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La anatomía de las

lesiones deportivas

Brad Walker

Autor de Anatomía & estiramientos

Incluye 119 explicaciones de fácil comprensión sobre lesiones deportivas.


Publicado según acuerdo con North Atlantic Books

Copyrigh de la obra original: © 2005 by Simeon Niel-Asher.

Título original: The anatomy of sports injuries

Revisión técnica: Dr. Carles Pedret Carballido.

Dr. en Medicina especialista en Medicina del Deporte

Traducción: Mónica Günther Bell

Diseño cubierta: Rafael Soria

© 2017, Brad Walker

Editorial Paidotribo

www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

2ª reimpresión de la 1ª edición

ISBN: 978-84-9910-019-7

ISBN EPUB: 978-84-9910-120-0

BIC: MMS

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

Índice

Introducción

Capítulo 1. Explicación de la lesión deportiva

¿Qué constituye una lesión deportiva?

¿Qué está afectado en una lesión deportiva?

¿Cómo saber si una lesión deportiva es aguda o crónica?

¿Cómo se clasifican las lesiones deportivas?

¿Cómo se clasifican los esguinces/distensiones?

Capítulo 2. Prevención de la lesión deportiva

Introducción a la prevención de la lesión deportiva

Calentamiento

Relajación

El principio FITT

Sobreentrenamiento

Desarrollo de la condición física y la habilidad

Estiramientos y flexibilidad

Instalaciones, reglas y sistemas de protección

Capítulo 3. Tratamiento y rehabilitación de la lesión deportiva

Introducción a la gestión de la lesión deportiva

Recuperación de los componentes de la condición física

Capítulo 4. Lesiones deportivas de la piel

1. Cortes, abrasiones, rozaduras

2. Quemaduras solares

3. Congelación

4. Pie de atleta

5. Ampollas

6. Callos, callosidades y verrugas plantares

Capítulo 5. Lesiones deportivas de la cabeza y el cuello

Agudas

7. Conmoción cerebral, contusión, hemorragia, fractura

8. Esguince cervical, fractura, contusión

9. Síndrome del estiramiento del nervio cervical

10. Latigazo cervical

11. Tortícolis (contractura cervical aguda)

12. Hernia discal (patología aguda de disco cervical)

13. Pinzamiento de nervio (radiculitis cervical)

14. Espondilosis cervical

15. Dientes

16. Ojo

17. Oído

18. Nariz

Capítulo 6. Lesiones deportivas de las manos y los dedos

Agudas

19. Fracturas del metacarpo

20. Esguince del pulgar (ligamento colateral cubital)

21. Dedo en martillo (tendón del extensor largo)

22. Esguince de dedo

23. Luxación de dedo

Crónicas

24. Tendinitis de mano/dedo

Capítulo 7. Lesiones deportivas de la muñeca y el antebrazo

Agudas

25. Fractura de muñeca y antebrazo

26. Esguince de muñeca

27. Luxación de muñeca

Crónicas

28. Síndrome del túnel carpiano

29. Síndrome del túnel cubital

30. Quiste sinovial en la muñeca

31. Tendinitis de muñeca

Capítulo 8. Lesiones deportivas del codo

Agudas

32. Fractura de codo

33. Esguince de codo

34. Luxación de codo

35. Rotura del tendón del tríceps braquial

Crónicas

36. Codo de tenista

37. Codo de golfista

38. Codo de lanzador

39. Bursitis del codo

Capítulo 9. Lesiones deportivas del hombro y el brazo

Agudas

40. Fractura (clavícula, húmero)

41. Luxación de hombro

42. Subluxación de hombro

43. Luxación acromioclavicular

44. Luxación esternoclavicular

45. Rotura del tendón del bíceps braquial

46. Hematoma en el bíceps braquial

47. Esguince muscular (bíceps braquial, pectoral)

Crónicas

48. Síndrome de atrapamiento

49. Tendinitis del manguito de los rotadores

50. Bursitis de hombro

51. Tendinitis bicipital

52. Inflamación de la inserción del músculo pectoral

53. Hombro congelado (capsulitis adhesiva)

Capítulo 10. Lesiones deportivas de la espalda y la columna

Agudas

54. Esguince muscular de la espalda

55. Distensión de ligamentos de la espalda

56. Contusión torácica

Crónicas

57. Hernia discal

58. Protrusión de disco

59. Fractura de vértebra por estrés

Capítulo 11. Lesiones deportivas del pecho y el abdomen

Agudas

60. Fractura de costillas

61. Tórax inestable

62. Esquince de los músculos abdominales

Capítulo 12. Lesiones deportivas de las caderas, la pelvis y la ingle

Agudas

63. Esguince del flexor de la cadera

64. Hematoma pélvico

65. Fractura por avulsión

66. Esguince inguinal

Crónicas

67. Osteitis púbica

68. Fractura por estrés

69. Síndrome del piriforme

70. Tendinitis del psoasilíaco

71. Tendinitis de los aductores

72. Síndrome de la cadera de resorte

73. Bursitis trocantérea

Capítulo 13. Lesiones deportivas de los isquiotibiales y el cuádriceps

Agudas

74. Fractura del fémur

75. Esguince del cuádriceps

76. Esguince de los isquiotibiales

77. Hematoma en el muslo (contusión)

Crónicas

78. Síndrome de la cintilla iliotibial

79. Tendinitis del cuádriceps

Capítulo 14. Lesiones deportivas de la rodilla

Agudas

80. Esguince del ligamento colateral medial

81. Esguince del ligamento cruzado anterior

82. Desgarro del menisco

Crónicas

83. Bursitis

84. Plica (pliegue) sinovial

85. Síndrome de Osgood-Schlatter

86. Osteocondritis disecante

87. Síndrome de dolor femororrotuliano

88. Tendinitis rotuliana (rodilla de saltador)

89. Condromalacia rotuliana (rodilla de corredor)

90. Subluxación de la rótula

Capítulo 15. Lesiones deportivas de la pierna

Agudas

91. Fracturas (tibia, peroné)

92. Esguince de pantorrilla

93. Esguince del tendón de Aquiles

Crónicas

94. Tendinitis del tendón de Aquiles

95. Síndrome de dolor tibial medial

96. Fractura por estrés

97. Síndrome del compartimiento anterior

Capítulo 16. Lesiones deportivas del tobillo

Agudas

98. Esguince de tobillo

99. Fractura de tobillo

Crónicas

100. Tendinitis del tibial posterior

101. Subluxación del tendón del peroneo

102. Tendinitis del peroneo

103. Osteocondritis disecante

104. Supinación

105. Pronación

Capítulo 17. Lesiones deportivas del pie

Agudas

106. Fractura del pie

Crónicas

107. Bursitis retrocalcánea

108. Fractura por estrés

109. Tendinitis del extensor y el flexor

110. Neuroma de Morton

111. Sesamoiditis

112. Juanete

113. Dedo en martillo

114. Hiperextensión del dedo gordo

115. Pie cavo

116. Fascitis plantar

117. Espolón calcáneo

118. Uña negra (hematoma subungueal)

119. Uña encarnada

Glosario

Direcciones anatómicas

Bibliografía

Índice alfabético

Introducción

A medida que la práctica del deporte aumenta en la sociedad, mayor es también la posibilidad de sufrir una lesión deportiva. En consecuencia, es necesario tener referencias detalladas y de fácil comprensión para prevenir, tratar y gestionar este tipo de lesiones.

Pese a que existen muchos libros que tratan sobre este asunto, muy pocos son capaces de presentar la información anatómica detallada de manera comprensible para todo el mundo, desde el aficionado al deporte hasta el deportista profesional, desde el entrenador personal principiante hasta el entrenador deportivo veterano, o desde el recién graduado universitario hasta un experto médico deportivo.

Por ello destaca La anatomía de las lesiones deportivas. Mezclando la experiencia práctica de la vida real con un libro de conocimientos teóricos, el autor presenta un complejo de estrategias de prevención, tratamiento y gestión que todo el mundo puede entender. La información detallada e incluso simple ayudará al lector a prevenir las lesiones deportivas y, en caso de que sufra una, ayudará a tratarla con efectividad para permitir la vuelta a la actividad lo antes posible.

Pero eso no es todo, La anatomía de la lesión deportiva va un paso más allá. Mediante el uso de ilustraciones a color, el libro transporta al lector al interior del cuerpo, aportando una ayuda visual que permite una mayor comprensión del trabajo del cuerpo humano durante el proceso de una lesión deportiva.

La anatomía de las lesiones deportivas da una visión panorámica de las lesiones relacionadas con el deporte. En el capítulo 1 se da un repaso general sobre qué es una lesión deportiva y se definen varios conceptos. En el capítulo 2 se explica la clave de las estrategias de prevención para ayudar a reducir la posibilidad de sufrir una lesión deportiva. En el capítulo 3 se detalla un programa de tratamiento y rehabilitación que ayudará a asegurar una pronta y completa recuperación.

Finalmente, en los capítulos 4-17, el punto fuerte de este libro, se detallan 119 lesiones deportivas en un formato fácil de entender. Clasificadas según las diversas áreas clave del cuerpo, las explicaciones de las diferentes lesiones comprenden: la anatomía y fisiología que se ven implicadas particularmente en la lesión, posibles causas, síntomas, complicaciones, tratamiento inmediato, procedimientos de rehabilitación y pronóstico a largo plazo.

Dirigido a los entusiastas del fitness y a profesionales de la salud de cualquier nivel, La Anatomía de las lesiones deportivas también proporciona ejercicios aconsejables de fuerza y flexibilidad para ayudar a la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de la lesión deportiva. Estos ejercicios no son para nada exhaustivos, sino que simplemente proporcionan una orientación. Consulte a su médico para un programa personalizado que encaje con sus necesidades individuales.

Nota

Suele haber confusión sobre si se debe hablar de tendón rotuliano o de ligamento rotuliano. El ligamento rotuliano (ligamentum patellae) se prolonga desde la rótula hasta la tuberosidad tibial. Si uno piensa en la rótula como en un hueso por derecho propio, entonces debería naturalmente llamarlo ligamento rotuliano, ya que conecta dos huesos (la rótula a la tibia). Sin embargo, si considera la rótula un hueso sesamoideo que vive dentro del tendón del cuádriceps, entonces también parece correcto llamarlo tendón rotuliano (porque conecta un músculo a un hueso). Otra sugerencia sería que, a medida que el tendón envejece, se vuelve más ligamentario. Así que para más claridad me he referido a él como ligamento (tendón) rotuliano en todo el libro.

1

Explicación de la lesión deportiva


¿Qué constituye una lesión deportiva?

¿Qué está afectado en una lesión deportiva?

¿Cómo saber si una lesión deportiva es aguda o crónica?

¿Cómo se clasifican las lesiones deportivas?

¿Cómo se clasifican los esguinces/distensiones?

Nadie duda de los beneficios de practicar deporte de forma regular y estructurada: mejor función cardiovascular, incremento de la fuerza muscular y aumento de la flexibilidad, todo ello contribuye a una mayor calidad de vida. Sin embargo, uno de los poquísimos inconvenientes del ejercicio es una mayor propensión a las lesiones deportivas.

A medida que aumentan los índices de participación en el deporte y el ejercicio, lo cual es algo bueno, los índices de lesión también van en aumento. De hecho, la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de Estados Unidos estima que “entre 1991 y 1998 las lesiones en la práctica del golf y la natación aumentaron un 110%; las lesiones en patinaje sobre hielo y levantamiento de peso, 75%; las lesiones en fútbol, 55%; en ciclismo, 45%; en voleibol, 44%, y en fútbol americano, 43%.”

¿Qué constituye una lesión deportiva?

Mientras que una lesión física en general puede ser definida como cualquier tensión en el cuerpo que impide que el organismo funcione adecuadamente y da como resultado que el cuerpo precise un proceso de reparación, una lesión deportiva se puede definir además como cualquier tipo de lesión, dolor o daño físico que se produce como resultado del deporte, la actividad física o el ejercicio.

Aunque el término lesión deportiva puede ser utilizado para definir una lesión ocasionada como resultado del deporte, se suele usar para lesiones que afectan el sistema musculoesquelético, compuesto por músculos, huesos, tendones, cartílagos y tejidos asociados.

Las lesiones más graves, como los traumatismos en cabeza, cuello o médula espinal, se suelen considerar aparte de las lesiones deportivas corrientes, como los esguinces, las distensiones, las fracturas y las contusiones.

¿Qué está afectado en una lesión deportiva?

Las lesiones deportivas se asocian comúnmente al sistema musculoesquelético, que comprende músculos, huesos, articulaciones y sus tejidos asociados, como los ligamentos y los tendones. A continuación se explican brevemente los componentes que forman el sistema musculoesquelético.

Músculos

El músculo está compuesto por un 75% de agua, 20% de proteína y 5% de sales minerales, glucógeno y grasa. Hay tres tipos de músculos: esquelético, cardíaco y liso. El tipo de músculo implicado en el movimiento es el esquelético (también conocido como estriado o voluntario). Los músculos esqueléticos implican un control voluntario y sujetan y cubren el esqueleto óseo. Los músculos principales son los cuádriceps en la zona anterior del muslo y el bíceps braquial en la zona anterior del brazo.


Figura 1.1. Estructura del músculo esquelético / estriado / voluntario, ilustrada con el bíceps braquial.

Huesos

Las células óseas se sitúan en cavidades llamadas lagunas rodeadas por capas circulares de matriz muy dura que contiene sales de calcio y fibras de colágeno en mayores cantidades. Los huesos protegen los órganos internos y facilitan el movimiento. Juntos forman una estructura rígida llamada esqueleto. Los huesos principales son el fémur en el muslo y el húmero en el brazo.


Figura 1.2. Estructura del hueso, ilustrada con los componentes de un hueso largo.

Articulaciones

Las articulaciones están compuestas por cartílago, bolsa(s) (bursa[ae]), ligamentos y tendones, y tienen dos funciones: mantener los huesos juntos y dar movilidad al esqueleto rígido. Las articulaciones fibrosas tienen poco o ningún movimiento y las articulaciones cartilaginosas son inamovibles o ligeramente movibles. Ninguna de ellas tiene cavidad articular. Las articulaciones sinoviales poseen una cavidad articular que contiene líquido sinovial. Son libremente movibles y por ello constituyen las articulaciones más frecuentemente implicadas en lesiones deportivas. Las principales articulaciones sinoviales son la rodilla, la cadera, el hombro y el codo.


Figura 1.3. La articulación de la rodilla; pierna derecha, vista mediosagital.

Cartílago

El cartílago es un tejido conectivo especializado y fibroso. Algunos ejemplos son: el hialino, el fibrocartílago y el elástico. El más importante es el cartílago hialino (articular), que está hecho de fibras de colágeno y agua, y cubre la superficie articular de la mayor parte de articulaciones (ver figura 1.2). La fuerza del cartílago es principalmente una función de la fuerza del colágeno, y su principal fin es proporcionar una superficie suave para el movimiento de las articulaciones y absorber el impacto y la fricción cuando los huesos se golpean o rozan entre sí.


Figura 1.4. Estructura del cartílago: a) cartílago hialino, b) fibrocartílago blanco, c) cartílago amarillo elástico.

Bolsas

Una bolsa (bursa) es un pequeño saco lleno de un líquido viscoso, que se suele encontrar en el punto de la articulación donde el músculo y el tendón se deslizan sobre el hueso. El trabajo de la bolsa es reducir la fricción y proporcionar un movimiento suave para la articulación (ver figura 1.3).

Ligamentos

Los ligamentos son los tejidos conectivos fibrosos que conectan hueso con hueso. Compuestos por un denso tejido conectivo regular, los ligamentos contienen más elastina que los tendones y, por lo tanto, son más elásticos. Los ligamentos proporcionan estabilidad a las articulaciones y, junto a los huesos, tanto permiten como limitan el movimiento de las extremidades (ver figura 1.3).

Tendones

Los tendones son los tejidos conectivos fibrosos que conectan el músculo con el hueso. Sus fibras de colágeno están dispuestas en un patrón paralelo, lo cual permite la resistencia de altas cargas tensionales unidireccionales cuando el músculo adyacente se contrae. Los tendones trabajan junto con los músculos para ejercer fuerza en los huesos y producir el movimiento (ver figura 1.3).

¿Cómo saber si una lesión deportiva es aguda o crónica?

Independientemente de en qué parte del cuerpo se produzca la lesión, o de la gravedad de ésta, las lesiones deportivas se clasifican comúnmente en dos tipos: agudas o crónicas.

Lesiones agudas

Se refieren a las lesiones deportivas que se producen de repente. Los ejemplos más comunes de lesiones agudas son las fracturas de hueso, las distensiones de músculos y tendones, los esguinces de ligamentos y las contusiones. Las lesiones agudas normalmente producen dolor, hinchazón, edema, fragilidad y la imposibilidad de usar o cargar el área lesionada.

Lesiones crónicas

Se refieren a las lesiones deportivas que se mantienen durante un período prolongado de tiempo y son también llamadas lesiones por uso excesivo. Ejemplos comunes de lesiones crónicas son la tendinitis, la bursitis y las fracturas por estrés. Las lesiones crónicas, como las agudas, también producen dolor, hinchazón, sensibilidad, fragilidad y la imposibilidad de usar o cargar el área lesionada.

¿Cómo se clasifican las lesiones deportivas?

Del mismo modo que una lesión deportiva se clasifica en aguda o crónica, también se puede clasificar según su gravedad en tres grados: leve, moderada o grave.

Leve

Una lesión deportiva leve produce un dolor e hinchazón mínimos. No afectará negativamente el rendimiento deportivo y el área afectada no estará sensible ni se deformará de ningún modo.

Moderada

Una lesión deportiva moderada produce algo de dolor e hinchazón. Tendrá efecto en la limitación del rendimiento deportivo y el área afectada estará medianamente sensible. También puede presentarse algún cambio de color en la zona de la lesión.

Grave

Una lesión deportiva grave producirá un importante dolor e hinchazón. No sólo afectará el rendimiento deportivo, sino también las actividades diarias habituales. La zona de la lesión normalmente está muy sensible y son comunes también los cambios de color y las deformidades.

¿Cómo se clasifican los esguinces/distensiones?

El término esguince hace referencia a una lesión de los ligamentos, en contraposición a la distensión, que hace referencia a una lesión del músculo o tendón. Recuérdese que los ligamentos unen el hueso al hueso, mientras que los tendones unen el músculo al hueso.

Las lesiones de los ligamentos, músculos y tendones suelen clasificarse en tres categorías, y estos tipos de lesiones se denominan esguinces y distensiones de primero, segundo o tercer grados.

