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CUIDANDO AL CUIDADOR

HERRAMIENTAS DE PSICOTERAPIA HUMANISTA

PARA ENFERMEROS

TESIS


Álvarez Sánchez, Andrea

Cuidando al cuidador : herramientas de psicoterapia humanista para enfermeros : tesis / Andrea Álvarez Sánchez, autora. - - México : Libera Desarrollo Humano : Juan Pablos Editor, 2021

1a. edición

143 p. : ilustraciones ; 14 x 21 cm

ISBN: 978-607-98993-5-6 Libera Desarrollo Humano impreso

ISBN: 978-607-98993-0-1 Libera Desarrollo Humano epub

ISBN: 978-607-711-632-5 Juan Pablos Editor impreso

ISBN: 978-607-711-592-2 Juan Pablos Editor epub

T. 1. Terapia gestáltica T. 2. Psicoterapia T. 2. Enfermería

RC489.G4 A48

CUIDANDO AL CUIDADOR. HERRAMIENTAS DE PSICOTERAPIA

HUMANISTA PARA ENFERMEROS. TESIS

de Andrea Álvarez Sánchez

Primera edición digital, 2021

D.R. © 2021, Andrea Álvarez Sánchez

D.R. © 2021, Libera Desarrollo Humano, A. C.

Beltrán y Puga 214, Fracc. Insurgentes, Col. Chamilpa

62200, Morelos, México

<liberadesarrollohumano@gmail.com>

D.R. © 2021, Juan Pablos Editor, S.A.

2a. Cerrada de Belisario Domínguez 19

Col. del Carmen, Alcaldía de Coyoacán

México, 04100, Ciudad de México

<juanpabloseditor@gmail.com>

Ilustradora: Emma Cano

Diseño de portada: Daniel Domínguez Michael

ISBN: 978-607-98993-5-6 Libera Desarrollo Humano impreso

ISBN: 978-607-98993-0-1 Libera Desarrollo Humano epub

ISBN: 978-607-711-632-5 Juan Pablos Editor impreso

ISBN: 978-607-711-592-2 Juan Pablos Editor epub

Hecho en México

Se prohibe la distribución parcial o total de esta obra por cualquier medio sin la autorización por escrito del titular de los derechos.

ÍNDICE

Prólogo

Introducción

Objetivos y preguntas centrales

Objetivo general

Objetivos particulares:

Pregunta central

Preguntas adyacentes

Capítulo 1. Cuidadores de adultos mayores

¿Qué es un cuidador?

Tipos de cuidadores

Asilos en México

Características de los enfermeros

Binomio cuidador-anciano

El cuidador también debe ser cuidado

Algunas recomendaciones para prevenir la salud integral del cuidador

Capítulo 2. Bases teóricas de la psicología humanista

¿Qué es el desarrollo humano mediado por la psicología humanista?

Tres áreas del darse cuenta y la respiración

Herramientas y actitudes rogerianas

Dos herramientas del humanismo: atención física y atención psicológica

Cuatro actitudes rogerianas

Comunicación humana

Comunicación verbal y no verbal

Las doce barreras de la comunicación

Comunicación asertiva

Reacción emocional

Algunos conceptos Gestalt

Introyectos y creencias negativas

Darse cuenta

Ampliar el darse cuenta (awareness)

Relación cuerpo-mente-emoción

El poder de la mente

El lenguaje del cuerpo

Trabajo con el síntoma

MATEA: emociones

Ser versus deber ser

La Sombra

La Sombra

Ley de cierre

Capítulo 3. Marco metodológico

Diseño metodológico del proyecto

Características de la investigación cualitativa

Propiedades de la investigación cuasi experimental

Diseño del temario y estructura de las sesiones del curso

Acción en el campo

Lugar donde se desarrolla la investigación y acceso al campo

Periodo de realización de la investigación

Universo y muestra: demografía de los entrevistados

Técnica e instrumentos de recolección de datos

Análisis de datos: plan de análisis y procedimiento de la información obtenida

Capítulo 4. Resultados

Resultados y conclusiones de los datos sociodemográficos

Género

Edad

Estado civil

Descendencia

Oficio

Escolaridad

Resultados y conclusiones de los cuestionarios de inicio y al final

Conocimiento del tema: psicología humanista/Gestalt

Autoconocimiento, nivel de conciencia sobre sí mismos

Interés en cambiar o mejorar/cambios de vida, de actitud y beneficios

Estado emocional general actual

Resultados del reporte individual

Reporte individual de las seis enfermeras participantes: lo que está en proceso y lo que no logró

Test de cierre

Capítulo 5. Conclusiones

Conclusiones generales del programa

Conclusiones sobre el cumplimiento de los objetivos y las preguntas centrales

Conclusiones sobre lo que no funcionó del programa

Recomendaciones

Diagnóstico del problema

Sobre los instrumentos de intervención

Otras metodologías de apoyo

Anexos

Cuestionarios aplicados en la intervención

Datos del entrevistado

Entrevista diagnóstica inicial

Entrevista diagnóstica final

Cierre

Bibliografía

PRÓLOGO

En la introducción se plantea la importancia de un proceso reeducativo a través de conocimientos de desarrollo humano en la enfermería. Se explica que son un grupo muy amplio e importante dentro del sector de la salud. Se habla de que estos trabajadores son más susceptibles de estrés y síndrome de burnout por el tipo de tareas que desempeñan. Se trata de la importancia de la ética, así como del desarrollo humano para los enfermeros.

