Читать книгу: «Sabiduría en zapatillas»
Publicado por
M. Laffitte Ediciones
marcelolaffitte@gmail.com
Buenos Aires, Argentina.
© 2014 por Marcelo Laffitte
marcelolaffitte@gmail.com
1º Edición, Abril de 2014
2º Edición, Agosto de 2015
Diseño & Diagramación: Estudio Qaio
info@estudioqaio.com.ar
Reservados todos los derechos. Ninguna porción ni parte de esta obra se puede reproducir, ni guardar en un sistema de almacenamiento de información, ni transmitir en ninguna forma por ningún medio (electrónico, mecánico, de fotocopias, grabación, etc.) sin el permiso previo de los editores, excepto en el caso de breves citas contenidas en artículos importantes o reseñas.
ISBN 978-987-4435-81-1
Categoría: Vida Cristiana.
Dedicatoria
A mis queridos amigos y hermanos Afif y Helen Chaikh,
porque fueron ellos, con sus enseñanzas compartidas
con tanta pasión, los que me motivaron e inspiraron
para hacer este libro.
Palabras Del Autor
Las reflexiones espirituales tienen una particularidad: pueden ser leídas muchas veces y cada vez arrojarán una inspiración nueva.
Esto, le aseguro, le ocurrirá con este libro. Fue diseñado y escrito para ser abierto en cualquier momento del día y recibir una palabra de aliento, de conocimiento, de consuelo o de orientación. El diseño permite que en tres minutos podamos leer cada uno de los minicapítulos que lo componen y sentir la satisfacción de comenzar y terminar, evitando esa “culpa” que genera dejar libros a medio leer.
Si hubiese podido colocarle otro título a este escrito, lo habría llamado “Inspiración para gente ocupada”. Muchas veces una palabra puede cambiarle el color a nuestro ánimo, a nuestro espíritu y a nuestro día.
Comience a leerlo por donde quiera. Está preparado para eso. Aquí se cumple aquello de que el orden de los factores no altera el producto.
Pero este libro contiene algo más que inspiración y minicapítulos. Dentro de lo cotidiano, esta nuestro trabajo, lugar donde pasamos tantas horas a la semana (muchas más, incluso, que las que pasamos en nuestra casa).Y allí encierro el gran desafío: ¿Sigue siendo usted un cristiano comprometido en la esfera laboral? ¿O es de los que piensan que Iglesia y trabajo no deben mezclarse?.
Es muy posible que después de leer esa parte del libro se sienta honestamente movido a cambiar su actitud en su lugar de trabajo.
Es mejor ser fiel que famoso
Mateo 19:30: “Más muchos primeros serán postreros, y postreros primeros”.
Hay muchas personas en nuestras iglesias que nunca tendrán fama. No serán publicadas y casi no tendrán reconocimiento. Y ni pensar en recibir aplausos. Sin embargo, son personas muy valiosas para Dios.
Oran fielmente, ofrendan con sacrificio, trabajan en la Obra y sufren con paciencia por Cristo. Una gran cantidad de madres cuidan calladamente a sus familias y muchos testifican con valor. Quizás no se los nombre ni se los elogie aquí y ahora. Quizás sean anónimos toda la vida, pero en el Cielo, el último será el primero. Tú que pasas inadvertido, no te preocupes, Dios te ve y tu recompensa ya está en camino.
Oración: Padre, creo en tu Palabra y creo que “tus ojos están puestos sobre mí de día y de noche”. Sé que nada de lo que hago te resulta ajeno. Conoces no sólo mis acciones sino ta mbién las intenciones de mi corazón. Gracias por ser mi jefe, un jefe justo que no me dejará sin recompensa.
No a la doble vida
Proverbios 17:15: “Dios no soporta dos cosas: que el culpabl sea declarado inocente, y que el inocente sea declarado culpable” (La Biblia en el lenguaje actual)
Con respecto a la santidad y a los dones tenemos, muchas veces, una línea de razonamiento equivocada. Creemos que si Dios utiliza poderosamente a un líder, entonces no importa demasiado si está viviendo en pecado, o si no paga sus deudas, o como se maneja con las mujeres. Es como si cambiáramos el texto bíblico y lo acomodáramos así: “Las obras y los dones cubrirán multitud de escándalos y pecados”. Pensamos así porque nos cuesta considerar al cristiano como un todo. No alcanzamos a entender que cuanto más use Dios a ese tipo de gente de doble vida, más profunda será la desgracia cuando se descubra la hipocresía. Quiere decir que los más usados pueden llegar a ser los más peligrosos para la causa del Reino porque cuando todo salga a la luz, mayor será el daño al Evangelio. Y aceptar esta doble vida nos convierte en cómplices del pecado porque “el que dijere al malo: justo eres, los pueblos lo maldecirán y lo detestarán las naciones” (Prov. 24:24)
Oración: Padre, gracias por revelarnos que la santidad no se negocia. Gracias por grabar en nuestros corazones que sin ella nunca te veremos a ti.