Primer grado

Un esguince/distensión de primer grado es el menos grave. Es el resultado de un estiramiento menor de los ligamentos, músculos o tendones, y viene acompañado de un leve dolor, algo de hinchazón y rigidez de la articulación. Normalmente tiene como consecuencia muy poca pérdida de estabilidad de la articulación.

Segundo grado

Un esguince/distensión de segundo grado es el resultado de un estiramiento y también algo de desgarro de los ligamentos, músculos o tendones. Hay un aumento de la hinchazón y del dolor asociados a los esguinces y distensiones de segundo grado, y una moderada pérdida de estabilidad alrededor de la articulación.

Tercer grado

Un esguince/distensión de tercer grado es el más grave de los tres. Un esguince/distensión de tercer grado es el resultado de un desgarro o rotura de uno o más ligamentos, músculos o tendones, y provocará hinchazón masiva, dolor intenso y una patente inestabilidad.

Un punto interesante de los esguinces/distensiones de tercer grado es que, poco después de la lesión, la mayor parte del dolor localizado puede desaparecer. Esto es a consecuencia del daño producido en las terminaciones nerviosas, que causa una falta de sensibilidad en la zona lesionada.

2

Prevención de la lesión deportiva


Introducción a la prevención de la lesión deportiva

Calentamiento

Relajación

El principio FITT

Sobreentrenamiento

Desarrollo de la condición física y la habilidad

Estiramientos y flexibilidad

Instalaciones, reglas y sistemas de protección

Introducción a la prevención de la lesión deportiva

En un artículo titulado La gestión de las lesiones deportivas, el autor estima que más de 27.000 estadounidenses sufren un esguince de tobillo cada día. (Y no, no es una errata, CADA DÍA). Por encima de esto, Sports Medicine Australia estima que una de cada 17 personas que practican deporte y ejercicio sufren una lesión deportiva practicando precisamente su deporte favorito. Este número es aún mayor en los deportes de contacto como el fútbol y el fútbol americano. De todos modos, la moles-ta verdad es que más del 50% de estas lesiones se podían haber prevenido.

Si la meta es mejorar la ejecución del deporte, no hay mejor manera de llegar a ella que no lesionándose. Hay varios trucos y estrategias que ayudarán a prevenir una lesión deportiva. Si se llevan a cabo correctamente y se siguen rutinariamente, pueden reducir la posibilidad de sufrir una lesión deportiva hasta el 50%.

Antes de entrar en materia, téngase en cuenta que cualquiera de las técnicas de prevención de lesiones que se explican en este capítulo es un componente muy importante que ayuda a reducir el riesgo total de lesión. Los mejores resultados se consiguen cuando se usan todas las técnicas combinadas unas con otras. Cuando se trata de lesiones deportivas, es mejor prevenir que curar.

Calentamiento

Las actividades de calentamiento son una parte crucial de cualquier ejercicio o entrenamiento deportivo. No debe subestimarse la importancia de llevar una rutina de calentamiento estructurada cuando se trata de prevenir lesiones deportivas.

Un calentamiento efectivo tiene una serie de elementos clave muy importantes. Estos elementos, o partes, trabajan conjuntamente para minimizar la probabilidad de sufrir una lesión deportiva a partir de la buena actividad física.

Calentar antes de cualquier actividad física tiene numerosos beneficios, pero ante todo su principal propósito es preparar el cuerpo y la mente para una actividad más intensa. Una de las maneras de conseguirlo es ayudando a incrementar la temperatura del interior del cuerpo y la de los músculos, ya que aumentar la temperatura de los músculos ayudará a que éstos estén sueltos y flexibles.

Un calentamiento efectivo también aumenta la velocidad del corazón y de la respiración. Esto, a su vez, facilita la circulación de la sangre y, por lo tanto, el aporte de oxígeno y de nutrientes a los músculos que trabajan. Todo ello ayuda a preparar los músculos, los tendones y las articulaciones para una actividad más intensa.

¿Cómo debe estructurarse el calentamiento?

Es importante empezar la rutina de calentamiento con la actividad más fácil y suave, añadiéndole luego progresivamente actividades más enérgicas hasta que el cuerpo llegue a su punto físico y mental óptimo. Éste es el estado en que el cuerpo está más preparado para la actividad física, y en el que la probabilidad de una lesión deportiva se minimiza al máximo. Para conseguir esto, el calentamiento debe estructurarse de la siguiente manera.

Hay cuatro elementos clave, o partes, que deben incluirse para asegurar un calentamiento efectivo y completo. Son:

1. El calentamiento general.

2. Estiramientos estáticos.

3. El calentamiento específico del deporte que vamos a practicar.

4. Estiramientos dinámicos.

Estas cuatro partes son todas igual de importantes y ninguna de ellas ha de descuidarse o considerarse innecesaria. Los cuatro elementos trabajan juntos para llevar al cuerpo a su punto físico y mental óptimo, asegurando que el deportista esté preparado para la actividad que desea realizar. Este proceso ayudará a asegurar que el deportista tenga un riesgo mínimo de lesión deportiva.

1. Calentamiento general

El calentamiento general debe consistir en una actividad física ligera. El nivel de condición física del deportista debe marcar la intensidad (lo difícil) y la duración (lo largo) del calentamiento general. Un calentamiento general correcto para una persona normal debe durar entre 5 y 10 minutos y producir una ligera sudoración.

El objetivo del calentamiento general es elevar la frecuencia cardíaca y la respiratoria. Esto, a su vez, aumenta la circulación de la sangre y ayuda al transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos que trabajan. Además, ayuda a elevar la temperatura de los músculos, permitiendo unos estiramientos estáticos más efectivos.

2. Estiramientos estáticos

Los estiramientos estáticos son una forma muy segura y efectiva de realizar estiramientos. El riesgo de lesión es limitado y son extremadamente beneficiosos para la flexibilidad total del cuerpo. Los estiramientos estáticos deben trabajar todos los grupos de músculos principales, y esta parte del calentamiento ha de durar entre cinco y diez minutos.

Los estiramientos estáticos se efectúan situando el cuerpo en una posición en la que el músculo (o grupo de músculos) que se quiere estirar estén bajo tensión. Al inicio, el grupo de músculos contrario (los músculos que están detrás o delante del músculo que se quiere estirar) y los músculos que se quieren estirar están relajados. Entonces lentamente y con cuidado el cuerpo se mueve para aumentar la tensión del músculo, o grupo de músculos, que se quiere estirar. En este punto la posición se mantiene para permitir que los músculos y tendones se alarguen.

Esta segunda parte de un calentamiento efectivo es extremadamente importante, ya que ayuda a alargar tanto los músculos como los tendones, lo que a su vez permite a las extremidades un mayor grado de movimiento. Esto es muy importante a la hora de prevenir las lesiones de músculos y tendones.

Los anteriores dos elementos forman la base o el fundamento para un calentamiento completo y efectivo. Es extremadamente importante que estos dos elementos se completen adecuadamente antes de pasar a los siguientes dos elementos. Sólo si se hacen los elementos uno y dos de forma correcta, se podrá dar paso a las actividades más específicas y enérgicas de los elementos tres y cuatro.

Varios estudios recientes han mostrado que el estiramiento estático podría tener un efecto adverso en la rapidez de contracción del músculo y por ello podría perjudicar el rendimiento de los deportistas que practican deportes con altos niveles de potencia y velocidad. Por esta razón, el estiramiento estático se lleva a cabo al inicio de la rutina de calentamiento y siempre le siguen los ejercicios específicos del tipo de deporte y estiramientos dinámicos.


Figura 2.1. Un ejemplo de estiramiento estático.

3. Calentamiento específico del tipo de deporte

Una vez llevadas a cabo de forma minuciosa y correcta las dos primeras partes del calentamiento, puede pasarse de forma segura a la tercera parte del mismo. En esta fase, el deportista prepara su cuerpo de forma específica para el deporte que practica en particular. Durante esta parte del calentamiento, se llevarán a cabo actividades más enérgicas. Dichas actividades deberán reflejar el tipo de movimientos y acciones que se requerirán en la posterior práctica del deporte.

4. Estiramientos dinámicos

Finalmente, un calentamiento correcto debe acabar con una serie de estiramientos dinámicos. Sin embargo, si estos estiramientos se hacen de forma incorrecta pueden suponer un alto riesgo de lesión. Los estiramientos dinámicos sirven para condicionar los músculos y la flexibilidad, y realmente sólo son apropiados para los deportistas profesionales, bien entrenados y altamente preparados. Este tipo de estiramientos sólo deben usarse después de haber adquirido un alto nivel de flexibilidad general.

Los estiramientos dinámicos implican un movimiento controlado a modo de suave rebote o balanceo de una parte específica del cuerpo hasta el límite de su amplitud del movimiento. La fuerza de este rebote o balanceo se aumenta gradualmente, pero nunca debe realizarse de forma descontrolada.

Durante esta última parte del calentamiento también es importante mantener los estiramientos dinámicos específicos para el deporte particular que se practica. Ésta es la parte final del calentamiento, y con ella el deportista debe alcanzar el punto físico y mental óptimo. En ese momento, el deportista está listo para practicar su deporte o actividad.

Toda esta información forma la base de un calentamiento completo y efectivo. No obstante, el proceso que se acaba de describir es el ideal de un calentamiento perfecto. En la vida real no siempre puede realizarse. Por ello, el propio deportista debe ser el responsable de valorar sus objetivos y ajustar su calentamiento según corresponda.

Por ejemplo, el tiempo destinado al calentamiento será relativo y se determinará a partir del nivel de implicación que tenga el deportista en ese deporte en particular. Para gente que simplemente busca aumentar su estado de salud y condición física, en general suele bastar un calentamiento de 5-10 minutos. Sin embargo, un deportista de alto nivel debe dedicar más tiempo y esfuerzo para realizar un calentamiento más extenso y completo.


Figura 2.2. Un ejemplo de estiramientos dinámicos.

Relajación

Mucha gente considera poco importante o una pérdida de tiempo la relajación después de hacer deporte. Pero en realidad la relajación es tan importante como el calentamiento, y es vital si lo que se pretende es evitar las lesiones.

El calentamiento y la relajación son igual de importantes, pero lo son por razones diferentes. Por un lado, el principal objetivo del calentamiento es preparar el cuerpo y la mente para una actividad intensa; por otro lado, la relajación tiene un papel muy diferente.

¿Por qué hacer relajación?

El principal propósito de la relajación es facilitar la recuperación y el retorno del cuerpo al estado en el que se encontraba antes de empezar la sesión de ejercicio. Durante un trabajo intenso, el cuerpo atraviesa una serie de procesos estresantes; las fibras musculares, los tendones y los ligamentos se dañan y se crean productos desechables en el organismo. La relajación, cuando se hace de forma correcta, ayudará al cuerpo en su proceso de reparación y, especialmente, ayudará a prevenir la sensación dolorosa muscular postejercicio, también conocida como DOMS (delayed onset muscle soreness).

Ésta es la sensación dolorosa que normalmente se siente el día después de un entrenamiento duro. Mucha gente la sufre tras haber dejado de hacer ejercicio durante un tiempo o al principio de la temporada deportiva. Por ejemplo, si se corre una carrera de 10 kilómetros o medio maratón sin apenas tener preparación física, al día siguiente probablemente resultará difícil bajar escaleras porque los músculos del cuádriceps estarán doloridos. Este malestar es el DOMS.

El DOMS está causado por una serie de factores. En primer lugar, durante el ejercicio se producen diminutos desgarros de las fibras musculares llamadas microrroturas. Estas microrroturas causan hinchazón de los tejidos musculares, lo que a su vez presiona las terminaciones nerviosas y provoca dolor.

En segundo lugar, cuando se hace ejercicio, el corazón bombea grandes cantidades de sangre a los músculos. Esta sangre lleva el oxígeno y los nutrientes que los músculos necesitan. Cuando la sangre alcanza el músculo, el oxígeno y los nutrientes se acaban. Entonces la fuerza que se hace al contraer (ejercitar) los músculos empuja la sangre de vuelta al corazón donde se reoxigena. Sin embargo, cuando el ejercicio se interrumpe, también lo hace la fuerza que empuja la sangre de nuevo al corazón. Esta sangre, así como los productos desechables como el ácido láctico, se quedan en los músculos, lo que causa hinchazón y dolor. Este proceso también se conoce como estasis sanguínea.

La relajación ayuda a evitar todo lo anteriormente descrito al mantener la sangre en circulación, lo que a su vez ayuda a prevenir la estasis sanguínea y también elimina de los músculos los productos desechables. Esta buena circulación de la sangre también trae consigo el oxígeno y los nutrientes que necesitan los músculos, los tendones y los ligamentos para su reparación.


Figura 2.3. Dolor muscular (DOMS).

Las partes clave de una relajación efectiva

Una vez establecida la importancia de la relajación, vamos a echar un vistazo a cómo realizarla de forma efectiva. Hay tres elementos, o tres partes, clave que deben incluirse para asegurar una relajación efectiva y completa. Estos elementos son: ejercicio suave, estiramiento y recuperación.

Los tres elementos son igual de importantes y ninguna de las partes se ha de olvidar o considerar innecesaria, ya que todas ellas trabajan juntas para reparar y recuperar el cuerpo después del ejercicio.

Hay dos ejemplos a seguir de relajaciones efectivas. El primero es un ejemplo de la relajación típica que realizaría un deportista profesional. El segundo es el adecuado para alguien que hace ejercicio simplemente para mantener un buen estado de salud, de condición física y para divertirse.

Rutinas de relajación para un profesional

• 10-15 minutos de ejercicio suave. Asegúrese de que el ejercicio suave se parece al tipo de ejercicio que se ha realizado durante el entrenamiento. Por ejemplo, si el entrenamiento conlleva correr intensamente, relájese con una carrera suave o caminando.

• Incluya algunas respiraciones profundas como parte del ejercicio ligero para ayudar a oxigenar el cuerpo.

• Siga con 20-30 minutos de estiramientos. El estiramiento estático y los estiramientos para facilitar la propiocepción neuromuscular son los mejores para la relajación.

• Recuperación. Son importantes tanto los líquidos como la comida. Beba gran cantidad de agua y una bebida isotónica de buena calidad. El mejor tipo de comida para ingerir justo después de un entrenamiento es la que sea de fácil digestión. La fruta es un buen ejemplo.

Rutinas de relajación para el amateur

• 3-5 minutos de ejercicio suave. Asegúrese de que el ejercicio suave se parece al tipo de ejercicio que ha realizado durante el entrenamiento. Por ejemplo, si el entrenamiento conlleva nadar o ir en bicicleta, la relajación debe hacerse con algunas vueltas a la piscina o dando la vuelta a la manzana en bicicleta.

• Incluya algunas respiraciones profundas como parte del ejercicio suave para ayudar a oxigenar el cuerpo.

• Siga con 5-10 minutos de estiramientos. El estiramiento estático (ver figura 2.1) y los estiramientos para facilitar la propiocepción neuromuscular (ver figura 2.4) son los mejores para la relajación.

• Recupere. Son importantes tanto los líquidos como la comida. Beba gran cantidad de agua y una bebida isotónica de buena calidad. El mejor tipo de comida para ingerir justo después de un entrenamiento es el de fácil digestión. La fruta es un buen ejemplo.


Figura 2.4. Un ejemplo de estiramientos para facilitar la propiocepción neuromuscular.

El principio FITT

El principio (o fórmula) FITT es una buena manera de seguir un programa de ejercicios. El acrónimo FITT resume los componentes clave de un programa de ejercicio efectivo, y las iniciales significan:

F: Frecuencia I: Intensidad T: Tiempo T: Tipo

Frecuencia

Frecuencia se refiere a la frecuencia del ejercicio asumida o cada cuánto tiempo se ejercita el deportista. La frecuencia es un componente clave del principio FITT. La frecuencia, o el número de veces que el deportista se ejercita por semana, necesita ajustarse para reflejar: el nivel actual de condición física del deportista, el tiempo del que el deportista dispone (considerando otros compromisos como la familia y el trabajo) y los objetivos específicos que el deportista ha establecido para sí mismo.

Intensidad

Intensidad se refiere a la intensidad del ejercicio asumida o con qué dureza se ejercita el deportista. Éste es un aspecto extremadamente importante del principio FITT y es probablemente el factor más difícil de controlar. La mejor manera de calibrar la intensidad de cualquier ejercicio que se realiza es monitorizar la frecuencia cardíaca.

Hay un par de maneras de monitorizar las pulsaciones, pero la mejor es utilizar un monitor deportivo de frecuencia cardíaca. Éstos se pueden comprar en la mayoría de las tiendas de deporte y consisten en un cinturón elástico que se coloca alrededor del pecho y un reloj de pulsera que muestra la frecuencia cardíaca en latidos por minuto.

Tiempo

Tiempo se refiere al tiempo que se emplea en el ejercicio o durante cuánto tiempo el deportista se ejercita. El tiempo que se emplea haciendo deporte es también una parte importante del principio FITT. Éste dependerá normalmente del tipo de ejercicio que se realiza.

Por ejemplo, se recomienda que, para mejorar la condición física cardiovascular, se realicen como mínimo 20-30 minutos de ejercicio sin pausa. Para perder peso se requiere más tiempo –al menos 40 minutos de ejercicio moderado relacionado con el peso. Sin embargo, cuando se habla del tiempo requerido para mejorar la fuerza muscular, se suele medir por el número de repeticiones. Una recomendación típica es realizar tres series de ocho repeticiones de cada ejercicio.

Tipo

Tipo se refiere al tipo de ejercicio que realiza el deportista, y, del mismo modo que el tiempo, el tipo de ejercicio escogido tendrá un gran efecto en los resultados que se consigan.

Por ejemplo, si el objetivo es mejorar la condición física cardiovascular, entonces hacer footing, nadar, montar en bicicleta, subir escaleras, el aeróbic y el remo son ejercicios muy efectivos.

Para perder peso, cualquier ejercicio que use la mayoría de nuestros grandes grupos musculares será efectivo. Para mejorar la fuerza muscular el mejor ejercicio es el uso de pesos libres, máquinas con peso y ejercicios de peso corporal como las flexiones o los abdominales.

¿Cómo se relaciona todo esto con la prevención de lesiones?

Los dos mayores errores que la gente comete cuando diseña una tabla de ejercicios son el querer entrenar demasiado fuerte y el no incluir suficiente variedad en los ejercicios.

El problema, normalmente, es que la gente tiende a encontrar un ejercicio que le gusta y rara vez cambia de ejercicio. Esto puede causar a largo plazo distensiones repetitivas en los mismos grupos musculares y el abandono o debilitamiento del resto de músculos. Esto conllevará un desequilibrio del sistema muscular, que supone una fuente asegurada de lesiones.

