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Descubra sus dones espirituales: Cómo servir mejor al Cuerpo de Cristo

©2021 por Editorial Patmos

Publicado por Editorial Patmos,

Miami, FL 33166.

Todos los derechos reservados.

Originalmente publicado en inglés como Discoveryour God-given Gifts, por Chosen Books, una división de Baker Book House Company, Grand Rapids, MI. ©1987 Don y Katie Fortune.

El texto Bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas.

Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.

Las citas bíblicas marcadas como «NVI» son de la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.

NOTA DEL EDITOR: Las citas bíblicas marcadas como «TAB» son traducidas de Amplified Bible, una versión amplificada de la Biblia en inglés.

e-ISBN: 978-1-64691-119-6

Diseño de portada por Adrián Romano

Categoría: Vida cristiana

Conversión a epub: Cumbuca Studio

ÍNDICE

1  Portada

2  Portadilla

3  Creditos

4  ÍNDICE

5  Introducción

6  PRIMERA PARTE: UNA PERSPECTIVA GENERAL DE LOS DONES

7  Tres categorías de dones

8  ¡Todos tenemos un don!

9  Colocados en su cuerpo

10  Ministramos en todas las áreas

11  Si tengo un don, ¿por qué no lo sabía?

12  Cómo evaluarse

13  SEGUNDA PARTE: LOS SIETE DONES

14  Características del que percibe

15  Problemas del que percibe

16  Personajes bíblicos con el don de percepción

17  Características del servidor

18  Problemas del servidor

19  Personajes bíblicos con el don de servicio

20  Características del maestro

21  Problemas del maestro

22  Personajes bíblicos con el don de enseñanza

23  Características del exhortador

24  Problemas del exhortador

25  Personajes bíblicos con el don de exhortación

26  Características del dador

27  Problemas del dador

28  Personajes bíblicos con el don de dar

29  Características del administrador

30  Problemas del administrador

31  Personajes bíblicos con el don de administración

32  Características del que tiene compasión

33  Problemas del que tiene compasión

34  Personajes bíblicos con el don de compasión

35  Cómo evaluar su hoja de perfil

36  Las características de Jesús

37  TERCERA PARTE: APLICACIONES PRÁCTICAS

38  Poniendo en práctica su don

39  Cada cristiano es un “ministro”

40  Carreras y trabajos

41  Pensamientos finales

42  Notas

43  Epílogo

Landmarks

1  Portada

2  Portadilla

3  Creditos

4  Índice

5  Introducción

6  Epílogo

INTRODUCCIÓN

Fue en el año 1974 que nuestros amigos Lynn y Glenn Koontz, nos invitaron a su hogar para compartir con nosotros lo que habían aprendido sobre los dones motivacionales durante un seminario avanzado titulado “Conflictos Básicos de la Juventud”, enseñado por Bill Gothard. Nos emocionamos mientras Glenn leía sus notas. Enseguida entendimos por qué éramos tan diferentes el uno del otro. Eso nos ayudó a entender cosas sobre nosotros mismos que anteriormente no habíamos entendido.

– ¡Vaya! – me dijo Don, mi esposo -, Ahora entiendo por qué siempre estás tan ansiosa por organizar las cosas, ¡incluyéndome a mí y a los niños!

– ¡Sí! contesté -, y ahora entiendo por qué siempre dices a todos que deben ver el lado bueno de cada situación.

Pronto reconocí que la administración era mi don primario. Por primera vez en mi vida entendí la razón por la cual sentía tal pasión por cualquier cosa en la que me involucraba. Entendí que estaba bien que yo prefiriera delegar tareas en vez de hacerlas yo misma. Pude, entonces, liberarme de la culpa que sentía por no ser el “ama de casa ideal”. Sentí alivio al saber que mi interés por emprender proyectos fuera del hogar era un comportamiento normal y aceptable para personas con mi don. También reconocí que algunos de los problemas en mi vida eran típicos de la persona que tiene el don de administración. De ahí en adelante entendería mucho mejor estos aspectos de mi vida, lo cual me ayudaría a cambiarlos.

Mi esposo Don reconoció que su don primario era el de la exhortación. Entendió por qué siempre tenía tantos deseos de aconsejar a las personas...algunas veces sin que se lo pidieran. Se dio cuenta de que el Señor lo había equipado para ser un motivador, para fortalecer al Cuerpo de Cristo, y que tenía que seguir haciéndolo, incluso cuando no hubiera resultados visibles de inmediato.

A raíz de esta revelación, Don dijo: “Empecé a aceptar algunas de las ideas y de los comportamientos de Katie. Al saber que ella obraba según los dones motivacionales que Dios le había dado, dejé de tratar de hacer que ella pensara y actuara a mi manera.”

Por mi parte, yo me di cuenta de que necesitaba dejar que mi esposo fuera lo que Dios quería que fuera. Nuestras diferencias ya no nos intimidan. Por el contrario, hemos aprendido a deleitarnos en ellas, sabiendo que Dios nos ha unido en el matrimonio siendo personas con dones diferentes que nos enriquecerán a ambos, si permitimos que sea así.

De la misma manera, empezamos a reconocer los dones únicos en cada uno de nuestros tres hijos. Linda, nuestra hija, es un ejemplo típico de una persona con el don de compasión. David es una mezcla interesante de los dones de sus padres: tiene el don de administración, el de enseñanza y el de exhortación. Dan tiene el don de percepción modificado por el don de compasión. Fue una experiencia divertida ver cómo la personalidad de nuestros hijos se desarrollaba y florecía cuando les permitimos ser lo que Dios quería que fueran. Nos ayudó a comprender mejor cómo disciplinarlos y motivarlos.

También llegamos a ser más sensibles a los dones de nuestros amigos y colegas. Pudimos entender mejor el motivo por el cual algunas de nuestras acciones causaban en los demás cierta reacción negativa en vez de una respuesta positiva, y también por qué algunas veces nos sentíamos intimidados por ciertas personas. Los conflictos personales con los demás disminuyeron, y en muchos casos hasta desaparecieron.

Pronto empezamos a usar los conocimientos que habíamos adquirido en todas nuestras relaciones interpersonales. Entendimos por qué los sermones de nuestro pastor tendían con mucha frecuencia a basarse en un tema determinado. Comprendimos por qué cierta persona a quien se le había dado un puesto de liderazgo en la iglesia, no podía con su cargo. Entendimos por qué nuestro hijo mayor cultivaba un grupo grande de amistades mientras que nuestro hijo mejor era feliz teniendo sólo uno o dos amigos íntimos. Percibimos por qué nuestra hija siempre se hacía amiga y protegía a los rechazados y marginados. ¡Todo empezaba a tener sentido!

INVESTIGACIÓN ADICIONAL

Nuestra perspectiva fue enriquecida aun más cuando recibimos una serie de casetes desarrollados por el Reverendo Don Pickerill, presidente de Life Bible College en California, que hablaba sobre los dones bíblicos. Mientras más examinábamos las Escrituras, más nos emocionábamos. Los personajes bíblicos empezaron a cobrar vida. Empezamos a ver cómo su ministerio, sus motivos y sus métodos encajaban en el propósito y el plan de Dios para su vida.

Al mismo tiempo, el Espíritu Santo empezó a confirmar que este era un tema acerca del cual Él quería que yo enseñara. (Me había dado cuenta de que mi don secundario es el de la enseñanza.) Entonces, tomando lo que otros habían descubierto y agregando lo que nosotros habíamos aprendido de las Escrituras y de la experiencia propia, comenzamos a enseñar sobre los dones en los grupos de mujeres, los estudios bíblicos y en cualquier lugar en que el Señor abriera las puertas de la oportunidad.

Y por supuesto, mientras más enseñábamos sobre este tema, más aprendíamos. La respuesta de los grupos era muy positiva. ¡Más discernimiento! Más indicaciones que estas enseñanzas eran indispensables y que cambiaban la vida de las personas. Yo, por mi parte, recopilaba datos de cada grupo al que enseñaba y desarrollé un método de evaluación (mi don de administración puesto en acción), que permitía que las personas identificaran sus dones.

Varias mujeres de nuestra zona comenzaron a enseñar sobre el tema y decidimos reunirnos cada mes para compartir nuestras ideas y lo que habíamos aprendido. Les comenté a Margaret Ann Hardwick, Judy Walker, Bobbie Elmore y Barbara Walsh que estaba preparando un libro sobre el tema y les pedí a todas ellas que me dieran sus sugerencias. Pasamos juntas momentos muy agradables, mientras investigábamos, revisábamos y agregábamos datos.

Quiero agradecer de manera especial a aquellos que ayudaron posteriormente con la recopilación de la investigación: Collen McGowan, Lydia Mathre y Carol Miller. Quiero agradecer grandemente a Helen Bishop, quien me ayudó al pasar infinidad de horas frente a la computadora. También quiero agradecer a Elizabeth Sherrill por la delicadeza y la meticulosidad de su revisión.

EXPOSICIÓN GENERAL DE LA ENSEÑANZA

Durante los últimos doce años, Don y yo hemos enseñado nuestro seminario sobre los dones motivacionales alrededor del país, desde Washington hasta la Florida, y desde California hasta Nueva York. También lo hemos enseñado en Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Inglaterra, Escocia, Alemania, Panamá, India, Singapur, Hong Kong, Corea, Japón, América Central y las Filipinas.

Hemos tenido el privilegio de trabajar con intérpretes excelentes. En Panamá, cualquiera hubiera pensado que Karen Hines (esposa del evangelista Mike Hines) había enseñado sobre el tema durante años. En Alemania, Waltraud Keil (un maestro en la Escuela de Idiomas Berlitz) adquirió hasta nuestros gestos y nuestro tono de voz. En Japón el joven pastor Kai se relacionó con nosotros de una forma que sólo pudo haber sido obra del Espíritu Santo.

En Corea, Archer Torrey, teólogo y además nieto del escritor teológico R. A. Torrey, nos sirvió de intérprete en Jesus Abbey. Cuando le preguntamos por qué su traducción generalmente era más larga que el original, nos explicó que estaba recibiendo revelaciones tan claras del Espíritu Santo que las estaba agregando a lo que nosotros decíamos.

También nos han sucedido cosas graciosas, como aquella vez que Don dijo: “El que tiene el don de percepción ayunará y orará a menudo.” Nuestro amigo misionero, Ron Sisco, inmediatamente interrumpió para corregir al intérprete cuando este dijo: “El que tiene el don de percepción a menudo orará apresuradamente.” (En inglés, la palabra fast se puede traducir “ayunar” o bien “apresuradamente”.)

Hemos descubierto que estas enseñanzas atraen y se aplican no solamente a las personas de cada país y cada cultura, sino también a las personas de cada tipo de iglesia, denominación y organización. Asimismo, recibimos respuestas entusiastas de jóvenes, grupos universitarios, adultos y ancianos. Todos ellos dicen lo mismo: “¡Este seminario ha cambiado mi vida!”

PARTE

1

UNA PERSPECTIVA GENERAL DE LOS DONES

TRES CATEGORÍAS DE DONES

1

Si usted tiene una canasta de manzanas, naranjas y bananos, ¿qué tiene en realidad? ¿Una canasta de manzanas? No. ¡Tiene una canasta de frutas! Lo mismo sucede con las tres categorías de dones que se mencionan en el Nuevo Testamento. Los tres grupos están compuestos de dones; sin embargo, al igual que las frutas en la canasta, cada grupo es único y distinto de los demás.

Uno de estos grupos de dones dados por Dios contiene la clave para entender muchas cosas sobre nosotros mismos: por qué pensamos y obramos de cierta forma, qué nos lleva a relacionarnos con otras personas y con las circunstancias que nos rodean de la manera en que lo hacemos, y qué hace que seamos los individuos especiales que somos. Este grupo de dones será el enfoque de este libro. La Biblia habla de estos dones en 1 Pedro:

Cada uno, según el don que ha recibido (un talento espiritual en particular, un legado divino), minístrelo a los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, [mayordomos fieles de las muy diversas capacidades y dones que Dios ha dado a los creyentes mediante su favor desmerecido.]