La mirada de dios
Proverbios 15:3: “Dios está en todas partes y vigila a los buenos y a los malos” (La Biblia en el lenguaje actual)
Es bueno recordar que cada una de nuestras acciones son miradas por Dios.
¿Para vigilarnos como un policía? No. Para cuidarnos. La afirmación bíblica que dice: Los ojos de Dios contemplan toda la tierra (2 Crónicas 16:9) no es una intimidación teórica sino una realidad esperanzadora. Es nuestro Padre amoroso protegiendo nuestro caminar. Es que Dios ha colocado en el universo sus leyes morales.
Están en el aire, en la naturaleza. Existen. No se ven, pero están allí. Ninguna acción nuestra se pierde en el espacio. Nada de lo que realizamos es inocente. Cuando lo que hacemos está a tono con esas leyes, obtenemos resultados. Cuando están en desacuerdo con las leyes de Dios, lo que conseguimos son consecuencias.
Los resultados nos llenan de cielo, las consecuencias, de infierno. Cuidemos cada paso. Protejamos cada decisión, analicemos cada pensamiento.
Oración: Padre, que bueno es saber que tu mirada constante no es la mirada vigilante del que espera nuestra caída, sino la mirada cuidadosa de quien busca evitarnos que nos equivoquemos.
Nueve detalles importantes
Romanos 12:1: “Por eso hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se le debe adorar”. (La Biblia en el lenguaje actual)
Hay nueve tareas que nos ayudaron –y siguen ayudando– mucho a Hilda y a mí en nuestra vida espiritual y quiero compartirlas:
1. Lee, estudia y medita la Palabra de Dios cada día. 2. Cierra cada día la puerta de tu cuarto y encuéntrate con el Señor. 3. Sé miembro responsable de una congregación y sujétate a sus pastores. 4. Practica cada día la Gran Comisión. 5. Vive santamente, no sólo cuando estás a la vista de la gente. 6. Está siempre presto a servir a los demás. 7. Disponte cada día a vivir el verbo mayor del Evangelio: perdonar. 8. Con humildad confiesa cada noche tus pecados y apártate de ellos. 9. Inicia cada jornada agradeciendo a Dios tantos beneficios.
Oración: Padre, ¡Queremos crecer, deseamos servirte de la mejor manera, anhelamos vivir en santidad, amarte y amar de hecho (no sólo de palabras) a nuestro prójimo!
¿Qué demanda dios de nosotros?
Romanos 13:10: “Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley” (La Biblia en el lenguaje actual)
¿Qué contestaría usted si alguien le preguntara: ¿Qué pide Dios de nosotros? Moisés da un resumen simple y fácil de recordar: “Ahora pues Israel, qué pide tu Dios de ti, sino que temas al Señor, que andes en todos sus caminos y que lo ames, y sirvas a Dios con todo tu corazón y toda tu alma” (Deuteronomio 10:12). “…que guardes los mandamientos de Dios y sus estatutos para que tengas prosperidad” (Deuteronomio 10:13). Muchas veces complicamos la fe. Una síntesis de estos pasajes es esta: Respete, siga, ame, sirva y obedezca a Dios. Eso pide el Señor.
Salomón es claro y contundente: “El fin de todo discurso oído es este: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13)
Y Oseas agrega algo que a Dios le interesa mucho: “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6:6). Dios no quiere los rituales de la gente, quiere sus corazones.
Oración: Padre, que podamos tener en claro lo que demandas de nosotros y cumplir con cada una de esas condiciones, para ser cristianos aprobados.
Roles definidos
Hechos 1:8: “Y me seréis testigos cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”
Muchas veces, cuando testificamos de Dios a alguien y no reacciona positivamente, nos sentimos muy frustrados. Lo que nosotros esperamos es que después de terminar de predicarle a una persona, ésta nos pregunte: “¿A qué iglesia debo ir?”. Si en cambio se muestra indiferente, nos sentimos mal.
Esto es porque olvidamos o ignoramos el rol que tenemos en la tarea de evangelizar. Dios ha establecido roles, funciones bien definidas. ¿Cuáles son?: 1. Nosotros predicamos. 2. El Espíritu Santo es el que convence de pecado y 3. Jesucristo es el que salva. Cada uno en su tarea. Jesucristo no irá a predicar, nosotros jamás podremos convencer a alguien que es pecador y necesita el perdón de Dios y el Espíritu Santo no se dedica a salvar. Cada uno en su función. Esto significa que cuando le compartimos el evangelio a alguna persona, más allá de si acepta o rechaza, debemos sentir de igual modo la satisfacción del deber cumplido, porque hemos desempeñado la función que Dios nos asignó, que es predicar. Ya el Espíritu Santo y Jesucristo completarán la obra en el tiempo de Dios.