Cuando utilice el principio FITT para diseñar una tabla de ejercicios, tenga en mente lo siguiente.

Frecuencia

Después de ejercitarse, el cuerpo pasa por un proceso de reconstrucción y reparación. Es durante este proceso cuando aparecen los beneficios del ejercicio.

En cualquier caso, si el entrenamiento intenso se realiza con una base diaria (5-6 veces a la semana), el cuerpo nunca tendrá la oportunidad de asimilar los beneficios del ejercicio. En este caso, suele pasar que el deportista acaba cansándose o lesionándose, o simplemente abandonando.

Para evitar esto, se debe reservar más tiempo para la relajación y el descanso y rebajar la frecuencia del ejercicio intenso a sólo 3-4 veces por semana.

Esto puede sonar extraño y un poco difícil de llevar a cabo al principio, porque la mayoría de gente está condicionada por la creencia de que se debe hacer ejercicio cada día; en cambio, después de un tiempo entrenando de este modo, el ejercicio se vuelve algo muy placentero y aumentan las ganas de practicarlo.

Ejercitarse de esta manera también reduce considerablemente la probabilidad de sufrir una lesión porque el cuerpo tiene más tiempo para repararse y curar. Muchos deportistas de alto nivel han visto grandes mejoras en su desarrollo deportivo cuando se han visto forzados a descansar. Muchos no se dan cuenta de que están entrenando demasiado duro o con demasiada frecuencia.

Intensidad y tiempo

La clave aquí está en la variedad. No se quede encallado en una sola rutina de ejercicio. Dedique alguno de los entrenamientos a realizar sesiones largas y simples como largos paseos o ejercicios con pesas ligeros y repetitivos. Del mismo modo, otras sesiones pueden constar de ejercicios cortos de alta intensidad como subir escaleras o el entrenamiento interválico.

Tipo

El tipo de ejercicio que se asume es también muy importante. Mucha gente entra en la rutina de hacer siempre el mismo ejercicio una y otra vez. En cualquier caso, si lo que se quiere es reducir el riesgo de lesión, haga una variedad de ejercicios diferentes. Esto ayuda a mejorar todos los principales grupos musculares y ayudará también a dar más versatilidad y equilibrio al deportista.

Sobreentrenamiento

Hay una gran diferencia entre estar sólo un poco cansado y estar legítimamente exhausto o sobreentrenado. Es importante ser capaz de notar la diferencia para evitar sufrir una lesión deportiva. La siguiente información ayudará al deportista a mantener la consistencia del ejercicio regular, sin pasarse y enfermar o lesionarse.

Tanto los deportistas amateurs como los profesionales batallan constantemente contra el problema del sobreentrenamiento. Ser capaz de barajar la cantidad de entrenamiento justa con el suficiente descanso y sueño y la dieta nutricional perfecta no es algo fácil de hacer. Añádale una carrera profesional y una familia y todo ello se vuelve algo extremadamente difícil.

¿Qué es el sobreentrenamiento?

El sobreentrenamiento es el resultado de dar al cuerpo más trabajo o estrés del que puede soportar. El sobreesfuerzo ocurre cuando una persona experimenta estrés y traumatismo físico debido al ejercicio más rápidamente de lo que su cuerpo puede reparar el daño.

Esto no pasa de la noche a la mañana, o como resultado de uno o dos entrenamientos. De hecho, el ejercicio regular es extremadamente beneficioso para la salud en general y la buena condición física, pero el deportista debe siempre recordar que el ejercicio desgasta el cuerpo, mientras que el descanso y la recuperación lo hacen más fuerte y sano. Las mejoras solamente ocurren en los tiempos de descanso.

La tensión tiene multitud de orígenes. No es únicamente la tensión física la que causa sobreentrenamiento. Por supuesto, el ejercicio excesivo sumado a un descanso insuficiente llevará al sobreentrenamiento, pero no olvidemos considerar otras tensiones, como los deberes familiares o los compromisos laborales. Recuerde, la tensión es tensión, ya sea física, mental o emocional, y cualquier tipo de tensión tiene la misma repercusión en la salud y en el bienestar del cuerpo.

Interpretando los síntomas

Por el momento no hay tests que puedan determinar cuándo un deportista está o no sobreentrenado. El deportista no puede ir a un médico ni a un laboratorio de medicina del deporte y preguntar por un chequeo de sobreentrenamiento. De todos modos, pese a que no hay tests de sobreentrenamiento, sí hay una serie de signos y síntomas ante los que se debe estar alerta. Estos signos y síntomas actuarán como una campana de alarma que avisará de posibles daños posteriores.

Hay un número bastante elevado de signos y síntomas a los que se debe prestar atención. Para que sean más fáciles de reconocer, se agrupan a continuación según sean físicos o psicológicos.

Presentar uno o dos de los siguientes signos o síntomas no significa automáticamente que el deportista esté sufriendo sobreentrenamiento. De todos modos, si se reconoce un número alto, digamos cinco o seis de los siguientes signos y síntomas, sería el momento de revisar el volumen y la intensidad del trabajo que se realiza.

Signos y síntomas físicos

• Frecuencia cardíaca elevada en descanso

• Infecciones leves frecuentes

• Aumento de la susceptibilidad a los resfriados y la gripe

• Aumento de las lesiones leves

• Dolor crónico de músculos o articulaciones

• Agotamiento

• Letargo

• Pérdida de peso

• Pérdida de apetito

• Sed insaciable o deshidratación

• Intolerancia al ejercicio

• Disminución del rendimiento

• Recuperación del ejercicio lenta

Signos y síntomas psicológicos

• Fatiga, cansancio, agotamiento, falta de energía

• Reducción de la capacidad de concentración

• Apatía o desmotivación

• Irritabilidad

• Ansiedad

• Depresión

• Dolores de cabeza

• Insomnio

• Imposibilidad de relajarse

• Nerviosismo, inquietud

Como se puede ver por el número de signos y síntomas, hay muchas cosas ante las que estar alerta. Generalmente, los más comunes que se deben vigilar son una pérdida total de motivación en todas las áreas de nuestra vida (el trabajo o estudios, la salud y la condición física, etc.), además de un sentimiento de agotamiento. Si estos dos signos de alarma están presentes, sumados a un par más de los síntomas anteriormente enumerados, entonces se debe tomar un breve descanso antes de que las cosas se vayan de las manos.

La respuesta al problema

Consideremos el siguiente ejemplo. Nos encontramos fatigados o totalmente agotados. No tenemos motivación para hacer nada. No nos libramos de ese inquietante dolor de rodilla. Estamos irritables, deprimidos y hemos perdido totalmente el apetito. Parece que estamos sobreentrenados, pero ¿qué hacer ahora?

Como en la mayoría de los casos, prevenir es mejor que curar. Hay algunas medidas que pueden prevenir el sobreentrenamiento.

• Hacer sólo aumentos pequeños y graduales del ejercicio cada cierto período de tiempo.

• Llevar una dieta nutritiva y bien equilibrada.

• Asegurarse una relajación y sueño adecuados.

• Esté preparado para modificar la rutina de entrenamiento según las condiciones medioambientales. Por ejemplo, en un día muy caluroso vaya a la playa en lugar de correr sobre una pista.

• Controle otras tensiones de su vida y haga ajustes para adaptarlas.

• Evite entrenamientos monótonos mediante tantas variaciones de los ejercicios como sea posible.

• No haga ejercicio cuando esté enfermo.

• Sea flexible y diviértase cuando haya asumido el ejercicio.

Aunque el propósito siempre sea la prevención, habrá veces en las que ocurra el sobreentrenamiento, y la siguiente información ayudará al deportista sobreentrenado a volver a la pista.

La prioridad es tomarse un descanso; de cualquier modo, de 3 a 5 días deberían bastar, dependiendo de lo grave que sea el sobreentrenamiento. Durante este tiempo el deportista necesita olvidarse del ejercicio, y el cuerpo necesita también un descanso, así que déle uno –un descanso tanto físico como mental.

Intente dormir y relajarse tanto como le sea posible. Irse a la cama pronto y hacer una siesta si puede. Aumente la ingesta de comidas altamente nutritivas y tome dosis extra de vitaminas y minerales.

Después de los 3-5 días iniciales de descanso, el deportista puede volver gradualmente a la rutina de ejercicio normal, pero debe empezar paulatinamente. La mayoría de los estudios dicen que es correcto empezar con la misma intensidad y tiempo de ejercicio pero rebajando la frecuencia. Así que si el deportista normalmente se entrena 3-4 veces por semana, rebaje eso a sólo 2 veces por semana durante una o dos semanas. Después de eso el deportista debería estar preparado para reasumir el régimen normal de ejercicio.

En ocasiones es una buena idea tomarse un descanso, como el que se acaba de apuntar, tanto si se está agotado como si no. Dará a la mente y al cuerpo la oportunidad de recuperarse por completo de cualquier problema que se pueda estar gestando sin que el deportista se haya dado cuenta. También refrescará la mente, dará una motivación renovada y ayudará al deportista a que resurjan las ganas de ejercitarse de nuevo. No subestime los beneficios de un buen descanso.

Desarrollo de la condición física y la habilidad

Una condición física individual está formada por un vasto número de componentes. Los componentes principales son la fuerza, la potencia, la velocidad, la resistencia, la flexibilidad, el equilibrio, la coordinación, la agilidad y la técnica. Aunque algunos deportes requieran diferentes niveles de cada componente de la condición física, es esencial planear un ejercicio regular o un programa de entrenamiento que cubra todos y cada uno de los componentes principales.

Un error común de los deportistas es focalizar el ejercicio excesivamente en uno de los componentes que se reconozca como propio de su deporte particular, y abandonar el resto. Aunque un componente pueda usarse más que otro, es importante ver cada componente como sólo uno de los radios de la rueda de la condición física. El desequilibrio de un componente puede contribuir a que se produzca una lesión deportiva.

Por ejemplo, el fútbol depende mucho de la fuerza y la potencia; sin embargo, la exclusión de los ejercicios técnicos y el entrenamiento de la flexibilidad podrían llevar a una lesión seria y una mala ejecución del deporte. La fuerza y la flexibilidad son primordiales para un gimnasta, pero un programa de entrenamiento seguro también mejorará la potencia, la velocidad y la resistencia.

Lo mismo pasa con cada tipo de deporte. Hay gente que parece tener una fuerza o flexibilidad natural, y sería de locos para esta persona ignorar completamente los otros componentes de la condición física. Por eso, deportistas como los trideportistas o los hombres de acero suelen considerarse como totalmente en forma, porque su deporte requiere una distribución de los componentes que componen la condición física.

Definir el equilibrio adecuado es la llave para alcanzar el éxito de salud y condición física y para mantenerse al margen de lesiones deportivas, y puede requerir la asistencia de un entrenador profesional cualificado. Para ayudar a realizar un programa de ejercicios o entrenamiento, existen cuatro métodos de entrenamiento que se detallan a continuación. Son el entrenamiento de la fuerza, el entrenamiento en circuito, el entrenamiento combinado y el entrenamiento pliométrico.

Condición física

Parte 1: Entrenamiento de fuerza

El entrenamiento de fuerza ha sido una parte del acondicionamiento deportivo durante muchos años. Está recomendado por sus efectos sobre la velocidad, la fuerza, la agilidad y la masa muscular. Sin embargo, a menudo se pasan por alto sus beneficios en la prevención de las lesiones.

¿Qué es el entrenamiento de fuerza?

El entrenamiento de fuerza consiste en mover las articulaciones en una amplitud del movimiento contra una resistencia requiriendo que los músculos gasten energía y se contraigan enérgicamente para mover los huesos. El entrenamiento de la fuerza puede hacerse usando varios tipos de resistencia con o sin equipamiento. El entrenamiento de la fuerza se usa para fortalecer los músculos, tendones, huesos y ligamentos y para incrementar la masa muscular.

El entrenamiento de fuerza se debe llevar a cabo en el programa de acondicionamiento de todos los deportes, no sólo de los de fuerza. El aumento de la velocidad, fuerza, agilidad y resistencia muscular beneficiará a deportistas de cualquier disciplina.

Tipos de entrenamientos de fuerza

La fuerza se puede entrenar con varios formatos de entrenamiento. Los formatos se diferencian por el tipo de resistencia y el equipamiento que se usa.

Pesos de máquina

El entrenamiento de fuerza mediante máquinas consiste en ejercicios de resistencia realizados con cualquiera de las máquinas diseñadas para producir resistencia. Éstas son máquinas con pilas de pesos, hidráulicas, barras o bandas de resistencia e incluso el uso del Thera-band o tubos de resistencia.

La resistencia, o el peso, debe cambiarse para aumentar la intensidad del ejercicio. La amplitud del movimiento y la posición del movimiento las controla la máquina. La resistencia puede ser constante durante el movimiento o puede cambiar debido al sistema de poleas y levas. Las máquinas a menudo añaden un grado de seguridad, pero pasan por alto el estabilizador o ayudante de los músculos en un movimiento.


Figura 2.5. Ejemplos de máquinas de pesos: a) máquina de remo sentado, b) máquina de abdominales, c) máquina multicaderas.

Pesos libres

El entrenamiento de fuerza mediante pesos libres implica usar pesos que no están fijados a un patrón de movimiento por una máquina. Esto incluye las pesas y mancuernas. También se incluyen en este grupo las kettlebells, los balones medicinales, los pesos de tobillo y muñeca y las cadenas de levantamiento de pesos.

El peso usado, al igual que con las máquinas, se debe cambiar para aumentar la resistencia de un ejercicio. La resistencia en diferentes puntos a lo largo de la amplitud del movimiento se transfiere a diferentes músculos, y debido a los ángulos puede reducirse en algunas ocasiones. En el tope de una articulación, el peso se transfiere a la articulación y el músculo simplemente estabiliza la articulación.

La amplitud del movimiento y el patrón del movimiento no están limitados, por lo que los músculos estabilizadores deben trabajar para mantener las articulaciones en línea durante el movimiento. Debido a que el movimiento no está fijo, una baja condición física puede ser un factor importante.


Figura 2.6. Ejemplos de pesos libres: a) press de banca, b) pulóver con mancuernas, c) press de hombros con barra de pesas.

Ejercicios con el propio peso del cuerpo

Los ejercicios con el propio peso del cuerpo implican utilizar el peso del cuerpo del deportista como resistencia durante el ejercicio. Al igual que con los pesos libres, la amplitud y el patrón del movimiento no están fijados por una máquina. Los ejercicios como el salto pliométrico, las flexiones en suelo, flexiones en barra, ejercicios abdominales, incluso esprintar y saltar a la cuerda, entran dentro de esta categoría.

El peso usado en estos ejercicios es constante y sólo varía cuando cambia el cuerpo del deportista. Las variaciones de la resistencia durante el movimiento son similares a las de los ejercicios de pesos libres.

La amplitud del movimiento y la vía del movimiento no siguen un patrón fijo, así que los músculos estabilizadores entran en juego. La forma es, de nuevo, un elemento importante en estos ejercicios. La imposibilidad de cambiar el peso que se usa limita la efectividad para algunos deportistas. Los deportistas más grandes estarán limitados en los ejercicios que puedan hacer y el número de repeticiones. Los más pequeños llegarán rápidamente al límite de repeticiones deseado para desarrollar fuerza.


Figura 2.7. Ejemplos de ejercicios con el propio peso del cuerpo: a) flexiones, b) elevación de las piernas colgado, c) inclinaciones.

¿Cómo previene las lesiones el entrenamiento de fuerza?

El entrenamiento de fuerza es hoy en día una práctica habitual en el deporte. Los beneficios son obvios y el paso inmediato de estos beneficios al terreno de juego lo hacen ideal para el acondicionamiento fuera de temporada. La prevención de las lesiones es uno de los beneficios que normalmente no se tienen en cuenta. El entrenamiento de fuerza es una herramienta muy efectiva para la prevención de las lesiones por una variedad de razones.

El entrenamiento de la fuerza mejora la fuerza muscular, la de los tendones e incluso la de los ligamentos y los huesos. Los músculos y tendones más fuertes ayudan a mantener el cuerpo en una alineación adecuada y protege los huesos y las articulaciones cuando se mueven o sufren un impacto. Los huesos se vuelven más fuertes debido a la sobrecarga que se sitúa sobre ellos durante el entrenamiento, y los ligamentos se vuelven más flexibles y absorben mejor los choques que puedan tener durante los movimientos dinámicos.

Cuando un área del cuerpo se usa menos durante una actividad, se debilita más que el resto de las áreas. Esto puede suponer un problema cuando se requiere esa área (ya sea un músculo, ligamento, articulación o un hueso específico) de forma repentina durante una actividad. Esa área no puede con el estrés repentino al que se la somete y se produce la lesión. El entrenamiento de fuerza, usando un programa equilibrado, eliminará esas áreas débiles y equilibrará el cuerpo para las actividades que deba realizar.

Los desequilibrios musculares son una de las causas más frecuentes de lesión en los deportistas. Cuando un músculo o un grupo de músculos se vuelven más fuertes que su grupo opuesto, los músculos más débiles se fatigan más rápido y son más susceptibles a las lesiones. Una contracción forzada cerca del rendimiento máximo del músculo más fuerte también puede causar daño al músculo opuesto más débil debido a la imposibilidad de contrarrestar la fuerza.

Los desequilibrios musculares también afectan las articulaciones y los huesos debido a un tirón anormal que causa que la articulación se mueva de forma antinatural. Los músculos más fuertes harán que la articulación tiré en esa dirección causando un estiramiento de los ligamentos opuestos y la tensión de los que aguantan. Esto puede provocar dolor crónico y un excesivo desgaste de los huesos. Un programa de entrenamiento de fuerza equilibrado ayudará a contrarrestar estos efectos mediante el fortalecimiento de los músculos más débiles y los equilibrará con sus homólogos.

Precauciones a tener en cuenta en el entrenamiento de fuerza

El entrenamiento de fuerza es una gran herramienta para prevenir las lesiones. Lesionarse durante el entrenamiento de fuerza obviamente frustra este propósito. Para evitar una lesión es esencial que se use una forma adecuada en todos los ejercicios. Mantener el cuerpo en un alineamiento correcto mientras se ejercita minimizará las posibilidades de lesión. Es importante empezar con pesos ligeros o con poca resistencia y desarrollar una buena forma antes de incrementar la resistencia. Cuando se aumenta la resistencia, es importante hacerlo paulatinamente y sólo cuando se pueda realizar correctamente el número de repeticiones que se desea.

