuestras reivindicaciones, el régimen fascista solo tiene una respuesta: la represión brutal de la policía, que asesina, tortura, persigue, encarcela y anula las mínimas libertades democráticas (…). Frente a todo esto, las fuerzas antifranquistas del Principat de Catalunya se han agrupado en una plataforma unitaria: La Asamblea de Cataluña, que ofrece un programa político, que posibilitará el retorno de la democracia a nuestro país (…).»339

En los días anteriores hubo otras manifestaciones de menor importancia, destacando la efectuada el 27 de abril que arrancó desde el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, bajando por la avenida Gaudí hasta la altura de la calle Córcega. Participaron unas tres mil personas, llegando la policía cuando la manifestación ya se había disuelto. Hubo otros conatos en las Ramblas alrededor de las 9 de la noche y en la calle Mayor de Gracia, efectuándose ocho detenciones.

La implicación de la Asamblea comenzaba a ser cada vez más activa, apoyando los continuos conflictos laborales, sociales y políticos y denunciando la fuerte represión que se había puesto de manifiesto en la muerte de Manuel Fernández y del etarra Eustaquio Mendizábal, los casos de tortura como el del estudiante Miquel Josep Anduig Aldea, por el proceso contra Marcelino Camacho y sus compañeros donde el fiscal pedía 161 años de prisión, y por los consejos de guerra previstos contra tres obreros de la Térmica de Sant Adrián. Por otro lado, las actuaciones de la llamada «policía paralela», PENS, Guerrilleros de Cristo Rey, etc., contribuían a crear un clima de miedo y de inseguridad que en nada beneficiaba a las fuerzas de oposición.

En julio de 1973, en un artículo publicado desde París titulado «Els Feixistes en Acció», la Asamblea denunció que algunos detenidos en los locales de la Dirección General de Seguridad (DGS) en Madrid fueron víctimas de agresiones, al parecer preparadas por inspectores de la Brigada Político Social que, dirigiéndose a los calabozos, golpearon con barras de hierro a los detenidos indefensos, en particular al obrero de la construcción de Madrid, Tranquilino Sánchez Alvarados y algunos jóvenes más. En declaraciones posteriores, el coronel Blanco, responsable de la DGS, afirmó haber perdido el control de la situación. Posteriormente, al ver el presidente del Tribunal de Orden Público, Jaime Mariscal de Gante, el lamentable estado de los detenidos; declaró el inmediato ingreso en Carabanchel de estos, aunque la orden no llegó a realizarse por la disconformidad del director de la cárcel. Finalmente, este incidente fue resuelto por el acostumbrado silencio gubernativo.

Frente a estos acontecimientos, la valoración del SCPAC fue la innegable y absoluta cooperación del mundo obrero con la Asamblea. La clase trabajadora, que era la abanderada en las manifestaciones de cierto relieve en toda España, debía tener su lógica relación con todo tipo de movimiento político favorable a sus intereses. Sin embargo, lo que no estaba tan claro era si se perseguían los mismos objetivos. Veamos la respuesta de un amigo del exiliado Pere Ignasi Fages después de haber visto un reportaje clandestino de la manifestación de Sant Cugat: «Bien, veo que hay muchos obreros. Y de catalanes, ¿cuántos hay?»340.

Aun así, los partidos de clase, principalmente el MSC y el PSUC, hicieron un esfuerzo por integrar a trabajadores de origen no catalán en un movimiento amplio que abarcara a todos los sectores antifranquistas de Cataluña. La frase ya consolidada en la Asamblea de que —es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña—, iba en esa dirección341.

Mientras que en Madrid Franco presidia la XVI Demostración Sindical deleitándonos con aquellos exuberantes movimientos gimnásticos que todavía conservo en la retina, en Barcelona el conflicto en la factoría SEAT se reanudó con un nuevo cierre de siete días y veinticuatro mil trabajadores en paro, aunque esta vez el conflicto no interfirió en absoluto en el desarrollo de los nuevos cambios institucionales a nivel municipal y nacional. En efecto, la ciudad condal estrenó un nuevo alcalde, Enrique Massó Vázquez342, siendo esta noticia el preludio de un acontecimiento político de gran alcance, según la prensa oficial. El 8 de junio el diario Tele/eXpres ofrecía en un titular la siguiente noticia: «Es inminente un hecho de gran importancia política», refiriéndose a un posible nombramiento en la Jefatura del Gobierno. La preocupación, según se decía, era evidente en el semblante de los ministros.

Al día siguiente saltó la noticia del nombramiento del almirante Luis Carrero Blanco como jefe del gobierno por un espacio de cinco años, que como sabemos, no pudo concluir ni el primero, pues su proyecto concluyó con su propia muerte a manos de ETA en la ya conocida Operación Ogro. Su gabinete estaba formado por Luis Carrero Blanco (Presidencia), Torcuato Fernández Miranda (Vicepresidencia), Laureano López Rodó (Exteriores), Francisco Ruiz Jarabo (Justicia), Francisco Coloma Gallegos (Ejército), Gabriel Pita da Veiga (Marina), Antonio Barrera de Irimo (Hacienda), Carlos Arias Navarro (Gobernación), Gonzalo Fernández de la Mora (Obras Públicas), Julio Rodríguez Martínez (Educación y Ciencia), Licinio de la Fuente (Trabajo), José Mª López de Letona (Industria), Tomás Allende y García Baxter (Agricultura), Julio Salvador y Díaz Benjumea (Aire), Agustín Cotorruelo Sendagorta (Comercio), Fernando de Liñán y Zofío (Información y Turismo), José Utrera Molina (Vivienda), Cruz Martínez Esteruelas (Planificación y Desarrollo), Enrique García del Ramal (Relaciones Sindicales) y José Mª Gamazo (Subsecretario de la Presidencia).

Este gobierno fue diseñado por Carrero para la irremediable transición que comportaría la próxima muerte del dictador, pero, a su vez, su fin era la continuidad del régimen, de ahí la pluralidad en parte de su composición, donde el elemento falangista pasaba a un segundo nivel de influencia en el gabinete.

La respuesta de la oposición a la formación del nuevo gobierno fue de indiferencia, continuando por todo el país las movilizaciones de carácter laboral; así pues, ocho días después comenzó en Pamplona una huelga en la empresa Motor Ibérica, debido al despido de doscientos obreros. Los acontecimientos se desarrollaron rápidamente encerrándose los trabajadores en una iglesia en complicidad con el capellán de la parroquia. El gobernador civil ordenó expulsar a los huelguistas con métodos expeditivos, oponiéndose con firmeza a ese tipo de situaciones. Gran parte de las empresas de la zona se hicieron eco de la situación paralizando la actividad, calculándose alrededor de cincuenta mil personas las que participaron en solidaridad, produciéndose manifestaciones, detenciones, enfrentamientos con la fuerza pública y varios heridos.

La Asamblea, en vista de la gravedad de los hechos, expresó a través de su Comisión en París su rechazo a la violenta intervención de la policía, señalando en uno de sus párrafos la situación cada vez más crispante con el régimen:

«Los vientos de libertad que soplan por las tierras de los pueblos de España acentúan en las castas dominantes el miedo del mañana (…). No se podían permitir el lujo de esperar la muerte de la momia en vida del Pardo por oficializar y garantizar la continuidad de la violencia institucionalizada como sistema de gobierno. En Pamplona, Carrero Blanco ha inaugurado su titularización de dictador (…).»343

En junio de 1973, dos noticias de alto alcance internacional llenaban los periódicos de gran tirada: la proclamación de la República en Grecia, destronando así al rey Constantino, y la finalización de un golpe de Estado abortado en Chile344, que fue el preludio del definitivo que se consumaría meses después.

En España, siguiendo la costumbre estival, la actividad política oficial se detuvo hasta el nuevo curso político; relajación que, por otro lado, no influyó en la oposición, aunque sí varió su estrategia, trasladando a los festivales y a los artistas parte del protagonismo político. Mientras que el cantante Joan Manuel Serrat era detenido en Pamplona por apoyar las reivindicaciones laborales ocurridas en dicha ciudad, otras tantas detenciones se practicaron en las Sis Hores de Canet que en aquel año se celebró el día 4 de julio. Por esas fechas, diversos mensajes dirigidos desde el gobierno adelantaban la línea a seguir por el régimen en el nuevo curso político, acentuando el continuismo como característica principal de su gestión. El almirante Carrero Blanco pronunció un discurso con un trasfondo político de apoyo a la futura monarquía, anunciando que «Esta monarquía, instaurada con el asenso clamoroso del pueblo español, es una monarquía nueva.» Sin embargo, los tiempos estaban cambiando y esta vez fue la Iglesia la que acaparó el protagonismo crítico ante el inmovilismo imperante, y fue a través del cardenal Tarancón, que tomó posición con unas frases previsoras en cierto modo del futuro: «Contra el uniformismo inaceptable, se exalta un pluralismo que puede ser también inaceptable», refiriéndose, al parecer, al nuevo sistema de representación política asociacionista sin una base popular.

