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EDUCACIÓN FÍSICA

Y CURRÍCULUM

Educació. Estudis 3

David Kirk

EDUCACIÓN FÍSICA

Y CURRÍCULUM

Introducción Crítica

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

Col-lecció: Educació. Estudis

Director de Col-lecció: Guillermo Quintás Alonso

Traducció: José Devís Devís y Carmen Peiró VelertDisseny de la portada: Clemente Miranda Mora

Títol original PHYSICALEDUCAHON AND CURRÍCULUM

ESTUDY. A CRTTICALINTRODUCTION

© Edició Anglesa Croom Helm - Routledge

© Edició Castellana Servei de Publicacions

UNIVERSITAT DE VALÈNCIA

I.S.B.N.: 978-84-370-9484-7

Dipòdsit Legal: V-1144-1990

Printed in Spain

Índice

PRESENTACIÓN ABREVIATURAS TABLAS FIGURAS INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I. La definición del currículum: la concepción del currículum como praxis educativa

CAPÍTULO II. La educación física y el estudio del currículum como crítica de la praxis educativa

CAPÍTULO III. La educación física en el currículum escolar: exploración de las dimensiones del problema del estatus educativo

CAPÍTULO IV. Teoría del currículum de la educación física: aclaración de la confusión conceptual

CAPÍTULO V. El cambio del currículum

CAPÍTULO VI. Diseño del currículum: exposición y crítica del modelo por objetivos

CAPÍTULO VII. La ideología y el currículum oculto en la educación física

CAPÍTULO VIII. La educación física del futuro: algunos problemas y cuestiones

BIBLIOGRAFÍA

PRESENTACIÓN

La obra Educación Física y Currículum. Introducción Crítica aparece dentro de la literatura hispana específica en un momento en que el estudio del currículum despierta un gran interés dentro del mundo de la educación fisica española. Sin embargo, debemos recordar que la pero cupaciónpor los temas del currículum en la educación fisica surge, desde sus inicios, en conexión con la génesis del currículum como campo de estudio1 alrededor de los años veinte del presente siglo. Prueba de ello es que F. Bobbit, considerado el padre del currículum a partir de su trabajo The Curriculum (1918), también manifestó en 1921 sus preocupaciones curriculares en relación a la educación fisica en su artículo Objectives of Physical Education. Pero el rápido y creciente desarrollo que desde entonces sufrieron los estudios del currículum ha provocado una cierta confusión conceptual, especialmente acusada en nuestra profesión debido a la tendencia dominante por entender el currículum como el conjunto de contenidos y/o detallado conjunto de objetivos que deben enseñarse y/o conseguirse en las clases de educación fisica. Además, esta casi exclusiva concepción del currículum ha dificultado la comprensión del alcance y el significado actual de los estudios del currículum en la educación fisica.

El texto que presentamos corresponde, como veremos a continuación, a un profundo movimiento reconceptualizador del campo del curri culum que también ha afectado a la educación fisica y dentro de la cual puede considerarse pionero. Su traducción al castellano está plenamente justificada desde el momento en que intenta esclarecer la confusión conceptual y presentar el primer acercamiento, dentro de la comunidad internacional, a una teoría crítica de la enseñanza en la educación fisica. Estas dos importantes aportaciones de Kirk se ven reflejadas en dos grandes partes del libro:

a) una primera parte en la que realiza una visión panorámica, desde una perspectiva crítica, del campo del currículum en relación a la educación física ; y

b) una segunda parte en la que somete a discusión algunos de los tópicos dominantes de los estudios del currículum en la educación fisica.

En la primera de estas grandes partes el autor se enfrenta a los conceptos de currículum, estudio o investigación del currículum, teoría del currículum y pedagogía crítica. Después de analizar varios de los significados y problemas en torno a la ambigüedad conceptual del currículum, Kirk acaba presentando una amplia concepción del mismo: la dialéctica. Esta concepción del currículum se convierte en un excelente medio para pensar sobre los problemas de la educación física y los centros educativos. Es una visión que interrelaciona mútuamente el cuerpo de conocimientos o contenido que debe transmitirse, las interacciones entre profesor y alumnos, y el contexto social y cultural en el que se encuentran esas interacciones; es decir, el currículum es lo que Carr y Kemmis2 denominan la “praxis educativa”, la relación dialéctica entre pensamiento y acción o teoría y práctica. Por lo tanto, y siguiendo esta orientación, también puede concluirse que el estudio del currículum es el estudio de la praxis educativa o la investigación racional-crítica de “la acción educativa y los niveles de contexto en los que está situada y con los que está dialécticamente relacionada”.

El concepto de teoría del currículum nos muestra un problema similar, puesto que los diversos teóricos no se ponen de acuerdo respecto a su naturaleza.función y propósito. Esta situación, caracterizada por la falta de acuerdo y la existencia de diferentes naturalezas de teoría curricular, ha generado diversos planteamientos o aproximaciones a la teoría del currículum que la definirán según los propósitos y funciones a las que sirva dentro del campo general de los estudios del currículum. Por ello, Kirk presentará las tres grandes aproximaciones a los estudios del currículum en educación física tomadas a partir de los trabajos de Pinar3: la tradicionalista, la empirista conceptual y la reconceptualista. Se trata de una visión general que ayudará a situarnos en el campo del currículum y a comprender adecuadamente la perspectiva que pretende desarrollar el autor, la crítica.

Para algunos 4la aproximación tradicionalista es la dominante dentro del mundo de la educación física, ya que se preocupa especialmente de la selección, organización y evaluación del contenido a transmitir y concibe el currículum como una simple tarea administrativa. Las teorías de esta visión tradicionalista tratan de preservar los valores existentes en la educación física y prescribir la práctica de sus profesores.

La aproximación empirista conceptual está fuertemente influida por las ciencias naturales y biológicas y apoyada en la supuesta neutralidad ideológica de la ciencia. La enseñanza, en esta aproximación, se define con parámetros de rendimiento eficientista siguiendo una racionalidad tecnológica que busca entender, predecir e incluso controlar la conducta humana en las clases y que acaba viendo en la enseñanza de la educación física un terreno apropiado para la ciencia aplicada. Las dos aproximaciones anteriores no tienen en cuenta ni aspectos éticos ni ideológicos y el currículum se convierte, en ambas visiones, en una mera tarea técnica donde el profesor realiza labores de ingeniería social. Este libro se sitúa dentro de la perspectiva reconceptualista y pretende criticar las estructuras sociales que definen el mundo del gimnasio y los campos de juego para hacerlas visibles o conscientes y convertirse así en la condición previa para abordar el cambio del currículum en la educación física . A partir de los estudios de la nueva sociología de la educación, Freiré y el pensamiento neo-marxista, la sociología post-marxista de Giroux y Apple, y las aportaciones de los críticos sociales de la Escuela de Frankfurt (especialmente Habermas), elaborará una crítica de la conciencia tecnocrática del currículum y del estudio curricular. A diferencia de las dos aproximaciones anteriores, ésta destaca el carácter histórico y cultural en la educación física, así como la naturaleza política de la práctica educativa por su vinculación ontológica fundamental a los juicios de valor y a los intereses encubiertos.

Dentro de la perspectiva reconceptualista, el autor presentará como alternativa práctica el desarrollo de una pedagogía crítica en la educación física, esto es, una pedagogía que está comprometida con la creación y promoción de un proceso educativo emancipatorio por medio de la reflexión crítica del profesorado respecto a sus creencias, supuestos y prácticas. Se trata de un proceso continuo de reto a lasrelacionesy prácticas pedagógicas existentes, adoptando una perspectiva de investigación-acción como via de solución a los problemas de la praxis educativa5.

Con el “problema del estatus educativo de la educación física” se inicia la segunda gran parte de este texto, aquélla que convierte al libro en una auténtica plataforma de discusión crítica y debate de los aspectos más importantes de la educación física contemporánea. Tomando numerosas aportaciones de autores vinculados a nuestra profesión se comentan y discuten multitud de aspectos cuyo interés crítico se dirige a los contextos culturales, políticos, económicos e históricos en que se ve envuelta la praxis de la enseñanza de la educación física.

Se trata de una parte fundamental para el progreso, avance y mejora de nuestra profesión, especialmente cuando en el sistema educativo español se observa una cierta acomodación del profesorado, después de conseguir su integración y reconocimiento oficial dentro del cuerpo de funcionarios de Enseñanzas Medias. La profesión de la educación física se enfrenta actualmente, no sólo a la completa integración dentro del sistema educativo (especialistas de educación física en la EGB, doctorados específicos,...), sino también al reto que supone conseguir mayores niveles cualitativos de enseñanza. Es decir, necesitamos enfrentarnos a un análisis más profundo de la enseñanza y asumir la responsabilidad que tenemos los profesores para alcanzar mayor significación educativa en nuestras prácticas6. Si no lo hacemos así, estaremos reduciendo la riqueza y el potencial educativo de la educación física. Como dice Kirk, esta significación educativa es de vital importancia para “la supervivencia de nuestra asignatura” dentro del currículum escolar, especialmente cuando a menudo la educación física escolar se ha utilizado “con propósitos no educativos y a veces incluso antieducativos”.

Para llegar a sentar las bases en la elaboración de programas cualitativos de educaciónfísica y comprometidos con una educación para la emancipación, es decisivo entrar en un proceso de reflexión a distintos niveles: a) a nivel del contenido, el conocimiento y las formas de transmitirlos, tanto en la escuela como en los centros de formación de profesores; b) a nivel de la problemática que engendra el cambio social emancipatorio dentro del sistema educativo y en relación a las distintas ideologías profesionales existentes en la educación física; c) a nivel del diseño curriculary la inadecuación y pobreza del modelo dominante de enseñanza por objetivos; d) a nivel del currículum oculto existente en la educación física; y otros.

