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CUADERNO BOTÁNICO DE

FLORES DE BACH

Jordi Cañellas

CUADERNO BOTÁNICO DE

FLORES DE BACH

Una guía científica

para ver el alma de las plantas

a partir de su signatura

Prólogo del doctor Ricardo Orozco

RBA

Cuaderno botánico de las Flores de Bach

Autor: Jordi Cañellas

Diseño de cubierta: Estitxu

Compaginación: Marqués, SL

© del texto, Jordi Cañellas, 2 0 0 8

© de las fotografías: John Crellin (Gentian)

y Jordi Cañellas (el resto de las imágenes)

© de esta edición: RBA Libros, S. A., 2 0 0 8

Avda. Diagonal, ı89-080ı8 Barcelona

www.rbalibros.com/rba-libros@rba.es

Tercera edición: mayo 2015

Reservados todos los derechos.

Ninguna parte de esta publicación

puede ser reproducida, almacenada

o transmitida en mo o alguno o por ningún medio

sin permiso previo del editor.

Ref: OEBO879

ISBN: 9788416267606

«Como arriba es abajo; como abajo es arriba.»

EL KYBALION (Antiguo Egipto)

«Aquel que desee ser un médico experto, junto con la teoría de su arte debe poseer el conocimiento del significado interno de las signaturas.»

OSWALDUS CROLLIUS (discípulo de Paracelso), 1629

«Si quieres alcanzar lo infinito, mira todas las caras de lo finito.»

GOETHE (1749-1832)

Índice

1.Prólogo a cargo de Ricardo Orozco

2.Prefacio

3.Agradecimientos

4.Introducción

5.Material y métodos

6.El código primario en la analogía vegetal–humano

6.1.La raíz – «lo inconsciente»

6.2.El tallo – «cómo somos»

6.3.Las hojas – «cómo nos manifestamos»

6.4.Las flores – «lo que ideamos»

6.5.Los frutos – «lo que materializamos»

6.6.Los colores y su correspondencia

6.7.Estructura y dimensiones

7.El código secundario en la analogía vegetal-humano:

7.1.Estructuras especiales

7.2.Orientación espacial

7.3.Olor y sabor

7.4.Ciclos temporales y biológicos

7.5.Movimientos

7.6.Tipos de reproducción, sexualidad y dispersión

7.7.Ecología de la especie

7.8.Familia botánica

8.Aspectos complementarios (el código terciario):

8.1.Números y geometrías

8.2.Relaciones con otros reinos

8.3.Geocromoterapia

8.4.Relación con los 4 elementos

8.5.Usos populares

8.6.Usos medicinales

9.La signatura en las Flores de Bach

9.1.Los doce sanadores

9.2.Bach y la signatura

9.3.Introducción a las Signaturas

Impatiens

Mimulus

Clematis

Agrimony

Chicory

Vervain

Centaury

Cerato

Scleranthus

Water Violet

Gentian

Rock Rose

9.4.Las doce causas primeras

9.5.Los 7 ayudantes

Gorse

Oak

Heather

Rock Water

Olive

Vine

Wild Oat

9.6.Las fuerzas del árbol

Cherry Plum

Elm

Pine

Larch

Willow

Aspen

Hornbeam

Sweet Chestnut

Beech

Crab Apple

Walnut

Chestnut Bud

White Chestnut

Red Chestnut

Holly

9.7.La coronación

Honeysuckle

Wild Rose

Star of Bethlehem

Mustard

Anexo 1: Reflexiones en torno a la solarización, la ebullición y la signatura

Anexo 2:Tabla

Anexo 3: La dureza y densidad de la madera de los árboles de Bach

Anexo 4: Clematis 5: comprobación de hipótesis

Bibliografía

1. Prólogo

Siempre me ha llamado la atención lo «disociados» que estábamos los terapeutas florales del conocimiento botánico de las plantas de las que el sistema de Bach extrae sus esencias. Tanto es así, que es muy probable que la mayoría de nosotros no pasaríamos un examen fotográfico de las flores. Sobre todo los más urbanitas. Por ello, ya desde los primeros cursos introduje imágenes de ellas.

Más adelante, empecé a citar párrafos donde Julian Barnard habla del «gesto de la planta».

Pero no fue hasta que tuve como alumno a Jordi, cuando tomé conciencia de la importancia de profundizar sobre la signatura de la planta. En realidad, siempre he sabido que era una asignatura pendiente. También era consciente de mi ignorancia supina acerca de la botánica, cosa que intentaba disimular todo lo que podía.

En realidad, las Flores de Bach siempre han sido una historia de infrautilización. En parte creo que debido a la escasa descripción de las mismas por el propio Bach, y en gran medida por la confusión suscitada entre la propia descripción y el efecto terapéutico de las esencias. Aun actualmente existen no pocos naturópatas que creen que una flor es una página de un libro que se puede aprender en 10 minutos. Afortunadamente, a medida que diversos autores publicamos nuestro trabajo y tantos terapeutas abordan este apasionante mundo con seriedad, esta tendencia va disminuyendo.

Estamos pues en una buena época en lo que se refiere al desarrollo de la Terapia Floral de Bach. Por eso la aparición de este libro llena una carencia patente, en un terreno en el que muy pocos se atreven a entrar: el de la signatura. Porque para ello no basta con ser «creativo», ni siquiera es suficiente la intuición. Antes parece que ésta deba desplegarse sobre un lecho de conocimientos de biología, botánica y ecología, disciplinas en las que Jordi está formado.

He tenido el privilegio de disponer del manuscrito del libro mucho antes de que apareciese. Me ha permitido entender muchas cosas que confirman efectos que constato cotidianamente en la clínica floral. También me ha abierto muchos interrogantes acerca de nuevos horizontes terapéuticos. Pero sobre todo me ha fascinado ser llevado pedagógica y amorosamente por el autor por este mágico y sorprendente mundo vegetal.

Se trata de un libro pionero, riguroso, científico, admirablemente bien construido que habla de esos seres maravillosos que están a nuestra diposición para ayudarnos, para ofrecernos todo lo que son y recordarnos todo lo que podemos ser si nos convertimos algún día en nosotros mismos. Mediante este trabajo los entenderemos mejor, pero también, por analogía, comprenderemos mejor las esencias que el doctor Bach nos legara pero, lo más importante, es que nos entenderemos mejor a nosotros mismos.

Porque, como enseña El Kybalion, «como es arriba es abajo». Sí, pero también es adentro…

Doctor Ricardo Orozco

2. Prefacio

Este libro que tenéis en vuestras manos ha sido fruto de algunas causalidades vitales, como casi todo en la vida. Primero, por mi infancia y adolescencia, vivida en gran medida en los bosques de Castellfollit del Boix,en la Cataluña central, mi primer hogar espiritual. También por mi abuelo, buen conocedor de los bosques, las plantas, las setas y la huerta, con el que aprendí a amar los ciclos vegetales, a sembrar, ver crecer y recolectar. De ahí nació la pasión, o se fraguó algo que ya estaba en el crisol de mi alma. De ahí las ansias de conocer. Para aprender de otra manera cursé la carrera de biología y me licencié en las especialidades de botánica y ecología. La botánica para aprender de mi reino favorito y la ecología para tratar de comprender la totalidad en la que vivíamos los vegetales y los humanos. Encontré, en la universidad, algunos maestros, unos por su pasión por la vida vegetal, otros por sus conocimientos inmensos y a la vez sintéticos de la ecología terrestre.

Pero no fue hasta encontrar las Flores de Bach cuando algo se movió en mi interior y se empezaron a fusionar conceptos diversos que durante los años en la facultad habían sido iluminaciones solitarias, discordantes con el pensamiento científico convencional. Con el tiempo mi mirada se ha vuelto cada vez más analógica y he tratado de conectar aspectos aparentemente distintos de la vida de una forma razonada, porque la intuición dice que todo está y ha estado siempre formando una gran totalidad.

Y un día por la noche miro las plantas de nuestra habitación (de mi mujer y mía y por aquel entonces también de unas 40 orquídeas) y les dirijo una pregunta: ¿que simboliza cada una de vuestras partes si las comparamos con el ser humano?; ¿qué tenéis que enseñarnos? Ya no recuerdo bien cuándo llegó la respuesta, a modo de «boomerang», lo que sí sé es que estuve escribiendo algunas horas en una pequeña libreta y que iba tomando cuerpo lo que aquí he llamado código primario. Lo intuido y escrito aún tenía sentido a la mañana siguiente y ahí nació mi deseo de profundizar en la signatura. En ese instante comprendí los años pasados en los bosques, a veces demasiado solo, allí comprendí la pasión vegetal que me domina (a veces también la animal, no crean), y le pude dar un sentido superior a los conocimientos adquiridos en la universidad, maravillarme de la intuición de Bach con cada flor en la que me iba sumergiendo y maravillarme a cada paso porque la belleza de las flores era doble, por lo que mostraban y por lo que escondían, esa energía potencial que hace que abras el corazón al ver florecer la naturaleza y se expanda tu centro hasta ellas, o de ellas al tuyo. Realmente el universo está en un grano de arena, y en una magnífica espina, y en el olor del rosal, y en las semillas de Impatiens que saltan para reclamar su espacio y en el silencio de los hayedos… ¿Comprenden? Sí, ya sé que sí. Lo vi en las caras de las personas que asistieron al Primer Congreso de SEDIBAC-Seflor en 2006 y que escucharon mi ponencia. Vi a muchos terapeutas que asentían con la cabeza porque la signatura es vestir de alma, sacralizar a las plantas, a las flores, que demasiado a menudo tratamos como a objetos. Sí, también los terapeutas florales lo hacemos. Pero las plantas son algo más, las Flores de Bach y todas las demás, son seres sensitivos, evolutivos, en equilibrio dinámico con su entorno y con enormes ganas de participar en el desarrollo de la Tierra y en el desarrollo humano (como ya están haciendo desde hace miles de años), de ayudar y crecer con nosotros. Anhelo que este libro pueda ayudar a recordar nuestra hermandad cósmica con todos los seres y en concreto con el reino vegetal, al que yo particularmente debo mucha de mi felicidad.

Jordi Cañellas Puiggròs

(en Sant Martí de Tous, 2007)

3. Agradecimientos

Este libro ha sido posible gracias a… las plantas (y no lo digo por la celulosa de las hojas de este papel, que también cuenta). Las plantas han llenado por entero mi vida desde que tengo uso de razón (no hace tanto…), las he disfrutado al oler, comer, tocar, restregar, observar, cocinar, cortar, fumar, estudiar, recolectar, cultivar, vestir, calentar, fotografiar, dibujar, leer, escuchar, y finalmente integrar, que es todo cuanto les presento en este libro.

Y junto a los seres verdes, gracias a otros seres de los que ignoro el color, pero sé de su existencia, a los que en muchas tradiciones se les ha llamado devas o hadas y también a los espíritus de la naturaleza. Son mucho más que leyendas y agradezco de todo corazón su trabajo tan callado como constante y consciente.

Entre los seres humanos, gracias a Tere Coll, que fue la primera persona que leyó mi primer artículo sobre signatura y me animó a publicarlo en la revista de SEDIBAC. Y a Ricardo Orozco, que fue mi maestro en el estudio de las Flores de Bach y me alentó a cada paso. Su confianza en este trabajo ha influido mucho más de lo que se imagina en que pueda ver la luz.

Gracias a SEDIBAC por la posibilidad que me brindó de presentar este trabajo en el congreso que se realizó el mayo de 2006. Gracias a Josep Guarch y Pablo Noriega, quienes junto con Ricardo Orozco preparamos un curso sobre los 12 Curadores de Bach, integrando astrología, medicina tradicional china, patrón transpersonal e inteligencia emocional con la signatura. Me abrió la mente, me confirmó algunas ideas y me disipó algunas dudas. A los tres gracias.

Gracias a Marta Povo, descubridora y maestra del arte de la geocromoterapia y su paciente trabajo conmigo, al enseñarme la función de los filtros y abrirme una puerta a la intuición que si Dios quiere no se cerrará jamás y que para mí fue la pequeña pieza del rompecabezas que le dio el sentido a todo.

A la hermosa gente del Instituto de Capacitación de Consultores Florales Mount Vernon, de Chile, y en especial a su directora María Lourdes Campos, por dar importancia a la signatura como herramienta de profundización en el conocimiento del uso de las flores. Gracias por ofrecerme la oportunidad de viajar a Chile, para compartir el primer curso completo de la signatura de las Flores de Bach, que en el fondo es un resumen visual de este libro.

A Dani, Natalia, Miquel, Raquel, Anna, Gloria, Montse, Imma, Adelina, Jordi, Merche, Elena, Maite, Xavi, Dolors, Macarena, Paloma, Esther y Claudia, todos los que han participado en los primeros cursos sobre Flores de Bach en los que he introducido la signatura vegetal, les agradezco sus comentarios, reflexiones y aportaciones.

A Marta Sevilla, editora de Integral-RBA, por escuchar y por apostar por este libro, sin su visión no hubiera sido todo tan fácil. Gracias.

Le agradezco a Marga, mi esposa, su paciencia mientras he estado centrado a veces más en lo vegetal que en lo humano. Ha sabido comprenderlo y ha colaborado activamente confeccionando el dibujo del Homo vegetalis-I, a partir de partes de las plantas de Bach situadas con un sentido lleno de simbolismo unificador.

Gracias al doctor Edward Bach, a quien después de haber concluido este trabajo admiro todavía más si cabe, por lo que dejó escrito y por lo que prefirió no dejar. Desmalezó un camino al corazón del bosque y nos dejó el legado de mantenerlo…

Gracias.

4. Introducción

Desde la prehistoria, el ser humano ha necesitado conocer su entorno para poder sobrevivir. Esta necesidad ha desarrollado una gran capacidad de observación de la naturaleza y sus formas y ante la ausencia inicial de una mente analítica1 se usó la analogía2 para comparar las estructuras de minerales, vegetales, animales y hongos, con las estructuras anatómicas humanas. Siempre se ha ido buscando nuevos alimentos o medicinas que permitieran una mejor adaptación y supervivencia.

La forma de comprender la naturaleza y de tratar de descubrir las propiedades curativas de los seres vivos a través de sus estructuras, es lo que se dio en llamar «signatura» y fue Paracelso el maestro más conocido de este arte casi perdido. De esa época, en pleno siglo XVI, datan sus escritos sobre la signatura vegetal, aunque el conocimiento va mucho más allá de la simple observación botánica y se mezcla con grandes conocimientos alquímicos3, astrológicos y de clasificación de las plantas según los cuatro elementos4 de la naturaleza.

La signatura5 es un signo, señal o firma que manifiesta determinado vegetal (u otro ser vivo) y que nos sirve para conocer sus propiedades internas que pueden ser usadas para la curación. La lectura de estos signos se realiza sin otra ayuda que la observación y el uso del pensamiento analógico.

Hasta ahora hemos hablado de la signatura entendida como la usaron los alquimistas y médicos de la Antigüedad, pero la propuesta de este libro es un poco distinta. Se ha comprobado empíricamente que muchos de los remedios hallados por el método de la signatura popular no servían para lo que fueron prescritos, quizás porque los conocimientos botánicos y de la anatomía humana en aquella época estaban poco desarrollados (de hecho durante mucho tiempo se prohibieron las autopsias). En la actualidad ambos se conocen mucho mejor. También se conocen con gran exactitud las propiedades medicinales de la mayoría de los vegetales, hecho que nos permite contrastar las signaturas y los dones curativos que señalan con los conocimientos de la fitoterapia.

Pero todavía nos gustaría llegar más lejos. Queremos demostrar que el estudio de la signatura puede seguir vigente, siempre y cuando se conozcan las claves para comprender el lenguaje simbólico del reino vegetal y traducirlo a un lenguaje humano.

Partimos de las Flores de Bach para realizar dicho estudio por una ventaja que nos ofrecen y que no ofrece ningún otro sistema de esencias florales, su probada eficacia durante más de 70 años por miles de terapeutas.

Esta realidad objetiva nos permite afirmar la primera premisa de la que he partido en este trabajo: 1) Se conocen ampliamente las propiedades terapéuticas de las flores de Bach.