En el capítulo 1, “Cuidadores de adultos mayores”, se traza un panorama general de lo que implica ser un cuidador de esta clase; en específico, de cuidadores formales, que es con los que se trabajó en esta tesis. Se informa de qué es un cuidador, sus características, los asilos en México, el binomio cuidador-anciano y cómo el cuidador también debe ser cuidado.

En el capítulo 2, “Bases teóricas de la psicología humanista”, se exponen los conceptos teóricos de psicología humanista que se usaron en la tesis. Éstos son las bases de comunicación humana, enfoque centrado en la persona y algunas nociones de Gestalt, como la importancia del contacto, el darse cuenta, la inclusión de la conciencia corporal, el síntoma, las polaridades y las creencias negativas.

En el capítulo 3, “Marco metodológico de la intervención”, se plantea la metodología utilizada para la intervención que se hizo, la cual fue cualitativa y, en particular, de investigación-acción del profesor. Se explica cómo se generó un taller de desarrollo humano en la Casa Hogar Olga Tamayo, institución perteneciente al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), con un grupo de seis enfermeras. La duración fue de quince sesiones en cinco meses.

En el capítulo 4, “Resultados”, se exponen cuatro áreas: a) datos sociodemográficos; b) cuestionarios de inicio y final c) reporte individual de las participantes; d) test de cierre. Se obtuvieron datos para comprobar cualitativamente la positividad de la enseñanza del desarrollo humano en este taller.

En el capítulo 5 se presentan las conclusiones, también divididas en: a) datos sociodemográficos; b) cuestionarios de inicio y final; c) reporte individual de las participantes; d) test de cierre. Se corrobora la eficacia y el beneficio que tuvo el taller “Cuidando al cuidador”.

Al final se encuentra la bibliografía utilizada en esta tesis y los anexos con los instrumentos de la intervención.

INTRODUCCIÓN

En este libro se expone el beneficio que genera la enseñanza de conceptos sobre psicología humanista y desarrollo humano en el área de enfermería. En el curso que se impartió a enfermeras se impartió un programa de enfoque centrado en la persona y psicoterapia Gestalt, que permitió a las enfermeras tener un espacio de reflexión y descubrimiento personal que las llevó a un mayor autoconocimiento. Al final del curso las enfermeras reportaron que al sentirse mejor consigo mismas, atendían mucho mejor a sus pacientes.

El diseño de esta investigación nace a partir de la oportunidad de trabajar con un grupo de enfermería de la Casa Hogar Olga Tamayo para personas de la tercera edad. Inicialmente el psicólogo de esta institución reportó que el personal de enfermería necesitaba un taller para tratar el síndrome de Burnout. Se tuvo un primer acercamiento al grupo y en un test inicial, así como en la primera sesión, se detectó que, además el burnout, los problemas que aquejaban a los enfermeros eran las relaciones interpersonales, las cadenas de mando y la comunicación.

Las integrantes del taller querían resolver problemas interpersonales con otros compañeros enfermeros en la institución, pero cerca de la mitad de los enfermeros no se presentaron al taller, no fue posible hacer un trabajo con ellos directamente. Además, la función de este curso-taller de desarrollo humano no era mediar conflictos entre grupos, sino ofrecer un programa re-educativo para darles herramientas de desarrollo personal. A partir de que comienza un proceso re-educativo en las personas, éstas mejoran en comunicación, autoconocimiento, darse cuenta, toma de conciencia, y por consecuencia, una resolución de sus conflictos interpersonales.

Para cuidar bien a otra persona, antes hay que ser capaz de cuidarse uno mismo. La salud física, emocional y mental es vital para el que cuida a otros.

En la “Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud”, documento redactado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante la Primera Conferencia Internacional para la Promoción de la Salud, celebrada en Ottawa, Canadá, en 1986, se declara que “la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar la salud y ejercer un mayor control sobre la misma”. La elaboración de este documento es una respuesta a la creciente demanda de una nueva concepción de salud pública en el mundo (OMS, 1986:1).

Parte del problema de ejercer control sobre la propia salud es su falta de visión holística. En la actualidad es importante y necesaria una visión global. Este concepto sobre la salud conlleva expandir la visión y abarcar los múltiples aspectos que la conforman: “La salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana; en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo. La salud es el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar decisiones y controlar la vida propia”. Para mantener un equilibrio sanitario hay que cuidar cada una de sus partes, pues al estar interconectadas, si se daña una de ellas, las demás sufren repercusión: “[…] el planteamiento holístico y ecológico de la vida, son esenciales en el desarrollo de estrategias para la promoción de la salud” (OMS, 1986: 4). El código ético del enfermero dice que la actitud humanitaria en términos generales, se define como

[…] la actitud centrada en el interés por lo humano no sólo de un modo genérico (pueblo, sociedad, humanidad) sino por la persona concreta con nombre y apellidos, y en el pleno desarrollo y bienestar de lo que el hombre es en lo biológico, psicológico, social, cultural y espiritual (Comisión Interinstitucional de Enfermería, 2001:6).

La OMS declara que la promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario, por lo que el desarrollo de las aptitudes personales es indispensable para la vida y la psicología humanista es una forma de amplificar dichas aptitudes. Fritz Perls sostenía que la Gestalt es demasiado valiosa para utilizarla sólo con los enfermos y la denominaba terapia para normales (Ginger y Ginger, 2012:16). La Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista o tercera fuerza, la cual se caracteriza por no estar hecha exclusivamente para tratar enfermos, sino también para desarrollar el potencial humano. La intención de que la gente acuda a sesiones de desarrollo personal de corte gestáltico o a cursos de desarrollo humano es una forma ideal de promoción de la salud.

