Читать книгу: «Constelaciones familiares»
Somos parte de un grupo, de un colectivo, de una trama tejida con pequeñas y grandes historias, secretos, deseos y anhelos. Esto es EL MUNDO FAMILIAR. Nos vamos construyendo gracias al sentido de pertenencia hacia un grupo determinado, y, como un efecto amplificador, esto se materializa en experiencias, vivencias y hechos concretos de nuestra vida.
Este libro facilita el difícil ejercicio de la superación de desafíos personales y la travesía por la propia historia para rectificar, comprender, sanar el presente y producir un cambio que construya lentamente un futuro brillante.
Los lectores hallarán las herramientas para reconciliarse con el pasado, recuperar la capacidad de establecer acuerdos y resolver incertidumbres para introducirse en el maravilloso mundo de las Psicoconstelaciones.
Gracias a este método de trabajo es posible recuperar información que creíamos perdida, reconstruir ciertos tramos del pasado, armar una autobiografía más coherente y sana, y elevar nuestro presente a una forma de vida más digna y placentera para que las almas se manifiesten y se comuniquen y funcione como disparador de un proceso de transformación.

Marcelo Ducruet es licenciado Psicólogo Clínico. Egresó en el año 1992 (Universidad de Belgrano) con Diploma de Honor de la carrera. Se formó en Psicoterapia Sistémica en el Centro Privado de Psicoterapias, asociado al Mental Research Institute de Palo Alto, California, dirigido por la licenciada Celia Elzufán. Incorporó a su trayectoria terapéutica el trabajo en Constelaciones Familiares y los Órdenes del Amor, luego de haberse formado en el Centro Bert Hellinger de Argentina, dirigido por la licenciada Tiiu Bolzmann. En el año 2012, fundó el Centro Cambio Energético, del cual es director. Este es un espacio donde convergen diferentes disciplinas terapéuticas para brindar a los pacientes o consultantes respuestas y soluciones integrales a cada una de las problemáticas que presentan. Es autor de los libros El constelador y las profundidades familiares del alma y Psicoconstelaciones. Una terapia integral para el cuerpo y el alma.
Marcelo Ducruet
Constelaciones familiares Acuerdos que sanan
Una nueva mirada del amor

Índice
Cubierta
Contratapa
Biografía del autor
Portada
Agradecimientos
Nota al lector
Palabras preliminares Comentarios sobre la obra Una terapia diferente Una vida, un camino El camino del aprendiz
Contextualizando las psicoconstelaciones Acerca de esta metodología revolucionaria y el rol del terapeuta El marco teórico-sistémico de las Constelaciones y Psicoconstelaciones Hablemos del alma Alma y espíritu Los movimientos del espíritu (según la Escuela de Bert Hellinger) Canalizar energía no está relacionado con ser médium La Psicoconstelación como herramienta de sanación a distancia
Acerca del rol del terapeuta Mi propia experiencia constelativa: primera vez en un taller Mi recorrido como facilitador de Constelaciones Familiares La ayuda apropiada: pautas El terapeuta frente a lo que es real para el paciente Las creencias Los órdenes de la ayuda ¿Cualquier persona puede ayudar? Formar a consteladores El trabajo complementario
El proceso propiamente dicho de la psicoconstelación Ciertos puntos relevantes Adentrándonos en la entrevista previa a un taller Qué temas puedo constelar Cómo prepararse para un taller de Constelaciones, por el Dr. Chris Walsh19 En la rueda constelativa, la puntualidad El inicio de la sesión constelativa El representante La colocación de las manos en los hombros El cuidado de los representantes ¿Se puede interrumpir una sesión? El seguimiento posterior a la Psicoconstelación Algunas técnicas complementarias relacionadas con el uso de objetos (anclajes) Reiki Entrevista a Frank Arjava Petter Respiración
