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Creatividad
Creatividad Contra el caos y la incertidumbre.
David Asensio.
Índice de contenido
Portadilla
Legales
Prólogo de Margarita Álvarez P. de Zabalza
1. Introducción: Contra la incertidumbre y el caos, creatividad
2. ¿Qué es la creatividad?
2.1. La creatividad es aniquilada desde la escuela
2.2. La creatividad en el momento presente
3. La receta de la creatividad y sus ingredientes 3.1. Las fuentes de la creatividad
3.1.1. Conocimiento
3.1.2. Aburrimiento
3.1.3. Cuestionar el status quo
3.1.4. Pensamiento disruptivo
3.1.5. El error como aprendizaje
3.1.6. La creatividad necesita de lo social
3.1.7. Pasión por lo que se hace
3.1.8. La serenidad
3.1.9. Trabajo
3.1.10. La creatividad es indefinible
3.1.11. La controversia
3.1.12. El pensamiento crítico
3.2. ¿Qué o quién bloquea e impulsa tu creatividad?
3.2.1. Tú
3.2.2. El caos y la incertidumbre
3.2.3. La gente que te rodea
3.2.4. El silencio y la soledad
3.3. ¿Y si se tratase de jugar como cuando éramos niños?
3.3.1. La curiosidad
3.3.2. Imaginación
3.3.3. El fracaso
3.3.4. La gestión del riesgo y la incertidumbre
3.3.5. No existen normas para la creatividad
3.3.6. No crearás nunca nada si no juegas
4. No hay creatividad sin desarrollo personal
4.1. La intuición
4.2. Meditemos, por favor
4.3. Dos preguntas creativas
4.4. Empecemos por el compromiso y la confianza
5. En el trabajo no nos pagan por pensar
6. ¿Por qué la creatividad y la empresa se llevan tan mal?
6.1. El liderazgo actual
6.2. La gestión del fracaso
6.3. Valores y creatividad
7. ¿Cómo son las culturas empresariales creativas? 7.1. Características de las empresas creativas
7.1.1. La cultura es el ADN de la empresa y la creatividad está dentro de ella
7.1.2. Sin presupuesto, da igual lo que publiquemos en redes sociales
7.1.3. Desde los procesos de selección, hacen que los empleados se sientan seguros
7.1.4. Trabajo con significado e impacto
7.1.5. Culturas empresariales abiertas
7.1.6. Bailan con el miedo
7.1.7. Toleran «controladamente» el fallo
7.1.8. En constante aprendizaje
7.1.9. Colaboración entre los distintos departamentos de la empresa
7.1.10. El poder de los rituales
7.1.11. Impulso hacia lo desconocido
7.1.12. Cultura empresarial de pertenencia con un lenguaje común
7.1.13. Co-branding
7.1.14. Ante la toma de decisiones, no hay burocracia
7.1.15. Con los pies en la tierra
7.2. ¿Cómo es el líder de una empresa creativa?
7.2.1. Optimista
7.2.2. Valiente
7.2.3. Decidido
7.2.4. Curioso e Inquieto
7.2.5. Reflexivo
7.2.6. Comunicativo
7.2.7. Da confianza
7.2.8. Procrastina
7.2.9. Escucha
7.3. Departamento de Recursos Humanos y creatividad
7.4. Decálogo de las empresas creativas
8. La creatividad en tiempos de la inteligencia artificial: Un nuevo renacimiento
9. Ejercicios para tu creatividad
9.1. Anda, Forrest, anda
9.2. Aburrirse como una ostra
9.3. Deconstruye tu plato favorito
9.4. Rompe los esquemas en tu vida durante 24 horas
9.5. Escribe todos los días tres hojas matutinas
9.6. Ten un cuaderno siempre a mano
9.7. No solo cambies a la gente de lugar, sino también de departamento
9.8. ¿Serías capaz de estar un día entero en silencio?
9.9. Sé el niño que llevas dentro
9.10. Duda de todo lo que te digan, hasta de ti mismo
9.11. Proponte hablar con gente diferente a tu grupo durante una semana
9.12. Prototipa y lanza
10. El impacto de la pandemia en el mundo de la creatividad
10.1. La crisis y el mundo empresarial
10.2. ¿Y qué pasará después de la pandemia? Ojalá veamos una cultura social creativa
11. Anexo: Una vida sin creatividad
Epílogo de Andy Stalman
Bibliografía
Agradecimientos
CREATIVIDAD
Contra el caos y la incertidumbre
David Asensio
© 2021 David Asensio
© 2021, de la presente edición:
Experimenta Editorial
Calle Investigación, 7, Pol. Ind. Los Olivos.
28906 Getafe, Madrid, España
www.experimenta.es
Dirección editorial: Marcelo Ghio
Corrección: Ana Briz Blanco
Diseño: Jorge Casella
Diseño de cubierta: Raúl Gastelumendi
ISBN: 978-84-18049-63-7
Digitalización: Proyecto451
Quedan prohibidos, dentro de los límites establecidos en la ley y bajo los apercibimientos legalmente previstos, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecánico, el tratamiento informático, el alquiler o cualquier otra forma de cesión de la obra sin la autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.
A mis sobrinos Nicolás, Martina y
Gabriel, para que nunca dejéis de
usar vuestra creatividad.
A Raquel, mi big bang creativo.
Contigo empezó todo.
Prólogo de Margarita Álvarez P. de Zabalza
Hay algunas cosas que perdemos cuando dejamos de ser niños. Nuestra capacidad de asombrarnos, nuestra capacidad de disfrutar del aquí y del ahora, nuestra curiosidad constante, nuestro empeño por cuestionarnos todo.