La segunda premisa la basaremos en otra realidad objetiva y es que se conocen muy bien las características de las plantas de las que se obtienen las esencias florales de Bach. Se conoce su especie, su anatomía, su ecología, sus geometrías, su cultivo y en las especies más comunes, un montón de leyendas y usos populares; en otras, unas pocas, usos alquímicos y mágicos. También se conocen sus utilidades en fitoterapia (las que las tienen). Conocemos su forma, color y estructuras.

La segunda premisa reza: 2) Se conocen ampliamente las formas, colores y estructuras, así como otras muchas características de las plantas a partir de las cuales se preparan las flores de Bach.

La tercera premisa no podría calificarse de objetiva a pesar de que muchos podamos estar de acuerdo con su afirmación. Dice así: 3) Las formas, colores y estructuras que manifiesta la naturaleza no obedecen al azar sino a unos patrones geométricos y energéticos subyacentes que las condicionan. De ser cierta esta premisa, podremos asociar la forma, el color y la geometría con sus propiedades terapéuticas conocidas.

Una forma viene dada por la función que un vegetal necesita realizar, así una hoja es plana para captar el máximo de luz para poder realizar la fotosíntesis, o unas raíces se extienden en abanico bajo tierra para dar soporte a la planta, pero más allá de estas relaciones básicas: ¿por qué existen tantas hojas distintas?, ¿y flores?, ¿y frutos?

La vida juega al juego de la variabilidad, el juego de combinar aspectos distintos para adaptarse mejor a su medio o conquistar medios menos poblados, lo que favorece la experimentación de formas, colores y estructuras diversas. Cada vegetal adquiere una forma propia, unas características que nos hacen clasificarlo como una especie definida y estas características externas, manifiestan un don oculto. Lo que observamos es la signatura de lo que no vemos. Lo que se expresa físicamente es la signatura de lo que se expresa de forma energética y no hemos sabido ver aún, y es esta parte oculta la que repercutirá sobre nuestra parte oculta ¿o acaso nuestro aspecto físico no es expresión también de nuestros aspectos energético y psicológico, aspectos ambos que para la mayoría de nosotros permanecen ocultos?

El aspecto físico y la forma de crecimiento (o signatura) de la planta se puede asociar por analogía a facetas en desequilibrio de la personalidad humana; la flor, en cambio, se corresponde a las virtudes opuestas y así su esencia energética, por resonancia, compensará nuestra expresión anímica en desequilibrio.

Veamos un ejemplo para entenderlo mejor:

La planta de Impatiens refleja una impaciencia y una precipitada aceleración en su rápido crecimiento y en la expulsión a distancia de sus semillas. Pero en su flor el aspecto se suaviza y hasta se invierte (ver en la descripción de la signatura de Impatiens). La flor compensa la expresión del resto del vegetal. Vemos a una persona impaciente, irritable y acelerada, y enseguida pensamos en un estado IMP negativo. Estamos comparando el funcionamiento de la persona en su día a día con el funcionamiento de la planta. Y concluimos que si la flor compensa la aceleración del resto de la planta, suavizándola, su esencia energética podrá compensar la aceleración humana. Con una correcta traducción de la simbología vegetal podemos llegar a conocer las propiedades de la esencia energética de dicho vegetal, lo que nos permitiría:

a) Profundizar más aún en el conocimiento de las esencias, pues podemos encontrar nuevas propiedades o entender mejor las ya conocidas.

b) Reencontrarnos con el profundo mensaje que tiene la naturaleza y que según mi entender nos habla constantemente a través de formas, colores y geometrías, que son las estructuras visibles procedentes de unos patrones invisibles. A través de la signatura llegamos a lo invisible pasando por el reino de las formas.

c) Reencontrarnos con el profundo mensaje de cada esencia. Cada esencia es un ser vivo en plena manifestación y evolución con su patrón individual (como especie) y no un remedio aislado para su uso alopático.

d) Hallar nuevas esencias que puedan ayudar a la evolución humana en aspectos poco conocidos, o en aspectos emergentes de una humanidad cada vez más cambiante.

Todos aquellos que trabajamos con las esencias florales de alguna manera, sea como pacientes o como terapeutas, estamos usando, a menudo sin saberlo, el conocimiento analógico que permite traducir aquello que nos preocupa en un lenguaje floral. Aquellos miedos desconocidos que hacen temblar nuestra sensibilidad se corresponden con el temblor de las hojas de Aspen, que tan fácil se produce aun con una muy suave brisa. Éste es sólo uno de los muchos ejemplos que encontraríamos de esta traducción sutil, que tan útil puede ser al terapeuta para conseguir que el paciente entienda mejor la acción de una esencia.

Cuando ingerimos una esencia floral entramos en contacto con un alma vegetal, con su razón de ser, con sus dones más elevados,y al tiempo que sanan nuestros seres, ellas elevan su condición. Con cada absorción de información floral y la mejoría que ésta nos produce, los campos mórficos6 almacenan estos datos energéticos y la curación de ese estado por parte de nuevos pacientes tiende, con el tiempo, a ser más fácil.

Así pues, el lenguaje simbólico a través de las signaturas nos permite a todos comunicarnos con el reino vegetal, sin la necesidad de ser personas de una percepción extraordinaria, como fue Edward Bach o como algunos chamanes que conocen las propiedades de los vegetales gracias a su sensibilidad, conjugada con ritos diversos (ingesta de ayahuasca, hongos, uso de sueños, percusiones y cantos, etc.).

El estudio de las signaturas no pretende hacer otra división en el conocimiento de los seres vivos, de hecho el intento de clasificar la signatura de los vegetales según una sola característica (por ejemplo tipo de raíz, color de las flores, etc.) ha sido un fracaso rotundo ya que cada especie tiene gran cantidad de información distinta que sólo tiene sentido si la tratamos de forma holística. Cada especie debe ser estudiada como un conjunto indivisible que, como en la especie humana, es un todo complejo.

Para abordar el estudio de la signatura hay que unir el gran bagaje de conocimiento que existe en campos distintos del saber (cromoterapia, simbología, botánica, farmacia, geocromoterapia, sabiduría popular, geometría, esencias florales, psicología, etc.) y del total saldrá el don que la planta encarna y ofrece. Aquel don esencial que vibrará en nuestro interior y nos recordará un estado de armonía perdido por las circunstancias de nuestra existencia actual.

1. Conocer por medio de la fragmentación del objeto en sus partes. Ana-lisis. Lisis significa romper.

2. Es una relación de semejanza entre cosas diversas. Y por lo tanto también contempla la disparidad en su definición y la posibilidad de reducirla al encontrar algo esencial en común, la semejanza.

3. Y por lo tanto crípticos, harto difíciles de comprender para los profanos.

4. Los cuatro elementos de la naturaleza son: tierra, agua, aire y fuego.

5. Se escribe signature en inglés y francés y designa la rúbrica o firma de un documento, es por tanto aquello que identifica e individualiza.

6. Siguiendo el concepto que establece el bioquímico Rupert Sheldrake.

5. Material y Métodos

En muchos momentos de la confección de este trabajo he estado tentado de acudir a diversos autores contemporáneos de terapia floral, pero a pesar de haber consultado a muchos, lo que finalmente se refleja en este libro parte de la descripción original de Edward Bach y de la observación atenta de la signatura. He tratado de profundizar en las personalidades que simbolizan las Flores de Bach partiendo de forma exclusiva de la observación (pero seguro que, aun sin quererlo, se filtra algo de aquello que creo saber de las esencias) y de esta manera he añadido datos que pueden ayudar a perfilar mejor los diferentes aspectos del carácter, el temperamento, la forma de relacionarse con el entorno y con los demás, la facilidad de abstracción y concreción según el tipo de personalidad, etc. De esta manera se evade la interpretación de la interpretación, de lo que observamos en cada flor cuando la tomamos o la toman nuestros pacientes. El día a día en nuestras consultas validará o refutará las hipótesis de trabajo que he querido plantear en este libro.

El método principal de trabajo ha sido comparar las funciones energéticas más conocidas y comprobadas de las Flores de Bach con las formas, los colores y las geometrías de las plantas de las que se extraen las esencias, formular una hipótesis de trabajo, resumida en los tres códigos de correspondencia planta-humano, con especial énfasis en el código primario, y contrastar dicha hipótesis con cada una de las Flores de Bach, buscando patrones de semejanza que puedan repetirse y sirvan para todo el conjunto. Disponer de tanta información de las funciones de las Flores de Bach a nivel terapéutico me ha permitido llevar a cabo este trabajo pensando en que, a pesar de lo mucho que falte, algo de lo aquí escrito contenga un sentido. A partir de aquí hay que seguir indagando con tantos vegetales como sea posible para llenar los vacíos lingüísticos de este incipiente diccionario plantahumano.

El material utilizado: papel, lápiz, mucha goma de borrar, manuales botánicos, ordenador e internet y cámara fotográfica. En resumen, algo de lo que podemos disponer la mayoría de la gente.

6. El código primario en la analogía vegetal-humano

6.1. La raíz – «lo inconsciente»

Las raíces se fijan en la tierra, penetran en la oscuridad y desde allí absorben el agua y los minerales, sustentan a la planta y en algunas ocasiones llegan a almacenar gran cantidad de alimento en forma de almidón7. Las raíces también permiten una relación de simbiosis con otros seres vivos, como las que se establecen con las bacterias nitrificantes o como en las micorrizas, o asociación de la planta y una o diversas especies de hongos. Esta asociación permite a la planta acceder a más recursos (agua y sales minerales) gracias a que el hongo se extiende más allá de las raíces para conseguirlos. A cambio la planta facilita al hongo almidón para su alimento y crecimiento, pues éste no puede realizar la fotosíntesis para obtener su propia energía. Esta red subterránea conecta muchos individuos de la misma especie y también individuos de especies diferentes, lo cual permite una mejor redistribución del alimento entre individuos, equilibrando a los que tienen excedente de producción de savia con los que la tienen escasa, permitiendo la subsistencia de los individuos más débiles o los que se encuentran en un suelo poco favorable.

A grandes rasgos, las funciones principales de la raíz de los vegetales son: fijación, absorción, conexión y acumulación.

a) fijación: es indispensable la fijación de la raíz para el sostenimiento y vida del vegetal. Al germinar una semilla, la polaridad se manifiesta en un tallo, que se mueve hacia la luz, y la raíz, que, atraída por la gravedad, penetra más y más en el oscuro suelo. Su función: sostener el tallo y el peso de su parte aérea.

Analógicamente, también las personas podemos estar bien enraizadas, «con los pies en el suelo» y centradas en el momento presente, o «estar siempre en las nubes» (lejos del suelo y la raíz, como sucede por ejemplo en el estado Clematis). Sin «toma de tierra» podemos sufrir un exceso de aire, es decir, permanecer en la mente (imaginación proyectada al futuro como en Clematis o regresión al pasado como en Honeysuckle) y ser arrancados fácilmente de nuestra realidad diaria o carecer de fundamento para nuestra protección energética. Nos cargamos de las energías de nuestro entorno, que por falta de un buen enraizamiento no podremos descargar, y se altera nuestro equilibrio. Las raíces son la compensación necesaria al anhelo de crecer hacia la luz que manifiestan la mayoría de vegetales.

b) absorción: de agua y sales minerales. Ambos representan al elemento agua y al elemento tierra, respectivamente, y son el alimento de la planta. Analógicamente, al elemento agua siempre se lo ha asociado con las emociones y la vitalidad, y al elemento tierra con la materia (lo manifestado), pero para el vegetal son el origen de su estructura y crecimiento. El agua subterránea corresponde a las emociones ocultas, ya que la ausencia de luz del interior de la tierra se asocia a lo inconsciente (luz = conciencia). Así, tener unas buenas raíces nos permite absorber la energía de la tierra y contar con una gran vitalidad, que a su vez permitirá la transmutación de materia mineral en vegetal.

c) conexión: si decimos que la oscuridad desde donde las raíces absorben el agua y los minerales se corresponde al inconsciente, las asociaciones entre individuos de una especie a nivel del subsuelo podrían representar al inconsciente colectivo, diferentes individuos y hasta especies distintas que comparten una «raíz común», así como todos los humanos también la compartimos entre nosotros y más ampliamente con todos los seres existentes. Así las raíces también simbolizan la conexión con nuestro pasado como especie, y las relaciones con el resto de la humanidad y los seres vivos, pero a un nivel inconsciente.

e) acumulación: de sustancias de reserva (almidón), para superar las épocas desfavorables. Existen raíces napiformes o en forma de nabo (como la remolacha y la zanahoria) y tubérculos radicales (como dalias, moniatos y orquídeas terrestres entre otras) que también suelen acumular agua además de azúcares.

Analógicamente, podría tratarse de reservas energéticas para épocas de frío (emocional) o sequía (afectiva, creativa, etc.). Estas reservas se producen por un excedente de glucosa, que es el azúcar que se fabrica en la fotosíntesis gracias a la luz (conciencia), el agua (emoción) y el dióxido de carbono (pensamiento). La conciencia sobre determinadas emociones y pensamientos puede crear experiencias intensas que se almacenen para ser usadas en tiempos en los que reina la monotonía, el desánimo o el desamor, momentos de «iluminación» que ya no se olvidan y que a menudo condicionan positivamente nuestras vidas (también puede existir acumulación de emociones excesivas que no se han podido procesar). No hay que olvidar que los tubérculos son el origen de las futuras plantas. Por lo tanto las plantas que tienen tubérculos y que observamos este año, se alimentaron para crecer del tubérculo del año anterior. Una experiencia sirve para la siguiente, una «iluminación» para soportar meses de oscuridad. Las experiencias pasadas condicionan las vivencias futuras. También la relación con la familia, el pasado y el concepto de karma se corresponden con las raíces vegetales, porque son parte de nuestra raíz como seres humanos. Pero esta energía acumulada no será únicamente de tipo positivo. Es evidente que cualquier trauma que no podamos elaborar pasará al inconsciente y será también un tipo de energía acumulada que nos condicionará, en este caso de una forma negativa.

Tipos de raíz

A. Sistema radical axonomorfo, con una raíz principal de la que parten raíces secundarias. Es típico de las plantas dicotiledóneas8 (todas las de Bach son dicotiledóneas excepto Star of Bethlehem y Wild Oat). Suelen ser raíces que penetran más profundamente en la tierra, presente en la mayoría de los árboles para soportar el peso de crecer en altura. A más profundidad, más vinculación con la Tierra, el pasado y el inconsciente.

B. Sistema radical fasciculado, en el que todas las raíces son de tamaño parecido. Típico en las monocotiledóneas9 como Star of Bethlehem y Wild Oat. Raíces pequeñas que se adentran escasamente en el suelo y por tanto manifestarían poca vinculación con el inconsciente.

C. Raíces adventicias, que se forman en partes aéreas de la planta. Típico en orquídeas de los géneros Dendrobium y Epidendrum. Son raíces que no tocan el suelo y por tanto crecen en el aire. Se trata siempre de plantas muy espiritualizadas, más atraídas por la luz y la conciencia que por la oscuridad de la materia y la gravedad.

Curiosamente A son más antiguas que B, que al tiempo son más antiguas que C.

Las raíces se corresponden al elemento tierra, que es el último que apareció en el origen del universo y su materialización. Es el último en formarse y el primero a partir del cual y en el cual surge nueva vida de la semilla, y se da el proceso inverso a la materialización, la sutilización y el incremento de conciencia. El elemento tierra confiere concreción, solidez, soporte. Según Julian Barnard, las raíces nos hablan de conexión física, relaciones familiares y del pasado, y podríamos añadir que no sólo del pasado personal sino también del pasado colectivo de nuestra especie.

En la analogía vegetal-humano podríamos hablar de las raíces a distintos niveles:

6.1.1. Analogía física: se corresponde por su función con los pies y las piernas (fijación y conexión al permitir el movimiento), la boca, el estómago y el intestino (digestión y absorción de agua y minerales) y el tejido adiposo o las grasas (almacenamiento, es decir, energía disponible almacenada).

6.1.2. Analogía energética: se corresponde al chacra de los pies y el chacra de la base (por donde se absorbe la energía de la Tierra y se libera el exceso de acumulación electrostática. Sería la «toma de tierra» de nuestro cuerpo. Función de fijación y conexión con la Tierra).

