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UN DOMINGO CUALQUIERA
© Domingo Eluchans, 2021
© Pehoé ediciones, noviembre 2021
Pehoé ediciones
San Sebastián 2957, Las Condes
Santiago de Chile
ISBN Edición impresa: 978-956-6131-33-5
ISBN Edición digital: 978-956-6131-17-5
Diagramación digital: ebooks Patagonia
www.ebookspatagonia.com info@ebookspatagonia.com
La reproducción total o parcial de este libro queda prohibida, salvo que se cuente con la autorización del editor.

Esta narración está dedicada a Isabel Barreda Camus, en la que hemos integrado una aventura que es incorporar la pintura de Carlos Faz Camus, que adquirimos de su hermano Alfredo Faz Camus, ambos tíos de ella y de gran amistad familiar.
Desde hace 40 años tengo este cuadro de Carlos Faz, pintado alrededor del año 1950, que es una de las maravillosas obras que dejó este excepcional artista, que murió en plena juventud.
Sin que haya en mis relatos una intención predeterminada de colgarse de esta obra de arte, que veo todos los días, ha ocurrido que sus temas tienen decenas de lugares, de expresiones, y de protagonistas que resultan ser una inspiración positiva de las letras que intento exponer, aún cuando pueda serlo en forma oculta e inadvertida.
Agradezco entonces el poder compartir con los lectores, ciertas fascinantes realidades de este cuadro, que mi escritura les permite llevar en su propia carpeta.
Mi aprecio y gratitud a Juan Pablo Sallato Carmona, que con su cultura literaria y su pluma, contribuyó mucho a estos relatos.

El mayor cariño a Maria Cristina Cruz, con quien he trabajado durante años y que me ayudó a la composición del libro


I. Las mujeres del presidente
La secretaria de la presidencia es, tal vez, el cargo más relevante del palacio.
Es la persona más cercana a las funciones del presidente, conoce y maneja su agenda, recibe los llamados de la familia y debe entenderse con su señora, quien, a su vez, es considerada la persona más compleja de la estructura del poder.
I.1 La primera dama
Blanca fue elegida por el presidente como su mujer, con quien compartiría una existencia, formando familia y educándola, y teniendo una plena vida conyugal. Se enamoraron con intensidad, sin profundizar en sus proyecciones.
Es probable que esta hermosa mujer, de temperamento y dinamismo, sea la compañera indicada para la vida, desde la ilusión oculta de la madre de Carlos, en la presidencia.
¿Alguien le propuso, en su caso y como proyecto de vida, el dedicarse a la política? ¿Hacer campañas y obtener votos? ¿El dar a conocer, de manera pública, sus opiniones y posturas ideológicas? ¿El conducir su quehacer para nutrir una figura impuesta, o al menos, determinada por las circunstancias?
Para qué decir de la subordinación al marido, a sus creencias e imágenes, a su rol y a las obligaciones asumidas.
Y con un costo personal y de la prole. Una madre que consintió e hizo suya la causa y los embarcó en el ejercicio de los deberes del padre, a quien considera ser un hombre señalado, llamado por el destino.
Sin protagonismos ni apariencias, su intrínseca prestancia la hacía sentir el puntal de su marido; sin advertir que ese hombre había mutado, consumido en su nueva filiación con la soledad intrínseca del poder.
I.2 La secretaria de Palacio
Rosa venía con el presidente de hace años, en sus oficinas profesionales.
Con bastante fundamento, consideraba ser su compañera diurna, conocedora de su temperamento, sus inquietudes y sus gustos.
Sabía que él podía discernir sus conceptos fundamentales de las cosas superfluas. Sin embargo, para su sorpresa, en esta nueva actividad reconocía al hombre maduro en su esencia, acompañado de un joven infantil ―sino primario―, en sus reacciones a comentarios adversos, noticias contrarias y cuestionamientos ajenos.
Lo veía durante el transcurso del día y luego, en candente movimiento de cintura, se despedía del presidente cuando, sin compañía, se refugiaba en su sala sin ventanas ni mayor decoración. Con su sillón reclinable, una mesa de lectura y el cielo de cristal que iluminaba el atardecer y las luces de la noche.
En esos momentos reflexivos se encuentra de verdad consigo mismo y con sus tribulaciones. Y, si bien no logra un cabal ordenamiento de los conceptos, reúne los elementos que se decantaran durante el transcurso de sus sueños.
I.3 La madrugada
A una hora tardía, dejaba la sala de meditaciones para
reunirse en su casa con Blanca, a quien adoraba ―a su manera―, y la tildaba como su compañera de amanecida que traía las ideas despejadas para cada jornada. Lo que, en efecto, contribuía en el curso de la mañana.
A mediodía, su secretaria Rosa ya recuperaba protagonismo y lideraba la dinámica subsiguiente.
II. La protesta estudiantil
Los personajes confunden su propia naturaleza ―o capacidades, más bien―, con sus proyecciones. Lo que los lleva a creerse las historias dibujadas por su entorno.
En la reunión de gabinete de esa tarde, consideran llamar a plebiscito para resolver las reformas educacionales de prebásica y de institutos tecnológicos, propuestas por el gobierno y rechazadas en el congreso.
El dialogo en la sesión:
Presidente: Debemos insistir en el inicio y conclusión del proceso de formación, entregando los instrumentos básicos durante la mayor capacidad de comprensión en niños, desde dos o tres años, hasta la formación académica y técnica, para que les permita realizarse y trabajar.
La ministra de Educación formaba parte del gobierno desde su inicio, hace ya tres años, y había sido rectora de la segunda mayor universidad del estado.
La ministra Marianne tenía experiencia, en consecuencia, y agregaba las perspectivas recientes tras un magister en la universidad de Europa del Norte, inmediatamente ante el gabinete. Hermosa y de gran carisma, había conducido la problemática universitaria en términos razonables. Se puede decir que recogió la experiencia de los países nórdicos, de buenos rendimientos, que aportan contenido académico y sobre todo, una estructura funcional abocada principalmente a la formación del profesorado.
Ministra Marianne: Es de general aplicación, según lo reflejan los altos índices de aceptación, el acrecentar una formación psicológica a los maestros que tienen a su cargo abrir el pensamiento de quienes, a su vez, determinarán su vida en base a los conocimientos adquiridos en la educación superior y en el mundo universitario.
Presidente: El rezago, entonces, quedó en la educación primaria, que seguía postergada en arduas controversias. Sin pretender profundizar el contenido del debate, este relato recogió la inquietud actual del equipo de la ministra.
Ministra Marianne: En este enfoque, se critica que la cuestión deba entenderse y evaluarse simplemente en el ámbito en que se reúnen niños y adolescentes con hombres y mujeres de décadas anteriores; quienes se consideran estar formados para que los alumnos aprendan ciencias, raciocinios numéricos e idiomas; terminar su colegiatura y quedar capacitados para un futuro universitario.
Inesperadamente, a mitad del periodo escolar, se rebelan los estudiantes precoces tomándose casi todos los centros académicos de su colegio fiscal, de alta calificación formativa.
Los académicos fueron interpelados por su falta de visión y los alumnos, vistiendo sus uniformes, se pusieron lentes oscuros como emblema. Para sorpresa, algunas profesoras se integraron a la protesta estudiantil.
