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MEDIOS Y RETOMAS II
Los fenómenos de retoma discursiva, por recorrer transversalmente la historia de la cultura, puede decirse que constituyen el pilar fundamental de su configuración. En la actualidad, cuando las plataformas digitales pululan, las redes sociales reinan y las llamadas narrativas transmediales ocupan buena parte del escenario hipermedial, los mecanismos productores de textualidad, sus procedimientos constructivos y sus modos de manifestación en la semiosis social alcanzan una dimensión que podríamos calificar, sin temor a equivocarnos, de inédita.
Este libro parte de la premisa de que, en cuanto herramienta analítica, la noción de retoma, que se vincula indisolublemente con la de relaciones dialógicas e intertextualdad, puede permitir una descripción exhaustiva de las operaciones a través de las que un texto se vincula con otro texto, expandiéndolo, criticándolo, homenajeándolo o partiendo de él para conformarse.
Estas operaciones implican la puesta en ejecución de una lectura; pero esta también asume otra faceta, la de recepción, faceta a la que los capítulos que integran este volumen le otorgan, cuantitativa y cualitativamente, relevancia: ellos examinan los efectos de sentido realmente suscitados por tuits, fanpages de Facebook, producciones de youtubers, obras de raperos freestyle, remakes, piezas de humor y acontecimientos políticos, videojuegos, entre otros discursos. El abordaje, en ocasiones, se realiza sobre comentarios que aparecen en las plataformas digitales, pero, en otras, se centra en enunciados surgidos en entrevistas en profundidad, en interacciones de focus groups o en metadiscursos de la prensa escrita.
María Rosa del Coto Profesora en Letras (UBA). Ha publicado, entre otros libros, De los códigos a los discursos (1996), La discursividad audiovisual (2003), Ficción y no ficción en los medios. Indagación semiótica sobre sus mixturas (2012), Medios y retomas. Escrituras y encuentros textuales (2017) –los dos últimos como editora, junto con Graciela Varela–. Ha expuesto trabajos en jornadas y congresos de su especialidad y dirigió y formó parte de proyectos de investigación de la UBA y de la UNA. Actualmente dirige el Ubacyt “Retomas discursivas en tiempos de convergencia: producción, circulación, consumo” (codirectora: Graciela Varela).
Graciela Varela Profesora de Letras (UNNE). Ha publicado los libros Estrategias de resistencia de las mujeres. Lo local y lo global en la crisis argentina 2003-2005 (2005), Migraciones, globalización y género en Argentina y Chile (2005), Lecturas de Semiología y Análisis del discurso (2006), Ficción y no ficción en los medios. Indagación semiótica sobre sus mixturas (2012), Medios y retomas. Escrituras y encuentros textuales (2017) (los dos últimos como editora –junto con María Rosa del Coto–).
MARÍA ROSA DEL COTO
GRACIELA VARELA
editoras
MEDIOS Y RETOMAS II
Reescrituras y encuentros textuales
El campo de los efectos