6.1.3. Analogía emocional: con aquello que escondemos en nuestro interior sin ser conscientes de ello. Experiencias fundantes (positivas) y experiencias «fundentes», en el sentido de que «funden» por ser traumáticas (negativas a priori).

6.1.4. Analogía mental: se corresponde con el inconsciente, las partes adonde no podemos acceder conscientemente y que sin embargo condicionan nuestra forma de ser. Inconsciente colectivo.

6.1.5. Analogía espiritual: corresponde a nuestra conexión con el espíritu de la Tierra, nuestra madre Gaia. Así, unas buenas raíces nos permiten enraizarnos, ser vitales, estar conectados y mantener reservas energéticas.

6.2. El tallo – «cómo somos»

Los tallos crecen venciendo la fuerza de la gravedad, buscando ascender para llegar a una mejor posición a fin de que las hojas tomen la luz solar y permitan su alquimia fotosintética. Los tallos y troncos son el sostén de la parte visible de la planta, permiten la sujeción de las hojas, flores y frutos, y en algunos casos los tallos, ante la ausencia de hojas, también realizan la fotosíntesis. Hay clases diversas de tallos, unos acumuladores (sobre todo de agua), otros subterráneos (llamados rizomas, como en Agrimony, Vervain, Cerato, etc.), algunos casi vacíos (como los de Impatiens y Chicory) y también los hay ausentes o que sólo aparecen durante un corto período en la vida de la planta para proporcionar un apoyo que haga más visibles a las flores para su polinización, como en el caso de Star of Bethlehem. Los tallos son el eje central de la planta, el eje organizador y distribuidor de los espacios para las hojas. De hecho, en casi todas las especies los tallos están en el centro del ser. Y por estar en el centro del ser vegetal, los asociamos al centro de nuestro ser egoico, a nuestra personalidad, «cómo somos».

A grandes rasgos, las funciones principales de los tallos de los vegetales son: sostenimiento, conducción, captación-percepción, fotosíntesis (sólo algunas especies), reserva y protección.

a) Sostenimiento: el tallo es el eje central que sostiene la parte aérea del vegetal. Si hacemos la analogía, el tallo equivale al eje de nuestra personalidad, sobre la que se asienta nuestra relación con el mundo (hojas). Sería nuestro ego más primario, el temperamento inherente y nuestro carácter, desde donde ascendemos a buscar la luz del espíritu para hacernos más conscientes. Este ascenso permite que sean las flores y los frutos los que estén arriba (pensamientos y acciones) y a través de ellos «florecemos» o «damos fruto» espiritual.

b) Conducción: por el tallo circula la savia que asciende de las raíces llevando agua y minerales y también la savia elaborada en la fotosíntesis que proviene de las hojas. Es rica en glucosa y se extiende por toda la planta para alimentar sus células. En analogía, el agua son las emociones y la vitalidad que se mueven por el ego, y la savia elaborada equivale a la energía que se mueve por toda la personalidad activando o desactivando estados.

c) Captación-percepción: los nuevos tallos (brotes) tienen la capacidad de «captar» la luz y dirigir su crecimiento hacia ella (fototropismo). Los brotes de una zarza, que pueden llegar a crecer 7 centímetros por día, oscilan de lado a lado en su crecimiento para percibir el camino más despejado con el fin de avanzar hacia la claridad. Los girasoles mueven su tallo siguiendo la luz del Sol y a pesar de que son las flores las que se mueven, son los tallos los que permiten el giro. Analógicamente, equivaldrían a nuestros sentidos, que son los que nos permiten decidir hacia dónde trazar nuestro camino. Nuestros sentidos ayudan a nuestra personalidad a saber qué hacer y qué sendero tomar, buscar la luz, movernos en pos de ella (luz = conciencia).

d) Fotosíntesis: Existe un hecho diferencial entre esta reacción alquímica en hojas y tallos y estriba en que la fotosíntesis no es tan habitual en tallos. Por este mismo motivo nos centraremos en este aspecto al hablar de las hojas de los vegetales.

e) Reserva: habitualmente en los órganos de reserva (troncos de cactus,bulbos de orquídeas, etc.) se suele almacenar agua y almidón (energía). El agua simboliza las emociones, por su fluidez, y para estos vegetales (como para todo ser vivo) simboliza la vida. Analógicamente, serían las experiencias emocionales positivas que conservamos y que nos sirven para superar épocas de sequía emocional o de situaciones duras. También pueden ser acumulaciones de emociones negativas recientes. Las más antiguas se acumulan en estructuras subterráneas (inconsciente y pasado).

f) Protección: la piel de los vegetales es una estructura endurecida de celulosa o de lignina en el caso de cortezas de árbol o de suberina (en los casos de cortezas de corcho). Los protege de incendios forestales (especialmente las cortezas de árboles y arbustos) o contra depredadores (espinas de cactus o pelos urticantes de las ortigas). Es la parte del tallo del vegetal que tiene mayor relación con el exterior. Analógicamente, se cuida al núcleo de la personalidad con una «máscara» de protección, que preserva nuestras debilidades. A veces la protección es agresiva, otras es pasiva, endureciendo nuestro corazón con una cubierta estéril, desprovista de emociones. En otros casos no existe la más mínima protección necesaria y el mundo «se come» la personalidad (en personas con una personalidad «borderline» o con problemas para cerrar su campo energético).

El tronco o tallo representa el elemento agua, asociado a la vitalidad, la emocionalidad, la fluidez, el movimiento. Es el primer estadio hacia la luz y la conciencia, como hace la raíz hacia la oscuridad. De la semilla (unidad o tao), nace la dualidad o yin y yang o, podríamos decir, raíz y tallo. Nadie duda de que en el ser humano conviven las dos partes de la creación, que la oscuridad es la que nos empuja a buscar la luz y que en la oscuridad10 anclamos nuestras raíces.

Tipos de tallo

A. Rizomas: tallos subterráneos, que viven varios años y sirven de almacén de energía y algo de agua (como en Agrimony, Chicory y Vervain, entre otros). Es el almacén de contenidos subconscientes, tanto positivos como negativos para la personalidad. Hay que tener en cuenta que muchos rizomas crecen de forma horizontal, extendiéndose por el suelo en lugar de profundizar como hacen las raíces. El rizoma que crece horizontal simboliza el estancamiento del flujo de energía raíz-flor (siempre vertical), polaridad que se observa en todos los vegetales. Los contenidos subconscientes negativos impiden en cierta manera la evolución hacia la luz.

B. Bulbos: tallos gruesos, formados por capas concéntricas de tejidos (como las cebollas) (p. ej., Star of Bethlehem). Pueden ser o no subterráneos. Son los traumas que han quedado encerrados en capas de nuestra personalidad. Estas capas rodean los episodios traumáticos para permitir un crecimiento posterior en nuevas capas, pero los hechos traumáticos condicionan los crecimientos posteriores.

C. Acaule: significa «sin tallo»; son hojas dispuestas en roseta basal y el tallo no aparece o lo más habitual es que se forme cuando la planta tiene que florecer (Centaury, Gentian, Star of Bethlehem). Significa poca o escasa estructura egoica, puede ser por falta de una personalidad bien formada o quizás, más raramente,por una desidentificación con el ego. A veces éste aparece tarde, lo que indica un ritmo distinto en la maduración de la personalidad.

D. Postrados: crecen paralelos al suelo y sólo se levantan al final de las ramificaciones (pueden serlo a veces Mimulus, Scleranthus y Rock Rose). Significa personalidades postradas, con escasa fuerza interior como para elevarse y mostrar la personalidad.

E. Fistulosos: tallo vacío por dentro (caña). Vacío en la estructura egoica. Falta la médula central, el eje básico de la personalidad está ausente o mermado (Impatiens, Chicory).

E. Troncos sin duramen11: como los Polpulus (Aspen o Populus tremula), Tilia y Acer. Centro escasamente duro. Falta fortaleza en la personalidad central.

En la analogía vegetal–humano podemos hablar de los tallos a distintos niveles:

6.2.1. Analogía física: se corresponde por su función con el sistema circulatorio, la piel, los huesos, músculos y tendones, especialmente del tronco y brazos.

6.2.2. Analogía energética: se corresponde con el segundo y tercer chacras, que trabajan la capacidad de acción y la voluntad del yo, respectivamente.

6.2.3. Analogía emocional: se corresponde con aquellas emociones que se reprimen o con las que han causado los traumas vividos.

6.2.4. Analogía mental: se corresponde con el subconsciente (si se trata de tallos ocultos o rizomas) y con el temperamento y el carácter.

6.2.5. Analogía espiritual: correspondería a nuestra fortaleza espiritual, que deriva de nuestra conexión con nuestro yo superior.

6.3. Las hojas – «cómo nos manifestamos»

Cuando miramos un bosque, el color que mayormente podemos observar es el verde, que se convierte en el color constante de los árboles de hoja perenne y con matices en los de hoja caduca, que en otoño viran a amarillo, rojo, anaranjado y marrón. Pero a pesar de los cambios estacionales, los bosques y en general la mayoría de vegetales son plantas verdes gracias a su pigmento fotosintético, la clorofila. Es un color de equilibrio, sanación, pureza, etc.

Lo primero que muestra un vegetal hacia el exterior son las hojas (si exceptuamos flores y frutos en los períodos puntuales de su existencia). Analógicamente, las hojas son los aspectos de nuestra relación con el exterior (lo que captamos y lo que expresamos).

A grandes rasgos, las funciones principales de las hojas son: la captación (con sus pigmentos), la refrigeración, la fotosíntesis y la acumulación.

a) Captación: en las hojas se encuentran los pigmentos capaces de captar, absorber y dirigir la luz hacia las partes en las que se realizará propiamente la fotosíntesis. Se los llama pigmentos antena por su función captadora. También se han especializado las hojas en la captación de gases, CO2 de día y O2 de noche. Es también interesante destacar que existen algunas especies leñosas que forman yemas de resistencia para proteger las futuras hojas o flores del frío del invierno, cuando perciben que los días se acortan (otoño), lo que significa que captan la luz y perciben su duración.

La analogía sería nuestra capacidad de captación de la realidad y la traducción más simbólica del aire, y la luz correspondería a los pensamientos y a la conciencia, respectivamente. Podemos captar más o menos luz, y su cuantía modifica nuestra percepción de la realidad y la respuesta que damos. Cuantas más longitudes de onda distintas podamos percibir, mejor comprenderemos al mundo en su diversidad y mejor nos adaptaremos.

b) Refrigeración: las hojas permiten la refrigeración de los vegetales a través de la transpiración. Es absorbida el agua del subsuelo y transportada hasta las hojas y se transforma en vapor.

Por analogía, el agua que la planta saca del suelo simboliza los contenidos emocionales escondidos a la conciencia que emergen a la superficie en forma de vapor mediante un proceso que refrigera la personalidad. El fluir interior del agua del suelo al aire es una forma de evitar la acumulación en los conductos y de reducir el calor (tensión, rozamiento) que se produce en el contacto con los demás y el mundo (hojas).

c) Fotosíntesis: la fotosíntesis se simplifica en la fórmula siguiente:

Agua + CO2 + Luz = glucosa + O2

Los vegetales captan la luz a través de sus pigmentos, la luz es la energía que permite al vegetal romper las moléculas de agua (H2O) y dióxido de carbono (CO2) que ha captado del suelo y del aire, respectivamente. Al romperse estas moléculas, se mezclan y se juntan entre ellas formando la glucosa (CH2O) y como residuo queda el oxígeno (O2).

Analógicamente, el agua se asocia a las emociones, el aire a los pensamientos y la luz a la conciencia. La conciencia se superpone sobre las emociones y los pensamientos y los rompe y refunde permitiendo obtener algo nuevo, una nueva energía de creación, la capacidad de materializar. Según la cualidad de la conciencia obtendremos unas materializaciones de menor o mayor calidad. Toda creación en la naturaleza parte de estos principios químicos o alquímicos, diría yo, pues a partir de agua y aire se obtiene materia. Ningún invento moderno ha sido capaz de imitar esta capacidad del reino vegetal. Como el proceso de la fotosíntesis se produce en las hojas, que son la parte del vegetal que simboliza las relaciones con el mundo, podemos afirmar que la capacidad de creación y generación de energía nueva se basará en la calidad de nuestras relaciones con los demás y con el mundo. Aquello que sentimos y pensamos de los demás y de nuestro entorno, así como la luz de la conciencia con que hacemos las cosas, derivarán en una buena o menos buena capacidad de materializar nuestros propósitos.

d) Acumulación: igual que en las demás estructuras de acumulación, se almacena agua, materia orgánica en forma de almidón o ambas cosas. Lo más habitual es acumular agua en las hojas. Analógicamente, son los contenidos emocionales que se acumulan en nuestro día a día y a los que no sabemos dar respuesta. Son represiones más superficiales y por tanto más fáciles de resolver que las que, por ejemplo, se acumularían en tallos, especialmente los subterráneos.

Las hojas representan al elemento aire, por analogía, la energía, el pensamiento, la abstracción, la creatividad, y su color verde nos habla de la activación de ciclos vitales, de equilibrio, regulación, curación, desinfección. Son la mayor superficie de contacto con el exterior y simbolizan la comunicación, la expresión y la transmutación.

Tipos de hoja

A Equifaciales: las dos caras de la hoja son iguales (p. ej. Oak). No se esconde nada, ambas caras muestran el mismo aspecto.

B Bifaciales: las dos caras son diferenciadas (p.ej., Agrimony). Indican que hay algo que no se muestra.

C Simples: es la sencillez en la forma de percibir el mundo y afrontarlo (Centaury, Beech, etc.).

D Compuestas: es la complejidad en la forma de percibir y responder al exterior (Agrimony,Walnut,Wild Rose, etc.).

E Amplexicaules: hojas que abrazan al tallo. Indican inseguridad con el exterior. En lugar de proyectarse al exterior con un pecíolo más o menos largo, no lo tienen, cosa que indicaría que se está muy pendiente de lo interior, de la personalidad y de los planteamientos predeterminados por ella, y por lo tanto falta adaptación al entorno.

F Forma de la hoja: indica la actitud general hacia el exterior (Impatiens y sus hojas lanceoladas, en forma de punta de lanza y que indican velocidad).

G Margen de la hoja: indica el grado de tolerancia en las relaciones interpersonales.

En la analogía vegetal–humano podríamos hablar de las hojas a distintos niveles:

6.3.1. Analogía física: se corresponde por su función con el aparato respiratorio, el excretor, la boca, la nariz, los sentidos y parte de la piel.

6.3.2. Analogía energética: se corresponde con el cuarto chacra o centro del equilibrio de los siete chacras principales. Se corresponde también con el color que se suele atribuir a dicho chacra, el verde. Equilibrio y amor es la clave. También se corresponde con el quinto chacra, que es el encargado de regular el flujo de expresión.

6.3.3. Analogía emocional: se corresponde con la expresión del amor y los consecuentes bloqueos que pueden surgir a lo largo de la existencia.

6.3.4. Analogía mental: se corresponde con las ideas y conceptos que tenemos del mundo, según los cuales reaccionamos.

6.3.5. Analogía espiritual: corresponde a la capacidad de expresar a los demás y a nosotros mismos aquello que somos y a la capacidad de transmutar emociones y pensamientos en amor. La alquimia del corazón humano es paralela a la alquimia vegetal.

6.4. Las flores – «lo que ideamos»

Las flores nos parecen a todos la culminación de la vida o del ciclo anual de un vegetal (los frutos también, sobre todo los comestibles), pero es en las flores donde la energía es máxima, tanto que en algunos casos llegan a generar calor para derretir la nieve de su alrededor. En ninguna otra fase de la planta se produce este fenómeno. En la flor estalla la creatividad y podríamos decir que la paleta de colores de la naturaleza tiene infinitos matices. Las flores expresan la creatividad en su forma, su color y sobre todo en la producción de nueva vida, las semillas.