Los cuidadores, ya sean enfermeras, psicólogos, médicos, trabajadoras sociales, padres de familia, cuidadores de algún familiar con una enfermedad física o psiquiátrica, u otros, deben cuidar su propia salud de forma integral, pues esto los vuelve más eficientes.

Los cuidadores como enfermeros, psicólogos y médicos realizan un papel crucial en el funcionamiento de los centros de salud:

El cuidador, al igual que los residentes, es un ser humano, con una carga inherente a la labor que realiza y que, además, transita por todas las emociones o conflictos que implica desempeñar su puesto, al igual que los que cuida, necesita ser cuidado y atendido para el logro del bienestar de ambos (Hernández Zamora, 2006:1).

Así mismo, pueden desempeñar roles de acompañantes o confidentes, pues con frecuencia hay situaciones que se prestan para ello. Son muchas las horas junto al paciente y son quienes lo acompañan en su dolor o espera. El cuidador formal es aquel que brinda una atención personal y recibe un pago por al respecto:

Cuidador formal: Toda aquella persona que cuida en forma directa a ancianos en diversos ámbitos, esté o no capacitado, recibiendo un pago o beneficio pecuniario (dinero) por su trabajo. Sólo 3% de los pacientes adultos mayores discapacitados, tienen cuidadores remunerados (Izal y Montorio, 1998, en Hernández Zamora, 2006:1).

Hay cuidadores empíricos y preparados profesionalmente. Es recomendable que el cuidador tenga preparación profesional para acompañar, así como conocimiento de las particularidades del trato al paciente y ciertas bases de medicina y salud. Sin embargo, en la práctica muchos de ellos carecen de estas bases. Aun así, pueden tener habilidades naturales de empatía y asistencia, razón por la cual han terminado desempeñando esta particular labor. Hernández Zamora aporta sobre el cuidado de ancianos:

Idealmente, los cuidadores formales de ancianos son personas capacitadas a través de cursos teórico-empíricos de formación para otorgar atención preventiva, asistencial y educativa al senecto y, en caso de que exista, a su grupo familiar. Saber cuidar a los viejos es un verdadero arte denominado gerontocomía (Valderrama, 1997, en Hernández Zamora, 2006:1).

Los enfermeros son básicos en cualquier centro de salud. En las instituciones médicas son el personal más numeroso. La OMS sugiere formar equipos de tres enfermeras por cada médico, pero en México sólo se asigna una por médico (Leal, 2014:1).

De acuerdo con datos proporcionados por el INEGI y su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), [...] el promedio de enfermeras y enfermeros por cada 1,000 habitantes es de 3.9, [...]México continúa por debajo del mínimo que establece la Organización Panamericana para la Salud, que recomienda que haya entre cinco y seis enfermeras por cada 1 000 habitantes (Toche, 2016:1).

El trabajo de enfermería es difícil, estresante y delicado. Es enfrentarse cotidianamente con el dolor humano, con la vida y la muerte. Sus responsabilidades son altas y se ven sometidos a niveles considerables de estrés.

El personal de enfermería ejerce una profesión que favorece las condiciones para el desarrollo del estrés ocupacional y la formación del desgaste profesional o síndrome de Burnout (Arita y Arauz, 1999; Boyle, Grap y Younger, 1991, Carmona, Sanz y Marín, 2001, 2002; Chacón, 1995; Chacón y Grau, 1997, 2003; García, 1991; Gil-Monte, Peiró y Valcárcel, 1996; Grau y Chacón, 1998, 1999; Melchior, Van den Berg, Halfens et al., 1997; Organización Mundial de la Salud, 1995; Pérez, 2001). Entre los estresores más importantes se ubican los siguientes: sobrecarga cuantitativa de trabajo, dificultades con otros miembros del personal, problemas sindicales, tratamiento en condiciones críticas de enfermedad, casos sin esperanza o difíciles, subutilización de habilidades, ambigüedad acerca del futuro, falta de autonomía y tiempo, escasez de recursos y bajos salarios. Otros factores estresantes son el sistema de turnos, las relaciones con los médicos, la imposibilidad de elegir a las compañeras de trabajo, la falta de reconocimiento, las fluctuaciones en la cantidad de trabajo, la desorganización de la institución y conflictos con la autoridad. Hay estudios (Lara, Acevedo y López, 1996) que reportan una tendencia considerable de las enfermeras a evadir las demandas emocionales de los pacientes al comparárseles con las maestras y las trabajadoras sociales. Quienes reportan mayor satisfacción en el trabajo tienen las siguientes características: consideran su labor como menos rutinaria, perciben posibilidades de promoción, son de mayor edad, opinan que hay una distribución equitativa de recompensas y no creen estar sobrecargadas de trabajo (Lara, Acevedo y López, 1996).

Es importante que los enfermeros cuenten con una formación ética. Tener un código ético es necesario para resaltar los valores heredados de la tradición humanista, un código que inspire respeto a la vida, a la salud, a la muerte, a la dignidad, ideas, valores y creencias de la persona y su ambiente (Comisión Interinstitucional de Enfermería, 2001:2).

El curso-taller para las enfermeras que se impartió en la Casa Hogar Olga Tamayo tuvo la finalidad de ofrecerles adquirir una visión humanista de las relaciones interpersonales y de los pacientes. En el Código de ética para las enfermeras y enfermeros de México, editado por la Secretaría de Salud en 2001, se dice al respecto:

Al considerar al hombre como fin, el humanismo se constituye en la reflexión de que la preocupación máxima del hombre debe ser el propio hombre y todo lo que significan sus intereses, sus problemas y su posición en la vida, constituyéndose esto, en el ideal por desarrollar en sí y en cada individuo lo que hay específicamente de humano. Así, el deber, la solidaridad y la fraternidad, como formas de conducta, responden a la capacidad de interacción entre los seres humanos que comparten la misma visión humanista (Comisión Interinstitucional de Enfermería, 2001:6).