A nuestra querida Graciela Varela, profesora, investigadora y gran compañera. Inspiradora de esta y de otras publicaciones, su huella sigue presente en nuestro trabajo y en nuestros corazones.
Índice
Cubierta
Acerca de este libro
Portada
Dedicatoria
Prefacio. María Rosa del Coto
Redes sociales y discursividad política: procedimientos de retoma como fenómeno de reconocimiento. Laura A. Iribarren
“Mi prezi ojoz de zielo”: análisis en recepción de la página de humor político Miauricio Macri. Lucio Maciá
La mediatización de la conversación política: lazos de articulación entre producción y reconocimiento en algunas fanpages de Facebook. Verónica Urbanitsch, Nicolás Canedo y Daniel Sierra
La conversación digital en grupos de amigos: los efectos de sentido de la discursividad mediática y política. Graciela Varela
Pasión, indignación y traición: acerca de la producción de sentido en torno a la reforma previsional argentina en grupos secretos de Facebook. Magalí Bucasich
“Ser” youtuber: un análisis en reconocimiento sobre las modalidades de consumo en adolescentes. Lorena Steinberg y María Agustina Sabich
De las reseñas pasionales a la escritura juvenil: el metadiscurso gráfico sobre los booktubers. María José García Uriburu y Valeria Rissotto
“Imaginate vivir en una meritocracia”: retomas de lo polémico en un escenario hiperconectado. María Agustina Sabich
De la plaza a las redes sociales: el freestyle en Argentina y su retoma virtual. Amparo Rocha Alonso
El pasaje de la Divina comedia al Dante’s Inferno: de la obra literaria al videojuego y su recepción. Osvaldo Beker
Las remakes: modalidades de lectura de La patota, de Daniel Tinayre y La patota, de Santiago Mitre. María Rosa del Coto
Los autores
Créditos
Prefacio
María Rosa del Coto
Medios y retomas. Reescrituras y encuentros textuales: el campo de los efectos reúne textos que forman parte de los trabajos realizados en el marco de una investigación centrada en la identificación y el análisis de diversos fenómenos discursivos entre los que se encuentran parodias, sátiras, transposiciones, remakes, narraciones transmediáticas. A todos ellos hemos convenido en reunirlos bajo la denominación de retomas en función de juzgar que el vocablo ostenta, frente a otras terminologías posibles, mayor grado de neutralidad semántica.
En indagaciones previas,1 cuyos principios y perspectivas generales seguimos considerando pertinentes,2 planteamos que, de acuerdo con nuestra perspectiva, la noción de retoma guarda vínculos indisociables con el concepto de intertextualidad, al que entendemos según la acepción más utilizada: la propuesta inicialmente por Julia Kristeva que, suerte de “traducción” del valioso concepto bajtiniano de dialogismo, puede interpretarse como “factor de la producción […], [de la] transformación de los textos […] base de […] [su] generatividad” (Amoretti Hurtado, 1996).
Pero afirmar que “retoma” e “intertextualidad” se relacionan conceptualmente de modo estrecho no significa que sean sinónimos o que parcialmente se solapen. Desde nuestra óptica, “«intertextualidad» designa una propiedad de la semiosis” (Del Coto y Varela, 2017: 10), mientras que “retoma” refiere a las diferentes modalidades que las relaciones intertextuales asumen en la discursividad social. De ahí que distingamos lo que es un principio general, propio de los procesos de configuración de los textos y vigente, según grados diversos, en todos los períodos históricos, “intertextualidad”, de lo que es una noción, “retoma”, que expresa la posibilidad de dar cuenta de las operaciones de “absorción, transformación o reenvío” sobre cuya base un texto entabla relaciones con otros textos anteriores que, en función de tal vínculo, ofician como algunas de sus condiciones de producción.
Ahora bien –y tal como sosteníamos en trabajos enmarcados en pesquisas previas–, es oportuno recordar que la noción de retoma que manejamos presenta un considerable valor metodológico, cualidad a la que creemos fundamental para efectuar un acercamiento que, dada la exhaustividad que garantiza, resulta provechoso desde el punto de vista descriptivo, pues pone en juego un enfoque “micro, en detalle” que, además, no reconoce jerarquías en lo que hace a la extensión, al nivel de complejidad y a las adscripciones genéricas o mediáticas (Del Coto y Varela, 2017: 10, 12) de textos e intertextos. Pero si pensamos que nuestra indagación persigue como objetivo último la formulación de hipótesis explicativas sobre las lógicas configuracionales y los modos de funcionamiento de las diferentes manifestaciones que en el presente la intertextualidad manifiesta en la discursividad producida especialmente en plataformas y redes sociales, la “utilidad” del empleo de la noción de retoma en cuanto herramienta analítica se torna más necesaria. Esta apreciación se fundamenta en el volumen y la importancia que, a partir del siglo XX, dichos fenómenos discursivos alcanzan y en la multiplicación exponencial que manifiestan en el ecosistema hipermediatizado actual, lo cual aconseja una descripción meticulosa como la que, por otra parte, brinda la sociosemiótica, campo de saber dentro del que nuestra práctica centralmente se desenvuelve.
Cabe señalar, asimismo, que la naturaleza de los objetos por examinar es factor decisivo para que los trabajos se detengan en la observación de las maneras que asume la lectura, al tiempo que la forma de encararlos halla sustento en la orientación inductiva que guía nuestro trabajo, al que rige la premisa de que, en la medida en que en todo texto “se manifiesta […], se inscribe el efecto” de otros (Verón, 1984: 56), “todo proceso de producción de un texto es […] un fenómeno de reconocimiento” (Verón, 1987: 130).
Haber tomado partido por esta posición, sostenemos, nos habilita no solo para identificar de modo apropiado las formas en que diferentes clases de retoma se recepcionan, sino también para abordarlas por lo que son: objetos discursivos que, construidos por profesionales o por prosumidores, absorben, transforman, critican, homenajean a otro u otros objetos discursivos con finalidades tan disímiles como son las de amplificar –a partir de diferentes lenguajes y medios– mundos diegéticos, adherir –o refutar– visiones ideológicas o políticas –polemizando o satirizando– o entretener mediante la generación de efectos meramente humorísticos.
En cuanto la mayoría de los textos que integran el volumen hacen eje en la instancia de reconocimiento, es fácil comprender que ellos se suman al cúmulo de trabajos que nutren las filas de los llamados “estudios en recepción”, los que no pueden sino calificarse de heterogéneos a causa de su pertenencia a territorios de saber distantes y a la variedad de enfoques “difícilmente conciliables” (Dayan, 1997: 13), si no directamente incompatibles, que los caracteriza.
Dado el grado de conocimiento existente sobre las investigaciones que se ocupan de la problemática de la recepción, proporcionar un panorama de ellas resulta, hoy en día, superfluo. Por ello, no reiteraremos informaciones respecto de los ámbitos en que se desarrollan, las razones que hicieron factible su emergencia o los modos en que se presentan. Recordamos, simplemente, que las pesquisas surgen y se expanden en dos ámbitos: el de los estudios sobre los medios, campo en el que se inician cuando el estatuto de “receptor” acusa una relevante transformación (de ser considerado un sujeto pasivo, inerme al poder absoluto que sobre él detentaban los medios, pasa a ser percibido como un sujeto activo) y el de la teoría literaria, ámbito en el que nacen las dos corrientes que nutren la llamada “estética de la recepción”, o Escuela de Constanza, la que encabeza Robert Hans Jauss, que pone en juego, a través de la noción “horizontes de expectativas”, una mirada diacrónica que toma a su cargo la dimensión histórica de la lectura de los textos, y la que comanda Wolfang Iser, que visualiza al receptor como una figura imprescindible para que el acto de leer se efectivice, pues piensa el texto como un objeto en el que ocupa un lugar destacado la “indeterminación”, debido a lo cual presenta un conjunto de espacios en blanco que en el proceso de lectura se “llenan”.
La referencia a Iser no implica olvidar, entre otras obras de Umberto Eco, a Lector in fabula: la cooperación interpretativa en el texto narrativo, en la que, desde una perspectiva pragmática, se postula la noción “lector modelo”, “estrategia textual a la que se le asigna la función de cooperar en la actualización textual de la manera prevista por […] [el texto] y de moverse interpretativamente igual que él se ha movido generativamente” (Eco, 1981: 77-89).
Conforme a lo indicado, solo nos abocaremos a consignar aquellos planteos que, en función de su pertinencia respecto de nuestro estudio, consideramos esclarecedores. Al respecto, debemos señalar que participamos del “postulado o hipótesis de trabajo [de] la no linealidad de la circulación discursiva” (Verón, 1986: 1; subrayado en el original),3 principio básico de la teoría de la discursividad social; de ahí que sigamos sosteniendo, como el autor, la “idea de que los efectos de sentido de un discurso no son calculables a partir del análisis de sus reglas de engendramiento”, lo que implica que lo apropiado es identificar los efectos discursivos rastreando aquellos que se han generado realmente. Por esto, los capítulos que integran el libro abordan corpus formados, sea por metadiscursos o notas periodísticas provistos por la prensa, sea por comentarios, construidos por usuarios y aparecidos en una fanpage o un sitio de YouTube, o por textos proporcionados por los actores sociales en el marco de entrevistas o de focus groups. Como se habrá advertido, el último grupo, a diferencia de los apuntados previamente, está formado por discursos “inducidos artificialmente por el observador”; se trata, en consecuencia, de discursos que no cuentan con “soporte mediático, [que] no ha[n] circulado públicamente en la sociedad, [o sea que] no tiene[n] como destinatario al colectivo diferenciado de los ciudadanos, [sino] al individuo que encuesta” (Verón, 1986: 5).
El volumen se inicia con un grupo de textos que examinan los comentarios sobre publicaciones que hacen eje en problemáticas políticas y que se dinamizan en plataformas digitales o que son fruto de entrevistas o participaciones en focus groups.
El que inaugura el conjunto es “Redes sociales y discursividad política: procedimientos de retoma como fenómeno de reconocimiento”. Este trabajo de Laura Iribarren busca describir las relaciones –vínculos de adhesión, rechazo o indiferencia– que los usuarios entablan con otro –un par–, a partir de los intercambios que se producen en Facebook y en Twitter respecto de un tuit del entonces presidente argentino Mauricio Macri “en el que se comete un error de conjugación”.
“«Mi prezi ojoz de zielo»: análisis en recepción de la página de humor político Miauricio Macri”, de Lucio Maciá, se aboca al reconocimiento que la página satírica de Facebook Miauricio Macri genera entre sus seguidores. Luego de efectuar un análisis de la página, el capítulo se enfoca en la instancia de recepción; en relación con ella, considera los comentarios a los que los contenidos del sitio dan lugar entre sus seguidores, labor a la que se suma la observación de las reacciones, esto es, de los “resultados” de los botones de “me gusta”, “me encanta”, “me enoja”, “me entristece” y “me asombra”.
Verónica Urbanitsch, Nicolás Canedo y Daniel Sierra, en “La mediatización de la conversación política: lazos de articulación entre producción y reconocimiento en algunas fanpages de Facebook”, precisan los modos que asume “la conversación política en la esfera pública”; lo hacen con la finalidad de acercarse a la comprensión de los procesos de toma de posición y de formación de opiniones que, en el presente, inciden en la dinámica democrática. Para ello, luego de recordar las características que presentan “piezas gráficas de humor digital”, producidas por profesionales (Eameo o Alegría) y por usuarios sin pertenencia institucional con la fanpage, como sucede con Choripan & Vino y Peronismo intergaláctico, analizan discursos “obtenidos” en entrevistas en profundidad centradas en textos de las mencionadas páginas.
“La conversación digital en grupos de amigos: los efectos de sentido en la discursividad mediática”, de Graciela Varela, también se refiere al “intercambio conversacional con temática política”. En este caso se indaga sobre las prácticas conversacionales que realizan por Facebook y WhatsApp “pequeñas comunidades formadas en torno a la lista de contactos cercanos”, las que se estudian a partir del examen de los dichos que, en entrevistas en profundidad, profiere una muestra de universitarios de ambos sexos de entre 20 y 26 años.
En “Pasión, indignación y traición: acerca de la producción de sentido en torno a la reforma previsional argentina en grupos secretos de Facebook”, Magalí Bucasich busca investigar, en grupos secretos de Facebook “que nuclean adherentes a la propuesta de Cambiemos (Mauricio Macri presidente de la nación argentina) y de Unidad Ciudadana4 (Resistiendo con aguante), las significaciones producidas en relación con la ley 27.426”.
Al conjunto de trabajos que presentamos le siguen otros que, si bien se ocupan de la instancia de recepción, no se centran en objetos que hacen eje en asuntos relacionados con –o relativos a– la cosa pública. Este grupo, mucho más heterogéneo que el anterior en cuanto a los textos sobre los que recaen los comentarios y observaciones, fija la mirada en los llamados prosumidores (youtubers, booktubers) o en el colectivo Eameo, que dinamizan sus producciones en la plataforma YouTube o en los comentarios que en diversas redes sociales internautas dedican a quienes intervienen en competencias de rap freestyle.
En tal sentido, Lorena Steinberg y María Agustina Sabich, en “«Ser» youtuber: un análisis en reconocimiento sobre las modalidades de consumo en adolescentes”, luego de brindar un panorama general sobre cómo se suele concebir –primordialmente desde el punto de vista teórico– a los youtubers, hacen eje en los enunciados que, en el marco de seis entrevistas en profundidad y de dos focus groups, vertieron sobre aquellos, “varones y mujeres de 13 a 17 años que habitan en el Área Metropolitana de Buenos Aires”.
Por su parte, María José García Uriburu y Valeria Rissotto analizan los metadiscursos que la prensa escrita (La Nación, Clarín y Página 12) ha puesto en juego respecto de los booktubers. Lo hacen en “De las reseñas pasionales a la escritura juvenil: el metadiscurso gráfico sobre los booktubers”, artículo en el que se exploran tres elementos: las tópicas con las que se construye al joven, al joven lector y al booktuber; las estrategias de la industria editorial y las tácticas que se identifican en los prosumidores.
En “«Imaginate vivir en una meritocracia»: retomas de lo polémico en un escenario hiperconectado”, María Agustina Sabich releva “las representaciones sociales de clase construidas en el spot «Meritocracia», de Chevrolet y en la retoma irónico-política efectuada por el colectivo Eameo en YouTube”, así como orienta sus observaciones al tratamiento de los comentarios que los usuarios realizan en las redes, con el objetivo central de identificar algunas de las reglas de las gramáticas de reconocimiento que, al respecto, operan.
Amparo Rocha Alonso, en “De la plaza a las redes sociales: el freestyle en Argentina y su retoma virtual”, se interna en esa “práctica poético-musical que es también un combate”, la de las competencias de rap freestyle, y se detiene, además de en su descripción, en los mecanismos de apropiación que “grupos juveniles de usuarios de plataformas sociales (YouTube, Facebook e Instagram) efectúan”, por lo que el capítulo incluye el abordaje de los efectos discursivos compuestos por “actitudes”, representadas por likes, dislikes y por comentarios, entre los que se encuentran, por ejemplo, los emotivos, los de opinión, los de agradecimiento o ponderación del rapero.
El libro se completa con una indagación sobre algunas de las formas en que fans de los videojuegos “leen” a Dante’s Inferno, que remite al canto más famoso del texto de Alighieri y con un acercamiento a la recepción que genera la remake de La patota, estrenada en 2015.
En “El pasaje de la Divina comedia al Dante’s Inferno: de la obra literaria al videojuego y su recepción”, Osvaldo Beker pasa revista, en primera instancia, a la retoma que, de la obra de Alighieri, llevara a cabo el videojuego Dante’s Inferno. Así, señala permanencias y cambios que, en su mayor parte, están condicionados por el dispositivo. En segundo término, atiende a los comentarios que, sobre el videojuego, usuarios fans realizaron en páginas en lengua castellana y a partir de los cuales intenta formular el esbozo de una tipología.
Por su parte, en “Las remakes: modalidades de lectura de La patota, de Daniel Tinayre y La patota, de Santiago Mitre”, María Rosa del Coto analiza la percepción social que el film de Tinayre de 1950 y su remake, realizada por Mitre, suscitan. Para ello se consideran dos corpus, uno constituido por “las críticas que la prensa no especializada dedicó a tales producciones” y otro conformado por los comentarios realizados en cuatro focus groups, integrados por receptores de ambos sexos que no presentan una actitud prejuiciosa frente a los films nacionales. Dos de estos grupos están conformados por personas que pertenecen a la franja etaria de entre veinte y treinta años y los otros dos, por personas de cincuenta o más.
Referencias bibliográficas
AMORETTI HURTADO, M. (1996), “La intertextualidad: un ensayo metacrítico”, Filología y Lingüística, vol. XXII, Nº 2. Disponible en revistas.ucr.ac.cr
DAYAN, D. (1997), “Prefacio”, en En busca del público, Barcelona, Gedisa.
DEL COTO, M.R. y G. VARELA (2017), “La indagación sobre retomas mediáticas”, en Medios y retomas: escrituras y encuentros textuales, Buenos Aires, Biblos.
ECO, U. (1981), Lector in fabula: la colaboración interpretativa en los textos narrativos, Barcelona, Lumen.
VERÓN, E. (1984), “Cuando leer es hacer: la enunciación en el discurso de la prensa escrita”, en Semiotique II, París, Institut de recherche et d’études publicitaires.
– (1986), “El análisis de los discursos sociales y su articulación con la problemática del reconocimiento”, mimeo.
– (1987), La semiosis social: fragmentos de una teoría de la discursividad, Buenos Aires, Gedisa.
1. Nos referimos a las encuadradas dentro del proyecto Ubacyt 20020130100098 de la programación 2011-2014, “Regímenes de representación mediática: absorciones y transformaciones discursivas”.
2. Al respecto, ver “La indagación sobre retomas mediáticas”, en Del Coto y Varela (2017).
3. En un texto previo, Verón (1984: 34) sostiene la misma idea al afirmar que “la relación entre la producción […] [y el reconocimiento] es compleja: no hay causalidad lineal en el universo del sentido” (subrayado en el original).
4. Unidad Ciudadana fue una coalición electoral para las elecciones legislativas de 2017. Los diputados nacionales elegidos integraron el bloque del Frente de Todos (Frente para la Victoria).
Redes sociales y discursividad política: procedimientos de retoma como fenómeno de reconocimiento
Laura A. Iribarren
Este trabajo reúne avances de investigaciones anteriores,1 referidas a los mecanismos de retoma interdiscursiva que se generan en las intervenciones2 en Facebook concernientes a la política nacional. Durante los últimos años hemos tratado de comprender el modo en que las redes sociales posibilitan el desarrollo de un espacio de discusión e intercambio sobre los temas de la agenda política mediática.
Nos centraremos aquí en caracterizar algunas intervenciones, en tanto discursos que operan en reconocimiento, y observar el funcionamiento de la circulación discursiva como proceso de producción de sentido ilimitado. Describiremos las regularidades que permiten definir dicho funcionamiento discursivo, a fin de dar cuenta de su especificidad.
La tematización de la política nacional implica considerar un entramado complejo de discursividades en referencia a la polarización que, en la actualidad, la caracteriza. Estas manifestaciones, que se han materializado en diversos medios, adquiere en Facebook la capacidad de generar discusiones online, configurando una lucha por el sentido: la “batalla interpretativa” (Iribarren, 2016). Compartir pensamientos, emociones u opiniones a través del registro verbal, imágenes o videos supone, por un lado, establecer con otro –un par– un vínculo de adhesión, rechazo o indiferencia, y, por el otro, establecer un “diálogo” con discursos anteriores de naturaleza mediática.
Siguiendo la teoría de los discursos sociales de Eliseo Verón (1987), nos centraremos en las producciones de los usuarios en tanto discursos de reconocimiento, a fin de describir estas relaciones. Es evidente que, como en todo proceso discursivo, los intercambios en las redes sociales se rigen por reglas o, en términos de Charles S. Peirce, por hábitos interpretativos. Es ahí donde el concepto de retoma permite reconstruir la red de interpretantes que resulta del proceso de circulación discursiva: “Bajo el rótulo «retoma» sintetizamos los conceptos y las reflexiones que se habilitaron a partir de la década del 70, alrededor de la definición intertextual de la vida discursiva”.3 Es posible atribuirle a los procesos de circulación o de recuperación intertextual la capacidad de generar un efecto de intercambio auténtico, en la medida en que la horizontalidad de las redes sociales presupone que todos los usuarios son iguales y que pueden compartir sus opiniones libremente. Esta operatoria facilitaría la generación de “debates virtuales” (López y Ciuffoli, 2012: 61), a través de comentarios, expresión de estados afectivos, citas, introducción de memes, entre otros.
Específicamente, en las redes sociales se forman comunidades nucleadas en torno a valores y creencias compartidas. En este escenario, y con relación a las temáticas políticas, se despliega la polémica, la búsqueda de adhesión, la manifestación del rechazo, o simplemente queda registrada la lectura. Se instaura así una dinámica de interacción basada en la dimensión de la indicialidad peirciana, si consideramos que los comentarios sobre los hechos de la política mediatizada salen al encuentro del usuario, lo interpelan y lo convocan a participar.
En las redes sociales la interacción es lo que define a la comunidad y la retroalimenta, y no al revés. Es decir, no es que por sentirnos parte de una comunidad participamos en ella, sino que porque participamos en ella nos consideramos parte de esa comunidad. Esto parece posible en cuanto el funcionamiento de las redes sociales nos habilita a “hacer algo en grupo” (Caldevilla Domínguez, 2010: 47).
Resulta evidente que estos fenómenos están entrelazados con discursividades de otros medios, por lo que es muy importante considerar que todo recorte analítico pertenece al flujo de la convergencia mediática. En 2006, Henry Jenkis introduce este concepto para referirse no solo a los cambios tecnológicos, sino a las transformaciones que se han producido en las industrias mediáticas en torno a la circulación de los contenidos, las interacciones entre medios y usuarios, y entre los usuarios mismos, propiciando relaciones de horizontalidad y una “cultura participativa”. En el ámbito de lo político, los discursos que se generan a partir de la realidad mediatizada por las grandes industrias de la información encuentran en las redes un modo de consumo “en red”. Los usuarios visitan, comentan, distribuyen y consumen contenidos de los medios o instituciones tradicionales, pero también contenidos producidos por ellos mismos.
En el caso de las publicaciones de Facebook o Twitter, no solo se limitan a reproducir publicaciones de estos o de otros medios, sino que además se manifiesta un intercambio de opiniones que configura un amplio abanico discursivo. La diversidad de registros y modalidades rinde cuenta, en la instancia de reconocimiento, de la construcción de un “efecto debate”, que resulta de la dinámica particular que este proceso de circulación discursiva tiene en internet (Scolari, 2008: 14).
Me limitaré aquí a dar algunos ejemplos de esta dinámica. El caso abordado trata sobre la manera en que circularon críticas, fundamentalmente en Twitter y Facebook, como consecuencia de un tuit del entonces presidente argentino Mauricio Macri en el que se comete un error de conjugación verbal: “hemos resolvido”, en lugar de “hemos resuelto” (figura 1).
El motivo del tuit estaba vinculado al despido de C5N del periodista Víctor Hugo Morales, quien se reconoce como defensor del kirchnerismo. Dada su filiación ideológica, este hecho es interpretado por algunos medios como un intento de silenciar las voces opositoras al gobierno de Macri.