Análisis de los vínculos Las relaciones más tempranas y formadoras de identidad Los Órdenes del Amor según Bert Hellinger Puntos esenciales de los Órdenes del Amor Cuándo actuamos en contra de Los Órdenes del Amor La repetición, la repetición, la repetición Potencial de cambio Lo que nos enferma y lo que nos sana Amigarse con uno mismo Lazos que construyen, lazos que destruyen
Casos: sanando heridas Caso I: Apnea de sueño... un recuerdo olvidado en el alma Caso II: Vínculo interrumpido entre madre e hija Caso III: Cuando el alma se repliega Caso IV: Sanación y reconexión con el linaje femenino ancestral Caso V: El temor a no ser querida Caso VI: Una relación que necesita cerrarse Caso VII: Dolor en el hombro – dolor por un duelo Caso VIII: La importancia de la elaboración de un duelo. La despedida… te dejo ir con amor Caso IX: La dificultad de alcanzar la prosperidad en un nuevo emprendimiento Caso X: Cuando la partida es inesperada y no deja tiempo para la despedida Caso XI: El reencuentro con los ancestros Caso XII: Terapia regresiva y Psicoconstelaciones para un problema de maternidad Caso XIII: Superar los dolores físicos es posible. Un dolor en la cadera y la necesidad de ser cuidado Caso XIV: El sufrimiento del que acompaña al enfermo Caso XV: Una relación compleja con su madre Caso XVI: Cuando el alma elige su momento para encarnar
Movimientos a distancia Movimiento 1 a distancia: Lo que está deteniendo mi avance Movimiento 2 a distancia: El desacuerdo en el hoy refleja…
Sección especial para quienes aman a sus amigos animales Cosas del Cielo. Cuento sufí acerca del valor de la amistad Caso A: Para mi amigo del alma, Andy Caso B: Un movimiento de Psicoconstelación para un amigo entrañable Caso C: Aprender a soltar Los perros con los que Freud compartió su vida
Testimonios I. Laura Capatto II. Maqui López III. Silvana Formoso IV. Silvia Belocopitow V. Stella Maris Sánchez VI. Valeria González VII. Vera Protzen VIII: Yamila Romer IX: Ivana Castagnetti X: Susana Kopp XI: Jimena Máquez XII: Ricardo Verde
Conclusión
Créditos
Otros títulos de esta editorial
Este libro lo dedico a Lu por el largo camino que recorrimos juntos, por su apoyo incondicional durante estos años, por tantas vivencias compartidas y, sobre todo, por ser parte de mi familia y mi mundo.
AGRADECIMIENTOS
El agradecimiento es la mejor cura para el espíritu.
Takata Sensei
Quiero agradecer a mis padres, por su apoyo incondicional a lo largo de todos los años de mi formación. Por su recuerdo que permanece en mí como una presencia amorosa y reaseguradora.
A mi familia, por la calidez de su presencia, por los aprendizajes y cada momento compartido.
A mis entrañables amigos de cuatro patas, por el amor y su compañía.
A mis amigos, por ser parte también de ese sentir de familia y por la alegría de compartir momentos de crecimiento.
A mis compañeros de tarea, por el apoyo, la colaboración y el intercambio en el aprendizaje.
A los consultantes, por elegirme para acompañar sus procesos, por el sentir de amistad que nos une y por la confianza y el respeto que garantizan un trabajo comprometido de equipo.
Al equipo de colaboradores en los talleres de Psicoconstelaciones, Cristina, Silvina, Valeria, Ivana, Nacho y Yamila y a todos quienes formaron parte espontáneamente en cada taller por su participación desinteresada, y el cuidado de cada participante.
A Gabriela Pomi, por entregarse con dedicación a la tarea de enriquecer mi pensamiento y mi palabra.
A todos quienes dieron su testimonio para el presente libro: Vera Protzen, Yamila Romer, Valeria González, Ivana Castagnetti, Stella Maris Sánchez, Maqui López, Jimena Máquez, Silvia Belocopitow, Susana Kopp, Silvana Formoso, Laura Capatto y Ricardo Verde.
A mis anteriores libros El constelador y las profundidades familiares del alma y Psicoconstelaciones: una terapia integral para el cuerpo y el alma, por ver materializado en cada uno de ellos mi sueño de transmitir mis aprendizajes y vivencias.
Al Centro Cambio Energético, mi espacio sagrado, por cada vivencia que habita en él y por haber sido el testigo de mi crecimiento personal y profesional a lo largo de estos años.