El curso-taller “Cuidando al cuidador” que se impartió a enfermeras durante seis meses arrojó un óptimo resultado en los temas de autoconocimiento, relaciones interpersonales y aumento del nivel de conciencia. De esta forma, se demuestra que el desarrollo humano mejora las cualidades humanas, la inteligencia emocional y el desarrollo de una ética humanista, indispensable para los enfermeros de México y de cualquier otra parte del mundo. El código de ética de los enfermeros en nuestro país sustenta que:

En este mismo sentido que se da en el humanismo, el hombre para realizarse como persona requiere de un comportamiento ético para practicar el respeto a la integridad que significa la vida y la dignidad de sus semejantes. Practicar el humanismo es partir de conocerse a sí mismo. Es la idea de sí mismo reflejada en otra persona. Cada hombre será más hombre si se reconoce en la dignidad de los demás. Ser humanista es ser capaz de reconocer y respetar la dignidad del hombre, de comprender la vida y entender al ser ajeno... es la mejor forma de ser humano y de aspirar a la forma más elevada de vida humana (Comisión Interinstitucional de Enfermería, 2001:7).

Se considera que el desarrollo humano tiene mucho que aportar a la enfermería. Al tener enfermeros con estas habilidades aumenta la calidad de vida de los enfermeros y, por lo tanto, como profesionales.

OBJETIVOS Y PREGUNTAS CENTRALES

OBJETIVO GENERAL

Impartir conocimientos de desarrollo humano para contribuir a mejorar el nivel de bienestar en las cuidadoras para que desempeñen mejor su profesión.

OBJETIVOS PARTICULARES

• Impartir un programa re-educativo para promover el desarrollo de conciencia sobre sí mismo.

• Invitar al estudio de sí mismo para apoyar un mayor nivel de autoconocimiento.

• Facilitar herramientas de comunicación asertiva.

• Propiciar ambientes empáticos a partir de aprender a escuchar sin juicio.

• Mejorar las relaciones interpersonales de las cuidadoras.

• Lograr un mayor nivel de salud psicoemocional en las cuidadoras.

PREGUNTA CENTRAL

¿Impartir conocimientos de desarrollo humano puede contribuir a mejorar el nivel de bienestar en las cuidadoras y que desempeñen mejor su profesión?

PREGUNTAS ADYACENTES

• ¿Cómo impartir un programa re-educativo para promover el desarrollo de conciencia sobre sí mismo?

• ¿Cómo sembrar conciencia sobre sí mismo en las personas?

• ¿Cómo apoyar a que las personas tengan un mayor nivel de autoconocimiento?

• ¿Qué herramientas ofrecer para mejorar su comunicación asertiva interpersonal?

• ¿Cómo favorecer ambientes de escucha sin juicio?

• ¿Cómo mejorar las relaciones interpersonales?

• ¿Cómo lograr un mayor nivel de salud psicoemocional?

CAPÍTULO 1 CUIDADORES DE ADULTOS MAYORES

¿QUÉ ES UN CUIDADOR?

Se trata de una persona que se encarga de otra. Es probable que este rol varíe, según la situación, tiempo y lugar. Flórez, Adeva y García (1997) lo definen de la siguiente forma:

• Cuidador. “Aquella persona que asiste o cuida a otra afectada de cualquier tipo de discapacidad, minusvalía o incapacidad que le dificulta o impide el desarrollo normal de sus actividades vitales o de sus relaciones sociales” (Flórez, Adeva y García, 1997:261-272).

Atender a una persona senil hasta en sus más simples necesidades resulta una tarea en extremo difícil y absorbente (Arréchiga y Cereijido, 1999, en Hernández y Ehrenzweig, 2008:128). Si bien cuidar a otro es un desafío, también puede resultar gratificante; para llegar a esto, conviene que los cuidadores cuiden de sí mientras brindan apoyo a otros.

En esta tesis se hablará específicamente de cuidadores de ancianos formales en instituciones mexicanas.

TIPOS DE CUIDADORES

Hay dos tipos de cuidadores de ancianos:

• Cuidador informal. Aquellos que no son remunerados y tienen un elevado grado de compromiso hacia la tarea, caracterizada por el afecto y una atención sin límites de horarios, brindada por familiares, amigos y vecinos. Se diferencia de los cuidadores principales o primarios y secundarios, según el grado de responsabilidad en el cuidado de los ancianos (Hernández Zamora, 2006:40-44).

• Cuidador formal. Toda aquella persona que cuida en forma directa a ancianos en diversos ámbitos, esté o no capacitado, recibiendo un pago o beneficio pecuniario (dinero) por su trabajo. Sólo 3% de los pacientes adultos mayores discapacitados, tienen cuidadores remunerados (Hernández Zamora, 2006:40-44).

En teoría, esta clase de cuidadores deberían ser capacitados para dar atención preventiva, asistencial y educativa al senecto y, en caso de que exista, a su grupo familiar. “Saber cuidar a los viejos es un verdadero arte denominado gerontocomía” (Valderrama, 1997, en Hernández Zamora, 2006:40-44).

ASILOS EN MÉXICO

En México, los asilos reciben ancianos y se encargan de su cuidado. También se les llama casa-hogar, albergue o residencia.

Cada historia es diferente, existen múltiples razones por las que los ancianos llegan a un asilo, pero, al final, éste se encarga de recluirlos y darles una asistencia médica básica.