A lo largo del libro tendremos ocasión de comprender las impliaciones que los distintos niveles o tópicos de reflexión poseen en el desarrollo de una pedagogía crítica, e incluso llegará a presentar criticamente tres aspectos importantes para la acción social transformadora del futuro cercano de la educación física.

En resumen, Kirk parte de una perspectiva problemática y contextual de las relaciones entre la educación y la sociedad, en la que intervienen procesos sociales y culturales amplios, para convertir muchos de los tópicos del currículum en educaciónfísica en auténticos “elementos potenciales de disputa”. El autor concibe la enseñanza de la educación física como un mundo complejo, problemático y cambiante, en lugar de neutral, aséptico y controlable. Asimismo, resalta la naturaleza práctica de la enseñanza y la importancia de las distintas tradiciones e influencias socio-culturales e ideológicas que aparecen y guían la acción educativa en su desarrollo. Si tenemos en cuenta que la orientación crítica dentro del campo general de los estudios del currículum se encuentra en los momentos iniciales de su desarrollo, el libro de David Kirk se convierte en el primer texto que enfoca el estudio del currículum en la educación física desde esta perspectiva. En definitiva, Educación Física y Currículum. Introducción Crítica nos invita a la reflexión, discusión crítica y cambio o transformación de valores, creencias y prácticas del mundo y de la educación física que pueden entrar en conflicto, pero que pueden ayudarnos a reconceptualizar nuestra profesión en un momento en el que se plantea una reforma educativa general en el estado español.

JOSÉ DEVÍS DEVÍS

Instituto Valenciano de Educación Física

Valencia, marzo de 1990

(1) Jewett, A.E. (1980) The status of physical education curriculum theory. Quest 32,(2), 163-173.

(2) Carr, W. y Kemmis, S. (1988) Teoría crítica de la enseñanza, p. 48-52. Ed. Martínez Roca, Barcelona.

(3) Veren castellano. Pinar, W. Lareconceptualización en los estudios del currículum, en Gimeno y Pérez (1983) La enseñanza: su teoría y práctica, p. 231-240. Akal, Madrid.

(4) Schempp, P. G. (1985) A paradigmatic analysis of curriculum a sa field of study in physical education. En Carmes, M. M. (Ed.) Proceedings of the fourth conference on currículum theory in physical education, p. 151-157. University of Georgia

(5) Kemmis, S. y McTaggait, R. (1988). Cómo planificar la investigación-acción. Laertes, Barcelona.

(6) Devís, J. (en imprenta) Renovación pedagógica en la educación física: dos alternativas de acción L Perspectivas, n.4, INEF de León-Diputación.

ABREVIATURAS


HMI Her Majesty’s Inspectorate (Inspectores de Su Majestad)
DES Department of Education and Science-England (Departamento de Educación y Ciencia)
CDC Currículum Development Center- Australia (Centro de Desarrollo del Currículum)
SED Scottish Education Department (Departamento Escocés de Educación)
B of E Board of Education- England-past. (Consejo de Educación- Inglaterra en el pasado)
BSSS Board of Secondary School Studies- Queensland, Australia. (Consejo de Estudios de la Escuela Secundaria)
QSSS Queensland State Secondary Schools (Escuelas Estatales de Secundaria de Queensland)
SJWP Scottish Joint Working Party (Junta de Trabajo del Colectivo Escocés)
CSC Common Sense Consensus (Consenso de Sentido Común)
SBCD School-based Currículum Development (Desarrollo del Currículum basado en la Escuela)
HPE Health and Physical Educatíon- Queensland, Australia. (Salud y Educación Física)
RCP Rational Cuirriculum Planning (Planificación Racional del Currículum)
S CI School-centred Innovation (Innovación centrada en la Escuela)
LEA Local Educatíon Authority (Autoridad Educativa Local)

TABLAS


Tabla 1.1Algunas definiciones del currículum
Tabla 5.1Número de profesores de educación física en proporción al número total de profesores con jornada completa empleados en escuelas estatales de secundaria de Queensland
Tabla 5.2Actividades en el Programa de HPE del BSSS según el Informe Radford, 1973-81
Tabla 5.3Número de alumnos del curso 12 que recibieron clases de HPE en proporción al número de alumnos que recibieron clases de Lengua Inglesa desde 1975 a 1982

FIGURAS


Figura 5.1El modelo centro-periferia
Figura 6.1Un modelo lineal del diseño del currículum
Figura 6.2Un modelo cíclico
Figura 6.3Un modelo interactivo

INTRODUCCIÓN

Este libro surge como fruto de mi insatisfacción con los textos que existen disponibles actualmente sobre los estudios del currículum en educación física y con la adaptación que se hace de ellos en los cursos de formación de estudiantes y profesores en sus distintos niveles. Los estudios de educación física en instituciones superiores (conocidos comúnmente por “ciencias del deporte”, “estudios del movimiento humano” o “ciencia kinesiológica”) han estado dominados por académicos e investigadores cuyo interés principal se centraba en el ejercicio físico y, en menor medida, en las “ciencias” sociohistóricas. Además, últimamente el campo de la educación física en las escuelas suele definirse como un campo de ciencia aplicada. Me gustaría argumentar que estas influencias han sido negligentes con los aspectos educativos de la educación física en los cursos de formación de profesores. Incluso cuando se han tratado esos aspectos educativos, su estudio ha estado casi siempre orientado bien desde el interior de alguna o algunas “disciplinas madre” de los estudios educativos, tales como la filosofía o la sociología, o bien desde variaciones de la psicología conductista, como ocurre en los EE.UU.

Estas aproximaciones ven la tarea del estudio del currículum como la aplicación de principios teóricos, desarrollados por la investigación, a cuestiones tales como el diseño del currículum, su implementación y la medida del logro del alumno en las prácticas educativas de las escuelas. Los roles correspondientes a los profesores e investigadores están claramente delimitados dentro de esta perspectiva: la tarea del investigador es construir currícula, normalmente por medio de la aplicación de los resultados derivados de una investigación desarrollada “científicamente” y la del profesor es llevar a la práctica esos currícula en los programas particulares o locales. Los investigadores, dentro de esta tradición, reconocen la existencia de una desconexión invariable entre sus creaciones teóricas y aquello que hacen los profesores en la práctica, pero consideran que es principalmente una deficiencia de los profesores que necesitan leer revistas profesionales y académicas con mayor asiduidad y atención, para desarrollar así habilidades más sofisticadas en la aplicación de sus teorías a la práctica. Por otra parte, los profesores se muestran molestos por tales insultos y rechazan gran parte de la teoría del currículum por considerarla ajena a sus intereses. Cuando algunas de estas ideas teóricas se filtran en documentos oficiales en forma de sumarios o guías curriculares, los profesores las consideran normalmente como una imposición. Sin embargo, al verse obligados a cumplir con las exigencias oficiales,pronto se ven inmersos en un cenagal tecnológico de minucias, jerga e ideas poco claras.

Si todo esto suena a caricatura, peor ocurre en el estudio del currículum de la educación física . Aunque la descripción anterior no debe entenderse como el retrato de toda la investigación del currículum en educación física , se acerca bastante a la realidad. El problema, incluso con los textos más recientes sobre el estudio del currículum y la educación física, es que presentan “ideas” y “procedimientos” (y en menor medida “cuestiones” que implican controversia) que se han desarrollado a través de los estudios y tendencias de escritores e investigadores de otras áreas de la escuela. Peor aún, la idea de utilizar los objetivos en la planificación del currículum es relativamente nueva para la mayoría de los profesores de educación física. Además, debido a la división del trabajo en el quehacer teórico/práctico que he señalado anteriormente, los profesores se muestran adversos a estas ideas. Sin embargo, mientras el mundo seguía cambiando, se vieron forzados a gastar su tiempo y energías en redescubrir los problemas de la pedagogía por objetivos, cuando era ampliamente conocida por otros en el campo del currículum desde los años setenta.

Considero que una de las razones por las que muchos de estos cambios y desarrollos no han encontrado todavía un camino dentro de la formación del profesorado de la educación física, es porque nos hemos enamorado de la imagen de que somos científicos que aplican conocimiento. En él mundo de los estudios educativos, esta autoimagen ha llevado a tratar los problemas del currículum como si fueran problemas técnicos sobre los que ha centrado su atención, descuidando las cuestiones éticas, políticas y estéticas. No obstante, las realidades de la escolarización y de la educación no se ajustan fácilmente a la aproximación tecnológica. Aunque creo que algunos profesores han visto, dentro de la retórica cientificista, algunos problemas en el estudio del currículum de la educación física, como profesión hemos hecho bien poco para desafiar algunas de sus suposiciones dominantes y creencias profundamente arraigadas.

Con el siglo veinte cercano a su fin, este desafío queda pendiente. Sin embargo, una crítica a la visión dominante de las cuestiones educativas en la educación física no es únicamente un asunto de nuestro campo o un tema de discusión profesional. Como mostraré a lo largo de este libro, y especialmente en el Capítulo 2, tanto la sociedad capitalista, como las formas de relación social que crea y el lugar que adjudica a la educación y a la escolarización, están en crisis. Después del ‘boom’ económico de los años sesenta, la economía mundial ha ido en retroceso desde el inicio de los setenta y, aunque mucha gente del primer mundo sigue todavía disfrutando de un alto nivel material de vida, muchos otros no. Además, el mundo se ha convertido en un lugar inseguro para vivir. La amenaza del desastre nuclear y de la sistemática destrucción del medio ambiente, la proliferación de gobiernos conservadores y estados militares represivos y la continua presencia de pobreza y miseria, incluso en los países avanzados tecnológicamente, se convierten en fiel reflejo del testimonio anterior.