Figura 1. Tuit de Mauricio Macri.
El error gramatical genera burlas y pone en duda el nivel intelectual de Macri. La referencia al despido del periodista queda en suspenso (figura 2).

Figura 2. Respuesta al tuit de Mauricio Macri.

Figura 3. Tuit de Mauricio Macri en el que se elimina el error ortográfico.
Este tuit (figura 2) está vinculado con otro en el que el presidente cometió un error similar (“cubrido”). Como respuesta, en la cuenta de Macri se suprime el error y queda la segunda parte de la frase, lo cual también es propagado a través de las redes sociales (figura 3).
Uno de los procedimientos vinculados a la propagación de los comentarios se asocia a la producción de memes, en los que se toman elementos característicos de la cultura de masas, fácilmente reconocibles, y se los interviene para generar un efecto humorístico o irónico.
Los llamados “memes” son, de acuerdo con teorías de difusión cultural, una unidad de información que se transmite de un individuo a otro o de una generación a otra. Luis Arango Pinto señala que algunos autores –cita a Richard Dawkins (1979), Susan Blackmore (2000) y Robert Aunger (2004)– comparten la idea de que se presentan como un equivalente del gen: mientras este transmite información genética, el meme “la transmite de forma cultural, longitudinal u horizontalmente, por aprendizaje” (Arango Pinto, 2015: 112).
Internet parece ser un medio propicio para la reproducción de memes. En ese ámbito se alude a tal término para referirse a la circulación reiterada de cualquier imagen, texto o video de carácter humorístico. José Ivanhoe Vélez (2012: 114), citado por Arango Pinto (2015: 115), “da otra definición al entender el fenómeno como un derivado «pegajoso» de algún aspecto de la cultura pop, que se parodia y repite hasta el punto que sus orígenes y su significado original se vuelve[n] difuso[s] y completamente mutilado[s], más allá de su reconocimiento o humor”.
Un ejemplo que podemos dar nos lo provee la figura 4, en la que se pone en evidencia el carácter humorístico de este tipo de intervenciones, apelando a la figura de un reconocido personaje televisivo, el Chavo del 8,4 insertándola en un contexto político.

Figura 4. Utilización de la figura del Chavo del 8 para ridiculizar al mandatario.
Otro tipo de discursos en reconocimiento apunta a la crítica política a partir de juegos con el logo del partido en ese tiempo gobernante, Cambiemos (figuras 5 y 6).
Este tuit (figura 6), por ejemplo, como se ve, retoma el logo de Cambiemos y trasforma el texto verbal enfatizando el error gramatical. Por otra parte, la frase “#hemos resolvido (que sos un bestia)” introduce la noción de “bestia”, que en un primer nivel enunciativo está dirigida a Macri, mientras que, en un segundo nivel, el destinatario previsto es quien comparta la idea de que “un gobernante no puede cometer este tipo de errores”, “solo alguien ignorante podría hacerlo”. Por otro lado, por remisión metonímica, quien es capaz de cometer este tipo de errores posiblemente también cometa errores en otros ámbitos, como gobernar el país: “Si no sabe escribir, tampoco sabe gobernar”.
Otro grupo de tuits se constituyó como memoria de otros errores de ortografía. Por ejemplo, a un tuit de Gabriela Michetti en el que escribe “festibal”.

Figura 5. Logo de Cambiemos.

Figura 6. Respuesta al tuit de Mauricio Macri en el que se juega con el logo de Cambiemos.

Figura 7. Cita al tuit de Gabriela Michetti en el que también se comete un error de ortografía.
A través de una operación de yuxtaposición, se contesta con un nuevo tuit que parodia un registro de lenguaje coloquial propio del estereotipo de “clase social baja”. En el ejemplo siguiente, podemos observar cómo se recuperan imágenes de otros medios para intervenirlas (figura 8).
Citar, reproducir o transformar imágenes de otros medios constituyen solo algunos de los procedimientos habituales en los discursos de reconocimiento.
Veamos por caso el modo como se recupera el estilo sensacionalista de Crónica TV mediante el uso de placas rojas para dar cuenta de noticias de último momento (figura 9).
La alusión al “resolvido” se conecta con la política impositiva del gobierno. La ironía (“cambiamos”) no hace más que acentuar el carácter crítico de este discurso en reconocimiento: “Las medidas que toma Macri no son novedosas, ya que no modifica en nada el cuadro tributario vigente hasta ese momento”.

Figura 8. Citas de otros medios aludiendo a los tuits de Mauricio Macri y de Gabriela Michetti.

Figura 9. Publicación de Facebook en la que se toma la placa roja de Crónica para criticar al presidente Macri.
En Facebook también se parodia al tuit de Macri. Por ejemplo, la siguiente imagen fue tomada de un cartel que usaron kirchneristas en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, en reclamo de una mejor educación. Lo interesante es que quien no estaba enterado del error de Macri pensaba que este cartel lo habían escrito los propios kirchneristas que estaban protestando por la educación.
Así, el cartel generó una discusión entre quienes reconocieron la intertextualidad o los que simplemente lo vieron como un grave error de ortografía (figura 10).
Se genera una discusión entre los participantes kirchneristas y macristas en torno a quiénes son más ignorantes (figura 11). El malentendido da lugar a interpretaciones contrarias al argumento del enunciador que publica originalmente el cartel en Facebook:
Norma: VERGÜENZA DA COMO ESCRIBEN UNA ORTOGRAFÍA PÉSIMA Y SON LOS PRIMEROS EN QUERER COLGAR CARTELES.
Respuesta de Ana: La ortografía es de nuestro presidente que fue quien dijo “resolbido” por eso las comillas… ironía se llama.
Respuesta de Norma: Ana y quién dijo que ese cartel lo escribió MM?
Respuesta de Ana: No sra. Vamos de vuelta a ver si se entiende. El cartel tiene la palabra “resolbido” entre comillas porque es una ironía referente al término utilizado por el sr. presidente, que fue quien cometió el error ortográfico. Este cartel hace referencia a eso. ¿Entendió ahora?
Otro de los procedimientos habituales es el del trucaje. Por ejemplo, se puede ver una imagen a la que se adjunta el rostro del presidente al cuerpo de un niño, que sirve de ilustración de la tapa de un libro de gramática de primer grado. En la parte superior podemos observar el logo de Facebook seguido de la etiqueta: “He Resolbido” (figura 12). La elección de un libro de 1960 genera también una cadena interpretativa vinculada a la tradición educativa: “¿Macri es un buen alumno?”.

Figura 10. Captura de pantalla de Facebook en la que se observan las repercusiones del tuit de Macri en protestas sociales de maestros.

Figura 11. Discusión en Facebook a través de los comentarios con respecto al cartel de protesta que cita el error de Macri.

Figura 12. Macri en la tapa de un libro de primer grado reproducido en Facebook.
Otro procedimiento que opera en los discursos de reconocimiento puede ser el uso de la intervención de la imagen de un político y, a modo de comentario, una frase que se sobreimprime en el encabezado o al pie. En ocasiones, el comentario es directamente el título de la imagen (o una serie de imágenes).
La visualización de fotos yuxtapuestas (un funcionamiento propio de la plataforma Facebook), en el ejemplo que sigue, produce la descalificación irónica del adversario. Su propagación en las redes sociales activa saberes y emociones en los destinatarios quienes, de acuerdo con sus habilidades digitales, podrán producir, a su vez, nuevos discursos en reconocimiento, es decir, otros interpretantes (figuras 13 y 14).
El listado de procedimientos expuestos hasta aquí podría expandirse; lo interesante es observar que los aspectos que se actualizan en cada intervención no solo establecen lazos entre los participantes del intercambio, sino que también habilitan la construcción simbólica de sus identidades.

Figura 13. “Tegnología”. Facebook.