I Pedro 4:10, TAB

En este pasaje indudablemente encontramos una clara declaración de que Dios ha dado un don a cada cristiano. Aquí también encontramos un mandato para que utilicemos estos dones para el beneficio de otras personas. Podemos tener la plena seguridad de que Dios no nos mandará a utilizar algo que no poseemos. Sin embargo, ¿cómo obtenemos estos dones?

La palabra griega para “don” en este versículo es carisma, la cual mi diccionario griego define como “algo que Dios da gratuitamente... un presente espiritual... un regalo gratuito.” De modo que esto no es algo que podamos ganarnos; de hecho, la Biblia no dice que tratemos de merecer nuestro don, sino de utilizarlo. Este tipo de don es algo que ya poseemos, algo que Dios nos dio a cada uno de nosotros cuando Él nos creó.

Como ya mencioné, esto no se aplica sino a uno de los tres grupos de dones que se encuentran en el Nuevo Testamento. Examinemos brevemente cada lista de dones para observar cuál de ellas entra en esta categoría de dones especiales que revelan tanto acerca de la manera en que Dios nos creó.

LOS DONES DE MANIFESTACION

El primer grupo de dones lo encontramos en 1 Corintios 12

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu (Santo), es decir, la evidencia, la iluminación espiritual del Espíritu, para provecho. Porque a éste es dado por el Espíritu (Santo) [el poder para hablar] palabra de sabiduría; a otro, [el poder para expresar] palabra de conocimiento (“ciencia”, RV) según el mismo Espíritu (Santo); a otro, fe (que hace maravillas) por el mismo Espíritu (Santo); y a otro, dones (extraordinarios) de sanidades por el Espíritu; a otro, el hacer milagros; a otro profecía, es decir, el don de interpretar la voluntad y el propósito divinos; a otro, la habilidad de discernir y distinguir entre [la palabra de] los espíritus de verdad [y los falsos]; a otro, diversas lenguas [desconocidas]; y a otro, la interpretación de [tales] lenguas.

Versículos 7-10, TAB

Hay nueve dones registrados en el versículo anterior:

1 – Palabra de sabiduría, una revelación de sabiduría que va más allá de la sabiduría natural humana, que le permite a la persona saber qué hacer o decir.

2 – Palabra de conocimiento, (“ciencia”, RV), una revelación de información para una persona, grupo o situación que no puede conocerse por ningún medio natural.

3 – Fe, el tipo de fe en acción que mueve montañas y espera confiadamente los resultados.

4 – Dones de sanidad, las muchas maneras y la variedad de grados en los cuales Dios manifiesta la sanidad.

5 – Hacer’ milagros, la demostración del poder de Dios en acción que va más allá de las leyes naturales.

6 – Profecía, una proclamación ungida de Dios a través de un individuo para animar, exhortar y confrontar.

7 – Discernimiento de espíritus, la habilidad de una persona para percibir qué tipo de espíritu está operando en cierta situación.

8 – Diversas lenguas, las lenguas dadas a los cristianos por el Espíritu Santo que no son lenguas aprendidas o entendidas por los hablantes.

9 – Interpretación de lenguas, la habilidad sobrenatural de expresar el contenido de lo que se ha hablado en lenguas.

Algunos llaman estos dones los dones de manifestación, puesto que Pablo utilizó la palabra griega phanerosis, la cual significa “una exhibición, expresión o manifestación”. En otras palabras, Pablo define estos dones como manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo que obran a través de los cristianos.

Esta lista de dones no es el objetivo principal de nuestro estudio. La primera razón es porque la Biblia nos muestra que es la persona a quien se le ministra quien realmente recibe los dones (como cuando Jesús sanó al ciego o al paralítico). La segunda razón es porque nadie puede dictar cuándo será utilizado el don; el Espíritu Santo es el encargado de que los dones trabajen a través de vasos disponibles y dispuestos.

LOS DONES MINISTERIALES

La segunda lista de dones la encontramos en Efesios 4. En este texto, la palabra para don que se utiliza en el versículo 8 cuando dice: “... Subiendo a lo alto... y dio dones [doma] a los hombres” significa literalmente “un presente”. Si examinamos este versículo en su contexto, vemos que después que Jesús ascendió al Padre, Él dio dones a las personas a quienes había llamado y dotado para dirigir y capacitar al resto del Cuerpo de Cristo.

Aunque muchas versiones no repiten la palabra “don”, en el versículo 11, the Amplified Bible (versión amplificada de la Biblia en inglés, también conocida como la TAB) sí lo hace:

Y sus dones fueron [variedad; Él mismo constituyó y nos dio hombres,] algunos para ser apóstoles (mensajeros especiales), otros profetas (predicadores y expositores inspirados), otros evangelistas (predicadores del evangelio, misioneros itinerantes), otros pastores (los que pastorean su rebaño) y maestros.

Efesios 4:11, TAB

Es importante notar que en este versículo las palabras “hombres” y “algunos” se utilizan en el sentido de la “humanidad”, es decir, hombres y mujeres. Por lo tanto, ambos sexos pueden ser domas para ministrar al Cuerpo de Cristo.

En este pasaje vemos que se registran cinco dones:

1 – El apóstol, aquel que establece y fortalece las iglesias.

2 – El profeta, aquel que pronuncia el mensaje de Dios.

3 – El evangelista, aquel que es llamado a predicar el evangelio.

4 – El pastor, aquel que alimenta y pastorea a los cristianos.

5 – El maestro, aquel que instruye a los cristianos en la Palabra de Dios.

Hemos escrito los cinco dones en letra minúscula a propósito, para hacer hincapié en el hecho de que estos no son títulos, sino funciones. Una persona no llega a ser profeta porque alguien le dé el nombre de profeta; más bien, se hace profeta cuando desarrolla la habilidad que Dios le ha dado de obrar como profeta y responde al llamado específico de Dios con un corazón dispuesto.

El propósito de estos dones ministeriales es muy claro. The New American Standard Bible lo dice de esta forma:

Y Él puso a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, y a otros como pastores y maestros, para equipar a los santos para la obra de servicio, para el fortalecimiento del Cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y al conocimiento del Hijo de Dios...

Efesios 4:11-13

Estos cinco dones ministeriales también se pueden llamar los dones de “equipamiento”, los cuales permiten a los santos (los creyentes) hacer la obra del ministerio, para que el Cuerpo de Cristo en la tierra (la Iglesia) pueda funcionar como el verdadero representante de Dios.

Por lo tanto, estos dones tampoco son los dones que nos pertenecen, de los cuales se habla en 1 Pedro 4:10. Más bien, aquí el texto se refiere a son personas que han sido dotadas para equipar al resto del Cuerpo de Cristo.

LOS DONES MOTIVACIONALES

Ahora veamos la tercera lista de dones en el Nuevo Testamento. Esta la encontramos en el libro de Romanos.

De manera que, teniendo diferentes dones (facultades, talentos, cualidades), según la gracia que nos es dada, usémoslos: [El que tiene el don de] profecía, [que profetice], conforme a la medida de su fe; [El que tiene el don de] servicio, que se dedique a servir, el que enseña, que se dedique a la enseñanza; el que exhorta (anima) que se dedique a la exhortación; el que reparte, que lo haga con sencillez de corazón y liberalidad; el que preside, que presida con solicitud, de todo corazón; el que hace misericordia, que lo haga con verdadera alegría y entusiasmo.

Romanos 12:6-8, TAB

La palabra griega que se usa aquí es carisma, la misma palabra que encontramos en 1 Pedro 4:10. Creemos que esta es la categoría de dones a la cual se refería Pedro cuando dijo que debíamos emplear los dones para beneficio de otras personas. Nótese que este pasaje en Romanos nos anima a utilizarlos. Este versículo es como una repetición, un eco de lo que Pedro declara.

Esta sí es la lista de dones en la que nos enfocaremos en este libro. Estos son los dones que nosotros poseemos, los que Dios ha creado en nosotros y hecho parte de nosotros, para ser utilizados para el beneficio de los demás y para su gloria. Al igual que todos los demás dones, Dios nos los da por gracia. Nosotros no los merecemos. Sin embargo, Dios nos los da porque nos ama tanto. Estos son dones que moldean nuestra personalidad.

Debido a que Dios nos ha creado con libre albedrío, podemos escoger usar los dones motivacionales apropiadamente, o bien ser negligentes con ellos y abusar de ellos. Para poder “escoger” utilizar estos dones de acuerdo a la voluntad de Dios, es importante tener un entendimiento claro de lo que son y de cómo funcionan. Esa será nuestra meta en las siguientes páginas. A continuación hablaremos resumidamente de los siete dones, presentando las siete expresiones clave que hemos escogido para identificar a las personas que tienen los diferentes dones.

1 – Don de percepción (“profecía”, RV60; “profecía”, NVI). Lo tiene el que percibe claramente la voluntad de Dios. Hemos utilizado la palabra “percepción” en lugar de la palabra “profecía” para evitar confusión, debido a que la raíz de esta última palabra también se utiliza en las otras dos categorías de dones.

2 – Don de servicio. Lo tiene el servidor, aquel que disfruta de servir a los demás. A esta persona le gusta hacer cosas prácticas por los demás.

3 – Don de enseñanza. Lo tiene el maestro, aquel que disfruta de investigar y comunicar la verdad. Estuvimos a punto de seleccionar la palabra “investigador” debido a que esa motivación es tan fuerte en las personas que tienen este don.

4 – Don de exhortación (“animar”, NVI). Lo tiene el exhortador, aquel que disfruta de animar y motivar a las personas para que vivan una vida cristiana victoriosa. Estas son personas extremadamente positivas que igualmente pueden ser llamadas “motivadores”.

5 – Don de dar (“repartir”, RV60). Lo tiene el dador, aquel que disfruta de dar tiempo, talento, energía y recursos para beneficiar a otras personas y para el avance del evangelio. Otra palabra para identificar a estas personas podría ser “contribuidor”.

6 – Don de administración (“presidir”, RV60; “dirigir”, NVI). Lo tiene eladministrador, aquel que disfruta de organizar, dirigir o liderar. A la persona con este don también se le puede llamar “facilitador” o “líder”.

7Don de compasión (“misericordia”, RV60). Lo tiene el que tiene compasión, quien se preocupa por los necesitados y les muestra compasión y amor. Hemos utilizado la palabra “compasión” en lugar de “misericordia” puesto que esta palabra es más comprensible en el vocabulario usado hoy día.

LOS DONES EN SU CONTEXTO

Es muy importante que siempre que estudiemos cualquier versículo lo miremos en el contexto del pasaje completo. En este caso, debemos enfocarnos brevemente en los primeros cinco versículos del capítulo doce de Romanos, los versículos que preceden la lista de los dones.

Así que, hermanos, os ruego por [todas] las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos – presentando todos sus miembros y facultades – en sacrificio vivo, santo (devoto, consagrado), agradable a Dios, que es vuestro culto racional (inteligente).

No os conforméis a este siglo – es decir, a esta era, no siendo moldeados ni adaptándoos a sus costumbres externas y superficiales – sino transformaos (seáis cambiados) por medio de la [completa] renovación de vuestro entendimiento – por sus nuevos ideales y sus nuevas actitudes – para que experimentéis [por vosotros mismos] cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta [para vosotros, a los ojos de Dios].

Digo, pues, por la gracia (el favor inmerecido de Dios) que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener – no teniendo una opinión exagerada de su propia importancia – sino que piense de sí con condura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función; así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

Romanos 12:1-5, TAB

En el primer versículo, escribiendo a los cristianos en Roma, Pablo declara que todos los cristianos deben presentarse ante Dios como sacrificio vivo. Es sólo mediante esta dedicación incondicional y sin reservas que nuestros dones motivacionales pueden ser utilizados de la forma en que Dios los diseñó.