Esas cosas que todos tenemos de niños y que, según crecemos, vamos dejándonos tristemente por el camino.
De repente dejamos de preguntar el porqué de las cosas, como si al crecer diéramos por hecho que tenemos todas las respuestas.
Dejamos de sorprendernos de las maravillas que nos ocurren cada día, como si en el mundo adulto no cupiera el asombro ante las cosas más cotidianas.
Cuando nos «adultizamos», pasamos más tiempo preocupándonos por el futuro, inventándolo y preocupándonos por cosas que luego nunca nos ocurren, o rumiando el pasado, que centrándonos en lo que estamos haciendo en este momento, como hacíamos cuando éramos niños. Esa infancia en la que nuestro medio plazo era el recreo y la decisión de a qué íbamos a jugar, y el largo plazo, el día de Reyes y qué nos íbamos a pedir de regalo.
Todos estos elementos que nos dejamos por el camino según crecemos son fundamentales para nuestra creatividad. Por eso, cuando dejamos de ser niños, vamos dejando de ser creativos.
En este libro vas a encontrar muchos motivos por los que ser creativo es importante, como individuos y como sociedad. Pero déjame hablarte del motivo para mí más relevante. Déjame que, como diría Umbral, «te hable de mi libro». Y es que existe un vínculo directo entre la creatividad y la felicidad. Y ya sabemos que la felicidad es el objetivo prioritario del ser humano.
Hace tiempo que descubrimos en el Instituto Coca-Cola de la Felicidad que las personas que se definen como más felices desarrollan habitualmente actividades creativas.
Pero no es el único estudio que relaciona una con otra. Se ha podido comprobar que participar en actividades creativas contribuye a una espiral ascendente de emociones positivas y bienestar psicológico. O que las personas que tienen trabajos en los que pueden desarrollar sus capacidades creativas son más felices en el entorno laboral.
La creatividad nos ayuda a centrarnos en este mismo instante y nos evade de las preocupaciones que siempre rondan nuestro cerebro adulto. Nos mete de lleno en esos momentos que el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi define como momentos de flow o flujo, esos momentos en los que nos olvidamos de todo y parece que el mundo se pare. Y que él define como los momentos que nos producen más felicidad.
Además, sabemos que cuando somos creativos, procesamos mejor nuestras emociones y nos ayuda en procesos de ansiedad y depresión, porque nuestro cerebro libera dopamina, un neurotransmisor conocido como «la hormona de la felicidad».
¿No te parece motivo más que suficiente para recuperar el tiempo creativo perdido el saber que cuando haces actividades creativas eres más feliz?
Ahora que ya sabemos que todos hemos sido creativos alguna vez y que hemos ido perdiendo creatividad según dábamos vueltas al sol, y que serlo nos hace más felices, es el momento de entender qué es y qué no es la creatividad y saber cómo recuperarla.
Por eso me alegro de que tengas este libro en tus manos. Porque vas a hacer un recorrido necesario para entender, recuperar y desarrollar tu creatividad. Una habilidad que, además, empieza a ser la clave que más y más empresas buscan en sus fichajes, porque es una de las pocas capacidades que los robots van a tener más complicado replicar de nosotros, los humanos.
De la mano de David vas a poder entender conceptos importantes como la necesidad de que apliquemos la creatividad en todos los ámbitos de nuestra vida para generar, como dice él, «impacto y no aburrimiento».
Ojalá en cada página encuentres las claves para recuperar esa curiosidad, esas ganas de cuestionarte todo, esas ganas de hacer las cosas diferentes y mejor constantemente. Porque eso te devolverá al niño que fuiste y, sobre todo, te hará más feliz.
Disfruta cada capítulo con ganas de aprender de uno de los conceptos más relevantes en nuestra época. Y con la seguridad de que la creatividad te hace más feliz, y al mundo, un lugar un poquito mejor.
Gracias, David, por devolvernos un trocito de creatividad, un trocito del niño que fuimos.
Margarita Álvarez P. de Zabalza
CEO de la consultora Working for Happiness
y autora del libro Deconstruyendo la felicidad
1. Introducción: Contra la incertidumbre y el caos, creatividad
Esta pandemia que estamos viviendo está removiendo muchos cimientos que sustentaban esta sociedad. Pero también está provocando que renazcan valores que teníamos totalmente olvidados.
Y uno de ellos es la creatividad.
Hemos observado cómo empresas que se dedicaban a diversos ámbitos se han reinventado y se han dedicado a crear mascarillas para la sociedad. Cómo personas que no sabían que tenían un talento para la repostería han acabado agotando la harina en los supermercados. Así como grupos musicales que, a falta de escenarios, han hecho auténticos conciertos desde los balcones de nuestras ciudades.
Esta pandemia ha sacado a relucir la creatividad de muchas empresas y personas.
Siempre se dice que es en los momentos de necesidad cuando nacen empresas que transforman el mundo. Que es en los momentos críticos de nuestra existencia cuando creamos herramientas, metodologías hasta entonces nunca pensadas que hacen que la innovación, y con ella el progreso, beneficie a la sociedad. Y todo gracias a la creatividad.
Y yo me preguntaba: «¿Solo es en los momentos de necesidad cuando sacamos a relucir esa cualidad innata que tiene el ser humano?». «Pues menudo sacrilegio estamos haciendo con nosotros mismos», pensaba en esos momentos.
