Читать книгу: «Investigación sobre los animales»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 171

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por LOURDES MARTÍN VÁZQUEZ .
© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008
López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO275
ISBN 9788424932046.
INTRODUCCIÓN
Aristóteles investigador de las ciencias de la vida
Los escritos de biología y zoología representan algo más de una quinta parte en la obra conservada de Aristóteles. Pero no es sólo la extensión de estos estudios y tratados lo que conviene subrayar en primer lugar, sino esa significativa atención al estudio de la vida en sus múltiples formas, reflejada en sus minuciosos datos y sus cuidadosos análisis, que se nos presenta como un trazo característico y singular de la filosofía aristotélica. Aristóteles se nos muestra como un precursor de otros investigadores en zoología y biología, pero esos escritos e investigaciones están enmarcados en su programa filosófico general 1 . Frente a Platón, más interesado en las matemáticas como un modelo metódico para la dialéctica y el rigor filosófico, el filósofo del Liceo se dedicó larga y seriamente al estudio, observación y análisis de los animales y los procesos biológicos. Y esta diversa orientación es un trazo muy significativo en la construcción de su sistema filosófico 2 .
El interés por los estudios de biología y zoología se extiende a toda la vida de Aristóteles, tras su salida de la Academia platónica. Ya allí había sido testigo de la reiterada discusión sobre la clasificación de los seres y objetos, y en especial de las especies animales, según el procedimiento platónico de la dicotomía progresiva. Aristóteles no se interesa a priori por esa taxonomía definitoria ni por esa tópica abstracta. (En algún lugar critica lo arbitrario de una sistematización donde los criterios de ordenación y los puntos relevantes para la dicotomía no están fundamentados en un sólido principio de realidad 3 .) Hijo de un médico, atento siempre a la justificación de los fenómenos, observador tan preciso como buen teórico, Aristóteles busca su camino al margen de la metodología platónica.
Hay, al comienzo de Sobre las partes de los animales (I 5; 644b22 - 645a36), unos párrafos, muy citados por los estudiosos modernos 4 , en los que el Estagirita esboza un elogio y una apología de los estudios de biología. Dice allí así:
De los seres que existen en la naturaleza, algunos, inengendrados e incorruptibles, subsisten en la eternidad; otros, en cambio, están sujetos a la generación y la destrucción. Sobre los primeros, que son nobles y divinos, sucede que tenemos menores conocimientos, ya que son poquísimos los hechos recogidos por la observación sensible a partir de los cuales pueda conducirse una investigación sobre tales realidades, es decir sobre cuanto deseamos saber. En tanto que respecto a los seres corruptibles, plantas y animales, nuestro conocimiento es mucho más asequible gracias a que vivimos en medio de ellos, y muchas informaciones puede obtener cualquiera que quiera estudiarlos adecuadamente.
Pero uno y otro campo de estudios posee su propio atractivo. Por escasas que sean las noticias de la realidad incorruptible que podamos alcanzar, no obstante, gradas a la nobleza de tal conocimiento, logramos de él mayor alegría que de todo lo que está en torno nuestro, así como una visión, aun fugitiva y parcial, de la persona amada nos es más dulce que una contemplación exacta de muchas otras cosas por importantes que sean.
Las otras criaturas, sin embargo, gracias a la posibilidad de conocerlas de modo más profundo y extenso, dan lugar a una ciencia más vasta. Por otro lado, ya que están más en nuestra vecindad y nos son más familiares a nuestra naturaleza, compensan el equilibrio frente a la filosofía dirigida a las cosas divinas. Puesto que de estas últimas ya hemos tratado, explicando cuanto nos permitían sus apariencias, nos queda por hablar de la naturaleza viviente, sin omitir, en la medida posible, nada de ella, sea humilde o excelso.
Pues incluso en aquellos seres que no se presentan atractivos a nuestros sentidos, el comprender el espíritu creador de la naturaleza que los diseñó procura, sin embargo, extraordinario goce a quienes saben reconocer sus causas y están naturalmente inclinados a la filosofía. Sería, en efecto, absurdo que, cuando experimentamos placer al contemplar sus imitaciones y a la par admiramos el arte que las ha producido, sea la pintura o la escultura, no apreciáramos todavía más la observación de esos mismos seres reales, tal como están configurados por naturaleza, al menos en tanto que podemos percibir sus causas.
No se debe, por lo tanto, alimentar un disgusto infantil hacia el estudio de los seres vivos más humildes: en todas las realidades naturales hay algo de maravilloso. Así como Heráclito, según se cuenta, habló a aquellos extranjeros que venían a visitarle, pero que vacilaban en avanzar al verle calentándose junto al hogar de la cocina, y les dijo: «Entrad sin temor. También aquí hay dioses.» Así conviene afrontar sin disgusto la investigación sobre cualquier tipo de animales, ya que en todos hay algo de natural y de hermoso.
La ausencia de azar y la orientación a un fin está presente en las obras de la naturaleza, y de manera extrema. Y el fin en vista al cual éstas se han constituido o formado ocupa el lugar de la Belleza 5 .
Pero si alguno considerara indigna la observación de los otros animales, de igual modo debería considerar también la de sí mismo. Porque no es posible considerar sin gran disgusto las partes constituyentes del género humano: sangre, carne, huesos, vasos sanguíneos, y lo demás. De igual modo conviene advertir que cuando se discute sobre una parte o un objeto cualquiera no se llama la atención sobre la materia ni se discute en función de ésta, sino de la forma del conjunto; se habla, por ejemplo, de una casa, pero no de los ladrillos, del mortero, o las vigas. Así de igual modo, cuando se trata de la naturaleza, se habla de la totalidad en síntesis de la cosa misma, y no de aquellos materiales que no se presentan por separado del objeto mismo del que dependen.
Son numerosos los comentaristas modernos de este pasaje. En él parece reclamar Aristóteles la atención del investigador «inclinado por naturaleza a la filosofía» a un terreno no muy practicado todavía: el estudio de los seres vivientes por muy humildes que sean. Desde el hombre a los insectos, los gusanos y los crustáceos, pasando por las numerosísimas especies que pueblan el polimorfo repertorio de las criaturas, en su despliegue maravilloso, la naturaleza ofrece un incesante y abigarrado espectáculo, mucho más al alcance de nuestra observación que el mundo incorruptible y eterno de las estrellas y las abstracciones metafísicas. Eso no quiere decir que, vuelto hacia este mundo empírico, sensible, sujeto al nacer y crecer y morir, el filósofo renuncie a su afán de buscar la ciencia de los principios y se desentienda de la física y la metafísica. No es eso. Solamente advierte que este campo de estudio —que podemos designar como la ciencia de los seres vivos, o la biología y la zoología en mutuo contacto— merece sin ninguna reserva la atención filosófica. Incluso los seres más humildes tienen algo maravilloso y placentero al conocimiento, cuando se observan sus formas y estructuras, y las causas de su desarrollo, en el marco de esa Naturaleza dirigida a un fin 6 .
También en estas líneas Aristóteles expone su firme convicción de la finalidad implícita en todo proceso natural. La Naturaleza —«que no hace nada en vano», según su célebre axioma 7 — procede siempre según un orden, dirigida a un télos, y en esta ordenación general de los seres y los fenómenos naturales hay un trasfondo platónico. El Bien y la Belleza es para Aristóteles el objetivo final de toda esa atractiva pluralidad de seres y formas, organizados en la escala de perfección natural que va de las plantas y los ínfimos vivientes hasta el hombre, animal superior, lógico y político. La visión aristotélica del universo biológico está guiada por su teleología.
Como señala G. E. R. Lloyd, en este pasaje «Aristóteles trata de superar los prejuicios de algunos de sus contemporáneos contra la investigación biológica». Pero, al mismo tiempo que reivindica la dignidad de esas investigaciones, subraya su convicción de que hay en toda la Naturaleza una teleología implícita e inmanente, muy en consonancia con su ideal filosófico.
Como una constatación de cuánto puede aprenderse de las penosas investigaciones empíricas en este campo, esto marca un hito en la historia de la biología y de la ciencia natural como un todo, y al mismo tiempo un cambio respecto a la actitud de Platón hacia el estudio de los seres particulares. En reacción contra Platón, al que representa como el filósofo de la forma trascendente o incorpórea, Aristóteles se transformó más y más en el filósofo de la Naturaleza y de la forma viviente. Pero, pese a toda esa aplicación de nuevos métodos, y pese a sus numerosos descubrimientos específicos, en física y en biología, su concepción de la Naturaleza es todavía en muchos aspectos platónica, aunque a primera vista parezca paradójico, el efecto de gran parte de su trabajo en biología —un campo en el que fue en mucho el pionero— fue reforzar ciertas tesis referentes a la forma y el papel de la causa final que, aunque no sean idénticas a las del propio Platón, deben ciertamente muchísimo a las ideas de éste 8 .
No hay, contra lo que alguna vez se ha postulado, una conversión del Aristóteles idealista al empirismo, ni una progresiva dedicación del filósofo a la ciencia experimental y biológica 9 . Aristóteles combinó siempre ambos aspectos: la observación naturalista y la abstracción teórica. Aunque hay un cierto progreso en los enfoques de sus estudios biológicos —desde la Investigación de los animales a Sobre las partes y Sobre la generación —, la diferencia es que el primero es más expositivo, y los otros insisten más en aspectos causales y en la problemática específica de ciertos procesos concretos, sin abandonar jamás la perspectiva filosófica de base 10 .
Tratados de biología y zoología
De los varios tratados de zoología y biología que nos han llegado en el Corpus Aristotelicum, la Investigación sobre los animales o, según su título latino, Historia animalium, es el más extenso y, seguramente, el más antiguo. Junto a la Investigación (con sus diez libros, según la edición de Andronico de Rodas, que añadió dos o tres libros al conjunto auténtico), hay que considerar en este grupo otras obras como Sobre las partes de los animales (De partibus animalium), Sobre la marcha de los animales (De incessu animalium), Sobre el movimiento de los animales (De motu animalium), y Sobre la generación de los animales (De generatione animalium).
Este tipo de escritos enlaza, muy claramente, con temas estudiados en los Pequeños tratados de historia natural (Parva naturalia) y con Acerca del alma (De anima) 11 . Se nos han perdido algunos estudios sobre los animales que usaron Aristóteles y sus discípulos del Liceo, como los titulados Zoiká y Anatomaí («De zoología» y «De anatomía») que, por su título general y algunas referencias antiguas, parecen haber sido más bien repertorios de datos y observaciones destinados a reflexiones y consideraciones comunes 12 . Las Anatomaí contenían, probablemente, un buen número de dibujos e ilustraciones de disecciones practicadas por los investigadores de la escuela, y tal vez por el mismo Aristóteles 13 .
De todo este conjunto es la Historia animalium, que traducimos como Investigación sobre los animales, el tratado más amplio, tanto por su extensión como por su perspectiva 14 . (El término griego historía se encuentra utilizado por Aristóteles con un sentido poco técnico, como era usual en su época. Como en la primera línea de Heródoto, historía indica el conocimiento empírico, resultado de una observación precisa, una investigación personal o una indagación seria sobre el terreno) 15 .
Composición y fecha de la «Investigación sobre los animales»
La Historia animalium o Investigación sobre los animales nos ha llegado a través de manuscritos medievales como un amplio tratado en diez libros, tal como la editó Andronico de Rodas. (La tradujo al latín Teodoro Gaza, que publicó su versión en 1476. La editio princeps griega es la Aldina de 1497.) De sus diez libros tan sólo los seis primeros y el octavo son indiscutiblemente aristotélicos. Sobre el libro VII, el IX y el X caben dudas de autoría, aunque contengan materiales aristotélicos 16 .
Según I. Düring, hubo dos ediciones helenísticas anteriores a la de Andronico. La primera comprendía tan sólo los libros I-VI de nuestro texto, con el título de Perì zṓon moríōn. La otra comprendía los libros I-VI, VIII, IX, y VII, en este orden, que conservan los manuscritos medievales. Los libros VIII y IX tuvieron probablemente el título de Perì zṓōn ḗthōn kaì bíōn. El libro VII figuraba suelto con el de Perì genéseōs. Y el décimo tal vez llevara el de Perì tou mḕ gennân (Sobre la esterilidad). Importante apoyo para su tesis lo encuentra Düring en las citas que Ateneo hace de la obra, nada menos que 114, de las que la mitad proceden literalmente de los seis primeros libros de la Investigación (citada por él como Perì zōôn moríōn: «De las partes de los animales»), y las otras de algún texto de Aristóteles que desconocemos 17 .
Está claro que los seis primeros libros forman un conjunto unitario. (Dentro de ellos pueden trazarse algunas secciones: I 1-6, Introducción; I 7-IV 7: Anatomía general, que abarca, de un lado, a los animales dotados de sangre (I 7-III) y, de otro, a los faltos de sangre (IV 1-7); IV 8-11: Fisiología animal; V 1-14: Generación y copulación; V-15-VI: Generación y desarrollo.) El libro VIII trata de las actividades psíquicas, los hábitos, influencias ambientales, enfermedades, etc., de algunos animales. El libro VII se ha colocado tras el VI, que concluye algo bruscamente, y no trata de la anunciada generación y desarrollo del ser humano 18 .
Como ha señalado I. Düring, «el primer objetivo que Aristóteles se propuso en la Investigación sobre los animales fue exponer las diferencias de estructura y de forma de varios animales, y delinear de tal manera un cuadro general de la estructura del mundo animal» 19 . Con este enfoque tan amplio, la investigación procede a disponer los seres vivos en una escala que va del ser humano, considerado el más complejo y superior, a los organismos inferiores. Hay en esta obra un dominio de la descripción y del análisis. Como se ha observado, es más descriptiva que Sobre las partes de los animales, más orientada hacia la etiología —del mismo modo que la Historia plantarum de Teofrasto es más descriptiva que su De causis plantarum —, aunque en gran parte ambas operan sobre los mismos materiales. Siempre se comienza con el estudio y análisis de los phainómena para pasar después a buscar las aitíai, ya que pasar de los hechos aparentes a las causas es el método de la explicación científica, y luego a una consideración teórica más general.
Aristóteles quiere demostrar que en la naturaleza domina el orden y la regularidad, y trata de definir esa ordenación. Recurre fundamentalmente a la idea de la analogía entre los seres vivos y sus órganos. La anatomía comparada se perfila así como uno de los ejes fundamentales de su análisis. Desde los comienzos mismos de la Investigación, si bien ese enfoque cobra mayor énfasis en Sobre las partes, y, con carácter más monográfico, en Sobre la marcha y Sobre el movimiento, y en Sobre la generación, que es su obra zoológica más madura, y donde más tiende a una discusión de los problemas, con un talante más abierto 20 . De la descripción se pasa a una clasificación y a un esbozo de sistema. Pero no se avanza a una taxonomía completa ni universal. Aristóteles no pretende anticipar la concepción sistemática de Linneo 21 .
Como decíamos, se considera que la Historia animalium es (en lo que se refiere a su parte indudablemente auténtica, es decir, en los libros I-VI, VIII, y tal vez VII) la primera de las obras zoológicas de Aristóteles. Como hizo notar D’Arcy W. Thompson, la mayor parte de los nombres geográficos en ella citados proceden de la isla de Lesbos y regiones próximas, lo que parece indicar que el Estagirita habría reunido allí sus observaciones sobre la fauna durante su estancia en la isla 22 . Allí, en compañía del joven Teofrasto, se habría ocupado largamente en la minuciosa observación de numerosas especies animales. (Más de 500 están nombrados y muchos agudamente descritos en sus escritos; algunos tras haber sido diseccionados con destreza.)
Indudablemente Aristóteles, según su hábito, combinaba las lecturas con la propia observación de los fenómenos 23 . Hay un gran fondo libresco en sus anotaciones, como se ha hecho notar. Pero hay también una gran dosis de observación personal, unida a las noticias recogidas de muy varios informadores: pescadores, cazadores, viajeros, etc. Como el historiador que alterna su propia experiencia y testimonio, la autopsia, con las noticias de otras gentes, así el investigador en zoología que, como Aristóteles, intenta abarcar un repertorio animal muy extenso (que comprende una variopinta fauna marina y un número muy extenso de especies animales) debe surtirse de fuentes varias.
En todo caso, existe hoy un consenso notable para atribuir la redacción de la Investigación sobre los animales a una etapa media de la biografía de Aristóteles, a esa época en que, abandonada la Academia, se encontraba en Lesbos y la costa de Asia Menor, antes de su segunda estancia en Atenas. Tricot sitúa su composición en los años 343-340, Peck en 345-343, Düring en 343-342, Louis en 347-343, Lloyd en 347-335, y Vegetti en 347-343.
Como ha señalado M. Vegetti,
esta datación está cargada de significado para la historia de la biología aristotélica, y a la vez, más en general, para la reconstrucción de la trayectoria entera del pensamiento del Estagirita. Desde el primer punto de vista, de ella deriva que la Historia precede a la definitiva redacción del De partibus y el De generatione en cerca de 15 años (aquellos decisivos 15 años que ven entre otras cosas la composición de los libros centrales de la Metafísica); desde el segundo punto de vista, se puede concluir ciertamente que la tendencia científica, «empírica», es una constante del pensamiento aristotélico y no una adquisición tardía, y que además tal tendencia podía acompañarse sin conflictos con el «platonismo» de Aristóteles (si bien deberá pensarse en el Platón dialéctico y metódico del Sofista, al Platón para el que las «ideas» son más una función epistemológica que un edificio metafísico, y no al Platón religioso y metafísico de la imagen que nos ofreció Jaeger) 24 .
Se ha discutido bastante sobre la organización del tratado. M. Vegetti propone un análisis muy interesante, porque no sólo aclara la estructura del mismo, sino que hace ver su relación con las otras obras de zoología aristotélicas, que vuelven a tratar los temas aquí esbozados en secciones. Resumo su análisis y cito luego un comentario que me ha parecido muy atinado y esclarecedor.
Después de una introducción de método (I 1-6) viene una primera parte, de carácter anatómico muy marcado (I 7 - IV 10). (Sobre ello volverá en los libros II a IV de Sobre las partes.)
La segunda parte, con dos secciones, trata fundamentalmente de la reproducción de los animales. Se extiende de V 15 al final del libro VII. (En Sobre la generación, muchos años después, reconsiderará Aristóteles los mismos temas.)
La tercera parte, dividida en cuatro secciones, trata de las costumbres y comportamientos animales, de etología y ecología animal y comparada 25 .
Esta configuración de la obra no resulta, conviene admitirlo, evidente en la lectura. Y caben otros análisis de la estructura del tratado (como el que hace I. Düring, que considera el libro VII posterior al resto). En una primera lectura, la obra puede dar la impresión de una enorme riqueza de datos recogidos con cierto desorden, con una notable mezcla de notas y digresiones. (Como en otras obras de Aristóteles, parece claro que existen aquí y allá algunas digresiones o descripciones que se intercalan, como es el caso de la estupenda descripción del camaleón en el libro II 11, por dar un ejemplo.) Sin embargo, Aristóteles tiene un claro programa, que anuncia en los primeros párrafos de su introducción y que se ajusta a este esquema, aunque sin excesivo formalismo. Y hay que tenerlo en cuenta para una estimación cabal del alcance de su empeño.
Estamos así —señala Vegetti— de frente no ya a una mera recolección de datos, sino a la potente arquitectura de un gran tratado de zoología general, que no sólo es en sí autosuficiente, sino que va a ofrecer los fundamentos científicos para toda la ulterior elaboración biológica de Aristóteles. Una constatación, que emerge del reconocimiento de la estructura de la Historia, es de gran importancia para comprender su naturaleza: el material científico está organizado en ella del mismo modo que en el De partibus y en el De generatione, es decir, no especie por especie, sino desde un punto de vista general y comparativo, con el tratamiento sucesivo de las «partes» (órganos, aparatos, sistemas), de las funciones fisiológicas mayores (percepción, reproducción, alimentación), y de los comportamientos animales más significativos (copulación, nidificación, migración, hibernación, etc.) 26 .
Vista así, la Investigación de los animales aparece no sólo como la realización de un amplio programa, sino como una primera representación del cosmos animal, una zoología pionera y esquemática, autónoma y presentada como «investigación personal», en el sentido griego del término histor í a.
Sistemática, taxonomía, clasificación de los animales
Los estudiosos de su obra zoológica coinciden en subrayar que Aristóteles no ha intentado establecer una clasificación sistemática de los animales, ni un catálogo completo de sus especies. Tampoco ha creado una terminología científica que le permitiera tratar de la ordenación de los diversos géneros y especies al margen de la nomenclatura del lenguaje habitual. Al contrario, se basa en las denominaciones habituales, en las distinciones recogidas por el habla corriente, por el griego usado en su época, para sustentar sus distinciones y descripciones. Muy lejos del sistema de Linneo, por tanto, Aristóteles, a quien podemos considerar como el fundador de la zoología helénica, esboza un primer cuadro de los seres naturales y sus géneros y figuras con un método mucho menos exacto que el requerido por una ciencia en sentido estricto 27 .
Y, sin embargo, hay que ver en sus tratados biológico-zoológicos las primeras obras de una ciencia natural que no progresará mucho más hasta más de veinte siglos después. Indudablemente, Aristóteles cuenta con precursores: algunos presocráticos (como Empédocles y Demócrito), algunos historiadores, y algunos médicos hipocráticos (como el autor del tratado Sobre la dieta o el de Perì gon ê s, «Sobre la reproducción») se habían interesado por temas que él vuelve a tratar. Pero, tanto por su amplitud como por su empeño sistemático y teórico, Aristóteles avanza un trecho gigantesco respecto de esos precursores. Del mismo modo supera, en rigor y en afán de una síntesis teórica de la zoología y la biología, a naturalistas posteriores, mucho más misceláneos y muy deudores de su obra, como Plinio y Eliano.
Ya hemos dicho que la Historia animalium es la primera de sus obras extensas de esta temática. Posteriormente intentará retomar algunos de sus temas y ahondar en ellos, buscando con más precisión causas y revisando problemas. En todo caso, ya la lectura de la Investigación de los animales da una idea muy clara de su método y sus alcances teóricos y «científicos».
Aunque no se proponga una clasificación radicalmente bien fundada y omnicomprensiva, y aunque no hallemos en esta obra una taxonomía rigurosa, podemos percibir cómo aquí se trazan una serie de distinciones y dicotomías que permiten clasificar a los animales estudiados o simplemente nombrados. No es mucho el instrumental teórico con el que Aristóteles emprende su catálogo ordenado y discreto. Fundamentalmente trabaja con las nociones de génos y eîdos, «género» y «especie», nociones, por otro lado, con un valor no muy exacto ni preciso siempre. La ordenación por dicotomía se acompaña de una anatomía comparada y de una concepción funcionalista de los animales y sus partes, analizadas por analogía y en mutuo contraste.
Como se ha notado repetidamente, aun trabajando sobre un terreno empírico, atendiendo a los datos y fenómenos clasificables a partir de su observación real (combinada con noticias de origen vario, pero de referencias siempre objetivas), el estudioso de la biología que es Aristóteles utiliza conceptos filosóficos, como los de aitíai, «causas», ousíai, «entidades», etc., y guarda siempre su perspectiva teleológica en el examen del conjunto 28 . Todo ello no empaña la agudeza y finura de sus observaciones a veces admirablemente minuciosas, como las que se refieren al comportamiento de algunos peces o cefalópodos, o las extraídas de sus disecciones y observaciones experimentales, como las hechas sobre el desarrollo del embrión de pollo en los huevos de algunas aves.
La progresión hacia la definición de los animales se funda, como se ha dicho, en una dicotomía que va así dibujando un cierto esquema en el que las especies pueden encuadrarse. Frente a los animales dotados de sangre están los faltos de ella (vertebrados frente a invertebrados); frente a los vivíparos, los ovíparos; etc. 29 .
Si Aristóteles no traza de una vez para todas ese esquema sinóptico que permitiría la inclusión de todos los animales en sus diversos apartados, sí que apunta en varios lugares las líneas maestras para tal cuadro sistemático. Sin pretender entrar ahora en pormenores de este catálogo, que está adecuado además a una «escala natural» que va del ser humano a los seres inferiores (invertebrados, sin sangre, producidos por generación espontánea o cercanos a los vegetales por sus rudimentarias funciones vitales), podemos resumir sus trazos en un esquema como el siguiente 30 :
ANIMALES SANGUÍNEOS

Aristóteles observa los distintos tipos de animales —desde los mayores a los ínfimos— con la misma atención. Atiende a su génesis y reproducción, a su anatomía y fisiología, a su modo de moverse y sentir, y a su ambiente y conducta natural. De la embriología a la ecología y etología animal va recogiendo y analizando los rasgos formales y típicos de las especies, y situando unas en relación a otras. Pero la anatomía comparada es —ligada a la comparación funcional de las partes de los seres vivos— el eje central de su método de análisis y clasificación 31 .
Para una valoración del esfuerzo aristotélico
Son muy numerosos los aciertos y descubrimientos de Aristóteles en el terreno de la zoología.
Reconoció, por ejemplo, el carácter mamífero de los cetáceos —un hecho que escapa a todos los demás autores hasta el siglo XVI —. Distinguió los peces cartilaginosos de los óseos, y los describió con maravillosa exactitud. Describió cuidadosamente el desarrollo del embrión del pollo, y notó, al cuarto día después de la puesta, la presencia del corazón, «parecido a una manchita de sangre en la clara del huevo, latiendo y moviéndose como dotado de vida». Hace una excelente descripción de las cuatro cámaras del estómago de los rumiantes. Descubrió en la copulación de los cefalópodos una particularidad singular que no fue redescubierta hasta el siglo XIX . Sus descripciones de la rana y el pez torpedo son minuciosas, y en su mayor parte sus datos han sido confirmados por las observaciones más recientes. Su estudio de las costumbres (aunque no de la estructura) de las abejas es excelente. Su descripción del sistema vascular de los mamíferos, a pesar de ciertos detalles que permanecen oscuros, contiene un gran número de observaciones muy buenas (W. D. Ross) 32 .
Junto a sus numerosos aciertos e indiscutibles avances, hay en su texto notables errores. Alguna vez debidos a ciertos prejuicios (como el de la superioridad del macho sobre la hembra y de la derecha sobre la izquierda, heredados de larga tradición); alguna vez motivados por la dificultad de la observación o la falta de experimentos concluyentes 33 . No olvidemos que no disponía de instrumentos ópticos y que no diseccionó nunca un cuerpo humano. (Como tampoco los médicos hipocráticos cuyos libros conocía.) Así, por ej., atribuye al cráneo femenino una sola sutura en contraste con las tres del ser humano masculino; postula la existencia de sólo tres cavidades en el corazón humano, y atribuye al corazón un papel central en el sistema nervioso (frente a la tradición platónica que lo atribuía al cerebro).
No vamos a entrar ahora en un tratamiento pormenorizado de esos aciertos y errores, que tienen su explicación en el contexto histórico en que se inaugura la ciencia natural de la vida y el estudio de los animales, y en la metodología inexacta del pionero Aristóteles. Para nosotros la distinción entre ciencias biológicas y zoológicas y ciencias teóricas de la naturaleza es algo ya adquirido y evidente. Para Aristóteles esa distinción no existía 34 . El término de physiké podía envolver uno y otro tipo de investigación. Recoger los datos suministrados por la experiencia, los phainómena, y luego indagar mediante el l ó gos sus causas, aitíai: tal era el empeño metódico en uno y otro caso. Mediante la analogía y la atención a las funciones de las partes de los organismos analizados Aristóteles pretendía examinar el ordenamiento y funcionamiento del mundo animal, explicarlo y comprenderlo 35 .
Dos cosas hay que admirar fundamentalmente: la amplitud de su encuesta y la coherencia de su construcción lógica. En los materiales utilizados para sus estudios se han identificado unas 550 especies de animales y están nombradas unas 580. (De ellas hay 75 mamíferos, 204 aves, 22 anfibios y reptiles, 7 cefalópodos, 18 crustáceos, 83 insectos y 39 ostracodermos y zoófitos.) Aunque la metodología puede resultarnos hoy un tanto esquemática, y aunque Aristóteles no elabora una nomenclatura o una terminología científica propia ni ofrece una exposición sistemática completa, resulta evidente que sus obras de biología y zoología abren un nuevo camino científico y roturan un ámbito nuevo del conocimiento. Sus aportaciones terminológicas, aunque contadas, son fundamentales. (Como, por ej., la distinción entre vertebrados e invertebrados, es decir, seres «sanguíneos» frente a «carentes de sangre». Los términos énaimos y ánaimos («con / sin sangre») no están documentados en sentido técnico antes de Aristóteles.) Sus observaciones sobre la génesis, la reproducción y el comportamiento sexual de los animales suponen un inmenso avance sobre todo lo anterior. Sus observaciones sobre el mundo de los insectos marcan un estupendo progreso como fundación real de la ciencia entomológica.
