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CAROLINA MÓNICA CASABELLA

Alas


Casabella, Carolina Mónica

Alas / Carolina Mónica Casabella. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Autores de Argentina, 2021.

200 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-87-1573-5

1. Autoayuda. I. Título.

CDD 158.1

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com

info@autoresdeargentina.com

Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723

Impreso en Argentina – Printed in Argentina

Pudiera mentir y decir que le dedico este libro puntualmente a todo el mundo.

Y muchísimas cosas más, también podría decir, inventar cosas y quedar bien con muchas personas.

Pero no sería realmente mi intención y ahí estaría haciendo algo para quedar bien con los demás, y en verdad en la vida uno se la pasa haciendo cosas para quedar bien con los demás.

Quiero ser sincera y poder realmente dedicarle Alas a una personita muy especial que logré conocer hace poco tiempo, pero me enseño mucho, y una de las cosas que me enseño es a ser libre, decir lo que siento, que confié en quien se lo merece, que haga de la vida un sendero de tranquilidad interior y después exterior.

A esa personita le dedico este libro íntegramente, para que sepa, recuerde y no olvide que nunca se debe tener miedo a nada, menos a no poder algo.

Este libro es para la niña que descubrí, entendí y guarde en mi corazón….

Te lo dedico a vos mi niña Carolina Casabella.

Prólogo

Cuando comencé este recorrido de aprendizaje, enseñanzas, y poder empezar a compartir en estas letras mi humilde aprendizaje, me di cuenta de que desde el minuto uno de comenzar a plasmar en Alas mis conocimientos yo también revivía y refrescaba junto a mis escritos.

Alas son las alas de cada uno de nosotros, las tuyas, las mías, las de todos. Que en algún momento de la vida nos sentimos, o llegamos a la orilla del precipicio y no logramos poder volar, saltar. Por diferentes miedos cotidianos claramente.

La idea de poder compartir Alas con todos ustedes es poder desde el autoconocimiento personal conocernos.

¿Vos pensás que te conocés?

Te invito a recorrer cada letra de Alas para que lo compruebes.

... Le agradezco al universo que me brindó las herramientas para lograr plasmar, desde un punto colaborar en ese ser que con sus ojos acaricie estas letras.

Carolina Casabella

En una de esas noches

En una de esas noches llegó la primera noche, lo visualizo a Santiago en la Biblia, me preguntó él porqué, voy, miro, leo y se asemejaba a lo que se ha estado viviendo en estos momentos.

En la segunda noche mostrales el camino…

Camino por un lugar blanco algodonado, bello, cálido, con sonido de trompetas y ángeles que se sostenía en el aire con cabellos dorados. Un ángel de pie delante de mí, el más alto, esbelto, su cabello parecía hilos de oro, me preguntó cómo estaba y le respondí que en ese lugar me sentía muy bien, que era mágico, hermoso y él me respondió... que mi lugar no era ese lugar, es allá... mostrales el camino, enseñales. Y mucho no podía entender lo que me decía en ese momento, ahí estaban mis cuatro abuelos. Pude entender en qué lugar estaba al girar para un costado. Veo un sillón grande de respaldar alto, todo de oro, ahí sentado había un maestro al que lo vi grande y no logré ver su rostro al irme del lugar. Caminé para atrás y mi cuerpo se elevó, empecé a sentir que volaba en ese vuelo tan maravilloso, tan suave, sentía que me iba del lugar, mientras sentía que al irme miraba ese lugar tan blanco parecido al algodón y esos ángeles, qué bellos con sus rostros, con sus trompetas, el sonido indescriptible de su música suave y armónica de luz angelical llenaba mi alma, mi ser. Guardando en mi retina cada nube, cada ángel, cada trompeta, el oro de sus cabellos y el trono de oro, meditar, volar, respirar, sentir.

“El caballo blanco con un cuerno y un lugar todo blanco Ahí están, esos son dos seres vestidos de blanco, me dicen que suba con fuerza a ese caballo la fuerza y la libertad”.

Nadie agarra tu mano por casualidad, nada es casual, todo tiene un propósito, nadie se cruza con alguien por casualidad. Solo por causalidad el que se acerca a tu vida siempre te deja algo que deberás aprender. Y si lo aprendés desde ese lugar conocerás a otra persona que no te dejará el mismo aprendizaje sino otro para que subas otro escalón. Pero principalmente para que crezcas un poco más.

Noche 3 y de repente me encuentro caminando en un lugar oscuro, tenebroso, triste diría.

Tumbas de un cementerio, quizás me sentí por un momento viva entre ellos, sentí miedo por estar ahí, sentí impotencia, dolor y me fui, sentí que puedo impedirlo, sentí que eso sería un resultado a lo que está pasando hoy, “pandemia”, “oración”, la fe sería uno de los caminos, la fe podría ser el camino a que el polvo vuelva al polvo.

Pero pedí con fe, no dudando de nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Tengamos también nosotros paciencia y afirmemos nuestros corazones.