Y es así. Si no hubiéramos optado por la creatividad, aún seguiríamos viviendo en las cuevas, a oscuras, sin saber qué es el fuego. No hubiéramos vivido toda la evolución que la sociedad ha sufrido en estos dos mil años de edad que tiene.
Pero llega un momento de la vida en que pasamos de: «Qué gracioso es el niño que hace esos dibujos» a una situación totalmente contraria que dice: «Aquí no queremos nada de creatividad y cosas raras, las cosas se hacen como se han hecho hasta ahora y así seguiremos haciéndolas».
¿Qué nos ha pasado?
Nos reímos porque el niño hace dibujos graciosos, diferentes. Sin embargo, al mismo tiempo, a su padre le están diciendo que sus ideas disruptivas no son bienvenidas en la empresa que lo contrató por ellas. Pero, eso sí: cuando tenemos una crisis, queremos gente creativa que nos saque las castañas del fuego lo antes posible.
Esta situación que estamos viviendo en todo el mundo me hizo pensar: «¿Por qué no hemos apostado por la creatividad hasta ahora?».
Por la falta de confianza en nosotros mismos. El creer que la creatividad es para gente tocada con una varita mágica o creer que nuestras ideas nunca tendrán un impacto sin ni siquiera haberlo intentado son algunos de los motivos que hacen que la creatividad, a día de hoy, sea tomada como algo exclusivamente para gente con un «don» especial o algo exclusivo para aquellos que trabajan en el ámbito de las agencias de publicidad.
Y estamos muy equivocados: no es un don que tienen unos cuantos. Todos tenemos una forma diferente de ver y hacer las cosas; lo que nos diferencia a unos de otros es su desarrollo.
El propósito de Creatividad contra el caos y la incertidumbre es que el lector tenga las herramientas a su disposición para descubrir, desarrollar y potenciar algo que nos diferencia de las demás especies que habitan el planeta tierra: la creatividad.
El libro se divide en dos partes:
En la primera parte, como un mapa, tenemos que situarnos donde nos encontramos para llegar al tesoro.
Si acudimos a una librería y preguntamos por libros de creatividad, en la actualidad no hay ninguno que explique qué es la creatividad, qué la impulsa y qué la coarta. Nos quedamos en el libro de Ken Robinson Escuelas creativas y de ahí pasamos a libros de los cerebros creativos. Ya aprenderemos qué ocurre en el hipotálamo o en su cerebro reptiliano, pero ¿antes no sería mejor que supiéramos cómo gestionar nuestra creatividad? Por lo tanto, en la primera parte hablaremos de qué es la creatividad. Hablaremos de las personas y situaciones que desarrollan nuestra creatividad, así como de aquellas que la bloquean. También hablaremos de algo por lo que en la actualidad se pasa por encima pero que es imprescindible: la relación entre el desarrollo personal y la creatividad. De la importancia de la meditación en la creación, de estar en paz con uno mismo o de la intuición.
En la segunda parte entraremos en el mundo empresarial, con el propósito de que la creatividad no se utilice como una herramienta a corto plazo para salvaguardar la cuenta de resultados trimestral o el bonus anual y, tras su consecución, nos olvidemos de ella, volviendo al «como lo hemos hecho siempre». En estos momentos de incertidumbre, la creatividad es uno de los valores que hacen que las empresas salgan adelante. Pero además impulsa la innovación en el sector profesional. Una empresa que quiere dejar un legado está impregnada, en toda acción, de creatividad e innovación, esté o no de moda; una empresa que solo piensa en llegar a final de mes siempre copiará lo que hagan los demás.
Investigaremos qué beneficios reales tiene la creatividad dentro de una empresa, cómo implementarla en las mismas y un decálogo que siguen las empresas creativas estudiadas al respecto. Veremos que el miedo de la sociedad a la creatividad también ha llegado a las empresas. Y cuando han querido acudir a ella, querían resultados para ya, cuando la creatividad necesita tiempo. Pero, sobre todo, creer en ella para que fructifique y dé resultados fuertes.
Es la hora de:
• Dar una oportunidad real a la imaginación.
• Romper reglas, en lugar de seguir encorsetados por la titulitis.
• Apostar por el empoderamiento de las personas a través de su creatividad.
• Dar un paso al frente y, con la creatividad por bandera, pisar fuerte en este mundo de incertidumbre y miedo.
• Ser nosotros quienes lideremos una era de cambios en lugar de esperar a que los demás lo hagan por nosotros.
Es la era de la creatividad.
2. ¿Qué es la creatividad?
Si empezase a exponeros definiciones a lo largo de la historia sobre la creatividad o sobre cómo actúa el cerebro ante una idea, estaría siendo un total incoherente con el propósito este libro. Así que pensé que sería mucho mejor que personas de diferentes ámbitos hablasen del significado que tiene para ellas la creatividad, de cómo la utilizan en su día a día y de si se consideran creativas.
¿Por qué este comienzo? Porque empezaremos a tratar a la creatividad como lo que es: algo innato y que aplicamos en el día a día, aunque no nos demos cuenta.
Para ello les lancé tres preguntas:
• ¿Qué es la creatividad?
• ¿Crees que eres creativo?
• ¿Qué cosas has creado en tu vida?
Veremos una muestra de cómo personas de diferentes extractos sociales y empresariales ven la creatividad y su influencia en sus vidas.
Comenzamos con Paz Calap, coach y creadora del método Quiero Paz. De sus respuestas saqué varias claves que a continuación os muestro:
» La creatividad es la capacidad de inventar algo a través de la imaginación.
» Todas las personas somos creativas y utilizamos nuestra creatividad en todos los campos de nuestra vida, muchas veces sin darnos.