Las flores se relacionan con el elemento fuego, que reúne en sí las propiedades de sublimación, calor, espiritualidad, magnetismo, y es el elemento origen de los otros 3 elementos y del quinto elemento, la vida. Las flores nacen del eje de la personalidad (tallo) y por ese motivo cuanto de positivo encarnan se vierte sobre la misma. La continuación del eje floral siempre culmina en el tallo. Una flor tubular (como Gentian) es un receptáculo de energía para nutrir al eje, mientras que una flor radial, plana y expansiva (como Agrimony) suele ser una exteriorización de los contenidos del eje, o sea, de la personalidad.

A grandes rasgos, la función principal de las flores es la creatividad, que podríamos dividir en creatividad reproductiva y creatividad plástica.

a) Creatividad reproductiva: por medio de flores masculinas, femeninas o hermafroditas12 que intercambian su polen (polo positivo o masculino) para conseguir la fecundación del óvulo en el ovario (polo negativo o femenino). En este estado se produce una fusión de lo que había sido dual para volver a la unidad (semilla). Analógicamente, esta reproducción es una reunión de polaridades que se produce en la flor pero que realmente no se concreta hasta la semilla. Podemos extrapolar esta creatividad reproductiva a la mente y las ideas, a las intenciones puras, a la creatividad en todos los niveles de su expresión, desde el deseo de tener hijos hasta el proyecto de escribir un libro. Es la creatividad que se pone en movimiento, el momento de inspiración previo a la materialización.

b) Creatividad plástica: las flores exploran la creatividad como ningún otro ser sobre la Tierra (si exceptuamos al ser humano). A un nivel plástico, formas, colores, sabores, olores y tactos embriagan nuestros sentidos más allá de la necesidad evolutiva de asegurar su reproducción (y de hacerse tan atractivas). Tiene su analogía en la riqueza de ideas y exploraciones en el mundo de la mente (arte, ciencia, literatura). En el reino vegetal no existe la distinción entre sexualidad y creatividad pues ambas llevan a un mismo fruto, la creación, la materialización, de un hijo, una idea,un proyecto. Es un acto sagrado creativo tanto lo uno como lo otro.

Parece que existiera una polaridad vegetal en que raíz, tallo y hojas tuvieran una signatura específica con la cual podríamos identificarnos por analogía,para conocernos mejor y trascender a ese estado merced al uso de la esencia de la planta. Si nos identificamos con las pulsiones que muestra la signatura de la parte vegetativa, probablemente las podremos trascender con el uso de la esencia de la flor correspondiente, como se observa claramente en las doce esencias tipológicas.

Tipos de formas florales

¿Qué nos cuenta cada tipo de flor según la forma que posee?

Hay flores planas y flores tubulares, simples o compuestas, mirando hacia arriba, hacia abajo o hacia el frente (y también en posiciones intermedias). ¿Qué significa esta variabilidad floral?

A) Flores tubulares que miran hacia arriba: un tubo abierto al cielo (como en Gentian) es como una copa o un cáliz que espera llenarse. Y se llena de energía cósmica, de la energía del Sol, energía masculina que vivifica y que pasa de la flor al tallo, al centro del ser, llenándolo con vibraciones que aportan a la planta una información energética teñida con el color de la flor. El espacio vacío de la flor señala su capacidad de relleno (al igual que Bach llenaba el bol de cristal con agua y flores y esperaba que el Sol les brindase su energía). Gentian, por ejemplo, recibe la energía del Sol teñida de violeta y la lleva al interior de su ser para fomentar la intuición, entre otras cosas, tan poco desarrollada en esta personalidad.

B) Flores tubulares que miran hacia delante: el tubo abierto hacia delante trabaja con el flujo temporal, el pasado y el futuro, y según que parte predomine desde el centro de la flor (ovario) observaremos el trabajo que realizará su esencia. Así, en Impatiens, por ejemplo, predomina claramente la parte posterior del tubo floral, lo que nos indica que esta esencia trabajará con el pasado, para compensar el vuelco excesivo en el futuro que manifiesta la planta y la personalidad. Otro ejemplo nos lo ofrece Honeysuckle, de larga flor tubular que mira hacia delante, dándole gran peso al futuro, para compensar el anclaje en el pasado del estado negativo.

C) Flores tubulares que miran hacia abajo: en Bach no encontramos ninguna de esta característica, pero trabajarían, como el caso de Aloe, del sistema de California, la conexión con la energía de la Tierra, la vivificación de las propias raíces, la autorregeneración y la materialización. En general, las flores que miran hacia abajo, aunque no sean tubulares, tienen un fuerte componente de materialización y conexión con la tierra y las raíces, a menudo en el sentido de ayudar a una mejor «toma de tierra». El caso de Aspen ilustra este hecho.

D) Flores planas y de simetría radial: como el caso de Chicory, Agrimony, Rock Rose y muchas otras. El hecho de ser planas indica que no tienen forma de receptáculo y por lo tanto su función no es la de llenar un vacío, sino producir una exteriorización de contenidos internos o compensar la presión que éstos ejercen en nuestra personalidad. El hecho de tener los estambres y el pistilo, es decir, sus estructuras reproductoras, vueltas hacia fuera y a menudo muy expandidas, confirma este hecho, al tiempo que nos hace pensar en flores de esencia de acción rápida: Star of Bethlehem, Rock Rose, Cherry Plum y Clematis refuerzan este hecho al pertenecer al Rescue Remedy. Impatiens también es rápida cuando se trata de proporcionar tranquilidad y calma.

E) Todas las demás: es evidente que todas las flores del mundo no pueden entrar en esta sencilla clasificación. Tenemos que pensar que existen muchas formas distintas y muchas intermedias y que por tanto también tendrán propiedades intermedias, y lo que es más importante, la flor es sólo uno de los aspectos del vegetal, por lo que sólo observando las flores no podemos afirmar que posea tal o cual cualidad y tendremos que ahondar en su signatura para comprenderla mejor.

En la analogía vegetal–humano podemos hablar de las flores a distintos niveles:

6.4.1. Analogía física: se corresponde por su función con el cerebro y los órganos reproductores, zonas corporales donde se asienta la creatividad.

6.4.2. Analogía energética: se correspondería con el segundo chacra, en la expresión de la sexualidad y con el sexto y séptimo chacras. Pensamientos, ideas, intuiciones.

6.4.3. Analogía emocional: se corresponde con la superación de estados emocionales usando la creatividad.

6.4.4. Analogía mental: uso de la creatividad en el reino de las ideas.

6.4.5. Analogía espiritual: conexión con la creatividad de orden superior, intuición, conexión con el cosmos. ¡Capacidad de cooperar!

La cruz floral

Si nos fijamos en las formas de las flores nos daremos cuenta de que podemos agruparlas en unas estructuras básicas: las que están abiertas hacia arriba (Gentian en forma de tubo y Agrimony en forma plana), las que se abren hacia delante (como Mimulus y Honeysuckle), las que se prolongan por atrás (Impatiens) y las que se abren o miran hacia abajo (como Aspen o Hornbeam).

Siguiendo el esquema de la página 41 podemos definir dos ejes florales: el eje 1, o eje pasado-futuro y el eje 2, o eje inconsciente-conciencia (o Tierra-Sol).

En el eje 1 se definen los aspectos de la vida cotidiana y de la evolución de la personalidad con el paso del tiempo. Las flores que se abren hacia delante o que se prolongan hacia atrás trabajan aspectos relacionados con el pasado y el futuro, con la finalidad principal de anclarnos en el presente. Impatiens mira siempre al futuro, su flor ayuda a vivir el momento, y como complementaria encontramos a Honeysuckle, que con su largo tubo nos habla de mucha energía centrada en el futuro para compensar el desequilibrio del eje y llevarnos al centro temporal, al «aquí y ahora», como ocurre en personas demasiado condicionadas por su pasado. Las flores de este eje trabajan aspectos relacionados con la vida cotidiana.


En el eje 2 se produce un paso de lo inconsciente y oculto a lo consciente y aparente, como evolución espiritual sumada a la personalidad. Así, flores tubulares como Gentian y Centaury recogen la energía del Sol (conciencia universal) y la llevan al tallo o eje de la personalidad para fortalecer e iluminar la conciencia personal, para ayudarnos a recordar que somos entes espirituales. Por otra parte, como complemento, podemos valorar las flores de Aspen, que cuelgan mirando al suelo, para fortalecer sus raíces y evitar mirar al cielo en exceso, que va en detrimento de su actividad en el aquí y el ahora. Cuando la flor no es tubular sino plana y mira hacia delante o hacia arriba nos indicará una tendencia a vencer el pasado o a la exteriorización de contenidos ocultos, respectivamente (Agrimony, Rock Rose).

Podríamos decir que todas las flores trabajan una parte del eje para compensar el déficit que la planta manifiesta en su complementario. Impatiens trabaja en el polo del pasado para complementar el exceso de futuro que manifiesta su tipo de crecimiento.

6.5. Los frutos – «lo que materializamos»

Recordemos la frase: «por sus frutos les conoceréis», pues resulta cierto doblemente. Por una parte los frutos son el resultado final de un vegetal y muchas veces los botánicos los usan para identificar especies parecidas, y en nuestro juego de analogías significa cuanto realizamos, concretamos y materializamos, gracias a ellos se distingue si todo se queda en las ideas o existe propósito y energía para concretar. El reino vegetal es un reino de seres que no cesan de concretizar y materializar. Materializan al convertir agua, aire y luz en materia orgánica y materializan en su incesante producción de materia, semillas y frutos.

Los frutos representan el quinto elemento, la vida, que reúne a los otros 4 dentro de sí y que se activa con la tierra, el agua y el aire, con el calor adecuado (el fuego) para permitir la germinación (nueva vida). Si las flores son el paso más elevado en la progresiva sutilización y desmaterialización, el fruto y la semilla, que vuelven a la tierra, son el punto donde el ciclo se completa y empieza de nuevo, la caída necesaria para la nueva ascensión. De la flor al fruto se realiza una gran materialización de energía, la dualidad se comprime en unidad, y al empezar la germinación, la dualidad vuelve a empezar su andadura de desmaterialización. De la unidad se pasa a la diversidad y de ésta, de nuevo a la unidad. El mismo camino emprendemos en nuestra vida. De pequeños, al crecer desplegamos la dualidad y expresamos la pluralidad, y al ir madurando, las flores de nuestras ideas se van abriendo y siguen haciéndolo hasta que los frutos se concretan y las semillas de nueva vida se esparcen, ya sea en forma de hijos o de proyectos desarrollados en cualquier campo de la experiencia.

A grandes rasgos, la función principal de los frutos es la germinación, creatividad plástica y dispersión.

a) Germinación: gran cantidad de frutos y semillas que sólo tienen la función de perpetuar su especie. Son la concreción de la estructura reproductiva del vegetal. La semilla suele llevar el alimento para el nuevo ser.

Analógicamente simboliza la materialización de ideas, pensamientos y proyectos (que eran las flores). Permiten nueva vida, pues una realización activa nuevas ideas y posibilidades de nuevas creaciones y formas de expresarse. Es una perpetuación del estado, que, de no ser superado, vuelve a comenzar. Esa lección que hay que aprender necesariamente y que, de no ser aprendida, vuelve a manifestarse una y otra vez.

b) Creatividad plástica: igual que flores, existen múltiples frutos para conseguir una mayor eficacia reproductiva. Y analógicamente equivale a las diversas estructuras de materialización. Ideas diversas (flores) dan lugar a creaciones (frutos) diversas.

c) Dispersión: consigue reproducir el patrón de la planta y al mismo tiempo lo hace lejos de la planta madre y de las hermanas para evitar competencia entre ellas. Es ampliar el rango de la distribución de la especie.

Analógicamente es extender las ideas, hacer partícipes a otros y procurar que las creaciones propias se extiendan y den lugar a otras nuevas. Hijos que se expresan en el mundo (y expresan parte de nuestra genética).

En la analogía vegetal–humano podemos hablar de los frutos a distintos niveles:

6.5.1. Analogía física: se corresponde por su función con la matriz y el ovario y con el nuevo bebé. También con las manos, que son partes que concretan la materia, que la trabajan y transforman continuamente.

6.5.2. Analogía energética, emocional, mental y espiritual: se corresponde con todos los chacras, las emociones e ideas potenciales. El ciclo recomienza con un ser vivo en potencia.

Esquema de la analogía vegetal-humano (código primario)


6.6. Los colores y su correspondencia

Cada color es una frecuencia vibratoria con una entidad y propiedades características, y siguiendo la tercera premisa que formulábamos al principio de este libro, no es casualidad que aparezcan unos colores determinados en las Flores de Bach. Cada color vibra con una frecuencia y por resonancia modifica nuestro patrón de vibración alterado, armonizándolo. Para establecer una traducción entre los colores y las características de nuestra psique nos hemos basado en distintos autores e investigadores expertos en la cromoterapia: Dinishah Ghadiali, Pauline Willis, Roland Hunt, Weiss-Cavelli, Irene Dalichow y Mike Boot; y hablaremos de la sanación pránica (Choa Kok Sui); la curación espiritual (Barbara Ann Brennan); la psicología del color (Eva Heller) y la geocromoterapia (Marta Povo). Existen matices diversos en la aplicación del color, según los autores y sus áreas de trabajo, pero hemos establecido como parámetro los significados más amplios y coincidentes.

6.7. Estructura y dimensiones

Estructura

Como bien conocen los científicos biomoleculares, la estructura de una molécula determina la función que realizará. Se ha observado desde hace ya mucho tiempo en las proteínas, y esta visión se ha ampliado a casi todas las demás moléculas. Su forma y estructura son determinantes para la función a desarrollar, más si cabe que su misma composición química. Si esto es así a nivel microscópico, ¿por qué no lo sería a nivel macroscópico? Si el antiguo axioma hermético de «como es arriba, es abajo; como es abajo es arriba» es una premisa que consideramos cierta para trabajar con la analogía, la estructura externa de los vegetales nos hablará de sus funciones. En esta suposición se basa la signatura.

Las dimensiones de la forma

Todo empieza por la semilla, muchas veces esférica, o aproximadamente. En la semilla se expresa la unidad, el punto. No existe dimensión. Al germinar la semilla aparecen dos líneas (prolongación de un punto) en sentidos opuestos, que siguen las líneas de la fuerza de la gravedad (raíz) y la fuerza de atracción de la luz (tallo). En el equilibrio de dichas fuerzas aparecen las hojas, que serán la primera expresión del plano, pues tienen dos dimensiones. Y las flores que se abren al espacio son en su mayoría estructuras tridimensionales. Finalmente, el fruto que esconde la semilla en su interior es hijo de la cuarta dimensión, pues además de las tres dimensiones espaciales manifiesta la cuarta dimensión, el tiempo, con su extraordinaria capacidad para la vida al cabo de muchos años (algunas semillas de cereales conservadas en el interior de pirámides egipcias aún eran aptas para germinar más de tres mil años después de su recolección).

En cada parte de la planta observaremos qué formas predominan y qué estructuras tienden a repetirse como pauta de una especie: hojas lanceoladas u ovaladas,hojas aciculares, es decir, como agujas,u hojas compuestas o simples. Porte piramidal de toda la estructura vegetal, redondeado, etc. Junto con el color, lo primero que percibimos de un vegetal son sus formas o estructuras generales.

7. El almidón se forma por la transformación de la glucosa que la planta ha producido gracias a la fotosíntesis.

8. Plantas que al germinar sacan 2 hojas (llamadas cotiledones).

9. Plantas que al germinar sacan 1 sola hoja (llamada cotiledón).

10. No asocio oscuridad a maldad ni a ningún otro significado peyorativo. Sin oscuridad la semilla no germina. En este sentido, la oscuridad se refiere a lo oculto a nuestra conciencia convencional.

11. Centro del árbol que presenta una gran dureza.

12. Que tienen ambos sexos.

13. Recordemos que se trata de una asociación simbiótica de la raíz del vegetal con una o varias especies de hongos, lo que permite al vegetal extender su superficie de contacto con la tierra.