Por lo que respecta a Cataluña, unas semanas antes, a mediados de mayo, tuvo lugar la VI reunión de la CPAC con 124 asistentes representando a 54 delegaciones. De nuevo los trabajos sobre la II Sesión Plenaria se fueron desarrollando en medio de una fuerte polémica debido a las divergencias centradas en torno al Estatuto de Cataluña de 1932 contra el elaborado en 1931, en cuyo debate la Federación Catalana del PSOE tuvo cierto protagonismo como muestra del desacuerdo con las demás organizaciones catalanistas, al considerar dicha cuestión un tanto desfasada. Por el contrario, el MSC consideró este tema como «un punto esencial para la lucha democrática y socialista», añadiendo que quienes no lo comprendían defendían posiciones revisionistas y no revolucionarias345.

338. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 181.

339. Extractos del suplemento especial Avui. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 163.

340. BATISTA, Antoni, op. cit., p.173.

341. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 174. También ver CANDEL, Francesc, Els altres catalans, Barcelona, Ediciones 62, 1964.

342. Alcalde desde 1973-1975. Ingeniero industrial y empresario, fue considerado un tecnócrata, pero sin pasado político y fiel al ministro Garicano Goñi. Fue famoso por el episodio de «los 18 concejales del No» en que la mayoría de su consistorio votó en contra de una subvención municipal a las clases de catalán.

343. Comissió de París de la Asamblea de Cataluña., 1973. «Ayer San Adrián del Besós, hoy Pamplona», en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 167.

344. Tele/eXpres, 30-6-1973.

345. BATISTA, Antoni, op. cit., p. 121.

Actividades de la Asamblea de Cataluña en París

La representación de la Asamblea fuera de la frontera española tuvo una importancia mínima pero no desdeñable, realizándose las primeras reuniones en Marsella, Angulema, París y Toulouse346. Los primeros encuentros se celebraron entre el 17 y 18 de febrero de 1973 donde las llamadas comisiones pro-asamblea tomaron la iniciativa y formalizaron la segunda cita en Toulouse el 21 de octubre de 1973.

La delegación de la Asamblea de Cataluña en París fue la más activa, animada por la presencia de Pere Ignasi Fages y posteriormente de Francesc Vila-Abadal. No obstante, aparte de la delegación francesa y andorrana, se establecieron contactos en Suiza (Ginebra, Lausana y Zúrich), Alemania (Frankfurt y Darmstadt), Venezuela e Inglaterra (Londres), colaborando Jordi Vilanova como miembro de la Comisión de Enlace.

En mayo de 1973 se publicó un documento por la CPAC en Caracas (Venezuela) titulado «Solidaridad con las víctimas de la represión franquista» que trataba de conseguir una reparación justa ante la represión franquista mediante organismos creados una vez restablecida la normalidad política en Cataluña y demás nacionalidades ibéricas con riguroso carácter retroactivo. El mensaje fue dirigido entre otros a los mutilados e inválidos del Ejército de la República, algunos integrados y asociados bajo la denominación de «Lliga de Mutilats i Invàlids de la Guerra d’Espanya».

En pleno mes de julio, la Comisión de París de la Asamblea de Cataluña publicó los llamados «Fulls d’Informació» como continuación a los ya editados en Toulouse en enero del mismo año. El lenguaje usado en estos documentos denotaba una agresividad fuera de lo usual hasta la fecha, reflejo de la situación político-social y posiblemente del hecho de no sentir la presión de publicar en el interior de España.

La hoja de información n.º 4 se presentó con el titular «Hay que cerrar el paso a la bestialidad fascista» y decía así:

«Nuestro pueblo vive un periodo crucial en su larga lidia y cruenta por la libertad, contra la bestialidad fascista desbocada. En unos días, además de numerosos actos brutales incalificables, las balas de las fuerzas de represión hicieron dos víctimas más, Manuel Fernández Márquez, obrero de la construcción, “culpable” de luchar por la plataforma reivindicativa de su ramo y de ejercer el derecho de huelga, asesinado en Sant Adriá del Besós. También de Eustaquio Mendizábal, patriota vasco, “liquidado” en su tierra por querer vivir en una Basconia liberada de la opresión nacional y social.»347

Para la Asamblea, el régimen, obligado por la creciente pujanza de las fuerzas de la oposición, apagaba la voz del aperturismo y de liberación, renunciando a la más mínima tolerancia y recurriendo, como siempre, a la represión política.

«Se daba prioridad a las pistolas como en los años cuarenta, imponiendo la paz de los cementerios y como fuerza de convicción, levantan las porras, brutalizan, persiguen, encarcelan solo por un motivo inconfesable: el miedo. El miedo a los intelectuales, profesores y estudiantes, a los trabajadores, a los capellanes y hombres de iglesia, a la palabra del pueblo y, en su solitud, a perder su poder omnipotente, buscando como excusa en la muerte de un estudiante-policía en las manifestaciones del Primero de Mayo, la vuelta al orden fascista.»348

El artículo recordó también la manifestación del mismo día en Sant Cugat del Vallés convocada por la Asamblea y, finalizando, decía:

«A los gritos histéricos de muerte a los rojos de los grupos fascistas por las calles de nuestras ciudades y al intento de hacer revivir el espíritu de la Guerra Civil, opongámoslo con el espíritu cívico, democrático, unitario, responsable, de combatientes por la LIBERTAD de espíritu de la Asamblea.»349

Dentro de estas hojas informativas editadas por la Asamblea, se publicaron las actividades de la Comisión en París en julio de 1973. Noticia destacable fue el ingreso del POUM adhiriéndose a la Asamblea, suscribiendo los cuatro puntos de convergencia, y la reunión a principios de año en una ciudad francesa con delegaciones de seis ciudades de fuera de Cataluña y de España, siendo una de ellas la delegación de París con cuatro miembros del Secretariado. Los encuentros fueron intensísimos, empezando un sábado por la noche y acabando el domingo a mediodía, y fruto de ello, los acuerdos adoptados se resumían en la repartición de los diferentes trabajos entre las delegaciones donde cada una de ellas enviaría a Barcelona las sugerencias que fueran surgiendo en relación con la II Sesión Plenaria. También se constituiría una comisión con un miembro de cada delegación que coordinase la acción conjunta y, finalmente, tres de las delegaciones pendientes organizarían para ese verano un gran encuentro pro-Asamblea de Cataluña.

Efectivamente, el 11 de marzo se celebró en París un acto pro-Asamblea, proyectándose diversos cortometrajes de cine referidos a la represión del pueblo catalán y estableciéndose un debate final.

El 1º de Mayo, la comisión de París de la Asamblea de Cataluña convocó a los catalanes de la región a participar en la manifestación junto con las federaciones locales de los sindicatos C.G.T., C.F.D.T. y F.E.N. Días después, el domingo 13, se celebró una conferencia en el Casal de París sobre «Nacimiento, objetivos y desarrollo de la Asamblea», proyectándose a continuación tres filmaciones: una sobre el 1º de Mayo en Sant Cugat del Vallés y las otras dos referentes al Festival de Poesía Popular que tuvo lugar en el Price barcelonés y la reunión de intelectuales en Montserrat en diciembre de 1970, durante el «Proceso de Burgos»350. También se hizo referencia a las actividades de la extrema derecha a través del PENS, resaltando el asalto los locales de la Enciclopedia Catalana en pleno mes de agosto.

346. FRC, AJR, «Assemblea de Catalunya a Veneçuela», Carpeta 53, 1-5-1973.

347. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 158-167.

348. MHC, ASSEMBLEA, ibid.

349. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 158-159.

350. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., pp. 165-166.

Septiembre de 1973. Chile, el ocaso de una esperanza

En los primeros días de julio de 1973 se celebró la VII reunión de la CPAC, dando como resultado la aprobación del documento «Pel camí de la II Sessió de la Assemblea de Catalunya» y el lanzamiento de la campaña, «El Catalá, a tots llocs i tots nivells», fomentada por La Asamblea de Intelectuales. A tal efecto, se creó una comisión especial cuyo fin era elaborar un informe de trabajo sobre la campaña para el uso oficial de la lengua catalana. El equipo estaba formado por Rafael Ribó, Jordi Carbonell, Xavier Folch, Carles Jordi Guardiola y Francesc Vallverdú, con la colaboración de Joan Ramon Colominas. El documento elaborado afirmaba en sus conclusiones:

«La lengua es un medio de comunicación y el vehículo de una cultura nacional. Es en este marco que adquiere toda su importancia social sin conflicto lingüístico (…). La coalición de las clases populares en la lucha contra la opresión nacional y por las libertades democráticas, ha de ser encabezada por las clases trabajadoras, obreros y campesinos, (…). Siendo las únicas fuerzas que pueden encabezar la lucha por la democracia y acabar con la explotación del hombre por el hombre (…). Son también incuestionablemente las clases directoras del movimiento liberador, en el cual el fin de la oposición nacional de Cataluña y de las otras nacionalidades oprimidas del Estado español es implícita.»351

La defensa de la propuesta estuvo a cargo de Rafael Ribó que, al acabar su discurso, recibió algunas discrepancias entre los partidarios de la cooficialidad de las lenguas y la oficialidad de la lengua catalana. No obstante, Josep Solé Barberà solucionó el conflicto creado con la expresión final de «ús oficial».

