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MERCOSUR

Su desarrollo normativo frente a las tendencias mundiales

Ignacio Bartesaghi Hierro


© Ignacio Bartesaghi Hierro

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E-mail: info@grupomagro.com

www.grupomagro.com Montevideo - Uruguay

Editor: Fernando Díaz

Diseño: Patricia Carretto

ISBN: 978-9915-9351-0-2

Índice

Prólogo

Presentación

Agradecimientos

Tabla de figuras

Acrónimos

1. Aspectos introductorios

1.1 Delimitación metodológica

1.2 Objetivos

1.3 Metodología aplicada para la clasificación de las normas

2. Estado de situación

3. Nuevos conceptos de integración económica

3.1 La realidad del comercio mundial

3.2 Del GATT a los mega bloques comerciales

3.3 Tendencias recientes de la integración económica

4. Estado actual del comercio internacional

4.1 La OMC

4.2 Los nuevos TLC

4.3 Los mega bloques

4.4 El caso de la Alianza del Pacífico

5. El Mercosur

5.1 Antecedentes

5.2 Tratados originarios del Mercosur

5.3 Objetivos centrales del bloque

5.4 Desarrollo institucional

5.5 Protocolos y acuerdos más destacados

5.6 Cumbres presidenciales

5.7 La agenda externa del bloque

5.8 Sistema de Solución de Controversias

6. Análisis de las normas del Mercosur

6.1 Decisiones

6.2 Resoluciones

6.3 Directivas

6.4 Recomendaciones

7. Desarrollo del Mercosur

7.1 Desarrollo por áreas

7.2 Estado actual y desafíos

8. El Sistema de Solución de Controversias y los laudos arbitrales

8.1 Aspectos institucionales

8.2 Laudos

9. Resultados

9.1 Hipótesis principal

9.2 Hipótesis secundaria

10. El Mercosur en 2019: avances y perspectivas

10.1 Contexto de la Cumbre de Santa Fe

10.2 Decisiones aprobadas en la Cumbre de Santa Fe

10.3 Contexto de la Cumbre de Bento Gonçalves

10.4 Decisiones aprobadas en la Cumbre de Beto Gonçalves

11. El futuro del Mercosur

12. Referencias bibliográficas

Prólogo

Un análisis clínico

En nuestro país se sabe que Ignacio Bartesaghi Hierro es uno de los expertos de más alto nivel en lo que tiene que ver con integración, comercio exterior y Mercosur. Aporta al análisis de tan importantes temas su formación académica y la visión de los intereses nacionales que corresponde a su tradición política familiar, que logra el siempre difícil pero necesario equilibrio entre el saber científico y la realidad a la que el mismo debe aplicarse. Esta obra que hoy nos honra presentar es una fehaciente prueba de esa poca frecuente virtud.

Al leer esta obra nos encontramos ante un verdadero análisis clínico de este empeño nacional cuando estamos próximos a transitar la trigésima década de este. Inclinado sobre este largo proceso, el Dr. Bartesaghi Hierro actúa con los contemporáneos valores del saber y del querer. Burke sostenía que cuando se ejercía la clínica sobre la propia patria había que actuar como quien considera las heridas en el cuerpo paterno, con amor filial, pero sin esconder el diagnóstico por ser la verdad, el primer paso previo a las sugerencias terapéuticas.

Para ello se sumergió en la paciente labor de analizar “las normas aprobadas por los órganos con capacidad decisoria que le permitió ser más concluyente respecto del nivel de cumplimiento de los objetivos originarios que ha alcanzado el proceso de integración “. Labor de paciencia y constancia que permite, dejando de lado la hojarasca, ir a la carnadura inapelable de lo efectivamente decidido y hecho en la conducción del proceso de integración regional.

Todo lo que luego entra en el capítulo de las probanzas esta sintetizado en la Hipótesis Principal. “Las normas aprobadas fueron transformando al bloque en un proceso de integración con énfasis en el área política. Este hecho determinó el distanciamiento de sus miembros de las tendencias comerciales internacionales, lo que tuvo efectos en la inserción del bloque en la economía internacional”. Agregamos, de nuestra cosecha, pero en consonancia con las conclusiones del trabajo, consecuencias negativas, diríamos que paralizantes de la eficacia de la organización regional en cuanto al cumplimiento de sus fines específicos.

Como todo hecho histórico el proceso de integración nace de diversas causas eficientes y suficientes. Las jurídicas de completo dominio de las naciones signatarias pero las ajenas a las voluntades gubernativas, lo obrado por los demás, los sucesos de carácter mundial de los que somos meros receptores, los adelantos técnicos de vertiginoso avance, es decir la realidad “que nos anega” al gráfico decir de Herrera y que nos condiciona sin pedirnos permiso.

Con esa tarea por delante Bartesaghi se dedica a la cuasi monástica labor de estudiar - una a una - las decisiones tanto del CMC (Consejo del Mercado Común) como las resoluciones del GMC (Grupo Mercado Común) y las directivas de la CCM (Comisión de Comercio del Mercosur). Esta forma de encarar el análisis crítico - hemos precisado “clínico” - del organismo regional, más allá de lo engorroso, proporciona la garantía de ir a la carne viva del proceso de integración, alejándose de la hojarasca de las declaraciones políticas, de los comentaristas más o menos versados en la materia para ir a la fuente del poder institucional que, al concretar sus decisiones en negro sobre blanco, no puede eludir el hecho formal e indubitable de que dicen lo que dicen. Otro asunto es qué dicen y a dónde conducen estos actos regla. Ese es el momento de las conclusiones de este trabajo.

La labor se puede cuantificar. Son 981 decisiones, 1.803 resoluciones y 693 directivas las que pasan por la lente del investigador, son la materia prima pura, la expresión legítima y sin adjetivos de lo que quisieron los órganos actuantes. Es la pura voluntad del Mercosur real, el que tenemos ante nuestros ojos en estas páginas, en la clínica del estudio histórico.

Para guiar al lector Bartesaghi proporciona un sistema de clasificación de esa montaña de actos jurídicos, previo al análisis. La sola lectura de las categorías y subcategorías realza la magnitud de la tarea emprendida y, a la vez, ayuda a valorar las conclusiones, dando a cada una de ellas - todas formalmente válidas - la verdadera importancia en cuanto su eficacia para transformar la realidad, para seguir un rumbo claro y de fondo o lo liviano y muchas veces inconducente de su contenido. Porque el gran valor de este trabajo en cuanto al interés nacional que nos debe guiar en todo, pero sobre todo en materia internacional es advertir, poder pesar, valorar hasta qué punto se perdieron el rumbo, el tiempo y las oportunidades.

Los cerca de treinta años de vida del Mercosur pueden segmentarse en etapas claramente diferenciadas. Los primeros años, hasta 1997/99 avanzando según la voluntad de 1991 en Asunción; luego la crisis desatada por la devaluación de Brasil y sus catastróficas consecuencias de 2001 y 2002; finalmente, en el momento de la coincidencia izquierdista, el tiempo del Mercosur “político”. Una cuarta etapa, aún sin ponerse claramente en marcha es la de los cambios políticos en los gobiernos el Brasil, la Argentina y el Uruguay. Cambios dispares que abarcan desde un retorno kirchnerista en la Argentina a una coincidencia bastante marcada en materia de integración entre los otros tres socios. Sobre este proceso también la pandemia ha ejercido su poder paralizante por lo que queda para otra oportunidad el calibrar cual será el resultado para el Mercosur ... si es que sobrevive a estos vaivenes.