» La creatividad no es un don ni es un arte, es algo intrínseco del ser humano.
» Cada día creo desde que me levanto. Estoy en continua creación.
Hablé también con Fernando Botella, escritor y fundador de la empresa Think & Action, y de su conversación desgrané estas claves:
» La creatividad es la capacidad humana de percibir, con esfuerzo, la realidad de una manera desacostumbrada.
» Quizás no tenga mucha genialidad ni sea muy artista, pero la creatividad es una capacidad inherente a lo humano.
» Vivo con mente de aprendiz continuo. Ser becario de forma persistente es un lujo, y necesita de una mente creativa.
¿Qué mejor que conocer la visión de la creatividad del director de una asociación que ayuda a los demás? Para eso hablé con Patxi García Izuel, director de la Asociación Española Contra el Cáncer en Aragón:
» Sirve para ver la realidad de una forma desacostumbrada para buscar nuevas soluciones a problemas nuevos y viejos.
» No identifico ninguna creación destacable entre las diferentes cosas que hecho a lo largo de mi vida.
» No me tengo por una persona creativa. Sinceramente creo que no lo soy. Soy más analítico que emocional.
La visión de la creatividad de un emprendedor es esencial. Para conocerla tuve el placer de preguntarle a Chus Izquierdo, emprendedora de Navarra:
» Es una herramienta que para algunas personas es innata y para otras, aprendida, pero, en cualquier caso, una herramienta muy útil.
» Soy una persona a la que le gusta investigar posibles soluciones y crear la mía propia, aunque quizá inspirándome en otras ideas que he podido encontrar.
» Me gusta informarme, analizar y de ahí crear.
¿Y qué mejor que hablar de creatividad con una consultora creativa? Para ello hablé con Beatriz Balado:
» Es una actitud, como tantas cosas en la vida.
» Uno de los principales ingredientes de la creatividad es que sientas que lo que haces te gusta, te ilusiona y tiene valor para ti o para los demás.
» La desgana, el tedio y la desidia la fulminan igual que cuando tu crush te deja en visto.
¿Cómo se aplica la creatividad en la mediación empresarial? Para ello conversé con Esmeralda López Garrido y sacamos estas conclusiones:
» Es transformar pensamientos en hechos.
» La creatividad es la capacidad de plasmar la imaginación.
» Si además lo creado es original o nuevo y valioso o funcional… es una invención.
¿Cómo se aplica la creatividad en la búsqueda de trabajo y en uno de los programas más importante de la radio actual en el mundo de la orientación? Para ello hablé con Silvia Saucedo, consultora y presentadora del programa Silvia te orienta:
» Para mí la creatividad es sacarle partido a una situación complicada, adversa, distinta… Darle la vuelta con mucho ingenio.
» Antes pensaba que no era creativa porque se me dan nada bien las manualidades, con el tiempo entendí que soy mucho más creativa de lo que imaginaba.
» Personalmente, mi hija es mi gran creación y profesionalmente, mi programa Silvia te orienta.
¿Cómo llegas a conseguir tus sueños? ¿Es la creatividad esencial en las empresas? Para ello hablamos con Catalina Hoffmann, presidenta y Fundadora de Hoffmann World:
» La creatividad, para mí, es la explosión de la magia que uno lleva dentro.
» ¡Qué puedo hacer más creativo que hablar de entrenamiento cognitivo de una manera fácil y divertida!
» La mezcla de mente, corazón, alma y esencia.
Creativa, jefa de operaciones y madre, Raquel Guallart, la jefa de operaciones de Chocolate Rojo Consulting, utiliza la creatividad en todos los aspectos de su vida. Para ella:
La creatividad es la necesidad de hacer algo que funcione de otra manera por el bienestar colectivo. Para eso hay que mirar desde todos los ángulos, incluidos los que todavía no han sido descubiertos.
Esta definición nos dice que:
» La creatividad es un impulso, una necesidad para un fin común.
» Hay que estar pendiente de todos los ángulos.
» Hay que hacer que las cosas funcionen de otra manera si queremos avanzar.
Y para tocar los diferentes ámbitos que tiene la creatividad en nuestro día a día, hablamos con la referencia en el mundo empresarial y profesor del IESE, Santiago Álvarez de Mon, que nos dijo:
» La creatividad es enfrentarte a un territorio inhóspito, que es la aventura de vivir. El acto de crear es algo que es inherente al ser humano, algo que distingue a los humanos de los demás seres. La creatividad es talento, acción humana que se precipita en la creación.
» A nivel personal he creado mis libros, mis formaciones, mis hijos.
» La intuición es una parte importante de la creatividad
¿Qué mejor que hablar de creatividad con el experto mundial en ecosistemas creativos, motivación e innovación, Lofti El-Ghandouri, creador de Creative Society Group?
La creatividad es el impulso de un proceso que nos lleva a hacer emerger algo diferente. La creatividad puede llevar a una creación o a una innovación. Para el proceso funcione necesitas personas radicalmente diferentes en espacios radicalmente diferentes. Si lo que emerge de tu proceso creativo tiene un impacto positivo, entonces has innovado; si no aporta nada, es una simple creación. Desafortunadamente, tenemos demasiadas creaciones y pocas innovaciones. Por ello, debemos dejar de hablar de creación y hablar más de impacto. Hacerlo permite poner el foco en el resultado y responsabiliza a los «creadores».
¿Qué claves sacamos de esta definición?
» La creatividad produce algo diferente.
» Es innovación cuando produce un impacto positivo en los demás.