Oración: Padre, danos compasión para con aquellos que se pierden. Y muévenos de la comodidad para arrojarles la cuerda de la salvación. Y que podamos experimentar la paz de hacer aquello que tú nos pides que hagamos.
Gozo en medio de las aflicciones
Santiago 1:2-4: “Hermanos míos, gozaos profundamente cuando os halléis en medio de diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”.
Si usted, estimado lector, lee detenidamente el pasaje del encabezado, notará algo importante: no es usted el que está pasando por una prueba, sino su fe.
Usted podrá pensar: ¿Qué diferencia hay si el que está sufriendo también soy yo? El Señor no actúa con sadismo. No se trata de que quiera hacerlo sufrir. El lo que se propone es fortalecer su fe. Que sea consistente. Que sea sólida. Sabemos muy bien que tener una fe sólida es muy importante porque la fe es el fundamento de la vida cristiana. “Sin fe”, nos dice el escritor de Hebreos, “es imposible agradar a Dios”.
Si usted lee Hechos 16:22-34 comprobará como Pablo y Silas llevaron esto a la práctica. ¡No deje de leerlo! Allí tenemos un gran ejemplo de lo que significa practicar el gozo en medio de las aflicciones.
Oración: Padre amado, gracias por todo lo que determines sobre nuestras vidas. Gracias por los momentos de felicidad y también por los tiempos de prueba. Sabemos que todo es para bien cuando viene de Ti.
Aquel delincuente…
2 Corintios 5:17: “Las cosas viejas pasaron, ahora todas son hechas nuevas…”
Trabajando en el periódico cristiano El Puente, recibí un día una carta muy especial. Cuando vi quien la enviaba me quedé helado. Era Carlos Robledo Puch, el delincuente más violento y más tristemente célebre de Argentina. Me escribía desde una cárcel donde está purgando una pena de cadena perpetua acusado de once asesinatos.
Como periodista, había seguido la escalofriante carrera de este muchachito rubio y carilindo proveniente de un barrio alto de Buenos Aires. No olvido aquel título en un diario que rezaba: “Otra víctima más del ángel de la muerte”. El ángel de la muerte: Así había bautizado el periodismo a este chico de unos 20 años que salía por las noches y dejaba un reguero de sangre a su paso.
La carta comenzaba diciendo “Querido hermano Marcelo, le escribo para contarle que he aceptado a Jesucristo como mi Señor y mi Salvador; y ahora sé que aunque voy a estar de por vida detrás de estas rejas, Él ya me ha liberado, ya me ha perdonado…y sé también que un día le podré dar la mano a usted en las Bodas del Cordero…”
Me quedé un rato largo con la carta entre las manos pensando en la forma en que este muchacho había entendido lo que es el perdón de Cristo. Que por más negra que haya sido nuestra vida, por más equivocados que hayamos estado, si nos arrepentimos genuinamente y lo aceptamos a Jesucristo como Señor y Salvador, Él nos limpia de toda culpa y de todo pecado. Y nos hace hombres y mujeres de bien. Solo hace falta una entrega verdadera. La misericordia de Dios hace el resto.
Oración: Padre gracias por haber establecido que la sangre de Cristo pueda restaurar aun las vidas más pecaminosas. Gracias porque eres el único que ha abierto una nueva oportunidad para los perdidos. Gracias porque es una realidad que Tú haces de nosotros nuevas criaturas.
Cuidar el jardín de la fe
Efesios 5:18: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu Santo”.
Entendí mucho mejor este pasaje cuando noté que en el griego a esa frase se incorporaba un verbo clave: manteneos. “…antes bien, manteneos siendo llenos”. Comprendí que esa palabra habla de un trabajo personal y diario para mantenernos llenos del Espíritu. Que no se trata de recibir la promesa o el bautismo del Espíritu Santo y quedar llenos de por vida, como una botella a la que se le coloca un tapón hermético.
Como se cuida un jardín así se debe mantener nuestra vida espiritual, removiendo la tierra, combatiendo las hormigas, colocando abono, regando cada día…
Leyendo la Palabra en forma sistemática y disciplinada, orando sin cesar, compartiendo nuestra fe con otros y ayudando al prójimo, mantendremos fresca y robusta nuestra fe y recibiremos a cambio una vida abundante y llena de gozo.
No tener en cuenta esto nos conducirá irremediablemente a una existencia religiosa y seca. No permitamos que Dios nos diga, como en Apocalipsis 2:6… “pero tengo contra ti que has dejado el primer amor”.
Oración: Padre amado, gracias por revelarnos la forma de mantenernos vivos y robustos en el espíritu. Gracias por ese camino que nos permite estar siempre llenos de tu luz y de tu presencia. Gracias por el gozo y la paz que trae ese estilo de vida.
Nuevas criaturas
Mateo 9:12: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos…”
Cada vez que salgo a predicar por iglesias de Argentina, tengo por costumbre que si debo compartir la Palabra por la noche, a la mañana voy a alguna congregación para recibir del Señor.