Como si no fuera suficiente, el cuerpo del profesorado en masa inició una marcha callejera contra los estudiantes que, con su toma y sus protestas, paralizaron la escuela a la cual no pueden ingresar.
Los jóvenes replican que esto es un absurdo, equivalente a decir que los chicos abusan de los grandes; que los débiles dominan a los poderosos; y que los seguidores enjuician a sus líderes.
El gobierno tomó conocimiento de esta compleja situación, quedando en manos de la destacada ministra Marianne. Y, una vez evaluado el escenario y los conceptos principales del debate, citó a su despacho únicamente al grupo minoritario de profesores y académicos integrados a la protesta de los estudiantes.
La ministra vestía, como le era usual, traje de pantalón y chaqueta, marcando su temperamento. Y vaya sorpresa... Los pocos profesores presentes también portaban los lentes oscuros que se sacaron iniciada la sesión.
Los convocados expresan, en síntesis, que los profesores de su línea apoyan a los estudiantes en masa y que desean compartir con las autoridades sus tres demandas, que son: comprensión, comprensión y comprensión.
•Comprensión, por nuestra parte, de las ciencias que nos enseñan.
•Comprensión, por el profesorado, del resultado en el proceso formativo. Así, si se enseña moral, ver si eso me aporta o me frustra; si se enseña medicina, si me responsabiliza o me sesga; si es idiomas, si me abre interés por el mundo o me encierra en mi tierra. Concluyendo en que no basta con la recepción del mensaje si no se logra una convicción integral y reciproca de lo que se entrega y lo que se recibe.
•Comprensión, entonces, del proceso de madurez del educando.
Quedó en la reflexión de la ministra, “¿Cuántas veces, de ida y de vuelta, nos reprochamos con el presidente? En el ámbito de la comprensión, en que pienso que debió oírme y él, a su vez, que no debí ponerlo ante esa exigencia”.
III. Las horas más difíciles
Rosa: Presidente, lo llama la primera dama. Me insiste en interrumpirlo.
Presidente: Páseme el llamado a mi oficina.
Blanca: Caro, llevo rato esperando que me llamaras de vuelta, tenemos una situación grave, debes venirte a la casa…
Presidente: ¿Qué ocurre? Por favor, estoy en reunión de gabinete.
Blanca: Es íntimo.
El presidente volvió a la sala de reuniones y continuó la sesión de gabinete hasta tratar todos los asuntos de la tabla.
Luego, más tarde, interrumpió sus conexiones y siguió su rutina en su sala privada de reflexiones. Regresó a casa, como habitualmente, a medianoche.
Durante el camino, Luis, que conducía el auto ―su adlátere por décadas―, le informó de los sucesivos llamados de la señora Blanca, que estaba con visitas.
El presidente había evaluado, en su intimidad, que el supuesto drama no requería de su inmediata atención.
Sus dos hijos hombres estaban en la universidad y seguían viviendo con sus padres.
Considerando que los hechos trágicos se informen al instante, como la posible muerte de su madre ―su padre ya no vivía―; que el secuestro o desaparición de alguno de los hijos habría sido informado por los servicios de protección del gobierno o policiales; que alguna enfermedad no se agravaría en un par de horas; y que la posible partida de la casa, la ciudad o más lejos, de alguno de los niños, razonablemente tomaría varias sesiones en la intimidad de la familia.
Otras circunstancias, más personales del presidente, consideraba que no estarían en inminente urgencia familiar.
“Será, tal vez, algún episodio de intriga... que se irá despejando”, pensaba al momento de cruzar el portón de su casa, protegido por guardias que impedían el acceso a decenas de periodistas atiborrados frente a la reja, con micrófonos y cámaras que se abalanzaron a las ventanas del vehículo oficial.
En la puerta de entrada estaba precisamente su madre, con cara afectada y un tanto severa. Tras el porche, ya adentrada, estaba Blanca, vestida de negro y llorosa, con sus hijos rodeándola.
Lo que le resultó más impresionante fue ver, tras años, a su hermano, ingeniero comercial y luego sacerdote de orden religiosa tradicional, sentado en la banca del hall, asistido por su hermana en común. Y con quién tenía un permanente vínculo ―no así con el presidente―, desde la infancia, por su obsesión por su madre.
Hasta su información, seguía en Roma a cargo del Banco del Vaticano.
IV. La familia presidencial
Hace una semana, apareció Pedro en Santiago, en la casa de su hermana Teresa, bajo secreto de mantener en reserva su llegada.
Tampoco podía compartir con su madre, Luz, la crisis en que se encontraba, por el desprestigio a toda la familia Carmona y a los más expuestos, como su hermano Carlos y toda su familia.
Había concluido, en estos días, la investigación al balance del Banco del Vaticano, la que establecía una enorme extracción de fondos a favor de diversas entidades religiosas de países de Sudamérica. Se hallaban registradas como gastos reservados del Vaticano.
Para sorpresa de las auditorías anuales, esta cuantía se había duplicado año tras año durante la última década.
No se habría originado esta investigación profunda de no haber sido por la circunstancia de que el propio Palacio Vaticano, en los dos últimos años, había reflejado un déficit cuantioso por aumento de los gastos, aportes y donaciones; los que no podían cubrirse con sus ingresos que, a su vez, se mantenían en forma flat, sin aumento.
Con esta disconformidad en los balances, urgía entonces una Investigación al banco encabezado por Pedro, en Roma.
Durante esta década, también había mantenido estrechos lazos con la jerarquía de su orden religiosa, Los Hermanos Contemporáneos, que está establecida en todos los países de Sudamérica.
Pedro había sido enviado tanto a Argentina como a Brasil por largos años, antes de llegar a Roma, por lo que mantenía con ellos sus relaciones y compartía su vocación con los institutos tecnológicos y científicos que requerían de cuantiosos financiamientos en diversos países, que excedían en mucho los límites de las donaciones libres de impuestos.
Los recursos de esta índole los ingresaban como fondos a rendir, en partidas que involucraba responsablemente a sus administradores, con quienes Pedro mantenía una estrecha amistad, porque compartían en profundidad el misterio de la orden.
Los Hermanos Contemporáneos manejaban y, a través del Banco del Vaticano, financiaban el aparato académico de la formación del hombre nuevo, del hombre universal; que, proveniente del planeta Tierra y bajo este patrocinio, formaría los viajes planetarios en la búsqueda de nuevos hermanos con quienes establecerían sucursales humanas.
La razón conceptual sería evitar que estos hallazgos fueran liderados por el mundo científico e integrados por los hombres lejanos de la fe; que no creen en el Dios, rector del universo.
Consideran tanto sigilo para evitar una analogía con las Cruzadas de la Fe, puesto que se develaría, en su logro, como una conquista planetaria de la mano de Dios.
La circunstancia, entonces, es que Pedro manejó dineros que quedarían fuertemente cuestionados y, desde luego, suspendidos; quedando, esta, como una operación del diablo que no cumple con los conceptos esenciales del mensaje evangélico.
En lo que concierne a Pedro, estas infracciones delictuales lo someterán a juicio y probablemente también a los procesos del Vaticano.
En su país, Chile, pringa a toda la familia y arrastra al presidente de la Republica.