El versículo siguiente nos dice que tenemos que renovar nuestra mente. ¿Cómo hacemos esto? Por la Palabra de Dios. Conforme oramos, leemos y estudiamos la Biblia, esta se convierte en una revelación viva y personalizada de Dios para cada creyente, y nuestra mente es limpiada y renovada.

En el tercer versículo, aprendemos primeramente que debemos tener una actitud correcta acerca de nosotros mismos. Debemos ser agradecidos y humildes y no engreídos, pero al mismo tiempo, saber que somos valiosos a los ojos de Dios en vez de rebajarnos indebidamente. Luego aprendemos que a cada uno de nosotros se nos ha dado un grado de fe que nos permitirá usar efectivamente nuestros dones motivacionales. El que percibe tiene fe que Dios responderá a sus peticiones; el servidor tiene una fe que le permite terminar cualquier tarea que ha iniciado; el maestro tiene la fe necesaria para investigar y descubrir la verdad sobre cualquier tema; el dador tiene fe que Dios suplirá todas sus necesidades; el administrador tiene fe que cualquier proyecto puede llevarse a cabo si las personas adecuadas se unen para hacerlo; y la persona compasiva tiene fe que podrá ayudar a las personas a trabajar juntos en amor.

En los versículos cuatro y cinco aprendemos que debemos discernir los diferentes dones que hay en el Cuerpo de Cristo y trabajar juntos, dependiendo los unos de los otros.

En este contexto podemos ver la importancia de utilizar nuestros dones motivacionales para la gloria de Dios, puesto que esta es la única forma en que encontraremos satisfacción. Estos dones – cuya existencia hemos ignorado en gran parte – son lo que motivan nuestra vida, y si no son canalizados debidamente, indudablemente nos sentiremos frustrados. Pero al descubrirlos, descubrimos un gran potencial para ser felices.

Este libro le mostrará no solamente cómo identificar sus dones, sino también cómo usar estos dones de manera eficaz. Notará cómo sus dones particulares han sido evidentes en sus acciones, inclusive desde la niñez. Entenderá que sus dones son lo que motivan todas sus acciones, y que también afectan la manera en que las lleva a cabo. También descubrirá que cuando utiliza sus dones especiales únicamente para sus propios fines egoístas, estos tenderán a contaminarse. Pero cuando utiliza sus dones para beneficiar a otras personas, cooperando con el plan de Dios para su vida, estos producirán el gozo más grande de su vida.

Existe también otra lista de dones en la Biblia. No es una lista nueva, sino una compuesta de las tres listas que ya hemos mencionado. La encontramos en 1 Corintios 12:28-30 (NVI):

En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones para sanar enfermos? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos?

Aquí Pablo utiliza como ejemplo dones de cada una de las tres categorías:


MOTIVACIONALESMINISTERIALESDE MANIFESTACIÓN
Ayuda (servicio)ApóstolesMilagros
AdministraciónProfetasSanidades
LenguasInterpretación

El famoso “capítulo del amor”, 1 Corintios 13, le sigue directamente a este pasaje. Aquí Pablo señala un punto importante: ya sea que estemos usando los dones motivacionales, ministeriales o los de manifestación, si no lo hacemos en amor – el amor ágape de Dios – no estamos haciendo nada. Es una advertencia apropiada que siempre debemos recordar.

¡TODOS TENEMOS UN DON!

2

Buenas noticias: ¡Todos tenemos un don motivacional! Dios no ha excluido a nadie. Con mi esposo hemos evaluado a miles de personas y cada uno ha descubierto su don específico; a veces las personas tienen uno de los siete dones, y a veces descubren que tienen más de uno. (Nunca hemos encontrado a nadie que tenga un don “octavo”, es decir, otro don que no sea uno de los siete que se mencionan en la Biblia. De hecho, no existe un don octavo.) Pero que no sea nuestra palabra la que valga. Veamos mejor la Palabra de Dios:

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

1 Pedro 4:10

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Romanos 12:6-8

¿Lo ve? Hay siete dones motivacionales (es decir, dones motivadores). Y cada uno de nosotros recibe uno (o más de uno). Entonces, ¿qué hacemos con ellos?

SE NOS MANDA A UTILIZAR NUESTROS DONES EN BENEFICIO DE OTROS

Las Escrituras destacan que nuestros dones motivacionales se nos han dado para beneficiar a otros. No se deben utilizar para fines egoístas. En primer lugar, es únicamente por la gracia de Dios que los tenemos; por lo tanto, debemos utilizar nuestros dones para ayudar y bendecir a los demás.

El ejemplo de los dos mares en Israel nos muestra que para que haya vida, es indispensable que haya una corriente de agua que fluya hacia fuera. El Mar de Galilea tiene corrientes de agua que llegan a él y otras que salen de él. Por lo tanto, el agua del lago se mantiene fresca y útil; sustenta la vida. Pero el Mar Muerto no tiene salidas de agua. Este retiene toda el agua que recibe. Debido a la evaporación, este lago se ha convertido en el lago más salado del mundo: en él no existe vida de ningún tipo.

Así pasa con los dones motivacionales: fueron diseñados por el Creador para que salieran de nosotros hacia aquellos que están a nuestro alrededor.

DIOS PUSO EN NOSOTROS NUESTROS DONES CUANDO NOS FORMÓ

Nuestros dones no fueron una idea de último momento. Dios nos creó con nuestros dones particulares para que pudiéramos desempeñar nuestro papel en la edificación de su Reino.

Uno de los pasajes más hermosos sobre la creación lo encontramos en el Antiguo Testamento, específicamente en el Salmo 139:13-16:

Porque usted formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido [como si hubiera sido bordado de varios colores] en lo más profundo de la tierra [una región de oscuridad y misterio]. Mi embrión vieron tus ojos, y en su libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

TAB

¡Qué magnífica declaración del diseño y del desarrollo de una criatura en el vientre de su madre! En ese proceso Dios utiliza lo que los científicos ahora llaman el ADN. Cuando un niño es concebido, la mitad de su ADN lo hereda de su padre y la otra mitad de su madre. En ese microscópico huevo fertilizado, el ADN se une formando una escalera genética con forma de espiral que literalmente mide seis pies (1.75 metros) de largo. Sin embargo, se compacta maravillosamente dentro de un diminuto huevo. ¡Qué increíble!

Cada detalle de nuestro cuerpo está programado por el ADN. El funcionamiento de nuestro cuerpo es mucho más complejo y minucioso que la computadora más sofisticada que exista hoy día. El color de su cabello estaba preprogramado por su ADN. La forma de su nariz, su peso, la forma de su cuerpo, todas sus características físicas fueron determinadas en el momento de su concepción.

Si Dios ha planificado tan cuidadosamente el desarrollo de nuestro cuerpo físico, el cual se va desgastando y finalmente muere, cuánto más cuidado habrá tenido al planificar nuestros dones. Nosotros creemos que nuestros dones motivacionales nos son dados en el momento de la concepción. De la misma forma que el ADN produce con el tiempo nuestras características físicas, así nuestros dones motivacionales van produciendo nuestras habilidades, y crean interés y entusiasmo en nosotros por hacer ciertas cosas. Esto a su vez nos lleva a desempeñar ciertas acciones, y así llegamos a ser miembros útiles del Cuerpo de Cristo.

Una de las cosas que nos ha convencido de que los dones motivacionales son parte de nuestra creación inicial es nuestro estudio de los gemelos.

La primera vez que evalué a hermanos gemelos fue hace varios años atrás en Montana. Judy, una joven madre que tenía unos treinta y pico años de edad, comentó en aquella ocasión que lamentaba que su hermana gemela Jane viviera tan lejos que no podría asistir a nuestro seminario. El resultado de la evaluación de Judy mostró que ella tenía muy marcadamente el don de exhortación. Pero otra mujer que estaba en el grupo dijo que conocía a ambas gemelas e insistió que la evaluación de Jane probablemente daría el mismo resultado.

Un año después, fui invitada a enseñar sobre los dones motivacionales en otro pueblo de Montana y sucedió que era el pueblo donde vivía Jane. Aunque ella había escuchado a su hermana Judy hablar sobre el seminario, no había visto la hoja de evaluación ni el perfil de su hermana. “Pensé que sería mejor no ver los resultados de la evaluación de mi hermana Judy hasta después de yo tener la oportunidad de hacerme la evaluación,” explicó Jane.

Después del seminario, Jane me trajo la hoja con su perfil. ¡El don primario de ella también era el de exhortación! Pero lo que más me sorprendió fue que su don secundario y su tercer don eran exactamente los mismos que los de su hermana Judy.

Desde entonces, nos hemos dado cuenta de que el resultado siempre es el mismo para todos los gemelos que toman la evaluación: su don primario es idéntico. Por ejemplo, la esposa de un pastor tenía el don de servicio. Lo que más le gustaba de su ministerio era la hospitalidad; le encantaba tener invitados y hospedar a las personas en su casa.

Por otra parte, su hermana gemela se había casado con un hombre de negocios muy adinerado. Ella podía darse el lujo de tener servidumbre que le ayudara en los quehaceres de la casa; sin embargo, prefería encargarse de la casa ella misma. Le encantaba invitar a las personas a su casa y servir a los colegas de negocios de su esposo. Ella también tenía el don de servicio.

En otra oportunidad, una mujer llamada Deanne fue evaluada en el estado de Washington y su hermana Dianne, su gemela idéntica, también fue evaluada al mismo tiempo en la Costa del Este. Según las evaluaciones, ambas tenían el don de percepción.

El periódico The Reader’s Digest publicó un artículo sobre gemelos que presentaba aun mayores pruebas de que los dones motivacionales nacen en nosotros y no nos son añadidos con el tiempo. Veamos a continuación un párrafo revelador:

Hace aproximadamente 40 años en el estado de Ohio nacieron gemelos idénticos; eran dos varoncitos. Días después de su nacimiento, ambos fueron adoptados por una familia diferente. Pero hace un año, después de estar separados durante aproximadamente 39 años, estos gemelos se reencontraron. En ese momento se descubrió que ambos se llamaban James; ambos habían estudiado leyes, a ambos les gustaban la mecánica y la carpintería. Cada uno se había casado con – una mujer llamada Linda, cada uno había tenido un hijo uno llamado James Alan y el otro James Allan – ambos se habían divorciado y se habían vuelto a casar con una mujer llamada Betty. Ambos tenían un perro llamado Toy. Además, ambos preferían ir de vacaciones a la misma playa de St. Petersburg, Florida. 1

Para fines de nuestro estudio, es importante notar que estos gemelos fueron criados por separado, en diferentes hogares. Por esta razón, ni sus familiares ni su escuela podían haber influido en el hecho que escogieran un trabajo, pasatiempos y diversiones idénticos. Obviamente, algo mucho más fundamental estaba involucrado, algo que, a nuestro parecer, fue creado en ellos el momento de la concepción.

NUESTRO DON PUEDE OBSERVARSE EN LA NIÑEZ

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6

Cuando empezamos a criar a nuestros hijos, tomamos esta escritura muy en serio, y nos esforzamos por criar a nuestros hijos según los principios morales y bíblicos.

Luego, cuando los muchachos tenían ocho y diez años de edad, descubrimos los dones motivacionales y nos dimos cuenta de que Proverbios 22:6 encerraba mucho más que una simple enseñanza sobre disciplina e instrucción. La TAB (The AmplifiedBiblé) nos da una nueva visión de esta escritura: “Instruye al niño en su camino [tomando en cuenta sus dones individuales o inclinaciones], y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

El hebreo original encierra la idea de que cada niño tiene un don (un don motivacional) y una inclinación (una tendencia que se llevará a cabo a medida que él utilice sus dones motivacionales.) De modo que nosotros, como padres, tenemos la responsabilidad de descubrir el don de nuestros hijos e “instruirlos” en estos, para fortalecer el desarrollo de estos dones, de manera que cuando nuestros hijos lleguen a ser mayores de edad, ya estén utilizando sus dones para la gloria de Dios y para su propia satisfacción.