» Es hora de apostar por las innovaciones, por el verdadero impacto en los demás.
Y, para terminar, os dejo mi definición de creatividad y tres claves sobre ella:
La creatividad es un poder que tenemos todos, pero que pocos utilizan: el poder de crear nuestro mundo según lo vemos a través de nuestros sentidos e intuiciones. La creatividad distingue la mediocridad de la excelencia, el impacto del aburrimiento, el legado del desconocimiento… Todos los días estamos creando, lo percibamos o no.
» La creatividad es tu instinto. Es tu personalidad hecha acción.
» La creatividad distingue al éxito de la mediocridad.
» La creación más importante que, por ahora, he hecho en mi vida ha sido crearme a mí mismo.
De estas conversaciones hemos observado varias cosas sobre la percepción que tiene la gente de la creatividad:
• Se sigue creyendo que la creatividad es crear a través de un método establecido, cuando hemos visto que la creatividad nace de tu visión orgánica de ver las cosas de una manera diferente a como lo hacen los demás. La creatividad también es emoción e intuición, no solo razón.
• Todos se dieron cuenta de que son y han sido creativos, al crear una familia, una empresa o un método que ayuda a miles de personas en todo el mundo. Todo es creatividad.
• La desgana, la desmotivación y la desidia son grandes venenos de la creatividad. Y en estos momentos que vivimos, están muy presentes en la sociedad.
• La creatividad nace del pensamiento crítico de la persona. Sin esa duda a lo que ve, todavía seguiríamos viviendo en las cavernas.
• Crear, todos creamos cosas, pero no es lo mismo que generar un impacto positivo en los demás. Estamos faltos de innovación, de mejoras verdaderas en la sociedad. Porque copiar, todos copiamos, pero eso no genera una innovación.
• Igual que todos los músculos se desarrollan cuando vas al gimnasio, con la creatividad pasa igual. Si no crees en ti, la creatividad nunca se desarrollará.
Como vemos, la creatividad sigue siendo algo que está presente en nuestras vidas, pero a lo que le tenemos miedo, ya que significa un viaje hacia nuestro interior y una exposición ante los demás que no sabemos ni podremos dominar de antemano.
Este libro no quiere que te conviertas en un nuevo Ferrán Adrià de las maderas o un Elon Musk del taxi con tu creatividad, sino exponer que tienes dentro de ti algo especial que te hace único y que, si hasta la fecha no la has aprovechado, descubras todos los beneficios que te puede reportar.
2.1. La creatividad es aniquilada desde la escuela
Dicen que vamos a la escuela a aprender y a ser mejores personas.
Siempre me repite mi madre el primer día que fui a la guardería. Al comienzo del segundo día, le dije a mi madre que no quería ir, que ya había ido un día, que qué sentido tenía ir otro. Y ella siempre me explica que me dijo: «Para que aprendas muchas cosas y seas un buen chico».
Vamos a jugar respondiendo a estas preguntas: ¿Os acordáis de cómo hacer las divisiones con decimales? Y eso sí, sin calculadora, por favor. ¿Y de lo que es un meandro sin mirar en Google? Seguro que la respuesta es no.
Desde que entramos a la escuela, nos están diciendo por activa y por pasiva que nuestro deber es aprender y replicar en el examen lo que dice el profesor. Ya que, si así lo hacemos, siempre sacaremos más de un cinco y seremos seres de provecho para la humanidad. Pero lo peor de todo es que, si no aprobamos los exámenes, nuestro futuro será negro para el resto de nuestros días.
Es la escuela el lugar desde donde empezamos a matar a la creatividad. Definimos el futuro de una persona en función de si aprueba o no un examen. Decidimos que ese niño o niña será una buena persona si no se sale de la fila y hace caso a todo lo que dice la profesora.
Los de la generación de la EGB nos hemos dado cuenta de que el sistema educativo español consiste en ir superando los diferentes ciclos si sabes repetir a la perfección lo que dijo el profesor el día de antes. Desde la guardería, no somos formados, somos aleccionados. Y cuanto más aleccionados estemos, más estaremos oprimiendo nuestra creatividad.
Decimos que los niños no tienen prejuicios. Que debemos mantener su ingenuidad. Pero lo único que hacemos en la escuela es amedrentarlos desde el método del castigo ante la mera intención de saltarse las normas. De mayores queremos gente con ideas que nos hagan avanzar, salir de la crisis, pero de pequeños nos dicen que salirnos de las normas está muy mal visto para tus intereses y tu futuro.
Qué incongruencia.
No solo en la infancia se mata la creatividad, sino en todas las etapas de nuestra vida. La creencia de que hay que «estudiar algo que tenga salidas profesionales» se ha impuesto sin paliativos para determinar el futuro profesional y personal de una persona, ya que es mucho mejor que apostar por el desarrollo del talento que parece que tiene ese niño para el dibujo o los idiomas.
Desde pequeños se nos enseña que el pensamiento convergente, aquel que se basa en la razón, la lógica y la experiencia, es totalmente opuesto al pensamiento divergente, que se basa en una forma de pensar diferente a la convencional, especialmente a la hora de proponer soluciones. Cuando le pides a un niño que dibuje una silla o un elefante, siempre va a intentar dibujar algo parecido a lo que ve en la televisión o a lo que le han enseñado en la escuela. Pero, como bien sabemos, no todas las sillas son iguales: las hay de diferentes tamaños, colores, con respaldo o sin respaldo… Pero ¿qué acabará dibujando? Cuatro patas, un respaldo y ya está.