El descanso tiene un papel crucial en la eficacia y seguridad de un programa de entrenamiento. Recuerde que los músculos se reparan y se vuelven más fuertes durante el descanso, no durante el entrenamiento. Realizar ejercicios de entrenamiento de fuerza para los mismos grupos de músculos sin un descanso adecuado entre las sesiones de entrenamiento puede llevar al sobreagotamiento. Estar sobreentrenado tendrá como resultado que los músculos no se reparen de forma adecuada y que uno no esté preparado para más trabajo. Esto puede causar lesiones agudas o crónicas.

Condición física

Parte 2: El entrenamiento en circuito

Las rutinas de entrenamiento en circuito son las sesiones de entrenamiento favoritas de muchos entrenadores y deportistas. El entrenamiento en circuito se puede usar como parte de los programas de rehabilitación de lesiones para acondicionar a deportistas de elite o para ayudar a perder peso. Los circuitos pueden usarse para cualquier cosa.

Un entrenador deportivo excepcional llamado Col Stewart es un gran fan de las rutinas de entrenamiento en circuito. Col es uno de esos raros entrenadores que pueden coger cualquier deporte e idear un programa de entrenamiento específico que siempre produce destacadas mejoras para sus deportistas.

Las rutinas de entrenamiento en circuito de Col son las grandes responsables del éxito de sus muchos deportistas campeones mundiales, incluidos su hijo, Miles Stewart (campeón del mundo de triatlón), Mike Doohan (campeón mundial de motociclismo en 500 cc) e innumerables deportistas de otras disciplinas tan diversas como el patinaje, el squash y el ciclismo. Muchos otros entrenadores han impresionado también por sus entrenamientos en circuito y los usan con frecuencia.

Brian Mackenzie, de Sport Coach, dice: “El entrenamiento en circuito es una manera excelente de mejorar de forma simultánea la movilidad, la fuerza y la resistencia”.

Workouts for women señala: “El entrenamiento en circuito es uno de los mejores métodos de ejercitarse, ya que proporciona excelentes beneficios a la condición física, la tonificación y la fuerza, y una reducción del peso y el volumen. En resumen, el máximo de resultados en el mínimo de tiempo”.

Y en otro sitio se define el entrenamiento en circuito como: “Una forma ideal de construir versatilidad, que engloba la fuerza y la condición física, así como de consolidar el dominio de una amplia variedad de aptitudes físicas”.

¿Qué es el entrenamiento en circuito?

El entrenamiento en circuito consiste en series consecutivas de ejercicios cronometrados hechos uno detrás del otro con cantidades variables de descanso entre cada ejercicio.

Por ejemplo, una rutina de entrenamiento en circuito simple consistiría en flexiones, sentadillas, abdominales, flexiones en barra y balanceos. La rutina se debería estructurar de la siguiente manera, y se podría repetir continuadamente tantas veces como sea necesario.

• Haga tantas flexiones como pueda en 30 segundos, luego descanse 30 segundos.

• Haga tantas sentadillas como pueda en 30 segundos, luego descanse 30 segundos.

• Haga tantos abdominales como pueda en 30 segundos, luego descanse 30 segundos.

• Haga tantos balanceos como pueda en 30 segundos, luego descanse 30 segundos.

• Haga tantas flexiones en barra como pueda en 30 segundos, luego descanse 30 segundos.

¿Por qué es tan bueno el entrenamiento en circuito?

El ritmo rápido y el constante cambio de carácter del entrenamiento en circuito provocan un único tipo de estrés en el cuerpo, que difiere de las actividades de ejercicio normales como el entrenamiento con pesas o los ejercicios aeróbicos.

Los requisitos del entrenamiento en circuito preparan el cuerpo de una manera completa. El entrenamiento en circuito es una forma excepcional de ejercicio para ayudar a la prevención de lesiones y es una de las mejores maneras de condicionar cuerpo y mente.

Hay muchas otras razones por las que el entrenamiento en circuito es una forma fantástica de ejercicio, y en lo que la mayoría de estas razones coinciden es en la flexibilidad. En otras palabras, el entrenamiento en circuito es totalmente adaptable a los requerimientos específicos del individuo.

• El entrenamiento en circuito puede ser totalmente personalizado. Sea un principiante o un deportista de elite, las rutinas de entrenamiento en circuito pueden ser modificadas para que den los mejores resultados posibles.

• Una rutina de entrenamiento en circuito se puede modificar para dar al deportista exactamente lo que quiere. Sea un trabajo de todo el cuerpo o sólo trabajar un área específica, o trabajar en un aspecto particular del deporte elegido.

• Es fácil cambiar el objetivo de la rutina de entrenamiento para enfatizar la fuerza, la resistencia, la agilidad, la velocidad, el desarrollo de la técnica, pérdida de peso, u otros aspectos del fitness que son importantes para el individuo.

• El entrenamiento en circuito es eficaz. No se pierde el tiempo entre las series. Conlleva el máximo de resultados en el mínimo tiempo.

• El entrenamiento en circuito se puede realizar en cualquier lugar. El entrenamiento en circuito es la forma preferida de ejercicio para los Comandos de la Marina Real Británica, porque pasan largos períodos de tiempo en grandes barcos. Los espacios reducidos hacen que muchas veces los entrenamientos en circuito sean la única forma de ejercicio posible para ellos.

• No se necesita equipamiento caro; ni siquiera se necesita la inscripción en un gimnasio. Es tan simple como juntar una gran rutina de entrenamiento en circuito en casa o en un parque. Con un poco de imaginación, es fácil idear todo tipo de ejercicios usando objetos como sillas y mesas o incluso los juguetes de niños como columpios o barras.

• Otra razón por la que el entrenamiento en circuito es tan popular es porque es divertido hacerlo en pareja o en grupo. La mitad del grupo realiza los ejercicios mientras la otra mitad descansa y motiva a los miembros del grupo que se ejercitan en ese momento.

Tipos de entrenamiento en circuito

Tal y como se ha mencionado antes, el entrenamiento en circuito puede ser totalmente personalizado, lo que significa que hay un número ilimitado de maneras para estructurar una rutina de entrenamiento. He aquí algunos ejemplos de los diferentes tipos.

Circuito cronometrado

Este tipo de circuito implica trabajar durante un período de tiempo determinado prefijado tanto para los descansos como para los intervalos de ejercicio. Por ejemplo, un circuito cronometrado típico sería 30 segundos de ejercicio y 30 segundos de descanso entre ejercicios.

Circuito de competición

Éste es similar a un circuito cronometrado, pero cada individuo se esfuerza para ver cuántas repeticiones puede hacer en el mismo período de tiempo. Por ejemplo, completar 12 flexiones en 30 segundos. La idea es mantener el mismo período de tiempo, pero intentando incrementar el número de repeticiones que se logra hacer en ese período.

Circuito de repetición

Este tipo de circuito es idóneo cuando se trabaja con grandes grupos de gente que tienen diferentes niveles de condición física y destreza. La idea es que el grupo que esté más en forma haga 20 repeticiones de cada ejercicio; el grupo intermedio, sólo 15 repeticiones, y los principiantes, sólo 10 repeticiones de cada ejercicio.

Deporte específico o circuito de carrera

Este tipo de circuito se realiza mejor al aire libre o en un lugar muy amplio. Escoja ejercicios que sean específicos del deporte de los participantes, o enfatice un aspecto del deporte que necesite mejoras. Luego, en lugar de descansar entre los ejercicios, corra de forma suave 200 ó 400 metros.

Algunas precauciones importantes

El entrenamiento en circuito es una forma fantástica de hacer ejercicio. De todos modos, el problema más común es que la gente tiende a ponerse demasiado nerviosa por la naturaleza cronometrada de los ejercicios, y se fuerzan a trabajar más duro de lo que lo harían normalmente. Esto tiende a producir dolor muscular y articular, y aumenta la probabilidad de lesión. Seguidamente se detallan dos precauciones a tener en consideración.

Nivel de condición física

Si el deportista no ha hecho nunca ningún tipo de entrenamiento en circuito, incluso si se trata de gente en forma, debe empezarse poco a poco. La naturaleza del entrenamiento en circuito es bastante diferente a cualquier otra forma de ejercicio. Hace diferentes exigencias al cuerpo y a la mente, y, si el deportista no está acostumbrado a eso, tardará algunas sesiones en adaptar su cuerpo a esta nueva forma de entrenamiento.

Calentamiento y relajación

No empiece un entrenamiento en circuito sin antes hacer un minucioso calentamiento que incluya estiramientos. Como se ha mencionado previamente, el entrenamiento en circuito es muy diferente a otras formas de ejercicio. El cuerpo debe estar preparado para un entrenamiento en circuito antes de empezar la sesión.

Condición física

Parte 3: Entrenamiento combinado

El entrenamiento combinado, aunque se ha usado a lo largo de muchos años, es relativamente nuevo como concepto de entrenamiento. Los deportistas se han visto forzados a realizar ejercicios externos a su deporte para entrenarse por muchas ra-zones, que son: el tiempo, el cambio de temporada, la facilidad y el equipamiento disponible, y las lesiones. Lo supieran o no, estos deportistas estaban haciendo entrenamientos combinados. Los beneficios del entrenamiento combinado son el refuerzo, entre otras cosas, en la prevención de lesiones.

¿Qué es el entrenamiento combinado?

El entrenamiento combinado es el uso de varias actividades para conseguir un acondicionamiento de todo el cuerpo. El entrenamiento combinado usa actividades más allá de las técnicas normales y los ejercicios comúnmente asociados con el deporte que se practica. Los ejercicios proporcionan el cese del impacto normal que conlleva entrenar un deporte particular; de ese modo hay un pequeño descanso para los músculos, tendones, huesos, articulaciones y ligamentos que se usan habitualmente. Estos ejercicios apuntan a los músculos desde otro ángulo o resistencia y trabajan para equilibrar a un deportista. El entrenamiento combinado es una forma efectiva de que el cuerpo descanse de las actividades normales del deporte específico que practica sin dejar de ejercitarse.

Cualquier ejercicio o actividad se puede emplear para los entrenamientos combinados si no es una técnica asociada con el deporte en particular que se practica. El entrenamiento con pesas es una herramienta usada normalmente en el entrenamiento combinado. Nadar, montar en bicicleta, correr e incluso esquiar son actividades para el entrenamiento combinado. Los pliométricos se están convirtiendo de nuevo en herramientas populares del entrenamiento combinado.

Críticas del entrenamiento combinado

El entrenamiento combinado ayuda a conseguir el equilibrio en los músculos debido a que éstos se trabajan desde diversos ángulos y en diferentes posiciones. El entrenamiento combinado, de todos modos, no desarrolla la técnica específica del deporte ni acondiciona específicamente para ese deporte. Un jugador de fútbol que corre de tres a cinco millas todo el verano y levanta pesas no estará en forma futbolera cuando empiece la pretemporada. El entrenamiento combinado no puede usarse como la única herramienta de acondicionamiento. Sigue requiriéndose un entrenamiento del deporte específico y de sus técnicas.

Los deportes de alto impacto como el básquet, la gimnasia, el fútbol o la carrera fuerzan mucho el sistema esquelético. El entrenamiento combinado puede ayudar a limitar el desgaste, pero es necesario también algo de impacto específico del deporte en cuestión para acondicionar a los deportistas para su actividad. Un corredor que corre en el agua como su única rutina de entrenamiento podría desarrollar entesopatías tibiales y otras lesiones cuando trate de correr en superficies duras para las carreras o los entrenamientos. Su cuerpo no está acondicionado para la fuerza a la que está sujeto y reaccionará en consecuencia.

Saltar a un intenso programa de entrenamiento combinado sin entrar progresivamente en él de forma adecuada puede también conducir a problemas. Es importante aumentar de forma progresiva la intensidad, la duración y la frecuencia mediante pequeños incrementos.

Ejemplos de entrenamientos combinados

El entrenamiento combinado puede llevarse a cabo de muchas maneras. La clave de un buen programa de entrenamiento combinado es que debe dirigirse a los mismos sistemas de energía que se usan en el deporte que se practica y debe permitir un descanso de las actividades específicas de ese deporte. Entrenar los mismos grupos de músculos principales, pero de manera diferente, mantiene al deportista en forma y ayuda a prevenir las lesiones por sobreuso.

• Un ciclista puede usar la natación para mejorar la fuerza de la parte superior del cuerpo y para mantener la resistencia cardiovascular. Puede usar el esquí de fondo para mantener la fuerza de las piernas y la resistencia cuando la temporada de nieve impida practicar el ciclismo.

• Los nadadores pueden hacer entrenamiento de pesos libres para desarrollar y mantener los niveles de fuerza. Pueden incorporar la escalada para mantener altas la fuerza de la parte superior del cuerpo y la resistencia.

• Los corredores pueden usar la bicicleta de montaña para trabajar las piernas desde un enfoque ligeramente diferente. Pueden emplear las carreras en agua profunda para disminuir el impacto mientras siguen manteniendo un programa de acondicionamiento.

• Un tirador puede utilizar los ejercicios olímpicos de levantamiento de pesos para desarrollar el carácter explosivo general. Puede usar los pliométricos y las carreras para desarrollar la explosividad que necesita en caderas y piernas.

¿Cómo previene las lesiones el entrenamiento combinado?

El entrenamiento combinado es una herramienta importante en los programas de prevención de lesiones de los deportistas. Permite a los entrenadores y a los deportistas tener la oportunidad de entrenarse con dureza durante todo el año sin correr el riesgo de sufrir lesiones por sobreentrenamiento o sobreuso. El simple proceso de cambiar el tipo de entrenamiento cambia la tensión en el cuerpo.

El entrenamiento combinado da un descanso a los músculos que se usan en el deporte primario apartándolos de la tensión normal que se ejerce en ellos cada día. Los músculos pueden seguir siendo trabajados, incluso de forma intensa, pero sin el impacto normal o desde un ángulo diferente. Esto permite a los músculos recuperarse del desgaste y las roturas que se hayan podido producir durante la temporada. Esta pausa activa es una herramienta de recuperación mucho mejor que un descanso total y además fuerza al cuerpo a adaptarse a diferentes estímulos.

Asimismo, el entrenamiento combinado ayuda a reducir o revertir los desequilibrios musculares del cuerpo. Un lanzador de béisbol puede desarrollar un desequilibrio lateral entre las dos partes del cuerpo así como en la cintura escapular del brazo con el que tira. Miles de lanzadores a lo largo de la temporada aumentarán la fuerza de los músculos directamente implicados en el lanzamiento mientras que los músculos de apoyo y los que no están implicados se volverán más débiles por la falta de entrenamiento. El entrenamiento combinado ayuda a equilibrar la fuerza entre los músculos de ambos lados, así como en los músculos estabilizadores. Este equilibrio de la fuerza y la flexibilidad contribuye a prevenir que un grupo muscular, debido al desequilibrio de fuerza, lleve el cuerpo a una alineación antinatural. También previene los tirones musculares y los desgarros causados cuando un músculo ejerce más fuerza de la que puede contrarrestar el grupo opuesto.

Precauciones del entrenamiento combinado

Cuando se empiece una nueva actividad es importante instruirse sobre las técnicas adecuadas y las medidas de seguridad. Practicar kayak en el océano puede ser una actividad de entrenamiento combinado ideal para que los tenistas desarrollen y mantengan la resistencia de la parte alta del cuerpo, pero es peligroso si no se conocen las técnicas adecuadas para realizar este deporte.

El equipamiento que se usa para las actividades del entrenamiento combinado debe estar hecho a medida y diseñado adecuadamente para esta actividad. Un equipamiento poco seguro o inadecuado puede provocar una lesión.

El entrenamiento combinado es una manera ideal de evitar las lesiones por uso excesivo y sobreentrenamiento. Desafortunadamente, estos mismos obstáculos pueden ser un elemento en el programa de entrenamiento combinado. Variar los entrenamientos, un descanso adecuado entre los entrenamientos, la forma adecuada y el aumento gradual de la resistencia son importantes en cualquier programa. Muchos deportistas simplemente añaden el cross training a su programa habitual en lugar de sustituirlo. Esto lleva a sobreentrenarse, que sería lo opuesto al objetivo de prevenir las lesiones.

Condición física

Parte 4: Entrenamiento pliométrico

Las tres secciones anteriores revisaban tres técnicas de entrenamiento muy buenas para ayudar al desarrollo de la habilidad atlética, lo que a su vez ayuda a prevenir la lesión deportiva. Esta sección añade las últimas tres técnicas para tratar una forma ligeramente más avanzada de preparación llamada pliométrica.

¿Qué son los ejercicios pliométricos?

En los términos más sencillos, los pliométricos son ejercicios que implican el salto. Por ejemplo, saltar de lado a lado, brincar, saltar a la cuerda, golpear un saco de arena, botar, dar zancadas, trunk curl con pelota, saltar obstáculos y las flexiones con palmada son ejemplos de ejercicios pliométricos.


Figura 2.8. Ejemplos de ejercicios pliométricos: a) saltar de lado a lado, b) golpear un saco de arena, c) trunk curl con pelota.

De todos modos, para una definición más detallada se necesita más información contextual sobre la contracción de los músculos. Éstos se contraen según una de las tres maneras siguientes:

1. Contracción excéntrica del músculo

Una contracción excéntrica del músculo es lo que ocurre cuando éste se contrae y se alarga al mismo tiempo. Un ejemplo de contracción excéntrica del músculo es coger un objeto con la mano y bajarlo al lateral del cuerpo. El bíceps braquial (brazo) se contrae de forma excéntrica para permitir el descenso controlado del brazo.


Figura 2.9. Contracción excéntrica del músculo.

2. Contracción concéntrica del músculo

Una contracción concéntrica del músculo es lo que ocurre cuando éste se contrae y se acorta al mismo tiempo. Un ejemplo de contracción concéntrica de un músculo la encontramos cuando se eleva el cuerpo en las flexiones de brazos en barra. El bíceps braquial se contrae y se acorta a medida que el cuerpo se eleva en la barra de flexiones.


Figura 2.10. Contracción concéntrica del músculo.

3. Contracción isométrica del músculo

Una contracción isométrica del músculo es lo que ocurre cuando éste se contrae pero no cambia su longitud. Un ejemplo de contracción isométrica del músculo la encontramos cuando se sujeta un objeto pesado en la mano con el codo inmóvil y doblado en un ángulo de 90°. El bíceps braquial se contrae, pero no cambia su longitud porque el cuerpo no se mueve ni hacia arriba ni hacia abajo.