7. El código secundario en la analogía vegetal-humano

El código secundario reúne aquellos aspectos diferenciales entre las distintas especies vegetales. Todas las especies tienen raíz, tallo, hojas, flores y alguna clase de fruto y este hecho común constituye el código primario, pero no todas las especies tienen espinas, zarcillos, el mismo número de pétalos, el mismo sabor o una apetencia común por el mismo tipo de suelos. El código secundario lo forman aquellos aspectos estructurales, biológicos y ecológicos que perfilan el ser vegetal y que ahondan más profundamente la signatura que se manifiesta en el código primario.

7.1. Estructuras especiales

Las estructuras especiales son aquellas no comunes en la mayoría de los vegetales, como los zarcillos para fijar y elevar la planta (Vine), las espinas (Wild Rose y Gorse) para protegerse de los herbívoros y evitar el exceso de transpiración, las glándulas (Walnut y Mimulus), los ganchos (Agrimony), etc. Cada estructura tiene una función específica que nos ayudará a perfilar mejor la signatura general obtenida a partir de la observación del código primario.

7.2. Orientación espacial

La orientación de los vegetales en el espacio tiene también su importancia. Hay plantas rastreras, que apenas se levantan del suelo (como Rock Rose y Scleranthus), otras crecen a lo alto con sus tallos verticales (como Pine, Impatiens, Larch) y las hay intermedias, que pueden empezar como rastreras y levantar los extremos de sus tallos (como Mimulus). Las hay que crecen a lo alto y las hay que crecen a lo ancho (como Honeysuckle). La distribución de sus estructuras en el espacio es una lucha para obtener la mejor posición para la captación de la luz. Un ejemplo es Beech, que tiene la capacidad de extender ramas y hojas de tal manera que casi no permiten que la luz penetre bajo sus ramas, evitando la competencia por los recursos (agua y minerales) a nivel del suelo.

De forma analógica, la relación espacial indica la orientación común de la especie: si tiende a buscar la altura y en cambio es muy delgada, busca la mente y lo etéreo en exceso, o trabajará con la individualidad como dicen Katz & Kaminski en Las doce ventanas de la percepción de las plantas. Si no se atreve a levantarse, se trata de personalidades de baja autoestima o muy materialistas. Si crece a los lados y no busca la altura, trabajará las cualidades sociales. Si son muy rastreras, trabajarán la humildad.

7.3. Olor y sabor

Son aspectos harto complicados por la gran cantidad de matices que ofrecen, en especial el olor o aroma de un vegetal. Hay numerosas plantas que desprenden un agradable aroma, y en nuestras tierras de clima mediterráneo las plantas aromáticas son muy abundantes.

Oler con intensidad las hojas de tomillo, romero, albahaca, orégano, menta, y un largo etcétera transforma nuestro estado de ánimo. Saber qué aspecto transforma es lo difícil. Entre las plantas de Bach no hay ninguna propiamente aromática, pero algunas flores desprenden un suave olor: Crab Apple, Wild Rose, Honeysuckle, las hojas y cubiertas verdes de la nuez en Walnut, etc.

7.4. Ciclos temporales y biológicos

Existe un ciclo diario de cambios como abrirse y cerrarse la flor, las flores de un solo día, etc. En cada momento del día y en cada estación domina una parte de los vegetales, y se destina más energía a esa par te. Veamos el siguiente cuadro:

+ Según Machaelle Small Wright14, las plantas tendrían que ser trasplantadas de noche para evitar perturbar el ritmo de su crecimiento después del trasplante, porque es el momento en que la planta concentra su energía en las raíces y está como durmiendo.

* Es interesante recordar que el mejor momento de preparar las flores para conseguir su esencia por el método de solarización va de las 9 h de la mañana a las 14 h.

** En estos momentos de máxima energía del Sol es cuando parte de nuestro campo energético estará más activo y recargándose. ¿Más fácil contacto con nuestro ángel solar?

^ El subconsciente, que no el inconsciente, siempre está ahí, en cualquier momento del día, enviando contenidos que influirían en el consciente.

Los ciclos biológicos son doblemente interesantes: en primer lugar porque nos permiten conocer el ritmo propio del vegetal, cuándo nace,florece, caen las hojas, etc.; pero en segundo lugar porque se puede construir otra analogía entre el ciclo biológico vegetal y el ciclo emocional humano a través de las edades.

Es interesante la forma en que expresan su vida los vegetales: hay plantas anuales, bianuales y perennes, de vida corta, media o larga (muy larga en algunos casos).

7.5. Movimientos

Los movimientos o nastias son empujados por el propio crecimiento de la especie. Por ejemplo, la zarza puede llegar a crecer unos 7 cm al día y mientras está creciendo oscila de lado a lado captando el mejor camino a emprender. El girasol se mueve según el Sol atraviesa el firmamento. Hay múltiples flores que se abren y cierran siguiendo la salida o puesta del sol. También los zarcillos, que son hojas modificadas que parecen cuerdecillas y con capacidad de sujetarse a ramas u otros elementos para ayudar a crecer y fijar la planta, tienen movimiento. Los movimientos son una cualidad animal y entendemos una cierta cualidad emotiva (emoción viene del latín y significa mover), de ahí que se relacionen con el agua, elemento de gran movilidad. Se trata de una emoción primaria, es decir, básica para la subsistencia.

7.6. Tipos de reproducción, sexualidad y dispersión

La reproducción puede ser asexual, cuando no intervienen óvulos ni polen, o sexual, cuando éstos intervienen. En la reproducción asexual se obtiene una planta nueva que es genéticamente idéntica a su progenitor, pero en la reproducción sexual se obtienen hijos distintos de sus padres, son una mezcla de los progenitores y existe la variabilidad genética. Hay que valorar, pues, el tipo de reproducción de cada especie y la forma en que llega el polen al ovario (por el viento, por insectos, por murciélagos, por el agua, etc.). En este ultimo punto nos fijaremos en el apartado de relación con otros reinos de la naturaleza. También es interesante la forma que elige para dispersar sus frutos.

7.7. Ecología de la especie

El lugar o hábitat donde crece la especie tiene una gran importancia. Existen especies llamadas ubicuistas, que pueden vivir en gran variedad de ambientes distintos; las hay colonizadoras, que crecen siempre en nuevos suelos, después de incendios o deforestaciones, pero que al desarrollarse una determinada vegetación más adaptada y permanente dejan ese terreno para ir en pos de otro lugar al que colonizar. Existen plantas de sombra, de semisombra, de pleno sol; las hay en desiertos e incluso submarinas; las hay de terrenos calcáreos, terrenos ácidos, turberas, pantanos, rocas, y un largo etc. Cada elección del ambiente de la especie nos habla de una preferencia y de una huida de otros elementos. Tenemos que corresponder a esa elección. También es interesante comprobar la altitud en la que prefieren crecer las especies, eso nos indica lo cercanas que se encuentran del cielo y de un cierto nivel de pureza ambiental y de búsqueda de la luz (espiritual).

7.8. Familia botánica

La familia botánica se refiere a las especies que están emparentadas por pertenecer a un mismo género (p.ej.,Rosa) o a una misma familia vegetal (p. ej., rosáceas, gramíneas, leguminosas, etc.). Al estar emparentadas comparten muchas de sus características de forma y estructura, pero siempre se trata de las características más generales, el resto puede ser de una gran variabilidad, y éste es uno de los motivos por los que existen tantas especies distintas. Esta información nos dará tendencias de la familia, pero siempre hay que individualizar, porque no olvidemos que la clasificación por familias ha sido establecida por los humanos, mientras que las formas, los colores y las estructuras están ordenados por la naturaleza.

14. «Obrando como si el Dios en todo lo creado fuera importante.»

8. Aspectos complementarios (el código terciario)

En este código se agrupan los conocimientos que la especie humana tiene de cada una de las especies vegetales de las que se obtienen las Flores de Bach. Aquello que se ha descubierto desde la ciencia o desde las tradiciones populares. Aquello que podemos deducir de nuestra observación pero que el vegetal no nos dirá simplemente (como nos diría la forma de sus hojas o el color de sus flores). Es quizás la parte que puede ser más subjetiva (relación con los 4 elementos), al tiempo que tiene un componente científico irrefutable, proveniente del estudio de la fitoterapia moderna (usos medicinales).

8.1. Números y geometrías

En El segundo secreto de la vida, Ian Stewart afirma: «No deberíamos esperar que la vida manifieste sólo pautas matemáticas; ni de forma aún más categórica, deberíamos esperar ver puras pautas matemáticas que no estén modificadas por ajustes genéticos y evolutivos». En este sentido podríamos decir que las estructuras vegetales manifiestan muchas geometrías aparentes, como los círculos, pentágonos o hexágonos florales o los óvalos que predominan en las formas foliares; como los cilindros lo hacen en tallos y troncos. Pero, a pesar de ser aparentes, no son mayoritarios, y existen muchos vegetales en los que es difícil afirmar que se puedan observar geometrías claras, aunque como dice Ian Stewart, la genética y la evolución han modificado y modifican estas estructuras, haciéndolas menos exactas, pero más adaptables a un entorno de continua erosión, cambio y evolución. Pero, a pesar de todo, aunque no con matemática precisión, aparecen muchas pautas numéricas y geométricas en los reinos de la naturaleza y especialmente en el reino vegetal, donde los números que aparecen habitualmente son los de la conocida serie de Fibonacci (1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144…, en donde un número es el resultado de la suma de sus dos anteriores). En las plantas, los números de la serie de Fibonacci aparecen por todas partes, y al respecto señala Stewart que «los números de Fibonacci no son un accidente; son consecuencia de la geometría universal, la cristalografía de las estructuras vegetales. En realidad las plantas no pueden evitar los números de Fibonacci, igual que los cristales de sal no pueden evitar ser cúbicos».

8.2. Relaciones con otros reinos

Cada especie puede albergar en su composición el dominio de uno o más minerales que le confieren parte de sus características. Por ejemplo, Agrimony y Wild Oat tienen abundancia de silicio, que, como sabemos, es un mineral usado para la transmisión y el almacenaje de información. Otras plantas tendrán la gran capacidad de fijar nitrógeno atmosférico en el suelo, hecho que las beneficia a ellas y a todas las de su alrededor, como en Bach, Gorse, al igual que todas las leguminosas. No siempre será fácil averiguar los minerales relacionados con la planta pero trataremos de establecer esta relación cuando podamos. Las relaciones de un vegetal con otros seres vivos son múltiples, desde su unión al nivel de la raíz con varias clases de hongos, hasta la polinización por insectos, la dispersión de frutos por los pájaros y un largo etcétera que tendremos que estudiar en cada caso.

8.3. Geocromoterapia

La geocromoterapia es un sistema terapéutico y evolutivo que utiliza la aplicación de filtros que combinan geometrías y colores sobre el cuerpo humano u otro espacio. Su descubrimiento se inició en Barcelona en 1994 por Marta Povo y sigue ampliándose, tanto por el número de filtros usados como por los efectos que se constatan de su aplicación, o como dice Marta en su web15: «Se basa en la utilización consciente de arquetipos, símbolos y patrones formales, en especial los que proceden de las frecuencias energéticas emitidas por la geometría, la matemática, la luz y el color, contemplados como elementos equilibradores o como “principios activos” e inteligentes».

A partir de mi formación como geocromoterapeuta y viendo los beneficios que esta terapia aportaba, junto al uso central de las flores de Bach en mi consulta, observé que las esencias florales eran en cierta manera esencias geométricas de luz y color, ya que mostraban geometrías y cromatismo. A partir de ahí traté de comparar los usos de los filtros y las flores que se correspondían por geometría y color. Las coincidencias fueron muy interesantes, era como si lo que hacían las flores se pudiera incluir dentro del rango de las propiedades de su filtro correspondiente, siendo este último de un espectro más abarcante y más profundo, como si trabajara a otras octavas energéticas.

8.4. Relación con los 4 elementos

En relación con los vegetales y con la naturaleza en general, los 4 elementos ayudan a formar el quinto elemento, la vida (el vegetal en este caso):

Estudiaremos la proporción de tierra, agua, aire y fuego, los elementos ordenados de mayor a menor densidad. Juntos conforman la vida, que contiene agua (70–90%); tierra (materia mineral en los huesos, hierro en la hemoglobina de la sangre, etc.); aire (el que respiramos y el oxígeno y el dióxido de carbono que circulan por la sangre, etc.) y fuego (que se produce al transformar glucosa en trabajo, el mantenimiento de la temperatura corporal, etc.). Encontraremos el elemento que domina en raíces, hojas, tallo y frutos de cada planta y comprobaremos el complementario que predomina en las flores (como en Mimulus, en la que domina el agua, excepto en las flores que domina el fuego, que por lo tanto contrarresta, seca, evapora). Observaremos que a menudo no existe una polaridad tan clara en los elementos y lo que hacen es corregirse y complementarse, aumentando o disminuyendo de una forma fluida, sobre todo a medida que ascendemos hacia la flor. En otros casos no son dos los elementos implicados sino tres, y algunas veces es complicado encontrar más de uno.

8.5. Usos populares

Ofrecen algunos aspectos interesantes pero, en general, la transmisión oral ha ido añadiendo contenidos que, según se ha comprobado, no tenían nada de cierto según la farmacopea moderna. Hay que analizar a fondo aquello que cuentan las tradiciones para obtener alguna información útil por analogía y descartar todo aquello que no podamos valorar de una forma evidente.

8.6. Usos medicinales

Las plantas dan una gran cantidad de información que también puede ser usada desde una perspectiva analógica. La propiedad de un aceite esencial, como por ejemplo el del olivo, que mejora la circulación sanguínea, corresponde a una mejora en la circulación energética por parte de su esencia floral.

Las principales propiedades fitoterapéuticas de cada planta son por analogía las bases de sus propiedades energéticas. Podríamos aventurar que «la química de la planta refleja el efecto de la esencia floral».

15. www.geocromoterapia.com

9. La signatura en las Flores de Bach

Una vez establecidos los tres códigos de traducción para poder entablar un diálogo planta–humano,vamos a centrarnos en las Flores de Bach, aplicando los tres códigos en cada una de ellas, y veremos qué correspondencias se establecen entre la forma y el fondo, es decir, entre estructuras y colores (forma), y su uso a nivel energético como esencia floral (fondo).

El camino seguirá los mismos pasos de Edward Bach por su recorrido vital del descubrimiento de las esencias florales. Se inicia con los 12 sanadores y los 7 ayudantes, con las 15 fuerzas del árbol y las 4 esencias de la «coronación», según clasificación de M. Scheffer, es decir, los 19 remedios espiritualizados según el concepto de Bach.

Siguiendo estas pautas pretendemos trazar el camino iniciático con las energías de la naturaleza y tratar de comprender a través de la signatura qué pautas o patrones comprende cada uno de los grupos florales, qué información se esconde tras el orden aparentemente azaroso de sus descubrimientos, intentar dilucidar si este orden obedecía meramente a un camino personal o tenía una mayor trascendencia, señalando implícitamente una información de orden superior. ¿Me acompañáis?

9.1. Los doce sanadores

Empezamos, como hizo Bach, con los 12 sanadores, y descubrimos que todos comparten algunas características. Comparten su modo de elaboración por solarización, el gran uso que se hace de ellos a nivel tipológico (de carácter, astrológico) y su pertenencia a las hierbas (si exceptuamos Cerato y Rock Rose, que a pesar de su escaso tamaño, sobre todo Rock Rose, se consideran botánicamente arbustos). Entre los 12 sanadores no hay ningún árbol, a pesar de que en un futuro Bach prepara 17 remedios con ellos. Entre los 12 sanadores podemos encontrar:

a) Plantas anuales16: Impatiens, Mimulus, Scleranthus.

b) Plantas bianuales: Gentian, Centaury.

c) Plantas perennes:Agrimony, Cerato, Chicory, Clematis, Rock Rose, Vervain, Water Violet. De entre las cuales las hay:

1) completas: una parte aérea sobrevive en invierno y es de donde se originarán nuevos brotes: Clematis, Rock Rose, Water Violet (acuática en este caso).

2) parciales: la parte que se conserva con vida está bajo tierra y la parte aérea se seca y muere:Agrimony, Cerato, Chicory, Vervain.