Fue así que un domingo fuimos con mi esposa a una iglesia muy humilde en la ciudad de Tucumán, en el norte de Argentina. El pastor era un muchacho de unos cuarenta años. Vestía con ropas muy simples y gastadas. Por su forma de hablar denotaba que no tenía estudios más allá de los básicos.
Pero grande fue nuestra sorpresa cuando comenzó a predicar y a explicar lo que es el Reino de los Cielos. Era tanta la unción y el grado de revelación, que me acerqué al oído de Hilda y le dije: “Este muchacho está graduado en la Universidad de los Cielos…”
Aquel joven pastor de pronto cobró brillo, la pobreza de su presencia física dio lugar a la riqueza de una luz que parecía envolverlo. Sentí que se convertía en la encarnación misma de aquel texto bíblico que expresa: “Voy a tomar lo que no es para avergonzar lo que es…voy a tomar lo vil del mundo para avergonzar a los sabios…” (1 Corintios 1:25-31)
Dios tiene esa característica, toma lo que se había perdido y lo restaura a nuevo. Recoge los pedazos de las personas fracasadas en la palma de su mano y genera un hombre nuevo. Toma lo marginal, lo pecaminoso, lo que la sociedad descarta y les dice: “Las cosas viejas pasaron, ahora todas son hechas nuevas”. ¡Qué Dios maravilloso que tenemos!
Oración: Gracias Padre porque Tú eres el único que puede sanar y cambiar el corazón del hombre. Gracias porque un día tomaste nuestras vidas, fracasadas y vacías, y les diste sentido, y salvación, y vida eterna. Cómo no alabar tu nombre con gratitud.
El verdadero culto
Romanos 12:1: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”
Otra versión expresa lo siguiente con relación al texto de cabecera: “Porque esta es la única clase de culto que es verdaderamente espiritual” ¿A qué se refiere? A ofrecerle a Dios nuestro cuerpo y todo lo que hacemos con él todos los días.
Quiere decir que el verdadero culto no es ofrecerle una liturgia, o un ritual por más solemne que sea, ni siquiera algo que hay que hacer en la iglesia, sino algo que ve todo el mundo. ¿Qué es? El verdadero culto es ofrecerle a Dios nuestra vida cotidiana. Eso es lo que puede apreciar el mundo y está bien porque somos el templo del Dios vivo.
Muchos dicen: “Voy a la iglesia a dar culto a Dios”. No está mal. Pero también deberíamos decir: “Voy a la fábrica, a la oficina, a la escuela, a la tienda, al campo, al jardín, a la cocina, a dar culto a Dios” Esto no quiere decir estar cantando himnos ni testificando en el trabajo porque eso significaría desconcentración, sino hacer lo que nos toca hacer de la mejor manera, porque es para la gloria de Dios.
Oración: Padre celestial, que todo mi caminar, mi trabajar, mi hablar y hasta mis pensamientos glorifiquen tu nombre porque esa será la mejor manera de rendirte culto.
Quítame la estructura de creer que hay lugares determinados para adorarte y revélame al espíritu que todo lo que hago y en el lugar en que me encuentre puede convertirse en un altar para ti.
No perdamos la unción
2 Reyes 6: 25: “…a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata y el estiércol de paloma por cinco piezas de plata”
En más de una ocasión me tocó estar en alguna iglesia de gente religiosa. Nada entristece tanto el espíritu y el alma como una congregación que ha perdido la unción. Cuando leemos 2 Reyes 6 nos enteramos qué es lo que queda cuando una iglesia ha perdido su frescura espiritual.
Allí dice que en el sitio de Samaria todo lo que quedaba para comer eran cabezas de asnos y estiércol de palomas. La verdad es que no es nada agradable esta descripción, pero esto es lo que Dios ve cuando se ha ido la unción. Las cabezas de asno representan la sabiduría humana sin Dios y el estiércol es todo lo que queda cuando se va la paloma, es decir cuando el Espíritu Santo se ausenta.
En algún momento quizás el espíritu se movía repartiendo sus hermosos dones, pero se lo forzó a salir porque seguramente amenazaba a estructuras eclesiásticas ambiciosas.
Lo triste es que cuando se va el Espíritu usan estrategias de hombres para mantener las formas por causa de la gente. Cuánta pena me da participar de reuniones donde los ritos y ceremonias de iglesias religiosas son nada más que restos de algo que una vez fue espontáneo y lleno de vida.
Oración: Padre amado ayúdanos a no permitir que la unción nos abandone. Que nunca nos cansemos de buscar tu presencia, tu frescura y tu alimento fresco. A veces flaquean nuestras fuerzas, pero que no olvidemos la hermosura de vivir con ese maravilloso espíritu de llenura y de conquista.