Finalmente, a todos mis lectores, por confiar en mí para iniciar el camino de una vida más plena.
NOTA AL LECTOR
En pos de la confidencialidad, he omitido la identidad real de los constelantes, salvo la de aquellos que forman parte de mi equipo y, porque, obviamente, cuento con su aprobación.
Las historias relatadas en los capítulos CASOS: SANANDO HERIDAS, así como también en MOVIMIENTOS A DISTANCIA y SECCIÓN ESPECIAL PARA QUIENES AMAN A SUS AMIGOS ANIMALES guardan fidelidad con lo acontecido y solo fueron editadas a efectos de hacer más clara su lectura para las personas que no tienen experiencia en el trabajo constelativo.
El borrador de cada historia fue compartido con los protagonistas reales en una entrevista individual. Todos, por supuesto, dieron su consentimiento para que sus relatos fueran publicados, pues confían en que su experiencia sanadora será de utilidad para los lectores que desean hallar en esta herramienta un camino de sanación.
Agradezco profundamente a cada uno de los que pusieron con total confianza en mis manos su historia personal para ser agentes de sanación para otros que necesitan ayuda.
PALABRAS PRELIMINARES
COMENTARIOS SOBRE LA OBRA
El despertar de la consciencia nos remite, inexcusablemente, a la convicción de la presencia colectiva del alma. Somos parte de un grupo, de un colectivo, de una trama tejida con pequeñas y grandes historias, secretos, deseos y anhelos. Esto es EL MUNDO FAMILIAR.
Sin esa consciencia grupal, que se manifiesta como resultado de formar parte de distintos núcleos, de diferentes entramados, nuestro desarrollo sería imposible.
Es así que, desde el comienzo de nuestra historia, nos vamos construyendo gracias al sentido de pertenencia hacia un grupo determinado, y, como un efecto amplificador, esto se materializa en experiencias, vivencias y hechos concretos de nuestra vida.
En la labor constelativa existe una virtuosa reciprocidad de dar y recibir. Sin esa consciencia de intercambio el trabajo constelativo no serviría, no cumpliría su función.
Mi intención es, pues, que este libro se convierta en un silencioso acompañante que facilite, a cada uno de los lectores, el difícil ejercicio de la superación de desafíos personales y la travesía por la propia historia para rectificar/comprender/sanar el presente y producir un cambio que construya lentamente un futuro brillante.
Obviamente, a medida que se avance en la lectura, los lectores podrán hallar las herramientas para reconciliarse con el pasado, para recuperar la capacidad de establecer acuerdos y resolver incertidumbres.
Asimismo, por medio de la presentación de casos, vivencias en talleres, consultas y explicaciones que se encuentran aquí, les será posible introducirse e iniciarse en el maravilloso mundo de las Psicoconstelaciones.
Esta iniciación implicará un cambio profundo de consciencia. Y, por supuesto, para que este proceso sea beneficioso, el camino de iniciación deberá ser adecuadamente guiado.
Es por esto por lo que, a medida que se recorran las siguientes páginas, será necesaria una lectura silenciosa, humilde, de apertura, para que se produzca la comunicación de espíritu a espíritu. Gracias a ello, lo que se desvelará será el misterio que rodea todo lo relativo a las Psicoconstelaciones y su poder de sanación.
Escribir este libro fue condensar con la sencillez del lenguaje y con la humildad del eterno aprendiz, mi recorrido de estos años en el camino espiritual… Un sendero largo y sinuoso, siempre construido con curiosidad y esfuerzo, y con la firme convicción de que el trabajo terapéutico es una dinámica de amor, en sus infinitas manifestaciones.
Me queda la esperanza de que, a través de la lectura de este libro, sus almas se manifiesten y se comuniquen y funcione como disparador de un proceso de transformación.
UNA TERAPIA DIFERENTE
En el entramado de la personalidad se dejan ver concatenadamente una suerte de perlas que son indicios, indefectibles señales, por donde convergen las aristas del complejo familiar.