Otra característica que comparten los 12 sanadores desde el punto de vista de su signatura es la polaridad. Estudiando cada una de las 12 plantas según el criterio esbozado en los tres códigos podemos resumir, usando la analogía, que raíces, tallos, hojas y frutos nos informan de un estado negativo, que sólo la energía de la flor puede revertir y positivizar.

Veamos un ejemplo: la impaciencia que manifiesta Impatiens se expresa en sus frutos, de los que salen disparadas las semillas sin dar tiempo, como hacen la mayoría de plantas, a que se sequen y caigan por sí mismas. La impaciencia que manifiesta su signatura se equilibra con la energía de su flor. De esta manera, a las personas impacientes se les administra la esencia de las flores de Impatiens glandulifera,no de sus frutos,ni de sus hojas o tallos. La flor de Impatiens representa la paciencia y equilibra la impaciencia que el resto de su planta manifiesta. Nosotros, como terapeutas florales, observaremos a la persona que queremos ayudar, y si en su patrón de comportamiento existe una clara analogía con la planta de Impatiens (Impatiens negativo dirían algunos), le administraremos su esencia floral.

Esta polaridad17, que de hecho existe en todo nuestro mundo (a menudo llamada dualidad) no es tan clara en todas las flores de Bach y existen algunas donde la polaridad se ha unificado o no resulta aparente, ya que toda la planta parece señalar un mismo don. Un ejemplo de ello se aprecia en Olive, que en todas sus partes manifiesta la energía y el buen movimiento de la misma (circulación). Resumiendo, los 12 sanadores manifiestan abiertamente su polaridad entre la parte vegetativa (-) y sus flores (+).

También podemos aventurar que los doce sanadores están constituidos por plantas con raíces de escasa profundidad y por lo tanto con poco trabajo a nivel del inconsciente. Las lecciones a aprender son actuales o del pasado actual (de esta vida, para entendernos), como los defectos a detectar para desarrollar su virtud opuesta, pero en ningún caso se ha de trabajar con el inconsciente (aunque Rock Rose, como arbusto de larga raíz, parece ser un precursor de lo que Bach irá explorando en las flores siguientes de cara a trabajar aspectos inconscientes importantes). Como decía Bach, en aquellos casos en que aplicando los 12 sanadores no se producía una mejoría, era necesario aplicar otras esencias, seguramente de un rango más amplio de actuación (y también más profundo; temas inconscientes como la culpabilidad–Pine; el sentimiento de inferioridad–Larch; y un largo etcétera).

Cuando estudiamos a los 12 sanadores desde la signatura vegetal, podemos observar su dualidad y nos fijamos en que su parte vegetativa expresa,para nosotros, el oponente negativo, mientras que su flor aporta la virtud opuesta. Pero la planta manifiesta un equilibrio claro. Sus dos polos se expresan por completo y se complementan mutuamente. No hay distorsión.

Así mismo sucede con las personas. Venimos a esta Tierra a aprender una lección de vida, a desarrollar un don que todavía no comprendemos y nuestro mismo defecto nos empuja a buscar dicho don, ya que este don que anhelamos es la flor que crece en la planta de nuestro ser. Nuestro defecto tiene que ser amado ya que es el motor que con el combustible de la dualidad nos empuja hacia la perfección. Sin el defecto, ¿qué anhelaríamos transformar?

La signatura me ha enseñado a mirar en mis raíces, a dar valor a lo oculto,y a entender lo inconsciente y lo que por debajo de lo evidente nos une a todos, lo colectivo, que también se mueve desde nuestras raíces. Anhelamos el Sol porque nuestra semilla tiende hacia él, hacia la luz, pero necesitamos la Tierra (lo cual cuesta más de ver) porque en esta misma semilla bulle la necesidad de oscuridad y matriz. Desde que venimos al mundo, la dualidad nos acompaña y nuestra reacción hacia la luz es siempre compensada por una fuerza igual pero de sentido opuesto hacia la oscuridad (como en la tercera ley de Newton o «acción-reacción»). ¿Será el camino aceptar las dos realidades y aprender a movernos con ellas? Hay que aceptar el reflujo cósmico y conociendo nuestra lección, aprender a poner todos nuestros esfuerzos en aceptarla.

Podemos agrupar a los 12 sanadores según criterios de signatura y siguiendo el orden de descubrimiento de Bach, en:

1) Personalidades que miran hacia el futuro

Impatiens: aventura lo que se debe realizar inmediatamente después, por lo que no vive en el presente.

Mimulus: aventura lo que da miedo, sufriendo por un futuro que aún no existe.

Clematis: se desconecta del presente imaginando un futuro mejor en el que vivir.

2) Personalidades condicionadas por el pasado, o que viven el presente muy condicionadas por experiencias de la infancia, que deben compensar en su día a día. Las tres tienen rizoma (tallo oculto), que relacionamos con contenidos reprimidos del subconsciente.

Agrimony: oculta su ansiedad con una máscara de alegría y despreocupación. Infancia de tensiones, peleas y represión.

Chicory: oculta su necesidad afectiva con «generosidad». Infancia de soledad.

Vervain: oculta su dolor e inseguridad con vehemencia y actividad. Infancia de no sentirse escuchado.

3) Personalidades con un fuerte componente de inseguridad en sí mismos. Falta de intuición y de conexión con el yo superior.

Centaury: inseguridad por debilidad de carácter y miedo a la soledad.

Cerato: inseguridad por falta de autoconfianza. Originada por un trauma en la infancia (ya que es una planta con rizoma).

Scleranthus: inseguridad en las decisiones por miedo al error.

4) Personalidades que se paralizan y aíslan

Water Violet: aislamiento por exceso de sensibilidad.

Gentian: aislamiento por exceso de racionalidad.

Rock Rose: aislamiento por exceso de miedo. Paralización.

9.2. Bach y la signatura

Es muy interesante, a nivel de signatura, constatar que en sus inicios Bach homeopatizó las semillas de Impatiens, Mimulus y Clematis, aunque después las descartó a favor del método de solarización de las flores, que descubrió más potente. ¿Qué información nos brinda esta primera preparación por el método homeopático?

La homeopatía se basa en el principio de que «igual cura igual». Bach aplica este principio tratando de curar desequilibrios con la preparación homeopática de las semillas de Impatiens (la impaciencia con que salen disparadas trata de curar la impaciencia de determinadas personas en su fluir vital); Mimulus encarna la inseguridad con sus semillas extraordinariamente pequeñas que suelen ser arrastradas por el agua (emocionalidad) y el remedio homeopático se aplica a las personas inseguras, y finalmente, Clematis, con sus semillas plumosas que simbolizan el aire, el vuelo, la desconexión, trata de curar a las personas que están siempre en las nubes, desconectadas de la realidad. Para curar «igual con igual», Bach no usa las flores sino las semillas, lo que nos indica que encarnan aspectos de la planta que por analogía podríamos relacionar con aspectos negativos de nuestra personalidad (el aspecto a tratar).

Más adelante, Bach se da cuenta de que para tratar un defecto y eliminarlo, hay que trabajar con la virtud opuesta, aplica este conocimiento a su trabajo curativo y entonces, en lugar de usar las semillas, se ve impelido a usar las flores, que en la planta representan la polaridad celeste y creativa. Representan por analogía lo positivo, la cualidad del alma.

En su inicio, Bach sigue los pasos de su maestro Hahnemann, aplicando la homeopatía, pero pronto se percata de la insuficiencia de este método para tratar los aspectos anímicos y aplica un nuevo método, la solarización de la flores basada en un nuevo concepto de curación por los opuestos. De esta manera da un salto de «igual cura igual» a «el defecto sana con la virtud opuesta». Las semillas (y el resto de la planta, exceptuando las flores) nos informan por analogía de los defectos a superar y las flores nos señalan las virtudes opuestas que ayudan a revertirlos. El viaje exploratorio de Bach nos muestra el concepto de polaridad que subyace en todas las cosas, y por lo tanto también en el reino vegetal. La polaridad, cuando se llega a manifestar, se traza entre la flor y el resto de la planta, tal como se observa al estudiar la signatura vegetal, en especial de estos 12 sanadores.

9.3. Introducción a las signaturas

A continuación se exponen por orden las partes en que se describe la signatura:

1) Nombre de la esencia floral (nombre científico): aparece en inglés tal y como las llamó Bach, y el correspondiente en latín, para que no quepan dudas de qué especie se trata, ya que los nombres no científicos pueden generar confusión por las variantes locales.

2) Descripción de la esencia floral según Bach: se trata del corto párrafo que Bach nos legó para describir cada una de las esencias florales, sin añadir o desarrollar nada.

3) Palabras clave: definen las características más importantes que trabaja la esencia floral, extraídas del texto anterior, y que tratarán de ser puestas en concordancia con aspectos de la signatura.

4) Código primario: analogía entre raíces, tallos, hojas, flores y frutos, y los aspectos psicológicos y mentales humanos. Se analiza el significado del color de cada una de las partes. Es la primera clave del diccionario planta-humano.

5) Código secundario: incluye la descripción y tratamiento analógico de las partes secundarias de los vegetales (como espinas, pelos, estípulas, zarcillos, glándulas, etc.), olor y sabor, movimientos si los tiene, tipo de reproducción y dispersión de sus semillas, las necesidades ecológicas de la especie, la relación con su familia botánica y sus ciclos temporales (diarios o estacionales).

6) Código terciario: incluye la información de cada especie vegetal que la humanidad ha descubierto: numerología, geometrías florales, su relación con la geocromoterapia en el caso de que se correspondan geometrías florales y filtros Geocrom (si no existe esta correspondencia, este apartado se obviará). También nos fijaremos en sus relaciones con otros reinos de la naturaleza, cuál o cuáles de los 4 elementos domina en la vida de cada especie, los usos que la humanidad ha encontrado de forma tradicional o por la moderna fitoterapia.

7) Características del estado o de la personalidad según la signatura: se expondrán las características que podremos deducir partiendo de forma exclusiva del estudio de la signatura de cada flor, como un resumen o extracto del conjunto de cada esencia.

8) Resumen vital: se trata, en pocas palabras, de sintetizar la esencia de la signatura de cada especie, tratando de que sea más poética que científica pero sin abandonar el fruto de la investigación. Es el intento de reconstituir la totalidad que la investigación fragmentó por partes, para obtener de cada planta una visión de conjunto, un holón, como diría Ken Wilber,una totalidad en sí misma que al mismo tiempo es una totalidad-parte de algo mayor que ella.

Impatiens (Impatiens glandulifera)

«A toda velocidad»

«Aquellos que son rápidos de pensamiento y de acción y que desean que todo sea hecho sin vacilación y sin retraso. Los que en la enfermedad se sienten ansiosos por curarse rápidamente. Los que encuentran muy difícil ser pacientes con la gente lenta, pues lo consideran un error y una pérdida de tiempo, de forma que se empeñarán en hacer que esa gente sea más rápida en todos los aspectos.

Con frecuencia prefieren pensar y trabajar solos, de modo que puedan hacer todo a su ritmo y su propia velocidad.»

Los doce sanadores (doctor Edward Bach)

Palabras clave: rapidez, impaciencia, intolerancia,falta de empatía, soledad.

Código primario

Las raíces de Impatiens penetran superficialmente en terrenos húmedos y arenosos, muy cerca del agua (símbolo de emocionalidad y vitalidad) o dentro de ella, siguiendo el curso de ríos o arroyos, en donde verterá sus semillas, que se distribuirán rápidamente. Las raíces son de un color rojizo, y se hunden escasamente en el suelo (unos 16 centímetros a lo sumo), creciendo con rapidez, cómo no. De hecho las plantas de Impatiens se arrancan sin esfuerzo de su lecho arenoso mostrando un sistema de raíces poco desarrollado en proporción a la altura de la planta. Esta superficialidad simboliza un escaso contacto con la Tierra, con el inconsciente y con el pasado, aunque este hecho viene condicionado por la disponibilidad de agua, que es su factor limitante. Si el agua queda más lejos y por lo tanto más profunda, Impatiens desarrollará unas raíces mayores hasta contactar con la humedad que necesita de forma vital. Podríamos decir que Impatiens se ancla más en el agua que en la tierra,y si sus raíces crecen más no es para fijarse mejor al suelo, sino para buscar el agua.

El color rojo es estimulante y en los humanos acelera el sistema nervioso incrementando la producción de adrenalina. Es símbolo de fuerza, vitalidad, excitación, agresividad, circulación, movimiento y alta estimulación, estados todos que podrían resumir perfectamente la personalidad Impatiens.

En las plantas adultas las raíces salen del tallo a varios centímetros del suelo (ver fotografía 1), aunque no lleguen de nuevo a él, con la función de mejorar la fijación de una planta, que puede crecer hasta los 2 metros o más si las condiciones de su entorno lo permiten, y que tiene que estar preparada para los cambios de nivel de las aguas y los sedimentos. Las raíces se desarrollan completamente en cada nudo si la planta es derribada y entra en contacto con la tierra. Aseguran su supervivencia a toda costa y a toda velocidad.

Tiene una gran capacidad de generar nuevas raíces, pero éstas son de escasa profundidad. Manifiesta una buena obtención de energía (que parece absorber del agua y de los minerales disueltos en ella), pero poco enraizamiento,lo que nos puede hacer pensar en un predominio de la mente (ya que la energía se concentra en la parte superior de la planta). Al tiempo, las raíces aéreas que sobresalen del suelo nos hacen pensar en la necesidad de estar preparada por si su fijación convencional es insuficiente (lo cual designa pragmatismo). Tiene poca relación con los contenidos inconscientes y con el pasado (por ser sus raíces poco profundas). Sus raíces no tienen capacidad de acumulación ya que la planta consume toda la energía en su rápido desarrollo (por lo tanto, las personalidades Impatiens tampoco tendrán una tendencia a la acumulación en ningún sentido, ya que su misma rapidez se lo impide, y acumular no sería práctico).

Sus tallos (ver fotografía 2) son delgados, huecos (ver fotografía 3), muy rectos y quebradizos, crecen rápido, pudiendo llegar a los 3 metros, y presentan una coloración rojiza. Son como cañas de bambú que crecen formando segmentos con nudos gruesos, de los que salen las hojas y largos entrenudos. El tallo, hasta el primer nudo es cilíndrico, pero después se va haciendo más y más anguloso, formado por 6 costillas que dan el aspecto de una sección hexagonal (6 lados). El hexágono se forma cuando un círculo recibe una presión idéntica en todo su perímetro. Así, las personalidades Impatiens se sienten presionadas (por ellos mismos) y de ahí nace la tensión (6 costillas longitudinales del tallo). Los tallos, por vivir cerca del agua, están embebidos de ella, lo que los mantiene turgentes (tensión interna), y ante su escasez, se marchitan con rapidez. Son de crecimiento muy rápido, rectos y huecos, que por analogía señalan una personalidad vital y activa pero no demasiado flexible (quebradizos); una mente rígida, enfocada en la acción (tallo rojizo), y una personalidad central con un vacío existencial (tallo vacío en su centro). Y es quizás este vacío el que la lleva a moverse tanto, a actuar con rapidez y evitar la calma que hará más evidente su ausencia de centro (las personalidades Impatiens corren siempre hacia delante en una incesante actividad). El color rojizo de los tallos vuelve a señalar actividad, por lo tanto se define un «cómo somos» acelerado, rápido, vital y energético (y todo lo que ya se ha comentado respecto al color en el apartado de las raíces). Este color rojizo se suaviza enormemente en la parte del tallo próxima a las flores, como si se tratara de una transición hacia otro estado.

Las hojas, lanceoladas18, crecen en verticilos19, inicialmente de 4 hojas (las del segundo nudo), y usualmente de tres hojas en los nudos posteriores, aunque pueden variar entre 3 y 5. Son de un verde oscuro por ambos lados (lo que indica que no existe ocultación en sus relaciones con los demás), y presentan el margen aserrado, con las puntas de sus dientes orientadas hacia delante, lo que denota una cierta irritabilidad y poco tacto en la forma de relacionarse con los demás y con el mundo. La forma de lanza de la hoja indica rapidez. Como apunta Pablo Noriega20, según el feng shui, las formas puntiagudas aceleran la energía. Recordemos que las puntas de los dientes son de color rojizo (actividad) (ver fotografía 4).