Consagración y luchas
Mateo 26: 38: “Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pasa de mi esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú”
Observo dentro del pueblo cristiano una actitud que debería modificarse ya que nos torna hipócritas. Muchos piensan que un cristiano realmente consagrado deber sentirse siempre victorioso y que debe esconder y disimular todo lo que sea dolor, duda, frustración.
“Mi alma está triste hasta la muerte” ¿Esto lo dijo alguien que no entendió el cristianismo? No, lo dijo Jesús.
Admito que no es tan fácil de comprender una sincera consagración a Cristo combinada con la inseguridad humana ante el fracaso. Es raro, pero yo lo he experimentando más de una vez. He vivido situaciones de mucha tristeza o preocupación o desánimo y sin embargo mi vida espiritual andaba bien. Quiere decir que una buena relación con el Señor no nos libra de tener momentos de angustia, de miedo o de duda.
No es fácil mantener esta postura ante tantos predicadores y escritores que omiten de la vida cristiana todo lo doloroso, todo lo árido y nos inyectan la visión de que somos santos sin problemas caminando sobre un campo de rosas plenos de serenidad y sonrisas. Nunca me olvido de un predicador que instaba a la gente a “mostrar los dientes” en señal de felicidad en el servicio. Para él, estar triste era casi como un pecado.
Sólo cuando reconocemos con toda sinceridad nuestra debilidad y dejamos de actuar para la gente, Dios nos toma de la mano y nos transfiere todo su poder para continuar hacia adelante. “Mi poder se manifiesta en tu debilidad” dice 2 Corintios 12:9. De esa manera, siendo auténticos y mostrando nuestro dolor, damos a Dios la oportunidad de bendecirnos con su poder.
Oración: Amado Señor, gracias por darme el valor para seguir adelante cuando manifiesto mi frustración o mi fracaso. Ayúdame a no testificar mintiendo y ocultando la natural fragilidad humana, sino enseñando a confiar en ti en todo. Gracias Cristo por habernos dejado escritas tus luchas y tus dudas.
No hay otra fórmula
Isaías 55: 6: “Buscad al Señor mientras pueda ser hallado…”
Llegué para predicar en una iglesia y en la puerta me detuvo un joven de unos 35 años. Me explicó que no se animaba a comentarle su problema al pastor. Su preocupación radicaba en que desde hacía casi un año “no sentía nada en las reuniones”. Relató que le alarmaba la tremenda indiferencia que había ganado su corazón. Dijo: “Pueden predicar el más ungido de los mensajes, cantar o dar testimonios, pero yo no siento absolutamente nada” Y terminó con una frase que lo ilustró todo: “Siento como que alguien me apagó la luz por dentro”
Le di algunos consejos, pero hoy escribo este caso porque la situación de aquel joven no es un hecho aislado. Hay mucha gente sentada en las iglesias que podría decir lo mismo: “Estoy seco por dentro, no siento nada, mi fe se ha debilitado”
Mi consejo, en la brevedad que me da este devocional, es este: Vuelva a la disciplina y pida a Dios perseverancia. ¿Para qué? Para regresar a la lectura de la Biblia todos los días. Para cerrar la puerta y tener cada día una entrevista con el Padre. Para testificar a otros. Y para ayudar al prójimo. No hay otra fórmula para aquellos a los que se les ha apagado la luz del alma y buscan recuperar la frescura espiritual.
Oración: Padre amado gracias por ayudarnos en nuestras flaquezas humanas. Y qué bueno es saber que cada vez que nos conectamos con la “fuente de la vida” que eres tú, todo lo que estaba seco reverdece. Recuérdanos está fórmula para no perder tiempo en soluciones estériles.
Tenemos dos vidas
Proverbios 4: 2:“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”
Tenemos más que una vida, tenemos una vida exterior y una interior. Tenemos una vida pública y una privada. Tenemos una vida que todos ven y una secreta que solamente Dios conoce realmente.
Es importante captar esto: Si nos miramos al espejo hay más de lo que vemos. Hay más de lo que nos devuelve el espejo. Podemos ver a alguien y pensar una cosa y puede que haya algo totalmente diferente sucediendo dentro de esa persona. Y es vital que entendamos que Dios está más interesado en el hombre interior que en el exterior. Jesús tuvo una verdadera batalla con los fariseos. Es porque eran hipócritas. Eran pretenciosos. Eran falsos. Aparentaban una cosa pero había otra cosa sucediendo dentro de ellos. Por eso la Biblia trata de que captemos este mensaje: Que debemos ser muy cuidadosos con lo que sucede dentro de nosotros.
Muchas veces estamos más preocupados con lo que nos pasa en la vida exterior. Nos inquieta saber qué pasa a nuestro alrededor. Cómo nos ven nuestros vecinos. Qué imagen damos ante nuestros compañeros de trabajo. En definitiva, cómo nos ve la gente.