Hemos recordado que la organización regional ya está por cumplir los treinta años, edad de madurez, por lo menos. Ocurre que mientras se vivían esos años, el mundo cambió de una manera inimaginable. Siempre nos gusta recordar que cuando ejercimos la Presidencia de la República, no se conocía Internet y no se usaban teléfonos celulares, válida demostración de que los tiempos cronológicos son una cosa y los tiempos históricos muy otra. Mientras el paso cansino de Mercosur avanzaba lentamente se gestaban las cadenas productivas internacionales que se ríen de los aranceles; el comercio electrónico ganaba importancia; los servicios aumentaban su peso porcentual en el comercio mundial; el medio ambiente y su custodia ingresaban en las miras del comercio mundial y las normas laborales pasaban a ser tenidas muy en cuenta. Ello valida el interrogante, ¿es posible encarar ese nuevo mundo con un proyecto cuyas bases fueron acordadas en la “prehistoria” de 1991? ¿Como encaja lo nuestro en el mundo en que hay una guerra comercial entre Trump y China?, mientras esta se apura a llenar los vacíos dejados por aquel, ¿cómo se acopla nuestro proyecto con una OMC a la que se integra China, pero de la que se va EEUU? ¿Y la Alianza del Pacífico, más joven que el maduro Mercosur, pero más eficaz y adaptada a la realidad? ¿Y la post pandemia?

Un cambio cualitativo de gran importancia ha afectado la organización del comercio mundial. Se trata de la proliferación de los TLCs, los tratados de libre comercio que tejen su densa red a través de todo el globo. La posibilidad de que los miembros del Mercosur puedan negociar bilateralmente este tipo de convenios, es de la esencia del futuro viable para nuestra región, para nuestro país.

Si una imagen es válida para expresar el resultado de este análisis exhaustivo, sería la de una frondosa ramazón en un árbol que pierde la fuerza, porque la que le da su impulso vital se multiplica en pequeños brotes que quitan fuerza a las ramas principales. Frondosidad que va en perjuicio de la fortaleza.

Cuantificar sin apelar a la clasificación puede ser excesivamente simple, pero en el caso habla de centenares de senderos laterales sin una o dos rutas principales acordes con la voluntad primigenia que dio lugar al nacimiento del ente. Ni que decir del “Parlamento”, incrustado en el organigrama que solo lo es de nombre pues no puede aprobar normas de cumplimiento imperativo ni ejercer controles sobre la conducción colectiva.

Algunos aspectos. De las decisiones del CMC con avances en materia económica y comercial, solo el 53% fueron incorporadas a las legislaciones nacionales, vale decir que se suelen incorporar las normas “no sustanciales en cuanto al desarrollo del proceso de integración”. El autor es concluyente. “Ocurre que, en el Mercosur, la politización del bloque a través de normas que no tenían que ver con el área económica y comercial, permitió por períodos largos de tiempo, dar la sensación de éxito el proceso de integración con avances en áreas que no tenían costos reales en la cesión de soberanía por parte de los miembros, en especial de aquellos con mayor liderazgo como Brasil y Argentina”.

Desde el punto de vista personal hemos insistido en que el punto de quiebre de la línea original de la organización se produjo cuando se transformó la misma en un acuerdo de carácter político-ideológico de gobiernos que más o menos coincidían en determinadas visiones del mundo. Se trató de un momento y coincidencia de gobiernos, por naturaleza pasibles de cambiar y no de intereses de países, de una mayor permanencia en el tiempo.

El verdadero valor de este trabajo es que sus conclusiones son inapelables, sea cual fuere el punto de vista de quien lo lea. Lo que surge del estudio es el rumbo verdadero del Mercosur, no el rumbo correcto, el que fijaron los fundadores. Ante esta situación, teniendo en cuenta las nuevas - novísimas - circunstancias que vive el mundo es hora de plantear decisiones de fondo, hondas.

Descender un escalón en las metas puede ser un camino. Dejar de lado el Parlamento, la unión aduanera, los constreñimientos a los acuerdos bilaterales, centrar los objetivos en la mejora económica a través de más y mejor comercio. Es mucho más fácil acordar teniendo en cuenta metas de prosperidad que buscando identidades ideológicas. Vaya un ejemplo. Cuando Chile estaba negociando el TLC con los EEUU votó contra la política yankee en las NNUU, es decir que separó los campos y se movió con soltura en ambos.

Un obstáculo va a ser la distinta forma de ver el desarrollo económico por parte del nuevo gobierno argentino que parece encaminado hacia viejas fórmulas de cierre y de desarrollo hacia adentro, ya repetidamente ensayadas. Si así es, se debe respetar la decisión soberana de cada país, pero no es obligatorio atarse al que quiere ir más lento o seguir el camino que no se comparte. Será hora de decisiones fuertes y francas, pero no de esperas y dilatorias.

Para esta nueva singladura, buena carta de navegación es la obra que comentamos. Debe de estar entre los libros de cabecera de los cancilleres de la región.

Luis Alberto Lacalle Herrera

Presidente de Uruguay, 1990-1995

Montevideo, 12 de mayo de 2020

Presentación

Los debates sobre el rol del Mercosur como instrumento para el desarrollo de los países miembros, ha sido uno de los temas ampliamente debatidos en los últimos tiempos, especialmente en Uruguay debido a las características de su estructura productiva y el tamaño de su mercado.

Si bien existe evidencia muy clara de que el bloque no ha alcanzado sus objetivos originarios, para lo que basta con leer los tratados originarios, existía la necesidad de conocer más a fondo el desarrollo normativo del Mercosur, relacionando el mismo con las principales tendencias del comercio mundial. La inmersión en el Mercosur a través de las normas aprobadas por los órganos con capacidad decisoria nos permitió ser más concluyentes respecto al nivel de cumplimiento de los objetivos originarios que ha alcanzado el proceso de integración.

Mi nuevo libro sobre el Mercosur incorpora parte de los resultados obtenidos en el marco de mi postdoctorado realizado en la Universidad de Valencia por un período de dos años, lo que me permitió llevar adelante la clasificación de miles de normas, analizar su nivel de avance por áreas temáticas y corroborar si las mismas se encuentran vigentes.

La publicación de parte de los resultados obtenidos, pretende ser un aporte para que los tomadores de decisiones de la región, pero en particular los de mi país, defiendan la necesidad de reformar el Mercosur para evitar que ingrese en un proceso de desnaturalización y quiebre definitivo.

Ignacio Bartesaghi Hierro

Marzo de 2020

Agradecimientos

La presente publicación es parte de mi investigación postdoctoral realizada en el Departamento de Derecho Constitucional, Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Valencia de España.

En ese sentido quiero agradecer muy especialmente a los doctores Roberto Viciano y a Rubén Martínez Dalmau, por tan cálido recibimiento y apoyo incondicional durante todo mi proceso de postdoctorado que hizo posible esta publicación.

A la Universidad Católica del Uruguay, por apoyarme en el emprendimiento y permitirme desarrollar las estancias postdoctorales en Valencia.