Me levanté una mañana con tres palabras progresar, ayudar, aprender.

Luz.

Ayudar.

Espiritualidad.

Cuando me toca hablar de fe con la gente puedo darme cuenta de que en su gran mayoría todos piensan lo mismo.

Y cuando pregunté me encontré con distintos pensamientos, pero todos se unían en un punto.

Elvio:

¡¡¡Hola!!! Bueno, para mí tener fe es tener la certeza o mejor dicho la esperanza de que ante alguna situación que se me presente la pueda resolver pidiéndole ayuda a un ser supremo superior que desde el punto de vista de la Iglesia sería Dios y a nivel terrenal por ejemplo vos. Cuando alguien dice “teneme fe que te voy a ayudar”, eso es tener esperanza de que las cosas van a mejorar.

Anahí:

Es el valor más importante y el motor de la vida en momentos difíciles.

Natalia:

La fe para mí es creer en algo con el alma que no se ve.

Nélida Beatriz:

Buen día. Es cuando crees en algo, por ejemplo creer en Dios y tenés fe.

María Victoria:

Yo creo que a la fe no se elige tenerla, sino que te elige a vos. Es creer sin ver, como decía Santo Tomás de Aquino.

Gastón:

Hola, para mí la fe es un sentimiento que nace de uno y que lo motiva a creer que algo se haga realidad.

Teresa:

Es la creencia muy fuerte en algo que te sale del corazón.

Beatriz:

Es confianza en Dios como creador y origen de todo.

Dicho sintéticamente más allá de todas las religiones.

Gabriela:

Confiar en lo que no veo con mis ojos. Confianza en que Él está, de que existe... más allá de mi limitada lógica humana.

María Teresa:

La fe es creer. En Dios por ejemplo... Sería creer que existe. Tener la certeza de su majestuosidad y divina esperanza.

Carlos:

La fe para mí es creer en algo, uno necesita tener fe para lograr objetivos, es como atraer lo positivo, uno cree tanto que con el tiempo se plasman las ideas, los objetivos. Te mantiene vivo.

Podría plasmar muchísimos testimonios más acerca de la fe, pero creería que hasta ahí está bien.

No importa qué nombre le pongas a quien le tengas fe.

A Dios, al universo.

Al cielo, a un Buda, etc.

Sabemos que la fe es el motor de todo si ese motor no está en marcha, entonces no se logrará avanzar.

Sabemos que si una persona está internada en una situación crítica hasta el no creyente en Dios va a pedir desde esa fe a ese no sé qué, que lo ayude, que lo salve, que no lo deje morir, pues entonces desde ese lugar, desde esa fe, desde ese motor, desde esa fuerza, milagrosamente ese familiar se salva.

Los efectos de la fe en la vida de una persona indudablemente son muy grandes, es muy emocionante cómo la fe cambia el destino de las personas, de sus vidas.

Hace que se transforme en un ser humano diferente.

Una persona con fe es una persona segura, podría decir hasta sin miedos.

Un ser humano con fe es una persona creyente y un ser creyente lleva una vida tranquila y segura porque la fe es una fuente de seguridad.

Por lo tanto quienes no creen o creen y dudan viven sus vidas con temor, miedos, angustias, depresiones, ansiedad, etc. Tienen miedo a lo que vendrá y nunca se sienten cómodas o seguras respecto a su futuro.

Viven vidas desorientadas pudiendo hasta decir llevando una vida miserable.

Creer en Dios u otros seres sobrenaturales es algo frecuente, en todos los países, culturas y épocas.

¿Por qué la gente piensa que existe un ser o varios que crearon el mundo y al ser humano?

Tengo la sensación de que es diferente el cerebro de una persona con fe y una persona que no la tiene.

Aunque podría decir que en algún punto todos tuvieron o tienen fe. Recuerdan cuando éramos chicos teníamos una ilusión, simultáneamente fe en que eso sería así, cuando esperábamos tan ansiosos a los Reyes Magos.

Hablar de fe

Hablar de fe nos lleva a 1972, en la cordillera de los Andes. Cuando el 13 de octubre 1972 un avión de la fuerza aérea uruguaya vuelo 571 que transportaba a 45 pasajeros, entre ellos los integrantes del equipo juvenil de rugby oriental Old Christians.

Fe, tragedia y milagro, expresión que refiere al accidente ocurrido en la cordillera de los Andes.

Un accidente en el cual sobresalen los valores humanos que hicieron posible la supervivencia de 16 personas.

Los sobrevivientes atrapados por las montañas nevadas a casi 4000 m. S. N. M. no tenían suficiente comida, sin agua, sin vestimenta adecuada, y tolerando temperaturas bajísimas.

Tenían que realizar pequeñas expediciones, de esta manera fueron conociendo más y más las montañas, de esta manera hallaron la cola del avión en la cual se encontraban las baterías necesarias para reparar la radio con intentos fallidos.