Mi esposo y yo estamos muy agradecidos de haber descubierto esto antes de que nuestros hijos varones hubieran crecido completamente. Pudimos ver fácilmente que Dave tenía el don de administración (con un don secundario de exhortación) y pudimos motivar su liderazgo en la escuela. Dan era completamente diferente a su hermano mayor: él tiene el don de percepción, modificado por el don de compasión. Sabiendo esto, pudimos animarlo a adoptar una postura firme en cuanto a temas de trascendencia e ideales.

Nuestros hijos varones nos han agradecido por haberles animado en sus dones, y además, a través de los años, han traído a sus amigos y compañeros de la escuela a la casa para que ellos también tomen la evaluación sobre los dones motivacionales.

Linda, nuestra hija, ya era adulta, y además estaba casada cuando nosotros aprendimos acerca de los dones motivacionales. Sin embargo, pudimos descubrir que ella tenía un fuerte don de compasión. De niña, ella siempre se apegaba a las personas que estaban heridas o que no tenían amigos. Su amor por los animales era excepcional. Ella quería ser veterinaria para poder trabajar con animales, pero cuando se enteró que los veterinarios también hacían cirugías, le pareció insoportable la idea de hacerle una operación a un animal.

NO DEBEMOS DESCUIDAR NUESTRO DON

No descuides el don [carismd] que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

1 Timoteo 4:14

De las quince veces que se usa la palabra carisma en el Nuevo Testamento, podemos ver que no es raro que se refiera a más de una categoría de dones al mismo tiempo. (Este término, como cualquier otro, debe entenderse de acuerdo al contexto en el que se utiliza.) En esta referencia, por ejemplo, vemos expresados los tres tipos de dones: los dones sobrenaturales posiblemente se manifestaron más libremente después que el presbiterio le impuso manos a Timoteo; el don de manifestación de profecía fluyó a través de un anciano que tenía el don ministerial de profeta; y el don motivacional con el que Timoteo había sido dotado, fue identificado y liberado en este momento especial en que fue ordenado. Cuando examinamos a fondo este versículo, como lo hace la versión en inglés del Nuevo Testamento The Interlinear Greek-English New Testament2, vemos algo interesante. Esta versión dice: “No seas descuidado con el don que se encuentra en ti, el cual te fue dado a través de profecía con la imposición de las manos de los ancianos.”

Antes que nada, nótese que el griego original se refiere al “don que se encuentra en ti”, indicando que el don ya estaba en Timoteo cuando los ancianos oraron por él. La palabra “dado” en el griego es didomi que según la concordancia en inglés StrongsExhaustive Concordance of the Bible 3 puede tener diferentes significados, entre ellos “suscitado, mostrado, y expresado.” Es probable que Timoteo, siendo una persona joven, todavía no había identificado su don motivacional primario. De manera que cuando los ancianos lo estaban ordenando (utilizando los dones de manifestación de profecía y palabra de ciencia), el don que ya estaba “en él” fue identificado verbalmente. (Al parecer, su don motivacional primario era el de la enseñanza, lo cual vemos en muchas escrituras que hablan de Timoteo y su ministerio de enseñanza. (Véanse 1 Timoteo 4:6, 11, 13-16; 2 Timoteo 2:2, 15; 4:2.)

Vemos que Pablo probablemente fue una de las personas que profetizó a Timoteo por lo que él dice en 1 Timoteo 1:18: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que anteriormente recibí acerca de ti, siendo ayudado e inspirado por ellas, milites la buena milicia” (TAB).

Pero hay algo aun más importante que el momento en que recibimos el don: si descuidamos nuestro don, estamos descuidando el propósito y el plan de Dios para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene un don “en nosotros” y, como Timoteo, necesitamos utilizarlo para la gloria de Dios y para el beneficio de otros.

NUESTRO DON AFECTA LA MANERA EN QUE PERCIBIMOS LA VIDA

Si una persona se pone unos lentes de sol, todo lo que ve será del color del cristal de los lentes. Igual sucede con nuestro don motivacional. El que tiene el don de percepción verá la vida a través de los ojos de alguien que percibe. Todo será bueno o malo, correcto o incorrecto, según la voluntad de Dios o fuera de la voluntad de Dios. Para el que tiene el don de percepción, es imposible ver la vida de cualquier otra manera.

Por otra parte, el que tiene el don de servicio abordará la vida haciéndose la siguiente pregunta: “¿Qué puedo hacer para ayudar en esta situación?” Esta persona constantemente ve oportunidades para hacer cosas por los demás.

El que tiene el don de enseñanza buscará la verdad en todo lo que se le aparezca. Así como lo hizo el persistente Diógenes de la literatura griega, el cual buscaba con una linterna un hombre honrado, así el maestro investigará, buscará e indagará.

El que tiene el don de exhortación buscará oportunidades para animar y motivar a las personas en cualquier cosa que ellos hagan.

El que tiene el don de dar buscará la manera de invertir su tiempo, talentos y dinero en proveer las necesidades de otras personas.

El que tiene el don de administración, con su extensa visión, advertirá todas las dimensiones de una situación.

El que tiene el don de compasión percibirá heridas y dolencias que necesitan ser sanadas y verá un sinfín de oportunidades para expresar amor.

Y cada uno puede pensar: ¿Por qué los demás no ven las cosas como las veo yo?

NUESTRO DON SOLAMENTE NOS MUESTRA UN PUNTO DE VISTA

Dios ha limitado y enfocado nuestros dones a propósito, de manera que tengamos que trabajar juntos y depender unos de otros para comprender la verdad en su totalidad.

¿Recuerdan los cinco hombres ciegos que fueron a “ver” un elefante? Uno de ellos tocó el costado del elefante y dijo que un elefante era como una pared. El otro tocó su colmillo y dijo que un elefante era como una lanza. El tercer hombre tocó su trompa y dijo que un elefante era como una serpiente. El cuarto hombre tocó su pierna y dijo que un elefante era como un árbol. El quinto tocó su oreja y declaró que un elefante es como un abanico. El sexto tocó su cola e insistió que un elefante es como una cuerda. Ninguno de ellos acertó completamente; sin embargo, ninguno de ellos se equivocó completamente. Fue cuando ellos unieron todas las conclusiones que habían sacado que pudieron “ver” el elefante en su totalidad.

Lo mismo sucede con nuestros dones motivacionales. Cada uno de nosotros está ciego de cierta manera ya que no vemos la perspectiva de los demás. Nos equivocamos si decimos que nuestra forma de ver las cosas es la única forma correcta. Todos tenemos parcialmente la razón. Pero no tenemos TODA la razón. Necesitamos el punto de vista unos de otros para poder ver el panorama completo.

En nuestra presentación de los dones motivacionales no solamente queremos ayudarle a descubrir sus dones, sino que también queremos que se familiarice con los dones de otras personas para que comprenda cómo piensan las personas con diferentes dones, cómo obran y cómo benefician a todo el Cuerpo de Cristo. Creemos que será enriquecido tanto personalmente como en su relación con otros al obtener estas perspectivas.

CADA DON TIENE IGUAL VALOR

Dibuje un círculo en el espacio

a la derecha.

Supongamos que el círculo representa un pastel. Obviamente es mucho más fácil cortar el pastel en seis u ocho trozos, pero nosotros queremos que hoy corte el pastel que dibujó arriba en siete partes iguales. ¿Es un reto? Trate de hacerlo lo mejor que pueda.

Ahora, en caso de que los trozos no hayan salido todos iguales, escriba “Estos son trozos iguales” al lado del pastel. Luego, escriba en cada trozo un don motivacional: percepción, servicio, enseñanza, exhortación, dar, administración y compasión.

Queremos que usted comprenda el concepto de este diagrama: todos los dones son iguales. Son iguales ante los ojos de Dios. Todos tienen el mismo valor en el Cuerpo de Cristo. Ningún don vale más o es mejor que otro don. Cada uno contribuye inestimablemente al funcionamiento colectivo del Cuerpo de Cristo. Si un don no está funcionando, entonces existe una carencia, una insuficiencia.

El don motivacional que Dios le dio a usted es el mejor don que Él le pudo haber dado para llevar a cabo el propósito de Él en su vida y para el beneficio de otras personas. ¡Regocíjese en su don! ¡Utilice sus dones! ¡Desarrolle sus dones! Nos gusta mucho un dicho que dice:

“Nuestra vida es un regalo de Dios;

lo que hagamos con ella es nuestro regalo a Él.”

Es cierto que Dios da ciertos dones más frecuentemente que otros. Esto se debe a que se necesitan más personas en ciertas funciones. Por ejemplo, es necesario que haya más seguidores que líderes. A continuación veamos el porcentaje de personas que tienen cada don, según los datos que hemos recopilado:1


Percepción12%Dar6%
Servicio17%Administración13%
Enseñanza6%Compasión30%
Exhortación16%

El don que más prevalece es el de compasión, tal vez porque existe tanta necesitad de amor y compasión en el mundo.

Los dones de servicio y exhortación van casi empatados en segundo lugar. Se necesitan muchos servidores para llevar a cabo la obra de Dios, y todos necesitamos ser animados y motivados a diario.

Pero el simple hecho de que existan más personas con cierto don no significa que ese don sea más importante. Tampoco significa que el don que tiene menor porcentaje es más especial. Todos los dones tienen igual importancia. Todos son necesarios. Cuando se usan apropiadamente, todos los dones son una bendición.

A continuación hagamos un pequeño repaso de los dones motivacionales y las necesidades que ellos tienden a suplir:


DONDEFINICIONNECESIDADESQUE SUPLELO QUE HACE
PERCEPCIÓNDeclara la voluntad de DiosEspiritualesMantiene nuestro enfoque en fundamentos espirituales
SERVICIORealiza servicio prácticoPrácticasMantiene la obra del ministerio en movimiento
ENSEÑANZAInvestiga y enseña la BibliaMentalesNos mantiene estudiando y aprendiendo
EXHORTACIÓNAnima y motiva el crecimiento personalPsicológicasNos ayuda a aplicar las verdades espirituales
DARProvee ayuda materialMaterialesSuple necesidades específicas
ADMINISTRACIÓNDa liderazgo y direcciónFuncionalesNos mantiene organizados y aumenta nuestra visión
COMPASIÓNProvee apoyo personal y emocionalEmocionalesNos ayuda a mantener actitudesy relaciones personales correctas

La gráfica anterior ofrece solamente una perspectiva general de cómo funcionan los dones motivacionales; existe, por supuesto, la posibilidad de que haya traslapo e interacción entre los dones. Además, los dones secundarios modifican e influyen en la ejecución de los dones primarios.

Estudiaremos esto en detalle en la segunda parte del libro; por ahora, sigamos poniendo los fundamentos al estudiar la manera en que Dios coloca cada don en el Cuerpo de Cristo.

1 Estos porcentajes se basan en hojas de respuesta detalladas que hemos obtenido de 1.000 personas durante un período de diez años. Están representados más de 100 grupos de diferentes estados, provincias y ciudades.

COLOCADOS EN SU CUERPO

3

En los dos versículos bíblicos que preceden a su descripción de los dones motivacionales, Pablo usa el ejemplo del cuerpo humano:

Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros (órganos, partes), pero no todos los miembros tienen la misma función o uso, así nosotros, aunque somos muchos, somos un cuerpo en Cristo el Mesías, e individualmente somos miembros unos de otros y dependemos unos de otros.

Romanos 12: 4-5, TAB

En esta escritura vemos tres verdades que se aplican a nuestro estudio de los dones motivacionales.