Agradecer a Martín Núñez, asistente de investigación que dedicó mucho tiempo en el control y los ajustes a las bases de datos utilizadas en la investigación. A todo el equipo de la Facultad de Ciencias Empresariales y del Departamento de Negocios Internacionales e Integración, por permitirme continuar con mis investigaciones más allá de las responsabilidades en la gestión.

Al Dr. Eric Tremolada de la Universidad Externado de Colombia, por impulsarme a realizar este proceso en la Universidad de Valencia. Muy especialmente a Luis Alberto Lacalle Herrera, actor de primera relevancia en la historia del Mercosur, que aceptó formar parte de este volumen teniendo a cargo el prólogo.

A Fernando Díaz de Grupo Magro Editores por acompañar la propuesta y a mi familia, amigos y colegas que fomentan el desarrollo de mi carrera académica.

Tabla de figuras

Figura 1 - Evolución de los acuerdos comerciales 1948-2019

Figura 2 - Características de la nueva integración económica

Figura 3 - Nuevos temas incorporados en los acuerdos comerciales

Figura 4 - TLC Argentina – Chile y su relación con el Mercosur

Figura 5 - Mapa de acuerdos comerciales CPTPP y RCEP

Figura 6 - Estados Observadores de la Alianza del Pacífico

Figura 7 - Comercio intrarregional del Mercosur

Figura 8 - Las instituciones del Mercosur

Figura 9 - Protocolo y acuerdos por tema

Figura 10 - Firma de protocolos y acuerdos por año

Figura 11 - Subtema en otros temas de integración

Figura 12 - Subtema en el tema relacionamiento externo

Figura 13 - Reuniones del CMC y cumbres presidenciales

Figura 14 - Reuniones del CMC y cumbres presidenciales (b)

Figura 15 - Aranceles NMF promedio de Uruguay

Figura 16 - Resumen del mecanismo de solución de controversias

Figura 17 - Decisiones aprobadas en el marco del CMC

Figura 18 - Picos históricos en el número de aprobación de decisiones

Figura 19 - Incorporación de las decisiones del CMC

Figura 20 - Incorporación de las decisiones del CMC por año

Figura 21 - Decisiones aprobadas por tema

Figura 22 - Decisiones por áreas

Figura 23 - Evolución de las normas tema institucional

Figura 24 - Decisiones por subtema

Figura 25 - Decisiones por subtema (b)

Figura 26 - Decisiones tema institucional incorporadas

Figura 27 - Decisiones tema otras áreas de integración

Figura 28 - Decisiones aprobadas subtema educación

Figura 29 - Decisiones aprobadas subtema ciudadanía e interés social

Figura 30 - Decisiones aprobadas tema económico y comercial

Figura 31 - Decisiones tema económico y comercial

Figura 32 - Decisiones tema cooperación internacional

Figura 33 - Decisiones tema FOCEM

Figura 34 - Decisiones aprobadas tema relacionamiento externo

Figura 35 - Decisiones tema relacionamiento externo

Figura 36 - Decisiones subtema categoría acuerdos comerciales y marcos

Figura 37 - Resoluciones aprobadas por el GMC

Figura 38 - Incorporación de las resoluciones aprobadas por el GMC

Figura 39 - Incorporación de las resoluciones aprobadas por el GMC (b)

Figura 40 - Resoluciones del GMC por tema

Figura 41 - Resoluciones tema económico y comercial

Figura 42 - Resoluciones aprobadas subtema normas técnicas

Figura 43 - Resoluciones aprobadas subtema unión aduanera

Figura 44 - Resoluciones aprobadas tema institucional

Figura 45 - Resoluciones aprobadas tema institucional (b)

Figura 46 - Directivas aprobadas por el CCM

Figura 47 - Directivas de la CCM incorporadas

Figura 48 - Directivas por tema

Figura 49 - Directivas por tema económico y comercial

Figura 50 - Aprobación de directivas por subtema unión aduanera

Figura 51 - Recomendaciones aprobadas por el CMC

Figura 52 - Recomendaciones por tema

Figura 53 - Normas Mercosur

Figura 54 - Normas Mercosur por tema y órgano

Figura 55 - Nivel de desarrollo del Mercosur por áreas

Figura 56 - Laudos emitidos (Protocolo de Brasilia y Tribunales Ad Hoc)

Acrónimos

ACE – Acuerdo de Complementación Económica

AEC – Arancel Externo Común

ACFTA – Área de Libre Comercio de África Continental

ACP – Acuerdo Comercial Preferencial

ALADI – Asociación Latinoamericana de Integración

ALALC – Asociación Latinoamericana de Libre Comercio

ALCA – Área de Libre Comercio de las Américas

APEC – Foro de Cooperación de Asia Pacífico

APTA – Acuerdo Comercial Asia Pacífico

ASEAN – Asociación de Naciones del Sudeste Asiático

AT – Admisión temporaria

BIT – Bienes intermedios

BK – Bienes capitales

CEE – Comunidad Económica Europea

CER – Acuerdo Comercial de Relaciones Económicas

CCM – Comisión de Comercio del Mercosur

CMC – Consejo del Mercado Común

CPTPP – Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico

EFTA – Asociación Europea de Libre Comercio

FOCEM – Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur

G-20 – Grupo de los 20

GATT – Acuerdo General de Aranceles y Comercio

GMC – Grupo del Mercado Común

Mercosur – Mercado Común del Sur

NAFTA – Tratado de Libre Comercio de América del Norte

NAMA – Non Agricultural Market Access

NCM – Nomenclatura Común del Mercosur

OEA – Organización de Estados Americanos

OCDE – Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

OMC – Organización Mundial del Comercio

PICE – Programa de Integración y Cooperación Económica

PO – Protocolo de Olivos

PYMES – Pequeñas y Medianas Empresas

RCEP – Asociación Económica Integral Regional

SACU – Unión Aduanera de África Austral

SADC – Comunidad de Desarrollo de África Austral

SICA – Sistema de Integración Centroamericana

SICE – Sistema de Información sobre Comercio Exterior

TLC – Tratado de Libre Comercio

TLCAN – Tratado de Libre Comercio de América del Norte

TPP – Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

TPR – Tribunal Permanente de Revisión

TTIP – Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones

UE – Unión Europea

UNASUR – Unión de Naciones Suramericanas

UNCTAD – Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo

1.

Aspectos introductorios

La investigación realizada por el período de dos años en la Universidad de Valencia, España, que es parte de esta publicación, planteó originalmente dos hipótesis, una considerada principal y otra secundaria.

Hipótesis principal

Las normas aprobadas por los órganos con capacidad decisoria del Mercosur (Consejo del Mercado Común, Grupo del Mercado Común y Comisión de Comercio del Mercosur), progresivamente fueron transformando al bloque en un proceso de integración con énfasis en el área política. Este hecho determinó el distanciamiento de sus miembros (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela que se encuentra actualmente suspendida) de las tendencias comerciales internacionales, lo que tuvo efectos en la inserción del proceso de integración en la economía internacional.

Hipótesis secundaria

El mecanismo de aprobación de normas del Mercado Común del Sur (Mercosur) basado en el derecho intergubernamental afectó la evolución del proceso y el cumplimiento de sus objetivos originarios.

1.1 Delimitación metodológica

La investigación abarca desde la constitución del Mercosur en el año 1991 hasta el año 2018. Si bien en los capítulos finales se hace referencia a lo acontecido en 2019 y a los desafíos que enfrenta el Mercosur en el año 2020, estos dos últimos años no siguieron la metodología presentada en la sección 1.3.

