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Dibuja tu fe: Entiende, retén y vive la palabra de Dios visualmente, aunque no sepas dibujar
© 2019 por Danii Marin
Publicado por Editorial Patmos,
Miami, FL 33166
Todos los derechos reservados.
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se han tomado de la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.® Usada con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.
Las citas bíblicas marcadas «RVR1960» se tomaron de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizada con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.
Las citas bíblicas marcadas «TLA» se tomaron de la Traducción en lenguaje actual.
Copyright © Sociedades Bíblicas Unidas, 2000. Usada con permiso.
El texto bíblico indicado con «NTV» ha sido tomado de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América.
Todos los derechos reservados.
Edición: Grupo Scribere
Diseño: Adrián Romano
Foto de portada: Elysanta Photography | www.elysanta.com
ISBN: 978-1-58802-946-1
eISBN: 978-1-64691-099-1
CONTENIDO
Prólogo
1.Los garabatos son de Dios
2.Lo importante es la idea
3.Materiales
4.Garabatos 101
5.Letras y personas
6.Antes de comenzar a leer la Biblia
7.¿Qué voy a leer?
8.Método de lectura intencional, parte 1
9.Método de lectura intencional, parte 2
10.Aplicar lo aprendido
11.¡Ahora es tu turno!
Notas
PRÓLOGO
Desde que tengo memoria, las palabras «debes leer tu Biblia» me han perseguido toda mi vida. Me crie en un hogar cristiano, asistí a la iglesia desde recién nacida y me sabía todas las historias de los grandes héroes de la Biblia.
Sin embargo, mientras crecía en edad y madurez, comencé a darme cuenta de que conocer «de Dios» y conocer «a Dios» son dos cosas distintas. Yo conocía de Dios a través de la manera en que fui criada, lo cual agradezco grandemente al Señor y a mis padres.
Pero llegó un momento en mi vida donde noté que yo no había experimentado la belleza y el deleite de dejar que Dios mismo me revelara quién es Él a través de Su Palabra. Al contrario, el único sentimiento que tenía respecto a la Biblia era uno de culpa y vergüenza. ¿Cómo era posible que yo, siendo cristiana, no fuera capaz de ser consistente en mi lectura bíblica?
Cuánto le agradezco a Dios que me guio hacia una nueva manera de conectarme íntimamente con Él y de conocerle como a un amigo a través de las ilustraciones bíblicas, un arte también conocido como Bible Journaling. Este arte despertó en mí una nueva motivación que por tantos años yo me forzaba a tener para poder leer mi Biblia a diario. Descubrí que, mientras más tiempo pasaba leyendo la Palabra, más me enamoraba de cómo Dios me hablaba directamente al corazón y a las situaciones que enfrentaba en ese momento. Su voz era clara, inconfundible y adictiva.
Aunque la ilustración bíblica fue el gancho que me atrajo hacia una nueva manera de meditar en la Palabra, fue la voz de Dios la que me hizo devota a leer Su Palabra y a afinar mi oído hacia Su dirección. El arte es solo un método, pero escuchar y conocer a Dios es el corazón detrás del arte.
Es por eso que me emociona mucho todo lo que aprenderás en este libro. Mientras más crece el movimiento de la ilustración bíblica, más personas pueden ser transformadas en su caminar espiritual, como sucedió conmigo.
Quizás has estado deseando un despertar en tu relación con Dios; quizás tienes un don creativo y quieres ponerlo al servicio del Señor o, tal vez, no sabes mucho de esta nueva manera de retener la Palabra de Dios en tu corazón, pero quieres conocer más de ella.
Cualquiera que sea tu razón, las siguientes páginas te enseñarán una nueva manera en la multiforme gracia de Dios en que puedes conectarte con Él. Y no hay mejor persona que Danii Marín para enseñarte tanto lo creativo como lo fundamental para estudiar la Palabra artísticamente.
Danii reconoce que el deseo de querer «dibujar algo bonito» puede reemplazar el tiempo de calidad y la profundidad que podemos tener en nuestro tiempo a solas con Dios. Es por eso que, a través de un estudio inductivo del trasfondo, el contexto y la interpretación de la Palabra, junto con dibujitos sencillos que todos podemos hacer, obtendrás destrezas claves para poder discernir, retener y aplicar a tu vida lo que Dios quiere decirnos.
Así que, prepara tu corazón para una aventura llena de dibujos, notas e ilustraciones, pero, sobre todo, ¡empapados de la presencia y la voz del Señor!