Primero, el cuerpo representa una totalidad, algo completo y entero, pero es una totalidad compuesta de diferentes partes. De la misma manera, los que conformamos el Cuerpo de Cristo tenemos diferentes funciones. No todos somos iguales. Tenemos diferentes habilidades y dones. Así como un cuerpo físico necesita manos, pies, ojos y oídos para funcionar adecuadamente, de igual manera, el Cuerpo de Cristo necesita personas con diferentes dones motivacionales para que el Cuerpo pueda funcionar adecuadamente. Debemos estar unidos a pesar de nuestra diversidad.

Es bueno saber que no todos tenemos que comportarnos igual. Está bien que seamos diferentes.

En segundo lugar, podemos ver a través de esta analogía que no tenemos que hacer las cosas “por nosotros mismos”. Nosotros hacemos nuestra parte. Otros hacen su parte. Juntos llevamos a cabo la obra del ministerio de nuestro Señor.

Recuerdo que siendo adolescente, escuchaba un sermón diferente cada semana y me esforzaba por hacer lo que decía el predicador. Un domingo él predicaba sobre la importancia de la oración, y durante toda la semana siguiente yo oraba intensamente. La semana siguiente él predicaba sobre tener un corazón de siervo, y yo me esmeraba por servir a cualquier persona con la que me encontrara. El siguiente domingo tal vez predicaba sobre el diezmo, y yo resolvía aumentar mis ofrendas. O quizás se predicaba sobre el amor y yo, enjugándome la frente del cansancio y respirando hondo, salía de la iglesia decidida a amar, costara lo que costara.

Y me acerqué al colapso tratando de hacer todas aquellas cosas. Aspiraba a ser una “super-cristiana” y era imposible alcanzar esta meta. Estaba convencida de que tenía que sobresalir en todas estas áreas si quería agradar a Dios. Y al fallar, como lo hubiera hecho cualquier persona, me llené de culpabilidad y condenación.

Me sentí tan aliviada cuando descubrí los dones motivacionales, y me di cuenta de que no tenía que ser o hacer todo bien, sino que podía concentrarme en aquellas áreas en las que había sido dotada por Dios. También me ayudó a apreciar los diferentes dones que tenían los demás.

En tercer lugar, Pablo enfatiza nuestra dependencia mutua en el Cuerpo de Cristo. Realmente nos necesitamos unos a otros. Ningún miembro del Cuerpo de Cristo puede retirarse a una isla desierta y ser un cristiano victorioso por sí mismo. Dios nos ha hecho así a propósito, de manera que estemos incompletos sin la interacción y el ministerio de nuestros hermanos cristianos.

David DuPlessis, quien fue conocido internacionalmente como “el señor Pentecostés” debido a los años que pasó tratando de acercar a las denominaciones alrededor del mundo, solía decir lo siguiente: “Cuando conozco a alguien no importa quién es siempre me pregunto: ‘¿Qué puedo impartir a esta persona, y qué puede ella impartirme a mí?’ ”

LOS DONES EN EL CUERPO

Un día le dije al Señor: “Ya que Pablo puso esta analogía del Cuerpo antes de la lista de los dones motivacionales en Romanos 12, ¿será que cada don corresponde a una parte del cuerpo físico?”

El Señor no solamente me mostró dónde podía encajar cada don en tal esquema, sino que también me dio una escritura para cada uno.

1. Percepción: Este don son los ojos del cuerpo

“Pero bienaventurados – felices, afortunados y dichosos – vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen...” (Mateo 13:16, TAB).

Es evidente que los que tienen el don de percepción han sido dotados con mejor visión espiritual que todos los demás miembros del Cuerpo de Cristo. Ellos ven cosas que los demás generalmente no vemos.

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si su ojo es bueno, todo su cuerpo estará lleno de luz; pero si su ojo es maligno, todo su cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?” (Mateo 6:22-23).

Aunque estas palabras de Jesús puedan aplicarse al individuo, también se aplican directamente al Cuerpo de Cristo. El que tiene el don de percepción tiene una responsabilidad especial de mantener los ojos limpios y saludables para poder percibir con ellos las verdades de Dios. De todos los miembros del Cuerpo, este es el que menos puede permitir contaminación o pecado en su vida, porque si lo hace, su visión se nublará. El resto del Cuerpo cuenta con que los que perciben podrán identificar y proclamar adecuadamente la voluntad de Dios. Si el que tiene el don de percepción no está viviendo en santidad, su visión se dañará y proclamará la voluntad de Dios equivocadamente. De hecho, lo que él ve como algo verdadero, puede ser un error, lo cual guiará a muchos por mal camino. Entonces ¡la oscuridad se multiplicará!

2. Servicio: Este don son las manos del cuerpo

“Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos llenas al menesteroso [ya sea en cuerpo, mente o espíritu]” (Proverbios 31:20, TAB).

De todos los dones, podemos notar que los que tienen el don de servicio son literalmente los que más habilidad tienen en las manos. Tienen gran destreza. Pareciera que pueden construir o arreglar casi cualquier cosa.

1 Corintios 12:28 se refiere a este don como el don de ayuda. Estas personas disfrutan de ayudar a los demás, en cualquier lugar y a cualquier hora... especialmente cuando se trata de ayudar de alguna manera práctica.

3. Enseñanza: Este don es la mente del cuerpo

“Y estos [judíos de Berea] eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra [el mensaje] con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11, TAB).

Los maestros han sido excepcionalmente dotados de inteligencia. Al principio, quizá esto no nos parezca justo a los demás, pero recordemos que para ser la mente del Cuerpo ellos necesitan ser muy dotados. Estas personas siempre están haciendo preguntas. Quieren conocer las bases de todo, e investigarán hasta que los datos los convenzan de que algo es veraz. Notemos que Pablo elogió a los judíos de Berea porque escudriñaban las Escrituras (lo que nosotros llamamos ahora el Antiguo Testamento), para asegurarse de que su aceptación de las buenas nuevas de Jesús tenía en una base comprobable.

4. Exhortación: Este don es la boca del cuerpo

“Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales [de la adoración] de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad” (Hechos 13:15 TAB).

Los que tienen el don de exhortación hablan mucho. En broma hemos dicho que de todo el Cuerpo de Cristo, ellos son los que tienen las mandíbulas más engrasadas. Pero, en serio, Dios los ha capacitado con una maravillosa habilidad de hablar. ¿De qué otra forma pudiera podrían exhortar, consolar y animar a otros?

5. Dar: Este don son los brazos del cuerpo

“Mostró fuerza e hizo proezas con su brazo...” (Lucas 1:51, TAB).

En este pasaje del Nuevo Testamento, María está recitando una escritura del Antiguo Testamento que muestra que el brazo de Dios es fuerte. (Otro ejemplo es Isaías 51:0, TAB: “Despiértate, despiértate, vístete de poder [y fuerza], o brazo de Jehová.”)

Los que tienen el don de dar tienen mucha fuerza en el área espiritual, pues ellos ayudan a que la obra cristiana se extienda. ¿Recuerda cuando Moisés levantó sus brazos para que el pueblo de Israel ganara la batalla contra los amalecitas? (Véase Éxodo 17:8-18.) Cuando sus brazos se cansaban, él los bajaba y los amalecitas empezaban a ganar la batalla. Entonces, Dios proveyó a dos personas para ayudar al pueblo: Aarón y Hur. Estos sostuvieron los brazos de Moisés hasta que se puso el sol y los israelitas ganaron la batalla. Los que tienen el don de dar son un apoyo fuerte para aquellos que se encuentran en medio de la batalla espiritual o los que están en otras naciones predicando el evangelio.

6. Administración: Este don son los hombros del cuerpo

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos es dado, y el principado será sobre su hombro...” (Isaías 9:6 TAB).

Los administradores son los hombros en el Cuerpo de Cristo, llevando la carga del liderazgo. Los administradores sabios saben cómo dar su carga a Cristo de manera que Él los ayude a llevarla.

7. Compasión: Este don es el corazón del cuerpo

“Y que el Señor dirija vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo [comprendiendo y demostrando estos]” (2 Tesalonicenses 3:5 TAB).

Las personas con el don de compasión son gobernadas por su corazón y no por su mente. Ellos revelan la verdadera naturaleza de Dios al mostrar amabilidad, amor y misericordia hacia otras personas.

DOS CATEGORÍAS DE DONES

Cuando inicié mi estudio de los dones, fue 1 Pedro 4:10 que me ayudó a identificar los dones que nos han sido dados para toda la vida. Sin embargo, durante mucho tiempo, me desconcertó el versículo que le seguía:

Si alguno habla, [déjenlo que] hable conforme a las palabras de Dios; si alguno presta algún servicio, [déjenlo que] sirva conforme a la fuerza que da Dios, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

1 Pedro 4:11, TAB

Sabía que este pasaje, por su contexto, podía referirse a los dones motivacionales. Parecía que Pedro estaba diciendo que existen dos categorías básicas de dones motivacionales: aquellos que tienen que ver con el hablar y aquellos que tienen que ver con el servicio. Pero ¿qué dones encierra cada grupo?

Mientras estudiaba y oraba sobre esto, el Señor me dijo: “Dibuja el cuerpo humano y traza una línea horizontal debajo de los hombros y sobre el corazón.”

De modo que dibujé una figurita y una línea de puntos.

“Ahora, mira los dones que están representados por las partes del cuerpo arriba y debajo de la línea.”

Miré, e inmediatamente entendí la idea. Pude ver que el que tiene el don de enseñanza, que es la mente del cuerpo, debe hablar para poder enseñar. El que tiene el don de percepción los – ojos del cuerpo – debe hablar para poder proclamar la voluntad de Dios. El que tiene el don de exhortación, siendo la boca del cuerpo, obviamente tiene un don del habla. Y el que tiene el don de administración, que son los hombros del cuerpo, debe hablar para poder liderar.

De modo que estos cuatro dones son dones que tienen que ver con hablar.

Observando los dones debajo de la línea de puntos, pude ver que la persona con el don de compasión, que es el corazón del cuerpo, generalmente no es una persona a quien le guste pararse frente a un grupo de personas a hablar. Más bien prefiere trabajar entre bastidores sirviendo a otros a través de la abundancia de amor que Dios le ha dado. El que tiene el don de dar, que son los brazos del cuerpo, también tiene un don de apoyo. A esta persona no le gusta estar en primera plana, sino que le gusta servir donde nadie lo ve. Y el que tiene el don de servicio, las manos del cuerpo, obviamente sobresale en esta área. Estos tres son los dones de servicio.


1 Pedro 4:11 manda a aquellos que tienen un don del habla “que hablen conforme a las palabras de Dios.” Tales personas tienen la responsabilidad de asegurarse que lo que sale de su boca es lo que Dios quiere que digan. Nuestras palabras tienen poder. Dios habló y el mundo fue creado (Génesis 1:3). Nuestras palabras influyen en la vida de los demás. Cualquier persona con un don del habla debe buscar constantemente ser guiado por el Espíritu Santo mientras habla.

Para aquellos con uno de los tres dones de servicio, 1 Pedro 4:11 contiene una gran promesa. Ellos deben servir “conforme a la fuerza que da Dios.” Dios les dará fuerzas y energías abundantes para que realicen la obra que han de realizar. Hemos observado que pareciera que los que tienen el don de servicio tienen energías excepcionales.

El versículo también enfatiza que no importa en qué categoría recaiga nuestro don, todos deben realizarse de manera tal que Dios sea glorificado.

MINISTRAMOS EN TODAS LAS ÁREAS

4

Muchas personas nos han preguntado: “¿Es posible que en cierta medida yo tenga los siete dones motivacionales en mi vida?”

La respuesta es que sí es posible. Durante el proceso de evaluación usted descubrirá que tiene resultados positivos, aunque sea con una calificación baja, en cada don. Todos hemos sido dotados en cada don lo suficiente como para poder llevar a cabo una tarea, hasta cierto punto, cuando se nos lo pide.

El hecho de no tener un don particular como su don primario no significa que usted debe rehuir responder a ciertas necesidades que se presentan.