En lo que refiere al desarrollo normativo, el mismo se analizó a partir del estudio de todos los instrumentos jurídicos del Mercosur, en particular de las decisiones, resoluciones, directivas y recomendaciones aprobadas por los tres órganos con capacidad decisoria del bloque, además de los protocolos y acuerdos firmados por los miembros. También se relevaron los laudos arbitrales aprobados por los Tribunales Ad Hoc o por el Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur. No se incorporaron en el análisis los comunicados, las declaraciones y decisiones presidenciales, así como las actas y sus anexos.

De forma previa al análisis del desarrollo normativo del Mercosur se presentan las tendencias internacionales comerciales, en particular las normas que guían en la actualidad el comercio internacional de bienes y servicios, los nuevos acuerdos comerciales, el caso de los mega bloques de comercio, entre otras.

1.2 Objetivos

A partir del análisis de las normas con capacidad decisoria del Mercosur se propuso clasificar las mismas a partir de diferentes criterios:

•Análisis cualitativo y cuantitativo del estado de incorporación de las normas (el análisis sobre el estado de la incorporación de las normas aprobadas por el CMC, GMC y el CCM, se llevó a cabo con la información disponible en el sitio web de la Secretaría del Mercosur en una fecha determinada –junio de 2019–, por lo que en los últimos meses es altamente probable que se hayan concretado nuevas incorporaciones y/o ajustes, que de cualquier forma no afectarían las conclusiones a las que arriba la investigación).

•Clasificación temática (comerciales, institucionales, agenda externa, sociales, laborales, inversiones, etc.).

•Seguimiento de su implementación.

•Normas complementarias.

•Efectos en el desarrollo del acuerdo y de sus miembros.

•Las normas del Mercosur y su relación con las tendencias internacionales.

1.3 Metodología aplicada para la clasificación de las normas

A partir de los datos disponibles en el sitio web de la Secretaría del Mercosur, se elaboró una base de datos con todas las normas aprobadas por el bloque desde su constitución (por tratarse de un procesamiento manual realizado con la información disponible en el sitio web del Mercosur, los datos podrían presentar un margen de error no superior al 2%. Por otro lado, debido al carácter reservado de la información referida al estado de incorporación de algunas normas, los resultados reflejan la realidad normativa del bloque de acuerdo a la información pública disponible en el momento en que se realizó la consulta, por lo que deben tomarse como aproximaciones). En particular las aprobadas por los tres órganos con capacidad decisoria del Mercosur que de acuerdo con el Protocolo de Ouro Preto son:

•Consejo del Mercado Común (CMC).

•Grupo del Mercado Común (GMC).

•Comisión de Comercio del Mercosur (CCM).

Se trata de un total de 981 decisiones, 1.803 resoluciones y 693 directivas. Asimismo, se analizaron las recomendaciones aprobadas por el Consejo del Mercado Común y también se clasificaron los 151 protocolos y acuerdos suscritos por los miembros y los 40 Protocolos Adicionales presentados ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

Por otro lado, se registraron los laudos arbitrales aprobados y las opiniones consultivas. Las normas derivadas de los órganos con capacidad decisoria fueron clasificadas de la siguiente manera: área temática y subtema.

Área temática

1)Económicas y comerciales:

Subtema

•Régimen de origen.

•Acuerdos sectoriales.

•Unión aduanera1.

•Medidas sanitarias y fitosanitarias2.

•Normas técnicas.

•Defensa de la competencia.

•Defensa del consumidor.

•Restricciones no arancelarias.

•Regímenes excepcionales3.

•Armonización de incentivos.

•Sector azucarero.

•Sector automotor.

•Instrumentos de defensa comercial4.

•Servicios.

Área temática

2)Institucional:

Subtema

•Sistema de solución de controversias.

•Reglamentos internos5.

•Reuniones ministeriales, especializadas y comisiones6.

•Otros órganos del Mercosur7.

•Definición de cronogramas (incluye prórrogas).

•Secretaría.

•Reforma y/o fortalecimiento institucional.

•Nuevos miembros.

•Interés social y ciudadanía.

•Otros.

Área temática

3)Relacionamiento externo:

Subtema

•Coordinación del bloque en foros económicos y comerciales.

•Negociaciones comerciales.

•Acuerdos comerciales y marcos.

•Estados Asociados.

•Memorándums y otros entendimientos.

•Diálogos políticos.

•Relacionamiento con otros organismos internacionales.

Área temática

4)Cooperación internacional:

Subtema

•Programas de cooperación.

•Protocolos, acuerdos y medidas.

•Otros.

Área temática

5)Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM):

Subtema

•Aspectos institucionales.

•Proyectos.

•Presupuesto.

•Reglamentos.

Área temática

6)Otras áreas de integración:

Subtema

•Controles migratorios.

•Educación.

•Inversiones.

•Contrataciones públicas.

•Transporte, infraestructura y seguros.

•Propiedad intelectual.

•Cultura.

•Salud.

•Seguridad social y normas laborales.

•Energía y telecomunicaciones.

•Coordinación macroeconómica, financiera y mercado de capitales.

•Integración productiva.

•Medio ambiente.

•Derechos humanos.

•Contemplación de asimetrías.

•Interés social y ciudadanía.

•Género.

•Pymes.

•Coherencia regulatoria.

Notas al pie

1.AEC, armonización aduanera, valoración aduanera, medidas excepcionales en el ámbito arancelario, clasificación arancelaria, código aduanero, comercio y circulación intrazona.

2.Incluye las normas y certificaciones alimenticias.

3.Zonas francas, BIT, BK, AT, Drawback, otros regímenes especiales de importación, listas nacionales y salidas temporales.

4.Incluye Salvaguardias.

5.Refiere a disposiciones internas de la operativa del Mercosur.

6.Relativas a la creación de nuevos órganos o instituciones.

7.Referentes a otro órgano del Mercosur, ya sea por la presentación de un proyecto de decisión, la definición de pautas negociadoras o cronogramas y planes de trabajo.

2.

Estado de situación

Los procesos de integración de América Latina tomaron como referencia el modelo de Unión Europea (UE), lo que es muy claro en los objetivos originarios definidos por los procesos de integración más característicos de la región, caso del Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Andina y el Mercosur, pero también de otros como la ALADI y hasta la más reciente Alianza del Pacífico.

El Mercosur es uno de los procesos de integración de mayor importancia en América Latina, mostrando un interesante desarrollo institucional, con la creación de órganos con capacidad decisoria que aprueban normas vinculantes. Si bien posee algunos mecanismos supranacionales, la mayor parte de la legislación emanada de los tres órganos con capacidad decisoria, debe ser incorporada al ordenamiento jurídico de cada miembro para que entre en vigor, debido a que es el derecho intergubernamental el que caracteriza al bloque.

Desde su constitución en 1991, el Mercosur atravesó por diferentes etapas. Una primera con cierto desarrollo normativo e institucional, con la aprobación y puesta en vigencia de sus tratados fundamentales: el Tratado de Asunción, el Protocolo de Ouro Preto y el Protocolo de Olivos. A su vez, se cumplió con el establecimiento de una zona de libre comercio y se definió un arancel externo común (aunque presenta múltiples excepciones), lo que al menos en una primera instancia, permitió el crecimiento del comercio intrarregional por la baja de los aranceles y el desmantelamiento de las restricciones no arancelarias.