No así su tesis de que el corazón, y no el cerebro, es el órgano central de las facultades superiores del hombre 36 . Al considerarlo como propulsor de la circulación sanguínea y sede del calor vital congénito, mientras que el cerebro era (según sus observaciones inexactas) un órgano frío y falto de sangre, Aristóteles ha situado el corazón en el centro del sistema vital humano y lo considera el soporte de la inteligencia (contra la tradición a favor del cerebro que venía de Alcmeón de Crotona y los pitagóricos y llegaba hasta Platón y algunos hipocráticos, como el autor del Sobre la enfermedad sagrada). Aquí tenemos un ejemplo de cómo se deja llevar por un cierto prejuicio: la importancia fundamental del calor congénito, sumada a la ausencia de una observación adecuada.
Hay otros ejemplos de su teorizar sobre prejuicios y observaciones parciales. Así, por ej., su teoría sobre la aportación del hombre y la mujer en la reproducción está viciada por su prejuicio sobre la inferioridad femenina. Pero no es momento de tratar de estos temas concretos, bien estudiados en trabajos de análisis puntuales 37 .
La obra de Aristóteles marca también en las ciencias de la vida, en biología y zoología, un hito fundacional y ejemplar. Influyó ampliamente en la tradición posterior. Desde Antígono de Caristo y Teofrasto hasta la Historia Naturalis de Plinio y los escritos sobre la inteligencia de los animales de Plutarco, y la Historia de los animales de Eliano 38 (unos cinco siglos después de su homónima obra), y luego en las versiones medievales que culminan en el s. XIII con la traducción de Guillermo de Moerbecke y la versión incluida por Alberto Magno, en el texto de su vasta compilación De animalibus (en 26 libros), pasando por resúmenes y compendios, pervive su doctrina como la fuente de conocimientos ejemplar y canónica sobre el inmenso repertorio de los seres animados en el escenario natural 39 .
Frente a Aristóteles, tanto el enciclopédico Plinio como el curioso Eliano son epígonos de una ciencia de la naturaleza a la que agregan detalles pintorescos y sobre la que coleccionan nuevos datos. Pero no están guiados —ni Plinio ni Eliano— por ese afán de construir una ciencia que se entronca con una explicación científica y filosófica del cosmos, todo ordenado y orientado hacia su télos divino, el Bien o la Belleza, sino por un empeño erudito de mostrar las maravillas y curiosidades de una realidad tremendamente abigarrada y sorprendente. Plutarco —con sus reflexiones acerca de la inteligencia de los animales, que tanto influirá en algunos escritores renacentistas— ha tomado muchos datos del Estagirita, pero se muestra muy limitado en su enfoque y sus intereses. De todos los sucesores de Aristóteles, es sin duda Teofrasto quien mejor representa la continuación de ese espíritu investigador. No en vano colaboró largamente con su maestro y compartió los empeños científicos y filosóficos del fundador del Liceo.
En muchos aspectos Aristóteles no fue superado hasta el siglo XVII —con Elarvey—, y algunas de sus observaciones fueron confirmadas en pleno siglo XIX , gracias al uso del microscopio y unos medios de experimentación que él no había soñado. Sus formidables apuntes de observación minuciosa, sus variadas noticias, su esfuerzo teórico y su horizonte tan panorámico —desde el hombre a los insectos y los mínimos organismos dotados de vida animal— hace de estas Investigaciones sobre los animales un texto de singular importancia dentro de la Historia de las Ciencias, pero también un texto ameno y atractivo para cualquier lector con cierto interés histórico o cierta inclinación hacia la contemplación del universo zoológico tal como aparecía a los ojos de un gran naturalista hace unos veinticuatro siglos.
1 Cf. G. E. R. LLOYD , Early Greek Science: Thales to Aristotle, Londres, 1970, cap. 8, págs. 99-124.
2 Como observa G. E. R. LLOYD , en «Aristotle’s Zoology and his Metaphysics», citando los artículos de Kullmann, Pellegrin, Preus, Gotthelf, Lennox y Furth que hemos recogido en la nota bibliográfica, el interés por la problemática y metodología de sus escritos biológicos y zoológicos en relación a sus tesis y concepciones lógicas y metafísicas ha aumentado mucho entre los estudiosos de su obra en estos últimos años. (Cf. D. DEVEREUX y P. PELLEGRIN , eds., Biologie, Logique et Métaphysique chez Aristote, París, 1990.)
3 Cf. I. DÜRING , Aristóteles (Aristotele, trad, it., Milán, 1976, págs. 591 y ss.), y P. PELLEGRIN , La classification des animaux chez Aristote. Statut de la biologie et unité de l’aristotelisme, París, 1982, en su conjunto. Tanto Lloyd, Vegetti, como P. Louis y Pellegrin, han analizado esas críticas a la dicotomía platónica —sobre todo en De partibus animalium — unidas a la problemática de la clasificación de las especies en la obra aristotélica (cf. M. VEGETTI , L OS orígenes de la racionalidad científica, Barcelona, 1981, págs. 43 y ss.).
4 Cf., por ejemplo, W. JAEGER , Aristotle. Fundamentals of the History of his Development , Oxford, 1962, págs. 337 y ss.; G. E. R. LLOYD , Aristotle. The Growth and Structure of his Thought , Cambridge, 1968, págs. 69 y ss.; I. DÜRING , Aristotele (cito las páginas por la traducción italiana, como en nota anterior), págs. 579 y ss. Es significativo que este texto, como las críticas a la clasificación platónica mediante la diaíresis, se hallen en el De partibus, que avanza en la reflexión metódica notablemente respecto a la Historia animalium, compuesta algunos años antes.
5 La orientación teleológica de la naturaleza está impregnada de platonismo, como han destacado todos los estudiosos de estos textos. En el mismo sentido, véase, como un comentario más, lo que señala J. MO REAU , a propósito de la naturaleza vista por Aristóteles como una potencia artesanal o artística, en Aristóteles y su escuela, Buenos Aires, 1972, págs. 103 y ss., en el capítulo titulado «La naturaleza y el arte».
6 Es muy plástica esa calificación de Aristóteles como «secretario o escribiente de la Naturaleza», que encontramos en EUSEBIO , Praeparatio evangelica XV 809c, y que I. DÜRING cita muy justamente (ob. cit., pág. 579, nota 41). La frase merece ser recordada: (Aristóteles) tês phýseōs grammateus ḗn, tòn kálamon apobréchōn eis noûn, «era el secretario de la Naturaleza, mojando su pluma en la inteligencia».
7 La sentencia de que «la naturaleza no hace nada en vano», tèn phýsin methèn máten poieî, se encuentra en Sobre la marcha de los animales, 708a9, y 704b12-18.
8 LLOYD , Aristotle, ya cit., pág. 93.
9 Por influencia de la tesis de W. Jaeger sobre el desarrollo de Aristóteles como un alejamiento del idealismo platónico y un progresivo realismo y empirismo, algunos estudiosos han querido señalar su interés por la biología y la zoología como una etapa posterior de su evolución intelectual. Todavía el libro de J. ALSINA , Aristóteles. De la filosofía a la ciencia, Barcelona, 1986, está guiado por ese esquema. No hay, sin embargo, datos firmes en su biografía intelectual que permitan tal aserto, ni fue nunca el Estagirita un científico puro (en sentido moderno) que relegara sus tesis lógicas y metafísicas. Lo admirable y característico de su pensamiento es, justamente, ese ajuste entre la observación empírica y la teorización más abstracta, entre la descripción y la búsqueda de causas guiada por la teoría y la reflexión.
10 Cf. los libros citados de Lloyd, Düring, Pellegrin, etc.
11 Tanto Acerca del alma como los Tratados breves de Historia Natural están traducidos, anotados y con buenas introducciones —de T. CALVO y A. BERNABÉ , respectivamente— en esta colección (B. C. G., 14 y 107).
12 Además de esos dos textos, es probable que hayamos perdido un tratado botánico de Aristóteles, un Perì phytôn o Sobre las plantas (que todavía parece conocer ATENEO , que la cita en XIV 625a), y que estaría en la misma línea de la Investigación sobre Ias plantas de su discípulo Teofrasto. Sobre la Historia de las plantas de Teofrasto, que muestra el interés del gran discípulo y colaborador de Aristóteles por estos estudios, véase la traducción de J. M. Díaz Regañón (B. C. G., 112, Madrid, 1988).
13 Aristóteles cita en una veintena de ocasiones esas Anatomaí. Sus ilustraciones podían muchas veces servir para aclarar algunos pasos del tratado Investigación de los animales o de otros. Es, desde luego, una pérdida lamentable la de este útil repertorio de figuras y esquemas, como muy bien señala M. VEGETTI , en su «Introducción» a la versión italiana de la obra.
14 Cf. I. DÜRING , ob. cit.; P. LOUIS y M. VEGETTI , en las introducciones a sus versiones respectivas.
15 Cf. F. MÜLLER , «De historiae vocabuli notione», Mnemosyne, 54 (1926), 234-257; P. LOUIS , «Le mot ἱστορία chez Aristote», Revue de Philosophie 29 (1955), 39-44. Aristóteles emplea muchas veces —en otros textos— el término historía en singular o en plural historíai) para referirse a sus trabajos y reflexiones en este campo. Sólo en un pasaje de la Historia animalium (en 491a6-14), utiliza el vocablo, con un sentido más bien amplio. Como señala M. VEGETTI (ob. cit., pág. 87), la mayoría de las fuentes peripatéticas se refieren a nuestro tratado con el título de Perì zoôn, que, sin lugar a dudas, era suficiente para identificar la obra. En singular o plural el término historía subraya la actividad personal del investigador, sea historiador o naturalista, en la conquista de su saber y en la exposición de sus conocimientos. En un sentido moderno de la palabra, los animales y sus especies carecen de historia (al menos en la visión predarvinista de Aristóteles).
16 Para una visión crítica de estos problemas de composición pueden verse las páginas dedicadas a ellos en las introducciones de P. LOUIS , A. L. PECK y M. VEGETTI , a sus traducciones de la obra. El carácter singular del libro X está bien estudiado desde hace mucho. Cf. G. RUDBERG , Zum sogennanten zehnten Buche des aristotelischen Tiergeschichte, Upsala-Leipzig, 1911.
17 Cf. I. DÜRING , ob. cit., págs. 569-572.
18 El análisis de la estructura de la obra es muy similar en los comentaristas actuales. Con todo, caben algunas variaciones respecto de la apreciación de la mayor o menor contribución aristotélica en algún libro, como en este libro VII, al que M. Vegetti, por ejemplo, concede mayor crédito que I. Düring.
Son siempre muy interesantes los renvíos de un texto a otro que hace Aristóteles, y sus avances programáticos, con la promesa de tratar más adelante este u otro tema. No es enteramente singular que deje sin cumplir esas promesas.
19 I. DÜRING , ob. cit., pág. 589.
20 Cf. la Introducción de D. LANZA y M. VEGETTI a Opere biologiche di Aristotele, Turín, 1971, págs. 30 y ss., e 1. DÜRING , ob. cit., págs. 572 y ss.
21 Sobre todos estos puntos resulta excelente por su precisión y extensa consideración actual el libro de P. PELLEGRIN , La classification des animaux chez Aristote, París, 1982.
22 Las observaciones sobre esos topónimos que D’Arcy Thompson hizo en 1910 fueron luego ampliadas por H. D. P. Lee y recogidas por P. Louis y otros. (Cf. P. LOUIS , «Sur la chronologie des oeuvres d’Aristote», Bull. ASS . G. Budé (1948), 91-95.) Se citan en la Hist. Anim. 102 localidades distintas; 38 son lugares del NO de Asia Menor, y unos 15 corresponden a la zona de la Tróade y Lesbos. El mar vecino a Pirra, junto a Mitilene, está citado 6 veces. En cambio, el De Partibus —con sus cuatro libros— contiene tan sólo 5 topónimos. El contraste es muy significativo. Naturalmente durante su estancia en Lesbos, en los años 346-43, Aristóteles, en compañía de Teofrasto, pudo recoger materiales e informaciones que utilizaría también más tarde.
23 Véase el libro de S. BYL , Recherches sur les grands traités biologiques d’Aristote: sources écrites et préjugés, Bruselas, 1980. Ha habido notorias diferencias en la apreciación del peso de lo sacado de sus lecturas y la propia observación del Estagirita. Deben evitarse los extremos en el juicio. Como en otros campos, Aristóteles trata de aprovechar todos los conocimientos y aportaciones, pero los integra de modo crítico. Ni le interesa especialmente la originalidad ni es respetuoso en todo con el legado anterior. Lo incorpora críticamente a su propia investigación. Por otro lado, la noticia de que su discípulo Alejandro le hubiera procurado abundancia de informaciones para aumentar sus datos no pasa de ser, como dice Düring, «una fábula helenística».
24 M. VEGETTI , ob. cit., pág. 79.
25 M. VEGETTI , ob. cit., págs. 84-86.
26 M. VEGETTI , ob. cit., págs. 85-86.
27 Véanse, por ej., los trabajos de P. Pellegrin y los de G. E. R. Lloyd citados en la Bibliografía.
28 Otras nociones, como las de télos y anánke, hýle y e î dos o morphé, etc., forman parte de ese mismo instrumental teórico de claro origen filosófico.
29 Esa diaíresis por oposiciones binarias (posesión o ausencia de un trazo) se combina con una jerarquización de los seres, una escalonada disposición o scala nalurae, que va desde los seres superiores y más complejos a los más simples y de funciones más elementales, como los insectos o los zoófitos. En Sobre la generación de los animales encontramos las más claras referencias a esa ordenación jerárquica mediante la que aristóteles obtiene una visión de conjunto sobre el entero mundo orgánico. (Cf. 1. DÜRING , ob. cit., págs. 594-96.)
30 Cf. W. D. ROSS , Aristóteles, trad, esp., Buenos Aires, 1957, pág. 171. Con alguna variante, cf. J. A LSINA , Aristóteles..., cit., págs. 90 y ss.
31 M. VEGETTI , Los orígenes de la racionalidad científica, págs. 42 y ss.; P. PELLEGRIN , La classification des animaux chez Aristole.
32 W. D. Ross, ob. cit., pág. 166. Este antiguo estudio de Ross, en las veinte páginas que dedica a la zoología aristotélica, es todavía un buen resumen sobre sus aciertos y errores.
33 Además de su ya mencionada confianza en el lenguaje corriente y su renuncia a crear una terminología científica en este campo. Cf. J.- M. LE BLOND , Aristote philosophe de la vie. Le livre premier du Traité sur les parties des animaux, París, 1945, págs, 14 y ss.
34 Como señala muy justamente 1. DÜRING , ob. cit., pág. 585.
35 Cf. M. VEGETTI , Los orígenes de la racionalidad científica, ya citado, y los últimos trabajos de G. E. R. Lloyd.
36 Cf. I. DÜRING , ob. cit., págs. 604-608, y el libro de P. MANULI y M. VEGETTI , Cuore, sangue e cervello, Milán, 1977. Para su relación con las teorías sustentadas por los médicos hipocráticos y la evolución de la teoría sobre la circulación de la sangre, puede verse el libro de C. R. S. HARRIS , The Heart and the Vascular System in Ancient Greek Medicine. From Alcmaeon to Galen, Oxford, 1973.
37 Sobre el tema de la aportación de uno y otro sexo en la reproducción humana según las teorías antiguas, el estudio ya clásico es el de E. LESKY , Die Zeugungs- und Vererbungslehren der Antike und ihr Nachwirken, Wiesbaden, 1951.
38 La Historia de los animales de Claudio Eliano está traducida y prologada por J. M. Díaz Regañón en esta misma serie, en dos volúmenes (Madrid, 1984, B. C. G., núms. 66 y 67).
39 Sobre la problemática del texto y la influencia posterior remito a las páginas oportunas en las introducciones de P. Louis, A. L. Peck, y M. Vegetti.
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—, Il coltello e lo stilo. = Los orígenes de la racionalidad científica [trad. C. SAN VALERO ], Barcelona, 1981.
Ediciones modernas y principales comentarios y traducciones:
D’ARCY WENTWORTH THOMPSON , Aristotelis Historia animalium, Oxford, 1910. (Sólo traducción con buena introducción y notas.)
H. AUBERT y F. WIMMER , Aristoteles Thierkunde, Leipzig, 1868.
M. CAMUS , Histoire des animaux d’Aristote, París, 1783.
L. DITTMEYER , Aristoteles. De Animalibus Historia, Leipzig, 1907. (Sólo edición crítica.)
P. LOUIS , Aristote. Histoire des animaux, París, 1964-1969, 3 vols. (Edición, traducción y comentario.)
A. L. PECK , Aristotelis Historia animalium, Londres-Cambridge (Mass.), 1965-1970. (Sólo han aparecido dos vols. de los tres programados. Contienen los 6 primeros libros. Edición, tra ducción y notas.)
I. G. SCHNEIDER , Aristotelis de animalibus historiae, Leipzig, 1811, 4 vols. (Edición, traducción latina y notas.)
J. TRICOT , Aristote. Histoire des animaux, París, 1957, 2 vols. (Sólo traducción y comentario.)
M. VEGETTI , Ricerche sugli animali, en D. LANZA y M. VEGETTI , Opere biologiche di Aristotele, Turín, 1971. (Traducción con algunas notas y buena introducción.)
En español la única traducción asequible es la reciente de J. VARA DONADO , Aristóteles, Historia de los animales, Madrid, 1990.
CARLOS GARCÍA GUAL
NOTA TEXTUAL
A nadie, sin duda, extrañará si hacemos hincapié en el hecho de que la traducción de una obra de estas características presenta particulares dificultades, principalmente en lo que atañe a las cuestiones de terminología y de identificación de especies, debido sobre todo a la ausencia de toda nomenclatura científica y al empleo constante por parte de Aristóteles de nombres vulgares y populares. Para la solución de estas dificultades hemos tenido a la vista los comentarios de los más ilustres filólogos sobre la materia (Camus, Schneider, Aubert-Wimmer, Dittmeyer, Thompson, Tricot, Peck, Louis, Vegetti, etc.) y también hemos consultado diversos libros recientes sobre zoología, lo cual nos ha permitido comentar los logros y, porqué no decirlo, los desaciertos del Estagirita.
Para el texto nos hemos servido fundamentalmente de la obra de P. LOUIS , Aristotle, Histoire des animaux, París, Les Belles Lettres, 1964-1969, el cual a su vez sigue de cerca la edición de DITTMEYER (Leipzig, 1907), conservando, empero, la mayoría de pasajes que este crítico considera como interpolados.
A pesar de que esta obra nos ha sido transmitida relativamente en buenas condiciones, existen, con todo, dudas sobre determinados giros y expresiones, y por ello se han propuesto diversas lecturas de estos pasajes. Nosotros nos hemos apartado del texto de Louis en los siguientes puntos:

LIBRO I
Partes homogéneas y partes no homogéneas
De las partes de los animales, unas [1 486a5] Son simples, las que se dividen en partes tes homogéneas 1 , por ejemplo, las carnes que se dividen en carnes; otras son compuestas, las que se dividen en partes no homogéneas, por ejemplo, la mano que no se divide en manos, ni el rostro en rostros. De éstas, algunas no se llaman solamente partes, sino también miembros. Se trata de las que forman un todo que contienen dentro de sí [10] mismas otras partes distintas, como, por ejemplo, la cabeza, la pierna, la mano, el conjunto del brazo, el tronco 2 ; éstas son por sí mismas partes enteras que tienen otras partes que les pertenecen. Por otro lado, todas las partes no homogéneas están compuestas de partes homogéneas, como, por ejemplo, la mano que está compuesta de carne, tendones y huesos.
Diferencias entre las partes
[15] Hay animales que tienen todas sus partes idénticas entre sí; otros, en cambio, las tienen distintas. De las idénticas, unas lo son específicamente: por ejemplo, la nariz y el ojo de un hombre son idénticos a la nariz y al ojo de otro hombre; la carne y el hueso de uno a la carne y al hueso de otro; lo mismo ocurre con el caballo y con los otros animales que decimos [20] que son recíprocamente idénticos por la especie, pues la semejanza atañe no solamente al conjunto del cuerpo, sino también a cada una de las partes. En cambio, otras partes son idénticas entre sí, pero se distinguen por exceso o por defecto. Esto tiene lugar en los animales que son de un mismo género 3 . Por género entiendo, por ejemplo, el ave o el pez, pues cada uno se distingue del otro por una diferencia [25] genérica, y existen muchas especies de peces y de aves. De la mayoría de las partes se puede decir que se [486b5] distinguen entre sí por sus diferencias cualitativas, tales como el color o la forma, que les afectan en mayor o menor grado; o también se distinguen por la abundancia o escasez, por la grandeza o pequeñez, en una palabra por exceso o por defecto. Hay, en efecto, animales que tienen la carne blanda, otros, dura; unos tienen un pico largo, [10] otros lo tienen corto; unos tienen muchas plumas, otros, pocas. Más aún, incluso entre estos animales, unos tienen partes que faltan en otros; por ejemplo, unos tienen espolones, otros no los tienen; unos tienen melena, otros, no. Pero en general, la mayoría de las partes cuyo conjunto [15] constituye la masa total del cuerpo, o bien son idénticas, o bien difieren por el contraste de cualidades y por razón de exceso o de defecto; pues el más y el menos pueden ser considerados como un exceso o un defecto. Por otro lado, existen animales cuyas partes no tienen la misma forma ni difieren por exceso o por defecto, sino que presentan analogías 4 : tal sucede si se comparan el hueso y la espina del pez, la uña y la pezuña, la mano y la garra, [20] la pluma y la escama (pues lo que la pluma es al pájaro, lo es la escama para el pez). Así pues, respecto a las partes que cada uno de estos animales posee, éstas son idénticas o distintas, tal como se ha dicho, pero además también por la posición de las mismas. En efecto, muchos animales tienen partes idénticas pero colocadas de manera distinta. [25] Así, unos tienen sus pezones en el pecho, mientras que otros los tienen cerca de los muslos. [487a]
Entre las partes homogéneas, unas son blandas y húmedas, otras secas y duras. Las húmedas lo son o bien absolutamente o bien mientras permanecen en su estado natural, como por ejemplo, la sangre, el suero 5 , la grasa, el sebo, la médula, el semen, la bilis, la leche —en los [5] animales que la tienen—, la carne y sus equivalentes. De otro tipo tenemos también los residuos, como, por ejemplo, la flegma 6 y los excrementos del intestino y de la vejiga. Por otro lado, las partes secas y duras son, por ejemplo, el tendón, la piel, la vena, el pelo, el hueso, el cartílago, la uña, el cuerno (el mismo nombre se aplica a la parte cuando el todo es llamado también cuerno a causa de su [10] figura 7 ) y también todas las partes análogas a éstas.
Diferentes clases de animales
Existen también diferencias entre los animales por lo que respecta a su tipo de vida, a sus actividades, a su carácter y a sus partes. Vamos a hablar sobre ellos de una manera general y después nos detendremos sobre cada género. Las diferencias relativas [15] a su modo de vida, a las actividades y a los caracteres, son las siguientes. Los animales son acuáticos o terrestres. Los acuáticos pueden serlo de dos maneras: unos viven y se alimentan en el agua, la absorben y la expulsan y no pueden vivir si son privados de ella, como ocurre con [20] la mayor parte de los peces; otros, se alimentan y viven en el agua, pero absorben aire y no agua y se reproducen fuera del agua. Muchos de estos animales poseen pies, como por ejemplo, la nutria, la rata de agua 8 , el cocodrilo; otros son alados, como, por ejemplo, la gaviota y el somormujo; otros son ápodos, como, por ejemplo, la serpiente de agua. Algunos encuentran su alimento en el agua y no pueden vivir fuera de ella, sin embargo no absorben ni [25] agua ni aire, como por ejemplo, la anémona de mar y las ostras. Entre los animales acuáticos, unos viven en el mar, otros en los ríos o los lagos, otros en los pantanos, como la rana y el tritón 9 .
Diferentes modos de vida
De entre los animales terrestres, unos absorben el aire y lo expulsan (procesos que se llaman inspiración y expiración), como, por ejemplo, el hombre y todos [30] los animales terrestres que tienen pulmones; otros no toman el aire, pero viven y encuentran su alimento en tierra, como por ejemplo, la avispa, la abeja y los demás insectos. Llamo insectos a los animales cuyo cuerpo presenta segmentos, ya sobre la espalda, ya en ésta y en la barriga. Muchos animales terrestres, como se [487b] ha visto 10 , toman su alimento del agua; pero ningún animal acuático que absorbe agua toma su alimento de la tierra. Sin embargo, ciertos animales viven primero en el agua, pero después cambian de forma y viven fuera de ella; es el caso de las larvas vermiformes de río, pues de estas [5] larvas se forma, en efecto, el estro 11 .
Además, ciertos animales son sedentarios, otros se desplazan. Los animales sedentarios se encuentran en el agua, pero ningún animal de tierra es sedentario. En el agua encontramos muchos animales que viven adheridos, como, por ejemplo, muchas especies de ostras. Parece ser también que [10] la esponja tiene cierta sensibilidad; esto se manifiesta por el hecho de que es más difícil de separar si el movimiento no se hace furtivamente, según se dice. Hay animales que se adhieren y se sueltan por sí mismos, como ocurre con cierta especie llamada actinia; algunas de ellas se separan de noche y van a buscar alimento. Por otro lado, muchos animales, sin estar adheridos, no poseen la facultad de moverse, [15] como las ostras y las llamadas holothurias 12 . Algunos pueden nadar, por ejemplo, los peces, los moluscos y los crustáceos, como la langosta común. Otros son andadores, como el género de los cangrejos, los cuales, aunque son acuáticos poseen la facultad de andar.
[20] De los animales terrestres, unos son alados, como, por ejemplo, las aves y las abejas (cada uno, empero, a su manera), otros van por tierra. De éstos, unos andan, otros se arrastran, otros se mueven por ondulaciones 13 . Pero ninguno es capaz únicamente de volar, como el pez que no puede más que nadar, porque incluso los animales con alas membranosas pueden andar: así los murciélagos tienen pies y la foca tiene pies atrofiados 14 . Ciertas aves tienen [25] los pies débiles y por esto se las llama «ápodas»; este género de aves de pequeño tamaño es excelente volador y se puede decir que todos los que se asemejan a él son buenos voladores, aunque tienen pobres patas, como, por ejemplo, la golondrina y el vencejo 15 . Todas estas aves tienen las mismas costumbres, plumaje semejante y su aspecto es muy parecido. El ápodo puede verse en toda estación del año, pero el vencejo solamente cuando llueve, en [30] verano; entonces se ve y se coge, pero en general es un ave rara. Por otro lado, muchos animales son capaces de nadar y de andar.
Vida en grupo o solitaria
He aquí también ahora algunas diferencias relativas al tipo de vida y a las actividades de los animales. Unos son gregarios, otros solitarios, ya se trate de los [488a] animales que andan en tierra, que vuelan o que nadan; otros participan a la vez de estos dos modos de existencia. Entre los animales que viven en grupos y entre los solitarios, unos viven en sociedad, otros andan dispersos. Ejemplo de animales gregarios son: entre las aves, el grupo de las palomas, la grulla, el cisne (en cambio [5] ninguna ave rapaz es gregaria); entre los nadadores, muchas especies de peces, como, por ejemplo, los llamados migradores, atunes, pelámides 16 y bonitos. En cuanto al hombre, participa de ambas formas de vida. Tienen instinto social, los animales que actúan con vistas a un fin común, lo que no ocurre siempre con los animales gregarios. [10] Pertenecen a esta categoría el hombre, la abeja, la avispa, la hormiga, la grulla. Entre éstos, unos como las grullas y el género de las abejas están sometidos a un jefe; otros, como las hormigas y otros muchos, no tienen jefe. Por otra parte, tanto los animales que viven en grupo como los solitarios, ya son sedentarios, ya cambian de lugar.