Pao Mencia
Fundadora de Ama Su Palabra
@amasupalabra


A pesar de que nací y me crie en la iglesia, recién a mis 30 años de edad me di cuenta de que tenía un problema… o al menos decidí aceptar que tenía un problema. Cada domingo, luego del devocional y las participaciones especiales, antes del llamado o de la presentación de un niño recién llegado a esta tierra, está el sermón. Definitivamente el sermón es una de las partes más importantes del servicio porque es el momento en el que nos toca aprender algo nuevo de Dios y descubrir hacia dónde quiere Él llevar nuestra vida. Sobra decir que prestar atención al predicador es parte imprescindible de la experiencia.
Allí estoy yo, sentado con los ojos clavados en el predicador, tratando de absorber cada palabra, su tono de voz, sus manierismos y el hecho de que esa corbata debió quedarse en la década de los 90, donde pertenece. El problema que he tenido que aceptar es que, aunque mis ojos están fijados en el predicador, mi mente está bien lejos de lo que él (o ella) está hablando y nada de lo que dice se está quedando en mi memoria. Ahora me veo diciendo amén y alzando la mano solo porque el resto de la congregación lo hizo primero, pero no hago más que llegar al estacionamiento y ya se me olvidó de qué estaban hablando… yo solo espero que haya sido sobre Dios y que de una manera u otra el desenlace termine conmigo llegando al Cielo.
Un día se me ocurrió una idea que ya a muchas personas en mi iglesia se les había ocurrido, pero yo me emocioné como si fuera el único en pensar en ella: iba a tomar notas.
Compré una libreta (porque para mí cualquier excusa es buena para comprar una libreta), y al domingo siguiente estaba apuntando lo que el pastor decía. La idea no me duró mucho tiempo porque, después de un rato, mi oído y mi brazo hicieron una conexión e ignoraron por completo compartirle la información a mi cerebro. Entonces, ni revisaba las notas, y cuando lo hacía, no me acordaba por qué había escrito lo que tenía escrito; y ni se diga de mi letra casi ilegible en aquel momento.
Cierto día, mientras navegaba por Instagram, vi en la cuenta de un dibujante estadounidense al que sigo, sus notas del sermón del domingo anterior. Esas notas no se parecían en absoluto a las mías. Estaban distribuidas por todo el espacio y adornadas por ilustraciones que me hacían consumir vorazmente las ideas. Y contrario a mis notas, las de él sí se podían leer. Yo decidí que quería aprender a hacer eso también, o sea, volver a aprender a escribir y a tomar notas visuales.
A mí siempre me ha gustado dibujar, por lo que escribir y leer las notas normales me resulta aburrido. Sin embargo, no fue hasta mis 30 años que decidí darle un uso práctico a mis dibujos, y tan pronto como el siguiente domingo, me iba a enterar por qué nunca antes se me había ocurrido dibujar durante el sermón.
Compré una libreta (porque, como mencioné, tengo un vicio bien grande con las libretas y los materiales de arte), y el domingo estaba dibujando y escribiendo entretanto el pastor hablaba. Mientras estaba concentrado en lo que estaba haciendo, sentía como unos puntos de calor concentrados en mi nuca y mi torso. Cuando levanté la mirada me di cuenta de que las personas que estaban a mi alrededor me estaban mirando mal. Yo he visto personas decir disparates horribles desde el altar, pero nunca nadie los miraba con el desprecio y el desdén con la que estas personas me estaban mirando a mí mientras yo hacía mis dibujitos.

No pude evitar remontarme a mi época de estudiante, cuando la maestra me regañaba porque estaba dibujando en lugar de prestar atención. Me sentí tan mal y tan extraño, pero ya había comenzado, tenía que terminar.
Cuando se acabó el servicio, fui donde mi pastor y le enseñé mi libreta. Yo no quería que él pensara que estaba distraído, así que le mostré lo que estaba haciendo antes de que alguien fuera donde él con la queja. Para mi sorpresa, el pastor dio una sonrisa de oreja a oreja y sacó su teléfono para tomarle una foto a lo que había hecho.
Sin embargo, lo más emocionante fue que a mitad de la semana todavía me acordaba de lo que había aprendido en la predicación del domingo anterior; todavía me acordaba de los siete puntos que ocurren cuando Jesús hace Su entrada triunfal en mi vida; aún recordaba la historia que el pastor usó para reforzar el cuarto punto y me acordaba lo suficiente como para poder ponerla en práctica en mi vida.
Así que continué dibujando en medio de la predicación. La gente me seguía mirando mal, pero yo estaba aprovechando lo que el pastor estaba compartiendo.