Generalmente, la respuesta de la profesión ha sido ignorar estos acontecimientos. Siempre que nos enfrentamos a los problemas sociales que nos incumben, tales como el ‘hooliganism’ o la violencia en los terrenos de juego, tendemos a adoptar una postura de avestruz o a evocar la retórica de que “nosotros somos unos profesionales neutrales y autónomos” como si este sortilegio nos excusara de nuestra responsabilidad como educadores. Esto no quiere decir que los profesores de educación física tengan que emplear su tiempo protestando, demostrando o manifestándose sobre el desarme nuclear, las huelgas de los mineros o la guerra de las Malvinas, puesto que no es su función profesional. Sin embargo, sí debemos empezar a reconocer que podemos jugar un papel crucial como educadores, colectivamente y junto a otros grupos sociales, para transformar las estructuras de desigualdad e injusticia que continúan existiendo.

Todo esto parece algo alejado de la práctica diaria de la educación física en las escuelas. Pero como comentaré a lo largo de este libro, y particularmente en el Capítulo 7 sobre “Ideología y Currículum Oculto en Educación Física”, nuestras acciones no están tan alejadas de estas cuestiones como creemos. La enseñanza y el aprendizaje de la educación física tienen lugar en el mundo real, no es una isla, y los intereses cotidianos de la educación física reflejan, en formas concretas y específicas, las amplias fuerzas que gobiernan los acontecimientos de la sociedad. Una de las tareas esenciales de este libro es, por lo tanto, intentar discutir cuestiones y problemas de la práctica de la educación física en las escuelas y mostrar en cualquier lugar cómo están influenciadas por los acontecimientos y las amplias tendencias de la sociedad.

Al comienzo de esta introducción he señalado que este libro surgió de la insatisfacción que me producían otros textos del currículum en educación física . Al decir esto, soy consciente de que este libro también presenta varias limitaciones. Quizás la mayor de ellas es que el libro representa solamente un comienzo en el intento de desafiar algunas de las ideas dominantes en el campo del currículum de la educación física. Para orientar al lector en algunos de los tópicos de la práctica en las escuelas intentaré indicar, en primer lugar, algunas de las cuestiones que se necesitan combatir y cómo podemos empezar a hacerlo desde nuestra profesión. También quiero dejar claro que no ofrezco soluciones preparadas a los problemas que son motivo de discusión. Esto no quiere decir que me retraiga de mi postura de debate, puesto que lo haré cuando sea necesario, sino que obedece a la creencia de que la mayoría de estas cuestiones sólo pueden ser resueltas por todos y cada uno de nosotros dentro de nuestra propia práctica educativa. Una de las primeras conclusiones a las que llegaremos es que no existen recetas, formularios o técnicas que garanticen el éxito.

Otra limitación que no he sido capaz de evitar, es que el libro persigue varios propósitos. Por una parte, he intentado ofrecer una introducción a algunos de los tópicos estándar de los estudios del currículum aplicados al contexto de la educación física, esto es, el contenido del currículum (Capítulo 4), el cambio del currículum (Capítulo 5), la construcción o “diseño” del currículum (Capítulo 6) y el currículum oculto (Capítulo 7). Almismo tiempo, he intentado presentar formas alternativas para enfrentarse a estos tópicos a partir de las críticas en que se apoyan y que representan algunas de las aportaciones más recientes al campo del currículum. Consecuentemente y basándome en estas aportaciones, el libro también ofrece una visión particular del currículum y del estudio del currículum, de las escuelas y de la educación. Al intentar cumplir todos estos propósitos existe siempre el peligro de no tratarlos con la profundidad que se merecen. En mi opinión, esto representa uno de los males endémicos del campo del currículum: intentar construir un estilo ecléctico, a partir de un gran conjunto de ideas provenientes de distintas disciplinas y campos, presenta la posibilidad de ser esclavo de todas y dueño de ninguna.

Teniendo en cuenta estos puntos, puedo anticipar que el libro será de mayor utilidad si se acompaña de específicas y detalladas discusiones sobre algunos temas concretos. De esta forma, espero que al menos el libro proporcione una seria introducción a un conjunto general de cuestiones y debates del campo del currículum, así como a su relación con el mundo de la educación física.

En el primer capítulo, examino los posibles significados legítimos que puede tener el término “currículum” y, sobre la base de este análisis, intento definir más claramente los límites o fronteras del campo de los estudios del currículum. Considero que el currículum puede emplearse útilmente para enfocar nuestros estudios sobre la acción educativa y sobre los diversos factores o fuerzas que conforman y gobiernan lo que ocurre en las escuelas. A partir de este análisis, el Capítulo 2 expone algunos desarrollos recientes en el campo del currículum y presenta una estructura donde puede ubicarse el estudio de la educación física. Este capítulo sirve para esbozar la perspectiva que apoya el resto del libro y presenta una determinada visión de la educación, de la escuela y del papel que puede jugar el profesor para proporcionar una educación que sea una experiencia enriquecedora para los alumnos.

Los Capítulos 3 y 4 tratan de la educación física como una de las asignaturas del currículum escolar y del conocimiento que incorpora. Considero que el estatus educativo de la educación física y el contenido de la asignatura son cuestiones muy relacionadas entre sí y que el valor educativo de la educación física depende en gran medida de qué pensamos de nuestro contenido y de cómo lo presentamos a otras partes interesadas. Además también creo que la educación física se enfrenta con el problema de su estatus educativo, algo que difícilmente mejorará a menos que hagamos más justicia a nuestro contenido y experiencia profesional en la enseñanza.

Sin embargo, aclarar la confusión conceptual acerca de lo que pensamos sobre el contenido es simplemente el primer paso en la mejora del estatus educativo. En los Capítulos 5 y 6 trato las cuestiones del cambio del currículum y del diseño curricular y sostengo que ambos tópicos han sido presentados deforma excesivamente tecnocrática por la teoría convencional del currículum de la educación física . Una importante consecuencia de esta aproximación ha sido la escasa influencia que ha tenido pensar en la construcción y diseño curricular como posibles promotores de cambio. De hecho, el propio proceso de cambio se ha concebido tradicionalmente como un ejercicio técnico. No obstante, considero que para promover el cambio en la educación física y a través de ella, necesitamos empezar a desafiar y reemplazar estos supuestos tecnocráticos viendo la acción educativa como si se tratara de un proceso político.

La naturaleza política de la práctica educativa está claramente representada en el Capítulo 7. Allí destaco cómo la noción de “currículum oculto” se utiliza para indicar que los alumnos aprenden más de los hechos de la vida escolar que de aquello que aparece en el currículum formal e intencionado. También se transmite a los alumnos otro conjunto impresionante de valores, actitudes y creencias como efecto inevitable de su implicación en el currículum formal de la escuela. La mayoría de estos mensajes ocultos fomentan una serie de creencias, ideologías y perspectivas que obedecen a funciones políticas en la sociedad. Considero que los profesores de educación física, al ser conscientes del currículum oculto, podrán reconocer más fácilmente cómo la enseñanza es y está al servicio defines políticos.

En el capítulo final, intento sintetizar todas estas cuestiones así como señalar, en un intento especulativo, un conjunto de tópicos que creo que jugarán un papel crucial en el desarrollo de la educación física en un futuro inmediato. Propongo que estos tópicos, junto con los expuestos en capítulos anteriores, proporcionen a la profesión de la educación física un importante número de elementos de acción que desafíen las suposiciones dominantes y posibiliten el cambio.

Reconozco que esta introducción, y el resto del libro, toca cuestiones que, para muchos profesores y estudiantes de educación física, parecen utópicas y que, en el peor de los casos, resultan ajenas a sus inquietudes prácticas. Esta reacción supongo que se debe en parte a la naturaleza de nuestra formación “científica” y a nuestra inmersión en un mundo práctico. Sin embargo, creo que las cuestiones presentadas no son ni utópicas ni inoportunas y que, a pesar de nuestras pocas disposiciones, debemos empezar a enfrentarnos a las complejidades de la empresa educativa. He intentado orientar las cuestiones y problemas a la “vida real” de la práctica contemporánea de la educación física escolar y espero que este libro sirva de ayuda al lector para empezar a pensar más abstracta y prácticamente sobre su propia acción educativa.

Capítulo I

La definición del currículum:

la concepción del currículum

como praxis educativa

I. La definición del currículum: la concepción del currículum como praxis educativa

Uno de los primeros problemas con el que se encuentran los estudiantes cuando estudian el currículum, es lo que significa el propio término “currículum”. Probablemente el punto de vista más extendido es el menos problemático, esto es, aquél que considera el currículum como simplemente el contenido o el conocimiento que transmiten las distintas asignaturas escolares. Para algunos, esta idea queda confirmada con el uso tan extendido de guías curriculares y programas (de estudio) escolares que presentan, como característica más destacada, un cuerpo de conocimientos que debe enseñarse a los alumnos. Desde esta perspectiva, el estudio del currículum supone el estudio del contenido de la asignatura, así como su creación, planificación y puesta en práctica en las escuelas.

Sin embargo, el problema que existe con este punto de vista es que nos da una idea muy pobre de cómo podemos, en realidad, emprender la tarea de estudiar el currículum. ¿Cómo identificamos los problemas y asuntos?, ¿cuáles son éstos o incluso si existen en realidad o no?, ¿qué métodos se pueden utilizar legítimamente para proceder de acuerdo con ellos? y ¿cómo sabremos si las soluciones dadas son buenas o no?.