No parece existir otra finalidad que el agrupamiento y la reclusión, acompañado de una supervisión médica elemental. La mayoría de los ancianos recluidos en los asilos mexicanos viven este encierro debido a que sus familiares los consideraron un estorbo en el marco de la vida familiar, a lo que se agregan, a veces, razones de tipo económico (Hernández Zamora, 2006:40-44).

Por lo general, los ancianos muestran un comportamiento regresivo en los asilos, por la organización jerárquica de las instituciones.

La regresión se manifiesta por exageración de las conductas de sumisión, de las limitaciones psíquicas y físicas, y de la pasividad. Es favorecida, igualmente, por la falta de motivación y de preparación del personal que en algunos casos, maltrata a los internos, saca provecho de ellos y comete hurtos, cuando la ocasión se presenta (Krassoievitch, 2001, en Hernández Zamora, 2006:40-44).

Un asilo comúnmente cuenta con un equipo multidisciplinario conformado por médicos, geriatras, gerontólogos, enfermeras gerontólogas, gericulturistas, terapistas físicos, trabajadores sociales, psicólogos, dietistas, odontólogos y podólogos, entre otros (Hernández y Muñoz, 2003:187-192). Esto no quiere decir que la atención sea siempre buena.

Además, a menudo la atención médica básica es deficiente, con estados tratables como depresión e incontinencia, a veces mal diagnosticadas, drogas mal prescritas; y casos de pacientes mantenidos con sobredosis de sedantes y descuidados (Hernández Zamora, 2006-40-44).

México es un país en vías de desarrollo y es ya al menos una ayuda que existan algunos asilos. Falta que los médicos tengan especializaciones y el personal de enfermería y otros cuidadores reciban más educación complementaria y mejores pagos. La salud pública en este país deja mucho que desear; cambiar esto implica la reforma de todo un sistema social. Lo que sí es claro es que resulta indispensable mejorar el cuidado en los asilos.

Para mejorar el cuidado, hace falta que más médicos reciban educación en geriatría; es necesario que se involucren más profesionales de salud mental; se necesitan políticas de reintegración que ofrezcan incentivos a los trabajadores de la salud pública para el buen cuidado a largo plazo, y deben establecerse sistemas para controlar la prescripción de medicamentos y otras prácticas (Papalia y Wendkos, 1997, en Hernández Zamora, 2006:40-44).

CARACTERÍSTICAS DE LOS ENFERMEROS

Para esta tesis se hizo una intervención con un grupo de enfermeras; enseguida se describe a dicho grupo.

Se ha comprobado estadísticamente que los enfermeros en cualquier institución médica, de servicios sanitarios o de cuidado, son el personal más numeroso dentro del área de salud. Constituyen una fuerza laboral que aumenta día con día; actualmente hay dos enfermeras por cada 1 000 habitantes en México (Secretaría de Salubridad y Asistencia SSA, 2000, en Hernández Zamora, 2006:40-44).

Los enfermeros se enfrentan a diario con el dolor ajeno y su trabajo es difícil, estresante y delicado. Sus sueldos en México no compensan justamente lo que significa su labor.

[…] su estatus laboral medido por autoridad, sueldo y toma de decisiones, no compensa a la trascendencia de sus responsabilidades […] perciben mayores niveles de estrés que los médicos y los farmacéuticos (Hernández Zamora, 2006-40-44).

Desgaste y burnout. El personal de enfermería ejerce una profesión que favorece las condiciones para el desarrollo del estrés ocupacional y la formación del desgaste profesional o burnout (Arita y Arauz, 1999:87-94).

Entre los estresores más importantes se encuentran los siguientes: sobrecarga cuantitativa de trabajo, dificultades con otros miembros del personal, problemas sindicales, tratamiento en condiciones críticas de enfermedad, casos sin esperanza o difíciles, subutilización de habilidades, ambigüedad acerca del futuro, falta de autonomía y tiempo, escasez de recursos y bajos salarios. Asimismo, el sistema de turnos, las relaciones con los médicos, la imposibilidad de elegir a las compañeras de trabajo, el no reconocimiento, las fluctuaciones en la cantidad de trabajo, la desorganización de la institución y los conflictos con la autoridad.

Los estresores de tipo interrelacional son los que sobresalen en el grupo trabajado para este trabajo.

BINOMIO CUIDADOR-ANCIANO

La relación entre el cuidador y el anciano en un asilo tiene características especiales. Algunas se mencionan a continuación.

• Agresión a los cuidadores. Muchas veces los cuidadores son agredidos física y verbalmente por aquellos a quienes atienden.

• Evasión de los cuidadores a las demandas emocionales. Hay estudios (Lara, Fernández, Acevedo y López, 1996:329-340) que reportan una tendencia considerable de las enfermeras a eludir las demandas emocionales de los pacientes, al comparárseles con las maestras y las trabajadoras sociales.

• Cuando el cuidador maltrata. Un temor especial es el abuso de los residentes ancianos por miembros del personal. Algunos cuidadores pueden abusar físicamente de los residentes con actos como prohibirles más de lo necesario, empujarlos, pellizcarlos, abofetearlos, golpearlos, patearlos, o arrojándoles objetos. El abuso psicológico es más común: gritar a los pacientes, insultarlos, maldecirlos, aislarlos sin necesidad, amenazarlos o rehusarse a darles alimento. En tales casos, tanto la víctima como el abusador requieren tratamiento.