M. D.
Cuando comienzo una Psicoconstelación, la primera intuición que me guía es que el alma del consultante ya sabe perfectamente qué es lo que viene a sanar. Lo que sigue, el ritual de colocar las manos detrás de la persona elegida, ubicarla en un lugar determinado del espacio, de acuerdo con la imagen interna y su magnetismo constelativo, es parte de un marco referencial, pero nada más que eso. O sea, el alma es la que sabiamente se va moviendo cual ajedrez mágico y va colocando las piezas de un modo que nos envía su mensaje.
No es tarea fácil trabajar desde un nivel de tal profundidad. Se realiza un acuerdo y se pone en marcha un movimiento como una rueda que siempre nos trasciende y que, una vez iniciado, ya no se detiene. Yo no podría afirmar exactamente qué es lo que en el alma se mueve, como tampoco podría asegurar qué es lo que no se mueve, pero evidentemente algo maravilloso ocurre.
La psicología tradicional, que la mayoría conoce, opera con parámetros y ejes que funcionan en dimensiones diferentes a las que se ven en las Psicoconstelaciones en donde se abren posibilidades y realidades extraordinarias y sorprendentes.
Lo que produce el movimiento de las Psicoconstelaciones, esa dinámica transformadora, es un salto cualitativo en todos los ámbitos de nuestra insospechada personalidad y una comprensión progresiva, intuitiva, espiritual y álmica. Aquí radica la fuerza de esta terapia.
Por otro lado, esta metodología no trabaja con el ser aislado sino con la persona que pertenece a un entramado familiar y social. De hecho, con esta terapéutica siempre aparecen nuevos registros y datos que, en todos los pacientes, hacen referencia a antepasados o se relacionan significativamente con ellos. Es como una atracción física, una gravitación especial, que gira en torno al eje familiar.
En cada Psicoconstelación, trato de que las personas que están muy ancladas en lo concreto de sus preocupaciones diarias abran sus ojos a este despertar filosófico que acompaña al fenómeno constelativo.
Mi desafío, entonces, es acompañar a cada consultante en su camino de comprensión, sanación y acuerdos.
Cuando realizo este acompañamiento, por supuesto, trato de desaparecer, esto es, correrme, ser solo un canal. No es más ni menos que una despersonalización similar a la experimentada durante la meditación. De esta forma, permito que el otro logre sumergirse, adecuadamente y sin miedos, en ese espacio oculto que se vislumbra por medio de esta herramienta sistémica.
Una Psicoconstelación es una herramienta que se debe emplear con mucho respeto puesto que el grado de permeabilidad que se maneja es mucho mayor que en otras terapias, y, allí, radica su asertividad. Mientras que en una psicoterapia de cualquier orden, desde las más tradicionales a las menos tradicionales, los mecanismos de defensa están muy activos, en las Psicoconstelaciones el constelante se halla más abierto y expuesto a ciertas experiencias fuera de lo común. El grado de exposición en una Psicoconstelación hace necesario maniobrarla con prudencia, respeto y sabiduría.
Yo he tenido una multitud de experiencias con talleres en los que he notado que cuanto mayor es la integración y apertura, más profundo es el acceso a lugares absolutamente desconocidos y recónditos de la personalidad y el alma. Se trata de confines álmicos a los que no se ingresa con la guía del pensamiento racional, sino que se viven como flashes, flashbacks, fulgores que aparecen y que muestran claramente dónde está atrapado ese puñal pretérito que tanto lastima.
UNA VIDA, UN CAMINO
Siempre me atrajo todo aquello que estaba más allá de los límites de mi percepción. En ese afán de conocer, llegué al pleno convencimiento de que cada evento significativo es un desenvolvimiento creciente de mi alma, de su necesidad de aprendizaje y de expresión.
Fue así que comencé un lento pero progresivo camino hacia la creación de las Psicoconstelaciones y de mi Centro Cambio Energético.
Obviamente, este deseo de “ver más allá”, de trascender la realidad más evidente, produjo un cambio en mi vida, como persona y como profesional terapéutico.
Gracias a este anhelo de trascender las metodologías tradicionales entendí que todo en la vida es una suerte de cocreación, de una intrínseca coparticipación, y que nada nos pertenece con exclusividad. Lo que somos es el resultado de una construcción propia y también fruto de una interacción permanente con la cultura en la que nos desenvolvemos, con la herencia familiar, con la sociedad completa.