Tras la vuelta al trabajo postvacacional, la política nacional pasó a un segundo plano, ofuscada por los acontecimientos que llegaban desde el otro lado del Atlántico. La situación crítica por la que discurría la política chilena, que se agravaba por momentos, ocupaba el interés no tan solo de la prensa, sino también de la oposición.

El día 10 de septiembre de 1973, la Democracia Cristiana chilena pidió la dimisión del presidente de la República, siendo apoyado el día después por la cúpula de las Fuerzas Armadas Chilenas. El martes 11 de septiembre, se produjo el asalto a la Casa de la Moneda, sede de la Presidencia de la República, donde murió en el asalto el propio presidente, Salvador Allende Gossens, dudando en aquellos momentos si fue suicidio o ejecución. El día 15, el general Carlos Prats González, jefe de las Fuerzas Armadas que permaneció leal al gobierno, se vio forzado a huir del país dejando el poder en manos de los golpistas. Al año siguiente fue asesinado en un atentado

En España la prensa nacional se hizo eco a diario de la evolución golpista en aquel país tan lejano en la distancia, pero tan próximo en el sentir de las organizaciones antifranquistas, identificadas profundamente con el proceso revolucionario que pronto llegaría a su fin. Precisamente, esa frustración generada por el golpe de Estado pudo indirectamente agravar la enfermedad del escritor Pablo Neruda, que falleció de cáncer dos semanas después del golpe. Lógicamente, la reacción en España fue limitada por el estricto control gubernativo de los medios de comunicación, aunque hubo pequeños conatos de manifestación en favor del presidente chileno.

En Cataluña el SCPAC, en nombre de la Asamblea, se identificó con la manifestación realizada en París en protesta por el golpe militar efectuado contra el gobierno chileno. También este rechazo tuvo el soporte de sectores obreros, populares y progresistas del país, denunciando y condenando el ataque basado tan solo en la fuerza militar de los sectores reaccionarios. En el comunicado publicado el 14 de septiembre de 1973, se buscó un cierto paralelismo entre los hechos chilenos y el «18 de Julio» de aquí, por lo que animaba a la necesaria solidaridad y movilización del pueblo, denunciando el imperialismo norteamericano y al capitalismo, responsables a su parecer del levantamiento militar fascista. El propio Secretariado propuso un modelo de carta, con firma voluntaria de los interesados, que se enviaría a Kurt Waldheim (secretario general de la ONU) para condenar los hechos y exigir una respuesta suya y del Consejo de Seguridad352. Por su parte, la CCFPC emitió un comunicado el 15 de septiembre en solidaridad con el pueblo chileno, dando voz a su admiración y respeto por el presidente Allende y la enérgica condena por el golpe de Estado militar353.

En paralelo a estos acontecimientos y ante la celebración de la Diada, se lanzó un comunicado (preparado con anterioridad al golpe de Estado en Chile), titulado «La Asamblea de Cataluña ante el 11 de septiembre» con el eslogan final «¡Por las libertades democráticas y nacionales del pueblo catalán!», incidiendo en temas tan diversos como los servicios públicos o el coste de la vida. Los problemas generados por el gobierno franquista relacionados con el transporte, servicios públicos, urbanismo, asistencia sanitaria y aumento del coste de la vida se concretaron en cuatro puntos. Se hacía referencia explícita al caos urbanístico, la insuficiencia de los servicios públicos, poblaciones sin agua, red de carreteras insuficiente y de elevado coste debido a los peajes, la falta de asistencia sanitaria, transportes deficientes y los bosques quemados por falta de medios para evitarlo. También la Asamblea presentó una campaña en favor del uso público de la lengua catalana decidida en la anterior Permanente, criticando el ataque por parte de «mercenarios» del régimen a las entidades culturales catalanas354.

En un comunicado, el SCPAC explicaba la necesidad de integrar las acciones reivindicativas en un marco global de lucha, cada vez más intensa, contra la dictadura y por las libertades democráticas. Se recordaron las concentraciones de Ripoll y Sant Cugat del Vallés, evidenciando la gran capacidad de convocatoria, las movilizaciones en la Térmica del Besós, de Cerdanyola y Ripollet, el conflicto de SEAT y la huelga general en Pamplona. Así mismo se incidía que la justificación del retorno de las libertades democráticas perdidas en 1939 iba refrendada también mediante la devolución del Estatuto para llegar al pleno ejercicio del derecho de autodeterminación. La respuesta del régimen ante esta situación se limitaba al ejercicio de la represión, detenciones, torturas y asesinatos, hecho que demostraba que el nuevo gobierno de Franco, encabezado por el almirante Carrero Blanco, no daba respuesta ni soluciones, creando un creciente aislamiento del sistema cada vez más pronunciado.

La opresión iba desde la dominación política hasta el terreno económico. La redistribución del ahorro y de los impuestos era un claro ejemplo. En lo cultural, las restricciones del uso público de la lengua catalana en la enseñanza, en los medios de comunicación, en las relaciones oficiales, en los ataques de adictos al régimen sobre entidades culturales como la Gran Enciclopedia Catalana o a diversas librerías, confirmaban la situación. A este respecto, durante el año 1972 la Asamblea elaboró una serie de campañas reivindicativas para dar respuesta a todos estos abusos de poder. «¿El por qué el Estatuto?» fue una de ellas, complementada por el contenido de los documentos «Hacia la II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña» y la nueva campaña titulada «El catalán en todos los lugares y en todos los niveles»355.

351. COLOMER, Josep Mª, op. cit., pp. 53-54.

352. Eslóganes como «se siente, se siente, Allende está presente» se pusieron de moda en aquellos días, en MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 106.

353. FRC, AJR, «Comissió Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya», Carpeta, 104/43, 15-11-1973.

354. Tele/eXpres, 6-8-1973.

355. MHC, ASSEMBLEA, op. cit., p. 77.

Octubre de 1973. Los 113 detenidos

En octubre de 1973, la evolución política chilena y el nuevo conflicto árabe-israelí, responsable de la crisis posterior del petróleo, se seguía con atención. En España, la gasolina «súper» estaba a 16 pesetas y la «normal» a 12,50 pesetas, con la tendencia al alza. En Argentina, el general Juan Domingo Perón, tras su largo exilio en España, ocupó de nuevo la Presidencia de la República, mientras que, más al norte, en EE. UU., las primeras convulsiones fruto del escándalo Watergate amenazaban la Presidencia de Richard Nixon en el proceso denominado impeachment y que, como ya sabemos, empezó con la sustitución del vicepresidente del país de Spiro Agnew por Gerald Ford, y finalizó con la ascensión de este a la Presidencia con la dimisión del propio presidente.

A principios de mes, España continuaba inmersa en continuos disturbios laborales sin menoscabo de las constantes detenciones de activistas mayoritariamente de ideología izquierdista; véase como ejemplo las detenciones el día 5 de tres dirigentes del PCE (m-l): Alejo Mesón Dona, Ángel Moreno González y Ana Mote Quer. Los paros eran constantes en las cadenas de producción en la empresa SEAT, mientras que en el mundo educativo las manifestaciones estudiantiles y el cierre de algunas universidades aumentaban el descontento y el caos en la sociedad española. Aquel mes fue también trágico para la cultura española por la muerte el día 23 en su exilio de Puerto Rico del compositor catalán Pau Casals, cuya trayectoria musical, intelectual y política fue ampliamente difundida en los periódicos.

Mientras tanto, el gobierno intentó mediante el director general de Cultura Popular, Ricardo de la Cierva, aparentar una nueva imagen de aperturismo ficticio anunciando que iba a aplicar la ley con el talante más abierto posible, aunque por desgracia la demostración palpable de este hecho fuera el secuestro de la revista Destino el día 20 por publicar una carta relacionada con la falta de libertad.