Un día, el pastor hizo una pausa y les dijo a todos lo que yo estaba haciendo con mis notas visuales y cómo él lo apoyaba. Luego proyectó mis notas del sermón anterior a modo de resumen y desde ese día nadie más volvió a mirarme mal. Al contrario, las personas comenzaron a mostrarme sus notas para que les diera mi aporte y dos años después estaba en un avión camino a Atlanta para capacitarme con una compañía que toma notas visuales para clientes como Delta, Google y la NBA.
LOS GARABATOS SON DE DIOS
Después de cierta edad, hacer garabatos se asocia con distracción o desconexión. Uno ve a una persona haciendo dibujitos en medio de una reunión y lo primero que piensa es que no está prestando atención. Quizás tiene que ver con la razón por la que nos daban crayolas cuando éramos niños, para distraernos mientras los adultos hablaban en paz. Luego llegamos a la escuela intermedia o superior, y cuando nos veían dibujando en clase, nos enviaban a la oficina del director porque le faltamos el respeto a la maestra. Es una situación bien confusa cuando la miramos con detenimiento.
Sin embargo, cuando vamos a la historia, los garabatos y dibujitos siempre han sido parte esencial de la experiencia humana.
Hace poco veía un documental en Netflix, sobre la vida silvestre de Arabia. Entre los distintos habitantes del desierto que mencionaba el documental, se destacaba una tribu nómada de personas llamadas «beduinos», que habían hecho alianza con los camellos para atravesar el desierto.
En su paso por las montañas, los beduinos se detuvieron frente a unas rocas que tenían garabatos y dibujos de hace cientos y cientos de años. Los de la tribu le enseñaban a los más jóvenes el mensaje de estas rocas, que aun cientos de años después seguía siendo relevante. ¿Cuál era el mensaje de estas rocas? Los supuestos garabatos detallaban donde se escondían las manadas de cabras montesas que los beduinos suelen cazar y cuál era la mejor forma de emboscarlas. Básicamente los beduinos tienen un manual de instrucciones de cacería hecho 100 % con dibujos en piedra.
Si hubieras vivido en la Edad Media, es posible que no hubieras sabido leer, porque en aquel tiempo la mayoría de las personas eran analfabetas. No obstante, si entrabas a una catedral, ibas a poder aprender de las historias de los héroes de la Biblia con tan solo mirar las ventanas porque los vitrales que las adornaban mostraban las historias que las personas no podían leer. Nuevamente, los dibujitos en acción.
En aquellos tiempos el analfabetismo era una barrera entre las personas y la Biblia, además de que los líderes religiosos usaban traducciones que solo ellos entendían para monopolizar la Palabra de Dios.
LA REALIDAD ES QUE NO ESTAMOS TAN LEJOS DE LA EDAD MEDIA
Uno pensaría que, con los adelantos en la tecnología, las distintas traducciones y la alta tasa de individuos que saben leer, todas las personas cristianas leerían la Biblia, así como muchos cristianos leen el horóscopo…
Aun en el siglo XXI sigue existiendo una barrera entre las personas y la Biblia, donde:

«¡VAYA, QUÉ REAL QUEDÓ ESE VITRAL DEL DILUVIO!».
•La vemos como un libro aburrido y tedioso de leer y entender;
•No sabemos por dónde comenzar a leerla;
•Tenemos la frustración de que se nos olvida lo que leímos;
•Leemos algunos textos fuera de contexto y no le vemos la relevancia;
•La Biblia ha sido tan mal utilizada que nos alejamos de leerla;
•Sencillamente es más fácil escuchar y repetir lo que dijo el predicador, el autor o el video de YouTube que te envió tu prima por WhatsApp.
El peligro de no conectarnos con la Biblia personalmente es que nos hace vulnerables a ser manipulados por las doctrinas que nacen de las agendas de personas hambrientas de poder.
Al principio de la década del 2000, la iglesia donde yo asistía fue recibiendo la influencia de diferentes predicadores que sembraron las enseñanzas del «evangelio de la prosperidad». Por muchos años, nos repartimos relojes y sortijas caras a diestra y siniestra al punto que mi iglesia parecía una fiesta de intercambio de regalos navideños auspiciada por Rolex… y uno que otro Rilex hecho en Taiwán.
La Biblia dice que, una vez que un espíritu entra a una casa, llama a sus amigos, y fue eso exactamente lo que vimos ocurrir en mi iglesia. Con base en el evangelio de la prosperidad, poco a poco se comenzó a omitir por completo el Antiguo Testamento, se comenzó a negar la existencia del infierno y del diablo; se predicaba más sobre el pastor de la iglesia (o el apóstol o arcángel) que del mismo Jesús; toda la experiencia del culto se basaba más en servir y honrar a una persona hasta el punto que Dios pasó a ser una nota al calce.