Tuvieron que alimentarse con cuerpos de sus compañeros fallecidos para de esta manera poder sobrevivir, eso fue muy duro para ellos.

Falta de alimentos y duras condiciones que se tuvieron que afrontar, de esta manera tuvieron que tomar la decisión antes de morir de poder alimentarse con los cuerpos de sus compañeros fallecidos.

Por las noches rezaban el rosario cada noche, ellos tenían fe de que se salvarían.

Una fe que nunca perdieron, fue esa fe que los sostuvo cada día. Elevaban plegarias y sentían que se salvarían, que las cosas cambiarían.

(Sus familiares sostienen que ellos por las noches también rezaban el rosario y que ellos sentían que estaban bien y que regresarían).

Tres de los sobrevivientes (Fernando Parrado, Roberto Canessa, Antonio Vizintin) con mucho sacrificio empezaron a caminar rumbo al oeste para llegar a los valles de Chile. Al día 3 de caminar decidieron que Antonio debería regresar al fuselaje.

De esta manera Roberto y Fernando siguieron caminando por siete días por las montañas de los Andes.

Luego de esa caminata por 10 días se encontraron con Sergio Catalán (el arriero, que a través de un papel y un río lograron que él lea ese papel, el arriero a caballo anduvo x 14 horas para ir a entregar ese mensaje, donde ni siquiera sabía si realmente eran ellos).

Gracias a ese acto logró salvarles la vida porque Sergio Catalán volvió con el ejército, con helicópteros, con equipos de rescate.

Ese mismo día se comenzó el rescate logrando rescatar a 6 sobrevivientes aquel día. Fue dificultoso el rescate por el clima de la montaña y algunos de ellos tuvieron que esperar una noche más.

Aunque esa noche tuvieron comida y especialistas se quedaron con ellos, al día siguiente terminó el rescate.

Testimonio de Carlos Páez (sobreviviente)

El avión cayó en los Andes y tuvimos que permanecer 70 largos días y sus noches. En aquella historia increíble de la cual seguimos hablando hoy.

De la cual se han hecho tres películas, se han escrito 26 libros.

Nueve documentales que la convierten sin duda como dice la National Geographic, en la historia más increíble de supervivencia protagonizada por la gente del común.

La cuestión es que el avión…

Agarramos hacia el sur y comenzamos a cruzar la cordillera por el paso del planchón. Salió uno de los militares de la cabina y nos dice:

“Señores, pónganse los cinturones por que el avión va a bailar un rato”.

Y efectivamente, nos ponemos los cinturones, el avión empieza a sacudirse, porque venía una zona de turbulencias.

Y de pronto un pozo de aire gigantesco, que bajamos 600 metros de golpe, inmediatamente caímos en un segundo pozo de aire, y de pronto, el golpe más brutal que te puedas imaginar cuando el avión choca con la panza y con el ala. El frío más brutal que entraba, el caos más absoluto, el criterio.

De pronto el silencio, porque el avión al perder los motores, se sentía el silencio solamente, el razonamiento contra la nieve.

Y los gritos hasta que después de esa carrera alocada, el fuselaje se detiene abruptamente.

Todos los asientos se van para adelante. Quedamos apretados todos dentro de un remolino de fierros.

Gustavo Nicolich (era el encargado de escuchar la radio, solía escucharla entre medio de las turbulencias de las montañas) y me acuerdo que entró dentro del fuselaje y me dijo quizá porque yo era el más chico me dice:

—Carlitos, tengo una buena noticia para darte.

Le digo:

—¿Qué pasó?

—Acabo de escuchar en la radio, una radio chilena donde el locutor dijo que dieron por finalizada la búsqueda del avión uruguayo y van a venir a buscar nuestros restos en febrero cuando vengan los deshielos”.

¿Cómo buenas noticias?, lo quería matar, imagínense que a ese chico malcriado, consentido y caprichoso le dicen que es una buena noticia que no nos busquen más.

Y él me agarró del cuello, me miró a los ojos y me dijo:

—Carlitos, ¿sabés por qué es buena noticia?

—¿Por qué? —le digo yo.

—Carlitos, tenemos que encontrar nuestros propios recursos.

Hoy mirando 47 años atrás puedo decir qué razón tenía mi amigo Nicolich, cuando me dijo que era buena noticia.

Porque ese día dejamos de sobrevivir y empezamos a vivir.

Para mí sobreviviente es aquel que está esperando que lo vengan a buscar, pero cuando uno se convierte en el timonel de su propio destino la historia cambia y ese día cambia.

Y nosotros salimos a pelear la historia, quizás seamos de los pocos seres humanos que hemos padecido la sensación de no existir más.

O sea que el mundo entero se había olvidado, yo no podía entender de que se llegaba a la luna en aquella época, se escuchaban las noticias que se seguía jugando al fútbol.

Que el 8 de diciembre se festeja el Día de las Playas en Montevideo y nosotros perdidos en los Andes.