Modos de vida
[15] Además, unos son carnívoros, otros gramnívoros 17 , otros omnívoros; otros, en fin, tienen una alimentación particular, como el género de las abejas y el de los arácnidos; las abejas, en efecto, se alimentan de miel y de otras pocas sustancias dulces; las arañas viven de la caza de las moscas. Otros animales se alimentan de peces. Asimismo, unos viven de la caza, [20] otros hacen reserva de alimentos, otros no. Unos se procuran cobijo, otros no: ejemplo de los primeros son el topo, el ratón, la hormiga, la abeja; a la segunda categoría pertenecen muchos insectos y cuadrúpedos. Si consideramos el lugar de su cobijo, unos viven bajo tierra, como el lagarto y la serpiente; otros sobre la superficie del suelo, [25] como el caballo y el perro. Unos se cavan madrigueras y otros no. Unos son nocturnos, como, por ejemplo, la lechuza y el murciélago; otros viven a la luz del día.
Aún más, unos animales son mansos, otros salvajes. Unos son siempre mansos, como el asno y el mulo; otros, siempre salvajes, como la pantera y el lobo; otros pueden ser domesticados rápidamente, como el elefante. Hay todavía otro modo de distinción, pues todas las especies [30] domésticas se encuentran igualmente en estado salvaje: es el caso de los caballos, los toros, los cerdos, los hombres, las ovejas, las cabras y los perros 18 .
También ciertos animales emiten sonidos, otros son mudos, otros poseen voz 19 : entre estos últimos, unos tienen un lenguaje articulado, otros no; unos son charlatanes, otros taciturnos; unos cantan, otros no. Pero es común a todos [488b] ellos cantar o piar, sobre todo en la época del apareamiento.
Igualmente unos animales viven en el campo, como, por ejemplo, la paloma torcaz; otros, en las montañas, como la abubilla; otros comparten la vida con los hombres, como la paloma común.
Unos son ardientes en los placeres del amor, como el género de las perdices y de los gallos; otros son más bien [5] inclinados a la continencia, como, por ejemplo, la familia de los cuervos, aves que rara vez se aparean 20 .
Entre los animales marinos, unos viven en alta mar, otros junto a la playa, otros en las rocas.
Por otra parte, unos son agresivos al ser atacados, otros simplemente se defienden; los primeros son los que atacan o rechazan la agresión, los segundos son los que poseen [10] por sí mismos un medio de defensa para evitar cualquier daño.
Diferencias de caracteres
También los animales presentan las si guientes diferencias relativas al carácter. En efecto, unos son mansos, indolentes y nada reacios, como el buey; otros son irascibles, obstinados y estúpidos, como [15] el jabalí; otros prudentes y tímidos, como el ciervo y la liebre 21 ; otros viles y pérfidos, como las serpientes; otros nobles, bravos y bien nacidos, como el león; otros de buena raza, salvajes y pérfidos, como el lobo. Bien nacido es, en efecto, el animal que procede de un buen linaje, [20] y de buena raza el que no ha degenerado de su propia naturaleza. Asimismo, unos son astutos y malvados, como la zorra; otros briosos, afectuosos y cariñosos, como el perro; otros mansos y fáciles de domar, como el elefante; otros esquivos y cautos, como el ganso; otros envidiosos y presumidos, como el pavo real. Pero el hombre es el [25] único animal capaz de reflexión. Muchos son los animales que poseen la facultad de la memoria y del aprendizaje; sin embargo, sólo el hombre es capaz de recordar 22 . Pero más adelante hablaremos con más detalle sobre el carácter y la manera de vivir de cada género 23 .
Los órganos de la nutrición
Todos los animales tienen en común [2 ] las partes con las que toman la comida [30] y aquellas por donde la reciben. Estas partes son idénticas o diferentes de la manera que hemos dicho 24 : ellas varían según la forma, el exceso, la analogía o la posición. Además de éstas, la mayoría de los animales tienen también en común otras partes, por las cuales expulsan los residuos de la nutrición. Digo la mayoría porque estas partes no se encuentran [489a] en todos los animales. Se llama boca al órgano por el cual toman la comida, vientre aquél en donde lo reciben. Las restantes partes tienen nombres muy diferentes. Ahora bien, como los residuos son de dos clases 25 , los animales que poseen las partes destinadas a recibir el residuo líquido, tienen también un órgano para recibir el alimento sólido; pero los que poseen este último, no siempre [5] tienen el primero 26 . Así, todos los animales que tienen una vejiga tienen igualmente intestino, pero no todos los que tienen intestino tienen también vejiga. (Pues se llama vejiga a la parte destinada a recibir el residuo líquido e intestino a la destinada al residuo seco.)
Otros órganos
De los restantes animales, muchos tienen, [3 ] además de los órganos mencionados, otro órgano por medio del cual emiten el esperma; y de los animales que tienen [10] la facultad de reproducirse, unos emiten el esperma en sí mismos, otros en otro ser; los primeros son conocidos con el nombre de «hembras», los segundos con el de «machos», si bien en ciertos animales no se encuentra la división entre macho y hembra 27 . Según esto, los órganos que sirven para esta función difieren en la forma, y unos animales tienen útero, otros, un órgano equivalente. [15] Tales son, pues, los órganos más necesarios a los animales: unos se encuentran en todos, otros en la mayoría.
Por otra parte, sólo hay un sentido que es común a todos los animales: el tacto 28 , de tal manera que el órgano en el cual la naturaleza lo ha colocado no ha recibido nombre. Se trata de un órgano idéntico en algunos animales y análogo en otros.
[20 4 ] Ahora bien, todo animal posee también un líquido, privado del cual por ley natural o por fuerza, perece. Además, el sitio en que se encuentra esta sustancia conforma otra parte. Estos elementos son ya la sangre, ya las venas, ya sus equivalentes; pero entonces estos elementos son imperfectos, como, por ejemplo, la fibrina y el suero 29 . Así pues, el tacto se da en una parte homogénea, como la carne 30 [25] o algo semejante a ella, y de una manera general en las partes sanguíneas en todos los animales que tienen sangre, pero en los otros animales en una parte análoga, y en todos en las partes homogéneas. Por otro lado, las facultades activas se encuentran en las partes no homogéneas; así, por ejemplo, la masticación del alimento tiene lugar en la boca, y el cambio de lugar se efectúa con los pies, con las alas u otros órganos análogos.
Además de esto, los animales se dividen en sanguíneos 31 , [30] como, por ejemplo, el hombre, el caballo y todos los animales que una vez han llegado a su pleno desarrollo son ápodos, bípedos o cuadrúpedos, y en no sanguíneos, como, por ejemplo, la abeja, la avispa, y entre los animales marinos, la sepia, la langosta y todos los animales que tienen más de cuatro pies.
Diferentes modos de reproducción
Asimismo, unos animales son vivíparos, [5 ] otros ovíparos y otros larvíparos. Entre [35] los vivíparos se encuentran el hombre, el caballo, la foca y cuantos tienen [489b] pelo, y entre los acuáticos, los cetáceos, como, por ejemplo, el delfín y los llamados selacios 32 . De los animales acuáticos, unos tienen un espiráculo en vez de branquias, como, por ejemplo, el delfín y la ballena (el delfín lo tiene en la espalda, la ballena en la frente); [5] otros tienen las branquias al descubierto, como los selacios, las lijas y las rayas 33 .
Se llama huevo, entre los productos de la concepción ya acabados, a aquél a partir del cual se forma el animal en gestación: de una parte del huevo se forma el germen, y el resto constituye el alimento para el animal que se está formando. La larva, en cambio, es aquel todo a partir del cual se forma el animal completo, mientras se va articulando [10] y creciendo el producto de la concepción 34 . Pues bien, entre los animales vivíparos, algunos llevan en sí mismos los huevos, como los selacios; otros engendran en ellos un ser vivo, como, por ejemplo, el hombre y el caballo. Pero el embrión, una vez ha llegado a su perfección, se manifiesta ya en forma de ser vivo, ya de huevo o de larva. Entre los huevos, unos tienen una cáscara dura y son interiormente [15] de dos colores, como los de las aves; otros tienen una cutícula blanda y su contenido es de un solo color, como los huevos de los selacios. En cuanto a las larvas, unas son inmediatamente aptas para el movimiento, otras son inmóviles. Pero sobre estas cuestiones hablaremos con más detalle en el tratado Sobre la generación 35 .
Modos de locomoción
[20] Además, unos animales tienen pies, otros son ápodos. De los animales que tienen pies, unos tienen dos, como el hombre y las aves (esos son los únicos);otros tienen cuatro, como el lagarto y el perro; otros tienen todavía más, como la escolopendra y la abeja, pero todos los animales tienen un número par de pies.
Entre los animales nadadores sin pies, unos tienen aletas, como el pez, y de éstos, unos tienen cuatro aletas, [25] dos encima, en la espalda, y dos abajo, en el vientre, como la dorada y el lobo de mar 36 , mientras que otros —los peces muy largos y lisos— tienen sólo dos, como la anguila y el congrio. Otros no tienen absolutamente ninguna aleta, como la morena, y cuantos se sirven del mar, como las serpientes se sirven de la tierra ésos nadan en el agua de la misma manera que las serpientes se arrastran por la tierra. Entre los selacios, algunos no tienen aletas, por [30] ejemplo los que son anchos y con cola larga, como la raya y la pastinaca: su anchura les basta para nadar 37 . Sin embargo el rape 38 tiene aletas, así como todos los peces cuyos anchos cuerpos no tienen forma afilada. Todos cuantos parecen tener pies, como los cefalópodos, nadan con ellos y con las aletas, y más rápidamente en la dirección [35] de su tronco, como la sepia, el calamar y el pulpo, pero [490a] ninguno de éstos es capaz de nadar como lo hace el pulpo.
Los crustáceos, como la langosta, nadan con su parte caudal, y su rapidez es muy grande cuando nadan en el sentido de la cola gracias a las aletas que allí se encuentran. El tritón nada con sus pies y su cola, y ésta se parece a la del siluro, si se puede comparar lo pequeño [5] con lo grande 39 . Entre los animales voladores, unos tienen alas con plumas, como el águila y el halcón; otros tienen alas membranosas, como la abeja y el abejorro, y otros tienen alas dermatosas, como el zorro volador 40 y el murciélago. Los voladores con plumas son todos animales sanguíneos, también los animales con alas dermatosas. Al contrario, los animales con alas membranosas no tienen sangre, [10] como, por ejemplo, los insectos. Los animales que tienen alas cubiertas de plumas o dermatosas son todos bípedos o ápodos, pues se dice que existen ciertas especies de este género en Etiopía 41 . Pues bien, el género de animales provisto de plumas se llama «aves»; los otros dos no tienen nombre particular para designarlos.
Entre los animales que vuelan y no tienen sangre, unos son coleópteros (pues tienen sus alas encerradas en un élitro, [15] como, por ejemplo, los abejorros y los escarabajos); otros no tienen élitro, y son ya dípteros ya tetrápteros. Son tetrápteros los de gran tamaño o los que tienen un aguijón en la parte posterior, y dípteros los que son relativamente pequeños o tienen su aguijón en la parte frontal. [20] Ningún coleóptero tiene aguijón. Los dípteros tienen su aguijón en la parte frontal, como, por ejemplo, la mosca, el tábano, el moscardón y el mosquito. Los animales que carecen de sangre son de tamaño más pequeño que los sanguíneos, con excepción de algunos no sanguíneos que viven en el mar y que son más grandes, como algunos cefalópodos 42 . Las mayores especies de animales sin sangre se [25] encuentran en las regiones más cálidas y en el mar, más bien que en la tierra o en las aguas dulces. Los animales dotados de movimiento tienen todos para moverse por lo menos cuatro puntos de apoyo: los sanguíneos tienen sólo cuatro, como, por ejemplo, el hombre que utiliza dos manos y dos pies, y las aves, dos alas y dos pies; en cambio los cuadrúpedos usan cuatro pies y los peces cuatro aletas. Los animales que tienen dos aletas o no tienen ninguna, [30] como es el caso de la serpiente, tienen asimismo cuatro puntos de apoyo, pues su flexión tiene lugar en cuatro puntos o en dos más sus aletas 43 . Los no sanguíneos con múltiples pies que vuelan o andan, tienen más de cuatro puntos de apoyo para moverse, como el animal llamado efímera 44 , que se mueve apoyándose en cuatro pies y en [490b] cuatro alas. Este insecto se singulariza no solamente por la duración de su vida —de donde le viene su nombre—, sino también por la particularidad de que es volador y cuadrúpedo.
Todos los animales se mueven de la misma manera, tanto si son cuadrúpedos como si tienen más pies, pues se mueven en diagonal 45 . Pues bien, todos tienen dos pies [5] conductores, a excepción del cangrejo que tiene cuatro 46 .
Géneros y especies
De los grandes géneros en que se dividen [6 ] los demás animales citaremos los siguientes: el de las aves, el de los peces y el de los cetáceos. Todos estos están dotados de sangre. Otro género es el de [10] los testáceos 47 , conocidos con el nombre de conchados. Otro el de los crustáceos que no tienen nombre único para designarlos, y que comprende, por ejemplo, las langostas y ciertas especies de cangrejos y bogavantes. Otro el de los cefalópodos, como los calamares pequeños, los calamares grandes y las sepias. Otro el de los insectos. Todos estos últimos animales carecen de sangre, y en caso de [15] tener pies, éstos son numerosos. Y entre los insectos, algunos también tienen alas.
Entre los animales restantes, no se pueden establecer grandes grupos; en efecto, una especie no abarca muchas especies, pues bien la especie es simple y no se subdivide ella misma, como, por ejemplo, el hombre; bien se subdivide en especies, pero estas especies no tienen una denominación [20] particular. Así, los cuadrúpedos que no vuelan son todos sanguíneos, pero unos son vivíparos y otros ovíparos. Ahora bien, no todos los vivíparos tienen pelos, y los ovíparos tienen escamas córneas, las cuales por su posición se parecen a las escamas de los peces. El género de las serpientes, por naturaleza ápodo, es sanguíneo, se mueve sobre tierra y tiene escamas córneas. Pero mientras las otras [25] serpientes son ovíparas, solamente la víbora es vivípara, pues no todos los animales vivíparos están cubiertos de pelo; existen, en efecto, peces vivíparos. Sin embargo, todos los animales que tienen pelos son vivíparos. Pues hay que considerar como una especie de pelo las púas espinosas que poseen el erizo y el puercoespín. Ellas desempeñan [30] el papel de pelos y no de pies, como ocurre con las púas del erizo de mar.
El género de los cuadrúpedos vivíparos abarca numerosas especies, pero sin apelación común. Se las designa, por así decir, con el nombre del individuo, como hombre, león, elefante, caballo, perro, etc. Sin embargo, existe un determinado género que se aplica solamente a los animales [491a] llamados «de cola de largas crines», como, por ejemplo, el caballo, el asno, el mulo, el jaco 48 y los animales conocidos en Siria como semiasnos 49 , que reciben este nombre por su semejanza con los mulos, aunque no son absolutamente de la misma especie, pues se acoplan y engendran entre sí. Por ello es necesario tomar por separado cada [5] especie y examinar su naturaleza propia.
Advertencia sobre el método a seguir
Las indicaciones que preceden no son más que un simple bosquejo, en cierta manera un gusto anticipado de las materias que vamos a considerar y de sus propiedades. Luego hablaremos de ello con más detalle a fin de abarcar en primer lugar los caracteres distintivos y los atributos comunes. Después será preciso [10] intentar descubrir las causas. Tal es, en efecto, el método natural de la investigación, una vez se ha adquirido el conocimiento de cada punto concreto. Pues así aparecen claramente el objeto mismo de nuestro estudio y las razones sobre las cuales ha de apoyarse nuestra argumentación 50 .
[15] Vamos a ocuparnos primero de las partes constitutivas de cada animal. En efecto, en función de estas partes los animales, considerados en su integridad, revelan sus primeras y principales diferencias, que atañen, ya a la presencia o ausencia de estas partes en tal o cual especie de animal, ya a su lugar o disposición, ya en fin a las diversidades que hemos enumerado más arriba 51 referentes a la forma, al exceso, a la analogía y a la oposición de los [20] caracteres. Pero en primer lugar es preciso considerar las partes del hombre. Pues así como para valorar una moneda la comparamos con aquello que nos es más familiar, así también debemos proceder con las otras investigaciones. Pues el hombre es, de todos los animales, aquel que necesariamente conocemos mejor. Pues bien, las partes del cuerpo no escapan al conocimiento sensible. Sin embargo, [25] para no omitir nada en la exposición y combinar el razonamiento y la observación, es preciso hablar primero de los órganos y después de las partes homogéneas.
Las partes del cuerpo: el cráneo
[7 ] Pues bien, las partes 52 principales que componen el conjunto del cuerpo son: la cabeza, el cuello, el tronco, los dos brazos y las dos piernas (la cavidad que va [30] del cuello a los órganos genitales se llama tronco). Ahora bien, la parte de la cabeza cabelluda se llama cráneo. Sus partes son: delante la frontal, que se desarrolla después del nacimiento (es el último de los huesos del cuerpo que se solidifica) y detrás, la occipital, y entre ambas se encuentra la coronilla. Debajo de la frontal [491b] se encuentra el cerebro, mientras que la occipital está vacía. El cráneo es en su totalidad un hueso poroso, redondo, recubierto de una piel descarnada. Presenta dos suturas: en la mujer, una sola de forma circular; en el hombre con frecuencia tres, que se reúnen en un mismo punto 53 . Pero también se ha podido observar en los hombres una cabeza sin suturas. Se llama coronilla del cráneo al [5] punto medio donde tiene lugar la línea divisoria del pelo. A veces esta separación es doble: algunas personas tienen dos coronillas, debido no a que el hueso sea doble, sino a una doble línea de separación de los cabellos.
La cara
La parte que se encuentra debajo del [8 ] cráneo se llama cara, pero solamente en [10] el hombre, con exclusión de los demás animales. Pues no se habla de cara referida a un pez o a un buey. La parte de la cara debajo del frontal, entre los ojos, se llama frente. Los que tienen una frente grande son más lentos; los que la tienen pequeña son vivaces; los de frente ancha son exaltados, los de frente redonda, irascibles 54 .
Cejas, ojos y párpados
Debajo de la frente hay dos cejas. [9 ] Si son rectas es una señal de molicie; [15] curvadas hacia la nariz, indican dureza; inclinadas hacia las sienes, un carácter burlón y disimulado; bajadas, un carácter envidioso. Debajo de las cejas están los ojos que son por naturaleza dos. Cada uno de ellos está provisto de un párpado superior y de un párpado inferior, rodeados de pelos [20] que son las pestañas. El interior del ojo comprende una parte húmeda, instrumento de la visión, la pupila, alrededor de ella hay una parte negra 55 y exterior a ésta una blanca. La parte común de los dos párpados, superior e inferior, forma dos ángulos, uno girado hacia la nariz, otro hacia las sienes. Si estos ángulos se prolongan, es una señal [25] de mal carácter; si inclinados hacia la nariz son carnosos, como los de los milanos, es una señal de perversidad.
Pues bien, todos los demás géneros de animales, a excepción de los testáceos y algunos otros imperfectos, tienen ojos. Todos los vivíparos están en este caso, salvo los topos. Sin embargo, se puede admitir que el topo tiene ojos en cierta manera, pero enteramente no los tiene. Pues [30] no ve absolutamente nada, ni tiene ojos visibles exteriormente, pero cuando se arranca la piel se distingue el lugar de los ojos y la parte negra de los mismos situada en su lugar, así como el sitio ocupado naturalmente por los ojos en el exterior, como si se deterioraran al nacer y al adherirse a ellos la piel 56 .
Los ojos
[10 492a] El blanco de los ojos es generalmente igual en todos los animales, pero el llamado negro difiere 57 . En unos es negro, en otros azul intenso, en otros gris, en algunos amarillento, como los ojos de las cabras 58 : este color es señal de un carácter excelente y es el más favorable a la agudeza visual. El hombre es el único, o casi el único, de los animales cuyos ojos presentan [5] colores variados; los otros no tienen más que una clase de color, salvo algunos caballos que tienen ojos azules 59 .
Los ojos son grandes, pequeños o medianos. Éstos son los mejores. Además, los hay salidos, hundidos o en una posición intermedia. En toda clase de animales, cuanto más hundidos más penetrantes son, pero la posición intermedia [10] es señal de un carácter excelente. Además pueden ser parpadeantes, fijos o de un estado intermedio. Estos últimos son indicio de un carácter excelente; los fijos son señal de desvergüenza, y los primeros de indecisión.
Las orejas, la nariz y la lengua
Otra parte de la cabeza, que sirve para [11 ] oír, pero no para respirar, es la oreja. Pues Alcmeón 60 se equivoca cuando dice que las cabras respiran por las orejas. [15] Una parte de la oreja no tiene un nombre especial, la otra es el lóbulo 61 . El conjunto está formado de cartílago y de carne. El interior es de la misma naturaleza que las caracolas y el hueso más interno se parece a la misma oreja; este hueso, como el fondo de un vaso, recoge el sonido. Este fondo no se comunica con el cerebro, sino con el paladar de la boca y una vena se [20] dirige del cerebro hacia él. Los ojos también tienden hacia el cerebro y cada uno está situado sobre una pequeña vena. De todos los animales que poseen el pabellón de la oreja, el hombre es el único que tiene este órgano inmóvil. En efecto, entre los animales que tienen el sentido del oído, unos tienen orejas, otros no tienen, otros tienen sólo [25] el conducto perceptible, como los animales voladores o con escamas. Los vivíparos, fuera de la foca, del delfín y de otros cetáceos así constituidos, tienen todos orejas, pues los selacios son también vivíparos. Pero sólo el hombre no mueve las orejas. Así pues, la foca tiene conductos perceptibles por los cuales oye 62 . En cuanto al delfín, oye [30] pero no tiene orejas 63 . Todos los demás animales mueven las orejas.
Las orejas en el hombre están situadas en la misma línea circular que los ojos y no encima, como ocurre en ciertos cuadrúpedos 64 . En cuanto a ias orejas, unas no tienen pelos, otras son velludas, otras intermedias: éstas son las mejores para oír, pero no proporcionan ninguna indicación sobre el carácter. Asimismo, hay grandes, pequeñas [492b] o medianas, o también fuertemente prominentes o aplastadas o un justo medio. La talla y la posición mediana son señal de un carácter excelente, mientras que las orejas grandes y prominentes indican necedad y verbosidad. La parte entre el ojo, la oreja y la corona de la cabeza se llama sien.
[5] Además, una parte del rostro sirve de paso al aire: es la nariz. Pues la inspiración y la espiración se efectúan por este órgano, así como el estornudo, que es la expulsión de un soplo acumulado, y que es el único que tiene valor de presagio y un carácter sagrado 65 . Asimismo, la inspiración y la espiración se prolongan hasta el pecho 66 , sin el cual es imposible inspirar y espirar por las narices, puesto [10]que la inspiración y la espiración tienen lugar a partir del pecho a lo largo de la garganta y no de alguna parte de la cabeza. En efecto, un animal es capaz de vivir sin hacer uso de la respiración nasal. La nariz es igualmente el órgano del olfato, que es la sensación del olor. La nariz se mueve con facilidad y no es, como la oreja, propiamente [15] inmóvil. Encierra una parte cartilaginosa que sirve de tabique y un canal hueco. Y es que la nariz está formada de canales separados. En cuanto a los elefantes 67 , su nariz es larga y vigorosa y el animal se sirve de ella como de una mano para atraer hacia sí, coger, llevar a la boca los alimentos tanto líquidos como sólidos. Es el único animal [20]que actúa así.
Existen, por otro lado, dos mandíbulas, cuya parte anterior se llama mentón, y la posterior, maxilar. Todos los animales mueven el maxilar inferior, a excepción del cocodrilo, que sólo mueve el superior 68 .
Después de la nariz vienen dos labios, carnosos y de [25] gran movilidad. La boca está colocada en el interior de las mandíbulas y de los labios. Sus partes son el paladar y la faringe. El órgano del gusto es la lengua: la sensación tiene lugar en la punta de la lengua, y si el objeto se coloca sobre la parte ancha, la sensación es más débil. La lengua percibe además todo lo que percibe la carne en general, [30] como lo duro, lo cálido, lo frío, así como también el sabor. La lengua es ancha, estrecha o mediana: esta última es la mejor y la más sutil. Puede ser también suelta o trabada, como la de las personas que balbucean o cecean 69 . Su carne es porosa y esponjosa. La epiglotis 70 es una de sus partes. La boca está integrada, además, por una parte [493a] doble, las amígdalas, y una parte con múltiples divisiones, las encías. Estas partes son carnosas. Dentro de las encías están los dientes de formación ósea. En el interior de la boca se encuentra otra parte que contiene la campanilla, una columna estirada situada sobre una vena. Si esta columna se impregna de humedad y se inflama, hay, como se dice, tumefacción y ahoga 71 .
El cuello y el tronco
[12 5] El cuello está situado entre la cara y el tronco 72 . Su parte anterior es la laringe y su parte posterior el esófago. La parte cartilaginosa y que se encuentra delante, por donde pasa la voz y la respiración, es la tráquea. La parte carnosa es el esófago, situado interiormente, delante de la columna vertebral. La parte posterior [10] del cuello es la nuca 73 . Tales son, pues, las partes que hay hasta el tronco.
El tronco comprende partes anteriores y partes posteriores. En primer lugar, después del cuello, en la región anterior está el pecho con un par de mamas, cada una de las cuales tiene un pezón, por el que fluye la leche en las hembras. El tejido de la mama es poroso. También se forma leche en los machos, pero en éstos la carne de las [15] mamas es compacta, mientras que en las mujeres es esponjosa y llena de poros.
El vientre, el ombligo y el aparato genital del hombre
Después del tórax y en la región anterior [13 ] está el vientre con su raíz, el ombligo 74 . Debajo de esta raíz hay una región que se divide en dos: el flanco y una parte indivisa, cuya porción debajo del ombligo es el abdomen (y su extremidad el pubis); encima [20] del ombligo está el hipocondrio, y la parte común al hipocondrio y a los flancos es la cavidad intestinal.
Las partes posteriores son: la cintura, que es la cadera (de ahí su nombre, pues parecen en efecto simétricas 75 ), y la parte destinada a la evacuación de los excrementos y que comprende las posaderas que forman como un almohadón, y la cavidad cotiloidea 76 en la cual gira el muslo.
Una parte propia de la mujer es el útero, y del hombre [25] el pene. Este órgano está situado al final del tronco y tiene dos partes: la punta que es carnosa y siempre lisa y, por así decir, del mismo tamaño y que se llama bálano; está rodeada de una piel que no tiene nombre especial y que si se corta no se repone, como tampoco la mejilla y el párpado 77 ; el conjunto de esta piel del bálano es el prepucio. [30] La parte restante del pene es cartilaginosa, muy elástica y sale y entra, al revés de lo que pasa en los animales de cola de largas crines. Debajo del pene están los dos testículos, y la piel que los rodea se llama escroto. Los testículos ni son idénticos a la carne, ni a un tejido alejado de la [493b] carne. En cuanto al comportamiento de todas estas partes, más adelante haremos en detalle un estudio de conjunto.
Aparato genital de la mujer
[14 ] Las partes sexuales de la mujer tienen una conformación contraria a la de los hombres. En efecto, la parte situada debajo del pubis es cóncava en lugar de ser saliente como la del hombre. Por otro [5] lado, hay una uretra fuera del útero para el paso del esperma del hombre. Los dos sexos tienen un canal para la evacuación de la excreción líquida.
Partes intermedias
La parte común al cuello y al pecho es la garganta; la común al costado, al brazo y al hombro es la axila; la común al muslo y al abdomen, la ingle. La parte interior del muslo y de las posaderas es [10] el perineo, y la exterior, el pliegue de las posaderas. Hemos tratado hasta aquí de las partes anteriores del tronco. La parte posterior al pecho es la espalda.
El tronco y los miembros
Las partes dorsales son los dos omóplatos, [15 ] la columna vertebral y debajo, al nivel cadera. Las partes superior e inferior del tronco tienen en común las costillas, que son ocho de cadalado 78 . Pues a propósito de los ligures que se les llama [15] de «siete costillas» no hemos recogido ningún testimonio digno de fe.