Al intentar responder estas preguntas podemos adoptar una de las dos aproximaciones mas extendidas. Por una parte, podemos considerar que la equivalencia entre currículum y contenido no es problemática, de este modo podemos tomar prestado y utilizar un marco teórico procedente de alguna de las disciplinas establecidas, tales como filosofía, psicología o sociología, para estructurar así nuestros estudios. Esta aproximación, bastante común en instituciones superiores y universidades, procede de una perspectiva concreta de la teoría educativa que trataré con más detalle en el capítulo siguiente. Como introducción a nuestra segunda opción, sería apropiado esbozar las tres dificultades más generales que aparecen con una visión basadaen ladisciplina. En primer lugar, nuestro problema sería decidir qué estructura disciplinaria elegir de entre la amplia gama existente. Una posible respuesta sería adoptar, en una situación dada, la perspectiva más en conexión con nuestros propósitos particulares. Esta respuesta es adecuada siempre que funcione, pero esto supondría que nosotros conocemos, o al menos tenemos alguna idea, de cuáles son los problemas y cuáles son las buenas soluciones incluso antes de estudiar el currículum. También existe el peligro de que tomando una perspectiva disciplinaria, bien sea enfocándola sobre aspectos conceptuales (filosofía), sobre el alumno en particular (psicología), o sobre la sociedad (sociología), nos arriesguemos a tratarlo superficialmenteo incluso a perder enteramente una serie de aspectos que podrían ser de gran utilidad para los edcadores en determinadas circunstancias. Por supuesto, podríamos elegir estudiar el currículum a partir de una serie de bases disciplinarias como ocurre en realidad en los cursos de formación del profesorado. Sin embargo, el problema que esto crea es que al utilizar cuestiones y conceptos de una determinada estructura como si se tratara de unas lentes a través de las cuales enfocáramos nuestros estudios, los aspectos educativos reales que nos interesan quedan fuera del contexto en el que ocurren y, por lo tanto, expuestos a malentendidos, errores y deformaciones. También nos encontramos con el problema de que las estructuras disciplinarias dan a menudo unas explicaciones contradictorias a lo que ocurre en educación, situación que lleva a la confusión más que a la aclaración. En el Capítulo 2 volveré a discutir estos problemas. Por otra parte, opino que una aproximación disciplinaria a los estudios del currículum no proporciona los mejores medios para estudiar el currículum, sobre todo en los cursos de formación del profesorado.

En nuestra segunda opción podemos considerar problemática la ecuación “currículum igual a contenido” y centrar nuestra atención en una comprensión más completa de la noción de currículum y las formas de estudiarlo. Esto implica investigar las formas en que se utiliza el término “currículum”, tanto en la conversación cotidiana sobre enseñanza y aprendizaje, como en el enrarecido uso que la literatura de investigación hace de él, con el propósito de comprender de forma más completa los significados legítimos que la palabra puede tener y expresar. De forma significativa, también pretendemos discernir los amplios rasgos lógicos del término tal y como son utilizados, con el objeto de desarrollar, a partir de estos rasgos, claves o indicadores de cómo podemos estudiar más apropiadamente el currículum.

Uno de los modos en que algunos estudiosos del currículum han abordado este tema es simplemente ofreciendo una definición del currículum. Al definir lo que para ellos significa el término, permiten a los lectores que evalúen útilmente los posteriores análisis consiguiendo una consistencia lógica con la definición. Pero con esto no hacen más que presentar la pregunta - ¿qué entendemos por currículum? - en lugar de dar una solución. No soy partidario de presentar definiciones concretas, pero sí de sintetizar las amplias características de todas las formas en que ha sido definido.

El propósito de este capítulo es dedicarse al análisis del significado del término currículum y proporcionar una base para la elaboración de un marco conceptual, en el Capítulo 2, que perfilará las ideas fundamentales que respaldan la aproximación del estudio del currículum que mantengo en este libro. Empiezo desarrollando mis comentarios sobre el problema de intentar definir el currículum y utilizarlo para ir más alla de la definición y proporcionar así una concepción más adecuada. A través de este capítulo pretendo mostrar que la noción de currículum, propiamente concebida, abarca las amplias características del contenido, las interacciones pedagógicas de los profesores y alumnos y las condiciones socioculturales en las que tienen lugar estas interacciones. Opino que el estudio del currículum nos permite enfocar la praxis educativa o unir un conjunto de elementos que están concebidos comúnmente como opuestos, tales como la teoría y la práctica, el individuo y la sociedad, y el propósito y el resultado. En esta visión el estudio del currículum es el estadio de estos elementos que confluyen como acción educativa en las escuelas. La primera tarea que desarrollaremos en la próxima sección será el problema de la definición.

El problema de la definición

Algunos autores como Kelly (1982) consideran que una definición puede ser arbitraria y, por lo tanto, es prudente evitar que el significado de la palabra se establezca de una forma demasiado estricta. La sugerencia de Kelly, basada en el reconocimiento de que se trata de un término complejo y multidimensional, permite entender el currículum dentro de contextos específicos para propósitos particulares. Sin embargo, como ha señalado Tripp (1984), esta abdicación de responsabilidad puede llevamos a dos problemas - primero, que es probable que nos confunda cuando nos refiramos al “estudio del currículum”, la “teoría del currículum” y la “investigación del currículum”, a menos que definamos qué entendemos por el término currículum; segundo, porque al no lograr definir el término existe el peligro de transmitir la idea de que el significado es conocido por los expertos del currículum y, por lo tanto, tratado como no problemático. Aunque los dos puntos de Tripp son claramente válidos, no llega a esclarecer plenamente el problema presentando una simple definición aparentemente arbitraria.

Tabla 1.1: Algunas definiciones de currículum

... todas las experiencias planificadas que proporciona la escuela para fomentar que los alumnos alcancen, lo mejor posible, los resultados de aprendizaje diseñados.

(Neagley y Evans, 1967)

... currículum es una serie estructurada de intencionados resultados de aprendizaje.

(Johnson, 1967)

... todo el aprendizaje que es planificado y diseñado por la escuela, tanto si se lleva a cabo en grupos o individualmente, dentro o fuera de la escuela.

(Kerr, 1968)

... cualquier intento de comunicar los principios y características esenciales de una propuesta educativa de tal forma que permanezca abierta a discusión crítica y sea capaz de una traslación efectiva a la práctica.

(Stenhouse, 1975)

...un currículum es formular y llevar a la práctica una propuesta educativa, que es enseñada y aprendida dentro de una escuela u otra institución, y por la cual esa institución acepta tres niveles de responsabilidad, el de súbase lógica, el de su real puesta en práctica, y el de sus efectos.

(Jenkins y Shipman, 1975)

... un conjunto organizado de intenciones formales de educación o entrenamiento.

(Pratt, 1980)

... un programa de actividades (de los profesores y los alumnos) diseñadas de tal forma que los alumnos conseguirán tanto como sea posible ciertos fines u objetivos educativos y escolares.

(Barrow, 1984)

Fuente: Barrow (1984)

Barrow (1984) presenta una lista de ocho definiciones del currículum provenientes de destacados escritores y muestra que, aunque algunas definiciones comparten características e inquietudes similares, pocos se ponen de acuerdo sobre los rasgos que se deberían enfatizar para llegar a un consenso sobre el conjunto de significados que legítimamente debe transmitir el término “currículum”.

Incluso va más lejos al sugerir que muchas definiciones son pobres desde el momento en que son demasiado extensas y actúan como “captadoras-de-todo” y, por lo tanto, son extremadamente difíciles para poder operar con ellas. En este caso casi todas las cosas que ocurren en la escuela, desde la transmisión del conocimiento formal en las aulas al guardar cola para la comidao fumar detrás del gimnasio; pueden formar parte del currículum. En otras palabras, el término se convierte en poco significativo y útil. El término “currículum oculto” es utilizado algunas veces para distinguir entre el aprendizaje formal que los profesores intentan enseñar y las cosas que los alumnos aprenden no intencionadamente, pero inevitablemente, como consecuencia de su implicación en el currículum formal. No obstante, me ocuparé más detenidamente del currículum oculto de la educación física en el Capítulo 7; pero a este respecto es importante considerar y reconocer que los alumnos aprenden muchas más cosas que lo estrictamente planificado y enseñado por los profesores en el contenido.

Por el contrario, las definiciones son algunas veces demasiado escuetas y específicas y, por lo tanto, no pueden utilizarse en un conjunto amplio de contextos. El peligro en este caso es que muchos valores que se merecen un lugar en el currículum pueden verse excluidos. Por ejemplo, puede haber personas que no consideren la educación física como una asignatura (ver el Capítulo 3) y no le conceden un lugar legítimo en el currículum escolar, incluso prefieren tratarla superficialmente o como una actividad de relleno. En este caso, una definición escueta puede llegar a omitir importantes actividades o a descartarlas porque se consideran poco importantes.

Aunque Barrow reconoce que actualmente el “significado-en-uso” del currículum difieremucho de la definición que le otorga el diccionario, sugiere que debería haber algo que mejorase la comprensión del desarrollo etimológico de la palabra1

Egan (1978) proporciona uno de los más detallados y esclarecedores análisis de la etimología del currículum. Muestra que desdeel uso original del latín para referirse a una “carrera a pie o en carro”, evoluciona en algunos contextos refiriéndose a la temporalidad de una carrera universitaria. Más tarde, el currículum viene también a referirse a contenido o “a aquello que está contenido” así como, en un sentido temporal, a contenedor. La preocupación sobre qué debería enseñarse en las escuelas y sobre la noción del “currículum-como-contenido” ha persistido hasta la actualidad, tanto en lo que se entiende comúnmente por currículum como en el trabajo de algunos filósofos de la educación2

No obstante, Egan opina que el interés y la influencia reciente de los psicólogos de la educación limitaron el significado del currículum a cuestiones de contenido, puesto que empezaron a investigar aspectos relacionados con las diferencias individuales de aprendizaje y, por implicación, elevaron a un cierto nivel de significación la cuestión de cómo debería enseñarse el currículum. Al movimiento de enseñanza centrada en el alumno se le atribuyó un importante rol en este proceso de influencia creciente de los psicólogos. Para algunos investigadores, estas influencias de tipo metodológico o de cómo debería transmitirse el contenido a los alumnos se convirtieron en la preocupación dominante de las discusiones sobre el currículum. Egan continúa diciendo (correctamente, como espero mostrar más abajo) que cualquier definición de currículum incluirá la referencia a cuestiones de contenido y de método y concluye que esto abre el campo del currículum hasta el punto en que coexiste con la investigación educativa. Egan contesta a la pregunta” ¿quéesel currículum?”respondiendo que “Currículum es el estudio de todos y cada uno de los fenómenos educativos”.