Volviendo a la definición formal, un ejercicio pliométrico es aquel en que la contracción excéntrica de un músculo es seguida rápidamente por una contracción concéntrica. En otras palabras, cuando un músculo se contrae y se alarga velozmente, e inmediatamente después va seguido por una contracción y acortamiento, esto es un ejercicio pliométrico. Este proceso de contraer-alargar y contraer-acortar se conoce a menudo como el ciclo de estiramiento-acortamiento.

He aquí otro ejemplo de ejercicio pliométrico. Se trata del simple acto de saltar desde un escalón, cayendo al suelo con los dos pies, y luego saltar hacia adelante, todo hecho en un único y rápido movimiento.

Cuando se salta desde un escalón hacia el suelo, los músculos de las piernas se contraen de forma excéntrica para reducir la velocidad de la caída del cuerpo. Asimismo, cuando se da el salto hacia adelante, los músculos se contraen de forma concéntrica para saltar desde el suelo. Éste es un ejemplo clásico de ejercicio pliométrico.


Figura 2.11. Contracción isométrica del músculo.

¿Por qué son importantes los ejercicios pliométricos en la prevención de lesiones?

Para desarrollar la potencia para el deporte elegido, los deportistas a menudo usan los ejercicios pliométricos, por lo que hay mucho escrito sobre cómo llevar esto a cabo. De todos modos, hay poca gente que se dé cuenta de lo mucho que pueden ayudar los ejercicios pliométricos en la prevención de lesiones.

Esencialmente, los ejercicios pliométricos fuerzan el músculo a contraerse velozmente desde una posición de estiramiento completo. Ésta es la posición en la que los músculos tienden a estar más débiles. Acondicionando el músculo en este punto más débil (estiramiento completo), éste está mejor preparado para asumir este tipo de tensión en un entorno real o de juego.

¿Por qué los ejercicios pliométricos son importantes en la rehabilitación de lesiones?

La mayoría de los programas de rehabilitación de lesiones fracasan a la hora de advertir que una contracción excéntrica del músculo puede ser hasta tres veces más fuerte que una contracción concéntrica. Por esto los ejercicios pliométricos son importantes en el período final de la rehabilitación para preparar el músculo para asumir el esfuerzo añadido de las contracciones excéntricas.

Obviar esta fase final del proceso de rehabilitación puede conducir a menudo a una recaída en la lesión, porque los músculos no han sido preparados para arreglárselas con la fuerza añadida de las contracciones excéntricas.

¡Precaución, precaución, precaución!

Los ejercicios pliométricos NO son para todo el mundo, no son adecuados para los deportistas amateurs ni tampoco para quienes sólo practican el deporte durante el fin de semana. Se trata de una forma avanzada de preparación atlética y puede poner demasiada tensión en músculos, articulaciones y huesos poco preparados.

Los ejercicios pliométricos sólo deben ser usados por deportistas bien preparados y preferentemente bajo la supervisión de un entrenador profesional. Cuando añada los ejercicios pliométricos a una rutina de entrenamiento regular, por favor tome detallada nota de las siguientes precauciones.

• Los niños y adolescentes que todavía están creciendo no deben realizar ejercicios pliométricos de forma repetitiva e intensa.

• Debe desarrollarse una base sólida de fuerza muscular y resistencia antes de empezar un programa de ejercicios pliométricos. De hecho, Better-Body.com recomienda: “Es una buena norma general que antes de que empecemos a realizar cualquier ejercicio pliométrico seamos capaces de cargar al menos 1,5 veces nuestro propio peso, y que luego nos centremos en desarrollar la fuerza general.”

• Es esencial un calentamiento minucioso para asegurar que el deportista está preparado para la intensidad de los ejercicios pliométricos.

• No realice ejercicios pliométricos en superficies de hormigón, asfalto u otras superficies duras. La hierba es una de las mejores superficies para los ejercicios pliométricos.

• La técnica es importante. Tan pronto como la forma se deteriore o el deportista se sienta cansado, deténgalo.

• No abuse de ello. Los ejercicios pliométricos son muy intensos. Permita mucho descanso entre sesiones y no haga pliométricos dos días seguidos.

Estiramientos y flexibilidad

Parte 1: ¿Cómo se previenen las lesiones mediante los estiramientos?

Hacer estiramientos es una actividad simple y efectiva que ayuda a realzar la ejecución de un deportista, desminuir la probabilidad de lesión y minimizar el dolor muscular. Pero ¿cómo previenen los estiramientos específicamente las lesiones deportivas?

Amplitud del movimiento mejorada

Situando ciertas partes del cuerpo en determinadas posiciones, somos capaces de alargar nuestros músculos. Como resultado de esto, se consigue una reducción general de la tensión del músculo y se aumenta la amplitud del movimiento.

Aumentando la amplitud del movimiento estamos aumentando la distancia en la que nuestras extremidades se pueden mover antes de que se produzca un daño en músculos y tendones. Por ejemplo, los músculos y tendones de la parte posterior de nuestras piernas están bajo una gran tensión cuando se chuta un balón. Por ello, cuanto más flexibles sean estos músculos más lejos puede ir nuestra pierna antes de que se produzca un esguince o una lesión.

Los beneficios de una amplitud extensa del movimiento son: aumento del confort, mayor habilidad para moverse libremente y disminución de la propensión a las lesiones de músculos y tendones por tensión.


Figura 2.12. Aumento de la amplitud del movimiento cuando se chuta un balón: a) amplitud del movimiento limitada, b) amplitud del movimiento mejorada después del acondicionamiento.

Reducción del dolor muscular postejercicio

Todos hemos experimentado lo que pasa cuando vamos a correr o al gimnasio por primera vez tras unos meses de no ir. El día después nuestros músculos están tirantes, duelen, están duros y a menudo es doloroso incluso bajar escaleras. El dolor que normalmente acompaña a la actividad física intensa a menudo se refiere como dolor muscular postejercicio (véase figura 2.3). Este dolor es el resultado de microrroturas (diminutos desgarros en las fibras musculares), acumulación de sangre y de productos desechables como el ácido láctico. El estiramiento como parte de una relajación efectiva ayuda a aliviar este dolor mediante un alargamiento de las fibras musculares, aumentando la circulación de la sangre y eliminando los productos de desecho.

Reducción de la fatiga

La fatiga es un gran problema para todos, especialmente para quienes se ejercitan. Provoca un descenso de la actividad física y mental. Un aumento de la flexibilidad a través del estiramiento puede ayudar a prevenir los efectos de la fatiga mediante la eliminación de la presión en los músculos que trabajan (los agonistas). Por cada músculo del cuerpo hay un músculo opuesto (el antagonista). Si los músculos opuestos son más flexibles, los músculos que trabajan no tienen que ejercer tanta fuerza contra los músculos opuestos. Por ello, cada movimiento de los músculos que trabajan requiere menos esfuerzo.

Beneficios añadidos

Junto a los beneficios anteriormente citados, un programa regular de estiramientos también ayudará a mejorar la postura, desarrollar la conciencia corporal, mejorar la coordinación, fomentar la circulación, aumentar la energía y mejorar la relajación y aliviar el estrés.

Parte 2: Las reglas para un estiramiento seguro

Como sucede con la mayoría de las actividades, existen reglas y directrices para asegurar que se practiquen de forma segura. Los estiramientos no son una excepción. Los estiramientos pueden ser altamente peligrosos y perjudiciales si se realizan de forma incorrecta. Es de vital importancia que se mantenga fiel a las siguientes reglas tanto para su seguridad como para maximizar los beneficios potenciales del estiramiento.

A menudo existen confusiones y preocupaciones sobre qué estiramientos son buenos y cuáles son malos. En la mayoría de los casos alguien ha dicho al interesado que no debe hacer este o aquel estiramiento, o que éste es un buen estiramiento y aquél es un mal estiramiento.

¿Existen los estiramientos buenos y los malos? ¿No hay término medio? Y si hay sólo estiramientos buenos y estiramientos malos, ¿cómo decidimos cuáles son unos y cuáles son otros? Vamos a poner punto y final a la confusión de una vez por todas…

¡No existen los estiramientos buenos o malos!

Del mismo modo que no hay ejercicios buenos y ejercicios malos, no hay estiramientos buenos ni malos; simplemente los hay que son más apropiados que otros para los requisitos individuales de cada uno. De esta forma, un estiramiento que es perfectamente adecuado para una persona puede no serlo para otra.

Déjeme usar un ejemplo. Una persona con una lesión de hombro se supone que no debe hacer flexiones de brazos ni natación estilo libre, pero eso no significa que éstos sean malos ejercicios. Ahora, considere el mismo escenario desde el punto de vista de los estiramientos. La misma persona debería evitar los estiramientos de hombro, pero eso no significa que los estiramientos de hombro sean malos.

El estiramiento en sí mismo no es ni bueno ni malo. Es la manera como se realiza el estiramiento y quien lo realiza lo que hace que el estiramiento sea efectivo y seguro o ineficaz y peligroso. Poner un estiramiento en particular bajo la categoría de bueno o malo es de locos, además de peligroso. Etiquetar un estiramiento como bueno da la impresión a la gente de que ese estiramiento se puede hacer cuando y como se quiera y que no les acarreará ningún problema.

¡Lo importante son los requisitos específicos del individuo!

Recuerde, los estiramientos no son ni buenos ni malos. De todos modos, cuando se elige un estiramiento hay una serie de precauciones y comprobaciones que debemos tomar y hacer antes de darle el visto bueno a ese estiramiento.

1. En primer lugar, haga una revisión general del individuo. ¿Está sano y físicamente activo, o ha llevado un estilo de vida sedentario durante los últimos cinco años? ¿Se trata de un deportista profesional? ¿Se está recuperando de una lesión grave? ¿Tiene dolores, molestias o rigidez de músculos y articulaciones en alguna área de su cuerpo?

2. En segundo lugar, haga una revisión específica del área o el grupo muscular que va a estirar. ¿Están sanos los músculos? ¿Existe algún daño en las articulaciones, ligamentos, tendones, etc.? El área a estirar ¿se ha lesionado recientemente o se está recuperando de alguna lesión?

Si el grupo muscular que se va a estirar no está 100% sano, evite estirar esa área. Trabaje en la recuperación y la rehabilitación antes de pasar a ejercicios de estiramiento específicos. Sin embargo, en el caso de que el individuo esté sano y el área a estirar esté libre de lesiones, aplique lo siguiente para cualquier estiramiento.

Calentamiento previo al estiramiento

Esta primera norma a menudo es pasada por alto y eso puede llevar a una lesión importante si no se realiza de forma efectiva. Intentar estirar músculos que no han sido calentados previamente es como intentar estirar una tira de goma vieja y seca: se pueden partir.

Calentar antes de estirar tiene una serie de ventajas pero, ante todo, su propósito es preparar el cuerpo y la mente para una actividad más intensa. Y una de las maneras por las que consigue esto es ayudando a incrementar la temperatura corporal al mismo tiempo que aumenta la temperatura de los músculos del cuerpo. Aumentando la temperatura muscular estamos ayudando a que los músculos se suelten y estén más flexibles. Esto es esencial para asegurar que sacamos el máximo partido de nuestros estiramientos.

Un calentamiento correcto también aumenta las frecuencias cardíaca y respiratoria. Esto aumenta la circulación de sangre, lo que a su vez aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes a los músculos que trabajan. Todo esto ayuda a preparar los músculos para el estiramiento.

Un calentamiento correcto debería consistir en una actividad física ligera. El nivel de condición física del deportista debe mandar sobre la intensidad y la duración del calentamiento, aunque un calentamiento correcto para la mayor parte de la gente suele durar unos diez minutos y provocar una ligera sudoración.

Estirar antes y después del ejercicio

La duda que a menudo se plantea es “¿debo estirar antes o después de hacer ejercicio?” Esto no es una cuestión de una u otra opción, ya que ambas son esenciales. No es bueno estirar después del ejercicio y contar eso como el estiramiento preejercicio para la próxima vez. Estirar después de hacer ejercicio tiene un propósito totalmente diferente que estirar antes del ejercicio. Los estiramientos no son iguales.

El propósito de estirar antes de hacer ejercicio es ayudar a prevenir las lesiones. Hacer estiramientos provoca el alargamiento de los músculos y tendones, lo que a su vez aumenta nuestro grado de movimiento. Esto asegura que seamos capaces de movernos libremente y sin restricciones o lesiones.

Sin embargo, estirar después de hacer ejercicio tiene un papel muy distinto. Su objetivo es principalmente ayudar en la reparación y recuperación de los músculos y tendones. Mediante el alargamiento de los músculos y de los tendones, el estiramiento ayuda a prevenir la tirantez muscular y el posterior dolor muscular que suele acompañar una sesión de ejercicio intenso.

Después de ejercitarnos, nuestros estiramientos deben considerarse como una parte de la relajación. La relajación variará dependiendo de la duración y la intensidad del ejercicio asumido, pero generalmente consistirá en 5-10 minutos de actividad física muy suave seguidos por 5-10 minutos de estiramientos estáticos.

Una relajación efectiva que conste de actividad física ligera y estiramientos ayudará a eliminar los residuos de los músculos, prevendrá la estasis sanguínea y promoverá el aporte de oxígeno y nutrientes a los músculos. Todo esto contribuye a devolver el cuerpo a su estado preejercicio, colaborando de este modo al proceso de recuperación.

Estiramiento de los músculos principales y sus grupos musculares opuestos

Cuando se hacen estiramientos, es de vital importancia que prestemos atención a los principales grupos musculares del cuerpo. Simplemente porque un deporte en particular ponga mucho énfasis en las piernas, por ejemplo, no significa que uno pueda olvidarse de los músculos del torso en una rutina de estiramientos.

Todos los músculos desempeñan un papel importante en cualquier actividad física, no sólo unos pocos. Los músculos de la parte superior del cuerpo, por ejemplo, son extremadamente importantes en cualquier deporte de correr. Juegan un papel vital en la estabilidad y el equilibrio del cuerpo durante el movimiento al correr. Por ello es importante mantenerlos flexibles.

Cada uno de los músculos del cuerpo tiene un músculo antagonista que actúa contra él. Por ejemplo, los músculos de la parte anterior del muslo (el cuádriceps) están opuestos a los músculos de la parte posterior del muslo (los isquiotibiales). Estos dos grupos de músculos se proporcionan mutuamente una resistencia para equilibrar el cuerpo. Si uno de estos grupos musculares se vuelve más fuerte o más flexible que el otro, es probable que se produzcan desequilibrios que pueden provocar lesiones o problemas posturales.

Por ejemplo, el desgarro de los isquiotibiales es una lesión frecuente en la mayoría de los deportes de correr. Están generalmente causados por un cuádriceps fuerte y unos isquiotibiales débiles y poco flexibles. Este desequilibrio impone una gran cantidad de presión en los isquiotibiales y puede provocar un desgarro o rotura musculares.


Figura 2.13. Un desgarro de isquiotibiales en el transcurso de una carrera debido a la tirantez del músculo.

Estire suave y lentamente

Hacer estiramientos de forma suave y lenta ayuda a relajar nuestros músculos, lo que a su vez hace que los estiramientos sean más agradables y beneficiosos. Esto ayudará también a evitar los desgarros y roturas musculares que pueden ser causados por unos movimientos rápidos y descontrolados.

Estire SÓLO hasta el punto de tensión

Los estiramientos NO son una actividad dolorosa; deben ser agradables, relajantes y muy beneficiosos. Aunque mucha gente cree que para conseguir el máximo beneficio de los estiramientos debe sentir un dolor constante. Éste es uno de los mayores errores que podemos cometer cuando estiramos. Déjeme explicar por qué.

Cuando los músculos se estiran hasta el punto de producir dolor, el cuerpo emplea un mecanismo de defensa llamado reflejo de estiramiento. Ésta es la medida de seguridad del cuerpo para prevenir una lesión importante en músculos, tendones y articulaciones. El reflejo de estiramiento protege los músculos y los tendones mediante su contracción, evitando de este modo que sean estirados.

Así pues, para evitar el reflejo de estiramiento, evite el dolor. Nunca fuerce el estiramiento más allá de lo que es cómodo. Estire únicamente hasta el punto en que pueda sentir la tensión en los músculos. De este modo, evitará la lesión y conseguirá los máximos beneficios del estiramiento.

Respire de forma lenta y suave mientras haga estiramientos

Mucha gente inconscientemente aguanta la respiración cuando estira. Esto causa tensión en nuestros músculos, lo que a su vez aumenta mucho la dificultad para realizar el estiramiento. Con el fin de evitar que esto suceda, recuerde respirar lenta y profundamente durante todos los ejercicios de estiramiento. Esto ayuda a relajar los músculos, mejora la circulación sanguínea y aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes a nuestros músculos.

Un ejemplo

Veamos en uno de los estiramientos más controvertidos que se pueden realizar cómo se aplican las reglas anteriormente descritas.


Figura 2.14. El arco del reflejo de estiramiento.

El estiramiento de la figura 2.15 ha causado perjuicios a más de uno. Tiene la reputación de ser un estiramiento peligroso o malo y que debe evitarse a toda costa.

Pero entonces ¿por qué en cada Juegos Olímpicos, Juegos de la Commonwealth y Campeonatos Mundiales vemos a los corredores haciendo este estiramiento antes de las carreras? Apliquemos las reglas anteriores para hallar la respuesta.

En primer lugar, valore qué persona realiza el estiramiento. ¿Está sana, en forma y es físicamente activa? Si no es así, éste no es un estiramiento que deba hacer. ¿Es anciano, sufre sobrepeso o está en baja forma? ¿Es joven y sigue en edad de crecimiento? ¿Lleva una vida sedentaria? Si es así ¡debe evitar este estiramiento! Esta primera consideración por sí sola prohibiría este estiramiento al 50% de la población.

En segundo lugar, revise el área a estirar. Este estiramiento obviamente crea una gran tensión en los isquiotibiales y los músculos lumbares. Así que si nuestros isquiotibiales o lumbares no están 100% sanos, no debe realizar este estiramiento.

Esta segunda consideración probablemente excluiría a otro 25%, lo que significa que este estiramiento es adecuado sólo para el 25% de la población: los deportistas bien entrenados, que están físicamente en forma y libres de lesiones.

Aplicando las seis precauciones anteriormente descritas, los deportistas bien entrenados, físicamente en forma y libres de lesiones pueden llevar a cabo este estiramiento de forma segura y efectiva.

Recuerde, el estiramiento en sí mismo no es ni bueno ni malo. Es la forma en que se realiza este estiramiento y quién lo realiza lo que lo convierte en efectivo y seguro o en poco efectivo y peligroso.


Figura 2.15. ¿Un estiramiento controvertido?