El hombre tiene una parte superior y una parte inferior, una parte anterior y una parte posterior, un lado derecho y un lado izquierdo. Pues bien, los lados derecho e izquierdo son casi semejantes en sus partes e idénticos en todo, salvo que el lado izquierdo es más débil que el [20] derecho 79 . Al contrario, las partes posteriores no se parecen a las anteriores, ni las partes inferiores a las superiores, excepto en lo siguiente: hay correspondencia en cuanto a la abundancia o carencia de carnes entre el bajo vientre y la cara; asimismo, las piernas son proporcionales a los brazos: si los brazos son cortos generalmente lo son también las piernas, y si los pies son pequeños, las manos [25] también lo son.
Entre los miembros, están en primer lugar los brazos, en número de dos. El brazo comprende el hombro, el brazo propiamente dicho, el codo, el antebrazo y la mano. La mano está compuesta de la palma y de cinco dedos. El dedo comprende una parte flexible, el nudillo, y una parte no flexible, la falange. El pulgar sólo tiene una articulación, [30] pero los otros dedos tienen dos. La flexión del brazo, como la de los dedos, se hace siempre hacia adentro, y el brazo flexiona en el codo. La parte interna de la mano es la palma, es carnosa y está dividida en pliegues: uno solo o dos en las personas destinadas a vivir [494a] mucho tiempo y que atraviesan toda la palma, pero las personas que viven poco tienen dos líneas que no se prolongan 80 . El lugar en que la mano se articula con el brazo es la muñeca. La parte externa de la mano es tendinosa y no recibe nombre especial.
Los otros miembros son las piernas, en número de dos. La pierna comprende en primer lugar el muslo cuyo hueso [5] presenta una doble cabeza, el fémur; después, la parte móvil, la rótula; la parte inferior consta de dos huesos; la tibia, su parte anterior o espinilla y la parte posterior o pantorrilla, que es una parte carnosa provista de tendones y de venas, y que en las personas con nalgas grandes se prolonga hacia arriba en dirección a la corva, mientras que en las otras personas tiende hacia abajo en sentido [10] contrario. La extremidad de delante de la pierna es el tobillo: hay dos en cada pierna. La parte de la pierna formada por muchos huesos es el pie. La parte posterior del pie es el talón; la parte anterior comprende una parte dividida entre sí, los cinco dedos; otra situada debajo y carnosa es la planta del pie 81 y la parte superior es tendinosa y [15] no tiene nombre específico. El dedo comprende la uña y el acoplamiento. La uña se encuentra siempre en el extremo del dedo y todos los dedos no tienen más que una articulación. Las personas cuya cara inferior del pie es gorda y sin bóveda y que andan apoyados sobre la planta son unos taimados. La articulación común al muslo y a la pierna es la rodilla.
Disposición del cuerpo humano
Tales son las partes comunes a la mujer y al hombre. En cuanto a la disposición [20] de estas partes, arriba y abajo, delante, y detras, derecha e izquierda, se podría pensar que aparecen claramente a nuestra percepción sensible, sin embargo es necesario hablar de ello por la misma razón que hemos dicho más arriba 82 , es decir, a fin de seguir sucesivamente nuestro plan, y una vez enumeradas las partes, poner especialmente nuestra [25] atención sobre aquellas que de una manera u otra son diferentes tanto en los demás animales como en el hombre.
En el hombre, más que en los otros animales, la distinción entre arriba y abajo corresponde a posiciones naturales. En efecto, arriba y abajo están dispuestas conforme al arriba y abajo del universo 83 . Asimismo, delante y [30] detrás, derecha e izquierda tienen la misma disposición de acuerdo con la naturaleza. En cambio en los demás animales esta disposición no se encuentra, o si se encuentra es de una manera más confusa. Así la cabeza, en todos los animales, está arriba en relación al resto del cuerpo, pero [494b] el hombre es el único animal, como hemos dicho, que una vez plenamente desarrollado 84 tiene esta parte del cuerpo de acuerdo con la parte superior del universo.
Después de la cabeza está el cuello y luego el pecho y la espalda, uno delante y la otra detrás. Enseguida vienen el vientre, la cadera, las partes sexuales y las nalgas, [5] después el muslo y la pierna, y finalmente los pies. La flexión de las piernas tiene lugar hacia adelante, es decir, en el sentido de la marcha, así como la parte móvil de los pies y su flexión. Por detrás del pie está el talón, y cada uno de los tobillos está situado como las orejas 85 . De los lados, derecho e izquierdo, destacan los brazos que [10] flexionan hacia dentro, de manera que la curvatura de las piernas y la de los brazos está en oposición, principalmente en el hombre 86 .
En cuanto a los sentidos y a sus órganos, los ojos, las narices y la lengua están situados de la misma manera en la parte anterior; en cambio, el oído y su órgano, las orejas, están situados a los lados y en la misma línea circular [15] que los ojos. Éstos están menos separados en el hombre, proporcionalmente a su tamaño, que en los demás animales. Por otro lado, el sentido del tacto es el más desarrollado 87 en el hombre, y en segundo lugar viene el gusto. En cuanto a los otros sentidos el hombre es inferior en relación con los demás animales.
Las partes internas: el cerebro, los pulmones, el tubo digestivo
Las partes visibles externamente están [16 20]distribuidas como acabamos de decir y como hemos indicado 88 , y son ellas principalmente las que han recibido nombre y nos son conocidas por la costumbre de verlas. Lo contrario sucede con las partes internas. En efecto, las de los hombres son las más ignoradas, de suerte que hay que estudiarlas por referencia a las partes de los otros animales cuya naturaleza es semejante a la de los humanos 89 .
Así pues, en primer lugar en la cabeza y ocupando [25] la región anterior se encuentra el cerebro. La disposición es la misma en los demás animales que poseen este órgano, o sea, en todos los animales sanguíneos, y además, los moluscos. Pero proporcionalmente a la talla, el hombre tiene el cerebro más grande y húmedo. Dos membranas lo rodean: una, más dura, sigue el contorno del hueso; otra [30] que rodea el cerebro mismo tiene menos consistencia que la primera. En todos los animales, el cerebro está constituido por dos partes 90 . Detrás de él, en un extremo, se encuentra el llamado cerebelo, cuya forma es diferente al tacto y a la vista.
La parte posterior de la cabeza está vacía y hueca y está en proporción al tamaño de la cabeza de cada animal. [495a] En efecto, algunos tienen la cabeza grande y la parte de la cara situada debajo más pequeña; tales son los animales de cara redonda. Otros tienen la cabeza pequeña y las mandíbulas alargadas, como todo el género de los animales de cola con crines 91 .
[5] En todos los animales el cerebro no tiene sangre y está desprovisto de vasos sanguíneos 92 ; en su estado natural es frío al tacto. En su centro, en la mayor parte de los animales, hay una pequeña cavidad. La meninge que lo rodea está provista de venas: la meninge es una membrana de piel que envuelve el cerebro. Encima del cerebro [10] se encuentra un hueso llamado bregma y es el más ligero y débil de la cabeza 93 .
Del ojo parten hacia el cerebro tres conductos 94 : el mayor y el mediano terminan en el cerebelo, el pequeño en el cerebro mismo. El más pequeño es el que está situado más cerca de la nariz. Así pues, los mayores corren paralelos [15] y no convergen entre sí, en cambio los medianos sí convergen (el hecho es particularmente visible en los peces): pues estos conductos están más cerca del cerebro que los grandes. Al contrario, los más pequeños están muy separados unos de otros y no convergen entre sí.
En el interior del cuello están el llamado esófago (el otro nombre se debe a su longitud y estrechez 95 ) y la [20] tráquea 96 . Ésta se encuentra situada delante del esófago en todos los animales que la poseen: es el caso de todos los que tienen un pulmón. La tráquea es de naturaleza cartilaginosa y tiene poca sangre, aunque está rodeada de numerosos y delgados vasos. Su parte superior está colocada cerca de la boca hacia el lugar en que las narices comunican [25] con la boca: cuando al beber se aspira algo de líquido, sale de la boca, por las narices, hacia el exterior. Entre las dos aberturas se encuentra la llamada epiglotis 97 , que puede replegarse y cubrir el orificio de la tráquea que da a la boca. A la epiglotis está unida la extremidad de la [30] lengua. En la otra dirección, la tráquea desciende hasta el medio del pulmón, y de allí se divide en dos ramas, que van a cada parte del pulmón. Pues éste 98 tiende a ser doble en todos los animales que poseen este órgano. Pero en los vivíparos este desdoblamiento no es igualmente visible y muy poco en el hombre. El pulmón del hombre [495b] no tiene múltiples ramificaciones, como el de algunos vivíparos; tampoco es liso, sino que su superficie presenta asperezas.
En los ovíparos, como las aves y los cuadrúpedos ovíparos, las dos partes del pulmón están claramente separadas, hasta el punto que estos animales parecen tener dos pulmones. Y de la tráquea, que es única, parten dos [5] ramas que se extienden hacia cada parte del pulmón. Éste está unido igualmente a la gran vena y a la llamada aorta 99 .
Cuando la tráquea se llena de aire, el soplo se difunde en las cavidades del pulmón. Éstas poseen tabiques 100 cartilaginosos [10] que acaban en punta. De estos tabiques salen orificios que se extienden a través de todo el pulmón y que son cada vez más pequeños.
El corazón también se une a la tráquea por ligamentos de grasa, de cartílago y de fibras, y el punto de unión forma una cavidad 101 . Cuando la tráquea se hincha, la [15] entrada del soplo en el corazón, que es imperceptible en algunos, se manifiesta en los animales mayores. Tal es, pues, el papel de la tráquea, el cual consiste únicamente en recibir y expulsar el aire. Ella no recibe cosa alguna, ni sólida ni líquida, pues de lo contrario tiene lugar un dolor agudo hasta que tosiendo se logra expulsar el objeto que se ha introducido.
[20] El esófago se comunica por arriba con la boca, cerca de la tráquea. Está en comunicación con la columna vertebral y con la tráquea por medio de ligamentos membranosos; finalmente atraviesa el diafragma y alcanza el estómago. Es de naturaleza carnosa y está dotado de elasticidad tanto en su longitud como en su anchura.
El estómago del hombre es semejante al del perro. En [25] efecto, no es mucho mayor que el intestino, pero se parece a una especie de intestino alargado. Después viene un intestino simple, con circunvalaciones, bastante ancho. El bajo vientre se parece al del cerdo, pues es ancho, y la parte que va del intestino hasta las nalgas es gruesa y corta. El epiplón 102 está unido a la parte media del vientre; tiene [30] la naturaleza de una membrana adiposa, como es el caso de los otros animales con estómago único y doble hilera de dientes.
Encima de los intestinos se encuentra el mesenterio 103 . También éste es membranoso y ancho, y es susceptible de volverse adiposo. Está unido a la gran vena y a la aorta, y está atravesado por muchos y espesos vasos que se 496a extienden hasta la región de los intestinos de arriba a abajo. Tal es, pues, lo referente al esófago, a la tráquea y al tubo digestivo.
El corazón y otras vísceras
El corazón 104 tiene tres cavidades; [17 ] está situado más arriba que el pulmón [5] en la bifurcación de la tráquea; posee una membrana adiposa y espesa en el lugar en que se une con la gran vena y la aorta. En su parte puntiaguda descansa sobre la aorta, y esta parte puntiaguda está situada paralelamente en relación al pecho en todos los animales que tienen pecho. En todos los animales, tanto en los que poseen pecho como en los que no lo poseen, el corazón tiene la punta inclinada [10] hacia adelante. Este hecho pasa a menudo desapercibido, pues la posición cambia cuando tiene lugar la disección de los animales. La parte redondeada del corazón está arriba. La punta es en gran extensión carnosa y de tejido compacto, y en las cavidades del corazón se encuentran los tendones. La posición que ocupa el corazón en los animales, excepto en el hombre, es hacia la mitad del pecho, [15] en los que lo tienen, y en el hombre está colocado más hacia la izquierda, con una ligera inclinación en relación a la línea mediana de los senos, hacia el seno izquierdo en la parte superior del pecho 105 .
El corazón no es grande y su forma, vista de conjunto, no es alargada, sino más bien redonda, salvo en su extremidad [20] que termina en punta. Tiene, como hemos dicho 106 , tres cavidades: la mayor en la derecha, la más pequeña en la izquierda y la mediana en el centro 107 . Todas tienen un orificio que da al pulmón, y el hecho es visible por [25] una de las cavidades. Abajo, a partir del punto de la inserción, está unido, en la cavidad mayor, con la gran vena, cerca de la cual se encuentra también el mesenterio, y en la cavidad del medio, con la aorta.
También unos conductos van del corazón al pulmón 108 , [30] y se bifurcan de la misma manera que la tráquea, acompañando a través de todo el pulmón a las ramificaciones que proceden de la tráquea. Los conductos que proceden del corazón están arriba. No hay ningún conducto común, pero a consecuencia del contacto con otros conductos, los que proceden del corazón reciben el aire y lo transmiten al corazón, pues uno de los conductos termina en la cavidad derecha y el otro en la cavidad izquierda. En cuanto a la gran vena y a la aorta consideradas en sí mismas, [35] haremos más tarde 109 un estudio común.
En todos los animales con pulmones 110 y en los que [496b] son vivíparos interior y exteriormente, el pulmón es, de todos los órganos el que tiene más sangre. Es, en efecto, del todo poroso, y a lo largo de cada bronquiolo unos conductos llevan la sangre de la gran vena. Pero los que creen que el pulmón es hueco están en un gran error 111 , 5 pues ellos examinan los pulmones sacados de los animales disecados de los cuales la sangre ha salido inmediatamente y de una sola vez.
De las restantes visceras, el corazón es el único que tiene sangre. Y si el pulmón tiene, no es en sí mismo, sino en sus venas, mientras que el corazón la posee propiamente. Hay, en efecto, sangre en cada una de sus cavidades, [10] pero la más ligera reside en la cavidad del medio.
Debajo del pulmón se encuentra el ceñidor torácico llamado diafragma 112 , unido a las costillas, a los hipocondrios y a la columna vertebral, y en su parte central es liso y membranoso. Tiene, por otra parte, venas que lo [15] atraviesan. El hombre es el animal que, proporcionalmente a su cuerpo, tiene el diafragma más espeso.
Debajo del diafragma están situados a la derecha el hígado y a la izquierda el bazo, y esto ocurre en todos los animales que poseen estos órganos normales y no presentan monstruosidades, pues se ha observado en ciertos cuadrúpedos un orden inverso de estos órganos 113 . Estas partes [20] están unidas al vientre mediante el epiplón. A simple vista, el bazo del hombre parece estrecho y largo, como el del cerdo. En cuanto al hígado, generalmente y en la mayoría de los animales no tiene una vesícula biliar, pero algunos la tienen 114 . El hígado del hombre es redondo y [25] se parece al del buey. En las víctimas sacrificadas se constatan anomalías como las siguientes: en cierto lugar de Calcis de Eubea las ovejas no tienen vesícula biliar; en cambio, en Naxos, casi todos los cuadrúpedos la tienen tan grande que los extranjeros que ofrecen un sacrificio se espantan creyendo que es un presagio que les atañe personalmente y no debido a la naturaleza de estos animales 115 . El hígado está unido a la gran vena, pero no está en [30] comunicación con la aorta. En efecto, la vena que parte de la gran vena pasa por el hígado en el lugar en que se encuentran las llamadas puertas del hígado 116 . El bazo está unido igualmente sólo a la gran vena, pero una vena va de ella al bazo.
Después de estos órganos vienen los riñones 117 , que están situados al lado mismo de la columna vertebral y su naturaleza se parece a la de los riñones del buey. [35] El de la derecha está situado más arriba que el de la [497a] izquierda en todos los animales que tienen riñones. Es igualmente menos adiposo que el izquierdo y es más seco. Esta particularidad se encuentra también en todos los demás animales. Ramificaciones procedentes de la gran vena y de [5] la aorta terminan en los riñones, pero no en su cavidad; los riñones, en efecto, tienen una cavidad central, más o menos grande, salvo en las focas, cuyos riñones se parecen a los del buey y son los más duros de todos. Las ramificaciones que terminan en los riñones se pierden en la masa del órgano, y la prueba de que no van hasta el fondo es [10] que no se encuentra en ellos ni sangre ni huella de coagulación. Encierran, como hemos dicho, una pequeña cavidad. Por otro lado, de la cavidad renal parten hacia la vejiga dos robustas ramificaciones, y de la aorta proceden otras asimismo robustas y continuas 118 . De la parte central de [15] cada riñón se destaca una vena cóncava y tendinosa que se extiende a lo largo de la columna vertebral a través de pasos estrechos. Después, estas venas desaparecen al entrar en ambas caderas y se hacen de nuevo visibles al extenderse sobre las caderas. Y estos segmentos de pequeñas venas descienden hasta la vejiga. Pues la vejiga 119 está situada en la extremidad del bajo vientre y está suspendida de las [20] ramificaciones que se extienden a partir de los riñones, a lo largo del cuello que llega a la uretra; en casi toda su superficie está rodeada de membranas finas y fibrosas que recuerdan en cierta manera al cinturón torácico. La vejiga del hombre, en comparación con su cuerpo, es grande.
[25] Del cuello de la vejiga está suspendido el miembro viril, con confusión de orificios externos 120 , pero un poco más abajo uno de los orificios comunica con los testículos y otro con la vejiga. El miembro viril es tendinoso y cartilaginoso. A este órgano están unidos los testículos de los machos, cuya precisa descripción la haremos en la exposición general 121 .
[30] En las hembras todo está naturalmente dispuesto de la misma manera. En efecto, la única diferencia de los órganos internos concierne al útero, del cual se puede ver la figura en nuestros Dibujos anatómicos 122 . El útero está situado encima de los intestinos, y a continuación del útero se encuentra la vejiga. Pero en las páginas que siguen hablaremos de todas las formas de útero en general, pues [35] éste no es idéntico en todas las hembras, ni está dispuesto de la misma manera.
Tales son, pues, las partes internas y externas del hombre, [497b] su naturaleza y su disposición.
1 En la terminología de Aristóteles las partes homogéneas (en el original homoiomerē) son los tejidos tales como la carne, los huesos y la sangre; las no homogéneas (anomoiomerē), los órganos del cuerpo, como el ojo, la mano, etc. El autor trata más ampliamente de esta distinción en el tratado De partibus animalium II 1-2, 646a y ss. (en adelante anotado por P.A.).
2 El griego thōrax no tiene el sentido de nuestra palabra tórax, ya que es la cavidad entera del torso y no solamente el pecho; es la cavidad que va del cuello a los órganos sexuales. Cf. PLATÓN , Timeo 69e.
3 La terminología de Aristóteles está desprovista, la mayoría de las veces, de rigor, pues si bien en el presente pasaje el autor distingue genos y eidos (el primer término corresponde a nuestras clase, orden, familia y género, y el segundo a la especie propiamente dicha y a sus variedades), en cambio, con frecuencia Aristóteles emplea estos conceptos como sinónimos para significar las escalas más bajas de la clasificación. Véase D. M. BALME , «Genos and eidos in Aristotle’s biology», Classical Quartely, 12 (1962), 81-88. También, P. PELLEGRIN , La classification des animaux chez Aristote, París, Les Belles Lettres, 1982, passim.
4 La noción de analogía es definida en P.A. I 5, 645b: «Entiendo por analogía el hecho de que ciertos animales tienen pulmones mientras que otros no los poseen, sino que éstos tienen otros órganos que hacen las veces del pulmón de los primeros».
5 Ichōr designa todo tipo de suero, pero más particularmente el suero de la sangre. Así, P.A. II 4, 651a17: «El suero es la parte acusosa de la sangre». Cf. PLATÓN , Timeo 83a; B. ZANINI , «Ichor, il sangre degli dei», Orpheus IV (1983), 355-363.
6 Phlegma designa un humor frío y viscoso o pus. Cf. PLATÓN , Timeo 82e, y ARISTÓTELES , P.A. IV 2, 677b8.
7 A. L. PECK (Aristotle, Historia animalium, I, Londres, Heinemann, 1979, pág. 6) considera este paréntesis como una glosa, y lo mismo hace VEGETTI , Opere Biologiche di Aristotele, Turín, 1971, pág. 131, n. 13.
8 Este animal llamado latax es parecido al castor y a la nutria. El mismo Aristóteles nos da luego más indicaciones (VIII 5, 594b32), y su descripción coincide con la rata de agua.
9 Otros autores (como por ejemplo, D’Arcy W. Thompson y Tricot) lo traducen por lagartija acuática.
10 Anteriormente en I 1, 487a19-23.
11 Mosca grande parecida al tábano. Así lo traduce D’Arcy W. Thompson, gadfly. Las larvas citadas son las del culex mulio, tipo de mosquito de la familia de los culícidos.
12 Especie de zoofito. En P.A. IV 5, nos dice Aristóteles que se parece a las esponjas.
13 Así los gusanos de tierra con su movimiento contráctil. Cf. ARISTÓTELES , De animalium incessu (en adelante A.I) 9, 709a28. Schneider lo traduce: attractu corpus provoluunt.
14 Sobre los pies de la foca ver más adelante II 1, 488a31, y P.A. IV 13, 697b4-6. Sobre los del murciélago P.A. IV 13, 697b7-8.
15 La palabra drepanís que sólo aparece en este lugar está en relación con drépanon, hoz, podadera. Se ha identificado esta ave, ya con la golondrina de ribera (CAMUS , Histoire des animaux d’Aristote, II, París, 1783, págs. 498-9), ya con el vencejo (D’ARCY W. THOMPSON , A Glossary of Greek Birds, Oxford, 1936, pág. 34).
16 Los pelámides y los bonitos son variedades de atún. Aristóteles y los antiguos consideraban que los pelámides eran atunes de un año. Cf. infra, IV 17, 571a10 y ss.
17 El original griego significa a la vez «que comen frutos» y «que comen granos».
18 La misma idea la encontramos en P.A. I 3, 643b4-6, donde dice: «Casi todos los animales domésticos se encuentran también en estado salvaje: el hombre, el caballo, el buey, el perro de la India, el cerdo, la cabra, el cordero».
19 Sobre la diferencia entre phōnē (voz, sonido) y dialeklos (palabra, lenguaje) véase infra, IV 9, 535a27 y ss. y Poética 20, 1456b23.
20 Cf. ARISTÓTELES , De generatione animalium (G.A.) III 6, 756b19.
21 Dos palabras hay en Aristóteles para designar a la liebre: dasypus cuando se considera el aspecto exterior del animal con pies velludos y lagṓs que es su nombre propiamente dicho.
22 Aristóteles opone a menudo anamnēsis (reminiscencia) y mnēmē (memoria): mientras que ésta parte de objetos sensibles determinados, la reminiscencia parte del alma hacia los movimientos o residuos que la sensación ha dejado en los órganos sensoriales. Cf. De anima, I 4, 408b17.
23 Exposición que tiene lugar en los libros VIII y IX.
24 En 486b14-21.
25 Es decir, húmedos y secos.
26 Sobre estos órganos cf. G.A. I 13, 719b34, y II 4, 737b34.
27 Maris el feminae discrimen non inest (Schneider). Según SAN ALBERTO MAGNO , De animalibus I 61, por ejemplo, la anguila.
28 Sobre el tacto véase P.A. II 1, 647a5 y ss., y también De anima II 11, 422b7.
29 Estos términos son explicados en P.A. II 4, 650b14 y ss. La fibrina es en la terminología de Aristóteles la parte terrosa de la sangre y el suero la parte acuosa.
30 No siempre, empero, Aristóteles es de la misma opinión. En P.A. II 1, 647a19-20, nos dice que la carne o su análogo sólo es un intermedio entre dos objetos y el asiento del tacto que es interno.
31 La distinción entre énaima y ánaima desempeña un papel capital en la biología aristotélica. Esta distinción hace referencia a animales de sangre roja y sangre no roja, y responde casi a la división entre vertebrados e invertebrados. Cf. BRUNET y MIELI , Histoire des Sciences, París, 1935, págs. 272-3.
32 Aristóteles agrupa bajo este nombre a todos los peces de esqueleto cartilaginoso. Según PLINIO , Naturalis Historia IX 40, Aristóteles creó esta denominación. Comprende las rayas, los torpedos, los perros de mar, etc.
33 Cf. P.A. IV 13, 696b10.
34 Cf. G.A. II 1, 732a29 y ss., y III 9, 758b6 y ss. A diferencia del huevo, una parte del cual sirve para la formación del nuevo ser y la otra para su alimentación, la larva contribuye, en cambio, toda ella al nacimiento del vástago.
35 Libros 11 y III. También trata de esto en los libros V y VI de la presente obra.
36 Es el hermano del labrax del Atlántico.
37 Estas palabras parecen una alusión al nadar oblicuo de estos animales. Cf. infra, 490a3.
38 El Lophius piscatorius (Linneo).
39 En efecto, el tritón suele medir de 9 a 18 cm. de largo, mientras que el siluro puede alcanzar hasta los cinco metros.
40 Probablemente el Pteromys volans de la superfamilia de los esciuroideos.
41 Es decir aladas. Cf. HERÓDOTO , II 75-6: «estas serpientes se parecen a las serpientes de agua; tienen alas sin plumas, casi idénticas a las alas del murciélago».
42 En el libro IV 1, 524a26, Aristóteles cita el gran calamar, cuyo tamaño puede alcanzar cinco codos.
43 Más indicaciones sobre ello en De animalium incessu I 10.
44 Un parágrafo se consagra a este insecto en el libro V 19, 552b17-23.
45 Este movimiento es explicado en A.I. 14.
46 Cf. A.I. 16, 713b15; 17, 713b31-2. Pedes quasi duces ad ingrediendum. Se trata, sin duda, de los pies delanteros.
47 Hemos empleado aquí los términos convencionales de testáceos para ostrakoderma, crustáceos para malakostraka, y molusco (a veces también cefalópodos) para malakia. Aunque la mayoría de los testáceos son animales de agua, algunos, como el caracol, pueden también vivir en tierra.
48 En el original ginnos que, según LOUIS (Revue de Philologie XXXI (1957), 63-5), se trata de un caballo de talla pequeña, o sea, de un jaco.
49 Es el Equus hemionus. Cf. infra, VI 36, 580b1-9, y PLINIO , VIII 69.
50 Es decir, es preciso empezar por reunir el número mayor de datos para pasar luego a la investigación de las causas. A la fase experimental sigue el razonamiento y la deducción. El mismo proceso en P.A. I 5, 645b1 y ss.
51 En I 1, 486a21 y ss.
52 Estas partes están descritas con detalle en P.A. IV 10, 685b29.
53 Aristóteles vuelve a insistir sobre ello más adelante: III 7, 516a18-19. También en P.A. II 7, 653b1, donde el autor justifica esta diferencia por el hecho de que el hombre tiene el cerebro mayor.
54 Cf. PLINIO , XI 144, que declara que no cree en estas señales.
55 El iris. Cf. infra, IV 8, 533a8, a propósito de los ojos del topo.
56 Sobre los ojos atrofiados del topo véase De anima III 1, 425a10, y PLINIO XI 52.
57 Aristóteles explica las causas de estas diferencias en De generatione animalium (G.A.) V 1, 779b12 y ss.
58 Cf. G.A. V 1, 779a33-b14; PLINIO , VIII 76, y XI 51.
59 Cf. G.A. V 1, 779b3.
60 Se encuentra un eco de esta creencia en ELIANO , Historia de los animales I 53; OPIANO , Cinegética II 340, y VARRÓN , De la agricultura II 3. Alcmeón atribuye una gran importancia al aire en la audición. Cf. J. BEAVE , Greek Theories of Elementary Cognition, Oxford, 1906, pág. 93 y ss.
61 RUFO DE ÉFESO (ed. de C. J. Mattaei, 1806, pág. 26) da el nombre de dos partes de la oreja externa: caracol y borde.
62 Cf. G.A. V 2, 781b23, en donde Aristóteles explica la ausencia del oído externo en la foca.
63 Cf. infra, IV 8, 533b14; Plinto, XI 50.
64 Sobre la posición de las orejas en los cuadrúpedos véase P.A. II 11, 657a13-15.
65 Véase, por ejemplo, HOMERO , Odisea XVII 541; ARISTÓFANES , Ranas 647, y Aves 720.
66 Cf. ARISTÓTELES , Sobre la respiración 7, 474a19.
67 Sobre la descripción de la trompa de los elefantes, véase infra, II 1, 497b22-30 y 498a1-12. También P.A. II 16, 658b33 y 659a36.
