Читать книгу: «Diamantes»
Celina Cocimano
Diamantes
Mujeres que descubrieron su propio valor

Cocimano, Celina
Diamantes : mujeres que descubrieron su propio valor / Celina Cocimano. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-2133-0
1. Autoayuda. I. Título.
CDD 155.3339
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
Dedicado a todas las mujeres
que se rompieron para renacer.
A veces debemos perdernos
para volver a encontrarnos.
El brillo no te lo dan otros,
lo encontrás en tu propio interior.
PRÓLOGO
Un puñado de pequeñas grandes historias superadoras de mujeres que se animaron a aceptar el desafío de la autora, Celina Cocimano, para compartir sus derroteros y caminos que supieron construir para lograr liberarse de sesgos, atavíos, patrones, mandatos familiares y sociales, para convertirse en Mujeres Diamantes.
Celina, una mujer que a partir de sus propias batallas por adaptarse a lo que la vida parecía ofrecerle para sobrevivir bajo un paraguas establecido y proveedor del ingreso seguro a fin de mes, un día se animó a decir basta. No cerraba el balance entre su bienestar material y el emocional. Descubrió que tenía alas propias, y que era ella y solo ella quién podía emprender un vuelo liberador. Lo logró y eso la inspiró a recopilar historias inspiradoras de otras mujeres con alas propias
Mujeres que en un pasado permanecieron en un rincón con sus puños cerrados, los hombros pegados al muro y listas para defenderse de un mundo que sentían hostil. Mujeres que fueron disfrazándose, inventando personajes, adoptando diversos perfiles que pensaban obtendrían la aceptación, el reconocimiento y fundamentalmente el afecto, el abrazo familiar, social, o ambos.
Mujeres que hoy vuelan alto, mujeres Diamantes.
Lisette Rencoret Méndez
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, les agradezco a ELLAS. A cada una de estas grandiosas mujeres que en el momento que les envie la propuesta, dijeron SI, sin dudarlo. Agradezco y admiro que hayan expuesto sus quiebres, partes de su historia, momentos en que su vida se vio impactada fuertemente y, gracias a esos impactos, descubrieron su propio Diamante, su propio valor.
Gracias a Lisette Rencored por escribir el prólogo con tanto amor. Ella es líder del Círculo Networking de Lean In Argentina. Un grupo de mujeres súper dinámico, motivador, expansivo del que me enorgullece formar parte.
Gracias Claudia Scroca, por escribir la sinopsis que resume a la perfección el objetivo de este libro. También integrante del Círculo de Lean In Argentina.
Ellas fueron mis mujeres referentes, a quienes pedí su colaboración para que el objetivo de este libro pueda llevarse a cabo, y estoy orgullosa de así sentirlo, porque lo hemos logrado.
Como siempre, fundamental el apoyo de mi familia, mis padres, hermanas y hermanos, que siempre están acompañando cada creación que voy gestando, cada presentación, charlas y talleres que realizo. Agradezco su fuerte creencia y confianza sobre mi.
A mi amada hija Uma, néctar de mi creatividad constante. Ella, que entendió que debía tener cierto espacio diario para llevar a cabo Diamantes y luego vendría el tiempo de juego y compartir. Y sobre todo, este libro, al igual que Despierta, son parte de los tantos recursos que quiero dejarle en vida, por si en algún andén del tren de su vida, necesita volver a conectar con ella y su propio valor.
Agradezco a cada lector de Diamantes, cada persona que lo regale como algo especial, que lo reconozca, lo disfrute y lo experimente.
A la vida por dejarme ser a mi manera sin que eso me asuste. Por enseñarme el valor de la libertad y por traerme a diario desafíos para superarme a mi misma.
GRACIAS POR ABRAZAR NUESTRAS HISTORIAS
INTRODUCCIÓN
Si pudiera expresarte el estallido emocional que me provocó llevar a cabo a DIAMANTES, sería algo magnífico de poder compartirte.
Siempre he creído que las historias inspiran y mucho, pero en esta pandemia, puedo asegurarte que lo que más trascendió, lo que llegó a iluminar caminos, a empatizar vidas, a sabernos dentro de una comunidad, a darnos fuerza y motivarnos, a vivir momentos “aniquilantes” a nivel emocional y transitarlos de otra manera, fueron las historias, historias que llegaban por conocidos, desconocidos, historias propias que hemos vivido.