Por ejemplo, supongamos que su don motivacional primario es el de enseñanza y su puntuación en el don de compasión fue el más bajo de todos. Pero un domingo en la iglesia se da cuenta de que la mujer que está sentada a su lado está llorando. Usted no sabe qué problema tiene, pero sí sabe que está herida. En ese momento usted recuerda que en cuanto al don de compasión obtuvo la puntuación más baja de su evaluación y le dice a la mujer: “Sabe, yo no la puedo ayudar. Vaya a buscar a alguien con el don de compasión.”

¿Haría eso?

¡Claro que no!

Como parte del Cuerpo de Cristo podemos ministrar a cualquier persona en cualquier necesidad, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Nunca permita que el conocer su don motivacional lo prive de ministrar en otras áreas.

Si bien es cierto que en la situación que acabamos de mencionar una persona con el don de compasión se hubiera dado cuenta antes que cualquier otro que había una persona herida, y que además se hubiera movilizado rápidamente para suplir la necesidad, no significa que otro no es capaz de mostrar compasión a los demás cuando es necesario.

Todos ministraremos en la esfera de los siete dones.

Lo cierto es que existe una diferencia entre ser (su don motivacional lo hace la persona que es) y hacer (su servicio a Jesús incluirá una extensa variedad de actividades). Sin embargo, la forma en que usted ministra en cualquier área se verá afectada por su don motivacional primario.

Además, recordemos que la gracia de Dios es suficiente para cualquier circunstancia en la cual nos podamos encontrar. Él nos capacita. Él nos unge para hacer la obra que está a la mano. Podemos contar con Él.

¿Cómo podemos saber que todos los cristianos están capacitados para ministrar usando los siete dones? La Biblia lo aclara:

1. Don de percepción: Usted debe percibir la voluntad de Dios hasta cierto punto y en ciertas situaciones.

Todos debemos percibir verdades espirituales:

“Hablando a sus discípulos (a todos) Jesús dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos...” (Mateo 13:11, TAB).

Todos debemos proclamar la voluntad de Dios con la ayuda del Espíritu Santo:

“Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, declarando la voluntad de Dios” (Hechos 2:17, TAB).

Todos debemos buscar la sabiduría:

“Para que la gente conozca la habilidad, y la sabiduría y doctrina divinas, y discierna (perciba) y comprenda las palabras de entendimiento y conocimiento” (Proverbios 1:2, TAB).

2. Don de servicio: Usted debe servir al Señor y a otras personas de diferentes maneras.

Todos debemos servir a Dios:

“¡Servid a Jehová con alegría! ¡Venid ante su presencia con cantos!” (Salmo 100:2, TAB).

Todos debemos servir a otros:

“...Por amor deben serviros los unos a los otros” (Gálatas 5:13, TAB).

Todos debemos servir a Jesús:

“Si alguno me sirve, debe perseverar en seguirme (debe apegarse firmemente a mí, ajustarse completamente a mi ejemplo al vivir, y si fuera necesario, al morir); y dondequiera que yo esté, ahí estará también mi siervo. Si alguno me sirve, el Padre lo honrará” (Juan 12:26, TAB).

3. Don de enseñanza: Usted debe enseñar a otros de la forma apropiada.

Todos debemos estar preparados para enseñar:

“Estudia y sé entusiasta, y procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, uno que analiza y divide de manera precisa, que maneja y enseña hábilmente la Palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15, TAB).

Todos debemos enseñarnos los unos a los otros:

“Deja que la palabra.[proferida por] Cristo... tenga su morada en vosotros (en vuestro corazón y mente) y que more en vosotros en [toda su] riqueza, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda inteligencia y sabiduría [en cuanto a cosas espirituales]...” (Colosenses 3:16, TAB).

Todos debemos enseñar a otros a obedecer los mandamientos de Jesús:

“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado...” (Mateo 28:19-20, TAB.)

4. Don de exhortación: Usted debe exhortar, amonestar y animar a otros.

Todos debemos exhortarnos los unos a los otros cuando nos reunimos:

“No dejando de congregarnos [como creyentes], como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos (amonestándonos, advirtiéndonos y animándoos unos a otros), y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25, TAB).

Todos debemos dedicarnos a la exhortación:

“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura [privada y pública], a la exhortación (a la predicación y a compartir el evangelio personalmente) y a la enseñanza y a la inculcación de la doctrina” (1 Timoteo 4:13, TAB).

Todos debemos exhortar a otros cada día:

“Antes exhortaos (amonestaos, instaos y animaos) los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13, TAB).

5. Don de dar: Usted debe dar de sus recursos y energías a Dios y a otros.

Todos debemos ser generosos:

“Dad, y se os dará [presentes]; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo...” (Lucas 6:38, TAB).

Todos debemos dar libremente:

“De gracia (sin pagar) recibisteis, dad de gracia (sin cobrar)” (Mateo 10:8, TAB).

Todos debemos ser responsables en cuanto a apoyar el ministerio:

“Compartiendo para las necesidades del pueblo de Dios, contribuyendo a suplir la carencia de los santos; dedicándoos a practicar la hospitalidad” (Romanos 12:13, TAB).

6. Don de administración: Usted debe dirigir (liderar) de la manera en que Dios lo mande a hacerlo.

Debemos dirigir con corazón de siervo:

“Sabéis que los que son tenidos por gobernantes y han de dirigir a los gentiles (a las naciones) se enseñorean de ellos, y gobiernan con poder absoluto, teniéndolos sometidos, y sus grandes ejercen sobre ellos potestad y dominio. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor” (Marcos 10:42-43, TAB).

Todos debemos empezar administrando bien lo que tenemos:

“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel y fidedigno; sobre mucho te pondré...” (Mateo 25:21, TAB).

Todos debemos esperar recibir de Dios una posición de liderazgo:

“¡Pero Dios es el juez! Humilla a uno y enaltece a otro” (Salmo 75:7, TAB).

7. Don de compasión: Usted debe mostrar amor, compasión y misericordia hacia otros.

Todos debemos abundar en misericordia:

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7).

Todos debemos ser amorosos:

“Finalmente, sean todos de un mismo sentir (unidos en espíritu), teniendo empatía unos con otros, amándose fraternalmente (como si fueran de la misma casa), compasivos y corteses, tiernos y humildes” (1 Pedro 3:8, TAB).

Todos debemos mostrar compasión hacia otros:

“Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzguen conforme a la verdad, y muestren misericordia, amabilidad y tierna compasión cada cual con su hermano” (Zacarías 7:9, TAB).

De todas estas maneras, la Biblia nos insta a usar todos los dones para ministrar a otros. Esto ayuda a traer un equilibrio a nuestra vida. Todavía obraremos en gran parte según nuestro don motivacional primario (eso es lo que nos motiva, ¿recuerda?), pero también somos capaces de ministrar – y debemos ministrar – en otras áreas.

SI TENGO UN DON, ¿POR QUÉ NO LO SABÍA?

5

La mejor forma de medir si usted está o no está funcionando en sus dones motivacionales es mediante esta simple evaluación:

Si usted está funcionando en su don motivacional, tendrá gozo. Si no lo está haciendo, sentirá frustración.

El gozo es siempre un producto o consecuencia de hacer la voluntad de Dios para nuestra vida. El gozo nunca puede verse como una meta o un fin en sí mismo. Sin embargo, conforme funcionamos en el don que Dios nos ha dado, tendremos gozo.

RAZONES POR LAS CUALES TAL VEZ NO SEPA CUÁL ES SU DON MOTIVACIONAL

1. Nunca le enseñaron sobre esto.

Esta es la razón por la que la mayoría de las personas no saben cuáles son sus dones. Para nosotros lo fue. Hasta hace algunos años atrás cuando nuestros amigos nos hablaron de la lista de los dones motivacionales en Romanos 12:6-8, no sabíamos nada sobre el tema. Habíamos leído el pasaje muchas veces; sin embargo, nunca lo habíamos entendido a plenitud.

Estimamos que menos del dos por ciento de las personas que asisten a la iglesia en EE.UU. saben que existen los dones motivacionales. De ese porcentaje, menos de la mitad han descubierto su don particular. En otros lugares será mucho menor el porcentaje. En muchos de los países donde hemos enseñado, que sepamos, hemos sido los primeros en enseñar sobre el tema.

Esta es la razón por la cual creemos que es tan importante hacer llegar esta información a más personas.

Esperamos que usted comparta las enseñanzas en este libro con sus parientes, amigos, grupos de estudio, su pastor (o con sus ovejas si usted es pastor), y con cualquier otra persona que cree que sería bendecida por ellas.

2. Nunca ha recibido a Jesucristo como su Salvador y Señor personal.

Aunque cada persona es dotada por Dios, sea cristiana o no, el recibir a Cristo como Salvador abre el camino para que los dones motivacionales de la persona fluyan libremente y sean utilizados como Dios lo planificó.

Antes de que una persona se convierta al evangelio, sus dones motivacionales estarán funcionando, por lo menos hasta cierto punto, pero muchas veces de una manera egoísta y egocéntrica. Antes de que Cristo sea el centro de nuestra vida, nosotros somos ese centro.

3. No está siendo alimentado espiritualmente.

De la misma forma en que un bebé recién nacido necesita ser alimentado, así la persona que ha “nacido de nuevo” necesita sustento espiritual para que pueda crecer. Muchas personas llegan a los pies de Cristo, pero luego no reciben instrucción y apoyo. Su habilidad para reconocer sus dones, al igual que el resto del su progreso espiritual, es limitada.

4. Ha recibido enseñanzas confusas sobre los dones motivacionales.

Debido a que la misma palabra en español se utiliza para traducir las tres diferentes palabras griegas para “don” en el Nuevo Testamento, algunos creen que todos los dones mencionados en el Nuevo Testamento funcionan de la misma manera.

Usted posiblemente haya escuchado enseñanzas que combinan los nueve dones de manifestación en 1 Corintios 12:7-10, los cinco dones ministeriales en Efesios 4:11, los siete dones motivacionales en Romanos 12:6-8, y también otros dones, como el “don” de celibato (soltería). ¿El resultado? ¡Confusión!

Quizás usted hasta haya realizado una evaluación para averiguar cuáles de los 26 dones tenía. Sin embargo, después de terminar la evaluación, todavía se sentía inseguro acerca de sus dones. Muchas veces nos encontramos con personas que están tan confundidas por tales enseñanzas que han desistido indagar acerca de sus dones.

Es muy importante tener una clara enseñanza acerca de los dones que Dios nos ha dado, para que podamos identificarlos y utilizarlos para la gloria de Dios y para servir a los demás. El Cuerpo de Cristo sólo puede aprovechar plenamente los dones motivacionales en Romanos 12:6-8 si entiende que estos son los dones que poseemos.

Sin embargo, aun cuando tenemos conocimiento pleno de los dones y entendemos cuáles son los nuestros, es posible que no veamos ninguna evidencia de su operación en nuestra vida.

OBSTÁCULOS QUE BLOQUEAN EL FLUIR DE LOS DONES MOTIVACIONALES

1. Puede ser que usted tenga ataduras que obstaculizan el fluir de sus dones.

Así como los escombros que se encuentran en un río pueden obstaculizar el fluir de la corriente de agua, así también las ataduras en su vida pueden bloquear el fluir de los dones motivacionales que Dios le ha dado.

La atadura más común que vemos es la del temor. El temor es algo que nos incapacita e impide que desarrollemos nuestros dones a plenitud.

Generalmente, las ataduras surgen como resultado de un acondicionamiento negativo en la niñez. Desafortunadamente, no todos los niños son criados en un hogar donde hay un ambiente positivo. Divorcio, peleas entre los padres, alcoholismo, drogadicción, prácticas ocultistas, problemas mentales, padres que abusan de sus hijos con palabras y acciones... todo esto limita la libertad que experimentará la persona en su vida adulta.

En una encuesta en la que pedimos a las personas que comentaran cómo fue su niñez, recibimos muchas respuestas como, “Lo siento, pero no pude completar la encuesta. Los recuerdos de mi infancia son demasiado dolorosos.”