Parte 3: Cómo estirar correctamente

Cuándo estirar

Es necesario que los estiramientos sean tan importantes como el resto de nuestro entrenamiento. Si practicamos algún tipo de deporte o ejercicio de competición es crucial que encontremos tiempo para trabajos de estiramiento específicos. Guarde tiempo para trabajar zonas en particular que estén tensas o rígidas. Cuanto más implicados y comprometidos estemos con nuestro ejercicio y condición física, más tiempo y esfuerzo necesitaremos destinar a los estiramientos.

Como ya se ha dicho, es importante estirar tanto antes como después de hacer ejercicio. Pero, ¿cuándo más debemos estirar y qué tipo de estiramiento es el más adecuado para un objetivo concreto?

Escoger el tipo de estiramiento adecuado para el objetivo correcto supondrá una gran diferencia en cuanto a la efectividad de nuestro programa de flexibilidad. Hay una serie de sugerencias que se pueden seguir para saber cuándo usar los diferentes tipos de estiramientos.

Para calentar, el estiramiento dinámico es el más efectivo, mientras que para relajar los mejores estiramientos son los estáticos, pasivos o PNF. Para mejorar la amplitud del movimiento, pruebe los PNF y los estiramientos activos aislados, y para rehabilitación, una combinación de PNF, isométricos y estiramientos activos darán los mejores resultados.

¿Y cuándo más debemos estirar? Estire de forma periódica a lo largo de todo el día. Es una manera ideal de mantenerse relajado y de ayudar a rebajar el estrés del día a día. Una de las maneras más productivas de utilizar nuestro tiempo es estirar cuando estamos viendo la televisión. Empezar con cinco minutos de marcha o footing en el sitio y después sentarse en el suelo, delante de la televisión, y empezar a estirar.

Cuando se exige el máximo al cuerpo es durante una competición; por ello, es de vital importancia que estemos en nuestra mejor condición física. Nuestra flexibilidad debe estar en su mejor estado justo antes de la competición. Muchas lesiones están causadas por una ejercitación repentina a causa de alguna competición deportiva. Sea estricto a la hora de estirar antes de una competición.

Aguante, cuente, repita

¿Durante cuánto tiempo debo aguantar un estiramiento? ¿Cada cuánto debo estirar? ¿Durante cuánto tiempo debo estirar?

Éstas son las preguntas más comunes que surgen cuando se habla de los estiramientos. Aunque las respuestas a estas preguntas sean contradictorias, expondré mi opinión profesional formada por una investigación bibliográfica y por mi experiencia personal. Lo que sigue creo que es la información más correcta y beneficiosa actualmente.

La pregunta más conflictiva es: “¿Cuánto tiempo debo mantener cada estiramiento?”. Algunos libros nos dirán que hay suficiente con sólo diez segundos. Esto es el mínimo. En diez segundos los músculos sólo tienen tiempo de relajarse y empezar a alargarse. Para cualquier mejora real de nuestra flexibilidad deberíamos aguantar cada estiramiento al menos entre veinte y treinta segundos.

El tiempo que dediquemos a nuestros estiramientos estará en relación con nuestro nivel de implicación en nuestro deporte. De este modo, para la gente que busca mejorar su nivel general de salud y condición física, un mínimo de veinte segundos serán suficientes. Sin embargo, si estamos implicados en un deporte competitivo de alto nivel necesitamos aguantar cada estiramiento un mínimo de treinta segundos y empezar a extenderlo a sesenta segundos o más.

“¿Cada cuánto debo estirar?”. Este mismo principio de ajustar el nivel de compromiso al nivel de implicación en nuestro deporte se puede aplicar al número de veces que debemos estirar cada grupo muscular. Por ejemplo, el principiante debe estirar cada grupo muscular de dos a tres veces. Sin embargo, si estamos implicados en un nivel más avanzado de nuestro deporte, debemos estirar cada grupo muscular de tres a cinco veces.

“¿Durante cuánto tiempo debo estirar?” El mismo principio sirve también aquí. Para el principiante, son suficientes de cinco a diez minutos y para el deportista profesional prácticamente dos horas. Si sentimos que estamos entre un principiante y un profesional, debemos ajustar el tiempo que empleamos a nuestro nivel.

Por favor, no sea impaciente con los estiramientos. Nadie puede ponerse en forma en un par de semanas, así que no espere milagros de una rutina de estiramientos. Mirando a largo plazo, algunos grupos musculares podrían necesitar un mínimo de tres meses de estiramiento intenso para ver una mejora real. Así que siga con ello, vale la pena el esfuerzo.

Secuencia

Cuando se inicia un programa de estiramientos, es una buena idea empezar con una gama general de estiramientos para el cuerpo entero en lugar de seleccionar sólo algunos concretos. El objetivo de esto es reducir la tensión general de los músculos y aumentar la movilidad de las articulaciones y las extremidades.

El siguiente paso debería ser aumentar la flexibilidad global mediante la extensión de músculos y tendones más allá de su amplitud del movimiento normal. Posteriormente, trabaje áreas específicas que estén tensas o que sean importantes para el deporte que practicamos. Recuerde que todo ello lleva tiempo. Esta secuencia de estiramientos podría necesitar hasta tres meses para que viéramos mejoras, especialmente si no tenemos experiencia en actividades basadas en la agilidad o somos muy musculosos.

No existen referencias sobre el orden en el que deben hacerse los estiramientos. Sin embargo, se recomienda empezar con los estiramientos sentados antes de pasar a los estiramientos de pie, porque hay menos posibilidad de lesionarnos cuando estamos sentados. Para hacerlo más fácil podemos empezar por los tobillos e ir subiendo hasta el cuello o viceversa. Realmente no importa siempre que cubramos todos los grupos de músculos principales y sus músculos opuestos.

Una vez hayamos progresado en nuestra flexibilidad general y estemos trabajando para mejorar la amplitud del movimiento de músculos o grupos musculares específicos, es importante aislar esos músculos durante nuestras rutinas de estiramientos. Para lograrlo, debe concentrarse sólo en uno cada vez. Estirar de esta manera ayudará a reducir la resistencia de otros grupos musculares.

Postura

La postura, o alineación, mientras se estira es uno de los aspectos que menos se tienen en cuenta en los entrenamientos de flexibilidad. Es importante estar atento a lo crucial que puede ser este elemento para los beneficios totales de nuestros estiramientos. Una mala postura y una técnica incorrecta pueden causar desequilibrios musculares que desemboquen en una lesión, mientras que una postura adecuada asegurará que se da el mejor estiramiento posible al grupo muscular que nos hemos puesto como objetivo.

En muchos casos un grupo muscular principal está formado por una serie de músculos diferentes. Si nuestra postura es descuidada o incorrecta, algunos ejercicios de estiramiento pueden poner más énfasis en uno de los músculos del grupo; de este modo se puede causar un desequilibrio que ocasione una lesión.

Por ejemplo, cuando se estira los isquiotibiales (los músculos de la parte posterior de las piernas), es imprescindible que mantengamos los dos pies apuntando hacia arriba. Si los pies caen hacia los lados, habrá una tensión excesiva en una parte concreta de los isquiotibiales, lo que puede tener como consecuencia un desequilibrio muscular.


Figura 2.16. La diferencia entre una buena postura y una mala postura. Fíjese en el deportista de la izquierda; sus pies miran hacia arriba y la espalda está relativamente recta. El deportista de la derecha tiene un mayor riesgo de sufrir desequilibrios musculares que pueden causar una lesión.

Instalaciones, reglas y sistemas de protección

A menudo se pasa por alto una serie de técnicas de prevención menos obvias, pero que son igual de importantes para prevenir la lesión deportiva.

Zonas de juego e instalaciones

Estas áreas, diseñadas especialmente para el deporte y la actividad atlética, son a menudo la fuente de lesiones deportivas innecesarias. Un equipamiento roto, defectuoso o mal diseñado puede llevar a una lesión, y las superficies de juego que están dañadas o mal mantenidas ponen a los deportistas en un riesgo innecesario.

Antes de participar, asegúrese de que las áreas de juego están libres de obstáculos y en buenas condiciones. También se debe avisar a los espectadores de la importancia de estar alejados de las zonas de juego.

Reglas

Las reglas deportivas están específicamente diseñadas para la protección de los jugadores y determinan un área de juego segura tanto para los participantes como para los espectadores. Es responsabilidad de entrenadores, jugadores y árbitros entender completamente y mantener las reglas de su deporte.

Debe enfatizarse la buena deportividad, el juego limpio y la disuasión de comportamientos peligrosos o violentos.

Sistemas de protección

Los sistemas de protección están diseñados para ayudar a la práctica del deporte y reducir las lesiones. Así, los deportes de correr mejoran con un buen calzado deportivo y los nadadores se benefician de unas gafas de buceo protectoras.

Otros sistemas de protección importantes son: protectores bucales, almohadillas, cascos, espinilleras, protección ocular, trajes de buzo, protecciones de los postes y esterillas para los deportes que requieren un suelo almohadillado como la gimnasia.

3

Tratamiento y rehabilitación de la lesión deportiva


Introducción a la gestión de la lesión deportiva

Recuperación de los componentes de la condición física

Introducción a la gestión de la lesión deportiva

La gestión de la lesión deportiva implica el proceso entero de tratamiento de una lesión deportiva, desde el mismo momento en que se produce la lesión hasta que el jugador lesionado se recupera totalmente y es un 110% más fuerte y sano de lo que era antes de lesionarse. Y no, no se trata de un error tipográfico. El 110% es el objetivo, ya que la gestión de una lesión deportiva debe tener siempre como meta rehabilitar el área lesionada hasta que sea más fuerte después de la lesión de lo que lo era antes.

El tipo de lesiones deportivas a las que se refiere este tipo de proceso de gestión son las lesiones de los tejidos blandos, que son muy comunes en la mayoría, si no en todos los deportes. Este tipo de lesiones son los esguinces, las distensiones, los desgarros y los hematomas, que afectan músculos, tendones, ligamentos y articulaciones, o los tejidos blandos.

Ejemplos de lesiones frecuentes de los tejidos blandos son los desgarros de los isquiotibiales, esguinces de tobillo, tirón de los músculos de la pantorrilla, esguince de los ligamentos del hombro y muslo acorchado. Recuerde, un esguince se refiere a un desgarro o rotura de los ligamentos, mientras que una distensión se refiere a un desgarro o rotura de músculos o tendones.

El tipo de lesiones deportivas a las que no se refiere este proceso de gestión son las lesiones que afectan la cabeza, el cuello o la médula espinal; lesiones que implican shock, hemorragia extensa o fracturas de hueso. El tratamiento de este tipo de lesión es muy diferente al de las lesiones de los tejidos blandos que se tratan aquí. Aunque este tipo de lesiones graves es raro, se debe buscar atención médica inmediata.

La gestión de la lesión deportiva de los tejidos blandos tiene cuatro fases:

1. Primeros auxilios: durante los tres primeros minutos.

2. Tratamiento: los siguientes tres días.

3. Rehabilitación: las siguientes tres semanas.

4. Acondicionamiento: los siguientes tres meses.

1. Primeros auxilios: los primeros tres minutos

Los primeros tres minutos después de que se haya producido una lesión son cruciales. Éste es el tiempo en que se lleva a cabo una valoración inicial de la lesión y se dan los primeros pasos para minimizar el traumatismo y prevenir más daños. Ésta es la primera prioridad cuando se trata cualquier lesión deportiva.

Antes de tratar la lesión, ya sea a usted mismo o a cualquier otra persona, primero PÁRESE y asimile lo que ha ocurrido. Considere cosas como: ¿Está el área a salvo de otros peligros? ¿Hay riesgo de muerte? ¿Se trata de una lesión lo suficientemente seria como para buscar ayuda de emergencia? Entonces use la palabra STOP (“detenerse” en inglés) como un acrónimo:

S (stop). Detenga el movimiento del deportista lesionado. Considere detener el deporte o el juego si fuera necesario.

T (talk). Haga preguntas como: ¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo ocurrió? ¿Qué sintió? ¿Dónde le duele? ¿Se ha lesionado en este lugar con anterioridad?

O (observe). Busque síntomas como hinchazón, hematoma, deformidad, sensibilidad.

P (prevent). Recuerde, no a los daños posteriores. Prevenga otras lesiones.

Luego valore la gravedad de la lesión.

¿Es una lesión leve? ¿Es un golpe o hematoma que no afecta el rendimiento físico del deportista? Si es así, siga jugando. Dé una serie de palabras de ánimo, monitorice la lesión y aplique los procedimientos de tratamiento descritos en los capítulos 4-17 para curarse en salud.

¿Es una lesión moderada? ¿Es un esguince, distensión o golpe grave que afecta la habilidad del deportista para seguir jugando? Si es así, saque al jugador fuera del terreno de juego y aplique los procedimientos de tratamiento descritos en los capítulos 4-17 tan pronto como sea posible.

¿Se trata de una lesión grave? ¿La lesión afecta la cabeza, cuello o médula espinal? ¿Implica shock, hemorragia extensa o fracturas de hueso? El tratamiento de este tipo de lesiones se aleja del tratamiento de una lesión simple de los tejidos blandos. Busque ayuda profesional de forma inmediata.

Pasados unos instantes para asegurarse de que la lesión no pone en peligro la vida del deportista, es el momento de empezar a tratar la lesión. Cuanto antes se empiece con el tratamiento, más posibilidades habrá de que el deportista lesionado se recupere completamente.

2. Tratamiento: los tres días siguientes

Sin ninguna duda, el tratamiento inicial más efectivo para las lesiones de los tejidos blandos es el régimen RICER. Esto implica la aplicación de (R) reposo, (I) hielo (ice), (C) compresión, (E) elevación y la obtención de referencias (R) para un tratamiento médico apropiado.

Se han visto reducciones significativas del tiempo de recuperación usando el régimen RICER de forma inmediata después de producirse la lesión. RICER conforma la primera, y quizá más importante, etapa de la rehabilitación, ya que sienta las bases para la completa recuperación de la lesión.

Cuando se produce una lesión de los tejidos blandos, hay mucha hemorragia descontrolada en la zona de la lesión. Una excesiva hemorragia causa una hinchazón que presiona las terminaciones nerviosas y aumenta el dolor. El régimen RICER ayudará a aliviar precisamente este proceso de hemorragia, hinchazón y dolor. Esto también limitará el daño en los tejidos y ayudará al proceso de curación.

Reposo

Es importante que el área lesionada se mantenga lo más quieta posible. Si fuera necesario, sujete el área lesionada con un cabestrillo o un soporte para la pierna. Esto ayudará a enlentecer la circulación sanguínea de la zona lesionada y prevendrá daños mayores.

Hielo

Ésta es, de lejos, la parte más importante. La aplicación de hielo tendrá el mayor efecto en la reducción de la hemorragia, la hinchazón y el dolor. Aplique el hielo tan pronto como sea posible después de producida la lesión.

¿Cómo aplica el hielo? Lo mejor suele ser el hielo picado en una bolsa de plástico. Sin embargo también sirven los bloques de hielo, paquetes fríos y bolsas de guisantes congelados. Incluso el agua fría del grifo es mejor que nada.

Cuando use el hielo, tenga cuidado de no aplicarlo directamente sobre la piel. Esto puede producir quemaduras y otros daños en la piel. La mejor protección para la piel se consigue envolviendo el hielo en una toalla húmeda.

¿Durante cuánto tiempo? ¿Cuántas veces? Éste es el punto en el que poca gente se pone de acuerdo. He aquí algunas cifras para usar como una guía simple, y también algunos consejos de mi experiencia personal. La recomendación más común es que aplique el hielo durante 20 minutos cada 2 horas durante las primeras 48-72 horas.

Estas cifras son un buen punto de partida, pero recuerde que son sólo una guía. Se debe tener en cuenta una serie de precauciones, por ejemplo: hay gente más sensible al frío que otra; los niños y los ancianos tienen una menor tolerancia al hielo y al frío, y la gente con problemas circulatorios también es más sensible al hielo.

La recomendación más segura es que la gente use su propio juicio cuando aplique hielo a la zona lesionada. Para algunos, 20 minutos son demasiado. Para otros, especialmente para los deportistas preparados, se puede dejar el hielo un buen rato más.

Cada uno debe decidir durante cuánto tiempo aplica el hielo. Debe aplicarlo tanto tiempo como le sea cómodo. Obviamente, el hielo producirá una cierta incomodidad, pero tan pronto como se sienta dolor o excesiva incomodidad debe retirarse. Es mucho mejor aplicar hielo durante 3-5 minutos un par de veces cada hora que no aplicarlo en absoluto.

Compresión

La compresión realmente consigue dos cosas. En primer lugar, ayuda a reducir tanto la hemorragia como la hinchazón de la zona lesionada, y en segundo lugar, aporta soporte al área lesionada. Simplemente use un vendaje compresivo ancho, firme y elástico para cubrir la parte lesionada. Vende tanto la parte superior como la inferior del área lesionada.

Elevación

Eleve el área lesionada por encima del nivel del corazón siempre que sea posible. Esto también ayudará a reducir la hemorragia y la hinchazón.

Referencia

Si la lesión es lo suficientemente grave, es importante que el deportista lesionado consulte a un terapeuta profesional o un médico deportivo cualificado para obtener un diagnóstico más preciso de la lesión. Con un diagnóstico preciso el deportista puede empezar un programa específico de rehabilitación para reducir el tiempo de lesión.

¡Atención!

Antes de seguir, conviene conocer una serie de cosas que hay que evitar durante las primeras 48-72 horas después de producirse una lesión. Asegúrese de evitar cualquier tipo de calor sobre la zona lesionada. Esto incluye las lámparas de calor, las cremas de calor, los spa, jacuzzi y saunas. Evite cualquier movimiento y masaje de la zona lesionada. Evite también un exceso de alcohol. Todas estas cosas aumentarán la hemorragia, la hinchazón y el dolor. Evítelos a toda costa.

3. Rehabilitación: las siguientes tres semanas

Cuando un músculo se desgarra o daña, es razonable esperar a que el cuerpo repare el daño con un nuevo músculo, o ligamento, si es un ligamento el que se ha dañado, y así sucesivamente. En realidad, esto no sucede así. El desgarro, o daño, se repara con tejido cicatrizal.

Cuando se usa el régimen RICER de forma inmediata después de producirse una lesión en el tejido blando, se limitará la formación de tejido cicatrizal. Sin embargo, seguirá apareciendo algo de este tejido.