Sin embargo, esta respuesta presentados problemas. El primero (siguiendo a Barrow) es que, en un sentido operativo, la definición es demasiado extensa para que resulte útil. Si el término currículum supone considerar todos los fenómenos educativos, entonces no nos permite discriminar entre las características particulares y las dimensiones del proceso educativo. Bajo estas circunstancias el término se convierte en redundante; no tiene ningún sentido porque ya disponemos de términos que expresan esas ideas que queremos comunicar. El segundo problema representa un error fundamental porque Egan cambia claramente la cuestión de “¿qué es el currículum?” (esto es, “¿cuáles son el conjunto de significados que puede expresar la palabra?”) por la de “¿qué constituye el estudio del currículum?”. Este cambio de enfoque claramente niayudani legitima. Esto no quiere decir que el significado del término currículum no posea profundas implicaciones en la investigación, pero es más importante aclarar la noción en vez de sugerir, como hace Egan, que es imposible clarificarla, confundiendo así “currículum” con “investigación del currículum”.

Más allá de la definición

Me gustaría expresar que aunque hay serios problemas para intentar ofrecer una definición del currículum (problemas como concretizar la noción -Young, 1976- o considerarla poco dudosa o ausente de toda problemática -Tripp, 1984-), es importante que seamos capaces de extrapolar algunas de las características del currículum a partir del “significado-en-uso” si queremos hablar de forma inteligible sobre el estudio del currículum y la teoría del currículum. Cuando se ha intentado definir el currículum por motivos concretos, los autores han enfatizado unas características más que otras. Sin embargo, Young (1976) considera que la parcialidad de este punto de vista conduce a conceptualizaciones poco adecuadas del currículum. Sugiere que, si se quiere lograr una visión más holísticadel currículum se deben antes vencer dos concepciones comúnmente erróneas: el “currículum-como-hecho” y el “currículum-como-práctica”. Laprimera “presenta la educación como una cosa, omitiendo las relaciones sociales entre los seres que colectivamente la producen (Young, 1976, p. 187). Young considera que el “currículum-como-hecho”, enfocado exclusivamente hacia el contenido, es actualmente la visión dominante hasta el punto que se considera algo “asumido”, de modo que la gente es incapaz de ver el currículum como una realidad social producida históricamente que está respaldada por fuerzas políticas y económicas de la sociedad. Cuando el currículum se concibe de este modo, opera evitando que la gente sea “consciente de las formas de cambiar su mundo.

Por otra parte, el “currículum-como-práctica”, aunque nos muestra que son las personas en interacción las que crean el currículum, situándose así en el tiempo y en el espacio, parece ser que enfatiza excesivamente la autonomía del actor. Como consecuencia de esto, el aula se presenta inapropiadamente como el principal lugar donde se dará el cambio social a través de la educación. Young opina que al profesor se le da la responsabilidad de efectuar el cambio sin un reconocimiento de las estructuras que delimitan la acción educativa. Es decir, la visión del “currículum-como-práctica” se olvida de mostrar cómo están estructuradas las prácticas, históricamente localizadas, de unos individuos. Al resumir su postura, Young se define por una “teoría critica del currículum” que se mueve más allá de estas dos concepciones erróneas del currículum.

Una teoría que da posibilidades de cambio en educación no surge ni de la visión dominante del “currículurn-como-hecho”^ii de una crítica como práctica. La primera, al partir de una visión del conocimiento procedente del hombre en la historia y de los profesores y alumnos a los que se dirige, les niega posibilidades excepto dentro de su marco y de sus definiciones. La segunda, en su preocupación por reconocer a los profesores y alumnos como agentes conscientes del cambio, como teóricos por derecho propio, y por enfatizarlas posibilidades humanas en todas las situaciones, también surge de las limitaciones que encierran las experiencias vividas por el profesor.

(Young, 1976,pp.l89-190)

La crítica de Young sugiere que una mejor conceptualización necesita moverse más allá de la definición para identificar los rasgos más amplios del currículum . Por ejemplo, está claro que las personas utilizan, de forma más o menos efectiva, el término currículum para comunicar lo que desean. Así, nosotros hablamos del “currículum escolar”, del “currículum de primaria” y del “currículum de educación física”, siendo cada uno de ellos diferente en forma y contenido, pero teniendo rasgos similares fácilmente reconocibles. En cada caso, el término se refiere a un cuerpo de conocimientos, una información o contenido que tiene que ser comunicado; que esta comunicación normalmente tendrá lugar a través de las interacciones de los profesores y alumnos (aunque no olvidemos que determinados materiales como tibros de texto, ordenadores, etc. se pueden utilizar para facilitar la comunicación); y que esta interacción se encuentra situada en un contexto social y cultural más o menos institucionalizado.

Hacia una concepción dialéctica del currículum

Podemos considerar, de forma abreviada, que las tres características más amplias de la palabra currículum son: el conocimiento, la interacción y el contexto. Hay que señalar asimismo dos puntos importantes de esta visión del currículum .Primero, que cada característica está dialécticamente relacionada con cada una de las otras. Esto quiere decir que el currículum no se puede definir considerando cualquiera de estas características aisladamente ya que debilitaría la suficiencia de algunos de los resultados o soluciones que podamos obtener de nuestros estudios del currículum. Dialéctica es una síntesis o un agrupamiento de polos opuestos. Por ejemplo, mientras que para nosotros es fácil hablar sobre contenido y método de un modo analítico como si fueran distintos, está claro que en la práctica están dialécticamente relacionados. Pensemos en la enseñanza de la danza creativa. El contenido de la danza creativa tiene unos rasgos concretos que responden mejor a unos métodos de enseñanza que a otros, tal como el “descubrimiento guiado” en lugar del “comando directo”. Es decir, existe una relación dialéctica entre el contenido de la danza creativa y los métodos que uno podría razonablemente utilizar para enseñarla efectivamente. Lo mismo ocurre con la relación entre las tres características del currículum. Dependen tanto una de otra que la omisión de una de ellas puede deformar o variar peligrosamente la idea de lo que es el currículum. En otras palabras, el término currículum, en relación a los fenómenos a los que serefiere, no “tiene sentido” si se omite uno de estos elementos. Además, Carr y Kemmis (1983) señalan que en una relación dialéctica

La complementariedad de los elementos es dinámica: es una especie de tensión no una confrontación estática entre dos polos. En la aproximación dialéctica, los elementos son considerados mútuamente constitutivos y no separados o distintos.

(Carr y Kemmis, 1983, p.37)

Las implicaciones de este punto son de crucial importancia, por lo que esta interrelación dinámica significa que nosotros sólo podremos conseguir una adecuada comprensión de los problemas y cuestiones del currículum y proponer soluciones factibles cuando consideremos cómo se puede alterar, adaptar y mediar el conocimiento y cómo lo hacemos significativo a través de las interacciones de los profesores y alumnos. Al mismo tiempo, debemos también considerar cómo estas interacciones se han ido formando y configurando a partir tanto de las escuelas entendidas como instituciones, como de los propósitos a los que las escuelas intentan servir en la comunidad y, en un sentido más amplio, en la sociedad. También debemos examinar cómo se crea y legitima el conocimiento a través de la escuela; por ejemplo, ¿por qué actualmente las sociedades capitalistas occidentales valoran el conocimiento técnico y científico, esto es, las matemáticas, la ingeniería y la física, más queel conocimiento estético (Bullough y Goldstein, 1984) o la historia (Giroux, 1981)?. Comprender las fuerzas sociales y culturales que crean las jerarquías del conocimiento es un punto clave para dar sentido al currículum escolar.

El segundo punto a destacar en esta visión del currículum es que al sintetizar las tres características de conocimiento, interacción y contexto, el currículum se convierte en el punto de enfoque donde coinciden estas características. El estudio del currículum considera, como su punto de partida, los problemas y cuestiones de la práctica educativa que se crean al fusionarse estas tres características. No estamos únicamente interesados en lo quelos profesores hacen en este proceso, sino también en lo que intentan hacer, así como los factores y fuerzas que crean, configuran y guían estas intenciones. En otras palabras diríamos que el currículum es lo que entendemos por “praxis educativa”.

En la praxis, el pensamiento y la acción (o la teoría y la práctica), están dialécticamente relacionados. Tienen que ser entendidos como mútuamente constitutivos, como en un proceso de interacción que está continuamente reconstruyendo el pensamiento y la acción dentro del vivo proceso histórico, el cual se manifiesta a sí mismo en cada situación social real. Ni el pensamiento ni la acción son preeminentes.

(Carr y Kemmis, 1983, p.37) 31

El estudio del currículum es entonces el estudio de la praxis educativa. Al considerar de este modo la noción de currículum será posible superar la visión dicotómica de teoría versus práctica que forma parte de la tradición de la profesión de la enseñanza; y también las dificultades con las que se enfrentan los educadores al intentar teorizar la práctica. Al centrar nuestros estudios en los problemas y cuestiones que surgen de las experiencias pedagógicas diarias, aumentan las posibilidades de conseguir una mayor conexión con el estudio de la praxis educativa que en un marco disciplinario concreto donde los problemas se conceptualizan como ejemplos de cuestiones filosóficas, sociológicas o psicológicas más que educativas (Schwab, 1969). Esto no quiere decir que esta visión del estudio del currículum sugiera una aproximación no disciplinaria a los problemas educativos; como explicaré en el capítulo siguiente, los instrumentos conceptuales de una gran variedad de disciplinas se podrán utilizar provechosamente para este propósito. Sin embargo, esto es discutible si lo que se pretende es analizar el currículum en sí mismo y construir nuestros estudios sobre los problemas que surgen de las prácticas reales de las escuelas.

Conclusión

La visión del currículum que sostengo en este capítulo responde a la fusión y síntesis de tres características: el conocimiento, la interacción y el contexto social y cultural. Mi propósito al hacerlo así es proporcionar un punto de partida para el estudio del currículum y la base para una estructura o marco conceptual que presagia algunos de los fines hacia los que dicho estudio puede encaminarse.