Es algo que nos costaba mucho entender, que el camino va por uno, no por lo que les pasa a los demás.

Creo firmemente que de la Cordillera muchas cosas, aprendí muchas cosas que aprendemos durante toda la vida, digo a lo largo de la vida, pero si tuviera que rescatar las cosas más importantes fue primero que nada el trabajo en equipo.

Nuestra historia fue una historia netamente grupal. O sea que fue de trabajo en equipo. Está convertida de hecho en una de las historias monumentales de trabajo en equipo a tal punto que, en Estados Unidos, muchas universidades usan el libro nuestro Alive, como libro de cabecera para hablar sobre teamwork, como dicen los americanos.

Creo que fue una historia netamente grupal.

Después la toma de decisiones, nosotros tuvimos que tomar decisiones, durísima pero las tomamos.

Nosotros nos tuvimos que adaptar de golpe de la nada

de ser unos chicos mimados y consentidos, a tratar de vivir o sobrevivir en un medio que nosotros no conocíamos.

Y después para mí una de las cosas más importantes que hace referencia a una frase que aprendí hace poco tiempo, una frase de San Francisco de Asís que dice:

“Empieza por hacer lo necesario, luego lo que es posible y terminarás haciendo lo imposible”.

Yo aprendí hace poco esa frase, pero fue lo que nosotros hicimos.

Empezamos haciendo lo necesario, luego lo que era posible, y terminamos haciendo lo imposible.

Reapareciendo después de esos 70 largos días con sus noches en esa historia increíble de adaptación, de lucha permanente, de solidaridad, de amor, mucho amor también, porque aparte la lucha era por cosas muy simples.

Porque uno aprende en la Cordillera de las pequeñas grandes cosas.

Que son las que le dan el verdadero sentido a la vida.

Hay dos palabras para mí que son la cabecera de la historia.

Una es la humildad, pero no porque yo sea humilde, sino porque Dios nos hizo cada vez que nos la creíamos, nos pegó un garrotazo y nos dijo: “Señores, es por abajo”.

Fíjate que nosotros tuvimos el accidente del avión, recibimos la noticia de que no nos buscaban más, tomamos la decisión de alimentarnos de nuestros compañeros muertos.

Cuando estábamos organizándonos, viene una avalancha en que mueren 8 o sea que era como permanentemente el “no”, después encontrar la cola del avión y no poder hacer funcionar la radio que era donde estaban las baterías.

O sea que fue un permanente no nuestra historia.

Pero nosotros al no, gracias a la actitud, que es la otra gran palabra. Pudimos decirle que sí.

Al no, que ese fue el gran aprendizaje decirle que sí al no.

El rol de Dios:

Javier Methol:

A mí me salvó Dios, yo sabía desde un primer momento que yo salía.

Carlos Páez:

Dios fue tangible en la historia. Dios nos dio las herramientas para resolverlo, me acuerdo que había ido a una misa un mes antes y el cura decía: que donde hay una o más personas reunidas y se lo pidan en su nombre Él te lo iba a conceder, sentíamos la presencia de Dios.

El rosario nos unía, nos acompañaba.

La fe los llevó a la luz de salir de ese lugar.

La alegría de escuchar el sonido de los motores de los helicópteros cuando comenzó el rescate...

Ese día rescataron a seis sobrevivientes y a los demás sobrevivientes los fueron a buscar al día siguiente, pasaron una noche más ahí, pero no estaban solos, se quedaron dos profesionales (psicólogos) con ellos.

El regreso, ese rescate, ese regreso con esos 16 sobrevivientes es un emotivo reencuentro, la gente esperando con los carteles que decían “Bienvenidos a casa”.

Puedo decir que la fe pudo mover esas gigantes montañas de esa cordillera, puedo darme cuenta de la fuerza de la oración, también me doy cuenta de que la historia de estos 16 sobrevivientes y ganadores de una batalla con la muerte les dan fuerzas a todas esas personas que están mal, tristes, deprimidas, enfermas, con enfermedades terminales, son ese motor, si escuchan sus testimonios.

“Dios acompaña a los guerreros en cada batalla, pero la fe los hace sobrevivir y luchar, la fe los ayuda a que lleguen hacia el destino de esa meta que necesitan, desean y deben llevar”.

Entonces cuando sientas el cansancio, cuando el dolor te haga bajar los brazos, si sentís que ya no podés y no querés dar más pelea, acordate que un día en la cordillera de los Andes hubo 16 personas que le dieron batalla a la mismísima muerte y ganaron pasando por millones de situaciones y viviendo el día a día sin aferrarse a lo material, solamente la vida.

¿Existe la vida después de la muerte?

Sería difícil explicar si existe una vida después de la muerte de un cuerpo físico, pero podría desde mi experiencia como médium aseverar que…

Hay un cambio de estado y una vida espiritual desde un punto desconocido para la mente humana.