Hubo un grupo que permanecimos más tiempo del debido porque la mayoría en la iglesia éramos familia; pero la realidad es que cada domingo que pasaba identificamos enseñanzas y doctrinas que iban descaradamente en contra de lo que decía la Biblia.
El resto de las personas que se quedó en la iglesia y se tragó toda esa falsa doctrina, al cuestionarles sobre su rutina de estudio de la Palabra confirmaban que su único contacto con la Biblia era lo que predicaban desde el altar. Cuando les preguntabas por qué no tomaban el tiempo de leer lo que dice la Biblia, las excusas que soltaban eran más o menos las mismas que discutimos arriba y a eso le añadían: «Eso le toca al pastor. Para eso es que doy mi diezmo. Él lee la Biblia; me comparte lo que ella dice, y yo lo hago».
¿Es indignante escuchar este tipo de comentario? Sí.
¿Es sorprendente escuchar estos comentarios? No.
Es probable que hayas escuchado comentarios y barreras como estas. Es más, me atrevo a pensar que a ti también te ocurren los mismos obstáculos cuando quieres sentarte a leer y aprender más de la Biblia; por eso es que estás leyendo este libro. Yo soy honesto, a mí también me ocurre; y por eso escribí este libro, porque necesito que alguien me ayude a vencer el aburrimiento, la confusión, la distracción y el olvido que me impiden conectar con la Palabra de Dios.
La Biblia nos enseña en Josué 1:8, cual es la clave para tener una conexión real y efectiva con la Palabra de Dios que añada crecimiento, sabiduría y éxito a nuestra vida: «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.» Si hacemos una extracción del texto para enumerar las acciones que debemos ejecutar para conectarnos con la Biblia, tendríamos el siguiente listado:
1.Enfocarnos lo suficiente y retener lo leído
2.Entender y meditar lo que dice la Palabra y las lecciones que guarda
3.Aplicar lo aprendido
Ahora que leo bien este listado, me doy cuenta de que estas acciones forman un acróstico que representan muy bien mi expresión cuando veo todo lo que hay que leer cuando abro la Biblia: ¡¡¡EEA!!!
LOS DIBUJITOS SENCILLOS SON LA MEJOR HERRAMIENTA PARA CONECTARNOS CON LA PALABRA DE DIOS
Los dibujitos están muy lejos de ser una distracción o una pérdida de tiempo, como muchas personas nos han enseñado. De hecho, pueden ser todo lo contrario; pueden ser la herramienta que necesitamos para superar las barreras que nos separan de leer, aprender y aplicar la Biblia a nuestra vida.
Así que, en lugar de definir un dibujito como una distracción, yo me suscribo a la definición que le da la autora Sunni Brown:

«LOS DIBUJITOS SON TRAZOS QUE AYUDAN A UNA PERSONA A PENSAR. UN DIBUJITO ES UN ESFUERZO ÉPICO DE NUESTRA MENTE PARA CONECTARSE CON LO QUE ESTÁ PROCESANDO ANTES DE SUCUMBIR A ESPACIARSE Y DISTRAERSE POR COMPLETO».1
Vamos a ver tres beneficios de hacer garabatos que nos ayudan directamente a desarrollar las acciones que nos llevan a lograr una conexión con la Biblia:
1. NOS AYUDA A ENFOCARNOS Y RETENER MÁS INFORMACIÓN
En el 2009, la psicóloga Jackie Andrade hizo un experimento bien interesante para comprobar si los garabatos son una distracción o si son algo más. Andrade reunió a 40 personas y las dividió en dos grupos distribuidos en partes iguales. Ambos grupos escucharon una grabación monótona en la que, por dos minutos, se recitaba un listado de nombres de invitados a una fiesta. Un grupo escuchaba la grabación mientras hacían garabatos en unos recuadros; el otro grupo solo se limitaba a escuchar atentamente.
Al final de la grabación a ambos grupos se les dio una prueba de memoria inesperada y los resultados sorprendieron a Andrade: Los que hicieron garabatos mientras escuchaban retuvieron un 29 % más de información que los que no los hicieron.2
2. NOS AYUDA EN EL PROCESO DE ENTENDER Y APRENDER MEJOR LOS CONCEPTOS
Muchos profesionales de la educación coinciden en que el ser humano aprende por cuatro métodos: visual, auditivo, lectura / escritura, kinestésico (aprender haciendo), y afirman que la experiencia donde más se optimiza el aprendizaje es aquella en la que se aplican dos o más métodos de aprendizaje. Lo estupendo de hacer dibujitos sencillos en el estudio de la Biblia es que podemos aplicar al menos tres métodos, uno más que la cantidad recomendada.