Aunque soy consciente de que he presentado únicamente un breve esbozo de esta visión del currículum, creo que puede resultamos un medio útil para reflexionar sobre los problemas y cuestiones educativas de la educación física. También creo que esta visión nos abre aun gran número de posibilidades de acción dentro de la práctica de la enseñanza de la educación física. Si el currículum representa lapraxis educativa entonces tenemos la oportunidad de dirigir nuestros estudios hacia problemas que son reales, en el sentido de que existen realmente en la enseñanza y en el aprendizaje de la educación física escolar y, de este modo, podemos sacar partido de las recompensas que puede generar el estudio de estas cuestiones prácticas. Esto no quiere decir que esta aproximación nos proporciona respuestas ya hechas a los problemas, pero sí nos permite teorizar las cuestiones prácticas y de la vida real en términos que facilitan una resolución satisfactoria.

En el próximo capítulo quiero examinar esta forma de entender el currículum para mostrar detalladamente que el estudio del currículum es de una importancia crucial para la tarea del profesor en la escuela y para entender el lugar que ocupa la escuela en la sociedad. Sobre la base del análisis de este capítulo propongo, entonces, que el estudio del currículum es una forma de investigación racional dentro de la acción educativa y de los niveles de contexto en los que está situada y con los que está dialécticamente relacionada. Trataré en el próximo capítulo los propósitos más amplios del estudio del currículum.

(1) Etimología se refiere al origen y derivación de las palabras y sus significados.

(2) Ver Phenix, 1964; Petere, 1966; Hirst, 1974.

Capítulo II

La educación física y el estudio

del currículum como crítica

de la praxis educativa

II.La educación física y el estudio del currículum como crítica de la praxis educativa

Las tendencias más recientes en los estadios educativos (Gibson, 1986), y especialmente los estudios sobre la formación del profesorado (Zeichner y Teitlebaum, 1982) y del currículum (Pinar, 1978), han mostrado un interés creciente por la teoría crítica. La teoría crítica apareció con el trabajo de la “Escuela de Frankfurt” en la Alemania de los años veinte y treinta1 Sus miembros, entre los que se encuentran Max Horkheimer, Theodor Adorno y Herbert Marcuse, estaban preocupados por el predominio creciente de los procedimientos de las ciencias naturales en todas las áreas de la vida académica, social y política. Aunque reconocieron los beneficios materiales que se obtenían de las ciencias naturales a través de la tecnología, declaraban que existía en mucha gente la creencia de que la ciencia era la única fuente de conocimiento válido y verdadero. El problema que creó esta creencia fue que una forma particular, dogmática y técnica de ciencia estaba reemplazando otras formas de pensamiento, y se dirigía a la “razón como fin en sí misma”. Estos autores observaron la erosión de la razón, en la Alemania de Hitler de los años treinta y del surgimiento del Fascismo, a través del debilitamiento de la sociedad democrática, de la sensatez y de la civilización en general.

Asimismo, señalaron que el aumento de la tecnificación en la vida cotidiana es una característica endémica de las sociedades capitalistas avanzadas que confían firmemente en la tecnología para mantener la productividad industrial. Sugirieron que la forma de combatir este proceso era a través de la crítica de muchas asunciones y creencias que se dan por supuestas y que apuntalan dicho proceso de tecnificación. Aunque se venció al Fascismo en la Segunda Guerra Mundial, un grupo de teóricos sociales contemporáneos consideran que las fuerzas de la organización de la sociedad que dieron lugar al Fascismo se encuentran todavía vigentes y están ejerciendo activamente una gran influencia en el mundo de nuestros días (Hall, 1983; Connell et al., 1982).

Sin embargo, 50 años después, es cuando la teoría crítica ha empezado a atraer a un número significativo de especialistas de la educación, al mismo tiempo que el proceso de tecnificación refleja un claro aumento y un profundo impacto en la enseñanza y el aprendizaje que se lleva a cabo en las escuelas (ver Apple, 1982). Una importante respuesta de estos especialistas ha sido la defensa creciente de una aproximación “orientada a la investigación” en los cursos de formación del profesorado (Zeichner y Teitlebaum, 1982; Kirk, 1986c) y a través de ella desarrollar una “pedagogía crítica” en nuestras escuelas (Giroux, 1981). La idea de una pedagogía crítica es un claro intento por combatir el aumento de la tecnificación en la vida cotidiana por medio de la autorreflexión crítica de los alumnos y los profesores. A través de este proceso se intenta que la gente llegue a ser conscientemente crítica de las fuerzas que subyacen y que apoyan las prácticas opresoras e injustas de la sociedad y, de este modo, se encuentren en mejor disposición para enfrentarse a ellas y cambiarlas. Al menos, esto ofrece un primer paso para efectuar un genuino cambio social a través del proceso educativo. El papel que puede jugar la educación en este proceso es facilitar a la gente la adquisición de poder a través del conocimiento, la comprensión y la conciencia crítica (Gibson, 1986)2.

En el capítulo anterior intenté proporcionar una visión particular del currículum a través del análisis de los distintos significados que puede tomar el concepto en su comunicación. He considerado que aunque la praxis educativa nos proporciona un punto de partida y un foco de estudio, todavía necesitamos establecer los propósitos de este estudio que van más allá de la simple comprensión de los problemas, los aspectos y los métodos del currículum que pueden emplearse en este proceso. Esta visión del currículum como praxis educativa proporciona un foco de aproximación al estudio critico del currículum, porque permite dirigir nuestras criticas a la práctica de la educación física en las escuelas y, tal vez más importante, a las intenciones, creencias y supuestos que subyacen en estas prácticas.

El principal objetivo de este capítulo es presentar el estudio de la educación física y del currículum como un importante agente que produce un cambio social emancipador y fundamental, dentro de una visión concreta del papel de la escuela y la educación en la sociedad. También me ocuparé de la parte que, como protagonista del cambio, lecorresponde al profesor en este proceso, a través del establecimiento de una pedagogía crítica en la educación física. Como precursor de estas discusiones quiero, en primer lugar, localizar esta visión de los profesores, las escuelas y el cambio social emancipatorio en el contexto de las tendencias y acontecimientos recientes en el campo del currículum.

Orientaciones en el campo del currículum

El currículum como campo de estudio e investigación tiene sus orígenes a principios de los años veinte del presente siglo en los Estados Unidos. Con anterioridad a esta fecha, la mayor parte de las reflexiones sobre la educación, la enseñanza y el aprendizaje había tomado la forma de lo que Carr y Kemmis (1983) llaman una “gran teorización”. Como sugiere el nombre, tenía una visión amplia, holística y principalmente filosófica de los problemas educativos. Gran parte del trabajo del filósofo John Dewey, que ha tenido un considerable impacto en el pensamiento educativo, se nos presenta como un buen ejemplo deello porque analizó la naturaleza y la experiencia humana en su totalidad y situó la educación en este contexto. El trabajo de Dewey representa algo así como el punto final de esta clase de aproximación que empezó con los filósofos griegos Aristóteles y Platón.

Con el éxito y desarrollo del uso de la ciencia y la tecnología en la producción industrial y su consiguiente adopción por los científicos sociales, en especial por los psicólogos conductistas como B.F. Skinner, surgió un enorme interés por la aproximación científica al aprendizaje y la instrucción que se vio ejemplificado en los trabajos de los primeros estudiosos del currículum como Franklin Bobbitt (1918). En el Capítulo 6 muestro que el trabajo de Bobbitt revela que las raíces del campo del currículum se encuentran en la tarea de construir el currículum utilizando procedimientos “científicos eficientes y eficaces”. Esta visión de la construcción del currículum como una ciencia aplicada adquirió fuerza rápidamente, y la publicación del clásico de Tyler (1949) Basic Principies of Currículum and Instruction jugó un importante papel en su consolidación, proporcionando una estructura coherente para sus defensores.

Sin embargo, tal y como señalan Carr y Kemmis (1983), ei clima político conservador de la América de posguerra y la consiguiente época de la “guerra fría” crearon un ambiente tal que condujeron al desarrollo de una aproximación de la enseñanza y el aprendizaje en las escuelas que resultó ser tecnológica, científica, de coste efectivo y eficiente, y que fue idónea para producir el personal lo suficientemente cualificado como para ayudar a los Estados Unidos a competir con la URSS, tanto en las armas como en la carrera espacial.

Según escribió Pinar en 1978, por aquella época esta orientación todavía predominaba en el campo de la enseñanza. La etiqueta que le pone a esta aproximación tecnológica es la de “tradicionalista”, y opina que su influencia se extiende a la investigación, al desarrollo del currículum y a los cursos de formación del profesorado, especialmente en la planificación del programa y de la clase. En las discusiones de los Capítulos 5 y 6 explico con detalle algunas de los supuestos fundamentales de esta orientación dentro del estudio del currículum.

Aun así, es necesario referirnos a un punto importante que apoye la breve discusión de la teoría crítica presentada en la introducción de este capítulo. Se refiere a que la orientación predominante de los estudios y la investigación del currículum, así como la mismísima génesis delcampo esen símisma, y tal y como los teóricos críticos señalan, un ejemplo de la creciente tecnificación de la vida social. Las consecuencias de tratar a la práctica educativa como un problema técnico que se tiene que solucionar a través del uso de procedimientos científicos, es un tema constante que subyace en una serie de tópicos importantes nombrados en este libro, sobre todo en los Capítulos 5, 6 y 7. Como revela el análisis hecho en estos capítulos los “teóricos del currículum de la educación física” han seguido esta orientación tradicionalista incluso más celosamente que ningún otro grupo de teóricos. Un breve repaso a las ideas de dos famosas teóricas del currículum, Ann Jewett y Linda Bain, nos proporcionará un claro ejemplo de ello.