Pero también doy fe de que no se van, que están ahí presentes, acompañándonos siempre que sufren y lloran, se ríen y hasta disfrutan también. Puedo dar fe de que fueron muchos los seres que se han ido que por intermedio de mío, tomándome de puente o teléfono, pueden hacerles saber con detalles fehacientes a ese familiar que está acá en la faz de la tierra detalles únicos que únicamente ellos saben y ese familiar.

Ahora bien, si tuviera que decir que después de la muerte hay una reencarnación o que hay una vida en el cielo donde viven de tal manera y contar, describir eso, estaría mintiéndoles.

Lo que es por ahora inentendible o inexplicable para mí como médium es lo siguiente:

Habiendo tantos testimonios fehacientes de gente que estuvo fallecida unos minutos, donde cuentan que: vieron una luz, que vieron familiares, que vieron una luz blanca y un lugar lleno de paz.

Del que no querían regresar en algunos casos.

¿Cómo se explica que familiares fallecidos puedan conectarse con familiares, amigos de este plano?

¿Cómo y de qué manera se entiende que sean ellos quienes cuenten cosas de su tiempo pasado?

Si nos basamos en las ideologías religiosas inculcadas o creencias sería poco entendible que uno pueda hablar, conectar con un ser que no está más y poder hablar, dado que eso se podría tratar para ciertas personas de espiritismo o conexiones con espíritus desconocidos.

Pero ahora bien pudiendo comprobar bajo testimonios de personas que sí accedieron por voluntad propia a conectarse con seres que no están más en este plano y que atestiguan la conexión con su familiar podríamos hablar de que sí hay vida después de la vida y para los que no entienden mucho de lo que se está tratando dejaron testimonios personas que sí conectaron con sus familiares o amigos.

Testimonios 1

Carolina Casabella: Hola, ¿cómo estás?

Yolanda Felices: Hola, bien.

1. Carolina Casabella: ¿Creés en la vida después de la muerte?

Yolanda Felice: Sí, creo.

2. Carolina Casabella: ¿Creés que hay un cambio de estado al morir?

Yolanda Felice: Sí.

3. Carolina Casabella: ¿Pudiste conectar con un ser que no está más entre los vivo? ¿Con quién?

Yolanda Felice: Sí, con mi madre.

4. Carolina Casabella: ¿Pudiste obtener la información que buscabas de ese familiar?

Yolanda Felice: Sí.

5. Carolina Casabella: ¿Cómo describirías ese momento?

Yolanda Felice: Un momento muy fuerte, emotivo, increíble.

6. Carolina Casabella: ¿Sentís que fue una experiencia única?

Yolanda Felice: Sí... nunca la había vivido.

7. Carolina Casabella: Si tuvieras que recomendar esa experiencia, ¿lo harías?

Yolanda Felice: Sí, lo recomiendo y solo con quien lo hizo.

8. Carolina Casabella: ¿Qué te llevó a hacer esa conexión?

Yolanda Felice: Lo hice para saber si era verdad y cómo estaba mamá.

9. Carolina Casabella: ¿Conectarías con otro familiar o con el mismo nuevamente?

Yolanda Felice: Con mamá nuevamente.

10. Carolina Casabella: ¿Creés en la reencarnación? Y si creés, ¿cómo se entendería que conectaste con ese familiar?

Yolanda Felice: Sí, creo, y porque sé que queda su aura en este plano por un tiempo y se conecta a través de quien posee la virtud de hablar con ella.

Carolina Casabella: Muchas gracias.

Testimonio 2

Carolina Casabella: Hola, ¿cómo estás? ¿Tu nombre?

Ana Moreno: Hola, bien. Ana Moreno.

1. Carolina Casabella: ¿Creés en la vida después de la muerte?

Ana Moreno: Sí, creo.

2. Carolina Casabella: ¿Creés qué hay un cambio de estado al morir?

Ana Moreno: Creo en el cambio de estado.

3. Carolina Casabella: ¿Pudiste conectar con un ser que no está más entre los vivo? ¿Con quién?

Ana Moreno: Sí, pude, con mi papá.

4. Carolina Casabella: ¿Pudiste obtener la información que buscabas de ese familiar?

Ana Moreno: Sí, saber cómo estaba.

5. Carolina Casabella: ¿Cómo describirías ese momento?

Ana Moreno: Emocionante, es muy lindo tener la oportunidad de comunicarse.

6. Carolina Casabella: ¿Sentís que fue una experiencia única?

Ana Moreno: Es única porque el médium puede hacer de nexo con el ser que pasó al otro plano.

7. Carolina Casabella: Si tuvieras que recomendar esa experiencia, ¿lo harías?

Ana Moreno: Lo recomiendo.

8. Carolina Casabella: ¿Qué te llevó a hacer esa conexión?

Ana Moreno: El deseo de comunicarme con mi padre y la confianza con la médium.

9. Carolina Casabella: ¿Conectarías con otro familiar o con el mismo nuevamente?

Ana Moreno: Sin dudas conectaría con otro familiar.