Aprendemos visualmente porque vemos imágenes que activan la memoria y nuestra capacidad de procesar información.
Aprendemos por el método de escritura / lectura porque estamos leyendo la Palabra. Si fuera una Biblia en audiolibro, estaríamos aplicando el método de aprendizaje auditivo.
Aprendemos de forma kinestésica porque estamos en movimiento, haciendo algo para que la mente se invierta 100 % en el proceso.
Uno de mis ejemplos favoritos es el de Michiko Maruyama, una estudiante de medicina, que expresa en su sitio web que ella saca un tiempo al final del día para hacer dibujos con base en lo aprendido en clase para consolidar todo lo que aprendió y asegurarse de que entiende y que asimiló los conceptos.3 Algo que me llamó mucho la atención de su testimonio es que ella al principio hacía sus dibujos más como pasatiempo que como un hábito concreto, pero comenzó a tomarlos en serio cuando notó que sus calificaciones comenzaron a bajar cuando dejó de dibujar por semanas.
3. NOS AYUDAN A CONECTAR CON NUEVAS IDEAS Y A APLICARLAS

Un garabato puede ayudar a expresar emociones que aun las palabras no pueden cristalizar. En una conferencia de interacción entre humanos y computadoras, llevada a cabo en Estocolmo en el 2011, se presentó los resultados de un estudio donde 10 personas compartieron sus dibujos y garabatos por cuatro semanas, en reacción a su diario vivir.
Según Lisa Cowan, quien manejó el experimento, los mismos participantes se vieron sorprendidos de cómo lograron comunicar emociones complejas que apenas podían materializar usando palabras o mensajes de texto. Los garabatos incluían estudiantes viéndose abrumados por las fechas límites de sus exámenes finales y padres de familia expresando su ansiedad.4
Uno de mis pasajes favoritos de la Biblia es Juan 17:20-21, donde Jesús ora por Sus discípulos. En esa oración ocurre algo hermoso que yo nunca antes había notado: Jesús oró por nosotros. Sí, Jesús oró por ti y por mí. Aun mientras escribo sobre esta oración, se me hace tan difícil expresar la emoción y la idea de que Jesús rompe la cuarta pared de la Biblia y me considera a mí en Su oración. No hay palabras que me ayuden a pintar lo grandioso de ese escenario, por eso lo ilustré en mi Biblia. Cada vez que veo el dibujo, me acuerdo de cómo se estremeció mi corazón y confirmo mi agradecimiento y mi amor por Jesús.
Hacer dibujitos es mucho más que una distracción y no es en absoluto un acto de falta de respeto, siempre y cuando se lo haga con prudencia. Nuestro cerebro dedica cerca del 50 % de sus recursos para procesar imágenes;5 se ha vuelto muy bueno en usarlas para nuestro beneficio. Yo digo que lo aprovechemos para romper las barreras que nos hacen pensar que no tenemos lo necesario para conectarnos con la Palabra de Dios y recibir sus promesas y su consuelo de una forma personal y directa en nuestra vida.

Ahora, antes de que descartes este libro (que he escrito con tanto amor para ti), porque piensas que esto no es lo tuyo porque no sabes dibujar, permíteme decirte que no saber cómo dibujar hace que este libro sea perfecto para ti. Los beneficios de los dibujitos no son solo reservados para los artistas con un talento innato para dibujar; son para todos. Y esto es una buena noticia porque, déjame decirte, yo tampoco nací con el talento innato de dibujar.
Me gustaría que sepas también que este libro no es para criticar ni atacar los métodos, derivados de scrap booking o arte con recortes que usan muchos grupos que promueven las ilustraciones en la Biblia. Es más, yo no considero este libro como uno de manualidades ni de tutoría para aprender las excelentes técnicas que practican estos grupos. Mi deseo es darte una herramienta que te permita ir más profundo en la Palabra, si así deseas, sin limitarte a usar materiales que otra persona creó ni devocionales que alguien más escribió, por no saber dibujar o no conocer exactamente cómo comenzar a explorar la Biblia. Lo que vas a aprender aquí te va a ayudar a estudiar y enseñar, pero más aún, a vivir más de cerca a la Palabra de Dios, con confianza y seguridad. Sí, voy a enseñarte a hacer ilustraciones bien sencillas, que no requieren que seas un artista, para que puedas responder visualmente a la Palabra y hacer que tu cerebro se nutra de todo lo que Dios quiere hablarte por medio de las Escrituras, pero es en función de lo que nos enseña Josué 1:8.