Una segunda etapa del Mercosur comienza con los efectos de la crisis asiática en Brasil, que derivó en la conocida devaluación de su moneda en 1999 y arrastró a Argentina y Uruguay a una de las mayores crisis de la historia entre los años 2001 y 2002. Como resultado de la devaluación y de la aplicación de medidas proteccionistas e incrementos del arancel externo común, el comercio intrarregional se vio fuertemente resentido. A su vez, desde el punto de vista del desarrollo y consolidación de metas y objetivos, el Mercosur descartó seguir profundizándose y aceptó desvíos cada vez mayores en sus cumplimientos.

Una tercera etapa de la historia del proceso de integración comienza con los nuevos gobiernos de izquierda que asumen en todos los países miembros del Mercosur, luego de la crisis señalada en el año 2003. Debido a la afinidad política de los presidentes de la región, inicialmente se pensó que el bloque transitaría por una senda de profundización y superaría las importantes trabas que aún afectaban al comercio intrarregional. Parte de esta especulación, se centraba en los discursos pro-Mercosur realizados por los primeros mandatarios en cada reunión del bloque.

Lo cierto es que en esta etapa no se registraron avances sustantivos en el desarrollo del Mercosur, el que fue fundamentalmente transformado en un foro político y debilitado por la creación de otras organizaciones, como por ejemplo la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), hoy totalmente paralizada en sus funciones y con el riesgo de desaparecer. Las diferencias entre los socios no solo no fueron superadas, sino que incluso se agravaron con presidentes pertenecientes a la misma ala política, en algunos casos con disputas más allá de lo razonable como lo ocurrido entre Argentina y Uruguay por la instalación de una planta procesadora de pasta de celulosa en territorio uruguayo sobre el Río Uruguay (al limitar con Argentina se cuestionó el impacto ambiental).

La tercera etapa estuvo marcada por un avance político del Mercosur, pero sin registrarse logros sustantivos en las metas económicas y comerciales, las cuales incluso mostraron ciertos retrocesos. A su vez, es en este período, que el proceso de integración decide ampliarse con nuevos miembros, aprobando un polémico ingreso de Venezuela debido a su incorporación sin contar con el aval de Paraguay e iniciando la incorporación de Bolivia aún en curso. Concomitantemente, la presente instancia estuvo marcada por las diferencias políticas, la suspensión de Paraguay y un bajísimo nivel de cohesión regional, de un proceso cada vez menos valorado por los operadores económicos y la ciudadanía.

Podría identificarse una cuarta etapa con los cambios de gobierno en Argentina y Brasil, con presidentes con nuevos perfiles que visualizan a un Mercosur mucho más económico - comercial y menos político. Si bien el nuevo impulso fue confirmado con el accionar de los gobiernos mayores del bloque y también acompañado por las nuevas administraciones en Uruguay y Paraguay, el Mercosur ingresó en una crisis política e institucional inédita por la situación política de Venezuela, que desató la parálisis del proceso debido a las diferencias presentadas por la presidencia pro tempore a cargo de este último país y la posterior suspensión del socio por parte de los cuatro Estados originarios.

Más allá de la crisis y luego de superado el estancamiento de seis meses registrado durante la presidencia pro tempore de Venezuela, Argentina lidera la transformación del Mercosur hacia un bloque con un mayor énfasis comercial, lo que incluso confirma desmantelando algunas de las medidas proteccionistas aplicadas por su gobierno, que contradecían tanto normas multilaterales como regionales. Este nuevo impulso también se observa en las negociaciones externas, como por ejemplo el relanzamiento de las negociaciones con la UE y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), finalmente cerradas en 2019, y la apertura de nuevas negociaciones como las lanzadas con Canadá, Corea del Sur y Singapur.

Mientras que el Mercosur iniciaba la tercera etapa que podría ubicarse desde el año 2003 en adelante, a nivel internacional se confirmaban algunas de las tendencias observadas en la década del noventa, como por ejemplo la explosión en la firma de acuerdos comerciales. De hecho, desde el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, se registra un aumento exponencial de la suscripción de acuerdos comerciales en bienes y servicios, pero también en inversiones. Los conocidos como tratados de libre comercio (TLC), otorgaron un dinamismo propio al comercio mundial en momentos en que la Ronda de Doha de la OMC lanzada en 2001, mostraba pocos años después signos de agotamiento que aún perduran.

De forma paralela a la apertura comercial, los saltos disruptivos en las tecnologías permitieron cambios en la forma de producir (cadenas globales de valor en bienes y servicios) y comercializar (comercio electrónico), que imponen nuevas lógicas de relacionamiento entre los Estados en términos de comercio, inversiones pero también en las conocidas como nuevas disciplinas del comercio internacional (propiedad intelectual, medio ambiente, normas laborales, certificaciones y normas técnicas, entre otras).

El fenómeno comentado fue de tal magnitud, que afectó a las economías de forma individual pero también a los procesos de integración en su conjunto, algunos de los cuales vivieron quiebres de significación por diferencias en cuanto a cómo reaccionar frente a dichas tendencias. Actualmente, los conocidos como mega bloques comerciales intentan expandir aún más los impactos de la articulación y convergencia normativa para formar lo que se conoce como plataformas productivas y comerciales, lo que ya es una realidad en América del Norte, Asia Pacífico y Europa.

Respecto a estas tendencias, muy visibles desde la primera década del siglo XXI en adelante, el Mercosur muestra dificultades de reacción, al menos si la misma es calibrada a partir de su desarrollo normativo en áreas relacionadas con los nuevos temas o en la dinámica que muestra su agenda externa.

3.

Nuevos conceptos de integración económica

En términos económicos y comerciales, es indudable que se está frente a una nueva etapa de la globalización económica, especialmente impulsada por los nuevos métodos de producción y comercialización. No es posible ignorar el impacto de los conflictos políticos generados por la crisis de las instituciones de posguerra, incluidos los procesos de integración como el Mercosur, pero también las organizaciones internacionales como la OMC, que enfrentan una ineludible presión de reforma de parte de varios de sus integrantes.

Los negocios en la actualidad siguen el ritmo de las cadenas globales de valor y la progresiva generalización de la robótica, con efectos en la competitividad internacional, el papel de los servicios en la producción y en la comercialización internacional tanto de bienes como de servicios. Estos fenómenos han impulsado una nueva etapa de la integración económica, la que, si bien aún está en proceso de materialización, impone nuevos retos a los procesos de integración denominados clásicos, algunos de los que enfrentan crisis de envergadura que conllevarán a necesarias reformulaciones.

En definitiva, algunos de los fenómenos comentados afectaron la evolución de todos los procesos de integración creados en décadas anteriores, como por ejemplo los constituidos en América Latina desde la década del sesenta en adelante, muchos de los cuales ingresaron en crisis, pero también la propia UE, bloque que enfrenta el desafío del Brexit, hoy con impactos difíciles de proyectar. En Asia se destaca también la importante reforma de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que buscó adelantarse a parte de los desafíos que imponen algunas de las tendencias anteriormente mencionadas. Como resultado de estas dinámicas, surgen nuevos procesos de integración, se da paso a la constitución de mega bloques comerciales o de TLC de una nueva generación con alcances que van mucho más allá del comercio.