Esto no debe parecer gran cosa, pero cualquiera que haya sufrido alguna lesión en tejido blando sabrá lo molesto que es seguir lesionándose en el mismo sitio una y otra vez. El tejido cicatrizal no tratado es la mayor causa de nueva lesión, normalmente meses después de que uno crea que la lesión ha curado por completo.

El tejido cicatrizal está formado por un material fibroso, muy frágil y poco flexible llamado colágeno. Este material fibroso se une a las fibras del tejido blando dañado en un esfuerzo para reunir a todas las fibras dañadas de nuevo. Lo que resulta es una masa abultada de tejido cicatrizal alrededor de la zona lesionada. En algunos casos se puede incluso ver y sentir esta masa abultada bajo la piel.

Cuando se forma el tejido cicatrizal alrededor de la lesión, nunca es tan fuerte como el tejido al que sustituye. También tiene tendencia a contraerse y deformar los tejidos circundantes, así que no sólo disminuye la fuerza del tejido, sino también su flexibilidad.

¿Qué significa esto para el deportista? En primer lugar, representa un acortamiento de los tejidos blandos que provoca una pérdida de flexibilidad. En segundo lugar, significa que se ha formado un punto débil en los tejidos blandos, lo que puede tener como resultado un posterior daño o nueva lesión.

Por último, la formación de tejido cicatrizal tendrá como resultado una pérdida de fuerza y energía. Para que un músculo alcance toda su energía debe ser completamente estirado antes de contraerse. Tanto el efecto de acortamiento como de debilitación de los tejidos hace que no sea posible un estiramiento completo y una óptima contracción.

Deshacerse del tejido cicatrizal

Para agilizar el proceso de recuperación y eliminar o realinear el tejido cicatrizal no deseado, es necesario iniciar dos tratamientos vitales.

El primero suele ser usado por los terapeutas (o fisioterapeutas) e implica esencialmente un aumento del suministro de sangre al área lesionada. El objetivo es aumentar la cantidad de oxígeno y nutrientes de los tejidos dañados. Los fisioterapeutas consiguen este objetivo mediante una serie de actividades para estimular el área lesionada. Los métodos más utilizados son los ultrasonidos y el calor.

Los ultrasonidos, o TENS (Transcutaneal Electrical Nerve Stimulation), simplemente usan una luz eléctrica pulsátil para estimular el área afectada. Y el calor, en forma de lámpara o de bolsa de agua caliente, es muy efectivo a la hora de estimular el flujo sanguíneo a los tejidos dañados.

El segundo tratamiento que se usa para eliminar el indeseado tejido cicatrizal es un masaje deportivo profundo. Los ultrasonidos y el calor ayudarán al área lesionada, pero no eliminarán el tejido cicatrizal. Sólo el masaje puede lograrlo.

Encuentre a alguien que pueda masajear el área afectada o, si la lesión está en un lugar accesible, haga usted mismo un masaje sobre los tejidos dañados. Hacer esto usted mismo tiene la ventaja de que sabrá lo duro y lo profundo que debe ser el masaje.

Para empezar, el área estará bastante blanda. Empiece con un masaje ligero y aumente gradualmente la presión hasta que se pueda masajear de forma profunda y firme. Haga el masaje en la dirección de las fibras musculares y concentre el mayor esfuerzo en el punto preciso de la lesión. Use los pulgares para presionar lo máximo posible con el fin de romper el tejido cicatrizal.

Para recuperar los tejidos blandos se recomienda una pomada especial para masajes llamada Arnica. Esta pomada es extremadamente efectiva en el tratamiento de lesiones de los tejidos blandos como esguinces, distensiones y desgarros.

Además, asegúrese de beber gran cantidad de líquidos durante el proceso de rehabilitación de la lesión. El líquido extra ayudará a eliminar del cuerpo una gran cantidad de residuos.

Rehabilitación activa

Como parte de la fase de rehabilitación, el deportista debe hacer ejercicios y actividades que agilizarán el proceso de recuperación. Alguna gente se refiere a esta fase del proceso de recuperación como la fase de rehabilitación activa, porque durante esta fase el deportista es responsable de su proceso de rehabilitación.

El propósito de esta fase de la recuperación es recuperar todos los componentes de la condición física que se perdieron durante el proceso de lesión. Recuperar la flexibilidad, fuerza, energía, resistencia muscular, equilibrio y coordinación serán los objetivos primordiales.

Sin esta fase del proceso de rehabilitación, no hay esperanza de recuperarse por completo y de forma permanente de la lesión. Una cita de Sporting Injuries de P. Dornan y R. Dunn ayudará a reforzar la importancia de la rehabilitación activa.

“Los síntomas de la lesión desaparecerán de forma permanente sólo después de que el paciente se haya sometido a un programa de ejercicios muy específico, diseñado especialmente para estirar y fortalecer y recuperar todos los parámetros de la condición física de la estructura o estructuras dañadas. Además, se sugiere que se siga un programa de estiramiento específico para reorganizar de forma permanente las fibras cicatrizales y permitir que la circulación sea normal, y de este modo los síntomas dolorosos desaparecerán permanentemente.”

El primer punto que conviene dejar claro es la importancia de mantenerse activo. A menudo, el consejo de los médicos y personal similar sería simplemente el reposo. Esto puede ser una de las peores cosas que puede hacer un deportista lesionado. Sin algo de actividad el área lesionada no recibirá la circulación sanguínea que necesita para recuperarse. Una circulación activa aportará tanto el oxígeno como los nutrientes necesarios para que se cure la lesión.

Cualquier forma de actividad suave no sólo favorece la circulación, sino que también activa el sistema linfático. Éste es vital para limpiar el cuerpo de toxinas y residuos que se acumulan en el cuerpo cuando se produce una lesión seria. La actividad es la única manera de activar el sistema linfático. Dornan y Dunn también apoyan este enfoque.

“Uno no necesita esperarse a que se produzca una curación anatómica completa para empezar a entrenar el músculo. El entrenamiento se puede empezar, gradualmente al principio, durante el período de curación. Este mismo principio se aplica también a las lesiones de ligamentos y tendones.”

¡Atención!

Nunca realice ninguna actividad que dañe el área lesionada o cause dolor. Por descontado, sentirá algo de incomodidad, pero nunca fuerce el área lesionada hasta el punto de sentir dolor. El proceso de recuperación es un largo viaje. No haga un paso atrás mediante un ejercicio excesivo del área lesionada. Tenga mucho cuidado con cualquier actividad. El dolor es el signo de alarma; no lo ignore.

Recuperación de los componentes de la condición física

Ahora es el momento de trabajar en la recuperación de los componentes que se perdieron como resultado de la lesión. Las áreas que necesitan ser trabajadas principalmente son la amplitud del movimiento, la flexibilidad, la fuerza y la coordinación. Dependiendo de la experiencia del deportista y del tipo de deporte que éste practique, estos elementos deberían ser la prioridad. En el momento en que el deportista empiece a ganar de nuevo fuerza, flexibilidad y coordinación, puede comenzar a trabajar en áreas más específicas de su deporte.

Amplitud del movimiento

Recuperar una amplitud del movimiento completa es la primera prioridad en esta fase del proceso de rehabilitación. Una amplitud del movimiento completa es muy importante, ya que constituye la base para ejercicios más intensos y complicados en un posterior proceso de rehabilitación activa.

Mientras se trabaja en las fases iniciales de la recuperación, la lesión empezará a curar y el deportista podrá introducir algunos ejercicios de movimiento muy suaves. Primero, doblar y estirar el área lesionada, y luego, a medida que esto sea más cómodo, introducir movimientos de rotación. Hay que girar el área lesionada de lado a lado y rotarla en el sentido horario y antihorario. Dornan y Dunn remarcan que:

“Es importante que se empiece a hacer estiramientos suaves pronto si se quiere recuperar la flexibilidad normal. Por ejemplo, estirando las magulladuras del muslo hasta su completa extensión sin dolor se limita la formación de adherencias y los músculos del muslo vuelven a tener la amplitud del movimiento que tenían antes de la lesión”.

Cuando se puede realizar estos ejercicios de amplitud del movimiento sin sufrir prácticamente dolor, es el momento de avanzar a la siguiente fase del proceso de rehabilitación activa.

Estiramiento y fortalecimiento

En este punto se aumenta la intensidad de los ejercicios de amplitud del movimiento. El objetivo es reintroducir gradualmente algo de flexibilidad y fuerza a las estructuras lesionadas.

Cuando intente aumentar la flexibilidad y la fuerza del área lesionada, asegúrese de plantear esto como una forma gradual y sistemática de sobrecargar el área lesionada. Tenga cuidado de no abusar de este tipo de entrenamiento. Se requiere paciencia.

El uso de máquinas de pesos puede ser muy efectivo para mejorar la fuerza del área lesionada, ya que dotan de una cierta estabilidad a las articulaciones y los músculos mientras el deportista lleva a cabo los ejercicios de rehabilitación.

Otra forma efectiva y relativamente segura de empezar es con ejercicios isométricos. Éstos son ejercicios en que el área lesionada no se mueve cuando la fuerza se aplica y los músculos del área lesionada están contraídos.


Figura 3.1. Ejemplos de estiramientos: a) estiramiento con Thera-band, b) estiramiento de pantorrillas.


Figura 3.2. Ejemplos de fortalecimiento: a) elevación de pantorrillas, b) flexión de piernas.

Por ejemplo: imagínese sentado en una silla delante de una pared con una pelota en los pies contra la pared. En esta posición puede presionar contra el muro con los pies y al mismo tiempo mantener quieta la articulación del tobillo. Los músculos se contraen pero la articulación del tobillo no se mueve. Esto es un ejercicio isométrico.

También es importante en esta fase introducir estiramientos suaves. Esto ayudará a aumentar la amplitud del movimiento y preparar la lesión para una actividad más intensa.

Recuerde, mientras trabaja en aumentar la flexibilidad del área lesionada, también es importante aumentar la flexibilidad de los grupos musculares alrededor de dicha área. En el ejemplo que poníamos antes esto incluiría los músculos de las pantorrillas y los músculos anteriores de la tibia.

Equilibrio y propiocepción

Esta fase del proceso de rehabilitación a menudo se pasa por alto, siendo una de las principales razones por las que recidivan las antiguas lesiones. Cuando se produce una lesión en un tejido blando, siempre se dañan en alguna medida los nervios de alrededor del área lesionada. Esto provoca una falta de control de los músculos y tendones que también puede afectar la estabilidad de las estructuras articulares.

Sin esta información, los músculos, tendones y ligamentos están constantemente adivinando la posición de las articulaciones y los miembros de alrededor del área lesionada. Esta falta de conciencia de la posición de los miembros (propiocepción) puede conducir a una recidiva de la misma lesión mucho tiempo después de que uno piense que estaba totalmente curada.

Cuando mejoran la fuerza y la flexibilidad del área lesionada es el momento de incorporar algunos ejercicios de equilibrio. Estos ejercicios son importantes para ayudar a entrenar los nervios dañados de alrededor del área lesionada. Empiece con ejercicios de equilibrio simples, como caminar sobre una línea recta, o balancearse sobre una viga, progrese a ejercicios sobre una pierna como mantener el equilibrio sobre un pie y luego pruebe los mismos ejercicios con los ojos cerrados.

Cuando se sienta cómodo con las actividades anteriores, pruebe algunos ejercicios más avanzados como equilibrio en un balancín, balones medicinales, cojines de estabilidad y rulos de espuma.

Preparación final

Esta última parte del proceso de rehabilitación pretende revertir la lesión al estado previo a la lesión. Al final de este proceso el área lesionada debe estar tan fuerte como estaba antes de producirse la lesión o incluso más.


Figura 3.3. Ejemplos de ejercicios de equilibrio y propiocepción: a) mantenga la rodilla sobre el pie, b) añada un nivel de dificultad usando una plataforma de estabilidad y cerrando los ojos.

Éste es el momento de incorporar ejercicios dinámicos y explosivos para fortalecer realmente el área lesionada y mejorar la propiocepción. Empiece trabajando todos los ejercicios de las anteriores fases de la recuperación, pero aumentando la intensidad.

Por ejemplo, si ha estado realizando ejercicios isométricos suaves para ayudar a fortalecer el tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla, empiece a aplicar más fuerza o a realizar algunos ejercicios con pesos.

Después incorpore gradualmente ejercicios de más intensidad. Un buen modo de empezar es haciendo ejercicios que se relacionen de forma específica con el deporte practicado por el deportista. Actividades como ejercicios de entrenamiento de las habilidades técnicas son una manera ideal de calibrar el nivel de condición física y fortalecer el área lesionada.

Para dar los toques finales a la recuperación, incorpore entrenamientos pliométricos simples. Los ejercicios pliométricos son ejercicios explosivos que alargan y contraen el músculo al mismo tiempo. Éstas son llamadas contracciones musculares excéntricas y suponen actividades como saltar, saltar a la pata coja, saltar a la comba y brincar.

Estas actividades son bastante intensas, así que se debe empezar siempre desde un nivel cómodo e ir aplicando más fuerza de forma gradual. No se exceda ni abuse de ello; se requiere paciencia y sentido común.


Figura 3.4. Añada algunos ejercicios explosivos para ayudar a su recuperación: a) use elementos específicos de su deporte, b) entrenamiento funcional del músculo abductor.

4. Acondicionamiento: los siguientes tres meses

Cuando los procedimientos de tratamiento anteriores se han aplicado de forma diligente, la mayor parte de las lesiones de los tejidos blandos se habrán curado por completo. Sin embargo, aunque la lesión inicial se haya curado y el deportista pueda retornar a las actividades normales, es importante continuar con más ejercicios de fortalecimiento y acondicionamiento para prevenir una repetición de la lesión inicial.

El objetivo de los siguientes tres meses es identificar las causas subyacentes o razones por las que se produjo la lesión la primera vez y, una vez identificadas, escoger los ejercicios de acondicionamiento o el entrenamiento que ayuden a prevenir una repetición de la lesión inicial.

Para conseguir esta fase de forma efectiva, es importante entender por qué ocurren las lesiones deportivas. En líneas generales, hay tres causas principales por las que se producen. La primera es por accidente, la segunda es por sobrecarga y la tercera es por un error biomecánico.

Accidentes

Los accidentes son cosas como pisar sobre un bache y torcerse el tobillo, tropezar y caer sobre un hombro o codo, o ser golpeado por algún equipamiento deportivo. Aunque se puede hacer poco para prevenir algunos accidentes, es importante minimizarlos tanto como sea posible. Un poco de sentido común y el empleo de algunas de las técnicas de prevención detalladas en el capítulo 2 ayudarán a minimizar las lesiones causadas por accidentes.

Sobrecarga

La sobrecarga es común en la mayoría de los deportes y se produce cuando las estructuras del cuerpo se fatigan y trabajan en exceso. Las estructuras pierden entonces su capacidad para realizar la tarea que se les pide, lo que tiene como resultado una tensión excesiva (o sobrecarga) de otras partes del cuerpo.

Por ejemplo, cuando el músculo tensor de la fascia lata y la cintilla iliotibial, localizados en el muslo, se fatigan y sobrecargan, pierden su capacidad para estabilizar de forma adecuada toda la pierna. Esto, a su vez, crea tensión en la articulación de la rodilla, lo que tiene como resultado el dolor y el daño en las estructuras que forman la articulación de la rodilla.

La mayor parte de los síntomas de sobrecarga se pueden revertir de forma rápida con un reposo adecuado y con relajación. Sin embargo, hay una serie de cosas que contribuirán a la sobrecarga y que deberían evitarse. Éstas son:

• Ejercitar sobre superficies duras, como el hormigón.

• Ejercitar sobre suelo desigual.

• Empezar un programa de ejercicio después de un largo período de descanso.

• Aumentar la intensidad o la duración de los ejercicios demasiado rápidamente.

• Ejercitar con calzado desgastado o que roce.

• Excesivas carreras en subida o bajada.

Error biomecánico

Los errores biomecánicos suelen ser los responsables de muchas lesiones crónicas y se producen cuando las estructuras del cuerpo no funcionan como deberían.

Un error biomecánico habitual es el desequilibrio muscular. Es decir, cuando el músculo, o grupo muscular, es más fuerte o más flexible que sus músculos opuestos. Esto puede suceder con la parte izquierda y derecha del cuerpo, o con la parte anterior y posterior.

Por ejemplo, un lanzador de béisbol diestro habitualmente tendrá más desarrollados los músculos del hombro y el brazo de la parte derecha que los de la parte izquierda. Esto puede contribuir a tirar de la parte derecha de la columna y provocar dolor crónico en los hombros, el cuello o la espalda.

Otro ejemplo común de desequilibrio muscular es el esguince de los isquiotibiales. Esto sucede cuando los músculos del cuádriceps (músculos de la parte anterior del muslo) son fuertes y enérgicos, y los músculos isquiotibiales (localizados en la parte posterior del muslo) son débiles y poco flexibles. Otros errores biomecánicos son:

• Diferencia de longitud de las piernas.

• Músculos rígidos o tirantes.

• Problemas en la estructura de los pies como los pies planos.

• Problemas en el estilo de caminar o correr como lo pronación o la supinación.

Una vez identificada la causa subyacente o razón por la que se produjo la lesión, cabe usar un programa de entrenamiento o acondicionamiento para corregir el problema. Esto incluye ejercicios de fuerza o flexibilidad en caso de músculos débiles o rígidos; zapatos ortopédicos o plantillas en caso de pronación, supinación o diferencia de longitud de las piernas, o una modificación de los programas de entrenamiento habituales del deportista para prevenir la sobrecarga.

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Lesiones deportivas de la piel


1. Cortes, abrasiones, rozaduras

2. Quemaduras solares

3. Congelación

4. Pie de atleta

5. Ampollas

6. Callos, callosidades y verrugas plantares

Figura 4.1. Corte transversal de la piel: a) cortes, abrasiones, rozaduras, b) quemadura solar, c) congelación.

1. CORTES, ABRASIONES, ROZADURAS

Breve resumen de la lesión

Los cortes, abrasiones y rozaduras de la piel los sufren una amplia variedad de deportistas. Estas lesiones implican el daño superficial de la piel. Ésta se rompe en los cortes y a veces en las abrasiones, mientras que en la rozadura se suele lesionar la superficie cutánea.

Anatomía y fisiología

La piel está formada por dos regiones principales. La epidermis está compuesta por una serie de capas de células que contienen el pigmento de la melanina, la piel, las uñas, las glándulas sebáceas y las glándulas sudoríparas. Su grosor depende de su localización en el cuerpo y de dónde estén más expuestas a la fricción. La dermis está compuesta por un denso tejido conectivo irregular y se extiende entre la epidermis y el tejido graso subcutáneo. Sostiene la epidermis estructural y nutricionalmente y contiene el colágeno (la proteína que ayuda a mantener las células y los tejidos juntos). La parte superior de la capa dérmica contiene fibras elásticas en el tejido conectivo; también tiene terminaciones nerviosas que son sensibles al tacto. La porción baja de la dermis contiene los folículos pilosos, las glándulas sebáceas, los conductos de las glándulas sudoríparas y las fibras de los nervios sensoriales.