En Cataluña, la CPAC celebró su IX reunión en los locales eclesiásticos (Sala Claret) de la calle Lauria n.º 7. Entre las primeras conclusiones que se llevaron a cabo destacó el llamamiento por las libertades políticas ante el juicio a diez dirigentes obreros que fueron detenidos en Pozuelo de Alarcón (Madrid) el 24 de junio de 1970, acusados por el TOP de pertenecer a CC.OO. Fue el denominado Proceso 1001 en el que fueron juzgados los miembros del Secretariado Nacional de CC.OO. y a los que el fiscal solicitó las siguientes penas: veinte años y un día de prisión para Marcelino Camacho, obrero fresador y exvocal social de Perkins Hispania de Madrid, y para Eduardo Saborido, obrero metalúrgico, antiguo enlace sindical de Hispano Aviación y exvocal social del Sindicato del Metal de Sevilla; 19 años respectivamente para Nicolás Sartorius, periodista y abogado, y para Francisco García Salve, capellán en Madrid y obrero de la construcción; 18 años respectivamente para Francisco Soto, metalúrgico de Sevilla, y para Juan Marcos Muñiz Zapico, metalúrgico de Gijón; 12 años y un día para Pedro Santisteban, metalúrgico, jurado de empresa de Babcock Wilcox de Bilbao, para Luis Fernández Costilla, metalúrgico de Valladolid, para Francisco Acosta, taxista y vocal social provincial del transporte de Sevilla, y para Miguel Ángel Zamora, obrero del gas y electricidad de Zaragoza.

La respuesta dada por la Asamblea fue inmediata, editando numerosas octavillas encabezadas por algunos eslóganes que a continuación describo: «¡Por la libertad de Camacho y compañeros!», «¡Contra la represión fascista!», «¡Por la amnistía de todos los prisioneros políticos y sociales!», «¡Por las libertades políticas!». Las siguientes actuaciones de protesta fueron de acuerdo con el programa de la Asamblea que preconizaba la consecución de la amnistía general para todos los prisioneros políticos y sociales, la libertad de reunión, asociación y expresión, incluida la sindical, de manifestación, derecho de huelga y la coordinación de acción de todos los pueblos peninsulares en la lucha democrática. Para la Asamblea era necesario que todos los sectores sociales y clases populares se pronunciasen claramente contra estos juicios, lo mismo que había sucedido contra los consejos de guerra de Burgos que hicieron recular en la represión ejercida por el régimen, en busca de una alternativa democrática para todo el pueblo. Por otro lado, la solidaridad internacional jugó también un papel cada vez más importante, pronunciándose claramente los sindicatos, partidos políticos, personalidades, etc., contra estos juicios.

En la reunión de la Permanente se debatieron temas tratados y no aprobados anteriormente, propuestas tan polémicas como la presentada por Unió Democrática de Catalunya (UDC) de reconocer formalmente el régimen de Guinea-Bissau, que se declaró independiente del colonialismo portugués. También se rechazó la táctica sorprendente de Bandera Roja (BR) de presentar candidatos democráticos a las elecciones de concejales municipales, tildada por algunos como «colaboracionismo del régimen» y, para finalizar se decidió convocar para el día 11 de noviembre de 1973, una concentración con los trabajadores del campo y los pescadores, pero antes, tendría que celebrarse la X reunión de la Permanente, el 28 de octubre de 1973.

El 21 de octubre de 1973 se reunieron en Toulouse un grupo de exiliados e inmigrantes catalanes pertenecientes a las Comisiones de Adhesión a la Asamblea de Cataluña, representando a Andorra, Burdeos, Marsella, Toulouse y París. Allí, se distribuyó un comunicado dirigido a la futura II Sesión Plenaria de la Asamblea de Cataluña ratificando los cuatro puntos proclamados en la Asamblea y animándolos a su aplicación y fidelidad al texto, resaltando la capacidad de autocrítica y la inquietud por la presencia y soporte de la Asamblea en los niveles de luchas específicas nacionales, locales y sectoriales que permitieran su potencialidad e intensificación. En el 5º punto del escrito se recomendó la atención a la inmigración, considerando que eran catalanes todos los que vivían y trabajaban en Cataluña con una clara intencionalidad para que dichas masas trabajadoras asumieran el problema nacional y se vinculasen en su solución.

Por otra parte, la Asamblea también hizo gala de cierta autocrítica, lamentándose de la actuación de esta ante el problema de las elecciones municipales, al no dar consignas o explicaciones políticas al pueblo. Finalmente, acabando la reunión se llegó al acuerdo de normalizar los contactos e informaciones con el exterior, ofreciéndose ellos mismos como enlaces ante la República Francesa, adhiriéndose también a los actos del 2º aniversario de la I Sesión de la Asamblea de Cataluña. El documento fue aprobado por los Movimientos de Adhesión a la Asamblea de Cataluña. (M.A.A.C.) y las Comisiones de Francia356.


Viñeta editada en conmemoración de los dos años de lucha de la Asamblea357.

Los 113 detenidos de la Asamblea de Cataluña

El 28 de octubre de 1973 fue un domingo especial para muchos barceloneses, ya que por fin debutaba la estrella del fútbol internacional Johan Cruyff con el F.C. Barcelona ante el Granada. La victoria fue para los locales por 4-0.

Ese mismo día, mientras que en Madrid el jefe del Estado presidía por la mañana el XL aniversario de Falange Española, en la calle Entenza n.º 196 de Barcelona se había convocado la X reunión ordinaria de la CPAC en las dependencias de la iglesia María Medianera de Todas las Gracias.

Al parecer, la Brigada de Investigación Social (BIS) sospechaba de esta reunión, ya que el día antes por la tarde, se habían controlado algunos locales eclesiásticos, entre ellos el convento de la calle Docet de Sarriá, el edificio de Lauria n.º 7 y un local en Hospitalet, efectuando algunas detenciones rutinarias como parte de una práctica habitual. Dos semanas antes, la policía de Tarrasa había asaltado las dependencias parroquiales de la iglesia de San Lorenzo, violando el concordato establecido con la Santa Sede. Al menos eso fue lo que se expuso en una carta enviada por los sacerdotes del sector obrero de Tarrasa al cardenal Narciso Jubany Arnau en relación con la entrada de la policía con cascos y porras en el centro parroquial de San Lorenzo y la detención de cuatro jóvenes junto con la retirada de ocho carnés de identidad358.

Asunción Sallés, miembro de la Comisión Permanente, había llegado aproximadamente a las 9 de la mañana y entre sus recuerdos describía con detalles lo ocurrido:

«En la esquina de la calle había un chico que llevaba la contraseña con la señal de un libro blanco en la mano, ya que si no estuviera, la consigna era pasar de largo. Todos íbamos a escuchar la Encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII como tapadera.»359

El acto comenzó alrededor de las 10 de la mañana, con la presidencia de Vicenç Ligüerre (MSC). A continuación, comenzaron a exponerse diversos temas que tenían relación con la preparación de la II Sesión de la Asamblea de Cataluña prevista para el 7 de noviembre de 1973 y la conmemoración de los dos años exactos de la creación de la Asamblea. Seguidamente se puso a debate la campaña reivindicativa del uso oficial del catalán, el Proceso 1001, el juicio contra los abogados laboralistas Montserrat Avilés y Albert Fina y el pésame oficial a la familia del músico Pau Casals, recientemente fallecido360. La reunión no dio para más, ya que, no por propia voluntad fue interrumpida y disuelta. Miquel Sellarés comentaba que siempre que iba a una de esas reuniones miraba las posibilidades de escaparse: «En la entrada de la sala de reuniones Lluís Marqués había una mesa con un chico sentado y dos radios controlando la BIS y las patrullas». Raimon Obiols, dirigente del MSC, sospechó algo al detectar que unos vendedores de flores situados enfrente daban la imagen de no serlos. No obstante, ninguno de ellos pudo apercibirse del control policial al que estaban sometidos.

Cuando Pere Portabella anunció a los asistentes que estaban rodeados por la policía y que saliesen con tranquilidad, se produjo la inevitable desbandada, aunque en este punto la versión de Raimon Obiols es discrepante con lo dicho anteriormente, indicando que «Se decidió que saliésemos de uno en uno sin prisas y, bajando por la escalera, me encontré con dos policías con pistolas en mano que me invitaron a subir de nuevo a la sala». Sellarés, huyendo en sentido contrario, también fue detenido mientras otros lograban escapar, como el pequeño de los hermanos Colominas, Agustí, que, con 15 años y estudiante de bachillerato, era el más joven de la Asamblea. Sus dos hermanos mayores, Joan Ramon y Lluís, no tuvieron la misma suerte.

A las diez y cuarto de la mañana aproximadamente, la policía, pistola en mano, acordonó la iglesia e hizo acto de presencia mientras se celebraba la Misa. Se trataba de un destacamento formado por la 1ª Compañía de la 41 Bandera Móvil de la Policía Armada a las órdenes del comandante José Mª Martínez Viñado, con hombres del grupo III de la VI Brigada Regional de Investigación Social y sus jefes, los comisarios Julián Gil Mesas y Genuino Nicolás Navales García. La confusión era enorme puesto que las carreras se sucedían desordenadamente, situación que favoreció para que, tras algunos forcejeos, se escaparan una treintena de los allí reunidos. Sin embargo, la mayoría de los participantes optaron por permanecer en la sala donde se encontraban reunidos por lo que fueron presa fácil para la policía, procediéndose a continuación a la detención de todos los asistentes entre empujones y golpes, finalizando el atropello con 113 personas detenidas que representaban a 18 comarcas de Cataluña.