Desde pequeños nos están inculcando una definición de éxito igual para todos: sacar buenas notas, conseguir hacer el kilómetro en la clase de gimnasia en el tiempo establecido y tener amigos con los que salir el sábado por la tarde. Pero la realidad es que el yo adulto y creativo se ha dado cuenta de que el mayor de los éxitos es ser uno mismo en una sociedad de copias baratas y falsas.
Eso que nos enseñan desde pequeños, esa comparación con los compañeros de clase o con nuestros propios hermanos, lo único que está haciendo es apocar nuestra esencia, nuestros verdaderos pensamientos y con ello nuestra creatividad, nuestra forma de ver la vida.
Como bien dice Ken Robinson: «No estamos en una escuela, estamos en una cadena de una empresa en la que se fabrican personas que luego se suministrarán a la sociedad». A día de hoy, no se permite un fallo en la escuela. Pero eso sí, luego hablamos en conferencias de que hay que fallar, de que, como en los EE. UU., cuanto más fracasas, más rápidamente consigues el éxito.
¿Alguien me lo puede explicar?
Si realmente queremos una sociedad diferente, avanzada, los sistemas arcaicos de educación son un lastre importante. Una educación en la que no se acepta salirse de la línea de puntos para hacer un 6, en la que se desecha un trabajo por no presentarlo en el formato que se ha establecido o en la que un alumno que se aburre en una asignatura es diagnosticado como TDAH dice mucho sobre su consideración hacia la creatividad.
¿Seguir las normas y no cometer fallos es ser una persona creativa y con talento? Se aprende de las caídas, no del éxito y la rutina. Pero, hasta llegar a ello, hemos tenido que caernos y aprender por nosotros mismos.
Desde pequeños, se nos recomienda que hagamos las cosas perfectamente. Si cometes un fallo, eres el patoso de la clase. Si te confundes, te tratan de tonto. Si haces otra cosa a lo que decía el profesor que tenías que hacer, eres el despistado. Las mofas en clase comienzan, mientras te harán creer que ya no servirás para nada.
La iniciativa a ser uno mismo y descubrir qué hay detrás de eso que te intriga no está bien vista.
Tenemos un sistema que oprime la creatividad innata que llevamos dentro desde que nacemos. Pero luego, cuando vienen mal dadas, reclama a los que han oprimido su creatividad que la desplieguen para sacar al mundo de la crisis en que se halla metida.
Nuestras decisiones determinan nuestro futuro y el futuro de nuestra sociedad, así que seamos un poco más congruentes con el futuro que queremos y a partir de ahí observaremos más claramente la educación que debemos impartir a nuestras futuras generaciones.
La creatividad nos ha dado los avances que estamos viviendo a día de hoy. Si queremos una sociedad avanzada, tenemos que incluir la creatividad dentro de la educación que damos a nuestras generaciones venideras. Si no, se quedará todo en papel mojado a la espera de una nueva crisis.
Si queremos una sociedad creativa, el principio del comienzo debe ser la educación. Educación que debe empoderar a los alumnos en sus talentos y en la confianza en sí mismos para un desarrollo fuerte y futuro de la creatividad.
Una sociedad creativa desde sus comienzos apuesta y apostará por la individualidad de las personas, por el desarrollo de sus talentos innatos, por el respeto a cada una de los integrantes y sus diferencias, así como por un mundo que no tendrá miedo a la incertidumbre, sino que será la creatividad quien genere puentes sobre ella.
Pero mientras prefiramos las normas a la creatividad, seguiremos viviendo en el miedo.
2.2. La creatividad en el momento presente
En estos momentos, la creatividad vive una situación un tanto confusa. Por un lado, hablan los medios de comunicación, los líderes empresariales de la necesidad de que inunde el tejido empresarial, ya que estamos viviendo una situación única que requiere soluciones únicas. Por otro lado, tenemos la sociedad a la que, cuando le hablas de creatividad, te comenta cosas como: «Eso es Messi, yo nunca podré ser creativo, eso es para las personas con un don como él… ¿Creativo? ¿Ahora tengo que dar ideas para que mi jefe diga que no? Ya me cansé hace tiempo. No pienso dar más ideas, ¿para que luego me tilden de raro o de pelota? Sinceramente, no me apetece. Prefiero seguir la vida que llevo de recibir órdenes que no idear, liderar y proponer».
Personas que, en el fondo, muestran su rabia debido a situaciones en las que su creatividad no se tuvo en cuenta o proyectos que emprendieron y que fracasaron. Cuando emprendemos un reto y no ha salido como esperábamos, ya tiramos la toalla. Ya pensamos que no somos creativos. Y por eso esa añoranza, disfrazada de rabia y miedo.
La gente, a cierta edad, se acomoda. No quiere cambios, no quiere estudiar, no quiere avanzar, sobre todo si ha conseguido ser lo que la sociedad considera «un ciudadano ejemplar». Y ahora llega una situación como la que estamos viviendo en la que nos piden que seamos creativos para afrontar una incertidumbre constante. Pero si las empresas siempre han apostado por «externalizar» la creatividad o por «aquí se hacen las cosas como las hizo mi padre», ¿cómo vamos a ser creativos? Es algo imposible.
Vivimos en una sociedad en la que se confunde el fracaso con el error, algo que influye en el desarrollo e impulso de la creatividad.