Hay personas que quizás toman cinco minutos por día para prepararse espiritualmente. Pero pasan una hora y media maquillándose la cara o arreglándose el cabello. Es un error que debemos corregir esto de dedicar más tiempo a lo de afuera que a lo de adentro. Recuerde: lo de afuera tiene que ver con la reputación de la gente, lo de adentro con la reputación que tenemos ante Dios. ¿A cuál le dará mayor importancia?
Oración: Padre, gracias por recordarnos que para ti cuenta mucho más la vida interior. Perdónanos por olvidarlo muchas veces. Que podamos colocar el foco en cuidar el corazón, en alimentar el espíritu, en renovar nuestra mente, en fortalecer los frutos del espíritu.
No clavar tan hondo
las estacas
Éxodo 33: 10: Cuando el pueblo veía la nube parada junto a la entrada de la tienda, todos se ponían de pie y luego se postraban cada uno ante su carpa. (Versión Biblia en el lenguaje actual)
Uno de los peligros de la vida cristiana es encontrar finalmente un lugar que nos guste y asentarnos allí en vez de peregrinar en busca de la voluntad de Dios.
Con Hilda tenemos un mentor al cual Dios le ha dado una estrategia bíblica realmente efectiva para las iglesias. Las que la han aplicado han recogido mucho fruto en términos de multiplicación y dirección. Sin embargo he visto que muchas congregaciones la rechazan. ¿Por qué? Esos rechazos tienen una sola explicación: esa visión saca a las personas de su sitial de comodidad, exige movimiento y riesgo pero da a cambio frescura de espíritu, renovación, y crecimiento. Pero es a veces tan dura la estructura eclesiástica tradicional que se ve impedida de apreciar los beneficios. El hombre trae en sus genes la tendencia de construir nidos y pareciera que cuando encuentra un lugar donde cavar los cimientos y levantar su techo, se da por realizado y expresa en su interior: “De aquí nadie me mueve”. Dios, en cambio, nos invita a no clavar tan profundas las estacas de nuestra carpa, a no hacer cimientos, a no levantar paredes de ladrillo para que si la voluntad de Dios indica movernos, podamos hacerlo con facilidad y no perder un solo minuto fuera de ella.
Oración: Padre celestial gracias por esa expectación que has colocado en nuestro corazón que nos mantiene inquietos buscando siempre estar en el centro de tu voluntad. No queremos estar en ningún otro lugar. Declaramos a la comodidad como un pecado y renunciamos a ella.
Servir a dios no excluye
las dificultades
Romanos 8: 37:“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”
Hay una idea equivocada y es creer que cuando emprendemos una tarea para Dios, Él se encarga de retirar todos los obstáculos. Nada más alejado de la verdad. Si esto fuera así, Pablo en su gran viaje misionero a Roma tendría que haber sido guardado y protegido del poder de las tempestades y del enemigo. Pero, al contrario, le tocó soportar una larga y dura lucha de persecución por los judíos, lo azotaron terribles tempestades, se encontró con serpientes venenosas, y debió luchar contra los poderes del infierno. ¡Salvó su vida a duras penas! Llegó casi muerto a Malta, flotando sobre un trozo del barco naufragado, escapando apenas a un fin seguro. Se salvó por intervención de Dios.
Es interesantísimo el relato detallado de los sufrimientos de un hombre dedicado a proclamar el Evangelio, e ilustra muy bien esto que estamos diciendo. Lo que expresa Pablo cuando recibió al Señor Jesucristo como la vida de su cuerpo, es que inmediatamente le sobrevino un terrible conflicto. “En verdad –dice Pablo- un conflicto que nunca terminó”.
Habla de una presión persistente, de un dolor constante, de una especie de sensación de derrota, pero de los cuales siempre salió victorioso, por medio del poder de Jesucristo.
Oración: Dios mío, dame la fuerza necesaria para afrontar cada desafío, hazme valiente y fuerte ante las dificultades, sabiendo que cada una de ellas cumple un propósito santo.
El evangelio azucarado
Lucas 9:23 “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”
Siempre hubo entre nosotros grandes franjas de cristianos que gustan de practicar un evangelio “azucarado”. Un evangelio que toma de la Biblia todo lo fácil, todo lo que se regala, todo lo que se ofrece, y desecha las obligaciones, los renunciamientos, las postergaciones del yo y todo aquello que debemos dar antes para acceder, después, a las bendiciones del cielo.
Se ha infiltrado en nuestras filas un “evangelio de liquidación”. “Venga y lleve”. “Aproveche ahora. Sólo hace falta creer y ya está. No le pedimos nada más”. Las radios están infectadas de programas conducidos por hombres más buenos que Dios. Ellos regalan sin ser dueños de la mercadería: “Dios te salva, te sana, te liberta, te acompaña, te consuela, te prospera, te bendice, te da, te da, te da,…” Pero ¿Y ese Dios no pide nada? ¡Ese no es el Dios de la Biblia! El Dios que yo conozco es el que dice también: “Vende todo y sígueme”: “Toma tu cruz y sígueme”. “El que pierde su vida la ganará”. El quiere motivarnos a ser maduros y santos. Y ese evangelio abaratado apunta a todo lo contrario, a que no nos condenemos por nada, ni siquiera por estar “coqueteando” con el pecado. A que vivamos como anémicos espirituales. Como miopes que sólo alcanzan a ver una parte de la realidad del Evangelio.