No importa si eres hombre o mujer, joven o con experiencias acumuladas, pastor o discípulo, teólogo o aficionado, artista o creador de muñequitos de palitos; si le perdemos el miedo a hacer dibujitos extraños y nos olvidamos por un momento de que se vea lindo, vamos a encontrar un puente al corazón de Dios que va a cambiar la forma en que nos expresamos, nos relacionamos y pensamos. En fin, va a cambiar la forma en que vivimos. Este libro te va a ayudar a construir ese puente y lo vamos a hacer en dos partes:
Primero, vamos a aprender un lenguaje visual para conectar las ideas con una imagen y así llevar a nuestra mente a invertirse para asimilar y retener las ideas que aprendamos.
Segundo, vamos a aprender el proceso que yo uso para interpretar de forma sencilla la Biblia y entender lo que dice para poder reaccionar a ella visualmente.
Al final, vamos a unirlo todo y crearemos devocionales que nos ayudarán a entender, retener y aplicar la Palabra de Dios.
¿Me acompañas? ¡Perfecto! Vamos a comenzar dibujando.


La objeción número uno de las personas cuando voy a dar un taller o les muestro mi Biblia o las notas de mis predicaciones y mis charlas es la misma: «Yo no nací con el don de dibujar». Y yo siempre repito la misma respuesta: «¡Yo tampoco!».
Cuando yo cursaba el jardín de infantes en la escuela primaria, mi maestra sentó a mis padres para darles una noticia que podía derrumbar todos mis sueños.
—Daniel es un niño brillante —dijo mi maestra (porque esta es mi historia y así es que recuerdo cómo me la contó mi mamá)—, pero he notado que él tiene problemas con el motor fino y está muy atrás con sus destrezas motoras.
El motor fino es la habilidad de nuestras manos y muñecas para hacer movimientos delicados y refinados que llevan a actividades como la costura, la caligrafía y el dibujo. Mi maestra le estaba diciendo de una forma elegante a mis padres que yo era un asco coloreando y dibujando porque mis tareas tenían la elegancia de un gato saltando del susto cuando ve un pepinillo.
—He notado que a él le gusta mucho dibujar; pero, para no frustrarlo, recomiendo que lo integren a actividades como deportes o las ciencias y las matemáticas —remató mi maestra.
Yo no nací con el talento innato de dibujar. Es más, según mi maestra y algunos terapeutas vocacionales, yo tenía CERO capacidad para dibujar… estaba en negativo. Y quizás tú piensas que nadie nace con la capacidad para dibujar, pero yo conozco muchos amigos que desde pequeños daban señas de un gran potencial. En cambio, yo daba lástima.
Hoy sé comunicarme visualmente porque mis padres invirtieron mucho en alimentar mi deseo de practicar, practicar y practicar. Me compraban muchas resmas de papel y todo tipo de lápices, bolígrafos y marcadores. Al sol de hoy, una libreta y un bolígrafo son mis regalos favoritos.
La razón por la que comparto esta historia es porque el talento no es requisito para explorar la Biblia con garabatos. Es más, yo diría que es hasta mejor porque entonces podemos enfocar toda nuestra atención a lo que realmente importa: la idea.
Te invito a que busques un lápiz o un bolígrafo y que escribas y subrayes lo siguiente: la idea es más importante que el arte.
Siempre que hago un taller, comienzo con un ejercicio en el que los asistentes tienen que dibujar. A veces les pido que dibujen algo que los describa, pero recientemente descubrí un ejercicio que ha hecho la experiencia mucho más interesante: les pido a las personas que dibujen a su compañero. A mí me encanta ese ejercicio porque las personas se comienzan a quejar de que no saben dibujar, se sienten un poco incómodas porque no quieren ofender a su compañero; pero cuando el lado crítico del cerebro hace silencio, el verdadero valor del ejercicio comienza a tomar forma.
Vamos a hacer un ejercicio similar ahora. Párate frente a un espejo, usa un lápiz o un bolígrafo y dibuja un retrato de tu rostro. Calla por un momento el lado crítico de tu cerebro que dice que no sabes dibujar o que te va a quedar bien feo. Simplemente párate frente a un espejo, mírate bien y comienza a plasmar lo que ves. La única regla es que los ojos van en el centro y van uno al lado del otro. Toma unos minutos y dibuja honestamente en el espacio aquí provisto, lo que ves.

¿Qué sentiste? ¿Qué puedes ver en tu dibujo? ¿Qué partes en tu dibujo puedes notar que sí son tus características?
Cuando hago el ejercicio con mis estudiantes, lo primero que noto es quién sabe y quién no sabe dibujar. ¿Cómo? Porque los artistas nunca terminan el ejercicio.