Recientemente entrevisté a Luis Pérez Breva, profesor del MIT, que me comentaba que existía mucha confusión en España entre estos dos términos. Fracasar es el último resquicio que tenemos; es saber que no hay más oportunidades, que es hora de cambiar de rumbo, de foco, porque no hay solución para seguir hacia adelante. En cambio, un error es un fallo eventual; es una mala decisión que tiene solución. Puedes poner la solución en marcha y hasta ver qué otros caminos puedes seguir, sin olvidar lo que has aprendido e intentando no repetir la situación
Pero, si observamos las librerías, las conferencias de los grandes gurús tienen una cosa en común: nos hablan de fracasar.
«Los grandes líderes han llegado hasta donde están fracasando… Las grandes ideas nacen de los fracasos… La creatividad nace del fracaso».
Lo único que está haciendo está filosofía es producir rechazo. ¿Por qué?
Vivimos en una sociedad en la que fracasar está mal visto desde la infancia, no como en la americana. Además, esos gurús hablan desde sus Porsches o sus estancias en Ibiza a gente que lo está pasando mal por no llegar a final de mes. Por lo tanto, es un mensaje que no llega.
No queremos crear nada más allá de lo establecido, no queremos salirnos de lo establecido y, si lo hacemos, será a escondidas de los demás. Porque si fracasamos, vamos a ser el hazmerreír de todos, y eso no le gusta a nadie. Por lo tanto, ¿para qué crear algo?, ¿para que no sea hasta el decimocuarto fracaso cuando alcancemos el éxito que nos dicen los libros? Para eso desechamos cualquier alumbramiento de pensamiento disruptivo o sueño de innovación y seguimos haciendo lo de siempre, que se está mejor tranquilos.
Uno de los grandes ejemplos del fracaso y la creatividad son los artistas. Soy muy melómano, y principalmente de Raphael y Bunbury, artistas con grandes carreras profesionales; con grandes éxitos, pero también con grandes fracasos. Pero, si observamos, podrían haber tirado la toalla, haber decidido que, tras haber cosechado tantos éxitos, se retiraban. Sin embargo, no ocurrió así: después de algún fracaso y de años sin actividad, renacieron con trabajos en los que se habían reinventado, transformado su sonido, sus letras… y con ello alcanzando cotas de éxito, superando las expectativas.
Se habían reinventado. Habían creado un nuevo camino tras sus errores. En vez de tirar la toalla a la primera caída, crearon un nuevo camino. Les impulsó el fracaso, cuando a la mayoría de la gente, les bloquea para siempre. ¿Y por qué nosotros no lo podemos hacer también?
Y ahora, tras un fracaso mundial, nos dicen que tenemos que aprender a ser creativos. Algo que es innato a nosotros, pero de lo que la sociedad y, con ella, el sistema educativo nos han dicho que no era bueno para nuestro futuro.
Hay otro motivo por el que la creatividad es denostada en estos momentos, no solo por la empresa sino por la sociedad: se considera algo espiritual o mágico. Se nos ha hecho creer que la creatividad es un «don» destinado a algunas personas, mientras los demás estamos destinados a ver su talento y destreza. Cuando no es así. Todos tenemos ese don. También el mundo de la espiritualidad la ha mostrado como algo «mágico», algo imposible de alcanzar. Cuando tampoco es así.
Veremos cómo llevando el desarrollo personal a nivel cotidiano, haciéndonos preguntas que hasta la fecha no nos habíamos hecho, empezaremos a descubrir quiénes somos y cómo vemos el mundo, lo que, en el fondo, es la creatividad.
Echando la vista atrás, vemos que queremos una sociedad creativa para provocar las innovaciones que nos hagan sobresalir de la incertidumbre, cuando en realidad es algo por lo que no hemos apostado nunca ni queremos hacerlo en verdad.
No la queremos como estilo de vida, sino por subsistencia.
La incertidumbre ha venido para quedarse entre nosotros. Y, si queremos convivir con ella, tenemos que tener a la creatividad por aliada. Nunca como enemiga.
3 . La receta de la creatividad y sus ingredientes
3.1. Las fuentes de la creatividad
El ser humano siempre se encuentra en la continua búsqueda de la fórmula infalible que le lleve al éxito de una forma rápida e indolora. Y también busca la fórmula de la creatividad, aquella fórmula que le haga, simplemente con un chasquido de los dedos, producir una idea que le lleve al olimpo junto a Steve Jobs o Elon Musk.
Pero si esperas que te dé un método para tener ideas increíbles, lo siento. No creo que la creatividad se empaquete, al igual que no lo hacen la felicidad o el liderazgo. Creo que hay tantos procesos creativos como personas hay en el mundo. Mucha gente tiene ideas en la ducha; yo, por ejemplo, andando por el parque al lado de mi casa. Unos las tienen cuando se pierden entre la montaña; sin embargo, yo necesito ruido para poder crear.
«La creatividad es una señorita —como dice Santiago Álvarez de Mon— que no se presenta cuando tú quieres».
Por lo tanto, este libro no pretende enseñarte a ser creativo, ya que es algo que llevas ya dentro de ti. Su fin, si lo tiene, es que la puedas desarrollar más a través de las herramientas que te mostraré.
La creatividad no se aprende, se siente y desarrolla.
Al igual que a la hora de destilar un whisky podemos discernir sus olores, dónde ha estado reposando, vamos a hacer lo mismo con la buena creatividad. A continuación, explico alguno de los ingredientes característicos de toda buena creatividad:
3.1.1. Conocimiento
¿Crees que podrías tener una idea sobre física cuántica o sobre radioactividad sin tener conocimientos sobre dichas materias? No puedes idear nada sobre algo de lo que no tengas experiencia ya. No puedes crear nada sobre física cuántica si no has leído, has estudiado y has pasado tiempo aprendiendo sobre ella.