Las flores (ver fotografía 5) son de color malva pálido (rosa), de tres sépalos, dos pequeños y uno mucho mayor que forma una estructura con forma de casco. Tiene 5 pétalos, de los cuales 4 se presentan fusionados dos a dos. Los estambres, en número de 5, están fusionados a nivel de los filamentos. La fusión de distintas partes de la flor indica una tendencia a la unidad, manifestada como compensación de la tendencia a la soledad y aislamiento que esta personalidad acaba encontrando. Son flores de simetría bilateral, como los animales, y tienen la apertura hacia delante (ni hacia el cielo, ni hacia la tierra). Su horizontalidad se relaciona con el tiempo, por una parte el futuro, del que Impatiens se hace dueño al prever continuamente el siguiente trabajo por realizar, y por otra parte el pasado, simbolizado por la parte posterior de la flor, que se extiende y termina en un pequeño espolón, curvado hacia abajo, en la parte posterior del casco. El espolón contiene un dulce néctar que atrae a los insectos, de esta forma la flor concentra su energía en la zona que simboliza el pasado. El pasado compensa el futuro que señala el rápido crecimiento y la proyección del resto de la planta.Futuro - pasado = presente.

El color rosa pálido de la flor calma la tendencia del vegetal a la aceleración. Para preparar la esencia sólo se escogen las flores más claras, descartando las de tonos más rojizos, pues, tal como decía Bach, hace falta buscar la virtud a trabajar (rosa pálido) para abandonar el defecto (rojo). El color rosa manifiesta suavidad, dulzura, compasión, empatía, amabilidad y amor, estados que necesita la persona en estado Impatiens negativo. También en el centro de la flor encontramos un rosa tan extremadamente suave que podemos clasificar de blanco, color que aporta paz, serenidad, y que calma el dolor. La estructura de la flor tiene un aspecto poco habitual, ya que el punto de anclaje con el tallo (pedúnculo floral) se encuentra en la parte superior de la misma. En la mayoría de flores, este punto de inserción se encuentra en la parte posterior y/o inferior de la flor. Esta sujeción permite la disposición espacial horizontal de la flor que, con el viento, oscilará como una balanza. Pero realmente, la posición no es centrada, desde el punto de anclaje hay más trecho hacia atrás (pasado) que hacia delante (futuro) (ver fotografía 6).

También es interesante el degradado de colores que parte de un cáliz rojizo en forma de «casco de policía», que da el nombre a esta planta en Inglaterra («Policeman’s Helmet»), a unos pétalos rosa (malva) pálido. Esta gradación es más intensa en la parte cercana al tallo y menor en su parte más alejada (pétalos), cosa que ya nos indica una suavización de la actividad en la flor. Si hacia delante simboliza el futuro y el rojo la actividad, la suavización del rojo hacia delante nos habla de un futuro menos acelerado, menos veloz y activo. Mientras que la parte que simboliza el pasado se mantiene en tonos más oscuros (más energía en el pasado).

La cápsula (ver fotografía 7) tiene 5 suturas, que son los lugares por donde se abrirá, y en su interior se crea una fuerte tensión entre las células parenquimáticas de la parte externa, que se hinchan debido al fuerte potencial osmótico, y las células fibrosas del interior, que oponen resistencia a esta presión. Esta tensión se mantiene hasta la madurez, cuando la separación de los dos tipos de células se destruye, se igualan las tensiones y se produce la «explosión», liberando las 5 semillas, que salen disparadas de sus cápsulas a unos 6 metros de distancia. El más leve contacto (o aun la ausencia de él) puede producir dicha explosión, lo que convierte la recolección de semillas en una actividad muy divertida (y no exenta de peligros, ya que las semillas salen propulsadas a más de 10 km/h. Recomendamos gafas protectoras).

La explosión simboliza su proyección al futuro, y las semillas simbolizan los proyectos que se llevan a cabo; las semillas propulsadas hacia delante nos hablan de acciones rápidas y ejecutadas con impaciencia, con precipitación; continuos proyectos futuros en los que se trabaja aun antes de terminar el proyecto actual. La precipitación se percibe al analizar la calidad de las semillas que expulsa, ya que algunas de ellas no son semillas maduras y al poco tiempo se secarán o pudrirán (proyectos inacabados). Impatiens no puede esperar, como hace la mayoría de especies vegetales, a que sus cápsulas se sequen y sus semillas caigan, es un gran símbolo de la impaciencia de esta planta.

Las semillas,para poder germinar, necesitan ser «enfriadas» por las bajas temperaturas invernales. La necesidad de frío bien pudiera verse como una compensación del calor interno que desprende la aceleración de su metabolismo para crecer hasta los dos o tres metros y fructificar en unos 6 o 7 meses. Dentro de la polaridad de todo ser vivo, el frío que soportará la semilla la prepara para el calor interno que tendrá que desarrollar. Además, de sus semillas se obtiene un aceite comestible que se usa también para la iluminación (buen combustible), porque tiene gran energía calorífica. Las semillas mantienen su viabilidad entre un año y medio y tres años aproximadamente, y son capaces de germinar bajo el agua.

Código secundario

Recordemos que lo conforman todas aquellas partes de la planta que podemos clasificar como especiales (pelos, espinas, etc.) dentro de cada una de las estructuras constituyentes de un vegetal (raíces, tallos o troncos, hojas, flores y frutos). También lo conforman aspectos de su bioquímica (olor y sabor), o de su ecología y ciclos biológicos.

Glándulas: En la base de las hojas (ver fotografía 8), donde el pecíolo se junta al tallo, aparecen unas glándulas que son como saquitos alargados de color blanco-verdoso con el extremo rojo;habitualmente son 6,pero también aparecen en el margen de algunas hojas, en el extremo más cercano al tallo, aunque son de menor tamaño.

No parecen desprender olor, pero de algunas se ve salir una pequeña gotita de fluido. En estas glándulas se produce una secreción de agua líquida mezclada con alguna otra sustancia, lo que le da un tacto viscoso. Seguramente cumplen la función de contribuir a la regulación de su presión interna, pues no olvidemos que esta planta está siempre «con los pies en el agua» y por lo tanto necesita compensar un exceso de absorción de agua al que no ha seguido una buena transpiración (quizás por un descenso de las temperaturas). Al conjunto de células especializadas en segregar agua se las llama técnicamente hidátodos epitémicos, y tienen un pequeño agujerito en su extremo por el que se regula la apertura y el cierre de la glándula. El nombre científico glandulifera que define a esta especie de Impatiens se le da por la presencia de estas pequeñas glándulas, ausentes en las otras especies.

Analógicamente, la presencia de estas glándulas nos habla de la presión interna, que ha de controlarse, de un exceso de energía o vitalidad mal dirigida, que trata de equilibrarse.

Pelos: En ninguna de sus partes presenta Impatiens vello. Este dato señala una baja sensibilidad en relación con el entorno (baja empatía). Le cuesta captar información de su entorno que podría utilizar para entender mejor a los demás, con ritmos distintos del propio.

Espolón: Está al final de la flor y se tuerce hacia abajo. Es curioso que sea verdoso en lugar de rosado como el resto del casco. El espolón es el receptáculo del néctar que sirve para atraer a los polinizadores en busca de su dosis de energía rápida. Al azúcar lo asociamos con la energía rápida que se encuentra al final de la flor, en la zona correspondiente al pasado, y el espolón señala la tierra. En resumen, la flor de Impatiens centra su energía en el pasado y en la tierra, al contrario de lo que manifiesta la signatura del resto de la planta, que es hacia el futuro y hacia arriba (mente).

Orientación espacial: Impatiens crece sobre todo hacia arriba, aunque por el gran número de plantas que crecen juntas puede formar estructuras conjuntas de un cierto volumen. Una Impatiens grande y ramificada crece como un triángulo invertido, es decir, abriéndose hacia arriba, por lo que el vértice central del triángulo señala a la tierra. Un triángulo invertido señala materialización, concreción, acción. También las tres hojas de sus verticilos simbolizan el triángulo invertido, así como el conjunto de las ramas florales.

Olor y sabor: sus hojas tienen un sabor amargo, no muy intenso pero bien presente, en cambio, las flores son dulces por el néctar que se concentra en el espolón. Las flores tienen un agradable olor dulzón, pero no muy intenso. El amargo está asociado al color rojo, al corazón y al intestino delgado, y conduce la energía hacia abajo, dispersa el calor interno, reduciendo el nerviosismo, la fiebre, las inflamaciones (como indica parte del patrón transpersonal de Impatiens). El sabor dulce (de su flor) desacelera, relaja y es útil contra el dolor agudo. Otra vez se trata de su función transpersonal, que la hace partícipe del Rescue Remedy. Si un exceso de amargo podría dañar al pulmón, el dulce lo tonifica.

Ciclos temporales y biológicos: En 6 o 7 meses completan su ciclo llegando a los 2 o 3 metros de altura, floreciendo y fructificando con profusión hasta las primeras heladas, que matan la planta con facilidad debido a su alto contenido en agua (que se hiela y hace explotar las células). Es de ciclo, por tanto, acelerado. En invierno no se conserva ninguna parte de la planta, sólo las semillas. Los restantes 6 meses los pasa en forma de semilla, sometida a bajas temperaturas (como decíamos, para enfriar el exceso de calor que la otra mitad de ciclo manifiesta). Su ciclo es un equilibrio perfecto de yin y yang: mientras que en la vida activa (yang) de la planta surge la flor, que es yin, en estado de reposo (yin) de la semilla se almacena el yang, representado por su aceite tan combustible.

Movimientos: Uno muy claro, el conocido de las semillas que salen propulsadas a distancia. Los movimientos dan sensación de animalidad y ya hemos comentado que la simetría de esta flor es bilateral (como la simetría de la mayoría de animales). No todas las especies vegetales tienen movimiento (si no tenemos en cuenta el crecimiento, que es la forma básica de moverse de los vegetales). Impatiens se mueve, otro dato importante de su signatura, hacia delante (hacia el futuro).

Tipos de reproducción y dispersión: Reproducción sexual, favoreciendo la polinización cruzada entre plantas distintas, producida por los insectos que penetran en la flor buscando el néctar que les ofrece. Su dispersión es por propulsión a distancia de las semillas. La dispersión de las semillas a una cierta distancia nos indica que los progenitores Impatiens necesitan un cierto espacio vital en su entorno (para poder mantener su ritmo) y por lo tanto alejan sus hijos de sí con una cierta impaciencia (no hay que perder de vista que algunas plantas sueltan las semillas al viento, como Elm, y que pueden alejarse varios kilómetros, mientras otras las dejan caer a su lado, como en el caso de Chicory). Impatiens prefiere una cierta distancia, que en el caso habitual de caer en el agua se suele hacer mayor.

Ecología de la especie: Ecológicamente, fuera de su hábitat, está considerada una plaga, dado su alto índice de propagación por semilla21 y su rápido crecimiento, desbancando a otras especies autóctonas del margen de los ríos (de hecho, en Inglaterra, desde que llegó alrededor de 1839, se ha convertido en una de las 20 plantas más invasivas, clasificadas según su abundancia y amplia distribución, y se organizan encuentros de conservacionistas para cortar Impatiens antes de que produzcan las semillas). Impatiens necesita humedad pero tiene una gran adaptabilidad a tipos de suelos y situaciones de sol o de sombra. El agua es el único requerimiento en abundancia (vitalidad). Su hábitat natural se encuentra en los Himalayas, entre unos 1.800 y 4.000 metros de altitud, y en estas duras condiciones, con unos largos inviernos, debe haberse fraguado la aceleración de su sistema metabólico para completar su ciclo antes de los nuevos fríos. El metabolismo acelerado (caliente, diríamos) se entiende mejor en la latitud de su origen, en el que domina el frío (yin) por encima del calor, y por lo tanto la compensación de la planta es la aceleración (yang).

Las Impatiens crecen juntas, agrupadas, y por su rapidez de crecimiento apenas toleran (intolerancia) que otras especies puedan vivir entre ellas, ya que rápidamente copan todo el espacio disponible (de ahí que se las considere como planta invasora en los territorios de los que no es autóctona). Las personalidades Impatiens se sienten mejor junto a los de su temperamento activo y rápido, ya que es difícil que otras personalidades puedan llevar y mantener su elevado ritmo, por ese motivo Bach las clasificó dentro del grupo de las flores de la soledad.

Familia botánica: Pertenece a la familia de las Balsamináceas, que en nuestro territorio destacan por ser plantas ornamentales de escaso tamaño. Todas las plantas de esta familia tienen un rápido crecimiento, y a pesar de ser a veces robustas, como nuestra Impatiens glandulifera,no lignifican sus tallos. Se usan a nivel medicinal como balsámicas22 y de ahí proviene el nombre de su familia (la más usada de este grupo es Impatiens balsamina, de la que se conoce su eficacia contra las bacterias).

Código terciario

Lo constituyen aquellos conocimientos humanos que se han adquirido desde distintos ámbitos de cada especie vegetal.

Números: El 3 es el número habitual de hojas por cada nudo o verticilo y representa la activación. En la flor domina el 3, por el número de sépalos, y el número 5, por los pétalos. El 5 es la unión de los principios masculinos y femeninos. Ya que en el resto de la planta dominan los principios masculinos o yang, esta aparición de yin permite equilibrar el exceso de yang.

Geocromoterapia: El arquetipo asociado es el pentágono rosa, ya que Impatiens tiene 5 pétalos, y a pesar de que su disposición en el espacio no tenga una simetría radial, el simbolismo es claro. «El pentágono rosa da calma, serenidad y paz interior y es muy útil para tratar los estados de estrés, actuando a la manera del Rescue Remedy de Bach», según señala Marta Povo23. No debemos olvidar que Impatiens forma parte de este remedio de rescate.

Relaciones con el reino mineral: Otras especies del mismo género Impatiens (Impatiens capensis) tienen una elevada concentración de minerales, entre los que destaca el oxalato de calcio, que son los cristales que intervienen, entre otras cosas, en la formación de cálculos renales. La presencia de oxalato de calcio en el interior de un vegetal puede indicar su baja tolerancia al calcio, y para evitar su toxicidad lo precipita en forma de oxalato cálcico, inocuo para el vegetal. Recordemos que el calcio es imprescindible para la formación de huesos y para el movimiento muscular, ambos parte estructural del cuerpo humano. Impatiens no tolera bien el calcio y presenta una estructura rígida físicamente (pero no resistente).

Relación con el reino animal: Impatiens se relaciona con el reino animal porque necesita de los polinizadores para su fecundación y obtención de semillas. Al tener el néctar en el espolón del final de la flor, obliga a los insectos a penetrar en su interior y entonces el polen se pegará a sus espaldas, y al ir de flor en flor se producirán las deseadas fecundaciones. La flor manifiesta la necesidad de otros para concretar su función reproductiva. Dicho de otro modo, Impatiens debe darse cuenta de que necesita a otras personas distintas (no Impatiens) para crear y realizarse, para dar su fruto, para aprender su lección vital.

Relación con los 4 elementos: El color de la planta, siempre con la presencia más o menos intensa del rojo (color asociado con la energía de la Tierra),y su propia aceleración y explosión en la dispersión de la semilla (que almacena un gran poder calorífico), apunta a una predominancia del elemento fuego, que se reduce a medida que se asciende y nos acercamos a la flor, en donde el rojo se encuentra diluido. Por otra parte, su dependencia del agua y la estructura de su tallo (que casi parece suculento) nos hablan de mucha importancia del elemento agua. Fuego y agua se regulan mutuamente y conviven con gran intensidad en esta especie.

Usos populares: Se conoce que en algunos lugares se comen crudos los brotes y tallos jóvenes, aunque no conviene abusar por su exceso de contenido en minerales. Tan sólo hirviendo dichos tallos se puede minimizar el posible efecto pernicioso. También sus semillas pueden comerse y tienen un agradable sabor a nueces. El aceite de sus semillas es también comestible (a la par que combustible).