Figura 14. Burlas a Mauricio Macri en Facebook.
Conclusiones
El análisis de estos discursos de reconocimiento ilustra que los procedimientos de retomas discursivas suponen una relación de complicidad entre los destinatarios. La ironía, el humor, la confrontación referencian la actualidad, y se genera discusión o debate cuando las interpretaciones y valoraciones de ese real son opuestas ideológicamente. No obstante, cuando no se producen coincidencias en el campo de lo ideológico, en todos los casos la lectura que se opera de las imágenes recupera su poder referencial.
Sin duda, las redes sociales facilitan la disponibilidad de imágenes mediáticas; incluso hemos visto que hay aplicaciones que permiten la generación de memes, gifs animados, etc. Los fenómenos de recepción son puestas en página o ecos del discurso de la información, que luego son intervenidos visualmente y comentados verbalmente, abriendo el campo de la productividad semiótica.
Si bien, en principio, no hay límites definidos para la circulación de los fenómenos de reconocimiento, parecen estar circunscriptos a los tiempos de la actualidad mediatizada, ya que discurren hasta que un nuevo evento político los desplace.
Frente a la profusión de información producida por los medios tradicionales, los discursos de reconocimiento en las redes sociales sobre los temas de política nacional encuentran una vía de expresión –adhesión o rechazo– y movilizan procesos semióticos y cognitivos complejos.
Podría pensarse que el acento que aparece en los juegos intertextuales favorece cierta creencia de que todos participamos de una misma comunidad que “se maneja” con los “mismos” interpretantes. Sin embargo, la particularidad de estos intercambios es que hallamos construcciones fragmentarias, fluidas y plurales.
Referencias bibliográficas
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VERÓN, E. (1987), La semiosis social: fragmentos de una teoría de la discursividad, Buenos Aires, Gedisa.
1. Nos remitimos a la investigación que se realiza desde 2014 a la actualidad en el marco del proyecto Ubacyt “Absorciones y retomas discursivas: el campo de los efectos”, dirigido por María Rosa del Coto y Graciela Beatriz Varela (Facultad de Ciencias Sociales, UBA).
2. Para referirnos a las publicaciones en Facebook, continuaremos con el uso del término “intervención” en los casos en que están presentes el texto de origen (al que aludiremos como “texto iniciador”) y el texto/respuesta porque nos parece adecuado para identificar los diversos modos de interacción entre el texto y los usuarios/lectores que, a su vez, se convierten en productores. La palabra “intervención” nos permite pensar en el modo como esa acción produce efectos sobre otro, en un juego de retomas interdiscursivas que configura la dinámica intertextual característica de estas redes sociales (Iribarren, 2017).
3. Proyecto Ubacyt (2014/17), “Absorciones y retomas discursivas: el campo de los efectos”, dirigido por María Rosa del Coto y Graciela Beatriz Varela.
4. El Chavo del 8 es el nombre de una popular serie mexicana creada por Roberto Gómez Bolaños en 1971 y que fue transmitida en nuestro país en canales de aire y aún actualmente es emitida por televisión. Ha sido tan grande su éxito que forma parte de la memoria de varias generaciones.
“Mi prezi ojoz de zielo”: análisis en recepción de la página de humor político Miauricio Macri*
Lucio Maciá
Este artículo consiste en un análisis en recepción de Miauricio Macri, página de humor político de la red social Facebook,1 que se propone como una sátira de la figura del entonces presidente, a quien representa como un personaje frívolo, superficial, ignorante y poco capacitado para llevar a cabo las funciones que le competen.
Con el fin de identificar los modos de participación de los usuarios respecto de los contenidos publicados en el sitio, se describirá el funcionamiento de los fenómenos de recepción que se producen en su comunidad de seguidores. La realización de este análisis supone efectuar un abordaje en producción (Verón, 1987), tarea que permitirá delimitar su propuesta enunciativa y los mecanismos de construcción humorística a los que recurre.
Cabe añadir que, como se tendrá ocasión de comprobar, el trabajo se sustenta teóricamente en los aportes de diversos autores, que se han abocado a conceptualizar la noción de discurso (Verón, 1987), a concebir la discursividad como proceso que articula la sociedad (Laclau y Mouffe, 2004), o se han referido al humor, y más específicamente, al humor político (Várnagy, 2016), y a distinguir “parodia”, “sátira” e “ironía” (Hutcheon, 2006).
Algunos modos de funcionamiento humorístico de Miauricio Macri
Miauricio Macri se creó en diciembre de 2016, pocos días después de cumplirse un año de la asunción de Macri al gobierno. Cerrada durante el verano siguiente –presumiblemente por denuncias de otros usuarios de Facebook–, se volvió a crear en marzo de 2018.2 La sátira hacia el mandatario se manifiesta, en primer término, en el nombre Miauricio Macri: como es evidente, refiere por similaridad al del entonces presidente, aunque incluye una i suplementaria que evoca la onomatopeya del maullido de un gato.3 En segundo término, la confusión que podría provocar la semejanza de los nombres se refuerza por el hecho de que las fotos de perfil y de portada son idénticas a las de la página oficial del en ese momento presidente, lo cual, eventualmente, crearía confusión entre los usuarios poco atentos, los que incluso podrían llegar a tomar los enunciados satíricos como si correspondieran realmente al gobernante.
Desde nuestra perspectiva, el sitio puede tener entre sus condiciones de producción discursos opositores. Por ejemplo, y en referencia a los efectos de sentido del nombre, el periodista Horacio Verbitsky ha logrado popularizar, hace varios años, el de “Maurizio Macrì”, lo cual nos permite hipotetizar que, mediante la sustitución de la c por la z y la adición de la tilde grave en la i del apellido –que remite al dialecto napolitano–, se genera un efecto de italianización del nombre que remitiría a las organizaciones mafiosas nucleadas en torno a clanes familiares, con los que se vincularía a Macri y su entorno para denunciar el origen presuntamente ilícito de su fortuna.4 Observamos el mismo recurso, aunque con un efecto de sentido diferente, en la adición de la i al nombre “Mauricio”, que, como mencionamos, remite, obviamente, al maullido de un gato y, a través de él, al sobrenombre despectivo que desde sectores de la oposición se le atribuye.
En referencia al estilo discursivo con el que se lo caricaturiza, podemos preguntarnos acerca de una posible relación con los videos del sketch audiovisual “Rey Sol Handel”, que también satirizan a Macri y destacan, por un lado, una manera frívola de percibir la realidad y comunicarse, y, por el otro, una preferencia desmedida por los valores y las experiencias de los países anglosajones, que se expresa con locuciones en inglés y con expresiones de desprecio a la cultura popular y autóctona.5
Por otra parte, también podríamos relacionarlo con la fanpage en Facebook Prol. Humor Gráfico,6 en la que, asimismo, se efectúa una satirización del exmandatario destacando la insensibilidad social y la crueldad con la que se planificarían sus medidas de gobierno, así como, mediante procedimientos de intensificación gráfica, el color celeste de sus ojos, que han sido tematizados en las redes sociales como garantía de transparencia y honestidad por parte de partidarias y partidarios de Macri.
A su vez, el énfasis de las críticas basadas en aspectos personales del presidente reenvía a las críticas que se le formulaban a Fernando de la Rúa (1999-2001), que fueron habituales en varios medios gráficos y televisivos, y alcanzaron su apogeo en el programa televisivo conducido por Marcelo Tinelli El show de videomatch,7 al cual, como se recordará, el expresidente de la Rúa concurrió como invitado y en el que evidenció notorias torpezas motrices y sociales que erosionaron aún más su imagen pública.8
Volviendo a Miauricio Macri, podemos afirmar que, retomando las categorías propuestas por Linda Hutcheon, se efectúa una sátira de la figura del presidente, aunque con importantes elementos paródicos. Si bien es posible encontrar un ethos ridiculizante que tiende a disminuir al texto fuente –y que en la recepción asimismo se produce puesto que, como veremos, los comentarios también ridiculizan lo que hacen quienes siguen a Mauricio Macri en la página oficial–, la invectiva didáctica que implica la sátira queda implícita la mayoría de las veces, predominando, en cambio, el absurdo y la incongruencia como recursos que construyen el efecto humorístico. La confusión buscada entre ambas páginas se relaciona, por su parte, con la ironía, que apela a una doble ambigüedad: por un lado, connota que el discurso ridiculizado en realidad es verdaderamente atribuible al auténtico Mauricio Macri, y, por el otro, refuerza este aspecto mediante la similitud entre ambas páginas, lo que induce al error y hace que aquel internauta que no logre percibir que se trata de una sátira y crea que, en cambio, está frente a la página “verdadera” caiga en el ridículo.
El efecto humorístico se construye de acuerdo con tres estrategias centrales. Por un lado, se tematiza hiperbólicamente la estética personal del personaje a la manera de un sex symbol, exagerando su importancia y disminuyendo la formalidad e institucionalidad propias de la figura presidencial para construir, en su lugar, una caracterización del personaje en términos de frivolidad y superficialidad, más característicos de celebridades del mundo del espectáculo.9 Este efecto se refuerza debido a que es el mismo personaje el que afirma su propia belleza, lo cual lo representa como vanidoso e impertinente discursivamente respecto de las modalidades legítimas de comunicación de gobierno.10
La tematización de diversas situaciones de coyuntura política, social y económica también aporta a la construcción de un sujeto que enuncia en primera persona y que formula reflexiones impertinentes y jocosas que denotan ignorancia y desconocimiento de la realidad social y política, así como también de sus responsabilidades políticas, y cuyo registro no corresponde a la formalidad esperada en la figura presidencial, poniendo de relieve su inadecuación social.

Figura 1. Publicación de Miauricio Macri.
Por otra parte, y siempre en referencia al contenido verbal de los posteos, podemos pensar que se produce una retoma del estilo de las vedettes y otras personalidades del mundo del espectáculo local, caracterizado por la autorreferencialidad, la excentricidad y la escasa formalidad del registro discursivo, y la propuesta de un enunciador “hueco”, “superficial” e “ignorante”, entre otros.11
En el caso de la figura 3, el personaje evidencia, como es fácil advertir, un flagrante desconocimiento de una de las principales fechas patrias del país, la Revolución de Mayo, recordando solamente el edificio emblemático en el que tuvo lugar y poniendo en su lugar banderas argentinas. Además, sustituye a los churros como factura “representativa” de esta celebración y los reemplaza por unas donuts, típicas de la cultura estadounidense, aclarando además su verdadera pronunciación en inglés. El conjunto de operaciones genera, claramente, un efecto contrario al espíritu patrio de la fecha.

Figura 2. Publicación de Miauricio Macri.
Además de la imagen estética, la informalidad verbal y la ruptura del protocolo, aparece otro tópico recurrente en las publicaciones: “los descansos y vacaciones” que frecuentemente se toma el presidente (figura 4). Este tema, retomado en la página satírica, aparece sometido también a un tratamiento hiperbólico en los comentarios que sus seguidores efectúan.
Ocasionalmente, la página también publica videos y gifs.12 Por lo general, los fragmentos audiovisuales son tomados de la página oficial de Macri, junto con otros obtenidos de medios periodísticos y referidos a la gestión de gobierno, además de algunos gifs extraídos de las mismas fuentes. Los videos son breves, habitualmente de menos de un minuto de duración. Percibimos en este tipo de publicaciones un predominio de bloopers, gags y situaciones imprevistas o fuera de protocolo en el marco de actos de gobierno. El efecto humorístico se produce por la relación entre el fragmento audiovisual –que por lo general corresponde a una situación formal e institucional aunque con detalles inesperados o que causan gracia– y la descripción que le añade la página a modo de epígrafe, la que continúa la misma lógica de los demás posteos, apuntando a la construcción de un personaje desorientado, ignorante, frívolo y autorreferencial. Esto nos permite pensar, siguiendo a Hutcheon (2006), que se trata de una sátira que presenta elementos paródicos,13 puesto que se ridiculiza y ataca a un texto fuente mediante su retoma en un contexto distinto.

Figura 3. Publicación de Miauricio Macri.

Figura 4. Publicación de Miauricio Macri.
“Reacciones” y comentarios a los que los contenidos de la página dan lugar en su comunidad de usuarios
¿Qué entendemos por “recepción” en una página de humor político en Facebook? Teniendo en cuenta los planteos de Eliseo Verón, podemos pensar que la recepción engloba, entre otros discursos, a todos aquellos que se producen “en respuesta” a otros, que en este caso serían las publicaciones que hace la página, y que incluyen textos verbales, fragmentos audiovisuales, e imágenes fijas. La red social habilita a sus usuarios a expresarse de múltiples maneras. Por ejemplo, los botones de “reacción” –el clásico “me gusta”, al que se le han agregado los de “me encanta”, “me enoja”, “me entristece” y “me asombra”, además de la posibilidad de uso temporal y restringido de otros como el de “me enorgullece”– permiten, sin apelar a lo lingüístico, expresar acuerdo o desacuerdo con una publicación, y otros sentimientos, estableciendo, asimismo, una cierta gradación entre ellos (por ejemplo, la relación entre “me gusta” y “me encanta”). La posibilidad de “compartir” el contenido de la publicación –de manera tanto pública como privada– y de agregar un texto que permite expresar la propia posición respecto de aquello que se comparte resulta también una forma de participación. En este trabajo se rastrearán aquellos contenidos compartidos de manera pública. Una tercera posibilidad, a la que dedicaremos la mayor parte de este apartado, consiste en comentar las publicaciones, pues es en los comentarios en los que, particularmente, se expresa la colaboración, sea seria o humorística, de los usuarios con la propuesta enunciativa de la página (Slimovich, 2012). La práctica admite una amplia gama de opciones: en efecto, se puede comentar para mostrar tanto acuerdo como desacuerdo, pero también para introducir matices, abrir temas conexos de conversación, convocar a otros usuarios para que vean u opinen sobre el contenido en cuestión y establecer debates, entre otras posibilidades. Una modalidad de interacción diferente consiste en que los usuarios publiquen directamente en el “muro” de la página, lo que se asemeja al uso tradicional de una cartelera y que sirve, también, para expresar acuerdo o desacuerdo sobre la página, proponer contenidos nuevos y difundir informaciones que se juzgan de interés. Por último, aunque no sean rastreables debido a su carácter no público, podemos mencionar los mensajes privados que hacen llegar los usuarios a los administradores de la página. Analizaremos, pues, las cuatro primeras modalidades de participación, priorizando especialmente la de los comentarios.
El uso que se hace de los botones de reacción será el primer elemento que abordaremos. Si bien se producen variaciones entre las distintas publicaciones, encontramos que, por lo general, existe un promedio de entre 150 y 300 reacciones respecto de cada publicación, con algunas que superan los 350. Las fotos de perfil y de portada, que son idénticas a las de la página oficial del presidente, tienen una cantidad considerablemente menor, lo que posibilita sostener que en las recepciones del sitio predominan las intenciones paródica, satírica e irónica, y que precisamente se tiende a rechazar aquello que más se asemeja a la figura oficial de Mauricio Macri. Consideramos que el dato de la baja cantidad de reacciones en relación con estas fotos no es menor, debido a que la página tematiza explícitamente la apariencia física del personaje, y que tanto los administradores como los usuarios publican una gran cantidad de otras fotos del expresidente que se utilizan para producir el efecto humorístico. Esto nos permite afirmar que son las fotos “recontextualizadas” las que generan las mayores reacciones, puesto que generalmente son publicadas junto con enunciados verbales que expresan las incongruencias comentadas en el análisis en producción.
Por otra parte, las reacciones que predominan en las publicaciones son, por orden de importancia, “me divierte”, “me gusta” y “me encanta”, evidenciando esta última considerable distancia respecto de las otras dos. El conjunto de estas reacciones permite pensar en la existencia de una alta adhesión de los usuarios hacia la propuesta de la página, a la vez que el predominio de la reacción “me divierte” da cuenta de que, en efecto, las publicaciones son recibidas de modo cómico, modo que induce a los usuarios no solamente a expresar el acuerdo con las ironías expresadas, sino también a reconocerles eficacia humorística. Esta clave de lectura reduce sensiblemente el margen para establecer debates sobre la figura presidencial o sobre la realidad nacional, a la vez que muestra una alta cohesión ideológica entre los usuarios de la página.
En lo que sigue, nos referiremos al acto de compartir las publicaciones, relacionándolo numéricamente con las reacciones comentadas anteriormente. Al respecto, se observa la existencia de, aproximadamente, cinco reacciones por cada publicación compartida. Esta cantidad (20%) aumenta en las publicaciones más populares (donde “compartir” alcanza el 36% del total de las reacciones) y disminuye en las publicaciones menos populares, donde solo se comparte menos del 10%. “Compartir” una publicación implica un grado de compromiso y adhesión mayor que el que conlleva reaccionar a ella, dado que lo usual es compartir un contenido para manifestar acuerdo con la página a los contactos que el usuario tiene en su muro privado. “Compartir” implica, desde esta óptica, “apropiarse” del contenido, reivindicarlo y mostrar de manera singularizada su concordancia con él, asumiendo como propia su enunciación (lo cual es posible, además, si se agrega un texto propio a lo compartido). Este funcionamiento de la herramienta “compartir” es el que nos permite hipotetizar que las publicaciones más “exitosas” en cantidad de reacciones son también las que más se comparten, puesto que suscitan una adhesión mayor que aquellas menos populares, las que, entendemos, se juzgan poco interesantes, por lo que no merecen ser apropiadas.
En lo que sigue, haremos foco en las publicaciones que se vehiculizan a través del muro de la página. En este caso, aunque predominan las que expresan alegría por la reapertura de la página en marzo de 2018, advertimos una relativa dispersión de los contenidos publicados. Estas publicaciones generalmente adoptan un tono irónico, con el que acusan de “censura” a miembros de la oposición política o responsabilizan a las problemáticas socioeconómicas del cierre del sitio y de un ataque al presidente. En este caso, la ironía consiste en que la página probablemente haya sido cerrada por denuncias de usuarios oficialistas, y no al revés; la capacidad de censura es mayor cuando se ejerce el gobierno que cuando se forma parte de la oposición.