10. Carolina Casabella: ¿Creés en la reencarnación? Y si creés, ¿cómo se entendería que conectaste con ese familiar?

Ana Moreno: Creo en la reencarnación, porque hay un tiempo de curación del alma que pasa de plano hasta que reencarna.

Carolina Casabella: Muchas gracias.

Ana Moreno: A vos. Besos.

Testimonio 3

Carolina Casabella: Hola, ¿cómo estás? ¿Tu nombre?

Pamela Rodríguez: Pamela Rodríguez.

1. Carolina Casabella: ¿Creés en la vida después de la muerte?

Pamela Rodríguez: Sí, creo.

2. Carolina Casabella: ¿Creés que hay un cambio de estado al morir?

Pamela Rodríguez: Sí.

3. Carolina Casabella: ¿Pudiste conectar con un ser que no está más entre los vivos? ¿Con quién?

Pamela Rodríguez: Sí, pude conectarme a través de la médium Carolina Casabella.

4. Carolina Casabella: ¿Pudiste obtener la información que buscabas de ese familiar?

Pamela Rodríguez: Sí, obtuve la información que buscaba en los casos que hice consulta con la médium.

5. Carolina Casabella: ¿Cómo describirías ese momento?

Pamela Rodríguez: Ese momento lo describo como único, agradecida infinitamente por haber tenido la oportunidad de que me transmitan cosas como yo a ellos, es único.

6. Carolina Casabella: ¿Sentís que fue una experiencia única?

Pamela Rodríguez: Totalmente, es una experiencia única, lo volvería a hacer, desde un primer momento supe que era con quien quería hablar por lo que me iba transmitiendo Carolina Casabella, sabía con quién estaba hablando en ese momento a través de ella.

7. Carolina Casabella: Si tuvieras que recomendar esa experiencia, ¿lo harías?

Pamela Rodríguez: Sí, la recomiendo, la he recomendado y lo hago siempre que sé que alguien quiere tener esa experiencia, también la volvería a hacer.

8. Carolina Casabella: ¿Qué te llevó a hacer esa conexión?

Pamela Rodríguez: Lo que me llevó a hacer esa conexión fue que quería saber que estaba bien, quería saber que se fue en paz y si necesitaba transmitir algo acá y así fue, quise decirle cosas y hasta pedir perdón por no haber hablado, tuve un sueño, sentí lo que sintió y no lo dije, quería decirle que se cuide, quizás no dependía de mí, pero quería pedir perdón por eso igualmente.

9. Carolina Casabella: ¿Conectarías con otro familiar o con el mismo nuevamente?

Pamela Rodríguez: Sí, volvería a conectar con la misma persona y con otro familiar también.

10. Carolina Casabella: ¿Creés en la reencarnación? Y si creés, ¿cómo se entendería que conectaste con ese familiar?

Pamela Rodríguez: Sí, creo en la reencarnación, volvemos nuevamente a la vida de otra manera u otra persona, obviamente lo que necesitemos aprender para evolucionar.

Carolina Casabella: Muchas gracias.

Testimonio 4

1. Carolina Casabella: ¿Creés en la vida después de la muerte?

Elvio Bello: Sí, creo en la vida después de la muerte porque pasamos a otro plano.

2. Carolina Casabella: ¿Creés que hay un cambio de estado al morir?

Elvio Bello: Sí, hay un cambio porque pasamos a otro plano o dimensión.

3. Carolina Casabella: ¿Pudiste conectar con un ser que no está más entre los vivos? ¿Con quién?

Elvio Bello: Sí, conecté con mi mamá, mi papá, mi tía, y un personaje público varias veces.

4. Carolina Casabella: ¿Pudiste obtener la información que buscabas de ese familiar?

Elvio Bello: Obtuve información de exactamente lo que quería saber y en forma puntual.

5. Carolina Casabella: ¿Cómo describirías ese momento?

Elvio Bello: El momento es de mucha emoción, sobre todo con el ser querido, ya que no conectamos hace rato porque partió y formó parte y estuvo muy apegado a nosotros en vida.

6. Carolina Casabella: ¿Sentís que fue una experiencia única?

Elvio Bello: La experiencia es única porque uno cree que esa persona no existe más... para mí existe en otro plano en forma espiritual o corporal en otra dimensión.

7. Carolina Casabella: Si tuvieras que recomendar esa experiencia, ¿lo harías?

Elvio Bello: Totalmente recomendable.

8. Carolina Casabella: ¿Qué te llevó a hacer esa conexión?

Elvio Bello: La conexión la hice porque extrañaba mucho a esas personas y quería saber algo, me lo dijeron y quedé conforme con una paz también única.

9. Carolina Casabella: ¿Conectarías con otro familiar o con el mismo nuevamente?

Elvio Bello: Sí, volvería a conectar con los mismos o con otras personas que hayan partido.