• Escucha empática de los cuidadores. Los residentes de la mayoría de los asilos rara vez o nunca son visitados por sus familiares; a muchos tampoco se les permite salir, por lo que sus relaciones interpersonales están limitadas a sus compañeros (varios de ellos con trastornos mentales) y al personal que los atiende. Por esta razón es una necesidad de los residentes tener una atención de calidad que incluya no solamente los cuidados asistenciales, sino una compañía que brinde afecto y escucha. Desafortunadamente, este personal con frecuencia no está lo suficientemente capacitado, en especial en el aspecto humanístico, para tratar a los viejos; carecen de empatía, sensibilidad, paciencia, amor, conocimientos sobre cómo una persona mayor puede ser afectada en sus emociones por sus padecimientos, o lo contrario. Es aquí donde la capacitación de desarrollo humano puede significar una labor que marque la diferencia.

Las enfermeras que reportan mayor satisfacción en el trabajo poseen las siguientes características: consideran su trabajo como menos rutinario, perciben posibilidades de promoción, son de mayor edad, opinan que hay una distribución equitativa de recompensas y no creen estar sobrecargadas de trabajo (Lara, Fernández, Acevedo y López, 1996:329-340).

Para lograr que las enfermeras de un asilo brindan a los ancianos lo mejor de sí como cuidadoras es indispensable cubrir una serie de necesidades laborales, económicas, sociales y emocionales. Pero no vivimos en un mundo ideal. México carece de muchos recursos para satisfacer al personal de las instituciones de salud pública. Sin embargo, cualquier capacitación ayudaría sustancialmente. Es importante continuar impartiendo cursos y talleres a los cuidadores.

EL CUIDADOR TAMBIÉN DEBE SER CUIDADO

El trabajo de cuidar adultos mayores es muy absorbente. La carga física y mental es pesada, por lo que estos trabajadores también requieren atención. Dicha tarea tiene consecuencias para quien la cumple, porque invierte una dosis de recursos emotivos y físicos en la persona que cuida. En la medida en que el tiempo transcurre y la enfermedad o la dependencia avanzan, la tarea puede ser realizada con menor entusiasmo, independientemente de la relación afectiva o de trabajo. Garrid y Sansburi (véase Molina, Iañez e Iañez, 2005:33-43) introdujeron en 1963 el término “carga” para referirse al impacto que produce el cuidado de enfermos en sus cuidadores. Esta “carga del cuidador” se definió como “el conjunto de problemas de orden físico, psíquico, emocional social o económico que pueden experimentar los cuidadores de adultos incapacitados” (George y Gwiter, 1986:253-259).

El estrés puede derivar en ansiedad y presentarse con frecuencia en el ámbito laboral. Es de tipo organizacional, crónico y cotidiano, y aparece generalmente en los trabajadores asistenciales: médicos, enfermeras, profesores, terapeutas o psicólogos en situaciones de un trabajo no lo suficientemente recompensado que exige entregas emocionales de alta demanda. Causa detrimento psicológico y es el principal componente de una moral baja o ausentismo; se desarrolla entonces un autoconcepto negativo y actitudes de igual modo negativas hacia el trabajo. Tal estrés negativo procede de la influencia de agentes del entorno social, del marco laboral y las características personales (Arita, 2001:73-80).

Algunos de los síntomas pueden ser los siguientes:

• Complicaciones físicas. Dolores crónicos, cefaleas tensionales, fatiga crónica, trastornos digestivos (dispepsias), pérdida o incremento de peso corporal, infecciones virales a repetición (ej: gripes) por inmunodepresión, úlcera gastrointestinal, quejas somáticas: dolor crónico del aparato locomotor, astenia, alteración del ciclo sueño-vigilia, deterioro de la función inmune, mayor predisposición a úlcera péptica, patología cardiovascular, entre otras.

• Complicaciones mentales o emocionales. Ansiedad/estrés (en el 50% de los casos), depresión (el más frecuente), insomnio, falta de energía, sentimientos de pérdida de control, de culpa, excesivo uso del cinismo o sarcasmo, sobreinvolucración con el paciente, alta tasa de automedicación (psicofármacos y analgésicos) (Molina, Iañez e Iañez, 2005: 33-43).

• Conflictos sociofamiliares. Problemas familiares, conflictos laborales, sindicales, altercados con sus compañeros o con los asilados, aislamiento social, disminución de las actividades de ocio y recreación, dificultades económicas debidas a los bajos salarios.

ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA PREVENIR LA SALUD INTEGRAL DEL CUIDADOR

• Recibir educación e información continua al cuidador, programar el trabajo, autocuidado, grupos de apoyo, programas psicoeducativos, intervención familiar, programas de intervención clínica, programas psicoeducativos, apoyo emocional, información sobre el proceso de envejecimiento, promover, reforzar y actualizar habilidades instrumentales.

• Acudir a un proceso de psicoterapia o a una terapia grupal. Formar grupos de apoyo para cuidadores, con personas que estén en situaciones semejantes. Esto para decirle lo que siente a alguien con la suficiente capacidad de escucha y sin que emita juicios.

• Evitar los rumores con otros compañeros del trabajo.

El objetivo es que los cuidadores de ancianos dentro de los asilos posean las suficientes herramientas físicas y emocionales para lograr una salud integral balanceada.

CAPÍTULO 2 BASES TEÓRICAS DE LA PSICOLOGÍA HUMANISTA

En este capítulo se presenta la información teórica que se dio a los alumnos del taller en la Casa Hogar Olga Tamayo. Como el taller era teórico-práctico, la mitad de la sesión contenía las referencias teóricas aquí citadas y durante la otra mitad se hacían dinámicas de integración de dicha información de forma vivencial y a través del aprendizaje significativo. Por ello, muchos de los temas se presentan de forma parcial, pues fueron elegidos justamente para dar una idea básica de lo que es el desarrollo personal humanista.