De hecho, fue “gracias a la pandemia” que he conocido a estas grandiosas mujeres que hoy me acompañan en Diamantes, incluso, a varias de ellas, no las conozco siquiera personalmente, pero sus historias, energía, su propio fluir de la vida, nos llevó a conectarnos sin importar si era por computadora, teléfono, cualquier medio tecnológico, la conexión fue entre almas.
Diamantes es un conjunto de historias, historias que inspiran, que te ponen la piel de gallina, que te hacen llorar de la emoción, te hacen valorar, y sobre todo, conectar con vos. Respetarte, darte el permiso de no tener la menor idea de cómo seguir, sentir las emociones a flor de piel, frustrarte a cada paso porque algo no sucede, tener miedo por sentir que el mundo se te viene encima, impotencia de seguir soportando estigmas anticuados que aun en parte de la sociedad se mantienen.
En este libro, vamos a compartirte, parte de nuestras vidas, quiebres, roturas, “eurekas”, cambios radicales que nos hacen las mujeres que hoy somos.
Entendemos que compartir nuestras historias, será extenderte una mano, darte fuerzas, saber que acá estamos si nos necesitas, mostrarte que nos rompimos en mil pedazos, que recibimos toneladas de humillaciones, abusos de todo tipo, destrato, indiferencia, falta de reconocimiento, momentos de agonía existencial y demás situaciones que nos fueron de gran aprendizaje para reconocernos a nosotras mismas, para decir hoy en día que estamos orgullosas de nuestro propio Ser, que aprendimos a disfrutar la vida, y sobre todo, empezamos a armarla y vivirla a nuestra manera. Que las cosas pasan, pero LA VIDA, la vida NOS PASA. Entendimos que la única persona que maniobrará el timón de nuestras vidas, somos ni más ni menos que, NOSOTRAS MISMAS.
Nos desnudamos ante vos para compartirte que también tuvimos que desnudarnos para creer en nosotras mismas. Eliminamos patrones mentales, dejamos fuera opiniones, prohibimos la entrada a la anulación, nos permitimos ser lo más vulnerable posible, le dimos la bienvenida a nuestro mundo emocional interior, escuchamos con dolor, al principio nuestras insatisfacciones, caímos y volvimos a levantarnos, y caemos y volvemos a levantarnos, ¿¿hasta cuándo?? HASTA QUE LO QUE QUEREMOS SUCEDA, porque con el poder que adquirimos, podemos lograr lo que queremos, como también, recibir una avalancha de frente, frenar, re pensar, re hacer objetivos e ir por ellos nuevamente, pero conscientes de los recursos que tenemos, de quienes somos, de nuestros valores inquebrantables, bien paradas dentro de nuestro templo. Entendimos que somos nuestro propio anclaje como también nuestro propio eyector de vida.
Vivimos en autenticidad, escuchamos, sentimos y vivimos nuestro Ser, y desde ese lugar, aprendimos a ser libres y fieles a nosotras mismas, por ende, decidimos ser libres de todo lo que nos pueda rodear y no esté en eje ni en armonía con nuestros objetivos y sobre todo, con nuestra esencia, nuestra misión y pasión que llevamos como bandera.
Esto es lo que queremos compartirte, porque es lo que vas a descubrir vos en tu propio quiebre.
¡Bienvenida al mundo de las mujeres que encontraron su propio valor! Te doy la bienvenida, porque seguro, con estas historias podrás empatizar y reflexionar, hasta darte cuenta, que también has encontrado tu propio valor, tal vez falte agregarle algo de valentía, de coraje, un poco más de amor propio, una dirección, pero ese valor lo tenes, y te voy a dejar al final, unas reflexiones para acompañarte a descubrirlo, o más que nada, a reconocerlo.
“Me puse el traje de la gorda”
La vida tiene momentos de luces y de sombras. De cosecha y de siembra. De oruga y de mariposa.
Puedo decir que antes del quiebre era una vida sin luz, oscura, apagada, nublada por heridas emocionales sin resolver que no me dejaban ser feliz y vivir en plena abundancia.
Una infancia que tuvo sus gratos momentos como todos y otros de mucho dolor que dejaron cicatrices en mi alma. Un hogar de familia trabajadora, mi padre viajaba mucho por su trabajo casi que no estaba en casa, mi madre ama de casa, haciendo trabajos desde ahí para ayudar a la crianza de mis hermanos y de mí. Los abuelos son los que “malcrían” casi siempre y tuve abuelos mágicos que me dieron lo mejor del mundo a quienes amo con todo mí ser. Afortunadamente una de mis abuelas sigue viva y la puedo disfrutar, mis abuelos en mi corazón eternamente sé que me acompañan desde otro plano.