El trabajo tradicionalista de Jewett y Bain

Aunque Jewett y Bain (1985) no representan, ni mucho menos, la línea tradicionalista “dura” como se aprecia en algunos de sus colegas3 su trabajo muestra numerosos rasgos que obedecen a esta orientación tecnicista. Por ejemplo, lo que entienden por el rol de la teoría del currículum en relación con la práctica viene expresado de la forma siguiente. Empezamos, dicen, con una “orientación de valor”, que es una expresión de las creencias concretas sobre los “fenómenos del movimiento humano”. A partir de esto, trazamos una “teoría del currículum”, luego un “modelo del currículum”, hasta que finalmente somos capaces de crear un currículum propio de la educación física en las escuelas. Todo el proceso va determinando el camino de la teoría a la práctica en términos tradicionalistas, esto es, de lo abstracto a lo concreto, de lo general a lo específico, y del teórico del currículum al práctico.

Jewetty Bain van más allá y subrayan que el profesor debería jugar un rol activo en este proceso, estudiando las teorías del currículum de la educación física con el fin de entender mejor sus opiniones y orientaciones de valor. A pesar de lo que esto implica, todavía se conceptualiza al profesor como un receptor, y no un productor, de la teoría. La tarea del teórico del currículum es crear o identificar una serie de teorías del currículum, y la tarea de los profesores es poner en práctica u operativizar estas teorías en sus propias escuelas conforme a una lógica tecnicista que asegure su modelo. Más tardepresentaré, en este capítulo, una visión diferente de la relación teoría/práctica en la que los profesores se apoyan para teorizar su propia práctica, en lugar de acudir a teorías desarrolladas en otra parte y adaptarlas a su propio uso.

Opino que el trabajo de Jewett y Bain es muy representativo en relación a la orientación más común del estudio del currículum en educación física. No obstante, sin olvidar que existen una serie de perspectivas dentro de esta aproximación tradicionalista, la mayoría del trabajo del currículum en educación física comparte algunas de las nociones básicas y fundamentales de la aproximación de Jewett y Bain a la teoría y práctica del currículum.

La aproximación empírico-conceptual

Uno de los pocos desafíos que se le ha presentado a esta orientación en la educación física proviene de un grupo al que podemos identificar con la etiqueta de Pinar como “empuico-conceptuales”. Esta orientación se caracteriza por la aplicación de un amplio grupo de perspectivas disciplinarias, tales como filosofía, sociología, historia y psicología, a los problemas y cuestiones del currículum. Los problemas del currículum se identifican como ejemplos concretos de cuestiones filosóficas, sociológicas, históricas y psicológicas más amplias, y se introducen dentro de los cánones empíricos o conceptuales del procedimiento característico de las diversas disciplinas. La orientación empírico-conceptual representa una visión concreta de la teoría educativa, aquélla que considera la teoría educativa como una colección de versiones especializadas y separadas de estas disciplinas principales (Hirst, 1983). Dentro de la educación física, el trabajo de Carr (1983 a y b) y Arnold (1979) en filosofía, Saunders (1982) y Hendry (1976) en sociología, Mclntosh (1976) y Thomson (1978) en historia, y Fishburne (1986) en psicología son ejemplos de esta orientación.

Como he mencionado brevemente en el Capítulo 1, existen algunas dificultades con la orientación empírico-conceptual. En una comunicación extremadamente influyente publicada en 1969, Joseph Schwab escribió que esta “colonización” del campo del currículum, llevada a cabo por una serie de disciplinas, lo ha dejado “moribundo”. Lo que quiere decir con esto es que la aproximación empírico-conceptual fragmenta el currículum como campo. A menudo da unos mensajes competitivos y contradictorios sobre las cuestiones del currículum y, sobre todo, crea una situación en la que el estudio de la acción educativa queda en segundo plano con respecto al estudio de la “teoría educativa”. En lugar de proporcionar un conocimiento práctico que ayude a los profesores en sus deliberaciones sobre la acción, esta orientación (en su peor forma) se convierte en un ejercicio esotérico a nivel académico. Además, la orientación empírico-conceptual ha sido incapaz, excepto quizás en alguna de sus formas filosóficas, de elevar una crítica a la visión tradicionalista predominante. En realidad, muchas disciplinas como la sociología educativa y la psicología educativa comparten con los tradicionalistas algunas de las suposiciones científicas acerca del estudio de los fenómenos educativos.

Reconceptualista

Esta crítica se ha dejado para la tercera y más reciente orientación, considerada por Pinar como “reconceptualista”. Los reconceptualistas giran en torno a diversas fuentes tales como “las nuevas direcciones de la sociología de la educación” (Young, 1971)4. la sociología neo-marxista y post-marxista (Bowles y Gintis, 1976; Apple, 1979; Giroux, 1981), y algunos de los principios fundamentales de la teoría crítica, para desarrollar una crítica de la tecnificación del currículum y su estudio. Esta orientación es responsable de haber introducido en la literatura del currículum conceptos tales como “ideología”, “resistencia” y “emancipación”,habiéndose aplicado algunos de ellos, en este libro, al análisis del currículum de la educación física. Aunque el grupo de tópicos esenciales y marcos teóricos adoptado por los investigadores reconceptualistas es vasto y diverso, se podría decir que en general su tarea central es común a la teoría crítica y que ésta critica la “conciencia tecnocrática”5 y su participación en la deshumanización de la vida social. Sus objetivos fomentan un cambio social emancipatorio a través de la educación y luchan contra la injusticia social, la opresión y la desigualdad.

En la próxima sección, esbozaré algunas de las principales ideas que sustentan esta recién surgida orientación crítica y, después de esto, la forma de educar y enseñar que pretende fomentar. Creo que es importante señalar que esta orientación también es criticable, pero me reservaré esta discusión hasta que haya presentado las principales ideas que subyacen en la perspectiva.

Habermas y la crítica de la conciencia tecnocrática

Uno de los máximos exponentes contemporáneos de la teoría crítica es el teórico social alemán Jurgen Habermas. En todo un conjunto de libros y artículos6. Habermas ha criticado la penetración de la lógica científica y tecnológica en las esferas sociales, culturales y políticas de la vida, y lo ha hecho de dos formas. Primero, ha intentado debilitar la idea de que todo el conocimiento válido y verdadero puede derivarse únicamente de la ciencia, y ha señalado que en lugar de esto la ciencia es solamente una de entre muchas formas de conocimiento. En segundo lugar, se ha manifestado en contra de la extendida y difundida creencia de que la ciencia es objetiva y políticamente neutral al mostrar que todo conocimiento está fundamentado en la actividad humana, una actividad humana que obedece a necesidades e intereses concretos. De hecho, el conocimiento se crea únicamente cuando se busca satisfacer dichas necesidades.

Al elaborar su crítica, Habermas identifica tres “intereses esenciales del conocimiento” que pueden entenderse en términos de trabajo, comunicación y emancipación. Se refiere tanto al interés del trabajocomoal deseo de satisfacer las necesidades físicas básicas (alimentación, cobijo y otras condiciones materiales de supervivencia). Nuestro interés de comunicación consiste en el deseo de entender a los demás y de ser entendido. Nuestro interés de emancipación es el deseo de cambiar, de adaptar y transcender nuestra situación actual. El interés del trabajo, dice Habermas, está asegurado por una lógica técnica que ha empleado los instrumentos de la ciencia y la tecnología para utilizarlos efectivamente en el control del ambiente natural. Sin embargo, mientras los beneficios materiales que proporciona este conocimiento son evidentes a todos nosotros, su producto es considerado como algo divino. A través de su enorme éxito, la ciencia no sólo ha creado un mundo material más confortable, sino que también ha creado el medio para su destrucción.

Quizás no menos implacable que un posible desastre nuclear es el problema de la conciencia tecnocrática que subsiste en el interés del trabajo. Ya que ha empezado a invadir los otros dos intereses, el emancipatorio y el de comunicación. Entre sus consecuencias se encuentra la reducción de los aspectos morales, estéticos, educativos y políticos a meras cuestiones técnicas. La pregunta dominante a que se ha llegado en estas tres áreas del interés humano es al “cómo” en lugar del “qué” o el “por qué”.

La tecnificación de la educación

Algunos autores han señalado la posible consecuencia que para la educación puede tener esta infiltración de lo técnico en aquellas otras áreas de la vida, representadas por nuestros intereses de emancipación y de comunicación. En un estudio sobre el lugar que ocupa la asignatura de arte en la escuela primaria, Bullough y Goldstein (1984) describen un proyecto que intentaba ayudar a superar su estatus, considerado como algo casual, como una actividad “de relleno”, y asegurarle así un lugar más firme en el currículum. Esto se logró, en parte, al adoptar lo que Bullough y Goldstein denominan una “forma de currículum técnico”, una versión de la enseñanza por objetivos7 como un medio para que el arte fuera compatible con otras asignaturas escolares. Y mientras que el arte sí que triunfó al conseguir más horas en el horario, la visión de la asignatura que se enseñaba había sido falseada por la forma que el grupo del proyecto le había dado al currículum. Esto significaba que se habían enfatizado los aspectos técnicos del dibujo, la pintura, etc. en detrimento de la apreciación estética, la expresión y la creatividad. Bullough y Goldstein manifiestan que la naturaleza esencial del arte, su potencial para desarrollar la espontaneidad y la creatividad, y, por tanto, las razones más importantes para enseñarlo, se habían perdido.

Apple (1982) ha intentado ir más allá en la noción técnica del currículum al argumentar que la forma que toman muchos de los materiales planificados del currículum, sirve a los intereses de la producción capitalista. Al circunscribir los tipos de relaciones sociales que pueden darse en el aula a través de la forma que toman los materiales, raras veces se les incitao seles da la oportunidad a los alumnos de cuestionar los mensajes que éstos presentan. Mientras que Apple reconoce que este proceso no es decisivo ni cierto, sugiere que los alumnos, a través de la influencia de esta forma de currículum técnico, están preparados para un rol concreto de trabajo y, como ciudadanos de la sociedad, para un papel que incorpóralos valores de la eficiencia, la obediencia y la aceptación de la autoridad.