Los que saben dibujar están tan enfocados en hacer las sombras, el brillo en los ojos y las proporciones que nunca terminan a tiempo la asignación. Cuando lo comparo con el dibujo de alguien que no es dibujante, noto que el dibujo del no dibujante tiene más vida y personalidad y hace un buen trabajo en identificar lo que se ve de la otra persona. Mientras tanto, el dibujante se enfoca tanto en la técnica y en que quede bien que diluye la idea de lo que está viendo. Alguien que no sabe dibujar hace mejor trabajo en identificar los aretes que tiene su modelo, si tiene mucho cabello o una barba singular; el que dibuja todavía no ha terminado de hacer la degradación de la sombra en el ojo derecho. El que no sabe dibujar tiende a hacer una interpretación honesta de su compañero, mientras que el dibujante parece estar haciendo un boceto para la policía.
Tú puedes dibujar un árbol de diferentes maneras:

Ambos dibujos muestran un árbol. A la hora de la verdad, tu cerebro ve un árbol y eso es todo lo que necesita saber para asimilar y retener la idea. ¿La única diferencia? Dibujar uno me tomó dos segundos y el otro unos cuantos minutos adicionales. ¿El árbol de la izquierda va a terminar en una galería de arte? No. Pero en menos de un segundo tú sabías que es un árbol y no tuve que invertir 10 minutos dibujándolo.

MI PRIMER ARTE.
APRENDER A LA MALA
Tengo que confesar que el concepto de idea sobre el arte fue algo que aprendí a la mala.
Yo soy de las muchas personas que pensaba que hacer Bible Journaling o ilustraciones en la Biblia era cosa de mujeres. Para ser justos, casi todo lo que se ve en las tiendas sobre este tema está dirigido a mujeres; hasta las Biblias son súper florales.
Un día, mientras navegaba en la Internet, miraba el arte de un caricaturista al que seguía y me percaté que él hacía pequeñas tiras cómicas en los márgenes de su Biblia. Yo pensé: si él lo hace, yo también lo voy a hacer.
Tuve que comprar una Biblia de márgenes amplios en Amazon porque las que había disponibles para ilustrar eran rosadas y con flores. Cuando llegó mi Biblia, tardé como dos semanas en decidir qué texto Bíblico iba a trabajar, y tardé tanto en decidirme por un texto porque estaba más preocupado de escoger qué pasaje se prestaba mejor para hacerle un arte que de la idea de ilustrar en sí. De esto aprendí que le estaba dando más prioridad al arte, no a la idea, y eso me estaba estancando el poder comenzar. Tú tienes la bendición de que más adelante hablaremos sobre cómo comenzar a descubrir pasajes en la Biblia, pero yo no la tuve en aquel momento.

JUSTO EN LA PÁGINA DEL LADO HICE, UN AÑO Y MEDIO DESPUÉS, UNA DE MIS REACCIONES FAVORITAS.
Cuando hice mi primer arte, me sentí apoderado por una gran emoción que emanaba de mi pecho y rápido explotó hasta mis orejas… Se llamaba frustración, porque aquel arte no me quedó nada bien. Estaba tan frustrado que cerré la Biblia y no la volví a abrir por casi dos meses. Sin embargo, lo que me hizo regresar a ella dos meses después era que, aun después de todo ese tiempo, me acordaba de lo que había escrito y leído. Lo irónico era que ese «arte» que me hizo abandonar la Biblia por dos meses lo hice para el pasaje de Filipenses 3:13, que habla de no mirar atrás una vez que comencemos a andar con Cristo.
Un momento, si aún me acordaba del dibujo, del pasaje y de la frustración que me causó (sí, todavía leo Filipenses 3 y me da coraje), imagínate qué ocurriría si en lugar de buscar ligeramente un pasaje al azar para manifestar mi arte, permito que un pasaje me hable, me ministre y simplemente reacciono a él con una ilustración para que mi mente y mi corazón se inviertan y retengan esa hermosa enseñanza. Curiosamente, justo en la página del lado hice, un año y medio después, una de mis reacciones favoritas; fue sobre Filipenses 4:8.
Recuérdalo entonces, lo primero que debes tomar en cuenta al momento de dibujar es que no se trata únicamente del arte, sino también de la idea.
En el siguiente capítulo te mostraré algunos materiales que puedes usar para comenzar a ilustrar tu comprensión de la Palabra, y te compartiré algunos consejos que te servirán no solo para las cualidades técnicas sino también para que puedas disfrutar lo que haces.