Hubo episodios y uno particularmente provocó que me ponga el disfraz de “ LA GORDA”, palabra tan fea para rotular a una persona que solo intenta protegerse de un nuevo dolor, de un ataque, de culpa, de ira, de desamparo...
Y si, era la gordita del grupo, discriminada por eso porque no me podía poner la ropa de moda que todas se ponían, el chico que me gustaba no quería estaba conmigo por ser “LA GORDA” o por lo menos es lo que yo creía o suponía en ese momento, era muy común escuchar repetidamente la voz de mis tíos y familia en cada almuerzo familiar de domingo “estás gorda”, “mirá cómo te queda eso”, “no comas tanto”, el ruido de esas palabras hirientes que dejaron mi alma y mi cuerpo mellados; pero nadie hizo nada y eso fue lo peor, pero hoy entiendo que hicieron lo que pudieron en relación a su experiencia de vida, no puedo culpar a nadie sino tomar el protagonismo de mi vida y crear una vida diferente.
En un momento de mi adolecer comencé a hacer dietas interminables por ende, un desorden alimenticio que marcó mi cuerpo físico. ¿Qué hice? dejar de comer hidratos y solamente alimentarme de hojas verdes, no sé de dónde había sacado la idea de comer todo verde porque hacía que bajara de peso y así fue, por supuesto, al dejar casi todo el efecto iba a ocurrir de alguna manera, en consecuencia, el desmayo, la actividad física excesiva, verme delgada rápidamente y de nuevo la crítica “estás muy delgada”, “come nena”, “¿y no vas a comer esto?”, “¿Estás enferma?”.... ¿Quién los entendía?, nadie inconformistas, juiciosos...
Críticas, exigencias, presión, mandatos familiares y sociales mucho para una joven que también dejó de ser niña a temprana edad para poder cuidar a sus hermanos menores y ser una mujer con toma de decisiones a los diez años. En vez de jugar a las muñecas, mi bebote era mi hermana menor.
De alguna manera mi inconsciente o mi ego debía llamar la atención y destacarse para ser reconocida y acá viene otro disfraz, me puse el traje de la alumna diez, la abanderada, mejor promedio de su comisión, la que terminaba siempre todo, la elegida para leer en los actos escolares, su casa repleta de compañeros para enseñarles las cosas que no aprendían en clases, y así construyendo una manera de ser reconocida, aceptada, por el maldito número diez, número para evaluar a una persona, es una ridiculez del sistema educativo tradicional, antiguo que estoy totalmente en desacuerdo. Pero lo viví y lo sufrí, sufrí el diez porque cuando me sacaba una nota menor no lograba destacarme de otra manera dado a mis condiciones físicas desequilibradas por las montañas rusas de emociones, por eso el cuerpo siempre ha sido mi talón de Aquiles.
Hoy puedo verlo desde lejos o como si fuese una obra de teatro, como espectadora porque en ese momento no era la protagonista de mi vida sino que siempre había un culpable y creía que no era yo la persona que debía cambiar hasta que el viaje me demostró todo lo contrario, era mi responsabilidad ser la protagonista principal de esta película tan espectacular que es vivir la vida en plenitud, en abundancia.
Mi proceso de transformación surge a través de la comunicación, es por este motivo que el slogan de mi marca personal y el nombre de mi libro se llama “Aprender a comunicar te transforma”. Más adelante vamos a sumergirnos en la profundidad de esta afirmación.
Mi quiebre más espectacular y que comenzó a ser el antes y después de mi vida ocurrió a mis 20 años cuando comencé la carrera de locución, me había ido de mi ciudad de origen, San Pedro, Buenos Aires en búsqueda de una nueva vida y sueños por cumplir.
Era una joven con una coraza que no dejaba que muchas personas se acercaran, esa coraza estaba vestida de sobrepeso, arrogancia, falta de autoestima y mucho dolor.
En el proceso de aprendizaje de la carrera de locución me temblaba la voz–muchos no lo creen por cómo me expreso actualmente– los docentes observan que no había ningún problema de aprendizaje, los propios de un estudiante de una formación como la que había elegido, exigente por cierto, exposición constante y la crítica a la orden del día.