Por otra parte, el rector de la iglesia, Antoni Torner Claramunt, se levantó del confesionario e intentó dialogar con los agentes de la fuerza pública, pidiendo la autorización que establecía la ley referida al artículo XXII del Concordato vigente desde el 19 de octubre de 1953 en la que se impedía la inviolabilidad de los lugares sagrados, respondiendo el comisario de policía Julián Gil Mesas: «Esto, como católico, les dolía que tales cosas ocurrieran, sorprendiendo la buena fe del párroco, pero que cumplían con su sagrado deber al proceder a la detención de los allí reunidos», según atestados que aludían al tema. Mossèn Torner había sido detenido y encarcelado en el Castillo de Montjüic por militantes comunistas durante la Guerra Civil Española por considerarlo desertor; sin embargo, en la posguerra tuvo antecedentes por acciones antifranquistas, entre ellas la celebración del 11 de septiembre de 1966 de una misa por la muerte de los caídos en 1714361.

La mayoría de los asistentes, aunque no habían sido nunca detenidos, denotaban un alto grado de nerviosismo; véase el ejemplo de Josep Ayza, pescador de Vilanova y la Geltrú y representante de La Asamblea del Garraf, más aún cuando le comentaron que podía ser condenado a cinco años de prisión, o la experiencia sufrida en la Jefatura de la Vía Layetana por Xavier Folch, editor en la Editorial Ariel y militante del PSUC, que comentó para tranquilizar a la concurrencia que, por su experiencia, los interrogatorios eran muy suaves.

En las horas siguientes cada uno de los detenidos practicaba como estrategia el engaño a la hora de declarar, tomando como coartada la lectura de la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII como el motivo de la reunión, aunque hubo otros como el escritor Joan Crexell, miembro del colectivo periodístico Avui-Servei d’Informació Catalá, que habló de los ovnis; el músico Carlos Santos hizo mención a Pau Casals y Solé Barberà se refería al fútbol por la imposibilidad de ver a Cruyff. Jordi Carbonell fue amenazado y torturado bajo el método de «la cigüeña», destacando también las alusiones represivas contra su mujer, la filóloga Horténsia Curell, y su hijo. Los funcionarios que firmaron su declaración fueron Rafael Bernabé Méndez y Fernando Mª Delgado Esteban. También fueron agredidos en las dependencias policiales Antonio Gutiérrez Díaz, los hermanos Juan Ramon y Lluís Colominas Companys (hijos de Joan Colominas, médico y poeta), Saturnino Bernal (trabajador de Aiscondel), Joan Josep Armet (PSAN) y Josep Ayza (pescador del barco Sant Antoni de Vilanova i la Geltrú). Miquel Sellarés estaba más pendiente de que no descubriesen el piso donde se hacía la revista Avui362.

Por la tarde, el resto de la CPAC, reunida en sesión urgente, redactó un comunicado convocando a todos los sectores progresistas y democráticos de Cataluña, incluida la Iglesia, para denunciar la violación armada del recinto religioso, reclamar el derecho de reunión y exigir la libertad de todos los detenidos. La respuesta dentro de las posibilidades fue variopinta; hubo asambleas, paros laborales en Siemens, en la universidad, etc., poniéndose en marcha campañas de tipo económico y de solidaridad para conseguir dinero suficiente para pagar las fianzas de los detenidos.

Dos días después, el diario Tele/eXpres publicó un pequeño artículo sobre los sucesos, anunciando lo siguiente:

«La Jefatura Superior de Policía ha facilitado la siguiente nota: En la mañana del pasado domingo, y en un local anejo a una iglesia de esta localidad, fueron detenidas 113 personas que participaban en una reunión de carácter ilegal. Los detenidos, previas diligencias correspondientes, pasaron a disposición de la autoridad judicial, para dilucidar las responsabilidades a que hubieran podido incurrir.»363

La Vanguardia Española publicó los hechos al final de la página de las esquelas; sin embargo, fue la Agencia France Press la que difundió a todo el mundo la noticia más fiable. En Madrid, el diario Informaciones de carácter más liberal publicó la noticia a través de su corresponsal en Barcelona, Enric Sopena, detenido con anterioridad por difundir la noticia de la constitución de la Asamblea; y un día después, fue el rotativo francés Le Monde el que informó mediante un artículo a dos columnas sobre los hechos.

Carlos Quingles, militante del PSUC conocido como «el Fantasma», fue el encargado de la seguridad de lo que quedaba de la Permanente y fue él, junto con Quico Vila-Abadal, los encargados de buscar un lugar con garantías para reunirse de nuevo. En esa nueva convocatoria asistieron aproximadamente sesenta personas, con cita previa y entrada por un garaje de doble puerta que daba al restaurante «La Font dels Ocellets», donde cenaron. Después se dirigieron a casa de Nuria Pompeia, donde se realizó el acto. Las conclusiones a las que se llegó en el encuentro fueron publicadas por la CPAC, que emitió el siguiente comunicado:

«El domingo día 28, 113 personas de todo Cataluña, obreros, campesinos, maestros, abogados, médicos, ingenieros, aparejadores, licenciados, estudiantes, capellanes, etc., conocidos por su significación y reunidos pacíficamente en la iglesia de Santa María Medianera de Barcelona, fueron detenidos violentamente por la policía que, pistola en mano, penetró en el recinto religioso. Incomunicados en diversas comisarías de Barcelona, rigurosamente interrogados, fueron procesados y acusados de reunión ilegal y pertenecer a la Asamblea. Unas cincuenta personas recibieron a los detenidos en la entrada de los juzgados con aplausos y vivas, efectuándose una detención, Montserrat Almirall, madre del abogado detenido Enric Leira, que fue enviada a la prisión de mujeres.»364

Con este escueto comunicado y con la proclama «¡CATALANS!», la CPAC, reunida en sesión urgente, comunicó a la ciudadanía este importante acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia de la Asamblea, con la exigencia de la inmediata libertad de todos los detenidos. El documento finalizó con la petición de los cuatro puntos planteados por la Asamblea, haciendo mención especial ante la jerarquía de la Iglesia catalana que, haciendo uso de sus derechos y deberes que le eran propios, debía denunciar la violación armada del recinto religioso, reivindicando el derecho de reunión y exigiendo la libertad de todos los detenidos.

También el movimiento Cristians en Lluita pels Drets Humans publicó el primer día de noviembre un artículo titulado «El Dret de Reunió, conculcat». El documento trataba de los hechos de las 113 detenciones, los derechos humanos violentados expresados en el artículo XX de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la que se expresaba que toda persona tenía derecho a la libertad de reunión y de asociación pacífica por lo que expresaron la denuncia a la falta de las más elementales libertades. Esta situación, que no implicaba como cristianos a ningún partidismo político, simplemente se hacía eco de las enseñanzas del Concilio Vaticano II que llamaba a instaurar un orden político-jurídico donde quedasen más protegidos los derechos de la persona humana como son el derecho de libre reunión, de libre asociación y el de expresar la propia opinión. Esta organización también denunció la violación del Concordato Iglesia-Estado que garantizaba la inviolabilidad de lugares sagrados, así como las casas y despachos parroquiales y rectorales. Finalmente, el comunicado denunciaba el maltrato de los presos en la Comisaría de Policía, solidarizándose con sus familias365.

Dentro de la propia cárcel Modelo, un grupo numeroso de detenidos en la parroquia Maria Mitjancera, mayoritariamente sindicalistas o simples trabajadores, redactaron un documento dirigido a la ciudadanía en general y a la clase obrera en particular, expresando sus puntos de vista. Decía así:

«(…) No es necesario hacer un examen a fondo para constatar que, desde el fin de la Guerra Civil hasta hoy, la clase obrera y su vanguardia dirigente —CC.OO, UGT, USO— han manifestado un gran heroísmo enfrentándose con el capitalismo monopolista y terrateniente personificados en el régimen fascista de Franco. A pesar de la represión, los trabajadores hemos encontrado las formas de lucha por nuestros derechos sociales y políticos y, en un movimiento cada vez más amplio, coordinado y unido, vamos imponiendo al enemigo nuestras exigencias y reivindicaciones.

La clase obrera lucha, en nuestros centros de trabajo, por las reivindicaciones propias: aumentos de salario, reducción de la jornada de trabajo y del ritmo de explotación, contra los impuestos (IRTP) y contra el pago de la Seguridad Social de nuestro bolsillo, contra el aumento del coste de la vida y la congelación de salarios, por escuelas gratuitas y por viviendas de alquiler reducido, etc.

Ligado a todo esto, planteamos también el derecho de huelga, el sindicato de clase, el derecho de reunión, de expresión y de asociación. O sea, que la lucha de la clase obrera y de su vanguardia organizada tiene como objetivo inmediato la mejora de sus condiciones de vida y de trabajo y la conquista de las libertades sindicales y políticas. Aquí es donde esta perspectiva inmediata coincide y se identifica con la perspectiva de lucha de la Asamblea, coincidiendo con la nuestra. Y de aquí el gran interés para todos los trabajadores de conocer y defender su programa de acción en nuestro camino hacia la emancipación total como clase.