De esta forma se advierte que no es un tratado completo sobre las teorías de enfoque centrado en la persona o Gestalt, sino únicamente la explicación esencial de algunos de sus vastos temas.

¿QUÉ ES EL DESARROLLO HUMANO MEDIADO POR LA PSICOLOGÍA HUMANISTA?

La psicología humanista se puede definir de las siguientes tres formas:

• Trabaja con la parte funcional del ser humano y no sólo con su patología.

• Concibe al ser humano de forma integral.

• La ética humanista se contrapone a la ética autoritaria.

La psicología humanista es una tendencia en psicología que marca una revolución en la concepción del ser humano, ya que trabaja con la parte sana de la persona y no sólo con su patología, como lo venían haciendo anteriormente las otras corrientes psicológicas. Plantea una alternativa en el campo de las psicoterapias para abordar la relación de ayuda de una forma empática y mirando las potencialidades dormidas que hay en la persona. La corriente humanista se emparienta con el existencialismo europeo en cuanto a credos, principios filosóficos, propuestas fundamentales y es la pista de despegue de un nuevo paradigma psicológico (González Garza, 2005:61).

La psicología humanista concibe al ser humano como una totalidad. Considerar al ser humano como un todo es comprender los diferentes aspectos que lo conforman, como la parte biológica, psicológica, social y espiritual. A través de una mirada global de sí mismo, la persona reconoce que su organismo total es más sabio que su intelecto y puede tomar decisiones más sabias para sí mismo que de una forma puramente racional (Artiles et al., 1994:188). La psicología humanista considera a cada persona como una individualidad única, ya que la suma de sus múltiples características, situaciones, experiencias y temporalidades conforman cada una de sus partes, lo cual es irrepetible pues es singular y exclusivo de cada ser vivo. Juan Lafarga Corona y José Gómez del Campo comentan que la psicología humanista es

[…] una corriente psicológica que destaca la individualidad de la persona humana, la necesidad de estudiar esta individualidad como un todo inseparable y no en partes aisladas, y el respeto por su desarrollo autónomo (Lafarga y Gómez del Campo, 2011:5).

La concepción humanista del ser humano se contrapone a la visión autoritaria. Estas dos maneras de concebir al individuo determinan sistemas políticos, educativos, teorías psicológicas y por lo tanto técnicas psicoterapéuticas. Difieren en la forma de concebir las relaciones interpersonales y en el manejo del poder. Erich Fromm, en su libro Ética y psicoanálisis, señala:

En la ética autoritaria, una autoridad es la que establece lo que es bueno para el hombre y prescribe las leyes y normas de la conducta, en la Ética Humanista es el hombre mismo quien da las normas y es a la vez el sujeto de las mismas, su fuente formal o agencia reguladora y el sujeto de su materia (Fromm, 1997:20).

A continuación, se presentan algunas diferencias de la perspectiva humanista con respecto a la autoritaria (Díaz Marroquín, 2010:7).

La ética autoritaria:

• Niega formalmente la capacidad del ser humano para saber lo que es bueno o malo. La norma le da una autoridad que trasciende al individuo, y le infunde temor, debilidad y dependencia.

• Lo “bueno” o lo “malo” lo establece la autoridad en función de sus propios intereses, no del bienestar del otro. La obediencia ciega es la máxima virtud y la desobediencia el pecado capital que merece castigo.

• Justifica la represión y el control. El punto de referencia es externo, es ajeno a la persona.

Por otra parte, para la ética humanista:

• El ser humano tiene la capacidad de discernir lo bueno y lo malo para sí mismo.

• Bueno es aquello que favorece su desarrollo pleno.

• La norma la da el individuo mismo, cuando está en contacto con su bienestar en el más amplio sentido de la palabra.

• La máxima virtud es el respeto al ser humano y a la vida.

• Favorece la educación y la amplitud de la conciencia.

• Se actúa conforme a la conciencia y la convicción.

• El punto de referencia es interno.

La psicología humanista, en México, deriva en el llamado desarrollo humano. “Desarrollo humano” es un término acuñado por Juan Lafarga Corona, discípulo de Carl Rogers, y se concibe como una forma de potencializar las capacidades de las personas y de transformar obstáculos de la personalidad que estén obstruyendo el crecimiento humano. Myriam Muñoz Polit afirma en su libro Emociones, sentimientos y necesidades que el trabajo emocional humanista promueve el desarrollo de las potencialidades o el desbloqueo de las pautas crónicas que están impidiendo este desarrollo (Muñoz Polit, 2012:147). La autora define el objetivo del proceso emocional en la psicoterapia humanista como “Hacer que la persona recupere fluidez del proceso natural de sentir, para que pueda ser hábil en el descubrimiento de sus necesidades y en la posibilidad de ser o no satisfechas” (Muñoz Polit, 2012:149). En el capítulo VI de su libro menciona ciertas características representativas de lo que busca el enfoque humanista en psicoterapia como objetivos, éstos son:

• Actitudes básicas de relación. Mantener estas actitudes terapéuticas rogerianas, que son: consideración positiva incondicional, empatía, autenticidad y respeto.

• Sólo usando hipótesis siempre por comprobar o desaprobar. Esto quiere decir que se hipotetiza y no se diagnostica.

• Somos seres en proceso. Estamos en un continuo estado de cambio; las personas siempre nos pueden sorprender pues nunca acabamos de ser, sino que estamos siendo.

• Cada persona es la autoridad última sobre sí misma. Nadie sabe mejor que uno mismo lo que es mejor para uno y uno tiene el derecho a decidir sobre sí mismo.

• El terapeuta sirve como una presencia presente. Estando con toda su atención plena para el cliente, atento a lo que ocurre en el otro, en sí mismo y en la relación.