La extraviada hermana Teresa se le plegó, desplazando inesperadamente a su madre al bando de Carlos, porque el orgullo de un hijo en el poder neutraliza el amor incondicional por su retoño. Y Pedro lo presintió al ver a su hermana vestida de color purpura y a su madre de negro y con velo, al igual que Blanca.
En este escenario tan sorprendente, el presidente atinó a bajarse del auto y prender su teléfono, en el que estaba Rosa conectada.
Rosa: (a viva voz) Presidente, el ministro del Interior, ante la interrupción de la programación en todos los canales al ser dada la noticia de acusación de la más grave estafa en esta década en la comunidad europea, cometida por ejecutivos del Banco del Vaticano… guiados por su silencio.
Se expresa con temple y empoderada, como se ha visto en otras complejas circunstancias.
Rosa: Deme sus instrucciones…
Silencio del presidente.
Rosa: Le mandé a su correo un resumen ejecutivo preparado por el ministro y le recomiendo que lo lea antes de encontrarse con las versiones e inquietudes… antes de enfrentar a su familia.
En estas dos horas he contestado varias llamadas de la primera dama... ¿me escucha, presidente?
Su reacción ha sido muy agresiva.
Le estoy mandando la lista de los llamados recibidos, varios de ellos de nuestras embajadas en el exterior.
Debe prepararse, jefe, también me pidieron explicaciones los dos niños. Su reacción es de incredulidad, de preocupación por el padre y luego, les surgió el temor a perder sus postulaciones a la universidad de New York.
El presidente no emitió palabra y, al ingresar a la casa, tomó a su madre de la mano y se encerró con ella en su escritorio.
Teresa había abrazado a Pedro y se retiraron al segundo piso. Verlos subir, ella con su túnica purpura y él de sotana negra, hacia brotar imágenes del film del Código Da Vinci, en las escaleras del interior de los recintos del Vaticano; temiendo que se repitiera la escena de los disparos.
Rosa se dirigió a la residencia del presidente, vestida de traje gris y pañuelo de colores en el cuello, donde fue recibida por los dos hijos y por las expresiones de Blanca de evidente molestia.
Primera dama: Estamos en familia. Es una situación compleja que yo no estoy dispuesta a compartir con terceros.
Rosa: Tengo que protegerlo de la andanada de periodistas y políticos…
Primera dama: Eso, desde tu despacho. Y te recuerdo que, en la residencia, yo soy la mujer de la casa…
Rosa: No, señora. No proyecte su nombre con tanta simpleza ni blanquee las cosas sin antes hacer un diagnóstico del problema y buscar soluciones. Y, en esa función, le recuerdo que yo soy la mujer a cargo…
Primera dama: Mira, Rosa, en mi concepto tú debes colorear los jarrones del Palacio. Déjame a mí, precisamente, darle al presidente un luminoso despertar…
Rosa: Pues bien, me quedaré porque yo aliviano su carga, lo que le permite conciliar el sueño y que antecede al despertar del próximo día...
El presidente guardó silencio y nunca habló en público de este episodio.
Fue precisamente Rosa, como vocera, la que decoró el cierre informando que Pedro fue repatriado a Roma con restricción de regresar al país; e informó a la comunidad que los hijos del presidente viajaron a USA acompañados por la primera dama para ingresar a la NYU, donde fueron acogidas sus postulaciones.
Teresa nunca más fue recibida en la residencia presidencial; donde se estableció, en forma permanente, Luz, la madre del presidente.
Rosa agregó, a su cargo, el de vocera oficial del Gobierno en situaciones muy relevantes del período presidencial, las que están tomando mucho vuelo.
V. La reelección
Un poco antes de terminar el tercer año de gobierno, se inician los procesos de campañas presidenciales, que se celebran al final del cuarto año.
V.1 El sistema electoral
Entre los temas más relevantes de la campaña anterior, estaba la modificación del sistema electoral en las siguientes materias:
1- Separar el calendario de las elecciones, pues convoca a una decisión simultánea de elegir al presidente de la República y a los integrantes de ambas cámaras del congreso; y, en un lapso cercano, llama también a elección nacional de alcaldes y concejales comunales.
Es decir, prácticamente de una sola vez, se nombra a las autoridades políticas del país, sin reelección presidencial, imponiéndose las mayorías que, aunque legítimas, suelen ser turnos que llevan a administraciones pendulares.
2- Las elecciones municipales se harán cada cuatro años, uno antes del final del gobierno; lo que significa, tres años después de iniciado el periodo y uno antes de su término. Así, será como una evaluación del gobierno actual y un presagio del siguiente.
3- Todos los cargos serán reelegibles solo por una vez, pudiendo postular, después de ello, a otra función con igual limitación. Podría darse entonces, en escala ascendente, que un ciudadano llegue a ejercer dos veces los siguientes nombramientos: concejal, alcalde, diputado, senador y presidente de la República. Claro está, si la salud y la fortuna le alcanzan para ello.
La reforma fue aprobada prácticamente por unanimidad en base a estabilizar los gobiernos. Así, el periodo presidencial de cuatro años puede extenderse otro tanto. Y, a los dos años, habrá una renovación del Congreso conservando un periodo de ocho años para el Senado y de cuatro para diputados; con elecciones cada cuatro años de la mitad del senado, según división regional, y del total de los diputados; y así sucesivamente.
El calendario quedó de la siguiente manera:
1- Año 2020: Elección Presidencial
2- Año 2022: ½ Senado y Diputados
3- Año 2023: Elección Municipal
4- Año 2024: Elección Presidencial
V.2 La nueva campaña
La propuesta de la campaña, para el año 2020, fue una profunda reforma al contenido de la educación preescolar y básica, donde la ministra recogió, en esencia, los postulados de las protestas del 2018 ―cincuenta años después de la del 68―, que venían a reivindicar, en su base, las proclamas juveniles.
La campaña actual trata, más bien, de acoger las razones científicas contemporáneas que hacen un llamado muy fuerte a nutrir la capacidad de “comprensión” de la infancia temprana.
Los pilares del aprendizaje fueron vestidos hermosamente con dos eslóganes.
“Si te encumbras a los 2, vuelas hasta los 200
Lo que adquieres a los 2 años, será tuyo hasta los 200…”
Se inició el debate con las otras dos candidatas mujeres, siendo la primera vez que se da esta composición.
La representante de la izquierda es de profesión psicóloga, se ha desempeñado en el sector público y tiene una formación cultural relevante.
La doctora Garbo formó familia con un ciudadano sueco de quien heredó su apellido, director del floreciente cine de Europa escandinava, con quien vivió algunos años en Estocolmo, donde educaron a su hijo único. Regresó con su madre a Chile, siguiéndola también Alexander para estudiar Psicología.
La otra candidata es la hermosa diputada Camilla, del partido comunista, quien ha tenido una destacada participación en el ámbito de los movimientos estudiantiles, de donde proviene.
Se trata, entonces, de la más difícil campaña en que se enfrentan dos mujeres como candidatas, frente a la reelección del actual presidente, de derecha.
En una primera imagen, se pensaba que la izquierda, yendo dividida en dos, sería una derrota. Pero con el avance de la campaña, esta aprehensión se fue diluyendo.
En los relevantes debates aflorarán sus personalidades y determinarán el resultado.