Afortunadamente, las personas pueden ser libres de tales ataduras cuando se les ministra y aconseja en el nombre de Cristo.

2. La ira puede obstaculizar el fluir de los dones.

La ira es la respuesta del ser humano ante el abuso, las heridas y el rechazo. Si la ira no se resuelve, esta puede ser expresada (lo cual produce rebelión, venganza, resentimiento, odio, violencia y en algunos casos, asesinato) u reprimida (lo cual produce autocompasión, odio hacia sí mismo, depresión y hasta suicidio).

En ambos casos, la persona vive en una prisión creada por sí misma. Jesús describe esto de manera muy gráfica en Mateo 5:21-26 cuando dice que cuando abrigamos ira en nuestro corazón contra alguien, es como si asesináramos a la persona. Según nuestra experiencia, hay tres pasos necesarios para destruir el obstáculo de la ira: Debemos: 1) perdonar completamente a todos aquellos que nos hayan hecho enojado de una manera u otra, 2) recibir liberación, y 3) recibir oración por sanidad interior.

3. Si usted ha tratado de ser otra persona y no usted mismo, eso también impide la expresión natural de su don motivacional.

Muchas veces, otras personas nos presionan para que nos ajustemos a cierta imagen. O bien nosotros mismos tratamos de imitar a alguien a quien admiramos. A menos que por casualidad, la persona que hemos estado imitando tiene el mismo don motivacional que nosotros, esto puede obstruir el fluir de nuestros dones.

Nos hemos dado cuenta de que cuando los adolescentes toman la evaluación de los dones motivacionales, se emocionan mucho al enterarse de quiénes son y al darse cuenta de que pueden ser ellos mismos y seguir el plan de Dios para su vida.

4. Una imagen negativa de sí mismo puede impedir la operación de los dones motivacionales.

La mayoría de las personas tienen una imagen de sí misma negativa hasta cierto punto, a raíz de problemas y presiones en su infancia.

El Creador ha diseñado a los niños para ser criados en un ambiente de amor por dos padres cariñosos que edifican en ellos una sólida base de confianza. Pero no todos los niños tienen la buena fortuna de haber sido creados de esta manera. Nuestra condición como seres humanos caídos deja mucho que desear. Muchas veces, los mismos padres nunca recibieron el tipo de amor que los habría hecho personas completas.

Sin embargo, pese a los daños que hemos sufrido, debemos estar agradecidos que estamos siendo transformados a la imagen de Cristo mientras permanecemos en Él.

5. La irresponsabilidad puede impedir el fluir de nuestros dones motivacionales.

¿Quién yo? ¿Irresponsable? Solamente usted puede tener la respuesta. Veamos un principio:

“Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas 12:48).

Aquellos que han sido dotados en gran manera tienen una gran responsabilidad de utilizar todo lo que tienen para ayudar a otros. Descuidar el uso de nuestros dones es ser irresponsable.

Al descubrir su don (o dones) motivacional(es) quizá se dé cuenta de que no los ha utilizado bien. No deje que eso lo desanime o lo haga sentir culpable. Es posible que no se haya dado cuenta de que tenía estos dones. Más bien, relájese, siga leyendo y descubra cuáles son sus dones. Cuando los haya descubierto, tendrá que esforzarse por ser responsable.

6. El pecado puede bloquear o distorsionar el funcionamiento de sus dones.

No hay duda de eso. El pecado contamina. Contagia cada aspecto de nuestra vida y esto incluye nuestros dones motivacionales.

De hecho, el grado al que somos capaces de utilizar nuestros dones depende del grado al que estamos sometidos a la voluntad de Dios. Esto quiere decir que mientras más entretengamos el pecado en nuestra vida, más será contaminado el uso de nuestros dones motivacionales.

El pecado significa no dar en el blanco. Dios tiene planes para cada vida, y nuestra meta debe ser descubrir y cooperar con ese plan. Algunas veces cometemos pecados de omisión porque no nos damos cuenta de la voluntad de Dios en una situación. Otras veces, pecamos a propósito, haciendo algo que sabemos que está mal. Sin embargo, el pecado es pecado, ya sea que se cometa a sabiendas o no.

El propósito de este libro no es hablar sobre el pecado, sino exhortarlo a que se libere del pecado que ya sabe que hay en su vida (y pedir a Dios que le revele cualquier pecado desconocido u oculto para que también se pueda liberar de él), si quiere que sus dones motivacionales fluyan libre y eficazmente a través de su vida para el beneficio de otros.

EL ESPÍRITU AVIVA LOS DONES

Puede ser que esté haciendo todo correctamente en su vida, pero si no está en contacto con el poder del Espíritu Santo, le falta la gran dinámica de la tercera persona de la Trinidad que está disponible para cada cristiano. Pablo lo expresó de esta manera: “...antes bien sed llenos de (y estimulados por) el Espíritu (Santo)” (Efesios 5:18 TAB). Esto es parte de nuestra herencia. Si lo pedimos, nos será dado.

Dios, el Espíritu Santo, quiere ser fluir libremente en nuestra vida para convertirse en ese manantial de agua viva, la savia que brota cuando permanecemos en la vid que es Cristo. Hemos observado que el fluir del Espíritu Santo en la vida de una persona siempre aumenta la ejecución eficaz de sus dones motivacionales.

CÓMO EVALUARSE

6

Recuerdo que cuando me presentaron por primera vez el concepto de los dones motivacionales, me dije a mí misma: “¿Por qué será que nadie ha inventado un método de evaluación que nos ayude a descubrir nuestros propios dones?” Entonces me di cuenta de que por el simple hecho de hacerme esa pregunta estaba poniendo en acción mi don motivacional primario. De modo que me senté y lo intenté.

Siempre he sentido gran curiosidad por las evaluaciones psicológicas y las pruebas de aptitud, como las que tomé estando en la escuela secundaria y en la universidad. Sabía que algo de ese tipo sería apropiado en este caso. Además sabía que si en realidad Dios había creado siete dones motivacionales básicos (que también podemos llamar los siete tipos de personalidad básicos) entonces tenían que haber características consistentes para cada uno. Juntos, mi esposo Don y yo buscamos indicadores fuertes y únicos, y diseñamos un proceso de evaluación. Probamos nuestro material de evaluación con muchos grupos, ¡y funcionó! Las personas descubrían sus dones.

Cuatro años más tarde, mientras yo estaba presentando un seminario sobre los dones motivacionales en Kansas City, Missouri, antes de una reunión de la Asociación de Hombres de Negocios del Evangelio Completo, me enteré de que Edward Carr, un psicólogo clínico muy conocido, estaba presente. En ese momento un sentimiento de insuficiencia e incapacidad se apoderó de mí, y empecé a disculparme con el público por ser solamente “una esposa—madre—ama de casa”.

Al terminar la reunión, el Sr. Carr se acercó a mí y dijo: “Nunca se disculpe por lo que está enseñando. ¡Lo que nos ha presentado esta noche es increíble! Ha basado sus enseñanzas en la Biblia. Sin embargo, esto es semejante a lo que los psicólogos clínicos han descubierto a raíz de una investigación secular de las características personales a través de muchos años de investigación, y con la inversión de una enorme cantidad de dinero. Este sistema se llama the Cleaver Technique y divide a todas las personas en nueve diferentes tipos. Es increíble cuánto se parecen a las siete categorías de dones que usted ha descubierto. De hecho, dos de los nueve tipos lógicamente se pueden combinar con otros dos, reduciendo el número a siete, lo cual encaja precisamente con los siete dones bíblicos. La investigación de estos psicólogos seculares simplemente confirma lo que usted está enseñando.”

Me alegró mucho saber que lo que estábamos enseñando no solamente era bíblico, sino que también era veraz psicológicamente. Lo que Dios ha creado puede ser descubierto empíricamente y verificado, aun por aquellos que no lo conocen.

Para cada uno de los siete dones motivacionales hemos desarrollado una lista de veinte características típicas de la personalidad de una persona con este don y su manera de abordar la vida. Estas se basan en:

1 – Los ejemplos bíblicos de cada don,

2 – Algunas de las sugerencias iniciales de las características de cada personalidad presentadas por Bill Gothard y Don Pickerell,

3 – Conceptos sugeridos por nuestro grupo de investigación.

4 – La investigación que hemos llevado a cabo en los últimos 12 años al enseñar a miles de personas en muchos países. Además nos hemos beneficiado de sus respuestas verbales y escritas sobre las características consistentes en su vida, y

5 – Cientos de cartas de respuesta y sugerencias.

Hemos tratado de incluir sólo características únicas de cada don. De vez en cuando, una característica típica de un don también es típica de otro don. Aunque cada lista es bastante completa, nos damos cuenta de que puede haber características adicionales que se podrían agregar. Sin embargo, hemos tratado de seleccionar las cualidades más indicativas de cada don, para poder desarrollar un método de evaluación eficaz.

Somos una creación admirable, y como los copos de nieve, ninguna persona es igual a otra. Aunque miles compartan sus dones, su manera de expresar los dones será única. Aun si usted tiene un(a) hermano(a) gemelo(a) idéntico(a), siempre habrá diferencias que afectarán su manera de ser individual.

Estas diferencias surgen a raíz de un sinfín de factores variables en su vida. Por ejemplo, la salud es un factor variable. Mientras que para algunos la enfermedad o las heridas internas pueden frustrar los dones, para otros esto puede ser lo que los desafía a salir adelante y utilizar sus dones aun más, a pesar de sus limitaciones. Otros factores variables son: la herencia, la educación, la cultura, el nivel socioeconómico, el estado civil, los talentos, el lugar en que vive, la imagen propia; en fin, la lista es infinita y cada factor influye en su vida y en la forma en que utiliza sus dones.

Esto nos lleva a reflexionar acerca de la magnitud del plan de Dios al crear personas que aunque son únicas, son todos influenciadas por uno de los siete dones motivacionales.

CALIFICACIÓN

La calificación funciona de la siguiente manera: Conforme presentamos y definimos cada característica en los siguientes capítulos, pregúntese a sí mismo: “¿Hasta qué punto refleja esto mi manera de ser?” Su primera respuesta probablemente será la más exacta. No responda según cómo le gustaría ser o cómo le parece que debería ser. ¡Sea honesto! Recuerde que no existen respuestas correctas o incorrectas. Este es simplemente un proceso de descubrimiento. Usted se conoce a sí mismo lo suficientemente como para calificarse apropiadamente.

Al calificarse, también es importante diferenciar entre un comportamiento aprendido y la forma en que usted actúa o piensa naturalmente. Si tiene un trabajo en este momento, asegúrese que sus obligaciones actuales no influyan en sus respuestas. En su trabajo, puede ser que esté utilizando sus dones motivacionales, o puede ser que no.

Si la característica nunca se aplica a su vida, ponga una “x” en la casilla que dice nunca. Luego, escriba un “0” (cero) en la columna de puntaje.

Si la característica se aplica a su vida solamente en raras ocasiones, marque rara vez y ponga un “1” en la columna de puntaje.

Si la característica se aplica a su vida algunas veces (más de 49 por ciento del tiempo), marque a veces y escriba “2” puntos en la columna de puntaje.

Si la característica se aplica a usted en 50 a 75 por ciento de las veces, marque usualmente, y escriba un “3” en la columna de puntaje.

Si la característica se aplica a su vida la mayor parte del tiempo, marque mayormente, y ponga un “4” en la columna de puntaje.

Si la característica se aplica a usted todo el tiempo, marque siempre, y escriba un “5” en la columna de puntaje.

Después que se haya dado una calificación para las veinte características, sume sus calificaciones en la hoja general al final de cada capítulo de evaluación. No importa si su puntaje haya sido alto o bajo. Recuerde que esta es una evaluación subjetiva. Es el hecho de comparar sus siete calificaciones que le ayudarán a determinar sus dones motivacionales.