Hacemos una llamada a todos los trabajadores de Cataluña para que difundan este documento, lo discutan y lo popularicen en todos los centros de trabajo. Hacemos una llamada al movimiento obrero organizado para que defienda e impulse los cuatro puntos del programa de la Asamblea en su nivel más amplio.»366

Conocida la noticia de las detenciones, los periódicos emitieron constantes notas de prensa según iban evolucionando los acontecimientos dentro del marco del control informativo y de censura previa. Algunas empresas donde trabajaban los detenidos pararon en solidaridad (Siemens en Cornellá de Llobregat y Editorial Ariel en Esplugues de Llobregat). Con posterioridad hubo pintadas, asambleas explicativas en barrios y universidades, y paros en fábricas del Baix Llobregat (Laforsa, Fergat, Clausor) y del Vallés (Aiscondel, Armco). También, a través de las diferentes asambleas democráticas expandidas por diferentes puntos de la geografía catalana, se fue informando a la población de los graves acontecimientos ocurridos, cada uno con su especificidad regional. Tómese como ejemplo lo ocurrido en Lérida, en que mediante un documento fechado en octubre de 1973, la Comisión Permanente de la Asamblea de las Tierras de Lleida comunicaba la relación de detenidos procedentes de su demarcación: Antonio Camacho (obrero de la construcción de Lleida), Jordi Carreres (empleado de Esterri d’Aneu), Pere Culleré (representante de comercio de Lleida), Gregorio Gallego (empleado de notaria de Balaguer), Celestino Regué (payés), Miguel Ángel Soria (maestro nacional), Miguel Ángel Soriano, Marcos Montagut (arquitecto y secretario del colegio de arquitectos en Lérida) y Pere Terrado (profesor de catalán)367.

El ritmo de vida dentro de la cárcel Modelo cambió con la llegada de los 113 detenidos, al menos para los que ya residían en sus celdas por diversos motivos políticos o sociales. Joan Ferran Serafíni era uno de los internos que presenció su llegada describiéndola de esta forma:

«Y en eso llegó, no Fidel, pero sí arribaron la parte masculina de los 113 detenidos de la Asamblea de Cataluña. Y todo cambió de la noche a la mañana. El franquismo podía ser cruel, pero no tonto. Era consciente de que entre aquel aluvión de detenidos se hallaba el embrión de los posibles nuevos dirigentes sindicales y altos cargos de la Generalitat. Allí había hilo directo con algunas cancillerías y gobiernos de los principales países europeos. Sí, sí, todo cambió. Se repararon las ventanas de los habitáculos, se adecentaron las duchas, se exterminaron los chinches, se recolocaron los cristales olvidados. En las celdas se dispusieron separadores para defecar sin ser contemplado por los compañeros. Mejoró el menú y la atención y educación de los funcionarios. Hubo despensa para guardar los excedentes de comida consecuencia de la ola de solidaridad. Se dispuso una celda para biblioteca (...). En un plisplás se liberalizó el régimen interno de la centenaria cárcel Modelo. (...). Con la llegada de la Asamblea de Cataluña las condiciones de vida en prisión mejoraron, pero solo temporalmente. La puesta en libertad de sus miembros, un par de meses después implicó que cada cosa volviera a su antiguo lugar.»368

El primer día de noviembre, Europa Press informó que todos los detenidos pasaron por el Juzgado de Instrucción N.º 12 en funciones de guardia, aunque fue el diario clandestino Avui, vinculado a sectores nacionalistas, el que publicó la relación de detenidos y sus profesiones. El Diario de Barcelona añadió que entre los detenidos estaban los abogados Agustí de Semir Rovira, Josep Solé Barberà, Alberto Fina Sanglas, Montserrat Avilés, el director de cine Pere Portabella, también Jorge Sabartés, Carlos Santos, Jordi Carbonell, Xavier Folch y otros. Al día siguiente se impusieron las multas a los detenidos por reunión ilegal que oscilaron entre las doscientas mil y trescientas mil pesetas de tal forma que, entre unas treinta, llegaron a sumar la cantidad de diez millones de pesetas, aunque esto no les libraría de su ingreso en prisión.

El 2 de noviembre el órgano informativo del Partido Comunista Italiano, L’Unitá, publicó en relación con los hechos, la «tortura de catalanes detenidos en Barcelona».

En la célula de notificación del auto del 3 de noviembre de 1973, no se registraron los nombres de los sacerdotes Ricard Lobo y Lluís Mª Xirinachs. No obstante, se comunicó a los detenidos que en conformidad con el artículo 499 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, elevaban a prisión provisional la detención de las personas que hacían referencia, firmando la orden el Iltmo. Sr. Dn. Andrés de Castro y Ancos, magistrado-juez del Juzgado de Instrucción N.º 12, rubricado por el secretario Ramón Foncillas369.

Como anécdota esperpéntica y contradictoria del tiempo en que se vivía, en esos mismos días recobraba la libertad el empresario Juan Vilá Reyes, protagonista del escándalo «Matesa» y se ejecutaba en Kenitra (Marruecos) a 15 militares que participaron en una conspiración contra el rey Hassan II.


RELACIÓN DE LOS 113 DETENIDOS
Joan Josep Armet ComaContableJordi Forcen SireraAdministrativo
Rafael Mas SalvadóIngenieroDoménec Armora MarchQuímico
Francesc Frutos GrasAgente ventas (*)Josep Mones SiñolEmpleado
Francesc Arroyo FernándezPaleta (*)Vicenç Galiana AranoEstudiante
Andreu Moyano AlcaidePeón (*)Eulalia Berenguer PugetPlanchadora
Gregori Gallego MarínAdministrativoAntoni Muñio SanchoEmpleado (*)
Magdalena Bosch VerdaguerPsicopedagogaCarmen Gratacons RiusProfesora
Antoni Cantano PalmaConstrucción (*)Jordi Creixans SargatalEmpleado
Jordi Carbonell de BallesterLic. FilosofíaAntoni Gutiérrez DíazMédico
Martí Carnicer VidalAdministrativoEnric Leira AlmirallAbogado
Josep Lluís Carod RoviraEstudiantePascual Martínez ReveltMetalúrgico (*)
Jordi Carreras SerraAdministrativoVicenç Ligüerre GilLicenciado
Salvador Casanova GranéModelistaMontserrat Lloret SalesBibliotecaria
Josep Mª Castells PinoAdministrativoNuria Llopis CasanovasEstudiante
Bernardino Castro CastilloPaleta (*)Ramón Majó LluchEmpleado
Mª Magdalena Clanchet FrancoAma de casaConsol Maqueda de AntaAbogado
Alfred G. Clemente CompteAd. Banca (*)Joan Mayoral VilarrubiaMecánico (*)
Joan R. Colominas CompanysEstudianteJosep Medina GómezMetalúrgico (*)
Lluís Colominas CompanysEstudianteJoan R. Morante LleonartEstudiante de Mataró
Teresa Mª Comas AndreuEstudianteAntoni Martínez BarriosEmpleado
SalvadorCorominas RomagosaPublicidadManel Martínez JiménezPeón (*)
Joan Crexells PlayaEscritorPío Morera PratMaestro
Pere Culleré RociedoAg. VentasMagda Oranich SolagranAbogado
Josep Mª Escoda VilaProfesorAndreu Nebot MulaEstudiante
Lluís Escribano TorresPaleta (*)Josep Mª Obiols GermàLicenciado
Ramón Espasa OliverMédicoJoan Subirachs HumetComerciante
Félix Ferrer CuscóPaleta (*)Miquel A. Soriano-Montagut MArquitecto
Emili Ferrer InglésAnal. FinancieroAgustí de Semir RoviraAbogado
Albert Fina SanglasAbogadoJordi Parés GrahitIngeniero
Francesc J. Folch RecasensEconomistaArturo Perelló DomingoAdministrativo
Josep Ayza RosalesPescadorJoan A. Parpal MarfàIngeniero
Manel Álvarez GarcíaElectricista (*)Joan Perdigó SolaEstudiante
Manel Martí Bravo AraguetePaleta (*)Octavi Pellisa SafontTraductor
Saturnino Bernal MelladoQuímico (*)Miquel A. Soria CuarteroMaestro
Montserrat Camarasa BoricatAdministrativaPere Terrado TerradoAdministrativo
Dolors Duocastella RoigEscritoraJosep Solé BarberàAbogado
Marcel Cirera AmadoEstudianteLluís Mª XirinachsCapellán
Clemente Farquey BaróRelojeroAlbert Vila LusillaMaestro
Roc Fuentes NavarroBancaTomás Torres VandellFotógrafo
Josefa García CorralAdministrativaAlfons Vidiella RamónPastelero
Eduard Gil MonteroEbanistaRamón Vallés MartinezMecánico (*)
Rafael Gómez MartínezEmpleado (*)Pere Portabella RafolsDirector de Cine
Enric de Gracia BermejoEstudianteCarles Prieto CaballéIngeniero
Montserrat Avilés VilaAbogadaFrancesc Serrahima de RibaAparejador
Alexandre Huerga BarquinEmpleado (*)Manel Pagés PanadèsPerito
Albert Rius GuaschCampesino (*)Paulino Antonio Ruiz SerranoAdministrativo (*)
Josep Rius SolerCampesino (*)Enric Pascual CubelesComerciante
Joan Sanjuan EsquirolPeritoCarles Quingles CáceresRepresentante
Miquel Sodupe RoureAparejadorRoser Vendrell PujolAma de casa
Joan Ubach BatalléEstudianteJosep Mª Vidal VillaEconomista
Laura Tremosa BonaviaIngenieroJordi Sabartés CruzateAparejador
Carles Santos VenturaMúsicoCelestino Roque RoqueMetalúrgico
Miquel Sellarés PerellóBancaA. Joan Ricart CapdevilaPublicista
Antoni Verdaguer ViaplanaEncargadoJesús Salvador SalvadorProfesor
Francesc Ruiz AcevedoAdministrativo (*)Asunción Sallés GonzálezAbogada
Ricard LoboEclesiásticoEnriqueta Ribatallada SariolAma de casa
Mª Teresa Llorens SalaBibliotecaria