La doctora Garbo es la mejor candidata, con visión de mundo y sensibilidad contemporánea, eleva el nivel de las contiendas; carismática, con prestancia europea y expresiones latinas, resulta en un armónico conjunto ―como si viéramos imágenes del exterior― que arrastra a los electores.
La diputada Camilla es un aporte predecible, quedando el dilema en manos del presidente Carlos Carmona, que proyecta su exitosa administración, requiriendo un nuevo periodo para consolidarla.
No había agresividad ni divergencias radicales. Era simplemente lo más difícil: dar forma y contenido. E interpretar ese espacio donde confluyen las esperanzas de lo necesario, de lo evidente, de lo natural, del sentido común y del centro de la mirada política.
VI. Los debates
La cuestión se resolvería, según los pronósticos, en el debate en televisión de los tres candidatos al cierre de la campaña, conducido por tres periodistas: dos mujeres y un hombre; en igual composición que los postulantes. Y conforme al sorteo, se repitió el orden de que ellas partían primero.
El programa abrió con un espacio de opiniones libres de los candidatos, para continuar luego con las preguntas que les fueron preparadas para cada uno, en orden del sorteo.
Y así comenzó.
Doctora Garbo: Comparto plenamente las reformas estructurales que están llevando al país en una proyección contemporánea, que recogen grandes experiencias educacionales y en el orden político, de países del primer mundo, como son aquellas a las que postuló este gobierno.
Las diferencias que tenemos están en los tiempos y en nuestra determinación inmediata de realizarlas sin subordinarlas al presupuesto y holgura financiera del Estado.
Podemos seguir trabajando con el presidente, en la medida en que las corrientes políticas que representamos contribuyan a materializar nuestros postulados en los tiempos más inmediatos, acordando, desde luego, en las fuentes de financiamiento con incremento de ingresos fiscales.
Diputada Camilla: Quiero agradecer los postulados y mensajes de los candidatos que me acompañan, la doctora Garbo y el presidente Carlos Carmona, los que reflejan en forma contundente que son más de lo mismo y que no tienen una propuesta que se haga cargo de las demandas sociales.
Las nuestras, en cambio, han logrado rescatar, en las últimas décadas, las afrentas que ellos han conducido y es el momento de que tomemos las riendas que movilicen al país.
Presidente Carlos Carmona: Qué bueno que provenga de sus propias palabras, sin que sea necesario interpretar a la diputada Camilla. Ella lo que quiere es agitar, intervenir el ritmo de la gobernanza, movilizar a la comunidad, intervenir en la vida de las personas bajo una supuesta capacidad superior. Sin una real comprensión, a veces, de las propias circunstancias, según las apreciaciones individuales.
Les recordaré una sabia reflexión de quien, sentado en un lugar público, tenía cubierta una herida en la pierna con una plaga de moscas. Un altanero paseante las agita para alejarlas, imputándole su falta de aseo, a lo que el modesto viejo le contesta, “Qué error cómo me ayuda. No se da cuenta de que estas moscas están satisfechas y ya no me hacen daño. Al echarlas, va a lograr que vengan otras nuevas a reabrir mis heridas”.
Voy a recoger la formidable propuesta de la doctora Garbo de gobernar en conjunto, en miras a postulados afines que tenemos en beneficio del país.
Propondremos de inmediato una consulta plebiscitaria simultánea con la elección presidencial, que consulte una reforma a la constitución creando el cargo permanente de vicepresidente de la República; y que resulten elegidos como presidente y vicepresidente, las dos primeras mayorías. Las que podrían, con aplicación inmediata, asumir en las mismas fechas de investidura que establece la actual constitución.
Ambos cargos, en el orden que el electorado lo determine, permitirán de una vez y con proyección de futuro, tener un gobierno con abrumadora mayoría y afinidad, dejando en las páginas de la historia las permanentes contiendas que nos mantienen en constante desarmonía.
El hombre que se dirige hacia las constelaciones planetarias debe tener, al menos, la fuerza que le permita conquistar por ahora las tierras a su cargo.
El que las dos primeras mayorías electorales asuman los cargos de presidente y vicepresidente de la República, formando un gobierno vigoroso, no importa un régimen parlamentario, por cuanto se mantendrá la separación de los poderes, con un Ejecutivo independiente del poder legislativo y con una vasta representación de los ciudadanos.
Podremos tomar en serio, con la casa guarecida, el viajar a Marte.
En forma inesperada, interviene dentro del público el conocido alcalde Valenzuela que representa a la facción más reaccionaria del espectro electoral, que quedó fuera en la primaria presidencial:
Alcalde Valenzuela: Pido la palabra, señoras, moderadores y señor rector que dirige el panel; para así complementar este debate con una mayor representación ciudadana, deseo compartido también por los candidatos.
Los tres aludidos asienten, concediendo la venia a su intervención.
Alcalde Valenzuela: Hemos prestado mucha atención a los postulados del presidente, que invoca a su favor el resultado de su administración.
Que no se atribuya ese mérito, pues proviene de la aplicación de nuestros postulados durante el régimen que salvó al país…
Ha llegado, entonces, la hora en que la ciudadanía nos reinstale en el desempeño de las políticas sociales.
Presidente Carlos: Acudo, en este diálogo, a relevantes citas de reflexiones de personajes históricos o de reseñas populares.
Esta trata de quien dejaba bienes y experiencias a sus dos hijos, premiando a aquel que defendiera lo suyo y se pusiera en la situación del otro, igualando sus oportunidades…
Entonces los somete a una prueba de habilidad.
La herencia consistía en dos caballos, uno para cada hijo, y en la administración de la hacienda familiar representada por un saco de oro dejado a los pies de la colina del predio que les pertenece. El que corresponderá a aquel hijo cuyo caballo, corriendo a toda velocidad, llegue último al rescate del tesoro.
Los hijos desecharon iniciar una carrera que cumplía con la exigencia de correr a todo galope y llegar segundo; por lo que optaron, entonces, en ponerse en la situación del otro y seguir en forma rigurosa la exigencia, que solo se lograba intercambiando el caballo. De tal forma, el caballo propio, conducido por otro titular, se desbocaría a objeto de que llegue en segundo lugar.
Cientos de veces, nuestras propias ideas no deben necesariamente quedar bajo nuestro control. Es posible, más aún, que su concreción en otras manos tenga mayor mérito y una percepción más eficiente que las del creador primigenio.
Es por lo mismo que, escuchando al alcalde, quien aspira a tomar las riendas del manejo de la contingencia, es que podemos evaluar en esta instancia cómo se han desplazado los roles de una eficiente concurrencia democrática.
Podrá ser una simple metáfora, un refrán quijotesco, una fantasía, o probablemente, una natural expresión ciudadana.
La diputada Camilla se acopló a las expresiones del alcalde e instigó al presidente.
Diputada Camilla: No está practicando sus discursos de inserción, son puros cuentos…
Presidente Carlos: Convoco a la diputada y al alcalde a la asunción de los cargos de presidente y vicepresidente, con sus adherentes, si es que a ese entonces cuentan con algunos partidarios.
Diputada Camilla: Así lo haremos, en el improbable evento de que resulte electo para un segundo turno.