Figura 5. Comentarios en el perfil de Miauricio Macri.
En cambio, hay publicaciones que consisten en compartir contenidos provenientes de otras páginas –que generalmente son también contrarias al gobierno de Mauricio Macri–, y así reproducen, o bien memes opuestos al presidente, o bien injurias dirigidas hacia su persona. En este último caso, muchas de las intervenciones consisten en enunciados que contienen acusaciones de distinto tipo, las que se efectúan bajo lo que podríamos caracterizar como el pathos de la ira, el que se expresa en el uso recurrente de insultos, exclamaciones y mayúsculas; tales publicaciones no suelen recibir ningún tipo de respuesta, sea por parte de otros usuarios, sea por los administradores de la página. Si bien en ellas se rompe el modo de lectura irónico –por lo que se puede pensar que existe una confusión con el sitio oficial–, estas modalidades de participación, junto con la gran cantidad de comentarios que celebran la reapertura de la página, permiten dar cuenta de una alta adhesión ideológica que también se expresa de manera humorística, aunque en menor cantidad que en los comentarios, como observaremos en el análisis que a continuación encaramos.
En referencia a los comentarios, podemos pensar en la existencia de dos tipos de receptores de la página: 1) quienes participan del juego irónico propuesto, y 2) quienes leen las publicaciones literalmente, confundiéndolas con las pertenecientes al sitio oficial; o aún sin considerarlas de esta manera, respondiendo a ellas como si lo fueran. Ambos grupos se enfrentan ocasionalmente en los comentarios de las publicaciones de la página, lo que se debe, por un lado, a la existencia de dos gramáticas de recepción distintas, y, por otro, a que quien no participa de la lectura irónica que propone la página recibe una “sanción” simbólica por los receptores que coinciden con la figura de enunciatario que Miauricio Macri construye. Incluso los propios administradores del sitio publican memes burlones hacia quienes no comentan las publicaciones de manera laudatoria e irónica.
Debido a que la gran mayoría de los discursos de reconocimiento pertenece al grupo de los que participan de la lectura irónica, comenzaremos con la caracterización de quienes no lo hacen, para luego dedicar la mayor parte del análisis a los que sí advierten la ironía.
En este sentido, quienes participan en la página desde una perspectiva no humorística se dividen en partidarios y en detractores de Macri, siendo más habitual este último caso. A diferencia de quienes participan de la sátira propuesta, aquellos que no aceptan el contrato14 satírico se responden mutuamente, confrontando de manera muy similar al modo en que se lo hace en la mayoría de las publicaciones en páginas políticas oficiales o “serias” de Facebook. Como características generales de este modo de intervención, podemos destacar que se elude habitualmente el tema planteado específicamente en la publicación, recurriendo, en cambio, a topoi frecuentes en el debate entre partidarios y detractores de las gestiones presidenciales de Mauricio Macri y de Cristina Fernández de Kirchner: se endilgan acusaciones mutuas de corrupción y de descalabro económico producido por medidas desacertadas, se formulan frecuentes chicanas y acusaciones que se centran en las actuaciones de funcionarios o cuadros políticos vinculados con uno u otro espacio político.
En cambio, quienes participan de la lectura irónica se caracterizan por imitar el modo de escribir de los que comentan en la cuenta oficial de Macri (sospechados de tratarse de troles pagos15 antes que de usuarios reales) tanto en su estilo discursivo como en la manera de alabar y alentar al presidente; esto habilita pensar en la utilización de la parodia y la sátira entre los usuarios de ambas páginas. La parodia entre seguidores recurre comúnmente a los mismos procedimientos que destacamos en el análisis en producción, a saber; la tematización habitual y repetida de la apariencia estética del presidente –expresada mediante elogios que complementan, refuerzan y aumentan de manera hiperbólica los que el personaje se prodiga a sí mismo–, las alusiones a los descansos, recesos y vacaciones que se tomaba el mandatario y las referencias a producciones culturales de consumo masivo y generalmente humorístico, con especial preferencia por las alusiones a la serie norteamericana Los Simpson, sea mediante la publicación de memes, o bien adoptando la forma de hablar de algunos personajes cómicos.
Los siguientes son ejemplos que ilustran lo planteado respecto de la tematización estética:
No podemos ver su gestión porque nos quedamos viendo sus ojos color cielo, señor presidente.
Ojoz de zielo Ud. Es más lindo q el gato de X-Men. Esos ojos color crema del cielo no se consiguen en todos lados. Ni en Hollywood (se dice jolivud).
Ay qué bruto ese nene, mi presi ojos del mar!! Le dió una patada en la quijada y le hizo escupir el whiskas!! 
En referencia a los períodos de receso que se toma el presidente, podemos mencionar a modo de ejemplo los siguientes comentarios:
Va siendo hora que te tomes unas vacaciones en Chapadmalal… Mucho stress y coso esta semana, no? 16
Me gusta esa foto, como pensando entre la forma de ir al mundial sin que los negros se enteren y a qué hora te vas a tomar la próxima siesta…
Por otra parte, las referencias culturales se pueden rastrear en los siguientes comentarios:
No mau, las retenciones a la soja se la venias aplicando, lo q t pide el fondirijillo monetarijillo internacionalirijillo es q frenes la baja a las retenciones. Es decir se venía aplicando una baja y ahora tenes q frenar, se entiende? No se como explicarlo d manera q entiendas. Pegale un tubazo a dujovnen (así lo decís vos ) y decile q t explique bien d manera simple, no vaya a ser q t agarre un ACV y nos perdamos tus ojoz d zielo. Con amor. Nahue.17
Si se puede! Si se puede! Mr. president!!! 18
Ese cheto no mira los Simpson, presi. Oportuncrisis!
Otra tematización habitual de los comentarios, que retoman en forma satírica los que hacen los seguidores de Macri en la página oficial, consiste en exponer una suerte de épica del “esfuerzo por el país”, que implica la realización de grandes sacrificios personales por parte de cada ciudadano para “aportar al crecimiento” de la nación. En los comentarios de referencia, esta épica, que se exagera hasta el absurdo, se utiliza para burlarse de quienes comentan en la página oficial, simulando la disposición a hacer esfuerzos inhumanos a la vez que manifestando un incondicional apoyo al presidente. Los siguientes comentarios ilustran este tópico:
Si es necesario nos cortamos las comisuras para que la sonrisa sea mas grande!
Muy bien mi presi! Se puede quejar el país, cagarse de hambre todos, irse el dólar a 50 pe, pero la selección y Messi son lo más importante de los últimos quichicientos años, haciendo lo q hay q hacer…
Me encantan los comentarios! Ay prezi, quedese todo el día si quiere, nosotros acá, en el trueque, tomando el fresco por ud. para que no digan que somos vagos y no trabajamos, ni nos rebuscamos, ni changas. 19
Otra temática habitual en los comentarios la constituye la denuncia permanente a la oposición política, en particular al kirchnerismo, al que se responsabiliza de todos los males que aquejan a la gestión presidencial de Macri. En este último caso, los comentarios también retoman satíricamente las intervenciones efectuadas en la cuenta oficial del presidente, imitando tanto su estilo de redacción como su contenido ideológico, el cual es tratado de manera hiperbólica, como los siguientes ejemplos muestran:
jajajajajajajaja nadie te entiende miuari. Qué manga de zurdos estos del fondo lmp. 20
Mauri hay una cuenta trucha tuya en un grupo que se llama me quiero reír mucho estos K no saben que inventar para romperte los kinotos se puede ojitos azules.
Me extraña presi, con eso no se jode. Igual seguro fue culpa de la Kristi. 21
Guarda presi… hay gentes malas acá. Están infiltrados rompiendo las bolas deben ser K! 22
Por último, podemos mencionar como tópico reiterado la referencia a los gatos, que asocia el nombre de la página, Miauricio, con el sobrenombre despectivo con el que se apoda al expresidente. Al respecto, observamos otra dimensión de la colaboración satírica entre la página y sus usuarios, que retoman la propuesta humorística del nombre y se la apropian. En este caso es más visible aún que en los anteriores, puesto que, por lo general, las publicaciones de la página refieren, muy ocasionalmente, a los gatos o a las cualidades felinas, y aparece dicha tematización, en cambio, en los comentarios. Son ilustrativos, además de los ya reseñados, los siguientes que implican el posteo de fotos, emojis23 o gifs con imágenes de gatos:
¿y donde esta el chiste? últimamente haces copy paste de lo que escribe/piensa el verdadero gato.
Macri cat.
De esta manera, podemos plantear que existe una suerte de “colaboración” satírica entre la página y los usuarios que participan de la lectura humorística. Esta colaboración adquiere, en verdad, una doble dimensión: mientras el sitio ridiculiza la figura oficial del presidente, los usuarios que comentan satirizan y ridiculizan a los seguidores de la página oficial. Se produce así lo que podemos llamar una “doble sátira”, entre cuentas y usuarios, que en el caso de la página analizada permite establecer un alto grado de compromiso de la comunidad de usuarios hacia la propuesta enunciativa del sitio, puesto que no solo festejan sus chistes, sino que, además, la construyen colaborativamente recreando de manera irónica una comunidad de fans que potencia el sentido humorístico de Miauricio Macri, ya no solo a partir de sus publicaciones, sino también a través de los discursos de recepción de sus usuarios que producen, de esta manera, su propio humor.
Cabe destacar que esta “colaboración” no suele producirse entre los propios seguidores del sitio, ya que los comentarios que refuerzan el sentido humorístico de las publicaciones se dirigen más a la página que a establecer un intercambio con otros usuarios. Si bien hay algunos comentarios que celebran la creatividad de otros y algunas reacciones a los comentarios juzgados más ingeniosos, se establece una suerte de diálogo individual entre cada usuario y los administradores de la página, que usualmente toma la forma de apelaciones explícitas bajo los vocativos “miauri”, “mi presi” y “ojos de cielo”, entre otros. Este funcionamiento –del que puede pensarse que imita también el de la página oficial, donde los usuarios se dirigen de manera preferentemente individual al presidente–, aunado a la común pertenencia ideológica, obtura la posibilidad de que surjan disensos y debates políticos, conformando, en definitiva, un ámbito que es “solo para divertirse”, y en el que se sobreentiende que los hechos trascendentales de la política se conocen y se debaten en otros lugares, por ejemplo, los portales de los medios masivos de comunicación.
En las líneas precedentes hemos bosquejado un análisis en recepción de una página de humor político publicada en la red social Facebook, atendiendo, por un lado, a algunas retomas que se hacen de la página oficial del presidente Macri y de otros sitios contrarios ideológicamente a él, y al contrato de lectura e interacción que propone a sus usuarios. Y, por otro lado, hemos analizado los modos de participación de los usuarios de dicha página que, en recepción, producen discursos que permiten indagar las modalidades mediante las que la conversación política en entornos digitales se conforma, como parte de la construcción social de sentido, de la disputa discursiva y de la formación de subjetividades políticas contemporáneas.
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VERÓN, E. (1987), La semiosis social, Barcelona, Gedisa.
* Los errores de ortografía son deliberados, y refieren a una burla habitual que se hace al expresidente Mauricio Macri, al que se le atribuye un ceceo al hablar, tanto por algunas dificultades fonoaudiológicas como por su elevado origen social, vinculado en el castellano rioplatense al ceceo.
1. Actualmente, la página no se encuentra disponible. En su lugar, existen en Facebook y Twitter dos páginas con un estilo de producción muy similar: https://www.facebook.com/PresidenteOjosdelCielo y twitter.com. El análisis en producción y en recepción fue realizado entre los meses de marzo y mayo de 2018.
2. Para este análisis, trabajaremos sobre contenidos con fecha posterior a la reapertura.
3. En lunfardo, se conoce como “gato” a aquella persona que ejerce de manera autoritaria y violenta un poder que en realidad no le pertenece, y que actúa por delegación ajena. Utilizado en las cárceles para referirse al interno que comete actos violentos contra otros a pedido del reo más poderoso de la celda o el pabellón, es utilizado desde la oposición política argentina para referirse a Mauricio Macri, al que se acusa de implementar una política regresiva en la redistribución de la riqueza siguiendo paradigmas neoliberales dictados por las instituciones financieras hegemónicas.
4. Mauricio Macri, antes de ingresar en el mundo de la política partidaria, había conseguido acumular una considerable fortuna en asociación con varios integrantes de su familia, de origen italiano, mediante la explotación de concesiones de servicios del Estado nacional y otras actividades, muchas de ellas objeto de investigaciones judiciales o periodísticas.
5. Por ejemplo, en www.facebook.com. En este caso, el personaje habla vestido con prendas estrafalarias y gesticula excesivamente, hay una bandera estadounidense al fondo y comete errores en la denominación de lugares históricos de la Argentina, mientras suena una melodía pop en inglés que también remite a la falta de formalidad institucional. La denominación “rey sol” es una referencia al absolutismo monárquico previo a la Revolución Francesa, que, junto con la referencia a la “dictablanda”, período dictatorial de la España previa a la República de 1931, aluden al autoritarismo atribuido a Mauricio Macri.
6. A modo de ejemplo, ver www.facebook.com. Observamos la intensificación gráfica de los ojos celestes del personaje de Macri, mientras el contenido verbal de la tira muestra una concepción maquiavélica de la manera de operar políticamente de su gestión.
7. Cabe recordar que El show de videomatch, antes simplemente Videomatch, fue un programa emitido entre 1990 y 2004 en diferentes canales de la televisión abierta argentina, que condujo el, inicialmente, relator deportivo Marcelo Tinelli. Programa originalmente deportivo, fue con el tiempo volcándose al humor mediante la mostración de bloopers, números musicales y cámaras ocultas, y adquirió un numeroso plantel de comediantes que protagonizaban sketches o efectuaban bromas de diverso calibre a distintas personas. Se convirtió en el programa con más audiencia de la televisión argentina en la segunda mitad de la década de 1990, y contó con la participación, entre otros, de numerosos políticos que concurrían para “llegar” de manera masiva y en un marco de cotidianidad a la población. En 2004, cuando mantenía altos índices de audiencia, cambió su nombre a Showmatch, y fue transformándose en un programa de variedades, entre las que se destacan especialmente los certámenes de canto y baile protagonizados por parejas compuestas por personalidades mediáticas, que evocan, en cierta medida, el teatro de revistas.
8. Como se recordará, en el contexto de una grave crisis política, social y económica de la Argentina, el entonces presidente de la Rúa fue invitado a El show de videomatch, quizás con la esperanza de mejorar sus bajos índices de aprobación pública. Durante el programa, de la Rúa fue increpado por un joven y exhibió numerosas faltas de adecuación a la dinámica televisiva, confundiendo el nombre de la esposa del conductor y perdiéndose en el estudio al no encontrar la salida, lo cual fue grabado y mostrado en vivo. Este pobre desempeño habría contribuido, según algunas interpretaciones, a su caída final, ocurrida exactamente un año después de la emisión del programa.
9. Observemos, por ejemplo, el nombre completo de la página: Miauricio Macri Ojos del Cielo, que refiere a la tonalidad celeste de sus ojos, tópico que es frecuentemente retomado tanto por la página como por los comentarios de los usuarios.
10. La publicación que se muestra en la figura 1 tematiza explícitamente la construcción de la imagen y la belleza del personaje, cuando en verdad la fotografía fue tomada en ocasión de una conferencia de prensa en la que el presidente aludió a la crisis económica del país, que supuso también una caída de su imagen positiva y el aumento del descontento social con su gestión.
11. Como se ve en la figura 2, el vocativo “chicos” remite al lenguaje del ambiente del espectáculo televisivo local, en el que se lo utiliza para mencionar tanto a la audiencia y a los integrantes de la producción de los programas como a los invitados. El “reclamo” de colaboración con la denominada “revolución de la alegría” también habilita pensar en un registro discursivo emparentado con las discusiones de pareja, familiares y laborales que suelen ser tematizadas en tal mundillo.
12. Consistentes en fragmentos visuales animados de muy corta duración, sin sonido, recortados de secuencias audiovisuales más amplias por su particular expresividad, los gifs a veces presentan textos sobreimpresos que reponen los diálogos que tenían lugar en la secuencia original, o bien incluyen otros inventados ad hoc. Podemos pensar que su función es enfatizar algo presente en la secuencia audiovisual, de la que a veces se independizan en lo que atañe a su sentido, a la manera de un plano detalle.
13. Según la autora, la parodia y la sátira –al igual que la ironía– tienen ethos diferenciados, pero capaces de superponerse parcialmente en un determinado texto. Por ser un tropo, la ironía tiene una mayor adaptabilidad, lo que la hace susceptible de utilización por los dos géneros textuales también indicados. El ethos de la ironía se caracteriza por ser “burlón”; la sátira también tiene un ethos marcado, que puede caracterizarse, siempre siguiendo a Hutcheon, como “desdeñoso o despectivo”. Pese a esta intención destructiva, lleva implícita una intención didáctica, pues confía en su poder destructivo para producir una mejora. Esto nos permite relacionar la sátira con la teoría del humor como “desprecio”, en la cual la risa es sinónimo de superioridad y lleva implícita la intención de modificar una situación juzgada desfavorable. En cambio, la parodia, si bien ha sido tradicionalmente asociada a un ethos ridiculizante, admite otras posibilidades de funcionamiento, aquellas que resaltan la complicidad entre el texto y su hipotexto, y no la confrontación entre ambos en desmedro del segundo. De ahí que Hutcheon sostenga que existen al menos tres posibles ethos para la parodia: ridículo, reverencial y bromista; debe subrayarse que si bien este último incluye lo humorístico, no implica una agresión hacia el texto fuente, sino simplemente su retoma en clave de humor, producida por el solapamiento entre los distintos contextos de ambos textos. Encontramos en esta caracterización un posible vínculo con la teoría del humor como “incongruencia” (Schopenhauer, 1996), que presupone que el efecto humorístico se produce por la yuxtaposición inesperada de dos elementos; en este sentido, podemos pensar que la parodia habilita esta yuxtaposición al solapar, como sucede en el caso que estamos analizando, distintos contextos textuales.