Mientras que los cortes están normalmente causados por un impacto en la piel, las rozaduras y abrasiones son formas de dermatitis inflamatoria superficial. La fricción de la piel produce una mayor humedad y maceración. Esto causa la separación de la queratina de la subcapa granulosa en la epidermis, resultando en ocasiones una lesión inflamada y con supuración. Generalmente, los cortes, las rozaduras y las abrasiones de la piel no penetran en la epidermis, al contrario que la excoriación, que afecta capas más profundas. Los cortes y las abrasiones, en cualquier caso, pueden causar hemorragia, dependiendo de la gravedad de la lesión. Las abrasiones profundas pueden incluso dejar cicatriz.

Causa de la lesión

La fricción con el material deportivo, incluidos las colchonetas y el calzado. Caídas en superficies duras. Colisión con otro deportista. Fricción de la piel contra la ropa, combinada con el sudor y demás humedades.

Signos y síntomas

Enrojecimiento, dolor e irritación. Sensación de picor o escozor. Hemorragia.

Complicaciones si no se trata

Las lesiones de la piel que no se tratan adecuadamente pueden llegar a producir infecciones potencialmente serias. Los cortes, las abrasiones y las rozaduras combinadas con la humedad del sudor son el medio ideal para las bacterias y los virus. La infección se fomenta cuando la ropa no deja que la piel transpire.

Tratamiento inmediato

Limpie la zona afectada con agua y jabón, y séquela minuciosamente. Aplique esteroide tópico cuando sea necesario. Vende las heridas abiertas.

Rehabilitación y prevención

Los cortes a menudo son el resultado de un accidente como una caída y no son previsibles. Llevar calzado y ropa adecuados y secar las zonas propensas al sudor con talco o polvos de alumbre puede minimizar las rozaduras y abrasiones.

Pronóstico a largo plazo

En los casos más graves se podría producir un descenso del rendimiento. En la mayor parte de casos se espera una completa recuperación a medida que cura la piel.

2. QUEMADURAS SOLARES

Breve resumen de la lesión

La radiación ultravioleta del sol puede dañar la piel mediante las típicas quemaduras solares que pueden ser de leves a graves. Todos los deportistas que practican disciplinas al aire libre son vulnerables a las quemaduras solares, particularmente los que practican en elevadas altitudes donde la protección de la tierra contra los rayos ultravioletas (UV) es más limitada. Los esquiadores y los montañeros están por lo tanto sometidos a más riesgos de padecer esta dolencia que los deportistas que están cercanos al nivel del mar.

Anatomía y fisiología

En la región basal de la epidermis hay unas células dendríticas conocidas como los melanocitos. La exposición a la luz solar causa actividad en estas células y la liberación de melanina, un pigmento responsable de la coloración de la piel. Mientras que una exposición gradual o menos intensa produce el bronceado, una exposición excesiva causa daño a los melanocitos, en ocasiones llevando incluso a un cáncer de piel conocido como melanoma.

Causa de la lesión

La excesiva exposición a la luz solar. Fallo al cubrir la piel expuesta al sol. Fallo al aplicar la crema con filtro solar durante una exposición extensa al sol.

Signos y síntomas

Rojez, dolor, corrosión de la piel. La piel está caliente al tacto.

Complicaciones si no se trata

La complicación más seria debida a las quemaduras solares es el melanoma, un cáncer de la piel potencialmente fatal. Complicaciones menos graves serían el daño a los vasos sanguíneos, envejecimiento prematuro de la piel y pérdida de elasticidad de la piel.

Tratamiento inmediato

Aléjese del sol lo antes posible. Tome los baños fríos que necesite y aplique hidratantes tópicos, incluyendo aloe vera.

Rehabilitación y prevención

Las quemaduras solares suelen tratarse sin atención profesional, al considerar que no son graves. Se debe aplicar cremas hidratantes para ayudar a prevenir una sequedad excesiva y la descamación de la piel, pero ésta no se debe cubrir con esos productos en la fase inicial de la lesión mientras el cuerpo intenta irradiar calor. Prevenga las quemaduras solares poniéndose una camiseta, crema con filtro solar y un sombrero.

Pronóstico a largo plazo

La mayoría de las quemaduras solares curan pasados unos días, aunque las capas dañadas podrían sufrir ampollas y pelarse, y posteriormente las capas muertas serían reemplazadas con piel fresca. Esta nueva piel es particularmente vulnerable al daño producido por el sol, y por ello debe evitarse su exposición. Una sobreexposición repetida al sol aumenta el riesgo de sufrir cáncer de piel o melanoma.

3. CONGELACIÓN

Breve resumen de la lesión

Los deportistas que practican actividades al aire libre en un clima frío están sujetos a la congelación, una lesión causada por la congelación de los tejidos corporales que tiene como resultado el daño en la piel y las capas subcutáneas. Los esquiadores y los montañeros son especialmente propensos a la congelación, que tiende a afectar las partes más expuestas de la piel como la nariz o las orejas, así como a las extremidades del cuerpo, pero cualquier deportista mal protegido contra una excesiva o prolongada exposición a las bajas temperaturas es vulnerable también.

Anatomía y fisiología

La congelación se refiere a la entidad clínica en la que las moléculas de agua que contiene el tejido humano se congelan y se cristalizan, causando la muerte de células y tejidos. Los estados iniciales de la congelación son causados por la formación de hielo en el tejido extracelular, que daña las membranas celulares y de forma eventual causa la muerte de células y tejidos. En los casos más graves de congelación se produce un trasvase del agua intracelular al espacio extracelular, teniendo como resultado la deshidratación y, a menudo, produciendo daños irreparables.

Causa de la lesión

Una exposición prolongada al frío. Humedad del tejido que después se congela. Circulación sanguínea impedida en tiempo frío.

Signos y síntomas

La piel está blanca. Falta de sensibilidad u hormigueo, a menudo en manos o pies. Piel suelta o ennegrecida cuando la congelación la ha destruido.

Complicaciones si no se trata

La congelación grave causa daños permanentes al tejido y puede tener como resultado la gangrena, y en algunos casos requerir la amputación.

Tratamiento inmediato

Sumerja las áreas congeladas en agua caliente o aplique compresas calientes. Analgésicos para el dolor.

Rehabilitación y prevención

La descongelación de las congelaciones serias debe hacerse con cuidado. Evite frotar el área afectada. Si se han producido ampollas, el área se debe envolver con un vendaje estéril. No descongele áreas en riesgo de recongelarse ya que se podrían producir daños más serios en los tejidos. La congelación se previene evitando una exposición prolongada al frío o actividades a temperaturas extremadamente bajas.

Pronóstico a largo plazo

Las congelaciones de leves a moderadas pueden aumentar el riesgo de que el deportista sufra en el futuro más sensibilidad al frío y se vuelva a lesionar. Las congelaciones graves pueden causar daños irreversibles y requerir la amputación, aunque este tipo de lesiones están restringidas a quienes practican deportes a elevadas altitudes, particularmente los montañeros.


Figura 4.2. Corte transversal de la piel: a) pie de atleta, b) ampollas, c) callos, callosidades y verrugas plantares.

4. PIE DE ATLETA

Breve resumen de la lesión

El pie de atleta está causado por una infección micótica del pie, producida por un tipo de parásitos de la piel conocidos como dermatófitos. El problema es común entre los deportistas y prolifera en condiciones húmedas producidas por el sudor. Esta enfermedad causa rojez, picor y sarpullido en los pies y puede contagiarse a otras personas. Se la conoce más comúnmente como pie de atleta crónico interdigital.

Anatomía y fisiología

El lugar más afectado es entre los espacios del cuarto y el quinto dedo del pie, donde causa la irritación, maceración, fisuras y la descamación de la capa externa de la piel. La infección se puede extender a las superficies dorsal y plantar del pie y a las uñas, donde empieza con un color amarillento del margen distal y/o a lo largo del margen de la uña. Los hongos responsables son organismos vegetales (tinea pedis) y la bacteria puede producir infecciones secundarias, que empeoran los síntomas.

Causa de la lesión

Sudor excesivo. Transmisión por contagio. No lavar y secar adecuadamente los pies.

Signos y síntomas

Piel enrojecida, agrietada y escamada. Picor, quemazón y sensación de escozor. Mal olor.

Complicaciones si no se trata

Sin un cuidado apropiado, el pie de atleta puede empeorar, dependiendo de las fisuras de la piel, y extenderse por la superficie del pie, afectando las plantas y las uñas y ocasionalmente extendiéndose también a las palmas de las manos. La sensación de quemazón y picor aumenta, así como el olor y los riesgos de contagiar la enfermedad a otras personas.

Tratamiento inmediato

Lave y seque minuciosamente los pies. Aplique medicación tópica antimicótica, por ejemplo, Lamicil.

Rehabilitación y prevención

El pie de atleta es una afección frecuente; afecta al 70% de la población en varias ocasiones. Generalmente, responde bien con un mínimo cuidado: lavar los pies a menudo y comprobar que están completamente secos y, siempre que sea posible, mantenerlos secos durante el día. Una uña infectada puede dificultar el tratamiento, requiriendo un cuidado agresivo. Las uñas que se ven afectadas de manera crónica podrían necesitar ser extraídas por un podólogo.

Pronóstico a largo plazo

La mayoría de los casos del pie de atleta se resuelven con una higiene adecuada y con la aplicación de medicación antimicótica. Los casos más graves pueden requerir un régimen a largo plazo de medicación oral y la extracción de la uña para recuperar totalmente el tejido.

5. AMPOLLAS

Breve resumen de la lesión

Las ampollas son una lesión común en muchos deportes en que la piel sufre fricción, ya sea por el calzado (durante carreras, patinaje, esquí, etc.) o por los aparatos deportivos, por ejemplo, en la gimnasia, el béisbol o los deportes de raqueta. Se forman pequeñas burbujas o vesículas llenas de líquido en la piel como respuesta a la fricción. Generalmente, el fluido es claro, pero ocasionalmente la hemorragia en la verruga causa una coloración roja o azul.

Anatomía y fisiología

Las ampollas ocurren cuando hay una separación de la epidermis de la capa dérmica de la piel o una separación entre las múltiples capas de la propia epidermis. El espacio entre las capas se llena de suero, linfa, sangre o líquido extracelular. Se forman paredes finas y translúcidas y el área se hincha y puede volverse sensible y dolorosa.

Causa de la lesión

La fricción en los pies durante los deportes de correr. La fricción en los dedos y las palmas de las manos de los palos de golf, las raquetas de tenis, etc. La fricción en las manos en las actividades de acrobacia y gimnasia.

Signos y síntomas

Burbujas aumentadas y translúcidas de la piel en el área de fricción. Dolor, escozor y sensibilidad en el área lesionada. El drenaje del líquido debería eliminar la ampolla.

Complicaciones si no se trata

Si las actividades deportivas se continúan sin prestar atención a las ampollas, pueden romperse, con una mayor irritación de la piel y dolor. Las ampollas mal tratadas también corren el riesgo de infectarse, ya que la lesión abierta proporciona un medio ideal para las bacterias y otros gérmenes.

Tratamiento inmediato

Lave la(s) ampolla(s) suavemente con jabón y agua caliente. Si es necesario, drene el líquido con cuidado. Cubra con un vendaje estéril.

Rehabilitación y prevención

Las ampollas normalmente curan con un cuidado mínimo y una atención adecuada siempre que no se haya producido una infección. Unos calcetines adecuados y un buen calzado deportivo ayudan a evitar las ampollas a los corredores. Otros deportistas pueden ponerse talco en las manos para disminuir la fricción que causa las ampollas, particularmente los gimnastas. Una atención adecuada a la técnica deportiva también ayudará a minimizar las ampollas.

Pronóstico a largo plazo

Las ampollas pueden curar en unos días a una semana siempre que no haya infecciones serias. Sin embargo, hasta que no estén curadas, las ampollas pueden interferir la práctica deportiva debido al dolor y la incomodidad.

6. CALLOS, CALLOSIDADES Y VERRUGAS PLANTARES

Breve resumen de la lesión

Los callos y las callosidades están causados por la fricción y la presión; en los deportistas se debe normalmente a la presión del calzado o de la carga de peso. Las verrugas plantares son el resultado del virus del papiloma humano (VPH).

Anatomía y fisiología

Un callo es un engrosamiento del estrato córneo de la piel de los dedos del pie, y las callosidades son engrosamientos localizados de la capa córnea de la epidermis debido a un traumatismo físico. Las callosidades suelen aparecer en las áreas de carga de peso o en la superficie plantar (planta) del pie y pueden ser el resultado de un alineamiento anormal de los huesos del metatarso en el antepié. Los callos y callosidades pueden tener un núcleo central más profundo que tiende a estar extremadamente blando y está caracterizado por un engrosamiento y un endurecimiento gradual de la piel, provocando eventualmente una irritación. Las verrugas son el resultado de una infección del altamente contagioso virus del papiloma humano. Las verrugas son lesiones epidérmicas con una superficie córnea y pueden desarrollarse en muchas partes del cuerpo, incluidas las plantas de los pies, siendo conocidas entonces como verrugas plantares.

Causa de la lesión

Fricción reiterada. Carga de peso. Transmisión por contagio (verrugas plantares).

Signos y síntomas

Engrosamiento de la piel en las partes donde los huesos prominentes presionan contra el zapato (callos). Endurecimiento o engrosamiento de la piel en las plantas de los pies (callosidades). Áreas de la piel aumentadas o desfiguradas en el antepié, talón y parte inferior del dedo gordo del pie (verrugas plantares).

Complicaciones si no se trata

En el caso de los callos y las callosidades, la afección puede empeorar hasta causar dolor y requerir atención médica. Las verrugas se pueden extender a otras partes del cuerpo y ser contagiadas a otras personas.

Tratamiento inmediato

En los callos y las callosidades, alivie la fuente de presión en el pie. En las verrugas aplique medicación antiviral y cubra el área afectada.

Rehabilitación y prevención

Los callos y las callosidades son lesiones relacionadas directamente con la presión en el pie y se eliminan cambiando la fuente de esta presión, ya sea el calzado, la carga de peso, etc. Los callos y las callosidades responden bien al tratamiento, mientras que las verrugas tienden a recidivar. Un calzado deportivo adecuado y prestar atención a la técnica ayuda a prevenir los callos y las callosidades; las verrugas deben prevenirse prestando atención a la higiene y evitando ambientes propensos al VPH.

Pronóstico a largo plazo

Los callos y las callosidades son normalmente un inconveniente menor para un deportista y desaparecen una vez que la fuente de la presión ha cambiado. Cuando son una fuente de dolor o incomodidad continua, deben ser tratados con crioterapia, escisión, cirugía láser u otro método.

5

Lesiones deportivas de la cabeza y el cuello


Agudas

7. Conmoción cerebral, contusión, hemorragia, fractura

8. Esguince cervical, fractura, contusión

9. Síndrome del estiramiento del nervio cervical

10. Latigazo cervical

11. Tortícolis (contractura cervical aguda)

12. Hernia discal (patología aguda de disco cervical)

13. Pinzamiento de nervio (radiculitis cervical)

14. Espondilosis cervical

15. Dientes

16. Ojo

17. Oído

18. Nariz

Figura 5.1 La cabeza, vista lateral.


7. CONMOCIÓN CEREBRAL, CONTUSIÓN, HEMORRAGIA, FRACTURA

Breve resumen de la lesión

Los traumatismos craneales están entre las lesiones más graves a las que se puede enfrentar un deportista. Entre éstas se encuentran: la conmoción cerebral, que implica una aceleración repentina de la cabeza; la contusión o hematoma del tejido cerebral; la hemorragia intracraneal, y la fractura o rotura de los huesos del cráneo. Los deportistas que practican deportes de contacto como el fútbol americano, el rugby, el lacrosse y el jockey (así como los boxeadores) son los más vulnerables a este tipo de lesiones.

Anatomía y fisiología

Si la fuerza es suficiente, los huesos de la cabeza se pueden llegar a fracturar, algunas veces afectando el tejido del cerebro. Puede producirse hemorragia intracraneal (con o sin fractura). Si se rompe uno de los vasos sanguíneos entre el cráneo y el cerebro puede formar un coágulo o hematoma, capaz de presionar el tejido cerebral subyacente. Un coágulo formado entre el cráneo y la capa de protección del cerebro o duramadre se conoce como hematoma epidural, mientras que un coágulo por debajo de la duramadre se conoce como hematoma subdural. Las hemorragias en las capas más profundas pueden causar una contusión o hematoma en el tejido cerebral.

Causa de la lesión

Una colisión fuerte con otro deportista durante los deportes de contacto. Una caída importante con impacto en la cabeza. Un traumatismo a raíz de un golpe de boxeo.

Signos y síntomas

Pérdida de conciencia. Confusión y pérdida de memoria. Conmoción (shock).

Complicaciones si no se trata

Las lesiones en la cabeza requieren atención médica inmediata. El no buscar atención profesional y rápida puede tener como consecuencia daños cerebrales permanentes y, en los casos más graves, consecuencias fatales.

Tratamiento inmediato

Inmovilizar al paciente (con la cabeza y los hombros elevados) en un sitio tranquilo. Contener la circulación sanguínea si fuera necesario y buscar inmediatamente atención médica.

Rehabilitación y prevención

La rehabilitación de las lesiones en la cabeza varía mucho dependiendo de la naturaleza y el grado de la lesión. Incluso las conmociones cerebrales leves tienen como resultado un síndrome poscontusión en muchos pacientes que puede persistir de seis meses a un año. Las lesiones más serias pueden causar múltiples síntomas permanentes. Usar cascos o demás protecciones adecuadas para la cabeza en los deportes con riesgo de impacto en el cráneo ayuda a prevenir estas lesiones.

Pronóstico a largo plazo

El pronóstico de una lesión en la cabeza tal vez no se conozca por completo durante meses o, en algunos casos, años. Si es una lesión leve, el pronóstico suele ser bueno, aunque pueden persistir síntomas como dolores de cabeza, mareos y amnesia. Los coágulos sanguíneos, hemorragias y fracturas del cráneo a menudo requieren cirugía.


Figura 5.2. Cabeza y cuello, visión lateral.


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30 января 2026
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9788499101200
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