Si se diera “5” puntos para cada una de las veinte características de un don en particular recibiría la calificación máxima de 100.

Ahora observe la hoja de perfil al final de este capítulo. Escriba el total que obtuvo para cada don en esta hoja de perfil coloreando la columna horizontal apropiada de izquierda (0) a derecha, deteniéndose en donde su calificación corresponda con el número en la parte de arriba de la gráfica. (Encontrará un ejemplo de la hoja de perfil en los capítulos finales.)

Luego de haber transferido sus 7 calificaciones, tendrá un perfil completo de sí mismo. La calificación en que obtuvo la mayor cantidad de puntos, que sea la fila más larga hacia la derecha, parecida a la nariz en el rostro de una persona, será su don motivacional primario. También podrá observar a simple vista cuál es su don secundario, el tercero y así sucesivamente. También es importante identificar las áreas en las que ha sido menos dotado. Debe conocer esto para que pueda:

Reconocer las áreas en que depende más de otros,

Regocijarse con aquellos que sí han sido dotados en dichas áreas,

Evitar tratar de ser lo que no es, y

Decir “No, gracias” con confianza cuando le pidan que haga cosas que se encuentran fuera de la esfera de su don (con la excepción, por supuesto, de algo general o cuando haya una necesidad inmediata, como ya hemos dicho en el capítulo anterior).

Por otra parte, al descubrir sus dones sentirá la libertad de aceptar responsabilidades que tengan que ver con estas. Además, le ayudará a utilizar su tiempo y sus energías en ocupaciones en las cuales tenderá a tener éxito y también a ser de bendición para otros.

Ahora, ¡prepárese para descubrir sus dones motivacionales!


PARTE

2

LOS SIETE DONES

CARACTERÍSTICAS DEL QUE PERCIBE

7

Hemos decidido llamar este primer don en la lista de Romanos 12 “el don de percepción”. La versión Reina Valera utiliza la palabra “profecía”. Sin embargo, como esa misma palabra se utiliza en las otras dos listas de dones en el Nuevo Testamento, sería más fácil confundirla con el don de manifestación de profecía o con el don ministerial de profeta.

Además, la palabra “profecía” en nuestro vocabulario actual tiene muchas connotaciones, tanto positivas como negativas. Nos pareció que una palabra nueva y fresca eliminaría toda confusión.

La palabra griega para “profecía” en el versículo seis es propheteia, relacionada a profetas, la cual de acuerdo con la concordancia StrongsExhaustive Concordance, significa “un orador inspirado”. Una de sus raíces es la palabra phemi, que significa “mostrar o dar a conocer sus pensamientos, hablar, decir o afirmar”.

De acuerdo con los estudiosos de la Biblia, la idea prominente de profecía en el Nuevo Testamento no es predicción, sino “la pronunciación inspirada de una advertencia, una exhortación, una palabra de instrucción o un juicio; la manifestación de los secretos del corazón.” 4

En el contexto específico de los dones motivacionales vemos que la palabra se refiere a alguien que tiene una sensibilidad especial para percibir la voluntad de Dios, y luego proclamarla, o, dependiendo de la dirección de Dios, orar para que se cumpla.

De modo que el que tiene el don de percepción es alguien que fácilmente percibe, ora, proclama y promueve la voluntad de Dios.

En este capítulo examinaremos en detalle cada una de las veinte características del que tiene el don de percepción, dando ejemplos de acuerdo a la experiencia de personas cuyo don motivacional primario es el de percepción.

Ahora, califíquese a sí mismo como se indicó en el capítulo anterior.


1 – Rápida y certeramente identifica lo bueno y lo malo, y odia lo malo.

El que tiene el don de percepción ve a las personas o las situaciones ya sea dentro de la voluntad de Dios o fuera de la voluntad de Dios. Para él no existe un más o menos en la voluntad de Dios o parcialmente en la voluntad de Dios, porque según su criterio, el no estar perfectamente en la voluntad de Dios significa estar fuera de la voluntad de Dios.

Quienes tienen el don de percepción ven la vida como una serie de oportunidades para escoger entre el bien y el mal. Para ellos, es imprescindible escoger lo correcto, ya que si no lo hacen estarían escogiendo hacer lo malo. El transigir no es una opción.

Odian intensamente lo malo. Quieren que lo malo sea vencido y eliminado, y que el reino de Dios sea evidente aquí en la tierra.

Un personaje bíblico con el don de percepción es Juan el Bautista. Desde el inicio de su ministerio público, él expuso lo malo. Se identificó con el odio de Dios por el mal y expresó ese odio. Denunció públicamente el adulterio que había entre Herodes y la esposa de su hermano, incluso sabiendo que el hacerlo lo llevaría a ser encarcelado y le podía costar la vida.

Los voceros de la justicia o de causas justas muchas veces tiene el don de percepción. Su don los equipa para ser atrevidos y para hablar abiertamente sin preocuparse por la opinión pública o por su propia bien.

Le preguntamos a nuestra amiga Vicki, que tiene el don de percepción, por qué pasaba la mayor parte de su tiempo libre haciendo campañas contra el aborto.

“¿Por qué? – replicó ella enérgicamente -¡ El aborto es asesinato! ¡El asesinato es algo incorrecto! ¿Cómo puede alguien observar tal maldad en nuestra sociedad y no hablar ni decir nada sobre ello?”

Nuestro hijo menor, Dan, tiene el don de percepción. Cuando tenía diez años estaba demasiado gordo y se preocupaba por ello. Un día él me preguntó qué podía hacer para perder peso. Yo le expliqué que el azúcar hacía engordar mucho y que le ayudaría mucho dejar los postres y los dulces.

El azúcar inmediatamente se convirtió en su “enemigo público número uno”. Él determinó quitar de su dieta a este malvado enemigo de una vez por todas. Durante los siguientes meses su peso bajó bastante hasta que nuevamente estaba esbelto y muy apuesto. Aun cuando asistía a las fiestas de cumpleaños, rehusaba comer helado o torta. Hasta el día de hoy, Dan todavía se niega a comer azúcar, y escudriña detenidamente las etiquetas en los frascos y las cajas para ver cuánta azúcar contiene el producto. Él ha adoptado una postura firme en contra del azúcar ¡y de ahí no lo mueve nadie!


2 – Ve todo de color blanco o negro; no ve tonos grises, ni áreas indefinidas.

Quienes tienen el don de percepción toman decisiones fácilmente. Formulan evaluaciones rápidas. Ven las cosas como correctas o incorrectas, apropiadas o inapropiadas, verdaderas o falsas. No pueden entender cómo puede haber algo intermedio. Tienden a responder sí o no. Rara vez dicen quizás. Son personas de sentimientos, palabras y acciones extremas.

La mayoría de nosotros vemos la vida en tonos que van desde el negro hasta el blanco, pasando por varios tonos de gris.

Cualquiera de nosotros puede decir, “No estoy tan bien como debiera, pero por lo menos estoy mejor que ayer.” Pero el que tiene el don de percepción no es así. No existen para él medidas intermedias.

Emily Binning, autora de Gordon Takesa Wife [Gordon consigue una esposa], había luchado contra el sobrepeso la mayor parte de su vida sin lograr mucho éxito permanente. Un día el Señor le dijo que sometiera todo lo que comía a la aprobación de su esposo, quien tenía el don de percepción.

Las reglas eran las siguientes: Ella podía poner en su plato cualquier cosa que quisiera y luego preguntarle a Gordon qué podía comer. ¡Para ella no fue fácil atreverse a someterse a la decisión de un inflexible perceptor! En su libro ella escribió:

“Unas cuantas noches después de tomar esta decisión, nos invitaron a una cena; era nuestra primera experiencia fuera de casa después de haber yo tomado la decisión de someter lo que comía a la evaluación de Gordon. Algunos susurros iban y venían durante la comida, los cuales me hicieron perder una mitad de mi patata, un pedazo de carne, y un pan con mantequilla. Luego sirvieron el postre: pastel de calabaza con crema batida. Cuidadosamente unté la crema batida sobre todo el pedazo de pastel antes de preguntarle a Gordon qué cantidad podía comer, de modo que hubiera suficiente crema en cualquier porción que fuera a ser mía. Gordon observó el pastel y dijo en voz alta: ‘No puedes comer ni un pedacito de pastel.’” 5

Gordon vio la situación de la manera típica que lo vería cualquier persona con el don de percepción: Si lo haces, hazlo bien. (Ella bajó de peso y se mantuvo delgada.)


3 – Fácilmente percibe el carácter de individuos y grupos.

Es muy fácil para quien tiene el don de percepción conocer el carácter de individuos y grupos, no debido a algún análisis exterior, sino a su percepción intuitiva, que es su don.

Juan el Bautista no tuvo que hacer muchas preguntas al grupo de fariseos que llegaron a observarle bautizar. “¡Generación de víboras!” les dijo inmediatamente (Mateo 3:7). Juan sabía que los fariseos no habían llegado a arrepentirse, sino más bien para juzgar, criticar y condenar.

Una persona con el don de percepción puede ir a una iglesia, a un grupo de oración, a un servicio de sanidad o a cualquier grupo de este tipo, y rápidamente discernir qué tan espiritual es el grupo en realidad. Además, también tiene muchísima sensibilidad para saber qué está sucediendo en la vida de un individuo.

Durante un seminario en Canadá, conocimos a Bea, una persona madura con el don de percepción. Más tarde nos escribió diciendo: “Yo soy una de las personas que saqué un 100% en el don de percepción en su evaluación. Durante la hora del café, estaba conversando con un ministro al cual conocía y comencé a notar que algo estaba sucediendo en su vida, algo más de lo que él estaba expresando. De pronto percibí que estaba pasando por una crisis en su vida. No sé cómo, pero lo supe. No dije nada, pero oré por él durante varios días. Dos semanas más tarde el ministro renunció a su puesto y confesó que era debido a una crisis en su vida.”

Esto no significa que una persona con el don de percepción sabe todo sobre una persona; Dios le muestra solamente lo que Él quiere que vea. Y siempre lo hace con un propósito, generalmente para que el que tiene el don de percepción pueda orar eficazmente por la persona.


4 – Motiva a las personas a arrepentirse y a producir buen fruto.

Después de haber retado la espiritualidad de los fariseos y saduceos, Juan el Bautista dijo: “Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento; dejen que su vida manifieste el cambio de su corazón” (Mateo 3:8, TAB).

Juan estaba muy bien enterado de que estos individuos “religiosos” decían ser líderes espirituales. Sin embargo, también estaba enterado de su hipocresía. Juan sabía que solamente un genuino y evidente cambio en su comportamiento demostraría la condición interna de un corazón arrepentido.

Nosotros damos mucha consejería personal y hemos aprendido a observar el fruto en la vida de una persona para ayudar a diagnosticar los problemas ocultos. Cuando existen malos frutos significa que hay malas raíces. Oramos para que la causa de esas malas raíces sea manifestada, ayudamos a la persona a identificar todo el odio y el juicio que sienten contra la persona que la hirió, y luego ayudamos a la persona a arrepentirse. Si existe un arrepentimiento genuino, su vida empieza a dar buen fruto.


5 – Cree que aceptar las dificultades producirá un quebrantamiento personal positivo.

La mayoría de nosotros evitamos los problemas. No vemos las pruebas como amigos, ni el trauma y la tragedia como peldaños en nuestro camino hacia la madurez. No así los que tienen el don de percepción. Ellos se regocijan cuando surgen eventos negativos en su vida ya que ven estos como grandes oportunidades para desarrollar el quebrantamiento en su vida.

Cuando hablamos de “quebrantamiento” nos referimos a la experiencia de llegar al punto en que ya no podemos hacer nada por nosotros mismos y tenemos que clamar a Dios diciendo: “Dios, no puedo con esto. No puedo hacer nada sin ti. ¡Ayúdame, Señor!”

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23 июня 2025
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9781646911196
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