Simbolismo del uso medicinal: De esta especie hay pocos datos en la fitoterapia europea, pero en China algunas especies del género Impatiens son usadas en infusión, aplicada de forma interna o externa para tratar el reuma, los resfriados, las inflamaciones glandulares, los forúnculos y otras enfermedades de la piel. Las flores frescas son usadas para combatir las infecciones de hongos en las manos. El uso popular, tanto en China como aquí, puede presentar numerosos errores, de manera que nos vamos a centrar en lo poco que conocemos y que ha sido demostrado por científicos chinos con algunas especies de Impatiens (pero no específicamente la Impatiens glandulifera de Bach). Se conoce que los extractos de Impatiens son bacteriostáticos24.

Características de la personalidad Impatiens (según la signatura)

Mucha energía y vitalidad, velocidad, y capacidad para la acción y el movimiento, excitabilidad, irritabilidad, sentido práctico, poco enraizamiento, escaso contacto con estructuras no conscientes, ni con el pasado, sin tendencia a la acumulación, no se reserva nada, predominio de la mente, impaciencia, precipitación, poca sensibilidad (entendida como la capacidad de recibir información de su entorno), de donde deriva una pobre empatía, personas directas, sin ocultación. Tendencia a la soledad y aislamiento. Siempre mentalmente en el futuro, rigidez, fragilidad, tensión, presión, vacío existencial.

Resumen vital

Toda la vida de Impatiens, desde que germina hasta que muere con las heladas, está guiada por la velocidad, no existe ninguna etapa de su vida diferenciada en este aspecto. Por otra parte, durante el largo invierno en los Himalayas, las semillas reposan a la espera, recibiendo el intenso frío. Pasa tantos meses viviendo con intensidad como los que descansan sus semillas, a menudo bajo la nieve, preparándose para una nueva primavera. Quizás de este resumen vital se podría extrapolar la vida de una personalidad Impatiens, en la que seguramente existirá una aceleración desde pequeño. Enseguida andará, hablará, razonará, será muy impaciente desde niño. Le costará todo aquello que requiera espera (de hecho la mayoría de niños son impacientes por naturaleza y disponen de una gran vitalidad) y a medida que su ego madure seguirá con impaciencia, mientras que otros niños madurarán manifestando otros estados distintos.

La impaciencia podrá ser mayor o menor en función de su trabajo y el entorno vital, pero su mente siempre tenderá a ir por delante, lanzando sus frutos (creaciones) casi antes de estar maduras (precipitación). Pero cuanto mayor sea el desgaste que provoque su vida activa en extremo, mayores tendrán que ser las fases de reposo (enfriamiento de las semillas) y más corta será su vida. La madurez (las flores) le dará un descanso a la mente y a la actividad, y les permitirá apreciar los contactos sutiles que se esconden en el «tiempo perdido», conversando con los demás de futilidades.

Mimulus (Mimulus guttatus)

«El valor de las emociones»

«Miedo de las cosas del mundo, de la enfermedad, del dolor, de los accidentes, de la pobreza, de la oscuridad, de estar solo, de la desgracia… Los miedos de la vida cotidiana. Esas personas calladas que llevan sus miedos en silencio y que no hablan libremente de ello con los demás.»

Los doce sanadores (doctor Edward Bach)

Palabras clave: miedos concretos y conscientes, retraimiento, timidez, vergüenza.

Código primario

Las raíces de Mimulus (ver fotografía 9) crecen cerca del agua y por tanto su signatura nos habla de una profunda influencia de las emociones (pero menos de la vitalidad, porque en Mimulus el color verde predominante no simboliza una energía exagerada, ni una aceleración, cosa que sí sucede con Impatiens y sus tonos rojizos). Las raíces de Mimulus buscan profundidad (más contacto con la Tierra) para poder sujetarse bien contra los embates del agua, a la que se encuentran tan próximos. Tiene la capacidad de producir estolones, que son raíces que aparecen en los nudos del tallo en el caso que contacten con el suelo, algo nada raro en esta especie, que a menudo tiene tallos que se arrastran a los lados antes de ascender. Así, desarrolla raíces ciertamente superficiales (casi a la luz, si no fuera porque las propias hojas las protegen) al tiempo que otras más profundas. La necesidad de fijación en el caso que el agua tumbe la planta y su instinto de supervivencia las hacen enraizar con tanta facilidad. Los Mimulus tienen necesidad de «tocar de pies en el suelo», avanzar paso a paso y fijarse en la seguridad de la tierra para evitar ser arrastrados por las emociones (corrientes de agua) y para conseguir que sus miedos e inseguridades no los dominen totalmente. Las raíces más superficiales, cercanas a la luz, simbolizan aspectos conscientes, mientras que las profundas, aspectos más inconscientes o relacionados con el pasado o la familia (origen de sus miedos actuales). Son conscientes de sus miedos actuales pero a menudo no serán conscientes de las causas que los provocan.

El tallo de Mimulus es carnoso (ver fotografía 10), lleno de agua, que de nuevo simboliza una emocionalidad que persiste en el centro de la personalidad. La persona está repleta de emociones, un agua de la vida que llena por completo la estructura de la personalidad, por lo que las emociones priman por encima de la mente (que constituye la herramienta capaz de refrenarlas al aplicar la razón a muchos de los miedos concretos de la persona). Existen en los jóvenes Mimulus unos pelos glandulares que segregan una sustancia altamente pegajosa. A la par, los niños Mimulus son también pegajosos en su trato con los padres debido al miedo y la inseguridad que les invade. Las plantas de Mimulus crecen como arrastrándose, hasta que fijan nuevas raíces y encuentran la fuerza para ascender y erguirse. También las personas Mimulus se retraen (timidez), no quieren crecer ni erguirse para evitar aquello que les da miedo y pasar inadvertidas. Una vez adultas, las plantas de Mimulus carecen de pelos glandulares pero conservan pelos simples. Muy interesante resulta observar el crecimiento diferencial de Mimulus cuando abunda la luz o bien escasea. En abundancia de luz, los tallos son más rectos y completamente verdes, mientras que en condiciones de menos luz, los tallos son postrados y después ascienden y tienen abundantes tintes rojos (como si sacaran más energía de la tierra y el agua para compensar un tanto la falta de luz). La luz, es decir, la conciencia, está muy presente en la mayoría de la etapas de crecimiento de Mimulus. Si falta la luz a la personalidad, ésta crece postrada, con dificultad, más visceral y atraída hacia la tierra, impidiendo su ascenso y manteniendo por más tiempo su inseguridad y sus miedos. Con la luz (conciencia), la personalidad (el tallo) se desarrollará más fácilmente y con mayor equilibrio.

Las hojas (ver fotografía 11) son opuestas, y una vez adultas, cerca de las flores, abrazan al tallo, lo que, como hemos comentado, se trata de una muestra de inseguridad, de necesidad de afianzarse en las relaciones con el mundo exterior, pero el afianzamiento no es posible dado lo emocional de su personalidad. Inseguridad en la relación con el mundo. «El mundo se come al yo.» Su forma es redondeada y con el margen suavemente dentado, con dientes mayores y dientes menores, lo que nos indica una expresión suave aunque desigual en sus relaciones. El hecho de tratarse de hojas opuestas nos hace pensar en una dificultad o tensión en su relación con el mundo, teniendo que escoger entre mostrarse o retraerse. Si nos fijamos bien, las hojas están como arrugadas, retraídas entre nervio y nervio, y si tratamos de tensarlas suavemente veremos que las arrugas desaparecen. Los nervios se presentan hundidos por el haz y muy marcados por el envés, lo que nos indica sensibilidad nerviosa pero que se trata de ocultar. Mimulus en el mundo manifiesta retracción.

Las flores (ver fotografías 12 y 13), en cambio, con su color amarillo señalan expansión, y con el rojo, movimiento, fuerza y vitalidad (los puntitos rojos de su centro). El color amarillo también simboliza la razón, la mente que domina la emoción pero no mediante la represión, sino mediante el entendimiento. El amarillo estimula el sistema neuromuscular, el sistema linfático (defensas) y el tracto intestinal, en relación, las infecciones repetitivas por falta de defensas así como los problemas digestivos suelen ser padecimientos habituales en las personalidades Mimulus. La flor de Mimulus tiene, al igual que Impatiens, una simetría bilateral y mira al frente, aunque algo inclinada hacia arriba, lo que simboliza un trabajo con el eje temporal, una proyección de valor hacia el futuro (amarillo con puntitos rojos), para compensar los miedos, que a menudo se aventuran antes de encontrarse con ellos cara a cara. Al conocer bien sus miedos, a menudo se «pre-ocupa» mucho antes de vivirlos (antes de ocuparse). Tiene miedo de tener miedo (por ejemplo: miedo de salir a la calle por si se cruza con un perro). Mira al futuro con miedo. Su estructura es tubular, lo que indica la necesidad de un tratamiento largo para trabajar los miedos y los patrones de inseguridad25. En flores tubulares como ésta que miran hacia arriba (Mimulus lo hace sólo ligeramente), decimos que su forma de copa o cáliz dirige la energía cósmica y solar al centro de la flor, y de ésta al tallo (personalidad), para llenar con la frecuencia cromática de la flor el centro de la personalidad.

Las flores de Mimulus son aproximadamente antropomorfas, como las de algunas orquídeas, y siguiendo la ley de la analogía, comparando la flor entera con un ser humano, comprenderemos que existen unas señales claras. La parte reproductiva de la flor se asocia al cerebro y las ideas (sexto y séptimo chacra), y el centro de la flor, echado hacia fuera y con manchitas rojas, señala valor y energía para los chacras tercero al quinto. El tercero para activar la mente (y comprender el escaso fundamento real de sus miedos), el cuarto para movilizar la energía de la compasión (su lección a aprender) y el quinto para la comunicación (vencer la timidez). Señal de elevación energética de todos esos chacras.

Es interesante saber que Mimulus, después de la fecundación, pierde los pétalos pero conserva los sépalos, que se cierran en torno a la futura semilla para protegerla hasta que no esté a punto para abandonar el hogar materno. Este hecho nos muestra que Mimulus no quiere dejar sus hijos a su suerte, sino que prefiere esperar a que maduren antes de emanciparse,y que a nivel de proyectos quiere asegurarse mucho antes de concretar y materializar algo, seguramente por miedo al error.

El fruto (ver fotografía 14) contiene unas pequeñísimas semillas que colonizan los márgenes de los arroyos de aguas limpias y germina entre las piedras demostrando que el miedo puede colonizar cualquier rincón del alma humana en donde la emocionalidad domine por encima de la razón de una forma desmesurada. Es interesante constatar que las semillas de Mimulus sólo germinarán si reciben luz, y por lo tanto no tienen que ser enterradas. El miedo que simbolizan está en la superficie, en lo cotidiano, y como bien sabemos es consciente (luz).

Código secundario

Pelos: simbolizan la hipersensibilidad y capacidad de captar mucha información de su entorno, situados en el tallo (la base de la personalidad es muy receptiva) y en el reverso de las hojas (esconden esa sensibilidad por timidez o porque ni siquiera relacionan sus personalidades con esa enorme sensibilidad). También las flores los poseen, y al igual que ellas son de color amarillo,lo que podría indicar que su intuición y sensibilidad también se puede usar para captar información positiva y no sólo para incrementar los miedos. La esencia enseña a comprenderse mejor a uno mismo y a su entorno.

Pelos glandulares: Aparecen en su fase juvenil (ver fotografía 15), y en las hojas nuevas y tiernas simbolizan una alta sensibilidad pero con el añadido de la adhesión. Es un estado en el que un niño Mimulus tiene una fuerte dependencia de sus padres y siempre está «pegado» a ellos debido a su fuerte componente de inseguridad. Estos pelos desaparecen en el estado adulto, y vuelven a reaparecer cerca de las flores y en el cáliz, lo que denota que, al envejecer, las personalidades Mimulus necesitan de nuevo adherirse a los demás. Es bien sabido que las personas mayores tienden a una especie de regresión a la infancia en todos los sentidos (y especialmente con ciertas demencias seniles). Entre los 20 y los 60 años será el período en el cual Mimulus se sentirá más seguro, pero en la vejez volverá al antiguo patrón infantil de gran adhesión a los demás por inseguridad.

Orientación espacial: En el crecimiento, Mimulus presenta tallos con escasa o nula ramificación y hojas opuestas, ambas manifestaciones correspondientes al número 2 en su estructura vegetativa. La línea (el tallo sin ramificar) es la prolongación del punto (la semilla). También se prolonga por las raíces, naturalmente. El 2 simboliza la dualidad, tan presente en el carácter de Mimulus, que siempre se plantea si debe hacer o no una cosa. Pero en las flores se resuelve dicha duda, ya que se observan a menudo 4 ramas florales saliendo de un mismo punto y en las 4 direcciones cardinales. El cuadrado, o 4, simboliza la materialización, la fuerza de la concreción. Gracias a la energía de las flores, Mimulus concreta a pesar de sus miedos. La seguridad del 4.

Olor y sabor: El sabor de sus hojas es ligeramente amargo, parecido al de la lechuga. Un amargo tan suave según la medicina tradicional china contribuye a secar el exceso de humedad, lo cual podemos extrapolar a un control del exceso de emocionalidad tan visiblemente presente en las personalidades Mimulus. Conduce la energía hacia abajo, para fortalecer las raíces,para trabajar con aquellos aspectos ocultos de las emociones que están en contacto con ellas (el agua siempre está a los pies de Mimulus).

Ciclos temporales y biológicos: Nace de las semillas en la temprana primavera y suele florecer en medio del verano o a finales. Es una planta que a pesar de ser anual tolera el frío y en algunos casos puede sobrevivir más de un año. Este hecho señala que la rapidez no es su virtud principal, aunque tampoco tiene un ciclo tan lento como veremos después en Gentian o Centaury.

Movimientos: Es interesante constatar que la parte femenina de la flor, el estigma, parece una pequeña boca abierta que se cierra al contacto, de forma que el grano de polen que se adhiera a su superficie quedará encerrado y será absorbido hacia el ovario. Después de un rato, el estigma se abrirá nuevamente y se cerrará otra vez al ser estimulado, y así sucesivamente, hasta que la fecundación se complete. El yin domina en exceso en toda la planta, y en la flor, la parte femenina (estigma), actúa como yang, equilibrando la gran sensibilidad receptiva de Mimulus. Esta movilidad es casi más propia del animal que del vegetal. Es curioso que las dos primeras Flores de Bach sean de agua, de simetría bilateral, invasivas, no autóctonas (una del Himalaya y la otra de América del Norte) y tengan factores de movilidad propios de los animales. ¿Casualidad?

Tipos de reproducción y dispersión: Es de reproducción sexual gracias a la polinización producida por los insectos que las visitan. Tienen necesidad de otros para llevar a término sus ideas, para tener el valor de materializarlas. Las semillas caen a la vera de la planta madre, y como a menudo está muy cerca de un curso de agua, las finísimas semillas podrán alejarse a grandes distancias. La intención inicial de Mimulus no es arrojarlas al agua, como hacen las Impatiens. Mimulus las deja caer a su lado (quieren a sus hijos cerca y no quieren que sus creaciones se expandan demasiado porque eso les obligaría a salir de sí mismos), en todo caso la permanencia de las semillas durante un tiempo bajo la protección de los sépalos secos de la flor les ha permitido su maduración, y así, cuando se abre la cápsula y caen, están sobradamente preparadas.

Ecología de la especie: Es originaria del oeste de América del Norte, desde Canadá a México, se ha naturalizado en Inglaterra y crece en el margen de los ríos y arroyos. A menudo es arrastrada por la corriente, por lo que ha aprendido a fijar fuertemente sus raíces entre las rocas. Se trata de una planta altamente sensible a la contaminación, que con claridad podría simbolizar esa gran sensibilidad al entorno que Mimulus padece (a la contaminación no sólo física, sino también energética). Su entorno la condiciona fuertemente. Tolera bien el frío pero no temperaturas inferiores a los – 20 ºC. El frío se suele relacionar con el miedo (Vivation26) y, a pesar de sus abundantes miedos, tiene una gran resistencia a sufrirlos. Puede llegar a ser una planta invasiva, como invasivos son los miedos (de hecho invadió Inglaterra, ¿verdad?).

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Дата выхода на Литрес:
13 ноября 2024
Объем:
598 стр. 298 иллюстраций
ISBN:
9788416267606
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Bookwire
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