Aronowitz y Giroux (1985) han intentado, de forma similar a Apple, ligar la creciente tecnificación de la enseñanza y el aprendizaje a estructuras sociales más amplias. Dicen que la experiencia escolar de los alumnos, en combinación con su vasto consumo de cultura de masas, sobre todo cultura visual, está creando un “analfabetismo conceptual”:

Dicho brevemente, los estudiantes de todas las clases sociales muestran una tendencia hacia la materialidad, estoes, parecen incapaces de penetrar más allá de aquellos aspectos del objeto que puede que no estén visible a los sentidos. ”Objeto” significa aquí aquello que percibimos como “natural” o que pertenece al mundo social. Los estudiantes poseen una visión escéptica, o incluso parece que vacilen ante la idea de que la imaginación, o la razón, puede utilizarse para producir conocimiento. Además, el problema de la abstracción se convierte en una gran barrera para el análisis porque los estudiantes parecen estar esclavizados a lo concreto.

(Aronowitz y Giroux, 1985, p.49)

A Aronowitz y Giroux no les complace las consecuencias de este analfabetismo conceptual, y repiten en sus comentarios el severo mensaje de los primeros teóricos críticos sobre la expansión e impregnación de la conciencia tecnocrática en un mundo material que señala el final de la razón en sí misma. Para ellos

...lo que está en juego es incluso la tradición liberal del pensamiento crítico, y el esfuerzo más radical para estimular la acción social. Ya que el pensamiento crítico es el prerequisito fundamental para una autonomía y automotivación pública o ciudadana, su decadencia amenazaría el futuro de las formas democráticas sociales, culturales y políticas.

(Aronowitz y Giroux, 1985, pp.49-50)

Las futuras generaciones pueden sufrir el despojo de sus capacidades para conceptualizar y pensar más allá de lo técnico y lo concreto, convirtiéndose en una amenaza que puede disolver las formas democráticas de la sociedad. Una vez más aparece el espectro de una cierta clase de fascismo o totalitarismo.

Si las cuestiones presentadas por Habermas, Bullough y Goldstein, Apple, y Aronowitz y Giroux son correctas, entonces la educación jugaría un papel crucial para desafiar y debilitar este proceso de tecnificación. Lo que está en juego no es la deformación de las formas estéticas, humanísticas y subjetivas de conocimiento, sino la producción de generaciones de gente conceptualmente analfabetas que carecen de la capacidad para ver más allá delo obvio y lo concreto, para conceptualizar y superar sus experiencias vividas, y para contribuir al ajuste y humanización del mundo. En la próxima sección explicaré detalladamente una visión particular de la educación y del papel que pueden jugar las escuelas, los profesores y la comunidad en la formación de unos alumnos que sean capaces de superar el analfabetismo conceptual que discuten Aronowitz y Giroux para alcanzar así una conciencia socialmente crítica.

La escuela sociocrítica y la pedagogía crítica

Mientras que la escolarización de la enseñanza primaria es obligatoria, por ley, en Gran Bretañay otros países europeosy de habla inglesa desde hace unos 100 años, la escolarización masiva en secundaria es un acontecimiento mucho más reciente. Has ta principios de los años cincuenta la mayoría de los niños no tuvieron educación secundaria, sólo algunos asistieron a escuelas privadas. El sistema estratificado de los niveles de enseñanza de las escuelas y de las instituciones superiores eran entendidas, de manera no problemática, como fiel y claro reflejo de la sociedad tan estratificada de aquella época, que además se vio estimulada por una determinada rama de la psicología que proclamaba que los individuos estaban dotados de una inteligencia y capacidad mental fija. Fue pensado para distibuir alos alumnos en grupos, de entre ellos unos cuantos eran “brillantes”, una mayoría de capacidad “media”, y unos pocos “subnormales”. Las oportunidades y estilos de vida de cada grupo estaban pensadas para que en el futuro siguieran la misma distribución grupal.

Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial este tipo de pensamiento y organización social levantó muchas críticas. Detrás de la expansión masiva de la educación secundaria después de la Segunda Guerra Mundial, yace un ideal de igualdad: la educación podría jugar un importante papel en la igualdad de oportunidades y suerte en la vida. El debate “naturaleza versus educación” sobre la inteligencia continuó siendo un tema candente, y la noción de capacidad innata continuó influyendo en el pensamiento de mucha gente, incluido el de los educadores. A pesar de esto, el crecimiento en masa de la educación secundaria estaba vinculado a la creación de una escolarización de capacidades mixtas, no selectiva, comprensiva y continuada desde los 11 a los 18 años. Y siguiendo con este pensamiento, al proporcionar a todos los alumnos la misma dieta educativa, cada uno de ellos tendría la misma oportunidad de éxito; el resto quedaría al amparo de su aplicación y talento innato.

Este ideal igualitario persistió hasta principios de los setenta. Cuando, por ejemplo, muchas autoridades educativas locales de Inglaterra estaban únicamente empezando a reestructurar su sistema selectivo de escolaridad secundaria por medio de líneas comprensivas, comenzaron a darse cuenta que la escolarización secundaria masiva no estaba consiguiendo la erradicación de la desigualdad social. Y peor aún, muchas de las nuevas escuelas comprensivas habían adaptado simplemente las viejas estructuras selectivas de “agrupamiento” y “avance de puestos” en la clase según el rendimiento académico. Además, en lugar de dar igualdad de oportunidades a nivel educativo, algunos investigadores empezaron a manifestar que la escolaridad eraen sí misma un agente activo en la reproducción de las estructuras de desigualdad. Las escuelas siguieron una idea de “correspondencia” con la sociedad capitalista, donde la diferenciación y estratificación de la escolarización reprodujo la división del trabajo en las escuelas. Sin embargo, mientras que esta percepción (generalmente acreditada a Bowles y Gintis, 1976) forjó una revolución en la teorización del problema de la escolarización y la desigualdad social, sus implicaciones en la práctica presentaron poca esperanza para el cambio. Los imperativos de la producción capitalista (¡y el color del dinero!) estaban profundamente enraizados, y eran considerados como determinantes poderosos del destino de la masa popular. Lo único que podían hacer las mejores escuelas y profesores era preparar a los alumnos para el lugar que ocuparían en la madurez.

No obstante, este “pesimismo radical” ha sido duramente criticado desde finales de los años setenta (ver Whitty, 1985, pp.31-38). Más recientemente, y asociado con el interés que ha despertado la teoría crítica, han aumentado las llamadas en favor de una reconceptualización de nuestros supuestos básicos sobre la escolarización y todas sus formas posibles hasta la actualidad. En la segunda parte de esta sección, y centrándome esencialmente en el trabajo de Stephen Kemmis y sus colegas, trazaré una crítica de las formas actuales de escolaridad y propondré una visión sociocritica de la escuela, así como la creación de una pedagogía crítica.

La escuela sociocrítica

Kemmis, Colé y Suggett (1983) consideran que la escuela secundaria, a lo largo de la historia, ha girado sobre sí misma de modo que muchas de sus operaciones no están vinculadas con los cambios, desarrollos y crisis de la sociedad postindustrial. Sus observaciones se han hecho dentro del contexto de un estudio de “programas de transición” en las escuelas de Victoria, Australia. Los programas de transición intentan establecer “un puente de unión” entre la escuela y el lugar de trabajo, preparando a los alumnos para las diferentes exigencias a las que se verán sometidos y reduciendo, tanto como sea posible, el trauma que este cambio conlleva. Sin embargo, Kemmis y sus colegas consideran los programas de transición como un añadido al currículum “adecuado”, y afirman que su existencia simplemente ensalza la disfunción que actualmente existe entre la escuela y la sociedad. Además, institucionalizan esta separación y la legitiman aceptando el problema como inevitable. En este contexto, los autores manifiestan que

Vencer el aislamiento de la escuela separada requerirá cambios a largo plazo en las escuelas y la sociedad. No es sorprendente que los que somos educadores ayudemos a construir estas barricadas: somos nosotros los encargados de la reintegración de los currícula dentro del curso de nuestra vida social, nosotros que seremos visibles, y nosotros que viviremos con las consecuencias de los cambios que hemos propuesto. La realidad política es que se ha encontrado que nuestros currícula son deficientes, que en cualquier caso nos hemos hecho visibles y que estamos viviendo con las consecuencias de nuestras presentes formas de trabajo.

(Kemmis, Cole y Suggett, 1983, p.6)

Esta afirmación presupone dos cosas: a) que los profesores son capaces y están dispuestos, dentro de las disposiciones estructurales y organizativas existentes, a comprometerse en este proceso; y b) que las escuelas y la sociedad pueden en realidad estar vinculadas de un modo vital y constructivo. Al intentar construir su nueva visión de la escuela “sociocrítica”, Kemmis y sus colegas esbozan otras dos visiones de la educación.

A la primera visión la denominan la orientación “vocacional/neoclásica”. Dentro de esta visión, la educación es la preparación para la vida, la madurez y el trabajo; especialmente, el propósito de la escuela es hacer distinciones entre los alumnos para las demandas del mercado laboral. El modo en que se tiene que lograr esta función de “selección y colocación” (Karier, 1976) esa través de lo que Connell et al., (1972) denominan el currículum académico competitivo (CAC). Este currículum está construido sobre la tradición, las suposiciones de que existe un orden jerárquico en la sociedad, y de que el CAC es el medio más correcto para designar las oportunidades de la vida. Esta suposición sobre la naturaleza humana y la distribución de la inteligencia ha estado últimamente desacreditada en los círculos de investigación educativa (Kamin, 1974; Connell et al., 1982), aunque continúa ejerciendo una gran influencia en nuestro pensamiento cotidiano sobre los alumnos y su capacidad. Al desafiar esta suposición Kemmis (1983) señala algunas de las limitaciones de esta visión.

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