3.1 La realidad del comercio mundial

Importantes transformaciones marcan la forma de hacer negocios en los procesos de integración, los que debieron reaccionar incorporando nuevas disciplinas comerciales que surgen a partir de los cambios generados por saltos disruptivos en las tecnologías de la información y las comunicaciones y el transporte.

Dicho contexto está pautado por una aceleración de la internacionalización de la actividad económica, la que se encuentra asociada al proceso de fragmentación productiva (conocido como cadenas globales de valor), la importancia que ha adquirido el comercio electrónico y la cada vez mayor integración de los servicios en la producción de bienes, en lo que algunos autores definen como “servicificación” de los bienes (Low, 2016). El mencionado concepto implica que el diferencial en los productos tangibles será el intangible. Si bien ya es un proceso muy visible en muchos sectores productivos, el fenómeno se extenderá y seguirá cambiando las lógicas productivas en el futuro.

Esta realidad productiva y comercial, no solo permite obtener ganancias adicionales, sino que impone una nueva forma de hacer negocios a impulso del crecimiento de la comercialización de bienes y servicios intermedios (lo que tiene efecto en el número de oportunidades comerciales) y de una asociación entre comercio e inversiones pautada por amplios accesos a los mercados internacionales (Bartesaghi, et al., 2016). En definitiva, se está frente a un fenómeno de aceleración del proceso de internacionalización de la actividad económica, lo que de forma multicausal afecta la evolución de los procesos de integración denominados clásicos y que fueron constituidos hace ya más de 60 años.

Los efectos en la integración económica se pueden observar tanto en los desarrollos internos, como en el posicionamiento de estos esquemas frente a las nuevas etapas de la integración económica, que surge desde la explosión de los acuerdos de libre comercio y más recientemente por la consolidación de los acuerdos plurilaterales (mega bloques económicos). La UE, como otros procesos de integración como el Mercosur, la ASEAN y más recientemente la Alianza del Pacífico, no escapan al fenómeno comentado, especialmente si se analiza la estrategia comercial seguida en los últimos años. Cabe precisar que los efectos se observan tanto por acción, como por inacción de los bloques comerciales frente al nuevo contexto, que a la vez está pautado por la reconfiguración del sistema internacional constituido en la posguerra.

El sistema multilateral de comercio atraviesa una incuestionable crisis, ya no solo por los magros avances de las negociaciones en el marco de la Ronda de Doha, hoy literalmente estancada, sino también por el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto al Órgano de Apelaciones del Sistema de Solución de Diferencias de la OMC. Como es sabido, la paralización de las rondas comerciales y los cambios de las estrategias nacionales de las principales potencias globales, llevaron a la explosión de los acuerdos comerciales bilaterales, los que generaron una red de preferencias que imponen profundos desafíos a la OMC y a los procesos de integración que constituyeron uniones aduaneras y mercados comunes (caso de la UE y de otros en América Latina y Asia Pacífico), por el caudal de normas distintas que se negocian en cada uno de los acuerdos.

3.2 Del GATT a los mega bloques comerciales

Los efectos de las nuevas tendencias productivas y comerciales anteriormente señaladas están impactando la evolución de los procesos de integración, por lo que es necesario repasar las diferentes etapas de la integración económica desde que se generaron las condiciones apropiadas en clave institucional, pero sin atender al legítimo debate conceptual que aún existe sobre el alcance del término integración, el que en este caso fue acotado a las asociaciones formales de países que definieron alcanzar determinados objetivos tras la implementación de instrumentos comerciales.

El período de posguerra con estabilidades mínimas en el plano político (Naciones Unidas), así como financiero y de cooperación internacional (instituciones de Bretton Woods), permitieron la conformación del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (GATT) en 1947 y la firma del Tratado de Roma del año 1957, el que constituyó la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy UE. A partir de dichos hitos se abre la primera etapa de la integración económica liderada casi en exclusividad por los países europeos. Al respecto, cabe recordar que Estados Unidos participó del fenómeno a través del GATT, pero no formó parte de ningún proceso de características similares al de la UE, ya que centró su atención en el conflicto con la Unión Soviética en el marco de la Guerra Fría. De todas formas, sí apoyó fuertemente el proceso de integración europeo, por considerarlo parte de su estrategia de política internacional, lo que no ocurrió con otros procesos en América Latina.

En esta primera fase, los acuerdos comerciales eran analizados a partir de la teoría clásica de la integración económica (efectos estáticos), la que medía la evolución de los acuerdos a partir de sus impactos en términos de la creación o desviación de comercio (Viner, 1950). Asimismo, se atendía especialmente a los instrumentos de integración (Balassa, 1964) ya que los mismos marcaban no solo el régimen de excepción frente al GATT, sino también, y debido al nivel de profundidad definido por los miembros que lo integraban, su lógica evolución (Lawrence, 1996).

Indiscutidamente los procesos de integración cumplieron un rol clave en la estabilidad política y de seguridad entre sus miembros, lo que es evidente en Europa por el acercamiento entre Alemania y Francia, pero que también lo fue en el sudeste asiático por el papel jugado por la ASEAN o en el definitivo paso hacia la cooperación que a través del Mercosur dieron Brasil y Argentina (Ferrer, 2007).

Europa recorrió el camino de la integración profunda, no sin dificultades, rediseños y posterior profundización (ampliación), pero alcanzando hasta el día de hoy el caso de mayor éxito internacional, incluso en un contexto de Brexit con la incertidumbre que este proceso genera. América Latina atravesó por dicho camino desde la constitución de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), hoy ALADI, así como por la creación de otros espacios como el Mercado Común Centroamericano (hoy SICA), el Pacto Andino (hoy Comunidad Andina) y el Mercosur, constituyendo una integración que en parte emuló a la integración europea pero que tuvo sus propias características, en particular en la todavía presente discusión entre apertura y un modelo de sustitución de importaciones.

Cabe precisar que la región de Asia Pacífico se mantuvo aislada de esta etapa, no contando con ningún acuerdo de base económica y comercial como los planteados por Europa, América Latina y África, más allá del Acuerdo Comercial Asia Pacífico (APTA, según su sigla en inglés) notificado ante la OMC en 1976. Este es un acuerdo de preferencias comerciales que vincula desde la década del setenta a China e India además de otras economías asiáticas como Corea del Sur (se trata de un acuerdo poco profundo en términos arancelarios y en cuanto a capítulos negociados). En el caso de la ASEAN, si bien fue constituida en el año 1967, no tuvo en sus orígenes un fin comercial, lo que recién ocurre en la década del noventa (Bartesaghi, 2014). Las mencionadas características y esquemas de integración se relacionan con la primera etapa de la integración económica, donde el actor clave ha sido la UE debido al éxito alcanzado en el cumplimiento de sus objetivos.

Desde la conformación del GATT y de la UE, el concepto de integración económica evoluciona y se alimenta de nuevas nociones no muy expandidas hasta ese momento en el derecho internacional público, fomentando una multiplicidad de relaciones regionales y bilaterales que dan paso a la importancia comercial de los acuerdos suscritos, como lo reconoce la propia OMC: “el establecimiento después de la guerra del sistema multilateral de comercio no redujo el atractivo de los enfoques bilaterales o regionales de los acuerdos comerciales y llevó en cambio a un período de interacción creativa y a veces de tensión entre el multilateralismo y el regionalismo” (OMC, 2011).