10. Carolina Casabella: ¿Creés en la reencarnación?

Y si creés, ¿cómo se entendería que conectaste con ese familiar?

Elvio Bello: Sí, creo en la reencarnación porque es parte de los ciclos de la vida... ¿Y cómo conecté si ya reencarnó ese ser que en vida estuvo ligado a mí...? Conecté porque esa persona tuvo un cuerpo físico que se relacionó conmigo, pasó a tener un cuerpo espiritual al desencarnar, un cuerpo astral, y cuando conectamos, con ese ser..., conectamos con la energía de ese ser que tuvo relación conmigo en vida.

En el universo queda grabada la energía de ese ser que se relacionó conmigo aun ya habiendo encarnado, es largo de explicar.

Médium, ¿qué es un médium?

Hablar de médium, ¿qué es hablar de médium?... En líneas generales en la vida me pasa que se me quedan mirando como que están hablando con alguien extraterrestre, prácticamente por así de decirlo.

Yo soy médium, yo sí puedo hablar con seres que no están más en la faz de la tierra.

Algo diferente a otras personas diría, cuando era chica una noche se me encendió una luz, cuando yo dormía se me encendía una luz, una lámpara. Y yo solía apagarla y no sentía miedo. ¿La encendía la misma electricidad? Sabía que no. No era algo extrasensorial que encendía esa lámpara, sabía que no era mi mamá, ni mis abuelos, que la habían dejado encendida, por lo cual era otra cosa, y también sabía que esa lámpara me la encendía en ese momento alguien que no estaba más en la vida.

A mis 18 años aproximadamente, paraba con grupo de chicos y chicas, una tarde/noche voy a esa esquina, ese kiosco donde solía ir. Y entre los chicos estaba uno llamado (Beto), lo saludo y le digo: “¿Qué hacés con el bolso, te vas de viaje?”. Él tenía un bolso de mano tipo los bolsos de club (bolsito). Me dice: ”Me voy a un retiro espiritual con unos chicos”. Nos quedamos conversando un rato ahí junto al grupo, me despido, me voy.

Era viernes por la noche al pasar del viernes al sábado a la madrugada yo dormía en mi habitación y siento en mi cama que alguien se sienta, me doy vuelta, giro y miro ahí estaba él. A Beto lo miro y le dijo: “¿Qué hacés acá?”. “Me voy de viaje”, me dice. Días después, llegado lunes, paso por ese mismo kiosco sin saber nada, estaban ahí todos los chicos y veo como un momento medio tenso y todos con una cara diferente, tristes diría. En ese momento sin saber lo que estaba pasando le pregunto a uno de los chicos, a Gustavo.

—¿Qué pasó?, están raros.

—¿No te enteraste? Murió Beto.

—¿Cuándo?

—El viernes para la madrugada del sábado, cuando se iba al retiro espiritual.

Desde ya no sabía yo lo que estaba pasando y hasta ese momento ni siquiera podía darme cuenta de que yo era médium, médium vidente y auditiva. Que tiempo después fueron sucediendo diferentes cosas, personas que se iban muriendo y en el mismo momento yo las veía y me avisaban, cercanas a la familia o amistades, pasado el tiempo, pasado los años me cruzo con una señora, una peluquera de nombre Blanca y me dice “vos tenés una virtud”, y yo en ese momento ya no entendía nada, pero sabía que tenía algo diferente, pero no que podía relacionarme con seres que no están más, pero ya me imaginaba por dónde venía y me dijo “vos sos médium, y clarividente”.

En ese momento para mí era como algo raro, no sabía qué hacer ni cómo manejar la situación, ni cómo poder desarrollar este don, pero, bueno, fui aprendiendo a desarrollarlo, fui aprendiendo a poder llevar adelante esto de poder relacionarme con seres que no están más. La verdad es que agradezco a Dios poder tener este don maravilloso de poder comunicarme con seres que no están entre los vivos, en un plano físico. Y poder siempre hacerles llegar a sus familiares o amigos un mensaje que esos seres les quieren brindar para tranquilizarlos y sanar sus almas.

Palabras sanadoras

Hay palabras que sanan, palabras que curan y para utilizar las palabras que curan, esas palabras sanadoras, no hay que utilizar solamente un estado de relajación o un estado de meditación.

Podés mencionar esas palabras claves en cualquier momento del día, esas palabras sanadoras aunque estés desarrollando y haciendo cualquier otro tipo de actividad.

Con cuatro palabras que curan podés eliminar de raíz tu dolor emocional o físico.

Simplemente reconociéndolo como un recuerdo, agradeciéndole que haya salido a la superficie para sanarlo. Lo mismo pasa cuando tenés problemas con las personas que te rodean.

Cuando iniciás tu período de limpieza establecés en tu conciencia el punto en común entre ellas y vos para de esta manera pedirles perdón por el difícil momento que les has ocasionado en el pasado.

Es de esta forma como recuperás tu paz interior y tu equilibrio en relación con los demás seres de la tierra.