La doctora Garbo intercede a favor del presidente y destaca su honestidad en que acepta las inspiraciones, en cuestiones esenciales, que se atribuyen algunos de los presentes. Defendiendo, sin embargo, el derecho de cualquiera para hacer suyas esas propuestas y realizarlas.
Y, si de transparencia se trata, la doctora Garbo agrega:
Doctora Garbo: La diputada Camilla es joven; el alcalde Valenzuela, también. La diputada Camilla cree estar preparada políticamente; el alcalde Valenzuela, también. La diputada Camilla cree ser conocedora de la contingencia actual; el alcalde Valenzuela, también. La diputada Camilla cree tener proyección de futuro y una propuesta convergente y unificadora. El alcalde Valenzuela, tampoco…
A continuación, el Rector procedió a dar lectura a las preguntas preparadas para los candidatos, las que serían leídas de una vez y respondidas en orden de sorteo.
1- ¿Cuál es, señor presidente, el programa del Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación? ¿De qué forma se darán a conocer a la comunidad el resultado de estas investigaciones? Compuestas, probablemente, de indicaciones e impulsos propios del dinamismo de la sociedad del conocimiento.
2- Doctora Garbo, ¿cómo considera usted que reaccionarán los ciudadanos y bajo qué expresión espera usted, al efecto de que se les permita una comprensión e inserción en esta evolución científica? ¿Es partidaria, usted, de integrar en la nominación y funciones del Ministerio de Ciencias, el concepto del conocimiento? ¿Lo interpreta en función de enseñar a la ciudadanía la comprensión de estas ciencias?
3- Diputada Camilla, ¿es usted partidaria de que deba financiarse el presupuesto en el ámbito de la ciencia y sus investigaciones, como se planteó a la opinión pública, por parte del sector privado, en 2/3 de su costo? ¿Comparte el criterio de incentivar al sector privado en estas investigaciones y en su desarrollo?
4- Señor presidente, ¿considera usted un fracaso de la democracia el asociarse y depender del mundo privado, del emprendimiento, del desarrollo y del crecimiento, al tener que compartir en estos términos la evolución científica del planeta? ¿Cuál es su pronóstico y consideraciones respecto a los cambios climatológicos y la evolución tecnológica ―aterradores para algunos―, que podrían significar pérdidas de empleados con las nuevas tecnologías? Y, ¿cómo será la estructura de la sociedad en esa perspectiva? ¿Consideran que la ciencia ―siguiendo la expresión popular― viene con una mochila bajo el brazo, en condiciones de proveer cómo enfrentar este futuro?
Señor presidente, ¿cómo visualiza usted el futuro, considerando en plenitud, las consecuencias que tendrá el avance tecnológico y científico, y los temores del devenir de la humanidad?
Le correspondió al presidente iniciar el proceso de respuestas.
(1) y (4)
Presidente Carlos: Corresponde a los ciudadanos hacer estas preguntas y el dar a conocer sus inquietudes. A su vez, a quienes ejercen los cargos de autoridad les toca el programar, conforme a sus capacidades, instrumentos y elementos disponibles, cómo será esa realidad en el futuro.
Como un concepto central, creemos que debe considerarse un núcleo convergente compuesto por la forma de vida y el nivel de cultura de los hombres; la realidad climatológica; la estructura de la ciudad en concordancia con los sistemas de educación, de trabajo, de protección de la vida y de la salud, de los deportes y del esparcimiento.
La sobrevivencia se irá imponiendo, conservando los vínculos familiares y afectivos. No obstante, perdurarán las diferencias raciales, culturales, las desigualdades y habrá enfermedades y enfrentamientos.
Sin embargo, imperará la alegría en ciudades más integradas en cuanto a su hábitat, niveles de educación y condiciones de menor estrés; en un futuro que recuerda a un hombre de apariencia anterior, pero con mayor espiritualidad y con un conocimiento científico superior, que pueda, desde su tierra, mirar al más allá.
Reducidas las jornadas laborales, recorrerán las vías peatonales a través de parques que olvidan las ciudades congestionadas, superadas por estas más auténticas y nobles.
Aprenderemos a racionalizar el uso de los instrumentos móviles creados por el hombre, perfeccionados por la tecnología, como bicicletas, patines, autos, aviones, máquinas a vapor, trenes y robots, que seguirán siendo los grandes protagonistas en plena concordancia como lo que fueron, desde su origen, estas criaturas proyectadas por el hombre a su pleno servicio y a su plena disposición.
Algunos serán relegados a la periferia de la urbe de caminantes. Y, las manifestaciones más profundas y evidentes del futuro tecnológico, estarán en las redes subterráneas y en los espacios aéreos, mientras nosotros preservamos la Superficie y la Naturaleza que cubre estas tierras...
(2)
Doctora Garbo: Excelente pregunta la que me hace en el ámbito de la educación y la psicología, a las que me he dedicado en toda mi actividad profesional.
Por supuesto que no puedo vaticinar cuál será la reacción de la ciudadanía, pero sí puedo contribuir a una profunda reforma educacional que tenga, como principal elemento, que la mayoría de los jóvenes accedan a los conocimientos tecnológicos y de la ciencia, los que regirán al mundo en sus tiempos.
(3)
Diputada Camilla: No soy partidaria de otorgar una nueva fuente de poder al sector privado y a la derecha; en que además de la propiedad de los bienes, del dinero y de dirigir y financiar la prensa y los poderes políticos, tengan el rol de asumir la formación de la mente y de los conocimientos de la juventud del país.
Esto sería el holocausto cerebral.
Con ovación de la concurrencia, se puso término al debate y comenzaron los programas en TV de evaluación del programa, de los candidatos y de las encuestas inmediatas.
VII. El partido de Las Mujeres al Gobierno
Llegado el momento de la despedida, los candidatos se dan la mano entre sí. Avanza hacia la tarima la primera dama a saludar a su marido y, en un gesto cordial, el presidente la acerca a hacer lo propio con las otras dos candidatas.
Vestían formales, la doctora Garbo un traje de dos piezas de rafia beige y la diputada Camilla una túnica rojo purpura. En cambio, la primera dama llevaba un ensamble gris con blanco, muy elegante.
Fue una fría pasada de mano y se mantuvieron juntas por un momento, mientras se iba retirando el público de a poco.
Cuando se despejaba la primera fila, el presidente reconoció a la secretaria de Palacio, de blusón estampado con buen escote, mirándolo con complacencia al son de los aplausos colectivos. Al cruzar sus miradas, le hizo una seña invitándola a que subiera al proscenio, ya en compañía de ministros y familiares de los tres candidatos.
Se produjo entonces el momento en que el presidente se reunió con las cuatro mujeres y Rosa, presumiendo más mundo, las saludó a todas de beso en la mejilla.
Bajan los peldaños de la tarima para tomar el pasillo lateral de la platea y salir al foyer, donde la doctora Garbo le propone a la diputada Camilla quedarse en el bar de la cafetería del mismo teatro a tomarse una bebida, al momento en que la primera dama, Blanca, a su costado, se despide del presidente, que salió raudo acompañado por el ministro del Interior y los guardias.
Quedó frente a ellas, con la secretaria de Palacio, Rosa, a su lado, en un contexto propicio para evaluar los debates. Es la propia doctora, en ademán natural de acercarlas, que les estira un brazo y les dice:
Doctora Garbo: Esta noche hemos sido las mujeres rodeando al presidente.