14. La propuesta de enunciación que realiza esta página y que establece los criterios con los cuales debe ser recibida es irónica, es decir, asume que los lectores leerán las publicaciones en clave antifrásica y no de manera literal.
15. Como se sabe, en la jerga de internet se denomina trol a aquel usuario que de manera intencionada obstaculiza una comunicación normal entre usuarios, apelando generalmente a la emisión indiscriminada de mensajes agresivos y de odio o al desvío permanente del tema en debate, o a la formulación de preguntas absurdas que generan agresividad en las respuestas.
16. Recordemos que Mauricio Macri se caracterizaba por utilizar ese complejo turístico para hacer “retiros espirituales” y reuniones de trabajo con su gabinete de ministros y otras figuras políticas allegadas a su gestión.
17. En este ejemplo, se produce una retoma de Los Simpson en, al menos, dos casos: por un lado, la manera de hablar de Flanders, vecino de la familia Simpson, que se caracteriza por hablar utilizando diminutivos terminados en “-ijillo” y por su mojigatería, y la despedida “con amor”, que refiere a un famoso capítulo en el cual una amiga por correspondencia de Lisa Simpson es secuestrada en su país al momento de escribir una carta denunciando la opresión que padecen sus habitantes por el régimen político que los gobierna. Con motivo de su secuestro, la carta termina de una manera sospechosamente impersonal.
18. Alusión a Marilyn Monroe y a su forma sensual de cantarle el feliz cumpleaños a John F. Kennedy en 1962.
19. Como se recordará, el fenómeno del trueque tuvo lugar de manera relativamente extendida durante la crisis socioeconómica que Argentina sufrió a comienzos del siglo XX, crisis en la que, fruto de la desmonetización del país y de los altos índices de indigencia, muchas personas recurrían a trocar elementos que poseían o producciones caseras de bienes que elaboraban por comida u otros servicios esenciales. Esta práctica quedó asociada a la miseria económica, y sobrevuela en general el pesimismo económico que reina en torno de la gestión de Mauricio Macri.
20. Popularmente se denomina “zurdo” a quien adscribe a ideologías de izquierda. En este caso, la ironía consiste en tratar de “zurdos” a los funcionarios del Fondo Monetario Internacional, que habrían aconsejado frenar la eliminación de impuestos progresivos a los grandes productores agropecuarios con el fin de reducir el déficit fiscal.
21. Forma peyorativa de referirse a la principal figura de la oposición, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
22. Modo habitual de aludir a los seguidores de Cristina Fernández de Kirchner.
23. Figuras prediseñadas por las redes sociales con una estética de tipo animé que, al igual que los memes, suelen tener un sentido atribuido, que se deduce por connotación a partir de la imagen. En el presente caso, se han posteado emojis con caras de gatos que ostentan ojos que brillan como estrellas o lloran, y significan una profunda emoción.
La mediatización de la conversación política: lazos de articulación entre producción y reconocimiento en algunas fanpages de Facebook
Verónica Urbanitsch, Nicolás Canedo y Daniel Sierra
A partir de la segunda mitad del siglo XX las sociedades atravesaron fuertes modificaciones, producto del vertiginoso desarrollo tecnológico. La masificación de los medios de comunicación trajo aparejados cambios en el ejercicio de prácticas políticas y económicas. Al masivo alcance de la radio y la televisión debemos sumarle hoy internet y el complejo conjunto de digitalización de todo tipo de contenidos en el marco de la llamada “convergencia”.1 En efecto, este nuevo “canal” redimensiona la estructura clásica de la comunicación de masas y, por lo tanto, la circulación de discursos sobre la política. Así, en sociedades democráticas como las actuales, observar las formas en las que se desarrolla la conversación política en la esfera pública resulta elemental para comprender cómo se dan hoy en día los procesos de toma de posición y de formación de opiniones que inciden en la dinámica democrática.
Es por eso que el rol de internet en general, y más específicamente de ciertos usos particulares de las redes sociales respecto de la formación y promoción de opiniones políticas, es una de las dos inquietudes que ordenan nuestro trabajo. La otra es la de las retomas discursivas que reenvían a los objetos de los que se ocupa la investigación en la que la nuestra se enmarca.2 Específicamente nuestro trabajo se centra en las fanpages de humor que se componen por piezas gráficas en las que se satirizan acontecimientos políticos; en estos discursos –que combinan materialidades significantes diversas y donde se manifiesta una presencia más enfática de lo icónico-indicial que de lo simbólico/argumentativo–3 tiene una participación notable la alusión y la cita, esas formas de intertextualidad conceptualizadas por Gérard Genette (1989: 53) para la literatura como “la relación de copresencia entre dos o más textos”. Fenómenos habituales de la comunicación social4 desde “mucho antes” de que existieran internet y las redes sociales, tales retomas, en la actualidad, parecen estar muy marcadas por procedimientos de tipo paródico, como las investigaciones de Linda Hutcheon (2000) y Saša Markuš (2011), entre otros, han demostrado.
Podemos afirmar, asimismo, que internet dispone de un reservorio abundante de textos, tanto escritos como audiovisuales, que pone al alcance del usuario que desee disponer de ellos para elaborar nuevos enunciados, a través de sus propias intervenciones. Dichos textos son el producto del quehacer de un nuevo sujeto, denominado prosumidor, que, como se sabe, interviene en prácticas culturales participativas que ponen en juego la denominada “inteligencia colectiva”, esto es, la “capacidad de las comunidades virtuales de estimular la pericia combinada de sus miembros” (Levy, citado por Jenkins, 2006). Una de las prácticas culturales participativas que la figura del prosumidor asume de manera tenaz es la de producir los llamados “internet memes”, de los cuales podríamos decir que, además de textos específicos, constituyen normas de utilización e intervención de textos con finalidades conversacionales específicas. De este modo, la operación de retoma discursiva no solo es común en las interacciones digitales, sino que deviene en un patrón o en una serie de patrones relativamente estandarizados mediante los cuales se produce gran parte de la conversación pública en las redes sociales.
En el marco de este panorama general, tienen lugar nuestras reflexiones. Particularmente nos abocamos a analizar lo que denominamos “piezas gráficas de humor político digital”, imágenes producidas a partir de softwares de edición de imagen que permiten combinar elementos de la coyuntura con elementos de distintos consumos mediáticos, por lo común relacionados con el entretenimiento –como series de televisión o películas–, con la finalidad de satirizar algún acontecimiento de interés público relacionado con lo político. Por lo general, estas piezas circulan inicialmente en fanpages de Facebook y luego son compartidas por los usuarios, con lo cual pueden llegar a volverse virales. Algunas de tales piezas son producidas por profesionales, reclutados por la propia fanpage, como es el caso de Eameo o Alegría. Otras, en cambio, hacen una suerte de curaduría de colaboraciones de usuarios que no tienen una pertenencia institucional con la fanpage. Esto sucede, dentro de nuestro corpus de análisis, con las páginas Choripan & vino y Peronismo intergaláctico.
Un primer acercamiento a estas páginas nos permitió diferenciar estilos de realización de las piezas: amateur, en el caso de Choripan & vino y Peronismo intergaláctico; profesional, en los casos de Eameo y Alegría.5 En los primeros, la edición y los agregados de un texto o pieza gráfica sobre otro son artesanales, además de explícitos. En los segundos, las ediciones están hechas por profesionales, por lo cual las imágenes poseen una notable calidad.
Siguiendo la teoría de los discursos sociales de Eliseo Verón, nuestro primer acercamiento analítico consistió en reconstruir las gramáticas de producción de estas piezas, las que hemos llegado a identificar y describir de manera no exhaustiva, pero sí representativa. Luego, encaramos la etapa del análisis en reconocimiento, en la que buscamos contrastar las operaciones de lectura de nuestro corpus con las reglas de generación reconstruidas en la etapa anterior. Para ello realizamos ocho entrevistas en profundidad a jóvenes de ambos sexos, residentes en el área metropolitana bonaerense, con segmentación socioeconómica de tipo C amplio (podría decirse “de clase media”) y consumo diario de redes sociales.
Como este trabajo versa fuertemente sobre la recepción de piezas que promueven caracterizaciones de colectivos imaginarios político-partidarios, se incluyeron en la composición de la muestra variables que representaran distintos posicionamientos al respecto, por lo que los entrevistados fueron reclutados en función de su voto en las elecciones presidenciales de 2015 y sus niveles de aprobación o rechazo tanto al gobierno que resultó electo, encabezado por Mauricio Macri, como al saliente, a cargo de Cristina Fernández de Kirchner. Esto nos permitió elaborar una pequeña segmentación político-partidaria que contara con participantes de distintas afinidades político-ideológicas.6
Gramática de producción: un repaso de trabajos anteriores
Trabajos previos nos permiten concluir que las piezas que tomamos como corpus para realizar este capítulo son producidas a partir de una doble retoma: por un lado, la de un bagaje de consumos mediáticos que incluye series de televisión, películas, “internet memes” y otros tipos de textos pertenecientes al universo simbólico ligado al entretenimiento, y, por otro lado, retoma de acontecimientos de interés público vinculados con la política y generalmente difundidos en los medios informativos, esfera que delimita un segundo universo simbólico, el de las noticias y los sucesos políticos.7
A lo largo del análisis hemos llegado a constatar una mecánica recurrente que implica la operación de apelar a un fragmento de algún texto perteneciente al primer universo, sea una imagen, una secuencia narrativa o de interlocución, que guarda alguna relación de semejanza con un episodio o característica del universo simbólico de la política. Desde el punto de vista de los tres órdenes del sentido planteados por Verón (1987b), se trata de relaciones entre ambos universos de tipo icónicas (basadas en la semejanza). Para anclar el sentido de los actantes, las situaciones y los conceptos del fragmento inicial a la coyuntura política se pone en juego, mediante intervenciones en la imagen, una operación icónico-indicial que llamamos “quién es quién”, la que, básicamente, se caracteriza por la sustitución de los rostros de los actores del universo político por los de los actores del universo del entretenimiento,8 pero que también puede comportar el reemplazo de símbolos que referencian, por convención, determinado colectivo o espacio político9 por los de otro.
Siguiendo a Hutcheon (2000), observamos que las dos retomas que componen las piezas analizadas son distintas: en cuanto a la de los textos pertenecientes al universo simbólico del entretenimiento, las piezas funcionan como parodias; en cuanto a la retoma de textos pertenecientes al universo simbólico de lo político, se presentan como sátiras.
Cabe consignar que “la parodia […] opera en dos planos: el primero refiere a la imitación formal, mientras que el segundo, más profundo, supone la recontextualización de aquella forma. En la sátira […] la distancia crítica frente al objeto criticado, que es expuesto negativamente en este tipo de textos, da cuenta de la búsqueda de una mejora en el plano de lo social” (Canedo y Urbanitsch, 2017).
Se trata, en definitiva, de retomas que parodian textos del entretenimiento (en cuanto exponen sus mecanismos formales mediante una imitación de sus estructuras narrativas, sus recursos humorísticos, diálogos o actores), que sirven como estructura o esquema retórico para ejercer una deconstrucción crítica de algún agente o fenómeno relacionado con lo político, por medio de procedimientos satíricos. De ahí que en gran medida estas piezas se enfocan fuertemente en un tipo de destinatario del discurso político que Verón (1987a) define como “contradestinatario”.10
Siguiendo la clasificación de retomas que planteamos sobre la base del conjunto de operaciones constructivas de las piezas que formaron nuestro corpus, formulamos, a título de hipótesis, una serie de efectos de sentido posibles. En cuanto a la retoma paródica de textos del entretenimiento, vislumbramos la posibilidad de una relación de complicidad con el destinatario a partir del reconocimiento de los consumos culturales retomados por la pieza. A esto sumamos la posibilidad de un placer de tipo entimemático11 que emana del carácter fuertemente alusivo del discurso.
Por otro lado –y es aquí donde se juega la capacidad que este tipo de textos posee para incidir en lo político–, la retoma satírica persigue efectos de sentido tales como la problematización y el distanciamiento respecto de un acontecimiento puntual y, fundamentalmente, la deconstrucción crítica de la alteridad político-partidaria, es decir, del colectivo de oposición.
El siguiente cuadro presenta una síntesis de lo expuesto hasta aquí:
| Retoma | Textos retomados | Figura | Operaciones | Efecto de sentido |
| Del entretenimiento | * Producciones mediáticas* Industria cultural* “Internet memes” | Paródico | “Quién es quién”: operaciones indiciales que fijan la analogía mediático-política | * Placer entimemático* Complicidad en reconocimiento por consumo cultural, identificación |
| De lo político | * Hechos en agenda* Declaraciones* Noticias | Satírico | * Deslizamiento esquemas/valores mediáticos a políticos* Ridiculización, exageración | * Problematización, distanciamiento* Deconstrucción crítica del colectivo de oposición |
Un primer abordaje de las gramáticas de reconocimiento
La recepción silenciosa
El primer aspecto sobre el que queremos detenernos es la decisión de haber abordado la recepción de discursos “obtenidos” en entrevistas en profundidad y no de los aparecidos en las publicaciones que nutren las secciones de comentarios de las piezas. Se trata de una elección metodológica que incidirá en los resultados de nuestras observaciones. Como se sabe, las secciones de comentarios de las publicaciones en Facebook ofrecen una batería de textos cuya generación es espontánea, es decir, no surgen de “guías de pautas” confeccionadas por el equipo de investigación que se propone indagar el funcionamiento de la recepción que efectivamente se produce respecto, en este caso, de una pieza de humor político determinada o de un conjunto de ellas. Por el contrario, las entrevistas que realizamos son textos provocados por y para la investigación. Optamos por esta alternativa, partiendo de la hipótesis de que existe una recepción “silenciosa” que no se vehiculiza a través de ninguna de las tres formas de interacción que cuantifica Facebook (likes, comentarios y shares).12
Si bien esta elección no delimitó criterios de reclutamiento de entrevistados, la cantidad de participantes que sostienen no hacer comentarios en publicaciones de este tipo ha sido notablemente alta en la muestra y confirma, de algún modo, nuestra hipótesis sobre la importancia que les cabe a los efectos de sentido que no se cristalizan espontáneamente en la producción de comentarios o en otras formas predeterminadas de interacción.
Sumado a esto, la recepción “silenciosa” conlleva un segundo elemento de relevancia. Los entrevistados que no participan posteando comentarios parecen entender la conversación en redes sociales como “belicosas” o “confrontativas”. Esta es una característica que suelen hacer extensiva a las interacciones con desconocidos (y a veces también con conocidos) en internet, en general, lo cual tiene como correlato la opción por las modalidades silenciosas de interacción o las que discurren por canales de intercambio privado de mensajes. Veamos algunos verbatim a modo de ejemplo:
Normalmente no discuto de política con amigos en las redes. Normalmente solo saco foto y la paso con mis amigos para que nos riamos. Pero no comentamos. (Tomás, 19)
Yo veo cosas que publica la gente que me molestan, pero ni en pedo soy tipo de comentar. (Josefina, 23)
Sí, hay, hay muchas publicaciones que tienen muchísimas conversaciones, yo de hecho antes publicaba y tenía muchísima conversación hasta que deje de hacerlo porque se vuelve un infierno. (Matías, 30)
Contextualización y recontextualización de las piezas
Otra de las razones que motivaron nuestra elección metodológica fue la de efectuar una variación en las condiciones de recepción de estas piezas, respecto de las que aparecen como más habituales. Nos referimos al momento en que se las recepciona en relación con el momento en que se produce su publicación y su “circulación”. Dado que suelen referir a hechos de actualidad que tienen visibilidad a través de discursos informativos, funcionan como metadiscursos que operan, por así decir, de manera “instantánea” respecto del acontecimiento satirizado. La cercanía temporal entre el hecho noticioso, la generación de la pieza y su recepción es su característica más saliente. De ahí que “la coyuntura se […] [haga] presente como anclaje de la realidad y […] [cree] un mundo compartido” (Iribarren, 2016). Es que la cercanía facilita la contextualización del discurso, la que se torna imprescindible para su recepción; por eso, en muchas ocasiones, los entrevistados solicitan que se les suministre tal contextualización, pues sin ella les resulta imposible otorgarle algún sentido; este es el caso del comentario que una consultada formula respecto de la pieza que reproduce la figura 1, y que, a continuación de ella, citamos:

Figura 1
Pasa que con el delay no tiene tanto sentido, si yo la veo en el momento en el que está sucediendo algo y ese meme parte de ese contexto… si lo mirás muy descontextualizado para mí pierde un poco de lo cómico. (Josefina, 23)
Frente a la pieza en cuestión, que tematizó la visita del expresidente de Estados Unidos Barack Obama en marzo de 2016, la entrevistada inmediatamente agregó:
No sé si fue por lo de Obama, estoy inventando, fue hace mil, o no sé […] por ahí hubo una declaración de algún político que dijo algo y me lo perdí; entonces es como que si no tengo el background no lo entiendo. (Josefina, 23)
Ahora bien, y aun cuando la necesidad de que se produzca la contextualización de una pieza se halla en relación directa con que la temática que trata sea más general o más específica, su recepción exige que los usuarios pongan en funcionamiento un marco interpretativo con el cual –por supuesto a partir de su apelación a otros textos– leer el discurso. El verbatim que acompaña la pieza que reproduce la figura 2 es prueba de cómo los participantes se valen de su memoria textual.

Figura 2
Me parece racista. “Me hago alta pile” viene de “me hago alto guiso”. Es racismo contra ella. Es una discriminación. Me parece violento. Está usando una meme que está haciendo un insulto… es el meme de me hago alto guiso. Sí, y está claramente, es un meme racista contra la identidad étnica de Milagro Sala. Porque es del norte […] No la harían con Vidal. Lo están haciendo con ella porque es del norte y porque es morocha. (Lucía, 22)
En el caso de esta cita, la entrevistada, que reconoce la referencia a un “internet meme” perteneciente al universo simbólico del entretenimiento, objeta su utilización para realizar una sátira dirigida a la dirigente social Milagro Sala, porque juzga “racista” el criterio que homologa las figuras del chico que enunció, en el meme retomado, la expresión “me hago alto guiso” y la de Sala, y explicita su pensamiento apelando a factores como el color de su piel y su pertenencia social. En esta lectura se verifica cómo el desfase temporal entre la publicación y su recepción parece incidir en el “olvido” del hecho noticiable –también pudo deberse a su desconocimiento–, pues la pieza refiere a la carta que Milagro Sala escribió al gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con motivo de la inauguración de una pileta pintada en el Parque de los Niños.13
Desde luego, nuestro trabajo no se dedica a evaluar las interpretaciones de los entrevistados desde un lugar presunto de interpretabilidad correcta, pues ello iría contra los principios teóricos que sustentan nuestro análisis, que no jerarquiza los efectos de sentido generados por los discursos. Permite únicamente mostrar cómo la interpretabilidad de las piezas puede llegar a variar en función del tiempo que transcurre entre la publicación de un internet meme y su recepción.
He aquí un extracto de otra entrevista en la que el consultado se refiere a la misma imagen (figura 2), con conocimiento o recuerdo (parcial, ya que no remite a la carta) del hecho noticiable al que esta reenvía.
La imagen sustituye la cara del meme “por dos pesos hago alto guiso” y le ponen la imagen de Milagro Sala, le cambia obviamente la bajada, le ponen, haciendo cita obviamente la piscina que han hecho en el verano, la piscina dibujada de la cual tanto se rieron de Rodríguez Larreta en la Capital, y ponen como que con esa guita […] Milagro Sala se hubiese hecho alta piscina. (Yamil, 31)
Cada pieza propone una forma de “intervención” específica en la conversación pública a partir de la configuración de un destinatario determinado. Sin embargo, los efectos de sentido, tal como vemos aquí, exceden el modo en que tal destinatario es construido.
Predominio de lo satírico: el efecto “tal cual”
La mayoría de los entrevistados efectúa una descripción inicial de las piezas, en que destacan los elementos satíricos por sobre los paródicos, esto es, la referencia crítica a los hechos de la realidad política que aquellas postulan. Cuando agradan, predomina, además, una valoración positiva que se sustenta, según lo sugieren o exponen sus dichos, en la exactitud de lo planteado por los discursos, en su capacidad para dar cuenta de la coyuntura política de forma adecuada. A esto hemos llamado el efecto “tal cual”. Como se habrá inferido, este implica otorgarle el rasgo de veracidad o, al menos, el de verosimilitud, a lo que las piezas “dicen”. Recordemos, en tal sentido, que, por ejemplo, el “compartir” es un efecto que puede leerse como un “gesto de adhesión que autentifica los dichos del texto iniciador” (Iribarren, 2016).
Consideremos ahora los comentarios realizados respecto de las figuras 3, 4 y 5, que corroboran las afirmaciones que acabamos de efectuar.