(*) Representantes de la clase trabajadora que elaboraron un documento indicando las pautas e interrelación entre el movimiento obrero y la Asamblea.

El 7 de noviembre, se distribuyó una declaración de los 113 detenidos con adhesiones de otros presos políticos en Barcelona, dirigida a la Asamblea con ocasión del II aniversario de su constitución y, a través de ella, a todo el pueblo. El mensaje coincidió con otra declaración de la CCFPC en los mismos términos. En ella, los detenidos expusieron que su acusación fue la de pertenecer a la CPAC en la creencia de que encarcelándolos podrían retrasar la lucha del pueblo por la libertad y la derrota de la dictadura, afirmando que la Asamblea no podía estar en la prisión porque estaba en la calle. De nuevo, se comprometieron en los cuatro puntos programáticos que estuvieron presentes en numerosas luchas unitarias dando coherencia y sentido político convergente. Finalmente reafirmaron el espíritu solidario tanto en la calle como en la prisión contra la dictadura370.

En otros tiempos, una detención masiva de estas características hubiera desarticulado la organización; sin embargo, esto no ocurrió así, ya que estas detenciones dieron una cobertura de imagen y presencia en la vida política nacional e internacional como antes se había conocido, manteniendo su actividad, eso sí, algo mermada, pues casi la totalidad de la dirección estaba encarcelada. No obstante, el funcionamiento de las organizaciones comarcales y locales siguió a pleno rendimiento. Eran otros tiempos donde, cada vez más, la oposición antifranquista tenía una fuerza y, sobre todo, una influencia social que no habían tenido en el pasado.

Según testimonios de Francesc Frutos y Raimon Obiols, en la cárcel recibieron generosas cantidades de comida del exterior, y envíos de cajas de puros habanos, Cohibas y Montecristo, desde el consulado cubano371.

En esos días, la comisión de la Asamblea Permanente de Intelectuales hizo una declaración en la misma línea, denunciando los actos represivos y solidarizándose con el movimiento popular y la expresión unitaria que era la Asamblea372.

El arzobispo de Barcelona recibió el 10 de noviembre a familiares de los detenidos y cinco días después se distribuyó una carta pastoral del obispo de Urgell, Joan Martí Alanís, con la adhesión del propio cardenal Jubany en favor de los detenidos donde se pedía para España una ordenación jurídica que facilitase más el derecho de reunión y de asociación. Un derecho natural del hombre reconocido en la encíclica Pacem in Terris. El 14 de noviembre, el Corriere della Sera titulaba en portada, «El arzobispo de Barcelona se alinea contra Franco», y tres días después la CCFPC envió una carta al cardenal animándolo por su pronunciamiento «adecuado» en la petición del derecho de reunión y asociación373. También se adhirieron a la homilía los abades y superiores de las órdenes religiosas de los capuchinos, carmelitas, claretianos, escolapios, hermanos de las escuelas cristianas, franciscanos, jesuitas, paules, salesianos y el prepósito del Oratori de Barcelona. En resumen, según fuentes de la Asamblea, fueron 304 los eclesiásticos catalanes374 que firmaron la declaración pastoral, aunque según diversas fuentes fueron entre 180 y doscientos, comprometiéndose a:

«Proseguir y continuar en la acción de solidaridad ya vivida en muchos casos, que ha tenido por actores parroquias, asociaciones, colegios, movimientos, zonas pastorales, etc., cuando y en la medida que los acontecimientos han puesto en juego la urgencia de una intervención a favor de la justicia y de la libertad conculcadas por la legislación vigente….A abrir las puertas de las iglesias y de los locales eclesiásticos, en tanto que dependen de nosotros, a todas las iniciativas que vayan de acuerdo con los derechos humanos. Aquello que ahora aparece como un privilegio concordatario, al servicio exclusivo de nuestra institución y de nuestra vida eclesiástica, no es nada más en verdad que un servicio real hecho a los que, en determinadas circunstancias, no encuentran otro camino para ejercer o notificar sus derechos humanos. En realidad, el Concordato es el único instrumento jurídico que hace posibles ámbitos legales de libertad de cara al ejercicio de determinados derechos humanos fundamentales: de reunión, asociación y de expresión.»375

Estos párrafos fueron extraídos del apartado «Compromisos» dentro de la declaración pastoral de la Asamblea de Eclesiásticos Catalanes celebrada el 8 de noviembre de 1973 con motivo de la detención de los 113. La declaración hace referencia a los derechos humanos conculcados en el ordenamiento legal del país, en la complicidad y responsabilidad como miembros de la Iglesia, de la solidaridad y de la motivación evangélica de esta actitud. Los motivos se justifican en base a la conversión necesaria como comunidad pecadora ante Dios y el pueblo, de ser consecuente con el pueblo mediante la encíclica Pacem in Terris (N.º 18, 19, 21-22, 47, 58-59), el Concilio Vaticano II Gaudium et spes N.º 73-76; encíclica Populorum Progressio N.º 5, 6, 21, 44, 79-80, 83, 86, y las conclusiones de la asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, ponencia 1, II, 10, IV, 47, 52. Ponencia II N.º 35-36. Ponencia IV, 2ª y La Iglesia y la Comunidad Política del episcopado español. Las señales de amor que la Iglesia ha de dar para ser fiel a Jesucristo. Pero eso no puede negarse en nombre de un puritanismo difícilmente defendible de la hipocresía condenada por el evangelio.

El 17 de noviembre, el obispo de Girona, Jaume Camprodón, también se adhirió a la condena promulgada por el cardenal Jubany. Estas fueron algunas de sus frases:

«Es un hecho que, a menudo, muy a menudo, hemos de lamentar hechos de esta índole que a todos nos hace sufrir, lo que indica que a nuestra paz le faltan columnas elementales como son las solicitadas: el derecho de reunión y de asociación (...). Con serenidad, con respeto, pero también con decisión, nos unimos a las voces que se levantan pidiéndolos para todos (…). El hecho de que la Iglesia disfrute de ellos como un privilegio, es ya una anomalía que la sociedad de hoy difícilmente acepta y que es preciso resolver convirtiendo en normalidad estos derechos para todos.»376

Sin embargo, pese a todas estas declaraciones de apertura y frentismo ante el régimen, también cabe decir que no todo el estamento eclesiástico estuvo a favor de dichas homilías, como se demostró el 26 de enero de 1974, trigésimo quinto aniversario de la ocupación de Barcelona por las tropas Nacionales, donde feligreses integristas ondearon pancartas de «¡Jubany a Cuba, Tarancón a Rusia y fuera curas rojos!».

Las presiones políticas y sociales provocaron en la autoridad gubernativa y judicial cierta confusión a la hora de dejar en libertad a los detenidos, pues en un primer momento se decretaron órdenes de libertad con fianza para luego suspenderlas de nuevo. Algo así ocurrió entre el 13 y el 14 de noviembre y, de nuevo, una semana después.

Finalmente, el 20 de noviembre se firmó el auto de procesamiento contra los detenidos, dictando prisión incondicional por incumplimiento del artículo 16 del Fuero de los Españoles a la vez que se dictó una nueva multa de doscientas mil pesetas para el sacerdote Ildefonso Lobo. Este artículo hacía referencia a que los españoles podrían reunirse y asociarse libremente para fines lícitos de acuerdo con lo establecido por las leyes. También el Estado podría crear y mantener las organizaciones que estimase necesarias para el cumplimiento de sus fines y que las normas fundacionales, que revestirían forma de ley, coordinarían el ejercicio de este derecho con el reconocido en el párrafo anterior.