Diputada Camilla: (replica) Bueno, nos impusimos porque somos muchas…
Doctora Garbo: Qué bien. He propuesto a Camilla tomarnos una bebida aquí en la cafetería, que las incluye, por cierto.
Rosa, con su ya habitual desplante, se incorpora.
Rosa: ¡Pues vamos las cuatro!
Y agrega un leve gesto de entrelazar los brazos.
En su comienzo, el encuentro fue tirante.
Si bien, Blanca y Rosa no son amigas y las distancia el control del poder, tienen el vínculo común del presidente y de esa manera, una igual posición política. Parecían advertir que en esta situación debían complementarse en beneficio de la causa.
A su vez, las dos candidatas en contienda presidencial tenían sus diferencias, pero palpaban que la unión hacía la fuerza.
Resultó ser la primera dama la más elocuente, refiriéndose a sus dos hijos instalados en la universidad de Estados Unidos y, dirigiéndose a la doctora, da cuenta de estar viviendo el síndrome del nicho vacío. La doctora Garbo comenta cosa parecida con su hijo Alexander que, estudiando psicología, apenas pisaba la casa.
Camilla y Rosa, solteras y sin hijos, no tenían en cambio ninguna afinidad aparente y sin embargo, fue la diputada la que en forma espontánea le celebró su blusa en aprecio a sus colores.
Rosa: (sin control, expresando) Es un regalo del gobierno.
Con lo que arde Troya…
Blanca: (espeta) Ah, sí, me parecía conocida... Este hábito de Carlos de los uniformes de campaña a todo su sequito. Podrás luego, Rosa, taparte el pecho.
Rosa: No se crean, ¡es única! La tengo hace tiempo, de cuando asumí como vocera oficial y es una señal femenina y alegre.
Camilla: Eso me identifica. ¿Hasta cuándo seguimos con las formalidades de prendas a rayas gris con blanco, que nos tienen prisioneras?
Blanca: Solo cuando se topan las mujeres pueden darse estas ácidas expresiones. Al mismo tiempo que podemos reconocer
con sentido oportuno y chispeante los puntos de encuentro.
¡Vivan nuestros colores!
La doctora Garbo, que se había reservado, estalla con una gran sonrisa:
Garbo: Qué bien este lugar de hallazgo que nos despeja de cuestiones aparentes y les propongo que formemos, para nuestro país, un nuevo partido político contemporáneo con amplitud ideológica.
El partido nuevo, de mujeres, con mujeres, para las mujeres. Lo que equivale a decir, para toda la comunidad, no en géneros excluyentes, abierto a todas las voces, al que se puede entrar con los cuestionamientos e inquietudes comunes, los que evaluaremos con nuestra mentalidad en sentido profundo y práctico.
Su composición estará integrada por distintas líderes y dirigentes activas de movimientos tradicionales, de hijas de presidentes de la República y también por destacadas periodistas y figuras en programas de la contingencia.
La diputada Camila se suma con euforia a esta propuesta en reunión de señoras, donde se inició esta entusiasta conversación.
Blanca: Me siento apreciada por mi traje a rayas, como ya lo demostré en mi reacción anterior, la que abrió este relato. Sí, cuenten conmigo como demostración de que a todas nos incluye.
Rosa: Tomemos como ejemplo la discusión de la reforma educacional, con todas las amplias propuestas.
¿En alguna de ellas han visto, además de lo esencial, el referirse a una educación cívica, a las maneras, a los respetos, al diseño de sus salas, al horario y calendario de sus actividades, a la temperatura de las clases?
¿En las estructuras tributarias, se ha planteado el tener la facultad de dirigir una porción de mis impuestos en objetivos y destinos definidos, como en áreas de seguridad, alimenticias o culturales?
La doctora se extiende al ámbito científico, astronómico, y del futuro universal, de cómo la inteligencia emocional y la inteligencia artificial resultan excluyentes de las mujeres.
Doctora Garbo: ¿Las vemos acaso como imágenes de una compleja comprensión? ¿Que las incluya?
Debemos, en cambio, reconocer el gran ejemplo del mundo científico, que requiere de muchas de nuestras habilidades y ahí estaremos, en primera línea, en la aplicación de una ciencia amable, inclusiva y conquistadora, formando en familia una comunidad sustentable y de colores, como aún no hemos visto en el Universo.
Las elecciones se realizaron el domingo de la semana siguiente, donde se eligieron al presidente y vicepresidente de la República por los próximos cuatro años.
En el acto inaugural, ambas autoridades recién elegidas propusieron como proyecto fundamental del nuevo gobierno la formación del partido de Las Mujeres al Gobierno, con la concurrencia de la diputada Camilla, como pilar del sistema político del país.
Blanca, hasta entonces primera dama, se acerca a Carlos y a la doctora Garbo, en pleno diálogo entre ellos.
Blanca: Creo que corresponde, antes del momento de asumir, el recorrer las dependencias del Gobierno.
Carlos: (agrega) Incorporemos a Rosa como vocera oficial.
Lo que fue por ambos recogido con un gesto de aprobación.
El proyecto legislativo incorpora, nuevamente, la obligatoriedad del voto ciudadano como sustento, en equilibrio y consistencia con el ejercicio del derecho a nuestra libre expresión.
En los tiempos que han de venir, las horas, las luces, las temperaturas, los espacios y los habitantes, lo serán en las dimensiones de lo desconocido.


I. Primera escena: paso por la Luna
Fue nuestro primer viaje a través del Universo, sin ninguna capacidad comprensiva de lo que ello significaba; ni de tener las condiciones para capturar las imágenes del transcurso, como tampoco, para apreciar la entidad y materialidad que constituyen estos millones de estrellas y de cuerpos celestes rondando por el espacio.
Está de más decir que este paseo cambió radicalmente nuestra existencia y nuestro sentido de la realidad. Y, por cierto, quedaron insertas nuestras experiencias en el ámbito de esas percepciones que tomarán un tiempo en devenir en ideas o conceptos posibles de describir; como le ocurre a un niño que aún no sabe hablar y quiere contar su experiencia de los primeros días de clase, fascinado por lo que percibe como nuevo e inseguro de abandonar el cobijo de la cuna.
No conocimos de horarios y días, ni de movimientos y rutinas, más que como simples cuerpos insertos en la estructura de una nave espacial.
Nos detuvimos en dos estaciones. La primera situada en el campo lunar, el mismo que hace cincuenta años fue pisado por el hombre como inicio de una civilización cosmo-planetaria.
Recuerdo ese día, cuando sentíamos haber navegado por los cielos, que era nuestra única referencia del más allá.
Repetimos la rutina de Neil Armstrong en esa estrecha cápsula que se asienta en la Luna. Bajamos por los peldaños de una escalera colgante de metal sobre tierra incógnita para dar el primer paso físico más trascendente de nuestra existencia.
Entonces, en ese afán en que descendían los primeros dos astronautas, luego Gerald, en quien yo me apoyaría, estando parada tras él; tocaba ya mi turno. Sentí una gran fragilidad, una emoción incontenible, con el corazón palpitando. Desconocía la reacción que tendría mi organismo, inmóvil tras varios días, solo preparado con permanentes ejercicios de shock eléctricos que aseguraban la suficiente destreza muscular.