Es más, los Estados comienzan a otorgarle mayor importancia a los acuerdos comerciales como instrumentos de política comercial y de desarrollo económico, lo que tuvo repercusiones en la ampliación del fenómeno más allá de Europa (América Latina y el Caribe, África y más restringidamente en el sudeste asiático), para luego expandirse masivamente a través de los TLC que lograron un considerable nivel de desgravación arancelaria. Este fue considerado uno de los acontecimientos de mayor importancia en la globalización económica (OMC, 2011). Debe reconocerse que los procesos de integración fueron considerados la segunda mejor opción luego de un escenario multilateral que mostraba ciertos retrasos en alcanzar sus objetivos (Ramasamy, 1995).

La cada vez menor importancia de los aranceles en las restricciones del comercio internacional impuso progresivamente una agenda más amplia, pero especialmente dinámica e impulsada ahora por el sector privado, lo que afectó no solo al ámbito multilateral, sino que terminó constituyendo la segunda etapa de la integración económica reflejada por el número de TLC firmados desde la década del noventa. Paralelamente, la importancia otorgada a las barreras no arancelarias y a la facilitación del comercio siguió en aumento y ocupó un rol de relevancia en la agenda internacional. Parte de esta agenda, comenzó inicialmente a impulsarse en el ámbito del Foro de Cooperación de Asia Pacífico (APEC) donde se le otorgó especial importancia, a los efectos dinámicos de la integración económica y a las reformas internas para aumentar la eficiencia y la competitividad (Plummer, 1997). Más adelante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y otros organismos internacionales como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la OMC y el Centro de Comercio Internacional, han cumplido un rol de relevancia en dimensionar apropiadamente las nuevas dinámicas del comercio internacional.

Una de las características de dicha etapa tiene que ver con Estados Unidos, que se suma al fenómeno impulsando nuevos esquemas de integración que inician un camino sin retorno en el comercio internacional. Algunos ejemplos de la estrategia de Estados Unidos son los acuerdos bilaterales que negoció con Israel y Canadá en el año 1985 y 1988, respectivamente. Como es sabido, el último culminó con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el que incluye a México y se encuentra vigente desde el año 1994. A su vez, lanza el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proceso negociador que terminó de sellar la estrategia bilateral de los acuerdos comerciales con América Latina y que abrió una nueva etapa en la integración económica (Briceño Ruiz, 2013).

Dentro de la misma estrategia, Estados Unidos lideró la creación del Foro de la APEC constituido en 1989, considerado un antecedente directo de los denominados mega acuerdos comerciales como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), en lo que podría ser considerada una nueva etapa de la integración económica.

Figura 1 - Evolución de los acuerdos comerciales 1948-2019


La APEC surge en momentos en que la Ronda Uruguay del GATT atravesaba ciertas dificultades, por lo que los miembros del mencionado foro ya discutían una integración más profunda debido a la incertidumbre de la Ronda Uruguay del GATT. Esta nueva posición de Estados Unidos repercutió en Europa, no solo por su consabido impacto en el ámbito multilateral, sino por la constitución de ámbitos de negociación comercial que excluían a Europa de las discusiones, caso del acuerdo de libre comercio de Asia Pacífico negociado en el marco de la APEC.

De forma algo más tardía que Estados Unidos y Asia Pacífico, Europa logra insertarse en esta nueva etapa a través de la negociación del acuerdo de Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP), hoy enfrentado a un estancamiento debido a la política comercial desplegada por el presidente norteamericano Donald Trump y las complicaciones que enfrentó la UE en este último tiempo en el marco del Brexit.

Otros países y regiones reaccionan en los últimos años frente al nuevo paradigma de integración, como fue el caso de Australia y Nueva Zelanda (CER) o la participación de otras economías asiáticas como Japón. También la ASEAN, a través de la implementación de la zona de libre comercio y más recientemente una unión económica, como así también por sus negociaciones con otros países de la región (conocidas como ASEAN Plus), especialmente con China. Este último mercado comenzaba un proceso de apertura que lo llevaría a su ingreso a la OMC concretado finalmente en el año 2001. Para la OMC, dicho año es el punto de quiebre en cuanto a la firma de acuerdos comerciales en Asia Pacífico (OMC, 2011).

3.3 Tendencias recientes de la integración económica

Desde la década del noventa se impone una nueva forma de integración económica a partir de la firma de los acuerdos de comercio preferencial (ACP), superando las 470 notificaciones acumuladas en la OMC, y los 290 acuerdos en vigencia en 2019. Se está frente a un cambio en la modalidad de relacionamiento, tanto en lo que refiere a actores, como a instrumentos utilizados y disciplinas incluidas. En ese sentido, los acuerdos negociados presentan cada vez mayor diversidad en un fenómeno conocido como de “geometría variable”, llevando a una explosión de la integración a nivel mundial e incorporando a economías distantes con una lógica norte – sur (Baumann, 2009; Low, 2016).

Figura 2 - Características de la nueva integración económica


Fuente: elaboración propia.

La OMC ha estudiado el fenómeno de los acuerdos comerciales entendiendo que las motivaciones que impulsan la firma de estos ya no son solo arancelarias. De hecho, en algunos casos los impactos por la rebaja de los aranceles son marginales. Tomando como referencia las estadísticas de la OMC, gran parte del comercio mundial ya se encuentra liberado (en el entorno del 50%). Esta realidad y especialmente los niveles arancelarios de los bienes intermedios - categoría que ha crecido más que la media del comercio internacional -, lleva a que algunos especialistas entiendan que existe un aprovechamiento muy bajo de los acuerdos comerciales vigentes (Baldwin y Kawai, 2013). En la misma línea, de acuerdo con datos del Banco Mundial el arancel promedio ponderado de todos los productos ascendió al 2,5% en 20178.

En efecto, la organización identifica otras ventajas en el despacho de las mercaderías, así como en los mejores tratamientos en otras temáticas vinculadas con el comercio internacional en un sentido cada vez más amplio. Por tanto, se les otorga suma importancia a las nuevas temáticas vinculadas con el comercio internacional, que como es sabido integran la gran mayoría de los acuerdos negociados entre los miembros en la actualidad en un formato negociador que se denomina OMC Plus, por avanzar más allá de las regulaciones multilaterales existentes.

En particular, se destacan entre otros:

•los servicios,

•la inversión extranjera,

•la propiedad intelectual,

•el medio ambiente,

•la facilitación del comercio, y

•las normas laborales.

Dichos asuntos no eran incluidos en las zonas de libre comercio constituidas en los primeros años de la década del noventa, por lo que hasta esa fecha solo los denominados acuerdos profundos de integración económica, en particular aquellos que conformaron uniones aduaneras y mercados comunes lograron avanzar en la aprobación de este tipo de normas. A diferencia de lo que se plantea en el caso de las liberalizaciones arancelarias, estas temáticas son negociadas muchas veces en base al principio de la Nación Más Favorecida y con una profundidad mayor a la alcanzada a nivel multilateral, lo que no es visto necesariamente como dicotómico con los objetivos multilaterales.

Otra característica de los acuerdos de última generación tiene que ver con la importancia otorgada a la facilitación del comercio, en este caso en consonancia con los avances en el ámbito multilateral (acuerdo de Bali en 2013). Al respecto, cabe resaltar que la mayoría de los acuerdos negociados por los países asiáticos incluyen disposiciones vinculadas con la facilitación del comercio (90% de los acuerdos negociados desde el año 2005 en adelante), lo que es un aspecto positivo si se tiene en cuenta el impacto económico por la implementación de medidas de esta naturaleza (OMC, 2014).