El Centro Cambio Energético, por ejemplo, es resultado de mi trayectoria personal, de mi interacción profesional y, fundamentalmente, una creación y recreación permanentes que llevo a cabo junto con mis pacientes y con toda la gente involucrada en lo sistémico.
Podríamos preguntarnos entonces qué es este Centro. No es más ni menos que una clínica heterogénea, un campo abierto de posibilidades terapéuticas en donde confluyen diferentes disciplinas con el objetivo de brindar asistencia: Terapia Individual Sistémica, Psicoconstelaciones Familiares, Reiki, Terapia Postural y talleres de meditación y armonización con sonido Didgeridoo, cuencos tibetanos, Shruti, Tambor Chamánico, Flauta Nativa, Koshi Bells y mantras cantados. Se trata de un multiespacio en donde se trabaja con todos los planos del ser. La psiquis, el alma, el cuerpo son todos componentes esenciales y cada uno debe ser observado y tratado a fondo.
Hay otro mundo más allá del mundo que solemos captar a simple vista y es el mundo de la magia y los magos. ¿Y quiénes son los magos? Todos y cada uno de nosotros porque tenemos el poder para transformar nuestro universo. La idea de que la realidad es plástica, y no pocas veces mágica, nos permite imaginarnos de una nueva manera. Si así no fuera, ¿por qué sostendríamos que “el pensamiento crea realidad”?, ¿cómo tendríamos la certeza de que somos responsables y que tenemos la herramienta mágica para nuestra superación? Hay que abrazar esta idea de una magia en nosotros y de la existencia de reencuentros alquímicos para nuestra alma. Todo esto, sin caer en la banal superstición.
Es por esta causa que me gusta afirmar que somos magos, pues, el admitirlo y afirmarlo implica entrar en contacto con lo maravilloso que tiene la vida, y lo que posibilita esa comunión es la Psicoconstelación.
¿Y por qué las Psicoconstelaciones son mágicas? Porque nos abren las puertas a esas otras realidades que interactúan con nuestro presente y de las que no estamos conscientes.
La Psicoconstelación como recurso metodológico puede ser definida como una modalidad mediante la cual se ingresa en una dimensión donde se escenifica una historia que escapa a lo que podemos comprender en primera instancia. Es absolutamente creativo lo que ocurre en ella, uno simplemente tiene que estar dispuesto a dejarse llevar. Es similar a la experiencia teatral, pero no desde la representación, sino de la participación expectante. Es esa otra realidad la que emerge fenoménicamente en el espacio magnético que se genera entre los cuerpos que constelan. No es, insisto, una descomprometida escenificación sino que se trata de representar activamente el rol de ser ese otro a partir de la corporalidad propia. Así se dejan fluir las energías, se activa el campo emocional y se es en función del otro.
Podemos trazar un paralelismo con el hecho estético de ir al teatro, de ver una película, de contemplar una obra de arte, un concierto, un ballet o abrir un libro. Es vincularse álmicamente con el autor de esas creaciones.
Si yo me entrego con confianza al proceso estético, vibro, siento, imagino que estoy inmerso en la propuesta. En la Psicoconstelación sucede lo mismo. Soy protagonista de mi propia historia y soy el eco simultáneo de otras historias, las de los otros que resuenan en mí. Mi cuerpo está totalmente presente, cada célula viva de mi organismo vibra con esa energía, tal como ocurre cuando estoy abstraído absolutamente con la lectura o como cuando me hallo frente a una obra de teatro. En esa clara calma de la transparencia, los caracteres de cada uno de los personajes escenifican mi texto, mi propio ser. Somos lo que les ocurre a los otros, somos guionistas, escrutadores y directores que pueden intervenir para hacer sanar.
Es por esto por lo que prefiero trabajar con pequeños grupos, ya que todos tendrán su turno para representar y ser representados. Me parece interesante que todas las personas vivan la experiencia, que puedan trascender la mirada del otro, que no es más que la mirada propia proyectada hacia afuera.