Las palabras sanadoras curan porque te liberan de la trampa mental. Lo Qué significa hacer entender, convencer a alguien que debe cambiar; te liberan de la ilusión. Qué significa pretender modificar los comportamientos de los demás. Son prácticas interiores e individuales

que limpian y transmutan las memorias del pasado que constantemente transforman tu mente, transformándolas en pura luz.

Indudablemente hay palabras que son sanadoras para lo físico y sanadoras también para el alma, de manera que hay palabras que son hirientes y nos lastiman desde lo emocional, el alma como también el espíritu.

Aunque te parezca increíble hay cosas que desde chicos te las ponen en la cabeza y crecieron con vos, creciste y ahí están ellas.

De tal manera que no podés avanzar, ni siquiera podés dar un paso por esos miedos que sin ir más lejos cuando eras chico te decían “cuidado, no vayas a la esquina porque te puede pasar tal o cual cosa, porque puede venir un ladrón, porque te pueden secuestrar”, “cuidado cuando cruzás la calle”, “cuidado, no te vayas a caer, no te resbales”, “cuidado, no subas al árbol porque seguro se rompe una rama y te lastimás”. “Te podés caer al piso, te vas a quebrar, te podés lastimar”, “cuidado, no confíes en la gente”, “cuidado cuando vas al baño”, cuidado en medio de la noche, prendé la luz, no vaya a ser cosa que te lleves una pared por delante y te lastimes”. “Cuidado con tal cosa y cuidado, cuidado, cuidado”, y ese cuidado quedó tan sumergido en tu mente que hasta hoy tenés cuidado de mover un pie.

Los miedos no nacieron con nosotros, al nacer venimos al mundo sin miedo. Imaginate que salimos de un canal de parto desconociendo lo conocido, del vientre, del útero salimos directamente a un mundo desconocido, inmediatamente desde bebitos nos inculcan los miedos, esas palabras tan insanas que nos acompañan por el resto de nuestras vidas y no nos dejan avanzar.

Un día leí un cuento de un elefantito al que le habían puesto una cadena en su cuello, ese elefantito tiraba desesperadamente desde chiquitito para salir, para soltarse de esa cadena, una vez, dos veces, tres, diez, cien. Pero un día ya se cansó de tirar.

Ya era grande, pero él seguía en el mismo lugar con una cadena sin poder cortar. Claro él estaba creído que no podía romperla porque había intentado mucho y no lo había logrado. Ni siquiera se daba cuenta de que con su terrible fuerza ya era un gigante para cortarla fácilmente, pero tenía miedo a lastimarse, hasta que un día llegó un hombre que lo ayudó a cortar esa cadena y liberarse, se dio cuenta de que tuvo que acudir alguien para ayudarlo a romper el miedo, a cruzar la barrera para poder avanzar y no quedar atado hasta el día que se muera.

Los miedos son nuestras propias cadenas, pero esas cadenas no la pusimos nosotros mismos, sino que nos las pusieron cuando éramos chicos. Un día alguien inconscientemente colocó esa cadena que hoy aún tenemos.

Como también sabrás que tener miedos nos genera enfermedades, enfermedades profundas. ¿Estás dispuesto a sanar, a sacar, a soltar esos miedos?

Sabemos que el miedo nos genera una incomodidad en el cuerpo físico como ser un dolor en la boca del estómago, malestar. Es que poder visualizar miedos, verlos y darte cuenta de que ya no están, que ya no te afectan, que ya no te generan emociones.

Ejercicio para sanar los miedos

Vas a tratar de recostarte o por lo menos trata de sentarte cómodo en un sillón, por lo menos que sea en una silla y que tus piernas estén reposando en otra silla.

Vas a cerrar tus ojos.

Vas a respirar profundo y lentamente vas a soltar el aire, de nuevo vas a respirar profundo y lentamente vas a soltar el aire, lo vas a repetir tres veces.

Cualquier pensamiento en tu cabeza recuerda que ese no te pertenece y simplemente ignóralo.

Estás acá, estás ahora.

Concentrate en tu respiración y es todo lo que hay, solamente tu concentración en tu respiración. A medida que vas respirando tenés que ir sintiendo ese recorrido de ese aire que va pasando por tu cuerpo, observá cómo entra por tu nariz, sentí cómo entra a los pulmones y los va hinchando. Sentilo saliendo fuera de tu cuerpo. Relajate, relajate lo más que puedas los dedos de los pies, talones.

Recordá que cuanto más te relajes lo más profundo que puedas, cuantas más ideas, creencias tengas, más es lo nuevo que te puede llegar. Mantenete presente en este momento, para que este momento pueda hacerse presente con vos… Mantené tu concentración en tu respiración momento a momento a medida que esto va ocurriendo.

Despacio y respirando suave te invito a que abras los ojos lentamente y te conectes con la realidad.

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101 стр. 3 иллюстрации
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9789878715995
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