Tal vez advertía la precaria dependencia de mi marido, la más absurda de las reflexiones, tras veinte años juntos en la preparación profesional, intelectual y de destreza física.
Detrás mío, venía la doctora Schuler, de mi total confianza. Nos unía una amistad de muchos años, de esas que desarrollan en común sus afinidades como espina dorsal de los afectos, en vez de la competencia, y que surge de aquellos rasgos casi idénticos, pero con cauces diferentes.
Con los años, nos sentíamos más iguales, como los encuentros entre quienes provienen del mismo pueblo.
Yo esperaba compartir esta victoria; sin embargo, en una fracción de segundos, surgió el replantearme nuestra confianza cuando, en ademán de sostenerme sobre Gerald, que estaba un peldaño más bajo, sentí en mis espaldas un empujón de la doctora desde su peldaño más arriba.
Antes de seguir con esa efímera pesadilla, estábamos pisando el campo lunar, acontecimiento que fue obviamente captado por los lentes instalados por exploraciones anteriores. Las fotos nos muestran abrazados los tres, muy livianos, solo con el peso de nuestros equipos que nos mantenían pisando esa superficie.
Eché de menos que no pudieran captar la pulsación del corazón, el ritmo de la circulación sanguínea, la humedad en los ojos, cualquiera que fuere la manifestación del éxtasis que nos invadía.
II. Segunda escena: camino a Marte
No sé describir cómo fue la estadía del grupo en la esfera lunar, porque usualmente nos impresionan la vegetación, las imágenes de un ambiente, de su arquitectura, construcciones y principalmente, de quiénes la pueblan.
Aquí, en cambio, se trata de un vacío infinito con mono textura en la cubierta, sin colorido. Y “con sin luz”, como decía un nieto a su mocasín: “el zapato con sin cordones”, por la lengua de cuero en el empeine que afirmaba el calzado sin amarres.
Donde estábamos no había luz, pero sí claridad; tal vez de una lengua transparente en vez de los nítidos cordones de los rayos estelares.
Caminamos con ropajes inflados, con movimientos de elevación, como subiendo y bajando más que avanzando; y con cascos como cápsulas trasparentes sobre la cabeza. Con el poco margen de movimiento de solo 45 grados. Sin oírnos la voz, en que conectamos los sonidos y visión completa por red satelital.
¡Y me aterró la Luna!
Mil veces la Tierra, la realidad de la vida, hasta la ficción cinematográfica del universo es más inmersiva, sino más real, que esta bola inasible.
Sentí una frustración inmensa, un vacío que me hacía pensar que estaba muerta, que en algún momento del trayecto perdí el conocimiento o al menos la capacidad para comprender lo que ocurría; lo que me produjo una fuerte angustia. Debí haberlo manifestado porque vi que Gerald y la doctora Schuler se me acercaron. Y pude percibir, en la imagen de la pantalla interna de mi casco, un reencuentro con la expresión humana y un respiro, viendo en ellos la motivación que nos abocaba.
No pude ver nada más porque el llanto me diluyó la mirada y solo atiné a abrazarlos; lo que, de nuevo y por un instante, suspendió mi recuperación al no poder apretar nuestros livianos cuerpos hasta ingresar nuevamente a la cápsula, que percibí como mi cuna en mi acotado espacio. Recuperé mi sentido de humanidad.
De ahí en adelante tengo una verdadera confusión.
El segundo lugar fue la estación satelital, de mero trámite; y luego los tantos días de navegación espacial, durante los que sentí un vacío porque el propósito era concentrar, con ilimitado interés, la llegada al planeta Marte.
Para continuar el relato, debo dar cuenta de que todo lo observado correspondía pálidamente a lo indagado respecto de la composición del universo; el sueño de adentrarnos en esta relación infinita solo quedaría cubierto con el descubrimiento y llegada al lugar de destino.
Por esta contundente razón, quiero destacar la bien dimensionada línea que separa el paso por la Luna; con la maravillosa llegada a los brillos de colores, temperatura y sensación de vegetación del hallazgo de Marte.
Los tantos estudios se contrastaban con esta presente realidad, la que superaba el anhelo de pensar que podría ser como la Tierra, con seres humanos que se mueven, se conectan, sonríen y pueden vivir como una civilización.
III. Tercera escena: el desembarco
Fue, en realidad, una fiesta el desembarcar en este orbe redondo que imponía su apariencia como una Tierra gemela para nosotros.
Estábamos en Marte Colorado, sin brasas, sino cubierta de su delgada textura oxidada, de vuelo fácil, mostrando el proceso ya iniciado de la evolución del planeta.
Seguimos un programa trazado sobre su superficie, en base a imágenes capturadas por satélites preexistentes, con largas caminatas en los primeros días, en torno al albergue. Este consistía en una enorme gruta de material transparente en cuyo centro funcionaba el sistema tecnológico con sus equipos de computadores, radios y pantallas; y en el eje del medio, una antena que cruzaba la copa del techo con conexiones satelitales que mantenían la permanente operación de las instalaciones.
En los bordes interiores se distribuyeron las sillas inflables, que con un segundo toque se transformaban en tumbonas para los seis integrantes del equipo.
En esta guardería estaban también los servicios de agua potable, de higiene y deposición ―adecuadas a los estrictos regímenes alimenticios―, que fueron sustraídos de la cápsula, esperando la llegada de nuevas estructuras materiales que vendrían en siguientes expediciones.
Se extendieron los recorridos y nuevamente debimos acudir a una indumentaria de protección de nuestro organismo, con trajes más livianos, zapatos de goma y sin cascos. Transcurridas las tormentas de arena, se dejaban ver los vapores húmedos de los suelos en ambientes vivos de abundantes brotes, con otras formas y, tal vez, con distintos colores a nuestras vegetaciones; las que tenían la capacidad de ir mutando a medida del constante movimiento de los vientos.
Esta excursión fascinante y acogedora contemplaba escenas de un paraíso ficticio, no tanto en sus figuras como sí en sus ritmos y la ilusión de las imágenes en movimiento de un teatro Cinerama, que en un costado del espectro podría ser el “Mago de Oz”; al frente, el “Tío Remus lo contó” con el sonido musical de los vientos; y al centro, la aparición de una “Alicia en el país de las Maravillas”.
Claro, no igual ni tan comparable, pero tal vez sí en cuanto crea la sensación del inicio de un paseo que no quisiéramos interrumpir. Como el deportista que durante su desempeño desea seguir, pues no siente el cuerpo ni el cansancio, conservando el goce de una realización.
Volvíamos al refugio al atardecer, como si se tratara simplemente de una caminata por el campo, con un cielo rosado y una humedad que nos refrescaba.
Lamentable fue esa tarde, ya instalados en nuestro hábitat, en que pusimos en la pantalla programas informativos mundiales de gran diversidad, con noticias de actualidad de distintos continentes y culturas. Entonces ocurre que un informativo de redes oficiales de Corea del Norte hace una acusación a Norteamérica por la conducción de las políticas de exploración universal y de los programas espaciales en que imputa a USA el propósito genético en nuestro presente viaje: ligar a los hombres terrestres con gérmenes de vida descubiertos científicamente en el planeta Marte.