68 Este error ya lo encontramos en HERÓDOTO , II 68, y es repetido constantemente por el propio Aristóteles. Cf. infra, III 7, 516a23-5, y P.A. II 17, 660b27, y IV 11, 691b5.
69 Cf. infra, IV 9, 536b7, y P.A. II 17, 660a26.
70 La epiglotis es descrita en P.A. III 3, 664b21-665a9.
71 Cf. HIPÓCRATES , De morbo II 10, donde nos dice que este ahogo se produce al descender la flegma del cerebro a la garganta.
72 Los órganos que encierra el cuello están descritos en P.A. III 3, 664a 12 y ss.
73 La región del deltoides.
74 Cf. G.A. II 4, 740a33, y II 7, 745b25.
75 Es decir, las nalgas, partes simétricas del cuerpo entre el muslo y las costillas.
76 El acetábulo.
77 Cf. infra, III 11, 518a1, y P.A., II 13, 657b3, en donde se dice que es debido a la ausencia de carne. El error remonta a HIPÓCRATES , Aphor. VI 19 (IV 569, y V 697, LITTRÉ ).
78 En realidad hay doce a cada lado, pero parece ser que Aristóteles sólo consideraba el número de costillas en el hombre según se unen al esternón. Los primeros siete pares (costillas verdaderas) están unidos directamente al esternón. Los otros tres pares (costillas falsas) o sea los pares 8.°, 9.° y 10.° están unidos al esternón por medio de un solo cartílago, y los pares 11.° y 12.° son flotantes.
79 Cf. P.A. II 2, 648a13; III 3, 665a25; 4, 666b10; 7, 670b19.
80 Se trata de las líneas de la mano. Cf. Probl. IX 49, 896a38; XIV 10, 964a33; PLINIO , XI 114.
81 Cf. HIPÓCRATES , Art. III (págs. 222 y 228 K).
82 En I 6, 491a23-26.
83 La misma idea la encontramos en P.A. II 10, 656a11-13: «El hombre es el único ser cuyas partes naturales están dispuestas en orden natural: la parte superior del hombre está dirigida hacia lo alto del universo. En efecto, el hombre es el único animal que se mantiene erecto». Cf. también De la juventud y de la vejez I 468a.
84 Una vez terminado el período embrionario.
85 Es decir, a cada lado.
86 Cf. infra, II 1, 498a3, y A.I. 12-14, 711a8-712b21.
87 Aristóteles insiste sobre esta particularidad del tacto en P.A. II 16, 660a11-13.
88 Cf. supra, I 6, 491a23.
89 Este pasaje demuestra que entonces no se practicaba la disección en el hombre y que por lo tanto había que proceder comparativamente con los demás animales, que eran bien conocidos por los sacrificadores o por los veterinarios. Cf. P.A. III 4, 667b9; IV 2, 677a8-10.
90 Cf. P.A. III 7, 669b22; también HIPÓCRATES , De morbo sacro 3 (I, 595 K; VI, 366 L).
91 Cf. supra, I 6, 491a1.
92 Más detalles sobre el cerebro en P.A. II 1, 652a24-653b8. Para Aristóteles el cerebro es una masa fría, sin sangre. No es el órgano de la sensación, sino que su misión consiste en neutralizar el calor del corazón.
93 Cf. supra, I 7, 491 a31; P.A. II 7, 653a35; HIPÓCRATES , De capit. vuln. 2 (III, 348 K; III, 188 L).
94 En el vocabulario de Aristóteles el término poros tiene el sentido general de canal, conducto, vía de comunicación. Cf. Ind. Arist. 622a20: locus cavus per quam aliquid permeat. Así, las arterias, las venas, la tráquea, los nervios, todos los conductos del cuerpo serán poroi. En el presente pasaje los poroi designan probablemente los nervios oculares.
95 Este otro nombre es stomachos que Aristóteles creía formado de stenos y makrós. Cf. P. LOUIS , «Observations sur le vocabulaire technique d’Aristote» en Mélanges Diés, París, Vrin, 1956, pág. 147.
96 Más información sobre la tráquea en P.A. III 3, 664a35 y ss.
97 Cf. P.A. III 3, 664b21.
98 Cf. P.A. III 6, 668b33-669b13.
99 La gran vena (es decir la vena cava) y la aorta están descritas en P.A. III 5, 667b13 y ss.
100 En el texto diaphysis, cuyo significado de intervalo, separación, tabique, aparece claramente infra, VI 3, 562a26.
101 El ventrículo.
102 El epiplón es descrito en P.A. IV 3, 677b14-26.
103 Cf. P.A. III 4, 677b37 y ss.; IV 4, 678a3 y ss.
104 Más información sobre el corazón en los capítulos 3 y 4 del libro 111, en P.A. III 4, 665b9 y ss., y en el tratado Sobre la respiración 6, 478a26 y ss.
105 Lo mismo dicen ELIANO , H.A. IV 20, y PLINIO , N.H. XI 69.
106 Supra I 17; también en III 3, 513a27, y P.A. III 4, 666b21.
107 Según opinión de varios comentaristas, las tres cavidades son los dos ventrículos y la aurícula izquierda. Pero todo el pasaje es oscuro y el texto ha sido diversamente establecido. Dittmeyer lo pone entre corchetes por creer que ha sido trasladado a este lugar de III 3, 513a30 y ss. La verdad es que el corazón tiene cuatro cavidades: dos superiores llamadas aurículas y dos inferiores llamadas ventrículos. Debido a que el lado izquierdo del corazón ha de impulsar la sangre a una distancia mucho mayor que el lado derecho, las paredes musculares de aquél son doblemente gruesas y fuertes que las paredes del lado derecho. En este sentido, pues, no está muy acertado Aristóteles.
108 Esto recuerda, según PECK (ob. cit., pág. 66), la teoría galénica de los espíritus natural, vital y animal, que persistió durante la Edad Media y llegó hasta el siglo XVIII . De acuerdo con esta teoría la sangre se formaba en el hígado y aquí era cargada con espíritus naturales. De allí era distribuida a través de las venas y parte entraba en al ventrículo derecho del corazón; la mayor parte de ella, después de purificada, volvía al sistema venoso, pero una parte pequeña de la sangre venosa se filtraba al ventrículo izquierdo donde se encontraba con el aire enviado del pulmón y producía un tipo más elevado de espíritu; éste era distribuido a través de las arterias, algunas de las cuales conducían al cerebro. Aquí la sangre se transformaba en espíritus animales que eran distribuidos a través de los nervios, supuestamente vacíos. Cf. C. SINGER , A History of Biology, Oxford, 1959, pág. 104.
109 Cf. infra, III 3 y 4, y P.A. III 5, 667b13 y ss.
110 O sea, los mamíferos, en oposición a los ovíparos y a los ovovivíparos. Cf. P.A. II 9, 655a5, y IV 1, 676b3.
111 Por ejemplo PLATÓN , Timeo 70c.
112 Cf. P.A. III 10, 672b10 y ss.
113 Sobre el hígado y el bazo véase P.A. III 7, 669b25 y ss.; 12, 673a13-674a4; IV 2, 676b16-677b10.
114 Lo contrario afirma Aristóteles en P.A. IV 2, 676b16: «La mayoría de los animales sanguíneos tienen bilis que está en relación, ya con el hígado, ya con los intestinos». Por ello algunos críticos, como Dittmeyer y Louis, invierten las negaciones para hacer coincidir ambos textos.
115 El mismo hecho se menciona en P.A. IV 2, 677a1-3; también en PLINIO , XI 192, y ELIANO , XI 29.
116 Término técnico para designar la vena porta. Cf. PLATÓN , Timeo 71e, en donde se indican los nombres de las partes del hígado.
117 Sobre los riñones véase también P.A. III 9, 671a26.
118 Cf. P.A. III 9, 67Ib 14-17.
119 Sobre la vejiga, véase P.A. III 8, 670b32.
120 El texto es difícil y se presta a varias interpretaciones. Nosotros hemos seguido la corrección de Dittmeyer.
121 En el libro III 1, 509a27 y ss.; cf. también G.A. I 2, 716a18.
122 A menudo citados por el autor. Según DIÓGENES LAERCIO (V 21, 103) Aristóteles habría dejado siete libros de Descripciones anatómicas y un libro de resumen de estas descripciones. Estas obras, hoy perdidas, contenían dibujos, con o sin comentarios, realizados o bien por el propio Aristóteles o bien bajo su dirección. Cf. infra, III 1, 510b5-511a34.
LIBRO II
Diferencias morfológicas entre los animales
Ahora bien, las partes de los demás [1 5] animales 1 son ya comunes a todos, como se ha dicho antes, ya propias de ciertos géneros. Por otro lado, las partes son idénticas unas de otras o diferentes, de la manera que hemos indicado antes muchas veces. En efecto, casi todos los animales que difieren genéricamente tienen también la mayoría de sus partes específicamente [10] diferentes, y unos tienen solamente una semejanza por analogía y son genéricamente diferentes, mientras que otros son genéricamente semejantes y específicamente diferentes 2 . Pero hay muchas partes que se dan en unos animales, pero no en otros.
Así los cuadrúpedos vivíparos poseen todos sin excepción [15] una cabeza, un cuello y las partes comprendidas en la cabeza, pero cada una de estas partes tiene una forma particular. Por ejemplo, el león tiene el cuello formado de un solo hueso en vez de vértebras 3 , pero las partes internas, una vez abierto el animal, son todas semejantes a las del perro. Los cuadrúpedos vivíparos tienen como miembros anteriores patas en lugar de brazos; es el caso de todos [20] los cuadrúpedos, pero los fisípedos presentan la mayor analogía con la mano del hombre, pues se sirven de sus patas como de manos para muchos usos, y sus miembros izquierdos son menos diferenciados 4 que en el hombre, salvo en el elefante. Este animal tiene los dedos de los pies de algún modo indistintamente articulados 5 , y sus patas de delante son mucho mayores que las traseras. Posee cinco [25] dedos y sus patas traseras tienen tobillos cortos. Pero tiene una nariz de tal forma y de tal tamaño que le sirve de manos 6 . En efecto, bebe y come, llevando, por medio de este órgano, el alimento a la boca, y hace pasar los objetos al cornac sentado sobre su espalda. Con su trompa arranca también árboles y cuando marcha a través del agua le sirve para respirar 7 . En su parte extrema se curva, [30] pero el resto no se dobla pues es cartilaginosa. Por otro lado, el hombre es el único animal ambidextro 8 .
Al pecho del hombre corresponde en todos los animales una parte análoga, pero no idéntica. En efecto, el hombre tiene el pecho ancho, mientras que los otros animales lo tienen estrecho 9 . Además, solamente el hombre tiene [35] mamas en su parte anterior 10 ; el elefante tiene sí dos [498a] mamas, pero no en el pecho sino cerca de él.
Movimiento de los miembros
Las flexiones de los miembros anteriores y posteriores son, en los animales, opuestas entre sí y a las del hombre, [5] excepto para el elefante 11 . En efecto, en los cuadrúpedos vivíparos los miembros anteriores se curvan hacia adelante y los posteriores hacia atrás y así se encuentran en oposición los huecos de las curvaturas. Pero el elefante no actúa como algunos dicen, sino que se sienta y dobla las piernas, si bien, a causa [10] de su peso, no puede doblar los dos lados a la vez , sino que se reclina o bien sobre la izquierda o bien sobre la derecha, y en esta posición duerme 12 ; y flexiona sus miembros posteriores de la misma manera que el hombre 13 .
Los ovíparos, como el cocodrilo, el lagarto y todos los [15] animales de esta clase, flexionan tanto las partes delanteras como las traseras hacia adelante 14 con una ligera inclinación hacia los lados. Algo semejante ocurre en los animales con múltiples patas, con la diferencia de que las patas situadas entre los extremos tienen siempre un movimiento mixto 15 y flexionan más bien hacia los lados. Pero en el [20] hombre la flexión de los dos pares de miembros se hace para cada uno de la misma manera y en dirección opuesta: en efecto, el hombre flexiona los brazos hacia atrás inclinándolos sólo ligeramente hacia el lado de dentro, y las piernas hacia adelante. Pero ningún animal flexiona hacia atrás a la vez los miembros anteriores y posteriores. Por el contrario, en todos los animales la flexión de los hombros [25] es inversa a la del codo y miembros delanteros, y la flexión de la cadera es contraria a la de las rodillas de los miembros posteriores, de suerte que el hombre flexiona en sentido contrario a los otros animales, y los animales que presentan la misma flexión que el hombre lo hacen igualmente en sentido contrario a los otros animales.
Las aves tienen las flexiones casi iguales que las de los cuadrúpedos. Pues, aunque son bípedas, flexionan las patas [30] hacia atrás, y en lugar de brazos y de miembros anteriores tienen alas, cuya flexión se hace hacia adelante. La foca es una especie de cuadrúpedo atrofiado: inmediatamente después del omóplato tiene patas semejantes a manos, como las del oso, pues tiene cinco dedos, y cada dedo tiene tres articulaciones y una uña más bien pequeña. Las [498b] patas traseras tienen también cinco dedos y articulaciones, y uñas semejantes a las de las patas delanteras, pero su forma es casi igual a la cola de los peces.
Los movimientos de los cuadrúpedos y de los animales [5] que tienen múltiples patas se hacen en diagonal y en esta actitud se mantienen de pie. En todos ellos el movimiento empieza con el pie derecho 16 . Sin embargo, el león y las dos variedades de camellos, el de Bactriana y el de Arabia, andan al paso, es decir, que el pie izquierdo no sobrepasa [10] el derecho, sino que le sigue 17 .
Otras particularidades de los animales: el pelo
Las partes que el hombre tiene delante, los cuadrúpedos las tienen abajo, en el vientre, y las partes posteriores del hombre, ellos las tienen en la espalda. Además, la mayoría de ellos tienen cola; incluso la foca tiene una pequeña, semejante a la del ciervo. Más adelante nos ocuparemos de los animales de la [15] especie de los simios 18 .
Los cuadrúpedos vivíparos están todos, por así decir, cubiertos de pelos, a diferencia de lo que ocurre con el hombre que tiene solamente unos pocos pelos cortos, excepto en su cabeza 19 que es de todos los animales la parte más peluda. Además, en los demás animales que tienen [20] pelos, el dorso es más velludo, mientras que la parte ventral es totalmente lisa o menos velluda. En el hombre ocurre lo contrario. Por otro lado, el hombre tiene pestañas en los dos párpados y pelos en las axilas y en el pubis. Por el contrario, ningún otro animal tiene pelo en estos. lugares ni pestañas en el párpado inferior, sino que solamente [25] algunos animales poseen pelos debajo del párpado 20 .
Entre los propios cuadrúpedos que poseen pelos, unos tienen todo el cuerpo cubierto de pelo, como el cerdo, el oso, el perro; otros tienen el cuello recubierto de una pelambrera abundante que lo rodea enteramente y con la misma intensidad por todo él, como los animales con melena, por ejemplo el león macho; otros son especialmente peludos en la parte superior del cuello, desde la cabeza hasta [30] la cerviz, como los que poseen crines, por ejemplo, el caballo, el mulo, y entre los animales salvajes que tienen cuernos, el bisonte 21 . El animal llamado antílope 22 tiene también una crin sobre su cerviz así como la bestia salvaje llamada gacela 23 , ambos tienen una crin escasa de la cabeza [499a] a la cerviz. El antílope tiene propiamente una barba a lo largo de la laringe. Estos dos animales tienen cuernos y son bisulcos, si bien el antílope hembra no tiene cuernos y por su tamaño se parece al ciervo. Los antílopes se encuentran en Aracosia 24 donde también viven los búfalos. [5] Estos animales difieren de los bueyes mansos de la misma manera que los jabalíes se diferencian de los cerdos domésticos: son negros, vigorosos de aspecto, con un hocico inclinado hacia abajo y con cuernos más bien curvados hacia atrás. Los cuernos del antílope se parecen a los de la corza. El elefante es el menos peludo de los cuadrúpedos 25 . [10] El espesor y la escasez de los pelos de la cola están en relación con el resto del cuerpo en los animales que tienen la cola larga, pues algunos poseen una cola muy pequeña.
Los camellos 26 presentan una particularidad que los distingue de los otros cuadrúpedos: es la llamada joroba sobre la espalda. Pero los camellos de Bactriana son diferentes de los de Arabia 27 . Los primeros tienen dos gibas, [15] los segundos una sola, pero tienen debajo del cuerpo otra giba semejante a la que tienen encima y sobre la cual, cuando se arrodillan, se apoya el resto del cuerpo. Ahora bien, la camella tiene cuatro tetas 28 como la vaca, una cola semejante a la del asno y los órganos genitales atrás. Tiene, en cada pata, una rodilla, y no posee, como algunos dicen 29 , [20] varias articulaciones, ya que es sólo una apariencia debido a la forma contraída de su región abdominal. Tiene un astrágalo 30 semejante al del buey, pero reducido y pequeño en comparación al tamaño del cuerpo. Es bisulco [25] y no es ambidentado 31 , pero su pie hendido se presenta de la siguiente manera: en la parte trasera hay una pequeña hendidura que llega hasta la segunda articulación de los dedos, y en la parte delantera hay una pequeña hendidura que sólo llega hasta la primera articulación de la punta de los cuatro dedos. Tiene también una especie de membrana que atraviesa las hendiduras, como las ocas. Por otro lado, la planta del pie es carnosa como la de los osos, y por ello se protege con calzado de cuero los pies de los [30] camellos que van a la guerra, en cuanto empiezan a dolerles 32 .
Disposición de los miembros
[499b] Todos los cuadrúpedos tienen las patas formadas de huesos y tendones, pero carecen de carne. De una manera general así sucede también con todos los animales que poseen piernas, a excepción del hombre. Además no tienen nalgas 33 y esta ausencia es más notoria aún en las aves. En cambio, en el hombre ocurre lo contrario 34 : las nalgas, los muslos y las piernas son casi [5] las partes más carnosas de su cuerpo, pues lo que en la pierna se llama pantorrilla es carnosa.
De los cuadrúpedos vivíparos y sanguíneos, unos tienen los pies con muchos dedos, como las manos y los pies del hombre (en efecto, algunos tienen varios dedos, como el león, el perro y el leopardo); otros son bisulcos y en lugar de uñas tienen pezuñas, como el carnero, la cabra, el [10] ciervo y el hipopótamo; otros tienen pies no hendidos, como los solípedos, tales como el caballo y el mulo. El género porcino participa de las dos características: unos son bisulcos, mientras que hay cerdos solípedos en Iliria, en Peonia y en otros lugares 35 . En todo caso, los animales bisulcos tienen dos hendiduras en los pies traseros, mientras que en los solípedos esta parte es continua. [15]
Por otro lado, unos animales poseen cuernos y otros carecen de ellos. Pues bien, la mayor parte de los animales cornudos son por naturaleza bisulcos, como el buey, el ciervo y la cabra, pero nunca hemos visto un animal solípedo con cuernos. Un pequeño número de animales tienen un solo cuerno y son solípedos, por ejemplo el asno de la India 36 . El oryx 37 tiene un solo cuerno y es bisulco. El asno [20] de la India es igualmente el único solípedo que tiene un astrágalo. En efecto, el cerdo, como hemos dicho antes 38 , pertenece a los dos grupos, y así no tiene un astrágalo bien conformado. Muchos animales bisulcos tienen un astrágalo, pero no se ha visto nunca que un pie dividido en muchos dedos tenga un astrágalo, como tampoco el hombre, pero el lince tiene como una especie de medio astrágalo y el león tiene un hueso semejante a las representaciones [25] del laberinto 39 . Todos los animales que poseen astrágalo, lo tienen en las patas traseras. Tienen el astrágalo colocado verticalmente en la articulación, la parte superior hacia afuera y la inferior hacia adentro; los lados de Cos, girados uno hacia el otro, están en el interior, los lados llamados [30] de Quíos en el exterior, y las partes salientes arriba 40 . Así pues, ésta es la posición del astrágalo en todos los animales que lo tienen.
Algunos animales tienen, a la vez, pies hendidos, una melena y dos cuernos curvados el uno sobre el otro, [500a] como, por ejemplo, el bisonte 41 , que vive en Peonia y en Media. Pero todos los animales con cuernos son cuadrúpedos, excepto cuando se dice por metáfora y manera [5] de hablar que un animal tiene cuernos, como hacen los egipcios a propósito de las serpientes de los alrededores de Tebas 42 que tienen una protuberancia que explica la expresión empleada. De los animales que tienen cuernos, el ciervo es el único que tiene cuernos macizos 43 ; en los demás animales los cuernos son huecos hasta un cierto lugar y macizos en la punta. Así pues, la parte hueca es más bien un producto de la piel, pero la parte que se ajusta alrededor, la parte sólida, procede del hueso, como sucede con los cuernos del buey. El ciervo es el único [10] animal que pierde sus cuernos todos los años, a partir del segundo año, y luego le crecen de nuevo. Los otros animales conservan siempre sus cuernos, salvo en caso de mutilación violenta.
Disposición de las mamas
Por otra parte, respecte a las mamas y a los órganos que sirven para el acoplamiento, los animales difieren entre sí y [15] también en relación al hombre. En efecto, unos animales tienen sus mamas delante, en el pecho o cerca de él, y tienen dos mamas y dos pezones, como el hombre y el elefante, según se ha dicho antes 44 . Pues el elefante tiene las dos mamas en la región de las axilas; las hembras tienen dos mamas muy [20] pequeñas y no guardan relación con el resto del cuerpo, de suerte que de lado apenas son visibles. Los machos tienen también mamas muy pequeñas, como las hembras. Al contrario, la osa tiene cuatro mamas. Además, algunos animales tienen dos mamas, pero cerca de los muslos, y dos pezones, como la oveja; otros tienen cuatro pezones, como [25] la vaca. Otros animales no tienen sus mamas ni en el pecho ni cerca de los muslos sino en el vientre, como el perro y el cerdo, y tienen muchas mamas, pero no todas del mismo tamaño. Otros animales las tienen numerosas, así la pantera tiene cuatro debajo del vientre y la leona, dos. La camella tiene también dos mamas y cuatro pezones, [30] como la vaca. En los solípedos, los machos no tienen mamas, a excepción de aquellos que se parecen a sus madres, como ocurre con los caballos 45 .
Disposición de los órganos genitales
Los órganos genitales de los machos 46 son ya externos, como los del hombre, el caballo y muchos otros, ya internos, [500b] como los del delfín. Y de los animales que tienen estos órganos externos, unos los tienen delante, por ejemplo los que hemos citado; y de éstos, unos tienen el pene y los testículos claramente [5] destacados, como el hombre; otros, en cambio, los tienen más o menos adheridos al vientre. En efecto, esta parte no se destaca de la misma manera en el jabalí que en el caballo. El elefante tiene el pene semejante al del caballo, pero pequeño y sin proporción con el tamaño del animal, y sus testículos no son visibles externamente sino que están situados en el interior, cerca de los riñones, y por esta razón [10] en la copulación la separación es rápida. El órgano genital de la hembra está situado donde están las ubres en las ovejas, y cuando está en celo lo levanta y dirige hacia el exterior, para facilitar el acoplamiento al macho, y entonces el órgano se dilata considerablemente.
Pues bien, en la mayor parte de los animales los órganos [15] genitales se presentan de la manera descrita. Pero algunos animales expulsan la orina por la parte posterior, por ejemplo, el lince, el león, el camello y la liebre 47 . Los machos, como se ha dicho, difieren unos de otros en este punto; pero todas las hembras efectúan su micción por detrás. Pues incluso la elefanta que tiene las partes genitales debajo de los muslos, no se distingue de los demás en este aspecto.
Existe una gran variedad de órganos sexuales 48 . En [20] unos el pene es cartilaginoso y carnoso, como el del hombre; en este caso, la parte carnosa no se infla, pero la parte cartilaginosa aumenta de tamaño 49 . En algunos, el órgano es tendinoso, como el del camello y el del ciervo, o huesudo como el del zorro, el lobo, la garduña 50 y la comadreja, pues también la propia comadreja tiene el pene huesudo. [25]
Diferencias de crecimiento en los animales
Además de estas diferencias, el hombre adulto tiene las partes superiores del cuerpo más pequeñas que las inferiores, mientras que en los otros animales sanguíneos sucede lo contrario. Llamamos partes superiores a la porción del cuerpo que va desde la cabeza hasta la parte en donde tiene lugar la evacuación del excremento, y partes inferiores al resto a partir de este lugar. Así pues, en los animales que tienen patas, [30] las piernas posteriores constituyen la parte inferior en relación a su tamaño, y en los que no tienen patas se tiene en cuenta el apéndice caudal, la cola y los órganos del mismo género 51 .
Así son, pues, los animales adultos, pero durante el tiempo de su crecimiento se operan cambios. En efecto, el hombre, cuando es joven 52 , tiene las partes superiores más grandes que las inferiores, pero a medida que crece [501a] ocurre lo contrario (pues éste es el único animal que no efectúa el mismo movimiento de locomoción cuando es pequeño que cuando es mayor, sino que en la primera infancia se arrastra a cuatro patas); otros animales, al contrario, guardan al crecer la proporción de sus partes, como por ejemplo el perro. Algunos empiezan teniendo sus partes [5] superiores menores que las inferiores, pero a medida que van creciendo las partes superiores se hacen más grandes, como ocurre con los animales de cola con crines 53 , pues en éstos no se produce ningún crecimiento posterior de la parte que va de las pezuñas a las ancas.
Diferencias relativas a los dientes
También en lo que respecta a los dientes 54 hay numerosas diferencias en los animales tanto entre sí como en relación [10] con el hombre. En efecto, todos los cuadrúpedos vivíparos dotados de sangre tienen dientes, pero al principio unos tienen dientes en ambas mandíbulas y otros, no. Así los animales con cuernos no tienen dientes en ambas mandíbulas, pues no tienen dientes delanteros en la mandíbula superior 55 , y algunos, como el camello, no tienen dientes en las dos mandíbulas y tampoco cuernos. Y algunos tienen colmillos como el [15] verraco 56 , mientras que otros no los tienen. Además, unos tienen los dientes dispuestos en forma de sierra, como el león, la pantera y el perro; otros tienen dientes que no se ajustan unos con otros, como el caballo y el buey. En efecto, los animales cuyos dientes están dispuestos en forma de sierra, tienen dientes agudos intercalados. Pero ningún animal tiene a la vez colmillos y cuernos, y ningún [20] animal de los que poseen dientes en forma de sierra tiene colmillos ni cuernos 57 . La mayor parte de los animales tiene los dientes frontales afilados y los del fondo planos. Pero la foca tiene todos los dientes en forma de sierra 58 , puesto que tiene puntos comunes con el género de los peces, que casi en su totalidad poseen dientes en forma de sierra.
Ninguno de estos géneros de animales tiene dos filas de dientes en la misma mandíbula. Existe, sin embargo, [25] uno, si hay que dar crédito a Ctesias 59 . Este autor pretende, en efecto, que hay en la India una fiera llamada marti choras 60 , que posee en cada mandíbula tres filas de dientes. Añade que es tan grande como el león, que su pelo y sus patas recuerdan a los de ese animal, pero que su cara y sus orejas son las de un hombre, que sus ojos [30] son azules, su pelaje del color del cinabrio 61 , su cola semejante a la del escorpión terrestre, provista de un aguijón erizado de púas que proyecta como si fueran flechas, que emite una voz parecida al sonido de flauta y de trompeta, que puede correr tan velozmente como un ciervo [501b] y que es salvaje y antropófago.
Pues bien, el hombre pierde sus dientes 62 , como el caballo, el mulo y el asno. El hombre pierde los dientes de delante, pero ningún animal pierde los molares. El cerdo [5] no pierde en absoluto ninguno de sus dientes.
Los dientes de los perros
[2] En cuanto a los perros 63 , hay diversidad de opiniones. Algunos creen que los perros no pierden absolutamente ninguno de sus dientes, y otros que solamente los caninos. Pero la observación demuestra que los pierden como el hombre, pero el hecho pasa inadvertido porque no los pierde hasta que otros iguales han crecido dentro. Es verosímil que lo mismo ocurra [10] con los demás animales salvajes 64 , pues se alega que pierden solamente los caninos. Los perros jóvenes se distinguen de los viejos por sus dientes; en efecto, los perros jóvenes tienen dientes blancos y afilados, mientras que los viejos los tienen negros y romos.