• Valorar la novedad. Ya que siempre estamos cambiando, la novedad es una manifestación del mismo.

• Valorar la diferencia. Ésta enriquece y, aunque sea amenazante, también es atractiva pues marca una relación ambivalente.

• Valorar la experiencia. Ésta es más valiosa que las razones de otros pues es el criterio último de la verdad personal.

La psicología humanista forma parte de un nuevo paradigma que deja de validar únicamente lo racional para comenzar a considerar al hombre holísticamente. Miguel Martínez Miguélez, en su libro La psicología humanista, advierte que la frase de Carl Rogers “El hombre es más sabio que su intelecto” describe la mirada humanista del hombre. El ser humano ha sido definido como un “animal racional” por su distinción de poseer inteligencia, razón y lógica, mas cuando hace lo contrario se dice que procede de forma irracional. Hay un tercer procedimiento que no es lo racional o irracional, sino que es lo a-racional y constituye otra dimensión de la vida humana.

[…] en la orientación humanista se afirma que este camino puede ser más sabio que la misma vía racional. Cuando un individuo está libre de mecanismos defensivos, actúa espontáneamente, observa y ausculta todas las reacciones de su propio organismo, dispone de un cúmulo inmenso de datos que el organismo procesa, a veces inconscientemente, y genera conclusiones que se le presentan como intuiciones. Estos juicios pueden ser más sabios que el pensamiento consciente […] ya que el carácter racional del hombre lo lleva a veces a negarse a sí mismo y a desconocer a aquella parte que se presenta con una aparente incoherencia (Martínez Miguélez, 1999:74).

Cuando realmente se sabe que se ha comprendido algo es porque se ha entendido en todo el organismo, en el nivel celular y no sólo racional. Esto es entender las cosas en un nivel profundo, de una manera integral y organísmica.

La ansiedad y el sufrimiento no pueden curarse por medio de teorías […] saber, la mayoría de las veces, no alivia el dolor ni promueve el desarrollo […] Cuando May habla de ser consciente, a lo que se refiere es al darse cuenta (awareness), o sea a una conciencia de todo el organismo, no sólo a un insight de tipo racional (Muñoz Polit, 2008:8).

La psicoterapia humanista no juzga ni empuja al cliente, respeta, sabe que el consultante es quien mejor puede saber a dónde va, a qué ritmo y qué necesita para conseguirlo. Sin embargo, para llegar a tener este dominio personal es necesario alcanzar cierto nivel de autoconocimiento. Comenzar a conocerse a sí mismo más profundamente requiere de cierto ambiente, no es algo que pueda ocurrir de forma automática; en ello el proceso psicoterapéutico humanista ayuda a que esta sabiduría que habita en el interior en forma esencial, emerja a la conciencia de la persona.

El ser humano tiene la capacidad latente o manifiesta de comprenderse a sí mismo y de resolver sus problemas […] sin embargo, la actualización eficaz de esta potencialidad no es automática. Requiere de ciertas condiciones, cierto clima interpersonal […] de relaciones humanas positivas, favorables a la conservación y valoración del “yo”, relaciones carentes de amenaza o desafío a la concepción que el sujeto hace de sí mismo (Rogers y Kinget, 2013:65).

Myriam Muñoz Polit, en su libro La sensibilización Gestalt, hace una síntesis de las principales ideas de la psicología humanista, algunas de las cuales son las siguientes:

• Poner la atención en las capacidades y potencialidades que tenemos como personas.

• Conocer el porqué de algo no sirve de mucho, todo hecho es multicausal.

• Se busca el darse cuenta (awareness), o sea a una conciencia de todo el organismo, no sólo a un insight de tipo racional.

• La enfermedad mental es vista como una opción desesperada del organismo para mantener su existencia, se requiere trascender la visión médica y generar una relación más interpersonal y comprensiva con el que la vive.

• El ser humano funciona como una totalidad organizada.

• El ser humano que investiga tiene que ser siempre parte de la investigación.

• Atrás de un acto negativo hay una intención positiva. Las formas pueden ser negativas, pero en la esencia de la persona hay algo que busca lo positivo, esto es la tendencia actualizante.

• El ser humano es un ser en proceso de autocreación. No somos radicalmente una cosa u otra, sino que nos vamos haciendo en el camino, cambiamos, nos vamos moldeando, construyendo.

• A medida que aumenta la conciencia en el ser humano tiene la posibilidad de incrementar su libertad interna.

• El humanismo es una postura en la vida, se siente, se vive, se experimenta, no sólo se es teórico en humanismo (Muñoz Polit, 2008:6-14).

Martínez Miguélez habla de las características de la concepción humanista del hombre. Muchas han sido descritas por autores de la orientación humanista, entre ellos Gordon Allport, Carl Rogers, Abraham Maslow, Rollo May, Martin Buber, George Kelly, Charlotte Bühler, Sidney Jourard, Kurt Goldstein, Joseph Nuttin, Henry Murray, Gardner Murphy, Karen Horney, Erich Fromm, Fritz Perls, Carl Moustakas y Viktor Frankl.

• El hombre vive subjetivamente.

• La persona está constituida por un núcleo central estructurado.

• El hombre está impulsado por una tendencia hacia la autorrealización.

• El hombre es más sabio que su intelecto.

• El hombre posee capacidad de conciencia y simbolización.

• Capacidad de libertad y elección.

• El hombre es capaz de una relación profunda.

• El hombre es capaz de crear.

• El hombre busca un sistema de valores y creencias.

• Cada persona es un sistema de unicidad configurada (Martínez Miguélez, 1999:67-77).

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