Más recientemente, los acuerdos comerciales incluyen disciplinas que no tienen aún disposiciones en el ámbito de la OMC (conocidas como OMC X), capítulos que adquieren cada vez más relevancia y son impulsados principalmente por Estados Unidos y otras economías desarrolladas. Como se verá en capítulos posteriores, justamente estas disciplinas son las que no han sido incorporadas por el Mercosur.

Al respecto del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, resaltar que el mismo entró en vigor el 22 de febrero de 2017 tras haber sido ratificado por dos tercios de los miembros de la OMC. En base a los datos de la OMC, el acuerdo contribuirá en reducir los costos del comercio de los miembros en 14,3% en promedio y serían los países de menor desarrollo los que más se beneficien. También se espera la reducción del tiempo necesario para la importación y exportación en un 47% y un 91%, respectivamente, en relación con el promedio actual.

Se trata de uno de los últimos grandes logros de la OMC previo a la crisis desatada por el bloque a su sistema de solución de diferencias, en particular a su Órgano de Apelaciones, cumpliéndose el pasado 22 de febrero de 2020 nada menos que su tercer aniversario, que hasta la fecha fue incorporado por el 91% de los 164 miembros de la organización, con niveles de implementación que superan en promedio el 60%.

Todos los miembros del Mercosur han ratificado el acuerdo entre los años 2016 y 2018, si bien el nivel de implementación es distinto. Cabe recordar que los firmantes del acuerdo de la OMC notifican los avances de acuerdo con tres categorías: A-Miembros en desarrollo implementarán las medidas antes del 22/02/2017. Los de menor desarrollo relativo lo harán antes del 22/02/18. B-Los miembros necesitarán tiempo adicional para implementar las medidas. C-Miembros que además de tiempo necesitarán apoyo para implementar las medidas. En base a la información proporcionada por los integrantes del Mercosur a la OMC, todos los países con la excepción de Paraguay muestran un elevado nivel de implementación. Este país plantea que para un 28,2% de las medidas necesitará contar con más tiempo y apoyo técnico (DNII, 2020).

Figura 3 - Nuevos temas incorporados en los acuerdos comerciales


Fuente: elaboración propia.

La modalidad de los acuerdos firmados por los miembros de la OMC ha evolucionado muy rápidamente y son flexibles en cuanto a su adaptación a los casos particulares, ya que han ido acompañando un fenómeno más amplio que tiene que ver con la globalización económica. De todas formas, sí podría aseverarse que existen diferentes modelos de acuerdos. Por un lado, el caso de aquellos implementados en etapas anteriores de la integración económica, que, por el nivel de profundidad de integración pretendido, desde tiempo atrás incorporan normas de esas características.

El caso más emblemático es el de la UE, que alcanzó un nivel inédito de armonización de normas en todo tipo de temáticas que van mucho más allá de las de corte económico o comercial. Este hecho tuvo un efecto multiplicador debido a la representación que la UE tiene en el comercio mundial y las inversiones, lo que está asociado no solo a las potencias que la integraran, sino al éxito - hoy algo relativizado - de su proceso de ampliación. Por otro lado, debe tenerse en cuenta que un importante caudal de las normas conocidas como OMC X no generan compromisos legalmente ejecutorios, salvo en algunas categorías que son las mayormente incluidas como inversión, política de la competencia, aspectos vinculados con los derechos de la propiedad intelectual y circulación de capitales (OMC, 2010), lo que presenta diferencias respecto a la legislación de los procesos de integración profundos como la UE donde sí son obligatorias.

Otros procesos en América Latina (caso del Mercado Común Centroamericano, la Comunidad Andina, el Mercosur y más recientemente la Alianza del Pacífico) también siguieron un camino similar respecto a las normas comerciales de estas características, si bien debe reconocerse que con una notoria menor cobertura que en el caso europeo. Más recientemente, la ASEAN sigue a partir de la conformación de su unión económica un proceso de incorporación creciente de disposiciones OMC Plus y X, continuando un proceso que comenzó Japón con la firma de los denominados acuerdos de Asociación Económica en años anteriores. A nivel de economías individuales, si bien hay un número de países que han impulsado desde la APEC la firma de una nueva generación de acuerdos (Australia, Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur), es Estados Unidos el país que se muestra más activo en la definición de una nueva agenda comercial que impulsó a través de la firma del TPP, si bien Trump tomó la decisión de abandonar el acuerdo.

Otro actor de relevancia internacional es China, si bien negocia sus acuerdos bilaterales y plurilaterales con un menor nivel de profundidad y cobertura (lo negociado hasta el presente en el marco del RCEP confirma las diferencias respecto al TPP, hoy TPP 11). De hecho, algunos autores entienden que las economías asiáticas menos propensas a incorporar esta categoría de normas son China y Taiwán (Baldwin y Kawai, 2013).

En definitiva, podría concluirse que el número de asuntos considerados OMC X es cada vez más relevante a nivel internacional, si bien aún no se encuentra plenamente extendido. Más allá del papel preponderante de la UE en la incorporación de este tipo de normas y su expansión a través de sus acuerdos extrazona, la característica central de esta nueva etapa de integración económica tiene que ver con el papel de Estados Unidos, que a través del TPP buscó convergencia y coherencia en legislaciones que van más allá del ámbito multilateral (Lawrence, 2013). A su vez, gran parte de las economías de Asia Pacífico se insertaron de forma muy activa en la negociación de acuerdos de última generación (Kawai y Wignaraja, 2013). Sin pretender ingresar en la polémica sobre el impacto del regionalismo en el multilateralismo y de los mega bloques en particular, sí parece existir coincidencia en el papel que los acuerdos plurilaterales están cumpliendo en la nueva era del regionalismo, en particular en la armonización normativa en “áreas esenciales” que favorezca una baja de los costos de transacción (Suominen, 2016: pp. 17).

La relación entre los mega bloques (TPP, RCEP y TTIP) adquiere especial importancia en el contexto de Trump, ya que la nueva administración estadounidense se retiró del TPP en el entendido de que dicho acuerdo no era favorable para los intereses de Estados Unidos, misma posición si bien menos drástica, que siguió respecto al TTIP, que genera hasta el presente hondos debates sobre el alcance de las disposiciones en el capítulo de inversiones y normas técnicas (Chaisse, 2016). En ese sentido, se abre un nuevo escenario donde se prevé cierta disputa respecto a los hacedores de política comercial internacional, donde Asia Pacífico y especialmente China, parecen ocupar un rol cada vez más preponderante (Elms, 2016).

Ahora bien, debe reconocerse el creciente nivel de discriminación provocado por la firma de este tipo de acuerdos, especialmente afectando al sistema multilateral, pero en particular a las economías más débiles o pequeñas que no forman parte de las negociaciones (Comisión Europea, 2006). De todas formas, sin negar los impactos por no integrar algunas de las negociaciones, los efectos positivos de los acuerdos también favorecen a los países que no los integran, como por ejemplo las disposiciones vinculadas con la facilitación del comercio o armonización normativa. Ahora bien, para ser parte de los efectos positivos será necesario emprender reformas internas que permitan alcanzar niveles de competitividad internacional mínimos para no quedar excluidos del nuevo fenómeno (Plummer, 1997).

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