Oración: Líbrame Dios de buscar mi conveniencia en el camino del servicio. Quiero, más bien, hacer tu voluntad aunque ello me demande sacrificio.
El pastor no es un superhombre
1 Corintios 10:12: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”
El líder sufre, como cualquiera, las tentaciones de un mundo que, en su vidriera, expone todas las posibilidades de pecar.
Cuando estas tentaciones se combinan con un mundo interior desordenado y una mala alimentación espiritual, la mezcla es fatal. Y no son pocos los que caen seducidos por este jarabe del infierno.
Ya Jesús advertía a sus discípulos cercanos que se cuidaran de sí mismos diciéndoles “El espíritu, a la verdad, está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). Y el Apóstol Pablo también le recomendó lo mismo a su discípulo Timoteo aconsejándole que huyera de las pasiones juveniles. (1 Timoteo 4:16). Por eso cabe comparar a un pastor con un atleta. Y no se concibe a un atleta sin un buen régimen de comida y sin entrenamiento. Tampoco se concibe a un pastor sin una buena alimentación espiritual y sin una constante capacitación. El régimen y el entrenamiento preparan al atleta para el “evento”. Y en la función de un pastor, evento es cuando predica o cuando enseña. Evento es cuando está en la calle. Evento es cuando se encierra en su cuarto. Evento es cuando aconseja. Cuando está con su esposa. Evento es en el anonimato. O bajo las luces potentes. Evento es “siempre”.
Oración: Clamemos por los pastores. Ellos lo necesitan. Cubrámoslos con nuestras plegarias y también con nuestra misericordia. Y mucho más cuando el éxito ministerial llega a sus vidas.
¿sabía esto de la oración?
Mateo 7:7: “ Llamad y yo abriré…”
La oración es mucho más que pedir cosas. En nosotros, los creyentes, está muy arraigada la idea de la oración como una larga lista del supermercado y un Dios generoso complaciendo nuestras peticiones.
Cuando le pedimos algo, Él, en su enorme misericordia, nos responde. Pero qué triste es creer que la oración, ese gran misterio instituido por el Señor, es sólo eso.
Reducir la oración a pedir y recibir es minimizarla. Es rebajarla a una muy baja expresión. No está mal pedir; lo malo es pensar que ahí se acaba todo.
Yo aprendí, en un tiempo difícil, que la esencia misma de la oración es que durante los momentos que pasamos a solas con Él, nos transforma. Él nos habla, nos llena, nos limpia, nos indica que cosas dejar, que cosas seguir, nos consuela, nos bendice y… nos llena de gozo.
Si uno va respondiendo al Señor en la dirección que nos va marcando en esos encuentros, sucede lo que me pasa por estos días: Aunque las pruebas aún no han pasado del todo, nunca sentí tanto gozo y tanta paz. Y he recuperado algo que se pierde con la religión: La expectativa, esto es, la esperanza de saber que Dios hará cosas muy grandes, la ansiedad de saber cómo será el nuevo capítulo que nuestro buen Dios ha planeado para nuestra vida.
Oración: Gracias Dios, por darme el privilegio de compartir éste tan especial tiempo contigo. Quiero decirte que me hace muy feliz el tiempo que pasas conmigo.
Cuando él permite las pruebas es por algo
Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”
Me tocaron vivir situaciones muy difíciles. Algunas muy dolorosas. Otras muy demoledoras desde el punto de vista económico. Por momentos me sentía en el ojo de la tormenta clamando como David en el Salmos 54: “Oh Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder defiéndeme”.
Pruebas y más pruebas. Algunas por traiciones de gente de la cual jamás hubiese esperado eso. Otras, por mi propia negligencia. Pero el dolor invadió mi vida.
Esa situación, -no dudaba en ningún momento-, estaba permitida por el Señor para mi bien.
Desde que me convertí he tenido claro que cuando nos pasan cosas dolorosas no es porque Dios se distrajo, o porque Satanás le ganó una batalla sobre nuestra vida. “No se dormirá el que te guarda” nos recuerda la Palabra.
Cuando Él permite una prueba es por algo. Dios quiere enseñarnos alguna lección profunda o alertarnos de un peligro o librarnos de situaciones peores. Eso es el señorío de Cristo: todas las cosas se le sujetan, todo está bajo su control y no hay un solo pajarillo que caiga a tierra si no es por su voluntad. Que es siempre buena y perfecta.
Oración: Gracias Dios, porque puedo contar con tu dulce cuidado, aún en las situaciones más difíciles, y aún lo negativo sólo cumple con la función de moldearme.