Si me paro en un lugar y trasciendo mi propia mirada, ya no siento vergüenza, me desinhibo, porque entiendo que ese otro que me mira no es otro que yo mismo. Como facilitador, como coordinador de un movimiento, lo que particularmente me interesa, más allá de los resultados, son los infinitos registros que se disparan y activan en el otro, que puedan vivenciar estados de consciencia que la mayoría del tiempo permanecen inexplorados. Y esto es lo mágico que vivo como constelador… participo de esa realidad oculta, escurridiza, siento resonar el cuerpo del otro y, desde este nivel energético, donde no hay cabida a la palabra, me es posible realizar intervenciones para despertar en cada uno de los participantes que acuden a mi instituto “ese plano velado”.
Jamás interrumpo esa experiencia extraordinaria, aunque hayan asistido participantes nuevos, porque obstaculizaría la riqueza del trabajo y el ingreso a ese plano que está fuera de lo racional. Si por miedo, al miedo del otro, corto esa fusión de energía, entre los fenómenos inexplicables, si pongo entre paréntesis la experiencia (atípica) cuidando la imagen que se llevan los participantes, estaría coartando el fenómeno, obstruyendo la afluencia de cosas que fluyen.
Esta es mi impronta como constelador.
Vivencio la responsabilidad de la entrega álmica, de consciencia, de cuerpo y de emociones de la gente que confía en mí desde la certeza que entro a un lugar que es sagrado. Accedo con total certeza, con seguridad, fortaleza y humildad. Esta es la única forma de ingresar en un sitio en el que se te recibe con amor.
Ubicado en esas profundidades, guío el alma con respeto para que se explaye, desde un lugar que no juzga ni se inmiscuye.
Mis maestros me enseñaron a desempeñar mi papel con amor y, desde el amor, profesar ese valor trascendental que es acercarse, de alguna manera, a los secretos vericuetos de la sabiduría. Y simplemente lo que he aprendido, lo que he tomado, intento llevarlo a mi habitual práctica como terapeuta, con toda la responsabilidad, la paciencia y la consciencia que esto significa. No sé si puedo lograrlo todas las veces, pero siempre lo intento.
Uno humildemente adopta un método constelativo, incorpora los conocimientos adquiridos, sin embargo, en un punto del camino se hace necesario incluir la propia riqueza espiritual, la mirada particular y construir el camino personal. Tomar el legado de un maestro como Bert Hellinger, sin duda delata un orgullo irreprochable y esto lo asumo con muchísimo respeto y solidaridad intelectual, pero sé que si bien mi método se asemeja, al mismo tiempo estoy cumpliendo con mi propio destino. El maestro me asiste, pero si me tomo exclusivamente de él, de su influyente figura, comienzo a manejarme con un libreto que no me pertenece y pierdo la naturalidad necesaria, la fluidez que preciso para moverme durante una Psicoconstelación.
A través del tiempo, fui reinterpretando autores y métodos que derivaron en una manera personal de realizar mi labor cotidiana, siempre guiado por una firme convicción: es fundamental mantener a raya mi ego, para no intervenir más allá de la genuina búsqueda de quien viene a consultarme. Aquí ingresa la sabia prudencia, para mostrarme qué es lo apropiado, qué debo contestar, qué debo pensar, y cuáles son las cosas que debo desechar. No me aporta nada que alguien se vaya de uno de los espacios que coordino o que facilito, sintiendo algo negativo, o bien llevándose una falsa creencia positiva, producto de mi propio “saber”. Puntualmente, me interesa la comprensión sensible de que han pasado por un espacio donde los pude ayudar, donde les fue posible guardar un registro de un antes y un después en sus vidas que íntimamente les pertenece.
Es importante que cada persona que deja el espacio constelativo se lleve esa sensación de confianza, de respeto y de sanación. Ese es para mí el efecto inmediato de la terapia constelativa.
Lleva tiempo la sanación del cuerpo y del alma, y en ese proceso es fundamental el papel del ayudador para guiar sabiamente al paciente. No me sirve forzar las salidas, aunque tenga las herramientas disponibles adquiridas a lo largo de tantas experiencias como constelador, el respeto y la paciencia es lo que deberá producir el cambio.
Todo líder, coach, coordinador, facilitador, maestro, del orden que fuere, tiene como preponderante misión acompañar al otro hasta donde pueda ir, no hasta donde se pretenda llevarlo.