Durante el segundo año seguía el temblor de mi voz y afortunadamente una docente, hoy amiga y colega pudo distinguir que no era la profesión el motivo de mi inseguridad sino que había elegido el lugar correcto para comunicar eso tan profundo que tenía guardado como un secreto que no se podía expresar, un silencio eterno, silencia ensordecedor que hacía ruido Me sugirió la idea de hacer terapia, lo tomé como posibilidad y allí fui a resolver esa herida de mi infancia que marcó para siempre.
En el transcurso del trabajo con la terapeuta le llevé un sueño significativo, sabía que era el paso a seguir, comenzar con la liberación, era el primer paso: se me había prendido un murciélago en la boca Fue en ese momento que la psicóloga preguntó: ¿Qué te provocan los murciélagos?, le respondí: miedo, indaga nuevamente ¿miedo a hablar qué Ale? .
Fui abusada – los detalles no cambian la marca que deja en la vida de una persona, no importa quién, cuándo y cómo importa el suceso y lo que eso conlleva.
El llanto se apoderó por un largo rato y así comenzó mi camino de transformación a través de la comunicación.
Comunicar para sanar, sanar ese dolor desgarrador, sanar para vivir en paz y en abundancia.
Aprender a comunicar te transforma porque sana y salva vidas. Este es mi lema y mi bandera en esta vida.
Las resistencias son parte del proceso de transformación, las montañas rusas de emociones y en el camino de sanación aparece el cansancio porque cada situación era volver a tocar la herida, dolor y más dolor, no había forma que cicatrizara todo tenía que ver con todo.
El enojo por momentos porque siempre parecía volver a esa herida y otra vez lo mismo, parecía inacabable.
El miedo al cambio, la incertidumbre y la ansiedad reinaban.
Quería tirar la toalla, rendirme, no hacer más nada, mi alma estaba agotada, decía basta, afortunadamente aparecen los guías, esas lucecitas en persona que iluminan el camino y están ahí para ayudarte a que te salves y para que no te rindas porque vale el esfuerzo.
Vale el esfuerzo, vale la alegría y vale caerse pero levantarse con más fuerza.
Comencé con terapia tradicional por muchos años hasta que en el camino de transformación descubrí otras posibilidades holísticas desde reiki (hice el primer nivel), tomé flores de bach, registros akáshicos, constelaciones familiares grupales e individuales, hipnosis, meditación, hábitos alimenticios saludables (aprendí a cuidar mi casa, es la que habitaré siempre en este plano), actividad física, afirmaciones positivas, terapia narrativa y todo lo que llama mi atención para que siga colaborando en mi bienestar.
Perdonarme fue el mayor trabajo, reconciliarme conmigo, aceptarme y amarme por sobre todas las cosas. Ser la directora y protagonista de esta película tan bellísima que es la vida, mi vida.
En un principio no era demasiado consciente que se estaban produciendo cambios rotundos, pero si estaba segura que tenía la oportunidad de ser la creadora de una nueva Alejandra, una nueva versión y que debía tomar las riendas sin culpar a mis ancestros, padres, experiencias no gratas pero necesarias para mi desarrollo personal, ser la PROTAGONISTA y no la espectadora; aprender que puedo elegir cómo vivir cada instante.
El miedo y la incertidumbre a lo desconocido es una de las sensaciones que se instalan hasta que aprendí a abrazar mi miedo porque es el indicador que voy en el camino correcto, solo viene a protegerme, vamos juntos de la mano a descubrir un nuevo mundo, una nueva vida llena de experiencias maravillosas que solo colaboran a mi crecimiento y desarrollo personal.
Sentir que se puede vivir mejor, romper con las cadenas invisibles y crear una nueva vida es una sensación agradable con todo lo que conlleva dejar atrás
En este instante me encuentro en un momento muy especial, de mucha luz y felicidad porque después de haber transitado todo un camino lleno de matices, siento que encontré un equilibrio, obtuve en el recorrido las herramientas para volver a mi eje cuando lo “pierdo” por distintas emociones, situaciones, experiencias. De lo contrario, pido ayuda porque otra cosa que aprendí es eso, pedir ayuda, entender que no siempre se puede solo y eso te hace humilde, sensible
Me siento plena, merecedora de todo lo bueno, con amor propio y abundante en todo sentido.
Cuando me piden una presentación para las conferencias o entrevistas que me hacen digo lo siguiente:
Soy Ale, una mujer resiliente, amo la vida, me encanta aprender constantemente de cada experiencia, soy libre y vivo con GRATITUD eterna.
Бесплатный фрагмент закончился.