Según Avui, desde el día 17 de noviembre, los 113 detenidos fueron recibiendo autos de procesamiento acusados de «reunión no pacífica que ha ocasionado una profunda alteración en la situación normal de la Región Catalana» y se dictó prisión incondicional. Uno de los detenidos, Paulino Antonio Ruiz, me hizo entrega de una copia del auto de procesamiento, señalando que en su declaración ante la policía se equivocó de Encíclica, refiriéndose a la Populorum Progressio, de Pablo VI. A continuación, paso a redactarlo por su interés histórico:

«AUTO DE PROCESAMIENTO (es copia del original): En Madrid, a 13 de noviembre de 1973.

RESULTANDO: Que con fecha 12 de noviembre del corriente año se dictó auto de procesamiento en la presente causa, en el que entre otros particulares, se ratificó la prisión provisional acordada contra CIENTO NUEVE ENCARTADOS, por el Juzgado de Instrucción número 12 de Barcelona encargado de la instrucción de las diligencias preliminares, acordándose en el presente sumario que de dicha prisión podrían librarse los procesados prestando fianzas pecuniarias en cantidades variables para cada uno de ellos, atendiendo al grado de implicación en el delito por el que se procesaba, hasta el momento en las diligencias sumariales.

RESULTANDO: Que contra el meritado auto de procesamiento por el Excmo. Sr. Fiscal del Tribunal de Orden Público, se presentó escrito de recurso de reforma en el día de hoy y subsidiaria apelación, en particular, contra el extremo referente a la situación de prisión con fianza que en el auto de procesamiento se decretaba, ratificando así en este escrito de recurso otro anterior en el que el mismo Ministerio, solicitaba la prisión incondicional de los referidos encartados, en base ambos escritos a que debido a unas concentraciones efectuadas el domingo 11 de los corrientes para conmemorar la Primera Asamblea de Cataluña en Vich se habían concentrado unas 6.000 personas, hechos que se extendieron posteriormente a la localidad de Granollers teniendo que intervenir la Fuerza de Orden Público y en consecuencia procedía aplicar el artículo 9º de la Ley de 2 de diciembre de 1963 en su apartado a/en relación con el articulo 503 n.º 4 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, escritos a los que posteriormente añadió el presentado a las 21 horas del DIA de la fecha adjuntando documentación acreditativa de los hechos que alegaba en su escrito, especialmente consistentes en informe sobre las referidas manifestaciones librado por la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, impresos clandestinos repartidos en diversas iglesias con el título “EL DRET DE REUNIÓ. CONCULCAT” que firma “CRISTIANS EN LLUITA PELS DRETS HUMANS”, otro «CATALANS» que suscribe “FRONT NACIONAL DE CATALUNYA”, otro titulado “AL PUEBLO DE CATALUÑA” pidiendo la libertad de los CIENTO TRECE DETENIDOS entre otros y firmado por el “COMITÉ PROVINCIAL DE BARCELONA DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA (I)”, otro “UN CENTENAR DE DETENIDOS EN RELACIÓN CON LA ASAMBLEA DE CATALUÑA” firmado EL COMITÉ DE BARCELONA DEL PSUC.

RESULTANDO: En el informe dado por la Jefatura Superior de Policía de Barcelona se relata como en la ciudad de Vich en el lugar denominado el Prat se celebraría un festival de sardanas y posteriormente en la plaza de esta ciudad y con ocasión de tenerla ocupada por los bailes y canciones se produciría una manifestación de matiz subversivo para la que estaban convocados unas 15.000 personas aproximadamente, reteniendo la policía unos 3.000 carnés de identidad. Igualmente, en Granollers se manifestaron ante su cárcel Modelo unos 50 jóvenes al grito de “LIBERTAD CAMACHO”, “Estatuto de 1932”, “MONARQUÍA NO, REPÚBLICA”, volcando el coche de la policía municipal que acudió a aquel lugar y portando pancartas con las citadas leyendas.

RESULTANDO: Que el referido escrito de reforma y subsidiaria apelación y los demás escritos, fueron admitidos a trámite en este Juzgado, ordenando su unión al sumario y darle el trámite procedente.

CONSIDERANDO: Que según lo dispuesto en el artículo 9º de la Ley de 2 de diciembre de 1963 y en el artículo 503 N.º 4 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se impone preceptivamente que mientras que la situación creada por los delitos que dan lugar a las causas cuya competencia corresponden a los Juzgados de Orden Público, permanezca alterada por aquellos y mientras no esté COMPLETAMENTE NORMALIZADA la situación, se decretará la prisión incondicional, con el límite de que no exceda esta de la duración de la pena señalada al delito que la motive, y apareciendo en el momento presente en la causa, según se desprende del hecho relatado en el resultado de esta resolución, que el hecho ilegal que da lugar al delito de reunión no pacifica, ha ocasionado una profunda alteración en la situación normal de la Región Catalana.

S. Sª por ante mí el secretario, Dijo: SE REFORMA en parte el auto de procesamiento dictado por este Juzgado con fecha 12 de los corrientes, y concretamente en orden a la situación personal de los procesados, dejando sin efecto la medida en el mismo acordada de PRISIÓN PROVISIONAL CON FIANZA sustitutoria los dos menores de 18 años encartados en este sumario, mientras dure la situación de anormalidad. Para el cumplimiento de esta resolución líbrese urgente exhorto telegráfico al Iltmo Sr. Magistrado-Juez de Instrucción de Guardia de Barcelona, facultándole para que a su vez comunique urgentemente el acuerdo adoptado a los Sres. Directores de las Prisiones de Hombres y Mujeres de dicha ciudad. Notifíquese esta resolución al Excmo. Sr. Fiscal del Tribunal de Orden Público y para que tenga lugar a los procesados líbrese el correspondiente exhorto por correo ordinario al Iltmo. Sr. Magistrado- Juez de instrucción Decano de los de Barcelona.

Lo mando y firma el Iltmo Sr. DON DIEGO CÓRDOBA GRACIA, Magistrado- Juez de Orden Público n.º 2, de lo que doy fe.»377

Aparte de los multados de trescientas cincuenta mil pesetas, trescientas mil y doscientas mil pesetas, los demás fueron condenados al pago de entre quince mil y cien mil pesetas. Cuatro días después fue concedida la libertad provisional previo pago de las multas; en total quedaron 96 personas en prisión y, entre ellas, 35 pagaron su libertad al Ministerio de la Gobernación.

El ambiente dentro de las prisiones era de relativo optimismo, sobre todo después de la apertura de diálogo entre el director de la cárcel Modelo y los detenidos, fruto del cual resultó la reunificación de 83 hombres encerrados en la 4ª galería y en el mismo 2º piso, siendo todos los presos políticos reubicados en el mismo lugar posteriormente.

Los trabajadores relacionados con la Asamblea también participaron en la ayuda de los presos a través de un manifiesto que comenzaba así: «Los trabajadores presos políticos que convergen en la Asamblea, nos dirigimos a toda la clase obrera (…) este organismo nos parece que no es bastante conocido entre los trabajadores»378.

La noche del 22 de noviembre, en medio de un ambiente eufórico frente a la puerta de la cárcel Modelo de Barcelona, quedaron en libertad provisional 57 de los encarcelados. No obstante, aunque también en la prisión de mujeres salieron todas las que todavía estaban recluidas; sin embargo, al día siguiente la policía comenzó a detener de nuevo a los liberados por no pagar las multas, dictándoles prisión por dos meses más. En resumen, fue significativo la discriminación existente entre la categoría de los detenidos, ya que muchos de ellos pudieron optar a pagar la fianza fruto de la recaudación obtenida por los órganos corporativos a la que pertenecían los encausados (abogados, destacados profesores universitarios, etc.), olvidándose del compañerismo que teóricamente existía entre ellos; mientras que otros no tuvieron otra opción que pasar dos largos meses de vacaciones pagadas entre rejas. Cabe decir después de todo lo dicho que resalta sorprendentemente la calidad e información obtenida en los autos de procesamiento por la Brigada de Información, fruto de un trabajo de infiltración altamente cualificado.

El 16 de noviembre se efectuaron 35 nuevas detenciones, todas relacionadas con las manifestaciones convocadas por la Asamblea por la liberación de los 113 detenidos, efectuadas en su mayoría el 11 de noviembre en Granollers, Vic y Ametlla del Vallés.

A raíz de la manifestación en Vic, pasaron algunos detenidos por el dispensario. Estos fueron: Miguel López Ribas, de Malgrat de Mar; Narcís Fradera Bosch, de Mataró (con fortísimos hematomas en el pecho, espalda y rodillas); Javier Mitjá Serviá, de Arenys de Mar; Ángel Domínguez Calvo, de Tordera; y Javier Granell, de Calella de la Costa. A este respecto, el Gobierno Civil publicó una nota de prensa aclaratoria sobre los últimos acontecimientos, siendo contestada en breve por la oposición, que calificó el redactado de ridículo.

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