Se había difundido en todo el mundo nuestro aterrizaje exitoso, con imágenes captadas por satélites. Se denuncia como propósito científico el de cruzar a los humanos con gérmenes susceptibles de vivir, existentes en Marte, y que requerían ser fusionados con la corporeidad del Humano Terrestre para generar una nueva especie; dando un resultado y atributos muy superiores a las del hombre existente, con la misión de conquistar el universo.
Absorta en esta descabellada denuncia, sentí un natural desconcierto e incomprensión; y pronto mi organismo fue convulsionado. En un comienzo con gran escalofrío y luego, con un mareo y desequilibrio que me impedían seguir de pie. Di unos pasos para atrás, para luego girar hacia las tumbonas, cuando veo que la doctora Schuler estaba armando las camas y estirando las cobijas sobre ellas. Al verme, se acerca para acomodarme con sus fuertes brazos como un golpe fulminante de electricidad.
Todos los gobiernos de los países del Este se acoplaron a estas imputaciones, dividiendo al mundo en dos bandos, como en plena guerra fría.
Instalada en mi cuna sentí una textura desconocida que se impregnó, desde la planta de mis pies, en una aguda penetración que subía invadiéndome a lo largo de mi organismo, pasando por mi cintura y pecho, hasta oprimir la estructura ósea, lo que me hizo perder el conocimiento con una fuerte estrangulación de cuello.
Mi primera percepción, a posteriori, fue la de un despertar tras la anestesia; con las facultades activas de oír unos diálogos, sentir un cuerpo desnudo con vida, ver una escena amorosa,
sentirme complacida sin razón de edad ni limitaciones; con movimientos libres en un universo que no parece infinito, sino más bien, enmarcado dentro de un Cuadro de mi lente.
Concentraba entonces mi visión dentro del lente, el que se movía en direcciones determinadas a mi antojo, con sentido de acercarse o alejarse de planetas o asteroides específicos ―también según mi propio deseo―, al igual que la profundidad de sus luces.
“¡Esto es el desafío del Renacimiento!”, pensé.
El marco de este Cuadro estaba rodeado de textos escritos en distintas lenguas y caligrafías que, tal vez, contienen enigmas del mañana y profecías del destino.
Y así, mi anterior historia es simplemente la del hombre del ayer.
IV. Cuarta escena: El Renacimiento
No supe cuánto tiempo transcurrió desde mi despertar, hasta llegar a la grandiosa dedicación en la que me encuentro.
Había concentrado mi actividad en el hallazgo del Cuadro, en el que iba consultando en forma indefinida las imágenes del Universo, seleccionando los léxicos y letras comprensibles.
No estaba cabalmente consciente de mis capacidades intelectuales y físicas, porque no me planteaba cuestión alguna. Y, lejos de vivir como un ser pasivo, diría que lo fui en una concepción más inesperada y abstracta, con algo de curiosidad, como debe haber sido al descubrir el fuego; o cuando se bate la masa del pan antes de meterla al horno.
Y fueron surgiendo formas letradas y numéricas, ya no solamente de lo desconocido sino, además, de tiempos pretéritos en la búsqueda de aportes a nuestro empeño de un nuevo mundo. Entonces, me hizo mucho sentido cuando nombré a Jules Verne, su máquina del tiempo y sus viajes por el universo. A los griegos y la razón; a los artistas; y quién más indicado para darnos una fisonomía que el propio Leonardo Da Vinci, con la predicción de que regresaría 500 años después de su largo viaje, el 2 de mayo del año 2019.
Cuando entendí estas letras, integré una identificación absoluta con quienes darían el diseño corporal y la definición de su existencia a esta nueva especie de los habitantes del Universo.
Esta fascinación obsesiva me llevó, con desplante, a iniciar un dialogo con ellos, de frente, a través de la pantalla de mi Cuadro.
Eva: Estoy iniciando una nueva creación como matter en ciernes.
Jules: Es un privilegio ser llamado a esta actividad en el cosmos.
Leonardo: Cuando ustedes estaban en la tierra, yo estaba en el cielo. Y sentí que pedían fervientes el poder reunirnos, justo cuando se da la coincidencia de estar preparado para este retorno.
Jules: ¿Qué espera Eva de nosotros?
Eva: Bueno, no conozco aún mi fisonomía y no me motiva mirarme en el espejo, porque solo veo a través de mi Cuadro. Tal vez ustedes pueden hacer un efecto de retorno, de cómo me ven.
Leonardo: No lo percibimos aún y me comprometo a perfeccionar el trabajo de mis estudios de anatomía, como base para el diseño del hombre de Vitrubio al que agregaría las condiciones de tu especie, que nos están dando la oportunidad de diseñar.
Eva: No quiero ser La Gioconda, no quiero edad ni tamaño. ¿Podremos vivir sin sometimiento a las formas?
Jules: No son formas. Es su esencia. El germen que recibiste requería para subsistir el agregarse a tu cuerpo y nuestra misión será, darle una dimensión ilimitada.
Leonardo: ¿Cómo quisiera usted, Eva, que sea su fisonomía, los lineamientos de su cuerpo? ¿Y cuáles sus destrezas y habilidades?
Eva: No tengo una opción clara y solo me he dedicado a reflexiones que se condigan con la infinidad de visitantes del universo que recibo en mi constante concentración frente la pantalla.
Jules: Mi diferencia es que deambulo por el espacio buscando cómo enlazarme con un proyecto humano.
Eva: He pinchado varias veces el planeta Tierra. Lo sigo enteramente, con imágenes en vivo, y asimilo muy bien su contingencia.
Leonardo: Incorpóranos, Eva, a tu Sede para compartir el Cuadro que contiene la ventana hacia el cosmos.
Eva: El contacto con ustedes proviene del marco que rodea el Cuadro del Universo, con sus nombres, obras y trayectoria, llamados a complementar el mandato al que he sido llamada: concebir un nuevo género.
Pienso que, en el ejercicio de las facultades que ello importa, debemos abrir un espacio de encuentro material, integrándolos a las imágenes del Cuadro ―en cualquiera sea el lugar donde se encuentren― para transportarlos a, la bien llamada por ustedes, “Sede de Marte”, que es en realidad la sede del futuro.
Entre los tres formaremos un panel de análisis, como base para nuestro trabajo.
Jules: Bueno, realmente nunca me he separado de la Tierra en estos dos siglos, porque dejé establecida mi percepción de que tendríamos un tránsito por la infinidad de los tiempos, divagando por los cielos; pero no logro mantener una vinculación y diálogo que me permitiera involucrarme en su realidad.
Tú, Leonardo, ¿has sufrido como yo este destierro? ¿El de ver unas figuras, oír sus sonidos y sentirlos en el corazón? ¿Con diálogos estériles, con nuestras mudas respuestas; y ser imperceptibles?
Leonardo: Me he preparado para este, el momento del retorno.
Eva: Bueno, Jules, cuando hacías uso de la máquina del tiempo podías visitar entonces el pasado en base al curso histórico. Pero ¿cómo visitabas y de qué manera accedías al futuro?
Jules: Siempre considerando, como este diálogo lo confirma, que la proyección debía hacerse con dirección al espacio para crear una conciencia de día y de noche, en concomitancia con los sueños.
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