Figura 3
Es verdad que el gobierno K hacía eso, iban atrás de una mentira, de una pavada, que puede ser un choripán, puede ser un plan, puede ser cualquier pavada, iban atrás sin fijarse, sin darse cuenta lo que había atrás. (Matías, 30)

Figura 4
Porque me parece que es verdad: la gente se mata discutiendo, se pierden amistades y los otros están nadando en guita. (Carolina, 25)
Me causa gracia por eso, porque conozco personajes así. (Lucía, 22)
Es lo que pasaba, es la realidad, es lo que pasaba. (Matías, 30)
Cabe consignar que cuando las piezas dan lugar a una recepción que las evalúa negativamente, lo “planteado” por ellas se refuta a partir del mismo criterio; claro que, en su caso, se les atribuye el defecto de no ajustarse a la verdad. En el verbatim que a continuación transcribimos, la apreciación se instituye a partir de juzgar superficial la perspectiva desde la que la pieza considera lo que satiriza:
Me parece que está falta de un análisis un poco más profundo. Que los están comparando a ambos, sin tener en cuenta todo lo que ha sucedido en estos cortos dos años y medio, que están bastante lejanos de todo lo que sucedió durante los gobiernos kirchneristas. (Naime, 30; sobre figura 7)
También estimamos que este tipo de recepción negativa se vuelve problemática cuando el usuario se siente interpelado “particularmente” por la pieza. Una de nuestras entrevistadas, que votó a Macri en 2015, seleccionó la figura 5 como la que menos le gustaba del corpus.

Figura 5
Yo no siento que en el gobierno anterior existiera realmente la igualdad. Este posteo creo que lo vi en algún momento. Entonces, por un lado, vos sabés que yo voté a Macri. No lo voté por convicción sino que voté en contra de, no a favor de sino en contra de. Y yo realmente no me identifico con que me moleste la igualdad, al contrario. Entonces justamente por eso, que vi que había mucha miseria y mucha gente muriéndose de hambre, y nunca vi una mejora como para decir Cristina resolvió este tema o Néstor resolvió este tema. Siempre lo vi para peor. Entonces no sé desde qué lugar hablan de igualdad, me parece que es más un discurso que un hecho. (Carolina, 25)
Sea que estén de acuerdo con lo que la pieza “da a leer” o que no lo estén, la relación que los participantes entablan con ella reconoce como eje lo que podemos llamar su capacidad “descriptiva”. El interpretante que se pone en juego en la relación que se produce entre él, el discurso y el objeto está dominado por el posicionamiento político del receptor o, siguiendo a Verón, por la pertenencia a un colectivo imaginario de identificación. En términos de Slavoj Žižek (2005), podría afirmarse: “Encontramos razones que confirman nuestra creencia porque ya creemos”. En este sentido, el receptor efectúa una operación ideológica de reconocimiento/desconocimiento fundada en una creencia preconstituida, que define su lectura de la pieza. Tal como lo estableció Louis Althusser (1970), en Ideología y aparatos ideológicos del Estado, “es propio de la ideología imponer (sin parecerlo, dado que son «evidencias») las evidencias como evidencias que no podemos dejar de reconocer, y ante las cuales tenemos la inevitable y natural reacción de exclamar (en voz alta o en el «silencio de la conciencia»): «¡Es evidente! ¡Eso es! ¡Es muy cierto!»”.
Así, se ejerce la función de reconocimiento ideológico que junto con su contraria, la de desconocimiento, conforman las dos funciones de la ideología (Althusser, 1970).
Recepción de procedimientos formales y retoma paródica
Como indicamos, cuando llevan a cabo el reconocimiento de los “internet memes” de humor político, los entrevistados tienden a enfocarse fuertemente en los componentes que dan lugar a la aparición de la sátira; componentes y sátira a los que, como vimos, evalúan en términos de verdad/falsedad; en cambio, suelen no hacer referencia, espontáneamente, tanto a los elementos compositivos de las piezas, los que, en gran medida, remiten a la retoma, paródica, de textos pertenecientes al universo mediático, como a los procedimientos de construcción del discurso. De ahí que el comentario sobre unos y otros tenga lugar cuando el entrevistador, a través de distintos recursos, “orienta” a los consultados a considerarlos. Dicho de otro modo, rara vez los entrevistados se refieren, directamente, a los elementos y procedimientos formales en las piezas, por lo que también “olvidan” ponderarlos, positiva o negativamente. Por supuesto, hay excepciones; estas se manifiestan cuando el recurso llega a provocar un goce o satisfacción de tipo estéticos, lo que muchas veces se halla ligado al reconocimiento del texto parodiado por la pieza.
Porque me gustan Los Simpson y está muy bien mezclado el choripán con todos los Homeros persiguiéndolo […] La escena es muy buena. (Matías, 31, sobre figura 3)

Figura 6
Es una imagen de una película, la de Pink Floyd, y quizás es más sutil. En ese sentido me gusta […] además te obliga a entender por qué Vidal está ahí, en pleno conflicto docente, y justo la canción dice “no necesitamos educación”. Es muy sutil el chiste y por eso me parece que me gusta. (Yamil, 31)
En el comentario que se acaba de citar, el entrevistado valora la pieza por su “sutileza”, lo cual conlleva una autovaloración –no expresada– por captar las referencias y “entender el chiste”. Esto es lo que denominamos “placer entimemático”, el que surge de la capacidad de reponer los elementos faltantes del razonamiento, que en este caso es una analogía irónica (María Eugenia Vidal, al no aumentar el sueldo a los docentes, pareciera afirmar que “no necesitamos educación”).14
Como planteamos, cuando los entrevistados llegan, de manera guiada, a mencionar y –eventualmente– a ponderar estos procedimientos, y a detectar y dar cuenta del funcionamiento de la operación quién es quién, se habilita la interpretabilidad del juego que los dos universos simbólicos conectados establecen.

Figura 7
Este meme [figura 7] se trata de que Robin quiere meter algún bocado y Batman lo calla, aleccionándolo. Y en este caso Robin sería mi suegra o los macristas, que no les importa lo que está pasando, no les importa nada, que incluso sus propios hijos estén sintiendo los efectos de lo que está pasando. (Carolina, 25)
Respecto de la pieza que ya incluimos (figura 2), nos remitimos nuevamente a un testimonio de Yamil, citado anteriormente, que da cuenta de que el entrevistado hace el reconocimiento de la sustitución de los actantes originales del video viral: el chico que reclama “con 15 pesos me hago alto guiso” y los vendedores de hamburguesas del Estadio Ciudad de Lanús15 –ausentes en la imagen, pero aludidos por el muchacho–, por los actores del acontecimiento mediatizado: Milagro Sala, en el lugar de quien reclama, o denuncia una desproporción económica sin sentido, y Horacio Rodríguez Larreta, como el autor de ese despilfarro. El entrevistado reconoce esa operación de analogía a partir de un fotomontaje de la cara de Sala en la del chico original del video: “le ponen la imagen de Milagro Sala, le cambia obviamente la bajada, le ponen, haciendo cita obviamente la piscina que ha hecho en el verano, la piscina dibujada” (Yamil, 31).
Conclusiones
Habiendo contrastado nuestros textos-objeto con la recepción llevada a cabo por un grupo de entrevistados, podemos establecer algunas hipótesis sobre la circulación de estos discursos. Si bien la teoría de los discursos sociales propuesta por Eliseo Verón en La semiosis social plantea la relación entre producción y reconocimiento en términos de desfase, este estudio ha encontrado una concordancia bastante pronunciada entre las operaciones de construcción de los discursos y las de lectura. En principio hemos observado que los consultados hicieron referencia a las operaciones de analogía existentes entre los textos pertenecientes al universo simbólico de lo político y los que, fundamentalmente, corresponden al universo simbólico del entretenimiento. Esto ocurre en dos “niveles”: en el primero, eminentemente icónico, se establece una relación de semejanza entre el texto o el paquete de textos A y el texto o paquete de textos B, y el segundo, eminentemente indicial (pero que recurre a operadores icónicos y simbólicos), es el que fija la equivalencia o la homología semiótica entre los componentes de cada texto o conjunto de textos. Esto es lo que llamamos operación quién es quién.
La recepción de los textos de los entrevistados corrobora que las operaciones de lectura, en cuanto a los aspectos recién mencionados, guardan coherencia respecto de las operaciones de producción. Esto estaría dando cuenta de un conjunto de convenciones comunicacionales que pareciera emanar de la práctica, bastante difundida en los entornos digitales, de los “internet memes”.
En cuanto a los desfases más notorios entre producción y recepción observados en nuestro estudio, ellos atañen a dos aspectos importantes. La primera incluye la referencia a hechos noticiosos y define dos horizontes posibles de desfase; el primero es de tipo diacrónico: a mayor longevidad de la pieza, menor duración del hecho noticioso en la recordación social y, por ende, menor capacidad de leer la pieza en los términos en que fue construida. El segundo, en cambio, se da en sincronía: no todos los usuarios captan todas las referencias, debido a la capacidad limitada de consumir informaciones. Ya hemos visto en este estudio que la falta del contexto o la reconstrucción parcial de contexto en piezas que refieren fuertemente a hechos de actualidad favorecen otras interpretaciones de aquellas, interpretaciones para las cuales los lectores recurren a su bagaje de preconceptos y creencias. Esto no hace más que corroborar lo que se da en relación con muchos textos y, de manera muy fuerte, en la recepción de todo texto de humor político (piénsese, por ejemplo, en las lecturas que se darían hoy de las caricaturas de las revistas El Mosquito, de 1863 a 1893, o Caras y Caretas, de 1898 a 1941). A medida que la lectura de la pieza se aleja del momento en que ella se ha producido, el desfase entre producción y reconocimiento se hace cada vez más pronunciado, pues, obviamente, la “presencia” del hecho noticioso en la recordación social se va diluyendo y el (los) sentido(s) se vuelve(n) más opaco(s) hasta, incluso, volverse absolutamente ilegible(s) para aquellos receptores que no posean sólidos conocimientos de los acontecimientos históricos; huelga decir que los desfases también se dan en sincronía; basta para ello que algunas de las condiciones de producción difieran de las de reconocimiento. Esto se liga con ese desfase, fundamental, que involucra los imaginarios y las creencias que los usuarios tienen sobre lo político. Como en nuestra investigación vimos, los entrevistados leen las piezas para confirmar aquello que ya opinan o creen saber, por lo que puede decirse que el grado de polemicidad de ellas es altísimo, mientras que su poder persuasivo, nulo.
En este sentido, nuestro trabajo intentó otorgar algo de luz a una dinámica de intercambio de opiniones y sentidos sobre lo político que se da con suma frecuencia en las prácticas cotidianas.
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