Al menos una vez por semana alguien me pregunta, ya sea por las redes o en persona, qué tipo de materiales yo uso o recomiendo. Antes me molestaba porque asumía que alguien pensaba que la clave de lo que hago estaba en los materiales que uso. Ya he ido madurando y aprendiendo. Todavía creo que los materiales no sustituyen la práctica, pero sí he aprendido que marcan la diferencia; incluso he experimentado que, por lo general, los materiales más costosos son los que mejor calidad ofrecen.
Si yo fuera a decirle a alguien qué necesita para comenzar a estudiar e ilustrar su Biblia, le diría que comience con lo que tenga disponible. Yo usaba lápices y bolígrafos de esos que regalan de promoción con el nombre de una compañía. Poco a poco he ido explorando nuevos materiales y he obtenido diferentes resultados.
Lo más importante que debes tener en cuenta cuando experimentes con materiales, lo resumiría con los siguientes puntos:
ERGONOMÍA Y UTILIDAD
Ten en mente cómo se siente al usarlo y qué tan seguro es usarlo. Yo tengo cuidado de no usar marcadores con olor fuerte porque luego de media hora me mareo.
Otra cosa que tengo en consideración es cuánto trabajo requiere de mí antes y después de mi estudio. A mí me gusta un proceso rápido y casual, por eso evito comprar cosas que requieran mucha preparación antes de comenzar y mucha limpieza después de terminar. Por eso, la mayoría de las cosas que uso son bolígrafos y lápices que simplemente destapo y vuelvo a cubrir cuando termino. Aun las acuarelas las uso con un pincel de viaje que lleva el agua por dentro.
CALIDAD
De nuevo, esto depende mucho del presupuesto. Cuando hablo de calidad, me refiero a la capacidad del material para completar el trabajo y preservarlo. Por ejemplo, a mí me gusta que el papel de mis libretas sea bastante robusto y permita que el bolígrafo o pincel se deslice y deposite la tinta o la pintura. Los papeles, bolígrafos y pinturas profesionales son muy buenos para preservar el trabajo de los embates del ambiente y el ácido que se encuentra en nuestros dedos.
CÓMO COMPLEMENTAN TU ARTE
Simplemente hay materiales más compatibles contigo que otros. Hay quienes no pueden utilizar lápices de madera; por otro lado, a mí me gustan. Hay bolígrafos con punta de brocha que son una delicia para unos y una tortura para otros. Yo prefiero tener un mismo tipo de bolígrafo en diferentes marcas, porque unas marcas no me gustan y otras sí. Una vez que encuentro ese bolígrafo, pincel, marcador o lo que sea, que es compatible conmigo, no lo suelto.
Tú sabrás qué materiales son compatibles contigo en la medida que vayas experimentando y sientas que la herramienta fluye contigo y te facilita el trabajo. A veces hay que ser pacientes y practicar un poco, pero no pasa mucho tiempo antes de que te des cuenta cuál herramienta es para ti y cuál no.
Muy bien, teniendo en cuenta estos puntos, te voy a compartir los materiales que tengo en mi inventario ahora mismo. Voy a dividirlos en tres categorías: 1) dónde escribir; 2) con qué escribir; 3) los colores y los detalles.
1. DÓNDE ESCRIBIR
BIBLIA CON MÁRGENES
Estas son las famosas Biblias que se usan para Bible Journaling o para apuntes. Lo que las hace especiales son los márgenes extra grandes que tienen para poder escribir apuntes. Claro está que, luego llegamos los creativos y comenzamos a dibujarla y pintarla. Muchas personas se sienten incómodas con este tipo de Biblia porque no les gusta la idea de cubrir la Palabra con pintura y tinta; de hecho, muchos se sienten incómodos nada más con pensar en escribir en la Biblia. No te sientas mal; estas Biblias fueron diseñadas para que tengas una conversación con la Palabra usando tus palabras, tus ilustraciones o cualquier garabato que te ayude a reaccionar a la Biblia. Si quieres una Biblia que no se toque ni se maltrate mucho, existen varias que puedes conseguir para leerlas y tenerlas de colección (yo tengo varias así y no hay lápiz que las toque).
Lo bueno de usar esta Biblia para tus estudios es que te permite reaccionar y tomar notas junto al texto. Esa forma de conexión con la Biblia es buena porque se siente más inmediata y facilita encontrar los textos e ideas más adelante.
La única desventaja de tomar notas directo en la Biblia es que no siempre el espacio es suficiente. Esto me pasa mucho con los Proverbios; cada versículo tiene algo nuevo y brillante que decir, pero casi todo el espacio se me va en un solo versículo. Es por eso que, cuando quiero espacio para profundizar un poco más, uso una libreta.


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