Los dientes de los caballos
En el caballo ocurre todo lo contrario [3] de lo que sucede en los otros animales. En efecto, en los otros animales a medida [15] que envejecen los dientes se van enne greciendo; en los caballos, al contrario, se van volviendo más blancos 65 .
Los dientes llamados caninos, por otra parte, separan a los agudos de los planos 66 y participan de la forma de ambos: son anchos en la base y agudos en su punta.
Los machos tienen mayor número de dientes que las [20] hembras, no solamente en los humanos, sino también en las ovejas, las cabras y los cerdos. En los demás animales todavía no se ha hecho una observación suficiente. Pero los que poseen más dientes viven en general más tiempo, en cambio, los que poseen menos y más espaciados, tienen una vida más breve 67 .
Los molares
Los últimos dientes que les salen a los [4 ] hombres son los molares llamados «muelas [25] del juicio» 68 . Y esto suele ocurrir tanto en los hombres como en las mujeres hacia los veinte años. Pero se han conocido casos de mujeres que a los ochenta años les han salido las muelas del juicio en el fondo de la boca, con un dolor agudo en el momento de la salida, y lo mismo ha ocurrido en los hombres. Mas esto sucede a cuantos en su juventud no les han salido las muelas del juicio.
Los dientes del elefante
[5 30] El elefante tiene cuatro dientes a cada lado, con los cuales mastica su comida y la tritura convirtiéndola en una especie de harina 69 ; además tiene otros dos grandes dientes 70 . En los machos éstos son realmente grandes 71 y curvados hacia arriba; en las hembras [502a] son pequeños y dirigidos en sentido opuesto al de los machos, es decir, girados hacia abajo. El elefante desde su nacimiento posee dientes, pero los grandes, al principio, son imperceptibles.
[6 ] El elefante tiene, además, una lengua muy pequeña y oculta en el interior 72 , de suerte que es difícil de ver.
Tamaño de la boca
[7 5] Los animales difieren también por el tamaño de la boca. En efecto, en unos la boca se abre de par en par: es el caso del perro, del león y de todos los animales cuyos dientes están dispuestos en forma de sierra. En otros, la boca es pequeña, como la del hombre; otros, finalmente, tienen la boca de un tamaño intermedio, como sucede con el género de los cerdos.
[10] El hipopótamo de Egipto 73 tiene crines como el caballo, pero dos pezuñas como el buey y es de aspecto chato. Tiene también un astrágalo como los bisulcos, colmillos poco visibles, cola de cerdo y relincha como el caballo. Su tamaño es el de un asno 74 y su piel es tan gruesa que se pueden hacer con ella lanzas 75 . Sus órganos internos [15] son semejantes a los del caballo y a los del asno.
Los monos
Algunos animales tienen una naturaleza [8 ] intermedia entre la del hombre y la de los cuadrúpedos, como, por ejemplo, los monos, los cebos 76 y los cinocéfalos 77 . El cebo es un mono con una cola. Los cinocéfalos tienen la misma forma que los monos, salvo [20] que son más grandes y más fuertes y su cara se parece a la del perro; por otra parte, son de costumbres más salvajes y sus dientes son semejantes a los del perro y más fuertes. Los monos son peludos en su espalda puesto que son cuadrúpedos, pero el bajo vientre es igualmente peludo por su condición de antropoide (pues en este punto hay oposición entre el hombre y los cuadrúpedos, como [25] hemos dicho antes 78 ), solamente que su pelo es espeso y los monos están cubiertos de pelo tanto en la espalda como en el vientre. En cuanto a su cara, ofrece muchas semejanzas con la del hombre. En efecto, la nariz y las orejas son casi iguales y los dientes tanto los frontales como [30] los molares son como los del hombre. Además, mientras que los demás cuadrúpedos no tienen pestañas en ninguno de los párpados, el mono sí las tiene, pero son muy finas y muy pequeñas, en especial las inferiores, pero los otros cuadrúpedos carecen de estas pestañas inferiores 79 .
Además el mono tiene en su pecho dos pezones sobre [35] dos mamas pequeñas. Posee también brazos como el hombre, [502b] aunque peludos. Los flexiona y también las piernas como lo hace el hombre, con las convexidades de ambos miembros dirigidas las unas hacia las otras 80 . Además de esto, el mono tiene manos, dedos y uñas como un hombre, salvo que todas estas partes tienen un aspecto más salvaje. [5] Pero los pies tienen una forma particular: son, en efecto, como grandes manos con dedos semejantes a los de las manos, siendo el del medio el más largo. La planta del pie es como una mano, sólo que se alarga más que una mano y se extiende hasta la extremidad como una palma de mano. Esta parte termina con una callosidad, imitando [10] mal y defectuosamente a un talón. El mono utiliza sus pies a la vez como pies y como manos, y los flexiona como manos. El brazo y el muslo son cortos comparados con el antebrazo y la pierna. No tiene ombligo prominente sino un punto duro en la región umbilical. Sus partes superio [15] res son mucho más grandes que las inferiores, como ocurre con los cuadrúpedos 81 , pues la proporción es casi de cinco a tres. A causa de esta particularidad y del hecho de poseer pies semejantes a manos y formar como un compuesto de pie y de mano (de pie en la extremidad del talón, de mano en las partes restantes, pues incluso los dedos tienen lo que se llama la palma), el mono pasa la mayor [20] parte del tiempo a cuatro patas más que en posición erecta. No tiene nalgas 82 , por ser cuadrúpedo, ni cola, por ser bípedo 83 , salvo una pequeña que en su conjunto no es más que un simple rudimento. Los órganos genitales de la hembra son semejantes a los de la mujer; pero el macho es más parecido al perro que al hombre.
Los cebos, como hemos dicho antes 84 , tienen cola. [9 25] Pero los órganos internos, cuando se practica la disección 85 , son semejantes a los del hombre en todos los animales de esta clase.
Esta es, pues, la disposición de las partes en los animales externamente vivíparos.
Los cocodrilos
Los cuadrúpedos ovíparos y sanguíneos [10 ] (ningún animal terrestre dotado de sangre [30] es ovíparo, a menos que sea un cuadrúpedo o ápodo) tienen cabeza, cuello, espalda, partes posteriores y anteriores del cuerpo, así como patas delanteras y traseras, y una parte correspondiente al pecho del hombre, como los cuadrúpedos vivíparos; tienen también una cola que en la mayoría es larga, pero algunos la tienen pequeña. Todos los animales de este género son polidáctilos y fisípedos. Además [35] todos poseen órganos sensoriales y una lengua, excepto [503a] el cocodrilo de Egipto, que en este aspecto se parece a ciertos peces. Pues en general los peces tienen una lengua espinosa y desprovista de toda libertad de movimiento, pero algunos la tienen perfectamente lisa e inarticulada, a menos [5] que uno les incline mucho los labios de la boca 86 .
Por otra parte, ningún animal de este género tiene orejas, sino solamente el conducto auditivo. Tampoco tienen mamas, ni órgano sexual, ni testículos externos, sino internos, ni pelos; están recubiertos de escamas y sus dientes están dispuestos en forma de sierra.
Los cocodrilos de río tienen ojos de cerdo, dientes [10] grandes y salientes, uñas poderosas y piel invulnerable gracias a las escamas que la protegen 87 . Ven mal en el agua, pero fuera su vista es penetrante. Pues bien, pasan la mayor parte del día en tierra, y la noche en el agua, porque la temperatura del agua por la noche es más caliente que la del aire libre.
Descripción del camaleón
[11 15] El camaleón 88 tiene la forma general del cuerpo semejante a la del lagarto, pero las costillas se dirigen hacia abajo y se juntan cerca del hipogastrio 89 , como ocurre en los peces, ya que también como en éstos la espina dorsal está levantada. Su cara es muy semejante a la del mono 90 . Posee una cola muy larga que termina en punta y se enrosca en un gran tramo como una [20] correa. Se levanta sobre el suelo a mayor altura que los lagartos, pero la flexión de los miembros es como la de estos animales. Cada uno de sus pies está dividido en dos partes que guardan entre sí la misma posición relativa que hay en el hombre entre el pulgar y el resto de la mano. [25] Cada una de estas partes, a su vez, está dividida en un breve trecho en una especie de dedos: en los pies delanteros, la parte interior se divide en tres dedos y la exterior en dos, mientras que en los traseros, la parte interior se divide en dos dedos y la exterior en tres. Estos dedos tienen uñas semejantes a las de las aves de presa. [30]
Todo su cuerpo es áspero como el del cocodrilo. Sus ojos están situados en una concavidad, son muy grandes y redondos y están recubiertos de una piel semejante a la del resto del cuerpo. En el centro hay un pequeño espacio reservado para la visión, a través del cual el animal ve: este lugar no está jamás recubierto de piel. Hace girar [35] sus ojos en círculo y dirige su mirada en cualquier dirección, [503b] lo que le permite ver lo que desea.
El cambio de color se le produce cuando se hincha de aire. Su color es negro no muy diferente al del cocodrilo y amarillento como los lagartos, con manchas negras [5] como los leopardos 91 . El cambio de color afecta a toda la superficie del cuerpo, incluidos los ojos y la cola 92 . Sus movimientos son particularmente lentos, como los de la [10] tortuga. Cuando se está muriendo se vuelve de color pálido y conserva este color una vez muerto.
El esófago y la tráquea están situados de la misma manera que en los lagartos. Pero el camaleón no tiene carne en ninguna parte, excepto algunas capas muy tenues en la cabeza, en las mandíbulas y en la extremidad de la raíz [15] de la cola. Tiene sangre solamente en torno al corazón, en los ojos y en la región por encima del corazón, así como en las pequeñas venas que se ramifican desde él, y aun la cantidad que se encuentra allí es pequeña 93 . El cerebro está situado ligeramente encima de los ojos pero conectado con ellos. Si se levanta la piel que rodea exteriormente a [20] los ojos, se ve brillar a través de ellos una especie de círculo que los rodea como un pequeño anillo de cobre 94 . Numerosas y fuertes membranas se extienden sobre casi toda la superficie del cuerpo, superiores en mucho a las que se encuentran en otros animales. Abierto todo su cuerpo sigue funcionando su respiración durante largo tiempo, [25] y conserva todavía un ligero movimiento alrededor del corazón; una contracción tiene lugar sobre todo en la región de las costillas, pero también en las demás partes del cuerpo. No tiene en ninguna parte bazo visible. Vive en madrigueras como los lagartos.
Las aves
También las aves 95 tienen algunas partes [12 ] parecidas a los animales citados. En [30] efecto, todas tienen cabeza, cuello, espalda, bajo vientre y la parte correspondiente al pecho. Tienen dos piernas como el hombre y son los animales que se le parecen más, sólo que las aves flexionan sus patas hacia atrás como los cuadrúpedos, según hemos dicho anteriormente 96 . No tienen manos ni patas delanteras sino alas que las caracterizan [35] en relación con los demás animales. Además, el hueso de su cadera es largo como un muslo y está unido al cuerpo [504a] aproximadamente por el punto medio del vientre 97 , de suerte que visto separadamente presenta el aspecto de un muslo, pero el muslo que se encuentra entre la cadera y la pierna es en realidad un miembro distinto. Las aves de garras corvas 98 son las que tienen los muslos mayores y el pecho más fuerte que las otras.
Todas las aves tienen muchas uñas 99 , y todas tienen [5] de una u otra manera numerosas hendiduras entre los dedos. En efecto, en la mayor parte de ellas los dedos están separados, y las nadadoras, que son palmípedas, tienen los dedos articulados y separados. Todas las que son capaces de elevarse en el aire poseen cuatro dedos: la mayoría de ellas tienen tres dedos delante y uno detrás a manera de [10] talón; unas pocas tienen dos dedos delante y dos detrás, como, por ejemplo, el ave llamada torcecuello 100 . Este pájaro es un poco mayor que el pinzón y tiene un aspecto moteado. Tiene como característica particular la disposición de sus dedos y su lengua es igual a la de las serpientes: [15] la extiende, en efecto, en una longitud que puede alcanzar cuatro dedos y la repliega de nuevo sobre sí misma. Además, puede girar el cuello hacia atrás permaneciendo el resto del cuerpo inmóvil como hacen las serpientes. Posee grandes uñas, aunque de una estructura semejante a la de la chova 101 . Emite pequeños gritos agudos.
[20] Las aves tienen, sí, boca pero de una forma especial. En efecto, no tienen labios ni dientes, sino pico 102 . No tienen orejas, ni narices, sino conductos para las sensaciones correspondientes; los de la nariz en el pico, los del oído en la cabeza. Tienen como todos los demás animales dos ojos, pero no tienen pestañas 103 . Las aves de vuelo [25] pesado 104 cierran sus ojos con ayuda del párpado inferior y todas guiñan por medio de una piel que parte del ángulo del ojo, pero las aves de la especie de la lechuza lo hacen también con el párpado superior. Lo mismo ocurre con los animales cubiertos de escamas córneas, como los lagartos y otros animales del mismo género. Todos, en efecto, [30] cierran sus ojos con la ayuda del párpado inferior, pero no guiñan como las aves 105 .
Por otra parte, las aves no tienen ni escamas córneas ni pelo, sino plumas 106 , y las plumas tienen siempre un cañón. Las aves no tienen cola, sino pluma caudal 107 : las zancudas y las palmípedas la tienen corta, pero las de características contrarias, larga 108 . Estas últimas vuelan con las patas encogidas debajo del vientre, mientras que las aves de pluma caudal las extienden. [35]
Todas las aves tienen lengua, pero ésta no es idéntica en todas: unas la tienen larga, otras corta. Algunas especies [504b] de aves que ocupan el primer rango entre los animales inmediatamente después del hombre emiten sonidos articulados: esta facultad se da principalmente en las aves de lengua ancha 109 .
Ningún animal ovíparo tiene epiglotis encima de la tráquea, sino que se limita a contraer o dilatar el conducto 110 , [5] para evitar que ninguna sustancia sólida descienda al pulmón.
Algunas especies de aves tienen también espolones, pero ninguna ave de garras corvas los posee 111 . Las aves de garras corvas figuran entre las buenas voladoras, pero las dotadas de espolones pertenecen a la categoría de las aves de vuelo pesado.
[10] Además, algunas aves poseen cresta: unas la tienen formada de plumas erizadas, pero la del gallo es peculiar, pues su cresta sin ser de carne posee una naturaleza no muy alejada de ella.
Descripción de los peces
[13 ] Entre los animales acuáticos, el género de los peces constituye un grupo aparte de los otros y comprende numerosas especies 112 . [15] En efecto, los peces tienen cabeza así como las partes dorsal y ventral, donde se encuentran el vientre y las vísceras. En la parte posterior los peces tienen una cola que es continua y no está separada en partes, si bien no en todos los peces es idéntica. Ningún pez tiene cuello ni miembro alguno, ni testículos en ninguna parte, ni interiores ni exteriores, ni mamas. Éstas faltan también en todos los animales no [20] vivíparos, y los vivíparos no todos las tienen sino solamente los que son desde el principio vivíparos interiormente sin ser previamente ovíparos 113 . Así, el delfín es vivíparo y por ello tiene dos mamas 114 , no en la parte superior del cuerpo, sino cerca de los órganos genitales. Sin embargo, no tiene pezones visibles como los cuadrúpedos, sino [25] dos especies de canales, uno a cada lado, por donde fluye la leche, y las crías maman nadando al lado de la madre. Y esto ha sido observado claramente por algunos.
Los peces, como hemos dicho, no tienen mamas como tampoco ningún conducto genital externamente visible. Pero tienen como característica, de una parte, las branquias por las cuales expulsan el agua que han absorbido por la boca, y de otra, las aletas que en la mayoría de los peces son [30] cuatro, si bien los alargados, tales como la anguila, tienen solamente dos y situadas junto a las branquias 115 . Tiene igualmente dos el mújol como el que se encuentra en el lago Sifas 116 y también el pez llamado «pez cinta» 117 . Algunos peces alargados no tienen absolutamente ninguna aleta, como la morena, y sus branquias no están bien articuladas como las de los demás peces. [35]
Entre los mismos peces que tienen branquias, unos tienen un opérculo que recubre las agallas, mientras que [505a] los selacios 118 las tienen al descubierto. Los peces que poseen esta cobertura tienen todos las branquias al costado, mientras que entre los selacios, los planos las tienen debajo en el vientre, como, por ejemplo, el pez torpedo y la raya; los alargados las tienen en las costillas, como, por [5] ejemplo, los escualos. El rape tiene las branquias situadas a un lado y recubiertas, no de un opérculo espinoso como las tienen los selacios, sino de una especie de piel.
Además, de entre los peces que poseen branquias, unos las tienen simples, otros, dobles, pero la última en la dirección del cuerpo es siempre simple. Por otra parte, unos [10] tienen pocas branquias, mientras que otros tienen un gran número de ellas, si bien el número es siempre el mismo a cada lado. El pez que tiene menos, tiene una branquia a cada lado, como, por ejemplo, el pez jabalí 119 ; otros tienen dos a cada lado, una simple y otra doble, como el congrio y el escaro 120 ; otros tienen cuatro branquias [15] simples a cada lado, como el esturión, la synagrís 121 , la morena y la anguila; otros tienen cuatro a cada lado, pero dispuestas en dos filas, salvo la última, como, por ejemplo, el pez tordo 122 , la perca, el siluro y la carpa. Los escualos tienen todos las branquias dobles, cinco a cada lado y el pez espada tiene ocho branquias dobles. He aquí, [20] pues, el número de branquias en los peces.
Además, los peces se distinguen de los demás animales por otra diferencia que la relativa a las branquias. En efecto, no tienen pelo como los vivíparos terrestres, ni placas córneas como algunos cuadrúpedos ovíparos, ni plumas como el género de las aves, sino que la mayoría de ellos [25] tienen, en su lugar, escamas. Unos pocos tienen la piel áspera, y un pequeño número la tienen lisa 123 . Pues bien, entre los selacios, unos tienen la piel rugosa; otros, lisa; a éstos pertenecen el congrio, la anguila y el atún.
Por otra parte, todos los peces tienen dos dientes en forma de sierra, excepto el escaro 124 , y todos tienen los dientes afilados y dispuestos en varias filas y algunos incluso [30] sobre la lengua. Ésta es dura y espinosa y tan adherida que a veces parece que no tienen 125 . La boca es en algunos muy ancha 126 como en algunos cuadrúpedos vivíparos. No tienen ningún órgano sensorial visible más que el ojo y no poseen en el órgano mismo ningún conducto correspondiente, ni los del oído ni los del olfato. Pero [35] todos ellos tienen ojos sin párpados, y sus ojos no son [505b] duros 127 .
Así pues, todo el género de los peces es sanguíneo: unos son ovíparos, otros vivíparos. Los que tienen escamas son todos ovíparos, y los selacios todos vivíparos, a excepción del rape 128 .
Las serpientes terrestres y de agua
Nos queda, entre los animales sanguíneos, [14 5] el género de las serpientes. Participa de ambos elementos: en efecto, la mayoría de las serpientes son terrestres, pero un pequeño número, las serpientes acuáticas, viven en las aguas de los ríos. Hay también serpientes marinas 129 , de forma semejante a las terrestres, pero que tienen la cabeza más parecida a la del congrio. [10] Existen muchas variedades de serpientes marinas y son de diversos colores. No viven en las grandes profundidades. Las serpientes son ápodas, como el género de los peces.
Hay también escolopendras de mar 130 semejantes, en cuanto a la forma, a las terrestres, pero de un tamaño [15] menor. Viven en los lugares rocosos. Son también de un color más rojo que las terrestres, poseen más pies y sus miembros son más delgados. Como ocurre con las serpientes, no se las encuentra nunca en las grandes profundidades.
De los peces que viven en las rocas, hay uno pequeño llamado rémora 131 . Algunos se sirven de él para perjudicar [20] y para la composición de filtros amorosos. No es comestible. Algunos pretenden que tiene patas, pero es un error: en realidad parece tenerlas porque sus aletas se parecen a patas.
Así pues, hemos dicho cuáles son las partes externas de los animales sanguíneos, su número y su naturaleza, así como las diferencias respectivas.
Órganos internos de los animales sanguíneos
[15 25] Hemos de hablar ahora de la disposición de los órganos internos y en primer lugar de la de los animales sanguíneos. En efecto, los principales géneros se distinguen de los otros en que los primeros son animales sanguíneos y los otros no sanguíneos. Sanguíneos son: el hombre, los cuadrúpedos vivíparos, pero también los cuadrúpedos ovíparos, las aves, los peces, los [30] cetáceos, y todos los demás grupos que no han recibido nombre por la razón de que no constituyen un género sino solamente una especie simple que se aplica a los individuos, tales como la serpiente 132 y el cocodrilo.
Así pues, todos los cuadrúpedos vivíparos poseen esófago y tráquea, y estos órganos están situados de la misma manera que en el hombre. Lo mismo ocurre con todos [35] los cuadrúpedos ovíparous y con las aves, salvo que en este caso sus órganos presentan diferencias de forma. Por otro [506a] lado, en general todos los animales que absorben aire, que lo aspiran y lo expulsan, poseen pulmón, tráquea y esófago y la posición de estos dos últimos órganos es la misma, aunque no son iguales entre sí, mientras que para el pulmón no hay identidad ni de naturaleza ni de forma. [5]
Además, todos los animales sanguíneos poseen corazón y diafragma, que recibe el nombre de centro frénico 133 . Sin embargo, en los animales pequeños este último órgano, a causa de su delgadez y reducido tamaño, no es igualmente visible. Pero hay en el corazón una particularidad propia de los bueyes; en efecto, existe una raza de bueyes 134 , y no todos, que tienen un hueso en el corazón. [10] También el corazón del caballo tiene un hueso 135 .
No todos los animales sanguíneos tienen pulmón, por ejemplo los peces no lo tienen, ni tampoco los animales que poseen branquias. También todos los animales sanguíneos tienen hígado y la mayoría poseen asimismo bazo. Muchos animales que no son vivíparos sino ovíparos tienen [15] el bazo tan pequeño que casi pasa desapercibido: es el caso de la mayoría de las aves, como, por ejemplo, la paloma, el milano, el halcón y la lechuza. Pero el egocé falo 136 carece de todo. Lo mismo ocurre con los cuadrúpedos ovíparos: su bazo es extremadamente pequeño, así por ejemplo, la tortuga terrestre, la tortuga de agua dulce, [20] el sapo, el lagarto, el cocodrilo y la rana.
La vesícula biliar
Algunos animales tienen una vesícula biliar junto al hígado, pero otros no la tienen. Entre los cuadrúpedos vivíparos el ciervo 137 no la posee, ni el gamo, ni tampoco el caballo, mulo, asno, foca y algunas especies de cerdos. Los ciervos llamados achainas 138 parecen tener la vesícula biliar en la cola; pero lo que se [25] llama así, si bien tiene un color semejante al de la bilis, no es sin embargo en absoluto tan líquido, sino que su sustancia interna es parecida a la del bazo.
Sin embargo, todos los ciervos tienen en la cabeza larvas vivas. Nacen en la cavidad de debajo de la raíz de la lengua, alrededor de la vértebra a la cual está unida la cabeza, y su tamaño no es inferior al de los mayores [30] gusanos. Se crían enracimados y su número a lo sumo es alrededor de veinte.
Los ciervos, pues, como hemos dicho, no tienen vesícula biliar, pero sus vísceras son tan amargas que incluso los perros no quieren comerlas, a menos que el cuerpo [506b] esté muy gordo. También el elefante 139 tiene el hígado sin vesícula biliar; sin embargo, cuando se hace una disección, en el lugar donde se forma la bilis en los animales que la poseen, fluye en mayor o menor cantidad un humor acuoso.
De los animales que absorben el agua de mar y que tienen pulmón, el delfín no posee vesícula biliar. Al contrario, [5] las aves y los peces la tienen todos, así como los cuadrúpedos ovíparos, y para decirlo en términos generales, de un tamaño mayor o menor. Pero algunos peces tienen la vesícula biliar adherida al hígado, como, por ejemplo, los escualos, el siluro, el angelote 140 , la raya, el torpedo, y entre los peces largos, la anguila de mar y el pez [10] martillo. El pez rata 141 tiene también la bilis adherida al hígado y es la más voluminosa que se encuentra en los peces según corresponde a su tamaño. Otros peces la tienen adherida a los intestinos, extendida hasta ellos desde el hígado por medio de algunos conductos muy finos. Pues bien, el bonito 142 tiene la vesícula biliar extendida paralelamente al intestino y de una longitud igual, a veces incluso doble. Otros peces tienen este órgano en la región de [15] los intestinos, a una distancia más o menos grande, como el rape, el esturión, la synagrís, la morena, el pez espada. Incluso, a menudo, en la misma especie se manifiesta esta dualidad en la posición de la bilis: los congrios, por ejemplo, tienen la vesícula biliar, ya adherida al hígado, ya se [20] parada y debajo. Lo mismo ocurre con las aves. Algunas tienen la vesícula biliar cerca del estómago, otras cerca del intestino, como, por ejemplo, la paloma, el cuervo, la codorniz, la golondrina, el gorrión. Algunos la tienen a la vez cerca del hígado y del estómago, como la becada; otros cerca al mismo tiempo del hígado y de los intestinos, como el halcón y el milano.
Los riñones y la vejiga
[16 25] Todos los cuadrúpedos vivíparos poseen riñones y una vejiga 143 Los ovíparos que no son cuadrúpedos, ninguno posee estos órganos: así no los tienen ni las aves ni los peces, y entre los cuadrúpedos, sólo la tortuga de mar y de un tamaño proporcional a los demás miembros. La tortuga de mar 144 tiene los riñones semejantes a los de los bueyes: el riñón del buey es como [30] un órgano único compuesto de varios pequeños riñones 145 . También el bisonte tiene todos sus órganos internos parecidos a los del buey.
Posición del corazón y del hígado
La posición de estos órganos es la misma [17] en todos los animales que los poseen, y el corazón está en medio, salvo en el hombre: éste lo tiene más a la izquierda, [507a] como se ha dicho antes 146 . El corazón de todos los animales tiene la punta inclinada hacia adelante. Sin embargo los peces pueden parecer una excepción, ya que en ellos el corazón no tiene la punta hacia el pecho, sino hacia la cabeza y la boca. Y la parte alta de su [5] corazón está unida al lugar en donde se unen entre sí las branquias derecha e izquierda 147 . Existen también otros conductos que van del corazón a cada una de las branquias, mayores en los peces más grandes, menores en los más pequeños. Por otro lado, el conducto que parte de la cumbre del corazón es en los peces grandes un tubo [10] gordo y blanco. Pocos peces poseen esófago, por ejemplo, el congrio y la anguila, pero este esófago es pequeño.
De los animales que tienen hígado, unos lo tienen de una sola pieza y colocado enteramente a la derecha. Otros tienen el hígado dividido desde la base y la mayor parte situado a la derecha. En algunos animales, en efecto, las dos partes están separadas una de otra sin ninguna adhe [15] rencia a la base, como en los peces escualos. Existe también una especie de liebre en la región llamada Sicine, cerca del lago Bolbe 148 , y en otras partes, que da la sensación de que posee dos hígados 149 a causa de la longitud de los canales de conexión, como se observa también en el pulmón de las aves.
El bazo y el esófago
[20] En todos los animales el bazo está por naturaleza a la izquierda y los riñones están siempre dispuestos de la misma manera en los animales que los poseen. Pero se han visto ya cuadrúpedos que una vez abiertos tenían el bazo a la derecha y el hígado a la izquierda 150 , mas tales casos son considerados como monstruosidades.
La tráquea en todos los animales conduce al pulmón [25] (más tarde 151 se dirá de qué manera), mientras que el esófago conduce al estómago a través del diafragma, en los animales que tienen esófago, pues la mayoría de los peces, como se ha dicho más arriba 152 no lo poseen, sino que en ellos el estómago está unido directamente a la boca. Por ello muchas veces en ciertos peces grandes, cuando [30] persiguen a los pequeños, asoma el estómago por la boca.