Si quieres mejorar algo, si quieres innovar en un ámbito, tienes antes que conocerlo. Estudiando a cientos de mentes creativas, una de sus claves es que son eruditos del tema que les apasiona; cuanto más conocimiento tienen, más innovadores son.
3.1.2. Aburrimiento
La sociedad no quiere que nos aburramos. Tenemos que estar siempre haciendo algo porque, si no es así, parecerá que somos unos vagos, y eso es algo que no está bien visto en esta sociedad. Pero no nos damos cuenta de que el aburrimiento es el preámbulo de la creatividad.
Cuando estás dale que dale buscando una idea para ese cliente o ese regalo y no te sale nada, abúrrete. Sí, abúrrete. Sal a dar un paso, vete a acompañar a tu pareja de tiendas si es lo que más te aburre. Lo que sea, lo que más te aburra, porque te ayudará en tu creatividad.
¿Por qué? Porque dejarás de estar enfocado en lo que te ocupa, en lo que no te sale. En ese momento, se pondrá en marcha tu cerebro, ya que, al enfocarse en otras cosas, permitirá que salgan de tu subconsciente esas ideas que necesitabas. ¿O es que nunca has dicho: «Lo tengo en la punta de la lengua» y, tras olvidarte del tema, has dicho: «Leches, ¿eso era?»? Has hecho que el cerebro encontrase la respuesta tras olvidarte del tema. Y todo gracias al aburrimiento.
Pero aburrirse a propósito también es muy recomendable. Mucha gente cambia de vida gracias a un momento de aburrimiento. Ve la televisión, se aburre con el trabajo y empieza a darse cuenta de que la vida que lleva no es la que quería.
Pero aún lo vemos más claramente con todo lo que hemos estado viviendo: el aburrimiento y el coronavirus. Nos hemos aburrido a más no poder. ¿Y qué hemos acabado haciendo? Conciertos en los balcones, sesiones DJ todos los días en las redes sociales, conversaciones a través de Instagram, aprender a hacer pan o empezar las clases de yoga. Ha sido el aburrimiento lo que ha provocado que surja nuestra creatividad, que nos impulse a hacer cosas que, si no hubiera sido por las circunstancias, no las hubiéramos hecho ni creado.
Abúrrete más, es bueno para tu salud mental y para tu creatividad.
3.1.3. Cuestionar el status quo
Somos muy incoherentes. Queremos que reine la creatividad por todos los rincones de la sociedad; sin embargo, estamos diseñados para rechazar la novedad nada más verla, aunque sea el mayor avance para nuestra vida.
Pero aun así consideramos que somos creativos cuando lo único que hacemos es copiar a los demás. Soñamos con quitarle el puesto a Apple de su cima de las tecnológicas. Queremos ser considerados más creativos que Ferrán Adrià en el mundo de la cocina, pero acabamos siempre haciendo lo mismo que los demás. Quizá en algún momento le cambiamos el nombre, le ponemos otro color. Quizá digamos que ha sido una idea que hemos tenido paseando, como Steve Jobs. Quizá algún día nos demos cuenta de que hemos mentido a la gente, diciendo que éramos creativos cuando lo único que habíamos hecho era copiar y pegar.
No hay innovación si no rompe lo establecido. Si no, ¿para qué estás creando? ¿Para ser igual que los demás? ¿Y dónde queda tu originalidad? ¿Dónde queda tu esencia? La has apocado en miedos y vergüenzas.
Creo que si la creatividad tuviera que tener una BSO estaría liderada por Raphael y su Digan lo que digan. La creatividad es la máxima expresión de su visión del mundo, de que no te importa lo que digan o hagan los demás, lo que cuenta es cómo ves tú el mundo y cómo crees tú que puedes mejorarlo.
Si tú estás creando algo que no rompe normas —no que no pone los pelos de punta cuando lo presentas al Consejo de Administración o a tu familia—, sinceramente no es creatividad, es una copia más.
3.1.4. Pensamiento disruptivo
La Real Academia de la Lengua dice que la disrupción es ‘rotura o interrupción brusca’. Por lo tanto, un pensamiento disruptivo es aquel que tiene la misión de romper con lo que estamos viviendo o teniendo en esos momentos.
La aplicación de la creatividad, como hemos visto a lo largo de la historia, ha hecho que el mundo avanzara. Ha provocado siempre disrupciones. Si no hubiéramos tenido pensamientos disruptivos, no tendríamos los avances que estamos viviendo; seguiríamos en la esclavitud y no ganando cada día más derechos como personas y como trabajadores.
Queremos innovación, queremos avances, pero, sin disrupción, seguiremos obteniendo los mismos resultados hasta la fecha. Todos tenemos pensamientos disruptivos. Son aquellos que sabemos que, si los ponemos en marcha, marcarían un antes y después en nuestras vidas.
¿Y por qué no lo hacemos?
En primer lugar, por nuestra falta de confianza. Creemos que no somos creativos, que no podremos hacer eso que hemos soñado.
Pero, en segundo lugar, por la presión de los demás. El que te tilden de loco por tu idea. El que puedas ser señalado por tus amigos o compañeros de trabajo porque tu idea no ha salido como tú esperabas es una presión que nos gana antes de empezar. No quiero cuantificar cuántas ideas, avances y talento se han ido por el agujero del baño, y todo por creer más en los demás que en nosotros mismos.
En una sociedad que nos encarrila a seguir la moda, pensar por uno mismo ya es algo disruptivo. No hay avances sin disrupción.
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