La búsqueda de la integridad
1 Tesalonicenses 4:1: “Ahora, hermanos, les rogamos esto en el nombre del Señor Jesús: qué sigan ustedes progresando cada día más en la manera de comportarse que aprendieron de nosotros” (Versión Dios habla hoy)
Le invito a que usted comience a vivir una vida limpia hoy mismo. “A vivir en cristiano las 24 horas del día”, como dice el Pastor Juan José Churruarín. Deje de lado el “doble lenguaje”, uno para los creyentes y otro para los no cristianos. Termine con la “doble personalidad”: una para la iglesia y otra para la casa o el trabajo. En una palabra: corte definitivamente con la doble moral. Póngale fin a todo aquello que usted sabe, no le agrada a Dios.
Pero ¿En qué consiste la búsqueda de la honestidad? ¿Es suficiente con proponernos ser íntegros? ¿Se logrará leyendo la Biblia? ¿Se conseguirá no faltando a las reuniones? ¿Será suficiente con respetar una larga lista de cosas que “no se pueden hacer”?
La santidad, de acuerdo a lo que dice la Biblia, consiste en pensar cómo piensa Dios y desear lo que Él desea. Cuando Cristo vino al mundo dijo: “He aquí vengo, oh Padre, para hacer tu voluntad”.
Ese principio debe regir nuestros pensamientos, nuestros hechos y nuestro carácter: buscar permanentemente hacer la voluntad de Dios. ¿Y dónde está explicada la voluntad de Dios? En su Palabra, en la Biblia.
¿Qué haría el Señor en esta situación? ¿Cómo respondería Él? ¿Participaría Jesús en este negocio? Son preguntas que deben estar de continuo en nuestra boca buscando tener enfocado nuestro accionar siempre en sus cosas.
Oración: Perdóname, Señor, por ser negligente al procurar agradarte. Me propongo firmemente, en esta hora, comenzar a conducirme de una forma que honre tu santidad.
¿Ser íntegros en un 95 por ciento?
Salmos 1:1-4: “El íntegro prosperará en todo lo que haga. El que anda en trampas no dormirá tranquilo” (NVI)
Hay gente que cree que la vida espiritual es para vivirla dentro de la iglesia. Que afuera del templo es para disfrutar una vida más relajada, más suelta, más libre. Pero no es así.
La vida de un cristiano se debe vivir igual los 365 días del año y las 24 horas de cada día. Es que la vida no tiene una línea en el medio que separa lo espiritual de lo mundano. No es que orar es algo espiritual y jugar al fútbol es mundano. O que leer la Biblia es espiritual y mirar vidrieras de un comercio es mundano. La Palabra nos recuerda que “todo lo que hagan, háganlo como para el Señor”. (Colosenses 3:23). Reparemos que allí dice “todo”.
El compromiso cristiano debe funcionar siempre en nosotros: en la iglesia y en nuestra casa; en el día y en la noche; con gente alrededor y en soledad; mientras hablamos o mientras pensamos; con nuestra esposa o con una desconocida; en un funeral o en una fiesta.
Ser íntegros funciona cuando somos “siempre” íntegros, no en la mayoría de las cosas y en algunas no. No sirve ser un 95 por ciento íntegros.
Oración: Padre, perdona todos los pecados que aún sigo cometiendo. Deseo vivir conforme a lo que me enseñas en tu Palabra. Mi corazón quiere vivir en santidad. Ayúdame .
No te quedes por debajo de lo que Dios tiene para vos
Efesios 5:15: “Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios”
Vale la pena repetir lo dicho en otro devocional: Siempre creí en aquello de no clavar demasiado hondo las estacas de nuestra carpa. De esa forma podemos estar dispuestos para cualquier movimiento que provenga del Señor.
Estar atentos a la voluntad de Dios es, felizmente, parte de nuestra vida familiar. Y en todos estos años hemos aprendido que en la medida en la que estemos dispuestos, Él nos llevará por un sendero ascendente de perfección. Sólo hace falta estar sensibles a su voz y no perder de vista la dirección de su nube.
La comodidad y el conformismo no sólo nos vuelven sordos a las estrategias de Dios, sino que han llevado a muchos cristianos a hacer campamento (fijando profundamente las estacas) y a construir después un “edificio” inamovible que los aleja de toda frescura del cielo y de toda “novedad de vida”
Es grave tener la certeza en el corazón de que Dios tiene una tarea grande para nosotros y no tener el suficiente valor para dar el paso. La indecisión siempre es la peor de las decisiones. El cristiano no debe “jugar a lo seguro” si no quiere correr el riesgo de quedarse muy por debajo de lo que Dios tiene para él.
Oración: Jesús, necesito tu dirección para encausar mi vida en tu perfecta voluntad. Quiero vivir cada día un idilio contigo, que me llene más en cada ocasión, y me de paz.
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