El estómago
Todos los animales citados tienen un estómago que está situado de la misma manera (se encuentra, en efecto, inmediatamente debajo del diafragma), y a continuación el intestino que termina en el punto de salida de los residuos y que se llama el ano. Pero [35] el estómago presenta formas diversas 153 . En primer lugar, entre los cuadrúpedos vivíparos, los animales con cuernos sin dos filas de dientes poseen cuatro receptáculos de este género: se dice de ellos que rumian 154 . En efecto, el esófago partiendo de la boca desciende a lo largo del pulmón [507b] y va del diafragma a la gran panza, cuyo interior es rugoso y presenta divisiones 155 . Unido a ella, cerca del punto donde se enlaza el esófago, se encuentra lo que se llama, según su aspecto, la redecilla 156 . En efecto, externamente se pare [5] ce al estómago, pero internamente a una red trenzada, pero su tamaño es mucho más pequeño que el de la panza. Después viene el erizo 157 : su interior es rugoso y laminado y su tamaño es parecido al de la redecilla. Después del erizo viene lo que se llama el cuajar 158 de un tamaño [10] superior al erizo y de forma más alargada: encierra numerosos pliegues grandes y lisos. A partir de aquí empieza el intestino.
Tal es, pues, el estómago de los animales con cuernos y que no tienen dos filas de dientes. Pero estos animales difieren entre sí por la forma y el tamaño de sus órganos y también por el hecho de que el esófago desemboca en el estómago, ya en medio de éste, ya en un lado. Al [15] contrario, los animales con dos hileras de dientes tienen un solo estómago, como el hombre, el cerdo, el perro, el oso, el león, el lobo. También el chacal 159 tiene órganos internos parecidos a los del lobo.
Pues bien, todos los animales citados tienen un solo estómago y después el intestino. Pero algunos tienen el estómago [20] más voluminoso, como el cerdo y el oso (y el estómago del cerdo tiene un pequeño número de pliegues lisos 160 ); otros lo tienen mucho más pequeño y no mucho mayor que el intestino, como el león, el perro y el hombre. En los demás animales la forma varía según los estómagos de los animales citados. En efecto, unos tienen el estómago parecido al del cerdo, otros al del perro, y esto ocurre tanto en los animales más grandes como en los más pequeños. [25] La diferencia en estos animales afecta al tamaño, a la forma, al grosor, a la delgadez y en relación con el lugar en que se comunica con el esófago.
Los intestinos
La naturaleza de los intestinos 161 varía también en cada uno de los dos grupos citados (el de los animales que no tienen doble fila de dientes y el de los que tienen una fila de dientes en cada mandíbula): [30] la diferencia atañe al tamaño, al grosor y a los repliegues. Los intestinos de los animales con una sola fila de dientes son siempre mayores. En efecto, estos animales son en sí mismos más grandes; el número de los que son pequeños es escaso, y no hay ningún animal pequeño con cuernos. Algunos tienen también apéndices intestinales, pero ningún animal desprovisto de la doble fila de dientes tiene [35] el intestino recto. El elefante tiene un intestino que forma ventrículos 162 , de manera que parece tener cuatro estómagos. Allí se encuentra la comida y fuera de éste no tiene otro receptáculo. Sus vísceras son muy parecidas a las del cerdo, con la particularidad de que su hígado es cuatro [508a] veces mayor que el del buey, y las otras vísceras también; el bazo, en cambio, es más pequeño de lo que corresponde al tamaño del animal.
La disposición del estómago y de los intestinos es la misma en los cuadrúpedos ovíparos, como en la tortuga [5] marina y la terrestre, en el lagarto, en las dos variedades de cocodrilo 163 y, en general, en todos los animales de este género. Tienen, en efecto, un estómago simple y único, y semejante, ya al del cerdo ya al del perro.
Las vísceras de las serpientes
El género de las serpientes es semejante, y tiene casi todos sus órganos comparables, de entre los animales terrestres y ovíparos, a los lagartos: basta suponerlos [10] alargados y sin patas. Las serpientes, en efecto, están recubiertas de escamas, y sus partes dorsales y ventrales se parecen a las de los lagartos. La única diferencia es que no tienen testículos, sino, como los peces, dos canales que se funden en uno solo, y que su útero es largo y bifurcado. Los otros órganos internos son idénticos a los del lagarto, salvo que, a causa de la estrechez [15] y longitud del animal, sus vísceras son estrechas y alargadas, de suerte que escapan a su distinción por la similitud de sus formas. Así la tráquea es muy larga, y el esófago más largo todavía. Por otro lado, el punto de partida de la tráquea está tan cerca de la boca que la lengua parece estar por debajo de la tráquea, y ésta da la impresión de [20] proyectarse sobre la lengua, ya que la lengua se contrae y no permanece en su lugar como la de los demás animales. La lengua es fina, larga y negra y sale muy lejos de la boca. Lo que caracteriza su lengua en relación a los [25] otros animales es que las serpientes y los lagartos, especialmente las primeras, tienen su extremo bifurcado: las puntas, en efecto, son finas como cabellos 164 . La foca tiene también la lengua dividida en dos 165 .
Las serpientes tienen el estómago parecido a un intestino más ancho y semejante al del perro. Después viene el intestino, largo, delgado y único hasta su extremo. El corazón [30] está sobre la faringe: es pequeño y tiene la forma de un riñón. Por esta razón puede parecer que no tiene la punta dirigida hacia el pecho. Luego viene el pulmón, simple y dividido por un conducto membranoso; es muy largo y completamente destacado del corazón. El hígado es también grande y sencillo, pero el bazo es [35] pequeño y redondeado como el de los lagartos. Las serpientes [508b] tienen una vesícula biliar como los peces: las serpientes de agua la tienen adherida al hígado, las otras, en la mayoría de los casos, a los intestinos. Todas las serpientes tienen los dientes dispuestos en forma de sierra. El número de sus costillas es igual al de los días del mes, puesto [5] que tiene treinta. Algunos dicen que en las serpientes se produce el mismo fenómeno que en las crías de las golondrinas. En efecto, si se les saca los ojos, les vuelven a salir, aseguran 166 . Asimismo, la cola de los lagartos y de las serpientes, una vez cortada, vuelve a crecer.
Las vísceras de los peces
La disposición de los intestinos y del estómago es la misma en los peces. Pues éstos tienen un estómago único y sencillo, [10] pero cuya forma varía. En efecto, algunos tienen el estómago parecido al intestino, por ejemplo el pez llamado escaro 167 , que precisamente parece ser el único pez que rumia. El intestino es largo y simple y el repliegue que forma no dobla su longitud.
Un carácter particular de los peces y de la mayor parte de las aves es que tienen apéndices intestinales. Pero en [15] las aves están en la parte inferior y en pequeño número, mientras que en los peces están en la parte superior, en la región estomacal, y algunos los tienen en gran número, como, por ejemplo, el gobio, el escualo 168 la perca, la escorpena, el rodaballo, la trigla y el sargo. El mújol tiene muchos apéndices a un lado del estómago y uno solo en el otro. Algunos peces, como el hépato 169 y el glauco 170 , [20] poseen, pero en número pequeño. La dorada tiene también algunos. Por otra parte, los peces de una misma especie difieren entre ellos, por ejemplo la dorada tiene más o menos; pero hay también quienes no tienen, como la mayoría de los selacios. De los demás, unos tienen en pequeño número, otros en gran cantidad. Pero todos los peces tienen sus apéndices cerca del estómago. [25]
Las vísceras de las aves
Las aves presentan diferencias tanto entre ellas como en relación a los demás animales en lo que respecta a los órganos internos. En efecto, algunas poseen delante del estómago 171 un buche, como, por ejemplo, el gallo, la paloma torcaz, la paloma común 172 , la perdiz. El buche es una gran bolsa de piel, en la que queda la comida tal como entra y sin digerir. [30] Allí donde el buche se separa del esófago es más estrecho, después se ensancha y en el lugar en que desemboca en el estómago es más delgado.
La mayoría de las aves tiene el estómago carnoso y compacto; el interior está constituido por una piel resistente separada de la parte carnosa. Pero otras no tienen buche [35] y en cambio su esófago es ancho y espacioso, ya en toda su longitud, ya en la parte que toca al estómago: es el [509a] caso, por ejemplo, de la chova, el cuervo y la corneja. La codorniz tiene también el esófago ancho en la parte inferior, y en la becada y la lechuza la parte inferior se ensancha ligeramente. Al contrario, el ánade, el ganso, la gaviota, el somormujo, la avutarda tienen el esófago vasto [5] y ancho, y muchas otras aves también. Otras tienen una porción del estómago parecida a un buche, por ejemplo el cernícalo. Las hay que no tienen ni esófago ni buche, pero su estómago es grande, como, por ejemplo, la golondrina y el gorrión. Sin embargo, un pequeño número de [10] aves no tienen anchos ni el buche ni el esófago, sino muy largos: son las aves de cuello largo como el calamón 173 . Por lo demás, casi todas estas aves expulsan el excremento más húmedo que los demás animales 174 . La codorniz ocupa un lugar aparte entre las otras aves, en lo que respecta a las vísceras. Posee, en efecto, un buche y su esófago, situado delante del vientre, es ancho y espacioso. Y proporcionalmente a su tamaño, su buche se [15] encuentra a una gran distancia de la parte del esófago que precede al vientre.
La inmensa mayoría de las aves tiene un intestino delgado y simple, una vez desplegado 175 . Los apéndices que tienen las aves son, como hemos dicho 176 pocos en número y no están situados arriba como en los peces, sino abajo en la extremidad del intestino. Todos no poseen apéndices, [20] pero sí la mayoría, como, por ejemplo, el gallo, la perdiz, el ánade, la úlula, el lócalo 177 , el ascálafo 178 , el ganso, el cisne, la avutarda, la lechuza. Ciertos pajarillos tienen también apéndices, pero minúsculos, como el gorrión.
1 Distintos del hombre, cuya naturaleza ha sido estudiada en el libro anterior.
2 Aristóteles nos ha dado ya indicaciones semejantes en I 1, 486b17, en donde ha hablado de analogías: así nos ha dicho que el hueso se comporta analógicamente a la espina, la uña igual que la pezuña, etc. Por otro lado, una diferencia genérica que debería comportar lógicamente diferencias genéricas entre las partes, arrastra solamente la mayoría de las veces diferencias específicas: así el estómago del perro y del gato sólo difieren específicamente.
3 Cf. P.A. IV 10, 686a21, en donde el autor añade que el lobo presenta la misma particularidad.
4 Cf. A.I. 706a18, en donde se nos dice que de todos los animales el hombre tiene sus miembros izquierdos más independientes porque su constitución está más de acuerdo con la naturaleza; por otro lado, conforme a la doctrina constante de la superioridad de la derecha sobre la izquierda, aquélla está en el hombre más diferenciada de la izquierda que en los demás animales.
5 Cf. infra, III 9, 517a32. También PLINIO , XI 101: huic elephanto enim informes, numero quidem quinque, sed indivisi ac leviter discreti singulisque, non unguibus, similes .
6 Cf. P.A. II 16, 658b33, y IV 2, 692b17; PLINIO , VIII 10, y XI 105; OPIANO , Cinegética II 254.
7 Cf. infra, IX 46, 630b28; P.A. II 16, 659a13; PLINIO , VIII 10, 12.
8 Cf. P.A. IV 8, 684a27; Ética a Nicómaco V 10, 1134b33; Magna Moralia I 34, 1194b34; Política II 12, 1274b13.
9 La explicación se da en P . A . IV 10, 688a13-17, en donde se dice que es debido a la extensión de los miembros durante la marcha y a los cambios de lugar.
10 Cf. infr a , II 1, 500a13; P . A . IV 10, 688a.
11 Sobre la flexión de los animales véase A. I . 1, 704a20 y ss. Se notará que Aristóteles tenía ideas muy vagas sobre la estructura del esqueleto. En las líneas que siguen el autor declara que la flexión de los miembros se hace hacia adelante o hacia atrás, según la curvatura del miembro.
12 PLINIO , XI 101.
13 Es decir, a la inversa de los otros animales. Cf. P.A. IV 10, 687b25.
14 Aristóteles nos da una descripción diferente en A. I . 13, 712a9, y 13, 715a8. Por su parte PLINIO , XI 102, escribe: ova parientibus quadru pedum crocodrillo, lacerti s , priora genua post curvantur, posteriora in priorem partem.
15 Es decir, intermedio entre el movimiento de las patas delanteras y el de las traseras.
16 Cf. A. I . 14, 712a25.
17 Así, PLINIO , XI 105: katá skelos pedatim, hoc est ut sinister pes non transeat dextrum, sed subsequatur. Pero el término es dudoso y se presta a diversas interpretaciones. Cf. PECK , ob. cit., pág. 80.
18 Los pitecoides. Cf. infra, II 18, 502a16 y ss.
19 Aristóteles explica la razón en P.A. II 14, 658b2; PLINIO , XI 47.
20 Cf. P.A. II 14, 658a26.
21 Cf. P.A. II 14, 658a29-31, y sobre el bisonte véase infra, IX 45, 630a19.
22 Según la nomenclatura de D’Arcy W. Thompson corresponde al tragelaphus de PLINIO , VIII 50, y que Cuvier nombró cervus aristotelis.
23 Animal de difícil identificación, pero que en todo caso se trata de uno parecido al antílope. P. LOUIS (Aristot e . Histoire des animau x , París, Les Belles Lettres, I, 1964, pág. 38, n. 3) dice que no puede ser, como algunos creen, ni el reno llamado tárandos, ni la jirafa, que ATENEO (201c) llama kamelo párdalis.
24 Provincia de la antigua Persia, el Beluchistán actual. Cf. ESTRABÓN , IX 8, 9.
25 Cf. PLINIO , VIII 10.
26 Cf. principalmente IX 47, 630b32-631a1.
27 Cf. PLINIO , VIII 26. Es la conocida distinción entre el camello (llamado precisamente C. bactrianus ) y el dromedario (C. dromedarius).
28 Cf. P.A. IV 10, 688b23.
29 Por ejemplo HERÓDOTO III 103: «El camello tiene en cada pata trasera dos muslos y dos rodillas».
30 Cf. PLINIO , XI 105. Sobre el papel de la taba véase P.A. II 9, 654b21.
31 Cf. P.A. III 14, 674a32.
32 Cf. JENOFONTE , Anábasis IV 5, 14; PLINIO , XI 106.
33 Cf. P.A. IV 10, 688b23.
34 Cf. PLINIO , XI 105.
35 Sobre las diferentes especies de cerdos véase G.A. IV 6, 774b21; PLINIO , II 106; ELIANO , H.A. V 27.
36 Quizás el rinoceronte. Cf. P.A. III 2, 663a19-23.
37 Cf. P.A. III 2, 663a23; PLINIO , VIII 53. Thompson identifica este animal con el oryx leuco r yx del norte de África, especie de antílope con largos cuernos con los cuales, según dice HERÓDOTO (IV 192), se hacían los brazos de las liras fenicias.
38 Supra, II 1, 499b12.
39 Interpretación dudosa. Peck (ob. cit., pág. 238) cree que Aristóteles se refiere al medio astrágalo que aparece en los relieves como un medio de identificación del estáter de Atenas. El dibujo del laberinto se encuentra en los frescos de Cnosos y en sus monedas del siglo IV a. C. En cambio PLINIO (XI 106) lo interpreta así: leo etiamnum tortuosius, es decir, el león posee un hueso todavía más tortuoso.
40 Sobre el astrágalo, cf. P.A . IV 689b10 y ss. Aristóteles determina las distintas caras del astrágalo por los puntos atribuidos a cada una de ellas en el juego de las tabas. Cf. Del cielo II 12, 292a29. El lado de Cos de una taba valía seis puntos y el de Quíos uno.
41 Cf. supra, 498b31, e infra IX 45, 630a18; P .A. III 2, 663a13.
42 Dato sacado de HERÓDOTO , II 74. Se trata de la víbora con cuernos, la llamada Cerastes a e gy ptiacus.
43 Cf. infra, III 9, 517a21-29, y P.A. III 2, 663b12-16. Sobre los cuernos de los ciervos se dan más detalles infra, IX 5, 611a25.
44 En 497b35. Cf. P.A. IV 10, 688a28; PLINIO , XI 95.
45 Cf. P .A. IV 10, 688b32; GALENO , D e u s u Part . III 607K.
46 El autor nos dará más detalles sobre los órganos genitales en el libro III. Cf. también PLINIO , XI 109-110.
47 Cf. P . A . IV 10, 689a34-5.
48 Se trata de los órganos masculinos.
49 Cf. P . A . IV 10, 689a29-31; Proble m . XXX 1, 953b34.
50 Cf. infra, XI 6, 612b16; PLINIO , XI 109.
51 La nomenclatura de Aristóteles se debe a la creencia de que la posición erecta del hombre es la normal y natural.
52 También en G.A. 741b27 y ss., se refiere a la diferencia relativa de las partes en el cuerpo humano en los sucesivos estadios de su desarrollo. Es la llamada «heterauxesis».
53 Cf. P . A. IV 10, 686b15, donde pone el ejemplo de los potros cuyas patas son muy largas en relación al resto del cuerpo y así pueden tocar su cabeza con las patas traseras, movimiento que no pueden realizar cuando se hacen caballos. También JENOFONTE , Sobre la equitación I 16.
54 Cf. P .A. II 9, 655b8-11; III 1, 661a34-662a6; G.A. V 8, 788b-789b2; PLINIO , XI 61.
55 Según Aristóteles, el hecho de tener cuernos va emparejado con la ausencia de dientes en la mandíbula superior. Cf. P .A. III 1, 663b-664a1; Anal. Post . II 14, 98a13-19.
56 Cf. infra, IV 11, 538bll, y P .A. III 1, 661b26.
57 En P .A. III 1, 661b23, el autor da la razón: «la naturaleza no hace nada en vano ni superfluo».
58 Cf. P .A. IV 13, 697b6. Por un cambio de caracteres comunes la foca tiene una forma intermedia entre los cuadrúpedos y los peces.
59 Historiador del siglo IV a. C. que fue médico de Artajerjes Memnón (405-362 a. C.) y escribió una obra sobre Persia y otra sobre la India. Aristóteles lo utiliza con desconfianza. Cf. infr a , VIII 28, 606a8, y G . A . II 2, 736a2.
60 El texto de Ctesias se ha conservado en FOCIO (Bibliot e c a I 135 HENRY ), y fue utilizado por PAUSANIAS (IX 21), PLINIO (VIII 30), que coloca el animal en Etiopía, ELIANO (IV 21) y FILÓSTRATO (V i ta Apo l . III 45). Se trata tal vez del tigre, aunque Aristóteles conoce la palabra tigris que emplea infra , VIII 28, 607a4. Según VARRÓN , L.L. V 100: Vo cabulum e lingua Armenia; nam ibi et sagitta et quod vehementissimum flumen dicitur Tigris. Como dice LOUIS (ob. cit., pág. 45, n. 1), el terror causado por el tigre (martichora significa «matador de hombres») habría contribuido a deformar la descripción.
61 Es decir, bermejo. Cf. Meteor. III 6, 378a26.
62 Cf. G.A . V 8, 788b7; PLINIO XI 63.
63 Cf. infra, VI 20, 575a5-13.
64 Por ejemplo el león. Cf. infra, VI 31, 579b12; G . A . V 8, 788b17.
65 Sobre los dientes de los caballos véase infra, VI 22, 576b13-20.
66 Incisivos y molares, respectivamente. Cf. P.A . III 1, 661b9-12.
67 Cf. PLINIO , XI 114; HIPÓCRATES , Epidemias II S. 6, 1 (LV 132).
68 Hipócrates los llama sōphonistēre s . En el texto krantēras, que significa «los últimos (en salir)».
69 En el original krimna, que designa harina de cebada con salvado.
70 Cf. PLINIO , XI 62; ELIANO , IV 5 .
71 Cf. infra , IX 1, 610a16-22.
72 Cf. PLINIO , XI 65; ELIANO , IV 31.
73 Las líneas 9-15 reproducen casi textualmente a HERÓDOTO , II 71, y son consideradas como interpoladas por Aubert-Wimmer y Schneider. Cf. también PLINIO , VIII 25; XI 93, y ELIANO , V 53.
74 Aristóteles no reproduce el error de Heródoto (II 71) que dice: «Su tamaño viene a ser como el de un buey enorme».
75 Cf. HERÓDOTO , II 71: «Su piel es tan sumamente gruesa que una vez seca se hacen con ella astas de jabalina».
76 Liddell-Scott dicen de él: a lo n g tailed m o nk e y; y lo identifican como el Cercopithecus pyrrhonotus.
77 Un babuino con cara de perro, Simia hamadry a s (Liddell-Scott). Cf. PLATÓN , Teet. 161c, 166c. Quizás se trate de un mandril.
78 Cf. supra, II 1, 498b17.
79 Cf. su p ra, II 1, 498b21-25, y P.A. II 14, 658a15.
80 Cf. sup r a, II 1, 498a19.
81 Cf. supra, II 1, 500b26 y ss.
82 Señalado ya supra, II 1, 499bl. Cf. P.A. IV 10, 689b6.
83 Cf. P.A. IV 10, 689b31-4.
84 Cf. supra, II 8, 502a18.
85 De aquí parece deducirse que Aristóteles disecaba monos y otros animales. Para la disección de monos en Galeno véase C. SINGER , «Galen as a modern » en Pro c . Roy. Soc. Med. 42 (1949), 563-570.
86 Cf. P.A. II 17, 660b13-24; IV 11, 690b24-26.
87 Cf. ELIANO , X 21 y 34.
88 O. REGENBOGEN , «Bemerkungen zu H.A. des Aristoteles» en Studi Ital. di Filol. Classica 27/ 28 (1956), 444-449, considera que este capítulo es una tardía interpretación de un tratado de Teofrasto sobre los animales que cambian de color. Cf. Focio, Bibli., cod. 278, 523a31 y ss. También I. DURING en su reseña sobre el libro de Louis (Gnomon 37 (1965), 665) lo considera una inserción. Pero no son de esta opinión ni Peck ni Vegetti.
89 O bajo vientre. La palabra hypogastrion aparece sólo otra vez en el Corpus aristotelicum (X 2, 634b40), pero se encuentra en HIPÓCRATES y en ARISTÓFANES , A v i s p a s 195. Gaza lo comentaba así: la t e ra deo r s um d u e la ventri junguntur ut piscibus .
90 En el texto c hoi r o pithēkos que es un hápa x . Por ello Thompson sospechaba que se trataba de dos palabras, c hoiros y pit h e k o s ; entonces la traducción sería: «su cara es muy semejante a la del cerdo y a la del mono».
91 O quizá la pantera leopardo (Pant h e ra pard u s ).
92 Cf. OVIDIO , Metamorfosis XV 142; PLINIO , XXVIII 29. En P.A. IV 11, 692a20, Aristóteles explica los cambios de color por el miedo de este animal, que tiene poca sangre y poco calor.
93 Cf. P . A. IV 11, 692a22.
94 Cf. VALENTIN , Theatr. Anatom. 1720, pág. 196: pupilla quasi par vo aureo circulo circumdata. TEOFRASTO , fr. pág. 189 (Teubner).
95 Lo mismo nos dice el autor en P.A. IV 11, 692a22.
96 Cf. supra, II 1, 498a28.
97 Cf. A . I. 11, 710b21.
98 O aves de presa.
99 Cf. PLINIO , XI 107.
100 Cf. P . A. IV 12, 695a24, en donde Aristóteles nos dice que en esta ave el peso (de la parte anterior del cuerpo) es menor que el de las demás aves.
101 Schneider leyó ko liōn y entonces se trataría del pico picapinos D e n drocopas majar) que también tiene una voz sonora y penetrante.
102 Esta parte saliente de la cabeza es descrita en el libro X, caps. 7 y ss., dedicados a las costumbres de las aves. Cf. también P.A. III 1, 662a34; IV 12, 693all y ss.
103 Cf. P . A. II 14, 685a 11: «Todos los animales que poseen pelos tienen pestañas en los párpados, pero las aves y los animales con escamas no tienen, porque tampoco tienen pelos».
104 Aristóteles llama barea a las gallináceas y a las palmípedas. Cf. ln d e x . arist. 134a19-29.
105 Cf. P . A. II 13, 657a28; IV 11, 691a20.
106 Cf. G.A . V 3, 782a17.
107 Situada en la rabadilla. Cf. P . A. IV 13, 697bll y ss., a propósito del avestruz.
108 Aplicación de la ley del equilibrio tan querida del autor.
109 Como ejemplo de estas aves cita Aristóteles el loro. Cf. infr a , VIII 12, 597b27, y P . A. II 17, 660a23. También ELIANO , XIII 18; XVI 2. En el texto, grámmata, voces art i c ulat a e, quae illis formis significantur (Index arist. 161b17).
110 O sea la faringe. Lo mismo en P . A. III 3, 664b, y PLINIO , XI 66.
111 Aplicación del principio según el cual la naturaleza proporciona a cada animal varios medios de defensa adecuados.
112 En el texto idea, sinónimo de morphē. Cf. Index arist . 338b12: forma, figura, species, quae sensibus percipitur.
113 Es decir, aquellos animales cuyos pequeños nacen en el interior del cuerpo de la madre y no de huevos. Cf. infra, V 5, 540b28 y ss.
114 Cf. infra, III 20, 521b23; PLINIO , XI 95.
115 Cf. supra, I 5, 489b23; P.A . IV 13, 696a4 = A.I. 7, 707b28; PLINIO , IX 37.
116 Situado al sur de Beocia, cerca de Tespias, hoy Tipha. Cf. P.A. IV 13, 696a5; A.I. 7, 708a5; PAUSANIAS , IX 32, 3.
117 Pez mal identificado. Quizá se trata del Cepola macrophthalma (Linneo, 1758), vulgarmente conocido por pez cinta, común en el Mediterráneo. Dos pares de aletas tienen también el Cepola taenia y el Lobitis taenia.
118 Cf. supra, I 5, 489b2. Son los peces cartilaginosos.
119 Llamado también ochavo, Capros aper L ., de la familia de los caproidos y del superorden de los teleósteos. Cf. ARISTÓTELES , Frag . 278, 528a2; infra, IV 9, 595bl8; ELIANO , X l l.
120 Del verbo skairō «saltar». Los saltos y los golpes de cola de estos peces eran legendarios (ATENEO , 324d). Cf. P . A. III 1, 662a7, y 665a3. Acerca de sus costumbres véase TH . H. CORCORAN , « Scarus, fish of fame», The Classical Bulletin 37 (1960), 1-2.
121 Identificación dudosa. Quizá una especie de dente x . Cf. infra, II 15, 506b16.
122 Así lo clasifican Louis y Tricot, pero hay muchas clases de pez tordo (tordo canino, tordo picudo, tordo verde) y no se puede precisar más.
123 Cf. P . A. IV 13, 697a6.
124 Más detalles en P . A. III 1, 662a7.
125 Cf. supr a , II 10, 503a3.
126 Dittmeyer creía que aquí había una laguna y propuso completar la frase así hoi de myouron, es decir «otros la tienen más estrecha». También éste es el parecer de PECK (o b . cit . , pág. 121).
127 Como lo son, por ejemplo, los de los insectos o de los reptiles que no tienen párpados. Cf. P . A. II 13, 657b34, y IV 11, 691a24.
128 Más detalles en G . A. III 3, 754a25.
129 Cf. infr a , IX 37, 621a2; PLINIO , IX 67. Es el Draco marinus de Plinio o mejor el Ophisurus colubrinus de Thompson.
130 Cf. infra, IX 37, 621a6; PLINIO , IX 67; ELIANO , VII 35.
131 Cf. PLINIO , IX 41, y sobre todo XXXII 1, que cuenta sobre este pez historias fantásticas. La cabeza de la rémora está provista de un disco adhesivo que le permite pegarse a los navíos. De aquí la leyenda que le atribuye el poder de detener las naves, como la de Antonio en la batalla de Actium o la de Calígula devolviéndolo a Ostia.
132 Cf. s upra, I 6, 496b1 y ss. Así la serpiente es una especie comprendida en el género cuadrúpedo ovíparo con escamas.
133 Cf. s upra, I 17, 496b10 y ss.
134 Pasaje considerado interpolado por Aubert-Wimmer y por Dittmeyer como sacado de P . A. III 4, 666a18; cf. también G . A. V 71, 787b18.
135 Cf. P . A. III 4, 666b18.
136 Propiamente significa «cabeza de cabra», y es un ave mal identificada. Para LOUIS (ob. cit., pág. 170, n. 6) se trataría de un ave de las marismas del género de las zancudas, parecida a la becada pero más grande y con las patas más largas.
137 Cf. P . A. IV 2, 676b27.
138 El origen y significado de esta palabra (que vuelve a salir infra IX 5, 611b18) son dudosos. Si se compara con un pasaje del tratado Sobre las n a r r aciones maravill o sas (5, 830b23) se trataría de un epíteto geográfico, pero Louis cree más bien que este epíteto se refiere a la edad del ciervo. Cf. también APOLONIO DE RODAS IV 175 y EUSTACIO , Ad Ilia dam VIII 731.
139 Cf. ELIANO , H . A . IV 31, que nos dice que el elefante tiene la vesícula biliar no en el hígado sino en los intestinos.
140 El Squatina squatina L.
141 De la familia de los uranoscópidos (Urano s c opus scaber). Tiene los ojos en la parte superior de la cabeza, de suerte que puede mirar al cielo, y de allí su nombre.
142 Cf. supra, I 1, 480a7. Sarda sarda, un atún pequeño, abundante en el Mar Negro, mientras que el verdadero atún es más común en el Mediterráneo.
143 Cf. P . A . III 7, 670b23 y SS.
144 Cf. infra, III 15, 519b15; V 5, 541a9; P.A. III 8, 671a28; IV 1, 676a29; G.A. I 13, 720a6. Pero la tortuga de agua dulce no tiene ni vejiga ni riñones: su humedad se evapora fácilmente por tener un caparazón blando.
145 Cf. P.A. III 9, 671b5.
146 Cf. supra, I 17, 496a15.
147 Cf. Sobre la respiración 16, 478b8.
148 En Macedonia, al norte de la Calcídica, mencionada también por ESQUILO , Persas 494, y TUCÍDIDES I 58.
149 El fenómeno es mencionado de nuevo en P.A. III 7, 669a35.
150 Cf. supra, I 17, 496a15-19.
151 Véase, por ejemplo, P.A. III 3, 665a19-21.
152 Cf. supra, II 17, 507a10. El autor vuelve a tratar de ello en el libro VIII 2, 591b8; P.A. III 14, 675a9.
153 Cf. P.A. III 14, 647a9-675a12.
154 Cf. P.A. III 14, 674b3. Los cuatro receptáculos son: herbario, bonete, libro y abomaso o cuajar.
155 Propie est loculis di s s eptu s , igitur sinuosus (SCHNEIDER , Cu r . post . , 313). Es el primer estómago de los rumiantes.
156 El segundo estómago.
157 El tercer estómago llamado libro y provisto de numerosos repliegues longitudinales.
158 El cuarto estómago en donde se termina la digestión y se segrega el jugo gástrico.
159 Cf. PLINIO , VIII 52; ELIANO , XII 28. También infr a , IX 44, 630a9.
160 Cf. s upr a , II 17, 507b7-8, y P.A. III 14, 675a28.
161 Sobre los intestinos véase P.A. III 14, 675a31-b37.
162 Cf. PLINIO , XI 79.
163 El de río (ho potámios) y el de tierra (ho chersaios). Sobre este último véase frag . 320, 1532a25.
164 Cf. P.A. III 17, 660b6-10, y IV 11, 691a6.
165 Cf. P.A. IV 11, 691a8, donde dice el autor que a causa de esta particularidad las focas son voraces.
166 El hecho es recordado en el libro VI 5, 563a14, y en G.A. IV 6, 774b31; PLINIO , VIII 41.
167 Cf. infr a , VIII 2, 591b22; P . A . III 14, 675a4; PLINIO , IX 29.
168 O perro de mar.
169 Peces color de hígado. Cf. ATENEO , Deipn. VII 301c, que da de él una descripción. Cf. Frag. ar i s t . 296, 1529a43 BEKKER .
170 Color de mar. Quizá el Sciaena aquila de Cuvier, es decir, la corvina de la familia de los esciénidos.
171 Sobre el estómago de los animales véase P . A . III 14, 674b17.
172 Sobre las diferentes clases de palomas véase infra, V 13, 544.
173 Porphyrio porphyri o . Tiene las patas y ojos de color rojo vivo, de ahí el nombre científico.
174 Cf. P . A . III 14, 674b30.
175 Sentido incierto. La misma expresión en II 17, 508b13.
176 Cf. s upra, II 17, 508b15.
177 De difícil interpretación: quizá se trate de la cigüeña. GESNER (In Alucone, pág. 94) cree que se trataría de una palabra latina introducida con poco acierto en el texto, y que sería el comentario de la palabra que sigue inmediatamente, askálaphus.
178 También incierto. Según D’Arcy W. Thompson es el búho real. Cf. OVIDIO , Metamorfosis V 539.
LIBRO III
Los órganos de la generación
Así pues, hemos tratado ya de otros [1 27] órganos internos, de su número, de su naturaleza y de las diferencias que presentan entre sí; nos resta ahora hablar de los órganos que contribuyen a la generación 1 . [30]
En efecto, en las hembras estos órganos son todos internos, pero en los machos presentan numerosas diferencias. Así, de los animales sanguíneos, unos carecen por completo de testículos 2 , otros los tienen, pero internos. Entre estos últimos, unos los tienen cerca de los lomos en la región renal, otros cerca del vientre; otros finalmente los tienen externos. El pene de estos animales ya está [35] adherido al vientre, ya cuelga como los testículos. Cuando [509b] está fijado en el vientre, el modo de adherencia es diferente según que los animales realicen su micción por delante o por detrás.
Particularidades de los testículos
Ahora bien, ningún pez tiene testículos, ni ningún otro animal con branquias, ni [5] el género entero de las serpientes, ni en general los animales apodos que no sean internamente vivíparos 3 . Las aves los tienen, pero internos, cerca de la región lumbar. Análogamente ocurre con los cuadrúpedos ovíparos, como el lagarto, la tortuga y el cocodrilo, y entre los vivíparos el erizo 4 . De los que tienen los testículos internos, unos los tienen cerca del vientre, por ejemplo, entre los animales [10] ápodos el delfín 5 , y en los cuadrúpedos vivíparos el elefante 6 . Otros los tienen visibles.
Hemos dicho antes 7 qué diferencia presenta el modo de adherencia de los testículos al vientre y a la región adyacente. En efecto, los testículos o bien están adheridos a la parte posterior del vientre, como, por ejemplo, en el [15] género de los cerdos, o bien cuelgan como en el hombre. Los peces, pues, no tienen testículos, como hemos dicho más arriba 8 , ni tampoco las serpientes. En cambio, poseen a cada lado de la columna vertebral dos conductos que parten del diafragma y que se funden en un solo canal por encima del orificio de los excrementos 9 . Por encima [20] entendemos la zona próxima a la espina dorsal. Estos conductos, en el período del acoplamiento, se llenan de líquido seminal y cuando se los aprieta sale el esperma de color blanco. En cuanto a las diferencias que presentan estos órganos hay que examinarlo echando mano de los Dibujos anatómicos, y más tarde hablaremos de ello con más detalle cuando tratemos particularmente de cada especie 10 .
Todos los ovíparos machos, sean bípedos o cuadrúpedos, tienen testículos cerca de los lomos debajo del diafragma; [25] unos son más blancos, otros más cetrinos, y están rodeados de pequeñas venas muy finas. De cada uno de los testículos parte un conducto y estos dos conductos convergen en uno solo, al igual que en los peces 11 , por encima del orificio de los excrementos 12 . Este conducto constituye el pene, invisible en los animales pequeños, pero en [30] los más grandes como el ganso y los animales de este género se hace más visible cuando el acoplamiento acaba de producirse.
Los conductos, en los peces y en los animales citados 13 , están adheridos a la región lumbar, debajo del estómago y de los intestinos, entre éstos y la gran vena 14 , de donde parten conductos hacia cada uno de los testículos. Y así [35] de la misma manera que en los peces, en el período del acoplamiento, hay semen en el interior de los conductos, [510a] pero una vez ha pasado la estación del celo los conductos se hacen a veces invisibles; lo mismo ocurre con los testículos de las aves antes del apareamiento: de éstas unas tienen los testículos pequeños y otras totalmente invisibles, pero [5] cuando se aparean son muy grandes 15 . Este fenómeno es particularmente notable en la paloma torcaz y en la perdiz, hasta el punto de que hay quienes piensan que estas aves no tienen testículos en el invierno.
De los animales que tienen los testículos en la parte delantera del cuerpo, en unos son internos y están cerca del vientre, como el delfín; en otros, son externos y visibles, [10] en el extremo del vientre. En estos animales con testículos externos las características son las mismas, la única diferencia es que unos tienen los testículos sin más 16 mientras que los otros los tienen encerrados en el llamado escroto 17 .
Los propios testículos, en todos los vivíparos con patas, se presentan de la manera siguiente. A partir de la [15] is aorta se extienden conductos venosos hasta la cabeza de cada testículo, y otros dos conductos que proceden de los riñones. Estos últimos son vasos sanguíneos, pero los que parten de la aorta no tienen sangre. De la cabeza del testículo, y unida a él, parte un conducto más espeso y más tendinoso que los otros, que se repliega de nuevo en cada [20] testículo hacia la cabeza de éste. Y desde cada cabeza los conductos convergen en un mismo punto, delante, en el pene. Los conductos que dan la vuelta y los que están en contacto con los testículos están rodeados por una misma membrana, de forma que se creería que no hay más que un solo conducto, si no se separa la membrana 18 . Pues bien, el conducto que está en contacto con el testículo contiene [25] un humor sanguinolento, menos, sin embargo, que el de los conductos superiores procedentes de la aorta; en cambio, en los conductos que se repliegan en la cavidad que encierra el pene, el líquido es blanco. De la vejiga parte igualmente un conducto que se reúne en la parte superior del canal, y en torno a éste, como una vaina, está el llamado pene. La descripción que precede puede ser considerada a la luz de la figura siguiente 19 : A representa el [30] punto de partida de los conductos que proceden de la aorta; KK las cabezas de los testículos y los conductos descendentes; ΩΩ los conductos que parten de los precedentes y están unidos al testículo; BB los conductos que dan la vuelta y que contienen el líquido blanco; ∆ indica el pene; E la vejiga; ΨΨ los testículos 20 . [35]
Cuando los testículos son cortados o quitados, los conductos [510b] se contraen hacia arriba. Se distinguen estos órganos o bien triturándolos, cuando el animal es todavía joven 21 , o bien cortándolos cuando se hace más tarde. Y sucedió que un toro, una vez castrado, cubrió una vaca, se apareó y la fecundó 22 . Tales son, pues, las particularidades de los testículos en los animales 23 . [5]
Particularidades del útero
La matriz de los animales que poseen este órgano no está siempre dispuesta de la misma manera, ni es idéntica en todos, sino que existen diferencias tanto en el grupo de los vivíparos como en el de los ovíparos. Así pues, en todos los animales que tienen la matriz cerca de los órganos genitales, ésta está bifurcada: [10] uno de sus brazos está a la derecha y el otro a la izquierda 24 . Pero su punto de partida es único y también su orificio, que se parece, en la mayoría de los animales más grandes, a un canal carnoso y cartilaginoso. De estas partes, una es llamada matriz o útero (de ahí la expresión hermanos uterinos 25 ) y la otra, el canal y el orificio de [15] la matriz, es la vagina. Así pues, en todos los vivíparos bípedos y cuadrúpedos, la matriz se encuentra siempre debajo del diafragma, como, por ejemplo, en la mujer, en la perra, en la cerda, en la yegua, en la vaca y análogamente en todos los animales que tienen cuernos. En el extremo de lo que se llama cuernos de la matriz, los úteros [20] presentan, en la mayor parte de los animales, una trompa en espiral 26 .
En los ovíparos con huevos externos, la disposición de los úteros, al contrario, no es siempre la misma. Unos, las aves, los tienen cerca del diafragma; otros, los peces, debajo, como los de los vivíparos bípedos y cuadrúpedos, con la diferencia de que en ellos los úteros son finos, membranosos y largos, de manera que en los peces pequeños [25] cada una de las dos bifurcaciones parece formar un solo huevo; como si estos peces, cuyo huevo se dice que es granuloso, tuvieran dos huevos; en realidad no se trata de un solo huevo, sino de muchos, y esto explica que su masa se desmenuce en muchas partes.
En las aves, el útero 27 tiene la base del conducto carnosa y dura, pero las partes próximas al diafragma son membranosas y muy finas, hasta tal punto que pueden [30] muy bien dar la impresión de que los huevos están fuera del útero. Pues bien, en las aves más grandes la membrana es más claramente visible, y si se infla a través del conducto, se levanta y se hincha; en las aves pequeñas todos estos detalles son menos visibles.
La disposición del útero es también la misma en los cuadrúpedos ovíparos, como, por ejemplo, la tortuga, el [35] lagarto, la rana y otros animales del mismo género. En efecto, el conducto inferior es único y más bien carnoso, [511a] y la parte dividida y los huevos están en el extremo superior, cerca del diafragma. En todos los animales ápodos que son vivíparos exteriormente pero internamente ovíparos, como los escualos y los llamados selacios (se llama [5] así a todo animal ápodo que posea branquias y sea vivíparo), el útero está bifurcado y se extiende hasta el diafragma, como en las aves 28 . Además, en medio de las dos bifurcaciones, el útero, procedente de la parte inferior, se extiende hasta el diafragma, y los huevos se producen aquí y más arriba, en el punto en que empieza el diafragma 29 . [10] Luego avanzan hacia la parte más ancha y las crías salen de los huevos. Pero las diferencias de los úteros de los peces, comparados entre sí y con los demás animales, pueden ser examinadas con más precisión en las figuras de los Dibujos anatómicos.
También el género de las serpientes presenta diferencias [15] tanto en relación con los animales citados como con las especies del mismo género. En efecto, mientras que todas las especies de serpientes son ovíparas 30 , la víbora es la única que es vivípara después de haber producido al principio huevos en sí misma. Y por esta razón su útero es semejante al de los selacios. Pero el útero de las serpientes, alargado como su cuerpo, comenzando abajo en un conducto único se extiende de manera continua a uno y otro [20] lado de la espina dorsal, como si hubiera un conducto a cada lado, hasta que llega al diafragma, y allí se forman los huevos en fila 31 , y la serpiente pone los huevos no de uno en uno sino todos juntos 32 .
Los animales que son vivíparos, tanto interna como externamente, tienen el útero situado encima del vientre, y los ovíparos lo tienen debajo, en la región lumbar. Y los [25] que son externamente vivíparos pero internamente ovíparos participan de ambas características. En efecto, la parte inferior del útero, donde se encuentran los huevos, está cerca de la región lumbar, y la situada en torno al orificio de salida está encima del intestino.
Existe todavía otra diferencia que distingue unos úteros de otros. En efecto, los animales hembras dotados de cuernos y sin dientes en una de las dos mandíbulas tienen cotiledones 33 en el útero cuando están preñadas, y también [30] los tienen entre los animales con dientes en ambas mandíbulas: la liebre, el ratón y el murciélago. Pero los demás animales ambidentados vivíparos y dotados de patas, tienen todos el útero liso, y en este caso el embrión pende del útero mismo y no de un cotiledón.
Tal es, pues, en los animales, la disposición de las [35] partes no homogéneas, tanto externas como internas. [511b]
Las partes homogéneas 34
De las partes homogéneas, la más común [2] en todos los animales sanguíneos es la sangre, y el órgano en el cual está por naturaleza contenida se llama vena. Después las partes análogas a éstas, el suero 35 y las fibras, y lo que constituye propiamente el [5] cuerpo de los animales, o sea la carne y la parte análoga a ésta en cada animal. Después el hueso y su equivalente, como la espina y el cartílago; luego la piel, la membrana, los tendones, los pelos, las uñas y sus homólogos. Además de estas partes está la grasa, el sebo, las excreciones, es decir, la materia fecal, la flegma 36 , la bilis amarilla y la [10] bilis negra.
Estudio de la sangre
Pero puesto que la naturaleza de la sangre y la de las venas parece ser algo primordial 37 , debemos empezar por su estudio tanto más cuanto ciertos autores que nos han precedido no han hablado de ello correctamente. Pero la causa de esta ignorancia reside en la dificultad de observar estas partes. En efecto, en los animales muertos la naturaleza de las principales venas [15] permanece oculta, ya que las citadas venas son principalmente las que más se contraen una vez que la sangre ha salido de ellas (pues la sangre fluye de un solo golpe, como de un vaso 38 ). En efecto, la sangre no existe en su estado libre, salvo una pequeña cantidad en el corazón, sino que íntegramente está en las venas. Por otro lado, en los animales vivos, es imposible observar el comportamiento de [20] sus partes, pues su naturaleza es interna. Así, por una parte, los que examinaron los cadáveres de los animales disecados no observaban los principios más importantes y, por otra, los que observaban cuerpos humanos reducidos a una extrema delgadez lograron determinar el origen de las venas de acuerdo con lo que en este estado aparecía externamente.
He aquí la descripción del médico Siénesis 39 de Chipre. [25] La naturaleza de las grandes venas es la siguiente: desde el ombligo 40 , cerca de la cadera, a través de la espalda, a lo largo del pulmón, debajo de las mamas, una vena se extiende de derecha a izquierda y otra de izquierda a derecha: la de la izquierda va a través del hígado hacia el riñón y el testículo, y la de la derecha va hacia el bazo, el riñón y el testículo; y desde ahí terminan en el pene. [30]
Por otra parte, Diógenes de Apolonia 41 dice lo siguiente: Las venas en el hombre están dispuestas de la manera siguiente: hay dos muy grandes; éstas se extienden a través del vientre, a lo largo de la espina dorsal, una a la derecha, otra a la izquierda, hacia las piernas, cada una la de su lado, y arriba hasta la cabeza, a lo largo de las clavículas [35] y a través de la garganta. De estas grandes venas parten otras que se distribuyen por todo el cuerpo, la de [512a] la derecha hacia el lado derecho, la de la izquierda hacia el lado izquierdo; las dos más grandes se dirigen hacia el corazón alrededor de la región de la espina dorsal; otras, un poco más arriba, atraviesan el pecho debajo de la axila y van, cada una a su vez, hacia cada una de las manos: [5] una se llama esplénica y otra hepática. Las dos se dividen en la punta, una se dirige hacia el dedo gordo 42 , otra hacia la muñeca, y de ahí parten numerosas y finas ramificaciones hacia el resto de la mano y los demás dedos. Otras [10] venas más finas parten aún de las primeras, la de la derecha hacia el hígado, y la de la izquierda hacia el bazo y los riñones. En cuanto a las venas que se dirigen hacia las piernas 43 , se dividen en el punto de unión de éstas, y se extienden a través de todo el muslo. La mayor 44 se extiende detrás del muslo y se muestra muy gorda; la otra [15] es interior y un poco menos gruesa 45 . Después se extienden a lo largo de la rodilla hacia la pierna y el pie. Y como las que van a las manos, también éstas llegan hasta el tarso del pie y de allí se prolongan hacia los dedos. Por otra parte, de estas grandes venas salen otras mucho más [20] finas que van hacia el vientre y los flancos.
Por otro lado, las que se extienden hacia la cabeza a través de la garganta 46 aparecen grandes en el cuello. De cada una de estas dos venas, en el lugar en que terminan, numerosas ramificaciones se esparcen por la cabeza, las de la derecha hacia la izquierda y las de la izquierda hacia la derecha, y las dos terminan cada una cerca de la oreja. [25] Por otro lado, existe otra en el cuello, cerca de la gran vena, que se divide en dos y es un poco más pequeña que aquélla, y es la vena donde vienen a reunirse la mayor parte de las de la cabeza. Estas dos venas se extienden por el interior de la garganta y a través de ella, y de cada una de ellas parten ramificaciones que se extienden por debajo del omóplato y hacia las manos. A lo largo de la esplénica [30] y de la hepática aparecen otras venas más pequeñas, que el médico abre cuando un dolor se manifiesta a flor de piel; pero si este dolor es en la región del vientre, entonces la incisión se hace en la vena hepática y en la esplénica. Otras venas, partiendo de estas últimas, se extienden debajo [512b] de las mamas. Existen además otras que parten de las citadas, que se extienden a través de la médula espinal hasta los testículos y que son finas. Otras se extienden casi a flor de piel y a través de la carne hacia los riñones y terminan en los testículos en el hombre, y en el útero en [5] la mujer. Las venas que proceden del vientre son primero anchas, después se hacen más delgadas hasta que cambian de lugar, las de la derecha pasan a la izquierda, las de la izquierda a la derecha: se les da el nombre de venas seminales.
La sangre más espesa es absorbida 47 por las carnes; pero a medida que se transmite a las regiones indicadas, [10] se vuelve ligera, caliente y espumosa 48 .
Descripción de Pólibo
Así pues, de esta manera se han expresado [3] Siénesis y Diógenes. He aquí lo que dice Pólibo 49 . Hay cuatro pares de venas. El primer par se extiende desde la parte posterior de la cabeza, a través de la parte externa del cuello, a lo largo de la espina dorsal [15] y, de cada lado, hasta la cadera y hacia los muslos; después, a través de las piernas, se dirige hacia el lado externo del tobillo y hacia los pies. Por ello contra los dolores dorsales y lumbares se hacen incisiones en las pantorrillas y en el exterior de los tobillos. Otras venas parten de la cabeza [20] a lo largo de las orejas y atraviesan el cuello: se les llama yugulares. Cada una de las dos venas sigue interiormente la columna vertebral, alcanza los músculos lumbares, después los testículos y los muslos, y atravesando la parte interna de la pantorrilla y de la pierna alcanza el interior de los tobillos y los pies. Es por esto por lo [25] que en los dolores de la región de los músculos lumbares y de los testículos, se practican incisiones en las venas por la zona de las corvas y en el interior de los tobillos.
El tercer par de venas va de las sienes a través del cuello, por debajo de los omóplatos, hasta el pulmón. La de la derecha se dirige hacia la izquierda, por debajo de las [30] mamas, y alcanza el bazo y el riñón; la de la izquierda va hacia la derecha, y desde el pulmón pasa por debajo de la mama y del hígado y llega al riñón. Ambas terminan en el ano.
Las venas del cuarto par salen de la parte anterior de la [513a] cabeza y de los ojos y pasan por debajo del cuello y las clavículas; de allí se extienden por lo alto de la parte superior del brazo hasta la flexión del codo; después a través del antebrazo se dirigen hacia las muñecas y las junturas de los dedos, y a través de la parte inferior del brazo hacia [5] las axilas y la región superior de las costillas, hasta que una alcanza el bazo y la otra el hígado. Después pasan por encima del abdomen y terminan ambas en el pene.
Explicación de Aristóteles
Pues bien, tales cosas son, en suma, lo que han dicho otros autores. Hay también otros naturalistas que sin ocuparse de manera tan detallada de la cuestión [10] de las venas, todos sin embargo afirman que el punto de partida radica en la cabeza y en el cerebro 50 , lo cual es un error. Pero aunque, como se ha dicho antes, la observación es difícil, con todo en los animales estrangulados que han sido previamente adelgazados es posible adquirir un conocimiento suficiente, si uno se interesa [15] por estas cuestiones.
La naturaleza de las venas 51 es, en realidad, la siguiente. Hay dos venas en el tronco por la parte interior de la columna vertebral: la mayor está situada delante, la más pequeña detrás de la primera; la mayor está más bien hacia el lado derecho, la más pequeña hacia la izquierda. Algunos autores dan a ésta el nombre de aorta, porque [20] se puede observar, incluso en los cadáveres, la parte tendinosa 52 . Estas venas tienen su punto de partida en el corazón 53 . En efecto, ellas atraviesan las otras visceras que se encuentran en su trayecto conservando íntegramente sus caracteres de venas, mientras que el corazón es por así decir [25] una parte de estas venas, en especial de la situada en la parte delantera y que es la mayor 54 ; porque estas dos venas se encuentran arriba y abajo, mientras que el corazón ocupa el espacio intermedio.
En todos los animales el corazón posee cavidades 55 , pero en los animales pequeños la mayor de las cavidades es apenas visible; en los de tamaño mediano, aquélla se [30] distingue y también la segunda en tamaño, y en los animales más grandes pueden verse las tres. La punta del corazón está dirigida hacia adelante, como se ha dicho antes 56 , y el ventrículo mayor se encuentra en la parte superior derecha del corazón, el menor a la izquierda, y el de tamaño mediano en medio de los otros dos. Los dos últimos [35] son mucho más pequeños que el mayor. Sin embargo, todos estos ventrículos están en comunicación con el pulmón, pero estas conexiones, salvo una 57 , son invisibles [513b] a causa de la pequeñez de los conductos.
Pues bien, la gran vena pende del ventrículo mayor, que está situado arriba y a la derecha; luego, convertida otra vez en vena, atraviesa el ventrículo medio 58 , como si esta cavidad fuera la porción de la vena en donde se estancara la sangre. A su vez, la aorta pende del ventrículo [5] medio, pero no de la misma manera que la gran vena, ya que está en conexión con el ventrículo por un conducto mucho más estrecho. La gran vena atraviesa el corazón y del corazón pasa a la aorta 59 . Por otra parte, la gran vena es de una sustancia membranosa y coriácea, mientras que la aorta es más estrecha y muy tendinosa, y a medida que se va extendiendo hacia la cabeza y las partes inferiores, [10] se va haciendo estrecha y del todo tendinosa.
En primer lugar, la vena, cuando aún no se ha ramificado y es grande, tiende desde el corazón hacia arriba, y una vez ramificada se dirige hacia el pulmón y el punto de conexión de la aorta. Pero luego se escinde en dos [15] ramas, de las cuales una va hacia el pulmón, y la otra a la columna vertebral y la última vértebra del cuello. Ahora bien, la vena que se dirige al pulmón, que es un órgano doble, comienza por dividirse en dos y luego se extiende a lo largo de cada bronquio 60 y cada orificio, más grande por los más grandes, y más pequeña por los más pequeños, [20] de suerte que no es posible encontrar ninguna parte sin orificio y sin vena, pues sus extremos son de un tamaño imperceptible a causa de su pequeñez, pero el pulmón aparece todo él lleno de sangre. Los conductos procedentes de la gran vena se encuentran por encima de los bronquios que se extienden a partir de la arteria, y la vena que se [25] dirige a la vértebra del cuello y a la columna vertebral vuelve de nuevo a lo largo de la columna 61 . A ella se refiere en su poema Homero 62 cuando dice: «Le cortó por completo la vena que corre a lo largo de la espalda y sube hasta el cuello». De esta vena parten pequeñas venas a lo [30] largo de cada flanco y hacia cada vértebra, y cerca de la vértebra que se encuentra encima de los riñones se divide en dos.
Tal es, pues, la manera de ramificarse las partes de la gran vena. Pero por encima de estas ramificaciones, la vena que procede del corazón se bifurca por completo de nuevo en dos direcciones. En efecto, unas ramificaciones 63 [35] conducen hacia los costados y a las clavículas, y luego continúan a través de las axilas, en los hombres hasta los [514a] brazos, en los cuadrúpedos hasta los miembros anteriores, en las aves hasta las alas y en los peces hasta las aletas pectorales. Las partes iniciales de estas venas, en la proximidad de la primera bifurcación, se llaman venas yugulares, y las que se dividen y se dirigen al cuello procedentes [5] de la gran vena, se extienden a lo largo de la arteria pulmonar. Cuando estas venas son oprimidas desde el exterior sin que haya estrangulación, las personas cierran los ojos y caen al suelo sin conocimiento. Siguiendo su curso de esta manera y manteniendo siempre la tráquea entre ellas, estas venas van hasta las orejas en el punto de unión [10] de la mandíbula con la cabeza. De allí se dividen de nuevo en cuatro venas 64 , de las cuales una gira y baja a través del cuello y del hombro, y una parte de ella se une en la articulación del brazo a la primera ramificación de la gran vena, mientras que la otra parte termina en la [15] mano y en los dedos. Una segunda vena, partiendo de la región de la oreja, va al cerebro y se subdivide en una multitud de finas ramificaciones hacia la membrana llamada meninge que rodea el cerebro. Pero el propio cerebro está desprovisto de sangre 65 en todos los animales: ninguna vena, ni pequeña ni grande termina en él. Por otro lado, de las restantes venas que son subdivisiones de la vena [20] yugular, unas rodean la cabeza, otras van a terminar a los órganos sensoriales y a los dientes, en ramificaciones venosas muy delgadas.
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